Archives des articles tagués Dicionarios

Has quedat amb tres amics a les set en una terrassa d’una plaça cèntrica. Què prendreu? Per a alguns és la tarda, hora de berenar, però tu sols dinar d’hora i sopar d’hora. De moment no tens gana. Optes per demanar una aigua amb gas. Xerrant xerrant se us fan les vuit i tu ja tens un cuc, no un cuquet, a l’estómac: “Gent, demanem alguna cosa per picar? I que no siguin patates, per variar”.

El plat del dia són les samosses. Originàries de l’Àsia Central i l’Orient Mitjà, s’han estès per l’Àfrica, el sud i el sud-est d’Àsia i altres zones, i a cadascuna hi han posat el seu toc particular. Aquí ens han arribat com a plat de la cuina del subcontinent indi. Es tracta d’una pasta fina farcida de verdures, llenties, patates, ceba, formatge o carn, que es fregeix o es cou al forn, i que pot tenir forma triangular, de con o de mitja lluna. Se sol agafar amb les mans i sucar-ho en alguna salsa, com ara el chutney. Per això són ideals com a aperitiu o com a entrant. Amb un parell o tres de mossegades n’hi ha prou per cruspir-se’n una.

La forma catalana és l’adaptació gràfica d’un manlleu de l’hindi i l’urdú —llengües que al seu torn l’han manllevat del persa سنبوسه (que sonaria si fa no fa [sambussa]—, que respon aproximadament a la pronúncia en aquestes llengües i que observem, per exemple, en la grafia de la doble essa de l’última síl·laba, que es pronuncia sorda. Aquest so sord es reflecteix també en les grafies del francès (samoussa) o el portuguès (chamuça o samossa). En anglès podem recórrer a la informació fonètica que donen alguns diccionaris, com ara el Cambridge. En el castellà no ens hi podem fixar, perquè aquesta llengua no distingeix entre essa sorda i essa sonora.

Roda el món i torna al Born, tasteu les samosses i ja me’n dareu raó.

 

 

[Imatge: CC-BY 4.0 – font: http://www.termcat.cat]

gènere fluidPrimera documentació: 15/02/2020

Tipus sintagmació
Contextos Com a molt, admet que se l’etiqueti dins del gènere fluid, que significa que rebutja ser definida com a dona o com a home. [La Vanguardia, 15/02/2020]
La meitat dels casos atesos durant el 2020 van ser homes cis (45 %), seguits de dones cis (23 %), dones trans (16 %), homes trans (12 %), persones no binàries (3 %) i de gènere fluid (1 %). [Avui, 18/02/2021]
Observacions Una persona de gènere fluid no s’identifica amb una única identitat de gènere, sinó que al llarg de la seva vida pot anar canviant entre diverses identitats o fins i tot pot considerar que no en té cap. Cal fer èmfasi en el fet que el gènere fluid no està relacionat amb el sexe (és a dir, amb els trets fisiològics i biològics) ni amb l’orientació sexual, sinó amb la identitat de gènere (entesa com la construcció social de les diferències sexuals): les persones s’identifiquen amb els rols que socialment s’atribueixen a homes i dones, independentment del seu sexe biològic. Tanmateix, la realitat va més enllà d’aquest binarisme i, de fet, existeixen moltes altres categories no binàries, al costat del gènere fluid: agènere, bigènere, trigènere, pangènere, queer… El Diccionari LGBT (lèsbic, gai, bisexual, trans) de Marta Breu, editat pel Termcat, dona compte d’aquesta realitat i recull diversos centenars de termes sobre l’orientació sexual, la identitat sexual i de gènere, la sexualitat i la relació del col·lectiu LGBT amb la societat (activisme, drets i família, oci, etc.).

 

 

[Font: neolosfera.wordpress.com]

Bien mirado, ‘offshore’ se puede traducir como “escaqueo”. “Países de escaqueo”, “tiene dinero escaqueado”

Corinna Larsen en Moscú en febrero de 2019.

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

Los Papeles de Pandora han reanimado algunas palabras curiosas.

Corinna. Nombre de origen griego, derivado de Kore. Significa “mujer joven” (doncella, muchacha). Hay que recordar a algunos periodistas que las mujeres también tienen apellido. En este caso, Larsen.

compliance. Los bufetes de los refugios fiscales cuentan con programas de compliance. Pero “ningún programa de compliance es infalible”, se justificaron en uno de ellos. Procede del latín complere, y puede traducirse por “cumplimiento”. En definitiva, se trata de controlar. De controlar que no venga la policía.

fideicomiso. También ha aparecido en inglés: trust (a partir de to trust, confiar). Consiste en dejarle a otro unas propiedades para que haga lo que su dueño diga. O sea: ponte tú que a mí me da la risa.

magnate. “Mangante”, qué gran errata.

offshore, off shore. Literalmente, “fuera de la playa”. Para un inglés, fuera de la isla, en el exterior. (On shore significa “en tierra”; y shoreline, “línea de costa”). Ni quienes saben inglés entenderán su sentido fiscal a la primera si nadie se lo explica. Porque este término se refiere, sí, a países ajenos al contribuyente, pero también de escaso o nulo control fiscal. Bien mirado, offshore puede traducirse como “escaqueo”. “Lo llevó a un país de escaqueo”, “ese millonario escaquea impuestos”, “tiene dinero escaqueado”.

paraíso fiscal. Desde el punto de vista del escaqueador, sí se trata de paraísos, porque lo último que espera uno encontrarse en un paraíso es un inspector de Hacienda. La idea se refuerza con las evocaciones que traen sus nombres: islas Vírgenes, islas Caimán, las Seychelles, Suiza… Pero el nombre “paraísos” procede de un error de traducción. En francés se confundió el original tax haven (refugio fiscal) con tax heaven (paraíso fiscal). Y del erróneo francés paradis fiscaux copiamos nosotros “paraísos fiscales”. Como se trata de lugares que acogen todo tipo de dinero sucio, mejor podríamos llamarlos “países vertedero”, según propuso Baltasar Garzón en 2016. A eso se une que todo lo que se vierte en ellos no huele nada bien.

penthouse. Más usado en el español de América, aparece al hablar de inmuebles en Miami. Antes se traducía como “ático” o “azotea”; pero cuando un anglicismo entra en el español suele hacerlo con un halo de prestigio. Por eso en este contexto equivale a “apartamento de lujo en la última planta”. La palabra se forma con dos elementos: pent house. Este último significa “casa”, como mucha gente sabe. Y el primero, pent, emprendió su largo camino a partir del latín appendix (aditamento), adonde llegó desde el indoeuropeo *(s)pen, “estirar” (Roberts y Pastor). Por tanto, se trata de algo agregado a un edificio. Una famosa revista erótica británica se llamó precisamente Penthouse, en referencia al ático del varón soltero rico que llevaba allí a sus ligues. O sea, el “picadero” de toda la vida. La edición para España se tituló también Penthouse. Si la revista se hubiera creado aquí, nunca la habrían denominado El Picadero. Mejor algo en inglés, que en ese idioma todo se puede vender más caro.

Pandora. Mito griego. Lo que ahora llamamos “caja de Pandora” no tenía forma de caja sino de tinaja. Zeus hizo crear una mujer superdotada, Pandora, y le dio una tinaja donde se hallaban todos los males, con la advertencia de que no la abriera. Pero Epimeteo, su marido, que era un idiota (ese nombre ya significa “retrasado”), abrió la tinaja y todos los males salieron de fiesta. Los Papeles de Pandora también han destapado todos los males. (Bueno, lo del kilovatio ya venía de antes).

[Foto: VALERY SHARIFULIN/TASS – fuente: http://www.elpais.com]

Bien mirado, ‘offshore’ se puede traducir como “escaqueo”. “Países de escaqueo”, “tiene dinero escaqueado”

Corinna Larsen en Moscú en febrero de 2019.

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

Los Papeles de Pandora han reanimado algunas palabras curiosas.

Corinna. Nombre de origen griego, derivado de Kore. Significa “mujer joven” (doncella, muchacha). Hay que recordar a algunos periodistas que las mujeres también tienen apellido. En este caso, Larsen.

compliance. Los bufetes de los refugios fiscales cuentan con programas de compliance. Pero “ningún programa de compliance es infalible”, se justificaron en uno de ellos. Procede del latín complere, y puede traducirse por “cumplimiento”. En definitiva, se trata de controlar. De controlar que no venga la policía.

fideicomiso. También ha aparecido en inglés: trust (a partir de to trust, confiar). Consiste en dejarle a otro unas propiedades para que haga lo que su dueño diga. O sea: ponte tú que a mí me da la risa.

magnate. “Mangante”, qué gran errata.

offshore, off shore. Literalmente, “fuera de la playa”. Para un inglés, fuera de la isla, en el exterior. (On shore significa “en tierra”; y shoreline, “línea de costa”). Ni quienes saben inglés entenderán su sentido fiscal a la primera si nadie se lo explica. Porque este término se refiere, sí, a países ajenos al contribuyente, pero también de escaso o nulo control fiscal. Bien mirado, offshore puede traducirse como “escaqueo”. “Lo llevó a un país de escaqueo”, “ese millonario escaquea impuestos”, “tiene dinero escaqueado”.

paraíso fiscal. Desde el punto de vista del escaqueador, sí se trata de paraísos, porque lo último que espera uno encontrarse en un paraíso es un inspector de Hacienda. La idea se refuerza con las evocaciones que traen sus nombres: islas Vírgenes, islas Caimán, las Seychelles, Suiza… Pero el nombre “paraísos” procede de un error de traducción. En francés se confundió el original tax haven (refugio fiscal) con tax heaven (paraíso fiscal). Y del erróneo francés paradis fiscaux copiamos nosotros “paraísos fiscales”. Como se trata de lugares que acogen todo tipo de dinero sucio, mejor podríamos llamarlos “países vertedero”, según propuso Baltasar Garzón en 2016. A eso se une que todo lo que se vierte en ellos no huele nada bien.

penthouse. Más usado en el español de América, aparece al hablar de inmuebles en Miami. Antes se traducía como “ático” o “azotea”; pero cuando un anglicismo entra en el español suele hacerlo con un halo de prestigio. Por eso en este contexto equivale a “apartamento de lujo en la última planta”. La palabra se forma con dos elementos: pent house. Este último significa “casa”, como mucha gente sabe. Y el primero, pent, emprendió su largo camino a partir del latín appendix (aditamento), adonde llegó desde el indoeuropeo *(s)pen, “estirar” (Roberts y Pastor). Por tanto, se trata de algo agregado a un edificio. Una famosa revista erótica británica se llamó precisamente Penthouse, en referencia al ático del varón soltero rico que llevaba allí a sus ligues. O sea, el “picadero” de toda la vida. La edición para España se tituló también Penthouse. Si la revista se hubiera creado aquí, nunca la habrían denominado El Picadero. Mejor algo en inglés, que en ese idioma todo se puede vender más caro.

Pandora. Mito griego. Lo que ahora llamamos “caja de Pandora” no tenía forma de caja sino de tinaja. Zeus hizo crear una mujer superdotada, Pandora, y le dio una tinaja donde se hallaban todos los males, con la advertencia de que no la abriera. Pero Epimeteo, su marido, que era un idiota (ese nombre ya significa “retrasado”), abrió la tinaja y todos los males salieron de fiesta. Los Papeles de Pandora también han destapado todos los males. (Bueno, lo del kilovatio ya venía de antes).

[Foto: VALERY SHARIFULIN/TASS – fuente: http://www.elpais.com]

Los hispanohablantes no han acuñado el significado que Pedro Sánchez quiso darle al verbo “topar”

El dibujo en tiza de cómo se alcanza una idea.

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

El presidente del Gobierno usó reiteradamente el verbo “topar” el 13 de septiembre durante una entrevista en TVE, en la que habló sobre el precio de la luz.

Sin embargo, los hispanohablantes no han acuñado hasta ahora el significado que el dirigente socialista quiso darle; es decir, el de “poner un tope” al precio del gas a fin de frenar la escalada de la electricidad.

“Topar” se ha empleado en sus principales usos para expresar el encuentro con algo (“se topó con el Bernabéu cuando estaba buscando el Metropolitano”), o para relatar una contrariedad (“yo quería ser ingeniera, pero topé con las matemáticas”).

Este verbo y esos sentidos, que se documentan ya en el siglo XIV (Corominas y Pascual), proceden de la onomatopeya (sonido) “top”, con la que se representaba un choque. Cervantes escribió en el Quijote “con la iglesia hemos dado”, pero la tradición oral transformó la frase en el dicho “con la iglesia hemos topado”. Tan popular ha sido este verbo.

(Por cierto, esto nada tiene que ver con el topo, cuyo nombre viene del latín vulgar talpus).

La idea que le asignó el presidente a ese verbo se maneja últimamente en el lenguaje sindical y empresarial –en las negociaciones de despidos– para expresar que las indemnizaciones tendrán un límite; es decir, que, al fijar la cantidad con la que se compensa al empleado a quien se desaloja, la suma de los días por año trabajado no superará, por ejemplo, el sueldo de 24 meses. Así, la indemnización está “topada” en dos años. Este significado de “topar” no parece haber pasado al lenguaje general, que se viene bastando con verbos como “limitar”, “delimitar”, “constreñir” o “ceñir”.

Por su parte, el sustantivo “tope” con el significado de “extremo o límite al que puede llegar algo” vino al español por un camino distinto del que recorrió el verbo: se originó en el franco top: “cumbre”; que se desvió al inglés con ese mismo sentido para tomar luego el significado de “la parte de arriba”. Por eso el lenguaje periodístico de poco vuelo usa expresiones como “está en el top ten” (está entre los diez mejores, entre los diez de arriba).

Esos dos caminos (el de “limitar” y el de “cumbre”) vinieron a coincidir en español, porque cuando alguien escala a una cumbre se encuentra también con un límite, salvo ascenso a los cielos.

Como sucede tantas veces en los gremios endogámicos (entre ellos el periodístico), el presidente lanzó a una audiencia masiva el significado de un ámbito restringido, sin tener conciencia de que se trata de un uso particular. En estos casos, pueden darse dos situaciones: que los receptores sientan extraño el vocablo y consideren incompetente a quien lo pronunció, o que lo acepten porque han podido descodificarlo con facilidad.

Seguramente al oír a Pedro Sánchez se produjeron ambas reacciones: unos habrán entendido que ese “topar” se forma sobre el sustantivo “tope” con la adición de la desinencia -ar, propia de los infinitivos de la primera conjugación; pero otros habrán pensando que el presidente se expresó con una palabra inadecuada. Y tal vez todos ellos se pregunten por qué no empleó el verbo “limitar”, que habrían comprendido con facilidad y resultaría de mejor estilo. Y, ya de paso, quizás muchos habrían querido saber hasta dónde llegará el precio máximo que puede permitir el sistema. Porque el invierno acecha y el kilovatio sigue a lo suyo. O sea: subiendo a tope.

[Foto: XEFSTOCK (GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO) – fuente: http://www.elpais.com]

La edición peruana y boliviana de “Pluriverso: Un diccionario del posdesarrollo” se presentará el miércoles 29 de setiembre, a las 6:30 p. m. y que resulta de la traducción al castellano de la versión original en inglés.

La enjundiosa obra editada por Alberto Acosta reúne más de 120 contribuciones de autores de diversas partes del mundo que proponen alternativas transformadoras a los actuales procesos dominantes del desarrollo globalizado.

La presentación se hará en una mesa virtual titulada “Pluriverso y procesos constituyentes: miradas desde el Perú”, desde el portal informativo Wayka.

Los comentaristas relacionarán la mirada del Pluriverso con la posibilidad de un proceso constituyente en el Perú en búsqueda de la refundación de un Estado plurinacional y una sociedad dirigida al buen vivir.

La moderación del evento estará a cargo de Mirtha Vasquez, expresidenta del Congreso del Perú. En la presentación estarán Alberto Acosta, expresidente de la Asamblea Constituyente en Ecuador.

El libro será comentado por Teresita Antazú, dirigente nacional de la organización amazónica Aidesep; Rocio Silva Santisteban, excongresista; y Pepe Anfossi, de la Alianza Eco-social.

Cabe destacar que en el imaginario posdesarrollista, el « desarrollo » ya no sería el principio organizador de la vida social y se cuestionan los procesos dominantes del desarrollo.

Ello incluye la crítica a sus raíces estructurales ancladas en los valores de la modernidad, el capitalismo, el dominio estatal y lo masculino.

La edición fue coordinada por el Programa Democracia y Transformación Global (PDTG), CooperAcción y el Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), con apoyo de Broederlijk Delen y 11.11.11.

 

 

[Fuente: http://www.servindi.org]

arte argentino insulto

Escrito por Mar Centera

«Pelotudo». El insulto argentino más universal se pronuncia con la pe y/o la te muy marcadas, aun en estos tiempos de covid-19, donde las diminutas gotas de saliva que expulsamos suponen un riesgo nuevo. «Pelotudo» puede escucharse en los prolegómenos de una pelea callejera, se grita a menudo de un automóvil a otro por una mala maniobra de tránsito, frente al televisor al ver un partido y, más fuerte que en ningún otro lugar, en el estadio de fútbol.

«La cancha de fútbol es un lugar hecho para insultar, para descargar un montón de tensiones», admite el polifacético Pablo Marchetti, autor de Puto el que lee. Diccionario argentino de insultos, injurias e improperios. Hasta las personas más formales se transforman en las gradas del estadio en máquinas de lanzar barbaridades, una tras otra, con una inventiva tal que su fama ha traspasado fronteras.

Uno de los blancos favoritos de los últimos años de la selección argentina ha sido Gonzalo Higuaín. «Cementerio de canelones», «Terrorista de choripanes», «Arruinador de alegrías», «Andá a la concha de tu trola madre hijo de un camión Iveco lleno de putas, gordo fofo y la madre que te re mil parió», «¿Por qué no te atas la pija en la punta del obelisco y das vueltas como si estuvieras en una calesita?», pudo leerse en Twitter después de que el delantero fallase una clara oportunidad de gol en los primeros minutos del amistoso que Argentina jugó contra España en 2018.

El técnico de la selección en ese partido, Jorge Sampaoli, también recibió una catarata de improperios, centrados especialmente en su calvicie. «Sampaoli, hijo de un sistema solar rebosante de putas, cabeza de rodilla, salame, forro, la concha de tu hermana, metete en un cohete y aterrizá en una galaxia donde no se te pueda ver ni con un satélite, dedicate a esquilar ovejas, hacete coger por King Kong con malaria hdmp», escribió un tuitero. «Tobogán de piojos», «Flequillo de carne», «Cabeza de desodorante a bolilla», le dedicaron también.

Lionel Messi le persigue desde hace años la etiqueta de «pecho frío», en la eterna comparación con Diego Armando Maradona, el jugador más idolatrado del país y autor de célebres insultos como «la tenés adentro», conocida incluso por sus siglas, LTA, o «se te escapó la tortuga», entre otros.

Las puteadas en el fútbol no se limitan al estadio, a los livings de las casas ni a las redes sociales, sino que a veces son proferidos también por comentaristas de partidos, como Alberto Raimundi, hincha declarado de Gimnasia de La Plata, quien se ensañó con el árbitro tras un partido de su equipo contra Boca Juniors: «Totalmente ilícito y me chupa un huevo lo que piensen los demás. Se borró de la cancha, lo cual me da en las reverendas pelotas. La camiseta de Gimnasia hay que defenderla más allá de la hija de recontraputez total de este sorete hijo de cuatro cientos setenta sistemas solares repletos de putas hasta en los anillos de los planetas y los rayos de los soles».

En Argentina, el fútbol y la política tienen relaciones muy estrechas, por lo que no es de extrañar que uno de los insultos más famosos de los últimos años contra un mandatario naciese en la cancha para propagarse después por todo el país. El cántico arrancó en febrero de 2018, en el estadio de San Lorenzo, cuando recibió la visita de Boca Juniors, en ese momento en lo más alto de la tabla clasificatoria. En medio de un partido tenso, empezó como un susurro y de a poco aumentó su volumen, hasta volverse ensordecedor: «Mauricio Macri, la puta que te parió, Mauricio Macri, la puta que te parió».

En pocas semanas, el cántico contra el expresidente de Boca Juniors y en ese momento jefe de Estado de Argentina se popularizó en protestas callejeras contra el gobierno, actos culturales, bares y fiestas con mayoría peronista, mientras las siglas, MMLPTQTP, se estampaban en banderas, pines y camisetas.

«Los insultos son una de las áreas más dinámicas de la lengua y mi diccionario tendría que actualizarlo. No incluye, por ejemplo, la irrupción de insultos feministas», dice Marchetti. Estos son toda una novedad en una sociedad que tiene el sexo y el machismo como pilares de las palabrotas, donde sobresalen vergapijaporongapingogarompa o nabo como sinónimos vulgares del miembro viril masculino y concha y argolla del femenino en mil combinaciones que van desde el «¿por qué no me chupás/agarrás/lamés la pija?» al «andate a la recalcada concha de tu madre, forro».

En las multitudinarias manifestaciones a favor del aborto legal a mitad de 2018, el cántico contra el presidente se transformó así en «Mauricio Macri, la yuta [policía] que te parió». Ese mismo año, empezó a cobrar fuerza la palabra despectiva machirulo, definida por la Fundéu como «de origen incierto, aunque podría tratarse de un acrónimo a partir de macho y chulo o de macho y pirulo», que se emplea como neologismo para el “hombre machista, en ocasiones asociado a quien hace gala de esa condición”».

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner la usó para referirse a su sucesor, Macri, cuando él pidió a los senadores y gobernadores peronistas «que no se dejen llevar por las locuras de Cristina». «Tratar de loca a una mujer. Típico de machirulo», escribió. Llamarse Tincho o Raúl en estos días tampoco goza de mucho prestigio, porque ambos nombres han quedado convertidos en sinónimos de machirulo.

En la actualidad «hay grupos insultados que se hacen cargo del insulto, lo usan y de esa manera lo neutralizan. Pensemos en los términos puto —con los putos peronistas a la cabeza —, el término puta —con las putas feministas a la cabeza— o negro villero y el orgullo villero de la cumbia villera. Algo que ya había comenzado con los equipos de fútbol. Bosterosgallinasleprososcanallascuervosquemerostatenguesnegros, etcétera. Son todos términos que nacieron como insultos y de los que los hinchas de esos clubes se hicieron cargo», subraya Marchetti.

El exceso de uso ha transformado algunas puteadas clásicas en vocativos neutros, como pasa con boludo en toda Argentina —che, boluda, ¿venís al asado hoy?—, o con culiao en el norte — ¿Qué hacé’, culiao?, ¿vamo’ a comer, culiao?—. Otras, en cambio, conservan intacto el poder de décadas atrás, como el pelotudo que defendió el escritor Roberto Fontanarrosa en 1994 frente al Congreso Internacional de la Lengua. «Hay palabras de las denominadas malas palabras que son irreemplazables, por sonoridad, por fuerza y por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o sonsa que es un pelotudo», dijo Fontanarrosa durante su discurso, en el que pidió una amnistía para las malas palabras.

La sonoridad es clave también en el desprecio que rezuma «sos un sorete», que podría traducirse como «pedazo de mierda», y su hipérbole, «sorete mal cagado». O en «forro», con la erre bien remarcada. Pero algunos insultos solo funcionan por escrito, como el de Riber —en vez de River Plate—, pintarrajeado hasta el cansancio en paredes y muros de redes sociales por sus rivales futbolísticos tras haber descendido de división en 2011.

Para Marchetti, es bueno «ponerle el cuerpo a un insulto, porque puede llegar a tener consecuencias», al ser a menudo la última frontera antes de la violencia física. «Hijoderremilputas pitocorto, bolsa de cuernos, hacé lo que se te cante del orto, infeliz», le dedicó una conductora a quien acababa de adelantarla sin poner el intermitente. El otro se limitó a levantar su dedo corazón como respuesta, pero poco después, cuando recibió un nuevo ataque verbal por otra maniobra incorrecta, detuvo el coche con ánimo de llegar a las manos.

Cuanta más distancia hay, más sencillo resulta insultar. En la cancha, uno insulta de lejos, y en Argentina, además, desde hace años, sin hinchada visitante. En cuarentena, encerrados en casa, esas largas enumeraciones de improperios tienen menos vías de escape. Esto supone un peligro para aquellos que, como Fontanarrosa, les atribuyen propiedades terapéuticas. «Mi psicoanalista dice que son imprescindibles incluso para descargarse, para dejar de lado el estrés y todo ese tipo de cosas. Lo único que yo pediría —no quiero hacer, repito, una teoría ni nada— lo único que yo quería reconsiderar es la situación de estas malas palabras. Pido una amnistía para la mayoría de ellas, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje, que las vamos a necesitar», se despidió ante los atónitos académicos de la lengua.

 

 

[Ilustración: Tau – fuente: http://www.jotdown.es]

“Soldada” responde a una formación regular en nuestra lengua y no se puede considerar ajena al sistema del idioma

La soldada Laura Ana Domínguez fue entrevistada el pasado agosto en varios medios tras aparecer fotografiada en un sobrecogedor abrazo de despedida con una mujer afgana encinta a la que había cuidado en el avión que las llevó desde Kabul a Torrejón junto con un centenar de refugiados de aquel país. La inmensa mayoría de los periodistas escribieron o dijeron “la soldado”.

Pocas semanas antes se conmemoraba el aniversario de la muerte de la soldada estadounidense Vanessa Guillén, acosada durante meses en la base de Fort Hood sin que se tomaran medidas, y cuyo cadáver se halló descuartizado en 2020. Las informaciones también hablaban de “la soldado”.

El Diccionario no ha recogido el femenino de esa palabra. Por tanto, quienes usaron el morfema pueden escudarse con razón en el léxico de las academias. Ahora bien, “soldada” responde a una formación perfectamente regular en nuestra lengua, en analogía con “delegado” y “delegada” o “abogado” y “abogada”, entre otras…; y por tanto no se puede considerar ajena al sistema del idioma.

El léxico militar parece mantenerse como último reducto frente a la flexión de los nombres de cargos y empleos que se va extendiendo en el resto de la lengua con arreglo a la morfología general de los sustantivos que acaban tanto en como en án y en or. Así sucede por ejemplo con “la capitán”: con arreglo a la costumbre castrense, una misma mujer sería por la mañana “la capitán” en el ejército y por la tarde “la capitana” en su equipo de balonmano. Esta costumbre de las Fuerzas Armadas ha dificultado quizás la implantación de femeninos como “soldada”, “sargenta”, “pilota” o “caba”, perfectamente posibles y, a mi entender, recomendables para designar esos puestos cuando los desempeñan mujeres.

[Foto: SGT. VICTOR MANCILLA / AP – fuente: http://www.elpais.com]
O galego de Asturias tan só contaba cunha serie de vocabularios dalgúns concellos ou lugares, mais ningún proxecto comarcal no seu conxunto. Agora vén de saír á luz o ‘Dicionario do galego de Asturias’, a suma da análise desas fontes publicadas, da man do profesor e investigador Carlos Xesús Varela Aenlle.

O filólogo Carlos Xesús Varela Aenlle en Eilao, Asturia

Escrito por B. Bouzas
« O Dicionario do galego de Asturias naceu da necesidade imperiosa de recoller a riqueza léxica da área lingüística dialectal da comarca do Eo-Navia ». Con estas palabras preséntase unha obra xa cume para a lingua galega, que vén de saír do prelo, grazas ao labor do profesor e investigador Carlos Xesús Varela Aenlle, baixo os auspicios da Universidade de Vigo (UVigo). E é que o galego de Asturias, a lingua propia dos concellos de Allande, Boal, Castropol, Coaña, Eilao, El Franco, Grandas de Salime, Ibias, Navia, Pezós, San Martín de Ozcos, Santalla de Ozcos, Santiso de Abres, Tapia de Casarego, Taramundi, A Veiga, Vilanova de Ozcos e Villaión, malvive nun desleixo administrativo que o invisibiliza e discrimina desde diferentes direccións. E precisamente por ese motivo a publicación desta obra se converteu nunha « necesidade imperiosa », « porque a lingua está a perderse« , explica en conversa con Nós Diario Varela Aenlle.

A iniciativa de recoller todo este vocabulario xurdiu sendo Carlos Xesús Varela Aenlle membro da Mesa prá Defensa do Galego de Asturias, organización desde a que se pensaba facer un dicionario que englobase estes 18 concellos do Eo-Navia, na parte asturiana, mais o de Negueira de Muñiz, da mesma área lingüística. « A idea estaba aí mais ninguén a levaba a cabo », conta para Nós Diario o autor.

O punto de inflexión para sacar adiante o volume foi unha descuberta: « Atopei un dicionario, dos anos 40, de Dámaso Alonso, sobre a comarca dos Ozcos e de Castropol, no soto da Real Academia Española. Este, curiosamente, estaba desaparecido. Tiña un total de 7.000 fichas con debuxos ao lado do significado, unha marabilla”, afirma. A través da Real Academia Española e da Galega puido introducilo na obra. « Encontralo foi como un foguete de aire”, di.

Até agora « non existía un dicionario en si » sobre o galego de Asturias, tan só « había léxico recollido por parroquias, por concellos… mais normalmente o que se facía era unha descrición, en español, polo que se perdían moitísimos matices« , comenta. Mais nesta obra foron incluídas « todas as variantes existentes para que as e os eonaviegos teñan unha referencia”.

A mala saúde do galego de Asturias

A lingua galega en Asturias actualmente “está en perigo”. Por unha parte, « pola españolización, polo castelán”, e, pola outra, « non é que estea en perigo polo asturiano, mais si polos medios, que fan os programas do Eo-Navia en asturiano », explica Varela Aenlle, sen ser esta a lingua propia do territorio. “Tería que haber unha desconexión para que os programas que están relacionados con esa comarca sexan en galego”. « Debemos pensar que Asturias ten dúas linguas autóctonas, non unha, mais a Academia de la Llingua Asturiana (ALLA) non a recoñece » a pesar de que « todos os filólogos históricos, desde Dámaso Alonso, afirman que é galego ».

Os deberes pendentes

Preguntado polos deberes pendentes para a recuperación e normalización do galego en Asturias, o investigador Varela Aenlle afirma, rotundo: “Moitísimos”. A oficialidade da lingua, por un lado, a conexión coa Galiza, por outro, son os primeiros que cita. “Fun representante en Europa coa Carta de linguas minorizadas e podo asegurar que o Principado de Asturias está incumprindo case todos os puntos« . « Non hai unha protección legal nin en toponimia nin en medios… Teñen que ter unha relación co mesmo tronco lingüístico e non existe », expón. É dicir, « non se cumpre absolutamente nada ». De feito, a « tutela » é da ALLA, unha “cousa anacrónica”, critica.

Por outra banda, gran parte da sociedade galega descoñece que nesa comarca se fala galego « e moitas persoas incluso negan » ese feito. « Aínda que o movemento asturianista si evolucionou en positivo, unha parte galega non o considera así », expón. Mais o desinterese comeza na Xunta da Galiza e no Parlamento galego, onde « ningún partido presta atención ao galego de Asturias », a diferenza do que acontece no Bierzo ou mesmo na raia con Portugal. « Por que non hai iniciativas? A resposta é sempre silencio », confesa. A propia publicación deste dicionario “non foi precisamente un camiño de rosas”, confía o autor para Nós Diario. A obra saíu adiante grazas á UVigo, sen apoio nin da Xunta nin da Real Academia Galega nin do Consello da Cultura. “Falei con [Víctor] Freixanes e [Henrique] Monteagudo para publicar o dicionario na RAG, mais a resposta foi que non era de demasiado interese e que se podía producir un enfrontamento con Asturias”.

Abrir novos camiños

O Dicionario do galego de Asturias é unha primeira obra que pode abrir novos camiños para a lingua galega. Contar cunha publicación deste estilo « é un éxito”, celebra o autor. « É importante que se decaten de que hai moitísimo léxico que no galego eonaviego aínda pervive« . Como exemplo, comenta que grazas a esta pescuda introduciron no dicionario da Real Academia Galega (RAG) o termo “ozca”, que é un paso estreito entre montes. « Na cuestión do parentesco o eonavia é rigoroso, tamén ao marcar o tempo, que é diferente, ou nos nomes das crías dos animais, do oso ou da troita », explica. “A RAG debería integrar todo ese vocabulario » e non excluílo. Como a fórmula “ir en pampaneira”, o “ir en volandas” español, unha frase “que me parece preciosa”, conclúe.

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

Con motivo de la 80.ª Feria del Libro de Madrid, que se celebrará del 10 al 26 de septiembre, se expone a continuación un decálogo de expresiones y términos relacionados con el mundo del libro y la edición que suelen plantear dudas.

1. Feria del Libro de Madrid, con mayúsculas iniciales en los sustantivos 

El nombre completo del acontecimiento es Feria del Libro de Madrid, con mayúscula inicial en todas las palabras significativas, como recoge la ortografía académica

2. E-book e e-reader, en español, libro electrónico

Para aludir tanto al texto como al soporte en el que se lee, en español se ha impuesto la forma libro electrónicoaunque para el segundo también se usan las expresiones lector electrónico y lector de libros electrónicos. En cualquier caso, se desaconsejan los extranjerismos e-book e e-reader.

3. DRM

La sigla DRM, proveniente de digital rights management, se corresponde en español con las expresiones gestión de derechos de contenidos digitales y programa anticopias, dependiendo del contexto.

4. Regalíacanon o derechos, alternativas a royalty

Tal como queda recogido en el Diccionario panhispánico de dudas, el término royalty designa la ‘cantidad que se paga al propietario de un derecho a cambio del permiso para ejercerlo’, concepto para el que se pueden emplear en español términos como regalía, canon o derechos.

5. Copyright, anglicismo innecesario

El anglicismo copyright, que significa ‘derecho de explotación y reproducción de una obra intelectual, artística o científica’, puede traducirse al español por derechos de autor o derechos de edición.

6. Traducciones de stock

Formas genuinamente españolas como existenciasreservas o sobrantes pueden suplir a la voz inglesa stock.

7. Estand, caseta, expositor…, alternativas a stand

La palabra estand (plural, estands), adaptación hispanizada de stand, que se emplea con frecuencia en las noticias sobre las ferias y congresos relacionados con el libro y la edición, ya está recogida en el diccionario académico con el significado de ‘instalación dentro de un mercado o feria, para la exposición o venta de productos’. Otras alternativas a stand pueden ser caseta, puesto expositor.

8. Paperback significa de tapa blanda

La voz inglesa paperback, que alude al material con el que se fabrican las tapas de los libros, equivale en español a edición en rústica o a libro de tapa blanda, aunque a veces también se traduce por edición de bolsillo, ya que este tipo de ediciones casi siempre presentan encuadernaciones de tapa blanda.

9. Superventas, mejor que best seller

Best seller (o sus variantes best-seller, con guion, y bestseller, todo junto) es un anglicismo del que se puede prescindir, pues el término español superventas significa exactamente lo mismotal como queda recogido en el diccionario académico: ‘Dicho de un libro, de un disco, etc.: Que ha alcanzado un extraordinario número de ejemplares vendidos’.

10. Bibliotráiler, opción válida para booktrailer

El término bibliotráiler es una alternativa adecuada en español al anglicismo booktrailer, que se utiliza para referirse a los vídeos promocionales de libros.

11. Exlibris, en una sola palabra y en redonda

El exlibris es la etiqueta o sello grabado que se estampa normalmente en las primeras páginas y en el que consta el nombre del dueño o el de la biblioteca a la que pertenece el libro. Según la última edición de la ortografía académica, al ser un latinismo plenamente asentado en español, se escribe sin resalte tipográfico y en una sola palabra: «exlibris».

12. Fe de erratas no es lo mismo que fe de errores

Fe de erratas hace referencia a la lista de errores tipográficos que aparecen en un libro, mientras que fe de errores suele aludir a las informaciones erróneas que aparecen en los periódicos.

13. Librerías de lance

Las librerías de lance, también conocidas como librerías de viejo, librerías de anticuario y librerías para bibliófilos, son los establecimientos que se dedican a la venta de libros usados o raros.

14. Incunable

El término incunable se aplica solo a los libros que fueron imprimidos entre la fecha del nacimiento de la imprenta en Occidente, en 1453, y el 1 de enero de 1501.

 

[Foto: archivo Efe/Marta Pérez – fuente: http://www.fundeu.es]

El idioma de millones de afganos y de iraníes carece de distinción morfológica de géneros y es, por tanto, igualitario

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

Los talibanes han amargado el verano a los demócratas del mundo al sembrar de nuevo el horror en Afganistán. Su reconquista del país los ha devuelto a la actualidad con la misma fuerza que ya conocimos en 1996, cuando derrocaron al Gobierno establecido entonces. Y con ellos regresa una palabra que, de haber transcurrido la historia por otros derroteros, habría desaparecido de nuestro vocabulario, igual que a finales del XIX se esfumaron los bóers tras su guerra sudafricana. Sin embargo, la presencia recurrente del movimiento talibán en los medios durante estos años, ahora intensificada, ha dado para crear incluso un sentido figurado de ese término. Talibán: persona intransigente, fanática.

“Talibán” es en realidad un plural en árabe. El persa (lengua de Irán) tomó de ese idioma la palabra, para prestársela luego al pastún, dialecto iranio que emplean 13,5 millones de afganos y 20 millones de paquistaníes, la mayoría de ellos analfabetos (Breve historia de las lenguas del mundo, Rafael del Moral, 2014). El pastún o pasto es lengua cooficial en Afganistán desde 1936 junto con el dari o farsi o persa. El singular de talibán en esos tres sistemas es tálib. Por tanto, al decir “los talibanes” se está incurriendo en un doble plural. Pasaría lo mismo si a un supuesto grupo terrorista internacional al que por la juventud de sus integrantes se le denominara The Children (los niños) lo llamáramos en español “los chíldrenes”.

Cualquiera que empezase a decir “los chíldrenes” sería señalado por algunos de los que saben inglés; pero la veneración de ciertas minorías ante esa lengua no se ha dado con el italiano o el árabe. Así, decimos los dobles plurales “espaguetis”, “raviolis”, “paparazzis”…, formados con los plurales spaghetti, ravioli y paparazzi, que tienen sus singulares en spaghetto, raviolo paparazzo. Y también “muyahidines”, “fedayines”, “serafines”, términos que proceden de los plurales árabes formados a partir de muyahid, fiday serafim.

En unos medios se habla estos días de “los talibán”; en otros, de “los talibanes”; y en otros, a veces de “los talibán” y a veces de “los talibanes”, dos formas diferentes que se pueden oír en un mismo minuto de radio. Quien dice “los talibán” está respetando el plural original. Y quien prefiere “los talibanes” está formando ese plural a partir de la integración de “talibán” en el español como singular, opción incluida por el Diccionario académico desde 2001 y por el Libro de estilo de EL PAÍS desde 2002. Lo que ya no tiene sentido, como señalaba en una carta a la directora el académico Pedro Álvarez de Miranda el 21 de agosto, es mantener el masculino “talibán” para concordancias en femenino: “delegación talibán”, “estrategia talibán”, “autoría talibán”. Tálib significa “estudiante”; y en el contexto afgano, “estudiante del Corán”, por antonomasia; ese movimiento nació precisamente en las escuelas coránicas de Pakistán, y de ahí que a sus miembros se les llamara “los estudiantes”.

 

[Foto: HOSHANG HASHIMI / AFP – fuente: http://www.elpais.com]

 

 

 

Si seulement tous les noms prenaient un s au pluriel, la langue française serait simple. Hélas, les exceptions sont légion.

Écrit par Michel Feltin-Palas
Nous l’avons tous appris sur les bancs de l’école : « En français, le s est la marque du pluriel ». Un arbre, des arbres ; une voiture, des voitures ; une table, des tables, et ainsi de suite. Sauf que non. Un certain nombre de vocables jouent les rebelles et ne respectent pas cette pseudo-loi d’airain. En voici quelques exemples.
· Les pluriels en oux. Commençons par les vedettes de la catégorie. Bijoucaillouchougenouhiboujoujou et pou prennent un x au pluriel, à la différence des autres mots en ou qui, eux, se terminent par un s : des trous, des clous, des filous et même des scoubidous (bidous-wouah !)… L’explication ? Sans entrer dans les détails, retenez simplement qu’en ancien français, les termes de la première liste comportaient un mouillé : on écrivait ainsi pouil et genouil et que « ce l final a entraîné un x, comme dans vitrail > vitraux », comme le précisait l’historienne de l’orthographe Nina Catach dans le Dictionnaire historique de l’orthographe française (Larousse). La fameuse énumération n’est d’ailleurs pas forcément complète. L’usage hésite aujourd’hui pour tripou et ripou, auxquels on peut accoler aussi bien un s qu’un x.
· Les mots qui ont deux pluriels. Encore plus sioux, si j’ose dire, certains termes poussent le raffinement jusqu’à posséder deux pluriels. Aïeul, par exemple, donne aïeuls quand il s’agit de nos grands-parents, mais aïeux quand on évoque l’ensemble de nos ancêtres. Subtilité encore avec ail, qui débouche sur la forme ails pour la plante, mais sur aulx pour le condiment. Plus poétique : ciel a pour pluriel ciels quand on parle de peinture (« Les ciels de Léonard de Vinci »), de paysages (« Les ciels de Provence ») ou de décoration intérieure (« Les ciels-de-lit »). En revanche, cieux est de rigueur pour le firmament (« L’immensité des cieux ») ; l’univers religieux (« Notre Père qui est aux cieux ») de même que dans certaines expressions (« Partir sous d’autres cieux »). Citons enfin banal qui aboutit généralement à banals (« des propos banals ») mais à banaux dans son sens féodal – « à la disposition de tous » (« Des fours banaux »).
· Les adjectifs en alHabile transition : ce dernier exemple m’offre l’occasion d’évoquer les adjectifs en al qui acceptent deux pluriels, sans que cela entraîne de changement de sens. On peut ainsi écrire « des classements finals » et « des classements finaux ». D’autres représentants de cette famille, en revanche, n’acceptent que les pluriels en aux : des vents automnaux, des artistes géniaux, des profits maximaux, des conflits tribaux… Certains de leurs cousins, au contraire, se terminent exclusivement par als : fractal donne fractals ; bancal, bancals, et il en va de même pour natal et naval. Attention au piège : si fanal (grosse lanterne) au pluriel aboutit à fanaux, fatal exige fatals ! Sachez enfin que les dictionnaires ne sont pas toujours d’accord entre eux. Ainsi, le Robert tolère tonals et tonaux tandis que le Larousse refuse cette dernière forme. En revanche, c’est l’inverse pour jovial, terme pour lequel le Larousse préconise la souplesse tandis que son concurrent n’admet que joviaux (non, l’aspirine n’est pas fournie avec cette chronique)…
· Les mots qui changent complètement de forme. Nous n’y prenons plus garde, mais il n’y a rien d’évident à ce qu’un œil ajouté à un autre aboutisse à deux yeux. Pour comprendre cette curiosité, il faut savoir qu’à partir des six déclinaisons du latin, l’ancien français en avait conservé deux, et qu’il nous en reste quelque chose. « Œil » correspond en fait à l’ancienne forme de « cas régime singulier » et « yeux » à l’ancien cas régime pluriel. Cela dit, œils – oui, avec un s – se rencontre dans certains mots composés comme œils-de-bœuf ou œils-de-perdrix. On l’emploie également quand il revêt un sens technique (les œils d’une voile ou des caractères d’imprimerie) ou encore… dans les conférences de rédaction de L’Express (où les œils désignent les articles à caractère éditorial). À noter enfin que l’on distingue les clins d’œil des clignements d’yeux, comme le remarque malignement le site Projet Voltaire.
Il est encore bien des originalités dans notre lexique. Cheval donne généralement chevaux, sauf dans l’expression chevau-légers. Orguedélice et amour, masculins au singulier, deviennent féminins au pluriel (« Un bel orgue, de grandes orgues »). Travail peut s’écrire travails quand on veut parler de « l’appareil servant à maintenir les grands animaux domestiques pour les ferrer ou les soigner » (ce qui, reconnaissons-le, n’arrive pas tous les jours) et il fut un temps où le pluriel de portail était « portaux » (si, si).
Autant d’exceptions à la règle qui avaient conduit après-guerre un très haut fonctionnaire, Aristide Beslais, directeur de l’enseignement au ministère de l’Éducation nationale de 1947 à 1959, à proposer une réforme radicale : la généralisation du s pour la totalité des pluriels, qu’il s’agisse des bijous, des cheveus, des gens heureus ou des faus billets. Il dut cependant battre en retraite face à l’opposition farouche des amoureus de la tradition…

 

 

[Source : http://www.lexpress.fr]

Escrito por L. C. Carballal

A palabra latina pra denominar o concepto da estrutura reprodutora das plantas que producen sementes é “flos/floris” e da segunda forma procede a denominación máis estendida entre as linguas romances co mesmo significado: flor (galego-portugués, asturleonés, castelán, aragonés, catalán, occitano), fleur (francés, picardo, valón), flè (haitiano), fiore (italiano, corso), fior (véneto), fiùr (lombardo), flôr (friulano), flu (ladino), flur (romanche), floare (romanés) etc.; e mesmo pasou a linguas non romances como: flower (inglés), flouer (escocés), floro (esperanto), fjura (maltés) ou lore (éuscaro).

Mais a forma culta e estándar presenta dúas variantes –tal como recolle o Atlas Lingüístico Galego (ALGa, vol. VI, 2015) e maila tradición escrita–: unha con rotacismo na forma “fror”, que amais é a forma preferida polo estándar leonés: “fror”, que tamén admite as variantes “flor e frol”, e no estándar sardo: “frore”; e outra con metátese na forma “frol”, que tamén é a forma estándar do mirandés: “frol” e variante, como xa dixen, admitida do leonés. Ámbalas formas aparecen representadas amplamente nos textos medievais xunto coa forma estandarizada, así consultando o TMILG (Tesouro Medieval Informatizado da Lingua Galega) obtemos que a forma singular “frol” (26 rexistros) é a máis usada seguida de “fror” (23 rexistros) e, por último, “flor” (15 rexistros), mentres que en plural a forma máis usada é “flores” (38 rexistros), seguida de “frores” (13 rexistros) e, rematando, “froles” (10 rexistros); mais se xuntamos as palabras en singular e plural a máis frecuente é “flor/flores” (53 rexistros), seguida de “fror/frores” e “frol/froles” (ambas con 36 rexistros). Con todo, hai que matizar que a forma “fror” é a máis usada no s. XIII (30 rexistros contra 19 de “flor” e 9 de “frol”) e a única usada no s. XV (2 rexistros), mentres que “flor” é a máis rexistrada no s. XIV (34 veces contra 27 de “frol” e 4 “fror”).

En definitiva, que as tres variantes forman parte da nosa lingua dende sempre, mais a palabra “flor” atinxiu o seu status de forma estándar por mor de ser a máis conservadora e, sobor todo, coincidir coas formas estándares do castelán e portugués. Secasí, as outras formas sempre tiveron certo uso literario no galego moderno e contemporáneo, tal como se comproba consultando o TILG (Tesouro Informatizado da Lingua Galega), onde a forma “flor/flores” é a máis empregada (1.247 veces en singular e 3.310 en plural) pro non a gran distancia de “frol/froles” (895 en s. e 1.247 en pl.), que rexistra un anómalo plural “frols” en 23 ocasións (usado mesmo por Rosalía en “Follas Novas”: negra e sin frolsabrochan nos campos as frols), nin de “fror/frores” (626 en s. e 1.276 en pl.). No entanto, tanto “frol”, documentada dende 1807, coma “fror”, rexistrada xa en 1612, deixan de se usar no galego literario durante a primeira década do noso século (2006 e 2007 son os derradeiros anos en que se rexistran respectivamente): o estándar impúxose.

A forma “flor” e variantes deron lugar a unha gran “familia léxica” (conforme o dicionario da RAG): flora, floración, floral, floraría/-ería, floreada/-o, floreal, florear, florecemento, florecente, florecer, floreiro, floreo, florete, florícola, floricultor/-ra, floricultura, florida/-o, floridamente, florídeas, florilexio, florín, florista e florón; mais o ALGa (vol VI, 2015) recolle as seguintes variantes prós verbos “florecer, florear”: afloraraflorecerenflorecerfrolearfrolecer e frorecer; o Dicionario Estraviz as seguintes variantes pra “flor”, “florear” e “florescer”: enflorar, florejar, florir, frol, fror e frorecer; e o Gran Dicionario Xerais da Lingua [GDXL] (flor/florear/florecer), sinalando as que considera incorrectas con asterisco: *enfrolecer, *enfrorecer, *florescer, florir, flurir, frol, frolear, frolecer, *frolescer, fror, *frorear, frorecer, frorescer, *frorir.

Con todo, no galego medio (do s. XVI ao s. XVIII) e contemporáneo testemúñanse as formas palatalizadas chor e chur e mais formas derivadas, que presentan a esperábel conversión fonética do galego patrimonial “lat. Fl- > gl. Ch-“ (ex.: afflare > achar, flamma > chama ou inflare > inchar). Os testemuños rexistrados son varios: “chor” (Vegetables de Galicia, 1790c e Ensayo para la historia general botánica de Galicia, 1794, Fr.J. Sobreira); “chorido” (Elementos etymologicos según el methodo de Euclides, ca. 1766, Fr. Martín Sarmiento; Apuntamientos para un discurso apologético sobre etimologías, 1758, Fr. Martín Sarmiento); “chorima”, “chores”, “churida” e “chorir” (Glosario de voces galegas de hoxe, Anexo 27 de Verba, 1985, C. García); “chore” (Contribución al diccionario gallego, 1967, Aníbal Otero) e “chora” e “chore” co significado de “flor do toxo” nalgunhas aldeas do oriente de Lugo (Aníbal Otero); “chore” (Diccionario galego-castelán, 1972, X.L. Franco Grande); “chur” e “churir” (Frampas, contribución al diccionario gallego, 1988, E. Rivas Quintas); “chor/chur” (Beba, San Cristovo, Espiñaredo e Lamea, C; San Cibrao, Meira, Vilarín do Castelo e Rao, LU; Calvos e San Roque, OU) e sinónimos do verbo “florecer, florear”: “chorar” (Ferrol), “chorear” (Lamea, C; San Cibrao e Palas de Rei, LU), “chorrear” (Toques, C), “churir” (Ramirás, Pedrenda e San Roque, OU; Meira, LU) e “churrir” (Meira, LU) (ALGa, vol. III, 1999, e VI, 2015); “churir” [florecer] (C. García González, 1985, e E. Rivas Quintas, 2001); “chor”, “chore” e “chur” [flor], “chorecer”, “choridar”, “churidar” e “churir” [florecer] (Gran Dicionario Xerais da Lingua, 2009); “chor” [flor], “chorecer” [agromar folhas e flores], e “choridar” e “churidar” [florescer] (Dicionario Estraviz); “chor” [flor] (Gran Dicionario Século 21 da Lingua Galega, 2005); e “chor” [literario Flor] (dicionario da RAG).

Esta mudanza fonética tamén se deu nalgunhas linguas italianas como: ciöf (ladino), sciuore (napolitano) ou ciuri (siciliano). Mais no caso galego, segundo o profesor R. Mariño Paz (Fonética e Fonoloxía Históricas da Lingua Falega, 2017), a palatización consonántica de “flore” en “chor” ou “chur” debeuse de dar a partir do modelo verbal “churir”, variante harmonizada de “chorir”, malia que “flor”, a variante conservadora que non cultismo, e os verbos “florecer” e “florear” sempre foron as formas predominantes na nosa lingua dende a época medieval, onde só se rexistra o topónimo “Chorente” (A vida e a fala dos devanceiros, 1967, X. Ferro Couselo), fronte á limitada difusión xeográfica e social das formas palatizadas.

Por veces as formas menos prestixiosas: “chor” e derivados, adoitan usarse pra denominar restritivamente as “flores silvestres e das árbores froiteiras” fronte ás cultivadas: “chora” [flor da oliveira e do castiñeiro] (Anibal Otero, 1967; X.L. Franco Grande, 1972; e GDXL, 2009) e [floración do liño] (Glosario de voces galegas de hoxe, 1985, C. García González), “chur” [flor das árbores froiteiras] (Dicionario Galaxia de Usos e Dificultades da Lingua Galega, 2004), “chures” [flor brava] (Ramirás, OU) (ALGa, vol. VI, 2015), “chorar” [botar flor o liño] (Glosario de voces galegas de hoxe, 1985, C. García González). É fenómeno que tamén coñece o inglés, onde as formas xermánicas: “bloom” e “blossom” (neerlandés “bloem”, frisón “blom”, danés “blomst” etc.), desprazadas polo galicismo “flower”, son a miúdo usadas pras flores bravas e, sobor todo, a última pra denominar as flores das árbores froiteiras, así: “cherry blossom” (flor da cerdeira), “orange blossom” (azar ou flor da laranxeira), “peach blossom” (flor do pexegueiro) etc.

O dicionario da RAG recolle como denominacións específicas pra “flor do toxo ou da xesta”: “chorima”, “chorida” e “churida” –forma menos recomendábel–, aínda que logo na entrada “bouza” empregue como frase de uso: “Na primavera, a flor da xesta pinta as bouzas de amarelo”, nunha clara incoherencia lexicográfica. O Gran Dicionario Xerais da Lingua rexistra “chorida” e “chorima”, coas variantes “churida”, “churima” e “churuma”, pra denominar a “flor do toxo ou da xesta”, pro por extensión pra “calquera tipo de flor”; e o Gran Dicionario Século 21 da Lingua Galega (2005): “chorima” e “chorida” [flor do toxo]. Tamén o dicionario Estraviz incorpora as voces: “chorida” e “chore” [flor/flor do tojo e da gesta] e “chorima” e “churima” [flor do tojo e da gesta]. O ALGa (vol. VI, 2015) recolle tamén os nomes: “churisma” (Cedeira, C) e “chiruma” (A Lama, PO), pra flor do toxo, e “churida” (Cervantes, LU) pra flor da xesta. E a entrada “chorima” ou “chorida” da Wikipedia recolle outras variantes dialectais [sic]: charumacherumiachirumiachourima, churumachusmigo e xorima (fala mindoniense). A etimoloxía de “chorima” remite ao latín “florissima”, mentres que “chorida” provén do participio feminino do verbo “chorir”, do latín tardío “florire < florere”, que deu en portugués e catalán o verbo “florir”. Malia a súa ausencia do dicionario da RAG, este verbo “florir” é recollido polo dicionario Estraviz e polo Gran Dicionario Xerais da Lingua, e rexistrado nas localidades ourensás Ramirás e Viana do Bolo, nas zamoranas de Lubián e Hermisende e nas leonesas de Candín e Corullón no ALGa (vol. VI, 2015), amais da súa variante “frorir” polo Diccionario galego-castelán e Vocabulario castelán-galego (1979) de L. Carré Alvarellos.

Aínda que a maioría das denominacións específicas de flores teñen outras orixes etimolóxicas: candea, candeón ou recandea [inflorescencia en forma de espiga do castiñeiro, bidueiro, millo etc.] e candear ou recandear [botar a candea ou recandea] (GDXL, dRAG), cenceno, pabón, pendón ou pubela [flor dos cereais, en especial do millo] e cencenar [floreceren os cereais] (GDXL, dRAG), galana [flor silvestre en xeral] (Glosario de voces galegas de hoxe, 1985, C. García González; GDXL, 2009) ou [Margarida. Flor] (Dicionario Estraviz), ou marroca [flor da cebola, de forma esférica] (GDXL, dRAG).

Os dicionarios portugueses non adoitan recoller estas verbas como en uso, fóra do Aulete digital que dá “chor” como arcaísmo ou o Wikcionário lusófono que a recolle como dialectalismo trasmontano co significado de “flor” e de “floración das árbores froiteiras”. Xa que logo, hai algunhas referencias dialectais e históricas que aboan a súa existencia na lingua irmá. O Dicionário da Língua Portuguesa (Porto ed., 1987) incorpora os seguintes lemas: “chora” – (prov.) flor da oliveira ou sobreiro; “chorão” – bot. planta herbácea, da fam. das Amarantáceas (de chor, do lat. flore+ão); e “chorina” – bot. planta ornamental da fam. das Umbelíferas (de chor, do lat flore+ina). Na Revista Lusitana (vol. III, 1895), proverbio trasmontano sobor a plantación da oliveira: “No tempo da chor, é cortar e pôr”; e así mesmo a afirmación por Carolina Michaëlis de Vasconcelos de que o poeta Sá de Miranda (1481-1558) emprega unha vez o provincialismo miñoto “chorecer” co significado de “florecer”. Como se comproba son moi escasos os rexistros de “chor” e derivados na lingua portuguesa, vocábulo que xa, en 1899, o dicionario de Cândido de Figueirido sinala como “termo antigo”.

Chama a atención que estas palabras patrimoniais non achen acomodo na literatura galega ou sexan escasamente usadas, malia que estean recollidas e autorizadas por tódolos dicionarios actuais da lingua galega: dicionario da RAG, Gran Dicionario Xerais da Lingua, Dicionário Estraviz ou Gran Dicionario Século 21. Mais se consultamos o TILG (Tesouro Informatizado da Lingua Galega) comprobamos que “chor”, “chorida (subs.)”, “chorear” ou “chorir” non aparecen en ningunha obra contemporánea das rexistradas por este corpus e que “chorima” apenas é empregada por algúns escritores dende a segunda metade do s. XX: E. Blanco-Amor (Cancioneiro, 1956), X. Mª Díaz Castro (Nimbos, 1961), Aquilino Iglesia Alvariño (De día a día, 1060), Manuel Rivas (En salvaxe compaña, 1993), X.Mª Pérez Parallé (Poemas, cantigas, 1995) e Rosa Aneiros (Corazóns amolecidos en salitre, 2002); e os participios “chorida” (Pascua chorida) só aparece na obra Morte de rei (1996) de D.X. Cabana, e “chorido” en Eduardo Pondal (Poemas manuscritos, 1917) e F. Bouza Brey (Seitura, 1955).

Curiosamente, tamén a forma palatalizada deu lugar por derivación a un dos nomes cos que denominamos os lepidópteros diurnos en galego: “choruma”, recollido polo dicionario da RAG xunto cos seus sinónimos: “bolboreta”, “papoia” e “paxarela”.

Mais como digo no título, na nosa lingua unha rosa (dRAG: por extensión, Calquera flor) non sempre é unha rosa, xa que este nome específico do xénero Rosa ampliou o seu significado orixinal pra denominar calquera tipo de flor na lingua popular de zonas da Cruña, Pontevedra e norte de Lugo, como tamén ocorreu coa difundida flor da caraveleira, o caravel (dRAG: por extensión, Calquera flor), que tamén se converteu en sinónimo de flor na fala popular da Cruña, Pontevedra e sur de Ourense, (ALGa, vol. VI, 2015) polo que podemos dicir sen caer en incorrección semántica que “a primavera enche os campos de rosas de moitos tamaños e cores” ou que “os patios cordobeses son soados polos seus abondosos testos con caraveis de moitas especies”. A primeira palabra mesmo deu lugar a un verbo sinónimo de “florecer”: rosear (dRAG: [Planta] botar flores). Esta ampliación semántica dunha denominación específica de flor non é unha excepcionalidade galega porque o friulano, lingua retorrománica oriental no NE de Italia, tamén usa a verba “rose” co significado xeral de “flor”. Estas sinonimias están perfeitamente recollidas polos tres principais dicionarios galegos: dicionario da RAG, Dicionário Estraviz e Gran Dicionario Xerais da Lingua.

Non existe ningún motivo pra non usarmos, ao menos, tódalas palabras sinaladas en vermello, autorizadas como formas estándares, na nosa lingua cotiá, tanto oral coma escrita; evitando un empobrecemento léxico que nos vai arredando do noso idioma enxebre.

 

[Fonte: praza.gal]

 

 

Los mexicanos tenemos muchas maneras para referirnos a la muerte, una muy conocida es petatearse, pero ¿sabes cuál es su origen?

petateo-md
Escrito por Karina López

Origen de la expresión petatearse

El principio de esta frase hace alusión a un objeto de gran simbolismo en la cultura mexicana: el petate, del náhuatl petlatl. Es un tapete o alfombra tejida hecho con palma de petate. Su uso principal es para dormir, sin embargo, desde tiempos remotos ha tenido diversas utilidades en distintas culturas.

Mediateca INAH

Para los zapotecas, el petate simbolizaba el ciclo de la vida; era el umbral para los recién nacidos, pues encima de él las mujeres parían. También se usaba como elemento devocional para arrodillarse y moler el maíz. En las ceremonias matrimoniales, las parejas se paraban sobre un petate para recibir las bendiciones y los buenos augurios. Asimismo, servía de lecho para descansar y, por último, se utilizaba como mortaja para los difuntos.

Mediateca INAH: vendedor de petates

Sin embargo, este último uso no solo se lo dieron los zapotecas, el petate se utilizaba para envolver a los muertos en otras culturas prehispánicas como la nahua y mixteca. Sobre todo cuando los difuntos eran personas comunes y humildes que no pertenecían a la nobleza.

Más tarde, durante la Revolución Mexicana esta costumbre fue retomada al incrementarse la cantidad de defunciones por el conflicto armado y la escasez de recursos para comprar ataúdes. Los cuerpos eran tantos que se envolvían en petates y se colocaban en largas hileras. Fue aquí cuando surgió la famosa frase ‘se petateó’ para decir que alguien había muerto.

petatearse

Mediateca INAH: muertos durante la Revolución Mexicana

Significado

De acuerdo con la RAE, petatearse es un verbo pronominal, es decir, que se conjuga en todas sus formas junto con uno de los pronombres átonos me, te, se, nos y os. Es una expresión coloquial utilizada en México y El Salvador, que significa morir, llegar al término la vida.

Conjugación del verbo petatearse – RAE

Conjugación del verbo petatearse – RAE

[Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx]

Oso de Oro y Premio Fipresci (el de la crítica) en el Festival de Berlín (2019), Mejor Dirección en el Festival de Sevilla para Nadav Lapid (su último filme, Ahed’s knee, ha obtenido recientemente el Premio del Jurado en Cannes), entre otros reconocimientos. Una película que respira libertad, singularidad, audacia, introspección… si es que la hemos podido descifrar.

Escrito por Andrés Vartabedian

Alguien camina firme y rápidamente por una zona muy transitada de la ciudad. La cámara acompaña el movimiento agitado de sus piernas, camina algunos metros con él; lo recorre brevemente para tomarlo de espaldas, elevándose hasta la altura de su nuca; vemos apenas por encima de su cabeza. Es un hombre y carga una mochila. Parece alejarse, pero está llegando. Cruza la calle, la cámara sigue a sus espaldas; se mueve con él. Se detiene luego de pasar -y atisbar hacia- el café de la esquina. El hombre sigue su rumbo. No parece hacer buen tiempo. El día se presenta gris y lluvioso.

Su primera noche, la pasará en un enorme y glamuroso apartamento vacío y frío. Mientras se ducha y se masturba, alguien roba misteriosamente sus pocas pertenencias. Nunca sabremos quién. Probablemente, no importe; o importe menos que el signo.

Yoav, que así se llama, es un hombre joven, alto, esbelto y fornido. Está circuncidado. Observamos todo el esplendor de su figura. Es un adonis. Es apolíneo. Es israelí y está desnudo. Es su primera noche en París.

Una joven pareja de amigos, o algo más que amigos -no sé si lo sé-, lo socorre en ese, su primer e importante contratiempo parisino. Durante su estancia de siete meses en Francia, entablará con ellos una estrecha relación. Serán sus amigos, sus amantes, sus “mecenas”… Mejor dicho, él quizá sea una especie de mecenas o cierto sostén económico; ella llegará, incluso, a ser su esposa. Son Emile y Caroline, y disfrutarán de su compañía en diversos sentidos. Cultivarán el arte, el sexo, la seducción… Compartirán sus historias personales mientras construyen la suya propia, hecha de entrecruzamientos no siempre claros ni precisos. También compartirán el vino, el pan y la risa… algunos silencios.

Yoav viene huyendo de Israel, su país de origen, al que adjetiva de decenas de formas diferentes, todas negativas (“Ningún país es todo eso a la vez”, sostiene Emile). Una huida interior que intenta reforzar con la exterior. En cierto momento y lugar, dirá que es perseguido por los servicios secretos israelíes, lo que resulta, a todas luces, falso (también dirá por allí que nunca se masturba). Pretende transformarse en francés. Abandona el hebreo como símbolo de su rechazo (¿cómo se abandona una lengua, la primera?). Solo hablará francés. Además de sus conocimientos previos, compra un diccionario. En sus salidas por la ciudad, mientras camina, repetirá palabras cual ritual, cual imposición, cual enfermedad: adjetivos, sustantivos, verbos… Resultará prosódico. Tendrá un efecto poético en nosotros, será cuasi litúrgico.

Yoav habla en forma “literaria”, como repitiendo lecciones aprendidas, lecturas incorporadas, como ensayando algo que no está muy claro qué es; el nuevo idioma, la nueva realidad. Suena impostado; intentando pertenecer. ¿Se puede “ser” por autoimposición? La identidad no se decreta. La identidad no es algo únicamente adquirido, deseado. ¿Todo se puede elegir? Oprimido y opresor conviven. Somos pasado y presente a la vez, con idea de futuro. Su abuelo materno fue un terrorista, o un revolucionario -según el cristal…-, quien luchó por liberar a Israel del yugo británico. Yoav se cruza con una joven palestina.

Otros antes que él abandonaron el yidis y el ladino en pos de Israel. Yoav dirá en hebreo solo lo procaz, será blasfemo. Nadav Lapid provoca, desafía, se cuestiona, se piensa a sí mismo permanentemente. Valentía y cobardía se confunden por momentos; anverso y reverso de la misma moneda. Tal vez Francia… pero no. La separación de la Iglesia y el Estado, los valores de la República, la libertad de expresión… Reluce, pero es solo una pátina. La satisfacción material oculta otros vacíos, otros tedios. La insatisfacción nos abraza. Cargamos una nueva mochila. Allons enfants de la Patrie, le jour de gloire est arrivé !

Algunas puertas ya no se abren. Yoav, estructurado, como su Estado, en la violencia, la deja ver. También es un síntoma de desvalimiento.

Mientras tanto, Lapid nos seduce. Música, texturas, sonidos, palabras, movimientos de cámara, contrastes, humor, miradas… Todo asoma sensual, irreverente, por momentos absurdo… despierta deseos y fantasías. ¿Qué es lo que nos interesa, nos conmueve, nos identifica? ¿Cuáles son sus formas? ¿Dónde se ubican las fronteras? ¿De qué se trata la identidad?

Ficha técnica

Título originalSynonymes
Francia/Israel/Alemania, 2019, 123 min
Dirección: Nadav Lapid
Producción: Said Ben Said, Michel Merkt
Guion: Nadav Lapid, Haim Lapid
Fotografía: Shai Goldman
Edición: Neta Braun, François Gédigier, Era Lapid
Elenco: Tom Mercier (Yoav), Quentin Dolmaire (Emile), Louise Chevillotte (Caroline), Uria Hayik (Yaron), Olivier Loustau (Michel)

 

 

[Fuente: http://www.vadenuevo.com.uy]

Aleksandr Dziuba é un cidadán ruso que vive na Galiza e que acaba de confeccionar e publicar na web o primeiro dicionario bilingüe ruso e galego. O seu obxectivo é crear unha ponte exacta entre a lingua romance e a lingua eslava, con vistas a facilitar a aprendizaxe persoal e o traballo de moitas persoas nas que conflúen as dúas linguas. Aleksandr, nun galego fluído, explica que a nosa é unha lingua máis rica aínda do que se recolle no dicionario da RAG, e que no seu dicionario quere deixalo patente.

Aleksandr Dziuba leva dous anos estudando lingua galega (Foto: Nós Diario)

Aleksandr Dziuba leva dous anos estudando lingua galega.

Por Xosé Barros Blanco

Podería explicar en que consistiu o seu traballo?

Basicamente, elaborei o típico dicionario bilingüe que está organizado en orde alfabética, co obxectivo de que cada persoa que estea interesada nas dúas linguas poida coñecer os equivalentes en ambos idiomas. Por agora só conta con 11.000 entradas para esta primeira entrada, pero de aquí a uns anos gustaríame chegar até as 40.000, para que sexa o primeiro gran dicionario de galego e ruso.

Ademais, quero ampliar con seccións gramaticais, de funcionamento básico das formas verbais. O dicionario non está só restrinxido aos termos aceptados polo dicionario da RAG. Empreguei o Estraviz e o Xerais entre outros. Pola miña propia experiencia, vexo que moitas palabras que se empregaban nas obras clásicas de Castelao, Risco ou Blanco Amor non son aceptadas pola RAG, e non sei o motivo. Decidín incluír estas palabras tamén, pero deixándolle claro á lectora que a RAG non as recoñece. Quero que o dicionario non sexa só unha lista de palabras, quero que sexa algo realmente útil.

Que o motivou para confeccionar este dicionario?

Cando comecei a estudar galego hai dous anos, decateime de que había moitas palabras que non sabía que significaban. Comecei a apuntalas, e así foi como naceu a idea do facer un dicionario, porque non existía unha ponte documental  entre o galego e o ruso. Por iso pensei que podía ser interesante e útil para outras persoas que, coma min, queren aprender galego.

Ademais, quería desenvolver unha ferramenta para que as persoas galegofalantes puidesen falar de si mesmas con persoas de fala rusa sen ter que acudir a dicionarios de castelán. Que poidan empregar a súa lingua. O obxectivo é ese, crear unha ponte exacta entre o galego e o ruso.

Como é o proceso para deseñar un dicionario deste tipo?

Todo o traballo até agora fíxeno eu só, aínda que espero poder atopar algunha persoa ou entidade que faga unha revisión total das entradas antes de que saia a versión en papel do dicionario. O proceso é sinxelo.

Eu escollo as palabras que penso que poden ser útiles para o dicionario, estudo as súas acepcións e despois busco as equivalencias en ruso para cada unha desas palabras galegas. Por agora, as palabras que teñen máis acepcións son os verbos como pasar ou dar, que teñen cerca de 30 acepcións. Ademais, é curioso que haxa palabras galegas que sexan iguais ou moi semellantes, como crocodilo ou icona.

Onde pode atopar a xente o seu dicionario? En que formatos vai estar dispoñíbel?

Polo de agora está dispoñíbel na páxina da Secretaría Xeral de Política Lingüística da Xunta. É accesíbel de balde, e calquera pode empregalo sen ningún problema. Logo, unha vez o dicionario sexa ampliado, quero publicar en papel unha segunda edición. Sigo traballando acotío no dicionario e quero seguir avanzando pouco a pouco até ese obxectivo das 40.000 entradas.

Pensa vostede que é importante que se promovan proxectos e iniciativas como o a súa para afondar na normalización do galego? 

Penso que si, porque cando comecei a estudar na escola de idiomas compartín clase con outras persoas estranxeiras ás que os dicionarios lles eran de gran utilidade.

Os dicionarios bilingües axudan moitísimo, sobre todo se es tradutor, porque axilizan o traballo e evitan que teñas que acudir continuamente a dicionarios monolingües. Elaborar estes dicionarios fai que sexa moito máis doada a aprendizaxe da lingua galega, e convértea nun idioma moito máis accesíbel. Hai moita xente na Galiza que quere aprender ruso e que agora con este dicionario van ter máis facilidades.

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

Detrás de estos errores hay mucho sentido del humor y, a veces, un fenómeno lingüístico que lo explica

patada

 

Escrito por Marta Legasa

Todos recordamos a la famosa que confesaba lo duro que era estar siempre en el ‘candelabro’ (por ‘candelero’), al alcalde inventor del ‘ostentóreo’ (mezcla de ‘ostentoso’ y ‘estentóreo’) o al torero que siempre utilizaba dos ‘palabras’, ‘im’ y ‘presionante’, para expresar lo mucho que le gustaba algo. Son ‘patadas’ al diccionario que producen el efecto mágico de crear carcajadas y ternura a su alrededor. No son las únicas. Varias personas han tenido la generosidad y el buen humor de confesar otras ‘patadas’ que merecen ser conocidas. Y ‘sonreídas’ (la primera ‘patada’ corre a cuenta de ‘Uppers’).

1. ‘La flor innata’ por ‘la flor y nata’

Mara ha estado 30 de sus 50 años diciendo “la flor innata” cada vez que se refería a algo más que bueno. Nunca se paró a pensar por qué las flores nacidas como flores servían para designar algo en su máximo esplendor. “Claro que me río al pensarlo. Pero no te creas, tampoco entiendo por qué se dice ‘la flor y nata’”, afirma. Nosotros lo contamos: ‘flor’ es, en la tercera acepción del diccionario de la RAE, “parte mejor y más escogida de algo”. ‘Nata’, también en su tercera acepción, quiere decir “cosa más principal y estimada en mejor línea”. O sea, la flor y nata, lo más de lo más.

2. ‘Ínsulas’ por ‘ínfulas’

Ana (55) se ha leído tantas veces ‘El Quijote’ que la ínsula (Barataria) se ha quedado a vivir con ella. Por ello confunde las ‘infulas’ con las ‘ínsulas’. “No sé por qué, pero siempre me lío. Es más, hasta hace poco, ni era consciente del error hasta que en una conversación con los compañeros de trabajo dije que alguien venía « con unas ínsulas »… El cachondeo fue tremendo, pero, da igual, siempre me equivoco”, explica esta periodista a la que la palabra ‘ínfulas’, sencillamente, se le resiste.

3. En ‘olor a multitudes’ por ‘loor de multitud’

¿A qué huelen las nubes? No lo sabemos, pero las multitudes, así, a mogollón, seguramente huelen regular. Por eso no se explica que cuando queremos expresar admiración general aludamos a los aromas multitudinarios. Eso es lo que le pasa a Raquel (65). No se enteró de que la expresión correcta era ‘loor de multitud’ (‘loor’, ‘elogio’, según RAE) hasta que su nieto se lo explicó mientras hacía los deberes. “Estaba haciendo un ejercicio de Lengua y me lo contó porque siempre me había oído decir ‘olor de multitudes’. ¡Ya no me equivoco!”, explica esta abuela sevillana. Hay que decir, que la Fundeu indica que esta expresión, precisamente por su uso, ha dejado de ser ‘técnicamente’ una patada.

4. ‘Intinerario’, ‘captus’, ‘endredones’…

¿Qué hacer si una palabra nos suena rara? Adaptarla a nuestro ‘diccionario’ particular. Todos nacemos con una facultad del lenguaje que vamos desarrollando por analogía. Aplicamos a nuestro diccionario mental las reglas semánticas y gramaticales que aprendemos del resto de hablantes. Cuando una palabra nos suena rara tendemos a asimilarla con otra más habitual. Esto es lo que le sucede habitualmente a Inés (57): « Estaba en una tutoría con la profesora de mi hijo y le dije que se pasaba las horas jugando bajo el ‘endredón’ de la cama. La cara de la profesora fue un poema. Cuando salimos, mi marido me lo explicó. Ya sé cómo se dice, pero… » Pues eso: Inés sigue con sus ‘endredones’ a cuestas.

5. ‘Literalmente’, ¿metáforas reales?

Leído en una revista del corazón: « La folklórica se comió a su hija a besos. Literalmente ». No, literalmente, nunca. Siempre metafóricamente; es decir, en sentido figurado. No nos imaginamos a nadie merendándose a la progenie. Y eso que a veces los niños se ponen muy pesados. Pero no vamos a desviarnos del tema: ‘literal’ o ‘literalmente’ se añade para dar veracidad e intensidad a la acción o el concepto de lo que estamos hablando. La última variante es el ‘real’ de jóvenes y millennials. Lo usan todo el tiempo en sus conversaciones. ¡Real!

6. ‘Desecho de virtudes’ por ‘dechado’

« Siempre me pasa: en vez de ‘dechado de virtudes’ digo ‘desecho de virtudes’. Sé que estoy hablando mal, pero lo del ‘dechado’ no me sale”. Esto nos lo cuenta Ángel (53) entre divertido y compungido. “Aquí (refiriéndose al trabajo) me importa menos meter la pata porque ya me conocen, pero a veces me da apuro pensar que lo digo mal entre los amigos de mis hijos, en las reuniones con jefes”. Hay que tranquilizar a Ángel. ¿Quién no recuerda a Rajoy llamando a su adversario ‘ruiz’ en vez de ‘ruin’ o a Pablo Iglesias destripando la lengua inglesa al intentar pronunciar Price Waterhouse and Coopers?

7. ‘Alquilino’ por ‘inquilino’

“Mi vecino siempre se refiere a su inquilino como ‘alquilino’. Me hace mucha gracia cuando lo oigo porque es un señor mayor que trabaja, lee mucho, viaja…”, cuenta Carlos (54). La confusión del vecino es natural: el que alquila un piso, lógicamente, es un ‘alquilino’. ¿De dónde viene eso de ‘inquilino’? ¿De ‘inquilinar’? De nuevo, la analogía hace de las suyas.

8. ‘Coreografía’ por ‘ecografía’

« Hace unos años, en la clínica donde llevaban el embarazo de mi primer hijo me llamaron para darme los resultados de la ‘coreografía’”, explica Itziar (48). “Aluciné porque cuando fui en persona, la recepcionista volvió a decir ‘coreografía’, en vez de ‘ecografía’. ¡Y eso que su especialidad era precisamente eso!”. ¿Qué pasaría por la cabeza de la recepcionista? ¿Demasiado ‘Flashdance’? ¿Sobredosis de musicales?

9. ‘Cluacla’ por ‘cloaca’

Si ya hay una palabra difícil, ¿por qué no complicarla más? Eso es lo que presenció Eli (49) cuando una señora de mediana edad pasó cerca de una alcantarilla maloliente. “Cruzaba la calle y le dijo a su acompañante: “¡Qué mal huele esta ‘cluacla’!”. No aventuramos larga vida a la palabra, digna de un catálogo de Ikea.

10. ‘Catering’ por ‘casting’

Cuando las palabras son neologismos recientes el riesgo de errores y confusiones es aún mayor. “Hace unos años trabajaba en la radio e hicimos unas pruebas para contratar a un nuevo locutor. De pronto, me oí a mí mismo agradeciendo a los aspirantes haber venido al ‘catering’, en vez de al ‘casting’”, confiesa Iván (60). “Uno de ellos, hoy muy conocido, me dijo que pensaba que igual les dábamos un bocata por presentarse a la prueba”, explica divertido. En resumen, mejor no emplear un anglicismo como ‘casting’ cuando tenemos la palabra española ‘prueba’.

Analogía e hipercorrección, detrás de casi todas las ‘patadas’

La analogía es el mecanismo que permite desarrollar nuestra facultad del lenguaje. Los hablantes sacamos patrones lingüísticos de la lengua oral y los aplicamos. Así aprendemos a hablar todos. Y también a cometer los primeros errores. Es lo que ocurre cuando, por ejemplo, un niño pequeño dice “sabo” en vez de “sé”. Utiliza la regla de crear verbos en primera persona del singular del presente, como hacemos con ‘cantar’ y ‘canto’. Y sería perfecto, pero ‘saber’ es irregular y aprender eso aún le va a costar unos años. La buena noticia es que el mecanismo de la analogía lo controla perfectamente.

La hipercorrección es el segundo mecanismo que puede dar origen a errores. Es lo que popularmente se llama ‘duende del lenguaje’. En la evolución del latín al castellano, muchísimas de las palabras que hoy conocemos han pasado a la lengua culta no según su evolución natural, sino con los términos inventados por los hablantes. Son ellos, somos nosotros, los que finalmente damos forma a los idiomas y la razón por la que la evolución de las lenguas es constante.

Por ejemplo, el latín ‘Concepta’ dio en español ‘Conchita’, pero algún hablante pensó que era un diminutivo y creó la forma neutra ‘Concha’, que es la que ha pasado como nombre etimológico cuando en realidad es una invención de los usuarios. Otros ejemplos de palabras ‘inventadas’ por hipercorrección que viven en nuestro idioma son ‘romero’, del latín ‘romerino’, otro falso diminutivo, o ‘pavo’, del término latino ‘pavon’, un aumentativo erróneo.

 

[Fuente: http://www.uppers.es]

 

 

Como muchos de los países considerados árabes o de habla árabe, el nombre de Siria no tiene nada que ver con la lengua árabe (añádase a la lista Líbano, Jordania, Egipto o Misr/Masr, Túnez, Mauritania e Irak). En árabe y en siríaco, hay una disputa constante sobre cómo se escribe y dónde se acentúa el nombre de Siria. El siríaco (véase sursi en el Talmud) es una especie de arameo cristiano con una enorme literatura; los hablantes llamaban a su lengua aramea por el nombre griego y, al parecer, a su país, el de la Aram bíblica.

¿Son árabes los judíos sirios?

Escrito por DAN SHAPIRA

La cuestión es que los cristianos de habla aramea llamaban a Siria antes de que se arabizara lingüísticamente (el proceso aún no se ha completado e incluso se ha invertido a veces, con algunos cristianos israelíes aprendiendo de nuevo el siríaco e incluso intentando hablarlo).

Antes de la desintegración del Imperio otomano, el uso occidental de “Siria” o “Siria y Palestina” incluía las posesiones otomanas del Mediterráneo oriental, o el Levante propiamente dicho. El nombre árabe correspondiente era y es Bilād al-Shām (pronunciado belaad ash-shaam), las tierras de Sham.  Al-Shām puede significar Damasco, el Norte, la Gran Siria, o incluso Jerusalén y la Tierra de Israel, en el uso judeoárabe medieval.

Así, los judíos de Jerusalén y de la Tierra de Israel, junto con los judíos de Damasco, fueron llamados Shāmīs en Yemen y en otros lugares; el muftí pronazi de Jerusalén comenzó su carrera antisionista y profrancesa como defensor de la idea de que “Palestina es el sur de Siria”; y en la Knesset israelí se sentaban personas opuestas al Estado israelí que también negaban la existencia de un “pueblo palestino”, confesándose “sirios” o “panarabistas”.

Ahora tratemos de definir “árabes” -lo necesitaremos cuando hablemos de los mustaʿrib, o judíos arabizados-. La mayoría de la gente tiende a pensar que todos los que hablan árabe son árabes. Los judíos solían hablar y siguen hablando muchas lenguas no judías, y la mayoría sabe que antes había o sigue habiendo judíos arabófonos.

La gran mayoría de los hablantes de árabe en otros lugares no son árabes, no solo en términos históricos, sino simplemente por las convenciones de la lengua árabe. En la lengua árabe y en la cultura relacionada con esta lengua, los hablantes de árabe se agrupan en tres grupos:

“Árabes antiguos”, o al-‘umam a’-bā’idah, las naciones desaparecidas, como ʿĀd por las dunas que desaparecieron en el Barrio Vacío o ‘Amaliq. Ya no existen.

“Los árabes puros”, o al-‘Arab al-‘āribah, “los árabes árabes” del sur de Arabia, descendientes de Qaḥṭān.

Los “árabes arabizados” (mustaʿribah), de Nayd, Jordania, el desierto de Siria y otras partes de Arabia del Norte. Incluso la palabra “árabe” en el Corán podría ser un préstamo de Arabia del Sur (¡no árabe!).

En la Edad Media, mustaʿrib o arabizado se refería a personas que hablaban árabe pero que carecían de referencias tribales, y la palabra ʾaʿrāb se refería a beduinos puramente tribales (en los nombres geográficos, ‘Arab-XXX significa que el lugar está poblado por beduinos tribales). La rapidez con la que los judíos se arabizaron en todas partes tras las conquistas islámicas es en cierto modo sorprendente: en el transcurso de 100 a 300 años los judíos se convirtieron en mustaʿrib, excepto en Irán, Kurdistán y los valles bereberes de Marruecos.

Durante la mayor parte del siglo XX, los gobiernos intentaron convertir a sus súbditos en árabes, en el sentido del nacionalismo europeo del siglo XIX, con poco efecto. Ahora este proyecto parece haber sido archivado, como se desprende de la muerte del panarabismo, la fallida Primavera Árabe, las guerras civiles en Siria e Irak y la caída del Estado Islámico. En lugar del arabismo, el Levante alberga un nuevo particularismo.

¿Quiénes son los judíos sirios?

Solía haber al menos tres comunidades judías litúrgico-lingüísticas-culturales diferentes, ninguna de las cuales se consideraba a sí misma bajo una rúbrica general de “judíos sirios”, que es una construcción hecha para proporcionar a los estadounidenses y a otros una idea general de quiénes son y fueron estas (o aquellas) personas. Por supuesto, décadas de vida bajo dictaduras militares, baazistas medio comunistas y entre revivalistas suníes dejaron su huella en los judíos de Damasco, Haleb/Aleppo y Qamishly. Sin embargo, sus identidades, culturas e historias eran muy diferentes entre sí.

Empezaré por la última y menos conocida, la de Qamishly. Antaño, era una ciudad soñadora al otro lado de la frontera de la Nusaybin turca, Neṣibin/Nisibis. En los primeros años de la dominación francesa, llegaron oleadas de refugiados procedentes de Turquía: cristianos de habla aramea (que acababan de empezar a llamarse “asirios”), armenios y algunos judíos “kurdos” de habla aramea procedentes de Neṣibin y dirigidos por la familia Beṣaleli. La vida era buena bajo los franceses, y la comunidad judía contaba con más de 3.000 personas en su apogeo.

Después de la partición de Palestina por parte de la ONU, a los judíos de la Siria independiente se les prohibió, al estilo nazi, el acceso a los jardines públicos, a los cines, etc., y, por supuesto, se les despidió de sus trabajos en el gobierno. Como en toda la región, las niñas y mujeres judías fueron secuestradas, violadas y maltratadas; el mensaje a los hombres era “no son hombres, no pueden mantener puras a sus mujeres, ni defenderlas”.

Diez años después, todavía había 800 judíos en Qamishly. Había 150 judíos allí después de la Guerra de los Seis Días. Nunca entendí por qué tantos judíos que vivían en países fronterizos con Israel y que eran brutalmente discriminados por la existencia de Israel, decidieron quedarse. No fue solo por dinero, no fue (en la mayoría de los casos) por patriotismo local, y no fue, en muchos casos, por la incapacidad física de irse. La historia de Israel demuestra que cuando los judíos querían venir a Israel, este podía, en mayor o menor medida, ayudarles a hacerlo.

Como se ha dicho, Qamishly se pobló primero con refugiados asirios y armenios que habían huido para salvar sus vidas de Anatolia y Kurdistán. Luego llegaron kurdos desde Turquía, en su mayoría de forma ilegal. Más tarde, los gobiernos baasistas empezaron a arabizar las zonas rurales pobladas de kurdos que lindaban con Turquía, la misma política que aplicaba Saddam Hussein del país rival -y también baasista- de Irak. Ahora, Qamishly y la región están bajo la kurdificación para revertir la arabización de Assad. Los informes sobre los pocos judíos que quedan allí son confusos.

¿Y qué hay de los judíos de Damasco?

Damasco era considerada la quinta de las ciudades santas de la Tierra de Israel; muchos de nosotros lo hemos olvidado. Los judíos poblaron la ciudad durante la mayor parte de la historia, remontándose mucho más allá de los dos milenios. El Documento de Damasco, encontrado primero en la Genizah de El Cairo y luego en Qumrán, atestigua el estatus especial de Damasco. Pablo se convirtió de camino a la ciudad. Un antiguo midrash dice que la Era Mesiánica comenzará cuando נִירוֹן מִזְרָחִי שֶׁבְּדַמֶּשֶׂק caiga, sea lo que sea que “caiga”.

Durante las Cruzadas, los judíos y samaritanos de los territorios tomados por los cruzados buscaron refugio en Damasco (la presencia samaritana en Damasco terminó en el siglo XVII y su sinagoga pasó a manos de los judíos rabinos).

Damasco fue también un importante centro caraíta durante siglos. El último judío caraíta de Damasco se marchó a finales de la década de 1830 a Crimea, y luego lo encontramos a él y a sus descendientes en Jerusalén y El Cairo. Muchos manuscritos hebreos y judeoárabes importantes proceden de las sinagogas caraítas de Damasco. El barrio judío de Damasco estaba en la parte sureste de la ciudad amurallada.

Fuera de la ciudad, a unos dos kilómetros al este de la Ciudad Amurallada, en Jobar, se encontraba el lugar más importante de los judíos de Damasco, la cueva de Elías, de dos milenios de antigüedad, y una sinagoga. Fue objeto de numerosos actos de vandalismo y de bombas de mortero. Finalmente fue destruida intencionadamente a finales de mayo de 2014.

Un judío francés, Shemuel ben Shimshon, la describió en 1281 como una hermosa sinagoga situada en las afueras de la ciudad. En los primeros años de la dominación otomana, un viajero judío anónimo que visitó el lugar encontró allí a unas 60 familias judías que vivían en el pueblo de Jobar. Admiró especialmente su hermosa sinagoga y escribió: “Nunca he visto nada igual… está sostenida por trece columnas”.

A finales del siglo XVII, Yosef Sambari, autor de una importante crónica hebrea, dice que la comunidad judía de Damasco vivía principalmente en Jobar, y nombra la sinagoga de Eliseo y la cueva de Elías. La sinagoga de Jobar se construyó sobre una cueva que se creía era el escondite de Elías. Se dice que el centro de la sala es el lugar donde Elías ungió a Eliseo. A mediados del siglo XIX, la sinagoga fue descrita como una reminiscencia de la mezquita de Mu’awiyah:

“El interior está sostenido por trece pilares de mármol, seis a la derecha y siete a la izquierda, y tiene incrustaciones de mármol por todas partes. Solo hay un portal por el que se puede entrar. Bajo el santuario… hay una gruta… a la que se desciende por un tramo de unos 20 escalones. Según los judíos, se dice que el profeta Eliseo encontró en esta gruta un lugar de refugio… A la entrada de la sinagoga, hacia la mitad del muro de la derecha, hay una piedra de forma irregular, en la que se observan las huellas de varios escalones. La tradición afirma que sobre este escalón se sentó el rey Hazael cuando el profeta Eliseo lo ungió como rey”.

Junto a la sinagoga, se encuentra la tumba de R. Shemuel Elbaz Abu-Haseira.

¿Eran sirios los judíos de Damasco?

Los judíos de Damasco y Halab/Aleppo tienen su origen en dos grupos principales: de los judíos mustaʿrib que vivían allí al menos desde los primeros períodos musulmanes y mamelucos, y de los judíos expulsados de la Península Ibérica, que vinieron a establecerse en otros lugares del Imperio otomano, y se reasentaron en Damasco, Halab/Aleppo (así como en la Galilea) un par de generaciones más tarde, cuando el Imperio otomano entró en posesión del Levante.

El Imperio otomano favoreció claramente a los refugiados ibéricos, y esto, junto con su cultura más “avanzada” y el acceso a tecnologías inéditas, fueron algunos de los factores de sefardización de los judíos de Levante. La gente empezó a inventarse genealogías españolas, se pasó al judeoespañol en entornos de habla árabe o griega, y finalmente casi se convenció de que era sefardí. Este proceso fue similar a lo que ocurrió con los judíos de habla eslava anteriores a los asquenazíes de Europa del Este, que fueron inundados por la inmigración asquenazí en el siglo XVI. Otros judíos mediterráneos, en su mayoría también de origen sefardí, llegaron a Damasco desde Europa, especialmente desde Ljubljana, Venecia, etc., los llamados franquistas.

Damasco desempeñó un papel crucial en la historia judía moderna cuando los dirigentes judíos de Europa occidental se dieron cuenta de que estaban obligados a ayudar a sus hermanos menos favorecidos de Oriente. El libelo de sangre de Damasco en 1840 consolidó el liderazgo judío en Francia y en el Reino Unido, y fue el punto de partida de los exitosos esfuerzos de presión judíos desde entonces. En consecuencia, nació la Alianza Israelita Universal, con su enorme impacto en la judería sefardí. En 1860, los musulmanes atacaron a los cristianos en Damasco y en Siria en general, mientras que los judíos italianos que actuaban como cónsules europeos rescataron a algunos importantes clérigos cristianos de las turbas de linchamiento.

¿Cuándo abandonaron los judíos Siria?

Tras la apertura del Canal de Suez a los barcos a finales de 1869, los judíos, los cristianos y, más tarde, también los musulmanes, empezaron a abandonar el Levante: Damasco y Halab/Alepo, entre otros lugares. El canal arruinó económicamente los territorios situados en las rutas hacia el este. Los emigrantes primero pulularon por Egipto, y estos siro-libaneses, algunos de ellos educados en escuelas americanas y francesas, hicieron a Egipto lo que los refugiados alemanes y judeo-alemanes de las revoluciones de 1848 hicieron a América. Los inmigrantes del Levante continuaron hacia Sudamérica y, a veces, hacia Estados Unidos. En Sudamérica, estos inmigrantes levantinos procedentes del Imperio otomano pasaron a ser conocidos como “turcos”, un término peyorativo para referirse a los inmigrantes cristianos, judíos y, más tarde, drusos, chiíes y suníes.

¿Qué pasa con Alepo?

Los judíos de Halab/Alepo tienen fama de ser excepcionalmente piadosos y también astutos negociantes muy acomodados.

Esta ciudad, Aram-Soba, o Aram-Tsova en la pronunciación israelí moderna, fue en su día una de las más importantes del mundo antiguo. El famoso códice bíblico se mantuvo allí durante siglos, sirviendo de paladín de la comunidad judía local. Muy dañado en los disturbios que acompañaron al nacimiento del Estado de Israel, desapareció entonces, y reapareció en parte en Brasil y otros lugares, lo que constituye una historia por sí misma. El padre del espía israelí nacido en Egipto en Siria, Eli Cohen, llegó a Egipto desde Halab/Aleppo.

El dialecto del árabe que se habla en el norte de Siria es diferente del que se habla en Damasco, Líbano, Antioquía y Galilea. Está más cerca, en muchos aspectos, de las formas de árabe que se hablan en el sur de Turquía. En cualquier caso, los diccionarios de “árabe sirio” se leen como diccionarios de dos lenguas diferentes, aunque estrechamente relacionadas. En muchos otros aspectos, el hinterland de Halab/Aleppo se encontraba en lo que ahora es Turquía: Urfa, Mardin, y más al norte y al este.

Tras la apertura del Canal de Suez y, sobre todo, tras el establecimiento de la nueva frontera franco-turca, que aisló a Alepo de sus vecinos económicos naturales, comenzó el declive de la ciudad. Los judíos, que a veces hablaban árabe, turco, judeoespañol, francés e italiano, perdieron la vida y emigraron a otros lugares.

¿Todavía hay judíos en Siria?

A los últimos judíos de Siria se les permitió emigrar con la condición de no ir a Israel, ya que fueron evacuados entre 1992 y 2016.

La mayoría vive en Israel, y decenas de miles residen en Brooklyn (Nueva York), Deal (Nueva Jersey) y Miami.

 

[Fuente: http://www.israelnoticias.com]

 

 

 

 

La voz carioca designa a los habitantes de la ciudad de Río de Janeiro y no es adecuado su uso como equivalente de brasileño.

Sin embargo, no es raro escuchar y leer, especialmente en las informaciones deportivas, frases como «La selección carioca eliminó a México en la tanda de penaltis», «La cita ante la selección carioca es de los partidos más factibles que va a encontrarse el combinado español en estos Juegos Olímpicos de Tokio» o «Los cariocas serán los rivales de la España de Unai Simón en la final de los Juegos Olímpicos».

El Diccionario de la lengua española define carioca como ‘natural de Río de Janeiro, ciudad del Brasil’ y ‘perteneciente o relativo a Río de Janeiro o a los cariocas’ y, por tanto, se desaconseja su empleo con el sentido más general de brasileño.

Así, en los ejemplos iniciales lo apropiado habría sido escribir «La selección brasileña eliminó a México en la tanda de penaltis», «La cita ante la selección brasileña es de los partidos más factibles que va a encontrarse el combinado español en estos Juegos Olímpicos de Tokio» y «Los brasileños serán los rivales de la España de Unai Simón en la final de los Juegos Olímpicos».

Además, se recuerda que el gentilicio que alude a los habitantes del estado de Río de Janeiro es fluminense.

 

 

[Foto: archivo EFE/Antonio Lacerda – fuente: http://www.fundeu.es]

Imatge de la infografia

El TERMCAT presenta una nova infografia interactiva que il·lustra els diversos tipus de vegetarianisme, especifica els noms de cada tendència i els noms de les persones que les segueixen.

El vegetarianisme designa un règim alimentari basat en el consum d’aliments d’origen vegetal que exclou, en major o menor grau, els d’origen animal. La consolidació en la nostra societat de nous hàbits alimentaris ha portat la necessitat d’etiquetar una gran diversitat de dietes.

La infografia, elaborada amb l’assessorament de diversos experts, identifica diverses variants de vegetarianisme, especifica quins aliments componen habitualment la dieta de les persones frugívores, apivegetarianes, lactovegetarianes, etc. i enllaça amb les fitxes terminològiques corresponents de la Terminologia de les tendències alimentàries on hi ha les definicions i els equivalents en castellà, francès i anglès.

La Terminologia de les tendències alimentàries és un diccionari en línia elaborat pel TERMCAT i publicat l’any 2020 que recull una quarantena de termes relacionats amb aquest àmbit d’especialitat.

La infografia s’afegeix al centenar de productes multimèdia que el TERMCAT ofereix amb la voluntat d’afavorir la difusió de la terminologia dels diferents sectors especialitzats.

 

 

[Imatge: CC-BY 4.0 – font: http://www.termcat.cat]