Archives des articles tagués História

¿Está conectada la migración peruana en Alemania con la historia y secuelas de las estructuras coloniales alemanas en el Perú? ¿Qué llevó a mi bisabuelo alemán, Otto Elsner, a migrar al Perú? ¿También vivieron en el país muchos otros alemanes alrededor de 1925 o anteriormente? ¿Cómo vivían? 

Ferdinand Wieland en su hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Foto (detalle): Patricia Wieland Conroy

Escrito por Helga Elsner Torres

Busco cuestionar la historiografía dominante del pasado y actual mediante la genealogía y el intercambio de material de archivo con peruanas y peruanos descendientes de alemanes que actualmente residen en Berlín.

En este proyecto de arte y archivo, financiado por el Senado de Cultura y Europa, crearé obras de arte con el material recibido. Estas a su vez servirán como punto de partida para discusiones sobre las olas migratorias poscoloniales en la actual Berlín.

Dibujo de un pasaporte alemán de la ruta Bremen-Lima. | Fuente: Helga Elsner Torres

La migración alemana al Perú sucedió desde la mitad del siglo XIX y se intensificó en la primera mitad del siglo XX. En ese entonces, existían dos formas de salir de Alemania hacia Perú. Una, era a través de Bremen. Debido a la cantidad de salidas que hubo por las facilidades que el gobierno peruano les otorgó a los alemanes, se crearon más puertos en Perú que permitían la llegada directa desde Bremen.

Desenho baseado em peça publicitária da Hamburg-Südamerikanische Dampfschifffahrts-Gesellschaft para a rota Hamburgo-Brasil, no ano de 1910.

Dibujo basado en una publicidad de Hamburg-Südamerikanische Dampfschifffahrts-Gesellschaft para la ruta Hamburgo-Brasil, año 1910. | Fuente: Helga Elsner Torres

La otra vía era a través de Hamburgo, con varias escalas. Primero en Brasil, luego bordeando Cabo de Hornos y finalmente en Chile hasta llegar a Perú. La publicidad era muy colorida y mostraba principalmente a Suramérica como un lugar exótico, con gran diversidad natural y riquezas aún no descubiertas.

Otto Elsner (descendente peruano) em sua visita à Alemanha, Colônia.

Otto Elsner (descendiente peruano) en su visita a Alemania, Colonia. | Fuente: familia Elsner

El proyecto ¿De dónde vienes (realmente)? comienza con la búsqueda de archivos y documentos oficiales familiares. 1996 fue el año en el que mi abuelo, hijo de alemán, viaja por primera y única vez a Europa con pasaporte peruano y visa de turista.

Slide fotográfico antigo do ano 1956. Registro familiar em Huaraz, capital do departamento de Ancash e residência principal de meu avô, Otto Elsner. Autor desconhecido. 

Diapositiva fotográfica antigua del año 1956. Registro familiar en Huaraz, capital del departamento de Ancash y residencia principal de mi abuelo Otto Elsner. Autor desconocido. | Fuente: familia Elsner

Durante el proyecto se comparten fotos familiares y se escuchan relatos, mitos de migración, archivos, cartas y cualquier objeto material o idea que nos haga reconstruir una historia de estos antepasados.

Obituário do jornal de Bremen do ano 1918, onde são mencionados os negócios de Gildemeister no Peru e no Chile.

Obituario del Periódico de Bremen del año 1918, donde se mencionan los negocios de Gildemeister en Perú y Chile. | Die MAUS Bremen: Gesellschaft für Familienforschung e. V.

Aunque Perú no fue una colonia alemana, se llevaron a cabo estructuras coloniales que solían colocar a los alemanes en una convivencia privilegiada con la élite política en el Perú de la época. Esa es la historia de muchos comerciantes alemanes que, con la exportación de materias primas y productos nativos, pudieron hacer crecer rápidamente su capital e inversiones, adquirir inmensas extensiones de tierras (principalmente en la costa central y norte de Perú, así como en la selva) y tener cada vez más propiedades, para luego formar poderosos e influyentes grupos económicos. Tal es el caso de la familia Gildemeister de Bremen con la exportación y venta de salitre y la producción de azúcar.

Habitação de um trabalhador alemão no distrito 3 de outubro, próximo à fazenda Casa Grande da família Gildemeister, Peru.

Vivienda de un trabajador alemán en el distrito “3 de octubre” cercano a la Hacienda “Casa Grande” de la familia Gildemeister, Perú. | Fuente: Helga Elsner Torres

Esta familia trajo durante su época de mayor apogeo y crecimiento a cada vez más empleados alemanes, entre ellos administradores y técnicos agrícolas, a trabajar en el Perú. Principalmente su extensa hacienda “Casa Grande”, en el norte del país, recibió más alemanes.

Sus centros de producción (denominados haciendas) se extendieron a lo largo de la extensa y productiva costa norte y en el centro de Perú. Una de estas era la Hacienda Barbacay, en Huarmey, donde fue contratado mi bisabuelo.

Manteiga Luxus, produzida na fazenda Constancia, com uma embalagem disponível em espanhol, inglês e alemão. 

Mantequilla “Luxus”, producida en la hacienda “Constancia”, con un empaque disponible en español, inglés y alemán. Fuente: Patricia Wieland Conroy

A través de esta investigación y el intercambio de información, se da cuenta de los privilegios que los migrantes alemanes tenían en el país: a algunos el gobierno peruano les prometió propiedades por emigrar al Perú, oferta que no siempre cumplió; los más acomodados tenían sus propias haciendas y puertos exclusivos para exportar; otros se dedicaban a la agricultura y ayudaban a otros alemanes a coleccionar objetos que pudieran resultar escasos o difíciles de encontrar en su país de origen como cerámicas, textiles y fardos funerarios precolombinos, entre otros.

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa e dono de uma propriedade no distrito de Chontabamba. Autor desconhecido. 

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa y dueño de un fundo en el distrito de Chontabamba. Autor desconocido. | Fuente: Janeth Schipper Böttger

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa y dueño de un fundo en el distrito de Chontabamba, intercambiaba objetos que traía de Alemania, por ejemplo, espejos, con indígenas de la comunidad “Amuesha”, quienes a cambio les entregaban sus pinturas o les enseñaban las técnicas de cultivo de la yuca. Enrique emigró a Perú junto con su hermano, Pablo, pero este último se quedo en Yanachaga. Actualmente esta localidad en la selva central de Perú tiene una importante presencia de descendientes de colonos alemanes.

Desenho baseado em uma fotografia da família Böttger em sua propriedade em Yanachaga, no distrito de Huancabamba, no centro do Peru. Na fotografia original estavam presentes Pablo Böttger Treu, sua esposa Mina Nissen e sua família. Autor desconhecido. 

Dibujo basado en una fotografía de la familia Böttger en su fundo de Yanachaga, en el distrito de Huancabamba, en el centro del Perú. En la fotografía original estaban Pablo Böttger Treu, su esposa Mina Nissen y su familia. Autor desconocido. | Fuente: Helga Elsner Torres

¿Qué los motivó a migrar al Perú? Si bien muchos emigrantes venían de una Alemania empobrecida buscando un horizonte mejor, otros pudieron establecerse rápida y definitivamente debido a los ingentes recursos naturales y extensas áreas de territorio no pobladas y a las facilidades que les daba el gobierno peruano para quedarse en el país.

Desenho baseado em uma fotografia familiar pertencente à família Cossio Tidow. Ulrich Tidow e seus pais, Hans e Therese Tidow, na Campina de Arequipa, no sul do Peru. Hans Tidow trabalhou na Cervejaria Alemã Günther & Tidow S.A. 

Dibujo basado en una fotografía familiar propiedad de la familia Cossio Tidow. Ulrich Tidow y padres, Hans y Therese Tidow, en la Campiña de Arequipa, al sur del Perú. Hans Tidow trabajó en la Cervecería Alemana Günther y Tidow S.A. | Fuente: Helga Elsner Torres

Muchos solo se unían familiarmente a otros alemanes de manera oficial, tenían descendientes que eran criados bajo reglas alemanas y frecuentaban exclusivamente esos círculos. Algunos tenían familias paralelas con peruanas.

Ferdinand Wieland em sua fazenda Constancia, em La Libertad, norte do Peru. 

Ferdinand Wieland en su hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Fuente: Patricia Wieland Conroy

Sin embargo, aunque menos frecuente, algunos alemanes también entablaron relaciones duraderas y familiares con peruanas y peruanos.

A fazenda Constancia, em La Libertad, no norte do Peru.

La hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Fuente: Patricia Wieland Conroy

Varias generaciones nacieron y crecieron en las haciendas propiedad de los primeros emigrantes alemanes.

Las seis hermanas Schipper Böttger en Prenzlauer Berg, Berlín. | Fuente: familia Schipper Böttger

Hoy, tras varias décadas, esos descendientes han decidido regresar a Alemania, por razones diferentes, pero la búsqueda es la misma: nuevas oportunidades. Generalmente lo hacen por las facilidades para realizar estudios superiores o mejorar su calidad de vida en un lugar más estable que el Perú actual.

Marlene Gildemeister na Coluna da Vitória em Berlim.

Marlene Gildemeister en la columna de la Victoria en Berlín. | Fuente: Marlene Gildemeister

Es así como hoy vemos una migración postcolonial en un país que en su momento fue una fuerza colonial y que acumuló recursos. Es esta una razón obvia para las olas de migración contemporáneas hacia Alemania y Europa, en general.

Visto alemão de Helga Elsner Torres. 

Visado para Alemania de Helga Elsner Torres. | Fuente: Helga Elsner Torres

¿Son igualmente justas estas posibilidades de migración? ¿Es decir, de peruanas y peruanos a Alemania? Y, ¿están las secuelas del colonialismo relacionadas con los movimientos migratorios contemporáneos entre Alemania y Perú? Abordaré estas y otras preguntas de manera artística y personal desde este 5 de noviembre en una exposición en el KulturMarktHalle e.V. en Berlín.

Algunos descendientes de alemanes se enfrentan a la problemática de que, al no conocer ni poder demostrar su origen, no cuentan con un pasaporte alemán y están condicionados, como cualquier migrante no europeo en Alemania, a solicitar títulos de residencia temporales.

[Fuente: http://www.goethe.de]

El espectador (Apuntes, 1991-2001)

Imre Kertész

Traducción de Adan Kovacsics

Editorial Acantilado

Barcelona 2021     233 páginas

 

IMRE KERTESZ EN LA ANTESALA DEL ADIÓS

 

Escrito por Iñigo Linaje

Recuerdo la lectura de La última posada, el diario de Imre Kertesz publicado póstumamente por Acantilado en 2016, como uno de los testamentos literarios más desoladores y descarnados que he leído los últimos años. De todos es sabido que el Nobel húngaro estuvo prisionero -en su adolescencia- en el campo de concentración de Auswchitz, experiencia que determinará su vida y su obra y de la que dará testimonio en un libro terrible: Sin destino.

La editorial Acantilado, que editó hace años Diario de la galera, fechado entre 1961 y 1991, acaba de publicar ahora el tomo central de su particular trilogía diarística bajo el título El espectador, que recoge los apuntes del autor durante los años noventa del siglo pasado. Así, este diario toma el testigo del primero y precede al último, donde expone con una desesperación y crudeza terribles los estertores de su acabamiento y su adiós definitivo en 2016.

Kertesz no tarda en fijar su particular poética existencial en estas páginas: “Escribo para salvar y rescatar nuestras almas de la fatalidad espiritual que crea la política, la economía y la ideología que las sostiene”. Una visión de la realidad marcada por sus vivencias juveniles que, no obstante, cualquiera podría suscribir al vislumbrar nuestra historia reciente. Pero sus notas de diario trascienden lo histórico o el ámbito social para inmiscuirse también en su intimidad. De esta manera, el autor consigna lecturas de Wittgenstein y Thomas Mann, anota reflexiones puntuales y atiende las lecciones de su compatriota Sandor Marai: que no pase un solo día sin leer unas líneas de Tolstoi o escuchar una pieza de Bach.

El diario se activa y toma vigor hacia la mitad del volumen, coincidiendo con la enfermedad y posterior muerte de su mujer, un acontecimiento que enfrenta a Kertesz a ver el itinerario de su vida desde una perspectiva aún más angustiosa: la de una soledad radical y dolorosa. “Quien no ha sido feliz no sabe morir”, escribirá esos días en algunas de las notas más amargas del diario.

Entre reflexiones sobre la actualidad de su país, remembranzas de un pasado siempre presente y lecturas discurren las últimas páginas de El espectador, donde Kertesz confiesa su último deseo: terminar los proyectos literarios emprendidos. Algo que tomará cuerpo en las devastadoras anotaciones incluidas en La última posada, que, acaso, anticipan estas palabras: “El hombre cree que su vida tiene sentido porque es el único ser capaz de concebir el sinsentido de la vida”.

 

 

[Fuente: http://www.culturamas.es]

Unha guía percorre a historia da cidade desde a óptica das clases populares. Se cadra, o verdadeiro sentido da Historia atópase nas marxes nas que o discurso oficial nunca se fixa. Marxes, precisamente, é o título do libro que veñen de publicar Xurxo Martínez e David Rodríguez, para vindicar un Vigo das clases populares, obreiro, nacionalista, feminista e ilustrado que contradí máis dun tópico.
O Teatro Circo Tamberlick, onde se estreou a ópera 'O Mariscal'. (Foto: L. Roisin) #omaruscal #vigo #teatro #circo #tamberlick

O Teatro Circo Tamberlick, onde se estreou a ópera ‘O Mariscal’.

Por Manuel Xestoso

Dar voz aos que non a teñen, aos que non a tiveron. Marxes. Guía ilustrada do Vigo Rebelde (Xerais) mira cara a unha historia que raramente se conta, a do Vigo “humilde, loitador e solidario” do que fala Manuel Bragado no prólogo da obra. E cando falamos de dar voz, hai que subliñar que a expresión é literal: non se trata dunha guía na que un “experto” revestido de auctoritas lles explica ás persoas que len o que sucedeu, senón relatos en que os propios protagonistas do narrado contan o acaecido. Firmemente alicerzados na historia, mais pasados pola peneira da literatura, os relatos que compoñen esta obra articulan unha visión alternativa ás crónicas oficiais para mostrar que existen outras formas de observar o mundo cando se está do lado dos desposuídos.

Comezando pola revolta Irmandiña e os pouco coñecidos lances do Castelo do Peço e da torre de Busteu, a obra de Xurxo Martínez e David Rodríguez percorre o periplo histórico dunha cidade que nunca renunciou á rebeldía, á contestación, á reivindicación dos dereitos dos desfavorecidos. Moitas desas historias aínda resoan nos ouvidos de hoxe: as manifestacións de Nunca Máis ou o Non á Guerra do Iraq fan parte da memoria contemporánea e é probábel que poucos vigueses ignoren a importancia daquelas demostracións de solidariedade e de coraxe política da cidadanía. Mais existen outros sucesos máis agochados que debuxan unha visión da cidade olívica moi afastada dos tópicos e que os autores recompoñen para reivindicar -tamén eles- o lugar que ocupa no decorrer da historia da Galiza.

Moitas cidades dentro da cidade

Hai no libro un Vigo republicano: os múltiplos episodios de resistencia despois do golpe de Estado de 1936 -desde os Choróns a Lavadores, desde Alcabre ao Alto da Portela- retratan unha convicción na defensa dos valores da República e unha conciencia de clase que debería ser suficiente para rematar co mito da Galiza que se deixou vencer nada máis comezar a guerra. E a esclarecedora noticia da existencia da cadea do frontón da rúa María Berdiales -onde os fascistas confinaron moitos presos que eran transportados pola noite en camionetas para darlles “o paseo”- segue sendo non sabemos se un tabú ou un asunto coidadosamente silenciado por quen debería encargarse de divulgalo: poucos vigueses saben hoxe da súa existencia.

Hai -non podía ser doutra forma- un Vigo obreiro, que asoma na lembranza da primeira folga xeral convocada despois da visita de Pablo Iglesias á cidade; na imaxe da Casa do Pobo pola que pasean Heraclio Botana, Emilio Araújo ou Eugenio Montes; na folga das mulleres da fábrica de louza e cristal Álvarez en 1949; na dos estaleiros Barreras en 1972; nas tres folgas xerais de 1984, facendo fronte a aquela sagazmente rexeitada reconversión industrial…

E hai, non moi afastado deste carácter traballador, un Vigo galeguista e nacionalista que se deixa ver no intento de fuxida do Bou Eva, no que dous curmáns de Castelao trataron de escapar da represión franquista desde o porto; nas figuras do bibliófilo Fermín Penzol e do oculista Antón Beiras; na fundación do Partido Galego do Proletariado; no activismo sindical e cultural de Moncho Reboiras; no labor teimudo e calado do padre Seixas; na impresionante manifestación contra o Estatuto da Aldraxe que pretendía ignorar os dereitos históricos da Galiza.

Hai un Vigo feminista e ilustrado que se reflexa no perfil de Olimpia Valencia, a primeira galega titulada en Medicina e afín ao Partido Galeguista; no de Placeres Castellanos, mestra, enfermeira, xornalista e guerrilleira que participou na fundación do Bloque Repubricán Nazonal Galego; no de María Araújo, unha working class hero que encabezaba o Sindicato de Conserveiras.

E hai tamén un Vigo que brilla no panorama da cultura nacional: Marxes recrea un faladoiro no Café Derby no que participan Carlos Maside, Rafael Dieste, Francisco Luís Bernárdez e o propio Manoel Antonio, na súa época de estudante na Escola Naval; revive a estrea de O Mariscal, a primeira ópera en galego -libreto de Antón Vilar Ponte e Cabanillas e música de Rodríguez Losada- no Teatro Tamberlick; detense nas imaxes de Chano Piñeiro, nos versos de Xohana Torres, no estudio de Urbano Lugrís… até chegar ás mesas de mármore do Café De Catro a Catro, onde se reúnen os irmáns Álvarez Cáccamo, Mendez Ferrín, Anxo Angueira, Moncha Fuentes, Cid Cabido, Camilo Gonsar, María Xose Queizán, Francisco Sampedro e tantas outras voces relevantes das letras do país.

Marxes está ateigado de moitas outras historias emocionantes que poñen de manifesto que hai moitas cidades dentro da cidade. Historias necesarias para coñecernos a nós mesmos e para revisar esa máxima fatal que dita que a Historia sempre a escriben os vencedores.

Guía para paseantes pola historia

Marxes. Guía ilustrada do Vigo rebelde inclúe tamén un mapa da cidade onde se localiza o escenario de cada un dos relatos para que sirva así de guía. Deste xeito, o volume pódese ler na casa ou, como suxiren os autores, “percorrendo a pé os escenarios vibrantes da memoria popular de Vigo”.

 

[Imaxe: L. Roisin – fonte: http://www.nosdiario.gal]

 

 

Foto

Amb el «triomf de la democràcia» Pujol va dir que la «història ja està feta»: Prat de la Riba, la Lliga, la Mancomunitat, Cambó, Tarradellas… i ell mateix. Aquestes són les icones del discurs dominant de la història d’un catalanisme que no ha tingut com a objectiu explicar-nos com hem arribat fins aquí i cap a on anem, sinó justificar l’«oasi català».

Aquest manual sintètic ofereix un relat que, recuperant molts historiadors condemnats a l’oblit, pretén oferir una visió panoràmica de l’origen i l’evolució del catalanisme confrontant aquests dogmes i obrint el marc a tot l’ampli ventall polític que representa el catalanisme. Una invitació a reprendre el fil roig de la història.

Biografia de l’autor

Xavier Milian i Nebot (Reus, 1984). Llicenciat en Història i Periodisme. Màster en Anàlisi Política i Dret Públic. Doctor en Dret. És autor dels llibres L’incendi perdurable d’Andreu Nin (Lo Diable Gros, 2017), El poder del poble (Sembra Llibres, 2019) i coautor, amb Laia Estrada, de Sortim de l’UCI (Tigre de Paper, 2020).

 

Títol: Una nova panoràmica de la història del catalanisme
Autor: Xavier Milian
Editorial: Pagès Editors
Col·lecció: Monografies
Pàgines: 264
ISBN: 978-8413032818

[Font: http://www.racocatala.cat]

Ramón Lluís Bande estrea «Vaca brecando entre ruínas», un ensaio cinematográfico sobre o Consello Soberano de Asturias e León creado durante a Guerra Civil

El filme se apoya principalmente en la colección de fotografías tomadas por Constantino Suárez

O filme apóiase principalmente na colección de fotografías tomadas por Constantino Suárez.

O24 de agosto de 1937 proclamouse en Xixón o Consello Soberano de Asturias e León, unha resposta institucional dos partidos de esquerda ao illamento da zona como consecuencia do cerco das tropas franquistas. A caída do norte, en outubro do mesmo ano, implicou a súa desaparición e a súa cobertura por un manto de silencio e desmemoria.

Vaca brecando entre ruínas, un ensaio cinematográfico do escritor e director Ramón Lluís Bande (Xixón, 1972) que se estrea este venres en Numax, recupera a historia do Consello. O núcleo central do filme constitúeo unha secuencia de planos fixos de fotografías tomadas principalmente por Constantino Suárez e que actualmente custodia o Museo da Vila de Asturias. Outra contribución importante é a obra do pintor Nicanor Piñole: un dos seus gravados préstalle o seu título a Vaca brecando entre ruínas. A orde cronolóxica e a narración a cargo do músico Nacho Vegas, que le textos da institución, noticias da época e outros documentos, propoñen un achegamento de obxectividade case pura á reconstrución da actividade do Consello.

«A película non quere chegar a conclusións, nin condicionar o significado que poida ter para cada espectador», avanza Bande. «Como dicía Walter Benjamin, « Nada que dicir. Só mostrar »», engade o cineasta, quen traballou motivado por dúas preguntas: «Por que nos roubaron ese momento transcendental da nosa historia? ¿Que pasa cando esta historia, contada deste xeito, entra en contacto co noso presente?». A súa opinión persoal é que o relato do que supuxo o Consello e a memoria daquel tempo tería convertido en imposible a Transición tal e como se expuxo ao morrer Franco.

Las imágenes de Suárez revelan detalles cotidianos de la vida en guerra en 1937

As imaxes de Suárez revelan detalles cotiáns da vida en guerra en 1937.

Armas e «madreñes»

Ademais de reconstruír unha historia colectiva, o visionado de Vaca brecando entre ruínas propón unha viaxe directa a aquela época. Non se trata só de ideas políticas e contendas bélicas. Tamén hai rostros, vestimentas, paisaxes. E combinacións como a de ver a milicianos con rifle e zocos. «Todas as imaxes de Constantino Suárez comparten moita información sobre as condicións de vida dos protagonistas da resistencia antifascista, máis aló incluso da súa participación na guerra», confirma Bande. «Ir á fronte en madreñes é unha imaxe icónica que resume unha idea importante: un pobo en armas».

A paisaxe, natural e urbano, interveñen para apartar a película dun documental ao uso. Un prólogo que mostra o encontro das nubes e as montañas, rodado no Mazucu, escenario de batalla, e unha coda co centro de Xixón na actualidade, abren e pechan un relato que transcende o tempo: «Poñen en relación a historia co noso presente, algo moi importante sempre no meu cine», afirma Bande. «Creo profundamente na capacidade do cine para resignificar politicamente a paisaxe. A paisaxe garda sempre a memoria política do seu pasado», conclúe

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Pergamiño completo do Privilexio de dona Urraca a Tui, asinado o 13 de xuño de 1701 © Arquivo histórico da diocese de Tui Vigo

Un artigo de Ana G. Liste

A infanta dona Urraca, filla da raíña Sancha e do rei Fernando I o Magno, asinou o Privilexio co que doou á igrexa de Tui a propiedade de parte de varios mosteiros da súa contorna, incluíndo Portugal, pois aínda faltaba un século para que se convertera en Reino, o 13 de xuño de 1071. Hai agora 950 anos. Este pergamiño consérvase no Arquivo histórico da catedral de Tui nunhas condicións nas que aínda se pode apreciar a caligrafía en letra minúscula visigótica, escrita en latín. O documento é inusualmente grande, mide 72 x 54 centímetros, unha circunstancia ligada á súa importancia para a cidade que facilitaba a súa lectura en alto.

Tui sufrira varias invasións e ficaba, como sinalou o historiador tudense Francisco Ávila y la Cueva, ″deserta, viúva e enloitada por moitos anos″. ″Tanto viquingos, como normandos, e tamén os árabes, viñeran por aquí. Pero a cidade quedou sen xente cando en 1014 resultou arrasada polos viquingos, capitaneados por Olaf Haraldson, que chegou a ser rei de Noruega. O Privilexio busca recursos para repoboar e facer unha refundación en Tui. Ao estar nun sitio estratéxico, querían recuperala″, conta Avelino Bouzón, cóengo arquiveiro e director do Arquivo histórico da diocese de Tui-Vigo.

Monograma co que asina dona Urraca o Privilexio a Tui © Arquivo histórico da diocese Tui Vigo

Dona Urraca designou con ese documento que sería para a igrexa de Tui, e para o seu bispo don Jorge, a metade do mosteiro de Albeos, en Crecente; a terceira parte do mosteiro beneditino de Veiga de Limia, en Ourense, situado xunto ao río Sorga (un afluente do Arnoia); a metade do mosteiro de Paderne, coa vila de Prado e as súas pesqueiras, ambos pertencentes a Melgaço; e a metade do mosteiro de Tibâes, na ribeira do río Cávado.

Este último mosteiro dependía do municipio portugués de Braga, hoxe a terceira cidade máis grande do país. ″Aínda non emerxera Compostela, polo que Braga é máis importante naquel momento. Entón Tui dependía máis de Braga, e a súa influencia chegaba tamén ata alí. Por exemplo, eclesiasticamente Viana do Castelo pertencía a Tui. E todo isto permaneceu así ata o século XIV″, explica Bouzón.

Considérase que estas doazóns de dona Urraca son importantes e xenerosas pola figura esencial que supoñían os mosteiros na sociedade do século XI e o seu papel dinamizador nos eidos social, económico e político. ″Coa mentalidade de hoxe, pensamos que un mosteiro é un sitio pechado e pequeno, pero antes tiñan moitos dominios e, ao mesmo tempo, a nobreza apoiábase moito neles. Eran centros de cultura, o equivalente na actualidade a un campus universitario″, describe o relixioso, tamén párroco de San Bartolomeu de Rebordáns.

O Privilexio é un instrumento xurídico que foi empregado por papas, emperadores, reis e nobres para outorgar beneficios e favores tanto a colectivos como a particulares. Bouzón conta que no preámbulo do pergamiño, que foi estudado polo filólogo e teólogo recentemente falecido Celso Rodríguez Fernández, dona Urraca pide a Deus que lle axude a manterse no amor divino e sen pecado. ″Era unha muller profundamente relixiosa e apóiase nos Santos e na forza divina para que a rexeneración de Tui se chegase a realizar″, apunta.

Cadeirado do coro da catedral de Tui, obra de Francisco Castro Canseco © Diocese Tui Vigo

Tui é coñecida como ″a cidade de dona Urraca″ debido ás doazóns e privilexios concedidos por dúas mulleres co mesmo nome e apelido: Urraca Fernández. A primeira é a que asina este Privilexio que agora fai 950 anos, coñecida como Urraca de Zamora, que foi madriña de armas de Rodrigo Díaz de Vivar, o Cid, e morreu en 1101. A segunda é Urraca I de León, que pasou á Historia como ″a Temeraria″. Filla de Afonso VI e da súa segunda esposa, Constanza de Borgoña, foi sucedida no trono polo seu fillo, Afonso VII de León, coroado en 1135 Imperator totius Hispaniae (emperador de toda Hispania) na catedral de León.

No Arquivo histórico da catedral de Tui consérvase boa parte da historia civil, relixiosa e cultural en documentos dun ″valor incalculable″. ″Tui é unha cidade pequena pero moi antiga, perdéronse moitas cousas pero algunhas se conservan, e o arquivo é unha delas. Aquí temos documentos de todo tipo, desde actas capitulares a actas notariais desde o século XIV ao XIX, que agora se van dixitalizar″, salienta o cóengo arquiveiro Avelino Bouzón.

[Fonte: http://www.praza.gal]

Fundação Cultural no interior do Pernambuco possui um acervo que revela as artes produzidas pelo Rei do Cangaço

Lampião era artesão e fazia produtos de couro. Foto: acervo Fundação Cultural Cabras de Lampião

Escrito por Daniel Lamir

Talvez muitas pessoas não saibam, mas Lampião também foi poeta. O cangaceiro mais conhecido da história foi habilidoso como dançarino, artesão, vaqueiro e tropeiro. A lista de ofícios do Capitão Virgulino inclui até amansador de burro brabo. Mas esse outro lado de Lampião parece esquecido diante da polêmica imagem de Rei do Cangaço.

O ano 1919 marcou a entrada de Virgulino Ferreira da Silva para o Cangaço e para a História. Foi nesse ano que o pai dele foi assassinado pela polícia, dentro da problemática da questão da terra, ainda não resolvida no nosso Brasil. Entre os contextos de biografia, região ou país, ainda hoje as opiniões sobre Lampião transitam entre os extremos de herói e bandido.

Por outro lado, a certeza é que a presença de Lampião e do Cangaço permanecem acesas na arte e na cultura. Parte dessas muitas histórias estão sendo preservadas na terra natal de Lampião, a pernambucana Serra Talhada, na região do Sertão do Pajeú. Cleonice Maria é das pessoas que buscam mais respostas sobre Lampião, para além de dualismos descontextualizados.

Lampião era visto com uma pessoa pacata antes de 1919, ano da morte do pai dele.

Ela mora no sítio Passagem das Pedras, local em que Lampião nasceu ainda no século XIX, e preside a Fundação Cultural Cabras de Lampião, ambas localizadas em Serra Talhada. A Fundação completa 25 anos de existência e, na opinião de Cleonice, está mudando o imaginário sobre o tema. Para ela o ecoar da arte e da cultura amplia as lentes históricas.

“É isso que a gente trabalha, o lado cultural deixado por ele. Inclusive o xaxado, que é uma dança genuinamente masculina, foi criada por Lampião e seus cangaceiros. Algumas pessoas ainda não têm essa informação como certeza. Mas eu posso lhe afirmar que o xaxado foi criado por Lampião”, salienta.

O dançar era para preparar-se para o ataque, ou mesmo, celebrá-lo. Essa representação hoje é feita pelo grupo musical Xaxado Cabras de Lampião, em Serra Talhada.

Há um acervo de registros na Fundação Cultural Cabras de Lampião. Com base nesses dados, Cleonice afirma que há um fascínio pela biografia de Lampião no Brasil e no mundo. O fato gerou um imenso volume de informações que provocam até mesmo um paralelo com o fenômeno das fakes news, mesmo em uma época em que o rádio era a tecnologia eletrônica mais avançada.

“Eu vou citar um exemplo. Inclusive as lendas, porque esses personagens acabam virando lendas. Lampião é um personagem lendário hoje. Então temos centenas, milhares de histórias sobre Lampião, e são muito do imaginário popular. Tem uma história dele que não é verdade, é ficção, mas ela é tão contada até hoje que virou verdade, que é a história do sal”, exemplifica.

Para quem não conhece, a tal fake news do sal é contada de várias formas, mas com uma questão em comum. Diz-se que Lampião e seu bando almoçavam na casa de uma senhora e um dos cangaceiros teria reclamado de que a refeição estava sem sal. Contrariado pela ingratidão, a versão cita que Lampião teria obrigado o cangaceiro a comer sal até morrer.

A história de Lampião é pouco contada nas escolas, apesar das diversas manifestações artísticas. Foto: Márcio José Bastos Silva

De acordo com Cleonice, a proposta da Fundação com a arte e a cultura é reduzir um débito do nosso país com a própria história. Para ela, o Cangaço e outros movimentos brasileiros são esquecidos nas escolas. É dessa forma que a Fundação desenvolve atividades no audiovisual, artesanato, dança, musicalidade, culinária, poesia.

Para Cleonice, o cerco sofrido pelo bando Lampião em 1938, na Fazendo Angicos, no sertão de Sergipe, marcaria apenas um dos capítulos dessas muitas histórias.

 

[Edição: Lucas Weber – fonte: http://www.brasildefato.com.br]

 

 

Há 123 anos, em 4 de junho de 1898, nascia um dos personagens mais ricos e controversos que este país já produziu

Virgulino Ferreira, vulgo Lampião, é um nome que até hoje causa polêmica

Escrito por Aroldo Veiga

Há 123 anos, no dia 4 de junho de 1898, no interior do estado de Pernambuco, nascia um dos personagens mais ricos e controversos que este país já produziu: Virgulino Ferreira, vulgo Lampião, um nome que até hoje causa polêmica.

Para uns, herói-justiceiro, protetor do povo pobre do sertão. Para outros, bandido da pior espécie, perigoso e sanguinário. O fato é que Lampião conseguiu ser um ícone dos dois extremos, uma façanha dada a poucos, e que de certa forma justifica a curiosidade que o seu nome, até hoje, suscita nas pessoas.

Antes de você acusar-me de homenagear o bandido mais procurado de todos os tempos, peço-lhe que deixe o maniqueísmo de lado e focalize no fato de que, entre estes dois extremos, há a história de um sertanejo flagelado, forjado nas caldeiras da caatinga, da miséria, perseguido e sentenciado por uma espécie de derrotismo histórico.

Um homem de sangue nos olhos que, através do cangaço, conseguiu chamar a atenção do país inteiro para a importância de uma região que, há séculos, convivia com o descaso e o preconceito governamentais.

Talvez você não goste dele, mas o fato é que o capitão Virgulino não construiu sua fama à toa. Lampião foi capaz de arregimentar uma legião de colaboradores, uma malha de informantes e mensageiros, numa época em que a telefonia ainda engatinhava no Brasil.

Assim, construiu uma rede de comunicação tão grande que nenhum outro homem na região foi capaz de fazer – um verdadeiro mestre do network, uma figura lendária cujo nome, até hoje, povoa o imaginário popular com um cabedal de histórias verdadeiras e inventadas.

Virgulino Ferreira da Silva é considerado a segunda pessoa mais biografada das Américas, atrás apenas do argentino Che Guevara. Já foi notícia até no New York Times. Sua fama gira em torno de cifras milionárias, e há décadas movimenta indústrias como as da música, da literatura, do cinema e das artes plásticas. E se você pensa que essa influência econômica Lampião só conseguiu depois de morto está enganado.

O arquicangaceiro era um líder influente, e detinha um poder enorme entre políticos, fazendeiros e até na cúpula religiosa. Era um articulador respeitado por sua capacidade de fazer transitar informações nos mais diversos círculos sociais, desde os mais nobres até os mais humildes.

A simples notícia da sua presença já era capaz de influenciar a economia de toda a macrorregião, um verdadeiro influencer das caatingas. De tão poderoso, Lampião chegou a ser chamado de o “Governador do Sertão”, e até hoje ostenta o título de o “Rei do Cangaço”.

Outra curiosidade sobre Virgulino, que talvez você não saiba, é que ele era alfabetizado, uma qualidade rara naquele tempo. Além disso, com suas roupas de couro e indumentárias exóticas, influenciou até a moda da região – um bandoleiro fashion, com estrela de estilista, considerado tão importante para o cenário insurgente latino-americano quanto os revolucionários Emiliano Zapata e Simón Bolívar, em que pese as suas devidas diferenças de atuação.

Hoje, portanto, os meus parabéns não vão apenas para o cangaceiro-chefe, mas, principalmente, para a região Nordeste, para a arte e para cultura brasileiras que, neste dia, através da saga do inesquecível Lampião, tem os olhos do mundo voltados para si.

 

* Aroldo Veiga é professor e escritor, autor do livro “Trono de Cangalha”

[Fonte: http://www.brasildefato.com.br]

La plataforma MUBI alberga dos trabajos de uno de los documentalistas más importantes de la actualidad: ‘The Trial’ y ‘State Funeral’

Fotograma de State Funeral (2019), de Serguéi Loznitsa

Escrito por SERGIO HUIDOBRO

La historia ocurre no dos sino tres veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa y, a veces, la tercera como cine. Karl Marx diagnosticó las dos primeras, haciendo paráfrasis de Hegel. Pero Marx no llegó a ver cine ni a enterarse de que, en las palabras futuras de Lenin, el cine sería “de entre todas las artes la más importante”. La tercera etapa no ha sido escrita ni dicha sino filmada, y es una idea que sobrevuela cada documental de Serguéi Loznitsa (Bielorrusia, 1964) con lucidez creciente.

En The Trial (процесс, 2018) y State Funeral (государственные похороны, 2019), estrenadas en las ediciones 75 y 76 del Festival de Venecia y disponibles actualmente en la plataforma MUBI, asistimos como fantasmas a dos rituales masivos a los cuales, sin embargo, no fuimos convocados. El primero es un juicio público ocurrido a finales de 1930 como ensayo general para las futuras purgas estalinistas. Los acusados eran un grupo de ingenieros; los cargos, pertenecer a una organización inexistente que habría organizado contra el Estado soviético un sabotaje industrial que no había ocurrido. Se confesaron culpables, dado que admitirlo mediante declaraciones prefabricadas era su única opción frente a la pena de muerte.

Serguéi Loznitsa

Fotograma de The Trial (2018), de Serguéi Loznitsa

Como una secuela infame de aquello, State Funeral [Funeral de Estado] presenta sin palabras ni relato el monumental velorio y sepultura del cuerpo de Iósif Stalin en marzo de 1953. Desde el juicio a los ingenieros habían pasado más de dos décadas, una guerra mundial y un número de muertes atribuidas a sus purgas aún indeterminado, pero por consenso dantesco. El mapa de Europa había cambiado drásticamente por voluntad de Koba, el georgiano de hierro, y su funeral se ejecutó como un rito majestuoso, solemne y cursi que ocultaba que, en realidad, la tragedia había ocurrido en los treinta años previos en que había dominado la Unión Soviética.

Superadas las fases de tragedia y farsa, nos enfrentamos a la tercera: el registro. La imagen como testimonio, aunque no sea neutro; como relato, aunque sea parcial. The Trial [El juicio] y State Funeral completan un quinteto documental construido con paciencia de eremita a lo largo de quince años. Las anteceden Bloqueo (блокада, 2006), Mal de archivo (Представление , 2008) y El último imperio (событие, 2015). Todas reflexionan, formalmente, en torno al uso de archivos audiovisuales para reelaborar la memoria ruso-soviética. Reconstruyen días y períodos que marcaron quiebres en la vida pública del imperio eslavo, como el sitio de Leningrado, la intentona de golpe de Estado que desencadenó la Perestroika o el juicio y el funeral referidos.

En todos ellos Loznitsa y sus montadores (el lituano Danielius Kokanauskis, en las dos que aquí interesan) escarban en decenas de horas de cintas filmadas para limpiarlas, ordenarlas y presentar ejercicios meticulosos de montaje dialéctico (lo que Eisenstein llamó montaje de atracciones) en el cual los planos visuales, intercalados con grabaciones sonoras de época, se suceden uno a otro en relatos de flujo natural despojados de toda narración, voz en off, textos explicativos, cronologías o entrevistas. Igual que aquella escuela pionera del montaje soviético, sus documentales son corales, masivos, plurales, sin protagonistas y alejados conscientemente de la dimensión del individuo.

Al haberse formado en la Bielorrusia soviética desde la era espacial hasta el fin de la URSS, es natural que en Loznitsa –también formado, por cierto, como matemático– fermentaran las teorías de la imagen de Dziga Vértov, Lev Kuleshov, Artavazd Peleshyan o el propio Eisenstein en el siglo reciente. De acuerdo con estas existen dos tipos de relación dialéctica en el montaje de cine: entre la imagen y el sonido y entre una imagen y otra. En la primera relación el sonido adquiere dimensión estética cuando no se limita a ilustrar lo que vemos sino a ampliar su significado; de acuerdo con la segunda, una imagen solo adquiere poder comunicativo cuando se engarza con la imagen que vimos antes y la que vemos después. De esta forma, a lo largo de un metraje los estímulos de imagen y sonido se construyen como una cadena de ADN o un tapiz.

Serguéi Loznitsa

Fotograma de State Funeral (2019), de Serguéi Loznitsa

El resultado es el flujo de tiempo fílmico, ampliamente descrito por Tarkovski pero mejor resumido por el propio Loznitsa: “[El tiempo fílmico] solo existe mientras nos sumergimos de verdad en lo que estamos observando, sin atender a los estímulos del tiempo externo, al tiempo real”. En consecuencia, The Trial y State Funeral resultan experiencias inmersivas y directas que casi simulan el tiempo real. En ellas nos sentimos desnudos frente a imágenes igualmente desnudas: flotamos en la Historia cuando esta, en un embrujo de montaje, parece suceder en la pantalla, sin artificio ni mediación.

Aunque naturalmente resulten más llamativas para los interesados en la historia soviética, tanto The Trial como State Funeral plantean argumentos urgentes sobre la posverdad contemporánea y los usos políticos de lo audiovisual, así como sus límites para manipular la verdad al diluirla, quizá inevitablemente, con la mentira / ficción / artificio / montaje. Viéndolas traje a la memoria algunos pasajes de Gulag (2003), el extenso estudio de Anne Applebaum que funciona como reverso ensayístico del Archipiélago Gulag de Solzhenitsyn; coinciden en la angustia vital por no poder capturar (él) ni recobrar (ella) ningún registro fotográfico ni audiovisual como prueba física del terror estalinista. La conclusión que flota en las dos lecturas es que a partir de la invención de la imagen fotográfica –y, por extensión, fílmica– los únicos crímenes que el futuro acepta como reales son los que sucedieron frente a cámaras.

Por eso, quizá, la medida para evaluar los horrores del siglo sigue siendo la de los campos nazis, mientras que los de Stalin y los de Mao siguen sujetos a debate: no por un horror superior hacia los primeros, sino por haber sido filmados. En esa intuición terrible descansa el logro alcanzado por Serguéi Loznitsa, que parece guardar la fe en que a veces, si hablamos de memoria histórica, una imagen vale más que mil cadáveres.

 

[Fuente: http://www.latempestad.mx]

Foto

La història de l’anarquisme arrenca amb el socialisme utòpic, el republicanisme federal i el moviment obrer. A partir d’aquí, l’anarcocol·lectivisme, l’anarcocomunisme i la gran repressió que l’Estat exercí damunt del moviment llibertari organitzat deixaren un final de segle marcat pels enfrontaments violents i per la construcció d’un espai cultural i social expressat en ateneus, escoles, grups culturals i sindicats fins a la constitució de la CNT. Aquesta defensava la millora de les condicions de vida de les classes populars promovent espais de socialització i de creació d’alternatives fetes realitat el 1936. L’anarquisme no desaparegué amb la pèrdua de la revolució i la guerra, sinó que es reinventà i avui es manté viu com un dels trets diferencials més destacats de la comunitat humana que viu en l’espai de món que anomenem Països Catalans.

Biografia dels autors

Dolors Marín i Silvestre (l’Hospitalet de Llobregat, 1957) és doctora en Història Contemporània i experta en la història dels moviments socials europeus contemporanis. Ha realitzat treballs d’investigació a la Sorbona i ha treballat en mitjans audiovisuals. Els seus estudis s’han centrat en la història de l’anarquisme, la formació de la cultura llibertària, els maquis i les pràctiques feministes. És autora d’Espiritistes i Lliurepensadores: Dones pioneres en la lluita pels drets civils; Anarquistas, un siglo de movimiento libertario en España; Anarquismo: una introducción i Clandestinos. El maquis contra el franquismo.

Jordi Martí i Font (Tarragona, 1969) és doctor en Filologia Catalana, ha treballat com a periodista i professor, manobre, home de fer feines i pagès. Ha militat en grups llibertaris com la CGT o l’Ateneu Llibertari Alomà i independentistes com l’MDT i la CUP. És autor d’una tesi sobre l’anarquista del XIX Josep Llunas, la seva poesia i La Tramontana; ha escrit diversos llibres de crítica social com Tarragona desballestada i ha estudiat les relacions entre anarquisme i catalanisme en els tres volums del Llibre Negre i en els dos de Visca la Terra i visca l’Anarquia. Amb el grup Llunàtics ha publicat tres discos i és membre de l’editorial Lo Diable Gros.

Títol: Breu història de l’anarquisme als Països Catalans
Autor: Dolors Marín i Jordi Martí
Editorial: Pagès Editors
Pàgines: 200
ISBN: 978-8413032511

 

[Font: http://www.racocatala.cat]

 

Cartel de ‘Dores’, curtametraxe documental sobre os campos de concentración franquistas en Galicia © Dores

Escrito por Miguel Pardo

Coral, Maite, Laura e Clara son catro compañeiras que veñen de graduarse en Comunicación Audiovisual na Universidade de Santiago (USC). Xuntas realizaron o seu Traballo de Fin de Grao (TFG), unha curtametraxe documental sobre a represión e os campos de concentración franquistas en Galicia que foi xa seleccionada polo festival DocsBarcelona, o que posibilitou a súa estrea no portal Filmin, e polo Festival de Cine Incorto.

Dores, a curta dirixida pola arousá Coral Piñeiro, preséntase como resposta a « unha necesidade moi clara: loitar contra o esquecemento do acontecido durante a ditadura de Franco e as consecuencias aínda presentes hoxe en día ». E faino da man de catro mulleres que naceron máis de vinte anos despois da morte do ditador.

« Pensando en facer o TFG, demos con referencias en prensa aos campos de concentración do franquismo en Galicia… Malia que estamos interesadas na Historia e na política, non tiñamos idea daquilo, e comprobamos que había moita xente que tampouco sabía nada do tema, así que pensamos que sería bonito achegar máis información e ir tirando do fío », explica Maite Martínez, encargada da produción da curta.

Na peza, recóllense as historias de catro persoas que, dun xeito ou outro, foron testemuñas das consecuencias da represión franquista en Galicia, e visítanse as localizacións de campos de concentración dos que nin elas –nin tanta xente– tiña moita idea. Betanzos, Cedeira, Padrón, Muros, Ferrol, A Pobra, Rianxo, Santiago, Leiro, A Guarda e Oia. Ata once foron os implantados en Galicia polo réxime fascista.

« No Bacharelato estudamos o franquismo a final de curso, de maneira moi rápida e contado todo dunha maneira moi velada… Non sabíamos nin que existiran aqueles campos de concentración, pero o sorprendente foi que traballando na curta comprobamos que mesmo nos lugares onde se localizaran había un enorme descoñecemento », conta Laura Piñeiro, autora do guión xunto ás súas compañeiras.

« Desta sorpresa e desta desinformación naceu tamén o noso interese por saber máis; a falta de datos sobre a historia da represión en Galicia ou sobre aqueles campos é unha lacra e nós quixemos achegar algo de luz », engade Maite, que advirte das completas investigacións que desde hai anos levan a cabo historiadores pero tamén da importancia de que unha curta como Dores « sirva tamén para que a historia chegue non só á xente interesada ou estudada na Memoria Histórica, senón á xente do cotiá, a calquera que, mesmo vivindo ao carón dun antigo campo de concentración, nunca soubo nada del ».

Clara Miñán, Maite Martínez e as irmáns Piñeiro, guionistas de ‘Dores’ CC-BY-SA

Malia que todas coinciden en que o traballo foi « moi agradecido » e que historiadores e investigadores valoraron que « xente tan nova » se interesase polo tema, unha anécdota na busca de localizacións reforzounas na súa tese sobre a escuridade arredor daquela represión.

« Buscando a antiga fábrica de salazón que en Muros servira como campo de concentración, nunha das casas máis achegadas a señora teimaba en dicirnos que alí non pasara nada e que só se clasificaban presos… A rapaza nova que tiña ao lado non sabía nada sobre o que se estabamos a falar », explica Clara Miñán.

« Hai un descoñecemento xeral porque houbo moito esforzo por deixar todo atrás, por non falar daquilo nin abrir debate, pero mesmo entre xente do noso tempo se esperta o interese en canto vas descubrindo cousas », insiste Clara. « É fundamental que existan pezas audiovisuais que falen destes temas », engade Laura, que destaca a conversa entre o sobriño dun paseado e a sobriña dun represor que inclúe Dores.

Seleccionada xa a curta documental en dous festivais e dispoñible en Filmin ata o vindeiro domingo, as súa realizadoras celebran a « boa acollida » que está a ter. « Sobre todo entre a xente das localidades que visitamos e onde non se tiña moita idea do que alí acontecera », aclaran.

Agora, están a inscribir tamén Dores en moitos máis certames e procurando financiamento para crear unha unidade didáctica coa que o alumnado poida afondar naquelas historias. No futuro, gustaríalles levala aos concellos e insistir en deitar luz sobre un pasado escuro. « Queremos poñer o debate na mesa », conclúen.

 

 

[Fonte: http://www.praza.gal]

Escrito por Martín Graña Pérez

Estes días estamos vivindo unha crise humanitaria terrible na fronteira entre Ceuta e Marrocos. No muro entre África e Europa, o primeiro e o último mundo. Como a historia nos ensinou, cando se dan conflitos políticos e diplomáticos entre Estados, os primeiros damnificados sempre son os mesmos; os desposuídos, os pobres da terra. Asistimos atónitos a utilización obscena por parte do réxime alauita dos seus cidadáns e outros habitantes como catapulta humana, munición de carne e óso. E como se dun partido de tenis se tratase, as autoridades españolas devolven inmediatamente a calquera persoa que veña buscando un mundo mellor e un futuro, algo máis, esperanzador. Sen ter en conta o ilegal das coñecidas como “devolucións en quente”, tema co que poderíamos escribir outro artigo.

Desde os sectores máis pegados a Adolfo, o austríaco, vemos como se están vertendo unha serie de mensaxes de odio e mentira. Hai quen nos fala de “invasión”, de “conquista”. Sorpréndeme que esta xente tan afeccionada a “batalliñas” históricas do seu benquerido “Imperio Español” e a historia militar, a máis pracenteira das historias en canto a como a gozan os que a crean e a estudan, un auténtico exercicio de onanismo patriótico, sexan quen de chamarlle a esta fuxida desesperada de nenos: “invasión”. Eles, coñecedores das máis espectaculares e valentes tácticas de combate, Pirri de tal e Fulano de cal contra corenta e oito mil ingleses nunha colonia americana, os últimos dunha illa perdida no Pacífico, blablabla…

Os migrantes e a inmigración, pese a quen lle pese, son o único futuro que temos se queremos manter un retiro digno con pensións públicas ou uns servizos básicos. De momento, por sorte, non podemos obrigar as mulleres a ter fillas (mal que lle pese aos fundadores de Gilead), a taxa de natalidade está ao mínimo e a nosa pirámide de poboación cada vez está máis ancheada polo pico. Non fai falla ser demógrafo para darse conta de que o aporte de poboación nova en idade de traballar que contribúa ao mantemento de todos os servizos aos que hoxe temos acceso pode vir en parte de migrantes estranxeiros. Ao tempo que se levan a cabo políticas para fixar a poboación nativa e se evita que estes migren a outros lugares inda máis ao norte. Inmigración e futuro digno para os de aquí, non hai outra.

Hai xente que vive do odio, que o crea e o alimenta. Cando o odio ten fame comeza a tragar como un xigante sen fondo, insaciable. O envelenamento da sociedade acaba levando á sinalización do diferente e do débil poñendo a uns, os bos e rectos, contra o diferente, malvado e corruptor. Hai que ter moito coidado en deixar que se cree un “diferente” porque en calquera momento ese diferente pode chegar a ser ti. Hoxe é a nena que vén de África, mañá pode ser o que non vai a misa recibir a hostia. Acollamos a xente cos brazos abertos, como a voluntaria da Cruz Vermella, e construamos xuntos un futuro mellor fuxindo do odio.

 

[Fonte: http://www.mazarelos.gal]

Le 8 janvier dernier, le cinéaste d’origine ukrainienne Sergueï Loznitsa a ouvert la rétrospective intégrale que lui consacre la Cinémathèque du documentaire (Centre Pompidou Paris) par ces mots : « C’est dommage que vous puissiez voir uniquement les films que j’ai déjà réalisés, car mes meilleurs films… je ne les ai sans doute pas encore faits ! » Dénotant une ironie certaine, une telle boutade en dit également long sur l’insatiabilité d’un réalisateur prolifique et sur le rapport bigarré que ses films entretiennent au temps et à l’histoire. Bigarré, moins dans le sens d’une étrangeté colorimétrique — encore que Funérailles d’État (Gosudarstvennyye pokhorony, 2019) joue d’une alternance électrisante entre images en couleurs et images en noir-et-blanc — que dans celui d’une déflagration de la linéarité. D’Aujourd’hui, nous construisons une maison (Segodnya my postroim dom, 1996) au Procès (Process, 2018), en passant par L’Attente (Polustanok, 2000) et L’Événement (Sobytie, 2015), l’œuvre documentaire déjà très riche de Loznitsa propose ainsi une ré-actualisation d’un passé que l’on aurait trop vite fait d’enterrer. De quel passé parle-t-on, d’ailleurs ? De la période soviétique ? De l’ère (post-)communiste ? Du projet socialiste ? Du marxisme en tant qu’idéologie et forme d’Histoire ? Toujours est-il que quelque chose vit, ou survit à la façon des spectres, dans les corps qui émanent des images, qu’ils aient été filmés il y a longtemps ou qu’ils soient captés aujourd’hui. Une commune force mémorielle les traverse. Reste à déterminer la nature de cette force : sont-ils des corps utopiques qui se voient renaître par un méticuleux travail de généalogiste ? Ou bien de vrais fantômes que l’épreuve du film parviendrait seule à révéler ? Nous avons rencontré le cinéaste pour y voir plus clair, justement, sur ces corps qu’on aimerait qualifier de dystopiques.

« Aussi paradoxal que ce soit, devant Troie, sous les murs défendus par Hector et ses compagnons, il n’y avait pas de corps, il y avait des bras levés, il y avait des poitrines courageuses, il y avait des jambes agiles, il y avait des casques étincelants au-dessus des têtes : il n’y avait pas de corps. Le mot grec qui veut dire corps n’apparaît chez Homère que pour désigner le cadavre. C’est ce cadavre, par conséquent, c’est le cadavre et c’est le miroir qui nous enseignent (enfin, qui ont enseigné aux Grecs et qui enseignent maintenant aux enfants) que nous avons un corps, que ce corps a une forme, que cette forme a un contour, que dans ce contour il y a une épaisseur, un poids ; bref, que le corps occupe un lieu. »

Michel Foucault, Le corps utopique, 1966

Écrit par Mathieu Lericq

Débordements : Découvrant Funérailles d’État (2019) en ouverture de la rétrospective, quelque chose m’a frappé ; le sentiment que les corps avaient un surcroît de réalité, de présence, par rapport à la plupart des films, en particulier des films d’archives. Pas uniquement visuelle, cette impression touche à la sphère sonore autant qu’au contenu des discours politiques que nous entendons tout le film durant. Je pense à la première partie, par exemple, où vous choisissez d’insister sur les causes physiques du décès de Staline à travers l’accumulation en fond sonore des rapports médicaux. Cela m’apparaît comme un indice pour comprendre votre approche de la réalité passé ou présente : se focaliser sur les états des corps, sur les manières dont on parle des corps vivants ou morts, mais également sur les façons dont les corps se comportent, dont ils se positionnent dans l’espace, et se meuvent individuellement et collectivement. Des films plus anciens, tels que L’Attente ou Portrait (Portret, 2002), semblent également creuser dans cette direction.

Sergueï Loznitsa : Je ne pense pas les choses de cette façon. Pour certains films, je ne peux pas tourner les images parce que les événements qu’ils évoquent se sont déroulés avant ma naissance. C’est pourquoi j’utilise des images d’archives. C’est la cinquième fois que je fais un film à partir d’images d’archives, même si je n’avais jamais songé à en faire un jour. Toujours est-il que je n’ai pas pu orienter la réalisation de ces plans. Dans le cas des obsèques de Staline, 197 opérateurs y ont participé. Ils ont tous touché les bobines que j’ai ensuite utilisées. Je les ai tous mentionnés dans le générique. Pourtant, dans Funérailles d’État, tout a l’air d’avoir été filmé par une seule main. Il faut toutefois noter que ces opérateurs se connaissaient, et que si chacun peut développer un style, ils ont quelque chose en commun : un sens de la composition, qui passe, par exemple, par cette manière de filmer les ouvriers en contre-plongée. C’est le style soviétique.

La question qui s’est posée également, c’est évidemment celle de la collecte des archives. Dix ans ont été nécessaires pour réunir l’ensemble de ces images. Et l’objectif était de les réunir en un seul film. D’abord grâce à la structure, à la façon dont je raconte les choses. Mais ensuite grâce au son. C’est quelque chose que j’apporte au matériau filmique originel. Les plans originaux datent de 1953, et sont en partie tirés du film Le Grand Adieu (Великое прощание, réal. Ilya Kopaline & Grigori Alexandrov, 1953). Funérailles d’État repose toutefois sur des intentions très différentes, et provoque des émotions également très différentes. Il contient un ton spécifique, aussi, alors que les plans sont les mêmes. Un jour peut-être un autre cinéaste utilisera ces images pour en faire encore autre chose.

D. : Le ton dont vous parlez ne vient-il pas d’un certain rapport aux corps filmés, puis restitués et épaissis par le son ?

S.L. : Dans la plupart de mes films, il n’y a ni héros ni protagoniste. Je travaille avec les masses. Nous sommes à un moment de l’histoire où nous perdons progressivement notre individualité, et avec elle l’idée que l’humain est la mesure de toute chose. On doit cette idée à Protagoras, reprise par Platon. Je trouve par ailleurs cette position très discutable. Ce qui distingue l’homme de l’animal est sa capacité à s’unir dans une valeur symbolique. Une valeur symbolique peut unir les hommes en grands groupes. Ils peuvent se battre avec d’autres animaux qui n’ont pas cette possibilité. On peut mentionner certains symboles : le drapeau rouge, l’étoile rouge, etc. Ceci est notre grande différence avec les hommes de Cro-Magnon ou de Néandertal. Ces derniers n’avaient pas cette possibilité.

On se dirige vers un monde où chaque individu se sentira comme une part de quelque chose de plus grand que nous. On y est déjà, plus ou moins. Sans le faire totalement consciemment, j’essaie de décrire les sociétés humaines dans cette perspective. Cela implique de se défaire des concepts de fatalité ou de destin. J’essaie de trouver ce qui règle notre unité en tant que société, et influence la morale et l’éthique. Pour moi, la mort de Staline est un moment très important. Il ne s’agit pas vraiment de Staline lui-même. Ce qui m’importe, ce sont les gens pour qui Staline est un symbole. Car il est un symbole politique. C’est un symbole moral, ou immoral. C’était le symbole de tout ce qui se passait en Union Soviétique. Pendant deux heures, on voit dans ce film toute l’Union Soviétique, c’est-à-dire son fonctionnement général. On perçoit ce qu’est le noyau du pays pour tous ces gens.

D. : Les images de Funérailles d’État contiennent des centaines de tableaux où l’on voit le visage de Staline. Cette attention envers le visage du tyran constitue une approche spécifique du corps développée par les systèmes totalitaires au XXe siècle : asseoir son autorité en affichant le plus possible son visage, une face policée et présentée comme indice de charisme et de pouvoir transcendantal. Votre film semble montrer à quel point ce culte repose sur un extraordinaire excès, la pléthore d’un même visage répété à l’infini, à côté de visages du peuple d’un autre type, assumant d’innombrables disparités.

S.L. : Faire ce film a été l’occasion pour moi de comprendre que le pays s’est effondré au moment de la mort de Staline précisément à cause du culte qu’il avait créé. Il ne s’agissait pas du culte d’une idée, mais d’un culte de la personnalité. Son culte personnel. Sa main en est à l’origine. En un sens, c’est la même chose qu’avec la barbe. Lorsqu’elle commence à peine à pousser, il est possible de la couper aisément. Mais plus vous la laissez pousser, plus vous mesurez qu’il sera difficile de s’en défaire. Vous l’avez gardée, et vous vous y êtes habitué. Cent jours passent, ou même une année, la barbe est devenue très longue, et il est presque impossible de la couper. C’est la même chose avec les meurtriers. Quand on tue une personne, on peut se rendre compte qu’il s’agissait d’une erreur. Quand on en tue des millions, il est beaucoup plus difficile de prendre conscience qu’elles ont été tuées pour rien. Il y a une angoisse au moment de prendre conscience qu’on a fait une erreur, d’avouer qu’il s’agissait d’une idée stupide et d’assumer sa culpabilité. C’est la base de toute société totalitaire que tout le monde est impliqué dans ce processus, même ceux et celles qui ne sont pas fanatiques du tyran.

En fait, je voudrais nous nettoyer de la chose privée, de l’intérêt pour le personnel. Je veux œuvrer pour une dépersonnalisation. Bien sûr, chaque personne a son propre visage. Bien sûr, chacun agit. Mais le reste, pour nous, n’est pas très intéressant ; qui est qui, qui aime qui. Je ne m’occupe pas de ce qu’il y a à l’intérieur des êtres.

D. : Cela implique une approche très matérialiste, que ce soit des corps, des façades de bâtiments ou des rues bétonnées.

S.L. : Il est très important de savoir que ce que nous voyons, ce que nous observons, n’est jamais qu’un seul côté des choses. Sur ce point, le cinéma est pauvre en comparaison avec la musique. La musique est plus abstraite. Je lis souvent les descriptions que des programmateurs écrivent sur telle symphonie ou tel concert. Ils parlent de paysages, de belles forêts, des rayons de soleil, etc. Mais on pourrait écrire ce qu’on veut. La définition du lyrique et du tragique, tout ça est très étrange. Avec le cinéma, tout ce que je peux faire est de créer une scission entre l’image et le corps filmé, et instaurer une espèce d’ombre. En faire quelque chose d’aussi abstrait que possible. Il me paraît essentiel d’aller vers une forme de décomposition. Pour comprendre ce qui se passe, il faut exclure toute possibilité de sentir et de réagir. Il faut tout fixer en tant que fait, puis essayer de comprendre comment cela fonctionne. Mais tous les clichés qui se développent dans notre sensibilité, il faut les effacer. Et cela est très difficile. On peut aisément ennuyer les gens, mais lorsqu’ils dépassent cette première impression, ils commencent à comprendre. Cela exige que le film ait une ligne, une direction.

D. : Dans Funérailles d’État comme dans Maïdan (2014), vous créez une tension constante entre la masse et certains individus isolés. Je pense notamment à cette longue séquence où l’on voit à la tribune les membres du cabinet de Staline (Gueorgui Malenkov, Nikita Khrouchtchev, Viatcheslav Molotov, etc.), parlant au peuple soviétique. Pourquoi avoir insisté sur cette différenciation entre la masse populaire et les dirigeants ?

S.L. : Je n’ai rien fait de spécial, les images ont été tournées ainsi. Bien sûr, lorsque l’on montre les membres du Politburo réunis sur le mausolée, et que vous entendez : « Nous sommes les leaders communistes. Nous menons le pays vers un futur radieux… » mêlé à un peu de musique… vous sentez à quel point vous êtes fier d’être membre d’un pays fort. Mais dans le cas où vous ne faites qu’observer la situation en retirant ce type d’engagement mental, si vous éclaircissez l’image, et même avec le recul temporel, vous ne voyez qu’une poignée de gangsters. Vous ne voulez pas faire partie de cette caste. Peut-être qu’ils mangeaient bien et avaient une vie plutôt luxueuse, mais… Rien que la situation de Molotov, au moment même où il prononce son éloge funèbre, est intéressante, car sa femme est en train de rentrer du goulag. Au lendemain de la mort de Staline, Lavrenti Beria a décidé de libérer les proches de tous les membres du Politburo. Beaucoup d’entre eux étaient au goulag, Staline ayant tenté de maintenir ainsi son contrôle sur ses conseillers.

En restituant le rituel, j’essaie d’être au plus proche du déroulé de l’événement. C’est important pour moi. Je veux être simple et ne rien compliquer. Cette tension entre le peuple et les dirigeants existait sur le moment et dans les images. Pour les obsèques de Staline, deux millions de personnes se sont déplacées pour voir « dieu ». Cela a duré trois jours. Si cela avait duré plus longtemps, tout le pays serait venu voir le cadavre de Staline. Marina Abramovic aurait pu en faire une performance sans fin ! (Rires.) Le temps a été raccourci. Et ce, à cause d’échauffourées qui ont eu lieu parmi la foule en train d’attendre ; environ mille personnes sont mortes. Évidemment, aucune image n’a été prise de cet événement.

D. : J’aimerais, pour finir, évoquer avec vous quelque chose qui me semble au cœur de votre cinéma : la façon dont le communisme ou la période communiste peut venir hanter notre présent. Pendant la présentation de Funérailles d’État, vous avez vous-même déclaré que le cinéma doit permettre de « surmonter les cauchemars ».

S.L. : Mon idée est simple. Tout part du fait que nous ne connaissons pas notre histoire. En présentant les faits et les événements d’une certaine façon, on peut en tirer quelque chose. On peut même peut-être comprendre quelque chose. Lorsque vous comprenez les fantômes, ils ne sont plus dangereux pour vous. Aussi j’essaie de construire des représentations claires. Le Procès est un film qui présente l’époque stalinienne dans son ensemble. C’est une chose de lire un ouvrage sur cette période, c’en est une autre de la regarder, et d’être plongé en elle. Cela implique une tout autre modalité d’appréhension. Je continue de croire que cela peut nous permettre de ne pas répéter les erreurs du passé.


[Image : Funérailles d’État (Sergueï Loznitsa, 2019) – propos recueillis le jeudi 9 janvier 2020 au Centre Pompidou (Paris) – source : http://www.debordements.fr]

Imagem aérea de protesto no Chile, em novembro de 2019.

Escrito por Aldo Quiroga

À meia noite da quarta-feira, 19 de maio, ainda sob a surpreendente ressaca das urnas do final de semana anterior, a justiça eleitoral chilena encerrou as inscrições de pré-candidaturas para as eleições primárias que definirão parte dos candidatos à presidência na eleição de novembro. Nas horas finais do prazo, os chilenos ficaram atordoados com a reviravolta de alianças, desistências e postulações. Acordos históricos foram rompidos, pactos anunciados foram dissolvidos e lideranças improváveis se agigantaram. A trama assemelhada a último capítulo de novela, de deixar sem fôlego o mais atento dos analistas políticos do país, começou há muito tempo.

Os punhos erguidos e os passos resolutos que percorreram as ruas de Santiago desde 18 de outubro de 2019 venceram mais uma etapa do processo de refundação de um país. E a palavra não é exagero. Refundar é a tradução das frases pintadas à beira do Mapocho: “hasta que la dignidad sea costumbre”. Dignidade é a palavra escolhida também para nomear um pequeno ponto perdido no mapa da capital chilena. Turistas brasileiros já passaram pela praça Itália, entroncamento obrigatório entre a parte alta, o centro e os bairros populares. Nesse meio acre se erguia a estátua de um genocida dos povos indígenas, o general Manuel Baquedano. Por um século, ele reinou ao lado de outros supostos heróis construídos para os livros de história dos dominadores. Até o levante de outubro. Cansado de tanto gastar recursos públicos para restaurar de madrugada o que os manifestantes usavam como alvo durante o dia, o governo de Sebastián Piñera resolveu retirar o prócer de circulação. Mas a praça seguiu como território de disputa. Uma disputa por uma praça e por um país.

A resposta dada nas urnas nos últimos dias 15 e 16 de maio coloca Baquedano e todos os seus adoradores no devido lugar desta nova história que está a ser escrita. A refundação de um país exigiu que os estudantes, frequentadores assíduos da revolta contra um modelo assassino, tomassem mais uma vez a iniciativa. Nunca foi por trinta pesos, mas por trinta anos. A eles se juntaram os trabalhadores e aposentados, suas mães, pais, abuelos e abuelas. Também vieram os mapuches e outros povos originários. E o golpe de misericórdia veio envolto em verdes lenços e vermelhos refrões, com vozes feministas que obrigaram o sistema a engolir um mundo de dedos apontados a dizer: o violador é você. A lógica patriarcal que sustenta o ultracapitalismo chileno começava a ruir.

Foram meses de resistência da Primeira Linha, os jovens e nem tão jovens que se dispuseram a trocar pedras por bombas, elastômeros e gás. Quatrocentos e sessenta e um ficaram cegos pela mão da principal corporação armada de repressão a manifestações. Bastou que aquele povo levantasse a cabeça uma vez para que as fardas entrassem em sua sinistra máquina do tempo e voltassem quatro décadas, aos mesmos porões onde podiam saciar seus asquerosos desejos. E a estação de metrô Baquedano, embaixo da Plaza Dignidad, virou casa de tortura. A Fiscalia – equivalente a nosso Ministério Público – recebeu 8.827 denúncias de estupros, espancamentos e violações em geral por agentes do Estado. Mas a rua é soberana e os próprios manifestantes, em meio à fumaça e à água com agentes químicos que queimam a pele – cuspidos pelas máquinas motorizadas de repressão, sonhadas pelo ditador Carlos Ibañez del Campo, precursor de Pinochet – clausurou o lugar e transformou-o em memorial vivo, com arte e cor.

Os meses de resistência também foram de pandemia, que impede encontros, abraços e mãos dadas. Mas a rua é soberana, e aquele povo encontrou-se consigo mesmo. A solidariedade deu força à dignidade. As ollas comunes – ação popular autoconvocada para distribuição de alimentos – voltaram. Também ressurgiram os murais, os artistas populares, os grafites, as danças e a música de Quilapayun, Inti Illimani, Violeta Parra e Victor Jara, com milhares em coro a cantar o direito de viver em paz. Ressurgiram ali, no centro de Santiago, diante de uma elite escandalizada, porque essas manifestações de uma cultura solidária nunca deixaram de existir em bairros como La Pintana, La Legua, José Maria Caro, La Victoria, as chamadas poblaciones, que guardam a herança de conhecer o outro mundo possível da Unidad Popular, das consequências de sonhar esse mundo e dos abusos que se seguiram à aquela manhã cinza de 1973, que aplacou a primavera.

Dezessete anos de terror foram seguidos por 30 anos de abusos de uma democracia escrita em letra miúda, e sobrescrita. A Constituição de 1980, promulgada pelo ditador Augusto Pinochet, só chegou à plenitude sonhada por Friedman com as modificações que vieram depois da redemocratização. A cada vírgula pontuada pelos partidos governistas, o eco ensurdecedor era o da conivência dos parlamentares da Concertación. A traição ao povo estava no DNA daquelas legendas partidárias. Capitaneada pela Democracia Cristã – que apoiou o golpe contra o governo democraticamente eleito de Salvador Allende e depois fingiu horror aos horrores dos aprendizes da Caravana da Morte – a Concertación impediu que a campanha do plebiscito de 1989 cumprisse sua promessa. Para convencer os chilenos a vencer o medo e votar pelo NO, a campanha garantia: “a alegria já vem!” Não veio.

Rios, bosques, praias, territórios indígenas, aposentadorias, serviços de saúde, vagas em escola e universidades, passado, presente e futuro, tudo foi posto à venda. Não é à toa que os mercadores internacionais vociferam agora ameaças ao pequeno país austral pela composição da Convenção Constituinte. Três décadas depois de votarem pelo NO e decepcionarem-se, os chilenos já tinham vencido o medo quando o Exército voltou às ruas pela primeira vez em democracia para conter o que não poderia ser contido. E venceram também a desconfiança em si mesmos e no sistema. Decidiram derrubá-lo por dentro. O resultado colocou os filhos de Baquedano no limbo.

Na eleição dos constituintes, saíram vitoriosas as mulheres, os independentes, os indígenas e as plataformas progressistas. Das 155 cadeiras da Convenção, 77 são de mulheres. E poderiam ser mais. Elas foram maioria entre os eleitos e a regra – inédita no mundo – da paridade acabou sendo usada para equiparar a quantidade de homens à de mulheres. A mais jovem constituinte é Valentina Miranda, 20 anos e comunista. Ela vai dividir os trabalhos com a principal representante da base de Piñera, a udeísta Marcela Cubillos, que chega à convenção com a maior votação – obtida nos bairros da elite de Santiago. Ambas terão que se esforçar para entender o mapudungun da Machi Francisca Linconao, líderança mapuche que em 2009 venceu uma madeireira na Suprema Corte. Em 2016 foi presa com base na Lei Antiterrorismo pela mesma justiça chilena. Foi para cadeia, fez greve de fome, passou à prisão domiciliar, obteve apoio internacional, teve o caso revisado até ser inocentada pela justiça em 2018. Essa líder de um povo que resiste a séculos de tentativas de dominação também vai escrever a nova Constituição.

Dois terços da Convenção são de candidatos independentes. O maior grupo deles já anunciou que só discute qualquer matéria constitucional depois que os mais de três mil manifestantes presos neste ano e meio de protestos forem libertados, honrando a promessa de campanha de não deixar ninguém atrás. Pela primeira vez desde 1972, os partidos de direita não terão a famigerada parcela de um terço do parlamento, que lhes garantiu sempre o veto diante de qualquer tentativa de repartir o bolo. Com 38 cadeiras, longe das 52 necessárias, terão de negociar para tentar a difícil tarefa delegada pelos seus eleitores de garantir-lhes os privilégios atuais. Sabem que têm os dias contados.

E o relógio avança também sobre La Moneda. Em novembro há eleições presidenciais. O eco das ruas ensurdeceu os partidos de todo espectro, alvos de rejeição e desconfiança institucional das gentes de outubro. Pela primeira vez, a Democracia Cristã está isolada e quase (até a hora em que escrevo) sem candidatura. O Partido Socialista pela primeira vez rompeu com a DC, mas tentou levar a uma sonhada aliança com o Partido Comunista e o chamado Frente Amplio, que reúne dissidentes à esquerda da antiga Concertacion, partidos que a compuseram, carreando o apoio do centrista PPD, por exemplo. A tentativa fez naufragar a aliança e a esquerda vai às primárias rachada como sempre, mas forte como nunca. Quem lidera as pesquisas no espectro da esquerda é o prefeito reeleito de Recoleta, sociólogo, arquiteto, neto de palestinos e comunista, Daniel Jadue.

A principal pré-candidata do oficialismo desistiu de concorrer à Moneda. Três são os pré-candidatos pela direita, liderados pelo representante da União Democrática Independente, herdeira do pinochetismo, apesar do nome. O economista prodígio dos Chicago Boys – que implantaram o modelo econômico vigente, genro de um dos líderes do movimento de extrema-direita Patria y Libertad, e membro da alta cúpula do Opus Dei chileno, Joaquin Lavin é ex-prefeito de Santiago e postulante à presidência por duas vezes anteriores. Mesmo no histórico de alternância de poder característico do Chile pós-ditadura, um cenário com a direita tão apequenada, beirando o pó seco do Atacama, seria impensável. São os ventos quentes de outubro que varrem aquele país frio e anunciam uma nova primavera.

As paredes do La Moneda e as do antigo Congresso Nacional – que abrigará as sessões plenárias da Convenção Constitucional – parecem ouvir passos familiares. O caminhar de um médico de formação, mas político de vocação. Alguém que decidiu seguir a via democrática para refundar um país, que conseguiu o apoio das massas e realizou o que este continente tanto anseia. A ousadia levada ao extremo da coerência terminou num disparo. O estampido não foi capaz de colocar ponto final a um discurso que ecoa insistente nesse Movimento de Outubro das ruas de Santiago, de Arica a Punta Arenas. Fardados e insurretos escutam sem parar aquelas palavras transmitidas pela Rádio Magallanes e a elas reagem, cada um a seu modo. Quatro décadas depois, parece que finalmente chegou o tempo de ver as grandes alamedas se abrirem para que mulheres e homens livres passem a construir uma sociedade melhor. Que elas se abram ali, aqui, acolá.

 

Saiba mais sobre o processo político chileno no vídeo (abaixo) do documentário dirigido pelo autor deste artigo, o jornalista Aldo Quiroga.

 

[Foto: MARTIN BERNETTI / AFP – fonte: http://www.terapiapolitica.com.br]

el sueño de la razón adjetivos malos

Detalle de «El sueño de la razón produce monstruos», grabado n.º 43 de los Caprichos de Goya.

Publicado por Carlo Frabetti

En un artículo anterior, «Los poetas malos», intenté mostrar la manera y la medida en que los recursos básicos de la poesía —la metáfora, la metonimia, la antonomasia, la hipérbole, la lítote, el pleonasmo…— son utilizados perversamente por la publicidad y la propaganda —política o de otra índole— para generar, con ayuda de los medios audiovisuales, nuevas formas metalingüísticas de confusión y seducción. Y releyendo el artículo he detectado una laguna importante: no hablo en él de los adjetivos.

La buena adjetivación es fundamental en la poesía y, análogamente, la adjetivación mala —en ambos sentidos del término— es consustancial a la poesía espuria, tanto a la deliberada como a la involuntaria: la deliberada de publicistas y políticos, y la que involuntariamente producimos —o reproducimos— al hablar (como aquel personaje de Molière que hablaba en prosa sin saberlo, a menudo hablamos en verso sin darnos cuenta). Y la utilización sistemática —y sistémica— de adjetivos malos contribuye de forma significativa a corromper el lenguaje, y por ende las mentes.

Veamos, a continuación, algunos ejemplos de adjetivos malos consolidados por el uso:

El papa bueno

Los católicos no parecen darse cuenta de que llamar a Francisco —como antaño a Juan XXIII— «el papa bueno» equivale a decir, por omisión, que los demás papas no son buenos. Podemos referirnos a Juan Pablo II como «el papa polaco» porque hasta ahora no ha habido ningún otro, y quienes llamaban a Benedicto XVI «el pastor alemán» puede que fueran irreverentes, pero no imprecisos, pues, aunque hubo otros seis papas alemanes, del penúltimo hace casi mil años; pero llamar, por ejemplo, al tristemente célebre Pío XII «el papa italiano» no tendría ningún sentido, puesto que doscientos diecisiete de los doscientos sesenta y seis papas habidos hasta ahora han sido italianos.

O bien en dos mil años de catolicismo solo ha habido un par de papas buenos, o el apelativo cariñoso dedicado a Francisco es un agravio comparativo, y él debería ser el primero en rechazarlo.

Fundamentalismo religioso

Y ya que hemos topado con la Iglesia, consideremos el equívoco pleonasmo «fundamentalismo religioso», que da a entender que la religión puede no ser fundamentalista, e incluso que en su mejor versión no lo es, cuando, por definición, la religión —cualquiera de ellas— se basa en dogmas incuestionables, es decir, en fundamentos inamovibles. Cabría aducir que la expresión tiene una justificación histórica, pues originariamente se utilizó el término «fundamentalismo» para designar un movimiento cristiano, surgido en Estados Unidos a principios del siglo XX, que propugnaba la interpretación literal de la Biblia y era intolerante con respeto a otras versiones del cristianismo. Pero eso solo significa que el pleonasmo malo lleva más de cien años instalado en el discurso ético y político.

El fundamentalismo siempre es religioso, en un sentido amplio del adjetivo, y la religión siempre es fundamentalista, en el sentido más literal.

Dogma de fe

En este caso se trata de un genitivo que cumple la función de un adjetivo inexistente, pues la fe es la única de las tres virtudes teologales que carece de un adjetivo propio, análogo a «esperanzado» o a «caritativo», relativos, respectivamente, a la esperanza y a la caridad («fidedigno», literalmente «digno de fe», no sirve, pues en realidad el adjetivo central es «digno» y, por tanto, el sustantivo de referencia no es «fe» sino «dignidad»). Como «feérico» ya está pillado, tal vez se podría llenar la laguna recurriendo al latín, con términos como «fideico» o «fidésico».

De nuevo un pleonasmo equívoco, pues sugiere la posibilidad de que algunos dogmas puedan ser aceptados sin un acto de fe ciega, a la vez que intenta revestir el dogmatismo de un aura virtuosa.

Pensamiento único

A esta engañosa y difundida expresión le dediqué recientemente un artículo, «Reivindicación del pensamiento único: la cantante calva y la paloma de Kant», por lo que me limitaré a repetir que el pensamiento, literalmente entendido como la potencia y el acto de pensar, como la herramienta y la tarea cognoscitiva de los seres racionales, es básicamente único. Por eso, cuando su objeto está bien definido y claramente delimitado, el resultado del pensamiento también es único: solo hay una física, plenamente aceptada por todos los científicos del mundo, por más que los especialistas puedan discutir sobre determinadas cuestiones aún por dilucidar o sobre las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica; y aunque se suele hablar de distintas geometrías en apariencia incompatibles (la euclidiana y las no euclidianas), no son más que ramas divergentes, pero de ningún modo contradictorias, sino complementarias, de un mismo tronco matemático.

Cabría pensar que, aplicado al pensamiento, el adjetivo «único» solo es malo en el sentido de incorrecto; pero también lo es en el sentido ético del término, como intento demostrar —o cuando menos mostrar— en el artículo antes citado.

Agresión homófoba

Los fóbicos no agreden, sino que huyen del objeto de su fobia. El temor mórbido característico de las fobias no tiene que ver, en principio, con el desprecio o el odio. Tener vértigo (acrofobia) no significa detestar las torres o las montañas, y un animalista puede temer a los perros (cinofobia). En todo caso, habría que llamar «homofobia» al miedo a los homosexuales, si tal cosa existiera; el odio y el desprecio no son fóbicos, sino ideológicos.

La mal llamada homofobia es, entre otras cosas, una forma solapada de misoginia: no hay que olvidar que lo que hizo que la homosexualidad se considerara el «pecado nefando» fue, sobre todo, el hecho de que un hombre se «rebajara» a hacer de mujer.

Ganadería ecológica

A no ser que hablemos de las vacas sagradas indias y del aprovechamiento ocasional de la leche que les sobra, «ganadería ecológica» es un oxímoron, puesto que no hay nada tan antiecológico como la producción de carne para el consumo alimentario. Producir un kilo de proteína animal supone el gasto —el desmesurado despilfarro— de unos diez kilos de proteína vegetal y de hasta dieciocho mil litros de agua. El carnivorismo humano es una de las principales causas de la deforestación, el cambio climático, la contaminación de los acuíferos, la pérdida de biodiversidad y las catástrofes sanitarias, desde el mal llamado «mal de las vacas locas» (los locos son quienes se comen a las vacas) hasta la pandemia de covid-19.

Otros adjetivos aplicados a la ganadería en un intento de dignificar una práctica atroz, como «sostenible», «responsable» o «respetuosa», son aún peores. El único adjetivo adecuado para «ganadería» es «aberrante», y ha de ir delante, pues es un epíteto.

Estilo de vida americano

No hay un estilo de vida americano (el tan cacareado american way of life), del mismo modo que no hay un estilo de vida africano o asiático. Hay, en todo caso, un estilo de vida estadounidense (o de los WASP: blancos, anglosajones y protestantes, para ser más preciso), uno de cuyos rasgos es la prepotencia lingüística. Identificar «americano» con «estadounidense» es una sinécdoque abusiva que fomenta el jingoísmo yanqui y relega a una posición subsidiaria a las demás naciones y pueblos de América.

El «sueño americano» es el sueño de la razón, que, como nos recuerda Goya, produce monstruos imposibles.

Adjetivos malos

Para terminar (de momento), un poco de autocrítica: «malo» es un mal adjetivo para «adjetivo», valga el trabalenguas. Habría que hablar, más bien, de adjetivos inadecuados, equívocos, tendenciosos… Pero este artículo parte de otro —«Los poetas malos»— que, a su vez, remite a una frase de Neruda: «Todos los poetas son buenos, incluso los malos», y a dos pasos de distancia de la cita inicial, el sentido irónico/poético del adjetivo de «adjetivo» se pierde por el camino, por lo que conviene intentar recuperarlo mediante una breve aclaración. Como esta.

Continúa aquí (por lo que invito a mis amables lectoras/es a proponer otros adjetivos malos a incluir en la lista)

 

[Fuente: http://www.jotdown.es]

Fechamento total: metáfora da desgraça brasileira

Escrito por LUIZ ROBERTO ALVES*

Haverá fechamento total (também chamado de lockdown) dos processos de produção, montagem, distribuição, consumo e serviços no Brasil, exceto o estritamente essencial, a favor da salvação de vidas e provável superação da pandemia. Mas será ao modo brasileiro, antigo conhecido, isto é, bisonho, incompetente, esfacelado, atrasado e fora de lugar.  Tal modo custará, antes, muitas vidas e o esfacelamento da força de trabalho em saúde. Ao modo político partidarizado como sempre fez e Rodrigo Pacheco faz agora. Ao modo falsamente equilibrado, bom-mocista e gentil. Para dizer o mesmo depois de pesquisa e investigação apuradas, será ao modo violento, assassino, vingador, predatório e postergador.

É como fomos. Outros presidentes, ditadores e interventores foram asquerosos e deram mínima atenção à vida do povo deste país, ajudando em muito a assassiná-lo, pois a morte sempre é o resultado das postergações de responsabilidades, das mentiras públicas, da negação da ciência, do desequilíbrio ético e mental. Assim foi com todos os prefeitos, governadores e presidentes que abriram ruas e estradas sem pensar naqueles que ali já viviam, operários ou indígenas e quilombolas. Assim, fizeram os metros quadrados do “progresso” valerem outro, e os pobres foram enxotados para várzeas, grotões desconhecidos e todas as formas de periferia. Nós os conhecemos desde os anos de 1920, Primeira República.

No governo da figura sinistra e desatinada, o plantonista do Planalto, tudo tão somente ficou pior, exacerbado, fora de limites, sem fronteiras, ao modo do assassinato banal e sem rodeios. Com apoio de uma massa que se diz “crente”, incapaz de precisar o objeto de sua crença. Com certeza, não tem nada a ver com a fé que emerge dos textos hebraicos, aramaicos e gregos. A novilingua religiosa dessa gente foi urdida nas teias do anticomunismo, da prosperidade dos dirigentes, da ideia de “comunidade” como “rebanho dos 99” (que jamais vai em busca do 1 desgarrado), do ritual que toma o lugar dos enunciados linguísticos do texto bíblico, da religiosidade como espetáculo, do grito por D’us (o acento é do articulista) que exige compensação material, da ignorância cabal presente na fala do “terrível crente” da AGU no STF a respeito da condição humana do crente no tempo e no espaço, independentemente de estar entre gentes, pois o Senhor das Escrituras está em qualquer lugar onde seu nome é invocado com sinceridade. Como é que essa gente pode se entender crente se ninguém fez com ela a simples hermenêutica que se agasalha no conceito de tsedakah, que é o fundamento do ser falante e agente encarnado em Jesus, o Cristo?

A nossa história diz muito do que vivemos hoje. Fomos e somos campeões de atraso na justiça etnorracial desde a escravidão várias vezes centenária; postergadores de direitos de crianças, mulheres e pobres; relevantes negativos na conquista da educação e da ação cultural livre e autônoma; destacados nas mutilações de trabalhadores e trabalhadoras; líderes na repressão (e muitas vezes morte) do pensamento, da produção de informações e da verdadeira construção de atos comunicativos; extraordinários estimuladores de jeitinhos, que de fato são máscaras de antigas violências e humilhações transfiguradas; excelentes vociferadores do pouco ou quase nada que parecem ser muito e significar grandes coisas, como o índice da felicidade; destacamo-nos na completa negação dos valores bíblicos (alardeados) em nome de sinecuras, empreguinhos, remição de impostos de igrejas e donos de igrejas, berros escabrosos de púlpitos dirigidos por bandidos internacionais chamados de pregadores.

Por que a primeira pessoa do plural? Porque sempre houve alguma ou muita base social a favor dos males, horrores, tergiversações, mentiras, adiamentos e negação de direitos. Como Ruy Castro, em texto de 09.03.21 localiza a Quadrilha chamada Brasil, embora saiba de exceções e de não aderentes.  A figura sinistra teve 57 milhões de votos em 2018 e ainda pode até disputar eleição, quando deveria estar interditado e internado, segundo diagnósticos de excelentes psiquiatras e psicólogos brasileiros.

Assumir nossa condição (e não afirmar como o presidente chulo: “Não colocarei o meu na reta…”) deve ser ponto de partida pedagógico para esmiuçar fenômenos, encontrar variações, mover a balança da história, mas nunca fora da condição de parte da vida do povo e da nação. Apesar de tudo, nós a somos. Oposições, sim; evaporação da responsabilidade, não.

Um pequeno artigo de Celso Furtado, na Revista do Brasil, 1984, tinha por título Que somos? e não Quem somos? Ali o economista e ex-ministro da Cultura começava por justificar o título: Que somos é um desafio a nossos mistérios, ou como tomar consciência de que em nosso futuro haverá algo irredutível à experiência vivida. Que somos “é que estamos em crise de identidade, sentimo-nos incômodos na pele ou dentro da roupa que estamos usando” (p. 12)

Celso Furtado salta para os momentos de nossa industrialização, nossas alegrias de crescer e progredir. Então afirma: “A nova mansão construída na euforia da industrialização e da urbanização exibe gretas em todas as suas paredes. Já a ninguém escapa que nossa industrialização tardia foi conduzida no quadro de um desenvolvimento imitativo, que reforçou tendências atávicas de nossa sociedade ao elitismo e à opressão social (12-14)”.

A elite esteve, dias atrás, com o sinistro do Planalto, que não põe o dele na reta (mas sim os de todo o povo) em uma mansão ignorada e não sabida de algum bairro nobre de São Paulo. Alguns integrantes deste grupo dizem coisas bonitas e às vezes duras sobre isolamento social e vacina nas mídias apáticas. Mas ovacionaram o delirante em sua última mentira (penúltima ou antepenúltima enquanto se escreve este texto) sobre a compra de vacinas que ele negou na hora certa e boa. Inocentes úteis nas mãos do delírio, esses e essas já foram usados, na História, mutatis mutandis, por mãos do nazismo e do fascismo. Mas ainda falta a exacerbação política dessas elites nas mãos do mal (a quem se fizeram claque) até que eles chamem os ricos e proprietários que lá não foram de “comunistas”. Aí fecha-se o ciclo da boçalidade. Chamar alguém de comunista no Brasil como arma para a sua indigência mental e intelectual é o fim de qualquer simbolismo de vida. Como diria Estanislau Ponte Preta, o infeliz acusador do nada se transforma em “subnitrato de pó de espirro”. Mas ainda dá o último grito: Comunista!

Enquanto isso, Lira e Pacheco vão levando seus discursos inócuos na direção tocada pelos seus trezentos e tantos eleitores do Congresso com o objetivo mal disfarçado de organizar a seu modo o sistema eleitoral para 2022. Do mesmo modo, tentam enganar, via bom-mocismo, o sistema judiciário, a fim de impor a desinteligente pauta do sinistro, que nega gêneros, direitos, enche os coldres dos imbecis de armas, desenha o inócuo e reacionário homeschooling, nega a integridade dos povos das florestas e ribeirinhos etc. Esses dois estão aí para serem dilacerados pelo sinistro companheiro planaltino e deles não se lembrará ninguém nos próximos anos. Certamente associados a pessoas tidas como importantes, como Toffoli, Aras, Mendonça e Kassio, que dão respostas claudicantes a, porventura, confusas consciências. Serão todos eles “terrivelmente evangélicos”? E por isso ficam ao lado do “cristianismo” exclusivista, no qual se empenhou a AGU? Sim, serão logo logo esquecidos.

Enquanto a imitação do bizantinismo grassa, a morte empilha corpos… E o colunista (Folha, 09.04.21) deixa a costumeira racionalidade para pedir de volta sua mulher, intensivista a se esfalfar no sistema de saúde colapsado.

Será que iremos comemorar os cem anos do Movimento Modernista de 1922 sob essa desgraça política, companheira visceral do Sars Cov 2? Logo aquela experiência estética e ética, que abalou as Casas Grandes e euforias elitistas entre 1920 e 1945, mas não as pôde derrubar, pois faltou gente, consciência esclarecida e fundamentação econômico-política. Já havia lá, com as ressalvas tempo-espaciais, parte da turma imensa que elegeu o sinistro brasiliense. Mas o Modernismo abriu um mundo novo com Di Cavalcanti, Portinari, Mário de Andrade, Rubens Borba, Anita, Tarsila, Rachel, José Lins, Graciliano (e outros e outras!!) E na sequência da primeira libertação se seguiram obras de alta tensão e capazes de penetrar profundidades que não conhecíamos, como tão bem mostraram Candido e Bosi.

Ainda assim, pobres diabos da burocracia, que jamais diriam o que disseram em governos anteriores, nesta desgraça vivida afirmam que livros devem ser taxados, pois são coisa de rico ou bem-sucedidos. De fato, não existe mais o amanhã, entendido simbolicamente, pois tais infelizes sequer conseguem ver o trabalho ingente de bibliotecários pelo Brasil afora a espalhar livros às crianças de palafitas, além de produções gráficas similares poderem transformar-se num universo de imagens educativas e novas formas de leitura. Sim, o Brasil ainda lê pouco como resultado de toda a história repressiva e da escola imposta pelas burocracias. Mas milhões de crianças adoram ler e muitos outros milhões lerão quando as escolas deixarem seu confinamento e se recriarem como comunidades educadora, indo, pois, muito além do livro didático. Tinha de ser neste governo! É coerente. A ideia de gestão pública (e mesmo de inteligência) parecem ter chegado ao fim, de modo mais abrangente do que antes.

O fechamento total virá, porém quando desfalecerem os trabalhadores da saúde diante do volume de moribundos e da falta de materiais indispensáveis ao seu cuidado. Então veremos como o país sucumbiu diante da inteligência limítrofe que engana a todos no grito e na caneta. As elites paupérrimas (e seus puxa-sacos intelectuais) que negam o fechamento porque não entendem de economia e nunca ouviram falar das teses originais de Smith ou das experiências comunitárias da economia matarão parte significativa do país e então decretarão o lockdown, sob a bênção do delirante que não constrói uma única frase inteligente. Para quê?

O que somos?

*Luiz Roberto Alves é professor sênior da Escola de Comunicações e Artes da USP.

 

[Imagem: Grupo de Ação – fonte: http://www.aterraeredonda.com.br]

Há muita coisa de brasileiro que, em realidade, é de origem africana. Conhecê-las é conhecer a nós mesmos

África

Festa de Iemanjá na Praia do Rio Vermelho, Bahia

Escrito por Bruno Ribeiro Oliveira

O Brasil não existiria como o conhecemos se não fosse a África. O local onde vivemos surge da ligação de três continentes. Da Europa, nós sabemos quase tudo. E, sem problema algum, nós nos consideramos seus herdeiros. Dos povos originários, nada sabemos, infelizmente (e continuamos, de modo geral, a ignorá-los). O mesmo vale para o continente africano. Mas não seríamos quem somos se não fosse a nossa histórica ligação com a África. Há muita coisa de brasileiro que, em realidade, é de origem africana. Conhecê-las é conhecer a nós mesmos. As provas dessa ligação estão por todo o Brasil e até mesmo sob nossos pés.

Não é tão precisa a história de como foi que aqui chegou. Mas o próprio capim que pisamos e que alimenta o gado não é originário das Américas ou da Europa. É provável que ele tenha vindo a bordo de navios escravagistas que saíam do continente africano no século XVIII. Seus nomes são capim-guiné, capim-pará, capim-marmelada e capim-jaraguá. Hoje eles vivem em regiões em que antes havia Mata Atlântica.

O historiador e brasilianista Warren Dean afirma que mais de quarenta espécies de capim importados da África habitam o solo brasileiro.[1] Não fosse a introdução do capim-guiné, como é que os bois da música do baiano Raul Seixas poderiam abanar o rabo em sua canção de 1983 chamada de Capim-Guiné?

Não é apenas pelo capim que a África aparece em canções de Raul. Na música chamada Rock’n’ Roll, de 1989, ele canta as coisas do seu estado de origem, a Bahia. Há dendê, Oxum e Oxóssi na letra da canção.

O azeite de dendê, como é conhecido no Brasil, ou dendém, como é conhecido na Angola, ou elaeis guineensis, como é cientificamente chamado, vive nos dois lados do Atlântico. Em África, o dendezeiro vive do Senegal até Angola. Já o Brasil é o nono maior produtor de dendê no mundo, sendo que 90% da sua produção fica no estado do Pará. Ou seja, o dendê alimenta pessoas nos dois continentes.

Não foi só o dendê que veio da África para encher barrigas. O quiabo e a bertalha vieram para cá, enquanto a mandioca foi virar matapa em Moçambique e acompanhar o mafé no Senegal. Mas não foi só em gastronomia que o Brasil se tornou próximo da África. Raul Seixas não teria citado Oxum e Oxóssi sem que houvesse uma conexão mais profunda com o continente africano, uma conexão entre mentes e histórias.

Os iorubás são um povo que hoje habita a República da Nigéria. Séculos antes de o país tornar-se uma realidade em 1960 (data de sua independência), os povos da região, como haussás, igbos, fulani e os próprios iorubás, foram esporadicamente visitados por gente branca do continente europeu. Entre eles, os portugueses, que durante o percurso para o Brasil, tentavam transformar as pessoas capturadas na África em coisas. Os colonizadores responsáveis pelo tráfico no Atlântico queriam negar a humanidade dos povos africanos.

Ao chegar no Brasil, esses povos, entre eles os iorubás, se tornaram algo novo, mas sem totalmente deixar de ser o que eram. Algo se manteve, algo resistiu. Os colonizadores e traficantes, que pensavam trazer coisas para trabalhar, não sabiam que traziam humanos cujas mentes estavam recheadas com ideias e formas de pensar o mundo que os escravagistas jamais tentaram compreender.

Graças às suas resistências, os iorubás introduziram e fizeram florescer Oxum e Oxóssi por todo o Brasil. Após longo percurso geográfico e histórico, ambos orixás se tornaram parte das religiões presentes e praticadas em todo o território brasileiro.

Não foi só o rock baiano de Raul Seixas que foi influenciado pela nossa história de contato com a África. Os gaúchos do sul do Brasil, até do Uruguai e Argentina, possuem entre seus ritmos tradicionais um estilo musical chamado milonga, cuja palavra é de origem africana, da língua mbunda. Gaúchos também gostam de farofa (palavra de origem quimbundo) acompanhando o seu tradicional churrasco.

Quando eu era criança e ia nas locadoras de videogame para jogar uma ou duas horas, eu aprendia e ensinava manhas (ou dicas, ou cheats) para os outros meninos, mas não sabia que estava a usar uma palavra de origem africana (Cabo Verde). Quando apaixonado, pareço gostar de cafuné (Angola). E hoje sei que os bêbados do bar da esquina da rua de minha casa de infância, quando tomavam algo que eu considerava muito brasileiro, a cachaça, utilizavam uma palavra de origem quicongo (falada em Angola e Congo). Esse algo “muito brasileiro”, a cachaça, possui uma ligação histórica com África. Todas essas coisas ligadas com África estavam presentes na minha fala, na mesa da cozinha e na esquina da minha rua.

Essa conexão histórica entre Brasil e África pode ser lida em mapas. Lagos na Nigéria, Porto Novo no Benin, Ponta Negra no Congo e a República de Serra Leoa, são todas nomeadas a partir da língua dos colonizadores. Essa mesma língua dá nome a Porto Seguro, Salvador, Santarém (que também existe em Portugal) e São Paulo, todas cidades brasileiras. Não é só mostra do colonialismo, é também prova de que as ligações históricas do Brasil com a costa atlântica de África que foi mediada por um poder europeu.

Em Lagos existe um bairro chamado Brazilian Quarter (Bairro Brasileiro), e nele vivem os “brasileiros”. No bairro brasileiro existe a Brazilian Salvador Mosque (Mesquita Salvador do Brasil). Há também escolas de samba e pessoas cujos sobrenomes são da Silva, dos Santos ou Marinho. Existem ainda diversas construções de arquitetura brasileiras que resistem ao teste do tempo desde meados do século XIX.

Lagos foi um importante centro de retornados, aqueles africanos que voltavam do Brasil, principalmente da Bahia. Diferente do Brasil, a Lagos do século XIX oferecia liberdade, algo que era proibido para muitos brasileiros. Um brasileiro como Augusto João Barcellos, foi do Rio Grande do Sul até Salvador e de lá zarpou para Lagos em 1868. Mas Augusto não abandonou o Brasil, seu trabalho de fazendeiro e mercador propiciou uma nova visita a Salvador em 1889.

O exemplo de Augusto mostra como um homem de origem africana tornou-se algo diferente no Brasil, sem que algo de África dentro de si acabasse. E depois de retornar para África, tornou-se um brasileiro em Lagos. Augusto, como muitos outros, é uma prova dessa antiga e ainda presente troca que ocorreu entre o Brasil e diversos povos de África.

A mistura de Brasil com África está por todos os lados, mesmo que não saibamos. Tomemos por exemplo o próprio Raul Seixas. Um homem branco nascido e criado na Bahia (o estado mais negro do Brasil), dentro do país mais negro do mundo fora de África. Seixas escrevia e cantava em português (língua de origem europeia que hoje é luso-afro-brasileira), citando termos iorubás (da Nigéria) em um ritmo criado nos Estados Unidos por descendentes de africanos escravizados, entre eles, Chuck Berry. Este último aparece na canção Rock’n’Roll ao lado do africano (e também brasileiro) Oxum, o paraibano Genival Lacerda e o russo Tchaikovsky.

Não há como falar em uma história geral do Brasil e dos brasileiros sem que exista o continente africano. Não é apenas em salas de aula ou em livros de história que encontramos essas informações. O olhar atento mostra essa presença em nosso cotidiano. O ser brasileiro, de alguma forma, inclui algo de África, uma vez que no ato de ser brasileiro nós encontramos uma salganhada de coisas do mundo, mas entre elas, uma grande parcela é de África.

Bruno Ribeiro Oliveira é mestre em História de África pela Universidade de Lisboa e doutorando do Programa de História e Artes da Universidade de Granada.

[1] DEAN, Warren. A Ferro e Fogo, a história e a devastação da Mata Atlântica brasileira. Companhia das Letras, São Paulo, 2011, p.130.

 

[Foto: Tiago Celestino/ Unsplash – fonte: http://www.diplomatique.org.br]

Que a Napoleón le gustaba beber vino, es algo que los amantes de la historia conocen muy bien

Escrito por Angélica Mur

Quizás lo más llamativo de este controvertido pero innegable personaje histórico es su afición por añadir a su copa vino y agua en la misma proporción, algo que si tenemos en cuenta el tipo de vino que osaba ‘rebajar’, no es necesario ser un enólogo experto para que tal acto conlleve cierto grado de pecaminoso.

De lo que no cabe duda es que el célebre militar era conocido también por su exquisito paladar, y su fidelidad máxima para con un tipo muy concreto de vino, que le acompañó siempre en sus campañas bélicas, momentos de relax, e incluso hasta el final de sus días.

Louis Marchand, ayudante de cámara de Napoléon, así como Louis Antoine Fauvelet de Bourrienne, político y diplomático contemporáneo, dejaron constancia en sus escritos de esta predilección, y casi manía o superstición de Bonaparte, de llevar consigo a todas sus campañas este vino en concreto, su preferido, según señala Sílvia Colomé en La Vanguardia.

Desde su gloria en el caluroso Egipto en la batalla de las Pirámides frente a los aguerridos mamelucos, hasta su derrota aplastante en Rusia, su vino siempre le acompañó, aunque a buen seguro, ni en los fracasos ni en las victorias, fue responsable real en absoluto, por mucho que el testarudo militar así lo creyese.

De esta manera, Marchand escribió: ‘lo único frío que había en la campaña de Egipto era el Chambertin de Napoleón, lo único cálido que había bajo el cielo gélido de Rusia era el Chambertin de Napoleón’.

También otros personajes históricos se han enamorado de este vino, como es el caso del escritor inglés Hillaire Belloc, quien afirmó: ‘Olvidé el nombre del lugar; olvidé el nombre de la chica; pero el vino era Chambertin’.

Volviendo a Napoleón, el conde de Las Casas dejó constancia de que en el último medio mes de vida de Bonaparte en Santa Elena, el emperador de los franceses, copríncipe de Andorra, rey de Italia y protector de la confederación del Rin, o su Majestad Imperial a secas, bebió cada día su querido Chambertin, que muchas veces acompañaba también del dulce Vin de Constance de Sudáfrica. Un epílogo previsible dado su amor por este vino, durante toda su vida.

[Fuente: http://www.vinetur.com]

Após rodar por importantes festivais no Brasil e no exterior, a produção pode ser vista no YouTube; equipe presta apoio ao Centro de Estudos de Cultura da Guiné, retratada no curta

“Sow, Abou e Satsuki se encontram em um bairro de São Paulo chamado Liberdade. Uma história sobre imigração, assombrações e resistência”: esta é a breve e impactante sinopse do premiado curta codirigido por Pedro Nishi e Vinícius Silva.

Intitulado “Liberdade”, o curta joga o tempo todo com o significado cru da palavra, o bairro de mesmo nome no centro da capital paulista, as migrações e a história.

Em live realizada para anunciar o acesso livre à obra, a equipe do curta aproveitou para divulgar a campanha de arrecadação para o Centro de Estudos de Cultura da Guiné, que tem seu importante trabalho retratado no filme.

Liberdade

O curta-metragem de correalização de Pedro Nishi e Vinícius Silva, tanto no roteiro, quanto na direção, foi exibido e reconhecido em mais de 20 festivais no Brasil e no mundo, além de ter sido vencedor do Prêmio Especial do Júri no 51º Festival de Brasília do Cinema Brasileiro.

Os 25 minutos que compõem o filme são suficientes para narrar diferentes tempos e origens, além de colocar em foco debates sobre história e apagamento. Através da atuação de Aboubacar Sidibé, Cristina Sano e Mamadou Yaya Sow, o trabalho traz referências ao período escravocrata, à imigração japonesa e à presença atual de imigrantes africanos e latino-americanos no bairro.

A obra começou a ser idealizada após um encontro entre Pedro Nishi e Aboubacar Sidibe (Abou), em um contexto em que o segundo conduzia uma aula de dança e percussão em um colégio de São Paulo.

“Ao final, lembro perfeitamente de que ele tomou a iniciativa para a gente se conhecer, me chamando a atenção para ao menos me apresentar e falar um pouco de mim. Sempre brinco que ele deu o primeiro passo pro nosso filme realmente acontecer. (…) Foi nessa hora, que ele me disse que morava na Liberdade. Isso me marcou de pronto. Ele disse que morava numa casa com outros amigos que também eram imigrantes de países africanos, principalmente da Guiné Conacri, como ele”, comentou Pedro Nishi em conversa com o MigraMundo.

Realizado através de recursos do Prêmio Revelação do Curta Kinoforum, o curta foi elaborado através dos relatos de Abou aos diretores e roteiristas sobre a pensão que gerencia no bairro da Liberdade.

“Nesse momento, eu lembrei da minha bisavó Satsuki – ela durante muito tempo cuidava de uma pensão na Liberdade onde recebia imigrantes japoneses. A partir dali, veio a ideia de fazer um filme sobre esse cruzamento de trajetórias, tempos, experiências migratórias distintas que tinham como ponto em comum o bairro da Liberdade”, explicou o diretor nipo-brasileiro.

No curta, Abou contracena com Cristina Sano, que tem sua personagem inspirada na bisavó de Nishi, e com Sow, um jovem guineense que é barrado pela migração no aeroporto ao chegar ao Brasil.

“Vinicius e eu nos debruçamos num trabalho de roteiro para dar conta da melhor forma possível desse recorte das trajetórias de Abou e Sow, fazendo um cruzamento com duas outras camadas que nos pareciam importantes: a de Satsuki, minha bisavó, com a imigração japonesa – que acabou inspirando uma das personagens do filme – e do passado do bairro Liberdade, atrelado ao apagamento histórico da memória negra em São Paulo. Foi a partir desses processos, estabelecendo pontes sem desviar de suas fissuras, que concebemos o filme Liberdade”, contou Nishi.

Aboubacar Sidibé e Cristina Sano em cena de “Liberdade”

O lançamento do curta, em 2018, coincidiu com renomeação da estação de metrô do bairro, que passou a se chamar “Japão-Liberdade”.

“Uma vez que o filme aborda justamente os apagamentos históricos sistematicamente praticados ali, foi uma infeliz coincidência a estreia do curta acontecer justamente com uma nova ação política dessa natureza. Naquele momento, eu, Vinicius e toda a equipe do filme achamos importante escrever um texto posicionando-nos a respeito”, disse o diretor.

Hoje em dia, ao olharmos para o bairro, é notável a grande complexidade na composição deste lugar. É até um desafio defini-lo brevemente em palavras. Mas é evidente como, além da presença de pessoas de ascendência do leste asiático, não só japonesas, como também chinesas e sul-coreanas em número extremamente significativo, é cada vez maior a chegada no bairro de pessoas de países africanos como da Guiné, do Congo, de Angola, do Haiti, entre outros.

Sob estas camadas da história do lugar, existe uma outra história, anterior à chegada dos imigrantes japoneses, que deve ser lembrada – e não apagada. A história de no mínimo 400 anos da presença de negros africanos no Brasil permeia este lugar. Antes de tudo a “Praça da Liberdade” foi um pelourinho, onde foi instalada a primeira e única forca da então Capitania Real de São Paulo, palco de execução de negros escravizados e fugitivos condenados à pena de morte por tal ato”, dizia um trecho da nota assinada por Pedro Nishi e Vinícius Silva, com apoio da equipe do filme curta-metragem Liberdade.

Liberdade e os (não) bem-vindos

Ao mostrar todas as diversas trajetórias que coexistem na Liberdade – mesmo que em tempos diferentes – o curta busca trazer a complexidade do bairro e da história migratória em São Paulo, mas que poderia ser em muitas outras cidades do mundo.

“Para nós, é de extrema importância tentar olhar para toda a complexidade da Liberdade. Sabemos que a Liberdade é um território extremamente complexo, multiforme, com uma história cheia de camadas, vidas e experiências diversas, um lugar que carrega disputas e apagamentos históricos. Ali definitivamente não é apenas um bairro de imigrantes japoneses e que essa narrativa reducionista chancela apagamentos históricos (e sistemáticos) contra a memória negra em São Paulo, e também oculta outras experiências migratórias que também compõem e têm extrema importância na história e na vida do bairro – imigrantes chineses, coreanos, palestinos, sírios; mais recentemente, guineenses, haitianos, congoleses, angolanos; além de pessoas que vieram de outros estados do Brasil”, explicou Nishi.

Antes de ser disponibilizada em março de 2021 no Youtube, a obra, produzida por A Flor e a Náusea em parceria com o Centro de Estudos de Cultura da Guiné em 2018, foi exibida em diferentes lugares do mundo, como Madagascar, Alemanha, França, EUA e Escócia.

“Acredito que cada qual se conectou com o filme de sua maneira particular, mas também com pontos universais. Nessa sociedade capitalista com cicatrizes abertas do colonialismo e do imperialismo que vivemos, é notório que a questão da imigração e do refúgio é de importância global, presente e pungente. Nesse aspecto, acho que o filme conversou de forma direta e específica com pessoas de diferentes lugares do mundo (…) Foi surpreendente perceber que o filme que fizemos juntos, um filme tão específico sobre o Abou e o Sow, sobre o Centro de Estudos de Cultura da Guiné, sobre Satsuki e sobre a história do bairro da Liberdade, mesmo tão longe, tocava e dialogava com as pessoas ali [Cinelatino – Encontro de Toulouse, França] de alguma (e tantas) formas”, lembrou Nishi.

“Acho que esse contato do filme com pessoas de outros lugares do mundo carrega um processo semelhante ao “gesto síntese” do filme de criar pontes, cruzamentos, perceber inserções entre jornadas distintas, sem deixar de atentar para as diferenças, particularidades e fissuras dessas pontes”, concluiu.

Tendo em vista os ricos debates que o curta é capaz de proporcionar, para o lançamento oficial e público da obra no Youtube, Abou, Cristina Sano, Pedro Nishi e Vinícius Silva realizaram uma live no mesmo site, mediada por Julia Noá.

Durante o debate foi comentado como movimentos migratórios são muitas vezes violentos e como nem sempre o recebimento do país destino é como previsto.

“Tem uma frase no filme que  é uma síntese do Liberdade que eu acho muito importante, que é: « Nós somos bem-vindos, mas não somos bem-vindos. » É a síntese do Brasil em relação ao imigrante”, apontou a atriz Cristina Sano durante o debate online (que pode ser visto no YouTube).

“No Brasil, tem muitos imigrantes de diferentes origens. Eles são bem-vindos, porque são nossos irmãos, mas eles passam muita dificuldade. Então deixam entrar no país, mas não os acompanham e isso é grave. A saúde não é um problema, já que é gratuita. Mas achar um trabalho é complicado e o diploma de outros países não é aceito, não é bem-vindo. Então tem quem venha ao Brasil pensando uma coisa e encontra o contrário”, relatou Abou ao MigraMundo. “Eu não posso generalizar todos os migrantes, porque eu conheço mais imigrantes negros vindos da África, é esse o meu trabalho, eu conheço a situação deles. E eu vejo de migrante ocidentais, como da França e dos EUA, e nossas vidas são completamente diferentes”, complementou.

Centro de Estudos de Cultura da Guiné

Nascido em Kamsar, Guiné, Abou sempre teve a cultura tradicional de seu país natal como uma paixão, incentivando-o a capacitar-se para coreografar, dançar, tocar instrumentos percussivos, cantar, contar histórias, compor música e escrever poesias. No Brasil desde 2012, Abou dá atualmente aulas de dança no Centro de Estudos da Cultura da Guiné, centro fundado por ele em fevereiro de 2016.

Como mostrado no curta, o centro, que fica no bairro Liberdade, também serve de moradia para migrantes. Atualmente, 13 imigrantes africanos vivem no local.

Além disso, realiza atividades artísticas, culturais e pedagógicas, aulas de dança e percussão, saraus e encontros temáticos, acolhe e aloja artistas africanos em situação de vulnerabilidade.

“Tudo isso é trabalho meu. É um sonho de pequeno. Quando eu estava no meu país eu trabalhava com criança, acompanhava projetos com pessoas com deficiência. E é a mesma ideia aqui no Brasil, onde eu trabalho com a minha música”, explicou Abou.

Entretanto, desde sua fundação, o centro tem recebido pouca ajuda financeira. O projeto é mantido por Abou, profissionais voluntários e amigos doadores.

“O Centro Cultural eu comecei com uma casa que estava abandonada, onde coloquei meu próprio dinheiro. Mas como eu queria meu espaço, porque não é fácil fazer o trabalho, eu lutei sem ganhar, mas se eu ganhava algum dinheiro eu colocava no trabalho e na casa. Hoje eu tenho meu espaço para as aulas de dança e percussão e para contar as histórias.  E eu abri uma casa para as crianças também. Mas até hoje não tem acompanhamento [por parte dos poderes públicos]”, contou o fundador do projeto.

Desde a criação do centro cultural também se desenvolvem neste espaço as atividades do Ballet Fareta Sidibé, grupo criado e dirigido por Abou e formado por bailarinos e percussionistas, a maioria guineenses que transformam em dança e música a vida das aldeias da Guiné.

Além disso, um dos projetos pedagógicos do Centro se chama Sourir Sourir, que tem como objetivo servir como um contraturno escolar para filhos de imigrantes africanos. Atualmente, o projeto recebe 14 crianças, filhos de africanos provenientes da Guiné-Conacri, Guiné Bissau, Camarões, Nigéria e Mali.

Tento em vista as dificuldades para manter o espaço e suas atividades, principalmente com a crise social e econômica em decorrência da pandemia, o centro abriu uma campanha para arrecadação de doações.

Segundo o texto da arrecadação oficial, a presença deste centro cultural reproduz a importância que espaços como este têm na Guiné para a construção e manutenção da identidade dos povos para suas gerações mais novas. A formação neles oferecida é paralela a uma educação formal, e frequentemente inspira os jovens a dedicarem-se a uma carreira artística. “O fato de serem os próprios migrantes a ensinar colabora para a construção da representação social dos africanos, seu modo de vida e sua cultura”, complementa o texto.

“A ideia do Centro é ajudar as crianças que nascem no Brasil de pais africanos que não têm condição de levá-las para para conhecerem a África. Então, a gente conta histórias dos países, tem oficina de dança, percussão e educação. Não é só da Guiné-Conacri, mas também de outros países, como Senegal, Mali, Guiné Bissau, Libéria, Costa do Marfim”, explicou Abou.

“É por conta desse cenário desolador e difícil [político, econômico e social] que a campanha de financiamento do Centro de Estudos de Cultura da Guiné se faz tão importante. Foi necessária uma mobilização autônoma e independente do Centro de Cultura para garantir a manutenção de suas atividades (atividades estas que constituem uma rede de apoio de extrema importância para a comunidade, não só imigrante, do bairro da Liberdade), uma vez que o poder público se faz ausente e inoperante nesse momento de crise. Acredito que as críticas que o curta traz continuam atuais, infelizmente, porém é ainda pior. As feridas estão mais abertas e a situação mais grave, tristemente. Mais do que nunca, é importante estarmos juntos e fortalecermo-nos no que for possível essa luta. (…) A intenção de ele [o curta] estar no youtube é que ele alcance o máximo possível de pessoas. E que isso ajude a alavancar a campanha, isso é o mais importante agora”, pontuou Nishi.

Interessados no trabalho realizado pelo Centro e por Abou, podem ver as redes sociais do Centro (no Instagram, @centroculturaldaguine) ou clicar aqui. O mesmo link pode ser usado para fazer doações na plataforma da Benfeitoria.

O curta Liberdade, de Pedro Nishi e Vinicius Silva, pode ser acessado na integra pelo YouTube. Interessados em ver o trailer devem clicar aqui.

 

[Fonte: http://www.migramundo.com]