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A primera vista, suena extraño. Normalmente los trasplantados no son los individuos sino los órganos

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

El orden para las vacunaciones marca prioridades, entre ellas “los trasplantados”. Hace años esta expresión nos sonaba extraña, porque “los trasplantados” no son los individuos, sino los órganos. O sea, se trasplantan el hígado, el corazón, los pulmones…: los realmente “trasplantados”. Y por eso procurábamos escribir “personas con trasplante”, pues en puridad una persona trasplantada debería ser aquella a la que en el hospital han cambiado de una planta a otra.

Pero si nos detenemos un poco más en el funcionamiento de la lengua, se verá que disponemos de algunos participios de doble función: que operan como formas verbales o como adjetivos según les apetezca.

Por ejemplo, podemos decir “este es un libro muy leído”, entendiendo que la acción de leer recae sobre el libro y la ejercen los lectores, que son quienes lo leen a cascoporro para que así sea un libro muy leído. Pero también decimos “es una persona muy leída”, y eso no significa necesariamente que lleve siempre camisetas con interesantes textos, sino que estamos ante alguien con muchas lecturas y a quien eso se le nota por su cultura y sus argumentos. Por tanto, la palabra “leída” no significa siempre lo mismo en estructuras aparentemente iguales como “es una autora muy leída” y “es una estudiante muy leída”.

Ese valor de adjetivo que se produce en un aparente participio viene funcionando cada vez que oímos a alguien decir “estoy comido” para significar que se ha alimentado divinamente (muy diferente de “estoy comido por la envidia”, por ejemplo). O “Anastasio está bebido” (en México y Centroamérica, “está tomado”), lo cual no significa que alguien se haya tragado a Anastasio sorbo a sorbo sino que fue Anastasio quien se liquidó un par de botellas de whisky, lo cual tuvo sus consecuencias en la manera de andar de Anastasio.

Algo semejante vemos en esta época con el participio “inyectados”. En realidad, son inyectados los viales, las vacunas, los fármacos… No las personas. Pero se habla de que millones de personas “han sido inyectadas” con AstraZeneca o Pfizer.

Incluso verbos intransitivos como “viajar” (uno viaja a su pueblo, pero no es viajado a él: por eso es intransitivo) forman adjetivos de apariencia transitiva. Por ejemplo, en “Es una arquitecta muy viajada”; o sea, que ha viajado mucho (incluso gestionando por sí misma sus desplazamientos; sin ser viajada por otros).

Si afirmamos que “Afrodisia es entretenida”, con ello se puede entender, en función del contexto, que alguien está entreteniendo a Afrodisia… o que ella entretiene a los demás, gracias a su talento y donosura.

Lo mismo pasa con “llorar”, intransitivo cuando significa “derramar lágrimas”: “El niño lloró enseguida”, “la niña lloró después”. Lo cual no impide que digamos correctamente “aquí hay que venir llorado”.

Pues bien, “trasplantado” parece haberse incorporado a esta relación de adjetivos con ropa de participio. La mayoría de ellos admiten adverbios como “muy” o “bastante”: está muy bebido, es bastante leído, es un periodista muy viajado… y muy entretenido.

Quizás también digamos algún día “es una persona muy trasplantada” en el caso de que haya recibido donaciones de corazón, riñón, hígado y pulmones, por ejemplo. Los avances de la medicina propiciarán que se consolide esa fórmula gramatical, y con ello veremos una vez más que la realidad opera cambios en el sistema lingüístico de manera espontánea; porque resulta más fácil que un cambio en la realidad modifique la manera de hablar que conseguir que la manera de hablar modifique de pronto la realidad.

[Foto: CAPUSKI/GETTY IMAGE – fuente: http://www.elpais.com]

Escrich per Joan-Marc Leclercq

Es interessant d’espiar com cada lenga resistís o reagís a l’omnipreséncia deus mots angleses (o globish) dens lo mitan professionau o jornalistic. Segon son estructura o son grad de capacitat de creacion, cada lenga guardarà son originalitat … o pas.

L’exemple mès simple es lo deu mot computer. Lo japonés l’adoptat d’un biaish fonetic dambe コンピューター [Konpyūtā], que benlèu un anglofòne reconeisheré pas obligatòriament a l’escota, quan lo chinés creèc lo mot 电脑 [Diànnǎo] que vòu díser “cervèth electric” (电 = electricitat 脑 = cervèth).

Si lo catalan e l’espanhòu an causit la solucion latina ordinador e ordenador, l’italian, mès anglicizat, a cedit a computer quan lo portugués a creat lo mescladís risolièr computador. De notar tanben lo roman dambe son drin susprenent calculator, e lo prèmi de la concision reveng au suedés dambe dator que m’agrada fòrça.

Mes existís un nivèu superior a l’acceptacion de mots anglosaxons, es lo de’n crear autes que son quitament pas en usatge ni dens las isclas britanicas ni aus USA. Lo siti La culture générale n’a trobats 41 en francés. N’an hèit la lista. Podèm doncas comparar dambe l’usatge de l’occitan qu’es una lenga que resistís mès a l’envasida de l’anglés gràcia a son esperit creatiu. Vaquí doncas una seleccion personala:

Purmèr podèm remercar un beròi grop de mots en -ing que son sovent inventats o lavetz sonque la purmèra part d’una expression, que tot solets vòlon pas díser gran causa en anglés:

Brushing (blow-dry) Camping (campsite / campground) Dressing (wardrobe / closet) Forcing (-) Footing (jogging) Lifting (face lift) Parking (car park / parking lot) Pressing (dry cleaner’s) Relooking (makeover) Shampooing (shampoo) Smoking (dinner-jacket / tuxedo) Travelling (tracking shot / dolly shot / trucking shot) Warning (hazard lights, flashers).

L’occitan perpausa fòrça simplament las reviradas:

Brossatge, campatge, vestider, lo tot, corruda, tibapèth, parcatge/pargue, netejader, cambiamustra, lavacap, vèsta de serada, plan sus via, lutz de destressa (en francés tanben).

Puèi lo dusau grop es lo deus mots en -man e -woman qu’existissen pas tanpauc:

Perchman (boom operator) Recordman (record holder) Rugbyman (rugby player) Tennisman (tennis player).

Mercés a sas numerosas terminasons (-aire, -ista, -ador) l’occitan fòrma aisidament:

Perjaire, recordaire, jogador de rugbí, tenista.

E vaquí qu’arriba una tièra de mots que cadun per aicí crei de la lenga de Shakespeare mes qu’ac son pas brica:

Baby-foot (table football / table soccer) Baskets (sneakers) Catch (wrestling) Open space (open plan) Pin’s (lapel pin / enamel pin) Pompom girl (cheerleader) Slip (briefs).

L’occitan se trufa de tot aquò dambe:

Butabala de taula, solièrs d’espòrt, luta liura, burèu obèrt, espingleta, clapateras, culòta.

De notar tanben los risolièrs “Book” que los anglofònes disen portfolio (!), lo mot de soca gascona “Caddie” (trolley / shopping cart) vengut de “capdèth” (èi escrit un article suu caminament mondiau d’aqueste mot) e l’inexplicable Talkie-walkie qu’es en vertat walkie-talkie.

Dens un filme de Woody Allen, vesoi un còp que l’expression anglesa the daylies èra revirada “les rushes”.

Lo nivèu de penetracion deus anglicismes dens una lenga seguís reglas que son pas fòrça regularas. Se lo francés n’es victima, se lo shuc de “canneberge*” es vengut cranberry sus la botelhas, se lo “doubeurre[1]” estoc abandonat per butternut, la lenga de Coluche a totun resistit per çò qu’es de l’embarrament, sia “confinement”, que fòrça paises sequenon an adoptat devath la fòrma lockdown.

Çò qu’es meslèu rassegurant, es que, a còps, anglicismes pòden desaparéisher deu vocabulari. En tot huelhetar un vielh diccionari, èi trobat los mots macadam macintosh (per un manto de ploja) qu’èi pas ausits dempuèi … longtemps.


[1] Èi pas trobat de revirada en occitan d’aquestes plantas.
[Poblejat dins http://www.jornalet.com]

O lingüista Xosé Antonio Pena Romay publica unha nova entrega da sección de fraseoloxía « Verbas sisudas non queren testemuñas ».

A dama da xustiza, imparcial cos ollos vendados, o poder da espada e a balanza do equilibrio e a verdade

A dama da xustiza, imparcial cos ollos vendados, o poder da espada e a balanza do equilibrio e a verdade:

Escrito por Xosé Antonio Pena

Para expresarmos que unha persoa leva un brazo ou unha man magoados de tal xeito que quedan sostidos cun pano que lle colga do pescozo, a maioría da xente galegofalante emprega hoxe en día a locución castelá en cabestrillo. Non obstante, en galego temos locucións de noso coas que manifestamos ese mesmo significado. Vexamos algunhas:

En cabestrillo

{= Sostido cunha estribeira.}

Na estribeira && Á estribeira && En estribeira

Á coleira

[E TAMÉN]:

Ó colo

Ex.: Como comprenderás, con el brazo derecho en cabestrillo, y siendo conductor, tiene que estar de baja.

Como comprenderás, co brazo dereito na estribeira  á estribeira  en estribeira  á coleira  ó colo, e sendo condutor, ten que estar de baixa.

NOTAS:

1. En relación coa locución ó colo obsérvese, por exemplo, a paremia ó brazo colo e á perna cama, tirada da obra Manuel Leiras Pulpeiro. Obra Completa, de Xosé Luís Franco Grande.

2. As expresións galegas están tiradas das seguintes fontes:

– Recolleita propia da oralidade galega.

– Recolleita propia documental (artigos de prensa, artigos ou comentarios na Rede, obras escritas, folletos publicitarios, etc.).

– García González, Constantino: Glosario de voces galegas de hoxe (1985). Universidade de Santiago, Verba, anexo 27. Consultado no Dicionario de Dicionarios da lingua galega (dirixido por Antón Santamarina).

– Guerra Otero, Pilar: Así falan en Trasar (1 e 2). Obra á que se pode acceder, a través de Internet, nos enderezos seguintes:

https://www.edu.xunta.es/espazoAbalar/sites/espazoAbalar/files/datos/1296813709/contido/Galego/exercicios/pilar11.html

https://www.edu.xunta.es/espazoAbalar/sites/espazoAbalar/files/datos/1296813709/contido/Galego/exercicios/pilar2.htm

– Martínez Seixo, Ramón Anxo (dir.): Dicionario fraseolóxico galego. Edicións A Nosa Terra, Vigo, 2000.

– Real Academia Galega: Diccionario gallego-castellano, de entre 1913 e 1928. Consultado no Dicionario de Dicionarios da lingua galega (dirixido por Antón Santamarina).

– Real Academia Galega: Dicionario da Real Academia Galega. Edición en liña.

– Rivas Quintas, Elixio: Material lexicográfico da súa elaboración consultado no Dicionario de Dicionarios da lingua galega (dirixido por Antón Santamarina):

a. Frampas, contribución al diccionario gallego, publicado en 1978.

b. Frampas II, contribución al diccionario gallego, publicado en 1988.

c. Frampas III, contribución al diccionario gallego, inédito e cedido polo autor para o Diccionario de diccionarios da lingua galega.

– Rodríguez González, Eladio: Diccionario enciclopédico gallego castellano, vols. I (1958), II (1960) e III (1961). Consultado no Dicionario de Dicionarios da lingua galega (dirixido por Antón Santamarina).

– Vázquez Saco, Francisco: Refraneiro galego e outros materiais de tradición oral. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 5, 2003. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

 

[Fonte: http://www.galiciaconfidencial.com]

Nadie se salva de cometer fallos. No nos diferenciamos por tenerlos o no, sino por cómo los gestionamos

María Moliner, autora del « Diccionario de uso del español »

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

Los seres humanos no nos diferenciamos por la infalibilidad de unos y las equivocaciones de otros: todos cometemos errores, nadie se salva. Lo que sí nos distingue es la forma de gestionarlos. Unos reconocen el fallo y le ponen remedio; y otros disimulan, lo ocultan o, todavía peor, se lo endilgan a los demás. Las personas de este segundo grupo suelen reunir una característica adicional: no reconocen sus errores, pero disfrutan con los ajenos.

El idioma español ha acuñado la frase proverbial “el mejor escribano echa un borrón”, que cuenta con variedades como: “al mejor galgo se le escapa una liebre”, “el más diestro la yerra” o “no hay caballo que no tropiece”. Estas expresiones tan comprensivas se dan también en otros idiomas (véase el refranero multilingüe del Centro Virtual Cervantes). El francés y el inglés coinciden en la metáfora: “Il n’y a si bon charretier qui ne verse” (“no hay tan buen carretero que no vuelque”) y “the best cart may overthrow” (“el mejor carro puede volcar”). El euskera se fija también en los equinos: “Zaldi hoberena da noizpait lerratzen” (el mejor caballo resbala alguna vez); el catalán acude al sector textil, como era de esperar: “el millor sastre esguerra un vestit” (el mejor sastre estropea un vestido); y el gallego se apunta asimismo a la figura del tintero, pero con más gracia: “Ao mellor escribán cáelle un borrancho”.

Y como los buenos escribanos sufren borrones, María Moliner redactó en su diccionario esta definición de “día”: “Espacio de tiempo que tarda el Sol en dar una vuelta completa alrededor de la Tierra”. Sin embargo, el Sol no da vueltas a la Tierra, sino que ocurre al revés; y el día dura lo que tarda nuestro planeta en dar una vuelta sobre su eje.

Así que a una sensacional escribana se le cayó un borrón, le volcó el carro, le tropezó el caballo o se le estropeó el vestido.

Gabriel García Márquez tachó aquella definición de la gran María Moliner como error “imperdonable” y “escandaloso”, en un artículo sobre diccionarios publicado en EL PAÍS el miércoles 19 de mayo de 1982. Tal vez por eso la definición se corregiría en una edición póstuma, en 1998.

Sin embargo, la crítica del añorado Gabo no quitó vigencia a lo que él mismo había publicado en este diario el 10 de febrero de 1981, cuando en un artículo dedicado a la lexicógrafa aragonesa la elogiaba como autora del diccionario “más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana”.

A su vez, el propio Nobel colombiano fue reconvenido en alguna oportunidad por Roberto Cadavid, Argos, que publicaba columnas sobre lenguaje en El Espectador, de Bogotá. En una ocasión Argos reprochó a García Márquez haber escrito en un artículo “tocaban de oídas el acordeón” (publicado el 21 de junio de 1983 en EL PAÍS). Claro, los instrumentos no se tocan de oídas, sino de oído.

¿Son erratas o errores? El Diccionario acoge la locución “fe de erratas” (en la entrada “fe”). Pero no aparece “fe de errores”, que es la empleada en EL PAÍS para dar cuenta de los suyos. La errata nace de un simple descuido al teclear. El error implica una equivocación de concepto, a menudo cometida por despiste, falta de concentración, nervios o agobio. Todos incurrimos en ellos. Y en esto también los seres humanos se diferencian entre sí: hay quien aprecia la humildad del que reconoce un fallo; mientras que otros descalifican a su autor incluso cuando se enteran por él mismo de que existió tal error. Cada uno ha de elegir con cuál de los dos grupos se junta.

[Fuente: http://www.elpais.com]

Durant les fêtes, en moyenne, 66% d’entre nous boivent de l’alcool, et finissent, pour beaucoup, un peu pompettes, gris, ivres, voire complètement saouls… Quitte à l’être de nouveau cette année, autant le bredouiller avec originalité : voici cinquante (et quelques) façons de dire son ivresse !

« Les Tontons flingueurs » ont « sorti le vitriol » (Georges Lautner, 1963)

Écrit par Antonin Iommi-Amunategui

1 – Les classiques

  • Prendre un acompte : s’enivrer prématurément.
  • Prendre une avoinée : s’enivrer.
  • Être bourré comme un coing : être complètement ivre (variantes : comme une cantine, comme une danse auvergnate, comme un pétard).
  • Se cramer le burlingue : boire de l’alcool fort en grande quantité.
  • Être chaud comme un marron : être ivre.
  • Se noircir comme un corbeau : s’enivrer.
  • Tenir une cuite grand format : être complètement ivre.
  • Être déchiré comme un cow-boy : être complètement ivre (variante : comme un drapeau).
  • Se remplir le gazomètre : boire jusqu’à plus soif.
  • Être givré comme un sapin de Noël : être complètement ivre.
  • S’arsouiller la glotte : s’enivrer.
  • Se klaxonner la gueule : s’enivrer.
  • Être murgé comme un goret : être complètement ivre.
  • Se taper un pieu de course : boire une bouteille (de vin) de qualité.
  • S’humecter le pipe-line : boire.
  • Se graisser le toboggan : boire copieusement.
  • Se goudronner le vestibule : s’enivrer copieusement.

2 – Les imagées

  • Pinter comme un archange : être un franc buveur.
  • Avoir des godasses à bascule : être ivre et tituber.
  • Être beau comme un soleil : être ivre.
  • Être beurré comme une biscotte : être complètement ivre (variantes : comme une huître, comme un Petit Lu, comme un plat de moules au gratin, comme une quiche, comme une tartine).
  • Se lézarder la casemate : s’enivrer.
  • Avoir le casque à pointe : avoir très mal à la tête à la suite d’excès d’alcool.
  • Avoir la cervelle en terrine : avoir le cerveau embrumé par l’ivresse.
  • Avoir les coquards qui font du trois mille tours : ne plus avoir les yeux en face des trous sous l’effet de l’ivresse.
  • Être défoncé comme un terrain de manœuvre : être complètement ivre.
  • Être démâté comme un cap-hornier : être ivre jusqu’à s’affaler.
  • Prendre son lit en marche : être en état d’ivresse, en rentrant chez soi.
  • Rentrer à deux : regagner son domicile en état d’ivresse.
  • Avoir des lunettes en peau de saucisson : voir trouble sous l’effet de l’ivresse.
  • Se napalmer la grotte : boire de l’alcool fort à tire-larigot.
  • Se noircir comme une pelle à feu : s’enivrer.
  • Avoir les talons au milieu des semelles : être ivre et tituber.

3 – Les régionales

  • S’en mettre dans le biniou : boire outre mesure.
  • Avoir les bisons qui courent sous le scalp : avoir mal à la tête à la suite d’excès d’alcool.
  • S’aniser la chetron : se saouler au pastis.
  • Marcher sur son kilt : avoir ingurgité trop de whisky.
  • Être pété comme un Polack : être complètement ivre.
  • Picoler en Suisse : boire seul.
  • S’irriguer la terre de feu : boire.
  • S’enfiler un sens interdit : boire un ballon de beaujolais.

4 – Les « what the fuck » (WTF)

  • Prendre une banane : s’enivrer.
  • Être blindé jusqu’à la quinzième capucine : être complètement ivre (variante : être blindé comme un destroyer).
  • Être bourré à double chevrotine : être complètement ivre.
  • Prendre une brosse : s’enivrer.
  • Être chicore comme une vache : être complètement ivre.
  • Avoir la gueule en chocolat : être ivre.
  • Aller à la corvée de cirage : s’enivrer en groupe.
  • Se pistacher la cravate : s’enivrer.
  • Avoir la crête rouge : être ivre.
  • Se pacter la fraise : s’enivrer.
  • Lécher de la groseille de zouave : boire de l’absinthe.
  • Prendre une jupette : s’enivrer.
  • Se cuire les narines : s’enivrer.
  • Avoir chaud aux plumes : être ivre.
  • Voir les rats bleus : être atteint de delirium tremens.
  • Marcher au thé : être alcoolique.

5 – Et vu/bu d’ailleurs ?

Aux États-Unis, résume le journaliste Aaron Ayscough, quand on est ivre, on est tipsy (éméché), wasted (littéralement, gâché ou gaspillé, mais entendu ici comme ravagé ou dévasté), hammered (martelé), plastered (plâtré), soused (imbibé), shitfaced (littéralement avoir une gueule de merde) ou encore blitzed (éclaté, anéanti façon Blitzkrieg – guerre éclair) ; ou bien on a three sheets to the wind (une vieille expression de marin, signifiant en bref qu’on perd le contrôle de son navire).

En Italie, comme le détaille ci-dessous le chef et auteur Tommaso Melilli, c’est un peu plus imagé :

  • Sono alticcio (je suis un peu haut).
  • Sono brillo (je suis brillant).
  • Mi è presa la scimmia (littéralement : j’ai été pris par le singe).
  • Sono ubriaco duro come uno scalino (je suis ivre dur comme une marche d’escalier).
  • Sono gonfio come una zampogna (je suis gonflé comme une cornemuse).
  • Sono ubriaco come una cucuzza (je suis ivre comme une courgette – référence très fine au fait que la courgette est quasi entièrement composée d’eau).
  • Sono ubriaco come San Lazzaro (je suis ivre comme Saint-Lazare ; quand il sortait de la tombe je suppose).

Tu t’es vu quand t’as bu ?

Hormis ces dernières venues d’ailleurs, toutes ces expressions argotiques autour de la boisson, et de très nombreuses autres, mises en contexte dans des citations d’Audiard, Brassens, Gainsbourg ou San-Antonio, sont tirées du truculent livre de Jean-Marc Richard paru en 2007 aux éditions de Paris : L’Argot des francs buveurs.

En bonus, voici la drunken people compilation : cinq minutes de gars qui ont été salement pris par le singe…

 

[Source : http://www.nowineisinnocent.com]

 

 

Fachada de la Real Academia Española, de Wikimedia Commons [1] (CC BY-SA 4.0 [2])

Escrito por Romina Navarro y Violeta Camarasa

La Real Academia Española (RAE), organismo cultural que se dedica a la regulación lingüística del mundo hispanohablante, inauguró el 27 de octubre el portal «Observatorio de palabras» [3], cuyo fin es recoger los términos, expresiones y acepciones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) [4] y que generan dudas.

Para muchas personas, fue una gran sorpresa descubrir que uno de los términos recogidos era el pronombre neutro «elle» [5], definido así:

El pronombre elle es un recurso creado y promovido en determinados ámbitos para aludir a quienes puedan no sentirse identificados con ninguno de los dos géneros tradicionalmente existentes. Su uso no está generalizado ni asentado.

La novedad tuvo repercusión [6] en numerosos [7] medios [8] hispanohablantes [9] y fue analizada desde distintos puntos de vista dentro del ámbito académico [10] y periodístico [11]. Además, hubo reacciones [12] muy diversas en las redes sociales, que iban desde la celebración hasta la indignación.

Mucha gente consideró que este reconocimiento era una señal de que la RAE empezaba a aceptar el nuevo pronombre de tercera persona que se había propuesto como alternativa a «él/ellos» y «ella/ellas», entre otras propuestas lingüísticas [13] que buscaban neutralizar el sexismo manifestado en la lengua [14].

Te puede interesar: Lenguas romances: ¿Se están volviendo más neutras en cuanto al género? [16]

Dado que algunos titulares [17] dieron a entender que se trataba de una presunta aceptación [18] del pronombre dentro de la gramática española, desde la RAE aclararon que la postura de la institución no había cambiado [19], y que su inclusión en el Observatorio no implicaba la aceptación [20] de su uso ni su futura incorporación al diccionario.

Sin embargo, la presencia de «elle» en el Observatorio de palabras solo duró cuatro días.

El 31 de octubre, cuando el debate apenas empezaba a tomar temperatura, la RAE da un paso atrás y retira la entrada [21] del portal «para evitar confusiones», y ahora solo se encuentra un mensaje de error cuando se ingresa al enlace directo [22].

Las reacciones ante este abrupto giro no se hicieron esperar:

Arturo Pérez-Reverte [28] es un prominente escritor y periodista español, académico de la RAE desde 2003, y Mario Vargas Llosa [29] es un escritor y político peruano, también de ciudadanía española, ganador del Nobel de Literatura 2010, entre otros galardones, y académico de la RAE desde 1996.
Tramafat es un término coloquial que alude a un infarto, soponcio o episodio de histeria causado por una sorpresa o conmoción. Se recoge en el Diccionario de Mexicanismos.

Otras lenguas que eligieron pronombre neutro

En América del Norte y el Reino Unido, el pronombre they, que habitualmente se usa para referirse a la tercera persona del plural (ellos/ellas), se empezó a usar con frecuencia para referirse a una tercera persona del singular, ya sea para ocultar intencionalmente su género o cuando la persona no se identifica como masculina o femenina. Su uso se hizo cada vez más común en redes sociales y medios, y un gran número de figuras del espectáculo [34] pidieron que se las aludiera usando el pronombre personal they/them singular. Este nuevo uso suscitó muchos estudios y consultas, hasta que el Diccionario Merriam-Webster incluyó la nueva acepción en la entrada de they [35] y la nombró Palabra del Año [36] en 2019.

En el sueco, idioma de la familia nórdica, existe el pronombre neutro hen como alternativa a han (él) y hon (ella). Fue propuesto primero por las feministas durante la década de los sesenta, y a principios del milenio, también fue apropiado dentro del activismo trans. Dado que el idioma no tiene desinencias de género m. y f. en otras partes del discurso, se hizo más fácil incorporar el nuevo pronombre al habla cotidiana, especialmente entre la gente joven, y a fines de 2015, la Academia Sueca lo agregó [37]al diccionario.

Uno de los pronombres personales neutros más antiguos es el finlandés hän [38], que puede equivaler a «él» o «ella» indistintamente, y que fue la inspiración de las feministas suecas para idear un pronombre neutro en su propia lengua. Este pronombre está registrado en el finés desde 1543.

Cabe destacar que la inclusión de un pronombre personal neutro en una lengua romance [39] como la castellana resulta mucho más engorroso que en los casos antes nombrados, ya que la marca de género gramatical no se limita a los pronombres de tercera persona, sino que también se manifiesta en sustantivos, adjetivos y determinantes, y eso hace muy difícil evitar el género en un discurso fluido. En consecuencia, usar «elle» correctamente implicaría un cambio estructural muy profundo de la gramática que conocemos, cambio que ya se ha propuesto [13].

Toda lengua viva experimenta una evolución constante e imperceptible [40], pero particularmente los cambios morfológicos demoran siglos en asentarse en el habla natural, y la frecuencia de uso es un factor clave para normalizar las nuevas formas. Por eso, desde las agrupaciones feministas y LGTBQ+ se ha buscado promover [41] una forma de comunicación que rompiera con el sexismo, los esquemas binarios tradicionales y, especialmente, la predominancia del masculino.

Por ahora, la RAE dejó en suspenso la valoración de elle en su Observatorio de Palabras, pero en vista de los cambios tan abruptos de estos días, cabe pensar que podría reincorporarla más adelante.

Artículo publicado en Global Voices en Españolhttps://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2020/11/10/la-real-academia-espanola-y-elle-una-relacion-de-cuatro-dias/

URLs en este posteo:

[1] Wikimedia Commons: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fachada_de_la_Real_Academia_Espa%C3%B1ola,_RAE.jpg

[2] CC BY-SA 4.0: https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.en

[3] «Observatorio de palabras»: https://www.rae.es/portal-linguistico/observatorio-de-palabras

[4] Diccionario de la Lengua Española (DLE): https://dle.rae.es/

[5] «elle»: https://es.wikipedia.org/wiki/Elle_(pronombre_propuesto)

[6] repercusión: https://www.publico.es/sociedad/rae-incluye-pronombre-elle-observatorio-palabras.html

[7] numerosos: https://www.forbes.com.mx/noticias-rae-incluye-a-elle-en-su-observatorio-de-palabras/

[8] medios: https://culturacolectiva.com/letras/elle-y-otras-palabras-en-el-observatorio-de-palabras-de-la-rae

[9] hispanohablantes: https://larepublica.pe/genero/2020/10/27/rae-incluye-el-pronombre-inclusivo-elle-en-su-observatorio-de-palabras-atmp/

[10] académico: https://www.rionegro.com.ar/que-implica-que-la-rae-estudie-el-uso-del-pronombre-elle-1552051/

[11] periodístico: https://animal.mx/2020/10/rae-elle-observatorio-de-palabras/

[12] reacciones: https://twitter.com/rtvenoticias/status/1321446243877429249

[13] propuestas lingüísticas: https://docs.google.com/document/d/1SriDuhSPz6S0bR-43PgqQdZgZSgTnI3Az2FQmIFBwao/mobilebasic

[14] sexismo manifestado en la lengua: https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20140307/54402851720/el-sexismo-que-ocultan-las-palabras.html

[15] October 27, 2020: https://twitter.com/anafornaro/status/1321139319839535104?ref_src=twsrc%5Etfw

[16]  Lenguas romances: ¿Se están volviendo más neutras en cuanto al género?https://es.globalvoices.org/2020/09/11/lenguas-romances-se-estan-volviendo-mas-neutras-en-cuanto-al-genero/

[17] algunos titulares: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/la-rae-analiza-incorporar-al-espanol-pronombre-nid2491498

[18] presunta aceptación: https://www.laizquierdadiario.com/Podria-sumarse-el-pronombre-elle-a-la-Real-Academia-Espanola

[19] postura de la institución no había cambiado: https://www.diariodecultura.com.ar/columna-izquierda/la-rae-no-esta-tratando-el-uso-del-pronombre-elle/

[20] no implicaba la aceptación: https://infocielo.com/rae/aclaro-dudas-la-supuesta-incorporacion-elle-n503055

[21] retira la entrada: https://www.telam.com.ar/notas/202011/530970-real-academia-espanola-retira-elle-de-su-observatorio-confusiones.html

[22] al enlace directo: https://www.rae.es/observatorio-de-palabras/elle

[23] November 1, 2020: https://twitter.com/RAEinforma/status/1322849757358919680?ref_src=twsrc%5Etfw

[24] @RAEinforma: https://twitter.com/RAEinforma?ref_src=twsrc%5Etfw

[25] https://t.co/qXDfNChXfF: https://t.co/qXDfNChXfF

[26] pic.twitter.com/mjxttLbzKy: https://t.co/mjxttLbzKy

[27] October 30, 2020: https://twitter.com/apchavira/status/1322026378494050305?ref_src=twsrc%5Etfw

[28] Arturo Pérez-Reverte: https://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_P%C3%A9rez-Reverte

[29] Mario Vargas Llosa: https://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Vargas_Llosa

[30] October 31, 2020: https://twitter.com/TresPuntos_es/status/1322567952034660352?ref_src=twsrc%5Etfw

[31] pic.twitter.com/Sf9oa9CQUF: https://t.co/Sf9oa9CQUF

[32] November 2, 2020: https://twitter.com/LunaPerezAbela/status/1323215676350304265?ref_src=twsrc%5Etfw

[33] October 30, 2020: https://twitter.com/GirasolSofi/status/1322157088240553984?ref_src=twsrc%5Etfw

[34] figuras del espectáculo: https://euforia.org.es/pronombre-neutro-como-usarlo-correctamente-y-por-que-es-importante/

[35] entrada de theyhttps://www.merriam-webster.com/dictionary/they

[36] Palabra del Año: https://www.merriam-webster.com/words-at-play/word-of-the-year/they

[37] lo agregó : https://culturesconnection.com/es/hen-nuevo-pronombre-suecia/

[38] finlandés hänhttps://finland.fi/es/vida-y-sociedad/han-el-pronombre-finlandes-de-la-igualdad/

[39] lengua romance: https://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_romances

[40] evolución constante e imperceptible: https://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_ling%C3%BC%C3%ADstico

[41] promover: https://tribunafeminista.elplural.com/2019/12/lenguaje-inclusivo/

Desde a parroquia de Toldaos, en Pantón, Lucía Varela aposta por salvar do esquecemento as palabras que escoitou desde pequena. O ano pasado, coa pandemia, iniciou un proxecto de recuperación de léxico do seu municipio, que pasou de ser presencial a contar cun cuestionario en liña a través de Google. Varela parte dos seus estudos en Tradución e Interpretación, formación que lle axuda a ter outra visión da lingua.  
Lucía Varela xunto ao seu avó, un dos protagonistas do seu traballo de recuperación de palabras da zona (L.V.)

Lucía Varela xunto ao seu avó, un dos protagonistas do seu traballo de recuperación de palabras da zona.

Escrito por A. Escuredo

Como iniciou o proxecto de recuperar palabras en Pantón?

Primeiro tiña a idea de gravar xente maior falando para que non se perdera a lingua, mais comezou a pandemia do coronavirus e atrancouse todo. Nese percorrido, atopei que había persoas que eran moi reticentes a ser gravadas e decidín facer un cuestionario en Google para que me enviasen palabras. Inicieino durante a corentena o ano pasado.

Cal é a razón de facer este traballo?

Crieime na aldea e tiven unha conciencia do rural moi arraigada, mais non foi algo inculcado, posto que a xente maior sempre me dixo que fixera outra cousa. Fun ao revés e pensei que se podía facer algo, por ser a lingua na que falamos moi rica e porque o vocabulario dos nosos avós triplica o que ten hoxe en día a xente nova. Ao final empregamos case sempre as mesmas palabras para todo, mentres que eles tiñan moitos máis sinónimos e unha riqueza de vocabulario que se está perdendo. Foi a miña principal teima para comezar con isto.

Que palabras descubriu con este proxecto?

Moitas xa as usaba eu, mais decateime de que algunhas xa as deixara de empregar. Por exemplo, a palabra “paparigote”, que é unha maneira de referirse ao queixo, era unha que empregaba moito de pequena e logo non sei se por influenza das persoas coas que falaba fóiseme esquecendo, mais mandouma un amigo e lembreina. Algunhas están relacionadas cos labores do campo. Meu avó fala moito de “arrentar”, cando é tempo da poda, e significa que o que lle sobra á cepa hai que cortalo moi a rente para que non volva responder por ese lado. É unha palabra que se non estás familiarizado ou non a usas, pérdese.

Cal é o obxectivo desta recollida de palabras?   

Está aberto. Primeiro é o enriquecemento persoal e despois a súa difusión. O virus botoume un pouco para atrás, mais a miña idea era dar charlas nos colexios ou difundir a través das redes sociais. Gustaríame ter máis interacción coa xente maior e de momento non pode ser. Unha das funcións é que non se perdan, que non queden só escritas. Algunhas aparecen nalgún dicionario antigo. A idea é incorporalas ao meu léxico, ao da xente que me arrodea e á xente máis nova. Que coñezan algunhas palabras máis que as que figuran no dicionario en liña da RAG. Gustaríame que se expandira o proxecto por outras zonas para que non se perdan todas as variantes da nosa fala.

O resultado será diferente ao que atoparía unha investigación filolóxica?

Non coñezo os procedementos para investigar a etimoloxía dunha palabra mais o feito de criarme nunha aldea e de facer certos labores axuda a rastrexar.

De que maneira podemos evitar a perda de falantes que ten a nosa lingua?

Hai varias. A nivel estatal poderían fomentar o uso do galego moito máis, desde logo. Tamén a través da publicidade, como fixeron en Bueu, que fomentaban o mercado local coas súas expresións. Nas escolas non só teñen que contar coas lecturas obrigatorias de clásicos galegos, que tamén, senón transmitir a lingua con vídeos de xente da zona para que se familiaricen e para que saiban como se lle chama ás árbores, por exemplo, nesa área.

É algo semellante a como aprendemos outras linguas, fan que nos familiaricemos cos diferentes acentos dos países, por exemplo, onde se fala inglés, se estudas ese idioma. Daquela diferenciamos mais na nosa propia lingua case non se nos ensina. É importante para entender a xente da túa contorna e que non desapareza.

[Imaxe: L.V. – fonte: http://www.nosdiario.gal]

A l’occasion de la Semaine de la langue française et de la francophonie, le ministère de la Culture annonce le lancement du Dictionnaire des francophones (DDF).

dictionnaire-des-francophones-DDF

Écrit par Elizabeth Sutton 

La langue française est source de partage. Il y a 300 millions de francophones, cela vaut bien un dictionnaire !

La langue française évolue, elle devient au fil du temps plus riche, chaque pays francophone l’adopte et l’adapte en fonction de ses spécificités.

Un dictionnaire francophone collaboratif

Pour faire le point entre ces variations de la langue francophone, un dictionnaire collaboratif vient d’être lancé. On va enfin pouvoir découvrir ce que veulent dire les mots « Pourriel » (Québec), « l’eau à ressort » (Congo), « pause-carrière » (Belgique), “Sans baisser les pieds” (Sénégal)… Ce dico est composé de milliers de mots venus de toute la francophonie !

Près de 600 000 termes

Le DDF propose dès son lancement 600 000 termes et expressions. Ce dictionnaire pas comme les autres est accessible sur Internet ou via une application (iOS et Android). Il est gratuit et évolutif. C’est un laboratoire d’enrichissement encyclopédique.

L’interface est simple, fluide et s’adresse à tous. Saisissez un mot dans la barre de recherche et découvrez les différentes significations dans les différents pays. En se localisant, on a aussi la possibilité d’accéder à plus de contenus.

Chacun a la possibilité de proposer son expression, les mots usités dans chaque pays francophone.
L’objectif du Dictionnaire des francophones est de comprendre, partager, mais aussi intégrer, stocker, décrire et commenter les termes de la francophonie.

Ce dictionnaire des francophones est un régal, à la fois ludique et informatif il va ravir les amoureux des mots  !  Pour y accéder c’est ici  

 

[Source : http://www.idboox.com]

 

somni humit

Primera documentació: 6/06/2019

Tipus sintagmació
Contextos
El somni humit dels instagrammers està a Rostov del Don, al sud de Rússia, i es tracta d’un rebedor groc (taules, cadires, terres, parets, tot!) que dona la benvinguda a una sala amb emprovadors de peluix rosa xiclet, miralls, alguna planteta i figures de metacrilat de colors que broten dels racons, pel gust de l’absurd. [Time Out Barcelona, 6/06/2019]
Ja fa anys que, als grans grups editorials, més que els editors hi manen uns executius amb MBAs de prestigi, lectors apassionats de la poesia que s’amaga rere les cites d’autors cèlebres amb fons negre de Facebook. En el fons, és el somni humit d’aquestes màquines d’encolar llibres: que els autors no existeixin. [Ara, 18/09/2020]
Observacions
Les pol·lucions nocturnes són ejaculacions involuntàries que tenen els homes mentre dormen, especialment durant els últims anys de l’adolescència, tot i que també es presenten en homes adults, i que poden estar acompanyades o no de somnis eròtics. El somni és precisament la base del sintagma somni humit que ja no fa referència a una pol·lució nocturna, sinó a l’expressió d’un desig fervent i vehement, i que poden tenir, doncs, tant homes com dones.

 

[Font: neolosfera.wordpress.com]

A exclamação «parabéns!» é das palavras mais felizes que por aí andam. Não só a ouvimos quando nos aconteceu alguma coisa de muito bom, como também naquele dia do ano em que se comemora o nosso nascimento. Qual será a sua origem?

Escrito por Marco Neves

A palavra é tão feliz que nunca a usamos no singular! Se alguém se atrever a desejar «parabém!», é capaz de encontrar uma careta de estranheza… Porquê este plural? E qual será a origem da palavra, que usamos nós e todos os que falam português (e galego, já agora)?

A palavra é uma junção de «para» e «bem», no plural, e já aparece nos nossos dicionários desde o início do século XVIII. Muito antes de aparecer nos nossos dicionários, era usada no castelhano, em expressões como «para bien sea» — a partir destas expressões, as palavrinhas «para» e «bien» juntaram-se as duas à esquina e criaram uma só palavra, que aparecia em expressões como «com muchas bendiciones y parabienes». Todo o século XVI e o início do século XVII foram tempos em que o castelhano era a língua da moda cá em Portugal, principalmente em Lisboa. Importámos tantas e tantas palavras que lhes perdemos a conta. Muitos dos grandes escritores não só escreviam também em castelhano, como usavam palavras de sabor castelhano nos textos em português (até Camões…). Hoje, nem notamos, porque muitas delas acabaram por fazer parte do nosso léxico e não as distinguimos das outras…

Assim, não é de admirar que os nossos «parabéns» tenham vindo dos «parabienes» castelhanos. O que é muito curioso é que esta palavra não tem o mesmo uso em castelhano. Fomos nós que nos lembramos de usá-la como exclamação única para dar os parabéns. Os nossos vizinhos castelhanos usam com muito mais frequência outras expressões, como «feliz cumpleaños» para os parabéns de aniversário, «enhorabuena» para os parabéns depois da conclusão de algo importante, entre outras formas de dizer o que nós dizemos com um simples «parabéns!» (também usamos outras expressões, como «feliz aniversário», mas são muito mais raras). As línguas emprestam-se palavras sem parar, mas raramente algum idioma as recebe sem torcer um pouco a forma ou o significado — neste caso, criámos uma nova expressão muito nossa, apesar da origem.

Já de pedra e cal no português, a palavra não ficou quieta. Do outro lado do Atlântico, transformou-se no verbo «parabenizar». Por cá, garantem-me os dicionários que existe o verbo «parabentear», mas o coitado não tem saído muito à rua… O que fazemos é pedir ajuda a outras palavras, usando a expressão «dar os parabéns».

Para terminar, deixo um sinónimo para todos aqueles que se arrepiam de dar os parabéns usando uma palavra castelhana (aconselho a não ter esses pruridos; afinal, uma grande parte das palavras que usamos já andou a passear no mundo). O sinónimo é «prolfaça». Também pode ser usado no plural: «prolfaças». Parece ser mais usada em casamentos. A origem parece clara: vem de «bom prol lhe faça». Está nos dicionários, mas raramente se ouve. Acontece muito: há palavras que estão nos dicionários durante séculos e ninguém as usa — e outras que andam à solta pelo mundo por décadas e décadas antes de serem apanhadas pelos dicionários.

Confesso agora duas coisas. Em primeiro lugar, tive ajuda de Fernando Venâncio para descobrir a origem da palavra. Muito obrigado! — que é, diga-se, outra das nossas exclamações felizes. Em segundo lugar, lembrei-me da palavra «parabéns» para esta crónica porque a minha mulher, Zélia, está mesmo quase a fazer anos, num número bem redondo, que ela me proibiu de revelar. Como ainda faltam uns dias e dizem que os parabéns antecipados dão azar, desejo-lhe já as prolfaças!

 

 

[Fonte: http://www.certaspalavras.pt]

Nunca se sabe cómo de viral es lo que se expresa con la palabra “viral”, sobre todo si eso tan viral no nos había llegado

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

El recordado Marcos Mundstock, uno de los fundadores del grupo humorístico argentino Les Luthiers, reflexionaba en una desternillante ponencia durante el último Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en su país en 2019, acerca de la exacta medida de ciertas palabras: “Propongo que un lo que canta un gallo equivalga a dos santiamenes y a cuatro periquetes. Y que un me pareció un siglo sea igual a la cuarta parte de una eternidad y a un 0,33 de ya no veo la hora”. También abordó las expresiones que se refieren a cosas de poca importancia: “Cuando alguien dice me importa un comino, ¿en que está pensando?: ¿en más o en menos que me importa tres pepinos… o en medio pimiento?”.

En los últimos años ha triunfado una palabra que necesita igualmente algún tipo de medición para que sepamos a qué atenernos cuando alguien la pronuncie: “viral”. Un vídeo se ha hecho viral, una frase de famoso se ha hecho viral, una mentira se ha hecho viral, la palabra “viral” se ha hecho viral.

La primera acepción de este vocablo, y hasta hace poco única, señala lo obvio: “Perteneciente o relativo a los virus”. Y en la segunda, añadida al Diccionario tras la edición impresa de 2014, se indica exactamente: “Dicho de un mensaje o de un contenido: Que se difunde con gran rapidez en las redes sociales a través de internet”.

De acuerdo, pero ¿a qué velocidad hace falta que ocurra algo para considerar que se movió con gran rapidez, o quizás en medio periquete? Una vez que demos por bueno que un bulo, por ejemplo, se difundió con mucha velocidad, ¿a cuánta gente debe llegar para convertirse en viral? Alcanzar a 5.000 tuiteros en dos minutos supone una difusión de rapidez endiablada, pero si se acabara ahí su recorrido, sin sumar un usuario más, no podríamos señalarlo como viral. ¿O sí? ¿Es viral lo rápido pero breve?, ¿lo extenso pero lento?

Por eso entraña cierta dificultad adivinar qué estará pensando el periodista que escribe “este vídeo se ha hecho viral”. Nunca se sabe bien cómo de viral es lo que se expresa con la palabra “viral”. Sobre todo si quien recibe esa información no forma parte del circuito de la viralidad.

En definitiva, el término “viral” se puede observar con el mismo escepticismo que aplicamos a otras expresiones difusas como “crearemos empleo” o “regeneraremos la democracia”: parece imposible discernir qué hay verdaderamente dentro de ellas. Porque lo viral puede alcanzar una rapidez de contagio dispar, con una horquilla muy amplia y de un margen mucho mayor que aquel que se da entre el periquete y el santiamén.

Cierto, estos difusos conceptos que enumeraba Mundstock ofrecen también imprecisión. Pero ya hace mucho tiempo que los sentimos como de la familia: santiamenes periquetes, un plis plas, un visto y no visto, un abrir y cerrar de ojos, de buenas a primeras… Tantos decenios en la lengua los han convertido en deducibles aunque inconcretos. Sin embargo, el vocablo “viral”, a menudo usado gratuitamente, abarca mucho y aprieta poco, puede referirse a unas dimensiones tremendas y mundiales o a un grupo más o menos grande de atentos seguidores de algo.

No sería de extrañar que sintiéramos desconfianza ante esa palabra, que ahora anda buscándose un hueco entre los viejos términos que evocan una medida compartida de aquello que no nos ha interesado medir.

[Foto: D3SIGN / GETTY – fuente: http://www.elpais.com]

Soixante-dix ans après sa parution en anglais, en 1949, 1984 de George Orwell, traduit une première fois en 1950, est tombé dans le domaine public en France ; une période de retraductions s’est alors ouverte, tandis que l’histoire de Winston est sans cesse mobilisée par de multiples discours. Mais que devient la pensée politique d’Orwell dans ses différentes traductions ?

George Orwell, 1984. Trad. de l’anglais par Célia Izoard. Postface de Thierry Discepolo et Celia Izoard. Édition établie par Thierry Discepolo et Claude Rioux. Agone, 450 p., 15 €

George Orwell, Mil neuf cent quatre-vingt-quatre. Trad. de l’anglais et édité par Philippe Jaworski. Gallimard, coll. « Folio Classique », 512 p., 8,60 €

George Orwell, La ferme des animaux. Trad. de l’anglais par Philippe Mortimer. Libertalia, 168 p., 13 €

George Orwell, La ferme des animaux. Trad. de l’anglais par Philippe Jaworski. Gallimard, coll. « Folio », 176 p., 4,50 €

Célia Izoard, Philippe Jaworski : « 1984 » face à ses traducteurs

Statue de George Orwell à Londres (2018)

Écrit par Jean-Jacques Rosat

Pendant soixante-huit ans, les choses sont restées simples : lire 1984 en français, c’était ouvrir la traduction d’Amélie Audiberti, publiée par Gallimard en 1950 (un an après la parution du livre en anglais). Pour penser la politique, le totalitarisme et le contrôle des esprits avec les concepts forgés par Orwell, il y avait un vocabulaire bien établi, compréhensible par tous : Big Brothernovlanguedouble-penséepolice de la penséecrime par la pensée… L’éditeur eût-il seulement pris la peine de faire corriger les quelques dizaines d’erreurs grossières, de contresens patents et d’omissions qui l’obèrent, et de toiletter une poignée d’imprécisions ou de maladresses, que cette traduction aurait pu devenir la traduction classique de référence – datée, certes, mais plus que respectable.

En 2018, les éditions Gallimard ont lancé une « nouvelle traduction » (comme il est écrit en couverture), celle de Josée Kamoun. Néoparle et obsoparlementopolice et mentocrime… divers mots bizarres ont fait leur apparition dans le lexique franco-orwellien. J’ai exprimé dans ces colonnes mes plus vives réserves à l’égard de ces choix, et de la désinvolture avec laquelle la traductrice, dans le souci de rajeunir le texte, traitait les pages politico-philosophiques.

Et voilà que deux autres traductions viennent de paraître. La première, à nouveau aux éditions Gallimard, est signée Philippe Jaworski. Elle a d’abord été publiée, en octobre dernier, dans un volume de la Pléiade dirigé par lui (Marc Porée en a rendu compte ici même). Elle y est accompagnée d’une notice extrêmement riche, où l’on trouve une analyse littéraire tout à fait remarquable ; c’est, à ma connaissance, la première jamais écrite en français à ce niveau sur ce roman. Trois mois plus tard, cette traduction a reparu séparément dans la collection de poche « Folio classique ». Dans cette édition, les pages de la notice de la Pléiade consacrées aux questions de langue et de traduction sont intégralement reproduites en annexe. Et on retrouve dans la préface du traducteur certaines de ses analyses littéraires, extrêmement condensées.

Mais il y a un sujet sur lequel Philippe Jaworski se fait soudain beaucoup plus affirmatif : « La société de surveillance d’Océanie n’apprenait rien de vraiment nouveau au lecteur de la fin des années 1940, écrit-il, et rien qui ne sera aujourd’hui vite reconnu par le lecteur qui a lu Hannah Arendt, Claude Lefort, Michel Foucault ou tel témoignage d’un rescapé du nazisme ou des camps staliniens. » Le jugement est sans appel : Orwell est un pamphlétaire, un moraliste, un satiriste, un héritier de Swift et de Dickens, un grand romancier… mais pas un penseur. Sur les ressorts ultimes des régimes totalitaires, sur leur nature et leur nouveauté radicale comme systèmes de pouvoir, il ne nous dit rien que nous ne sachions déjà. Comme on le verra, ce point de vue n’est pas sans effet sur les choix du traducteur.

L’autre nouvelle traduction, due à Celia Izoard, est publiée par les éditions Agone – dernier maillon de la lignée de ces petits éditeurs indépendants, militants et compétents (Champ libre dans les années 1980, Ivréa et l’Encyclopédie des Nuisances dans la seconde moitié des années 1990, et Agone, donc, depuis 2008) qui, pendant ces décennies où Gallimard se contentait de réimprimer le bestseller, ont progressivement fait traduire la quasi-intégralité de l’œuvre d’Orwell (les livres de reportage, les romans, les essais, les centaines d’articles, la volumineuse correspondance), l’ont donnée à lire à des publics divers, et ont ainsi rendu possible la reconnaissance d’Orwell comme un auteur de premier plan – un classique pour tous.

Quatre traductions en français de 1984 se côtoient donc aujourd’hui sur les tables des libraires de France. Mais, comme le montre le petit tableau ci-dessous, s’agissant de ses mots, concepts et phrases clé, elles diffèrent considérablement. Il vaut la peine d’examiner quelques-uns de leurs choix, car ils mettent en jeu la compréhension du roman et l’usage politique que ses lecteurs peuvent en faire.

ORWELL AUDIBERTI KAMOUN JAWORSKI IZOARD
Big Brother is watching you Big Brother vous regarde Big Brother te regarde Le Grand Frère vous surveille Big Brother te regarde
newspeak (le) novlangue néoparler néoparle (la) novlangue
Thought Police police de la pensée mentopolice police de la pensée police de la pensée
Doublethink double-pensée doublepenser doublepense doublepensée
Thoughtcrime crime de penser mentocrime délit de pensée crime de pensée
Proles prolétaires prolos prolétos proles
Controlled insanity Folie dirigée Démence maîtrisée Folie contrôlée Psychose administrée

Enfin, un traducteur (Philippe Jaworski) ose Grand Frère ! Le maintien injustifié de Big Brother pendant soixante-dix ans a vidé de son sens le nom du Chef et a fait de celui-ci un être mystérieux, qui ressemble davantage à une divinité extraterrestre ou à une machine monstrueuse qu’à un être humain. La similitude entre le Parti qu’il dirige et l’Organisation secrète des oppositionnels (réelle ou fictive), la Fraternité (Brotherhood), était rendue invisible. Et surtout, on avait oublié que le Chef ne doit pas seulement être craint : il faut aussi l’aimer. « Il aimait le Grand Frère. » C’est la dernière phrase du livre, l’aboutissement de la rééducation de Winston. Face à l’insécurité absolue qu’engendre l’univers de terreur et de haine qu’Il a lui-même créé, le Grand Frère est l’unique protecteur. Curieusement, en traduisant « is watching you » par « vous surveille », Philippe Jaworski perd ce paradoxe et cette ambivalence. Car le Grand Frère ne surveille pas seulement ; il veille aussi, nuit et jour, sur tous et sur chacun. C’est ce qu’oublient toutes les interprétations du roman qui le réduisent à la description d’une société de surveillance. Xi Jinping est bien meilleur lecteur. C’est grâce à Lui que la Chine a remporté la grande victoire contre le covid ; en retour, tous les Chinois lui doivent reconnaissance et affection.

Pourquoi vouloir substituer néoparle à novlangue, et doublepense à double-pensée ? Parce que, explique Philippe Jaworski, newspeak et doublethink ne relèvent pas de l’anglais standard, mais d’une langue nouvelle en cours de fabrication : le newspeak, précisément. Dans cette langue minimale, toute différence entre nom et verbe est abolie. Il n’y a plus que des mots racines indifférenciés, ni noms ni verbes ou les deux à la fois (speakthink), et leurs dérivés (newspeakdoublethink). Pour parvenir – problème délicat – à en offrir des équivalents français, Philippe Jaworski, comme il le dit lui-même, a décidé de ne pas traduire directement mais de transposer au français le procédé de fabrication appliqué à l’anglais par les grammairiens imaginaires de 1984 : il commence par faire de « parle » et de « pense » des mots racines indifférenciés, puis il en dérive « néoparle » et « doublepense », et le tour est joué. C’est ingénieux, subtil, mais ça ne marche pas. Pour une raison bien simple : en français, la différence entre nom et verbe est irréductible ; il n’y a pas de place pour des mots racines indifférenciés. Prenons un exemple rudimentaire. Qu’ont fait les internautes francophones avec les « like » des sites anglophones ? Ils ne sont pas allés inventer un mot racine équivalent, « aime » : ç’aurait été ridicule et personne ne l’aurait utilisé. Spontanément, sur la base du mot racine anglais « like », qu’ils ont conservé, ils ont créé un verbe français, « liker », et le substantif correspondant, « un like ».

Si le newspeak n’était que la parodie swiftienne d’une langue de bois mécanisée et poussée à l’extrême, si Orwell n’avait imaginé que des exemples aussi grotesques que ceux qu’il donne dans l’appendice du roman (comme doublepluscold pour dire « excessivement froid »), la fabrication de ces chimères verbales inutilisables que sont néoparle et doublepense serait sans conséquence. Mais newspeak et doublethink ne sont pas des exemples amusants d’une pseudo-langue délirante. Ce sont des concepts fondamentaux, forgés par Orwell pour servir à la description et à la compréhension des mécanismes intellectuels du contrôle des esprits. Ils n’ont leur équivalent chez aucun autre penseur du totalitarisme, ni chez Arendt, ni même chez Lefort. Il vaudrait mieux que, dans leur traduction française, ces concepts élaborés par le rationaliste, empiriste et défenseur du sens commun qu’était Orwell ne se présentent pas sous des noms impossibles.

Célia Izoard, Philippe Jaworski : « 1984 » face à ses traducteurs

Bien sûr, dans le roman, ces concepts sont la création d’oligarques imaginaires et d’intellectuels à leur service. Mais c’est la conséquence du dispositif sur lequel repose 1984 : Orwell place toutes ses idées sur la nature et les ressorts des régimes totalitaires dans la bouche ou sous la plume de dictateurs d’une nouvelle génération, plus lucides sur eux-mêmes et sur les bases réelles de leur pouvoir que les dirigeants nazis ou bolcheviques. Il n’a pas créé newspeak et doublethink pour qu’ils restent enfermés dans une langue imaginaire ; il voulait les faire entrer dans la langue anglaise, et il y a réussi. Néoparle et doublepense, eux, sont construits pour demeurer dans le monde clos de la fiction et ne jamais entrer dans le français standard.

1984 est une satire politique : elle vise le monde réel ; elle est écrite pour que ses lecteurs fassent, dans ce monde réel, un usage réel de ses mots. Alors que les substantifs novlangue et double-pensée, créés par Amélie Audiberti, sont si facilement compréhensibles et assimilables qu’ils ont été depuis longtemps adoptés par d’innombrables locuteurs et auteurs francophones, néoparle et doublepense sont si étrangers à la langue française qu’ils paraissent relever d’un jargon ésotérique ou du vocabulaire d’une secte philosophique. Si un journaliste entreprend de raconter comment les firmes qui fabriquent des insecticides ont créé des fondations spécialement destinées à chercher toutes les causes possibles du déclin des populations d’abeilles… à l’exception de leurs propres produits, c’est double-pensée qui tombera naturellement sous sa plume, certainement pas doublepense. Et, pour mieux faire entendre à ses lecteurs que l’expression « aux-couleurs-de-la-Chine » est un opérateur langagier qui, accolé à « démocratie », permet aux dirigeants chinois de faire en sorte que ce mot signifie désormais « dictature », il suffira à un analyste politique de dire : « c’est un procédé typique de novlangue », et ses lecteurs auront compris. S’il avait employé néoparle, il les aurait plongés dans la perplexité.

La traduction de Jaworski réserve d’autres surprises. En diverses occurrences, il altère le sens du texte sans qu’on en comprenne la raison. Quand O’Brien proclame devant Winston : « We are the priests of power », il traduit : « Nous sommes le clergé du pouvoir ». Pourquoi écarte-t-il « prêtre » ? Jugerait-il plus pertinent de voir le commissaire politique comme le rouage d’une institution que comme le membre d’une caste sacerdotale ? Mais ce n’est pas l’idée d’Orwell. Ce qui soude entre eux les dirigeants du Parti dans 1984, c’est une mystique du pouvoir. Durant les séances de rééducation qu’il inflige à Winston, O’Brien ne cesse de lui dire qu’il va le purifier, le rendre parfait et sans tache, avant bien sûr de le liquider : il ne sera pas un martyr, mais une victime sacrificielle, qu’il faut préalablement débarrasser de ses souillures. On peut juger cela inapproprié, ou reculer devant de pareilles idées. Mais c’est ce qu’écrit Orwell. De même, pourquoi Jaworski traduit-il thoughtcrime par délit de pensée (et non, comme cela semble aller de soi, crime par la pensée), ce qui l’entraîne ensuite à traduire thought criminal par malpenseur ? Pourquoi affaiblir délibérément ce concept, jusqu’à le fausser, alors que le roman nous explique que le thoughtcrime – avoir, par exemple, le projet de tenir un journal à l’abri du télécran – est « le crime essentiel [essential crime] qui contient tous les autres » ? On se perd en conjectures.

Et puis, il y a l’entrée en scène des prolétos. Pour désigner les prolétaires – la classe des sans-parti, 85 % de la population –, Orwell utilise une forme abrégée de proletarians en vigueur depuis des décennies : the proles. Ce mot, explique Philippe Jaworski, « est relativement neutre en anglais ». Il refuse de le traduire par prolos (ce qu’a fait Josée Kamoun), car il juge ce terme « chargé de connotations méprisantes ou comiques ». (On pourrait discuter ce point : la pratique qui consiste pour un groupe dominé à retourner avec fierté un terme péjoratif n’est pas rare. Mais admettons.)

Qu’est-il proposé à la place ? Prolétos, qu’il emprunte à l’espéranto, où proleto signifie prolétaire. Cette solution laisse pantois. Le mot sonne comme un sobriquet, et il est tout sauf neutre. On le croirait inventé par des mondains de la Belle Époque venus s’encanailler à Belleville, et prononcé dans l’entre-soi avec un petit sourire amusé, tout de condescendance et de mépris. La traduction de proles n’est pas une question secondaire, car le slogan « if there is a hope, it lies in the proles » court comme un leitmotiv au fil du roman. Quand Winston, dans les premiers chapitres, déambule dans les quartiers populaires, cette formule lui apparaît comme « une palpable absurdité ». Mais, au terme de son cheminement intellectuel et moral (1984 étant, à certains égards, un roman d’éducation), juste avant d’être arrêté, quand il regarde depuis la fenêtre de sa mansarde l’imposante blanchisseuse qui chante dans la cour en étendant son linge, il a réussi à lui donner un sens : le Parti est la mort, les prolétaires sont la vie ; ils chantent, le Parti ne chante pas ; ils ont sauvegardé quelque chose de la décence commune ; ils sont l’avenir. Il importe qu’à cet instant le mot pour désigner les prolétaires ne porte aucune marque de mépris.

On se tourne alors vers l’autre nouvelle traduction, celle de Celia Izoard, dans l’espoir d’une solution. Mais c’est pour découvrir… qu’elle n’a pas traduit : elle a conservé le mot prole. Cette incompréhensible reculade a un effet immédiat : « prole » en français sonne comme le nom d’une espèce de fleur ou de papillon. Les prolétaires seraient-ils d’une autre espèce que les membres du Parti ? Il est vrai que, dans ce système de caste qu’est la société de 1984, les dominants et les dominés ne se mélangent pas. Mais la question de savoir ce que signifie « être humain », et qui le demeure encore dans l’univers totalitaire, est un des enjeux du roman. « Les prolétaires ne sont pas des humains », chuchotent entre eux les membres du Parti. Au terme de son parcours, à l’instant d’être arrêté, Winston retourne cette idée : l’inhumanité, c’est le Parti ; l’humanité, ce sont les prolétaires. On en vient à penser que Celia Izoard aurait été mieux inspirée de rester dans les traces d’Audiberti, comme elle l’a fait pour les autres mots clé, et de s’en tenir à « prolétaires ».

Pour le reste, la traduction de Celia Izoard est, de loin, la plus scrupuleuse des quatre ; mais cette modestie devant le texte se paie parfois d’une certaine gaucherie et, plus généralement, d’un manque de rythme et de relief. Le plain style d’Orwell – ce style simple et familier qui est sa marque de fabrique – n’est pourtant pas un style plat : il est incisif, direct, rugueux, brutal parfois ; les images sont concrètes ; les phrases, denses. En créer un équivalent français est beaucoup plus difficile qu’il n’y paraît. D’autant que traductrices et traducteurs ont sous les yeux la maxime première de l’auteur, exprimée dans « La politique et la langue anglaise » (repris dans Tels, tels étaient nos plaisirs et autres essais, Ivréa & l’Encyclopédie des Nuisances, 2005) : « Ce qui importe avant tout, c’est que le sens gouverne le choix des mots, et non l’inverse. En matière de prose, la pire des choses que l’on puisse faire avec les mots est de s’abandonner à eux. » Autrement dit : ne laissez jamais les mots s’envoler d’eux-mêmes, encore moins s’engendrer les uns les autres. Orwell ne laisse pas de grands espaces de fantaisie à ses traducteurs ; leurs marges de manœuvre sont étroites.

Célia Izoard, Philippe Jaworski : « 1984 » face à ses traducteurs

Une autre maxime, tirée du même essai, vise à calmer les ardeurs théoriciennes : « N’utilisez jamais une expression étrangère, un terme scientifique ou spécialisé si vous pouvez leur trouver un équivalent dans la langue de tous les jours. » Elle devrait protéger contre les tentations de la sur-traduction et de la surinterprétation. Celia Izoard n’y échappe pas toujours – par exemple, quand controlled insanity devient sous sa plume « psychose administrée ». « Folie contrôlée » était-il trop simple ? Est-ce un écho de l’idée selon laquelle une société totalitaire est le paroxysme de la « société administrée » hyper-rationnelle ? (Cette vision classique, qui vient notamment d’Adorno, court en filigrane dans la postface qu’elle a cosignée avec Thierry Discepolo. Mais ce n’est certainement pas celle d’Orwell.)

En tout cas, par la faute de cette surcharge interprétative, on passe complètement à côté d’une idée qui, pour être très simple, n’en est pas moins une des plus fortes et des plus originales du roman. Les dirigeants totalitaires ont construit un univers délirant, où ils prétendent contrôler le passé (en le réécrivant) et la réalité extérieure (en décidant du vrai et du faux jusque dans les sciences de la nature). La folie est inhérente aux régimes totalitaires ; elle y est structurelle, et c’est parmi leurs dirigeants qu’elle culmine. Mais, comme dit Orwell, réalité et vérité n’en continuent pas moins d’exister dans leur dos. Pour conserver leur pouvoir, ils doivent garder un pied dans le réel. Et, pour cela, contrôler la folie qui est en eux. Sans en guérir toutefois, car elle est indissociable de leur pouvoir absolu. C’est un problème que tous les systèmes totalitaires, d’hier et d’aujourd’hui, ont rencontré. Les Khmers rouges ont sombré pour n’avoir pas maitrisé leur démence. En Chine, au contraire, après les dix années de folie mal contrôlée de la Révolution culturelle, Deng Xiaoping a repris les choses en main. Sans renoncer à la folie, bien entendu : encore aujourd’hui, le massacre de la place Tian’anmen (1989) n’a jamais eu lieu.

La situation éditoriale de La ferme des animaux, l’autre bestseller orwellien, est un peu semblable à celle de 1984. Pendant très longtemps, il n’y a eu qu’une seule traduction, celle de Jean Quéval (Ivréa, 1981, plus tard reprise en « Folio »). Deux nouvelles traductions viennent de paraître coup sur coup. D’abord, celle du même Philippe Jaworski dans la Pléiade, immédiatement rééditée, elle aussi, en format poche. Mais la notice et toutes les notes ont disparu ! Les jeunes générations seraient-elles si remarquablement informées sur l’affrontement Staline-Trotski, sur le stakhanovisme ou sur la conférence de Téhéran en 1943 (parodiée à la dernière page du roman) qu’elles n’auraient besoin d’aucune information pour décrypter cette satire allégorique et chronologique de la révolution russe et de ses suites ? Ou souhaite-t-on qu’elles le lisent comme « un conte de fées » (c’est le sous-titre du roman), au premier degré ?

Une autre traduction de La ferme des animaux, par Philippe Mortimer, vient de paraître aux éditions Libertalia. On y trouve les indispensables notes de bas de page, mais aussi (en annexe) les deux préfaces écrites par Orwell pour ce livre, et surtout (intégralement citée dans la préface du traducteur) sa lettre du 5 décembre 1946 à Dwight Macdonald où il explique, avec la plus grande précision, la signification politique qu’il donne à son roman. L’évolution de la révolution russe, conclut-il, « était entièrement prévisible […] en raison de la nature même du parti bolchevik. Ce que j’ai tenté de dire, c’est : « Vous ne pouvez pas faire la révolution si vous ne la faites pas vous-même. Il ne peut y avoir de dictature bienfaisante » ».

Comme on voit, contrairement à ce que voudrait nous faire croire une interprétation conservatrice de la pensée d’Orwell assez répandue aujourd’hui, il ne dit pas : « Toutes les révolutions aboutissent à des dictatures ». Il dit : si vous ne voulez pas que la révolution à laquelle vous aspirez dégénère en dictature, faites-la vous-même et ne laissez pas les dictateurs s’en emparer. Comme toujours chez lui, il n’y a ni déterminisme, ni loi de l’histoire. L’issue dépend de nous. Orwell est, comme Machiavel, un penseur de la contingence et de la volonté. Parmi les penseurs de gauche, c’est une qualité plutôt rare.

 

[Photo : CC/Ben Sutherland – source : http://www.en-attendant-nadeau.fr]

L’autor considera que hi ha un dèficit « molt gran » en l’àmbit popular i que cal donar força a la creativitat

[Font: http://www.racocatala.cat]

O lingüista Xosé Antonio Pena Romay publica unha nova entrega da sección de fraseoloxía « Verbas sisudas non queren testemuñas ».

A libélula Diplacodes lefebvrii, coñecida comunmente como percher negro ou skimmer negro, acaba de ser atopada en Galicia

A libélula Diplacodes lefebvrii, coñecida comunmente como percher negro ou skimmer negro, acaba de ser atopada en Galicia

Por Xosé Antonio Pena

Para se referir a unha persoa á que, normalmente por carecer de todo poder e influencia, non se lle concede ningunha importancia nin mérito, non se lle presta a máis mínima atención ou non é obxecto de consideración ningunha, en castelán adóitase empregar a locución don nadie. En galego dispomos doutras locucións coas que cubrimos esa mesma designación:

Don/Doña nadie

{= Persoa á que, normalmente por carecer de todo poder e influencia, non se lle concede ningunha importancia, non se lle presta a máis mínima atención ou non é obxecto de consideración.}

Ninguén de ningures

Ninguén

Ninguén que vai para ningures

Ex.: Va por la villa pavoneándose y en realidad es un don nadie que no tiene donde caerse muerto.

Vai pola vila pavoneándose e en realidade é un ninguén de ningures  un ninguén  un ninguén para vai para ningures que non ten nin onde pousar un pé.

Ex.: ¡Esa doña nadie que no vuelva a entrar en nuestra casa!

¡Esa ninguén de ningures  ninguén  ninguén para vai para ningures que non volva entrar na nosa casa!

 

● Tamén:

Don ninguén && Xan ninguén && Xan portal && [E MESMO]: Rei Pedro

Ex.: Vai pola vila fachendeando e en realidade é un don ninguén  un xan ninguén  un xan portal  un rei Pedro que non ten nin onde caer morto.

Ex.: ¡Esa dona ninguén  xan ninguén  xan portal  rei Pedro que non volva entrar na nosa casa!

 

 

NOTAS:

1. Obsérvese que hai contextos en que as voces e locucións reflectidas no presente artigo virían a confluír coa forma castelá, hoxe en día tan usada, pringado/ano seu sentido de persoa que non goza de estima ou respecto, ou mesmo cara á que se sente menosprezo, desestima ou desconsideración, ben por ser inxenua ou doada de enganar –matiz que a día de hoxe é o único que se recolle no DRAE–; ben por carecer de carisma, iniciativa ou recursos; ben polo que sexa (deixamos fóra neste caso, e polo tanto tamén da posible confluencia coas formas recolleitas no presente artigo, o sentido de pringado/a referente á persoa que sempre panda por outros ou paga as culpas doutros, nun emprego que cadraría en moitas ocasións coa voz galega pandote).

Ó fío desta voz pringado/a, resulta evidente a “necesidade” que, cada vez en maior grao, se implanta en moitos galegofalantes do emprego de certas palabras foráneas –nomeadamente procedentes do castelán–, na medida en que unha altísima porcentaxe da información que recibimos no noso día a día (sobre todo as xeracións máis novas e urbanitas, e en xeral todas aquelas persoas que son maiormente consumidoras das redes sociais ou dos medios de comunicación de masas, nomeadamente televisión) nos chega a través da lingua castelá. Tal é así que para moita xente a partición lingüística da realidade que nos rodea (do, grosso modo, denominado “plano do significado”, botando man da teoría do lingüista Sausure), partición que o sistema comunicativo galego foi construíndo ao longo de séculos e séculos, xa non é só que vaia evolucionando ou mudando (como non podía ser menos, xa que as linguas se ven obrigadas a cambiar en función das novas mudanzas e evolucións do mundo real, a fin de se adaptaren a el), senón que en non poucos casos se ve suplantada pola partición lingüística da realidade propia do castelán.

Sen nos metermos en máis afondamentos, pois o tema daría moito de si, a voz pringado/a empregada co significado primeiramente mencionado (que, como xa indicamos, vai máis alá do reflectido no DRAE e cuxo uso xeneralizado en castelán –castelán coloquial, neste caso– non deixa de ser bastante recente) participa un pouco deste fenómeno, xa que non será pola cantidade de vocábulos (recolleitos ou non a día de hoxe no DRAG) de que dispomos en galego para designar basicamente ese mesmo concepto, ou sexa, unha persoa que non temos por merecedora de estima, respecto ou consideración ou á cal directamente menosprezamos ou facemos de menos, cos posibles matices que particularmente cada un dos ditos vocábulos deixe ou non de achegar: matado/a, chinglán/ana, (para min, que teño a variante [k] da gheada tras fonema nasal –p. ex., domincomanco da vasoira, etc.–, chinclán/ana), chaíñas (coa variante cheíñas), palleirán/ana, miñaxoia, coitado/a, malpocado/a, cheirento/a, cheirón/ona, toutizo/a, mortizo/a, pelandrán/ana, pelendre/a, pingallo/a, lapabroas, cheodemoscas (fem.: cheademoscas), merdento/a, merdeiro/a, chumpanacama, lordán/ana, varredoiro, montedemerda, papahostias…, así como tamén, para certos contextos, aquelas formas que dan conta dunha persoa moi limitada ou moi pouco espelida, coma papón/ona, paspán/ana, pánfilo/apapaverzas, papaxoubas, etc. [Nótese, en relación co que se comentaba con anterioridade da distinta partición do plano do significado entre castelán e galego, que varias destas palabras, como por exemplo papahostias, toutizo/a, mortizo/a, cheirento/a, merdento/a, merdeiro/a ou montedemerda, entre outras, tamén poden confluír en espazos de uso con insultos ou descualificacións do castelán do tipo de gilipollas ou capullo, formas estas respecto das que, á base de oílas –ou lelas– e oílas e volvelas oír, tamén fomos creando a necesidade de usalas.]

2. As expresións galegas están tiradas das seguintes fontes:

– Recolleita propia da oralidade galega.

– Recolleita propia documental (artigos de prensa, artigos ou comentarios na Rede, obras escritas, folletos publicitarios, etc.).

– Cerviño Ferrín, María Victoria: “Fraseoloxía e paremioloxía de Sebil, 1”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 14, 2012, páxs. 287-308. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Ferro Ruibal, Xesús (dir.): Diccionario dos nomes galegos. Ir Indo Edicións, Vigo, 1992.

– Fraseoloxía Carcamana. Dentro do blog Historia e historias da Arousa.

– Graña Núñez, Xosé: Vacilacións, interferencias e outros “pecados” da lingua galega. Ir Indo Edicións, Vigo, 1993.

– Martínez [actualmente, Martíns] Seixo, Ramón Anxo (dir.): Dicionario fraseolóxico galego. Edicións A Nosa Terra, Vigo, 2000.

– Martíns [antes, Martínez] Seixo, Ramón Anxo: “Hai cousas que parecen lousas. Unha nova achega á fraseoloxía do Cachafeiro”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 18, 2016, páxs. 211-247. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Vázquez Saco, Francisco: Refraneiro galego e outros materiais de tradición oral. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 5, 2003. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

Ingrédient courant et rare, indispensable à la vie et pour conserver des aliments, associé à des expressions dans diverses langues – « manger avec quelqu’un un tonneau de sel », synonyme en polonais de nouer une amitié profonde ; « une addition salée » -, épandu sur une route enneigée, le sel, cet « or blanc », a été utilisé dès l’Antiquité et joue un rôle important dans le judaïsme. Arte diffusera le 17 février 2021, dans le cadre de « Xenius », « Le sel, indispensable matière première » (Salz. Der unentbehrliche Rohstoff) présenté par Dörthe Eickelberg et Pierre Girard. 

Publié par Véronique Chemla

Conservation des aliments – beurre, fromage, viande, poisson -, assaisonnement de mets, salaison de poissons et viandes, composant nutritif pour le bétail, instrument monétaire d’échange, objet d’un monopole royal sous l’Ancien Régime et à taxe (gabelle) en France, source de revenus, objet de contrebande organisée par des « faux sau(l)niers » tentant d’échapper à la surveillance des « gabelous », ingrédient dans des produits cosmétiques, … Naturel – fleur de sel, sel des marais salants ou sel gemme, riches en magnésium, en oligo-éléments et en fer – ou raffiné, le sel a permis de multiples utilisations, souvent source de revenus.
Des historiens ont souligné son importance économique – fabrication du papier, teinture de textiles -, commerciale – « routes du sel » reliant zones de production et de consommation en Europe, Afrique et Asie -, sociale, gastronomique – sel indispensable pour l’alimentation lors des guerres, lors des explorations et découvertes -, médicale – l’ajout d’iode évite des maladies – et stratégique.
Exploitant le sel dès l’an mille, la République de Venise édifia sa puissance.
À l’origine de la « marche du sel » initiée par le Mahatma Mohandas Karamchand Gandhi le 12 mars 1930 afin d’obtenir l’indépendance de l’Inde, partie de l’empire britannique : le refus du monopole détenu par l’empire britannique percevant l’impôt sur le sel.

Les nutritionnistes recommandent une consommation modérée de sel.

Diverses superstitions recourent au sel.

La mer Morte est un lac salé alimenté par le fleuve Jourdain.

L’Écran savant
« Durant l’Antiquité, les soldats romains percevaient leur solde en sel (salarium, à l’origine du mot « salaire »). C’est dire l’importance de ces petits cristaux, présents en grande quantité sur la planète et indispensables au bon développement de notre organisme  ».
« Cette semaine, « L’écran savant » met son grain de sel dans ce condiment que l’on trouve sur toutes les tables du monde ».
Judaïsme
La Bible hébraïque contient de nombreuses occurrences – 35 versets – du vocable « sel ».

Ainsi, malgré l’injonction de ne pas se retourner, l’épouse de Lot a regardé derrière elle les cités de Sodome et Gomorrhe détruites (Genèse 19:26) et fut transformée en colonne de sel.

Quand Abimélek ou Abimélec, juge d’Israël, a détruit la ville de Sichem ou Shechem, il « sème du sel dessus », vraisemblablement pour éviter que des hommes s’y établissent (Juges 9:45).

Le Livre de Job renferme la première occurrence du sel comme condiment. « Est-ce que ce qui est désagréable peut être mangé sans sel ? Ou est-ce qu’il y a un goût de blanc d’œuf ? » (Job 6:6).

Le pain salé/trempé dans le sel ou la ‘hallah est utilisé(e) lors du Kiddouch, cérémonie de sanctificationdu chabbat.

Lors de Pessah (Pâque juive), l’herbe amère trempée dans de l’eau salée rappelle les souffrances des Hébreux.

La viande cacher est longuement lavée et salée avant d’être cuite. But : enlever le sang qui ne doit pas être consommé.

Christianisme

Lors des jours sans viande prescrits par le catholicisme, le poisson séché et salé s’avère l’aliment substitué.

Dans le Sermon sur la Montagne, Jésus a qualifié ses disciples de « sel de la terre ». L’apôtre Paul a invité les chrétiens à ce « que votre conversation soit toujours pleine de grâce, assaisonnée de sel  » (Colossiens 4:6).

Dans le rite catholique romain de l’eau sainte, le sel peut être adjoint à l’eau « là où il est d’usage ».

Arte diffusa le 14 janvier 2018, « Le sel » (Salz), de Juan Romay dans le cadre de L’Ecran savant (Didavision).
« Le sel, indispensable matière première »
Arte diffusera le 17 février 2021, dans le cadre de « Xenius », « Le sel, indispensable matière première » (Salz. Der unentbehrliche Rohstoff) présenté par Dörthe Eickelberg et Pierre Girard. « Le sel est vital pour le corps humain, en particulier pour le bon fonctionnement des muscles et de la digestion. Mais consommé avec excès, il peut provoquer de l’hypertension. « Xenius » mène l’enquête : quelle est la limite à ne pas dépasser ? Dans quels aliments trouve-t-on du sel ? »
Allemagne, 2020
Sur Arte le 17 février 2021 à 17 h 15
Disponible du 17/02/2021 au 17/05/2021
« Le sel » de Juan Romay
Espagne, 2007
Sur Arte le 14 janvier 2018 à 6 h 50

Les citations sont extraites du site d’Arte. Cet article a été publié le 12 janvier 2018.

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

El consejo sobre acentuación de pronombres y adverbios que circula por las redes no funciona siempre

«La inspiración», de PICT RIDER

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

Circula por las redes mensajeras una teoría según la cual se puede saber con facilidad cuándo determinados pronombres o adverbios (“que”, “quien”, “cuanto” o “como”…) llevan tilde. De acuerdo con ese truco, basta con preguntarse si después de cada uno de esos términos se pueden añadir “coño” o expresiones similares (”diantres”, “demonios”, “narices”…). Así, se supone que “¿qué quieres?” lleva tilde porque se podría decir “¿qué coño quieres?”. Mientras que “dame el paquete que elijas” no la acepta, porque no decimos “dame el paquete que coño elijas”.

Brillante. Pero erróneo.

El texto que me ha llegado (varias veces), y que incluso fue recogido por algún articulista, dice así: “Truco: Si detrás del ‘qué’, ‘quién’, ‘cómo’, ‘cuándo’, ‘cuánto’ puedes poner la palabra ‘mierda’, ‘cojones’ o ‘coño’ y tiene sentido, se acentúan. En caso contrario, no. Qué (coño) comes. Vais como (coño) loc@s”.

Según indica la Nueva gramática académica, editada en 2011, ese tipo de expresiones enfáticas revelan distintos grados de fastidio, incredulidad, extrañeza, enojo, insatisfacción, desesperación… y otras actitudes similares ante una situación adversa. Así pues, añadimos aquí, no se pueden aplicar en otros supuestos. Por ejemplo, cuando el hablante no pregunta o niega, sino que afirma: “Sé quién lo hizo”. (No valdría “sé quién demonios lo hizo”). O cuando expresa satisfacción: “Qué bien me ha sentado” (no diríamos “qué cojones bien me ha sentado”); “¡qué deprisa lo has hecho!” (y no “qué diantres deprisa lo has hecho”, si elogiamos la rapidez).

O cuando la pregunta no transmite ningún estado de ánimo en concreto: “¿Qué tal?” (rara vez oiremos “¿qué cojones tal?”). “¡Cuánto habéis trabajado! (no “¡cuánto mierda habéis trabajado!”). Se puede preguntar “¿quién narices lo dijo?”, y esto encaja en la falsa norma, pero no “¿cuántos narices sois?”.

El exitoso consejo que circu­la por las redes no funciona tampoco cuando la palabra que nos hace dudar va seguida de un sustantivo o de un adjetivo. Por ejemplo, en “qué coño noticia leíste ayer tan interesante” o “estoy averiguando qué coño fantásticas alegrías me esperan”.

La aventurada norma viral sobre estos sustantivos (“coño”, “mierda”, “cojones”) puede producir monstruos cuando tales términos pierden su papel enfático y recuperan de repente, sin nadie quererlo, el significado primitivo: “Qué coño bonito”, “qué mierda vas a quedarte”, “qué cojones prefieres”.

Pero no se puede considerar muy ética la actitud de destruir sin construir, así que ofreceremos una alternativa: para resolver esas dudas, pensemos mejor en cómo entonamos. No es lo mismo “tú cuenta con él” (tú cuenta) que “tu cuenta con él” (tucuenta). Técnicamente se diría que hay que distinguir entre palabras átonas o tónicas, pero huyamos de eso. Fijémonos en la pronunciación: en si separamos las dos palabras o si las unimos como si fueran una sola: “Desconozco qué quieres” (qué quieres) frente a “sé bien que quieres venir” (quequieres venir). Si las pronunciamos separadas, la primera lleva acento; si las juntamos, no. “Qué te gusta” (qué te gusta) frente a “que te gusta” (quetegusta): “Sé qué te gusta comer” y “sé que te gusta comer”. “¿Dónde vives? (dónde vives), “¿donde vives es en Torrelaguna?” (dondevives). “¿Cuánto trabajas” (cuánto trabajas)”, “conviertes en arte cuanto trabajas” (cuantotrabajas).

Todo esto no es tan gracioso como la norma falsa, pero al menos puede ayudar a que deduzcamos en algunas ocasiones cómo coño hay que acentuar.

[Ilustración: GETTY IMAGES – fuente: http://www.elpais.com]

 
Escrito por Carlos Alberto Doria
 
É bem provável que as novas gerações jamais tenham ouvido falar de Leonardo Arroyo, tipo de intelectual que transitava entre o jornalismo e órgãos públicos de cultura, que escreveu livros de contos e infantis, além de ensaios históricos, tendo sido redator da Folha da Manhã e Folha de São Paulo. O reconhecimento de sua obra levou-o à Academia Paulista de Letras – da qual o leitor provavelmente também nunca ouviu falar. Outros tempos, outros escritores, outras formas de celebração.
 
Pois agora podemos conhecer uma obra póstuma sua – Arte da cozinha brasileira (São Paulo, Editora Unesp, 2013) – escrita parcialmente a partir dos anos 1960, inconclusa por sua morte em 1985. Felizmente Rosa Belluzzo, historiadora de nossa culinária, que conviveu familiarmente com Arroyo, pegou suficiente afeto pelo autor a ponto de dedicar-se nos últimos anos a completar Arte da cozinha brasileira.
 
Trata-se de um dicionário, com muitos verbetes (cerca de 2 mil), alguns com ares enciclopédicos, todos de valor inegável. Vários não existiam, tendo sido incluídos e totalmente redigidos por Rosa Belluzzo. Outros, muito sintéticos e indicativos, Rosa cuidou de alongar. Mas para que não haja dúvidas sobre a autoria, os textos incluídos por Rosa estão impressos em cor laranja, os de Arroyo em preto – de sorte que a obra parece a reconstrução arqueológica de uma peça da qual só temos alguns fragmentos. São, portanto, dois livros em um, permitindo perceber qual vocabulário culinário fazia sentido nos anos 60 e qual Rosa Belluzzo entende que fazem sentido hoje.
 
É obra de orientação mais intuitiva, subjetiva, do que científica – como hoje seria possível através do recurso à linguística de corpus. Assim, o leitor sempre poderá achar que expressões e palavras como à la carte, albume, barbecue, croûton, leite condensado, páprica, parmegiana, raclete, strudel, untar, jamais fariam parte do seu vocabulário pessoal da cozinha brasileira e, no entanto, lá estão por acréscimo de Rosa Belluzzo. Outros verbetes, cujas palavras foram apenas listadas por Arroyo, também foram desenvolvidos por Belluzzo a partir de conhecimentos atuais. 
 
No conjunto, o dicionário Arte da cozinha brasileira recai num contexto histórico – persistente desde o surgimento da História da alimentação no Brasil, de Camara Cascudo, também dos anos 1960 – no qual ficou patente a ausência de domínio do variado vocabulário de feição nacional e regional sobre a culinária brasileira. Portanto, o que Arroyo procurou fazer, seguido por Rosa Belluzzo, foi dar um passo anti-Babel. Compilar para aclarar, definir, delimitar a vigência das palavras – eis o espírito da obra que, ainda, a faz atual, mesmo que seja um eco literário de mais de meio século.
 
Trata-se de um livro de consultas e para especialistas. Nesse sentido, é fundamental que tenha sido editado por uma editora universitária – a Unesp – num mercado que não preza esse tipo de literatura, quase impondo a forma única dos coffee-table books responsáveis pelo tratamento da culinária no contexto único do oba-oba. 
 
Assim, o trabalho de Belluzzo e da Unesp colocam a culinária num outro patamar de tratamento, aquele que efetivamente contará na mais longa duração. 
Além disso, não é livro desprovido de sentido prático. Muitos dos verbetes são aide-mémoire de receitas tradicionais e interessantes, caídas em desuso, mas que a qualquer momento poderiam ensejar verdadeiras modas, como a recente moda do tradicional escondidinho. Vários “escondidinhos” estão ali revelados, bastando, para os cozinheiros, garimpar esse ouro puro.
 

 

un très mauvais temps ; un temps de merde ; temps pourri ; mauvais temps ; mauvais climat

Origine et définition

« de chien » est un qualificatif désignant un excès, comme dans « une humeur de chien », « un mal de chien » ou « une vie de chien », par exemple.

Il part de l’idée que le chien est une sale bête, un animal méchant et méprisable.
Certains musulmans se servaient et se servent toujours de l’injure « chien de chrétien » (ou « chien de roumi », autrefois) pour désigner un occidental ; Voltaire, entre autres, la cite au XVIIIe siècle.
En Palestine, au Ier siècle, l’expression « chien de païen » était couramment utilisée, paraît-il.
Et dans l’Évangile selon Matthieu, il est écrit que Jésus a dit : « Ne donnez pas les choses saintes aux chiens » et « Il n’est pas juste de prendre le pain des enfants et de le jeter aux chiens ».
Autant dire que selon les endroits et les périodes, le joyeux aboyeur et tartineur de trottoirs n’était et n’est pas vraiment bien considéré.

Sans que ce soit une certitude, il est possible que les expressions avec « de chien » viennent d’une inversion de celles avec « chien de » ou « chienne de ».
On dit aussi en effet « chienne de vie » ou « chien de pays », par exemple. Mme de Sévigné, Molière ou Voltaire, encore, utilisaient souvent ces expressions.

Et les autres formes où cette pauvre bête est mal traitée abondent : « prendre quelqu’un pour un chien », « se faire traiter comme un chien », « être chien avec quelqu’un »…

Vu la haute considération portée au meilleur ami de l’homme dans ces locutions, on peut se dire que les conditions météorologiques qui permettent de dire « il fait un temps à ne pas laisser un chien dehors » doivent vraiment être plus qu’exécrables.

Compléments

À part désigner l’animal domestique, le ‘chien’ peut encore avoir d’autres significations. Ainsi, on peut écrire : ce n’est pas parce qu’une femme a du chien qu’on doit en déduire que c’est une chienne.

Exemples

Temps de Chien (2001), narré par un chien, a reçu de prestigieux prix.
M. Lawrence, quel temps de chien.
Il fait un temps de chien.
Ne sors pas, il fait un temps de chien.
La jeune actrice fait actuellement un carton dans la pièce Un temps de chien, aux côtés de Valérie Lemercier.

Comment dit-on ailleurs ?

Langue

Expression équivalente Traduction littérale
Allemand ein Hundewetter un temps de chien
Allemand ein Scheißwetter un temps de merde
Bulgare кучешко време un temps de chien
Espagnol (Argentine) parado arrêté
Espagnol (Argentine) un tiempo de perros un temps de chiens
Espagnol (Chili) en pana en côtelé ¿?
Espagnol (Espagne) hace un tiempo de perros il fait un temps de chiens
Hébreu

מזג אוויר גרוע (mèzèg avir garoua nora)

mauvais temps
Italien tempo da cani tiemps de chiens
Italien un tempo da lupi un temps de loups
Néerlandais weer waar de honden geen brood van lusten

il fait un temps duquel les chiens n’aiment pas le pain

Néerlandais weer temps
Néerlandais pokkenweer temps de variole
Néerlandais noodweer un temps de détresse
Néerlandais hondenweer temps de chien
Néerlandais beestenweer temps d’animaux
Polonais pogoda pod psem un temps sous le chien
Portugais (Brésil) um dia de cão un jour de chien
Portugais (Portugal) porcaria de um tempo putain de temps
Portugais (Portugal) tempo de cão temps de chien
Roumain vreme de cîine temps de chien
Roumain vreme s? nu sco?i/dai câinele afar? un temps ne pas sortir/chasser le chien dehors
Russe Холод собачий . (Kholod sobachiy .) Dog’s cold
Serbe pasje vreme un temps de chien
Slovaque psie pocasie temps de chien
Suédois hundväder temps de chien
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[Source : www.expressio.fr]

O Proxecto Trasno é unha « comunidade aberta de voluntarios que se dedican a localizar software libre ao galego », e Antón Méixome forma parte dela desde a súa creación en 1999. Agora este colectivo vén de lanzar o « Proxecto Common Voice », de Mozilla, para o galego. Unha iniciativa que está na súa primeira fase, a de recollida de frases breves escritas na nosa lingua, da que buscan achegar 5.000 expresións.  
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Proxecto Trasno botou a andar en 1999 e Antón Méixome integrouse nese colectivo voluntario.

Escrito por Ana Triñáns

Explíquenos brevemente en que consiste o Proxecto Common Voice?

Trátase dun proxecto de intelixencia artificial de recoñecemento de voz, o típico asistente de voz que ten Alexa ou Siri, unhas caixiñas que responden porque entenden o que se lles di.

Isto necesita dunha base de datos, unha materia prima que son as voces de falantes nunha gran cantidade e calidade, de tal maneira que logo se poidan pasar a un sistema informático, a uns algoritmos baseados en redes neuronais, que o que conseguen crear é un punto medio de entendemento da pronuncia das falantes dun idioma. Iso procésase en forma de texto, de tal modo que se crean regras para unha interacción lóxica entre a persoa e o dispositivo.

Por desgraza en galego non existe ningún repertorio de voces que se poidan utilizar para crear tales produtos ou tales servizos, e crealo é carísimo. As grandes empresas non fan o investimento de gravar todo ese repertorio de voz para pór en funcionamento unha intelixencia artificial nesa lingua, xa non polo custo económico, senón polo tempo de dedicación que precisa.

Así o common voice é unha resposta que dan o software libre e a cultura colaborativa a este gran muro que temos que saltar no relativo ao idioma.

En que fase está o proxecto? Cal é a súa mecánica?

Estamos arrancando. O proxecto leva aberto arredor de dous anos pero nós estivemos observando desde o principio para ver a súa complexidade e deixámolo madurar, o ecosistema, as ferramentas, as normas… Porque entendemos que somos unha comunidade cos recursos limitados e necesitamos que as cousas estean facilitadas. Pensamos que agora era o momento e botámolo a andar.

Agora recollemos expresións breves, temos como punto 5.000 frases, logo hai que revisalas e validalas e incluirémolas na comunidade Mozilla. Despois esas frases pasarán a un sistema de gravación, unha pantalla na que as diferentes persoas colaboradoras, particulares, irán vendo en grupos de cinco as frases. É unha das cousas máis bonitas, trátase de recoller acentos, modulacións, expresións particulares de cada unha.

Porque a intelixencia artificial que fale galego ten que entender alguén que fale con seseo ou sen el, ou que teña rotacismo, que sexa unha persoa que vocaliza moi ben ou quen non… que fale como alguén de alta formación cultural ou de baixa… homes, mulleres… Menores non, porque esta participación é unha licenza de dominio público, é dicir, de todas, e iso no caso de menores precisaría o permiso das nais, pais…

Que ten que facer quen queira colaborar?  

Enviar frases ao noso correo electrónico cunha listaxe de oracións. Nós recollémola e cargámola no sistema, revisámola e corrixímola se é preciso, vemos que teña interese e valídase. O sistema xa é intelixente e se a frase xa está, vaino detectar, ou se non cumpre algunha das normas, por exemplo, números en díxitos… Colaborar é sinxelo e a través do correo electrónico a persoa que participa terá toda a información.

Bótase en falla a participación da Administración? 

O idioma é responsabilidade de todas as falantes. En Proxecto Trasno non pretendemos que a Administración faga todo isto, cremos na sociedade civil e hai moitas cousas que facemos porque nos parecen de interese sen necesidade de que a Administración tome parte.

O mellor que pode facer a Administración neste campo é crear infraestrutura, boa conexión e cobertura, que no sistema educativo se utilice software libre… e non deixarse levar pola mercadotecnia comercial.

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]