La poesía es un estar aquí, una espera larga, un silencio que habita e invita a autodescubrirnos y redescubrir el mundo que nos rodea. Escribir versos significa entrar sigilosamente como huéspedes al territorio de lo inefable, ¿y qué encontramos? Esto representa siempre un misterio a resolver en el proceso creativo de cada artista. El día de hoy les comparto una entrevista a la abogada, poeta y traductora venezolana Mariela Cordero García (1985). Ella es autora de los libros de poesía El cuerpo de la duda. Editorial Publicarte, (Venezuela, 2013) y Transfigurar es un país que amas. Editorial Dos Islas, (Estados Unidos, 2020).

Publicada por MELISSA NUNGARAY

La escritora Mariela Cordero es coordinadora de la Sección de Traducción Literaria en la Revista Liberoámerica (España y Latinoamérica) y en la revista Poémame (España). Sus poemas se han traducido a más de 14 idiomas y publicado en diversas antologías internacionales. Ha recibido algunas distinciones por su trabajo poético, tales como Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik, Argentina (2014), Primer Premio en el II Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Ecuador (2015), Segundo Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2015), Premio Micropoemas en castellano del III Concurso TRANSPalabr@RTE 2015 y primer lugar en el Concurso Internacional de Poesía #AniversarioPoetasHispanos, mención de calidad literaria, España (2016).

En esta entrevista platicamos con Mariela sobre su proceso creativo, donde nos comparte sus influencias poéticas, inspiraciones y algunos eventos de su vida personal que han sido importantes para su desarrollo profesional. Además, damos a conocer detalles de su experiencia como escritora y traductora en Venezuela. Espero que esta charla sea del agrado de los apreciables lectores.

Melissa Nungaray: ¿Qué eventos considera que han marcado su historia?, ¿estos acontecimientos los ha sobrellevado a través de la escritura?

Mariela Cordero: —Lo que más me marcó fue mi acercamiento a la lectura. Desde niña me acerqué a los libros que tenía a mi alcance con curiosidad. Luego que descubrí la biblioteca local, pues se desplegó un nuevo mundo ante mí. Ya de adolescente comencé a comprar mis primeros libros, elegidos acorde a mi propio criterio.

Respecto a los acontecimientos que han marcado mi historia de manera más emotiva y profunda se encuentra la pérdida física de mi amoroso padre cuando iniciaba la adolescencia. Siempre fui reservada e introvertida pero luego de este suceso tan doloroso siento que la escritura se convirtió mi principal medio de expresión.

Platíquenos, ¿a qué edad comenzó a escribir poemas?, ¿cómo fue su primer encuentro con la diosa blanca?

—Me encuentro con la poesía primero como lectora y recuerdo que cuando era niña leí un poema de Gutierre de Cetina en un libro de gramática bastante antiguo que pertenecía a mi padre. Recuerdo que me cautivó mucho esa forma de expresión. Más adelante leí al azar otros poemas. Finalmente, a los quince años comencé a escribir algunas frases que amoldaba con cierto hilo de conducción. Eran impresiones de lo que veía o sentía. En un primer instante eran intuitivas descripciones de imágenes que poco a poco fueron dando cabida a formas más elaboradas.

¿El amor y el dolor la impulsan a escribir?

—Siempre. Creo que estamos en el mundo expuestos al goce y al sufrimiento.

El dolor es ineludible. Pero, milagrosamente el amor también es ineludible e inevitable.

El acto de escribir versos fue un secreto que guardó durante varios años antes de que publicara su primer libro El cuerpo de la duda. Editorial Publicarte, (Venezuela, 2013), ¿por qué?, ¿qué aprendió del silencio y de la espera?

—Acorde a mi naturaleza reservada nunca hablaba de mi devoción por la poesía. Solo alguien que estuviese muy cerca de mí podría haberse percatado de eso. Así que durante mucho tiempo leí poesía y escribí poemas en silencio. Amo el silencio pues pienso que en él florece la vida misma. Me complacía ejercer esta actividad en privado. No pensaba hacerlo público ni compartirlo con nadie, por eso no puedo decir con exactitud que viví una especie de espera. Pero luego de varios años envié un poema al blog de Legados Ediciones (España) y de allí surgió una antología. También participé en un Taller de Poesía impartido por el poeta Alfredo Chacón. Allí pude escuchar hablar de la poesía y entorno a la poesía. Esa fue la primera vez que leí mis poemas frente a otras personas. Realmente fue una experiencia enriquecedora y fecunda. Escribí El cuerpo de la duda sin saber si realmente sería publicado o no. Luego surgió la oportunidad con Editorial Publicarte y finalmente fue publicado en 2013. Pero puedo decir que mi experiencia en este sentido fue como caminar en una habitación casi en plena oscuridad, a tientas el camino fue dibujándose ante mí.

¿Qué poetas han influido en su desarrollo como escritora?

—Admiro a muchos poetas. De mi país ha sido muy importante para mí Juan Sánchez Peláez y del mundo Emily Dickinson, Alejandra Pizarnik, Giorgos Seferis, Vladimir Holan, Friedrich Hölderlin, Marina Tsvietáieva. Entre otros que he publicado en mi blog donde comparto los poemas que me gustan: http://elcuerpodeladuda.blogspot.com

¿Cómo define el proceso de creación poética? ¿Considera que es un camino de lentitud y de autodescubrimiento?

—Para mí fue un camino lento, como una llama pequeña pero constante. Sigue siendo un sendero donde reina la parsimonia. Me es imposible forzar un poema.

¿Qué imagen tiene del silencio y de la palabra? ¿Dónde y cómo encontramos la revelación poética?

—Para mí la palabra surge del silencio meditativo. De esa meditación natural surge la semilla del poema, pero no surge de manera instantánea. En mi caso la semilla brota, pero ella no basta para dar por sí misma forma y vida al poema. Hay pausa y hay de nuevo silencio. Existe un proceso de contemplación, de refinamiento y de pulcritud. Todo hasta llegar al poema.

¿Cree en la inspiración? ¿En qué se inspira para escribir?

—Creo en la inspiración y en el trabajo por partes iguales. Para mí ambas cosas son necesarias y tienen una relación simbiótica. Si hay inspiración, pero no hay trabajo en el poema, es inútil. El poema no se desarrolla. Y si hay trabajo, pero no inspiración, tampoco el poema puede nacer. Me inspira el arte, la naturaleza, la literatura, el cine y por supuesto la poesía que admiro.

¿Definiría su poesía como metapoética?

—Algunos la han definido así. Yo prefiero no definirla, pues siento que está en constante mutación.

Usted nació en Carabobo, en un pueblo llamado Belén, ¿cree que este maravilloso lugar de alguna manera influyó en su sensibilidad poética?

—Sí, por supuesto. El paisaje y el clima son maravillosos. Igualmente, todas mis vivencias de infancia tienen como escenario el pueblo. Y debo decir que tuve una infancia bastante feliz. Amo estar en contacto con la naturaleza y también me encanta tener mascotas y es algo que allí pude hacer con libertad.

Cuéntenos, ¿qué siente después de escribir un poema? y ¿cómo llegan los versos a usted? ¿Duele escribir?

—Después que el poema está escrito siento que ya tiene una vida propia y le pertenece de cierta manera al lector. El lector le brindará refugio.

Y sí, escribir a veces es un proceso doloroso. Es una especie de catarsis.

¿El tema del cuerpo cómo se transfigura en su obra poética?

—El tema del cuerpo aparece de manera literal en varios de mis poemas. Pero el cuerpo no se trata en este caso únicamente de un cuerpo biológico o físico, sino también de un cuerpo metafórico o alegórico. Lo incorpóreo también insufla vida a lo corpóreo y esto impalpable pasa a ser traducido por el cuerpo. De allí parte su esencialidad.

El poema “Cuerpo Público” refleja la situación de su país, ¿cómo concibió este poema? ¿Podría hablarnos un poco de su revelación?

—Es un poema bastante doloroso. Cuando lo escribí había sufrimiento en las calles. Estaba en un medio urbano y presencié situaciones desgarradoras en medio de protestas y represión. Me conecté con la sensación colectiva de indefensión y vulnerabilidad del momento, y en una madrugada que me era muy difícil conciliar el sueño lo escribí.

¿De qué manera el confinamiento afectó su trabajo creativo?

—Tuve la oportunidad de participar en un proyecto maravilloso que se llama Pasajeras, antología del cautiverio. Una antología compuesta por escritoras venezolanas que fue publicada en mayo de 2020, y que se puede descargar de forma gratuita. Fue compilado por Les Quintero y Graciela Bonnet. Allí describo en una narrativa llamada «Días Extraños», que durante los primeros meses de la pandemia me costó acercarme a la escritura, pero me reencontré con la lectura. Finalmente, con la invitación que recibí para participar en este proyecto me animé a escribir el texto que lo compone.

¿Poesía es resistir? ¿Qué es la poesía?

—Para mí la poesía es la sed que no cesa. Siempre está ahí, aunque no siempre la escriba.

¿Ha emprendido como escritora en otros géneros?

—Sí, he escrito diarios literarios. Participé en la antología La desconocida que soy. Volumen I. También recientemente he escrito prólogos para libros de otros autores. Y me gustaría profundizar en la narrativa.

¿A qué poetas ha traducido? ¿Cómo ha sido su experiencia como traductora?

—Gracias a algunos espacios como Revista Póemame (España) Liberoámerica y Revista Primera Página (México) He tenido el honor y el placer de traducir y difundir a poetas de distintos lugares del mundo. Recientemente también he traducido algunos libros como Diez Cartas a Montaigne, del poeta y académico estonio Jüri Talvet, Décimo Tercer mes, de la poeta uzbeka Khosiyat Rustamova y El nombre secreto de la Flor, de la poeta cubana Lidice Megla. Disfruto mucho traducir pues exige un trabajo de lectura y comprensión del texto. He viajado por el mundo a través de los poemas y me complace difundir la poesía. Por eso también ahora cuento con un espacio para difundir la poesía latinoamericana.

¿Cuáles han sido las dificultades y los desafíos que ha tenido en Venezuela como poeta, traductora y abogada?

—En Venezuela se viven muchas dificultades con el internet, el servicio eléctrico y los servicios básicos. Se puede decir que todos los días se enfrentan retos en cualquier área. La única respuesta ante eso es la perseverancia y la constancia.

Actualmente, ¿en qué proyectos está trabajando?

—Estoy escribiendo un libro y también traduciendo otros.

Por último, ¿qué poetas venezolanos contemporáneos recomienda leer?

—Juan Sanchéz Pélaez, Hanni Ossott, Alfredo Chacón, Armando Rojas Guardia, Rafael Cadenas, María Antonieta Flores, Carmen Verde, Ana María Hurtado entre otros.

Gracias poeta Mariela Cordero por su tiempo y por habernos compartido detalles de su proceso creativo y trayectoria poética. Comparto la lectura del poema “Cuerpo Público” que la estimada Mariela grabó para este distinguido medio.

 

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Sobre la entrevistadora:

  • Melissa Nungaray (Guadalajara, Jalisco, 1998) es escritora, poeta y periodista. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Autónoma del Estado de México. Es autora de los libros de poesía Raíz del cielo(Secretaría de Cultura de Jalisco/Literalia, 2005), Alba-vigía (La Zonámbula, 2008), Sentencia del fuego (La Cartonera, Cuernavaca, 2011) y Travesía: Entidad del cuerpo (La Zonámbula, 2014). En 2014, ganó el segundo lugar del IV Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara. Fue becaria del Festival Interfaz ISSSTE-Cultura Los Signos en Rotación San Luis Potosí 2017. Su poesía ha sido incluida en diversas antologías nacionales e internacionales y algunos de sus poemas han sido traducidos al italiano, inglés, uzbeko y griego. Ha colaborado como reportera y locutora en los programas de radio Dimensión colorida, Teleférico, De pico picorendo y Jalisco en la hora nacional.

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]