Archives des articles tagués Décès

Falleció en la noche del domingo « víctima de una penosa enfermedad », según confirmó su esposa, María Graciela Sténico-Wood, a través de su cuenta de Facebook. Las redes se llenaron de mensajes de dolor y de valoración por su trabajo. 

El trabajo de Robin Wood es admirado en todo el mundo.

El trabajo de Robin Wood es admirado en todo el mundo.

 

El escritor y guionista paraguayo Robin Wood, autor de series para historietas como « Nippur de Lagash », « Dago » y « Pepe Sánchez » -algunos de los tantos títulos en que se ramifica su producción de 95 personajes y 10.000 guiones- falleció en la noche del domingo, según confirmó su esposa, María Graciela Sténico-Wood, a través de su cuenta de Facebook.

« Acaba de fallecer mi esposo Robin Wood, víctima de una penosa enfermedad », escribió. Rápidamente las redes se llenaron de mensajes de dolor y de valoración por su prolífico y admirado trabajo, reconocido a nivel mundial. En nuestro país, los y las fanáticas de su obra son legión.

Wood inventó a "Nippur de Lagash" tomando como referencia las ciudades de Nippur, donde nacieron sus padres, y Lagash, ambas ubicadas en una zona histórica de Oriente Medio.

Wood inventó a « Nippur de Lagash » tomando como referencia las ciudades de Nippur, donde nacieron sus padres, y Lagash, ambas ubicadas en una zona histórica de Oriente Medio.

El guionista creó a más de 95 personajes y escribió más de diez mil guiones de historietas, muchas de ellas con seudónimos para que su nombre no se repitiera en las publicaciones: Mateo Fussari, Robert O’Neill, Noel Mc Leod, Roberto Monti, Joe Trigger, Carlos Ruiz y Cristina Rudlinger, fueron algunos de ellos.

Wood publicó, entre 1966 y 1997, unas 30 obras con diferentes dibujantes de Argentina. Durante su carrera recibió numerosas distinciones, y la más destacada fue la de « Mejor Guionista del Mundo », en la Bienal de Córdoba, en 1997.
Robin Wood vivió en nuestro país donde realizó varias de sus creaciones.

Robin Wood vivió en nuestro país donde realizó varias de sus creaciones.

Wood tenía 77 años y había nacido el 24 de enero de 1944 en Caazapá, a 205 kilómetros al sur de Asunción del Paraguay, y desde muy joven se dedicó a la escritura, a pesar de que apenas había terminado el ciclo primario de enseñanza debido a las dificultades económicas de la familia. Sus abuelos eran australianos y militantes socialistas que tuvieron que emigrar de su país luego de una huelga de esquiladores.

A comienzos de la década de 1950, se radicó en Buenos Aires con su madre y trabajó para editoriales argentinas que publicaron sus creaciones en prestigiosas revistas, como El Tony, D’Artagnan, Intervalo y otras.

« Nippur de Lagash » fue un personaje sumerio que Wood inventó tomando como referencia las ciudades de Nippur, donde nacieron sus padres, y Lagash, ambas ubicadas en una zona histórica de Oriente Medio, en el sur de la antigua Mesopotamia, entre los ríos Éufrates y Tigris.
"Nippur de Lagash" es uno de sus personajes más conocidos.

« Nippur de Lagash » es uno de sus personajes más conocidos.

Conocida la noticia, las redes se llenaron de mensajes de despedida. « No hay duda: prolífico autor, talentoso, popular. Deja huella para siempre en el mundo del cómic. Un abrazo a sus familiares y amigos », publicó el historietista Horacio Altuna.

El productor, guionista y periodista Axel Kuschevatzky sumó su despedida: « Adiós Robin Wood. Gracias por tanto. Nippur, Gilgamesh, Dago, Savarese pero por sobre todas las cosas Pepe Sánchez, mi favorito del mundo Columba », escribió.

Por su parte, la cuenta especializada en historieta Archivo de Humor Gráfico Argentino calificó a la noticia como algo « devastador » y recomendó la biografía « Robin Wood: una vida de aventuras », de Diego Accorsi, Julio Neveleff, Leandro Paolini Somers.

En "Dago" se muestras las aventuras de un esclavo en lucha por su libertad.

En « Dago » se muestras las aventuras de un esclavo en lucha por su libertad.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

Alcanzou gran fama polas súas interpretacións de María Estuardo, Lucia de Lammermoor e outros papeis do repertorio do bel canto

A soprano eslovaca Edita Gruberova, nunha imaxe tomada en Baden Baden no 2013.

A soprano eslovaca Edita Gruberova, de 74 anos, morreu este luns na cidade suíza de Zúric, segundo informou a axencia alemá da artista, que só se referiu á desaparición «repentina» da cantante, de quen destacou a súa «carreira extraordinaria».

«Puidemos acompañala e axudar a dar forma á traxectoria desta extraordinaria artista durante moitas décadas e desde o comezo. Botarémola moito de menos», agregou a compaña Hilbert.

A soprano, de nacionalidade austríaca, naceu en Raca, localidade próxima a Bratislava (Eslovaquia), o 23 de decembro de 1946; comezou os seus estudos de canto con María Medvecká en Praga e continuou en Viena baixo a dirección de Ruthilde Boesch.

Debutou en 1968 na Ópera de Bratislava no papel de Rosina da ópera Rossini O barbeiro de Sevilla e en 1976 foi descuberta polo mítico director de orquestra Karl Böhm, con quen obtivo o seu primeiro gran éxito resoante como Zerbinetta en Ariadna en Naxos, de Richard Strauss.

Interpretou en 1977 o papel de Reina da Noite da Frauta máxica na Metropolitan Opera House de Nova York; desde entón percorreu os grandes coliseos do mundo, que este martes reaccionaron con tristeza ante o falecemento da artista.

Foi considerada pola crítica internacional como unha das mellores sopranos de coloratura [termo que se refire ás elaboradas ornamentacións dunha melodía] do mundo e fíxose famosa polas súas interpretacións de María EstuardoLucia de Lammermoor e outros papeis do repertorio do bel canto.

En 1987 debutou no Liceo de Barcelona e en abril de 1999, no Teatro Real de Madrid cun recital de obras de Bellini, Rossini e Donizetti.

Na tempada 2017/2018 Gruberova celebrou os seus cincuenta anos nos escenarios e a Staatsoper de Viena, a Bayerische Staatsoper de Múnic, a Deutsche Oper de Berlin e a Ópera de Zúric organizaron galas especiais con ese motivo.

 

[Imaxe: Uli Deck | Efe – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Falleció en Ginebra, a sus 91 años. Un encuentro con Walt Disney, a sus 10 años, signó su destino. Vivió en varios países y las mejores editoriales se disputaron sus dibujos, convertidos en piezas de culto.

Lilian Obligado, último adiós a la gran ilustradora argentina

Mirada pícara. Los dibujos de Lilian Obligado son parte de un legado invaluable. Foto: Andres D’Elia

Escrito por Verónica Abdala

Lilian Obligado pasó sus últimos días en Suiza, el país en el que había nacido su madre y en el que ella eligió vivir, a comienzos de la década del 80: se fue rodeada de un paisaje de ensueño, digno de los cuentos que ilustraba.

Asistida por sus hijos, Cristina y Sigismond de Vajay -artista plástico-, y mientras su cuerpo iba perdiendo fuerza, esperó la muerte escapando de a ratos de la cama para darle sorbitos a un brandy debajo de un tilo fresco que la invitaba a repasar su vida. Acababa de cumplir 90 años: ese día se dejó fotografiar sosteniendo gigantescos globos dorados.

La gran ilustradora argentina, que falleció el lunes 27 de septiembre, había tenido una vida nómade: nacida en 1931, pasó la infancia entre la Argentina y los Estados Unidos, donde a sus diez años conoció en California al mismísimo Walt Disney: un encuentro que marcó su destino. Entonces supo, repentinamente y de un modo misterioso, que lo suyo sería el dibujo.

Ilustraciones de Lilian Obligado.

Ilustración de Lilian Obligado

De regreso en Buenos Aires concurrió a las clases que impartía el profesor Puig, un hombre que le enseñó a dibujar retratos y animales: al descubrimiento de que podía recrear el mundo sin más elementos que un lápiz, sumó un talento innato, que sorprendió incluso al maestro.

En los años que siguieron, Obligado llegó a ilustrar unos 130 libros infantiles, e incluso uno escrito por el hombre más importante de su vida, su padre, titulado The Gaucho boy. Obra de la causalidad -¿o la magia?-, la muerte la alcanzaría justo un 27 de septiembre, la misma fecha en la que él había nacido.

Obligado era descendiente directa del escritor Rafael Obligado –su abuelo–, aunque también integraba un linaje de mujeres artistas: María Obligado, hermana de Rafael era pintora, y su sobrina es la escritora Clara Obligado.

La autora, que vive en España, evocaba así el impacto imborrable que la imagen de la joven Lilian le produjo en la niñez: “Entraba riéndose, trasmutaba las cosas, las volvía livianas y volvía a desaparecer. Tenía cara de gato, risa fácil un cuerpo menudo y espectacular, una melena oscura y ondulada como la de Ava Gardner.” La distinguía una “sensación indecible de libertad”, definió la escritora.

Lilian Obligado. La última foto. El humor y la ternura siempre estuvieron de su lado.

Lilian Obligado. La última foto. El humor y la ternura siempre estuvieron de su lado.

Cierta gracia inédita para dar vida a personajes y escenarios coloridos y de una ternura contagiosa llevaría a Lilian a convertirse, más temprano que tarde, en una profesional exitosa, que llegaron a disputarse las grandes casas editoriales durante sus años más prolíficos.

La artista publicó sus primeros dibujos en 1956, y fue también por aquellos años que se instaló en Nueva York, donde inició su etapa artística más fecunda: habrá que imaginarla, entonces, atravesando los corredores internos que unían oficinas y hasta edificios de la Quinta Avenida, en Nueva York, hasta con un trago en mano. « Las hice todas », contaba ella, risueña, en una entrevista que concedió a este diario tres años atrás.

Libros infantiles. llegó a ilustrar más de 130 títulos, que se imprimían en los Estados Unidos y se exportaban al mundo entero. / Foto: Archivo Clarín

Libros infantiles. llegó a ilustrar más de 130 títulos, que se imprimían en los Estados Unidos y se exportaban al mundo entero.         Foto: archivo Clarín

Por aquel tiempo trabajó para editoriales como Viking, Simon & Schuster, Random House, Golden Press, Western Publishing, Holiday House, Guild Press, Doubleday, Abelard, Flammarion y Gallimard. También escribió cuentos y adaptaciones de relatos clásicos.

El público argentino asomó a sus viñetas, historietas y pinturas partir de la gran retrospectiva que le dedicó el Museo Histórico Nacional en 2017. Fue entonces que muchos reconocimos su sello, característico de las portadas de los libros infantiles de amplia circulación en los años 70 y 80 en nuestro país: imposible permanecer indiferente a la belleza de esas composiciones que la convertirán con el tiempo, seguramente, en una artista de culto.

En 2017. Muestra de la ilustradora Lilian Obligado en el Museo Historico Nacional. / Foto: Andres D'Elia

En 2017. Muestra de la ilustradora Lilian Obligado en el Museo Histórico Nacional. Foto: Andres D’Elia

Los tres chanchitos, El patito feo, o la fábula de La tortuga y la liebre fueron algunos de los clásicos que produjo para algunas de las editoriales más importantes de Nueva York o París, las capitales desde donde sus dibujos se exportaban al mundo: Europa, Latinoamérica, incluso Japón.

Aquella muestra, titulada Trazos de vida se extendió durante cuatro meses en Buenos Aires y reunió por primera vez más de 300 dibujos entre bocetos, originales y portadas. Por fin, Lilian Obligado era profeta en su tierra.

La muestra porteña reunió más de  300 dibujos entre bocetos, originales y portadas. / Foto: Archivo Clarín

La muestra porteña reunió más de 300 dibujos entre bocetos, originales y portadas. Foto: archivo Clarín

 

[Fuente: http://www.clarin.com]

Lilian Obligado, illustratrice argentine, est décédée le lundi 4 octobre 2021. Elle avait 91 ans, et est née dans une famille d’artistes — son grand-père, Rafael Obligado, était un poète prestigieux et sa grand-tante, María Obligado, l’une des premières femmes peintres reconnues en Argentine.

ActuaLitté

Elle accompagne son père en Californie, en 1940, et y rencontre Walt Disney. Elle a 10 ans à peine et, lorsque le fondateur des fameux studios lui montre des dessins d’animaux en mouvement, crayonnés préparatoires pour le film Bambi, la fillette déclare tout de go : « Je veux dessiner comme ça. »

De retour à Buenos Aires, elle s’inscrit à l’académie du professeur Puig qui lui apprend les rudiments du crayon et du pinceau. Elle est une élève studieuse et déterminée. « J’avais seize ans, j’avais gagné un peu d’argent et j’ai publié mon premier livre, La historia de mi amiga Sara (L’histoire de mon amie Sara). » Les animaux des rives du fleuve Paraná près duquel Lilian Obligado vit avec sa famille se retrouveront, un peu plus tard, dans ses albums.

Elle s’installe seule aux États-Unis et devient rapidement une illustratrice très sollicitée, notamment par les éditeurs Simon & Schuster, Random House, Golden Press, Western Publishing, Holiday House, Guild Press, Doubleday. Elle effectue plusieurs déménagements ultérieurs, à Paris puis à Vevey, en Suisse.

Au cours de sa longue carrière, Lilian Obligado a illustré, parfois écrit, variant les techniques (crayon, fusain, aquarelle, pastel), près de 200 ouvrages pour enfants et adolescents dont de nombreux Little Golden books.

Parmi les quelques titres publiés en France : Tim et Pierrot (1961), Si j’avais un petit chien (1986), Le joli bébé tigre (1972), Le petit chien noir (1972, avec un texte de Charlotte Zolotov).

L’édition de 1962, chez ‎Golden Press, de The Golden egg book, album très aimé des petits lecteurs américains, est signée Margaret Wise Brown et Lilian Obligado. L’édition française, en 1969, sous le titre La découverte du petit lapin, est publiée dans la collection « Les petits livres d’argent » des éditions des Deux coqs d’or.

« Ma vie a été un conte de fées et de sorcières », soulignait l’auteure. Discrète, fuyant les mondanités, Lilian Obligado profite d’un séjour à l’hôpital, en 2017, pour transformer sa chambre en atelier, travaillant à une rétrospective personnelle pour le Museo Histórico Nacional (Musée d’histoire nationale) de Buenos Aires.

La plupart des visiteurs découvrent la richesse de son travail à cette occasion. Plusieurs des images montrées dans l’exposition avaient illustré The Gaucho Boy (Viking, 1961), texte que Jorge Obligado avait confié à sa fille.

« Pour celles et ceux d’entre nous qui la connaissaient, la regarder peindre était comme assister à une séance de magie : avec un crayon et une feuille de papier, en deux secondes, elle capturait le geste d’un enfant, dessinait un chat », témoigne Verónica Abdala, journaliste pour Clarin.

 

[Photographie : croquis de Paris par Lilian Obligado, via Instagram – source : http://www.actualitte.com]

Féministe israélienne d’origine américaine, ancienne membre de la Knesset, Marcia Freedman est décédée cette semaine à l’âge de 83 ans. Elle fut et reste aujourd’hui encore la seule parlementaire israélienne qui a officiellement reconnu être lesbienne. Elle est également la seule politicienne à avoir mis à l’ordre du jour la violence domestique en 1976, malgré l’opposition de ses collègues hommes. Et en dépit des railleries de ces mêmes collègues elle a fondé à Haïfa en 1977 le premier refuge pour femmes.  Elle s’est ensuite consacrée avec passion à la paix entre Israéliens et Palestiniens.

« Marcia s’est battue pour nous toutes, pour que nous puissions vivre dans la paix et la fierté », a déclaré l’organisation israélienne Aguda représentant les LGBT. « Son coming out dans les années 70 a été une inspiration pour des milliers d’hommes et de femmes homosexuels qui avaient peur d’être eux-mêmes. Nous espérons que son action si inspirante ouvrira la voie à une représentation encore plus forte des lesbiennes dans la politique ».

 

[Photo : YAACOV SAAR/GPO – source : http://www.israelentreleslignes.com]

No seu labor como director e condutor do programa de TVE «Días de cine» gañouse un recuncho no corazón dos cinéfilos

Escrito por I. Cortés

«Ata o próximo programa. Non sabemos nin que día nin a que hora porannos, de modo que estean atentos». Foi unha das centos de citas coas que Antonio Gasset Dubois despediu un episodio máis de Días de cine, o programa de TVE que o xornalista dirixiu e presentou durante trece anos. Aqueles comentarios acedos, cheos de humor e malo leite, que o mesmo cargaban contra os xefes do Executivo -basicamente, viña afirmar que se un desexa ser presidente do Goberno debe mostrar nulo interese polo cine, a música, a literatura ou a historia-, que se metían con «as compañeiras da sétima planta de Torrespaña que fuman, saltándose a norma que tanto nos beneficia a todos», fixéronse un oco no corazón dos cinéfilos. Hoxe, os afeccionados á sétima arte quedaron un pouco máis orfos porque Gasset morreu aos 75 anos de idade.

Sobrino segundo do filósofo Ortega e Gasset, ao madrileño, nacido o 19 de maio 1949, a paixón polo cine víñalle de lonxe. Foi guionista, director e actor. De feito, durante os anos setenta e comezos da década dos oitenta, participou en varias películas, entre elas Arrebato, a obra de culto de Iván Zulueta, e dirixiu varias curtametraxes, entre os que figura Os hábitos do incendiario.

Gasset incorporouse a Días de cine, en 1994, substituíndo a César Abeytua, creador do programa tres anos antes, na dirección e coa actriz Aitana Sánchez-Xixón como presentadora. Un ano máis tarde, o programa, un espazo de periodicidade semanal que conxuga crítica e información sobre a actualidade cinematográfica, pasou a ser presentado por Gasset. Durante este período Días de cine logrou o premio da Academia da Televisión ao mellor programa divulgativo (2002) e unha mención especial dos Premios Ondas en 1997.

Un ano despois de recibir a distinción da academia, Gasset estreou Off Cinema, un espazo televisivo dirixido e presentado por el mesmo, cuxo obxectivo era divulgar un tipo de cine máis independente. O 20 de decembro de 2007 emitiuse o último Días de cine conducido polo crítico e xornalista, que se acolleu ao expediente de regulación de emprego de RTVE.

 

 

[Imaxe: Eduardo – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

 

 

As referencias do rock, o jazz, o cine e as drogas favoreceron a súa ruptura co realismo de posguerra

O escritor Antonio Martínez Sarrión, na presentación do seu libro de memorias «Jazz e días de choiva» (2002).

Antonio Martínez Sarrión (Albacete, 1939), un dos integrantes máis esquivos do grupo dos novísimos, morreu este martes en Madrid aos 82 anos tras sufrir un infarto. Josep Maria Castellet incluíuno en 1970 naquela mítica antoloxía Nove novísimos poetas españois, que supuxo unha inflexión na creación lírica en España de paso que -coa súa renovación- cortaba o cordón umbilical que os unía cos bardos de posguerra. O encontro de Castellet concitaba ademais a Manuel Vázquez Montalbán, José María Álvarez -ambos integraban, con Sarrión, a tríada dos maiores-, Leopoldo María Panero, Pere Gimferrer, Guillermo Carneiro, Félix de Azúa, Ana María Moix e Vicente Molina Foix.

Moitos coñecerán antes a Sarrión polo seu labor como tradutor, xa que verteu ao castelán a un bo puñado de autores franceses. O coñecemento da gran poesía gala pasaba polas súas versións de Baudelaire, Rimbaud, Valéry, Verlaine, Mallarmé, pero tamén Victor Hugo, Genet, Leiris, Musset, Chamfort, Huysmans, Ionesco e Jaccottet. Educou a non poucas xeracións de españolitos en Baudelaire. Para moitos lectores de certa idade (devotos dos selos Visor e Alianza), Baudelaire será sempre o seu.

O tamén ensaísta e memorialista Martínez Sarrión era coñecido entre amigos como o Moderno -din que o alcume llo puxo Juan Benet, que exercía como o seu irmán maior no do criterio literario-, polo seu interese no rock, o jazz, o cine e as drogas, un cartón de presentación que chocaba coa fe reinante nos clásicos grecolatinos. Participou da tendencia antirrealista -liberdade e inspiración creadora fronte ao realismo- dos novísimos pero, paciente e teimudo, acabou contaxiándolles ás súas colegas referencias culturais e míticas da literatura, o rock, o cine e o jazz.

Gran memorialista

O centro inaccesible reúne a súa produción ata 1980, tomo ao que seguiron Horizonte desde a nada (1983), De acedía (1986), Exercicio sobre Rilke (1988), Cantil (1995), Cordura (1999) ou Poeta en Diwan (2004). O poeta, coa idade, ha ir dando paso ao escritor de memorias cos substanciosos Infancia e corrupcións (1993), Unha mocidade (1997) e Jazz e días de choiva (2002), os tres no catálogo de Alfaguara. A súa última obra publicada é o poemario Farol de Saturno (Tusquets, 2011) e o libro de diarios Escaramuzas (Alfaguara, 2011). Pechou outras seleccións previas dos seus diarios en Cargar a sorte (1995) e Esquirlas (2000).

[Imaxe: R. P. Vieco –  fonte: http://www.lavozdegalicia]

El cabecilla y fundador del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reynoso, falleció esta mañana a los 86 años.

El gestor del denominado « Pensamiento Gonzalo » cumplía cadena perpetua por desafiar al Estado peruano e iniciar un conflicto y desatar la violencia terrorista en los años 80.

La agrupación senderista fue responsable de la muerte de más de 30 mil peruanos, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y de masacres a campesinos e indígenas como la de Lucanamarca, en Ayacucho, y comunidades ashaninkas en la selva central.

Abimael Guzmán, considerado por sus fanáticos seguidores como la cuarta espada de la revolución mundial y el más grande marxista vivo sobre la tierra, falleció por complicaciones en su salud.

En un escueto comunicado del Comité Técnico del Centro de Reclusión de Máxima Seguridad de la Base Naval del Callao (CEREC) el fallecimiento se produjo el sábado 11 de setiembre aproximadamente a las 6.40 a. m.

El denominado « pensamiento Gonzalo » proviene del alias « Gonzalo », utilizado por Guzmán al interior del Partido Comunista – Sendero Luminoso.

Guzmán consideraba que el Pensamiento Gonzalo representaba la « cuarta espada » de la revolución mundial al ser la continuación y desarrollo del marxismo, el leninismo y el maoísmo.

En tal sentido, los seguidores de Sendero Luminoso consideraban que representaba una superación, en tanto desarrollo, de la obra de José Carlos Mariátegui La Chira, el amauta peruano, forjador del socialismo en el Perú.

Al caer detenido, Guzmán Reynoso pactó con el régimen fujimorista un acuerdo de paz y generó el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF) considerado órgano generado o de fachada del PCP Sendero Luminoso.

El MOVADEF busco su inscripción en el registro de organizaciones políticas y reunió las firmas necesarias, pero el Jurado Nacional de Elecciones denegó su inscripción debido a que en su estatuto establecía que se guiaba por el Pensamiento Gonzalo.

Responsabilidad criminal del PCP Sendero Luminoso

Abimael Guzmán condujo una guerra subversiva en el Perú que puso en jaque al Estado peruano en un conflicto armado interno que la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) calculó en 69,280 muertos con el método de una proyección estadística.

De ellos, la mayor responsabilidad de las muertes corresponden a Sendero Luminoso (54 %) y el 37 % fue provocado por agentes del Estado: Fuerzas Armadas y Policía, los comités de autodefensa y grupos paramilitares (1).

Cabe destacar que la CVR concluye que el PCP-SL « se expresó como un proyecto militarista y totalitario de características terroristas que no conquistó el apoyo duradero de sectores importantes de peruanos ».

En los inicios de la llamada « guerra popular » la aparición de grupos armados integrados por jóvenes de raíces andinas provocó sorpresa e incluso admiración en algunos sectores que vieron su aparición como un afán de justicia.

Tal es el caso de la multitudinaria movilización que acompañó el entierro de la joven Edith Lagos, a quien la población ayacuchana vio como una joven poeta y soñadora que buscaba la justicia social aun a riesgo de su vida.

Era la época en que destacamentos del PCP-SL aparecían en las comunidades para castigar a las malas autoridades, lo cual en un inicio era bien visto por la población.

Sin embargo, la imposición de restricciones al comercio y a las ferias comunales, y los continuos abusos y excesos cometidos provocaron el descontento y el rechazo de las comunidades.

Fueron precisamente las rondas campesinas y los comités de autodefensa –estos últimos armados por las fuerzas militares– los que asestaron un duro golpe al PCP-SL y lo batieron en retirada de las zonas andinas.

Masacre y secuestro de la población ashaninka y nomatsiguenga

A fin de sobrevivir a la persecución del Estado peruano el PCP-SL decidió abrir cabeceras de entrada a la selva peruana donde decide someter y diezmar al pueblo ashaninka.

Se calcula que durante el conflicto armado fallecieron alrededor de 6 000 ashaninkas sobre un total estimado de 52 000 ashaninkas, según el Censo de 1993.

Se trata de un capítulo de horror en la historia peruana que aún no es suficientemente conocido y asimilado por la sociedad. Incluso la CVR no llegó a sesionar en la selva central y recoger testimonios directos en esta región.

Los ashaninkas tomaron la iniciativa autónoma de organizarse para resistir de forma armada al PCP-SL y luego crean un ejército ashaninka en respuesta al asesinato de sus dirigentes.

Según puntualiza Mariella Villasante, « entre 1989 y 1991, la resistencia ashaninka organizada en Rondas nativas no recibió ningún apoyo del Estado ni de las Fuerzas armadas » y fue recién en 1991 que el Ejército instaló bases en el Río Ene (Puerto Ocopa, Cutivireni y Valle Esmeralda) » (2).

Subsisten causas que originaron surgimiento de Sendero Luminoso

La desigualdad, la discriminación, la pobreza y la exclusión que caracterizan a la sociedad peruana son algunas de las causas que originaron el surgimiento de movimientos subversivos, dispuestos a desafiar al Estado peruano.

En la década del 50 hubo una ola de movimientos campesinos que insurgieron contra el régimen latifundista y la concentración de la tierra. La promesa de una reforma agraria fue reiteradamente incumplida por los gobiernos democráticos.

Las rebeliones campesinas despertaron asimismo la aparición de grupos guerrilleros al influjo de la Revolución Cubana que recorrió la región latinoamericana.

Las falacias de Abimael Guzmán

Trabajo gráfico de Jesús Cossio – fuente Ideele: ttps://revistaideele.com/ideele/comment/reply/3158

 

Trabajo gráfico de Jesús Cossio- Fuente Ideele: https://revistaideele.com/ideele/comment/reply/3158

El PCP-SL inició sus acciones armadas el 17 mayo de 1980 bajo la premisa de que existían « condiciones revolucionarias » y que en estas « la rebelión se justifica ».

Ignoró el impacto de las reformas ejecutadas por el denominado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas encabezado por Juan Velasco Alvarado, que ejecutó una reforma agraria.

Obnubilado por imponer sus deseos a la realidad, Abimael Guzmán decidió tomar el poder bajo la consigna: « Salvo el poder, todo es ilusión ».

En este propósito se autoasumió como el « dueño de la verdad », « el más grande marxista vivo sobre la tierra » y « garantía de triunfo » de la revolución peruana.

Desde esta perspectiva, los diversos grupos de izquierda que no comulgaban con su plan mesiánico de poder fueron calificados de « revisionistas » y « colosal montón de basura ».

En su afán de evitar cuestionamientos y a fin de imponer su política, muchos líderes de la izquierda peruana fueron asesinados por el PCP-SL.

Otra grave falacia de Abimael Guzmán fue considerar que había alcanzado el « equilibrio estratégico » en su disputa con el Estado peruano, y que se hallaba en la ofensiva final de la toma del poder.

En aquel entonces, el número de acciones terroristas se habían incrementado exponencialmente debido a que había desplazado su centro de operaciones del campo hacia las ciudades.

Para alcanzar ello, había « militarizado » organismos de fachada generados como Socorro Popular, que incluso superaban en número de acciones al Comité Metropolitano del PCP-SL.

Lo increíble y demencial es que el supuesto « equilibrio estratégico » era un ardid para intensificar las acciones terroristas y que la militancia entregara su « cuota de sangre » bajo el lema macabro: « la sangre no ahoga la revolución, sino la riega ».

El sábado 12 de setiembre de 1992 Abimael Guzmán fue capturado gracias a la labor sigilosa del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) en una residencia ubicada en Lima.

Desde entonces, todos los supuestos y premisas que sustentaban su accionar subversivo se desmoronaron de la noche a la mañana, y luego de entenderse y negociar condiciones personales, Abimael capituló en su lucha armada.

 

Notas:

(1) Hatun Willakuy. Versión abreviada del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Perù, febrero, 2004: https://lum.cultura.pe/cdi/sites/default/files/rb/pdf/hatun_willakuy.pdf

(2) Mariella Villasante: La violencia senderista entre los ashaninkas de la selva central ». Datos intermediarios de una investigación de antropología política sobre la guerra interna en el Perú (1980-2000); 30 de abril de 2014: https://bit.ly/3tzSM9o

[Fuente: http://www.servindi.org]

 

Escrito por Veladimir Romano*

Um dia nascemos, marcamos nosso caminho e partimos quando a Natureza entende que o veículo físico já não tem condições ou qualquer resistência. Faleceu, nessa sexta-feira (10), um dos presidentes e prefeitos mais bem sucedidos depois da reforma política portuguesa: Jorge Sampaio, aos 81 anos, em Lisboa.

Antigo líder do Partido Socialista, Sampaio foi protagonista na redemocratização portuguesa, após a Revolução dos Cravos. Nos últimos anos vinha dedicando-se ao apoio e acolhimento de refugiados.

Já nos anos de 1980, a revista norte-americana Time o elogiava e previa seu futuro de sucesso.

Não foi somente sucesso, foi brilhante e, lamentavelmente, não se repetiu ao longo dos anos da sua herança bem republicana, dedicado às causas sociais. Sampaio não foi um mero político, mas um diplomata da prática política, carismático, humanista, equilibrado, sereno, entregue ao sacrifício.

Durante a ditadura portuguesa, lutou o bom combate contra o fascismo em Portugal, o que o obrigou incontáveis vezes a dirigir-se aos centros universitários, ao lado da juventude mobilizada nessas épocas difíceis, quando os mais determinados e corajosos se engajavam em semanas de lutas, campanha, no combates frontais pelo que o tempo nem dava para a criação estratégica deste combate.

Dúvidas nunca teve sobre o seu papel histórico. Por isso, desde a sua juventude combateu contra a polícia do Regime, Desse enfrentamento, surgiu seu apelido: o “Furacão Ruivo”.

Jorge Sampaio rapidamente entendeu que reformas e liberdade são coisas que rimam com Democracia.

Daí que não perdeu tempo quando criou a Iniciativa Socialista, depois o Movimento da Esquerda Socialista [MES], figurando entre os 15 camaradas fundadores do Partido Socialista [PS]. Abrir portas para que a velha República funcionasse no seu absoluto desígnio, não foi nada fácil. Entretanto, o 25 de Abril precipitou a luta e repôs a verdade que a maioria desejava, muito mais quem já via o trilho futurista.

É então quando nasce outro Jorge Sampaio (1939-2021), secretário-geral do PS, verdadeiro idealista dos programas sociais, da transparência [dos que mais lutou], totalmente dedicado ao serviço público, respeito pela primazia das funções do Estado, homem de grande dimensão lutando por Justiça e da extensão humana pelo bem.

Não foi apenas o prefeito cuidadoso e social quando entra na casa do cidadão apenas porque um cego deseja escutar sua voz ali perto, como fazia em contato com qualquer cidadã/o que precisasse do seu calor, atenção, cuidados. A todos estendia um aperto de mão sincero, pelo quanto de amor vive na sua alma.

Por isso quando deixa a Câmara Municipal de Lisboa, o Palácio de Belém onde já foi moradia monárquica, depois alojamento das ditaduras [militar e civil], não resistiu ao processo democrático quando desta vez os militares foram reformistas contra uma guerra dividida a três capítulos: Guiné, Angola e Moçambique, eram já nações soberanas mas dominadas pelo falso entendimento dos dirigentes fascistas sonhando ainda em manter a colonização que anunciava seu fim.

Depois de 30 anos de serviço público, partidário, autárquico e político, de nota máxima, atravessando a fronteira, foi servir o mundo. Instâncias internacionais de âmbito social e humano chamaram por ele quando podia ir descansar na sua aposentadoria como fizeram alguns.

Mas ele não se susteve, avançou, fez a diferença. Já em idade avançada, voltou o “Furacão Ruivo”, não querendo desiludir aqueles que, acreditando nele, saberem das diferenças positivas, de boas intuições e clareza que, na prática, Jorge Sampaio podia trazer.

Ser presidente da nação Lusa [1996-2006] não deixa ninguém indiferente tanto pelas polêmicas contra governos e governantes levados pelo aventureirismo. Com sua experiência, pensando no país e no povo, interveio de forma corajosa e determinante, ainda que alguns, defendendo interesses pessoais ou de grupo, travaram charadas de bastidor.

O Povo, a Nação, transparência foram as tônicas principais em sua atuação política. Foi um resistente da velha guarda. Sabia como revelar suas decisões depois de bastante pensamento, dividir com quantos se manifestassem capazes do diálogo, fugindo ou dominando prejuízos socialmente danosos.

Ainda que debilitado anunciando um corpo frágil chegando a hora da partida, deixa muita saudade pela sua verticalidade de um homem público, da maior integridade, preocupado com o seu próximo, emocionado vezes sem conta e humilde.

Foi também capaz de conhecer o esforço dos demais quando trabalhavam com empenho e dedicação, como na sua viagem presidencial até Finlândia. Foi quando, na hora do regresso, fazendo o balanço, ficou uma frase que infelizmente tanto a Imprensa portuguesa, como muitos políticos responsáveis, nunca exploraram através das necessárias análises. “Gostaria que o meu Portugal pudesse ser uma Finlândia”. Mas ficou na História.

Só grandes almas como Jorge Sampaio poderiam ambicionar um sonho deliberado num país que, nos idos 1960, tinha 50% da sua pequena população emigrada nos países vizinhos da Escandinávia. Aos poucos, aprendendo, foi crescendo e se transformou numa sociedade exemplar, reformista e progressista.

Por isso Jorge Sampaio não teve vergonha nem absurdos do patriotismo bolorento, viajando milhares de milhas para ir contar aos finlandeses como os portugueses conquistaram oceanos, cantam fados, discutem desalmadamente o futebol comendo bolinhos de bacalhau junto ao bom tinto que lhes amadurece a coragem de lutar por um país mais sério e de sucesso.

Ele partiu com vontade de ver as suas ideias colocadas em prática. Como de tudo fica um pouco, fica a lembrança do que ele representa para o povo português. Só mesmo o “Furacão Ruivo” foi capaz de tudo isso e muito mais.

*Veladimir Romano é jornalista e escritor luso-cabo-verdiano

 

[Fonte: http://www.viladeutopia.com.br]

Vedette incontestée du cinéma français, l’acteur, révélé par Godard et célébré pour ses multiples rôles de justicier acrobate, aura accompli un étonnant parcours, à la fois plein d’éclats, de charme et de faux-semblants.

Jean-Paul Belmondo, à jamais inoubliable dans Pierrot le Fou. | Capture d’écran Rialto Pictures via YouTube

Écrit par Jean-Michel Frodon 

À l’heure où ce texte sera mis en ligne, nul n’ignorera plus que Jean-Paul Belmondo est décédé, le 6 septembre, à l’âge de 88 ans, ni qu’il convient de saluer en lui un monument national. Dont acte.

Mais de quoi est fait au juste ce monument? Figure en vue d’une génération brillante de jeunes acteurs de théâtre frais émoulus du conservatoire (Jean RochefortJean-Pierre MarielleBruno CremerPierre Vernier…), Belmondo aura quitté la scène pour l’écran à la fin des années 1950 et mis très longtemps à retrouver les planches.

Lorsqu’il le fera, à la fin des années 1980, sa carrière triomphale est en déclin. Un déclin qui est aussi celui d’une époque, et pas seulement une époque du cinéma français dont il aura été la vedette la plus bankable durant trois décennies.

La principale nouvelle à l’heure de sa disparition est peut-être que, soixante ans après, l’organe officiel de Hollywood annonce la disparition de Bébel comme étant celle de l’acteur de À bout de souffle.

Le titre du périodique Variety annonçant le décès de l’acteur. | Capture d’écran  via Variety

Pour le monde entier, hors la France, c’est Michel Poiccard, et le Ferdinand de Pierrot le Fou, qui restent associés à la figure de Jean-Paul Belmondo: celle d’un jeune homme rebelle, en phase avec l’énergie moderne qui a irradié le cinéma à l’enseigne de la Nouvelle Vague.

Il y a là un intrigant décalage avec ce qu’incarne en France celui qui est devenu assez vite, et durablement, une valeur sûre du cinéma commercial français dans ce qu’il a pu avoir de plus répétitif, de plus convenu. Plus qu’un décalage, un symptôme.

La trace Nouvelle Vague, essentielle et minime

L’association, dans de nombreux esprits, de Belmondo et de la Nouvelle Vague est largement illusoire. Si son premier grand rôle est bien aux côtés d’un ancien critique des Cahiers du cinéma, Claude Chabrol, pour À double tour (1959), et si sa participation inoubliable de liberté insolente à À bout de souffle (1960), film immédiatement identifié comme une œuvre majeure du nouveau cinéma, est assurément un moment-clé, c’est quand même sur une autre voie qu’il construira l’essentiel de sa carrière.

Le véritable début, la construction du Bébel national, se produit en 1962. À ce moment, il est déjà célèbre. Grâce à Godard, avec qui il tourne à nouveau la comédie musicale colorée et faussement joyeuse Une femme est une femme, il a croisé la route de deux autres figures majeures du cinéma français, Claude Sautet, autre débutant, pour Classe tous risques, et Jean-Pierre Melville, pour qui il a fait merveille en curé pétillant de vitalité dans Léon Morin, prêtre et en gangster manipulateur dans Le Doulos.

Deux greffes décisives

Mais ensuite, il y a Cartouche et Un singe en hiver, toujours en 1962. Chacun des deux opère, à sa manière, une greffe décisive.

Les aventures de Robin des bois ( 1938 ) Michael Curtiz et William Keighley - PDF Téléchargement Gratuit

 

On a largement oublié aujourd’hui qu’à l’époque, pour le cinéma français, le jeune premier séducteur et bondissant a été, une décennie durant, celle qui vient de se terminer, Gérard PhilipeCartouche, premier film de Belmondo avec Philippe de Broca, déjà son ami, et avec qui il tournera cinq films, c’est Fanfan la Tulipe recalibré par l’adolescence du tournant des années 1950-1960, le rock et les blousons de cuir dans un XVIIIe siècle d’opérette.

Ce qui a changé? Les corps, les intonations, la gestuelle… Bogart fait davantage référence que le Prince de Hombourg, Belmondo prend le relai d’un héros très français du genre dit de cape et d’épée, genre encore florissant, mais avec un parfum au goût du jour. Avec une grande énergie et un incontestable sens du show, L’Homme de Rio (1964) en déploiera bientôt les ressources.

Aussitôt après Cartouche, il y aura Un singe en hiver, l’adoubement. Le vieux patron des écrans français, Jean Gabin, partage et transmet à son véritable successeur, pour le meilleur et pour le plus conventionnel, le plus macho, le plus réactionnaire aussi, le flambeau de la tête d’affiche.

Bébel et Delon

Toujours sous la direction d’Henri Verneuil, Gabin fera d’ailleurs exactement de même aussitôt après avec l’autre prétendant à sa couronne, Alain Delon, dans Mélodie en sous-sol (1963).

Le box-office enregistrera des succès en série pour l’un et l’autre au cours des années 1970 et 1980, et le marketing entretiendra savamment leur supposée rivalité, jusqu’à organiser deux fois des retrouvailles à l’écran, aussi nulles en 1970 (Borsalino) qu’en 1998 (Une chance sur deux). Mais ce sont en réalité deux profils très différents, deux persona presque antagonistes.

Après Pierrot le Fou en 1965, où Belmondo, qui est déjà parti sur d’autres voies, paye avec panache sa dette à celui qui l’a lancé, il y aura encore trois tentatives d’exister dans plusieurs registres. La première, le laborieusement transgressif Voleur, de Louis Malle en 1967, est ratée. Les deux suivantes sont passionnantes.

La Sirène du Mississipi de François Truffaut en 1969 et Stavisky d’Alain Resnais en 1974, où l’acteur offre au réalisateur alors marginalisé par des échecs publics une planche de salut, sont aux antipodes l’un de l’autre.

Le Louis Mahé chez Truffaut est un cas singulier de figure en demi-teinte, dont la qualité est tout en nuances, alors que l’escroc des années 1930 campé pour Resnais est la mise en jeu problématique de cette flamboyance qui est désormais sa signature. Ces deux titres sont des exceptions, qui n’auront pas de suite dans les quelque trente films qui suivront.

Jean-Paul Belmondo, s’il ne manque pas de faire savoir qu’il exécute lui-même ses cascades, ne prend plus aucun risque artistique. Il fabrique méticuleusement une figure récurrente de film en film, charmeuse assurément, bondissante autant que faire se peut, mais d’un conformisme confortable qu’éclaire encore sa vitalité au début des années 1970 (Les Mariés de l’an II de Jean-Paul Rappeneau en 1971, Le Magnifique de Philippe de Broca en 1973). Et puis, plus grand-chose.

Delon n’aura cessé d’être traversé par des zones d’ombre, des mises en crise de ses personnages et de sa propre figure de vedette, effectuant des choix autrement complexes, même s’il semble jouer souvent dans les films appartenant au même genre. Il y a un véritable trouble dans le personnage Delon, et aucun chez le Bébel national.

Deux histoires de trente ans

En 1988, la veine héroïco-blagueuse au premier degré est épuisée, les recettes du succès ont changé, le grand acteur du cinéma français depuis un bout de temps et pour longtemps s’appelle Gérard Depardieu, figure autrement complexe, et on pourrait prendre au pied de la lettre le titre du mélancolique Itinéraire d’un enfant gâté de Claude Lelouch, émouvant de chercher une issue à ce qui est en train d’inexorablement se terminer.

Après commencera autour de la figure de Jean-Paul Belmondo un long processus d’embaumement, entre ragots people sur ses amours, alertes sur son état de santé, enthousiasme pour son chien de compagnie, bienveillance convenue pour des apparitions, à la scène ou à l’écran, dont aucune n’est mémorable.

Né en 1933, Jean-Paul Belmondo a 27 ans lorsqu’il surgit en pleine lumière. Ce surgissement résulte alors de la combinaison de trois énergies: celle de la jeunesse moderne d’alors qu’incarne, au cinéma, la Nouvelle Vague, celle d’un héritage classique du mâle gouailleur et désinvolte, et celle d’un cinéma d’action aux ressorts pas encore dopés aux effets spéciaux.

La recette est suffisamment efficace pour permettre qu’adviennent les deux histoires qui suivirent. Ce sont, impressionnantes de longévité, deux histoires de trente ans chacune. La première concerne les années 1960, 1970 et 1980, soit l’accomplissement d’une trajectoire brillante, au moins sur le terrain d’une popularité qui ne se dément pas. La seconde, qui porte sur les années 1990, 2000 et 2010, entretient sans faillir la nostalgie de cette époque révolue.

C’est qu’une certaine idée du pays s’est, au cours de la première de ces deux périodes, incarnée/fantasmée dans l’incorrigible guignolo morfalou as des as. Le regret de cette époque, qui court toujours aujourd’hui, trente ans après qu’elle se soit terminée, n’est sans doute pas pour rien dans les dominantes idéologiques auxquelles nous avons affaire à présent.

 

[Source : http://www.slate.fr]

Sa longa carrièra, durant 60 ans, foguèt plena de grands succèsses

Belmondo en 1962

L’actor Jean-Paul Belmondo moriguèt diluns passat a 88 ans. Sa longa carrièra, pendent 60 ans, foguèt plena de grands succèsses. Trabalhèt dins 85 filmes e 32 pèças de teatre. En 1989 ganhèt un prèmi César per son ròtle dins Itinéraire d’un enfant gâté (Lelouch, 1988) e foguèt nomenat a dos prèmis BAFT coma melhor actor, per Léon Morin, prêtre (Melville, 1961) e per Pierrot le Fou (Godard, 1965).

Èra lo filh de l’escultor Paul Belmondo, originari de la vila occitana del Borg Sant Dalmatz (Val Ges).

[Imatge: ETH-Bibliothek Zürich – poblejat dins http://www.jornalet.com]

Tras protagonizar xunto a Jean Seberg «À bout de souffle», do director Jean-Luc Godard, a figura do actor erixiuse en lenda

Belmondo, durante a homenaxe que lle tributou o cine francés na gala dos premios César 2017.

Se Catherine Deneuve reina indiscutiblemente no ceo estrelado do cine francés desde o falecemento no 2017 de Jeanne Moreau, tamén Alain Delon (Sceaux, 1935) poderá facelo a partir de agora. Morreu aos 88 anos o seu gran rival, Jean-Paul Belmondo (Neuilly-sur-Seine, 1933), aquel eterno sedutor cuxas armas non eran a beleza perfecta do rostro de Delon senón o sorriso burlón, o xesto canalla do seu desafiante pero máis ben feúcha cara (marcada por ese nariz crebado que lle deixaron os seus primeiros pasos xuvenís como boxeador).

O propio Alain Delon, que compartiu cartel con Belmondo en películas como Borsalino (1970), confesou estar «completamente esnaquizado. Non estaría mal se nos fósemos os dous xuntos. Era unha parte da miña vida», confesou á canle televisiva CNews Delon, quen mantivo con Belmondo unha gran amizade disfrazada de pugna cinematográfica para alentar o morbo do público.

Belmondo era a simpatía exultante do caradura e o vividor contra pósea un tanto hierática do divo Delon: si, o protagonista de Simpático lercho, aquela comedia de 1966 dirixida por Jean Becker. Pero para entón a súa lenda estaba en marcha, erixiuna o seu papel en À bout de souffle [Ao final da escapada], o mítico filme que rodou Jean-Luc Godard sobre unha historia de François Truffaut e que é un dos alicerces fundamentais da Nouvelle Vague. Antes traballara xa con cineastas da talla de Marcel Carné, Claude Chabrol, Alberto Lattuada, Peter Brook, Claude Sautet e Vittorio de Sica, pero foi Godard quen entronizou a súa figura.

Belmondo arrastraba problemas de saúde desde que no 2001 sufriu un accidente cerebrovascular, e onte faleceu «tranquilamente» tras pasar varios días «moi fatigado», explicou o avogado e amigo persoal do actor, Michel Godest, como recolle Efe.

Fillo dun escultor -Paul Belmondo, autor de gran número de monumentos públicos de París- e unha pintora, creceu nesta familia italiana de artistas e sentiu paixón pola arte desde neno, interesouse rapidamente pola interpretación e estudou, a partir de 1951, no Conservatorio de París. Fixo teatro (ao que regresou despois na súa madurez). E tras aquel fito godardiano -ese Michel Poiccard, un antiheroe provocador e sedutor, afastado dos estereotipos hollywoodienses nos que se inspiraba o propio Godard-, fixo un puñado de filmes que aínda conservan a etiqueta de culto como Un mono no inverno (1962), Pierrot, o tolo (1965) e A sirena do Mississippi (1969). Pero enseguida pasouse ao cine máis comercial, acción, gánsteres e aventuras, con escenas de risco que insistía en rodar el mesmo, sen dobre, ás ordes de realizadores como Philippe de Broca. Estas escenas acabaron converténdose nunha dos acenos de identidade de Bebel, como era coñecido popularmente. Así, protagonizou cintas como O home de Río (1964), Borsalino (1970), O clan dos marselleses (1972), O magnífico (1973) e O profesional (1981).

Cunha carreira que se estendeu de 1959 ao 2009, na que deu contrapunto a algunhas das actrices máis brillantes do momento, como Sophia Loren, Deneuve, Moreau, Annie Girardot, Ursula Andress, Anna Karina ou Jean Seberg, Belmondo converteuse nun símbolo de Francia, onde os seus personaxes de pícaro sedutor, que no fondo é un sentimental de bo corazón, acabaron formando parte da familia.

Coñecida a súa paixón polas mulleres, tivo unha procelosa vida sentimental. En 1955 casou con Elodie Constantin, amiga da infancia da que se divorciou en 1965 e con quen tivo tres fillos. Tras separarse, mantivo relacións con Ursula Andress e Laura Antonelli. A súa segunda esposa foi a actriz Nathalie Tardivel, coa que tivo outro fillo antes de divorciarse no 2008. Ese ano iniciou unha relación coa ex-chica playboy e modelo belga Barbara Gandolfi, o que, lembra Efe, causou certo escándalo xa que era 42 anos máis nova que Belmondo.

Un puñado de películas que permanecerán

Belmondo construíu unha carreira irregular, baseada máis na popularidade que na calidade, e gañou moi poucos premios pero deixa para a historia —entre case un centenar de títulos, e máis aló de Ao final da escapada— un puñado de filmes que permanecerán, segundo a selección de Alicia García de Francisco para Efe.

«Dúas mulleres» (1960), Belmondo fronte a Sophia Loren.

Magnífica película de Vittorio de Sica, pasou á historia polo Óscar de Sophia Loren (o primeiro para un intérprete dunha película que non fóra en inglés). É exemplo do interese de Belmondo por facer cine fóra do seu país, pero non necesariamente en EE.UU., onde se sentía fóra de lugar.

«Pierrot, o tolo» (1965), un personaxe á medida.

Terceira colaboración con Godard. Belmondo formou parella con Anna Karina na película máis enérxica do realizador suízo e o seu maior éxito comercial. E iso a pesar de que non é unha historia con estrutura ao uso, se non un exercicio do director e unha reflexión sobre o amor que tivo a sorte de toparse cunha parella protagonista que destilaba química.

«Borsalino» (1970), inesquecible dúo con Alain Delon.

Belmondo era o feo e Delon o guapo, un rostro esculpido en mármore. Os dous souberon espremer a súa amizade/rivalidade, pero a pesar de todo só fixeron dúas películas xuntos: Borsalino e, 30 anos despois, Un de dous.

«O profesional» (1981), o Belmondo máis duro.

Belmondo centrouse en realizar películas recadadoras en que tiña personaxes ou ben simpáticos ou ben duros. Da segunda quenda destaca O profesional, filme de acción en que interpreta a un axente secreto francés mestura de Bond e Harry o Sucio.

«O imperio do león» (1988), o seu único premio César.

A pesar de ser un dos actores máis populares do cine francés, Belmondo só logrou un nomeamento e unha vitoria nos César. Foi co imperio do león, de Claude Lelouch, en que encarna a un home maior que quería retirarse a unha illa deserta. Facía anos que a súa estrela se apagou e refuxiábase no teatro.

 

[Imaxe: Ian Langsdon | Efe – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Escrito por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Ha muerto Theodorakis. Se lleva mis treinta años, una ventana de Alexandria, los amigos preparando un guiso y rueda la cerveza como en piedra de molino. Una ventana en Alexandria que observaba el detalle de mi primer matrimonio, cabellos rojos tiñendo almohadas de sangre. Cardenales carmesíes sobre los árboles. Venían del bosque donde se escondían los asesinos. Desde allí mi abuelo, muerto hacía décadas, anunciaba que Pepe se desangraba en el frío de algún lugar por Challa en el Ande solo.

Emily se gestó con Theodorakis, con la voz de María Farantouri. Si hay música que me recuerde Virginia, los amigos, el trago, la furia, pasión y nostalgia, son Mikis Theodorakis y Leonard Cohen. Sobre esos dos pivotes se tejió la bohemia, esa que una mañana de 1991 abandoné por el sueño de la tierra. Pero seguimos bailando, brazos encima de brazos, y maldiciendo en griego: malakas (literalmente “pajero”) a todo lo que está fuera de nosotros. Éramos jóvenes y quizá valientes, sin coroneles para lanzarnos a matar. Teníamos músculo; tostábamos las manos entumecidas de invierno hasta que olieran a asado. Y el sábado por la tarde Theodorakis, sin fin, para siempre…

[Fuente: lecoqenfer.blogspot.com]

Muere el compositor de ‘Zorba el griego’, que pagó con cárcel y destierro su enfrentamiento a la dictadura militar de su país

Mikis Theodorakis durante un concierto en Holanda en 1972.

Ha estado cerca de alcanzar el siglo de vida pero, al final, la muerte, que siempre gana la partida, se lo ha llevado con 96 años. Lo ha anunciado la ministra griega de Cultura, afectada por la pérdida de Mikis Theodorakis, compositor heleno más popular, con permiso de Iannis Xenakis. Una celebridad que se tornó de carácter mundial gracias a su mítica y euforizante banda sonora de Zorba, el griego, dirigida en 1964 por Michael Cacoyannis y protagonizada por Anthony Quinn.

Theodorakis, que nació en 1925 en la isla de Quíos, llevaba enfermo ya tiempo. Había abandonado la trinchera de la creación artística y también la política, en la que tuvo un papel destacado en alguno de los periodos más convulsos de la historia griega reciente. Por ejemplo, durante el Golpe de los Coroneles, que puso al país, en 1967, bajo una dictadura militar, creando en Estados del entorno europeo, sobre todo Italia, una tensión social enorme. Cundió el miedo a la organización de más asaltos al poder por sectores involucionistas. Theodorakis pagó su disidencia (fue diputado por la alianza de socialistas y comunistas EDA y pasó a la clandestinidad cuando se instauró la Junta del los Coronoles) con la cárcel y el destierro al pueblo de Zatuna, donde fue enviado con su mujer y sus hijos tras una prolongada huelga de hambre. Ya por entonces era un personaje prominente por la danza del syrtaki de Zorba el griego, hedonista, luminosa y sensual.

La mención a Italia no es baladí ya que Theodorakis militó en la resistencia que se enfrentó a Mussolini durante la II Guerra Mundial, quizá purgaba así su apoyo previo al régimen autoritario que impuso Ioannis Metaxas en Grecia durante los años 30. El compositor contribuyó a que familias judías escaparan de las leyes de segregación racial impuestas tanto en Alemania como en Italia. Tras esta aventurada experiencia, se instaló a mediados de los 50 en París, donde se formó con Oliver Messiaen. Es un periodo en el que absorbe el canon occidental. De esa época data, por ejemplo, su ballet Antígona para Ludmila Tcherina, y varias piezas de corte sinfónico y camerístico.

Pero todo ese bagaje lo veteará finalmente con el legado tradicional de su tierra, que acaba rezumando en trabajos como el mencionado de ZorbaCuando regresa de París, en 1960, se sumerge en el folclore griego y en el universo musical ortodoxo, la religión dominante allí, algo que le emparenta con colegas como Arvo Pärt, que también ha bebido mucho de ese venero, aunque con una intención más mística. Colabora con figuras como el poeta Yannis Ritsos, cuyo poema Epitafio termina musicando. Luego hará lo propio con los versos de los premios Nobel Yorgos Seferis y Odysseas Elytis, contribuyendo a la difusión de su obra literaria.

Tras la imposición del gobierno militar, en medio de las carestías y penalidades por los encierros, su objetivo fue básicamente uno: derrocarlo. Y su arma fue la música: compuso sin desmayo (¡ha alumbrado más de mil canciones!). Exponentes de la oposición a la tiranía castrense, afincados fuera de Grecia, como Melina Mercouri y Maria Farandouri, interpretaron sus piezas convirtiéndolas en himnos contra el fascismo. A este respecto, es también muy significativa su alianza con el cineasta Costa-Gavras, también de sensibilidad política escorada a la izquierda (firmó la banda sonora de su largometraje Estado de sitio). En la gran pantalla dejó asimismo su estampa en Serpico, de Sidney Lumet. No podemos olvidar, por otra parte, su partitura sobre el Canto general de Pablo Neruda, que en España interpretó él mismo, desde el podio, en el Palau de Barcelona y en el Auditorio Nacional de Madrid, allá por 2004.

En 1970 pudo salir a Francia y desde allí llevó a cabo una pertinaz tarea de diplomacia para cercar la dictadura de los Coroneles. Es muy llamativa su influencia en este terreno geoestratégico, que le valió el acceso a líderes como François Miterrand, Salvador Allende, Olof Palme, Gamal Abdel Nasser… En los últimos años se significó en diversas causas. Contra la energía nuclear a cuento del desastre de Chernóbil. Contra la intervención de la OTAN en la Guerra de Kosovo. Contra la invasión de Iraq. A favor de unas relaciones más fluidas entre Grecia y Turquía, dos Estados ‘unidos’ por una perpetua desconfianza.

Antes de caer enfermo, también se le vio en la calle, en las manifestaciones contras las medidas de austeridad que ahogaron a Grecia durante el crash financiero. Una vida en pie.

[Fuente: http://www.elcultural.com]

ActuaLitté

Publié par Mimiche

Immense artiste du blues, du gospel, du jazz ou encore de la soul, chanteuse incomparable, pianiste virtuose, Nina SIMONE ne s’est jamais totalement remise du fait que la petite Eunice Wayman n’a pas pu donner corps à son espoir de devenir la “première concertiste classique noire en Amérique” après que le jury d’entrée de la Julliard School of Music de New York lui en a refusé l’admission. Décision qu’elle considérera toujours comme découlant du fait qu’elle était seule avec sa couleur de peau parmi les candidates.

Ce roman qui raconte la fin de sa vie dans le sud de la France fait la part belle à la liberté d’écriture que n’aurait pas autorisé une nouvelle biographie plus orthodoxe, plus académique (pour cela il vaut mieux se replonger dans l’excellent “Nina Simone, une vie” de David BRUN-LAMBERT).
Pourtant, Gilles LEROY a une immense tendresse pour cette femme au talent magnifique qui a subi la vie à grandes secousses, plaçant trop souvent sa confiance où elle n’aurait pas dû pour finir dans une solitude désespérante ne trouvant son réconfort que dans l’alcool.
 
Grâce à quelques “flashes-back”, Gilles LEROY éclaire des moments marquants de sa vie personnelle qui apparaît trop souvent comme un désastre dans sa relation aux hommes alors que sa vie publique était bercée par l’adulation de ses admirateurs. Tout en continuant de considérer que, avec ses succès, elle avait “planté son oriflamme sur le mauvais sommet”.
 
Immense auteur de “Four Women” ou immense interprète de “Strange Fruit”, elle restera toujours cette indomptable égérie de la cause noire face au vice des blancs qui, avec la discrimination positive, arrivent à faire passer pour “illégitime (…) ton succès” et “craindre que ce soit non pas (…) tes qualités artistiques (…) mais (…) la même raison qui te faisait échouer avant, ta couleur de peau”.
 
Après avoir gagné des fortunes sur toutes les scènes du monde, après avoir été spoliée par les maisons de disques ou par des intermédiaires pour le moins peu scrupuleux, après avoir été battue par un mari qu’elle aimait, après avoir brisé le contact avec sa fille unique, après avoir repris cent fois le chemin de la scène où son public l’attendait avec passion, Nina Simone a disparu dans un relatif isolement à soixante dix ans. Ils seront peu nombreux à ses funérailles mais sa dimension artistique restera consacrée par de nombreuses distinctions musicales alors que l’icône noire le sera par son invitation à l’anniversaire de Mandela.
 
Les reprises de Bob Dylan, Jacques Brel ou Billie Holliday restent, pour moi, des morceaux d’anthologie auxquels ce roman ne se réfère pas mais qui n’ont pourtant pas manqué à chaque page d’en rappeler la musique à mes oreilles. Derrière la diva, il y avait toujours la petite Eunice travaillant sans relâche, émerveillée par Bach et Chopin, mais désespérée de n’avoir pas pu être l’instrument de leur gloire.
 
Peut être Eunice n’aurait-elle jamais atteint les sommets côtoyés par Nina ?
 
Dommage pour Eunice mais quel bonheur pour nous !
 


[Source : http://www.actualitte.com]

Il s’est éteint à l’âge de 96 ans.

Le grand compositeur grec, Mikis Theodorakis, est mort à l’âge de 96 ans à Athènes, a-t-on appris jeudi de source hospitalière. Ancien résistant et opposant à la dictature des colonels, Mikis Theodorakis était devenu célèbre en composant la musique du film « Zorba le Grec » (1964), une rengaine reprise à travers le monde.

Né le 29 juillet 1925 à Chios, en Egée, dans une famille d’origine crétoise, Mikis Theodorakis est l’auteur d’une oeuvre gigantesque et le plus célèbre des compositeurs grecs. Il est devenu le symbole de la résistance en Grèce à travers les époques.

Engagé auprès des communistes au cours de la guerre civile qui éclate en Grèce à la suite du conflit mondial, il est déporté dans l’île-bagne de Macronissos, où il est torturé.

Dès le début de la dictature des Colonels, qui démarre le 21 avril 1967, Theodorakis est arrêté.

Pendant la crise financière qui frappe la Grèce, il manifeste contre les mesures d’austérité imposées par les créanciers du pays (BCE, UE, FMI).

 

[Photo : AFP – source : http://www.lalibre.be]

 

 

Los mexicanos tenemos muchas maneras para referirnos a la muerte, una muy conocida es petatearse, pero ¿sabes cuál es su origen?

petateo-md
Escrito por Karina López

Origen de la expresión petatearse

El principio de esta frase hace alusión a un objeto de gran simbolismo en la cultura mexicana: el petate, del náhuatl petlatl. Es un tapete o alfombra tejida hecho con palma de petate. Su uso principal es para dormir, sin embargo, desde tiempos remotos ha tenido diversas utilidades en distintas culturas.

Mediateca INAH

Para los zapotecas, el petate simbolizaba el ciclo de la vida; era el umbral para los recién nacidos, pues encima de él las mujeres parían. También se usaba como elemento devocional para arrodillarse y moler el maíz. En las ceremonias matrimoniales, las parejas se paraban sobre un petate para recibir las bendiciones y los buenos augurios. Asimismo, servía de lecho para descansar y, por último, se utilizaba como mortaja para los difuntos.

Mediateca INAH: vendedor de petates

Sin embargo, este último uso no solo se lo dieron los zapotecas, el petate se utilizaba para envolver a los muertos en otras culturas prehispánicas como la nahua y mixteca. Sobre todo cuando los difuntos eran personas comunes y humildes que no pertenecían a la nobleza.

Más tarde, durante la Revolución Mexicana esta costumbre fue retomada al incrementarse la cantidad de defunciones por el conflicto armado y la escasez de recursos para comprar ataúdes. Los cuerpos eran tantos que se envolvían en petates y se colocaban en largas hileras. Fue aquí cuando surgió la famosa frase ‘se petateó’ para decir que alguien había muerto.

petatearse

Mediateca INAH: muertos durante la Revolución Mexicana

Significado

De acuerdo con la RAE, petatearse es un verbo pronominal, es decir, que se conjuga en todas sus formas junto con uno de los pronombres átonos me, te, se, nos y os. Es una expresión coloquial utilizada en México y El Salvador, que significa morir, llegar al término la vida.

Conjugación del verbo petatearse – RAE

Conjugación del verbo petatearse – RAE

[Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx]

El autor de « Cabecita negra » murió a los 35 años en un accidente fatal, junto a su primogénito Juan Pablo, en la ciudad de Mar del Plata.

La familia en la Costa, donde Germán y Juan Pablo fallecieron.

La familia en la costa, donde Germán y Juan Pablo fallecieron.

 

Escrito por Carlos Daniel Aletto

Hace cincuenta años, un viernes del invierno marplatense, moría a los 35 años en un accidente fatal, junto a su primogénito Juan Pablo, el narrador y dramaturgo Germán Rozenmacher, autor del célebre libro de cuentos « Cabecita negra » y la obra teatral « Réquiem para un viernes a la noche », a quien evocan para la ocasión su ultimo editor, su hijo Lucas y escritores como Juan Ignacio Pisano, quien desde las nuevas generaciones resignifica el aporte el autor que puso en juego « una forma de pensar las formas de la hegemonía cultural y racial » como « marca imborrable de la argentinidad ».

En el momento de su muerte, además de ser un exitoso escritor, Rozenmacher era periodista de la revista Siete Días. Este semanario en agosto de 1971 pormenorizaba la triste confirmación de su muerte: « El viernes 6 -un viernes de sol que prometía mejores cosas- una noticia increíble, una disparatada ráfaga de espanto, sacudieron a la gente de Siete Días, paralizaron sus cuerpos y mentes; Germán había muerto en Mar del Plata y con él su hijo Juampi, un chico de 5 años ».

La redacción aclaraba que noticias inverosímiles, « malamente trasmitidas por allegados », hablaban de escapes de gas y « de hornallas demasiado tiempo encendidas (a falta de calefacción) ». Rozenmacher había sido enviado a Mar del Plata para investigar tres notas, y aprovechando una estadía que abarcaba un fin de semana su familia lo había acompañado… « Había muerto Germán, había muerto Juampi; Chana (Amelia Figueiredo, la mujer de Germán) y Lucas, el menor de los dos hijos, se habían salvado porque una súbita enfermedad del bebé los había hecho pasar la noche en una clínica de niños », especificaba.

Hoy aquel bebé, Lucas Rozenmacher, tiene 50 años. Su madre Chana murió en febrero de 2019. Para él cincuenta años es mucho tiempo y es « también, en algunos casos, toda una vida (en este caso la mía) ». El único que hoy sobrevive de aquella familia asegura medio siglo después en diálogo con Télam que « aunque podría hablar sobre cómo fui conociendo a Germán a través de la lectura de sus cuentos, sus obras de teatro o de las investigaciones periodísticas, hoy quiero recordarlo a través del relato que otros me transmitieron sobre su vitalidad para cantar como Al Jonson, la defensa férrea y constante de pueblos sometidos o el cruce a través de media Europa para llegar a una Cuba que llenaba América Latina con la esperanza de la llegada del ‘hombre nuevo’.

Para conocer al escritor, además de su hijo, aparecen voces que lo frecuentaron o son herederos del linaje de la literatura del escritor. Juan Ignacio Pisano, nacido una década después de la muerte de Rozenmacher y autor de la premiada novela « El último Falcon sobre la tierra », es uno de esos narradores que en su narrativa asimilan muestras de aquella genética literaria.

Para Pisano, Rozenmacher « dejó una huella imborrable en la literatura argentina por una obra que con los años se volvió indispensable ». El escritor y docente universitario trabaja la obra del dramaturgo con sus alumnos. En sus clases se detiene en el cuento « Cabecita negra ». El escritor y doctor en Letras explica que Ricardo Piglia señaló que el relato era una versión irónica de « Casa tomada » de Julio Cortázar: « Pero se trata de un comentario hecho a posteriori, cuando se impuso, con la mediación de Juan José Sebreli en 1966, la interpretación del cuento de Cortázar como una manifestación del miedo de las clases medias al avance de los sectores populares de la mano del peronismo ».

En « Cabecita negra », el señor Lanari, su protagonista, pertenece a una clase que goza de ciertos bienes y comodidades, y en una noche de insomnio ve que su casa, de pronto, está tomada por dos « cabecitas negras ». Pisano aclara que « aquello que el personaje no tolera es el goce del otro, que es (Lacan mediante) una fórmula para entender al racismo. Y ahí reside también la actualidad del cuento: cada vez que alguien dice que los ‘cabecitas negras’, o simplemente los ‘negros’, los ‘negros cabezas’, se movilizan por el chori y la coca, o critican los consumos populares en los espacios de reunión que le son propios, y ajenos a esa otra clase, no deja de recordar las apariciones de ese otro que goza de un modo intolerable como manchas oscuras en una historia nacional que se cree prístina y racialmente intocable ».

El autor de "Csbecita negra".

El autor de « Cabecita negra »

Rozenmacher puso en juego « una forma de pensar las formas de la hegemonía cultural y racial que una clase ha impuesto sobre la otra, y que perdura como una marca imborrable de la argentinidad« , asegura el escritor Premio Novela Fundación Medifé Filba 2020.

Vicente Battista participó en el comienzo de los sesenta como jurado de preselección del Segundo Concurso de Cuentistas Americanos junto a Augusto Roa Bastos, Beatriz Guido, Humberto Costantini y Dalmiro Sáenz. Cuenta el escritor que llegaron 360 cuentos. Como consecuencia de la calidad de cada uno, el jurado no se decidió por un primer premio, sino por cinco, que fueron otorgados a autores como Miguel Briante, Ricardo Piglia y « Los pájaros salvajes », de Germán Rozenmacher. « Así fue como lo conocí. Ahora recuerdo su pelo enrulado, su mirada entre cálida y desconfiada, su pipa y el énfasis con que exponía sus ideas », recuerda el autor de « Sucesos argentinos ».

En referencia a aquel cuento presentado por Rozenmacher al concurso, Battista lo define como « faulkneriano ». Y agrega: « Cuenta la desgarrada realidad de una chica y su padre viviendo (sufriendo) el norte argentino. Más que la composición psicológica de personajes, es la postura de los seres condicionados por su situación lo que -fundamentalmente- consigue el autor ».

El compilador de las « Obras Completas » del escritor, publicadas por la Biblioteca Nacional durante la gestión como director de Horacio González, fue Matías Raía, quien señala a Télam que ese trabajo lo tomó como un acto de justicia poética: « Después de haber leído su hit ‘Cabecita negra’, me había conseguido los cuentos recopilados por el CEAL y había descubierto en esos relatos una voz novedosa del pasado, que podía dialogar con Rodolfo Walsh, Haroldo Conti o Daniel Moyano ».

El joven editor recogió la obra dispersa de Rozenmacher que abarca textos muy disímiles más allá del cuento: guiones para televisión, entrevistas, aguafuertes, artículos periodísticos… « hasta escribió entradas para un diccionario de literaturas comparadas dirigido por Roger Pla, único en la historia nacional, agrega Raia.

Lucas Rozenmacher asegura que podría evocar « la mirada comprometida con una literatura situada y disruptiva », pero prefiere que lo planteen otros, porque confiesa que desea recordar en esta fecha a su « viejo » y a su « hermanito, un niño que cargaba con toda la potencia del porvenir, que con sus cinco años podía cantar el disco entero « Yellow Submarine » de los Beatles o plantarse ante los adultos y sostener sus verdades « y que esa noche de agosto no pudo seguir ».

Desde que empezó a hablar intenta, según su propio relato, recordar la voz de su padre cantando jazz o la de su hermano alentándolo mientras lo « cargaba en el karting de madera y rulemanes por las lomadas del rosedal de Palermo ».

El 6 de agosto es para él, desde siempre, un momento bisagra en el que quedaron con su mamá « sosteniendo la memoria de lo cotidiano y conviviendo con el abrazo público y con el cercano con quienes, momento a momento, fuimos construyendo un vínculo amoroso con la obra de mi viejo y la mirada dulce y sagaz de mi hermano ».

Lucas volvió hace una semana a Mar del Plata, por primera vez junto a sus hijos. Una forma de reencontrarse con aquel pasado, repararlo. El hijo del escritor le dedicó « a Germán » un poema « En tránsito », que forma parte de un libro de próxima aparición. Sus versos reconstruyen, más que otra cosa, esa presencia de su padre y su hermano que encuentra en la mirada y la sonrisa de sus hijos, Olivia, León y Pedro.

« La voz reconstruye sentidos / las imágenes momentos / y el abrazo sensaciones. // Vivir, es también y de algún modo, / ir buscando que esos tres componentes se conecten / Y que finalmente al hacerlo, esa triada afectiva haga síntesis en uno mismo. // Este terceto también / es una búsqueda entre lo que esta / y lo que se fue // Encontrarse / Buscarse / Redibujarse // Por lo que dicen, estas en mí cuando camino / Por los saltitos de mis pies / Y en el uso de las parcas en el invierno // Mientras, busco tu voz, / aunque sea pidiendo chicles bazooka / o tabaco en un iddish incomprensible », dice el poema.

Y prosigue: Con una sola imagen juntos / me conformo / y completo. // Aunque en todas las demás fotos el ojo que señala es el tuyo, / por una única vez, / reclamo y pervivo buscando una imagen juntos. // Queda impregnada una sensación de haber sido acunado / bajo susurros de trompetas vocales / y así, de ese modo tu voz rebota en mí. // Mientras, sigo en el camino, / intentando completarme, / con lo que viene y con lo que nunca termino de saber cómo fue. // Recomponiendo a través de relatos / de libros, borcegos y canciones / que permiten reescribirte / mientras tanto, / voy transcurriendo en este tránsito, / hasta donde pueda llegar ».

 

 

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

Després de l’estada a un kibutz els anys seixanta, em va quedar el desig d’aprendre l’hebreu, i el vaig poder acomplir passats un bon grapat d’anys.

Escrit per Eulàlia Sariola
Fa pocs anys que em dedico a traduir de l’hebreu. És la meva segona professió. També sóc il·lustradora, però després de l’estada a un kibutz els anys seixanta, em va quedar el desig d’aprendre l’hebreu, i el vaig poder acomplir passats un bon grapat d’anys. És fascinant entrar en una cultura diferent de la teva, tot un procés que dura anys i crec que no s’acaba mai ja que cada grup cultural va fent la seva pròpia evolució, a més de la globalitzada que toca transversalment totes les cultures del món.
L’Uri Orlev, el primer autor que vaig traduir, escriu per a joves. Des de la seva història personal, fill de la Xoà, supervivent del gueto de Varsòvia, amb la mare assassinada pels nazis, escriu històries amb nens protagonistes que tenen com a teló de fons la guerra, l’extermini, la mort. Però també la solidaritat i la lluita per la llibertat. Les seves històries són aventures viscudes per nens fugitius, són la vida dels personatges, la seva infantesa, en certa manera feliç perquè la viuen amb normalitat. Una editorial de Madrid em va demanar de traduir-lo al castellà i m’hi vaig posar. Educada en temps de la dictadura, el meu castellà ocupava un lloc dins meu que ni jo sabia. Aquesta primera traducció va ser finalista als premis Andersen de traducció, com un senyal que em deia: cap aquí. I vaig seguir traduint, al castellà i al català. Traduir al català em proporciona una satisfacció més gran, perquè així participo, amb el meu granet de sorra, al coneixement de la literatura israeliana al meu país. Més tard, en un dels viatges a Israel, vaig conèixer l’Uri Orlev i hem acabat sent amics.
 
Aharon Appelfeld, l’autor que s’ha traduït en català per primer cop, ha estat una experiència diferent. Abans de llegir-lo i de traduir-lo el vaig conèixer –sentir i veure més ben dit– en el parlament que va fer explicant la seva vida en un congrés a Jerusalem, on em van convidar. Em va colpir la seva història i com l’explicava. Va néixer prop de Czernowitz, aleshores Romània i avui Ucraïna, l’any 1932, fill de jueus assimilats, benestants, que en família parlàven alemany, i dominàven també el rutè, el francés i el romanès. Amb els avis, que vivien en un poble dels Càrpats, parlàven ídix. La seva mare va ser assassinada en començar les persecucions contra els jueus a Romania, el 1940. L’Aharon i el seu pare van viure primer al gueto i després al camp de concentració a la frontera d’Ucraïna. La tardor del 1942 va fugir del camp i va sobreviure enmig dels boscos entre prostitutes, bandits i tota mena de gent marginal que el van ajudar sense saber que era jueu. Després, el va acollir l’exèrcit rus i va caminar amb ell per Europa. Finalment, acabada la guerra, va travessar fins les costes d’Itàlia per anar a raure a la terra d’Israel. Ens va explicar que els record no el conserva la memòria, sinó el cos. I en això coincideix amb l’Uri Orlev. L’Appelfels explica que en sentir la humitat i el soroll de la pluja, es trasllada als boscos on va viure fugitiu de petit. L’Uri Orlev torna a sentir els llibres que la seva mare li llegia quan eren al gueto, abans que l’assassinessin, quan abaixa al mínim el llum halogen de la cuina de casa seva. L’autor, va explicar aquestes vivències de nen fugitiu i sol, com si ho expliqués per primera vegada, amb la seva parla delicada i segura alhora. El silenci a la sala era tan dens que s’hauria pogut tallar amb un ganivet, mentre enraonava i un cop va haver acabat.
 
Passat un temps, la Maria Bohigas, l’editora de Club Editor, que també va assistir al congrés i al discurs de l’Aharon Appelfeld, em va demanar de traduir Flors d’ombra i vaig acceptar encantada. Un any després vaig traduir En Bartfuss, l’immortal i enguany acaba de sortir Tsili, el darrer llibre d’aquest autor que he traduït al català.
 
L’Aharon Appelfeld, un cop arribat a la terra d’Israel, ha de construir-se una identitat nova. Allà aprendrà l’hebreu, que coneixia vagament perquè en les estades a casa dels avis l’havia sentit quan els acompanyava a la sinagoga. No per això deixa de banda l’alemany, la llengua materna, com van fer altres supervivents de la xoà. L’alemany és la llengua de la seva infantesa, el lligam amb els pares morts, amb els seus primers anys d’existència. Tot i això, sempre escriurà en hebreu «la seva llengua materna adoptiva». Estudia a la Universitat hebrea de Jerusalem, els seus mestres seran Martin Buber, Gershom Sholem, Ernest Simon, Yehezkiel Kaufman. La seva trobada amb Shmuel Yosef Agnon és essencial perquè aquest creu que «el passat, fins i tot el més dur, no és una tara o un fet vergonyós, és un aspecte de la vida». Així que, l’any 1950 decideix escriure, i és el que ha fet fins ara.
 
Traduir l’obra d’un autor és la manera de conèixer-lo a fons. El primer acostament a l’escriptor Aharon Appelfeld pot fer pensar que traduir-lo serà senzill perquè el llenguatge en si és planer i utilitza frases curtes, seguint  la tradició bíblica. La dificultat rau en que, en certa manera és com traduir poesia, perquè cada paraula, cada adjectiu és exactament aquell, està absolutament triat –encara que les paraules en hebreu són polisèmiques i moltes vegades ha de ser el traductor el qui triï el significat  adient al que l’autor vol dir. Com que la llengua que fa servir és un hebreu gens rebuscat o encarcarat, culte però planer i amb un vocabulari podríem dir-ne clàssic, sense neologismes, trobar el català adequat va ser per a mi un exercici de tancar els ulls: per trobar la paraula o la frase adient, només em cal aclucar-los i recordar com ho haurien dit els meus pares o les meves àvies.  Quan t’hi endinses, en el text,  te n’adones que està explicant coses esfereïdores senzillament, com si res, i que el que no diu és tan important o més que el que diu. És com quan dibuixes, que has de parar més atenció als buits que als objectes mateixos si vols que el que pintes sigui veritable. Els buits que l’Appelfeld deixa entre les paraules, entre el que diu i el que no diu, fa la història versemblant.  Parla amb delicadesa extrema de situacions i vivències molt dures, sobretot quan es tracta de protagonistes joves, nens, moltes vegades, com en el cas d’en Hugo, el nen de Flors d’ombra o de Tsili, la noia protagonista de la novel·la homònima. Aharon Appelfeld va ser un nen sol voltant per l’Europa en guerra dels anys quaranta. Adoptava pares i mares per no sentir-se orfe,  va construir-se una identitat nova per sobreviure entre els cristians quan se’n va adonar que ell era jueu tot i no ser-ne conscient. I aquest fet, que no comprenia, era absolutament negatiu en aquells moments, era la línia vermella entre la vida i la mort. Ha escrit una quarantena d’obres la majoria de les quals tenen a veure amb la vida de la població jueva d’Europa abans i després de la Segona Guerra Mundial. Es tracta de jueus assimilats que malgrat ser-ho, hauran d’afrontar el seu destí de jueu.
 
Encara que cronològicament forma part de la generació d’escriptors que s’interessen per temes ja no estrictament de la creació de l’estat sinó de temes universals, ell fa la seva via, el seu camí, sempre lligat a l’entorn de la Xoà. Tot i així, no parla directament de la Xoà: la seva escriptura no és autobiogràfica. En paraules seves: «Jo no sóc pas un escriptor de la xoà i no escric sobre aquest tema, jo escric sobre els homes jueus»
 
Traduir l’Eshkol Nevo ha estat tota una altra experiència. Acabo de traduir La simetria de los deseos al castellà. L’autor ha nascut i viu a Israel. ha estudiat a Israel i a Detroit. És nét de Levi Eshkol, que va ser primer ministre d’Israel. Forma part de la nova generació que creu que la pau amb els palestins és possible, sobretot si la fan ells, els joves, sense que les anteriors generacions hi intervinguin. No està traumatitzat pel passat, es considera laic i gens influït per la religió.
 
Cada persona pertany a una cultura o  n’és hereu, conscient o inconscientment, l’expressió sóc un ciutadà del món, no pertanyo a cap nació, és una fal·làcia, o bé un desideratum.  Nogensmenys, cada persona és fruit del lloc on ha nascut ell i els seus pares, de l’educació religiosa o laica que ha rebut i del lloc on ha crescut. Tota aquesta barreja fa de cada individu una persona única però amb trets coincidents amb els seus coetanis.
 
Així doncs, el seu llibre comença d’una manera molt jueva: escrivint tres desitjos en un tros de paper. La novel·la tracta d’una història d’amistat entre quatre nois que es troben regularment per veure partits de futbol. En una d’aquestes trobades sorgeix la idea d’apuntar tres desitjos, guardar els paperets i obrir-los el proper mundial de futbol. En el fons de les quatre històries hi ha la vida quotidiana de la joventut israeliana, la tensió per la situació política, el saber que, en qualsevol moment algun d’ells es pot morir, ja sigui durant el servei militar o en algun atemptat. És una novel·la molt israeliana per la manera que tenen els protagonistes de viure, de parlar, pels costums i mentalitat, la joia de viure el present i l’energia que comporta el saber que tot és provisional.
 
L’autor fa servir tres nivells de llengua, el més quotidià, en el que transcorre la gran part del llibre, un altre formal i jurídic que fa servir en el pròleg i l’epíleg i un tercer nivell més elevat, filosòfic quan cita fragments de la tesi del protagonista. De fet, són tres nivells molt clars de llengua, molt ben diferenciats, que tenen un paral·lel també en al llengua d’arribada.
 
Un altre del llibres que acaben de sortir simultàniament en traducció catalana i castellana és La bona gent, d’en Nir Baram.
 
Nascut el 1976, fill d’una família de polítics de l’esquerra clàssica, el pare i l’avi van ocupar llocs rellevants al parlament israelià. L’autor va començar a escriure arran de la malaltia i la mort de la seva mare, ell mateix ho diu: «l’escriptura ha estat la manera de trobar explicacions a la vida i a la mort.» La bona gent és la seva quarta novel·la, ha estat un èxit de vendes a Israel i s’ha traduït a diverses llengües. És un militant i activista d’extrema esquerra i creu que israelians i palestins han de viure plegats en un estat únic. No vol que els seus fills creixin en un gueto modern, envoltat de muralles, perquè les muralles són també com un ganivet de dos talls, tanquen  per ambdós costats.
 
Les diverses crítiques que s’han fet d’aquesta obra han opinat que el llibre tracta de la Xoà des d’una altra perspectiva, que canvia la visió del jueus com a víctimes i enfoca la Guerra des d’una perspectiva inèdita com a jueu. L’autor, en la presentació del llibre a l’Horiginal de Barcelona, va dir que el llibre tractava de l’ambició, no de la Xoà ni de la guerra, sinó de l’ambició personal i del que les persones estan disposades a fer per tal d’arribar allà on volen a les seves vides.
 
La bona gent és més una novel·la europea que no pas israeliana. No em va caldre trobar paral·lelismes en català per formes o comportaments de vida israeliana o frases i expressions bíbliques en el text. Els protagonistes són dues persones ambicioses en la feina i en la vida, la Saixa, filla d’intel·lectuals russos, dividida entre l’amor per la seva família i el Partit, i en Thomas, fill únic d’una família alemanya de la burgesia, fascinat pel món de la publicitat i la llibertat individual del capitalisme. Tots dos, sense tacar-se les mans de sang, es veuen abocats a participar en actes sagnants, els dos empesos per raons diverses. Coincidiran en la organització d’una desfilada militar germano-soviètica a Brest-Litovsk, per mor del pacte Ribbentrop-Molotov.
 
Com a traductora he de dir que la singularitat de la traducció d’aquest llibre rau en el canvi d’escenari, perquè l’acció esdevé a Alemanya, Polònia i Rússia i els protagonistes són per tant europeus, l’Estat d’Israel encara no existia i encara que la Saixa és jueva, no té gaire a veure amb els jueus israelians. Per tot això, les crítiques d’aquesta obra a Israel han remarcat que en Nir Baram és el primer escriptor que ha escrit sobre la Segona Guerra Mundial amb una perspectiva europea. I s’ha de dir que ha fet una obra madura, a desgrat de la seva edat.
Els traductors, en aquest país de llengua minoritzada i minoritària, som gent apassionada per la nostra feina, maldant per sobreviure, en un món on, com diu en Zygmunt Bauman: «Avui la cultura s’assembla a una de les seccions del magatzem gegantí en que el món s’ha transformat, amb productes que s’ofereixen a les persones que s’han convertit en clients». Però també hi ha l’altra cara de la moneda o l’altra banda del mirall, traduir és un acte de solidaritat, de generositat, de passió, imprescindible. 
 
[Font: http://www.nuvol.com]

«Perdemos a un pai», sinalou a revista satírica nas súas redes sociais

Montaje fotográfico publicado por El Jueves en su perfil de Twitter para despedira Romeu

Montaxe fotográfico publicado por Xoves no seu perfil de Twitter para despedir a Romeu

Foi humorista gráfico, debuxante, guionista e escritor. Deu vida durante máis de tres décadas ao personaxe de Miguelito. Carlos Romeu Müller, felleció este sábado aos 73 anos. Comunicouno Oxoves, a revista satírica que fundou, a través das súas redes sociais. «Perdemos a un pai», afirman na súa mensaxe. «Un abrazo, compañeiro, alá onde esteas», conclúen.

Naceu en 1948 en Barcelona. Fillo dun empresario catalán do sector téxtil e de nai francesa, inicio estudos mercantís pero deixounos para comezar os de Artes e Oficios, aínda que tampouco chegou a acabalos, dedicándose durante a súa mocidade a numerosos oficios cos que se familiarizou co debuxo e a pintura.

Desde 1972, cando publicou o seu primeiro cómic, Romeu colaborou nuns sesenta medios diferentes e participou na creación de revistas de humor, como Mata Intres, O Xoves, Nacional Show e a segunda época de Moitas Grazas.

A partir de 1976 publicou durante trinta e tres anos no País e a súa revista dominical as viñetas do seu personaxe Miguelito, que previamente fora rexeitado no Diario de Barcelona por consideralo nihilista. Romeu compaxinou esas publicacións no País e o seu dominical con outras na revista Moi Interesante, ás que seguiron colaboracións en Por Favor, Triunfo, Interviú, Play Boy, Harakiri e a francesa Charly Mensuel.

O seu labor nos medios escritos compaxinouna tamén co seu traballo na radio, xunto a Jordi Estadella, e na televisión, onde foi guionista de máis de seiscentos programas, entre eles Filiprim de TV3, ou Tolos pola tele xunto aos debuxante Tom e Perich. Os tres -Romeu, Tom e Perich- confeccionaron o guión do programa Especial Trinca, co que TVE participou no Festival de Montreaux.

O debuxante chegou a publicar doce libros de cómics e dúas novelas, entre elas as que se editaron en 1997 cos títulos Historias de Miguelito e Vivo sen vivir en min.

En 2015 fíxose cargo da tradución ao español do exemplar número 1178 do seminario francés Charlie Hebdo, co que se conmemoraba o atentado contra a revista ocorrido unha semana antes e no que faleceron doce persoas, cinco delas debuxantes.

Un dos primeiros en reaccionar á morte de Romeu foi o debuxante Kap, quen definiu a Romeu como «sensible, mordaz, sibarita, entrañable, surrealista, currante, refinado, comprometido». «Autor imprescindible das publicacións da transición, conciencia crítica dun par de xeracións mediante a voz de Miguelito… déixanos para atoparse co seu Tom», sinalou Kap.

Tamén o grupo Debuxantes sen Fronteiras lamentou «profundamente» a morte de Romeu e sinalou que «sen referentes como el, sen o seu compromiso, mordacidad, intelixencia e savoir faire o mundo é hoxe un pouco máis gris, triste e abatido».

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]