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El filósofo y escritor español conversa en exclusiva con Culturamas sobre distintos temas que hoy sacuden nuestras vidas. Así como habla de lo mucho que podría “empapar” su nuevo libro “Lluvia oblicua”, afirma que “escribe para curarse del mal de vivir”.

Por Diego Marlasca

Toda una proclama a favor de a literatura se respiran en sus respuestas.

Pregunta: – ¿Por qué escribe? ¿Qué ocurriría en su vida si no escribiera?

Respuesta: – Escribo para curarme del mal de vivir. Creo que si no escribiera me volvería loco. Como decía hace poco una joven escritora, tal vez de no escribir acabaría matando a alguien. De Rilke a Lispector, se dijo hace tiempo que solo vale la pena escribir (y posiblemente leer) aquello que salió a la fuerza, que no pudo no ser hecho. Escribo para distanciarme de un mundo de cuya estupidez abomino. También para liberarme de mis fantasmas, asesinando lo que odio en mí. En tal sentido, escribir es una forma de intervenir en el mundo y a la vez retirarse de él. El frustrado hombre de acción que soy encuentra así una especie de monasterio, un campamento-base para cada día intentar un equilibrio difícil entre la cólera y la serenidad. Aunque no sé, en verdad, si puedo ser sincero sobre todo esto.

P: -En un mundo de ruidos, ¿para qué sirve la literatura?

R: – Es un alivio de nuestro feroz pragmatismo. En la literatura podemos al fin respirar, nos sentimos menos miserables. Secundariamente, es obvio, la literatura sirve también para entretenernos, igual que una película bien hecha o cualquier clase de espectáculo. Y no hay que despreciar la importancia del entretenimiento en un mundo que, desde siempre y para siempre, es extremadamente cruel. Precisamente por esto hay otra función última de la literatura, tal vez un poco desesperada. Creo que nos da armas para sobrevivir en un mundo caótico e implacable. Es posible, quiero decir, que Borges haya salvado más vidas que Freud.

P: – ¿Definiría a “Lluvia oblicua” como un artefacto literario? ¿Por qué?

R: – Es un libro de filosofía, con todos los quebraderos de cabeza y de corazón propios de la filosofía. Es también un «artefacto literario» porque en él el estilo, la rítmica de la letra es clave. Como en Lluvia oblicua se trata, sin moralizar, de reconciliar los opuestos que separamos habitualmente, y prepararnos para una vida mortal, la fluidez circular de lo escrito dice tanto o más que el más duro de los contenidos. De hecho, en ese libro y en otros que me interesan, no hay diferencia entre contenido y forma. Difícilmente podía ser de otro modo en un texto que se ha empeñado en combatir nuestra cobarde separación entre lo sagrado y lo profano. Además, también mi libro es «de ficción» porque, literalmente, no se entiende bien qué relación tiene con lo que llamamos realidad. Fíjese en este fragmento, que es solo un ejemplo: «Nos pasamos el día eligiendo, contando, seleccionando, separando. La misma mañana que ordenamos la basura y nos preocupamos por el medio ambiente, nos recreamos en la crueldad impasible de perseguir a los que han caído del lado del mal. Y esto en medio de fascinantes series televisivas, música reggae de ascensor, supermodelos británicos, ambientes climatizados en temperaturas uterinas y cazadoras de color rojo menstrual». La radicalidad laberíntica de la literatura nos otorga a los escritores y filósofos cierta impunidad. Como se entiende difícilmente, nadie llama a la policía o a los bomberos.

P: – ¿Su literatura sana o alborota los traumas?

R: – En primer lugar, alborota los traumas. A la larga, esto puede ser una forma ardua de sanar. Incluso se corresponde con una medicina anómala que, más en Oriente que en Occidente, gana cada día más adeptos. Algunos no buscamos combatir el mal con quimioterapia, sino escucharlo, dejarle hablar.

P: – ¿La estupidez va en aumento, disminuye o se mantiene?

R: – Aparentemente, va en aumento. Pocas veces hemos visto tantas estrellas imbéciles, tantos ídolos que no son otra cosa que un remedo monstruoso de Dios. ¿Hemos puesto en pie la religión del Ateísmo para esto, para que se multipliquen los dioses de cartón-piedra? No obstante, es posible que esta idea de que la estupidez crece es una ilusión óptica de cualquier época. Junto con la ignorancia y todas las formas del mal, la estupidez es un bajo de fondo que recorre la historia entera. Igual que la energía, aunque en este caso negativa, la estupidez no puede disminuir ni aumentar. Probablemente se mantiene constante. Es otra de las señales de que el Progreso, entendido como un absoluto, es la más tonta de las quimeras.

P: – ¿Estamos condenados a ser la sociedad que escribió Orwell?

R: – Es posible que la ciencia ficción de hace décadas, que nos auguraba un mundo totalitario dirigido por un centro, se haya quedado un poco anticuada. Lo digo porque ahora parece que cada individuo, hombre o mujer, joven o mayor, parece haber interiorizado con sonrisas y aplausos la obediencia al dios Sociedad. Esto explica que la policía sea cada día menos necesaria. Mientras se uno se entretiene y se enreda, también se oprime y se explota a sí mismo. Es lo que se podía llamar opresión expresiva, represión a través de una divertida libertad obligada. No soy un experto en él, pero no sé si Orwell pudo prever tal maravilla.

P: – ¿Cuál es el virus que más daño nos causa como sociedad mundial?

R: – El contagio informativo. Todos los otros virus son formas secundarias de este, daños colaterales. La información masiva nos ha llevado a formas de repetición autómata inimaginables hace treinta años. Con una simpática variante. La Unión Soviética era monstruosamente uniforme. Nosotros hemos logrado un infierno mucho más perfecto, a través de una superficie de variación continuamente espectacular. No sé si Arendt pudo prever esta versión lúdica del totalitarismo. Juraría que si Stalin o Goebbels levantasen la cabeza se quedarían muy impresionados al ver lo lejos que ha llegado el control de las almas. Marchamos todos juntos, pero cada uno con un paso ligeramente personalizado. No me diga que no es políticamente adorable. Ahora bien, tal vez la cosa no es tan grave. No olvidemos que no somos una «sociedad mundial», sino una pequeña secta en la tierra. Nueve décimas partes de la humanidad, literalmente, no saben de qué estamos hablando.

P: – ¿Me podría citar algunos libros a los cuales siempre vuelve?

Para bien y para mal, soy un hombre de libros. No puedo dejar de volver a la Biblia y a Tiqqun, a Chéjov, Walser y Foster Wallace. A Simone Weil, Lispector, Handke y Limónov… la lista es interminable. No soy pacifista, cada día necesito buscar armas para mantenerme en la guerra del mundo. También las busco dentro de una larga lista de nombres hispanos, de Valle a Zambrano, de Rulfo a Onetti, que el autoodio de nuestra cultura mantiene discretamente sepultados.

P: – ¿En camino algún otro libro? ¿Cómo “¿Lluvia oblicua”, también empapará?

La verdad, no sé si he conseguido empapar a alguien con Lluvia oblicua. Está en marcha, muy próximo a terminarse, un libro sobre el encuentro, la lujuria y la tristeza. Se llamará Sexo y silencio, o algo así. Me encantaría mojar a alguien, no sé si con lágrimas de risa, de pena o con fluidos sexuales. Pero hoy el prójimo está muy protegido con un preservativo numérico que ha invadido mentalmente su cuerpo entero. Veo difícil que alguien resulte embarazado.

 

[Fuente: http://www.culturamas.es]

Un novo libro que reúne 284 misivas enviadas pola escritora ucraíno-brasileira guinda nova luz sobre catro décadas de creación, entre os anos 40 e 70 do século XX

La escritora ucraniano-brasileña Clarice Lispector, retratada en torno a 1964

A escritora ucraíno-brasileira Clarice Lispector, retratada ao redor de 1964.

Por CARLOS A. MORENO

Un libro con 284 cartas enviadas por Clarice Lispector (1920-1977) a familiares e amigos lanzado este mes en Brasil explora, no ano do centenario da autora, a rica traxectoria literaria da escritora ucraíno-brasileira, considerada como unha das máis voces femininas máis importantes do século XX.

Todas as cartas, que a editora Rocco distribuíu nas librerías esta semana, seleccionou as misivas -delas, case medio centenar inéditas- que permiten entender a transformación como escritora de Lispector, procedente dunha familia xudía ucraína que emigrou a Brasil fuxindo da guerra civil que estalou polo triunfo dos bolxeviques.

A obra da escritora gañou nos últimos anos unha nova lectura nas redes sociais, nas que frases dos seus libros suman millóns de intercambios.

O novo libro, publicado como un das homenaxes no ano en que a escritora nada o 10 de decembro de 1920 cumpriría 100 anos, reúne cartas que a autora de novelas como A paixón segundo G. H.A hora da estrela e Preto do corazón salvaxe enviou ao comezo da súa carreira a xa recoñecidos escritores e as que, nos seus últimos anos, intercambiou con aspirantes a autores.

«Todas as cartas ofrece unha síntese do percorrido literario e biográfico da escritora», explica a profesora Teresa Montero, unha das principais biógrafas de Lispector e que foi responsable polos comentarios incluídos no novo libro.

Segundo a especialista, a obra é un marco na bibliografía de Lispector xa que repasa catro décadas da súa vida literaria, entre os anos 40 e os 70, e reflectir as ideas que intercambiaba con varios dos principais escritores brasileiros da súa época, como Joãou Cabral de Melo Neto, Rubem Braga, Lygia Fagundes Teles, Nélida Piñon, Otto Lara Resende, Ledo Ivo e Óscar Mendes, entre outros.

«A súa xenerosidade cos novos escritores está rexistrada nas cartas inéditas a Mora Fuentes e a Augusto Ferraz. Nunha das cartas a este último revélase como foi convencida viaxar a Recife (a cidade da súa infancia) en 1976, un ano antes de morrer. Esa viaxe de regreso á súa infancia foi fundamental para motivala a escribir A Hora dá Estrela», un das súas principais obras, explicou.

Familiares e biógrafos axudaron a seleccionar as cartas

As cartas que axudan a entender a traxectoria literaria de Lispector foron froito dunha longa investigación da xornalista Larissa Vaz, que recibiu a axuda para a selección tanto dos biógrafos como da familia da escritora.

Gran parte das cartas corresponde ao período de dúas décadas en que a escritora viviu no estranxeiro como cónxuxe dun diplomático brasileiro.

«Entre as misivas escritas en Berna (Suíza), por exemplo, destácanse as cartas inéditas que lle enviou a Joãou Cabral de Melo Neto. Ambos comparten impresións sobre o oficio literario, as angustias, as procuras e a admiración mutua», explica Montero, autora de obras como Eu sou uma pergunta: Uma biografia de Clarice Lispector e O Rio de Clarice.

A maior parte das cartas seleccionadas, unhas 150, son as que intercambiou son as súas irmás, «que son as que a conectan con Brasil e cuxa presencia é fundamental para axudarlle a soportar o exilio» voluntario de 16 anos, agregou.

Todas as cartas, segundo a biógrafa, tamén é o testemuño dunha muller que enfrontou moitas dificultades para converterse en escritora, algo fóra do común no Brasil de entón. «Ela tivo que romper esa barreira. Unha muller traballando na redacción dunha revista na época era moi raro. Clarice foi unha muller moderna no sentido de que cursou Dereito nunha universidade en que a maioría dos alumnos eran homes, e circulou por ambientes predominantemente masculinos, incluso o diplomático, xa que o seu marido era embaixador», lembra.

Unha misiva sobre as dificultades das escritoras

«Nunha das cartas que escribiu a Lydia Fagundes Telles, Clarice explica moi ben como ela e as demais escritoras sentíanse nun mundo literario feito por homes», subliña Monteiro, quen sinala que a Academia Brasileira das Letras (ABL) admitiu á primeira muller como membro tan só en 1977, o ano da morte de Lispector.

A enorme e rica correspondencia de a autora xa nutrira outros tres libros: «Cartas perto do coraçãou (2001), organizada polo escritor e amigo Fernando Sabino, Correspondências (2002) e Minhas queridas (2007), estas dúas últimas organizadas por Montero.

Estatua de Clarice Lispector no paseo da praia de Leme en Río de Janeiro MARCELO SAYÃOU | EFE

 

Bautizada como Haia Pinkhasovna nunha Ucraína en guerra, Lispector chegou a Brasil con 2 anos pola decisión da súa familia de fuxir da persecución aos xudeus e é considerada por algúns críticos como a principal escritora xudía desde Franz Kafka.

O seu primeiro libro, Preto do corazón salvaxe (1943), anticipou unha carreira en ascenso na que ofreceu desde novelas moi introspectivas, como A paixón segundo G. H., ata obras máis dinámicas e que gañaron versión cinematográfica, como A hora da estrela.

Pero nos textos nos que máis reflexa a súa personalidade son os seus contos, como A procura da dignidade e A imitación da rosa, todos protagonizados por mulleres domesticadas.

A pesar de que morreu prematuramente un día antes de cumprir 57 anos (9 de decembro de 1977) vítima de cancro de ovario, e a que é comparada a grandes figuras do século XX como Virginia Woolf, Jean-Paul Sartre ou James Joyce, a súa obra gañou un novo impulso e novas lecturas no século XXI grazas á difusión en Internet.

Unha simple procura en Google permite contar referencias a preto de sete millóns de páxinas na Rede, na maioría con citas retiradas da súa obra e compartidas por internautas.

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Comanegra publica ‘Restes de carnaval’, un recull de contes, microcontes i altres textos de la prestigiosa autora brasilera.

Clarice Lispector

Escrit per Gerard E. Mur

En català, l’ou Lispector tenia alguna petita esquerda, alguna traducció, però trencar-trencar no s’havia trencat mai. És gràcies a Comanegra que la figura de l’escriptora brasilera comença a circular amb una certa normalitat. Aquest mes de setembre, l’editorial ha fet arribar a les llibreries Restes de carnaval, un recull de contes, microcontes i brevíssims textos assagístics. Amb la publicació d’aquest compendi, que sobretot agrupa relats –relats inèdits en català–, Clarice Lispector té una magnífica oportunitat d’ocupar un lloc d’honor al prestatge de narrativa estrangera traduïda. Les versions dels textos són de Pere Comellas i Josep Domènech Ponsatí. Durant l’última edició de La Setmana vam poder parlar amb Comellas sobre l’obra d’aquesta autora inclassificable.

Clarice Lispector, filla de jueus russos, va néixer el 1920 en un petit poble ucraïnès, al centre del país. Durant els últims esbufecs de la Guerra Civil Russa (1918-1920), la família de l’escriptora fuig del país. Després de passar un breu període de temps a Moldàvia i Romania, els Lispector fugen –no sense dificultats– a Brasil. S’instal·len a Maceió, a l’estat d’Alagoas, per –més tard– radicar a Recife. L’autora sempre es reivindicarà brasilera. Estudià Dret a Rio de Janeiro i aviat es casà amb un diplomàtic (Maury Gurgel Valente). Comellas diu que pel que se sap del caràcter i dels interessos de Lispector el paper de dona de diplomàtic la superava. Diguem que preparar centres de flors no estava entre les seves prioritats. Exerceix un pobre paper representatiu.

“Lispector és molt més intel·ligent que el seu home. I molt més intel·ligent també que els convidats del seu home. Això no ho devia portar gaire bé. Ella mateixa se sabia més llesta sempre. El paper de dona de diplomàtic la feia sentir enclaustrada. Els seus llibres estan plens de dones que senten el seu rol social com una presó. Contra aquest rol, però, no s’hi revolten. La revolta arriba malgrat elles mateixes. Se’ls hi revolta el seu cos o la seva ànima, i ja els està bé. Elles lluiten per entrar en aquest paper, però no poden”, apunta Comellas. Podríem entendre que la revolta de Lispector és l’escriptura. És una autora que “escriu amb el cos”, que necessita escriure. L’escriptura és una imposició del cos.

Lispector és molt més intel·ligent que el seu home. I molt més intel·ligent també que els convidats del seu home.

“Fins avui no sabia que es pot no escriure. Gradualment, gradualment, fins que de cop i volta apunta la descoberta molt tímida: ves a saber si jo també podria no escriure. Si n’és, d’infinitament ambiciós. És gairebé inassolible”, escriu Lispector en un dels brevíssims textos (Un esgraó per sobre) agrupats a Fundo de gaveta, un annex oblidat, complementari i poètic de La legió estrangera, el segon recull de contes que publicà, el 1964. “Lispector diu que no escriure deu ser l’hòstia”, resumeix Comellas. L’escriptora ho percep com un descans, com una fita espectacular.

Autora d’una desena de novel·les, vuit reculls de contes, guions, articles i relats infantils, Lispector construeix la carrera literària sobre un llit d’enigma, d’imaginari particular, d’obsessions recurrents. Les gallines i els ous, per exemple, apareixen amb freqüència en tota la seva obra. Quan el prestigi de l’autora ja és palmari al Brasil, l’assagista i dramaturga Hèlene Cixous la fa córrer –traduïda– pels cercles literaris francesos. Europa, de mica en mica, la començarà a conèixer, a llegir. Als Estats Units, és la poeta Elizabeth Bishop qui la tradueix –es van conèixer al Brasil, de fet–. Fins ara, en català, n’havia aparegut alguna novel·la (a Pagès Editors, Cruïlla o Empúries).

Pel que fa a l’obra pròpiament, Comellas destaca les trames aparentment simples d’aquests últims relats traduïts. “La trama no és el més important. Són històries absolutament quotidianes. Collir una flor, entrar en un jardí… Lispector et fa veure com en qualsevol cosa infinitesimal pots llegir la vida. En una flor, per exemple. Ella no necessita èpica”. Els inadaptats són una altra de les claus de l’obra de la brasilera. Pobla alguns passatges de gent comuna que puntualment se sent expulsada. “Són inadaptats en el sentit que ningú diria. No es tracta de marginats. És més aviat una qüestió d’encaix. Tots, en algun moment, hem sentit que no encaixàvem en una reunió. La inadaptació de Lispector és una petita dissonància”, apunta Comellas, que considera l’estil de l’escriptora “cruel i fred”. “Pels temes que toca es podria pensar que és sentimental. En canvi, és antisentimental, però això no vol dir que no hi hagi tendresa, que no explori els sentiments. El que no fa és manipular-los”.

Els inadaptats són una altra de les claus de l’obra de la brasilera. Pobla alguns passatges de gent comuna que puntualment se sent expulsada.

Sense deixar la qüestió de l’estil, Comellas també parla d’un cert desplaçament en la llengua de Lispector. “Busca ampliar el significat de les paraules. Furga entre línies. Es dedica a pescar, com diu ella. Aquests dobles significats fan que sempre estiguis insegur. Et preguntes fins a quin punt entens o no allò que t’està explicant”. Evidentment, aquest desenfocament també genera dubtes a l’hora de traduir-la. “Els traductors intentem enfilar-nos als autors. Tenim aquesta ambició. Amb la Clarice, però, no és fàcil”. En un breu text d’aclariment, Comellas i Domènech Ponsatí sostenen que el gran repte de la traducció ha estat traspassar “la raresa de Lispector” sense caure en l’exotisme. Han treballat des d’una certa trapelleria, és a dir, llibertat. “Un traductor no és un lloro, és un intèrpret”. La traducció de tots els relats –seleccionats per l’editor Jordi Puig– ha estat a quatre mans: “Hem treballat a distància, però ens hem intercanviat, reescrit i estripat les versions”.

Els relats de Restes de carnaval estan subjectats per sis brevíssims textos que obren i tanquen (tres i quatre) el recull. Són alguns dels textos inclosos a Fundo de gaveta. Idees fugaces, píndoles de pensament. Entre aquestes pinzellades desfilen tots els contes. Un feix llarg d’extensió diversa: de la trentena de pàgines al parell. La primera meitat de l’antologia concentra els més llargs. De tant en tant, el lector topa amb alguna fotografia de l’autora, que no somriu mai. El recull es tanca amb un epileg de Tina Vallès; un recordatori dels vasos comunicants entre l’obra de Lispector i la de Rodoreda: escriure amb el cos, crear univers en cada frase o la fascinació floral que totes dues comparteixen.

Enguany, per cert, celebrem el centenari del naixement de Lispector; Comellas no descarta que encara pugui sortir alguna cosa més d’una de les autores més inexplicables de la literatura contemporània. De moment tenim aquest recull, que concentra rodonament el misteri creat per Lispector, que morí el 1977 a Rio.

 

[Font: http://www.nuvol.com]

 

 

 

 

Clarice Lispector va néixer en una família l’any 1920 a Chetchelnik (Ucraïna), quan els seus pares fugien de la persecució antisemita per part de l’Imperi Rus. La família va vagar dos anys per Moldàvia i Romania i el 1922 va aconseguir el permís per viatjar al Brasil, on la petita va renéixer amb el nom de Clarice. Amb 22 anys, Clarice ja es converteix en una celebritat de les lletres brasileres amb Perto do coração selvagem. El seu estil va ser sempre molt difícil d’aferrar entre comparacions, tot i que se la va voler aparellar amb Virginia Woolf, Kafka, Joyce… El que està clar és que Lispector forma part de la mateixa constel·lació de grans narradors, i a la seva mateixa altura.

Misteri a São Cristóvão

Una nit de maig —els jacints rígids a prop dels vidres— el menjador d’una casa estava il·luminat i tranquil.

Al voltant de la taula, per un moment immobilitzats, s’hi trobaven el pare, la mare, l’àvia, tres criatures i una noieta prima de dinou anys. El rellent perfumat de São Cristóvão no era perillós, però la manera com la gent s’ajuntava a dins de casa tornava arriscat el que no fos el si d’una família en una nit fresca de maig. No hi havia res d’especial en la reunió. Havien acabat de sopar i parlaven al voltant de la taula, els mosquits entorn de la llum. El que tornava particularment abundosa l’escena, i tan descordat el rostre de cadascú, és que després de molts anys al final gairebé es palpava el progrés d’aquesta família: perquè una nit de maig, havent sopat, vet aquí que les criatures havien anat cada dia a l’escola, el pare continua al capdavant dels seus negocis, la mare havia treballat anys i panys en els parts i a casa, la noieta s’estava equilibrant en la delicadesa de la seva edat, i l’àvia havia assolit un estat. Sense adonar-se’n, la família contemplava, feliç, el menjador, i alhora vigilava el rar instant de maig i la seva abundància.

Després cadascú va anar a la seva habitació. La vella es va ajeure gemegant amb benevolència. El pare i la mare, tancades totes les portes, es van estirar al llit pensatius, i es van adormir. Les tres criatures, escollint les posicions més difícils, es van adormir en tres llits com en tres trapezis. La noieta, amb la seva camisa de dormir de cotó, va obrir la finestra de l’habitació per alenar tot el jardí amb insatisfacció i felicitat. Pertorbada per la humitat flairosa, es va estirar al llit prometent-se per a l’endemà una actitud del tot nova que atuís els jacints i fes que els fruits s’esgarrifessin a les branques. Enmig de la seva meditació va agafar el son.

Van passar les hores. I quan el silenci feia pampallugues amb les cuques de llum —les criatures, dormint com uns angelets, l’àvia ruminant un son difícil, els pares cansats, la noieta adormida enmig de la seva meditació— es va obrir la casa de la cantonada i en van sortir tres persones disfressades.

Un era alt i portava el cap d’un gall. L’altre era gras i s’havia vestit de toro. I el tercer, més jove, per falta d’idees s’havia disfressat de cavaller antic i s’havia posat una màscara de dimoni, a través de la qual se li veien uns ulls bonassos. Tots tres van travessar el carrer en silenci.

Quan van passar pel costat de la casa a les fosques de la família, el qui era un gall i tenia gairebé totes les idees del grup es va aturar i va dir:

—Guaiteu.

Els companys, amb paciència de sant per la tortura de la màscara, van mirar i van veure una casa i un jardí. Com que se sentien elegants i miserables, van esperar resignats que l’altre completés el pensament. Finalment el gall va afegir:

—Podem collir jacints.

Els altres dos no van contestar. Van aprofitar l’aturada per examinar-se desolats i buscar una manera de respirar millor dins la màscara.

—Un jacint perquè cadascú se’l posi a la disfressa —va concloure el gall.

El toro es va agitar, inquiet, amb la idea d’un altre guarniment per protegir a la festa. Però, passat un moment en què tots tres semblava que pensaven profundament per tal de decidir-se, sense que, en realitat, pensessin absolutament res, el gall va fer un pas endavant, es va enfilar àgilment per la reixa i va trepitjar la terra prohibida del jardí. El toro el va seguir amb dificultat. El tercer, tot i que indecís, d’un bot es va trobar al bell mig dels jacints, amb un patapam esmorteït que va fer que, espantats, esperessin: sense respirar, el gall, el toro i el cavaller del diable van escodrinyar la fosca. Però la casa continuava entre tenebres i gripaus. I, dins el jardí sufocat de perfum, els jacints s’esgarrifaven, immunes.

Aleshores el gall va avançar. Podria collir el jacint que tenia a mà. Els més grossos, però, que creixien a prop d’una finestra —alts, durs, fràgils— espurnejaven cridant-lo. El gall s’hi va dirigir de puntetes, i el toro i el cavaller el van seguir. El silenci els vigilava.

Així que va haver trencat la tija del jacint més gros, el gall es va interrompre, gelat. Els altres dos es van aturar amb un sospir que els va submergir en son.

Rere el vidre fosc de la finestra un rostre blanc se’ls mirava.

El gall va quedar clavat a terra en el gest de trencar el jacint. El toro es va quedar amb les mans encara aixecades. El cavaller, exsangüe sota la màscara, havia rejovenit fins a trobar la infantesa i el seu horror. El rostre darrere la finestra se’ls mirava.

Cap dels quatre sabia quin era el càstig de l’altre. Els jacints cada cop més blancs en la foscor. Paralitzats, es miraven entre ells.

La simple aproximació de quatre màscares durant la nit de maig semblava haver ressonat en recintes buits, i en d’altres, i en d’altres que, sense l’instant del jardí, restarien per sempre en aquest perfum que hi ha en l’aire i en la immanència de quatre naturaleses que l’atzar havia assenyalat, amb hora i lloc fixats —el mateix atzar precís d’una estrella fugaç. Tots quatre, arribats de la realitat, havien caigut en les possibilitats que té una nit de maig a São Cristóvão. Cada planta humida, cada còdol, els gripaus enrogallats aprofitaven la silenciosa confusió per situar-se al millor lloc —dins la fosca tot era muda aproximació. Caiguts en la trampa, es miraven entre si atemorits: s’havia deixat de banda la naturalesa de les coses i les quatre figures s’entrellucaven amb les ales obertes. Un gall, un toro, el dimoni i una cara de noia havien desclòs la meravella del jardí… Va ser aleshores que l’enorme lluna de maig va fer acte de presència.

Era un toc perillós per a les quatre imatges. Tan arriscat que, a la callada, quatre mudes visions van recular sense deixar-se de mirar de fit a fit, per por que en el moment que deixessin de fer-ho nous territoris llunyans fossin ferits, i que, després del silenciós arrasament, només quedessin els jacints, amos i senyors del tresor del jardí. Cap espectre va veure desaparèixer l’altre perquè tots es van retirar al mateix temps, a poc a poc, de puntetes. Tan bon punt, però, es va haver trencat el cercle màgic de quatre, lliures de la vigilància mútua, la constel·lació es va desfer amb terror: tres siluetes van fer un bot com si fossin gats saltant les reixes del jardí, i l’altra, corglaçada i engrandida, es va allunyar d’esquena fins al llindar d’una porta, des d’on, amb un crit, va arrencar a córrer.

Els tres cavallers disfressats que, per idea funesta del gall, pretenien fer una sorpresa en un ball tan lluny del carnaval, van ser un èxit enmig de la festa ja començada. La música es va interrompre i els ballarins encara enllaçats, entre rialles, es van fixar en tres persones disfressades que, esbufegant, s’havien aturat com indigents a la porta. Al final, després de diversos intents, els convidats van haver d’abandonar el desig de convertir-los en reis de la festa perquè, espantats, no hi havia manera de separar-los: un d’alt, un de gras i un de jove, un de gras, un de jove i un d’alt, desequilibri i unió, les cares sense paraules sota les tres màscares que vacil·laven independents.

Mentrestant, la casa dels jacints es va il·luminar completament. La noieta era asseguda al menjador. L’àvia, amb els cabells blancs trenats, aguantava el got d’aigua, la mare allisava els cabells foscos de la filla, mentre el pare caminava amunt i avall per tota la casa. La noia no sabia explicar-ho: semblava haver-ho dit tot amb el crit. La seva cara s’havia empetitit netament. Tota la construcció laboriosa de la seva edat s’havia esvaït, tornava a ser una nena. Però en la imatge rejovenida de més d’una època, per a horror de la família, havia aparegut un cabell blanc entre els cabells del davant. Com que continuava mirant cap a la finestra, la van deixar asseguda perquè reposés i, amb canelobres a la mà, tremolant de fred sota les camises de dormir, van sortir en expedició pel jardí.

Al cap de poc les espelmes s’escampaven dansant en la foscor. Les heures aclarides s’encongien, els gripaus saltaven il·luminats entre els arbres, els fruits es dauraven durant un instant entre les fulles. El jardí, despertat del somni, ara s’engrandia, ara s’extingia. Les papallones volaven somnàmbules. Finalment la vella, bona coneixedora dels parterres de flors, va assenyalar l’únic senyal visible al jardí que es feia escapadís: el jacint encara viu, amb la tija trencada… Així doncs, era veritat: havia passat alguna cosa. Van desfer el camí, van il·luminar tota la casa i es van passar la resta de la nit esperant.

Només les tres criatures dormien encara més profundament.

La noia, a poc a poc, va recuperar la seva autèntica edat. Era l’única que no escorcollava sense parar. Però els altres, que no havien vist res, es van tornar atents i inquiets. I com que el progrés d’aquella família era un fràgil producte de molts miraments i d’unes quantes mentides, tot es va desfer i es va haver de refer gairebé des del principi: l’àvia, un altre cop sempre disposada a ofendre’s, el pare i la mare morts de cansament, la mainada insuportable, tota la casa semblava esperar que un cop més la brisa de l’abundància bufés havent sopat. Fet que potser succeiria una altra nit de maig.

 

Traducció de Pere Comellas i Josep Domènech Ponsatí

Avançament editorial gentilesa de Comanegra

 

[Font: pdvcontes.wordpress.com]

 

Comentário sobre duas biografias escritas pelo norte-americano Benjamin Moser

Escrito por Guilherme Mazzafera

Assim como muitos, li Clarice, –  a biografia que leva o nome de Benjamin Moser – com certo deleito e curiosidade. Creio que foi por volta de 2017, após tê-la comprado em uma das diversas promoções da finada Cosacnaify. Desconhecendo os importantes trabalhos precedentes de Nádia Gotlib (Clarice, uma vida que se conta, Ática, 1995) e Teresa Montero (Eu sou uma pergunta: uma biografia de Clarice Lispector, Rocco, 1999), aprendi muitas coisas e apreciei sua estrutura e pendor narrativo. Em uma breve pesquisa, no entanto, as animosidades entre Moser e Gotlib ficaram evidentes, em vídeo e por escrito. Num primeiro momento, não levei a coisa muito a sério, entendendo o fato como um ranço natural, colonialista quase, de uma pesquisadora brasileira diante de alguém que faz (tardiamente) um trabalho semelhante ao seu com repercussão muito mais ampla simplesmente por tê-lo feito em inglês.

Mas, ainda longe de descobrir o furto estrutural e de diversas intuições presentes no estudo de Gotlib levado a cabo por Moser, entendi que o centro do atrito entre os biógrafos parecia residir na afirmação feita por Moser de que a mãe de Clarice havia sido estuprada por soldados soviéticos durante os pogroms na Ucrânia e contraído sífilis nesta situação. Para Nádia e diversos resenhistas, no Brasil e fora dele, trata-se de puro achismo sensacionalista, sem provas que o sustentem. E o criminoso sempre volta à cena do crime, como veremos. É claro que todo biógrafo inevitavelmente ficcionaliza a vida de seu biografado, produzindo uma versão possível, eminentemente pessoal, mas espera-se que este gesto imaginativo esteja antes na amarração dos fatos, no rendilhar do retrato, do que na invenção de fatos tout court.

A resenha de Benjamin Abdala Junior dirime quaisquer dúvidas quanto ao transplante não diretamente nomeado de cenas, trechos literários, imagens (metafóricas e fotográficas), subtítulos, enfim, de todo o esqueleto e boa parte dos órgãos vitais do estudo de Gotlib para a biografia de Moser. Pensada para o público norte-americano, carente de outras biografias da autora e sem acesso ao livro de Gotlib, tais aspectos certamente passam batido. Abdala observa que o tênue diferencial do livro de Moser estaria no escavar da “tradição histórica judaica que provocou a saga dos movimentos migratórios, incluindo os da família Lispector”, o que não raro resvala em uma leitura dogmática da ficção clariciana pelo filtro judaico. Como um todo, portanto, tem-se “um vasto repertório de informações de interesse”, entremeado, no entanto, por “argumentos discutíveis, expostos num fluxo de linguagem sedutor e envolvente”.

Em agosto de 2019, no entanto, deparei-me, no Los Angeles Review of Books, com “Benjamin Moser e a menor mulher do mundo”, brilhante e corajoso ensaio de Magdalena Edwards, uma das tradutoras para o inglês das novas edições de Clarice no âmbito do projeto New Directions, capitaneado por Moser. É uma leitura estarrecedora. O ensaio de Edwards (que não parafraseio a fundo aqui porque o mesmo merece ser lido de forma integral) documenta passo a passo a sequência de iniquidades editoriais por ela enfrentadas a partir do momento que aceitou o convite de Moser para traduzir O lustre.

Aparentemente, Moser entende que se alguém reescreve/prepara/revisa (a distinção não é clara) determinado texto, pode arrogar-se direitos de autoria ou, no mínimo, de tradução. Ao que tudo indica, alegando que Edwards produzira um trabalho abaixo do esperado – sem falar nas tentativas de demiti-la –, passou a editar seu arquivo de tradução e, mais tarde, quando o livro foi publicado, creditou Edwards como cotradutora, ao lado de si mesmo, Moser, cujo nome naturalmente aparece primeiro.

Poder-se-ia pensar que Moser é apenas alguém excessivamente zeloso pelo trabalho editorial que exerce – e que, é claro, não gosta de categorias mesquinhas como “revisão de tradução” –, mas Edwards elenca várias outras ocorrências que deixam clara a natureza machista, autoritária, egocêntrica e essencialmente plagiária da figura. Entre vários exemplos, Moser não só furtou sem mea culpa uma belíssima imagem presente no prefácio de Katrina Dodson (as vírgulas de Clarice como cabelos na sopa do leitor), a tradutora de Complete Stories, como excluiu Dodson dos eventos de lançamento do livro.

Tendo conhecimento de tudo isso, me pareceu um acintoso disparate o anúncio da Companhia das Letras, feito meses atrás, de que publicaria a biografia de Susan Sontag escrita por Moser (indicado para a tarefa pela própria família de Sontag). Dado o histórico do biógrafo, que já lesou a comunidade acadêmica brasileira antes, a escolha soou-me – para usar um termo irônico-ominoso – antipatriótica. Mas é claro que Sontag (brilhante intelectual que foi) tem apelo, e que Moser (cada vez mais poderoso no meio editorial norte-americano) tem apelo. E é claro, também, que Companhia das Letras já não é mais tão brasileira assim.

Não li e não lerei sua biografia, mas o que as resenhas – como a da grande Janet Malcolm – parecem deixar claro é que mais uma vez a suposta grande revelação do livro carece de provas. Desta vez, Moser afirma que Sontag é de fato a autora de Freud: The Mind of the Moralist, livro que teria pavimentado a carreira de seu então marido, Philip Rieff, seu professor de sociologia na Universidade de Chicago, com quem se casou antes dos vinte. Para Moser, o livro dialoga profundamente com diversos temas futuros da obra de Sontag e estaria muito acima do que Rieff teria escrito posteriormente, o que evidenciaria o mascaramento da autoria.

Que Sontag atuou como ghost-writer para Rieff em certas resenhas parece certo, mas uma coisa é reescrever/preparar/revisar um texto alheio, como parece ter sido o caso com Freud, outra bem diversa é concebê-lo de todo. Mas, como indica Malcolm, para Moser “todo autor que foi fortemente editado não pode mais reivindicar autoria sobre seu trabalho”.

Abstraindo o julgamento quanto à verdade da questão, a insistência de Moser na mesma é sem dúvida o ponto mais revelador de tudo que foi dito aqui. Afinal, se ele está disposto a arriscar seu pescoço de biógrafo para, mesmo sem provas cabais, defender o trabalho autoral de uma jovem e brilhante intelectual indevidamente apropriado por um marido-professor opressor, medíocre e interesseiro, sua biografia parece clamar para si o papel de uma reparação histórica louvável.

Clamor que acaba de ser referendado, pois Moser venceu o Pulitzer.

A resposta, coletiva e brilhante, não tardou: em 13 de maio de 2020, o mesmo Los Angeles Review of Books publicou um texto assinado por Magdalena Edwards, Nádia Gotlib, Lisa Paddock e Carl Rollyson (estes últimos, autores de Susan Sontag: The Making of na Icon (2000) e as mais recentes vítimas da sanha moseriana) com o título direto de “Benjamin’s Moser Pulitzer Prize for Biographyis a Travesty” [O Prêmio Pulitzer de Biografia dado a Benjamin Moser é uma farsa]. Sem meias palavras, qualquer noção de reparação histórica esfacela-se diante de alguém que “repetidamente tem feito uso de seu papel como editor para roubar o crédito de mulheres por seu trabalho”.

Não deixa de ser interessante – ou melhor, perversamente bentrovato – o agudo desprezo de Moser pela figura de Rieff, seu duplo nem tão absconditus assim. Assumindo a definição da postura de Moser nesta biografia como a de “adversário intelectual do seu objeto” (Malcolm de novo), o desamor pela biografada evidenciado por mais de uma resenha do livro não se parece limitar a Susan, abrangendo outras (ou todas?) brilhantes intelectuais que lhe cruzam o caminho.

Cabe aqui o fecho do texto coletivo, que não só pede a revisão justificada do prêmio, como deixa a seguinte advertência: “Mas isto vai muito além de um prêmio literário. Trata-se de duas escritores brilhantes, Clarice Lispector e Susan Sontag, cujo legado está agora nas mãos de um homem com o terrível histórico de roubo e intimidação de suas colegas.”

O fato de a biografia de Moser ter sido lançada por aqui pela mesma editora que publica os livros de Sontag (e também a atual reedição da Clarice, de Moser, traduzida pelo mesmo tradutor da biografia de Sontag, que não tem qualquer culpa nessa história, naturalmente) torna mais difícil separar o joio do trigo. Mas é preciso fazê-lo.

Leiam Clarice e Sontag, sempre.

Mas não Moser.

Notas:

Tudo o que foi dito aqui se baseia nestes textos, cuja leitura me parece urgente:

Protesto coletivo de Edwards, Gotlib, Paddock e Rollyson;

Ensaio de Magdalena Edwards;

Resenha de Benjamin Abdala Junior sobre Clarice;

Resenha de Janet Malcolm sobre a biografia de Sontag.

 

[Fonte: http://www.blogletras.com]

 

 

 

Escribió novelas, cuentos, libros para niños e innumerables crónicas periodísticas.

Clarice Lispector (Chechelnik, Ucrania 10 de diciembre de 1920-Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977) es considerada la gran escritora brasileña de la segunda mitad del siglo XX y que con un estilo definido como un « no-estilo » escribió novelas, cuentos, libros para niños e innumerables crónicas periodísticas.

A los 23 años publicó « Cerca del corazón salvaje », que había escrito a los 19 y por la que recibió el premio Graça Aranha como mejor novela. Ese mismo año se casó con el diplomático Maury Gurgel Valente, a quien conoció mientras estudiaba Derecho, y comenzó una vida familiar acompañándolo por diferentes destinos internacionales en los que continuó su vínculo con la escritura.

Sus publicaciones incluyen los libros de cuentos « Algunos cuentos », « Lazos de familia », « La legión extranjera », las novelas « La pasión según G.H. », « Agua viva » « La lámpara » o « Para no olvidar ».

También se conocieron en Argentina, bajo el título « Queridas mías », las cartas que se escribía con sus hermanas Tania y Elisa entre 1940 y 1957, durante su estadía como periodista en Río de Janeiro hasta Washington, su último destino diplomático.

Con una producción que estableció una intervención única y personal sobre el lenguaje, Lispector fue autora también de crónicas que se difundieron en dos tomos « Revelación de un mundo » y « Descubrimientos », ambos por el sello Adriana Hidalgo, con textos que escribió para el “Jornal do Brasil” entre fines de los años sesenta y comienzos de los setenta.

Florencia Garramuño analiza que Clarice con esa intervención, primero en la lengua y posteriormente en la estructura narrativa, buscaba « expandir las capacidades de la lengua y de la narrativa, narrar hasta lo más nimio e imprevisible, pequeño o banal, iluminando zonas de lo viviente -la audición de un sonido, por ejemplo- y del mundo que habían permanecido invisibilizadas por una forma narrativa más concentrada en acontecimientos, en la inserción de personajes en tramas significativas en un sentido más lineal que descentrado, como son sus narrativas ».

Y señaló que fue esto lo que inspiró a la filósofa feminista Hélène Cixous a hablar de ella como « uno de los mejores ejemplos de lo que llamó ‘escritura femenina’, que no se confunde con la escritura escrita por mujeres -de hecho, Cixous incluye en esta escritura a escritores como Kafka o Genet- sino con una escritura que abandona las tramas rígidas para entregarse a una escritura libidinal abierta al riesgo y al encuentro con la diferencia y la heterogeneidad ».

Garramuño la define casi como « una figura pop » y explica que « tal vez la fascinación contemporánea por su literatura pueda ser vista como síntoma de una insatisfacción de la literatura contemporánea con géneros definidos y estructurados que se concentran en historias individuales; como síntomas de una insatisfacción de esta cultura por las formas individualizantes y estables y un deseo por formas más comunes e impersonales que logren narrar más allá del individuo, la noción de una experiencia ajena y al mismo tiempo íntima a las que el mundo contemporáneo nos confronta ».

Lispector murió en Río de Janeiro el 9 de diciembre de 1977 a los 56 años en la víspera de su cumpleaños, a causa de una cáncer de ovario, dejando una obra que invita a explorar historias en las que se tejen los lazos humanos y la posibilidad de la literatura de narrar nuevos mundos.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

La autora brasileña tendrá este año diversos homenajes en la Argentina que incluirán reediciones, lecturas y nuevas traducciones de sus obras.

Escrito por Emilia Racciatti

Clarice Lispector, una de las escritoras más importantes en lengua portuguesa del siglo XX y de las más leídas en la Argentina, tendrá a lo largo de todo el 2020, en el que se cumplen 100 años de su nacimiento, diversos homenajes que incluirán reediciones, lecturas y nuevas traducciones de sus obras.

La primera de estas publicaciones es « Felicidad clandestina » y fue lanzada, poco antes de que se instaure la cuarentena, por Ediciones Corregidor, con la traducción de Marcelo Cohen.

Todavía no se sabe exactamente como se replanificará el esquema de nuevos títulos a raíz de las restricciones impuestas por el coronavirus, pero Fernanda Pampín, una de las responsables del sello, adelanta a Télam cuáles serán los textos que se sumarán en los próximos meses: « Cerca del corazón salvaje », que será traducido por Florencia Garramuño; « La pasión según G.H. », que estará a cargo de Gonzalo Aguilar; « Agua viva », por Mario Cámara; y el libro de cuentos « Lazos de familia », que será traducido por Luz Horne.

Además, los trabajos ya publicados serán relanzados por el mismo sello en un nuevo formato de la colección rediseñado por Ezequiel Cafaro que ya cuenta con una nueva edición de « Un soplo de vida », su novela póstuma.

Lispector, representante de la literatura latinoamericana que sigue siendo leída en todo el mundo, tiene numerosos y fieles lectores en Argentina, donde fue publicada por editoriales como Corregidor, Cuenco de Plata y Adriana Hidalgo, y tiene su homenaje cada diciembre cuando se realiza « La hora de Clarice », en un evento que Pampín describe como « una reunión de lectores, una cofradía afortunadamente cada vez menos secreta », que es « casi un rito ».

Se trata de un acontecimiento que se realiza como emulación del Bloomsday, un evento que se celebra en honor a Leopold Bloom, personaje principal de la novela « Ulises » de James Joyce, todos los 16 de junio por las calles de Dublín, y que en la Argentina tuvo su correlato desde 2013 en el Museo del Libro y de la Lengua, con una actividad que forma parte de un conjunto de propuestas gratuitas que retoman los ejes del universo de Lispector.

« La hora de Clarice », que comenzó a celebrarse el 10 de diciembre de 2011 en todo el mundo para conmemorar su nacimiento (10 de diciembre de 1920) y su muerte (9 de diciembre de 1977) será, según la editora, « un mega evento », en la medida en que la lucha contra el coronavirus permita para ese entonces retomar las actividades públicas, lo mismo que la participación en la Feria de Editores prevista originalmente para agosto y hoy en suspenso por el avance de la pandemia.

Nacida en Ucrania hace 100 años, la autora vivió desde 1922 en Brasil, adonde se trasladó su familia y forjó un vínculo intenso y profuso con la lectura y la escritura desde el que dejó una huella que se sigue expandiendo en la literatura con un lenguaje poético e innovador.

Para Pampín, Lispector es « una autora versátil, cronista, novelista y cuentista que expresó sus preocupaciones filosóficas y cotidianas (casi obsesiones) recurrentemente en diferentes géneros, según las necesidades de su escritura, casi como un ejercicio, pero su obra se resiste una y otra vez a ser clasificada. Así escribió sobre el amor, la muerte, los límites de la vida, el placer, el ser mujer, la escritura misma ».

Gonzalo Aguilar, traductor y estudioso de sus ficciones, prefiere decir que su legado es « singular antes que inclasificable », ya que su obra -salvo ´Agua viva’- « revela maestría en cada uno de los géneros que encaró », y asevera que « todavía falta investigar más a fondo las relaciones que puede tener con otras trayectorias de escritoras como la mexicana Elena Garro o la argentinas Sara Gallardo y Silvina Ocampo, no para decir que son iguales sino para ver las opciones que tomaron como escritoras en una literatura dominada por los hombres ».

De todas maneras, para el traductor de « La pasión según G.H. », fue su primera novela -« Cerca del corazón salvaje »- la que « la hizo inclasificable para una literatura como la brasileña, tan atrapada en el naturalismo, el paisaje y la preocupación por lo nacional. Eso hizo que el estigma absurdo de extranjera la haya acompañado durante toda su vida ».

¿Cómo ingresar en el universo de Lispector? Aguilar apunta que « su obra tiene múltiples entradas y todas conducen al mismo núcleo: es revelador leer su primera novela y su último libro de cuentos -« La bella y la bestia »- y ver los núcleos que perduran a lo largo de toda su obra: el deseo de las mujeres, la exterioridad de lo íntimo, la crítica del patriarcado, las diferentes formas de la precariedad, la experimentación narrativa ».

Si bien dice que « puede entrarse por cualquier puerta al mundo Clarice », si le piden un título, recomienda « La hora de la estrella », la misma novela que sugiere Pampín, quien sostiene que « puede considerarse como una revisión personal y retrospectiva de toda su producción ».

Para la editora, en esta última novela escrita por Lispector « se evidencian tanto preocupaciones filosóficas como aquellas del orden de la representación pero a su vez responde a preguntas sobre la tradición brasileña y el campo intelectual y revela sus inquietudes en torno a lo social », y destaca que « aunque su escritura continúa siendo difícil (e inútil) de encasillar, es una novela tan leída porque condensa en ella toda Clarice ».

Florencia Garramuño, una de las investigadoras que más indagó y analizó su producción, explica que en sus primeras novelas ya hay « una intervención muy clara en el plano de la lengua, una intervención lingüística bastante radical », lo que da cuenta de una escritura muy particular, « no solo por el modo en que organiza sus tramas y construye los personajes ».

En ese sentido, cita una carta dirigida a su editor en Francia en la que se quejaba porque la traducción al francés de « Cerca del corazón salvaje » transformaba su obra en otra.

« Admito, si usted lo quiere, que las frases no reflejan la manera habitual de hablar, pero le aseguro que en portugués sería igual: soy yo quien ha tomado la libertad de estilo, a la que se tiene el derecho de criticar, pero no de impedir. Si en portugués he escrito así, no veo la razón para que en francés el libro se convierta en otra obra », planteaba la autora en la carta que Garramuño encontró en el archivo de Clarice Lispector en Río de Janeiro.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

Si una cosa no farà la literatura, és canviar el món.

L’escriptor Philip Roth

Escrit per Roser Casamayor

L’altre dia vaig llegir un article d’Eudald Espluga publicat fa un parell d’anys sobre per què ens agraden els escriptors masclistes. Però de fet l’article acaba responent per què ho són, no per què ens agraden. Diu que la tragèdia de la virilitat ferida per la desconstrucció del privilegi propi els ofereix a segons quins escriptors una sortida dramàtica i victimista en la literatura; també que són portadors d’una espècie de “misogínia feminista” (això ho diu Despentes de Houellebecq), que en el fons des d’aquest menyspreu hi ha una celebració del sexe femení. Perdoneu, però a mi això últim no em cola. Sobretot, que l’article acabi dient que existeixi aquest tipus de literatura fa que ens preguntem el perquè de tot plegat. I que això ja de per si és bo.

Sincerament, crec que tot plegat té més a veure simplement amb el primer punt que detectava l’article. Jo no afirmaré rotundament que els protagonistes mascles de Roth, Foster Wallace o Houellebecq siguin misògins, però sí masclistes. Molt masclistes. D’un masclisme ranci, autoinculpador i profundament narcisista. Crec que aquí tenim la clau de volta de tot plegat: la culpabilitat i el narcisisme. Per què llegim aquests autors, doncs?

Fem un exercici de sinceritat, va: en el fons, no ens enamoren els homes conscients, intel·ligents i que reconeixen amb culpabilitat el masclisme que professen? No ens fa llàstima, dones del segle XXI (però que ens hem socialitzat entenent que havíem de ser comprensives, generoses, amables, servicials), aquell pobre mascle al llit, desemparat i masclista? No ens traiem el vestit de superheroïnes que ens havíem posat, de dones fortes i apoderades, per fer-li una moixaina? (En cap cas no estic parlant de situacions de violència, vull que quedi MOLT CLAR). Doncs què ens estranya que fem el mateix amb els llibres d’aquests grans autors? Perquè aquí discrepo clarament amb l’article que us he citat abans: si bé és cert que hi ha autoparòdia i ironia, això no impedeix que no hi hagi un masclisme latent molt fort en aquestes obres. La consciència no esborra el crim.

Així que, acceptem-ho, quan llegim Roth o Houellebecq o Foster Wallace ens traiem la disfressa (o era la pell?) i acceptem que el protagonista sigui un gran imbècil, i que digui coses com:  

“―No ho sé, potser és veritat, dec ser una mena de masclista. En realitat, mai no m’he convençut que sigui una bona idea que les dones puguin votar, fer els mateixos estudis que els homes, accedir a les mateixes professions, etc. En fi, ens hi hem acostumat, però, en el fons, és una bona idea?” (també de Submissió).

O:

“La mitad de las mujeres… Es una tipología más común de lo que parece entre las chicas con estudios de por aquí. No quieras saber qué clase de festival era ni por qué estábamos allí los tres, créeme. Agarraré el toro político por los cuernos y confesaré que la clasifiqué como objetivo de una noche, y que mi interés por ella se debía por completo al hecho de que era guapa. Sexualmente atractiva, sexy. […] qué aprovechado se siente uno cuando es tan fácil conseguir que este tipo de mujeres te considere un alma caritativa” (d’Entrevistas breves con Hombres repulsivos, de Foster Wallace).

No ho sé, a mi m’agraden aquests autors. M’agraden pel seu estil excessiu, pel domini del llenguatge excepcional, per l’autoparòdia profundament intel·ligent, per l’esgotament del llenguatge per neurosi, perquè estructuren les seves obres de manera que cada frase acabi posant la pedra exacta al lloc exacte perquè es construeixi un palauet (masclista, però un puto palauet, acceptem-ho!). També m’agrada que facin visibles estructures que sembla que tinguem superades, però que en el fons ens tornen a un lloc confortable, una espècie de zona de confort de merda (injusta, incòmoda, contra la qual lluitem, però que no deixa de ser de confort, siguem sinceres!). I també perquè escriuen coses com “També vostè necessita que li facin veure l’infantilisme que hi ha en el fet d’aparellar-se? I tant, que és infantil. La vida de família ho és, avui dia més que mai, quan cobra sentit gràcies als infants. La vida de parella i la vida de família fan treure tot el que hi ha d’infantil en tothom que en forma part” (L’animal moribund, de Philip Roth).

I no em fa res reconèixer-ho. Ho reconec, ho reconec, ho reconec: Roth s’abaixa els pantalons davant meu i accepto que els seus personatges siguin uns cabrons, uns infantils i uns narcisistes. I què hi farem? Ens flagel·larem perquè ens agradin aquests autors? Perquè ens resultin provocadors, n’admirem el domini lingüístic, ens facin sentir còmodes i incòmodes alhora i ens facin riure?

Em sembla que simplement hem de seguir lluitant perquè el punt de retorn i comoditat no sigui més aquest. Però la lluita es fa als carrers, senyores, no en els llibres de ficció: si una cosa no farà la literatura, és canviar el món. Així que estiguem aguait per detectar totes les formes de violència masclista que tenim pel nostre voltant diàriament, exigim als nostres polítics que estiguin a l’altura del moment històric, sortim al carrer quan toqui, però sobretot no ens culpabilitzem també nosaltres, que no cal crear més monstres. I llegim, sobretot: llegim Woolf, Despentes, Churchill, Srbljanovic i Liddell; llegim Rodoreda, Català, Solà i Marçal; llegim Lispector, Pizarnik, Plath i Dickinson; i llegim també les germanes Brönte, llegim-ho tot, i gaudim-ho, i sapiguem què estem fent, i siguem felices en temps de confinament.

[Font: http://www.nuvol.com]

« Olhares da Educação », com 14 metros de altura por 26 de comprimento, retrata Paulo Freire, Clarice Lispector e Darcy Ribeiro

O artista paulista Eduardo Kobra trabalha em seu maior mural em território gaúcho: « Olhares da Educação »

Escrito por LUIZA PIFFERO

A fachada da Universidade do Vale do Taquari (Univates), em Lajeado, parece um canteiro de obras, mas é um ateliê a céu aberto. Ali o artista paulista Eduardo Kobra trabalha, com dois assistentes, em seu maior mural em território gaúcho: Olhares da Educação, com 14 metros de altura por 26 de comprimento. 

Vestindo um cinto de segurança que prende seus ombros e pernas a uma plataforma elevatória, ele trabalha suspenso a alguns metros do chão e, com o celular na mão direita e o spray na mão esquerda, dá os últimos retoques na enorme narina direita de Clarice Lispector. De um lado, um assistente finaliza o rosto igualmente imenso de Darcy Ribeiro, do outro, está Paulo Freire, aguardando mais camadas de tinta. 

— Fiz dez versões até chegar neste desenho, juntando as três figuras. Os olhos dos três foram alinhados e pintados em preto e branco para criar uma harmonia com as cores do edifício. Como é um close, o olhar é muito importante— diz o artista.

Quando os alunos da Univates retornarem às aulas, em 13 de fevereiro, serão recepcionados pelo trio de personalidades — pintado em cores vivas na fachada do prédio 1 do campus. Foi uma encomenda da instituição em comemoração dos seus 50 anos. A expectativa é de que o trabalho, assinado por um dos muralistas mais famosos do mundo, seja terminado no sábado e transforme-se em ponto turístico da região. Na manhã desta quinta-feira (23), o trabalho estava 60% pronto. Faltava o acabamento, justamente a parte mais delicada. Mesmo assim, já atraía visitantes:

— No fim da tarde, enche de gente que vem aqui só para ver e fazer selfies — conta Kobra, que está com os braços e o celular salpicados de tinta. — Essa aqui não sai nem tomando banho, é esmalte sintético — explica.

Kobra está em Lajeado desde sábado (18), mas dois integrantes da equipe já estavam na cidade cuidando dos primeiros preparativos. Há uma semana, o trio cumpre uma puxada rotina de trabalho, das 8h30min às 20h, com intervalos quando o sol fica muito forte ou a chuva resolve aparecer. No pior dia, o termômetro do campus chegou a marcar 44ºC. 

— Aqui é mais quente do que nos Emirados Árabes — diz o artista, que acaba de passar 40 dias em Abu Dahbi. — Mas meu trabalho está sujeito a isso, mesmo. 

Na verdade, a obra começou meses antes, com a pesquisa sobre as personalidades e rascunhos. No local, primeiro foi desenhada uma grade com números que auxiliam o artista a pintar nas proporções corretas, depois o artista se dedicou à luz e à sombra e, por fim, passou as camadas de cor. Agora trabalha na finalização.

— Pintar leva em torno de 10 a 15 dias, mas é a parte rápida do trabalho. Tem a criação e tem muita coisa burocrática envolvida, como aluguel de máquinas, pedimos permissão para usar todas as imagens, o que envolve advogados. A coisa toda pode levar seis meses — diz o artista. 

Olhares da Educação é o terceiro trabalho de Kobra em território gaúcho. O primeiro foi Muro da Memória, realizado em 2010 nos fundos da Biblioteca Pública Municipal Henrique Bastide, em Santa Maria. A obra mostra um panorama histórico da cidade, mas sofreu tantas rachaduras que o próprio artista não sabe se ainda existe. O segundo foi um retrato do poeta Mario Quintana pintado há um ano no Colégio Farroupilha, no bairro Três Figueiras, em Porto Alegre, com 14 x 14 metros. 

Com mais de 500 murais pintados nos cinco continentes, Kobra conta que só no ano passado recebeu convites para pintar em 40 países (aceitou 10 deles). Em 2018, passou uma temporada em Nova York, onde pintou 19 murais e foi eleito uma das personalidades do ano na cidade pela revista Time Out. 

— Trabalho desde os 12 ou 13 anos, mas nunca imaginei que pudesse ter esse alcance global. Pintei no Japão, nos Emirados Árabes, Áustria, Noruega, Polônia…

« Olhares da Educação » é o terceiro trabalho de Kobra em território gaúcho.

Conhecido por retratar personalidades como David Bowie, Nelson Mandela, Anne Frank e outros, o artista fez questão de escolher nomes ligados à educação para o trabalho em Lajeado. Um dos nomes, Paulo Freire, foi chamado de « energúmeno » pelo presidente Jair Bolsonaro no mês passado. 

— O Paulo Freire ajudou milhares de pessoas a deixar o analfabetismo. É um fato e nada pode apagar isso — diz o artista, que escolheu as personalidades junto com a Univates. — Muitas outras pessoas poderiam ser retratadas. Por que essas? É simbólico. São pessoas que lutaram pela educação. Todos os murais que eu faço são portais para que as novas gerações passem a buscar conhecer essas pessoas — acrescenta. 

Referindo-se à atitude do governo com relação a artistas, afirma que não sente tanta diferença:

— Venho da periferia. Mudou pouca coisa do lugar onde eu nasci para hoje. Continuo vendo a história se repetir, artistas que passam por dificuldades. A arte precisa de apoio, de incentivo.

O Mural

  • Duas semanas de trabalho in loco;
  • 14 metros de altura por 26 de comprimentos;
  • cerca de 150 latas de tinta acrílica;
  • cerca de 30 galões de esmalte sintético.

[Fotos: Omar Freitas / Agencia RBS – fonte: gauchazh.clicrbs.com.br]

A delegação do Instituto Camões na cidade de Praga regista um interesse cada vez maior. Tem neste momento 140 alunos com idades dos 17 aos 70 anos

Professores do Instituto Camões na República Checa

Escrito por Maria João Costa

As prateleiras da biblioteca da delegação do Instituto Camões na cidade de Praga têm livros de autores como José Saramago, Ruben A., José Luis Peixoto e Gonçalo M. Tavares mas também os brasileiros Jorge Amado ou Clarice Lispector. É aqui, entre os escritores, os melhores guardiões da língua de Camões, que é notado um cada vez maior interesse pela aprendizagem do português.

Quem nos recebe são cinco dos seis professores que aqui trabalham. Dois deles são portugueses, a Sofia Sousa e o Sérgio Oliveira, as outras três são checas que falam fluentemente português.

Stepanka Hulakova é uma dessas seis professoras, e explica-nos que a delegação do Instituto Camões funciona nas instalações da Faculdade de Letras de Praga e tem registado cada vez maior procura. Porquê? Stephanka apressa-se a responder: “Portugal está na moda. Notamos essa tendência, as pessoas viajam cada vez mais e tenho estudantes que já compraram ou vão comprar casa nos Açores ou no Algarve, e querem aprender a língua para viver em Portugal.”

Razões familiares também as há, mas isso Stepanka explicará mais à frente. Entretanto, diz-nos que têm um total de 140 alunos. Entre esses há também uma “minoria” que são portugueses que procuram o Camões em Praga para aprender a língua checa.

São sobretudo, “estudantes da licenciatura de medicina aqui em Praga”, refere esta professora, que explica que os cursos livres juntam alunos de idades muito diferentes. “A aluna mais nova tem 17 anos e a mais velha 70”, diz Stepanka Hulakova, que logo de seguida acrescenta que “a senhora mais velha tem uma filha casada com um português e quer falar com o genro”, por isso anda a aprender português. “Há motivações diversas”, admite com um sorriso esta checa que fala português sem enganos.

Tudo é incentivo a aprender a língua de Camões e na República Checa aprende-se português em várias atividades promovidas a cada semestre pelo Instituto Camões. Não é só nas aulas. Têm uma “escolinha” para os mais novos onde desenvolvem atividades como teatro, mas organizam também para os mais velhos torneiros de, imagine-se, “voleibol de praia”, sim, “praia” confirma Stepanka na cidade de Praga banhada pelo rio Moldava.

Renascença está em Praga a convite do Festival Terras Sem Sombra, que este ano tem como país convidado a República Checa e começa no próximo dia 18 de janeiro na Vidigueira.

[Foto da autora – fonte: rr.sapo.pt]

Certificado en línea | Del 2 de marzo de 2020 al 1 de noviembre de 2020

Coordina Iván García

Tutores: Gabriel Bernal Granados (México), Gustavo Sorá (Argentina), Álvaro Faleiros (Brasil/Chile), Mario Cámara (Argentina), Gonzalo Aguilar (Argentina), Rodolfo Mata (México), Regina Crespo (Brasil/México), Idalia Morejón Arnaiz (Cuba/Brasil), Teresa Arijón (Argentina), Bárbara Belloc (Argentina).

Este certificado de traducción se propone atender un campo específico: la traducción literaria del portugués al español. La complejidad o riqueza de este campo, a menudo soslayada, se irá revelando en ocho módulos impartidos por algunos de los más destacados especialistas de México, Argentina, Cuba y Brasil. 

Creemos que esta reunión de estudiantes y tutores comenzará a cubrir una inquietud recurrente entre hispanohablantes, ya que no abundan programas que se ocupen de este tema en concreto y de manera detenida. 

Más que un programa saturado de manuales, herramientas teóricas y postulados lingüísticos, nos importa tomar las teorías, los esquemas, la historia y reflexiones vívidas de los propios traductores como alimento necesario para estimular nuestra propia actividad práctica y reflexiva. Si bien estamos seguros de que la traducción se aprende sobre todo traduciendo y leyendo diariamente lo mejor que se haya producido en la lengua de llegada, de ninguna forma la reflexión teórica puede quedar en segundo plano, pues nos señala la importancia de algunas problemáticas ya revisadas, nos acerca contrapuntos, nos anima permanentemente a reconsiderar y nos incita a la discusión con mejores armas.

A grandes rasgos, el programa se divide en tres momentos. En el primero, Gabriel Bernal Granados –excelente traductor del inglés, especialmente de Guy Davenport– hará una introducción a algunas teorías de la traducción literaria y a algunos de los más notables ejemplos de traducción al español. Inmediatamente después, Gustavo Sorá, quien es seguramente el mayor experto en historia de la traducción de autores brasileños en Hispanoamérica, nos acercará justamente a este campo, con el fin de que el estudiante conozca los antecedentes y sepa qué terreno pisa como traductor contemporáneo. Por último, Álvaro Faleiros –profesor de traducción en el posgrado de la Universidad de São Paulo– abordará la traducción literaria en Brasil, donde se han producido algunas de las más novedosas teorías desde el siglo pasado hasta la fecha.

En un segundo momento, Bárbara Belloc y Teresa Arijón –dos poetas y traductoras con una larga experiencia editorial– desarrollarán un módulo en torno a la traducción de poesía desde la óptica del poeta-traductor. Enseguida, Rodolfo Mata y Regina Crespo –dos destacados académicos, poetas y traductores– abordarán los problemas generales de la traducción del portugués al español, algo que han trabajado en distintos momentos y desde distintos ángulos, lo que los hace idóneos para un módulo tan importante. 

Por último, se distingue un tercer momento con un módulo sobre la traducción desde el concretismo, que impartirá Gonzalo Aguilar (pionero en el estudio de esta área); otro sobre la traducción de ensayo (impartido por Mario Cámara, que repasará la tradición ensayística de Brasil y las dificultades específicas que presenta la traducción de este género) y, finalmente, uno sobre traducción de narrativa, que conducirá Idalia Morejón Arnáiz, una destacada profesora, editora y escritora cubana de la Universidad de São Paulo. 

Con estos módulos, esperamos cubrir el carácter multifacético de la traducción literaria del portugués al español. Además, nos ha parecido muy conveniente invitar traductores de distintos campos y con un carácter igualmente multifacético. Hay poetas, sociólogos, académicos literarios, editores, teóricos, escritores, etcétera. Es muy significativo que se haya podido reunir aquí a muchos de los principales protagonistas de este campo en Latinoamérica.

Hemos intentado alternar la carga teórica y práctica, de manera que ambas se alimenten recíprocamente, tal como sucede en el trabajo cotidiano del traductor.

Programa

2 al 8 de marzo

Introducción 

9 de marzo al 5 de abril 

Módulo 1. Una introducción a la traducción literaria 

Por Gabriel Bernal Granados

A lo largo de este curso, el estudiante tendrá oportunidad de conocer en detalle –y contrastar– algunas interesantes teorías sobre el fenómeno de la traducción literaria. Ensayos de Walter Benjamin (el famoso prólogo a su traducción de Las flores del mal de Baudelaire) y Octavio Paz (su estudio preliminar a sus traducciones de poemas de Mallarmé, Apollinaire y William Carlos Williams) contribuirán a crear un marco teórico para adentrarse en el campo de la traducción. Además, se propondrán para la lectura ejemplos contrastados de traductores y escritores célebres como Julio Cortázar (traductor de los cuentos completos de Edgar Allan Poe y de la novela Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, que pueden ser considerados clásicos de nuestro idioma) o la impecable traducción del “Cementerio marino”, de Paul Valéry, realizada por el poeta cubano Eugenio Florit. Otro autor al que se hará constante referencia a lo largo del curso será el pensador europeo George Steiner, que dedicó un importante estudio a la traducción en la cultura occidental: Después de Babel. Aspectos del lenguaje y la traducción.

Semana de receso: 6 al 12 de abril

13 de abril al 10 de mayo

Módulo 2. La traducción de autores brasileños en Hispanoamérica. Experiencias históricas y dilemas sociológicos 

Por Gustavo Sorá

Este módulo amplifica los conocimientos logrados sobre la traducción de autores brasileños al castellano, desde inicios del siglo XX hasta el presente. En efecto, la lengua de Cervantes es a la que con mayor frecuencia se han traducido libros de autores luso-americanos. Sin embargo, este hecho ha sido frecuentemente denegado por los historiadores, por el sentido común de los intelectuales, tanto hispanoamericanos como brasileños. Detrás de ese signo, que como fortaleza ha resistido su revelación, se puede hallar un sinfín de sucesos, relaciones y enigmas que componen un verdadero laboratorio para la sociología histórica de la traducción, perspectiva analítica sobre la que va a girar la enseñanza de este módulo.

11 de mayo al 7 de junio

Módulo 3. Abordagens da tradução literária no Brasil 

Por Álvaro Faleiros 

Origens românticas e a tradução como emulação

O modernismo e a tradução como forma

Haroldo de Campos, transcriação e plagiotropia

Augusto de Campos, intradução

Ana Cristina Cesar, intertextualidades em jogo

Abordagens textuais da tradução

Tradução, relação, desconstrução

Tradução e antropofagia

8 de junio al 5 de julio

Módulo 4. Poesía y traducción 

Por Teresa Arijón y Bárbara Belloc 

¿Qué implica escribir un poema? ¿Qué implica traducir un poema? 

Traducción como reescritura / Traducción como escritura original

Teoría y práctica de la traducción de poesía 

Herramientas: lectura, análisis, lexicón, invención, “filosofía de la expresión”

Traductores poetas versus traductores académicos

Conceptos esenciales y accidentales en relación con la traducción de poesía

Modos de leer. Traducción y contexto cultural

Contaminación, hibridación, mutación: teoría, crítica, escritura

6 de julio al 2 de agosto

Módulo 5. Problemas generales de la traducción literaria del portugués al español 

Por Rodolfo Mata y Regina Crespo 

La proximidad lingüística del portugués con el español plantea problemas peculiares en el campo de la traducción literaria. “Última flor do Lácio, inculta e bela…”, como inicia el famoso soneto “Língua portuguesa” del poeta parnasiano brasileño Olavo Bilac, el grado de evolución mayor del portugués, en algunos aspectos gramaticales, y la conservación, por otra parte, de formas arcaicas a diversos niveles, conduce a engañosas semejanzas que pueden percibirse en fenómenos como la existencia equívoca del portuñol, muy palpable en el mundo del espectáculo, pero también presente de forma menos efímera a manera de lengua franca, en regiones como la frontera de Brasil con Uruguay. El portuñol incluso ha llegado a ser ennoblecido literaria y experimentalmente por algunos escritores como el brasileño Wilson Bueno o el uruguayo radicado en México Saúl Ibargoyen. 

Otro fenómeno es la existencia de los llamados falsos amigos: aquellas palabras que por su semejanza ortográfica o fónica parecen a primera vista fáciles de entender, traducir o interpretar, pero que de hecho esconden peligrosas trampas de sentido para el lector o traductor. Entre lenguas tan cercanas (el español es la lengua más cercana al portugués), la intraducibilidad, en su sentido estricto de imposibilidad total de trasladar un texto literario de una a otra, parecería un fenómeno inexistente y no lo es. El presente módulo aborda estos y otros problemas de la traducción del portugués al español y tratará de mostrar cómo la reflexión teórica en torno a ellos puede tener efectos positivos en la formulación de estrategias prácticas de traducción.

Semana de receso: 3 al 9 de agosto

10 de agosto al 6 de septiembre

Módulo 6. Poesía concreta brasileña: una teoría de la traducción antropofágica

Por Gonzalo Aguilar 

En los años cincuenta aparece en Brasil el movimiento de poesía concreta. El grupo Noigandres, formado por Décio Pignatari, Augusto y Haroldo de Campos, le dieron un lugar de privilegio a la traducción de poesía. De hecho, el nombre del grupo, Noigandres, viene de una palabra en idioma provenzal que ocasionó grandes dificultades a los eruditos y al poeta Ezra Pound, quien incluyó una anécdota al respecto en sus Cantos.

Desde entonces, los poetas concretos han utilizado las traducciones para hacer operaciones estratégicas y poner en funcionamiento su programa de vanguardia: James Joyce, Stéphane Mallarmé, E. E. Cummings y el propio Ezra Pound fueron trasladados al portugués con textos teóricos que dieron cuenta de un verdadero laboratorio de traducción grupal. Para dar cuenta de esta tarea, Haroldo de Campos (1929-2003) creó el concepto de transcreación y llevó la idea de traducción a una teoría de la cultura, inspirado en Pound, Walter Benjamin y Oswald de Andrade. En su ensayo “De la razón antropofágica” extendió su reflexión sobre la transcreación a toda la literatura latinoamericana. La voracidad traductora de Haroldo de Campos lo ha llevado en los últimos años de su vida a traducir partes de la Biblia, la Ilíada y poemas del náhuatl.

Augusto de Campos (1931) ha estado traduciendo desde sus comienzos hasta la actualidad. En 2019 editó libros con nuevas traducciones de Arthur Rimbaud, Sylvia Plath y otros. No solo ha encarado una “poética da recusa” (poética del rechazo), inspirado en Paul Valéry, sino que ha inventado nuevas dimensiones de la traducción como las intraducciones que combinan versiones con tratamientos visuales de la palabra y de la página. En la misma línea, puede pensarse la triducción (tres versos para cada uno del original), invención de Décio Pignatari (1927-2012) para una versión de La siesta del fauno de Mallarmé.

En este módulo estudiaremos la teoría de la traducción de Haroldo de Campos y diversos ejemplos de traducción que han hecho los poetas concretos a lo largo de su trayectoria.

7 de septiembre al 4 de octubre

Módulo 7. Traducción de ensayo 

Por Mario Cámara 

El módulo de traducción de ensayo se propone un doble objetivo. El primero tiene que ver con trazar un recorrido por la rica tradición ensayística de la cultura brasileña. En este sentido leeremos ensayos de los principales referentes del modernismo brasileño, Oswald de Andrade y Mario de Andrade; abordaremos piezas fundamentales del ensayismo de interpretación nacional como los producidos por Gilberto Freyre y Sergio Buarque de Holanda, y, como cierre, estudiaremos textos ensayísticos producidos por escritores y artistas, tales como Silviano Santiago, Paulo Leminski, Lygia Clark, Lina Bo Bardi, entre otros. El segundo objetivo consistirá en pensar, desde la perspectiva de la traducción, en las dificultades que nos presenta el género, en una posible tipología, en la terminología específica que despliega, en la adaptación bibliográfica que debemos realizar, en los modos de traducir las citas, en los aspectos formales y las diferencias entre el portugués y el castellano. 

5 de octubre al 1 de noviembre

Módulo 8. Traducción de narrativa 

Por Idalia Morejón Arnaiz

Nos proponemos realizar prácticas de traducción literaria del portugués al español, a partir del análisis de obras canónicas y del presente de la literatura brasileña. Algunos de los autores seleccionados son Graciliano Ramos, João Guimarães Rosa, Clarice Lispector, Bernardo Carvalho e Juliano Garcia Pesanha.

Modalidad: en línea.

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Inscripción:
1. Llenar y enviar la solicitud de inscripción disponible aquí. El instituto confirmará la recepción, y enviará la información necesaria para el depósito.
2. Cubrir el pago respectivo.
3. Enviar comprobante del depósito al correo administracion@17edu.org
El cupo es limitado. Sólo aseguraremos el lugar hasta que el interesado envíe copia del comprobante del donativo de inscripción.

MÉXICO Y LATINOAMÉRICA 

Pago total
$14,200 (aprox $751USD)Reducciones

NORTEAMÉRICA

Pago total
$ 1,200 USDReducciones

EUROPA

Pago total
980 €Reducciones

* Todos los pagos son deducibles de impuestos.

* Estudiantes, maestros y personas de la tercera edad deberán enviar copiar de su credencial vigente.

* El recargo para pagos mensuales extemporáneos será del 10%.

Reducciones*:
20% al cubrir el pago total en una sola exhibición (excepto en cursos de 4 semanas).
50% a estudiantes inscritos, tutores y egresados del Posgrado en Teoría Crítica de 17.

*Las reducciones no son acumulables, y aplican sólo sobre la cuota para público en general.

Formas de pago:
Transferencia o depósito bancario (residentes en México)*
Tarjeta de crédito o débito a través del sistema PayPal (residentes en México y el extranjero)
Tarjeta de crédito o débito en las oficinas del instituto de lunes a viernes de 10:00 a 15:00 horas, previa cita (residentes en la Ciudad de México)**

* La información para realizar el depósito será proporcionada en la respuesta a la solicitud de inscripción.
** Esta opción puede tomarse con cargo a 12 meses sin intereses con tarjetas del crédito BANAMEX.

Términos y condiciones

[Fuente: http://www.17edu.org]