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En España se han publicado, durante el año 2022, un total de 354 publicaciones científicas sobre el vino, el 5% de ellas, sobre nutrición y dietética

Durante el año 2022 en España se han publicado un total de 354 artículos sobre el vino en general, el 5% de ellos relacionando con la nutrición y la dietética, según los datos extraídos por la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) de la base de datos de la plataforma internacional ‘Web Of Science’ (WOS).

En total, a lo largo de este año el vino ha sido el protagonista de 2.961 artículos científicos en todo el mundo según el registro de ‘Web of Science’, que desde 1945 lleva recopilando las principales publicaciones científicas de cualquier disciplina del conocimiento. El ranking investigador en esta materia está encabezado por China (651 artículos, 21,9%) y en segundo lugar España (354, 11,9%), lo que confirma a España como la segunda potencia mundial investigadora en esta materia.

A España le siguen: Estados Unidos (329, 11,1%); Italia (317, 10,7%); y Francia (171, 5,7%) y muy por detrás, Portugal, Brasil, Australia, Alemania e India.

En cuanto al contenido de estos artículos sobre el vino, basados en nutrición y dietética, se han publicado en el mundo 175 artículos. De ellos, el 10,3%, corresponden a investigaciones españolas.

También en este apartado España ocupa la segunda posición y destaca China con 60 artículos, el 34,2%. Le siguen Italia (17, con el 9,7%); Estados Unidos (16, 9,1%); y Francia (12, 6,8%).

Consumo moderado

Buena parte de la literatura científica de este año se centra en los beneficios del consumo moderado de vino (2 – 3 copas del vino al día para los varones y un máximo de 1 – 2 copas al día para las mujeres, siempre acompañando a las comidas), y en la web la ciencia del vino pueden consultarse estos y otros artículos sobre este tema. En dicha web, un comité de expertos valora los estudios y noticias que se publican para asegurarse de que solo se compartan aquellos que tienen una sólida base científica. El objetivo es contribuir a difundir la verdad científica y ayudar al consumidor frente a la desinformación o falta de rigor de algunas publicaciones.

El consumo moderado de vino, recomendado por FIVIN, está asociado a modelos de alimentación como la Dieta Mediterránea, reconocida por médicos y nutricionistas como una de las más saludables del mundo. A punto de iniciar la Navidad, fechas que invitan a disfrutar alrededor de la mesa con los nuestros, la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición recuerda que el vino, además, mantiene un indiscutible vínculo con la gastronomía, siendo uno de los productos identitarios del territorio español e icono en muchos de los momentos más importantes de nuestra historia. Además, el vino cuenta con una narrativa propia y, en ese camino, preserva los valores de sostenibilidad ligada al territorio, en definitiva, al patrimonio cultural.

En cualquier caso, FIVIN recuerda que, aunque numerosos estudios han demostrado los beneficios para la salud del consumo moderado de vino, la mayoría de los investigadores advierten que ello no es suficiente motivo para que alguien que no bebe comience a hacerlo por motivos de salud. Cualquier estudio sobre el vino y la salud no reemplaza el consejo médico de un profesional.

[Fuente: http://www.vinetur.com]

A mediados de los años 70 del siglo XX, grupos de jóvenes vivieron experiencias de cariz transformador en todos los órdenes de la vida: las relaciones personales, el sexo, la música y el resto de las artes, sobre todo las plásticas, el cine, la manera de vestirse y peinarse, sus lecturas, la política y unos nuevos estados de conciencia mediados por las drogas para vivir más allá de lo percibido hasta entonces.

Escrito por EVARISTO AGUADO

Crítico de cine, director y guionista, y periodista con una importante trayectoria en Valencia, Juan Lagardera narra en esta novela (publicada por Contrabando) una serie de episodios que tienen lugar en la ciudad de Turiápolis, el topónimo imaginado por su autor para referirse a Valencia, donde presumiblemente ocurrieron o se inspiraron los argumentos de la obra Psicodélica. Un tiempo alucinante. La novela, por la que desfilan protagonistas muy conocidos de aquella Valencia y de la de nuestros días, mezcla personajes reales e imaginarios, sucesos verídicos e inventados, agitándolo todo como en un caleidoscopio hasta el punto de hacer imposible discernir categoría alguna de la realidad, incluida la escena de la cubierta, extraída de un collage pictórico del artista Gino Rubert al que se le han añadido nuevos personajes, de Carmen Alborch a Julie Christie pasando por Jacques Lacan, Rod Stewart, Sigmund Freud o Antonio Vega.

« Psicodélica«  describe un ambiente de época a modo de fábula, tan eufórica como atrabiliaria. Su autor, Juan Lagardera, ha publicado numerosos textos, pero esta es su primera novela tras varios borradores extraviados a lo largo de unos cuantos lustros y de centenares de artículos previos.

Tras su paso por la Barcelona agitada de los años 70, Juan Lagardera se inicia en la escritura como crítico de cine para, poco más tarde, desarrollar una amplia carrera periodística en la ciudad de Valencia. Experto en temas urbanísticos y culturales, fue director del Club Diario Levante donde llevó a cabo una ingente labor como productor y comisario de exposiciones artísticas. Ha sido responsable también del suplemento literario Posdata, así como director y guionista de varios cortometrajes y performances. Activo en tertulias y en docenas de proyectos editoriales y mesas redondas sobre los temas más dispares, que abarcan desde la arquitectura al fútbol o la gastronomía.

Entre otros análisis y relatos suyos editados, cabe mencionar “Del asfalto a la jungla” (Arte y biografía, Elástica variable, U. Politécnica, 1994), La ciudad moderna (IVAM, 1998), “Fragmentos de la derrota del urbanismo” (Pasajes, revista de pensamiento contemporáneo, 2000), “La fotografía de Julius Shulman” (en Los Ángeles Obscura, MUA, 2001), Álvaro Siza y la arquitectura universitaria (PUV, 2003), El ojo de la arquitectura (Travesía 4, Madrid, 2003), “Invitado accidental. El viaje relámpago en aerotaxi de Spike Lee colgado de Naomi C.” (en Ocurrió en Valencia, Ruzafa Show, 2012) o su recopilación de artículos periodísticos No hagan olas (Elca, 2021).

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

xauarma

Primera documentació: 20/02/2002

Tipus
manlleu de l’àrab
Contextos
Raixid prepara entrepans de xauarma al bar que regenta, on adolescents magribins passen l’estona. [El Periódico, 20/02/2002]
Si un recorre el barri des del passeig de Joan de Borbó percebrà més l’aroma de pizza, hamburguesa, taco, xauarma i crep que d’una paella de marisc acabada de fer. [El Periódico, 12/12/2021]
Observacions El xauarma, o dóner kebab, és un plat típic del Pròxim Orient de carn marinada durant un dia amb diverses espècies, generalment de be (tot i que també se’n prepara amb pollastre o vedella), que es cou en un ast vertical giratori d’uns 60 cm d’alçada i que se serveix tallada a tires, sovint com a farciment d’entrepà, i, per extensió, designa també el mateix entrepà, que se sol fer amb pa de pita, i que sovint s’acompanya amb amanida.

La paraula xauarma prové de l’àrab, que, al seu torn, l’ha manllevat i adaptat del turc çevirme [tʃeviɾˈme], paraula que fa referència a l’ast giratori, que és la característica definitòria de la preparació: la tècnica de cocció en un rostidor vertical i anar tallant la carn mentre es cou va aparèixer per primera vegada en l’antic Imperi otomà del segle xix, que desenvolupava la idea dels tacos mexicans que havien incorporat immigrants libanesos.

 

 

[Font: neolosfera.wordpress.com/]

La palabra flexitariano, a partir de flexible y vegetariano, es adecuada para designar a quien sigue una dieta vegetariana de manera flexible.

En los medios es cada vez más habitual encontrarse con frases en las que se emplea, como «Las diferencias entre ser flexitariano y ser vegano», «Muchas personas que ahora mismo están leyendo este artículo son flexitarianas sin saberlo» o «Qué ventajas ofrece ser flexitariano: por qué puede ser útil».

Con este término se hace referencia a la persona que es flexible en la dieta vegetariana porque introduce en ella otro tipo de alimentos, mientras que con el sustantivo derivado flexitarianismo se alude a esta práctica dietética.

Esta voz, formada por acronimia, esto es, por la unión de dos palabras que se toman enteras o en parte (en este caso flexible y vegetariano), se considera válida, como se indica en la cuenta de Twitter de la RAE, del mismo modo que lo son otras como publirreportaje (de publicidad y reportaje) o cantautor (de cantante y autor), y no necesita ningún resalte.

En la prensa, aparece también la variante flexivegetariano, como en «Flexivegetarianos: no hace falta ser 100 % vegetarianos para comer sano», que, a pesar de resultar más transparente, se usa bastante menos.

Flexivegano y flexiveganismo son asimismo acrónimos adecuados, de flexible y vegano o veganismo, que se utilizan para aludir a la flexibilidad en la dieta vegana, no vegetariana.

Por tanto, todos los ejemplos anteriores se consideran válidos.

 

[Foto: archivo Efe/Stringer – fuente: www.fundeu.es]

Molt més que bacallà, també carn i menuts

Escrit per DLV

Vicent Marqués, als seus llibres sobre la Història de la cuina catalana i occitana, a més de les receptes, la història i la literatura, hi afegeix els dialectalismes i les diverses maneres d’anomenar els plats. També explica les maneres de cuinar i menjar, localment, tant als Països Catalans com a Occitània: ens mostra els nostres costums culinaris amb una laboriositat i recerca extraordinària i molt detallada. És el fruit d’un treball constant de gairebé cinquanta anys. L’obra de la seua vida.

De jove va començar a col·leccionar i llegir llibres de cuina. La lectura i l’afició a la cuina el van portar a l’escriptura. També escrigué la novel·la Nit de foc, Premi Ciutat de València del 1990, però, sobretot, va començar a fer l’esmentada Història de la cuina catalana i occitana, una magna obra sobre la nostra cuina i la nostra manera d’entaular-se a menjar i de viure… Ha escrit sobre cuina a El Temps, al diari Avui, al Jornalet i a La Veu del País Valencià, entre altres mitjans de comunicació. No obstant això, al seu País Valencià, el coneixen molt menys que a Catalunya o a Occitània… I això «no és natural», ni és lògic, i passa perquè als mitjans de comunicació del PV no hi ha prou visibilitat per a la importància de la seua obra, única al món perquè no hi ha res de semblant. No es coneix cap altre cas de dedicació tan intensa i prolongada a la història de la cuina.

S’acaba d’editar el volum cinqué, dedicat a El bacallà, La carn i Els menuts. A l’apartat del bacallà explica que es pesca al nord d’Europa, que ha alimentat els europeus durant segles, i que catalans i occitans n’hem fet un gran consum (la primera documentació del mot en català és del 1575), i hem sigut dels pobles més aficionats al bacallà o l’abadejo al llarg de la seua història. El bacallà, després de salat, és més que un peix; esdevé una carn, remullada, de les més saboroses, gelatinosa, que en coure no es desfà. El podem bullir i guisar sense problemes, de diverses maneres, i sempre serà ben gustós. L’apartat inclou receptes d’arengades, de bull de tonyina i altres peixos salats o assecats.

Marqués parla de la importància de la brandada de bacallà a la Provença i ofereix un recull de poesies com ara Lou reinard e la cigogno (1862), del poeta de Nimes Antòni Bigòt; La bourrido dei Dieoux (1760), de Joan Baptista German, i la documentació més antiga. També apareix en el Calendau, de Frederic Mistral, i en la poesia de l’arquitecte Glaudi Dagevila Epitro a uno damo, publicada en el recull Lou banquet prouvençau (1823). Altres textos elogien la brandada pel seu gust únic i per la barreja de llet, peix i oli, la deliciosa suavitat, la seua elegància per la finor i per un sabor que ha conquistat les millors taules. En occità brandar significa «remoure, agitar» que és el que s’ha de fer amb el bacallà perquè el guisat isca com cal; també a Catalunya, a Les coses viscudes (1927), Santiago Rusiñol parla d’una brandada que es van menjar un grup de catalans a Aranjuez, prop de Madrid, i que va ser cuinada per l’editor Antoni López. En moltes cròniques i poemes sobre la brandada de bacallà hom diu que el qui la tasta es xucla els dits fins a les espatlles i que reviscola un moribund… Hi ha elogis sobre el seu gust tan sentit, sobre la seua elegància i finor, i, realment, cal admetre que la brandada (i el bacallà, en general), no sol decebre mai si està ben feta.

Després de la història i les referències literàries de la brandada, hi ha especificats els ingredients que convenen, la preparació, la millor manera per cuinar-la, les variants, la quantitat adequada de llet i oli perquè lligue, s’espesse més o menys. També diu com es fa a Nimes, a la part occidental del Comtat Venaissí (Avinyó, Carpentràs, Aurenja), i per la part del Llenguadoc (i també al Comtat de Niça, a Montpeller i a la Camarga). Al final trobem l’apartat de les denominacions i els dialectalismes (Bonhetas de brandada, brandadogansasso, merluça a la brandada, tian de brandada. A més de brandada, hi ha molts plats de bacallà: a la llauna, al forn, en borrida (típic de les Balears, aquest darrer), amb carxofes, amb pèsols, amb espinacs, amb porros, amb alls tendres, amb tomaca (conegut arreu dels Països Catalans), amb pebres torrats, amb albergínies, amb penques, amb ceba i tomaca, amb bròquil, amb espàrecs, amb colflor, amb mongetes, amb col, amb carabassa (típic de la Marina), amb patates i allioli, amb trumfes i penques, amb alls i un llarg etcètera, amb cigrons, amb bunyols, amb ous durs, amb panses i pinyons, amb prunes, amb castanyes, amb tàperes o amb julivert, a més de la merluçada i l’ajoarriero.

D’entre les carns, a l’apartat del bou i la vedella hi ha estofat, filets, feixets de bou, perdius de capellà, bistecs, rostits, les escalopes, les costelles, els entrecots a la graella (i d’altres maneres), la garreta o les galtes. El porc, naturalment, també hi té el seu apartat i allà hi trobem el llom amb carxofes, amb tomata, amb rovellons, amb col, amb mongetes, amb vi, amb llet, farcit, amb prunes seques, rostit, torrat, fregit, arrebossat, amb llentilles…

Els menuts són la menja dels pobres, allò més barat, però són talls molt gustosos i, ben cuinats, resulten saborosíssims, fins al punt que els senyors també mengen amb delit el fetge amb ceba i tomata, el fetge amb prunes seques, el fetge i la lleterola, els ronyons amb tomata (o al vi), els peus de porc, les cabeçoles de corder, les tripes, els tripons, els tacons o budells, el capipota (amb salsa verda, amb fesols, amb bolets), la sang amb ceba i molts altres plats que l’autor detalla juntament amb les receptes, els ingredients, la manera de cuinar-los, la localització de cada plat i els dialectalismes, tot per conèixer millor la cultura, la geografia, les maneres de cuinar, els materials emprats i les formes de viure de la gent que habitem els Països Catalans i Occitans.

L’obra de Marqués és una barricada contra l’oblit, un recull laboriós de memòria i un bon regal de Nadal o de Reis. Per provar de fer menges amb els ingredients, les receptes i la matèria que hi ha a les nostres terres i als nostres rebosts; plats que ell especifica amb molta cura, savoir-faire i experiència. Per últim, la cuina ha de servir també per fer un crit d’alerta per canviar el paradigma actual de producció, consum i redistribució. Perquè es puguen repartir els recursos molt més adequadament, sense saquejar els països més pobres i perquè la gent puga tenir per menjar i viure. La situació de greu crisi socioecològica (per pèrdua accelerada de biodiversitat, explosió demogràfica i emergència climàtica, entre d’altres), ens indica, de manera fefaent, que hem de canviar ràpidament de forma de vida i mudar els hàbits alimentaris (menjar, sobretot, grans, vegetals i fruita), senzillament, perquè puga menjar tothom a la Terra.

 

[Font: http://www.laveudelsllibres.cat]

Des gourmets du monde entier viennent en pèlerinage dans ce petit restaurant berlinois, où un jeune chef canadien, Dylan Watson-Brawn, a érigé la cuisine en grand art. L’hebdomadaire allemand “Die Zeit” a passé une journée avec lui, des courses du matin à la fermeture du soir.

Dylan Watson-Brawn, le chef canadien du Ernst, à Berlin.

La veille, ils ont vaguement célébré l’événement dans un obscur petit restaurant vietnamien du quartier de Lichtenberg, à Berlin. Mais, peu après minuit, Dylan Watson-Brawn s’en était déjà retourné chez lui pour pouvoir se trouver aujourd’hui, maintenant, à 7 heures du matin, le jour de son vingt-neuvième anniversaire, ici, devant la porte de l’immeuble de l’appartement qu’il loue à Wedding [un quartier tranquille du centre-nord de la capitale allemande]. Il a l’air encore un brin fatigué, ce grand gars maigre, à l’air presque monacal, avec ses sabots blancs et ses chaussettes de tennis, un pantalon noir douteux, un sweat à capuche noir – mais qui a le temps de dormir suffisamment dans cette vie, qui peut se permettre de réfléchir des heures à sa tenue ?

Dylan monte dans une voiture qui attend. Au volant, son associé, Spencer, lui aussi tout en noir, lui aussi efflanqué, au point de devoir sans cesse remonter son pantalon. Ils traversent Berlin, pour arriver à Potsdam, dans le quartier campagnard de Bornim, où ils s’arrêtent à Florahof, une petite exploitation d’agriculture biodynamique dont les 10 hectares de terres – quelques champs, des serres en plastique, un verger – commencent à fumer sous un ciel de nuages gris, en cette chaude journée de fin d’été, quand Dylan et Spencer arrivent pour faire leurs courses.

L’héritier du chef catalan Ferran Adrià

Les deux Canadiens Dylan Watson-Brawn et Spencer Christenson dirigent ensemble le restaurant berlinois Ernst, dont le nom veut dire “Sérieux”. Récemment, l’établissement a fait parler de lui dans la presse : Dylan, ce chef d’alors 28 ans, a été couronné cuisinier allemand de l’année 2022 par le guide Gault & Millau (ses cinq prédécesseurs avaient en moyenne 44 ans au moment de leur consécration). Mieux : en janvier 2020, peu avant qu’Ernst ait dû fermer pendant près d’un an et demi pour cause de pandémie, le magazine Fool, bible de la gastronomie [rédigée en anglais et publiée à Malmö, en Suède], a consacré un article de 24 pages à l’établissement.

La célèbre critique Lisa Abend y compare Ernst à El Bulli, le restaurant catalan [de Ferran Adrià], dont la cuisine fait encore parler aujourd’hui dans le monde de la gastronomie et dont la fermeture en 2011 a été vécue par les fines bouches de la planète comme une exclusion de l’Eden. Un petit resto de Wedding, à peine une étoile au guide Michelin, exécute un travail, y lit-on, potentiellement légendaire.

Dylan et Spencer trouvent du reste qu’ils cuisinent aujourd’hui encore mieux qu’avant. Questions pour cet article : un profane de la haute cuisine mondiale est-il capable de comprendre cela ? Qu’est-ce qu’ils cuisinent donc dans ce restaurant, et comment ? Est-ce que cela vaut vraiment la peine d’en faire tout un fromage ?

“Sans efforts, on ne devient bon en rien”

Dylan et Spencer arpentent Florahof, en compagnie de son exploitant, Markus Schüler. Ils goûtent la coriandre bolivienne, les miniconcombres du Mexique, tout ce qui est mûr dans cet étonnant jardin. “Markus, les edamames, ils sont prêts ?” s’enquiert Dylan. “Ils sont petits à cause de la sécheresse, mais sûrement très bons”, répond Schüler. Dylan goûte. “Mmm, mmm ! Nice one ! High five ! Aux anges, Dylan et Spencer cueillent chacun une poignée de fèves et les fourrent dans leur poche de pantalon. “D’ailleurs, j’ai lu, commence Dylan, que les edamames adorent les changements de température. Une copine du Japon vient de m’envoyer un texte très intéressant, des instructions que lui a notées un agriculteur de Kyoto qui cultive des edamames fantastiques.”

Voilà donc le genre de lecture de Dylan Watson-Brawn – des instructions pour bien cultiver les fèves de soja. Il apporte régulièrement à Markus des graines de fruits et légumes exotiques, dans l’espoir que celui-ci les fasse pousser pour lui. C’est d’ailleurs un fait connu que Dylan a déjà demandé à son éleveuse de volailles d’expérimenter divers croisements de races de canard et qu’il connaît vraiment le nom des vaches dont le lait sert à fabriquer les produits laitiers d’Ernst – sans oublier les qualités du lait de la traite du matin et celles de la traite du soir. “Si tu veux devenir bon dans quelque chose, articule Dylan de sa voix basse et intense à la fois, tu dois y consacrer beaucoup de temps. C’est comme le basket-ball. Kobe Bryant s’entraînait douze, quatorze, seize heures par jour. C’est pour cela qu’il était si bon. Et c’est comme ça dans la vie. Sans efforts, on ne devient bon en rien.”

Formé au Japon

Dylan et Spencer quittent la ferme avec à peine deux petites caisses de fruits et légumes : aubergines japonaises, nashis, reines-claudes ; dans la poche avant de son sweat-shirt, Dylan emporte aussi des pêches. Un instant on pense, naïvement, à la fermière italienne qui, après avoir fait un tour de son beau jardin, met dans son panier ce que la journée a apporté de fruits et légumes mûrs, rentre chez elle et se demande ce qu’elle va bien pouvoir concocter avec tout cela pour sa petite famille.

Spencer et Dylan ne savent pas non plus ce qu’ils serviront ce soir. Comme toujours, le restaurant est complet. Seize clients sont attendus à Ernst, huit au service de 18 heures, huit à celui de 21 h 15. Chaque fois, le menu comprend 40 plats.

Dylan Watson-Brawn, fils d’une libraire et d’un dentiste, a grandi à Vancouver [dans l’ouest du Canada]. Il n’aimait pas franchement aller à l’école – “ennuyant ; quand on posait des questions, en général, les profs ne savaient pas répondre”. À 13, 14 ans, souffrant de troubles du sommeil, il passait ses nuits à cuisiner tout ce qu’il trouvait dans un célèbre livre français de cuisine, “mais très mal”, dit-il. À 17 ans, Dylan est parti en… 

 

 

[photo : MARZENA SKUBATZ/DIE ZEIT – lisez l’intégralité de cet article sur http://www.courrierinternational.com]

« La guerre en Ukraine a prouvé, une fois de plus, à quel point la sécurité alimentaire est importante pour la sécurité nationale. L’industrie de la foodtech, en plein essor en Israël, joue un rôle déterminant pour garantir à tous un avenir prometteur avec une meilleure sécurité alimentaire ». C’est par ces mots que Haïm Gavrieli, PDG de Tnuva, l’un des plus importants fabricants alimentaires d’Israël, a débuté un article paru dans le magazine économique Calcalist.

Haïm Gavrieli a poursuivi en insistant sur le fait que la foodtech est appelée à avoir une importance au moins égale à celle de la cybersécurité. Dans une dizaine d’années, le marché des produits laitiers, de la volaille et des substituts de viande pèsera quelque 140 milliards de dollars et les substituts végétaux de viande ou la viande in vitro représenteront environ la moitié de ce chiffre. D’ores et déjà, Israël est, avec les États-Unis, le pays comptant le plus grand nombre de start up financièrement rentables dans le domaine de la foodtech.

Israël se place en seconde position au niveau mondial dans le secteur de la technologie alimentaire

Selon le rapport de Good Food Institute, les start up israéliennes ont récolté durant le premier semestre 2022 un peu plus d’un milliard de shekels (environ 278 millions d’euros, 273 millions CHF), soit une augmentation de 160 pour cent par rapport à l’année précédente. En termes d’investissements, elles se placent donc en deuxième position après les États-Unis. Il est toutefois intéressant de noter que ce montant n’a été récolté que par quelques très grosses entreprises.

La start up israélienne Remilk, qui pratique la fermentation microbienne pour la production de protéines sans lait, fait partie de ces entreprises. Elle a bénéficié jusqu’à présent d’investissements à hauteur de 130 millions de dollars et va prochainement lancer au Danemark la construction d’une fabrique qui sera la plus grande au monde. La start up Redefine Meat (viande végétale) a quant à elle pu récolter 135 millions de dollars et envisage la construction d’une usine aux Pays-Bas. La start up Aleph Farms, qui vient de construire une unité de recherche et de fabrication de 6000 mètres carrés dans la ville israélienne de Re’hovot, fait partie des sociétés de foodtech israéliennes les plus importantes et les plus connues.

Manger de la viande sans tuer d’animaux : tel est le postulat de la start up israélienne Redefine Meat.

À noter que des start up de moindre envergure jouent également un rôle important. Le gourou de la gastronomie, Uri Buri, est connu avant tout pour son restaurant homonyme et son bel hôtel boutique Efendi à Saint-Jean d’Acre. Toutefois, depuis quelques années, Uri Buri (78 ans) s’intéresse dans une mesure croissante aux aspects technologiques des aliments qu’il utilise. « J’ai toujours été intéressé par toutes les questions tournant autour de la nourriture, comment combiner les ingrédients pour obtenir un maximum de saveur et comment ils sont produits ». En collaboration avec la société Gavan ainsi qu’avec deux autres associés, Uri Buri crée une start up de foodtech qui va exploiter les ressources végétales.

À cette fin, l’entreprise extrait les protéines au moyen d’une technologie qui lui est propre et qui préserve la structure physique et la fonctionnalité des produits, obtenant ainsi non seulement des aliments aux appétissantes couleurs stables mais également des graisses végétales dont la qualité et la saveur sont largement supérieures à celles des graisses animales qui deviennent donc superflues.

Le seul colorant bleu naturel pour produits alimentaires et boissons, résistant à la chaleur et aux acides, est le fruit d’un développement de la société Gavan.

Pour David Biegeleisen, responsable du département innovations au sein de l’ambassade de Suisse à Tel-Aviv, le secteur de la foodtech se prête idéalement à des collaborations internationales, notamment entre Israël et la Suisse qui sont deux pays hébergeant de nombreux fabricants de produits alimentaires et disposant d’un fort potentiel sur le plan des innovations.

Foodtech entre Israël et la Suisse

« Les start up israéliennes sont fantastiques pour développer des idées et passer rapidement d’un à cent collaborateurs. Toutefois, pour réussir au niveau global, elles ont besoin de l’aide de grosses entreprises et c’est sur ce point que la Suisse peut aider » explique David Biegeleisen. Maintenant que son équipe a réuni des dizaines d’entreprises suisses et de start up dans le domaine des technologies de la santé, différentes manifestations sont prévues en 2023 en Suisse et en Israël pour des coopérations dans le secteur de la technologie alimentaire.

Dans le cadre d’un projet phare en collaboration avec Innoswiss, des fabricants suisses de produits alimentaires comme Bühler, Nestlé et Givaudan doivent être amenés à s’intéresser aux start up israéliennes dans le domaine de la foodtech. « Nestlé, par exemple, peut installer beaucoup plus de centres de recherche et de développement en Israël et travailler avec plusieurs start up. J’espère vraiment pouvoir annoncer dans les six prochains mois plusieurs coopérations importantes », a déclaré Monsieur Biegeleisen, qui précise qu’en tant que société mère du fabricant israélien de produits alimentaires Osem Nestlé a déjà un pied dans le pays. En outre, avec des sociétés d’investissement comme VC Peakbridge et l’incubateur The Kitchen du fabricant israélien de produits alimentaires Strauss, on compte déjà des investisseurs dans le pays qui apportent des fonds à des start up en Israël et en Suisse.

Autres informations :
Initiative Swiss Launchpad pour innovations entre Israël et la Suisse
https://swissleanlaunchpad.ch


On compte actuellement en Israël quelque 230 sociétés de foodtech. Bien que l’industrie locale de technologie alimentaire sont moins développée que d’autres secteurs de la haute technologie, sa croissance est rapide et impressionnante. En septembre dernier, l’entrepreneur et investisseur Ere Margalit a ouvert dans le nord d’Israël un centre de foodtech. « Israël va devenir une superpuissance de la foodtech, a-t-il déclaré ». Nous avons tout lieu de le croire.

Produits laitiers sans vaches, c‘est ce que promet la start up Remilk, qui a tout simplement copié le gène de la protéine du lait de la vache.

[Images: sites internet – source : http://www.israelentreleslignes.com]

Une Saab couleur saphir traverse les pages d’Un fils comme un autre, recueil de nouvelles, anecdotes, historiettes, écrites par Eduardo Halfon. Pour qui s’intéresse aux voitures (et aux détails), on voit aussi une Chevrolet Suburban ou une Ferrari jaune d’œuf, on est sensible à des détails démesurément grossis, on retrouve les lieux et thèmes de l’auteur de CanciónDeuils et Halfon, boy. Ce dernier petit livre évoquait la naissance de son fils ; Un fils comme un autre a été écrit pendant les cinq premières années du petit garçon.

Eduardo Halfon © Adriana Bianchedi


Eduardo Halfon, Un fils comme un autre. Trad. de l’espagnol (Guatemala) par David Fauquemberg. Quai Voltaire, 208 p., 17,50 €


Écrit par par Norbert Czarny

Le changement de perspective n’est pas mince. Eduardo Halfon a surtout écrit sur ses grands-pères, l’un originaire du Liban, l’autre polonais, et l’on a ainsi lu Canción et Le boxeur polonais. Autour de ces deux patriarches se tenait une nombreuse famille, et on allait du Guatemala en Floride, de Pologne en Israël, au gré des explorations du jeune écrivain élevant en phrases, par sauts et gambades, son arbre généalogique.

Le fil qu’il suit dans ce recueil commence par un rituel douloureux mais déterminant, celui de la circoncision du fils. L’accomplir ou pas ? « Pour la première fois, j’avais pris une décision en tant que père. J’avais prononcé mon premier commandement de père. Et j’ai compris, de façon catégorique et même mystique, peut-être, que le pénis de mon fils, à compter de cet instant, ne lui appartenait plus. »

Il arrive que le rapport s’inverse. Les Halfon vivent à Paris, pendant le confinement lié au COVID. Ils regardent une vidéo consacrée au docteur Goodall et à Wounda, un chimpanzé. L’enfant raconte l’histoire avec ses mots : « Et moi, en l’écoutant, j’ai pensé à cette femme et à son équipe qui soignaient un chimpanzé, et à ce chimpanzé qui soignait un enfant, et à un enfant qui soignait un père ».

La tâche curative n’est pas mince : le narrateur et auteur se raconte à travers des récits de longueur variable au fil des années, des lieux, avec cet art de l’ellipse, du retour en arrière et de la digression qui fascine le lecteur. Avec Halfon, on erre dans Bruxelles, cadre de « L’aquarium », on ne sait pas pourquoi il est là, pourquoi non plus il se met dans cet état, avant d’entrer dans la cinémathèque de la ville. Au guichet, il rencontre une fille, « les cheveux teints en rose bonbon ou coiffée d’une perruque rose bonbon, et habillée en homme ». Le déguisement est l’ordinaire de Halfon. Dans Canción, il arrivait à Tokyo déguisé en Arabe. Ainsi l’écrivait-il, provoquant sans le vouloir un certain désordre lors d’un congrès. Au-delà de cette anecdote, on dira que le costume d’emprunt est l’un des attributs du romancier. Dans Un fils comme un autre, la jeune femme n’a rien d’une caissière de cinémathèque. Elle est pianiste et accompagne le film muet qu’il regarde, un mélodrame qui ne l’intéresse guère, sinon qu’il lui rappelle un Chaplin vu au Cine Reforma de Guatemala, et qui lui a beaucoup appris « sur un endroit dans le monde où les mots n’existaient pas ».

Un fils comme un autre : les histoires d'Eduardo Halfon

Vue du Lac Amatitlán, au sud du Guatemala © CC2.0/Rene Hernandez

Ce monde sans parole est peut-être celui du lac au bord duquel son grand-père Halfon a possédé une maison. Cette maison, il a dû la vendre avant de partir en Floride, quand l’instabilité du pays s’est faite trop dangereuse. Le narrateur s’y rend après des années, dans la fameuse Saab couleur saphir, alors que le lac est presque mort à cause de diverses pollutions. Là aussi flottaient des cadavres de guérilleros assassinés par la police ou les paramilitaires, là il retrouve son pédiatre, torturé parce que son fils appartenait à la guérilla, sauvé de justesse par l’un des militaires dont il avait soigné l’enfant. Là aussi serait mort noyé Salomon, l’oncle jamais connu qui est au cœur de Deuils, l’un des romans les plus tragiques de l’auteur.

Une dimension tragique qui, dans le présent recueil, se mêle souvent au fantastique. Dans une nouvelle intitulée « Beni », le narrateur est confronté à une violence qu’annonce la première phrase : « J’aurais voulu lui demander s’il avait vraiment dû manger son propre chien ». La question s’adresse au chauffeur qui le conduit dans un camp militaire, chez Beni, autrefois serviteur dans la famille, mais de quel parent, il ne le sait pas. Ce Benito dont il donne le nom complet est désormais mort, et on ignore en lisant quand se déroule cette histoire. Les repères chronologiques sont brouillés, reste la cruauté de ceux qu’on appelle les kaibiles, d’après le nom d’un chef maya. Ces commandos ont été créés au début des années 1970 et Beni en a été membre. Retenons leur extrême violence, exercée contre des villageois qu’ils soupçonnent de soutien à la guérilla et qu’ils prétendent « vacciner ». La chute du récit est glaçante, sans que l’on sache si elle est de l’ordre de la réalité ou de quelque cauchemar.

On s’en voudrait, cela dit, de négliger la part pleine d’humour, parfois absurde, du recueil. Dans l’historiette intitulée « Gefilte Fish », qui évoque ce plat typique de la cuisine juive ashkénaze qu’est la carpe farcie, une cigarette fumée alors qu’il est trop jeune pour aspirer provoque une réaction que ce seul plat fade et gras pourrait provoquer. Dans un registre aussi léger, « La loutre verte » est un conte qui pourrait s’intituler « le cheval bleu », si la logique des enfants était la nôtre.

Un fils comme un autre : les histoires d'Eduardo Halfon

Mais ce recueil raconte aussi comment est né chez Halfon le désir d’écrire, et d’abord de lire. « Histoire de mes aiguilles » est l’histoire d’Atchoum, alias Morveux, ou Rudolph (nom d’un fameux renne rouge), surnoms qu’on donne au narrateur qui souffre de rhinites allergiques. Il connaît une première épreuve face à El Gato, un médecin qui rappelle l’oto-rhino soignant Michel Leiris : l’écrivain le raconte dans L’âge d’homme. Une agression, et une trahison des parents. La première aiguille ne suffira pas et celles que pose un acupuncteur permettent au jeune adulte de s’exprimer. Son nez coule sans cesse car il est contrarié : il est ingénieur diplômé, mais telle n’est pas sa voie, il veut lire. Lire et seulement lire.

On verra dans « Quelques secondes à Paris » comment de « lecteur junkie » il passe à « lecteur salopard », avec étape à « lecteur artisan ». Qui aime Balzac ou Bolaño (entre autres) se reconnaitra. Comme dans « L’aquarium », la nouvelle se déroulant pour partie à Bruxelles, cette histoire parisienne (ou presque) part de déambulations, d’errances, d’un épuisement aussi. Mais une épiphanie le sauve alors qu’il est au bout du rouleau. Une rencontre qui rappelle celle de Tamara dans Monastère, ou d’Aiko dans Canción : « Je savais que toute ma vie, jusqu’à cet instant, avait été vécue par quelqu’un qui n’existait plus, ou ne voulait plus exister. J’étais seul, malade, abandonné, totalement perdu, et brusquement, la blancheur d’un mollet au beau milieu d’une nuit d’hiver m’a fait me sentir de nouveau vivant, fût-ce pour quelques secondes. Mais parfois, quelques secondes nous suffisent. »

 

[Source : http://www.en-attendant-nadeau.fr]

Autora de « La llave de las estrellas »

Marta Quintín

Escrito por FRANCISCO JIMÉNEZ DE CISNEROS

Marta Quintín, zaragozana del 89, es periodista de formación y escritora por vocación. Ganadora del premio Tomás Seral y Casas de relato corto, ha publicado las novelas Dime una palabraEl color de la luz y La tortuga que huía del jaguar, con la que obtuvo el premio Valencia en 2019 para autores menores de treinta años. Ahora vuelve con « La llave de las estrellas » (HarperCollins Ibérica) que transcurre en su tierra aragonesa, aunque es una historia universal.

Una curiosidad inicial, ¿es Benveniste, el apellido de sus protagonistas, un apellido sefardí?

Lo es. Aparece con diferentes variantes, e incluso hay algún sefardí célebre que se apellidaba así, como el poeta Vidal Benveniste, que vivió precisamente en Zaragoza, casi en la misma época que mis protagonistas medievales.

Hablemos ahora de su interés por ese pasado de nuestro país. ¿Qué significa Sefarad para usted?

Una herencia perdida. Y me resulta conmovedor que los sefardíes le hayan plantado cara al olvido con semejante tenacidad. Que hayan añorado con esa perseverancia una tierra que los trató tan injustamente, y que conservaran a lo largo de los siglos la lengua, las canciones, las romanzas, la gastronomía… Aparte de las llaves, claro. Me parece admirable que no renunciaran a su identidad.

¿Qué significado tiene la llave para los sefardíes?

Creo que fue una especie de garantía que se dieron a sí mismos de que, tarde o temprano, regresarían. Una forma de creérselo, de mantener la esperanza, una promesa. Y no solo ellos. A día de hoy, cuando la gente abandona sus casas de tantos y tan diversos lugares (Siria, Irak, seguro que ahora Ucrania) continúan llevándose las llaves consigo. De hecho, ponte en situación y verás que la pregunta inevitable es: ¿cómo no llevársela?, ¿no te la llevarías tú?

La novela transcurre en dos planos temporales. ¿Por qué la planteó así?

Era una forma de poner de relieve que la historia no cambia tanto, que algunos temas se perpetúan a través del tiempo, y que las pulsiones más humanas se conservan intactas. El desarraigo, las migraciones, tener que abandonar todo lo que amas en un momento dado, la nostalgia, la necesidad de empezar de cero, de sobreponerte cuando la vida se tuerce, los juegos del azar y de la suerte, la importancia de la amistad… Todo eso jamás pierde vigencia.

En Alpartazgo, el pueblo en el centro de su novela, hay una judería, como las de tantos pueblos y ciudades de España. ¿Las conocía?

Las conocía, pero no en profundidad. He tenido que documentarme. No obstante, la parte histórica no deja de ser un telón de fondo en el que se mueven los personajes. Lo que realmente me importa es hablar de sus emociones, de sus anhelos, de su naturaleza.

La religión es fundamental en su relato. Mejor dicho, el hecho de profesar religiones diferentes. Hay cosas que no cambian…

Me temo que son conflictos intrínsecos a la condición humana.

La llave de las estrellas es una novela de mujeres… ¿para mujeres?

En absoluto. Es para todo aquel al que le interese una historia sobre amor, amistad, pérdida, desarraigo, el papel del destino… La literatura no tiene sexo.

Zaragoza vive una eclosión literaria espectacular, de allí son o allí viven Irene Vallejo, Sergio del Molino, Daniel Gascón… ¿Qué está sucediendo?

Que los aragoneses somos testarudos, y escribir requiere de mucha terquedad.

Esta no es su primera novela, ha ganado ya algunos premios… ¿Qué supone La llave de las estrellas en su carrera?

Un paso más para consolidarme. Una oportunidad de llegar a más lectores y compartir con ellos una historia que a mí me emociona y que, por tanto, puede emocionarles también a ellos. Ojalá que así sea.

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

La ciudad está de moda y llega mucha inversión, pero se eleva el riesgo de gentrificación en los barrios y los precios se disparan

Vistas panorámicas de Madrid desde la azotea del Círculo de Bellas Artes. ÁLVARO GARCÍA

Escrito por SANDRA LÓPEZ LETÓN

Cada vez suenan más acentos del español en Madrid, que se ha convertido en la Miami europea en muy poco tiempo. La capital española rivaliza con la ciudad del sur de Florida, tradicional destino de los millonarios latinoamericanos para expandir sus empresas y dar refugio a su capital. “Madrid está de moda en Latinoamérica. Desde la pandemia es muy conocida por haber mantenido la actividad, por sus buenas infraestructuras, transportes y su seguridad. Y porque el Gobierno regional quita trabas a las empresas que se instalen aquí”, saca pecho el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio. La inversión latinoamericana en la región desde 2008 asciende a 12.044 millones de euros, según la Consejería de Economía.

A la capital han llegado en los últimos años acaudalados empresarios venezolanos, mexicanos, colombianos y peruanos, cuyo ritmo de éxodo siempre está marcado por la agitación política en sus países de origen. Madrid les sienta como un guante. Comen en los restaurantes de moda de la calle de Jorge Juan, compran ropa y joyas en las tiendas de lujo de Serrano, adquieren viviendas rehabilitadas a una media de 12.000 euros el metro cuadrado y costean las mejores escuelas de negocios para sus hijos. Muchos de estos ricos han fijado su residencia en la ciudad, siendo el barrio de Salamanca —el más caro de Madrid—, su referencia. Allí residen más de 2.000 venezolanos y más de 1.100 colombianos, sobre todo en el área de Goya.

La regeneración de este núcleo y sus edificios ha sido apabullante, pero de forma paralela ha provocado un acusado proceso de gentrificación y encarecimiento de las casas. “El precio en el barrio de Salamanca se ha incrementado un 100% desde 2013, pasando de 6.000 a 12.000 euros el metro cuadrado”, señala Luis Valdés, director de Residencial en Colliers International. Mar Espinar, portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento de Madrid, opina que “atraer inversión extranjera está bien, el problema es gobernar pensando en esa inversión privada y convertir Madrid en un parque de atracciones, olvidándote del resto de barrios”.

Primer aterrizaje

A comienzos de la década de 2000 aterrizaron las primeras fortunas venezolanas (algunas procedentes del chavismo). No es casualidad que el barrio de Salamanca haya sido bautizado como Little Caracas (la pequeña Caracas), según Alberto Pérez Levy, presidente de la Asociación Civil Venezolanos en España. Esto generó un fuerte efecto llamada que, en los últimos tres años, ha atraído a mexicanos, colombianos y peruanos con alto poder adquisitivo. Algunos ejemplos son el expresidente mexicano Peña Nieto o los venezolanos Capriles (Gran Roque Capital) y Alejandro Betancourt (Hawkers). También el peruano Paul Mulder, consejero delegado de Emefin (Kiwoko y Tiendanimal), o el brasileño Frédéric Lévy (Havaianas).

Que las grandes fortunas fijen su residencia en Madrid no es más que la consecuencia de la creciente inversión latinoamericana que ha llegado a España en los últimos años. Antes, a ojos del capital hispano, solo existían Miami y Nueva York. A las empresas se les había pasado un elefante por delante y no lo habían visto. Hoy, no hay compañía, family offices, start-up o inversor tradicional que no haya aterrizado ya en la capital o se esté planteando hacerlo.

España —Madrid concentra en torno al 70% de toda la inversión extranjera que llega al país—, es la puerta de entrada a Europa para estas empresas. Es el segundo destino de inversión latinoamericana en el mundo, solo por detrás de EE UU. En la última década, el país acumula inversiones directas por 32.915 millones de euros, con un crecimiento del 99% de 2010 a 2020, calcula Adrián Blanco Estévez, responsable del departamento Latam Desk en ICEX-Invest in Spain. La inversión acumulada desde 1993, en que se inicia la serie, es de 65.618 millones. “Es un destino fundamental en la internacionalización de estas compañías y, de hecho, América Latina es ya el cuarto mayor inversor en España”, comenta Carlos Morales, presidente de Madrid Platform, que nace en 2020 con la finalidad de convertir a Madrid en el hub de negocios entre Europa y América Latina. Solo en el primer semestre de 2022, la inversión hispanoamericana en España fue de 626 millones de euros, un 179% más que en el mismo periodo del año anterior, calcula Blanco Estévez. El volumen seguramente es mayor porque hay un gran número de inversiones protagonizadas por family offices latinoamericanos, sobre todo en el sector inmobiliario, donde opera una mayor opacidad y quedan por debajo del radar estadístico. Además, el ICEX contabiliza, a través de datos privados, 23 proyectos de inversión sudamericanos hasta septiembre. “Se va a batir el récord histórico de 24 proyectos”, sostiene Blanco.

México es, de largo, el mayor país inversor, sobre todo en ladrillo. “El stock de inversión del país en España alcanzó los 38.000 millones de dólares, siendo su principal socio latinoamericano, con 500 empresas y más de 50.000 empleos generados”, según datos de la Embajada de México en España.

Calidad de vida y estabilidad política

Las razones por las que Madrid se ha convertido en una capital no oficial de Latinoamérica son diversas: seguridad personal y jurídica, fiscalidad favorable y estabilidad política y económica. También, calidad de vida, ocio, oferta gastronómica y cultural, clima y vuelos directos de Madrid a Ciudad de México, Caracas o Lima, así como a EE UU y el resto de Europa. Se añade la facilidad para obtener la residencia (en 2020 se concedieron 32 Golden Visa a inversores latinoamericanos; en 2021 fueron 41, según el Ministerio de Exteriores). Y, sobre todo, precios más asequibles que en Miami. “La vivienda se ha multiplicado por tres o por cuatro en los últimos cinco años”, dice Julio Veloso, socio de Broseta Abogados, con presencia en varios países latinoamericanos. “Miami es más caro que Madrid desde cualquier punto de vista y, según el último informe del banco HSBC, los expatriados sitúan a España en el quinto mejor lugar del mundo”, explica Morales.

A esto se une la lengua. “Si dos países comparten idioma, las relaciones de inversión se pueden multiplicar por siete”, según Blanco. Y los lazos históricos y culturales. “Uno de cada cuatro madrileños tiene vínculos directos con América Latina”, de acuerdo con la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid incentiva activamente el título de la Miami de Europa, sobre todo con la bandera de ser “una economía libre y abierta con la menor presión fiscal de España”. Sin embargo, el nuevo impuesto de solidaridad que prepara el Gobierno para las grandes fortunas será un buen termómetro para ver si la inversión se frena. “Es percibido como una barrera muy importante y algunos residentes están pensando en dejar el país”, según Joaquín Giráldez, de Broseta Abogados. Disiente Morales: “La seguridad jurídica y personal es mucho más valorada”.

Edificio rehabilitado por capital mexicano en Marqués de Salamanca, 11. LUIS SEVILLANO

MERCADO INMOBILIARIO

Dueños y señores del barrio de Salamanca

Escrito por SANDRA LÓPEZ LETÓN

Los ricos latinos se han comprado el barrio de Salamanca. Y, a pesar de la escasez de oferta y la escalada en los precios, el flechazo con Madrid tiene visos de continuar. La devaluación del euro frente al dólar hace más atractiva, si cabe, la compra. “Muchos clientes nos están pidiendo adelantar los pagos para asegurarse el tipo de cambio”, dice Gabriela Reyes, directora comercial de la promotora mexicana Be Grand en España. “Con la depreciación del euro, los compradores e inversores latinoamericanos tienen un 20% más de poder adquisitivo”, recalca Alberto Díaz, director general de Capital Markets de Colliers. Resulta imposible cuantificar cuánto han invertido —la confidencialidad es clave—, pero sí el número aproximado de proyectos. “Han desarrollado más de 60 promociones de pisos de lujo, creando valor en las propiedades que han intervenido y no solo en el barrio de Salamanca, sino también en Chamberí, Chamartín o Centro”, señala Ofelia Núñez, directora de inversión residencial de CBRE.

Los empresarios venezolanos Axel Daniel y Miguel Ángel Capriles, con su vehículo de inversión Gran Roque, fueron pioneros en la construcción de pisos de lujo en el centro de Madrid. En torno a 2013, cuando nadie quería oír hablar del ladrillo, comenzaron a adquirir edificios a precios de derribo que luego reformaron y vendieron por el doble. Compraron a un precio medio de 3.000 euros por metro cuadrado para rehabilitar y esculpieron el barrio a su gusto. “Al principio estaba muy lejos de los que ellos consideraban lujo. Hace una década era impensable hablar de pisos nuevos de 400 o 600 metros en el centro”, dice Luis Valdés, director de Residencial de Colliers.

Miguel Ángel Fernández, director de ventas de Engel & Völkers del barrio de Salamanca, califica lo que ocurrió como “avalancha espectacular de venezolanos, grandes capitales y familias adineradas que compraban en la zona más prime”. Había (y hay) un termómetro: “Cuanto más cerca de la plaza de la Independencia, más caro”, añade.

El grupo Impar, participado por capital latinoamericano y liderado en España por el venezolano Roberto Perri, que llegó a Madrid en 2013, ha entregado este año las viviendas de su edificio en Núñez de Balboa, 86. Aquí está el piso más caro vendido por el grupo: 14.500 euros el metro cuadrado. Han desarrollado 23 proyectos dentro de la M-30 y como Impar Capital, su gestora de capital riesgo, tienen 288 viviendas (entregadas y en ejecución, incluyendo próximamente López de Hoyos, 171). Ahora están haciendo proyectos en Chamberí (Galileo, 9 y 91). Reconoce el empresario venezolano que la falta de edificios para comprar y reformar en el barrio de Salamanca, y sus altos precios de venta están afectando al ritmo de salida de nuevos proyectos. “Para poder hacer rentable una operación, no podríamos comprar más allá de 7.000 euros el metro cuadrado para poder vender a 12.000 euros una vez rehabilitado”, dice Perri.

Así, “ante la falta de producto, inversores y compradores se están yendo a la parte alta de Salamanca (pasado Príncipe de Vergara) y al barrio del Retiro, en las calles limítrofes con Menéndez Pelayo. Por ejemplo, en Chamberí —excluyendo Almagro—, los precios son más asequibles: el metro cuadrado cuesta entre 7.000 y 9.000 euros”, cuenta Elena Jori, directora de Inmobiliario de Home Select.

En los últimos tres años, mexicanos, colombianos y peruanos han tomado el testigo. Entre los grupos de capital mexicano está Terralpa, que tiene Marqués de Salamanca, 11, un edificio señorial de 1932 y 16 pisos. La venta del ático en abril marcó un récord: más de 27.800 euros el metro.

Hace apenas un año que llegó Be Grand a Madrid, una de las principales promotoras de pisos de lujo en México con más de 6.000 viviendas vendidas y con una extensa base de clientes que buscan una oportunidad de inversión fuera de su país. “Les ofrecimos Madrid, donde tienen lazos familiares, amigos y negocios, por lo que tuvo muy buena acogida”, dice Reyes. La promotora desarrolla cinco proyectos en España. Uno de ellos son 25 viviendas en un edificio de la calle de Padilla, 66, en el barrio de Salamanca. “En dos días se vendió el primer lote, recibimos 70 depósitos de 2.500 euros para 16 pisos. Recientemente hemos sacado a mercado el segundo lote con nueve viviendas”, dice Reyes. El plan de la promotora es invertir entre 150 y 200 millones de euros (lo que supone compras de entre 300 y 400 millones) en zonas prime de Madrid (también en Málaga) en los próximos cinco años, cuenta Ginés Navarro, director general de la gestora Admara Capital, socio operativo Be Grand en España. El metro cuadrado se vende a 10.000 euros de media.

Los precios del lujo en Madrid son mucho más competitivos que los de Miami, donde un piso equivalente puede llegar a los 20.000 o 22.000 euros el metro. Sin contar “los altísimos gastos de comunidad y el pago anual del impuesto predial (nuestro IBI), que supone entre el 1,5% y el 2% del valor de la propiedad”, cuenta Jori.

El latinoamericano busca edificios clásicos de los siglos XIX y XX rehabilitados, con escaleras y fachadas protegidas, balcones y grandes portales. Es esencial el baño en suite y la cocina integrada al estilo americano. “Las viviendas demandadas suelen tener un mínimo de tres habitaciones y a ser posible con terraza y vistas”, dice Rafael Alamillo, consejero delegado de Home Boutique. Para ellos no hay lujo sin amenities, como en los condominios de Miami: piscina climatizada, spa, gimnasio, baño turco, sala de masajes y belleza.

Torre Caleido, sede del IE University. ÁLVARO GARCÍA

EDUCACIÓN

Formación para las élites

Escrito por CARMEN SÁNCHEZ SILVA

Con la convicción de que Madrid se ha convertido en la nueva Miami para los latinoamericanos, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid y consejero de Educación, Enrique Ossorio, indica que el Gobierno regional se ha trazado ahora como objetivo la educación: “Queremos que Madrid sea el mejor lugar del mundo para los estudiantes hispanos”, sostiene. “Nuestras universidades tienen mucho atractivo para ellos. Primero por el idioma y después porque los títulos cuentan con mucho prestigio en sus países de origen”, asegura.

“De los 32.000 alumnos extranjeros que tenemos, unos 11.000 son de América Latina”, indica el vicepresidente. La comunidad trabaja con las embajadas para la atracción de estos alumnos y anima a las universidades de la región a participar en ferias internacionales. “Queremos que estas cifras crezcan”, agrega Ossorio. Es una de las estrategias para frenar el descenso demográfico que viven las aulas madrileñas.

Tradicionalmente las universidades españolas han sido un destino preferente para los estudiantes hispanoamericanos. Pero en los últimos años su crecimiento se ha disparado: han pasado de 40.285 matriculados en el curso 2015-2016 a los 66.009 del curso 2020-2021, un 64% más en tan solo cinco años, según los últimos datos del Ministerio de Universidades. Un empuje al que han contribuido especialmente los centros privados, que han multiplicado casi por tres el número de alumnos.

Colombianos, ecuatorianos, peruanos, chilenos, venezolanos y argentinos se decantan cada vez más por estudiar en Madrid. Y se aprecia un desplazamiento de su demanda. Si hasta hace poco venían fundamentalmente a cursar másteres y posgrados, hoy son los estudios de grado los que más aumentan. Los egresados latinoamericanos han subido un 82,5% en el último lustro y casi una cuarta parte de ellos se han titulado en centros madrileños. Especialmente en la Universidad Europea, la Complutense e IE.

Según el presidente de IE University, Santiago Íñiguez de Onzoño, los alumnos latinoamericanos representan un 25% del total en su institución, donde cuidan los porcentajes de nacionalidades para contribuir a la diversidad. “Desde que se ha promulgado la ley de emprendedores y otra serie de normas que favorecen la migración de ciudadanos con permiso de residencia o nacionalidad, España se ha convertido en el destino favorito de los inversores y emprendedores latinoamericanos. Solo en 2021 hubo más de 18.000 solicitudes de nacionalidad por parte de ciudadanos mexicanos. La oleada de populismo en sus países ha sido una de las razones fundamentales del cambio”, explica. Y con ellos han llegado sus hijos, que cursan sus estudios en centros como IE.

EE UU desplazado

Íñiguez también dice que España se ha transformado en el primer destino de los estudiantes de América Latina, por delante de Estados Unidos, sobre todo para los mexicanos, chilenos y colombianos. “Se aprecia un desplazamiento desde el Gobierno de Donald Trump, cuando Estados Unidos se volvió un destino poco amigable para ellos”. La institución nota un aumento significativo de las solicitudes de estudiantes hispanos. Especialmente en los grados, porque la demanda general de másteres se ha ralentizado este curso.

“El campus de Madrid es un foco de atracción de hispanoamericanos, muy por encima de nuestros otros campus”, confirma Felipe Llano, director general de ­ESIC Business & Marketing School. El cambio del euro frente al dólar ha incrementado las ventajas de la ciudad. Igual que el menor coste de vida con respecto a Miami. En la escuela madrileña este año han crecido un 23% los matriculados procedentes de América Latina. “La inflación galopante en la región, la incertidumbre política y la gran fuga de capitales que se está produciendo nos favorecen”, analiza el directivo.

Sus 500 alumnos hispanos responden a dos tipologías, explica Llano, jóvenes de rentas medias-altas que quieren labrarse un sólido perfil profesional internacional y profesionales que hacen un alto en su carrera para reciclarse.

La educación es la nueva diplomacia, afirma Nuria Vilanova, presidenta de CEAPI (Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica) y de Atrevia. “En España formamos a las élites empresariales latinoamericanas en las escuelas de negocios privadas. Muchos de estos líderes se quedarán. Nos quedaremos con el mejor talento. Y los que vuelvan a sus países se llevarán la impronta del nuestro”, aprecia. “Además, en las universidades públicas también se están formando las élites culturales de la región mediante becas. Todos estos centros van a dejar una huella brutal en las élites latinoamericanas”, añade.

Oficina de banca privada de A&G, en Madrid. JUAN BARBOSA

BANCA PRIVADA

Alfombra roja en el mundo del dinero

Escrito por DAVID FERNÁNDEZ

La privacidad y la exclusividad son dos requisitos innegociables para los clientes de banca privada. Edificios señoriales en el barrio de Salamanca o en el paseo de la Castellana de Madrid cobijan las oficinas de la mayoría de las entidades que administran el patrimonio de las grandes fortunas. Apenas un discreto letrero en el portal informa de su presencia. Desde hace unos años es habitual escuchar acentos procedentes del otro lado del Atlántico en estos templos del dinero.

“La llegada de altos patrimonios latinoamericanos empezó en 2012. Con la crisis del euro, muchos family offices de estos países comenzaron a analizar oportunidades de inversión en España”, explica el responsable de banca privada de una entidad estadounidense. “Esta tendencia se ha acelerado en los últimos cuatro años. Los cambios políticos en la región, con el acceso al poder de gobiernos de tinte populista, han hecho que muchas familias se planteen un cambio de residencia buscando mayor seguridad jurídica para su patrimonio. Y Madrid es un destino muy atractivo para ellos por ser la puerta de entrada a Europa, por su calidad de vida y por los lazos culturales que nos unen”, añade este banquero.

Cuando un millonario mexicano, venezolano, colombiano o brasileño decide emigrar de su país de origen, lo más habitual es buscar el apoyo de una entidad global que le dé servicio en los diferentes países en los que tenga residencia. Sin embargo, si lo que buscan son expertos que conozcan las especificidades jurídicas y fiscales del país donde aterrizan, la opción de contratar a un banco privado local gana enteros. “Evidentemente, este tipo de clientes se ha convertido en un objetivo claro para nosotros”, reconoce Juan Carlos Solano, director de key clients en Andbank. “Hay muchos motivos por los que pueden requerir nuestros servicios, pero, si su contacto inicial tiene que ver con la obtención del permiso de residencia —hay que cumplir uno de los tres requisitos: inversión inmobiliaria de más de 500.000 euros, compra de deuda pública española por más de dos millones o adquisición de acciones de empresas españolas por más de un millón—, eso ya condiciona la confección de su cartera de activos inicial”, añade Solano.

Los crecientes lazos entre el mundo del dinero latinoamericano y Europa hacen que algunas entidades agrupen ambas regiones bajo la misma unidad de negocio. Una de ellas es la suiza Lombard Odier. Su responsable para el sur de Europa y América Latina, Stephen Kamp, cree que estos altos patrimonios presentan unos rasgos comunes y diferenciales con respecto a los de otras latitudes. “Mientras que los clientes europeos tienen mayor tendencia a invertir en empresas cotizadas o activos alternativos, los latinoamericanos están más acostumbrados a tener exposición a la renta fija porque vienen de países que han tenido históricamente tipos de interés muy altos. Otra diferencia tiene que ver con la forma en la que gestionan sus carteras: los altos patrimonios delegan más en la gestión discrecional de su dinero por parte de los gestores de banca privada, mientras que los europeos son más intervencionistas, quieren tener mayor control”, argumenta Kamp.

Lo que empieza como una relación puramente financiera entre el alto patrimonio latinoamericano y su entidad de banca privada suele derivar en una ampliación del perímetro de servicios que demandan. “Nos gusta tener una relación de socios con nuestros clientes. Al principio nos ven como un asesor financiero y fiscal, pero es habitual que poco a poco nos empiecen a pedir servicios inmobiliarios o incluso de banca de inversión porque quieren nuestro consejo a la hora de valorar la adquisición de posibles empresas”, reconoce Diego Elejabeitia, director de desarrollo de negocio de A&G.

Los expertos consultados creen que la llegada de ricos latinoamericanos se puede frenar debido al impuesto a las fortunas —denominado de solidaridad— que tramita el Gobierno para financiar los mayores gastos derivados de la guerra de Ucrania. “Evidentemente, la tasa puede ser una barrera. Estas familias buscan una fiscalidad razonable y una mayor seguridad jurídica que la que tenían en sus países de origen”, advierte Elejabeitia. Esta opinión es compartida por su colega que trabaja para una gran firma estadounidense: “Nosotros estábamos trabajando con varios clientes latinoamericanos que querían fijar su residencia en España y que, cuando se supo de este nuevo impuesto, han optado por Italia como nuevo destino”.

Terraza de un restaurante en la calle Jorge Juan, en el barrio de Salamanca. ÁLVARO GARCÍA

HOSTELERÍA

Restaurantes de lujo para ver y ser vistos

Escrito por MARÍA FERNÁNDEZ

Con el cambio de año abrirá en pleno corazón del barrio de Salamanca Abya, un restaurante de 1.000 metros repartidos en cuatro plantas del icónico palacio de Saldaña de Madrid, bien de interés cultural. Su dueño, Manuel González, un empresario mexicano del sector agrícola, dice haber gastado en la compra y la restauración 50 millones de euros a lo largo de los tres últimos años. Y lo que busca con la suntuosa inversión cuajada de obras de arte es seducir a sus compatriotas: ha fichado a un cocinero que ha renunciado a su estrella Michelin para trabajar en el proyecto, y la última planta del edificio la reservará para comidas privadas. Es un ejemplo más de la potencia gastronómica capitalina, donde las aperturas de restaurantes de lujo parece no tener fin.

El empresario Jorge Ramses Llovet ocupa más de un tercio de la plaza de la Independencia, al pie de la Puerta de Alcalá, con sus restaurantes y su ta­blao (Ramses, Patio de los Leones, The Kave, Lady Bongo) frecuentados por visitantes llegados del otro lado del Atlántico. “Madrid es la nueva capital de Latino­américa, se ha convertido en un lugar donde se produce un redescubrimiento de la madre patria”. Cree que muchas fortunas encuentran en la ciudad la vida soñada de disfrutar la calle día y noche sin preocuparse por la seguridad. “Un magnate me ha llegado a decir que es el único lugar del mundo donde coge el metro”. A la vez habla de una retroalimentación de la economía local. “Han sido los grandes impulsores del ocio de calidad. Nos han solicitado amablemente que incrementáramos nuestras bodegas con grandes referencias y las cartas con productos delicatessen”.

Y el testigo se transmite de padres a hijos que buscan locales de moda. Algo que no pasa inadvertido para las empresas. “A un nacional no lo ves un miércoles gastándose 100 euros en cenar”, admite la portavoz de otro grupo de restauración. La calle de Jorge Juan es el kilómetro cero de esa oferta exclusiva. En 2,3 kilómetros se concentran imperios hosteleros como el del grupo Paraguas (Amazónico, Ten con Ten, entre otros); La Máquina o Cañadío (La Bien Aparecida, La Maruca). Paco Quirós, chef y cofundador de este último, cuenta a los venezolanos, mexicanos, ecuatorianos, colombianos o chilenos entre sus mejores clientes. “Suele ser un público que no mira los precios. Si hay que abrir una botella, la abren y, si les gusta algo, repiten”.

Lo mismo piensa Ignacio de la Torriente, director de Mabel Hospitality (Tatel y Totó). “Buscan la esencia de las mejores recetas de la cocina española”. En sus mesas se sientan mexicanos, brasileños o venezolanos que viajan a la capital pensando en comer bien en un entorno agradable y sin problemas para pagar 60, 70 u 80 euros (o más) por persona. “Para el USA Today somos uno de los 25 restaurantes en el mundo por los que merece la pena viajar, y eso hace que el que ha probado nuestro restaurante de Beverly Hills o Ibiza se interese por el de Madrid, y al revés”. En su caso, el camino es de ida y vuelta: a principios de año abrirán en Ciudad de México. En la capital española, por ahora, De la Torriente no ve problemas con la competencia. “Hay hueco para todos. Nosotros llevamos 10 años batiendo récords de facturación”.

Pero no todo es tan luminoso. Los precios del cubierto se han disparado, las raciones menguan hasta alcanzar tamaños ridículos, las cartas de vino se llenan de botellas que pasan de los 50 euros y cada vez son más los restaurantes que exigen pagos por adelantado al hacer la reserva. Mar Espinar, portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento, critica que se aumenten los esfuerzos en los barrios más exclusivos, como el reciente refuerzo de la limpieza en Chamberí o Salamanca, en detrimento de los pobres. “El de las terrazas es un gran ejemplo de cómo José Luis Martínez-Almeida está concentrado en intereses privados, olvidándose de que las terrazas están ocupando la mayoría del espacio público. Zonas como Ponzano, Ibiza…, estamos echando a la gente de sus casas porque no pueden dormir”.

De la cara más sufrida también habla José Antonio Aparicio desde la Asociación de Hostelería de Madrid: “El sector está vivo, pero hay un tsunami de costes, con las materias primas disparadas, los alquileres… Un 92% de los 35.000 locales que hay en la ciudad tienen entre uno y cinco trabajadores, son muchas pymes en riesgo que se están viendo muy presionadas”. Aprecia que hay mucha inversión exterior, “pero también ocurre que los costes se están comiendo la rentabilidad”, y los alquileres, después de dos años congelados, vuelven a subir.

Pablo Trapote, perteneciente a una de las familias más conocidas del ocio madrileño (Joy Eslava, Chocolatería San Ginés), lleva las riendas del Teatro Barceló y es uno de los últimos empresarios en anunciar una gran apertura: Hensi, un restaurante en Alberto Alcocer. No teme a la saturación de la oferta. “Madrid es la capital europea del ocio, tiende a crecer, ves todas las zonas llenas. La rentabilidad no es fácil en el corto plazo, pero sí si la buscas en el medio plazo”. Locales completos parecen tapar cualquier nubarrón. La fiesta gastronómica continúa.

 

[Fuente: http://www.elpais.com]

Sin duda nuestro Uruguay tiene encantos varios a lo largo de su corta extensión, pero “La Heroica” y sus alrededores tienen un lugar privilegiado. Con menos de doscientos mil habitantes, este departamento ofrece una cantidad de alternativas para deleitarse, de las cuales hemos elegido un manojo para ustedes.

Atardecer desde la Meseta de Artigas

Escrito por Pablo Tronchon

Remontar una pandorga. Y hacerlo frente al río Uruguay preferentemente al atardecer. Este sitial referente es elegido por decenas de sanduceros que se dejan, junto a reposera y mate, perderse en las suaves ondas del curso de agua. El espectáculo lo completan las populares cometas, que los locales llaman mediante uno de los uruguayismos más curiosos de nuestro acervo lingüístico.

Puente camino a Saladero de Guaviyú

Estación de tren Queguay. Aunque sea publicitada con fervor como “la más linda del país” y nos permitamos desconfiar un poco de la hipérbole, sin dudas es un hermoso paseo acercarse a visitarla, no tanto por su destaque arquitectónico, sino por una cantidad de entrañables y fotogénicos vagones de madera en bastante buen estado de conservación, dentro de los cuales incluso parecería vivir gente por las antenas de televisión satelital adosadas a algunos.

Estación Queguay

Platos sanduceros. Acaso sus exponentes principales sean las queridas empanaditas rusas (piroshki) de variadas combinaciones y el emblemático postre chajá. A su vez, entre la tupida oferta para ir a comer, recomiendo darse una vuelta por Barriga Club, un particular restaurante que funciona a reserva, con menú reducido, pero selecto, y que posee una producción artesanal de panes de masa madre y mermeladas de frutos agroecológicos de alto nivel.

Basílica de Nuestra Señora del Rosario

Ruinas del saladero Guaviyú. A escasos kilómetros de la capital departamental y entre los palmares, este sitio, que fuera escenario del enfrentamiento entre las fuerzas del presidente Santos y las de los revolucionarios legalistas, es un infaltable de la visita. El derruido edificio es el residuo de uno de los impulsos industriales del Uruguay de finales del XIX, que hoy queda erigido para las fotos y para hacer acampada a su alrededor. Un singular detalle para no perderse la pequeña virgen negra que se encuentra en el camino, en recordatorio de la de Monserrat (Barcelona).

Virgen negra, de camino a Saladero de Guaviyú

Cruzar el puente internacional General Artigas. Con sus 2.355 metros, conecta los márgenes de Argentina y Uruguay, y se constituye en uno de los tres pasos de hormigón hacia el país hermano. Cruzar este aporte vial a la unión de las culturas litorales resulta un modo también de entender los vínculos entre ambas márgenes del Plata.

Monumento a Perpetuidad

Meseta de Artigas. Esgrimiendo las vistas más espectaculares sobre el límite fluvial de nuestro país, es un punto especial para disfrutar de un atardecer mágico, degustando típicas tortas fritas y, si lo hacemos en turismo, maravillarse con la regata homónima, que se realiza desde hace más de setenta años y convoca alrededor de cuarenta veleros por edición. Sobre la barranca se emplaza la soberbia y centenaria escultura del prócer envejecido, en un pedestal de granito rosado de 32 metros, junto a los pabellones nacionales. Allí es donde se arrojaron las cenizas del general Seregni en 2004.

Los Iracundos

City Tour. La ciudad invita a recorrerla y son varios los mojones en los que recalar: la plaza Constitución alberga el mausoleo de Leandro Gómez, quien resistió hasta la muerte la invasión colorada, argentina y brasileña de 1865, y donde se encuentran también cartas y objetos de su pertenencia. Enfrente se alza la basílica de Nuestra Señora del Rosario, que sobrevivió al Sitio de Paysandú, y engalana este punto neurálgico de la urbe. A pasitos, la estampa otrora neoclásica del Teatro Florencio Sánchez, que fuera honrado con la actuación de artistas de la talla de Luis Sandrini o Carlos Gardel. Finalmente, el Monumento a Perpetuidad es una joyita de las necrópolis, en desuso desde finales del XIX. Allí, entre cipreses, panteones, iconografía masónica y delicadas esculturas en mármol importadas de Italia, se encuentran los restos de los caídos en la Revolución del Quebracho y de miembros de lo más encumbrado de la sociedad local decimonónica.

Lagartear en las termas de Guaviyú. Este complejo termal ofrece moteles, zona de camping, restaurantes y centros comerciales para quienes gusten de disfrutar del relax de las aguas terapéuticas y del bullicio de las familias.

Semana de la Cerveza. Este famoso evento cultural, que se desarrolla en semana de turismo, combina una feria de productos artesanales, diversas propuestas gastronómicas, juegos de kermesse y una interesante agenda musical, a precio bastante accesible, de artistas consagrados de uno y otro margen del Plata, en el Anfiteatro del Río Uruguay. A lo largo de 55 años se han presentado artistas destacados, nacionales e internacionales, de todos los géneros musicales, que convocan año a año a miles de visitantes. El broche de oro es visitar el Chucho’s Vintage Bar, para tener una experiencia lisérgica en uno de los lugares con más identidad y tradición noctámbula del pago.

 

[Fuente: http://www.revistadossier.com.uy]

Un ser de música, de cuerdas de guitarra, de tonalidades y colores es Javier Echecopar, autor del reciente libro La música del Perú. Tras los códigos de nuestras identidades culturales.

« La flor de la canela, El cóndor pasa, la marinera, no existirían sin lo precolombino”.

Escrito por Carlos Páucar

Allí, en más de 600 páginas, comparte con un lenguaje coloquial, muy claro y sencillo, todas sus valiosas reflexiones sobre la música peruana a partir de sus vivencias e investigaciones, de sus creaciones, de sus hallazgos y de su intenso caminar por el mundo académico, por las regiones, por el pasado y presente de nuestra diversidad cultural.

¿A qué edad, en qué momento, se da cuenta de la belleza de nuestra música?

Bueno, qué le digo, seguramente que algunos venimos con antenas diferentes a otros. Mi hermano mayor me decía, oye, tienes una sensibilidad especial. Y, sí, captaba un poquito más. Después con el tiempo me di cuenta de que yo era sinestésico. Muchos lo son, captamos que las tonalidades también tienen colores y a veces también gustos. Desde muy chico me gustó. Siempre recuerdo mi imagen de niño de 3 años bailando, con un ritmo especial. Y a los 8, una tía abuela extraordinaria, la primera piloto aérea del Perú que tomó fotos de Lima desde arriba, también con muchas antenas, un día me dijo: « Tú tienes cara de músico ». Creo que ahí comenzó todo.

También su madre fue una influencia.

Mi madre es otra de las culpables, porque ella fue muy música y poeta. Nunca la dejaron ser, mi papá estaba allí y no se logró liberar, pero esa era la época, hay otros casos como el de Chabuca Granda y Alicia Maguiña, que sí se liberaron. Pero tuvimos sus libros, agendas, todo lo guardamos y hemos publicado, incluso yo hice un disco con su música y valses, huaynos, marineras…

¿Hubo más música en su adolescencia?

Me empecé a juntar con gente que tocaba la guitarra. Y llegó un francés que estaba de paso por acá, en la época de los cafés concert, creo que tenía 15 años, y me dijo, oye, te doy clases gratis.

Allí comenzó. Por esa época tuve un grupo con el que hasta amenizábamos reuniones los sábados.

Tocaba nueva ola y rock and roll.

Sí, nueva ola, de Los Doltons, imitábamos a los argentinos que nos llegaban también. Por supuesto, los Beatles… Y conocía un poco de valses y marineras, pero aún no había comprendido en qué país había nacido, musicalmente hablando.

No conocía la música andina.

Tendría 9 años, compartía cuarto con mi hermano y tenía un radio transistor en el que caigo al final del dial, ¿qué había allí? Huaynos…

… En la AM.

Así es, en la AM, al final, al lado derecho. Escuchaba huaynos. Pero si mi hermano ingresaba lo apagaba al toque, o si pasaba mi hermana lo ponía bajito. Es curioso, ¿no? Así estamos formados. Yo tenía un poco de vergüenza, pero me gustaba. Luego, llegué al conservatorio, donde nunca se escuchó nada de la música llamemos nacional, tradicional, popular, y muy poco de nuestros compositores académicos que se habían quemado pestañas escribiendo su música. Nos dedicábamos a Bach, Mozart, Haydn, Beethoven, lo cual era necesario para la formación… Recuerdo que mi primer recital lo di en el Cocolido, a los 17 años.

Sus viajes fueron importantes.

Todo se fue sumando. Hubo un viaje a Huancayo y en un momento dado vi a una mujer de rojo que la llevaban en un anda y se puso a cantar. Mis colegas se fueron, yo me quedé escuchando… También por esos años un español hippie me dijo para ir a la selva profunda del Alto Marañón, por el Pongo del Manseriche. Me fui con el grupo y lo que sucedió es que el río subió y Sinamos prohibió se navegara porque era peligroso. ¡Me quedé tres meses! Es decir, ingresé al Perú profundo por la selva. Y lo agradezco, me dejó una gran huella.

En el libro dice: “Me dediqué a escuchar no solo a los vivos, sino también a los muertos”.

Se puede pensar que con internet la difusión del conocimiento es mucho más rápida y fácil, pero quienes hemos tenido la suerte de tener a maestros al frente, de carne y hueso, y conversado o tener clases con ellos, es algo que no se olvida. Yo no conocí a Béla Bartók, pero sí a Olivier Messiaen, ese gran compositor francés. Y Celso Garrido Lecca fue mi profesor. Creo que nos hemos olvidado mucho de la gente mayor, mientras ciertas civilizaciones, los tibetanos por ejemplo, jamás se olvidan de los mayores, y en el Perú de adentro también. Es en Occidente que ocurre, por esa carrera comercial, mercantil…

Con esa frase pensé que se refería a su labor de investigar la música que se ha hecho desde tiempos prehispánicos.

Sí, también. Hay personajes claves en eso. Como los d’Harcourt, franceses que se vinieron por aquí en 1924 y en Perú se quedaron cuatro años y produjeron el libro La música de los incas y sus supervivencias. Y otro personaje fundamental, Garcilaso, que se fue a los 19 años y no volvió por lo que acude más a sus recuerdos y a su formación hispana, formación que no tenía Guamán Poma, pero que sí comprendía los dos mundos en encuentro, en conflicto y controversia. De esos tres he jalado hilos valiosísimos… Sí, de los muertos he tomado escritos, composiciones, interpretaciones, todo lo fundamental.

En el libro usted dice que se siente más músico y que se dedicó a la investigación por la necesidad de difundir nuestra música.

Es un acto de responsabilidad. Porque me di cuenta de los vacíos que había, en contraparte de nuestra riqueza cultural, musical, que se barre a todo el continente americano… Sí, asumí la responsabilidad ante los vacíos.

¿El sentido de su labor es dar con eso que llaman identidad, y lo halló en la diversidad, con todas las músicas, sin segregar ninguna?

Hace poco conversaba con Celeste Acosta, hija de Manuel Acosta Ojeda, y me decía, sí, pues, cada región quiere ser diferente a la otra. Dije, ¡qué maravilla, que lo sigan haciendo, pero que también escuchen lo otro y no le tengan miedo! Me parece genial guardar la diferencia, que eso se conserve me parece fundamental. Pero sí creo que nos falta conocer puntos claves. Como darse cuenta de que aquí ha habido música precolombina de altísimo nivel. Es decir, no solo el imperio más grande de América sino que, en lo que se refiere a música, ha habido una calidad, una jerarquía, hasta física porque incluso hay arquitectura acústica… es impresionante. Y ahora gracias a los aportes de Ruth Shady conocemos que había instrumentos desde hace 5 mil años y si uno lo combina con las antaras nazcas, las zampoñas moches encontradas en el norte, los sikus del Altiplano, nos lleva a determinar que los instrumentos de viento tenían un desarrollo en el Tahuantinsuyo enorme en comparación a Egipto, Mesopotamia, Grecia, China.

¿Todavía hay conservatorios y académicos que no se abren a lo popular en Perú?

Digamos que mi querido país tan rico, también es el país más conservador de América Latina. Es un proceso que toma tiempo y cuesta mucho, y vamos avanzando de a poquitos. Yo propongo que diferentes universidades como San Marcos, la decana de América, tenga un gran conservatorio integrador de la música académica occidental, y la de nuestros compositores. Y pido que sepamos donde hemos nacido musicalmente hablando.

¿La música puede ser en el Perú motivo de identidad como la gastronomía?

Hace poco alguien dijo, hay un festival y comeremos patasca, cuy chactado, juanes, otros potajes, se identifican. Pasa que la cocina ha hecho su trabajo… En la música pocos locos hemos hecho algunas cosas, y no solo de la música tradicional sino también de lo que nos llegó, por ejemplo, de los 300 años de música religiosa que se hacía aquí, de música cortesana, porque el Perú ha sido el país que mejor ha sabido aprovechar lo que nos vino de afuera, que lo ha traducido, domesticado, a su manera. Ha cogido una pavana del siglo XVI, un minué del siglo XVII, y lo termina haciendo cantar de otra manera, guarda algunos gestos, cadencias, pero le aplica lo suyo. El Perú en ese sentido es una máquina de la cual aún no somos conscientes… Creo que la música tiene una fuerza y no lo iguala nada, y eso lo descubrió el clero, que comprendió la importancia que tenía la música de penetrar al pueblo, por eso se dio tanta importancia a la confección de partituras. En 1600 ya había 300 y picos de músicos trabajando en la catedral de Cusco, en la catedral de Lima, en Cajamarca, Arequipa y muchas capillas más produciendo música y haciendo cantar a la gente del Perú, en contraposición y en controversia, porque también a escondidas se guardaba a los apus cantando, ¿no?

No conocemos esa riqueza musical.

No nos hemos dado cuenta de que lo precolombino es monstruosamente rico. Y que ante lo que nos llega no podemos jugar al avestruz. Debemos darnos cuenta de que La Flor de la Canela, El Cóndor Pasa, las marineras, no existirían sin ello.

No siente que actualmente la clase política se enfrasca en peleas banales y debería dedicarse a la promoción de nuestras músicas.

Tienen que hacerlo… Las vivencias me han enseñado que la música y muchos de los escritos pueden ayudarnos a comprendernos mejor y tomar conciencia de que tenemos un país extraordinariamente rico y que nos enseña, de alguna manera, que hay formas de integrarse y comenzar a conversar, sin colores, y apoyar esto para que vaya adelante, porque este país merece tener muchísima más presencia a nivel mundial. Creo que la música nos puede ayudar a comprendernos mejor y a tener un país mucho más potente.

 

[Foto: José Carlos Huamán – fuente: http://www.larepublica.pe]

 

Productor y director de la serie ‘Succession’, el director presenta una mezcla de comedia y ‘thriller’ protagonizada por un excéntrico chef

Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy en un momento de ‘El menú’, de Mark Mylod

Escrito por Javier Yuste

Una pareja, Margot (Anya Taylor-Joy) y Tyler (Nicholas Hoult), llega a una isla para disfrutar de una cena en uno de los restaurantes de alta cocina más prestigiosos del mundo, Hawthorn, donde el excéntrico chef Slowik (Ralph Fiennes) ha preparado un menú especial para los invitados. Entre ellos encontramos a tres nuevos ricos del mundo tecnológico, un actor en decadencia, una reputada crítica culinaria y una pareja mayor que comen habitualmente allí. Pronto la tensión empieza a crecer, a medida que algunos secretos de los comensales se revelan y los inesperados platos se sirven.

Poco más debe ser revelado de El menú, el nuevo filme de Mark Mylod, responsable de películas Un golpe de suerte (2005) o Dime con cuántos (2011), pero más conocido por su trabajo en la dirección de capítulos de series de la HBO como Juego de tronos o Succession. El creador de esta última, Adam McKay, director a su vez de películas como El vicio del poder (2018) o No mires arriba (2021), produce esta mezcla de sátira y thriller sobre la alta cocina que arremete contra la vanidad de los más ricos. Hablamos con Mylod sobre su nuevo filme.

Pregunta. ¿Cómo llegó el guion de El menú a sus manos?

Respuesta. En la segunda temporada de Succession, serie de la que soy productor, Will Tracy se incorporó al equipo de guionistas. Él escribió el quinto episodio, Tern Heaven, y yo lo dirigí, y la verdad es que disfrutamos mucho trabajando juntos. Su escritura me resultó exquisita, tiene una voz satírica muy depurada. El episodio fue, además, muy bien recibido y, cómo transcurría durante una cena, resultó ser una especie de ensayo para El menú. Aunque no fue hasta un tiempo después que me mandó el guion de la película para que le diera mi opinión. Lo leí y me encantó.

P. ¿Qué fue lo que le atrajo en un primer momento?

R. Lo primero que me sedujo fue el viaje cinematográfico que plantea, tremendamente divertido. Además, el mundo que crea es muy rico y la caracterización de los personajes, muy potente. También me atrajo el conflicto central entre el chef Slowik y Margo, esa invitada de último minuto que no quiere estar ahí, creo que es el corazón del filme. La conexión que se establece entre ellos es magnética. Por último, no me pude resistir a ese triángulo de tonos tan específico, entre la sátira, la comedia y el thriller. Trasladarlo a la pantalla fue, sin duda, el mayor reto.

P. ¿Realizó su propia investigación sobre el mundo de la alta cocina?

R. Sí, pero no pudo ser una investigación de campo por culpa del Covid. Sin embargo, tenía cierta experiencia al respecto del tiempo en el que estuve trabajando en Juego de tronos, aunque no soy un foodie ni nada de eso. Sí lo son David (Benioff) y Dan (B. Weiss), los showrunners de la serie que adapta los libros de George R. R. Martin, y ellos me llevaron a restaurantes increíbles cuando rodamos en Europa, algunos españoles. Aunque tanto la compañía como la comida eran fantásticas, siempre tuve la misma sensación que tiene en el filme Margo. Siempre me sentí incómodo, fuera de lugar. Por eso, mi puerta de entrada emocional a la película fue este personaje. Sigo siendo un hombre de fish and chips, aunque ahora tengo muchísimo respeto por el agotador compromiso con la excelencia que tiene esta industria. Es un trabajo épico: nunca paran, tienen que seguir evolucionando.

P. ¿Qué otro tipo de influencias tuvo para la puesta en escena?

R. La serie Chef Table me ayudó mucho a meterme en la cabeza de estos chefs, y a entender sus mundos y sus experiencias. Y también me informé sobre el trabajo de grandes maestros como Ferrán Adriá, de El Bulli, o René Redzepi, de Noma. Tomamos algo de cada uno de estos mundos para crear la base artística del chef Slowik, y nos salió un ser bastante psicótico. Es un mundo muy interesante en el que sumergirse.

P. ¿Tuvo ayuda a la hora de crear el menú que sirve el chef Slowik en la película?

R. Sí, pronto nos dimos cuenta de que íbamos a necesitar profesionales que conocieran y amaran el mundo de la cocina mucho más que yo. Así que le mandé el guion a la chef francesa Dominique Crenn, la única mujer con un restaurante de tres estrellas Michelín en Estados Unidos, en San Francisco, para ser más exactos. A ella le encantó el proyecto desde el principio, vio el punto de vista satírico y entendió lo que queríamos hacer con Slowik, y se subió al carro para diseñar y ejecutar el menú del filme. Para ello, montó un campo de entrenamiento cerca del set y trabajó con nuestros cocineros para que todo resultara auténtico en pantalla. Además, también reclutamos a David Galb, director de Chef Table, para que nos ayudara a alcanzar ese nivel de preciosismo y poesía que tiene la fotografía de la serie a la hora de plasmar visualmente los platos. Es algo que solo él sabe hacer.

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Mark Mylod en el estreno del filme en Nueva York. Foto: Todd Williamson/JanuaryImages

P. Ha comentado que su enfoque para la película está influido por Gosford Park, de Robert Altman. ¿En qué sentido?

R. Soy un gran fan de Altman. Lo que me emociona de Gosford Park es lo vivo que parece todo. No siento que sea un drama de época, a pesar de que está ambientada en el pasado, la sensación que me produce es la de estar ante algo contemporáneo. He trabajado con dos de los actores del filme, Charles Dance y Michel Gambon, y me estuvieron hablando de cómo rodaron y me di cuenta de que era exactamente lo que quería hacer, aunque hasta ese momento no sabía cómo. En Gosford Park todos los actores están en el set al mismo tiempo y todos tienen un micrófono y hablan los unos con los otros. Es un enfoque muy realista, pero difícil de llevar a cabo por cuestiones técnicas de sonido. Pero Altman encontró la manera para que funcionara y el resultado me fascina, es una inmersión completa en ese espacio. Yo traté de hacer algo similar, y por eso no cortaba al final de las escenas, dejaba hablando a los actores para ver qué salía. Es como el free jazz, nunca les pedí que hicieran lo mismo dos veces, y tampoco lo esperaba. De esta manera, ellos podían también explorar más a los personajes y la conexión que se produce entre unos y otros es especial.

P. La película también trae a la mente El ángel exterminador, de Luis Buñuel. ¿Le influyó de alguna manera?

R. Sí, totalmente. La vi hace mucho tiempo y me encanto. En cuanto leí el guion de El menú corrí a verla de nuevo. Lo que he tomado específicamente de ella es el tema de la culpabilidad de los comensales. Todos, a excepción de Margo, llegan al viaje que propone el chef Slowik con sus egos brillando y esa sensación de ser especiales, pero no les queda otra que dejar la vanidad a un lado. Es un arco interesante para todos los personajes.

P. ¿Por qué se decidieron por Ralph Fiennes para el papel del chef Slowik?

R. Siempre lo tuvimos en la cabeza, desde el primer momento. Y cuando hablé con él, enseguida coincidimos en el enfoque del personaje. No queríamos que interpretara a un villano psicótico, sino a un artista que sufre y que está tratando de escapar del dolor que se autoimpone, de su ego, de su relación con sus financieros y de todas las malas decisiones adoptadas. Y Ralph no solo es capaz de hacer eso, sino que también es capaz de imprimir fuerza y tristeza al chef Slowik y, además, ser tremendamente divertido.

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Anya Taylor-Joy es Margo en el filme

P. ¿Cómo ha sido trabajar con él?

R. Trabajar con él ha sido una gozada. Por supuesto, estoy obligado a decirlo, pero resulta que es verdad. Su preparación fue tan minuciosa, que en el set estaba tan liberado que podías lanzarle cualquier idea y nunca tomaba una mala decisión. Comprende completamente al personaje y su mundo, y eso le hace libre. Es todo un espectáculo verle trabajar y, por eso, no podía parar de proponerle cosas. Además, Ralph pasó varios días hablando con Dominique Crenn sobre su filosofía como chef y como artista, y creo que eso le ayudó mucho. Pero trabajar con todo el reparto ha sido genial.

P. La película de alguna manera incide en la idiotez de los millonarios, algo que conecta con Succession y con otras obras de la factoría Adam McKay. ¿Por qué es importante revelar esta cara de las clases altas?

R. Me fascina ver cómo los ricos toman decisiones equivocadas, por privilegio o por ego. Me atrae encontrar las vulnerabilidades de este tipo de personas. Por eso me gusta trabajar en Succession, porque puedes indagar en estos ricos, cavar profundo y ver cómo son realmente. No es necesario perdonarle, pero conviene tener en cuenta el contexto a la hora de desnudar la vanidad y la pretenciosidad que les caracteriza y encontrar al humano que esconden.

[Fuente: http://www.elespanol.com]

Écrit par Jean-Paul Brighelli

De quoi s’agit-il ? Des convives triés sur le volet, snobs au-delà des mots, et capables de payer 1500 $ pour une expérience gustative qu’on leur promet unique (et elle le sera), abordent au soir dans l’île où est bâti le restaurant du Chef. Critiques culinaires qui se croient compétents, acteur de films Z pour sous-développés, petit jeune homme fringant avide de montrer ses compétences, toute une faune qui est la mousse d’une société à bout de souffle : si j’ai un jour vu un film sur la décadence, c’est bien celui-là. L’île, de toute éternité, est le lieu d’enfermement où peuvent se passer des choses horribles — se rappeler celle du Docteur Moreau, ou celle du Comte Zaroff. Ajoutez que l’action se passe en quelques heures, et traite d’un sujet unique : Sophocle n’aurait pas désavoué une telle dramaturgie. Et évidemment, ça ne peut que finir mal.

Le repas est ce que vous aurait concocté Ferran Adrià à El Bulli, la panacée catalane, ou Rasmus Kofoed à Geranium, la gargote de Copenhague où s’extasie le Michelin (une étoile chasse l’autre, c’était précédemment René Redzepi, autre Danois officiant au Noma, qui détenait le pompon mondial). Cuisine moléculaire, usage inconsidéré de l’azote liquide, raffinements extrêmes censés susciter l’extase des palais blasés. Julian Slowik, le Chef du Hawthorne, est apparemment de la même étoffe.

Précisons que le nom du restaurant, Hawthorne, n’est pas choisi au hasard. L’Effet Hawthorne décrit « la situation dans laquelle les résultats d’une expérience ne sont pas dus aux facteurs expérimentaux, mais au fait que les sujets ont conscience de participer à une expérience dans laquelle ils sont testés ce qui se traduit généralement par une plus grande motivation ». Mais je n’exclus pas qu’il y ait en même temps une référence à Nathaniel Hawthorne, l’auteur de La Lettre écarlate, l’une des plus virulentes dénonciations du puritanisme américain. Parce qu’il y a, dans la violence sourde du film, l’écho d’une indignation : Qu’avez-vous fait de la cuisine que je vous avais apprise ? demande Dieu / Ralph Fiennes, qui claque dans ses mains avec un effet performatif digne de la Genèse. Ce n’est pas « que la lumière soit » mais « que le service suivant arrive ».

Et il arrive, il arrive…

Fiennes / Slowik est tellement le Créateur Omniscient qu’il a fait graver au laser, sur les fajitas censés envelopper des tacos new style, les secrets cachés de ces gens si bien habillés, si propres sur eux, et si noirs de péchés compliqués. À partir de là, l’extase surjouée de ces gastronomes pourrissants se changera en malaise, puis en terreur.

Le grand cuisinier n’est pas un abstracteur de quintessence, mais quelqu’un qui vous nourrit, qui vous fait chanter l’estomac et l’esprit, et dont l’ingrédient central n’est pas le poivre sansho ou le safran iranien, mais l’amour — comme l’explique la prostituée, la seule à conserver un peu de bon sens dans cette furia palatale.
Et comme le fait remarquer le Chef in fine, le snobisme, la recherche de la sensation ultime pour palais blasés, a amené une subversion de la libido sentiendi — le désir de goûter — en libido dominandi, la certitude qu’en participant à telle expérience culinaire ultime, on appartient de facto au clan des puissants et des heureux de ce monde. Ah oui ? On va vous faire voir…

Ce film brûle (c’est le cas de le dire) à la manière de la glace : sous la perfection technique rampe une morale sanglante. Le pâle et rare sourire qui flotte sur les lèvres émaciées de Ralph Fiennes laisse planer une menace aimable, qui se concrétisera peu à peu, favorisée par une construction qui fait semblant d’être linéaire — les « services » d’un dîner inouï — et qui est en fait spiralaire, chaque étape marquant une progression vers l’horreur de la Révélation et de l’Apocalypse. Parallèlement, les sourires convenus des convives s’effacent peu à peu, les aimables propos pleins de clichés gastronomiques se muent en cris désespérés, et comme dans les Évangiles, seule la prostituée sera sauvée. Les autres — et avec eux le cuisinier qu’ils ont entraîné dans des recherches stériles et déshonorantes — sera livré aux flammes, Dieu lui-même se consumera dans les flammes de l’enfer qu’ont concocté les hommes.

Plus qu’un film politique, c’est un film métaphysique. Une fable exemplaire sur le bonheur de vivre à travers le bonheur de manger. Quand, à la fin, Ana Taylor-Joy (vue dans The Witch, et dans The Northmandont j’ai chanté les louanges l’année dernière et qui est sublime ici, avec sa bouche peinte d’écureuil carnivore, moulée dans une robe sublime qui interdit le port de toute lingerie, même évanescente) mord dans un cheeseburger, on est content pour elle et surtout pour nous : il reste peut-être un espoir d’être sauvés, pendant que l’univers pourri de la Sodome culinaire s’abîme dans les flammes.

Jean-Paul Brighelli

[Source : blog.causeur.fr/bonnetdane]

Platos esenciales para adentrarse en la cultura local de la capital portuguesa

el vino de Lisboa con varias denominaciones de origen

El vino de Lisboa cuenta con varias denominaciones de origen.

Una región se conoce a fondo una vez que se ha probado su gastronomía. La cultura y costumbres de los habitantes de un lugar se reflejan en su cocina y platos típicos, por lo que es una forma más de conocer su estilo de vida.

El turismo gastronómico en Lisboa está marcado por una fuerte influencia del mar. Múltiples platos tradicionales tienen como elemento principal el pescado. También hay una gran presencia de quesos -como el famoso queso de Azeitão, con denominación de origen en la sierra de la Arrábida- y vinos, sin olvidar los dulces clásicos.

Es de obligada mención el vino de Lisboa, con varias denominaciones de origen, uno de los imperdibles es el Moscatel de Setúbal. Palmela, por su parte, es una de las regiones vinícolas con mayor trayectoria en Portugal, con la marca de vino tinto Castelão y blanco Fernão Pires. Colares, Carcavelos y Bucelas son otras regiones claves para adentrarse en el enoturismo.

caldeirada de peixe

Caldeirada de peixe

El ingrediente por excelencia de la gastronomía lisboeta es el bacalao o bacalhau. Existen innumerables recetas en torno a este pescado, se dice que una para cada día del año, aunque la más destacada es bacalhau à Brás, que consiste en servir el pescado desmenuzado y mezclado con huevo batido y patatas, lo que da lugar a un delicioso revuelto. Otra icónica receta tan antigua como nutritiva es el bacalao con garbanzos, cuyo origen es impreciso, pero es de lo más común en la región.

Continuando con platos procedentes del mar, la caldeirada de peixe es un guiso elaborado con varios tipos de pescado. También es posible encontrar en cualquier establecimiento lisboeta un plato de arroz con gambas, langosta, almejas y mejillones.

No se quedan atrás las sardinas asadas. Aunque son muy típicas durante los meses de verano y fiestas populares, nunca es un mal momento para darle ese placer al paladar. Las más reconocidas son las de Setúbal y se suelen tomar acompañadas de una rebanada de pan, pimientos asados o patatas a la parrilla.

Para aquellos que visiten la zona de la Arrábida, a orillas del río Sado, es muy recomendable degustar la tradicional sepia frita, acompañada con patatas fritas o ensalada y aderezada con limón. También es muy típico encontrarla en los bares y restaurantes lisboetas.

pastéis de Belém

Pastéis de Belém, también conocidos como pastéis de nata o simplemente « natas », aunque típicos en toda Portugal, son originarios de Lisboa.

Por último, no se puede hablar de la gastronomía de Lisboa sin mencionar sus icónicos dulces. Los pastéis de Belém son, probablemente, el dulce más emblemático de la ciudad e, incluso, de todo Portugal. Su fama procede, además de por su increíble sabor, por el misterio de su receta, que sigue siendo secreta. Consiste en pequeñas tartaletas de hojaldre, leche, huevo y azúcar y se pueden encontrar en cada rincón de las calles de Lisboa, aunque los originales se encuentran en la Confeitaria Nacional del barrio de Belém.

 

[Fuente: http://www.vinetur.com]

56 demandes de plusieurs pays du monde sont examinées cette semaine par le Comité du patrimoine culturel immatériel de l’Unesco. La baguette française en fait donc désormais partie.

La baguette française à l’honneur !

Cocorico ! Symbole de la culture à la française, la baguette de pain vient d’intégrer le patrimoine immatériel de l’humanité. Présidé par le Maroc, le Comité du patrimoine culturel immatériel de l’Unesco examine au total cette semaine 56 demandes d’inscription, dont quatre nécessitant une sauvegarde urgente, comme l’art de la poterie au peuple Cham au Vietnam, a précisé l’organisation.

Et ce mercredi, l’Organisation des Nations unies pour l’éducation, la science et la culture a donc officialisé sur son compte Twitter l’entrée de la baguette française au sein du patrimoine culturel immatériel mondial.

Le couscous en 2020

Chaque année, l’Unesco honore avant tout des traditions, des pratiques et des savoir-faire à sauvegarder. Ainsi un patrimoine immatériel peut-être partagé entre plusieurs pays, comme en 2020 l’inscription du couscous avait été le résultat d’une candidature conjointe de quatre pays d’Afrique du Nord : l’Algérie, la Mauritanie, le Maroc et la Tunisie.

Adoptée en octobre 2003 et ratifiée par 180 pays, la Convention pour la sauvegarde du patrimoine culturel immatériel la sauvegarde des connaissances et savoir-faire nécessaires à l’artisanat traditionnel. La liste du patrimoine culturel immatériel de l’humanité compte désormais plus de 500 éléments inscrits, dont plus de 70 nécessitent une sauvegarde urgente.

[Photo : PIXBAY – source : http://www.midilibre.fr]

Dus restaurants de Bossòst e un bar gastronomic de Barcelona dirigit per un aranés empòrten es mès nautes distincions gastronomiques

Er Occitan

Era restauracion aranesa se destaque enguan enes distincions dera Guida Michelin des estats espanhòu e portugués 2023. Dus restaurants de Bossòst (Quate Lòcs), Er Occitan e El Portalet, an obtengut era mès grana reconeishença gastronomica. Ath delà, eth Mont Bar de Barcelona, dirigit per aranés Iván Castro, obten era sua estela Michelin quauqui dies dempús qu’eth sòn codinèr en cap, Fran Agudo, ei estat nomentat melhor codinèr der an 2022 peth Forum Gastronomic de Barcelona.

Castro ei originari deth pòble de Mont (Marcatosa) e proven d’ua familha de restauradors de Vielha. Eth Mont Bar, en Barcelona, a creat eth concèpte de bar de nauta gastronomia damb productes de prumèra qualitat, fòrça d’eri originaris des uarts aranesi.

Quant as restaurants de Bossòst, era Guida Michelin soslinhe qu’Er Occitan prepause modernitat “en tot combinar productes deth parçan e dera sason damb sabors asiatics e indians”, e qu’El Portalet “demòstre bones idèes e amasse tecnica e creativitat”.

Era Guida Michelin a diuerses edicions estataus en mon entièr. Ei ua seguida de libres publicadi, des quaus era guida vermelha ei era mès anciana e coneishuda des guides d’ostalaries e de restaurants d’Euròpa, qu’autrege es prestigioses esteles.

 

 

[Sorsa: http://www.jornalet.com]

 

 

Escrito por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Confuso, me describiría así, mareado, ilusorio, metafísico. Enfermo. Agonizante; flor de tarde quemada por hielo. Colores de Oaxaca, flor de azalea. Juchitán, Chiapas, cruces verdes y espantosa muerte con aroma santo. Leo a Rosario Castellanos, trastabillo, el mole se torna negro, piedra muele a piedra, molcajete inmemorial donde con mi sangre preparo salsa hasta hacerla espesa, greda dispuesta a cacerola, transmutación del barro.

Pienso en el Cónsul de Malcolm Lowry. No he visto tanto México y tanto lo siento. Rulfo me suena a sosías antropófago. Nos devoramos, sabemos que en nuestras venas corre sangre de tierra. Lo percibo en Colcapirhua, Cochabamba, debajo de una pirca que protege cochinos para el chicharrón; en Juchipila, volando por encima de los alaridos de los tarascos, de los indios cocas y los zacatecos. Me di cuenta cuando dentro de ti, Francine, vi nuestras pieles como ropa de arlequín. Entonces supe que entre los dos había más que una fuga, que un vuelo de avión. Cada quien con sus muertos y sus vivos. Podría no ser importante, lo podríamos obviar, pero vive allí como bomba de tiempo, mecha encendida, bala perdida. Entonces me senté con Rulfo a la vera de la cuesta (Sayula) y nos dijimos que era tiempo de permitirles irse, que el peso de nuestros rostros de ídolo será en cualquier hora insufrible carga y que no debiéramos llenarlas de innecesarias cadenas. Salud, Juan, le dije, y nos pusimos a reír acerca de qué pomada era mejor para que no dolieran las balas. Un rey zope atravesó el cielo; no era el Concorde, no, estoy seguro. Luego dormí.

Despierto, estoy cansado. La garganta ha tomado color de lava. La peste se enrosca en las piernas y no sé si quiere picarme como sierpe o besarme. Quito la fiebre con toallita mojada; el pincel delgado traza líneas coloridas sobre el alebrije. Me escribió Zinaida ¿lo hizo? ¿O escuché a Leonardo Favio cantando una vieja canción colombiana de nombre similar? Erba di casa mia, las hierbas de casa. Ahora que pienso, en medio del delirio hablaba con mi madre para que preparase llajwa sin quilquiña porque siempre la odié. Si el pantalón o los zapatos la tocaban en el patio, el olor quedaba pegado por varios días. Muy apreciada en Bolivia, en México le dicen pápalo (del náhuatl papalotl, mariposa). Es una de las muy pocas cosas de la ancianidad que no amo. Será esa gota de sangre vasca que antes de perder su corazón azul a los dioses sangrientos olió el papaloquelite y me heredó aquel miedo asco. Porque paradójico como resulte soy de aquellos que esgrimió el jade cortante y sufrió el embate del pedernal en las arterias. Los muertos vivos.

Tengo que cortar zanahorias para el guiso y caigo en cuenta que trocé los dedos. No es que difieran mucho, hasta textura parecida. El dedo meñique, zanahoria púrpura; el índice ya doblado por la artritis se asemeja más a un delicioso parsnip. ¿Ves, Juan?, le digo a Rulfo, este nuestro canibalismo atávico. Sonríe el maestro, y toma fotos de cuerpos muertos a la vera de los caminos. Nunca deja de ser tiempo de sacrificio acá, susurra. Mueve el brazo de un cadáver para captarle la sonrisa. En un par de días serán calaveras de azúcar para las hormigas. El rey zopilote vuelve a dividir las nubes y estamos ambos de acuerdo que no es superhéroe gringo. He decidido no cocinar los dedos. Los planto en el suelo seco y añado un par de litros de sangre. Con suerte vendrá un vergel. Los antiguos instrumentos de viento suenan invocando. El didgeridoo de los nativos australianos, el erke del sur boliviano y de los lambayeques del Perú: la trutruca mapuche. Caracoles de la costa purépecha, muy ligados a la tradición andina del mullu-pututu. Sonido y color. Arte y muerte.

Gotas de sudor sobre el teclado. Este piano de textos va a fundirse así. Trato de secarlo. Digo piano porque es mi manera de hacer música, ligar palabras. Aunque hoy como fallido cocinero tendré que escribir con los codos, pero, en sentido figurado, ¿qué texto que no se respete no ha sido escrito por muñones? Amor y dolor, placer y desgarro. Brillante polvo de Spondylus. Encima de la biblioteca yo guardaba un hermoso Nautilus, negro y rojo, al lado de un sextante para insuflar aire marino a la montaña. En una de las varias carpas gitanas que tuve, que fui dejando por caminos con señales de nombre de mujer. No llevaban ellas a ciudades sino a piernas y hacia ellas dirigía mi carreta. El tornado tamaño cinco, el más grande, que siempre me persiguió, iba alimentándose con lo que dejaba: nautilus, awayos, guardianes del Orinoco, monedas polacas. Engullía todo y cuando abro la persiana está allí, aguardando por el resto, sabiendo que desnudo no cargaré nada conmigo. No lo necesitas, sugiere su hambre, pero yo voy a nutrirme de tus sueños. De ellos necesito para arrasar campos y eriales.

 

¿Te das cuenta, Pedro Páramo, que salida no hay? Pero, aunque lo sé… me niego al gris. Si he de terminarme que sea en lecho colorido, al ritmo de la Sandunga, y con la Llorona cariñosa.

 

1/11/2022 (Día de la liberación de Kherson)

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[Imagen: Carlos Mérida/Carnaval en Huixquilucan, litografía, 1940/Carnaval en Huixquilucan, litografía, 1940 – publicado en Revista 88GRADOS – reproducido en lecoqenfer.blogspot.com]

Prezentado por Silva FİLİBA

Todos ya konosemos la istorya i los faktos de Sir Moses Montefiore i su vida. El ayudo a su puevlo judio, ma no se avla bastante de su espoza Lady Judith, ke lo akompanyo i lo sostuvo siempre en su misyon. Ija del sinyor Leon Baruh Kohen, vinida de una rika famiya hollandeza de alta orijina ashkenazi.

Judith se kazo kon Moses Montefiore mas chiko de eya de 9 mezes i eya era una persona posedando una alta kultura literera ingleza. Eskriviya siempre sus rekordos en su jurnal. Konosiya perfektamente aparte del inglez, el fransez, el aleman, el italyano i konosiya el ebreo de la Bibliya.

Lady Judith era tanbien muy kapachi en el gizado de komidas ermozas. Eya publiko el primer livro de komidas inglezas-sefaradi. No tenyendo kriyaturas i posedando munchas paras, el kuple Montefiore dedikaron sus vidas a los menesterozos, i sovre todo a alivyanar las difikultades de los judios enstalados en Israel.

50 anyos de su vida i de su tiempo i de su fuersa pasaron a ayudar su marido en su ovra, ovligarlo a deshar su lavoro de la edad de 40 anyos. El nombre de Yerushalayim era eskrito kon letras de oro, en el blazon (arma) de la famiya montefiore. En 1827 el kuple izo un viyaje relijiozo en Yerushalayim, el primer de las 7 vezes ke se fueron a la tierra santa. Viyajes kon grandes difikultades de esta epoka ke tomava mezes para pasar solo unos kuantos diyas en Yerushalayim.

Viendo las difikultades ekonomikas de los judios, eyos ayudaron a la fragua de la mahalle Miskenot Shaananim, primera mahalle moderna afuera de la viyeja sivdad de Yerushalayim, kon la konstruksyon de un molino de ayre. Tanbien la famiya Montefiore pudo tomar el akordo del sultan otomano de akeya epoka para fraguar de muevo la Kehila Urva de Yerushalayim.

Izieron enstalar la primera tresa topografika de la sivdad, i mandaron un doktor para mirar los hazinos, i izieron mizmo un projekto de eskola profesyonal para ijas.

En 1839, topandose kon su marido en Yerushalayim, Lady Judith eskrive en su jurnal estos biervos, kon los kualos vamos a eskapar esta eskrita. “Me siento aki entornada de un sentimiento de serenidad i alegriya”.

Karos ermanos, miri de azer un chiko rezume de una de muestras selebras mujeres de la epoka del siglo presedente.

Bendicha sera su memorya.

 

[Orijin: http://www.salom.com.tr]

Escrito por ANTONI PUIGVERD

 

La literatura catalana no pasa por sus mejores tiempos. Se editan, sí, muchos libros, algunos de ellos bastante buenos (junto con una enorme cantidad de libros prescindibles o directamente malos). Aparecen con regularidad voces nuevas e interesantes. No faltan las reflexiones críticas (como las que contiene el último ensayo de Valentí Puig: L’os de Cuvier). Pero algo falla. Es como si la literatura en lengua catalana se alzara sobre cimientos de cartón piedra. El público culto en catalán brilla por su ausencia. Se dice que las editoriales están en bancarrota. Las facultades de letras son estrictamente necrófilas. El IEC, que debería ser nuestra Academia, está literariamente (y casi lingüísticamente) desaparecido. Las instituciones están en perpetuo baño maría. No existe sociedad literaria. Las polémicas entre escritores, cuando se producen, son de bolsillo o se refieren al bolsillo. Son bastantes, es cierto, los admirables individuos que siguen dando la vida por un adjetivo o se pelean duramente con las musas por una historia verdadera. Pero el aire que se respira está viciado y flota en el ambiente aquella máxima con la que Monzó, hace ya algunos años, remató uno de sus artículos más realistas: « El último, que apague la luz ».

Bezsonoff habla con atropello y pasión, con un discurso lleno de referencias ideológicas y rebozado con aparato gestual

De vez en cuando, sin embargo, alguien abre una ventana y penetra un poco aire nuevo. No hace falta que llegue con un gran libro bajo el brazo: basta que venga cargado de excéntricas vitaminas. Vitamínica es, ciertamente, la presencia de Joan-Daniel Bezsonoff, cuyo apellido suscita, ya de por sí, curiosidad. ¿De dónde sale un escritor en catalán con este apellido ruso? De Perpiñán. Gracias a este nieto de un ruso blanco exiliado que sobrevivió en París como taxista, el lector de la Cataluña sureña descubre, maravillado, escenarios completamente imprevistos para unas novelas en lengua propia: Saigón, el Magreb o las trincheras de la Primera Guerra Mundial. De estas trincheras habla precisamente La revolta dels cornuts, novela que desarrolla también, con buen rigor documental, la vida barcelonesa de aquellos años, observada por las miradas de un refinado diplomático francés y de un joven oficial militar del Rosellón.

Conocí a Bezsonoff en la Llibreria 22 de Girona, durante la presentación de La guerra dels cornuts (ofició Vicenç Pagès, otro fabricante periférico de vitaminas). Tal como explicaba Jordi Puntí en las páginas del Quadern, « La guerra dels cornuts, sin ser extraordinaria, es una novela interesante y amena que destila una notable y muy curiosa expresividad. Expresividad que deriva, por una parte, de la gracia con que Bezsonoff manipula el catalán del Rosellón y, por otra, de su estilo sentencioso, que bebe de la mejor tradición francesa ». Traduzco, para que se hagan una idea, algunas de las sentencias que aparecen en boca de distintos personajes: « El onanismo es un humanismo ». « Si no hiciéramos más que lo razonable, todos seríamos santos; y la vida un infierno ». « La filosofía española es equiparable a la gastronomía de Londres ». « La guerra es la única aventura de nuestro tiempo ».

Bezsonoff no solo escribe de manera sentenciosa, también habla de esta forma. Y habla mucho, atropelladamente, con mezcla de pasión y razón, rellenando el discurso con todo tipo de referencias ideológicas y culturales, rebozándolo con gran aparato gestual. Maravillado ante este formidable parlanchín, decidí visitarlo en su Perpiñán para observarlo en su salsa. Me citó en un restaurante vietnamita, donde, según me dijo, comeríamos bien. Lo dijo un francés que escribe en catalán « por emmerder mon père »; quiero decir que la cena no respondió para nada al tópico refinamiento francés. Torrencialmente, sin parar de tragar, tan glotón como hablador, Bezsonoff empezó por la historia de su familia (en la que la sangre del ruso blanco exilado se mezcla en venas del Empordà y el Rosellón). Y siguió con las peleas de sus progenitores, su infancia en París con el padre, su juventud en Cannes con la madre, sus veranos en el Rosellón con los abuelos (de ahí el recuerdo de la lengua de los viejos como una especie de regresión infantil: « Escribo en catalán y regreso al líquido amniótico »). Me habló del arcaico cantante Luis Mariano (de cuya asociación es miembro). De sus estudios de filología hispánica y francesa en Niza. De su pasión por Cervantes, Luis de León y García Márquez perfectamente mezclados con Gérard de Nerval, Céline y Proust. De sus ilusiones: « Quisiera ser el Frank Sinatra de las letras catalanas: Una gran voz al alcance de todos ». De sus problemas: « ¿Cómo puedes escribir después de Tolstoi y Flaubert? Somos enanos a su lado ». Del teatro: « Este anacronismo tan encantador como el servicio militar ». De la importancia de afiliarse a un buen escritor menor (el suyo es Jean Dutourd, del que me recomienda Les horreurs de l’amour (un título que le parece un pleonasmo). De sus problemas con las mujeres: « Clio y Clito son los dos temas de mis novelas: la musa y el clítoris ». De la situación del catalán en Francia: « Un patués de lujo ». De su interés por escribir en este patués: « Es una lengua virgen: tengo la sensación de ser el primer hombre que la coloniza ». De sus aventuras en Valencia conversando sobre Ausiàs March con un taxista blavero. De su visión del mundo: « Todos somos el gabacho de alguien ». De su ideal político: « Vivir a la catalana bajo una Administración a la francesa ». De las costumbres españolas: « Hay dos tipos de españoles: el que llega tarde y el que llega muy tarde ». De su visión de Cataluña: « Es un zombi: tiene el sabor de un Estado pero no es un Estado, igual que el Canada Dry, la bebida que simulaba ser alcohólica. Eso es una ventaja para el escritor, aunque sea una desgracia para el país ». Idea que remata de manera deliciosamente ambigua: « Escribir en catalán es una prueba de orgullo extraordinaria ».

 

[Fuente: http://www.elpais.com]