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Paranaländer reseña el libro «Narcótics» (2018, Twisted Spoon Press), del escritor multifacético Stanislaw Ignacy Witkiewicz (1885-1939), escritor, filósofo, pintor y fotógrafo polaco. En esta obra, Witkiewicz desarrolla su experiencia con el consumo de drogas y los efectos de estas en su producción artística.

Stanislaw Ignacy Witkiewicz (Varsovia 1885-Jeziory 1939), conocido también como Witkacy, a lo largo de sus 54 años escribió novelas, obras de teatro, ensayos filosóficos, pintó retratos, sacó fotos, filmó un cortometraje, viajó con Malinowski a Ceilán y Nueva Guinea…No fue reconocido durante su vida, consideradas ridículas sus obras, tratado como loco, tampoco durante el largo régimen comunista hasta que Kantor lo puso de nuevo en escena en 1956. Entonces el régimen quiso congraciarse y perpetró su inhumación fallida en un ejercicio de bluff grotesco.

Hoy les presentamos una obra originalmente de 1930 reeditada en inglés, “Narcóticos” (2018 Twisted Spoon Press). Son escritos sobre sus experiencias con drogas, a las cuales nunca fue adicto (salvo a la nicotina y el alcohol), supervisados por amigos médicos, para analizar -como lo hicieran también Ernst Jünger o Huxley- los efectos que cada una de las drogas (peyote, ecodal, harmina, cocaína, éter, morfina) tenían sobre su cuerpo y su producción artística. Muchos retratos al pastel -que pintó en su empresa de retratos fundada en 1925 exclusivamente por motivos económicos- tienen indicaciones de la droga que usó para pintarlas. Algunas en combinación con alcohol.

“Demasiado cansado para seguir anotando mis visiones”: la esposa de Witkacy, Jadwiga, conocida como Nina (1893-1968), registró inicialmente las visiones que estaba dictando a medida que se le ocurrían. El punto donde ella se detiene y él mismo comienza a grabarlos es más evidente en el manuscrito sin editar, pero parece ser alrededor de la medianoche. Uno de los antepasados ​​de su esposa sería Zygmunt Unrug (1676-1732), un noble polaco que se desempeñó como chambelán real y embajador en el Reino de Prusia, y luego fue acusado de blasfemia. El apellido de soltera de la esposa de Witkacy era Jadwiga Unrug; se casaron el 30 de mayo de 1923.

“Quería comenzar esta “pequeña obra” de una vez por todas, para justificarme a mí mismo mi propia existencia. ¿No es esta la raíz de toda la «creatividad»?”

“He tomado cocaína sobrio solo dos veces en mi vida, e inmediatamente intenté ahogar la sustancia desagradable en la bebida. Otras ocasiones para tomar esta droga (que nunca he ocultado, firmando dibujos ejecutados bajo su influencia con “Co”) fueron siempre en conjunción con poderosas juergas à la manière rusa. Nunca he sido un adicto a la morfina, a la que tuve extraña reacción (una vez tuve una inyección mínima y apenas escapé con vida). Tampoco he sido un adicto al éter, como resultado de una desconfianza fundamental en el éter, que no me ha impedido probarlo varias veces, inhalándolo después de beber vodka. Los dibujos, por supuesto, eran bastante interesantes, y la sensación de la desaparición del mundo y del cuerpo y luego del «aislamiento metafísico en un vasto páramo» fue divertido, pero de alguna manera nunca hizo mucho por mí”.

“Una cosa más: podría imaginarse que estoy escribiendo este libro como una forma de autopromoción. Al contrario, algunos de los contenidos de este libro solo mancharán mi reputación. Su principal objetivo es salvar a las generaciones futuras de los dos más monstruosos estupefacientes, el tabaco y el alcohol”.

“Los narcóticos «blancos» de grado superior son tomados por la élite de la humanidad -esta es la aristocracia del narcotismo- y por lo tanto no son tan siniestros como los intoxicantes democráticos, grises, mucho más peligrosos que todos pueden consumir con impunidad”.

“Mi método es puramente psicológico. Mi intención es llamar la atención sobre las repercusiones mentales de estos venenos, cuyos efectos cualquier novato puede observar germinar mucho antes de que se consuma por completo. No voy a romper algunos huevos (de gallina) ante sus ojos y arrojarlos en alcohol puro para mostrar cómo las claras se coagulan en contacto con el «líquido transparente» (como recuerdo que el príncipe Giedroyć lo demostró una vez). No mostraré diapositivas de los pulmones llenos de hollín y el corazón distendido de un fumador, ni el hígado marchito de un bebedor, ni el estómago de un adicto a la cocaína, reducido al tamaño de un puño de niño”.

“Espero mostrarte los pequeños cambios mentales que finalmente llevan a una personalidad a volverse completamente alterada, espiritualmente desfigurada, desprovista de Geist (la palabra polaca para «espíritu», duch, no transmite la gama del Geist alemán y el esprit francés: habilidad, chispa, destello, impulso, etc.), poder creativo y un esfuerzo hacia lo Desconocido, que requiere coraje y una actitud despreocupada que son sistemáticamente pulverizados por una odiosa adicción”.

“Dado que mi «creatividad de forma libre» no ha sido más que «silbar a Dixie», al pedo, me di cuenta de que mis experimentos de escritura no eran útiles para la nación y la sociedad, y por eso he decidido compartir mis puntos de vista sobre los narcóticos con el público en general. Empiezo con el lugar más común, el tabaco, y concluyo con quizás el más extraño, el peyote. Esta es mi modesta contribución para ayudar a las fuerzas del bien a luchar contra los enemigos más diabólicos de la humanidad, fuera de la guerra, la pobreza y la enfermedad. Como la intención de este trabajo es poner al descubierto verdades amargas, podría terminar siendo recibido con el mismo tono humorístico o negativo que mi estética, filosofía, trabajos para el escenario, retratos esenciales, composiciones antiguas, etc. – un «producto de forma libre». Por la presente declaro que escribo con total seriedad y que finalmente busco producir algo útil”.

“En la actualidad soy un tipo de mediana edad de modales bastante apacibles que ya no sueña con “escapadas” extravagantes – solo sueño con poner fin a esta vida, de la que no me he arrepentido, a pesar de todas sus catástrofes y fracasos. Solo quisiera señalar que esta «pequeña obra» es muy personal y, por lo tanto, póstuma, por así decirlo”.

“Visité Ceilán y Australia antes de la guerra, y también tuve la oportunidad de ver fotografías de templos mexicanos, pero nada explica la precisión de mi visión, infinitamente más real y precisa que los recuerdos de cosas vistas momentos antes”.

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]

El libro más reciente de la lingüísta Yásnaya Elena Aguilar Gil nos recuerda el destino de discriminación que han sufrido las lenguas indígenas en México. No se trata, como nos aclara esta reseña, de sopesar que algunas lenguas son mejores que otras, sino de exigir que la sociedad valore la diversidad lingüística y su presencia como eje fundamental en la educación.

 


Sacrificamos México en aras de crear la idea de México
—Yásnaya Elena Aguilar Gil

 

Escrito por Patricia Córdova

La experiencia está siempre al servicio de la conciencia y de la imaginación; para no sucumbir ante el caos de la existencia, el ser humano acota ambas con relatos y moralejas de todo tipo.  Nuestras vidas —hemos aprendido— transcurren según la estructura de una narración: planteamiento, causas, consecuencias, nudos y desenlaces. Por ello, el sentido de lo vivido es  tan limitado como las historias y argumentos que interiorizamos.

Escribimos la historia de nuestra vida —e interpretamos la de los otros— al seleccionar los nudos con los que explicamos lo que acontece a nuestro alrededor. El sentido es siempre una selección que pone en evidencia nuestros alcances y nuestras limitaciones. Este sutil, pero poderoso hecho, propicia la madre de todas las batallas: la de las narrativas.

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No ha habido inocencia en la expansión del español en la propia península ibérica ni en América. Desde Antonio de Nebrija, el andaluz que escribió la primera gramática del español en 1492, quedó claro que si la publicaba y la dedicaba a la reina Isabel la Católica era porque “siempre la lengua fue compañera del imperio”. En las primeras páginas de Gramática de la lengua castellana, Nebrija explica la importancia histórica de lenguas como el hebreo, griego y latín y argumenta que la lengua es una pieza clave para extender la fe religiosa.

La primera gramática del español es un nudo lingüístico y político con el que España define una expansión económica, religiosa y sociocultural que marcó la historia de su colonia,  la posterior América Latina. Sin embargo, el proceso de evangelización y dominio que se extendió a lo largo de trescientos años de colonia llevó también a la escritura de las lenguas originarias, a la confección de sus gramáticas (artes de las lenguas primigenias) y al inventario de vocabularios concebidos de acuerdo a lo que los líderes religiosos y nuevos gobernantes necesitaban que nombraran los recién conquistados.

En 1820, justo antes de la consumación de la Independencia de México, el 65% de la población eran hablantes de alguna lengua indígena. Hoy solo el 6.5% de la población habla una de las 68 lenguas indígenas que existen en el país. La Independencia destituyó a los españoles, pero a la vez revictimizó a las comunidades indígenas. Fueron sometidas a un proyecto de nación en el cual se condicionó su existencia a la negación de sus lenguas, de sus territorios y de una autonomía política que ya había sido arrebatada. Este es el antecedente histórico y la situación glotopolítica que Yásnaya Elena Aguilar Gil aborda en Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística (Almadía, 2020).

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Desde el primer texto, “Ser o no ser: bilingüismos”, Yásnaya imprime su particular estilo: una mirada aguda sobre la política lingüística que se ha aplicado a las lenguas originarias, a partir del análisis de experiencias cotidianas. El contraste entre el bilingüismo en su comunidad Ayutla, Oaxaca, y en Ciudad de México, marcó su manera de narrar el mundo. Dos cosas sorprenden a la autora: en Ayutla se desdeña la educación bilingüe y se prefiere la “formal” (monolingüe en español) y en Ciudad de México se pondera el bilingüismo (no español-náhuatl, sino español-inglés). Su cierre es auténtico y espontáneamente irónico: “Entendí, en pocas palabras, que no es lo mismo ser bilingüe que ser bilingüe”.

Yásnaya es ayuujk jä’äy, mixe, y muestra una singular y permanente disposición al cuestionamiento. Le seduce pensar en la existencia de la lengua, la diversidad y la injusticia. La génesis de su lucidez y lucha las presenta, claramente, en Un nosotrxs sin Estado (Ona Ediciones, 2020). A Yásnaya la educaron con una disciplina rigurosa en la lectura de los clásicos. De niña sus tíos la hacían leer en voz alta, cada día, para que adquiriera un español sin acento. El libro rojo de Mao Tse-Tung, Los vedas, el PanchatantraLas mil y una noches, la Ilíada y la Odisea de Homero, las obras de Amado Nervo, Manuel José Othon, Sor Juana Inés de la Cruz, Alexander Pushkin, Ánton Chéjov, Fiódor Dostoievski, Walt Whitman y Lev Tolstói —el nombre de Yásnaya es, de hecho, un homenaje a este autor—, fueron lecturas, “edificios sonoros”, cuyo significado ignoraba, y que más tarde se iluminaron a la luz de sus estudios de preparatoria, licenciatura y posgrado en Ciudad de México.

Los textos que componen Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística son una compilación de ensayos breves publicados en la revista Este país entre 2011 y 2015. Los compiladores —Ana Aguilar Guevara,  Julia Bravo Varela, Gustavo Ogarrio Badillo y Valentina Quaresma Rodríguez— también han incluido  tuits y entradas de Facebook de la lingüista que aluden a los temas de tales ensayos.

El libro es evidencia del sincretismo lingüístico y cultural que ha sucedido a lo largo de 500 años, pero tiene el gran mérito de ser el primero escrito en su género por una mujer, una ayuujk jä’äy, y por alguien cuya agudeza analítica le permite exponer, de forma clara, las diversas aristas del asunto. Su empatía por el mundo la lleva a aprender de todo y de todos. De una amiga japonesa, compañera universitaria, aprende que es mejor sentirse contenta y no orgullosa de hablar una lengua, y sentencia: “El orgullo puede estrechar lazos con la dignidad pero también con la soberbia o, en el peor de los casos, se utiliza como un parche emotivo que cubre una herida amplia y profunda. Un relleno que trata de compensar una carencia”.

La dificultad de la convivencia entre lenguas que gozan con un mayor o menor prestigio también la lleva a anotar que para una niña que habla italiano, inglés y español en casa lo extraño es un entorno monolingüe, prebabélico. La también maestra en lingüística hispánica, Yásnaya Elena —cuya madre, por cierto, se llama Eneida— evoca, en otro ejemplo, el rechazo que provoca hablar español en ciertos contextos en Estados Unidos, de la misma manera en que han sido denostadas las lenguas originarias en México. Su conclusión es que no existen lenguas minoritarias, sino minimizadas al extremo de crear familias que rechazan que sus hijos sean educados en armonía con su lengua materna, sea esta una lengua originaria o el español hablado en México.

La censura sistemática, algunas veces casi invisible, con que se ha tratado a las lenguas originarias se manifiesta en la ignorancia y desprecio que despiertan más allá de los círculos de lingüistas cuyo interés no rebasa, en ocasiones, la obsesión por partículas morfológicas o por la construcción y crítica de una gramática. “¿Por qué la diversidad cultural y lingüística no es un eje temático importante en los contenidos educativos?”, pregunta la autora. En su histórico discurso “México. El agua y la palabra”, pronunciado en la Cámara de Diputados el 26 de febrero de 2019 y que forma parte del libro, la lingüista recuerda que, en promedio, una lengua muere cada tres meses. En un centenar de años se habrán extinguido la mitad de las lenguas del planeta. Causa pudor que no se sepa nombrar las lenguas habladas en México, causa desconcierto que se haga tan poco para preservar las del mundo. Con ello se niega el derecho a una vida propia y digna de estas comunidades. El monolingüismo, además, adelgaza la inteligencia, pues nos alejamos de la complejidad creativa y cognitiva que cada lengua entraña al nombrar el mundo. Aprender que en ayuujk el azul y el verde se mezclan en una sola palabra  —tsujxk—advierte que los colores pueden ser percibidos en un continuo cromático, sin las divisiones con que otras lenguas los definen. Asimismo, saber que täay puede significar “ser chistoso” en el mixe de Ayutla, pero “mentir” en el mixe de Tlahuitoltepec, puede disparar la creatividad si se imaginan los enredos comunicativos que dicha variante puede causar. Yásnaya Aguilar convive, precisamente, en ambas comunidades.

Los conflictos lingüísticos se convierten en conflictos identitarios, pero la seriedad con que Yásnaya los aborda no necesariamente implican una renuncia a su particular humor: “En Europa fui mexicana, en México soy oaxaqueña, en Oaxaca estoy siendo mixe, en la sierra suelo ser de Ayutla. En algún punto soy indígena, pero eso me lo dijeron o lo intuí en el contraste antes de que llegara el nombre. Durante un ataque de fuerzas extraterrestres seguro que seré terrícola, y lo seré con pasión.” La conciencia de esta multirreferencialidad contrasta con la sencilla elegancia con que en ayuujk se nombra a todo aquel que no sea mixe: akäts. La visión del mundo mixe se simplifica en este aspecto, así como en Harry Potter a todos aquellos que no pueden hacer magia se les llama muggles.

La fascinación que suscita conocer nuevas lenguas, sin embargo, no puede ser un hecho si el fomento de la diversidad no cuenta con el apoyo de un gobierno y de sus instituciones. Cuando la lingüista afirma: “Hay tantas razones para querer aprender nuevas lenguas, pero solo  una para querer dejar de hablarlas”, se refiere al racismo, maltrato y negación a que los pueblos originarios han sido sometidos a lo largo del tiempo.

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El proyecto de nación mexicana, que tuvo su origen a partir de la consumación de la Independencia en 1821, ha sido también el proyecto de la negación de los pueblos indígenas y su pluralidad. Una negación no sólo del reconocimiento de las lenguas, sino del derecho a las tierras, al agua, a los recursos naturales y a gobiernos autónomos: “La pérdida de una lengua no es un proceso pacífico en el que los hablantes abandonan una lengua por otra, es un proceso en el que median castigos, menosprecios y en la mayoría de los casos, colonialismo contra los pueblos que la hablan”. Llegada la discusión a este punto, la lingüista Yásnaya Elena Aguilar Gil se torna activista. No son solo lenguas las que se ignoran, sufren segregación y mueren, son naciones indígenas. En un tuit de 2017 apunta: “Nación mapuche dividida en dos Estados: Argentina y Chile; nación sami dividida en cuatro Estados: Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia; nación cucapá dividida en dos Estados: México y Estados Unidos”.

En defensa de los pueblos originarios, Yásnaya parece recuperar la etimología de la palabra nación: del latín natio -ōnis, es decir,“lugar de nacimiento” -“pueblo”. Hablar desde la cultura mixe, desde su lengua materna de la familia otomangue, la coloca en un territorio discursivo que es también tierra, organización política y social, conocimiento y mitología ancestral, costumbres familiares y culinarias concretas. El ayuujk encarna el nacimiento, desarrollo y consolidación de un pueblo que sigue luchando por ser respetado y reconocido. Inspirada en el periodista mapuche Pedro Cayuqueo, Yásnaya Elena plantea, en su libro Un nosotrxs sin estado, que México es un Estado plurinacional y no una nación multicultural; critica la educación indígena impartida en español, los hospitales y juzgados sin intérpretes que conozcan la lengua de cada región. La idea de mexicanidad —reclama— los ha ignorado: “No hay penacho de Moctezuma ni mariachi ni huapango de Moncayo ni china poblana que pueda borrar ese hecho. La multiculturalidad niega la idea de nación tal y como fue pensada en sus inicios por los que la proclamaron”.

Si se ha construido una nación unívoca que niega la diversidad, solo hay una aparente salida para la autora: la conformación de un Estado plurinacional en el que se reconozca a las comunidades indígenas como naciones con derecho a la autodeterminación social, económica, lingüística y política. La idea es una seductora utopía. Sin embargo, el lector no puede dejar de preguntarse cómo, en un entorno global que encarna la competencia permanente, se podría legitimar geopolíticamente la existencia de 68 naciones bajo el lema de un país llamado México.

Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística pone sobre la mesa un conflicto social que cobró fuerza política, en 1994, con el levantamiento zapatista y, más tarde, en 1995, con los Acuerdos de San Andrés Larraínzar. A 25 años, el despojo de tierras y la extracción de recursos naturales a las comunidades indígenas sigue sucediendo. El Estado mexicano no ha incorporado un modelo que respete la riqueza cultural y geográfica del territorio. En la narrativa nacionalista promovida desde el Estado, la diversidad cultural de México no ha sido efectiva ni equitativamente incorporada. El sistema de castas se ha superado porque ya no se obliga a escribir la etnia o grado de pureza de la sangre en un acta de nacimiento. No obstante, como afirma la autora, aún existe el gesto disuasorio en los registros civiles para no darles a los recién nacidos nombres que no provengan del español o del inglés; aún se escriben notas periodísticas en que un problema judicial, de salud o de autoridad, se reporta como un problema originado por no saber hablar español. Si bien es cierto que el español mexicano hace tiempo que dejó de ser colonizante, en el sentido de que no representa valores y variantes de un lugar lejano llamado España, y en el sentido de que el español de México es ya patrimonio cultural del país, también es un hecho que las instituciones gubernamentales y la educación pública siguen aplicando prácticas colonizantes en los servicios institucionales que ofrecen a comunidades indomexicanas. De ahí el valor de Ää: Manifiestos sobre la diversidad lingüística de Aguilar Gil, un libro que pone en evidencia las prácticas insuficientes e injustas con que se incorpora a estas comunidades y el discurso nacionalista que afirma lo contrario.

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En La vida contada por un sapiens a un neandertal (Alfaguara, 2020), el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga se esfuerza por explicarle al escritor Juan José Millás la razón por la cual los australopitecos se desplazan de la selva tropical a la pradera: buscan la luz. Al ver una frutería —porque la conversación ocurre en una caminata por el mercado—, Arsuaga rectifica y decide hablar mejor del Homo erectus. Seguramente, por su capacidad de coleccionar frutas. Millás expresa que así habrá más orden en la exposición. La indignación del paleontólogo es más que sugestiva: “–Oye, qué es eso del orden. Esto no es un cuento. Si quieres un cuento, te lees el Génesis. La evolución no tiene la estructura de un relato. No hay planteamiento, nudo ni desenlace. La evolución es el mundo del caos”.

El pasaje me hizo reflexionar en las anotaciones que hice al principio de este texto. La exuberancia de la existencia es, al margen de nuestro pensamiento, siempre caótica. Somos nosotros quienes, acorralados por la conciencia y la angustia connatural que esta desata, nos vemos en la necesidad de construir relatos sobre los hechos que experimentamos o de los cuales tenemos noticias. Los hechos están ahí, sueltos. Cada día salimos a la calle, o al espacio digital, a encontrarnos con los otros. Cada uno hilvana con palabras la historia que es capaz de construir. La madre de todas las batallas es la lucha entre estas narrativas porque ahí se define quién entra o quién sale de la escena; quién tiene derecho o quién no. Arsuaga sabe que los hechos pueden significar por un instante y en un contexto reducido, para luego seguir suspendidos en el espacio de lo no explicable o a merced de narrativas diversas.

En Ää: Manifiestos sobre la diversidad lingüística se construye una narrativa sobre la historia indígena de México y de sus lenguas. ¿Fueron los indígenas de la era de la domesticación del maíz, hace 9000 años, los mismos sometidos durante 300 años por los españoles? ¿Es el mexicano una invención ilegítima del proyecto nacional de 1821? ¿Cómo integrar la existencia del español de México (la lengua) con la existencia de las lenguas originarias? Construir un territorio narrativo para luchar por una nación, o por un ideal social, tiene mucho más peso que la narrativa con la que recordamos nuestras vivencias cada noche. Sin embargo, ambas narrativas son brújulas capaces de guiar individuos y legiones. La narrativa de una nación y los hechos en que se fundamenta tendrán que ser siempre inclusivos, sin prejuicio de ningún grupo humano, o entidad natural que habita el territorio. Cuando Yásnaya Aguilar Gil analiza la coexistencia de las lenguas y de las culturas parece saber esto último. La narrativa de los ensayos que componen este libro es una defensa de las lenguas originarias de México y de los pueblos indígenas que las hablan. También es una genuina invitación a que dichas lenguas se incorporen al horizonte sociopolítico de los hablantes nativos del español de México.

• Yásnaya Elena  A. Gil, Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística, Ana Aguilar Guevara, Julio Bravo Varela, Gustavo Ogarrio Badillo y Valentina Quaresma Rodríguez (comps.), México, Almadía, 2020.

Patricia Córdova es profesora investigadora de Lingüística Hispánica y directora de la División de Estudios Históricos y Humanos de la Universidad de Guadalajara.

 

[Fuente: http://www.nexos.com.mx]

Un an après le début de la crise sanitaire, certains espèrent que l’après-Covid s’inscrira dans le sillage des années 1920.

Paris la nuit, dans un dancing de Montmartre en 1927. | Manuel Orazi via Wikimedia

Paris la nuit, dans un dancing de Montmartre en 1927. | Manuel Orazi via Wikimedia

Écrit par Hélène Bourelle

Depuis mars 2020, les mesures prises pour faire face à la crise sanitaire ont mis un terme aux rencontres, aux voyages et aux fêtes, à une précieuse insouciance qu’on prenait autrefois pour acquise. Malgré la difficulté actuelle à se projeter dans le «monde d’après», l’idée que la crise laissera place à une période de prospérité, d’innovation et de créativité similaire à celle vécue dans les années 1920 fait son chemin. Cette comparaison est révélatrice des fantasmes fortement ancrés dans l’imaginaire collectif, qui continuent d’entourer ces folles années.

Il faut dire qu’après le traumatisme collectif engendré par la Grande Guerre, les Années folles (ou Roaring Twenties) constituèrent une véritable parenthèse d’effervescence culturelle et artistique en Occident. Malheureusement, elles prirent un tour dramatique lorsqu’en 1929, le krach boursier éclata à New York, annonçant de début de la Grande Dépression.

Les rugissantes années 1920

Il ne fait nul doute que la prospérité économique et l’émulation intellectuelle foisonnante, emblématique des années 1920-1929, marquèrent considérablement le XXe siècle. Des deux côtés de l’Atlantique, cette presque décennie fut le théâtre de mouvements qui révolutionnèrent le monde de l’art, à l’image de l’avant-garde surréaliste, de l’expressionnisme ou encore du courant Art déco. Des figures littéraires immuables telles que F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Gertrude Stein, Colette et bien d’autres émergèrent pendant qu’à Paris, Joséphine Baker brûlait les planches et que Coco Chanel bannissait le corset pour libérer le corps des femmes.

Mais les Années folles furent aussi le terrain d’événements moins reluisants. En tant que produit d’une crise majeure, elles furent marquées par d’importantes fractures sociales et identitaires, comme l’explique Olivier Richomme, maître de conférence en civilisation américaine à l’université Lumière Lyon 2 et spécialiste des questions raciales et politiques: «Aux États-Unis, mais aussi en Europe, il y a eu un versant sombre aux années 1920. On mesure toujours l’impact des décisions politiques et sociales prises à l’époque dans la société aujourd’hui.»

Une décennie vécue entre conservatisme et tensions migratoires

En fait, les années 1920 furent loin de véhiculer des idées progressistes. «Aux États-Unis, la décennie 1920 a été marquée par un contexte d’intense ségrégation raciale, précise Olivier Richomme. C’est à cette époque que le Ku Klux Klan, société suprématiste blanche fondée en 1865, a fait son grand retour. Au XIXe siècle, le clan se résumait à des groupuscules isolés. Entre 1924 et 1926, il a atteint son apogée avec 4 millions d’adhérents à travers le pays, dont certains au plus haut sommet de l’État.»

En parallèle, les premiers quotas visant à restreindre l’immigration venue d’Asie, d’Europe de l’Est, du Sud ou encore d’Irlande furent votés à Washington.

«Ceux qui pâtissent des crispations engendrées par les crises sont souvent, en premier lieu, les immigrés.»

Evelyne Barthou, sociologue

«Ces lois spectaculaires eurent pour effet de freiner l’immigration jusqu’aux années 1960. On ne peut s’empêcher de noter l’analogie entre les États-Unis de 1920 et ceux de 2020 sous l’ère Trump», note Olivier Richomme.

Pour Evelyne Barthou, sociologue et enseignante-chercheuse à l’université de Pau, les périodes succédant aux crises sont alimentées par la peur de l’autre: «Les crises peuvent entraîner des phénomènes de repli sur soi et des sentiments de méfiance exacerbée. Ceux qui pâtissent de ces crispations sont souvent, en premier lieu, les immigrés.» À l’heure actuelle, l’immigration cristallise déjà les tensions en Europe et aux États-Unis. Après le mur de Trump le long de la frontière mexicaine, le Brexit et les crispations autour de la supposée porosité des frontières européennes, on peut se demander quel sera l’impact de la pandémie sur les débats autour des questions migratoires.

Années folles pour les uns, noires pour les autres

En Occident, les Roaring Twenties ont également assisté à la montée de l’eugénisme, un ensemble de théories nées de la volonté d’améliorer la race humaine, dont s’inspirèrent les mouvements fasciste et nazi. «Cette pensée, considérée à l’époque comme étant à la pointe de la modernité, a eu des conséquences désastreuses», précise Olivier Richomme. Aux États-Unis, au Canada, au Japon, en Suède, puis dans l’Allemagne nazie, des campagnes de stérilisation forcées furent menées à grande échelle auprès des populations pauvres et/ou issues des minorités. Une tentative de contrôle des corps qui résonne étrangement avec certaines des décisions actuellement prises aux États-Unis et en Europe. En janvier 2021, la Pologne a interdit l’avortement, suivie de près par l’État de l’Arkansas, en mars 2021. «L’histoire mais aussi l’actualité récente nous montrent que les droits des femmes et des minorités peuvent être bouleversés du jour au lendemain, note Evelyne Barthou. Ces catégories d’individus sont les premières à pâtir des crises. Pour elles, rien n’est jamais vraiment gagné.»

Dès 1920, le 19e amendement entra en vigueur aux États-Unis «Cet amendement donna le droit de vote aux femmes. Mais en réalité, jusqu’au Civil Rights Act de 1965, la majorité des Afro-Américains n’avait pas accès aux urnes. Un comble quand on pense qu’au XIXe siècle, féministes et mouvement anti-esclavagiste travaillaient main dans la main, rappelle Olivier Richomme. En aucun cas les Années folles ne marquèrent une inversion des rapports de force politiques.»

Par-delà les clubs littéraires et les soirées sur fond de jazz ou de charleston, ce supposé âge d’or américain fut aussi traversé par la Prohibition, une manœuvre du lobby conservateur visant à interdire la fabrication et la vente d’alcool sur le territoire américain. «Ce genre de politique d’interdiction à grande échelle n’est jamais le signe d’une société qui se porte bien», analyse Olivier Richomme. Pour cause, la Prohibition favorisa, en coulisses, la montée de la corruption mais aussi des réseaux mafieux ultraviolents de l’entre-deux-guerres.

https://www.ina.fr/video/CPF09003549

Dans les années 1920, l’Occident assista également à l’avènement du capitalisme tel qu’on le connaît aujourd’hui. Une croissance économique soutenue par la mise en place d’une nouvelle division du travail, mais qui vit, en parallèle, se creuser de vertigineuses inégalités. Selon Olivier Richomme, «les Années folles ont été une période de prospérité, mais seule une proportion réduite de la population a pu en profiter». En 1929, l’absence totale de régulation de l’économie, les spéculations à outrance et l’endettement des États menèrent tout droit au krach boursier, la plus grave crise de l’histoire du capitalisme, dont les conséquences sur les populations furent dramatiques. À l’heure où la pandémie accélère les inégalités sociales, on peut plutôt espérer que, contrairement aux Années folles, la fête puisse profiter au plus grand nombre.

Bâtir le monde d’après

Car au-delà des percées scientifiques et technologiques favorisées par la pandémie, l’après-Covid présentera de nombreux défis. «Les gens ont pris conscience des limites de notre système économique et de nos modes de consommation, avance Evelyne Barthou. Il est probable que de nouvelles opportunités ressortent de cette pandémie, mais il faudra rester extrêmement prudent quant à la tournure que prendront les événements.»

L’émergence du mouvement Black Lives Matter aux États-Unis et le soutien qu’il a reçu en Europe prouvent que les problématiques raciales sont toujours tristement d’actualité.

Parallèlement, quel sera le poids donné à l’impératif écologique mais aussi à la nécessité de repenser les modèles économiques et démocratiques actuels?

«De nombreuses questions éthiques vont se poser, analyse la sociologue. Après cette période de crise teintée de politiques sécuritaires, il faudra être particulièrement vigilant quant à la question de la liberté des individus.» Alors, à défaut de «nouvelles années folles», ne se prendrait-on pas à rêver d’un monde capable de prendre de la hauteur et de cultiver de nouveaux imaginaires pour que cet «après» tant espéré nous permette d’aller (vraiment) de l’avant?

 

[Source :  http://www.slate.fr]

 

Hoy se publica la canción y videoclip coral de ‘Pasaba por aquí’, en la que también participan Ismael Serrano, Marwán, Pedro Guerra, Rozalén, Silvio Rodríguez, Vanesa Martín y Xoel López, entre otros artistas

Aute

Escrito por Nacho Serrano

Un grupo de destacados artistas nacionales y latinos se han unido en el homenaje a Luis Eduardo Aute para el primer aniversario de su fallecimiento. Todos juntos presentan este 2 de abril el single ‘Para Aute: Pasaba por aquí’, la versión coral de uno de sus temas más emblemáticos. Esta es la lista de participantes: Abel Pintos, Carlos Rivera, Dani Martín, Estopa, Ismael Serrano, Joaquín Sabina, Jorge Drexler, Marwán, Pedro Guerra, Rozalén, Silvio Rodríguez, Vanesa Martín y Xoel López.

La canción elegida para el homenaje es una de las más celebradas del cantautor, ahora bañada en la nostalgia de aquel pletórico Aute de inicios de los años ochenta. Estaba incluida en ‘Alma’ (1980), el disco producido por Luis Mendo con el que cerraba la trilogía ‘Canciones de amor y vida’, un conjunto de álbumes que abrió en 1978 con ‘Albanta’ y continuó un año más tarde con ‘De par en par’.

‘Para Aute: Pasaba por aquí’ es un retrato de lo cotidiano que, en su nueva versión, se actualiza para recobrar todo su significado: el de un costumbrismo aparentemente ingenuo pero cargado de intención tan característico en él. Es, en definitiva, puro Aute, revisado por una nómina de artistas de primer orden en una grabación dirigida por Ismael Guijarro como productor y Álvaro Gandul como arreglista. Es su forma de proclamar devoción y respeto por el cantautor nacido en Manila y fallecido el pasado 4 de abril.

Luis Eduardo Aute fue músico, cantante, compositor, director de cine, actor, escultor, escritor, pintor y poeta. Como músico, su obra se extiende a lo largo de más de cuarenta discos. Durante los años sesenta cosechó sus primeros éxitos musicales, pero fue en los setenta cuando forjó su carrera como cantautor, con éxitos que se prolongaron durante las décadas posteriores.

Cantautor de culto

Nacido en Manila (Filipinas, 1943), donde su padre trabajaba en una compañía tabaquera, Aute se trasladó a España con ocho años de edad. En ese momento, comienza ya a pintar, aunque no es hasta los dieciséis años hasta que no hace su primera exposición individual en Madrid. Expone sus obras en diversas ciudades del territorio español y en Francia, Bélgica, Italia, Brasil, Estados Unidos. A los 15 años ya tocaba la guitarra eléctrica, y en 1961 se presentó en el programa de RTVE Salto a la Fama.

Autor de canciones muy conocidas como ‘Al alba’, ‘Una de dos’, ‘Rosas en el mar’, ‘De alguna manera’, ‘Pongamos que hablo de Joaquín’, ‘Alevosía’, ‘Anda’ o ‘Mojándolo todo’, entre otras muchas, dio el salto definitivo hacia la popularidad cuando en 1978 grabó ‘Albanta’, disco que lleva el nombre de un país imaginario inventado por su hijo Pablo. El álbum, su trabajo más rockero, incluyó ‘Al alba’, la canción más emblemática de toda su carrera musical, dedicada a las víctimas fusiladas en las postrimerías del franquismo. Tras la canción se escondía todo un alegato contra la pena de muerte; la letra es una proclama a la libertad.

Cantó junto a Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Nueva Trova Cubana (Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Amaury Pérez), con Suburbano (Luis Mendo, Bernardo Fuster), entre otros. Sus canciones interpretó él mismo sobre los escenarios, pero también escribió temas para muchos otros: Massiel (Rosas en el Mar), Marisol (La vida al pasar), Rosa León, Silvio Rodríguez (Mano a mano, 1993), Ana Belén o Mari Trini (El alma no venderé, No sé qué pasará). Más recientemente, había realizado incursiones en géneros musicales muy alejados de la canción de autor, colaborando con el rapero Haze (Juego de niños, 2008) y repitiendo la experiencia un año después con El Chojin (Ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites, 2009).

Su labor musical también le llevó a componer la banda sonora de varias películas dirigidas por Jaime Chávarri o Antonio Jiménez Rico. Aunque de su incursión en el cine, destaca de un modo especial la dirección de su trabajo ‘Un perro llamado dolor’ (2001), un largo de animación intimista en la que Aute trabajó durante casi cinco años (casi 4.000 dibujos a lápiz). Se convirtió así en una leyenda de la música hecha en España, un cantautor de culto con una carrera plagada de composiciones inolvidables. Fue un artista en el más amplio sentido de la palabra, con una de las trayectorias más productivas y valiosas que ha dado la música de nuestro país.

Miembro de la SGAE desde 1967 y con 560 obras registradas a lo largo de su vida, dio rienda suelta a su creatividad no solo en la letra de sus canciones o en sus películas sino también en los cuadros que pintaba, las esculturas que modelaba o los poemas que escribía.

Su salud se había resentido considerablemente desde que en agosto de 2016 sufriera un infarto. Tras varios meses muy grave, recuperó la conciencia y desde su casa luchó con gran valentía por reponerse. Pero finalmente murió en Madrid a los 76 años, el 4 de abril de 2020, tras cinco décadas sobre los escenarios.

 

[Fuente: http://www.abc.es]

crisis de la masculinidad gregaria

Jagten (La caza)

Publicado por María José Furió

Thomas Vinterberg le han preguntado más de una vez si su país, Dinamarca, esa pequeña porción de Europa junto al Báltico, con fama de albergar a las personas más felices y menos corruptas del mundo, es en realidad tan siniestro como él lo pinta en sus películas. El director de FestenSubmarino y otros títulos de dispar interés, responde pacientemente que ama su país —en Druk, los estudiantes del instituto donde sus protagonistas imparten clases ensayan una canción de amor al terruño—, y que además de todos los tópicos positivos que las estadísticas celebran, es también el lugar que ha alumbrado historias de elfos y otros géneros literarios que no bajan la cabeza ante el realismo. Aquí vale la pena recordar El festín de Babette, la lograda adaptación que el danés Gabriel Axel hizo de uno de los relatos de la danesa (keniata en el corazón) Isak Dinesen, que tan bien cultivó el gótico-romántico y la crónica elegíaca. Otra pregunta que suelen hacerle, en referencia a La caza y a Otra ronda, es qué tiene contra la escuela como institución, pues en ambas películas el protagonista —protagonismo coral en la segunda— es un profesor que atraviesa un calvario del que es testigo y juez la comunidad profesional y suburbana donde ejerce. A esta pregunta —habitual en ruedas de prensa— Vinterberg responde lanzando balones fuera y dejando que el espectador —considerada la pereza de los periodistas—encuentre por sí solo la respuesta.

Si este artículo formase parte de una serie que titulo Filmoteca para una crisis, uno de sus infinitos capítulos sería «La crisis de la enseñanza», que, cómo no, incluiría en su comentario La clase (Entre les murs, de Laurent Cantet), y Una razón brillante (Le Brio, de Yvan Attal), aunque no estoy segura de si cabría Mentes peligrosas (Dangerous minds, 1995), con Michelle Pfeiffer en la piel y las botas de una pasmosa marine metida a docente en un infernal suburbio californiano poblado de hispanos y afroamericanos. Si exprimo mi memoria, mis neuronas rescatan fotogramas de otras películas de los noventa en que un profesor algo outsider —interpretado por un actor más-famoso-y-te-mueres— endereza y transmite valores imperecederos a chicos dejados de la mano de las autoridades. Aquí alguien recordará a Arnold en una guardería —qué risas— y El club de los poetas muertos, pero estoy hablando de crisis de la enseñanza, no de la crisis de la modernidad norteamericana. Por supuesto, de unos países a otros se trata de sistemas escolares diferentes y de aspiraciones culturales distintas: las películas francesas lo mismo te filman a unos niños de primaria cual Descartes con mofletes (Ce n’est qu’un début y Le cercle des petits philosophes) que a otros de secundaria más respondones lanzando contra las cuerdas a su entregado profesor por la discutible relevancia de una María Antonieta predecapitada; o a un maduro profesor universitario cuya incorrección política roza lo delictivo, es decir racista y clasista, obligado a transmitir a una magrebí de la banlieue ya no los rudimentos sino el arte de la retórica para representar a su facultad en un concurso de mucho abolengo.

Al apéndice, por tratarse de una serie, llevaría El desorden que dejas, a la que parte del público ha retitulado con gran acierto Placer culpable. Es una de esas series en que los responsables del diseño de producción —casting, escenografía, vestuario, iluminación, localización de paisajes— se han esmerado más que los guionistas en urdir un plot y un desarrollo de intriga verosímiles. Contiene una trama y un misterio tan dados de vuelta que solo podía resolverlo una profesora de Literatura de un instituto público —entregadísima Inma Cuesta— que ve lo que nadie ve —a su madre en el trasmundo— y no ve lo que todos vemos —que su mejor amiga es transexual y su novio un bribón de siete suelas—.

En las películas mencionadas arriba, la escuela es el núcleo temático y la crisis de la figura del profesor como canal de un conjunto de valores nacionales sólidos es el elemento dramático. Se problematiza la tensión entre la composición interracial de las aulas y lo obsoleto del programa de letras europeo —las ciencias no tienen el mismo problema—, incapaz de ofrecer un horizonte verosímil a alumnos de entornos muy precarios.

crisis de la masculinidad gregaria

Jagten (La caza)

Vinterberg agarra de lado el aspecto sociológico. En La caza, Lukas —el camaleónico Mads Mikkelsen—, maestro desde no mucho en una guardería, rozando los cuarenta y a punto de reflotar su vida después de un duro divorcio, es acusado, en un momento de frustración de la hija pequeña de su mejor amigo, de abuso. El espectador ve que las acusaciones de la niña son vagas y que los segundos de video porno que le ha enseñado su hermano mayor han plantado esas imágenes en su cabeza. Enseguida, psicólogos y la directora del centro, sito en un entorno idílico lejos de la ciudad, toman cartas en el asunto bajo la premisa —secundada por el padre, el siempre desbordante Thomas Bo Larsen— de que los niños nunca mienten. En una comunidad cerrada y en apariencia amistosa donde la caza del ciervo es —como en El cazador (The Deer Hunter) de Michael Cimino— una actividad cargada de simbolismos ligados a la masculinidad y a la tribu, Lukas pasa a ser repudiado. Algo como una consigna vikinga sobre tabúes inviolables parece emerger y el cazador descubre qué es ser la presa.

Un detalle de peso, chocante de entrada pero muy bien explotado para el desarrollo de la intriga, es que el protagonista niega la acusación pero no hace lo que haría cualquiera: desmontarse hacia fuera, justificar sus pasos y multiplicar las demostraciones de inocencia (un español presentaría, además, la cartilla limpia de penales, el testimonio de todas las novias, la declaración jurada del cura con todo lo oído en confesión). Lukas va de la estupefacción a la depresión, cercado por una nube cada vez más opresiva de sospecha, rechazo y ostracismo. Pero Vinterberg es astuto y siempre toca varios temas con diferente intensidad, porque está mostrando el linchamiento de un inocente, la saboteada presunción de inocencia y lo fácil que es hundir la reputación de una persona, a la vez que escenifica con didactismo sardónico la tesis, difundida por algunos psiquiatras de la infancia, que refiere lo inexactas o fantasiosas que llegan a ser las acusaciones de abuso de algunos críos. (El mismísimo Freud patinó en el viscoso lenguaje infantil, como cuenta Janet Malcom en Los archivos de Freud).

Dado que incluso las películas danesas requieren de algo de acción física para no amustiar al espectador, entran en escena los amigos de Lukas y su hijo adolescente, necesitado de una figura paterna; tomar la defensa del padre forma parte del pacto de autoafirmación masculina, con todas sus implicaciones… Y sí ya hemos llegado: el auténtico meollo de no pocas películas de Vinterberg, y seguro de estas dos, es la crisis de la masculinidad, el cuestionamiento de una identidad masculina reducida a sus rutinas y rituales dentro del grupo de compadres. Vale decir que sin la interpretación de Mikkelsen las flaquezas del guion y una misoginia poco disimulada serían flagrantes. Pero el antiguo gurú de Dogma 95 no hace trampas baratas. Lukas es culpable de no haberse desecho del deseo puro como delata su incapacidad de rebajarse. Sigue siendo un hombre allá donde los otros son ya funcionarios de la masculinidad estereotipada. En la película hay dos escenas que se responden: al principio, Lukas lleva de la mano a Klara a la escuela porque sus padres están discutiendo a gritos. De camino, movida por uno de esos terrores supersticiosos que definen a ciertos niños, ella procura no pisar la línea pintada del arcén. Es fácil porque es una sola raya. Al final de la película, cuando Lukas ha sido reintegrado a la comunidad, con sus heridas aún visibles, Klara lo reconoce desde un extremo del salón y al querer acercarse a él descubre que el suelo es un mosaico cruzado de líneas por lo que será imposible no pisar alguna y transgredir su propia ley o tabú o miedo. Sí, la vida en sociedad es un embrollo de leyes que se atraviesan. Lukas advierte su dilema y acude a rescatarla, trasladándola en brazos a terreno seguro. Al recoger la expresión y el abrazo de la niña, la cámara refleja cómo se manifiestan las pulsiones eróticas de la infancia y el conflicto vivido por Klara, incapaz aún de identificarlas y explicarse.

Druk o el don de la ebriedad

Al asegurar que decidió que su protagonista fuese profesor por representar a un «hombre común», Vinterberg no dice que el profesor de primaria y secundaria es el hombre sin atributos por antonomasia. Debe dejar a las puertas del aula su vida, sus anhelos y su personalidad para convertirse en una figura ejemplar, en un esquema reconocible de adultez. El profesor debe adaptar a la inmadurez de los alumnos todas sus expresiones y encarnar los conceptos positivos que la institución escolar quiere transmitir junto a los tópicos sociales en vigor. Si en La caza Mikkelsen encarna a un maestro reciente y por eso los fijos del centro no dudan en creer las calumnias contra él, en Druk (2020) —la próxima ganadora del Óscar a mejor película extranjera— interpreta a un hombre vacío y extenuado, casado con una enfermera que parece rehuirle y padre de dos hijos que lo ignoran. Donde en La caza el relato busca un distanciamiento casi gélido, en Druk nos arrastra en la euforia de los alumnos de un instituto danés a punto de graduarse, en la búsqueda de ese «puntito» que hace la vida más llevadera por un grupo de profesores amigos, metidos en la mediana edad, y en un energizante cóctel de humor y drama intimista. Los primerísimos planos y la música y una iluminación muy bien diseñada nos ponen a ras de la escena mientras un final por todo lo alto nos inspira esperanza cuando estamos sin aire.

crisis de la masculinidad gregaria

Druk (Otra ronda) 

¿Quién no conoce su argumento?: cuatro profesores daneses deciden experimentar la teoría de un psiquiatra noruego según la cual nacemos con menos alcohol del necesario para nuestro equilibrio psicofísico, y lo hacen imponiéndose unas normas y tomando nota de la experiencia de desinhibición e incrementos de creatividad. No sé si los que empinan el codo en serio consideran la película una burla de los efectos reales del alcoholismo o si, al contrario, entienden mejor que nadie ciertas decisiones de los protagonistas inspiradas por el bajón de la borrachera. Vinterberg tiene la habilidad, una vez más, de no explicarlo todo: cada profesor usa el experimento para llegar al final de un camino que desde el principio parece un cul de sac, cuatro miradas de frente a la frustración: el joven calzonazos casado con una chica rica que lo lleva a toque de pito; el músico que está solo y busca salir de su cáscara; el solterón, profe de gimnasia y entrenador del equipo de fútbol, que vive con una perra enferma, y Martin, el antiguo bailarín de jazz que sabe que la épica de la historia no es nada si él como individuo carece de historia.

Vale la pena fijarse en cómo la fotografía de Sturla Brandth Grovlen encuadra los vasos y copas resplandecientes con su carga de alcohol en el restaurante donde arranca la aventura etílica, luego en las casas o en los bares y pubs, y prestar atención al tono seductor del sumiller que describe las excelencias de cada bebida. Y cómo se demora en el rostro de Mikkelsen, que ya ha perdido la juventud pero conserva el anhelo de vitalidad. Dicen que Druk celebra la amistad pero parece más importante en ella la nostalgia de lo que el poeta llamó «el don de la ebriedad», y Rimbaud la necesidad de convertirse en un visionario y subvertir todos los sentidos. El experimento de los cuatro profesores guarda un parentesco imprevisto con la novela de Luis Magrinyà —un escritor demasiado bueno para este país— Intrusos y huéspedes (2005), donde un padre incómodo con la paternidad consigue superar la depresión lanzándose a fabricar… éxtasis junto a una improvisada pandilla de afines. Es la pastillita de MDMA, sí, pero la quête del héroe es como la carta robada de Lacan: busca lo que dice que busca: el éxtasis, el arrobo, no ver el declive y recomponer su ego. De maneras diferentes, Vinterberg y Magrinyà relatan la imperiosa necesidad de otros prismas para ocupar la vida, impugnan las rutinas de la adultez y la petrificación de los roles, el profesor, el padre, el esposo (¡el contribuyente!). No es posible dejar el alcohol a las puertas del aula si el alcohol está en todas partes, ni la frustración a la puerta de casa. El momento sardónico, marca de Vinterberg, es el montaje con imágenes de PutinSarkozy y otros ¿líderes? arrastrando unas curdas memorables, o la pregunta sobre la apariencia de virtud de los líderes políticos o la desmitificación de Churchill… Parece que los daneses son los nuevos franceses a la hora de retratar los desgarros del hombre moderno y recordarnos que la subversión está donde no se la espera.

crisis de la masculinidad gregaria

Druk (Otra ronda)

[Imágenes: Imagen: Zentropa Productions – fuente: http://www.jotdown.es]

Conoce más de este proyecto en la ciudad de Oaxaca.

café en chiapas

Mariana Castillo

Escrito por

Este proyecto nació en 2006, en medio de la incertidumbre. Por aquella época estalló el conflicto magisterial en Oaxaca y la situación social no era fácil. Berenice Barragán, una abogada internacionalista, volvió a su ciudad natal para atender algunas situaciones familiares, mientras que Kyle Drumgoole, un sociólogo gringo adicto al café, se la pasaba leyendo y probando distintos cafés en la ciudad de Oaxaca. Un día, con un poco de suerte, coincidieron en un establecimiento. Platicaron, se gustaron, tomaron una taza de café y ninguno se imaginó lo que pasaría. El cuento corto: se hicieron novios y emprendieron un pequeño negocio de café en la calle García Vigil. El cuento largo: él ya había sido barista en una barra de especialidad durante años en Estados Unidos —en Small World Coffee, para ser exactos— y uno de sus sueños era tener un café en México que ofreciera productos de la mejor calidad, velara por el bienestar social y comunitario, y fuera un epicentro de creatividad. Ella estaba dispuesta a tomar riesgos y asentarse nuevamente en Oaxaca.

El inicio fue extraño. Cuando tomaron el local, este estaba literalmente en cenizas debido a los conflictos armados. Tenían café, desayunos y hacían pan. “Era un lugar muy pequeño, pero con mucho encanto. Al principio eran unas jornadas larguísimas y hacíamos todo nosotros”, nos cuenta Berenice. No era para menos, pues Café Brújula fue la primera barra de especialidad en la ciudad de Oaxaca y la primera en ofrecer panadería europea, según nos cuenta el ahora matrimonio de emprendedores. “Cuando llegué a Oaxaca me sentí en casa. Este caso ha sido de tenacidad, de intentar perseguir tus oportunidades y que la suerte te agarre trabajando”, nos dice Kyle con confianza.

Quince años después de haber puesto la primera piedra, Café Brújula tiene más de 10 sucursales (sin ser franquicia) y 29 variedades de mezclas de café. No es gratuito. Parte importante es el sentido de comunidad y confianza por el que han apostado. Kyle cuenta que una de las primeras innovaciones que hizo fue la distribución de los asientos y mesas. “Quería crear una atmósfera horizontal, donde la gente pudiera convivir y el espacio se prestara para intercambiar ideas”. Fue así que instalaron mesas comunales. Otra parte fundamental es la trazabilidad de sus productos. En cada bolsa de café se encuentra la información del productor, la fecha de tostado, las notas y un código QR que te abre una página con más información, como la historia de cada café e incluso con la fotografía de los productores.

Brujufinca

Café Brújula

La Brujufinca nació en el 2016 como parte del crecimiento de Café Brújula y el deseo por cultivar ellos mismos el café y otros productos. Es un proyecto que se ubica en el bosque de niebla, en la región de Pluma Hidalgo. Ahí trabajan con dos agrónomos y un equipo que se encarga que mantener los suelos nutridos y vivos. Cultivan variedades como Pluma Hidalgo, Geisha y Borbón. La pizca se hace a mano y el fruto de café pasa por un proceso de fermentación controlada para potenciar los sabores y aromas en la taza final. Además del café se producen huevos, algunas frutas y verduras, y miel.

Café Brújula vela por la conservación del entorno y el respeto a la naturaleza, por lo que ha conseguido el certificado ‘Bird Friendly’, esto garantiza que los árboles proveen suficiente sombra para que las aves migratorias tropicales usen esta tierra como hábitat, lo que se traducen en ecosistemas que garantizan la sustentabilidad e influyen en la calidad de las cosechas.

Café con causa

café mexicano

Nathan Dumlao/Unsplash

Uno de los principales objetivos de Café Brújula ha sido el apoyo a la economía local, así como la dignificación y revalorización del trabajo de pequeños productores oaxaqueños. Es por ello que la compra de algunos granos de café se hace directamente con los productores, pagando por arriba de los precios convencionales de café regulados por la Bolsa de Nueva York, para generar una relación de confianza con los caficultores y evitar precios predatorios.

Dentro de las 29 mezclas que existen actualmente —donde se trabaja con las siete regiones caficultoras del estado—, ha habido colaboraciones sociales. Por ejemplo, Mujeres Voladoras fue una iniciativa en 2019 cuyo propósito era empoderar a 20 caficultoras —10 de Tierra Blanca y 10 de San Miguel Yotao— con apoyo de la ONG Heifer México. A cada productora se le dieron gallinas y materiales para construir gallineros para fomentar la diversificación de ingresos, además de capacitación sobre catas, análisis físico en café verde, secado de café y buenas prácticas para obtener café de alta calidad.

Otra serie memorable es Maestros, en la que cada mes un maestro caficultor presenta un nuevo café de alta calidad. Cada bolsa tiene un código QR que despliega la foto y nombre completo del productor, lo que transparenta la relación y permite que otros tostadores se acerquen y paguen un precio justo a los caficultores.

El día a día

A pesar de la amplia variedad de cafés que se ofrecen en Brújula —hay opciones aromatizadas con mezcal, con notas a miel, manzana, cereza, chocolate, vainilla, etc.—, en las sucursales normalmente se ofrecen el café de la casa y el descafeinado. Además, cada semana se rota un café especial de los 29 disponibles, estos últimos se preparan normalmente con métodos como Chemex o V-60.

En la tienda en línea puedes elegir no solo el tipo de café, sino el molido que necesitas según el método con el que vayas a prepararlo. Tienen distribución en todo México —con envíos gratis a partir de $1,000 pesos— y también distribuyen en Estados Unidos.

Tips para elegir café y método

cold brew

Devin Avery / Unsplash

Kyle nos dice que para comprar un café él recomienda que te fijes en la fecha de tostado, en la procedencia del café (de dónde viene o quién lo hizo), así como las notas que puedes esperar al tomarlo. Esta información genera confianza. Sobre los métodos, la realidad es que —por muy cliché que suene— el mejor es el que a ti te guste. Sin embargo, si no tienes mucha experiencia al elegir métodos de especialidad, Kyle nos comparte las siguientes generalidades sobre lo que puedes esperar de cada uno. Por supuesto, aquí juegan variables como la experiencia del barista, la temperatura del agua, la mezcla del café, el contacto del café con el agua y los utensilios.

Prensa francesa: el molido es más grueso, puedes encontrar sedimentos, por lo que el café tiene más cuerpo.

Chemex: el filtrado es mucho más fino. Gracias al papel se filtran los aceites, sedimentos y un poco del dulzor del café. Normalmente este método resalta la acidez.

Hario V60: es un método de extracción rápida, por lo que es muy difícil de controlar. Sin embargo, normalmente sale un café muy balanceado.

Aeropress: filtra los sedimentos, pero la ventaja es que puedes controlar tiempo de contacto del agua con el café, por lo que salen perfiles diferentes de café según la manipulación del utensilio.

Prensa italiana: el café normalmente se quema, aunque hay métodos para controlar esta reacción. El sabor del café suele ser muy fuerte.

[Fuente: http://www.foodandwineespanol.com]

 

Escrito por Sophie Goldberg

Viernes 19 de agosto de 1994. El periódico Reforma, en su sección de Cultura, con tipografía de 120 puntos o más, anunciaba la muerte de Elias Canetti. “Muere el 14 de agosto el escritor de origen búlgaro, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1981. Dejó inconclusa su autobiografía. Sus restos descansan en Zúrich, Suiza, junto a los de James Joyce”. Yo sabía perfectamente quién era Canetti, sin embargo desconocía que era de Bulgaria. Ese día, muy temprano, recibí la llamada tradicional de mis padres, era mi cumpleaños. Después de las cálidas felicitaciones, le pregunté a mi papá si ya había leído la noticia y comenté que me llamó la atención que el célebre escritor fuera búlgaro, como él.

—¡Claro, Elias era de Rustschuk, como tu abuela Sofía; de hecho, eran primos! —me respondió con naturalidad.

—¿Quééé? —vociferé. ¿Me estás diciendo que Elias Canetti era de nuestra familia, que era tu tío y, más importante aún, que era, de alguna manera, mi tío abuelo?

De momento fue tal la magnitud de la sorpresa que hice un largo silencio para poner la información en orden. Para cuando pude colocar la mandíbula de regreso en su lugar, el enojo ya había surgido.

—¡Papá, cómo nunca me dijiste! Me has platicado tu vida entera en Bulgaria, la de tus padres y abuelos. Conozco las penas, las anécdotas, el dolor de las separaciones forzosas y las carencias que pasaste como niño durante la Segunda Guerra Mundial y este dato no me lo habías compartido.

—Bueno, no pensé que fuera tan relevante para ti. Mi abuela Raquel Cappón y la tía Mathilde Arditti, la mamá de Elias, vivieron desde muy jovencitas en la misma calle, eran primas y vecinas, una casa en frente de la otra. Conocida como la Pequeña Viena, Rustschuk fue apodada así por haber sido un centro de celebraciones y fiestas de los turcos en tiempos del Imperio. Ahí, en su Pequeña Viena, mi madre —tu abuela Sofía— y sus hermanos gozaban de los largos veranos junto a sus primos, los Canetti —agregó.

Cuando mi padre me dijo esto, me imaginé a las dos familias paseando por los márgenes del Dunav, de ese Danubio que nace en la Selva Negra de Alemania, y que, en su curso, va acariciando las costas austriacas y húngaras, las de Croacia y Serbia, para después morir con una entrada triunfal en el mar Negro de Rumania. Ese Danubio, inspiración de músicos y poetas, ese que es musa y voz, que es soplo y arrebato, que incita a la furia creadora. Danubius, veterana corriente, aguas que danzan en el azul de Strauss, que se dibujan en los paisajes de Albrecht Altdorfer y en los grabados del gran Cranach.

—Las primas se reunían, además, todos los viernes en la sinagoga de la calle de Aksakov para celebrar el sabbat. Eran muy cercanas: cuando los Canetti se mudaron a Manchester las misivas de un lado para el otro no cesaban; pero después de unos años, cuando el padre de Elias murió, la tía Mathilde se trasladó con sus hijos a Viena. Perdieron poco a poco la comunicación que era, de por sí, muy difícil en ese entonces. Luego llegó la guerra y pues menos —dijo papá, como exculpándose.

Tomé nuevamente el periódico y releí el artículo, ahora con otros ojos, ahora con otra emoción. “Descendiente de judíos sefarditas”, “novelista, dramaturgo, curioso de todo, políglota y viajero; Canetti hablaba el español antiguo de su familia”. Como mi abuela, pensé. Como yo, que lo heredé en lo oral y en escritura. De haberlo contactado o haber tenido un encuentro, hubiéramos podido comunicarnos perfectamente en ese ladino o judeoespañol que los sefarditas llevamos en el alma y a través del cual mantenemos nuestras primeras aproximaciones con la literatura, con refranes, con canciones infantiles, con romances españoles y con nuestro pasado.

¡Qué desperdicio, qué coraje enterarme hasta ahora! No haber podido preguntarle qué le hacía sentir esa peculiar fascinación de todo lo que representaba Karl Kraus, el polémico personaje a quien siguió y reconoció como maestro. Qué era lo que le obsesionaba tanto respecto a la muerte, de la que escribió como tarea de vida. Qué pensaba de la guerra, dado que dijo que la palabra, capaz de llevarnos a la discordia, debiera ser capaz también de lo contrario, de evitarla. Me imagino que precisamente por esta preocupación habrá escrito el magnífico libro La conciencia de las palabras; la sola oración como título da para pensar y analizar sin siquiera leer la obra. Hubiera querido preguntarle qué opinaba sobre la ética de la escritura, ahora que yo soy escritora también y una enamorada de la palabra como lo fue él. Hablar de cómo debe haber sido crecer en el ambiente de Rustschuk, con su multiculturalidad de una Babel de diversidad idiomática que seguramente estimuló sus metáforas, su prosa y su meticulosidad; primero en La lengua absuelta, un autorretrato de su infancia en el que habla de nuestra familia al referirse a primos, tíos y demás parientes en aquel barrio sefardí, y en el resto de su magnífica e intensísima obra. Su madre, la prima de mi abuela, le alimentó la pasión por la lectura, por el saber, por los conceptos y la expansión intelectual que para él no tuvo finitud. El recuerdo de sus años de niñez, de su vida familiar y del ladino sería indeleble en sus escritos. De ese paraíso en el que vivió también mi abuela Sofía, Canetti dijo: “Todo lo que viví después, ya había ocurrido alguna vez en Rustschuk”.

Me hubiera gustado interrogarle acerca de sus sentimientos tras el desprecio racista que sufrió por ser judío. Preguntarle acerca de su visión única de la Viena de entreguerras que produjo una de las concentraciones de talento y de creatividad más extensa que hayamos conocido. Un despliegue de figuras de primera línea en todos los campos de las artes en donde figura él, que fue testigo prácticamente de todo el siglo XX, él y su prosa que ofrece uno de los testimonios más genuinos. Imagino que me cuenta acerca de sus amistades y tertulias con Alban Berg, Alma Mahler, Hermann Scherchen, Hermann Broch, Isaak Bábel o Bertolt Brecht. Qué ganas de haber tenido esta charla, de saber de qué platicaban entre dramaturgos, músicos e intelectuales; si se interrumpían unos a otros por su prisa de expresar una nueva idea, si llegaban puntuales a la cita, si eran reuniones en las que lo cotidiano tuviera un espacio o si todo lo que ahí se trataba era profundo y elevado. Si en algún momento se hablaba del amor o si existían relaciones amorosas en ese selecto ambiente. No faltó quien calificara a Elias de esquivo, difícil y cascarrabias; todos esos adjetivos en una sola palabra para los búlgaros sefardíes se conoce como “axí”. Los búlgaros son de esa manera: malhumorados, irritables y gruñones; coraza que usan para defender su buen corazón, si lo sabré yo, que viví toda mi infancia y adolescencia con uno, mi padre.

Sus agudas observaciones sobre el lenguaje en frases como: “Enmudeció por miedo a los adjetivos” o “Hay que abusar de una palabra, para descubrirla”, me han sido de suma valía en mis textos. Yo también considero a la palabra sagrada y a la palabra escrita, aún más. Yo también me detengo a desmenuzar cada vocablo antes de entregarlo a mis lectores. Busco el término idóneo, la expresión que haga magia, la metáfora que asombre, el lenguaje magnético. En mi más reciente novela, El Jardín del Mar, relato precisamente el extraordinario periplo de los judíos de Bulgaria y de mi propio padre durante la Segunda Guerra Mundial. Acontecimientos que muestran valor, piedad y hermandad de un pueblo que se atrevió a ir a contracorriente de lo exigido para salvar a sus ciudadanos de los campos de exterminio. Este extraordinario episodio es poco conocido en los anales de la historia universal, ya que el comunismo mantuvo el suceso en secreto hasta 1991, pero es mi historia familiar, por lo que yo he tenido conocimiento de los hechos desde siempre. La narración comienza justamente en Rustschuk con la familia de mi abuela.

Hasta antes de ese 19 de agosto de 1994, mis lecturas de la obra de Elias Canetti habían sido objetivas, espontáneas y, debo decirlo, por momentos difíciles en su comprensión; pero después de mi descubrimiento tardío de nuestra relación familiar, lo comencé a leer poniendo especial atención en sus obsesiones, en su escritura multigénero, ya que escribió novela, ensayo, apuntes, aforismos, en fin, combina su capacidad de concentración con la avidez insaciable de aprender. Me hubiese gustado agradecerle el haber calibrado, medido y sopesado cada palabra publicada. El haber avalado cada vocablo en la medida en que tomaba responsabilidad al pronunciarlo, y más aún, al escribirlo. Por algo se tardó treinta años en escribir su gran obra Masa y poder. Un tema candente en la época, tema que lo marcó al ser testigo de varias protestas y de las formaciones de las masas tratando de entender el concepto desde la antropología, no desde la política. Para mí, Elias Canetti representa la profesión del escritor, un legado que acabará de ser descubierto en el 2024, cuando se saquen de una bodega en la biblioteca de Zúrich los manuscritos de diarios que bajo sus estrictas órdenes permanecerán sellados hasta que llegue la fecha indicada.

Su idea de que el hombre tiene el poder de la metamorfosis le hacía aseverar que en el ser polifacético reside el don que constituye la verdadera singularidad del ser humano. Estaba seguro de que todos poseemos diferentes dotes y que podríamos vivir a fondo nuestras distintas inclinaciones. Este es un reflejo de su propia avidez por cumplir sus múltiples facetas. Canetti decía que el escritor se caracteriza por dos cosas: porque usa la palabra para enfrentarse a la muerte y atrapar la vida y porque el escritor es el custodio de las metamorfosis; es el hombre capaz de vivir muchas vidas y de dar vida a sus personajes. Así, se puede volver una y otra vez a su obra y encontrar cosas nuevas dentro de una calidad de lengua y de pensamiento de “un clásico”, como lo calificó Ignacio Echevarría, filólogo, editor y crítico, en la conferencia que dictó a principios del 2020 para la Fundación Juan March en Madrid.

Me quedo con las ganas de haberle preguntado, de haber discutido, de haber hablado en judezmo, su primera lengua, y de haber descubierto bajo la máscara del escritor al ser humano: al que añoraba a su padre, al que sufría la profunda tristeza del emigrado, al que le era importante ser reconocido, al que perseguían sombras que lo acompañaron hasta la muerte. Me quedo con las ganas de que, quizá, él hubiese leído mis escritos, de que me hubiera corregido una palabra o hubiera sugerido un símil, de que me firmara un libro, de que tomáramos un café, de prepararle un tradicional gyuvech búlgaro con mucha berenjena, mucha okra y la sazón de los Balcanes. Seguramente hubiese gozado hasta chuparse los dedos porque mi receta es la de nuestra familia, la que llevamos en el paladar. Me quedo con las ganas de que me hubiera conocido, y yo a él; de que me hubiera visto como una manifestación más de la diversidad de la vida, porque las personas éramos su materia prima para hacer sus observaciones más penetrantes. Me quedo con sus interrogaciones, con el sentido de su obra, con la bilis de sus textos autobiográficos. Me quedo con una de sus muchas frases: “Nadie es más solitario que aquel que nunca ha recibido una carta”. Me quedo con esa solitud, porque nunca recibí una carta suya.

Sophie Goldberg es escritora. Entre sus libros: Lunas de Estambul y Vida y pasiones.

[Ilustración: David Peón – fuente: http://www.nexos.com.mx]

 

L’autor considera que hi ha un dèficit « molt gran » en l’àmbit popular i que cal donar força a la creativitat

[Font: http://www.racocatala.cat]

L’album collaboratif CARNAGE est arrivé par inadvertance ce jeudi. Il est disponible dès maintenant sur toutes les plateformes de téléchargement.

Dans un communiqué de presse diffusé le matin de la sortie, on apprend que Nick Cave et Warren Ellis ont composé et enregistré CARNAGE en confinement, et ce, en très peu de temps.

Cave le décrit comme étant « un disque brutal couvé en période catastrophique ».

Pour Warren, « faire CARNAGE était un processus accéléré de créativité intense. » Il ajoute que « les huit chansons étaient là sous une forme ou une autre dans les deux premiers jours et demi. »

La chimie créative de Cave et Ellis est enracinée dans une longue histoire de création musicale, à la fois en tant que collaborateurs et en tant qu’artistes individuels. Ils se sont croisés pour la première fois en 1993, lorsqu’Ellis est engagé pour jouer du violon sur plusieurs chansons de l’album de Nick Cave & The Bad Seeds, avant de rejoindre le groupe en tant que membre à plein temps.

Les deux ont également évolué au sein de Grinderman, formé en 2006. Ils ont mutuellement composé et enregistré de nombreuses bandes sonores de films, de télévision et de théâtre.

Carnage

1. Hand of God
2. Old Time
3. Carnage
4. White Elephant
5. Albuquerque
6. Lavender Fields
7. Shattered Ground
8. Balcony Man

CARNAGE est maintenant disponible sur toutes les plateformes numériques.

Les copies physiques de l’album sortiront le 28 mai 2021 via Goliath Records.

[Photo : Joel Ryan – source : http://www.lecanalauditif.ca]

 

Hoje lançado de surpresa, o novo trabalho de Nick Cave foi composto e gravado durante o confinamento e é o primeiro assinado a meias com o companheiro de longa data Warren Ellis.

Cave e Ellis durante as gravações

 

Escrito por Miguel Judas

Há muito que o estatuto de Nick Cave foi elevado a uma espécie de santidade, levando-o a ocupar no Olimpo da música popular e por direito próprio, sublinhe-se, o lugar deixado vago por nomes como Leonard Cohen ou Lou Reed. Um percurso redentor, tão do agrado da mitologia do rock and roll, iniciado nos sujos tempos do punk e da heroína, quando esse mesmo rock and roll ainda era mesmo sujo e perigoso, com várias subidas ao céu e outras tantas descidas ao inferno, exemplarmente condensadas na sua música, entretanto transformada em salmos por uma cada vez maior multidão de fãs, como a que, em 2018, debaixo de uma tempestade, assistiu, comovida e ensopada, à última liturgia em Portugal do pregador australiano, no festival Primavera Sound do Porto. Não é portanto de estranhar que o lançamento surpresa de Carnage, dado esta quinta-feira a conhecer ao mundo, possa ser já considerado um dos acontecimentos do ano em termos de edições discográficas – por tudo isto, mas especialmente pelas canções.

Composto e gravado em apenas semanas, Carnage é descrito pelo próprio Nick Cave como « um disco brutal, assente numa catástrofe comunitária », a pandemia, « mas ao mesmo tempo também belo ». É também o primeiro álbum a meias com Warren Ellis, companheiro de longa data nos Bad Seeds e nos Grinderman, com quem já assinara diversas bandas sonoras para teatro e cinema. A ideia, quando se juntaram, em pleno confinamento, para umas sessões de estúdio, não passava por fazer um disco, mas apenas por tocarem juntos, para ajudar a passar o tempo. « Foi um processo acelerado de intensa criatividade », afirma Ellis, revelando que as oito músicas que compõem o disco surgiram logo « nos primeiros dois dias e meio », levando-os, logo aí, a tomar a decisão de gravar um álbum. « Foi um presente caído do céu », concorda Cave.

Segundo os autores, Carnage representa assim uma continuação do processo de trabalho, também ele muito baseado no elemento-surpresa de duas pessoas a improvisar em estúdio, já usado no álbum anterior de Nick Cave and the Bad Seeds, Ghosteen, editado em 2019, ainda na ressaca da morte do filho do cantor, Arthur, em 2015, com apenas 15 anos, na sequência de uma queda junto a um penhasco. O luto encontra-se agora muito mais diluído, num disco em que as letras têm muito mais a ver com a própria pandemia, ainda que indiretamente. Os primeiros esboços começaram a tomar forma logo no início do primeiro confinamento, que Cave passou « a ler e a escrever compulsivamente, sentado na varanda, a pensar nas coisas » – a varanda é aliás mencionada de forma recorrente em Carnage, cuja última faixa tem precisamente o título de Balcony Man. O resultado disto tudo é um álbum « mais inquieto e virado para fora », em que cada canção parece querer alargar ainda mais as fronteiras musicais do já si tão expandido universo caveiano.

'Carnage', a banda sonora perfeita de Nick Cave para uma "catástrofe coletiva"

Aos primeiros acordes, Hand of God, a faixa que abre o disco, soa a uma típica canção de Nick Cave, com o a voz, apenas acompanhada ao piano, a declamar um verso de cariz algo religioso (« There are some people trying to find out who, There are some people trying to find out why, There are some people aren »t trying to find anything but that kingdom in the sky« ). Quase de imediato, porém, a introdução de uma rápida batida eletrónica cria um elemento estranho, enviando a música numa direção contrária ao esperado, criando uma sensação de desespero contido, sublinhada pelos coros de Warren Ellis.

A mesma eletrónica, cada vez mais negra, volta a marcar o ritmo de Old Times, uma canção circular, hipnótica e urgente, que fala de tempos passados, agora de novo regressados, de sonhos desfeitos e separações por entre enviesadas declarações de amor – « Like the old days i »m not coming back this time, Like the old times, Like old times, Wherever you are, darling, I »m not that far behind« .

Segue-se a melancólica Carnage, uma quase redenção sob a forma de uma canção de amor, talvez autobiográfica, com um disfarçado sentido de esperança: « it »s only love with a little bit of rain and i hope to see you again ».

Já o tema seguinte, White Elephanté talvez o mais identificável com os estranhos tempos atuais, por entre referências a « manifestantes ajoelhados no pescoço de uma estátua », ameaças de tiros na cara, conspirações e outras tiradas menos literais, numa aparente raiva, inicialmente contida, mas depois sempre em crescendo, que no final se acaba por transformar num hino religioso, no qual é retomado o conceito inicial: « Don »t ask who, Don »t ask why, There »s a kingdom in the sky, We »re all coming home for a while« .

Em Alburqueque volta a revelar-se o bom velho Nick Cave de outros tempos, com uma balada clássica, embalada pelo piano, pelas cordas e pelos coros, cuja letra soa também como uma metáfora sobre as consequências da pandemia: « And we won »t get to anywhere, darling, anytime this year. And we won »t get to anywhere, baby, unless I dream you there« .

Igualmente clássica é a contemplativa e nostálgica Lavender Fields, outra letra plena de metáforas pessoais, regressando, nos coros, quase como um mantra, a mesma ideia anterior: « Where did they go? Where did they hide? We don »t ask who, we don »t ask why, there is a kingdom in the sky« .

Com o aproximar do fim do álbum, Shattered Ground dá lugar a uma melancolia só possível de alcançar através do amor entre duas pessoas apaixonadas, numa canção de esperança, apesar do desencanto, das despedidas, da solidão e do inevitável adeus. A mesma esperança, agora cada vez mais óbvia, apesar de embrulhada num sem fim de metáforas, que se volta a sentir em Balcony Man, a última faixa de Carnage, novamente por entre piano e cordas e coros angelicais, porque, afinal, « o que não te mata apenas te torna mais louco » – e, no caso de Nick Cave, certamente também genial.

 

 

[Foto: Joel Ryan – fonte: http://www.dn.pt]

Entitats i col·lectius clamen contra l’empresonament de Pablo Hasél i alerten del retrocés del dret fonamental a expressar-se lliurement a Espanya.

L’empresonament de Pablo Hasél ha reavivat el debat de la llibertat d’expressió a Espanya. Font: Jove (llicència CC).

Escrit per Dani Sorolla

L’empresonament del raper lleidatà Pablo Hasél ha provocat una forta resposta al carrer i ha tornat a posar sobre la taula un debat que cou i incomoda a Espanya sobre els límits de la llibertat d’expressió. Tant és així que, per parar el cop, el Govern espanyol ha anunciat a correcuita la seva intenció de reformar el codi penal per despenalitzar els delictes d’opinió i protegir la llibertat d’expressió.

Pablo Hasél va ser detingut el dimarts passat a la Universitat de Lleida i ja ha ingressat a la presó de Ponent per complir una pena de presó de 9 mesos, que s’ampliarà per les multes econòmiques que el raper s’ha negat a pagar, pels delictes d’enaltiment del terrorisme i injuries a la Corona i a les forces de seguretat en diversos missatges que va difondre a les xarxes.

Les entitats alerten que el dret a la llibertat d’expressió retrocedeix a Espanya. Font: Pixabay (llicència CC).

“L’entrada a la presó de Hasél és injusta i desproporcionada, ningú hauria de ser processat penalment per expressar-se en xarxes socials o cantar coses que es puguin considerar desagradables o escandaloses”, explica el Dani Vilaró, portaveu d’Amnistia Internacional Catalunya (AI), sobre l’empresonament del raper, que ja va ser condemnat per fets similars anteriorment.

Una posició que comparteixen bona part d’entitats, com l’Acadèmia Catalana de la Música, que ha impulsat un manifest amb més de 65 organitzacions del sector cultural per demanar la l’indult i llibertat del músic lleidatà. “El que ha passat amb Hasél és una profunda injustícia i ens sembla un retrocés increïble en un dret tan fonamental com és la llibertat d’expressió en una democràcia que s’autoafirma com a modèlica, és molt preocupant”, subratlla Natxo Tarrés, vocal de la junta de l’Acadèmia.

Condemnes per delictes d’opinió a Espanya: Plou sobre mullat

I és que, el de Hasél no és un cas aïllat, ben al contrari, és l’últim d’una llarga llista d’activistes, periodistes, tuitaires, músics i creadors que han tingut problemes amb la justícia per les seves opinions o manifestacions. El raper mallorquí Valtonyc, exiliat a Bèlgica, els músics del grup La Insurgencia o la tuitera Cassandra Vera, entre molts altres, en són exemples.

Tot plegat evidencia que Espanya té un problema amb la llibertat d’expressió, que s’acarnissa especialment amb la creació artística. En aquest sentit, un informe de l’ONG danesa Freemuse situa Espanya com l’Estat amb més artistes empresonats -un total de 14– el 2019.

“És vergonyós que Espanya encapçali aquesta llista per davant de països com Turquia o l’Iràn, avui és Hasél però demà pot ser qualsevol de nosaltres”, lamenta l’Esteban Marín, de la Fundació Contorno Urbano, una entitat cultural vinculada a l’art a l’espai públic, l’educació i la creativitat urbana. Precisament, en l’àmbit del muralisme va esclatar una altra polèmica fa un parell de setmanes després que l’Ajuntament esborrés un mural de l’artista Rock Blackbloc a favor de Hasél i contra el rei emèrit Joan Carles I.

L’entrada a la presó de Hasél ha tingut una resposta al carrer. Font: Carlos Delgado (llicència CC).

Aquests fets posen en relleu un excessiu zel punitiu a Espanya en la persecució dels anomenats delictes d’opinió, molt més accentuat que en països del seu entorn. “Hi ha una deriva regressiva pel que fa als drets i una desproporció clara en l’aplicació del codi penal, hauria de ser l’última ràtio i aquí s’està aplicant com la primera mesura”, alerta David Bondia, president de l’Institut de Drets Humans de Catalunya (IDHC).

A banda, el país acumula diverses sentències condemnatòries per part del Tribunal Europeu dels Drets Humans (TEDH) amb relació als delictes d’opinió. “El problema és que el codi penal, sobretot arran de la reforma del 2015, on es va modificar el delicte d’enaltiment del terrorisme, està penalitzant expressions que no inciten d’una manera clara i directa a la violència i està coartant la llibertat d’expressió en molts sentits”, afirma el portaveu d’AIDani Vilaró.

L’organització internacional fa cinc anys que clama contra aquesta restricció excessiva del dret a l’expressió emparat per “lleis injustes”, en què també inclouen la controvertida Llei de Seguretat Nacional, coneguda com a llei mordassa. Una llei que, tot sigui dit, el Govern de PSOE i Podem es va comprometre a derogar, però que encara no n’ha revocat ni una coma, com s’encarrega de recordar l’Esteban Marín de Contorno Urbano.

El problema, però, no és només la llei o el codi penal, sinó l’aplicació que se’n fa, explica David Bondia: “S’està interpretant i aplicant la llei de la manera més dràstica, com han demostrat les sentències contràries a Espanya per part del TEDH, és una deriva molt perillosa”.

“Les dades objectives que ens faciliten les entitats internacionals i les condemnes a l’Estat demostren que la llibertat d’expressió retrocedeix i cada cop va a pitjor”, adverteix Natxo Tarrés, que recorda l’explosió creativa de la dècada dels 80, uns anys en què “tothom expressava el que volia i no hi havia aquesta sensació”.

Una persecució que abona l’autocensura

I és que, com diu Tarrés, una de les conseqüències més preocupants és l’efecte dissuasiu que pot generar a l’hora d’expressar-se o crear lliurement. “Hi ha una sèrie de lleis pensades per inhibir la crítica o l’expressió d’una dissidència política, hi ha gent que té por a tuitar o cantar segons què per les conseqüències penals que pugui comportar”, alerta Vilaró sobre aquesta espasa de Dàmocles que penja sobre la llibertat d’expressió.

“És absolutament així”, convé Tarrés, que creu que en el moment que una persona es planteja si una acció o manifestació artística pot portar-li problemes legals, això està condicionant el seu dret a la lliure expressió. “En aquest sentit, el Pablo Hasél és només un cap de turc d’una situació que afecta moltes persones i artistes, per això demanem que tota la societat s’impliqui a tots nivells, més enllà de si li agrada o no el que diu o canta el Pablo”, remata el vocal de l’Acadèmia.

Els membres de la Fundació Contorno Urbano ho saben de primera mà, però això no farà que s’aturin. Aquest diumenge participaran en una àmplia convocatòria de diverses entitats per pintar murals a qualsevol espai habilitat per fer-ho, a Barcelona i al conjunt de Catalunya i de l’Estat. “Estem segurs que hi haurà problemes i identificacions per part de la policia, per si després hi ha alguna denúncia”, sosté l’Esteban Marín.

Un dret amb límits

Tanmateix, la denúncia del retrocés de la llibertat d’expressió a Espanya no significa que aquest dret no hagi de tenir límits, convenen les entitats. “La llibertat d’expressió no és un dret absolut i té límits fixats per la legislació internacional, quan es creua la frontera entre el que és expressar una opinió i fer apologia de l’odi, per exemple a determinats col·lectius o persones, sí que s’han d’establir límits. Ara bé, han de ser proporcionals i no atacar la mateixa llibertat d’expressió, que és el que està passant a Espanya”, opina Vilaró.

Una postura que comparteixen des de l’IDHC i recorden que el TEDH ha manifestat que no és el mateix manifestar-se sobre persones privades o públiques, on l’àmbit per a la crítica és molt més ampli, “i això no s’està aplicant a l’Estat espanyol”, conclou Bondia.

 

[Font: http://www.xarxanet.org]

 

 

La muestra es una de las revisiones más completas de la riqueza y diversidad de 530 creadores mexicanos que muestran la generalidad y maestría en cada una de sus piezas

El Museo del Noreste (Mune), en la norteña ciudad de Monterrey, abrió el fin de semana y hasta junio del 2021, la exposición Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano. Colección Fomento Cultural Banamex, 20 años, con la riqueza y diversidad artística de todos los estados del país azteca.

 La muestra es una de las revisiones más completas de la riqueza y diversidad de 530 creadores mexicanos que muestran la generalidad y maestría en cada una de sus piezas.

Son maestras y maestros artesanos originarios o descendientes de comunidades como la nahua, mazahua, otomí, rarámuri, huichol, tzotzil, maya, mixteca, zapoteca, mayo y purépecha, entre otras, cuyas creaciones son el resultado de su cultura e inspiración.

La exposición en el Mune regiomontano reúne 2.574 piezas, agrupadas en 969 conjuntos creados por estos 530 Grandes Maestros de los 32 estados de la República Mexicana.

El recorrido se divide en nueve ramas artesanales: barro, madera, piedra, textiles, metales, papel, piel, fibras vegetales y materiales varios, todos ellas con múltiples especialidades, definidas por su técnica, tipo de pieza y su uso.

La exposición se realiza en el marco del Programa de Apoyo al Arte Popular, creado en 1996, para reconocer y difundir el valor artístico y estético del arte popular de excelencia e impactar en el bienestar de los grandes maestros y de sus comunidades.

Ahora, 20 años después, la muestra incluye a los nuevos maestros que se han ido incorporando al Programa al Arte Popular y que han ampliado las especialidades que contempla la colección.

Los protagonistas de la muestra son los Grandes Maestros del Arte Popular, quienes, a través de sus expresiones estéticas, transmiten un vínculo especial entre los materiales y su trabajo, plasmando en cada pieza su genialidad, creatividad y maestría en el manejo de las técnicas.

La muestra incluye por primera vez una sección de trabajo colaborativo con los artistas, galeristas e interioristas como son Jorge Marín, Patricia Ortiz Monasterio y Jaime Riestra, Marco Coello y Judith Espinar, quienes muestran, a través de la instalación de cuatro espacios, la belleza y la importancia de vivir con el arte popular en nuestro ámbito cotidiano.

La exposición en el Mune regiomontano reúne 2.574 piezas, agrupadas en 969 conjuntos creados por estos 530 Grandes Maestros de los 32 estados de la República Mexicana

Cándida Fernández de Calderón, directora de Fomento Cultural Banamex y curadora de la exposición, destacó que “a través de nuestro Programa de Apoyo al Arte Popular buscamos conservar y ampliar las fuentes de trabajo de los Grandes Maestros y contribuir a la preservación de nuestro patrimonio cultural”.

La funcionaria agregó “valorar su trabajo, que sean reconocidos como los verdaderos artistas que son, y que sus piezas se valoren como obras de arte. Las creaciones de los Grandes Maestros son fundamentales para la comprensión cabal de las raíces, identidad y cultura de nuestro país”.

Por ello, en la exposición se destacan a las piezas como creaciones culturales, que reflejan tradiciones, sentimientos, pensamientos y acciones de determinados grupos, y como objetos intrínsecamente bellos.

Son, dijo, auténticas obras de arte que buscan y consiguen la belleza, que poseen un aspecto técnico, un minucioso proceso de elaboración y un contenido; al tiempo que son reflejo de la expresión y la sensibilidad artísticas.

La colección es rica y amplia gracias al seguimiento de los Grandes Maestros a lo largo de 20 años, a la compra sistemática con carácter curatorial que demuestra la evolución de los artistas populares, desde 1999 el relevo generacional de sus hijos y el surgimiento de nuevos valores en diversas especialidades que crean sus piezas con gran maestría.

Para complementar la exposición, Fomento Cultural Banamex publicó una nueva edición del libro Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, que incluye la biografía, la técnica, las creaciones los Grandes Maestros y las actuales generaciones, y será un referente de las manifestaciones artesanales de excelencia en México.

Con el apoyo de la asociación de Amigos de los Grandes Maestros del Arte Popular, se publicó un directorio digital de los Grandes Maestros que estará disponible para todo el público a través de su sitio web: http://www.amigosgrandesmaestros.org/gmap20.

Son artesanos originarios o descendientes de comunidades como la nahua, mazahua, otomí, rarámuri, huichol, tzotzil, maya, mixteca, zapoteca, mayo y purépecha

[Foto: AIMX – fuente: http://www.globedia.com]

FIN/AIMX/Notistarz

 

Escrito por MANUELA MARTÍN

En el mundo vinícola existen multitud de variedades y tipos de vino. Podemos hablar de vinos de pago, vinos con denominación de origen o vinos de autor, entre otros. Los de autor son hoy en día uno de los vinos más demandados, premiados y apreciados por los grandes entendidos al ser vinos muy innovadores, cuidados y especiales.

Los vinos de autor, como bien su nombre indica, son aquellos vinos con un estilo único. Estos vinos buscan reflejar la personalidad o filosofía de la bodega, elaborando vinos en los que la libertad y la creatividad son un elemento fundamental, junto con una elevada calidad y una pequeña producción, lo que los convierte en vinos diferentes y únicos. Suele haber uno o varios enólogos detrás, responsables de su creación y encargados de recoger una identidad y esencia propia.

Los vinos de autor son supervisados por las bodegas y enólogos durante todas las fases, desde su elaboración, cultivo, vendimia, fermentación, crianza, embotellado, conservación y hasta la comercialización. Durante su elaboración se presta especial atención en las uvas, el color, los polifenoles totales, niveles de acidez, pH, alcohol, azúcar residual, etc., todo este juego entre colores, aromas y sabores hará que tengamos un vino u otro.

4 vinos tintos (no baratos) para degustar en buena compañía

Estos vinos están abiertos a la creatividad, la imaginación y a la inexistencia de normas para su diseño. Cada bodega o enólogo puede prescindir de las normas de los consejos reguladores para crear un vino a su gusto que defina a la bodega. En muchas ocasiones es una estrategia de la propia bodega el crear un vino de autor que se salga de lo habitual y que se diferencia dentro de la marca. Sin embargo, algunos consejos reguladores son más estrictos que otros, como es el caso de Rioja o Ribera del Duero, donde para estar dentro de la DO se debe seguir obligatoriamente su regulación al margen de que sea vino de autor o no.

En estos vinos prima la calidad frente a la cantidad y se trabaja con cepas procedentes de una zona con características especiales. Por ello, en ocasiones no es sencillo encontrarlos en los supermercados.

No obstante, a pesar de que buscan la libertad creativa tienen una serie de normas que han de cumplir como la cantidad de las partidas: estos vinos no deben ser inferiores a 2.000 ni superiores a 25.000 unidades.

En ocasiones, los vinos de autor vienen acompañados del término “vinos de alta expresión”. Esto se refiere a aquellos vinos de autor donde la crianza ha sido un elemento fundamental. Será la bodega y el enólogo el que marque los propios tiempos de crianza, alargándolos o modificándolos para conseguir el producto final deseado.

 

[Fuente: http://www.65ymas.com]

Sur fond blanc, il y a écrit une insulte en russe, sa traduction littérale anglaise et la bonne traduction, et la prononciation russe

Capture d’écran du compte Instagram Curselikearussian [1]. Sur fond blanc, il y a écrit une insulte en russe, sa traduction littérale anglaise, la bonne traduction et la prononciation russ.

Écrit par Filip Noubel – traduit par Ophélie Guenaud

[Sauf mention contraire, tous les liens de cet article renvoient vers des pages en anglais, ndlt.]

Essayer de jurer dans une langue que vous ne parlez pas couramment peut être compliqué [2], mais pour ceux qui veulent prendre le risque, il existe désormais un compte Instagram [3] qui apprend aux anglophones à jurer en russe.

curselikearussian [3] s’est proposé d’enseigner aux utilisateurs l’usage du « мат [4] [fr] », qui désigne cette véritable mine de jurons en russe et dans d’autres langues slaves. Le terme « мат » provient de l’expression russe « Ёб твою мать », qui signifie « n**** ta mère ».

Bien que largement utilisé au quotidien, мат a été passé sous silence pendant l’ère soviétique, puis accepté à nouveau après la chute de l’URSS en 1991. Ce concept a fait l’objet de nombreuses études par des universitaires et des lexicographes. En Russie, l’utilisation de мат a été interdite dans les espaces publics en 2014, sous l’article 20.1.1 [5] [ru] du Code des infractions administratives [6], qui considère cette pratique linguistique comme une forme de hooliganisme, et impose des amendes ou des arrestations administratives aux contrevenants. Cela signifie en grande partie que les cas de мат sont censurés dans les films, à la télévision et à la radio, et dans les débats ou discours publics.

Rien de tout cela n’a empêché le blasphème de prospérer en Russie et dans d’autres contextes multilingues : les locuteurs du kirghiz, par exemple, utilisent les injures russes dans des conversations en langue kirghize, juste pour le style.

Dans un entretien avec Global Voices, les créateurs de curselikearussian [3], la journaliste russe Elmira Kuznetsova et le dessinateur de BD et de dessins animés Jess Pollard, ont déclaré que leur but était d’honorer la richesse et la créativité des injures russes, mais aussi de souligner leur complexité. Kuznetsova explique comment tout a commencé :

Jess is learning Russian and one night I was trying to translate to her the Russian curse “На хую я вертел.” The phrase translates as “I don’t care” but the literal meaning is “I spun it on my dick”. Just for laughs, Jess drew a sketch depicting random things being spun on male genitalia. We laughed so hard both at the image and at the absurdity of the literal translation, we decided to make more illustrations. This turned into a comic magazine that we called “An Illustrated Treasury of Russian Curses” that was printed in a batch of 50 copies and sold to our friends.

Jess apprend le russe et un soir j’essayais de lui traduire l’injure russe « На хую я вертел.» L’expression se traduit comme « j’en ai rien à foutre », mais le sens littéral est « Je l’ai fait tourner sur ma bite ». Juste pour rire, Jess a dessiné un croquis illustrant des choses au hasard tournant sur les organes génitaux masculins. Cela a fini en BD que nous avons appelée Un trésor illustré des injures russes et que nous avons imprimée en 50 exemplaires et vendu à nos amis.

Ils ont créé le compte Instagram [3] en octobre 2020 pour faire la promotion du fanzine. Ensuite, encouragés par des amis et collègues, ils se sont mis à ajouter des choses à leur collection. Le compte a désormais plus de 50 000 abonnés.

À la question de savoir quelles étaient ses expressions préférées, Pollard a répondu :

My Russian teacher explained that “Я скучаю по тебе” does mean I miss you, but it is also connected to the word “bored”: in a way, we are almost saying “I have lost my zest for life without you.” While learning Russian has resulted in many laughs, I also find it an extremely beautiful and complex language.

Ma professeur de russe m’a expliqué que « Я скучаю по тебе » veut bien dire « Tu me manques », mais c’est également lié au verbe « s’ennuyer » : d’une certaine façon, c’est comme si on disait « J’ai perdu goût à la vie sans toi. » Même si mon apprentissage du russe a provoqué beaucoup de rires, je trouve également que c’est une langue très belle et complexe.

Pour Kuznetsova, la meilleure insulte russe est « сказочный долбоёб », qu’elle traduit comme « un merveilleux branleur ». Elle aime également cette expression car elle a fait l’objet de plusieurs procès ridicules en Russie.

Interrogés sur leurs stratégies face au défi de traduire des expressions très idiomatiques, Kuznetsova et Pollard ont répondu :

We go with the most literal, word-by-word translation of the curse. So there’s no need to borrow. The process is usually pretty quick, although there are cases when even basic words or grammatical constructions in Russian require some adaptation to retain their meaning in English. Once we were stuck for an hour working on the phrase “Хуем груши околачивать”. We couldn’t decide whether it was “to knock off” or “to knock from” that preserved the meaning of the verb better. The consensus was reached only after a Canadian friend with a Master’s degree in English was invited to join this most heated discussion.

Nous utilisons la traduction la plus littérale, mot-à-mot, de l’insulte. Donc pas besoin d’emprunter. D’habitude, le processus est plutôt rapide, bien qu’il existe des expressions ou même des mots simples ou des constructions grammaticales en russe qui demandent une certaine adaptation pour garder le sens en anglais. Une fois, on est restés bloqués une heure sur l’expression « Хуем груши околачивать ». On n’arrivait pas à choisir entre « to knock off » ou « to knock from » pour préserver au mieux le sens du verbe. Nous sommes parvenus à un accord seulement après avoir invité un ami Canadien titulaire d’un master en anglais à prendre part à cette discussion animée.

Pollard a remarqué que les traductions peuvent combiner à la fois des éléments linguistiques et visuels :

There are so many aspects to consider when translating: flow, comedy, meaning, and the emotional aspect. The illustrations are themselves a kind of translation that supports the phrase. Should this character look happy? Angry? Amazed? A further layer is added when we connect the two languages together: sometimes curse translations can be “supported” by existing English phrases, as in the case of “whackerfucker” (which mirrors the construction of “motherfucker.” This is why we chose to not add a dash between “whacker” and “fucker.”) While this makes the translation both accurate and easily understandable to English speakers, some of our Russian fans were convinced “whackerfucker” is a real English word. Perhaps, the translation was too good… This is the most swearing I’ve ever done in an interview. My hands are shaking!

Il existe tellement d’éléments à prendre en compte quand on traduit : le flux, l’humour, le sens, et l’aspect émotionnel. Les illustrations sont elles-mêmes une sorte de traduction qui appuie l’expression. Ce personnage devrait-il avoir l’air heureux? énervé? émerveillé? Une couche de plus s’ajoute quand on fait le lien entre les deux langues : parfois, la traduction d’injures peut être « soutenue » par des expressions anglaises existantes, comme c’est le cas pour « whackerfucker » [branleur] (qui reflète la construction de « motherfucker » [fils de pute] C’est pourquoi on choisit de ne pas ajouter de tiret entre « whacker » et « fucker».) Tandis que cela rend la traduction à la fois exacte et facile à comprendre pour les locuteurs anglophones, certains de nos fans Russes étaient convaincus que « whackerfucker » était un vrai mot anglais. Peut-être que la traduction était trop bonne… Je n’ai jamais autant juré dans une interview. Mes mains tremblent!

Article publié sur Global Voices en Français: https://fr.globalvoices.org

URL de l’article : https://fr.globalvoices.org/2021/01/26/261058/

URLs dans ce post :

[1] Curselikearussian: https://www.instagram.com/p/CG6f1KXnMZh/

[2] compliqué: https://www.babbel.com/en/magazine/why-swearing-in-a-different-language-is-so-unsatisfying

[3] compte Instagram: https://www.instagram.com/curselikearussian/

[4] мат: https://fr.wikipedia.org/wiki/Mat_(russe)

[5] 20.1.1: https://ru.wikipedia.org/wiki/Русский_мат#Ответственность_за_употребление_мата

[6] Code des infractions administratives: https://en.wikipedia.org/wiki/Code_of_the_Russian_Federation_on_Administrative_Offenses

[7] A post shared by Chto, blya? (@curselikearussian): https://www.instagram.com/p/CIzh48-Hick/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=loading

 

El rock en español conoció su apogeo cuando la economía se abrió en los noventa, y uno a uno los países latinoamericanos empezaron a delirar en dólares

Escrito por RAFAEL GUMUCIO

Pasa con el rock latino lo mismo que pasa con la literatura latinoamericana. No hay duda de que hay poderosas semejanzas entre los libros y los escritores de Perú, Colombia, Uruguay o Chile. Pero tampoco hay duda de que, siendo parte de la misma cultura que el resto de Latinoamérica, Argentina y México son otra cosa. En gran parte ser ecuatoriano, boliviano o guatemalteco es intentar no ser ni argentino o mexicano, según cuál de los dos imperios está más cerca. Ambos países y culturas son también tan distintos entre sí que parecieran haberse construido todo en contraste. Es cosa de invocar las figuras tutelares de Jorge Luis Borges y Juan Rulfo para que salte a la vista el abismo que separan literaturas que comparten religión e historias comunes además del mismo idioma.

Rompan todo, la serie documental de Netflix que quiere unir en una sola historia las muchas historias del rock en castellano, tenía que enfrentar primero con la dificultad de que Argentina no es México y México no es Argentina. La polémica era así inevitable, como inevitables las exclusiones y los olvidos. Una polémica terminó en un mar de memes que se burlan de la omnipresente figura de Gustavo Santaolalla, productor ejecutivo de la serie, que es también el principal entrevistado.

El impudor con el que el productor se exhibe durante los seis capítulos de la serie no es sin embargo del todo arbitrario. Santaolalla no solo produjo en México, Uruguay, Chile, Colombia y Argentina un número diverso y apabullante de grupos y solistas que cambiaron la historia del rock en español, sino que fue el primero que, en la siempre europea Argentina, se atrevió a mirar hacia el folclore latinoamericano. Un folclore que vivió, en el mismo tiempo en que nacía el rock en español, un momento de efervescencia y creatividad sin igual. Un movimiento que en muchos países latinoamericanos (menos justamente los del Río de la Plata) se llevó lo mejor de la energía, la rebeldía y el talento de la generación de Jim Morrison, Janis Joplin y Mick Jagger. Generación que es también la generación de Víctor Jara, que produjo un terremoto en el neofolclore al permitir guitarras eléctricas en su canción El derecho a vivir en paz. Mismo terremoto que produjo Mercedes Sosa cuando introdujo en su repertorio canciones de Sui Generis y luego Charly García en solitario y Fito Páez y David Lebón y un largo etcétera.

El documental busca en la política el hilo narrativo que tradiciones musicales tan distintas entre sí difícilmente pueden proveer. El rock es así en Rompan todo el catalizador de una juventud rebelde reprimida una y otra vez por las dictaduras cívico-militares que asolaron el continente en los setenta y ochenta. Lo que el documental sugiere, pero no cuenta del todo nunca, es cómo muchas de esas dictaduras dejaron pasar en la radio, la televisión y los escenarios a muchos de estos grupos de rock pensando que con eso alejarían a la juventud de los ponchos negros y las zampoñas que temían como la peste. Eso, por cierto, no quita que Los Prisioneros en Chile y Serú Girán en Argentina usaron este espacio para decir todo lo que no se podía decir.

El rock fue el canto de una juventud oprimida, pero no dejó de ser considerado también como una invasión imperialista que obligaba a los jóvenes a adoptar las modas, las drogas y los peinados del gran país del norte. Faltan en el documental de Netflix muchos países y tradiciones (por ejemplo, el rock de la movida española), pero el gran ausente de Rompan todo es Estados Unidos, país en el que triunfa Gustavo Santaolalla. País desde donde se transmitía MTV, factor esencial en la internacionalización del rock en español. País de las transnacionales del disco que cual rey Midas convirtieron en oro, o más bien en dólares, a oscuros cantantes y grupos underground que sin dejar de insultar a los ejecutivos de las disqueras viajaban en sus limusinas.

El rock en español conoció su apogeo cuando la economía se abrió en los noventa, y uno a uno los países latinoamericanos empezaron a delirar en dólares. No dejó de ironizar con esa locura y de mostrar la otra cara de la Latinoamérica privatizada y globalizada. Su destino se vio sin embargo anclado a ese terrible sueño. Reventada la burbuja de los Menem y los Salinas de Gortari, el rock dejó los aviones y los estadios que se tomaron los reguetoneros y los traperos, que poco tienen que ver con la aventura de expandir las palabras como hacía Luis Alberto Spinetta, de explorar los ritmos como Café Tacuba, de llegar al corazón del volcán como los Caifanes, o lanzarse del último piso de los hoteles sin romperse un hueso como lo hacía Charly García.

Rebelión e industria. Capitalismo y revolución. Folclore de la gran ciudad, lo que hizo del rock la música del siglo XX fue el cúmulo de sus contradicciones tan excitantes como insalvables. Contradicciones que se parecen a la de los que oyen esa música tan adictiva como las drogas y el sexo que solía acompañarlas. El rock fue una rebeldía que ayudó a varias generaciones a ajustarse y comprenderse en una sociedad de consumo en que sonidos, imágenes y alimento llegan procesados por la industria. Rompan todo tiene la virtud de sugerir todas esas contradicciones, es tarea de otros explorar los recovecos de esa manera de pensar con el cuerpo que se llamó alguna vez rock and roll.

[Foto: JUAN ÁVALOS M. / WIKIMEDIA COMMONS – fuente: http://www.elpais.com]

Loin de tomber en désuétude, la correspondance par écriture manuscrite se réinvente.

«Les jeunes reçoivent aujourd'hui une belle feuille de papier comme un cadeau», selon Françoise Cahen, professeure de lettres. | Green Chameleon via Unsplash

«Les jeunes reçoivent aujourd’hui une belle feuille de papier comme un cadeau», selon Françoise Cahen, professeure de lettres. | Green Chameleon via Unsplash

Écrit par Clea Chakraverty 

Il y a quelques semaines, ma mère a décidé de me renvoyer les lettres que j’avais écrites à ma grand-mère, décédée en 2011. Je me revois choisissant avec soin les cartes postales de vacances (un âne grec à lunettes de soleil, un champ de lavande banal) ou fabriquant une carte de vœux –souvent une vieille feuille morte peinte et collée avec un bout de scotch– relatant sur un papier, à en-tête de renard, mes aventures interminables avec mes copines, mes exploits ou mes déceptions scolaires enrobées de quelques futilités sur la vie. Ces mots, souvent malhabiles malgré l’attention toute particulière que j’y portais, reflétaient aussi leur époque: gommettes, feutres à paillettes, lettrines épaisses ou dessins moches de poneys venaient agrémenter mes missives, qui, je n’en doutais pas à l’âge de 8 ans, faisaient toujours plaisir à leur destinataire. Qui ne manquait jamais de me répondre.

Trente ans plus tard, les seules cartes que je reçois sont plus souvent envoyées en fonction du rythme de reproduction de mes copines –et rarement manuscrites– que pour s’enquérir de mon bien-être.

Normal, internet est passé par là. Et, après l’expérience de premiers longs mails d’amoureux reçus au tournant des années 2000, mes communications épistolaires se résument souvent à quelques envois saccadés sur diverses applications. Pire: je n’écris plus à personne puisque la vie de tout le monde s’affiche désormais partout.

Et pourtant. «Les jeunes reçoivent aujourd’hui une belle feuille de papier comme un cadeau», raconte Françoise Cahen, professeure de lettres au lycée d’Alfortville et doctorante à l’université Sorbonne Nouvelle.

Depuis une dizaine d’années environ, la lettre et la carte connaissent un regain d’intérêt auprès du grand public, toutes classes sociales et d’âges confondues, remarquent Sophie et Valentine Bastide. La première a fondé L’Écritoire en 1975, une modeste papeterie tout en bois et joliment agencée dans un ancien café rue Saint-Martin à Paris. La seconde reprend progressivement la boutique, et poursuit ainsi une tradition familiale née au XIXe siècle, lorsque l’arrière-grand-père fabriquait des godets scolaires.

Effet Harry Potter

Mère et fille tiennent à la dimension artisanale de leurs produits dont elles peuvent pour chacun raconter l’histoire: papier, carte, stylos, cahiers sont sélectionnés avec soin. «Dans les années 1980, écrire tenait de la tradition, on ne se posait pas vraiment la question. Entre 1990 et 2010, ça a été le déclin. Je n’ai plus commandé de papier à lettres car la demande s’essoufflait. Puis c’est revenu, avec une particularité: une forte envie de se démarquer chez les jeunes. Je me suis interrogée sur un effet Harry Potter qui a peut-être permis de poser un autre regard sur les objets d’écriture», raconte Sophie Bastide. Chez L’Écritoire, les sceaux en cire ont par exemple retrouvé la cote chez les agences de communication et les artisans, note Valentine Bastide. «L’idée qui émerge c’est une envie de faire différemment, d’être exclusif.»

Le sceau en cire sert désormais à se distinguer. | Post of Russia via Wikimedia

Même constat pour Maxime Brenon, cofondateur de Papier Tigre, maison branchée de la papeterie française depuis 2012, plumes d’oie et sceaux à cacheter en moins.

«Quand nous nous sommes lancés, ça a été un pari un peu fou. Ceci dit, on avait remarqué que la papeterie restait forte dans d’autres pays, alors pourquoi pas en France?» Le jeune entrepreneur mise sur un savoir-faire étroitement lié au monde de la communication et des agences de graphisme. Très vite, le produit phare est le «pli postal», un kit de correspondance prêt à poster composé de bloc de lettres aux motifs originaux à plier et… d’un mode d’emploi.

Liaisons de papier

Mais a-t-on vraiment besoin d’apprendre à écrire? Pour Françoise Cahen, la pratique n’est pas si évidente auprès de jeunes n’ayant pas été habitués à correspondre et surtout à s’épancher de cette manière. «Je me souviens d’une classe de garçons de Seconde technologique qui avait des difficultés. Pourtant, ils ont adoré l’exercice d’écriture de lettres d’amour, car cela leur permettait d’exprimer leurs sentiments différemment. Ces exercices nous montrent aussi l’importance de leur apprendre à bien rédiger et à être attentif à la forme comme au fond, notamment pour l’envoi d’e-mail, ce qui n’est d’ailleurs pas au programme.»

Si Les Liaisons dangereuses de Choderlos de Laclos reste un best-seller au programme, c’est aussi la matérialité de la lettre qui motive, note la chercheuse. «Ils découvrent une autre liberté avec ce support et déploient des trésors de créativité pour l’embellir. Certains m’ont rendu leurs lettres enroulées d’un beau ruban par exemple.»

La lettre et la carte permettent aussi un rapport beaucoup plus intime à l’écriture. «Il s’agit vraiment d’une énonciation d’un individu à l’autre, il y a moins de médiation par l’interface. Cette forme d’écriture permet aussi d’échapper aux architectes de formats que sont les Instagram, Snapchap et autres Twitter», souligne Françoise Cahen, elle-même par ailleurs très active sur les réseaux sociaux.

Ce mode de communication était subi, à présent il est choisi. | Álvaro Serrano via Unsplash

Sans compter que, à en croire un sondage Opinion Way commandé par la filière papetière UFIPA, la pratique de l’écriture manuscrite donnerait «une bonne image de soi» selon 90% des enquêtés.

Le numérique n’est pourtant pas un repoussoir, souligne Maxime, qui voit au contraire dans l’engouement pour le papier une réaction au numérique: «C’était un mode de communication subi, maintenant il est choisi.» Ainsi, Papier Tigre joue sur l’innovation en phase avec le monde numérique et détonne avec l’univers plus classique de la papeterie traditionnelle: notes-stickers pour ordinateur, semainiers à poser à côté de son écran, couleurs pastel et lignes épurées accompagnent l’usager tout-numérique. «Nous concevons nos produits comme des accessoires de mode», explique le cofondateur de l’entreprise qui, dès ses débuts, s’est associée à des marques prestigieuses comme Colette.

Pour Valentine Bastide aussi cette complémentarité est importante, et parfois exemplaire dans certains pays de forte tradition calligraphique, comme le Japon. C’est d’ailleurs à Tokyo que Papier Tigre a ouvert sa troisième boutique fin 2017.

Laser et magie

Pour les papeteries plus traditionnelles comme L’Écritoire, les années de fort engouement pour internet et ses diverses applications n’ont pas été si évidentes. Mais, paradoxalement, c’est le développement de certaines technologies comme le découpage au laser ou l’imprimerie 3D qui ont réveillé la carterie. «Un énorme travail artisanal s’est développé autour des années 2010/2015. On a vu apparaître des cartes de vœux dites “pop-up” par exemple, très créatives, des cartes-objets qui ne sont plus des messages éphémères mais bien des cadeaux que l’on garde», expliquent Valentine et Sophie Bastide. De nouvelles maisons d’édition s’installent à base de joli papier, graphisme tendance, couleurs chatoyantes, motifs originaux en privilégiant l’ancrage local, comme Monsieur Papier, à Plogoff (29) Pascale Éditions, ou encore MH éditions à Montreuil (93). Cette maison pratique le collage et le pliage à la main en plus de la découpe laser. Jeux d’ombre et lumière, découpes dentelées dans un papier recyclé ou ultra-travaillé, illustrations faites à la main: la carte devient un objet magique.

Le 23 décembre 2020, la mairie de Chateaulin, dans le Finistère (29), recevait 800 lettres au Père Noël, toutes manuscrites et illustrées. Certaines donnaient même des conseils au vieil homme barbu, rapportait Le Télégramme de Brest, illustrant les préoccupations sanitaires des enfants. Écritures invocatrices, pleines d’espoirs, quasi prophylactiques, mais aussi essentielles pour le développement moteur et sensoriel, comme le montre une étude récente portant sur des jeunes de 12 ans et plus, publiée fin juillet 2020 par une équipe de recherche de Trondheim, en Norvège.

La lettre recèle ainsi une magie indéniable grâce à ce qu’elle suscite chez l’autre: plaisir, surprise, attention. Françoise Cahen se souvient d’une classe de Première, qui, à la lecture de l’ouvrage Les Années d’Annie Ernaux, avait envoyé une série de textes à l’autrice par le biais de sa maison d’édition. «Elle était si émue qu’elle leur a répondu à tous, dans une très longue lettre. Personne ne s’y attendait. C’était si fort que certains élèves en ont pleuré.» Ce pouvoir de l’écrit, Sophie Bastide y croit toujours. «Ce que nous vivons aujourd’hui bouleverse notre appréhension du monde, les jeunes remettent en question leurs projets de vie et de travail. L’un des dérivatifs de ce changement s’illustre peut-être dans ce goût pour l’écrit et le temps long.»

 

[Source : http://www.slate.fr ]

Escrito por Nuria Rodríguez Vargas

El lenguaje inclusivo, en este momento, se define como un posicionamiento político que busca concientizar a la población y visibilizar las desigualdades de género. Es una intención loable, pero tal vez, insuficiente y se requiera un cambio profundo en las estructuras políticas, socioeconómicas y culturales de las comunidades.

“Cuantas veces no hemos probado nosotros mismos una sopa que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso, son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo”.

Palabras de Gabriel García Márquez en el I Congreso Internacional de la Lengua Española, Zacatecas 1997. Propuso el colombiano jubilar la ortografía, algunas ideas fueron eliminar la hache, delimitar los usos de la ge y la jota, fundir la be y la uve, revisar la marca de algunos acentos, aceptar conjugaciones verbales normalizadas por los hablantes en el uso diario, pero que son consideradas no gramaticales.

Esto como una forma de preparación de la lengua española para entrar al siglo XXI “es un derecho histórico, no por su prepotencia económica como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su fuerza de expansión”. Si se piensa un poco, la propuesta estaba basada en el profundo conocimiento de la cultura, en las necesidades de los hablantes, en las hablas del pueblo, en su humanidad. Pero tuvo más rechazo que apoyo en el mundo académico.

A diferencia, en esa misma época, el llamado lenguaje inclusivo comenzaba el recorrido de los activismos a la academia y a la política estatal. Hoy, se usa mucho en España, Argentina, Canadá y Estados Unidos. En la lengua española se enfoca en hacer el doblete de sustantivos, femenino y masculino, usar el femenino de primero y más recientemente, en la creación de un neutro morfológico, el cambio de la vocal “o” por la “e” (nosotres, todes, chiques) en lo oral y lo escrito.

Hay posiciones que adversan el nuevo neutro, se aduce la destrucción del español. Esta visión es alarmista, pues en las lenguas no hay nada “correcto” o “incorrecto”, solo normativo o no normativo, se habita entre estas dos construcciones. La lingüista mexicana Concepción Company dice que “somos seres de sintaxis libre” todos los hablantes, independientemente de su registro, en el día a día hacen uso de la libertad lingüística, es decir, usos normativos y no normativos.

En las posturas a favor del lenguaje inclusivo, el lingüista argentino Santiago Kalinowski, afirma que el genérico masculino gramatical es un universal lingüístico que provoca desigualdad en la sociedad, y cada vez que se usa se refuerza la idea de que el hombre es el centro del universo. En oposición, son relevantes los datos de Company, quien explica que la variedad de los géneros de las lenguas es altamente arbitraria.

Existen lenguas con diferentes cantidades de géneros, por ejemplo, el polaco tiene cinco, y en la mayoría de las lenguas del mundo que tienen descriptores gramaticales, lo que predomina es que no se marque el género gramatical. Sin embargo, estas sociedades no han estado exentas de discriminación y acciones sexistas contra las mujeres, por el contrario, los hombres han sido el centro.

De tal manera que el género gramatical no es lo mismo que el género humano. En gramática el género es una categoría morfológica, en español todos los sustantivos son femeninos o masculinos. Es algo arbitrario, se llegó por acuerdo tácito entre los hablantes, no hay ninguna razón por la que un sustantivo sea femenino o masculino.

El género humano no es binario, pues en ocasiones las personas no se identifican con la genitalidad. Tampoco la gramática del español es binaria con un femenino marcado por “a” o un masculino marcado por “o”. Se puede marcar femenino o masculino con otras vocales y con consonantes, los ejemplos abundan, el español tiene varias e inexplicables arbitrariedades de género gramatical.

Sabemos que está superada la idea biologista de que una lengua evoluciona de forma natural, sin la actuación del ser humano. Las transformaciones de la sociedad y la cultura pueden hacer cambiar la lengua de cualquier agrupación humana, en todos sus componentes: fonológico, semántico, morfosintáctico, léxico y pragmático, aunque no siempre. Es posible que los cambios de uso tengan que ver con las luchas sociales, los avances en derechos civiles, la extensión de la educación formal, las relaciones con otras culturas, pues los cambios socioculturales amplían los referentes de las palabras de las diferentes lenguas.

El lenguaje inclusivo, en este momento, se define como un posicionamiento político que busca concientizar a la población y visibilizar las desigualdades de género. Es una intención loable, pero tal vez, insuficiente y se requiera un cambio profundo en las estructuras políticas, socioeconómicas y culturales de las comunidades. Cabe destacar que no es un fenómeno de masas, sino de las capas medias, altas, con estudios superiores, colectivizadas.

Como seres de sintaxis libre, un hablante podría decir “haiga”, “todes” pero, la primera, aunque casi normalizada, se sigue tratando con escarnio; y la segunda no, entonces existen variables sociales importantes de matizar.

Company considera que es una postura elitista, en la escritura hay construcciones que se piensan inclusivas, como “tod@s” pero señala que el 97% de las 6.104 lenguas del mundo no tienen escritura, así que las lenguas orales son las que predominan. Por tanto, la visión occidentalista que se dice combatir atraviesa este posicionamiento político.

La escritora y activista argentina Beatriz Sarlo afirma que la lengua nunca ha cambiado por decreto, ni por imposiciones de las élites, aunque hayan tenido buenos propósitos. Coincide Company, quien propone que se revisen y discutan las construcciones discursivas sexistas.

Trabajar la redacción, las estructuras sintácticas, pues la lengua ofrece muchas posibilidades. Sarlo, plantea hacer uso de la creatividad, como lo han hecho artistas de la literatura y la música de nuestro continente. La historia cultural de nuestra América está llena de desobediencias y desaires a la norma y forma ibérica. Hermosas rebeldías de poetas con y sin guitarra que han tocado y han calado.

“Las mismas caras latinoamericanas de cualquier punto de América Latina: indoblanquineros, blanquinegrindios y negrindoblancos; rubias bembonas, indios barbudos y negros lacios”. Reza un poema del afroperuano Nicódemes Santa Cruz. En la canción “Latinoamérica” el boricua René Pérez invitó a asomarse al espejo y reconocer las diferentes caras. En 1992 ya el mexicano Carlos Fuentes había desenterrado el espejo para recordar que somos indo-afro-iberoamericanos. Aunque se reniegue de una o dos de las tres identidades, nunca se podrá borrar a ninguna de las tres de la piel, la lengua, el pensamiento, el arte, la gastronomía, la cotidianidad. Esto no significa olvidar las atrocidades de la conquista europea.

Somos el resultado de un complejísimo y cruel proceso que inició con la invasión europea de hace 528 años. Al comienzo de la conquista de España, se cree que existían unas mil lenguas amerindias, mil culturas que el naciente imperio homogenizó como una sola. Se llevó a cabo una de las masacres más infames de la historia de la humanidad.

Al mismo tiempo, se inició el oprobioso tráfico y esclavitud de personas africanas, provenientes de culturas y lenguas muy disímiles, también fueron homogenizadas y tratadas como un solo grupo. Participaron varios países europeos, pero fue Inglaterra quien más ventajas obtuvo del vil comercio.

La lengua da identidad individual, grupal, regional, nacional y cultural. El tema de las identidades en América Latina siempre se ha estado en construcción. El español de América no implica una uniformidad idiomática. Más bien, agrupa a la pluralidad de variables dialectales que identifican país, provincia, región; teñidas de tonos, acentos, léxico, expresiones, provenientes de sustratos diversos de lenguas indoeuropeas, amerindias y africanas.

La República Oriental del Uruguay es tierra de murgas y candombe, de los versos transgresores de Juana de Ibarbourou, de las composiciones de Rubén Rada, “El Negro Rada” como se conoce en el medio artístico. Hace una semana el futbolista uruguayo Edinson Cavani del Manchester United de la liga inglesa fue amonestado por la federación de ese país porque escribió en redes sociales, en español, #GraciasNegrito, en respuesta a un amigo uruguayo.

Se le acusó de racista. Es irrelevante que se trate del caso de un futbolista, solo es un ejemplo de muchísimos. Lo relevante es, el irrespeto e ignorancia para juzgar otra lengua y cultura, pasando por el desconocimiento, la corrección política y la homogenización.

Esta posición que sobrepasa ideologías y partidos políticos, en América Latina se anuncia “con bombos y platillos” como “anticolonialista”, pero es totalmente ambivalente. Por una parte, la “crítica” se antoja anacrónica, pues es hacia el imperio de museo, únicamente. Imperio que fue atroz como todos, y que a pesar de su Armada “Invencible” al decir burlón de los ingleses, fue superado por ellos. En 1898, sus continuadores lo enterraron definitivamente durante la guerra hispano-estadounidense, iniciada por el “misterioso” hundimiento del Acorazado Maine.

De la nación estadounidense que despenalizó el matrimonio entre razas en 1967, hace tan solo 54 años, ha salido, no hace tanto tiempo, un activismo que se autodenomina antirracista, pero que hace una lectura homogénea por encima de las lenguas, culturas e historias.

Más ambivalencias

Algunos de los manuales de lenguaje inclusivo que circulan en instituciones latinoamericanas son tomados directamente de realidades de lengua de España, ajenas a las nuestras, o proponen la aplicación e imitación de fenómenos lingüísticos propios de esas variables dialectales, por ejemplo, el leísmo y el laísmo.

Sobre esto no hay crítica anticolonialista. Por otra parte, la presencia del inglés estadounidense en nuestro continente es notoria. En las variables dialectales del español costarricense es enorme (léxico, expresiones, gramática, ortografía) en hablantes de todos los niveles sociales y educativos. Tampoco sobre esto hay muchas críticas anticolonialistas, como sí sucede contra la norma panhispánica que ha sido recogida y registrada de las hablas de los pueblos latinoamericanos. Curioso.

No son condenables las mezclas de las variables del español latinoamericano con el inglés estadounidense, es totalmente natural en situaciones de dominación geopolítica, económica y cultural. Es la historia de las lenguas. Lo que resulta paradójico es el posicionamiento “anticolonialista” que ha pasado de los activismos a las academias como argumentación de la corrección política de la lengua.

Paradójico por ser una importación, un calco, replicado en todos los países de occidente. Ante esta visión extensiva, como una plantación de azúcar, banano, o soja, han reaccionado algunos sectores de la academia francesa, lo han llamado puritanisme américain.

No creyeron los miembros de Federación Inglesa de Fútbol en los argumentos de la Academia Nacional de las Letras de Uruguay. Es más fácil etiquetar como racistas. No creen algunas feministas en los datos e investigaciones de lingüistas como Concepción Company, quien tiene más de cuarenta años de experiencia en el estudio de las lenguas amerindias. Es más fácil etiquetar como patriarcal. Es la época. Etiquetar sin datos y con prejuicios es la normalidad.

Lengua y cultura son indivisibles.

Siguiendo a Sarlo, las relaciones entre ambas son inestables, los cambios de la lengua pueden ser ideológicos o azarosos. La lengua es portadora de historia, pero las palabras van adquiriendo nuevos significados en el tiempo. Es innegable que en las variables dialectales latinoamericanas la palabra “negrito(a)” haya tenido o tenga un sentido racista dependiendo del contexto, ademanes, entonación.

Pero, como parte de su resignificación, hoy, es un tratamiento de cariño del habla popular, de la misma manera que gordo (a), flaco (a), chino (a). ¿Cómo puede ser inclusiva y antirracista una visión etnocentrista? ¿Qué significa “anticolonialista” en algunos círculos latinoamericanos?

También es innegable que en las estructuras de las sociedades latinoamericanas existe racismo y machismo, todavía no se sabe si el uso del lenguaje inclusivo, o la aplicación de la corrección política de la lengua, la literatura y del arte, acabará con ellos, hay que esperar unos 100 años.

Pero, es claro que el arte tiene un gran poder de sensibilización y de transformación, es claro que la lengua importa, y mucho, es claro que las acciones políticas, la mejora de las condiciones materiales, de las realidades socioeconómicas y educativas pueden cambiar a más corto plazo la vida y lugar de las mujeres y de las minorías.

* Profesora en el programa de maestría en Estudios Latinoamericanos con énfasis en Cultura y Desarrollo, Instituto de Estudios Latinoamericanos, Facultad de Filosofía y Letras , Universidad Nacional de Costa Rica

 

[Fuente: http://www.nodal.am]