Paranaländer reseña el libro El hielo, de Vladimir Sorokin (1955), escritor posmoderno ruso ganador del premio literario Andreï Biély, cuya obra suele provocar polémica en Rusia pues aborda temáticas como el totalitarismo, las adicciones y el sexo. El hielo, publicado en 2011 por Alfaguara, es catalogado como un libro de terror e intriga y forma parte de una trilogía.

Por Paranaländer

Hoy les revelo otro libro de cabecera: El hielo, Vladimir Sorokin (2011, Alfaguara), que en realidad es parte de la Trilogía del hielo (Hielo, 2002; Bro, 2004 y 23000, 2005; no traducida, como siempre, de forma completa en este idioma de cuarta, el español), que se puede disfrutar en inglés en descarga free.

En ella aparece “Lara Croft desnuda y con dos pistolas, Marilyn Mason crucificado tal que un cristo”, se hace uso de la jerga skaz, ya utilizada por el contrautópico Zamiatin a comienzos del siglo 20, “¿has oído hablar de B’nai B’rith?, es la logia oficial judeomasónica en Moscú, todos son de ojos azules, se tiran el rollo de que toda la gente duerme, no sé qué puñetas de letargo colectivo y tal, y que hay que despertar, nacer de nuevo”, se habla de «El fantasma de la ópera» de Darío Argento, de Cronenberg,  Lucio Fulci, de “los cerebros de los chechenos muertos, como el queso suizo, llenos de agujeros”, de un omnipresente martillo o hacha de hielo, fragmento del misterioso meteorito bautizado como Tungussky que cayó en 1908 cerca del río Podkamenaya en Tunguska, se oye «Suzanne» de Leonard Cohen, se lee un librito de relatos de Borges, a alguien tarareando Darling, stop confusing me with your…, o el poema de Brodsky «Fin de una época maravillosa», se fuma cigarrillos Bogatyr, se bebe whisky Famous Grouse o vodka Yuri Dolgoruki, se menciona el logotipo del club de futbol Zenit, los libros El caballito mágicoMoscú SoviéticaEl panecillo, el lobo y las siete cabritas, “Escucha, al principio solo había la Luz Eviterna. Y la luz resplandecía en el Vacío Absoluto. Y la luz brillaba por y para Sí misma. La Luz se componía de veintitrés mil rayos luminosos. Y estos éramos nosotros, para quienes no existía el tiempo, solo la Eternidad. Y en ese Eterno Vacío resplandecíamos. Y engendrábamos los mundos. Mundos que iban llenando el Vacío. Así nacía y crecía el Universo (…)”, “¿qué es el hielo?, Es la sustancia cósmica ideal engendrada por la Luz Eviterna, suena en él la Música de la Luz, al golpearlo contra nuestro pecho, el hielo vibra”, obra alimentada de un mesianismo gótico, de un arianismo paranoico-apocalíptico fascinante, donde bulle la idea de una reconciliación hegeliana en clave mistérica-esotérica, acicateada por una secta -con sus miembros de divinos miocardios- no entrópica en la que la multiplicidad-la división debe y será reparada en la Unidad, vemos aún una parodia de las grotescas máquinas deseantes deleuzianas en las máquinas carnosas, totalmente muertas, de la página 260, no falta el contraespionaje japonés, toda esta mística del hielo en el fondo muy rusa, boreal, chamánica, música de la infinita Siberia, cábala cataclísmica, que reniega de la carne y el pan, ¿“qué puede ser peor que el pan, ese escarnio del cereal?, solo la carne”, obsesión que reencarna en otros cuerpos, cuasi vampiros alienígenas, saturada del férreo antiintelectualismo ruso, “por alguna razón donde más suerte teníamos era en las bibliotecas, allí siempre se sentaban miles de máquinas carnales dedicadas a la locura silenciosa de pasar hojas de papel cubiertas de letras”, al final la novela parece un videojuego que te droga con su luz sintetizada con hielo espacial, es decir, te mata, para el traslado a otros mundos, riendo con los actores cómicos rusos Zhenia Morgunov, Mister Pitkin, Yuri Nikulin, Georgi Vitsin, Arcadi Raikin, Etush…

Esta reconstrucción de la historia a partir de un elemento exógeno, el hielo místico en este caso, recuerda mucho a Las partículas elementales de Houellebecq y al Murena de Homo atomicus.

Vladimir Sorokin nació en un pueblito a las afueras de Moscú en 1955. Se formó como ingeniero en Instituto de Petróleo y Gas de Moscú, pero se dedicó al arte y la escritura, convirtiéndose en una presencia importante en el Metro de Moscú de la década de 1980. Su obra fue prohibida en la Unión Soviética y su primera novela, The Queue (La cola), fue publicada por el afamado disidente emigrado Andrei Sinyavsky en Francia en 1983. En 1992, Collected Stories de Sorokin fue nominado para el Premio Booker de Rusia; en 1999, la publicación de la controvertida novela Blue Lard (Manteca azul), que incluía una escena de sexo entre clones de Stalin y Khrushchev, llevaron a manifestaciones públicas contra el libro y a demandas de que Sorokin fuera procesado como pornógrafo; en 2001, recibió el premio Andrei Biely. Es también el autor de guiones de películas y del libreto de la primera ópera nueva encargada por el Teatro Bolshoi desde la década de 1970. Entre sus más recientes libros está El Día del Oprichnik. Vive en Moscú. Tiene dos hijas.

 

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]