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Luke Bishop, de Iowa, está a realizar a súa tese de doutoramento sobre vos neofalantes ourensáns

Luke tivo ou seu primeiro contacto con Galicia e a lingua en 2015.

Escrito por ANDREA OTERO

Luke Bishop é un rapaz de Des Moines, capital do estado de Iowa, que comezou unha nova vida en Galicia. Está cursando o doutoramento de Linguas Romances na Universidade de Texas, pero actualmente vive entre Compostela e Ourense. Para a súa tese escolleu como tema os neofalantes ourensáns e está a procura de xente para as súas entrevistas.

«Sorpréndeme a cantidade de xente que defende o galego sen falalo»

Para dar a coñecer o seu proxecto, Luke pegou carteis polas rúas da cidade. En canto se deu conta xa tiña centos de notificacións no seu teléfono móbil grazas a publicación dun chío. «Para a próxima non porei o meu número de teléfono nun anuncio, só o correo», indicaba Luke entre risas pola gran cantidade de mensaxes recibidas. De feito, aquel que queira poñerse en contacto con el pode facelo a través do seu correo: lukebishop@utexas.edu.

En canto a temática do estudo piloto da súa tese, escolleuna debido á falta de documentación sobre o asunto. Un dos datos que máis lle chamou a atención a Luke realizando o estudo foi a cantidade de xente que non fala galego. «Sorpréndeme a cantidade de xente que defende o galego sen falalo», indica. El, como persoa formada en linguas romances, cre que o galego é unha lingua fermosa que hai que falar e coidar. «Nunca é tarde para comezar a falalo», sinalaba.

— Cando tivo o primeiro contacto con Galicia?

— Foi no 2015. Atopei un intercambio tipo Erasmus, versión estadounidense, para a Universidade de Vigo. Daquela tamén fixen un curso de galego e encantoume. Dende aquel primeiro momento quixen volver o antes posible.

— E como chegou Ourense?

— Estaba facendo a carreira de Linguas Romances e quería volver, entón conseguín unha bolsa para pasar un ano completo en Galicia como profesor de inglés. Puxen en preferencias a cidade de Ourense e mandáronme ao IES Otero Pedrayo. Foi unha experiencia incrible.

— Por qué Ourense?

— Porque me interesaba moito o galego e aquí fálase máis. Estaban as sete cidades galegas como opción pero decidín Ourense. Para min é unha cidade moi bonita e especial na que o paso xenial indo aos viños, ao restaurantes e compartindo momentos coa xente de alí.

— Actualmente está en Santiago de Compostela.

— Boto de menos Ourense, aínda que estou indo de vez en cando para facer entrevistas para o doutoramento. Cada vez que vou sinto que Ourense é unha cidade chea de vida, feita polos propios habitantes. En Santiago hai demasiado turista.

— Fala moi ben o galego. Como aprendeu?

— Fixen cursos pero a falar mais informalmente aprendín en Ourense. Alí fixen intercambios no bar Charlotte, no que a xente mantén conversas en distintas linguas. Cando volvín a Estados Unidos facía videochamadas cun amigo para aprender os dous.

— A xente sorprendese cando fala?

— Algo que me parece curioso é a reacción dos galegos que non falan galego. A xente queda flipando cando escoita falar galego a un rapaz de Iowa. A eles quero dicirlles que o intenten tamén. Calquera pode e debe falar en galego, xa que é unha lingua moi bonita e debería ser motivo de orgullo aquí en Galicia.

— Non pensa que sexa un orgullo?

— Para moita xente éo pero para outra tanta non o é. Moitas veces a xente di que hai que apoiar o galego pero non o falan. O máis importante é empregalo e telo presente na vida. Creo que a xente debería intentalo máis.

— Como vai a tese?

— Estou recibindo moita axuda e a comunidade galegofalante quere apoiar a causa. Creo que aínda que me queiran axudar a min, indirectamente a xente tamén quere apoiar a súa propia lingua para que se vexa o valor que ten.

— Que conclusións saca das entrevistas que está facendo?

— Sobre todo que hai moitas variacións nas motivacións. A xente quere falar galego por ligazóns familiares ou por amor pola lingua, pero tamén por motivacións políticas. Ou non. Eu pensaba que moitos dos neofalantes ían ter motivos políticos pero hai moitísima mais variación e moita diversidade entre os neofalantes.

 

[Imaxe: Miguel Villar – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

ONU Derechos Humanos en México acaba de publicar un libro contando historias sobre las valientes acciones de mujeres indígenas defendiendo sus propios derechos. En vísperas del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Noticias ONU te trae la historia de Miriam, una mujer zapoteca que lucha por la preservación de su cultura, su tierra y su lengua.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro or ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro por ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez es una mujer zapoteca, originaria de la sierra norte de Oaxaca, de la comunidad de Guelatao. Es antropóloga social y abogada y ha dedicado estos últimos años a trabajar por la defensa de mujeres y niñas en temas relacionados con la defensa del territorio, el combate a la trata de personas y la defensa de los derechos de las mujeres en Guelatao.

Miriam, es una mujer muy alegre, solidaria y decidida que ha dedicado una gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos y a la preservación de su cultura, tierra y lengua. Su historia ha sido documentada recientemente en el libro Las valientes aventuras de mujeres defensoras. Relatos para niñas y niños de todas las edades, editado por ONU Derechos humanos.

Miriam creció y vivió en Guelatao y vio como sus familiares, aunque salían de la comunidad por motivos de trabajo o para estudiar, al final siempre volvían para regresar algo a la comunidad.

Ella fue afortunada ya que tuvo la oportunidad de estudiar dos licenciaturas.

“Prácticamente un privilegio dentro de la región. Somos muy pocas personas las que alcanzamos una educación universitaria. Es un tema complicado porque la discriminación en el sistema educativo hacia los pueblos originarios es gigantesca. Entonces en realidad yo logro estudiar porque mi abuela rompe con la tradición del matrimonio forzado hacia ella”, señala.

Primero estudió Antropología Social en Puebla y luego Derecho en la Ciudad de México. Fueron muchos los obstáculos que tuvo de sortear para poder concluir sus estudios: desde discriminación hasta la falta de recursos.

Por ejemplo, tuvo que vender dulces, para terminar las carreras. Pero es en ellas donde se especializa en derechos humanos.

En la primera licenciatura aprendió a documentar casos de violaciones a derechos humanos; y en la segunda, a llevar a cabo litigios estratégicos.

Comenzó a trabajar en diversos temas como delincuencia organizada, pueblos indígenas, desapariciones y trata de personas: “Pero siempre, en mi memoria todos los días, estaba la sierra”.

Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

ONU México – Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

De vuelta a casa

Guelatao es una comunidad que se rige por el sistema normativo de usos y costumbres. Miriam volvió hace unos años a retornar algo a su comunidad.

“Si bien yo soy defensora de derechos humanos, el servicio que yo brindo no solo en la comunidad, sino en la región, está muy enfocado a la promoción y difusión y resignificación de lo que son los derechos humanos. (…) Por eso es necesario el discurso de los derechos humanos, apropiarnos de él para interactuar entre nosotros, pero más para interactuar en ese contexto mundial, porque si no es con los derechos humanos, definitivamente no hay un parámetro de igualdad para relacionarse”, explica Miriam.

Para ella el gran reto en la región es quitar el estigma sobre los derechos humanos, “(…) porque en nuestra vida cotidiana siempre nos han dicho que eso no es para nosotros”. Mientras nosotros no nos asumamos en ese contexto jurídico internacional, vamos a seguir siendo vistos como cosas, como objetos, como patrimonio, no como personas”.

Difundir el mensaje de forma clara

El segundo reto fue hacerlo de una forma que sea respetuosa con la comunidad, que no traiga un lenguaje técnico, que nadie entienda. “Es como si tú creyeras que no existe conocimiento dentro de la comunidad, entonces buscamos dónde estaban los derechos humanos dentro de la comunidad y comenzamos a hacerlo a través de talleres de fotografía, de talleres de radio, de talleres de guion, de talleres de locución. En fin, todo por el tema cultural”.

En este trabajo la radio ha sido la herramienta a través de la cual han logrado difundir información e involucrar a la comunidad que enfrenta dificultadores para tener acceso a tecnología o Internet.

Miriam, además, es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez, que se encarga de guiar a las autoridades para emitir leyes respetuosas que garanticen la vida libre de violencia. También de coadyuvar con la Fiscalía y con las instituciones del Estado, para que tengan un enfoque intercultural.

Para ella hay dos tareas indispensables: fortalecer el proceso de difusión de la información en derechos humanos y eso implica tener una radio propia; y contar con refugio para mujeres víctimas de violencia.

Y, entre tanto, Miriam acude con los jóvenes de la comunidad a grabar cápsulas de radio para difundir información sobre derechos humanos, al tiempo que rescata el conocimiento tradicional de las personas zapotecas de la región.

Este año el Día Internacional de los Pueblos Indígenas tiene como tema “El papel de las mujeres indígenas en la preservación y transmisión del conocimiento tradicional”.

Para ella, haber contribuido a crear el libro publicado por ONU Derechos Humanos “significa la posibilidad de decir que, a pesar de los obstáculos, tenemos que tomar compromisos con la comunidad desde los saberes de la comunidad o desde los saberes de donde los obtengamos. Porque hay conocimiento en todas partes”.

A través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

ONU México – a través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

Amplificar la voz de las mujeres indígenas

Miriam es un perfecto ejemplo del lema del Día Internacional de los Pueblos Indígenas pues, como señala el secretario general de la ONU en un mensaje con motivo de la efeméride, ellas “son defensoras denodadas de las lenguas y las culturas indígenas” y “defienden el medio ambiente y los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

Por ese motivo, António Guterres sostiene que “para construir un futuro equitativo y sostenible que no deje a nadie atrás, debemos amplificar las voces de las mujeres indígenas” y destaca que “los conocimientos tradicionales indígenas pueden ofrecer soluciones a muchos de nuestros desafíos comunes”.

Trabajo de la ONU en México con los pueblos indígenas

En México habitan 68 pueblos indígenas, el 10% de su población total.  Su patrimonio lingüístico incluye 68 lenguas originarias, colocando a México en el décimo lugar con la mayor diversidad lingüística del mundo.

La promesa de la Agenda 2030 de no dejar a nadie atrás reviste una importancia crucial para los pueblos indígenas. A su vez, los pueblos y comunidades indígenas tienen mucho que aportar al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por ello, las acciones de las Naciones Unidas en México tienen un enfoque de interculturalidad, el cual promueve la diversidad y focaliza esfuerzos para combatir la discriminación, favorecer la inclusión, integración y equidad en el acceso a las oportunidades de desarrollo de los pueblos y las comunidades indígenas.

Algunos de los esfuerzos que acompaña ONU México para alcanzar estos objetivos son:

  • Ayudar al diseño de leyes en materia de igualdad, inclusión y no discriminación en el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, incluida la consulta previa
  • Promover el derecho a una educación intercultural que fomente sus saberes y tradiciones
  • Crear condiciones de igualdad en la integración de los pueblos indígenas, incluidas las mujeres, en las cadenas productivas
  • Participar en los espacios de toma de decisiones y fortalecer sus capacidades para el empoderamiento económico y la gestión sostenible de los recursos de los pueblos indígenas
  • Gestionar un conocimiento que garantice la libertad de expresión y el desarrollo de medios de comunicación y del patrimonio lingüístico
  • Combatir los distintos tipos de violencia, incluyendo contra las mujeres y defensores de derechos humanos de los pueblos indígenas

[Fuente: http://www.un.org]

Es tiempo de volver a hablar de sexo en términos de afirmación del placer y la libertad

 

Desnudo reclinado con el pelo suelto. Amadeo Modigliani (1917)

Escrito por Nuria Alabao

Parece absurdo agradecer a las que vinieron antes, a las que lucharon por nosotras. Suena casi ridículo apelar a la defensa de la revolución sexual en el mundo hipersexualizado de hoy. Sin embargo, muchos discursos públicos respiran un cierto puritanismo otra vez, y la mayoría provienen del propio feminismo. Discursos que dicen que la revolución sexual se hizo “para los hombres”, que contribuyen a fijar la sexualidad femenina a una determinada normatividad –“las mujeres tenemos una sexualidad distinta”, “queremos afecto, no solo sexo” o que aseguran que “no nos gusta el porno”–. No dudo de que la socialización de hombres y mujeres todavía es distinta, pero las formas de experimentar la sexualidad son cada vez más plurales y más libres. Y eso ha sido gracias a las que se organizaron y cambiaron la cultura y nuestras costumbres para siempre. Quizás sí hace falta volver la vista atrás y reconocer todo lo que hemos ganado, aunque podamos, sin duda, reflexionar sobre lo que nos queda por conquistar. ¿Por qué da miedo la libertad sexual, por qué parece que volvemos a un ambiente reaccionario en estas cuestiones?

A veces, para saber lo que hemos ganado, podemos volver la vista atrás. Mi madre, nacida en los 50, se casó para escapar del control familiar. En concreto del de su madre, mi abuela Pepa, férrea defensora de la moral tradicional que la tenía bien amarrada, con normas estrictas sobre horas de salida y de entrada –la noche era territorio vedado– y lo que era posible hacer. Hombres a solas… mejor no. Es verdad que para esa época ya había otros modelos, pero no tantos en el lugar y la clase social que ellas habitaban –la divisoria pueblo/ciudad era más marcada entonces que ahora–.

Mi abuela no era mala persona, simplemente se crió en un ambiente donde bailar estaba mal, donde estar con hombres se consideraba un peligro y lo reprodujo en su crianza. No era una controladora obsesiva ni patológica, simplemente había aprendido, a costa de su propia felicidad, que la desviación de la norma moral tenía un alto precio que se podía estar pagando toda la vida. Como lo pagó ella. De muy joven se quedó embarazada y le obligaron a casarse con un hombre al que no quería, que la acabaría abandonando muy pronto con dos niños pequeños después de una relación triste y violenta. Fue su experiencia de vida, el peligro siempre enunciado en susurros de lo que le podía pasar a las “perdidas”, la que le transmitió el mandato de hacer cumplir la moral sexual patriarcal, a ella y las mujeres de su generación. Mi madre se casó muy pronto porque quería huir de todo eso, quería decidir por sí misma algo tan básico como cuándo entrar y salir de casa y respirar un poco. Es cierto que podría haberle salido mal, digamos si el marido hubiese sido el sustituto del control materno, la potestad la tenía –hasta 1975 el matrimonio conllevaba una restricción de libertades para las mujeres incluyendo la institucionalización de la violación, que no estaba reconocida debido a la figura del “débito conyugal”, a la obligación de estar disponible para el marido que existió hasta 1992–. En cualquier caso, mi madre dice que fue feliz aunque también que nunca estuvo con nadie más mientras estuvo vivo mi padre. Es decir, hasta cumplir los 68. Sus expectativas y posibilidades de experimentación estuvieron muy constreñidas por su entorno y educación.

Es la generación de mi madre la que hizo la revolución sexual en este país. Quizás ella, por estrato social, no fue la vanguardia de ningún movimiento contracultural, pero tengo que agradecerle que se asumiese rápidamente como parte de una sociedad que había cambiado, y mi crianza y la libertad de la que disfruté fueron totalmente otras. (Aunque todavía recuerdo una guerra generacional y a mi abuela diciéndome que solo las putas llegaban tan tarde a casa como yo). En cualquier caso, las que vinimos después tuvimos más fácil disfrutar del sexo y más libertad para hacerlo –tanto espacio simbólico, como real–. Con todos los discursos contradictorios que se pudiesen dar –de nuevo el “puta” en las bocas ajenas si vas con muchos chicos, etc.–, el camino fue menos empedrado.

Las que vinimos después tuvimos más fácil disfrutar del sexo y más libertad para hacerlo

Otro aspecto de ese mundo de posibles que se abría fue que también pude enamorarme y tener relaciones con mujeres, algo que mi madre no se atrevió casi ni a imaginar de joven. Algo que es cada vez más común. Es suficiente con hablar con los chavales más jóvenes para hacerse una idea de cómo viven esta cuestión con mayor normalidad que sus mayores. En España no hay encuestas, pero en EE.UU. casi el 21% de la Generación Z –nacidos entre 1997 y 2003– se identifica como LGTBI. Una cifra enorme y muy superior a las de los años anteriores. También parece haber mayor diversidad en las formas de vivir estas preferencias sexuales no normativas. No solo homosexual o bisexual, hoy se habla de pansexualidad –atracción sexual hacia otras personas independientemente de su sexo o identidad de género, es decir también hacia personas trans o no binarias–. Lo queer también ha hecho estallar muchas de esas categorías incluso más allá de las etiquetas, que abren nuevos caminos. Hoy hablar con muchos jóvenes sobre estas cuestiones es aprender cosas nuevas. (También se inauguran nuevos conflictos, como los debates que estamos viviendo a propósito de la infancia trans, paradójicamente ahora que se normaliza más y más niños se declaran así).

En fin, siento que no paro de decir obviedades, pero cuando leo eso de que “la revolución sexual se hizo para los hombres”, me pregunto qué mundo habitan esas personas que lo enuncian, si no se acuerdan de dónde venimos. Si no se acuerdan de la radicalidad del movimiento feminista de los 70, cuando teníamos todo por conquistar y el discurso era el de la “liberación” –reproduciendo el lenguaje de las luchas anticoloniales y por los derechos civiles–. Liberación que también era de la familia, del deseo y por supuesto sexual, y que dio forma a un mundo nuevo, un mundo que descubría que una parte importante de la opresión de las mujeres estaba contenida o mediada por la sexualidad pero que no lo dibujaba únicamente como un lugar de opresión, sino como un espacio que tenía que ser nuestro. Estas luchas, además, tuvieron forma muy concreta en España por derechos que todavía no teníamos –contra el delito de adulterio, para poder abortar o decidir cuándo ser madres…–. La reivindicación de la libertad sexual siempre tuvo una contracara en la lucha contra la violencia, pero nunca es solo eso. No tenemos que olvidarnos.

En esos años también se criticaron cosas como el sexo que ponía únicamente en el centro la penetración, se habló de orgasmo clitoriano y de placer, placer con mayúsculas. Se discutió sobre fantasías sexuales, y si tenían que ser de un determinado tipo o no para ser feministas o incluso si el sadomasoquismo era una práctica “aceptable”. Cosas que ahora nos parecen evidentes pero que en algún momento hubo que nombrar para hacerlas nuestras, que ampliaron mundos y posibilidades. El feminismo más liberador no es el que pone normas o reglas o dice quién puede formar parte o no, o qué sexualidad o qué porno son legítimos, sino el que abre nuevas posibilidades y libertades para todas.

Hoy el envite ultra, la contraofensiva sexual de la derecha es todavía una reacción a las luchas de los setenta y sus consecuencias. Sobre todo las que reivindicaron la separación entre sexo y reproducción –que están en el corazón de todo proyecto conservador–. Digo obviedades una vez más, pero todo eso fue la revolución sexual. ¿Se hizo para los hombres? Algunas siguen diciendo que sí, y que la promiscuidad que hoy se ha normalizado es una victoria para ellos. Si bien no podemos equiparar promiscuidad y liberación sexual, por lo menos, hemos descubierto que puede ser una opción para muchas mujeres, si lo deseamos, una opción entre otras, no es un territorio de ellos. Gracias a nuestras mayores por haberme abierto también esa puerta.

Neoliberalismo sexual

Hoy otras críticas ponen en el centro la comercialización del sexo, o señalan la sexualización del cuerpo femenino en las representaciones hegemónicas. Culpan al neoliberalismo de todo ello, una suerte de “hicimos la revolución sexual y ahora nos venden sexo”, como si no supiésemos que toda conquista es susceptible de convertirse en mercancía. Esas paradojas habitamos en el mundo que produce valor a partir de los signos y las experiencias, pero también sabemos que esa comercialización se nutre de “yacimientos de autenticidad” –alguien tiene que tener esa experiencia de manera real en algún lugar para que pueda ser vendida, y que produzca valor para algún otro no la invalida–.

Hoy el envite ultra, la contraofensiva sexual de la derecha es todavía una reacción a las luchas de los setenta y sus consecuencias

Pero de lo que se habla menos sobre el neoliberalismo es de que también ha servido para instalar el marco de que cualquier problema social o cultural es susceptible de ser resuelto recurriendo a más código penal, a más encarcelamientos o multas, al Estado punitivo. Hoy se da un conflicto fuerte entre un feminismo que cree que esta debería ser la principal apuesta para garantizar la libertad sexual de las mujeres ante a las agresiones, frente a un feminismo que sabe que necesitamos ir más allá, porque a los juicios no llegan la mayoría de estas agresiones y porque a la justicia no tenemos acceso todas por igual –la clase, los papeles, la raza son límites claros–. Precisamente, el feminismo punitivo es un tipo de feminismo que potencia y multiplica las narrativas sobre el “terror sexual” que van en detrimento de nuestra propia libertad y que suelen coincidir con posiciones que quieren prohibir y castigar la pornografía o la prostitución como si fuesen el origen de la violencia contra las mujeres.

Gayle Rubin decía que ya en los 80 buena parte de la literatura feminista atribuía la opresión de las mujeres a las representaciones gráficas del sexo, a la prostitución, o incluso a la transexualidad. “¿Qué ha pasado con la familia, la religión, la educación, los métodos de crianza, los medios de comunicación, el Estado, la psiquiatría o la discriminación laboral y salarial?”, se preguntaba. En vez de apuntar al sistema, de señalar cuestiones estructurales, se trata de prohibir las cosas que no nos gustan. Como expliqué en otro artículo, el escándalo moral funciona bien como activador político, depositamos nuestros miedos en algún lugar, creamos chivos expiatorios. Estas formas “comunicativas” de la política son más fáciles que organizarse y generar alternativas propias que no pasen por demandar la protección estatal. Lo que necesitamos, dice Raquel Osborne, “son mujeres fuertes, autónomas y con recursos para evitar lo que les hace daño y para luchar por cambiarlo”. En la era del #Metoo vuelve a acecharnos la representación de la sexualidad como un espacio de peligro, pero hoy, como ayer, existe un feminismo que también la imagina como un lugar propio, también de resistencia. La revolución sexual es nuestra victoria.

Así que gracias, hermanas, por las posibilidades de disfrutar la sexualidad, por desacralizarla. Hoy en los medios se informa tanto y de maneras a veces tan alarmistas de la violencia sexual que el sexo puede llegar a ser percibido como un terreno hostil. Volvamos a hablar del placer y de la libertad. Recuperemos el susurro del pasado, donde nuestras prácticas sexuales, en palabras de bell hooks, “pueden optar por la promiscuidad o por la castidad, por abrazar una identidad y preferencia sexual específica o por elegir un deseo cambiante, no encasillado, que se despierte tan solo por la interacción y el compromiso con personas concretas con quienes sentimos la chispa del reconocimiento erótico, independientemente de su sexo, raza, clase o incluso su preferencia sexual. Los debates feministas radicales sobre sexualidad deben salir a la luz para que el movimiento hacia la liberación sexual pueda volver a empezar”.

[Imagen: MUSEO DE ARTE MODERNO DE LA CIUDAD DE OSAKA – fuente: http://www.ctxt.es]

L’un des résultats inattendus de la pandémie a été l’attractivité nouvelle des pratiques nudistes.

Le confinement a suscité chez certains des désirs de nature et de nudité.

Repéré par Léa Polverini 

1,3 million, c’est à peu près le nombre de membres de l’Église d’Angleterre. C’est aussi le nombre de Britanniques qui apprécient les joies de la nudité en public. En Grande-Bretagne, le naturisme n’a jamais été aussi cool que depuis le premier confinement lié au Covid-19. Au printemps 2020, rien que le nombre de recherches Google sur le «bain de soleil nu» avait augmenté de 384%.

Si pendant un temps, ce sont des groupes virtuels de yoga, de lecture ou encore de cuisine (nus) qui se sont développés, la fin du confinement et le retour des beaux jours a vu les activités collectives de plein air (nues) se multiplier: escapades en pleine nature, hôtels et lieux de villégiature réservés aux naturistes…

Échapper à la ville moderne

Pour Annabella Pollen, chercheuse à l’université de Brighton, autrice de l’ouvrage Nudism in a Cold Climate, la situation post-confinement fait écho aux débuts du naturisme, apparu en Allemagne dans les années 1890, et qui s’est développé en Grande-Bretagne dans les années 1920: «Après la Première Guerre mondiale et la pandémie de grippe espagnole, il y avait cet énorme appétit de trouver de nouvelles façons de vivre, d’explorer de nouvelles structures sociales et de se sentir libre.»

La Freikörperkultur, soit «culture du corps libre», visait à répondre à l’industrialisation croissante des villes par la nudité de plein air et le communautarisme. Un siècle plus tard, c’est le même sentiment de vouloir se «reconnecter à la nature», loin du brouhaha urbain, qui habite les naturistes.

Depuis près de trente ans, Nick Mayhew-Smith, un habitant de Hastings, au sud-est du Royaume-Uni, se promène nu dans les forêts: «Si vous vous asseyez dans un endroit isolé, entièrement nu et parfaitement immobile, la faune commence à s’habituer à vous. Les oiseaux sautillent plus près, les écureuils et les blaireaux émergent: vous devenez, et c’est la meilleure façon de le dire, une partie de la nature. C’est une expérience magique, qui prend tout son sens dans les moments de stress.»

Certains ne s’y sont mis que récemment, comme Helen Berriman, âgée de 46 ans, qui réside à Bromley, dans le Grand Londres, et dit s’être «convertie au nudisme pandémique», par l’intermédiaire de son époux. Posant comme modèle habillée devant des artistes nus pour un cours de dessin intitulé «Normalising Nudity», le ridicule de la situation l’a soudain frappée, et elle a décidé de se déshabiller: «À ma grande surprise, le monde ne s’était pas arrêté, j’étais nue et je me sentais vraiment très bien.»

Moins d’un an plus tard, elle démissionne de son emploi chez un opticien et trouve du travail chez British Naturism. Aujourd’hui, elle se dit bien plus épanouie: «J’ai un bronzage intégral, j’ai arrêté les antidépresseurs après une décennie et j’accepte vraiment les autres. Avec le recul, je pense que j’étais assez moralisatrice avant.»

Échapper aux préjugés

De fait, la pratique du naturisme demeure entachée de nombreux préjugés et de confusions, volontiers assimilée à des pratiques échangistes, de l’exhibitionnisme ou une forme de perversion. Le fait qu’elle soit encore majoritairement hétérosexuelle et masculine y contribue –le responsable LGBT+ et diversité de British Naturism, Rick Stacey, estime ainsi que seulement 2% de personnes LGBT+ participaient auparavant à des événements de sociabilisation naturiste, mais que cela est en train de changer.

Pour beaucoup de naturistes, leur pratique est surtout associée au fait de prendre soin de leur corps et de leur esprit, et de nouer des liens avec une communauté souvent soucieuse de l’écologie et sensible aux enjeux du végétarianisme et de l’antispécisme.

Mais tout le monde ne se sent pas à l’aise dans les cercles de naturistes pour autant. Selon David Salisbury, naturiste gay de 47 ans, «certains naturistes, en particulier les femmes, ont du mal à se sentir en sécurité dans un environnement non contrôlé, donc les clubs traditionnels offrent un espace sûr où la diversité peut s’épanouir loin des voyeurs goguenards que l’on peut trouver sur les plages nudistes». Certains clubs ont ainsi mis en place un code de conduite strict visant à garantir la sécurité de leurs membres –pas de téléphones, pas de regards, de gestes ou de propositions déplacés…

En Angleterre et au Pays de Galle, le fait d’être nu en public ne constitue pas une infraction pénale, même si en vertu de l’article 66 de la loi de 2003 sur les infractions sexuelles, une personne peut être arrêtée s’il est prouvé qu’elle s’est montrée nue dans l’intention de choquer ou de mettre quelqu’un en détresse.

[Photo : Patricia de Melo Moreira / AFP – source : http://www.slate.fr]

 

 

 

El pleno reconocimiento institucional de la multiplicidad de idiomas en España sigue siendo una asignatura pendiente; la imposición forzosa de una con prioridad sobre las otras solo genera hostilidad

El diputado de la CUP Albert Botran, durante la intervención en la que se le retiró la palabra por hablar en catalán, el pasado 17 de mayo.

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En España hemos normalizado que la diversidad lingüística se resuelva en una lucha por la hegemonía. Sin embargo, este semillero de opresión social y política sigue sin encararse con madurez en la agenda política. Hace nueve años, los diputados de ERC Alfred Bosch y Joan Tardà vieron retirada su palabra con amable paternalismo por Jesús Posada, presidente del Congreso, por intervenir en catalán desde la tribuna del hemiciclo. Hace unos dos años el diputado del BNG Néstor Rego, y más recientemente el diputado de la CUP Albert Botran, fueron silenciados con aún mayor rigidez normativa por la actual presidenta del Congreso al negarse a emplear el castellano en sus discursos. El último incidente, aparte de pasmar a prensas extranjeras como la suiza, ha motivado que varias fuerzas políticas eleven una proposición de reforma del Reglamento parlamentario que determina el manejo de las lenguas reconocidas por la Constitución —que por otro lado, no son todas las que actualmente se hablan en nuestro país—, a imitación del que ya se aplica en el Senado. Pero todo parece indicar que el gatopardismo seguirá sojuzgando en esta materia desde la atalaya de un sedicente pragmatismo.

Esta secuencia de incidentes revela que el pleno reconocimiento institucional de la multiplicidad de lenguas en España sigue siendo una de las asignaturas pendientes del pacto constitucional del 78. La anomalía democrática que supone la censura de lenguas distintas del castellano en los órganos de la soberanía nacional confirma que los viejos odres de la revolución pasiva franquista, cuyo alcance ha analizado con perspicacia José Luis Villacañas, siguen orientando el marco ideológico desde el que se administra la visibilidad pública de estos vehículos de comunicación. Las pautas de protección de las lenguas cooficiales han fomentado durante más de cuatro décadas su encapsulamiento territorial como lenguas minoritarias, en lugar de arbitrar los cauces estructurales para extender su conocimiento en toda la nación y facilitar su coexistencia en los planes de estudio de todos los niveles educativos. Se ha optado por una política de cuotas con fundamento jurídico, pero escasa implantación social, que ha incentivado además que las lenguas periféricas pretendan reforzar su uso asumiendo ese mismo código, una perversión que expertos como Albert Branchadell han subrayado con acierto.

Aún estamos a la espera de que las oposiciones a profesorado en los centros de enseñanza estatales incluyan, siguiendo el ejemplo del Instituto Cervantes, plazas docentes de catalán/valenciano, gallego y euskera para dar cobertura a la demanda, por marginal que sea al comienzo, de los estudiantes interesados en compatibilizar el conocimiento de lenguas europeas con el de otras lenguas del Estado que no sean el castellano. Asimismo, las lenguas no sobreviven ni se fortalecen únicamente porque normas jurídicas las avalen y protejan. Si no circulan habitualmente en el medio social y cultural, su empleo se irá reduciendo tendencialmente. Por ello mismo, los medios y plataformas audiovisuales son una herramienta clave para la materialización del multilingüismo, aunque no se aprecian iniciativas en esta dirección, pues la apuesta por el valor seguro impera en este ámbito. Fenómenos como Alcarràs no dejan de ser atípicos. Abordar los problemas planteados por la variedad de lenguas nacionales desde normativas troqueladas por una ideología monolingüista propicia la extensión de un sentido común que impide percibir la violencia que encierra el “bilingüismo vertical”, por decirlo con Zumthor, establecido por la aplicación vigente de la Constitución. En efecto, la interpretación dominante del preámbulo de esta norma supone que las lenguas cooficiales en algunas autonomías rindan vasallaje a la única lengua oficial en el resto del país, una injusticia hermenéutica que solo inyecta resentimiento en la convivencia democrática.

La invención de una tradición que privilegia a una lengua sobre aquellas otras con que comparte un mismo ordenamiento político ha promovido el olvido de las asentadas experiencias de cohabitación idiomática que encontramos, por ejemplo, en el teatro del literato portugués bilingüe Gil Vicente, en cuyo Auto da Fama los personajes usan distintas lenguas —castellano, italiano y francés— según su origen. También quedan muy lejos de nosotros decisiones como la que llevó al paladín del toscano frente a la autoridad del latín que fue Dante a presentar al trovador Arnaut Daniel en el canto XXVI del Purgatorio pronunciando unos versos en su lengua, el provenzal. Para estos autores, la holgada “competencia analítica” que nos permite entender lenguas que no hablamos con destreza, que lingüistas como Juan Carlos Moreno Cabrera han preconizado ejercitar en la escuela y la calle, no era una quimera, sino una realidad social.

El espacio literario del Medievo y del Renacimiento concebía como un beneficio ser hablante pasivo de otras lenguas amén de la propia. Una preocupante regresión ha debido de ocurrir para que la pluralidad lingüística usual antaño sea recibida hogaño —en un contexto democrático, además— como antesala de una pugna de la que solo una lengua puede declararse triunfante, sometiendo al resto. La práctica de un multilingüismo sostenible transformaría de manera constructiva nuestras demandas de vertebración nacional. En cambio, la imposición forzosa de las lenguas solo siembra hostilidad entre los pueblos, de manera solapada e irreversible.

Nuria Sánchez Madrid es profesora del Departamento de Filosofía y Sociedad de la Universidad Complutense de Madrid.

 

[Foto: CONGRESO (EUROPA PRESS) – fuente: http://www.elpais.com]

Une femme marche le long d'une rue en terre battue dans la zone suburbaine de Rio de Janeiro, au Brésil, une ville qui se caractérise par de fortes inégalités sociales.

Une femme marche le long d’une rue en terre battue dans la zone suburbaine de Rio de Janeiro, au Brésil, une ville qui se caractérise par de fortes inégalités sociales.

Écrit par Jorge Jacob

Professor of Behavioral Sciences, IÉSEG School of Management

Depuis de nombreuses années, la recherche montre que les consommateurs à faibles revenus ont tendance à être plus sensibles aux prix que leurs homologues à revenus élevés. Cette sensibilité désigne le poids que nous accordons au prix par rapport à d’autres attributs lorsque nous formons des impressions sur les produits et services et que nous prenons des décisions d’achat. On peut dire que c’est le degré auquel le prix détermine la propension d’un client à acheter votre produit ou votre service.

Cette sensibilité plus forte chez les moins aisés s’explique par différentes raisons et dans diverses circonstances. La rareté financière rend les personnes défavorisées plus conscientes des prix, plus sensibles aux remises et plus préoccupées par le prix de toute expérience de consommation. Pour cette raison, les consommateurs à faible revenu finissent par se rappeler les prix des produits avec plus de précision et sont moins sensibles aux effets du contexte du magasin. Seuls des coûts élevés et une capacité de stockage limitée peuvent entraver la capacité des consommateurs à faible revenu à exercer leur forte sensibilité aux prix.

Cependant, les mégapoles du monde entier (Rio de Janeiro, New York, Paris, Madrid, Mexico, Johannesburg, par exemple) combinent deux éléments uniques : une forte densité de population et des disparités économiques importantes. Cette combinaison pose des défis uniques aux consommateurs à faible revenu. Souvent marqués par la stigmatisation et la discrimination, ils doivent non seulement faire face aux défis financiers inhérents à la pauvreté, mais aussi développer des stratégies pour naviguer dans les interactions avec les consommateurs plus aisés.

« Taxe psychologique du ghetto »

Dans une recherche récemment publiée dans des plus importantes revues internationales sur le comportement des consommateurs, nous révélons notamment que la peur de la discrimination pousse ceux à faible revenu à préférer faire leurs achats dans des magasins avec des consommateurs de la même classe sociale, même s’ils doivent payer plus cher.

Ainsi, la discrimination perçue basée sur le revenu constitue une « taxe psychologique du ghetto », qui peut également réduire la sensibilité aux prix chez les consommateurs à faible revenu. Par conséquent, cela montre que les consommateurs à faible revenu ne sont pas seulement sensibles à l’argent ; ils sont également particulièrement sensibles aux signaux du marché qui signalent une discrimination potentielle.

Pour comprendre ce phénomène, notre recherche a mobilisé cinq études à Rio de Janeiro au Brésil, ville caractérisée de fortes inégalités sociales, pour évaluer dans quelle mesure les consommateurs à faible revenus étaient prêts à renoncer à des opportunités d’achat financièrement avantageuses dans des environnements commerciaux haut de gamme.

Ces études, menées par l’IÉSEG School of Management en partenariat avec FGV EBAPE, révèle en effet que les consommateurs à faibles revenus préfèrent effectuer leurs achats dans des environnements où se rendent d’autres consommateurs d’un statut social équivalent. Cet effet est dû aux attentes élevées de discrimination des consommateurs à faible revenu dans des environnements commerciaux plus sophistiqués, une préoccupation pratiquement inexistante chez les consommateurs aisés.

Autrement dit, les consommateurs à faibles revenus préfèrent effectuer leurs achats dans des magasins où ils n’anticipent pas de sentiments de discrimination, même s’ils doivent payer plus cher pour cela. Et les consommateurs plus aisés, quant à eux, finissent par acheter le même produit dans l’endroit le moins cher, puisqu’ils ne prévoient pas la possibilité d’une discrimination, quel que soit l’environnement d’achat.

Une situation contournable

Par exemple, dans l’une des études, les chercheurs ont donné une somme d’argent fixe aux résidents des favelas de Rio de Janeiro à faibles revenus pour qu’ils achètent une paire de tongs et ils pouvaient garder la monnaie. Les chercheurs leur avons proposé deux options : soit acheter des tongs plus cher dans un kiosque à journaux dans la rue devant un centre commercial haut de gamme pour la valeur presque totale de l’argent qu’ils ont reçu, soit les acheter pour un coût beaucoup moins élevé dans un magasin de ce centre commercial et garder la monnaie.

Le résultat : dans leur grande majorité, les consommateurs à faibles revenus ont préféré éviter d’entrer dans le magasin du centre commercial haut de gamme, même s’ils avaient été informés qu’ils pouvaient y trouver un prix plus bas. Le même schéma ne s’est pas produit pour les participants qui avaient été informés que le centre commercial n’était pas haut de gamme.

Cependant, cette recherche adresse un message clair aux entreprises et aux détaillants : ils perdent un grand nombre de consommateurs importants simplement parce que leurs magasins et leur service client pourraient rappeler l’idée que leurs magasins ne sont pas faits pour tous les consommateurs, quel que soit leur niveau de revenu.

Elle montre aussi qu’il est possible de contourner cette situation : en mettant l’accent sur les valeurs liées à l’égalité de traitement de tous les consommateurs et/ou à l’appréciation de la diversité, il est possible de réduire les craintes de discrimination chez les consommateurs à faible revenu, qui se sentent alors plus à l’aise pour effectuer des achats dans des environnements commerciaux traditionnellement considérés comme ciblant uniquement les consommateurs plus aisés.

 

[Photo : Antonio Scorza/AFP – source : http://www.theconversation.com]

Avec talent, l’humoriste porte un regard acéré sur le langage de l’entreprise et ses travers.

Écrit par Michel Feltin-Palas

C’est exceptionnellement sous la forme d’un entretien que se présente ma lettre d’information cette semaine. Une exception justifiée tant l’humoriste Karim Duval a l’art d’interroger avec humour la novlangue en usage dans les entreprises- un univers que cet ingénieur diplômé de l’École Centrale connaît bien – et notamment son recours névrotique au franglais. On pourra notamment le constater au Théâtre libre, à Paris, les 28 et 29 juin, avant qu’il ne parte en tournée jusqu’en 2023.

Vous vous présentez comme « Franco-Sino-Marocain ». Qu’entendez-vous par là ?
Ceci : mon père est franco-marocain. Ma mère est chinoise, originaire d’une famille qui avait immigré en Polynésie française. Cela fait donc de moi un Franco-Sino-Marocain. Ce n’est visiblement pas banal, et cela m’a permis d’en faire un premier spectacle : « Melting Pot ».
Où avez-vous grandi et quelle est votre langue maternelle ?
J’ai grandi à Fès, au Maroc. Mes parents me parlaient français tandis que ma grand-mère et ma nounou me parlaient en arabe, ou plus exactement le darija, un dialecte marocain. Si bien que je suis devenu bilingue.
Cela ne vous a visiblement pas empêché de réussir de très bonnes études…
J’étais en effet assez bon élève à l’école et au lycée français, au Maroc. À 18 ans, je suis venu en France pour entrer dans une classe préparatoire à Versailles, puis j’ai intégré l’école Centrale, à Paris. Un vrai premier de la classe !
C’est alors que vous êtes devenu ingénieur et que vous avez découvert le monde étonnant de l’entreprise – et notamment sa novlangue…
Je me suis en effet retrouvé dans une société d’informatique de Sophia-Antipolis, spécialisée dans les réservations pour les compagnies aériennes, un secteur qui recourt beaucoup à l’anglais. Mais comme nous étions une majorité de Français, c’est en réalité une espèce de franglais épouvantable que nous pratiquions au quotidien. C’était déjà assez drôle, mais j’ai trouvé mieux encore en effectuant une mission chez Airbus pour Accenture, le cabinet de … consulting (désolé, ça s’appelle comme ça !) Là, c’était la double dose ! À mon insu, j’ai stocké de la matière pour des sketches pendant des années…
Est-ce ainsi qu’a commencé votre prise de conscience linguistique ?
Sans doute. Avant cela, je n’avais aucun recul sur la novlangue. Cela est venu par la suite. Pour mon second spectacle (l’actuel, « Y »), je me suis intéressé à la génération Y (la mienne, née entre les années 1980 et 2000), soucieuse de trouver du sens à un travail qui, du moins au bureau, fait souvent appel à cette novlangue et plus généralement à des concepts abscons. Cela donne parfois un côté risible à ces postes, mais révèle surtout un phénomène sociologique souvent observé par le passé…
Lequel ?
Ce recours au franglais marque évidemment une volonté de distinction : en employant des mots anglais, on cherche à montrer qu’on est au-dessus des autres. C’est du Pierre Bourdieu ! C’est d’ailleurs pour cela que le franglais se renouvelle tout le temps. Par exemple, j’ai l’impression qu’en 2022, « debriefing » ou « je te rappelle asap » (ndlr : abréviation de as soon as possible, « dès que possible ») sont déjà dépassés ! Un « metaverse-compliant » ferait davantage son petit effet en réunion, même si – surtout si – tout le monde ne comprend pas ce que vous voulez dire. C’est le but dès lors que vous cherchez à vous distinguer ! Il faut savoir que certains cabinets de conseil organisent des réunions dont l’objectif est de se mettre d’accord sur la définition de termes anglais ou franglais !
Comment quelqu’un comme vous, qui aviez le CV, l’expérience et le salaire d’un cadre supérieur, avez décidé de critiquer ce type de comportements, au risque de paraître ringard ?
D’abord parce que j’y ai trouvé une source d’inspiration, mais aussi parce que cette prétendue sophistication du langage, sous couvert de bienveillance, masque parfois une véritable violence, sans même avoir recours aux anglicismes. Désormais, on ne licencie plus quelqu’un, on lui permet de « donner un nouvel élan à sa carrière ». Quel cynisme !
Il y a aussi une forme de mépris social derrière ces comportements car ce sont toujours ceux qui n’ont pas réussi dont on se moque : les campagnards, les étrangers, ceux qui « parlent mal ». On sent une forme de suffisance chez certaines personnes qui, à travers le franglais, croient incarner la réussite, le « bien »… ce fameux « bon goût » ! J’ai eu envie de remettre en question ces personnes-là et de dire à ceux qui ne maîtrisent pas ce langage : « N’ayez pas de complexe d’infériorité. Ceux qui prétendent bien parler ne sont pas moins ridicules que vous, au contraire. C’est vous qui parlez normalement ! » Comme le dit mon professeur de franglais : « On est fluent en franglais … quand on ne sait plus ce qu’on raconte ».
Votre origine familiale vous rend-elle plus sensible que d’autres à la diversité culturelle ?
Comme toute personne bilingue, probablement. D’autant qu’en dehors de l’arabe et du français, j’éprouve un réel plaisir à parler l’espagnol, car j’ai vécu en Espagne pendant quelques mois, et l’anglais, bien sûr (surtout en réunion !)
Pas le mandarin ?
Non, car ma mère parle une autre langue chinoise (le « haka »), qu’elle n’a pas pu nous transmettre, loin des siens. J’ai bien pris quelques cours et suis allé à Beijing, mais ce n’est pas suffisant. En revanche, mon père était professeur d’anglais et il était très exigeant, notamment en matière d’accents. Avec lui, il fallait distinguer celui de Londres, celui d’Écosse, celui d’Irlande, etc. C’était plus important que de bien connaître les verbes irréguliers ! À ce propos, je suis étonné par le manque total d’efforts dans ce domaine de la plupart des Français, y compris ceux qui recourent aux anglicismes. Pour moi, cela traduit un manque total d’ouverture culturelle. J’en ai fait une vidéo d’ailleurs (« I speak english. Bullshit english« )
D’où une autre terrible formule de votre professeur de franglais : « Be french, be authentic ! » (soyez français, soyez authentique !)…
Oui. Car je suis également frappé par le recours systématique à l’anglais de la part de ceux qui cherchent à se donner une dimension internationale qu’ils n’ont pas. Combien de start-up donnent à leur société un nom anglais alors que la boîte n’est même pas certaine de faire ses preuves dans le Poitou ? Cette attitude traduit un complexe d’infériorité que je trouve affligeante. Car ce que l’on ne voit pas, c’est que cela nous conduit vers une forme de standardisation culturelle. Et ce constat ne vaut pas seulement pour le français face à l’anglais ; le phénomène est le même pour les langues régionales réprimées par la France – je ne vous apprends rien ! Uniformiser les langues est toujours une forme de régression… Mais une régression… innovante (on est sauvés !)

 

[Source : http://www.lexpress.fr]

L’écrivain, multiprimé, militait pour la fin du conflit au Proche-Orient. Cette figure de la gauche israélienne anti-occupation est décédée ce mardi à 85 ans.

Avraham B. Yehoshua en octobre 2002.

Écrit par Alexandra Schwartzbrod

Avec la mort d’Avraham Yehoshua, ce 14 juin à l’âge de 85 ans, c’est une des dernières grandes figures de la littérature israélienne née avant la création de l’État d’Israël qui disparaît. L’écrivain incarnait avec Amos Oz, mort en 2018 à 79 ans, une sorte de totem conjuguant œuvre littéraire et engagement politique même si, sur le tard, il se montrait beaucoup plus circonspect sur le bien-fondé d’un État palestinien, militant plutôt pour la création d’un État binational. Dès l’annonce de sa mort, la fille d’Amos Oz lui a d’ailleurs rendu un vibrant hommage : «Il était un des écrivains les plus prolifiques, fins et courageux que je connaisse, et son amitié avec mon père était unique : ils avaient pour habitude de commenter méticuleusement et avec amour leurs manuscrits respectifs.» Avraham Yehoshua était aussi rond et émotif qu’Amos Oz était sec et sérieux, ils étaient nés dans le même quartier de Jérusalem, Keren Avraham, ce qui avait créé des liens. Sur le tard, ils s’étaient justement fâchés sur la question des deux États, Amos Oz restant convaincu de la nécessité de créer un État palestinien au côté de l’État d’Israël, Avraham Yehoshua considérant qu’il était trop tard compte tenu de l’avancée de la colonisation. «Le plus important, c’est d’abolir peu à peu l’apartheid et de donner la citoyenneté israélienne aux Palestiniens, nous confiait-il en 2019. Mais, à la fin, on n’en parlait plus avec Amos car je ne voulais pas l’énerverNous étions la dernière génération d’intellectuels à nous positionner sur le plan politique, nous avons une sorte d’autorité morale. Je suis très attaché aussi à David Grossman, même s’il est bien plus jeune, surtout depuis la mort d’Amos, cela nous a rapprochés.»

Un peu désabusé et triste

Né en 1936 à Jérusalem dans une famille juive séfarade, l’écrivain a grandi et étudié dans la ville trois fois sainte. Ce mélange et cette difficile cohabitation des religions imprégnera d’ailleurs une œuvre marquée par la mémoire et ce qu’elle lègue d’espoirs et de fardeaux. Après Jérusalem, il a passé quelques années à Paris – ce qui lui permettait de parler parfaitement le français – avant de s’installer à Haïfa, autre ville de mélange puisque Juifs et Arabes israéliens y vivent plutôt en bonne intelligence. Il a longtemps retrouvé sur les check-points ses amis Amos Oz et David Grossman avec qui il militait pour la paix mais, ces dernières années, il se montrait un peu désabusé et triste. À Paris en 2019, il paraissait déjà fatigué, le souffle court. Vêtu de noir, il se disait affecté par des deuils récents, à commencer par celui de sa femme, psychanalyste. Un drame pour lui qui disait avoir toujours fait passer la carrière de sa femme avant la sienne, et toujours considéré la famille comme plus importante que la littérature. «Il y a tant de morts autour de moi, nous disait-il. Nous étions trois écrivains inséparables, de la même génération : Amos Oz, Yehoshua Kenaz [également un grand traducteur, il a notamment traduit Balzac en hébreu, ndlr] et moi. Amos Oz vient de mourir et Yehoshua Kenaz a fini peu à peu par sombrer dans la démence.» Il se savait le prochain sur la liste.

Au crépuscule de sa vie, Avraham Yehoshua n’était plus certain que la mémoire, tant étudiée et sacrée pour le peuple juif, soit si précieuse. À l’occasion de la parution de son roman, le Tunnel (Grasset, 2019), dont un des héros perd peu à peu la tête (à l’image de son ami Yehoshua Kenaz), nous lui avions demandé si c’était une de ses angoisses. «Non, cette histoire est plutôt un défi à la tyrannie de la mémoire, nous avait-il répondu. Nous sommes trop paralysés par notre mémoire, la mémoire de la Shoah notamment. Cela devient un obstacle pour avancer. Quand j’étais jeune, il n’y avait pas de journée mémorielle de la Shoah, aujourd’hui c’est tout le temps. Et les Palestiniens aussi sont alourdis par leur mémoire. Il faut perdre la mémoire. Aujourd’hui, tout est question d’identité: on est classés en ashkénazes, séfarades, femmes, homosexuels, laïcs, religieux… cette question de la mémoire, de l’identité, nous empêche d’être flexibles, d’aller de l’avant.» Un questionnement incroyablement dans l’air du temps.

Questionnement permanent

Écrire aujourd’hui sur sa mort a quelque chose d’irréel alors que l’on vient tout juste de refermer son dernier livre, la Fille unique (Grasset), un très joli conte empreint de mélancolie mettant en scène une préadolescente évoluant dans une famille juive ashkénaze aisée du nord de l’Italie, en plein questionnement sur la judéité, le sacré, la diversité religieuse. Un livre hanté par l’amour de la famille et par l’approche de la mort : le père de la jeune héroïne est atteint d’une tumeur au cerveau, tumeur que son héroïne appelle «un supplément», ultime pied de nez à la maladie. La disparition de Yehoshua donne à ce livre une tout autre dimension, c’est comme s’il avait voulu, peu avant de s’éteindre, transmettre à la jeune génération le flambeau du questionnement permanent : qu’est-ce qu’être juif, et pourquoi les différentes religions ne peuvent-elles s’entremêler ? Son héroïne, Rachele, incarne à 12 ans la sagesse bien plus que ses parents un peu perdus. Ce sera à elle, au fond, de continuer les combats et les réflexions que Yehoshua ne pourra plus entreprendre. Message d’espoir, donc : ce que sa génération et surtout la suivante ont raté, la nouvelle va le réparer, peut-être.

 

[Photo : Menahem Kahana/AFP – source : http://www.liberation.fr]

Por décadas, projetos de integração regional guiaram-se por lógica de mercado e grandes obras. Virada cognitiva que supere neoliberalismo e, também, mitos desenvolvimentistas é crucial, com políticas culturais e a beleza das diferenças

Escrito por VALÉRIA TEIXEIRA GRAZIANO

Dia Mundial da Diversidade Cultural para o Diálogo e o Desenvolvimento, celebrado em 21 de maio, foi criado há exatos vinte anos pela Organização das Nações Unidas (ONU), após a aprovação da Declaração Universal sobre Diversidade Cultural em 2001. Desde então, a diversidade cultural consolidou-se como princípio orientador dos discursos e instrumentos políticos que conformam a nova arquitetura de governança global.

Mas, se a diversidade cultural ganhou centralidade nos discursos políticos e nos projetos de cooperação internacional de organismos multilaterais ao longo das duas últimas décadas, a garantia dos direitos culturais avançou a passos lentos e as ameaças às culturas e aos povos historicamente subalternizados continuaram a multiplicar-se. Desse modo, é preciso problematizar como tais discursos celebratórios da diversidade cultural – frequentemente reproduzidos pela disciplina das Relações Internacionais –, são articulados pelas elites globais, resultando no apagamento das relações assimétricas de poder, na negação da diferença e no ocultamento da colonialidade, convertendo-se em um componente fundamental do capitalismo global.

No âmbito da integração latino-americana, embora a diversidade cultural tenha sido incorporada nos anos 2000 como princípio orientador de projetos regionais nas mais distintas áreas, a reprodução de um modelo de desenvolvimento baseado na noção de progresso econômico e na exploração infinita da natureza e da vida resultou em continuadas violências contra povos indígenas, camponeses e comunidades tradicionais e, consequentemente, em graves ameaças à diversidade das culturas da região.

Assim, neste vigésimo aniversário de criação da data que celebra a diversidade cultural, propõe-se neste artigo uma reflexão sobre a relação entre diversidade cultural, direitos culturais e descolonização da integração regional latino-americana. A partir da problematização dos limites e contradições que permeiam os discursos hegemônicos da diversidade cultural, pretende-se contribuir para a imaginação de caminhos de rearticulação contra-hegemônica da diversidade cultural enquanto fundamento das lutas dos diversos povos da região e de projetos de integração regional alternativos e emancipadores, desde saberes e experiências outras, locais e comunitárias.

Na América do Sul, a retomada da agenda de políticas culturais na virada do século XXI, depois de seu relativo abandono na década de 1980, relaciona-se à emergência do debate sobre as ameaças que representavam para a diversidade cultural as propostas que ganhavam força no âmbito da Organização Mundial do Comércio (OMC) relacionadas à liberalização total do comércio internacional (BAYARDO GARCÍA, 2010). Em 2002, o tema da diversidade cultural aparece, pela primeira vez, nos pronunciamentos dos presidentes do Mercosul (MERCOSUL/CMC/ATA 02/ANEXO 2/2002) e, desde então, as autoridades políticas do bloco reiteraram o posicionamento favorável à aprovação de uma convenção relativa à proteção da diversidade cultural. É neste contexto de acirradas disputas no campo do comércio internacional que foi aprovada, em 2005, a Convenção da Unesco sobre a Proteção e Promoção da Diversidade das Expressões Culturais, segundo a qual “os bens e serviços culturais comunicam identidades, valores e significados e, por isso, não podem ser considerados meras mercadorias ou bens de consumo quaisquer” (UNESCO, 2005).

A agenda de políticas culturais voltadas à diversidade cultural no âmbito dos projetos de integração foi reforçada, ademais, pela nova gramática política que se configurou na região a partir do chamado ciclo progressista latino-americano (2003-2015). Ao destacarem o papel do Estado em seus projetos de desenvolvimento, os novos governos eleitos na primeira década dos anos 2000 ampliaram as agendas políticas e sociais regionais, dando origem à uma nova etapa na integração regional que ficou conhecida como regionalismo pós-liberal ou pós-hegemônico (SANAHUJA, 2009; LO BRUTTO; CRIVELLI, 2019). Este novo cenário político regional, somado à consolidação da cultura como campo autônomo na política internacional e ao destaque que ganhava o tema da proteção da diversidade cultural nas negociações multilaterais, levou ao fortalecimento da agenda da cultura no Mercosul.

Ressalta-se que a articulação suscitada por tais disputadas no âmbito da OMC não só fortaleceu a posição regional em defesa da aprovação do novo instrumento internacional, mas também influenciou, de maneira significativa, os rumos das negociações da Convenção no âmbito da UNESCO. Após sua aprovação, a cooperação multilateral regional contribuiu, ademais, para o processo de implementação do novo tratado internacional pelos Estados sul-americanos. Em 2012, a Reunião de Ministros da Cultura (RMC) criou a Comissão da Diversidade Cultural (MERCOSUL/CMC/DEC. Nº 15/12), âmbito especializado que contribuiu para a construção de uma diplomacia cultural regional a partir da coordenação de posições no âmbito do Comitê Intergovernamental da Convenção da UNESCO, fortalecendo a defesa dos interesses regionais no campo das políticas culturais.

Contudo, a predominância de uma visão limitada sobre o lugar da cultura nas políticas de desenvolvimento e integração regional resultou, na prática, na ausência de investimentos e na contínua invisibilidade da cultura nas políticas públicas nacionais e nos projetos regionais, mesmo em iniciativas transversais de órgãos voltados às áreas sociais e de direitos humanos do Mercosul. Assim, embora a diversidade cultural tenha sido incorporada como princípio orientador nos discursos políticos do bloco e o Mercosul Cultural tenha logrado consolidar-se como espaço relevante de cooperação cultural regional durante o ciclo progressista latino-americano, os avanços limitaram-se à agenda de políticas culturais adotada pela RMC, e a cultura seguiu ausente, na prática, dos projetos estratégicos e prioritários de desenvolvimento regional.

A não ruptura com o modelo de desenvolvimento historicamente adotado pelo bloco e a incorporação acrítica de discursos e concepções hegemônicas que permeiam a cooperação internacional resultaram na reprodução do padrão de poder colonial e na continuidade da exclusão dos povos, saberes e cosmovisões diversos dos projetos de integração. Dessa forma, “sem questionar as noções de progresso e de crescimento econômico infinito sob a qual se reproduz o mito do desenvolvimento, o MERCOSUL seguiu reproduzindo um modelo civilizatório excludente e insustentável” (GRAZIANO; CAIXETA, 2021). Por isso, como argumenta Escobar (2013), é preciso compreender o desenvolvimento tanto como um projeto econômico (capitalista e imperial) quanto cultural. Criado a partir de uma experiência particular da modernidade ocidental europeia, o paradigma do desenvolvimento subordina as demais culturas e conhecimentos e resulta na destruição da diversidade humana e natural.

Edgardo Lander (2019) lembra que o processo de integração regional que mais avançou na América do Sul neste período representa claramente tais limites e contradições: a iniciativa para a Integração da Infraestrutura Regional Sul-Americana (IIRSA), projeto de desenvolvimento baseado no financiamento de grandes obras de infraestrutura física que, segundo o autor, levou ao aprofundamento de um tipo de integração subordinada e colonial na divisão internacional do trabalho e acelerou a apropriação de territórios indígenas e camponeses, assim como os processos massivos de destruição ambiental.

O autor ressalta, ainda, que embora a IIRSA e a União de Nações Sul-Americanas (UNASUL) tenham nascido em diferentes contextos geopolíticos e com objetivos divergentes, baseados em concepções distintas de desenvolvimento regional, a criação do Conselho Sul-Americano de Infraestrutura e Planejamento (COSIPLAN) da UNASUL acabou por dar continuidade ao projeto da IIRSA. Lander (2019, p. 104) explica que “la tensión entre esos dos programas de futuro para el continente, el desarrollista/extractivista de carácter neoliberal representado por el IIRSA, y el de ruptura radical en dirección al buen vivir, el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y la interculturalidad, lo resuelve Unasur, más allá de sus discursos y declaraciones de principios, por la vía de los hechos, a favor del primero”.

Como resultado, tais empreendimentos de integração regional, que partem de uma lógica de “vazios demográficos” (PORTO-GONÇALVES; QUENTAL, 2012), resultaram no aumento de violências contra indígenas, camponeses e comunidades tradicionais, bem como na expulsão forçada desses povos de seus territórios. Como discutido em artigo anterior para o ODR, a atual negociação do acordo Mercosul-União Europeia é uma clara expressão dessa lógica e ignora os prováveis impactos que sua entrada em vigor terá para os povos indígenas e para a diversidade cultural e natural da região. Embora a temática dos direitos indígenas tenha sido introduzida na agenda do bloco, “na prática, pouco se avançou com relação à proteção e promoção dos direitos indígenas, e menos ainda com relação à participação dos povos indígenas nos processos decisórios do MERCOSUL” (GRAZIANO, 2021).

Desse modo, pode-se afirmar que a ampliação da agenda de direitos humanos do Mercosul a partir da racionalidade moderna eurocêntrica do desenvolvimento não resultou em avanços concretos no que diz respeito à garantia dos direitos culturais e à proteção da diversidade cultural. Isso se reflete, por exemplo, na ausência de uma estratégia integradora e transversal do Instituto de Políticas Públicas em Direitos Humanos (IPPDH), criado em 2009, cuja agenda se desenvolve de maneira paralela e, em geral, distanciada de instâncias como a Reunião de Autoridades sobre Povos indígenas (RAPIM), a Reunião de Ministros e Altas Autoridades sobre os Direitos dos Afrodescendentes (RAFRO) e a Reunião de Ministros da Cultura (RMC). Como resultado, destaca-se a ausência do tema dos direitos culturais nos projetos desenvolvidos pelo IPPDH, assim como de discussões aprofundadas sobre direitos coletivos e integração regional.

Considerando que a efetivação dos direitos culturais passa justamente pelo direito dos povos ancestrais e comunidades tradicionais de habitarem seus territórios, as políticas para proteção e promoção da diversidade cultural devem incluir, necessariamente, temas como autonomia, autodeterminação, plurinacionalidade e direitos indígenas. Por isso, a concretização dos direitos culturais e a proteção da diversidade cultural precisam ser pensadas para além do debate restrito ao campo das políticas culturais. É urgente, ademais, romper com a própria lógica que separa cultura e natureza para que seja possível, de fato, imaginar caminhos para a proteção e promoção da diversidade cultural e para construir alternativas de integração regional para além da noção hegemônica de desenvolvimento.

Como ressaltam Porto-Gonçalves e Quental (2012), “a defesa das culturas em sua diversidade implica a defesa das suas condições naturais de existência com as quais desenvolveram valores que dão sentidos às suas práticas, daí a tríade território-territorialidade-territorialização vir adquirindo centralidade”. É por este motivo, segundo os autores, que a luta travada por camponeses, indígenas e afro-americanos em torno da politização do conceito de território adquire sentidos mais amplos.

Desse modo, como propõe Walsh (2012), as articulações realizadas por esses grupos étnico-culturais devem ser entendidas não apenas como lutas identitárias, mas como lutas cognitivas, entre posições hegemônicas e subalternas relacionadas com formas diversas de entender o mundo e produzir conhecimento, as quais levam ao “cuestionamiento radical de las bases estructurales de la supuesta democracia, la ruptura irreversible con las concepciones monoculturales y excluyentes, y el sembrío estratégico de perspectivas, desde lo indígena, que interpelan y articulan otros sectores de la sociedad” (WALSH, 2012, p. 29). Assim, é justamente desde a diversidade e a diferença que esses movimentos reivindicam o direito de existirem e habitarem outros mundos.

É neste sentido que Vich (2014, p. 98) chama a atenção para a necessidade de desculturizar a cultura para compreendê-la como um novo poder e, sobretudo, “para comenzar a tomar el poder desde la cultura”. O autor propõe que, “contra toda la maquinaria actual de un saber tecnocrático que desliga lo cultural de lo político y lo político de lo económico”, deve-se estrategicamente “simbolizar lo político, democratizar lo simbólico”, de maneira a romper com a esferização do mundo e retomar a proposta de Raymond Willians de constituição de um processo social total (VICH, 2014, p. 98). A partir disso, a cultura pode ser apropriada como uma trama “donde se producen disputas cruciales sobre las desigualdades, sus legitimidades y las posibilidades de transformación” (VICH, 2014, p. 41).

Essa compreensão da cultura como trama é fundamental para a imaginação de alternativas ao desenvolvimento e à integração regional tal como tem sido construída desde o nível estatal, que sejam capazes de abarcar a proteção e a promoção da diversidade cultural em toda a sua complexidade e, assim, abrir caminhos para a produção de novas representações simbólicas, identitárias e sociais. Se a modernidade eurocêntrica compartimentalizou o saber e a política, a construção de uma estratégia de integração regional contra-hegemônica deve partir justamente da compreensão de que a cultura é constitutiva e inseparável dos campos políticos e econômicos.

Por isso, neste contexto de celebração do Dia Mundial da Diversidade Cultural para o Diálogo e o Desenvolvimento, propõe-se refletir criticamente acerca do discurso sobre a diversidade cultural que permeia os projetos de integração regional na América Latina, de maneira a aprofundar o debate sobre a proteção da diversidade cultural desde sua articulação com os direitos culturais e desde os saberes e práticas locais dos diversos povos da região, incluindo suas experiências coletivas e comunitárias de construção de redes de solidariedade transnacional. Neste sentido, é preciso reconhecer a centralidade da cultura e da diversidade cultural para a construção de uma outra integração latino-americana possível e de outros mundos possíveis.

Referências:

BAYARDO GARCÍA, Rubén. Políticas culturales y derechos: entre la retórica y la realidad. RIPS. Revista de Investigaciones Políticas y Sociológicas, vol. 9, núm. 2, 2010, pp. 55-64. Universidad de Santiago de Compostela: Santiago de Compostela, España.

ESCOBAR, A. Una minga para el postdesarrollo: Lugar, medio ambiente y movimientos sociales en las transformaciones globales. Bogotá: Ediciones desde Abajo, 2013.

GRAZIANO, Valéria T. A invisibilidade dos povos indígenas no Acordo MERCOSUL-União Europeia e a colonialidade do poder na integração regional sul-americana. Observatório de Regionalismo, 2021. Disponível em: http://observatorio.repri.org/2021/10/26/a-invisibilidade-dos-povos-indigenas-no-acordo-mercosul-uniao-europeia-e-a-colonialidade-do-poder-na-integracao-regional-sul-americana/. Acesso em: 20 de maio de 2021.

GRAZIANO, Valéria T.; CAIXETA, Marina B. A Cooperação Sul-Sul no MERCOSUL: um caminho para a integração regional autônoma. Brazilian Journal of International Relations, v. 10, p. 161-194, 2021.

LANDER, Edgardo. Crisis civilizatoria: Experiencias de los gobiernos progresistas y debates en la izquierda latinoamericana. Callas; Universidad de Guadalajara: Alemanha, 2019.

LO BRUTTO, G; CRIVELLI, E. El panorama actual de la integración regional en América Latina. In: KERN, A. et al. La cooperación Sur-Sur en América Latina y el Caribe: balance de una década (2008-2018). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO, 2019.

MERCOSUL. MERCOSUL/CMC/ATA 02/ANEXO 2/2002. Brasília, 2002.

MERCOSUL. MERCOSUL/CMC/DEC. Nº 15/12. Mendoza, 2012.

PORTO-GONÇALVES, Carlos Walter; QUENTAL, Pedro de Araújo. Colonialidade do poder e os desafios da integração regional na América Latina. Polis Revista Latinoamericana, 31, 2012, online.

SANAHUJA, J. A. Del “regionalismo abierto” al “regionalismo post-liberal”. Crisis y cambio en la integración regional en América Latina. Anuario de La Integración Regional de América Latina y el Gran Caribe, 2009.

UNESCO. Convenção da Unesco sobre a Proteção e Promoção da Diversidade das Expressões Culturais. Paris, 2005.

VICH, Victor. Desculturizar la cultura: La gestión cultural como forma de acción política. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2014.

WALSH, Catherine. Interculturalidad crítica y (de)colonialidad: Ensaios desde Abya Yala. Serie Pensamiento decolonial. Quito: Ediciones Abya Yala, 2012.

[Fonte: http://www.observatorio.repri.org]

Traducció de Gustau Muñoz

Albert O. Hirschman

Albert O. Hirschman

Escrit per Vicent Garcia Devís

Economista i sociòleg, historiador i filòsof de renom internacional, Albert Otto Hirschman (1915-2012), és l’autor d’una trentena de llibres traduïts per tot el món.

Aquest llibre que l’Editorial Afers li publica ara és la transcripció d’una entrevista que tingué lloc al seu despatx de l’Institut for Advanced Studyde Princeton (Nova Jersey) en octubre de 1993 amb tres intel·lectuals de primer ordre: Carmine Donzelli, Marta Petrusewicz i Claudia Ruscon. En l’entrevista, que va durar dos dies, traduïda al valencià per Gustau Muñoz, se’ns revela l’itinerari d’un pensador i intel·lectual extraordinari marcat per la diàspora i el patiment d’una Europa en guerra. Hirschman va nàixer a Berlín, d’on va fugir en arribar els nazis al poder, després de l’incendi del Reichstag.

–Quan va llegir Marx, què l’impactà més del seu pensament?  –M’impactà molt el divuit Brumari. Els seus escrits històrics eren menys «ortodoxos» que els seus escrits econòmics

A Alemanya va ser un jove activista antinazi, un antifeixista a la Itàlia de Mussolini, va lluitar en el front republicà en la Guerra Civil espanyola, va ingressar el 1939 en la resistència francesa –des d’on va organitzar una gran xarxa d’emigració il·legal i fugida a través de l’Espanya franquista– abans de partir definitivament cap als Estats Units, on ingressà en les forces armades per aconseguir la nacionalitat nord-americana.

Amic íntim del filòsof antifeixista Eugenio Colorni, la seua primera i gran influència de joventut, prompte es convertiria en el seu cunyat en casar-se l’italià amb la seua germana Úrsula. Com a economista acabà treballant en la Reserva Federal, durant un petit període de temps, i es comprometé en el debat pràctic i ideològic sobre el subdesenvolupament de l’Amèrica llatina.

Afers (2022)

En la dècada dels anys cinquanta, Hirschman s’imposa com un dels pensadors més iconoclastes i recalcitrants de l’època. L’intel·lectual compromés, gens ortodox en les seues propostes, analitza els problemes del desenvolupament en les democràcies liberals, la ideologia del capitalisme i les relacions publicoprivades en l’economia i els seus efectes socials.

–Era vosté un dels motors del Pla Marshall? –Sí, però jo només m’encarregava de tot allò que feia referència a Itàlia i França! –responia sense immutar-se.

Hirschman és inclassificable, la qual cosa va fer desesperar els seus enemics ideològics, mai es mostrava presoner d’una teoria general inflexible i superava les pròpies contradiccions gràcies a una capacitat sorprenent de conciliar diversitat i unitat en els plantejaments teòrics i pràctics. Per a ell, l’única ciència econòmica s’havia de trobar en la moral i la política, economia amb ètica.

«Vaig estar dos mesos només al front republicà de la guerra d’Espanya, em volien enviar a Madrid, amb les Brigades Internacionals, però vaig decidir que no hi aniria perquè era una formació comandada només per comunistes i Stalin ja estava fent de les seues. Jo soc socialdemòcrata i em semblava que la meua presència seria més útil a Itàlia, com a suport de les activitats antifeixistes del meu cunyat», reafirma Hirschman davant d’una pregunta de les entrevistadores.

En el seu llibre The Passions and the Interest, Hirschman explica com el van colpir algunes idees de Montesquieu i de Sir James Steuart, idees que l’alemany rebat només en part. En aquell llibre Hirschman explica, i també ho fa en l’entrevista, com, en la lectura de Montesquieu, comprova que el filòsof francés defensa que el comerç entre persones i països, la paraula i els negocis, influeixen sobre la societat –el comerç fa la virtut– i provoquen que la gent siga més permeable i dòcil a través de la relació i el contacte.

Montesquieu relaciona l’ideal «republicà» la cosa pública, a partir de la «república comercial»: la douceur du commerce. La idea de Steuart, per a qui una societat de mercat limita la capacitat per a actuar de manera arbitrària, també li sembla interessant. En ambdós casos, ell es manté favorable a les tesis del filòsof francés i de l’economista escocés amb alguns matisos. Són, al capdavall, idees sobre la manera substancial en què certes formes de vida econòmica poden modificar el comportament del «Príncep» i dels seus «súbdits», la manera com poden modificar el comportament del poder i la relació amb la ciutadania a la recerca d’un cert equilibri.

–El president Kennedy li va oferir treballar sobre el desenvolupament d’Amèrica llatina amb el seu equip… I vosté ho va rebutjar! –Sí, en aquell moment estava escrivint un llibre sobre el continent americà i la meua família no volia traslladar-se de nou, una altra volta, aquesta vegada a Washington. Va prevaldre, finalment, l’equilibri personal i familiar.

Hirschman defensa el desenvolupament econòmic d’Amèrica llatina, ell va anar a viure i treballar a Colòmbia, establir uns cicles alterns d’obertura a la inversió estrangera, Business Cicle, amb la combinació amb cicles històrics temporals de bloquejos a aquestes inversions per a incentivar l’estructura industrial productiva interior, la indústria nacional. Per a Hirschman no és massa positiva únicament la prevalença i protecció de la producció «nacional» perquè, en molts països, renaix sempre la temptació del capital d’influir sobre les lleis i els governs que el poden perjudicar en determinats moments de la cronologia empresarial. El capital estranger vol fer negoci i guanyar diners, no sempre li interessa influir en la política interna si això el pot perjudicar. Pot fer negocis en les situacions més estranyes o irreals, assegura l’economista en aquesta entrevista-llibre. Hirchman diferencia entre progrés social i progrés econòmic, no coincideixen a cada moment de la peripècia econòmica: quan la salut i la higiene bàsiques avancen, així com el control de la natalitat i l’alfabetització… creix el progrés social, però, en aquesta situació, és possible que aquest no coindisca amb el progrés econòmic, sobretot de les elits.

«En un moment determinat, mentre repensava els Drets fonamentals inclosos en la Carta de Drets nord-americana –dret a la vida, a la llibertat i a la recerca de la felicitat– se’m va acudir la idea de com és d’important també, més enllà de la recerca de la felicitat (pursuit of happiness), la felicitat de la recerca (happiness of pursuit) que és precisament la felicitat de prendre part en l’acció col·lectiva per a canviar i millorar les nostres societats», manté finalment Hirschman, que es declara enemic de totes les ortodòxies filosòfiques de l’economia.

The Passions and the Interest va ser un llibre molt especial per a l’autor germano-nord-americà. El text va ser fruit d’una creació lliure, segons ell, i no va estar escrit contra ningú, malgrat els continus debats que va suscitar. «La redacció d’aquest llibre em va produir un gran plaer durador: escriure i sentir-se tan lliure per a descobrir coses, sense haver de demostrar que algú altre s’havia equivocat. Un cas bastant singular!» D’aquesta manera rematava la conversa o entrevista «a quatre» en el seu despatx de la Universitat nord-americana de Princeton, on treballava l’etern exiliat.

 

[Font: http://www.laveudelsllibres.cat]

Francisca Benítez, Riego, 2021, impresiones de inyección de tinta, 54,2 x 72 cm c/u. Cortesía de la artista y Die Ecke, Santiago

Francisca Benítez, Riego, 2021, impresiones de inyección de tinta, 54,2 x 72 cm c/u. Cortesía de la artista y Die Ecke, Santiago

Publicado por Lorena Álvarez Chávez

Francisca Benítez (Chile, 1974) se toma el tiempo para conversar. Accede a esta entrevista sin apuro y deteniéndose en detalles para graficar sus ideas. La artista chilena radicada en Nueva York desde hace más de 20 años parece aún conectada con el ritmo de su tierra cuando la evoca. Pichingal es el pueblo donde creció, territorio ubicado en la Región del Maule, en la cuenca del Río Lontué, en la zona central del país, lugar que hoy mira con distancia desde su hogar en Chinatown, el corazón obrero de Manhattan.

Pichingal también ha sido el sitio donde Francisca ha llevado a cabo sus últimas obras multidisciplinarias, inspiradas, precisamente, en experiencias locales, que trenzan relaciones entre la historia de las aguas, las prácticas en torno a los cultivos familiares y la memoria colectiva de una comunidad. Reflexiones sobre las cuales nació Riego, serie de fotografías, video y otras expresiones que recientemente expuso en Die Ecke, en Santiago, y que aborda el papel que juega el sistema de riego botado en la zona central de Chile, en tanto dialoga con el movimiento del agua, a través del territorio, con su particular ingeniería vernácula.

Conversamos con Francisca Benítez para conocer los hilos invisibles que articulan sus obras y cómo la experiencia migrante ha sido un elemento relevante en sus procesos creativos, hoy parcelados entre Chile y Estados Unidos.

Vista de la exposición «Riego», de Francisca Benítez, en Die Ecke, Santiago, 2022. Cortesía de la artista y la galería

Lorena Álvarez: ¿Cómo se origina Riego?

Francisca Benítez: Vamos bien hacia atrás. Yo crecí en el campo. Nací el año 74 en Santiago, pero crecí desde los 0 a los 14 años en Pichingal. Luego viví en Curicó, Santiago y ahora Nueva York.

En Pichingal el riego es una forma de vida. Durante los últimos dos años he estado pasando tiempo allí aprendiendo el oficio, tratando de rastrear la historia del Canal Los Pobres de Pichingal que riega este lugar, y familiarizándome con la práctica del riego botado, una forma de riego que es común en esta vecindad, en la que agricultores y regantes inundan el territorio en pedazos, siguiendo la pendiente y el sentido de la corriente, desviando el agua del río, a través de acequias y guiándola con la creación de pequeñas represas efímeras -conocidas localmente como tacos y rastras- construidas a partir de objetos encontrados, compartiendo el flujo de un canal entre múltiples regantes. He estado investigando esta práctica, sus trazados, tipologías, maneras de hacer, tradiciones, personas dedicadas.

Mientras crecía, vi a mi padre hacerlo. Los aspectos físicos, sociales y burocráticos de esta forma de riego, todo. Salía con la pala e inundaba la huerta y el potrero de manzanos, coordinaba con otros comuneros los tiempos y turnos para regar, guardaba mapas y papeles en un cajón que nosotros, los niños, teníamos instrucciones de no tocar. Ahora que ya no está vivo es responsabilidad de nuestra generación mantener viva una práctica de riego y la tierra fértil; sus mapas y apuntes nos han servido para descifrar cómo.

El levantamiento público más completo de este sistema de canales data de 1985. Se trata del Registro de Usuarios de los ríos Lontué y Mataquito, VII región, realizado por el Ministerio de Obras Públicas, Dirección General de Aguas, Departamento de Estudios y Racionalización, Solano Vega y Asociados Ingenieros Consultores. Este documento es increíblemente abundante en información y rico en detalles, y es el mapa oficial utilizado por las organizaciones locales de usuarios de agua. Sin embargo, se han producido muchos cambios en las redes de canales desde que se realizó este estudio y el mapa no se ha actualizado. He estado investigando y re-trazando este mapa como una forma de estudiarlo y discutirlo, una práctica que se ha convertido en una parte evolutiva del trabajo.

En cada iteración del proyecto he utilizado un material diferente para trazar el dibujo del mapa del canal en las paredes, reflexionando sobre mi propio proceso y respondiendo a las condiciones del lugar y del soporte. En The Kitchen, usé grafito en una expresión fantasmal, tentativa y discreta. En La Vieja Escuela el mapa se convirtió en el protagonista, claramente dibujado con tiza blanca sobre los muros de adobe cubiertos de cemento desnudo, conectando con el legado educativo del lugar. En galería Die Ecke dibujé el mapa con carbón vegetal recolectado de restos de fogatas a orillas del río Lontué en Pichingal. En esta oportunidad la elección del material de dibujo enfatiza la naturaleza del río como un espacio público vital. Aquí, en el marco de una muestra individual en un espacio de arte independiente consolidado en la capital del país, la obra se posiciona para entrar en el debate nacional actual.

En 2016 mi papá murió. En ese tiempo, nosotros, los hijos, comenzamos a ver cómo el valle central estaba cada vez más seco. Esta situación fue un punto de inflexión. Entramos con mis hermanos en una conversación familiar, vecinal y con toda la comunidad del agua. La pregunta era: ¿cómo nos vamos adaptando a esto? Y tal como pasó con Oro Dulce (obra donde invita a una inmersión en la “industria membrillera familiar” de Pichingal), entendí que esta es una de las prácticas rituales con las que crecí.

Tuve que irme para darme cuenta de que no sabía nada al respecto. Y allí, también entendí que a la par de aprender, podría aportar dándole visibilidad a este sistema de soporte vital.

“Le canto a la madre tierra
con el sonido del agua
donde mi verso se fragua
en el amor, no en la guerra
todo mi cuerpo se aferra
a esos dulces manantiales
que son salvajes caudales
repartidores de vida
la humanidad confundida
los tiene llenos de males

Es de esperar que atinemos
los interpelo en la urgencia
se le acabó la paciencia
no basta con que cantemos
si no nos comprometemos
hasta aquí no más llegamos
capitalismo inhumano
hay que cambiar este curso
hay que cuidar los recursos
y hacer un mundo de hermanos”

Décimas Cantos del Agua,
14 de enero, 2015.

Todas las imágenes: Francisca Benítez, Riego, 2021, impresiones de inyección de tinta, 54,2 x 72 cm c/u. Cortesía de la artista y Die Ecke, Santiago


LA: ¿Qué importancia adquiere el agua como centro de la creación en este momento en Chile?

FB: Nuestros ecosistemas están colapsando y como sociedad necesitamos hacer cambios profundos para revertir peligrosos procesos de deterioro ambiental que están conduciendo a la extinción acelerada de especies y al cambio climático. No es sorpresa que tantos artistas trabajemos con estos temas. En este momento de discusión constitucional en Chile, donde se debaten derechos de agua ante el cambio climático y un historial de privatizaciones, con mi trabajo Riego busco visibilizar estas prácticas e infraestructuras vitales que de alguna manera permanecen desconocidas y ocultas a la vista. La obra busca conectar estos saberes ancestrales con las nuevas generaciones e invitarnos a imaginar su futuro. ¿Cómo accedemos al agua? ¿Cómo podemos compartirla? ¿Cómo cuidarla? ¿Cómo podemos distribuir el agua de manera justa? ¿Podemos aprender de los conocimientos, las prácticas, las infraestructuras y las comunidades existentes e integrarlas?

Vista de la exposición «Riego», de Francisca Benítez, en Die Ecke, Santiago, 2022. Cortesía de la artista y la galería

Vista de la exposición «Riego», de Francisca Benítez, en Die Ecke, Santiago, 2022. Cortesía de la artista y la galería


El primer borrador de la Nueva Constitución es el que está plasmado en las calles, escrito en los muros, en esa mega obra colectiva, ese collage insistente de demandas, escritas con aerosol, humo, tinta, afiches y rayados. O quizás, es la Nueva Canción Chilena en su totalidad.


LA: ¿Qué incidencia crees que tiene el arte en el proceso político que hoy vive el país?

FB: El primer borrador de la Nueva Constitución es el que está plasmado en las calles, escrito en los muros, en esa megaobra colectiva, ese collage insistente de demandas, escritas con aerosol, humo, tinta, afiches y rayados. O quizás, es la Nueva Canción Chilena en su totalidad. A lo que voy es que la Nueva Constitución está siendo redactada por seres humanos que interactúan a diario con ese collage colectivo, escuchan música, leen, ven arte, etc. La cultura es cómo hablamos como sociedad. Es nuestra conciencia colectiva. Cómo nos desarrollamos, cómo nos expandimos. El arte es esa posibilidad de hablar de lo más universal como individuo autónomo, con mis riñónicos y con mis zapaticos, como dijera Violeta.

Volviendo al tema del agua, la conversación política sobre las asociaciones de canalistas y las comunidades de usuarios de agua en Chile está dominada por los partidos políticos de derecha, los grandes terratenientes y los poderosos agricultores industriales. Tradicionalmente han tenido la voz más fuerte. Sus intereses están integrados en la Constitución y el Código de Agua existentes. En Chile Central la canalización se desarrolló con la colonización, con todas sus injusticias. Pero ahora, en este proceso de creación de la Nueva Constitución, tenemos una apertura, un momento importante de posibilidad para repensar estos sistemas y, para hacerlo, necesitamos profundizar y comprender su complejidad. Con este trabajo estoy tratando de abrir caminos a algo de esa complejidad, y creo que en conjunto como artistas estamos contribuyendo con esa profundización y poder de síntesis, comunicación y amplificación inherente al arte.

LA: ¿Cómo el arte impacta esa identidad colectiva?

FB: De tantas formas… algunas evidentes y otras menos, algunas rápidas y otras lentas, de sostenida influencia. Volviendo a la actualidad, y a un ejemplo puntual, me gustaría destacar el trabajo de María Luisa Portuondo, Demanda Pública. Ella estuvo durante el Estallido Social recopilando demandas ciudadanas en la Plaza de la Dignidad, luego las empastó como un bello libro-objeto que luego entregó a La Moneda y a la Convención Constituyente. Me parece muy necesario el ejercicio de verbalizar los anhelos. Hay que dar un lenguaje a nuestros sueños. Y ahí los artistas tenemos mucho en qué aportar.

LA: Volviendo a tus obras, ¿la memoria familiar, la densidad biográfica, es siempre un punto de partida en tus obras?

FB: No necesariamente. Se muestran como urgencias que vienen de mí misma y mi relación con el entorno. La relación con mi barrio, con las personas que me rodean. Son temas que me preocupan y terminan llevándose toda mi fuerza creativa, e impactando en lo que estoy haciendo como artista. El punto de partida para una obra puede ser un proceso urbano que estoy viendo suceder. O un material que encontré en la basura. Los puntos de partida son diversos. No siempre es biográfico. Pero también creo que cuando se vive lejos, buscas excusas para ir a ver a tu familia. También viviendo lejos, uno tiende a idealizar… eso igual puede tener que ver.

LA: ¿La migración?

FB: Claro, el ser de aquí y ser de allá. Mi origen está tan presente. Mi casa y mi mamá siguen allí, donde siempre. Y están haciendo cosas tan entretenidas, que me dan ganas de estar con ella. Así nace La Vieja Escuela, por ejemplo, un nuevo proyecto que me apasiona mucho.

 

“Desde mi temprana infancia
Transcribí el mundo al papel
con dibujos a granel
trazados sin arrogancia
desde mi tierna ignorancia
fui creciendo lentamente
floreciéndome la mente
también el cuerpo y el alma
y se los digo con calma
yo soy artista de siempre

Y vivo en el barrio chino
al centro ‘e la gran manzana
adicta a la vida urbana
y al devenir colectivo
con sus bemoles y trinos
y su zumbido ambiental
es mi sujeto habitual
de trotamundo destino
pero al final del camino
mi tumba está en Pichingal”.

Extracto de Yo soy de aquí y soy de allá, de Francisca Benítez, parte de la publicación Una cartografía extraña. Producciones narrativas entre la migración y el arte, editado por Lucía Egaña Rojas y Paulina E. Varas, Metales Pesados, 2021.

Francisca Benítez, Riego, 2021, en La Nueva Escuela: Artes y Cultivos, Pichingal, Molina, Chile. Cortesía de la artista


LA: Cuéntanos sobre La Vieja Escuela…

La Vieja Escuela: Artes y Cultivos, es un espacio para apoyar y difundir la creación artística, valorar el saber y el quehacer campesino, incentivar el respeto a la naturaleza y el cuidado de lo vivo. Es un proyecto que estamos empezando con mi hermano y mi mamá, en una antigua casa de adobe que albergó la primera escuela pública de Pichingal desde su creación en 1906 hasta 1965, cuando se trasladó a su actual sede a una cuadra al norponiente.

El espacio lo estamos echando a andar de a poco. Ya hicimos un prototaller con actividades con la familia y vecinos, para pensar juntos qué queremos hacer con este espacio. ¡Nos tomó como cinco meses nombrarlo! Teníamos 50 nombres (ríe), pero llegamos a un acuerdo: La Vieja Escuela: Artes y Cultivos.

Es un espacio para compartir saberes y conocer los materiales de la zona. Al principio hicimos un taller de dibujo con tinta de maqui, que es un fruto endémico de esta zona. Eso significó recogerlos y machacarlos para pintar. Luego montamos una exposición que vimos entre los mismos vecinos.

También yo pre-monté Riego, e hicimos unas jornadas a puertas abiertas; antes de llevarla a Die Ecke, la compartí con la comunidad. La gente se vio en los videos. Muchos de los que la vieron eran los exalumnos de la escuela original, personas que aprendieron a leer allí. Y ahí comenzó a pasar lo que queríamos: se fue transformando en un repositorio de la memoria colectiva del pueblo, también en un espacio de activación de la imaginación, que se nutre de las prácticas de las artes y de los cultivos.

Vista de la exposición «Riego», de Francisca Benítez, en Die Ecke, Santiago, 2022. Cortesía de la artista y la galería


Mirar las relaciones me ha permitido apreciar la diversidad humana y eso requiere apertura. El poder ver otras miradas es fundamental para relacionarnos. Ahora tenemos la capacidad de ver estas microrrealidades que antes estaban aplastadas por los discursos hegemónicos. Estamos en un proceso de crecimiento de todas las identidades en los distintos lugares del mundo y tenemos la oportunidad de participar.


LA: En tus obras das un lugar privilegiado a los vínculos y las relaciones. ¿Qué has aprendido de estas observaciones?

FB: Mirar las relaciones me ha permitido apreciar la diversidad humana y eso requiere apertura. El poder ver otras miradas es fundamental para relacionarnos. Ahora tenemos la capacidad de ver estas microrrealidades que antes estaban aplastadas por los discursos hegemónicos. Estamos en un proceso de crecimiento de todas las identidades en los distintos lugares del mundo y tenemos la oportunidad de participar.

Tenemos mucho que idear sobre cómo entendernos. Vamos avanzando a paso lento y es tanto más lo que hay que hacer. A lo que dedicarle tiempo y recursos. Yo quiero dedicarme a eso, a construir relaciones más respetuosas, más amables. Y producir espacios de encuentro, que sabemos que a veces son incómodos, hay roces. Cualquier persona que ha pasado por una asamblea sabe que es lento, difícil, es un desgaste ponerse de acuerdo. Pero es parte de la lucha, yo creo que es necesaria.

LA: ¿Cómo atraviesa tu trabajo ese “ser de aquí y de allá”?

FB: En toda su amplitud, significado, materialidad y metodologías.


Armonizar con otras voces humanas es una de las cosas que más me mueve la existencia. Cantar en armonía con otros seres humanos es una cosa que va a traer la paz mundial. Y hoy esto es gran parte de mi trabajo.


LA: ¿A qué estás dedicando hoy tiempo en Nueva York?

FB: Soy miembro de un coro góspel anticapitalista. Tenemos una práctica muy activa. Ensayamos, hacemos acciones en la calle y también en espacios de fricción y enfrentamiento con el poder. Somos un colectivo liderado por la artista Savitri D. y el poeta William Talen, también conocido como el “Reverendo Billy”. Los cantantes somos voluntarios y estamos conformados como una organización sin fines de lucro. Como concepto, lo que hacemos es un détournement de las estructuras jerárquicas religiosas. Reproducimos sus estructuras al revés, disfrazadas humorísticamente para atacar al capital y las trasnacionales extractivistas. Nos hacemos llamar la Iglesia Pare de Comprar.

LA: ¿Cómo llegas al coro de la Iglesia Pare de Comprar?

FB: Siempre he tenido mucho interés en la música, especialmente en el jazz. En mi época universitaria fui parte de un coro góspel. Me encantaba la música, pero no compartía el mensaje, porque ya no creía en Dios. Entonces fue muy interesante encontrarme con este grupo. La introducción sucedió en El Museo del Barrio de manera casual, cuando un miembro del Coro Pare de Comprar participó en el Coro de Resistencia Trilingüe que yo estaba organizado ahí durante mi residencia a principios del 2017. Armonizar con otras voces humanas es una de las cosas que más me mueve la existencia. Cantar en armonía con otros seres humanos es una cosa que va a traer la paz mundial. Y hoy esto es gran parte de mi trabajo. Porque no solo es la práctica de tres horas todos los domingos con estos maravillosos humanos. Además, tenemos giras internacionales, recientemente en Austria e Inglaterra, en espacios de resistencia, en espacios culturales y en espacios de lucha en la calle.

Toda la música del coro anticapitalista se desarrolla y se escribe expresando lo que está pasando: “Monsanto es el demonio”, por ejemplo, es una de nuestras canciones. Toda una investigación se materializa en una canción. Y eso es gran parte de mis procesos creativos de hoy.

Además, mi formación como arquitecta y urbanista me ha servido, desde la comprensión y percepción del espacio, cómo se mueven los flujos, cómo se mueve la gente, dónde están las policías, dónde nos vamos a instalar, cómo este canto y esta acción habitan el espacio público, es como una “intuición espacial” que puedo poner al servicio del colectivo, y que puede traducirse en performances de mayor impacto.

Vista de la exposición «Riego», de Francisca Benítez, en Die Ecke, Santiago, 2022. Cortesía de la artista y la galería


Mi manera de hacer siempre está cambiando. Me importa siempre estar aprendiendo. Veo una idea que me interesa llevar a cabo y luego qué herramientas tengo a mano. Y de esas, cuáles me permiten expresar la idea con mayor claridad. Antes me interesaba más que fuera arte y pareciera arte, ahora, si la gente lo considera arte o ciencias sociales, me da igual.


LA: ¿Todas tus obras se entrelazan abordando temas de justicia social?

FB: Mucho de mi trabajo se trata de entender las estructuras socioespaciales en las que existimos, visibilizar sistemas subyacentes que obedecen a distintas lógicas. Por mucho tiempo la ciudad ha sido mi sujeto, musa y medio. Y sí, muchas de mis obras abordan temas de justicia social. Pero no necesariamente todas, y eso es lo interesante del arte: puede ser tanto la expresión de una revolución como también puede abordar lo más banal e insignificante. No hay límites.

Mi manera de hacer siempre está cambiando. Me importa siempre estar aprendiendo. Veo una idea que me interesa llevar a cabo y luego qué herramientas tengo a mano. Y de esas, cuáles me permiten expresar la idea con mayor claridad.

Antes me interesaba más que fuera arte y pareciera arte, ahora, si la gente lo considera arte o ciencias sociales, me da igual.

 

[Fuente: http://www.artishockrevista.com]

Cláudia Leite, coordinadora da candidatura de Braga como ‘Capital europea da Cultura’ © Consello da Cultura Galega

Escrito por Ana G. Liste

Cláudia Leite compartiu no Consello da Cultura Galega a experiencia da cidade portuguesa de Braga no camiño para intentar converterse na ‘Capital europea da Cultura’ no ano 2027. A distinción da Unión Europea para ese ano recaerá en dúas localizacións, unha de Portugal e outra de Letonia. Leite debullou como están a transformar Braga coas políticas e alianzas culturais no centro durante a xornada ‘Políticas culturais municipais. 40 anos despois’, unha actividade que organizou a Comisión técnica temporal de xestión e políticas culturais.

Que suporía para Braga chegar a ser ′Capital europea da Cultura′ en 2027?

Máis alá dunha ledicia inmensa para todos os bracarenses, en particular para todos os que estiveron e están involucrados neste proceso de candidatura, ser ′Capital europea da Cultura′ sería un recoñecemento de todo o traballo que temos desenvolvido os últimos anos na cidade, no que á cultura se refire. Ser ′Capital europea da Cultura′ sería tamén o impulso ideal para iniciar un camiño de transformación da cidade por vía da cultura. Unha transformación da maneira de vivir a cidade, en liña cos valores europeos e procurando responder aos desafíos contemporáneos dunha Europa en permanente mutación.

Xardín de Santa Bárbara, no centro de Braga © Câmara Municipal de Braga

A súa candidatura está centrada no turismo ou tamén poderá aportar cousas ás veciñas e veciños de Braga?

A cidade de Braga tense convertido, cada vez máis, nunha parada obrigada para quen visita Portugal. En 2021 recibiu o título de ′Mellor destino europeo 2021′ e cremos que, no caso de que Braga sexa ′Capital europea da Cultura′ en 2027, o número de visitantes internacionais aumentará significativamente, non só na cidade mais en toda a rexión, incluíndo a Galicia. No entanto, e seguindo o noso lema ′Tempo de Contemplación′, gustaríanos que a candidatura achegase un enfoque máis atento e sustentable ao turismo cultural e de cidade, onde a relación co tempo, a contemplación e a natureza sexan tamén motivos para pasar tempo de calidade en Braga.

Por que se escolleu o lema de ′Tempo de Contemplação′?

A elección do tema da candidatura resultou dun proceso de escoita da cidade e dos seus cidadáns para percibir os desafíos aos que nos enfrontamos nun tempo demasiado apresurado como o que vivimos na actualidade, derivando en profundas desconexións do individuo consigo mesmo, coa natureza e a súa comunidade.

Cremos que este é un momento de cambio para a nosa cidade e, xunto a Europa e á cidadanía de Braga, queremos escribir un novo capítulo na xa longa historia da nosa cidade. Este é un tempo que chama á urxencia para abordar os nosos retos comúns: o cambio climático, a promoción dos valores da igualdade, axustiza e a inclusión, e a promoción da saúde mental, entre outros.

A crise derivada da pandemia e a recente guerra na Ucraína, ás portas de Europa, deixaron ao descuberto o delicado equilibrio no que vivimos. A través deste concepto, reclamamos o tempo para pensar profundamente sobre os nosos desafíos como sociedade, na nosa cidade e en Europa, e a partir de aí avanzar cara a unha acción conxunta e participativa.

A elección do lema está vinculada coa relación ancestral da cidade coa relixión, e máis que iso, coa espiritualidade. Para nós, a espiritualidade é nin máis nin menos que a posibilidade de (re)atoparse con cuestións fundamentais da humanidade.

Cales diría que son os puntos fortes de Braga para converterse na ′Capital europea da Cultura′?

Os puntos fortes da nosa candidatura son, en primeiro lugar, o lema escollido, despois a dimensión europea do proxecto e tamén o seu modelo de construción e implantación.

No tocante ao lema, este é absolutamente central no actual contexto europeo. Hai unha necesidade urxente de ter tempo para deterse, reflexionar xuntos sobre os nosos desafíos como sociedade e actuar en consecuencia.

No que respecta á nosa temática, acredita na promoción dunha cidadanía activa, na saúde mental, na relación co noso corpo e coa natureza, nun escenario postpandémico e naquilo que xa son as secuelas do contexto bélico que estamos a vivir. A creación de novos lazos comunitarios a través da cultura, que promovan unha Europa diversa e multicultural, máis tolerante e solidaria, son hoxe máis importantes que nunca para o futuro da Unión Europea.

Ademais, trátase dun tema que non só ten relevancia para Europa senón que, como explicaba anteriormente, ten profundas raíces na historia e na cultura da cidade de Braga, o que achega algo único ao proxecto da capital europea da cultura co enfoque proposto.

Por outra banda, de todas as solicitudes presentadas ata a data, a solicitude de Braga é a que presenta un maior nivel de traballo e madurez das asociacións establecidas no marco da súa programación cultural, con máis de cen socios locais/rexionais, máis de cen socios nacionais e máis de douscentos socios europeos ou internacionais.

Garante, polo tanto, a construción dun programa fortemente apoiado polas coproducións, que pretende intensificar os proxectos de cooperación cultural e os lazos entre as comunidades locais e artísticas de Europa e do mundo.

E por último, trátase dunha candidatura que nace da vontade e da consulta á poboación, fortemente implicada na súa construción, dende a definición do concepto ata a presentación e formulación da maioría das propostas da programación artística, tendo ademais un papel central no modelo de implementación e xestión da candidatura.

De que maneira van reforzar a relación entre o rural e o urbano coas propostas culturais?

Toda a candidatura baséase nun principio de descentralización. Este é tamén un dos piares da ′Estratexia Cultural Braga 2030′, que serviu de base para a preparación deste proceso. Así, no ámbito da estratexia cultural, xa se están a pór en marcha accións enfocadas á descentralización, como é o caso do ciclo de actividades culturais Decentrar, un conxunto de espectáculos que se desenvolven ao longo do ano en distintas parroquias do municipio. Trátase da súa segunda edición e tivo tanta acollida entre as parroquias que duplicamos o número de sesións con respecto ás datas do ano anterior.

Na candidatura de Braga, a relación entre o rural e o urbano é tamén un dos focos de maior atención. Non só identificamos esta relación como unha das principais dicotomías da cidade, senón que tamén presentamos proxectos que buscan crear pontes entre o rural e o urbano, como é o caso, por exemplo, do proxecto Descolonizar a Natureza, onde abordamos o tema do urban sprawl (expansión urbana en territorios rurais) a través de obras de arte no espazo público e unha conferencia internacional con pensadores destacados que reflexionarán sobre a nosa relación coa natureza e o que significa para o ser humano a un nivel máis profundo e espiritual.

Hai un foco especial na creación por parte das mulleres?

Curiosamente, a nivel da equipa central da candidatura, somos unha equipa constituída maioritariamente por mulleres, e diso estamos orgullosas. Procuramos ter diversidade de xénero nos comisarios dos proxectos e esta será unha preocupación reflectida na construción e posta en marcha dos mesmos.

Mais esta idea de diversidade debe, ao noso entender, ter un alcance máis amplo. Buscamos a diversidade de representación das diferentes comunidades que conforman a nosa Europa plural, sen restricións de xénero, orixe étnica, relixión ou crenzas, discapacidade, etc. Unha candidatura construída con todos, por todos e para todos.

Cláudia Leite participou na xornada do Consello da Cultura ’40 anos de políticas culturais’ © Consello da Cultura Galega

Contemplan a relación con Galicia como un valor engadido?

Desde o inicio Galicia é un parceiro natural desta candidatura, non só pola temática escollida que tanto nos une, senón porque xa é unha rexión cunhas relacións naturais e continuadas de traballo coa cidade de Braga e a Região do Norte de Portugal.

Tamén con ela compartimos algúns proxectos estratéxicos, como o que desenvolvemos arredor do cine e do audiovisual, como é o caso de Contempl/AÇÂO –co cal queremos dar un primeiro paso cara á creación dun cluster transfronteirizo europeo, na área do cinema e dos medios, unindo o Norte de Portugal e Galicia, nun esforzo colectivo de BRAGA Cidade Criativa de Media Artes, o Legado de Guimarães CEC 2012 e o sector audiovisual galego.

De que forma axuda pertencer ao Eixo Atlántico nesta candidatura?

Pertencer ao Eixo Atlántico supón contar xa cunha práctica histórica de colaboración e implantación de estratexias e proxectos conxuntos, fundamentais para o éxito das asociacións que se pretenden desenvolver no programa cultural de Braga como ′Capital europea da Cultura′.

Como se compite con outras cidades de Portugal que tamén optan a converterse na ′Capital europea da Cultura′?

Non miramos as outras cidades como competidoras. De feito, desde o principio houbo unha relación de compañeirismo e axuda mutua entre as cidades candidatas. Hai unha clara noción de que este proceso favorece a cultura local (xa que obriga a cada cidade candidata a ter unha estratexia cultural a longo prazo, xa aprobada e en fase de implantación) e, polo tanto, a sensación é que, sexa cal sexa a cidade vencedora, Portugal xa gañou con este proceso.

Que aprenderon das outras cidades portuguesas que xa obtiveron esta distinción: Lisboa (1994), Porto (2001) e Guimarães (2012)?

Sobre todo aprendemos que, máis que un proxecto de celebración das artes, aínda que non deixa de selo, ten que ser un proxecto estruturante para a cidade, que sitúe a cultura como vector fundamental da súa transformación e crecemento. Un proxecto centrado no seu legado e apoiado nunha estratexia cultural a longo prazo desenvolvida moi estreitamente coa cidade, os seus axentes e cidadáns.

Soubemos que é fundamental que esta implicación comunitaria non se deteña na validación e apoio da candidatura, senón que é eficaz na construción de proxectos e na súa execución e seguimento.

Aprendemos que tamén é fundamental coñecer a nosa realidade, aprender dela e poder medir os impactos que pretendemos acadar, polo que o proceso de avaliación e seguimento comezou desde o primeiro momento de elaboración da solicitude e é un dos focos de traballo da mesma.

Cre que o traballo realizado para preparar esta candidatura, aínda que non se consiga que Braga sexa ′Capital europea da Cultura′, se aproveitará na cidade?

A aprobación dunha estratexia cultural a longo prazo (′Braga Cultura 2030′), que é a base desta solicitude, constitúe unha garantía de implantación das ideas clave deste proxecto. A forte implicación da comunidade local e a madurez dos socios internacionais impulsarán sen dúbida moitos dos proxectos xa deseñados, calquera que sexa o resultado final deste proceso de solicitude.

Ademais, ao tratarse dun proceso concursal, todas as entidades implicadas son plenamente conscientes de que non todas serán vencedoras, polo que tamén existe un camiño alternativo por definir durante os próximos meses, que permita dar resposta a todos os escenarios, maximizando o traballo que xa se desenvolveu nos últimos anos.

 

[Fonte: http://www.praza.gal]

Em nome do Estado de bem-estar social e o protecionismo, Le Pen atraiu também parte das maiorias revoltadas, vítimas das políticas neoliberais. Para frear sua ascensão é necessária uma esquerda que não hesite em defender causas populares e nacionais

Escrito por Fernando Marcelino

Neste último domingo, foram realizadas as eleições presidenciais na França. Emmanuel Macron foi reeleito com 58% dos votos e Le Pen teve 42%. Em maio de 2017, Macron foi eleito com 66% dos votos. Como Le Pen avançou tanto? Como Le Pen teve tantos votos? Por que tanta resistência em ver que esse fenômeno se está enraizando nas sociedades ocidentais?

Em 2017, a eleição de Macron foi vista na mídia dominante com otimismo, por representar o recuo da onda populista. Porém, desde então, os “coletes amarelos” despontaram em outubro de 2018, com milhares de pessoas indo às ruas de Paris e de diversas outras cidades francesas para protestar contra o aumento da taxa sobre o combustível. Também houve greves organizadas pelos sindicatos contra a reforma da aposentadoria de Macron, que o fizeram recuar. A economia francesa continua marcada pelos altos déficits públicos, com estagnação em 2018 e 2019, queda de 8% no PIB em 2020, crise sanitária com a covid-19 com diversas manifestações de massa contra leis que restringiam a liberdade durante o confinamento. Apesar de uma relativa recuperação econômica em 2021, neste ano a França passa por uma espiral inflacionária, intensificada pela guerra na Ucrânia, que aumentou os custos de vida.

No primeiro turno, Macron obteve 9,7 milhões de votos (27,8%), Le Pen fez 8,13 milhões de votos (23,15%), Jean-Luc Mélenchon fez 7,14 milhões de votos (21,95%). Éric Zemmour, da extrema-direita, fez 2,38 milhões de votos (7,07%). O Partido Comunista lançou Fabien Rousell que fez pouco mais de 2%. Nota-se tanto que a falta de unidade na esquerda facilitou com que Mélenchon não fosse ao segundo turno como o desaparecimento dos partidos mais tradicionais, que devem ser varridos diante da emergência de uma nova configuração das forças políticas. O verdes não emplacaram, o centenário Partido Socialista, com a prefeita de Paris, Anne Hidalgo, fez 1,75%, e os Republicanos, com Valérie Pécresse, chegaram a 4,78%.

Le Pen buscou uma candidatura renovada, mais centrista, solucionando os erros da campanha de 2017 e focada na economia popular. Centrou seu discurso no custo de vida, uma das principais preocupações para definir o voto, e trouxe a seus planos de governo preocupações com a preservação do Estado de bem-estar social: prometeu medida para colocar 200 euros nas contas de cada família e remover o imposto sobre vendas de 100 bens domésticos. Propôs também diversas medidas protecionistas, como a vigilância nacional das fronteiras contra a “concorrência desleal”, expressa, por exemplo, pela entrada de alimentos que “violam padrões respeitados pelos agricultores franceses”, como diz seu programa. A prioridade não é o crescimento econômico, mas, acima de tudo, a proteção das classes médias e populares contra os efeitos negativos da globalização. Nota-se que o protecionismo fez parte do programa tanto de Le Pen como de Jean Luc Mélenchon. Outro tema importante – que talvez tenha ganho maior vulto com a guerra na Ucrânia – é a regulamentação dos fluxos migratórios, uma ideia compartilhada pela imensa maioria das classes populares.

No segundo turno, Macron apostou no medo. Disse que uma vitória de Le Pen levaria a uma guerra civil e perseguições, haveria sangue nas ruas, que os investidores se afastariam da França, que seria o caos, que a França sairia da União Europeia e da Otan. Um relatório da União Europeia faltando 6 dias para eleição acusava Le Pen de desviar 600 mil euros. Instituições como FMI afirmaram que a vitória de Le Pen levaria a uma “desordem grave” e até a “maior instabilidade econômica global”. Os primeiros-ministros da Alemanha, Espanha e Portugal declaram apoio a Macron, num gesto de interferência pouco visto. CNN cobriu toda a eleição com uma torcida declarada para Macron, repetindo todos os dias que Le Pen era uma ameaça à democracia, que é amiga de Putin e Orbán e pretende destruir a União Europeia.

Na mídia dominante, muito se falou de que existe uma cultura na França de sempre barrar a extrema-direita, pelo menos desde Chirac em 2002. A união democrática-liberal seria uma maioria que poderia garantir uma vitória para Macron. Apesar de não ter ido bem no debate presidencial, com uma postura arrogante, toda a mídia o exaltava. O Youtube promoveu no segundo turno vídeos positivos de Macron. Todas as pesquisas demonstravam uma eleição fácil, com 54% para Macron contra 46% para Le Pen. Apesar da torcida aberta, chegando próximo ao domingo da eleição, permanecia alguma incerteza até a hora dos resultados.

Em 2017, Macron era um personagem “antissistema”, um outsider. Em 2022, é visto como fazendo parte do sistema e chega a ser conhecido como “o candidato dos ricos”. O próprio Macron é um produto da superelite global, distante das preocupações das antigas classes médias. A burguesia urbana conservadora prefere Macron e vê Le Pen como herdeira da tradição gaullista-nacionalista – De Gaulle sempre é citado em seus discursos – e Mélechon como um radical socialista. Le Pen e Mélenchon, apesar das diferenças, são “antissistema” e propõem uma sociedade mais fechada do que aberta. No primeiro turno, os partidos tradicionais – incluindo de Macron – ficaram com 42% e os “antissistêmicos”, de esquerda e direita, com 58%.

São visíveis as crescentes fraturas territoriais, culturais e sociais na França ao longo do tempo. Desde 2000, em cada eleição os votos populistas aumentaram inexoravelmente. E dos perdedores da globalização também. Le Pen vocaliza parte dos sentimentos daqueles que se opõem à autoridade política, à globalização, à imigração e ao liberalismo, os abandonados e derrotados. Focou seu discurso na campanha para a “França profunda”, das maiorias silenciosas. Sua base é formada por burocratas de baixo escalão, comerciantes, operários, jovens e aposentados, rurais e urbanos. É a parte da França periférica, das cidades pequenas e médias, das periferias das grandes cidades, o entorno parisiense, norte e leste da França – territórios com uma população cada vez maior. Le Pen ganhou entre a população mais pobre, mais rural e sem diploma e perdeu entre os eleitores com ensino superior dos centros urbanos.

Em grande medida, a eleição de 2022 repetiu o mapa eleitoral de 2017, numa distinção clara entre a França de cima contra a França de baixo, metrópoles globalizadas contra França periférica, as classes superiores contra as classes populares e médias, os vencedores contra os perdedores da globalização, o globalismo contra o nacionalismo. Muitos trabalhadores dizem votar em Le Pen para expulsar as pessoas que hoje ocupam o poder. Os jovens estão mais sensíveis em relação à sua candidatura. A diferença de gênero inverteu-se, com mais mulheres do que homens apoiando Le Pen. Sua campanha “Le Pen Paz e Amor” colou em diversos setores sociais. Tudo isso sem esquecer do papel da intelligentsia de esquerda no divórcio entre o campo do progresso e sua base popular, oferecendo aos movimentos populistas de direita um eleitorado potencialmente majoritário.

Existe certo negacionismo sobre os fatores que fazem emergir no ocidente o nacional-populismo. Brexit, Orbán, Le Pen, dentre tantos outros acontecimentos, não são acidentes, mas consequências de um processo lento e multifatorial, em que destaco os seguintes pontos:

– Estagnação econômica e aumento dos custos de vida na Europa. Fracasso das lideranças de partidos tradicionais em conseguir encontrar uma nova fórmula para alcançar os patamares de crescimento do passado, em especial dos “anos gloriosos” entre 1945 e 1970. Existe, assim uma rejeição – ódio talvez – a todos os partidos, pelo revezamento no poder para se fazer o mesmo. Para expressiva parte da população, o mundo político, das mídias, da academia e do mundo artístico estão deslegitimados, pois não chegam as maiorias.

– O domínio ocidental está chegando ao fim com a ascensão de países não ocidentais, principalmente da Ásia. Grande parte dos empregos industriais deslocaram-se para a China e outros países, o que levou a uma progressiva precarização das bases das classes médias (que formavam a própria ideia da sociedade ocidental).

– Descontentamentos com os efeitos negativos da globalização. Quando se olha para os países ocidentais, vemos o descontentamento e o desinteresse quanto às instituições políticas. O nacionalismo e o protecionismo são crescentes. Forte crítica à internacionalização dos processos decisórios estatais para União Europeia e Otan.

– Nos últimos anos, a ideia de organização política em torno do eixo religioso-civilizacional expandiu-se com a crise dos valores liberais do secularismo e do multiculturalismo. Insegurança cultural, alto fluxo migratório, conflitos religiosos e de costumes. Governos de países tão distintos como Estados Unidos, Hungria, Índia e Polônia passaram a defender a necessidade da regeneração espiritual de suas sociedades, tornando a religião o principal elemento de unidade nacional, em prejuízo de valores como a diversidade, o pluralismo e a tolerância.

O Brexit era “inimaginável”, mas aconteceu. Trump e Bolsonaro também. Le Pen chegou a 42% dos votos no segundo turno, mantendo o processo de crescimento desde 2000 – e já fica a pergunta: quem a poderá vencer em 2027? Daqui a cinco anos, Le Pen terá uma nova oportunidade. Ela tem apenas 53 anos e Macron não se poderá candidatar para um terceiro mandato. Mélenchon terá de arcar durante o segundo governo de Macron com as consequências de seu apoio tácito. E as medidas ultraliberais do governo Macron podem fortalecer a base populista nos próximos anos.

O sucesso de Le Pen se deve à capacidade de captar os votos do campo conservador e dos revoltados. Chegando a 12 milhões de votos contra 17 milhões de Macron, Le Pen agora foi absorvida pelo sistema, aceita como uma alternativa de poder, com o status de principal oposição ao poder.

O tempo que passou não vai voltar. É preciso compreender que o enfraquecimento dos organismos tradicionais que canalizam a revolta popular não responde mais hegemonicamente aos apelos populares. E a cólera dos setores médios e populares se fundamenta sobre causas sociais e econômicas reais. O mal-estar é um potente recurso político. O debate não é mais entre democracia e fascismo, ou esquerda e direita, mas entre globalismo e nacionalismo. Subestimar a força e as virtudes do nacionalismo é um erro crasso neste período pós-liberal. Para lidar com os desafios dos novos movimentos nacionalistas de direita, em primeiro lugar será preciso abandonar as certezas confortáveis e enganosas, compreendendo as novas lógicas políticas emergentes e ter capacidade de propor uma visão motivadora do futuro. Exigir que as velhas lógicas sejam respeitadas é perda de tempo. É preciso adaptar-se para sobreviver.

 

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

Ascot expresó su rechazo a lo dicho por el Nobel de Literatura sobre el idioma español como salvador de la ‘barbarie’ que había en la región antes de la colonización.

“El multilingüismo no ha sido ni es obstáculo entre los pueblos; antes bien, favorece dinámicas interlingüísticas probablemente censuradas por ciertos discursos ultraconservadores cada vez menos en boga”.

Así lo señaló la Asociación de Correctores de Textos del Perú (Ascot), en respuesta a las cuestionadas declaraciones de Mario Vargas Llosa sobre las lenguas originarias y el papel ‘salvador’ del español.

Cabe recordar que, en una entrevista con La Tercera, el novelista indicó que “en el pasado había 1.500 lenguas en América y como en ese entonces no se entendían, entonces se mataban. El español vino a resolver ese problema”.

Discursos anacrónicos

A través de un pronunciamiento, Ascot indicó que las respuestas dadas por el escritor al diario chileno siguen a las ideologías que tiene en torno a las lenguas originarias.

“Desde la perspectiva del escribidor la lengua tanto de Cervantes como de Pizarro vino a salvarnos de matanzas injustificables por una supuesta imposibilidad de comunicación”, señala el comunicado.

Teniendo en cuenta que “las lenguas son expresiones legítimas de identidad”, la asociación también recuerda que, discursos como el de Vargas Llosa forman parte de “discursos anacrónicos puristas que ya ni la Real Academia Española esboza”.

“Resulta dramático que el escritor enarbole sistemáticamente el discurso del español como crisol de los «verdaderos» valores que debe asumir el mundo civilizado, el culto, el moderno, en desmedro de los «falsos» valores del mundo bárbaro, ignorante, casi prehistórico”, se sostiene.

En ese sentido, lamentan las expresiones del nobel de Literatura y llaman a que se establezcan, en un marco de respeto a la diversidad, actitudes más críticas sobre el fenómeno lingüístico.

Sesgos expuestos

Como se recuerda, las declaraciones de Mario Vargas Llosa fueron publicadas en una entrevista del 17 de abril para el diario chileno La Tercera, donde, entre otros aspectos, le consultaron sobre el fortalecimiento de los movimientos indígenas.

Dentro de su discurso de progreso, Vargas Llosa señaló que el ‘reforzamiento de movimientos indigenistas’ en la región y en el caso específico de Chile “es un fenómeno que está mirando hacia el pasado”.

Así, remarcando la idea de América Latina como una región “subdesarrollada”, el novelista señaló que “no tiene sentido mirar al pasado”.

Además, indicó que el idioma español “integró a América Latina”, por lo que “tenemos que agradecerle mucho a los españoles porque sentaron las bases de una comunidad”.

En la misma entrevista, habló sobre los nacionalismos, las divisiones, la “ausencia de una cultura democrática” en América Latina.

Al referirse a la situación del Perú, también ofreció unas declaraciones poco afortunadas sobre el actual presidente Pedro Castillo, a cuyo gobierno equiparó con el de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

“El Perú no sale adelante, está entrampado, por haber elegido mal, por haber elegido un presidente que es absolutamente un analfabeto”, señaló Vargas Llosa, quien agregó los cuestionamientos de corrupción y mal manejo del gobierno.

A pesar de la dirección de sus cuestionamientos, las declaraciones del escritor peruano nacionalizado español terminaron por despertar críticas contra él mismo, en otro lamentable episodio que suma Vargas Llosa a su reciente historial.

 

[Fuente: http://www.servindi.org]

Ministério da Educação sofre no governo Bolsonaro o maior cerco já visto para a busca de uma “purificação”. Dessa sanha não escaparam as universidades federais, Inep e Capes, afastando diversos servidores com experiência na educação brasileira. Depois de quatro ministros, o que virá?

 

Escrito por Luciana Alvarez

Não surpreendeu que em agosto de 2021 o pastor e então ministro da Educação até março deste ano, Milton Ribeiro, tenha dito na TV que a universidade deveria ser para poucos. Já o primeiro ocupante do Ministério da Educação (MEC) na gestão Bolsonaro, o colombiano naturalizado brasileiro Ricardo Vélez Rodrigues foi o autor da mesma frase em seu mandato que durou menos de 100 dias. É do mesmo Vélez a determinação para que as escolas filmassem os alunos cantando o Hino Nacional e proclamando o slogan da campanha do presidente “Brasil acima de tudo, Deus acima de todos”. Abraham Weintraub, o segundo a ocupar a pasta, destravou a língua com vários impropérios: “Tenho ódio do termo povos indígenas” e “Há uma série de fake news envolvendo meu nome, algumas calúnias nas quais eu insitaria (sic) a violência”, trocando o c pelo s.

Carlos Alberto Decotelli foi um quase ministro que não assumiu quando incluiu no currículo um doutorado na Universidade de Rosário, na Argentina, e um pós-doutorado na Universidade de Wuppertal, na Alemanha. Ambas as instituições manifestaram-se alegando que as informações eram inverídicas.

“Nefasta” é o adjetivo que o ex-ministro no governo petista Renato Janine Ribeiro usou para descrever a administração do MEC do atual governo. Não se trata apenas de divergência política, garante o presidente da SBPC (Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência). “No governo Temer houve corte de verbas para o ensino superior, mas a autonomia das universidades foi mantida. Na educação básica, nessa época, havia pessoas comprometidas, que queriam melhorar a educação, ainda que eu não concordassem com os caminhos”, afirmou, citando que nesse período foram continuadas pautas importantes para a educação, como a Base Nacional Comum Curricular (BNCC) e a Reforma do Ensino Médio.

Um MEC sem ação e instrumentalizado para concretizar a ideologia de um governo que é, muitas vezes, antieducação: é assim que especialistas em políticas públicas de educação avaliam a gestão da pasta durante os anos de Jair Bolsonaro.

Entidades não governamentais, especialistas, todos criticam a falta de um projeto que aproveitasse a evolução no ensino. “Desde que Murílio Hingel foi ministro no governo Itamar Franco, houve um caminho para a educação, com bastante convergências entre os diferentes governos. Com Bolsonaro, foi a primeira vez que um governo se elegeu sem projeto para a educação no plano de governo. Não ter ações na educação está no ADN deste governo”, critica Renato Janine Ribeiro.

A falta de projeto para a educação provocou situações como o alheamento a tudo que se passava nas escolas durante os dois anos de pandemia. A doença afetou a educação global, fechando escolas no mundo inteiro. A crise, contudo, parece não ter mobilizado o governo federal. “Não houve nenhuma orientação do MEC. Se a União não entrar na educação básica, ela não funciona direito só com os estados e municípios”, alerta Janine Ribeiro, explicando que a coordenação deveria ter sido semelhante ao esquema de distribuição dos livros didáticos, em que o governo federal, com mais recursos e expertise, elenca uma lista de materiais adequados e faz a compra, mas cada escola tem a autonomia para escolher quais vai usar.

Mais do que simples “frases mal colocadas”, são ações graves, acredita Janine Ribeiro. “Quando se sai de uma crise econômica, a primeira coisa que falta são profissionais bons. A solução é melhorar a economia, não fechar vagas de universidades. Há falas preconceituosas, mas além disso, erradas.”

Milton Ribeiro pediu exoneração do MEC no final de março de 2022, após divulgação pelo jornal O Estado de S.Paulo de um gabinete paralelo que favorecia pastores evangélicos na liberação de verbas para as prefeituras – a polícia federal abriu inquérito para investigação. Victor Godoy Veiga, então secretário-executivo da pasta, foi nomeado como ministro da Educação interino.

Milton Ribeiro, último a assumir a pasta, pediu demissão após um escândalo de favorecimento de municípios a pedido de pastores. Foto: Fabio Rodrigues Pozzebom/ Agência Brasil

O ex-ministro Milton Ribeiro também responde na Justiça à acusação de homofobia por dizer em uma entrevista também ao Estadão que “homossexualismo” é fruto de famílias desajustadas. Novamente, em agosto de 2021, disse que há crianças com “grau de deficiência que é impossível a convivência” e que, como citado no início, as universidades deveriam ser para poucos. “Tenho muito engenheiro ou advogado dirigindo Uber porque não consegue colocação devida (…) De que adianta você ter um diploma na parede, [se] o menino faz inclusive o financiamento do Fies, que é um instrumento útil, mas depois ele sai, termina o curso, fica endividado e não consegue pagar porque não tem emprego?”, questionou.

Quando encampava alguma agenda, a administração de Milton Ribeiro acabava caindo em questões insignificantes para a sociedade. “Quando tivemos de fechar as escolas por causa da covid, como poderíamos ter garantido aulas para os alunos mais pobres, sem banda larga, sem tablet? O governo federal deveria ter usado os recursos do Fust [Fundo de Universalização dos Serviços de Telecomunicações] para comprar e distribuir. Além de não tomar a iniciativa, o presidente ainda vetou o projeto de lei”, lembra Janine Ribeiro.

Depois de mais de um ano de pandemia, Bolsonaro de fato vetou o projeto de lei da conectividade, que previa internet gratuita a alunos e professores da rede pública. O Congresso, contudo, derrubou o veto e estados deverão receber, ao todo, R$ 3,5 bilhões para investir em ações de conectividade escolar, como compra de chips, tablets e pacotes de dados.

Para muitos estudantes, a espera pode ter sido longa demais. “A marca deste governo é o abandono e a evasão escolar. Foi um MEC que, no meio de uma pandemia, não gastou um centavo para estruturar as escolas, garantir o acesso à internet. Não é uma omissão, é uma ação: o governo resolveu dessa forma tirar milhões de adolescentes e crianças da escola”, afirma Rozana Barroso, presidente da União Brasileira dos Estudantes Secundaristas (Ubes).

Descaso com a educação, critica a presidente da Ubes, Rozana Barroso

Olavo Nogueira Filho, do Todos Pela Educação, destaca: “É um MEC que lavou as mãos. Em 2021, com os impactos brutais da pandemia, o governo elenca como prioridade a agenda do ensino domiciliar. Algo que serve apenas para alimentar a agenda ideológica de costumes que mantém a base ativa. Um MEC inerte é parte do projeto bolsonarista”. O Brasil tem 56 milhões de estudantes no ensino básico, sendo que 26% na rede particular. O ensino domiciliar é uma questão relevante para apenas 5 mil, segundo estimativas.

Se de um lado atende a interesses políticos, a regulamentação do ensino domiciliar é considerada prejudicial por muitos, contrária aos interesses das crianças. “Em termos mais filosóficos e dialogando com as ciências sociais, os seres humanos constroem a sociedade em que vivem e os Estados modernos são consolidados e funcionam através de pactos e de uma estrutura de governança institucional. Até aqui, o papel da escola enquanto instituição de convivência, de aprendizado sobre a vida em sociedade e sobre valores democráticos, sobre alteridade, sobre respeito ao diferente e da promoção da diversidade e da não discriminação já é insubstituível”, afirma Andressa Pellanda, coordenadora-geral da Campanha Nacional pelo Direito à Educação.

Outro tema “marginal”, com peso pequeno para a realidade, mas tratado com grande entusiasmo retórico, é a militarização das escolas. Marginal porque se dirige a um universo reduzido dentro do sistema educacional brasileiro. Escolas militares, há apenas 14 no país, de 184 mil escolas. A meta para as cívico-militares era chegar a 216 unidades até o fim do mandato de Bolsonaro.

É fato que as escolas militares do Brasil costumam oferecer um ensino de maior qualidade. Mas se deve aos investimentos maiores, e não ao fato de serem militares. Os colégios militares, parte da rede federal, têm mais verbas que escolas estaduais ou municipais; há um investimento direto federal e um indireto que é a utilização de estrutura e recursos humanos do Ministério da Defesa. Os professores dos colégios militares do Brasil ganham um bom salário e têm condições de trabalho melhores, especialmente por serem concursados federais, segundo explica Andressa, que estudou no Colégio Militar do Rio de Janeiro, do 6º ano do fundamental ao 3º ano do ensino médio.

Andressa Pellanda sobre o Enem: tentativas de censura, interferência nas provas e uso do exame para aparelhamento ideológico.

“Sempre que conto sobre minha experiência, lembro-me de que tínhamos a oportunidade de escolher durante as aulas de educação física entre uma dezena de esportes – da natação em piscina olímpica à esgrima e equitação –, de que tínhamos aulas de química e física em laboratórios bem equipados, e de que nossos professores tinham condições de trabalho muito melhores do que em outros colégios públicos. Mas a qualidade da rede de colégios militares não acontece porque é gerida por militares. Acontece porque tem investimento adequado. Inclusive, nossos melhores professores eram, geralmente, aqueles concursados civis”, lembra.

MEC e os atritos do jogo

“Estamos diante de um governo que tem na promoção da guerra cultural um objetivo prioritário de ação. A educação, junto com outros setores, foi absolutamente engolida por essa lógica”, afirma Olavo Nogueira Filho, diretor executivo do Todos Pela Educação, citando o livro Guerra cultural e retórica do ódio: um Brasil pós-político (ed. Caminhos) de João Cezar de Castro Rocha. “Sem essa guerra, o bolsonarismo não consegue manter seus fiéis mobilizados. Isso implica a negação de dados e da realidade, a busca constante e até a invenção de inimigos a serem combatidos, a violência retórica.”

“Um MEC inerte é parte do projeto bolsonarista”, diz Olavo Nogueira Filho

Sob essa lógica, qualquer governo se torna ineficiente quando se trata da educação brasileira, que tem responsabilidades compartilhadas entre as esferas federal, estadual e municipal. Todo avanço na área depende de grande articulação, mas o que tem sido visto é o confronto.

Talvez o melhor exemplo da guerra cultural na educação seja o Enem (Exame Nacional do Ensino Médio). Desde a campanha presidencial, Bolsonaro atacava o exame, dizendo que havia “questões esquisitas” e de “ativismo comportamental”. Quando foi eleito, mas ainda antes de tomar posse, criticou a prova durante live no Facebook. “Podem ter certeza e ficar tranquilos. Não vai ter questão desta forma ano que vem, porque nós vamos tomar conhecimento da prova antes. Não vai ter isso daí”, afirmou, referindo-se a uma questão sobre expressões da comunidade LGBTQIA+.”

Até onde se sabe, o presidente nunca chegou a ver a prova antes, mas disse em 2021 que o Enem começaria a ter a cara do governo. “A frase do Bolsonaro colocou a educação em alerta. Havia tentativas de censura e interferência nas provas, mas agora há uma sinalização de que, mais grave, há tentativa de uso do Enem para aparelhamento ideológico. O Enem é a principal porta de entrada do acesso ao ensino superior e deveria ser uma avaliação científica”, afirma Andressa Pellanda.

O Inep informou à reportagem que aplica, pelo segundo ano consecutivo, o questionário Resposta educacional à pandemia de covid-19 no Brasil. “O levantamento, feito pela primeira vez na edição de 2020, tem o objetivo de apurar informações sobre as estratégias de ensino e aprendizagem das escolas no contexto da pandemia durante o ano letivo de 2021.”

Nota: a repórter Luciana Alvarez entrou em contato com o Ministério da Educação, mas não obteve retorno.

[Fonte: http://www.revistaeducacao.com.br]

Pode ser uma imagem de 6 pessoas, ao ar livre e monumento

Escrito por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Alberto Arenas canta Sentimiento gaucho, de Francisco Canaro. Nada mejor para ponerle espíritu al texto que tiene a la ciudad del Plata como personaje. Continúa el tanguero con Tiempos viejos para arreciar el vaho de nostalgia que en sí misma carga la Gran Aldea. Y es que el tango, igual que sus calles, edificaciones y veleidosa idiosincrasia, acuna las penas de muchos pueblos. En su letra sufre el paisano, castellano e indio mixto, con raíces que el tiempo ha borrado, dejando solo, por encima, melancolía tanto por lo nuevo como por lo ido; llora el itálico ante la inerte pampa recordando el vergel natural de la tierra que no volverá a ver, lamento que no rompe el ávido impulso de riqueza que le produce el yermo. Rara y única paradoja de Buenos Aires, a quien se ha comparado a París sin serlo. Afrancesada sin duda, con los elementos que la cultura francesa, en boga entonces y por largos períodos, impronta en la arquitectura y las letras bonaerenses. Pero ahí están, tiesos ante el empuje extranjero, el gaucho Martín Fierro, de José Hernández, los textos de Echeverría, las excursiones a los pampas con un ya indudable acento propio.
No se puede negar a la capital argentina ser síntesis de Europa y América, y síntesis de la diversidad americana también. Nacida del deseo de poblar, visto que no había tesoros como en el Perú o el Alto Perú, la villa crece al impulso del trabajo, se transforma desde inicio en una semblanza de la madre patria. Su apertura al océano Atlántico, la única hispánica de importancia, ya que el resto pertenecía al reino luso, le permite afianzarse como centro importante hasta que con el tiempo se le diera la estatura de virreinato, igual a la Lima imperial.
Tomo a Mujica Lainez como un glosario del Buenos Aires antiguo. Su libro Misteriosa Buenos Aires, aparte de un dechado de virtud literaria, ficcionaliza aspectos íntimos de su historia, desde el hambre de 1536 donde los ibéricos sitiados devoraban las piernas colgantes de los ahorcados mientras los indios afuera, hambrientos también, aguardaban. A través de las décadas, de los siglos, este autor retoma relatos platenses cuya veracidad ni interesa. Puede que a raíz de una leyenda popular, Manuel Mujica Lainez cree todo un argumento nuevo, o que simplemente invente lo sucedido. Así narra -entre 1816 y 1852- los avatares de un volumen de Pablo y Virginia, primera traducción castellana, con un inicio en una tienda de Perpignan pasando por oficiales ingleses, salteadores de caminos, marinos, negras, mulatas, el sabio Bonpland, amigo de Bolívar y causa -casi- de que el Libertador invadiese los territorios del dictador paraguayo Francia, de quien era cautivo el científico. Sus textos pintan un Buenos Aires viviente, no son retablos tristes del pasado ni augures futuristas. En las calles del escritor la vida tiene sentido porque hay cotidianeidad. Mujica Lainez no desmerece en sus páginas las huellas de Hugo ni tampoco las de Poe, autores ambos de textos urbanos, buscantes e indagantes de las vísceras de la ciudad.
Cómo mencionar Buenos Aires sin hablar de Borges, para quien, en 1934, y como guía del trágico Drieu La Rochelle, la búsqueda terminaba, comenzaba, al hallar los dos poetas un arroyuelo misterioso que corría entre la urbe, incólume con su presencia colonial. La Gran Aldea se perfila en nadie como en Borges, muchas veces no como elemento concreto sino como ambiente. Porque Borges se nutre en esa aristocracia aldeana plena de fantasmagorías y tintes épicos.
Roberto Arlt, sus sociedades secretas, puteríos que se inmortalizan en sus páginas y en el tango, apellidos criollos sumados a la ambigüedad del viejo mundo. La ciudad que bulle tratando de alcanzar alguna forma, mientras el trasfondo de carretas deja paso a las altas edificaciones, cuando Gardel interpreta mil canciones y la política prevé la sangre que va a caer como torrente en la nación argentina.
Claveles rojos sobre la tumba de Scarfó; Discepolín que se confiesa a Eva Perón y teme por su mortalidad porque inmortal ya era. Cafés que esconden a Witold Gombrowicz. Churrascos que humaredan la Costanera; el equipo de River Plate; Racing con Basile y Perfumo. Trenes que de Retiro suben al norte, camino de Catamarca, camino de Bolivia donde al otro lado de la línea horada el vacío andino.
Vamos por el subterráneo de Buenos Aires, con asientos aún de madera, igual que Borges el 34, cuando todavía por Palermo bailaban los cuchillos. Fervor, fervor de Buenos Aires.
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[Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba), julio, 2005 – imagen: Buenos Aires entre 1820 y 1840 – reproducido en lecoqenfer.blogspot.com]

Actualización y rediseño del Portal Nacional Perú.  La diversidad y lo extenso de su panorama cultural y literario convierte al Perú en un hito enormemente significativo, por lo que el conjunto de elementos que reúne el Portal Nacional Perú comprende un vasto marco temporal: así, junto a materiales de autores considerados clásicos del acervo peruano, como el Inca Garcilaso de la VegaJuan del Valle y CaviedesRicardo Palma o Clorinda Matto de Turner, pero también de figuras como Manuel Scorza o Javier Heraud, se incluyen materiales de escritores centrales de la contemporaneidad peruana como Alfredo Bryce EcheniqueFernando Iwasaki o Jorge Eduardo Benavides.

Además, la presencia de instituciones tan relevantes en el país suramericano como la Biblioteca Nacional del Perú configuran un mapa de gran valor de la realidad histórica, social y cultural peruana, convirtiendo al portal en un claro elemento de referencia y en uno de los espacios más completos de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

 

[Fuente: blog.cervantesvirtual.com]

 

Une femme agit le drapeau corse en soutien au nationaliste Yvan Colonna, détenu et condamné pour l’assassinat du préfet Erignac en 1998 et attaqué dans sa prison à Arles. L’événement a suscité une flambée de violences sur l’île.

Écrit par Yaodia Sénou Dumartin 

Droit constitutionnel conflits armés, Université de Bordeaux

 

La question de l’autonomie de la Corse est une nouvelle fois mise sur la table par le ministre de l’Intérieur Gérald Darmanin pour répondre à «la gravité des événements» qui secouent l’île à la suite de l’agression du détenu Yvan Colonna par un codétenu, au début du mois de mars, à la prison d’Arles.

Colonna, militant indépendantiste corse, est mort lundi 21 mars à Marseille, où il avait été hospitalisé. Il avait été condamné pour l’assassinat du préfet Claude Érignac, commis en 1998.

Son agression a servi de catalyseur aux revendications nationalistes corses – souvent en faveur de l’autonomie, parfois de l’indépendance– qui montent en puissance depuis plusieurs années. L’autonomie offrirait davantage de prérogatives et de libertés à la Corse, alors que l’indépendance en ferait un État distinct de la France.

L’attaque sur Yvan Colonna marque aussi le début d’une vague de violences sur l’Île de Beauté, qui s’embrase progressivement sous le feu des cocktails Molotov. Dans ce contexte, après l’échec du Premier ministre à restaurer la paix par la décision de rapatriement du militant indépendantiste corse, c’est l’autonomie qui est envisagée.

Le ministre de l’Intérieur Gérald Darmanin, lors d’un entretien donné à Corse-Matin début mars, laisse ainsi entrevoir la diversité identitaire à travers la possibilité d’une autonomie corse. En effet, c’est la reconnaissance d’une identité spécifique qui motive la mise en œuvre d’un statut juridique particulier.

Une annonce éloignée de la Constitution

Dans sa décision du 9 mai 1991, relative à la loi portant statut de la collectivité territoriale de Corse, le Conseil constitutionnel affirmait que «la mention faite par le législateur du “peuple corse, composante du peuple français” est contraire à la Constitution, laquelle ne connaît que “le peuple français, composé de tous les citoyens français sans distinction d’origine, de race ou de religion”».

L’autonomie se présente comme un compromis politique fondé sur l’idée que l’octroi de pouvoirs plus importants ferait taire les revendications indépendantistes.

C’est en ce sens que la voie de l’autonomie éviterait celle de l’indépendance, c’est-à-dire la sécession d’une partie du territoire, qui prend souvent la forme d’un conflit armé: c’est souvent le cas en Afrique, cela s’est produit au Soudan notamment.

Accorder l’autonomie réclamée aujourd’hui empêcherait l’indépendance demain. Cette option se présente alors comme l’alternative la plus adaptée dans le contexte actuel tant que la voix nationaliste majoritaire corse reste cantonnée à l’autonomie, et tant que les émeutes demeurent contenues dans le temps et dans leur intensité.

L’autonomie pacificatrice?

Sans pour autant être érigée en solution miracle, universellement pacificatrice notamment face à des prétentions sécessionnistes, l’autonomie atténuerait quand même les tensions et mettrait fin aux émeutes dans des sociétés divisées.

En effet, on prête souvent à l’autonomie des vertus pacificatrices dans une configuration de pluralisme identitaire, c’est-à-dire dans le cadre d’un État caractérisé par une hétérogénéité ethnique, linguistique et/ou religieuse. C’est le cas de la Belgique, qui se caractérise par un pluralisme linguistique (communautés française, flamande et germanophone), et dont les trois régions reconnues (flamande, wallone, Bruxelles-capitale) bénéficient de compétences étendues en vertu de l’article 35 de la Constitution.

En accordant la possibilité à des groupes revendiquant le respect de leur identité propre, présents sur un territoire, de prendre des décisions dans des matières importantes les concernant spécifiquement, elle garantirait l’existence et le développement de ce groupe.

C’est cette finalité qui anime les revendications de différentes régions françaises (BretagnePays basqueAlsace-Lorraine) réclamant davantage de décentralisation, c’est-à-dire le transfert de compétences de l’État vers des autorités locales distinctes de celui-ci, ou l’autonomie. C’est ainsi que la question de la décentralisation est au cœur de la campagne présidentielle 2022: nombre de candidats proposent un approfondissement de ce processus à travers différentes mesures, telles que le renforcement de l’enseignement des langues régionales, ou la reconnaissance d’un statut et d’une langue.

Face à l’hétérogénéité identitaire, une autonomie développée est préconisée afin de prévenir les conflits motivés par des aspirations indépendantistes. La forme fédérale impliquant non seulement une autonomie administrative, mais également législative et constitutionnelle, apparaît comme une solution constitutionnelle dans un climat de tensions identitaires.

C’est la solution retenue, au lendemain de conflits majeurs, en Bosnie-Herzégovine, en Irak ou encore en Afrique du Sud, afin d’éviter la résurgence des nationalismes ou des mobilisations ethniques et religieuses.

Une révision de la Constitution?

Dans le cas français, l’autonomie de la Corse impliquerait une révision de la Constitution, et elle serait cantonnée à la sphère législative. Il pourrait s’agir, à côté des compétences administratives déjà exercées par la collectivité de Corse comme les autres collectivités territoriales françaises, de lui conférer un véritable pouvoir législatif, qui dépasserait les attributions actuelles de l’Assemblée de Corse.

Elle disposerait d’un Parlement, qui adopterait ses propres décisions dans des domaines matériellement importants, qui reviennent actuellement au Parlement national, tels que la fiscalité, ou certaines politiques de développement économique.

Cette configuration accentuerait l’autonomie différenciée qui régit déjà les territoires de la République. La plupart des collectivités ne bénéficient que d’une autonomie administrative, alors que d’autres jouissent déjà à titre exceptionnel d’une autonomie législative, comme la Nouvelle-Calédonie, dont le Congrès peut adopter des lois pays. Ce nouveau statut juridique de la Corse contribuerait à rapprocher la France de la stratégie de l’autonomie «à la carte» pratiquée par l’État espagnol.

Tandis qu’il y a 30 ans, le Conseil constitutionnel déniait l’existence d’un peuple corse avec l’idée sous-jacente que la consécration de la diversité favoriserait les contestations, aujourd’hui, la reconnaissance de cette même diversité apparaît comme le seul moyen d’apaiser les tensions. Cet éloignement progressif du modèle de l’État unitaire classique à travers l’octroi d’une autonomie différenciée serait-il le seul moyen de conserver l’Île de Beauté au sein de la République française?

[Photo : Pascal Pochard-Casabianca / AFP – source : http://www.theconversation.com]