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La muerte del gran escritor estadunidense Philip Roth nos obliga a revisitar una buena cantidad de materiales audiovisuales en torno a su vida y su obra. Incluyendo adaptaciones —no siempre bien logradas— de sus novelas al cine, documentales y entrevistas reveladoras, la siguiente lista es un mínimo repaso para acercarse, fuera de sus libros, a uno de los mejores escritores del siglo XX.

Dos horas con Philip Roth

Philip Roth Unleashed (Sarah Aspinall, 2014)

 

La BBC británica es uno de los mejores ejemplos de que la inversión pública en cultura puede dar frutos sustanciosos. Este documental de la serie “Imagine”, dividido en dos partes y transmitido en 2014, lo confirma, aunque su título sea un poco tramposo: unleashed (“desatado”) como si Philip Roth fuera alguien a quien se debe dar “rienda suelta” para dejarlo hablar con absoluta comodidad. Pero aquí el asunto se debe a más a la disponibilidad del afamado escritor, quien antes no hubiera dedicado tanto tiempo a una larga entrevista, por estar sumido en sus ocupaciones creativas. Por eso el documental es un retrato fidedigno, conversado y bien punteado por el autor, apoyado en materiales de archivo y con la participación, entre otros, de Edna O’Brien y de Salman Rushdie. A ratos, el protagonismo de su entrevistador, Alan Yentob, es excesivo. Divierte de cualquier manera ver la habilidad de Roth para contestar o voltear las preguntas sin perder la sinceridad. Para Roth, la libertad verbal y la honestidad expresiva de su escritura recuperan su infancia en Newark. A partir de ahí, la experiencia vivida se convierte en la forma más provocadoramente bella y descarnada del arte.


El documental más valioso: Philip Roth a sus sesenta años

Philip Roth (Arena) (1993)

Tal vez antes de ver el documental anterior, los lectores de Roth deberían interesarse en este episodio de la serie “Arena”, filmado con motivo de sus sesenta años y de la publicación de Operation Shylock. Es un encuentro mucho más sucinto con el autor y una abierta discusión sobre sus aspectos más controversiales, como las acusaciones de antisemita que recibió por parte de la comunidad judía estadunidense. Además de las declaraciones de Roth, aparecen académicos, críticos, las opiniones negativas de Gershom Sholem y la defensa de Saul Bellow, amigos y familiares del escritor, entre otros. Dentro de las series de la BBC y entre las muchas entrevistas con Roth, el diálogo del 2003 con David Remnick, editor desde hace años de The New Yorker, también es muy recomendable.


Cinco adaptaciones

Son muchas las adaptaciones de obras de Philip Roth al cine. Muy pocas se le acercan a la calidad de sus novelas, a pesar de sus esfuerzos actorales y del reto que representan para directores y guionistas. Las siguientes son algunas de las más recientes.


La mancha humana

(The Human Stain, dir: Robert Benton, 2003)

Anthony Hopkins, Nicole Kidman y Ed Harris protagonizan este thriller, adaptado de la novella homónima de Roth, publicada en el 2000. El pasado del profesor Coleman Silk (Hopkins) y su verdadera identidad racial afloran poco a poco luego de conocer al escritor Nathan Zuckerman (Gary Sinise) y a una mujer que ama, Faunia Farley (Kidman), que también tiene un pasado opaco. La película no sube de 6,3 sobre 10 en Imdb y 57 puntos en el promedio de Metacritic (entre reseñas positivas y negativas).


La elegida

(Elegy, dir: Isabel Coixet, 2008)

Basada en la novela corta The Dying Animal (El animal moribundo) de 2001, esta película también pertenece a lo que algunos han llamado la “ficción académica”. David Kepesh (Ben Kingsley) es un carismático profesor de Literatura en Columbia, paradigma del hombre liberado y bien asentado en su masculinidad. La trama está basada en la historia de su seducción a una estudiante irresistible de 24 años, Consuela (Penélope Cruz). Rating: 66 en Metacritic y 6,8 en Imdb.


The Last Act

(dir: Barry Levinson, 2014)

Esta comedia pone literalmente en escena a Simon Axler (Al Pacino), un actor de teatro veterano de Broadway, entrado en su séptima década, al que rapta un día la quijotesca locura: esa dificultad para pisar los límites del escenario y distinguir con claridad entre la realidad y la ficción. Se trata de una adaptación de la novela The Humbling (La humillación) de 2009. Tiene un rating bajísimo a pesar de la envolvente figura de Al Pacino: 59 en Metacritic y 5,6 en Imdb.


El fin del sueño americano

(American pastoral, dir: Ewan McGregor, 2016)

Ewan McGregor, Jennyfer Connoly y Dakota Fanning integran un elenco prometedor para esta adaptación de una de las novelas más exitosas y conocidas de Roth, merecedora del Pulitzer en 1997: Pastoral americana. El debut de McGregor como director es en este rubro un estrepitoso fracaso. Tiene el rating más bajo entre todos los intentos de adaptación que hemos recabado: 43 en Metacritic, 6,1 en Imdb y 4,8/10 en Rotten tomatoes.


Indignación

(Indignation, dir: James Schamus, 2016)

Para muchos, esta es de las pocas adaptaciones de Philip Roth más o menos bien logradas (adaptación de una novela homónima publicada en 2009). Logra transmitir ese vértigo polémico de la identidad judía estadunidense, la imbatible ironía ante la realidad y las relaciones sexuales, la impudicia a toda máquina, la neurosis sin fracturas de sus protagonistas, tan características de Roth. Ambientada en 1951, un adolescente judío de Newark, Marcus Messner (Logan Lerman), alterego de Roth, es recompensado por sus aptitudes literarias con una beca para estudiar en la escuela cristina de Winsburg College. En ese momento, descubrirá el mundo, la sexualidad y los conflictivos confines de sus orígenes identitarios. Con un reparto menos conocido y brilloso, tiene el rating más alto de toda esta lista:78 en Metacritic y 6,8 en Imdb.

 

[Fuente: http://www.nexos.com.mx]

El 19 de marzo de 1933 nacía el afamado y polémico escritor judío estadounidense Philip Milton Roth, en Newark, Nueva Jersey, quien a lo largo de su carrera literaria obtuvo múltiples premios.

Segundo hijo de una familia emigrada a principios de la década del 30 a los Estados Unidos, se crió en el barrio Weequahic de su ciudad natal, en donde realizó sus estudios primarios y secundarios para luego estudiar en la universidad de Bucknell, donde obtuvo el grado B.A. en Inglés, comenzó un doctorado en Filosofía, que nunca terminó, y realizó un posgrado en la Universidad de Chicago, donde obtuvo una maestría en Literatura Inglesa.Tiempo después comenzó una larga carrera docente enseñando escritura creativa en las universidades de Iowa y Princenton, para luego ser profesor de Literatura Comparada en la universidad de Pensilvania, hasta retirarse de la docencia en 1992.

Prolífero escritor, publicó más de treinta textos, en su gran mayoría novelas y memorias: Los hechos (1988) y Patrimonio: una historia verdadera (1991), además de innumerables ensayos, los que junto a entrevistas que le realizaron y discurso que pronunciara, se publicaron bajo el título ¿Por qué escribir? Ensayos, entrevistas y discursos (1960-2013), luego de su fallecimiento.

El primer libro que publicó: Goodbye, Columbus, que contiene cinco cuentos cortos y una novela breve, ganó el prestigioso National Book Award en 1960; pero su gran éxito lo constituye la novela Portnoy’s Complaint (1969), que al ser traducida al castellano se la denominó El lamento de Portnoy, en la que el personaje central Alexander Portnoy, en un largo monólogo le cuenta a su psiquiatra que vive atormentado por su obsesión sexual, y los remordimientos que esto le causa, al igual que considerar que los mismos son el resultado de haber tenido una madre judía, por demás posesiva. La crítica pondera esta novela y las ventas superan los 400.000 ejemplares.

Si por Goodbye, Columbus y Portnoy’s Complaint se lo critica por la manera en que trata los problemas de la integración de los judíos estadounidenses a la sociedad en la que viven, se lo llegó a acusar de antijudío y/o antisemita cuando publica Trilogía Americana integrada por Pastoral americana (1997), galardonada con el premio Pulitzer. Me casé con un comunista (1998), recibiendo Ambassador Book Award of the English Speaking Union; y La mancha humana (2000), por el que obtuvo el WH Smith Literary Award, al año siguiente. Debido a esas acusaciones, en gran parte a los reportajes que le hicieron posteriormente, debió justificar su visión crítica a la manera en que los judíos se integraron a la sociedad estadounidense.

En el 2004 Roth vuelve a sorprender a sus admiradores y a la crítica literaria por La conjura contra América, novela ucrónica (ucronía: reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos) en la que el héroe de aviación estadounidense Charles Lindbergh gana la presidencia al derrotar a Franklin D. Roosevelt y firma un acuerdo con Hitler; por la que obtiene el premio Sidewise en el 2005 y el premio W.H. Smith Literary Award por el mejor libro del año, convirtiendo a Roth en el primer escritor en ganarlo dos veces en los cuarenta y seis años de historia de dicho premio.

Varias de sus obras fueron adaptadas al cine, destacándose Goodbye, Columbus (1969); Portnoy’s Complaint (1972), La mancha humana (2001) y Pastoral americana (2019).

A lo largo de su brillante carrera literaria, recibió decenas de premios, siendo los últimos el Príncipe de Asturias de las Letras, otorgado por el gobierno de España en el 2012, y el Comandante de la Legión de Honor, otorgado por Francia en el 2013, por su aporte a la literatura contemporánea.

Philip Milton Roth falleció en un hospital de Manhattan, Nueva York, a los 85 años a causa de una insuficiencia cardíaca el 22 de mayo de 2018.

[Fuente: http://www.diariojudio.com]

La joven no duda de su identidad y está orgullosa de la misma.

Por Luis Alberto Laborda

Meztli Henriquez es una joven canadiense hija de un matrimonio compuesto por una integrante de los pueblos originarios de Canadá y un inmigrante latinoamericano.

Nacida y criada en un hogar compuesto por dos universos culturales aparentemente distantes, la joven sintió desde pequeña que tenía que relacionarse, mantener y fomentar las múltiples influencias que significa su doble raíz.

A lo largo de su vida ha experimentado en carne propia las complicaciones de lo que significa el multiculturalismo, cuando sus allegados, amigos y compañeros de la escuela le decían que no era latina, indígena ni canadiense.

Muchas personas me decían que yo no soy ni salvadoreña ni dené. Para mí, eso era algo difícil de comprender… ¿Qué soy entonces? Meztli Henriquez.

Mientras crecía en su Saskatchewan natal, pronto se vio inmersa en un mundo donde el idioma que prevalecía era el inglés, y creció sin aprender la lengua indígena materna.

El lenguaje es el principal instrumento que los humanos tenemos para comunicarnos con los demás. Sin él, estamos aislados, solos. Meztli Henriquez.

Lejos de desanimarse, comenzó a estudiar el dene suliné por su cuenta.  Se trata de una lengua que se usa en la región central de Canadá y que en la actualidad es hablada por 12.000 personas, aproximadamente.

La joven creció en un hogar de madre indígena dene y padre salvadoreño.

Su interés por las lenguas llevó a Meztli a presentar un trabajo en el marco de sus estudios universitarios, en el que aborda la problemática de la preservación de los idiomas minoritarios en Canadá, principalmente los de raíz indígena.

El documento fue saludado con elogios por uno de los responsables del departamento de lingüística de la Universidad de Saskatchewan, quien no solo resaltó la preocupación de la estudiante por la preservación de la cultura de los pueblos originarios, sino que sostuvo que se trata de un aporte valioso para de comprender la relación estrecha que existe entre el idioma y el bienestar de las personas.

Por su trabajo, Henriquez fue galardonada recientemente en el marco de la Semana de los Logros Indígenas, que se propone reconocer los esfuerzos de los estudiantes mestizos, inuits y de las primeras naciones.

La joven se propone la ambiciosa meta de convertirse en impulsora de un programa de revitalización de la lengua dene suliné, para evitar que otras personas repitan su experiencia y puedan caminar por la vida conscientes de sus raíces y en contacto fluido con las mismas.

Muchos de los jóvenes de la comunidad dene no conocen el idioma de sus mayores, porque se expresan principalmente en inglés. Es necesario aumentar su número de hablantes. Meztli Henriquez.

Pero a esta inquietud, nuestra entrevistada suma otra, que es la de propiciar las instancias y multiplicar las ocasiones para que las personas mayores sigan su formación.

Henriquez quiere crear un programa de revitalización lingüística y cultural.

Meztli considera un error suponer que la educación, la instrucción y la actualización de conocimientos deben estar reservadas a los jóvenes.  Los adultos mayores, en algunos casos, viven la situación inversa, se expresan mayoritaria o exclusivamente en su idioma ancestral y, en consecuencia, cuentan cada vez con menos medios para mantenerse informados, para saber lo que sucede fuera de su entorno más cercano… Se trata de personas esenciales para mantener el dele suliné con vida…

La experiencia y anhelos de una joven que muestra con orgullo que la multiplicidad de raíces es un tesoro que vale la pena preservar y que los idiomas son parte indispensable en la tarea.

Meztli Henriquez no brinda más detalles en entrevista con Radio Canadá Internacional.

 

[ Fotos: Meztli Henriquez – fuente: http://www.rcinet.ca]

Obra de arte por Tsista Kennedy y reproducida [1] con permiso

Escrito por Eduardo Avila – traducido por Marta Capua

El arte del estilo Woodland [2] puede caracterizarse por sus figuras coloridas, sus líneas oscuras y, como lo describe un estudio de arte de Columbia Británica [3], como “arte nativo que mezcla leyendas y mitos tradicionales con medios contemporáneos”. Es un estilo que ha emprendido Tsista Kennedy, artista de 19 años de las naciones anishnaabe y onyota’aka de London, Ontario, Canadá, en el que ha dejado una marca distintiva al incorporar lo tradicional y lo moderno. El trabajo del artista puede verse en murales [4] en centros de salud locales, en galerías [5] y como logo de la Asociación de Amigos de Indígenas [6], empresa social dedicada a cómo la tecnología puede apoyar a las comunidades indígenas.

Este género artístico suele atribuirse a Norval Morisseau [7], artista ojibwa de las naciones originarias del norte de Ontario, que lo desarrolló a mediados del siglo XX. Muchos artistas ponen su propia marca e interpretación al estilo. Kennedy afirma la importancia que el arte ha tenido en su vida: “Mi obra de arte es un reflejo de mi perspectiva como joven indígena y padre que navega por entornos y formas de vida coloniales y tradicionales”. Es una historia que cuenta en un audio publicando en YouTube sobre “cómo crecer como niño indígena de pelo largo” [8].

En una entrevista por correo electrónico con Rising Voices, Kennedy cuenta su enfoque de su arte.

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Rising Voices (RV): ¿Cuál es tu enfoque al incorporar elementos de medios digitales y tecnología a tu trabajo artístico? ¿Cuál ese el mensaje que quieres dar al combinar esos elementos?

Tsista Kennedy (TK):  Eso no existía hasta que me contrató la Asociación Amigos de Indígenas [6] (IFA). Antes de unirme al increíble equipo de IFA como ilustrador, mi trabajo artístico se limitaba a utilizar fuentes de inspiración del momento y apenas incluía conceptos de “futurismo indígena”.

A medida que entendía mejor la misión y la visión de la asociación, pude integrar ambas en mi propia perspectiva artística, mis ilustraciones para ellos se convirtieron en un sentimiento más natural y genuino. Inspirar y apoyar la imaginación de las comunidades indígenas para que creen y mantengan su tecnología digital para fomentar su autonomía. Cuando pude aplicar esta misión a mi propia vida y al futuro que quiero para mis hijos, nietos, etc., sentí como si un interruptor se hubiera activado en mis pensamientos.

Ya no me limitaba a este proceso creativo binario de crear obras de arte. No estaba simplemente retrayendo acontecimientos del pasado o actuales; me habían dado una llave que había abierto la puerta para la exploración de conceptos futurísticos indígenas dentro de mi propia mente, a más conceptos imaginarios en general. Gracias a esta nueva puerta, la incorporación de medios digitales y elementos tecnológicos resultó tan fácil como aplicar mis conceptos pasados de tradicionalismos y modernismos. La facilidad para hacerlo fue simplemente una cuestión de familiarizarse con el concepto.

¡Qué bueno! Estamos en la etapa final del desarrollo de nuestra aplicación y queremos compartir unas cuantas ilustraciones que aparecerán en ella. ¡Esta es nuestra pantalla de error! Esperamos que no la veas mucho, pero que te haga reír cuando la veas. 🥵😌 Arte de Tsista Kennedy.

RV: ¿Qué consejo daría a quienes deseen explorar cómo la imaginería y arte tradicional indígena pueden combinarse con las tecnologías digitales e internet?

TK: Cuando me esforzaba por mezclar esos elementos, mi supervisora de IFA me dijo algo muy poderoso para ayudarme. “Puede ser tan sencillo como darse cuenta de que hay pueblos indígenas en el futuro”, es lo que me dijo. Cuando nuestros antepasados se encontraron con la amenaza de genocidio de los colonizadores, pensaron en las indígenas del futuro: salvaguardaron sus ceremonias, la sabiduría popular, los idiomas y los objetos sagrados. Nosotros somos los indígenas del futuro, es gracias a ellos que podemos tener todo esto hoy en día.

Mi consejo para quienes deseen explorar este concepto de “futurismo indígenas” o más específicamente, la imaginería popular con las tecnologías digitales, es que se pregunten:

“¿Qué estás haciendo hoy que mejorará la vida de tus bisnietos?”.

Al crecer como nativo en la ciudad, no tuve mi cultura a mi alrededor todo el tiempo como nutrición espiritual. Cuando presenté mi cultura, no había un margen entre mi vida que navegaba por la educación colonial y que estaba en una cabaña durante las ceremonias. O bien estaba en una escuela pública preocupado por las tareas, o bien en un entorno ceremonial, recibiendo enseñanzas y viviendo el momento. Siento que estas circunstancias me condicionaron para no pensar nunca en combinar las tecnologías digitales con nuestra cultura o el avance y sanación comunal sin la ayuda de IFA.

¡Los estampados “Pequeño Yoda Woodland” vuelven a pedido del público! He retocado el anterior que hice el año pasado, y me encanta cómo ha mejorado. Este tiraje ilimitado estará disponible para pedidos del 25 de diciembre al 1 de enero.

Si te gusta o conoces a alguien que le guste, considera regalarle o regalarte un regalo de Navidad tardío. Más detalles a continuación.

RV: ¿Cuál ha sido el impacto o la recepción de algunas de tus obras que combinan imaginería y tecnología o algunas de tus obras de cultura popular como la pieza Pequeño Yoda/The Mandalorian?

TK: Mis piezas que muestran la cultura popular a través del estilo Woodland suelen recibir bastante aprecio de otros indígenas. Mi bebé Yoda en una cuna de madera con The Mandalorian ganó gran popularidad, aparentemente de la noche a la mañana. La pieza “Bepsi [12]“, que creé a principios de este año, suscitó la misma reacción.

Una observación constante a lo largo de los dos últimos años de mi carrera artística es que a los indígenas nos encanta ver el mundo que nos rodea indigenizado; nos nutre de un sentimiento de esperanza y pertenencia. Nos recuerda, como pueblos indígenas, que todavía estamos aquí y que siempre estaremos.

Mi don de crear obras de arte sirve de megáfono visual para el mundo, y por este medio puedo tomar conceptos no indígenas familiarizados y convertirlos en indígenas. Espero que con esto inspire a los jóvenes indígenas a hacer lo mismo y que descubran, exploren y utilicen sus propios dones de una manera creativa y que invite a la reflexión.

Artículo publicado en Global Voices en Españolhttps://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2021/02/02/artistas-de-primeras-naciones-exploran-futurismo-indigena-en-su-obra-de-estilo-woodland/

URLs en este posteo:

[1] reproducida: https://www.facebook.com/tehatsistahawi/photos/1223015231383425/

[2] Woodland: https://en.wikipedia.org/wiki/Woodlands_style

[3] estudio de arte de Columbia Británica: https://cedarhilllonghouse.ca/blogs/what-is-woodland-art/

[4] murales: https://www.instagram.com/p/CHSxg2AlF_J/

[5] galerías: https://www.instagram.com/p/B11JIFBJh-p/

[6] Asociación de Amigos de Indígenas: https://www.indigenousfriends.org/

[7] Norval Morisseau: https://en.wikipedia.org/wiki/Norval_Morrisseau

[8] “cómo crecer como niño indígena de pelo largo”: https://www.youtube.com/watch?v=Wlv36hrs-7Q&feature=youtu.be&ab_channel=TsistaKennedy

[9] Una publicación compartida de Indigenous Friends (@indigenousfriends): https://www.instagram.com/p/CCeKLueAjUk/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=loading

[10] Una publicación compartida de Indigenous Friends (@indigenousfriends): https://www.instagram.com/p/CGTTxQjFl5a/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=loading

[11] Una publicación compartida de Tehatsistahawi Kennedy (@tsista.kennedy): https://www.instagram.com/p/CJCLCLDlYnh/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=loading

[12] Bepsi: https://www.instagram.com/p/B-nFBgenqb6/

Un arxiu web recopila figures que han fet gala de la doble condició de ser dona i valenciana

La periodista, escriptora i activista cultural, Didín Puig i Grau

La periodista, escriptora i activista cultural, Didín Puig i Grau

[Font: http://www.racocatala.cat]

Parlem amb Víctor Obiols, el poeta inicialment escollit per traduir Amanda Gorman.

Amanda Gorman

La poeta Amanda Gorman

Escrit per Gerard E. Mur

El poeta i traductor Víctor Obiols ha denunciat que l’agència literària de la poeta Amanda Gorman l’ha vetat com a traductor al català d’El turó que enfilem (Univers). En una entrevista a El Món a RAC1, Obiols ha explicat que des d’Univers van comunicar-li que l’editora nord-americana de Gorman creia que el seu perfil “no s’ajustava” al que buscaven per a la traducció de l’obra. “Potser es pensen que una traductora al català que sigui negra —segurament amb arrels a l’Àfrica Occidental i criada a Catalunya— tindrà molt més en comú amb una afroamericana de Los Angeles, model i llicenciada a Harvard”, ha escrit Obiols al seu perfil de Twitter. Després del veto, Univers ha confirmat que busca un nou traductor de l’obra. El llibre ja té fitxa al web de l’editorial.

L’editorial, dirigida per Ester Pujol, va anunciar el febrer passat, a través de les xarxes socials, que el 8 d’abril publicarà una edició bilingüe d’El turó que enfilem. La publicació inclourà un pròleg de la presentadora, comunicadora i actriu Oprah Winfrey. Després de la sortida d’Obiols, la voluntat —assegura Pujol— és mantenir la data de publicació. El turó que enfilem és el títol del poema (The Hill We Climb) que Gorman va recitar durant el jurament de Joe Biden i Kamala Harris el gener passat. Obiols, per cert, ja havia acabat i lliurat la traducció de la peça. Als Països Baixos, Marieke Lucas, el traductor no binari escollit inicialment, ha decidit abandonar la traducció després de veure l’enrenou que ha generat la seva elecció. L’agència literària de Gorman demana que, “preferiblement”, la traducció la signi una dona jove, negra i activista. La premsa internacional també s’ha fet ressò de la polèmica catalana. N’han parlat a La Presse o Digis Mak. Univers també va anunciar que durant la tardor vinent publicarà el primer poemari oficial de Gorman, que als Estats Units apareixerà al setembre amb el títol The Hill We Climb & Other Poems. L’edició castellana, de Lumen, la signa l’escriptora madrilenya Núria Barrios.

Obiols explica que Univers va proposar-li la traducció de Gorman fa cosa d’un mes. Ell va acceptar i, tot seguit, l’agència literària de la poeta va demanar el seu currículum. Van veure que és un professional competent i van donar l’aprovació. Obiols tradueix The Hill We Climb, lliura la feina i arriba el gir. No és el “perfil adequat”, diuen des de l’agència, que ja estava gestionant l’enrenou de la traducció neerlandesa. Univers —diu Obiols— pagarà la feina feta encara que no es publiqui. El traductor s’ha sentit “decebut”; ara, però, la decepció “ja gairebé ha passat”. “Els requeriments que ha de complir el perfil del traductor no invaliden la feina que he fet. Ja m’han dit que tot això no té res a veure amb la meva competència”, assegura. “La traducció, que em va quedar força bé, es quedarà al calaix”.

Sobre Gorman i la seva poesia, diu: “Em va semblar fantàstica quan la vaig veure a la investidura. Em va fer il·lusió que em truquessin per oferir-me la traducció. No és una poesia de la meva corda. És més aviat una poesia de performance. Té un to una mica pamfletari. Un to planer i popular. És poesia del poble. Per ser poesia de performance, però, té qualitat”. “Univers ha fet la campanya ja. I amb publicitat gratuïta. El merder farà que venguin els 5.000 exemplars previstos de la primera tirada”, afegeix. I continua: “El debat de fons l’ha de fer gent autoritzada. Analitzar un cas com aquest és molt delicat. L’equilibri de lluites i desigualtats, però, no es pot convertir en un desequilibri. Aquest cas és la ressaca d’altres coses, de greuges històrics”.

“És una contradicció, però, que es rebutgin traductors blancs i massa grans quan ella va recitar durant el jurament de Biden, que és un president blanc i del Partit Demòcrata, que no és pas un partit de castristes o anarquistes. Pots fer el joc al president, però no pots tenir un traductor blanc. Jo, a més, també pertanyo a una minoria, una minoria lingüística. Tenim una llengua maltractada durant segles. Una cosa no té a veure amb l’altra, però si hem de parlar de causes, d’opressions, aquí en patim una”, sosté el poeta.

Obiols diu que queda “perplex” davant d’aquest tipus de “reaccions ideològiques que fan més mal que bé”. “La ideologia que defensen no queda ben parada. S’agafen a uns paràmetres dogmàtics que trobo primaris, sectaris. La discriminació positiva, de vegades, acaba sent negativa. Una cosa és equilibrar i una altra és desequilibrar-ho tot per l’altra banda. No els faria cap mal que jo signés la traducció de la poeta. És un tema molt complex, però. Jo m’he trobat en un foc creuat. Ningú posava en dubte que jo estigués capacitat per traduir. Soc, però, un home occidental, cristià i potser massa gran. I això és el que els afroamericans i altres comunitats han hagut de sentir durant dècades: “Potser saps fer-ho, però ets dona i ets negra”. És terrible”.

Obiols, que ha estat contactat per France Presse, la CNN o La Stampa, diu que “el canvi de traductor té una transcendència”. “No pas perquè sigui una traducció al català, sinó per tot el que hi ha al darrere. És una polèmica molt seriosa. Una polèmica vinculada a la discriminació de gènere i de raça. A Amèrica, els últims anys, els moviments discriminatoris han viscut un rebrot, atiats pel trumpisme, sobretot. El que ha passat amb la traducció forma part d’una acció política de gran abast, la de les causes afirmatives i la discriminació positiva, que als Estats Units existeix des de fa temps, des de la lluita pels Drets Civils dels anys seixanta, i crec que aquí, a Europa, no s’entén prou bé. Gorman va ser escollida com a figura simbòlica, per ser negra, dona i jove, en aquest ordre. I és respectable que vulguin allargar aquest simbolisme amb la traducció. No és un problema de traducció literària, és un problema de traducció cultural”.

El traductor mirarà de contactar amb Gorman per explicar-li el cas: “No sé fins a quin punt és conscient de tot aquest embolic. Tampoc crec que sigui una manipulació exclusiva de l’agència. No ho sé; m’estranyaria. M’agradaria poder-ho parlar amb ella directament”. “Defenso, evidentment, la idea que la traducció basteix ponts entre cultures, però hem d’entendre el fenomen globalment”, conclou el poeta, que abocarà l’enrenou en una cançó: “L’escriptora holandesa ha respost amb un poema; jo n’escriure una cançó. Serà la meva manera de protestar. Com deia, però, no vull ser llenya d’aquest foc. Tot es polaritza. Jo estic on he estat sempre. No crec que pugui fer declaracions autoritzades. No soc ni antropòleg ni sociòleg”.

Víctor Obiols és poeta, traductor (de Shakespeare o Wilde), músic i professor d’escriptura. Versos i contracantsD’un juny dur i Dret al miracle (Premi Carles Riba 2015) són els seus poemaris més destacats. Musicalment, Obiols és conegut com a Víctor Bocanegra. L’últim disc que ha editat és Poesies de Broadway (Quadrant Records). El poeta i traductor és autor de Núvol. Podeu llegir els seus articles en aquest enllaç.

[Font: http://www.nuvol.com]

«Mujeres en la edición» es una lista de reproducción de entrevistas a mujeres del mundo de la edición editorial, creadas para el portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED, dentro de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Las entrevistas son a editoras de editoriales como: Acantilado, Alfaguara, Ática, Barral, EDHASA, Ediciones B, Ediciones SM, Ediciones Torremozas, Edicions 62, Editorial Terranova, FCE Fondo de Cultura Económica, Grijalbo, Quaderns Crema, Salamandra, Seix Barral, Siruela, Siruela, entre otras.

Así también mujeres y hombres del mundo editorial como la directora de la Feria del Libro de Bogotá o el  director de la Feria del Libro de Madrid.

 

[Fuente: blog.cervantesvirtual.com]

Este 8 de marzo el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) rinde homenaje a las mujeres, especialmente a las vinculadas con el sector yerbatero, un vínculo que marca presencia desde las primeras plantaciones sistemáticas y se afianza día a día.

Las mujeres, siempre presentes

“Las mujeres están presentes desde el inicio de la actividad, generando plantines en improvisados pero bien cuidados viveros; abriendo picadas, preparando el suelo y luchando contra la capuera para que tomen forma las primeras plantaciones; en la tarefa sumando hojas a los raídos; acarreando leña y cuidando el fuego que deshidrata la materia prima en los barbacuás; preparando el espacio para las reuniones que luego se traducirían en cooperativas; haciendo números y atendiendo a potenciales clientes en las incipientes industrias, y alcanzando el mate que da calidez en momento difíciles e inspira a superar los desafíos”, destacó el presidente del INYM, Juan José Szychowski.

Las mujeres son protagonistas no importa el lugar que ocupen, Juan Jose Szychowski, presidente del INYM.

Presentes en cada mate que tomamos

“Siempre han demostrado capacidad para ir más allá de lo que culturalmente se le impuso, y específicamente en yerba mate, podemos decir que son hacedoras en las 165 mil hectáreas plantadas; en los 11.500 productores, en cada nueva zafra, en los 193 secaderos, en las entidades cooperativas y en los 115 molinos fraccionadores; están en cada mate que tomamos en la Argentina y en otros países del mundo, y desde hace 18 años, también en el INYM”, agregó, reivindicando el rol femenino en la construcción de la sociedad.

Las  mujeres del sector yerbatero

“A cada una de las mujeres que trabajan en el INYM y también a las que de una u otra forma son parte de toda la cadena yerbatera, quiero acercarles hoy un cálido saludo y el deseo de que puedan desempeñarse siempre con plenitud, con libertad para desplegar sus capacidades”, concluyó el presidente del INYM.

¿Por qué se conmemora el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer?

En el año 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó oficialmente el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, en memoria de las 129 mujeres que murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, luego de que se declararan en huelga con permanencia en su lugar de trabajo.

A partir de la declaración de la ONU, se conmemora en todo el mundo la lucha de las mujeres por la igualdad, el reconocimiento y ejercicio efectivo de sus derechos.

Las mujeres, las que más toman mate

Según un estudio realizado Voices Resarch and Consultancy, en toda la Argentina en agosto de 2016 a través de una muestra compuesta por 1000 personas de 16 años y más, por medio de entrevistas personales y domiciliarias, el 84% de las mujeres mencionan haber tomado mate con bombilla en los últimos 30 días, con una diferencia de 9 puntos porcentuales por sobre los hombres (75%).

Distintas fechas y más países, pero un mes: marzo

Si bien la celebración se fue ampliando progresivamente a más países, la fecha fue cambiando de un día a otro según eventos puntuales de cada nación.

El 8 de marzo de 2011, se proclamó oficialmente el primer « Día Internacional de la Mujer de las Naciones Unidas » para ONU Mujeres, entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, creada por la Asamblea General de la ONU.

[Fuente: inym.org.ar]

El viernes 11 de marzo se cumplen 100 años del nacimiento del creador del nuevo tango: Ástor Piazzolla (Mar del Plata, 11 de marzo de 1921 – Buenos Aires, 4 de julio de 1992). Para homenajearlo LATcinema os propone el documental Piazzolla. Los años del tiburón, del director argentino Daniel Rosenfeld. A través de imágenes de archivo personal inédito y grabaciones de voz de Astor Piazzolla, entrevistas y registros de sus hijos, Rosenfled logra un retrato cinematográfico inmersivo y una película sobre el arte, la familia y los misterios de la creación. Os esperamos el jueves 11 de marzo, a las 19.30h en Cinemes Girona.

Piazzolla. Los años del tiburón (Dir. Daniel Rosenfeld | Documental | 94 min | 2018 | Argentina – Francia)

Con motivo del 25 aniversario de la muerte de Astor Piazzolla, el director argentino Daniel Rosenfeld rinde homenaje al creador del nuevo tango con el documental Piazzola. Los años del tiburón.
Astor Piazzolla rompió los códigos del tango tradicional e hizo que la música popular argentina que generalmente sonaba en las pistas de baile de los pueblos pequeños se lanzara a las salas de conciertos de todo el mundo.

El documental muestra material extraordinario e inédito sobre el virtuoso bandoneonista que revolucionó el tango tradicional en un nuevo estilo denominado nuevo tango, incorporando elementos del jazz, música clásica y sonidos experimentales, creando así un lenguaje musical nuevo e individual. Fue a partir de estos elementos heterogéneos y rebeldes que él solo produjo un sonido único bajo el drástico pulso de su tango.

Día / Hora: 11/03/2021, 19:30 H

Lugar: Cinemes Girona (C/ Girona 175, 08037 Barcelona)

Entrada: 4’5€ (3€ Amics Casa Amèrica Catalunya / Amics Cinemes Girona)

[Fuente: http://www.americat.barcelona]

O narrador arxentino deixou disposta a reunión e a edición nun só tomo dos seus relatos

Piglia dejó preparada la edición de «Cuentos completos» poco antes de morir. En la imagen, el escritor, retratado en mayo del 2015 en su casa de Buenos Aires

Piglia deixou preparada a edición de «Contos completos» pouco antes de morrer. Na imaxe, o escritor, retratado en maio del 2015 na súa casa de Buenos Aires.

 

Escrito por HÉCTOR J. PORTO

O escritor arxentino Ricardo Piglia (Adrogué, 1941-Buenos Aires, 2017) traballou nos seus textos ata o último alento, cando a grave enfermidade que padecía, ELA (esclerose lateral amiotrófica, que lle diagnosticaron no 2014), venceuno e inhabilitou totalmente ata causarlle a morte. Para entón, cun tesón admirable, ordenara aqueles 327 cadernos de tapas de hule negro -gardados en corenta caixas de cartón- que contiñan as anotacións diarísticas que iniciara con apenas 16 anos, alá por 1957. Desta forma, deixou listos os tres volumes dos diarios de Emilio Renzi, aínda que non chegou a ver como se completaba a súa publicación. Ultimou case dun modo milagroso os contos policíacos que integran o tomo Os casos do comisario Croce, como el mesmo explicaba na anotación final datada en marzo do 2016, coa soa, afanosa e lenta contribución do músculo óptico: «Compuxen este libro usando o Tobii, un hardware que permite escribir coa mirada. En realidade parece unha máquina telépata. O interesado lector poderá comprobar se o meu estilo sufriu modificacións», desafiaba non sen certo humor. As pescudas do kantiano funcionario afloraron cando a enfermidade lle paralizou o corpo de xeito implacable, polo que resulta aínda máis sorprendente a súa frescura e a súa puxanza narrativa.

Nese laborioso frenesí revisou e organizou a edición dos seus relatos coa idea en mente da futura publicación dun volume que reunise os seus Contos completos, que o selo Anagrama leva agora ás librerías, respectando o plan deixado polo escritor. Esta reunión -que compendia máis de cincuenta anos de creación- é un verdadeiro e amplo retrato literario de Piglia, despois de que a narrativa breve abarca a súa traxectoria, desde a súa primeira colección de relatos, aparecida en 1967 (despois revisada e estendida con novas incorporacións), ata as súas últimas producións, escritas ás portas da morte, como a mencionada Os casos do comisario Croce, que rescataba ao personaxe que perfilara en Blanco nocturno (2010), aínda que xa o imaxinou tres anos antes. Era toda unha volta de porca ao xénero policíaco que Piglia tanto amou -e marcou a súa obra-. Entre ambas as mouteiras, o volume Nomee falso -que inclúe unha homenaxe ao seu querido Roberto Arlt e o que é tido por moitos como un dos seus mellores relatos-, as dúas narracións máis longas de Prisión perpetua e Contos morais.

En realidade, tanto o detective Croce como o xornalista Emilio Renzi [alter ego do autor, bautizado co seu segundo nome e o seu segundo apelido] reforzan esa concepción que tiña Piglia do relato -e incluso da narración, en xeral- vinculada á pescuda e, directamente, ao xénero policial, entendido este de un xeito híbrido e moi flexible. Conecta co modelo da novela negra, dicía, como unha investigación que avanza cara atrás: «As historias vanse desenvolvendo a medida que un se interna no pasado», explicaba a Enrique Clemente nunha entrevista concedida a La Voz e publicada o 18 de setembro do 2010.

Problemas de forma

O relato é tamén un elemento fundamental na bóveda da literatura de Piglia. Sempre se sentiu cómodo, non só porque a súa idea de escritura enraíza no seu admirado Borges, senón tamén porque a esixencia de concisión -e as limitacións que iso impón- é connatural ao seu estilo medido e o seu esmero no trato á palabra. «As restricións son sempre produtivas porque expoñen problemas de forma. Non creo nas poéticas espontáneas, como a escritura automática dos surrealistas ou os rush da prosa de Jack Kerouac e a Beat Generation», argue nunha das charlas recollidas no libro A forma inicial. Conversacións en Princeton (Sexto Piso, 2015). Nesa mesma entrevista, ao lembrarlle aquilo que dicía Julio Cortázar sobre que escribir un conto era como andar en bicicleta, que se se mantén a velocidade o equilibrio é moi fácil pero que se a perdes vasche ao chan, e preguntado por se se expuña algunhas regras esenciais á hora de traballar, o autor de Prata queimada apunta: «A velocidade do relato, a marcha, é esencial. A clave para min é o ton, certa música da prosa, que fai avanzar a historia e defínea. Cando ese ton non está, non hai nada. Aí xógase toda a diferenza entre redactar e escribir», resolvía.

Está sobre o tapete tamén que Piglia supere o sambenito de ser un escritor para escritores que segue pesando sobre el, como sobre os seus adorados Arlt, Faulkner, Joyce ou Thomas Bernhard.

«Facer aparecer artificialmente algo que estaba oculto»

A Piglia gustáballe xogar coa idea de que un autor non mellora necesariamente coa idade, apuntábao no prólogo á edición da invasión do 2007. No epílogo aos relatos de Croce antes mencionado, volve un pouco sobre esta posibilidade de progresión tras explicar que o realizou axudándose do Tobii: «Os meus outros libros escribinos a man ou a máquina (cunha Olivetti Lettera 22 que aínda conservo). A partir de 1990 usei unha computadora Macintosh. Sempre me interesou saber se os instrumentos técnicos deixaban a súa marca na literatura».

Máis aló da provocadora idea, esta reunión dos relatos facilita unha visión panorámica que si mostra unha evolución no Piglia contista, ademais do puro goce da súa amplitude de espectro, algo que pode argumentarse na riqueza das súas raíces, trabadas na obra de Macedonio Fernández, Roberto Arlt e Borges, ademais de Hemingway e Faulkner, e que se miran no espello de Juan José Saer. Ao seu amigo Saer precisamente dicíalle nunha das conversacións recollidas en Por un relato futuro (Anagrama) que a súa poética «rexeita que existan contidos que poidan quedar excluídos a priori do material narrativo». Como na novela, o conto pode aparecer contaminado pola recensión, o ensaio, a autobiografía, a crítica, o soño, a reflexión… Non hai fronteiras.

No seu libro Formas breves, conclúe así a peza Tese sobre o conto: «O conto constrúese para facer aparecer artificialmente algo que estaba oculto. Reproduce a busca sempre renovada dunha experiencia única que nos permita ver, baixo a superficie opaca da vida, unha verdade secreta. ‘‘A visión instantánea que nos fai descubrir o descoñecido, non nunha afastada terra incógnita, senón no corazón mesmo do inmediato », dicía Rimbaud. Esa iluminación profana converteuse na forma do conto», afirmaba fermosamente Piglia.

 

[Imaxe: ALEJANDRA LÓPEZ – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

On a tous quelque chose de Serge Gainsbourg

Serge Gainsbourg sur Antenne 2 en 1989.

Trente ans jour pour jour que le décès de Serge Gainsbourg nous était annoncé, à l’âge de soixante-deux ans. Si « le temps ronge l’amour comme l’acide », il n’a pas entamé ma quasi-dévotion pour Serge. Mais dieu que la tâche est difficile de m’atteler à une chronique pour honorer sa mémoire sans la trahir. D’autant plus que cela fait une semaine que je lis des papiers plus intéressants les uns que les autres à son sujet. Notamment, il faut leur rendre justice, un excellent dossier dans Les Inrocks, qui ont déterré une très belle interview accordée par l’artiste en 1989: « En ligne de mire je n’avais pas le bonheur », lit-on en exergue. « Qui peut savoir jusqu’au fond des choses est malheureux », a-t-il écrit dans Fuir le bonheur de peur qu’il ne se sauve, chanson écrite pour Jane et qu’il utilisait lorsqu’il s’agissait de mettre son cœur à nu. Cependant, dans cette interview, il se livre (gitanes) sans filtre sur son enfance, ses complexes, ses peines et son succès.

Art mineur, art majeur

Tout le monde se souvient de ce numéro d’anthologie d’Apostrophe et de son engueulade avec Guy Béart, arts majeurs versus arts mineurs. La peinture, la poésie, la musique classique pour Gainsbourg étaient des arts majeurs. Pas la chanson. Faiseur d’art mineur donc, et d’art pour les mineures, car c’est France Gall avec Poupée de cire poupée de son qui le propulsa vers la célébrité, lui qui était si à l’étroit dans son costume de poète maudit Rive Gauche.

Bernanos disait qu’il était resté à jamais fidèle à l’enfant qu’il fut. Serge Gainsbourg resta à jamais fidèle au petit Lucien Ginsburg, cet enfant qui désirait avant tout satisfaire son père, pianiste, et comme lui, on le sait peu, peintre contrarié. Au sujet des leçons de piano que lui imposait son père, il déclare : « J’avais un mouchoir à gauche du clavier car je savais pertinemment qu’à chaque leçon j’allais me faire engueuler. Je faisais une fausse note sur les gammes et… Il avait une voix assez âpre, j’étais blessé et je me mettais à pleurer. Mais c’était un bon professeur. Son ambition était de me faire faire ce que lui voulait faire. De la peinture ».

CQFD. La légende veut que, lors de son exil de la Russie vers la France en Transsibérien, Ginsburg père se fit voler une toile qu’il avait peinte pour une femme aimée. Nul n’ignore que Gainsbourg brûla toutes les siennes. Et plus tard n’eut de cesse que d’offrir ses mots en chansons, tantôt subtils, tantôt déchirants, aux femmes de sa vie.

[Photo : MICHEL GINIES/SIPA – numéro de reportage : 00168315_000012 – lisez l’intégralité de cet article sur http://www.causeur.fr]

Mae West (1893-1980) était une dramaturge, scénariste, actrice – Nuit après nuit (Night After Night) de Archie Mayo (1932), Lady Lou (She Done Him Wrong) de Lowell Sherman (1933), Je ne suis pas un ange (I’m No Angel) de Wesley Ruggles (1933), Ce n’est pas un péché (Belle of the Nineties) de Leo McCarey (1934) –, chanteuse, humoriste et femme de lettres – « Goodness Had Nothing to Do with It » (1959) – américaine. Dans les années 1920-1930, elle a créé un personnage féminin indépendant, une blonde platine plantureuse, aux répliques pleines de sous-entendus sexuels. Arte diffusera le 6 mars 2021 « Mae West – Une star sulfureuse » (Mae West: Die verruchte Blonde ; Mae West: Dirty Blonde) de Sally Rosenthal et Julia Marchesi.

Publié par Véronique Chemla

Nuit après nuit (Night After Night) de Archie Mayo (1932), Lady Lou (She Done Him Wrong) de Lowell Sherman (1933), Je ne suis pas un ange (I’m No Angel) de Wesley Ruggles (1933), Ce n’est pas un péché (Belle of the Nineties) de Leo McCarey (1934), Je veux être une lady (Goin’ To Town) de Alexander Hall (1935), Annie du Klondike (Klondike Annie) de Raoul Walsh (1936)… Les années 1930 marquent l’apogée de la carrière hollywoodienne de l’actrice et star Mae West (1893-1980) qui a débuté dans le vaudeville à… cinq ans.
Née dans une famille chrétienne, Mae West a toujours allégué avoir des origines juives. Ses biographes divergent sur ce point.

« Dramaturge à Broadway, star hollywoodienne, femme d’affaires et icône, Mae West (1893-1980) a revendiqué un statut de « bad girl » en parodiant les codes du sex-symbol. « Mae West – Une star sulfureuse » (Mae West: Die verruchte Blonde ; Mae West: Dirty Blonde) est un documentaire de Sally Rosenthal et Julia Marchesi. Le portrait d’une féministe pionnière à l’audace radicale. »

« Tu as un revolver dans la poche ou tu es juste content de me voir ? » C’est avec cette gouaille crue que Mae West (1893-1980) s’adressait aux hommes dans les dialogues de ses films qu’elle écrivait elle-même ».

« Puis elle les jaugeait, paupières mi-closes et ombre de sourire aux lèvres, se forgeant ainsi une solide réputation inégalée de bad girl. »

« Parodiant les codes du machisme pour se les réapproprier au second degré, la star blond platine, au déhanché aussi célèbre que celui de John Wayne, secoue la puritaine Amérique dès les années 1920 à Broadway avec sa première pièce, traitant du désir et sobrement titrée Sex, avant d’affoler la censure avec une autre, Drag, dédiée aux travestis qu’elle a croisés dans des bars clandestins de Greenwich Village ».
« Jetée en prison pour obscénité et corruption de la morale de la jeunesse, cette fille d’un boxeur professionnel et d’une immigrée bavaroise, qui a grandi à Brooklyn et débuté sur les planches du burlesque à 14 ans, se réjouit de la publicité suscitée par le scandale, dont elle usera toujours avec un redoutable sens des affaires ».
« À l’aube de la quarantaine, l’indocile croqueuse d’hommes et de diamants, appelée à Hollywood pour relancer des studios fragilisés par la Grande Dépression, exige, outre un salaire supérieur d’un dollar à celui du directeur de la Paramount, d’être l’auteure et la costumière de ses rôles ».
« De Lady Lou à Je ne suis pas un ange, l’icône sans rivale incarne alors une femme indépendante hypersexualisée dont les aphorismes − « entre deux mauvaises actions, je préfère toujours celle que je n’ai pas essayée » – tiennent lieu de manifeste ».
« Mais derrière le parfum sulfureux et la satire, la rebelle sait aussi porter un regard intéressé sur la communauté afro-américaine, accordant une place inédite aux femmes et à la musique noires dans ses films ».

« Exilée volontaire dans des boîtes de nuit de Las Vegas à la soixantaine, Mae West renoue avec les studios qui lui rendent hommage au crépuscule de sa vie, sans qu’elle ne renonce jamais à sa partition résolument sexy. »

« Tissé d’archives de ses films, d’interviews et d’éclairages – critiques, amis et émules, dont Dita Von Teese qui la définit comme une « gangster sexuelle » −, ce documentaire retrace l’audacieux parcours de cette pionnière au féminisme radical, à côté de laquelle Madonna apparaît aujourd’hui Like a Virgin ».

« Pulvérisant les conventions avec une autorité doublée d’un humour ravageur, Mae West, femme fatale moins glamour que son amie Marlene Dietrich, s’est emparée du pouvoir dans un monde d’hommes, en utilisant son corps avec esprit comme un instrument imparable pour conquérir sa liberté. »

« Mae West – Une star sulfureuse » de Sally Rosenthal et Julia Marchesi 
États-Unis, PBS, 2020, 50 minutes
Sur Arte le 6 mars 2021 à 05 h 00, 7 mars 2021 à 23 h 05, 14 mars 2021 à 8 h 45, 20 mars 2021 à 5 h 30
Disponible du 06/03/2021 au 05/04/2021
Visuels : 
© AF archive/Alamy Stock Photo
© Courtesy of Everett Collection
© Courtesy of General Photograph

 

Les citations proviennent d’Arte.

[Source : http://www.veroniquechemla.info/%5D

El gran mito de la música latina, recientemente fallecido, repasó su intensa vida y los logros de su carrera en esta extensa entrevista que concedió en 1995 al escritor cubano Leonardo Padura para su libro ‘Los rostros de la salsa’

Johnny Pacheco, en un concierto en Ámsterdam en 1988.

Johnny Pacheco, en un concierto en Ámsterdam en 1988. FRANS SCHELLEKENS / GETTY IMAGES

Por LEONARDO PADURA

El escritor cubano Leonardo Padura publicó el año pasado Los rostros de la salsa (Tusquets), un libro en el que el autor ofrece un retrato íntimo del género a través de conversaciones con sus principales iconos, como Rubén Blades, Willie Colón, Juan Formell y Johnny Pacheco. Reproducimos íntegra la que mantuvo en 1995 con este último, fallecido el pasado 16 de febrero, en la que hace un repaso a su carrera desde sus trepidantes aventuras en el Nueva York de los setenta hasta la creación de la discográfica Fania y su consolidación como nombre indispensable de la música latina.

Si la salsa existe —y al menos yo estoy seguro de que sí existe—, hay un nombre sin el cual no se puede imaginar esa existencia. Y ese nombre es el de Johnny Pacheco… (Como no es frecuente que este tipo de afirmaciones tenga una validez real, mientras redactaba esta entrevista me impuse la prueba de hallarle paralelos y comprobé que, al menos en el ámbito de la música popular, tales categorizaciones son pertinentes, porque, sencillamente, es posible asegurar que el son cubano no sería el mismo sin Arsenio Rodríguez, que el tango estaría huérfano sin la voz de Carlos Gardel o que al bolero le faltarían sus mejores suspiros sin la impronta de Agustín Lara).

Y es que la figura del dominicano Johnny Pacheco resulta como la espina dorsal de la que han brotado todas ―o casi todas― las estructuras artísticas y musicales sobre las que se funda esa música del Caribe urbano contemporáneo que hoy conocemos como salsa. Desde los días en que lidereó la furia por las orquestas charangas que se impuso como moda en el Nueva York de los tempranos sesenta hasta la creación del tumbao que haría característico el sonido de su conjunto sonero en 1964 o el rescate de Celia Cruz y el modo de hacer el típico son cubano durante los años setenta, su presencia musical dictó pautas que devinieron modelos y modelos que resultaron esquemas inviolables: porque siempre Pacheco supo encaramarse sobre la moda, empujándola él mismo, creándola si era preciso. Pero, junto a eso, fue su labor de promotor y productor la que permitió no solo la romántica creación de una compañía llamada Fania, sino que Fania se convirtiera en la disquera más importante en el origen, establecimiento y popularización de la salsa, desde Nueva York hacia el Caribe y el resto del mundo, gracias, sobre todas las cosas, al olfato musical y comercial de Johnny Pacheco y a su habilidad innata para atraer gentes.

Por eso, aunque tal vez la obra de Pacheco no sea la más notable de la salsa ―puesta al lado de la creada por un Willie Colón, un Rubén Blades o un Juan Formell―, ni su flauta sea la más exquisita del Caribe ―donde reinaron Richard Egües y Antonio Arcaño― ni su tumbao sea el más revolucionario ―no es fácil después del paso de Arsenio Rodríguez y del trabajo de Eddie Palmieri y Larry Harlow―, pienso que la presencia de Pacheco, con su obra, su flauta y su tumbao ―y, sobre todo, con el sabor que siempre ha impuesto a su música―, llenan una parte esencial de la crónica de la salsa hasta el punto, como dije al principio, de que si esta música existe es porque existe un hombre llamado Johnny Pacheco.

1. Cómo nace un ‘tumbao’

PREGUNTA. ¿De dónde viene su interés por la música? ¿Y de dónde su interés por la música bailable cubana?

RESPUESTA. La verdad es que yo estoy en la música desde que nací. Mi padre, que era saxofonista, dirigía por esa época la Orquesta Santa Cecilia, que en su momento fue la mejor de la República Dominicana, y allí tocaban él y varios de sus hermanos. Ellos hacían cualquier tipo de música, pero principalmente danzones, porque en aquellos años el merengue solo se tocaba para cerrar el baile, como algo festivo, ya que era considerado una música popular, vernácula, pero también una música de pobres. Por esa época ―estoy hablando de los años cuarenta, pues yo nací en el 35― la música que más me gustaba oír y la que me influyó para toda la vida me llegó por la radio: resulta que mi madre oía todas las tardes las novelas que trasmitían desde Cuba ―y yo con ella, y me hice fan de Tamakún el Vengador Errante, por ejemplo―, y después de las novelas venían programas musicales, como el de Arcaño y sus Maravillas, el del Sexteto Habanero, el Conjunto Casino, Chapotín y todos aquellos grupos fabulosos de ese tiempo que marcaron para siempre mi gusto musical.

P. Y su vocación por la flauta, ¿también viene de esa época?

R. Sí, claro que sí. Y fue precisamente Arcaño el que me dio la inspiración de la flauta. Me acuerdo de que en Santo Domingo había un buen flautista, llamado Pepín Ferrer, que fundó la primera charanguita que hubo en mi país, pero yo lo escuché muy poco, porque en el año 46 mi familia viene para Estados Unidos, y ya en el 49, cuando ingreso en el high school, mi interés estaba definido por la música ―por aquella música que había oído en la radio de mi casa dominicana―. Además, ya había aprendido algo con mi padre para poder entrar en su orquesta, y lo primero que toqué fue el violín, y luego aprendí el clarinete, el acordeón y el saxofón, aunque lo que a mí más me gustaba era la flauta. Entonces, con 17 años, fue que me llamó Gilberto Valdés, que ya había formado la primera charanga de Nueva York con Mongo Santamaría, pero me contrató como timbalero, sustituyendo a Tito Puente, que se había ido de la orquesta. Sin embargo, fue Gilberto Valdés el que me regaló mi primera flauta de madera, un modelo superantiguo, de esas flautas de cinco llaves: con esa empecé a tocar, hasta que por el año 56 llega a Nueva York José Fajardo con su orquesta. Ya por ese tiempo yo tenía una flauta un poco mejor, que había comprado en una casa de empeños, y Fajardo me enseñó las posiciones de la flauta, pues aquí no había método para el estudio del instrumento. Y después el otro que me ayudó mucho fue Richard Egües. Él me enseñó dos cosas fundamentales en la técnica de la flauta: me dijo que como el labio mío era potente, debía abrir un poco más el hueco de la flauta, para que se escuchara mejor, y me enseñó también ciertas posiciones y ciertos trucos que él hacía para sacarle más riqueza al instrumento. Por eso yo no me puedo quejar, porque creo haber tenido a los mejores maestros posibles: aprendí el vibrato de Arcaño, la picardía de Fajardo y el estilo de Richard Egües: de ahí salió el sello de Pacheco.

P. Después de estar con Gilberto Valdés, ¿qué hace hasta fundar su propia orquesta?

R. Mira, yo estudié ingeniería, pero cuando me gradué, en 1954, y pasé el examen de la ciudad para trabajar en una planta de motores, no me dieron la plaza porque todavía no era ciudadano americano. Entonces empecé a ir a varias compañías y lo que me ofrecían eran trabajos de 32 dólares (26 euros) semanales. Para ir viviendo yo tocaba con mi padre y mis hermanos en un cuarteto en el que hacíamos merengue, en un momento en que estaba muy de moda por acá. Fue entonces cuando Luis Quintero me llamó a trabajar con su cuarteto, pagándome 95 dólares (78 euros) por tocar solo el fin de semana, tres días, y ahí se fue el título para el diablo y me quedé como músico. Muy pronto tuve la ocasión de tocar con gentes importantes, como Tito Rodríguez, Tito Puente, y hasta de organizar la orquesta de Pérez Prado para varias grabaciones que se hicieron acá, en el Manhattan Center y un sitio que se llamaba Western Home, que luego se llamó Casa Galicia. Además, en la NBC dirigí orquestas para grabar con muchos músicos importantes, entre ellos don Pedro Vargas. Y si tenía tanto trabajo en grabaciones no es porque yo fuera algo del otro mundo, sino porque era el único percusionista de esa época que leía música y eso me hacía muy solicitado.

P. ¿Es por esa época cuando ingresa en la famosa orquesta de Xavier Cugat?

R. Sí, trabajé cerca de un año con la orquesta de Cugat, donde, por cierto, gané muy buen dinero. Pero allí me aburría mucho, porque él tenía un repertorio limitado de 18 piezas, todas con arreglos muy similares. Entonces ocurrió algo y aunque él no me botó, sí me dijo que me fuera, que viene a ser lo mismo, ¿no? Todo fue porque había un número titulado Cuban Mambo, que era muy aburrido, y para entretenerme le arreglé la parte de los saxofones tratando de darle más sabor. Y un día, durante un viaje de Cugat a Las Vegas para firmar unos contratos, me puse de acuerdo con el pianista, que era un holguinero llamado Enrique Avilés, y tocamos Cuban Mambo a nuestra manera y aquella orquesta parecía otra. Pero cuando llegó Cugat se acabó la fiesta, para Avilés y para mí. Y él me dijo algo muy curioso: me preguntó cuánta gente había en los Estados Unidos y le respondí que alrededor de 250 millones, y él me dijo: “Pues yo le he tocado a unos 50 millones de americanos, así que me faltan 200, y lo voy a hacer tocando lo mío, pero a mi manera, porque si una fórmula funciona, no hay por qué cambiarla”. Y esa fue la mejor lección musical que recibí de Xavier Cugat.

P. ¿Y de ahí salta a crear su propia orquesta charanga?

R. A finales de los cincuenta empecé a trabajar con dos hermanos que eran mis vecinos en el Bronx: los Palmieri. Primero tuve un quinteto con Charlie, para actuar en un club muy exclusivo de Nueva York, cerca del Palladium. Allí hacíamos relleno, tocando números vocales al estilo del filin y también del cha‑cha‑chá, que estaba de moda. Y después fundamos la orquesta Duboney, en la que yo estuve poco tiempo, pues teníamos concepciones distintas, y decidimos separarnos amigablemente. Entonces fue que cumplí uno de los sueños de mi vida y formé Pacheco y su Charanga, en 1960. Pero desde el año anterior, con mi querido hermano Louie Ramírez, yo había preparado un disco de muestra con El guiro de Macorina, de Louie, y con Óyeme mulata, que era mío. Pero todas las compañías se negaron a grabarlo, porque dijeron que era una porquería. Entonces, cuando más desencantado estaba, se me ocurrió ir a ver a un señor llamado Rafael Fons, que tenía un programa de radio en el que nada más tocaba música cubana, con las mejores orquestas de Cuba, y por suerte él aceptó mi disco y lo puso un viernes en su emisora, sin que yo lo supiera. Al domingo siguiente yo estaba tocando en un baile y llegó a verme Al Santiago, que tenía entonces el sello Alegre y se había enterado de que la gente andaba buscando mi disco, y cuando supo que no existía fue a verme para proponerme hacer la grabación. Pues lo grabamos y se vendieron 250.000 copias en seguida: fue un éxito entre los judíos, los latinos, los negros y con todo el mundo. Enseguida fuimos número uno en el mercado latino, por encima de Tito Rodríguez, Tito Puente y Vicentico Valdés, que eran los que nos seguían. Y ahí empecé a grabar con Alegre, donde hice unos cinco discos.

Willie Colón (izquierda) y Johnny Pacheco, en el Teatro Nacional de Santo Domingo en 2002.

Willie Colón (izquierda) y Johnny Pacheco, en el Teatro Nacional de Santo Domingo en 2002. ANDRES LEIGHTON / AP

P. Pacheco, ¿en qué momento de su carrera fue que conoció a Arsenio Rodríguez, El Ciego Maravilloso?

R. Yo conocí a Arsenio cuando tenía 19 años y me pasaba la vida detrás de los músicos cubanos. Ya te conté lo que me enseñaron Fajardo y Richard Egües, por ejemplo. Pues yo siempre trataba de aprender de Arsenio hasta que un día él me dijo que iba a ponerme de verdad a tocar música cubana y me llevó a una función con él en el Bronx. Cuando aquello él tenía en el bajo a Cuajarón, uno de los mejores bajistas cubanos, y su orquesta sonaba que era una maravilla, pero la mayoría de sus músicos eran unos negros que metían miedo y se pasaban la vida diciendo que en Cuba tenían un cementerio particular. Entonces él me puso a tocar el timbal, y cada vez que yo me iba de ritmo Arsenio gritaba “Machete” y todos los negros aquellos me miraban con cara de querer matarme, hasta que yo volvía al tempo. Pero todos eran buena gente y me enseñaron muchísimo, porque la mejor escuela para aprender el son era la de Arsenio… Fíjate qué oído tenía ese Ciego Maravilloso que su pianista de entonces, Rey Coeña, que ya usaba espejuelos en esa época, tenía el defecto de que cuando se le iban corriendo los espejuelos empezaba a buscar el momento de poder levantárselos, y Arsenio se daba cuenta de eso y cuando llegaba el momento, le decía, “Súbete los espejuelos”. Si eso no es sentido de tiempo y del ritmo que venga Dios y me lo diga… Después, cuando yo empecé con mi charanga, él me iba a ver de vez en cuando y decía “Déjame hacer un pellisquito”, y cogía el bajo de la orquesta y ya no había quien se lo quitara en toda la noche.

P. Después de tener la charanga usted inventó el nuevo tumbao de Pacheco. ¿Cómo ocurrió eso?

R. Mira, el ambiente musical de principios de los sesenta es bastante complicado acá en Nueva York y la supervivencia de los orquestas y de los músicos se puso bien difícil. Además, como dejan de salir músicos de Cuba, de pronto hay como una crisis de instrumentistas, y eso se vio mucho en las charangas, porque lo más difícil era encontrar violinistas que supieran trabajar con ese ritmo especial que necesita la música de charanga. Así y todo, los músicos que estaban conmigo seguían ganado buena plata, porque las orquestas charangas estaban de moda y la de nosotros, que tal vez era la mejor, siempre tenía mucho trabajo. No obstante, para estar más seguro, además de la charanga yo tenía un conjuntico que tocaba con el estilo de la Sonora Matancera, de Arsenio y de Chapotín, y en el 64 me quedé solo con este grupo. Entonces empecé con ese tumbao cubano, pero le agregué un tres y en lugar de los timbales incluí un bongó y ahí empezó “el nuevo tumbao de Pacheco”, que luego se conocería como el “tumbao”, y ahora como el “tumbao añejo”, porque llevo 30 años con la misma fórmula. Desde que lo aprendí con Cugat yo siempre digo que si una fórmula funciona, no hay por qué cambiarla, y con ese tumbao he tenido la dicha de grabar a muchos de los grandes de la música latina: a Daniel Santos, Julio González, Pete Conde Rodríguez, Héctor Casanova, y a mi diosa divina, Celia Cruz.

2. De la charanga a la salta: el gran salto de Pacheco

El Pacheco que está frente a mí, una tarde del otoño neoyorquino de 1995, es un hombre de 60 años, con el pelo totalmente blanco y una reciente operación en su brazo derecho, pero que no deja de hacer proyectos, de pensar en el futuro. Su carácter, evidentemente, ha cambiado poco y es preferible, porque ya se sabe: si una fórmula… Fumador de tabacos, conductor desde siempre de un Mercedes Benz, director eterno de bandas, Johnny Pacheco ha tenido esa virtud de la fidelidad desde que se aficionó por la música cubana. Desde entonces ha sido, sin duda, uno de sus máximos cultores y ni en la época de oro del boogalloo ―allá por los sesenta― ni en la fiebre reciente de la salsa erótica y el latin jazz ha cambiado su estilo ni sus intereses: hasta el punto de que, en su propio país, más de una vez, han dicho de él que es cubano. Pero, tratándose de Johnny Pacheco, la confusión no es una ofensa…

P. Estamos entonces en 1964: todo está listo para que ocurra algo muy importante en la historia de la música latina contemporánea: la creación de Fania. ¿Cómo nace la compañía?

R. Como las cosas iban bien con el sello Alegre, con el dinero de mis discos yo decidí hacerme socio del negocio y empecé a traer gentes para la compañía. Traje a Orlando Marín, a Kako, a Eddie Palmieri. Y todo fue bien hasta que Al Santiago y yo tuvimos diferencias por el pago de las regalías de los músicos y decidí irme. Aunque tenía poco dinero, pensé entonces en formar una compañía que respetara el derecho de los artistas y les pagara lo que era suyo y entonces, con Jerry Massuci, que ya era mi abogado, buscamos 2.500 dólares (2.100 euros) prestados para grabar un disco de Pacheco y su Charanga que se llamó Cañonazo, donde había un número cubano titulado Fanía Funché, de Rolando Bolaños. Y de ahí sacamos el nombre de la compañía que fundamos entre los dos, porque esa palabra no solo es pegajosa para los latinos, sino también para los americanos y nosotros queríamos llegar a todos los mercados. A partir de ahí empezamos a traer gentes y con los primeros que empezamos la Fania (y lo que no sé es cuando se cambio fanía por fania) fue con Bobby Valentín, que era trompetista, y con el judío Larry Harlow, que no me imaginaba que pudiera tocar así el piano de la música cubana. También trajimos a Ismael Miranda y poco después a Willie Colón y a Héctor Lavóe, que por ese tiempo se llamaba Héctor Pérez: todos éramos gente joven, con deseos de hacer cosas, y creo que las hicimos bastante bien.

Los Fania All-Stars.

Los Fania All-Stars

P. Según he oído esa fue la etapa “romántica” de la Fania…

R. Fíjate si fue así que los primeros discos los distribuíamos en mi carro, un Mercedes viejo que parecía que iba a despegar. Estuvimos tres años haciendo las entregas, y el dinero que entraba lo repartíamos en cooperativa o lo íbamos reinvirtiendo en la compañía. También fuimos firmando a artistas que estaban desencantados con sus sellos, pues mi propósito era fundar un grupo donde se respetaran los derechos de los músicos y donde los músicos se sintieran como una familia. Y creo que eso se logró definitivamente en el año 71, cuando celebramos en el Cheetah el primer gran recital de las Estrellas de Fania. Ahí yo dije: hicimos algo. De aquella actuación salió la película Nuestra cosa latina, se produjeron cuatro álbumes con el concierto, y sobre todo, empezó a crecer la música que hacíamos. Recuerdo que el recital fue idea de un locutor americano llamado Simphony Six y apenas tuvimos dos días para prepararlo. Lo más terrible es que no teníamos música y Bobby Valentín y yo debimos encerrarnos dos días en un hotel que está frente al Cheetah, en 52 y Octava Avenida, para escribir los arreglos y hasta algunas piezas, como esa que se hizo famosa de Quítate tú, pa ponerme yo, en la que improvisaron todos los cantantes invitados a la actuación. Al final todo salió bien porque en el salón cabían 1.200 personas y metimos a 4.000: me acuerdo de que el calor era del carajo.

P. Tengo entendido que, además de ser el líder de las charangas de los 60, de crear el tumbao y fundar la Fania, usted promovió la palabra “salsa” para la música que estaban haciendo acá en Nueva York.

R. La palabra salsa surgió cuando en la Fania empezamos a viajar a Europa. Yo me di cuenta de que, salvo en España, nadie tenía referencias de qué cosa era la música cubana ―porque lo que nosotros hicimos fue tomar la música cubana y ponerle acordes más progresivos, hacerle más énfasis al ritmo y destacar ciertos detalles, pero sin alterar su esencia―. Y como la palabra salsa ―igual que “sabor” o “azúcar”, por ejemplo― siempre ha estado ligada a esta música, no me pareció mal llamarla así. Pero, además, en la Fania teníamos dominicanos, puertorriqueños, cubanos, anglosajones, italianos, judíos, en fin, diversos condimentos como para hacer una salsa y de esa conjunción salió el nombre de lo que hacíamos, en busca de una etiqueta para agrupar, bajo un mismo techo, toda la música que en Europa llaman tropical. Pero la intención nunca fue robarle la música a los cubanos escondiéndola bajo otro nombre, porque yo siempre he reconocido que la raíz es cubana y que mi escuela estuvo en Cuba. Y la mejor recompensa que he recibido en este sentido fue cuando estuve en La Habana con las Estrellas de Fania y un grupo de los más grandes músicos cubanos me dijeron que estaban agradecidos de nuestro trabajo, porque gracias a nosotros la música de la isla se había seguido oyendo en el mundo entero.

De izquierda a derecha, los músicos Tito Nieves, Sexappeal, Johnny Pacheco y José Alberto, 'El Canario', en la ceremonia de los Premios Casandra 2009 en Santo Domingo, donde le fue concedido el trofeo de honor a Pacheco.

De izquierda a derecha, los músicos Tito Nieves, Sexappeal, Johnny Pacheco y José Alberto, ‘El Canario’, en la ceremonia de los Premios Casandra 2009 en Santo Domingo, donde le fue concedido el trofeo de honor a Pacheco. KENA BETANCUR / AP

P. Maestro, ¿existe alguna característica rítmica o melódica que identifique a la “salsa”?

R. Como mismo reconozco que la raíz de esta música es cubana, debo decir que acá en Nueva York se enriqueció porque había gente de varias partes, y traíamos música de todos lados, y tratamos de meterla en una misma clave. Las influencias eran muy vastas, y por eso hay diversidad en el ritmo y en la melodía. Y esa fusión solo se podía lograr en Nueva York, donde todo está mezclado. Además, como uno busca los músicos por talento y no por nacionalidad, la confluencia de diversos ritmos era inevitable. Creo que, al final, todo eso es lo que distingue a la salsa: no es un ritmo, ni una melodía, ni siquiera una moda: la salsa fue ―y es todavía― un movimiento musical caribeño.

P. ¿Y qué está ocurriendo actualmente con la salsa?

R. Ahora mismo en el ambiente de la salsa han aparecido diferentes cantantes que, a mi juicio, nada tienen que ver con lo que es la salsa verdadera. Incluso todos los cantantes y todos los arreglos son similares y ni yo mismo sé quién es el que está cantando ni qué orquesta está tocando. El caso más promovido y escuchado es el de Marc Anthony, que para mí no es otra cosa que un baladista metido a la fuerza en la salsa, para buscar una vía de comercializar sus cosas. Pero eso no es lo que va a quedar ni lo que continuará lo que nosotros hicimos durante años. En la actualidad ―sin contar a los viejos maestros de siempre y a los cubanos, que sí siguen trabajando su música con una fidelidad encomiable―, yo solo veo como verdaderos salseros jóvenes a cantantes como José Alberto El Canario, Tito Nieves y Gilberto Santa Rosa, que tienen cerebro para hacer una inspiración, porque ya se sabe que sin inspiración que no hay son.

P. A su juicio, ¿a que se debe el éxito del merengue en todo el mundo a partir de los años 80? ¿Cómo se explica el arrase mundial de Juan Luis Guerra?

R. Ante todo déjame aclararte que al merengue lo odio hasta la muerte, pero también le estoy agradecido porque gracias al merengue fue que vine a Nueva York, cuando mi padre decidió buscar fortuna por acá… Pero para responder lo que me preguntas: creo que la primera razón de su éxito es que es un ritmo sabroso y fácil para bailar y, en segundo lugar ―aunque creo que es lo más importante―, por el buen humor que hay en sus letras, algo que se había perdido en la música latina. El merengue es callejero, tiene sabor y buen humor y por eso se impone cuando empieza toda la bobería esa de la salsa erótica, que ni es salsa ni es nada. Y respecto a Juan Luis, pienso que se trata de un verdadero fenómeno, un genio de la música, porque creó una cosa completamente distinta. Lo primero que hizo fue darle el tiempo adecuado al merengue y luego escribirle unas letras sencillamente fabulosas. A partir de ahí vino todo lo demás.

P. Como artista, ¿cuáles de sus sueños se han cumplido?

R. Mi gran sueño era grabar algún día con Celia Cruz. Por primera vez compartí el escenario con ella en el recital de las Estrellas de Fania en el Yanquee Stadium, en 1973, y después nos pusimos de acuerdo y grabamos varios discos: el primero se llamó Celia y Johnny, y después vinieron Tremendo CachéUnidos de nuevo y Recordando el ayer. Por lo demás, yo le doy las gracias a Dios de haber nacido cuando nací: eso me permitió conocer a los mejores músicos que ha habido en esta parte del mundo, y doy gracias porque a mis 60 años todavía estoy trabajando y lo he hecho con gentes como Celia o como Tito Puente y casi todas las figuras de la salsa e incluso toqué y grabé con los mejores jazzistas y los mejores percusionistas que han pasado por acá. ¿No es eso un gran privilegio?

P. Y como músico que ha participado en tantos proyectos, que ha tocado tantos instrumentos, que ha compartido con tantas estrellas, ¿cuál piensa que es su mayor virtud?

R. Mira, una de las cosas que yo le agradezco a la vida es haberme permitido que me llevara bien con todo el mundo. Y por ese don fue que existieron las Estrellas de Fania y que pude hacer otras muchas cosas. Por ejemplo, recuerdo que en Puerto Rico hicimos un homenaje a Héctor Lavóe, para recaudar fondos para las operaciones que tenía que hacerse, y yo llamé a los miembros de la orquesta de las Estrellas de Fania, incluyendo a Celia Cruz y Rubén Blades, y fue todo el mundo. Y yo les dije a ellos que los gastos iban por el concierto y que el resto de la recaudación se le dejaría a Héctor. Fue un espectáculo maravilloso, pero lo mejor fue que al irse ellos la cuenta que me dejaron en el hotel fue de apenas 300 dólares, es decir, que todo el mundo pagó sus gastos. Y recaudamos así como 65.000 dólares. Esa ha sido una de las cosas más lindas que yo he hecho en mi vida y por eso me puedo sentir orgulloso.

P. Después de una carrera tan larga, con tantos éxitos y vivencias, ¿qué le gustaría hacer?

R. Me gustaría escribir un libro, o varios libros, porque creo que tengo suficiente material para ello, sobre diferentes aspectos de la música. Y también me gustaría dedicar más tiempo a trabajar con los jóvenes porque las raíces no se pueden perder. Ahora muchos están tocando latin jazz, buscando nuevos caminos, pero yo insisto en trabajar mi música, porque sé que esa es la que necesita el bailador, y esa comunicación entre músico y bailador no se puede perder. Es más: yo prohíbo que esta música se muera.

Los rostros de la salsa

Autor: Leonardo Padura

Editorial: Tusquets, 2020
Formato: Tapa blanda. 336 páginas. 19,95 euros

 

Fut un temps, on pardonnait tout au plus grand acteur contemporain du pays, véritable fierté nationale. Mais la relation entre Gérard Depardieu et les Français a commencé à se fissurer bien avant les accusations de viol à son encontre, écrit The Times à Londres.

Gérard Depardieu dans “Le Grand Frère”, de Francis Girod, en 1982.

Écrit par Adam Sage

Dans sa jeunesse, pour gagner un peu d’argent, Gérard Depardieu trafiquait des cigarettes et du whisky avec les soldats de la base américaine de Châteauroux, où il a grandi. D’après son frère aîné, Alain, qui s’est exprimé dans une interview télévisée en 2019: “​C’était un grand voyou, mais qui avait de la tête. Il savait où s’arrêter”.

Peut-on en dire autant, aujourd’hui, de celui qui est, sans doute, le plus grand acteur français contemporain, mais aussi le plus controversé ? On a en effet appris cette semaine la mise en examen de Gérard Depardieu pour viol et agression sexuelle sur une actrice de 22 ans.

Cette jeune femme, désormais âgée de 24 ans, affirme avoir été agressée à deux reprises, les 7 et 13 août 2018, dans l’hôtel particulier à 50 millions d’euros que l’acteur possède à Paris. La justice avait clos le dossier en 2019 faute de preuves, avant de le rouvrir lorsque la victime présumée s’est constituée partie civile.

D’après ses avocats, Gérard Depardieu, 72 ans, est “mortifié” par l’accusation, qu’il conteste. Mais la France est actuellement frappée par une série de scandales sexuels dans le monde du cinéma, de la littérature, du sport, de la politique et de l’enseignement supérieur, et le célèbre acteur risque de voir sa réputation, déjà sur le déclin, se ternir davantage.

Quand les Français pardonnaient tout à Depardieu

Si cette période est désormais révolue depuis une dizaine d’années, il fut néanmoins un temps où les Français pardonnaient presque tout à Gérard Depardieu : ses apparitions éméché et vulgaire à la télévision, le scandale déclenché dans un avion lorsque, interdit d’accès aux toilettes pendant le décollage, il a uriné dans une bouteille vide, ou encore sa fureur quand le réalisateur Jean-Paul Rappeneau lui a fait remarquer que sa forte corpulence l’empêcherait d’être crédible dans le rôle de Cyrano de Bergerac, personnage famélique.

“Gros! Tu n’as que ce mot à la bouche

[…]

Derian Passaglia presenta la obra del cineasta Apichatpong Weerasethakul, un exponente de la llamada «nueva ola» del cine de Tailandia, que comienza a fines de la década de 1990. Las películas de Weerasethakul, influenciadas por el pop estadounidense, combinan antiguas historias y leyendas tailandesas, temas obsesivos que vuelven una y otra vez en su producción.

Hay un cuento de Juan Diego Incardona que narra la historia del Hombre Gato, leyenda urbana que circulaba en la localidad de Villa Celina en los años noventa. En Youtube subieron un video de Crónica TV que tiene otra potencia. La conductora anticipa: “Continúa la cacería del Hombre Gato”. La placa en rojo, con la cortina musical característica de fondo, muestra la noticia funesta: “Gigantesco Hombre Gato aterroriza a los vecinos. El Hombre Gato está oculto en la copa de un árbol. El Hombre Gato está rodeado por la policía. Ampliaremos”. La conductora asegura repetir imágenes sin procesar, tal y como lo había prometido en la primicia. Es de noche y la luz de la cámara ilumina las caras de chicos y chicas que gritan excitados y saltan mientras el movilero busca una voz adulta para entrevistar.

-…Algunos lo han visto y también sienten algo de temor. Señor, ¿usted pudo ver al Hombre Gato? -pregunta el movilero a un hombre con un chico en brazos, que mira el micrófono como si fuera un juguete del Hombre Gato traído de una galaxia lejana.

El hombre, de mediana edad, tiene bigote y dos collares y el pelo cortado al ras.

-Mirá, verlo no lo pude ver, pero que vi unos ojos enormes sí, o sea estaban ahí en la planta.

-¿Está en un árbol? -repregunta el movilero.

-Está arriba del árbol. Vino la policía, no hizo nada. Después vino un pai, dijo que no podía hacer nada porque había mucha gente, entonces se tuvo que ir. No sé, la verdad, yo lo que temo es por los chicos. Porque date cuenta que acá hay mucha criatura.

El video dura ocho minutos, es lisérgico por el poder en que la realidad se mezcla con la ficción y tranquilamente podría ser un corto vernáculo del cineasta tailandés de nombre impronunciable y que solo se puede escribir copiando y pegando de Google, Apichatpong Weerasethakul, uno de los mejores directores de la actualidad. Weerasethakul filmó su primera película, todavía casera y de bajo presupuesto, en el año 2000. Mysterious Object at Noon es un documental experimental en el que la cámara persigue a los habitantes de una comunidad rural de Tailandia que cuentan, de forma coral e improvisada, la historia sobrenatural de un niño con poderes y su maestra.

Su siguiente película, Blissfully Yours (2002), profundiza la temática de personajes de pueblos profundos de Tailandia en medio de la jungla. Tropical Malady (2004) ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes. Se trata de una historia homosexual en Tailandia que cambia radicalmente el registro hacia la mitad de la película. De repente, uno de los personajes persigue a un tigre mitológico en la jungla. Síndromes y un siglo (2006) mezcla la tradición y el progreso como ninguna de sus películas lo había hecho hasta ese momento. En un hospital, las historias orales de pacientes se mezclan con el discurso científico de los médicos y muestra los pasillos y las máquinas con una belleza extraña y una fuerza abrasadora de la que es imposible permanecer indiferente.

Weerasethakul dijo en alguna entrevista que se inspiró en la forma de las películas de Andy Warhol: “es una combinación de Einstein y Buda que transformó mi manera de entender el tiempo”. Es licenciado en arquitectura por una universidad de Tailandia y realizó un máster en Bellas Artes en la ciudad de Chicago. Es también artista plástico. En sus películas, la influencia del pop estadounidense es casi imperceptible y se combina con las antiguas historias y leyendas tailandesas, temas obsesivos que vuelven una y otra vez en cada película.

Del cine de terror de los ochenta sobrevive el clima y la idea de un monstruo, sobre todo en El hombre que podía recordar sus vidas pasadas, película con la que ganó la Palma de Oro de Cannes en 2010. El hijo del protagonista es mitad hombre y mitad humano, apenas se ven sus ojos en la oscuridad de la jungla. Está inmóvil y regresa a casa de sus padres después de una larga ausencia. La esposa del protagonista también regresa y se sienta a la mesa y conversa con su esposo. Es un fantasma en carne y hueso que aparece como si el tiempo no hubiera pasado. Su última obra, Cementerios de esplendor (2015), trata de una ama de casa que cuida un soldado herido con alucinaciones.

El sueño y la vigila son indistinguibles en las películas de Weerasethakul, partes de un mismo universo que entiende el tiempo no como una cronología donde un hecho sucede a otro, sino como una totalidad donde conviven pasado, presente y futuro. Las tradiciones de los pueblos aparecen con una naturalidad que muestra la fuerza del pasado que sobrevive en el presente, creando una cosmovisión personal que escapa a cualquier intento de realismo, y que al mismo tiempo es la realidad del mundo y sus personajes.

 

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

Écrit par Alexandre Clement

C’est l’ouvrage incontournable sur le cinéma de Jean-Pierre Melville, mais ça va bien au-delà d’une autocélébration, parce que s’il médite sur sa carrière assez brève finalement, il pose des questions importantes sur l’histoire du cinéma en général et sur les différences entre le cinéma français et américain. Il a des réflexions étonnantes tout de même parce qu’il désigne Marcel Carné comme un cinéaste américain, alors que nous le voyons d’abord comme très français, ou parce qu’il célèbre Le trou de Jacques Becker comme un chef d’œuvre, jugement que je partage bien volontiers. À propos de ce film il nous dit que René Clément aurait pleuré lors de la première, tant il était impressionné par la maîtrise de Becker. Je ne suis pas sûr que cela soit vrai, même si René Clément admirait la technique de Becker sur ce film, film qui n’a eu aucun succès à sa sortie mais qui est maintenant considéré comme un pilier incontournable du film noir à la française[1].

Une première édition de cet ouvrage avait été donnée en français par Seghers en 1973, puis une seconde par Les cahiers du cinéma en 1996, mais sans les illustrations et dans le format du livre de poche. Ces deux premières éditions s’étant épuisées assez rapidement, on ne trouvait plus cet ouvrage que sur le marché de l’occasion à des prix bien extravagants. Curieusement il n’y a pas beaucoup d’ouvrages sérieux consacrés à Melville, à part celui très bon de Denitza Bantcheva[2]. Il y aurait pourtant beaucoup à dire et à analyser sur le plan stylistique parce que s’il y a un réalisateur au style reconnaissable entre tous, c’est bien Melville. De ce point de vue, ces entretiens sont aussi tout à fait éclairants.

L’ouvrage a été conçu sur le modèle de celui que François Truffaut avait consacré à Alfred Hitchcock[3]. C’est une très longue interview qui passe en revue la carrière du cinéaste. L’ouvrage est passionnant. Melville nous dit ce qu’il pense de sa carrière, jugement parfois abrupt et de mauvaise foi, avec lequel on n’est pas forcément d’accord. Il considérait par exemple L’ainé des Ferchaux comme raté[4], et Quand tu liras cette lettre comme une simple commande[5]. Il avait tort ! Mais au fil des pages il précise ce qu’il pense du cinéma en général et plus particulièrement du cinéma américain qui a été sa source principale d’inspiration. Si aujourd’hui un tel ouvrage semble aller de soi, ce n’était pas vraiment le cas lors de son écriture. Il fut d’ailleurs publié d’abord en anglais avant que de l’être en français trois ans plus tard. Nul n’est prophète dans son pays.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

La réussite d’un tel ouvrage tient à la qualité de la relation qui s’établit entre l’interviewer et le cinéaste. Il faut qu’il connaisse bien la cinématographie de l’homme qu’il interroge, et qu’il pose les questions pertinentes. Rui Nogueira fait preuve d’une grande finesse. Melville avait un caractère singulier, impossible diront certains. Il est le seul metteur en scène qui se soit fait envoyer au tapis par Belmondo qui à la suite de cette altercation quitta le plateau de L’aîné des Ferchaux pour ne plus y revenir. Melville se fâcha avec à peu près tout le monde. Sur L’armée des ombres, Lino Ventura refusait de lui parlait et communiquait par petits billets avec lui ou par l’intermédiaire d’un assistant. Ce qui n’empêcha pourtant pas les deux hommes de réaliser un chef d’œuvre. Il s’est même brouillé avec Alain Delon qui pourtant l’aimait bien, sur le tournage d’Un flic parce que sa vedette était pressée de partir rejoindre Zurlini en Italie pour tourner La prima notte di quiete. José Giovanni qui lui reconnaissait un grand talent et d’avoir très adapté avec un grand talent Le deuxième souffle, lui vouait aussi une grande détestation, il l’appelait la hyène. L’homme était très envahissant, réclamant une attention de tous les instants comme le raconte Yves Boisset qui fut son assistant[6], entraînant ses jeunes interlocuteurs dans des séances de cinéma dans son studio de la rue Jenner où il repassait des dizaines de fois les mêmes films. Malgré tous ses défauts dont il était conscient d’ailleurs, l’homme était attachant. Il a assez peu tourné finalement, mais ses films ne se sont pas démodés, bien au contraire, ils ont atteint une sorte d’universalité qui s’est affirmé de plus en plus avec le temps. Dans le monde entier on se réclame de Melville, aux États-Unis, en Asie, mais aussi en Italie. Il a très peu tourné finalement, treize longs métrages, ce qui donne un côté assez compact à son œuvre, avec son apogée avec Le deuxième souffle, Le samouraï et L’armée des ombres soit entre 1966 et 1969. Je suis pour ma part moins passionné par ses deux derniers films, même si évidemment ils ont la patte de Melville et à ce titre doivent être vus.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

Dans cet entretien mené de main de maitre par Rui Nogueira, on trouvera des tas de choses, la liste des 63 réalisateurs américains que Melville considérait comme important dans le cinéma d’avant-guerre. On sera peut-être surpris des absences, notamment celle d’Hitchcock, dans cette liste, mais au fond ce n’est pas étonnant. Raoul Walsh ne fait pas partie de son panthéon bien qu’il ait fait avec High sierra d’Humphrey Bogart l’immense vedette qu’on sait. Il n’y a pas non plus Robert Wise dont pourtant il admirait Odds against tomorrow qu’il avait visionné des dizaines de fois, ou encore John Huston dont il aimait Asphalt jungle bien sûr, mais aussi The Kremlin letter. À cette date il n’avait pourtant pas vu ni Fat city[7], ni Wise blood[8] qui l’auraient probablement conforter dans la vénération qu’il lui portait. Mais pour lui ce panthéon correspondait à l’âge d’or du cinéma américain, les années 30-40. Et pour lui le cinéma américain a commencé de décliner après la Seconde Guerre mondiale. Il y aurait beaucoup à dire sur ce genre de catégorisation. Je suis d’accord avec lui sur le fait que l’immédiat après-guerre n’a pas été très bon dans l’ensemble, il a été pourtant meilleur pour le cinéma français, mais il y a eu un renouveau très important du cinéma américain dans les années 70, renouveau qui s’est préparé dans les années soixante, quand on s’est débarrassé de l’emprise de la télévision et de la liste noire ! Désigner des périodes de déclin est toujours délicat et reste un peu subjectif.

On est sans doute un peu dans la même situation aujourd’hui, en pire toutefois, pour que le cinéma redevienne créatif, il lui faudra se débarrasser de trois choses :

– de l’emprise de Netflix et des réseaux assimilés qui poussent les réalisateurs non seulement au conformisme le plus total, mais aussi à se répéter, l’indigence du dernier Scorsese le montre[9] ;

– de la tyrannie du politiquement correct et de la Cancel Culture, qui ressemble par beaucoup d’aspects à la façon dont les studios américains fixaient les limites à ne pas dépasser pour ne pas avoir d’ennui avec l’HUAC[10] ;

– et enfin le public devra revenir dans les salles ce qui ne semble pas pour tout de suite, non seulement à cause de la pandémie du COVID, mais aussi de la médiocrité des productions françaises ou américaines.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

Mais enfin tout cela n’est pas très important, qu’on soit d’accord ou non avec tout ce que disait Melville, il faut lire absolument cet ouvrage, parce que c’est une manière d’entamer un dialogue sur le cinéma, ses difficultés, et sa signification avec un homme qui était passionné par son métier. Pour moi c’est un très grand ouvrage, un des meilleurs écrits sur le cinéma, que j’ai lu et relu. Cette nouvelle édition est légèrement augmentée d’une postface de Rui Nogueira et rétablit les illustrations.

Je profite de l’occasion pour signaler le documentaire d’Olivier Boher, Sous le nom de Melville. Ce long métrage est excellent, paru en 2008, on pourrait dire que c’est le pendant visuel heureux de l’ouvrage de Rui Nogueira.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

 

[1] René Clément n’aimait pas vraiment le personnage de Jean-Pierre Melville, mais il reconnaissait qu’il était habité par la passion du cinéma.

[2] Jean-Pierre Melville : de l’oeuvre à l’homme, Editions du Revif, 2007.

[3] Le cinéma selon Alfred Hitchcock, Robert Laffont, 1966.

[4] http://alexandreclement.eklablog.com/l-aine-des-ferchaux-jean-pierre-melville-1963-a187330618

[5] http://alexandreclement.eklablog.com/quand-tu-liras-cette-lettre-jean-pierre-melville-1953-a114844948

[6] La vie est un choix, Plon, 2011.

[7] http://alexandreclement.eklablog.com/la-derniere-chance-fat-city-john-huston-1972-a130683344

[8] http://alexandreclement.eklablog.com/le-malin-wise-blood-john-huston-1979-a130697718

[9] http://alexandreclement.eklablog.com/the-irishman-martin-scorsese-2019-a177715326

[10] http://alexandreclement.eklablog.com/ayn-rand-et-la-conception-du-cinema-hollywoodien-au-moment-de-la-chass-a114844816

« Philippe Garnier, Sterling Hayden, l’irrégulier, La rabia, 2019L’affaire Maurizius, Julien Duvivier, 1954 »

 

 

[Source : alexandreclement.eklablog.com]

Antropóloga examina estratégias de grupos fundamentalistas para negar a pandemia. Mas vê crescente fissura na base evangélica antes ligada ao bolsonarismo, e identifica segmentos com bandeiras progressistas e em defesa da vacina

Jacqueline Moraes Teixeira, em entrevista a João Vitor Santos, no IHU Online

Quem pesquisa os segmentos evangélicos insiste em destacar que não se trata de uma massa homogênica e compacta, mas sim grupos com diferentes perspectivas e nuances. É o caso da antropóloga Jacqueline Moraes Teixeira que, nesse ano de 2020, percebeu ainda mais essas distinções com relação a experiência da pandemia e todos os desdobramentos políticos frente ao governo de Jair Bolsonaro. Olhando para a Igreja Universal, seu objeto de estudo e que também tem grande representatividade no segmento, reconhece um apoio mais coeso a posturas do governo. No entanto, aponta que tal apoio começa a revelar fissuras nesse ano pandêmico. “Tenho percebido que, pela primeira vez, desde janeiro de 2019, essa aliança entre Bolsonaro e esse núcleo específico de apoio do seu governo — Igreja Universal do Reino de Deus —, começa a dar sinais de um enfraquecimento”, observa, em entrevista concedida via áudios de WhatsApp enviados ao Instituto Humanitas Unisinos – IHU.

Para Jacqueline, tais fissuras tem relação com o resultado eleitoral de candidatos apoiados por Bolsonaro e também pelo fim de grandes mandatos, como o de Marcelo Crivella no Rio de Janeiro. “Então, assim se configura uma necessidade para garantir boas alianças políticas para manter uma boa performance no Legislativo e uma aliança crescente para produzir, realmente, os acessos ao Executivo”, analisa.

Além disso, outros segmentos descolaram do governo nos temas da pandemia e passaram a defender as orientações de cientistas e da própria Organização Mundial da Saúde – OMS. Segundo a pesquisadora, é interessante ainda observar o discurso de quem ainda seguiu com o governo, como a Universal. Mais uma vez reducionismos não cabem, pois não se trata simplesmente de negacionismo científico. “O que se produzia e se circulava o tempo todo eram outras correntes científicas que diziam coisas distintas dos estudos e das pesquisas divulgadas pela OMS e outras instituições importantes e que realmente estavam fazendo todo o processo de saúde sanitária durante a pandemia”, observa.

Jacqueline chama atenção para uma ideia de fraude e perseguição que transcende a ideia de negar a realidade. Para ela, “é válido refletir como essa sensação de fraude, de adulteração, que é algo fundamental que vai construir todo esse processo que resulta na invasão do Capitólio nos Estados Unidos, também está muito forte e esteve fortemente presente no Brasil durante todo esse período de pandemia, em que teremos o tempo todo uma desconfiança em relação aos dados produzidos pelas instituições científicas”.

Por fim, ainda analisa outra pauta de 2020 entre o segmento evangélico: o antirracismo. Recuperando outros estudos, a pesquisadora comprova que esse é um tema presente em setores evangélicos há tempos e que ainda foi intensificado em 2020. “Esses movimentos se configuram e se apresentam publicamente como ‘evangélicos progressistas’, que não apenas têm formado associações importantes de evangélicos contrários ao governo Bolsonaro, mas que têm produzido posições relevantes para pensar a democracia e a relação entre religião e Estado laico sob outros termos. Como são grupos que também têm pensado a questão racial a partir de uma relação com os movimentos e com o feminismo negro”, destaca.

Jacqueline Teixeira (foto: arquivo pessoal)

Jacqueline Moraes Teixeira é doutora em Antropologia Social na Universidade de São Paulo – USP, onde também obteve o título de mestre. Possui graduação em Ciências Sociais pela USP e graduação em Teologia pela Universidade Presbiteriana Mackenzie. É pesquisadora do Centro Brasileiro de Análise e Planejamento – Cebrap, realizando pesquisas na área de gênero, sexualidade e religião. Ainda atua no Laboratório do Núcleo de Antropologia Urbana da USP – NAU, onde desenvolve pesquisas sobre religiosidade em contextos urbanos, e no Núcleo dos Marcadores Sociais da Diferença da USP – Numas. Atualmente é professora substituta no Departamento de Filosofia da Educação e Ciências da Educação da Faculdade de Educação da USP, professora credenciada no Programa de Pós-Graduação em Educação (PPGE-USP) e realiza estágio de pós-doutorado no Programa de Pós-Graduação em Antropologia Social (PPGAS-USP).

Confira a entrevista

A invasão ao Capitólio, nos Estados Unidos, escancarou as reações da chamada extrema-direita, ou nova direita, às instituições constitucionais e a própria democracia. Que relações podemos estabelecer com esse episódio e a associações de grupos religiosos a essas perspectivas políticas, tendo em vista, especialmente, o cenário brasileiro?

Apesar de a gente perceber a presença de grupos religiosos na invasão, com faixas de apoio a Donald Trump e mesmo com as cruzes em homenagem a Ku Klux Klan, (considerando que a cruz sempre foi um símbolo importante para grupos supremacistas brancos), acredito que seja fundamental pensarmos no papel de determinadas lideranças religiosas no apoio ao Trump e a crença de que as eleições presidenciais tinham sido fraudadas. É possível destacar duas lideranças religiosas de alcance nacional, o primeiro deles é Franklin Graham, filho de Billy Graham, um dos mais importantes evangelistas do século XX. Desde a eleição, Graham tornou-se “conhecido, acima de tudo, como o aliado evangélico mais vociferante” de Trump. Ele se opôs fortemente ao processo de impeachment, chamando-o de “inquisição injusta”. Em uma entrevista de 21 de novembro de 2020, Graham sugeriu que a oposição a Trump era obra de um “poder demoníaco”. Em dezembro, quando a revista Christianity Today, fundada por seu pai, Billy Graham, publicou um editorial chamando Trump de “profundamente imoral” e apoiando sua destituição do cargo, Franklin Graham respondeu dizendo que seu pai também votou em Trump.

As postagens constantes de apoio a Trump e de questionamento do resultado das eleições presenciais, e declarações de defesa da própria posição de Trump em relação a invasão do Capitólio resultou em várias manifestações contrárias a Graham, com a produção de uma petição para que ele seja afastado do cargo que ocupa junto a uma associação de ação humanitária.

Não estou tentando estabelecer uma relação direta de causalidade entre as posições publicas dos religiosos que citei aqui e a invasão ou a violência ocorrida no Capitólio, o que estou pensando na verdade é que o modo como posições públicas podem funcionar como produtoras de justificativas éticas para ativismos que representam risco à democracia.

Quando eu escolhi fazer referência à relação entre o Franklin Graham e o Donald Trump, bem como pensar as declarações dele e as afirmações publicadas nas suas redes sociais — redes que são seguidas por milhões de pessoas —, de que as eleições nos Estados Unidos tinham de fato sido adulteradas, considerei que essa relação entre Trump e Graham pode, de alguma maneira, nos ajudar a pensar uma série de questões que relacionam e produzem uma imagem do que se vem configurando como uma extrema-direita ou nova direita no Brasil. E pensando a relação que essa imagem se vai constituindo com determinadas lideranças religiosas. Nesse caso específico, algumas lideranças evangélicas.

Em primeiro lugar, é importante considerar a relevância do evangelista Billy Graham, ou Graham pai, para a configuração das imagens de multidões e ocupações públicas relacionadas ao segmento evangélico no Brasil. Isso porque as suas visitas e cruzadas evangelísticas ocorridas no país, entre os anos 1960 e 1970, produziram, por exemplo, a ocupação de praças, do estádio do Maracanã, no Rio de Janeiro, e do Pacaembu, em São Paulo, fazendo com que de alguma maneira se constituíssem as primeiras imagens das denominações evangélicas relacionadas às grandes multidões. A escolha do Graham pai em fundar uma missão evangelística com característica interdenominacional fez com que suas mensagens circulassem pelo Brasil, tanto por denominações que compõem o que entendemos por protestantismo histórico, como por denominações pentecostais e neopentecostais.

Nesse sentido, além de inspirar os enquadramentos para os primeiros programas televisivos evangélicos, por exemplo, e de suscitar as primeiras relações significativas de visibilidade entre ritos evangélicos e equipamentos públicos fundamentais, o Billy Graham (ou Graham pai) também inspirou o modelo de ação política tendo atuado como conselheiro religioso direto, de ao menos quatro presidentes nos Estados Unidos.

Avivamento de igrejas

No ano de 2018, o nome do Billy Graham voltou a circular com força no Brasil em decorrência de sua morte e, nesse período, foi muito comum a circulação em redes sociais e plataformas de notícias gospel uma profecia que foi dita por um outro evangelista, cujo livros e mensagens também circulam pelo Brasil, Benny Hinn, dizia que o ano da morte do Billy Graham e a morte em si serviriam como um sinal para que as igrejas evangélicas se reunissem num grande avivamento. 2018, esse mesmo ano, foi o ano de eleição de Jair Bolsonaro e, lembro bem, acompanhando grupos de WhatsApp das pesquisas que realizo, que era muito comum ver uma vinculação entre a votação do Bolsonaro como uma resposta a esse avivamento, que seria fruto desse sinal enviado por Deus, totalmente atrelado ao Billy Graham, que teria sido um “grande homem de Deus”.

É interessante pensarmos como o Bolsonaro, que tem esse perfil que não parece aceitar conselho de ninguém, se encaixou de alguma maneira nesse imaginário desse estadista ou político que se sentaria à mesa com seus pastores conselheiros e que receberia conselhos de como guiar o país e uma nação que estaria totalmente salvaguardada debaixo do poder de Deus.

A invasão do Capitólio e cenário brasileiro

É válido refletir como essa sensação de fraude, de adulteração, que é algo fundamental que vai construir todo esse processo que resulta na invasão do Capitólio nos Estados Unidos, também está muito forte e esteve fortemente presente no Brasil durante todo esse período de pandemia, quando assistimos o tempo todo uma desconfiança em relação aos dados produzidos pelas instituições científicas, uma desconfiança em relação às mortes e às políticas sanitárias de isolamento social. Consequentemente, sempre há a necessidade de se pensar e se olhar para essa figura central que estaria o tempo todo sendo foco de uma série de conspirações.

Esse, de alguma maneira, seria o jogo que constrói todo o processo e o engajamento dentro das linguagens produzidas pelo governo de Jair Bolsonaro e, de alguma maneira, o modo como isso também constrói as imagens desses movimentos, que se passam a configurar e entender-se como movimentos de direta e de extrema-direita no Brasil.

Você pesquisa há algum tempo essa incidência da religião, especialmente de evangélicos, no espectro político e na vida urbana. Em que medida a experiência mundial da pandemia reconfigura essas relações? E, em específico no caso do Brasil, como a você apreende isso?

Se pensarmos essa relação entre igrejas evangélicas, vida urbana e cenário político nacional durante a pandemia, a primeira coisa que podemos apreender é que a pandemia produziu uma mudança significativa, quase que como uma alteração ontológica de uma paisagem. Isso porque a pandemia exigiu que as igrejas evangélicas, principalmente — pensando no que eu já disse sobre o Billy Graham —, se defrontassem com a necessidade de reconstruir sua imagem pública de religião das multidões, a medida em que grandes multidões ou grandes ajuntamentos deixam de ser permitidos.

Isso trouxe a necessidade de se recalcular e produzir novas imagens sobre essa forma pública de religiosidade. Esse processo vai alcanças desde as igrejas e denominações que aderem muito rapidamente às políticas sanitárias de isolamento social, e realmente deixam de fazer seus cultos mesmo antes disso se tornar de fato foco de decreto, até as igrejas e denominações evangélicas que se recusaram a parar de funcionar e que de fato assumiram de modo mais direto a necessidade de reconfigurar esse enquadramento, de religião de multidão.

Refiro-me a isso pensando na Igreja Universal do Reino de Deus — IURD, que é a denominação neopentecostal que estudo há mais de dez anos, e o modo como durante todo esse período de pandemia a IURD se posicionou contrária as políticas sanitárias de isolamento assumindo para si o compromisso de reconfigurar enquadramentos e atualizar as imagens capazes de manter a experiência pública da multidão, e isso se deu logo no inicio da pandemia, quando a igreja orientou para que as pessoas se organizassem para cumprir alguns horários de culto, ajoelhadas nas ruas próximas a algum templo da IURD, mantendo um metro de distancia entre uma e outra. Essas imagens circularam pelas redes sociais da igreja, pelos grupos de whatsapp e foram foco de reportagens na Record. Isso trazia a ideia de uma religiosidade cuja possibilidade de realização depende sempre de sua capacidade de produzir figuras públicas, de uma corporeidade cuja expressão religiosa depende sempre das condições para se produzir formas de ajuntamentos públicos. Essas imagens foram fundamentais para se sustentar, ainda no primeiro trimestre de pandemia no Brasil, a defesa de que igrejas deviam ser reconhecidas como serviços essenciais para garantir a realização de cultos e outras atividades presenciais.

Também foi importante para fortalecer pautas como o uso de medidas preventivas e profiláticas ao Covid 19, fortalecendo a distribuição de alguns medicamentos que compunham o chamado “tratamento precoce” isso tanto em igrejas evangélicas como em fundações e associações de confissão católica. Esse princípio de uma religiosidade que só se realiza mediante a suas possibilidades de ocupar, de produzir imagens de ajuntamento público podem ser recuperadas também se pensarmos nas manifestações intituladas: “Evangélicos contra o isolamento social” ocorridas em 1 de junho de 2020, em várias cidades do Maranhão, em protesto contra as medidas de lockdown defendidas pelo governador do Estado, além de exibir bíblias e de cantar hinos que falavam sobre o Exército de Cristo, os manifestantes queimaram máscaras e frascos de álcool gel em praça pública. Essas imagens foram importantes na construção de uma cortina de desconfiança em relação a medidas sanitárias e mesmo, do número de mortes durante a pandemia, o que garantiu, ampla circulação das críticas de desconfianças apontadas pelo próprio Jair Bolsonaro.

Discursos negacionistas?

Esse processo também vai constituir-se por uma série de discursos que passamos a entender como discursos negacionistas, mas olhando a partir dos dados que coletei durante esse período de pandemia, principalmente os dados circulados pela Igreja Universal, não se tratava de uma política negacionista, mas fundamentalmente de uma disputa por discursos científicos. O que se produzia e se circulava o tempo todo eram outras correntes científicas que diziam coisas distintas dos estudos e das pesquisas divulgadas pela Organização Mundial da Saúde — OMS e outras instituições importantes e que realmente estavam a frente de todo o trabalho de articulação de medidas sanitária durante a pandemia.

Essa disputa traz novamente à tona essa relação significativa entre Estados Unidos e Brasil, na medida em que vários desses institutos de pesquisa e várias dessas pesquisas tinham sido produzidas em universidades privadas norte-americanas, que são reconhecidas como importantes laboratórios produtores e formadores de cientistas e acadêmicos de uma chamada direita política ou de um pensamento conservador.

Ainda sobre a pandemia, sua experiência escarnou uma crise ambiental, uma imensa desigualdade e gerou um assombroso desemprego. De que forma esses grupos (político-religiosos, se dá para chamar assim) têm reagido a essas consequências da grande crise pandêmica?

É preciso ressaltar o quão segmentado e difuso são os evangélicos e, consequentemente, o quanto, de alguma maneira, quando estamos pensando em respostas, ou possíveis soluções ou possibilidade de gestão dessa grande crise pandêmica em que continuamos mergulhados, estamos falando de uma infinidade de respostas, de inúmeras possibilidades e, portanto, de vinculações políticas que também resultam de várias dessas práticas e posições.

Nesse sentido, podemos pensar que determinados grupos de lideranças e denominações evangélicas permaneceram mais próximos das pautas e do modo como o governo Bolsonaro vem lidando com a pandemia. Esse engajamento com a narrativa do governo acerca da pandemia, desenvolvida, sobretudo, no âmbito do Executivo Federal, se dá para algumas lideranças evangélicas pela defesa da garantia da manutenção do funcionamento dos serviços considerados não essenciais, assegurando a manutenção de postos de trabalho, justificativa que esteve muito presente na adesão das lideranças e nas posturas públicas da Igreja Universal contra o endurecimento das medidas de distanciamento social.

Por outro lado, existem outros grupos e lideranças evangélicas que pensam a questão da pandemia sob outros termos e, assim, vêm apresentando posturas de distanciamento em relação às práticas difundidas pelo governo Bolsonaro. Um exemplo que posso citar aqui é o modo como várias denominações e lideranças evangélicas têm feito questão de produzir posicionamentos públicos favoráveis à vacina, têm explicitado que a crise provocada pelo covid-19 seja enfrentada com soluções científicas cabíveis – e o que tem suscitado posicionamentos públicos contra o tratamento precoce, que foi difundido não apenas pelo presidente Bolsonaro, mas também pelo ministro da Saúde, Eduardo Pazzuelo e que continua sendo foco de investimento do Ministério da Saúde em 2021, quando ainda enfrentamos altos índices de infecção e de óbito.

Todas essas posições vão configurando ora um processo de identificação e ainda engajamento com questões relacionadas ao governo Bolsonaro, ora distanciamentos e engajamentos de lutas que tentam, cada vez mais, traduzirem-se em pedidos de impeachment.

Acerca disso, é importante falarmos sobre o documento que foi assinado em protocolado em 26-01-2021, reunindo assinatura de várias associações importantes católicas e evangélicas. Pelo menos 300 lideranças católicas e evangélicas assinaram uma carta pedindo o impeachment de Bolsonaro, o documento sustentou a denúncia de inúmeras negligências e crimes cometidos durante a pandemia, desde políticas públicas em saúde que não foram implementadas, até ações de negligência que causaram mortes e que resultaram também na crise oxigênio vivida em Manaus em janeiro.

Como você analisa os apoios da base religiosa ao governo Bolsonaro atualmente? Que movimentos foram possíveis detectar desde o início da pandemia?

É importante destacar que quando estamos pensando em uma base religiosa para o governo Bolsonaro, e uma base que tem sua substancialidade muito configurada pela participação evangélica, é difícil imaginar as estabilidades dessa base pensando numa aliança política constituída por um grupo que é tão fragmentário. Isso porque ao falar de evangélicos estamos falando sempre de inúmeras denominações, de lideranças distintas, de formas de interpretações bíblicas, de vinculações teológicas específicas — Teologia da Prosperidade, Teologia da Missão Integral e Teologia da Guerra.

Portanto, é sempre muito difícil pensarmos no conteúdo dessa base religiosa do governo Bolsonaro e é importante reconhecermos que a estabilidade de uma base religiosa, que depende significativamente dessa capacidade de engajar e de produzir imagens públicas de ajuntamento, é muito mais um efeito do que de fato de algo possível e factível de se observar nas relações e nas alianças políticas estabelecidas com o governo Bolsonaro. Nesse sentido, estamos o tempo todo olhando para disputas, para novas alianças, para todo um devir de processos políticos que se estão configurando dentro desse efeito que nos permite pensar e visualizar o que seria essa base religiosa dentro do governo Bolsonaro.

O fim do Auxílio Emergencial, o aumento dos índices de infecção por covid-19, o aumento das mortes, a crise no norte do país protagonizada pela cidade de Manaus e a falta de vacinas no momento em que vários países do mundo estão vacinando com muito mais velocidade, tudo isso, logo no início de 2021, tem demonstrado que algumas coisas estão movimentando-se dentro dessa rede de apoio ao governo Jair Bolsonaro por parte de algumas lideranças evangélicas. E quero ressaltar que não estou falando de um apoio geral e homogêneo, ou seja, desse efeito que nos faz pensar numa base religiosa, mas de um enfraquecimento nos engajamentos pró-Bolsonaro, nas relações de apoio dentro de grupos que já o apoiavam e que foram fundamentais para sua eleição no final de 2018.

Igreja Universal e governo: uma relação em crise?

Eu gosto sempre de falar na Igreja Universal, porque se formos embarcar de fato nessa ideia da base religiosa como um efeito, a IURD é fundamental. Vamos voltar um pouco para a relação entre a Universal e o governo Bolsonaro durante todo este período de pandemia, quando chamo atenção para esse ponto, não estou pensando apenas nas atividades e redes sociais da Igreja, mas no modo como isso também produz outros desdobramentos de mídia na medida em que repercute em temáticas abordadas por jornais e programas da Rede Record.

Considerando esses meios de observação podemos dizer que durante a pandemia a IURD demonstrou e usou sua rede para produzir engajamento com as posturas e apostas do governo Bolsonaro, ao fechar um discurso governamental de enfraquecimentos de medidas sanitárias em nome das pautas relacionadas à economia, apostar na retórica da perseguição religiosa e de que havia uma conspiração cujo foco era produzir um pânico social frente a uma doença que poderia ser controlada com tratamento profilático — publicando na Folha Universal, suando seus programas televisivos e as pautas jornalísticas da mídia aberta para divulgar pesquisas científicas favoráveis ao uso da cloroquina.

Durante o ano de 2020 a Igreja Universal, de várias maneiras, fez questão de realmente manter e demonstrar sua coesão e sua importância como base religiosa dentro do governo Bolsonaro. Porém, considerando o atual cenário nesse início de 2021 e os resultados das eleições municipais no final de 2020, quando a figura de Bolsonaro não garantiu engajamento suficiente para eleger candidatos a prefeitura em nenhum grande município do país, teve também a demora de Bolsonaro em manifestar seu apoio a campanha de Marcelo Crivella para a reeleição no Rio de Janeiro. Sem dúvida a derrota de Crivella afeta a relação política entre Jair Bolsonaro e a Universal, derrota política acrescida da prisão e do impedimento para concluir o mandato faltando apenas três dias para a posse de Eduardo Paes.

Se tem um aprendizado importante que as lideranças religiosas que ajudam a compor uma base religiosa de direita no Brasil é que representatividade e engajamento em pautas e candidaturas ao Legislativo e ao Executivo Federal dependem do sucesso e da possibilidade de capilaridade pelos legislativos e executivos de instâncias municipais, tal pedagogia de agenciamento político se tornou muito contundente, por exemplo, na defesa e tramitação de projetos sobre Ideologia de Gênero e Escola sem Partido em esferas municipais garantindo centralidade e visibilidade para essas pautas no governo federal. Isso traz a necessidade de garantirem-se boas alianças políticas capazes de manter uma boa performance no Legislativo e uma aliança crescente para produzir, realmente, os acessos ao Executivo.

Nesse sentido,— considerando esse resultado ruim relacionado ao Bolsonaro nas eleições municipais, o fim do Auxílio Emergencial e toda essa crise que vem com o ocorrido em Manaus, com o aumento dos casos de covid-19 e de mortes, e que vem, na verdade, com a ausência de uma política para pensar a vacina —, tenho percebido que, pela primeira vez, desde janeiro de 2019, essa aliança entre Bolsonaro e esse núcleo específico de apoio ao seu governo — protagonizado em grande medida pela Igreja Universal do Reino de Deus —, começa a dar sinais de um enfraquecimento. Teremos que ver como isso vai continuar e configurar-se no decorrer do ano de 2021. E se esse movimento terá forças para enfraquecer Bolsonaro em 2022.

Nesse ano de 2020, a pauta do racismo voltou à tona. Quais foram as reações entre os grupos evangélicos a essa pauta? Como isso vem sendo – ou passou a ser – discutido nesses grupos?

A pauta racial foi muito forte durante o ano de 2020, isso porque o processo todo provocado pela pandemia escancarou ainda mais as desigualdades que atravessam nossa experiência nacional. Considerando a dimensão racial, essa desigualdade foi escancarada a partir da divulgação do aumento das mortes de pessoas negras, mortes por conta do aumento da violência policial, da violência de gênero e da violência doméstica enfrentada por essa população, e mortes por conta da própria covid-19 — em números a covid-19 é muito mais letal entre pessoas negras do que em pessoas brancas, exatamente porque a população negra é muito mais vulnerável por estar mais exposta ao vírus e ter menos acesso a equipamentos de saúde.

Esse processo promoveu uma série de movimentos sociais e de importantes e significativas manifestações. Tivemos protestos, tanto nos Estados Unidos em decorrência do assassinato de George Floyd, como no Brasil em decorrência do assassinato de vários adolescentes que foram vitimados por operações policiais nas favelas do Rio de Janeiro. Dentre as milhares de mortes provocadas por violência do Estado ou pelo racismo estrutural, vale lembrar que a gente fechou o ano de 2020 com a morte trágica do João Alberto Freitas no Carrefour de Porto Alegre.

Todo esse processo resulta, consequentemente, em algumas respostas contundentes vindas do segmento evangélico e por parte de grupos evangélicos. Por isso, é valioso destacar, por exemplo, as pesquisas superatuais de Vitor Medeiros e da Simony dos Anjos, desenvolvidas na USP, e de Cleiton Rocha e João Pedro Araujo, ambos da UFRGS, que têm estudado movimentos sociais de populações negras protagonizados por evangélicos, que vêm lutando pela denúncia do genocídio da população negra, denunciando os processos e as dimensões colonialistas que existem dentro da tradição cristã e que marcam a própria constituição da fé do protestantismo no Brasil e das denominações evangélicas.

Evangélicos progressistas

Esses movimentos se configuram e se apresentam publicamente como “evangélicos progressistas”, que não apenas têm formado associações importantes de evangélicos contrários ao governo Bolsonaro, mas que têm produzido posições relevantes para pensar a democracia e a relação entre religião e Estado laico sob outros termos. Como são grupos que também têm pensado a questão racial a partir de uma relação com os movimentos e com o feminismo negro, há uma aliança importante com as teorias feministas e uma aliança significativa com as populações LGBTIQA+. Portanto, é um movimento que se constitui em meio à necessidade de se pensar numa relação com todos os grupos que estariam sendo os maiores vulnerabilizados ou foco de produção de discursos violentos por parte desse outro grupo entendido como extrema direita ou mesmo nova direita.

Esse movimento negro evangélico não surgiu em 2020, ele é bem mais antigo. Temos pesquisas importantes produzidas por exemplo pelo Pr. Marco Davi, que é um pastor Batista e um dos fundadores do movimento negro evangélico, também pela pesquisa de doutorado do Prof. Dr. Rosenilton Oliveira, atualmente professor da Faculdade de Educação da Universidade de São Paulo — USP. Isso nos mostra o quanto esses grupos já se mobilizavam pensando questões relacionadas às cotas étnicos-raciais e para pensar a necessidade de se construir uma aproximação a uma Teologia Negra.

Dentro desse movimento, por exemplo, temos o Rio de Janeiro como lugar de destaque e nomes que hoje são nacional e internacionalmente conhecidos, como Ronilso Pacheco, que é o teólogo mais importante que temos hoje no Brasil pensando Teologia Negra, Jackson Augusto, que é idealizador da página Afrocrente, e Fabíola Oliveira. Assim, essa tipo de resposta já existe dentro do segmento evangélico, mas é perceptível seu crescimento à medida em que essa mobilização cara na história do movimento negro nacional vai ganhando outros espaços. É fundamental dizer e lembrar que a maior parte da população evangélica brasileira se autodeclara negra.

Teologia antirracista

É essencial compreendermos que, por mais que haja na história do movimento evangélico brasileiro a predominância de vinculações teológicas comuns as trazidas pelos protestantismo norte-americano que defendia a segregação territorial e supremacia branca, algo que se encaixou ao imaginário das políticas de embranquecimento do Estado brasileiro permitindo a produção de dimensões éticas capazes de dar materialidade a projetos políticos tais como o mito da democracia racial ideia de democracia racial. Esses movimentos sociais e teológicos de resistência nos permite enxergar como se dão os engajamentos as pautas raciais entre pessoas evangélicas e como é possível pensar uma teologia antirracista.

Falamos agora de seus estudos mais recentes, envolvendo a ministra Damares e a agenda de Direitos Humanos promovida por movimentos religiosos de direita. Os conselhos tutelares são como que laboratórios políticos para candidatos e partidos. Como você analisa a incidência de candidatos evangélicos nessa eleição para conselheiros? O que isso revela sobre a política e sobre a ascensão de religiosos no campo político?

O último processo de eleição para conselheiros tutelares, em 2019, teve muita visibilidade na mídia, pois discutia-se uma instrumentalização muito significativa por parte de pessoas evangélicas com candidaturas para ocupar esses cargos de conselheiros e conselheiras. Apesar de, na época, isso ser muito visibilizado como grande novidade, e mesmo como algo atrelado a Damares Alves e a eleição de Jair Bolsonaro, para quem pesquisa a presença de evangélicos no cenário político nacional (aqui posso citar pesquisadoras/res que foram fundamentais para minha formação em pesquisa nessa temática, como Paula Montero, Maria das Dores Campos Machado, Joanildo Burity, Ricardo Mariano, Ronaldo Almeida e Christina Vital) esse processo de ocupação que evangélicos vão fazendo na política vem ocorrendo com mais força desde a redemocratização do país, que vai marcar o ingresso majoritário de pentecostais na política, logo esse movimento não foi uma novidade desse último pleito eleitoral. O fato é que para se compreender tais dinâmicas, as quais chamo de pedagogias eleitorais, me parece fundamental olhar para a ocupação majoritária de evangélicos em conselhos tutelares, algo que acontece praticamente desde a fundação do conselho tutelar com a promulgação do Estatuto da Criança e do Adolescente, nos anos 90.

A Igreja Universal é, sem dúvida, a igreja que desenvolve estratégias mais contundentes nesse sentido. Essa ocupação pode ser pensada como um exercício, um espaço de aprendizado sobre a infância e sobre o léxico burocrático capaz de garantir que se trabalhe junto a máquina do Estado, seja em trabalhos de assessoria parlamentar, seja como parlamentar. Percebi que os conselhos tutelares propiciam uma experiência de iniciação política para pessoas evangélicas sem qualquer histórico de serviço público ou participação política, funcionando assim como, um laboratório em que se pode pensar, treinar, testar algumas pedagogias eleitorais, produzindo formas de ocupação evangélica na política. Para termos uma ideia, na cidade de São Paulo, no ano de 2019, acredita-se que 53% dos conselheiros/as que foram eleitos são ligados a denominações pentecostais, a maioria deles ligados à Igreja Universal do Reino de Deus.

Pautas da infância, a direita e valores conservadores

A construção de uma pauta política sobre a infância a partir dos conselhos tutelares acaba somando-se a um conjunto de pautas que têm constituído a imagem pública dessa relação entre políticos de direita e uma direita religiosa. Tais políticas estariam essencialmente vinculadas à proteção de uma espécie de sexualização precoce da infância, que desloca a luta por direitos humanos protagonizada pelos movimentos feministas e LGBTQIA+ a noção de um pânico moral. Esse não é um processo inaugurado no Brasil, mas é um processo que vamos perceber com muita força nos Estados Unidos ainda no final dos anos 1970, início dos anos 1980, com os movimentos antipornografia, na epidemia da AIDS com a associação da homossexualidade à pedofilia. Algo também presente nas políticas e publicações do Vaticano e que vão sendo organizados e entendidos a partir da ideia de ideologia de gênero. Me parece que a infância se torna um lugar de disputa, que as pautas de proteção contra as formas de violência infantil permite que esse sujeito religioso atualize suas relações com o Estado, apresentando a religião como um saber capaz de conferir direito de proteger um sujeito de direito.

Essa relação entre conselho tutelar e movimentos de políticas conservadores para a infância ficou muito evidente em 2020, por causa daquela triste história da menina de 10 anos que residia no Espírito Santo e que foi vítima de estupro por parte de um tio e engravidou. A gravidez, que tinha o direito de ser interrompida por lei, tornou-se foco de uma disputa envolvendo, não apenas os conselheiros tutelares da cidade, mas também assessores de gabinete da ministra Damares e uma série de influencers digitais de direita que produzem uma mobilização na internet contra o a realização de um aborto totalmente assegurado por lei.

O desfecho dessa história é bem conhecido, sem encontrar quem realizasse o procedimento no estado de residência da vítima, foi preciso levá-la para Pernambuco, para o mesmo hospital que em 2008 uma outra criança vítima de estupro, que também estava grávida, conseguiu a realização do aborto legal. Na porta do hospital um grupo ativista militou contra a realização do procedimento de fronte a outra manifestação que buscava garantir que o direito da criança violentada fosse preservado.

Assim, é possível pensar que os conselhos tutelares funcionam como uma tecnologia eleitoral e como uma tecnologia de aprendizado político, logo, é um lugar importante do exercício das pedagogias eleitorais, isso pelas características dos conselhos, um órgão de proteção e garantia de direitos que é municipalizado, um espaço importante para garantir capilaridade a algumas pautas políticas. Essas relações se estabelecem não apenas no âmbito dos conselhos, mas também com as câmaras municipais, e por sua vez, com outras câmaras estaduais. Assim, os conselhos tutelares se tornam um primeiro lugar no exercício de aprendizado sobre política, e têm, cada vez mais, encontrado um nicho específico no cenário Executivo Federal, na medida em que o ministério da Damares, o Ministério da Mulher, da Família e dos Direitos Humanos tem-se colocado como lugar específico de busca, formação e auxílio para conselheiros tutelares de todo o Brasil — essa é uma das agendas da Secretaria da Criança e do Adolescente no atual Ministério.

 

« Philip Roth, sans complexe » (2011) est un documentaire de William Karel et Livia Manera. Un portrait de l’écrivain juif américain septuagénaire interviewé à son domicile à New York et dans sa maison dans la forêt du Connecticut, peu avant la publication du Rabaissement (Gallimard).  Le 18 février 2021 à 18h30, dans le cadre des « Jeudis d’Hebraica, le rendez-vous culturel en ligne », Maurice Lugassy donnera la visioconférence « Philippe Roth , un auteur complexe« . Participation libre.

L’écrivain américain Philip Roth

Publié par Véronique Chemla

« Philip Roth nous a quittés le 22 mai 2018. Sa méfiance à l’égard des micros était proverbiale. Pourtant, face à William Karel et Livia Manera, le grand écrivain américain (« Indignation », « La tache », etc) avait accepté de retracer le chemin de sa vie et de son œuvre. Un portrait exclusif réalisé en 2010 lors de la sortie de son roman « Le rabaissement ».

La création littéraire – « Je ne me vois pas arrêter d’écrire. Quand je n’écris pas, je suis dépressif, anxieux. Écrire me tient à distance de la dépression » -, sa famille, sa judéité, le sexe, l’amour, la psychanalyse, la politique, la renommée, les États-Unis, la mort…

Le romancier légendaire Philip Roth (1933-2018) les évoque avec bonne volonté en révélant ses archives personnelles : photographies, lettres, manuscrits, etc. Et lit des extraits de ses œuvres.

En contre-point, ses amis, telle l’actrice Mia Farrow, une des premiers lecteurs à qui il confie ses manuscrits achevés après un à trois ans d’écriture pour solliciter des avis, s’expriment.

Quand Philip Roth prévient ses parents du futur succès de l’un de ses romans, ses parents l’écoutent attentivement, puis s’éloignent. Sa mère éclate en sanglots et confie à son mari : « Mon fils a la folie des grandeurs ! »

S’il a des inhibitions, Philip Roth refuse l’autocensure et se libère en écrivant.

« Un style américain » satirique

Philip Roth est né en 1933 à Newark dans une famille juive originaire de Galicie ayant immigré aux États-Unis à la charnière des XIXe-XXe siècles.

Professeur de littérature à l’université de Chicago, il s’installe dans les années 1960 à New York. Parallèlement à son activité de romancier, il enseigne notamment à Princeton, et dirige une collection chez l’éditeur Penguin. Il fait découvrir au public américain des écrivains d’Europe de l’Est, tel Bruno Schulz.

Goodbye, Columbus (1960) et surtout le best-seller Portnoy et son complexe (Portnoy’s Complaint, 1969) le rendent célèbre dans le monde entier. Nombre de lecteurs identifient le héros à son auteur. Cet auteur se défend aussi de ressembler à Kepesh, « séducteur compulsif », ou à Nathan Zuckerman (Pastorale américaine, Prix Pulitzer en 1998).

« D’ordinaire, il fuit les entretiens, et le laconisme de ses réponses fait désormais partie de sa légende. En septembre 2010, Philip Roth a pourtant reçu William Karel et la journaliste Livia Manera pour une interview au long cours. Quelque douze heures d’une conversation à bâtons rompus où l’auteur de Pastorale américaine, inlassable entomologiste de son pays, se raconte avec fluidité, analysant le processus de sa propre création littéraire. L’occasion de constater, comme il le rappelle avec force, que ses avatars de papier (de Portnoy, qui lui a valu la célébrité, à Kepesh, le séducteur compulsif, en passant par les différents âges de Nathan Zuckerman) ne sont pas ses alter ego ».

« Dans ce portrait intime et entier, l’écrivain ouvre ses archives personnelles – photos, lettres et manuscrits. Il fait même exceptionnellement la lecture d’extraits de ses romans, lui, le candidat à l’amnésie, qui ne veut jamais se souvenir que du prochain. Et s’il se qualifie finalement face à la caméra de « pauvre vieux type qui va bientôt mourir et dont tout le monde se fout », la conclusion ressemble davantage à de la coquetterie qu’à du désespoir. Avec le renfort de quelques proches amis, dont Mia Farrow, sa voisine du Connecticut, l’écrivain a parcouru à nouveau le chemin de sa vie et de son œuvre, de son enfance à la traversée du siècle, de Newark à New York, de Good bye, Columbus (1960) à Nemesis (2010) – son dernier-né ».

Le  5 novembre 2018, à partir de 19h30, le Centre Culturel André Neher (CCAN) de Nantes proposera l’apéro-livre « Roth, un juif américain intranquille« . « Philip Roth a quitté son monde mais pas celui de ses lecteurs. L’apéro-livre proposera un échange « d’impressions de lecture »  inspirées par l’un ou l’autre roman du grand écrivain juif américain. Même les non-lecteurs de Roth sont conviés à cet Apéro-Livre pour boire, comme les autres, bonnes paroles et liquides agréables. Sera plus particulièrement évoquée « la trilogie américaine » : La Pastorale américaine, J’ai épousé un communiste et (inévitablement) La Tache. Mais n’importe quel autre de ses livres lus pourra nourrir l’échange. Jean-Pierre Hanel  et Stanislas Mahé  se font un plaisir d’animer ensemble cette rencontre littéraire. Vite ! À vos livres ! »

Le 18 février 2021 à 18h30, dans le cadre des « Jeudis d’Hebraica, le rendez-vous culturel en ligne », Maurice Lugassy donnera la visioconférence « Philippe Roth , un auteur complexe« . Participation libre. Les vidéos des visioconférences sont sur Youtube.

« Philip Roth, sans complexe » de William Karel et Livia Manera

France, 2011, 52 minutes

Diffusions sur Arte les 19 septembre 2011 à 22 h 05,  22 septembre 2011 à 16 h 05,  2 octobre 2011 à 5 h, 27 mai 2018 à 17 h 40

Visuels : © François Reumon

Article publié le 19 septembre 2011, puis les 27 mai et 5 novembre 2018.

[Source : http://www.veroniquechemla.info]