Escrito por Jorge Majfud

Sin defender la censura en distintos países de Oriente (todo lo contrario, pero a veces hay que aclararlo para algunos niños de escuela), agreguemos un ejemplo más de cómo opera la propaganda de las potencias occidentales, siempre tan orgullosa de su libertad cada vez que se mira en el espejo de Narciso.

Voice of America (VOA) es financiada por el gobierno de EEUU y una rama de Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales. Fue fundada en 1941, en principio con el noble objetivo de contrarrestar a la propaganda nazi, hija directa de la propaganda estadounidense, de la misma forma que Joseph Goebbels se inspiró en Edward Bernays y Hitler en Madison Grant.

Desde entonces, VOA no ha dejado de operar en decenas de países, especialmente durante la Guerra Fría y después, “para promover los valores democráticos”. Más allá de los eslóganes, VOA es un conocido conglomerado de medios de propaganda que en el pasado sirvió para preparar golpes de Estado duros, con invasiones o intervenciones militares directas. Hoy en día su presupuesto es de cientos de millones de dólares y opera en diferentes países creando opinión pública.

Voice of America ha sido una de las extensiones mediáticas de la CIA y, según algunas acusaciones, también ha operado de cárcel secreta en algunos países. Como la Agencia, es un organismo permanente y, en teoría, no está pensada para actuar en territorio estadounidense sino en el resto del mundo. Pertenece a lo que clasifica como “white propaganda”, es decir, propaganda no secreta, pero de tal forma que no parezca propaganda. Su financiación procede del gobierno de Estados Unidos. Ejemplos de “black propaganda” usado y abusado por la Agencia abundan en la historia reciente en el llamado tercer mundo.

Al igual que los medios financiados por gobiernos extranjeros, VOA se define a sí misma como “independiente del gobierno” de Estados Unidos. Nadie esperaría lo contrario de un medio que se presenta como campeón de la verdad, la libertad e independiente de toda ideología o poder político.

Cuando se comparte sus noticias en los creadores masivos de opinión pública como Twitter, no hay advertencias de que este medio está financiado por algún gobierno, como ocurre cuando se comparten noticias de medios como TeleSur de Venezuela, RT de Rusia o de algún medio público de China.

Es lo que se llama prensa libre, la que incluye otros conglomerados privados, libres de toda sospecha de poseer intereses especiales, como CNN, Fox News, etc.

 

[Fuente: http://www.majfud.org]