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Manoel e Rosa - Blog do Severino Francisco

Escrito por Raúl Olvera Mijares

Intentar explicar la génesis de un gran autor resulta una empresa absurda si no es que imposible. Descartando factores de orden genético, social o económico, la síntesis que representa un escritor de excepción es irreducible a nada extraño a sí misma, en otras palabras, cada gran autor acuña un molde que él mismo se encarga de dar al traste. La estandarización es más un modelo proyectado por la crítica, un librero con varios anaqueles donde cada género y subgénero halla su sitio, que una realidad concreta, asible y mesurable. Habiéndosele comparado con James Joyce, por un lado, y con Juan Rulfo por otro, João Guimarães Rosa (1908-1967) fue fundamentalmente un narrador brasileño que ubicaría sus relatos en una porción del territorio al norte de Minas Gerais donde habría de venir al mundo, comprendidos también los estados de Goiás y Bahía, prácticamente una tercera parte del Brasil central, porción que se asienta en una meseta donde es posible la agricultura y sobre todo la ganadería. El término sertón es esencial para entender a Guimarães Rosa, que valdría tanto como llano o despoblado (sertão viene de “desierto”). Alguna vez esas vastas extensiones de terreno estuvieron escasamente habitadas. En medio de los sertones se encontraban acuíferos, venas de agua que brotaban y corrían en forma de una serie de arroyuelos o acequias. Veredas es una voz portuguesa que se refiere precisamente a estas fuentes de linfa, que dan origen a zonas de verdor, auténticos oasis en torno de los cuales se realizaban los asentamientos. Así la gran novela de Guimarães Rosa, Grande Sertão: Veredas (1956), viene a establecer una comparación entre los enormes llanos sembrados de pasto pero sin hombres y los veneros u ojos de agua donde se desarrolla la convivencia humana, caracterizando así una buena parte del Brasil, otrora signada por su cultura de gente a caballo, os vaqueiros, que pastoreaban los hatos de reses, no los últimos de ellos, los mansos cebúes, procedentes de India.

Se sabe que Joaozito, Juanillo, en su natal Cordisburgo, era hijo de un tendero y que en su casa hubo siempre libros. No contaba ocho años y ya había comenzado a aprender francés, luego vendría el inglés, el italiano y el español. En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, entraría al colegio propiamente dicho, un colegio alemán donde comenzaría a aprender el idioma. Para cuando se inscribe en la facultad de medicina ya lee y traduce varias lenguas. Guimarães Rosa prestará sus servicios como médico militar y civil hasta que decide, hacia fines de los años treinta, ingresar en el servicio exterior del Brasil. Destinado a la legación de Hamburgo, pasará en Alemania de 1938 a 1944, años difíciles de reclusión para diplomáticos, ayuda clandestina hacia judíos y desencanto humano en general. Tras la guerra, será asignado a la legación de París. Después de pasar por otras embajadas, decide abandonar el servicio público para dedicarse por entero a la escritura. En 1956 se publican dos de sus más importantes volúmenes, la ya mencionada novela y el libro de relatos Corpo de bailePrimeiras estórias (1964), Estas estórias (1968) y Tutaméia. Terceiras estórias (1968) son otros tantos de sus libros de cuentos, los últimos dos aparecidos de manera póstuma. Al parecer el escritor tenía un barrunto de su muerte y le urgía dejar por escrito el mayor material que se pudiera. Tres días después de su recepción en la Academia Brasileira de Letras perdía la vida. Los textos experimentales de sus últimas recopilaciones abren un abanico de posibilidades en verdad asombroso.

El cultivo del monólogo interior y la recuperación del lenguaje en su carácter oral preñan la obra de Guimarães Rosa y parecen emparentarla con la de Joyce. En efecto, como el dublinés, el minero tomará nota del habla real de aquellos modelos que han de servirle para perfilar sus personajes. Antes de acometer esos dos monólogos legendarios, que son el de Gran Sertón: Veredas y Mi tío el jaguareté, el autor viaja por territorio bravo en busca de material para recopilar en sus cuadernos. Se informa sobre prácticas tradicionales, nombres de la flora y la fauna, sobre todo razas de reses, pormenores sobre la caza del jaguar, de la onza, del tapir, indaga en reminiscencias del pasado indígena. La curiosidad lingüística y antropológica de Guimarães Rosa no conocía límites. Había estudiado la mecánica de lenguas tan diversas y dispares como el ruso, el holandés, el checo, el árabe, el húngaro, el sánscrito, el griego y el esperanto. Desde niño mostró gran curiosidad y cariño por los animales. De Sagarana (1946), su primer libros de relatos, procede aquella historia de “El burrito pardo”, un pollino que respondía al nombre de Siete de Oros, ya viejo y por tanto sabio, único sobreviviente de una expedición que conducía innumerables cabezas de ganado y al venirse la crecida de un arroyo arrastra todo consigo, excepto al incólume rucio y su jinete. La caracterización natural y profundamente humana del burrito habla de una gran sensibilidad y respeto hacia los animales, una experiencia que se remonta con toda probabilidad a su niñez en Cordisburgo.

Rulfo y su decantación del alma nacional en un precipitado que contiene en esencia todo, menos folclorismo ramplón, constituiría el referente más próximo en el caso de la literatura mexicana. Huelga decir que, contempladas más de cerca, ambas obras tienen muy poco o más bien nada en común. Guimarães Rosa era exuberante, vasto en su escritura, que consta de miles de páginas, lo suyo podría decirse era acabar ganando la pelea por decisión técnica; Rulfo, en cambio, era parco y astuto, más dado al golpe rápido y certero para acabar venciendo por knockout. Hay mucho de lapidario y ejemplar en el estilo de Rulfo, hecho para permanecer, resistir el paso de los años. En el brasileño se dan notas y colores vibrantemente humanos aunque más frágiles, una sensibilidad a flor de piel para aquel lector que cuenta con el tesón y la paciencia necesarios para llegar hasta el final de sus obras. Un cuento como “Campo general” del libro Manuelzão e Miguelim (1964), alguna vez parte del volumen Corpo de baile, es la historia de un niño de siete años de edad, Miguelín, dotado de una sensibilidad particular, ama a todos a su alrededor, especialmente a las criaturas menudas. Hay un recelo inexplicable por parte de su putativo padre, acaso no sea hijo suyo sino fruto de una infidelidad de su mujer. Miguelín debe pasar por la muerte de un inseparable compañero de juegos, su hermano menor Dito y más adelante por el liberador suicidio del padre. Cae enfermo de gravedad, se salva y luego se presenta la ocasión de que lo regalen, para así poder ir a la ciudad, estudiar y aspirar a una vida mejor. Siendo tan fino y sensible Miguelín, quizá quien se lo lleva vaya a ser algo más que un padre para él, finalmente es quien se hace cargo y puede hacer con él lo que quiera. La duda queda en el aire confiriéndole cierta tensión dramática a la historia.

En “Mi tío el jaguareté”, uno de los relatos de Estas estórias, el protagonista sostiene un monólogo ante un visitante, apertrechado de ron y revólver, el cual por supuesto solo presta oído sin pronunciar palabra. Quien habla confunde el portugués con el tupí e incluso el guaraní. Se trata de un cazador que comercia con pieles, un indio de los contados que sobreviven por ahí y conocen el lugar como ninguno. Al rememorar una caterva de fieras que distingue por su sexo, el color y las manchas en su piel, su talla y hasta su temperamento, el cazador llega a identificarse a tal punto con su presa que él mismo llega a creerse jaguar. El totemismo de los amerindios no solo se manifiesta en la porción septentrional del continente, sino que es de aplicación universal. Entre los antiguos toltecas y los mexicas el nahual era el animal protector de cada alma. Había chamanes que podían asumir a voluntad la forma de su guardián. Esta antigua creencia vuelve en la forma de una obsesión por la sangre, presente en el cazador de jaguares quien, poco a poco, comienza a amenazar a su visita, pues advierte que es un soldado o agente de la justicia quien llega para reclamarlo, ya que no solo ha ultimado fieras sino también hombres. Guimarães Rosa se propone y consigue, por medio del lenguaje, que sus personajes vengan a existir en la acotada pero viva realidad de la ficción. Sus textos resultan difíciles al inicio, pues es justo el momento en que se presentan las convenciones retóricas, los recursos narrativos que volverán posible la ilusión de un mundo paralelo pero autónomo del real; en el caso concreto de este relato, la mezcla de lenguas, la repetición de palabras desconocidas que forman una textura verbal, verdaderas jitanjáforas en el sentido de Reyes o, como creyó Haroldo de Campos, interjecciones con valor emotivo. Hoy se sabe que el tupí, la lengua que hablan los indígenas de esa región, exige tales reduplicaciones. Aunque el lenguaje inventado por Guimarães Rosa es una mezcla de tupí (lengua aún viva) con guaraní (lengua extinta desde hace tiempo). El personaje rememora su pasado trayendo a colación ciertos eventos que exhiben su fijación en las virtudes legendarias de la bestia que cazándola pretende absorber, la rivalidad con sus iguales –otros cazadores de jaguares– a quienes tantas veces termina emboscando, su gusto por el alcohol y sus míticos escarceos con un jaguar hembra nombrado por él María-María.

Riobaldo el jagunzo, una extraña combinación de arriero, bandido y matón, es el personaje central de Grande Sertão: Veredas, novela que lleva en el título esos dos puntos colmados de misterio y metafísica. Guimarães Rosa habría de acceder a Riobaldo a través de ciertos personajes de sus estórias, como serían Augusto Esteves en A hora e a vez de Augusto Matraga y Soropita (también Surupita y Surrupita) en Dao-Lalalao. Estos bravos, salidos casi de un western americano, forajidos a la vez que justicieros, personajes patéticos por excelencia, quienes hasta en los nombres llevan cierta guasa: Matraga es matraca en portugués, por las que se acostumbraba sonar el sábado de Gloria, y dao-la-la-lao es una voz onomatopeya que alude al sonido de las campanas, algo así como ta-tá ta-tán, anunciando un acontecimiento tremebundo, para que al final nada pase, Soropita no acribilla al negro Eládio, porque este se le humilla, le rinde homenaje. Un mundo aquel del sertón, moldeado según un perfil medieval y clientelista, lleno de señores con sus mesnadas, unos cuantos mercenarios y una apabullante mayoría de siervos de la gleba, entre los descendientes de esclavos negros, ocupados en los cañaverales y trapiches, hasta la población criolla mestizada con los naturales, la cual engendra el tipo característico del sertonero, un blanco que tira a indio. La apuesta de Guimarães Rosa, por la oralidad y la exuberancia del lenguaje, vuelve desafiantes sus obras aunque no imposibles. La paciencia y esfuerzo del lector se verán recompensados al final. Los ambientes y los caracteres aparecen siempre animados por un hálito de vida, de autenticidad, de simpatía personal y efusiva. Esas comunidades en mitad del despoblado, que dependen de los ganados para subsistir, cuyos sueños idílicos no van más allá de encontrar un oasis, llevan siempre al lector a la idea de origen o génesis, la colonización y poblamiento de estas ásperas tierras de América. Cien años de soledad, de García Márquez, y otras obras que hincan sus cimientos sobre mitos fundacionales irían por la misma línea, incluso poemas extensos como Omeros, de Derek Walcott. Traducido al español, la riqueza y variedad de vocablos de Guimarães Rosa trae a la memoria ciertos momentos de la literatura cubana, en particular en Lezama Lima, Carpentier e incluso Arenas, a causa de su evocación de la naturaleza, su carácter celebratorio y giros del lenguaje en ocasiones arcaizantes. El influjo de la cultura africana juega un papel no menor.

 

 

[Fuente: http://www.jornada.com.mx]

Devido ao descontrole da pandemia no Brasil, estudantes e pesquisadores brasileiros estão impedidos de entrar na França e, com isso, correm risco de perder bolsas universitárias e contratos de pesquisa

Escrito por Samantha Prado

Nas primeiras semanas de junho, começaram a multiplicar-se posts nas redes sociais com a hashtag #etudierestimpérieux. “Estudar é imperioso” é o mote do movimento de estudantes e pesquisadores brasileiros impedidos de viajar à França devido ao descontrole da pandemia no Brasil – classificado na categoria de zona mais perigosa em relação à Covid-19.

Desde o dia 23 de abril, a Embaixada da França no Brasil suspendeu a emissão de vistos aos estudantes e pesquisadores aceitos em instituições francesas porque a categoria foi retirada dos motivos imperiosos para entrar no país em meio à pandemia. Em 9 de junho, a França chegou a flexibilizar a entrada de viajantes de alguns países, mas o Brasil segue restrito por estar classificado como zona vermelha.

Hoje, a mobilização já conta com pelo menos 750 pessoas, entre alunos e pesquisadores de graduação, mestrado, doutorado e pós-doutorado. Todos já passaram pelo processo de candidatura, receberam aceite em instituições de ensino francesas e agora aguardam somente a emissão de vistos e a liberação das fronteiras para iniciarem seus estudos.

Taiza Marques e Vanessa Alvarez são duas das organizadoras do movimento e, em entrevista ao Le Monde Diplomatique Brasil, falam da angústia de tantos estudantes que agora veem seus planejamentos de carreira impedidos depois de extensos e concorridos processos seletivos. “Toda vez que ouço alguém falando sobre isso e leio os relatos dos nossos colegas me dá uma profunda tristeza porque só a gente sabe tudo o que passamos em questão psicológica, financeira, de expectativa e de planejamento”, relata Vanessa.

Ausência de respostas

Taiza conta que a mobilização surgiu da apreensão com a ausência de respostas diante da situação – tanto da Embaixada francesa, quanto da agência Campus France, responsável pela promoção do ensino superior francês no Brasil. “No início, a nível individual, as pessoas procuravam o Campus France para saber das previsões e a resposta era ‘não temos informação, aguarde’. Foi nisso de não aguentar mais aguardar que surgiu o movimento”, conta ela, que foi aprovada no mestrado de engenharia civil na Universidade de Toulouse.

A comunicação com o Itamaraty e os órgãos brasileiros também tem sido complicada. “Eu comecei a ficar muito preocupada no dia 5 de junho, quando encaminhei um email explicando minha situação. Tive uma resposta padrão de um parágrafo dizendo que se tratava de uma questão de soberania da França e não havia o que fazer”, relata Vanessa. Além de não ter tido sua questão repassada ao ministro das Relações Exteriores, ela também descobriu que outros estudantes também tinham recebido exatamente a mesma mensagem: “soube que outra pessoa no grupo também tinha recebido o mesmo email, no estilo copia e cola, foi quando pensei ‘meu Deus, estamos sozinhos nessa’”.

A única resposta que o movimento recebeu do Itamaraty até o momento aconteceu depois de uma reportagem exibida pela TV Record. As estudantes ressaltam que o apoio da mídia tem sido essencial para conseguirem retorno dos órgãos acionados, descobrirem novos estudantes na mesma situação e obterem novos apoiadores públicos – como é o caso do ex-ministro da Educação, Aloizio Mercadante, que enviou um apelo à Embaixada francesa sobre a situação. Na última quarta-feira, dia 23, o ex-ministro das Relações Exteriores, Celso Amorim, também se sensibilizou com a causa e gravou um vídeo em apelo ao governo francês para resolução do impasse.

Outro importante apoio que o movimento conseguiu foi da senadora francesa Joëlle Garriaud-Maylam, do Partido Republicano. Nomeada como conselheira administrativa do Campus France, Garriaud-Maylam já manifestou publicamente em seu Twitter que a resolução dos vistos brasileiros é uma de suas prioridades. “Primeiro desafio: conceder os vistos aos estudantes estrangeiros do Brasil e de outros países em zona vermelha #estudaréimperioso”, escreveu ela.

[“Obrigada! É uma honra ter sido nomeada conselheira administrativa do Campus France. Eu trabalharei ao meu melhor para reforçar a atratividade das universidades francesas para o mundo. Primeiro desafio: conceder os vistos aos estudantes estrangeiros do Brasil e de outros países em zona vermelha #estudaréimperioso”.]

Índia já promete retomada dos agendamentos dos vistos

Além do Brasil, a Índia é um dos países que também estão classificados como zona vermelha e seus estudantes passam pelo mesmo problema. Porém, o embaixador da França na Índia já anunciou a retomada dos agendamentos do visto – algo que ainda não foi conquistado pelos estudantes brasileiros. “O que queríamos era uma atuação nos mesmos moldes que ocorreram na Índia, para termos ao menos uma previsão da retomada dos vistos. Nós só pedimos o apoio oficial e ativo do Itamaraty para com todos os estudantes prejudicados”, diz Taiza.

As organizadoras também lembram que não são apenas os estudantes com aprovações nas universidade francesas que estão passando por essas dificuldades, mas também estudantes aceitos em universidades da Alemanha, Espanha e Itália.

Você pode acompanhar e apoiar o movimento dos estudantes através das mídias oficiais no Instagram (@etudierestimperieux) e no Twitter (@etudiantsBR).

Quem pode viajar para França

Segundo a Embaixada da França, entre os motivos que permitem a viagem ao país estão: cidadãos franceses, seus cônjuges e filhos; cidadãos da União Europeia com residência na França; brasileiros com autorização de residência ou visto de longa duração no país e funcionários em missões diplomáticas. Estudantes não constam mais nos motivos imperiosos.

Mesmo para quem se encaixa em uma das categorias, é preciso mostrar um teste negativo ao chegar à França. Além disso, é obrigatória a quarentena de 10 dias.

A Embaixada Francesa, o Itamaraty e o Campus France foram procurados

Procurados pelo Le Monde Diplomatique Brasil, a Embaixada francesa e o Campus France não concederam esclarecimentos até o fechamento desta reportagem.

Já o Itamaraty enviou uma nota alegando que o Ministério das Relações Exteriores e a Embaixada do Brasil estão fazendo o possível para alcançar uma solução satisfatória e que estão em coordenação com as autoridades francesas. No momento ainda não há data para retomada dos agendamentos de visto.

Leia a nota na íntegra:

O Itamaraty tem acompanhado a dificuldade de estudantes brasileiros em ingressar na França, para iniciar ou continuar seus cursos, em razão de restrições sanitárias decorrentes da pandemia de Covid-19 e da suspensão do processamento de vistos.

O Ministério das Relações Exteriores – por meio de gestões junto à Embaixada da França em Brasília e da Embaixada do Brasil em Paris junto às autoridades francesas – vem fazendo o possível para alcançar solução satisfatória que atenda ao pleito de estudantes inscritos em instituições de ensino francesas.

A Embaixada do Brasil em Paris está em contato com o movimento “Étudier est Impérieux” e seguirá em coordenação com as autoridades francesas competentes para que considerem a adoção de medidas alternativas que permitam a retomada da emissão de vistos a estudantes e acadêmicos brasileiros e sua entrada no território francês.

Atenciosamente,

Divisão de Assessoria de Imprensa

Ministério das Relações Exteriores

 

[Fonte: http://www.diplomatique.org.br]

París aprofitarà la presidència de torn del Consell Europeu per substituir l’anglès com a llengua de treball

El president francès, Emmanuel Macron, al Parlament Europeu.

França ocuparà, d’aquí a poc més de mig any, la presidència de torn de la Unió Europea i s’ha proposat aprofitar la situació per fer que el francès, antiga llengua franca de la diplomàcia, recuperi el terreny perdut davant l’anglès en les institucions europees.

Segons ha revelat el diari Politico, el govern francès preveu que les principals reunions del Consell Europeu durant el primer semestre del 2022 es facin en francès -una de les tres llengües de treball de la UE juntament amb l’anglès i l’alemany- amb interpretació a altres idiomes. També seran en aquesta llengua les reunions preparatòries, així com les actes de les trobades i si arriba una carta procedent de la Comissió Europea en anglès serà retornada amb una nota en què s’explicarà que hi ha d’haver la versió francesa.

França ja havia utilitzat anteriorment la presidència de torn per promoure el francès, però mai hi havia posat tant d’èmfasi.

El secretari d’Estat francès d’Afers Europeus, Clément Beaune, ja va avisar el gener passat que s’havia d’aprofitar la sortida del Regne Unit de la Unió Europea perquè a la UE es deixi de “xampurrejar l’anglès” i els representants dels Estats membres “s’acostumin a tornar a parlar” en les seves llengües i va anunciar que quan França tingués la presidència de torn de la UE prendria “iniciatives concretes” per garantir que les institucions europees “lluiten per la diversitat lingüística europea”.

El govern francès farà una inversió econòmica extraordinària per incrementar el nombre de classes de la llengua oficial de l’Estat per a funcionaris europeus a través de l’Alliance Française Bruxelles-Europe, la principal escola de francès de Brussel·les, segons va explicar un diplomàtic francès a Politico.

Les llengües oficials de la Unió Europea són les que proposen els estats membres i, tot i que, amb la sortida del Regne Unit, no n’hi ha cap que hagi proposat l’anglès (Irlanda i Malta van triar el gaèlic irlandès i el maltès respectivament), els idiomes no perden el seu estatus de forma automàtica. D’acord amb l’article 342 del Tractat de Funcionament de la Unió Europea, “el règim lingüístic de les institucions de la Unió serà fixat pel Consell mitjançant reglaments, per unanimitat”.  Això vol dir que una eventual decisió de llevar l’oficialitat de l’anglès s’hauria de prendre per unanimitat pels 27 membres de la UE.

L’anglès és, de llarg, la llengua més utilitzada en tots els organismes europeus.

 

[Foto: Creative Commons – font: http://www.diaridelallengua.cat]

Mein Kampf est un best-seller dès sa publication en Allemagne, en 1925, durant la République de Weimar. Un livre antisémite où Hitler annonçait sa diplomatie belliqueuse – guerre contre la France et l’Union soviétique, annexion de l’Autriche – et la politique qu’il mènera (1933-1945) : régime totalitaire, eugénisme, lois raciales, destruction des Juifs. Le 1er janvier 2016, Mein Kampf est entré dans le domaine public. De son enquête sur l’histoire de Mein Kampf (Mon combat) d’Adolf Hitler, Antoine Vitkine a tiré un essai passionnant Mein Kampf, histoire d’un livre (2009) et un documentaire remarquable Mein Kampf, c’était écrit (2008). Le 2 juin 2021, Fayard a publié une nouvelle traduction de ce livre sous le titre «  « Historiciser le mal, une édition critique de « Mein Kampf », assorti de notes et de textes critiques l’éclairant et vendu par commande.
Publié par Véronique Chemla

C’est une enquête passionnante, et inédite pour sa partie postérieure à 1945, que nous livre Antoine Vitkine, journaliste et réalisateur de documentaires, notamment de « Ronald Reagan, l’enfance d’un chef » (2009).

De son documentaire passionnant Mein Kampf, c’était écritAntoine Vitkine a tiré son essai Mein Kamf, histoire d’un livre dans lequel il retrace la naissance en 1924, le succès planétaire et à ce jour et le destin de ce pamphlet allemand antisémite appelant à la destruction des Juifs.

Un but mis en œuvre par le IIIe Reich du führer Hitler lors de la Shoah.

Un best-seller de la haine antisémite

Le documentariste retrace la trajectoire méconnue du livre écrit en 1924 par Hitler, « le chef d’un parti ultranationaliste et raciste, adepte de la violence, tribun populiste », et une équipe hétéroclite dans la cellule de la prison de Landsberg, petite ville de Bavière, après la tentative ratée de putsch de la Brasserie ou putsch de Munich (8 novembre 1923) contre la jeune démocratie allemande. Un livre publié par Eher-Verlag.

Exsudant l’obsession haineuse des Juifs, ce livre politique à l’idéologie radicale, « une conspiration en plein jour » (Alexandre Koyré), rend millionnaire Hitler et le consacre comme führer d’un parti nationaliste raciste.

Son succès – environ 290 000 exemplaires vendus dès avant 1933 année de l’avènement du nazisme en Allemagne – est lié aux difficultés politiques et économiques de l’Allemagne de Weimar, dans une population choquée par la défaite militaire en 1918. Hitler « formule un vrai projet politique dément… Il appelle à la destruction des Juifs » rendus responsables de tous les échecs de l’Allemagne et des siens.

Si des intellectuels manifestent une rare clairvoyance, des églises, partis politiques et syndicats privilégient des lectures ciblées, sans vue d’ensemble, s’en désintéressent, le sous-estiment ou se perdent en spéculations : Hitler fera-t-il ce qu’il a écrit ?

De 1925 à 1945, Mein Kampf est diffusé à 12,45 millions d’exemplaires en Allemagne, soit un foyer sur deux – remis aux jeunes mariés par les mairies, son achat conseillé aux bibliothèques publiques et aux fonctionnaires, cité dans les manuels scolaires, distribué par les usines Krupp aux bons ouvriers – et à des centaines de milliers dans une vingtaine de pays, dont ceux du monde musulman. Et traduit en 16 langues.

« Le film explique bien qu’il a été plus lu qu’on ne le pensait jusqu’à maintenant. Il permet de distinguer entre lire et comprendre d’une part, et entre comprendre et être capable de prévoir ce qu’il allait se passer d’autre part », déclare Antoine Vitkine en avril 2008. Et de montrer un film de propagande, des annonces publicitaires promouvant ce livre édité aussi en… braille pour une diffusion la plus large possible.

Les passages sur la politique étrangère sont censurés par l’éditeur munichois négociant les traductions, dont celles en français (1934) et en arabe (1934).

Dès 1934, Fernand Sorlot, un éditeur farouchement anti-allemand et proche de l’extrême droite maurrassienne, publie une première traduction sans en avoir les droits », par les Nouvelles éditions latines. Son but : « alerter l’opinion française sur les visées revanchardes du nouveau chancelier allemand (son antisémitisme virulent ne suscitant, lui, aucun émoi particulier). Aussitôt, Hitler attaque l’éditeur pour violation du droit d’auteur et gagne son procès. Derrière cette bataille juridique se cache une réalité politique et militaire : l’Allemagne n’est pas encore prête à faire la guerre et il ne faut pas dresser trop tôt les Français contre elle.

L’entreprise de séduction se poursuivra avec la publication, à la fin des années 1930, d’un « faux » Mein Kampf prônant la paix et totalement expurgé des passages antifrançais. Lorsque les véritables intentions d’Hitler se révéleront, en 1939, il sera trop tard ».

Après les accords de Munich (30 septembre 1938), à l’initiative des milieux nazis français, Fayard édite une version sans les passages hostile aux Français dans une version intitulée Ma doctrine. La LICA (Ligue internationale contre l’antisémitisme) diffuse 5 000 exemplaires de Mon Combat, donc dans sa version intégrale (700 pages), notamment auprès des parlementaires français. Un livre inscrit sur la première liste Otto des ouvrages interdits à la vente.

Parmi les lecteurs de la version intégrale en anglais commercialisée en 1939 : Roosevelt, Staline, Churchill, Charles de Gaulle, Eugenio Pacelli, futur pape Pie XII, et David Ben Gourion.

Mein Kampf est évoqué dans la propagande des Alliés en faveur de l’effort de guerre, et présenté comme preuve à charge contre les Nazis par le tribunal de Nuremberg (1945-1946).

Le livre d’Antoine Vitkine est parcouru par deux questions : Mein Kampf aurait-il pu – dû – prévenir le monde de la menace qu’Hitler faisait courir à l’humanité ? Les idées du livre sont-elles encore vivantes ?

Mein Kampf, histoire d’un livre montre le rôle de cet ouvrage dans l’accès au pouvoir d’Hitler, pourquoi tout son programme annoncé n’a pas constitué l’avertissement empêchant toute l’horreur à venir, pourquoi Hitler a tenté de dissimuler son livre et fait publier un faux en France.

Antoine Vitkine en tire sept conclusions : ne pas « sous-estimer les projets politiques fanatiques et violents » ; ne pas voir la réalité contemporaine au travers du prisme des années 1930 ; l’inaction des autorités politiques ne tient pas à la méconnaissance du livre, mais au manque de volonté ; le nazisme a utilisé les failles et faiblesses de la démocratie ; ce livre est le « trait d’union entre Auschwitz et l’antisémitisme européen ». Mein Kampf nie la démocratie, les libertés et principes fondamentaux, et mieux vaut le décoder que l’interdire car il « contient en lui son antidote ».

Diffusion internationale

L’enquête d’Antoine Vitkine mène du Paris d’avant-guerre aux librairies turques modernes, via les milieux néo-nazis.

Mein Kampf se vend dans le monde, notamment en France (jugement en 1979 imposant d’inclure un texte avertissant des crimes commis au nom du livre) et au Japon sous la forme d’un manga Waga Toso par East Press (2009), avec des résonances différentes (Inde), et est consultable sur Internet. En mars 2012, il a été publié pour la première fois en albanais par la maison d’édition Belina H, en « avertissement pour les générations futures, pour que de telles folies ne se répètent plus ». à noter : ce pamphlet aurait été distribué en Corée du Nord à l’initiative du dictateur Kim Jong-un.

Dédicacé par Hitler à Georg Maurer, un exemplaire d’une des premières éditions (1925) de Mein Kampf a été vendu, le 13 août 2009, à Ludlow, dans l’ouest de l’Angleterre, pour 21 000 livres (24 000 euros).

Mein Kampf a été en vente en 2013 à la Maison de la presse de Berck-sur-mer (Pas-de-Calais). Celle-ci a cessé de le vendre le 27 juin 2013 en raison de la campagne menée notamment par la Ligue des droits de l’homme.

En août 2013, Facebook a listé Mein Kampf à un internaute du Territoire de Belfort parmi les livres suggérés lors d’une recherche sur Philippe Kerr. Facebook a décidé de retirer ce livre de ses recommandations.

Selon Vocativ, ce livre remporterait un succès dans sa version e-book, sur Amazon et sur iTunes (12e et 15e rang). Selon une étude publiée en janvier 2014, les deux facteurs explicatifs de ce succès sont « la crise économique et le goût de l’interdit« .

Le 27 février 2014, deux exemplaires de Mein Kampf, signés par l’auteur, dédicacés en 1925 et 1926 à Josef Bauer, qui avait participé à la tentative de putsch à Munich (1923) et estimés 25 000 dollars, ont été vendus  pour environ 65 000 dollars par la maison d’enchères Nate D. Sanders Auctions à Los Angeles (États-Unis).

Après l’indignation du CRIF (Conseil représentatif des institutions juives de France) et du BNVCA à la mi-avril 2014, et à l’initiative d’Aurélie Filippetti, ministre de la Culture, et du Conseil des ventes volontaires (CVV), « établissement d’utilité publique créé en 2000, autorité de régulation du secteur des ventes publiques veillant au respect de la réglementation et doté d’un pouvoir disciplinaire sur les opérateurs  », la vente prévue le 26 avril 2014 à Paris d’une quarantaine d’objets nazis, dont certains revêtus de la croix gammée, ayant appartenu à Hitler et Goering avait été annulée.

La maison d’enchères Pierre Bergé & associés avait prévu de mettre en vente, le 16 mai 2014, à la salle Drouot, un exemplaire de Mein Kampf  daté de 1925, illustré par un portrait d’Hitler, appartenant à la collection de Philippe Zoummeroff, industriel retraité, et estimé entre 3 000 euros et 4 000 euros.

Le 6 mai 2014, le BNVCA (Bureau national de vigilance contre l’antisémitisme) avait exhorté cette maison d’enchères à retirer cet exemplaire présenté dans le catalogue « comme s’il s’agissait d’un objet d’art, écrit par un poète ou un membre de l’Académie française », alors qu’« Hitler est avant tout un criminel contre l’humanité, un assassin ».

Le 7 mai 2014, ce collectionneur et la maison d’enchères Pierre Bergé & associés ont renoncé  à vendre cet exemplaire.

Le CVV a considéré que la vente aux enchères « ne serait pas le cadre approprié » de cet ouvrage « sensible ». « Ce n’est pas la même chose de vendre aux enchères publiques ou de gré à gré à un musée historique. Dans le premier cas, on ne sait pas si l’on vend à des historiens, des scientifiques ou des dingues », a déclaré Catherine Chadelat, présidente du CVV au Figaro.

Âgé de 84 ans, « converti au catholicisme en 1940, Philippe Zoummeroff est né juif… d’un père tchétchène pêcheur de perles et d’une mère « fantastique ». Mécène, il est membre de l’Association française de criminologie et administrateur de la Bibliothèque nationale de France (BNF). Le 12 mai 2014, il a déclaré au Figaro : « On a tort d’interdire la vente aux enchères de Mein Kampf. Pierre Bergé a affirmé qu’il ne comprenait pas que ce livre mythique ait été retiré, étant donné que c’est une preuve de ce qu’était déjà Hitler en 1925 et, par conséquent, de tout ce qui pouvait advenir au peuple juif. Le maréchal Lyautey lui-même avait déclaré : “ Il faudrait que tous les Français lisent Mein Kampf, pour montrer l’horreur ! ” C’est un plaidoyer monstrueux que personne ne devrait ignorer. Cela appartient à l’histoire. Mais on trouve Mein Kampf partout! Il y en a dix éditions à la Fnac. Celui de ma collection est en allemand. On me dit que je cultive l’atroce. Mais je le fais pour le combattre! Vous ne pouvez pas combattre ce que vous ne connaissez pas ».

Vice-présidente de Sotheby’s, Anne Heilbronn s’est indignée de la polémique qui entache la vente aux enchères du collectionneur Philippe Zoummeroff,  » humaniste… dont l’honnêteté morale ne peut absolument pas être remise en cause. C’est dans cette démarche du souvenir et du témoignage qu’il a collectionné les pires traces de l’histoire, afin d’en comprendre ou d’en prévenir les répétitions. C’est dans cette optique que Mein Kampf figure dans sa collection comme le texte fondateur du plus grand crime contre l’humanité ».

Droits d’auteur

Diffusé ce 27 juin 2014 par Channel 5The Hunt for Hitler’s Missing Millions, documentaire britannique de Virginia Quinn, évalue la fortune d’Hitler à plus de cinq milliards de dollars (environ 3,7 milliards d’euros). Un trésor secret amassé grâce aux revenus issus des droits d’auteur sur Mein Kampf – Hitler percevait des royalties sur chaque exemplaire du livre remis gratuitement aux couples venant de se marier – et sur son image imprimée par exemple sur les timbres allemands, ses apparitions et discours rémunérés et son refus bien avant son accession au pouvoir en janvier 1933 de payer les impôts. La documentariste a interviewé Herman Rothman, Juif allemand ayant servi lors de la Seconde Guerre mondiale dans les services de renseignements britannique. Après le suicide d’Hitler dans son bunker berlinois le 29 avril 1945, l’unité de contre-espionnage d’Herman Rothman a repéré un homme en vêtements civils qu’elle a suspecté être un Nazi en fuite tant il marchait rapidement. Un des collègues de Rothman, qui était tailleur dans la vie civile, a détecté une coupe inhabituelle dans la veste de cet individu et qui s’est avérée contenir un document de sept pages constituant le testament et les dernières volontés d’Hitler. Rothman put traduire immédiatement ce document composé de deux sections : la première était une diatribe contre les Juifs les rendant responsables du déclenchement du conflit, la seconde tentait vainement de dissimuler l’étendue de la richesse d’Hitler, investisseur cupide, avisé et bien conseillé.

Le gouvernement de Bavière détient les droits d’auteur de Mein Kampf et avait interdit de nouvelles publications. Les droits d’auteur tombant dans le domaine public en 2015Mein Kampf pourra alors être librement réédité.

En 2009, une édition critique était prévue en Allemagne, avec l’accord du Conseil central des Juifs allemands (CCJA) et du Land de Bavière. Une édition qui a suscité une polémique.

« L’annonce d’une édition critique de l’unique livre publié par Hitler, à condition qu’elle soit établie par les meilleurs spécialistes internationaux de l’hitlérisme, doit être reçue comme une bonne nouvelle. Sur un épisode d’une telle importance dans l’histoire du XXe siècle, sur cette catastrophe sans précédent, on ne saurait plus longtemps considérer que l’ignorance est un argument, ni que le savoir approximatif est suffisant », a écrit l’historien Pierre-André Taguieff, en septembre 2009.

Le 25 janvier 2012, un tribunal de Munich a interdit la publication d’extraits du livre, assortis de commentaires et d’analyses scientifiques, par revue Zeitungszeugen [Journaux témoins] éditée par l’éditeur britannique Peter McGee. Une interdiction confirmée en appel en mars 2012 au motif que le « projet servirait les écrits du dictateur ».

« La presse s’est récemment faite l’écho de la possibilité que Mein Kampf se retrouve en libre-service dans les librairies romandes… Mein Kampf serait ainsi traité comme une banale production littéraire. Chacun s’accordera sur le fait que tel n’est pas le cas… Certains libraires opteraient aujourd’hui pour le mercantilisme, au détriment du sens de la responsabilité et de l’éthique. Interrogé par Le Matin, le directeur d’une enseigne de librairies suisses déclare : « si le débit est important, j’incite à le vendre. Le livre est là en tant qu’objet commercial », estimant parallèlement que le lecteur est adulte. Contrairement à cette analyse quelque peu simpliste, il est bon de rappeler que tous les lecteurs ne sont pas adultes. Ainsi, confronter de jeunes enfants ou adolescents à un tel ouvrage sans accompagnement est parfaitement irresponsable », écrit le 17 avril 2012 la CICAD (Coordination intercommunautaire contre l’antisémitisme et la diffamation) inquiète de l’absence de « restriction » et « d’encadrement ».

Et de proposer « trois mesures d’accompagnement aux libraires qui désirent diffuser cet ouvrage :

–    ajouter une signalétique indiquant que le contenu de l’ouvrage incite à la haine, au crime et à la discrimination raciale ;

–   indiquer une limite d’âge sur chaque exemplaire et contrôler l’âge des jeunes acquéreurs. Cette limite serait déterminée par la CDIP (Conférence des directeurs cantonaux de l’instruction publique), organe qui coordonne au plan national les actions des cantons dans les domaines de l’éducation et de la culture ;

–  remettre systématiquement à chaque acquéreur un exemplaire de la brochure « Auschwitz », éditée par la CICAD en 2004 et dont la rédactrice, Sabine ZEITOUN, historienne spécialisée sur la Seconde Guerre mondiale… La CICAD mettra gracieusement à disposition des libraires les exemplaires nécessaires ».

La CICAD conclut : « Ces recommandations [visent à] contribuer à la prévention du racisme et d’éviter de favoriser la diffusion de la haine. Le livre n’est pas une simple marchandise ni le libraire un simple marchand ! »

Le 24 avril 2012, l’État de Bavière a annoncé que Mein Kampf sera prochainement réédité en une version commentée.

Les 15 et 18 décembre, 5 janvier, 3 et 12 mai 2016, Arte diffusa « Mein Kampf », manifeste de la haine (« Mein Kampf ». Das Gefährliche Buch), documentaire biaisé de Manfred Oldenburg. Un documentaire qui débute par les migrants, l’hostilité qu’ils suscitent, puis cite Hitler sur la haine des étrangers. Aberrant.

« Le 1er janvier 2016, près de soixante et onze ans après la mort d’Adolf Hitler, Mein Kampf tombera dans le domaine public. Faut-il pour autant republier ce « texte fondateur » du nazisme ? Rédigé en prison à la suite du putsch manqué de 1923, le « texte fondateur » du nazisme, à la fois autobiographie, manifeste et programme politique, expose sur plus de 700 pages l’esprit de revanche, la haine obsessionnelle des juifs et la volonté d’expansion de son auteur ».

« Depuis 1946, le ministère des Finances de Bavière, qui en détenait les droits d’auteur, avait empêché la publication du pamphlet. Dans une Europe où s’exacerbent les crispations identitaires et la xénophobie, le dilemme est réel : Mein Kampf demeure-t-il dangereux ? Faut-il interdire sa publication au motif d’incitation à la haine raciale, comme le voudraient certains représentants de la communauté juive, ou en diffuser une édition commentée, qui en déconstruirait l’idéologie mortifère ? À l’heure d’Internet, le texte est facilement accessible, et une interdiction pourrait avoir l’effet inverse de celui escompté. Depuis 2012, une équipe d’historiens allemands planche sur cette réédition hautement sensible. Ce documentaire explore l’histoire de la diffusion de l’ouvrage, en Allemagne comme en France, des questions que soulève ce pamphlet tristement célèbre, objet de controverses et de fantasmes, et se penche sur son contenu encore mal connu, pour dissiper certains des mythes et des tabous qui l’entourent ».

L’École de droit de Sciences Po a organisé la conférence-débat « Mein Kampf, le droit d’auteur en moins : un dilemme de liberté d’expression« , le 18 février 2014, de 19 h 15 à 20 h 30 à l’amphithéâtre A. Caquot, en s’interrogeant : « Quelle(s) attitude(s) adopter face à des ouvrages antidémocratiques, racistes, incitant à la violence ? Quel droit d’auteur pour la haine ? Quelle liberté d’expression pour l’appel au crime ? » Il est curieux que soient absents du texte de présentation les termes « antisémitisme » et « génocide ».

En juillet 2014, The New York Times a publié des articles relatifs à cette republication.

Le 1er janvier 2016, Mein Kampf est entré dans le domaine public, et a été réédité en Allemagne. Le 30 janvier 1980, la Cour d’appel de Paris avait imposé que l’éditeur le publiant y intègre un avertissement sur les horreurs commises en application du livre. Le 7 mai 2015, Libération a publié une tribune sur la nécessité d’un tel avertissement. Le Conseil central des Juifs allemands a donné son accord pour cette republication accompagnée de notes.

Les éditions Fayard envisagent de publier une édition commentée. Le Conseil central des Juifs allemands a donné son accord.

Un succès dans des pays musulmans

Dans son essai, Antoine Vitkine évoque l’accueil de Mein Kampf dans le monde musulman dans les années 1930 et 1940, mais peu l’attrait pour l’antisémitisme de Mein Kampf et sa diffusion après guerre par les Nazis abrités par les pays arabes ou/et musulmans.

Mein Kampf est un « bréviaire grand public » en Turquie. Ce bréviaire nazi rallie aussi les islamistes qui prisent son antisémitisme.

« Il faut comprendre ce qui se joue derrière le succès de Mein Kampf dans le monde arabe. Dans le monde arabe, c’est ancien, puisque c’est le Grand Mufti Husseini qui dans les années 1930 publie la première traduction d’extraits de Mein Kampf », a déclaré Antoine Vitkine en avril 2008.

Et d’expliquer : « Il y a deux raisons principales qui expliquent la présence de Mein Kampf dans le monde arabe. D’abord c’est un contre-symbole adressé à l’Occident, c’est le symbole de ce que l’Occident rejette et c’est donc un moyen de rejeter l’Occident. La deuxième raison c’est que c’est le symbole de l’extermination des Juifs par les nazis, et que de la part d’opinions publiques foncièrement hostiles à Israël, c’est une manière, sans doute provocatrice, de se situer par rapport à Israël. Mais je dois dire que j’ai été très surpris quand même.

Je ne le raconte pas dans le film, mais je suis allé en Turquie cet été, et je me suis rendu compte que ceux qui achetaient Mein Kampf ne le faisaient pas uniquement par provocation. Dans de nombreux cas le livre était vraiment lu, peut-être pas intégralement, mais il était compris, son message était entendu. Une autre raison qui fait que Mein Kampf a du succès en Turquie, c’est que c’est un symbole ultra-nationaliste : « tout pour sa patrie, sa race ». Le message ultra-nationaliste très agressif qui fait qu’on se définit contre le reste du monde, cela peut séduire. Le monde musulman est aujourd’hui traversé par cette tentation de repli identitaire, et évidemment dans ce contexte là, Mein Kampf et l’idéologie national-socialiste constituent un modèle. Voilà, cela ne veut pas dire forcément qu’on adhère à tout et qu’on veut exterminer les Juifs, mais le modèle ultra-nationaliste existe toujours. En Russie, la logique est la même. L’idéologie contenue dans Mein Kampf a une part intemporelle, et c’est pour ça que s’intéresser à Mein Kampf aujourd’hui, c’est s’intéresser au monde actuel ».

En 2011, un megastore Virgin au Qatar l’a bien placé en tête de gondole comme livre recommandé par cette enseigne.

La même année, ce livre était aussi en vente au Bahreïn.

Le 30 août 2013, un exemplaire du livre traduit en arabe était posé dans la vitrine de la librairie en face de la Grande Poste d’Alger, au centre de la ville.

En novembre 2013, le Salon des livres à Sharjah (Émirats arabes unis), organisé par le Département de la Culture et de l’Information du gouvernement émirati, a proposé, du 6 au 16 novembre 2013, à la vente Mein Kampf, entre autres livres antisémites. Ce livre était classé dans la rubrique « Connaissance générale ».

Le 24e Salon international du livre d’Abu Dhabi (30 avril-5 mai 2014), dont le « partenaire culturel » est le département d’Etat américain, a présenté notamment Mein Kampf.

Écrivain égypto-allemand, Hamed Abdel-Samad a déclaré le 21 mars 2016 : « Quand j’étudiais au Caire, deux des livres les plus populaires que je lisais dans les bibliothèques et dans les rues étaient Mein Kampf de Hitler, qui était interdit en Allemagne à cause de son racisme, et Les Protocoles des Sages de Sion, qui est un faux. Sans même vérifier, nous l’acceptons comme un fait historique. C’est l’un des premiers livres à avoir été traduit en arabe à l’époque moderne. Il est honteux qu’avant de traduire Kant, Spinoza, Descartes, Rousseau, John Locke, ou David Hume, les maîtres des Lumières, nous avons traduit le faux intitulé Les Protocoles des Sages de Sion, afin de l’utiliser comme carburant à notre haine des Juifs. Savez-vous quand Les Protocoles ont été traduits en arabe ? En 1929 – avant que l’État d’Israël a été créé et avant que quiconque ait pensé à cela… Cette haine [des Juifs] nous empoisonne ».

Le 19 juin 2018, à 20 h 15, l’Institut d’études du judaïsme à Bruxelles (Belgique) proposa la conférence de clôture de l’année académique « Mein Kampf, une nouvelle édition critique« , conférence de Florent Brayard, directeur de recherche au CNRS. « Responsable du projet français d’édition de Mein Kampf, Florent Brayard abordera l’épineuse question de savoir pour quelles raisons il conviendrait de rééditer ce texte ».

Tatouage du chauffeur de Flixbus
Le 12 juillet 2019, un internaute a twitté la photographie prise par un de ses amis, passager d’un bus de la société Flixbus. Ce cliché représentait l’avant-bras du chauffeur du véhicule. Y était tatoué en caractères gothiques « Mein Kampf ». Ce twitt a suscité l’indignation.

Les internautes ont interrogé la société de bus : « Comment se fait-il qu’un de vos chauffeurs FlixBus puisse porter un tatouage pareil ? Est-ce compatible avec les valeurs de votre entreprise? »

Dans un premier temps, l’opérateur de transport a twitté le 13 juillet 2019 : « Veuillez noter que FlixBus est fier d’être une multinationale dotée d’une équipe multinationale et que des chauffeurs de tous les secteurs culturels travaillent pour nous. Nous n’acceptons donc aucune discrimination d’origine ou de religion envers nos clients ou nos employés », expliquait vendredi la compagnie dans un tweet ».

Contacté par Le Figaro, Flixbus a annoncé que le chauffeur en question avait été suspendu le 13 juillet 2019 : « FlixBus fait appel à des sous-traitants locaux pour l’ensemble de ses voyages et il s’avère que le chauffeur – qui porte en effet ce tatouage – était bien au volant d’un de nos autocars vendredi pour un trajet Toulouse-Milan. En ce sens, nous avons contacté notre partenaire et nous avons pris des mesures pour que cet autocariste soit suspendu et qu’il ne puisse plus rouler avec nous ». Le chauffeur « a été suspendu à son arrivée à Bergame. « L’Agence France Presse (AFP) précise que le chauffeur est d’origine italienne et qu’il est employé par une entreprise italienne ».

« L’entreprise allemande confirme au Figaro une « réponse maladroite ». « Nous avons mal communiqué et nous nous en excusons, nous voulions simplement rappeler que Flixbus était contre toutes formes de racisme ».

« Mein Kampf, une farce »
« Mein Kampf, une farce » est une pièce de théâtre écrite en 1987 à Vienne par le dramaturge, scénariste et metteur en scène George Tabori (1914-2007).

« Un théâtre de Constance (Allemagne) produisant Mein Kampf, une farce noire et grinçante du Hongrois George Tabori en référence au pamphlet d’Adolf Hitler, a promis une entrée gratuite à qui porterait une croix gammée. À ceux qui achèteraient leur billet, « nous (…) proposons de porter une étoile de David dans l’enceinte du théâtre en signe de solidarité avec les victimes de la barbarie nationale-socialiste (nazie) », écrivent les responsables du théâtre sur leur site internet. lls affirment vouloir montrer ainsi à quel point l’homme est facile à corrompre. Mais la Société germano-israélienne dans la région du lac de Constance et la Société pour la coopération judéo-chrétienne ont appelé au boycott. Plusieurs plaintes ont été déposées en Allemagne, a indiqué un porte-parole du parquet, le 17 avril 2018. La justice examine ces plaintes, a ajouté le porte-parole. La justice doit toutefois examiner dans quelle mesure cela peut relever de la liberté de création artistique. Le port de la croix gammée, symbole du nazisme, est prohibé dans l’espace public en Allemagne. »

« Né en Hongrie en 1914 dans une famille d’intellectuels juifs, György Tábori est envoyé par son père en apprentissage à Berlin en 1932 et 1933. Il émigre à Londres en 1935 pour rejoindre son frère aîné. Il adopte alors la nationalité britannique, devient journaliste à la BBC et traducteur ; d’abord correspondant de guerre en Bulgarie et en Turquie, il s’engage dans l’armée britannique en 1941 et est affecté au Proche-Orient, où il écrit son premier roman. En 1943, il rentre à Londres et travaille de nouveau à la BBC. Ses parents sont déportés, seule sa mère survit ».

« En 1945, il est invité à Hollywood, son roman ayant attiré l’attention des studios, et s’installe aux États-Unis. Il signe des scénarios de films, notamment pour Alfred Hitchcock (La Loi du silence), Anton Litvak (Le Voyage), Joseph Losey (Cérémonie secrète, seul script qu’il revendique). En dehors de son activité de scénariste qui ne le satisfait pas, point de vue littéraire, il publie des romans. Il fréquente les plus grandes stars hollywoodiennes (Charlie Chaplin, Greta Garbo…) et les intellectuels allemands en exil. Assistant de Charles Laughton en 1947, il fait la rencontre décisive de Bertolt Brecht qu’il traduit pour la scène américaine. « 

« Ensuite, il s’installe à New York avec sa deuxième épouse, l’actrice Viveca Lindfors. Pendant plus de dix ans, il l’accompagne à ses cours de l’ « Actors Studio » et observe la méthode de travail de Lee Strasberg. De 1952 à 1966, ses premières pièces sont montées aux États-Unis et à Londres : « Flight to Egypt » (mise en scène Elia Kazan), « The Emperor’s Clothes » (Harold Cluman) « Brouhaha » (Peter Hall). Il passe à la mise en scène par hasard pour remplacer un metteur en scène malade, et monte Mademoiselle Julie de Strindberg. Puis, avec Gene Frankel, il monte « Brecht on Brecht », « The Nigger Lovers », et avec Martin Fried, « The Cannibals » (1968), Pinkville (1970), deux pièces qu’il est invité à présenter aussi à Berlin en 1969 et 1971. Inscrit sur la liste noire du sénateur McCarthy, il continue ses activités de traducteur, traduisant notamment « Andorra », de Max Frisch. Il quitte définitivement les États-Unis pour l’Allemagne en 1971, où il travaille pour la télévision et la radio, tout en poursuivant ses activités d’auteur et de metteur en scène de théâtre (Clowns, Tübingen, 1972). En 1975, il fonde à Brême un laboratoire de théâtre alternatif, le « Bremer Theaterlabor », avec lequel il crée « Sigmunds Freude » (Les Joies de Sigmund, 1975), « Talkshow » (1976), « Hungerkünstler » (Artistes de la faim, 1977) d’après Kafka, un spectacle dans lequel les acteurs se livrent à un jeûne de quarante-deux jours et qui entraîne la fermeture du lieu par les autorités. Il continue ailleurs à mettre en scène ses propres pièces : « Mutters Courage » (Le Courage de ma mère, Munich, 1979, adapté au cinéma en 1995), « Der Voyeur » (Le Voyeur, Berlin, 1982), « Jubiläum » (Jubilé, Bochum, 1983), « Peepshow » (Bochum, 1984), ainsi que des oeuvres d’Euripide, Brecht, Beckett, Gertrude Stein, Harald Mueller, Herbert Achternusch et Shakespeare, en Allemagne puis en Autriche. Il s’installe à Vienne en 1986 et dirige jusqu’en 1990 le « Theater Der Kreis ». Il crée « Mein Kampf » (Farce) (1987, adapté au cinéma en 2009), « Masada » (Graz, 1988), « Weisman und Rotgesicht » (Ein jüdischer Western), « Weisman et Copperface » (Un western yiddish, 1990). Claus Peymann l’appelle alors à mettre en scène régulièrement au « Burgtheater » de Vienne : « Die Goldberg-Variationen » (Les Variations Goldberg, Vienne, 1991), « Nathans Tod » (La Mort de Nathan, 1991), « Babylon Blues » (Vienne, 1991), « Requiem für einen Spion » (Requiem pour un espion, Vienne, 1993), « Die Ballade vom Wiener Schnitzel » (La Ballade de l’escalope viennoise, Vienne, 1996). « 

« En 2000, il le suit à Berlin pour intégrer la nouvelle équipe du « Berliner ». Ensemble qui présente, à l’occasion de sa réouverture, « Die Brecht Akte » (Les Dossiers Brecht), de et par Tabori (inspiré de Brecht on Brecht). Il continue à mettre en scène d’autres auteurs (En attendant Godot, 2006). Sa dernière pièce, « Gesegnete Mahlzeit » (Bon appétit), y est créée en 2007, quelques semaines avant sa mort. En France, ont été montées « Brouhaha » par Jacques Fabbri, au Théâtre de la Renaissance (1961), « L’Ami des nègres » par Antoine Bourseiller, au Théâtre du Poche-Montparnasse (1965), « Mein Kampf » par Jorge Lavelli, au Théâtre national de la Colline (1993), puis par Agathe Alexis, au Festival d’Avignon (2002), « Weisman et Copperface » par Jacques Connort, au Studio de la Comédie-Française (1995), « Les Variations Goldberg » par Daniel Benoin, au Théâtre national de Chaillot (1998) et « Le Courage de ma mère » par Claude Yersin, au Nouveau Théâtre d’Angers (2000). En Belgique, ont été montées « Mein Kampf » par Henri Ronse (1993) et par David Strosberg (au Théâtre Varia, 2009), « Le Courage de ma mère » (1995) et « Weisman et Copperface » (1996) par Philippe van Kessel au Théâtre National de la Communauté française de Belgique. En Suisse, Frédéric Polier a monté « Mein Kampf » (2007). George Tabori a obtenu de nombreux prix, dont, en 1992, le prix Georg Büchner de l’Académie allemande. À côté de ses activités théâtrales, il a continué à écrire des récits, des nouvelles, des romans, et a travaillé régulièrement pour les radios et les télévisions allemandes jusqu’à la fin de sa vie. Mélange de comique féroce et de dénonciation de tous les faux-semblants de la bonne conscience, son oeuvre théâtrale explore la question de l’autre. »

« George Tabori, comme beaucoup d’auteurs, glisse des souvenirs, des anecdotes personnelles dans ses récits. Tabori incère également pas mal de références, d’allégories à d’autres auteurs et à leurs oeuvres dans ses textes. Le but premier est d’aider le comédien dans sa composition de personnage. Prenons un exemple concret, le personnage de « Gretchen », jeune fille orpheline issue de la haute bourgeoisie qui, pour survivre, se prostitue. C’est en réalité une référence au personnage de « Else » du roman « Mademoiselle Else » d’Arthur Schnitzle. La comédienne interprétant « Gretchen » a d’ailleurs lu ce roman en préambule à sa composition de personnage. Vient ensuite un autre élément auquel Tabori aime souvent faire appel, il s’agit de l’histoire avec un grand H. Dans toutes ses pièces, il glisse régulièrement des références historiques afin de guider le spectateur dans le temps ou alors de le perdre volontairement. Dans notre cas, il s’agit de le guider à travers cette période trouble et chargées de crises que sont les années 1920. Dans une autre de ses pièces, sur laquelle nous travaillons actuellement, les repères historiques se succèdent anachroniquement dans le but de perdre le spectateur dans un dédale d’idées et d’illustrer ainsi la folie des personnages. Enfin, Tabori aime faire appel aux stéréotypes que la propagande nazie a largement diffusés à l’encontre des juifs. Ces derniers sont exacerbés, poussés à l’extrême, ils en deviennent totalement risibles et sont détruits par les rires du public. Ces ersatz venus du passés perdent leur sens péjoratif et ne deviennent plus qu’une raison de rire dans cette farce générale. L’analyse du texte est un élément très important quand on s’attaque à une pièce de Tabori. Cette dernière permet de mieux comprendre les idées de l’auteur, les messages à transmettre au public et les intentions vraies des personnages. Ces textes, bien qu’empreints d’humour, sont de véritables témoignages du passé et de ce que peut être la nature humaine dans ce qu’elle est de meilleure comme de pire. »

« Il traite l’histoire avec une dose d’humour féroce. Pour lui, rire ne veut pas dire oublier, rire pour l’auteur c’est exorciser l’horreur et renouer avec le monde. Le rire chez Tabori est une réponse à la question « comment parler d’événement si terrible ? » Pour cela, il fait de l’histoire une fable, une fable cruelle où des hommes préfèrent désespérément la vie (même si cela implique le pire) à la mort. Dans cette fable cruelle, via des chemins plus drôles et plus fallacieux les uns que les autres, il veut démontrer que l’amour est le chemin à suivre, si dur soit-il à arpenter. Nous avons toujours besoin de rire, si tragique soit notre destinée. Cette conception de l’humour qui tire son fondement dans l’humour juif et la culture yddish ou le rire, l’autodérision et la farce, occupe une place très importante. Tout ce qui est proposé peut être illustré par une seule phrase de la pièce que voici, en guise de conclusion : « Puisque ça finit mal qu’au moins ça soit drôle » Schlomo Herzl Acte V 6 ».

Le Festival off d’Avignon 2019 (5-28 juillet 2019) proposa « Mein Kampf, une farce« , écrite en 1987 à Vienne par le dramaturge George Tabori (1914-2007), dans une mise en scène de Kim Langlois et Dominique Jacques. Création Festival 2018. « Mein Kampf, une farce » est « un spectacle drôle et déroutant. Utopique et cruellement réaliste, cette fable dépeint le jeune Hitler comme un clown, un enfant gâté qui est encore dans les jupes de sa mère. Mais c’est surtout l’histoire d’un juif qui aurait rêvé changer le destin de l’humanité, c’est l’histoire d’un juif qui voulait croire que l’amour pouvait tout sauver…Il ne s’agît donc pas de faire l’apologie de l’idéologie nazie mais de la détruire avec amour et humour. »

« Cette pièce relate l’expérience vécue par le jeune Adolf Hitler dans un asile de nuit pour sans-abri. Moustachu tel un tartare et colérique tel un enfant gâté, il débarque à Vienne avec son carton à dessin sous le bras. Tout ce qui l’obsède est d’entrer à l’Académie des Beaux-Arts. Mais en attendant, il faut bien se loger… Et le voilà descendu dans un asile pour clochards dans lequel il va devoir cohabiter avec deux Juifs. C’est dans ce bouge que réside Schlomo Hertzl, colporteur de bibles et de kamasutras. Le brave Schlomo va prendre Hitler sous son aile protectrice, va se mêler de son éducation et finira même par l’aimer, oui ! Jusqu’à l’arracher des griffes de la mort ! Aimer son ennemi ? Comme soi-même ? Vous plaisantez !? »

« Cette brillante pièce met en exergue l’amour plutôt que la haine dans laquelle il est si facile de tomber et démontre qu’il n’est pas plus difficile « de s’aimer les uns les autres comme je vous aime ».

« Il ne s’agît donc pas de faire l’apologie de l’idéologie nazie mais de la détruire avec amour et humour. Ici, le jeune Hitler est dépeint comme un clown, un enfant qui est encore dans les jupes de sa mère et à qui l’on doit encore torcher le cul. De cette façon, nous discréditons toute forme d’extrémisme. Un humour parfois grinçant, certes, mais un scénario rempli de poésie. »

« Cette pièce pourrait éveiller (ou réveiller) les consciences et mettre en garde tout en apportant au public un moment de franche rigolade. » (Citations du dossier de presse)

Réédité par Fayard

Le 2 juin 2021, Fayard a publié une nouvelle traduction, par Olivier Mannoni, de ce livre sous le titre  » « Historiciser le mal, une édition critique de « Mein Kampf », assorti de notes et de textes critiques l’éclairant et vendu par commande. Un ouvrage de 847 pages.

Du 17 au 27 juillet 2019 à 22 h 45. Relâche le 28 juillet 2019
Au Verbe fou
« Mein Kampf, une farce », de George Tabori

95, rue des infirmières. 84000 Avignon
Tél. : 00 33 (0)490 85 29 90
1 h 15
Metteuse en scène : Kim Langlois
Metteur en scène : Dominique Jacques

Distribution: Kim Langlois, Dominique Jacques, Guillaume Martin et Benoît Servotte.

Interprètes : Kim Langlois, Guillaume Martin, Dominique Jacques, Benoît Servotte

Régisseur : Dominique Leruth

Antoine Vitkine, Mein Kampf, histoire d’un livre. Ed. Flammarion Lettres, coll. EnQête, 2009. 350 pages. 21 euros. ISBN : 978-2081210516

Mein Kampf, c’était écrit d’Antoine Vitkine

France, 2008, 56 minutes, Arte F

Diffusions le :

–  3 avril 2012 à 23 h 40 par Arte ;

– 23 janvier 2014 à 15 h 20 et 26 janvier 2014 à 12 h 45 par Toute l’Histoire


Visuels de haut en bas : © DR

La prison de Landsberg hier et aujourd’hui

Mein Kampf de Hitler

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© Heinrich Hoffmann

Cet article est la version détaillée d’un article commandé par L’Arche. Il a été modifié le 6 mai 2016.
Il a été republié le :
– 17 avril 2012 et le 25 août 2012 à l’approche de la diffusion par Arte, les 27 et 29 août 2012, de Mein Kampf-George Tabori d’Urs Odermatt, le 27 août 2013, le 24 novembre 2013 et les :
– 12 janvier, 15 février, 8 mai et 27 juin 2014, 14 mai et 4 novembre 2015, 3 mai 2016, 19 juin 2018, 25 juillet 2019.
[Source : http://www.veroniquechemla.info]

¿Qué le debemos a Hernán Cortés, ese extranjero que tanto contribuyó a nuestro presente? Este ensayo bosqueja algunas posibles respuestas.


Escrito por Kyra Galván

Todavía en febrero del 2020 gozábamos de la vida como unos chiquillos. Recuerdo que unas de mis últimas salidas fueron dos días consecutivos a la Feria de Minería: una para presentar mi libro de poesía, Anatomía de la escritura, publicado por la UAM Xochimilco, y la otra, una presentación colectiva de escritoras organizada por Sara Sefchovich, en la que participé. La adrenalina que produce presentar un libro y pasear por las calles del Centro Histórico es exhilarante e inexplicable. Poco sabía yo que a la vuelta de la esquina nos acechaba un desastre, una tragedia. Tres semanas después nos preparábamos para una encerrona de cuarenta días, tratando de evitar los contagios de un virus nuevo y terrible, del que no sabíamos ni cómo defendernos. Los cuarenta días se convirtieron en cien y se han extendido un año entero. Al día de hoy han muerto más de 200 000 personas en México.

Lo que hemos vivido desde entonces apenas lo estamos digiriendo, pensando, analizando. El virus nos obligó a recluirnos en los hogares, a renunciar al contacto físico, a las reuniones de amigos, a las tertulias. Nos orilló a estar más en contacto con nosotros mismos y nuestra sombra, y aunque el uso de las plataformas digitales nos permitió seguir trabajando, discutiendo, enseñando y aprendiendo, la falta de contacto humano nos ha provocado un vacío, angustia, depresión.

La situación de incertidumbre hacia el futuro, la parálisis de la economía y su consecuente crisis, el miedo al contagio, a la enfermedad y a la muerte, que podemos encontrar en cualquier lugar cuando salimos a la calle, nos han traído una sensación de ahogo y asfixia.

Tampoco es casual que esta sensación esté relacionada con la enfermedad misma que provoca el SARS-covid-19. Curiosamente, en sus fases más graves, el coronavirus provoca tos, baja oxigenación, coágulos en los pulmones y asfixia, como más de un siglo antes provocaba la tuberculosis. En aquel entonces los doctores recetaban a los enfermos aire limpio del campo, cambio de escena. Quizá lo que este virus nos está diciendo y no queremos escuchar es que necesitamos un cambio de escenario, un nuevo sistema económico que no esté basado nada más en el consumo, una nueva manera de relacionarnos, de trabajar, de convivir. De adaptarnos a una economía de guerra virológica. La situación política de ineptitud ante la tarea de administrar un país de manera responsable, saludable y sin corrupción —aunada a la violencia del narcotráfico y el crimen organizado, la violencia hacia las mujeres y un sistema de salud colapsado— contribuye a aumentar esa sensación de opresión, sofocamiento y asfixia que los mexicanos sentimos todos los días.

Estamos indefensos ante un enemigo que no conocemos, contra el que nuestros cuerpos no tenían ninguna defensa. Estamos ante una situación de guerra que varias de nuestras generaciones nunca habíamos vivido. Lo vivieron los pueblos indígenas, cuando en el barco en que venía Pánfilo Narváez, procedente de Cuba en 1520, viajaba un negro llamado Francisco, que traía el virus de la viruela. La enfermedad se esparció como lumbre, sobre todo entre la población indígena, que no tenía resistencia alguna ante el virus desconocido. Según las crónicas, después de que brotaban las pústulas, la gente moría en tres o cuatro días, en un estado de fatiga tan grande que eran incapaces de cuidarse unos a otros, muriendo familias enteras. Estoy segura de que entre ellos recorría una sensación de miedo, angustia y ahogo, causada por la rara enfermedad y por la guerra que habían traído los extranjeros.

Es dentro de circunstancias parecidas que celebraremos el aniversario de quinientos años de la caída de Tenochtitlán, el próximo 13 de agosto de 1521. Por obvias razones, la conmemoración será deslucida y opaca. Me gustaría analizar aquí, sin embargo, no la guerra de conquista llevada a cabo por Hernán Cortés de 1519 a 1521, sino los primeros nueve años posteriores a la Conquista. Esto es porque considero que ese periodo fue fundamental para moldear la realidad y la idiosincrasia de un país mestizo, híbrido y desigual, donde se imprimió para siempre una manera de actuar, de gobernar, de pensar y de relacionarse con los demás, que es resultado de dos culturas diferentes pero a la vez parecidas, y que ha cambiado poco después de cinco siglos. Ahí está el origen y la semilla de lo que es el México actual con todos sus vicios y virtudes.

La figura de Hernán Cortés es central dentro de esta historia. Va creciendo desde que llega a costas mexicanas en 1519. Se va engrandeciendo, es casi imposible no admirarlo, no sentirnos atraídos hacia su persona. Cortés era ambicioso, persuasivo y tenía una gran labia. Era capaz de voltear al mismo diablo de su lado. Era valiente y decidido. Se levantó después de la gran derrota en Tenochtitlán y realizó la proeza de construir trece bergantines en Tlaxcala y llevarlos en partes a Texcoco, a pie, para armarlos y lanzarlos como ofensiva en el lago para sitiar Tenochtitlán.

También fue buen administrador y tuvo el buen juicio, sobre todo al principio de su gubernatura —que comenzó poco después de la caída de Tenochtitlán en agosto de 1521—, de dejar en sus puestos a los líderes indígenas locales, con los que se llevó bien y gobernó en armonía. Con un poco más de quinientos hombres —y con el apoyo de cientos de miles de guerreros indígenas procedentes de Tlaxcala y otros principados— mantuvo la paz. Tuvo el buen tino de reanimar la economía e integrar casi de inmediato la producción de ganado porcino, caballar y de lidia. Inició la producción de pólvora, de armamento y alentó la siembra de varios productos agrícolas, como el trigo, la uva para hacer vino, el olivo, la caña de azúcar y la cría del gusano de seda. Comenzó la explotación minera. Dirigió la reconstrucción de la ciudad de Tenochtitlán. Lo poco bueno que implementó Cortés, la idea de hacer este país independiente y autosustentable —a diferencia de las islas del Caribe—, le fue arrebatado por la Corona española pocos años después para hacerla totalmente dependiente del reino de ultramar, explotando al máximo su producción e imponiéndole la compra de mercancía importadas.

Pero, a diferencia de sus iniciativas económicas, en la cuestión política la perspectiva de Cortés era diferente. En su mente solo existía un gobernante obvio para todas aquellas tierras y pueblos que tanto trabajo le había costado subyugar: él mismo. Ser una especie de monarca indiscutible. Y por algunos años, lo fue.

Debo decir aquí que es por eso que “el Conquistador” conformó el molde del gobernante absolutista y cuasi monárquico que nos ha perseguido a lo largo de nuestra historia: desde virreyes y generales legitimados hasta políticos bananeros. Sin embargo, para el reino de Castilla, Cortés no era idóneo. Para ellos el conquistador era un soldado valiente, pero también arrogante y un poco vulgar. No era noble; era un arribista social y tenía en su contra una larga lista de peros, entre ellos reportes de su uso de crueldad y violencia, su abuso del poder y su rebeldía contra Diego Velásquez. A esto se sumó la sospecha del asesinato de su esposa, Catalina Suárez Marcaida, ocurrido el primero de noviembre de 1522.

 Se sabe muy poco de lo que sucedió entre el 13 de agosto de 1521 y el siguiente año, excepto que Cortés, mientras se alojaba en el altéptl de Coyoacán, se dedicó a organizar la administración del nuevo reino, a traer comida e implementos desde Cuba y Jamaica y a  comenzar la reconstrucción de la ciudad de Tenochtitlán. El conquistador aplaca revueltas y establece el repartimiento de encomiendas, que habría de fundar el patrón de tenencia de la tierra en México.

El nombramiento de Cortés como adelantado, gobernador y capitán general de las “tropas” llega de manera oficial el 15 de octubre de 1522. Dos años después, Cortés parte a un viaje a las Hibueras que resultará fatídico de muchos modos. ¿Qué sucede, pues, en el reino de la Nueva España entre 1522 y 1524?

Durante este periodo, el poder se les sube a la cabeza a Cortés y a sus cortesanos. El líder extremeño empieza a ser acusado de abusos, de enriquecimiento exagerado, de exabruptos de arrogancia, de sospecha de asesinatos. Llama o manda traer a varios de sus parientes para situarlos en puestos de influencia e importancia. Como mencionamos, el primero de noviembre de 1522 la esposa de Cortés muere en circunstancias incriminatorias. Solo unos meses después (aunque no se sabe con exactitud, aparentemente la fecha “oficial” se arregló para aparecer como que en realidad sucedió un año después, con el fin de asegurar que “la lengua” no hubiera estado embarazada cuando aún vivía la esposa) nace el hijo de Malintzin, el primer Martín Cortés.

Llegan los primeros frailes a territorio mexicano, entre ellos el padre Pedro de Gante, el padre Tecto y el padre Aora. Se tortura a Cuauhtémoc.  Muere Francisco de Garay, a los pocos días de convivir con Cortés. Se sospecha de envenenamiento. Muere Bartolomé de Olmedo, el párroco que acompañó a Cortés durante toda la aventura y el único que, a veces, podía controlarlo. En su ambición y afán de conquista, Hernán manda a Cristóbal de Olid a explorar y conquistar las Hibueras. Le entrega seis navíos, cuatrocientos hombres y oro para comprar provisiones.  Luego, Cortés va en busca de Cristóbal de Olid al enterarse de que este lo ha traicionado.

Mientras tanto, la Nueva España se ha convertido en el gran tesoro del que todos desean apoderarse. Hay muchas manos interesadas, tanto en las Indias como en España, y solo esperan a que Cortés dé un traspiés.

Cortés, en un acto que aún hoy día se cuestiona, parte para la Hibueras, arrebatado por la cólera que le provoca la traición de Olid, en contubernio con Diego Velásquez —según le informan—, su enemigo proverbial, justificando ante el rey, que ha estado ocioso y necesita encontrar el estrecho que comunica los dos océanos. Muchos se preguntan por qué, estando en el punto álgido de su posición como gobernador absoluto, sin nadie que cuestione su poder y sus decisiones, Cortés deja acéfalo el gobierno de la recién creada Nueva España para dirigirse a una aventura incierta. Quizás en su mente ya no había manera de que alguien pudiera poner en duda su poder supremo.

Cuán diferente resulta su nueva misión a su expedición de 1519. Viaja como un rey a recorrer sus dominios: con mayordomos, pajes, maestresalas, camareros, músicos, acróbatas, servicios de oro y plata, vinos, una piara de puercos y esclavos. Pero, perdido y avasallado por la geografía inhóspita de pantanos y manglares, de mayas que huyen quemando sus poblados, dejándolos hambrientos y perdidos, de falta de intención y de brújula, cuando llega a las Hibueras, debilitado y casi en los huesos, se entera de que Olid ya ha sido asesinado por Francisco de las Casas.

Cortés, a pesar de los ruegos y las cartas que recibe para regresar a la ciudad de México y poner orden en el gobierno, tarda aún dos años en regresar, quedándose meses en aquellos territorios, contempla una inverosímil conquista de Nicaragua, sin ejército, sin recursos, sus enemigos dándolo por muerto, la ciudad de México sumergida en el caos. Si a la salida de la expedición Cortés parece enloquecido por el poder, a su regreso está exhausto, desorientado y carga con la culpa del ajusticiamiento de Cuauhtémoc a sus espaldas.

  A la salida de Cortés a las Hibueras habían quedado a cargo del gobierno de la ciudad de México cuatro personajes oscuros: Alonso de Estrada, tesorero; Alonso Suazo, contador; el factor Gonzalo de Salazar y el veedor Peralmíndez Chirinos, quienes se pelean a muerte entre sí, como gatos rabiosos, permaneciendo el poder en manos de Salazar y Chirinos. A Cortés, mientras tanto, lo dan por muerto y expropian todos sus bienes. Matan a su primo y mayordomo Rodrigo de la Paz, exigiendo el oro que creían tenía Cortés escondido. Gonzalo de Salazar se autoproclamó gobernador y capitán general.

Cuando en enero de 1526 Cortés envía cartas para destituir a Salazar, el rey Carlos I de España —y Carlos V del Sacro Imperio Romano-Germanico—, ante tantas quejas y habladurías ya había ordenado un juicio de residencia para Cortés; y el juez, Luis Ponce de León llega a la ciudad de México a principios de julio de 1526, cancelando, en primera instancia, su nombramiento de gobernador. De manera increíble, Cortés obedece y se hace a un lado. El juez muere a los cuantos días sin proceder. El juicio de residencia queda pendiente y se nombra de nuevo al tesorero Estrada, junto a Gonzalo de Sandoval —el capitán más cercano a Cortés en ese entonces, quizá tratando de equilibrar las cosas—, como gobierno interino. A los pocos meses, Sandoval ha perdido el poco poder que tenía y Estrada decide desterrar a Cortés. Este último decide entonces ir a exponer su caso a España y cruza el océano en marzo de 1528.

 El rey decide entonces nombrar una Audiencia, que entra en funciones en diciembre de 1528. Al año siguiente, en 1529, Nuño de Guzmán, quien odiaba a Cortés, echa a andar de nuevo el juicio de residencia contra el conquistador, el cual se convirtió en una venganza política, independientemente de lo que pudiera haber de cierto en las acusaciones, pues se sabe que muchos testigos fueron comprados. El juicio finalmente quedará inconcluso, sin resultado alguno.

“La codicia y el desenfado del trío de oidores no se detenía ante nada”,1 nos dice Juan Miralles en su libro Hernán Cortés, el inventor de México, al referirse a la actuación de la Audiencia. Los abusos, las injusticias y las corruptelas estaban a la orden del día. Había fiestas y desmanes donde había varias mujeres, “las oidoras”, que tenían más poder que los propios oidores. Fue Juan de Zumárraga, obispo, quien a escondidas le envió una carta al rey en agosto de 1529, narrando los excesos del gobierno de Nuño de Guzmán, Juan Ortiz de Matienzo y Diego Delgadillo.

En enero de 1530 se nombró una segunda Audiencia que funcionó cinco años hasta la llegada del primer virrey. Estuvo presidida por Sebastián Ramírez de Fuenleal, un hombre que se caracterizó por defender a los indios y por restituirles mucho de lo que se les había despojado. Hubo relativa calma y justicia durante el periodo, pero ya se habían sentado las bases de la nueva sociedad y se habían moldeado prácticas y mentalidades que habrían de prevalecer hasta la fecha actual.

Entre estas características podemos nombrar, por ejemplo, la centralización del poder en una sola persona y en un solo lugar. Cortés fue prácticamente un monarca absoluto en los primeros años, concentrando el poder político en un lugar que reconstruyó, quizás sospechando el poder sagrado que representaba: la ciudad de Tenochtitlán, perpetuando así una práctica que venía del imperio mexica. La sacralidad de la fundación de México-Tenochtitlán en el lugar profetizado por sus dioses sigue afectando nuestro presente, nuestra manera de dictar órdenes, de concentrar el poder, de administrar la política y la demografía. Y, por supuesto, la importancia de que una sola figura contenga en sí misma toda la investidura del poder político y de facto, sin importar si dicha persona no está equilibrada mentalmente, es arrogante, abusiva o corrupta.

En segundo lugar, la práctica del nepotismo. Comenzó cuando Cortés les otorgó importantes puestos de confianza a sus familiares y les repartió riqueza a sus amigos más allegados. No es, sin embargo, práctica exclusiva de los españoles. Entre los mexicas también era común: Cuitláhuac era hermano de Moctezuma y Cacama, señor de Texcoco, su sobrino. Muchos de los gobernantes eran parientes consanguíneos.

Continuaremos nombrando prácticas de conducta que han marcado nuestra historia: como la de juicios políticos a los gobernantes anteriores, con afán más de venganza personal que de justicia verdadera. En la época colonial se daba en forma del juicio de residencia; actualmente, se encarcela a los enemigos por más o menos un sexenio. En general se trata de un sistema judicial guiado por vendettas personales, por el uso de sobornos y corruptelas de todo tipo y por vacíos legales que permiten toda clase de injusticias y abusos.

Tenemos también la desorganización administrativa y de justicia, que cambia de perspectiva según el grupo en el poder. Por ejemplo: el establecimiento de corruptelas tales como la obtención de favores, así como de  regalos de tierras y de privilegios sociales. Cuando Cortés llegaba a los pueblos, aliados o sometidos, le regalaban mujeres con más facilidad que el oro o las plumas. En los pueblos pequeños no pasaban de tres o cuatro. Los tlaxcaltecas le dieron trescientas. El desdén y la falta de respeto y de valoración por la vida y el cuerpo femenino sigue prevaleciendo: en los pueblos se regalan niñas por un cartón de cerveza o unas tierras. La práctica de “regalar o pasar” mujeres para el esparcimiento y el placer, las golpizas, los feminicidios, siguen siendo parte de la mentalidad de las dos sociedades machistas que se hicieron una.

La práctica del “paternalismo” y la “condescendencia” para con los indígenas, considerándolos siempre inferiores, ingenuos o siervos.

La toma de decisiones vertical y jerarquizada.

La idea y la práctica de idealizar a los extranjeros, a los que vienen de fuera, porque pueden, en un momento dado, compartir sus prebendas en la medida en que sean alabados e imitados.

El afán de “blanqueamiento” de la raza para mejorar condiciones económicas o sociales ha prevalecido desde la Conquista, grabado en la mentalidad del mexicano, quizás de manera inconsciente, pero constante, creando una especie de complejo de los piel oscura.

El influyentismo, la práctica de “arreglar o torcer” ciertas decisiones económicas, políticas, administrativas o de impartición de justicia a favor del interesado, si eras pariente, amigo, amante o conocido de algún funcionario público.

La burocracia gubernamental que dejaba las cosas a “medias” o inconclusas, por falta de pruebas, por exceso de trámites y papeleo, o por falta de voluntad, como el caso del juicio de residencia de Cortés, y actualmente, los juicios que no se persiguen o se les da carpetazo por no convenir políticamente, o porque se soborna a los jueces.

Se transparentó la codicia y el uso de falsos testimonios con tal de quedarse con tierras y propiedades.

A los españoles “se les olvidó” rápidamente repartirles los beneficios a los indígenas, a los desposeídos y a los aliados originales. Se evitó absorberlos dentro de la sociedad novohispana, para convertirlos en parias y alejados de la justicia.

De las costumbres sociales podemos decir que la hospitalidad y la diplomacia de los mexicas prevalecieron. Nuestras maneras son mucho más suaves y educadas que las de los extranjeros y el dicho de “ya has llegado a tu casa, estás fatigado, mi casa es tu casa”, nos distingue de manera inequívoca. Nos volteamos al revés para complacer a un invitado,  más si es extranjero. Pero la mala costumbre de excusarse con una mentira, como lo hizo Moctezuma con Cortés varias veces, aún existe. Cuántas veces el mismo día de una reunión, los invitados llaman para decir que se enfermaron súbitamente y no podrán asistir, o no contestan correos cuando la respuesta es negativa.

Pero hay algo más que quisiera mencionar para terminar. Me refiero a las virtudes del mexicano: la inventiva, la capacidad de aprender imitando, el trabajo duro. El mismo Cortés alabó a los totonacas que cargaban las partes de los barcos desmantelados y hacían todo tipo de trabajos, o a los tlaxcaltecas que, sin tener experiencia naval, construyeron trece bergantines bajo la guía de un carpintero español. O los canteros y albañiles que, de construir pirámides, pasaron a construir soberbios edificios europeos a partir de unos cuantos dibujos. Y la lista es larga, de todos los trabajos y oficios que de la nada aprendieron los indígenas.

Esta es pues, nuestra doble herencia, con sus vicios y virtudes. Reflexionar sobre ella, aceptarla y quizás tratar de mejorar algunos aspectos sería el mejor homenaje que podríamos hacer a nuestros antepasados que, hace quinientos años, se enfrentaron a una epidemia viral devastadora y a una guerra que habría de aniquilar su cosmogonía y sus dioses, mas no su espíritu, y que conformaría lo que somos ahora, cómo pensamos y cómo nos vemos a nosotros mismos.

 

Kyra Galván es poeta y escritora.


1 Miralles, Juan, (2009), Maxitusquets, México, p. 483.

[Ilustración: David e Izak Peón – fuente: http://www.nexos.com.mx]

Hace cinco años, el gobierno alemán hizo un histórico mea culpa en relación con el caso Colonia Dignidad. Pero más allá de eso, ¿cuánto se avanzó con respecto a esclarecimiento, justicia y reparación para las víctimas?

Chile: Colonia Dignidad, hoy Villa Baviera.

Colonia Dignidad, hoy conocida como Villa Baviera, es un asentamiento de alemanes en el sur de Chile, fundado por el predicador Paul Schäfer en 1961.

Escrito por Victoria Dannemann

« La diplomacia alemana debería haber aconsejado y ayudado a sus ciudadanos (…). Debió haber ejercido presión diplomática sobre la cúpula de la colonia y adoptado medidas jurídicas”. El discurso del entonces ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier -hoy presidente del país-, el 26 de abril de 2016, marcaron un hito.

« Por primera vez, el gobierno asumió la responsabilidad de la diplomacia alemana en relación con los crímenes de Colonia Dignidad, aunque solamente la calificara como responsabilidad moral”, dice a DW Jan Stehle, del Centro de Investigación y Documentación Chile-Latinoamérica, en Berlín.

El ministro reconoció que los diplomáticos perdieron la brújula interna y prefirieron mirar hacia otro lado, en su afán de mantener buenas relaciones con Chile, antes que proteger a las víctimas de la secta que Paul Schäfer fundó en 1961 en el sur de ese país. Durante décadas ocurrieron allí una serie de crímenes y violaciones a los derechos humanos, como abuso sexual de menores, tortura, medicación forzada, trabajo esclavo, tráfico de armas y desaparición de detenidos políticos en la dictadura.

Tras el discurso, Alemania abrió anticipadamente parte de los archivos del caso. Más tarde, el Bundestag emitió una resolución unánime para impulsar la búsqueda de verdad, justicia y reparación para las víctimas y se creó una comisión mixta Chile-Alemania para avanzar en estos temas. Han pasado cinco años, y diversos actores cercanos al caso, consultados por DW, valoran el histórico discurso, pero también advierten sobre la necesidad de más avances concretos.

La excolona Doris Gert (izqda.) y la experta alemana Elke Gryglewski en un encuentro de víctimas en la actual Villa Baviera. (2018).

La excolona Doris Gert (izqda.) y la experta alemana Elke Gryglewski en un encuentro de víctimas en la actual Villa Baviera, como parte de los talleres para elaborar un concepto de sitio de memoria. (2018).

« Después de décadas de negación por parte de instituciones gubernamentales, tuvo una gran importancia para los diferentes grupos de víctimas. Significó un reconocimiento en el sentido de aceptar y apreciar sus sufrimientos”, destaca Elke Gryglewski, del grupo de expertos que elaboró el concepto de memorial para la ex Colonia Dignidad y directora de la Fundación de Sitios de Memoria de Baja Sajonia, en entrevista con DW.

El reconocimiento llegó tras décadas de lucha de las víctimas por visibilizar el caso y buscar justicia en Chile y Alemania, « seis años después de que Paul Schäfer muriera en prisión en Chile”, observa, por su parte, la investigadora de la Universidad Libre de Berlín Meike Dreckmann-Nielen, quien estudia este tema y es autora de Colonia Dignidad-Public History Forschungsblog. « Sé por algunos de los afectados que significó mucho, al menos en el plano simbólico”, dice a DW.

Por otra parte, fue un mensaje hacia los funcionarios de Relaciones Exteriores, señala Gryglewski, en el sentido de que se espera que contribuyan a la elaboración de ese capítulo de la historia. También impulsó la misión de estudiar y aprender de este caso para no repetir los errores.

Manifestación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Talca. Santiago, Chile. 15.06.2019.

Manifestación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Talca. Santiago, Chile. 15.06.2019.

Más allá de la responsabilidad moral

En opinión de Stehle, la investigación científica en base a fuentes históricas indica que « la diplomacia y la Justicia alemanas durante décadas supieron o tenían claros indicios de los crímenes y aun así no tomaron medidas adecuadas para impedir que se siguieran cometiendo. La corresponsabilidad alemana trasciende lo moral; es fáctica”.

« El discurso fue un primer paso importante, que valoramos, pero tiene que traducirse en una colaboración efectiva de ambos Estados. No escatimar recursos humanos ni económicos para establecer lo ocurrido con los detenidos desaparecidos y colaborar en el acceso a la justicia y en la persecución de jerarcas que huyeron de Chile y manejan información valiosa”, señala ante DW la abogada chilena Mariella Santana.

Gryglewski observa avances, como el fondo de ayuda para las víctimas y la realización de seminarios y talleres en que diferentes grupos de afectados « pudieron discutir qué esperan de un sitio de memoria en la actual Villa Baviera para recordar y trabajar el pasado violento de la Colonia Dignidad. Todo eso son éxitos reales”.

Juristas alemanes visitan la ex Colonia Dignidad junto con víctimas y familiares de estas. (2018).

Juristas alemanes visitan la ex Colonia Dignidad junto con víctimas y familiares de estas. (2018).

La excolona Doris Gert es una de las beneficiadas por el fondo de ayuda del gobierno alemán, que entrega hasta diez mil euros. « La ayuda ha llegado, pero solo a unos pocos. Y tampoco nos alcanza. A nosotros se nos acabó enseguida por una operación en el hospital”, relata. Como ella, los colonos trabajaron por décadas como esclavos, sin recibir sueldo ni renta, con castigos y medicación forzada. « De Alemania llego algo de ayuda, pero de Chile, nada”, lamenta.

En materia de verdad y memoria, el grupo de expertos presentó en 2019 un concepto de memorial y centro de documentación en terrenos de la excolonia, pero falta llevarlo a cabo. El diputado Friedrich Straetmanns, del partido La Izquierda y miembro de la comisión conjunta del gobierno y el Bundestag por Colonia Dignidad, espera que el gobierno alemán ejerza mayor presión ante Chile, donde ministros del actual gobierno, partidarios de la dictadura, fueron cercanos a la secta: « Una señal correcta para las víctimas sería que la primera piedra del memorial se pusiera este otoño”, señala en un comunicado.

Muchos niños fueron víctima de abusos en la ex Colonia Dignidad liderada por el alemán Paul Schäfer, en Chile.

Muchos niños fueron víctima de abusos en la ex Colonia Dignidad liderada por el alemán Paul Schäfer, en Chile.

La lucha contra la impunidad

También falta avanzar en el esclarecimiento y castigo de los crímenes. « Los familiares de las víctimas de tortura política, los sobrevivientes y también los niños que fueron víctimas de violencia sexual por Paul Schäfer siguen sufriendo mucho por la continua impunidad de los responsables. El caso más conocido es probablemente el del médico Hartmut Hopp, quien eludió su detención en Chile hace unos años”, afirma Dreckmann-Nielen.

« En Alemania la Justicia ha fracasado completamente, por eso muchos victimarios o presuntos victimarios se han sustraído de la Justicia chilena, y hoy gozan de impunidad en este país. Los avances son escasos, y los años van pasando. Muchos familiares de detenidos desaparecidos son de avanzada edad o han fallecido sin conocer el destino de sus seres queridos y sin contar con un lugar de memoria para recordarlos”, observa Stehle.

Una trascendental tarea de la comisión mixta chileno-alemana, cuyo resultado se mantiene en secreto, es el esclarecimiento del patrimonio de Villa Baviera, que hoy funciona como restorán y centro turístico. « Es un patrimonio heredado de una organización criminal, que beneficia a la actual administración, en perjuicio de las numerosas víctimas”, alerta Stehle. « Ellos cuentan con abogados que pagan con dinero de nuestros bienes y a nosotros no nos llega nada”, reclama Doris Gert.

En opinión del diputado Straetmanns, « el optimismo de 2016 ha dado paso en gran medida a la impaciencia y la resignación”. En Chile, en tanto, genera gran esperanza el trabajo que está iniciando la jueza Paola Plaza, quien acaba de asumir el caso en reemplazo del Mario Carroza, tras su ingreso a la Corte Suprema.

En los últimos días ha realizado entrevistas y diligencias en terreno. « La gran traba es el pacto de silencio del círculo de protección de los jerarcas. El manto de protección tejido en torno a Colonia Dignidad fue posible por la anuencia de las autoridades chilenas y alemanas, no solo en dictadura, sino hasta la actualidad” asegura Santana. « Esperamos que el peritaje de geomagnetismo arroje algún resultado en pos de determinar el área de las fosas donde finalmente fueron enterradas las víctimas”, agrega la abogada chilena.

La búsqueda de esclarecimiento, sumada a la del esperado centro de memoria y documentación, es una forma de hacer justicia, explica Gryglewski: « La justicia también se da cuando la historia es contada con estándares científicos y contradiciendo a los mitos e historias que crean aquellos que no quieren manejar el pasado real”.

 

[Fuente: http://www.dw.com]

Les éditions Jean-Cyrille Godefroy ont publié « Les vertus du nationalisme » de Yoram Hazony. Un essai stimulant qui, puisant dans philosophie politique de la Bible hébraïque, réhabilite l’État-nation, et ses attributs dont la souveraineté-indépendance, et éclaire les problématiques liées notamment à la diplomatie proche-orientale de l’Union européenne.

Publié par Véronique Chemla

C’est une réhabilitation de la nation et de son dérivé, le nationalisme, qu’entreprend Yoram Hazony, philosophe, dans cet essai clair, éclairé par l’expérience politique du peuple juif relatée dans la Bible, et traduit de « The Virtue of Nationalism » (2018). Un succès critique et commercial aux États-Unis où il a suscité un débat.

Né en 1964 en Israël, ancien conseiller de Benjamin Netanyahou, président de l’Institut Herzl à Jérusalem et de la Fondation Edmund Burke à Washington, Yoram Hazony est un philosophe conservateur qui avait fondé le Shalem Center, et dirigé la revue Azure, pour diffuser une pensée conservatrice susceptible de contrer le postsionisme et de former des penseurs.

Il a contribué à La Cité biblique. Une lecture politique de la Bible (Pardès, 2006, n°40-41) sous la direction de Shmuel Trigano. Sa contribution : La Bible hébraïque est-elle porteuse d’un enseignement politique ? Il y conclut sur l’ordre politique souhaitable dans la Bible :

« Si l’on souhaite une amélioration politique, il n’est pas d’autre choix que d’instaurer un État qui mènera une course vers « le bien et la droiture. » Pour cela, il faut avoir des dirigeants qui comprennent que la vertu provient de la limitation de l’État : de la limitation des frontières de l’État ; de la limitation de la taille des forces armées et de ce qu’on est disposé à faire au nom des alliances étrangères ; de la limitation des revenus de l’État ; et de la limitation du degré de supériorité que ressent le roi par rapport à son peuple. C’est dans cette matrice de contraintes que le peuple, comme son roi, doivent trouver l’amour de la justice et de Dieu qui caractérisaient les bergers qu’étaient leurs ancêtres.
La Bible hébraïque soutient donc que l’intégrité d’un seul État limité est préférable, à la fois à l’anarchie et à l’État impérial. Cet État national limité, dans lequel le roi sera choisi au sein du peuple et sera l’un d’eux par l’esprit, est en fait l’idéal biblique. Il s’agit cependant d’un idéal situé à mi-chemin entre deux maux rivaux et perpétuellement menacé de pencher vers l’un ou vers l’autre. Selon l’auteur (ou les auteurs) qui assembla le texte biblique à l’ombre de la destruction de l’État juif, il est évident que la mission politique de l’homme consiste à guider l’État entre cette double menace, assurant ainsi le soutien tant de l’homme que de Dieu, et donc la longévité politique du royaume ».
Yoram Hazony demeure attaché à la Nation, seule réalité assurant les libertés, publiques et individuelles, et assurant un avenir de paix.
« Il rappelle comment, depuis le XVIe siècle, les protestants anglais, hollandais et américains se sont appuyés sur l’Ancien Testament pour promouvoir l’indépendance nationale ».

Ainsi, dans les Provinces-Unies (Pays-Bas actuels) récemment indépendantes du XVIIe siècle, Peter van der Kun ou Petrus Cunaeus (1586-1638), philologue et jurisconsulte, a considéré dans son livre De Republica Hebraeorum (De la république hébreue, 1617) l’État hébreu antique, et non Athènes ou Rome, comme un « archétype de la république idéale », un modèle pour la république des Sept Provinces-Unies des Pays-Bas.

Yoram Hazony « montre comment leur vision a apporté la liberté à nombre de peuples, de la Pologne à l’Inde en passant par Israël. C’est cette tradition que nous devons retrouver, plaide-t-il, si nous voulons limiter les conflits et permettre l’épanouissement de la diversité et de l’innovation ».
Or, Kant dans son Traité de la Paix perpétuelle (1795) a pourfendu l’État-nation : « il défend la thèse que la fondation d’un État impérial ou international est la seule option dictée par la Raison ». Une idée qui s’impose après la Deuxième Guerre mondiale. À tort, « beaucoup s’entêtèrent à voir le nazisme comme l’aboutissement hideux de l’État national ». Or, le national-socialisme s’avère un empire belliqueux ayant détruit les États d’une Europe qu’il a ravagée.
Et ce paradigme kantien guide la construction européenne détruisant les souverainetés nationales pour édifier ce qui ressemble à un empire à la diplomatie aussi indulgent envers les Palestiniens qu’accusatoire à l’égard de l’État-nation Israël.
Dommage, des définitions essentielles sont reléguées dans des notes en fin du livre. Et quelques coquilles le parsèment.

Yoram Hazony, « Les vertus du nationalisme ». Traduit de l’américain par Julien Fummaro. Préface de Gilles-William Goldnadel. Editions Jean-Cyrille Godefroy, collection « le Cercle Aristote », 2020. 256 pages. ISBN : 9782865533084

Les citations sur le documentaire sont extraites du livre.
[Source : http://www.veroniquechemla.info]
Stéphane Hessel (1917-2013) était un normalien, résistant, diplomate depuis 1945, écrivain et militant politique français chrétien, né en Allemagne et d’origine juive. Venu en France à l’âge de 8 ans, il est naturalisé français en 1937, il rejoint les Forces françaises libres, en 1941, à Londres. Résistant, il retourne en France en mars 1944. Arrêté, il est déporté en août 1944 à Buchenwald. Sa carrière diplomatique s’effectue surtout auprès des Nations unies. Proche de Pierre Mendès France et de Michel Rocard, il accède à la célébrité par son militantisme soutenant les immigrés illégaux (« sans-papiers ») et les anti-Israéliens, ainsi que par son manifeste Indignez-vous ! (2010) au succès international. Arte rediffusera le 13 février 2021, dans le cadre de « Philosophie »,  « L’indignation, ça suffit ! » (Schluss mit der Empörung!) de Philippe Truffaut et le 28 février 2021 « Stéphane Hessel – L´homme d´un siècle » (Empört Euch! Engagiert Euch! – Stéphane Hessel) par Hans Helmut Grotjahn et Antje Starost.
Publié par Véronique Chemla
« Stéphane Hessel – L´homme d´un siècle » (Empört Euch! Engagiert Euch! – Stéphane Hessel) est un documentaire réalisé par Hans Helmut Grotjahn et Antje Starost. « Sept ans après la publication du manifeste phénomène « Indignez-vous ! », ce documentaire dresse le portrait de son auteur, humaniste profondément engagé », en fait un imposteur, « disparu en 2013 à l’âge de 95 ans. Plus de quatre ans après la disparition de Stéphane Hessel, homme charismatique et résolument optimiste, animé par une foi inébranlable dans le droit international, ce documentaire se penche sur son parcours et sur l’héritage qu’il a légué à la postérité ».
De Berlin à Paris
Stéphane Hessel naît à Berlin en 1917 dans une famille protestante luthérienne polonaise. Son père Franz Hessel, essayiste et traducteur allemand, est le troisième fils d’Heinrich Hessel, Polonais protestant d’origine juive, et commerçant de graines fortuné. Issue d’une famille silésienne bourgeoise antisémite, sa mère Helen Grund inspirera le personnage de Catherine dans « Jules et Jim », du romancier et marchand d’art Henri-Pierre Roché.En 1925, Stéphane Hessel arrive en France avec sa mère, correspondante de mode du journal Frankfurter Zeitung. Il fait la connaissance de Marcel Duchamp, Man Ray, Le Corbusier, Philippe Soupault, Jules Pascin, Calder, Picasso, Max Ernst et André Breton.Bachelier en 1933, normalien comme étranger en 1937, polyglotte, il obtient la même année la naturalisation française.

Il « incarne l’intellectuel européen par excellence, avant que la guerre ne le rattrape ».

Guerre
À l’été 1939, Stéphane Hessel épouse Vitia, jeune juive russe, interprète de conférences et dont le père est Boris Mirkine-Guetzevitch, professeur renommé de droit constitutionnel en France. La judéité de l’épouse suscite l’hostilité de la mère de Stéphane Hessel. Après la Libération, le couple Hessel a trois enfants : Anne, Antoine et Michel.

Stéphane Hessel traverse la guerre sans avoir combattu. Il est interné dans un camp de prisonniers militaires à  Bourbonne-les-Bains, et s’en évade avec le capitaine Segonne qui l’informe de l’appel du général de Gaulle.

Ayant rejoint la France en 1938, Franz Hessel et son fils Ulrich subissent les persécutions nazies. En 1941, Franz Hessel décède, et son fils Stéphane Hessel arrive à Londres, après un périple via Oran et Lisbonne où son épouse embarque pour les États-Unis.

À Londres, Stéphane Hessel choisit de travailler au sein du Bureau central de renseignements et d’action (BCRA), comme agent de liaison avec l’état-major britannique, dans la section R. En 1942, son épouse Vitia le rejoint.

En mars 1944, Stéphane Hessel arrive clandestinement à Saint-Amand-Montrond dans le cadre de la mission Gréco pour disperser les émetteurs de la résistance. Dénoncé, il parle sous la torture, et est déporté à Buchenwald. Là, il survit en empruntant l’identité d’un déporté décédé. Il est transféré à Rottleberode, puis à Dora. Lors de son transfert vers Bergen Belsen, il s’évade, et parvient à atteindre les troupes américaines à Hanovre.

Le 8 mai 1945, il retrouve Paris.

Charte des droits de l’homme
En octobre 1945, il réussit le concours du quai d’Orsay, ouvert aux anciens combattants, résistants et déportés.

Lors d’un séjour aux États-Unis auprès de sa belle-famille, il change ses projets professionnels : il se détourne d’un poste en Chine et devient secrétaire dans la troisième commission de l’Assemblée générale de l’Organisation des Nations unies (ONU) chargée d’élaborer la Charte des droits de l’homme. Sa mission ? Travailler à la section chargée de réunir la documentation sur les questions sociales et les droits de l’homme.

Cet « homme de gauche participe, à la Libération, à la rédaction de la Déclaration universelle des droits de l’homme ». C’est faux. Le jeune Stéphane Hessel était un jeune sous-sous-fifre. Ce n’est qu’après le décès des auteurs de cette Charte qu’il a allégué l’avoir corédigée, ou parfois laissé dire… Une légende qu’Arte entretient et que le site Internet du Quai d’Orsay a accréditée. Mais les archives de l’ONU demeurent et détruisent ce mythe.

« Indignez-vous ! »
Après un passage en 1954 dans le cabinet de Georges Boris sous le gouvernement du président du Conseil Pierre Mendès France, il poursuit une carrière diplomatique terne.

En 1981, le président de la République François Mitterrand élève Stéphane Hessel à la dignité d’ambassadeur de France.

Il ne laisse pas un souvenir mémorable comme délégué interministériel pour la coopération et l’aide au développement.

En 1982, il est désigné par le président de l’Assemblée nationale, alors  Louis Mermaz, comme un des neuf membres de Haute Autorité de la communication audiovisuelle. Il y demeure jusqu’en 1985.

En 1986, sa femme Vitia meurt. Un an plus tard, Stéphane Hessel se remarie avec Christiane Chabry qu’il connait depuis trente ans.

Cet amateur de poésies rédige des rapports : « Immigrations : le devoir d’insertion » (1988), « Les Relations de la France avec les pays en développement » (1990) dans lequel ce membre (1990-1993) du Haut Conseil à l’intégration invite à revoir la politique française « dans le sens d’une plus grande rigueur et du rejet de toute complaisance clientéliste ». Des rapports non appliqués.

En 1993, Stéphane Hessel représente la France à la Conférence mondiale sur les droits de l’homme des Nations unies, qui se tient à Vienne.

« Diplomate puis militant inlassable de la cause des laissés-pour-compte – dont les sans-papiers –, cet amateur de poésie connaît, à 93 ans, en 2010, un succès phénoménal avec son essai « Indignez-vous ! ». Un livre d’une trentaine de pages, vendu à 4 millions d’exemplaires dans le monde entier et traduit dans des dizaines de langues.

Ce « manifeste aborde, entre autres, les questions de l’immigration, du conflit israélo-palestinien et des écarts croissants de richesse. Il devient le manifeste d’une jeune génération qui refuse de considérer la montée des inégalités et le capitalisme comme une fatalité ». Une réaction – l’indignation – à défaut de savoir, de réflexions et d’analyses.

« Quelques mois après sa publication, les partisans du mouvement 15-M (15 mai) descendent dans les rues de villes espagnoles pour dénoncer les partis politiques traditionnels et la corruption ».

« Rebaptisés « Les Indignés » par les médias, ils inspirent alors d’autres initiatives, comme « Occupy Wall Street » aux États-Unis ».

Anti-israélien
Membre en 2009 du comité de parrainage du Tribunal Russell sur la Palestine, soutien du terroriste Salah Hamouri, Stéphane Hessel milite pour le BDS (Boycott Désinvestissement Sanction) de l’État d’Israël.

En 2011, il déclare au journal allemand Frankfurter Allgemeine Zeitung :

« Aujourd’hui nous pouvons constater ceci : la souplesse de la politique d’occupation allemande permettait, à la fin de la guerre encore, une politique culturelle d’ouverture. Il était permis à Paris de jouer des pièces de Jean-Paul Sartre ou d’écouter Juliette Gréco. Si je peux oser une comparaison audacieuse sur un sujet qui me touche, j’affirme ceci : l’occupation allemande était, si on la compare par exemple avec l’occupation actuelle de la Palestine par les Israéliens, une occupation relativement inoffensive, abstraction faite d’éléments d’exception comme les incarcérations, les internements et les exécutions, ainsi que le vol d’œuvres d’art. Tout cela était terrible. Mais il s’agissait d’une politique d’occupation qui voulait agir positivement et de ce fait nous rendait à nous résistants le travail si difficile ».

En janvier 2011,  Monique Canto-Sperber, alors directrice de l’École Normale Supérieure (ENS), annule une réunion, non pas entre Stéphane Hessel et des étudiants de cette prestigieuse école, mais une conférence politique appelant au boycott d’universitaires israéliens et réunissant Stéphane Hessel, Leïla Shahid, Haneen Zoabi, députée arabe à la Knesset, Michel Warschawski, Élisabeth Guigou, député, Gisèle Halimi, avocate, et Benoist Hurel, secrétaire général adjoint du Syndicat de la magistrature.

Complaisances politico-médiatiques
Interviewé en 2012 par Enquête & Débat, Frédéric Taddeï, animateur de Ce soir (ou jamais !), l’actualité vue par la culture (CSOJ), se souvenait que Stéphane Hessel « a quasiment débuté sa carrière » médiatique dans son émission. Dans l’une d’elles intitulée Gaza, une guerre pour quoi ?, Stéphane Hessel a déclaré devant un Tariq Ramadan ravi :

« Je veux relayer la pensée forte de mes amis israéliens : Mikado, Michel Warschawski, Amira Haas, Gideon Lévy qui disent « Le gouvernement intérimaire israélien actuel ne veut pas la paix »… S’il voulait la paix il négocierait avec le Hamas … disposé à revenir aux frontières de 1967. Mais les Israéliens n’ont pas d’intérêt réel pour la paix. Ils veulent garder les colonies. Ils veulent garder l’occupation. C’est ça qui est contraire au droit international […] qui est bafoué par Israël au point maintenant, après ce qui se passe à Gaza, de pouvoir être traité par des hauts fonctionnaires internationaux comme criminels de guerre… Il faut arrêter ce massacre ».

Quels fonctionnaires internationaux ? Frédéric Taddeï n’a pas eu la curiosité de demander lesquels. A-t-il interrogé sur la charte du Hamas ? Non. S’est-il enquis des raisons de ce vocable incorrect par un ambassadeur de France : frontières au lieu de lignes d’armistices, etc. ? Non. Que de mensonges non rectifiés !

« Nous n’avons pas de raison d’être fiers de la façon dont notre profession vient de célébrer la mémoire de Stéphane Hessel. Sa mort a malheureusement été l’occasion d’un nouvel accès de frénésie moutonnière des médias pour graver dans le marbre de l’Histoire une légende sans fondement trop facilement acceptée », a écrit Claude Moisy, journaliste, ancien PDG de l’AFP, dans Le Monde (5 mars 2013).

Et de poursuivre :

« Quasiment tous les médias ont aveuglément évoqué le rôle de coauteur de la Déclaration des droits de l’homme attaché à son nom. Le seul ennui est que ce rôle n’a pas existé. Il ne s’agit pas ici de ratiociner ou de jouer sur les mots. Peut-être pas auteur, concède-t-on parfois, mais au moins contributeur ou collaborateur des auteurs. Non.
La réalité est que pendant son séjour aux Nations unies, de 1946 à 1948, Stéphane Hessel n’a pris aucune part à la rédaction de la Déclaration qui eut lieu à ce moment-là.
L’affaire pourrait n’avoir qu’un intérêt anecdotique si le rôle de coauteur de la Déclaration attribué à tort à Hessel n’était devenu au fil des ans un des éléments constitutifs de sa célébrité et de la vénération qui a entouré la fin de sa vie.
Au risque d’être taxé de mesquinerie, je crois nécessaire de dénoncer cette légende malgré l’affectueuse sympathie que, comme beaucoup, j’ai éprouvée pour l’homme chaque fois que je l’ai rencontré. Ce qui est en cause ici le dépasse.
Nous avons une fois de plus la démonstration de l’inconséquence avec laquelle les médias imposent à l’opinion publique une vision illusoire de l’Histoire autour de héros populaires rendus plus séduisants encore qu’ils ne le sont en réalité.
Pourtant, tout le monde peut aujourd’hui accéder par Internet à des centaines de documents officiels sur la genèse de la Déclaration universelle des droits de l’homme, sur son comité de rédaction, sur ses débats et les conditions de son adoption. Aucun document de l’époque ne mentionne le nom de Stéphane Hessel.
Et pour cause : il est alors le modeste chef de cabinet de l’un des huit secrétaires généraux adjoints de l’ONU, le Français Henri Laugier, chargé des affaires économiques et sociales, qui ne faisait pas partie du comité chargé de rédiger la Déclaration.
Faute de Laugier, d’innombrables articles de presse évoquent le rôle de Stéphane Hessel « au côté » de René Cassin qui fut réellement, lui, l’un des principaux auteurs de la Déclaration.
D’autres le placent carrément « à la droite » d’Eleanor Roosevelt, l’épouse du président des États-Unis, qui présidait le comité de rédaction. Ces deux proximités sont aussi dénuées de fondement l’une que l’autre : Stéphane Hessel n’a jamais siégé aux côtés ni de l’un ni de l’autre aux réunions du comité.
Comment et quand est née la légende de la participation personnelle de Stéphane Hessel à la Déclaration ? Y a-t-il lui-même contribué ? Il est encore difficile de le déterminer avec précision.
Ce qui est sûr, c’est que soixante ans après son adoption, il a prudemment et habilement circonscrit son véritable rôle. Interviewé le 10 décembre 2008 sur un site de l’ONU, il a déclaré : « J’étais en contact permanent avec l’équipe qui a rédigé la Déclaration. J’assistais aux séances et j’écoutais ce qu’on disait, mais je n’ai pas rédigé la Déclaration… J’ai été témoin de cette période exceptionnelle ». Autrement dit, témoin mais pas acteur.
Il l’a confirmé deux ans plus tard, le 3 janvier 2011, dans un entretien avec Politis. « C’est l’occasion pour moi de revenir sur deux idées fausses. La première est que j’aurais fait partie du Comité national de la Résistance. (…) L’autre erreur est de m’accorder le rôle de corédacteur de la Déclaration universelle des droits de l’homme. (…) J’ai assisté à sa rédaction de très près et de bout en bout. Mais de là à prétendre que j’en aurais été le corédacteur ! »
Ces deux textes sont accessibles sur Internet, tout comme un entretien avec Simon Boquet publié en 2012 par la revue Texto, dans lequel il récuse une fois de plus ce titre de coauteur de la Déclaration pour parler seulement de « ce travail auquel j’ai été très modestement associé ».
Tout le monde a pu les lire, mais pratiquement personne n’en a tenu compte. Trop compliqué de corriger les erreurs, peut-être ?
Pour être tout à fait honnête, il faudrait sans doute évoquer aussi les centaines d’articles évoquant au cours de décennies la Déclaration des droits de l’homme et dans lesquels Stéphane Hessel manie des formules beaucoup plus ambiguës sur son rôle sans contester celui plus flatteur qu’on lui prêtait.
Mais la sympathie me porte à penser qu’il est trop tôt pour un tel inventaire ».

Le Monde a alors consacré « une application Mémoire à Stéphane Hessel, disparu le 27 février 2013. Cette application rassemble les meilleurs articles publiés par Le Monde sur Stéphane Hessel, ainsi que le texte intégral d’Indignez-vous ! »

Le 7 mars 2013, lors de la cérémonie nationale d’hommage en l’honneur de Stéphane Hessel dans la cour des Invalides à Paris, François Hollande, alors président de la République, a évoqué « un homme qui fut une conscience, un grand Français, un juste ».

« Des Français libres se souviennent »
Arte diffuse sur son site Internet « Des Français libres se souviennent » (Das freie Frankreich) de Samuel Thiebaut. « Daniel Cordier, résistant et ancien secrétaire de Jean Moulin, est décédé le 20 novembre 2020 à l’âge de 100 ans. En 1940, il avait rejoint le général de Gaulle à Londres après l’appel du 18 juin. En 2010, aux côtés de trois autres anciens membres de la France libre (Stéphane Hessel, Jean-Louis Crémieux-Brilhac et Yves Guéna), il participait à une table ronde animée par Régis Debray pour évoquer leur engagement et partager leurs souvenirs de résistants. »
« Daniel Cordier s’engage dans les FFL en juin 1940 ; après deux ans d’entraînement militaire, il est parachuté à Montluçon le 26 juillet 1942 et devient le secrétaire de Jean Moulin. »
« Stéphane Hessel rallie la France libre du général de Gaulle en 1941 et entre au Bureau central de renseignements et d’action (BCRA) ; arrêté en juillet 1944, il sera déporté à Buchenwald puis à Dora. »
« Après avoir été fait prisonnier par les Allemands et s’être évadé, Jean-Louis Crémieux-Brilhac s’engage dans les Forces françaises libres (FFL) en septembre 1941 et devient chef du service de diffusion clandestine de la France libre. »
« Yves Guéna rejoint Londres depuis Ouessant dans la nuit du 19 au 20 juin 1940 ; il combattra en Libye et en Tunisie, en Normandie, en Alsace, puis en Allemagne jusqu’à Berchtesgaden. »
« Stéphane Hessel, mémoire des Droits de l’Homme »
« C’était il y a 70 ans : la Déclaration universelle des droits de l’homme. Stéphane Hessel, diplomate et homme engagé, n’a cessé au cours de sa vie de rappeler l’importance de ce texte fondamental. Nous vous proposons de réécouter son message aux générations futures. Un message livré en 2008 et qui résonne encore aujourd’hui. »

« L’indignation, ça suffit ! »

Arte diffusera le 13 février 2021, dans le cadre de « Philosophie »,  « L’indignation, ça suffit ! » (Schluss mit der Empörung!) de Philippe Truffaut.

« Pourquoi s’indigne-t-on ? Raphaël Enthoven ouvre la réflexion avec Laurent de Sutter, auteur d' »Indignation totale – Ce que notre addiction au scandale dit de nous », et Cécile Duflot, directrice générale de l’ONG Oxfam France. »
« Les convictions indignées sont souvent vues comme un cri du cœur, qui monte du fond des tripes. Mais si, au contraire, l’indignation revendiquait surtout un monopole de la raison ? Un indigné n’est pas surpris par ce qui le scandalise, mais bien conforté dans sa vision du monde, ralliant un « nous » des indignés contre un « eux » des indignes. Quelles peuvent en être les dérives ? Y a-t-il une hypocrisie derrière l’impératif de l’indignation ? »

« Réflexion avec le philosophe Laurent de Sutter, auteur d’Indignation totale – Ce que notre addiction au scandale dit de nous (Éditions de l’Observatoire, 2020) et Cécile Duflot, directrice générale de l’ONG Oxfam France. » Une ONG dont des dirigeants ou employés ont eu des comportements à Haïti et au Tchad qui ont suscité l’indignation lors de leur révélation en 2018 : abus sexuels, menaces et intimidations, etc. Quant à la loi ALUR votée en 2015 à l’initiative de Cécile Duflot, alors ministre écologiste de l’Égalité des Territoires et du Logement, elle a déprimé par ses « ravages » le marché de l’immobilier.

Les invités analysent notamment la photo de l’enfant syrien Aylan Kurdi, photographié mort sur une plage de Turquie, son instrumentalisation en faveur des « migrants« , et le dessin de Riss pour Charlie hebdo.
« Des Français libres se souviennent » de Samuel Thiebaut
France, 2010, 52 min
Disponible du 26/11/2020 au 25/05/2021
France, Allemagne, 2018, 3 min
Disponible du 11/12/2018 au 11/12/2038
« L’indignation, ça suffit ! » de Philippe Truffaut
France, 2021, 26 min
Invités : Laurent de Sutter, Cécile Duflot
Présentation : Raphaël Enthoven
Sur Arte le 13 février 2021 à 23 h 35
Disponible du 06/02/2021 au 28/01/2024

« Stéphane Hessel – L´homme d´un siècle » par Hans Helmut Grotjahn et Antje Starost
Allemagne, 2017, 53 Min
Sur Arte les 15 octobre2017  à 23 h 25, 4 novembre 2017 à 6 h 50, 28 février 2021 à 02 h 35

Disponible du 27/02/2021 au 27/05/2021
Visuels 
Le diplomate de l’ONU Stéphane Hessel (au milieu) avec les cinéastes Antje Starost (à droite) et Hans Helmut Grotjahn (à gauche).
© Gudrun ArndtAuteur-compositeur Konstantin Wecker
Actrice Hanna Schygulla
© Antje Starost Filmproduktion
Les citations sur le documentaire sont d’Arte.
[Source : http://www.veroniquechemla.info]
Le « mythe al-Andalus » allègue la coexistence pacifique interreligieuse – juifs, chrétiens, musulmans – sous domination islamique dont l’Andalousie, conquise par des envahisseurs musulmans, serait l’exemple idéal, admirable. De nombreux manuels scolaires et documentaires, dont « Al-Andalus, une civilisation légendaire » (Die goldene Zeit in Andalusien) de Michael Schwarz, véhiculent ce mythe, qui perdure, occulte la dhimmitude, et demeure source de problèmes graves à ce jour. Le 30 décembre 1066 (3 Tevet 4827), des musulmans assaillent le palais royal de Grenade, alors en al-Andalus (sud de l’Espagne sous domination islamique), et y crucifient Joseph ibn Nagrela, le vizir du roi berbère et chef des Juifs de la ville. Ils massacrent la plupart des Juifs de Grenade, soit « 1 500 familles juives, représentant environ 4 000 personnes qui disparaissent en un jour » selon la Jewish Encyclopedia. 
Publié par Véronique Chemla
L’Histoire est écrite par les vainqueurs. Et parfois instillée par les vaincus. Le « mythe al-Andalus » véhicule l’idée de la coexistence pacifique interconfessionnelle – juifs, chrétiens, musulmans – sous la domination islamique, dont l’Andalousie conquise par des envahisseurs musulmans et dénommée al-Andalus serait l’exemple parfait, et jamais égalé.
Malgré tous les ouvrages d’historiens réputés, généralement étrangers, démythifiant al-Andalus, nombre de manuels scolaires français d’histoire « politiquement corrects » présentent ce mythe al-Andalus comme fait avéré.

Ce mythe est véhiculé contre l’État d’Israël : occultant les pogroms notamment sous l’Empire ottoman, certains allèguent que la refondation de l’État juif aurait brisé une coexistence interconfessionnelle millénaire harmonieuse.

Il perdure dans l’enseignement, dans les discours politiques et communautaires, et est partie intégrante du « politiquement correct ».

Des faits historiques, dont le pogrom à Grenade en 1066, sont ainsi occultés. Le 30 décembre 1066 (3 Tevet 4827), des musulmans assaillent le palais royal de Grenade, alors en al-Andalus (sud de l’Espagne sous domination islamique), et y crucifient Joseph ibn Nagrela, le vizir du roi Berbère et chef des Juifs de la ville. Ils massacrent la plupart des Juifs de Grenade, soit « 1 500 familles juives, représentant environ 4 000 personnes qui disparaissent en un jour », selon la Jewish Encyclopedia. « Ce nombre est supérieur au nombre des Juifs qui ont été tués, pendant la première Croisade, dans l’ensemble des villes et villages de Rhénanie. C’est pourtant cette dernière tragédie que l’on ne cesse de nous rappeler, en oubliant que trente ans auparavant, dans la seule ville de Grenade. il n’y eut pas moins de victimes » (David Littman). Les éditions Provinciales ont republié Le Dhimmi, de Bat Ye’or.

« Al-Andalus, une civilisation légendaire » (Die goldene Zeit in Andalusien) est un documentaire partial de Michael Schwarz.

« Le récit d’un mythe étudié par de nombreux historiens, celui de la coexistence pacifique interreligieuse sous domination islamique. Ce mythe, qui occulte la dhimmitude, est source de problèmes graves à ce jour.

« Pendant huit siècles, juifs, chrétiens et musulmans ont partagé une civilisation commune en Espagne médiévale. Al-Andalus, territoire ibérique ainsi désigné pendant sa domination musulmane du début du VIIIe à la fin du XVe siècle, est souvent considéré comme un paradis perdu, un lieu paisible du vivre ensemble entre les croyants des trois religions monothéistes ».

« Si une cohabitation fut possible, elle n’empêcha toutefois pas nombre de persécutions, de décapitations et de conversions forcées ».
« Cette société multiconfessionnelle reste toutefois unique dans l’histoire européenne et a donné naissance à une culture flamboyante dont les objets d’art, les œuvres littéraires, les monuments et les pièces musicales forcent aujourd’hui encore l’admiration ».
« Historiens et spécialistes de l’art islamique analysent ce riche héritage culturel et le mettent en perspective avec les étapes majeures de ces huit siècles d’histoire, en s’attachant à évoquer les plus grandes figures de cette foisonnante période ».

« Voyage en Al-Andalus, territoire ibérique sous domination musulmane du VIIIe au XVe siècle et point de rencontre des trois religions monothéistes ».

Curieusement, le film reprend l’idée selon laquelle le monde islamique aurait assuré la transmission du savoir antique grec et romain au christianisme médiéval qui l’aurait oublié. Une allégation réfutée par l’historien médiéviste Sylvain Gouguenheim dans son livre « Aristote au Mont-Saint-Michel » (2008) en démontrant le rôle de Constantinople dans cette transmission.

Ce film reprend, sans la critiquer, la version islamique de l’Histoire. Ainsi, il allègue sans le prouver que la condition juive en Europe médiévale chrétienne aurait été pire que celle sous domination islamique. En outre, elle impute à Joseph ibn Nagrela, fils de Samuel ibn Nagrela, vizir auprès du roi berbère Badis al-Muzaffar de Grenade, un orgueil ou une arrogance qui aurait suscité l’ire de la foule musulmane le tuant et massacrant quasiment tous les Juifs de Grenade en 1066. Or, divers historiens soulignent le rôle d’écrits anti-juifs d’Abou Ishaq ayant accru la haine des musulmans. Ainsi, Bernard Lewis a énoncé :

« Un ancien poème antisémite d’Abu Ishaq, écrit à Grenade en 1066, est particulièrement instructif à cet égard. Ce poème, qui se dit déterminant dans le déclenchement des émeutes anti-juives de cette année, contient ces lignes spécifiques :
– Ne considérez pas le fait de les tuer comme une violation de la foi. Le fait de les laisser en vie serait une violation de la foi.
– Ils ont violé le pacte que nous avions avec eux, aussi comment pouvez vous être tenus coupables contre les violateurs ?
– Comment peuvent-ils avoir un pacte, quand nous sommes insignifiants et eux prétentieux ?
– Maintenant nous sommes humbles, à côté d’eux, comme si nous avions tort et eux avaient raison ! »

Un documentaire qui édulcore la dhimmitude, « statut de soumission des indigènes non-musulmans – juifs, chrétiens, sabéens, zoroastriens, hindous, etc. – régis dans leur pays par la loi islamique. Corrélé au djihad, il est inhérent au fiqh (jurisprudence) et à la charîa (loi islamique). Les éléments constitutifs de la dhimmitude sont d’ordre territorial, religieux, politique et social. Le pays conquis s’intègre au dar al-islam (16) sur lequel s’applique la charîa. Celle-ci détermine en fonction des modalités de la conquête les droits et les devoirs des peuples conquis qui gardent leur religion à condition de payer une capitation mentionnée dans le Coran et donc obligatoire. Le Coran précise que cet impôt dénommé la jizya doit être perçue avec humiliation (Coran, 9, 29). Les éléments caractéristiques de ces infidèles conquis (dhimmis) sont leur infériorité dans tous les domaines par rapport aux musulmans, un statut d’humiliation et d’insécurité obligatoires et leur exploitation économique. Les dhimmis ne pouvaient construire de nouveaux lieux de culte et la restauration de ces lieux obéissait à des règles très sévères. Ils subissaient un apartheid social qui les obligeait à vivre dans des quartiers séparés [mellah au Maroc, Ndr], à se différencier des musulmans par des vêtements de couleur et de forme particulières, par leur coiffure, leurs selles en bois, leurs étriers et leurs ânes, seule monture autorisée. Ils étaient astreints à des corvées humiliantes, même les jours de fête, et à des rançons ruineuses extorquées souvent par des supplices. L’incapacité de les payer les condamnait à l’esclavage », a résumé l’essayiste Bat Ye’or.
Le mythe de la « coexistence pacifique inter-religieuse »
Le professeur Bernard Lewis fait remonter ce mythe, forgé par les « juifs pro-islamiques », au XIXe siècle :
« L’âge d’or de l’égalité des droits était un mythe, et si l’on y croyait, c’était la conséquence plutôt que la cause de la sympathie juive pour l’islam. Le mythe fut inventé par des juifs d’Europe au XIXe siècle comme un reproche adressé aux chrétiens – et repris par les musulmans de notre temps comme un reproche adressé aux juifs » (Islam, Gallimard, 2005).

Quant à Bat Ye’or, elle démontre « la fonctionnalité stratégique du mythe d’un islam tolérant et pluraliste inventé par la Grande-Bretagne au XIXe siècle… Né précisément en Bosnie-Herzégovine, ce mythe créé par la diplomatie britannique visait à protéger l’intégrité de l’Empire ottoman contre les ambitions de l’Autriche et de la Russie, qui – instrumentalisant les révoltes des chrétiens slaves catholiques et orthodoxes ou grecs – se taillaient des zones d’influence dans les provinces ottomanes d’Europe. Pour calmer une opinion publique anglaise indignée par les massacres des insurgés chrétiens perpétrés par les Ottomans, le Foreign Office justifia son soutien à La [Sublime] Porte en alléguant la tolérance et la justice inhérentes à l’islam du gouvernement turc. Ce régime, décrétait-il, était le mieux adapté aux chrétiens des Balkans, présentés comme des masses sous-humaines ignares. Les Turcophiles européens partageaient ces opinions et vantaient l’Empire turc, modèle d’un gouvernement multiethnique et multireligieux, garantissant la paix et le bonheur et une justice égale pour tous ses citoyens sous la loi éclairée islamique – argument constamment martelé par le président bosniaque islamiste moderne Izetbegovic ». Or, « les rapports consulaires de l’époque indiquaient une oppression cruelle des chrétiens dhimmi par l’application des lois de la dhimmitude ».

L’essayiste Bat Ye’or explique ce mythe, qui « adopte la version islamique de l’histoire », par des facteurs géopolitiques, tel « l’équilibre politique » européen au XIXe siècle. Ce mythe justifiait « la défense de l’intégrité territoriale de l’Empire Ottoman, c’est-à-dire la sujétion des peuples qu’il contrôlait. Dans l’entre-deux guerres, la tolérance ottomane se métamorphosa en « coexistence pacifique sous les premiers califes », thème qui constitua la pierre angulaire du nationalisme arabe et une arme idéologique contre les revendications autonomistes d’autres peuples » (Face au danger intégriste, juifs et chrétiens sous l’islam. Ed. Berg International, 2005).

Ce mythe agit en narratif anesthésiant : il masque les enjeux du jihad contre l’Occident ou en Eurabia. Il dissimule cette réalité guerrière et son institution corollaire la dhimmitude, ce statut cruel, inférieur et déshumanisant réservé aux non-musulmans – juifs, chrétiens, etc. – sous la domination islamique. De plus, ce mythe « disculpe l’islam classique, à l’origine du totalitarisme islamiste ». Et, il impose la vision « islamiquement correcte » d’un islam « pacifique » (Pierre-André Taguieff, La nouvelle judéophobie, Fayard Mille et Une nuits, 2002) symbolisé par la civilisation brillante al-Andalus, exemple de « coexistence pacifique entre judaïsme, christianisme et islam » en Espagne médiévale sous la férule musulmane.

Ce mythe comprend aussi celui de la « dette » de l’Occident vis-à-vis des « sciences Arabes/musulmanes » . Il dévalorise ainsi la civilisation chrétienne qui, d’une part, a mis un terme à cette « tolérance » par sa victoire sur les Maures et sa reconquête de la péninsule ibérique (Reconquista), et d’autre part, a échoué à créer l’équivalent d’al-Andalous.

Ce mythe distille et renforce « le sentiment de culpabilité et d’infériorité des Occidentaux vis-à-vis de la civilisation islamique » (Alexandre del Valle, Le totalitarisme islamiste à l’assaut des démocraties. Ed. des Syrtes, 2002).

Il affuble l’Occident des pires épithètes – obscurantiste (Inquisition), conquérant (croisades, empires), raciste -, et produit un discours anti-israélien. La recréation de l’État d’Israël contredit le mythe des « dhimmis juifs heureux ». Louer l’attitude mythique admirable de « tolérance » et irréprochable des musulmans à l’égard des non-musulmans stigmatise a contrario Israël : la recréation de l’État d’Israël aurait mis fin à une ère de « coexistence pacifique interreligieuse ». La politique israélienne est déformée au travers d’un prisme mythique biaisé : elle est jugée, et condamnée, à l’aune d’un mythe déguisé en histoire et on requiert d’Israël qu’il se conduise conformément au mythe, ce qui de facto restaurerait le « bon vieux temps » de la dhimmitude, et donc la destruction de l’État juif. Ce mythe s’est métamorphosé pour réapparaître sous l’idée de la « Palestine laïque et multiculturelle » remplaçant l’État d’Israël. Il contribue à accréditer l’idée dangereuse de la « destruction positive de l’État d’Israël » et soutient ceux alléguant : « Nous reconnaissons l’aspiration nationale légitime des juifs et des Palestiniens à un État souverain. Nous sommes pour un État juif et un État palestinien vivant côte à côte, dans la sécurité et la paix. Nous avons reconnu l’État juif.  Et qu’a fait cet État juif ? Il maltraite les pauvres Palestiniens. Il n’arrive pas ou il refuse de faire la paix alors qu’on connaît les termes d’un accord de paix. Cet État d’Israël est perçu comme le pays représentant la plus grande menace pour la paix dans le monde comme le montre un sondage commandé en 2003 par la Commission de l’Union européenne et réalisé auprès de 7 515 Européens… Pour ramener la paix mondiale si précieuse et dans l’intérêt des deux parties concernées, ne serait-il pas préférable de créer un seul État où juifs et Palestiniens vivraient ensemble et en bonne entente comme jadis dans la tolérante al-Andalous ? », c’est-à-dire sous domination islamique, avec un statut cruel et inférieur de dhimmi. Une variante « politiquement correcte » de l’« État binational ».

Bat Ye’or précise que ce mythe :
« Conforte la doctrine islamique. Il atteste la perfection de la chari’a, seule législation gouvernant, dans le passé, le dar al-islam [Nda : Le dar al-islam est un pays gouverné par la loi islamique], et sa supériorité sur toutes les autres juridictions… La moindre critique du statut des dhimmis est rejetée comme suspecte parce qu’elle entame le dogme de la perfection de la loi et du gouvernement islamiques. Ainsi, la louange de la tolérance et de la justice de l’islam, accompagnée de gratitude, s’intègrent-elles dans les obligations exigées du dhimmi ».
Ce mythe pervers a été relayé par les réseaux juifs et chrétiens de la dhimmitude afin d’influer sur les opinions publiques et donc les politiques gouvernementales, en particulier dans le dialogue Euro-Arabe.
« The Myth of the Andalusian Paradise »
En 2016, Intercollegiate Studies Institute a publié « The Myth of the Andalusian Paradise: Muslims, Christians, and Jews under Islamic Rule in Medieval Spain » de Dario Fernandez-Morera. « Scholars, journalists, and even politicians uphold Muslim-ruled medieval Spain—“al-Andalus”—as a multicultural paradise, a place where Muslims, Christians, and Jews lived in harmony. There is only one problem with this widely accepted account: it is a myth. In this groundbreaking book, Northwestern University scholar Darío Fernández-Morera tells the full story of Islamic Spain. The Myth of the Andalusian Paradise shines light on hidden history by drawing on an abundance of primary sources that scholars have ignored, as well as archaeological evidence only recently unearthed.
This supposed beacon of peaceful coexistence began, of course, with the Islamic Caliphate’s conquest of Spain. Far from a land of religious tolerance, Islamic Spain was marked by religious and therefore cultural repression in all areas of life and the marginalization of Christians and other groups—all this in the service of social control by autocratic rulers and a class of religious authorities. The Myth of the Andalusian Paradise provides a desperately needed reassessment of medieval Spain. As professors, politicians, and pundits continue to celebrate Islamic Spain for its “multiculturalism” and “diversity,” Fernández-Morera sets the historical record straight—showing that a politically useful myth is a myth nonetheless. »
Ce livre a été publié en français par les éditions Jean-Cyrille Godefroy sous le titre « Chrétiens, juifs et musulmans dans al-Andalus. Mythes et réalités de l’Espagne islamique » par Dario Fernández-Morera, professeur au département d’espagnol et de portugais de l’Université Nortwestern (Illinois), docteur de l’Université Harvard, ancien membre du Conseil national des États-Unis pour le développement des humanités, auteur de nombreux livres sur l’Espagne médiévale, le Siècle d’or, la rencontre de l’Europe et des Amérindiens et l’œuvre des grandes figures de la littérature classique espagnole. « Universitaires, journalistes et hommes politiques, tous nous présentent « Al-Andalus », l’Espagne sous domination musulmane, comme un paradis multiculturel où musulmans, chrétiens et juifs vivaient en harmonie. Ce conte de fées est un mythe. Dans Chrétiens, juifs et musulmans dans al-Andalus, un ouvrage décapant, l’historien Darío Fernández-Morera révèle la réalité de l’« Espagne arabo-musulmane », à partir de sources volontairement ignorées et de récentes découvertes archéologiques. »
« Ce prétendu paradis de la coexistence heureuse a commencé avec la conquête de l’Espagne par le califat islamique. Les armées de l’islam, composées de Berbères incultes, détruisirent un Royaume visigoth qui avait conservé l’héritage de la culture classique après la chute de l’Empire romain d’occident, et dont le niveau de civilisation était largement supérieur. Loin d’être un espace de tolérance, l’« Espagne musulmane » fut le lieu d’une régression culturelle dans tous les domaines de la vie. Chrétiens et juifs y furent marginalisés et opprimés par des autocrates religieux. Considérés comme subalternes dans une société hiérarchisée, ils furent réduits au rang de dhimmis, et eurent le choix que les gangsters donnent à leurs victimes : payer pour être protégés, ou disparaître. Tandis que politiciens et idéologues continuent de célébrer l’« Espagne musulmane » pour son « multiculturalisme » et sa « diversité », Darío Fernández-Morera montre que cette construction politiquement utile est une falsification de l’histoire. »
Le livre est préfacé par Rémi Brague, de l’Institut :
« Nous avons tous besoin d’un paradis. Si l’on ne croit plus à celui qui nous est proposé au Ciel, on le cherchera sur terre. Au XXe siècle, ce fut longtemps l’URSS. Après le Rapport Khrouchtchev, l’amour franchit l’Amour et le paradis terrestre fut transplanté en Chine. On se souvient des articles signés K. S. Karol dans le Nouvel Observateur, en particulier « L’empire éco-céleste » qui vantait le respect maoïste pour l’environnement. Ou ceux de religieux dominicains qui voyaient dans la Chine un vaste monastère—sans voire que les trois vœux y étaient obligatoires… D’autres paradis plus petits comme Cuba, l’Albanie, etc. s’y ajoutaient comme les lunes de ce vaste soleil rouge. Le Cambodge de Pol Pot a encore d’illustres défenseurs. Ces paradis se situant sur notre terre et à notre époque, ils étaient susceptibles de recevoir une confirmation empirique. L’Intourist soviétique et ses équivalents s’en chargeaient. Simon Leys a décrit de façon impayable la naïveté des « intellectuels » occidentaux véhiculés de ferme modèle Potemkine en école Potemkine par les services chinois[1]. Mais l’ennui de ces paradis regagnés est qu’ils pouvaient aussi être infirmés par l’expérience, ce qui ne manqua pas de se produire.
D’où l’avantage d’une autre tactique : projeter ce paradis recherché dans le passé, ce qui le met à l’abri de démentis trop faciles. On vit fleurir ainsi, dans tous les styles, et selon les sensibilités, des époques bénies : L’Empire romain d’avant Constantin comme tolérant, l’Empire aztèque comme proto-socialiste, le XIII siècle européen comme apogée de la chrétienté. Pensons aussi à Alexandrie, qui fut aussi le lieu du premier pogrom en l’an 38 de notre ère.
L’Espagne, terre de légendes
L’Espagne est une terre propice aux légendes. Deux exemples, un négatif, et un positif :
(a) La leyenda negrasur les massacres d’Indiens en Amérique, ou sur la fourberie et la cruauté des Espagnols, est lancée par les plumitifs des rivaux commerciaux de l’Espagne, France, Angleterre et Hollande, comme prétexte pour piller les galions qui ramenaient du Nouveau Monde les métaux précieux. Francis Drake et sa piraterie d’État, avec ses équivalents malouins, se trouvaient ainsi légitimés : le vol n’était au fond que de la « récupération ».
(b) Au XIXe siècle, la nostalgie de l’Europe qui se rationalisait pour s’industrialiser a franchi le golfe du Lion, passant de l’Italie à l’Espagne. Mais elle a changé de signe : ce qui intéresse désormais n’est plus la supériorité d’une culture ancienne et raffinée (celle du Grand Tour des nobles anglais), mais au contraire la primitivité de pacotille, les mœurs farouches, mais présumées « authentiques ». Le monument impérissable en est la Carmende notre Mérimée, pendant espagnol de la Colomba corse du même. On peut ajouter encore trois autres « c » : caramba ! (le sang chaud), corrida (la cruauté, l’amour du sang), castañetas (tout ce qui est « typique », et avec elles les mantilles, les éventails, le flamenco, etc.)
Pourquoi donc ne pas ajouter à ces châteaux en Espagne l’image rose d’une coexistence harmonieuse entre les « trois religions monothéistes » ? Cela aurait eu lieu au Moyen Âge, tant que le sud de la Péninsule était sous domination islamique. Ce bonheur aurait été interrompu par l’irruption des méchants chrétiens du Nord. Ceux-ci auraient apporté, à l’exclusion de tout autre élément culturel, l’intolérance, l’Inquisition, etc.
Pourquoi la légende d’al-Andalus ?
(a) Actuellement, les associations internationales comme la Ligue arabe ou la Conférence des États islamiques aident à la propagation de tout ce qui fait apparaître le passé islamique comme brillant et l’islam comme RATP (« Religion d’amour, de tolérance et de paix »). En particulier, l’évocation d’Al-Andalus doit démontrer la possibilité d’une renaissance dans le futur de ce qui est censé avoir eu lieu dans le passé. Toute sorte d’idiots utiles, aussi ignorants que bien intentionnés, emboîtent le pas.
(b) En Espagne même, l’autoflagellation est une spécialité reconnue depuis longtemps et pratiquée avec succès dans toutes les régions. Plus particulièrement, l’Andalousie est une région (une autonomia) de l’Espagne actuelle. Al-Andalus, en revanche, désigne la totalité de ce qui, dans la Péninsule ibérique, était sous domination islamique. L’Andalousie actuelle en est une partie, mais le domaine en question comportait aussi le plus gros du Portugal, la Castille, et remontait à peu près jusqu’à la vallée de l’Ebre. Or donc, la junte autonome d’Andalousie se cherche une identité historique qui la distinguerait de ses voisines. Faute de mieux, elle la cherche en se rattachant à un passé idéalisé.
(c) Les Juifs européens, émancipés au XIX siècle, mais encore sous le coup de diverses restrictions, ont cherché à faire honte aux Chrétiens et à leur donner l’exemple en opposant une « tolérance » islamique à l’Europe catholique, réduite à l’éternel « les croisades et l’inquisition ». Or, les plus grands esprits de l’orientalisme européen étaient justement des Juifs[2].
Il est de fait que les Séfarades expulsés d’Espagne en 1492 furent accueillis dans l’Empire ottoman, où ils produisirent de beaux fruits à Corfou (Albert Cohen), à Salonique, en Bulgarie (Elias Canetti), etc. On mentionne moins souvent un fait symétrique, l’exil des Juifs chassés par les Almohades en 1140 et qui ont trouvé refuge dans la Catalogne et la Provence chrétiennes. Là aussi, la culture en bénéficia, par exemple grâce aux traductions vers l’hébreu d’œuvres arabes de spiritualité, puis de philosophes juives, enfin de textes de philosophes musulmans comme Averroès par les trois générations de la famille Ibn Tibbon.
Dégrisement
Les esprits revenus de leur ivresse apprécieront des ouvrages qui les aideront à appuyer leur intuition : cela est trop beau pour être vrai. Récemment, un éditeur courageux a eu la bonne idée de publier en français le gros livre de Serafin Fanjul[3]. Et voici maintenant celui de Dario Fernandez-Morera, que j’ai donc l’honneur et la joie de préfacer ici.
Les deux auteurs que je viens de nommer, de manière amusante, jouent à compétences renversées : Fanjul, professeur émérite d’arabe à la Complutense (Madrid), se demande surtout quelle est la part d’al-Andalus dans l’identité espagnole d’aujourd’hui. Il intervient dans le débat devenu classique outre-Pyrénées entre deux érudits, tous deux républicains en exil sous Franco, Americo Castro et Rafael Sanchez Albornoz, sur la nature de l’identité espagnole. Le livre français de Fanjul constitue le condensé de deux livres en castillan parus en 2000 et 2004. Certains chapitres, trop centrés sur l’Espagne, par ex. de dialectologie, n’ont pas été repris dans la traduction française. Mais il reste de succulentes perles dans son bêtisier, comme Mérimée qui prend pour « un élégant bâtiment moresque » la Lonja de la sedade Valence. La ville avait été reprise par les Chrétiens en 1238, et le bâtiment construit entre 1482 et 1498 en gothique flamboyant[4].
Quant à Fernandez-Morera, américain, non-arabisant, mais professeur d’espagnol à Northwestern University (Evanston, Illinois), spécialiste de la littérature du Siglo de oro, il s’était déjà fait connaître par des monographies sur des écrivains de cette époque, Garcilaso de la Vega et Cervantes. Il s’interroge ici sur la réalité des récits sur la coexistence harmonieuse (convivencia) des trois communautés musulmane, juive et chrétienne. Il met en évidence ce qui, justement, devrait être évident, et qui est masqué par toute une propagande. Il a la cruauté de mettre en exergue de chacun de ses chapitres une sélection des bêtises qui ont été écrites sur le sujet qu’il y traite.
Soulignons quelques points :
(a) L’Espagne musulmane fut le résultat d’une conquête militaire, nécessairement brutale puisqu’involontaire. Plus cruelle qu’ailleurs ? Pas nécessairement. Mais pas moins non plus (ch. 1). L’avancée des troupes arabes au Sud de la Méditerranée ne fut pas sans rencontrer des résistances. Les Berbères gardent mémoire de la Kahina, souveraine de l’actuelle Tunisie, qui résista aux Arabes jusqu’à ce que ceux-ci s’en débarrassent en l’empoisonnant.
(b) L’Espagne d’avant la conquête arabo-berbère n’était pas vide, ni d’hommes ni de culture. Elle a fourni plusieurs poètes latins, le philosophe Sénèque, l’empereur Trajan. La dynastie des Wisigoths était fortement soumise à l’influence de Constantinople. L’Espagne sur laquelle elle régnait était pénétrée de culture classique. Elle a entre autres produit Isidore de Séville, dont l’encyclopédie a synthétisé le savoir antique et l’a transmis au Moyen Age (ch. 2).
On peut signaler une tendance de l’islam, non universelle, mais pas exceptionnelle non plus, à nier tout ce qui l’a précédé, à le rejeter dans l’« ignorance ». La récente destruction physique des monuments assyriens par l’État islamique est la conséquence d’une attitude intellectuelle plus profonde. L’incendie de la bibliothèque d’Alexandrie n’est probablement pas à mettre au débit des Arabes, mais la raison donnée dans le récit habituel correspond bien à la tournure d’esprit d’Omar.
En tout cas, dans l’Espagne qui fut soumise à l’islam, il ne subsiste aucune église d’avant la conquête. La Mosquée de Cordoue fut construite en partie avec les pierres d’une ancienne église dédiée à saint Vincent.
(c) La civilisation de l’Espagne sous domination islamique fut certes brillante. Elle le fut en poésie, en philosophie avec Ibn Bajja, Ibn Tufayl et Averroès. En architecture, elle a laissé des monuments remarquables comme la Giralda de Séville, la Mosquée de Cordoue, l’Alhambra de Grenade. Mais qui bénéficia de ces splendeurs ? Comme pour l’histoire des autres régions islamisées, faute de documents, nous ne savons à peu près rien de la paysannerie, laquelle constituait l’énorme majorité de la population[5]. Nos sources ne parlent guère que des citadins, voire des juristes. Al-Andalus était agréable pour ses élites, mais elle n’était pas un paradis de la convivencia.
(d) La culture juive de l’époque a certes été elle aussi brillante. Mais le plus grand, Maïmonide (m. 1204), a dû quitter la péninsule à dix ans et a produit son œuvre en Égypte. Le poète et apologète Jehuda Halevi, auteur du Kuzari, dont « le cœur était en Orient », a voulu mourir en Terre sainte. Ibn Naghrela fut bien un temps vizir d’un roitelet à l’époque des reyes de taifas, mais il finit, avec d’autres de ses coreligionnaires, tué dans un pogrom. Les persécutions n’ont pas manqué non plus, dans la Péninsule comme dans le reste du Maghreb où elles ne cessèrent, horresco referens, qu’avec la présence française[6]…
(e) L’excision des filles était une pratique répandue, ainsi que la lapidation des adultères. Ce qui peut paraître un détail est très révélateur : il y a une abondante poésie amoureuse, mais elle suppose comme son arrière-plan social l’esclavage sexuel : l’aimée chantée par le poète est toujours une concubine, jamais une femme libre (ch. 5).
(f) Il est vrai que la pression sociale s’est accrue au fil du temps en même temps que la pression extérieure des royaumes chrétiens du Nord, et comme conséquence de celle-ci : il fallait « serrer les rangs ». Mais les premières périodes, de la conquête à l’ère omeyyade (756), puis pendant celle-ci, n’ont en rien été des paradis. Destructions d’églises, crucifixions, abondèrent. On notera la scène où Abd-el-Rahman (bien mal nommé) fait brûler le visage d’une esclave qui se refusait à lui (ch. 4). Les campagnes du vizir al-Mansur (Almanzor) ont laissé des souvenirs cuisants.
En résumé, l’Espagne sous domination islamique ne se distingue pas radicalement des autres régions de l’Empire islamique. Elle ne constitue nullement une oasis de « tolérance » et de « coexistence » entre les religions. Sur certains points, elle est même plus sévère qu’ailleurs.
Méthodologie
Pour finir, on peut proposer ici quelques règles, dont la centrale serait de voir les faits dans leur contexte historique, et éviter les évaluations morales. Ceci vaut d’une manière générale. Exemples :
(a) L’accueil d’un conquérant avec des fleurs, etc. Lorsque la Wehrmacht est entrée en Ukraine en 1941, bien des habitants de ce pays qui avait été dévasté par la famine artificielle (Holodomor) voulue par Staline moins de dix ans auparavant, crurent à une libération. Ils devaient vite déchanter. D’une manière générale, on se range souvent « du côté du manche », du côté du vainqueur, dont on ne sait pas encore trop qui il est vraiment. Le conquérant ne le savait d’ailleurs pas nécessairement encore très bien lui-même.
(b) La « tolérance » islamique n’est pas une vertu, car la vertu est toujours le fait de personnes, non de civilisations ou de systèmes politiques. Ce qu’on appelle « tolérance » (dhimma) était la solution d’un problème très concret, qui est l’écrasante disproportion entre la mince couche de conquérants formant la caste dominante et la masse énorme des conquis dont le travail nourrit les nouveaux maîtres comme il nourrissait les maîtres précédents. Elle s’accompagne de mesures humiliantes destinées à exercer sur les soumis une pression. Le système juridique mis en place fonctionne ensuite comme une nasse : il est permis d’entrer dans l’islam, il est interdit d’en sortir.
(c) Une civilisation peut être sur certains points ou sur presque tous plus avancée qu’une autre et avoir fait des découvertes d’une grande importance. Mais la question de la diffusion de ces innovations est autre. Cela vaut d’ailleurs déjà à l’intérieur du monde islamisé. C’est ainsi qu’un chercheur m’a fait remarquer que des savants islamiques pouvaient très bien inventer un algorithme pour résoudre un problème précis, un partage d’héritage, p.ex., et ne pas chercher ensuite à le réutiliser, encore moins à le généraliser.
Dans le cas d’espèce, les acquis d’al-Andalus ont été brillants. Mais cela ne suffit pas pour que l’on puisse parler d’un transfert. Un exemple : les mathématiques arabes étaient au Moyen Âge bien supérieures à celles des Européens. Elles se fondaient sur ce qui était resté des mathématiques (dont l’astronomie) grecques, mais les mathématiciens de langue arabe ne se sont pas contentés de répéter. Ils ont prolongé et dépassé, voire critiqué leurs sources comme en témoignent des titres hardis, celui de Razi, Doutes sur Galien ou celui d’Alhacen, Doutes sur Ptolémée. Mais pouvons-nous être certains de ce qu’ils ont été reçus en Europe ? Gerbert d’Aurillac (pape Sylvestre II) se serait inspiré de connaissances mathématiques d’origine arabe, trouvées dans des couvents catalans, et Léonard de Pise (Fibonacci) dit avoir étudié à Bougie. Faut-il le croire ?
Il est en revanche certain, et même évident, que la médecine arabe, celle de Razi (Rhazès), Avicenne, et d’autres, ont dominé la médecine européenne, dans certaines régions, jusque tard dans le XVIIe siècle[7]. Le cas le plus brillant, bien attesté, est celui de l’optique d’Ibn al-Haytham, Alhazen pour les Latins (m. 1039). Traduit en latin par le polonais Witelo, appelé en latin Vitellion (m. 1275), son traité a été lu par Roger Bacon, et jusqu’à Kepler.
Des analogies, aussi poussées soient-elles, entre deux phénomènes, ne prouvent rien tant que l’on n’a pas donné une explication plausible de la façon dont un phénomène a pu en influencer un autre, où, quand, par quels canaux de transmission, etc. Cela vaut pour l’amour courtois des Provençaux et l’amour odhrite des Arabes ; ou encore pour l’astronomie de l’École de Maragha et celle de Copernic. Adhuc sub judice lis est.
Par ailleurs, des avancées spectaculaires dans une culture ont pu passer inaperçues dans une autre. Ainsi, Al-Biruni (m. 1070), génie universel en chronologie, géodésie, botanique et pharmacopée, et auteur d’une extraordinaire description de l’Inde, remarquable par sa parfaite objectivité, n’est pas entré en Occident avant le XIXesiècle.
(d) On sera prudent avec les notions d’« apports d’une civilisation », de « dette », etc. Ces expressions suggèrent en effet qu’une civilisation pourrait donner quoi que ce soit à une autre. Or, les biens culturels ne sont pas des choses qui voyagent comme des marchandises. C’est bien plutôt la civilisation d’arrivée qui prend ce qui lui convient dans la ou les civilisation(s) de départ. Ces denrées culturelles ne sont reçues qu’au prix d’un travail d’appropriation qui se déroule dans la civilisation d’arrivée, et qui commence par la traduction des textes qui sont le support de ces biens.
(e) On se demandera aussi quel genre de choses la civilisation réceptrice prend de l’émettrice. On observera qu’il s’agit avant tout d’éléments au sens propre : quant au langage, souvent des objets techniques qui entrent dans la culture matérielle en même temps que leur nom entre dans le vocabulaire, parfois des thèmes littéraires, très rarement des règles syntaxiques[8]. Quant à la vision du monde et son couronnement en une religion, à peu près rien. On évitera de confondre religion et civilisation matérielle et de parler, par exemple, des « techniques d’irrigation des musulmans » ; on distinguera également religion et création philosophique. Ainsi, ce qui est passé d’Averroès en Europe est ce qui n’a à peu près aucun rapport avec la religion, à savoir ses commentaires d’Aristote et sa défense de la philosophie contre al-Ghazali.
[1]           S. Leys, Ombres chinoises, Paris, 10/18, 1975.
[2]           Voir p.ex. Ned Curthoys, « Diasporic Visions: Al-Andalus in the German Jewish Imaginary », Arena Journal, 33/34, 2009, p. 110-138.
[3]            S. Fanjul, Al-Andalus, l’invention d’un mythe, Paris, L’Artilleur, 2017, 715p.
[4]           P. Mérimée,  Lettres adressées d’Espagne au directeur de la revue de Paris, I, Madrid, 25 octobre 1830, p. 441.
[5]           Voir R. S. Humphreys, Islamic History. A Framework for Inquiry, Revised edition, Princeton, Princeton University Press, 1991, ch. 12 : The Voiceless Classes of Islamic Society : The Peasantry and Rural Life, p. 284-308.
[6]           Voir les sources réunies en un épais dossier et traduites par David G. Littman et 

Paul B. FentonL’exil au Maghreb. La condition juive sous l’islam, 1148-1912, Paris, Presses de l’Université Paris-Sorbonne, 2010, 792p.

[7]           Voir D. N. Hasse, Success and Suppression.Arabic Sciences and Philosophy in the Renaissance, Cambridge (Mass.), Harvard University Press, 2016.
[8]           Une exception fascinante : le piùitalien devenu pioen grec moderne et y remplaçant les formes du gec ancien pour le comparatif en -eroVet, quand s’y adjoint l’article, les superlatifs en -atoV, -istoV. »
« Al Andalus, l’invention d’un mythe »
En 2017, L’Artilleur a publié « Al Andalus, l’invention d’un mythe. La réalité historique de l’Espagne des trois cultures » de Serafin Fanjul, membre depuis 2011 de l’Académie royale d’histoire. « Dans l’Europe actuelle confrontée à une immigration musulmane continue, on aime bien se référer au modèle de cohabitation pacifique des trois cultures d’Al-Andalus. L’histoire de l’Hispanie musulmane ou d’Al-Andalus est ainsi un enjeu archétypique. Au Moyen Âge, la Péninsule ibérique aurait connu une remarquable et inhabituelle cohabitation pacifique entre juifs, chrétiens et musulmans. Une admirable symbiose culturelle qui aurait duré vaille que vaille du VIIIe siècle jusqu’à l’expulsion des juifs en 1492, voire, jusqu’à l’expulsion des morisques en 1609. »
Professeur de littérature arabe à l’Université autonome de Madrid, « Serafín Fanjul, affirme qu’il s’agissait, dans la réalité des FAITS, d’« un régime très semblable à l’apartheid sud-africain » et d’une époque globalement « terrifiante ». Soulignant que les motifs et les facteurs de luttes et d’affrontements entre l’Espagne musulmane et l’Espagne chrétienne ont été prédominants pendant toute la période concernée, il montre qu’Al-Andalus a été tout sauf un modèle de tolérance. Il ne s’agit pas pour lui de nier qu’il y a eu des éléments de communication culturelle (surtout d’origine hellénistique) jusqu’au XIIe siècle. Mais il s’agit de montrer qu’il n’y a jamais eu un merveilleux système mixte sur lequel aurait reposé la cohabitation pacifique ; qu’il n’y a jamais eu un mode de vie partagé par tous, une même perception du monde valable pour tous. »
« Les chrétiens dans al-Andalus »
En 2016, a été publié « Al-Andalus y la Cruz : La invasión musulmana de Hispania » de Rafael Sanchez Saus, professeur d’histoire médiévale à l’université de Cadiz. Il a été doyen de la faculté de philosophie et de lettres de l’UCA (1999-2004) et recteur de l’université San Pablo CEU de Madrid (2009-2011). Membre de l’Académie royale hispano-américaine des sciences, des arts et des lettres, dont il a été le directeur, il est aussi directeur de la Cátedra Alfonso X el Sabio. Il est l’auteur d’une douzaine d’ouvrages, considéré comme l’un des meilleurs spécialistes de la frontière entre maures et chrétiens dans l’Espagne médiévale. « Así surgió Al-Andalus, con la conquista árabe de España entre los años 711 y 719, y con el posterior establecimiento de un sistema como medio para perpetuar el dominio establecido por una pequeña minoría de guerreros musulmanes orientales y norteafricanos sobre los autóctonos cristianos. Este dominio se articuló a través de un régimen que consagraba el sometimiento político, religioso, y la inferioridad jurídica y moral de los cristianos. Aunque las ventajas ofrecidas a los conversos al islam indujeron a muchos cristianos a la apostasía, y otros muchos prefirieron el exilio, todavía hacia 950 Al-Andalus era un país mayoritariamente cristiano. Dos siglos más tarde, la cristiandad se había desintegrado por la inmersión en la cultura árabe y oriental, y por la abierta persecución desatada contra ella por almorávides y almohades. Este libro se ha escrito para dar a conocer la realidad de la vida de los cristianos en Al-Andalus, que poco o nada tiene que ver con las ensoñaciones y falsificaciones interesadas que nutren un mito construido a costa de la verdad histórica, y a la sombra de la crisis de los valores que hicieron posible el surgimiento de España como proyecto alternativo a lo que Al-Andalus supuso ».
En 2019, les éditions du Rocher ont publié « Les chrétiens dans al-Andalus. De la soumission à l’anéantissement » de Rafael Sánchez Saus, dans une traduction de Nicolas Klein et avec une préface d’Arnaud Imatz. « L’invasion arabo-musulmane de l’Espagne wisigothique, initiée en 711 pour culminer en 719 avec la conquête de la Gaule narbonnaise, a été l’événement aux conséquences les plus considérables de l’histoire d’Espagne. On oublie souvent que, pendant des siècles, la majeure partie de la population fidèle à la religion chrétienne et la minorité juive ont été soumises à un régime de très forte discrimination. Celui-ci reposait sur la ségrégation sociale, l’absence de liberté religieuse, l’exploitation économique et fiscale, l’immersion culturelle et, en cas de protestation ou de révolte, sur la plus sévère répression. La dureté de ce régime s’est accentuée au fil du temps et a fini par provoquer, dès le XIIe siècle, la complète disparition des communautés chrétiennes et juives d’al-Andalus ». Ces chrétiens d’al-Andalus sont appelés des Mozarabes.
Réédité en 2020, « ce livre offre une vision complète de la situation de ces chrétiens espagnols, appelés mozarabes, unique peuple européen médiéval à avoir vécu pendant tant de générations sous la rigueur de la dhimma. Attachés au mythe des Trois Cultures, de nombreux auteurs ont préféré jusqu’ici ne retenir que les aspects prétendument aimables de cette situation, comme la liberté de culte limitée et la relative autonomie interne des communautés chrétiennes, afin de tenter de délégitimer le processus de Reconquête, véritable matrice de la nation espagnole. Il permet, à l’inverse, de mieux faire connaître la réalité de la vie des chrétiens d’al-Andalus, loin des rêves et falsifications intéressées qui alimentent le mythe de la convivialité pacifique entre cultures et religions construit en marge de la vérité de l’histoire. »
« Al-Andalus, une civilisation légendaire » par Michael Schwarz
États-Unis, 2018, 95 min
Sur Arte les 30 novembre 2019 à 20 h 50, 8 décembre 2019 à 15 h 10 et 17 décembre 2019 à 9 h 25
Visuels :
© Kikim Media
© Oronoz

Les citations sur le documentaire sont d’Arte. Cet article a été publié le 30 novembre 2019.

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

La vieille proximité entre musulmans et juifs marocains pourrait bien revenir

Drapeaux marocain et israélien sur le mur de la vieille ville de Jérusalem, le 23 décembre 2020.

Et si le Maroc retrouvait son identité cosmopolite grâce à son rapprochement diplomatique avec Israël ?

Le Maroc et Israël viennent de renouer leurs relations diplomatiques. Des relations rompues depuis le fiasco du processus de paix israélo-palestinien au milieu des années 1990. Il s’agit d’un événement historique dont l’éclat est malheureusement offusqué par le « tout-coronavirus » qui maintient les médias internationaux la tête dans le guidon.

Sur le plan des symboles, ce n’est pas tous les jours que des officiels Arabes et Israéliens assument publiquement leur collaboration. À Rabat, le 22 décembre dernier, l’envoyé israélien, Meir Ben Shabbat, s’est adressé aux Marocains dans leur dialecte pour leur exprimer sa joie de se retrouver parmi eux dans la terre de ses ancêtres. Quel contraste avec l’image de l’Israélien qui se réveille le matin pour « casser les os des Arabes » …

Sur le plan politique, les Américains, parrains du rapprochement, ont reconnu la souveraineté du Maroc au Sahara, une vieille revendication marocaine et qui se trouve exaucée dans les derniers jours du mandat de Donald Trump. Qui aurait pu croire que l’ennemi juré des musulmans était capable de faire un tel geste ? Thank you Mr. President !

Sur le plan humain, tout reste à faire. Il y a tellement de temps à rattraper et d’obstacles à surmonter. L’opinion publique, sidérée par le battage médiatique autour du corona, doit encore, à mon avis, s’habituer au fait accompli. Elle est solidaire de la cause palestinienne et sous l’influence de la propagande wahabite. Il faudra du temps et de la pédagogie. Le mieux est de regarder la réalité en face et d’assumer le choix qui a été fait : à la cause palestinienne, le Maroc a préféré la cause marocaine en renforçant son avantage dans le conflit du Sahara et en se réconciliant avec soi-même, c’est-à-dire avec les juifs marocains installés en Israël. Il est normal de ressentir de la gêne, elle fait partie du sacrifice qu’un peuple accomplit pour avancer. C’est la vie, le succès sourit à ceux qui acceptent de faire des choses qui leur sont désagréables.

L’intransigeance est un luxe réservé aux enfants qui jouent à la guerre avec des figurines de soldat et des miniatures de tank. Les adultes eux regardent plus loin que le bac à sable, ils évoluent dans un monde où la marge de manœuvre est limitée et où les choix sont douloureux.

Retour d’un Maroc cosmopolite ?

À titre personnel, je suis enthousiaste. En renouant avec Israël, le Maroc a une chance de retrouver son identité perdue c’est-à-dire son cosmopolitisme. Jusqu’au début des années 1970, le Maroc était un pays à deux civilisations : la musulmane et la juive, deux univers séparés. La première a toujours été hégémonique mais incapable de se rénover, la seconde n’a jamais eu ni pouvoir ni prestige mais elle a admirablement bien négocié son entrée dans la modernité.  Au contact de la colonisation française (1912-1956), les sépharades marocains ont su se réinventer sans cesser d’être eux-mêmes. Aux yeux des musulmans, ils étaient une synthèse de laquelle ils pouvaient s’inspirer sans craindre l’assimilation, le juif étant un voisin que l’on connaît bien, le Français étant un conquérant duquel on se méfie.

Les Français partis en 1956, les juifs sont restés et ont continué à irriguer la société marocaine dans son ensemble telle une source d’eau douce qui coule sans faire de bruit, au goutte-à-goutte. Cette « diversité » a disparu avec les soubresauts du conflit israélo-arabe et l’approfondissement de la crise économique, deux motifs suffisants pour émigrer vers Israël. Depuis les années 1970, la civilisation musulmane du Maroc est en chute libre, privée de son « sparring partner », de son contre-modèle qui la mettait au défi de se renouveler.

Retrouver la vieille proximité entre musulmans et juifs marocains

Au fond, l’enjeu principal n’est pas de renouer avec Israël mais de retrouver la vieille proximité entre musulmans et juifs marocains. Elle est pure « création de valeur » pour reprendre une expression en vogue chez les experts. Elle sera beaucoup plus rentable pour le Maroc que tous les investissements économiques que ce nouvel accord ne manquera pas de générer.

Bien sûr, le monde a changé et il n’est pas question de réinstaller les juifs d’aujourd’hui dans les mellahs (quartiers réservés en médina). La proximité que j’appelle de mes vœux se jouera dans les librairies, dans les espaces de coworking, sur les terrasses de café et sur internet.

L’avenir nous réservera de belles surprises.

Mon père, le Maroc et moi: Une chronique contemporaine

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[Photo : Maya Alleruzzo/AP/SIPA 0 numéro de reportage : AP22524797_000005 – source : http://www.causeur.fr]

Innovadora y poética, decía de sí misma: “soy tan misteriosa que ni yo misma me entiendo”. Nos adentramos, letra a letra, en los misterios de la autora brasileña

Clarice Lispector ante el Vesubio en 1945. Foto: Museo-archivo de literatura brasileña / Siruela

Amor. Convencida de que había tres cosas “por las que he nacido y por las que doy mi vida. Nací para amar a los demás, nací para escribir, y nací para criar a mis hijos” (Jornal do Brasil, 1968), el amor (tanto el filial, como el maternal y el erótico o sentimental) la hizo profundamente desdichada. Quizá por eso, cuando murió uno de sus mejores amigos, escribió: “No, no quiero amar a nadie más porque duele. No puedo soportar una muerte más de alguien que me sea querido. Mi mundo está lleno de personas que son mías y no puedo perderlas sin perderme a mí misma”.

Brasil. Casada con un diplomático, la escritora pasó fuera de Brasil casi dieciséis años. “Cuando no soportaba la nostalgia volvía”. Brasileña de corazón (“Tengo una alegría: pertenezco a mi país”), jamás quiso regresar a Rusia, aunque según Benjamin Moser, autor de la biografía definitiva Por qué este mundo (Siruela), muchos de sus compatriotas siempre la consideraron extranjera. La razón no era su lugar de nacimiento, o no solo, sino su peculiar manera de hablar, pues “ceceaba y sus erres ásperas y guturales le conferían un acento extraño”. No quiso operarse y siempre se debatió “entre su necesidad de pertenecer y la terca insistencia de mantenerse aparte”.

Chechelnik. Aldea de Ucrania en la que el 10 de diciembre de 1920 nació Clarice. Según la propia Lispector era “tan pequeño e insignificante que ni siquiera está en el mapa. Cuando mi madre estaba embarazada de mí, mis padres se dirigían a Estados Unidos o a Brasil, aún no lo habían decidido. Se detuvieron en Chechelnik para que pudiera nacer y luego prosiguieron su camino. Llegué a Brasil cuando tenía solo dos meses” (Descoberta).

Dinero. La vida y obra de Lispector estuvieron marcadas por la pobreza padecida en su infancia. La suya fue la miseria del inmigrante, del superviviente de los pogromos europeos. En Brasil, su padre, convertido en buhonero, sobrevivió comprando y vendiendo ropa vieja y fabricando jabón. Quizá por eso, cuando se separó de su marido, Clarice aceptó cualquier colaboración en prensa que surgiera, aunque, para no perjudicar su imagen de novelista, a menudo recurrió a seudónimos como el de Teresa Quadros. También escribió en Diário da Tarde una página que firmaba como Ilka Soares, la actriz. “La mitad del dinero era para ella, y la otra mitad, para mí”, confesó, divertida, en una entrevista.

Enigma. La propia Lispector lo sabía: “Soy tan misteriosa –escribió– que ni yo misma me entiendo”. En su célebre biografía, Moser la describe como una mujer “parlanchina y extrovertida en ocasiones, silenciosa e incomprensible en otras”, admirada como escritora pero que se describía como simple ama de casa. Rosa Chacel, que la visitó en su casa del barrio de Leme, la retrató como una pantera. Sus oscuros relatos, llenos de sensaciones, acentúan un enigma que sus escasas entrevistas, repletas de telegráficas respuestas, no ayudan a despejar.

Feminismo. Convertida en icono del feminismo internacional por su mirada poco convencional a la realidad, Clarice era hija de su tiempo, y, por tanto, se mostraba equidistante del conservadurismo arraigado y del feminismo exaltado. Sus colaboraciones en la prensa contenían consejos de belleza, sorprendentes recetas de cocina o recomendaciones para conseguir una vida familiar feliz. También la mayor parte de quienes protagonizan sus relatos son, en palabras de Laura Freixas, “mujeres domesticadas”.

Gurgel Valente, Maury. Mientras estudiaba Derecho en la Universidad del Brasil, carrera que inició en 1939 casi por azar, en realidad por una observación de su padre sobre su afición a defender los derechos de los más humildes, Clarice conoció a su futuro marido, Maury Gurgel, con quien se casó en 1943. Al acabar la carrera, acompañó a Maury a una serie de viajes que les llevarían a Nápoles, Berna, Londres, París o Washington, donde nació su hijo Paulo, hasta la separación del matrimonio en 1959 y el regreso a Brasil.

Hijos. La maternidad fue una verdadera obsesión para la brasileña. Cuando le preguntaban por sus prioridades, aseguraba que si tuviera que elegir entre sus hijos, Pedro y Paulo, y la escritura, “desistiría de la literatura. No tengo dudas de que como madre soy más importante que como escritora”. Y, sin embargo, unía a menudo estas pasiones, como recuerda su hijo Paulo: “Un día le pedí una historia y ella escribió El misterio del conejo pensante”. La enfermedad de su hijo mayor, Pedro, esquizofrénico, acentuó su depresión.

Incendio. Adicta al tabaco y a las pastillas para dormir, una noche, a mediados de septiembre de 1966, se quedó dormida mientras fumaba. Al amanecer, la habitación estaba en llamas. En un intento desesperado por salvar sus papeles, intentó apagar el fuego con sus propias manos y se las abrasó, sobre todo la derecha, que quedó deformada e inútil. El dolor fue insoportable y durante tres días se debatió entre la vida y la muerte. Más tarde escribiría que había aprovechado para gritar pero no solo de dolor, sino “por el pasado y por el presente. Incluso por el futuro, por Dios”.

Maestros. Aunque aseguraba que no eran muchos los autores que le habían influido como narradora, en una entrevista recogida en Donde se enseñará a ser feliz (Siruela) reconoció que Crimen y castigo, de Dostoyevski le había provocado “una fiebre real” y que El lobo estepario de Hermann Hesse también le “afectó mucho”. Además destacó que con su primer sueldo compró el libro de una desconocida, al sentir que “Eso de ahí soy yo. No sabía que Katherine Mansfield era famosa. El libro era Felicidad”. En cuanto a Virginia Woolf, le fascinó Orlando; a Kafka lo descubrió más tarde, sintiendo, decía, “una gran proximidad”.

Narradora. Escritora vocacional (“desde los siete años yo ya fabulaba”), se estrenó como narradora a los veintitrés, con la publicación de Cerca del corazón salvaje (1943), premio Graça Aranha al mejor libro del año, aunque antes habían aparecido en periódicos y revistas dieciséis relatos. Después vendrían los cuentos de Lazos de familia (1960) y novelas como La manzana en la oscuridad (1961); La pasión según G. H. (1964), considerada su obra maestra; Un aprendizaje o el libro de los placeres (1969); Agua viva (1973) y La hora de la estrella (1977).

Piratería. La primera vez que Lispector visitó Argentina, se quedó pasmada al descubrir cuánto la admiraban, pues habían publicado allí casi todos sus libros, naturalmente sin pedir permiso ni pagarle un centavo. Entrevistas, homenajes, “incluso una mujer me besó la mano”, recordaba divertida. Afortunadamente, la legendaria Carmen Balcells le propuso convertirse en su agente. La brasileña aceptó, pues Balcells le demostró que “estaba siendo muy explotada incluso en su propio país”.

Rutina. Cuando comenzaba una novela o un relato, Clarice Lispector carecía de planes previos sólidamente estructurados. Así, solía decir que “Hay quienes solo se ponen a escribir cuando tienen todo el libro en la cabeza. Yo no. Voy siguiéndome y no sé en qué va a acabar. Después voy descubriendo lo que quería”. Mientras creaba, prefería que nada, ninguna otra lectura o autor, la perturbarse, y evitaba las críticas, que interferían incluso en su vida íntima.

Sífilis. Por asombroso que resulte, la sífilis fue la causa del nacimiento de Clarice. Su madre, Mania, fue violada por soldados bolcheviques veinte años antes de que la penicilina fuese un tratamiento habitual, pero existía entonces la superstición de que el nacimiento de un hijo podía curar esa enfermedad. “Así que fui creada adrede –escribió años después Clarice–, con amor y esperanza. Pero no curé a mi madre. Y, hasta el día de hoy, me pesa esa culpa: me crearon con una misión específica y les fallé”.

Teatro. Aunque novelas como La manzana en la oscuridad o La pasión según G. H. fueron llevadas a la escena, en realidad Lispector solo escribió una obra teatral, La pecadora quemada y los ángeles armoniosos, “por diversión, mientras esperaba el nacimiento de mi primer hijo”. Publicada en 1964, en el volumen La legión extranjera, más tarde comentaría lo mucho que disfrutó con ella, “descubriendo una especie de estilo polvoriento, mezcla de lecturas vulgares de adolescencia”.

Vida. El nombre real de Clarice era Haia o Chaya, según se transcriban los caracteres hebraicos. Chaya, en yiddish, significa vida. Y a la vida hacía referencia una de las últimas anotaciones de la escritora. En La hora de la estrella, Clarice anuncia su muerte; pocos días después de su publicación fue ingresada en el hospital, donde murió de cáncer de ovarios el 9 de diciembre de 1977, víspera de su cumpleaños. En ese fragmento, escribe: “No llores a los muertos. Ellos saben lo que hacen”.

 

[Fuente: http://www.elcultural.com]
América Plurinacional, la puerta a la integración soberana desde los pueblos
(imagen de Encuentro América Plurinacional)

Escrito por Javier Tolcachier

El 18 y 19 de diciembre tiene lugar en la sede de UNASUR en San Benito (Cochabamba), el “Encuentro de los Pueblos del Abya Yala hacia la construcción de una América Plurinacional”.

La convocatoria fue acordada en la reunión que sostuvo el expresidente Evo Morales Ayma en la sede de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba con representantes de movimientos indígenas, campesinos y sindicales de Ecuador, Bolivia, Argentina y Perú, luego de su épico regreso del forzado exilio.

Las organizaciones reunidas suscribieron un documento en el que se ratificaron como postulados esenciales la lucha contra todas las formas de colonialismo y neocolonialismo, la lucha contra el capitalismo por ser un sistema que acaba con la vida y la Madre Tierra y la lucha contra todas las formas de guerra.

El llamamiento consigna entre sus objetivos la definición de una nueva agenda política para los pueblos, el fortalecimiento de la CELAC y la recuperación de UNASUR y el ALBA. Se aspira a través de la diplomacia de los pueblos a consolidar la RUNASUR como mecanismo de integración de los pueblos y a forjar una organización internacional de los pueblos indígenas originarios campesinos y trabajadores obreros del Abya Yala.

Del mismo modo, se señala el propósito de construir la alianza de medios de comunicación de las organizaciones y de intercambiar sobre el Vivir Bien, el Buen Vivir y la Madre Tierra.

Para celebrar esta reunión fundacional, a la que acudirán colectivos y articulaciones regionales, se eligió a Cochabamba por ser en la actualidad la sede de la Unión de Naciones Sudamericanas – UNASUR en el municipio de San Benito, pero también por haber sido cuna de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (abril de 2010) y la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Defensa de la Vida (octubre de 2015).

Como imagen poderosa y atrayente, como proyecto que sin duda concitará la adhesión de movimientos de toda la región, la idea de una “América plurinacional” alienta al debate, la reflexión profunda y constituye un vigoroso llamado a la acción y a la unidad.

Mirando hacia atrás para mirar hacia adelante

En sentido histórico, la propuesta apunta indudablemente a trascender la conformación poscolonial de parcelas republicanas dominadas por el poder de oligarquías de linaje conquistador. Bajo el yugo de su explotación sufrieron y perecieron sucesivas generaciones de indígenas, africanos esclavizados y su descendencia, y más tarde obreros y trabajadoras de extracción mestiza y también inmigrante.

Los progresivos intentos de liberación de las mayorías sometidas crecieron en resistencia a la brutal represión y la colonización de nuevo cuño, al mando de transnacionales y sus lacayos de turno.

Los pueblos conquistaron derecho a derecho con organización y lucha tenaz, hasta comprender que las transformaciones requerían de un marco de organización social diferente, que permitiera recuperar la soberanía arrebatada por un puñado de avaros insensibles.

La América Plurinacional es expresión y correlato de ese proceso, representa la intención de construir una nueva estructura en la que los sectores acallados puedan acceder efectivamente a espacios de decisión política.

Esta proclama de plurinacionalidad señala con claridad la imperiosa necesidad de reparar las injusticias, poniendo el foco en la urgente necesidad de nuevos modelos de desarrollo.

Significa también la posibilidad de posicionar las culturas, nacionalidades y pueblos subalternizados de la región en un nivel de equidad en relación a la occidentalidad dominante.

La potente imagen coloca en el centro del debate la cuestión de la no discriminación, de la superación efectiva del racismo expuesto o apenas oculto, fortalece la no violencia frente a la agresión persistente del capital y convoca al reconocimiento mutuo, la solidaridad y la empatía.

Supone además la creación de una unidad orgánica de los sectores populares, conectando a través de un proyecto de articulación permanente a los movimientos indígenas y campesinos con organizaciones de trabajadores y trabajadoras y diferentes fuerzas sociales, generando así una masa crítica apta no solo para ser representativa de las necesidades colectivas, sino también capaz de torcer relaciones de fuerza adversas.

En relación a la integración regional, la construcción de una América Plurinacional implica –en paralelo a la superación de fronteras definidas en términos de Estados-Nación- la superación de la rígida y frágil interestatalidad que la caracteriza hasta ahora.

La integración desde los pueblos cobra con ello una nueva vitalidad, colocándola en una esfera de pluriculturalidad, cuya potencia radica en el inmediato reconocimiento de identidades comunes asfixiadas por el oprobio de culturas excluyentes y a través de límites ficticios determinados por el acuerdo o el conflicto entre los poderosos. Conflictos, en los que perdieron la vida quienes nada tenían para ganar y que hasta hoy siguen dividiendo a nuestros pueblos para mayor gloria de la opresión.

Una integración regional que será participativa o no será, en la que el poder popular emergente tendrá que tener no solo voz, sino y sobre todo, voto.

El sujeto colectivo de la América Plurinacional

En su libro “El cazador de historias”, Eduardo Galeano nos cuenta que en un periódico del barrio de Raval, en Barcelona, una mano anónima escribió:

Tu dios es judío, tu música es negra, tu coche es japonés, tu pizza es italiana, tu gas es argelino, tu café es brasileño, tu democracia es griega, tus números son árabes, tus letras son latinas. Yo soy tu vecino. ¿Y tú me llamas extranjero?

Si no fuera porque la brevedad y sencillez de este verso persuade y conmueve sobradamente, se podría continuar agregando ejemplos que mostrarían cuanto de las distintas culturas vive en la cotidianeidad de las demás.

Bastaría con observar las comidas, el lenguaje, los hábitos y expresiones populares, incluso las formas religiosas, para darnos cuenta de lo impregnada que están las vivencias de un imponente mestizaje multicultural.

En esa sencilla comprensión, se encuentra el germen de una verdad mayor: no hay culturas estancas ni inmóviles, sino que todas se van nutriendo y modificando en el contacto con otras, aunque conserven mandatos sociales generados por tensiones y necesidades en otros contextos históricos.

En el vertiginoso proceso de mundialización en curso, cuya interconexión impacta a todas las culturas, nadie queda exento de esta influencia recíproca y de la aceleración de las transformaciones. Y posiblemente sea esta profunda vibración de las íntimas estructuras culturales, este cimbronazo que sufre la propia identidad, este doble extrañamiento por sentirse a sí mismos diferentes y en un mundo diferente, el que promueva los intentos de cerrazón en identidades cada vez más alejadas y el resurgimiento de reacciones racistas y retrógradas.

Así como una casa adquiere sentido al ser habitada, así como adquiere sus rasgos a través del proyecto de quienes la habitan, una América Plurinacional requiere un sujeto colectivo que la haga posible, la moldee, que imprima en ella los trenzados hilos de color que constituyen su identidad.

El sujeto colectivo de esa América plural, india, negra, cobriza, blanca y sobre todo mestiza, necesita indagar en sus múltiples raíces y extraer de ellas los mejores elementos para aportar a la construcción del bien común.

Desde una perspectiva humanista, importa reconciliarse con los rasgos propios, tantas veces prohibidos, relegados o desdeñados y también con los ajenos, cualesquiera sea su origen.

Para dejar atrás la prehistoria de vejámenes y discriminación, el rumbo a seguir es apreciar lo diferente sin menospreciar la identidad propia, comprender el entrecruzamiento y la dinámica de las múltiples culturas y atender a recobrar la armonía social a través del redescubrimiento de una esencia humana común.

La construcción de una América Plurinacional y de su sujeto social protagónico se constituirán así en un paso gigante hacia el destino planetario de la Nación Humana Universal.

(*) Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en la agencia internacional de noticias Pressenza.

 

 

[Fuente: http://www.pressenza.com]

Para esta nueva entrega fue clave buscar testimonios femeninos que desafiaran la concepción de que el oficio del taquero es una labor masculina.

Escrito por Argelia Martínez

“La gastronomía es la mejor herramienta de diplomacia, el mejor canal para conocer un país”, dice Hallie Davison, productora y codirectora de la serie Las crónicas del taco, que lanzó Netflix este año. Las palabras de esta mujer oriunda de Estados Unidos cobran un sentido especial cuando se trata de experimentar un país ajeno a través de su gastronomía, considerada patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO.

Los tacos son uno de los emblemas de la oferta culinaria mexicana. Intentar definirlos es una tarea imposible pues en cada rincón de la república el binomio de la tortilla y el guiso se transforma y se adapta a las exigencias e historia de los comensales. Un signo de comunión difícilmente tiene tantas aristas como los tacos.

En la segunda temporada de Las crónicas del taco se abrió espacio para siete nuevas variantes de este platillo: suadero, cochinita, cabrito, pescado, birria, taco americano y burrito. “Los tacos dan para mucho. La parte más difícil de mi trabajo es que sé que hay historias increíbles que no hemos incluido”, dice Davison, consciente de que las interpretaciones de este manjar son tan variadas como las historias detrás de las manos que las preparan.

Para esta nueva entrega fue clave buscar testimonios femeninos que desafiaran la concepción de que el oficio del taquero es una labor masculina. “Reconocemos que el mundo del taco parece ser dominado por los hombres”, admite la productora, pero en esta producción siempre estuvo presente la asidua intención de demostrar que en el mundo de los tacos hay mujeres parrilleras y carniceras, y hombres que echan tortillas al comal.

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Las crónicas del taco

La misión de Davison la llevó hasta las puertas de Manjar Blanco, un restaurante en el corazón de Mérida, Yucatán, famoso por sus tacos de cochinita pibil. Allí encontró a doña Miriam, experta en la preparación de dicho manjar yucateco y dueña del lugar. Esta mujer, con su tesón y vitalidad, fue una de las varias historias femeninas que contribuyeron a que en cada capítulo de Las crónicas del taco se reconstruyera el papel de la mujer en torno al taco.

Doña Miriam relata que en 1954, año en el que llegó al mundo, nacer niña era sinónimo de responsabilidad y dedicación a las labores del hogar; entre estas la más importante era, sin duda, la cocina, pues le decían sus abuelas, “para cuando te cases hay que llegarle al marido por la boca”. Sin embargo, hoy esta mujer es consciente de que los tiempos han evolucionado y de que en las cocinas no debe haber nadie a la fuerza.

Un signo de comunión difícilmente tiene tantas aristas como los tacos; son uno de los emblemas de la oferta culinaria mexicana.

Para ella no deja de ser importante transmitir todos los conocimientos que sus generaciones pasadas le heredaron y demostrar que la gastronomía de Yucatán sigue evolucionando. “Teníamos unas escuelas gastronómicas maravillosas, mágicas, espectacularmente bellas, completas, históricas: nuestras abuelas”, dice doña Miriam en entrevista con Gatopardo. La transformación del panorama en cuestión de roles de género le ha permitido encontrar un par de sucesores: dos de sus cinco hijos, quienes han encontrado en la gastronomía una pasión, profesión y fuente de empleo que comparten con su madre.

En esta segunda temporada la travesía para documentar los peculiares relatos que esconde cada taco se extendió hasta otros rincones del planeta como Estados Unidos y Japón. Esto le permitió a Davison contrastar panoramas y observar que parte de que la dominante presencia masculina en el mundo de la comida callejera se debe a los atavismos de nuestra sociedad.

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Las crónicas del taco

Para Davison y para todo el equipo de producción era sumamente importante refutar estos estereotipos, aunque en más de una ocasión se toparon con obstáculos. “Cuando pedíamos recomendaciones de expertos en el mundo de los tacos llegaban 20 recomendaciones de hombres y tres de mujeres. Entonces seguíamos buscando”, relata la productora. “Era difícil convencer a las mujeres a hablar a la cámara. Cuando había una pareja comiendo tacos, de repente el hombre empezaba a hablar y hablar. Tenía que dirigir la cámara hacia la mujer y preguntar qué es lo que ella opinaba, pedirle que compartiera qué significan los tacos para ella. Siempre fue un esfuerzo entrevistar mujeres y visibilizar sus historias”.

Doña Miriam y Hallie Davison anhelan que Netflix dé luz verde para una tercera parte, pues “la gastronomía mexicana es uno de los tesoros nacionales”, y siempre habrá nuevas historias por contar.

 

 

[Fotos: Netflix – fuente: http://www.gatopardo.com]

Novelista, cuentista, periodista y traductora, Lispector se convirtió en una de las escritoras más importantes en lengua portuguesa del siglo XX y de las más leídas en la Argentina.

Paulo, hijo de Clarice, le pidió una historia y así nació "El misterio del conejo pensante".

Paulo, hijo de Clarice, le pidió una historia y así nació « El misterio del conejo pensante ».

Escrito por Emilia Racciatti

Con una obra atravesada por un « no estilo » que plasmó en novelas, cuentos, libros para niños e innumerables crónicas periodísticas, Clarice Lispector se convirtió en una de las escritoras más importantes en lengua portuguesa del siglo XX y de las más leídas en la Argentina y, a días del que sería su cumpleaños número 100, continúa siendo reeditada, traducida y estudiada en todo el mundo.

Novelista, cuentista, periodista y traductora, Lispector nació en la aldea ucraniana Chechelnik el 10 de diciembre de 1920, pero su familia dejó Ucrania al año siguiente y después de un intenso viaje, Pinjas y Mania Lispector lograron instalarse junto a sus tres hijas, en 1922, en el puertito de Maceió, ubicado en el Nordeste brasilero.

Sus primeros años

A sus cinco años, Clarice llega con su familia a Recife, capital del Estado de Pernambuco, también en el Nordeste y de la que se apropió. Allí aprendió la lengua portuguesa, esa en la que pensó, soñó, proyectó y a través de la cual expandió las capacidades de habitar lo cotidiano.

Después de la muerte de su madre -cuando ella tenía 10 años-, su padre viajó con sus tres hijas Tania, Elisa y Clarice a Río de Janeiro, ciudad en la que se consolidó su vínculo con la lectura y la escritura, y en la que se dispuso a estudiar Derecho.

Su obra

A los 23 años publicó « Cerca del corazón salvaje », que había escrito a los 19 -aunque en varias oportunidades contó que comenzó a escribir ficción a los 7- y por la que recibió el premio Graça Aranha como mejor novela. Ese mismo año se casó con el diplomático Maury Gurgel Valente, a quien conoció mientras estudiaba en la universidad, y comenzó una vida familiar que la llevó a compartir destinos internacionales sin dejar nunca de lado su vínculo con la escritura.

Lispector no se dejó atrapar por convenciones ni etiquetas, estableció una intervención única y personal sobre el lenguaje que puede encontrarse en los libros de cuentos « Algunos cuentos », « Lazos de familia », « La legión extranjera », las novelas « La pasión según G.H. », « Agua viva » « La lámpara » o « Para no olvidar ».

En nuestro país se editaron, bajo el título « Queridas mías », las cartas que se escribía con sus hermanas Tania y Elisa entre 1940 y 1957, durante su estadía como periodista en Río de Janeiro hasta Washington, su último destino diplomático.

Sus crónicas se difundieron en dos tomos « Revelación de un mundo » y « Descubrimientos », ambos por el sello Adriana Hidalgo, con textos que escribió para el « Jornal do Brasil » entre fines de los años sesenta y comienzos de los setenta.

Con 40 años educó a sus hijos Paulo y Pedro, dejó un marido diplomático en Europa y los mantuvo con traducciones y crónicas que escribía para distintos periódicos, en algunos casos firmando con seudónimos como Teresa Quadros o Ilka Soares.

Fue por sus hijos que llegó a escribir literatura infantil. Su hijo Paulo le pidió una historia y así nació « El misterio del conejo pensante », pero ese no fue el único libro dedicado a sus hijos y pensado para niños lectores, ya que también fue autora de « Casi de verdad », « La mujer que mató a los peces », « La vida íntima de Laura » y « Cómo nacieron las estrellas – Doce leyendas brasileñas ».

Representante de la literatura latinoamericana que sigue siendo leída en todo el mundo, la autora de « La hora de la estrella » tiene numerosos y fieles lectores en Argentina, donde fue publicada por editoriales como Corregidor, Cuenco de Plata y Adriana Hidalgo, y tiene su homenaje cada diciembre cuando se realiza « La hora de Clarice ».

Se trata de un evento que se realiza como emulación del Bloomsday -el homenaje que se celebra en honor a Leopold Bloom, personaje principal de la novela « Ulises » de James Joyce, todos los 16 de junio por las calles de Dublín- y que en la Argentina tuvo su correlato desde 2013, en el Museo del Libro y de la Lengua, con una actividad que forma parte de un conjunto de propuestas gratuitas que retoman los ejes del universo de Lispector.

Este año se trasladará a la cuenta de Instagram de la editorial Corregidor que congregará a Silvia Hopenhayn, Gonzalo Aguilar, Eugenia Zicavo, Flavia Pittella, Carmela Pérez Morales, Constanza Penacini, Mario Cámara y Florencia Garramunño para realizar una lectura y charla en homenaje a la autora de « Lazos de familia ».

Además en el canal de YouTube de la editorial habrá dos charlas sobre su obras: una a las 14, con Florencia Garramuño, Márgara Russoto, desde Italia, y la venezolana Eleonora Cróquer Pedrón; mientras que a las 16, conversarán Griselle Merced Hernéndez, desde Puerto Rico, Laura Cabezas y Macarena Mallea, desde Chile.

« Yo solamente me considero escritora en el momento exacto en que estoy escribiendo. Fuera de eso, no me sentí nunca obligada a pertenecer a una escuela o estar al día con determinadas obras », le dijo al periodista Eric Nepomuceno en una entrevista para la revista Crisis, publicada en 1976.

Para la misma revista la reporteó María Esther Gilio y allí habló de su forma de trabajo, de ese proceso en el que tomaba notas de las ideas que se le iban ocurriendo: « Me viene una idea y la apunto. Al otro día la traspongo al libro. Pero por supuesto -contó- la mayoría de las cosas que aparecen en mis libros se me van ocurriendo a medida que escribo. Escribir para mí es una manera de entender. Escribiendo, comprendo ».

A Gilio, que la entrevistó en su departamento en Río de Janeiro, le confesó que no le gustaba dar entrevistas y le entregó un trabajo de Renato Carneiro Gómez llamado « Texto Montaje », en el que ella respondía a varias preguntas. Sin embargo, en 1977, en São Paulo, accedió a ser entrevistada por el periodista Julio Lerner para su programa Panorama, y ese archivo se convirtió en la única nota televisiva a la célebre escritora.

En esa oportunidad, Lispector volvió sobre esa forma de trabajo, esas anotaciones que sostenía mientras creaba una historia: « Cuando estoy escribiendo algo, anoto a cualquier hora del día o de la noche, cosas que me vienen. Lo que se llama ‘inspiración’. Ahora, cuando estoy en el acto de concatenar las inspiraciones, ahí me veo obligada a trabajar diariamente ».

Al momento de tener que elegir un trabajo suyo al que le tuviera más cariño, la autora nombró: « El huevo y la gallina », sobre el que aseguró que seguía siendo un misterio para ella, y « Mineirinho », sobre un bandido que « murió con trece balas cuando una sola bastaba, que era devoto de San Jorge y tenía una novia ».

« Me dio una revuelta enorme y escribí eso », le dijo a Lerner sobre el trabajo por el que explicó que se convirtió en ese joven llamado Mineirinho al ser masacrado por la policía: « Cualquiera que hubiera sido el crimen de él, una bala bastaba. El resto era voluntad de matar. Era prepotencia ».

Esa Clarice que respondía con firmeza, contundencia y frases cortas en un estudio de televisión ya tenía escrita la que sería su novela póstuma « Un soplo de vida », una historia que adelantaba que aún tenía nombre, pero se debatía entre trece títulos posibles.

Lispector murió en Río de Janeiro el 9 de diciembre de 1977 a los 56 años en la víspera de su cumpleaños, a causa de un cáncer de ovarios, y dejó una obra que convoca a explorar historias sobre las formas en las que se entrelazan los lazos y la posibilidad de vivir la literatura para narrar nuevos mundos.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

La importancia del texto literario para la comprensión del tiempo histórico es innegable. Desde el contexto social del escritor surgen sus cosmovisiones y se perfilan los personajes que darán vida al relato. Directa o indirectamente revelan, prácticamente, todos los aspectos relativos a la sociedad a la que pertenece.

Escrito por Cristina Retta

Sobre el tema

Durante todo el siglo XX, y hasta hoy, México ha jugado un papel paradigmático para el resto de América Latina, no solo por su precoz revolución (1910), que precedió a la revolución soviética, sino también por el peso cultural que ha tenido para el resto del continente, fundamentado en el hecho de que a su rico pasado prehispánico se añade su posición estratégica, verdadero carrefour de corrientes de diversa índole, que generaron migraciones diversas y un multiculturalismo trascendente.

A través de su amplia trayectoria como escritor, Carlos Fuentes (Panamá, 1928 – Ciudad de México, 2012), ha dejado un significativo legado que el historiador no puede dejar de desconocer, dado lo actual de su mensaje. Presentamos a continuación aspectos de su primera gran novela, para ejemplificar de qué manera este autor realiza lo que sería un rescate de la memoria histórica mexicana. 

En 1958 aparece publicada La región más transparente, brillante mosaico tridimensional de México capital, que condensa a través de la historia de los primeros cincuenta años del siglo XX, el mito, la crónica, el paisaje, el cuadro realista de sus personajes. Las visiones fantásticas que aparecen allí, corresponden a la pintura de un México que fue y sigue siendo una muestra de sincretismo cultural, donde los límites entre lo indígena y la fisonomía blanca de la sociedad se funden. El personaje principal de la misma es la propia ciudad, desglosada en cada uno de los personajes que van apareciendo para sugerir características que la definen.

Junto al interés por el cuadro sociológico con centro en el sincretismo cultural, importa también atender la idea central que atraviesa esta obra: la traición a los verdaderos ideales de la revolución mexicana, que se van desvirtuando a medida que transcurre el siglo. Mediante los diversos personajes y sus posicionamientos, el autor irá denunciando, subrepticiamente, ese proceso de deterioro que pone en evidencia el fracaso de la revolución mexicana de 1910.

Carlos Fuentes y su tiempo

Nuestro autor ha sido un protagonista notable en diferentes aspectos de la vida pública de su país a lo largo de las tres cuartas partes del siglo pasado. Fue un incansable escritor, con múltiples intereses y actividades, que se comprometió con los temas socioculturales de relieve en los diferentes ciclos que le tocó vivir en los distintos países por los que transitó. Estuvo acostumbrado desde niño a los cambios de residencia, por la actuación diplomática de su padre: nació en Panamá el 11 de noviembre de 1928; su infancia y adolescencia transcurrió parcialmente en Montevideo, Río de janeiro, Washington D.C., Santiago de Chile, Quito y Buenos Aires. Pero no obstante ello, Fuentes mantuvo un permanente contacto con su país, en el cual pasaba la mayoría de su tiempo libre en su etapa formativa.[1]

Esa mitad del siglo XX en América Latina, tan variada en corrientes de pensamiento de todo tipo, no fue ajena a las inquietudes de nuestro escritor. La Segunda Guerra Mundial había generado un amplio movimiento migratorio del cual México fue importante receptor de oleadas de gentes de la más diversa procedencia. Por ejemplo, la Guerra Civil Española expulsó entre los miles de ciudadanos de ese origen, varias decenas de intelectuales de renombre, que recibieron en tierras mexicanas la mejor de las acogidas. Es evidente que todo ese clima social e intelectual tan variado influye en la manera en que Carlos Fuentes aborda las cuestiones sociales, políticas e intelectuales, convirtiéndose en fervoroso crítico de su país, en primera instancia.

Se dice que en el plano literario, La región más transparente, escrita a sus treinta años, inaugura el llamado boom de la literatura de América Latina, y todo lo que ello significa en el sentido de dar un dominio propio, específico y diferente a lo latinoamericano frente al peso de lo europeo imperante hasta entonces. Además de esta obra, recordemos que Carlos Fuentes ha dejado también importantes ensayos de interpretación político-social con foco en México y su historia que, como se dijo antes, podrían servir de ejemplo para examinar otras realidades latinoamericanas.

La estructura de la obra

La novela tiene una interesante presentación, antecedida por un “Cuadro Cronológico”, donde el autor pone de manifiesto su interés en atenerse a períodos históricos concretos de la historia de México. Para ello utiliza dos indicadores: la novela y la Historia, ubicados en paralelo, y donde se destacan, según los años correspondientes, lo que ocurre en la novela, es decir, qué es lo importante vinculado a sus protagonistas (quiénes son, qué hacen, qué sucede en sus vidas), mientras se describe sucintamente lo relevante como dato histórico en ese momento específico.

1900 es la fecha tomada como punto de partida, con el nacimiento de uno de los protagonistas centrales, Federico Robles, hijo de humildes peones, en una de las haciendas de la familia De Ovando. En la columna paralela, La Historia, se indica, retrotrayéndose al siglo anterior, que desde 1876 Porfirio Díaz era el dictador de México y se habían formado los grandes latifundios; los recursos nacionales fueron entregados a compañías extranjeras; hubo represión policíaca y militar. [2] Así, sucesivamente, el autor va marcando hitos cronológicos de la historia de México en base a esos indicadores. De esta forma, el lector tiene un hilo conductor que le permite entender los vaivenes de la narración. Porque el relato no es lineal; al contrario, los personajes son situados con independencia de ese proceso cronológico tradicional.

A su vez, dicho cuadro termina con las fechas 1946-1956 que es, con palabras de Fuentes, el período en el que se desarrolla la acción central de la novela, que corresponde al primer gobierno civilista del siglo XX mexicano, el del presidente Miguel Alemán, período de la burguesía mexicana en el poder.

A continuación del Cuadro Cronológico, Fuentes presenta a los Personajes de la novela, ubicando a cada uno de ellos en las categorías que le resultan de interés destacar. Así, por ejemplo, en esa lista aparecen Los burgueses, Los satélites (que vendrían a ser en terminología actual las/los socialitès, personas de prestigio social adquirido a través de su destaque en la prensa y en los medios sociales en los cuales se mueven), Los extranjeros, Los inteligentes, El pueblo, Los revolucionarios, Los guardianes (que son una especie de personajes fantasmagóricos que representan el alma o la semilla azteca oculta en los integrantes del pueblo).

Las partes nombradas anteriormente, sirven al lector como referencia, ya que la narración no sigue un desarrollo lineal, sino por el contrario, las partes del texto son intercaladas como en un collage. Esto desde el punto de vista literario es algo novedoso, característico de la llamada “modernidad”. Los críticos hablan del enmascaramiento de la escritura en sus aspectos literarios, y de cómo funciona la noción de máscara, tanto en los personajes como en la misma escritura, siendo esta una característica de la obra.[3] De los diversos ángulos en que puede interpretarse el texto, nos quedamos con el rescate del interés socio-histórico del autor, es decir su preocupación por transmitir las críticas atinentes a esa perspectiva.

En el sentido antes señalado, corresponde comentar que en la obra hay una dicotomía entre lo aparente y lo real, entre lo que parece ser y lo que es. Así, en lo que correspondería a la empresa colonizadora, la misma estaría oculta en el lenguaje renacentista, que a su vez es escondido por el lenguaje iluminista de la Independencia, que conserva los vestigios feudales, estando todo ese juego de enmascaramientos integrado en el lenguaje positivista del liberalismo del siglo diecinueve, que lo traspasa al imperialismo financiero del siglo veinte.[4] Todo esto es dicho en la novela a través de sus personajes, con gran ironía. Vendría a ser una suerte de denuncia de lo dado, de las certidumbres complacientes, aceptadas. El autor intenta de esta forma poner en tela de juicio toda una estructura económica, política y social, al establecer esa “denuncia” a través del lenguaje. Ya anteriormente, Octavio Paz (escritor en quien Fuentes también se inspira), había tratado este aspecto en su famoso ensayo El laberinto de la Soledad.

Sobre la “obertura” de la novela

Ya desde el inicio la novela busca captar, a través del presentador Ixca Cienfuegos, el sentido trascendente y velado de la obra, con centro en lo hereditario prehispánico junto a la violencia vivida tras la derrota de la raza azteca en tiempos de la conquista. Hay una resignación explícita que es a su vez fuerza contenida, creadora de realidades nuevas como respuesta no intencionada a lo impuesto mediante la fuerza, a la afrenta sufrida y reconocida como tal:

Mi nombre es Ixca Cienfuegos. Nací y vivo en México, D.F. Esto no es grave. En México no hay tragedia: todo se vuelve afrenta. Afrenta esta sangre que me punza como filo de maguey. Afrenta, mi parálisis desenfrenada que todas las mañanas tiñe de coágulos. Y mi eterno salto mortal hacia mañana. Juego, acción, fe -día a día, no solo el día del premio del castigo: veo mis poros oscuros y sé que me lo vedaron abajo, abajo, en el fondo del lecho del valle”.[5]

Ese encuentro forzado se pone de manifiesto a través de múltiples canales que el devenir de los siglos fue moldeando en lo que pretendió ser una “evangelización” por parte del colonizador, pero que no terminó cabalmente, sino que fue sincrética. Reunió ambos aportes, el español y el indígena, y los articuló en algo nuevo y creativo como las realizaciones culturales mexicanas, cuyas aristas mestizas evidencian las diversas representaciones de ese pueblo. Así se expresa desde el comienzo mismo de la novela, a cargo siempre de Ixca Cienfuegos, cuando, evocando al conquistador Hernán Cortez (aunque en forma indirecta), dice:

“(…) Has venido a dar conmigo, sin saberlo, a esta meseta de joyas fúnebres. Aquí vivimos, en las calles se cruzan nuestros olores, de sudor y pachulí, de ladrillo nuevo y gas subterráneo, nuestras carnes ociosas y tensas, jamás nuestras miradas. Jamás nos hemos hincado juntos, tú y yo, a recibir la misma hostia; desgarrados juntos, creados juntos, solo morimos para nosotros, aislados. Aquí caímos. Qué le vamos a hacer. Aguantarnos, mano. A ver si algún día mis dedos tocan los tuyos (…)”.[6]

De manera muy clara, en ese lenguaje y expresiones neobarrocas, materia de la cual está hecha esta novela, Fuentes presenta en las palabras de Ixca el “drama” del pueblo mexicano: una pretendida asimilación por parte del europeo que nunca terminó de darse, al tiempo que solapadamente se percibe una denuncia de una falta de comprensión o, mejor dicho, de empatía entre las dos culturas. Ellos -los mexicanos- cayeron, fueron vencidos, y no queda otra salida que la resignación: Qué le vamos a hacer, hay que asumirlo, mano (mano, expresión mexicana, coloquial para “hombre o hermano”, en este caso). Y agrega como posible deseo, “A ver sialgún día mis dedos tocan los tuyos”, como en el cuadro de Miguel Ángel en el Vaticano, sería deseable que llegara un momento en el cual los dedos de conquistadores y conquistados consiguieran tocarse, con todas las implicaciones que ese mensaje transmite.

Como historiadores, reconocemos que esta muestra cultural, esta obra literaria que nos ocupa, inaugura en la década 1960, la llamada Nueva Novela Hispanoamericana. Pero más allá de la importancia en las letras, La región más transparente elucida un mensaje social e histórico que convive con el pueblo mexicano, pero del cual hasta ese entonces sus protagonistas no eran conscientes: la desventura que fue y sigue siendo el fracaso de la revolución mexicana. El modelo de aparente estabilidad sobre el cual se apoyaba el México de entonces (y podemos decir el actual también), se mueve en una Hispanoamérica convulsa, que no encontró otra salida que terminar traicionando los ideales de aquella temprana revolución. Si atendemos a lo que directa e indirectamente nos dicen los personajes, caemos en cuenta que ese sistema político, económico y social que corresponde al tiempo de la novela, es muy imperfecto, hace agua en muchos aspectos.

Esta novela, aunque cubre, con vaivenes en su temática, la primera mitad del siglo XX, se centra en el régimen del presidente Miguel Alemán (1946-1952), que fue el primer gobierno civil tras una serie de gobiernos militares. Sin embargo, como señala acertadamente José Emilio Pacheco en su artículo que antecede a la edición conmemorativa de la novela, más que el enfrentamiento entre civilización y barbarieentre la modernidad de Federico Robles (uno de sus personajes importantes, aburguesado, banquero) y el aztequismo lírico de Ixca Cienfuegos, lo que se analiza es el carácter siempre colonial y opresivo de la sociedad mexicana.[7] Las luchas por el poder, logrado a costa de todo tipo de traiciones y renunciamientos a ideales sociales elevados, quedan destacadas como el leitmotiv de esta obra que trasciende el período que sus páginas cubren. Porque el interés que despierta llega hasta nuestros días, siendo un mensaje de una innegable actualidad que excede los límites de México país.

Personajes de la novela y su trascendencia

Como decíamos previamente, el principal personaje de esta novela es la gran ciudad y sus múltiples facetas, que se reflejan en cada uno de los personajes. Estos parecen estar para evidenciar todas y cada una de las circunstancias sociales y debilidades humanas. Pero gran parte de los personajes requieren ser interpretados considerando la dualidad ya señalada anteriormente, a través del “enmascaramiento”. Lo aparente y lo real se suceden en alternancia, mentira-verdad, figura-fondo. Ya en El laberinto de la soledad, Octavio Paz afirmaba que los mexicanos se centran en las formas, que son las que contienen y encierran a la intimidad y los preserva de los excesos, e inauguró esta noción de máscara.

Uno de los personajes centrales de la novela, Norma Larrgoiti, es claro ejemplo de lo dicho anteriormente. Ella nos muestra la dualidad en la que se mueve al caer su máscara y dejar al descubierto sus aspectos más íntimos. Como bien señala Pasetti en su crítica, Norma es la elegida por Ixca Cienfuegos, hijo de Teódula Moctezuma, para el sacrificio, lo que la ubica -según la cosmología azteca- en un lugar de privilegio.[8]

Norma Larragoiti aparece como la simuladora por excelencia: hija de madre mestiza y de un español pobre del Norte del país, tiene un hermano que trabaja como bracero en Estados Unidos, lo que la describe como perteneciente a los sectores más humildes de la sociedad. Sin embargo, a través de su casamiento con Federico Robles, banquero y financista, consigue codearse con la élite social mexicana. No obstante ello, al ser Robles también alguien de origen pobre, ya que era hijo de campesinos de una de las haciendas de los Ovando, era criticado por su bajo linaje aunque tolerado por su dinero. Así, a través de su casamiento, Norma logra “mimetizarse” con aquellos “sujetos de clase”, ignorando y rechazando afanosamente su propio origen.[9]

Esa tensión apariencia-realidad que se da en Norma, aparece en cada una de las facetas de su vida. Su matrimonio también era un acuerdo entre el enriquecido Robles, que representa el poder del dinero y por tanto la posibilidad de escalar, y por parte de Norma, la responsable de las relaciones sociales, ya que representa la elegancia, la convivencia adecuada a la realidad social en la que están insertos. En estos aspectos, Norma aparece como una simuladora, aspecto este inherente a la esencia del mexicano.[10]

Otro personaje ineludible, dado su significado, es Gladys García, la veterana animadora del cabaret, prostituta, que es el primer personaje que aparece en la novela y con el cual se cierra la misma. En el capítulo primero, y tras el monólogo de la obertura con el cual se presenta Ixca Cienfuegos (ese ser intermedio entre lo divino ancestral y lo real ciudadano), aparece Gladys, encarnación de lo terrenal y de un destino que no le es exclusivo. La descripción del entorno donde se mueve este personaje, es un cuadro realista de ciertas zonas de México capital, y verdadero poema en prosa. Es de madrugada y Gladys ha terminado su trabajo, sale a la calle, caminando. Así la presenta Fuentes:

Gladys no podía hablar de las fritangas y los gorros de papel de los voceadores y sus soldaderas panzonas, porque desconocía lo diurno, del aire viejo, empolvado, que va masticando los contornos de las ruinas modernas de la aldea enorme. Iba caminando sola, su cuerpecillo de tamal envuelto en raso violeta brillante, ensartado en dos palillos calados sobre plataformas: bostezaba para rascarse los dientes de oro: la mirada, bovina, los ojitos, de capulín. ¡Qué aburrido caminar sola por Bucareli a las seis y cuarto! Tarareaba la letanía que noche tras noche le había enseñado el pianista gordo del Bali-Hai (…)”.[11]

Ella, Gladys García, representaría en sí misma a México D.F., la capital que surge de su estado primario de capital provinciana, para pretender ser la capital puesta al día en su calidad de cosmopolita “a su manera”, con esa modalidad sui generis de aglomerar un conjunto de indicadores culturales que nos hablan de un sincretismo mal logrado si se atiende a lo que serían los consabidos cánones clásicos de la estética. Pero este personaje, en su mentada imperfección, es en sí, junto a Ixca Cienfuegos, un pilar básico de esta obra, por la simbología oculta que encierra, porque es uno y a la vez muchos personajes sobrepuestos, a través del devenir del tiempo y las circunstancias descritas que constituyen la historia de México. De ahí que la novela comience con la aparición de Gladys y culmine también con ella y con Ixca, juntos, repitiendo ese leitmotiv presente a lo largo de toda la novela, que podríamos traducir con el término: resignación, es decir, conciencia de todo lo trágico, de lo acontecido inexorablemente e imposible de eludir porque, como desde los tiempos de los griegos -quedó demostrado en el arte literario de ese origen y de los clásicos posteriores-, lo trágico está unido al destino del hombre. El epílogo de la obra es esclarecedor en ese sentido, en especial si atendemos a sus últimas líneas:

“(…) y sobre el puente de Nonalco se detiene Gladys García, veloz también dentro del polvo, y enciende el último cigarrillo de la noche y deja caer el cerillo sobre los techos de lámina y respira la madrugada de la ciudad, el vapor de trenes, la somnolencia de la carne, los tufos de gasolina y alcohol y la voz de Ixca Cienfuegos, que corre, con el tumulto silencioso de todos los recuerdos, entre el polvo de la ciudad, quisiera tocar los dedos de Gladys García y decirle, solo decirle: Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire”.[12]

¿Qué más podríamos agregar para evidenciar este final grandioso de la novela que sintetiza el tema, la esencia de la obra? En realidad Fuentes lo elucida todo con su lenguaje y la estética elegida, esa forma elegante de amalgamar un relato típico del barroquismo latinoamericano. Los comentarios de Carmen Iglesias -reconocida historiadora española- en su artículo Historia y Novela. La región más transparente de Carlos Fuentes, nos previenen una vez más, entre tantos otros críticos, de cuánta riqueza puede descubrirse si se analiza esta obra maestra en base a aristas como: “historia y mitos”, “universalidad, mestizaje e identidad, “el destino de las máscaras”, “memoria y olvido, tiempo cíclico y tiempo histórico”.[13] Basta centrarse en una de esas perspectivas para iniciar un viaje placentero de descubrimiento de un tiempo y de una cultura latinoamericana moderna y ancestral al mismo tiempo.

A modo de conclusión

Esta novela muestra sin dudas la coexistencia de voces múltiples que representan la realidad social de México en todos sus aspectos. Hablábamos al comienzo de la dialéctica intrínseca de la obra literaria y de las condiciones de negociación y conflicto que median entre las clases sociales en que se gesta la obra. Basta leer algunas partes de la novela, sin importar la secuencia, para captar la presencia revelada o no de ese “acuerdo tácito” de la acción entre los personajes, que no es otra cosa que tratar de adaptarse a las circunstancias del momento social dado, para lograr la consecución de ciertos fines.

A su vez, los diversos enmascaramientos que podemos observar en lo atinente a los diversos personajes, ya sea en lo personal/individual, como en lo relacionado con la interacción con los demás, estaría evidenciando características variadas de “lo mexicano”, donde la esencia, las verdaderas causas, aparecerían encubiertas, enmascaradas en esa fachada aceptada por el statu-quo imperante en ese contexto histórico determinado donde se desarrolla la acción. De esta forma, el autor, indirectamente, de manera irónica, estaría cuestionando la estructura económica, política y social del México de entonces.

El mito aparece formando parte de la conciencia colectiva de ese pueblo e intenta complementar su cosmovisión. El mundo -en este caso la ciudad- es presentada como totalidad, donde lo racional y lo no racional aparecen indisolublemente unidos. En esta línea, Fuentes pone en escena a Ixca Cienfuegos (nombre azteca y apellido español) y a su madre, Teódula Moctezuma, que están camuflados entre los demás personajes de diverso origen y procedencia en ese México capital del siglo XX.

Así, el mito y su simbología, presentes en todas partes de la novela, tienden a abrazar la idea de lo absoluto en el sentido de que son parte de la historia mental y emocional de la cultura. Quizás sea el Capítulo “Calavera del 15”,[14] que alude a ese 15 de setiembre, que es la fiesta nacional mexicana, la mejor muestra de la urdimbre del pasado ancestral, sincretizados en esa realidad, donde las dos muertes que aparecen allí referidas (la del niño Jorge, hijo de la jornalera Rosa Morales, y la de Norma Larragoiti), no serían otra cosa que sacrificios, o sea el regreso a un pasado de rituales simbólicos, en apariencia lejanos, pero que en la realidad conviven con la urbe moderna y tecnocrática. El autor parece querer ofrecer una lección a considerar: la de preservar la conciencia histórica, no olvidarnos de quienes somos y de donde venimos.

De esta forma, con la lectura de esta obra “mestiza”, el sincretismo cultural, esa realidad neobarroca a desentrañar, permite la comprensión totalizadora de una realidad repleta de enmascarados mensajes dentro de nuestra realidad posmodernista latinoamericana.

[1]  Fue precisamente en México capital, donde frecuentó el Colegio Francés Morelos (hoy Centro Universitario de México), para a posteriori graduarse en Derecho en la UNAM. Más adelante obtuvo también su diploma en Economía en Suiza, ante el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra. Su incansable amor por lo intelectual y el compromiso con las diferentes realidades de las que fue activo protagonista, lo llevaron a producir una amplia gama de escritos desde sus inicios como periodista en la revista mexicana Hoy, hasta llegar a escribir novelas reconocidas por la crítica, como la que nos ocupa, que publica a sus escasos treinta años. En 1972, entra a formar parte del Colegio Nacional, que desde su fundación, en 1943, reunía a un selecto número de académicos de todos los campos. Su reconocimiento internacional fue en aumento, habiéndosele otorgado múltiples premios en las letras, siendo el Premio Cervantes, en 1987, uno de los más valorados por el propio escritor.

[2]  Fuentes, Carlos, La región más transparente, Ed. Alfaguara, Real Academia Española, España, 2008, p. 5.

[3] Pasetti, María Pía, Las máscaras en La región más transparente de Carlos Fuentes. Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. 06.03.2009.

[4]  Pasetti, M.P., op. cit.. La autora menciona estos conceptos presentes en la obra, apoyándose en comentarios posteriores del propio Fuentes en su obra La nueva novela Hispanoamericana.

[5]  Fuentes, Carlos, La región más transparente. Edición conmemorativa. Ed. Alfaguara, p. 19.

[6]  Ibídem, p. 20.

[7]  Pacheco, José Emilio, “Carlos Fuentes en La región más transparente. Homenaje”. En: La región más transparente. Edición Conmemorativa. Real Academia Española, Ed. Alfaguara, 2008, p. XXXII.

[8]  Pasetti, M.P. Op. cit., p. 3.

[9] Ibídem.

[10]  Estos comentarios están basados en primera instancia en lo expuesto por Octavio Paz en El laberinto de la soledad. Carlos Fuentes recibe una marcada influencia de este autor mexicano anterior y a su vez contemporáneo a él.

[11] Fuentes, Carlos, op. cit., p. 24.

[12]  Fuentes, Carlos, op. cit., p. 539.

[13]  Iglesias, Carmen, “Historia y novela. La región más transparente de Carlos Fuentes”. En: La región más transparente. Edición conmemorativaAlfaguara, España, 2008, pp. 143-162.

[14] Fuentes, Carlos, op. cit., pp. 441-468.

Referencias

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  • FUENTES, Carlos. La región más transparente. Edición conmemorativa. Ed. Alfaguara, Madrid, 2008.
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  • PASETTI, María Pía. “Las máscaras en La región más transparente de Carlos Fuentes”. Narrativas: revista de narrativa contemporánea en castellano, núm. 13, 2009, pp. 3-7.
  • RETTA VON RÖMER, Cristina. El barroco latinoamericano. Teoría y práctica. En: Boletín de la Asociación de Historiadores del Ecuador (ANHE), 2018.
  • SÁNCHEZ CARDONA, Sivia. La realidad que leemos, la realidad que vivimos. La sociología de la literatura para la comprensión de nuestra historia. Universidad de Tolima. En: Elías-Caro, Jorge Enrique y Macías Ramos, Margarita (editores), Memorias del congreso Internacional de Historia y Literatura. Barranquilla, Colombia, 23-25 de octubre 2014.

 

[Fuente: http://www.vadenuevo.com.uy]

Le port israélien veut profiter d’une dynamique régionale favorable pour éclipser Beyrouth et devenir la courroie de transmission entre la Méditerranée orientale et le Golfe.

Comment Israël veut faire du nouveau port de Haïfa le premier de la région

Un navire accoste sur un quai du port de Haïfa. Photo : AFP

 

Écrit par Stéphanie KHOURI

Prise de vue plongeante et musique théâtrale. Sur la chaîne YouTube de la compagnie israélienne Aerobotics UAV, une vidéo met en scène les travaux en cours du nouveau port de Haïfa. Quelque part entre le clip de musique électronique et le film à grand budget, il n’en fallait pas moins pour refléter l’envergure de l’opération : bâtir, aux portes de l’ancien, un nouveau port capable de supplanter les grands du pourtour méditerranéen et ainsi bouleverser les équilibres commerciaux, de l’Europe au Golfe.

Haïfa n’est que la troisième ville d’Israël, après Jérusalem et Tel-Aviv. Mais avec une gestion de près de 30 millions de tonnes de fret annuel, le port commercial flanqué au sud de la baie est le premier avant Ashdod ou Eilat. Sous l’administration publique de la Compagnie du Port de Haïfa, il est considéré comme le plus développé et le plus sécurisé du pays, notamment du fait de la présence de la flotte américaine qui y stationne.

En 2010, une première phase d’expansion implique la construction d’un nouveau terminal de réception des cargos. Mais le véritable bouleversement débute en 2018 avec l’appel d’offres visant à en faire un centre d’accueil pour de très larges cargaisons. Le nouveau projet de port, qui sera opérationnel dès 2021, permet de maximiser le potentiel du réseau de transport terrestre, dont le développement est en cours en parallèle. Les compagnies Ashtrom et Shafir Engineering sont en charge de la construction, tandis que la gestion sera confiée à la Shanghai International Port Group (SIPG).

Si le projet d’expansion ne date pas d’hier, un événement passé plus ou moins inaperçu dans les médias a révélé le 12 octobre l’ampleur du changement qui se trame depuis plusieurs années. Moins d’un mois après la signature des accords d’Abraham, le premier cargo en provenance des Émirats arabes unis accoste au port de Haïfa, désormais ouvert aux échanges directs avec deux pays du Golfe. Les accords de normalisation conclus à la mi-septembre entre Israël d’un côté, Bahreïn et les Émirats de l’autre, doivent être lus notamment à la lumière de cet épisode, révélateur d’une stratégie d’ensemble. « La récente avancée diplomatique prépare le terrain afin que ce port devienne un centre régional pour le commerce maritime », explique Joe Macaron, expert à l’Arab Center à Washington. L’officialisation des relations bilatérales poursuit et étend des opportunités diplomatiques, mais aussi commerciales, qui étaient jusque-là soient indirectes soient tenues secrètes. Haïfa représente un maillon-clé de cette chaîne d’opportunité qui élargit le champ des possibles.

Ces échanges ne sont en réalité pas nouveaux, puisque Haïfa s’ouvre au commerce avec le monde arabe dès les premiers accords de paix avec l’Égypte (1979), puis la Jordanie (1994). Les cargos de transit acheminent toute sorte de produits en direction de l’Égypte, de la Jordanie mais aussi de l’Irak ou des pays du Golfe. « Les compagnies jordaniennes sont alors en charge de changer la documentation de la marchandise, de l’hébreu à l’arabe, avant de les revendre aux pays du Golfe », précise Joseph Khoury, consultant pour une compagnie de fret et spécialiste des questions de commerce maritime. Dans une région fortement instable, où les inimitiés sont nombreuses et les sanctions américaines souvent handicapantes pour le commerce transfrontalier, certains pays arabes se trouvent donc « contraints de faire affaire avec Israël afin de maintenir le commerce régional », estime Joe Macaron.

Pourtant, les quelque 6 700 mètres de quais n’ont pas toujours eu le vent en poupe dans la région. En 1948, au lendemain de la création de l’État hébreu, la communauté arabe lui tourne le dos. Plus question de faire de Haïfa le point d’entrée de la marchandise en provenance d’Europe. On lui préférera désormais Beyrouth. « Privé de marché arabe, Haïfa s’est longtemps limité au commerce interne », lance Joseph Khoury. Les accords de paix, puis la guerre civile syrienne, inversent la tendance en compromettant le passage de la marchandise de Beyrouth à Damas. Le grand gagnant est le port de Haïfa, qui voit le trafic de navires plus que doubler entre 2009 (1,6 millions) et 2016 (3,3 millions), selon des données de la Banque mondiale. L’activité est en pleine croissance.

« Régner sur le monde arabe à travers Haïfa »

Le contexte extérieur a vraisemblablement joué en faveur du rêve israélien de replacer Haïfa au premier rang des échanges maritimes méditerranéens. Mais c’est également la stratégie nationale décidée au sommet de l’État hébreu – une politique centrale, active et continue – qui a été la colonne vertébrale de ce plan pensé afin d’ouvrir la voie à une nouvelle route commerciale entre les pays du Golfe et Israël.

Outre le développement des capacités de fret, l’objectif a été de relier Haïfa à l’intérieur des terres en investissant sur des infrastructures de transport terrestre. En 2016, l’autoroute reliant Haïfa à la zone économique de Beit Shean, près de la frontière jordanienne, est inaugurée. Surtout, le monumental projet de renaissance de l’ancienne voie ferroviaire ottomane du Hijaz, prévoit de relier Israël à la Jordanie, l’Irak et l’Arabie saoudite. En 2017, le ministre israélien des Transports et des Renseignements, Israël Katz, partageait ouvertement l’objectif de l’opération dans une interview accordée au média japonais Nikkei Asian Review : faire du pays « l’ultime porte d’entrée entre l’Europe, la Méditerranée et les pays du Golfe dans le transport de marchandises de l’Est à l’Ouest, de manière à former un pont entre les trois continents ».

Son nom – « le port du Golfe » – suffit à raconter l’envers du décor : les enjeux géopolitiques qu’il implique, l’ambition commune qui le sous-tend et l’appétit régional de Tel-Aviv. Officiellement, « le gouvernement souhaite augmenter la compétitivité entre les ports, tout en renforçant la position de Haïfa », déclare Roie Yellinek, chercheur au Middle East Institute. Une pointe de recul suffit pourtant à saisir que l’enjeu dépasse la simple remise à niveau technique. Le projet vise à donner les moyens de « régner sur le monde arabe à travers le port de Haïfa », estime Joseph Khoury.

L’importance nouvelle du port et des investissements ne peut être appréhendée sans prendre en compte l’emplacement stratégique de Haïfa, au cœur d’une région remise au centre des préoccupations internationales grâce à la découverte de nouveaux gisements en gaz. De la Libye à la Grèce, la Méditerranée orientale est l’objet de toutes les convoitises. De son côté, l’État hébreu a fait son entrée officielle dans le secteur des hydrocarbures avec l’exploitation effective du bassin du Léviathan depuis la fin 2019. Pour l’instant, « le seul lien existant entre le port et les gisements de gaz est une partie des usines adjacentes au port, connectée à la nouvelle pipeline », estime Roie Yellinek. Difficile pourtant d’ignorer que les milliards de mètres cubes qui doivent permettre une transition énergétique du pays font face au nœud commercial de Haïfa.

Chevron a fait acquisition, ce mois-ci, de Noble Energie, la société en charge de l’exploitation israélienne. Contactée par L’Orient-le-Jour, l’administration de la compagnie américaine prend ses distances avec le port. « Le brut est transporté par une pipeline reliant Ashkelon au centre de storage de Kiryat Haim, qui se trouve à Haïfa, mais à l’extérieur du port ». Impossible pourtant d’obtenir plus de détails quant à de possibles investissements futurs en lien avec le port. « Nous ne commentons pas les questions commerciales », assure la représentante en charge des relations extérieures.

Beyrouth, grand perdant
Malgré l’absence d’informations, il est raisonnable d’imaginer que le port de Haïfa serve de « point de livraison pour le gaz naturel condensé à l’état liquide dans un futur proche », note Roie Yellinek. « Haïfa est amené à devenir crucial pour la transmission et le transport du gaz naturel jusqu’aux stations d’exploitation à l’intérieur du territoire », explique Joe Macaron. Les deux autres grands ports du pays, Ashdod et Eilat, se révéleront également stratégiques dans le circuit d’exportation du gaz, notamment en tant que point de transition vers le centre de liquéfaction qui se trouve en Égypte. La transformation liquide d’une partie du gaz est en effet la seule solution pour envisager l’exportation du gaz par cargo et ainsi atteindre des marchés plus lointains.

Le développement de Haïfa en tant que centre de transit régional ne saurait se faire qu’aux dépens d’autres ports. Beyrouth, compétiteur historique de Haïfa depuis la période mandataire, pourrait être le premier perdant. Le projet ravive ainsi plus d’un siècle de rivalité entre ces « deux axes compétitifs entre, d’un côté, la route commerciale anglaise (Haïfa-Amman-Bagdad) et de l’autre la route française (Beyrouth-Damas-Bagdad) », observe Joseph Khoury. Entre les deux, les dés sont pourtant jetés. Haïfa, qui est en train de multiplier les investissements stratégiques, bénéficie également d’un cadre politique et économique bien plus stable que le voisin libanais.

La concomitance entre l’explosion du port de Beyrouth et l’inauguration prochaine du nouveau port de Haïfa a nourri, malgré l’absence d’éléments factuels, certaines hypothèses concernant l’origine du drame. Au-delà du débat, il est aujourd’hui évident que l’explosion du 4 août ne pourra que renforcer l’avantage de Haïfa sur Beyrouth. Tout, du contexte régional au volontarisme israélien, semble converger pour créer l’environnement propice à une revanche du port de Haïfa sur l’histoire.

 

[Source : http://www.lorientlejour.com]

Dessin d’Arend, Pays-Bas

 

Le reto a encontrar una foto del escritor Antonio Skármeta (Antofagasta, 7 de noviembre de 1940) en la que no sonría. Difícil, ¿verdad?

Escrito por MARÍA VIEDMA

El cartero de Neruda

Es un tipo arrollador, expansivo y alegre que acaba de cumplir ochenta años y muchos sueños. El primero de todos -ser escritor- ha definido plenamente su vida. En esas ocho décadas ha cocinado una obra extensa que abarca ensayo, teatro, poesía, relato y novela. Hoy el nombre de Skármeta es -junto al de Neruda e Isabel Allende- uno de los más conocidos de la literatura chilena. Pertenece al movimiento posterior al boom latino americano y a la generación de “los novísimos” (Poli Délano, Cristian Huneuus, Luis Domínguez, Antonio Avaria, Mauricio Wacquez, Carlos Morand, Juan Agustín Palazuelos y Carlos Ruiz -Tagle). A diferencia de sus compatriotas y coetáneos -de fama menos internacional- la estela de su prosa ha refulgido a lo largo y ancho del orbe con títulos como “Soñé que la nieve ardía”, “La boda del poeta”, “El baile de la victoria”, “La velocidad del amor”, “Los días del arcoíris”…y sobre todo, “El cartero de Neruda”.

Mucho tiene que ver en esa nombradía su naturaleza glotona de todo lo nuevo, dúctil y presta a mezclarse con otros saberes y formas de hacer. Esa curiosidad omnicomprensiva (no por casualidad estudió y enseñó Filosofía) le llevó a incursionar diferentes ámbitos en los que expresarse creativamente: radio, televisión, cine y música. Skármeta, como buen orteguiano (su tesis de grado fue “Ortega y Gasset: lenguaje gesto y silencio”), y por ello, perspectivista, no se limita a narrar el mundo a través de la literatura, también le interesan otros medios a la hora de enriquecer expresivamente su trabajo de escritorio, y viceversa. De hecho, otros artistas y creativos han tomado la obra de Skármeta como punto de arranque para producir obras nuevas. No es algo que a nuestro autor le disguste; por el contrario, le agrada. Le fascinan las versiones cinematográficas que de sus novelas han hecho algunos directores, aun cuando no guarden fidelidad al texto original, porque esas diferencias constatan que el libro posee vida propia y que evoluciona en la obra de otros. Habiendo sido él mismo director de cine (“para mí el cine no es más que otro género literario”), nunca ha querido pertenecer a esa clase de escritores rígidos que acosan a los cineastas y mutilan su creatividad.

Una ojeada somera a su trayectoria profesional nos descubre a un hombre incombustible y versátil: en calidad de guionista, mantuvo durante el exilio una fructífera asociación con diferentes cineastas, en particular con el alemán Peter LilienthalJuntos llevaron a la gran pantalla algunos de sus cuentos y novelas, eso sin mencionar que él mismo actuó en cinco películas. Ya en democracia, Skármeta presentó durante 10 años El show de los libros, un programa de la televisión chilena que mereció incontables premios.Y cuando creíamos que ya lo había hecho todo, puso letra a las melodías de bossa nova de artistas como Toquinho y Killy Fretaid,y al proyecto musical de la compositora y soprano Pamela Illanes-Tatsuoka.

Volviendo a su faceta más genuina -la de escritor- sobre él se hace evidente la impronta carismática de Neruda. Skármeta es un romántico empedernido, “de profesión: enamorado”. Sus personajes -en permanente crecimiento interior- lidian con los acontecimientos políticos a los que el devenir histórico les expone (el compromiso con la democracia ha sido una constante en su vida y obra). Toda su narrativa se encuentra atravesada de la poesía y la esperanza nerudianas. Es un narrador de imágenes, y su prosa -lucida y musical- se encuentra embebida en lirismo… pero también en humor. Lo suyo es la “poética de lo cotidiano”, de suerte que sus cuentos y novelas se hallan trufados de tensión entre lo grande y lo pequeño, entre lo culto y lo popular, entre la subcultura y la gran cultura. Junto a metáforas sublimes (en las que también resuena San Juan de la Cruz) Skármeta nos yuxtapone con desparpajo el habla popular. Gusta de la ironía para dar cuenta del lado paradójico que en ocasiones ofrece la realidad.

Estoy persuadida de que ese enfoque de atención a lo pequeño está ligado a la singularísima y paradojal manera en la que, como lector, Skármeta se acercó a la gran literatura… de niño era adicto a los melodramas radiofónicos, que como corresponde al género, siempre se interrumpían en el momento cumbre y le mantenían en estado de ansiedad hasta el día siguiente. A espaldas de sus padres, acudió a ver la versión teatral del culebrón de moda. Se había enterado de que daban la obra completa y, consecuentemente, resolvían en una sola jornada todos los “enigmas”. Al término de la función solicitó un autógrafo a los actores. El protagonista masculino le dijo ¿en serio te interesan estas boludeces, pibe? Esto lo hago yo para ganarme unos mangos. No tomes estas macanas al pie de la letra. Lee a Shakesperare, a Chejov, a Ibsen. Hacéme caso. Y él, se lo hizo. Vive rodeado de sus autores favoritos (Andres NeumanTobías Wolff, Paulina FloresAlberto FuguetJose María ArguedasCortázar, Norman MailerSalingerHermann MelvilleJack Kerouak y Scott Fitzgerald), también de las últimas novedades en librerías, pero sus autores de “última pestañada” son siempre Shakespeare y Cervantes.

Es desde 2015 miembro de la Real Academia de la Lengua en Chile, desde 2016 de la de Puerto Rico y, desde hace mucho, un autor distinguido con infinidad de galardones, de los que solo mencionaré Premio de la Américas (1968); Planeta (2003), UNESCO de Literatura Infantil (2003), Medalla Goethe (2002), Premio Nacional de Literatura en Chile (2014), Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en Francia, Comendador de las Artes y Letras en Italia… ¿de verdad espera que enumere todos los honores? No lo haré. Son tantos que resultaría aburrido y Skármeta es cualquier cosa menos eso.

Se me olvidaba decirle que entre 2000 y 2006, en paralelo con la presidencia de Ricardo Lagos, hizo carrera diplomática, ejerció ni más ni menos que embajador de Chile en Alemania Sin embargo, esa etapa no es más que aquella en la que actuó como embajador oficial, porque durante el exilio, actuó -según él- de embajador “oficioso”: Yo me sentía un embajador de las ideas democráticas, chilenas, de la tradición republicana; las obras que escribí, cómo me comunicaba con los políticos alemanes, con los grandes partidos políticos, la sociedad cultural en general, era como un embajador de una cultura que estaba siendo asediada, destruida desechada. Y planteaba el deseo de recuperar la República (…) El asunto medular de establecer una relación de afecto entre dos democracias como la alemana y la chilena, la había hecho antes.

No puedo ahora resistirme a recordar tres piezas que considero especialmente importantes en la obra y vida de Skármeta: “El baile de la Victoria”, “El cartero de Neruda” y “La composición”. En 1985 escribió “Ardiente paciencia”, la novela que lo hizo mundialmente celebérrimo y que él rebautizó como “el cartero de Neruda”, tras su éxito en la gran pantalla con este nombre. Es cierto que cuando el director Michael Radford la llevó en 1994 al celuloide, la novela ya había sido traducida a quince lenguas, pero también es verdad que después de su estreno, la nómina de idiomas se duplicó rápidamente. La cinta fue galardonada con 25 premios internacionales, y en Hollywood, distinguida con cuatro nominaciones y el óscar a la mejor banda sonora. Una curiosidad es que Skármeta ya había dirigido en 1983 un versión cinematográfica de bajo presupuesto de “Ardiente paciencia”. Otra, que regaló una copia de esa cinta a Plácido Domingo, cuando el tenor interpretó a Neruda en la adaptación operística que se estrenó en 2010 en Los Ángeles.

El cartero de Neruda” narra la ficticia amistad entre el poeta y Mario, un joven empleado del servicio de correos, encargado del reparto en Isla Negra. Es una joyita literaria y una fantasía deliciosa. Y digo fantasía porque el Neruda real estaba lejos de la bondad prístina que destila el personaje skarmetiano. Pero eso es lo que hace grande la literatura: que nos permite trastocar en real aquello que soñamos que lo sea.

En ese afán de engrandecer el espíritu humano, Skármeta escribió también para niños y jóvenes.La composición” (fechada a finales de los sesenta y publicada entre 1978-81 en diversos periódicos y revistas europeos, estadounidenses y latinoamericanos) es su pieza más conocida y premiada. En 1985 el cineasta venezolano Olegario Barrera la convertiría en película con el nombre de “Pequeña revancha”. “La composición” supuso un hito en la literatura infantil al atreverse a tocar temas hasta entonces fuera de los márgenes de las narraciones destinadas a niños. La Composición aborda el clima represor de la dictadura de Pinochet y su influencia en los escolares. De este libro Skármeta dijo me gustaría que fuese leído como la alegre fantasía de un poeta que inventa una historia donde la inteligencia triunfa sobre la estupidez, aun si el poeta sabe que en la realidad la estupidez ha triunfado a menudo sobre la inteligencia.

El baile de la victoria” fue galardonada en 2003 con el premio Planeta (presentada a concurso bajo el nombre “los perros de la libertad”). La acción transcurre en Chile tras el restablecimiento de la democracia. Skármeta la construye sobre un triángulo de amistad y amor forjado entre criaturas marginales: dos ladrones (uno joven y otro veterano) y una bailarina adolescente y misteriosa. Sus páginas ofrecen al lector una alquimia perfecta de intriga, suspense, humor y esperanza en un mundo más bondadoso. Fue llevada al cine en 2009 por el director español Fernando Trueba, y en ella, el propio Skármeta encarnó a un crítico de ballet. Que la novela hubiese recibido el premio Planeta, y además, llevada a la pantalla, disparó sus ventas y repercusión mediática internacional. Preguntado Skármeta (con malicia) por la posible naturaleza comercial de su trabajo ( en demérito de la calidad), respondió que la cuantía de los premios le ayudaban a ser un escritor independiente y que además, la publicidad que los acompaña brindaba visibilidad a sus obras y yo soy un escritor al que le importa que le lean. Feliz octava década.

Novela: Soñé que la nieve ardía (1975); No pasó nada (1980); La insurrección (1982); Ardiente paciencia (1985); La velocidad del amor (1989); La boda del poeta (1999); La chica del trombón (2001); El baile de la victoria (2003); Un padre de película (2010) y Los días del arcoíris (2011)

Teatro: La búsqueda (1976); No pasó nada (1977); La mancha (1978); La composición (1979) y Dieciocho quilates (2010)

Libros y colecciones de cuentos: El entusiasmo (1967); Desnudo en el tejado (1969); Tiro libre (1973); El ciclista de San Cristóbal (1973); Novios y solitarios (1975); La Cenicienta en San Francisco (1990); Uno a uno: cuentos completos (1996); Antología personal (2009) y Libertad de movimiento (2015)

Ensayo: Neruda por Skármeta (2004)

Literatura infantil: La composición (1998) y El portero de la cordillera (2012)

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

‘Corazón tan blanco’ te golpea desde la primera página, creando una atmósfera densa, hiperrealista, asfixiante, con fogonazos líricos y perplejidades de tinte onírico

Cuando se habla de un clásico del pasado no se asume ningún riesgo, pues el tiempo ya ha emitido su dictamen y hay unanimidad sobre el valor de una obra. A veces, en un ejercicio de terrorismo intelectual, algún crítico cuestiona los méritos de libros consagrados, pero esas valoraciones intempestivas se quedan en el terreno de lo anecdótico. Aunque Paul Groussac y, más tarde, Borges, se mofen de la “prosa de sobremesa” del Quijote, sus sarcasmos no sientan escuela. Siempre es más arriesgado hablar de los clásicos del mañana, señalando las obras que en el futuro gozarán de esa consideración. Personalmente, creo que el valor de la crítica literaria reside en asumir riesgos. Si no se hace, se rehúye la responsabilidad esencial del que comete la temeridad de juzgar un libro. Yo me atrevo a aventurar que Corazón tan blanco, de Javier Marías, será uno de los clásicos del mañana. Con una prosa intensa y, en algunos momentos, áspera, nada complaciente con malabarismos y florituras, desciende a esos pozos del alma humana que casi no nos atrevemos a mirar, especialmente porque sabemos que algo de nuestro yo chapotea en ese cieno.

No conozco a Javier Marías y creo improbable que algún día lleguemos a hablar, pues su fama de escritor reservado y algo huraño le sitúa en un dominio semejante al de Glenn Gould y Bobby Fischer, dos genios que huyeron del ruido del mundo. Creo que mi existencia es más anómala que la suya, pues desde hace casi veinte años vivo en las afueras de un pueblo de Madrid, feliz en mi aislamiento y con una curiosidad decreciente hacia las actividades que alteran mi rutina. Javier Marías parece estar más conectado al mundo, pese a que no tiene móvil –creo-, no frecuenta las redes sociales, utiliza máquina de escribir y no ordenador, y cultiva los malentendidos alrededor de su persona, disfrutando no sin cierta malicia con su capacidad de desconcertar e irritar. Le guste o no, pertenece al círculo selecto de los raros. Yo no me incluyo ahí. Sería presunción, pero sé que no vivo como los demás. ¿Podríamos entendernos? Lo dudo. Los que han elegido instalarse en la periferia de la normalidad, suelen ser intratables y no soportan toparse con alguien que tal vez les recuerde algo de sí mismos. Lo previsible es que si, por azar, llegan a encontrarse, se detesten cordialmente. O quizás sin ninguna cordialidad.

¿Es un hombre malvado Javier Marías, como Thomas Bernhard, siempre predispuesto al denuesto y el improperio? ¿Es uno de esos “viejos cabrones” –cito palabras suyas- que aprovechan la gloria para cerrar el paso a una nueva generación de escritores? ¿Es machista, como dicen algunos? Presumo que no es malvado. No sé cómo será en la intimidad, pero no ha cometido ninguna felonía de dominio público. Nadie puede reprocharle una vileza que haya dejado una mancha indeleble. ¿Viejo y cabrón? Joven no es, desde luego. Yo tampoco, pero eso no es un defecto, sino un irreversible hecho biológico. En este caso, cabrón es un pleonasmo, un sinónimo de malvado. Ya me he pronunciado en ese sentido. ¿Tapón generacional? Me parece que Marías tiene razón cuando dice que el éxito es una combinación de talento y suerte. Salvo que se dedique a boicotear carreras de una forma silenciosa y artera, no creo que se le pueda endosar esa actitud obstruccionista. Menos fundada aún me parece la acusación de machismo. Marías se ha pronunciado en contra de la discriminación sexual muchas veces. No ahora, sino desde hace mucho tiempo. Ahí está la hemeroteca para comprobarlo. Eso sí, se ha obsesionado con los vituperios de las feministas radicales, mostrándose vulnerable, lo cual solo ha provocado que los ataques se recrudecieran. Marías es humano. No le hizo mucha gracia cuando le dieron por muerto, propagando la noticia por las redes sociales. Entonces escribió que se había puesto de moda ser idiota y parecerlo. Es cierto. Ya no se estila mentir para fingir inteligencia, sino mostrar abiertamente la propia estupidez. En una época donde la política cada vez se parece más a un reality show, resulta difícil no darle la razón.

Exquisito, distante e incisivo, Javier Marías pertenece a la estirpe de los malditos. Es una especie de Oscar Wilde posmoderno, un dandi que desdeña los premios, un plumífero al que no le importa tocar las narices, un gruñón que siempre va en la dirección contraria. Cuando en un futuro se escriban biografías sobre él, los investigadores se enfrentarán a una figura extremadamente compleja y con infinidad de opacidades. Un escritor con una vida plagada de secretos. ¿Pretende Javier Marías ser un personaje de Hitchcock? ¿Una especie de Madeline Elster, la misteriosa mujer de Vértigo? ¿Quizás un Johnnie Aysgarth (Cary Grant, Sospecha), pero sin su lado frívolo? No me cuesta trabajo imaginarlo subiendo unas escaleras suntuosas con un vaso de leche sobre un plato, sin saber si pretende tener un detalle o envenenarte. Su alta estima hacia Juan Benet, otro de los intratables, solo acentúa la sensación de estar ante uno de esos autores que parecen emular al Waldo Lydecker de Laura, la genial película de Otto Preminger, un snob incurable, un pedante, por utilizar un término que –según las entrevistas- no le incomoda. Su fama de arisco y huidizo –no voy a negarlo- siempre ha concitado mi simpatía. Quizás porque ha desafiado a tirios y troyanos, poniéndose el mundo por montera. Nunca le ha quitado el sueño ser incorrecto. O, al menos, no le ha desvelado de forma duradera. Ejerce su libertad con sana impertinencia, metiendo los pies en los charcos con la satisfacción de un niño que hace caso omiso de los adultos.

He de admitir que leo poco a mis contemporáneos. Desde hacía tiempo, tenía en casa Corazón tan blanco y solo había hecho calas, experimentando la impresión de que se trataba tan solo de un vástago del universo de Faulkner. No una copia, pero sí algo poco original. Por esas razones que no sabría explicar, hace poco experimenté la necesidad de comprobar si tenía razón. Escuché a Marías hablando de lo que había representado Faulkner para muchos escritores. El ruido y la furiaAbsalon, AbsalonSantuario o Luz de agosto no habían sido simples lecturas, sino auténticos puntos de partida. La grandeza de un autor no reside tan solo en crear un orbe literario cerrado, sino en expandir la creatividad de otros. Borges es punto y final. No alumbra nuevos brotes. En cambio, Faulkner sí lo hace. Es suelo fértil, un árbol en el que no dejan de crecer ramas y hojas. Javier Marías es una de esas ramas, pero con una personalidad propia. No es un simple imitador, sino un creador con un estilo propio y sumamente original. No es un bello estilo, al modo del neobarroco o el lirismo del realismo mágico, sino una prosa con un timbre poderoso y bizarro. Una prosa caudalosa, de frase larga y con hondo calado. A Marías no le preocupa escribir bonito. Es capaz de utilizar expresiones crudas, antiestéticas, como “ser dejado” en vez de “ser abandonado”, o “gente habanera”, correcto pero con una eufonía dudosa. Esos rasgos de desaliño son parte de una identidad literaria que prefiere la profundidad a una bella superficie. Corazón tan blanco te golpea desde la primera página, creando una atmósfera densa, hiperrealista, asfixiante, con fogonazos líricos y perplejidades de tinte onírico. Nos hace sentir que la realidad es una pesadilla, una telaraña en la que se retuercen nuestras vidas, esperando ser devoradas.

No creo que sea posible comentar una obra literaria sin incurrir en el spoiler, pero esta vez omitiré el desenlace. Me limitaré a narrar el espanto que produce el clímax, una explosión de crueldad, estupor y fatalismo, sin ningún ápice de compasión y sin –afortunadamente- ningún moralismo. Marías no es un maestro de escuela que pretende aleccionar, sino ese vecino misterioso que tal vez esconde un cadáver en el armario. El protagonista de Corazón tan blanco se llama Juan Ranz y es traductor simultáneo en foros internacionales. Se ha especulado que Marías es Juan, pero yo tiendo a pensar que se parece más bien a su padre, del que solo conocemos el apellido, un prestigioso crítico de arte que –tras descartar la carrera diplomática- trabaja un tiempo en el Museo del Prado y, más tarde, se dedica a asesorar las compras de millonarios que desean adquirir piezas de valor. Ranz es ligeramente venal. A veces confunde –o engaña- a sus clientes, minimizando o exagerando el valor de las obras. Colaboran con él los Custorday, padre e hijo, dos copistas que no hacen ascos a la falsificación. Cínico, elegante, refinado, Ranz es un seductor al que le gusta llevar la gabardina sobre los hombros. Es un gesto de coquetería que solo comenzará a abandonar en la vejez, introduciendo los brazos en las mangas. Ha enviudado tres veces. Su primera mujer, Gloria, era cubana y murió al año de casarse, víctima de un incendio. La segunda, Teresa, se suicidó poco después del viaje de bodas, pegándose un tiro en el pecho delante de un espejo. La tercera, Juana, engendró a Juan, su único hijo y murió por causas naturales. Marías reúne todos los elementos del folletín, pero los transforma en una profunda investigación sobre las emociones humanas, sin transigir con estereotipos. Además, añade una intriga casi policial, donde se advierte la influencia de Hitchcock, sembrando sospechas, presentimientos y paradojas. ¿Cuál es el McGuffin esta vez? El secreto, que pasa de un personaje a otro, planteando la duda de si es mejor esclarecerlo o preservarlo. Siempre queremos saber, pero a veces es mejor no saber. Los secretos nos protegen. La verdad no siempre es liberadora. Un mundo sin secretos sería una pesadilla. Sin intimidad, no hay libertad. Vivir en un escaparte significaría perder la capacidad de dejar el pasado atrás, avanzando hacia nuevos escenarios.

La obsesión por la intimidad circula por toda la novela. Cuando se casa con Luisa, Juan –cuyo nombre tarda en aparecer, creando la sensación de que leemos un texto precursor de la literatura del yo- siente que sus hábitos, sus convicciones y su apreciación del mundo han quedado suspendidos. Casarse implica un aniquilamiento mutuo. Los dos cónyuges dejan de ser los que eran, abocados a fundirse en un rutina común que destruye sus espacios originarios. El amor nos transforma en otros donde muchas veces no nos reconocemos. Nos saca de nosotros mismos, pero no para llevarnos a una Arcadia, sino para dejarnos en un paisaje desconocido. Al hilo de esta dislocación, Javier Marías reflexiona sobre la identidad y el tiempo, desembocando en el escepticismo y el nihilismo. El conocimiento siempre es insuficiente e ilusorio, y nada, absolutamente nada, perdura. Todo se borra en el tiempo hasta disipar la diferencia entre existir y no ser. Lo real solo ocupa un instante. Luego, se interna en la nada: “Hasta las cosas más imborrables tienen una duración, como las que no dejan huella o ni siquiera suceden”. Marías flirtea con Cioran cuando escribe: « Todo se pierde. O acaso es que nunca hubo nada”. Hijo de un extraordinario intelectual, el filósofo Julián Marías, Javier –pido perdón por usar su nombre con tanta familiaridad- ignora el problema de Dios. Frente a su padre, católico identificado con el aire renovador del Concilio Vaticano II, despliega una visión de la realidad muy shakesperiana: el universo solo es ruido y furia. Somos una burbuja a punto de romperse y dispersarse en millones de fragmentos minúsculos. Ni siquiera dejaremos un eco. El silencio es el destino final de todo lo que ahora rueda por el tiempo. Juan Ranz recuerda una célebre frase de Shakespeare: “los dormidos, y los muertos, no son sino pinturas”, lo cual le hace pensar que “las personas todas son solo eso, dormidos presentes y futuros muertos”.

Marías muestra las consecuencias nefastas de “querer entenderlo todo”. No entender es un privilegio. Las parejas se deshacen cuando las zonas oscuras salen a la luz. Además, saberlo todo siempre es una quimera, pues nunca cesamos de transformarnos: “todos nos cansamos indeciblemente de ser el que somos y hemos sido”. ¿Quién es Ranz, el padre de Juan? ¿El joven que se casó en La Habana o el viudo que confiesa a Luis, su nuera, el gran secreto que ha preservado durante toda su existencia, sabiendo que nada sería igual cuando lo compartiera con otros? El hombre fantasea con la libertad, pero todos sus actos están presididos por la fatalidad y tal vez no haya que lamentarlo. Si el azar o los otros no nos obligaran –a amar, a comprar una casa, a decorarla, a tener hijos- quizás “el mundo se detendría, todo permanecería flotando en una vacilación global y continua, indefinidamente”. El mundo sigue en movimiento porque otros nos obligan, pero también porque la lengua, el idioma, imprime continuidad y sentido a nuestros actos. La lengua hace inteligibles los sentimientos, incluso cuando se utiliza de forma fraudulenta. Hastiado y aburrido, Juan Ranz altera un diálogo entre políticos, aprovechando su papel de traductor simultáneo. Su deslealtad se revela fecunda y esclarecedora, pues saca a los políticos de los lugares comunes, obligándoles a meditar y sincerarse. La verdad muchas veces solo es un malentendido.

Mientras leía la descripción de Ranz padre, no podía evitar pensar en Julián Marías. Su biblioteca ordenada por lenguas, su mirada ilusionada, sin rastro de fatiga, su pulcritud, sus bromas afables. Sin embargo, Ranz es un conquistador, casi un donjuán, y un hombre con pocos escrúpulos. Todo lo contrario que Julián Marías, tan enamorado de su mujer, Lolita, y con una fibra ética capaz de soportar la delación, la cárcel y la incomprensión. “Los hijos lo ignoramos todo sobre los padres, o tardamos en interesarnos”. ¿Es una reflexión meramente literaria o expresa algo de la relación entre Javier Marías y su padre? Lo cierto es que los padres son los grandes desconocidos, pues nos cuesta aceptar que hayan podido apasionarse, amar, equivocarse.

Juan Ranz no deja de preguntarse cómo habría sido su vida si hubiera hecho ciertas cosas. ¿Qué habría pasado si le hubiera declarado su amor a Nieves, la chica de la papelería? Nieves envejece mal por culpa del exceso de trabajo. Si se hubiera casado con ella, podría haberla salvado de ese destino. ¿Qué habría pasado si Ranz, el padre, no hubiera intervenido cuando Mateu, un conserje del Museo del Prado, comenzó a quemar el marco del único Rembrandt de la pinacoteca española, esa Artemisa de 1634 que se ha interpretado como una expresión de duelo por el marido muerto o como el suicidio de Sofonisba, hija del cartaginés Asdrúbal? La muerte se habría cobrado un nuevo triunfo y el futuro se habría visto menoscabado. ¿Qué habría pasado si Guillermo hubiera prometido a Miriam matar a su esposa? Guillermo solo es un desconocido para Juan. Ni siquiera conoce su rostro. Solo sabe que es una presencia en un cuarto contiguo de un hotel de La Habana. Un español con una amante cubana llamada Miriam, quien –harta de esperar- le pide que acabe con la vida de su mujer, amenazándole con suicidarse si no lo hace. ¿Qué podría suceder si el joven Custorday, lascivo e infeliz, fuera el amante de Luisa, la mujer de Juan? ¿Por qué estamos encadenados a una sola vida? ¿Por qué nos confinan –o nos confinamos- en una identidad? Nos pasamos la vida esperando algo que nunca llega. La existencia muchas veces se parece a la espera de un preso que ha sido condenado a cadena perpetua. O a la de alguien que acude cada tarde a una estación de tren, esperando a un viajero que nunca llega.

Uno de los personajes más fascinantes de la novela es Berta, una española que trabaja de intérprete en Naciones Unidas. Cuando Juan viaja a Nueva York, se aloja en su casa. Berta sufrió un accidente que le destrozó una pierna y le ha dejado una leve cojera. Juan se acostó con ella hace muchos años. Es una mujer atractiva, pero algo desquiciada. Sin pareja, mantiene citas con desconocidos por medio de una agencia de contactos. No lo oculta. Por eso, cuando un tal Bill le pide una cinta donde aparezca completamente desnuda, pide ayuda a Juan, incapaz de negarse o juzgarla. La escena es terrorífica, pues el desnudo que graba Juan incluye un plano de la pierna deformada. Javier Marías introduce una nota terrorífica, demostrando que se maneja con soltura en el terreno de los tabúes. Berta apunta que las cintas de vídeo han destruido el pasado. Antes de que aparecieran, el pasado volvía una y otra vez, pero lo hacía transformado por los recuerdos, siempre aleatorios, desordenados e imprevisibles. Las cintas de vídeo restan creatividad a los recuerdos, que se mecanizan, perdiendo su capacidad de actualizar lo vivido desde otro punto de vista. Si la escena en que Juan filma a Berta es terrorífica, el desenlace de la novela se interna directamente en el mal como problema metafísico. Juan oye las confesiones de su padre desde una habitación contigua, reproduciendo su escucha de la conversación entre Guillermo y Miriam. ¿Nos quiere decir Marías que el escritor siempre es un testigo incómodo, un ojo que mira por el hueco de la cerradura, un entrometido, como el L. B. « Jeff » Jefferies, el fotógrafo de La ventana indiscretaHitchcock, siempre Hitchcock. No puedo evitar que se me venga a la cabeza al hablar de Javier Marías, pues ambos crean la sensación de que algo verdaderamente terrible está a punto de suceder. Shakespeare también discurre de forma recurrente por las páginas de una literatura que desmenuza al ser humano, levantando la piel y hurgando en sus entrañas. En esta ocasión, Marías escribe a la sombra de Macbeth. No solo utiliza uno de sus versos para titular la novela, sino que explota la escena donde el regicida se sincera ante su esposa. “He cometido el acto”, confiesa Macbeth. Sus manos están teñidas de sangre y se avergüenza de tener aún un corazón tan blanco. “I have done the deed”. Lo he hecho y te lo cuento para que tu corazón tan blanco también se aflija y se manche. Sin embargo, el final de la historia no lo escribe Macbeth, sino su mujer, que canturrea enloquecida. “Ese canto no se calla ni se diluye después de dicho”, escribe Marías. Permanece ahí: insignificante, terrible, invadiendo el silencio de la vida adulta, como yedra que sobrevive a todos los intentos de extirparla.

Corazón tan blanco se publicó en 1992. El tiempo transcurrido quizás es escaso, pero yo creo que ya se puede decir abiertamente que es un clásico. Para mí ha sido un descubrimiento tardío. Me alivia saber que de joven Marías declaró no leer apenas literatura española contemporánea. Yo he arrastrado ese vicio hasta una edad mucho más avanzada, pero creo que ha llegado la hora de corregirlo. Corazón tan blanco me parece tan fascinante como el propio Marías, un enfant terrible al que los años han convertido en un ogro con un cigarrillo en la comisura de los labios, siempre a punto de dejar caer la ceniza. Yo creo que detrás de esas imágenes tan afiladas hay un hombre tímido y dubitativo. Siempre recordaré la anécdota de sus volatines en el Paseo de Recoletos, tan apreciadas por los clientes de las terrazas. Buen gimnasta en la juventud, Marías hacía estas acrobacias para entretener a Juan Benet y García Hortelano, que extendían la mano, exigiendo a los espectadores algo de dinero por el espectáculo. De esa forma podría pagarse el taxi de vuelta a casa. Los grandes creadores nunca crecen. Son niños eternos que se niegan a ingresar en el mundo de los adultos. Que me perdone Marías, pero creo que pertenece a ese club de inmaduros crónicos y geniales. No es una apreciación mía, sino una cosa del destino, que es muy cabrón.

[Foto: Santi Burgos – fuente: http://www.elcultural.com]