GRAF8468. Un velo atmosférico por la contaminación cubre los edificios en Santiago de Chile, el 19 de julio del 2019. Desde las aguas heladas del Ártico hasta las tropicales del Caribe o las amables del Mediterráneo, mares y océanos del mundo enfrentan los mismos problemas de destrucción de la biodiversidad, contaminación y sobreexplotación, a los que la cumbre del clima COP25 que se celebrará en Madrid tratará de hacer frente con medidas concretas, con uno de los focos prioritarios puesto en la salud. En concreto, el efecto que está teniendo la mala calidad del aire.

Neonegacionismo es un término válido formado por el prefijo neo-, ‘nuevo’, y el sustantivo negacionismo

En la prensa, en las noticias relacionadas con el cambio climático, se está empezando a emplear la voz neonegacionismo para aludir a una nueva actitud que no niega la existencia del problema como hacía el negacionismo clásico, pero que en la práctica no trabaja para combatirlo. Así podemos encontrarlo en ejemplos como «Tras la oleada de conciencia colectiva surgida del Acuerdo de París, el neonegacionismo toma nuevas formas a la hora de retrasar la puesta en marcha de lo acordado hace solo cuatro años» o «¿Estamos a salvo del neonegacionismo climático?».

Formalmenteneonegacionismo es un sustantivo válido, construido sobre la base del término negacionismo, que alude a las doctrinas que rechazan algún hecho importante generalmente aceptado, en especial hechos históricos o evidencias avaladas por la ciencia o por los datos, y el prefijo neo-, que significa ‘nuevo’.

En cuanto a su significadoviene a aludir a una nueva fase respecto del negacionismo clásico. Si este negaba, primero, la existencia del cambio climático, luego no negaba su existencia, pero lo atribuía a causas naturales y no a la acción humana y, finalmente, admitía el problema, pero aducía que la humanidad era incapaz de solucionarlo, el neonegacionismo admite el problema, pero, en la práctica, no hace nada por solucionarlo o retrasa todo lo posible la toma de decisiones al respecto. Una especie de inacción que no puede negar los datos ante su evidencia, pero que no da un paso por intentar solucionarlos. 

Adecuada desde el punto de vista formal y semántico, su empleo en los ejemplos anteriores es plenamente válido. Nada impide, además, que este neologismo se emplee en otros contextos en los que ya se venía usando negacionismo, como, por ejemplo, la violencia de género, y que forme derivados como neonegacionista, en paralelo al también válido negacionista

[ Foto: archivo EFE/Alberto Valdes – fuente: http://www.fundeu.es]