Por Un diván en la luna, luná

Un día me crucé en el Instituto Cervantes de Sofía con un señor mayor y empezamos a hablar. Me dijo que había escrito un libro sobre los búlgaros sefardíes y que quería presentarlo en el Instituto. Hablábamos en búlgaro, pero en un momento me preguntó muy educadamente: ¿le gustaría oírme hablar en ladino? Por supuesto, le dije. Y proseguimos hablando, pero en vez de hacerlo en búlgaro, lo hicimos en dos variantes del castellano separadas por nada menos que unos cinco siglos, con las diferencias léxicas, gramaticales y fonéticas que conlleva.

Por un instante me sentí como si viajara en el tiempo. Fue increíble la sensación de oír hablar a una persona lo más parecido a la versión medieval de mi propia lengua materna. Si bien el ladino o judeoespañol es lo más cercano al castellano medieval, es cierto que, en cada territorio donde es hablado, presenta sus peculiaridades. Por los siglos de convivencia y la influencia de la lengua local, el ladino que se habla en cada territorio (Bulgaria, Serbia, Croacia, Bosnia, Israel, Turquía, etc.) tiene sus propias características. Esta es, precisamente, la riqueza de este idioma.

La conversación con aquel señor mayor fue, a mi pesar, bastante breve. Pero fue una experiencia enriquecedora que me recordó que tenía pendiente investigar más sobre este curioso idioma y sus hablantes. Lamentablemente, perdí la ocasión de llegar a visitar el Club Ladino de Sofía, al que mencionaré más adelante.

¿Por qué emigraron judíos españoles a los Balcanes?

Como ya mencionamos en nuestro artículo 110 años más tarde: una entrevista con Rumen Stoyánov, las relaciones entre la actual España y Bulgaria empezaron justamente con la llegada de judíos sefardíes de territorios de la Península Ibérica a los Balcanes.

Con el decreto de la Alhambra de 1492, a los judíos se les daba dos opciones: convertirse al cristianismo o que abandonaran el territorio antes de agosto de ese año.

Muchos judíos emigraron a África, al reino de Portugal y al de Navarra. Pero una parte importante emigró hacia los territorios del Imperio Otomano, sobre todo en los Balcanes. Es por esta razón por la que a día de hoy existen en Bulgaria personas de origen judeoespañol que han mantenido su lengua y su cultura.

 

 

¿Cómo es el ladino que se habla en Bulgaria?

Por desgracia, la presencia del ladino en Bulgaria es cada vez menor. Actualmente, apenas lo hablan un grupo de abuelas que se reúnen cada dos semanas en el Club Ladino de Sofía para cantar canciones y narrar cuentos populares y folclóricos.

Por suerte podemos deleitarnos escuchando a personas que han tenido el ladino como lengua materna. A continuación podéis ver el documental Ladino Ladies’ Club, que apenas dura 26 minutos.

También os invito a escuchar esta historia que cuenta Sofi Danon, una de las principales representantes de la comunidad ladina de Bulgaria.

Una de las influencias de la lengua local que podemos apreciar en su discurso y en el de los hablantes de ladino de Bulgaria es el empleo de la palabra ama, que en turco y en búlgaro coloquial significa pero.

El ladino y la música

El ladino no sería nada hoy en día si no fuera por el folclore popular y la música. Pero, ¿hay artistas búlgaros que canten en este idioma?

Eva Volitzer es una cantante y actriz de Bulgaria. En 1996 publicó su primer álbum con canciones en ladino, gracias al apoyo de la Embajada Española en Sofía. Años más tarde una discográfica inglesa que se dedicaba a la música popular lo comercializó por todo el mundo.

 

El disco, que fue reeditado en 2013, puede escucharse en las plataformas digitales, incluida Spotify y Youtube:

De Toledo a Plovdiv

Sobre el proyecto De Toledo a Plovdiv. El camino de la canción judía sefardí, Eva Volitzer nos cuenta: “Nada más enterarme de que había salido una convocatoria para el programa de Plovdiv como Capital Europea de la Cultura en 2019 para proyectos relacionados con la variedad étnica y cultural de la ciudad, presenté el mío y conseguí la financiación. Reuní músicos magníficos y creé un espectáculo con música y coreografía. A lo largo de 2019 tuvimos diez conciertos: el estreno en el Teatro Universitario de la New Bulgarian University, cuatro conciertos en diferentes salas de Plovdiv, uno en Varna y en Burgás, así como uno en Viena, en una sala del Instituto Cervantes. En todos los conciertos se completó el aforo”.

 

Marco Vidal González (Sanlúcar de Barrameda, 1995) es un friki de las tortugas. Le gusta la dialectología y leer poesía, así como escribirla y traducirla. Es uno de los redactores de la revista búlgara Нова социална поезия (Nueva Poesía Social). No puede parar de escuchar Boards of Canada. Puedes seguirlo en La Tortuga Búlgara.

 

[Fuente: http://www.fronterad.com]