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El 25 de agosto es el Día del idioma Guaraní, un instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación de la mayoría de la población. Es la lengua que nos identifica y nos diferencia del resto del mundo.

El 25 de agosto es el Día del idioma Guaraní, un instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación de la mayoría de la población. Foto: Ilustrativa.

Es por eso que para destacar esta fecha, La Nación/Nación Media contactó con la ministra de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL), Ladislaa Alcaraz de Silvero, quien señaló que la fecha debiera significarnos el fortalecimiento de la lengua guaraní más que nada, porque es una fecha y no tiene que quedarse en la conmemoración, sino en procurar su uso en la vida cotidiana, en los diferentes espacios y en las instituciones del Estado.

“Más que nada, conmemorar un día es para animar a la gente. Una lengua muere cuando deja de tener hablantes. En el Paraguay todavía contamos con muchos hablantes y esa es una esperanza, pero en un descuido también se puede abandonar la lengua, sobre todo cuando los niños y jóvenes dejan de hablarla. Esa siempre será una amenaza para la vitalidad de la lengua. Celebrar el día del idioma guaraní significa también usar este día para comprometernos con esta lengua y animar a la gente a usarla”, resaltó.

El guaraní es la lengua que nos identifica y nos diferencia del resto del mundo. Foto: Gentileza.

El guaraní es la lengua que nos identifica y nos diferencia del resto del mundo.

Situación actual

La titular de la SPL recordó que desde 1992 es idioma oficial del Paraguay y dijo que, a estas alturas y después de tres décadas, ya deberíamos ver el guaraní en el país, pero que hasta hoy día solamente lo seguimos oyendo, no lo estamos viendo aún escrito. Todavía no se está superando la oralidad.

De igual manera, destacó que hay avances muy importantes en el proceso de su normativización, que también es reciente, así como la creación de la Academia de la Lengua Guaraní por la ley 4251, que establece la creación de dos entidades importantes.

“Por un lado, la SPL en el sector estatal, y por otro, como una entidad privada sin fines de lucro que recibe apoyo de Estado paraguayo, la academia, que establece la normativa para un uso escrito estandarizado de la lengua guaraní”, agregó Alcaraz.

Sostuvo que hoy día contamos con una gramática fundamental de la lengua, con un diccionario monolingüe y unas orientaciones para escribir la lengua. “Hoy día es una lengua que se está desarrollando, porque cubre ámbitos de comunicación y de interacción que antes no cubría, y con el desarrollo de las ciencias, la tecnología, los fenómenos sociales que van apareciendo, esta lengua también se va desarrollando. Entonces, es muy importante el rol de la academia”, aseguró a LN.

La titular de la secretaría de Estado indicó que en Paraguay se está avanzando en el proceso de planificación del uso de la lengua guaraní en las instituciones gubernamentales. “Podemos ver grandes avances en el Poder Ejecutivo. Se han creado unas unidades de aspectos lingüísticos que están trabajando en la promoción y en el uso oral y escrito de la lengua guaraní”, refirió.

En el ámbito tecnológico, Alcaraz explicó que la lengua encuentra un terreno propicio para su empleo y desarrollo. “Hoy día vemos también navegadores, buscadores, traductores en la lengua guaraní, eso es importante tener al alcance de la mano, porque nos posibilitan acceder a esta lengua, conocerla más, estudiarla más. Vemos muchos promotores usando las nuevas tecnologías, redes sociales y los diferentes medios al alcance para promover la lengua guaraní, sea en su forma oral o escrita”, manifestó.

La ministra señaló que hoy día vemos también navegadores, buscadores, traductores en lengua guaraní, y destacó la importancia de esto. Foto: Ilustrativa.

La ministra señaló que hoy día vemos también navegadores, buscadores, traductores en lengua guaraní, y destacó la importancia de esto.

Alcance en la región y el mundo

En otro momento, la ministra habló acerca de la región, de la gran nación guaraní que abarca Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay. Enfatizó que en Bolivia es lengua oficial, en Argentina también en las provincias se ha oficializado a esta lengua, y que en Brasil hay un extendido uso, tanto la variedad parecida a nuestro guaraní como a otras lenguas indígenas guaraníes.

Mencionó que por el mundo hay muchos guaranihablantes, compatriotas nuestros o de otros países que han emigrado y llevado consigo la lengua. Así también, en el mundo hay instituciones en Estados Unidos, Francia, Alemania y en otros países, interesados en el estudio científico de esta lengua.

“Ahora vamos a recibir la visita de una estudiosa de Japón. En estos países es una curiosidad, no solo el guaraní sino el bilingüismo. Ese contacto lingüístico tan extendido en Paraguay y cómo una lengua indígena ha sobrevivido en este contacto con una lengua fuerte, hegemónica, como es el español”, apuntó y aseguró que el bilingüismo es una novedad para muchos y que para los estudiosos, lingüistas, es objeto de investigación, tesis de doctorados y maestrías.

 

[Fuente: http://www.lanacion.com.py]

 

 

Una tèsi doctorala conclutz que los primièrs simptòmas d’aquela malautiá cerebrala arriban fòrça pus tard dins lo cas de las personas poliglòtas

Este es el síntoma que podría predecir el desarrollo de Alzheimer a futuro

 

Lo bilingüisme protegís contra l’Alzheimer, segon la tèsi doctorala de Lidón Marin-Marin, cercaira del grop de Neuropsicologia e de Neuroimatge Foncional  a l’Universitat Jaume Ir de Castelló (País Valencian). La tèsi a ganhat lo primièr concors de tèsis de sciéncia d’aquela universitat.

L’estudi es fach sus una centena d’òmes e de femnas d’una edat mejana de 73 ans de Canadà, dels Païses Basses, de China e d’Índia, e constata que los primièrs simptòmas d’aquela malautiá cerebrala arriban fòrça pus tard dins lo cas de las personas poliglòtas. Dins lo cas dels bilingües catalan-espanhòl lo retard de l’aparicion de la malautiá es leugièr.

La tèsi aviá per tòca d’estudiar quines mecanismes neuronals son implicats dins la relacion entre bilingüisme e deméncia e lors implicacions. Per aquela rason, la cercaira a trabalhat sus de personas amb una deterioracion cognitiva leugièra, qu’es una fasa prèvia a la malautiá d’Alzheimer.

 

[Imatge: Gerd Altmann – sorsa: http://www.jornalet.com]

Un traballo de investigación do catedrático da USC Jorge Mira xunto co científico Luís F. Seoane, do Centro Nacional de Biotecnoloxía do Consello Superior de Investigacións Científicas (CSIC) suxire, en termos físicos, que o francés e o holandés en Bélxica non son mesturábeis.
Unha praza de Bruxelas (Foto: Turismo de Bruxelas).

Unha praza de Bruxelas

Partindo da premisa de que o límite político e territorial de Bélxica é unha consecuencia directa da súa dinámica lingüística interna entre o uso do francés e o holandés, o catedrático da USC Jorge Mira xunto co científico Luís F. Seoane, do Centro Nacional de Biotecnoloxía do Consello Superior de Investigacións Científicas (CSIC), analizaron no artigo Are Dutch and French languages miscible?, publicado en The European Physical Journal Plus, como se foi producindo a evolución lingüística en Bruxelas a través do tempo.

Bruxelas non só alberga a capital do país, senón tamén a maioría das institucións da Unión Europea, a OTAN e outros axentes políticos. Este é o motivo polo que os físicos entenden que este traballo ten un interese extra como achega á comprensión da estabilidade do país como entidade política nun sentido máis amplo.

Laboratorio social único

Desta maneira, os investigadores botaron man dun sistema de ecuacións diferenciais ordinarias para estudar datos históricos de falantes en diferentes barrios da rexión de Bruxelas-capital, a única zona recoñecida oficialmente como bilingüe pola Constitución de Bélxica

« Bruxelas proporciona un laboratorio social único que amosa como se desenvolve o contacto dunha lingua romance e unha lingua xermánica », explican os científicos.

A división lingüística podería extrapolarse á política, evidenciando se Bélxica constitúe un país estábel.

Ao axustar os parámetros do modelo avaliaron se os dous idiomas poden coexistir a longo prazo, ou se un deles perderá peso co tempo.

Os investigadores constataron unha tendencia xeral das dúas linguas a medrar segregadas, o que suxire, en termos físicos, que estes idiomas non son mesturábeis.

 

[Foto: Turismo de Bruxelas – fonte: http://www.nosdiario.gal]

 

Certaines personnes bilingues ont bien l’impression d’avoir deux personnalités différentes.

L'interprétation d'un même évènement peut être différente selon la langue parlée. | TheDigitalArtist via Pixabay

L’interprétation d’un même évènement peut être différente selon la langue parlée. | TheDigitalArtist via Pixabay

Écrit par Nina Bailly

«​​​Qu’y a-t-il dans un nom? Ce que nous appelons rose
Par n’importe quel autre nom sentirait aussi bon.
»

Au-delà du caractère poétique de ces mots, ce que Wiliam Shakespeare fait dire à Juliette Capulet dans sa pièce la plus célèbre n’est en réalité pas tout à fait exact. On sait désormais que la langue que nous parlons agit sur nos pensées au point d’avoir un impact sur nos représentations, nos réactions et même nos capacités cognitives. Autrement dit, nos visions du monde sont influencées par la langue que nous utilisons.

Peut-être avez-vous déjà entendu parler de la fameuse «hypothèse de Sapir-Whorf». Devant son nom aux deux anthropologues qui l’ont formulée dans les années 1960, elle affirme justement que notre vision du monde dépend de la langue ou des langues employées au quotidien. Mais cette idée, également connue sous le nom de «relativité linguistique», n’est pas contemporaine. «Elle traîne depuis des siècles, voire des millénaires. Sapir et Whorf l’ont seulement réactualisée», affirme Agnès Steuckardt, professeure de sciences du langage à l’université Paul Valéry de Montpellier.

La linguiste explique que dès le XVIIIe siècle, le philosophe allemand Wilhelm von Humboldt affirmait que notre représentation du monde dépendait du langage, une idée qui revient aussi aujourd’hui avec le concept de «langue culture». Le constat est donc plutôt consensuel. La véritable question est plutôt de savoir: jusqu’à quel point?

Le rapport à l’espace et au temps

Lera Boroditsky, scientifique née en Ukraine, travaille sur le langage et la cognition. Elle a mené avec son équipe de nombreuses recherches sur la question de la relativité linguistique, en constituant une base de données expérimentales. Elle a notamment documenté, parmi les influences des langues sur nos représentations, celles portant sur le temps et l’espace. L’un des exemples les plus parlants est celui d’une communauté aborigène australienne: les Thaayorre. En kuuk-thaayore, qui appartient à la famille des langues pama-nyungan, on utilise beaucoup les points cardinaux pour s’exprimer.

Pour se saluer, par exemple, les Thaayorre ne demandent pas comment se porte leur interlocuteur, mais dans quelle direction il se rend, ce à quoi ce dernier répondra systématiquement par une direction précise. Ainsi, des expériences menées avec des locuteurs d’autres langues ont montré que cet usage avait engendré une différence cognitive: contrairement aux autres participants, les Thaayorre sont capables de s’orienter très précisément dans l’espace, dès leur plus jeune âge.

Ce n’est pas tout: lorsqu’un Thaayorre représente le temps dans l’espace, il le fait d’est en ouest. Aussi, si le sujet se trouve face au sud, sa représentation du temps ira de gauche à droite; s’il se situe face au nord, l’inverse; face à l’est, le temps ira de l’avant du corps jusqu’à l’arrière; et inversement face à l’ouest. La majorité des personnes francophones ou anglophones, comme bien d’autres, représentent quant à elles le temps de la gauche vers la droite.

Dans le cas que nous connaissons, le nôtre, si la position du corps change, la direction du temps reste la même. Dans celui des Thaayorre, le repère est la personne qui s’exprime, et la direction du temps change par rapport à elle, ce qui induit une représentation du monde égocentrique: le sujet est au centre du monde.

Dans une conférence donnée à San Francisco en octobre 2010, Lera Boroditsky évoque une campagne publicitaire de Nestlé pour des compléments alimentaires représentant la croissance d’un enfant.

Campagne publicitaire pour compléments alimentaires Nestlé. | Capture d’écran Long Now Foundation via YouTube

Cette campagne n’a pas été interprétée de la même manière dans les différentes régions du monde où elle a été diffusée. Cela s’explique par le fait que certaines langues induisent une représentation du temps allant de la droite vers la gauche (en arabe et en hébreu notamment), puisqu’elles s’écrivent de cette façon. Aussi, pour les personnes qui parlent ces langues, le message peut paraître tout à fait différent, voire lugubre.

Interprétation et description

Lera Boroditsky évoque dans cette même conférence un autre aspect de la relativité linguistique qui peut être lourd de conséquences: l’interprétation d’un même événement dépend également de la langue. Chaque système grammatical accorde une place différente au sujet d’une action. Ainsi, certaines langues auront tendance à utiliser des formes grammaticales qui mettent en avant le sujet (voix active), comme par exemple l’anglais. D’autres, comme l’espagnol, préféreront la voix passive.

Prenons l’exemple d’un accident où une personne que l’on appellera Julia fait tomber un vase, qui se casse. Si un anglophone est amené à décrire l’événement il utilisera certainement une phrase telle que «Julia a cassé le vase». En revanche, un hispanophone préférera «Le vase s’est cassé». Les langues qui utilisent la voix passive sont majoritaires dans le monde, donc, pour de nombreuses personnes, une construction telle que «I broke my arm», qui signifie littéralement en français «J’ai cassé mon bras», est insensée, puisqu’elle suppose que l’action est intentionnelle.

Lorsque le procès-verbal contient une forme active, l’accusé est plus fréquemment déclaré coupable que s’il contient une forme passive.

Dans une expérience, Lera Boroditsky et son équipe ont montré à plusieurs personnes deux vidéos: l’une d’une action intentionnelle (un homme qui éclate un ballon de baudruche avec un crayon), l’autre accidentelle (un homme qui, sans le vouloir, fait éclater un ballon de baudruche). 80% des anglophones ont décrit la vidéo de l’accident en utilisant une forme active, contre environ 63% des hispanophones. Lorsqu’on demandait aux participants, après avoir regardé les vidéos, de choisir parmi deux photos celle de la personne ayant éclaté le ballon par accident, environ 74% des hispanophones étaient capables de la reconnaître, contre environ 82% des anglophones.

Ces différences grammaticales ont des conséquences en matière de droit. En comparant 200.000 comptes-rendus de procès du tribunal pénal de Londres, les chercheurs ont observé que lorsque le procès-verbal contient une forme active, du type «Julia a cassé le vase», l’accusé est plus fréquemment déclaré coupable que s’il contient une forme passive.

Cognition et connotation

Un autre exemple montrant l’impact de la langue sur les capacités cognitives, que Lera Boroditsky qualifie «d’effets précoces», est celui de la description des couleurs. En russe, il existe deux mots différents pour les nuances de bleu, tandis qu’il n’y en a qu’un seul en anglais.

L’équipe de recherche a demandé à des russophones et des anglophones de trouver parmi trois carrés bleus, dont deux avaient la même teinte et un autre une teinte soit légèrement plus foncée soit plus claire, lequel était l’intrus, comme dans l’image ci-dessous.

Expérience proposée à des participants russophones et anglophones. | Capture d’écran Long Now Foundation via YouTube

Les participants devaient répondre le plus rapidement possible. Il se trouve que les russophones étaient plus rapides que les anglophones, et ce, même en neutralisant le plus possible la variable du langage, c’est-à-dire en leur faisant réciter une série de nombres à haute voix pendant l’exercice.

La langue parlée construit également des connotations différentes. Par exemple, dans de nombreuses langues latines ou encore en russe, les noms communs sont genrés. Ainsi, ils sont associés à des représentations selon que leur genre est féminin ou masculin (souvent au détriment des noms associés au premier).

Les études sur la relativité linguistique montrent qu’il existe autant d’univers cognitifs que de langues.

On peut en illustrer l’impact avec l’exemple de Michel-Ange qui, au XVIe siècle, a réalisé plusieurs sculptures pour représenter différents moments de la journée: l’aube, le jour, le crépuscule et la nuit. L’artiste a représenté une femme pour le premier et le dernier stade, et un homme pour le jour et le crépuscule, selon le genre de ces mots en latin. Comme tous les noms en latin ou en russe ont un genre, ils sont tous associés à des connotations, ce qui signifie que cela affecte tout ce qui peut être désigné par un nom dans le monde.

Langage et pensée sont interdépendants

Toutes ces expériences montrent l’ampleur de l’influence des langues sur nos représentations du monde et l’imbrication constante entre la pensée et le langage. Agnès Steuckardt explique que cela va à l’encontre de la pensée classique: selon les représentations platonicienne et cartésienne de la pensée, le langage préexiste à celle-ci (souvenez-vous du le mythe de la caverne).

«C’est une idée reçue très ancrée», explique la linguiste. «Elle s’illustre d’ailleurs par des expressions telle que “Je l’ai sur le bout de la langue.”» En vérité, on ne peut pas affirmer que les idées préexistent au langage, ou que le langage préexiste à la pensée; il s’agit plutôt d’une interaction constante entre les deux.

Selon Lera Boroditsky, les études sur la relativité linguistique montrent qu’il existe autant d’univers cognitifs que de langues, soit environ 7.000. Mais cette diversité va en diminuant, puisque certains experts estiment que la moitié d’entre elles auront malheureusement disparu dans un siècle.

 

[Source : http://www.slate.fr]

Escrit per LLORENÇ PRATS

La normalització de l’idioma català té una llei vigent amb un gran consens. La llei de política lingüística del 1998. Aquesta llei és bona. Centra el català com idioma de Catalunya, per fer-lo conegut i parlat, i a ésser possible imprescindible, arreu de la vida social del país. És una conquesta col·lectiva: una llei catalana per normalitzar el català, la llengua nacional, pròpia, dels catalans.

Ara, tanmateix, sense que hagi cap relació amb determinats posicionament judicials, com va manifestar el director general de política lingüística, en Francesc Xavier Vila, es vol modificar aquesta llei. Es pretén parlar de « normalització de l’espanyol » a Catalunya. Els parlamentaris catalans que van subscriure la proposta de modificació de la llei (JXCAT, PSC, PODEM i ERC) entenen, per tant, que l’espanyol necessita polítiques públiques de suport a Catalunya. Desconeixen la realitat. Quin disbarat. Confonen l’accent català parlant espanyol amb qualsevol altra cosa.

Les polítiques actives que esperem per a l’idioma català en la sanitat, l’ensenyament, la cultura, la justícia,… són imprescindibles. Els parlamentaris catalans han de tenir clar que vivim a Catalunya sorpresos de sentir la nostra llengua i d’haver d’usar la llengua espanyola en massa llocs sense cap justificació (restaurants, ITV, reunions de veïns, cinemes, pantalles dels vehicles, programes d’ordinador…). De fet, molta gent reacciona fent una política activa pròpia amb Mantinc el català o sumant-se a les campanyes de Plataforma per la Llengua però les institucions catalanes no han de funcionar obligades a admetre que l’espanyol està en una situació semblant.

Actualment, al país hi ha dues llengües oficials. A la pràctica, sota el paraigües del bilingüisme es camina cap a la substitució lingüística, atacant l’idioma català, el propi del país. El català ni tant sols pot ésser llengua preferent, ni una llengua d’ús per defecte. L’equiparació de les dues llengües en l’oficialitat constitucional espanyola, per tant, ha resultat nefasta. S’ha consolidat l’espanyol en l’autonomia catalana i el català ensopega en tota mena d’entrebancs.

Per això,  la política lingüística del govern català s’ha de dirigir al català i no a l’espanyol. L’omissió de l’espanyol en el text legal del 1998 és deliberada. No necessita suport públic. No el necessita perquè l’estat espanyol l’imposa de mil maneres dins del territori català, àdhuc dels Països Catalans.

La llengua vehicular en l’ensenyament ha d’ésser el català (article 11 de la Llei d’educació de Catalunya), però diu que ho serà només normalment i no categòricament. A la pràctica, com s’ha reconegut, el seu ús minva i cada dia hi ha més casos de desconeixement de la llengua. Sobretot entre els nouvinguts, pel col·lapse a les aules d’acollida. I la llengua així ja no és una eina d’integració social. D’igualtat i millora col·lectiva.

El reforç en llengua espanyola, com l’anglesa o qualsevol altra, no ha d’ésser una facultat dels centres educatius sinó una demanda concreta dels usuaris o dels pares. La prioritat del sistema educatiu és formar en la llengua del país, on viuran i treballaran en el futur. I opcionalment, pels que tinguin previst sortir del país o anar-se’n oferir l’opció d’aprenentatges diversos, també l’espanyol. En això si que funcionen els tribunals espanyols. Que facin, doncs!

 

[Font: http://www.racocatala.cat]

El pasado lunes, 13 de junio, pronuncié una conferencia en la Sociedad Económica de Málaga, espacio de referencia cultural y de pensamiento crítico de la ciudad, con el mismo título de este artículo.

Escrito por PILAR IGLESIAS APARICIO

¿Por qué “imprescindibles” y “desconocidas”?

Comienzo por el segundo término. Afortunadamente, hoy en día es relativamente fácil acceder en España a las obras de numerosas autoras de diferentes países latinoamericanos. Nombres como Mónica Ojeda, Fernanda Ampuero, Lina Meruane, Samanta Schweblin, Diamela Eltit, Wendy Guerra, Lucía Lijtmaer, Elena Poniatowska, Cristina Rivera Garza, y tantos otros, han venido a unirse a aquellas autoras que ya nos acompañaban hace años, como Cristina Peri Rossi, Gioconda Belli, Isabel Allende, Ángeles Mastretta o Laura Esquivel. Aun autoras del prestigio internacional de la argentina Luisa Valenzuela resultan poco conocidas, fuera de ámbitos académicos, salvo por la reciente reedición de su novela El mañana. Pero los nombres de Renée Ferrer, Milia Gayoso, Raquel Saguier, Lucía Scoscería, Sara Karlik, Mabel Pedrozo o Melissa Ballach y otras tantas autoras paraguayas permanecen en el mayor anonimato.

Ni siquiera en las librerías especializadas en literatura latinoamericana es tarea fácil conseguir obras de escritoras paraguayas. Y ello por una serie de cuestiones que han afectado históricamente a la producción literaria en el Paraguay. La historia, marcada por los gobiernos dictatoriales del siglo XIX y XX, incluida la dictadura de Alfredo Stroessner desde 1954 a 1989, la más larga dictadura latinoamericana del siglo XX; numerosas revueltas y golpes de Estado civiles y militares durante las décadas liberales de entre siglos y las dos grandes guerras: la de la Triple Alianza (1862-1870), contra Argentina, Brasil y Uruguay, en la que la población paraguaya quedó reducida a un tercio, la mayoría mujeres, niñas y niños y personas ancianas; y la Guerra del Chaco (1932-1935) contra Bolivia, junto con la guerra civil de 1947, “devoró a la literatura”, en palabras de Josefina Plá.

Estas situaciones históricas provocaron, además del desastre demográfico, un estancamiento económico, cultural y político; el auge de la oligarquía propietaria de la tierra, aliada del imperialismo y el neoliberalismo, causantes de pobreza, corrupción y desigualdad social que afecta gravemente a las mujeres; y la creación y exaltación de la “identidad paraguaya”, que refuerza el aislamiento del país, favorecido por los propios líderes políticos (algo común a todas las dictaduras), con el consecuente desconocimiento de su producción cultural en el exterior. Se crea un modelo de masculinidad basado en la imagen del héroe-soldado, mientras las mujeres son identificadas con la maternidad, el sacrificio y el patriotismo, reduciéndolas a seres al servicio del hombre, la prole y la nación. Es decir, elementos todos que refuerzan la construcción de una sociedad patriarcal, machista, religiosa y cerrada sobre sí misma. A lo que hay que sumar, la repetida persecución de intelectuales, disidentes políticos y líderes campesinos, que provoca un doble exilio: el exterior en el que publicaron algunos de los autores más conocidos como Gabriel Casaccia o Augusto Roa Bastos, y el oscuro y durísimo insilio, en el que producen sus obras la mayoría de las escritoras, con escasez de tejido editorial y falta de apoyo institucional a la cultura. En este marco, es tardía la narrativa que rompe el molde oficial de la narración histórica, ya que la primera novela publicada en Paraguay es Ignacia, de José Rodríguez Alcalá, en 1905; y aún más tardía será la narrativa escrita por mujeres.

Ahora bien, es preciso visibilizar la disidencia política e intelectual presente desde el gobierno despótico de José Gaspar Rodríguez de Francia (1814-1840), hasta el fin de la dictadura de Stroessner; el movimiento campesino, incluida la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas; el movimiento feminista, capaz de crear en 1920 el Centro Feminista Paraguayo, adherido al Congreso de la Alianza Mundial para el Sufragio Femenino y celebrar en 1987, a dos años del fin de la dictadura, el Primer Encuentro Nacional de Mujeres por la Igualdad ante la Ley.

También en la literatura, y más concretamente, en la narrativa, las mujeres tomarán la palabra, siendo figuras precursoras imprescindibles la española Josefina Plá (1909-1999), Ana Iris Chaves (1922-1993) y Ester de Izaguirre (1923-2016). La primera obra de narrativa publicada por una mujer es el tomo I de Tradiciones del hogar, de Teresa Lamas (1887-1976), de 1921, y contamos con escasas obras de autoría femenina hasta los ochenta. Es entonces cuando las mujeres irrumpen de manera decidida en la narrativa paraguaya, siendo 1983 un año clave, por coincidir la puesta en marcha del primer Taller de Cuento Breve, impulsado por Dirma Pardo e impartido por Hugo Rodríguez Alcalá, tras su regreso del exilio; la publicación de la primera novela paraguaya escrita desde la voz y la experiencia de una mujer, Golpe de luz, de Neida Bonnet (1933); la publicación del libro de relatos de Josefina Plá, La pierna de Severina, en que incluye varios que abordan la violencia sexual contra las mujeres y las niñas, y el nombramiento de Ana Iris Chaves como presidenta de la Sociedad de Escritores Paraguayos. Todo ello, junto con el avance del movimiento feminista y la disidencia contra la dictadura de Stroessner.

Las décadas posteriores hasta la actualidad ofrecen un cada vez más amplio plantel de escritoras de narrativa (así como de poesía y teatro), cuya calidad literaria, así como el cambio social respecto a la posición de las mujeres, quedan reflejados en el hecho de que cinco escritoras hayan obtenido el Premio Nacional de Literatura (bianual) desde 2011 hasta la actualidad, con la única excepción de 2013[1].

El título “imprescindibles” quedaría, por tanto, ya suficientemente justificado. Pero lo es, especialmente, cuando nos situamos, como lo hago en este artículo, en la perspectiva de la crítica literaria feminista, entendiendo como tal aquella que, además de visibilizar y difundir la obra de escritoras, se centra en el análisis de la denominada literatura feminista. Es decir, aquellas obras escritas por mujeres que ofrecen la visión del mundo desde la experiencia de estas, incluida la sexualidad y la corporalidad; incorporan temáticas y géneros que habían estado reservadas a los varones; y denuncian las múltiples situaciones de discriminación y violencia contra las mujeres, mostrando, asimismo, su capacidad de resistencia y empoderamiento, junto con alternativas a la injusticia de la sociedad patriarcal androcéntrica. Una escritura en la que las mujeres se constituyen como sujeto y que, por su contenido y su forma, es en sí misma una herramienta de liberación para las mujeres.

La literatura feminista en América Latina tiene unas características bien definidas: denuncia el colonialismo y el neocolonialismo; subvierte la versión oficialista de la historia; practica la “literatura del testimonio” político, social y de la cotidianidad de las mujeres, incorporando temáticas y espacios considerados marginales como la casa y la cocina; desconstruye el mito patriarcal de la maternidad; utiliza el humor, la ironía, la hipérbole, la fantasía, la locura, el terror, la monstruosidad, lo grotesco, como símbolos de las injusticias y violencias presentes en la sociedad y muestran el paralelismo entre la violencia contra las mujeres en el sistema patriarcal y la crueldad sexual en las prácticas de tortura de las dictaduras.

Todas estas características las reúnen la mayoría de las obras de escritoras paraguayas publicadas desde los años ochenta hasta la actualidad, por lo que merecen un lugar relevante en la literatura feminista latinoamericana, junto a las autoras de otros países.

Además, suman algunas características específicas: la riqueza del bilingüismo, incorporando términos en guaraní en numerosos relatos y habiendo producido en 1989 una novela en yopará[2]Ramona Quebranto, de Margot Ayala (1927-1919). Y la capacidad de puesta en marcha de estrategias de mutuo apoyo que les permiten fomentar la producción literaria escrita por mujeres. En este sentido cabe destacar el mantenimiento de la genealogía de escritoras, con reconocimiento a las figuras de las precursoras; la creación de los Talleres de Cuento Breve, algunos dirigidos por renombradas escritoras como la propia Dirma Pardo (1934-2020) o Renée Ferrer (1944); y la puesta en marcha, en 1997, de la asociación Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA), que publica un volumen colectivo cada año, en el que, en una muestra de generosidad y pacto intergeneracional, aparecen relatos de autoras consagradas junto con otros de autoras noveles. A todo lo cual se une su compromiso de sororidad[3] con las mujeres paraguayas, al dar voz en sus obras a las diferentes formas de represión, discriminación y violencia, ofreciendo también múltiples modelos de resistencia y liberación.

Por todo ello, invito a leer, difundir y reflexionar sobre los textos de las escritoras de narrativa paraguaya que tienen la generosidad de ofrecer gran número de ellos en páginas de acceso legal y gratuito, como el Portal Guaraní de Arte y Cultura[4] y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes[5].

NOTAS

[1] Renée Ferrer 2011; Maybell Lebrón 2015; Susy Delgado 2017; Maribel Barreto 2019; Susana Gertopán 2021.

[2] Habla coloquial, formada por la mezcla entre castellano y guaraní.

[3] Como estrategia política feminista de apoyo entre mujeres, para la transformación de la sociedad patriarcal y la defensa de los derechos humanos de las mujeres.

[4] http://www.portalguarani.com/letras_paraguay.php

[5] https://www.cervantesvirtual.com/

 

Remitido por José Antonio Sierra

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

Une femme tient une pancarte avec les mots « la langue est une arme » écrits en ukrainien lors d’une manifestation en 2020 contre un projet de loi visant à élargir l’utilisation du russe dans l’enseignement public ukrainien. Evgen Kotenko/ Ukrinform/Future Publishing via Getty Images

 

Écrit par Phillip M. Carter

Associate Professor of Linguistics, Florida International University

 

Quel est le rapport entre l’invasion russe de l’Ukraine et la langue ?

D’après Vladimir Poutine, la politique conduite par les autorités de Kiev promouvant l’utilisation de la langue ukrainienne sont une preuve du « génocide » qui viserait les Russes ethniques dans l’est russophone, et justifie donc en partie l’invasion.

Cette propagande mise à part, un autre élément lie la guerre à la langue : le pouvoir. Bien avant que les premiers coups de feu soient tirés, une lutte de pouvoir s’est jouée dans la région autour des questions linguistiques et, plus précisément, autour de cette interrogation : l’ukrainien est-il ou non une langue à part entière ?

Ni les linguistes professionnels ni les Ukrainiens n’hésitent à considérer l’ukrainien comme une langue distincte – elle est probablement aussi différente du russe que l’espagnol l’est du portugais. Pourtant, les nationalistes russes ont longtemps cherché à la classer comme un dialecte du russe.

Le statut de langue de pouvoir de la Russie

Il s’avère que classer une variété linguistique donnée comme « une langue » est moins évident qu’on pourrait le croire, et les interprétations populaires de « langue » par rapport à « dialecte » sont généralement fondées sur des critères politiques plutôt que linguistiques. Comme le sociolinguiste Max Weinreich l’a succinctement formulé, « une langue est un dialecte avec une armée et une marine ».

Le russe, la langue de Tolstoï et de Dostoïevski, est l’une des rares langues de pouvoir dans le monde. Aux côtés de langues telles que le mandarin, l’espagnol et l’anglais, le russe est profondément lié à la politique, aux affaires et à la culture populaire mondiales.

Sur les 260 millions de locuteurs du russe, environ 40 % – soit 103 millions – le parlent en tant que deuxième langue, signe que les gens trouvent un intérêt à l’apprendre. C’est une lingua franca en Asie centrale et dans le Caucase, et elle est largement parlée dans les pays baltes. En Ukraine – le plus grand voisin européen de la Russie –, le russe est utilisé par environ un tiers de la population, soit quelque 13 millions de personnes. Le « nombre de locuteurs » n’est cependant pas la caractéristique déterminante d’une langue puissante. Le bengali, par exemple, compte 265 millions de locuteurs, soit plus que le russe, mais la plupart des gens ne se bousculent pas pour l’apprendre.

Le russe, en revanche, est unique parmi les langues slaves en ce sens qu’il est enseigné dans les plus prestigieuses universités d’Europe, d’Asie et des États-Unis. Avec tous ces locuteurs, toute cette influence et toute cette production culturelle, le statut de langue de pouvoir du russe semble aller de soi.

Or ce n’est pas le cas.

Les langues de pouvoir ne tirent pas leur statut de quelque chose d’inhérent au système linguistique, mais plutôt des arrangements historiques du pouvoir qui donnent à leurs locuteurs – et à leur culture – un statut et une valeur perçus.

Le russe a acquis des locuteurs – et éliminé d’autres langues – au cours de sa remarquable histoire d’expansionnisme : les Moscovites, habitants du Grand Duché de Moscou qui a précédé l’Empire russe, se sont déplacés vers l’est et le nord, s’emparant de Kazan et de la Sibérie au cours du XVIe siècle. À la fin du XIXe siècle, les Russes avaient conquis l’Asie centrale, jusqu’à la frontière de la Chine. Après la Seconde Guerre mondiale, l’Union soviétique a étendu sa sphère d’influence à l’Europe de l’Est.

L’Ukraine a fait partie de l’Union soviétique en 1922. Elle a obtenu son indépendance en 1991, lorsque l’Union soviétique a éclaté.

Bien que personne ne sache avec certitude quel est son projet ultime, il semble que Poutine cherche à faire en sorte que tout ou partie de l’Ukraine fasse à nouveau partie de la Russie.

Deux brindilles sur la même branche linguistique

Si le russe est une « langue de pouvoir », qu’en est-il de l’ukrainien ?

Si l’on en croit certains nationalistes russes, l’ukrainien n’est pas du tout une langue. En 1863, le ministre russe de l’Intérieur Piotr Valouev a déclaré qu’« une langue ukrainienne distincte (“petit russe”) n’a jamais existé, n’existe pas et n’existera pas ». Selon une autre citation – attribuée au tsar Nicolas II –, « il n’y a pas de langue ukrainienne, seulement des paysans illettrés qui parlent le petit russe. »

Le tsar Nicolas II niait l’existence de la langue ukrainienne. Hulton Archive/AFP

Mais d’un point de vue historique, l’ukrainien et le russe sont apparus comme des langues distinctes à partir d’une langue source commune parlée vers 500 après J.-C., que les linguistes appellent « protoslave ».

Les langues slaves partagent plus que des similitudes linguistiques grammaticales et phonologiques. Elles ont également une patrie commune, et cette patrie était très probablement l’Ukraine occidentale.

Pour des raisons dont les linguistes, les archéologues et d’autres spécialistes débattent encore, les locuteurs du protoslave se sont dispersés à partir de leur patrie, se déplaçant vers le nord, l’ouest et le sud.

Au fur et à mesure de leurs déplacements, le protoslave a donné naissance aux variétés linguistiques qui sont devenues les langues slaves contemporaines, dont le polonais, le serbe, le russe et l’ukrainien. Au IXe siècle, certains Slaves restés près de chez eux se sont rapprochés des Rus – un groupe composé de Slaves eux-mêmes ou de Scandinaves assimilés – et ont créé la première fédération slave orientale notable, connue sous le nom de Rus de Kiev, située, comme son nom l’indique, à Kiev. La Rus de Kiev peut être considérée comme le prédécesseur des nations ukrainiennes, biélorusses et russes modernes.

Résister au russe

La langue étant devenue un élément clé de l’identité nationale, il n’est pas étonnant que le fait de requalifier l’ukrainien en dialecte du russe fasse partie intégrante de la campagne discursive de Poutine, tout comme ce fut le cas pour le tsar Nicolas II il y a 200 ans. Il s’avère qu’une partie du pouvoir réside dans la capacité à encadrer le discours, et le titre de l’essai de Poutine, Sur l’unité historique des Russes et des Ukrainiens, qu’il a publié en juillet 2021, ne laisse guère de doute quant à sa position. Si tout ce qui est ukrainien – y compris la langue – est simplement un dérivé de tout ce qui est russe, l’invasion ressemble moins à un acte d’agression qu’à une réintégration.

Les Ukrainiens, bien sûr, se hérissent devant cette caractérisation, non pas parce qu’on ne parle pas russe en Ukraine – Volodymyr Zelenskyy est lui-même russophone – mais parce que pour beaucoup, l’identité ukrainienne implique le bilinguisme. De nombreux Ukrainiens parlent à la fois l’ukrainien et le russe et les mélangent même sous une forme que les gens appellent « sourjik » – la version slave orientale du « Spanglish ».

Dans la vie publique ukrainienne, les craintes concernant la primauté du russe ou de l’ukrainien ont déjà conduit à des conflits. En 2020, il y a eu de vifs débats et des protestations à propos d’un projet de loi qui aurait abrogé une disposition exigeant que 80 % de la scolarité se fasse en ukrainien. Une bagarre (physique) a eu lieu en 2012 au Parlement ukrainien à propos d’un projet de loi qui aurait fait du russe une langue officielle, aux côtés de l’ukrainien, dans certaines parties du pays.

Des hommes en costume s’attaquent les uns aux autres

Une rixe éclate au Parlement ukrainien en mai 2012 à propos d’un projet de loi qui aurait adopté le russe comme langue officielle dans certaines parties du pays. Maks Levin/AP

Plus récemment, des rapports montrent que dans l’est de l’Ukraine, certains Ukrainiens russophones abandonnent le russe pour éviter d’utiliser « la langue de l’occupant ».

Bien sûr, des locuteurs du monde entier abandonnent régulièrement leur langue maternelle au profit d’une autre langue, mais cela se fait généralement de manière progressive, généralement en faveur des langues de pouvoir. Sauf dans des circonstances extrêmement contraignantes – un envahisseur extérieur ou la soumission forcée par un groupe dominant –, il est plutôt inhabituel que des locuteurs abandonnent leur langue maternelle du jour au lendemain.

Au Salvador, les locuteurs des langues indigènes lenca et cacapoera l’ont fait dans les années 1930 pour éviter d’être tués par les troupes hispanophones salvadoriennes. Mais en Ukraine, certains locuteurs n’adoptent pas la langue de l’envahisseur, ils l’abandonnent.

L’attaque de Poutine va presque certainement accélérer cette tendance. Si le statut du russe en tant que langue de pouvoir n’était probablement pas affecté, il pourrait commencer à perdre des locuteurs. Et avec toute l’attention portée à l’Ukraine, peut-être le monde en viendra-t-il à l’apprécier comme la patrie slave où les gens semblent préférer parler ukrainien – et non russe.

 

 

[Source : http://www.theconversation.com]

A Catalunya, els al·loglots que es fan seua la llengua passen a ser reconeguts com a membres del col·lectiu català.

Una parella lingüística

Escrit per Gerard Furest i Jordi Martí Monllau

Us imagineu algú de nacionalitat francesa, i que visqués a França, però que no parlés francès i que, a més, pretengués que això no el fes diferent (en termes d’identitat nacional, i sols de nacionalitat administrativa) de qualsevol altre francès la llengua de referència del qual fos la francesa? Si no acabeu de veure-hi cap incongruència, feu aquest altre exercici: penseu en una situació anàloga, però canviant el nostre francès hipotètic (de nacionalitat administrativa i d’adscripció nacional) per un castellà que resideixi a Castella; un castellà que se’n digués, que se’n sentís i que fins i tot la seua documentació administrativa l’hi acredités… però que de castellà ni un borrall. No seria un castellà extravagant? I si no en fos un, sinó que en fossin molts… faria això que la situació passés a ser menys inversemblant? O més aviat estaríeu temptats de pensar que Castella estaria deixant de ser castellana (i, en el primer exemple, França francesa)?

I si féssim servir per al nostre exemple un irlandès? Aquí les coses es complicarien, perquè Irlanda, pels avatars de la història, ha acabat construint, si us plau per força, la seva identitat al voltant de l’anglès, la qual cosa fa ben plausible d’imaginar un irlandès que no parli gaèlic. Ara bé, si aquí féssim un exercici diacrònic que ens transportés a l’època en què el gaèlic encara era ben viu, seria imaginable que un irlandès hagués reconegut com un membre més, sense matisos, de la seva comunitat nacional (o prenacional) un anglòfon? La resposta més probable a aquesta ucronia és que no. Al país del tigre celta ha aparegut, per causa de la dominació angloescocesa, un nou subjecte nacional que ha substituït el poble irlandès de fa pocs segles, un nou subjecte nacional que en procedeix (almenys en bona part) però que és un altre. Això no vol dir que el gaèlic no tingui un paper ─simbòlic─ important a l’illa, que no s’ensenyi a les escoles o que no tingui presència a la retolació i als mitjans públics. De fet, és habitual que la pèrdua de la llengua pròpia sigui sentida per part dels irlandesos (com per altres pobles on aquesta mancança s’ha produït) com una amputació.

Si ens movem cap a l’illa adjacent, i en concret a Gal·les, país en què la pròpia llengua té una major vitalitat, també seria imaginable trobar-s’hi algú que afirmés: «Sóc gal·lès, però no parlo gal·lès». En aquest cas, de transició entre l’irlandès i els exemples del principi, la percepció davant d’un afirmació com aquesta seria diferent: qui la fes estaria declarant ser un gal·lès adjectivat, un gal·lès incomplet en la pròpia condició nacional, algú que manifestaria una mancança en allò que seria normal en absència de coacció exterior, com la que senten aquells bascos que s’esforcen a euskaldunitzar-se. Al nostre país, aquesta mateixa incompleció es manifesta, per exemple, quan algú diu del seu veí o amic que és, en comparació a d’altres, “catalán catalán”. Si analitzem bé el significat de l’expressió, ens adonarem que aquesta duplicació del gentilici implica una catalanitat nacional completa, enfront d’una de mancada, o de caràcter només administratiu.

L’ingrés en la catalanofonia implicaria, per tant, la condició plena de català. Aquesta és una afirmació que no fem amb cap voluntat de repartir carnets de manera arbitrària.

En qualsevol cas, no hi ha nacionalitats consolidades en les quals els individus s’identifiquin a través de dues llengües alhora, totes dues considerades al mateix nivell. Aquest fenomen només és possible en casos de bilingüisme social, que són l’estadi previ a l’assumpció d’una sola llengua (l’originària o una de sobrevinguda) com a pròpia i quotidiana, perquè no té sentit que hi hagi, i per tant no hi pot haver, dues llengües per als mateixos usos en les mateixes situacions comunicatives. Haurem de concloure, per tant, que la llengua pròpia només deixaria de tenir importància en aquells pobles que haguessin estat definitivament regionalitzats, assimilats o substituïts per un altre poble.

Això ens ha de servir com a lliçó: com a catalans, no podem prescindir de cap manera de la llengua que s’associa a la nacionalitat, perquè, parafrasejant Fuster, tot buit que no omplim nosaltres serà omplert contra nosaltres, i a mesura que el català reculi, la Catalunya regional (nacionalment espanyola o francesa) avançarà. I ho farà per molt que alguns autodenominats independentistes ho vulguin obviar, bé sigui per candidesa discursiva, bé sigui per impotència davant d’un procés de minorització que no s’atura.

No perdem de vista tampoc una altra cosa: a Catalunya, on encara hi ha una identitat nacional catalana i uns usos lingüístics prou robustos, és un fet que els al·loglots que es fan seua la llengua passen a ser reconeguts com a membres del col·lectiu català, aquell que dóna continuïtat històrica al país; un reconeixement que podem considerar un equivalent cívic a l’adquisició d’una nacionalitat ara per ara impossible de certificar. L’ingrés en la catalanofonia implicaria, per tant, la condició plena de català. Aquesta és una afirmació que no fem amb cap voluntat de repartir carnets de manera arbitrària: és una condició que es troba històricament i socialment establerta, és un fet social tan constatable com la diferència existent entre un “catalán” i un “català català”, i continuarà així mentre hi hagi una comunitat nacional i lingüística catalana amb prou tremp i autoconsciència.

És urgent que el conjunt de persones que volen un futur de normalitat per al país, prenguin consciència dels perills a què la llengua es troba exposada i basteixin un pacte tan ampli i transversal com sigui possible.

Pel que acabem de desenvolupar, i a mode de conclusió, pensem que és urgent que el conjunt de persones que volen un futur de normalitat per al país, és a dir, els independentistes, però també els qui, sense ser-ho, aspiren sincerament que Catalunya no perdi el seu caràcter nacional i esdevingui una província espanyola més, indiferenciada, prenguin consciència dels perills a què la llengua es troba exposada i basteixin un pacte tan ampli i transversal com sigui possible, que ofereixi pautes d’actuació i mesures de xoc que siguin d’aplicació urgent. Ens hi va tot: l’essència i la mateixa existència.

 

[Font: http://www.nuvol.com]

 

Escrit per Víctor Alexandre

Ara fa pràcticament sis anys de la presentació del Manifest del grup Koiné a càrrec de l’associació Llengua i República al Paranimf de la Universitat de Barcelona. El Manifest, titulat “Per un veritable procés de normalització lingüística a la Catalunya independent”, signat per 275 persones del món acadèmic i professional vinculat a la llengua, Premis d’Honor de les Lletres Catalanes, membres de l’Institut d’Estudis Catalans, catedràtics, professors, escriptors, entre les quals jo mateix, filòlegs, pedagogs, traductors, lingüistes, sociolingüistes, juristes en dret lingüístic, etc, va tenir un impacte extraordinari que va sacsejar la societat catalana i va desfermar un gran debat. Especialment perquè el Manifest posava el dit a la nafra en qüestions com la por, aquesta por inconfessa que tenalla Catalunya des de fa tants anys, i gosava explicar que el suposat bilingüisme social (no confondre amb l’individual) és la maniobra perfecta per substituir la llengua catalana i convertir-la en quelcom residual circumscrit als àmbits col·loquial o merament simbòlic.

Que el Manifest remarqués que la llengua pròpia de Catalunya, com diu el seu nom, és el català, independentment de les llengües que es parlin al país, que són unes tres-centes, i que advertís que el descens progressiu del seu ús s’estava aproximant a xifres després de les quals la ciència lingüística conclou que la recuperació ja és impossible, topava frontalment amb el discurs oficial. Fou així com, fruit d’una vergonyosa aliança entre el catalanisme submís, temorós de perdre vots, i l’espanyolisme sibil·lí, es va formar una pinça per desacreditar, mitjançant una rabiosa campanya mediàtica, tant el Manifest com les 275 persones que el signaven.

No cal dir que la immensa majoria de les veus que van atacar el Manifest ni tan sols se l’havien llegit. Només calia escoltar o llegir què deien per veure que no en tenien ni idea i que només els movia la ideologia. Òbviament, no suportaven que hi pogués haver res que empenyés la societat catalana a prendre consciència del lingüicidi que s’estava perpetrant. Però en trobar-se que no tenien arguments científics per rebatre-ho, van recórrer a la mentida, a la tergiversació, a la desqualificació, a l’insult i a la calúmnia. Totes aquestes barbaritats estan recollides ara en el llibre « Llengua i República. El Manifest Koiné argumentat » (Nexum Edicions, 2021) en el qual, com indica el títol, s’expliquen amb detall totes les qüestions que apuntava el Manifest i es posa en evidència la maldat de les falsedats, de les acusacions i de les difamacions que, ja fos per nacionalisme espanyol o per hispanocentrisme català, es van llançar sobre els seus autors i els signataris.

Però no es pot mantenir una mentida indefinidament i la situació alarmant que denunciava el Manifest l’any 2016 s’ha tornat gravíssima sis anys després. Només sis anys! Ara fa uns mesos, la Plataforma per la Llengua feia públic l’informe sobre l’estat del català i donava dades esfereïdores: en els darrers quinze anys la llengua catalana ha perdut mig milió de parlants. Mig milió! I la davallada avança a passes de gegant fins al punt que només un 32,4% de la població parla habitualment en català i només un 7,5% de les sentències són en català, la xifra més baixa dels darrers quinze anys. I més greu encara: algú ha vist alguna mesura per revertir la situació i plantar cara a Espanya, per part de les nostres autoritats? Cap ni una. Submissió absoluta. No és estrany que, davant la indiferència política, hagin de ser sectors representatius de la societat els qui tirin del fre d’alarma.

Arribats aquí, recomano vivament la lectura d’aquest llibre, « Llengua i República ». Els catalans que estimen la seva llengua, i que justament per això la parlen i l’escriuen, s’adonaran de quina és la situació que ens espera si no hi posem remei. Un remei, per cert, que és incompatible amb el sotmetiment de Catalunya a Espanya. Llegiu-lo, hi trobareu elements de reflexió sobre la subordinació lingüística en la població infantil, en l’adolescent, en la universitària, en els àmbits socials generals, sobre les diferents fases de la castellanització, les conseqüències de la ideologia bilingüista… Fins i tot s’hi inclou el marc juridiconormatiu que la llengua hauria de tenir en la futura Constitució de la República Catalana.

Cap llengua desapareix sense que la població que la tenia com a pròpia la substitueixi per una altra, i el català es troba immers en aquest procés de substitució. Si continua, i tot indica que sí, es tallarà la transmissió intergeneracional i ja no hi haurà marxa enrere. ¿Quant de temps tenim de marge, científicament acreditat? Tan sols vint o vint-i-cinc anys. Una única generació. Impedir-ho, per tant, és a les nostres mans, però cal voluntat. Per començar, podríem deixar de practicar la submissió apresa i mantenir-nos en català cada cop que algú se’ns adreça en espanyol. Esborrar una llengua és esborrar el sentit de la seva existència.

[Font: http://www.racocatala.cat]

Cela fait des années maintenant que les éditions bilingues yiddish-français de la Bibliothèque Medem publient des auteurs majeurs de cette littérature, sans pouvoir franchir les limites d’une diffusion réservée aux connaisseurs et autres usagers de la Maison de la culture yiddish.  L’année 2021 a été particulièrement faste puisque ont paru à très peu d’écart deux livres traduits à partir de l’œuvre foisonnante d’Aaron Zeitlin (1898-1973), l’un des grands poètes yiddish de la modernité, qui fut également dramaturge et romancier.

Deux livres d'Aaron Zeitlin, géant spirituel des lettres yiddish

Aaron Zeitlin (1929)

Écrit par Carole Ksiazenicer-Matheron

Aaron Zeitlin, Weitzmann II. Fantaisie en 14 tableaux. Trad. du yiddish par Evelyne Grumberg. Postfaces de Yitskhok Niborski, Evelyne Grumberg et Natalia Krynicka. Bibliothèque Medem, 243 + XLI p., 20 €

Aaron Zeitlin, Le dernier lointain. Poèmes choisis. Trad. du yiddish par Batia Baum. Choix, édition et présentation de Yitskhok Niborski. Bibliothèque Medem, 369 + XXXIX p., 20 €

La Maison de la culture yiddish propose également une exposition virtuelle autour d’Aaron Zeitlin.


La Maison de la culture yiddish organise, parallèlement à ses publications, des expositions et des cycles de conférences sur ces artistes ignorés par le grand public, trop souvent absents des rendez-vous hebdomadaires consacrés à la littérature dans la presse mainstream. À intervalles réguliers, et avec une impressionnante ténacité, toute une équipe unit ses forces et ses compétences pour faire paraître ces beaux volumes qui déroulent de droite à gauche, en sens inverse de nos habitudes de lecture occidentales, leurs versions en miroir, droite pour la traduction française, gauche pour le texte original en caractères hébraïques. Des couvertures aux facsimilés empruntant leurs motifs colorés aux avant-gardes du XXe siècle ont succédé plus récemment à la sobre couverture blanche des premiers ouvrages de la fin des années 1990.

Aaron Zeitlin est le fils d’Hillel Zeitlin, philosophe de la mouvance néo-hassidique des débuts du XXe siècle en Pologne, mort assassiné par les nazis en 1942. De l’héritage paternel tourné vers le bilinguisme hébreu-yiddish et l’activisme spirituel, Aaron a gardé une foi paradoxale et l’attrait pour la mystique ; mais il s’est aussi, à sa façon contradictoire et souvent sarcastique, à l’égal de son ami proche Isaac Bashevis Singer, frayé un chemin vers la littérature dans ses aspects les plus intramondains : teintés de complexité quant aux questions religieuses et de fidélité à l’invisible, mais aussi d’humour et de fiel quant à l’autosuffisance moderne. Tout ce parcours est minutieusement retracé dans les introductions de Yitskhok Niborski, auteur d’une thèse sur Zeitlin et médiateur de son œuvre en France.

Le premier ouvrage, Weizmann II. Fantaisie en 14 tableaux, traduit par Evelyne Grumberg, est une comédie grinçante aux accents tragiquement prémonitoires : écrite en 1934 (à part quelques remaniements datant de l’après-guerre qui sont pris en compte dans cette traduction), elle s’ouvre sur l’intervention toute-puissante du personnage de l’« Aryen » (dans la première version, il s’agit de Hitler en personne) qui, à l’orée de la Seconde Guerre mondiale, organise son programme d’émigration forcée de « l’élite juive » vers la Palestine ; le reste de la « marchandise juive » devra être « transporté plus tard ou détruit ».

Fantaisie bouffonne à la Ubu mais parfois aussi cruellement référentielle, la pièce déroule quelques lieux symboliques, entre diaspora et « terre promise », peuplés de personnages-marionnettes, représentant à gros traits, excessivement satirisés, les lieux communs d’un antisémitisme à la fois caricatural et outrancièrement ordinaire. Tous les poncifs antijuifs sont représentés par des noms propres-étiquettes, masques d’une histoire viciée par le poison de la propagande : le pouvoir de l’argent (Rothschild), de l’intelligence (Einstein), de la conspiration mondiale (les « sages de Sion », les dirigeants des différents congrès juifs et sionistes), les agitateurs politiques (Trotsky II, Jabotinsky, Simon Schwartzbard), la « belle juive » Alexandra, une actrice d’Hollywood, figure de la femme moderne et de l’amazone, les acteurs culturels (le metteur en scène de théâtre Reinhardt, le journaliste Abe Cahan, l’écrivain yiddish Sholem Asch), et jusqu’à Charlie Chaplin, « enjuivé » de force par les nazis et rebaptisé Kaplan, qui va être le caméraman de l’expédition.

Seule exception et « unique spécimen » représentant l’ancien monde, le chimiste Weizmann II (double grotesque de la figure bien réelle de Haïm Weizmann) est autorisé à rester en Angleterre au motif de ses trouvailles « géniales » en matière de « gaz ressuscitants ». C’est d’ailleurs grâce à cette « découverte », qui ranime les soldats morts, que l’Angleterre finit par vaincre l’Allemagne à la fin de la pièce. Nous sommes en 1934, il fallait à Zeitlin une certaine dose de courage pour imaginer un tel dénouement : dans la réalité, réfugié en 1939 aux États-Unis, il verra toute sa famille anéantie par l’Holocauste, ayant lui aussi l’impression, comme son personnage, d’être le « dernier juif ».

Deux livres d'Aaron Zeitlin, géant spirituel des lettres yiddish

Le motif du carnaval est explicitement relié à l’un des tableaux se déroulant à Tel Aviv, après une traversée mélancolique où les personnages ne cessent de regretter leur statut diasporique. De fait, la thématique carnavalesque englobe l’ensemble de la pièce, évoquant le purimshpil et reliant, là encore de façon prémonitoire, autocritique féroce de la société juive et rituels de réparation tels qu’on les voit fleurir dans les camps de DP’s après la guerre (voir l’ouvrage de Nathalie Cau sur ces performances symboliques et mémorielles qui réunissaient à la fois les véritables victimes de la déportation et des acteurs ou des figures en effigie revêtus des insignes nazies, évoquant précisément le personnage de Hitler : l’Aryen dans notre pièce ou l’ambassadeur Von der Boche, venu négocier la reddition allemande et ne pouvant réprimer, tels de véritables tics, ses automatismes grossièrement antisémites).

Au motif théâtral du dédoublement (Weizmann II, Trotzky II, et toute la galerie de portraits parodiant les « célébrités » du « peuple élu ») s’adjoint celui, carnavalesque, du renversement : la « nef des fous » juive transporte le chaos diasporique en « terre promise », faisant de l’État juif, dirigé de main de maître par Alexandra et ses amazones, la caricature des démocraties parlementaires impuissantes à empêcher la catastrophe mondiale. Un « parti du retour » s’organise, retour en diaspora, bien sûr, puisque « Sion n’est plus dans Sion » et que partout gronde la menace de la révolution.

C’est d’ailleurs pour parer à cette dangereuse éventualité, illustrée par un pays où « tous [sont] rouges de sang et blêmes de faim », que le concert des nations, à peine sorties de la guerre et sans s’attarder à tirer vengeance de l’Allemagne, s’accorde sur la nécessité du retour de « ses » juifs, boucs émissaires idéaux en période de crise, refondant l’unité générale à partir de leur exclusion même. On voit que, s’il utilise systématiquement le grotesque, Zeitlin s’avère par bien des côtés un redoutable polémiste, très au fait des rapports de force politiques de son temps. Mais, au lieu de se plier à une visée réaliste, il préfère jouer de la multiplicité des registres, ici presque uniquement satirique, dans d’autres pièces ou dans ses poèmes, comme dans son unique roman Terre brûlante, plutôt mystique et d’inspiration prophétique. Comme chez un Claudel, la fiction théâtrale autorise un irréalisme dévoilant les faux-semblants et tranchant au vif des illusions bien-pensantes.

Mais, comme chez Claudel aussi, la littérature chez Zeitlin est au service d’une instance supérieure, d’ordre transcendant et surplombant par son mystère le lieu du politique. Tel est sans doute le sens de l’apparition, dans la pièce, d’un niveau de sens métahistorique, représenté par le personnage du « Juif éternel », ainsi que du jeune zélote Sholem Ben-Khoyrn (« fils de la liberté »), et de la Sulamite, directement importée du Cantique des cantiques, qui semblent s’opposer à la fois à la perversion idéologique contemporaine et à l’humble revendication d’existence – ancrée dans l’affreuse misère quotidienne – du Juif ordinaire.

Celui-ci, représenté dans la pièce par des types culturels familiers au lecteur, s’obstine à vouloir revenir à son balluchon de « fripes » ou à son échoppe de soda, telle la réincarnation de ces types humains du shtetl, évoqués dans la plus grande ambivalence par la narration des « classiques » et pourfendus par la verve vengeresse des « modernes », les Bialik, Shapiro, Peretz Markish, Uri Zvi Grinberg, ainsi que par le message sioniste refusant ces figures de la victimisation traditionnelle. De notre point de vue, il est facile de voir dans cette conclusion (une royauté purement mystique des véritables « amants de Sion ») une dimension intégrée au contraste parodique ; à la lumière du contexte familial de Zeitlin, cependant, on peut y voir une référence directe aux idées de son père, qui appelait à la création de communautés utopiques sur une base spirituelle. À moins que le lecteur contemporain ne retienne plutôt la mise en abyme, ce film « tourné d’avance » par Charlie Chaplin, qui risque de ressembler fortement à la pièce que nous sommes en train de lire et qui nourrit peut-être quelques analogies immatérielles avec Le Dictateur, qui verra le jour six ans plus tard.

Deux livres d'Aaron Zeitlin, géant spirituel des lettres yiddish

Le second ouvrage, très différent par sa facture et son genre, est un choix représentatif de poèmes recouvrant toute la production de Zeitlin. La traductrice, Batia Baum, y déploie une fois de plus son admirable savoir-faire, depuis les premiers poèmes, d’inspiration plutôt lyrique, jusqu’aux poèmes de la période post-génocidaire, que Zeitlin lui-même avait répartis entre ses deux volumes intitulés « poèmes de l’Anéantissement et poèmes de la foi ».

Ce volume demanderait à lui seul une plus longue recension. Risquons une confidence : c’est en étudiant en cours avec Yitskhok Niborski le poème « Entre Plotsk et Varsovie » que s’est affermie la décision de l’auteure de ces lignes de se consacrer à l’étude de la littérature yiddish. Le souvenir de ce moment fondateur reste entier : le rythme, le balancement des vers évoquant le mouvement du bateau sur la Vistule, la strophe inaugurale, avec sa tristesse définitive : « En ces années sans Dieu d’après Maïdanek, / je revois les années écoulées. / Par un beau jour d’été nous sommes allés / à Plotsk voguant sur la Vistule, / à Plotsk voguant au fil de la Vistule. » Et puis cette autre strophe au milieu du poème, une fois que le souvenir radieux semble s’être replié devant la coupure infranchissable du temps :

« Moi, toi et la Vistule – vers Plotsk nous voguons.

Si je veux – cette heure demeure,

bien que tu ne sois plus, ni toi ni mon peuple,

et que la fin ait été Maïdanek.

Si je veux – cette heure demeure. »

Et finalement ces lignes, qui renvoient au Zeitlin lecteur du Livre de la Splendeur et du Cantique des cantiques :

« En esprit, Maïdanek n’est pas non plus la fin,

en esprit rien n’est voué à disparaître,

en esprit rien n’est éphémère. »

 

[Source : http://www.en-attendant-nadeau.fr]

 

 

Si elle permet notamment de transmettre une information et de trouver un emploi, toute langue est aussi et avant tout un objet de culture et un moyen de penser différemment.
Écrit par Michel Feltin-Palas
Vous le savez sans doute : la France – c’est l’une de nos fiertés – produit encore de grands mathématiciens. Mais en connaissez-vous la raison ? « Ce n’est pas parce que l’école de mathématiques française est influente qu’elle peut encore publier en français ; c’est parce qu’elle publie en français qu’elle est puissante, car cela la conduit à emprunter des chemins de réflexion différents », souligne l’un de ses plus éminents représentants, Laurent Lafforgue. Ce qui fait dire au célèbre linguiste Claude Hagège : « Certains croient qu’on peut promouvoir une pensée française en anglais : ils ont tort. Imposer sa langue, c’est aussi imposer sa manière de penser. »
C’est là l’un des éléments essentiels qu’oublient ceux qui ne voient pas l’intérêt de sauver le tariana (Amazonie), le thouktche (Sibérie) ou le poitevin saintongeais : une langue ne permet pas seulement de transmettre une information ou de trouver du travail. Elle remplit d’autres fonctions, qu’il n’est pas inutile de rappeler ici.
· Commençons par le plus important, qu’illustre la réussite de l’école de mathématiques française : en parlant différemment, nous pensons différemment. En movima, une langue bolivienne, l’article devant le nom est différent si l’objet ou l’individu considéré est présent physiquement ou s’il est absent. En breton, il existe ainsi plusieurs manières de dire une phrase aussi banale que je mange du pain selon que l’on souhaite insister sur ce que l’on mange, sur qui mange ou sur l’action de manger. L’on pourrait multiplier les exemples.
· Le bilinguisme favorise la réussite scolaire. On a longtemps cru que, pour les aider à mieux maîtriser le français, il fallait empêcher les petits Flamands de parler flamand, les petits Catalans de parler catalan, les petits Martiniquais de parler créole, et ainsi de suite. Grave erreur : on sait aujourd’hui que le bilinguisme précoce est un avantage pour tous les apprentissages. C’est donc en parlant – aussi – flamand, catalan ou créole que l’on forme de meilleurs francophones.
· Une langue permet de mieux comprendre son environnement. Prenons l’exemple que je connais le mieux – celui de la langue d’oc (ou des langues d’oc, selon les points de vue). Quand on parle cette langue, on sait que La Madrague, la villa de Brigitte Bardot, à Saint-Tropez, désigne une madraga, un filet de pêche – et par extension un lieu de pêche. Que la gare de Matabiau, à Toulouse, provient d’un ancien abattoir (de matar : « tuer », et bueu : « bœuf »). Que Vieux-Boucau, dans les Landes, désigne l’ancienne embouchure (boca : « bouche » ; bocau : « embouchure », en gascon) de l’Adour. L’on pourrait d’ailleurs en dire autant des noms de famille. Christophe Hondelatte ? La fontaine large. Pierre Soulages ? Un terrain boueux. Martin Bouygues ? Une terre en friches. Et ainsi de suite (1).
· Parler une langue, cela sert à être soi-même. Notre langue maternelle est un élément essentiel de notre personnalité, au même titre que la forme de notre visage ou notre nom de famille. C’est en effet par le langage qu’un jeune enfant reçoit ses premières informations, exprime ses émotions, découvre le monde qui l’entoure. C’est pourquoi imposer par la suite à un individu une autre langue, plus « noble », c’est ipso facto présenter la sienne comme ignoble. C’est aussi dévaloriser sa famille, sa région, sa culture, donc son être profond. Les médecins l’ont montré : cette discrimination peut engendrer des problèmes psychologiques, voire des maladies organiques, comme des cancers de la face – le visage étant le siège de l’identité. (2)
· Mais une langue n’est pas tenue de servir à quelque chose pour mériter de vivre. Et cela pour une raison simple : toute langue est une oeuvre du génie humain. Il est aussi stupide de se débarrasser de l’alsacien, du shimaoré (l’une des langues de Mayotte) ou du normand parce que nous parlons français que de supprimer le pont du Gard, le château de Chambord ou la cathédrale de Reims sous prétexte que ces monuments se situent en dehors de l’Île-de-France. Parler une langue régionale « ne sert à rien » ? Ni plus ni moins que de réciter un poème, se recueillir dans une chapelle romane, écouter le chant des oiseaux ou admirer un tableau de Rembrandt.
Je le dis, je l’écris, je le crie comme je le pense : toute langue est une richesse et toute standardisation culturelle une régression. C’est pourquoi je préviens ceux de mes amis qui se réjouissent de voir le français supplanter peu à peu les langues minoritaires de notre pays. Parler notre idiome national est plus « utile » pour trouver du travail que de maîtriser l’arpitan ou le franc-comtois ? Sans doute. Mais la suite de ce beau raisonnement est évidente : si nous n’y prenons garde et ne jugeons les langues qu’à l’aune de « l’utilité », nous finirons tous par parler anglais. Ce jour-là, les partisans du tout-français percevront mieux ce qu’est la diversité culturelle. Mais il sera trop tard.
(1) Les termes en langue d’oc sont ici écrits en graphie dite classique.

 

[Source : http://www.lexpress.fr]

L’incident a provoqué une levée de boucliers de la part des Canadiens francophones, remettant sur la table la nécessité de protéger la langue française dans toutes les provinces francophones du pays.

Pour son premier discours au Québec, le PDG d’Air Canada Michael Rousseau a choisi de s’exprimer uniquement en anglais. | John via Flickr

Pour son premier discours au Québec, le PDG d’Air Canada Michael Rousseau a choisi de s’exprimer uniquement en anglais.

Écrit par Marie Haynes 

Ce devait être un discours comme un autre, prononcé devant la Chambre de commerce du Montréal métropolitain. Dans d’autres circonstances, il n’aurait sans doute pas fait l’objet de plus d’une brève dans la presse québécoise. Mais pour son premier grand discours au Québec, le 3 novembre dernier, le PDG d’Air Canada Michael Rousseau a choisi de s’adresser uniquement en anglais à la foule d’hommes d’affaires majoritairement francophones venus l’écouter.

Pire encore, le grand patron qui vit à Montréal depuis près de quatorze ans est resté interdit face aux questions qui lui ont été posées en français par les journalistes à l’issue de son discours. «Can you redo that in English?», leur a-t-il demandé, avant de justifier –en anglais– son unilinguisme assumé: «J’ai toujours pu vivre à Montréal sans parler français. C’est tout à l’honneur de la ville.»

Loin de l’excuser, sa réponse maladroite a eu l’effet d’une bombe. Comment un Montréalais, chef d’une entreprise dont la maison-mère est située au Québec, peut-il ne pas connaître un traître mot de français?

Langue et culture méprisées

En émoi, le gouvernement québécois a immédiatement réagi aux propos du PDG. «Je trouve ça insultant», s’est indigné le Premier ministre François Legault. «Le grand patron d’Air Canada exprime tout ce que nous avons rejeté il y a des décennies: le mépris pour notre langue et notre culture chez nous au Québec. Ces propos sont indignes des fonctions qu’il occupe», a renchéri le ministre de la Justice du Québec, Simon Jolin-Barrette, sur Twitter. La polémique s’est envolée jusqu’au plus au sommet de l’État fédéral, le Premier ministre canadien Justin Trudeau qualifiant la situation d’«inacceptable».

À l’image de toutes les entreprises publiques fédérales, Air Canada est soumise à certaines obligations en matière de bilinguisme. Société d’État à sa création, elle a été privatisée en 1988, mais est restée assujettie à la Loi sur les Langues Officielles (LLO) qui assure notamment l’égalité de l’anglais et du français dans les services publics.

«C’est un manquement à l’esprit de la loi, analyse François Larocque, professeur titulaire de la chaire de recherche sur le monde francophone, droits et enjeux linguistiques à la Faculté de droit de l’Université d’Ottawa. Air Canada est une organisation qui est légalement tenue d’être bilingue dans son service au public et qui devrait présenter un visage bilingue. L’exemplarité est importante, et elle doit venir d’en haut.»

À ce jour, plus de 2.000 plaintes ont été déposées auprès du Commissariat aux langues officielles du Canada, chargé de faire appliquer la LLO et donc d’assurer l’égalité du français et de l’anglais dans le pays. Un chiffre qui nous été directement fourni par le service de presse de cette autorité. Si la recevabilité de l’intégralité de ces plaintes doit encore être étudiée, ce record illustre à quel point le PDG d’Air Canada a touché une corde sensible chez les Canadiens francophones.

«Speak white»

«C’est un retour dans le passé pour eux, soupire Martin Pâquet, historien et auteur de Langues et politique au Canada et au Québec: une synthèse historique (publié en 2010 par les Éditions du Boréal). On leur dit que leur langue n’est pas importante, puisqu’un PDG qui vit à Montréal depuis quatorze ans n’a pas besoin de parler français au Québec.»

L’incident replonge en effet les francophones dans une période pas si lointaine où leur langue était écrasée sous le poids de l’anglais. À partir du XIXe siècle et avec l’émergence d’une bourgeoisie anglophone, le français est considéré comme une langue parlée par le bas de l’échelle sociale, et inutile pour évoluer socialement. «Cette supériorité des Canadiens anglophones se manifeste à l’époque par l’expression “Speak white”», ajoute l’historien. Jusque dans les années 1970 à Montréal, il était commun de se voir répondre «Speak white» lorsque l’on demandait un service en français dans les grands magasins de la ville québécoise. Entendez: ici, on parle anglais.

«Aujourd’hui, il y a des lois et un discours officiel en faveur du bilinguisme, mais dans la réalité celui-ci n’est que de façade.»   Martin Pâquet, historien

Depuis, la Révolution tranquille est passée par là. Initiée en 1960, elle correspond à une période de grands bouleversements pour le Québec. Dans la lignée des combats pour les droits civiques des Afro-Américains aux États-Unis, mais aussi en parallèle des soulèvements en France et en Europe, les Québécois demandent une réaffirmation de leur identité francophone et une redéfinition des rapports entre la province et le fédéral.

Il en découle une série de lois linguistiques tant pour la province québécoise qu’au niveau fédéral. C’est en 1969 que le Canada devient officiellement un État bilingue, avec la promulgation de la Loi sur les langues officielles, qui fait de l’anglais et du français les deux langues officielles du pays. Au Québec, en 1977, la Charte de la loi française impose le français comme la seule langue officielle de la province.

En 2021, la protection de la langue francophone reste toujours aussi fragile. «Bien sûr, aujourd’hui, il y a des lois et un discours officiel en faveur du bilinguisme, mais dans la réalité celui-ci n’est que de façade, dont Air Canada est un bel exemple, puisqu’il est soumis à la loi mais ne respecte pas ses engagements», commente Martin Pâquet.

En tendance de fond, le déclin de la francophonie au Québec et en particulier à Montréal inquiète. Selon une récente étude réalisée par Statistique Canada à la demande de l’Office québécois de la langue française, la part de la population québécoise parlant français à la maison pourrait passer de 82% en 2011 à 75% en 2036. Dans une étude similaire, on peut lire que 49% des francophones au Québec parlent anglais sur leur lieu de travail, un phénomène encore plus important à Montréal.

Vers une modernisation de la loi

La polémique Air Canada a remis sur la table un projet de loi très attendu par les Canadiens francophones. Enterrée par le déclenchement anticipé d’élections fédérales et la dissolution du Parlement, la modernisation de la Loi sur les Langues officielles, restée telle quelle depuis 1988, pourrait changer les choses.

La ministre des Langues officielles Ginette Petitpas Taylor s’est engagée à présenter ce nouveau texte au Parlement dans les 100 premiers jours du nouveau gouvernement Trudeau. «S’il est adopté tel quel, il pourrait imposer le bilinguisme aux juges de la Cour suprême, mais aussi à l’ensemble des entreprises privées du Québec et des zones de grande concentration francophone comme l’Est ontarien et le Nouveau-Brunswick», détaille le professeur de droit François Larocque.

Le commissaire aux langues officielles pourrait aussi se voir attribuer plus de pouvoir, avec la possibilité d’émettre des ordonnances plus contraignantes voire des sanctions pécuniaires, à l’égard des entreprises en faute. De son côté, le Québec planche aussi sur un projet de loi qui permettrait de réaffirmer la place du français dans la province.

En attendant, le PDG d’Air Canada a présenté ses excuses et annoncé qu’il avait commencé à suivre des leçons intensives de français. Nul doute que ses progrès seront suivis avec attention par la communauté francophone.

[Photo : John via Flickr – source : http://www.slate.fr]

El 72,2% tenen el català com la llengua habitual principal

La ciutat de Tortosa

La ciutat de Tortosa

Segons l’’Enquesta d’usos lingüístics de la població de Catalunya’ del 2018, el 62,0% dels habitants de les Terres de l’Ebre inicia les converses en català ‘sempre’, i el 19,2% ho fa ‘sovint’. És a dir, el 81,2% dels habitants d’aquestes comarques utilitza el català predominantment per començar les converses. Aquestes xifres contrasten amb les del conjunt de Catalunya, que indiquen que només el 23,6% dels habitants inicia les converses en català ‘sempre’, i només el 28,9% inicia les converses en català ‘sovint’.

Les Terres de l’Ebre són el territori de tot el domini lingüístic on el català es conserva més. El 66,7% dels habitants són catalanoparlants nadius (el 68,5%, si s’hi compten els bilingües nadius) i el 72,2% tenen el català com la llengua habitual principal (la xifra creix fins al 76,6% si s’hi inclouen els bilingües habituals), mentre que a Catalunya aquestes xifres baixen de mitjana fins al 31,5% i el 36,1%, respectivament. A més, una majoria d’ebrencs parla o bé en català exclusivament o bé més en català que en castellà en tota mena d’àmbits: als bancs i les caixes, als centres sanitaris, a les botigues, als grans establiments comercials i fins i tot a les seus de l’Administració estatal. En contrast, en el conjunt del país l’ús del català no és predominant en cap d’aquests àmbits.

[Font: http://www.racocatala.cat]

Un llibre exposa els arguments del manifest que va ser atacat per l’espanyolisme i pel “foc amic”

Presentació de Llengua i República. El manifest Koiné argumentat, dijous al Campus de Comunicació de la UPF / R. G. A.

Escrit per Raül G. Aranzueque

El paranimf de la Universitat de Barcelona (UB) es va omplir, de gom a gom, el 31 de març del 2016, en la presentació del manifest Per un veritable procés de normalització lingüística a la Catalunya independent, més conegut com a manifest Koiné, pel nom del grup que el va elaborar. El text va ser rebut amb una gran expectació. En aquell moment, la independència de Catalunya era una possibilitat real (o si més no, així ho percebien molts) i el manifest va rebre atacs ferotges de l’espanyolisme, retrets d’una part de l’independentisme, que temien que s’espantés la població castellanoparlant del país, i l’aplaudiment de molta altra gent.

La iniciativa va tenir un gran impacte i el terratrèmol va tenir múltiples rèpliques molt temps després, molt sovint en forma de tergiversacions del manifest original, que els autors han cregut convenient rebatre. Ho han fet a través del llibre Llengua i República. El manifest Koiné argumentat (Nexum Edicions), presentat aquest dimarts al Campus de Comunicació de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Una obra que, entre altres coses, “explica el text i el context posterior a la publicació del manifest”, segons va dir Josep Gifreu, catedràtic de teoria de la comunicació i professor emèrit de la UPF, que va destacar l’“allau sorprenent d’agressivitat per part de bona part de l’opinió publicada” que va provocar el manifest Koiné.

“Mots opinadors no s’havien llegit ni el manifest i deien que érem monolingüistes, contraris al bilingüisme, al multilingüisme i als immigrants”, va recordar Àngels Folch, membre del grup Koiné. “Per això calia aquest llibre”.

Folch va recordar els orígens del manifest. “Les alarmes van sonar quan en les eleccions del 2012, els polítics donaven per fer que el castellà seria llengua cooficial a Catalunya”. Aleshores, un grup de catorze persones amoïnades per la situació del català es van organitzar per obrir el debat de les llengües en una eventual república catalana i per advertir de la necessitat de la preeminència de la llengua històrica del territori en el nou estat. El grup no es va definir, però, sobre si el català hauria de tenir l’estatus de llengua oficial. “Estem molt contents del resultat del manifest per la repercussió que va tenir. Havíem tocat la llaga”, va subratllar Folch.

Faltava, però, explicar els arguments de fons del text que el soroll mediàtic havia tapat. L’encarregat de posar-hi el suport va ser l’editor Oriol Orfila, que no sabia res del grup Koiné fins que va veure una piulada a Twitter del diputat d’ERC a Madrid Gabriel Rufián que demanava, en castellà, “més cançons de Rosalía i menys manifestos Koiné”. Orfila va investigar què deien aquella gent de Koiné i va trobar “que tenien tota la raó del món”. L’editor no entenia el perquè de tant “foc amic” i, un temps després, es va decidir a contribuir a treure’n l’aigua clara amb la publicació del llibre.

El context polític ha canviat molt d’ençà d’aquell març de 2016 en què, segons Lluís de Yzaguirre, president de Llengua i República, molts espanyolistes es van creure que la independència de Catalunya anava endavant. Com és sabut, l’estat independent no ha reeixit encara, tot i que Yzaguirre creu que arribarà abans del 2030. “Cal fer molta feina abans de la República”, avisa, però, el president d’aquest “subconjunt de Koiné” nascut per conscienciar la població sobre la delicada situació del català.

“La República no salvarà el català”, adverteix Yzaguirre, que admet, això sí, que tenir “un estat a favor” faria les coses menys difícils. L’objectiu -remarca- és “aconseguir que el català sigui necessari” com ho és -afegeix- l’alemany per als espanyols de tercera generació que viuen a Alemanya.

 

[Font: http://www.diaridelallengua.cat]

Escrito por Renata Prati

Por mucho que la Real Academia Española se empeñe en negarlo, las lenguas cambian al calor de los usos y con el paso del tiempo, en gran medida a través de la comunicación y la contaminación de otras lenguas. Que todo esto suceda es inevitable y, además, como puntualiza Pascale Casanova en la apertura de este libro, es también digno de celebrar: la pluralidad de las lenguas, su vitalidad y su sensibilidad histórica son riquezas. Ahora bien, ese reconocimiento no debería obturar —si bien para ella muy a menudo lo hace— el “hecho fundamental” de que esa misma comunicación entre las lenguas es un vector crucial de la dominación lingüística. En La lengua mundial. Traducción y dominación, Casanova se ocupa de echar luz sobre estas dinámicas de poder mediante una reconstrucción de la cambiante posición de la lengua francesa en el sistema mundial de las lenguas. Haciendo gala de una gran erudición, esta historia abarca muchos siglos en relativamente pocas páginas: sigue al francés en sus derroteros entre el siglo IX y el XX, desde su dependencia del latín hasta su ascenso a lengua mundial y posterior derrocamiento por el inglés. Historizar estos procesos obedece, por supuesto, a una voluntad desenmascaradora: comprender el carácter arbitrario de la dominación es, afirma Casanova, el único modo de luchar con eficacia contra ella. De hecho, la elección del caso francés busca capitalizar en esta línea su posición en cuanto “exdominante”, para comprender, a partir de ahí, el lugar actual del inglés: “Nosotros los franceses conocemos esta especie de dominación justamente por haberla ejercido”.

Por otro lado, tal vez menos conocido, debe atenderse también al rol de la traducción en ese marco de desigualdad, así como a otros fenómenos que marcan el contacto entre lenguas, como los préstamos, el bilingüismo colectivo y la diglosia. Y es en este terreno donde radica el mayor aporte de La lengua mundial. El de los préstamos es un caso elocuente y siempre actual: aunque por lo general se los usa creyendo que ofrecen un aire de sofisticación y modernidad, en verdad son, argumenta Casanova, signo y mecanismo de la dominación. En una línea similar piensa el bilingüismo. Pero la traducción constituye un caso un poco diferente: en efecto, todo a lo largo del libro, la traducción no es solo índice y medida de la dominación lingüística, sino también forma de resistencia, arma crítica contra la dependencia, el silenciamiento y la desaparición. La traducción es una actividad antigua, ardua y en muchos sentidos apasionante. Pero, como se hace evidente en estas páginas, su signo no puede adivinarse nunca sin comprender el contexto en que se la practica. No hay por tanto consignas simples en este libro: la posición de quien traduce —así como de quien edita literatura traducida, e incluso tal vez de quien la lee— es una posición compleja, ambivalente, incómoda. Aun así, es una incomodidad tremendamente rica.

 

Pascale Casanova, La lengua mundial. Traducción y dominación, traducción de Laura Fólica, prólogo de Roberto Bein, Ethos Traductora, 2021, 160 págs.

 

[Fuente: http://www.revistaotraparte.com]

 

De diglòssia, com de quasi tot, n’hi ha d’alta i de baixa intensitat, essent aquesta darrera el pa nostre de cada dia tant a la vida quotidiana com a les xarxes socials.

Escrit per Gerard Furest i Dalmau

Professor de Llengua Catalana a Secundària

 

L’any 1927, l’escriptor austríac Stefan Zweig va escriure una d’aquelles obres divulgatives que li són tan pròpies i que, sense ser la de més qualitat (aquest lloc caldria reservar-lo amb tota probabilitat al memorialisme de El món d’ahir), sí que n’és una de les més populars. L’obra en qüestió es titula Moments estel·lars de la humanitat, i l’autor hi tria catorze moments que, al seu parer, van marcar el devenir de l’ésser humà. Com que, a imitació del de Zweig, d’escrits que recopilen episodis inflexius de la història del país ja se n’han escrit a gavadals, us proposo de fer un repàs a quatre moments de la nostra soferta vida política que corprenen per la seva excelsitud diglòssica.

Són exemples que certifiquen que els partits treballen bé -amb argumentaris interns i tot- la Formació de l’Esperit Sectari, però que en canvi negligeixen la conscienciació sociolingüística de què sovint (i aquí excloem el PP valencià) fan gala els seus programes electorals. Traginen, en els casos que ens ocupen, una forta càrrega simbòlica, perquè de diglòssia, com de quasi tot, n’hi ha d’alta i de baixa intensitat, essent aquesta darrera el pa nostre de cada dia tant a la vida quotidiana com a les xarxes socials.

Estalviem-nos però els excursos i entrem en matèria.

1) Desembre del 2006Ernest Maragall, actual alcaldable fallit d’ERC a la ciutat de Barcelona i aleshores conseller d’Educació de la branca -en teoria- més catalanista del PSC, compareix al Parlament. Amb aquell visionarisme genialoide tan maragallià, que consisteix a prioritzar sempre i en tot cas l’ocurrència a l’oportunitat, anuncia a ses senyories parlamentàries la bona nova: cal fer una tercera hora setmanal de castellà a les escoles de primària. El motiu? Com veureu, d’allò més científic: l’honorable ha assistit a una exposició que han fet vuit nens olotins a Barcelona -on us pensàveu, si no?- i ha quedat espaordit del nivell de castellà que han gastat. Siguem equànimes i deixem-lo justificar-se amb veu pròpia: “Diumenge passat vaig constatar les dificultats d’uns nens d’Olot per fer una presentació pública en castellà en un concurs internacional del Museu de la Ciència. Aquesta llei és per al bé del català i Catalunya”.

No arrufeu el front, si és que n’heu tingut la temptació. Qui pot dubtar per un sol moment que, en una situació de bilingüisme depredador, fer més hores en la llengua dominant és en benefici de la llengua subordinada? A qui li pot passar pel cap de qüestionar que vuit nanos i llur accent heterodox són representatius de la sapiència del castellà en tota una comarca? I encara més: qui pot ser tan agosarat de posar en entredit (vade retro, filibusters parlamentaris!) que aquest fet anecdòtic, que revela la persistència de focus gals per civilitzar, ha de comportar un canvi en el sistema educatiu del país? Les desenes de milers d’alumnes -i milions de ciutadans- que amb prou feines saben enxampurrar un “bon dia” ja són tota una altra història. La minúcia que els incompetents alumnes d’Olot es classifiquin en cinquena posició estatal i primera de les comarques gironines al concurs, també. I ara ja ho sabeu: qui tercera hora proposa, país empeny.

2) Maig del 2021: Després de dur a terme una temporada futbolísticament brillant i de derrotar l’UCAM Murcia en el tercer partit del play off d’ascens, la U.D. Eivissa aconsegueix deixar enrere el pou sense fons que ha estat sempre la Segona Divisió B i posa un peu a la categoria de plata del futbol estatal. Com és natural, l’eufòria, tan necessària en temps de depressió pandèmica, es desborda a la major de les Pitiüses. Encara no quaranta-vuit hores després, el club esportiu fa una celebració pública al seu estadi i, per a solemnitzar l’acte, hi convida la primera insitució del país, na Francina Armengol. La presidenta, entre aplaudiments dels jugadors i del públic, s’encamina al faristol i comença el seu discurs en català. No passen ni cinc segons que una vociferació fendeix l’aire encalmat, primaveral: “En español!” La màxima representant dels illencs roman uns instants en estat de xoc per la brutalitat de la interrupció, fins al punt de demanar a la concurrència “un momentito” per a refer-se amb un parell de sospirs. Això sí, dòcil davant l’amabilitat vandàlica, i oblidant la representativitat del seu càrrec, passa a fer la resta del seu discurs en bon castellà. Encara avui no són fàcils de calcular les afectacions en el prestigi de la llengua d’aquesta renúncia al·legòrica, catalitzada per uns automatismes necrolingüístics que la pressió de l’entorn malda perquè adquirim des del bressol. Sí que sabem, però, que és una maçada -una més- a la línia de flotació de l’inconscient col·lectiu dels catalanoparlants.

No sempre és fàcil fer tabula rasa del propi passat, i no és en absolut sobrer recordar que la senyora Armengol va tenir una etapa juvenil d’allò més abrandada al Bloc d’Estudiants Independentistes (BEI). Tot i ser d’Inca, municipi de mida mitjana però de sociologia complexa, la seva família geneològica i política sempre ha estat de la branca més mallorquinista del PSOE. D’aquella facció que, en temps de Francesc Antich, sentenciava que “hem de ser més PSIB i menys PSOE”. Aital condició no ha impedit que, després de la legislatura catastròfica de Bauzá, la seva sigui una de les pitjors pel que fa a l’incompliment del marc legal d’autogovern i a la violació massiva dels drets civils, especialment en un àmbit tan sensible com el de la Sanitat. La resposta de la presidenta al menyspreu constant al català (no ho oblidem: la seva llengua familiar i pròpia de les illes) ha estat crear, després de la insistència collonera de Més per Mallorca, una Oficina de Drets Lingüístics. L’Oficina no té, però, una funció sancionadora, sinó una funció recordatòria i recomanadora. Que, si busqueu la definició d’ambdós adjectius al DIEC, significa nul·la. I això és tot (el que han fet en matèria de llengua) fins ara, amics!

3) Juliol del 2021: La consellera d’Acció Exterior Victòria Alsina acaba el curs polític organitzant una trobada amb el cos consular establert a Barcelona. Poques hores després, els mitjans de comunicació i les xarxes reprodueixen fragments, sempre en castellà, de la seva al·locució. La revolada, en aquest país afecte a tota mena de linguomàquies, està servida. Algú del seu partit, creat per a representar l’independentisme més octubrista, surt a la palestra i dona a entendre tant l’artificialitat de la polèmica com les bondats del trilingüisme. L’obús argumental que, suposadament, ho ha de desmuntar tot: l’honorable també ha emprat el català i l’anglès. Cronòmetre (és a dir, ciència) en mà, el minutatge de l’speech és el següent: 6 minuts i 30 segons en castellà, 1 minut i 18 segons en anglès, 40 segons en català i -atenció al pintoresquisme folklòric- 2 segons en francès.

Vistes les xifres, la descompensació és prou evident, i només poden respondre a dues explicacions. La primera, de caire simbòlic, seria que els usos lingüístics susdits responen a la representació mental -a la importància- que l’emissor concedeix a cada llengua. La segona, de caire més infraestructural, seria que el govern de la Generalitat, que ha pressupostat per enguany 42.179 milions d’euros, no pot disposar de traductors ni d’orelleres per a un acte d’aquestes característiques.

Fem un xic de política-ficció i d’anàlisi comparativa: us imagineu el ministre d’Afers Exteriors filipí afirmant que el Japó reprimeix els filipins i el seu patrimoni lingüístico-cultural de manera insofrible mentre s’adreça als ambaixadors en japonès, és a dir, amagant el tagal, marcant-lo com un idioma d’estar per casa? Tindria cap pàtina de credibilitat, un discurs que es vehiculés així? Doncs justament això és el que va fer la representant del govern català a l’exterior.

La senyora Alsina no és -heus aquí el drama- un bolet aïllat. De fet, què es pot esperar en matèria de promoció lingüística d’un govern i d’uns partits “independentistes” que dupliquen submisament al castellà les seves intervencions públiques en territori nacional i col·laboren amb els mitjans estatals en la seva croada per amagar el plurilingüisme real i constitutiu de l’estat espanyol? Aquesta contradicció flagrant intenta ser tapada pels clams d’uns polítics que denuncien que el govern espanyol impedeix l’oficialitat i l’ús normal -i normal vol dir no necessàriament bilingüe o trilingüe- del català a les institucions europees. Çò és, a les quimbambes. Que, com bé sabeu, és on es juga el futur de la llengua, i on aneu a comprar cada dia el pa.

4) Març del 2011: El fet de no respectar l’ordre estrictament cronològic dels esdeveniments pot ser vist com una mostra de desordre, però també com un recurs inestimable que propulsi el text cap al clímax. Comprovareu que, en el cas que ens ocupa, es tracta més aviat d’això darrer, perquè una cosa és un moment -per estel·lar que sigui- i una altra és un aquelarre amb totes les de la llei.

Situem-nos: som en una convenció que ha organitzat el PP del País Valencià -per als seus líders, Comunidazzz (allargat així, com els ofidis) o, simplement, Levante-. L’objectiu, presentar en públic les principals candidatures del partit per a les eleccions municipals del 2011. Tot transcorre amb normalitat -és a dir, en castellà- fins que l’alcalde de Vila-real, tan joliu ell, es posa davant del micròfon per a adreçar-se als seus correligionaris. “Deixeu-me que parle un poquet del meu poble, de Vila-real”, té temps de dir abans que un imperatiu “habla en castellano!” l’interrompi. L’alcalde Rubert, ràpid de reflexos, respon a l’andanada amb una teatralitat de xòuman que no deixa de recordar la de l’advocat expert en picaresca Saul Goodman, personatge cabdal de la mítica sèrie Breaking bad. Hablo en castellano. Como queráis, perfecto!”, diu amb llefiscositat abans d’assenyalar els concurrents amb el dit índex -”ahí la has dao, chaval”, ens sembla la traducció més aproximada del gest- i de fer-se mereixedor d’una ovació tancada.

Ja escarmentada, l’alcaldessa de Torrent, Maria José Català, s’excusa de bestreta per si en algun moment se li escapa res en valencià, perquè “el valenciano es mi lengua materna y tengo este defecto”. Atureu-vos en el nom, perquè les paraules són l’espill de l’inconscient: defecte. Un defecte que, es pot deduir, li deuen haver llegat uns irresponsables progenitors per via oral, potser cromosòmica i tot. Un defecte que, no en tingueu cap dubte, ella mateixa, com a bona conservadora valenciana, s’encarregarà d’extirpar si mai Déu la beneeix amb els fruits de la maternitat.

L’obligació d’un escriptor és no doblegar-se en l’àrdua lluita per a posar paraules a les imatges i conceptes, per enrevessats que aquests siguin. Tot i això, algunes vegades cal acceptar la derrota i reconèixer el poder reproductor de l’audiovisual. Si mireu aquest vídeo entendreu per què:

És incontestable que una cerca exhaustiva sobre la qüestió que hem tractat donaria per a una monografia voluminosa. Ens reservem, per tant, el dret d’escriure-la algun dia. Mentrestant, dels tastets tragicòmics que hem cuinat per a vosaltres se’n poden extreure dues conclusions inductives: la primera, que els qui haurien de ser l’avantguarda en la recuperació de la llengua catalana no només no ho són, sinó que a més són el reflex emmirallador de l’autoestima corcada de la comunitat lingüística; la segona, que el bipedisme no és necessàriament sinònim de consciència o d’intel·ligència situacional.

[Font: http://www.nuvol.com]

 

 

Les adversaires des écoles immersives en langues régionales s’inquiètent du niveau de leurs élèves en français. A ceci près qu’il est… meilleur que la moyenne.

Écrit par Michel Feltin-Palas

Le Conseil constitutionnel en a ainsi décidé : les écoles immersives en langues régionales sont contraires à la Loi fondamentale. En cause : leur incompatibilité supposée avec cet alinéa de l’article 2 : « La langue de la République est le français » (adopté en 1992, je le mentionne au passage, pour lutter contre… l’anglais). Quant à Jean-Michel Blanquer, qui a téléguidé sa saisine, il s’inquiète officiellement pour le niveau en français de leurs élèves (1). Je n’étonnerais personne en écrivant que je conteste ces prises de position sur le fond dans la mesure où elles mettent en danger la diversité culturelle de notre pays. Mais c’est sur un autre terrain que j’aimerais me placer cette semaine, celui des simples faits.
Rappelons d’abord que l’enseignement immersif consiste à dispenser en langues régionales la plupart des cours, qu’il s’agisse de l’histoire, des sciences naturelles ou des mathématiques. À la maternelle et au CP, la langue régionale est même utilisée de manière exclusive car c’est l’âge auquel les enfants apprennent le plus facilement. Le français, lui, est intégré progressivement, à raison de trois heures en CE1, quatre heures en CE2, cinq heures en CM1 et six heures en CM2, par exemple, pour les calendretas (écoles immersives en occitan). Pourquoi ce choix ? Pour une raison évidente : en métropole, les enfants évoluent désormais dans une société totalement francophone. En famille, à la télévision, sur Internet, au foot ou au conservatoire, la majorité d’entre eux vit en français. Dès lors, seul un « bain linguistique » tel qu’il est pratiqué par l’enseignement immersif leur permet d’acquérir une certaine aisance dans la langue régionale. En sachant que ces vingt-quatre heures hebdomadaires restent largement inférieures à la totalité de vie éveillée d’un enfant (environ cent heures par semaine).
Y a-t-il néanmoins un risque de voir ces enfants ne pas maîtriser correctement le français ? C’est la crainte de Jean-Michel Blanquer, même si, de manière curieuse – à moins que ce ne soit très volontaire – le ministère de l’Éducation nationale n’a jamais réalisé d’enquêtes globales sur le sujet. On dispose en revanche de plusieurs études ponctuelles, que cite le rapport Euzet-Kerlogot, du nom des deux députés missionnés par le Premier ministre sur ce sujet.
La première a été réalisée dans le réseau Diwan (breton) en 2019 par les très sérieuses Inspections générales de l’Éducation nationale et de l’Administration, de l’Éducation nationale et de la Recherche (rapport Yves Bernabé- Sonia Dubourg-Lavroff). Voici ses conclusions : « Le réseau obtient aux évaluations d’entrée en sixième, au diplôme national du brevet, au baccalauréat, des résultats meilleurs que ceux de la moyenne nationale. Les résultats aux évaluations d’entrée en sixième montrent que les compétences attendues sont bien atteintes à la fin du CM2. » Les chiffres fournis par les inspecteurs concernant le brevet des collèges tournent carrément au plébiscite : 98,64 % de réussite pour Diwan en 2016 contre 87,9 % au niveau national ; 99,16 % en 2018 contre 87,30 %!
À l’inverse, enseigner le français et le breton à parité horaire, comme le souhaite Jean-Michel Blanquer, reviendrait à réduire l’exposition hebdomadaire des enfants à la langue régionale à seulement douze heures, ce qui ne permet pas de former de bons locuteurs. Ce que confirment d’ailleurs d’autres statistiques du rapport Bernabé-Dubourg-Lavroff : le niveau en breton des élèves qui suivent un enseignement à parité horaire est largement inférieur à celui de leurs camarades des écoles immersives Diwan. (2)
La seconde étude, menée par l’Office de la langue basque (où l’État est présent au côté des collectivités territoriales) concerne les élèves de CE1 – niveau où l’enseignement du français commence tout juste à être introduit. Verdict ? Lors des évaluations nationales, « les enfants ayant suivi l’expérimentation 100% basque à l’école maternelle ne présentent pas de déficit en français en CP (…), voire ont de meilleurs résultats sur la plupart des items évalués quant à la maîtrise de la langue que les élèves ayant suivi un enseignement exclusivement en français. »
Certes, ces données doivent être analysées avec prudence, dans la mesure où elles concernent de faibles effectifs et peuvent être influencées par la classe sociale des parents. Il demeure qu’à ce stade, rien, strictement rien, ne prouve que les élèves de ces établissements rencontrent de quelconques difficultés en français – bien au contraire.
Cela n’a d’ailleurs rien d’étonnant compte tenu des effets favorables bien connus du bilinguisme précoce sur la réussite scolaire. « Le fait de passer en permanence d’une langue à l’autre accélère le développement des fonctions cérébrales permettant la flexibilité cognitive », souligne ainsi la psycholinguiste Ranka Bijeljac-Babic (3).
Ces bons résultats sont d’ailleurs conformes à ce que l’on observe à l’étranger. Le rapport Euzet-Kerlogot rappelle ainsi que l’enseignement immersif en langues régionales s’inspire directement du Canada, où il a été mis en place pour sauver… le français, menacé par la prédominance anglophone ! Quant à moi, qui ai toujours eu l’esprit taquin, je ne peux m’empêcher d’ajouter que cette méthode supposée néfaste est appliquée avec les encouragements du même Jean-Michel Blanquer dans… les lycées français à l’étranger.
Peut-on enfin rappeler que la méthode immersive fut aussi celle utilisée sans ménagement par l’école publique depuis le début de la IIIe République au profit du français ? À une – grande – différence près : les fameux « hussards noirs » pratiquaient une immersion forcée, répressive et exclusive, puisque les enfants surpris à parler corse, breton ou basque étaient punis, voire humiliés. « Rien de tel dans les écoles immersives en langue régionale, qui reposent entièrement sur le volontariat, ne sanctionnent aucun élève désireux de parler français et visent le bilinguisme », souligne Jean-Louis Blenet, président de l’Institut supérieur des langues de la République française.
Qu’en conclure, sinon que Jean-Michel Blanquer comme les membres du Conseil constitutionnel semblent en l’espèce agir sous l’empire de l’idéologie, sans considération aucune pour les faits ? L’un des soi-disant « sages » l’a d’ailleurs confié au lendemain de la décision : « Franchement, nous étions plusieurs à ignorer totalement ce qu’était l’enseignement immersif. »
C’est le moins que l’on puisse dire.
(1) Il avait notamment déclaré au Sénat le 21 mai 2019 à propos des écoles Diwan : « D’un point de vue pédagogique, il y aurait beaucoup à discuter autour de ça. On pourrait arriver à dire que cognitivement, ce n’est pas si bon que ça, précisément si l’enfant est mis dans la situation d’ignorer la langue française. »
(2) Cela n’empêche pas ledit rapport de préconiser de manière paradoxale l’arrêt de la méthode immersive dans le réseau Diwan. Autre indice de l’idéologie hostile du ministère de l’Education nationale sur ce sujet.
(3) L’enfant bilingueRanka Bijeljac-Babic, Odile Jacob.

 

[Source : www .lexpress.fr]

L’executiu de Cardiff es proposa arribar a un milió de parlants de la llengua pròpia el 2050

Els candidats a treballar en l’administració de Gal·les hauran de tenir un coneixement mínim de la llengua gal·lesa, d’acord amb la nova norma que prepara el govern gal·lès. Els treballadors públics hauran de demostrar un nivell parlat de llengua de “cortesia”, com a mínim, la qual cosa vol dir que hauran de ser capaços de respondre les trucades telefòniques en anglès i gal·lès i pronunciar i entendre correctament paraules senzilles.

Els candidats hauran de demostrar el seu nivell de llengua en una entrevista o durant els primers sis mesos en el lloc de treball.

La mesura forma part del projecte del govern de Cardiff de convertir Gal·les en un país bilingüe. L’executiu s’ha proposat augmentar el nombre de parlants de gal·lès fins a un milió d’ara fins al 2050 i assolir aquesta fita passa perquè els servidors públics siguin, com a mínim, capaços d’entendre la llengua. Segons el cens del 2011, el nombre de parlants de gal·lès era aquell any de 562.000, 20.000 menys que el 2001. Això vol dir que un de cada cinc gal·lesos parla la llengua pròpia del seu país.

El pla del govern gal·lès té l’oposició del Partit Conservador que, tot i que diu compartir l’objectiu d’arribar al milió de parlants de la llengua, considera que l’administració ha de contractar “el millor candidat” per al lloc de feina al marge dels seus coneixements lingüístics. L’executiu gal·lès nega, però, que demanar el coneixement del gal·lès als candidats a treballar a l’administració sigui discriminatori com diuen els tories. De fet, la Comissió Senedd, l’organisme que gestiona el Parlament de Gal·les, demana un nivell bàsic de gal·lès des del 2018 als candidats a treballar-hi.

 

 

[Font: http://www.diaridelallengua.cat]

Los argumentos de Fuerza Popular para intentar anular actas electorales «revelan su ignorancia completa y fortalecen sus consabidas maniobras de racismo, violencia y discriminación hacia los pobladores de zonas rurales».

Los reclamos se basan en un completo desconocimiento de la realidad peruana, un desprecio por las formas de literacidad que existen en el Perú, sostiene la lingüista María C. Chavarría.

No existe fundamento para invalidar actas electorales por que los miembros de mesa tienen apellidos similares, los ciudadanos firmaron de forma distinta a su documento de identidad o solo pusieron una huella digital.

«La rúbrica es un grafismo que se debe aprender, fuera de la escuela muchas veces, para poder acceder a la documentación que el ciudadano necesita», señala Chavarría, quién recopiló argumentos y testimonios de diversos especialistas.

Cita al historiador Agustín Enrique Bardales Padilla, quien sostiene que esas formas de rúbrica no son inconstitucionales, y así lo establece la Carta Magna y los reglamentos del Jurado Nacional de Elecciones.

A continuación reproducimos el ensayo escrito por María C. Chavarría publicado en el fanpage de Facebook: Lenguas y Sociedades Amerindias.

Tu apellido no vale, tu firma menos

Sobre apellidos, rúbricas  y huellas digitales: ignorancia y discriminación letrada  en el proceso electoral 2021

Escrito por María C. Chavarría*

La literacidad es un conjunto de prácticas sociales en torno a la escritura. De acuerdo a los nuevos estudios de literacidad, la lectura y escritura se deberían analizar desde una perspectiva etnográfica en atención a los sujetos y a sus coyunturas socioculturales.

Y este es el contexto en que tratamos de rechazar los ninguneos a las firmas de los ciudadanos de zonas rurales y su  desconocimiento de cómo se otorgan los apellidos en comunidades altoandinas, a tal punto que se ha tratado de acusar de fraude a tres miembros de mesa de apellido Catacora en Puno, quienes piden a la candidata Fujimori se retracten de haberles dado ese apelativo que mancha sus honras, bajo pena de llevarla a los tribunales, a lo que ella ya está acostumbrada.

Parece que se desconoce que dentro de la tradición aimara, antiguamente, los apellidos no existían como tales y lo que identificaba a los individuos era el nombre y la pertenencia al ayllu, al territorio del que forman parte. De modo que en una ciudad pueden figurar muchos Mamani, Wamán o Catacora, sin necesidad de ser “familia” término que también debe ser racionalizado a la luz de la organización social andina.

Si existe un estudio exhaustivo del sistema de parentesco, el aimara ha sido uno de los más investigados, tal como lo documentó la historiadora Ximena Medinaceli (2003) ¿Nombres o apellidos? El sistema nominativo aymara. Sacaca Siglo XVIII. Uno de sus aportes es que indaga en el valor simbólico del nombre desde una mirada trasnsdisciplinaria donde nos sorprende al decir que este no tenía trasmisión directa.

Por ser un tema más complejo y el espacio breve, invito a los especialistas del grupo Fujimori a documentarse más al acusar de autores de fraude a esos tres miembros de mesa que llevan el apellido Catacora y que fueron elegidos para ejercer esos cargos.

Desde el 9 de junio, Fuerza Popular, ha venido sosteniendo la invalidez de actas donde hay votantes que “supuestamente han incumplido al firmar de una manera extraña después de emitir su voto”. Fuerza Popular y su staff de abogados ha deslizado la sospecha de que en zonas rurales, las más alejadas del país: específicamente en zona amazónica, lugares en zonas de frontera y el sur andino se han producido irregularidades sistemáticas, llevadas a cabo por ciudadanos que no han firmado las actas debidamente o que han puesto solo su huella digital. Es decir, o han puesto una inicial o una firma diferente a la que aparecen en su DNI, o solo una huella digital. Esto obedecería a una forma de dolo sistemático que ha favorecido al candidato Castillo. Por lo tanto, estas firmas y los votos que suscriben serían observados y se impugnarían, usando los términos más adecuados de la contienda electoral.

Estos argumentos no tienen asidero legal y lo vamos a demostrar en este breve ensayo. Como profesionales tanto lingüistas como antropólogos y educadores, con amplia experiencia en zonas rurales, queremos hacer la siguiente exposición para advertir los varios errores que acompañan a este intento de que no se cumpla la voluntad de los votantes. Para ello pedimos a los lectores de nuestro blog Lengua y sociedades amerindias en Facebook su colaboración y este breve documento es el resultado desde nuestra convocatoria de ayer.

Los reclamos se basan en un completo desconocimiento de la realidad peruana, un desprecio por las formas de literacidad que existen en el Perú

Los reclamos se basan en un completo desconocimiento de la realidad peruana, un desprecio por las formas de literacidad que existen en el Perú. Se intenta ignorar cómo es la vida en las zonas andinas o amazónicas, en esa ruralidad que hoy está en cuestión, donde pocos llegan a terminar su educación primaria por la falta de escuelas secundarias, se carece de bibliotecas, son zonas donde no hay materiales de lectura, diarios ni librerías que permitan seguir practicando la lecto escritura del castellano como segunda lengua, pues muchos no han recibido una educación bilingüe intercultural. En el campo o zona rural no hay escuelas suficientemente equipadas, bibliotecas escolares donde se pueda leer para no llegar al analfabetismo funcional que hoy aflige a miles de peruanos.

En esta contienda electoral, el tema medio ambiental, educativo y cultural han sido pasados por alto, no son de interés nacional. Ni hay lápices ni libros en las escuelas pues la ‘nueva normalidad’ obliga a usar tablets y teléfonos. Solo se escribe para mandar las tareas on line, si es que tienen celulares y conexión de internet. Solo se escribe en las escuelas  al hacer la tareas. La práctica de escribir es muy poca, incluso en las grandes urbes y capitales de provincia.

La rúbrica es un grafismo que se debe aprender, fuera de la escuela muchas veces, para poder acceder a la documentación que el ciudadano necesita

La rúbrica es un grafismo que se debe aprender, fuera de la escuela muchas veces, para poder acceder a la documentación que el ciudadano necesita. Una vez obtenido el DNI o la cuenta en el banco respectivo, la firma se usa pocas veces pues el DNI solo sirve para las elecciones o para contadas ocasiones. Los agricultores por ejemplo, hacen sus transacciones de venta con dinero efectivo y nadie tiene cheques que se tengan que firmar cada vez que se hace una compra o venta. Todo es circulante. Las asambleas comunales donde todos se conocen, se pasa lista y no necesariamente se firma asistencia con DNI en mano. Las votaciones se hacen a mano alzada y los únicos que usan firmas son los delegados o representantes, no toda la comunidad. Entonces, las ocasiones de firmar documentos es muy reducida y como no se practica con frecuencia, la firma o rúbrica no es exacta ni será 100% a la versión con la que se sacó el DNI. Hay ciencias como la grafotécnica que aunque un individuo varíe su rúbrica, puede detectar rasgos que todavía identifican al individuo, como la forma de realizar los círculos, semicírculos, verticales, puntos, etc. Estos peritos aparecen en las series de crímenes y detectives que nos llegan del extranjero y que van directo a los televisores, si los tenemos. Dudamos que estas pericias grafotécnicas hayan sido consideradas por el Jurado Nacional de Elecciones.

En medio de esta realidad, el mismo Estado peruano permite hacer salvedades ante la identidad de rúbricas de un mismo individuo. Es así que los funcionarios del MINEDU cuando tienen que hacer firmar las asistencias a sus eventos, talleres de capacitación, aceptan la huella digital en las hojas de asistencia e incluso cuando reciben las ansiadas tablets. Daniel Gonzáles, gentilmente, nos ha proporcionado el siguiente testimonio con una foto que ilustra lo que estamos diciendo.

 

“Estas son actas donde un padre de familia pone huella digital en vez de firma por no haber aprendido una firma. La original es la 23-33. adjunto otras donde pudieran diferir las firmas del padre en el acta y la del DNI. Se podría verificar con las firmas del DNI de RENIEC.”

Y comenta:

“Se están intentando invalidar los casos donde un votante rural solo deja su huella digital cuando emite su voto. Pero el uso de la huella digital es una práctica común para los ciudadanos que no aprendieron una firma o no saben escribir. Aquí vemos una prueba de esta costumbre”. Tomado de Facebook, 9 de junio de 2021.

Otra colega lingüista, quien ha participado de varios talleres donde asisten poblaciones amazónicas que recién van a discutir cómo tener un alfabeto, declara en el mismo medio de comunicación:

“Sí, es así,  además muchas de las de sus acuerdos las firman usando solo las huellas. Esto ocurre básicamente con las poblaciones monolingües de la selva peruana”. Tomado de Facebook el 9 de junio 2021.

Otra docente universitaria, formadora de maestros bilingües en la Amazonía, comenta: “La huella digital incluso tiene más valor que la firma”. Tomado de Facebook el 9 de junio 2021.

Pero todos estos testimonios tienen un origen, el post del lingüista y profesor de la PUCP Gonzalo Segura donde dice lo siguiente:

“A propósito de la no coincidencia de las firmas en las actas provenientes de la Amazonía peruana, la señora K no conoce la idiosincrasia ni la vida de los hermanos indígenas de nuestra Amazonía. La mafiosa no solamente tendría que anular las 503 actas, porque las firmas no concuerdan con las del DNI de los miembros de mesa, sino casi todas.

La señora y sus compinches realmente tienen que ser muy miserables para no conocer esta realidad. Urgente: ¡Educación Intercultural para todos en Lima!

Ellos y ellas casi nunca firman documentos. Por eso es que no están familiarizados con su firma, más si son personas del campo o viven lejos de las ciudades, nunca firman. Cuando se les pregunta por qué no firman igual que en su DNI, responden: « Nunca firmamos, profesor, solo ustedes nos hacen firmar, por eso no me acuerdo de mi firma ».

Un extrabajador del MED, encargado en las tareas de normalización escrituraria de lenguas indígenas, me cuenta: « Solo cuando le pedíamos que miren bien su DNI trataban de hacerlo igual, pero ni así… ..hacíamos los talleres del MED y les pedíamos que firmen las actas para devolverles sus gastos. Igual pasa también las zonas rurales donde la gente no tiene costumbre de firmar… y eran docentes… Eso lo sabemos todos del MED, las firmas de las actas eran diferentes… nunca firman igual ». Tomado de Facebook, 9 de junio de 2021.

Su post tuvo 869 likes y ha sido compartido muchas veces.

Este docente universitario, original de Puno, enseña en dos universidades limeñas y es un connotado profesional. Su reclamo de que haya una Educación Intercultural para todos en Lima obedece al descontento de ver que somos un país que no puede ver al otro sin menospreciarlo, ignorarlo o hacerlo desaparecer, como sugiere esta contienda electoral. Tenemos documentos y políticas de sobra que dignifican y exaltan el hecho de ser un país multicultural y lingüísticamente diverso. Pero que no tenemos la menor empatía por el Otro.

Otra colaboración que hemos recibido proviene del reconocido editor Dante González, de Pakarina Ediciones, quien tiene amplia experiencia en recorrer el Perú al asistir a ferias de libros durante todo el año. El subscribe este testimonio:

« Cuando distribuimos materiales por la sierra de Sánchez Carrión (Huamachuco), por ejemplo, en la zona de Calemar, punta de carretera, que pertenece a Sartimbamba, para cruzar el Marañón y trasladar el material a Bambamarca tuvimos que contratar porteadores de la zona. Para el pago tenían que firmar recibos, pero como no recordaban entonces con la huella digital y un garabato era suficiente.

El Huaytará, Huancavelica, algo parecido. En Casa Blanca, al frente de Cajabamba, Huaylas, en la cordillera Negra, también. Así, un listado ».

Y adscribe otro testimonio más:

« En la región Loreto, en la provincia de Datem del Marañón, conocida por ser una zona intercultural por contar con un porcentaje poblacional casi de 75% indígenas de diferentes etnias como la kandoshi, shawi, shapra, quechua, awajun, shiwilo, entre otras.

Esta población en casi el 80% las mujeres no firman (Reniec) solo colocan su huella digital y así cobran programas como juntos y cuna más, pero están aprendiendo a realizar garabatos, colocar sus iniciales o nombre por firma y se respeta la intención, sin actualizar en Reniec por no contar con los recursos económicos y lo lejana que es la comunidad donde viven (característico de la zona).

De igual forma los varones, si bien serán un porcentaje menor, también y en su mayoría colocan solo huella (Reniec) y los que están aprendiendo colocan garabatos o sus nombres por firma. Y aquí se respeta la intención de los hermanos indígenas.

Muy triste y lamentable que se quiera sacar ventaja de esta población ».

Creo que va quedando claro que en el Perú, no solamente en las zonas rurales, existen ciudadanos cuya práctica de literacidad no se puede comparar con la que tienen otros, habitantes de ciudad letrada que están expuestos a la necesidad de escribir con frecuencia o firmar, viven en grandes ciudades, donde la burocracia de las instituciones públicas o privadas así lo requieren. Y si tienen que firmar lo hacen con dificultad, con vergüenza, a veces, porque no tienen esa práctica y entonces se recurre a un grafismo que simula una firma o una simple inicial. El historiador Agustín Enrique Bardales Padilla sostiene que esas formas de rúbrica no son inconstitucionales, así lo establece en primer lugar la Carta Magna y los reglamentos del Jurado Nacional de Elecciones que han sido entregados a los personeros y a quienes han trabajado en el proceso electoral.

Tenemos el Compendio Electoral Peruano (edición actualizada al 2020 y que se encuentre en libre disponibilidad en el portal de la ONPE). Este documento señala en su artículo 4: De las actas no observadas, lo siguiente:

4.2.- El acta electoral de aquella mesa de sufragio que cuente con miembros de mesa iletrados, o que se encuentren en incapacidad de firmar, siempre que dichos miembros estén debidamente identificados, con la consignación de sus datos (nombre y número de DNI). En estos casos el miembro de mesa debe consignar su huella digital y se dejará constancia de las causas que le impidieron firmar en la parte de observaciones del acta electoral. Solo en este supuesto, la falta de firma no es causal de observación del acta.

A su vez, los manuales de la ONPE también señalan lo mismo, basándose en este artículo. En dicho manual se señala:

“¿Qué sucede si el miembro de mesa no puede firmar el acta de instalación por ser iletrado o por imposibilidad física? Respuesta. Se le pide colocar su huella en la línea para firmar. Luego, se escriben sus nombres, apellidos y número de DNI, y se escribe en el campo de observaciones del acta lo siguiente: El Sr. … no firmó porque… Finalmente, se solicita al personal de la ONPE traer láminas de protección para cubrir el campo de observaciones”.

La indignación de estos ciudadanos que han cumplido con emitir su voto al verse señalados con la posibilidad de ser parte de un fraude es totalmente justa, pues incumple el artículo 2 que garantiza los Derechos de la Persona, en varios aspectos.

Artículo 2.- Derechos fundamentales de la persona
Toda persona tiene derecho: 1. A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece.

Concordancia: LORENIEC: Arts. 2,7 incisos d), f) y j) 2. A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole.

3. A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público.

Concordancia: LOE art. 188.

4. A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento algunos, bajo las responsabilidades de ley. Los delitos cometidos por medio del libro, la prensa y demás medios de comunicación social se tipifican en el Código Penal y se juzgan en el fuero común…”

Finalmente queremos terminar con un texto, gentilmente enviado por la escritora y poeta Gloria Cáceres y con esto creemos que hemos argumentado lo suficiente para defender a quienes no firman igual o no firman tal como lo dice el DNI.

“En mi pueblo Colta Ayacucho, los pobladores que vienen de los caseríos próximos, como Llamocpamapa o Vitama en busca de justicia por alguna eventualidad, después de la audiencia suelen sellar su compromiso con su huella digital y lo refrendan con un garabato. Ya sea porque están apurados o porque no existe la práctica de escribir, de estar escribiendo su nombre y firmando. Hay credibilidad entre los contrayentes, es más que suficiente. Esta práctica es común en muchos lugares del Perú”.

En conclusión:

Los argumentos de los abogados y/o representantes de FUERZA POPULAR solo revelan su ignorancia completa y fortalecen sus consabidas maniobras de racismo, violencia y discriminación hacia los pobladores de zonas rurales. Esas sí son formas sistemáticamente del accionar de FUERZA POPULAR contra el pueblo.

Lima, el 10 de junio de 2021.


* María C. Chavarría es profesora de Lingüística en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y una profesional comprometida y apasionada por la Amazonía.

[Publicado en el fanpage Lenguas y Sociedades Amerindias: https://www.facebook.com/groups/572061159505935 – reproducido en: http://www.resumenlatinoamericano.org]

Écrit par Michel Feltin-Palas

On aimerait en rire si ce n’était à en pleurer. Le 21 mai correspondait, selon l’ONU, à la Journée mondiale de la diversité culturelle. Et c’est ce jour qu’a choisi le Conseil constitutionnel pour signer ce qui ressemble à l’arrêt de mort des langues dites régionales (1) en censurant l’essentiel de la loi Molac dans des conditions on ne peut plus troubles. Vous pensez que j’exagère ? Alors lisez ceci.
· Le raisonnement est assez simple. Depuis des décennies, la France a fait en sorte que la transmission dans les familles s’interrompe (je reviendrai sur ce point prochainement). Dès lors, seul l’enseignement peut encore « créer » de nouveaux locuteurs. Mais pas n’importe quel enseignement. Il va de soi que, dans une société désormais totalement francophone, suivre trois ou six heures de cours par semaine ne suffit pas. La seule technique efficace est celle de « l’immersion », dans laquelle la majorité des cours a lieu en langue régionale. Or c’est cette méthode qui vient d’être déclarée inconstitutionnelle. Pire encore : non seulement elle ne sera pas étendue à l’école publique, comme le proposait la loi Molac, mais, selon le Conseil constitutionnel, elle est désormais interdite là où elle existait, notamment dans les écoles associatives : ikastolak au Pays basque, diwan en Bretagne, calendretas en Occitanie, bressolas en Catalogne, etc. Fin de la transmission dans les familles, interdiction de l’enseignement immersif : la boucle est bouclée.
· Certes, Jean-Michel Blanquer minimise les effets de cette décision. « La France encourage les langues régionales« , assure-t-il ainsi dans un entretien accordé à Ouest-France. S’il reconnaît être opposé à l’immersion, il se dit favorable au « bilinguisme », technique qui consiste à travailler dans deux langues en même temps, mais dans un volume horaire bien moindre. Ce faisant, le ministre de l’Éducation nationale joue sur les mots car il le sait parfaitement : cette méthode pédagogique ne permet pas de créer de bons locuteurs.
· La manière dont cette décision a été prise mérite aussi que l’on s’y arrête, et ce aussi bien politiquement que constitutionnellement. Commençons par la politique. Aucune loi n’avait été votée sur ce sujet depuis soixante-dis ans – ce qui en dit long sur la volonté réelle de la France de sauver son patrimoine linguistique. Or voilà que Paul Molac, un député régionaliste breton et opiniâtre (pléonasme ?), parvient à vaincre tous les obstacles, en réunissant sur son texte une écrasante majorité aussi bien au Sénat (253 pour, 59 contre) qu’à l’Assemblée nationale (247 pour, 76 contre).
· Mais la bataille n’était pas terminée, on vient de le voir. Jean-Michel Blanquer – il l’a reconnu – a fait rédiger par son propre cabinet la saisine officiellement déposée par 61 parlementaires – étrange conception de la séparation des pouvoirs. Phénomène tout aussi inédit : alors que la majorité du groupe LREM avait approuvé le texte, une minorité de ce groupe a saisi le Conseil sans en avertir le reste de ses collègues !
· À l’évidence, ce stratagème a également reçu l’aval d’Emmanuel Macron. En effet, la Constitution ne laisse que quinze jours au chef de l’État pour promulguer une loi définitivement adoptée. Ce délai expirait le 22 avril au soir ? La saisine est intervenue le… 22 avril à 18 heures.
· Quatre des 61 députés ont publiquement affirmé que leur signature leur avait été arrachée par une série de mensonges et ont écrit au Conseil constitutionnel pour la retirer. Si leur demande avait été entendue, le nombre de signataires serait tombé sous la barre fatidique des 60 et la saisine aurait été déclarée irrecevable. Sans surprise, le Conseil a estimé que leurs signatures devaient être tout de même comptabilisées.
· Ce n’est pas tout. Les « sages » n’étaient saisis que sur un article, concernant le financement par les communes de l’enseignement des langues régionales, article qu’il ont validé. Ils auraient pu s’en tenir là, comme il le fait d’ordinaire, mais il ont décidé de leur propre chef d’examiner deux autres articles du texte. Une pratique tout à fait exceptionnelle, selon les connaisseurs de l’institution.
· Venons-en à l’argumentation juridique. Pour censurer le principe de l’enseignement immersif, le Conseil s’est référé à un complément de l’article 2 de la loi fondamentale : « la langue de la République est le français ». Or de nombreux spécialistes contestent cette interprétation pour la raison suivante. Votée en 1992, cette phrase était destinée à lutter contre… l’anglais, comme en témoignent les débats de l’époque (voir « Lire aussi »). Plusieurs parlementaires, méfiants, avaient publiquement exigé que ledit article ne soit jamais utilisé contre les langues régionales, ce à quoi le gouvernement s’était explicitement engagé. Ajoutons qu’à aucun moment il n’est écrit que le français est la « seule » langue de la République. Ajoutons encore qu’un article 75-1 a été introduit en 2008 pour y faire figurer les langues régionales et pouvoir ainsi les défendre. Et pourtant : le Conseil ne cesse depuis bientôt trente ans de se référer à l’article 2 pour s’opposer aux langues minoritaires.
· Admettons cependant que l’article 2 ne soit pas clair et que l’on puisse de bonne foi hésiter sur son interprétation. Traditionnellement, dans les cas litigieux, le Conseil consulte les travaux préparatoires qui ont amené à sa rédaction. « En cas de doute, il se réfère aux intentions du législateur », confirme la juriste Anne Levade. Or, on l’a dit, celles-ci étaient explicites : non à l’anglais, aucune conséquence pour les langues régionales. Eh bien, le Conseil le reconnaît sans fard : il ne s’est pas rapporté aux débats de 1992 ! La raison ? « Selon lui, cet article est parfaitement clair. Il impose le français partout, et le français seul », souligne un spécialiste.
Notons pour terminer que le Conseil constitutionnel a également invalidé la disposition prévoyant dans les documents d’état-civil l’utilisation des signes « diacritiques » propres aux langues régionales, comme le ñ (qui figure pourtant dans l’ordonnance de Villers-Cotterêts). Signalons enfin qu’au cours des dernières semaines, le gouvernement a lancé avec force flonflons le « Pass culture » – sans e – et créé des cartes d’identité bilingues anglais-français.
Oui, on aimerait en rire si ce n’était à en pleurer.
(1) En tout cas en métropole. Les taux de locuteurs sont bien plus élevés outre-mer.

 

[Source : http://www.lexpress.fr]