Paranaländer se refiere al número 2 de la revista surrealista «Arsenal» (1973), editada en Chicago, donde se publicaron dos textos dedicados al pintor boliviano Benjamín Mendoza y Amor (1933-2014), quien intentó, en noviembre de 1970 en Manila, asesinar al papa Paulo VI.

Por Paranaländer

El acto surrealista par excellence según el papa del surrealismo André Breton: “salir a la calle con una pistola y empezar a disparar al azar” (no al bazar).

El único surrealista realmente demente que intentó poner en práctica tal consigna estética (a medias, porque no eligió el azar sino una criatura de dios bien concreta: el papa Paulo VI) fue el pintor surrealista boliviano Benjamín Mendoza y Amor. El 27 de noviembre de 1970, disfrazado de sacerdote, en el aeropuerto de Manila, atacó con un cuchillo de 12 pulgadas al papa hiriéndolo en la yugular. Según el libro “No disparen contra el Papa” (Cochabamba, 1989) de Néstor Taboada Terán, que novelizó el conato de magnicidio con espíritu conspiranoico típico de la guerra fría, el pintor era un agente de la CIA. Esto liquida toda aura poética que haya portado el acto.

La revista “Arsenal. Subversión surrealista”, del grupo surrealista de Chicago, en el número (2) del verano de 1973 dedica dos textos a su ídolo boliviano. “Guerra contra el Papa” y “Carta de los surrealistas a Benjamín Mendoza y Amor”, ambos en la página 20 (la carta termina en la 21) que lleva una ilustración de José Guadalupe Posada titulada “Asesinato de un cura”. En el primero (que empieza citando un texto de Breton de 1925 donde pide una guerra contra el papa, a quien tilda de perro) se celebra “el acto más puro de audacia individual” y lamenta que esté cumpliendo una condena de 20 años (en realidad salió en 1974 de la prisión Quezón City) en Filipinas, un país -dicen- con el régimen más corrupto y bárbaro del mundo.

La carta firmada por Stephen Schwartz (uno de los agitadores de la revista), y dirigida al “querido camarada”, fue emitida inmediatamente después de las noticias radiales del día de Acción de Gracias de 1970. Se lo posiciona a Mendoza y Amor al lado de otras grandes víctimas de la Inquisición como Tupac Amaru, Montezuma, Atahualpa, Cuautemoc, Bruno, Hus, y de héroes espirituales en la cruzada contra la Iglesia y sus espantosos engaños, como Benjamin Péret (su tocayo) y “el más noble ser humano”: el Marqués de Sade.

Sí, hablamos del papa surrealista no solo por ser una obsesión y chivo expiatorio de ese grupo artístico sino porque Breton llegó a tener esa aureola papal sobre sí y, en ultimo caso, este oscuro pintor no afiliado al surrealismo aunque reconocido como tal (sus cuadros son apreciados por Arsenal y en su declaración ante el comisario Serafín Fausto dijo “que deseaba matar al papa porque alentaba la superstición del mundo”, y que lo quiso matar “no físicamente sino de forma surrealista”) llevó las trazas de Cristo y de su representante en la tierra. Para tal comprobación solo falta leer una parte del panfleto del grupo Arsenal de dos años antes:

“La destrucción de la Iglesia de San Pedro debería comenzar en Navidad (…). Sobre las ruinas y cenizas de esta iglesia ridícula el Grupo Surrealista propone erigir un enorme monumento en honor de nuestro camarada Benjamín Mendoza y Amor”.

 

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]