Escrito por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

El siglo XVII fue pródigo en hechos extraordinarios en la Europa oriental. El reino de Polonia se hallaba en una de sus etapas de mayor expansión: desde Kiev y el Mar Negro, al sur, hasta Lituania y el Báltico en el norte. Luego de haber abandonado Moscú, sus fronteras orientales se ubicaron cerca de Smolensk.
En 1648, los cosacos de los límites meridionales se levantaron en armas contra el reino y declararon la nación libre de los cosacos zaporogos, que habitaban una isla llamada Sitch, en el río Dnepr. Con ayuda del khan de Crimea y beys menores se lanzaron a invadir la República de Polonia.
Al frente de los insurrectos estaba un atamán: Mielnitski. En una escena esteparia de A sangre y fuego, de Henrik Sienkiewicz, aparece por primera vez en mi vida este personaje histórico. En la obra se presenta como « Diosdado Zenobio Mielnitski ». Más adelante, en los cuentos de la Caballería roja de Isaak E. Babel, encontré un Bogdán Melnitzki. Mi duda era saber si ambos eran el mismo hombre. Isaac Bashevis Singer habla en Satán en Goray de un atamán Chmelnicki. Las épocas mencionadas en los tres autores concordaban, pero todavía cabía el interrogante de los nombres Bogdán y Diosdado Zenobio. Me fui al Larousse francés del siglo XIX -una joya-: Mielnitski no estaba consignado allí, pero sí había la historia del nombre Bogdán, que provenía de un antiguo voivoda (funcionario) de Moldavia. El diccionario aclaraba que Bogdán equivalía al francés Dieudonné, que en castellano no es otro que Diosdado.

El problema se había resuelto y aprecié el saber utilizar todos los cabos para encontrar el ovillo original.

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[Publicado en TEXTOS PARA NADA (Opinión/Cochabamba) – imagen: Bohdan Teodor Zenobi Chmielnicki – reproducido en lecoqenfer.blogspot.com]