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Publicado por Bárbara Ayuso

Todo el mundo tiene una opinión sobre Woody Allen y qué mejor ocasión que la publicación de sus memorias para apostarse en la trinchera y hacerse oír. Se titulan A propósito de nada (Alianza) pero sirven para todo propósito en materia de exhibición moral: por ahí siguen dándose sartenazos los que presumen de wokerismo llamando a boicotear el soliloquio de quien consideran un pedófilo y los acérrimos discípulos que han colapsado Instagram (y Wallapop) a golpe de selfis subversivos porque ellos sí las iban a leer. Palabra clave: presumir. 

Tenía que pasar. Si antes de su publicación la autobiografía de Allen fue insólita en varios aspectos su editorial las rechazó sin leerlas por la presión de Ronan Farrow cuando llegara a nuestras manos merecía también alguna extravagancia. Y ahí la tienen: el libro, además de convertir la lectura en un posicionamiento ideológico previo, ha servido para decir más de quien las lee que de quien las protagoniza. 

Pero A propósito de nada es bastante más que una excusa para exhibir certificados de cinefilia o de compromiso social.

Todo el mundo tiene una opinión de Woody Allen, incluido Woody Allen. Que no es la más amable de todas, por cierto. «Yo no soy nada interesante, soy extremadamente superficial y desilusiono a los que llegan a conocerme», avisa. Si es usted de los que cree que conoce al cineasta porque es una especie de mosaico personificado de los personajes de sus películas, prepárese para equivocarse. 

Quizá eso sea en lo único que le haga cambiar de opinión sobre él. Porque, aunque a veces finja lo contrario, Woody Allen no ha escrito cuatrocientas cuarenta páginas para convencerle a usted de nada de lo que no venga convencido ya de casa. Sí, hablamos de «el tema». Si cree férreamente que abusó de una de sus hijas y se casó con otra, el centenar de páginas que dedica a explayarse sobre el asunto de Mia FarrowSoon-Yi y lo que ocurrió el 4 de agosto de 1992, no le van a mover ni un ápice de su convicción. Ni aunque le explique que ni una era su mujer, ni otra su hija, o le detalle los informes presentados ante el juez. 

Ahí radica la trampa de un libro que se ha publicitado como relato expiatorio: que en ese sentido, es papel mojado. Porque los que ya le han declarado culpable por acusación o bien no se acercarán (reivindicativamente) a cuatro kilómetros de un ejemplar, o acudirán en exclusiva a los pasajes más salseantes para entresacar pruebas que apuntalen en el veredicto inculpatorio. Para ellos, una ayuda: el quilombo empieza en torno a la página doscientos cuarenta y dos. Justo después de que Allen hable de cómo Zelig ha entrado en el vocabulario popular con un significado que él no le confirió cuándo rodó la película: «Zelig debería definir principalmente a esas personas que abandonan constantemente su postura inicial y adoptan cualquier otra que sea más popular», dice. Acto seguido, empieza el acto de Mia Farrow y la versión de los hechos del cineasta. 

Serán los fragmentos más fusilados y con más repercusión, pero sobre todo son los más desagradables de la obra. Nada que no anticipara uno de los hijos de la actriz, Mosesen su crudísimo relato de cómo de truculenta fue la infancia en la casa Farrow. Allen sigue esa línea de los hechos y se sumerge en ello a pulmón, sin ahorrarnos la sordidez de todo ese lío de adopciones con devolución, niños con problemas físicos, hijos a medio adoptar, paternidades discutidas con la genética y manipulación de retoños. La semblanza que hace de quien fuera su extraña pareja durante trece años está escrita con machete: «No es extraño que dos de sus hijos terminaran suicidándose», dice, entre otras muchas lindezas, entremezcladas con loas a su desempeño profesional en sus películas. 

Él aparece, literalmente, como «un asno», un «negado», ciego ante lo que ocurría realmente, que jamás detectó indicios de nada de lo que nos cuenta, que te deja la pelvis del revés. Una burricie, por cierto, de la que dio también muestras con el resto de mujeres de su vida. Tampoco se percató (hasta que no lo leyó en sus memorias) de que Diane Keaton sufría un trastorno alimenticio, ni de que Louise, su segunda esposa («Pequeño lascivo serafín de los cielos») no se comportaba exactamente bajo los dictados de la lógica. Pero con ellas se lleva de fábula, es imprudente obviarlo. Allen no se flagela, pero se pregunta si no debería haber percibido alguna señal de alarma con Farrow. «Supongo que sí, pero si uno está saliendo con una mujer de ensueño, aunque vea esas señales de alarma, mira para otro lado». Lo achaca a un mecanismo de negación. 

¿Es esto acaso posible? ¿Fue deliberado ignorar que Farrow era una mujer «trastornada y peligrosa» y ventajista sacarlo a relucir cuando ese trastorno se volvió contra él? ¿Tiene validez una exculpación en retrospectiva? Pues miren, ni idea. Porque cualquier biografía es por definición una narración de parte, y porque las historias sobre el desquiciamiento de Mia Farrow no son material comprobable, si acaso quisiéramos eso. Lo que sí es verificable es el otro vector de la defensa de Allen, al que dedica el mismo espacio: los informes de servicios sociales, la policía y psiquiatras infantiles. Cuando la narración se convierte en thriller legal, la cosa se vuelve bastante más árida y menos opinable. 

Pero es que es inútil. Porque el propio Woody Allen sabe que todo este embrollo se ha convertido, como él dice, más que un escándalo internacional en una polémica que «florecería hasta convertirse en una industria». Él finge darlo por zanjado con la autobiografía sabiendo que no lo está en absoluto. Porque esto no va de pruebas, informes judiciales, ni es materia de tribunales. Es una ordalía interminable. Lo dice tal cual: si la propia Mia Farrow saliera mañana mismo y reconociera que lo inventó todo, seguiría existiendo una vasta porción del público convencida de que hay algo podrido y enfermo en Woody Allen. 

Las razones no son ningún misterio. «Una vez que te han ensuciado, quedas vulnerable para siempre». Además, la salsa se espesa con otros emulgentes: sigue sin existir una forma de contar que se enamoró de una mujer treinta y cinco años menor que él, hija adoptiva de su pareja, sin que nos dé un poco de repelús. Dedica mucho (mucho) esfuerzo a evidenciar que lo suyo es amor y no parafilia, porque el hecho de que lleven veinticinco años juntos no parece fundamento suficiente. Miren, a las bravas: este asunto es un coñazo rampante. Cumplida la ley ambos eran y son adultos ¿qué obligación tiene Allen (o cualquiera) de satisfacer las prerrogativas morales de ustedes o mías? De acuerdo, siempre será una historia rarita cómo esos dos seres humanos se emparejaron, pero ¿podemos seguir adelante con nuestra vida? 

Por lo visto, no. Pase lo que pase, siempre quedará la bruma del delito para quien se empeñe en verla. Cunde en mucha gente esa sensación contradictoria que Ronan (entonces se llamaba Satchel) le expresó a Woody Allen frente a una trabajadora social: «Me caes bien, pero se supone que no debo quererte». Hoy en día se enuncia de otro modo, se enmascara con la tediosa discusión de separar artista y obra: es lícito que te quieras quedar a vivir en las películas de Woody Allen si antes confiesas que él es un sucio depravado. Rindámonos a la obviedad, como el propio Allen, y pasemos a otra cosa: «Todavía hay dementes que que piensan que yo me casé con mi hija, que Soon-Yi era hija mía, que Mia era mi esposa, que yo adopté a Soon-Yi y que Obama no era estadounidense». 

Una ironía que no significa nada 

A propósito de nada está como Delitos y faltas, no huele a casualidad divido en dos mitades: una dramática y otra más cómica y satírica. Hasta ahora hemos hablado solo de la más desabrida, un peaje para transitar a ciento veinte por la otra, que es una gozada. Especialmente el primer tercio: la infancia, adolescencia y primera madurez en el Manhattan y el Brooklyn de los cuarenta y cincuenta. Son las historietas de un niño que iba a un colegio de «maestras retrasadas», que detestaba la lectura, un «patán crónicamente insatisfecho» al que le gustaban las niñas («¿qué me tenían que gustar? ¿las tablas de multiplicar?») con una madre físicamente idéntica a Groucho Marx… Una película de Woody Allen que Woody Allen nunca filmó pero que rememora de una manera deliciosa. 

Los motivos por los que admiramos su don para contar están ahí condensados: la autoparodia cruel, el ingenio elevado a forma de arte, el costumbrismo nostálgico pero no ñoño. Las peripecias de ese Allen bisoño son descacharrantes y tiernas, una especie de Días de radio sin ficcionar. O ficcionadas, que tanto da, siguen siendo hilarantes. Tienen un regusto romántico de los que hace salivar el corazón. Este relato de inicios contiene tal derroche de talento que se lee como si, en lugar de en una pandemia mundial, uno estuviera repantingado en una tumbona tintineando un vaso con hielos. 

A partir de ahí, de manera indisciplinada y caótica, pasa a detallar cómo pasó de ser Allan Sterwart Konigsberg a Woody Allen. Y es un viaje grandioso. De escribir chistes para otros pagados en centavos a acabar subido en un avión pilotado por Mickey Mouse, figúrense. Aunque no es un libro de cine, habla de sus películas un poco como le apetece. Se detiene en las más incomprendidas, pasa por alto algunas obras cumbre y pone en evidencia que los genios (hola, Stephen King) no siempre tienen el mejor criterio respecto a su propio trabajo. Para muestra un botón: Woody Allen está convencido de que Wonder Wheel es su mejor mejor película hasta la fecha y considera que Manhattan es «injustamente elogiada». De hecho, Manhattan existe de milagro. Cuando la montó no le gustó el resultado y presionó a los de United Artist para que la guardaran en un cajón y no la estrenaran, a cambio de otra película gratis. Por los pelos. 

Historias como esa, en el libro, hay cientas. Porque, amén de otra cosa, se trata de un exquisito compendio de anécdotas en torno a sí mismo, su cine, y sus variadas neurosis. Se metió en una fiesta de Roman Abramovich pensando que era de Roman Polanski; intentó que Julia Child le diera clases de cocina, troleó a Fellini sin querer, Cary Grant le troleó a él, abochornó a la reina de Inglaterra, el rey Felipe cenó en su casa de Nueva York y no se enrolló con una hermana de Diane Keaton, sino con dos. Y sí, cumplió su sueño de conocer a Arthur Miller: «Le hice un millón de preguntas y recuerdo con toda precisión que él me confirmó que, en efecto, la vida carecía de sentido», escribe.

En general, se trata de un festín mitómano muy disfrutable, aunque por momentos se torne pelín farragoso. En su afán por mencionar a toda la gente que ha admirado, amado y compartido con él desempeño profesional, a veces el libro se vuelve un «lo que opino yo de todo el mundo». Y como somos unos melindrosos, le buscamos los tres pies al gato. Si haces un repaso tan  exhaustivo por todos los actores de tus películas, inevitablemente nuestra mirada porculera se dirigirá hacia las omisiones. ¿Por qué no sale, ni de pasada, Antonio Banderas? ¿Cómo vamos a tolerar que no se deshaga en elogios hacia Steve Carrell? El episodio de los huevos pasados por agua que dieron al traste con su amistad con Emma Stone debe encerrar algún significado, pero ni idea de cuál. Nos habría venido bien que ahondase un poco más en Weinstein o mencionara a su conocido Epstein, pero no, no lo hace. 

El de Farrow no es el único ajuste de cuentas. Allen se refiere al último episodio de su ordalía, cuando la carta de Dylan Farrow en 2014 precipitó la caída en desgracia del director. Lo que él describe como «el tiempo de los sinvergüenzas»: actores renegando de haber trabajado con él, Amazon cancelando su serie, Hilary Clinton rechazando su donación, películas sin financiación ni estreno… La bofetada que le propina al insoportable Timothée Chalamet la deben estar notando aún en Saturno. Aunque no es el que peor parado sale. Allen considera que aquello fue un proceso digno de McCarthy, en el que los actores le confesaban en privado que estaban deseando rodar con él pero no podían hacerlo por miedo a acabar en alguna lista negra. «Otros se enteraron de que no trabajar conmigo se había convertido en la última moda, como cuando de pronto todos empezaron a interesarse por el kale». Por si lo dudaban, también hay gratitud para los que, como Alec BaldwinScarlett Johansson o todas sus exparejasle defendieron públicamente. También para la curiosa cruzada de Robert B. Weide (no, no es un director de virales) por enfrentarse a las calumnias desinteresadamente. 

Esos accesos de amargor no consiguen avinagrar más que un rato, porque no olvidemos que quien escribe es Woody Allen. No es que el sentido cómico de la vida lo inunde todo, es que la vida se presenta como una ironía que, al final, no significa nada. Esto lo dice un tipo que reconoce que toca el clarinete «como un gallo colocado de anfetaminas» y sin embargo agota entradas para sus conciertos allí dónde va. Es legítimo ver A propósito de nada como la antítesis exacta de acudir a cualquiera de esos recitales con su banda de jazz: ni bostezará, ni malgastará el dinero ni se sentirá víctima de una estafa. 

En cambio, atisbará hasta donde nos deja al Woody Allen que no traspasa al celuloide. El estajanovista  al que no le distraen de su máquina de escribir ni cuando Oswald mata al presidente ni cuando le dan tres Óscar a Annie Hall, un señor al que no le gustan las mascotas, sufre «pánico a entrar» y se proclama un cateto que ha hecho creer a todo el mundo que es un intelectual porque tiene gafas de pasta y saber usar citas que no entiende. Alguien con una suerte sideral, porque muchas de las personas a las que idolatraba les gustaba lo que hacía: Groucho, PerelmanBergmanTennese Williams, Miller, KazanTruffaut, Fellini, García MárquezWislawa Szymborska. Un cascarrabias de ochenta y cuatro años que sabe que ha pagado un precio muy alto por querer a quien quiere, pero que volvería a hacerlo porque no se perdonaría jamás despreciar la ocasión de hacer un chiste. 

A propósito de nada no cambiará nada, pero qué buen rato. Para algunos Woody Allen siempre será una presencia que viene acompañada de un olor a azufre. Pero a él qué más le da. Si no quiere vivir en los corazones de la gente, sino en su puta casa, hasta que puedan extender sus cenizas frente a una farmacia. Mientras eso pasa, alitas de pollo: «A mí me parece que la única esperanza de la humanidad reside en la magia. Siempre he detestado la realidad, pero es el único sitio donde se consiguen alitas de pollo».

[Foto: Cordon Press – fuente: http://www.jotdown.es]

Chegan desde Catalunya e desde a Arxentina palabras de esperanza e reivindicacións xustas para o galego; e veñen contadas cos máis bonitos acentos cataláns e arxentinos sobre a nosa lingua.

Alumnado catalán de lingua galega na cooperativa Aula d’Idiomes

O cancelo #Querémolo leva uns cantos días percorrendo as redes. Quen o impulsa son estudantes da lingua galega en Catalunya e o que queren é que a Xunta de Galicia realice probas para a obtención do Certificado de Estudos de Lingua Galega (CELGA) fóra dos límites territoriais de Galicia e « máis alá de Ponferrada ». En ben pouco tempo, a iniciativa, que pode seguirse na conta @Instaengalego da man de Carlos Vieito, traspasou fronteiras ata chegar mesmo á Arxentina ou ao Reino Unido, onde tamén viven persoas que se sentiron identificadas con esta reivindicación e que demandan a posibilidade de examinarse de lingua galega sen ter que desprazarse a Galicia. 

Poder acreditar o coñecemento dun idioma en calquera parte do mundo é unha reivindicación que vai moito máis alá de conseguir un título. Trátase de valorar, de prestixiar, de poñer o galego ao mesmo nivel ca o resto das linguas. Detrás desta teima que vén de ver a luz a través das redes sociais hai verdadeiras historias de amor polo noso idioma que chegan dende a outra punta do Estado e dende o outro lado do Atlántico. Todo comezou uns cantos anos atrás, cando Carlos Vieito aterrou en Catalunya co seu nivel de catalán acreditado dende Galicia polo Institut Ramon Llull. « Nese momento vin o valor e o potencial que ten que unha lingua se poida acreditar fóra, mesmo para buscar traballo. Sábeme mal que haxa que pagar por títulos, pero é certo que o prestixio das linguas tamén pasa por aí« .

Morrera o conto ata que pouco despois, e por casualidades e querenzas da vida, comezou a compoñerse en torno á cooperativa Aula d’Idiomes, situada nos barrios de Sants e Gracia, un pequeno grupo de seis alumnas catalás interesadas por aprender o galego. Con Carlos Vieito como profesor, a aula foi medrando ata formar varios niveis e un grupo de intercambio galego-catalán. « Puxémonos unha meta: tirar o CELGA e viaxar a Galicia de excursión », conta o profesor. Axiña bateron cunha morea de trabas: « As datas dos exames publícanse con moi pouca antelación, un mes ou 15 días; e se vives en Barcelona ou Londres, comprar un voo con tan pouca marxe sae por un ollo da cara, ademais do aloxamento e dos problemas laborais que xera », relata Vieito. E de aí naceu #Querémolo.

AMOR Á LINGUA

Se ben anteriormente o galego si podía acreditarse en Barcelona – « hai moitísima xente que realizou o exame naquela época en que existía a posibilidade » -, agora é practicamente inviable se non vives en Galicia. « A Xunta pono moi difícil.Vemos que non promove o suficiente a aprendizaxe do galego e por iso pedimos que se mova! ». Quen fala é Jesica, unha rapaza de 34 anos, catalá de nacemento pero con raíces 100% galegas e estudante da Aula d’Idiomes. Toda a súa familia é lucense – a nai de Sarria, o pai dunha aldea de Baralla… -, e marcharon cara a Barcelona con apenas 18 anos. Jesica e mais a súa irmá xa naceron alá, escoitaron o galego na casa e cada verán que regresaron, pero falalo e escribilo era outro cantar, por iso Jesica se uniu a este grupo de aprendizaxe en outubro. « Procuro a supervivencia da fala; na nosa man está fomentala », reivindica.

O alumnado que se xuntou ao redor destas aulas é do máis heteroxéneo, hainos que teñen algún vínculo familiar ou sentimental co país e hainos que simplemente o adoran e « ven a lingua como outra característica máis á que querer para entender mellor un pobo », conta Vieito, que estivo á fronte das clases ata hai pouco. « O principal motivo que tiñan para estudar galego era o amor. Sempre lembrarei unha anécdota que me chegou ao fondo da alma: un alumno catalán que acababa de ser pai e se apuntou a galego para ensinarllo á cativiña. A súa muller era descendente de galegos, pero xa non o sabía falar. El foi quen se encargou de aprenderllo á filla ». 

POR UN GALEGO VIVO

Max, pola contra que Jesica, achegouse ao galego sen vínculo previo ningún. El é de Corbera de Llobregat, « unha vila chea de árbores, montañas e xabaríns ao carón de Barcelona ». Cun coidado galego, estoutro alumno explica que este é o primeiro ano no que estuda o idioma regularmente, mais a súa andaina coa lingua xa comezou no derradeiro ano da carreira de Filoloxía Catalá a través dunha materia optativa de lingua galega e xénero. Con ela mergullouse no galego e descubriu a cultura deste país, do que non volveu desprenderse. Ese mesmo verán visitou Galicia nun dos cursos de Galego sen Fronteiras organizados pola Real Academia Galega (RAG). « Descubrín paisaxes inmensas, namorei dos solpores profundos e fixen amizades marabillosas ». Á volta, « alén do romanticismo », decidiu continuar os estudos « por unha cuestión política de respecto á diversidade lingüística ».

O seu compromiso pasa por non deixar que as linguas desaparezan « a causa da globalización ». « Calculan que a metade delas morrerán de aquí a cen anos. Hai ao redor de 6.000 linguas e uns 200 estados. En todos existe unha ou máis linguas imperantes, e outras moitas subxugadas. Se os gobernos non queren mantelas, temos que facelo os cidadáns », explícase. E para iso mesmo, « hai que ir xustamente en contra da homoxeneización lingüística, hai que loitar para que as linguas minorizadas, como o catalán e o galego, sobrevivan á voracidade aniquiladora da globalización e dos Estados nación; porque cada vez que morre unha lingua morre un factor de cohesión dun pobo, un xeito de pensar e de dicir o mundo », sentenza Max.

Froito desta loita, Max propuxo, como profesor na Educación Secundaria, poder ofrecer ao seu alumnado unha materia ao redor da cultura galega. Botou a andar a iniciativa e a acollida foi tan boa que mesmo xuntou máis alumnas que as aulas de alemán e de francés. Agora, el xunto con outros cantos profesores están traballando na recuperación do finado proxecto Galauga da UB. A través del consegue dar unha hora semanal de lingua e cultura galegas no ensino catalán, « sempre coa finalidade de promover o respecto pola lingua nos máis novos ». 

DESDE O OUTRO LADO DO OCÉANO

Tamén por eles, por toda esa xeración futura, é importante reivindicar o #Querémolo e dar o toque de atención: « Ei, que o galego non é só da Xunta; é de todas, e todas debemos ter o dereito de facer un exame en galego, para darlle a visibilidade e a dignificación que agora non ten », remata Max. Cando o alumnado catalán xunto con Carlos Vieito impulsaron esta campaña non pensaron que fose traspasar fronteiras, pero deron con xente doutros puntos do mundo que se atopaban co mesmo desexo de acreditar o CELGA e cos mesmos impedimentos para facelo.

Unha das mensaxes que recibiron nestes días chegou da Arxentina, máis concretamente da cidade de Córdoba, na provincia do seu mesmo nome. O seu remitente era Emanuel, un rapaz zapateiro de profesión e fillo de pai e de avós maternos emigrantes galegos. « Eu tamén quero facer o CELGA pero atopo moitos problemas », relata. Se estando preto de Galicia xa é difícil, máis aínda desde o outro lado do océano. Emanuel nunca perdeu a conexión co país dos seus antergos. « Toco a gaita, traballo na Casa de Galicia en Córdoba, leo en galego, o 80% da música que escoito é en galego », fala ao teléfono, a miles de quilómetros de Galicia, cun galego tinguido de acento arxentino. « Na miña casa non temos cuchillos, temos coitelos; ás veces temos ollas e outras moitas temos potas… ». 

Se ben coidou a súa vinculación co galego desde sempre, foi hai un mes cando deu co Portal da Lingua Galega e empezou a aprendelo con detalle. « Dixen: ‘o luns comezo!’, e o luns comecei! ». E con esta naturalidade e boa disposición, Emanuel vai facendo os seus propios apuntamentos de galego de maneira autodidacta. Ao longo da súa vida fixo tres viaxes a Galicia, unha delas co seu pai, tamén zapateiro, que regresaba por primeira vez 45 anos despois de emigrar desde Vilalba. « Galicia é parte da miña cultura, entón entendín que se quero permitila teño que falar galego ».

Emanuel súmase á reivindicación do CELGA porque « calquera movemento pola nosa lingua é importante » e porque se trata dunha « cuestión de igualdade ». « Eu tamén son galego tanto coma os que viven en Galicia. É unha maneira de que nós poidamos acreditar que tamén sabemos, é unha maneira de sentirnos completos« . 

Son loitas xustas e xenerosas por un futuro de mil primaveras máis para a nosa lingua.

[Imaxe: @instaengalego – fonte: http://www.galiciaconfidencial.com]

Vignerons et consommateurs de vins «nature» (ou «naturels») sont de plus en plus nombreux et les autorités surveillent de près ces rebelles du raisin. Face à cette pression, et pour éviter que des industriels pervertissent leurs valeurs, des professionnels du vin nature ont décidé de créer un syndicat.

Écrit par Marie Astier

Sébastien Riffault, installé à Sury-en-Vaux, dans le Cher, a failli perdre l’appellation Sancerre parce que la hauteur de l’herbe dans ses vignes n’était pas réglementaire. Sébastien David, vigneron à Saint-Nicolas-de-Bourgueil (Indre-et-Loire), a été contraint d’envoyer plus de deux mille bouteilles à la distillerie. Les «fraudes» lui reprochaient un taux «d’acidité volatile» supérieur aux normes. «Pourtant, cela ne dérange pas les gens, qui boivent le vin avec plaisir», dit Gilles Azzoni, un de ses collègues qui exerce en Ardèche. «Les bouteilles étaient prévendues à 20 euros l’unité hors taxe!» Du côté de la Bourgogne et de l’appellation pouilly-fumé, une étrange malédiction frappe deux vignerons bio : «L’un s’est vu retirer l’appellation, l’autre s’est fait déclasser toute sa cuvée 2017», raconte leur avocat, Éric Morain, qui conteste ces décisions. «Pourtant, ce sont les deux seuls vignerons en bio de l’appellation, et les deux seuls que l’on retrouve sur la majorité des meilleures tables du monde…» «On est pas mal de vignerons nature à avoir les fraudes sur le dos», résume Gilles Azzoni, qui vinifie en nature depuis l’an 2000. Pour lui, le rappel à l’ordre se fait plus discret. «Depuis un an, elles nous embêtent sur les étiquettes. Je ne pense pas que cela ira jusqu’au tribunal, mais on risque des amendes.»

Depuis peu, il semblerait que les vignerons dits «nature» agacent. Dans les pas des pionniers des années 1980, ils ont réussi à se développer loin des traditionnels cadres de la filière viticole, prônant une agriculture biologique poussée — voire biodynamique — dans les vignes, et l’absence d’intrants à la cave. Le tout donne des vins aux goûts surprenants pour les non-initiés (parfois fortement décriés par les conventionnels de la filière), vifs, très proches du raisin pour certains, éventuellement fragiles car non stabilisés grâce à diverses béquilles, et aussi divers que les fortes personnalités de leurs créateurs et créatrices.

Définir sans brider

Après des débuts difficiles, le succès est enfin là, mesurable notamment par la multiplication des cavistes dédiés. «L’expansion est vertigineuse depuis un peu moins de dix ans, témoigne Gilles Azzoni. Le produit plaît aux jeunes. On vend beaucoup en Asie et aux États-Unis. Le marché est hyper tendu.» «En Anjou et dans le Muscadet, 90% des bios ont au moins une cuvée nature», explique Jacques Carroget, vigneron de la Loire et secrétaire national viticulture de la Fnab (Fédération nationale d’agriculture biologique), le syndicat des agriculteurs bios. À cela s’ajoute une médiatisation importante, bien que ces vignerons nature restent encore très minoritaires dans la profession.

Autant de facteurs qui ont pu attirer l’attention de l’administration sur ces francs-tireurs du vin. Ceux-ci sont d’autant plus facilement ciblés par les autorités que le vin «nature» ou «naturel» n’est pas défini, et n’a pas l’autorisation de s’appeler ainsi : le droit limite fortement l’utilisation de ces mots dans l’alimentaire. Absence de reconnaissance officielle et pression des autorités… autant de constats faits par de nombreux acteurs de la filière, et renouvelés en mai dernier lors d’un débat organisé par le journaliste spécialiste de ces vins Antonin Iommi-Amunategui. «Sébastien David, qui n’a pu commercialiser sa cuvée pour cause d’acidité volatile trop élevée, était venu témoigner. On s’est dit qu’on avait relativement perdu sur ce cas, et qu’il fallait faire quelque chose. On a eu l’idée d’un syndicat», raconte le journaliste.

Extrait du film documentaire sur les vins nature «Wine Calling», de Bruno Sauvard.

Les participants sont rapidement passés de la parole à l’acte, et quelques mois plus tard, juste après les vendanges, fin septembre, naissait officiellement le «syndicat de défense des vins naturels». Parmi les fondateurs, les vignerons Jacques Carroget — président, «parce qu[’il est] le plus vieux» —, Sébastien David et Gilles Azzoni, mais aussi Éric Morain, l’avocat des vignerons nature, Antonin Iommi-Amunategui ou encore l’anthropologue Christelle Pineau, qui a récemment publié un ouvrage sur ces vignerons «en dissidence» [1]. Tous devraient à nouveau débattre ce samedi 16 novembre lors du salon Sous les pavés la vigne, à Lyon, afin d’officialiser la création du syndicat.

La nouvelle structure propose d’abord une définition du vin nature. «Plutôt qu’un cahier des charges, qui donne un cadre restrictif et qui bride la liberté de création, j’ai proposé un engagement», explique Gilles Azzoni. Les membres s’engagent à respecter une série de principes : le vin doit être fabriqué uniquement à partir de raisins issus d’une agriculture biologique «engagée et garantie», vendangés à la main, puis vinifiés à partir des levures naturellement présentes sur le raisin (l’immense majorité des vins sont issus de fermentations obtenues grâce à des levures ajoutées et sélectionnées), sans ajout d’intrants (sauf une toute petite dose de soufre éventuelle) et les vins obtenus ne doivent pas être filtrés. Chaque membre ayant signé cet engagement a le droit d’apposer sur ses bouteilles un logo «vin naturel». L’argent des cotisations servira à effectuer chaque année une campagne de contrôles, avec une analyse approfondie de certaines bouteilles afin de vérifier l’absence des substances interdites à la vigne et aux chais.

«Cette définition correspond à celle couramment utilisée depuis longtemps, estime Jacques Carroget. On ne veut pas faire d’audits administratifs, ce que l’on veut, c’est le résultat, et que les gens puissent s’exprimer.» Antonin Iommi-Amunategui y voit de son côté l’intérêt d’une information claire des consommateurs, grâce au logo. «Il est dommage d’avoir un vin transparent, fait uniquement à partir de raisin, et de ne pas pouvoir en parler alors qu’en face se trouve une industrie opaque. Selon le mode de calcul, entre 70 et 400 produits sont autorisés lors de la conception du vin.» Éric Morain enchérit : «Le vin est l’un des seuls produits alimentaires dont l’étiquette ne comprend pas la composition. Cette charte est en quelque sorte la première sur la composition du vin!»

«Limiter la présence des industriels»

Un autre but affiché est de limiter les abus parmi ceux revendiquant proposer du vin nature. L’UFC-Que Choisir, pour son numéro de mai 2019, a analysé 36 bouteilles de vin déclaré comme tel. Deux présentaient des taux de pesticides élevés, et suspects. «C’est ce qui me révulse le plus, que des gens fassent des vins prétendument nature avec des raisins issus du conventionnel, s’indigne Jacques Carroget. Le vin nature offre un espace de liberté, mais certains en profitent pour qu’on ne regarde pas leurs pratiques.» Le milieu, petit, a jusqu’ici su repérer ceux qui n’en respectaient pas les valeurs, mais son expansion limite désormais ce contrôle informel.

Par ailleurs, flairant le créneau porteur, de grands négociants ou des caves coopératives ont lancé des cuvées présentées comme sans soufre ou nature, de plus en plus présentes sur les rayons des supermarchés. Le syndicat espère limiter cette opération marketing. «L’interdiction des machines à vendanger et le refus de la filtration limitent la présence des industriels», estime Jacques Carroget. «Cette définition permettra de mettre de côté les quelques-uns qui se proclament nature, mais biaisent et dévoient l’idéal de ces pratiques», dit Christelle Pineau.

Extrait du film documentaire sur les vins nature «Wine Calling», de Bruno Sauvard.

Reste à savoir si les autorités accepteront cette nouvelle définition. «Le but est qu’elle permette de créer une AOC [Appellation d’origine contrôlée] produit», explique Antonin Iommi-Amunategui. Pour cela, il faut une validation de l’Inao (Institut national de l’origine et de la qualité), le gardien des sigles officiels de qualité. Un vigneron bio, membre d’un comité de l’Inao, avait déjà proposé, en 2018, une définition des vins naturels à la vénérable institution. Elle avait refusé. Que se passera-t-il cette fois-ci? «À l’Inao, certains veulent une définition des vins nature, d’autres non, indique Jacques Carroget. Du côté de la DGCCRF [Direction générale de la concurrence, de la consommation et de la répression des fraudes], l’idée est que comme le marché existe, il faut une définition.» Premier pas, le bureau du syndicat a eu un retour positif du ministère de l’Agriculture, qui leur a promis un rendez-vous prochainement.

Mais les vignerons classiques, notamment représentés au sein de l’Inao, pourraient s’opposer à cette reconnaissance du vin nature ou naturel. «Définir le vin nature, cela permet en creux de demander à ceux qui n’en font pas d’être plus transparents sur leur façon de travailler», note Antonin Iommi-Amunategui.

Pas sûr, non plus, que les vignerons nature se laissent dompter par une organisation, même venue de leurs rangs. «Leur mot-clé, c’est la liberté. Des individualités fortes s’expriment au travers de ces vins, explique Christelle Pineau. Ils craignent de retomber dans un cadre normatif et institutionnel. Par ailleurs, beaucoup estiment qu’il n’ont pas à payer pour justifier qu’ils produisent des vins “propres”.» Précédemment, des associations telles que celle des vins sains ou l’association des vins naturels ont tenté l’union, infructueusement.

Cette fois-ci, l’initiative semble séduire et engrange des adhérents, déjà plus nombreux que dans les précédentes associations. «Les vignerons traditionnels sont encore les plus forts, ils ont les institutions avec eux, mais une brèche est désormais ouverte», espère Christelle Pineau.

[Source : http://www.reporterre.net]

La Fundación Saadi organiza cursos virtuales asincrónicos de enseñanza y métodos de docencia del idioma persa para extranjeros.

Los cursos de capacitación a distancia de esta Fundación gozan de altos estándares internacionales basados en Cursos en Línea Masivos y Abiertos (MOOCs, por sus siglas en inglés). Son cursos de distancia accesibles por internet a los docentes de este idioma y a todos los interesados, sin límite de participantes.

La mayor ventaja de este curso impartido por la Fundación Saadi es que los interesados extranjeros tienen un año de tiempo para inscribirse al curso y pueden pasarlo en un período de una semana o de tres meses. En caso de aprobar en el examen final, recibirán un certificado internacional y el código válido de dicha Fundación.

Los extranjeros interesados pueden participar en el curso que cuesta 20 euros. Para inscribirse en el curso, los interesados pueden ir al enlace de la fundación: https://saadifoundation.ir/en

La principal característica de los cursos asincrónicos es que el tutor y el estudiante interactúan en espacios y momentos distintos. Esto permite al estudiante, a través de documentación, material y actividades en línea, seguir su propio proceso de aprendizaje; es decir que con esta modalidad el alumno es autónomo, es quién planifica su ritmo y su tiempo de dedicación al estudio y a la participación en tareas o actividades individuales o en grupo, sin necesidad de estar en conexión directa con el o los tutores y los otros alumnos.

La Fundación Saadi, que dirige todos los centros lingüísticos iraníes, realiza los cursos e interacciona con universidades de otros países para difundir el idioma persa.

La Fundación se estableció en 2010 con el objetivo de fortalecer y difundir aún más la enseñanza de la lengua persa fuera del país.

[Fuente: http://www.hispantv.com]

Dialogamos con Claudio Morichetti, de Organic Wine Argentina, para saber un poco más acerca de estos vinos, disponibles en Tienda Los Andes.  

¿En qué consiste la tendencia de los vinos orgánicos?

-Hay una demanda cada vez mayor; el vino orgánico le saca un poco de mercado al vino convencional (tradicional), y eso lo reflejan la cantidad de ventas y las plantaciones orgánicas de uvas. Hace un par de años, consumir un vino orgánico era considerado una moda, pero ahora paso a ser una forma de vida relacionada con el comer sano.

El ejemplo que siempre pongo es que cuando uno va a la verdulería del barrio y compra sus tomates o lechuga, y a la hora de consumirlos toma la precaución de lavar bien esas hojas o piel del tomate, porque sabe que algún químico o pesticida puede quedar en la superficie y afectar la salud del comensal. Con el vino sucede lo mismo, por eso el consumo de vino orgánico dejó de ser una moda y pasó a ser una opción más a la hora de tomar una copa.

-¿Qué los diferencia de un vino tradicional?

-Para obtener un vino orgánico debemos considerar dos etapas: la producción de las uvas en el viñedo, donde el ingenio agrónomo de la finca le brinda a la planta todo el año su alimento y cuidados (abono, fertilizantes, etc.). Entre esos insumos están los permitidos y los nos permitidos, y tanto la finca como el ingeniero agrónomo son auditados por personal de una consultora. Además, a la hora de la cosecha se certifica que esa uva es orgánica, y posteriormente su destino puede ser una bodega que elabora vinos orgánicos o una que elabora vinos tradicionales. Si ingresa a esta última se pierde lo orgánico, pero si va a una bodega que elabora orgánico, el proceso continúa y comienza la segunda etapa dentro de la bodega. Allí el encargado es el enólogo, que en la elaboración también le introduce al vino sus levaduras e ingredientes permitidos. En esta etapa también sigue auditado y controlado por la certificadora, con el objetivo de comprobar que el proceso de elaboración sigue siendo orgánico.

-¿Son diferentes de un vino biodinámico?

-En el caso de un vino biodinámico partimos desde los viñedos, donde no se usan herbicidas, pesticidas ni fertilizantes, solamente los propios preparados biodinámicos hechos en la propia finca (abono vacuno, arena y plantas medicinales). En la etapa de la elaboración en la bodega, básicamente en la fermentación de vino, se usan levaduras indígenas (deben ser propias de la misma finca).

En conclusión, todos los elementos deben convivir en un todo (suelo, flora, animales, plantas, hombres y el entorno natural). Estos elementos deben convivir en armonía, durante el cultivo, cosecha y bodega.

-¿Dónde se producen en Mendoza los vinos orgánicos?

-Hay plantaciones de uvas en la mayoría de los departamentos de Mendoza ubicados en Santa Rosa, La Paz, San Martín, Maipú, Luján de Cuyo, Valle de Uco y San Rafael. En el caso de los vinos biodinámicos, se desarrollan en Maipú, Luján de Cuyo y Valle de Uco.

-¿Cómo puedo identificar si un vino es orgánico?

-Esta es una pregunta con una respuesta muy amplia, solos muy pocos que tengan el paladar muy afinado podrían reconocer un vino orgánico, para la mayoría de las personas es muy difícil… Se puede considerar que este vino es más frutado, más fresco, y que al descorchar una botella, la copa que se toma primero puede ser diferente con respecto a la última copa de esa botella, porque este vino va evolucionando con el pasar del tiempo desde el momento en que se descorcha.

-Su precio, ¿es más elevado?

-No, un vino orgánico no es más caro por tener esta característica, el abanico de precios es muy amplio y para todos los bolsillos.



[Fuente: http://www.losandes.com.ar]

Escrito por Susana Munilla

Estamos asistiendo a la revolución ecológica en el mundo. Todos los datos y estudios que se presentan así lo demuestran, tanto en producción como en tendencias de consumo mundial. Cada vez se buscan más productos saludables, con poca intervención, sin químicos de síntesis y sostenibles con el medio ambiente.

Como se viene diciendo, no se trata de una moda pasajera, sino de una realidad que es presente a nivel mundial. De hecho, más 180 países en el mundo producen de manera ecológica y el mayor incremento se ha producido desde 2017 con más de 70 millones de ha. en producción ECO en todo el mundo, lo cual supone un incremento del 20% con respecto a 2016. De este gran número de ha., más de 2M están en España, lo que la convierte en el  mayor cultivo ECO Europeo en extensión y cuenta con más de 113 mil ha. de viñedo certificado, lo que supone un 12% del viñedo español, y le coloca a la cabeza del ranking mundial, con 1.033 bodegas que elaboran vinos bio. Se calcula que en 2023 se alcanzarán las 160.000 ha. de viñedos ecos certificados en España.

Esto hace que España también sea el primer productor mundial de vinos ecológicos certificados bajo norma europea, cuya nueva normativa fue revisada, aprobada y entrará en vigor el 1 de enero de 2021.

En este marco, se desarrollan iniciativas desde el sector público y del privado, en este caso por medio de la asociación  formada por viticultores y bodegueros con un sentir común: producir vinos ecológicos certificados de máxima calidad comprometidos con su entorno más próximo y con el cuidado del medio ambiente general: Spanish Organic Wines SOW. 

Como grupo de personas y bodegas que comparten filosofía de vida, también asisten a ferias internacionales de manera conjunta para abrir nuevos mercados y promocionar la cultura del vino ecológico español. http://www.spanishorganicwines.com

En las Redes Sociales online, los encontrarás en Facebook y Linkedin como « Spanish Organic Wines SOW » y en Twitter e Instagram com @organicwinesesp

[Fuente: http://www.vinetur.com]

Escrito por Carmen Fernández

La formación on line para profesionales del sector vitivinícola adquiere en estos momentos de expansión del coronavirus más sentido que nunca y por ello la comunidad de Vitivin ofrece un gran número de recursos que nos permiten mantenernos activos y formarnos en materias de gran interés y actualidad. Entre ellos destacan sus cursos on line. De hecho sus promotores recientemente han enriquecido la plataforma con una nueva formación orientada a la viticultura ecológica. Bajo el título « Primeros pasos hacia la viticultura ecológica » el curso on line que ofrece Vitivin permite conocer los aspectos imprescindibles a tener en cuenta en el proceso de conversión a viticultura ecológica a través de 10 vídeos y las explicaciones de siete profesores. Y es que la tendencia creciente entre los consumidores de demandar en mayor medida productos ecológicos hacen muy atractivo este tipo de contenidos especializados y de calidad.

Este curso de viticultura ecológica, como los otros dos que ya tiene Vitivin en funcionamiento – Marketing on line práctico para bodegas e Implantación de requisitos previos del sistema APPCC para Bodegas- ofrece, además, la gran ventaja de poner a disposición del profesional formación on line específicamente desarrollada para el sector, con una cuidadosa selección de docentes y contenidos desarrollados de forma amena y práctica. Todo ello sin olvidar que el acceso a los cursos es ilimitado, pudiendo entrar a las clases tantas veces como se quiera.

En el caso del curso de viticultura ecológica, los contenidos incluyen desde qué implica la producción ecológica a cómo realizar el manejo del viñedo, qué aspectos legales se deben cumplir, cómo posicionarse en el mercado así como diferentes prácticas y casos reales, el curso incluye las principales claves a tener en cuenta en los ámbitos de certificación, cultivo o de marketing para comenzar con éxito el proceso de conversión consciente hacia la viticultura ecológica.

Aunque en cada uno de sus cursos on line los impulsores de Vitivin cuidan todos los detalles, quizá se este uno de los cursos que con más interés e ilusión han lanzado los promotores de Vitivin, profundamente concienciados de la importancia de sensibilizar al sector sobre un modelo de viticultura más sostenible y respetuosa con el entorno. De hecho en la plataforma que comenzó a funcionar hace dos años también podemos encontrar contenidos que ayuden a entender el cambio climático, cómo ser más eficientes o cómo mejorar la sostenibilidad de el sector vitivinícola.

Destacados profesionales a cargo de la docencia

En el caso de este curso de viticultura ecológica la formación está a cargo de destacados expertos del sector como los profesores de la UPNA, Bernardo Royo, del Departamento de Producción Agraria;  Mercedes Sánchez, profesora de Gestión de Empresas Agroalimentarias, y Gonzaga Santesteban, profesor de Viticultura y director del Departamento de Agronomía, Biotecnología y Alimentación; Joan Tarrida, asesor agrario especializado en viñedos y bodegas; Julián Palacios, cuidador de viñas en Julián Palacios Viticultura Viva; Raúl Ripa, cofundador de la bodega Quaderna Vía de vinos ecológicos, o Pau Moragas, responsable de campo de L’Olivera Cooperativa de vinos ecológicos.

Rompiendo barreras en la formación y modernización del sector

Precisamente este acceso universal e ilimitado, junto con el anhelo de ofrecer un servicio accesible y de precio justo fueron dos de los principios que guiaron la creación de esta comunidad on line de profesionales del vino en España que ya supera los 2500 miembros. A través de esta plataforma sus jóvenes impulsores están contribuyendo a difundir conocimientos de carácter formativo e informativo de interés y ayudando a mejorar los conocimientos técnicos y transversales de los distintos profesionales del vino en España. Y es que, además de estos tres cursos, Vitivin se refresca semanalmente con  la subida de nuevos contenidos como conferencias o artículos de grandes profesionales del sector en ámbitos como la enología, viticultura, innovación, investigación y mucho más, una parte de los cuales es de acceso libre y gratuito mientras que otro es de acceso limitado a los suscriptores premium, que contribuyen así al mantenimiento de este proyecto en constante crecimiento.

[Fuente: http://www.vinetur.com]

A Asociación de Tradutores Galegos considera que as subvencións empregan criterios inxustos

A Asociación de Tradutores Galegos vén de expresar nun comunicado a súa desconformidade coas novas bases da orde para a concesión de axudas á tradución literaria que convoca anualmente a Xunta da Galiza. Estas comprenden tanto subvencións ao libro galego que se traduce a outras linguas como ao vertido ao noso idioma de obras publicadas orixinariamente noutros, así como para a súa edición.

« Consideramos inviábel e contraproducente a exixencia de presentar certificados editoriais para cada obra listada nos currículos dos tradutores e tradutoras », afirman desde a asociación. Do mesmo xeito, amosan o seu malestar por ter que achegar certificados oficiais que acrediten o dominio das linguas, pois consideran máis oportuno que se avalíe exclusivamente o currículo, no que de seu aparecen listadas as obras traducidas.

Así mesmo, faise constar que en ningún momento se lle trasladou á Consellaría desde a necesidade de « exixir novos certificados de ningún tipo », e que non se propuxo nin se acordou conceder un peso meirande ao currículo dos tradutores en detrimento da puntuación reservada ao interese literario das obras presentadas.

O que si lle comentaron aos responsábeis da Administración, durante a rolda de consultas previa á convocatoria, foi a « conveniencia de valorar as traducións realizadas directamente dende a lingua orixinal por riba daquelas feitas a partir dunha lingua ponte ». Por último, entenden que sería oportuno volver modular a contía das axudas en función da extensión das obras, un criterio eliminado na anterior convocatoria e que, nunha opinión partillada pola Asociación Galega de Editores, deu lugar a graves disfuncións.

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

La pyramide Akapana de Tiwanaku. François Cuynet (MAPT 2018/CIAAAT/MEAE)

Écrit par François Cuynet

Enseignant-chercheur en archéologie, Sorbonne Université

L’actualité politique de la Bolivie de ces derniers mois – avec l’élection contestée du président Evo Morales Ayma à un nouveau mandat puis sa démission quelques semaines plus tard face à la montée des protestations – nous rappelle à quel point l’identité des populations andines actuelles est forte.

Cette dernière trouve ses racines dans un passé lointain dont les vestiges archéologiques sont encore les témoins de la grandeur des civilisations s’étant développées dans cet espace de la cordillère des Andes. Au cœur du bassin du lac Titicaca, à près de 4 000 m d’altitude, les ruines du site de Tiwanaku incarnent à elles seules toute la majesté de l’antique pouvoir qui s’est étendu jusque sur la côte Pacifique, traçant de la sorte les limites du futur empire inca.

Entre le VIe et le XIIe siècle de notre ère, l’influence de cette civilisation préhispanique se diffusera telle une traînée de poudre sur l’ensemble du territoire andin, et marquera durablement ses contemporains pour les générations à venir.

Un site connu et reconnu

À la différence de l’image généralement diffusée par les médias (évoquant de mystérieuses sociétés disparues et ensevelies à l’aube des temps…), le site de Tiwanaku a toujours été connu et reconnu par les populations établies dans la région. La présence d’édifices monumentaux et de vestiges colossaux directement observables à la surface du sol a permis de garder en mémoire l’importance historique des lieux, dont témoignaient déjà les chroniqueurs espagnols du XVIe et du XVIIe siècle (Pedro de Cieza de Leon, Cristobal de MolinaBernabé Cobo).

Les Incas voyaient notamment dans l’image que renvoyaient ces ruines l’espace où le dieu créateur Viracocha s’établit afin de donner naissance à l’humanité ainsi qu’aux différents groupes qui la composent. Par la suite, les premiers chroniqueurs espagnols du XVIe siècle de même que les grands explorateurs du XIXe siècle qui parcoururent le territoire de l’Altiplano consignèrent tous dans leurs écrits la majesté de ces anciennes ruines. Les travaux d’archéologues pionniers vont permettre à la France de se positionner comme une nation phare dans le développement de cette jeune discipline américaniste. Citons par exemple les travaux d’Alcide d’Orbigny (Voyage dans l’Amérique Méridionale, 1839-1843) ; ceux de Léonce Angrand, (Lettre sur les antiquités de Tiaguanaco et l’origine présumable de la plus ancienne civilisation du Haut-Pérou en 1866), ou encore de Georges de Créqui Montfort et Eugène Sénéchal de la Grange (Rapport sur une mission scientifique en Amérique du Sud, en 1904).

Par la suite, d’autres occuperont la place laissée vacante. La première moitié du XXe siècle fut l’occasion de grandes fouilles intensives des principaux monuments de Tiwanaku, puis d’importantes restaurations ont été conduites entre 1957 et 1964 sur les structures emblématiques du site préhispanique que sont la plate-forme du Kalasasaya et la cour excavée qui lui fait face.

Enfin, c’est à la fin de l’an 2000 que l’Unesco inscrivit pour la première fois le centre cérémoniel de Tiwanaku sur la prestigieuse liste du Patrimoine de l’Humanité, le dotant par la même occasion d’une structure administrative de gestion des ruines ayant pour principe fondamental que « toute action [entreprise] doit être orientée afin de préserver, développer, protéger et diffuser le site archéologique et son patrimoine ».

Des restaurations idéalisées

De ce fait, le site archéologique de Tiwanaku dispose à la fois d’une protection nationale et internationale. Une telle situation peut sembler idéale afin de protéger le patrimoine archéologique que recèle ce lieu. Pourtant, au regard des actions passées et présentes, rien n’est moins sûr… En effet, les entreprises réalisées au cours des décennies passées se sont parfois permis quelques petits arrangements avec la réalité des faits archéologiques qui, pour certains, eurent pour conséquence de dénaturer profondément la nature même des vestiges. Les cas litigieux sont malheureusement légion et les exemples pourraient être démultipliés.

Le premier cas qui nous intéresse ici est le Monolithe Bennett.

Le Monolithe Bennett. Musée Lithique de
Tiwanaku, MAPT 2018/CIAAAT/MEAE

Découverte couchée lors des travaux entrepris par l’archéologue Wendell Bennett en 1932 au sein de l’ancienne cour excavée de Tiwanaku, cette magnifique pièce de la statuaire Tiahuanaco fut réalisée en un seul bloc de grès dépassant les sept mètres de hauteur, ce qui en fait la plus grande sculpture préhispanique découverte à ce jour en Amérique du Sud. Par la suite, le monolithe fut déplacé du site de Tiwanaku jusqu’à la proche capitale de La Paz pour y être exposé en plein cœur du centre-ville. Ce déracinement eut des conséquences néfastes sur la préservation de la sculpture. En effet, durant des décennies, la roche fut irrémédiablement endommagée par les gaz d’échappement et les pluies acides causées par le développement du parc automobile, entraînant dans certains cas la disparition partielle des délicats motifs incisés à sa surface.

Détails de l’usure sur la face du Monolithe
Bennett. Musée Lithique de Tiwanaku,
MAPT 2018/CIAAAT/MEAE

Ce n’est qu’en mars 2002 – à la suite du classement du site à l’Unesco et avec la création d’un nouveau musée – que le Monolithe Bennett réintégra en grande pompe son lieu d’origine.

Une aventure quelque peu similaire se produisit pour l’autre symbole de la sculpture Tiahuanaco, le Monolithe Ponce. Exhumée lors des travaux de restauration de la grande structure du Kalasasaya, cette sculpture fut rapidement érigée au sommet de l’édifice. Toutefois, la stricte réalité archéologique a été légèrement altérée afin d’exacerber une vision monumentale et spectaculaire du patrimoine.

Détérioration de la coiffe du personnage. Musée
Lithique de Tiwanaku, MAPT 2018/CIAAAT/MEAE

Lors de son érection, le monolithe fut déplacé de plusieurs mètres afin de le positionner parfaitement dans l’axe du grand escalier central. Ainsi, le monolithe Ponce regarde en direction du soleil levant et nous offre une vision hautement solennelle (et touristique) de l’édifice reconstruit.

Les vestiges sur place n’ont pas été restaurés dans le sens strict du terme, mais bien rebâtis au gré de l’imagination et des fantaisies de M. Carlos Ponce Sanginés. Si les piliers de la plate-forme du Kalasasaya se sont toujours fièrement dressés à la surface, le reste de l’élévation des murs avait depuis longtemps disparu (le site ayant servi durant des siècles de carrière de pierres). Face à cette situation, les témoignages des plus vieux ouvriers ayant travaillé aux restaurations nous apprennent que de nouveaux murs de contention furent édifiés en récupérant sur les édifices alentour la matière première nécessaire… Le maître d’œuvre alla jusqu’à créer une entrée dont ni l’aspect ni le tracé ne relèvent d’une quelconque réalité archéologique

L’entrée du Kalasasaya lors de son dégagement en 1903. gallica.bnf.fr

L’entrée du Kalasasaya restaurée. François Cuynet (MAPT 2018/CIAAAT/MEAE)

Un même constat d’incertitude peut être fait concernant l’ancienne cour excavée de Tiwanaku. Dès le premier coup d’œil, le visiteur peut s’apercevoir que parmi la multitude des pierres d’appareillage et des sculptures parfaitement intégrées aux murs de la structure, certains visages se distinguent par leur forme et leur apparence plus grossière. Et pour cause, puisqu’en réalité ces derniers n’étaient pas à l’origine présents à cet emplacement, mais furent retrouvés gisant sur le sol de la cour (très probablement déposés en offrande à cet endroit au moment du scellement de l’espace rituel).

Un patrimoine en danger

Malgré ces arrangements, les ruines sont devenues ces dernières décennies le théâtre d’une très forte revendication identitaire et politique des populations andines de la région cherchant à se rattacher toujours plus de « l’authenticité » de l’Âge d’Or Tiahuanaco.

Cette optique s’est trouvée d’autant plus renforcée avec l’élection en 2006 du président Evo Morales Ayma. Il est intéressant de voir comment – dès les premiers temps de son mandat – le président nouvellement élu utilise à son profit le décor des vestiges monumentaux du site de Tiwanaku pour revendiquer son appartenance et sa filiation au patrimoine autochtone.

Dans une tentative de reconstitution cérémonielle antique, il s’habille à la « mode Tiahuanaco » afin de se positionner explicitement comme l’héritier de ce passé dont il souhaite incarner la renaissance. Sous le patronage bienveillant du monolithe Ponce, il va jusqu’à reprendre la pose du Dieu aux Bâtons dans l’embrasure de la nouvelle entrée. Le poids des images et des actes est lourd de symbolique, donnant de la sorte toute la légitimité à la nouvelle autorité. Les ruines de Tiwanaku ne sont plus de simples vestiges patrimoniaux, mais se trouvent réactualisées par le processus cérémoniel voyant l’intronisation d’un nouveau pouvoir andin. Mais paradoxalement, alors que le discours prône un néoandinisme assumé, cette démarche se teinte d’un prisme déformant typiquement occidental : les armes tenues par la divinité se trouvent alors converties dans leur usage contemporain en sceptres de pouvoir, à la manière des rois trônant face à la cour dans l’ancienne Europe féodale…

Têtes-tenons de la Cour Excavée de Tiwanaku. François Cuynet (MAPT 2013/CIAAAT/MEAE)

Nous serions alors en droit de penser que cette attention patrimoniale et politique portée au site de Tiwanaku le protège de toute forme de dégradation volontaire. Malheureusement, l’expérience sur place démontre quotidiennement que c’est loin d’être le cas ! La pyramide Akapana par exemple témoigne d’un état de délabrement avancé, lié aux fortes pluies qui peuvent s’abattre durant la saison humide dans cette région d’altitude, ainsi qu’au tourisme de masse. De plus, les résultats de la Mission Archéologique Pucara-Tiahuanaco (lancée depuis 2013 sous l’égide du Ministère français de l’Europe et des Affaires étrangères) associés aux relevés effectués par l’Unesco grâce à un survol en drone de la zone archéologique tendent à démontrer que les éléments visibles en surface ne sont que la partie émergée d’un immense iceberg dont le potentiel s’étend largement sous le village actuel de Tiwanaku et bien au-delà.

Voie d’accès au sommet de la pyramide
Akapana. François Cuynet (MAPT
2018/CIAAAT/MEAE)

Malgré ces connaissances académiques, le péril plane toujours sur la sauvegarde de la zone archéologique. Trop souvent des travaux d’urbanisme sont effectués sans aucun contrôle ni concertation avec les archéologues responsables de la protection du patrimoine. Les zones périphériques du site et celles proches de la place centrale du village de Tiwanaku ne sont gère plus épargnées par ces dégradations. Nombre de maisons du village intègrent dans leur structure des blocs d’appareillage appartenant à des vestiges archéologiques sous-jacents. Loin d’être en pointe dans le domaine de la prévention patrimoniale, la municipalité de Tiwanaku accuse un retard dramatique dont les ruines paient le prix fort…

Restes humains issus de l’une des
nombreuses sépultures détruites
par le passage des machines de
terrassement. François
Cuynet (MAPT 2018/MEAE)

Mais dans le même temps, il serait hypocrite de tomber des nues face à cette situation car il s’agit là d’un secret de polichinelle dont tous les acteurs – les institutions et les archéologues en premier lieu – sont parfaitement conscients depuis des décennies. Ce cri d’alarme pose le constat clair et sans complaisance d’une nécessaire évolution des mentalités et des pratiques en faveur d’un objectif commun qui permettrait une meilleure protection du site archéologique de Tiwanaku.

Remploi de blocs provenant de structures antiques au sein de l’habitat de l’actuel village de Tiwanaku. François Cuynet (MAPT 2018/MEAE)

Paradoxalement, bien que maltraité, ce sanctuaire est devenu le décor d’une action politique et d’un discours utilisant les ruines dans une perpétuelle recherche de légitimité, quitte à en dénaturer parfois l’aspect et le sens. Gageons que les démarches plus récentes engagées sous l’égide de l’Unesco et par la volonté d’archéologues professionnels conduiront à une amélioration significative des conditions de préservation du site. Puisque le passé et le présent sont en ce lieu intrinsèquement entremêlés, plutôt que de les confronter agissons afin qu’à la manière antique les vivants et les morts s’épaulent mutuellement dans un rapport de reconnaissance et de respect.

[Source : http://www.theconversation.com]

A Asociación Galega de Profesionais da Tradución e a Interpretación (Agpti) critica que as liñas « non se axustan á realidade ».

A Asociación Galega de Profesionais da Tradución e a Interpretación (Agpti) denuncia que, en relación coa nova orde de axudas á tradución, hai eidos « nos que se avanza a respecto de convocatorias anteriores, mais outros nos que a nova orde estabelece importantes retrocesos ».

Desde Agpti, -que formou parte do proceso previo á convocatoria da liña de achegas, igual que outras entidades, a chamado da Dirección Xeral do Libro da Xunta da Galiza-, consideran que « os requisitos solicitados na orde non se axustan á realidade nin ás necesidades dos e das profesionais do sector ».

« Estas axudas son un elemento moi importante para o sector, e consideramos que é imprescindíbel contar coa voz de todos os axentes implicados, mais entendemos que a administración non está a recoller axeitadamente as propostas das entidades representantes dos intereses de tradutores e tradutoras », explican.

As profesionais da tradución sosteñen que, desde o seu punto de vista, « a orde de axudas á tradución debe defender os intereses legais, económicos e morais das tradutoras e tradutores », polo que un dos aspectos que valoran máis negativamente desta nova convocatoria é a obrigatoriedade de certificar os coñecementos de lingua por medio de documentos oficiais.

Neste sentido, consideran que o medio para valorar o traballo dos e das profesionais da tradución debería ser « a través da presentación do currículo, como se fixo até agora ».

En canto á forma de valorar eses currículos, indican que « habería que dotar cunha maior puntuación a quen teña experiencia en tradución literaria e editorial e, en segundo lugar, a quen teña experiencia noutros tipos de tradución ». 

Obras publicadas

Outra das novidades é a esixencia de incluír certificados en relación coas obras publicadas. Para as tradutoras debería ser suficiente con « achegar datos relacionados coa edición do libro, como o ISBN, pois non hai dúbida ningunha ao respecto da súa existencia ». 

« Ademais -continúan- parécenos que a experiencia nos pares de linguas cos que a profesional traballou en tradución literaria/editorial debe coincidir cos do proxecto para o que se solicita a axuda, asignando unha maior puntuación a quen teña experiencia no par lingüístico da obra, mais tamén tendo en conta outras posíbeis combinacións ». 

A Asociación Galega de Profesionais da Tradución e a Interpretación di que a realidade do seu sector demostra que hai traballadoras « que poden non ter un certificado que acredite o coñecemento de lingua, mais o seu traballo e a formación, moitas veces autodidacta, dótaas da competencia para traducir con calidade lingüística e literaria ».

Agpti resalta que traballa « desde a súa fundación » pola « profesionalización no ámbito da tradución, tamén da literaria », e por iso « tampouco podemos concordar con que se valore ter recibido premios á creación literaria como mérito para tradutores e tradutoras, xa que acreditar o coñecemento dunha lingua non demostra que unha persoa sexa boa tradutora, o mesmo que acontece con quen teña gañado un premio de creación.

O desexo das profesionais da tradución é que a Xunta da Galiza « rectifique, xa que, de non ser así, haberá moitos tradutores e tradutoras que van ter dificultades para cumprir cos requisitos desta orde de axudas ».

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

O Diario Oficial da Galiza publica cinco liñas de subvención vencelladas ao sector do libro galego. As axudas á tradución inclúen, fronte ás convocatorias doutros anos, o dominio do galego como requisito.

Diario Oficial da Galiza publicou onte cinco liñas de subvención vencelladas ao sector do libro galego e ao fomento da lectura. Concretamente, expóñense os detalles das axudas para a tradución e edición do libro galego, das subvencións para fomentar a participación de escritoras, ilustradoras e tradutoras en actividades diversas do sector durante este ano e do apoio do Goberno ao programa Ler conta moito. Ademais, no eido das bibliotecas, publícanse as bases reguladoras das bolsas de formación en biblioteconomía e as axudas para adquirir novidades editoriais e mellorar as coleccións bibliográficas. 

Axudas a tradución

As axudas á tradución presentan este ano a particularidade de incluír a exixencia de demostrar a competencia en galego. Fronte ao que acontecía en anteriores convocatorias, os requisitos en 2020 implican o dominio da lingua desde a que se traduce e para a que se traduce a través « dunha certificación expedida polas institucións oficiais ou calquera outra documentación que o permita acreditar », polo que o galego será imprescindíbel para concorrer.

Outra das epígrafes a valorar son os « premios, distincións e recoñecementos » obtidos no eido profesional da tradución, que na anterior convocatoria só outorgaba cinco puntos, mentres nesta computa até 10 puntos.

As subvencións cubrirán unha contía de entre do 40 ao 60% do orzamento, até un máximo de 6.000 euros. Dos 200.000 euros de dotación, un 60% destínase a obras traducidas desde outras linguas para o galego, mentres as vertidas do galego a outros idiomas contarán co 40%.

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

Estas certificaciones garantizan a los mercados internacionales el bajo impacto que genera el proceso productivo en el medio ambiente, algo que se mide a través de la « huella ecológica », que se traza en referencia al nivel de emisiones de carbono y al consumo de agua.

« La huella de carbono es la medida del impacto ambiental que provocan las actividades que se emiten en la cadena de producción y repercuten en el medio ambiente. Se cuantifica por los gases de efecto invernadero (GEI), que son los que provocan el calentamiento global », aseguró el especialista chileno Alejandro Sánchez Matteucci, director de Green Solutions para América Latina, la entidad que realizó las certificaciones.

Sánchez Matteucci explicó a Télam que « el cambio climático es una preocupación de primer orden a nivel mundial, y lo mismo ocurre con el recurso hídrico que es cada vez más escaso, y es por eso que tenemos que preservar el planeta, y con este trabajo hemos identificado los impactos en el medio ambiente, a lo largo de todo su ciclo de vida, de estos productos ».

« Cada día existe una mayor presión hacia las empresas por ser sustentables. Pero a su vez son los mismos clientes en mercados como los de Europa, los que premian a los productos que gozan de estas certificaciones, y en los países nórdicos, donde hacen foco estos vinos, la predilección por productos sustentables es mucho más notoria », añadió el especialista.

« En nuestros viñedos realizamos una viticultura sustentable con bajo impacto ambiental, buscando obtener una alta calidad enológica cuidando el medio ambiente », enfatizó Andrés Giorgio, ejecutivo la bodega Kauzo Estates, productora de los vinos que lograron certificar la « huella de carbono » y la huella del agua », que se definen genéricamente como huellas ecológicas.

« En nuestros viñedos realizamos una viticultura sustentable con bajo impacto ambiental, buscando obtener una alta calidad enológica cuidando el medio ambiente », finalizó Giorgio.

Kauzo Estates es una bodega de Mendoza, cuya comercialización es 100% exportable y se convirtió en la primera empresa de la Argentina que de manera conjunta certificó con huella de carbono y huella del agua sus productos, logrando que sus vinos queden evaluados con ambos estándares medioambientales en lo que se denomina la « huella ecológica ».

Las evaluaciones corresponden a la cosecha 2016, y dentro de los aspectos evaluados se encuentran componentes relacionados con los proveedores y con sus procesos productivos, informó Green Solutions, la entidad encargada de efectuar las certificaciones.

Los resultados para arribar tanto a la huella de carbono como a la huella del agua fueron realizados con SAMI, Sustainability Metrics, un evolucionado software de sustentabilidad.

Las mediciones fueron certificadas por Green Solutions, que es la primera certificadora de huella de carbono y huella del agua de la Argentina, certificadores a su vez del primer producto que logró una certificación como « neutral carbon » en Sudamérica.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

Viñedo en Israel

Elaborar un vino sin productos animales o lácteos y que en su proceso de maceración esté solo en contacto con judíos religiosos son algunos de los requisitos que certifican que es kosher y cumple las normas de alimentación del judaísmo, como alrededor del 95% de los vinos producidos en Israel.

En su bodega en el corazón de la región bíblica de Galilea, a poca distancia del pueblo de Kafar Kana, donde la tradición cristiana establece que Jesús convirtió el agua en vino, el viticultor Jacob Ner-David supervisa, tocado con una kipá (solideo judío), los barriles de madera llenos de vino elaborado según las reglas de la religión judía.

El producto final no es notoriamente distinto a los vinos que no son kosher, tiene el mismo sabor y, como el resto, la bebida « puede ser de buena o de mala calidad », pero sus diferencias radican en el proceso de producción y en el hecho de que reciba un certificado que lo acredite como tal, señala Ner-David.

Desde que comenzó su aventura en el mundo del vino en 2012 con la Bodega Jezreel Valley, este viticultor originario de Jerusalén produce unas 100.000 botellas al año de distintos tipos de vino que mantienen su sello kosher, y que exporta en un 70% al extranjero.

« El vino ha sido usado durante miles de años con fines espirituales, y es central para el cristianismo y el judaísmo », comenta este agricultor que asegura que esta fue uno de las razones que le motivó revitalizar la producción vitícola en la Galilea.

El mercado del vino kosher está orientado tanto a consumidores que son judíos religiosos como a los que no. La media de su consumo en Israel sigue siendo una de las más bajas del mundo, por lo que sus productores buscan difundir la cultura vitícola entre su población, pero también exportan para dar salida a sus botellas.

Según Ner-David, una parte importante de sus compradores son judíos practicantes, « que solo beben vino con certificado kosher » aunque, concreta, estos no se producen solo en Israel y las bodegas del país deben competir con empresas de Estados Unidos, Francia, Chile o Nueva Zelanda, que dirigen estratégicamente sus ventas a fieles judíos.

La guía anual de vinos israelíes de Daniel Rogov -histórico crítico gastronómico y experto en viticultura ya fallecido- explica los requisitos imprescindibles para que los vinos sean aceptados como religiosamente aptos.

En primer lugar, las uvas para su elaboración no pueden utilizarse hasta que hayan pasado cuatro años de la primera siembra de los viñedos. Además, no puede haber otras frutas o verduras que se cultiven entre las hileras de viñas, y los cultivos se deben dejar en barbecho cada siete años, por lo que todos tienen que pasar un « un año sabático ».

Desde el inicio de la cosecha, solo se pueden usar herramientas que sean kosher, igual que las instalaciones de almacenamiento o los barriles donde se lleve a cabo la elaboración del vino. El material de trabajo se debe limpiar para asegurarse « de que no queden objetos extraños » en ningún lugar.

A partir del momento en que las uvas llegan a la bodega para empezar el proceso de vinificación, solo se permite a judíos observantes que cumplen con el Shabat (jornada de descanso) estar en contacto con el producto.

Muchos viticultores no pueden estar personalmente en contacto con el vino mientras se elabora, al no ser estrictamente religiosos, por lo que contratan para las tareas técnicas a judíos ortodoxos.

Por último, hay otra regla a tener en cuenta: durante los tiempos del Segundo Templo de Jerusalén « había una tradición que establecía que una parte del vino que se producía se debía dar a los sacerdotes, a los rabinos y a los pobres », explica Ner-David.

Cuando se restauró estas últimas décadas la industria vitícola en Israel, se estableció que una parte de la producción, alrededor del uno por ciento, que antes se entregaba como diezmo al Segundo Templo, destruido el año 70 por los romanos, sería ahora derramada en el suelo como ofrenda simbólica, una última característica que convierte el vino en enteramente kosher y, por tanto, bebible para los más religiosos. EFE

[Foto: Udi-Steinwell-Wikimedia-CC-BY-2.5 – http://www.aurora-israel.co.il]

Les synagogues à Lisbonne et à Porto font obstruction à la communauté de Belmonte de 70 personnes et dont les ancêtres crypto-juifs ont maintenu leur foi depuis l’Inquisition

  • Les Juifs de Belmonte se préparent pour le marché casher, le 14 octobre 2018 (Crédit : Cnaan Liphshiz)Les Juifs de Belmonte se préparent pour le marché casher, le 14 octobre 2018 (crédit : Cnaan Liphshiz)
  • Des acteurs font une reconstitution des scènes de la période de l'Inquisition aux abords du musée juif de Belmonte, le 14 octobre 2018 (Crédit : Cnaan Liphshiz)Des acteurs font une reconstitution des scènes de la période de l’Inquisition aux abords du musée juif de Belmonte, le 14 octobre 2018 (crédit : Cnaan Liphshiz)
  • La ville portugaise de Belmonte où se trouvent de nombreux crypto-juifs (Crédit : CC BY Ken and Nyetta, Flickr)La ville portugaise de Belmonte où se trouvent de nombreux crypto-juifs (crédit : CC BY Ken and Nyetta, Flickr)
  • Le rabbin Elisha Salas, à droite, aide une boulangère de Belmonte, au Portugal, dans la préparation d'un challah casher, en avril 2012 (Autorisation :  Shavei Israel/via JTA)Le rabbin Elisha Salas, à droite, aide une boulangère de Belmonte, au Portugal, dans la préparation d’un challah casher, en avril 2012 (autorisation : Shavei Israel/via JTA)

Écrit par Cnaan Liphshiz

Pour un observateur ordinaire, les routines du week-end de la communauté juive de cette municipalité placide de près de 6 000 habitants, à l’est du Portugal, peuvent paraître étonnamment normales – mais ne vous fiez pas aux apparences.

Des services pour le Shabbat sont assurés dans la synagogue locale le vendredi soir et le samedi matin ainsi qu’un accueil au musée juif. Une fois par an, un modeste marché casher du dimanche est organisé par les 70 membres environ de la communauté juive de Belmonte – la seule dans le pays à vivre en dehors des grandes villes de Lisbonne et de Porto.

Mais la communauté, ici, est la seule de la péninsule ibérique à avoir maintenu les rituels et autres éléments insolites remontant à l’inquisition espagnole grâce aux sacrifices et à l’engagement de générations successives de crypto-Juifs – ces Juifs contraints à la conversion au christianisme sous l’Inquisition, mais qui ont continué à pratiquer leur foi dans la clandestinité.

Cette année, la communauté juive de Belmonte, pour la première fois, réclame au gouvernement une égalité de statut avec les communautés de Lisbonne et de Porto – les deux plus importantes du Portugal – et un accès aux fonds identique.

La présence juive post-inquisition à Belmonte avait été évoquée en premier lieu par Samuel Schwarz, juif originaire de Pologne qui travaillait dans une mine d’étain avoisinante, en 1917. Il avait alors remarqué les habitudes particulières des familles de la ville.

Dans un livre de 1925 intitulé « Les nouveaux chrétiens au Portugal au 20ème siècle », il avait décrit la manière dont seulement trois fêtes juives étaient célébrées à Belmonte : Pessah, le jeûne d’Esther – qui fait partie de Pourim – et Yom Kippour. Le jour de Yom Kippour, les Juifs se rencontraient pour jouer aux cartes de telle sorte à ne pas paraître faire le culte, et c’est encore le cas aujourd’hui.

La ville portugaise de Belmonte où se trouvent de nombreux crypto-juifs (crédit : CC BY Ken and Nyetta, Flickr)

Le Shabbat était observé de manière régulière, avec trois prières quotidiennes, avait noté Schwarz. Ce jour-là, les cypto-juifs de Belmonte ne mangeaient pas de porc. Aujourd’hui, le porc ne figure pas au menu de la communauté de la ville qui se nourrit essentiellement d’aliments casher – dont une partie est même produite localement avec notamment deux types de bières et plusieurs sortes de fromages.

Ces produits casher sont présentés lors du marché annuel organisé pendant les Grandes fêtes, où des acteurs habillés en tenue médiévale font le bonheur des visiteurs en reconstituant des scènes de l’époque.

Certaines de ces reconstitutions montrent les Juifs éclatant en sanglots en apprenant l’arrivée de l’inquisition au Portugal et des colporteurs Juifs marchandant des textiles, faisant du porte à porte. Les membres de la communauté semblent peut-être gênés par l’approche humoristique, jouant le jeu tout au long du spectacle.

Des acteurs font une reconstitution des scènes de la période de l’Inquisition aux abords du musée juif de Belmonte, le 14 octobre 2018 (crédit : Cnaan Liphshiz)

« L’histoire des Juifs de Belmonte a quelque chose d’un conte de fée ou d’un récit de science-fiction », avait écrit Eliyahu Birenboim, ancien grand rabbin d’Uruguay et chef du séminaire rabbinique Strauss-Amiel israélien dans un essai de 2012 détaillant ses recherches sur le lieu.

Il y a des aspects plus sombres dans l’adhésion stricte des membres de la communauté à des coutumes vieilles de plusieurs siècles. Elle est si ancienne et isolée que ce sont les mariages consanguins qui ont aidé à perpétuer la communauté, entraînant à un moment des problèmes de santé endémiques chez ses membres.

Nombreux sont ceux à souffrir, entre autres pathologies, de cécité nocturne. Une famille compte une fille gravement malade en raison de complications génétiques, note Elisha Salas, un rabbin né au Chili qui a dirigé la communauté juive de Belmonte pendant huit ans avant de partir au Salvador en 2018.

Des visiteurs sur le marché casher annuel de Belmonte, le 17 septembre 2017 (autorisation : Jornal de Belmonte/viAa JTA)

Ce problème a exposé les Juifs de Belmonte aux railleries de certains de leurs coreligionnaires d’ailleurs au Portugal.

« Ils sont pour la plupart mariés à un cousin », dit Salas de son ancienne communauté.

Il y a aussi les défis habituels de la vie dans une petite communauté juive éloignée. La zone rurale dans laquelle se trouve Belmonte ne présente que peu d’opportunités d’emplois et il n’y a que quelques enfants Juifs là-bas, ce qui fait naître l’inquiétude quant à la viabilité à long-terme de la communauté. Plusieurs douzaines de personnes sont parties pour Israël ces dernières années.

Salas explique que les effets de ces départs ont approfondi l’impact des querelles des vieilles familles sur la vie communautaire.

« Il y a des familles entières qui ne se parlent plus, pas à cause de quelque chose qui se serait déroulé récemment, mais en raison de conflits sur des propositions de mariage refusées il y a des décennies », raconte-t-il.

Le rabbin Elisha Salas, à droite, aide une boulangère de Belmonte, au Portugal, dans la préparation d’un challah casher, en avril 2012 (autorisation : Shavei Israel/via JTA)

Les communautés juives de Lisbonne et de Porto ont annoncé l’année dernière avec un rabbin Habad la formation d’un conseil rabbinique, en omettant Belmonte. En fait, la communauté n’a même pas été informée à l’avance de la création de l’instance, note Salas.

« C’est clair, n’est-ce pas ? », affirme Jaime Henrique Rodrigo, un Juif de Belmonte. « Porto et Lisbonne tentent de conserver leur monopole. Ils ne veulent pas que nous prenions place à la table et ils tentent donc de nous exclure ».

Belmonte n’est pas reconnu non plus par l’État comme qualifié pour contrôler les candidatures à la citoyenneté présentées par les Juifs séfarades (le Portugal a adopté une loi en 2015 qui a pour objectif de permettre la naturalisation des descendants des Juifs séfarades en mesure de prouver leurs origines). Cette exclusion tient au fait qu’au moment où la loi a été promulguée, la communauté ne s’était pas officiellement enregistrée auprès de l’État pour une période minimum de 30 ans. Mais la communauté devrait le faire dans l’année.

Il reviendra au ministère de la Justice de décider de la reconnaissance de Belmonte en tant qu’examinateur des candidatures de naturalisation une fois que son dossier sera terminé. Il vient tout juste de commencer à être élaboré.

Le rabbin Elisha Salas, avec sa kippah, célèbre Tu bShvat avec les Juifs de Belmonte, le 10 février 2017 (autorisation : Shavei Israel/via JTA)

Interrogés, les représentants des communautés de Lisbonne et de Porto n’ont pas expliqué pourquoi Belmonte avait été laissé à l’écart du conseil rabbinique.

Gabriel Szary Steinhardt, président du conseil d’administration de la communauté juive de Lisbonne, a estimé que les questions posées par JTA à ce sujet « ne méritent aucune réponse ». Pour sa part, la communauté de Porto a accusé un journaliste de JTA « d’œuvrer à faire du prosélytisme sur les organisations » – sans fournir plus de précisions.

La question de l’examen des candidatures des Juifs séfarades désireux de revenir au Portugal tient essentiellement du prestige. Elle a été une source de liquidités inattendue pour les deux grandes communautés, qui monnayent chaque candidature à des centaines de dollars, et il y en a eu des centaines. Salas explique que la communauté juive de Belmonte a fait appel aux services d’un avocat et qu’elle a porté plainte pour obtenir une reconnaissance en tant que contrôleur certifié.

Cette querelle souligne les différences historiques entre la communauté de Belmonte et celles de Lisbonne et de Porto. Alors que les Juifs de Belmonte sont les descendants de Juifs qui ont constamment observé la tradition dans la clandestinité, ou qui ont fait face à des obstacles difficiles, les deux autres communautés sont formées d’un mélange de Juifs ashkénazes ou séfarades ayant immigré au 19e siècle ou après, et de bnei anusim (ou convertis par la force) revenus au judaïsme à titre individuel.

Une famille portugaise de Belmonte, qui abrite la population de Juifs marrano qui reste dans le pays (autorisation : Shavei Israel)

Malgré les défis, la communauté de Belmonte pourrait encore une fois renaître de ses cendres, suggère Salas.

La loi sur la citoyenneté des séfarades attire des douzaines – peut-être même des centaines – d’immigrants juifs vers le Portugal, en premier lieu depuis l’Amérique latine et Israël.

Au moins trois familles juives ont acheté des maisons à Belmonte ces dernières années. Il y a aussi l’espoir que cette tendance augmente avec la fin des travaux de la toute première gare dans la ville, qui la relie aux municipalités majeures.

Et si le Portugal permet à Belmonte d’avoir son mot à dire sur les candidatures à la citoyenneté, sa communauté pourrait trouver une source substantielle de revenus pour ses activités et institutions communautaires, comme une école – dont elle ne dispose pas actuellement.

« Tout peut se passer pour la communauté juive de Belmonte », dit Salas. « Mais s’il y a une chose qu’on sait, c’est qu’elle a des forts antécédents de survie ».

[Source : http://www.timesofisrael.com]

Certificado en línea | Del 2 de marzo de 2020 al 1 de noviembre de 2020

Coordina Iván García

Tutores: Gabriel Bernal Granados (México), Gustavo Sorá (Argentina), Álvaro Faleiros (Brasil/Chile), Mario Cámara (Argentina), Gonzalo Aguilar (Argentina), Rodolfo Mata (México), Regina Crespo (Brasil/México), Idalia Morejón Arnaiz (Cuba/Brasil), Teresa Arijón (Argentina), Bárbara Belloc (Argentina).

Este certificado de traducción se propone atender un campo específico: la traducción literaria del portugués al español. La complejidad o riqueza de este campo, a menudo soslayada, se irá revelando en ocho módulos impartidos por algunos de los más destacados especialistas de México, Argentina, Cuba y Brasil. 

Creemos que esta reunión de estudiantes y tutores comenzará a cubrir una inquietud recurrente entre hispanohablantes, ya que no abundan programas que se ocupen de este tema en concreto y de manera detenida. 

Más que un programa saturado de manuales, herramientas teóricas y postulados lingüísticos, nos importa tomar las teorías, los esquemas, la historia y reflexiones vívidas de los propios traductores como alimento necesario para estimular nuestra propia actividad práctica y reflexiva. Si bien estamos seguros de que la traducción se aprende sobre todo traduciendo y leyendo diariamente lo mejor que se haya producido en la lengua de llegada, de ninguna forma la reflexión teórica puede quedar en segundo plano, pues nos señala la importancia de algunas problemáticas ya revisadas, nos acerca contrapuntos, nos anima permanentemente a reconsiderar y nos incita a la discusión con mejores armas.

A grandes rasgos, el programa se divide en tres momentos. En el primero, Gabriel Bernal Granados –excelente traductor del inglés, especialmente de Guy Davenport– hará una introducción a algunas teorías de la traducción literaria y a algunos de los más notables ejemplos de traducción al español. Inmediatamente después, Gustavo Sorá, quien es seguramente el mayor experto en historia de la traducción de autores brasileños en Hispanoamérica, nos acercará justamente a este campo, con el fin de que el estudiante conozca los antecedentes y sepa qué terreno pisa como traductor contemporáneo. Por último, Álvaro Faleiros –profesor de traducción en el posgrado de la Universidad de São Paulo– abordará la traducción literaria en Brasil, donde se han producido algunas de las más novedosas teorías desde el siglo pasado hasta la fecha.

En un segundo momento, Bárbara Belloc y Teresa Arijón –dos poetas y traductoras con una larga experiencia editorial– desarrollarán un módulo en torno a la traducción de poesía desde la óptica del poeta-traductor. Enseguida, Rodolfo Mata y Regina Crespo –dos destacados académicos, poetas y traductores– abordarán los problemas generales de la traducción del portugués al español, algo que han trabajado en distintos momentos y desde distintos ángulos, lo que los hace idóneos para un módulo tan importante. 

Por último, se distingue un tercer momento con un módulo sobre la traducción desde el concretismo, que impartirá Gonzalo Aguilar (pionero en el estudio de esta área); otro sobre la traducción de ensayo (impartido por Mario Cámara, que repasará la tradición ensayística de Brasil y las dificultades específicas que presenta la traducción de este género) y, finalmente, uno sobre traducción de narrativa, que conducirá Idalia Morejón Arnáiz, una destacada profesora, editora y escritora cubana de la Universidad de São Paulo. 

Con estos módulos, esperamos cubrir el carácter multifacético de la traducción literaria del portugués al español. Además, nos ha parecido muy conveniente invitar traductores de distintos campos y con un carácter igualmente multifacético. Hay poetas, sociólogos, académicos literarios, editores, teóricos, escritores, etcétera. Es muy significativo que se haya podido reunir aquí a muchos de los principales protagonistas de este campo en Latinoamérica.

Hemos intentado alternar la carga teórica y práctica, de manera que ambas se alimenten recíprocamente, tal como sucede en el trabajo cotidiano del traductor.

Programa

2 al 8 de marzo

Introducción 

9 de marzo al 5 de abril 

Módulo 1. Una introducción a la traducción literaria 

Por Gabriel Bernal Granados

A lo largo de este curso, el estudiante tendrá oportunidad de conocer en detalle –y contrastar– algunas interesantes teorías sobre el fenómeno de la traducción literaria. Ensayos de Walter Benjamin (el famoso prólogo a su traducción de Las flores del mal de Baudelaire) y Octavio Paz (su estudio preliminar a sus traducciones de poemas de Mallarmé, Apollinaire y William Carlos Williams) contribuirán a crear un marco teórico para adentrarse en el campo de la traducción. Además, se propondrán para la lectura ejemplos contrastados de traductores y escritores célebres como Julio Cortázar (traductor de los cuentos completos de Edgar Allan Poe y de la novela Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, que pueden ser considerados clásicos de nuestro idioma) o la impecable traducción del “Cementerio marino”, de Paul Valéry, realizada por el poeta cubano Eugenio Florit. Otro autor al que se hará constante referencia a lo largo del curso será el pensador europeo George Steiner, que dedicó un importante estudio a la traducción en la cultura occidental: Después de Babel. Aspectos del lenguaje y la traducción.

Semana de receso: 6 al 12 de abril

13 de abril al 10 de mayo

Módulo 2. La traducción de autores brasileños en Hispanoamérica. Experiencias históricas y dilemas sociológicos 

Por Gustavo Sorá

Este módulo amplifica los conocimientos logrados sobre la traducción de autores brasileños al castellano, desde inicios del siglo XX hasta el presente. En efecto, la lengua de Cervantes es a la que con mayor frecuencia se han traducido libros de autores luso-americanos. Sin embargo, este hecho ha sido frecuentemente denegado por los historiadores, por el sentido común de los intelectuales, tanto hispanoamericanos como brasileños. Detrás de ese signo, que como fortaleza ha resistido su revelación, se puede hallar un sinfín de sucesos, relaciones y enigmas que componen un verdadero laboratorio para la sociología histórica de la traducción, perspectiva analítica sobre la que va a girar la enseñanza de este módulo.

11 de mayo al 7 de junio

Módulo 3. Abordagens da tradução literária no Brasil 

Por Álvaro Faleiros 

Origens românticas e a tradução como emulação

O modernismo e a tradução como forma

Haroldo de Campos, transcriação e plagiotropia

Augusto de Campos, intradução

Ana Cristina Cesar, intertextualidades em jogo

Abordagens textuais da tradução

Tradução, relação, desconstrução

Tradução e antropofagia

8 de junio al 5 de julio

Módulo 4. Poesía y traducción 

Por Teresa Arijón y Bárbara Belloc 

¿Qué implica escribir un poema? ¿Qué implica traducir un poema? 

Traducción como reescritura / Traducción como escritura original

Teoría y práctica de la traducción de poesía 

Herramientas: lectura, análisis, lexicón, invención, “filosofía de la expresión”

Traductores poetas versus traductores académicos

Conceptos esenciales y accidentales en relación con la traducción de poesía

Modos de leer. Traducción y contexto cultural

Contaminación, hibridación, mutación: teoría, crítica, escritura

6 de julio al 2 de agosto

Módulo 5. Problemas generales de la traducción literaria del portugués al español 

Por Rodolfo Mata y Regina Crespo 

La proximidad lingüística del portugués con el español plantea problemas peculiares en el campo de la traducción literaria. “Última flor do Lácio, inculta e bela…”, como inicia el famoso soneto “Língua portuguesa” del poeta parnasiano brasileño Olavo Bilac, el grado de evolución mayor del portugués, en algunos aspectos gramaticales, y la conservación, por otra parte, de formas arcaicas a diversos niveles, conduce a engañosas semejanzas que pueden percibirse en fenómenos como la existencia equívoca del portuñol, muy palpable en el mundo del espectáculo, pero también presente de forma menos efímera a manera de lengua franca, en regiones como la frontera de Brasil con Uruguay. El portuñol incluso ha llegado a ser ennoblecido literaria y experimentalmente por algunos escritores como el brasileño Wilson Bueno o el uruguayo radicado en México Saúl Ibargoyen. 

Otro fenómeno es la existencia de los llamados falsos amigos: aquellas palabras que por su semejanza ortográfica o fónica parecen a primera vista fáciles de entender, traducir o interpretar, pero que de hecho esconden peligrosas trampas de sentido para el lector o traductor. Entre lenguas tan cercanas (el español es la lengua más cercana al portugués), la intraducibilidad, en su sentido estricto de imposibilidad total de trasladar un texto literario de una a otra, parecería un fenómeno inexistente y no lo es. El presente módulo aborda estos y otros problemas de la traducción del portugués al español y tratará de mostrar cómo la reflexión teórica en torno a ellos puede tener efectos positivos en la formulación de estrategias prácticas de traducción.

Semana de receso: 3 al 9 de agosto

10 de agosto al 6 de septiembre

Módulo 6. Poesía concreta brasileña: una teoría de la traducción antropofágica

Por Gonzalo Aguilar 

En los años cincuenta aparece en Brasil el movimiento de poesía concreta. El grupo Noigandres, formado por Décio Pignatari, Augusto y Haroldo de Campos, le dieron un lugar de privilegio a la traducción de poesía. De hecho, el nombre del grupo, Noigandres, viene de una palabra en idioma provenzal que ocasionó grandes dificultades a los eruditos y al poeta Ezra Pound, quien incluyó una anécdota al respecto en sus Cantos.

Desde entonces, los poetas concretos han utilizado las traducciones para hacer operaciones estratégicas y poner en funcionamiento su programa de vanguardia: James Joyce, Stéphane Mallarmé, E. E. Cummings y el propio Ezra Pound fueron trasladados al portugués con textos teóricos que dieron cuenta de un verdadero laboratorio de traducción grupal. Para dar cuenta de esta tarea, Haroldo de Campos (1929-2003) creó el concepto de transcreación y llevó la idea de traducción a una teoría de la cultura, inspirado en Pound, Walter Benjamin y Oswald de Andrade. En su ensayo “De la razón antropofágica” extendió su reflexión sobre la transcreación a toda la literatura latinoamericana. La voracidad traductora de Haroldo de Campos lo ha llevado en los últimos años de su vida a traducir partes de la Biblia, la Ilíada y poemas del náhuatl.

Augusto de Campos (1931) ha estado traduciendo desde sus comienzos hasta la actualidad. En 2019 editó libros con nuevas traducciones de Arthur Rimbaud, Sylvia Plath y otros. No solo ha encarado una “poética da recusa” (poética del rechazo), inspirado en Paul Valéry, sino que ha inventado nuevas dimensiones de la traducción como las intraducciones que combinan versiones con tratamientos visuales de la palabra y de la página. En la misma línea, puede pensarse la triducción (tres versos para cada uno del original), invención de Décio Pignatari (1927-2012) para una versión de La siesta del fauno de Mallarmé.

En este módulo estudiaremos la teoría de la traducción de Haroldo de Campos y diversos ejemplos de traducción que han hecho los poetas concretos a lo largo de su trayectoria.

7 de septiembre al 4 de octubre

Módulo 7. Traducción de ensayo 

Por Mario Cámara 

El módulo de traducción de ensayo se propone un doble objetivo. El primero tiene que ver con trazar un recorrido por la rica tradición ensayística de la cultura brasileña. En este sentido leeremos ensayos de los principales referentes del modernismo brasileño, Oswald de Andrade y Mario de Andrade; abordaremos piezas fundamentales del ensayismo de interpretación nacional como los producidos por Gilberto Freyre y Sergio Buarque de Holanda, y, como cierre, estudiaremos textos ensayísticos producidos por escritores y artistas, tales como Silviano Santiago, Paulo Leminski, Lygia Clark, Lina Bo Bardi, entre otros. El segundo objetivo consistirá en pensar, desde la perspectiva de la traducción, en las dificultades que nos presenta el género, en una posible tipología, en la terminología específica que despliega, en la adaptación bibliográfica que debemos realizar, en los modos de traducir las citas, en los aspectos formales y las diferencias entre el portugués y el castellano. 

5 de octubre al 1 de noviembre

Módulo 8. Traducción de narrativa 

Por Idalia Morejón Arnaiz

Nos proponemos realizar prácticas de traducción literaria del portugués al español, a partir del análisis de obras canónicas y del presente de la literatura brasileña. Algunos de los autores seleccionados son Graciliano Ramos, João Guimarães Rosa, Clarice Lispector, Bernardo Carvalho e Juliano Garcia Pesanha.

Modalidad: en línea.

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Inscripción:
1. Llenar y enviar la solicitud de inscripción disponible aquí. El instituto confirmará la recepción, y enviará la información necesaria para el depósito.
2. Cubrir el pago respectivo.
3. Enviar comprobante del depósito al correo administracion@17edu.org
El cupo es limitado. Sólo aseguraremos el lugar hasta que el interesado envíe copia del comprobante del donativo de inscripción.

MÉXICO Y LATINOAMÉRICA 

Pago total
$14,200 (aprox $751USD)Reducciones

NORTEAMÉRICA

Pago total
$ 1,200 USDReducciones

EUROPA

Pago total
980 €Reducciones

* Todos los pagos son deducibles de impuestos.

* Estudiantes, maestros y personas de la tercera edad deberán enviar copiar de su credencial vigente.

* El recargo para pagos mensuales extemporáneos será del 10%.

Reducciones*:
20% al cubrir el pago total en una sola exhibición (excepto en cursos de 4 semanas).
50% a estudiantes inscritos, tutores y egresados del Posgrado en Teoría Crítica de 17.

*Las reducciones no son acumulables, y aplican sólo sobre la cuota para público en general.

Formas de pago:
Transferencia o depósito bancario (residentes en México)*
Tarjeta de crédito o débito a través del sistema PayPal (residentes en México y el extranjero)
Tarjeta de crédito o débito en las oficinas del instituto de lunes a viernes de 10:00 a 15:00 horas, previa cita (residentes en la Ciudad de México)**

* La información para realizar el depósito será proporcionada en la respuesta a la solicitud de inscripción.
** Esta opción puede tomarse con cargo a 12 meses sin intereses con tarjetas del crédito BANAMEX.

Términos y condiciones

[Fuente: http://www.17edu.org]

As obras da barragem do Alqueva abriram uma oportunidade única para que fosse abatidas centenas de árvores e testar um método de datação das oliveiras milenares.

Escrito por Carlos Dias

A oliveira das Mouriscas

Um misto de respeito e perplexidade são inevitáveis quando se observa um dos seres vivos mais antigos de Portugal. Foi recentemente datado como tendo a espantosa idade de 3350 anos, como se pode ler na página online do Instituto de Conservação da Natureza e Florestas. É uma oliveira. A sua sombra, certamente, acolheu celtas, iberos, lusitanos, celtiberos, cónios, romanos, visigodos, alanos ou árabes que se alimentaram das azeitonas que produziu. É contemporânea do faraó Ramsés II e de Moisés (1250 anos a.C.).

Continua de pé e a produzir azeitona na freguesia de Mouriscas, concelho de Abrantes, revelando um estado vegetativo que lhe permite acrescentar mais uns séculos à sua tão longa existência se, entretanto, as acções do homem não a reduzirem a lenha.

datação foi cientificamente comprovada em 2016 pelo professor da Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro (UTAD) José Penetra Louzada, que descobriu o único método existente a nível mundial para datar árvores antigas quando o seu interior se encontra oco, como é o caso das oliveiras milenares.

Desde 2008, ano em que foi registada a patente, a UTAD “já datou mais de uma centena de oliveiras milenares”, adiantou ao PÚBLICO José Louzada. Entre os exemplares observados, encontra-se a “árvore das Mouriscas que está entre as mais antigas do mundo”, salienta o docente. Antes deste exemplar, estava em primeiro lugar, na lista portuguesa, “outra oliveira em Santa Iria da Azoia, com 2850 anos, que esteve em risco de ser derrubada para alargar uma rotunda”, observa. A população movimentou-se para que fosse datada e hoje a comunidade tem orgulho da sua árvore, que deixou de ser vista como um “empecilho”. Não faltam placas a assinalar o local aos visitantes.

Para a pesquisa do novo método de datação foram decisivas as obras da barragem do Alqueva e a construção de autoestradas no Alentejo, refere o docente, salientando a necessidade que houve em “derrubar muitas centenas de árvores que ficaram disponíveis para elaborar o estudo, durante mais de uma década de trabalho.”

Os dois métodos de datação até então existentes tinham como base a identificação e contagem dos anéis ou a análise de radiocarbono da madeira formada nos primeiros anos de vida. Contudo, a observação implicava danificar parte dos troncos. E nenhum deles funcionava com as oliveiras milenares por estarem ocas. Louzada desenvolveu uma fórmula matemática para a sua datação que não danifica as espécies e se baseia em padrões de crescimento através de medições do diâmetro, altura e perímetro das oliveiras.  

Para terem a certeza que o método padrão definido para as oliveiras estava correcto, pediram a colaboração do Instituto Tecnológico e Nuclear para fazerem datação a carbono 14, e verificou-se que “coincidia a 100%”, acentuou o especialista. 

Árvores à venda

O desafio para a obtenção de um novo método que se adequasse às oliveiras foi lançado por Soares dos Reis, proprietário de uma empresa de venda de árvores milenares. A dada altura, quando pretendia exportar exemplares para o estrangeiro, era confrontado com a exigência do comprador de um certificado sobre a idade das árvores passado por uma entidade credível e independente.

“Toda a investigação, incluindo o fornecimento de exemplares para estudo, registo da patente, tudo foi pago pela minha empresa”, adiantou ao PÚBLICO Soares dos Reis. A patente deste método está registada na proporção de 50% para UTAD e 50% em nome pessoal do empresário.

Soares dos Reis diz que está ligado ao transplante de árvores, em especial oliveiras, há mais de 15 anos. E foi para se distinguir da concorrência neste comércio que financiou a pesquisa de um novo método de datação. “Assim agrego um certificado de idade à oliveira vendida ao cliente mediante um método patenteado que tem apenas uma margem de erro de 2%”, assinala Soares dos Reis, realçando a importância da construção da barragem do Alqueva neste processo e de outras obras públicas. “Levaram ao arranque de milhões de oliveiras que até a essa data era impensável serem removidas”, revela o empresário, sublinhando que, neste número, “encontravam-se milhares de árvores centenárias e milenares cujo destino seria a destruição para lenha.” A sua recuperação para venda como árvores decorativas de jardins públicos, privados, adegas, lagares, campos de golfe, hotéis “permitiu que fossem salvas milhares de oliveiras centenárias.” Em relação às árvores milenares diz ter negociado “apenas algumas dezenas” com destino a Espanha, França e o Dubai, essencialmente.

Na realidade, a quase totalidade das árvores milenares “são zambujeiros, também conhecidas por oliveiras bravas que foram enxertadas” para produzir um fruto maior e desta forma obter mais volume de azeite, refere José Louzada, salientando a “capacidade de regeneração praticamente infinita” desta espécie.

É óbvio que as células iniciais de uma oliveira milenar “não estão lá, já morreram há muitos séculos, mas houve uma regeneração e desta forma vive quase perpetuamente”, explica. 

A oliveira de Mouriscas é originariamente um zambujeiro que foi enxertada e produz duas qualidades de azeitona. Quando se suspeitou que poderia ser a mais velha de Portugal, um grupo de cidadãos desta freguesia pediu que a árvore fosse datada e certificada. O investigador da UTAD, juntamente com a empresa Oliveiras Milenares, fizeram a recolha dos elementos e foi confirmado que tem a idade de 3350 anos. O certificado foi atribuído em setembro de 2016.     

[Fonte: http://www.publico.pt ]

l’abattage religieux d’animaux

Le gouvernement danois a interdit l’abattage religieux d’animaux pour la production de viande halal et casher, après des années de campagne menée par des militants sociaux.

La modification de la loi, annoncée la semaine dernière et entrée en vigueur hier, a été qualifiée « d’antisémite » par les dirigeants juifs et « d’ingérence manifeste dans la liberté religieuse » par le groupe sans but lucratif Danish Halal.

La réglementation européenne exige que les animaux soient étourdis avant d’être abattus, mais accorde des exemptions pour des raisons religieuses. Pour que la viande soit considérée casher selon la loi juive ou halal selon la loi islamique, l’animal doit être conscient lorsqu’il est tué.

Pourtant, défendant la décision de son gouvernement de supprimer cette exemption, le ministre de l’agriculture et de l’alimentation, Dan Jørgensen, a déclaré à la chaîne danoise TV2 que « les droits des animaux passent avant la religion ».

Commentant ce changement, le vice-ministre israélien des services religieux, le rabbin Eli Ben Dahan, a déclaré au Jewish Daily Forward : « L’antisémitisme européen montre ses vraies couleurs à travers l’Europe, et s’intensifie même dans les institutions gouvernementales. »

[Source :  The Independent – reproduit sur http://www.breizatao.com]