Escrito por Miguel Borzutzky W.

La Corte Suprema de Justicia de Israel determinó el lunes que aquellas personas que se conviertan al judaísmo en Israel por medio de los movimientos: reformistas y conservadores deben ser reconocidas como judías para el propósito de Ley del Retorno y por lo tanto aplican para obtener la ciudadanía israelí, informó el periódico israelí en inglés The Times of Israel.

La “bombástica” decisión que echa por tierra el largo monopolio ortodoxo de que solo ellos eran reconocidos en sus conversiones en Israel, significa la culminación de un proceso apelativo que comenzó hace ya quince años, involucrando a doce personas que en Israel se habían convertido por medio de las denominaciones no ortodoxas. Los jueces dieron a entender que habían tratado de evitar dar un fallo al respecto porque esperaron que el Estado se hiciera cargo del asunto, pero el Estado israelí fracasó en su intento.

La mayoría de las peticiones se habían solicitado en 2005, según confirmó la jueza Esther Hayut, y la Corte, en repetidas ocasiones, pospuso el fallo para habilitar la nueva legislación.

“Nos abstuvimos de emitir un fallo para permitir que el Estado avanzara en la legislación sobre el tema”, escribió la jueza Dafna Barak-Erez. “Sin embargo, como los derechos de las personas pendían de un hilo y no avanzaba ninguna legislación de este tipo, el tribunal decidió emitir su veredicto”, recalcó la jueza.

El fallo fue de 8 a 1, con el juez Noam Sohlberg en desacuerdo. Sohlberg quien dijo que, si bien estaba de acuerdo con “la conclusión legal del veredicto”, se debería conceder más tiempo al gobierno para aprobar legislación sobre el tema.

El veredicto fue condenado por políticos de los partidos religiosos de derecha como también por los jefes de los rabinatos ortodoxos de Israel, ya sea sefaradí como askenazí.

“Lo que la reforma y los conservadores llaman ‘conversión’ no es más que una falsificación del judaísmo », dijo el rabino jefe sefardí Yitzhak Yosef en un comunicado, pidiendo a los legisladores que trabajen para lograr una solución legislativa « rápida ».

Mientras que el jefe del Rabinato Askenazí, David Lau, reclamó que aquellos que someten a las conversiones por la vía de la reforma o conservadores “no son judíos”. “Ninguna decisión de la Corte Suprema podrá cambiar este hecho”, mientras conversaba con la radio pública israelí KAN.

Lau agregó: “La corte está dando luz verde para que el Estado de Israel se inunde con inmigrantes que no tienen nada que ver con el judaísmo. ¿Cómo podrá Israel permanecer judía si cada gentil se puede convertir en un ciudadano?“

En tanto, el ministro del Interior, Aryeh Deri, quien encabeza el partido ultraortodoxo Shas, afirmó que la decisión de la Corte Suprema constituye un golpe mortal al carácter judío del Estado y una completa demolición del estatus quo (en los asuntos religiosos) de que Israel ha sostenido por más de setenta años.

Shas agregó que el fallo subraya la desconexión del tribunal con la mayoría del pueblo israelí, « que quiere mantener la judeidad del Estado y preservar el judaísmo de acuerdo con tradiciones que se remontan a miles de años ».

El Partido juró que iniciará una legislación para anular el fallo y apoyar leyes que impidan a la Corte de intervenir en tales asuntos en el futuro.

Los líderes del partido ultraortodoxo Judaísmo y Torá Unida también condenaron el fallo, catalogándolo como desastroso por el significado del término “Estado Judío”. El ministro de Vivienda, Yaakov Litzman, y el congresista Moshe Gafni dijeron que exigirían el avance de una llamada cláusula de anulación, que permitiría a la Knesset revocar los fallos del Tribunal Superior, como condición para unirse a una coalición después de las elecciones del 23 de marzo.

En tanto, la oficina del Primer Ministro Benjamín Netanyahu declinó hacer comentarios sobre el fallo, pese a que miembros del partido Likud, que son cercanos a Shas y Judaísmo y Torá Unida, lo condenaron.

“¡La decisión de la Corte Suprema es escandalosa! Traerá el desastre sobre nosotros”, twitteó la congresista Miki Zohar. Agregó: “Ahora cualquier persona alrededor del mundo puede ir donde un rabino reformista y recibir el permiso de emigrar a Israel en treinta días. Está claro que, en ese corto periodo de tiempo, Israel no será ni judía ni democrática”, concluyó.

El fallo de este lunes solo aplica para las conversiones en Israel. Una decisión previa de la Corte forzó al Estado a reconocer las conversiones no ortodoxas efectuadas fuera de Israel con propósito de migración, pero no para la que se efectuaran en territorio israelí.

El congresista del partido de derecha Yamina, Natfalí Bennett, condenó a la Corte Suprema por intervenir en las decisiones del gobierno y olvidarse de su rol.

“La postura del Estado de Israel sobre la conversión al judaísmo -dijo el partido nacionalista ortodoxo- será determinada por los representantes del pueblo elegidos democráticamente, no por los juristas ».

Seculares

En tanto en los sectores seculares, solo hubo alegría tras el fallo.

“Israel debe tener igualdad de derechos en todas sus corrientes: ortodoxa, reformista y conservadora, dijo el líder opositor del partido Yesh Atid, Yair Lapid. “Todos debemos saber convivir con tolerancia y respeto mutuo”, agregó.

“Un gobierno sano colocará a esta ridícula situación por la cual Israel es la única democracia en mundo en donde no existe libertad religiosa para los judíos”, concluyó.

Por último, el líder del partido Yisrael Beytenu, Avigdor Liberman, calificó el fallo como “histórico”. Afirmó que su partido continuará en la lucha contra la coerción religiosa y de preservar el carácter judío, sionista y liberal de Israel.

[Fuente: http://www.diariojudio.com]