Paranaländer escribe hoy sobre Sumo, mítica banda musical argentina que marcó a toda una generación. En este artículo lamenta la nula influencia del grupo en el rock nacional paraguayo.

Escrito por Paranaländer

¿Sumo?: “Temas de Beatles pero cambiados los acordes”

Ska ska skabadubideh. Sumo es la fucking good banda de rock de las pampas salvajes… Ojo, mis bandas favoritas de Sudakalandia son Os mutantes, Los yetis, Los saicos, Jodi, Sexteto electrónico moderno, pero Sumo tiene un elemento incluso ucrónico para mí: si en vez de un show de Charly, Soda, Virus o Mateo, hubiéramos tenido un mísero y único show de Sumo en los 80 stronistas, Paraguay acaso hubiera despegado en un rock mbarete.

Otra ucronía, imagina todos los minutos de la vida aglomerándose en este instante en que me lees y yo soy tu dios, amigo lector, intentando probar la originalidad de Sumo.

Oh la bendita escalera de caracol de la mansión “novecentista” de la calle Caballero, donde los descubrí.

La tristeza de una estrella que murió hace rato en tus ojos.

Los argentinos comen su carnecita todos los días (white trash) y se visten cool, no podés llamarla jamás rock and roll (regtest)

Gracia, poesía, energía, libertad, travesura, fiesta, groove, vanguardia, birra, noise.

Es la mejor banda argenta (para mí). Sacaron más discos que Joy Division, 3. Divididos por la felicidad, 38 m., 1985, 10 canciones. Llegando los monos (1986), After Chabón (1987). Luca un perdedor, estudió en el mismo cole que el príncipe Carlos, pero no tuvo ninguna Lady Di.

Luna plateada, un ritual en la luna con the doors, silvermoon is …

No acabes, se refiere a la vida—a nunca eyacular.

Regtest, me corto las venas, broda, suena maravilloso, reggae siempre, me chuparía todo el alambique de los Dukes de Hazard.

Luca era otro pedo.

A Pettinatto hay que adorarlo por sus saxos.

Mejor no hablar de ciertas cosas, Arnedo y su bajo, Funky-pospunk, innovación total.

Una característica que une a Sumo por ej., con Os mutantes, es que cantaban desenfadadamente en inglés omitiendo el sacrosanto destino del rock nacional. Claro, la banda brasilera tuvo que lidiar no solo con la hegemonía de la MPB sino contra esa retórica de intelectuales zurdos anti yankees de la época. Os mutantes, radical en fondo y forma, se burló de la MPB y del portugués sin complejos. Ese élan sarcástico aún se vislumbra en Sumo, como élan punk-reggae.

“E mayor y nada más”. Y se cagaba de risa de eso. “Eso es Sumo”, decía. Tenía la capacidad de hacer melodías sobre un único tono. La monodia rousseauniana.

Los tiempos del Zero y el Einstein (dos lugares donde tocaban, el segundo en Córdoba casi Pueyrredón, BA).

En la década de los 80 todo sucedía en los baños, define el saxofonista de Sumo.

El primer Sumo. Germán Daffunchio en guitarra, Stephanie Nuttal en batería (inglesa regordeta que tocaba en bombacha), Luca Prodan (voz, guitarra acústica y piano melódica) y Sokol en bajo (tocando en Estudiantes).

El nombre lo encontró el manager Timmy McKern, inglés afincado en Córdoba, en un diccionario: Sumo, Sumo pontífice, Sumo, verbo, Presente. Sumo: yo sumo, él suma, tú sumas. Sumo, operación matemática.

Luca (1953-1987) leyendo la novela aceleracionista “El mundo sumergido” de Ballard. Sumo aceleracionista.

Bibliografía: Oscar Jalil entrevistó alrededor de ochenta personas. El resultado es la biografía coral Libertad divino tesoro (2015, Planeta). La estructura coral del relato, reconoce Jalil, está emparentada con Please Kill Me, de Legs McNeil y Gillian McCain, la reconstrucción del punk neoyorquino erigida a partir de la primera persona de sus hacedores.

Sumo, la jungla del poder Volumen I, Roberto Pettinato, 1993

 

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]