El Trueno presenta una breve crónica del multifacético Pino Solanas, referente del mundo cinematográfico, político y cultural argentino. Falleció el viernes pasado en París por causa de Covid-19.

Murió Pino Solanas en París afectado por Covid-19. Fue un gran referente del progresismo de clase media ilustrada argentina, un valiente, un luchador, un tipo noble, enfrentado siempre al poder de turno. Dirigió uno de los documentales emblemáticos para la construcción de una idea de Nación como fue La hora de los hornos (1968). La sinopsis dice así: “Documental histórico de adoctrinamiento político. Está dividido en tres partes: ‘Neocolonialismo y violencia’, ‘Acto para la liberación’ (dividido a su vez en dos grandes momentos: ‘Crónica del peronismo (1945-1955)» y «Crónica de la resistencia (1955-1966)’) y ‘Violencia y liberación’. Muestra la dependencia económica, social y cultural de la Argentina y ofrece pautas sobre cómo superarla”. Su trabajo como documentalista obtuvo premios en Cannes y en el Festival de Cine de Venecia, donde ganó premios a mejor director con Sur (1988) y La dignidad de los nadies (2005). La hora de los hornos fue realizado de manera clandestina y tuvo proyecciones por fuera de circuitos oficiales. Su idea de cine está vinculado estrechamente a la política como forma de acción e intervención en la vida social. Supone, también, que el arte tiene una capacidad transformadora de la realidad coyuntural y que puede despertar las conciencias dormidas para la liberación de los pueblos.

Pino Solanas cumplía funciones burocráticas de embajador de la UNESCO en París, nombrado por el presidente Alberto Fernández. Su carrera política es extensa y las convicciones de su militancia admirables. En 1989 convocó una asamblea de sindicatos de audiovisuales para tratar la reforma de una ley de radiodifusión que reemplazara a la de la dictadura. En el 91 fue baleado en las piernas por desconocidos después de criticar públicamente a Menem. En el 92 fue elegido diputado. En 2007 fue candidato a presidente y hubo 292.760 personas que lo votaron y obtuvo el 1,6% de los votos. En el 2009 fue elegido diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires y se preocupó por la recuperación de los recursos naturales de la Argentina y el fin de los negociados de las grandes empresas extranjeras. Desde entonces, alternó entre diputado y senador, diputado y senador, senador y diputado.

La muerte de Pino Solanas toca una fibra sensible de un sector importante del progresismo argentino, que ya viene vapuleada por la muerte de Quino, otro titán de las buenas conciencias. Aunque de convicciones peronistas, Pino representó a una minoría intensa, pero no por eso menos influyente, que observa al pueblo con amor y desprecio, consciente de que tiene un poder y de que una transformación social, económica, política y cultural o política, económica, social y cultural solo es posible de arriba hacia abajo. Su legado seguirá vivo.

 

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