¿Cómo surgió el Museo Ayavaca que rescata la historia de la cultura originaria wayakuntu ayawaka? El escritor y cantautor Mario Tabra reconstruye el trabajo desplegado por los jóvenes de la provincia piurana de Ayabaca en la década de los 90 para rescatar la identidad de su pueblo.

El Museo Ayavaca alberga el legado arqueológico e histórico de la cultura originaria Wayakuntu Ayawaka desde hace 29 años.

Además, el también educador y activista ambiental rinde un homenaje a Celso Acuña Calle, quien narraba las historias de los viajes que realizó junto al antropólogo italiano Mario Polia Meconi, un estudioso de la cultura wayakuntu ayawaka.

Actualmente, como lo cuenta Tabra en el siguiente reportaje, el museo alberga el legado arqueológico e histórico de la cultura originaria, organizado de acuerdo con la evolución del proceso histórico de la provincia.

El escritor piurano es uno de los participantes de la serie de talleres especializados sobre comunicación y periodismo desarrollados por Servindi con el apoyo de la Deutsche Welle – Akademie (DW-A).

Escrito por Mario Tabra*

Museo Ayavaca: Bastión cultural de los wayakuntu ayawaka. 29 años de resistencia cultural

Cuando los jóvenes se proponen emplazar al Estado y perseveran en sus planes y proyectos, no hay muros que le impidan llegar a sus metas

La década del 90 es sinónimo de dictadura, represión, persecución, corrupción y pérdida de ilusión de la juventud mal llamada “Generación X”, porque en el Perú no se ve más allá de los límites de la ciudad capital, que en ese entonces se limitaban a consumir la tecnocumbia, diarios chicha, talk shows y terruqueo desde las instancias oficialistas.

Lima no es el Perú

En Ayavaca –provincia ubicada en la sierra de Piura, en plena línea de frontera– emergía un grupo de jóvenes disidentes de la cultura oficial y se proponían retos que eran vistos por las “autoridades políticas y culturales” como iniciativas utópicas de jóvenes irresponsables. Pero esta juventud, lejos de ignorar estos calificativos, empezó a buscar su identidad, a recorrer sus comunidades y hacer propia las vivencias y costumbres de la población rural que conservaba el legado y patrimonio ancestral de su cultura originaria de los wayakuntu ayawaka.

En una sociedad manipulada y alienada por los grandes medios de comunicación es difícil pensar que puedan emerger iniciativas y experiencias propias sui generis, pero existen y no deben quedar en la anécdota, sino, todo lo contrario, deben estudiarse y difundirse para ejemplo o referente de las nuevas generaciones.

De club turístico a asociación cultural

Eran los inicios de la década de los 90 cuando un grupo de jóvenes ayavaquinos, que siempre visitaban al señor Celso Acuña Calle para que les narrare sus viajes con el antropólogo italiano Mario Polia Meconi –quien se encontraba 20 años estudiando la cultura de los wayakuntus ayawakas– se entusiasmaron de las historias y leyendas que les compartía. En las largas conversaciones que tenían con el “Tío Celso” –como todos le decían de  cariño– les propuso formar un “club de turismo”, comprometiéndose personalmente a guiarlos por los atractivos turísticos con los que cuenta  Ayavaca.

Así hicieron la primera visita al Apu Yantuma, desde donde avizoraron el bosque de niebla de Cuyas, el Apu Aypate, el Apu Granadillo con su popular “piedra del chivo”, el Apu Cuchallín, el río Calvas –que une al Perú con el Ecuador– los páramos entre otros atractivos se fueron interesando más en su cultura.

Viendo la necesidad histórica e impostergable de buscar su identidad, este grupo de jóvenes se reunieron el 22 de mayo de 1991 y acordaron formar la Asociación Cultural Turística “Los hijos del sol que nace”, proponiéndose como objetivo el rescate, estudio y difusión del proceso del ser y la cultura ayawaka, desconocida en ese entonces en la provincia de Ayavaca, Región Piura y el Perú.

Gestionando la instalación del museo

En esos meses de viajes de reconocimiento de los lugares naturales y culturales fueron recolectando piezas arqueológicas que iban donando algunos pobladores de la ciudad y de las comunidades campesinas.

Gestionaron ante la Municipalidad provincial de Ayavaca, la Microrregión, el Instituto Nacional de Cultura (INC) y el Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social (Foncodes) para que los apoyaran en la instalación de un museo donde albergar las piezas recolectadas, pero vana fue la espera, los vieron como “jóvenes entusiastas” pero incapaces de emprender esta gran iniciativa, así que el presidente de la flamante asociación optó por ceder en sesión de uso dos habitaciones de su domicilio.

Luego de formar la Asociación Cultural Turística “Los hijos del sol que nace”, los jóvenes de Ayabaca emprendieron viajes para recolectar piezas arqueológicas de la cultura wayakuntu ayawaka.

Con pintura y brocha en mano pintaron las instalaciones y con serruchos, martillos y clavos, hombres y mujeres (de 20 a 30 años) de la asociación empezaron a adecuar unos triplay que los convirtieron en estantes para poder exhibir las piezas.

Con el apoyo profesional del Dr. Mario Polia empezaron a seleccionar y organizar las piezas arqueológicas. Algunas piezas eran “hechizas” o como les decía el Dr. Polia, “son hechas para turistas”. Así que las devolvían a quienes las habían donado y con piezas originales se empezó a periodificarlas.

Instalación e inauguración del Museo Ayavaca

Demostrando a las autoridades que con esfuerzo y voluntad sí se puede lograr los objetivos, gracias al esfuerzo de jóvenes con arraigo ayawaka, el 26 de noviembre de 1991 inauguraron el “Museo Ayavaca” ubicado en la calle Cáceres nº 468, 2º piso.

El acto de inauguración contó con el padrinazgo del Dr. Mario Polia, quien dio una charla sobre la importancia de tener un museo en la provincia de Ayavaca, en el cual se puede apreciar los vestigios que han dejado los ancestros wayakuntus ayawakas en su proceso de evolución.

Pasaron diez años y con el apoyo del teniente alcalde Manuel Otero Santur se pudieron renovar los estantes por vitrinas donde se conservan las piezas arqueológicas. Pasaron otros diez años y con el apoyo de la jefa de la oficina de turismo de la Municipalidad de Ayavaca, Judith Calle Guerrero, quien presentó en su plan de trabajo el pintado y refacción de las habitaciones que albergaban las piezas arqueológicas, se pudo exhibir con mejor presentación el valioso patrimonio arqueológico.

Luego de esos apoyos, el Museo Ayavaca siguió funcionando independientemente, con su atención e ingreso libre donde sus visitantes salen emocionados de encontrarse con una cultura que jamás habían escuchado, dado que a nivel regional ni nacional se menciona en los contenidos de Historia de Piura y menos del Perú, a pesar de que ha tenido varias promociones televisivas hasta tres veces por el programa Costumbres de Sonaly Tuesta a través de TNP Ayavaquino bien ayavaquino y El camino que nos une (Historias de Piura y Tumbes) – Ruta Qhapaq Ñan.

En el programa Tiempo de Viaje de Rafo León a través de Antena TV, el diario El Tiempo de Piura hizo dos publicaciones: la primera en la Revista Semana que dirige la máster Margarita Rosa Vega Arambulú  el  3 de setiembre de 2000 y la segunda en la misma edición del diario, el  13  de mayo de 2014.

El legado arqueológico e histórico del Museo Ayavaca

El Museo Ayavaca está organizado de acuerdo con la evolución del proceso histórico de la provincia. Así se tiene:

Período Lítico (20 000 años a.n.e. a 6 000 años a.n.e.) Cuenta con vestigios óseos encontrados en las cavernas del cerro San Antonio de Tapal, pertenecientes a una familia de cazadores recolectores primitivos de Ayavaca. Asimismo, existen herramientas de piedra como hachas, cuchillos y raspadores.

Período Arcaico (6 000 años a.n.e. a 2 000 años a.n.e.) Mediante un panel de fotografías se exponen los centros cultistas de la Waka de ChocánCollona de Sicchez y el Altar del Cuchallín de Montero dedicado al culto al agua, en señal de complementariedad con los seres humanos.

Horizonte temprano (2 000 años a.n.e. a 100 años d.n.e.) Los petroglifos de Samanga constituyen el complejo más grande de grabaciones en piedra con que cuenta la región Piura, los cuales expresan la cosmovisión andina que lograron alcanzar los antiguos wayakuntus. Los petroglifos también se encuentran en otras comunidades y distritos de Ayavaca.

Período Intermedio Temprano (100 años d.n.e. a 800 años d.n.e.) Durante este período se desarrollan los ayllus, dirigidos por kurakas elegidos en asambleas. El señor de olleros constituye un vestigio muy importante, así como las urnas funerarias o vasijas de barro, que demuestran el origen amazónico de los wayakuntus ayawakas.

Horizonte Medio (800 años d.n.e. a 1200 años d.n.e.) Durante esta etapa, Wari logra integrar parcialmente algunos ayllus de los wayakuntu caxas en los distritos de Frías y Pacaipampa. Su presencia es evidente en la cerámica y algunos topónimos.

El Museo Ayavaca está organizado de acuerdo con la evolución del proceso histórico de la provincia.

Período Intermedio Tardío (1200 años d.n.e. a 1470 años d.ne.) Durante este período los wayakuntus conformados por tres grandes pueblos indígenas, los ayawakas, calvas y caxas, se consolidaron como una continuación mejorada de los desarrollos regionales. El caso de los ayawakas, se desarrolla en torno al Apu Aipa Atiq.

Horizonte Tardío (1470 años d.n.e. a 1532 años d.n.e.) Tras una larga y tenaz resistencia, los wayakuntus fueron anexados a la gran confederación del Tawantisuyu. Tupak Yupanki, en reconocimiento de este pueblo pertinaz y belicoso, mandó a edificar el Centro Administrativo Ceremonial de Aypate, que expresa la arquitectura inca: Kallanka, Ushnu, Plaza, Aqllawasi, etc.

La extensión cultural de los jóvenes ayavaquinos

La Asociación Cultural Turística Los hijos del Sol que Nace también ha realizado obras de teatro desde el año 92 y la primera década del siglo XXI, así como dos exposiciones de pintura con las mejores obras de pintores ayavaquinos, entre los cuales destacaron Jorge Soto MerinoRobert Ordoñez Tocto y Omar Yahuana Chuquimarca.

Es así como a través del Museo Ayavaca se viene rescatando su identidad como pueblo originario por 29 años, durante los cuales estudiantes de secundario y de educación superior que llegan desde diversas partes del Perú han ido rescatando su propia identidad local y regional.

Por ello, hoy más que nunca viene a ser el soporte del derecho ancestral de los territorios que supieron los wayakuntus ayawakas armonizar complementariamente con la Pachamama, porque “un museo comunitario y popular conserva y estudia el patrimonio material y espiritual de un pueblo, para que sus habitantes obtengan la conciencia que necesita y logren su transformación”.

“Porque un pueblo que tiene bien sembradas sus raíces, ninguna tempestad arrasará con él”

 


*Mario Alberto Tabra Guerrero es cantautor, comunicador, escritor y activista ambiental originario del pueblo de Ayavaca, región Piura. Integra la junta directiva nacional de la Red de Comunicadores Indígenas del Perú (REDCIP).

[Fotos: Sybila Tabra – Museo Ayavaca – fuente: http://www.servindi.org]