A primera vista, suena extraño. Normalmente los trasplantados no son los individuos sino los órganos

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

El orden para las vacunaciones marca prioridades, entre ellas “los trasplantados”. Hace años esta expresión nos sonaba extraña, porque “los trasplantados” no son los individuos, sino los órganos. O sea, se trasplantan el hígado, el corazón, los pulmones…: los realmente “trasplantados”. Y por eso procurábamos escribir “personas con trasplante”, pues en puridad una persona trasplantada debería ser aquella a la que en el hospital han cambiado de una planta a otra.

Pero si nos detenemos un poco más en el funcionamiento de la lengua, se verá que disponemos de algunos participios de doble función: que operan como formas verbales o como adjetivos según les apetezca.

Por ejemplo, podemos decir “este es un libro muy leído”, entendiendo que la acción de leer recae sobre el libro y la ejercen los lectores, que son quienes lo leen a cascoporro para que así sea un libro muy leído. Pero también decimos “es una persona muy leída”, y eso no significa necesariamente que lleve siempre camisetas con interesantes textos, sino que estamos ante alguien con muchas lecturas y a quien eso se le nota por su cultura y sus argumentos. Por tanto, la palabra “leída” no significa siempre lo mismo en estructuras aparentemente iguales como “es una autora muy leída” y “es una estudiante muy leída”.

Ese valor de adjetivo que se produce en un aparente participio viene funcionando cada vez que oímos a alguien decir “estoy comido” para significar que se ha alimentado divinamente (muy diferente de “estoy comido por la envidia”, por ejemplo). O “Anastasio está bebido” (en México y Centroamérica, “está tomado”), lo cual no significa que alguien se haya tragado a Anastasio sorbo a sorbo sino que fue Anastasio quien se liquidó un par de botellas de whisky, lo cual tuvo sus consecuencias en la manera de andar de Anastasio.

Algo semejante vemos en esta época con el participio “inyectados”. En realidad, son inyectados los viales, las vacunas, los fármacos… No las personas. Pero se habla de que millones de personas “han sido inyectadas” con AstraZeneca o Pfizer.

Incluso verbos intransitivos como “viajar” (uno viaja a su pueblo, pero no es viajado a él: por eso es intransitivo) forman adjetivos de apariencia transitiva. Por ejemplo, en “Es una arquitecta muy viajada”; o sea, que ha viajado mucho (incluso gestionando por sí misma sus desplazamientos; sin ser viajada por otros).

Si afirmamos que “Afrodisia es entretenida”, con ello se puede entender, en función del contexto, que alguien está entreteniendo a Afrodisia… o que ella entretiene a los demás, gracias a su talento y donosura.

Lo mismo pasa con “llorar”, intransitivo cuando significa “derramar lágrimas”: “El niño lloró enseguida”, “la niña lloró después”. Lo cual no impide que digamos correctamente “aquí hay que venir llorado”.

Pues bien, “trasplantado” parece haberse incorporado a esta relación de adjetivos con ropa de participio. La mayoría de ellos admiten adverbios como “muy” o “bastante”: está muy bebido, es bastante leído, es un periodista muy viajado… y muy entretenido.

Quizás también digamos algún día “es una persona muy trasplantada” en el caso de que haya recibido donaciones de corazón, riñón, hígado y pulmones, por ejemplo. Los avances de la medicina propiciarán que se consolide esa fórmula gramatical, y con ello veremos una vez más que la realidad opera cambios en el sistema lingüístico de manera espontánea; porque resulta más fácil que un cambio en la realidad modifique la manera de hablar que conseguir que la manera de hablar modifique de pronto la realidad.

[Foto: CAPUSKI/GETTY IMAGE – fuente: http://www.elpais.com]