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Mientras el presidente de México pide que en Europa se disculpen ante los pueblos originarios del país, las comunidades indígenas le piden a él que los respete.

El penacho de Moctezuma se encuentra en el Museo de Etnología de Viena. Foto: Joe Klamar/Agence France-Presse — Getty Images

Escrito por Alberto Barrera Tyszka

Es más fácil juzgar moralmente el pasado que enfrentar, con ética, el presente. La distancia histórica suele ofrecer grandes oportunidades para los discursos implacables y las sentencias pomposas. La actualidad es más compleja, más impura.

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador pide que el Vaticano y la monarquía española se disculpen ante los pueblos originarios de México, los pueblos originarios de México piden al presidente mexicano que los escuche, que los respete, que no destruya su territorio.

En el centro de esta paradoja está uno de los proyectos que más tercamente defiende el presidente de México: el Tren Maya. Una obra controversial, con muchos cuestionamientos de expertos medioambientales, planificada y decidida sin una consulta bien organizada, sin la participación de las comunidades indígenas a quienes afecta especialmente su construcción. Pero es más sencillo, glamoroso y rentable a nivel publicitario, exigir al gobierno de Austria que regrese al país el penacho de Moctezuma, que sentarse en la reserva de Calakmul, en el estado mexicano de Campeche, a escuchar y a debatir con los hombres y mujeres mayas del colectivo Chuun T’aan, que han pedido detener las obras.

¿De qué vale recuperar el penacho de Moctezuma si, mientras tanto, se amenaza el territorio y la vida indígena en la península de Yucatán?

Un templo maya en la reserva de Calakmul. Foto: Meghan Dhaliwal

En un extraordinario reportaje, el periodista Jacobo García ofrece una visión muy completa del problema, contraponiendo las distintas versiones y los diferentes puntos de vista frente a este proyecto de ferrocarril, destinado a recorrer 1525 kilómetros, surcando toda la península de Yucatán, en el sureste de México. Pero más allá del debate, de la natural existencia de diversas posturas frente a un hecho, lo sorprendente es la manera en que se ha llevado adelante el proceso, con opacidad y de forma autoritaria. Es una imposición más parecida a la Conquista española del siglo XVI que a la dinámica democrática que debería mover al mundo en el siglo XXI.

El gobierno ha usado un procedimiento dudoso para legitimar el tren: una “consulta popular” en la que no llegaron a participar alrededor de 100.000 personas, cifra que solo representa el 2,8 por ciento del padrón electoral, obteniendo de esta manera el porcentaje mínimo que se requiere para validar este tipo de procesos. Sin embargo, los cuestionamientos fueron muchos, incluido un comunicado de las Naciones Unidas que señala que la consulta no cumplió con los estándares de antelación, libertad, información y adecuación cultural que deben tenerse. En ese sentido, se manejó la participación popular como si fuera un trámite burocrático del que había que salir rápidamente, sin dar demasiados detalles.

Otro elemento fundamental e insólito es que se haya tomado una decisión oficial de esta envergadura, con tantas consecuencias, sin que exista un estudio sobre el impacto ambiental que tendrá el tren en la región. Al menos, el gobierno todavía no ha presentado públicamente ningún análisis completo y concluyente sobre los grandes riesgos y amenazas que —según el Centro Mexicano de Derecho Ambiental— puede causar el tren maya, que “impactará los macizos de selva más grandes y en mejor estado de conservación de México”. No es poca cosa, el trazado de las vías incluye parques nacionales como el de Palenque, reservas como las de Kin, Balam Kú, Sian Ka’an, los Petenes y Calakmul, algunas de ellas áreas protegidas consideradas vitales para la biosfera y el último considerado patrimonio de la humanidad.

De cara a todo esto, resulta todavía más perverso el desconocimiento o la descalificación de las comunidades indígenas que han vivido desde siempre en este territorio. El 1 de junio de este año, la agrupación Chuun T’aan le envió una carta a López Obrador, denunciando que la decisión de poner a funcionar el tren se había tomado sin el consentimiento de la pobladores originarios y exigieron respeto y participación. Este mismo grupo promovió después amparos y demandas contra el proyecto. La respuesta de AMLO fue un comentario lateral en uno de sus programas: descalificó la acción diciendo que tenía “tintes políticos”. La organización le envió entonces una segunda misiva, llena de aguda ironía, donde justificaban así sus acciones legales: “Son las pocas rendijas que nos dejan para defender nuestro derecho a ser pueblo maya”.

Pero el presidente pretende que Beatriz Gutiérrez Müller, la primera dama, ejerza ese derecho por ellos en Roma, en Madrid o en París. Gutiérrez Müller lleva varios días recorriendo algunas ciudades de Europa con el encargo oficial de pedir prestados tesoros prehispánicos que se encuentran en museos de países europeos para poder exponerlos en México el año que viene, en la celebración de los 200 años de su independencia. Aunque la misión tiene un raro tono personal, que parece mezclar la diplomacia con la vida conyugal, su intención política es evidente. En la carta que le escribe al primer mandatario italiano, López Obrador asegura que el “enaltecimiento de la memoria histórica” es “algo fundamental para Cuarta Transformación”.

La memoria de México está en el penacho de Moctezuma pero también en los pájaros de Calakmul. Habita y se mueve en todos los espacios, en las relaciones, en la gente. La mejor manera de conmemorar la historia es dar a conocer lo que dicen y piensan las comunidades originarias, permitir que puedan participar de forma activa en las decisiones y en los procesos que los afectan, impedir que —de otras maneras— se repita lo peor del pasado.

Alberto Barrera Tyszka es escritor. Su libro más reciente es la novela Mujeres que matan.

[Fuente: http://www.nytimes.com]

Escrito por Roberto Breña

La carta que la esposa del presidente López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, entregó hace unos días al presidente de Italia, Sergio Mattarella, refleja no solo cómo el gobierno de México despliega su “política exterior”, sino también su manera de ver las tres conmemoraciones históricas que se avecinan en 2021: los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, los 500 años de la caída de Tenochtitlán y el bicentenario de la independencia de México. Este último, por cierto y por razones en las que no puedo entrar aquí, se perfila como el “patito feo” de dichas conmemoraciones. En cualquier caso, estamos hablando del modo en que la Cuarta Transformación entiende la memoria histórica y la proyecta al resto del mundo. Junto con otras dos misivas, la que el presidente envió al rey Felipe VI de España en marzo del año pasado, y la que su esposa presentó al papa Francisco al día siguiente de entregar al presidente de Italia la carta referida, es posible elaborar un bosquejo de cómo concibe y cómo ejerce el gobierno actual la política exterior, la cual últimamente parece girar casi exclusivamente en torno a dicha memoria (como lo sugiere el periplo europeo de la Dra. Gutiérrez Müller).

En los casos de las cartas al rey de España y al papa Francisco, lo que se está solicitando es, básicamente, que ambos pidan perdón. El primero por los “agravios causados” a, cabe intuir (pues en el texto no queda claro), las culturas originarias de lo que ahora es México, desde la Conquista hasta, supongo, 1821 (pues, una vez más, la carta no es clara al respecto). En el segundo caso, lo que se pide al papa, además del préstamo durante 2021 de varios códices de las colecciones vaticanas para exponerlos en México durante ese año, es una “disculpa pública a los pueblos originarios” de parte de la Iglesia católica por las atrocidades de las que fueron víctimas dichos pueblos desde 1521 hasta, en este caso, “el pasado reciente”. Cabe suponer que “el pasado reciente” no nos lleva hasta 1821, por lo que los destinatarios serían también todas las autoridades eclesiásticas que han existido en México desde esa fecha hasta llegar a lo que se conciba como “pasado reciente”. Esta misiva solicita también al papa que se comprometa ante los pueblos originarios de México a que “nunca, jamás, se cometerán actos irrespetuosos a sus creencias, culturas, y mucho menos, se les juzgará o marginará por motivos económicos o racismo”. Esta especie de promesa que le solicita el presidente López Obrador al papa es un compromiso que se propone trilateral, pues en él participaría no solo la Iglesia católica, sino también la monarquía española y el Estado mexicano. Por último, el presidente López Obrador le pide también al santo padre que al final de esa disculpa/promesa haga una referencia en honor de Hidalgo y Morelos. Un acto que, en palabras del presidente de nuestro país, enaltecería a la Iglesia católica y “causaría la felicidad de la mayoría de los mexicanos”. Todo lo anterior representaría, para López Obrador, un acto de “contrición histórica” de gran trascendencia; es decir, un arrepentimiento trascendente para la nación mexicana.

Como queda claro al considerar las dos cartas que ahora nos ocupan, el presidente López Obrador concibe la política exterior mexicana en términos de perdones, promesas y arrepentimientos. No se necesita ser internacionalista para saber que con esas bases no se construye nada que se parezca a una verdadera política exterior.1 Lo que se proyecta, en cambio, es la idea de un país que parece estar basando su manera de entender el pasado, su valor presente y sus posibilidades de futuro en lo que expresen dos personas que viven en el siglo XXI (Felipe VI y Francisco I), sobre la conducta que sus “antecesores” o “antepasados” empezaron a poner en práctica hace la friolera de 500 años. Ahora bien, el reciente retiro por parte del gobierno de la Ciudad de México de la estatua de Cristóbal Colón que estaba ubicada sobre el Paseo de la Reforma nos lleva un poquito más lejos, hasta 1492, pues, si entiendo a los propugnadores de dicha remoción, todo parece haberse torcido para “México” aquel año, cuando un navegante genovés creyó haber encontrado la ruta hacia la India por el océano Atlántico; en realidad, se había topado con un nuevo continente para la conciencia europea. Un hallazgo involuntario que cambiaría al mundo, para bien y para mal, como no lo había hecho ningún otro acontecimiento en la historia de la humanidad. Por cierto, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, propuso discutir públicamente si la estatua debe regresar o no a su pedestal. Ojalá hubiéramos tenido un debate para decidir si, en primer lugar, la retirábamos (la excusa de su restauración no es más que eso), pero como no fue el caso, planteo los siguientes párrafos como una mínima contribución al intercambio al que nos invita la Dra. Sheinbaum.

Cuando ella propuso una reflexión colectiva sobre el tema, dijo también que en México se nos ha enseñado la historia, “como si América no existiera antes de que llegara Colón”, con lo que sugiere que las culturas que existían al momento de esa llegada y las que las antecedieron, no tenían mucho valor como civilizaciones. Esta cantinela la he oído no sé cuántas veces en mi vida. Tengo para mí que el problema a este respecto es justo el contrario: se nos ha dicho tanto y durante tanto tiempo que las culturas precolombinas eran tan desarrolladas, tan cultas y tan avanzadas en tantos aspectos, que con eso nos ha bastado y con eso hemos justificado, involuntariamente si se quiere, la adopción de una actitud pasiva ante el trato que se ha dado a los indígenas en este país desde 1821 y que, mucho más importante, les damos hic et nunc. No me estoy dirigiendo entonces a la monarquía española o a la Iglesia católica, sino al mismísimo Estado mexicano, el cual ha tenido casi 200 años para sacarlos de la situación de pobreza y atraso en la que, no obstante, siguen viviendo.

Yo no voy a eximir a la monarquía española o a la Iglesia católica de nada, no me interesa; pero si México está a casi dos siglos de ser “una nación independiente, libre y soberana”, ya va siendo hora de que nos hagamos responsables de lo que somos en la actualidad como país y dejemos de estar repartiendo culpas a diestra y siniestra. Yo no sé quién se puede sentir muy reconfortado por escuchar perdones, promesas y arrepentimientos por lo que hicieron personas que vivieron hace 300, 400 o 500 años, mientras mi situación actual es adversa, por decir lo menos, y mientras no veo que se tomen medidas para que se torne, en términos efectivos, no retóricos, cada vez menos adversa y, cabe pensar, deje de serlo en un futuro previsible. Sobre esta cuestión en particular, me identifico con algunas de las valoraciones y expresiones del comunicado firmado por el subcomandante Moisés del EZLN, fechado el 5 de octubre del presente año, cuyo bello título es “Una montaña en altamar”. En este escrito, el dirigente del Ejército Zapatista  anuncia que varios de sus integrantes harán una gira por Europa en 2021 y estarán en la capital de España el 13 de agosto, día en que se van a cumplir los 500 años de la caída de Tenochtitlán. ¿Para qué?, se preguntarán los lectores: “Para decirle al pueblo de España dos cosas sencillas: Uno: que no nos conquistaron. Que seguimos en resistencia y rebeldía. Dos: que no tienen por qué pedir que les perdonemos nada.  Ya basta de jugar con el pasado lejano para justificar, con demagogia e hipocresía, los crímenes actuales y en curso…Ni el Estado español ni la Iglesia católica tienen que pedirnos perdón de nada.” No es necesario estar de acuerdo con todo lo expresado en el extenso comunicado del EZ, para identificarse plenamente con este hartazgo respecto a la manipulación de la historia con fines eminentemente políticos.

Paso ahora a la carta al presidente italiano. Dejo de lado la introducción, en la que aparecen, sin mucho orden ni concierto, Giuseppe Garibaldi (abuelo y nieto), Francisco I. Madero, Porfirio Díaz, Francisco Villa, Che Guevara, Catarino Erasmo Garza, Gabriel García Márquez, Rafael Uribe Uribe, Antonio Maceo y José Martí. En la parte sustantiva de la misiva, el presidente repite la cantinela mencionada: que desde hace 500 años se nos dice que los pueblos originarios de la América española eran bárbaros y que fueron civilizados por la Conquista. “Es por ello que nos importa insistir en la grandeza del México prehispánico”. Como sugerí más arriba, desde hace siglos, literalmente, una pléyade de historiadores, intelectuales y políticos mexicanos han hecho planteamientos que están en las antípodas de lo que dice el presidente López Obrador que se ha dicho desde siempre y que supuestamente se sigue repitiendo dentro y fuera de México. Para dar una idea de lo que quiero decir, baste señalar que Servando Teresa de Mier y Carlos María de Bustamante, que estudiaron y enaltecieron a las culturas  prehispánicas, nacieron en la séptima y octava décadas del siglo XVIII; es decir, hace 250 años, nada menos. Podría añadir a los historiadores novohispanos que hicieron lo mismo antes que ellos, pero como eran “novohispanos”, igual no cuentan. Sea como fuere, la línea que inauguran Mier y Bustamante, en términos de la historiografía mexicana que se interesaba y admiraba a dichas culturas, se mantuvo prácticamente ininterrumpida hasta nuestros días.

Si le quitamos al vocablo su grandilocuencia, sobre la “grandeza” del México prehispánico no caben muchas disensiones. Básicamente, por la simple y sencilla razón de que en México y en el mundo entero se reconoce que olmecas, toltecas, mayas y aztecas (por no mencionar más que cuatro culturas precolombinas) fueron civilizaciones a las que se considera y se estudia en el mundo entero al nivel de egipcios, babilonios, asirios, persas e hititas, por mencionar unos cuantos pueblos, y sin olvidar que la falta de testimonios escritos incide notablemente sobre qué tanto podemos saber sobre una civilización y, por ende, sobre qué tanto podemos estudiarla con rigor académico. Si queremos seguir pensando que nuestras culturas prehispánicas son menos que las de otros tiempos y otras latitudes o que fueron menos “grandes” o más “pequeñas”, el problema está en nuestra cabeza y en nuestro complejo de inferioridad.

En cualquier caso, lo que sigue en la carta que nos ocupa ahora es el meollo de la misma: la petición por parte del presidente López Obrador al gobierno italiano para que nos preste durante el año próximo, para su exhibición pública, dos códices: los conocidos como Fiorentino y Bologna. La petición en sí no tiene nada de extraordinaria, aunque sin ser experto en el tema, supongo que el transporte de este tipo de documentos debe ser muy complicado y muy caro, amén de que una exhibición verdaderamente pública se antoja algo imposible. En cualquier caso, lo que llama un poco la atención, al menos a quien esto escribe, es que se le pida al presidente italiano que, sin decirlo así obviamente, ejerza presión sobre las instituciones donde estos códices se encuentran resguardados (la Biblioteca Florentina y la Universidad de Bolonia) para que accedan a prestarlos. No sé si este tipo de peticiones, en este tenor, son comunes en el mundo de la alta diplomacia, pero el texto deja la impresión de que no solo se opta por ese hábito tan mexicano de ejercer presión “desde arriba”, sino que en este caso se pretende que se ejerza sobre instituciones culturales que, creo, podían haber sido contactadas por otras vías. Tal vez, de modo directo por una instancia político-cultural mexicana de muy alto nivel, no solo con mayor anticipación de lo que se ha hecho (estamos a menos de tres meses de que empiece el 2021), sino también con mayor tacto y, sobre todo, mayor seriedad en cuanto a las especificaciones y garantías del préstamo solicitado. Sobre todo si se consideran las delicadísimas condiciones bajo las que documentos como los referidos deben ser asegurados, transportados, cuidados, conservados y vigilados. De haber procedido así, cabe pensar que no hubiera sido necesaria la oferta que hace el presidente de México en la última parte de su carta (oferta que podría verse bajo la luz de la “reciprocidad”): si usted me presta los dos códices mencionados, yo puedo mandar a Italia una exposición de cualquier cultura precolombina o parte de la obra de cualquiera de los pintores o las pintoras nacionales de mayor renombre. Todo al gusto del presidente Mattarella.

La misiva en cuestión casi concluye con unas líneas que se pueden interpretar de muchas maneras: “Como usted comprenderá, nuestra vocación por el enaltecimiento de la memoria histórica es fundamental en el proceso de la Cuarta Transformación que está en marcha en nuestro país”. No veo por qué el presidente de la república italiana tenga que comprender lo que el presidente López Obrador supone y dudo mucho que tenga idea de lo que significa, representa o pretende la “Cuarta Transformación”.

La “memoria histórica”, como la discusión sobre las estatuas (en México o en cualquier otro país del mundo), tiene muchas facetas, numerosos argumentos y contraargumentos, cuantiosas zonas grises y muchos matices. Cada caso tiene sus peculiaridades históricas, políticas y sociales. Como comentó un amigo hace poco a este respecto: “Hay que irse estatua por estatua”. En este, como en cualquier otro tema histórico con implicaciones sobre el tejido y la convivencia sociales, hay que ponerse a leer, informarse, y hay que evitar los atajos y las generalizaciones; en suma, hay que hilar fino. El gobierno actual no parece estar haciendo nada de eso; en parte por el objetivo declarado: “el enaltecimiento de la memoria histórica”. Si asumimos de entrada su enorme complejidad y sus incontables aristas, la memoria histórica puede servir para muchas cosas y nutrir debates que a menudo son peliagudos y muy polémicos, pero que también con frecuencia son necesarios. Sin embargo, si nuestro propósito central es enaltecerla, es decir, ensalzarla, creo que es muy fácil perderse y, de paso, perder a la ciudadanía. Me explico.

Cuando el objetivo es causar la felicidad de la mayoría de un pueblo, cuando se tergiversa groseramente la manera en que han sido vistas las culturas precolombinas en nuestro país, cuando mediante una especiosa operación retórica se pretende convertir a todo un pueblo en una especie de mártir, cuando se repiten por consigna mantras que movilizan todo menos el entendimiento, cuando a fin de cuentas lo que se pretende es llevar agua al molino político-electoral y cuando se juega a la política exterior con base en perdones, promesas y arrepentimientos, la “memoria histórica”, que sin duda puede ser fructífera e incluso terminar siendo sanadora si se ejerce con mesura e inteligencia, puede mostrarnos su peor cara. La que supone e implica simplificación, tergiversación, manipulación y maniqueísmo. Como resulta claro, no estamos ya en el campo de la historia. Lo que estamos haciendo, con excusas de naturaleza historiográfica y en aras de una justicia mal entendida (o, por lo menos, mal ubicada en términos cronológicos), es fomentar la polarización de una sociedad que lo último que necesita en la coyuntura actual es seguir dividiéndose y enfrentándose a sí misma, por más elogiables que sean o parezcan ser las justificaciones morales últimas.

Es imposible resarcir a los pueblos originarios de México la historia perdida, la historia que no fue. Nadie duda que como sociedad tenemos que luchar de manera decidida, inteligente y sostenida contra el racismo y el clasismo que sustentan y terminan por legitimar no solo el trato y el maltrato que los indígenas han sufrido secularmente, sino también el trato y el maltrato que muchos habitantes de piel más clara de este país dan cotidianamente a los de piel menos clara o más obscura (como se quiera expresar, creo que no importa mucho, pues todos los lectores y todas las lectoras que han llegado hasta aquí saben muy bien a qué me refiero).

Concluyo. El mejor modo de contribuir a que la población indígena de este país salga efectivamente de su atraso secular no es elogiando sin medida a sus ancestros, sino proporcionando a los grupos indígenas de los albores de la tercera década del siglo XXI las herramientas para que encuentren o puedan encontrar la senda de una vida distinta; dicho de otra manera, de una vida con opciones. Que la esposa del presidente de la república recorra Europa solicitando a líderes políticos o espirituales perdones, promesas y arrepentimientos en nombre de esos grupos y, encima, hacerlo supuestamente en su beneficio y para su satisfacción, es más un engaño que otra cosa y, en cualquier caso, no es el camino. Ni respecto a una política exterior digna del nombre, ni respecto a una política interna que no solamente les debe las herramientas aludidas, sino que les debe también dejar de tratarlos como menores de edad y de considerarlos básicamente como víctimas a la espera de perdones extemporáneos y, sobre todo, hasta donde alcanzo a ver desde mi mirador personal, carentes de verdadero sentido en el presente.

 

Roberto Breña es académico de El Colegio de México.


1 Sobre la inexistencia de una política exterior mexicana en la actualidad y sobre la noción que el presidente proyecta de nuestras prioridades y de nuestra complaciente manera de ignorar al resto del mundo, remito a “La doctrina Mussolini” de Fernando Escalante.

 

[Ilustración: Patricio Betteo – fuente: http://www.nexos.com.mx]

Escrito por Francisco Colmenares

La mañana del 19 de octubre leo en la primera plana del Excélsior: Cesa Relaciones a Octavio Paz. Se le sanciona por opinar con base en informes extranjeros de los sucesos aquí. Así interpretaba el periódico dirigido por Julio Scherer, el boletín de prensa de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) donde informa de la separación del poeta de su cargo de embajador:

“El embajador de México en la India, señor Octavio Paz, con base en versiones que la radio y la prensa extranjeras dieron de los recientes sucesos de la Ciudad de México, ha solicitado ser puesto en disponibilidad.

En virtud de que es muy grave que un embajador de México, dando crédito a versiones inexactas, difundidas por ciertos órganos de información extranjeros, juzgue al país o al gobierno que representa, la Secretaría de Relaciones Exteriores, por acuerdo superior, ha resuelto conceder al embajador Paz su separación del Servicio Exterior Mexicano.

Días después de la masacre que inició al atardecer del 2 de octubre nos había llegado la noticia, sin confirmar, que el poeta había renunciado a su cargo como un acto de protesta hacia el gobierno y en solidaridad con los estudiantes. Ese día había comenzado el Encuentro Mundial de Poetas al que no asistió Octavio Paz y al que había declinado participar, pero al que finalmente envió, el 7 de octubre, un poema escrito en Nueva Delhi al día siguiente del genocidio de Estado.

México: Olimpiada de 1968

A Dore y Adja Yunkers

La limpidez
(quizá valga la pena
escribirlo sobre la limpieza
de esta hoja)
no es límpida:
es una rabia

(amarilla y negra
acumulación de bilis en español)
extendida sobre la página.
¿Por qué?

La vergüenza es ira
vuelta contra uno mismo
si
una nación entera se avergüenza
es león que se agazapa
para saltar.

(Los empleados
municipales lavan la sangre
en la Plaza de los Sacrificios).
mira ahora,
manchada
antes de haber dicho algo
que valga la pena,
la limpidez.

El poema fue parte de las decisiones que tomó durante el día de su renuncia: la mañana del 3 de octubre me enteré de la represión sangrienta del día anterior. Decidí que no podía seguir representando a un gobierno que había obrado de una manera tan abiertamente opuesta a mi manera de pensar. Escribí a Carrillo Flores mi decisión.

Esa decisión la notificó en una comunicación confidencial y personal fechada el 4 de octubre al secretario de Relaciones Exteriores, en la que expresa, entre otras ideas:

“Anoche por la BBC de Londres me enteré de que la violencia había estallado de nuevo. La prensa de hoy confirma y amplía la noticia de la radio: las fuerzas armadas dispararon contra una multitud compuesta en su mayoría por estudiantes. El resultado: más de veinticinco muertos, varios centenares de heridos y un millar de personas en la cárcel. No describiré a usted mi estado de ánimo. Me imagino que es el de la mayoría de los mexicanos: tristeza y cólera.

Ante los acontecimientos últimos, he tenido que preguntarme si podía seguir sirviendo con lealtad y sin reservas mentales al gobierno. Mi respuesta es la petición que ahora le hago: le ruego que se sirva ponerme en disponibilidad, tal como lo señala la Ley del Servicio Exterior Mexicano. Procuraré evitar toda declaración pública mientras permanezca en territorio indio. No quisiera decir aquí, en donde he representado a mi país por más de seis años, lo que no tendré empacho en decir en México: no estoy de acuerdo en lo absoluto con los métodos empleados para resolver (en realidad reprimir) las demandas y problemas que ha planteado nuestra juventud.

De inmediato el gobierno y el PRI desataron una ofensiva campaña de difamación contra el poeta y embajador quien, hasta entonces, era presumido como botón de muestra de la excelsitud literaria prevaleciente en México, aunque siempre con un no oculto recelo.

Durante el movimiento estudiantil de 1968, muchos intelectuales, jóvenes en su mayoría, habían expresado su solidaridad y se sumaron a las protestas de los estudiantes mexicanos. Su respuesta numerosa al conocer la noticia de la renuncia del poeta a la embajada de México en la India, se patentizó sin espera en un cable a Octavio Paz donde le expresan que: su valerosa actitud y alto ejemplo de dignidad humana merece nuestro más cálido elogio y afectuosa solidaridad. Firman, entre otros, Jesús Silva Herzog, Fernando Benítez, Carlos Monsiváis, Vicente Rojo, José Emilio Pacheco, Juan García Ponce, Fernando del Paso, Elena Poniatowska, Gabriel Zaid.

Un año después, en carta a Carlos Fuentes, el 29 de mayo de 1969, reflexionando sobre el movimiento estudiantil de 1968, le expresa su desacuerdo con la afirmación de que si Díaz Ordaz hubiese cedido a las peticiones de los estudiantes, México hubiera regresado a la anarquía y de ahí a una dictadura de izquierda. No, afirma el poeta, “el movimiento estudiantil no puso en peligro a las estructuras sociales de México sino a las políticas, en primer término a la anacrónica, anquilosada burocracia del PRI, y a la tradicional, sagrada imagen del señor presidente (una imagen con raíces prehispánicas y con una indeleble coloración mágico religiosa).

“Creo que la incapacidad del régimen para dialogar con los estudiantes e iniciar una reforma política democrática indica que el verdadero peligro reside en la extensión e intensificación de la represión (que no ha cesado desde el 2 de octubre). Ahora bien, la política de represión implica el fortalecimiento del Ejército. El PRI y el ‘señor presidente’ dependerán más y más de las fuerzas armadas. Una vez interrumpido el proceso de democratización, el desarrollo económico se hará más lento hasta paralizarse: dictadura militar, marasmo económico, recaída en el ciclo espasmódico de la historia latinoamericana. La otra posibilidad (remota) es la reforma democrática… Pero ¿cómo y con qué fuerzas? Habría que movilizar a la clase media (eso estuvieron a punto de lograrlo los estudiantes) y, sobre todo, los obreros. Esto último, como muestra de la historia del siglo XX en todo el mundo, es lo más difícil”.

Los acontecimientos del mayo francés del 68, con sus barricadas y huelgas generales obreras y estudiantiles, unificaron en el pensamiento y en el corazón la pasión, los sueños y utopías de miles de jóvenes en México y del puñado de jóvenes de izquierda que participábamos entusiasmados, con lo que sentía e ilusionaba al poeta en la capital de la India, como lo refería en carta del 28 de mayo: “Sigo con pasión los sucesos de Francia. Creo que a todos nos han sorprendido. Es admirable. Si los obreros continúan con su firme actitud –a pesar de la no oculta resistencia de los dirigentes comunistas y socialistas que quisieron detenerlos– asistiremos a la primera revolución socialista en un país desarrollado. Esto es, seremos testigos de la verdadera revolución socialista […] Vivimos momentos extraordinarios. Estoy emocionado por la actitud de los estudiantes y por la decisión de los obreros y del pueblo…”.

La rebeldía de Octavio Paz, en medio de la sangre, heridos y miles de presos políticos, fue un acto que llegó como un bálsamo y reconocimiento a una juventud herida, desgarrada, temerosa, enfurecida, perseguida y encarcelada. Juventud que se sublevó en el 68 alentada por la utopía de abrir el camino hacia la transformación democrática y revolucionaria de un país gobernado por un partido institucional durante más de cuatro décadas y que abandonaba con impunidad y corrupción las conquistas cardenistas y de la revolución armada.

Más allá de las constelaciones por las que cada uno viajó después, la decisión solidaria de Octavio Paz y sus palabras se me revelaron como una estrella siempre visible ante el oscuro atardecer, interminable, del 2 de octubre.

 

[Fuente: http://www.jornada.com.mx]

 

Un novo libro que reúne 284 misivas enviadas pola escritora ucraíno-brasileira guinda nova luz sobre catro décadas de creación, entre os anos 40 e 70 do século XX

La escritora ucraniano-brasileña Clarice Lispector, retratada en torno a 1964

A escritora ucraíno-brasileira Clarice Lispector, retratada ao redor de 1964.

Por CARLOS A. MORENO

Un libro con 284 cartas enviadas por Clarice Lispector (1920-1977) a familiares e amigos lanzado este mes en Brasil explora, no ano do centenario da autora, a rica traxectoria literaria da escritora ucraíno-brasileira, considerada como unha das máis voces femininas máis importantes do século XX.

Todas as cartas, que a editora Rocco distribuíu nas librerías esta semana, seleccionou as misivas -delas, case medio centenar inéditas- que permiten entender a transformación como escritora de Lispector, procedente dunha familia xudía ucraína que emigrou a Brasil fuxindo da guerra civil que estalou polo triunfo dos bolxeviques.

A obra da escritora gañou nos últimos anos unha nova lectura nas redes sociais, nas que frases dos seus libros suman millóns de intercambios.

O novo libro, publicado como un das homenaxes no ano en que a escritora nada o 10 de decembro de 1920 cumpriría 100 anos, reúne cartas que a autora de novelas como A paixón segundo G. H.A hora da estrela e Preto do corazón salvaxe enviou ao comezo da súa carreira a xa recoñecidos escritores e as que, nos seus últimos anos, intercambiou con aspirantes a autores.

«Todas as cartas ofrece unha síntese do percorrido literario e biográfico da escritora», explica a profesora Teresa Montero, unha das principais biógrafas de Lispector e que foi responsable polos comentarios incluídos no novo libro.

Segundo a especialista, a obra é un marco na bibliografía de Lispector xa que repasa catro décadas da súa vida literaria, entre os anos 40 e os 70, e reflectir as ideas que intercambiaba con varios dos principais escritores brasileiros da súa época, como Joãou Cabral de Melo Neto, Rubem Braga, Lygia Fagundes Teles, Nélida Piñon, Otto Lara Resende, Ledo Ivo e Óscar Mendes, entre outros.

«A súa xenerosidade cos novos escritores está rexistrada nas cartas inéditas a Mora Fuentes e a Augusto Ferraz. Nunha das cartas a este último revélase como foi convencida viaxar a Recife (a cidade da súa infancia) en 1976, un ano antes de morrer. Esa viaxe de regreso á súa infancia foi fundamental para motivala a escribir A Hora dá Estrela», un das súas principais obras, explicou.

Familiares e biógrafos axudaron a seleccionar as cartas

As cartas que axudan a entender a traxectoria literaria de Lispector foron froito dunha longa investigación da xornalista Larissa Vaz, que recibiu a axuda para a selección tanto dos biógrafos como da familia da escritora.

Gran parte das cartas corresponde ao período de dúas décadas en que a escritora viviu no estranxeiro como cónxuxe dun diplomático brasileiro.

«Entre as misivas escritas en Berna (Suíza), por exemplo, destácanse as cartas inéditas que lle enviou a Joãou Cabral de Melo Neto. Ambos comparten impresións sobre o oficio literario, as angustias, as procuras e a admiración mutua», explica Montero, autora de obras como Eu sou uma pergunta: Uma biografia de Clarice Lispector e O Rio de Clarice.

A maior parte das cartas seleccionadas, unhas 150, son as que intercambiou son as súas irmás, «que son as que a conectan con Brasil e cuxa presencia é fundamental para axudarlle a soportar o exilio» voluntario de 16 anos, agregou.

Todas as cartas, segundo a biógrafa, tamén é o testemuño dunha muller que enfrontou moitas dificultades para converterse en escritora, algo fóra do común no Brasil de entón. «Ela tivo que romper esa barreira. Unha muller traballando na redacción dunha revista na época era moi raro. Clarice foi unha muller moderna no sentido de que cursou Dereito nunha universidade en que a maioría dos alumnos eran homes, e circulou por ambientes predominantemente masculinos, incluso o diplomático, xa que o seu marido era embaixador», lembra.

Unha misiva sobre as dificultades das escritoras

«Nunha das cartas que escribiu a Lydia Fagundes Telles, Clarice explica moi ben como ela e as demais escritoras sentíanse nun mundo literario feito por homes», subliña Monteiro, quen sinala que a Academia Brasileira das Letras (ABL) admitiu á primeira muller como membro tan só en 1977, o ano da morte de Lispector.

A enorme e rica correspondencia de a autora xa nutrira outros tres libros: «Cartas perto do coraçãou (2001), organizada polo escritor e amigo Fernando Sabino, Correspondências (2002) e Minhas queridas (2007), estas dúas últimas organizadas por Montero.

Estatua de Clarice Lispector no paseo da praia de Leme en Río de Janeiro MARCELO SAYÃOU | EFE

 

Bautizada como Haia Pinkhasovna nunha Ucraína en guerra, Lispector chegou a Brasil con 2 anos pola decisión da súa familia de fuxir da persecución aos xudeus e é considerada por algúns críticos como a principal escritora xudía desde Franz Kafka.

O seu primeiro libro, Preto do corazón salvaxe (1943), anticipou unha carreira en ascenso na que ofreceu desde novelas moi introspectivas, como A paixón segundo G. H., ata obras máis dinámicas e que gañaron versión cinematográfica, como A hora da estrela.

Pero nos textos nos que máis reflexa a súa personalidade son os seus contos, como A procura da dignidade e A imitación da rosa, todos protagonizados por mulleres domesticadas.

A pesar de que morreu prematuramente un día antes de cumprir 57 anos (9 de decembro de 1977) vítima de cancro de ovario, e a que é comparada a grandes figuras do século XX como Virginia Woolf, Jean-Paul Sartre ou James Joyce, a súa obra gañou un novo impulso e novas lecturas no século XXI grazas á difusión en Internet.

Unha simple procura en Google permite contar referencias a preto de sete millóns de páxinas na Rede, na maioría con citas retiradas da súa obra e compartidas por internautas.

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Arte diffuse sur son site Internet « Mon fils » (Mein Herz tanzt ; Dancing Arabs), film gênant réalisé par Eran Riklis (2014). De la première guerre au Liban (1982) à celle du Golfe (1991), « le parcours initiatique d’un jeune Arabe israélien à Jérusalem… Eran Riklis (« Les citronniers ») dépeint les déchirements de son pays et signe une réflexion vertigineuse sur l’identité et l’ostracisme ». Un film sur les apprentissages, les passages.
Publié par Véronique Chemla
1982. « Élève surdoué, Eyad a grandi dans un village palestinien », non arabe « en Israël, dont les habitants, citoyens de seconde zone de l’État juif » – Arte diffuse la propagande antisémite mensongère contre Israël -, « n’éprouvent à l’égard de ce dernier aucune loyauté ». Pourquoi généraliser ?
« Mais ses parents, conscients qu’il s’agit pour lui d’une chance rarissime, ne le poussent pas moins à partir lorsqu’il est accepté comme interne dans le plus prestigieux lycée de Jérusalem ». Son père lui a dit : « Mêle-toi à eux pour les vaincre » et manifeste, lors de la première guerre d’Israël au Liban, au cri de « Que Dieu protège Arafat ! » La profession du père de Eyad ? « Terroriste », répond Eyad. Uniquement par bravade ? La scène « drôle » du déjeuner du condisciple juif d’Eyad dans la famille d’Eyad semble inspirée de celle de L’Incompris, film de Luigi Comencini.

Seul Arabe de l’établissement » – ou seul musulman ? -, « en butte à un racisme plus ou moins déguisé, Eyad survit grâce à l’amitié qu’il noue avec un autre réprouvé : atteint d’une maladie dégénérative incurable et privé de l’usage de ses jambes, Yonatan vit avec sa mère avocate, Edna, qui accueille à bras ouverts le premier ami invité par son fils… » Que de poncifs invraisemblables !

Une idylle avec Naomi, adolescente juive israélienne, se greffe sur cette histoire d’apprentissages.

Sayed Kashua

Le réalisateur israélien de gauche Eran Riklis a adapté « Les Arabes dansent aussi » (2002) – proverbe juif ? Allusion aux réjouissances d’Arabes israéliens quand les missiles irakiens de Saddam Hussein s’abattaient en Israël lors de la première guerre du Golfe ? – et « La deuxième personne » (2010), de Sayed Kashua, coscénariste du film.

« La plus grande difficulté a consisté à les mêler harmonieusement, ce qui nous a pris beaucoup de temps et a donné lieu à plusieurs versions avant qu’on soit tous les deux satisfaits du scénario. C’est une histoire personnelle qui est, à bien des égards, autobiographique pour Sayed, et je voulais conserver cette dimension. Mais un film est une oeuvre à part entière, qui a sa propre logique, et dont les personnages sont indépendants des livres. Sayed en était conscient, et une fois que le scénario a été finalisé, il ne s’est plus du tout mêlé du tournage », a déclaré Eran Riklis.

Né en 1975 dans un village de Galilée, élève au prestigieux Israel Arts and Science Academy, Sayed Kashua a étudié la philosophie et la sociologie à l’université hébraïque de Jérusalem. Il est éditorialiste humoristique à Haaretz et pour l’hebdomadaire HaIr. Cet écrivain arabe israélien musulman écrit en hébreu. Il est l’auteur de Avoda Aravi (Travail d’Arabe, en hébreu), sitcom satirique diffusée en partie en arabe sur Aroutz 2. En 2011, Sayed Kashua a été fait chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres à la résidence de France à Jaffa.

En juillet 2014, pendant l’opération défensive israélienne Bordure protectrice contre le Hamas, il « a décidé, l’année même de la production du film de quitter Israël » avec son épouse et leurs trois enfants, « pour émigrer aux États-Unis » car, selon le dossier de presse, il aurait ressenti « qu’il n’arrivera pas à faire changer les mentalités des Juifs israéliens envers les Arabes par ses écrits et qu’une « majorité désespérément déterminante dans le pays ne reconnaît pas à l’Arabe le droit de vivre, en tout cas pas dans ce pays ». Cet auteur s’était vu offrir un pont d’or pour enseigner à l’université de l’Illinois, qu’il a accepté en imputant son départ à Israël !? Comme de Français musulmans quittent la France pour des raisons professionnelles ? Pourquoi Sayed Kashua n’a-t-il pas émigré dans l’Autorité palestinienne, en Jordanie ou en Arabie saoudite ?

Dans une lettre intitulée Toutes les raisons pour lesquelles je quitte Israël et publiée dans divers journaux dans et hors d’Israël (The GuardianLibération), Sayed Kashua écrivait :

« Vingt-cinq ans pendant lesquels je n’ai pas eu beaucoup de raisons d’être optimiste mais j’ai continué à croire que c’était encore possible que, un jour, ce lieu où vivent des juifs et des Arabes puisse connaître une histoire qui ne nie pas l’histoire de l’autre. Qu’un jour, les Israéliens cessent de nier la Nakba, l’occupation, et qu’ils cessent de fermer les yeux devant la souffrance du peuple palestinien. Qu’un jour, les Palestiniens se montrent disposés à pardonner, et qu’ensemble nous bâtissions un lieu où il soit agréable de vivre, exactement comme dans les romans à happy end.

Vingt-cinq ans que j’écris en hébreu, et rien n’a changé. Vingt-ans que j’écris et que j’essuie des critiques hostiles des deux camps mais, la semaine dernière, j’ai renoncé. La semaine dernière, quelque chose s’est brisé en moi.
Quand de jeunes juifs exaltés se sont répandus en hurlant «mort aux Arabes !» et ont attaqué des Arabes juste parce qu’ils étaient arabes, j’ai compris que j’avais perdu ma minuscule bataille personnelle.
J’ai écouté alors les politiciens et les gens des médias et j’ai su que ceux-là faisaient la différence entre un sang et un autre, entre un être humain et un autre être humain. Des individus, devenus la force dominante du pays, clamaient à voix haute ce que la plupart des Israéliens pensent : « Nous sommes meilleurs que les Arabes.»
Dans les tables rondes auxquelles j’ai participé, on affirmait que les juifs étaient un peuple plus éminent, plus digne de vivre. Une majorité désespérément déterminante dans le pays ne reconnaît pas à l’Arabe le droit de vivre, en tout cas pas dans ce pays.
Après lecture de mes derniers articles, certains lecteurs ont suggéré de m’expédier à Gaza, de me briser les os, de kidnapper mes enfants.
J’habite à Jérusalem et j’ai de merveilleux voisins juifs, et j’ai des amis écrivains et journalistes merveilleux, mais je ne peux pas envoyer mes enfants dans des colonies de vacances ou des centres aérés avec leurs copains juifs.
Mon aînée, furieuse, a protesté, affirmant que personne ne saurait qu’elle est arabe à cause de son hébreu impeccable mais je n’étais pas disposé à l’écouter. Elle s’est enfermée dans sa chambre, en pleurs ».

Sayed Kashua occultait les manifestations antisémites pro-Hamas dans le monde, les tirs de roquettes du Hamas contre les civils israéliens, etc.
I don’t need Jewish historians to tell me about the Nakba (« Je n’ai pas besoin d’historiens juifs pour me parler de la Nakba »). Tel est le titre d’un éditorial de Sayed Kashua publié dans Haaretz (29 octobre 2016) dans lequel l’auteur a stigmatisé une prétendue malhonnêteté israélienne.

Ainsi que l’a démontré CAMERA (Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America), Kashua a déformé les événements de 1948 pour occulter les attaques commises par les habitants de Tira, village de son père, contre le kibboutz Ramat Hakovesh, et de Miska, bourgade des parents de son épouse, contre le kibboutz Ramat Kavosh et d’autres communautés juives dans la région du Sharon. CAMERA a fustigé le révisionnisme de Kashua imputant aux Israéliens le meurtre de deux Arabes israéliennes dont l’une a été assassinée par son frère, et l’autre semble-t-il par son époux suspecté par la police.

Déchirements
« Comme toujours, c’est par le prisme complexe de l’individu qu’Eran Riklis (« Les citronniers », « La fiancée syrienne ») dépeint les déchirements de son pays et l’interminable guerre qui le ronge ».
« Partagé entre l’amertume et la tendresse, la noirceur et l’humanisme, le film parvient finement à faire ressentir les ambiguïtés, racisme ordinaire ou préjugés inconscients, d’une société dont 20 % des citoyens sont arabes, mais aussi les vacillements de l’identité auxquels sont confrontés ces derniers ». Les problèmes d’identité d’Arabes israéliens proviennent en partie de la faiblesse de l’État d’Israël à s’affirmer en État juif, à clamer son Histoire et à combattre la propagande haineuse visant à le délégitimer, à l’oscraciser et à le détruire. Ce qui fait naître des craintes chez certains Arabes israéliens et des espoirs chez d’autres. Un « racisme ordinaire », et pas d’« antisémitisme ordinaire » arabe ou/et islamique ? Un « racisme » qui n’a pas entravé des parcours à la Cour suprême, dans la diplomatie, etc.
« La qualité de l’interprétation, notamment celle de Tawfeek Barhom (vu plus récemment dans « Le chanteur de Gaza ») et de Yaël Abecassis (« Hatufim »), transmue ce que la démonstration pourrait avoir de pesant en une émotion de plus en plus puissante ».

 

Substitution
L’un des points les plus choquants du film, outre sa partialité dénigrant les Israéliens juifs, est qu’il illustre le remplacement du juif par le musulman, de l’Israélien juif par l’Israélien/Palestinien arabe : affublé de toutes les qualités, Eyad usurpe l’identité de Yonatan – auprès de la banque, lors de l’examen -, et ce, avec l’approbation tacite d’Edna, mère de Yonatan. Pour exister, Eyad doit se faire passer pour Juif, et pour que son stratagème soit couronné de succès, il lui faut la mort physique de Yonatan et l’accord d’Edna, une « mère juive ». Pas de meurtre risquant de ternir l’image d’Eyad « le-dévoué-qui-se-sacrifie-par-amour » : l’intrigue se noue autour de la maladie incurable de Yonatan. Et elle résulte de la collaboration scénaristique d’un juif et d’un musulman, tous deux Israéliens !?

Le prénom de Yonatan est-il fortuit ? Personnage biblique, prince du royaume d’Israël dont son père Saül est roi, Jonathan se lie d’amitié avec David qui succédera à Saül. La propagande ant-israélienne présente souvent l’enfant palestinien lançant des pierres contre le soldat israélien comme David usant de sa fronde contre Goliath. Mais, nulle homosexualité présumée dans le film qui souligne la virilité, le charme de l’adolescent Eyad qui séduit Naomi, l’ambitieuse ingrate.

En remplaçant officiellement Yonatan auprès d’Edna et de l’État d’Israël, Eyad fait figure d’Ismaël, ancêtre des Arabes, et Edna est assimilée à une Sarah qui aurait accepté le fils d’Agar ou au patriarche Abraham, « père de multiples nations ». Exit Isaac. Notons la disparition du judaïsme dans la scène de l’enterrement qui islamise contre son gré le défunt juif.

La déclinaison cinématographique de la théologie chrétienne de la substitution selon laquelle le christianisme se serait substitué au judaïsme – celui-ci n’ayant pas reconnu Jésus comme le Messie – comme le « véritable Israël » ? Une variante de la « théologie chrétienne de la libération de la Palestine » par la mort programmée du Juif /Israël?

Autant de symboles instrumentalisés de manière inquiétante dans ce film coproduit par Arte.

« En 1982, la guerre du Liban a éclaté : c’était un conflit décisif et traumatisant pour Israël, et une époque marquante et douloureuse pour l’OLP et donc pour tous les Palestiniens vivant en Israël ou dans les territoires. En 1991, la guerre du Golfe est un conflit majeur et traumatisant pour toute la région, et pour le monde entier. Comme Iyad grandit pendant ces guerres, et dans la période qui les sépare, sa personnalité, ses choix – et ceux de ses parents –, son identité et son parcours sont marqués par ce contexte. Du coup, la fusion entre identité individuelle et identité nationale est parfaitement pertinente, et c’est ce que je recherche toujours chez mes personnages et dans mes décors. Par ailleurs, le fait de situer l’histoire dans le passé permet de prendre du recul et de porter un regard sur les événements sans ressentiment, mais plutôt avec compréhension et compassion ».
« Nous voulons tous faire partie de la société où nous vivons. Mais aujourd’hui, la plupart des Arabes ont le sentiment d’être exclus du corps social au sens large. Ce ressenti a fini par se banaliser, il y a un grand sentiment de malaise entre les deux peuples. C’est un élément fondamental de cette histoire ».
« Israël est surtout dépeint comme un pays complexe, qui réunit des points de vue, des idées et des comportements très différents. Certes, comme on le voit dans le film, on y trouve des autocollants anti-Arabes sur des cabines téléphoniques qui sont le fait d’imbéciles extrémistes. Mais Israël est un pays à la fois généreux et hostile, ouvert et craintif, accueillant et indifférent à l’égard de sa minorité arabe. Comme le montre le film, on ne peut pas être manichéen, et la situation est très nuancée. Car pour chaque brute épaisse, on trouve un être bienveillant, pour chaque mère craintive – comme celle de Naomi –, on trouve une Edna (Yaël Abecassis), et pour chaque acte de violence, on trouve un acte de compassion. Israël, à cet égard, n’est pas si différent de la plupart des pays européens, et même de la plupart des pays du monde entier. Mais, bien évidemment, Israël est constamment observé à la loupe en raison du poids de l’histoire, de la politique et de l’importance géopolitique de la région ».
« Ce n’est pas facile d’être un Arabe en Israël, et que ce n’est pas facile d’appartenir à une minorité dans n’importe quelle société, et dans n’importe quel pays. L’Europe en offre d’innombrables exemples et on peut faire le même constat en France. Mais je crois profondément que PERSONNE ne devrait dissimuler son identité, mais que, parfois, les minorités y sont contraintes par la majorité, car elles éprouvent le besoin de se faire accepter et apprécier, et de survivre ».

« Mon fils » par Eran Riklis

United Channel Movies, Riva Filmproduktion, Heimatfilm, MACT Productions, Alma Film Produktion, ZDF/ARTE, Allemagne, France, Israël, 2014, 97 minutes
Auteur : Sayed Kashua
Image : Michael Wiesweg
Montage : Richard Marizy
Musique : Yonatan Riklis
Producteurs/-trices : Chilik Michaeli, Michael Eckelt, Antoine de Clermont-Tonnerre, Avraham Pirchi, Tami Leon, Bettina Brokemper
Scénario : Sayed Kashua
Avec Tawfeek Barhom, Razi Gabareen, Yaël Abecassis, Michael Moshonov, Ali Suliman, Danielle Kitzis, Marlene Bajali, Laëtitia Eïdo
Sur Arte le 2 août 2017 à 20 h 55
Sur le site d’Arte, disponible du 27/09/2020 au 03/10/2020
Visuels :
Tawfeek Barhom et Yaël Abecassis
Danielle Kitzis et Tawfeek Barhom
Danielle Kitzis
Tawfeek Barhom et Danielle Kitzis
© Riva Filmproduktion/Mact Productions/Heimatfilm/Alma Film Productions/New Lineo

Les citations sont extraites du dossier de presse. Cet article a été publié le 1er août 2017.

Historias desconocidas de ciudadanos de Argentina bajo el poder de Hitler. El recorrido virtual del Museo del Holocausto que permite conocerlas.

Esta historia no es única. Como Leiba, muchos judíos que vivieron en Europa durante la expansión del nazismo pudieron beneficiarse del estatus especial que les daba el hecho de ser argentinos por nacimiento o adopción, para protegerse del peligro que corrían.

Sus historias forman parte de una investigación que puede conocerse visitando virtualmente el Museo del  de Buenos Aires.

Museo de Holocausto

Aquí, los datos fundamentales de un capítulo casi desconocido del pasado argentino, con protagonistas y situaciones que merecen ser recordadas.

Investigación

Herold Jensen Svarre nació en la  en 1909 y creció en Dinamarca. En 1943 se unió a la resistencia danesa y en 1944 fue detenido y condenado a muerte. El consulado argentino en Copenhage no lo tenía en sus registros, por lo que sus funcionarios se enteraron de su situación a través de los diarios. El diplomático Alberto H. Bafico pidió clemencia por él ante las autoridades, alegando que para la , todas las personas nacidas en su suelo tenían esa nacionalidad. Pero ya las relaciones de nuestro país con Alemania (que ocupaba Dinamarca desde 1940) estaban rotas y el argumento no sirvió de nada. Svarre fue ejecutado por atentar contra la seguridad alemana. Hoy puede verse su nombre grabado en el monumento a los 91 resistentes daneses caídos durante la Segunda Guerra Mundial, en el parque memorial de Ryvangen de Copenhague.

Los nazis eran muy cuidadosos con los judíos argentinos, excepto cuando participaban de alguna actividad en la Resistencia. Esta fue la situación hasta enero de 1944, mientras hubo relaciones diplomáticas con la . Otra razón para ese tratamiento más atento, era que en nuestro país vivían 250.000 germanoparlantes que podían resultar amenazados si Alemania no respetaba a los ciudadanos argentinos que estaban en Europa”, explica Marcia Ras, historiadora e investigadora asociada al Museo del donde explora la vida bajo el régimen nazi de los argentinos nativos o naturalizados.

“Mi investigación abarca a los ciudadanos argentinos que fueron víctimas de persecución política, militantes del partido comunista, veteranos de la Guerra Civil española, pertenecientes a las brigadas internacionales, personas que hicieron actos de resistencia contra los nazis y opositores al régimen. También investigo el caso de judíos que eran perseguidos por el solo hecho de serlo y a los que la ciudadanía les sirvió de escudo, por pertenecer a un país neutral y hallarse en territorios ocupados por Alemania. Esa persecución podía ser llevada adelante tanto por alemanes como por sus aliados o colaboradores”, detalla Ras, sobre los límites de su trabajo.

El tema ha sido tan poco investigado que, según cuenta la historiadora, siempre le costó mucho explicar su objeto de estudio. “Para la mayoría, las ‘víctimas argentinas’, son judíos europeos que tras la guerra se convirtieron en ciudadanos argentinos”.

Sin embargo, fueron muchos más de lo que podemos imaginar, aquellos argentinos a quienes la ocupación nazi los encontró viviendo en Europa por distintos motivos, sin posibilidades de volver a Sudamérica. Como ejemplo, Ras cita el caso de la familia Gompers.

Renée Lehmann de Gompers había nacido en Buenos Aires en 1898, pero conoció a su marido Sylvain, en París. Juntos volvieron a la  donde nacieron sus dos hijos, Francisco y Nicolasa. Toda la familia se instaló años después en Mónaco. A partir de 1943, sufrieron la persecución de italianos y alemanes y a pesar de ser una familia muy rica, vivieron grandes penurias económicas. Los diplomáticos argentinos hicieron lo posible por protegerlos, instándolos a volver al país, pero sus actividades en la Resistencia impidieron salvarlos de la persecución de la Gestapo. Toda la familia fue deportada a . René no figura en los registros del campo por lo que se sospecha que murió en el camino. Sylvain falleció allí y su hijo Francisco, en el campo de Flossenburg. La única que se salvó fue Nicolasa, que logró ocultarse con un nombre falso en diferentes domicilios hasta el fin de guerra y, luego, se fue a vivir a .

Ejemplos

Durante años, la historia de Mathilde Bueno fue la única conocida de una argentina víctima del . Nacida en Buenos Aires, sus padres se establecieron en Europa, primero en Bulgaria y luego en Grecia. Cuando los alemanes ocuparon la ciudad de Salónica donde vivían, los deportaron junto a otros ciudadanos judíos. La madre de Mathilde no quiso dejar sola a su hija, aunque su nacionalidad la protegía de una muerte segura y la llevó con ella. Los tres fueron gaseados en 

“Busco agujas en un pajar”, así describe Marcia Ras su enorme trabajo para encontrar estas historias heroicas y trágicas, que rastreadas a través de referencias familiares o en los archivos de la Cancillería o a partir de noticias en los diarios de la época, constituyen un acervo simbólico muy importante para nuestro país. En la página web del Museo del , hay que buscarlas bajo el título “Investigaciones”, en la solapa “Educación”.

Como conclusión, vale la pena repasar la historia de Meir Berliner, tal vez la más conocida y ejemplar de un ciudadano argentino enfrentado al poder nazi. Prisionero en Treblinka, Berliner intentó alentar a sus compañeros en el campo a una rebelión, pero no lo logró. El 11 de septiembre de 1942 fue seleccionado para ser ejecutado y eso lo decidió a apuñalar al guardia SS que estaba junto a él. Luego del hecho, abrió su camisa y dijo: “Por favor, no tengo miedo. Pueden matarme”. Su ejemplo inspiró el intento de fuga de Treblinka que tuvo lugar en agosto de 1943 y, hacia el futuro, se transformó en un símbolo para quienes sufrieron la crueldad del régimen más sangriento de la historia.

 

[Fuente: http://www.perfil.com]

En la Escuela Pública N° 51 “República del Paraguay”, en la ciudad de Montevideo, niños y niñas de primero a cuarto grado reciben desde este mes clases de idioma guaraní. La iniciativa surgió desde la embajada paraguaya y tuvo una muy buena acogida en la institución. Una funcionaria de la sede diplomática es la encargada de impartir las lecciones.

Escrito por Arturo Peña

Este mes se recuerdan los 200 años del arribo al Paraguay del prócer uruguayo general José Ger­vasio Artigas, quien vivió en el exilio en nuestra tie­rra hasta su muerte, el 23 de setiembre de 1850. En este contexto, desde la misión diplomática paraguaya en Uruguay, encabezada por Rogelio Benítez, se desa­rrollaron varias activida­des conmemorativas, desta­cando los lazos que unen a ambas naciones. Una de ellas fue una visita a la Escuela Pública N° 51 “República del Paraguay”, una institución con varios años de vida que se sitúa en la ciudad del Mon­tevideo. La embajada tricolor colaboró con varias refaccio­nes en el edificio.

En aquella oportunidad, el embajador paraguayo, com­partiendo con alumnos y docentes sobre la cultura de nuestro país, lanzó la idea de algún día poder desarrollar clases de guaraní para los chicos de la institución.

El embajador Benítez colaboró en las refacciones de la escuela. A su lado, Vidalina Ledezma, de la Casa Paraguaya.

El embajador Benítez colaboró en las refacciones de la escuela. A su lado, Vidalina Ledezma, de la Casa Paraguaya.

Felizmente, la idea no quedó en meras palabras. Es más, tuvo tal repercusión que semanas más tardes se había hecho realidad: desde este mes, en las aulas de la escuela montevideana se escucha el dulce idioma gua­raní coreado por pequeñas y entusiastas voces.

Las clases empezaron a ini­cios de setiembre y se impar­ten para niños y niñas del primero al cuarto grado en forma de talleres, dos veces por semana, hasta terminar el año lectivo. En las mis­mas, los chicos reciben conocimiento básico del idioma a cargo de la licenciada Liz González Curtido, funciona­ria de la embajada.

TODA UNA EXPERIENCIA

Liz González es licenciada en Matemáticas. Fue incluso docente en Universidad Nacional de Asunción, pero los caminos le llevaron hacia el campo de la diplomacia. Actualmente es funcionaria de la embajada paraguaya y aprovechando su base for­mativa en el idioma nativo, ya que realizó estudios en el Ateneo Guaraní, asumió el desafío de convertirse en docente en la escuela “Repú­blica del Paraguay”.

“Es una experiencia mara­villosa”, señaló la profesio­nal, al tiempo de confesar que “al principio tenía un poco de miedo. A pesar de tener ya experiencia en la docen­cia, no sabía de repente cómo iban a reaccionar los chicos, pero la verdad me sorpren­dió la forma en que les llegan las lecciones. En la primera clase ya me decían: ‘yo siem­pre quise aprender guaraní’, y otro nene me dijo: ‘yo tengo una vecina de Paraguay’”.

Explicó que en las clases enseña cuestiones básicas, como los números, los miem­bros de la familia, etc., en todos los grados que parti­cipan. La idea es hacer más bien una enseñanza lúdica para poder llegar de forma efectiva a los chicos, sobre todo teniendo en cuenta que es un idioma que escu­chan por primera vez en su mayoría.

Los chicos durante las actividades.

Los chicos durante las actividades.

La profesional es una entu­siasta del guaraní, por lo que este desafío le motiva de forma muy especial. “Hasta los 16 años viví en el interior del país y hablaba constan­temente guaraní en mi casa. Luego hice un año del idioma en el Ateneo pero empecé la facultad y tuve que dejar, por­que me complicaba mucho el horario. Enseñar ahora nuestro idioma a los peque­ños me motiva muchísimo y me da una enorme satisfac­ción cada día. Los chicos me cuentan que van a la casa y le repiten a sus padres las cosas que aprendieron en guaraní. Incluso las maestras de otras materias se interesan mucho, al punto que una de ellas sugirió la idea de hacer unos videos con los niños para subir a la página de la emba­jada”, contó.

En Uruguay, las clases esco­lares se reiniciaron, pero bajo protocolos sanitarios. “Los grados se dividen en dos gru­pos que van de forma inter­calada a las clases, es decir, no van todos los días y van menos horas por día, además de cuidar todos los detalles de higiene”, señaló la profesora.

AVANCE CULTURAL

Los lazos entre Paraguay y Uruguay se fueron afian­zando en varios aspectos en las últimas décadas. El intercambio comercial y en el campo de los negocios se ha acrecentado considerable­mente e incluso la licenciada González recibió consultas de empresarios uruguayos que estaban interesados en aprender también el guaraní.

Una de las instituciones que desde hace varios años vie­nen trabajando en la promo­ción de la cultura y todo lo que respecta al Paraguay es la Casa Paraguaya, que aglutina a compatriotas residentes en Uruguay. Ellos vienen traba­jando de cerca también con la delegación diplomática. Vida­lina Ledezma, integrante de la colectividad paraguaya, comentó que recibieron con mucha alegría la noticia de los talleres de guaraní y que estuvieron acompañando ese proceso. “Nosotros también tenemos una profesora que da clases de guaraní acá en la Casa Paraguaya a todos los que se muestran interesados. Pero ahora con el tema de la pandemia tuvimos que sus­pender todas nuestras acti­vidades”, explicó.

Los compatriotas celebraron estos importantes pasos que se van dando en la promoción del Paraguay en tierras uru­guayas, mediante lo cual se van afianzando los vínculos entre los países hermanos.

 

[Fuente: http://www.lanacion.com.py]

La statuette féminine kanak (ici au centre) est visible au musée du Quai Branly à Paris.

La statuette féminine kanak (ici au centre) est visible au musée du Quai Branly à Paris. Marion Bertin/Musée du Quai Branly

Écrit par Marion Bertin

Anthropologue et muséologue, École du Louvre, et Centre de Recherches en Histoire Internationale et Atlantique, Université de La Rochelle

 

Le navigateur français Antoine Raymond Joseph Bruny d’Entrecasteaux, portrait (1791) par Charles-Paul Landon, d’après un dessin d’Edme Quenedey (1756–1830).  Wikimedia, CC BY

En France, les débats portant sur la restitution des collections muséales acquises dans des contextes coloniaux s’intensifient avec la remise du Rapport sur la restitution du patrimoine culturel africain, rédigé par Bénédicte Savoy et Felwine Sarr, au président de la République Emmanuel Macron en 2018.Ce contexte crée parfois de vives polémiques et témoigne des rôles politiques et diplomatiques prêtés aux objets. Le patrimoine africain n’est pas le seul concerné, en rend compte une statuette féminine kanak en bois datant de la fin de XVIIIe siècle ou du début du XIXe siècle.

Cette statue, haute de 19 centimètres, est visible au sein des collections du musée du quai Branly – Jacques Chirac (MQB-JC).

Son usage originel, de même que l’histoire et les conditions de sa collecte, sont incertains et manquent de précisions.

Elle pourrait avoir été rapportée en France par Antoine Bruny d’Entrecasteaux (1737-1793), un des premiers Européens à accoster en Nouvelle-Calédonie en avril-mai 1793, où il acquiert quelques objets dans des circonstances inconnues, comme le rapporte l’historienne de l’art Sylviane Jacquemin dans l’ouvrageDe jade et de nacre en 1990. Cette statuette intègre de manière plus certaine les premiers témoignages d’objets kanak conservés dans les collections nationales françaises.

Plus, tard, la statuette retourne à trois reprises à Nouméa : elle y est présentée dans des expositions en tant que symbole des premières collectes et rare témoignage de statuaire féminine kanak, dont aucun exemple n’est présent dans les collections publiques de la ville.

Un patrimoine kanak hautement politique

En Nouvelle-Calédonie, la culture et les objets du patrimoine kanak jouent un rôle déterminant dans l’affirmation politique autochtone qui émerge à partir des années 1970 dans le prolongement d’un mouvement indépendantiste, notamment pour le leader politique kanak Jean‑Marie Tjibaou (1936-1989).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La définition d’un patrimoine kanak uni apparaît à cette époque. Elle fait suite à un rejet des cultures kanak par les colons, au départ et à la dispersion d’objets anciens et, pour certains, leur disparition locale.

De vives tensions entre partisans d’une Nouvelle-Calédonie française et aspirants à l’indépendance marquent les années 1980 et culminent entre 1984 et 1988, période nommée par euphémisme les « Événements » durant laquelle se multiplient les affrontements.

Les accords politiques ultérieurs encadrés par l’État français placent la culture kanak au cœur des enjeux institutionnels et statutaires.

La reconnaissance culturelle est l’un des principaux socles des accords de Matignon-Oudinot en 1988, symboles d’un rééquilibrage politique, culturel et social : ils prévoient la création de l’Agence de développement de la culture kanak (ADCK) – afin de valoriser et de promouvoir les pratiques anciennes et contemporaines – et du Centre culturel Tjibaou (CCT), son principal instrument à Nouméa.

 

En prenant le nom de Tjibaou, le CCT s’inscrit dans la continuité de l’homme politique. L’accord de Nouméa, signé en 1998, consacre son premier point à « l’identité kanak » et souligne le devoir de l’État français de

« favoriser le retour en Nouvelle-Calédonie d’objets culturels kanak qui se trouvent dans des musées ou des collections, en France métropolitaine ou dans d’autres pays ».

Est également intégrée l’idée du « destin commun » entre les communautés du territoire en vue de leur autodétermination, défendue par Jean‑Marie Tjibaou.

Cette idée irrigue la gestion du patrimoine kanak, pensée autour de la coopération et de l’entente.

Une circulation des objets dans une logique de représentation

Plutôt qu’une demande de retours définitifs des objets, les différents acteurs concernés vont privilégier le développement de collaborations entre musées, afin de permettre la circulation des objets et le maintien d’une représentation kanak à travers le monde.

À l’aube de cette initiative figure le repérage des objets, débuté dans les années 1970 par l’ethnologue Roger Boulay à la demande de Jean‑Marie Tjibaou en vue de constituer un inventaire du patrimoine kanak dispersé, rassemblant les objets conservés dans des musées internationaux.

La statuette est représentée sous le numéro deux dans la légende. « Monuments des arts du dessin chez les peuples tant anciens que modernes, Denon, Vivant, 1747-1825 ; Duval, Amaury, 1760-1838. Archive.org/Monuments des arts du dessin chez les peuples tant anciens que modernesCC BY

Les résultats initiaux sont présentés en 1990-1991 lors de l’exposition De jade et de nacre, qui se tient d’abord au musée territorial de Nouvelle-Calédonie (MNC) à Nouméa, puis au musée national des arts d’Afrique et d’Océanie à Paris, et permet le retour temporaire en Nouvelle-Calédonie de 250 objets kanak anciennement collectés dans diverses circonstances, dont cette statuette.

Des retrouvailles symboliques

Cette exposition est conçue comme une forme de « retrouvailles » par les populations kanak avec les objets, qui sont autant de représentants de leurs ancêtres et de leurs créations.

Elle est inaugurée par les autorités coutumières, statutairement habilitées à prendre la parole dans un contexte kanak, par une « coutume », une cérémonie de dons accompagnée de discours qui marquent l’accueil et la protection des objets exposés.

Cette cérémonie ouvre une alliance et un cycle d’échanges entre clans kanak et musées, notamment hexagonaux.

Les objets kanak sont alors investis d’une nouvelle fonction d’« ambassadeurs » culturels hors de Nouvelle-Calédonie, expression attribuée à Jean‑Marie Tjibaou et reprise en 1990 par l’autorité coutumière kanak, dont Octave Togna, le directeur de l’ADCK, dans son discours d’inauguration :

« Ces objets représentent le sang, la pensée et la racine de nos pères. Ils ne sont que de passage ; c’est important si l’on veut faire connaître la culture kanak de par le monde et faire savoir qui sont les hommes de ce pays et à qui appartient le pied qui marche sur cette terre. C’est peut-être mieux que cela se passe ainsi. Nos ancêtres ont laissé partir ces choses et certains l’ont peut-être fait de bon cœur. Laissons-les être nos ambassadeurs. »

Ce passage illustre les conceptions kanak de l’échange et du don, qui doivent être entourés de paroles qui leur donnent sens. Or, les renseignements sur les modalités de collecte sont rares et les paroles inconnues, ce qui explique la défiance à demander le retour définitif d’objets collectés par le passé.

La statuette fait fort impression à Nouméa auprès du public kanak, où la statuaire de petite taille est oubliée et davantage assimilée à une production européenne. Les statuettes féminines sont également rares, ce qui ajoute à son importance.

« Objet ambassadeur »

L’expression « objet ambassadeur » porte en elle un devoir de représentation de la parole et de la culture kanak auprès d’interlocuteurs plus ou moins lointains, avec la possibilité d’un retour régulier auprès des descendants des populations qui les ont créés, en restant la propriété des musées qui les conservent.

Cette idée permet de valoriser la signification kanak des objets en même temps que leur appréciation par un public européen.

La statuette fait partie des objets remarquables investis de cette mission particulière, par son ancienneté et son histoire.

Elle est à nouveau exposée au CCT entre 1998 et 2001, lors de l’exposition inaugurale de la salle Bwenaado, « rassemblement coutumier » en langue cèmuhî, l’une des langues kanak parlée sur la côte est. Cette salle est exclusivement réservée aux retours temporaires du patrimoine dispersé et conservé dans des musées internationaux.

Le troisième et dernier retour de la statuette en Nouvelle-Calédonie advient en 2014, lors de l’exposition L’art est une parole, organisée conjointement par le MQB-JC et le CCT sous le commissariat de Roger Boulay et d’Emmanuel Kasarhérou.

Cette statuette et sa trajectoire illustrent les conceptions kanak liées à l’échange, à la circulation et aux propriétés de représentation des objets, éclairant les choix de gestion contemporaine du patrimoine kanak. La circulation des objets permet leur partage entre des musées d’adoption et leur terre d’origine et la reconnaissance du droit culturel des Kanak à disposer de leur patrimoine dispersé.

Une diplomatie muséale à explorer

Le projet des « objets ambassadeurs » témoigne du rôle des collections muséales dans la géopolitique mondiale postcoloniale.

Arrêtée en 2014 pour des raisons principalement budgétaires et logistiques, cette forme de diplomatie muséale trouve ses limites dans les financements.

Une telle coresponsabilité, partagée entre musées d’accueil et territoires d’origine des objets, peut-elle être servir de modèle pour d’autres régions ?

Nommé à la tête du musée du Quai Branly–Jacques Chirac en mai 2020, en plein débat sur les possibilités de restituer certains objets du patrimoine africain, Emmanuel Kasarhérou entend développer la circulation des collections du musée vers leur territoire d’origine, tout en poursuivant les recherches de provenance afin de mieux connaître les circonstances d’acquisition des objets.


Billet publié en collaboration avec le blog de la revue Terrain. Dans le numéro 73, « Homo diplomaticus », Terrain s’écarte de la diplomatie traditionnelle pour observer des pratiques émergentes, ou non occidentales, en prêtant une attention spéciale aux adaptations et aux inventions des vaincus.

 

[Source : http://www.theconversation.com]

J.O. 1972 : la tragédie de Munich (Black September. The True Story of the Munich Massacre, 2006) est un documentaire de Sebastian Dehnhardt, Uli Weidenbach et Manfred Oldenburg. L’histoire de la prise d’otages et de l’assassinat de 11 athlètes israéliens lors des Jeux olympiques de Munich (ancienne République fédérale allemande, actuelle Allemagne) par les terroristes du mouvement arabe palestinien Septembre Noir. Et ce qu’elle révèle sur la détermination et le courage des athlètes et politiciens juifs israéliens, ainsi que la lâcheté et l’incompétence de dirigeants politiques et sportifs européens, la cruauté lâche des terroristes arabes palestiniens antisémites, dont Abu  Mazen (Mahmoud Abbas), et l’alliance remontant au grand mufti de Jérusalem al-Husseini entre ces derniers et les (néo-)nazis allemands. 

Publié par Véronique Chemla 

Après la guerre d’Indépendance (1948), la (Trans)Jordanie a accueilli un grand nombre de réfugiés arabes palestiniens, et occupe la Judée et la Samarie.

Dirigée par Yasser Arafat, l’OLP (Organisation de libération de la Palestine), notamment le Fatah, utilise le royaume hachémite comme base militaire à ses attaques terroristes contre l’État d’Israël. Elle tente aussi des putschs contre le pouvoir jordanien.

Lors de la Guerre des Six-Jours (1967), l’armée israélienne conquiert la Judée et la Samarie.

En septembre 1970, le roi Hussein de Jordanie réprime durement l’un de ces putschs visant à le détrôner ou/et à le tuer pour instituer un État-terroriste palestinien. Un accord est signé entre la Jordanie et Arafat, mais celui-ci n’en respecte pas les stipulations.

En 1971, le roi de Jordanie ramène l’ordre dans son royaume en luttant victorieusement contre les fédayins palestiniens qui fuient, en préférant parfois se rendre aux soldats israéliens, ou qui sont expulsés du royaume.

La même année, le Fatah crée le groupe terroriste arabe palestinien Black September (Septembre Noir) qui assassine en novembre 1971 le Premier ministre jordanien Wasfi al-Tal.

Onze athlètes israéliens Juifs tués 

À l’aube du 5 septembre 1972, lors des Jeux Olympiques (JO) d’été à Munich (alors en RFA), un commando lourdement armé de terroristes arabes palestiniens de Septembre Noir pénètre aisément dans le village olympique. Arborant des vêtements sportifs, il se dirige vers l’immeuble où demeure l’équipe israélienne.

Malgré la courageuse résistance d’athlètes israéliens, il kidnappe neuf athlètes de cette équipe ; les autres athlètes israéliens sont tués par les terroristes ou parviennent à fuir. Il formule alors ses exigences aux autorités allemandes : la libération de terroristes détenus en Israël et leur transfert en Israël, et celle de deux gauchistes allemands de la Faction armée rouge (RAF), Ulrike Meinhof et Andreas Baader, en Allemagne. Refus israélien. Les terroristes jettent par-dessus le balcon de l’immeuble un athlète israélien assassiné, Moshe Weinberg.

Malgré la demande israélienne, les autorités politiques allemandes et le Comité olympique refusent d’interrompre les J.O. dont les épreuves sportives, transmises à la télévision, se déroulent parallèlement aux négociations avec les terroristes.

Écartant les offres d’argent des autorités ouest-allemandes, les terroristes reportent leur ultimatum et exigent un avion pour aller au Caire (Égypte). Ils prennent un bus avec leur otage jusqu’à l’aéroport de la base militaire Fürstenfeldbruck de l’OTAN.

Là, des forces de l’ordre allemandes tentent une vaine opération pour mettre un terme à la prise d’otages. Alors que des athlètes israéliens étaient parvenus à rompre des liens autour de leurs poignets, tous les athlètes israéliens sont tués lors de l’intervention allemande.

Le bilan est lourd : onze athlètes juifs de l’équipe olympique israélienne – David Mark Berger (28 ans, haltérophile), Zeev Friedman (28 ans, haltérophile), Yosef Gottfreund (40 ans, arbitre de lutte), Eliezaar Halfen (24 ans, lutteur), Yosef Romano (32 ans, haltérophile), Amitzur Shapira (40 ans, entraîneur de l’équipe d’athlétisme), Mark Slavin (18 ans, lutteur), Andre Spitzer (27 ans, arbitre d’escrime), Yakov Springer (50 ans, entraîneur de l’équipe d’haltérophilie), Kehat Schor (53 ans, entraîneur de l’équipe de tir), Moshe Weinberg (32 ans, entraîneur de l’équipe de lutte) – et un policier ouest-allemand décédés.

Lors de l’opération allemande, cinq des huit terroristes sont tués, et trois interpellés.

Le 6 septembre 2012, Avery Brundage, président du Comité olympique, omet dans son discours d’évoquer les athlètes israéliens assassinés : « The Games must go on… » (Les Jeux doivent continuer). Ancien athlète ayant concouru aux J.O. en 1912, Avery Brundage avait dirigé des organisations sportives américaines et s’était élevé contre le boycott des J.O. de Berlin, dans l’Allemagne nazie, en 1936.

Cet « événement caractérise la naissance du terrorisme moderne ». Le communiqué de la chaîne Paris Première omet curieusement de le qualifier d’islamiste.

Il a eu de nombreuses conséquences : création par la RFA d’une cellule de lutte contre le terrorisme, bombardement de bases de l’OLP en Syrie et au Liban, détournement moins de deux mois plus tard d’un avion de la Lufthansa, libération le 29 octobre 1972 par la RFA de trois preneurs d’otages survivants.

Le gouvernement de Golda Méïr décide de venger les victimes, et d’agir pour prévenir toute reproduction de cette tragédie. La traque des terroristes par le Mossad s’étale sur plus d’une décennie. Elle vise à éliminer les responsables de cette tragédie – Abdel Wael Zwaiter, Mahmoud Hamchari, Hussein al Bachir, Abou Youssouf, Mohamed Boudia, Ali Hassan Salameh -, dont l’un des maîtres d’œuvre est l’Arabe palestinien Mahmoud Abbas (Abu Mazen). Par erreur, le Mossad tue Ahmed Bouchiki à Lillehammer.

En 1977, sous la présidence de Valéry Giscard d’Estaing, la France a expulsé Abou Daoud, terroriste du Fatah responsable de la prise d’otages des athlètes israéliens par le commando Septembre Noir aux J.O. de Munich, vers Alger où Abou Daoud a pu librement rejoindre le lieu de son choix. Et ce, malgré la demande d’extradition de la RFA et de l’État d’Israël. Abou Daoud témoigne dans ce documentaire dont les auteurs ont interviewé aussi des proches des victimes israéliennes, des responsables israéliens, tel Ehud Barak, et allemands.

Le 17 juin 2012, le journal allemand Der Spiegel révèle, en se fondant sur le rapport du Service fédéral de renseignement, que deux néo-nazis, Willi Pohl et Wolfgang Abramowski, ont aidé les terroristes de Septembre Noir, dont Abou Daoud (sous le nom de Saad Walli), chef du commando, dans la logistique de cette prise d’otages des athlètes israéliens. L’un des deux néo-nazis était chargé par l’OLP de commettre des attentats et de prendre des otages en particulier à la cathédrale de Cologne, ceci pour venger des arabes palestiniens tués par des policiers allemands. Willi Pohl, « aujourd’hui repenti de son passé nazi et devenu auteur pour la série télévisée à succès Tatort », a assisté à la rencontre entre Abou Daoud et des « Arabes portant costume et cravate », des diplomates syriens selon lui. Pohl et son complice « ont été arrêtés à Munich en octobre 1972 en possession d’armes automatiques, de grenades et d’une lettre de menace signée « Septembre noir » adressée à un juge chargé de l’instruction d’une enquête sur les membres du commando qui avaient survécu. Le commando s’était servi des mêmes grenades, de fabrication belge avec un explosif d’origine suédoise, pour tuer les otages israéliens ». En 1974, Pohl a été condamné à deux ans d’emprisonnement pour possession illégale d’armes.

Le 23 juillet 2012, ce journal allemand révélait que des alertes sur la tragédie à venir lors de ces J.O. avait été alors exprimées.

Le 26 août 2012, le Spiegel révélait que, craignant d’autres attentats, la RFA a collaboré officieusement, comme l’Italie, avec l’OLP peu après cet assassinat. Plusieurs mois après cet attentat, Walter Scheel, ministre allemand des Affaires étrangères, a rencontré secrètement plusieurs terroristes de Septembre Noir pour « reconstruire la confiance ». Ces terroristes ont réclamé le soutien allemand à l’OLP en échange de l’arrêt des attentats terroristes palestiniens. Et l’ont obtenu. La RDA a mis un terme à son enquête.

Le 29 août 2012, des archives israéliennes déclassifiées révèlent combien les Israéliens déploraient cette tentative de sauvetage « mal organisée et ratée. [Les Allemands ont] tout fait pour en finir avec cette histoire, à n’importe quel prix afin de ne pas perturber les Jeux Olympiques… Ils n’ont même pas fait un effort minimal pour sauver des vies, ils n’ont pas pris le moindre risque pour sauver les gens, ni les leurs ni les nôtres », selon Zvi Zamir, alors chef du Mossad. Selon le Premier ministre Golda Méïr, l’État d’Israël n’avait pas reçu d’alerte concernant une menace visant l’équipe nationale aux J.O. de Munich. Golda Méïr avait exhorté à ne pas rendre responsable de cette tragédie les services de renseignements israéliens.

Le 5 septembre 2012, lors d’une cérémonie à la mémoire des victimes israéliennes à l’aéroport de la base militaire Fürstenfeldbruck, Ankie Spitzer, veuve d’Andrei Spitzer, entraineur de l’équipe israélienne d’escrime, a déploré la « tentative de sauvetage désastreuse » des forces de sécurité allemandes. Elle a fustigé « l’incompétence, la stupidité et l’arrogance » des autorités allemandes en 1972, et l’interdiction pour les familles des victimes d’accès aux documents officiels sur cette tragédie. Elle a réclamé « une nouvelle enquête » sur cet échec. Lors d’une conférence de presse, elle a insisté pour que les autorités allemandes « ouvrent tout », car c’était son droit de savoir ce qui s’était passé. Président du Conseil central des juifs d’Allemagne, Dieter Graumann a dénoncé le « dilettantisme désastreux et inimaginable des forces de sécurité allemandes », et la « négligence » et la « légèreté » des dirigeants sportifs. « Aucun être humain ne peut comprendre » que les Jeux n’aient pas été interrompus immédiatement, a-t-il constaté. « Avons-nous été trop naïfs ? Avons-nous sous-estimé la menace terroriste ? Ces questions demeurent », a reconnu le ministre allemand de l’Intérieur, Hans-Pieter Friedrich. Silvan Shalom, vice-Premier ministre israélien, a qualifié le 5 septembre 1972 d’un «  des jours les plus tragiques du jeune État d’Israël ». Il a considéré «  tout à fait légitimes » les demandes des proches des victimes et estimé qu’il était « peut-être temps » que l’Allemagne déclassifie les documents concernant cette tragédie.

Honte au Comité d’organisation olympique 

La campagne JustOneMinute –pétition lancée par Ankie Spitzer – a visé à faire respecter une minute de silence, lors de la cérémonie d’ouverture des Jeux olympiques à Londres (27 juillet-12 août 2012) à la mémoire des onze athlètes juifs israéliens assassinés.

Lancée à cette fin, une pétition sur Internet a recueilli 111 753 signatures en août 2012.

Cette demande est refusée par les organisateurs des JO, dont Jacques Rogge, l’actuel président du Comité d’organisation des JO, et Sebastian Coe, responsable du Comité d’organisation des JO à Londres, en alléguant que les J.O. seraient apolitiques et qu’une minute de silence serait inappropriée lors de la cérémonie d’ouverture des J.O.

Pourtant, en 1996, la guerre dans les Balkans a été évoquée lors de la cérémonie d’ouverture des JO. En 2002, une minute de silence a été observée à la mémoire des victimes des attentats du 11 septembre 2001. En 2010, une minute de silence a été respectée à la mémoire du lugeur géorgien Nodar David Kumaritashvili, décédé lors d’un entrainement.

En fait, ces dirigeants craignent la réaction, et l’éventuel refus ou retrait des pays arabes.

La campagne JustOneMinute est soutenue par des politiciens israéliens, américains (Congrès), australiens, canadiens, italiens, français (Claude Goasguen), les gouvernements d’Israël, des États-Unis, d’Allemagne et d’Australie, ainsi que par des communautés juives dans le monde et des responsables chrétiens.

Le 25 juillet 2012, Ilana Romano, veuve de l’haltérophile israélien Yosef Romano, a demandé à ce que les spectateurs de la cérémonie d’ouverture des JO observent une minute de silence lorsque Jacques Rogge, qui a participé aux JO de Munich en tant que sportif, débutera son discours. La Chambre italienne des députés a observé une minute de silence.

En vain.

Le 25 juillet 2012, Al-Hayat Al-Jadida, quotidien de l’Autorité palestinienne, a titré : « Le sport est fait pour la paix, pas pour le racisme ». Il a fait état de la lettre du président du Comité olympique palestinien, Jibril Rajoub, à Jacques Rogge. Jibril Rajouby a exprimé à Jacques Rogge son appréciation de son opposition à la demande d’une minute de silence à la mémoire des athlètes juifs israéliens assassinés. Il a rappelé que « le sport en Palestine est moyen de réaliser les objectifs nationaux » et « un instrument de lutte pour présenter la cause palestinienne ». Le 25 juillet 2012, le quotidien palestinien al-Hayat a qualifié d’« opération » cet attentat terroriste palestinien et a cité Jibril Rajoub alléguant que cette minute serait « une cause de division et diffuserait le racisme parmi les nations ».

Le 25 juillet 2012, en réponse à une lettre de la députée et vice-présidente du Comité des Affaires étrangères de la Chambre des députés Fiamma Nirenstein, le président de cette Chambre, Gianfranco Fini, a fait observer une minute de silence par les membres de cette Assemblée. « Notre parlement a aujourd’hui condamné l’acte de violence le plus vile – le terrorisme – qui a frappé tant de fois Israël au fil des années, causant des dommages à des vies de civils innocents. Le dernier tragique attentat à Burgas contre des touristes israéliens, comme celui de Munich en 1972, exprime le désir de tuer la démocratie vibrante d’Israël », a déclaré Fiamma Nirenstein, en désignant « l’organisation palestinienne terroriste Septembre Noir ».

Le 29 juillet 2012, l’équipe olympique et des diplomates israéliens ont respecté une minute de silence lors de la cérémonie organisée devant leur pavillon du village olympique. Une trentaine d’athlètes de l’équipe italienne olympique, ainsi que le ministre italien des Sports, Piero Gnudi, s’est jointe à eux.

Le 6 août 2012, une cérémonie à la mémoire des athlètes israéliens assassinés a été organisée par la communauté britannique juive et l’ambassade d’Israël en Grande-Bretagne. Environ mille personnes y ont assisté, dont des responsables communautaires, Boris Johnson, maire de Londres, David Cameron, Premier ministre britannique, Jacques Rogge, Sebastian Coe, président du Comité d’organisation de ces Jeux 2012. « Même après 40 ans, c’est douloureux de revivre les moments les plus douloureux du mouvement olympique », a indiqué Jacques Rogge. « Honte à vous, parce que vous avez oublié onze membres de la famille olympique. Vous les discriminez pour la seule raison qu’ils sont Israéliens et Juifs », a déclaré Ankie Spitzer, veuve d’Andrei Spitzer, entraineur de l’équipe israélienne olympique d’escrime, aux dirigeants dudit Comité. Une déclaration accueillie par une standing ovation réservée aussi à Ilana Romano, qui a déploré que Jacques Rogge « se soit soumis au terrorisme. Votre nom sera écrit sur les pages de l’histoire comme un ancien athlète devenu le président qui a violé la charte olympique qui appelle à la fraternité, l’amitié et la paix ».

Malgré la demande d’Irwin Cotler, ancien ministre canadien de la Justice, aucune minute de silence n’est observée non plus lors de la cérémonie de clôture.

Médaillée olympique américaine juive de gymnastique, Aly Raisman a déclaré le 8 août 2012 qu’elle aurait observé cette minute de silence à la mémoire des athlètes israéliens tués.

Un CRIF « palestiniennement correct »

Le 5 septembre 2012, date commémorant les 40 ans de l’attentat perpétré contre des athlètes israéliens aux J.O de Munich, le CRIF (Conseil représentatif des institutions juives de France) organise à 19 h, au siège du Comité national olympique à Paris, « lieu où l’olympisme fut créé », une cérémonie en présence de Valérie Fourneyron, ministre des Sports, du président du Comité national olympique et sportif français, Denis Masseglia, de l’ambassadeur d’Israël en France, S.E. Yossi Gal, de représentants de fédérations sportives, des associations de lutte contre l’antisémitisme et le racisme, des hauts responsables de la justice antiterroriste, afin de rappeler le souvenir de cet événement. Rappelons que, député socialisteValérie Fourneyron avait interrogé le 24 mai 2011 le ministre français des Affaires étrangères et européennes pour savoir « si la France soutiendra la soumission officielle du rapport Goldstone au conseil de sécurité en vue d’une éventuelle saisine de la Cour pénale internationale ».

Parmi l’assistance : l’ambassadeur des États-Unis en France Charles Rivkin, l’ambassadeur des États-Unis à l’UNESCO, David Killion, l’ambassadeur d’Allemagne en France, Suzanne Wasum-Rainer, Anne Hidalgo, première adjointe au Maire de Paris, Pierre Schapira, adjoint au maire chargé des relations internationales, le Grand Rabbin de France, Gilles Bernheim, Rogel Nahum, athlète délégué par le Comité Olympique israélien, Bariza Khiari, vice-présidente du Sénat, Marc Trévidic, juge d’instruction, Alain Arvin-Berod, administrateur du think tank « Sports et citoyenneté », Muriel Schor, nièce de Kehat Schor, victime de l’attentat, des associations de lutte contre l’antisémitisme et le racisme, parmi lesquelles SOS Racisme, le Mouvement pour la paix contre le terrorisme (MPCT), la Fédération nationale des victimes d’attentats et d’accidents collectifs. Rappelons que Bariza Khiari, sénatrice, comparait le 14 janvier 2009 la bande de Gaza à une « prison à ciel ouvert » et est membre du Comité de parrainage de Salah Hamouriterroriste ayant reconnu sa responsabilité dans les préparatifs de l’assassinat du grand rabbin Ovadia Yossef.

Horaire tardif ? Pas une image sur cette cérémonie au JT de 20 h de France 2.

Est-ce un hasard si aucun sportif, ministre ou diplomate français ne s’est joint à la cérémonie à Londres le 29 juillet 2012 et si la France du président Nicolas Sarkozy ou du président François Hollande, des Premiers ministres François Fillon, puis Jean-Marc Ayrault ne s’est pas jointe à la campagne pour une minute officielle de silence aux J.O. de Londres en 2012 ? Rappelons le « vote décisif » de la France en faveur de l’inscription de l’église de la Nativité à Bethléem, « en urgence », malgré l’opposition des responsables chrétiens de ce site et au titre de la « Palestine » dans la liste du Patrimoine mondial par l’UNESCO (Organisation des Nations-unies pour l’éducation, la science et la culture) le 29 juin 2012, et  en faveur de l’admission de la « Palestine » à l’UNESCO le 31 octobre 2011. Bref, cette cérémonie organisée par le CRIF s’apparente à une session de rattrapage pour la France.

Est-ce un hasard si aucun responsable musulman ou/et arabe n’est annoncé à ces évènements ? Et la présence de l’imam de Drancy, Hassan Chalghoumi, souligne l’absence de tous les autres dirigeants des instances musulmanes françaises. Partout dans le monde, la ligne de partage entre juifs et musulmans passe par l’État d’Israël, le refus du monde musulman d’un État non-musulman, juif ou chrétien.

« Les athlètes assassinés étaient juifs, trente-six ans auparavant, les jeux de Berlin avaient été utilisés pour glorifier le nazisme et pour banaliser l’exclusion des juifs et cela avait été fait avec la complaisance de certains dirigeants du sport international qui se trouvaient encore aux commandes lors des jeux de Munich. Chacun connaît la trêve olympique sur laquelle d’ailleurs l’histoire nous dit finalement peu de choses précises. Mais l’utopie de Pierre de Coubertin est un magnifique objectif. Je suis sûr que les athlètes israéliens assassinés en étaient pénétrés. Je suis moins sûr, et je parle ici par litote, que tous aujourd’hui partagent cette utopie et que tous les athlètes en soient les porteurs. Des États qui refusent que leur équipe rencontre une équipe israélienne, des athlètes qui préfèrent être disqualifiés et revenir en héros dans leur patrie, plutôt que d’affronter des concurrents israéliens, des chaines de télévision qui coupent la transmission de leur reportage au moment où défile l’équipe israélienne », a déclaré Richard Prasquier, président du CRIF. 

Est-ce un hasard si le discours de Richard Prasquier lors de cette cérémonie et le compte-rendu rédigé par Eve Gani de cet événement – un résumé publié sur le site Internet du CRIF,  mal titré, évoquant une « cérémonie contre le terrorisme » (et pas à la mémoire des onze victimes juives israéliennes de cet attentat terroriste palestinien ?)  –  ne qualifient curieusement pas ce terrorisme de « palestinien ». Richard Prasquier omet aussi de nommer le mouvement terroriste Septembre Noir ou les États, arabes ou/et musulmans, qui refusent toute rencontre entre leurs sportifs et leurs homologues de l’État juif. Comme Richard Prasquier l’a alors si bien déclaré : « On ne bâtit rien sans le socle de la mémoire« . Ni sans l’Histoire. Curieusement, sur la photo illustrant ce compte-rendu, le sourire éclairant certains visages de personnalités – le sourire le plus patent semble celui de Pierre Besnainou, président du FSJU (Fonds social juif unifié) et de l’AUJF (Appel unifié juif de France) -, surprend et contraste avec la gravité du visage de Richard Prasquier. D’autant que ces personnalités communautaires et politiques posent devant l’affiche des onze victimes israéliennes de ces J.O.

Est-ce un hasard si ce passionnant et bouleversant documentaire est diffusé non par une chaine du service public français, mais par une télévision privée ?

Futur Mémorial 

Le 4 septembre 2013, lors de la cérémonie marquant le 41e anniversaire de cet attentat terroriste palestinien, Ludwig Spaenle, ministre bavarois de l’Éducation et des Affaires culturelles, a annoncé l’édification d’un Mémorial à Munich en mémoire des onze athlètes israéliens et du policier allemand tués en 1972.

Coûtant 1,7 millions d’euros, ce mémorial sera construit près du site munichois ayant accueilli les J.O. Il est l’aboutissement d’une réflexion commune dudit ministère bavarois et du ministère bavarois pour l’Éducation politique, des familles des victimes, du musée Juif de Munich, du consul d’Israël et du Mémorial du camp de concentration de Flossenbürg. Il sera inauguré en 2016.

Une cérémonie à la mémoire des 11 athlètes israéliens tués par des terroristes palestiniens lors des Jeux olympiques de Munich (1972) a eu lieu lors des Jeux olympiques d’hiver de 2014, ou XXIIes Jeux olympiques d’hiver (7-23 février 2014) à Sotchi, cité balnéaire bordée par la mer Noire (Russie).

L’implication d’Abbas/Mazen 

Le 2 décembre 2014, le Mouvement des étudiants pour Israël a écrit au ministre israélien de la Défense afin que soit reconnue la responsabilité de Mahmoud Abbas (Abu Mazen) qualifié de « ministre des finances du terrorisme » lors de ces Jeux olympiques en 1972.

« Après ce terrible massacre des onze athlètes à Munich, le gouvernement israélien dirigé par Golda Méïr s’est voué pour que tous ceux impliqués dans ces faits rendent des comptes et a adopté des mesures pour que soient jugés les terroristes impliqués dans l’organisation et la réalisation de l’attentat. Cependant, pour des raisons politiques, le responsable du financement de ce massacre, Abu Mazen, n’a pas été officiellement reconnu par l’État d’Israël comme un de ceux impliqués dans la promotion du massacre« , a déclaré Eliyahu Nissim, président de ce Mouvement.

Et d’ajouter : « Depuis quelques mois, nous avons réuni les preuves indubitables de l’implication d’Abbas dans ce terrible massacre qui a été effectué par l’organisation Septembre Noir, créée à l’initiative du Fatah d’Arafat, et Abbas a assuré le financement. En fait, l’implication d’Abbas dans cet attentat terroriste est bien connue du public et des familles des victimes. Voici quelques années, Ilana Romano, veuve de Yosef Romano, un des onze qui ont été assassiné à Munich, a dit lors d’une interview au Yediot Aharonot qu’elle détenait une cassette dans laquelle Abbas admet son implication dans le meurtre des athlètes. Après plusieurs années de suivi, nous savons qu’Abbas était le ministre des finances du meurtre de Munich et celui qui a amené l’argent de l’Arabie saoudite pour financer cette opération. Si le ministre de la Défense a le moindre doute sur l’implication d’Abbas dans le massacre des athlètes israéliens, nous devons saisir la chance de la prouver de de présenter les preuves. Même s’il y avait des doutes dans le passé, ceux-ci ont disparu au fil des années quand des détails sur ce massacre et ceux qui y étaient impliqués ont commencé à s’accumuler jusqu’à fournir une image très claire de l’histoire vraie. Maintenant, nous demandons seulement une reconnaissance formelle de ce qui est connu et clair pour tous… Il n’est jamais trop tard pour la justice… Abbas continue d’inciter au terrorisme et de le financer de manière régulière, notamment via des salaires et des bonus pour les terroristes assassins emprisonnés en Israël. Malheureusement, le gouvernement israélien lui permet de porter un chapeau différent chaque jour, comme il le veut – un jour le chapeau du terroriste, un autre jour celui du modéré. Il est temps de voir la réalité en face et de se souvenir qu’Abbas n’est pas seulement impliqué dans le terroriste et le financement de ce dernier actuels, mais aussi depuis 45 ans… Nous envisageons aussi la possibilité de saisir la Haute Cour et de lui présenter les preuves de l’implication d’Abbas dans le massacre de Munich« .

Au cours des dernières années, les liens étroits entre Abbas et Abu Daoud, « cerveau » de cet attentat terroriste palestinien ont été soulignés. En 2010, Abbas a loué Abu Daoud : « Il était l’une des figures leaders du Fatah et a consacré sa vie à la résistance, à un travail sincère, et au sacrifice physique pour les justes causes de son peuple ».

Directrice du Shurat Hadin Israel Law Center, l’avocate Nitsana Darshan-Leitner a montré comment Abbas a fourni le financement de cet attentat à Munich.

Le 2 décembre 2014, des étudiants israéliens ont écrit au ministre israélien de la Défense afin que soit reconnue la responsabilité de Mahmoud Abbas (Abu Mazen) qualifié de « ministre des finances du terrorisme » lors de ces Jeux olympiques en 1972.

Munich, de Spielberg

Ciné + Emotion diffusa les 10, 13 et 18 juin 2015 Munichde Steven Spielberg (2005). « À Munich, en 1972, un commando de terroristes palestiniens affilié au groupe «Septembre noir» prend en otages des athlètes israéliens. L’opération tourne au carnage. Aussitôt, Golda Méïr, Premier ministre israélien, prend la décision de répliquer. Avner, un jeune agent du Mossad, reçoit l’ordre de retrouver et d’éliminer les membres de « Septembre noir » qui sont considérés comme les commanditaires de l’attentat. Il change d’identité et quitte Tel Aviv en laissant sa femme enceinte. Arrivé en Europe avec un commando de quatre hommes, il tente d’entrer en contact avec le mystérieux « Papa », qui devrait lui permettre de localiser les terroristes… »

Athlètes torturés et mutilés 

Le 1er décembre 2015, le New York Times a révélé les tortures et castration infligées aux otages juifs israéliens par ces terroristes. Veuves de deux athlètes otages, Ankie Spitzer et Ilana Romano ont révélé ces actes barbares au documentaire Munich 1972 & Beyond, de Stephen Crisman. Né en 1940 à Benghazi (Libye), Yossef Romano, haltérophile et décorateur d’intérieur, a été blessé au début de la prise d’otages, alors qu’il tentait de combattre les terroristes. Il a été castré et abusé sexuellement devant ses camarades, ligotés. Les autres otages ont été battus, leurs os cassés. Deux otages, dont Yossef Romano, sont morts dans le village olympique. « Les terroristes ont toujours allégué qu’ils n’étaient pas venus pour tuer quiconque et qu’ils voulaient seulement libérer leurs amis emprisonnés en Israël. Ils disaient qu’ils ont tué le reste des otages du fait de l’opération de sauvetage à l’aéroport. Mais ce n’est pas vrai. Ils étaient venus pour blesser des gens. Ils étaient venus pour tuer ».

Les familles des otages ont toujours demandé des informations sur ce qui s’était passé, mais elles se heurtaient au déni de l’Allemagne. En 1992, Ankie Spitzer a fait part de sa frustration à un documentariste pour le 20e anniversaire de cette tragédie. Elle a été contactée par un individu qui lui a donné 80 pages, notamment d’un rapport de la police, sur ces faits. Les proches des otages ont donc sollicité de nouveau les autorités allemandes, et obtenu des documents et photographies sur les tortures subies par des athlètes. Ils ont alors promis de ne pas divulguer ces informations qu’ils ont rendues finalement publiques pour que les athlètes reçoivent à titre posthume une reconnaissance publique et officielle.

Nouveau président du Comité olympique international (IOC), Thomas Bach a exprimé son accord pour un moment de souvenir de tous les athlètes morts lors des J.O. durant les ceux à Rio en 2016. Ankie Spitzer et Ilana Romano œuvrent à ce que le souvenir des athlètes israéliens tués à Munich soit distinct de celui des autres athlètes, car leur mort a résulté d’un attentat terroriste. L’IOC est d’accord pour contribuer au financement d’un mémorial aux athlètes israéliens tués à Munich.

Dubaï Film Market


Dans le cadre du Marché du film à Cannes et de Dubai Goes to Cannes, le Dubaï Film Market (DFM) a présenté le 16 janvier 2016, de 16 h à 18 h, des extraits de quatre films dont Munich: A Palestinian Story, documentaire biaisé de Najib Hajjaj : « ‘Munich: A Palestinian Story’ tells the story of the hostage situation that took place at the 1972 Munich Olympics. It is the first time an Arab filmmaker has tackled the event. The films is directed by Palestinian filmmaker Nasri Hajjaj who was childhood friends with one of the Fidayeen group members who carried out and was killed during the hostage-taking incident. Years later, Hajjaj meets Jamal, one of the two surviving members of the group. The film is an attempt to present different views – irrespective of the support for or condemnation of the events in Munich in 1972″. Ilana Romano a refusé de témoigner dans ce documentaire partial qui désigne les terroristes islamistes palestiniens en « combattants de la liberté« . Lors de cette projection interdite à la presse, le réalisateur britannique Ken Loach était un des rares spectateurs.

J.O. Rio 2016


Les Jeux olympiques se déroulent à Rio de Janeiro du 5 au 21 août 2016.

Le 3 août 2016, dans le village olympique de Rio de Janeiro (Brésil), a été inauguré un mémorial en hommage aux athlètes décédés lors des Jeux olympiques.

Le « monument, qui contient une pierre du site d’Olympie, berceau des Jeux antiques en Grèce, est dédié notamment à la mémoire des victimes de l’attaque perpétrée par le groupe palestinien Septembre noir contre le pavillon où résidaient les membres de l’équipe d’Israël à Munich ».

En présence d’athlètes israéliens et allemands ainsi que des deux veuves de victimes israéliennes de Munich, Thomas Bach, président du Comité international olympique et champion olympique d’escrime en 1976 à Montréal (Canada) avec l’équipe d’escrime de la République fédérale d’Allemagne (RFA), a déclaré : « Les Jeux olympiques ont toujours été une affirmation de la vie. Que cette commémoration soit une affirmation de leurs vies ». Il a lu les noms des onze otages israéliens assassinés en 1972 et celui de Nodar Kumaritashvili, lugeur géorgien décédé accidentellement durant une descente d’entraînement la veille des JO d’hiver de Vancouver en 2010.

« C’est un moment incroyablement important. Nous avons attendu 44 ans pour ce moment. Nous nous sommes battus pour leur mémoire et la reconnaissance que nos êtres chers brutalement tués à Munich appartiennent vraiment à la famille olympique. Le président Bach a prononcé leurs noms et observé cette minute de silence, je ne peux pas décrire mon émotion », a confié Ankie Spitzer, veuve de l’entraîneur de l’équipe israélienne d’escrime à Munich, Andre Spitzer.

« C’est un moment historique pour lequel je remercie le président Bach », a témoigné Ilana Morano, veuve de l’haltérophile Yossef Moreno, un des premiers otages tués.

Le Comité international olympique (CIO) a annoncé qu’un site de deuil – Place of Mourning – constitué en particulier de deux pierres de l’Olympie antique encastrés dans du verre, situé dans la partie arborée du village des athlètes, se trouvera dans chaque village olympique et sera lié à une minute de silence à la mémoire des victimes du terrorisme palestinien.

Le 14 août 2016, à l’hôtel de ville de Rio de Janeiro, une cérémonie a rendu hommage aux 11 athlètes israéliens assassinés lors des Jeux olympiques de Munich de 1972 en présence de responsables olympiques, dont Thomas Bach, israéliens, dont Miri Regev, et brésiliens.

“Entendre enfin les noms des onze athlètes israéliens assassinés prononcés à voix haute à l’intérieur de votre village olympique, et voir une minute de silence être observée, ont été l’aboutissement de notre lutte pour que nos proches soient reconnus en tant que membres de la grande famille olympique”, a déclaré Ankie Spitzer.

Ministre israélienne des Sports et de la Culture, Miri Regev a demandé qu’une telle cérémonie ait lieu à chaque cérémonie d’ouverture des Jeux olympique. Elle a dit au Comité international olympique qu’un « drapeau noir » flottera toujours sur son événement sportif. « Notre bon ami, Thomas Bach a été le premier à comprendre l’obligation du CIO de marquer cette tragédie. Cependant, cette cérémonie n’est pas suffisante. Le chagrin pour les athlètes tués à Munich n’appartient pas seulement à leurs familles, pas seulement à l’État d’Israël, pas seulement au peuple juif. C’est une tragédie aussi pour le CIO qui aura un drapeau noir flottant. Cela doit devenir une partie intégrale de la cérémonie d’ouverture des Jeux olympiques afin de rappeler au monde libre ce qui peut arriver quand on baisse sa garde. Espérons que vous, notre ami Thomas Bach, introduirez ce droit aux prochaines Olympiades à Tokyo », a déclaré Miri Regev.

Le 22 mars 2017,  à 22 h 32, Paramount Channel diffusa Munichde Steven Spielberg (États-Unis – Canada – France, 2005, avec Eric Bana, Daniel Craig, Ciarán Hinds, Mathieu Kassovitz, Hanns Zichler, Ayelet Zurer, Geoffrey Rush, Michael Lonsdale, Mathieu Amalric, Lynn Cohen, Yvan Attal, Gila Almagor. « À Munich, en 1972, un commando de terroristes palestiniens affilié au groupe « Septembre noir » prend en otages des athlètes israéliens. L’opération tourne au carnage. Aussitôt, Golda Méïr, Premier ministre israélien, prend la décision de répliquer. Avner, un jeune agent du Mossad, reçoit l’ordre de retrouver et d’éliminer les membres de « Septembre noir » qui sont considérés comme les commanditaires de l’attentat. Il change d’identité et quitte Tel Aviv en laissant sa femme enceinte. Arrivé en Europe avec un commando de quatre hommes, il tente d’entrer en contact avec le mystérieux « Papa », qui devrait lui permettre de localiser les terroristes… »

Nouveau mémorial

Le 6 septembre 2017, un nouveau Mémorial en mémoire des victimes a été inauguré à Munich en présence du président israélien Réouven Rivlin, du président allemand Frank-Walter Steinmaier et des représentants des familles des victimes israéliennes du terrorisme palestinien. Une minute de silence a été observée par l’assistance à la mémoire de ces victimes.

Le président Reouven Rivlin a déclaré : “Nous remercions le Premier ministre de Bavière Horst Seehofer pour cette initiative et pour sa sollicitude envers l’État d’Israël et le peuple juif”. Lors de son intervention, le président israélien a également rappelé que 45 ans après ce massacre, le terrorisme international continue à frapper et à menacer des innocents à travers le monde: “Il y a même des endroits où ces attentats sont présentés comme des actes de bravoure. Le Fatah a célébré récemment cet attentat comme un modèle à suivre. L’inauguration de ce mémorial doit donc être un message adressé à toute la planète: il ne faut en aucun cas être indulgent avec le terrorisme. Le terrorisme doit être dénoncé et combattu en tout endroit, à Barcelone comme à Londres, à Paris comme à Berlin ou à Jérusalem. Nous devons tous nous unir contre ce fléau”.

Ilana Romano, « veuve de l’haltérophile Yossef Romano hy”d, a exprimé sa grande émotion et estimé que ce mémorial constituait une dette morale envers les onze victimes. Elle a souligné que la présence des présidents allemand et israélien donnait plus de poids et de symbole à cette cérémonie ».

Le 18 février 2018, le Premier ministre israélien Benjamin Netanyahu s’est recueilli avec son épouse et le ministre de l’Education et de la Culture, devant ce Mémorial. Le Premier ministre israélien s’est rendu en Allemagne pour participer à la Munich Security Conference au cours de laquelle il a insisté sur la détermination de l’État juif à refuser toute menace visant sa sécurité.

Benjamin Netanyahu a lié la Shoah et l’assassinat des athlètes israéliens, en soulignant la grande différence constituée en l’existence de l’existence de l’État d’Israël qui agit contre le terrorisme : « There is significance that we are standing at the place where 11 Israeli athletes were murdered just because they were Jewish and Israeli. At this place, millions were massacred just because they were Jewish. The big difference is that we have a state, and the state acted, and is currently acting against terror and those who came to destroy us. Because of that we are here representing our proud state, that promises the future of our nation ».

La délégation israélienne a chanté la Hatikvah, hymne national israélien.

 

Daoud à Prague

En septembre 20107, des photos publiées ont montré la vie des terroristes Abou Daoud, dénommé Rak, et de Carlos à Prague, alors en Tchécoslovaquie, dans les années 1970 et 1980. Tous deux étaient espionnés par la police secrète tchécoslovaque, la StB. Des documents déclassifiés par le gouvernement tchèque évoquent Abou Daoud, soûl. Le comportement des deux terroristes inspiraient à la Tchécoslovaquie des craintes croissantes. En 1982, Abou Daoud a été interpellé par les services de sécurité tchécoslovaques alertés par la proximité d’un attentat terroriste en Europe occidentale et a été contraint de quitter ce pays. Il est mort en 2010 en Syrie.

« In 1982, possibly alerted to an impending new attack in western Europe, state security services detained Abu Daoud, the commander of Black September, and ordered him to leave, circulating reports of his sex life to other Eastern bloc spy agencies. He would die of kidney failure in 2010 in Syria. “I will never come back to Czechoslovakia,” he fumed to a hotel employee in the lift after a four-hour StB interrogation. “And I will also tell all my friends and acquaintances to look for another state to operate in. I am a decent person and I have never experienced such treatment anywhere in the world.”

Edwy Plenel

Le 2 avril 2018, interpellé par Me Gilles-William Goldnadel pour TV France Libre, Edwy Plenel, ancien directeur de la rédaction du Monde (1996-2004), président et cofondateur du site Mediapart, a reconnu avoir écrit sous le pseudonyme de Joseph Krasny, un article publié dans le journal trotskiste Rouge et exhortant à « défendre inconditionnellement » les terroristes palestiniens ayant commis cet attentat à Munich :

“L’action de Septembre Noir a fait éclater la mascarade olympique, a bouleversé les arrangements à l’amiable que les réactionnaires arabes s’apprêtaient à conclure avec Israël (…) Aucun révolutionnaire ne peut se désolidariser de Septembre Noir. Nous devons défendre inconditionnellement face à la répression les militants de cette organisation (…) À Munich, la fin si tragique, selon les philistins de tous poils qui ne disent mot de l’assassinat des militants palestiniens, a été voulue et provoquée par les puissances impérialistes et particulièrement Israël. Il fut froidement décidé d’aller au carnage”.

Le  2 avril 2018, le CheckNews de Libération a rappelé : « En 2008 dans Enquête sur Edwy Plenel, écrit par le journaliste Laurent Huberson, [ces écrits] sont pour la première fois exhumés. Quasiment un chapitre est consacré à l’anticolonialisme, l’antiracisme, et l’antisionisme radical du jeune militant Plenel. C’est dans ces pages que sont retranscrites ces  lignes ».

Edwy Plenel a déclaré CheckNews :
“Je n’ai jamais fait mystère de mes contributions à Rouge, de 1970 à 1978, sous le pseudonyme de Joseph Krasny. Ce texte, écrit il y a plus de 45 ans, dans un contexte tout autre et alors que j’avais 20 ans, exprime une position que je récuse fermement aujourd’hui. Elle n’avait rien d’exceptionnel dans l’extrême gauche de l’époque, comme en témoigne un article de Jean-Paul Sartre, le fondateur de Libération, sur Munich dans La Cause du peuple–J’accuse du 15 octobre 1972. Tout comme ce philosophe, j’ai toujours dénoncé et combattu l’antisémitisme d’où qu’il vienne et sans hésitation. Mais je refuse l’intimidation qui consiste à taxer d’antisémite toute critique de la politique de l’État d’Israël”.

Malgré cette révélation, le président de la République Emmanuel Macron a maintenu Edwy Plenel comme journaliste l’interviewant le 15 avril 2018. Et ce, malgré de nombreuses demandes sur les réseaux sociaux en ce sens.

Le 18 avril 2018, Causeur a publié la tribune « Massacre de Munich: Plenel m’indigne » de Me Gilles-William Goldnadel :

« Dans le Médiapart du 10 avril, Edwy Plenel suggère que j’aurais « publicisé » son approbation du massacre des athlètes israéliens par le groupe terroriste palestinien Septembre Noir en raison de l’enquête de son journal concernant l’affaire libyenne mettant en cause Nicolas Sarkozy…

J’espérais qu’il était de la faculté de mes pires contempteurs de ne pas sous-estimer mon attachement au peuple israélien sans avoir à me prêter des arrière-pensées subalternes. À moins qu’Edwy Plenel pense qu’il vaut mieux rabaisser les motivations de ses contradicteurs, dans la pure tradition de combat d’un trotskisme culturel qu’il ne récuse pas.Mais trêve de querelle personnelle, le propos de cette chronique étant d’analyser les explications idéologiques livrées par Plenel à Libération à la suite de la polémique liée à ces révélations.Encore faut-il grandement relativiser le mot « révélations », puisque l’approbation par le directeur de Médiapart du massacre de Munich était connue de quelques initiés, figurait dans la biographie Wikipédia de l’intéressé et avait été, pour le coup, « révélée » par la grâce d’un livre écrit par Laurent Huberson : Enquête sur Edwy Plenel, en 2008.

Hier encore, j’avais 20 ans…

Dès lors, force est de constater qu’il aura fallu une décennie pour que cette révélation passe le barrage de la résistance médiatique, moins en raison de l’industrie de l’auteur du présent article que du fait que l’étoile de la star journalistique avait déjà pâli.

Depuis que l’intéressé, après avoir couvert d’une discrétion inaccoutumée les viols reprochés à Tariq Ramadan et avoir été brocardé pour cela par Charlie hebdo, avait répliqué en affirmant que le journal martyr prenait part à une campagne « générale » de « guerre aux musulmans », celui-ci n’inspire plus la crainte révérencieuse d’antan. Mais avant cette période fatale, il n’était pas question de poser la question. À côté de l’interminable immunité du journaliste-militant, apparaît également cette indulgence toujours coupable et parfois connivente qu’inspirent au monde médiatique les insanités de l’extrême gauche que je dénonce à longueur de chroniques.En matière d’insanités, celles dont fut capable le jeune Plenel en 1972 lorsqu’il se faisait appeler « Joseph Krasny », écrivait dans Rouge et qu’il récuse 46 ans plus tard avec une touchante spontanéité lorsqu’on lui met sous le nez, ne sont pas très ragoûtantes : « L’action de Septembre Noir a fait éclater la mascarade olympique, a bouleversé les arrangements à l’amiable que les réactionnaires arabes s’apprêtaient à conclure avec Israël. (…) Aucun révolutionnaire ne peut se désolidariser de Septembre Noir. Nous devons défendre inconditionnellement face à la répression les militants de cette organisation. » (Rouge, numéro 171).Il en faut de la haine, lorsqu’on a 20 ans, pour écrire de telles lignes et approuver le massacre de sportifs innocents. Comme l’écrit très bien le député LR Jean-Charles Taugourdeau : « En 1972, vous aviez 20 ans… J’en avais 19… Et contrairement à vous, je n’ai jamais écrit, ni même pensé une once de ce que vous avez pu écrire au sujet de l’assassinat des athlètes israéliens. Non, moi j’en ai pleuré. Et 46 ans après, je suis toujours très fier d’avoir pleuré ».

J’étais pas le seul, m’sieur !

J’en viens à présent aux deux justifications apportées par Plenel à Libération.

La première est de faire observer qu’à cette époque lointaine, à l’extrême gauche, une telle approbation du terrorisme palestinien était monnaie courante. L’argument relève lui de la fausse monnaie et est caractéristique de cette faculté de l’extrême gauche de vouloir s’exonérer à bon marché de tous ses péchés.Il est vrai que la faute est ancienne. Encore faut-il relativiser l’ancienneté. Et l’extrême gauche est bien mal placée en matière de pardon des péchés. Il n’y a pas plus hyper-mnésique ou anachronique qu’un militant trotskiste ou communiste. Il est capable de reprocher à un homme de droite de 2018 l’attitude d’un Croix-de-Feu en 1934 ou d’un collaborateur en 1940. Ou à un résistant héroïque contre les nazis d’avoir été pour l’Algérie française et d’être ainsi déchu de tout droit à une rue.

Plenel et ses amis ont la rancune aussi tenace que sélective.

Il est vrai également que l’extrême gauche en 1972 était fort bienveillante à l’égard du terrorisme palestinien aveugle. Plenel a parfaitement raison. Sauf que je passe encore aujourd’hui une bonne partie de ma vie intellectuelle à continuer à lui reprocher de continuer. Je mets au défi Plenel de me mettre sous les yeux un article dans lequel il condamnerait avec la vigueur dont il sait être capable le terrorisme du Hamas. Il fut au contraire le thuriféraire le plus exalté de Stéphane Hessel à qui j’ai reproché (dans Le vieil homme m’indigne) ses faiblesses insignes pour le mouvement islamiste.

Quelques mois après les attentats terroristes antijuifs à Paris, je reprochais aux Insoumis leur intention funeste d’avoir voulu rendre visite dans sa prison en Israël à un terroriste palestinien coupable d’attentat contre des civils. Je n’aurais pas assez d’un livre en dix volumes pour consigner à gauche cette complaisance extrême pour la violence contre les innocents qui transcende largement le conflit israélo-palestinien. Dois-je rappeler la complaisance des camarades de Mélenchon pour Fidel Castro, Guevara ou Robespierre ? Dois-je rappeler enfin que j’attends qu’ils reconnaissent le génocide vendéen ?

Edwy « Zola » Plenel

Seconde observation d’Edwy Plenel : « J’ai toujours dénoncé et combattu l’antisémitisme mais je refuse l’intimidation qui consiste à taxer d’antisémite toute critique de la politique de l’État d’Israël ».
La véracité contenue dans la première partie de l’argument ne me saute pas aux yeux.

Pour ne prendre qu’un seul exemple, son long flirt avec Ramadan, sa complaisance à l’égard des Frères musulmans et ses sympathies pour Mehdi Meklat ne m’incitent pas à le ranger dans le même Panthéon qu’Émile Zola.Mais trêve de persiflage, j’en viens à ce refus offusqué du chantage à l’antisémitisme qui relève chez Plenel et ses amis du mantra. Sorte d’amulette magique, d’eau bénite, de gousse d’ail protectrice à brandir lorsqu’un vampire sioniste tente de mordre le cou d’anti-israéliens radicaux.Ils voudraient que tout adversaire d’Israël, même le plus violent, se voit ipso facto et de plein droit, décerné un certificat de non-antisémitisme. Glissons sur ce sophisme ou cette perversion intellectuelle.J’ai toujours refusé d’utiliser l’argument antisémite pour reprocher à un anti-Israélien pathologique ou seulement injuste ce que je considère, à tort ou à raison, comme une attitude excessive.Encore que je conçoive aisément qu’on puisse être à la fois antisémite et anti-Israélien, il ne m’apparaît pas que ce soit en toutes circonstances l’explication causale. Et je ne place pas non plus forcément l’antisémitisme au sommet de la hiérarchie maléfique. L’ignorance, la sottise, la méchanceté, le goût pour la provocation, la jalousie -encore qu’ils ne soient pas incompatibles avec la haine des Juifs – me paraissant largement aussi redoutables.

Plenel ou le philosémitisme schizophrénique

Je reviens, pour terminer, vers M. Plenel. J’écris ici que je ne le crois pas un seul instant antisémite. J’écris encore que je le crois plutôt philosémite. Mais de ce philosémitisme névrotique que j’ai passé une bonne partie de ma vie intellectuelle à étudier et à combattre (Le Nouveau Breviaire de la Haine, Ramsay, 2001). M. Plenel en est même une des incarnations les plus dangereusement emblématiques.

M. Plenel, hanté et fasciné par la Shoah, adore le juif en pyjama rayé mais il l’abhorre en uniforme kaki. Au sein de sa religion athée post-chrétienne, il le vénère, christique et décharné quand il ne se défend pas. Mais il considère que le juif vivant violent est son nouveau Judas.

Voilà pourquoi, dans son inconscient tourmenté, M. Plenel considère que le musulman, victime du nouveau juif vivant, est devenu son nouveau juif rêvé. Et tant pis si son fantasme tourne le dos à la réalité. Voilà pourquoi, sans doute, Plenel jeune comme Plenel l’ancien, quoique hantés tous deux par la Shoah, sont incapables de ressentir combien assassiner des juifs musclés mais innocents à quelques kilomètres de Dachau demeure une ignominie toute particulière. »

Veuve du philosophe Benny Lévy, Léo Lévy a écrit dans La Règle du jeu (23 avril 2018) : « Le conformisme, la paresse de pensée ont laissé, en maintes occasions, advenir des catastrophes. Monsieur Plenel cite un article écrit par Sartre dans La Cause du Peuple, journal dont il était le directeur, soutenant l’action des terroristes. La Cause du Peuple était le journal de la Gauche Prolétarienne, organisation révolutionnaire maoïste, selon la terminologie de l’époque. Ses directeurs, l’un après l’autre, avaient été emprisonnés. Ayant accepté le titre de directeur, Sartre protégeait le journal grâce à sa notoriété, mais n’était pas à l’origine de ses positions. Paraît un texte condamnant sans ambiguïté l’action du commando, émanant de la direction de la Gauche prolétarienne. C’est à cette condamnation que l’article de Sartre répond. Il n’y avait donc pas une pensée unique de l’extrême gauche et Sartre n’en était pas l’expression, ni ne souhaitait l’être ».

« Black September. The True Story of the Munich Massacre » de Sebastian Dehnhardt, Uli Weidenbach et Manfred Oldenburg

ZDF, 2006, 1 h 30

Diffusions notamment sur la chaine Histoire les :

– 5 septembre 2012 à 20 h 35, 7 septembre 2012 à 8 h 55 ; 9 septembre 2012 à 14 h 20 ; 15 octobre 2012 à 11 h 15 ; 12 mars 2013 à 20 h 35.

– 03/07/2013 à 9 h 50, 09/07/2013 à 9 h 20, 19/07/2013 à 2 h 40, 15 septembre à 3 h 05, 25 septembre 2013 à 20 h 40 et 27 septembre 2013.

Le 5 septembre 2012 à 19h

Au Comité national olympique

1, avenue Pierre de Coubertin – 75013 Paris

 

Publié les 5 septembre 2012, les 11 mars et 7 septembre 2013, 10 février et 4 décembre 2014, 8 juin et 3 décembre 2015, 16 mai et 10 août 2016, 21 mars et 7 septembre 2017, 19 février et 3 mai 2018, cet article a été actualisé le 3 mai 2018.

[Source : www.veroniquechemla.info]

Le succès des grandes langues mondiales ne tient pas à de supposées qualités intrinsèques, mais à la puissance de leur pays d’origine.
Écrit par Michel Feltin-Palas
Combien de langues seriez-vous capable de citer spontanément : 10 ? 20 ? 50 pour les meilleurs d’entre vous ? Un infime pourcentage, quoi qu’il en soit – cela dit sans vouloir vous vexer – en comparaison des quelque 6 000 ou 7 000 idiomes recensés sur la planète (1).
Si ce foisonnement entraîne, inévitablement, l’établissement d’une hiérarchie entre les multiples parlers de notre bonne vieille Terre, celle-ci ne résulte pas seulement du nombre de leurs locuteurs, contrairement à ce que l’on croit souvent. Certes, on évalue à près d’un milliard les utilisateurs du mandarin tandis que 500 langues sont parlées par moins de 100 personnes. Mais si le facteur quantitatif joue un rôle décisif, il n’est pas le seul à devoir être pris en compte. Le français en offre un bon exemple.
Le nombre de francophones est évalué à 274 millions, ce qui, selon ce critère, place notre langue au 6e rang mondial « seulement ». Cependant, le français a d’autres atouts à faire valoir, notamment un statut de langue officielle ou coofficielle dans une trentaine d’États du monde, répartis de surcroît sur les cinq continents (seul l’anglais est dans le même cas). Le français est aussi une langue importante de la diplomatie, des sciences, du commerce, de l’enseignement. Il bénéficie enfin d’une forte dynamique démographique, notamment en Afrique. Aussi est-il considéré, dans les faits, comme l’une des trois ou quatre langues les plus influentes.
C’est ce que montre de manière lumineuse le « baromètre des langues« , réalisé par Alain et Louis-Jean Calvet avec le soutien de la Délégation générale à la langue française et aux langues de France. Méfiant à l’égard des « palmarès » simplistes qui circulent ici et là, cet étonnant outil classe les 634 langues les plus parlées dans le monde à travers douze critères d’étude, dont le recensement de pages Wikipédia ou les publications traduites depuis et vers chaque langue. Mieux : il permet à chaque utilisateur de créer son propre classement en fonction de son appréciation personnelle. Et évite notamment le piège classique qui consiste à « confondre les locuteurs natifs avec ceux qui ont seulement étudié une langue », comme le précise Louis-Jean Calvet. Cela ne signifie pas qu’il faille tomber dans un relativisme naïf : il va de soi que, quel que soit le critère retenu, l’espagnol et le russe sont des idiomes plus puissants que le samoan, le mingrélien ou le dogri.
Reste à connaître les origines de cette hiérarchie et, autant le dire d’emblée, la réponse n’a rien à voir avec la morale. Non, l’anglais, le portugais, le français ou l’arabe ne sont pas dotés de qualités intrinsèques qui les rendraient plus « clairs », plus « simples » ou plus « agréables à l’oreille ». Leur domination a une tout autre cause, terriblement prosaïque : la puissance militaire, religieuse et/ou économique des pays où ils ont vu le jour. C’est le linguiste Max Weinreich qui a le mieux résumé la situation, en écrivant : « Une langue est un dialecte avec une armée et une flotte. » On n’a trouvé personne pour lui donner tort.
(1) Il est impossible de donner un chiffre précis, sachant qu’on ne peut définir à partir de quel moment une langue se distingue d’une autre. L’arabe, qui diffère grandement selon les pays, est considéré comme une langue unique par souci de panarabisme. À l’inverse, dans une démarche nationaliste, le serbe et le croate sont présentés comme deux langues différentes, malgré leur grande proximité.
[Source : http://www.lexpress.fr]

Los quatre èx-presidents vius del govèrn espanhòl an mandat una letra a la magistrata per defendre l’èx-ministre

Lo 3 de març de 1976, la polícia fusilhet de caumaires a Gasteiz (Bascoat). Lo bilanç foguèt de 5 caumaires mòrts e 150 nafrats per las balas

La jutgessa argentina María Romilda Servini entend uèi l’èx-politician espanhòl Rodolfo Martín Villa. Sus el pesa un mandat d’arrèst internacional per de crimes contra l’umanitat dins lo massacre del 3 de març de 1976 a Gasteiz (Bascoat). La jutgessa entendrà l’èx-politician per videoconferéncia dins una transmission que se farà a partir de l’ambaissada d’Argentina a Madrid. Après sa declaracion, la jutgessa deu decidir se l’enseguís per crimes contra l’umanitat coma o reclaman las victimas de la dicha “Transicion“, periòde après la mòrt del dictator Francisco Franco e la mesa en plaça de l’actual sistèma designat coma “democracia”.

 

 

 

 

La jutgessa argentina María Romilda Servini entend uèi l’èx- politician espanhòl Rodolfo Martín Villa

Servini mena ja, de Buenos Aires estant, un procès contra lo franquisme per crimes contra l’umanitat. Mas per ara lo procès acara l’oposicion del govèrn espanhòl e de sa justícia, que considèra qu’aqueles crimes “son ja prescriches en Espanha”. La jutgessa, pasmens, precisa que s’agís de “crimes contra l’umanitat e que, per tant, aquel delicte se prescriu pas”. Servini a lo sosten de l’ÒNU.

Lo massacre del 3 de març de 1976

Lo 3 de març de 1976, i aguèt a Gasteiz (Bascoat) una jornada de cauma. Los caumaires avián organizat una assemblada dins una glèisa. La polícia i lancèt de gases lacrimogèns per los far sortir e tanlèu que foguèron sortits los fusilhèt. Lo bilanç foguèt de 5 caumaires mòrts e 150 nafrats per las balas. Aqueles faches inspirèron l’album Campanades a Morts de Lluís Llach.

 

Letra dels quatre èx-presidents de govèrn espanhòls

Sus Rodolfo Martín Villa pesa un mandat d’arrèst internacional per de crimes contra l’umanitat dins lo massacre del 3 de març de 1976 a Gasteiz (Bascoat)

Dos jorns abans, los quatre èx-presidents de govèrn espanhòls vius –Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero e Mariano Rajoy– , dos socialistas e dos conservators, mandèron una letra a la jutgessa Servini per defendre lo ròtle de l’ex-ministre Rodolfo Martín Villa pendent los ans après la dictatura dins lo periòde dich de “Transicion”.  La letra la signan tanben lo cap de la diplomacia europèa e èx-ministre espanhòl, Josep Borrell, e qualques èx-dirigents sindicals e politicians.

L’esquèrra espanhòla a manifestat son indignacion e lo segond vicepresident del govèrn espanhòl e cap de Podèm, Pablo Iglesias, a denonciat per escrich una “vergonha”.

 

[Poblejat dins http://www.jornalet.com]

La búsqueda de la libertad

La de Paz fue una figura incómoda, un escritor ampliamente respetado que fue objeto en su país de una animadversión igualmente extendida en razón de sus principios políticos.
Octavio Paz en su juventud.
Escrito por Francisco Martínez Hoyos
 
Las ideas pueden cambiar mientras los valores se mantienen. Es lo que sucede con la obra del Nobel mexicano Octavio Paz (1914–1998), articulada alrededor de la idea de libertad, aunque para él no se trataba de algo teórico sino práctico, que existe al ejercitarse con un sí o con un no. Este es el hilo conductor de una biografía apasionante marcada por la tensión permanente entre la belleza y la realidad mundana, tal como puso de manifiesto Guadalupe Nettel en Octavio Paz. Las palabras en libertad (Taurus, 2014).
Su nacimiento lo predestinó hacia la izquierda. No en vano su padre, Octavio Paz Solórzano, fue escribano, abogado y amigo de Emiliano Zapata, el mítico revolucionario, al que sirvió como agente en Estados Unidos. Más tarde sería diputado por el Partido Nacional Agrarista. Su compromiso político le permitió dar a conocer al futuro poeta a algunos importantes revolucionarios. Uno de ellos, el célebre libertario Antonio Díaz Soto. Comenzó así el interés del pequeño Octavio por el pensamiento anarquista.
Pasión por España
Con poco más de veinte años nuestro hombre simpatiza con la República en la guerra civil española y escribe un poema de evidente compromiso político, No pasarán. Donará su usufructo al Frente Popular Español en México. En esos momentos aspira a unir, como Malraux, la modernidad estética y el compromiso político. Porque no le convencen los que sacrifican la estética a las ideas ni los que se encierran en una torre de marfil, de espaldas a la realidad. La suya es una vía media entre ambos extremos. Como toda vía media, tiene el defecto, o la virtud, de dejar a todo el mundo descontento. En esos momentos la revolución soviética todavía constituye su punto de referencia. Se niega, sin embargo, a dar el paso de afiliarse al Partido Comunista. Tal vez porque intuye el peligro de aceptar la disciplina férrea de una organización.
En 1937 le encontraremos en Valencia, dentro de la delegación mexicana del Congreso de Escritores Antifascistas. No olvidemos que en esos momentos el presidente de su país, Lázaro Cárdenas, era uno de los pocos apoyos exteriores con que contaba el gobierno legítimo de España. En la capital del Turia lee un texto sobre la poesía mexicana contemporánea, en el que afirma que, aunque existe un acento nacional en las letras de su país, eso es lo contrario del nacionalismo. Porque lo mexicano no es una identidad fija sino una realidad cambiante, como corresponde a todo lo que está vivo.
Para Octavio, como para tantos otros mexicanos, la guerra civil española simboliza el combate entre el bien y el mal, entre la libertad y el totalitarismo. Con la Segunda República ha descubierto una España diferente, la que emprende el camino de la modernidad.
El comunismo le parece la única fuerza capaz de cerrar el paso al fascismo. No obstante, observa comportamientos sectarios que le desagradan. En Valencia los escritores de izquierda condenan a André Gide. Aunque es partidario de la República los estalinistas lo tachan de enemigo del pueblo. Ha cometido el pecado imperdonable de criticar a la Unión Soviética. Eso basta, a ojos los guardianes de la ortodoxia, para convertirlo en un reaccionario.
Mexicano cosmopolita
A su regreso a América se alejará del comunismo después de que la URSS firme con la Alemania nazi el pacto de no agresión. Poco después el asesinato de Trotsky a manos de un agente soviético le reafirmará en esta revisión de sus lealtades, no sin pagar un precio personal. Porque esta evolución contribuirá a que se vaya al traste su amistad con Pablo Neruda, un protector que había favorecido su carrera literaria. El gran poeta chileno se mantenía dentro de la fidelidad al camarada Stalin y cultivaba una literatura que, según Paz, estaba “contaminada por la política” (véase Nettel). Más tarde, a finales de los setenta, el mexicano criticará en El ogro filantrópico la frivolidad moral de unos intelectuales progresistas que no eran mejores que los gobernantes de Occidente: siempre dispuestos, con muy contadas excepciones, como las de Albert Camus o George Orwell, a aclamar a los inquisidores con tal de que fueran rojos.
Gracias a una beca Guggenheim puede desplazarse a San Francisco, donde trabaja cerca de dos años. En 1944 ingresa en el cuerpo diplomático, con lo que inicia una trayectoria que se extenderá durante más de dos décadas. Asiste, como corresponsal de la revista Mañana, a la conferencia que dará a luz a las Naciones Unidas. Afirma entonces con optimismo que el nacionalismo agresivo es cosa del pasado, convencido de que se puede firmar ya el acta de defunción del Estado nación. A los pueblos, recién concluida la Segunda Guerra Mundial, no les preocupa tanto la identidad como la buena distribución de la riqueza y una organización internacional idónea.
Instalado en París, disfruta de una etapa de efervescencia cultural. Sartre ejerce una especie de monarquía dentro del mundo de los intelectuales, pero sus teorías no acaban de seducirlo. Rechaza su espíritu intransigente y su desconfianza hacia la poesía por volver equívocos los significados. Frente a esta postura dogmática se decantará por el surrealismo, en el que ve no una teoría sobre la libertad sino el ejercicio de la libertad misma.
Será a principios de los cincuenta cuando conozca a Albert Camus, en un acto en memoria de Antonio Machado. La pasión por España contribuirá a forjar una amistad, en la que el mexicano se beneficia de la “palabra cálida” de un hombre tan atento como el autor de Calígula. Para Paz lo importante del francés no son tanto sus ideas sino su calidad humana.
El hechizo de Oriente
Los sesenta coinciden con su consagración literaria a escala mundial, que se inicia cuando el Festival Knokke–le–Zoute, de Bélgica, le concede el Gran Premio Internacional de Poesía. No es un galardón conocido más allá de unos círculos selectos, pero es justamente ese público el que le importa a Paz. Ahora pertenece a un club que antes había admitido a figuras de la talla del francés Saint–John Perse o del español Jorge Guillén.
A partir de 1962 será el embajador mexicano en India, un país que le parece una gigantesca contradicción, donde conviven la modernidad y la tradición, la pobreza más espantosa y el lujo desaforado, el ascetismo y la sensualidad del kamasutra. Allí pasará una de sus etapas más felices. En lo personal, porque contrae matrimonio con María José Tramini. La relación, para él, viene a ser un segundo nacimiento. Entre tanto, escribe libros mientras se interesa con avidez por todos los detalles de la cultura oriental: literatura, arte, religión… Su condición de mexicano le permite entender mejor un país que también ha vivido de manera conflictiva su búsqueda de la modernidad.
Plasma sus impresiones sobre el país en Ladera este, donde recoge los versos escritos a lo largo de una estancia de seis años. Uno de los poemas, “El balcón”, da cuenta de sus sentimientos ante una gran metrópoli, Delhi, esa ciudad fétida que le inspira imágenes desoladoras: “corral desamparado”, “mausoleo desmoronado”, “cadáver profanado”. La urbe come las sobras de sus dioses, en medio de una desigualdad alucinante, que le hace decir a Paz que los templos “son burdeles de incurables”.
Una figura incómoda
Tras la matanza de estudiantes en Tlatelolco, en 1968, renunciará a su puesto de embajador como protesta contra la represión gubernamental. Este gesto le convertirá en un héroe. En un héroe solitario, porque ningún otro intelectual prestigioso con un puesto oficial tendrá arrestos para hacer lo mismo. Frente al autoritarismo de partido oficial, el PRI, apostará entonces por la democracia. En ella verá la herramienta capaz de permitir al país superar sus “extravíos históricos” tanto en el plano político como en el económico y el cultural. La auténtica democracia no se reduce, desde su óptica, a una simple aplicación de la voluntad mayoritaria. Para que el sistema funcione deben respetarse las leyes constitucionales, así como los derechos del individuo y de las minorías.
Su sentido democrático le llevará a enfrentarse con un sector dominante de la izquierda. En 1984 pide que se celebren elecciones en la Nicaragua sandinista, demasiado para los que aún cultivan el mito de la revolución. Por todas partes se le demoniza, cual lacayo del imperialismo. “Reagan rapaz, tu amigo es Octavio Paz”, gritan sus detractores. Se produce así la paradoja de que un escritor ampliamente respetado sea objeto, dentro de su país, de una animadversión igualmente extendida en razón de sus principios políticos. Porque viene a ser como la china en el zapato que cuestiona los consensos establecidos.
El caso de Paz es análogo al del peruano Mario Vargas Llosa, con el que comparte un camino hacia el liberalismo desde posiciones de izquierda. ¿Un regreso parcial, tal vez, al pensamiento anarquista por el que se interesó en su juventud? A fin de cuentas, liberales y libertarios comparten una crítica radical al Estado a partir de una ideología antiautoritaria, la que impulsa a nuestro hombre a una crítica fuerte de la modernidad. No puede aceptar sin queja una sociedad en la que se estandariza, bajo capa de individualismo, al ser humano. La suposición de que el ocio contribuiría a la emancipación resulta falsa: en la práctica, la gente, más que cultivarse, opta por las distracciones vulgares.
Como Vargas Llosa, encuentra en el nacionalismo una de sus bestias negras, al identificarlo con una ideología fanática y excluyente, condenable por su carácter agresivo, el que lleva a la defensa de una homogeneidad impuesta. La que lleva a imponer una sola religión, una sola lengua. Todo desde una convicción férrea de la propia superioridad, la que muchas veces conduce a la caída en lo estrafalario. ¿No caen los nacionalistas en la negación de las evidencias científicas cuando contradicen sus prejuicios? (Véase Vislumbres de la India, Círculo de Lectores, 1995, pp. 136 y 137).
Lo más probable es que Paz fuera objeto de mil diatribas por algo más pedestre que lo ideológico, la envidia. Envidia a su indiscutible influencia como maître à penser, un magisterio que ha ejercido tanto en sus ensayos sobre mil y un temas, fruto de su insaciable curiosidad, como en su obra periodística. Nadie le discute que, en ambos terrenos, fue una de las figuras más relevantes de la intelectualidad mexicana del siglo XX.
Un puente a la alteridad
A lo largo de su vida su opción fue siempre hacia la libertad, en la que veía una de las puntas de la estrella que alumbraba el firmamento de los seres humanos. Libertad, tanto en la creación como en la vida pública, en oposición a lo que era habitual en la izquierda revolucionaria. Paz no estaba dispuesto a aceptar que el Partido Comunista le impusiera sus criterios estéticos, aunque esta opción pudiera causarle problemas, sobre todo por el poder del que gozaban en el mundillo intelectual los comisarios políticos.
Esta actitud ajena a las ortodoxias le condujo a involucrarse de lleno en las polémicas de su tiempo, tratando de tender puentes entre su país y el mundo exterior, fuera la Francia de los surrealistas o el Japón de los haikus. Como dice bellamente Guadalupe Nettel, su poesía “constituye un delta en el que confluyen muchas de las culturas y de las tradiciones poéticas del mundo entero”. Precisamente por esta amplitud de miras algunos le tacharían de antipatriota. Para los fanáticos del nacionalismo, admirar lo foráneo implicaba, además de una traición, un complejo de inferioridad.
Precisamente la identidad de México fue el tema de uno de sus grandes ensayos, El laberinto de la soledad,publicado por primera vez en 1950, mezcla audaz de disciplinas como la historia, la filosofía o la antropología. Para Paz, a lo largo de su carrera, su país fue una “idea fija”. No creía en la existencia de cualquier supuesta psicología “nacional”, pero no por eso dejaba de interrogarse sobre el pasado, el presente y el futuro de su pueblo. El hombre mexicano, a su juicio, buscaba sus orígenes, pero corría un peligro: si se encerraba en sí mismo otorgaría una dimensión desmesurada a todo lo que le diferenciaba de otros seres humanos (El laberinto de la soledad, Cátedra, 2015, p. 162).
Tenemos a un gran poeta que quiso escribir versos con la garra de un artículo periodístico y artículos periodísticos con la belleza de un poema. Su compromiso con la actualidad le llevó a fundar y dirigir dos revistas imprescindibles, Plural y Vuelta, enfrentadas a las publicaciones del progresismo oficial. En las pequeñas guerras de los grandes “popes” de la república de las letras no primaba la búsqueda de la verdad sino el divismo.
Paz, por su parte, no intenta ocupar el centro del poder político e intelectual sino mantenerse en los márgenes de la política, como una conciencia crítica de la sociedad. Para realizar esta tarea considera que la independencia era la condición sine qua non. Aunque, como todo el mundo, en la práctica no se vio libre de contradicciones. Tal vez por un exceso de ingenuidad estuvo muy próximo al gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en el que vio al Gorbachov que iba a reformar las estructuras corruptas del sistema priista.
Estaba seguro de que un artista podía aportar una palabra más libre que la de los expertos en ciencias sociales, muchas veces mediatizados por el dogmatismo de sus respectivas camarillas. Sabía que el “odio teológico” no pertenecía en exclusiva a los católicos sino que se extendía a las versiones laicas del pensamiento único. De ahí que se impusiera como misión promover el diálogo en tanto que herramienta civilizatoria, aunque no por eso renunciaba a la rebeldía, algo que para él, como para Camus, nada tenía que ver con ideologías revolucionarias que acaban por imponer el asentimiento.
 

[Foto: Fundación UNAM – fuente: www.revistareplicante.com]

Al cumplirse 40 años de su muerte, la nieta del gran letrista y poeta, rescata la historia de sus versos

El músico y poeta Vinicius de Moraes.

El músico y poeta Vinicius de Moraes.

Escrito por Joana Oliveira

Vinicius de Moraes (Rïo de Janeiro 1913-1980) siempre escribió canciones, desde muy joven, pero lo hacía a escondidas. No quedaba bien que un joven poeta adorado por los académicos fuera compositor. “Era como si tuviera dos personalidades que se ocultaban mutuamente, una no le contaba a la otra que existía”, comenta la actriz y cantante Mariana de Moraes, de 50 años, nieta del Poetinha que cantó sobre amor y añoranza como nadie. La primera composición la hizo a los 15 años, en 1928, pero Loura ou morena solo se musicó en 1932, gracias al compositor Haroldo Tapajós.

Ahora, para conmemorar el 40 aniversario de su muerte, Mariana rescata las historias que hay detrás de esta y otras letras y poemas de su abuelo en un curso en línea de cuatro clases. El 25 de enero, aniversario de la ciudad de São Paulo, arrancaron los homenajes con un concierto en el que Mariana cantó el repertorio de Vinicius, que pretendía transformar en un álbum este año. Pero la pandemia de coronavirus ha retrasado sus planes.

A lo largo de casi 30 años de carrera, Mariana, hija del fotógrafo Pedro de Moraes y de la actriz Vera Barreto Leite, ha participado en varios proyectos sobre Vinicius en todo el mundo y, aunque no había grabado las canciones de su abuelo, siempre admiró su obra. “No porque sea su nieta, sino porque soy una fiel seguidora de João Gilberto, que fue el primer y mejor intérprete de Vinicius”, dice. Mariana siempre mezcla poesía, historias y música en sus espectáculos. La oportunidad de preparar un curso sobre su abuelo, que empieza el 10 de agosto, le dio la idea de llevar sus historias al escenario cuando termine la cuarentena. “Quiero contar sus historias, la historia de sus canciones y los valores éticos que transmitió a su familia, sobre cómo vivir la vida”.

Una de estas historias trata sobre cómo el joven poeta consagrado, que recibió una beca de la Universidad de Oxford, conoció a quien quizás fue su mayor compañero: Tom Jobim. Vinicius había escrito la obra Orfeo de la Concepción y estaba removiendo cielo y tierra —pidiendo préstamos a amigos y endeudándose— para cumplir el sueño de escenificar la obra en el Teatro Municipal de Río de Janeiro. Mientras buscaba un compositor para el musical, conoció a Tom Jobim. Y el sueño se cumplió. La obra estuvo tres noches en cartel y pasó a la historia como la primera vez que 36 negros actuaron en el panteón de las artes escénicas brasileñas. Orfeo de la Concepción se convertiría en la película Orfeo Negro (1959), dirigida por el francés Marcel Camus, que ganaría el Óscar a la mejor película extranjera y la Palma de Oro en Cannes.

“En algunos de sus textos, Vinicius revela cómo desarrolló esta idea de trasladar el mito griego de Orfeo a la favela de Río y de que no fuera un héroe helénico que toca la lira, sino un hombre negro que toca la guitarra”, dice Mariana, que destaca la admiración de Vinicius por toda la cultura africana y afrobrasileña.

No es extraño, entonces, que dedique una de las clases de su curso a las afrosambas que Vinicius compuso con su amigo Baden Powell. “Una de las grandes banderas de su vida fue demostrar que el arte popular no es menor que el arte erudito o académico, y atreverse a unir ambos. Su trayectoria muestra cómo esa poesía erudita caló en el artista popular e hizo que la música en Brasil adquiriera una dimensión que no había tenido nunca antes”, dice Mariana.

De esta fusión surgió la bossa nova y su santísima trinidad: Vinicius, Tom y João Gilberto. “Estas y otras amistades son un capítulo muy importante en su vida. Todos hablan de las nueve mujeres que tuvo, pero, de hecho, lo que más cultivó fueron amigos, de todas las áreas”, afirma su nieta. Desde Pablo Neruda hasta el pintor Carybé, pasando por el poeta Manuel Bandeira, el escritor Rubem Braga, el maestro Pixinguinha, hasta Carmen Miranda y el cineasta Orson Welles, a quien conoció en Los Ángeles, el primer destino de Vinicius de Moraes como agregado cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Mariana convivió más con su abuelo cuando dejó su carrera diplomática, que ejerció entre 1943 y 1968. Vinicius murió cuando ella tenía 11 años, el 9 de julio de 1980. “Cuatro años antes, me fui a vivir al exilio, a Francia, con mis padres. Justo en esa época, la dictadura militar lo había expulsado del Ministerio y era libre para ser un artista. Fue su fase de estrella del pop”, recuerda, refiriéndose a los conciertos que Vinicius comenzó a hacer en el extranjero. “Siempre me llevaba a los conciertos que hacía en París y, al menos tres veces al año, era la única persona de la familia que veía. El recuerdo que tengo es de un abuelo muy amoroso”.

Mariana, que fue afinada desde pequeña, era la niña de los ojos del poeta. “Estaba muy orgulloso de mí porque cantaba y era una niña afinada que se sabía todas las canciones de João Gilberto”, se ríe, recordando con cariño cuando Vinicius le regaló una grabadora para que pudiera practicar. Mariana habla con igual afecto de su tía, Susana de Moraes, la primogénita de Vinicius. “Ella hizo por mí lo que él habría hecho, fue una gran amiga y consejera”. Fue su tía quien le aconsejó que no cantara el repertorio de su abuelo hasta que su carrera estuviera consolidada. “Ella decía que primero tenía que hacerme un lugar y ser reconocida por mi propia voz”, cuenta Mariana sobre su tía, para quien Vinicius compuso Valsa de Eurídice en su 15 cumpleaños, mucho antes de presentarse oficialmente como compositor.

Vinicius de Moraes y su nieta Marina, en una fotografía de archivo.

Vinicius de Moraes y su nieta Marina, en una fotografía de archivo.

Vinicius intemporal

Mariana señala que la figura de Vinicius de Moraes, así como su obra, es intemporal, a pesar de que, según ella, actualmente no está “de moda” en Brasil. “Los artistas de este país están abandonados. La música popular brasileña está abandonada. Es muy triste, porque la música popular le dio a Brasil una identidad, igual que el fútbol en el deporte. Desde Cartola a [Heitor] Villa-Lobos”, lamenta, y critica la falta de política cultural del Gobierno de Jair Bolsonaro.

La artista cree que, si estuviera vivo, su abuelo se posicionaría “con su pragmatismo amoroso” en contra de esta realidad. “Fue importante para la carrera de prácticamente todos los que hoy hacen música popular brasileña. Estoy segura de que, si estuviera aquí, utilizaría su privilegio para ponerse políticamente en contra del actual panorama sociopolítico del país, del fascismo, del racismo, de la ignorancia”, dice, y luego añade, con nostalgia: “¡Cómo me gustaría haberme emborrachado con mi abuelo!”.

Pero, incluso en una realidad menos romántica que las canciones del Poetinha, Mariana también encuentra paralelos y vislumbres de esperanza al recordar a su abuelo. “El otro día encontré un texto suyo sobre la Segunda Guerra Mundial, en el que habla sobre el dolor de ese momento e incluso utiliza la palabra cuarentena para referirse a la situación de los familiares de los soldados que fueron a la guerra. Fue un momento difícil, pero ya pasó”. Como escribió en Chega de saudade, Vinicius de Moraes nos recuerda que el amor prevalece y que “la distancia no existe”.

 

 

[Fuente: http://www.elpais.com]

Escrito por Joseph Hodara

La travesía biográfica y literaria de Octavio Paz es un fiel reflejo de las angustias, dilemas y tentaciones del intelectual latinoamericano, y del mexicano en particular. Nació en México en 1914, cuando el país apenas superaba las convulsiones que acompañaron a la Revolución que selló la caída de Porfirio Díaz (1910). Su padre militaba entonces en las filas zapatistas, antecedente que informará más tarde sus tempranas inclinaciones ideológicas en favor de la Revolución rusa y del marxismo. Luna silvestre es el título de su primer paso en la poesía;  vio luz en 1933. Se comprueba allí el temprano ascendiente de Pablo Neruda. Las oscilaciones políticas y militares en la Europa de los años treinta – particularmente en España – lo llevaron a  tomar parte activa en el II Congreso Antifascista que tuvo lugar en Valencia en 1937. A partir de aquí multiplicará sus contactos con numerosos intelectuales y escritores  (John Dos Passos, Nicolás Guillén, Machado y el propio Neruda) que definieron entonces posturas contra la demencia nazifascista.

Un cargo diplomático le facilitó instalarse en París a principios de 1950. En este período de la posguerra se sacude del marxismo que había orientado hasta entonces sus preferencias políticas, condena el régimen stalinista, y adopta posturas cercanas al neorrealismo.  La amistad con Breton y Camus lo condujeron a actitudes poéticas que combinan lo erótico con lo reflexivo, dialéctica que marcará sus obras posteriores.

Durante dos décadas Paz se consagró a servir en la diplomacia mexicana, particularmente en París y en la India. Pudo así dedicarse enteramente a la literatura sin lidiar con dificultades financieras o incertidumbres políticas. Sin embargo, los acontecimientos que se verificaron en México en 1968, año del levantamiento estudiantil y de la matanza en Tlatelolco, le llevaron a renunciar a sus cargos oficiales como gesto de adhesión a la multitudinaria protesta. Se percató entonces de que en su propio país se manifestaban tendencias antidemocráticas que le hicieron recordar la Europa de la preguerra.  Después de estos acontecimientos se inclinó a residir en México; fundó en los años siguientes dos revistas – Plural y Vuelta – donde merecieron hospitalidad un amplio abanico de intelectuales.

Los orígenes del carácter mexicano, las rupturas de su identidad y sus reflejos en la escena nacional lo condujeron a escribir, en 1950, El laberinto de la soledad. En estas páginas puso de relieve la actitud contradictoria del mexicano respecto a la mujer.  A su parecer, se trata de una criatura santa pero también “rajada”, víctima y festín del macho. Tema que no excluyó otros:  el culto burlón a la muerte, la felonía de la Malinche como amante y cómplice de Cortés, la pasión nacional por canciones ruidosas, la intrínseca soledad del individuo apenas disimulada por la soberbia colectiva, y las ambivalencias respecto al poderoso vecino del norte. Texto ineludible para comprender los contrapuntos del carácter mexicano, muy distante del argentino o brasilero. Explica entre otros hechos el devenir político del país, pues durante un largo periodo se habría instalado en México una suerte de democracia totalitaria presidida por figuras misteriosamente escogidas, tema estudiado – entre otros- por el autor de estos comentarios. Al cabo, este régimen se destapará considerablemente al despuntar el siglo XXI.

Algunas de sus reflexiones se enriquecen en Sor Juana Inés de la Cruz. Se enhebra aquí la biografía de una mujer excepcional que prefirió renunciar a las intimidades caprichosas del matrimonio para consagrarse al sensualismo de las letras. Paz procura ubicarla en el amanecer mexicano de la Nueva España, hacia fines del siglo XVII. El temple de Sor Juana, que osciló hasta su muerte entre la sumisión y la rebeldía, representa un antecedente y una expresión de las luchas femeninas en contra del imperante machismo. Con este ánimo, Paz describe (Fondo de Cultura Económica, 1982 ) las circunstancias que lo empujaron a escribir esta biografía. Descubre  a ”la mujer y a sus poemas, la monja y a la intelectual, que se insertan en una sociedad: la Nueva España al final del siglo XVII…” ( pág. 15). Ella prefirió el convento no por convicción religiosa sino como refugio para alentar discretamente su honda vocación… ( pág. 112). En este tránsito, Sor Juana cultiva las letras y las ciencias, descubriendo maneras sutiles de rebelarse contra la cerrada sociedad de su tiempo. Paz recuerda que su biblioteca de 4000 ejemplares fue célebre y celebrada no solo en México. Sin embargo, la inquieta monja no pudo eludir la vigilante mirada de la Inquisición. Esta se despliega en un tenso diálogo entre el padre Nuñez de Miranda y Sor Juana, que le obliga a una confesión donde “salen a relucir los poemas eróticos, los morales, los jocosos”… que fueron considerados graves ofensas contra Dios… Así,  ”el sacrificio en el altar de Cristo fue su acto de sumisión ante prelados soberbios… los poderes que la destrozaron fueron los mismos que ella había servido y alabado…” (pág. 593 ss.) No por azar el autor llamó también a esta biografía Las trampas de la fe. Por sus méritos literarios, Octavio Paz recibió el Premio Jerusalén en 1977 y el Nobel en 1990. Falleció al aproximarse el fin del siglo.

En hebreo se conocen algunas obras poéticas de Paz que merecieron la traducción de Tal Nitzan. Los ensayos y, en particular, los textos aquí mencionados aún esperan ser vertidos al hebreo.

 

[Fuente: http://www.diariojudio.com]

La película da detalles sobre una historia poco conocida, la de la red clandestina polaco-judía dedicada a salvar vidas humanas durante el Holocausto.
Este jueves a partir de las 20.30 Cineclub Núcleo y Cine Arte Lumière presentan junto a la Embajada de Polonia en Buenos Aires y el Instituto de la Memoria de Polonia el documental de Robert Kaczmarek Pasaportes de Paraguay, que narra una historia poco conocida sobre la red clandestina polaco-judía dedicada a salvar vidas humanas durante el Holocausto, a partir de una operación de falsificación de pasaportes latinoamericanos organizada desde Berna. La película recupera documentos hallados tanto en archivos públicos de la diplomacia suiza como en colecciones privadas. Podrá verse en la Sala Virtual 2 registrándose en la plataforma .

Entre 1942 y 1943, un grupo informal de diplomáticos y activistas polacos nucleados en organizaciones judías operaba en una misión puesta en marcha desde Berna para obtener pasaportes de países sudamericanos como Paraguay, Honduras, Bolivia y El Salvador. Esos documentos eran enviados a judíos en la Europa ocupada, y gracias a estas maniobras se evitaron muchas deportaciones a campos de exterminio alemanes.

Hoy en día, las familias de los sobrevivientes descubren que le deben sus vidas a la labor humanitaria de este grupo integrado por Aleksander Ładoś (enviado en Berna), su asociado Konstanty Rokicki (cónsul), Stefan Jan Ryniewicz (secretario y jefe del Departamento Consular) y Juliusz Kühl (secretario de la misión). Por parte de las organizaciones judías, tanto Adolf H. Silberschein (parlamentario polaco) como Chaim Eiss (rabino) jugaron un papel muy importante. Los titulares de estos pasaportes fueron enviados a campos en Alemania y a la Francia ocupada, y algunos de ellos vivieron para ver el final de la guerra.

 

[Fuente: http://www.pagina12.com.ar]

Cuatro claretianos españoles ayudaron a salvar entre 1940 y 1944 en París a un centenar y medio de judíos, la mayoría sefardíes, de la persecución nazi. Un bautismo falso proporcionaba la oportunidad de escapar del horror y huir de Francia. Una historia de solidaridad que ha permanecido en el más absoluto secreto. Hasta ahora.

 

Escrito por Julio Núñez

La pequeña comunidad española de misioneros claretianos en París selló sus labios durante 80 años y guardó un secreto que ayudó a salvar la vida de 155 personas durante la ocupación nazi de Francia entre 1940 y 1944. Ubicada en la estrecha calle de la Pompe, número 51 bis, a media hora a pie de la Torre Eiffel, la iglesia de la Misión Católica Española atesora en un minúsculo armario centenares de partidas de bautismo falsas que cuatro sacerdotes de la orden escribieron y firmaron para evitar que el Gobierno de Vichy arrestase a decenas de familias judías. Impregnados con un intenso olor a polvo y abandono, esos tomos son una prueba de cómo Gilberto Valtierra, Joaquín Aller, Emilio Martín e Ignacio Turrillas pusieron en peligro sus vidas tras acoger a esas personas y facilitar que, con esos nuevos documentos, pudiesen huir del país o garantizarles cierta protección ante las frecuentes deportaciones a campos de concentración y exterminio. Ocho décadas después, el secreto de los falsificadores de Dios rompe las cadenas del silencio y ve por fin la luz.

Testigos de lo ocurrido solo quedan los muros de piedra de la iglesia y los intrincados pasillos que todavía conectan la parroquia con el convento. Cuando uno pasea por aquel lugar, atraviesa la amplia nave de la parroquia, observa la estatua de san Juan de la Cruz o rebusca en los libros de la biblioteca, no puede evitar imaginar el recorrido que estas familias judías tuvieron que realizar junto a estos curas para conseguir un papel que les sirviera de escudo ante las persecuciones. ¿Entraban por la pequeña puerta verde lateral de la fachada que da directamente con el convento? ¿Lo hacían de noche? ¿Firmaban las partidas en la gran mesa de madera que hay en la sacristía? ¿O por el contrario, se escondían en la capilla de la cripta para hacerlo? Cuando se pregunta a los que habitan hoy la misión, la respuesta se repite: “No lo sabemos. Todos los de aquella época ya murieron”. ¿Cómo consiguió entonces despertar esta historia del olvido?

Fue una pequeña confesión en una cafetería del centro parisiense en 2018 lo que llevó a un historiador de 26 años, Santiago López Rodríguez, a tirar de un fino hilo y rebuscar en el pasado para saber qué pasó en realidad en aquella iglesia de curas españoles. “Estaba investigando para mi tesis doctoral la labor de la diplomacia española durante el Holocausto en el archivo del consulado y haciendo entrevistas a supervivientes y familiares de víctimas del exterminio nazi. Mientras tomaba un café con Alain de Toledo, hijo de un deportado del campo de Royallieu-Compiègne, este me contó que a sus padres les falsificaron unas partidas de bautismo en una iglesia española en París para ayudarlos a huir a España”, explica López, profesor de la Universidad de Extremadura. De Toledo no le especificó nada más y, hambriento de curiosidad, el historiador se dirigió a la Rue de la Pompe.

En primer lugar, detalle de las partidas de bautismo falsas de la familia Saporta; Tobes, junto al historiador Santiago López, observa la única fotografía en la que aparecen juntos los falsificadores de Dios. Debajo, un registro de dichas partidas.

Tras llamar a la puerta de la misión, un claretiano con acento burgalés, Carlos Tobes Arrabal, condujo a López por el pasillo que flanquea el patio de los geranios hasta la pequeña alacena donde descansan dichas partidas de bautismo. En un despacho adyacente, a la luz de un flexo y custodiado por una talla de la Virgen de Fátima, López inspeccionó página por página los certificados de bautismo registrados entre 1940 y 1944. Allí estaban, anotados con tinta azul y negra, decenas de nombres de personas con apellidos judíos, de edad adulta y nacidos en el extranjero, la mayoría en Salónica (Grecia) y Estambul (Turquía). “Se ve claramente cómo en ese periodo de tiempo los bautismos crecieron hasta un 200% en esta parroquia. Se hicieron conversiones a familias enteras en el mismo día, incluso en algunos casos, también se falsificó a la vez el certificado matrimonial [22 en total]”, subraya López mientras señala con su dedo índice las pruebas. Las 155 falsificaciones se distribuyen a lo largo de cinco años, entre el 3 de octubre de 1940 y el 12 de julio de 1944. Repartidas semanalmente, encontramos 4 en 1940, 68 en 1941, 30 en 1942, 45 en 1943 y, ya al final de la ocupación nazi, 8 en 1944.

Tras desempolvar los tomos y descifrar la letra de todos los firmantes, cruzó los datos de la misión con los que encontró en otros archivos franceses y encontró que hasta 60 de estas partidas correspondían a judíos inscritos como españoles y a 19 protegidos, es decir, personas que contaban con el amparo del consulado. Este descubrimiento forma parte de El Servicio Exterior de España durante el Holocausto en la Francia ocupada (1940-1944), tesis doctoral que espera hacer pública en los próximos meses.

La familia de los Modiano fue la primera en ser bautizada. Mauricio Modiano, de 65 años; su esposa, Eda María, de 51; su hijo René, de 20, y su sobrina María Francisca Hasson, de 9, vivían en el número 134 de la Avenue de Malakoff. Salvo la pequeña María Francisca, todos nacieron en Salónica (Grecia). No hay evidencias de si el padre Valtierra, el cura que firmó la partida, dejó caer sobre sus cabezas el agua bautismal o si simplemente los llevó a un despacho a firmar los documentos. Lo que sí aparece marcado en sus fichas es la fecha del 3 de octubre de 1940, el mismo día que entró en vigor el Estatuto de los Judíos, las leyes antisemitas firmadas por el mariscal Philippe Pétain que desembocaron en la creación de un censo de judíos y, posteriormente, en las conocidas deportaciones a campos de concentración y exterminio. Se estima que más de 75.000 personas murieron. “Estas falsificaciones servían para convertirse aparentemente en católicos y tener la posibilidad de engañar a los perseguidores”, afirma López.

Con una letra clara, los curas se alternaban para falsificar los documentos. En dichos registros anotaron datos relevantes que, analizados hoy, nos permiten vislumbrar cómo eran los bautizados. La gran mayoría eran sefardíes y la edad media era de 33 años: el más joven solo tenía unos pocos meses de vida, y el mayor, 75 años. A casi todos se les castellanizó el nombre con el objetivo de que, cuando presentasen toda la documentación a las autoridades francesas para huir a España, no se los vinculase con su posible registro en el censo judío. Así, Levy se convirtió en Luis, Jacobo en Jaime y Moisés en Mauricio.

También es relevante ver cómo algunos de ellos, semanas después de aparecer en los tomos como bautizados, aparecen en las fichas de otros judíos como padrinos. El matrimonio de los Modiano, por ejemplo, figura con esta categoría en la partida de bautismo de Víctor Gomerzano, de 20 años y natural de Constantinopla (la actual Estambul). Lo que cabe pensar es que, en muchos casos, los inscritos estaban relacionados entre sí y utilizaban el boca a boca y las relaciones familiares para enterarse de la posibilidad de ayuda que brindaban los misioneros españoles.

Cuatro sacerdotes contra las leyes antisemitas

En aquellos años, colaborar con estas personas suponía un delito grave, especialmente si se falsificaba documentación relevante, como visados, pasaportes y partidas de bautismo. “Estos sacerdotes no solo estaban infringiendo la ley eclesiástica haciendo conversiones falsas, sino que se enfrentaban al Estado francés. Si esto se hubiera destapado, podría haber supuesto, sin duda, su expulsión de Francia y un gran perjuicio para la diplomacia española”, comenta López mientras revisa el archivo claretiano en busca de algún papel que arroje más luz sobre lo sucedido. Pero ¿quiénes eran estos cuatro curas y cómo lograron construir esta red de salvamiento?

De ellos queda únicamente una decena de fotografías guardadas en una caja de cartón en la misión de la Rue de la Pompe. Unos pocos recuerdan de oídas qué fue de sus vidas. Por aquel entonces, estos sacerdotes vivían en la misión junto con otra decena de claretianos, y todo apunta a que su relevancia tuvo que ser notable. En el fresco del retablo que corona el altar de la parroquia aparece retratado un sacerdote que, tras comparar su rostro con otras pinturas de la época y corroborarlo con el padre Tobes, representa al padre Joaquín Aller. Nacido en 1897 en Campo de Villavidel (León), Aller fue por entonces superior de los claretianos. La prensa local asturiana de la época informó de que había colaborado con un comunista asturiano exiliado para devolver a Asturias la talla de la Virgen de Covadonga, que pasó parte de la Guerra Civil en la Embajada española de París. Murió en Bilbao en 1964.

1: Joaquín Aller – 2: Ignacio Turrillas – 3: Emilio Martín – 4: Gilberto Valtierra

Poco más se sabe del resto. Gilberto Valtierra nació en 1889 en San Martín de Humada (Burgos, 22 habitantes) en una familia de cinco hermanos, tres de los cuales se convirtieron en claretianos. Allí sigue viviendo un sobrino nieto suyo, Luis Porras Valtierra. “¿Pero qué dice usted? ¿Eso pasó? La verdad es que era un hombre bueno. Recuerdo que alguna vez vino al pueblo a ver a mi madre. Pero, que yo sepa, aquí nunca dijo nada sobre esto que usted me cuenta”, dice Peñas por teléfono tras conocer la labor secreta de su tío. No obstante, subraya, el día de su muerte la tiene grabada a fuego en su memoria. “Fue el 1 de noviembre de 1953. Pocos días después recibimos una carta de Francia. En ella, una familia que no conocíamos nos decía: ‘Los pobres de París lloran ante la tumba del padre Valtierra’. Eso no se me olvida”, cuenta con emoción.

Emilio Martín fue uno de los padres fundadores de la misión claretiana. Llegó allá por 1913 con el objetivo de ayudar a los inmigrantes españoles que vivían con dificultades. Nacido en Segovia en 1869, Martín enseñó y dirigió a los claretianos que pasaron por la Rue de la Pompe hasta su muerte, en 1951. Todavía hoy, antes de entrar en la sacristía de la iglesia, a mano izquierda, está colgado un retrato suyo realizado con carboncillo.

Tobes, superior y actual director de la misión, solo conoció a Ignacio Turrillas (nacido en Monreal, Navarra, en 1897), al que cuidó durante sus últimos años de vida. “Era el que quedaba vivo de los cuatro y murió en mis brazos en 1979. Jamás me contó nada de esto. Pero un día, años después de su muerte, allá por 2008, llegó una mujer a la puerta diciendo: ‘Vengo a daros las gracias. Salvasteis la vida de mis padres’. Nadie sabía a qué se refería y la llevamos ante el padre Miguel Ángel Chueca, nuestro superior por entonces”, relata Tobes sentado en el umbral de la puerta del convento. Cuando la mujer se marchó, prosigue, Chueca contó toda la historia al resto de los misioneros, sin muchos detalles, y les pidió que guardaran silencio.

“Creo que fue una historia que la orden vivió en su intimidad. Ahora, al saber más sobre lo que hicieron nuestros hermanos, nos llena de orgullo y felicidad”, afirma apasionadamente el actual superior. Más de un siglo después de su inauguración, la misión sigue dedicándose a ayudar a los más necesitados: imparten clases de francés a inmigrantes de lengua castellana y ofrecen gratis los servicios de una educadora social, entre otras labores de caridad. Pero son pocos. De la veintena de claretianos que había en los pasados años cuarenta ya solo quedan tres. Junto al superior está el padre Tomás Tobes Agraz y el padre Arturo Pinacho. “La vocación nunca se va. Hay que servir porque mucha gente lo necesita”, explica sonriente el padre Tomás, de 81 años, sentado a la mesa. Mientras comen un humilde estofado y beben agua con un chorro de vino de tetrabrik, conversan sobre las grandes carencias que siguen sufriendo muchas personas.

El retablo mayor de la iglesia de la misiónbclaretiana, donde se cree que aparece, en el centro a la derecha de la Virgen, retratado el padre Joaquín Aller, uno de los falsificadores de Dios.

El retablo mayor de la iglesia de la misión claretiana, donde se cree que aparece, en el centro a la derecha de la Virgen, retratado el padre Joaquín Aller, uno de los falsificadores de Dios.

La ayuda del cónsul Bernardo Rolland

Nadie sabe aún por qué el padre Chueca era reacio a hacer público tal descubrimiento. A De Toledo también le insistió en que no quería que se diera a conocer la historia cuando fue en busca de los documentos que demostraban que sus padres habían sido bautizados allí. “No me dio razones. Me hubiera gustado honrar a la misión, pero él no quería”, cuenta De Toledo. El secreto de los claretianos también fue respetado por la mayoría de los inscritos. A De Toledo, por ejemplo, sus padres jamás le contaron nada. La noticia le llegó mientras investigaba cómo el por entonces cónsul general de España en París, Bernardo Rolland, conocido por salvar secretamente a más de 80 judíos, liberó a su padre del campo de Royallieu-Compiègne en 1942 y luego ayudó a sus progenitores a huir a España en 1943. “Un primo de mi madre, Enrique Saporta y Beja, conocía muy bien al cónsul. Este le había prestado una oficina en el consulado para ayudar a los sefardíes. Él me contó que Rolland fue el que aconsejó a estos judíos que fueran a ver a los sacerdotes [para falsificar las partidas]”, revela en una entrevista por correo electrónico.

La figura de Rolland como nexo entre los perseguidos y los sacerdotes, hasta ahora desconocida, demuestra que participó en la salvación de un centenar de personas más y que posiblemente involucró a trabajadores de la Cámara Oficial de Comercio en París, que figuran en algunas partidas falsas como padrinos. “Sin su acción, mis padres no habrían sobrevivido y yo no habría nacido. Por esta razón llevo 15 años intentando conseguir que le concedan la medalla de Justo entre las Naciones. Pero para mí, con o sin ella, es un Justo”, escribe De Toledo, también presidente de la asociación Muestros Dezaparecidos (Nuestros Desaparecidos, en ladino), que trabaja en la recuperación de la memoria de los sefardíes españoles deportados en Francia.

Preguntas abiertas

Cuando uno revisa la historia de los falsificadores de Dios, surge una duda: ¿no sospechaban las autoridades francesas al ver en estos documentos apellidos judíos y fechas tardías de conversión? ¿Realmente estos bautismos ayudaron a salvar la vida de la mayoría de estas familias? López no duda de ello. “Estos documentos eran una herramienta perfecta para ocultar su fe y dar más credibilidad a los certificados de nacionalidad española u otros papeles expedidos por Rolland”, puntualiza el investigador. Por un lado, estos documentos acreditados por la Iglesia les podían liberar de figurar en el censo de judíos que posteriormente las autoridades utilizaron para localizar y arrestar a miles de ellos y deportarlos a campos de concentración y exterminio. Y por otro, según apunta el historiador, con estos documentos las probabilidades de conseguir un visado para salir de Francia aumentaban. Además, aunque la falsificación para salvar judíos no fue muy común, hubo episodios similares probados que libraron a miles de personas de ser asesinadas por los nazis. Un ejemplo fue la Operación Bautismo, en la que el cardenal Angelo Giuseppe Roncalli, futuro papa Juan XXIII, falsificó durante la Segunda Guerra Mundial partidas de bautismo para salvar a 24.000 judíos desde Estambul (Turquía).

No obstante, no se puede acreditar que la salvación de estas familias se deba exclusivamente a la acción de los claretianos. Lo que sí está comprobado es que durante toda la ocupación nazi los sacerdotes siguieron firmando partidas. El falso bautismo no fue suficiente para salvar de la muerte en los campos de concentración al pequeño de ocho años Rogelio Samuel Benarrosch y a otros 16 inscritos. Pero el resto, 138 personas, sí consiguieron burlar a los nazis.

Fachada de la iglesia de la Misión Católica de París, ubicada en el 51 bis de la Rue de la Pompe.

Fachada de la iglesia de la Misión Católica de París, ubicada en el 51 bis de la Rue de la Pompe.

En algunas ocasiones, los movimientos de los falsificadores de Dios despertaron la inquietud de la jerarquía eclesiástica francesa. En una correspondencia localizada a raíz de este reportaje entre el arzobispo de París Emmanuel Suhard y el superior de los claretianos, el primero pedía al director que se presentase en la sede episcopal para que le informase sobre dichos bautismos. En una carta fechada el 12 de febrero de 1942, Suhard le insistía: “Le dije, la última vez que le vi, que el Consejo del Arzobispo necesitaba una explicación sobre otro converso israelí de quien no nos ha llegado la documentación. Se trata de la señorita (Mme.) Saporta [y Beja], que habría sido bautizada y casada fugazmente en la capilla española. Le agradecería que viniera a verme el sábado por la mañana, 14 de febrero a las 10 en punto, y me diera cualquier documentación que haya reunido”.

Es conocida la oposición del arzobispado de París al Gobierno de Vichy y a las deportaciones, por lo que cabe pensar que estas misivas tenían como objetivo pedir prudencia a la misión y entregar algún tipo de documentación que argumentase la urgencia de dichas conversiones para no levantar sospechas dentro de la Iglesia francesa que apoyaba a Hitler. No obstante, no se han encontrado pruebas de cuál era la postura del arzobispo ante estas falsificaciones. Los actuales superiores de la orden en España, que también desconocían la historia, afirman que con toda probabilidad las falsificaciones se hicieron guardando toda clase de cautelas. “Los años han pasado y es probable que si otros hermanos nuestros, o los superiores de la congregación, supieron de esas acciones, murieran sin comentarlas”, cuenta un portavoz en Madrid.

Entre los papeles de color pajizo que la misión aún conserva de aquella época, aparece una copia de otra carta que el padre Valtierra escribió para justificar el bautismo de la familia Sevi, compuesta por Alberto, Matilde y los niños Jacqueline y Claudio. “No tengo motivos para dudar de la buena fe del señor Sevi sobre su conversión. Ahora se comporta como un cristiano, viene todos los domingos a misa (…)”, escribió el sacerdote.

Claramente Valtierra mintió para proteger a dichas personas. La prueba de ello se encuentra en el archivo de Yad Vashem, la institución oficial israelí en memoria de las víctimas del Holocausto. Allí se recoge que, años después de ser bautizados, los Sevi entregaron su hija a sus vecinos, los Saulnier, un matrimonio católico, para que la protegieran. “No tenían miedo de los bombardeos, sino de ser arrestados y deportados porque eran judíos”, asevera el texto. Afortunadamente, conocemos que la pequeña se reunió con sus padres tras la guerra.

Más de 100 nombres, más de 100 historias

Encontrar y entrevistar a los protagonistas de esta historia es muy complejo, especialmente porque ha pasado tanto tiempo que es difícil que alguien siga vivo. Tras una búsqueda intensiva en blogs familiares y árboles genealógicos, además de más de medio millar de llamadas, se ha podido localizar a una veintena de descendientes. Curiosamente, ninguno sabía nada de esta historia.

“Se me está poniendo la piel de gallina. No puedo creerlo. Es como si me estuviera hablando de alguien que no conozco. No entiendo por qué nunca me dijeron nada”, cuenta conmovida Karine Saporta, hija, sobrina y nieta de bautizados. Conoció la noticia después de devolver una llamada perdida a su móvil de este periodista. “Pensaba que era una broma”, relata. El caso de los Saporta sobresale del resto por sus protagonistas. El benjamín de la familia se llamaba Raimundo, tenía 16 años y se convirtió décadas después en el vicepresidente del Real Madrid, mano derecha de Santiago Bernabéu y artífice, entre otras cosas, de que el jugador Alfredo Di Stéfano acabara vistiendo la camiseta blanca de por vida. Una figura relevante de España, vinculado también a la dirección de la Federación Internacional de Baloncesto.

Los falsificadores de Dios

«No puedo imaginarme el sufrimiento por el que tuvo que pasar mi familia. Es una historia que debe conocerse.» Karine Saporta, hija, sobrina y nieta de bautizados, al conocer la historia de mano del autor de este reportaje.

Su hermano, padre de Karine, se llamaba Marcelo, tenía 19 años cuando la partida de bautismo falsa le ayudó a exiliarse a Madrid con toda su familia. Tras la contienda, cambió su nombre por Marc y volvió a París. Su nombre cobró relevancia como traductor, editor e íntimo amigo de Jean-Paul Sartre. Todos, al igual que muchos bautizados, ocultaron lo sucedido a sus familiares y se llevaron el secreto de los claretianos a la tumba.

Un año después de colgar el teléfono, Karine visita la misión parisiense para ver los famosos tomos. Temblorosa y aparentemente incrédula, sube acompañada del padre Tobes las escaleras de madera que llevan a la biblioteca, en lo alto del convento. Entre dos paredes forradas con libros y alguna que otra trampa para ratones, una mesa la espera con un libro abierto. Cuando leyó los nombres de sus padres, cogió una bocanada de aire. “Aquí están”, dijo.

Allí supo que sus padres, en 1949, también se casaron. El padre Valtierra, el mismo que firmó su certificado falso, fue el cura que ofició la celebración. “No puedo imaginarme el sufrimiento por el que tuvo que pasar mi familia. Es una historia que debe conocerse. Que debe salir a la luz”, cuenta la hija de Marc emocionada mientras fija su mirada en el padre Tobes.

Los sefardíes del Expediente de Toledo

Para Eliazer Carasso; su esposa, Matilde Amarigio, y su hija Alegra, la huida de los nazis no terminó con su salida de Francia. El viaje hasta su nuevo hogar, Casablanca (Marruecos), se demoraría casi un año más. Como a tantos repatriados judíos, las autoridades franquistas los repartieron por ciudades españolas, en su caso Toledo, a la espera de entregarles los respectivos visados. Junto a ellos, arribaron a la capital castellano-manchega otros seis judíos, entre ellos Edith María Esther Nahamías, también bautizada. Los pasos de su odisea están recogidos en un expediente policial en el Archivo Histórico Provincial de Toledo.

Los documentos, escritos a máquina y anotados a bolígrafo por el gobernador civil de la provincia de Toledo, informan de las residencias que ocuparían los repatriados desde agosto de 1943 hasta su marcha, finalmente en diciembre de ese mismo año. Los Carasso convivieron junto a vecinos toledanos en la calle de la Escalerilla de la Magdalena, número 2. Justa Córdoba, por entonces con 13 años, aún los recuerda como “gente educada”, “bien vestida” y que “solo hablaban entre ellos”. Los años han pasado y para Córdoba, ahora nonagenaria, le resulta difícil hacer memoria. “Era muy pequeña. En el barrio se decía que eran judíos que Franco había acogido como refugiados”, cuenta por teléfono.

Telegrama del gobernador civil de Toledo al comisario jefe de la ciudad en el que le informa de que nueve sefardíes, entre ellos varios de los « bautizados », han salido de Francia el 14 de agosto de 1943 con destino a la ciudad castellanomanchega. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE TOLEDO

Lo que pasó con ellos después de salir de España no está del todo claro. Los Carasso consiguieron embarcar en diciembre desde Málaga hacia Casablanca. Un mes antes, Nahamías logró un salvoconducto hacia Barcelona para encontrarse con su marido, Jacob Faraggi. Poco después se establecieron en Madrid, donde abrieron una boutique de moda cerca de la plaza de la Independencia. Anne-Marie Rychner Faraggi, familiar de ambos, cuenta que en 1945 regresaron al país galo. “Volvieron a Francia tras la Segunda Guerra Mundial. En la familia no sabemos mucho más sobre ellos”, explica Rychner.

La búsqueda de cada uno de los nombres lleva a descubrir múltiples historias que arrojan luz a una de las páginas más negras del siglo XX: la guerra y el Holocausto. Pese a haber despertado del olvido, el caso de los falsificadores de Dios está compuesto por fragmentos que siguen sin resolverse con claridad. ¿Tomaron ellos la iniciativa de salvar a esta gente o fue el cónsul el que llamó a su puerta pidiendo ayuda? ¿El obispado apoyaba sus actos o simplemente desconocía la realidad del asunto? Y más importante, ¿fueron las falsificaciones de los claretianos la clave para que la mayoría de los bautizados no muriera a manos de los nazis?

Tras analizar una y otra vez las partidas, las cartas y el resto de informes, no hay duda de que los misioneros españoles de la Rue de la Pompe se expusieron ante las autoridades nazis. Como demuestra su certera caligrafía, no les tembló el pulso al firmar aquel centenar y medio de conversiones falsas para intentar salvarles la vida a estas personas.

La lista de los falsificadores de Dios

Esta es la lista de las 155 personas que intentaron escapar de los nazis con la ayuda de los falsificadores de Dios. Si usted es un familiar o un conocido de una de estas personas y quiere contactar con nosotros, puede escribirnos a elpaissemanal@elpais.es.

 

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[Fotos y vídeo: Juan Millás – fuente: http://www.elpais.com]

 

En la noche del miércoles, el Ayuntamiento de la ciudad de , frente a la Plaza Rabin, se iluminó con la bandera del Líbano, en un mensaje de solidaridad hacia el país vecino por la trágica explosión que causó hasta el momento 135 muertes y casi 5 mil heridos en . «La humanidad está antes que cualquier conflicto, y nuestro corazón  está con el pueblo libanés después del terrible desastre que le ocurrió», dijo el alcalde de , Ron Huldai.

Ayuntamiento de la ciudad de 

Muchos israelíes han expresado su horror por el desastre que golpeó a  y su simpatía por el pueblo libanés, a pesar de la enemistad existente entre los países.

 está manteniendo conversaciones avanzadas para transferir equipo médico al Líbano después de la explosión en el puerto de  que causó destrozos en toda la ciudad y el saldo de 135 muertos y casi 5 mil heridos en la tarde de ayer, informó la emisora pública de Kan. Los contactos están siendo moderados por la ONU, que asegura que el gobierno del Líbano recibió la oferta de ayuda de , pero aún no ha respondido oficialmente.

Los dos países no tienen relaciones diplomáticas e  clasifica a su vecino del norte como un estado enemigo. Sin embargo, pocas horas después de difundida la noticia de la explosión diferentes autoridades israelíes, incluyendo al presidente Reuven Rivlin y al primer ministro Benjamín Netanyahu, enviaron sus condolencias al pueblo libanés y pusieron a disposición ayuda humanitaria.

«En primer lugar, en nombre del gobierno israelí, transmito nuestras condolencias al pueblo libanés», dijo al principio de un discurso en la Knesset. «Ayer hubo una gran catástrofe en el Líbano. Estamos listos para enviar ayuda humanitaria al Líbano, como seres humanos a seres humanos», agregó el mandatario, hablando con los legisladores de la oposición.

«Hemos hecho eso en el pasado. Durante la crisis humanitaria en Siria, ordené la construcción de un hospital de campaña en nuestra frontera en los Altos del Golán… Ofrecimos varias veces, después de los terremotos y desastres naturales en Irán, asistencia humanitaria al pueblo iraní». «Esas son nuestras formas. Distinguimos entre los regímenes y las personas», añadió.

También tweeteó su oferta de ayuda en árabe.

La cuenta oficial del primer ministro Netanyahu en árabe envió sus condolencias al pueblo libanés

Aparte de la ayuda humanitaria, varios hospitales israelíes se han ofrecido a ayudar a tratar a los heridos del Líbano. Masaad Barhum, el director del Centro Médico Galilea en Nahariya, cerca de la frontera con el Líbano, se unió a otros tres hospitales que ofrecieron ayuda durante la noche.

«Deseamos extender nuestras manos en ayuda y asistencia… Solo queremos ayudarlos. Tengan la seguridad de que los que lleguen heridos y lastimados se irán sanos y salvos. Los estamos esperando», dijo en un video tuiteado por el portavoz de las Fuerzas de Defensa de  para el mundo árabe.

El Centro Médico Rambam en Haifa, el Hospital Ziv en Safed y el Centro Médico Sheba en Ramat Gan también habían ofrecido ayuda anteriormente.

[Fuente: http://www.diariojudio.com]

L’Espagne et la France signeront le premier accord de double nationalité entre deux pays européens, ont annoncé jeudi 9 juillet les ministres espagnols et français des Affaires étrangères. Il sera ensuite paraphé lors d’un sommet bilatéral fin de cette année.

Le ministre français des Affaires étrangères, Jean-Yves Le Drian.

Cet accord envoie « un signal très clair aux plus de 275 000 Espagnols résidant en France et un clin d’œil aux plus de 125 000 Français résidant en Espagne », a déclaré la cheffe de la diplomatie espagnole, Arancha González Laya, après avoir rencontré son homologue français, Jean-Yves Le Drian, à Paris.

La ministre souligne le « caractère exceptionnel » de cet accord, qui profitera avant tout aux résidents français en Espagne, puisque les Espagnols qui vivent en France peuvent déjà obtenir les deux nationalités.

Des sources ministérielles indiquent par ailleurs que des projets d’accords similaires sont en cours avec d’autres pays d’Europe, comme le Royaume-Uni.

Jean-Yves Le Drian considère pour sa part cette entente inédite en Europe comme un « symbole fort » des bonnes relations entre les deux pays.

La signature de l’accord sera l’un des thèmes centraux du sommet franco-espagnol qui aura lieu au second semestre de cette année. Le ministre français espère que les deux États membres pourront y « écrire une nouvelle page d’une relation particulièrement riche et dense ».

Les deux diplomates en chef disent partager les mêmes opinions sur différentes questions d’ordre international — notamment l’approbation, lors du Conseil européen de la semaine prochaine, du plan de sauvetage de la Commission en réponse à la crise sanitaire.

« Nous voulons envoyer un message d’unité entre l’Espagne et la France pour parvenir à un accord rapide et solide sur le fonds de relance lors du prochain Conseil européen du 17 juillet », affirme le ministre. Pour lui, il est important « de relancer l’économie européenne et de donner à l’Europe un élan géopolitique en tant qu’acteur majeur dans les relations internationales ».

Selon Jean-Yves Le Drian, il existe une « convergence au niveau européen » sur l’adoption immédiate du plan de reprise, mais aussi concernant l’avancée des négociations sur l’avenir de la relation UE-Royaume-Uni de l’après Brexit.

 

[Photo : EPA-EFE/JULIEN WARNAND – source : http://www.euractiv.fr]