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Impulsen també un manifest per acabar amb el supremacisme del castellà

Presentació de la nova campanya d\'Enllaçats per la Llengua a València, el 23 d\'abril del 2021

Presentació de la nova campanya d »Enllaçats per la Llengua a València, el 23 d’abril del 2021.

Enllaçats per la Llengua ha presentat aquest divendres 23 d’abril, amb motiu de la Diada de Sant Jordi, la seua nova campanya #BateguemAmbElValencià per « fer bategar els nostres cors amb la nostra llengua ». Aquesta plataforma està representada al País Valencià per les entitats l’STEPV, Escola Valenciana, Acció Cultural del País Valencià, Decidim i el Tempir.

Les entitats han presentat també un manifest que destaca com creix la « minorització de la llengua i avança el procés intencionat de substitució a què es veu sotmesa, i ho fa de manera especialment greu en les generacions més jóvens ». Enllaçats per la Llengua també afirma que els territoris de parla catalana « tenim el dret a desenvolupar la llengua i la cultura pròpies de forma normal, plena i lliure, que tenim el dret que estiga garantida la nostra existència i el dret a disposar de les eines que facen una cosa i l’altre possible ».

El text ataca l’Estat espanyol per haver instaurat el principi de desigualtat legal entre ciutadans en matèria lingüística, afavorint el coneixement de la llengua castellana a tota la ciutadania de l’Estat, en detriment als territoris que formen part dels Països Catalans, als qui se’ls hi ha impedit que puguen establir l’obligatorietat del coneixement de l’idioma propi.

Els seus impulsors expressen, així mateix, la seua voluntat de treballar per reivindicar la unitat, el reconeixement i l’oficialitat de la llengua catalana en tot del seu domini lingüístic, i promoure, en conseqüència, que les relacions entre les diferents institucions del territori que la tenen com a llengua pròpia s’hi vehiculen, i que hi haja una plena reciprocitat dels mitjans de comunicació en català. Volen lluitar per aconseguir el reconeixement ple dels drets lingüístics dels catalanoparlants, resumits en el dret irrenunciable a poder viure plenament en català, i en conseqüència, combatre les polítiques discriminatòries envers el català que condicionen les eleccions lingüístiques dels parlants i que en molts casos acaben derivant en l’autoodi.

El manifest advoca per garantir que tots els ciutadans dels Països Catalans coneguen i puguen usar la llengua que identifica la societat on viuen i, d’aquesta manera, « garantir el seu dret a formar-ne part en igualtat de condicions independentment del seu origen i de la seua llengua inicial ». Això implica defensar polítiques lingüístiques basades en l’equitat que permeten aconseguir la normalització del coneixement i de l’ús social de l’idioma en tots els àmbits comunicatius (administracions públiques, centres educatius, mitjans de comunicació, món econòmic i laboral, oci i entreteniment…).

Enllaçats per la Llengua crida a defensar també que als centres educatius garantisquen l’ús del català com a llengua vehicular i que els infants i els jóvens siguen competents en català « i puguen gaudir de les mateixes oportunitats, siga quina siga la seua llengua inicial i amb independència de la seua situació socioeconòmica ». Aposten per un model d’escola immersiva, dotada dels recursos adequats per compensar l’actual situació sociolingüística. Una mesura que hauria d’afavorir la promoció del català com a llengua per defecte en l’àmbit del lleure dels jóvens.

Finalment, s’emplacen a promoure normatives que asseguren la igualtat de drets lingüístics de les comunitats catalanoparlants respecte de les comunitats de parlants de les llengües oficials dels Estats en què estan dividits els Països Catalans.

 

Postales sobre el racismo desde el Perú (2017-2019)

Lo bueno, lo malo y lo cholo Postales sobre el racismo desde el Perú (2017-2019)

Escrito por Marco Avilés

No hay problema que nos defina mejor en América Latina que el racismo. Desde los insultos que sazonan el día a día de nuestras calles hasta los diseños urbanos que segregan los barrios en nuestras ciudades, las viejas divisiones coloniales conviven con formas modernas de gobernar y de tratarnos basadas en la superioridad de «lo blanco». Somos casi tan expertos en leernos la piel, el cabello y los apellidos como en negarlo de inmediato. La vida cotidiana está hecha de esa contradicción.

I. Una policía que controla el tráfico de la avenida Javier Prado, en San Isidro, un barrio adinerado de Lima, se para delante de una camioneta a punto de voltear a la izquierda en la misma esquina en que un cartel lo prohíbe. La policía le indica con la mano a la conductora que siga de largo, pero la conductora no le hace caso y acelera hacia la agente. La policía retrocede por el golpe pero se mantiene en el lugar, con una rara convicción que parece reunir experiencia y amor propio. La conductora vuelve a acelerar y su camioneta empuja otra vez a la autoridad. El juego de fuerza, camioneta de lujo empujando a policía chola, se repite una, dos, tres, cuatro, cinco, seis veces… y ahora hay gritos que se pierden en esa noche en que miles de personas intentan regresar a su casa después del trabajo. Pasan conductores al lado, peatones, ciclistas y nadie se detiene. Nadie se exalta salvo alguien que registra la escena desde su coche.

II. Los ingenieros de apellido Colque Huamancuri y Bresciani Camogliano envían sus hojas de vida a una empresa para competir por el mismo puesto. ¿A quién llaman los reclutadores para la entrevista de trabajo? Un equipo de investigadores de la Universidad del Pacífico realizó este experimento para medir la influencia del racismo en el proceso de contratación de personal en empresas privadas. La investigación se llama «Discriminación laboral en Lima: el rol de la belleza, la raza y el sexo» y para realizarla crearon unas 5.000 hojas de vida ficticias y las enviaron a compañías que buscaban empleados. Los postulantes de apellidos de origen europeo y tez blanca que postulaban a puestos profesionales recibieron 120% más de respuestas positivas que los postulantes de tez marrón y apellidos indígenas. Es decir, cuando las compañías buscan profesionales, prefieren con mayor frecuencia a las personas blancas que a las cholas.

¿Qué ocurre cuando una persona blanca y una chola compiten para un puesto de obrero? Según el informe, ambos candidatos reciben similar atención. ¿Cómo se entiende esto? La investigación no revela nada que los peruanos y peruanas no sepamos por experiencia propia. En su libro Profesionales afroperuan@s en Lima: un drama anunciado, la antropóloga Liuba Kogan entrevista a un reclutador que confiesa cuán específicos suelen ser sus clientes cuando buscan cubrir puestos de alta gerencia: «En otra empresa también de un grupo importante económico, el gerente de admisión me dijo ‘por favor, también estamos en una empresa privada y ya tú sabes’, me dijo. Acá tienen que estar mujeres del grupo, específicamente que no quiero ninguna brownie»1.La peruana es una economía pujante que se levanta sobre estas arenas movedizas.

III. Un antiguo comentarista deportivo local describió al futbolista afroecuatoriano Felipe Caicedo comparándolo con un «cocodrilo». Caicedo se enteró del insulto y dijo que sus abogados podrían enjuiciar al comentarista por racista. El cómico Jorge Benavides, célebre en el Perú por ejercer el blackface y el brownface, anunció que preparaba un programa dedicado al caso Caicedo. Para animar la espera del programa, colgó una foto de la imitación. En ella, Caicedo era representado por un hombre bañado en pintura negra cuyos labios postizos eran tan grandes y rojos como salchichas.

Los diarios rebotaron la noticia y también el malestar que la imagen produjo en parte del público. El «humor» de Benavides suele ser tan tóxico que en lugar de hacer reír, enfada. El Ministerio de Cultura dijo en un comunicado: «En el mes de la cultura afroperuana, lamentamos que se sigan representando a las y los afroperuanos a través de imágenes que refuerzan estereotipos y prejuicios raciales». Cuando llegó el día señalado, la secuencia anunciada no salió en el programa. Ni Benavides ni el canal de televisión informaron la razón, y actuaron como si nada hubiese ocurrido. El incidente se diluyó dejando la misma sensación vaga y extraña que deja el tabú en las conversaciones familiares.

IV. El famoso cocinero Gastón Acurio pasea por la Feria del Libro cuando un grupo de niñas de escuela lo detiene para pedirle una foto. Las chicas sonríen y se tapan los ojos con los dedos de una mano haciendo una v. Cuando Acurio postea la imagen en Facebook, se desencadena una lluvia ácida de insultos contra las niñas: «Pirañitas», «Lacras», «Futuras madres adolescentes». La violencia crece como una bola de nieve. «¿Por qué no traen a otras niñas más decentes?», se pregunta alguien. «Seguro no tienen dinero para comprar libros». ¿Qué leen esos comentaristas en la imagen? ¿Qué los lleva a pensar que las chicas son pobres? Las niñas no son blancas. Son cholas, indígenas, mestizas, de piel marrón. Un dato significativo que, para cierta mentalidad, parece haber cruzado las fronteras del orden social. Las niñas marrones no están en su barriada peligrosa, ni en el cerro denunciando que les falta agua, ni están clamando por ayuda ante cámaras tras un desastre natural. Están en la Feria del Libro, ese templo exclusivo del ocio y del ascenso, abrazando al cocinero estrella.

V. Esta mañana fui a la radio, me acerqué a la caseta del vigilante y entonces se produjo el siguiente diálogo:
—¿A dónde va?
—A Ampliación de Noticias.
—¿DNI?
Alcancé mi documento por la ranura de la ventanilla. El vigilante leyó y tomó nota.
—¿A quién está trayendo?
—A nadie.

El hombre asumía que quizá yo era parte de la comitiva de un dignatario o asesor de prensa de alguna persona importante, y que había llegado temprano para esperar a mi jefe. Quien ha ido alguna vez a la radio o a la tele sabe que las cosas son más o menos así: los entrevistados importantes son precedidos por edecanes, guardaespaldas, secretarios. Como nadie me precedía, quizá yo debía ser el empleado. Era lógico.

—¿Entonces adónde dijo que va?
—A Ampliación de Noticias.
—Para qué, ¿ah?
—Para una entrevista. Yo soy el entrevistado.

El hombre arrugó la frente, extrañado, y preguntó como si dudara de todo lo que le había dicho:
—¿Y sobre qué va a ser la entrevista?
—Sobre racismo —le dije mirándolo de cholo a cholo.

En un país lleno de problemas graves, el intercambio resulta tan insignificante que parece más bien una muestra de susceptibilidad de mi parte. Pero la insignificancia acumulada ya no es tan insignificante. Y quizá de eso se tratan estas notas.

VI. La mujer que me maquilló antes de la entrevista en la tele observó la tapa de mi libro (No soy tu cholo) con curiosidad. Tenía unos veintipocos años, el cabello negro brillante y los ojos adornados con lápiz plateado.
—¿De qué trata? —preguntó.
—Sobre racismo y por qué ya no tengo vergüenza de reconocerme cholo.
—Ahhh.
La mujer se quedó en silencio, bajó los brazos y sonrió para sí misma.
—¿Te han discriminado?
—Uyyy. Todo el tiempo.

Vivía en Villa María del Triunfo, distrito de inmigrantes del sur de los Andes, y todos los días tomaba el tren para llegar a su trabajo en San Isidro, el corazón de la Lima empresarial. Hacía poco, una mujer que ella definió como «blanca» le dijo «No me toques, chola». Un clásico. Se quedó en silencio un rato más y tras tomar una bocanada de aire me contó que lo que la enfadaba en realidad era lo que le ocurría a su hermanita de 12 años. Cada vez que van al mercado del barrio una vendedora le dice a la niña: «Negra. Negra fea». No la detienen las llamadas de atención. «Negra. Negra fea», insiste la vendedora.

¿Sabía ella que la violencia racial es un delito?, pensé. Técnicamente, la hermana mayor podría traer a la policía y enfrentar a la agresora. Quizá, si grabase la agresión, la evidencia podría servir para que la autoridad detuviera a la mujer racista. Pero sonaba a ciencia ficción. La mujer terminó de echarme polvo blanco en el rostro y, en tanto tardaban en llamarme desde el set, nos quedamos charlando un ratito más sobre ese zumbido común («negra, negra fea», «cholo, cholo de mierda», «chuncho, chuncho salvaje») que acompaña el día a día de millones de personas.

VII. El director del Fondo Editorial del Congreso, Ricardo Vásquez Kunze, propone que el Estado deje de ofrecer sus servicios en lenguas originarias y que lo haga solo en castellano, pues de otra manera se pone en riesgo la unidad del país. «Si todos saben y hablan castellano la integración fluye con mayor facilidad que si incentivamos que los servicios públicos se brinden en las lenguas originarias de cada colectividad. Por el contrario, no existirá ningún incentivo para aprender el castellano –nuestra lengua integradora nacional– si los shipibos, los aymaras o los asháninkas se acostumbran a recibir los servicios del Estado peruano en su propio idioma».

«Se acostumbran», dice, desde la comodidad de su puesto burocrático, en Lima. El Perú tiene 47 lenguas, 47 acervos culturales, 47 fuentes de riqueza. ¿En qué mentalidad tener más puede ser peor que tener menos? El otro día acompañé a un amigo mexicano al hospital de un pueblo de Maine, Estados Unidos. Él habla mixteco, una lengua originaria de Oaxaca. Cuando entró a la sala de emergencia, las enfermeras averiguaron cuál era su lengua y se contactaron con un intérprete vía online. Ese hospital de pueblo estaba capacitado para brindar servicios en unas 200 lenguas. No importa si hablas español, francés, mixteco o abenaki: igual te van a atender. Ese pequeño detalle se llama equidad. Todos merecemos los mismos derechos sin importar origen, idioma, religión, sexo. ¿Por qué no podemos aspirar a lo mismo en el Perú?

Lo que dice Vásquez Kunze solo importa en tanto es funcionario público, y en tanto sus imaginaciones podrían llegar a ser políticas públicas. Por suerte, su manifiesto nazi nace desfasado la misma semana en que la crítica internacional celebra Wiñaypacha, la película en aymara del director Óscar Catacora, y el mismo día en que, por una linda coincidencia, el cantante Liberato Kani me comparte un tema suyo en quechua y español.

VIII. Las encuestadoras Apoyo y Datum publican sus resultados sobre los intelectuales con más poder en el Perú. Tres hombres blancos de más de 70 años encabezan las listas. Mario Vargas Llosa, Hernando de Soto, Julio Cotler. No hay mujeres. No hay indígenas. No hay personas afroperuanas. La librería Crisol prepara una conferencia sobre literatura con cinco panelistas, el espacio suficiente para imaginar una diversidad de voces y experiencias y géneros. Pero los cinco invitados son blancos y varones. No hay mujeres. No hay indígenas. No hay afroperuanas.

El diario El Comercio celebra los diez años de su suplemento económico, «Día 1», y les pide comentarios a cuatro caballeros blancos del zodiaco empresarial más uno de origen asiático, como esfuerzo por diversificar. No hay mujeres. No hay indígenas. No hay afroperuanas.

IX. Un estudiante de la Universidad de Lima, una de las más caras del país, entra a clases y comprueba, como si hubiese despertado en una película de horror, que muchos de sus compañeros son cholos. «Mucha gente confundió la uni2 con la de Lima», escribe en Facebook. «Mi salón parece un museo lleno de huacos». Enseguida sus compañeros celebran la broma en la misma frecuencia.

En el juego neoliberal de las fantasías, la educación pública es entendida como parte del infierno de las clases bajas. La universidad privada, por el contrario, no es universidad sino un tipo de club: el centro de reunión al que acudes para confirmar tu identidad de clase. Y en este juego de las apariencias, educarse, aprender, entender no es necesariamente parte del modelo de negocio.

X. Un periodista de América Televisión recorre las calles con la difícil tarea de auscultar a las inmigrantes venezolanas que encuentra en su camino. «Si algo hay que agradecerle a Nicolás Maduro», dice ante cámaras, al presentar su reportaje, y a continuación se agacha para medirle el trasero a una inmigrante venezolana. «111 [centímetros], muchachos», añade. «Gracias, Nicolás».

Esta semana la Thomson Reuters Foundation explicó con estadísticas que Lima es la quinta ciudad en el mundo más peligrosa para ser mujer. Como para ilustrar el porqué, el conductor de un programa de Radio Planeta aconsejó a su audiencia de caballeros qué hacer cuando una chica no nos hace caso: «Si la flaquita no quiere», explicó, «la pepeas y listo». Es decir, le pones una pastilla en el trago y procedes a violarla.

XI. Gladys Tejeda creció corriendo para no llegar tarde a clases, en los Andes peruanos, y ahora es uno de los seres humanos más resistentes del planeta. Es chola, maestra de profesión y su dieta de ganadora incluye maca, máchica y chuño.

De niña corría un kilómetro y medio para ir a la escuela, en Junín, como tantos niños de las montañas que los peruanos de ciudad ven, vemos, desde las ventanillas de los carros cuando atravesamos ese país «lejano» de donde venimos los cholos. La fortaleza de Gladys no es solo física. Cuando eres pobre, la vida te entrena sin tu permiso. La paradoja es peligrosa. Las desventajas pueden destruir tu talento o cultivarlo.

Gladys ganó su primera competencia a los 11 años y le entregó el premio (50 soles) a su mamá. 20 años más tarde, esa misma niña ha ganado la maratón de México por segunda vez y ahora le dedica el triunfo al Perú, ese país rarísimo donde los cholos todavía somos vistos con sospecha o desdén, y que a pesar de ello, o quizá por eso, produce incansablemente cholos y cholas universales (de Garcilaso a Vallejo, a Yma Súmac, a Tejeda). La paradoja es que muchas veces se van. Y Gladys también lo ha pensado.

XII. El entrenador de la selección peruana de atletismo de montaña, José Luis Chauca, ofrece una entrevista en vivo, cuando una mujer que no está en el cuadro comienza a gritarle como si Chauca fuese el sirviente que se ha distraído de regreso de un mandado:—¡José Luis, ven acá!

El entrenador intenta ignorarla, pero la mujer insiste.—Ya, un ratito —le dice Chauca.

No es suficiente.—¡¡¡Ven acáa!!! —grita la mujer.

La reportera, confundida, interviene:—Ya viene, ya viene —dice por decir algo. Pero tampoco es suficiente.
—¡Ya! ¡¡¡José Luissss!!!Es el momento en que uno teme que lo peor (si es que hay algo peor) ocurrirá: que la mujer entrará en escena y agarrará a golpes al entrenador.
—Vaya, vaya —le dice la reportera.

Chauca sale del cuadro corriendo. La cámara registra la amonestación que le suelta la mujer que hace un rato gritaba:
—Oye, si yo te llamo, tú vienes. Anda a buscar la mochila de Karina.

La reportera mira la escena a la distancia y se dirige a la cámara:
—Es la señora Letts y lo ha gritado al pobre José Luis. Se lo llevaron.

La «señora Letts» es Marita Letts, funcionaria de la Federación de Atletismo, y a quien maratonistas como Gladys Tejeda han denunciado en público por su violencia y abierto racismo. El abuso feudal como clima laboral en el Perú contemporáneo. La relación patrón-siervo que sigue vigente.

XIII. En enero de 2016, un vigilante de supermercados Wong se acercó a una clienta que salía de la tienda sin pagar unos productos. La mujer lo negó y le empezó a gritar, llena de cólera: «¿De qué cerro te has bajado, serrano? ¿Qué me puede importar a mí un vulgar portero, un portero de Wong?, por eso te quedarás como portero toda tu vida»3. El vigilante permaneció inmóvil, como en shock. La hija de la agresora se puso a llorar en la vereda.

La clienta había trazado con sabiduría la frontera mental que separa al Perú: quienes se piensan «blancos» están a un lado y son intocables; los cholos están del otro lado, en distintas formas de subordinación. Según la gramática de las castas, el vigilante marrón no tiene derecho alguno a dirigirle la palabra a la clienta «blanca». La furia de esta mujer no es irracional. Responde a su educación de casta superior.

Resulta simbólico que el incidente ocurriese en Wong, un supermercado que a través de su publicidad alienta esa ficción. La mayoría de sus anuncios parecen frescos de la vida cotidiana en algún país de fantasía, donde la gente solo es blanca y donde los cholos, mestizos, negros y más hemos sido eliminados durante alguna guerra étnica que desconocemos o vía Photoshop. En las publicidades de Wong, papá y mamá son blancos; mi hermanito recién nacido es blanco; el abuelo y la abuela son blancos; incluso mis muñecas son blancas. Hace unos días, Wong publicó un aviso que saludaba a la familia peruana para celebrar las fiestas patrias. Como era lógico, todos en la imagen eran blancos. Muchas personas se quejaron en las redes sociales usando palabras como: «racista», «discriminación», «Escandinavia». Lo complicado es que Wong conoce bien a sus clientes reales, que para nada se parecen a los modelos de la publicidad. En junio de 2017, el supermercado lanzó una campaña sobre la amabilidad de sus trabajadores y publicó en Facebook fotos de las personas que compran en sus tiendas. Si los modelos de las publicidades de Wong son repetitivamente blancos, sus clientes son cholos y cholas de todos los colores. ¿Cómo se explica esta contradicción? ¿Los principales consumidores de la publicidad racista son las mismas personas racializadas?

Los publicistas explican con un realismo brutal que la piel blanca es aspiracional en nuestro país, y no dicen nada nuevo. La utopía del blanqueamiento, como definió a este juego el sociólogo Gonzalo Portocarrero, es una institución colonial que floreció durante la República. La idea de que, bajo diferentes estrategias (incluido el matrimonio), una persona negra o indígena puede volverse blanca y así, parte de la elite o casta superior. «Hay que mejorar la raza», decía una tía cuando los chicos de la familia salíamos de fiesta. Lo cual no exculpa en nada que Wong sea una empresa guiada por principios nazis.

XIV. Una manera de medir la extraña prosperidad de Lima podría ser calculando la cantidad de dinero que sus habitantes invertimos o desperdiciamos en enrejar nuestra ciudad. Los limeños somos arañas expertas en cubrir con hierro forjado nuestras propiedades: enrejamos nuestros buzones de electricidad, nuestras puertas, nuestras casas, nuestras calles, nuestros barrios. Algunos alcaldes han comenzado a enrejar árboles, quién sabe si para protegerlos de los ladrones o para que no se escapen de la ciudad.

Lima es una ciudad de barrotes y de tranqueras, de murallas y de fronteras endiabladas que nos separan o que, para ser honestos, solo resaltan nuestra división4. Esto no es normal. O es normal a la limeña5. En lugar de enfrentar de manera colectiva las profundas heridas de una larga posguerra que ya dura casi dos décadas, preferimos pelear de manera individual contra un problema cuya solución aparenta estar al alcance: la inseguridad. ¿Somos tan «ricos» o tan «ladrones» que queremos robarnos unos a otros? Se salva el que se enreja primero. El Estado también sigue este mandamiento. El Palacio de Gobierno y el Congreso lucen gruesos barrotes pintados de negro. Lo extraño es que los ladrones trabajan dentro.

Las rejas de Lima llamaron la atención de un reportero de guerra acostumbrado a escenarios hostiles como Damasco o Bagdad. «He vuelto a un país donde la clase media para arriba vive detrás de rejas y alambre de púas electrificadas», dijo el periodista Jon Lee Anderson con una mezcla de pena y espanto, en 20156. La Lima que él recordaba, la de los años 70, era una ciudad donde se podía caminar sin necesidad de mostrar el DNI al vigilante de cada cuadra, en cada reja. ¿Qué nos pasó? ¿En qué momento la ciudad que pudimos ser se convirtió en la ciudad que somos ahora?

Las rejas son señales de desconfianza, de miedo, de odio. Son la materialización arquitectónica de lo que pensamos y sentimos y padecemos: racismo, clasismo y una mentalidad tribal o de casta que nos convence de que un conjunto de aldeas separadas pueden llamarse ciudad. En Lima, enrejamos y amurallamos todos: los ricos del distrito de La Molina levantan una muralla para separarse de los pobres del distrito de Ate. Levantan rejas las nuevas clases medias de La Perla para separarse de sus vecinos de clase baja de Ciudad del Pescador. Levantan rejas los pobres, que, en su pobreza, saben distinguir al que tiene menos del que tiene aún menos, como ocurre en la calle Tacaymano, donde viví, en San Juan de Lurigancho. Las rejas que encarcelan el barrio de mi infancia son el principal cambio urbanístico ocurrido en dos décadas. El parque del barrio no tiene más árboles, pero sí rejas.

En su crónica para el podcast Radio Ambulante7, el escritor Juan Manuel Robles cuenta la historia de un joven suizo que se mudó a Lima, a inicios de la década de 1970, cuando la ciudad era más o menos transitable, y decidió hacer lo que solo un loco haría: un mapa de calles. El suizo se llama Oliver Perrotet y solo compartiré este fragmento de su historia:

[Dice el presentador:] Solo faltaba imprimirla [la guía de calles], y para esto [Perrotet] necesitaba dinero. Salió a las calles de nuevo, ahora a tocar puertas de empresas. Les ofrecía anuncios publicitarios en el mapa. Y ahí, pues, el hecho de ser extranjero lo ayudó bastante.

[Dice Perrotet:] Como gringo no tenía realmente restricciones: «Pase señor», ¿no? Aunque tenía yo barba y pelo largo. Pero quizás tal vez por eso, ¿no? Era un personaje un poco fuera de lo común, ¿no?, y que infundía respeto.

Ser gringo, blanco, era una llave que le abría puertas en una sociedad que considera que lo blanco es «serio», «importante», «formal». En esos años 70, Lima era una ciudad más pequeña, con menos cholos, con menos barriadas, con menos rejas, pero su espíritu era obviamente racista.

Los años pasaron. El país se volvió un caos. El adolescente Juan Manuel Robles, que había pasado su infancia en Bolivia, regresó a Lima a inicios de los años 90, en plena época del terrorismo y Fujimori y Montesinos. Los adultos leían los diarios y decían que la economía mejoraba. Eran años de privatización y de liberalización. Los diarios informaban que las combis asesinas (ese símbolo de la descomposición neoliberal del transporte público) comenzaban a matar a tantas personas como Sendero Luminoso y el Ejército juntos. Esta nueva violencia parecía menos importante acaso porque no tenía ideología. Eso creíamos. El caos urbano ayuda a distraer a los ciudadanos mientras las autoridades roban.

Dice el presentador: «Juan Manuel volvió a vivir a la casa de una tía, en un barrio llamado Corpac, de clase media, en el distrito de San Isidro. Y para él, Lima era una ciudad de límites: ‘No cruces esta avenida’, ‘No pares en esa esquina’, ‘No entres a ese barrio’». Son el tipo de indicaciones que te da la gente que te quiere, y lo hacen para protegerte. Total, Lima estaba saliendo de años de violencia. Pero, al hacerlo, creaban una cárcel casi involuntaria…Juan Manuel: «Y en la mente de un niño es… es realmente poderoso ese límite, ¿no? Es un límite que te paraliza, como dices: ‘¡No!’».

Escuché esta historia mientras conducía, en Maine, entre bosques y lagunas: un paraíso sin mucha gente o un purgatorio sin transporte público. Y extrañé algo que casi ya no extrañaba de Lima. Extrañé ese futuro maravilloso que pudimos construir y que no construimos.

¿Será que esa Lima está oculta en algún lado, en algún mapa perdido, acaso en aquel plano de calles que trazó Perrotet en los años 70? ¿Cómo podemos buscar y recuperar esa ciudad? ¿Será que para lograrlo tenemos que comenzar a desmontar todas las rejas que nos hemos echado encima?

XV. Conoces a una chica linda y educada pero se apellida Quispe. ¿Qué haces? Respuesta: todo lo que quieras, pero jamás la llevas a tu casa. Y menos se la presentas a tus padres. La página de Facebook mas naki pa’ tu kentucky publicó un meme que de inmediato generó una abierta batalla campal en la red, entre quienes calificaban la imagen de racista y entre quienes la defendían8.En medio del caos en que suelen derivar las discusiones en Facebook, los comentarios del post eran una delicia para la interpretación.

Un comentarista llamado Sebastian Barth decía: «Había un comentario de un broder apellidado Siucho o algo así… El broder era todo un marroncito y se creía blanquito… qué pendejo».

René Dominguez añadía, por su parte: «Trata de quedar bien pero se avergüenza de su apellido, típico de serranos».

Luis Salgado: «Yo sé que quizás en un momento tenga jefes quispes, mamani, condori, choquehuanca, yupanqui, pero es lo que es, luego yo seré su patrón». Y así. Chicos muy jóvenes explicando con claridad lo que científicos sociales tardan tesis enteras en describir.

Pero no hay que ir a las redes sociales para corroborar el racismo en nuestros países. Basta ver la televisión o los gabinetes de ministros o recordar anécdotas escolares o los chistes familiares. Si algo describe el racismo en el Perú, es esa mentalidad piramidal que todos tratamos de escalar como podemos para llegar a esa puntita de privilegio donde habitan los «blancos», la casta superior, modelo de éxito y belleza. Lo blanco no es una piel sino una forma de ser en la sociedad: una manera de pensar y de pensar a los demás desde el poder tentador y la dulce hegemonía. En cada sociedad, lo blanco adquiere indicadores específicos: apellidos determinados, fenotipos ligados a los grupos hegemónicos, a sus historias y a sus negociaciones y sus mestizajes, distanciamiento social de grupos minorizados. Es por eso que el Domínguez del comentario que cité arriba puede «serranear» a Amancio (apellido andino). Y Salgado puede imaginarse patrón de «Yupanqui» (apellido indígena). Domínguez y Salgado no tienen la piel clara, pero actúan como blancos; al menos hasta que llega un comentarista que se apellida Barth y que tiene piel clara (al menos en el videojuego de Facebook) y, por tanto, la autoridad cromática para recordarle a Castro que su nombre es «cagón» y «pa concha» su apellido «es Castro» (un apellido común en comparación con Barth). Nadie insulta «racialmente» a Barth. Este es el privilegio del «blanco». El «blanco» es inmune, el no color, un agente libre de «impureza racial». Los sucios son los otros, los «marroncitos», los «negritos». Aprendemos esta gramática en la casa, el barrio, la escuela, sin ser tan conscientes de que la aprendemos. Por eso Barth sabe que está arriba de Castro, y Castro lo acepta callado pero sabe que, al menos, está arriba de Choquehuanca, y, claro, de Quispe.

Intentamos levantar países sobre esta inestabilidad.

XVI. «¿Qué te gusta de ser blanco?», le preguntó el facilitador de un taller sobre antirracismo a un auditorio mayoritariamente blanco en Maine. Luego hizo lo mismo con quienes se identificaban como negros, asiáticos y latinos.

Las personas levantaban la mano y comentaban en voz alta, mientras el facilitador tomaba notas en un papelógrafo. Las personas blancas respondieron:

—Me gusta ser parte de la cultura mayoritaria.—No noto mi blancura.—No estoy especialmente preocupado por mi seguridad.
—Soy escuchado.—Mis hijos no son señalados.
—Beneficios financieros.
—Estoy representado en la publicidad.
—No tengo que pensar sobre ser blanco.
—Los estándares reflejan mi imagen.

A la misma pregunta, las personas que se identificaban como negras respondieron:
—Mi estilo.
—Mi comunidad.
—La cultura del abrazo.
—Mis raíces africanas.
—Mis curvas.
—La música.

Las personas de origen asiático, a su turno, reconocieron sus idiomas, su espiritualidad. Las personas latinas destacaron la lealtad, el colectivismo, la cultura del almuerzo, la salsa, la diversidad. Y así.

El instructor compartió las respuestas para que todos pudiéramos verlas. Entonces se generó una ronda de comentarios. Quedaba claro que los blancos estaban orgullosos o, por lo menos, cómodos con su poder. Muchos en este grupo preguntaron por qué las personas blancas no habían destacado valores o características culturales. ¿Por qué las personas blancas no estaban orgullosas de su comida o de eso que una persona de la India llamó «espiritualidad»?

«Yo soy irlandés», dijo un participante. «Quiero decir de origen irlandés. Pero cuando me preguntan en situaciones oficiales, nunca lo recuerdo. Digo que soy blanco».

Una mujer blanca con el cabello negro dijo que ella, en su niñez en Nueva York, había sido catalogada como irlandesa negra. Pero de eso había pasado medio siglo. Ahora aceptaba que la definieran como blanca nomás. El instructor habló de sus raíces alemanas y de cómo estas se habían diluido en un sistema que clasifica y agrupa a las personas por el color de la piel.

El concepto «blanco», en EE.UU., impide que las personas que se piensan blancas exploren y reconozcan su propia diversidad. El concepto blanco las aplana de una manera similar a como ideas tales como negro o marrón lo hacen con otros grupos, pero con una diferencia crucial: el sistema «blanquea» al blanco para que este se concentre en su poder. Para que administre la pirámide ejerciendo presión hacia abajo. La aplanadora te concede poder a cambio de que olvides de dónde vienes, o de que lo recuerdes vagamente, como un asunto que definía a tus abuelos pero no a ti.

Pasé dos días en este taller sobre racismo, a fines de 2017, y no podía dejar de pensar en el Perú. En un momento de la conversación, cuando las personas blancas lucían muy conmovidas al analizar cómo operaba en ellas el racismo, comenté para el grupo que EE.UU. era un país racista igual que el mío. Pero había una diferencia notable. «Ustedes están discutiendo sobre esto», les dije. «En el Perú, un diálogo así es imposible en este momento». Ciencia ficción. La gente me miró con cara de no creerme: «¿De verdad allá no hablan de esto? ¿Entonces de qué hablan cuando hablan de racismo en América Latina?».

Hay varias maneras de enfocar el racismo, al menos dentro de la discusión pública y mainstream de los medios de comunicación. La más popular es aquella que entiende que el racismo es una especie de enfermedad que ataca a unos individuos y no a otros. Como cuando el señor grita «negro de mierda» en la calle. Y todos nos indignamos ante el video compartido en redes sociales y encendemos la hoguera para quemar al maldito. Luego quizá alguna institución del Estado emite un comunicado que condena la violencia y, en el mejor de los casos, un congresista recordará que hay una ley que castiga este tipo de hechos.

El racismo más difícil de exponer y de discutir es el estructural porque es, en apariencia, invisible, aunque está en la esencia misma de nuestro sistema. El racismo les da forma a nuestra economía, a la política, a la literatura, a la moda, al sexo, al amor. El racismo te dice con quién casarte y con quién no. A quién respetar y a quién no. El capitalismo es racista y el racismo es capitalista, y nuestras instituciones dentro de este sistema nos modulan según nuestra piel, nuestro origen, nuestra historia, nuestro género. Esta dimensión del racismo es más compleja de desentrañar porque exige que te mires en el espejo, que asumas responsabilidad y también una actitud abierta para aprender. Aprender para actuar.

 

 

[Fuente: http://www.nuso.org]

Un estudi conclou que només el 17’1 % de les classes s’imparteixen en català

Edifici de la Facultat de Dret de la UIB, a Palma

Edifici de la Facultat de Dret de la UIB, a Palma

En el context d’emergència lingüística que hi ha en l’àmbit jurídic arreu dels Països Catalans, la Plataforma per la Llengua ha fet un estudi per avaluar la presència del català als estudis de Dret de les Illes Balears.

Els resultats de l’estudi són preocupants i corroboren la hipòtesi inicial de l’entitat, és a dir, que hi ha una relació directa entre la baixa presència del català en l’àmbit jurídic i l’aprenentatge acadèmic, que és altament castellanitzat. La impossibilitat de poder cursar els estudis universitaris en català comporta que els futurs professionals no estiguin avesats a utilitzar aquesta llengua i, a més, dificulta la creació d’un llenguatge jurídic i d’especialització en català.

L’estudi de la Plataforma per la Llengua, que classifica les dades per grups impartits a Mallorca, Menorca i Eivissa, analitza quantes assignatures del grau de Dret i del màster d’accés a l’advocacia s’ofereixen en català segons els plans docents de la Universitat.

Els resultats conclouen que només el 17,1 % de les assignatures de Dret es poden cursar en català. En el cas del màster d’accés a l’advocacia, que és obligatori per poder exercir la professió, no s’ofereix cap assignatura en català. Això podria explicar el fet que, en els últims dos anys, cap estudiant hagi demanat de fer en català l’examen final d’aquest màster, malgrat tenir-ne la possibilitat i malgrat que el català és la llengua habitual del 47,1% dels residents a les Illes Balears.

Pel que fa a les dades específiques de cada illa, hi trobam que al campus universitari de Palma s’ofereix el percentatge més elevat de classes en català, un 22 % de les hores docents. D’altra banda, al campus de Menorca només es poden cursar el 17,9 % de les hores en català, mentre que al campus universitari d’Eivissa, sorprenentment, no s’hi imparteix cap assignatura en la llengua pròpia del territori. De manera global, els estudiants catalanoparlants de la UIB no poden fer tota la carrera de Dret íntegrament en llengua catalana a cap dels seus campus. A més, els resultats de l’estudi indiquen que la presència del català en el transcurs de la carrera va disminuint progressivament, ja que si bé al segon curs l’oferta acadèmica és del 30 %, al quart curs descendeix fins al 5 % i desapareix totalment al màster d’accés a l’advocacia.

De fet, les dades sobre el baix ús del català es corroboren a l’enquesta d’usos lingüístics de la UIB-2019. A l’enquesta, els docents dels departaments de dret públic i dret privat reconeixen que utilitzen exclusivament el català en menys d’un 20 % de les seves assignatures i que imparteixen les classes només en castellà en un 70 % dels casos. Amb tot, aquests departaments estan entre els que utilitzen menys català i més castellà de tota la universitat.

Malgrat que la Llei de normalització lingüística de les Illes Balears i el Reglament d’usos lingüístics de la mateixa universitat preveuen que el català sigui la llengua vehicular en l’àmbit del coneixement i que, com a llengua oficial de la universitat, cal fomentar-ne l’ús, les dades de l’estudi elaborat per la Plataforma per la Llengua mostren un clar incompliment de la normativa en el grau de Dret. Segons l’entitat, hi ha una correlació directa entre la presència residual del català a les hores lectives i la castellanització de l’àmbit jurídic. Tot i que no existeixen dades oficials sobre l’ús del català en l’àmbit jurídic balear perquè l’administració no les fa públiques, el darrer informe del Comitè d’experts que avalua el compliment de la Carta Europea de les Llengües Regionals o Minoritàries conclou que rarament s’utilitza el català als tribunals de justícia de les Illes, així com a la documentació registral, mercantil i notarial.

Des de la Plataforma per la Llengua es denuncia aquesta situació i anuncien una roda de contactes amb els responsables per tal d’alertar-los i exigir la implementació d’unes propostes de millora, així com d’un protocol d’usos lingüístics que permeti revertir la situació i garantir els drets lingüístics dels estudiants. L’entitat proposa, per exemple, que al Campus de Palma s’ofereixin grups de català tant el matí com l’horabaixa, que es creï una assignatura troncal de català jurídic i que es reverteixi l’exclusió total del català tant a la facultat d’Eivissa com a les assignatures del màster d’accés a l’advocacia.

Amb tot, l’estudi de la Plataforma per la Llengua, que també s’ha dut a terme al  País Valencià i a Catalunya, vol alertar de l’ús residual del català a les facultats de Dret i persegueix la fita que els catalanoparlants (i la resta d’estudiants de les universitats del domini lingüístic) tenguin garantit el dret a estudiar i professionalitzar-se plenament en català. Un dret que, en les democràcies d’altres països d’Europa, tenen garantit comunitats lingüístiques de mides similars a la catalana.

[Foto: UIB – font: http://www.racocatala.cat]

Paranaländer escribe sobre la vida y obra de Stanislaw Jerzy Lec, escritor, poeta y aforista polaco, procedente de una familia judía de Viena.

Escrito por Paranländer

“tenía el coraje del bufón del rey y la melancolía del rabino”

Leszek Kolakowski

En total 1500 pensamientos contiene el volumen «Nuevos pensamientos despeinados» del polaco Stanislaw Jerzy Lec. Entre Bloy (“Exégesis de lugares comunes”) y Porchia. Umberto Eco escribió: «Si tuviera que ir a esta famosa isla desierta y solo pudiera llevarme un libro, para leer y releer, elegiría Lec».

Lec nació el 6 de marzo de 1909 en Lvov (ciudad que entonces pertenecía al Imperio austro-húngaro, hoy es parte de Ucrania). El verdadero nombre de su familia adinerada de barones judíos vieneses era Tusch-Letz. Estudió literatura polaca y derecho en Lvov y Viena, donde conoció a Kraus. Comenzó a colaborar (1929) en la revista de izquierdas Tryby, prohibida por las autoridades en 1931.

En 1933 apareció su primera colección de poemas. A partir de 1937 escribió en la revista satírica de Varsovia Szpilki. Sus breves sátiras y epigramas fueron recopilados en el volumen: «La caminata del cínico» (1946). La guerra lo tomó en Lvov: en 1941, fue internado en el campo de concentración alemán de Tarnopol, de donde escapó en 1943, uniéndose a los partisanos comunistas.

Fue redactor de prensa clandestina. En 1945 reanudó Szpilki. De 1946 a 1949 residió en Viena como agregado de prensa de la Misión de Polonia. Luego emigró a Israel. Regresó a Polonia en 1952. Sus colecciones de poemas interrumpen, de vez en cuando, la indiferencia de la crítica y del público. La publicación de «Mil y una bagatelas» (1959), una colección de breves epigramas, comentarios amargos o divertidos sobre la realidad, causó cierta sensación. El final de su vida estuvo marcado por la colección de aforismos que lo hicieron famoso en todo el mundo: «Pensamientos despeinados». El título vino de una frase de Heine: «schon gekammte, frisierte Gedanken» (pensamientos peinados son mejores). La primera edición (1957) fue ampliada con «Nuevos pensamientos despeinados» (1964). Murió en Varsovia el 7 de mayo de 1966.

«Puedes hablar durante mucho tiempo con los eunucos», dijo una dama del harén.

Solo los muertos pueden resucitar. Para los vivos es más difícil.

La estupidez es la madre del crimen. Pero los padres suelen ser genios.

Durante la reconstrucción del crimen, el cadáver no reconoció a su asesino.

Anoche soñé con la realidad. ¡Qué alivio cuando me desperté!

Prefiero la inscripción «Prohibida la entrada» a «Sin salida».

Los pensamientos, como las pulgas, saltan de humano a humano. Pero no los pican a todos.

¡Sabemos que hay muchas formas de dividir a las personas! Por ej., en humanos e inhumanos.

¿No te repitas a ti mismo? ¡Shhhh! ¡La felicidad podía escucharte!

Tienes que multiplicar los pensamientos para que no haya suficientes guardianes para vigilarlos.

¿Hermosa mentira? ¡Atención! Esto ya es creación.

Me preguntas, oh hermosa dama, cuánto tardan mis pensamientos en eclosionar. Seis mil años, querida.

En la frase «Es alguien que piensa», ¿hay algún cumplido oculto para la humanidad?

Incluso en su silencio hubo errores de ortografía.

No cuentes tus sueños. ¿Porque si los freudianos llegaran algún día al poder?

Incluso los masoquistas terminan confesándolo todo bajo tortura. Por gratitud.

A los que tienen buena memoria les resulta más fácil olvidar muchas cosas.

La letra de la ley debe formar parte del alfabeto.

En el infierno, el diablo es un personaje positivo.

El beso de Judas cierra la boca a los poetas.

Debemos sacrificar todo por el hombre. Solo que no otros hombres.

Para convertirse en malabarista, no se deben conocer las leyes de la física.

Al principio estaba la Palabra, al final la Verborrea.

Cuando el chisme envejece, da lugar a mitos.

Es muy poco saludable vivir. Cuando vivimos, morimos.

A veces la palabra se multiplica por medio del tartamudeo.

La musa habita en nosotros, donde más se le cante, en la cabeza, garganta, piernas, etc.

El censor es el cocreador del lenguaje.

¿Habrá un Pavlov que alguna vez descubra la existencia de reflejos rebeldes condicionados?

Las musas seducidas abortan.

Las marcas dejadas por la mordaza se pueden ver en la lengua.

Las flores del amor no se marchitan; las que se colocan en su tumba siempre están frescas.

Dime con quién te acuestas, te diré con quién sueñas.

Podemos cerrar los ojos a la realidad pero no a los recuerdos.

El entusiasmo que muere debe dejar cenizas que se puedan poner en la cara para no ser reconocido.

Lástima que para ir al paraíso, ¡tienes que hacerlo en un coche fúnebre!

¿Sufrir de corazón y no ser poeta lírico? Esto no rima con nada.

¡Qué calvario! Por todos lados, nada más que mujeres desnudas, vestidas hasta el cuello.

¡Aprenda a apreciar las palabras! Cada uno de ellas puede ser el último para ti.

La vida no es para todos.

Hubiera preferido que David matara a Goliat con un arpa.

Stanislaw Jerzy Lec

 

 

[Fuente: http://www..eltrueno.com.py]

Escrito por Mustafá Barguti

Los planes de Israel para vacunar a su población contra el Covid-19 avanzan rápidamente. Israel ha vacunado a una mayor proporción de su población que cualquier otro país, y su campaña está siendo elogiada como ejemplo de un programa de vacunación eficaz. Pero hay un lado más oscuro de esta historia de éxito: unos cinco millones de palestinos bajo su control están siendo marginados.

Si bien Israel tiene un plan para vacunar a todos sus ciudadanos en los próximos meses, está dejando que los palestinos que viven en Cisjordania y la Franja de Gaza se las arreglen por sí solos.

Gaza y Cisjordania están sufriendo un grave brote de coronavirus. Ha habido más de 165.900 infecciones y 1.756 muertes en los dos territorios. Se registran más de 1.800 casos nuevos al día. La tasa de infección en las dos áreas es del 30 por ciento entre los que se hacen la prueba, en comparación con el 7,4 por ciento en Israel.

Israel lucha por reducir una nueva ola de infecciones, está en camino de vacunar al 25 por ciento de su población a fines de enero y a todos los israelíes para fines de marzo.

Esto incluye a unos 600.000 colonos que, según el derecho internacional, viven ilegalmente en Cisjordania, pero poseen pasaportes israelíes. Recibirán la vacuna en los próximos días, mientras que unos tres millones de palestinos que viven en la misma zona no la recibirán. Israel también ha ordenado que se proporcionen vacunas a los guardias de las prisiones, pero no a los miles de prisioneros palestinos.

Por supuesto, los árabes que viven en Israel propiamente dicho y tienen la ciudadanía israelí están siendo vacunados. Pero Israel también se comprometió en los acuerdos de Oslo a trabajar con los palestinos para combatir las epidemias, por lo que tiene la obligación moral de suministrar vacunas en Cisjordania y Gaza.

En cambio, hasta ahora ha rechazado una solicitud de la Organización Mundial de la Salud y la Autoridad Palestina, el organismo autónomo en Cisjordania, de proporcionar hasta 10.000 dosis de vacunas para los trabajadores palestinos de primera línea. Sabiendo que Israel no compartirá su suministro de vacunas a corto plazo, los palestinos tienen que confiar en la buena voluntad de las organizaciones y empresas extranjeras. Pero un programa de vacunación para Cisjordania y Gaza será mucho más lento que el rápido despliegue que están obteniendo los israelíes.

Covax, una coalición de organizaciones internacionales de salud, se ha comprometido a vacunar a los palestinos en los dos territorios, pero no se espera que las vacunas lleguen antes de finales de febrero y se administrarán a solo el 3 por ciento de sua habitantes en abril, con un despliegue adicional durante todo el año.

El Ministerio de Sanidad de la Autoridad Palestina también ha negociado recibir más de dos millones de dosis de las vacunas Oxford-AstraZeneca y Sputnik V de Rusia, pero tampoco se espera que lleguen pronto.

Israel ha dicho que los palestinos en Cisjordania y Gaza son responsables de su propia atención médica. Insiste en que la Autoridad Palestina está a cargo de Cisjordania y que, con el redespliegue de las tropas israelíes de Gaza en 2005, Gaza también es autónoma.

Pero la realidad es que Israel y su ejército todavía tienen esencialmente el control de Cisjordania y Gaza. La Autoridad Palestina no controla las fronteras, los puestos fronterizos ni el espacio aéreo. De hecho, la Autoridad Palestina está presente en solo el 38 por ciento de Cisjordania, territorio que está fragmentado por el muro, los puestos de control y los asentamientos israelíes. El sesenta por ciento de Cisjordania, conocida como Área C, está fuera del alcance de la Autoridad. En Gaza, los puestos fronterizos, las fronteras, el mar y el espacio aéreo están bajo control israelí (aparte de una parte de la frontera sur de Gaza que está controlada por Egipto).

Como se señala en los Convenios de Ginebra, una potencia ocupante, que Israel, a pesar de su negativa, sigue siendo, “tiene el deber de garantizar y mantener, con la cooperación de las autoridades nacionales y locales, los establecimientos y servicios médicos y hospitalarios, la salud pública e higiene en el territorio ocupado, con especial referencia a la adopción y aplicación de las medidas profilácticas y preventivas necesarias para combatir la propagación de enfermedades contagiosas y epidemias”.

El control económico y geográfico que Israel ejerce sobre el territorio de la Autoridad Palestina ha dado lugar a grandes discrepancias e inequidades. En 2018, el gasto promedio en atención médica para un palestino en los territorios palestinos fue de solo 344 dólares, en comparación con los 3.324 para un israelí.

El riesgo de que el sistema de salud colapse aumenta a diario en Cisjordania y aún más en la densamente poblada Gaza, donde viven unos dos millones de palestinos, la mayoría en la pobreza. Hasta hace poco, las camas de hospital estaban siendo utilizadas casi a plena capacidad. Si bien los hospitales de Gaza han recibido suministros de oxígeno muy necesarios, todavía sufren escasez de medicamentos y equipos desechables necesarios para tratar a los pacientes con Covid-19.

La decisión del gobierno israelí de hacer que la vacuna esté disponible solo para los ciudadanos israelíes no es solo una injusticia moral, es contraproducente. La inmunidad colectiva no se logrará para los israelíes sin vacunar a los palestinos. Hay más de 130.000 palestinos trabajando en Israel y los asentamientos, y cientos de miles de israelíes viajan entre asentamientos israelíes o participan en actividades militares en los territorios palestinos ocupados.

Al recibir nuestros títulos, otros médicos y yo hicimos un juramento de no discriminar a nadie. La medicina y la atención médica no deben tratar a algunos pacientes como menos dignos de tratamiento que a otros. Este enfoque viola los valores y la integridad de la profesión médica y perjudica a todos, incluidos los israelíes.

Mustafá Barguti  es médico, forma parte del Comité de Salud palestino que se ocupa del Covid-19. Ex ministro de la Autoridad Palestina y miembro de su Consejo legislativo.

Fuente: https://www.nytimes.com/2021/01/12/opinion/israel-palestinians-vaccine-covid.html

Traducción: Enrique García

[Reproducido en http://www.sinpermiso.info]

Dans un pays historiquement multilingue, il paraîtrait logique d’écrire les noms de lieux en catalan, en basque ou en breton. Mais on est en France…

Écrit par Michel Feltin-Palas

Je ne prends pas grand risque en en faisant le pari : la plupart d’entre vous ne connaissez pas Treis-Sants-en-Ouche« commune nouvelle » d’environ 1400 habitants située dans l’Eure, regroupant les anciennes localités de Saint-Aubin-le-VertueuxSaint-Clair-d’Arcey et Saint-Quentin-des-Isles. Pourquoi ai-je décidé de vous en parler cette semaine ? Parce que l’appellation de cette nouvelle collectivité, qui signifie littéralement « Trois saints du pays d’Ouche », est écrite en normand et que cet exemple permet de poser concrètement la question de la langue utilisée en France pour désigner les noms de lieux.
Au départ, une idée simple : « Nous avons fait ce choix parce que ce sont nos racines, notre culture », explique Marc Descamp, le premier magistrat de la localité. Seulement voilà, on est en France et, en France, on n’utilise pas n’importe quelle langue dans l’espace public. En la matière, des préconisations ont été fixées par la commission nationale de toponymie – une instance interministérielle. En substance : le français s’impose pour les noms des circonscriptions administratives – « région », « département », « commune », etc. -, ainsi que pour la partie générique des artères : « rue », « avenue », « boulevard », etc. En revanche, pour le reste, les langues régionales retrouvent droit de cité (c’est le cas de le dire), du moins là où elles sont ou ont été en usage. En Languedoc, rien n’interdit par exemple d’évoquer la « rue du Marcat » (rue du Marché). « Cette position nous paraît conforme à l’article 2 de la Constitution, qui indique que « la langue de la République est le français », et à son article 75-1, qui prévoit que « les langues régionales appartiennent au patrimoine de la France » », souligne Pierre Jaillard, le président de la commission. Dans ce cadre, la formule « commune nouvelle de Treis-Sants-en-Ouche », avec un nom générique en français et une partie spécifique en normand, ne pose aucun problème.
Cette position est cependant jugée beaucoup trop tolérante par le ministère de l’Intérieur. D’ailleurs, dans un premier temps, le préfet du département de l’Eure s’était opposé à cette appellation. « Heureusement, le sous-préfet de Bernay nous a soutenus et a réussi à convaincre son supérieur », se souvient Marc Descamps. Qu’à cela ne tienne, ledit ministère – qui a refusé de répondre à L’Express – voit d’un mauvais œil la valorisation des langues régionales, perçues comme un ferment de séparatisme. Et si l’existence d’un mouvement d’indépendance normand vous a échappé, rassurez-vous : ni Gérald Darmanin ni ses équipes ne l’ont repéré. Non, ce qu’ils redoutent, c’est que Treis-Sants-en-Ouche ne donne des idées à d’autres. Qu’en Corse, Ajaccio – à la française – ne soit rebaptisée Aiacciu, pour prendre un exemple qui ne doit rien au hasard. Car derrière la langue, il y a la culture, l’identité, le sentiment d’appartenir à un groupe. Et cela, au ministère de l’Intérieur, on n’apprécie pas vraiment.
C’est pourquoi sa direction générale des collectivités locales a fait pression pour que toute allusion aux langues régionales soit retirée des documents diffusés par la commission nationale de toponymiecomme en témoigne le compte rendu de la réunion qui s’est tenue sur le sujet. Dans ses « amendements au considérant 15 », il est spécifié : « si Ajaccio créait une commune nouvelle avec une commune voisine, la nouvelle entité ne devrait pas s’appeler Aiacciu, mais soit Ajaccio, soit un nom vraiment nouveau. » Pour plus de sûreté, la discrétion est clairement préconisée : « Le considérant 15, même ainsi amendé, ne sera pas cité dans le Guide pratique à l’usage des élus. »
Pour autant, il serait abusif de considérer qu’il y a eu en France une volonté systématique de franciser des noms de lieux. En Bretagne, en Corse, en Provence, au Pays basque, en Provence, on trouve ainsi à foison des appellations qui témoignent de l’histoire linguistique de ces territoires. Il y a à cela une raison simple : pendant longtemps, l’État s’est totalement désintéressé de cette question (1). C’est seulement après-guerre, avec la création d’organismes comme l’Insee ou de l’Institut Géographique National (IGN), qu’il a entrepris de fixer des règles. Encore l’approche était-elle avant tout pragmatique : pour l’essentiel, on cherchait à mettre un terme à l’anarchie qui régnait en matière d’accents ou de traits d’union, afin d’améliorer l’efficacité des recensements.
Cela ne veut pas dire que l’État soit resté neutre en la matière. Dans les faits, d’innombrables noms de lieux ont bel et bien été francisés, souvent avec un total amateurisme, comme on peut le constater en lisant l’ouvrage 20 000 lieux sous la loupe, qu’Yves Lavalade a consacré à la région du Limousin (1). À Vitrac-sur-Montane (Corrèze) Las Peiruças – les sols caillouteux – sont ainsi devenus… Les Perruches ! À Lignac (Indre), Los Caraudis – les touffes de noisetiers – ont été transformés en Les Cœurs-Dits tandis qu’à Juillaguet (Charente) Los defens – parcelles interdites à la pâture – ont été traduits par Les Défunts. Une démarche tristement révélatrice de l’ignorance de Paris à l’égard des langues minoritaires.
Certains diront qu’il y a des malheurs plus grands dans le vaste monde et ils n’auront pas tort. J’aimerais toutefois connaître leur réaction le jour où, à Dieu ne plaise, une Europe anglophile adopterait la même démarche et rebaptiserait Bordeaux « Waterfront« , Tours « Towers » et Paris « Bets« . Ce jour-là, peut-être comprendraient-ils ce que ressentent leurs compatriotes attachés à l’histoire et à la culture de leur région.
(1) 20 000 lieux sous la loupe, Yves Lavalade (illustrations de Jean-Louis Savignac), Éditions Le Puy Fraud.

 

[Source : http://www.lexpress.fr]

Un nouveau regard sur la « non-lecture »

Écrit par Ousama Bouiss

Doctorant en stratégie et théorie des organisations, Université Paris Dauphine – PSL

C’est une discussion banale, plaisante, entre amis. Et soudain, la question tombe comme un couperet : « tu l’as lu, ce livre ? »

Doit-on nécessairement avoir lu un livre pour pouvoir en parler ? Le monde se divise-t-il en deux catégories : ceux qui ont lu et ceux qui n’ont pas lu ? La non-lecture est peut-être affaire plus complexe.

Pierre Bayard nous invite à y réfléchir dans son ouvrage Comment parler des livres que l’on n’a pas lus ? paru en 2007 aux Éditions de Minuit. Suivons son raisonnement pour éviter les mauvaises chutes lors de nos prochaines discussions.

Au-delà de l’opposition lecture versus non-lecture

Le livre de Pierre Bayard, sorti en 2007.

Commençons par un changement de paradigme : lire ou ne pas lire n’est pas la bonne question. Pierre Bayard nous propose d’envisager quatre types de non-lecture de livres : le livre parcouru, le livre oublié, le livre dont on a entendu parler et le livre inconnu.

Car lire un livre consiste parfois à le parcourir. Un morceau par ci, un autre par là. Un paragraphe sauté. Quelques lignes aperçues. Des moments d’absence mais des pages qui se tournent. On avance sans avoir tout lu, sans avoir compris chaque mot, identifié chaque virgule, saisi chaque silence. Qu’il s’agisse d’un parcours linéaire (où l’on saute des lignes et paragraphes) ou morcelé (où l’on vient picorer ça et là de quoi assouvir notre curiosité), ce premier type de non-lecture permet de « maintenir une distance raisonnable avec le livre […] pour ne pas se perdre dans les détails ».

De ces livres parcourus, on ne retient pas tout. Que de livres parcourus ont été oubliés ! Et que de passages, de chapitres dont nous n’avons pas retenu le moindre mot au moment d’en parler ! L’oubli n’est pas seulement un défaut de mémoire, c’est aussi une qualité essentielle pour penser. Comme l’écrivait Jorge Luis Borges dans son récit sur l’hypermnésique Irénée Funes : « Penser c’est oublier des différences, c’est généraliser, abstraire. »

Une troisième catégorie de « non-lecture » correspond aux « livres entendus ». Discussions entre amis, émissions télévisées, bancs de l’école ou de l’Université… Les occasions où l’on entend parler de livres sont nombreuses. Tous ces discours que les autres portent sur des écrits que nous n’avons jamais lus participent à étendre notre connaissance ; il convient donc de ne point les négliger.

Ce type de non-lecture est essentiel à double titre. D’une part, il rappelle le rôle essentiel des discours sur les livres, donc la part de l’Autre dans la construction de nos connaissances. D’autre part, il constitue un carrefour où transitent la lecture comme la non-lecture. En effet, même d’un livre lu, on entend parler ; et cela peut participer à une relecture intérieure.

Enfin, bien que ces trois types de non-lecture participent à la complexification du rapport à la lecture, il convient de ne pas exclure la possibilité de ne pas avoir lu du tout un livre. Ni parcouru, ni oublié, parfois pas entendu parler : le livre « inconnu » ne nous condamne pourtant pas au silence. On pourrait en dire bien des choses en somme ! À condition d’accepter que, comme l’humain, le livre passe le livre…

Penser la non-lecture pour repenser la culture

Ne pas avoir honte de parler de livres souvent parcourus, certainement oubliés, dont on a seulement entendu parler voire même inconnus : quel beau pari que nous propose Pierre Bayard ! Pourtant, à travers cette théorisation complexe de la « non-lecture », il ne propose pas d’imaginer un autre rapport à la lecture mais préfère rendre compte de son expérience de lecteur. Ainsi, la complexité de sa théorie ne tient pas tant à sa volonté de créer du nouveau qu’à celle de rendre compte de la richesse et la diversité des expériences vécues par les humains.

À l’inverse, l’idée que le rapport à la lecture se diviserait en deux possibles (lecture versus non-lecture) repose sur une simplification de nos expériences ainsi qu’une image idéalisée de la culture. En effet, si parler de la « non-lecture » peut gêner, si le sujet est si tabou, c’est en raison de sa capacité à contredire toute l’image idéale que nous nous faisons de la culture. Comme le résume Bayard :

« Ainsi conviendrait-il, pour parvenir à parler sans honte de livres non lus, de nous délivrer de l’image oppressante d’une culture sans faille, transmise et imposée par la famille et les institutions scolaires, image avec laquelle nous essayons en vain toute notre vie de venir coïncider. »

Reconnaître la place prégnante de la non-lecture dans nos expériences de lecture nécessite donc de se libérer de la volonté de paraître cultivé. L’émancipation d’une forme de domination culturelle implique une redéfinition de l’expression « être cultivé » (et, plus globalement, de la notion de culture et d’intelligence).

Penser la culture, pensée complexe et réflexivité

Pour Bayard, la culture (au sens de « culture individuelle ») « est d’abord une affaire d’orientation ». Ainsi,

« être cultivé, ce n’est pas avoir lu tel ou tel livre, c’est savoir se repérer dans leur ensemble, donc savoir qu’ils forment un ensemble et être en mesure de situer chaque élément par rapport aux autres ».

Ainsi, Bayard fonde sa définition de la culture sur une « théorie de la double orientation » : la culture individuelle se mesure à la capacité d’un individu à situer un livre parmi un ensemble d’autres livres ainsi qu’à se situer au sein de chaque livre. Aussi, cette notion d’« orientation » est essentielle car elle permet d’envisager la lecture comme un acte à la fois de pensée complexe et de profonde réflexivité.

En effet, la pensée complexe est indispensable pour comprendre l’idée que le livre passe le livre. Tout écrit se positionne par rapport à un ensemble d’autres écrits. Les livres dialoguent entre eux, forment un Tout dans lequel ils se situent et qu’ils portent en eux. Il convient donc de penser chaque livre par une approche hologrammatique : chaque livre appartient à ce Tout et le comporte. Pour qualifier ce « Tout », Bayard propose le concept de « bibliothèque collective » qui serait cet ensemble de tous les livres qui permet de situer chaque livre.

Dans cette bibliothèque collective, la compréhension de chaque livre repose sur la compréhension des livres qui lui sont voisins. Dès lors, penser la complexité du livre revient à sortir de son contenu pour se pencher davantage sur sa situation. Or, il n’est pas toujours nécessaire d’avoir lu tout un livre pour le situer. De plus, face à l’immensité du nombre de livres existants, le seul moyen d’offrir à chaque livre sa juste place dans la bibliothèque collective consiste à ne pas tous les lire mais à s’en faire une bonne idée en en saisissant l’essentiel.

Toutefois, si ce premier travail d’orientation est utile pour comprendre, il ne constitue pas la fin en soi de la lecture. Un deuxième exercice d’orientation est nécessaire pour situer le livre en soi. Que dit ce livre de moi ? Quel espace de dialogue intérieur ouvre-t-il ? Cette immense bibliothèque collective est faite de quelques livres qui nous ont construits, ont façonné notre rapport au monde et aux autres : Bayard parle de « bibliothèque intérieure ». Par ce terme, il désigne cet « ensemble de livre […] sur lequel toute personnalité se construit ».

Cette bibliothèque intérieure s’enrichit de livres lus, inconnus, parcourus, oubliés ou entendus. À chaque nouveau livre, un dialogue intérieur se noue : où le positionner dans la bibliothèque collective ? Où le positionner dans ma bibliothèque intérieure ? La lecture comporte donc une forte dimension identitaire : se laisser définir son rapport à la lecture c’est se laisser définir le rapport à son identité.

Plus le rapport à la lecture est émancipé de la domination sociale, plus le rapport à l’identité gagne en émancipation. Le livre passe le livre car il comporte à la fois tous les autres (bibliothèque collective) et tous ceux qui le lisent (bibliothèque intérieure).

Penser la non-lecture, se penser soi

Il nous reste des livres ce que nous en disons. Ainsi, « le livre disparaît derrière le langage ». Qu’il s’agisse des discours intérieurs ou des discours tenus aux autres, le livre finit par constituer un objet sur lequel nous projetons nos souvenirs, nos fantasmes, nos idéaux, nos déterminismes inconscients. À cet égard, comme Bayard, on peut qualifier tout livre de « livre-écran » :

« Dès le temps de la lecture, et même sans l’attendre, nous commençons, en nous puis avec les autres, à nous parler des livres, et c’est à ces discours et opinions que nous avons ensuite affaire, reléguant loin de nous les livres réels, devenus à jamais hypothétiques. »

Mais…À quoi bon lire, alors ?

Cette question vient vite à l’esprit de la personne qui envisage le livre comme une fin. Or, et c’est tout l’objet de la théorie de la non-lecture développée par Bayard, le livre n’est qu’un moyen. Cet objet a vite fait de dépasser sa condition matérielle pour se laisser perdre dans les méandres de nos imaginaires.

Il ne s’agit pas de tomber dans un scepticisme radical en affirmant qu’aucun livre n’a de vérité en soi. Au contraire, la bibliothèque collective nous rappelle que les livres dialoguent entre eux, se ressemblent ou diffèrent. Tout ne dépend pas de l’individu et de sa seule bibliothèque intérieure.

Toutefois, si cette vue d’ensemble est nécessaire, elle n’est pas la finalité. Comme on l’a vu avec la bibliothèque intérieure et le livre-écran, les livres nous aident à nous construire, à trouver notre propre vérité, à devenir nous-mêmes.

Au-delà de cette construction personnelle, les livres sont des moyens pour discuter, échanger, partager des moments d’imagination collective. En effet, par nos discussions, écrites ou orales, physiques ou virtuelles, nous réécrivons les livres, les réinventons sans cesse. Ainsi, de cette bibliothèque collective, nous tirons une autre bibliothèque : la « bibliothèque virtuelle » qui est un espace de dialogue et de création.

Parce que l’oubli est inévitable, que l’objet matériel du livre n’est qu’un moyen, faisons de nos discussions sur les livres des moments d’invention, d’émulation et non de jugement ou de contrôle de connaissances. Résister à la question « tu l’as lu ce livre ? » en se remémorant cet éminent propos de Bayard (p.138) :

« Les lecteurs comme les non-lecteurs sont pris, qu’ils le veuillent ou non, dans un processus interminable d’invention des livres, et que la véritable question n’est pas, dès lors, de savoir comment y échapper, mais comment en accroître le dynamisme et la portée ».

Pour une poétique de la discussion

Évidemment, briser le tabou ne signifie pas assumer le vice mais revenir à l’essentiel. Il ne s’agit pas d’affirmer que l’on peut tout dire sans trop se soucier de la vérité. Il s’agit d’affirmer que le souci de la vérité ne doit pas nuire au plaisir de l’imagination. Il ne s’agit pas d’affirmer qu’on peut prêter à autrui des idées qu’il n’a jamais porté. Il s’agit d’affirmer que l’on peut se construire ses propres idées sur la base de celles dont on imagine qu’elles ont été émises par un autre.

L’erreur serait d’en conclure que l’on peut conjuguer arrogance aveugle et cynisme. L’arrogance aveugle qui ment, ne reconnaît pas son ignorance, est incapable de se prêter au plaisir de rêver ou de converser ensemble. Le cynisme qui prête à autrui ce qu’il n’a jamais dit, tourne le dos à la vérité (ou, pire, ne s’en soucie guère). Le cynisme est l’ennemi de la complexité, il use de nos fragilités pour asseoir ses vices. Tout ce qu’il touche se transforme en pierre.

Parcourir des livres, voyager dans notre bibliothèque collective, s’émouvoir de nos livres intérieurs, tout cela doit demeurer intact. En effet, la réflexion proposée par Pierre Bayard doit nous inviter au plaisir d’imaginer ensemble, de discuter simplement, de rêver notre monde sans le besoin de tout connaître. Le droit à l’ignorance va de pair avec le devoir d’humilité. Ce dernier doit ouvrir les portes d’une vie plus poétique, plus simple, sans trop d’arrogance ni jugements inutiles. Et que le cynisme ne vienne jamais s’y mêler…


L’auteur remercie Sacha Louvel et Sonia Zannad pour leur aide précieuse dans la rédaction de cet article.

 

[Illustration : Pixabay – source : http://www.theconversation.com]

Soljenitsyne, vous aviez tout prévu !

Alexandre Soljenitsyne en 1994. Photo : LASKI/SIPA 

42 années ont passé depuis le discours d’Harvard du grand penseur russe Alexandre Soljenitsyne sur le « déclin du courage » en Occident. Son pessimisme d’alors est devenu la lumière sombre de la France de notre temps.

Dans son discours de Harvard en 1978, Alexandre Soljenitsyne avait énoncé cette pensée forte : « Le déclin du courage est peut-être ce qui frappe le plus un regard étranger dans l’Occident d’aujourd’hui ».

Qu’aurait-il dit alors de la France de 2020 ?

On me pardonnera de me glisser tout petit dans l’ombre de ce géant mais cela fait des années que dans toutes mes interventions, spontanément ou en réponse, je souligne que le manque de courage, singulier et/ou collectif, est la plaie fondamentale de notre pays, de ses pouvoirs et de sa démocratie.

Je laisse évidemment de côté l’admirable courage de nos militaires qui risquent leur vie sur des terrains d’opérations où leur présence est nécessaire et, par décence républicaine, indiscutée.

Même avec cette exclusion, il reste tant d’exemples de ce déclin pressenti par Alexandre Soljenitsyne que je vais me livrer à un inventaire disparate mais qui peu ou prou sera à chaque fois caractéristique d’une faillite de cette vertu capitale.

Un mot sur les mille épisodes de la vie sociale, de la sphère privée où l’invocation de la politesse, de la considération d’autrui et de la tolérance n’est que le masque qui sert à déguiser la faiblesse de la personnalité, son inaptitude à user d’une forme courtoise pour exprimer un fond vigoureux. Il y a une manière, dans nos existences, de dénaturer la courtoisie en la prenant comme prétexte à l’insignifiance.

L’authentique courage est de ne pas hurler avec les loups

Mais le vrai, l’authentique courage est de ne pas hurler avec les loups après ou, avant, quand on est assuré d’un soutien majoritaire.

Il est de ne pas systématiquement rétracter son opinion, sa conviction de la veille parce que la polémique, aussi injuste qu’elle soit, vous donne mauvaise conscience et qu’on préfère avoir tort avec beaucoup que raison tout seul.

Il n’est pas d’avoir une liberté à géométrie variable et de l’adapter à la qualité et à l’importance des contradicteurs, à l’intensité médiatique, à l’emprise de la bienséance, au souci moins de la vérité que de la décence imposée par d’autres.

Il n’est pas de se sentir tenu par l’obligation impérieuse et lâche, pour justifier l’absence de crachat sur le RN, de révéler qu’on ne votera jamais pour lui ou, pour avoir le droit de parler librement de Vichy, de Pétain et de l’Histoire de cette période – comme Eric Zemmour récemment – de montrer patte blanche en précisant, ce qui va de soi pour lui, qu’on n’est ni négationniste ni révisionniste. Le courage est d’oser exister sans filet de sécurité.

Le courage n’est pas de flatter la Justice en la persuadant qu’elle a la moindre légitimité pour trancher les controverses historiques en apposant sur elles les gros sabots d’une législation ayant sacrifié les nuances et la complexité.

Le courage n’est pas de dévoyer le « en même temps »

Il n’est pas non plus de haïr la personne au lieu de combattre ses idées et de se vautrer dans le sommaire d’un langage appauvri pour massacrer une civilisation du dialogue, de ressasser l’humanisme pour faire l’impasse sur ses exigences concrètes.

Le courage n’est pas de dévoyer le « en même temps », de le faire passer d’un moyen de plénitude intellectuelle à la déplorable rançon d’un esprit qui ne sait pas assumer ses choix et leurs conséquences.

Emmanuel Macron lors de son interview accordée au média Brut.© BERTRAND GUAY / AFP

Emmanuel Macron lors de son interview accordée au média Brut. Photo : BERTRAND GUAY / AFP

Quand le président de la République, effrayé par ce qu’il a pourtant initié ou déclaré – par exemple pour l’écologie avec la convention citoyenne, contre la police lors de l’entretien sur Brut – dès le lendemain cherche à se sauver la mise, il est aux antipodes du courage. Le Beauvau de la sécurité, qui pourtant en soi n’est pas une mauvaise idée, est gâché parce qu’il est gangrené par la repentance.

Par le désir pusillanime de se renier ou de proposer un événement seulement pour atténuer le choc de la démagogie antérieure.

Le courage n’est pas non plus de prendre, par démagogie, les communautés les unes après les autres – « les jeunes puis le troisième âge… » – et de remplacer l’adresse à la France unie, aussi difficile que soit un verbe rassembleur, par une exploitation de ses « segments » (selon Arnaud Benedetti).

Le courage n’attend pas forcément l’estime

L’autorité de l’État, impartiale et digne de ce nom est aujourd’hui une immense béance parce que les coups de menton sans effet servent une frilosité politique qui n’a pas à s’accommoder du réel, encore moins à combattre ce qu’il a de pire. Le courage a ceci de douloureusement honorable qu’il discrimine, stigmatise, sanctionne et n’attend pas forcément l’estime. Il est le contraire de ce dans quoi notre France, notre monde aiment se lover : l’éthique verbeuse, l’illusion de l’action.

Je pourrais continuer à égrener dans tous ces secteurs, social, politique, médiatique, culturel et judiciaire, les signes d’une démocratie qui non seulement n’essaie même pas, dans une tension éprouvante, de se mettre à la hauteur de cette splendide vertu, mais la fuit parce qu’elle exige trop de soi, de nous, de ceux qu’on a élus, de ceux qui nous gouvernent, de celui qui préside.

Soljenitsyne avait tout prévu et je n’ose imaginer la stupéfaction indignée de ce héros du XXe siècle face à l’état de l’Occident, au délitement de la France. 42 années ont passé depuis son discours de Harvard et son pessimisme d’alors est devenu la lumière sombre de notre temps.

Faut-il, pour toujours, faire son deuil du courage ?

Moi, Emmanuel Macron, je me dis que…

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imatge del diccionari

El TERMCAT publica en línia el Diccionari de locucions i expressions llatines de l’àmbit parlamentari, elaborat pel Departament d’Assessorament Lingüístic del Parlament de Catalunya amb el suport del Centre de Terminologia TERMCAT. Expressions com ara ex aequohabeas corpusmodus vivendipeccata minutasine qua non o verbi gratia s’hi presenten acompanyades d’exemples d’ús i explicacions que en faciliten la comprensió.

En l’àmbit jurídic és molt habitual l’ús de locucions llatines com a recurs de simplificació i d’estalvi en el discurs, ja que són expressions fixades des de fa segles, que remeten a una jurisprudència històricament assentada com és la del dret romà i que inclouen un fort contingut semàntic.

Això fa que, concretament en l’àmbit parlamentari, que és la instància on s’elaboren les lleis, la forma i el significat de les locucions llatines sigui una de les qüestions que generen més consultes, tant per als textos escrits com per a les intervencions orals.

Aquest diccionari dona pautes tant per a la llengua escrita com per a la llengua oral, amb la finalitat que sigui una guia pràctica de consulta per al personal de l’Administració parlamentària i l’Administració de justícia, els representants polítics, els tècnics que els assessoren i que en revisen els textos, docents i estudiants de dret i altres disciplines, com les ciències polítiques o els estudis lingüístics en general, relacionades amb la tasca parlamentària, i el públic en general.

El recull aplega 213 locucions i expressions llatines, les més habituals i conegudes en el llenguatge jurídic i parlamentari. Cada entrada inclou una o més denominacions llatines, equivalents en català i en castellà, el significat literal de la denominació, una nota que explica l’ús actual de la locució i exemples extrets de textos, intervencions i discursos de l’àmbit del Parlament. Igualment, s’indica quins llatinismes ja tenen entrada en el Diccionari de la llengua catalana, de l’Institut d’Estudis Catalans, com a denominacions catalanes.

El Diccionari de locucions i expressions llatines de l’àmbit parlamentari es configura com una eina en creixement i en contínua actualització, que pot resultar útil a un públic molt ampli. El títol s’allotja dins la col·lecció de Diccionaris en Línia del TERMCAT, amb més de 150 obres dedicades a diversos àmbits d’especialitat.

[Font: http://www.termcat.cat]

Criados há 350 anos, Correios são o único serviço presente em todos os municípios brasileiros. Abastecem o SUS, os livros didáticos, os resultados eleitorais. Mas Bolsonaro quer privatizá-los, como parte do projeto de inviabilizar o país

Escrito por Igor Venceslau, doutorando em Geografia Humana na Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas (FFLCH) da USP

O confinamento imposto pela situação de emergência na pandemia da covid-19 vem escancarando a relevância de três setores fundamentais do Brasil: as universidades públicas, o Sistema Único de Saúde e o correio. Com as instituições e o comércio fechados por meses, tanto o envio de documentos essenciais quanto a compra de produtos básicos foram realizados a distância, sendo possível, na maioria dos lugares, por conta do serviço postal. Como teriam sido esses primeiros meses de pandemia sem um correio público no Brasil?

Com mais de três séculos e meio, o correio foi um elemento fundamental no processo de integração territorial brasileiro. Inicialmente conectando algumas cidades do litoral à metrópole lusitana, aos poucos o serviço postal e telegráfico foi-se difundindo até alcançar, no último quartel do século XX, todo o território nacional. Com o advento da internet, as teses que advogaram o fim do correio não se confirmaram: do contrário, houve um aumento significativo do fluxo postal e o surgimento de serviços expressos com rastreamento permitiu maior agilidade. Na virada do século, o advento do comércio eletrônico culminou num crescimento do correio sem precedentes, tendo o Brasil passado de 6 para 9 bilhões de objetos postais/ano entre 2000 e 2010.

Por sua relevância para a integração territorial, o serviço postal está incluído na Constituição de 1988, que atribuiu à União competência em oferecê-lo de maneira universal. Única instituição pública presente em todos os 5.570 municípios brasileiros, os Correios possuem uma capilaridade que o serviço bancário ou o acesso à internet jamais alcançou, cobrindo todo o território por meio de agências próprias. Essa conexão dos lugares é um atributo que permite a integração de um território vasto e desigual, como o brasileiro.

Não é o mesmo realizar uma logística em São Paulo e nas cidades ribeirinhas da Amazônia. Mais difícil é realizar ambas ao mesmo tempo, de maneira articulada, o que possibilita aos Correios um papel como “braço logístico” do Estado para a execução de políticas públicas, dentre as quais destaco três pela atualidade na conjuntura. Parte significativa dos materiais que chegam aos postos de saúde e unidades de atenção básica nos municípios são entregues pelos Correios, aí incluídas as vacinas, especialmente para as cidades pequenas, que são a maioria. Para o Ministério da Educação, o correio público é essencial na distribuição de livros didáticos a tempo do calendário escolar, maior operação dessa natureza no mundo; além dos exames como o Enem, que acontecem concomitantemente em todos os lugares e as provas são entregues e devolvidas pelos Correios. Agora, nas eleições, parte do material necessário, em muitos casos as próprias urnas eletrônicas, devem ser entregues a tempo e em segurança em todo o país. Isso custa pouco (ou nada) para um Estado que possui uma empresa estatal.

Contudo, eventualmente ressurge a proposta de privatização dos Correios, geralmente descontextualizada da discussão necessária e valendo-se apenas dos balanços fiscais, que já voltaram ao azul após um breve período de problemas entre 2015 e 2017, e deve crescer muito após a pandemia. Devemos ter em conta, também, que os Correios não utilizam dinheiro proveniente de impostos, sendo uma empresa cujos lucros custeiam totalmente sua operação.

No mundo, o modelo de serviço postal público é absolutamente majoritário, cuja importância foi mais uma vez destacada pelos recentes embates envolvendo o voto pelo correio nas eleições presidenciais dos EUA, país que mantém a estatal USPS. Experiências de privatização como na Argentina ou Portugal, por outro lado, não se mostraram adequadas porque a empresa privada restringiu o atendimento às maiores cidades e regiões mais lucrativas.

Ocorre que a maioria dos países tem absoluta noção do que significa para a soberania nacional entregar um serviço estratégico para uma empresa privada, principalmente no caso de empresas estrangeiras como FedEx, DHL ou Amazon, que já anunciaram interesse na compra dos Correios. Não apenas o controle dos fluxos que articulam os lugares, estão em jogo também as informações do cadastro de endereços e o que chega aos domicílios. O princípio da inviolabilidade postal não estaria garantido em empresas que já demonstraram como tratam os dados dos consumidores.

Por isso mesmo um processo de privatização dos Correios precisa passar por uma mudança na própria Constituição, no rito de 3/5 de aprovação em duas votações nas duas casas do Legislativo. As consequências da privatização, uma proposta que atenderia aos interesses de empresas estrangeiras, poderiam ser sentidas desde as pequenas cidades que ficariam sem atendimento e na inviabilidade de políticas públicas universais, até no próprio comércio eletrônico com a eliminação de um agente logístico que atende a todos os lugares.

É preciso retornar, portanto, para a discussão da cidadania e do serviço postal como um direito universal constitucional. A saída estaria em reassumir um projeto nacional condizente com a Constituição vigente e garantindo a integração territorial conquistada com séculos de dificuldades. Nessa empreitada, duas ideias fundamentais podem nos inspirar: a insistência num modelo cívico do território, como postulou o geógrafo Milton Santos; e busca por uma alternativa de logística para os lugares, como pleiteava Bertha Becker em seus estudos sobre a Amazônia brasileira.

 

[Fonte: http://www.usp.br]

Entretien avec Yuri Slezkine

Des parachutistes de l’armée israélienne devant le Mur des lamentations, après la conquête de Jérusalem-Est à l’issue de la guerre des Six-Jours, 7 juin 1967. Photo : David Rubinger / GPA FILES / AFP.

Propos recueillis par Daoud Boughezala

 

Notre pays dispose de la plus grande richesse linguistique d’Europe ; il est aussi celui qui la gère le plus mal. La preuve avec le remarquable numéro que la revue en ligne Glottopol consacre au rapport Cerquiglini qui, pour la première fois, établissait voilà vingt ans la liste des « langues de France ».
Écrit par Michel Feltin-Palas
Basque, flamand, corse, occitan, normand, gallo, lorrain, créole martiniquais, créole réunionnais, wayana, drubéa, futunien… C’était il y a vingt ans. Pour la première fois, la France élaborait une liste officielle des langues parlées sur son territoire, en métropole comme outre-mer. Une nouveauté dans un pays qui s’employait depuis des lustres à faire croire qu’il n’existait qu’un idiome digne de ce nom, le français. Vingt ans plus tard, il est l’heure de dresser le bilan de cette liste Cerquiglini, ce que vient de réaliser un ouvrage remarquable qui rassemble plusieurs contributions de haut niveau à ce sujet, sous la coordination du linguiste Christian Lagarde (1). Pour le dire d’une phrase : c’est ce que j’ai lu de plus complet et de plus intelligent sur ce sujet depuis longtemps.
Rappelons le contexte. En 1999, cet inventaire est élaboré en vue de la ratification par la France de la Charte européenne des langues minoritaires, souhaitée par le gouvernement Jospin comme par le candidat Chirac lors de sa campagne présidentielle (ce dernier changera d’avis une fois élu). Encore faut-il les définir : c’est l’objet du rapport Cerquiglini.
Côté positif ? Pour la première fois, ce rapport montre la richesse linguistique de la France en listant pas moins de 75 langues (pour la plupart situées outre-mer). Ce faisant, il rompt avec la vision qui prévaut dans les cerveaux de la majorité des intellectuels, des politiques et des journalistes, éduqués dans le mythe d’un pays monolingue. Symboliquement, il contribuera à modifier en 2001 l’intitulé de la direction du ministère de la Culture chargée du sujet : la délégation générale à la langue française s’occupe depuis lors aussi des « langues de France » : « siglement » parlant, la DGLF est devenue la DGLFLF. Ouf !
Ce n’est pas rien. Est-ce suffisant ? Non. Car, dans les faits, et malgré l’engagement sincère des fonctionnaires de ladite direction, la situation des langues minoritaires en France ne s’est pas vraiment améliorée depuis lors. Pour des raisons administratives : le ministère de la Culture est le seul à s’occuper d’elles, ce qui ne suffit évidemment pas. A fortiori quand le très puissant ministère de l’Éducation s’emploie à freiner autant qu’il le peut leur enseignement, dont dépend leur avenir. Pour être efficace, cette direction devrait être rattachée à Matignon ; elle ne l’est pas.
Ajoutons à cela une maladresse de forme : le rapport Cerquiglini a inclus dans sa liste des langues issues de l’immigration comme l’arabe dialectal et le berbère. Un brouillage qui a contribué à soulever de fortes oppositions et affaibli un peu plus la cause des langues régionales qu’il entendait défendre.
Il y a pire. Malgré ce fameux rapport, la philosophie de l’État, au fond, n’a pas changé. Les gouvernements continuent à réduire ces fichues langues qui s’acharnent à ne pas mourir à un simple élément du « patrimoine » (c’est sous ce terme qu’elles ont fini par être introduites dans la Constitution, en 2008). En clair : un vague élément du passé, qu’on époussette de temps en temps en attendant que le temps en vienne à bout et que l’on continue de mépriser. Emmanuel Macron vient encore d’illustrer cette philosophie. Dans un discours par ailleurs de bonne tenue, prononcé ce 4 septembre au Panthéon à l’occasion du cent-cinquantième anniversaire de la République, le chef de l’État a en effet présenté le français – seul – comme « l’idiome de la liberté ». Ce qui est stupide : le français a certes été la langue de la Révolution, mais il était aussi celle de l’Ancien régime. Et ce qui laisse entendre que tel ne serait pas le cas des autres langues de France, lesquelles seraient par nature incapables de défendre la liberté, affirmation parfaitement gratuite, selon tous les linguistes. De manière significative, le chef de l’État a d’ailleurs rendu hommage sans aucune nécessité à l’abbé Grégoire, auteur pourtant d’un sinistre rapport sur « la nécessité d’anéantir les patois ».
Comme le reconnaît Bernard Cerquiglini dans l’entretien qu’il a accordé à Glottopol : « Nous rêvions d’une politique linguistique d’inspiration globale ». Nous en rêvons encore. Oh, ce n’est pas que la DGLFLF soit inactive, mais elle n’a pas la main sur l’essentiel. Son actuel délégué général, le très sincère Paul de Sinety, en convient dans le même numéro : « Les réformes du lycée et du baccalauréat mises en place suscitent l’inquiétude (…). Pour les médias, il y a encore des progrès à faire. » Écrivons noir sur blanc ce que ce haut fonctionnaire ne peut dire lui-même : officiellement, l’État affiche son amour des langues régionales ; dans les faits, il les laisse mourir. Cette affirmation choquera peut-être certains d’entre vous et j’en suis désolé. Mais comment dire les choses autrement quand on constate que, sur ce sujet, « il n’y a jamais eu de projet de loi déposé par quelque gouvernement que ce soit », comme le relèvent les universitaires Philippe Martel et Marie-Jeanne Verny ?
À cette logique s’en oppose une autre : la dévolution de véritables droits aux locuteurs du breton, du picard, de l’occitan ou de l’alsacien, conformément à la déclaration des droits linguistiques de Barcelone. Ce serait là la seule voie qui permettrait à la France de s’afficher comme « le pays des droits de l’homme » qu’elle prétend être. Une noble ambition qui, rappelons-le, suppose notamment le respect des droits culturels des minorités
(1) Les « langues de France » », vingt ans après, Glottopol n° 34, sous la direction de Christian Lagarde.
[Source : www.lexpress.fr]

Nin o ensino da lingüística debe reducirse á explicación do conflito entre linguas en contacto, nin o argumento en favor dun idioma debe limitarse ao seu número de falantes, nin debemos reivindicar só o dereito a vivir en linguas minorizadas, senón a obriga de coidar a diversidade lingüística porque cada idioma leva implícita unha visión do mundo. Son algunhas das ideas que recolle Teresa Moure en ‘Linguística-Eco-’ (A través), un ensaio no que defende unha visión ecoloxista das linguas. 

‘A torre de Babel’, de Pieter Bruegel

Por Montse Dopico

O galego encóntrase, coma o éuscaro e o catalán, entre as algo máis de 500 linguas do planeta -dun total dunhas 6.500, segundo o Ethnologue- que superan o millón de habitantes. As tres linguas cooficiais no Estado español atópanse, desde esa perspectiva, nunha situación privilexiada no conxunto dos idiomas do mundo. Mais ningunha lingua é máis importante ca outras en función do número de falantes. Se escollésemos os idiomas en función dese criterio optariamos por estudar mandarín antes ca inglés, árabe ou hindi antes ca alemán ou xavanés ou telugo antes ca francés. Son algúns dos datos que recolle o ensaio ‘Linguística Eco-. O estudo das línguas no Antropoceno’ (Através), de Teresa Moure, que afonda en cuestións tratadas pola mesma autora na súa obra anterior ‘Ecolingüística. Entre a ciencia e a ética’.

Malia as políticas lingüicidas practicadas polos Estados -a mentalidade que reflicte o mito da Torre de Babel axudou a xustificalas- aínda hoxe fálanse 12 linguas en Suecia ou en Suíza, 25 en Francia, 86 en Canadá, 161 en Australia, 176 en USA, 181 en Brasil ou 438 na India. O mapa lingüístico do mundo é moito máis complexo e diverso do que pode facer crer o predominio, en termos económicos e políticos, dunhas poucas linguas europeas. Ademais, concibir a linguaxe como un instrumento de comunicación é unha postura reducionista, xa que tamén é un sistema de representación do mundo ou un mecanismo de poder.

O exemplo da choiva no caso galego é un estereotipo usado habitualmente para explicar como as linguas constrúen a realidade. Mais -indica Moure- a comparación con outras linguas románicas faladas en terras secas demostra que a nosa non é aí tan orixinal. Aínda sendo certo que o noso discurso afecta á nosa óptica do real, nunha interpretación extrema da hipótese da relatividade lingüística -aclara a autora de ‘Linguística Eco’- a lingua determinaría tanto a visión do mundo dos falantes que non sería posible nin a tradución. Nunha versión máis moderada, deixámonos guiar polas representacións inducidas pola lingua sen vivir presos da estrutura da mesma.

As relacións de poder

Máis interesante quizais é a cuestión das relacións de poder entre linguas, ocultadas pola tese do “bilingüismo harmónico”. Independentemente de que as persoas, individualmente, poidan aprender varias linguas, en termos sociais -lembra Moure- o caso galego non é comparable por exemplo ao de Suíza ou outros exemplos de convivencia de comunidades monolingües asociadas con lazos de entendemento mutuo. Nin é semellante ao dos países nórdicos, nos que a poboación fala inglés como segunda lingua sen ver ameazada a súa, amparada polo Estado.

Na Galiza, recuperar a dignidade para a lingua propia sería o primeiro paso para construír unha sociedade plural e diversa

Na Galiza, recuperar a dignidade para a lingua propia -asegura Moure- sería o primeiro paso para construír unha sociedade plural e diversa na que, ademais, poderiamos cultivar as linguas da poboación inmigrante como o árabe ou o curdo. Porque plurilingüismo é “respeitarmos as minorias que cohabitam connosco, e não simplesmente nos rendermos ao imperialismo autoritário com o critério da suposta utilidade prática”.

Neste sentido, a análise de Teresa Moure non se afasta da recollida en obras publicadas nos últimos anos como ‘Sobre o racismo lingüístico’, coordinado por Pilar García Negro, ou ‘Lingua e futuro’, editado por Goretti Sanmartín, no que tamén se apuntaba unha perspectiva ecolingüística. Mais a autora de ‘Linguística Eco’ subliña que, máis alá da reivindicación do dereito dos pobos a viviren na súa lingua, trátase do deber de protexer a diversidade lingüística e dunha restitución histórica da voz dos dominados, é dicir, dunha cuestión de xustiza.

Mais o galego non é, nin moito menos, a única lingua en perigo do mundo e o enfoque de ‘Lingüística Eco’, ademais de divulgativo -contén propostas de exercicios- é internacional, sendo abondoso en exemplos que corresponden a diversas partes do mundo. Así, un dos problemas presentados polos atlas das linguas é que non vinculan algunhas -as consideradas “indíxenas”, porque as hexemónicas serían as “normais”- cos seus referentes cultos (científicos, políticos, artistas…), contribuíndo así ao seu desprestixio social.

O eurocentrismo

A lingüística é unha disciplina “marcadamente eurocêntrica”. En relación con isto, Moure cita o pensador iraniano Hamid Dabashi, que denuncia como os europeos distinguen entre a “filosofía”, que sería a deles, e as curiosidades etnográficas, xa que “porque é que filosofía europea é “filosofía”, mais a africana é “etnofilosofía”?”. A pesar de que ás veces se produza unha actitude compensatoria do sentimento de culpa polo pasado colonial atribuíndo aos “indíxenas” características estereotipadas como a espiritualidade ou a conexión coa natureza.

Ningunha lingua esmorece de xeito natural, senón como resultado da desigualdade nas relacións de poder

Ningunha lingua, en calquera caso -salienta Moure- esmorece de xeito natural, senón como resultado da desigualdade nas relacións de poder: intereses políticos e económicos, sobre todo. E calquera persoa pode loitar contra esa perda de diversidade fomentando o intercambio cultural ou aprendendo sobre as linguas minoritarias. Porque, se cada lingua leva implícita unha cosmovisión, a morte de calquera idioma é a desaparición dun xeito de ver o mundo, é dicir, unha catástrofe en termos ecolóxicos.

Nas linguas tibeto-birmanesas, nalgunhas balcánicas ou no xaponés clásico, o falante ten que especificar unha categoría que indica o grao de evidencialidade do que está afirmando, é dicir, en que medida poden asegurar se o que di é ou non verdadeiro. No luiseño, unha lingua amerindia de California, os verbos usan lexemas diferentes non só se a acción ten un axente individual ou colectivo, senón tamén se os membros do axente colectivo realizaron a acción xuntos ou non.

A partir diso, indica Moure, poderiamos preguntarnos que pasaría coa filosofía se Aristóteles falase luiseño… ou navajo, xa que nesta lingua os substantivos non teñen xénero, non hai preposicións pero si posposicións e o verbo ten máis de tres persoas. A lóxica, polo menos, tería mudado. E -conclúe Teresa- igual que unha antropóloga non pode quedar tranquila sabendo que van tirar unhas nenas a un volcán para aplacar un Deus, mesmo que elas o aceptasen, ninguén debera permanecer neutral ante a perda da diversidade lingüística. Non só porque teñamos dereito a restituír os nosos dereitos como falantes de linguas minorizadas, senón tamén porque temos a obriga de devolverllos a quen aínda non se fixo consciente da súa perda.

 

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

Prezentado por Mario E. Cohen

El Kongreso de Argentina viene de fiksar el día 24 de Agosto de kada anyo komo « Dia del Lektor », en konmemorasion i omaje al aniversario de nasimiento del eskritor Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges es el eskritor latinoamerikano ke yevo, mas ke ningun otro, muchos aspektos de la kultura djudia i Israel a la intelektualidad de avla espanyola (la Kabala, el Golem, Cancinos Assens, Spinoza, Heine, innumerables personajes djudios en sus kuentos, entre otros).

Ansi dizia el, kon ironia, tokando a su interesante i eterna relasion kon el djudaizmo:

« He hecho lo mejor que pude para ser judío. Pude haber fracasado… Si pertenecemos a la civilización occidental, entonces todos nosotros, a pesar de las muchas aventuras de la sangre, somos griegos y judíos… Muchas veces me pienso judío pero me pregunto si tengo derecho de hacerlo ».

Komo i por ke se interesa Borges en el djudaizmo? Esto empeso, seguramente, kon su kuriozidad por kulturas diferentes i su fasinasion pujo ainda mas al deskuvrir los manansiales del djudaizmo. Resivio las primeras nosiones de este tema de la mano de su avuela ingleza, ke savia de memoria gran parte de la Biblia; despues renforso su bagaje a traves de su amistad, en Suisa, kon dos intelektuales djudios i mas tadre, en su estadia en Espanya, kuando konosio a Cansinos-Assens. Kon los anyos, dezvelopo esta relasion kon otros miembros de la komunidad djudia.

Ken era Cansinos-Assens? Era una persona ke avia topado su djudaizmo bushkandolo el mizmo. Borges lo konsiderava su maestro i se refera a el en un prologo i en un poema ke yeva su nombre. En el primero senyala:

« Cansinos era sevillano de tradición catolica… Profesó el judaismo y se casó con una judía, para engendrar en ella un hijo judío. Los judíos lo son por andanzas preteritas de su sangre y por heredado acto de fé; Cansinos eligió su destino ».

I despues, en un fragmento del sitado poema ekspresa el kamino de esta eksplorasion ke izo su maestro:

« Bebió como bebe un hondo vino

Los Salmos y el Cantar de la Escritura

I sintió que era suya esa dulzura

I sintió que era suyo aquel destino ».

Komo senyalo la investigadora Edna Aizenberg, « Borges fue un argentino no djudio ke uzo la puerta sefardita para entrar en la kultura djudia ». Es posible ke Cansinos influensio a Borges para ke se inklinara a la parte sefaradi de la kultura djudia. Su pasion yego a tal punto ke formo parte de un Centro de Estudios Sefardies, aya por 1965. Borges yego asta dezir, segun lo apunto Bernardo Ezekiel Koremblit, ke:

« una de mis felicidades consiste en pensar que podría pertenecer al pueblo de Moises ben Maimón, de Iehuda Haleví y de las Sefirot ».

El sigiente fragmento del poema « Una llave en Salonico » es elokuente en esta pasion por lo sefaradi:

« Abarbanel, Farias o Pinedo,
Arrojados de España por impía
Persecución, conservan todavía
La llave de una casa de Toledo.
« Libres ahora de esperanza y miedo,
Miran la llave al declinar el día
En el bronce hay ayeres, lejanía,
Cansado brillo y sufrimiento quedo.

Las referensias al puevlo djudio son munchisimas en la ovra borgeana. Se interesava i se maraviyava frente a las diferentes maneras del puevlo djudio de agruparse komo tal, desde los getos, sigun dizia en un reportaje, « Durante siglos, en toda Europa, el pueblo elegido fue confinado en barrios que tenian algo o mucho de leprosarios y que, paradojicamente, fueron invernaculos magicos de la cultura djudia », i asta las djuderias, tal komo lo deskrive en su imortal poema El Golem:

« Los artificios i el candor del hombre

no tienen fin. Sabemos que hubo un dia

en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre

en las vigilias de la juderia.

I referiendose a su amado Baruj Spinoza, dize en un poema dedikado al filozofo:

« Alguien construye a Dios en la penumbra

« Un hombre engendra a Dios. Es un judio

Borges i Israel

El gran eskritor sentia un profundo amor por Yerushalayim i Israel, i se mostrava, tanto en sus eskritos komo en sus alokusiones, profondamente konmovido por la Tierra de Leche i Miel. Los akontesimientoss i parabolas biblikas fueron siempre protagonistas en sus poemas i eskritos.

« Sin Israel la historia seria distinta… Israel, no solo es una idea necesaria para la civilizasion, es una idea indispensable. No podemos imaginar la cultura sin Israel »

De esta manera ekspresava Borges el fuerte sentimiento ke lo unia a Israel. Esto se reflekta tambien en una entrevista realizada por el periodista Oved Sverdlik, ke le demando: « El tema djudio vuelve konstantemente a lo largo de toda su kreasion literaria. Kuala es la eksplikasion ke usted le da a este echo? » Borges respondio:

« Quizas eso provenga de haber descubierto, entre mis antepasados, nombres como Acevedo o Pinedo, que como usted seguramente no ignora, eran familias judeoespañolas que se encontraron entre los primeros habitantes de Buenos Aires. Pero incluso, aunque este hecho no existiera, yo quiero reiterar lo que ya dije en varias oportunidades: es imposible imaginarse la civilizacion occidental sin los judios y sin los griegos. Por eso, cada hombre de cultura tiene algo de estos i de aquellos. De esta forma puedo yo explicar mi deuda para con el pueblo judio, y de ahi mi preocupacion por Israel cuando estallo la Guerra de los Seis Dias. Un poema que escribi en esos dias refleja tal angustia ».

En 1971, el Estado de Israel distingio a Borges kon el Premio Yerushalayim, el mas grande premio dado en el paiz, en el kampo de la literatura. En sus palavras kon esta okazion, Borges disho:

« No hay en el mundo entero una ciudad que haya sido tan anhelada como Jerusalem… es una gran copa donde se han decantado y acumulado los sueños, las vigilias, las oraciones y las lagrimas de quienes no la vieron nunca pero sintieron hambre y sed de ella. »

El mistisismo de la sivdad mas antigua del mundo era una de las mas profondas emosiones ke empushavan la kreasion de este gran eskritor. Su poema « Israel, 1969 » transmete de mizmo, un profondo fervor sionista:

« (..:) La mas antigua de las naciones /es tambien la mas joven./No has tentado a los hombres con jardines,/ con el oro i tedio/ sino con el rigor, tierra ultima./ Israel les ha dicho sin palabras:/ olvidaras kien eres./ Olvidaras el otro que dejaste./ Olvidaras quien fuiste en la tierra/ ke te dieron tardes y sus mañanas/ y las que no daras tu nostalgia./ Olvidaras la lengua de tus padres y aprenderas la lengua del Paraiso./ Seras un israeli, seras un soldado./ Edificaras la patria con cienagas; la levantaras con desiertos./ Trabajara contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca./ Una cosa te prometemos:/ tu puesto en la batalla. »

Es menester, entonses, de agradeser i azer omaje al gran eskritor argentino ke yevo a la literatura en espanyol, el manansial de la kultura djudia i su amor por el djoven Estado de Israel.

Por todos sus meritos, muy serkanos a la kultura djudia, konsideramos un djusto omaje a Jorge Luis Borges, el aver eskojido el aniversario del dia de su nasimiento komo Dia del Lektor en Argentina.

Somos lo que somos y hablamos lo que hablamos, porque los sabios judíos de la Corte de Alfonso El Sabio impusieron el castellano, lengua del pueblo, en vez del latín, lengua de la clerecía, a la redacción de la Historia y las Leyes de Castilla ».

Américo Castro
[Orijen: http://www.aki-yerushalayim.co.il]

Escrito por Alfonso López Quintás, de la Real Academia Española de Ciencias Morales y Políticas.

 
El conocimiento, aunque solo sea mediano, del griego y el latín nos abre innumerables puertas en la vida cultural. A San Agustín se atribuye, profusamente, la frase «Ama y haz lo que quieras», y se da por hecho que la versión original es « ama et quod vis fac». Esta formulación ha desquiciado la idea original y causado no leves malentendidos. El genio del obispo de Hipona les salió al paso escribiendo: « Dilige et quod vis fac», ama con el amor expresado por el término «dilectio» –amor oblativo, generoso–, y lo que quieras hazlo tranquilo, pues amando de este modo no puedes sino hacer el bien: « Dilige, et non potes nisi bene facere». Esta matización es ineludible, y se puede hacer con un conocimiento somero del latín.
Te maravillan las armonías de la polifonía romana, con el genial italiano Pierluigi da Palestrina y el insigne español Tomás Luis de Victoria. Pero, si no captas el texto latino, con su peculiar expresividad, no entrarás en el reino de lo sublime en que ellos se movían. Algo semejante, pero todavía más relevante, si cabe, podemos decir de las cantatas barrocas de Schütz y Bustehude, y las grandes misas de Bach, Mozart y Beethoven. No es suficiente leer una traducción del texto, pues las traducciones no suelen reflejar la musicalidad del original. Hay que percibir el sorprendente valor expresivo del conjunto de música y texto. Oye atentamente el Agnusdei de la Missa solemnis de Beethoven y verás la vibración que adquieren los distintos vocablos del texto: agnus, tollis, miserere… No puedes figurarte en qué medida crecería tu gozo si pudieras advertir cómo se complementan el texto y la melodía en todo tipo de música desbordante de sentido.
Te gusta viajar y conocer ciudades. Vas, por ejemplo, a la gran Roma y contemplas los diversos arcos de triunfo, memorial perenne del imponente Imperio Romano. Si entiendes las inscripciones que figuran en ellos, se ensancha tu horizonte espiritual de visitante. En caso contrario, verás la ciudad a lo largo y a lo ancho, pero no a lo profundo. Tu mirada se quedará a las puertas de la gran cultura. Esas puertas te las hubiera abierto el conocimiento del latín.
Elevémonos a las cimas del pensamiento y supongamos que te gusta penetrar en la historia de las ideas que determinaron la marcha de la humanidad hasta el día de hoy. Te verás frenado penosamente si, por desconocer el latín, no puedes adentrarte en el mundo intelectual de mentes privilegiadas –juristas, filósofos, científicos, historiadores, literatos…–, como Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Ockam, Descartes, Copérnico, Leibniz, Francisco de Vitoria, Francisco Suárez… ¿Qué puede saber de primera mano sobre la Edad antigua, la Media y la Moderna de España –al menos hasta el siglo XVIII– el que no conoce el latín? ¿Cómo puede un filósofo del derecho sumergirse en ese monumento de sabiduría y gloria de España que es el Corpus hispanorum de pace si no tiene un conocimiento siquiera mediano del latín eclesiástico?
Los hispanohablantes venimos del latín y del griego. No conocerlos es ignorar nuestro origen y quedarnos en buena medida sin raíces. La pérdida que esto significa para nuestra vida intelectual resalta cuando estudiamos el origen de nuestros vocablos españoles, es decir, su etimología. Es una delicia analizar, por ejemplo, la palabra «autoridad» y descubrir que procede del verbo latino augere, que significa promocionar, aumentar. Tiene autoridad, aunque no disponga de mando, el que, con sus aportaciones, nos enriquece en uno u otro aspecto y nos eleva a niveles de mayor calidad. Por eso el que ejerce la autoridad, vista de esta forma, no irrita; suscita agradecimiento.
Si sabemos que «recordar» se deriva del sustantivo latino «cor» (corazón) y significa «volver a pasar por el corazón» –es decir, traer de nuevo a la existencia–, descubrimos un hecho de suma importancia: que la memoria no se reduce a un mero almacenaje de datos, antes presenta un carácter eminentemente creativo. Al enterarnos de que el vocablo generosidad procede del verbo latino generare (engendrar, promover), cobramos una idea lúcida de la fecundidad de este concepto decisivo. Es generoso el que da vida, el que la incrementa y lleva a plenitud. Si quieres conocer a fondo el significado de la fidelidad, te basta descubrir que está emparentado con los términos fe, fiable, confianza, confidencia que se apoyan en la misma raíz latina fid, y, bien articulados entre sí, hacen posible el encuentro, que –como sabemos– constituye uno de los ejes decisivos de nuestro desarrollo personal. Sin esta clarificación radical podemos merodear largo tiempo en torno al secreto de nuestro crecimiento como personas y no adentrarnos nunca en él.
Cuando uno observa cómo personas de todos los niveles dicen y escriben, por ejemplo, «contra natura» –sin una m al final–, «urbi et orbe» –cambiando la i final por una e–, «manu militare» –insistiendo en el mismo error–, «mutatis mutandi» –comiéndose la s final–…, se sonroja y ruega que, si no se estudia latín, se lo olvide al menos del todo. Hablar y escribir en latín no es obligatorio, pero, de hacerlo, lo decoroso es hacerlo bien.
Lo grave es que quienes desconocen el latín y el griego no saben lo que se pierden, pues no acceden a los mundos que ellos nos abren. El que ignora las lenguas clásicas conoce el español muy a medias, aunque sea doctor en lenguas románicas, y corre riesgo de vivir también a medias como persona, porque el lenguaje da cuerpo expresivo a la trama de realidades e interrelaciones que constituye la vida plena del ser humano. No tiene, en consecuencia, sentido afirmar que el latín y el griego son lenguas muertas. Perviven en el lenguaje –que es nuestro «elemento vital» por excelencia, pues en él accedemos al mundo del sentido– y, derivadamente, en multitud de documentos decisivos para la cultura. Vas al puente de Alcántara, vecino a Portugal, y, si no sabes latín, no puedes recibir el mensaje que te trasmiten quienes erigieron esa obra de arte sobrecogedora, al escribir «ars ubi natura vincitur ipsa sua».
Los reformadores de los planes de estudio debieran tener todo esto muy en cuenta. Se afirma, a menudo, que debemos primar lo actual sobre lo antiguo, entendido superficialmente como lo pasado. Se olvida que, según la Filosofía de la Historia, somos creativos en el presente cuando asumimos activamente las posibilidades que cada generación del pasado ha ido entregando a las siguientes. Esa entrega se dice en latín traditio. De ahí que la tradición no sea un peso muerto que gravita sobre los hombres del presente; es un legado que impulsa su actividad creativa. Si no acogemos creadoramente la tradición, no podemos configurar el futuro. Además, todo lo relativo al lenguaje merece ser cuidadosamente cultivado, porque la Antropología filosófica nos enseña que el lenguaje es el vehículo viviente de la creatividad humana. Al hacer quiebra el lenguaje, se quebranta la creatividad.

 

[Fuente: http://www.almendron.com]

Le Mémorial de la Shoah a présenté l’exposition 30 ans après. Le procès Klaus Barbie. Lyon, 1987. « À l’occasion du 30e anniversaire de cet « événement retentissant, de cet événement historique, l’exposition retrace le déroulement du procès (37 jours d’audience, 107 témoins, 42 avocats) qui a marqué un tournant dans l’éveil de la mémoire de la Seconde Guerre mondiale et a libéré la parole des victimes ». Les 29 juillet à 7 h 10 et 31 juillet 2020 à 11 h 12, Toute l’Histoire diffusera « Jean Moulin / Klaus Barbie, la justice de l’Histoire« , documentaire de Sylvie Cozzolino. 

Publié par Véronique Chemla

« C’est cela le crime contre l’humanité, c’est tuer quelqu’un pour le seul motif

de sa naissance et il faut que cette mise à mort soit précédée d’une tentative

d’humiliation ».

André Frossard, rescapé de « la baraque aux Juifs » à Montluc, 

appelé à témoigner de ce qu’il avait vu et vécu, lors de la 

11ème audience du procès, le 25 mai 1987, 

devant la Cour d’assises de Lyon.

Il y a trente ans, le 11 mai 1987, débutait « à Lyon le premier procès pour crime contre l’humanité en France : la cour d’assises du Rhône va juger, condamner Klaus Barbie, ancien chef de la Gestapo de Lyon pendant l’Occupation, à la réclusion criminelle à perpétuité. Exceptionnellement, en vertu d’une loi voulue par Robert Badinter », alors ministre de la Justice, Garde des Sceaux lors du premier septennat du président de la République socialiste François Mitterrand, « ce procès va pouvoir être filmé entièrement ». Et ce, pour la première fois.

« Militaire allemand, officier SS sous le régime nazi, Klaus Barbie entre en novembre 1942 au Kommando de la SIPO-SD de Lyon, dont il prend rapidement la direction. Il est responsable du département IV, la police secrète d’État, qui dépend du RSHA, l’Office central de sécurité du Reich. À Lyon, il fait régner la terreur, commande des exécutions, des arrestations et des rafles de Juifs, ce qui lui vaut à l’époque le surnom de « boucher de Lyon ». Le 21 juin 1943, il arrête à Caluire Jean Moulin et le torture à mort. Réfugié en Bolivie après-guerre, il sera livré à la justice française le 5 février 1983. Les charges relevées contre lui seront : la rafle de l’Ugif rue Sainte-Catherine du 9 février 1943 (86 personnes arrêtées dont 79 déportées à Auschwitz), la rafle des enfants d’Izieu du 6 avril 1944 (44 enfants de 4 à 17 ans gazés dès leur arrivée à Auschwitz), et le dernier convoi des déportés du 11 août 1944. À l’issue du procès, Barbie est condamné à la réclusion criminelle à perpétuité ». 

À l’occasion du 30e anniversaire de cet « événement retentissant, de cet événement historique, l’exposition retrace le déroulement du procès (37 jours d’audience, 107 témoins, 42 avocats) qui a marqué un tournant dans l’éveil de la mémoire de la Seconde Guerre mondiale et a libéré la parole des victimes ».

L’exposition réunit « de très nombreux documents inédits, dont ceux qui ont servi à Serge et Beate Klarsfeld pour traquer Barbie, les enquêtes des services secrets, les interrogatoires de l’accusé, les notes du président de la cour d’assises, mais aussi les moyens d’enregistrement des débats (appareil de sténotypie, emplacement des caméras, cassettes d’enregistrement, etc.)

Parmi les documents présentés, « la pièce maîtresse de l’accusation : le télégramme signé par Klaus Barbie et envoyé après la rafle des 44 enfants d’Izieu ». Il est conservé au Mémorial de la Shoah.

Le visiteur peut « visionner l’intégralité des 37 audiences du procès de Klaus Barbie à Lyon (avec l’autorisation exceptionnelle du Tribunal de grande instance de Paris et le partenariat de l’Ina) ainsi que les journaux télévisés de l’époque qui rendent compte de l’onde de choc provoquée en France et à l’étranger et mettent en lumière le réveil de la mémoire juive et résistante après le procès ». « Au titre de la loi du 11 juillet 1985, le procès de Klaus Barbie pour crimes contre l’humanité a donné lieu à un enregistrement. L’Institut national de l’audiovisuel a reçu de l’État la mission de conserver, numériser et communiquer au public les images de ce procès, ainsi que celles des procès historiques de Paul Touvier (1994) et Maurice Papon (1997). Par ordonnance rendue le 19 décembre 2016 sur requête du Mémorial de la Shoah, le président du Tribunal de grande instance de Paris a autorisé la reproduction et la diffusion, dans le cadre de l’exposition consacrée au procès de Klaus Barbie au Mémorial de la Shoah du 30 mars au 29 octobre 2017, de l’intégralité des archives audiovisuelles enregistrées lors de ce procès tenu devant la cour d’assises du Rhône du 11 mai au 4 juillet 1987. Premier procès à être entièrement filmé, on pourra voir les 157 heures du procès jamais diffusées jusqu’à aujourd’hui dans leur intégralité et comprendre dans quelles conditions il a été enregistré avec notamment l’emplacement des caméras. Des images inoubliables ».

Le dernier panneau de l’exposition sur le « réveil de la mémoire » laisse dubitatif. D’une part, il ne respecte pas la chronologie en faisant précéder le tournage de L’Armée des ombres de Jean-Pierre Melville (1969) par l’ouverture en 1992 du Centre d’Histoire de la Résistance et de la Déportation (CHRD) dans l’ancienne École de santé militaire, occupée par la Gestapo (printemps 1943-1944), et où Klaus Barbie dirigeait violemment ses interrogatoires. D’autre part, il conclut sur les condamnations de Paul Touvier en 1994 et de Maurice Papon en 1998. Triomphe de la justice ? À nuancer. Maurice Papon n’a pas purgé toute sa peine en prison, car il a bénéficié de la « loi Kouchner » et a été libéré après trois ans de détention. Surtout, l’exposition demeure silencieuse sur l’enlisement sciemment organisé – vraisemblablement à l’initiative du président de la République François Mitterrand et de ses ministres de la Justice successifs – des instructions judiciaires ayant visé René Bousquet (1909-1993), secrétaire général de la police du régime de Vichy et organisateur de la rafle du Vélodrome d’Hiver de juillet 1942.

À quand une exposition au Mémorial de la Shoah sur le sort des Juifs des empires coloniaux pendant la Deuxième Guerre mondiale ou sur les alliances entre la croix gammée et le croissant ?

Autour de cette exposition bénéficiant d’un site internet dédié qui « présente des images filmées du procès, des ressources et des repères historiques », des projections et rencontres ont été organisées « au Mémorial de la Shoah : la diffusion le 14 mai 2017 du film de Marcel Ophüls : Hôtel Terminus, Klaus Barbie, sa vie, son temps (Allemagne, documentaire, 256 mn, JW Production, 1988) en présence du réalisateur, et Samuel Blumenfeld, journaliste au Monde – « mené comme une enquête policière, pendant 2 ans et avec plus de 80 personnes interviewées dans le monde entier, Hôtel Terminus met en lumière des témoignages inédits sur la personnalité, les crimes et la traque de Klaus Barbie » -, un retour le 11 mai 2017 sur le procès de Klaus Barbie en présence de Jean-Olivier Viout, ancien adjoint du procureur général, Serge Klarsfeld, ancien avocat des parties civiles, fondateur de l’Association des Fils et Filles des déportés juifs de France et Alain Jakubowicz, ancien avocat des parties civiles. Animée par Dominique Missika, historienne, éditrice, et commissaire de l’exposition, une conférence sur les 30 ans du procès – en 1987, pour la première fois en France un accusé répond d’un crime contre l’humanité. 30 ans plus tard, quelle est la véritable portée de ce procès ? Quelle place occupe-t-il dans la construction de la mémoire de la Shoah ? Que nous apportent les archives audiovisuelles d’un tel procès ? – en présence de Françoise Banat-Berger, directrice des Archives nationales, Jérôme Clément, fondateur d’Arte, Denis Salas, magistrat, président de l’Association française pour l’histoire de la justice (AFHJ), Sorj Chalandon, journaliste et écrivain, et Jean-Marie Cavada, journaliste. A été projeté en présence des réalisateurs « Moi, petite fille de 13 ans : Simone Lagrange témoigne d’Auschwitz » d’Élisabeth Coronel, Florence Gaillard et Arnaud de Mezamat (France, documentaire, 89 mn, Abacaris Films, 2009) : « Déportée à l’âge de treize ans, Simone Lagrange est une survivante d’Auschwitz-Birkenau et l’un des témoins majeurs du procès Barbie. Le film recueille son récit. Dans la vigueur de sa parole, se retrouvent l’enfant qu’elle était, autant que la révolte et la ténacité qui ont toujours été siennes ». 

Le 21 mai 2017, a été montré « Klaus Altmann alias Barbie – La seconde vie du « boucher de Lyon » de Peter F. Müller et Michael Mueller (France, documentaire, 52 mn, Filmfabrik, Arte, 2015) : « En 1983, Klaus Barbie rédige sa biographie dans la prison de Montluc. En 180 pages, il retrace son parcours au bénéfice de services secrets internationaux, de dictatures d’Amérique latine, de filières d’anciens nazis et de trafiquants d’armes, de devises et de drogues. Grâce à des archives inédites émanant d’agences de renseignement occidentales et des autorités boliviennes, les activités de Barbie et les complicités dont il a bénéficié sont reconstituées avec précision ». 

Les commissaires de l’exposition sont Dominique Missika, historienne, éditrice, productrice, Karen Taieb, responsable des Archives au Mémorial de la Shoah. La recherche et la documentation ont été assurées par Karen Taieb, ainsi que par Sophie Nagiscarde, Mémorial de la Shoah, et la muséographie par Patrick Absalon. 

Événement sans précédent

« Ce retour sur le procès Barbie se justifie dans la mesure où il appartient à la mémoire collective de la France. C’est un événement sans précédent, une sorte de « procès spectacle », un moment unique qui marque un basculement. Pour la première fois, un criminel nazi est jugé en France pour crime contre l’humanité. 800 journalistes sont présents, 107 témoins, 42 avocats, et un accusé, l’ancien chef de la Gestapo de Lyon. Ce procès, à la fin des années 80, braque la lumière sur les victimes juives et moins sur les résistants. La France entière est bouleversée par la rafle des 44 enfants d’Izieu et le récit des rescapés d’Auschwitz. Le récit des tortures infligées par Barbie aux résistants et en particulier aux femmes, frappe. L’onde de choc provoqué par ce procès qui dure près de sept semaines est si forte qu’elle donne lieu à une série de livres, de débats, et de films, tout en encourageant le témoignage des survivants dans les écoles et les lycées. C’est un tournant dans la mémoire de l’Occupation », explique Dominique Missika, commissaire de l’exposition. 

Et d’ajouter : « Sans la traque de l’ancien criminel nazi par les époux Klarsfeld  lancés à sa poursuite de juin 1971 jusqu’à son incarcération à la prison Montluc en février 1983, il n’y aurait pas eu de procès. Nous montrons le formidable périple accompli par Beate et les deux mères, Fortunée Benguigui et Ita-Rosa Halaunbrenner dont les enfants ont été raflés et déportés par Barbie, pour réclamer l’extradition de Klaus Barbie, qui se cache sous l’identité de Klaus Altmann en Bolivie. Autre document jamais montré au public dans une exposition, l’original du télex d’Izieu conservé au Mémorial dans lequel Barbie annonce à la Gestapo la liquidation de ce foyer d’enfants juifs dans un hameau de l’Ain et leur transfert à Drancy, d’où ils partiront pour Auschwitz. C’est la pièce maîtresse de l’accusation, qui avait déjà été produite au procès de Nuremberg par la France comme preuve des crimes perpétrés par les nazis en France. Outre l’original, on montre la copie authentifiée conservée aux Archives nationales à Washington et les scellés apposés au moment du procès. On découvrira pour la première fois les enquêtes es services secrets, les interrogatoires de l’accusé en 1948 et en 1983, les pièces du dossier de l’instruction, et les notes du président de la Cour d’Assises, et la multitude d’articles, de reportages, de débats à la une des journaux de la presse écrite ou de la télévision ». 

Qui est Klaus Barbie ?

Né le 15 octobre 1913 à Bad-Godesberg (Rhénanie-Westphalie), Klaus Barbie « rejoint les Jeunesses hitlériennes en 1933 ». 

Dès 1935, il « est recruté par le Sicherheitsdienst (SD), service de sécurité du parti nazi sous les ordres d’Helmut Knochen, futur chef adjoint de la SIPO-SD en France occupée ». 

Après Amsterdam, Klaus Barbie « est envoyé à Lyon et prend la tête de la section IV de la Gestapo (police secrète d’État allemande) qui dépend de l’office central de sécurité du Reich ». 

À Lyon, il « fait régner la terreur, commande des exécutions, des arrestations et des rafles de juifs, ce qui lui vaut à l’époque le surnom de « boucher de Lyon ». Le 21 juin 1943, il arrête à Caluire Jean Moulin et le torture à mort ».

À la Libération en 1944, Barbie fuit.

De 1947 à 1951, le « contre-espionnage américain (CIC) le recrute et apprécie son expérience du renseignement et son anticommunisme, alors que c’est un criminel de guerre recherché en particulier par la France ». 

En 1952 et 1954, il « est même condamné à mort par contumace par le Tribunal militaire de Lyon pour arrestations, tortures, pillages, exécutions massives d’otages, et déportations ». 

Klaus Barbie « se réfugie en Bolivie grâce aux Américains, où il vit sous le nom de Klaus Altmann et met son sinistre savoir-faire au service de la junte militaire au pouvoir ». 

Le « renseignement allemand l’emploie à son tour jusqu’en 1966 ».

Les « services secrets américains dupent les Français, en prétendant avoir perdu le contact avec leur ancien agent ».

Barbie demeurera « fidèle à l’idéologie nationale socialiste jusqu’à la fin de sa vie ».

La traque (1971-1983) 

En juin 1971, le « parquet de Munich décide de rendre un non-lieu en faveur du « boucher de Lyon ».

« Alertés, les époux Klarsfeld se mobilisent pour faire rouvrir son dossier. Ils réunissent une à une les preuves des crimes qu’il a commis en France et pour lesquels il n’a pas déjà été condamné ». 

Le 20 février 1972, Beate Klarsfeld « fait scandale en s’enchaînant sur un banc à La Paz avec Ita-Rosa Halaunbrenner, qui a perdu son mari et ses trois enfants du fait de Klaus Barbie ». 

« Après les différents refus de la Bolivie d’accorder son extradition, Serge Klarsfeld envisage son enlèvement comme Eichmann, mais le projet n’aboutit pas ». 

Quand l’ORTF (L’Office de radiodiffusion-télévision française) « diffuse un entretien réalisé par le journaliste Ladislas de Hoyos, « deux de ses victimes, le résistant Raymond Aubrac et Simone Kaddoshe-Lagrange, déportée à 14 ans, le reconnaissent et confirment qu’Altmann est bien Barbie ». 

Un « mandat d’arrêt international est délivré contre lui le 3 novembre 1982 ». 

Le « changement de régime en Bolivie et la pression du gouvernement finit par aboutir à son expulsion. Il est livré aux autorités françaises en Guyane, à Cayenne ». 

Le 5 février 1983, il « arrive à l’aérodrome de Bron et passe sa première nuit à Montluc, lieu de ses crimes, puis il est transféré à la prison Saint-Joseph de Lyon ». 

L’instruction (février 1983-octobre 1985). Le dossier. 

« À partir du moment où les crimes de guerre pour lesquels l’accusé a déjà été condamné sont prescrits depuis 1974, il revient au juge d’instruction Christian Riss de rechercher des actes jusque-là ignorés et dont il se serait rendu coupable et susceptibles d’être qualifiés de crimes contre l’humanité, c’est-à-dire « imprescriptibles par nature ». 

« Au terme d’une instruction qui dure deux ans et demi, Klaus Barbie se voit principalement accusé de : 

– la rafle au siège de l’Union générale des israélites de France (UGIF) le 9 février 1943, rue Sainte-Catherine à Lyon; 

– la déportation des enfants juifs de la colonie d’Izieu dans l’Ain avec cinq adultes le 6 avril 1944 ; 

– la déportation d’environ 650 personnes par le dernier train qui quitte Lyon le 11 août 1944 sous escorte allemande ». 

Les preuves du crime contre l’humanité 

« Le crime imprescriptible contre l’humanité est constitué (…) par des actes inhumains et des persécutions qui, au nom d’un État pratiquant une politique d’hégémonie idéologique, ont été commis de façon systématique, non seulement contre des personnes en raison de leur appartenance à une collectivité raciale ou religieuse, mais aussi contre les adversaires de cette politique, quelle que soit la forme de leur opposition. » 

Klaus Barbie « assure n’avoir gardé aucun souvenir ni des faits qui lui sont reprochés ni des victimes dont on lui parle. S’il a interrogé des résistants, c’est sans les avoir torturés. Il affirme aussi ignorer le sort réservé à ceux qu’ils déportent ». 

« Quarante ans après les faits, on lui oppose, outre des témoins directs, des rapports signés de lui, dont l’un le surlendemain de la rafle de l’UGIF (Union générale des israélites de France), et l’autre, le soir, au retour de l’expédition à Izieu. De ces pièces qui décrivent les opérations accomplies, comptabilisent les personnes arrêtées, annoncent leur acheminement », Barbie avec son défenseur, Me Jacques Vergès, affirme qu’il s’agit de faux.

« Mais les originaux sont authentifiés. Et, il est établi qu’aucun ordre n’est venu d’ailleurs. Á défaut d’un document établissant sa responsabilité dans le départ du dernier convoi de déportés, plusieurs témoins incarcérés à Montluc identifient Barbie et se souviennent de l’avoir vu se rendre dans les cellules pour choisir ceux et celles qui allaient être déportés ». 

Le procès 

Le procès Barbie « étant un procès d’assises ordinaire, la loi exige un procès sur les lieux du crime, donc à Lyon ». 

La « cour d’assises du Rhône est composée de son président André Cerdini, 57 ans, et ses deux assesseurs. Pierre Truche, 58 ans, procureur général, assisté de Jean-Olivier Viout, 41 ans, substitut général, occupe le siège du ministère public. Les jurés, quatre femmes et cinq hommes, qui pour la plupart n’ont pas connu la guerre, ont été tirés au sort. On compte 107 parties civiles, 42 avocats, dont 3 pour la défense. L’accusé bénéficie de deux interprètes ». 

Le procès « a nécessité l’aménagement de la salle des pas-perdus du Palais de Justice de Lyon en salle d’audience pour contenir parties civiles, témoins, journalistes, curieux… En haut, les huissiers, les greffiers et les gardes. Les avocats des parties civiles qui occupent toute la partie droite de l’estrade, à droite du président, sur trois niveaux. A gauche du box aux vitres blindées, l’accusé est entouré de ses interprètes ». 

« Magistrats allemands spécialisés dans la recherche d’anciens nazis et experts de l’organisation et de la persécution des Juifs en France, témoins directs, ayant eu affaire personnellement ou aux services de l’accusé, témoins de la défense, témoins d’intérêt général dits aussi « grands témoins », experts scientifiques pour authentifier les pièces à conviction, défilent à la barre ». 

« Au terme de 8 semaines d’audience, Barbie a été condamné le 4 juillet 1987 à la réclusion criminelle à perpétuité. « À

toutes les questions portant sur la culpabilité, il a été répondu oui à la majorité d’au moins huit voix… » André Cerdini, président, lit le verdict : Klaus Barbie est condamné à la réclusion criminelle à perpétuité. 

Un procès médiatique et filmé 

« Je suis détenu illégalement…Je n’ai plus l’intention de comparaître devant ce tribunal », affirme Klaus Barbie, lors de la troisième audience. 

« À partir du 3e jour, Barbie refuse de comparaître. À chaque début d’audience, le président, après avoir constaté l’absence de l’accusé dans son box, dépêche un huissier muni d’une sommation à comparaître, suspend l’audience, attend la réponse, et ordonne de continuer les débats sans Klaus Barbie ». 

La « stratégie de son défenseur Me Vergès dite défense de rupture, consiste à traîner le peuple français sur le banc des accusés pour les exactions commises dans ses anciennes colonies et à salir la Résistance, en menaçant de révéler les noms de ceux qui lui auraient livré Jean Moulin. Ses fracassantes déclarations déclenchent de vives polémiques mais ses manœuvres de diversion échouent et restent sans suite ». 

« Puis, après le refus de comparaître de Klaus Barbie à l’audience, l’intérêt faiblit mais revient en force avec les témoignages des rescapés des camps, en particulier des femmes qui bouleversent la France entière par le récit de leurs souffrances à la barre du tribunal. « Six millions de mort étaient avec moi aujourd’hui : s’ils ont marqué le jury, j’aurais gagné quelque chose », déclare Simone Kadoshe-Lagrange, arrêtée par Klaus Barbie et déportée à Auschwitz. La tragédie des 44 enfants d’Izieu se retrouve à la une des journaux du monde entier ». 

« À l’initiative du garde des sceaux de l’époque, Robert Badinter, une loi votée le 11 juillet 1985, autorise la présence des caméras dans les prétoires pour les débats qui présentent un « intérêt pour les constitutions d’archives audiovisuelles de la justice ». 145 heures sont enregistrées par quatre caméras fixes, deux de chaque côté, une autre fixée au fond de la salle d’audience et une quatrième derrière le président, face aux témoins. Les bandes enregistrées sont cachetées et acheminées au ministère de la Justice à Paris. Plusieurs sténotypistes se relayent pour taper les actes des audiences ». 

Le réveil de la mémoire 

Ce « procès libère la parole des victimes et ouvre une nouvelle étape dans la construction de la mémoire de la Seconde Guerre mondiale. TF1 diffuse en quatre soirées Shoah de Claude Lanzmann et le succès est au rendez-vous. Livres, films, documentaires, pièces de théâtre, voyages scolaires dans les camps, rencontres d’élèves avec d’anciens déportés se multiplient dans la foulée ». 

« Fruit de la vague d’émotion soulevée par le procès Barbie, le Centre d’histoire de la Résistance et de la déportation ouvre ses portes le 15 octobre 1992 dans l’ancienne école du service de santé militaire de Lyon, le n°14 de l’avenue Berthelot où officiait la Gestapo sous l’autorité de Klaus Barbie. Jean-Pierre Melville y tourne des séquences de L’Armée des ombres. Un montage de quarante-cinq minutes des dépositions des principaux témoins y est diffusé en boucle ». Aucun respect de la chronologie. Quand j’ai interrogé Dominique Missika, commissaire de l’exposition, lors du vernissage presse, elle a rechigné à reconnaître la faute. Comment aucune relecture, par les commissaires de l’exposition, a pu laisser passer cette faute sur un film célèbre.

« Grâce à une souscription, la maison où les 44 enfants avaient été raflés est rachetée et le dimanche 24 avril 1994, François Mitterrand, alors président de la République, inaugure la Mémorial des enfants d’Izieu ». Bravo, Mitterrand ?! Le même qui, avec ses ministres de la Justice, a joué la montre pour éviter un procès pour crime contre l’Humanité à René Bousquet, invité à la table familiale de la résidence secondaire de François Mitterrand à Latche.

En 2010, la « prison de Montluc où se trouvait la sinistre « baraque aux Juifs », devient à son tour un lieu de mémoire ».

Evénements

Les 23 novembre à 23 h et 27 novembre 2017 à 1 h 35, France 3 diffusa Klaus Barbie, un procès pour mémoire, documentaire réalisé par Jérôme Lambert, Philippe Picard (1 h 12). « Le 11 mai 1987, après des années de traque, Klaus Barbie, le meurtrier de Jean Moulin et responsable de la déportation de milliers de juifs de France, se retrouve devant la Cour d’assises de Lyon. Pour la première fois en France, un homme est jugé pour crime contre l’humanité. Ce procès démesuré, avec 106 témoins, 40 avocats et 800 journalistes accrédités pour 6 semaines d’audience, a été exceptionnellement filmé dans son intégralité. À partir de ces images et des témoignages de ceux et celles qui y participèrent, les auteurs du documentaire ont voulu restituer ce moment unique dans l’histoire judiciaire. Le procès de Klaus Barbie représente un moment de bascule pour la société française, qui prend alors conscience de la réalité de la Shoah ».

Le 13 mai 2018 à 15 h 15, le Centre d’histoire de la Résistance et de la Déportation à Lyon proposera une visite thématique sur ce procès. « Le 4 juillet 1987, au terme de huit semaines de procès, Klaus Barbie est reconnu coupable de crimes contre l’humanité avec circonstances aggravantes et sans circonstances atténuantes. La cour d’assises du Rhône le condamne à la réclusion criminelle à perpétuité. Ce procès qui s’est tenu à Lyon, du 11 mai au 3 juillet 1987, est le premier organisé en France pour crimes contre l’humanité. Il constitue une étape importante dans la lente maturation de la notion de crime contre l’humanité, dans l’historiographie de la période de la Seconde Guerre mondiale et dans la construction de la mémoire collective et du droit de notre pays. »

Toute l’Histoire diffusa le 30 mai 2019 à 13 h 27 « Klaus Barbie : la traque », documentaire de Christophe Brûlé et Vincent Tejero (2017, 75 minutes. « Au hit-parade des pires personnages de l’histoire, se tient en bonne place un des tortionnaires les plus tristement célèbres du IIIè Reich : Klaus Barbie. Son surnom est éloquent: « Le Boucher de Lyon ». « Parmi les pires personnages de l’histoire se tient un des monstres les plus tristement célèbres du IIIe Reich : Klaus Barbie, le « Boucher de Lyon » où il a dirigé la Gestapo en 1943-44. Assassin de Jean Moulin, le chef de la résistance française, Klaus Barbie a torturé  ou déporté 14000 résistants et envoyé dans les camps plus de 7500 juifs, dont les 44 enfants d’Izieu. Le plus jeune avait 4 ans. Un criminel insaisissable qui a réussi à échapper pendant presque 40 ans à la justice française, tout en la narguant. Sa longue cavale est un incroyable film. Pourquoi a-t-il échappé aux Français qui l’avaient pourtant retrouvé en Allemagne dès 1949 ? Comment est-il devenu un agent de la CIA ? Qui a organisé sa fuite en Amérique latine ? Quels rôles sombres y jouaient des réseaux d’anciens SS ? Comment a-t-il pu devenir trafiquant d’armes pour le compte des services secrets allemands ? Pourquoi les dictateurs boliviens ont-ils voulu faire de lui le chef de leurs escadrons de la mort ? Qu’en disent ceux qu’il a fait torturer ? Quel rôle a-t-il joué dans la traque de Che Guevara ? Pourquoi la France l’a-t-elle employé comme vendeur d’armes en 1978 ? Comment les époux Klarsfeld ont-ils réussi à le retrouver ? Il sera finalement condamné à perpétuité pour 17 crimes contre l’Humanité à Lyon en 1987. Ce film épique retrace en détails l’histoire secrète de la traque de Klaus Barbie. Et révèle, grâce à l’accès à des archives inédites, les protections scandaleuses que lui ont assuré les services secrets allemands et américains, mais aussi l’attitude choquante des autorités françaises. »

Les 29 juillet à 7 h 10 et 31 juillet 2020 à 11 h 12, Toute l’Histoire diffusera « Jean Moulin / Klaus Barbie, la justice de l’Histoire« , documentaire de Sylvie Cozzolino. « Jean Moulin a eu plusieurs vies : unificateur de la résistance française, martyr torturé par la gestapo, oublié de l’après-guerre puis héros. De l’ombre à la lumière, le nom de Jean Moulin reste depuis 70 ans lié à celui de son bourreau Klaus Barbie. Ce rapprochement dans l’histoire a contribué à la postérité du résistant. Le film retrace les itinéraires de Jean Moulin et celui de Klaus Barbie, chef de la gestapo à Lyon, du 11 novembre 1942 au 21 juin 1943, date de l’arrestation de Jean Moulin. »

« Depuis le 21 juin 1943, date de l’arrestation de Jean Moulin à Caluire, le nom du chef de la Résistance reste intimement lié à celui de son bourreau, le chef de la Gestapo lyonnaise, Klaus Barbie. En suivant le fil de grands événements, comme l’arrestation de Jean Moulin, l’entrée de ses cendres au Panthéon en 1964 ou encore le procès de Klaus Barbie à Lyon en 1987, Sylvie Cozzolino retrace, à travers interviews, documents d’archives et séquences reconstituées sous forme de fictions, les trajectoires historiographiques parallèles du bourreau et de sa victime. Et pose une question : Klaus Barbie n’a-t-il pas contribué de manière inattendue à la postérité de Jean Moulin ? »

« Jean Moulin / Klaus Barbie, la justice de l’Histoire » de Sylvie Cozzolino
France, Amda production, France 3 Auvergne Rhône-Alpes, 2012, 55 minutes
Sur Toute l’Histoire les 29 juillet à 7 h 10 et 31 juillet 2020 à 11 h 12
Visuel : © Amda production1

Du 30 mars au 15 octobre 2017

17, rue Geoffroy-l’Asnier. 75004 Paris

Tél. : 01 42 77 44 72

Tous les jours sauf le samedi, de 10 h à 18 h, et le jeudi jusqu’à 22 h.

Entrée libre

Visuels

Le procès de Klaus Barbie, un procès médiatique.
© Le Progrès de Lyon

Le procès du « boucher de Lyon » se déroule dans une ville sous haute tension. On craint des incidents et des manifestations.
© Le Progrès de Lyon

Télex d’Izieu
© Mémorial de la Shoah

Geneviève de Gaulle-Anthonioz interrogée par la presse le jour de son témoignage en tant qu’experte.
© Le Progrès de Lyon

Hôtel Terminus, film documentaire de Marcel Ophüls sorti en 1988. Il obtient l’Oscar® du meilleur film documentaire. Mémorial de la Shoah, Paris.
© Mémorial de la Shoah

Télex, photocopieurs, machines à écrire dans la salle de presse pour les 900 journalistes venus couvrir le procès.
© Le Progrès de Lyon

Croquis de Fortunée Benguigui lors de sa déposition le 2 juin 1987 par Noëlle Herrendschmidt alors dessinatrice au journal La Croix.
© Noëlle Herrendschmidt

Première page du rapport de la Croix Rouge de Vittel sur son assistance aux déportés du convoi parti de Lyon, 9 octobre 1944.
Maison du patrimoine de Vittel
© Maison du patrimoine de Vittel

Copie du mandat d’arrêt international émis par le juge d’instruction Christian Riss le 3 novembre 1982 à l’encontre de Klaus Barbie. Archives départementales du Rhône, Lyon.
© Archives départementales du Rhône

Procès-verbal de confrontation entre Klaus Barbie, Alexandre Halaunbrenner et Claudine Cohen, 5 mars 1984. Archives départementales du Rhône, Lyon.
© Archives départementales du Rhône

Le dossier d’instruction établi par le juge Riss comporte près de 23 000 pages.
© Le Progrès de Lyon

Elie Wiesel devant le palais de justice de Lyon.
© Le Progrès de Lyon

Serge Klarsfeld et Alain Jakubowicz, avocats des parties civiles, répondent aux questions des journalistes.
© Le Progrès de Lyon

Palais de justice de Lyon. La salle des pas perdus a été aménagée en salle d’audience pour accueillir les parties civiles et le public en grand nombre.
© Le Progrès de Lyon

Arrivée de Klaus Barbie au palais de justice de Lyon. De nombreuses conditions de sécurité sont prises pour éviter tout incident.
© Le Progrès de Lyon

Klaus Barbie dans son box avec son interprète.
© Le Progrès de Lyon

André Cerdini, président de la cour d’Assises du Rhône, qui juge Klaus Barbie, présente son badge d’accès à l’entrée du procès.
© Le Progrès de Lyon

La presse et les photographes aux marches du palais de justice de Lyon.
© Le Progrès de Lyon

Arrivée au palais de justice de Beate Klarsfeld avec Fortunée Benguigui et Ita-Rosa Halaunbrenner le jour de leur audition le 2 juin 1987.
© Le Progrès de Lyon

Vue de la cabine de régie, 1987.
© Creative Commons, Bibliothèque municipale de Lyon


Les citations proviennent du dossier de presse. Cet article a été publié le 10 octobre 2017, puis les 24 novembre 2017, 14 mai 2018, 29 mai 2019.

[Source : www.veroniquechemla.info]

La principal mezquita de Almaty

Por CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT

Siempre, mucho antes que soviéticos y gringos miraran el desértico paraíso de Afganistán, soñaba con sus lechos secos de río, con árboles de damasco como pinceladas de color. Eso además de la épica, que me contagió Homero, y la leyenda de la invencibilidad de los afganos en sus guerras con el mundo. Kabul, donde colgaban despojos de soldados del imperio británico de ganchos de carnicero, bullía en la marea diversa de sus calles, en donde no era extraño tropezar con la lámpara de los mil y un aladinos del Oriente, o pisar las huellas de Alejandro, de Timur, recorrer con la mirada las piedras de Heródoto, que siguen siendo las mismas en el Asia Central.

Y Afganistán es uno de tantos, de los Tajikistán, uzbekos, turcomanos, Bujara, Tashkent, Samarcanda, las alfombras que traficaba George Gurdjieff, las historias de Kipling, las huestes del Carnero Negro y del Carnero Blanco, los cosacos errantes, Julio Verne, Joseph Kessel, y ahora Robert D. Kaplan, y Christopher Robbins con su libro imprescriptible: « Apples Are from Kazhakstan » (The Land that Disappeared).

La historia comienza de manera simple, en un avión donde el autor encuentra un verborreico norteamericano de Little Rock, Arkansas, en viaje a Kazajstán, a conocer a su prometida por internet. Luego de una descriptiva charla y cuando van a separarse, el sureño le dice a Robbins: « Y no se olvide, las manzanas son de Kazajstán ».

Qué poco cuesta, al interesarse, comenzar a escribir una obra, que de manzanas, que en sí son un tema fascinante -no sólo porque supuestamente en ellas Eva, y las mujeres, causaron la desgracia de Adán y de nosotros, cargados de un pequeño y colgante rabo que maravillosamente nos hace sentir poderosos- se pase a asuntos de mayor peso como economía, política, historia, literatura.

Luego de leerlo, Kazajstán que era una escondida joya de la memoria, se anota hoy como parte necesaria de la ruta que he de trajinar, y de cuyos nombres me encantaría escribir sin descanso, desde la estepa de Karaganda, donde abonaron el frío miles de presos políticos, hasta las misteriosas montañas del Tien-Shan, o los verdores de Pavlodar, donde mi amigo Yefim tiene una casa con un huerto de manzanos locales y una esposa fugada.

Inicia Christopher Robbins, por supuesto, con un recorrido por las especies de manzanas del lugar, que parece, en verdad, ser el origen de la fruta. De las manzanas se extiende por la geografía, las costumbres, algo de etnografía, bastante de culinaria, y capítulos magistrales sobre las estadías de Dostoievski, Trotsky y Solzhenitsin en el país, cada una de tres minibiografías que rastrean sus vidas por detalles casi desconocidos, con no sólo interés, sino subyugante interés.

Trashuma por la mortecina luz del mar de Aral, seco, replegado, con el recuerdo de la orgía de peces que habitaba sus aguas, tanto que en la bandera presoviética de los cosacos del Ural (1918) se muestran picos montañeses decorados con calaveras de ciervo empaladas y como base un pez, del Aral, del Caspio, de un mundo que desapareció como era y que se funda de nuevo sobre lo que fue, en un raro equilibrio para la caótica región de la que es centro.

Robbins pasa buena parte de la obra en viajes y consultas con Nursultan Nasarbajev, presidente desde la fundación de la república kazaja. Aun desde un punto de vista imparcial se nota cierta simpatía hacia el líder, ampliamente señalado en el mundo por corrupción y violación a los derechos humanos. Robbins lo sabe, pero en sus viajes parece haber comprendido algo sutil de la existencia allí que justifica bajo razonamiento la presencia de un hombre que supo escurrirse entre los vientos destructores del fin del poder soviético, sobrevivir y sobresalir, y tener la inteligencia de desechar un poderío letal en armas nucleares abandonadas en su territorio. Eludir, tal vez y por encima de todo, el fundamentalismo en un país islámico y sobredotado en recursos, le permitió permanecer y ganarse aliados como los Estados Unidos.

Nasarbajev, con una visión similar a la que levantó Brasilia en el planalto, inventó Astana, hoy capital y ultramoderna urbe en medio de la más ignominiosa estepa, centralizando allí una dinámica que estaba demasiado hacia las fronteras. Astana reemplazó los antiguos nombres de Alma-Ata, Semipalatinsk y demás asociados a la historia de este gigantesco apéndice de Rusia y de la URSS, hoy autónomo.

[Publicado en Ideas (Página Siete/La Paz); Semanario Uno #389 (Santa Cruz de la Sierra) – reproducido en plumaslatinoamericanas.blogspot.com]