Los argumentos de Fuerza Popular para intentar anular actas electorales «revelan su ignorancia completa y fortalecen sus consabidas maniobras de racismo, violencia y discriminación hacia los pobladores de zonas rurales».

Los reclamos se basan en un completo desconocimiento de la realidad peruana, un desprecio por las formas de literacidad que existen en el Perú, sostiene la lingüista María C. Chavarría.

No existe fundamento para invalidar actas electorales por que los miembros de mesa tienen apellidos similares, los ciudadanos firmaron de forma distinta a su documento de identidad o solo pusieron una huella digital.

«La rúbrica es un grafismo que se debe aprender, fuera de la escuela muchas veces, para poder acceder a la documentación que el ciudadano necesita», señala Chavarría, quién recopiló argumentos y testimonios de diversos especialistas.

Cita al historiador Agustín Enrique Bardales Padilla, quien sostiene que esas formas de rúbrica no son inconstitucionales, y así lo establece la Carta Magna y los reglamentos del Jurado Nacional de Elecciones.

A continuación reproducimos el ensayo escrito por María C. Chavarría publicado en el fanpage de Facebook: Lenguas y Sociedades Amerindias.

Tu apellido no vale, tu firma menos

Sobre apellidos, rúbricas  y huellas digitales: ignorancia y discriminación letrada  en el proceso electoral 2021

Escrito por María C. Chavarría*

La literacidad es un conjunto de prácticas sociales en torno a la escritura. De acuerdo a los nuevos estudios de literacidad, la lectura y escritura se deberían analizar desde una perspectiva etnográfica en atención a los sujetos y a sus coyunturas socioculturales.

Y este es el contexto en que tratamos de rechazar los ninguneos a las firmas de los ciudadanos de zonas rurales y su  desconocimiento de cómo se otorgan los apellidos en comunidades altoandinas, a tal punto que se ha tratado de acusar de fraude a tres miembros de mesa de apellido Catacora en Puno, quienes piden a la candidata Fujimori se retracten de haberles dado ese apelativo que mancha sus honras, bajo pena de llevarla a los tribunales, a lo que ella ya está acostumbrada.

Parece que se desconoce que dentro de la tradición aimara, antiguamente, los apellidos no existían como tales y lo que identificaba a los individuos era el nombre y la pertenencia al ayllu, al territorio del que forman parte. De modo que en una ciudad pueden figurar muchos Mamani, Wamán o Catacora, sin necesidad de ser “familia” término que también debe ser racionalizado a la luz de la organización social andina.

Si existe un estudio exhaustivo del sistema de parentesco, el aimara ha sido uno de los más investigados, tal como lo documentó la historiadora Ximena Medinaceli (2003) ¿Nombres o apellidos? El sistema nominativo aymara. Sacaca Siglo XVIII. Uno de sus aportes es que indaga en el valor simbólico del nombre desde una mirada trasnsdisciplinaria donde nos sorprende al decir que este no tenía trasmisión directa.

Por ser un tema más complejo y el espacio breve, invito a los especialistas del grupo Fujimori a documentarse más al acusar de autores de fraude a esos tres miembros de mesa que llevan el apellido Catacora y que fueron elegidos para ejercer esos cargos.

Desde el 9 de junio, Fuerza Popular, ha venido sosteniendo la invalidez de actas donde hay votantes que “supuestamente han incumplido al firmar de una manera extraña después de emitir su voto”. Fuerza Popular y su staff de abogados ha deslizado la sospecha de que en zonas rurales, las más alejadas del país: específicamente en zona amazónica, lugares en zonas de frontera y el sur andino se han producido irregularidades sistemáticas, llevadas a cabo por ciudadanos que no han firmado las actas debidamente o que han puesto solo su huella digital. Es decir, o han puesto una inicial o una firma diferente a la que aparecen en su DNI, o solo una huella digital. Esto obedecería a una forma de dolo sistemático que ha favorecido al candidato Castillo. Por lo tanto, estas firmas y los votos que suscriben serían observados y se impugnarían, usando los términos más adecuados de la contienda electoral.

Estos argumentos no tienen asidero legal y lo vamos a demostrar en este breve ensayo. Como profesionales tanto lingüistas como antropólogos y educadores, con amplia experiencia en zonas rurales, queremos hacer la siguiente exposición para advertir los varios errores que acompañan a este intento de que no se cumpla la voluntad de los votantes. Para ello pedimos a los lectores de nuestro blog Lengua y sociedades amerindias en Facebook su colaboración y este breve documento es el resultado desde nuestra convocatoria de ayer.

Los reclamos se basan en un completo desconocimiento de la realidad peruana, un desprecio por las formas de literacidad que existen en el Perú

Los reclamos se basan en un completo desconocimiento de la realidad peruana, un desprecio por las formas de literacidad que existen en el Perú. Se intenta ignorar cómo es la vida en las zonas andinas o amazónicas, en esa ruralidad que hoy está en cuestión, donde pocos llegan a terminar su educación primaria por la falta de escuelas secundarias, se carece de bibliotecas, son zonas donde no hay materiales de lectura, diarios ni librerías que permitan seguir practicando la lecto escritura del castellano como segunda lengua, pues muchos no han recibido una educación bilingüe intercultural. En el campo o zona rural no hay escuelas suficientemente equipadas, bibliotecas escolares donde se pueda leer para no llegar al analfabetismo funcional que hoy aflige a miles de peruanos.

En esta contienda electoral, el tema medio ambiental, educativo y cultural han sido pasados por alto, no son de interés nacional. Ni hay lápices ni libros en las escuelas pues la ‘nueva normalidad’ obliga a usar tablets y teléfonos. Solo se escribe para mandar las tareas on line, si es que tienen celulares y conexión de internet. Solo se escribe en las escuelas  al hacer la tareas. La práctica de escribir es muy poca, incluso en las grandes urbes y capitales de provincia.

La rúbrica es un grafismo que se debe aprender, fuera de la escuela muchas veces, para poder acceder a la documentación que el ciudadano necesita

La rúbrica es un grafismo que se debe aprender, fuera de la escuela muchas veces, para poder acceder a la documentación que el ciudadano necesita. Una vez obtenido el DNI o la cuenta en el banco respectivo, la firma se usa pocas veces pues el DNI solo sirve para las elecciones o para contadas ocasiones. Los agricultores por ejemplo, hacen sus transacciones de venta con dinero efectivo y nadie tiene cheques que se tengan que firmar cada vez que se hace una compra o venta. Todo es circulante. Las asambleas comunales donde todos se conocen, se pasa lista y no necesariamente se firma asistencia con DNI en mano. Las votaciones se hacen a mano alzada y los únicos que usan firmas son los delegados o representantes, no toda la comunidad. Entonces, las ocasiones de firmar documentos es muy reducida y como no se practica con frecuencia, la firma o rúbrica no es exacta ni será 100% a la versión con la que se sacó el DNI. Hay ciencias como la grafotécnica que aunque un individuo varíe su rúbrica, puede detectar rasgos que todavía identifican al individuo, como la forma de realizar los círculos, semicírculos, verticales, puntos, etc. Estos peritos aparecen en las series de crímenes y detectives que nos llegan del extranjero y que van directo a los televisores, si los tenemos. Dudamos que estas pericias grafotécnicas hayan sido consideradas por el Jurado Nacional de Elecciones.

En medio de esta realidad, el mismo Estado peruano permite hacer salvedades ante la identidad de rúbricas de un mismo individuo. Es así que los funcionarios del MINEDU cuando tienen que hacer firmar las asistencias a sus eventos, talleres de capacitación, aceptan la huella digital en las hojas de asistencia e incluso cuando reciben las ansiadas tablets. Daniel Gonzáles, gentilmente, nos ha proporcionado el siguiente testimonio con una foto que ilustra lo que estamos diciendo.

 

“Estas son actas donde un padre de familia pone huella digital en vez de firma por no haber aprendido una firma. La original es la 23-33. adjunto otras donde pudieran diferir las firmas del padre en el acta y la del DNI. Se podría verificar con las firmas del DNI de RENIEC.”

Y comenta:

“Se están intentando invalidar los casos donde un votante rural solo deja su huella digital cuando emite su voto. Pero el uso de la huella digital es una práctica común para los ciudadanos que no aprendieron una firma o no saben escribir. Aquí vemos una prueba de esta costumbre”. Tomado de Facebook, 9 de junio de 2021.

Otra colega lingüista, quien ha participado de varios talleres donde asisten poblaciones amazónicas que recién van a discutir cómo tener un alfabeto, declara en el mismo medio de comunicación:

“Sí, es así,  además muchas de las de sus acuerdos las firman usando solo las huellas. Esto ocurre básicamente con las poblaciones monolingües de la selva peruana”. Tomado de Facebook el 9 de junio 2021.

Otra docente universitaria, formadora de maestros bilingües en la Amazonía, comenta: “La huella digital incluso tiene más valor que la firma”. Tomado de Facebook el 9 de junio 2021.

Pero todos estos testimonios tienen un origen, el post del lingüista y profesor de la PUCP Gonzalo Segura donde dice lo siguiente:

“A propósito de la no coincidencia de las firmas en las actas provenientes de la Amazonía peruana, la señora K no conoce la idiosincrasia ni la vida de los hermanos indígenas de nuestra Amazonía. La mafiosa no solamente tendría que anular las 503 actas, porque las firmas no concuerdan con las del DNI de los miembros de mesa, sino casi todas.

La señora y sus compinches realmente tienen que ser muy miserables para no conocer esta realidad. Urgente: ¡Educación Intercultural para todos en Lima!

Ellos y ellas casi nunca firman documentos. Por eso es que no están familiarizados con su firma, más si son personas del campo o viven lejos de las ciudades, nunca firman. Cuando se les pregunta por qué no firman igual que en su DNI, responden: « Nunca firmamos, profesor, solo ustedes nos hacen firmar, por eso no me acuerdo de mi firma ».

Un extrabajador del MED, encargado en las tareas de normalización escrituraria de lenguas indígenas, me cuenta: « Solo cuando le pedíamos que miren bien su DNI trataban de hacerlo igual, pero ni así… ..hacíamos los talleres del MED y les pedíamos que firmen las actas para devolverles sus gastos. Igual pasa también las zonas rurales donde la gente no tiene costumbre de firmar… y eran docentes… Eso lo sabemos todos del MED, las firmas de las actas eran diferentes… nunca firman igual ». Tomado de Facebook, 9 de junio de 2021.

Su post tuvo 869 likes y ha sido compartido muchas veces.

Este docente universitario, original de Puno, enseña en dos universidades limeñas y es un connotado profesional. Su reclamo de que haya una Educación Intercultural para todos en Lima obedece al descontento de ver que somos un país que no puede ver al otro sin menospreciarlo, ignorarlo o hacerlo desaparecer, como sugiere esta contienda electoral. Tenemos documentos y políticas de sobra que dignifican y exaltan el hecho de ser un país multicultural y lingüísticamente diverso. Pero que no tenemos la menor empatía por el Otro.

Otra colaboración que hemos recibido proviene del reconocido editor Dante González, de Pakarina Ediciones, quien tiene amplia experiencia en recorrer el Perú al asistir a ferias de libros durante todo el año. El subscribe este testimonio:

« Cuando distribuimos materiales por la sierra de Sánchez Carrión (Huamachuco), por ejemplo, en la zona de Calemar, punta de carretera, que pertenece a Sartimbamba, para cruzar el Marañón y trasladar el material a Bambamarca tuvimos que contratar porteadores de la zona. Para el pago tenían que firmar recibos, pero como no recordaban entonces con la huella digital y un garabato era suficiente.

El Huaytará, Huancavelica, algo parecido. En Casa Blanca, al frente de Cajabamba, Huaylas, en la cordillera Negra, también. Así, un listado ».

Y adscribe otro testimonio más:

« En la región Loreto, en la provincia de Datem del Marañón, conocida por ser una zona intercultural por contar con un porcentaje poblacional casi de 75% indígenas de diferentes etnias como la kandoshi, shawi, shapra, quechua, awajun, shiwilo, entre otras.

Esta población en casi el 80% las mujeres no firman (Reniec) solo colocan su huella digital y así cobran programas como juntos y cuna más, pero están aprendiendo a realizar garabatos, colocar sus iniciales o nombre por firma y se respeta la intención, sin actualizar en Reniec por no contar con los recursos económicos y lo lejana que es la comunidad donde viven (característico de la zona).

De igual forma los varones, si bien serán un porcentaje menor, también y en su mayoría colocan solo huella (Reniec) y los que están aprendiendo colocan garabatos o sus nombres por firma. Y aquí se respeta la intención de los hermanos indígenas.

Muy triste y lamentable que se quiera sacar ventaja de esta población ».

Creo que va quedando claro que en el Perú, no solamente en las zonas rurales, existen ciudadanos cuya práctica de literacidad no se puede comparar con la que tienen otros, habitantes de ciudad letrada que están expuestos a la necesidad de escribir con frecuencia o firmar, viven en grandes ciudades, donde la burocracia de las instituciones públicas o privadas así lo requieren. Y si tienen que firmar lo hacen con dificultad, con vergüenza, a veces, porque no tienen esa práctica y entonces se recurre a un grafismo que simula una firma o una simple inicial. El historiador Agustín Enrique Bardales Padilla sostiene que esas formas de rúbrica no son inconstitucionales, así lo establece en primer lugar la Carta Magna y los reglamentos del Jurado Nacional de Elecciones que han sido entregados a los personeros y a quienes han trabajado en el proceso electoral.

Tenemos el Compendio Electoral Peruano (edición actualizada al 2020 y que se encuentre en libre disponibilidad en el portal de la ONPE). Este documento señala en su artículo 4: De las actas no observadas, lo siguiente:

4.2.- El acta electoral de aquella mesa de sufragio que cuente con miembros de mesa iletrados, o que se encuentren en incapacidad de firmar, siempre que dichos miembros estén debidamente identificados, con la consignación de sus datos (nombre y número de DNI). En estos casos el miembro de mesa debe consignar su huella digital y se dejará constancia de las causas que le impidieron firmar en la parte de observaciones del acta electoral. Solo en este supuesto, la falta de firma no es causal de observación del acta.

A su vez, los manuales de la ONPE también señalan lo mismo, basándose en este artículo. En dicho manual se señala:

“¿Qué sucede si el miembro de mesa no puede firmar el acta de instalación por ser iletrado o por imposibilidad física? Respuesta. Se le pide colocar su huella en la línea para firmar. Luego, se escriben sus nombres, apellidos y número de DNI, y se escribe en el campo de observaciones del acta lo siguiente: El Sr. … no firmó porque… Finalmente, se solicita al personal de la ONPE traer láminas de protección para cubrir el campo de observaciones”.

La indignación de estos ciudadanos que han cumplido con emitir su voto al verse señalados con la posibilidad de ser parte de un fraude es totalmente justa, pues incumple el artículo 2 que garantiza los Derechos de la Persona, en varios aspectos.

Artículo 2.- Derechos fundamentales de la persona
Toda persona tiene derecho: 1. A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece.

Concordancia: LORENIEC: Arts. 2,7 incisos d), f) y j) 2. A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole.

3. A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público.

Concordancia: LOE art. 188.

4. A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley. Los delitos cometidos por medio del libro, la prensa y demás medios de comunicación social se tipifican en el Código Penal y se juzgan en el fuero común…”

Finalmente queremos terminar con un texto, gentilmente enviado por la escritora y poeta Gloria Cáceres y con esto creemos que hemos argumentado lo suficiente para defender a quienes no firman igual o no firman tal como lo dice el DNI.

“En mi pueblo Colta Ayacucho, los pobladores que vienen de los caseríos próximos, como Llamocpamapa o Vitama en busca de justicia por alguna eventualidad, después de la audiencia suelen sellar su compromiso con su huella digital y lo refrendan con un garabato. Ya sea porque están apurados o porque no existe la práctica de escribir, de estar escribiendo su nombre y firmando. Hay credibilidad entre los contrayentes, es más que suficiente. Esta práctica es común en muchos lugares del Perú”.

En conclusión:

Los argumentos de los abogados y/o representantes de FUERZA POPULAR solo revelan su ignorancia completa y fortalecen sus consabidas maniobras de racismo, violencia y discriminación hacia los pobladores de zonas rurales. Esas sí son formas sistemáticamente del accionar de FUERZA POPULAR contra el pueblo.

Lima, el 10 de junio de 2021.


* María C. Chavarría es profesora de Lingüística en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y una profesional comprometida y apasionada por la Amazonía.

[Publicado en el fanpage Lenguas y Sociedades Amerindias: https://www.facebook.com/groups/572061159505935 – reproducido en: http://www.resumenlatinoamericano.org]