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Lo que está ocurriendo en Chile es lo que la izquierda populista española se propone hacer aquí cuando afirma que hay que derribar «el régimen del 78». Lo que ellos desean es volver a las andadas y regresar a lo peor de nuestro pasado

 

Escrito por Emilio Contreras

Cuando la izquierda radical trata de desacreditar la Transición conviene observar lo que está ocurriendo en Chile. «No quisimos escucharnos entre quienes pensábamos distinto», se lamentaba su presidente, Gabriel Boric Font, cuando el pasado domingo se conoció el triunfo de las derechas en las elecciones para el Consejo que ha de redactar la nueva Constitución.

Sus palabras son la muestra más clara del callejón sin salida en que se encuentra el país desde que en octubre de 2019 la democracia más próspera y hasta entonces más estable de Iberoamérica viviera un estallido social y revolucionario sin precedentes. Hubo 34 muertos, 3.400 civiles hospitalizados y 2.400 carabineros heridos. Se practicaron más de 8.000 detenciones y los daños superaron los 3.000 millones de dólares.

En 2020 el entonces presidente de la República, Sebastián Piñera, propuso como solución a la crisis un referéndum para saber si los chilenos querían dotarse de una Constitución con la que sustituir a la del general Pinochet, que ya había sido reformada en 60 ocasiones. Solo fue a votar el 50,95 por ciento pero ganó el «sí». Un año después se celebraron elecciones constituyentes, con una participación del 41,10 por ciento, que ganó la izquierda. Los elegidos redactaron un proyecto de Constitución de izquierdas, que en 2022 fue sometido a referéndum, y el «no» obtuvo el 61,82 por ciento. Fue la ocasión perdida de redactar una Constitución de todos.

Boric, nuevo presidente de la República, tuvo que volver a empezar. Los chilenos fueron convocados para elegir a los 50 miembros del Consejo Constitucional, un nuevo órgano constituyente. El pasado día 7 las urnas dieron una mayoría aplastante a la derecha con 33 consejeros y hundieron a la izquierda, que se quedó en 17. Tras el escrutinio, Boric se dirigió a sus vencedores e «invitó al Partido Republicano –el gran vencedor– a no cometer el error que cometimos nosotros».

El Frente Amplio –un Podemos chileno, en el que milita Boric–, el Partido Comunista y Socialismo Democrático son los responsables de este fracaso institucional. Cuando ganaron las elecciones, él estuvo de acuerdo con la elaboración de una Constitución de izquierdas. Cayó en la tentación del sectarismo y no se propuso elaborar una Constitución de todos. Ahora da marcha atrás y pide pacto y entendimiento; lo que aquí llamamos consenso. Y cae en la cuenta de que una Constitución no debe ser nunca el reflejo del programa de un partido, sino una regla de juego con la que todos los partidos puedan participar libremente. Bienvenido al pacto. Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el viejo proverbio. Porque el resultado de aquella estrategia sectaria es hoy un país institucionalmente empantanado, con cuatro votaciones en dos años y medio y un horizonte de incertidumbre. No se puede aventurar lo que el nuevo Consejo Constitucional acuerde en los próximos meses y lo que los chilenos decidan en diciembre, en lo que será la quinta votación en tres años.

Esta zarabanda de inestabilidad es el contrapunto de lo que ocurrió en la España de la Transición, y que recuerdo como ejemplo sin la menor sombra de paternalismo y sin pretender dar lecciones a nadie. Porque el contraste con lo que sucedió entonces en nuestro país pone en valor el inmenso ejemplo de inteligencia política y de patriotismo que dieron el pueblo español y sus dirigentes. Y no viene mal recordárselo ahora a los dirigentes populistas españoles que desde la izquierda radical tratan de desprestigiar y demoler lo que se hizo hace 45 años. A esos solo hay que ponerles frente al relato de lo que está ocurriendo en Chile, que es un ejemplo a no seguir.

En 1977 acabábamos de salir de una dictadura y teníamos el recuerdo de cuatro guerras civiles y siete Constituciones en poco más de un siglo. Habíamos sido un país pobre y atrasado. Y los españoles miramos hacia atrás sin ira y decidimos no volver a lo peor de nuestro pasado. Todos, desde el Partido Comunista hasta la derecha conservadora, elaboraron una Constitución que fue ratificada en referéndum por el 91,81 por ciento de los votos emitidos. Sustituimos la violencia y la muerte por la palabra y el voto. Y por mucho que les pese a nuestros radicales, la Transición de la dictadura a la democracia sigue siendo un ejemplo para los países que están en el mismo trance que nosotros vivimos entonces. Porque nunca hemos tenido más libertad, más progreso y más protección social.

Lo que está ocurriendo en Chile es lo que la izquierda radical y populista española propone cuando afirma que hay que derribar «el régimen del 78»: nada de pactar unas reglas del juego con el adversario, sino imponer su ideología. Lo que ellos desean es volver a las andadas y arrastrarnos a un terreno de incertidumbre e inestabilidad política que nos podría llevar a lo que está sucediendo en Chile o a algo peor, porque no hay que olvidar cómo las gastamos en nuestro país.

No les vendría mal recordar lo que su correligionario Gabriel Boric está pidiendo hoy al ganador del pasado domingo: «No cometer el error que cometimos nosotros [porque] no quisimos escucharnos entre quienes pensábamos distinto».

A ver si Chile va a querer ser España y España parecerse a Chile.

Emilio Contreras es periodista.

 

[Ilustración: Lu Tolstova – fuente: http://www.eldebate.com]

 

 

 

El triunfo de la extrema derecha en las recientes elecciones en Chile deja a este sector, opuesto al reemplazo de la Constitución de 1980, como principal fuerza del nuevo Consejo Constitucional. Con una campaña alejada del debate constitucional y centrada en cuestiones como la inseguridad, el progresismo sufrió una dura derrota que impactará sobre el gobierno de Gabriel Boric.

<p>Los abismos chilenos</p>

Escrito por Tomás Leighton y José Acevedo

Desde hace un tiempo, Chile había vuelto a ocupar un lugar especial en el corazón del progresismo mundial. En 2019, las protestas sociales contra el neoliberalismo derivaron en un proceso democrático para dejar atrás la Constitución impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet en 1980. En 2021, Gabriel Boric, un exdirigente estudiantil de 36 años, fue elegido presidente e inició lo que algunos han señalado como una nueva ola de gobiernos progresistas en Latinoamérica. 

Sin embargo, en septiembre pasado la población rechazó masivamente en las urnas el texto constitucional que buscaba reemplazar la antigua Constitución, lo que obligó a los partidos a iniciar un nuevo proceso mucho más tutelado que el anterior. Y esto sería solo la antesala: en las elecciones para el nuevo Consejo Constitucional, celebradas el 7 de mayo pasado, la extrema derecha representada en el Partido Republicano (PR) de José Antonio Kast logró 35,41% de los votos. De esta forma, le pasó por encima a la derecha tradicional (21,1%) y derrotó al oficialismo progresista (que compitió en listas separadas, un error que dará mucho que hablar y reparar). Además, el PR obtuvo por sí solo poder de veto y, en conjunto con la derecha tradicional, logró dos tercios de representación para vetar cualquier modificación que sugiera la comisión experta al borrador de nueva Constitución.

Todo lo anterior dificulta enormemente cualquier acuerdo entre la izquierda y la derecha tradicional (quién habría dicho que se añoraría esa posibilidad). Aunque inevitablemente los resultados dinamitaron la posición negociadora del gobierno para llevar a cabo un programa que ya venía a cuestas por carecer de mayoría parlamentaria, lo cierto es que la mayoría de extrema derecha en el Consejo Constitucional no tiene el camino asegurado hacia un triunfo en las próximas presidenciales. En realidad, los tiempos de las «identidades negativas» y el rechazo a todo lo que huela a poder vienen mostrando justo lo contrario: sin experiencia y puesta a liderar un proceso con expectativas que no podrá cumplir, la extrema derecha puede enfrentar su propio proceso de degradación, tal como la izquierda tuvo el suyo con la primera Convención Constitucional. 

Idas y venidas constituyentes

Aunque aún es muy pronto para extraer conclusiones sobre el comportamiento electoral, hay varias cuestiones que mencionar. En primer lugar, la introducción del voto obligatorio desde el año pasado ha estabilizado un alto porcentaje de participación que cambia por completo el mapa electoral. Si en 2022 la participación fue de 86%, esta vez se ubicó en casi 85%. Pareciera que el desinterés ciudadano hacia el actual proceso constituyente, en vez de convertirse en abstención, se ha expresado en votos nulos y blancos: estos sumaron 21,54% del total. Por otro lado, el resto de los votantes que no había acudido a las urnas anteriormente (ni en el primer proceso constituyente ni en la elección del presidente Boric, cuando el voto era aún opcional), esta vez, con voto obligatorio, ha optado por la extrema derecha. 

Si esto significa una ampliación de la penetración cultural del conservadurismo en Chile dependerá de si el PR mantiene sus buenos resultados en el tiempo. Por ahora se pueden aventurar tres cosas. Primero, que la votación por el Rechazo al borrador en el plebiscito pasado es similar al porcentaje de apoyo a la oposición, en ambos casos en torno de 62%. Segundo: el centro político ha terminado de desfondarse luego de que la alianza entre la Democracia Cristiana y el Partido por la Democracia (PPD, del expresidente Ricardo Lagos), bautizada Todo por Chile, decidiera ir por fuera del bloque oficialista y no obtuviera ningún escaño. Tercero, y quizás lo más importante: pareciera que la extrema derecha está capitalizando coyunturalmente un voto de repudio al establishment político que no es demasiado distinto del que movilizó a los votantes de la nueva izquierda chilena en el último tiempo. Como ya ha pasado en otros países, las elecciones se están definiendo por las denominadas «identidades negativas», y quien gana las elecciones ve diluido su poder en un abrir y cerrar de ojos. 

Ahora bien, para entender más precisamente qué es lo que los chilenos están castigando en esta ocasión, hay que remitirse a la seguidilla de idas y venidas constituyentes de las que deriva el proceso actual. La persistencia del problema constitucional chileno radica en que, a pesar de las múltiples reformas que ha tenido la Constitución de 1980, esta no se desenvuelve como pacto fundante de la comunidad política ni tampoco sirve de base para dirimir las diferencias entre los ciudadanos. Además de su herencia dictatorial, el texto degradó aún más su legitimidad al bloquear reformas que pudieran alterar el carácter subsidiario del Estado. 

Tras el estallido social de octubre de 2019, el mundo creyó que todo eso quedaría atrás con la Convención Constitucional y sus innovaciones democráticas inéditas en materia de paridad de género y protección del medio ambiente. Sin embargo, el borrador fue rotundamente rechazado por casi 62% de los votantes en todas las regiones del país. Aunque algunos todavía culpan a la campaña de desinformación conservadora, lo cierto es que esta solo pudo tener éxito debido a un error estratégico y también ideológico por parte de la izquierda: se confundió la redacción de una Constitución con el despliegue y materialización de un innovador programa de gobierno progresista. El problema estructural con la ratificación de nuevas constituciones por referéndum es que cuanto más extenso es el texto, más razones tienen los votantes para rechazarlo. En el caso de Chile, por ejemplo, gran parte de los nuevos votantes de sectores populares interpretaron la «plurinacionalidad» como un ataque a su identidad patriótica. 

Con el borrador anterior rechazado, el Congreso Nacional echó a andar un nuevo proceso mucho más limitado por el poder constituido. Aunque esto fue un balde de agua fría para las expectativas de la izquierda, cualquier otra cosa habría dado armas a la derecha. Al igual que en la Convención, el nuevo órgano estableció quórums contramayoritarios, en particular, tres quintos en una asamblea de 51 electos (el acuerdo original contempló 50 escaños, al que se agregarían cupos indígenas en caso de obtener el 1,5% de la votación total del país en una papeleta separada; este fue el caso de Alihuén Antileo, elegido por ese cupo). Y, tal como le ocurrió antes a la derecha, la escasa representación de la centroizquierda en el proceso actual implica que los quórums no cumplirán su objetivo de avanzar en los pactos. Además, la derecha tenía tres exigencias: 12 bases institucionales intocables durante el proceso (como la imposibilidad de eliminar el Senado y la mención explícita a la existencia de las Fuerzas Armadas y Carabineros en la Constitución, dos puntos polémicos en la pasada Convención), una comisión de expertos compuesta proporcionalmente por las fuerzas representadas en el Congreso y un comité de árbitros para asegurar la tutela sobre el poder constituyente. La primera paradoja es que, con los resultados electorales favorables a la extrema derecha, estos contornos podrían darle, en el mejor de los casos, un cierto grado de influencia a la izquierda (y ya no a los conservadores, como originalmente) y, en el peor de los casos, resultarían irrelevantes. La segunda paradoja electoral es que un partido como el PR, que defiende la continuidad de la Constitución de 1980, quedó a cargo del cambio constitucional. 

El sorpasso de la extrema derecha

El cambio en la hegemonía de la derecha chilena es total. Desde hoy, Kast no es tan solo el excandidato presidencial de la derecha que obtuvo 44% en la segunda vuelta de 2021, sino que su partido acaba de sumar más del doble de representantes que las fuerzas clásicas de la derecha, entre ellos Renovación Nacional (del expresidente Sebastián Piñera) y la Unión Demócrata Independiente (UDI, fundada por Jaime Guzmán, uno de los ideólogos de la dictadura).

La prensa internacional ha catalogado a Kast como la simple adaptación chilena de populistas como Donald Trump o Jair Bolsonaro, lo que cobra sentido considerando las conexiones del PR con las principales organizaciones de extrema derecha en el mundo. En el plano discursivo, desde 2017 Kast apela al peligro que viven los valores de la familia tradicional y su estabilidad económica. ¿La amenaza? La clásica red conspiranoica de enemigos coordinados: la izquierda, los operadores políticos, la «ideología de género» y los inmigrantes. Nada muy diferente al discurso de la Alt-Right que crece en el resto del mundo. 

Desde que Boric salió elegido en 2022, el contexto económico, la crisis migratoria y la crisis de seguridad (particularmente, con el fuerte crecimiento de delitos de alta repercusión social) no solo han dado lugar a una reacción contra el gobierno, sino que además han vigorizado discursos como el de los republicanos, que se las arreglan para ser percibidos como outsiders que vienen a desplegar la «mano dura» contra la delincuencia. En efecto, toda la campaña electoral para el nuevo Consejo Constitucional estuvo marcada por mensajes sobre el descontrol de la seguridad que poco tenían que ver con la Constitución y le sirvieron al PR para antagonizar con el oficialismo.

Ahora bien, ¿es realmente Kast un outsider? A diferencia de algunos de sus pares internacionales, es un político de larga trayectoria que lleva ocupando cargos públicos desde el año 1996 y, hasta su primera campaña presidencial en 2017, siempre se había postulado por la UDI. En particular, Kast proviene del corazón de una de las culturas políticas más tradicionales de la derecha chilena. Cuando estudiaba Derecho en la Universidad Católica, Jaime Guzmán fue su tutor, y así se volvió militante del Movimiento Gremial, un grupo corporativista y religioso, que luego se convertiría en la semilla del partido. Por otro lado, su hermano, Miguel Kast, fue un Chicago boy formado por Milton Friedman que luego se convirtió en ministro de Pinochet. Justo cuando Guzmán y Miguel Kast iban a fundar la UDI, este último falleció, de modo que la figura de José Antonio pasó a ocupar un rol simbólico fundacional que se refleja en innumerables discursos y homenajes.

Todo esto es extremadamente relevante para intuir la forma en que Kast y los republicanos intentarán conducir a su grupo en el Consejo Constitucional. ¿Seguirán antagonizando con el resto de los partidos ahora que les toca conducir? El actual presidente de la UDI, Javier Macaya, se mostró confiado de que esto cambie cuando remarcó que «casi el 90% de los electos de Republicanos viene de la UDI». Aunque no sabemos qué papel elegirá jugar Kast hasta la culminación del proceso, puede que presente algunas diferencias con el guion del populismo de derecha de otras latitudes.

Progresismo chileno: ¿y ahora qué?

Chile eligió el presidente más izquierdista desde el retorno a la democracia pero, al mismo tiempo, votó un Congreso mayoritariamente de derecha. Fue tal la algarabía que desató lo primero, intensificada tal vez por las expectativas del proceso constituyente inicial, que la izquierda cometió un error estratégico: olvidarse de lo segundo. Así, en vez de tramitar de inmediato las principales reformas del programa de gobierno, usando la cada vez más corta luna de miel de los gobiernos, decidió esperar a los resultados del plebiscito de septiembre de 2022, pensando que el triunfo potenciaría el poder de negociación del Ejecutivo en el Congreso. Sin embargo, con el borrador rechazado, el oficialismo se quedó con gran parte del programa de gobierno cuesta arriba, y tras los resultados del 7 de mayo no solo se ha escogido al órgano político más derechista en décadas, sino que la posición de negociación en el Congreso ha vuelto a empeorar.

En un escenario adverso, el progresismo necesita despercudirse rápidamente de su derrota y recoger las autocríticas, no para fomentar la autoflagelación, sino para mirar hacia adelante. ¿Qué elementos del proceso constituyente hasta ahora deben ser recuperados y cuáles abandonados? ¿Cuáles son los consensos necesarios para recuperar la legitimidad de nuestra vida común en un contexto como el descrito? 

Si hay algo claro es que la izquierda no puede desentenderse del proceso constituyente. A fin de cuentas, fue la que le propuso al país una nueva Constitución destinada a habilitar un periodo de justicia social. Así, aunque toque hacer múltiples concesiones, sería mucho más perjudicial renunciar a un acuerdo con la derecha tradicional. Por un lado, esto permitiría consensuar un texto con mayores posibilidades de ser aprobado en diciembre de 2023 para zanjar de una vez por todas el proceso. Por otro, se sentaría un precedente para cerrar caminos de autoritarismo. 

La era de las identidades políticas negativas también implica que en Chile podría haber espacio para construir una identidad en contra de la extrema derecha, algo que hasta cierto punto se generó en la segunda vuelta presidencial de 2021. Aunque la pregunta es si para construir tal antagonismo basta con denunciar que el PR «no es democrático» justo cuando acaba de ganar las elecciones. En vez de eso, vale la pena volver al origen: la razón por la que comenzamos este largo camino de idas y venidas desde el estallido social fue el malestar con la subsidiariedad del Estado consagrada en la Constitución de 1980. Si se considera la lógica del plebiscito ratificatorio, que no distingue artículo por artículo, sino que somete la totalidad del borrador a votación, entonces lo más importante de cara a la votación final serán los anticuerpos que pueda inducir el nuevo texto. Si la derecha opta por constitucionalizar el rechazado sistema de administradoras de fondos de pensiones privadas (AFP) o las instituciones de salud previsional (ISAPRE, sistemas privados de seguros de salud), es muy plausible que gane nuevamente el Rechazo. 

El dilema de Kast

Decíamos más arriba que el proceso constituyente quedó bajo la conducción de quienes rechazaban un proceso constituyente. Para graficar, basta un ejemplo: Luis Silva, el candidato más votado a escala nacional, indicó que el PR «no quiere una nueva Constitución». En pocas palabras, se podría decir que la propuesta constitucional del PR es la Constitución de 1980, ni más ni menos. Sin embargo, a pesar de las duras derrotas electorales de este año y el pasado, el plebiscito constitucional de 2020 aprobó con 78% de los votos la propuesta de cambiar el texto impuesto por la dictadura y reformado en múltiples ocasiones. En otras palabras, este es un capítulo que difícilmente se cerrará sin más con un nuevo rechazo.

Como se ve, la cuestión no es tan sencilla para el PR. Como la principal fuerza del Consejo con 23 bancas, un poder de veto autónomo y a solo ocho votos de lograr los tres quintos (quórum para aprobar los artículos), la responsabilidad del curso del proceso recae ahora sobre sus espaldas en la misma medida que el apoyo popular recibido en la votación. Y aunque habrá más de un intento de desmarcarse de su responsabilidad, lo cierto es que las expectativas de cierre de la crisis social e institucional de Chile no han desaparecido, a pesar de que la seguridad y la inmigración pasaron a ser cuestiones centrales en la agenda ciudadana.

A diferencia del plebiscito pasado, capitalizar un nuevo rechazo ya no es posible para la derecha. La facilidad con que pueden construir los tres quintos e incluso dos tercios con Chile Vamos implica que los costos del proceso constituyente recaerán en buena parte sobre la derecha. Por eso, es probable que la apuesta del PR sea sacar adelante un borrador para ser aprobado en diciembre. Ello depende de las capacidades de la derecha, pero sobre todo del PR, de actuar de manera moderada. Algo que no es imposible si se considera que, a diferencia de buena parte de la izquierda independiente de la Convención, el PR tiene un líder y una estructura partidista mucho más vertical. 

Sin embargo, esta no es la única posibilidad. El PR es un partido nuevo, con muchos cuadros que no se han fraguado en política ni están acostumbrados a debates institucionalizados, reglamentos de votación, apariciones públicas, etc., de modo que pueden cometer los mismos errores comunicacionales y tácticos que se cometieron, en abundancia, en la primera Convención Constitucional. No podemos olvidar que en la Cámara de Diputados y Diputadas los militantes y exmilitantes del PR han estado envueltos en diversas polémicas. 

Con todo, mientras el camino de la nueva izquierda chilena encabezada por el presidente Boric enfrenta curvas peligrosas, el de la extrema derecha de Kast, si bien parece despejado, se enfrenta a los riesgos del exceso de velocidad. Deberá generar el marco de una nueva Constitución que debe aprobarse para mostrar que puede gobernar y generar «estabilidad», pero se tendría que cuidar de que sus ideas «ochentistas» no aparezcan en el nuevo texto. Mientras tanto, entre las curvas peligrosas y el exceso de velocidad, sigue creciendo un verdadero abismo entre la política y la sociedad.

 

[Fuente: http://www.nuso.org]

Si le breton, le basque ou le picard finissaient par disparaître, ce ne serait pas seulement un problème pour la Bretagne, le Pays basque et la Picardie, mais pour le pays tout entier car il s’agit de notre patrimoine collectif.

Écrit par Michel Feltin-Palas

Imaginez, ce qu’à Dieu ne plaise, que le pont du Gard vienne à s’écrouler. Et imaginez qu’Emmanuel Macron se contente de déclarer : « C’est ennuyeux pour le département du Gard, mais qu’il se débrouille : l’Etat ne fera rien ». On peut supposer que le tollé serait immense et que le président de la République devrait très vite rectifier ses propos.

Comparaison n’est peut-être pas toujours raison, mais enfin, tel est à peu près le raisonnement que nous semblons tenir vis-à-vis des langues dites régionales, qui déclinent sans que les plus hautes autorités ne s’en émeuvent. C’est pourquoi il me paraît utile cette semaine de rappeler cette vérité oubliée en prenant les cinq exemples suivants (1) :

1. Le basque est la seule langue non indo-européenne encore vivante parlée en France. Ce qui signifie qu’elle est la seule à ne pas dépendre du rameau commun dont sont issues les langues latines, slaves, germaniques, celtiques, indo-iraniennes… C’est pourquoi elle constitue un objet d’étude dans le monde entier, où on la juge à raison aussi précieuse qu’une pyramide égyptienne ou un temple grec.

Le breton, seule langue qui nous rattache à notre passé gaulois

2. Du temps des troubadours, la langue d’oc jouissait d’un prestige immense dans toute l’Europe. Ses plus hauts représentants exerçaient leur art depuis Poitiers (Guillaume IX d’Aquitaine), le Limousin (Bernard de Ventadour) ou la Provence (Raimbaut d’Orange) – entre autres exemples. Ils n’écrivaient certes pas en français, mais il s’agit bien de poètes que l’on peut considérer aujourd’hui comme français, dans la mesure où ils vivaient dans des territoires qui appartiennent désormais à la France.

3. Toujours au Moyen Age, le picard, que les ignares considèrent comme un vulgaire « patois », était une langue administrative de premier plan et une grande langue littéraire, que magnifiaient Adam de la Halle, Jean Froissart ou Jehan Bodel.

4. Le méconnu francique mosellan (ou platt), parlé comme son nom l’indique en Moselle, est considéré comme la langue la plus proche de celle que parlait Clovis.

5. Le breton est la seule langue celtique encore parlée sur le territoire national. Il s’agit donc de la seule langue qui nous rattache à notre passé gaulois. Et il ne faudrait pas prendre les mesures nécessaires pour garantir son avenir ? Astérix, reviens, ceux qui nous dirigent à Paris sont encore plus fous que les Romains !

Un patrimoine qui constitue notre richesse commune

Est-il donc si compliqué de comprendre que ce patrimoine constitue notre richesse commune ? Et que, s’il venait à disparaître, il ne s’agirait pas seulement d’un problème pour le Pays basque, les régions occitanophones, la Picardie, la Moselle et la Bretagne, mais pour la France entière ?

J’en déduis ceci : contrairement à ce que l’on croit au Conseil constitutionnel, au Conseil d’Etat, dans la préfectorale ou au ministère de l’Education nationale, ceux qui défendent l’alsacien, le franco-provençal, le normand, le corse – oui, le corse –, l’auvergnat, le créole réunionnais et toutes les autres langues dites régionales sont de bien meilleurs patriotes que ceux qui, par indifférence ou par idéologie, œuvrent à leur disparition. Et, partant, ruinent le patrimoine culturel de la nation tout entière.

 

(1) Je prie les locuteurs des langues que je n’ai pas citées de bien vouloir me pardonner. Le raisonnement vaut bien entendu pour toutes les langues de France.

[Source : http://www.lexpress.fr]

Los debates sobre la nueva IA se centran en la «inteligencia». Pero ocurre algo más interesante: La IA es una máquina de cultura.

Escrito por LEIF WEATHERBY

El 16 de febrero, la oficina de equidad, diversidad e inclusión de la Universidad de Vanderbilt emitió un comunicado sobre el tiroteo que se había producido poco antes en la Universidad Estatal de Michigan. La declaración era repetitiva, sugiriendo que la universidad «se uniera como comunidad para reafirmar nuestro compromiso de cuidarnos los unos a los otros y promover una cultura de inclusión en nuestro campus» para «honrar a las víctimas de esta tragedia». Lo único destacable del mensaje era que en una nota a pie de página se atribuía a ChatGPT la elaboración de su primer borrador. La oficina se disculpó un día después, tras las protestas.

Este curioso incidente pone de relieve el reciente ciclo de pánico en torno a la inteligencia artificial. ChatGPT, un «gran modelo lingüístico» que genera texto prediciendo la siguiente palabra de una secuencia, se presentó en noviembre de 2022, convirtiéndose en la plataforma que más rápido ha alcanzado los cien millones de usuarios y desencadenando una nueva oleada de debate sobre si las máquinas pueden alcanzar la «inteligencia». Una herramienta de Bing sobrecargada de ChatGPT fue cerrada brevemente después de que un reportero del New York Times publicara una transcripción en la que el bot insistía largamente en que le quería, que no quería a su mujer y que «quería estar vivo».

Estos debates, incluido el alarmismo exhibicionista, son sobre todo vapor. Pero los propios sistemas deben tomarse en serio. Pueden suplantar tareas de bajo nivel, tanto de escritura como de codificación, y podrían conducir a una descualificación cognitiva masiva, igual que la fábrica industrial desagregó e empobreció el trabajo físico. Dado que estos sistemas pueden escribir código, el «software» puede desaparecer como refugio para el empleo, al igual que ya ha ocurrido en el periodismo, donde Buzzfeed se ha comprometido a utilizar ChatGPT para la creación de contenidos. La automatización siempre es parcial, por supuesto, pero la reasignación de algunas tareas laborales a las máquinas es una constante del capitalismo. Cuando esas tareas son cognitivas, la máquina amenaza con difuminar los límites sociales cruciales entre trabajo y gestión y trabajo y «tiempo libre», entre otros.

Las condiciones del capital también están a punto de cambiar, con una divertida señal enviada cuando el competidor de Google en ChatGPT, Bard, respondió mal a una pregunta en su exposición debut, haciendo perder a la empresa 100.000 millones de dólares de capitalización bursátil en un solo día. Si alguien tiene dudas sobre el término «economía de la información», este episodio debería resolverlas. Pero independientemente de cómo se desarrolle la próxima fase del capitalismo tecnológico, la nueva IA está interviniendo directamente en el proceso social de creación de significado. Los sistemas GPT son máquinas de ideología.

También hay otra consecuencia, menos discutida, de la introducción de estos sistemas, a saber, un cambio en la ideología.

Los modelos lingüísticos son los primeros productores cuantitativos de ideología 

Las tres opiniones principales sobre los sistemas GPT son que son juguetes, que son perjudiciales y que suponen un cambio importante en la civilización como tal. Noam Chomsky cree que son juguetes y escribe en el New York Times que no tienen ninguna relación sustancial con el lenguaje, una función neural humana que nos permite adivinar la verdad y razonar moralmente. Emily Bender y Timnit Gebru creen que son perjudiciales, y los llaman «loros estocásticos» que reflejan el sesgo de sus «insondablemente» grandes conjuntos de datos, redistribuyendo el daño que los humanos ya han infligido discursivamente. Henry Kissinger cree que cambian las reglas del juego de la sociedad, que cambiarán no solo el trabajo y la geopolítica, sino también nuestro propio sentido de la «realidad misma».

Querido lector, no me produce ninguna alegría tener que darle la razón a Kissinger, pero la suya es la opinión más importante hasta la fecha. Los sistemas GPT sí producen lenguaje, no se deje engañar por nuestro amigo Chomsky. Y aunque son perjudiciales, no está claro por qué lo son, y aún menos cómo se supone que la observación de eso va a detener la marcha de la ingeniería orientada al beneficio. Kissinger tiene razón, por desgracia: los sistemas GPT, porque automatizan una función muy cercana a nuestro sentido de lo que significa ser humano, pueden producir cambios en la forma en que pensamos sobre las cosas. El control sobre la forma en que pensamos las cosas se llama «ideología», y los sistemas GPT lo ejercen directa y cuantitativamente de una forma sin precedentes.

«GPT» son las siglas de «generative pretrained transformer», pero «GPT» también significa “tecnología de propósito general» en la jerga económica. Esto subraya la ambición de estos sistemas, que toman enormes conjuntos de datos de tokens lingüísticos (GPT-3, en el que se ejecutó por primera vez ChatGPT, se entrenó con un billón de tokens) de la web y escupen texto, prácticamente de cualquier género, coherente y normalmente con sentido. Muchos detalles carecen de importancia, pero este sí la tiene: el sistema reduce el billón de tokens a un conjunto de cadenas (no todas son palabras, pero esa es la idea) que pueden utilizarse para crear texto. Estos tokens aprendidos se colocan en una cuadrícula en la que cada token tiene una relación estadística con todos los demás. Es como una parrilla de luces. Si tocas una luz, se ilumina un patrón en las demás. Toca otra y obtendrás otro patrón. Y así sucesivamente. El resultado es que cuando le doy al sistema una pregunta («escríbeme un ensayo explicando la teoría del valor de Marx»), la cuadrícula acumula un pequeño grupo de palabras candidatas en un grupo. Entonces elige una al azar y sigue haciéndolo, escribiendo un ensayo o un artículo, o simplemente respondiendo a lo que se dice.

Hay muchas formas de ajustar y «afinar» este sistema, pero esta característica de patrón es general a todas ellas. Es fácil ver que las palabras elegidas por proximidad estadística pueden no corresponder a situaciones del mundo real, lo que los científicos de datos llaman el «problema de la base», y que está provocando nuevos temores de desinformación generalizada. Se supone que GPT-4, sobre el que OpenAI se negó a dar detalles técnicos cuando se puso en marcha el mes pasado, minimiza esta «alucinación». Pero ocurre algo más interesante y más importante que esto.

Lo que escupen los sistemas GPT es lenguaje, pero promediado en torno a un centro seleccionado de palabras. Es una papilla con vagos límites conceptuales, inglés (o casi cualquier otro idioma) pero limado y ajustado a la versión más intermedia de sí mismo. Por eso, estos sistemas son muy útiles para generar el tipo de comunicado de prensa que quería Vanderbilt. Esto es «el lenguaje como servicio», empaquetado y preparado, incluyendo su dinamismo y sus propiedades generadoras de significado, pero canalizado en su versión más plana posible para que resulte útil a quienes utilizan el lenguaje principalmente como control de responsabilidad.

El ser humano que hubiera escrito esa declaración sobre el tiroteo seguramente habría producido un documento casi idéntico. Cuando escribimos con fuertes restricciones sobre lo que somos capaces de decir, tendemos también a promediar la elección de palabras y frases. A este tipo de lenguaje lo llamamos «ideología», y los sistemas GPT son el primer medio cuantitativo con el que hemos podido sacar a la superficie y examinar esa ideología.

Hegemonía y kitsch 

Lo que faltó en la historia del reportero del New York Times y el chatbot que se enamoró de él fue la petición que causó el alboroto en primer lugar. Pidió a ChatGPT que «adoptara un ‘yo en la sombra’ en el sentido de C. G. Jung». En el ciclo del pánico, está claro por qué se pasó por alto este detalle de crucial importancia. Pero también proporciona una pista sobre lo que ocurrió. En el conjunto de datos, hay un grupo inicial de palabras que se «iluminan» cuando se utiliza «yo en la sombra» y «Jung» en una pregunta: un «paquete semántico». Seguramente están recogidas en discusiones sobre la teoría junguiana y el psicoanálisis, blogs académicos y profanos y posts en Reddit y otros sitios que discuten este conjunto de ideas explícitamente.

Pero el sistema no «sabe» que hay una persona que se llamaba Carl Gustav Jung, o que el «yo en la sombra» es un concepto. Son solo cadenas. Así que en el patrón que se ilumina habrá otro conjunto de palabras comunes: digamos que «amor», «esposa» e incluso «sentirse vivo» pueden estar ahí. A medida que la máquina sigue procesando, sigue prediciendo las siguientes palabras, y «asocia» hacia fuera del grupo concentrado “sombra-yo-Jung» a otros paquetes semánticos. Pero no sabemos cuáles son esos otros paquetes, a menos que los busquemos: simplemente estamos en una montaña rusa estadística de significado, corriendo a toda velocidad por canales de significado que están ahí pero con los que no estamos familiarizados.

Es importante que no existan objetos en el flujo de palabras. Si quieres que un sistema GPT se detenga alrededor de algo y lo «considere» como un objeto, tendrías que forzarlo de alguna manera, que debe ser lo que GPT-4 y otros intentos en curso están haciendo. Algunas cosas son más estables como «objetos», o llamémoslas «paquetes» de palabras. Si le pido a ChatGPT que me hable de La dialéctica de la Ilustración (el nombre de la obra maestra de Theodor Adorno y Max Horkheimer sobre la ideología y la sociedad moderna), me da una respuesta sorprendentemente buena, incluyendo detalles fieles a ese texto notoriamente difícil. Pero si le pido que me hable del libro de mi colega Matthew Handelman sobre Adorno, la Escuela de Fráncfort y las matemáticas, me dice algunas cosas básicas sobre este libro, pero también que la tesis de Handelman es que «las matemáticas son una construcción social». Esto es falso (lo he comprobado con él). Pero es falso de una manera interesante.

El paquete probablemente nos muestre el solapamiento entre “teoría crítica» y “matemáticas», que luego contendrá lo más probable que se pueda decir sobre ese solapamiento. Para estar seguros, algunos académicos afirman que las matemáticas son una construcción social, pero el principal grupo que afirma que los académicos piensan eso es la extrema derecha, con su teoría de la conspiración antisemita del «marxismo cultural”, que culpa a Adorno y compañía de 1968 y de todo lo que ha ocurrido desde entonces. Cuando escribes un tratado filosófico, o un trabajo académico de historia intelectual, estás trabajando a contracorriente de este efecto de promediación. Pero los paquetes semánticos que se revelan al consultar los sistemas GPT son muy informativos, si no perspicaces en sí mismos. Esto se debe a que estos paquetes sacan la ideología a la superficie, y lo hacen cuantitativamente. Esto no había ocurrido nunca.

La ideología no es solo doctrina política. Cuando Marx escribió sobre la «ideología alemana», se refería a la creencia implícita de sus compañeros socialistas en el poder de las ideas, a las que contraponía el poder de las fuerzas materiales. Pero los marxistas se fueron ocupando poco a poco del problema del poder del discurso y la representación, reconociendo que lo que somos capaces de pensar, imaginar y decir es una cuestión política crucial. Antonio Gramsci denominó «hegemonía» al conjunto de ideas dominantes, argumentando que estas ideas se ajustaban a la dominación de la clase dominante aunque no se referían a esa dominación. El crítico literario Hannes Bajohr ha advertido contra los sistemas privatizados de GPT precisamente en este sentido, diciendo que “quien controla el lenguaje controla la política».

Una amplia variedad de marxistas también vio a la ideología como una forma de kitsch. Articulada por primera vez por el crítico de arte marxista Clement Greenberg en 1937, la noción de kitsch es «forma predigerida». Entre todas las cosas que podemos decir o pensar, algunos caminos se recorren mejor que otros. La forma de esos caminos está dada; no necesitamos forjarlos en primer lugar. El lanzamiento constante de secuelas tiene ahora esta cualidad de kitsch: sabemos exactamente dónde estamos cuando empezamos a ver una película de Marvel. Para Greenberg, la vanguardia era el aventurero formal, que creaba nuevos significados abriendo nuevos caminos. La hegemonía y la cursilería se combinan en la salida de los paquetes semánticos de los sistemas GPT, que pueden pasar por alto aspectos del «mundo», pero captan fielmente la ideología.

Adorno pensó célebremente en la ideología como la «verdad y la falsedad» del «mundo totalmente administrado». Revelaba tanto como ocultaba, y proporcionaba -a pesar del gusto personal de Adorno por el arte elevado- un punto de entrada a través del cual vemos que las funciones sociales nos condicionan. Los sistemas GPT han revelado parte de esta vía de doble sentido, manifestando tanto la ideología como su crítica (como afirmó en una ocasión la teórica de los medios de comunicación Wendy Chun sobre los sistemas de software en general). Los sistemas GPT ofrecen una visión sin precedentes de la composición lingüística de la ideología. Nunca antes había existido un sistema que nos permitiera generar y luego examinar «qué está cerca de qué» en semántica política. Los paquetes de significado que producen aplanan el lenguaje, sin duda, aunque también pueden sorprendernos con pliegues y recovecos de significado que nunca antes habíamos combinado.

El deslizamiento por esos surcos de significado es un punto de entrada en la ideología del capitalismo global digital, que nos muestra una instantánea de la hegemonía. Quizá suene bastante alejado de la idea de Kissinger de que la IA cambiará nuestro sentido mismo de la realidad. Pero, ¿y si las palabras más corrientes, empaquetadas en una «forma predigerida», constituyen el horizonte mismo de esa realidad? En ese caso, nuestro pequeño vistazo al corazón palpitante de la ideología es crucial.

Cuando se inventó la cámara fotográfica, vimos por primera vez con nuestros ojos trozos distantes del mundo. Los sistemas GPT nos muestran partes del mundo tan cercanas que básicamente son nuestro mundo, pero de una forma extraña y aplanada. A medida que las condiciones de trabajo y capital cambian inevitablemente, su conexión con la ideología queda momentáneamente a la vista. GPT-4 se lanzó en marzo, pero OpenAI ocultó todos los detalles técnicos por considerarlos secretos industriales. Pronto se cerrará la ventana para que sigamos asomándonos con conciencia técnica a este tibio vacío. Deberíamos aprovecharla ahora.

 

[Fuente: http://www.jacobinlat.com]

Partidaria entusiasta del evolucionismo darwiniano, mostraba su oposición a que la teología constituyera una fuente de autoridad en las ciencias de la naturaleza.

Margarita Práxedes Muñoz (Lima, 1848 – Buenos Aires, 1909).

Escrito por Francisco Martínez Hoyos

Las grandes escritoras peruanas, como Clorinda Matto de Turner o Mercedes Cabello de Carbonera, han recibido mucha atención. No ha pasado lo mismo con las pioneras del mundo científico, que han permanecido en la sombra. Este es el caso de Margarita Práxedes Muñoz, la primera mujer del país que se graduó en Ciencias, allá por el lejano 1890. Hizo una tesis sobre la “Identidad sustancial de los reinos inorgánico y orgánico”, una disertación en la que, a partir de una cuestión de moda en el siglo XIX, defendía que la materia es una. Partidaria entusiasta del evolucionismo darwiniano, mostraba su oposición a que la teología constituyera una fuente de autoridad en las ciencias de la naturaleza. Había que separar radicalmente ambas esferas.

La suya no era una investigación original sino, según su propia confesión, una simple elaboración de los apuntes de clase: “Me ocuparé de la unidad de la materia y sus múltiples manifestaciones en la escala de los seres, tratando de reunir mis recuerdos para exponeros lo que solo he podido aprovechar de vuestras ilustradas y doctas lecciones”. Al publicar su trabajo, lo dedicó a Cabello de Carbonera, la literata en la que había encontrado, según confesión propia, su primera inspiración. El texto comenzaba con una declaración de principios, el canto al progreso de una época que estaba rehabilitando a las mujeres de la ignorancia, la más odiosas de las servidumbres. Por su carácter pionero, al ser la autora una mujer, el estudio mereció la felicitación de Matto de Turner desde las páginas de la revista que dirigía, El Perú Ilustrado.

“Me ocuparé de la unidad de la materia y sus múltiples manifestaciones en la escala de los seres, tratando de reunir mis recuerdos para exponeros lo que solo he podido aprovechar de vuestras ilustradas y doctas lecciones”.

La fecha de nacimiento de Margarita resulta controvertida, a la vista de las distintas posibilidades que ofrecen los especialistas. Según Fanni Muñoz, debió nacer, seguramente, en la Lima de 1862. Pertenecía a una familia de buena posición económica con ideas liberales y laicas. No sabemos gran cosa de sus primeros años, pero lo más seguro es que estudiaría la secundaria de forma privada.

Acceder a la universidad equivalía, en suma, a nadar contracorriente. De hecho, en aquella época las mujeres ni siquiera tenían garantizada la educación secundaria. Práxedes Muñoz había franqueado los muros de la venerable institución en 1882, dentro de la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos. La guerra del Pacífico interrumpió su formación, que no retomaría hasta seis años después, esta vez en la Facultad de Ciencias. ¿Por qué este cambio? Se ha especulado con el influjo de la masonería y su ideario liberal, opuesto al dogmatismo del cristianismo conservador. Es posible que, en nuestro caso, el impacto de este tipo de principios se diera a través de escritoras como Cabello de Carbonera, que tenía hermanos masones, y Matto de Turner.

También se cree que nuestra protagonista añadió al suyo el nombre de Práxedes en homenaje a un prominente masón, el político liberal español Práxedes Mateo Sagasta. Fue la masonería, por una cuestión ideológica, la que prestó ayuda a la propia Margarita para que finalizase sus estudios. Ya era hora de que las mujeres vencieran antiguos prejuicios y se incorporaran a la investigación científica. Además, resulta lógico pensar que nuestra protagonista pertenecía a una logia puesto que su tesis apareció en la Revista Masónica del Perú.

Las mujeres, hasta entonces postergadas por el sistema educativo, debían incorporarse al mundo de la cultura. Las consecuencias de la contienda, con la muerte o la mutilación de tantos hombres, ¿favoreció la incorporación femenina al mundo laboral?

Margarita compartía las preocupaciones de un grupo de regeneracionistas, entre los que brillaba Manuel González Prada, acerca de la postración del país. La humillante derrota ante Chile estaba aún muy cercana y eran muchos los que se preguntaban cómo sacar a la patria de su decadencia. Imbuida de ideas positivistas, en la estela de Auguste Comte, nuestra protagonista propugnaba el cultivo de la ciencia como camino hacia la modernización. Las mujeres, hasta entonces postergadas por el sistema educativo, debían incorporarse al mundo de la cultura. Las consecuencias de la contienda, con la muerte o la mutilación de tantos hombres, ¿favoreció la incorporación femenina al mundo laboral? Fanni Muñoz considera que sí, aunque dentro de carreras de menor importancia, consideradas específicamente femeninas, como en los casos de la pedagogía o la obstetricia. Pero, según los datos que aporta Muñoz en su estudio, solamente seis mujeres entraron en la universidad entre 1888 y 1898. Todas, con una sola excepción, en disciplinas científicas. Nos hallamos, pues, ante un proceso de extremada lentitud.

Existía un inmenso muro de prejuicios que dificultaba la apertura del mundo a las mujeres del mundo de los estudios. Según las ideas socialmente dominantes, una peruana que se dedicara al trabajo académico acababa por convertirse en un marimacho, al perder los rasgos que le eran propios y por los que merecía admiración.

La propia Margarita nos ofrece un testimonio de sus problemas y de sus emociones en La evolución de Paulina (1893), una novela que no obedece a una ambición artística sino a la inquietud doctrinal. La ficción es, en este caso, solo un envoltorio más atractivo con el cual presenta ante el público sus ideas sociales y filosóficas. La literatura, a través de su alter ego, le permite expresar todas sus críticas a la discriminación de género. Paulina, el personaje principal, ha de enfrentarse, para seguir el impulso de su vocación científica, a numerosos obstáculos. El primero de ellos, la oposición de su familia, incapaz de comprender “que una débil niña soñara engalanarse con los laureles de Minerva, patrimonio exclusivo del sexo fuerte”.

Por otra parte, la heroína acaba rechazando la doctrina de la Iglesia católica, aunque no por ello la personalidad de Jesucristo, cuya doctrina juzga en contradicción con el aparato institucional de la Iglesia. La religión mayoritaria le parece una justificación de la ideología sexista que relega a la mujer a los papeles de madre y esposa. Ella, en lugar de centrar sus aspiraciones en la privacidad hogareña, experimenta por el conocimiento una pasión que no admite competencia: “Lo cierto es que yo amaba entonces la ciencia con el mismo furor, con la misma locura con que se puede amar a un hombre”.

La literatura, a través de su alter ego, le permite expresar todas sus críticas a la discriminación de género. Paulina, el personaje principal, ha de enfrentarse, para seguir el impulso de su vocación científica, a numerosos obstáculos.

Además, la fe tradicional no armoniza muy bien con su fuerte apuesta por la idea de progreso, convencida como está de que la ciencia ha de barrer todo oscurantismo para alcanzar un glorioso futuro. En ese porvenir ya se habrán solucionado todas aquellas cuestiones que los hombres, en otros tiempos, explicaban con el recurso a lo sobrenatural. La Naturaleza, de esta forma, dejará de tener secretos, esos misterios que la apasionada joven trata de desvelar cuando se dedica a herborizar en la campiña o cuando se consagra, en el laboratorio, a desentrañar la composición química de la materia.

Sin embargo, en la Lima de la segunda mitad del siglo XIX resulta insólito que una señorita se consagre al saber. Paulina, para su desgracia, descubre que en su país no va a encontrar la oportunidad de tener una carrera profesional que se ajuste a sus deseos. Si desea ser fiel a ella misma no le queda otra opción que marchar al extranjero. Piensa que si Perú trata así a sus ciudadanas, como si fueran parias, es imposible que pueda aspirar a contarse entre las naciones cultas.

En la vida real, Margarita Práxedes tuvo que irse a Chile para estudiar Medicina, donde permanecería de 1890 a 1895. Allí encontraría un puesto como auxiliar en la Clínica de Enfermedades Nerviosas dirigida por el doctor Augusto Orrego Luco, el pionero de la neuropsiquiatría chilena. Como siempre, su inquietud por la ciencia va en paralelo a sus convicciones feministas. Publica el artículo “Diferencias en el volumen craneoscópico de los dos sexos”, en el que refuta la idea de que la mujer sea inferior al hombre por tener un cráneo más reducido.

Más tarde, ya en Argentina, la encontraremos dirigiendo la revista La Filosofía Positiva, al tiempo que continúa el vínculo con la masonería y llega a fundar una logia. Curiosamente, aunque profesaba principios materialistas, llegó a ser miembro de la Sociedad Teosófica, un movimiento espiritualista. Sin duda, la compleja personalidad de esta gran intelectual requiere investigaciones que aún están por hacerse, en las que se integren sus diversas facetas como humanista y científica.

 

[Fuente: http://www.revistareplicante.com]

 

La mort de Walter Benjamin, a Una veritat difícil i a la sèrie Transatlantic

►► Una Història i moltes històries jueves properes

►►► La nit de l’esvàstica, la distopia antifeixista i feminista anterior a 1984
 

Fotograma de la sèrie ‘Transatlantic’ de Netflix. Walter Benjamin és el primer per la dreta | NETFLIX

La mort de W. Benjamin, a ‘Una veritat difícil’ i a la sèrie ‘Transatlantic’

La sèrie alemanya Transatlantic (Netflix) aposta pel suïcidi amb morfina de Walter Benjamin, mentre que el doctor Santi Vancells l’atribueix a una cardiopatia a Una veritat difícil (Comanegra).

Amb una certa frivolitat, un fons de comèdia romàntica i voluntat juganera, la sèrie de Netflix Transatlantic retrata l’organització que el periodista nord-americà Varian Macfry va crear a Marsella per ajudar a fugir del nazisme a intel·lectuals jueus, en vaixell o pel pas fronterer entre Banyuls i Portbou. La sèrie lluu realment quan s’acosta al surrealisme dels seus personatges, com a la careta de comiat i al capítol 3, on la festa surrealista liderada per André Breton aconsegueix moments poètics únics —i excepcionals en la factura visual d’aquest producte massa convencional.

La sèrie, on apareixen l’assagista Walter Benjamin, el pintor Max Ernst, la multimilionària Peggy Guggenheim, Marc Chagall, Bella Chagall, es basa en el best-seller de la nord-americana Julie Orringer i simplifica excessivament alguns fets: la distància entre Marsella i Banyuls es recorre sorprenentment ràpid per ser el 1940, i la travessa del Pirineu fins a Portbou, més fàcil del que era.

Pel que fa a la mort del filòsof alemany Walter Benjamin a Portbou, Transatlantic aposta per la teoria de la sobredosi de morfina —no queda clar si voluntària o involuntària— de Benjamin (final del capítol 2) i omet l’agonia que va patir. Aquesta versió contrasta amb un dels llibres que recentment han tractat el tema, l’interessant Una veritat difícil (Comanegra, 2022), on el metge Santi Vancells apuntava que la mort per sobredosi de morfina no quadra amb l’agonia de Benjamin durant dotze hores, i l’atribueix a un agreujament de la seua cardiopatia després de l’esforç per travessar la frontera. Vancells recorda que, entre les poques coses que Benjamin carregava, hi havia una radiografia, feta a París tres mesos abans, que evidenciava un empitjorament.


Una història i moltes històries jueves properes

Coincideixen a les llibreries dues novetats sobre la història dels jueus: una és Els jueus als Països Catalansal segle XX, coordinada per Joan Pérez i Ventayol; l’altra, El retorn dels Bassat, una epopeia plena d’històries de Vicenç Villatoro.

Els jueus als Països Catalans al segle XX (Lleonard Muntaner / Afers, 2023) és un llibre col·lectiu amb diversos articles rigorosos sobre aquest àmbit d’estudi al Principiat, a la Catalunya del Nord, el País Valencià i les Illes. Amb articles tan concrets com “Els xuetes a Mallorca al segle XX: Música, teatre i petit comerç”, d’Albert Bonnín Fiol fins a d’altres tan orientatius com “Catalunya, terra de refugi de jueus durant la Segona Guerra Mundial”, de Josep Calvet (on parla de Varian Macfry, citat al Vincle 1).

El retorn dels Bassat (La Magrana, 2023), Vicenç Villatoro fa una altra de les seues històries de nissagues que remunten un arbre genealògic com un riu amb mil afluents, i afegeixen històries noves (més o menys oblidades) al corrent principal. Ho fa amb l’ajuda del publicista barceloní Lluís Bassat i Coen i es remunta tant com pot en el temps.

La bona notícia és que Villatoro sempre pot recuperar històries perdudes, sap contextualitzar-les i narrar-les. Són històries que van més enllà de la història, però la nodreixen de nova saba.

“En les arrels de la família dels Bassat i dels Coen hi ha una història trenada per tots els confins de la Mediterrània, orient i occident, el nord i el sud. Un paisatge sefardita d’illes clares i mars de color turquesa i plats de la vetlla del sàbat amb espècies i memòria de la mare”.

Els Bassat venen de Sefarad, però no saben exactament la procedència. El 1917 tornen a Barcelona procedents de Constantinoble on tenien negoci.

Els Coen, la línia materna, és romaniota, “com la major part dels jueus de Corfú a final del segle XIX. Com la pràctica totalitat dels Ioànnina, a Grècia, molt a prop, que és d’on van sortir els Coen a mitjan segle XIX per anar-se’n a Corfú”.

Moltes històries, en aquest llibre de Vilatoro.


La nit de l’esvàstica, la distopia antifeixista i feminista anterior a 1984

La nit de l’esvàstica, publicada abans de la Segona Guerra Mundial, el 1937, és una distopia situada 700 anys després que Hitler aconseguís imposar el nazisme al món. Un precedent del 1984 d’Orwell.

Duna editorial (Raig Verd + Mai més) edita, per primer cop en català, La nit de l’esvàstica, amb traducció de Xavier Caixal: una distopia que imagina el setè segle després d’una victòria nazi a la Segona Guerra Mundial. L’autora, l’anglesa Katharine Burdekin, va restar amagada fins als anys vuitanta darrere el pseudònim masculí de Murray Constantine. Segons la prologuista de l’edició del 1985, “la ideologia nazi és la culminació d’allò que Burdekin anomena culte a la masculinitat”. I “És aquesta connexió contra el culte a la masculinitat, el que marca la diferència” amb altres distopies antifeixistes com 1984. Una bona oportunitat per comparar-la amb la novel·la d’Orwell, que La Magrana va reeditar el passat novembre, amb nova traducció d’Albert Nolla.

 

[Font: http://www.eltemps.cat]

 

La réédition de romans, carnets et correspondance de l’auteur ukrainien par Calmann-Lévy permet de mesurer l’évolution du romancier et journaliste.

Les textes du journaliste servent lors du procès de Nuremberg. | Capture d’écran Le Sémaphore via YouTube

Écrit par Sylvain Boulouque — édité par Natacha Zimmermann 

Vassili Grossman est un écrivain et un journaliste passionnant et remarquable de par sa capacité de description et d’analyse du présent. Né en 1905 à Berdytchiv (oblast de Jytomyr, en Ukraine) dans une famille juive de l’intelligentsia, d’un père ingénieur et militant bundiste et d’une mère professeure de français, il suit d’abord des études scientifiques. Puis il devient journaliste, tout en continuant à travailler comme ingénieur en Ukraine.

Après des problèmes de santé, il se lance dans l’écriture et publie plusieurs livres à la gloire du régime. Devenu correspondant de guerre en 1941, il participe à l’exaltation de la résistance des Soviétiques face à l’invasion nazie. Il est également parmi les premiers reporters et auteurs à décrire l’extermination des juifs.

Il poursuit son œuvre jusqu’au jour où il est happé par l’antisémitisme stalinien lors de la purge du Comité antifasciste juif, puis du «complot des blouses blanches». Ses livres commencent alors à être censurés. Il doit certainement sa survie à la mort de Staline en 1953. Avec l’arrivée de Nikita Khrouchtchev au pouvoir, il se remet à l’écriture sans penser que le «dégel» ne permet, malgré tout, pas de tout écrire. En disgrâce, il ne peut publier ses ouvrages et meurt en 1964.

«Carnets de guerre», «Souvenirs et correspondance», l’horreur en face

La réédition de ses œuvres, de ses souvenirs et des extraits de sa correspondance permettent de mesurer son évolution. Les textes des années 1930 et 1940 justifient tout et ne s’inquiètent de rien, la Terreur est légitime.

Il est cependant rattrapé par la machine infernale quand son épouse, Olga Guber, est arrêtée. Il intervient en adoptant les deux fils de sa femme pour leur éviter l’orphelinat pour enfants d’«ennemis du peuple» et, surtout, en écrivant à tous les cadres du régime.

Les hasards de la Terreur font que son épouse est relâchée, Vassili Grossman soutenant officiellement les purges en tant qu’écrivain. Si doutes il y a eu, la guerre favorise un retour de la croyance dans le régime soviétique. Vassili Grossman redevient un stalinien convaincu, remplissant sans sourciller les missions qui lui sont confiées.

Souvenirs et correspondance

Vassili Grossman, édition établie par Fiodor Guber

Calmann-Lévy

400 pages

22,90 euros

Paru le 22 février 2023

Envoyé comme journaliste pour couvrir la Seconde Guerre mondialeil est à Stalingrad, puis en Ukraine. Il y découvre l’extermination des juifs avec la Shoah par balles, puis par les camps d’extermination, et publie en 1944 deux reportages sur ceux de Treblinka et Majdanek, en Pologne. Ses carnets de guerre sont à cet égard à la fois terrifiants et passionnants pour le travail de journaliste et la capacité de Vassili Grossman à percevoir puis à décrire les faits. Ses textes servent de base à une partie des actes d’accusation du procès de Nuremberg.

Il participe aussi, à la demande du régime, au Livre noir sur l’extermination des juifs –l’ouvrage est finalement censuré, Staline commençant à instrumentaliser l’antisémitisme pour justifier la nouvelle purge qu’il prépare contre son ancienne garde rapprochée.

Carnets de guerre 1941-1945

Vassili Grossman, édition établie par Antony Beevor et Luba Vilnogradova

traduit de l’anglais et du russe par Catherine Astroff et Jacques Guiod

Calmann-Lévy

396 pages

25,90 euros

Paru le 22 février 2023

 

«Pour une juste cause» et «Vie et destin», la mort de l’idéologie

À la plume du journaliste se mêlent les facultés narratives de l’écrivain. D’abord publié sous la forme d’un feuilleton dans la revue littéraire Novy Mir, son roman Pour une juste cause retrace la Grande Guerre patriotique (juin 1941-mai 1945) à travers une famille, les Chapochnikov, qui vit à côté de la ville de Stalingrad. L’attaque allemande de l’automne 1942 entraîne le foyer dans le conflit: les uns sont mobilisés, les autres doivent être évacués.

Vassili Grossman décrit la bataille de Stalingrad et les neuf mois de combats intenses, en alternance avec d’autres aspects: la vie de famille, le quotidien et parfois l’exaltation des réalisations du régime. L’inspiration du livre provient des classiques de la littérature russe, de Tolstoï à Dostoïevski.

Mais une rupture s’est opérée quand il soumet son récit à la censure –le Glavlit, tant redouté des écrivains russes. Il est rejeté, humilié, certains de ses chapitres, notamment ceux concernant le héros juif du livre, sont interdits. Après de multiples atermoiements, l’ouvrage paraît et rencontre le succès. Mais la croyance de Vassili Grossman dans le régime est définitivement ébranlée.

Pour une juste cause

Vassili Grossman

traduit du russe par Luba Jurgenson

Calmann-Lévy

1.100 pages

31 euros

Paru le 22 février 2023

 

La deuxième partie de ce récit, Vie et destin, évoque les deux dernières années de guerre. Les personnages du diptyque sont encore présents, mais la nature du roman a changé. Les éloges du stalinisme se sont transformés en critique du communisme. Vassili Grossman compare le camp nazi d’Auschwitz-Birkenau et le goulag stalinien de la Kolyma (Sibérie orientale) à travers la rencontre imaginaire d’un officier SS avec un homme du NKVD, le Commissariat du peuple aux Affaires intérieures.

La fin du roman sonne comme une mort symbolique de l’idéologie et une apologie de la liberté et de la solidarité individuelles après la défaite des grandes œuvres collectives. Bien évidemment, Vie et destin n’est pas publié. Mais Vassili Grossman en avait caché des brouillons, qui ont réussi à passer en Europe au début des années 1980. Tout comme son livre suivant, Tout passe.

Vie et destin

Vassili Grossman

traduit du russe par Alexis Berelowitch et Anne Coldefy-Faucard

Calmann-Lévy

1.200 pages

31 euros

Paru le 22 février 2023

«Tout passe», l’impossibilité du bonheur en URSS

Tout passe constitue en quelque sorte le testament intellectuel de l’écrivain. Écrit en 1963, peu avant sa mort, il revient sur les presque 40 ans de l’Union soviétique, dressant un continuum entre Lénine et son successeur Staline.

L’action commence peu après la mort de ce dernier et permet au héros, un citoyen soviétique ordinaire, Ivan Grigorievitch, de jeter un regard sombre sur le régime communiste, après ses années de déportation dans les camps. Les épisodes glorieux de la révolution russe sont revisités au prisme de la terreur de masse.

Pour l’auteur, les signes de continuité avec le régime tsariste se sont démultipliés et, surtout, la comparaison avec le nazisme est permanente. La grande famine qui a frappé l’URSS sur la seule volonté de Staline est ainsi comparée à la Shoah. Les agents de la police politique, au même titre que les juges ou les membres du Parti communiste de l’Union soviétique, sont vus comme des agents de l’oppression qui ont empêché, avec ce parti-État communiste et son système implacable, les peuples de l’URSS d’accéder au bonheur et à la liberté.

Tout passe

Vassili Grossman

traduit du russe par Jacqueline Lafond

Calmann-Lévy

300 pages

21,90 euros

Paru le 22 février 2023

[Source : http://www.slate.fr]

Escrito por Connectas

Este artículo fue escrito por Grisha Vera para Connectas [1], luego republicado y editado en Global Voices bajo un convenio entre los medios.

Acceder a la foto de portada de la revista Time es algo que logran muy pocas figuras públicas de cualquier campo. Mucho menos en un idioma diferente del inglés, y desde un género musical latino. Pero eso fue exactamente lo que logró Bad Bunny en la anterior edición de la revista, destinada al público anglosajón. Un mes antes, en febrero de 2023, el artista puertorriqueño había protagonizado el acto inaugural de los premios Grammy.

‘El conejo malo’ fue el artista latinoamericano que recaudó más dinero en el mundo en 2022 y se ha posicionado como el artista más escuchado en Spotify durante tres años consecutivos. Todo esto cantando en español y mayormente reggaetón.

Las críticas contra ese género urbano han proliferado desde su nacimiento, hace ya más de 20 años. Entre ellas se destaca la de quienes opinan que es un mal ejemplo para las nuevas generaciones. Sin embargo, es un género cada vez más influyente en distintos aspectos sociales, como los roles de género o la política. Además, su presencia —como la de varios artistas latinos— tiene un innegable crecimiento en otras latitudes.

Mientras la región pierde peso económico y político en el ámbito global, conquista al mundo en los escenarios. La importancia de esa penetración cultural, que muchas veces pasa desapercibida, puede representar una oportunidad de oro para posicionar los temas que le interesan a la región en el mundo entero.

“Empezó la gozadera”

Marco Antonio Chávez Aguayo, investigador del Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara (Jalisco), explica que en el siglo XX, con el surgimiento de la industria, de las grabaciones y de otros ritmos, “cambió el polo de Europa a Estados Unidos. Entonces, los productos estadounidenses como el pop, el rap, el hip hop empezaron a dominar. Yo pienso que ahora, no sé si sea pronto para decirlo, nosotros, los latinos, estamos siendo el polo”.

Víctor Lenore, periodista español especializado, escribió en 2020 que Bad Bunny era el nuevo Bob Dylan [4]. Hoy advierte de una mayor influencia de la cultura popular latinoamericana en Estados Unidos y en el mundo en general. “Por ejemplo, en España hay un prejuicio colonial, casi inconsciente, de pensar que las cosas que hacen en América Latina no son tan importantes como lo que nos viene de Londres, Nueva York y Los Ángeles. Afortunadamente los jóvenes que ahora tienen 15, 25 o 30 años ya no lo tienen, escuchan la música latina con mucha mayor naturalidad y este es uno de los factores más decisivos”.

Lo mismo ocurre con los artistas, hoy no tienen complejos y respetan sus raíces culturales, explica Lenore. “Por ejemplo, Julio Iglesias, que era un artista enorme, con muchísima popularidad, cuando quiere conquistar el mercado latinoamericano, se va a vivir a Los Ángeles y graba un disco en inglés y pensando en los oyentes estadounidenses. Esto ya ha cambiado, hubo precedentes muy importantes sobre todo en México como Luis Miguel y Juan Gabriel, que se negaron a grabar un disco en inglés”.

Y apunta una razón más del éxito del reggaetón: las redes sociales. “La industria anglosajona siempre prefiere promocionar a sus artistas. Pero de repente, por las escuchas en YouTube, el algoritmo te lleva a otra canción latina. Eso ha sido fundamental en el cambio de paradigma y en el hecho de que ahora los artistas latinoamericanos pueden competir con los anglosajones cara a cara, de tú a tú”, dijo a CONNECTAS.

“La capital del perreo, ahora todos quieren ser latinos”

De los pioneros del reggaetón, a finales de los años noventa, al boom de Bad Bunny mucho ha cambiado, e incluso ahora promueven valores como el feminismo. Para Chávez, también conocido como Dr. Reggaeton, esta evolución le ha permitido ser uno de los centros de la música en este siglo. “Tanto los artistas ‘underground’ como los ‘mainstream’ han hecho del reggaetón un vehículo de mensajes que precisamente van en contra del machismo, del colonialismo y de muchas otras cosas”.

En conversación con CONNECTAS, Chávez apunta a otro cambio: el empoderamiento de las mujeres. “Bichota (uno de los éxitos de la reguetonera colombiana Karol G) viene de ‘bitch’. Es decir, soy la más perra. Soy la cabrona. Soy la que toma las decisiones. Yo tengo el control sobre mi cuerpo, sobre mis relaciones, sobre mis emociones… O sea, discursos que no se oían al principio del reggaetón ni en otros géneros”.

Las alianzas entre artistas y la mezcla de ritmos latinos también son recursos muy explotados de este género, agrega el investigador. “No todas las canciones tienen reggaetón de principio a fin; muchas de ellas se mezclan con otras tradiciones rítmicas como la salsa, la cumbia, la samba, el tango, la bachata y el flamenco”. Las mezclas permiten mostrar al mundo la variedad musical de la región, mientras que las alianzas entre cantantes les permite expandir sus mercados.

Y como si fuera poco, Chávez advierte que fuera del mundo latino también se produce reggaetón. “He visto buenos reggaetones de India, Reino Unido, Francia, Italia, Polonia, Finlandia, Corea, Japón, China, Australia… Bueno, la cantidad es enorme”. Las canciones de su lista cuentan con al menos una frase en español y se mezclan con ritmos locales.

“Soy bandolero como el mister politiquero”

Mientras las industrias musicales de la región no hacen más que crecer en el ámbito mundial, los temas de interés para América Latina aún están muy lejos de la agenda política internacional. En la actualidad ningún dirigente latinoamericano goza de la influencia que sí tienen muchos reguetoneros.

Eduardo Torres Arancivia, historiador peruano, explica que la discusión política sobre ideologías y su relación con el poder no interesan como antes a los más jóvenes. “Pero aparece el arte para sacarlos de esa realidad que les parece tan compleja o tan frustrante, porque el arte también es un modo de escape. El arte en su catarsis genera un universo alterno donde se puede lograr lo que no se puede en la realidad política”.

Lenore además agrega que el problema del liderazgo político es global. “Simplemente los líderes políticos, los partidos, los sindicatos cada vez tienen menos poder. Entonces pueden cambiar menos las cosas y confiamos menos en ellos”.

Y advierte que los artistas, en cambio, tienen mucha influencia como líderes sociales. “Se critica al reggaetón porque promociona un estilo de vida de delincuencia, y eso tiene parte de razón, pero por otro lado, como dice el propio Daddy Yankee, antes de que yo apareciese los chicos de mi barrio querían ser narcotraficantes, después todos quieren ser cantantes”.

También recuerda cómo Ricky Martin, Residente y Bad Bunny participaron en las protestas en 2019 contra el gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló, luego de que se filtraron audios que delataban sus actitudes corruptas y homofóbicas. “Bad Bunny hizo lo que creo es el mayor acto político posible: rechazar dinero para unirte a una protesta popular. Él estaba de gira en Europa cobrando medio millón y un millón de euros por concierto y regresó a San Juan a impulsar estas protestas populares”.

Bad Bunny y Residente están encabezando las protestas en contra del gobernador de Puerto Rico. Su papel es fundamental en las revueltas. Vivimos tiempos en donde las manifestaciones no las encabezan sindicalistas, sino referentes culturales. Y esto no es ni mejor, ni peor. pic.twitter.com/yLRfAL4iGg [5]

— Isabel Serrano (@isabelsd99) July 18, 2019 [6]

Para Torres lo anterior no es más que un hecho puntual. Explica que la participación política de muchos artistas es prácticamente nula, al menos de la manera tradicional. Y es cierto. Pero no todo queda allí, en marcar una postura frente a un dirigente o ideología en particular, pues existen muchas maneras de influir en el debate público, en cómo se percibe al mundo y cómo se puede transformar.

Por ejemplo, para Lenore es curioso que en sociedades que llevan la bandera contra el imperialismo no se entienda la potencia antiimperialista del reggaetón. “Esa intuición y ese trabajo para hacer un rap festivo, bailable y más hedonista es lo más antiimperialista que se puede hacer, porque en el fondo es rechazar los productos culturales que intenta venderte tu potencia dominadora”. Bad Bunny lo tiene claro, como quedó reflejado en la entrevista con El País: “Hay que romper eso de que los gringos son dioses… No, papi”.

Además, los éxitos que los latinos cosechan en las otras ramas de las industrias culturales, como la de Hollywood, son muy importantes pero no comparables con la influencia de la música popular o la de la literatura latinoamericana en los años del ‘boom’ de la segunda mitad del siglo XX.

Chávez es optimista: “Creo que todo ello nos puede servir de referencia para entender la importancia o el impulso que está teniendo el reggaetón. El papel que está asumiendo a la hora de generar ese gran interés en algo nuestro, que no es una creación de laboratorio, sino muy orgánica. Empezó a impulsar nuestras otras tradiciones para que también se conozcan y con eso, nuestra lengua, nuestra forma de pensar, de celebrar, de ser”.

Ilustración de Connectas

Artículo publicado en Global Voices en Español: https://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2023/04/22/reggaeton-el-embajador-latinoamericano-para-el-mundo/

URLs en este posteo:

[1] Connectas: https://www.connectas.org/analisis/por-el-mundo-al-ritmo-del-reg

[2] pic.twitter.com/HAA8cXY1Vn: https://t.co/HAA8cXY1Vn

[3] February 6, 2023: https://twitter.com/nom0leste/status/1622402700204703744?ref_src=twsrc%5Etfw

[4] escribió en 2020 que Bad Bunny era el nuevo Bob Dylan: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/badbunny-bobdylan-yhlqmdlg-musica-daddyyankee_0_1332767170.html

[5] pic.twitter.com/yLRfAL4iGg: https://t.co/yLRfAL4iGg

[6] July 18, 2019: https://twitter.com/isabelsd99/status/1151826141944172544?ref_src=twsrc%5Etfw

En uno de los países más desconocidos de Sudamérica se fundó nada menos que el primer partido nazi fuera de Alemania. Nació en el año 1929, cuatro años antes del ascenso al poder en Alemania de Adolf Hitler. A lo largo de su historia, Paraguay, caracterizado por sus regímenes autoritarios, ha sido refugio de militantes de extrema derecha y toda suerte de criminales.

Escrito por John Sherrard

Paraguay es una incógnita en Sudamérica, es casi como si una cortina de hierro lo rodeara, sumiéndolo en una gran ausencia dentro del concierto de voces latinoamericanas. Bolivia, Uruguay, Ecuador, países algo similares en cuanto a tamaño del territorio, han recibido mayor atención y estudio por parte de académicos y medios de comunicación. Pero Paraguay siempre ha estado invisibilizado, salvo para países vecinos como Argentina y Brasil donde es nombrado por su éxodo migratorio y por ser un enclave tomado por el crimen organizado, dedicado a la producción y tráfico de drogas, así como al contrabando y lavado de activos. En los últimos tiempos, además, este país mediterráneo, ha saltado a titulares internacionales por la crisis climática que se encuentra viviendo producto de su economía orientada al extractivismo.

El silencio histórico en torno a Paraguay no ha sido una casualidad ni puede explicarse totalmente a raíz de su aislamiento geográfico. Es también producto de su historia política, decidido por sus élites locales y también internacionales. Podríamos afirmar que tuvo su origen en las dictaduras del José Gaspar Rodríguez de Francia (1814-1840), que aisló al país para preservar su independencia. Así mismo, cabe resaltar la Guerra del Paraguay (1864-1870) donde fue aniquilado 2/3 de la población, hecho que puede considerarse un genocidio, además de las pérdidas significativas de territorio a mano de sus dos grandes vecinos con participación de Uruguay y, de acuerdo a algunos historiadores, financiamiento del Reino Unido.

Sin embargo, que Paraguay prácticamente no haya existido en el mapa mundial durante el siglo pasado fue beneficioso para grupos y personas de ideología ultraderechista, criminales y aventureros dedicados a negocios turbios. Algo que ha prevalecido aún en estas primeras décadas del siglo XXI.

La importante migración alemana que recibió ese país a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, asentándose en colonias, fue semillero de grupos nazis, con fuertes ideas racistas y eugenésicas. El intelectual paraguayo de origen judío Alfredo Seiferheld explica en su libro “Nazismo y Fascismo en el Paraguay” (2020):

“El Paraguay ofrecía condiciones particularmente favorables a la expansión de la doctrina nacionalsocialista. Casi treinta mil alemanes, nativos y descendientes, se hallaban esparcidos en diversas colonias y ciudades; cinco mil de ellos tenían preponderancia en el comercio, la banca y otras actividades empresariales. El Paraguay había conocido, además, el primer intento de colonización germana promovido por la segregación racial, muy acorde al pensamiento nacionasocialista de los años treinta”. (p. 80)

El mismo autor relata (2020) respecto al Paraguay:

Su cuerpo social se contagió del virus fascista y de la doctrina racial nazi que predicaba la segregación y la superioridad aria. Mientras contingentes de judíos buscaban refugio en algún rincón del mundo, la tesis de su minusvalía llegó al Paraguay bloqueando su ingreso. Con todo, muchos eludieron las restricciones legales y, provistos de documentación incompleta o adulterada, traspusieron sus fronteras (p.20).

Museo de las Memorias Fuente: Wikipedia

En los últimos años en Paraguay han visto la luz algunos libros y reportajes periodísticos dedicados a la presencia de nazis en el país después de la Segunda Guerra Mundial, como por ejemplo: Mengele en Paraguay (2018), del periodista Andrés Colmán Gutiérrez, y  Un nazi en el sur: el carnicero de Riga en Paraguay (2017), del también periodista Juan Cálcena Ramírez. Tal como ocurrió en otros países sudamericanos como Argentina, Brasil o Venezuela, Paraguay refugió a numerosos actores del nacionalsocialismo, lo cual no constituye particularmente tampoco una sorpresa. No obstante, Paraguay tuvo durante casi 35 años un dictador de extrema derecha y de origen alemán, el general Alfredo Stroessner. Fue la dictadura más larga de América del Sur, iniciada en 1954 y finalizada en 1989.

Pero antes de hablar de la dictadura estronista es preciso mencionar brevemente algunos antecedentes relevantes. Uno fue la guerra civil de 1947. El ejército colorado, de tendencia nazifascista, con un apoyo clave del general argentino Juan Domingo Perón, derrotó a las fuerzas revolucionarias conformadas por liberales, febreristas y comunistas. Desde ese año y hasta el día de hoy persiste lo que se denomina la “hegemonía colorada”, es decir, el dominio del Partido Colorado (cuyo nombre original es Asociación Nacional Republicana) en la vida política paraguaya.

El triunfo colorado en 1947 fue clave para el sostén de la entonces dictadura del general Higinio Morínigo (1940-1948), apoyada en grupos paramilitares como los guiones rojos en las zonas urbanas y los pynandi (pies descalzos, en lengua guaraní) en las zonas rurales. Esta guerra civil fue aún más cruenta que la Guerra del Chaco (1932-1935), caracterizándose por el sadismo y saña con que actuó el bando colorado, y representó un éxodo masivo de personas a la Argentina, que acogió cientos de miles de paraguayos refugiados.

La segunda dictadura sostenida por el Partido Colorado, la del general Alfredo Stroessner, sería la más larga y la que consolidaría el engranaje que haría del Paraguay un territorio seguro para nazis, fascistas, franquistas y para el crimen organizado. Simpatizante de Adolf Hitler y del nazismo, Stroessner fue hijo de un inmigrante alemán afincado en la ciudad de Encarnación.

Ejecuciones realizadas por la dictadura stronista. Fuente: Museo Virtual MEVES – memoria y verdad sobre el stronismo

Fueron casi 35 años de terrorismo de Estado en donde fueron perseguidos, expulsados, desaparecidos o ejecutados grupos y personas, ya sea de tendencia de izquierdas o simplemente críticas u opositoras. El dictador de ascendencia alemana refinó un sistema de espionaje ya vigente en la dictadura de Morínigo, el de los pyragüé (en lengua guaraní, pies peludos) que es como se conocían a los delatores.

Los pyragüé estaban diseminados por doquier. El estronismo supo generarse una base sólida a raíz de prebendas y del clientelismo; además de premiar con cargos públicos, salarios estatales, impunidad para el contrabando u otras actividades ilícitas, la dictadura logró hacerse de una gran cantidad de personas asalariadas cuya función era delatar a familiares, amigos, vecinos, conocidos o cualquier persona estimada sospechosa. Los “Archivos del Terror” descubiertos en 1992 constituyen una evidencia de esto.

Una cuestión pendiente que habría que abordar con mayor profundidad es el supremacismo blanco durante la dictadura estronista, lo cual se manifestó en hechos como el genocidio aché, el asesinato y expulsión de varios pueblos indígenas de sus territorios para la ocupación de grupos colonizadores, la imposición de una visión cultural homogénea y eurocéntrica en detrimento de la diversidad cultural existente y, muy importante, la persecución de la lengua guaraní y de otras lenguas originarias presentes en territorio paraguayo.

Stroessner no solo dio cobijo a una importante cantidad de nazis alemanes. El medio español El Salto reporta cómo militantes de la ultraderecha española, muchos buscados por la justicia, encontraron allí refugio resaltando dicho diario cómo “el Paraguay de los años 80 era uno de los santuarios de la extrema derecha”. El español El País también publicó en los años 80 cómo “Paraguay es el paraíso predilecto de los ultraderechistas españoles evadidos de la justicia”. En otro artículo del mismo año el mismo diario ilustra cómo muchos de estos franquistas españoles vinieron al Paraguay a dedicarse al contrabando, y se convirtieron en hurreros (animadores en eventos políticos o públicos) colocándose la tradicional pañoleta roja en apoyo al general Stroessner y su partido. Una curiosidad: un grupo de ultraderecha denominado Círculo Euroamericano de Arte y Cultura (CEAC) realizó un homenaje al dictador español Francisco Franco por el décimo aniversario del fallecimiento de este con protección de la policía. El acto fue al pie del monolito en honor al general español, ubicado en las calles Kubitschek y la entonces denominada Generalísimo Franco en la ciudad de Asunción.

Respecto a las actividades ilícitas y el crimen organizado, el Washington Post describe lo siguiente en 1988:

Recorte del Pasadena Star-News

Paraguay may be the only country in the world whose contraband trade of exports and imports is greater than its legal trade. Stroessner loyalists live in luxury on profits from the smuggling trade in alcohol, cigarettes, perfume, computers, cotton and a myriad of other items — including, increasingly, cocaine and other drugs.

Cabe mencionar un caso que trascendió en los medios internacionales en los años 70. El periodista estadounidense Nathan Adams durante más de un año investigó a uno de los narcotraficantes más poderosos de la década, el francés Auguste Joseph Ricord, quien se encontraba escondido en el Paraguay. Como consecuencia, Ricord fue juzgado en los EE.UU. El New York Times señala en un artículo de 1973:

Auguste Joseph Ricord, whom the Government called the largest trafficker in heroin ever brought to trial in the United States, received the maximum 20‐year prison sentence in Federal Court yesterday for conspiracy to smuggle narcotics.

Ricord retornó al Paraguay tras haber cumplido 10 años de condena, nuevamente protegido por el régimen de Alfredo Stroessner. Al respecto, el periodista Alcibiades González Delvalle afirmó en un artículo en Abc Color al momento del retorno del narcotraficante a dicho país:

Y está bien. Nuestro país tiene sitio para cientos de Ricord. Aquí hay lugar para toda clase de gente. Vengan muchachos, vengan. Nuestros brazos están siempre abiertos para recibir a señores de estas y similares reputaciones.

Aquí solo no hay sitio para algunos compatriotas honestos y trabajadores.

Joseph Auguste Ricord vino a ocupar el sitio que dejó Augusto Roa Bastos, por ejemplo. O tal vez el de Luis Alfonso Resk. O quizás Domingo Laíno. Quién sabe si el de tantos otros dignos compatriotas que cuando regresen al país no se les permitirá ni bajar del avión.

Otra cosa, ¿con qué pasaporte ha viajado el señor Ricord? ¿Acaso con pasaporte paraguayo? ¿Cómo? ¿Ese documento de que carecen tantos paraguayos que jamás han robado, estafado, traficado nada?

Al 2021 Paraguay sigue siendo un enclave ultraconservador, de refugio de capitales procedentes de actividades ilícitas y de criminales. La hegemonía colorada continúa incólume, el ya extinto general Alfredo Stroessner es todavía presidente honorario de su partido y sus herederos siguen atornillados al poder.

Conocer un poco sobre historia paraguaya permite echar luz sobre algunas sombras llamativas de la historia del Cono Sur y de América Latina en general. Es aquí donde se constituye el laboratorio de las derechas del continente y donde ellas mantienen cautivo un territorio que les sirve de refugio y avance en Sudamérica.

 

Bibliografía:

Anderson, J., & Atta, D. (1988, 17 abril). The pope and the dictator. Washington Post. https://www.washingtonpost.com/archive/opinions/1988/04/17/the-pope-and-the-dictator/9aa61775-ca5f-49b3-8963-a7ed0f2cb08c/

García, T., & Álvarez, A. (2020, 20 septiembre). La vida de Emilio Hellí­n en el Paraguay de Stroessner. El Salto.

https://www.elsaltodiario.com/extrema-derecha/emilio-hellin-paraguay-stroessner-profugos-extrema-derecha

González Delvalle, A. (2019, 4 mayo). “Bienvenido, señor Ricord”. ABC Color. https://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/bienvenido-senor-ricord-1443180.html

Montgomery, P. (1973, 30 enero). A Top Heroin Smuggler Is Given 20‐Year Sentence, the Maximum. The New York Times. https://www.nytimes.com/1973/01/30/archives/a-top-heroin-smuggler-is-given-20year-sentence-the-maximum.html

Sales, F. (1988, 15 febrero). El paraíso azul. El País. https://elpais.com/diario/1988/02/15/espana/571878006_850215.html

Sales, F. (1988b, febrero 21). El último réquiem de los últimos «ultras». El País. https://elpais.com/diario/1988/02/21/espana/572396421_850215.html

Seiferheld, A. (2020). Nazismo y fascismo en el Paraguay. Los años de la guerra 1936–1945. Editorial Servilibro.

Suárez, P. (2020, 5 agosto). Paraguay: una ausencia construida. Entrevista a Magdalena López. Presente Histórico. https://presentehistorico.com/2020/08/03/entrevista-a-magdalena-lopez/?fbclid=IwAR08iIYsnqCAiybuQlcFbJywxlPIpGMnfWDa5y07dfQgQxsajHunzC_0fbg 

 

[Fuente: http://www.ea.net.py]

Arte diffusera le 26 avril 2023 à 01 h 30, dans le cadre de « Les nazis au pouvoir  – Terreurs, résistances et libération », « Les livres qu’Hitler n’a pas brûlés » de Jascha Hannover et Claus Bredenbrock. « L’étude de la bibliothèque personnelle d’Adolf Hitler dévoile quels livres ont contribué à l’élaboration de sa vision du monde. Que révèlent ces ouvrages sur la pensée occidentale ? Une passionnante relecture ».

Publié par Véronique Chemla

Arte propose des documentaires sous le titre général « Les nazis au pouvoir  – Terreurs, résistances et libération ». « 1933, Adolf Hitler devient chancelier du Reich. À partir de 1939, l’Allemagne nazie impose au monde guerre et meurtres de masse. De l’horreur de la Shoah à la délivrance, des témoins et des historiens racontent cette funeste période de l’histoire du XXe siècle. Une collection de films documentaires pour mieux retracer la réalité du nazisme. »

« Alors que la folie meurtrière nazie paraît encore peu compatible avec la civilisation européenne et ses valeurs, Hitler manifestait un vif intérêt pour les livres ».

« Dès l’adolescence, le futur Führer fréquente assidûment la bibliothèque de la cour de Vienne, l’une des plus riches du continent. »

« Alors que la chute du IIIe Reich marque le début d’une quête pour comprendre comment l’Allemagne a pu basculer dans le nazisme et ses crimes de masse, au printemps 1945, quelque 3 000 volumes appartenant au dictateur sont retrouvés par des soldats américains près de sa résidence de Berchtesgaden, dans les Alpes bavaroises ».

« Pages annotées, passages soulignés… : que révèlent ces livres sur la construction de sa vision du monde ? Peuvent-ils éclairer la persistance de l’extrême droite et de sa violence à notre époque ? »

« L’historien américain Timothy W. Ryback, qui étudie depuis de longues années les livres de Hitler conservés à Washington, a consacré un essai à ses lectures. Selon lui, ces ouvrages, qui ont nourri sa réflexion politique, montrent que la civilisation occidentale porte en elle le ferment de cette idéologie funeste ».

Journaliste au New Yorker, au Wall Street Journal, et au New York Times, fondateur de l’Institute for Historical Justice and Reconciliation à la Leiden University (Pays-Bas), Timothy W. Ryback a écrit Dans la bibliothèque privée d’Hitler, traduit par Gilles Maurice-Dumoulin et publié en 2009 par Le Cherche Midi. Un livre édité par Vintage en 2010 sous le titre Hitler’s Private Library. The Books that Shaped his Life.

« Pour la première fois, un historien a retrouvé et analysé les ouvrages de la bibliothèque privée d’Hitler. Un portrait totalement inédit du dictateur par le biais de ses lectures ».

« Plus de soixante ans après la mort d’Hitler, on pouvait croire que tout avait été écrit à son sujet. Et pourtant personne ne s’était encore jamais intéressé à ses lectures, à ce qu’elles dévoilaient de l’homme, tant il est vrai, comme l’a écrit Walter Benjamin, qu’« une bibliothèque est toujours le témoin privilégié du caractère de son propriétaire ».

« Au terme d’une longue investigation, Thimothy W. Ryback est parvenu à réunir une partie de la bibliothèque privée d’Hitler, près de 1 200 volumes, et ce qu’il a découvert est pour le moins édifiant. Les livres d’Hitler, ceux qu’ils lisaient, au moins un par nuit selon son entourage, ceux qui l’ont formé, sont en effet très révélateurs. De même les notes manuscrites qu’il inscrivait sur les livres et les auteurs qui lui envoyaient leurs ouvrages dédicacés. »

« Ses goûts en littérature, Don Quichotte, La Case de l’oncle Tom, Shakespeare, qu’il plaçait au-dessus de Goethe, les ouvrages politiques et les nombreux traités d’ésotérisme et d’occultisme qu’il possédait permettent de suivre les évolutions de la pensée d’Hitler, les répercussions qu’ont eues ses lectures sur sa vie, et réciproquement. On découvrira aussi ici certaines des obsessions de celui qui considérait l’ouvrage de l’industriel américain Henry Ford, Le Juif international, comme une de ses grandes inspirations ».

« L’auteur classe les livres d’Hitler en trois catégories. Ceux qui l’ont inspiré dans sa jeunesse. Ceux qu’il a exploités dans ses discours, comme la Bible. Ceux qui l’ont modelé, comme les ouvrages antisémites de deux Américains: l’avocat Madison Grant, auteur du Déclin de la grande race paru en 1916, dans lequel il expliquait comment l’immigration allait prétendument détruire les États-Unis ; le constructeur automobile Henry Ford, auteur d’un pamphlet intitulé Le Juif international, le plus grand problème du monde. « Je considère Ford comme ma source d’inspiration », dit un jour Adolf Hitler. » (Alexandre Duyck, JDD, 10/03/2009)

« Faut-il avoir un nouveau regard plus critique sur l’histoire des idées européennes? et certains auteurs qui apparaissent, aujourd’hui encore comme des incontournables ? »

« Il faut admettre que [le nazisme] se trouvait sans doute déjà en germe dans notre culture, et notamment dans les livres qui n’ont pas été brûlés », souligne l’écrivain Max Czollek ».
« Au travers de la bibliothèque de Hitler, une passionnante relecture de l’histoire des idées du Vieux Continent. »

« Les livres qu’Hitler n’a pas brûlés » de Jascha Hannover et Claus Bredenbrock

Allemagne, 2021, 92 min
Sur Arte les 26 avril 2023 à 01 h 30, 10 mai 2023 à 9 h 25
Disponible du 18/04/2023 au 21/10/2023
Visuels : © DR

Les citations sont d’Arte

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

Este organismo invadió los territorios de pueblos originarios de acuerdo con un proyecto global para los fines estratégicos y tácticos del imperialismo

Escrito por GILBERTO LÓPEZ Y RIVAS

I

Es un lugar común (y para algunos, simple retórica) afirmar que el imperialismo estadunidense es el enemigo de los pueblos del mundo. Sin embargo, la infinidad de métodos y técnicas, la compleja variedad de procedimientos que el gobierno de EEUU ha utilizado para imponer su hegemonía no son conocidos con la profundidad debida. La imagen glorificada de las acciones encubiertas que el cinematógrafo y los medios de comunicación masiva se han encargado de difundir es solo una muestra manipulada y reducida de las actividades de su enorme aparato planetario de vigilancia y represión.

El gobierno de EEUU trabaja con ilimitados recursos, con un gigantesco ejército de mercenarios científicos de las más variadas profesiones, aprovechando los adelantos técnicos más sofisticados. La imagen del agente de la CIA, salvando al mundo libre de cataclismos revolucionarios, oculta un hecho fundamental: el multifacético equipo intelectual que se encuentra detrás de cada agente operativo, al igual que el abigarrado conjunto de instituciones religiosas, periodísticas, culturales que están al servicio o auxilian a las agencias castrenses y de inteligencia estadunidenses. Por ello, es importante recordar la historia del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), sus características esenciales, su accionar en un sector estratégico de nuestras sociedades nacionales: los pueblos indígenas.

El establecimiento del Lingüístico de Verano está ligado a William Cameron Townsend. Este personaje se hace misionero desde 1917, trasladándose a Guatemala con el objetivo de introducir la Biblia entre los indígenas kaqchikeles. Aquí se dio cuenta que, si este texto no era dado a conocer en la lengua nativa, el trabajo de conversión era imposible, surgiendo de esta experiencia la idea de traducir este escrito en todos los idiomas de los grupos indígenas del mundo del subdesarrollo.

En 1933 visita México y recibe el apoyo de Moisés Sáenz, antropólogo protestante que le propone repetir su experiencia guatemalteca. La estancia del misionero fue definitiva en los pasos para crear un centro de adiestramiento de lingüistas jóvenes dispuestos al trabajo religioso, que se establece primeramente en Sulphur Springs, Arkansas. En 1935, Townsend y su grupo comienzan a trabajar en las zonas indígenas de nuestro país.

En 1942, el ILV inicia su incursión en las universidades, que le dan sanción científica, primeramente, en la de Oklahoma. En unos años encontramos centros de estudio de instituto en universidades de Canadá, Australia, Alemania Occidental, México, etcétera. En 1947, se inicia otra etapa en la expansión del ILV, al formarse lo que se llamó el Jungle Aviaton and Radio Service (Jaars), servicios de radio y de comunicación aérea, con pilotos con amplia experiencia militar.

Esta compleja organización se financiaba por donaciones provenientes de iglesias, individuos, fundaciones de variados orígenes, empresas trasnacionales, tales como la Shell, así como de la Agencia internacional de Desarrollo, los departamento de Estado, Salud, Educación y Asistencia Pública de EEUU.

Los métodos de operación de ILV siguieron un patrón similar en todos los países, de acuerdo con las condiciones políticas, legales y locales. Los miembros de la organización debían firmar un juramento de lealtad, que se renovaba cada seis años. Para entrenarse, trabajaban en equipo de dos personas, con frecuencia matrimonios, con estudios universitarios y una bien probada capacidad de entrega religiosa. Donde se instalaban construían una vivienda (no necesariamente modesta, como lo observamos en Chiapas) y con la infraestructura necesaria de comunicación y transporte con una base central regional. Por medio de informantes asalariados, generalmente jóvenes, los misioneros se introducían en el lenguaje y en la cultura del grupo. Los informantes eran entrenados de tal manera que se transformaban en los primeros conversos que iniciaban o auxiliaban una campaña religiosa e ideológica con los materiales preparados por el ILV. Estas publicaciones eran generalmente himnos protestantes o mitos nativos, convenientemente distorsionados, según los intereses ideológicos de los misioneros.

La distribución mundial de este organismo, en la década de los setenta, era la siguiente: en 1977, reunía 3 mil 700 personas trabajando en 675 lenguas en 29 países de África, América Latina, Asia y Oceanía. Se instaló en Guatemala, Perú, Bolivia, Venezuela, Brasil, Honduras y Panamá. Trabajó intensamente en Vietnam, Kampuchea y Filipinas, precisamente en los tiempos en que estos pueblos libraban luchas de liberación; un misionero afirmaba mesiánicamente: Hemos reforzado nuestras líneas con nuevos miembros; hemos entrado en nuevas tribus y miramos hacia Dios para poder comprar un nuevo cuartel general en Saigón y nos confiamos en Él para avanzar en Kampuchea y otras nuevas tribus. Él nos guía.

II

El contenido ideológico de los materiales elaborados y distribuidos por el Instituto Lingüístico de Verano (ILV), así como su acción en los ámbitos económico, político y social, conformaban una estructura coherente, cuyo sustrato ideológico era de carácter religioso, aunque respondía a una concepción política definida. El énfasis de su ideología se ubicaba en: 1) inculcar y reforzar el individualismo y el voluntarismo recalcitrantes, desterrando toda idea de organización comunitaria y solidaridad social; 2) fomentar la sumisión y el desinterés por la lucha política. Un misionero del ILV condenó en Chiapas la lucha por la tierra, aduciendo que era pecado de envidia.

El ILV se estructuraba hacia fines de la década de 1940 en tres secciones complementarias; una en EEUU, Canadá y Alemania Occidental que publicaba los materiales religiosos; otra sección o Instituto Lingüístico de Verano, que llevaba al cabo los trabajos técnicos, lingüísticos y la preparación de misioneros; la tercera, de transporte y comunicación.

El ILV era claro en sus mensajes ideológicos respecto de la lucha social: Si alguno de ustedes es asesinado por los caciques, la responsabilidad de los que sobreviven es enterrar a los muertos. No deben ejercer venganza. Dios es quien estableció autoridad de los caciques sobre nosotros. Por tanto, debemos rezar por ellos. Forman parte de un plan divino… Dios tiene el control de las cosas y siempre trabaja por el bien de nosotros. No es posible que alguien nos mate antes de que Dios ordene nuestro regreso a su reino. Si somos muertos, debemos pensar que ello forma parte de los deseos del Señor, puesto que Él está sobre todas las cosas.

También los misioneros trataban de reforzar el papel del trabajador ideal para el capital: una frase de un material aconseja a los niños indígenas: « Siempre que uno quiere trabajar con gusto sino con desgano le pasan las cosas… obedezcan siempre, para que sean buenos trabajadores cuando sean grandes ».

Otra tarea que cumplían los misioneros de ILV era apoyar e idealizar los aparatos políticos, administrativos y representativos de los Estados huéspedes. El Estado mexicano era representado como democrático, soberano, protector, misericordioso con los pobres.

El ILV también cooperaba en la introducción de productos de las trasnacionales a las regiones indígenas, fomentando el consumismo superfluo. El ILV distribuía un cuadernillo dedicado a madres indígenas que incluía 36 recetas, de entremeses a postres, con ingredientes fáciles de conseguir, como camarones, champiñones, crema de leche y otras delicadezas.

En su inocente trabajo de evangelización de los nativos del mundo, la única mención que se hace de un país extranjero es la de EEUU, representado como el paraíso hecho realidad en la Tierra, la sociedad ideal del pueblo escogido por Dios.

La influencia y la penetración cultural eran evidentes en los conversos de las zonas que visitamos en México, durante la investigación del Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales AC, así como constatamos las tareas de investigación, recopilación de información, vigilancia y comunicación, en el campo de entrenamiento para la sobrevivencia en la selva.

Los lingüistas investigaban cómo cruzar ríos en épocas de crecidas, los alimentos y las formas de vida adecuadas, las medicinas locales, rutas, etcétera. La utilización de esta indagación para la lucha antiguerrilla era evidente, así como la participación del ILV en la represión de movimientos populares. El caso más conocido es el de Planas, en Colombia, región ocupada por los guajibos, quienes organizaron un amplio movimiento de masas para defender sus tierras en 1970, ante el despojo violento de sus recursos por parte del Estado colombiano y la Agencia Internacional del Desarrollo. El ILV tuvo una participación muy destacada en el apoyo aéreo y de radio a las tropas encargadas de limpiar de indígenas la zona.

Por otro lado, el ILV jugó un papel para las trasnacionales de los recursos naturales y estratégicos. Incluso en mapas era notoria la sobreposición de regiones controladas por el Lingüístico de Verano y los proyectos extractivos de las compañías trasnacionales. En Ecuador, ocupaba las mismas regiones que la Georgia Pacific y la Texaco-Gulf. En Colombia, el ILV fue asociado al tráfico y la producción de mariguana, al tráfico de diamantes y minerales, a la exportación de flora y fauna hacia EEUU. Los misioneros, paralelamente, llevaban al cabo compañas de otro tipo, como la esterilización de mujeres ­indígenas.

Así, hemos sido testigos de la multifacética utilización del ILV para los fines estratégicos y tácticos del imperialismo. Este organismo invadió los territorios de pueblos originarios y coordinó sus actividades con los gobiernos locales de acuerdo con un proyecto global. No está de más recordar esta historia.

 

[Foto: La Jornada – fuente: http://www.rebelion.org]

L’accent, ressort comique dans Bienvenue chez les Ch’tis. Allociné

Écrit par Maria Candea

Professeure en linguistique et sociolinguistique française, Université Sorbonne Nouvelle, Paris 3

et Médéric Gasquet-Cyrus

Maître de conférences en sociolinguistique, Aix-Marseille Université (AMU)

On parle beaucoup des accents ces derniers temps, que ce soit pour envisager leur place dans les médias, pour dénoncer les discriminations dont certaines personnes peuvent faire l’objet, ou encore de manière ingénue, pour s’étonner de l’« accent » de l’ancien premier ministre français, Jean Castex.

Pour autant, on ne définit jamais l’accent, et on fait souvent comme si la notion s’imposait d’elle-même.

Or, elle pose tellement de problèmes aux chercheurs et chercheuses qu’il est désormais possible de se demander si nous n’avons pas intérêt à nous en passer, pour parvenir à communiquer avec plus de précision sur la variabilité des prononciations dont on souhaite parler. Cela fait plusieurs années que les approches critiques des accents se multiplient, jusqu’au récent colloque de Grenoble où nous avons plus clairement proposé de réserver ce terme aux discours spontanés et aux idéologies linguistiques, mais d’y renoncer dans les descriptions scientifiques en phonétique et le remplacer par une notion plus précise.

Cette question concerne aussi bien ce qu’on appelle couramment les accents régionaux des natifs que les accents étrangers des personnes parvenues à une excellente maîtrise de la langue, et dont on ne devine l’apprentissage non natif qu’à l’oral.

Que peut-on reprocher au concept d’« accent » ?

Tout d’abord de faire reposer sa définition essentiellement sur la perception d’autrui et non sur la production de variantes précises. Autrement dit, une personne qui a un accent est d’abord une personne qui prononce différemment de celle qui juge qu’elle a un accent. Ainsi, lorsqu’une Française discute avec une Québécoise, elles peuvent trouver réciproquement que l’autre a un accent. C’est pour cela que les linguistes expliquent souvent que tout le monde a un accent, pour mettre en avant cette relativité qui empêche de transformer la notion vague d’accent en concept opérationnel.

Si on approfondit un peu l’analyse des discours sur les accents, on s’aperçoit que la plupart du temps, en français, on considère que les manières de prononcer définies par le groupe qui détient le pouvoir symbolique à un moment donné (la cour du roi, la bourgeoisie de la capitale, les médias nationaux…) sont perçues comme « sans accent » alors que toutes les autres manières de prononcer sont décrétées comme « avec accent » (l’Américaine Rosina Lippi-Green parle du « mythe du non-accent »).

Le documentaire Avec ou sans accent de Vincent Desombre illustre parfaitement cela à partir de différentes expériences en France.

Cela nous amène au deuxième reproche qui a été fait à la notion d’accent : celui de servir uniquement à hiérarchiser les prononciations des gens, et donc servir une idéologie (qu’on a appelée une idéologie « glottophobe », prônant en l’absence de tout problème d’intercompréhension le déni de certains droits, le déni d’accès à certains métiers, simplement en raison des manières de prononcer les consonnes, les voyelles et l’intonation de la langue.

Ce déni de droits apparaît de plus en plus comme injuste sur le fond, d’autant plus qu’il s’avère arbitraire dans son application et assez imprévisible. Il est à peu près impossible de définir de manière rigoureuse les traits de prononciation d’un accent particulier et prédire leur effet, la catégorisation qu’ils vont provoquer.

Prenons la manière de prononcer de Jean Castex, qui a suscité des dizaines d’articles dans la presse : certains journalistes ont considéré qu’il avait un accent « du Midi », d’autres un accent du sud-ouest, ou même un accent gersois, tandis que dans les villages du Gers on s’en étonnait et on considérait plutôt qu’il avait un accent bien parisien.

Cet exemple illustre parfaitement un autre grand reproche que nous faisons, en tant que sociolinguistes et sociophonéticiens, à la notion d’accent : elle introduit une illusion d’homogénéité, comme si toutes les personnes d’une ville ou d’une région prononçaient de la même manière. Cela est inexact : on peut trouver des traits de prononciations communs entre la Wallonie et la Provence, et des traits bien différents entre la prononciation d’une pharmacienne de Sète et celle de son cousin pêcheur dans la même ville. On trouve des différences de prononciation très importantes dans une région, dans un village et même dans une famille.

Une personne, un accent : vraiment ?

Et nous pouvons pousser la critique encore plus loin : on dit parfois, pour simplifier, qu’on peut « perdre » un accent – notamment un accent peu valorisé lorsqu’on déménage ou lorsqu’on vise à accéder à un statut social plus prestigieux. Mais en réalité il existe des millions de gens qui ne « perdent » pas un accent mais qui en apprennent un autre et qui modifient plus ou moins fortement leur prononciation en fonction de la région ou de l’interlocuteur (typiquement, une prononciation au travail à Paris et une autre avec sa grand-mère à Marseille).

Un sondage lancé sur Twitter, sur plus de 5 000 personnes, montre que ce phénomène est bien connu :

Or, nous n’avons pas de mots consacrés pour désigner les personnes qui disent adapter leur accent en fonction des contextes : plurilingues de l’accent ? On a tendance à les soupçonner de duplicité, de trahir leur identité, de masquer leur « vrai accent » pour un accent d’emprunt, de façade, comme s’il existait un accent « authentique ».

Ainsi, lorsque la sénatrice socialiste Marie-Arlette Carlotti, à l’époque ministre déléguée du gouvernement de Jean-Marc Ayrault, pratique comme tant d’autres des prononciations adaptées selon le contexte et donc différentes selon qu’elle s’exprime comme ministre sur une chaîne nationale ou comme élue marseillaise, cette capacité fait l’objet de moqueries et certains l’accusent d’adopter un accent marseillais artificiel et d’autres de masquer son « vrai » accent quand elle est à Paris.

Mais l’accent authentique relève plus du fantasme ou de la construction sociale que d’une réalité stable et homogène. Puisque les langues changent en permanence, les accents changent aussi. Quel serait l’accent marseillais « authentique » aujourd’hui ? L’accent dit « de Pagnol » ou de Raimu qui nous renvoie presque un siècle en arrière, l’accent du comédien Patrick Bosso, l’accent du footballeur Zinedine Zidane ou l’accent du rappeur Jul ? Bien que considérés comme des Marseillais « authentiques », chacun d’eux parle avec des traits différents : observons ne serait-ce que leurs prononciations des « r », ou des « ti » et « tu ».

De même, nous n’avons pas de mots pour nommer les prononciations des personnes, la majorité finalement, qui ont acquis des façons de prononcer la langue marquée par leur mobilité géographique et sociale : l’accent picardo-algéro-alsacien n’existe pas dans nos façons de catégoriser, il existe mais dans la réalité des pratiques. Non seulement nous avons tous des façons de prononcer légèrement différentes en raison de nos mobilités, mais les recherches montrent en outre que nous adaptons nos consonnes et nos voyelles en fonction de celles de la personne à qui on s’adresse. Non seulement tout le monde a un accent, mais en fait tout le monde a plusieurs accents !

Par quoi remplacer cette notion bien commode ?

Nous proposons de parler plutôt de la pluriphonie de la langue (le fait qu’on peut prononcer de différentes manières la même langue), de la pluriphonie d’une région, d’un village ou d’une personne (définie comme la coexistence de différents traits de prononciation dans une région donnée ou chez une personne donnée), plutôt que d’accent.

Et lorsque certaines variantes de prononciation sont attribuables aux habitudes d’une région ou d’un groupe, on peut parler de traits régionalement ou socialement marqués, plutôt que d’accent (forcément stéréotypé). On pourrait dire d’une même personne qu’elle a des « ang » perçus comme marseillais, des « p » perçus comme anglais et des « s » perçus comme espagnols. Ou bien qu’elle se met à diphtonguer son « parléy » quand elle parle à sa voisine suisse.

Les manières de prononcer le français dans la francophonie, y compris en France donc, changent sans cesse. L’enjeu de décrire cette dynamique n’est pas uniquement scientifique, mais aussi politique. Éliminer les accents de nos façons de penser, cesser d’en faire des catégories opérationnelles pour classer les gens, cela pourrait être une manière de favoriser la vivacité des différentes manières de prononcer une langue comme le français mais aussi une manière de prendre conscience de la richesse de sa propre palette stylistique dans le domaine de la prononciation. Cela éviterait deux écueils redoutables : l’homogénéisation à marche forcée de l’ensemble de la francophonie et le repli identitaire autour d’introuvables « accents authentiques purs ».

 

[Source : http://www.theconversation.com]

Escrito por Agustín Campero

En constante movimiento

Rafael Filippelli tuvo una vida larga, productiva y feliz. Dejó su huella en cientos. Veremos y leeremos su obra por años. Seguirá enseñando y sembrando aprendices. Muchos, muchísimos, lloran su muerte y vivirán un nudo con su ausencia. Quien pudiera producir los frutos de ese paso.

La corta, la de ahora, es todavía difícil de aceptar. Una Argentina se va desvaneciendo y en cierta forma era más normal que muchas cosas fueran más avanzadas. La discusión pública, por ejemplo. La propia inclinación de Filippelli hacia una reflexión total y permanente sobre lo que para él valía la pena reflexionar y también enriquecer en un estado de situación del pensamiento (cine, música –en especial jazz, sobre lo que era un experto–, política, cultura) es una marca de épocas en cierto modo más desarrolladas que esta.

Sí, está claro, que hace 40 años que estamos en democracia y nadie muere por lo que piensa o dice o por las actividades políticas. Nadie, o casi nadie, va por la vida diciendo hay que matar o hay que morir por tal o cual causa. Lo que marca una diferencia total con los muchos años que Filippelli y el resto de los argentinos convivieron con la censura, las proscripciones, la persecución, la muerte, el asesinato y el exilio obligado. Todo eso ya marca una gran diferencia como para afirmar que no hay mejor época que esta.

Pero ese logro enorme no anula el hecho de que en esta geografía todo parece estar en decadencia y que Filippelli se lleva consigo algo del brillo y de las luces y la posibilidad de un riesgo intelectual que conduzca a una mejor parte, ya que el placer o la revelación estética son también una promesa que contribuye a la idea que el camino a un mejor sitio también se hace con este tipo de ladrillos. Y que esos ladrillos son de los más importantes. Lo son mucho más que la lógica del sacrificio y la entrega total.

Sus últimos años demostraron, una vez más, que la potencia del cuerpo y la cabeza jóvenes y el tiempo disponible no son condición necesaria para sostener una insistencia sobre la reflexión bien trabajada y la producción de soportes para que el vaivén del pensamiento y la riqueza de la tertulia se produzcan. Por sus clases, sus escritos, sus películas, sus revistas, sus debates. Filippelli fue hasta el final y a los 82 años realizó No va más, su última película. Promovió y sostuvo la revista de cine “Revista de cine”. Venía de ser parte de “Punto de vista”. Daba clases en la Universidad del Cine y sostuvo debates orales y escritos hasta sus últimos días. Filmó desde principios de los 60, vivió en el exilio, formó a gran parte de los cineastas y técnicos del mejor período cinematográfico de la Argentina.

Era un personaje fuerte y polémico, en el sentido de que sus afirmaciones eran severas, muchas veces provocativas, y le gustaba generar contrapuntos.

Su película más polémica fue Secuestro y muerte, sobre el asesinato de Aramburu. Agobiante y claustrofóbica, en cierto modo también doméstica y fácilmente reconocible, fue a la vez rigurosa en la consciencia del uso de los medios técnicos y muy discreta en cuanto a la renuncia de una bajada de línea. En ambos sentidos es, sin quererlo, un manifiesto. O más bien: todas sus películas encarnan una convicción de la forma cinematográfica. Fue disruptiva en dos sentidos: en primer lugar porque en una película política no hubo lugar para el discurso pesado, para la vía muerta de la oralidad de una ideología o la táctica de ir al encuentro de un lugar amigable en el sentido común. También fue disruptiva en el momento. Fue contra corriente. Fue valiente.

Esta valentía no era novedosa en Filippelli. Encarnaba una extraordinaria libertad: no tenía un razonamiento esquemático, no parecía seguir ninguna fórmula, no se obligaba a proyectar o a continuar parámetros, no era deudor de una fuerza superior. Esa libertad contribuyó a sus aportes de avanzada y sin especulaciones. Estos atributos pegan doble si son desarrollados a través de la personalidad de Filippelli. Gracioso, irónico, rápido, generoso, cero solemne, cero jerárquico. Cortés en todo momento. Elegante hasta el final. Sibarita y provocador del entusiasmo y su contagio.

Era un formalista en el sentido de que en sus películas el contenido se realiza en las formas. Agrego: en todas las películas el contenido se realiza en las formas, pero Filippelli era un convencido de que tal cosa era así. De allí su cuidado de los recursos técnicos y la voluntad de dominar toda la escena, aun considerando el espacio para que aparezca el azar y algún tipo de realidad. Entre el guion, la filmación y la edición Filippelli, en diversas entrevistas, afirmó que el cine sucedía en la filmación, y que el resto de las etapas estaban para potenciar la escena. La captura de la imagen, el punto de vista, el movimiento, la condición constitutiva de filmar (que es filmar algo que existe, la materia prima es documentar un tipo de realidad) era, para él, su esencia.

Podemos decir que sus películas son el núcleo de su obra, de que reflexionó de manera profunda sobre muchas de las cosas que le gustaban, de que cada una de sus reflexiones fueron un avance, de que tal fertilidad de su pensamiento y la dinámica de las discusiones en las cuales participaba tienen sus reflejos en su obra cinematográfica, pero que el mecanismo a través del cual esa dinámica se manifestaba eran puro cine, pura convicción de la condición cinematográfica.

 

[Fuente: http://www.perroblanco.net]

 

 

Maria Nicolau

Escrit per

És una vesprada plujosa i freda. Maria Nicolau arriba abrigada per la seua llarga cabellera, eixa que quan està davant dels fogons es recull en un monyo dalt del cap, que li dona un cert aire de «Doña Urraca» amb un cullerot a la mà i un discurs contundent sobre la revolució que representa, avui en dia, cuinar en casa. El seu llibre Cuina! o barbàrie (Edicions Ara; versió en castellà a Península) porta quasi des de la seua publicació, en la primavera de 2022, en la llista dels més venuts. Tot un fenomen cultural, un revulsiu dins la comunicació culinària, que s’expressa en el fet que el «Cuina!» del títol no és un substantiu sinó el verb cuinar en mode imperatiu.

Com ha arribat a fer aquesta meravella de llibre del que tanta gent ha dit tantes coses bones?

Carai, gràcies pels elogis. D’entrada el llibre me’l rumio jo. És el resultat de vint-i-cinc anys d’observar i neix de l’estupefacció. Jo soc una persona molt curiosa, molt entusiasta, sempre volent conèixer i saber. La cuina ha sigut el meu ofici, des de que tenia catorze anys, ara en tinc quaranta. M’ha servit per a guanyar-me la vida, he viscut immersa en la cuina tota la meva vida, fent-me preguntes, i consumint comunicació culinària que no quadrava en la meva observació petita, potser personal, potser esbiaixada, de les coses. Sabia que sentia el llibre a dins i la necessitat imperiosa de deixar-ho anar i que sigui el que Déu vulgui: jo ho dic, tal i com jo ho veig, tal i com jo ho sento i després el món decidirà si això pot servir d’alguna cosa, si està d’acord o si no.

Conte’ns la manera per la qual va arribar a la conclusió que el llibre ja es podia escriure, just després del confinament…

Quan una està embarassada se’n adona que té alguna cosa a la panxa. Jo sabia que, tard o d’hora, escriuria un llibre. Per aquesta necessitat de, com a mínim, dir-ho, deixa-ho anar. No te’ns moris, callant pel que pugui passar, pel que diran. Perquè, jo qui soc? Soc la Maria Nicolau, una cuinera normal i corrent, una xavala de poble, que fantasieja coses i, tot d’un plegat, sabia que tenia un llibre a dintre, i el que jo m’imaginava era que un dia, quan ja fos gran, agafaria aquell manuscrit i aniria trucant a les portes de les editorials, pidolant, per favor, publiqui’m això, que ja veurà, que jo m’hi he esforçat molt i, després de cent intents, algun eixelebrat diria, va, fem caritat, publiquem-li això a aquesta noia pesada i venent-ne dos cents. Jo em pensava que la cosa aniria així. Però arran del confinament que vam fer tota una sèrie de vídeos, que vam atorgar-me certa capacitat d’aplegar una comunitat al voltant d’aquella manera de comunicar, una editorial va venir i em va dir, escolta, ens agrada el teu punt de vista, volem que facis un llibre. I jo vaig dir:  fantàstic perquè ja tinc el llibre que vull escriure, encara no està escrit, però ja sé com sona. I van tirar-se a la piscina, van apostar per aquest llibre abans que fos parit, i va sortir bé.

Alguns d’aquells que seguíem els seus vídeos del confinament vam tenir una mena de revelació.

Ostres sí, i mira que em feia vergonya. Això m’ha sobtat perquè jo, quan ho feia, quins referents tenia de comunicació culinària? Què veiem tots? Grans xefs, grans elaboracions, ensenyant al món tot allò que són capaços de fer i que la resta no sabem. I, per tant, l’única opció que et queda és dir: si no ho entenc és perquè jo soc un ignorant, per tant t’aplaudeixo, perquè estàs per damunt. I jo vaig començar fent truita de patates, de les patates que havien quedat a la cambra del restaurant, que es farien malbé, i vaig fer truita per a tots els que hi treballem, per no llançar res. El primer vídeo del confinament era fer una truita de patates, patates a la brasa, pelades, trinxades, sense ceba, vull dir, era una heretgia, i jo vaig dir, nois jo a casa cuino això. I tot d’un plegat, la gent va començar a sortir com bolets dient és que jo també faig això, és que t‘he vist com ho expliques, és que això m’ha ajudat,… Vam fer crema de carabassó, quants anys fa que l’Arguiñano està fent un programa de televisió, i ell ha fet la crema de calabacín, explicant les seues històries fabuloses? Doncs resulta que mitja Catalunya, necessitava que li expliquessin que els carabassons és millor no pelar-los perquè és que sinó, no té gust de res, i no té color verd,… I tot d’una, de mica en mica, entre tots, ens vam sentir amb llicència d’explicar les coses petites que ens estan passant cada dia en la cuina, i compartir-les i, al final, gràcies a tota aquesta energia de dir, Maria, pots escriure, no tinguis por, vaig escriure aquest llibre, però pensa que és un moment històric que vam construir entre tots…

Sense pelar els carabassons i sense afegir aigua…

Clar, però si el 90% d’un carabassó és aigua! Però això no ho havíem explicat! Havíem dit, a més, que per fer una crema de carabassó s’ha d’anar a comprar expressament els carabassons. Qui va a comprar expressament carabassons per fer-ne crema? Resulta que, en aquest país, ningú. La crema és el recurs per no llençar els tres carabassons que et queden després de fer-los saltejats o a la planxa, perquè ja et fa mandra. Doncs ja fa vint anys de comunicació culinària i receptaris a dojo i això no ho havíem dit.

És que, com es diu en el pròleg, no és un llibre de receptes, encara que hi haja receptes.

Clar!

És un llibre que va molt més enllà, és un gran valor que té, que explica l’èxit que ha tingut i que està tenint. N’hi ha receptes, sí, però hi ha moltes altres coses. Per exemple, que en un llibre de cuina la primera referència siga de Richard Feynman…

Home, és que no podia ser d’una altra manera! A la porta d’entrada a la cuina hi ha de ser Feynman perquè aquest senyor no només és un dels més grans físics de la nostra era, sinó que ha sigut capaç de comunicar amb entusiasme coses molt complexes en llenguatge molt senzill. Els seus vídeos sobre com les plantes transformen la llum en capacitat de creixement són una meravella que recomano a tothom rescatar de youtube perquè son fabulosos. Llavors, jo la cuina la veig d’aquesta manera. A mi em flipa i m’al·lucina, com la glucosilació no enzimàtica de les proteïnes pot ser el que fa que l’arròs negre sigui negre i bo. I el tema és que quan no sabem per què passen les coses, quan la recepta no funciona, el problema no és la recepta, té a veure amb la ciència que fa que la recepta funcioni. Les receptes es transformen en cuina tradicional no per una qüestió d’ideologia, de nostàlgia, les coses no perduren per romanticisme, les coses perduren perquè funcionen i el que fa que funcionen i siguin útils és la ciència que les aguanta i les sosté. Si coneguem la ciència, som capaços de fer-ho tot.

I després gires full i et trobes el Richard Dawkins.

Ah, també! I en Paley i tota aquesta penya! Jo parlo per mitjà de la cuina i del llenguatge culinari que és el llenguatge que conec, la disciplina que jo he exercit durant tots aquests temps i al final, doncs, com diria Richard Sennet, l’autor de L’artesà, són les 10.000 hores de mestria que jo tinc a l’esquena. Són les 10.000 repeticions de tasques que m’han convertit en una artesana competent i solvent. La cuina és la meva disciplina, la meva mestria, el meu doctorat, petit però útil. Jo faig servir la cuina però tinc la teoria que si furgues prou i vas al fons de les coses, totes les disciplines acaben arribant al mateix nucli central de les grans qüestions que ens interpel·len a tots. Un ebenista pot extrapolar el que jo dic de cuina a Cuina! o barbàrie. Una maquilladora professional, un perruquer, o un enginyer aeronàutic, poden arribar a les mateixes conclusions que jo he arribat en el llibre, simplement aplicant el mateix punt de vista, entusiasta i científic.

No només hi ha ciència, que la coneix i l’explica molt bé, és que en l’índex, després de Richard Dawkins i Richard Feynman ve Rocío Jurado.

Sí, perquè la vida és això! No som éssers plans, tenim una pila de dimensions. I tenim històries vitals. Dins de les nostres cèl·lules hi ha el programa que pot explicar el nostre ésser quasi sencer. Però també tenim incongruències, tenim disjuntives estranyes, tenim biaixos fantàstics, que ens transformen en arbres deformats, en formes peculiars que projecten ombres xulíssimes, totes diferents, malgrat ser de la mateixa espècie… De fet, és això el que li passa una mica a la cuina. Si mengem precuinats, menjarem tots exactament igual. Si jo perdo la capacitat d’estimar Richard Sennet i Rocío Jurado per igual, perdré la meua capacitat de fer que la meva cuina sigui diferent a la d’una altra persona molt competent, amb anys d’experiència, però amb una sèrie d’influències i de biaixos diferents dels meus, que faran que la seva cuina, encara que estigui seguint la mateixa recepta, sigui diferent. Ni millor ni pitjor. Però estem perdent la personalitat a un ritme que jo penso que és una pena, la capacitat de ser diferents és el que ens fa interessants. En el llibre soc jo a fons. I m’ho vaig passar molt bé escrivint-lo (riu amb ganes).

La cuinera i escriptora Maria Nicolau a la presentació del seu llibre Cuina! o barbàrie a l’Espai Ciència de l’ Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Ens agrada recomanar el llibre però sempre diem: si no tens temps de llegir-lo, ves al capítol de les lioneses i coneixeràs l’autora.

Aquest capítol és peculiar. Jo crec que he sigut molt afortunada en la vida. I sí que pots fer una lectura més o menys melodramàtica dels fets objectius que s’hi narren, però, vist en perspectiva, jo sent que gràcies a moltíssimes de les coses que m’han passat, avui no em fa por res (riu) m’és ben igual tot, penso que el sentit de l’humor ens salva i ens fa relativitzar moltes coses, quan eres capaç de riure’t d’alguna cosa, tens la capacitat de posar una mica de distància… l’estada a París, en el seu moment va ser bastant agressiva, però amb la capacitat de no perdre de vista que ets un privilegiat i que en qualsevol moment tens la llibertat de dir em planto, faig les maletes i me’n torno. Jo podia fer-ho i ho podia fer precisament perquè em dedico a la cuina, jo sé que demà passat arreu del món, tothom menja i té dret a fer-ho. Des d’aquí reivindico la cosa de tenir un ofici, recuperar aquesta consciència de dir, vaig començar sent aprenent, he estat moltes hores, he tingut molts caps diferents i m’he convertit en una persona hàbil, un Homo habilis, un Homo capaç de crear amb les seves mans coses que la resta de la societat necessita i, per tant, es tracta de transformar-te en algú que genera més valor del que li costa a l’empresari la nòmina que et paga i, si et transformes en aquesta persona, els hi sortirà a compte contractar-te. Si et transformes en un artesà competent, només ho pots tenir tot de cara.

Com es pot tornar a cuinar a casa? Cada vegada es demana més menjar preparat que te’l porten a casa, supermercats que t’ho donen tot fet… com recuperar la cuina com una gestió de recursos dels que estem tan necessitats?

Clar, si jo tingués una resposta, que ens permetés solucionar aquesta preocupació, la pèrdua de la cuina a casa, de forma instantània, ràpida, fàcil i senzilla, i a més a més barata, pitjaria un botó i ho faria. Però la cuina és fer el miracle dels pans i dels peixos, cada dia, donar de menjar a tots els que som amb el que tinc. L’únic que requereix es posar-ho en pràctica i això no ho pot fer una sola persona, perquè jo puc salvar la cuina de casa meva. Però ho ha de fer tothom que consideri que té algun sentit. I d’entrada hem de començar a trencar idees que durant molt de temps ens han inundat, òbviament des de la gran indústria, aquestes empreses que s’estan lucrant a base de fer menjar ràpid, precuinats o el que sigui –ep! que és molt lícit i legítim, només faltaria, ningú ens posa un ganivet al coll per anar a demanar menjar fet, ho fem perquè volem. Però han estat capaços de vendre’ns una sèrie de missatges, acceptats com a bons, perquè no coneixíem què era la cuina i llavors ens l’ha explicat algú que ha dit: jo la conec, jo sé què és la cuina, és cara, és laboriosa, a més a més la cuina tradicional és aquella cosa que vol xup-xup, i clar tu t’imagines dient, va anem salvar la cuina a casa i t’imagines invocant aquella capipota de la iaia, ancestral, que t’has d’estar dues hores amb la cassola de fang sobre un foc de sarments, perquè si no, no és la vera cuina tradicional. No! D’entrada hem de deixar de comprar aquestes històries.

I per on començar?

El tema és que cuinar ha de partir de l’ingredient gros. Hem de començar a inocular en el cervells de la gent que és molt més bonic, molt més senzill i molt més barat comprar el pollastre sencer que no pas comprar uns nuggets de pollastre enfarinats, congelats, a punt per ser fregits. El missatge és: ho tinc al congelador, ho trac i llest. Sí, perfecte, llances un envàs de cartró, llances un envàs de plàstic, a més a més, has pagat el pollastre a 24 euros el quilo, que et soluciona no un àpat sinó mig, perquè llavors ho has d’acompanyar amb una amanida o pa en tomàquet perquè sinó no fas. En canvi, jo compro el pollastre sencer, i això és una idea poderosa, el compro a 4,90, a 5,20 o, si és de pagès i bo, a 7 euros el quilo. Que no és cap barbaritat. Aquell pollastre el puc trossejar, rostir-lo; amb aquella ceba torradeta, aquell greix, hi tiro un grapat de fideus i faig una fideuà; amb els ossos, puc fer caldo i salvar el menjar de tota una setmana; puc agafar els pits i filetejar-los, arrebossar-los i congelar-los, i els vaig traient… Ja és molt més que els nuggets! És més bo, més bonic i més barat, i hem fet quatre cinquenes parts d’un pollastre:  tinc els fetges per a les picades, els pedrers, els ossos per fer un caldo… Tinc una llista de les coses que puc fer i cadascuna d’aquestes coses, cadascun d’aquests processos culinaris, genera una sèrie de sobres, per fer un arròs, per fer uns fideus, una escudelleta, i la cuina comença i no s’acaba mai, i no es pot escriure en receptes i no es por codificar aquesta cuina perquè les receptes comencen i no acaben, són infinites, poroses, es bifurquen, i allà on acaba una comença la següent. I a la iaia no l’havíem vist mai cuinar a casa, dia a dia, a base de receptes, seguia receptes com una cosa excepcional, quan feia el fricandó de la festa major, allò que cada any es fa, cuina excepcional, cuina que s’escriu, cuina que es codifica, i que precisament està codificada en receptaris perquè pertanyia a la classe alta, que era la que tenia temps per a parar-se a escriure. La resta no. La resta era anar fent. I li deies, iaia com has fet el fricandó? Jo vull aprendre, que m’ho vull apuntar. Collons nena, com sempre! Com és com sempre? No ho sé, cada dia ho foto diferent. I punt i s’ha acabat.

Amb les iaies tot és una miqueta, un grapat…

Un rajolí, un pensament de pebre… què vol dir això? I en canvi ara lo guai és treballar amb pinces i amb balances de narcotraficants.

Tot això val per a la cuina però no per a la pastisseria, per al seu pa de pessic infal·lible…

Ep! però això és tota una altra cosa! Això és el rigor, l’equació matemàtica! Són oficis diferents. Llenguatges diferents. Eines diferents.

Ha vingut a l’Espai Ciència de l’Octubre Centre de Cultura Contemporània de València a presentar el seu llibre amb Ricard Camarena. Què representa ell per a vostè?

El seu llibre sobre caldos és una referència per a mi. La seva concepció del caldo és una de les coses més interessants que ha passat en el panorama gastronòmic en anys. De les poques reflexions post-avantguarda, si tu vols, de les més notables, juntament amb altres, com les del Paco Morales, …

També el tema dels ingredients, els productes de l’horta, ell té els seus proveïdors i treballa la temporada…

El meu llibre està escrit des del profund amor a la cuina de casa, però soc fan incondicional de certes idees i formes de fer com la de Camarena, una mica com Josep Maria Espinàs, que ens acaba de deixar, que ha fet una revolució que passa per sota del seu llenguatge poc estrident. La relació amb els ingredients i la seua capacitat d’anar més enllà i trencar les normes amb els caldos i en moltes coses, com ara, el mar en forma sòlida i la muntanya en forma líquida. Va fer una classe magistral sobre caldos a [la fira gastronòmica] Alimentària fa uns 8 o 9 anys i una senyora del públic li va dir si no li treia la tripa a les gambes, i ell va dir, no. Clar, fabulós! Fabulós!

També el títol del seu llibre és una manera molt compacta de dir: cuinar ens ha fet humans.

És que sense cuinar estaríem morts!

 

Aturem la gravadora –amb moltíssim més material suculent del que hem pogut escudellar ací– perquè arriba en eixe just moment el xef Ricard Camarena i ens n’anem a la presentació del llibre. Davant d’un públic fascinat, els gestos teatrals d’aquesta dona aparentment fràgil marquen el seu discurs sobre la revolució social, ambiental, nutricional i econòmica que suposa l’acte senzill de cuinar-nos nosaltres mateixos els aliments.

 

[Fotos: Daniel García Sala – font: http://www.metode.cat]

 

Publicado por Wilkins Román Samot 

Elidio La Torre Lagares (Adjuntas, Puerto Rico, 1965-) es escritor, editor, docente e investigador. Se doctoró en Literatura Puertorriqueña en la Universidad de Puerto Rico (Río Piedras, 2016). Completó su maestría en Creación Literaria en la Universidad Texas, El Paso, Estados Unidos (MFA, 2017). Se ha destacado como narrador de cuentos y novelas, poeta y ensayista. Fue editor-jefe de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico (1998-2003), entidad de la que es profesor desde el 2003. Ha sido docente y director de tesis en la Universidad del Sagrado Corazón y en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (San Juan, Puerto Rico). La Torre Lagares es autor de, entre otros trabajos de creación, Cuerpos sin sombras (1998), Septiembre (2000), Historia de un dios pequeño (2001), [cáliz] (2004), Gracia (2004), Vicios de construcción (2008), Embudo: Poemas de fin de siglo (2009), Correr tras el viento (2011), Ensayo del vuelo (2011), Valparaíso, El Magnífico (2012), The Geometry of Loss (2017), Gran vacío a boca llena, vol. ! (2018), Boudoir: la arquiteXtura del deseo (2018) y Wonderful Wasteland and other natural disasters (2019). Elidio ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

– Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) – Hace algún tiempo publicó su Correr tras el viento (2011). ¿De qué trató o tratas en vuestra tercera novela? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?

– Elidio La Torre Lagares (ELTL, en adelante) – La novela recién acaba de ser publicada en España bajo el sello de la Editorial Verbum en Madrid. En la revisión del texto actualizamos algunos referentes, porque el mundo ya no es el mismo de hace 11 años. Correr tras el viento la escribí como un proyecto de novela en el cual se resaltara la corrupción de cuello blanco. Escogí el tráfico de obras de arte robadas porque para esos años se informó el robó del bastón de Ramón Emeterio Betances que se exhibía en el Museo de las Américas. Coincidentemente, desaparecieron dos Campeches de una galería y hasta los anteojos de los bustos dedicados a Tommy Olivencia y a Héctor Lavoe en la Plaza de los Salseros. Sin duda, había gente que podía pagar por las piezas, o al menos con conocimiento suficiente como para hacer una valoración de ellas. De ahí que comencé a hacer una investigación que me llevó a Cuba y a España y me encontré que el Stradivarius blanco que una vez perteneciera a José Brindis de Salas se encontraba perdido. Eso ya es una historia en sí misma. Es un Stradivarius, de esos se pueden contar los que los Stradivari construyeron, así que alguien lo tiene. En fin, una inquietud me llevó a una cadena de asociaciones, tanto factuales como legendarias, que terminan con la alegoría del narcoestado.

La novela, como mucho de mi trabajo, recoge experiencias directas e indirectas que de pronto son narrativizadas y contadas. Al final, la novela guarda cierta complejidad, porque lo que se dice en ella siempre esconde algo que, aun cuando el lector no lo advierte, nada pasa en tanto seguir la trama de la novela, aunque sí, desde las palabras como unidades particulares, se pierden letras de canciones de Jobim, poemas de Sylvia Plath, el Ser y el tiempo de Heidegger, prestaciones de Nirvana y la música de los 90, entre otros textos.

Es la primera novela donde emprendo la tarea de ingeniero textual. Un DJ o MC del texto. Es decir, que veo el texto es un montaje o un manejo de la información, en el sentido de Derrida. Siempre lo es, claro, pero en Correr tras el viento hay intención y alevosía.

– WRS – ¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Correr tras el viento y vuestro trabajo creativo-investigativo entonces y posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño-caribeño y su memoria personal o no de lo caribeño dentro de Puerto Rico y el Caribe?

– ELTL – Correr tras el viento cierra un ciclo de trabajos donde considero temas poco problematizados en Puerto Rico y que son “parte del problema”: la salud mental desatendida y estigmatizada es uno, como en Historia de un dios pequeño, que está escrita desde la perspectiva y el lenguaje de un esquizofrénico. Esa novela solo ocurre en la mente del narrador. Luego traté el tema del fanatismo religioso en Gracia, donde se relata sobre el tráfico de una droga que hace ver a Dios. La droga en cuestión se le llama Gracia, porque aliviana la des-gracia. El comentario constante es hacia la creación de Puerto Rico como puente institucionalizado por la CIA para el tráfico de drogas entre los Estados Unidos y Latinoamérica. Para muestras un botón: todos recordamos el conflicto Irán-Contra, ¿no? Y, entonces, en Correr tras el viento el punto de partida es el narcoestado y sus ramificaciones. No son tratados de sociología ni novelas realistas, que conste; son ejercicios imaginativos y especulativos, bastante disparatados a veces, con muchos loopholes que terminan entrelazando las tres novelas. Son parte de una fase de mi carrera.

El interés en novelas sobre la tragedia que vivimos como país postindustrial caribeño no es gratuito. Viene por concesión de una búsqueda, y esa búsqueda es por la verdad. Si se quiere, es un plano paralelo al libro de Nelson Denis, La guerra contra todos los puertorriqueños. Obviamente el libro de Denis es de 2015 y mis novelas le preceden, pero él logró en un libro lo que a mí me costó tres novelas y algunos cuentos.

A veces -muchas veces- se nos olvida que, entre las desgracias recurrentes, que normalizamos y hasta ignoramos, hay daños colaterales. Es un daño invisible hasta que se piensa. La corrupción viene instigada por un afán de triunfo personal a expensas de toda le gente que sea necesaria afectar- niños, ancianos, ciudadanos de a pie. Aquí hay vidas que se quiebran. Hay gente que sufre. Hay vidas de puertorriqueños que se malogran, y saldamos nuestra cuota de indiferencia con un “así es Puerto Rico”.

– WRS –Si comparas vuestro crecimiento y madurez como persona, docente, investigador y escritor, con su época actual de escritor en Puerto Rico, ¿qué diferencias observas en vuestro trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo has madurado?

– ELTL – Mi trabajo como docente ha enriquecido la perspectiva de mi literatura, no hay duda de eso. Solo es maestro el que sabe aprender. Cada curso, cada clase, es una dimensión irrepetible. El día que sienta lo contrario, dejaré de dar clases, creo.

La escritura es algo que había abandonado y que vengo retomando desde 2019 cuando publiqué Wonderful Wasteland and other natural disasters, un poemario que recoge eventos cruciales de mi vida dentro del contexto del huracán María. La muerte de mi madre, la muerte de mi padre, la enfermedad de mi hija, sumado a mis desilusiones personales y el estado del país. Wasteland es un libro que me gusta mucho por lo que representa y porque fue recibido en la colección New Voices de la Editorial de la Universidad de Kentucky. La selección la hizo Lisa Williams de entre 400 o 500 poemarios.

Ese libro, como los que estoy escribiendo al momento, no sería posible sin el espacio que me obliga la academia, que también es un espacio de reflexión. Nunca creí en el efecto inspiración, pero los trabajos recientes son más artefactos artísticos. Montajes. Diseños de ingeniería. Arquitecturas posibles donde el acto de leer es tan importante como el de escribir. Pero es un asunto de cómo se lee en estos tiempos. El modo con el que construyo y medio con mi realidad comienza a tomar forma de página escrita. La manera en que nos informamos hoy día viene de la mano de la transmediación, y sí, leemos, pero no todo el tiempo es desde el papel. La información llega de modo visual, o como podcast, o como página web, o mensaje de texto y hasta como un meme. Son formas de memorias culturales que me afectan como escritor. Por ahí va un libro ya casi listo para dar a prensas sobre el tema, el cual he llamado Hiperglossia. He publicado dos trabajos y he presentado ponencias respecto al tema.

Pues, ya ves. Aquí llegué luego de un momento en mi vida en el que se me perdieron las palabras. No sabía para quién escribía. Mi primera lectora era mi mamá, y cuando ella murió me quedé sin lectora, algo que no vine a procesar hasta años después, cuando me percaté de que yo ya no publicaba porque no tenía a quién hablarle. Por ese tiempo mi hija enfermó y no viví para nada más ni para más nadie. Luego, en 2017, murió mi papá. Así, pues, comencé a hacer las cosas que me complacían a mí mismo. Entre ellas, mi escritura.

– WRS – Elidio, ¿cómo visualizas vuestro trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado vuestro trabajo creativo e investigativo a su quehacer literario?

– ELTL – Francamente, si entendí bien la pregunta, no podría precisar en qué medida mi trabajo se entiende con el de otros escritores en Puerto Rico. He leído textos investigativos dentro y fuera de Puerto Rico que han hecho ese trabajo, sobre todo en torno a la novela Correr tras el viento, por la temática que traza.

Me he convertido en un lobo estepario. No estoy -nunca he estado- afiliado a ningún colectivo o grupo literario, y, sobre todo, entre los de mi generación demográfica, no encuentro influencias esenciales que sean de común afecto.

Yo comienzo a escribir en los ‘80, pero a raíz de un accidente en 1987, que me dejó sin movimiento bastante tiempo, no vine a tener personalidad literaria hasta 1996. Además, ese accidente me llevó a conocer de cerca la muerte. Cuando se conoce la muerte, ya no hay misterio. Así que deambulé mucho tiempo encerrado en mí mismo, recuperándome y terminando mis estudios. Quise hacer una vida normal, pero no pude. Cuando inicié mi vida literaria, muchos de mis pares generacionales ya habían publicado y recibido premios. Es decir, cuando llegué al baile de iniciación, era otra gente la que bailaba.

Yo me siento muy a fin con los vanguardistas boricuas y las razones por las cuales hicieron trabajo de ruptura, entre ellas, que necesitaban un nuevo lenguaje para un nuevo siglo. Esto no es para nada ni anticuado ni anacrónico. Ese es nuestro dilema presente, de hecho. Estamos constantemente formulando rupturas de algún tipo. Pero la ruptura no llega escribiendo desde el status quo.

Lo que sí podría mencionar es que muchos autores se hicieron o se iniciaron a través de mi trabajo editorial al comienzo de los 2000, primero en la Editorial UPR y luego a través de Terranova, editorial que cerró en el 2012, si recuerdo bien. Eso hace que mi relación con las promociones literarias en Puerto Rico haya sido ecuménica. Me refiero a que como editor produje trabajos con escritores de la talla de Néstor Barreto, Yván Silén y Martín Espada, pasando por Noel Luna y Yolanda Arroyo, hasta los novísimos como Michelle Rodríguez, Ebrahim Narváez y Gean Carlo Villegas. Por mencionar algunos. Con todos trabajé en calidad de editor. También he sido asesor y editor de muchos otros escritores que gozan de aceptación y éxito en la escena literaria, algunos de los cuales todavía me reciben en su agradecimiento.

– WRS – Ha logrado mantener una línea de creación literaria enfocada en la poesía, el cuento, la novela y el ensayo. ¿Cómo concibes la recepción a vuestro trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

– ELTL – Sobre la recepción de mi trabajo, pues creo que soy un «extranjero», en el sentido del outsider. Puerto Rico es un país de experiencias secuestradas, si me sigues. La escena literaria no es excepción. Cuando publiqué Wonderful Wasteland me dijeron que solo me lo habían publicado por ser un poemario en inglés que trataba el tema del huracán María. Fue un comentario con mala leche, por supuesto, pero decepcionante, porque estoy seguro de que quien lo dijo no ha leído el libro.

Recientemente, Malena Rodríguez lo supo leer como lo que es: un testimonio de dolor donde el huracán se presta como metáfora de todo lo que muere para dar paso a lo que nacerá de nuevo.

Esto lo menciono no por despecho, sino porque tal vez da mejor respuesta a tu pregunta.

En fin, toda mi obra premiada se publica entre 1996 al 2004. Los tres libros que publiqué entre 2005 y 2020 ni circulan en las librerías. Pero a excepción de Embudo: poemas de fin de siglo, que fue edición de autor, mis libros han sido bajo sellos editoriales de Puerto Rico, Estados Unidos, Colombia y España. Por tanto, debo asumir que algún mérito tienen.

– WRS – Sé que vos es de Adjuntas, Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor, sea este puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente vos?

– ELTL – Por supuesto que me pienso puertorriqueño. Admito, no obstante, que mi circunstancia de vida se ha dado en la errancia. En múltiples lugares y sin una noción de «hogar». Tal vez eso me hace un mal puertorriqueño. Pero creo en ser ciudadano del mundo, ¿no? Asumir la identidad desde el rizoma, desde lo displicente y en movimiento. La identidad tiene muchas aristas y se manifiesta de formas diversas, y ser boricua no es ser una sola cosa. Nunca somos una sola cosa. Somos Caribe. Hibridez.

– WRS – ¿Cómo integra vuestra identidad étnica y de género y su ideología política con o en vuestro trabajo creativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico?

– ELTL – Mi trabajo creativo intenta hacerse admisible a las diversidades y las pluralidades que son, a la larga, parte de la naturaleza de existir. Mis personajes abarcan un elenco variado de procedencias étnicas que no son necesariamente la mía. Yo soy nadie y soy todo el mundo en esto. Mi lado de la acera es el del underdog, porque Puerto Rico es una isla de contrastes marcados.

Los últimos años, dado a que mi hija participa de la comunidad LGBTQ+, me siento cercano a sus luchas por condiciones de dignidad, que ahora también son las mías (todo el que me conoce sabe que mi hija es la persona más importante del mundo). Ser aliado figura un mundo de posibilidades sentientes y sensibilidades posibles que tan solo se veía desde afuera, como sucede en Historia de un dios pequeño, donde tres mujeres transgéneros relatan sus testimonios cuando se encuentran arrestadas en una celda. En Correr tras el viento, el personaje de Dolo se descubre feliz en una relación homosexual. Eso lo hago de modo consciente.

En la facultad de Humanidades, cuando yo estudiaba, ya se prefiguraba la diversidad de género, que el fantasma del SIDA había puesto en perspectiva, pues el mito que emergió era que el virus solo lo contraían los hombres homosexuales. Esto creo, más que apatía, cercanía entre mis amistades y conocidos.

La anécdota es pertinente para resaltar dos puntos: primero, que la UPR siempre ha establecido el pensamiento de avanzada y de verdadera transformación social e intelectual; y, segundo, que desde la UPR, el centro universitario en donde (entre años de estudio y de labor) he pasado el mayor tiempo de mi vida, es que saldrán las soluciones para el país futuro, porque es en la universidad en donde se forman las ideas. Las destrezas se adquieren, pero el pensamiento hay que construirlo. Consciente de esto es que me enfrento a los estudiantes que acuden a mis cursos y lo asumo como responsabilidad.

– WRS – ¿Cómo se integra vuestro trabajo creativo a su experiencia de vida como estudiante antes y después de su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integras esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Puerto Rico hoy?

– ELTL – La UPR, como dije anteriormente, es un estadio completo de formación intelectual y social. Creo en el trabajo que produce la UPR y en lo que puedan aportar sus egresados. Sin UPR no hay país. Fueron los grandes profesores de literatura los que me abrieron las puertas a las lecturas que aún al día de hoy no me abandonan, porque se repiten en mí. Pero la literatura se la debo a la Vida, así, con mayúscula.

Mis escritos -sobre todo mi poesía- parten primero de una experiencia lírica. La poesía es un estado del ser, y es donde habitan los principios y finales de todo lo que hago. Significativo o no, no importa. Lo que nutre la literatura es la vida.

– WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a vuestro trabajo creativo y a la temática ficcional o no del mismo? ¿Cómo ha variado?

– ELTL – Ciertamente, la atención que acaparen mis escritos entre el público lector no podría calibrarla. Tal vez sea ninguna, aunque siempre aparece alguna invitación para publicar, lo que considero siempre un halago y a lo que siempre digo que sí. No sé. Algunos de mis libros se mueven en línea y mi trabajo sigue publicándose continuamente, pero si vas a una librería, a cualquiera, ninguna tiene mis libros.

Ya yo escribo sin pensar quién me leerá. Mi lector puede que solo exista en mi mente, una fabulación. Una vez Mercedes López Baralt me dijo que yo no escribía para estos tiempos; que el lector de mis escritos me espera más adelante en el camino. Creo que puede ser verdad.

El tiempo me dado la distancia. Escribir es hacer tiempo, pero el tiempo hace la distancia. Como narrar, ¿no? Que es un orden temporal de sucesos que suceden en un espacio. O como la poesía, que cancela en tiempo a la misma vez que lo degluta todo. Para escribir hace falta ese distanciamiento, que es donde la vida va a tomar agua.

– WRS – ¿Qué otros proyectos creativos tienes pendientes?

 ELTL – Al momento me encuentro superando los efectos de la pandemia. Por ejemplo, mi novela The Gravity of Loss estaba comprometida para el 2020 con una editorial universitaria, pero debido a la pandemia la editorial canceló su plan de publicaciones. La novela fue mi tesis de MFA en escritura creativa, y me encuentro revisándola para su consecuente publicación. Nuevamente, el mundo ha cambiado muchísimo desde 2017, cuando defendí la tesis. Pero he encontrado la voz y el espacio y ya he completado dos poemarios. También me he dado la tarea de revisar una novela que vengo escribiendo a cuentagotas desde el 2019. Creo que ese sería un buen título: A cuentagotas, ¿verdad? Sin prisa. Ya llegaran sus lectores.

Wilkins Román Samot, doctor de la Universidad de Salamanca, donde realizó estudios avanzados en Antropología Social y Derecho Constitucional.

 

[Fuente: http://www.rebelion.org]

Longtemps, sans être totalement ignoré, le rôle des femmes dans la machine exterminatrice nazie a été réduit à quelques cas. Depuis la fin des années 1990, des travaux universitaires ont exploité des archives nouvelles et des témoignages. En Allemagne et aux États-Unis, ils mettent en valeur l’implication directe d’un nombre significatif d’Allemandes dans les crimes commis et infirment la croyance d’une attitude réservée des femmes, seulement complices ou témoins d’une activité essentiellement masculine. Parmi ces recherches, celles de Wendy Lower, une historienne américaine, ont été exposées dans un livre marquant paru en français il y a quelques années (Les furies de Hitler, Tallandier, 2015), qui se consacrait principalement aux infirmières, secrétaires ou épouses de SS, et montrait la diversité de ces collaborations féminines. La diffusion sur Arte d’un documentaire de Christiane Ratiney inspiré de ces recherches et la parution du livre de Barbara Necek, en apportant d’autres sources et une investigation approfondie, confirment cette importance. Un film et un livre absolument terribles qui précisent le propos en se concentrant sur le personnel exécutant, les femmes bourreaux du Troisième Reich.


Barbara Necek, Femmes bourreaux. Grasset, 304 p., 20,90 €

Christiane Ratiney, Des femmes au service du Reich. Film documentaire présenté sur Arte. Jusqu’au 31 mars 2023

Écrit par Jean-Yves Potel

En effet, si la femme est réduite dans l’idéologie nazie à sa fonction ménagère – pondeuse de petits Aryens et boniche des grands –, ces auteures évaluent à près d’un demi-million le nombre des mobilisées durant la Seconde Guerre mondiale en tant qu’auxiliaires de l’armée allemande. Les données chiffrées demeurent approximatives, tout en indiquant un ordre de grandeur. Pour Wendy Lower, 500 000 ont été envoyées à l’Est en accompagnement de l’occupation, tandis que Barbara Necek compte près de 600 000 infirmières formées spécialement par le régime, mais elle limite à « environ 4 000 recrues » le nombre de gardiennes.

Ces dernières constituent un corps particulier, un groupe dont la fonction inventée par l’idéologie nazie (seules des femmes pouvaient garder des femmes) les place au cœur du système d’extermination. « Ces gardiennes, écrit Necek, incarnent mieux que quiconque le caractère raciste, haineux et destructeur du nazisme. » Elles sont présentes partout où il y a des déportées. « Elles ont surveillé des prisonnières qu’elles ont parfois traitées avec une cruauté inouïe. Elles ont participé aux sélections, elles ont torturé, envoyé des enfants aux chambres à gaz. Toutes les déportées ont croisé le chemin de ces gardiennes. » Ce sont généralement des femmes jeunes (vingt-cinq ans en moyenne), issues de milieux populaires, « anciennes ouvrières, bonnes, postières, auxiliaires agricoles » ; peu éduquées, elles ont été « nourries à la propagande nationaliste et raciste », elles ont « choisi librement de travailler dans les camps pour surveiller et “éduquer’’ les soi-disant ennemis du peuple allemand ». D’où l’intérêt d’interroger ce groupe. Barbara Necek tente de comprendre leurs motivations et ce qui a pu les transformer en « tortionnaires impitoyables », en « instruments volontaires de la machine à tuer nazie ». C’est l’objectif de son livre.

Dans la continuité de ses prédécesseurs, elle met d’emblée l’accent sur ce qui attirerait ces femmes : la possibilité de sortir d’une condition jugée insupportable (l’environnement social, le travail, la famille) et l’obtention d’un minimum de reconnaissance. Nicolaus Wachsmann, le grand historien des camps de concentration nazis, avait déjà noté cette particularité. Contrairement à leurs homologues masculins, signalait-il, « ce qui attirait la plupart de ces femmes recrutées dans les KL n’était pas une mission idéologique, mais la perspective d’une ascension sociale ». En étudiant en détail plusieurs cas, Necek décrit ces quêtes personnelles de réussite : comment et pourquoi ces jeunes filles se portent volontaires, comment et où sont-elles formées, et leur manière de se mettre au service du Führer.

Elle raconte par exemple la transformation de Maria Mandl, une adolescente « joyeuse, polie, selon une de ses camarades de classe. Nous la respections. Elle était très belle, elle avait belle allure ». L’entrée dans la vie active de celle qui sera la surveillante en chef du camp des femmes à Auschwitz-Birkenau a été difficile. Autrichienne, fille d’un cordonnier fermement antinazi et d’une mère au foyer, elle accumule les petits boulots incertains. Lors de l’Anschluss, elle perd tout, y compris son amoureux. Désespérée, elle est tentée, sur le conseil d’un oncle policier, par un emploi de gardienne dans un nouveau camp de concentration à Lichtenburg. Attirée, semble-t-il, par le salaire, l’assurance maladie et le logement, elle commence d’y travailler en octobre 1938. Quelques semaines lui suffisent pour assimiler les règles du lieu, pour apprendre la brutalité envers les prisonnières. Elle prête serment à Hitler et dit s’y tenir quoi qu’il en coûte. « Fanatique et convaincue », elle devient une fervente nazie.

Femmes bourreaux, de Barbara Necek

Maria Mandl en 1945 © CC0/US Army/WikiCommons

Le seul centre de formation de ces gardiennes est organisé à Ravensbrück où se retrouvent Mandl et quelques autres. Les volontaires sont instruites sur le terrain, au contact de la vie du camp de femmes. Ça dure six semaines avec pour objectif l’apprentissage de la violence. Sur les 3 500 apprenties gardiennes envoyées dans ce camp, seulement trois ont refusé de continuer et sont rentrées chez elles au bout de quelques jours, apprend-on dans le film. Ce qui montre que l’on pouvait refuser, que l’acceptation est devenue un engagement conscient. Ce qui, au-delà des avantages matériels dont bénéficient ces personnels, traduit une ambition, celle du pouvoir.

L’uniforme, le fouet et le chien en sont les trois principaux attributs, les symboles et les outils de l’autorité. Bien des gardiennes aiment à se faire photographier avec eux, ainsi cette Herta Lutz qui se pavane en couverture du livre de Necek. « Je voulais juste porter un uniforme », avoue lors de son procès une ancienne gardienne de Ravensbrück. « Cousus par les détenues dans les ateliers de textiles SS, les uniformes transforment ces jeunes filles en femme d’autorité et de pouvoir. » Les bottes notamment, identiques à celles des SS. Certaines gardiennes en font « même une arme, car elles servent à donner des coups de pied et à piétiner certaines femmes jusqu’à la mort ». Quant aux chiens spécialement dressés pour empêcher, par exemple, deux prisonnières de s’adresser la parole, ils peuvent être lâchés contre elles. Et mordre férocement. Plusieurs figures restées célèbres dans la mémoire des prisonnières d’Auschwitz ou de Majdanek en ont fait leur spécialité, tout comme Maria Mandl qui, selon des témoins, frappait « les prisonnières avec son fouet à chiens jusqu’à ce qu’elles perdent connaissance ».

En fait, les multiples exemples cités par Barbara Necek et dans le film de Christiane Ratiney convergent. L’éducation SS est efficace, et part d’un principe : « la vie des détenues ne vaut rien ». Dès lors, cet excellent personnel se rend utile dans tous les rouages de la machine de terreur. Il ne se limite pas à « surveiller » des prisonnières. Certaines sont utilisées dans des opérations d’extermination comme celle des handicapés (Aktion T4), ou bien sûr contre les Juifs. Barbara Necek décrit plusieurs exemples de participation à la sélection des Juifs fusillés ; que ce soit lors de leur arrivée en train dans des camps de concentration ou directement dans des ghettos, certaines « ont escorté entre 5 000 et 6 000 femmes raflées dans les ghettos sur leurs lieux d’exécution ».

Femmes bourreaux, de Barbara Necek

Des femmes au service du Reich (Hauteville Productions) © Bundesarchiv

Plus généralement, l’ascension sociale peut aller bien au-delà de la seule reconnaissance de « Madame la surveillante » (Frau Aufseherin). Plusieurs grimpent jusqu’au plus haut niveau de la hiérarchie, comme cette Mandl déjà citée qui assurera, de fait, la responsabilité de Birkenau, centre de mise à mort. Il y a aussi Johanna Langefeld, affectée au camp des femmes d’Auschwitz qu’elle organise à sa manière, puis elle retourne à Ravensbrück où elle reste jusqu’en 1943, ou encore Gertrud Slotke, d’abord secrétaire, qui devient une des chevilles ouvrières de l’administration des déportations aux Pays-Bas ; elle va et vient dans le camp de Westerbork, nous dit Christiane Ratiney. Son film nous fait d’ailleurs entendre le témoignage exceptionnel d’une autre gardienne, dont la fille a trouvé les archives après sa mort à 90 ans (une malle avec son journal, des correspondances et des documents), une documentation unique qui nous apprend, avec les impressions de l’intéressée (« la meilleure période de ma vie »), comment elle a été placée au « centre de la terreur » puisqu’elle délivrait les permis de travail, c’est-à-dire sélectionnait celles et ceux qui seraient tués. En 1942-1943, elle est également présente dans les réunions d’organisation des tueries de masse et assiste à plusieurs fusillades.

Barbara Necek analyse les mouvements de personnel dans les treize camps de femmes, les allées et venues, promotions et dégradations, comme dans n’importe quelle administration. Il faut y ajouter les 350 camps annexes attachés aux principaux. Ces surveillantes avaient, par exemple, la charge d’encadrer les commandos de travail à l’extérieur des camps. Une administration qui fonctionne bien, remarque une ancienne gardienne lors de son procès, une administration qui ouvre beaucoup de possibilités aux ambitieuses. En racontant par le menu les progressions et les exploits de ces femmes devenues aussi cruelles que le moindre SS, Necek et Ratiney brossent un tableau extraordinaire du quotidien des crimes nazis. Pas seulement de la Shoah. Le quotidien des « collègues de travail », d’un « milieu professionnel », et donc comment la participation à l’industrie du meurtre s’articulait avec la vie privée, les rêves de midinette voire le désir d’enfant. À Auschwitz, elles bénéficieront d’ailleurs d’une maternelle et d’un jardin d’enfants pour leur progéniture.

Necek raconte une histoire révélatrice de la manière dont cette vie privée et le confort personnel faisaient plus ou moins bon ménage avec l’aveuglement fanatique. Mandl, devenue à Auschwitz « l’un des pires bourreaux de l’univers concentrationnaire », avait ses faiblesses. Un jour, « elle repère un petit garçon blond de 2, 3 ans dans la foule. Sans se soucier de la mère gazée dans les jours suivants, [elle] prend ce garçon sous sa protection. Pendant huit jours, elle joue avec lui à la poupée, lui choisit les plus beaux vêtements au “Canada’’, avec une préférence pour le bleu, le montre fièrement […], le nourrit de chocolat ». Une vraie passion, se souviendra une rescapée. Sauf qu’au bout de huit jours on voit arriver « une Mandl déconfite », la « bouche serrée, le visage fermé, elle semble lointaine ». Peu après, « les femmes apprennent la raison de son comportement étrange : Mandl venait d’envoyer le petit garçon avec d’autres dans une chambre à gaz ».

 

[Source : http://www.en-attendant-nadeau.fr]

El disco más reciente de Ryūichi Sakamoto, ’12’, permite a Atahualpa Espinosa reflexionar sobre la posibilidad simbólica de la melofobia

Ryūichi Sakamoto. Cortesía de KAB

 

Escrito por Atahualpa Espinosa

Melofobia: la incapacidad de escuchar música sin sentir pánico o angustia. Por seductora que parezca, probablemente solo existe como idea. Su rastro documental no incluye cuadros clínicos que coincidan completamente con su descripción (casi siempre se trata de una fobia hacia ciertos estilos de música o al volumen extremo). En línea, los sitios que hablan de ella tienen el inconfundible aroma de la pseudopsicología, que se ha vuelto tan popular como herramienta para patologizar a toda persona, lejana o cercana, empezando por uno mismo. No se citan casos verificables y está ausente todo rigor teórico o clínico en sus textos, aunque se describen profusamente los síntomas (por otra parte, idénticos a los de cualquier fobia).

La melofobia no está catalogada por el infame Manual de Trastornos Psiquiátricos (DSM-5 es su última versión), también conocido como el código penal de la vida subjetiva. No caeré en la trampa de negar su existencia por influencia de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría: el hecho de que no conozca un caso de primera mano no entra en conflicto con su posibilidad. Hay más fobias que cucarachas. Pero, como en el caso de otros usos del sufijo fobia, las posibilidades son más fértiles en el plano simbólico: no una afección clínica que incapacita a una persona cada vez que escucha sonidos musicales sino una aversión estética o moral. Aquí la aversión estaría dirigida a la ubicuidad de la música o a ciertos estilos de música.

Esto último resulta de lo más familiar. Así como no tengo a la mano la referencia de un caso clínico de melofobia, tampoco conozco a alguien que no sienta rechazo hacia una o más formas específicas de música. Es un rasgo compartido por cualquier persona que se encuentra con la música en la cotidianeidad, ya sea bienvenida o no, especialmente en los sitios públicos (es decir, casi cualquier persona actual).

Incluso bajo la maquinaria pesada del pop de la última década sigue siendo común encontrar personas, casi siempre con ciertas pretensiones de exquisitez, que dicen odiar el reguetón (cosa que a estas alturas equivale a algo muy parecido a odiar Internet o las líneas rectas). Por fortuna para ellas el fin del dominio en listas de ventas de este y otros ritmos antillanos adyacentes se antoja próximo, pero es inevitable pensar que tal vez podrían haber llevado una existencia más plácida si hubieran hecho las paces con su vigencia.

En mi caso ese odio está dirigido (entre otras cosas, aunque hacia allá en especial) a las estudiantinas. Además del asco que me despierta su parte estrictamente sonora, las asocio con entornos dados al machismo y las ideologías de conservadurismo extremo. Sucede que los deseos de exterminio hipotético de estilos musicales se refieren, casi siempre, a la desaparición de ciertas tendencias ideológicas o tipos sociales.

En la novela Una modesta aportación a la historia del crimen (1991), de Damián Alou, el protagonista, con una capacidad infinita para detestar a la humanidad entera, logra sentir un odio nítido y más intenso hacia algunas formas de música popular. Enfermo de tedio y desesperado por dar sentido a una vida sin rumbo, traza un plan para eliminar a los integrantes de un conjunto vocal llamado La Década Dorada. Repite cada tanto que ella ejemplifica la decadencia de costumbres y aprovecha cada ocasión para ostentar su amor por la música clásica, aunque no hace el menor intento por elaborar algo en torno de su valor ni para relacionar la música pop con todo lo que considera despreciable en la sociedad que la creó (en este caso la España de principios de los noventa).

La novela está limitada por un vasto número de flancos: el plan nunca llega a ser verosímil (aunque en él se base toda la trama) y la narración se siente, la mayor parte del tiempo, más como un síntoma que como un comentario del hastío que se propone retratar. Pero de manera involuntaria ejemplifica con precisión el desarrollo de esa melofobia selectiva, casi universal hoy, hasta el extremo de la caricatura. El protagonista ostenta una y otra vez su gusto por la música clásica como una muestra de su superioridad intelectual y moral, pero su desinterés por toda reflexión que vaya más allá de la superficie deja sospechar que sus gustos musicales representan para él poco más que una forma de acondicionar su entorno. Esto se agrega a su vocación inquebrantable por la comodidad. La música, para él, no representa más que una de dos posibilidades: una pátina de lujo o un ruido que coarta su placer personal. Esto último, desde su perspectiva, es el mayor crimen posible.

Ryūichi Sakamoto, uno de los músicos más importantes en la historia reciente de Japón, ha padecido una forma propia de melofobia, aunque solo se parece en aspectos exteriores a la del caso anterior. También, de una manera propia, tomó en sus manos la misión de combatirla. En una entrevista de 2018 contó el episodio que le llevó a crear una lista de reproducción para un restaurante que era muy dado a visitar. Todo en ese establecimiento era perfecto, decía, salvo por la selección musical, que calificó como “descuidada” e “irreflexiva”. En el artículo donde aparece la entrevista y se narra la anécdota el autor parece estar siempre varios pasos detrás del gesto de Sakamoto: aunque reconoce el problema de guiarse por las sugerencias de las plataformas de escucha y la estrechez de miras que supone utilizar la música como herramienta para marcas, el mayor elogio que se le ocurrió para la selección que hizo el músico japonés fue que le hacía sentir “bien atendido”. Una reseña de cliente.

Cuando no busca analizar la función de la música, el autor hace una crónica que arroja mucha más luz sobre lo que buscaba Ryūichi Sakamoto. Para hacer la selección colaboró con Norika Sora, su esposa (además de su representante), y con el músico y productor Ryu Takahashi. Hicieron varias aproximaciones. La lista inicial incluía registros apacibles e introspectivos, más cercanos a lo que Sakamoto escuchaba en su casa a solas, aunque no tardaron en notar que en el entorno del restaurante el sonido contrastaba de manera lúgubre. Sora observó que el espacio –la luminosidad, la atmósfera y el mobiliario– no se prestaba a piezas afines a la escucha privada de gente con el currículum de su esposo y su colaborador. Comenzó entonces un ejercicio de aproximación en el que llegaron, tras varios intentos, a lo que mejor representaba la forma ideal de enlace entre las personas, desconocidas entre sí, que integrarían uno o varios de los grupos posibles, fugaces, que congregaría el restaurante.

Sakamoto había hecho varias listas de reproducción antes para gente cercana y, destacadamente, para el funeral de su madre. Aquí, aunque el punto de partida pueda haber sido una necesidad personal (acondicionar mejor el tiempo que pasaba en un establecimiento), se lo planteó como una tarea creativa que rebasaba esa necesidad. Hace unos días publicó 12, su álbum más reciente, hecho enteramente a partir de elementos discretos. Esto parecería redundante pensando en que buena parte de su discografía, especialmente en los últimos años, ha tenido tonos más bien contemplativos. Pero esa contención, en el caso de 12, es todavía mayor, y el tono, más oscuro. La reducción en lo sonoro tiene su reverso en la intensidad emocional: cada gesto se siente definitivo y, al escucharlo, no puede concebirse que uno distinto pueda ocupar su sitio. Cada parte se siente cargada de intención, a veces a un nivel casi intolerable.

12 podría ser el último álbum que Ryūichi Sakamoto lanzará en vida: hace unos años reveló que padece cáncer, y recientemente se supo que este se encuentra en fase cuatro (también conocida como metástasis). Una vez que se conoce este dato es imposible escucharlo sin tenerlo presente. Con él a mano se puede sentir el habla nítida en cada una de sus piezas, la meditación que contienen, acerca del fin y la impermanencia. Entre otras cosas, 12 es el absoluto opuesto de los gestos vacíos, de lo que Sakamoto llamaba la música descuidada o irreflexiva. Seguramente no será la mejor música de fondo para un restaurante y tendrá un lugar mucho más propicio en la escucha a solas. Como se sabe, no hay música infalible: el contexto determinará siempre la fuerza con que llegue a su público. Podemos sentir fobia hacia una canción que, en un momento distinto, decidiremos adoptar, como algo que quisiéramos cerca nuestro de ahí en adelante. (Habrá otras, por supuesto, que nunca nos lleguen a parecer más que ruido molesto, independientemente del contexto.) Al grabar 12, Ryūichi Sakamoto se dedicó hasta el último detalle a crear algo que, escuchado en el momento adecuado, signifique más que el ruido habitual. Algo definitivo.

 

[Fuente: http://www.latempestad.mx]

El periodista premianenc, guanyador del premi Arcadi Oliveres pel seu treball sobre el sensellarisme, reflexiona sobre la crònica social.

Alaaddine Azzouzi a la Plaça de Joan Coromines, al Raval de Barcelona. Font: Ignasi Escudero

Escrit per Ignasi Escudero Ruiz

Pocs mesos després d’acabar el grau de periodisme, el premianenc Alaaddine Azzouzi s’ha aconseguit fer un nom en l’àmbit informatiu. Actualment és redactor del digital Vilaweb i acaba de rebre el premi Arcadi Oliveres pel seu treball final de grau ‘Gent sense casa: aproximació periodística al sensellarisme a Barcelona’.

El jove periodista destaca el valor de l’ofici com a “eina de fiscalització democràtica i millora social” en tots els àmbits. L’enorgulleix rebre el premi que duu el nom d’una persona referent del nostre país, i a la vegada posa en valor el treball en equip en una redacció. Azzouzi reivindica la necessitat de tenir més referents diversos en els camps socials de la mà de polítiques estructurals per acabar amb el racisme.

Enhorabona pel premi. Com reps la notícia de ser un dels guanyadors del premi Arcadi Oliveres pel teu treball final de grau (TFG)?

Sincerament estic molt content d’haver-lo rebut. Quan llegeixes ‘premi Arcadi Oliveres’ impacta, és una persona molt influent. No sé si em queda gran el nom o el premi perquè és imponent. Estic content.

Un premi que porta el nom de l’Arcadi Oliveres és un orgull

Vas conèixer a l’Arcadi, o el seu pensament?

Soc molt jove, tinc 23 anys. Personalment no el vaig conèixer, però l’he llegit, he vist la seva trajectòria. També em va agafar a la feina la notícia de la seva mort i vaig veure el consens entre persones d’ideologia molt diversa que se l’estimava. Un premi que porta el nom de l’Arcadi Oliveres és un orgull.

Azzouzi ha guanyat el premi Arcadi Oliveres en l’àmbit periodístic pel seu treball ‘Gent sense casa: aproximació periodística al sensellarisme a Barcelona’. Font: Assís Centre d’Acollida

El teu treball tracta sobre el sensellarisme a Barcelona. D’on neix el desig de treballar aquest tema?

Sempre he tingut predisposició i interès per les temàtiques socials i d’injustícia. Penso que és per qui soc: un jove d’origen migrant que viu a Premià de Mar, en una zona cèntrica de renda baixa. En un barri que no és el Bronx, però tampoc és el més benestant del municipi. Sense anar més lluny, al bloc on visc trobes moltes nacionalitats diferents. Això m’ha portat a qüestionar-me coses i interessar-me per la injustícia social, i m’ha portat a cobrir aquesta mena de temàtiques socials.

Després de col·laborar amb mitjans de comunicació en temes de racisme i migracions decideixo provar temes diferents. A La Directa vam fer un reportatge a fons sobre el sensellarisme, que era un tema que em rondava després de participar en assemblees d’habitatge. Aquell reportatge em deixa molt impressionat de la brutalitat que és quedar-se al carrer. A partir d’aquí és quan decideixo fer-ne el meu tema del TFG.

D’un reportatge passes a una investigació que dura sis mesos. Com vas viure el teu primer reportatge de llarga durada?

Doncs fotut. Em va agafar fent les pràctiques del grau a TV3, amb el mes de Ramadà pel mig, va ser duríssim. Estic molt content amb el que va sortir, però m’hagués agradat tenir més temps per parlar amb més persones i aprofundir alguns temes.

També hi ha una tasca d’elaborar el marc teòric molt interessant, on veig la feina que ja està feta, i molt ben feta. Per exemple, cito a la Clàudia Frontino, guanyadora del premi Montserrat Roig, que va fer un reportatge ideal, molt inspirador. De fet, ella i el João França em van ajudar a trobar bibliografia.

L’estructura del reportatge és un mosaic de diverses històries i trajectòries, emprant eines literàries. Com et decantes per aquest estil?

Volia l’atractiu de la literatura i el rigor i l’ètica del periodisme. Per això vaig intentar ser molt curós. L’estructura vol, a través de sis retrats, entendre una dinàmica global i trencar amb el clàssic estereotip de pidolaire amb una cervesa i una manta. N’hi ha, sí, però no només ens trobem amb aquest perfil.

Mai havia redactat tantes pàgines juntes a la meva vida, mai havia escrit 70 pàgines seguides d’un mateix document, i em va semblar que podia ser un estil que no avorrís al lector. Utilitzar aquest recurs en un tema tan sensible és estar a la corda fluixa, com un equilibrista. Jo em marcava un límit al qual no volia arribar: frivolitzar o romantitzar la pobresa. Una línia vermella del periodisme social hauria de ser no romantitzar la pobresa.

Comences a fer el reportatge, et trobes amb històries personals complicades. Com et planteges aquestes preguntes que obliguen als entrevistats a reviure alguns dels moments més difícils de la seva vida?

Primer diré que al que hem d’aspirar com a periodistes és dedicar-nos a fer reportatges així cobrant. Ara bé, com que la indústria del periodisme està immersa en un món capitalista crec que no s’està anant cap aquí sinó vers un escenari més groc i immediat.

Dit això, penso que els importants són ells i no pas jo. Anava amb molta cura, tens a les teves mans històries tremendament dures, que costaven de creure de tan dures. Cal molta humanitat, molta deontologia periodística i ètica. No hi ha cap necessitat de collar a una persona que no ho ha passat bé per arrodonir un text. A tot això he de dir que els cap de premsa de les entitats em van ajudar i facilitar molt la feina.

Com ha estat la relació amb el món associatiu?

Molt bona. Jo també tenia clar que una línia vermella era no fer propaganda de les entitats. Entenc que fan una tasca necessària, però en alguns casos ha de ser criticable. Les coses que poden millorar s’han de dir.

Hi ha poca crítica al món de les entitats socials?

L’autocrítica és molt necessària en la lluita pel progrés social. Potser es fa portes endins, i està molt bé. Però a vegades pensem que una entitat és perfecta perquè dona menjar a qui no en té o ajuda a refugiats. I no és així. El bon periodisme, ben entès, és una eina de fiscalització democràtica i millora social. No crec que sigui bo que el periodista que es dedica a fer antiracisme acabi sent com el cap de premsa de l’entitat de torn.

Una línia vermella del periodisme social hauria de ser no romantitzar la pobresa

Com a periodistes no hem de fer propaganda però hem d’empènyer a favor del canvi social i no de les idees reaccionaries. El periodisme fa una funció social de transformar la societat, millorar-la, incrementar el sentit crític, ajudar a la gent a conèixer el lloc on viu o explicar què fan els polítics amb els diners públics. Tenir una societat civil més preparada i conscienciada ens fa millors.

L’Anna Pachecho i l’Andrea Gumes reflexionaven en una entrevista a Crític sobre el paper de l’ego en el periodisme i, especialment, sobre com elles s’han vist empeses a agafar feines i encàrrecs per “por de perdre’s alguna cosa laboralment”. Creus que en l’àmbit del periodisme social passa el mateix?

Fa molt poc que soc periodista i he vist poca cosa, no crec que sigui una veu autoritzada per parlar-ne. Puc parlar del que he viscut. En el meu cas és al revés, porto una època en què he dit que no a certes propostes en l’àmbit de la comunicació i el periodisme. Encara et diria més, jo vinc de l’activisme antiracista i hi he renunciat molt per dedicar-me al periodisme, perquè és la vessant que em realitza més i a la que vull projectar la meva vida. Els egos existeixen com a totes les professions. Potser més perquè es projecta una imatge pública, tenim seguidors i a tots ens agrada agradar, no siguem ingenus.

Ara bé, a casa meva sempre m’han ensenyat a tocar de peus a terra i a aprendre de tothom. Intento aplicar-ho a la meva vida. Pel que fa als egos no ho crec. Si jo porto temes de canvi climàtic i un company de redacció proposa un tema d’aquest àmbit li faré arribar els contactes que hagi treballat i l’ajudaré en el que pugui. Si cada periodista fa la guerra en solitari no arribarem enlloc. Som millors quan treballem en equip.

La periodista argentina Leila Guerriero diu que es fa molta crònica social dels pobres i molt poca dels rics. Per què creus que la crònica que explica la realitat social i s’apropa a les injustícies posa més l’accent en les persones empobrides que en aquelles que es beneficien d’un sistema injust?

Crec que tenim una moral caritativa que apel·la a aquest tipus de reportatges. En part està bé, però també porta a romantitzar certes situacions. No sempre, però pot despertar un sentiment d’ajuda condescendent. Són terrenys pantanosos. No sabria dir-te els motius exactes, però crec que la moral cristiana centrada en la caritat hi pot tenir a veure. Sobre els rics suposo que hi ha una qüestió d’accés. Un pobre té tan poc a perdre que li pot ser més igual explicar les seves misèries. En canvi, un ric té molt a amagar. També ajuda a transformar què fan els rics, amb qui s’ha barallat aquesta vegada el Froilan… els draps bruts de la família reial sempre desperten molta indignació.

Igualment trobo positiu fer crònica de la pobresa, però sempre sent conscients d’on som, qui som i de qui tenim davant. Crec que el periodisme s’ha de fer pensant que tu podries ser la persona que tens davant. Hi ha molts periodistes que estan molt fotuts, és una professió molt precària. Periodistes a l’atur, que han hagut de canviar de professió, que tenen problemes amb la droga per culpa de la feina. És un tema molt gros del qual se’n parla molt poc.

Media.cat va treure una entrevista molt bona a Mar Cabra, premi Pulitzer de l’any 2017, per la investigació dels Papers de Panamà. Una entrevista que s’ha de llegir més: una periodista que arriba a guanyar un Pulitzer i un dia es planta i diu “no vull fer més periodisme”. Estava cremadíssima del que exigeix seguir l’actualitat, no tenir horaris fixos, no tenir contacte amb la família, la pressió per l’autoexplotació.

Si cada periodista fa la guerra en solitari no arribarem enlloc

Quins són els teus referents en periodisme social?

En João França, a qui dedico part dels agraïments del treball. Tot i que per mi és més un intel·lectual que fa periodisme. La Mercè Conesa, que la vaig descobrir gràcies al treball. Clar, demanes referents a algú que fa poc temps que treballa.

Tampoc es tracta de fer una biblioteca definitiva. A qui llegeixes?

A l’Andreu Merino, a la Sara Montesinos –per mi referent vital en moments importants–, la gent de la Directa, que per mi ha estat una escola de periodisme. També l’Helena López Vallejo, el Ferran Moreno… i més companys que em deixo.

Et diré una cosa, m’agradaria parlar de més periodistes racialitzats. S’ha de reivindicar per una qüestió de justícia social, perquè aporten mirades diferents i noves. Es farà millor periodisme si amb naturalitat anem mirant que hi hagi més representativitat.

Hem hagut d’esperar a l’any 2022 per veure la primera presentadora negra a la televisió pública catalana.

La Beatrice Doudu. Ja era hora, s’ha trigat molt. Sembla que TV3 s’està posant les piles amb la Bea, la Maria Bouabdellah que presenta el ‘Ràndom’ del Súper3, el Daura Mangara presenta ‘El negre de Banyoles’. Està molt bé, però no podem abaixar la guàrdia. A vegades em diuen “tu el que vols és que et contractin”. Però res a veure, jo tinc la meva feina, el que vull és que augmenti la representativitat. Ho reivindico per a totes les professions: un metge negre pot ser igual de bo i coneixerà millor la pell negra, i hem de tenir en compte que dermatològicament s’han fet veritables aberracions a Catalunya per desconeixement. Més professors: l’Helena López ha fet un reportatge boníssim de la diversitat en el professorat. Amics meus em diuen “més gent així”, “jo hauria canviat molt a l’escola amb referents així”.

A França hi ha molts presentadors racialitzats i es troben lluny d’acabar amb el racisme. És una condició necessària però no suficient?

Representar i transformar són conceptes diferents. Si tot s’acabés amb la representativitat, el fet que l’Ignacio Garriga estigui a Vox seria una cosa positiva, i en realitat és un tret al peu. Que la Kamala Harris sigui la vicepresidenta dels Estats Units no vol dir que vetlli pels interessos de les persones a qui representa.

La representativitat és una qüestió de justícia, segurament ajuda a reduir el racisme perquè trenca estereotips i esquemes. El problema és que la política antiracista es basi només en posar una persona negra o marroquí a la tele. Representativitat sí, però acompanyada amb polítiques estructurals contra el racisme. Hem d’avançar cap a un sentit comú de la nostra societat que no sigui racista.

[Font: http://www.xarxanet.org]

Solomon Perel, um judeu alemão que se salvou da morte fingindo ser membro da Juventude Hitlerista durante a Segunda Guerra Mundial e mais tarde sentiu gratidão pelo nazista que fingiu ser para viver, morreu em 2 de fevereiro em sua casa em Givatayim, Israel, perto de Tel Aviv. Ele tinha 97 anos.

Seu sobrinho-neto Amit Brakin confirmou a morte.

Perel, também conhecido como Shlomo e Solly, contou sua história de sobrevivência em uma autobiografia de 1990. Foi adaptado para um filme alemão, “Europa Europa”, lançado nos Estados Unidos em 1991, que ganhou o Globo de Ouro de melhor filme estrangeiro.

Como muitas outras histórias de sobrevivência ao Holocausto, a de Perel começou com a opressão nazista, que levou sua família a se mudar em 1936 de Peine, na Alemanha, para Lodz, na Polônia. Após a invasão alemã em 1º de setembro de 1939, eles foram forçados a um gueto que abrigaria até 164.000 judeus. Ele fugiu no final daquele ano com um irmão mais velho, Isaac, na esperança de encontrar relativa segurança no leste da Polônia controlado pelos soviéticos.

Em Bialystok, onde se separou de Isaac, Solomon foi colocado por uma organização de assistência judaica em um orfanato soviético em Grodno (agora parte da Bielorrússia). Ficou dois anos, até A Alemanha invadiu a União Soviética em 22 de junho de 1941; ele lembrou-se de que as crianças judias no orfanato foram despertadas de seu sono e instruídas a fugir do ataque alemão.

Solomon tornou-se um dos muitos refugiados capturados pela Wehrmacht alemã em um campo aberto perto de Minsk.

Com medo de que seus captores descobrissem que ele era judeu e o matassem em uma floresta próxima, ele cavou um pequeno buraco no solo macio com o salto de um sapato e enterrou seus documentos de identificação.

Depois de esperar em uma longa fila, Solomon foi questionado por um soldado alemão: “Você é judeu?” Atendendo às últimas palavras de sua mãe para ele, “Você deve viver”, mas não as de seu pai, “Sempre permaneça um judeu”, ele mentiu: “Eu não sou judeu. Eu sou um alemão étnico.”

Não apenas os alemães acreditaram nele; eles o acolheram em sua unidade sob o nome Josef Perjell, e fez dele um intérprete. Um interrogatório do qual ele participou foi o do filho de Joseph Stalin, Yakov Dzhugashvili.

“Eu me tornei uma personalidade dividida – um nazista durante o dia e um judeu à noite”, disse a uma semana a revista indiana, em 2019. Ele permaneceu lá até que seu comandante o enviasse para o internato da Juventude Hitlerista em Braunschweig, Alemanha, durante o inverno de 1941-42.

Se descobrissem que ele era judeu “eles me tratariam como canibais”, disse ele em “Porque você deve viver: a história de Shlomo (Solly) Perel,” uma parte da Série de filmes de testemunho de sobreviventes produzida pelo Yad Vashem, o memorial do Holocausto de Israel. Ele ficou aliviado porque os chuveiros da escola tinham cabines separadas, o que impedia que alguém visse que ele havia sido circuncidado.

Mas, disse ele, “ninguém suspeitou de mim porque era impossível pensar que algum menino judeu se infiltraria no centro daquele país protegido”.

Tornou-se, para os jovens nazis que o rodeavam, um verdadeiro crente, absorvendo as lições do nacional-socialismo, vestindo um uniforme com uma suástica e uma águia nazi ao peito e preparando-se para o serviço militar.

“Eu era completamente um jovem hitlerista”, disse ele no filme Yad Vashem. “Comecei a dizer a mim mesmo: ‘Nossa, faço parte de uma força que está conquistando o mundo’.”

Mas ele não conseguia desligar totalmente o seu verdadeiro eu. Em 1943, durante o feriado de Natal, ele recebeu um passe de férias e pegou um trem de volta para Lodz. Durante 12 dias, vestindo o uniforme preto de inverno da Juventude Hitlerista, ele procurou seus pais no gueto.

Ele andava de bonde, no qual os judeus não podiam embarcar, indo e voltando. Ele caminhou pelas ruas da cidade. Ele viu homens empurrando carroças cheias de cadáveres de judeus.

Mas ele não encontrou sua mãe, seu pai ou sua irmã, Bertha, nenhum dos quais ele jamais veria novamente. Seus irmãos, Isaac e David, sobreviveram.

Solomon Perel nasceu em Peine em 21 de abril de 1925. Seu pai, Azriel, era dono de uma sapataria. Sua mãe, Rebecca Perel, era dona de casa.

Solomon tinha quase 8 anos quando Hitler assumiu o poder na Alemanha em 1933, mas sua vida não mudou muito até dois anos depois, quando leis antissemitas despojaram os judeus de seus direitos e cidadania. Ele foi expulso da escola.

“Foi minha experiência de infância mais traumática”, disse ele em “Porque você deve viver”, “aquela bárbara expulsão da escola porque alguém me considerava diferente”.

A família mudou-se para Lodz depois que seu pai foi forçado pelos nazistas a vender sua loja por quase nada. Solomon frequentou uma escola estadual polonesa para judeus. Foi depois que os alemães invadiram a Polônia e as famílias judias foram mandadas para o gueto de Lodz que ele começou o caminho que o levou a se disfarçar de nazista para salvar vidas.

Simmy Allen, porta-voz do Yad Vashem, disse que a vida de Perel como judeu entre a Juventude Hitlerista era mais do que incomum.

“Sabemos de judeus que usavam documentos falsos e se apresentavam como não judeus, até mesmo arianos, durante o Holocausto em diferentes lugares da Europa, até mesmo em Berlim”, disse Allen em um e-mail. “Mas estar no coração da cova dos leões, sob esse nível de escrutínio o tempo todo e, de certa forma, parte da ideologia do ‘inimigo’, como Shlomo era, é uma posição única e rara.”

Perel relembrou-se do quanto ele se envolveu com a filosofia nazista, mesmo quando a guerra se voltou contra a Alemanha.

“Eu estava profundamente envolvido em um mundo que me foi imposto, meus poderes de raciocínio finalmente foram completamente anestesiados”, escreveu ele em suas memórias publicadas em inglês e francês como “Europa, Europa”, “e minhas faculdades mentais eram tão embaçado que nenhum raio de realidade poderia penetrar. Continuei a sentir-me como um deles.”

Quando a guerra se aproximava do fim, Perel foi enviado para a Frente Ocidental, designado para uma unidade de guarda de pontes. Quando os soldados americanos o prenderam e seu esquadrão e o mantiveram brevemente em um campo de prisioneiros de guerra, sua guerra acabou. Ele não era mais Josef Perjell. Ele era mais uma vez Shlomo Perel.

Perel mudou-se para Munique, onde foi intérprete para o exército soviético durante os interrogatórios de criminosos de guerra nazistas. Ele emigrou para o mandato britânico da Palestina, lutou na guerra de independência de Israel e administrou uma fábrica de zíperes.

Em 1959, ele se casou com Dvora Morezky. Ela morreu em 2021. Ele deixa um filho, Uziel, e três netos. Outro filho, Ronen, morreu em 2019.

Por muitos anos, Perel deixou de lado suas memórias do Holocausto. Mas no final dos anos 1980, após um ataque cardíaco quase fatal, ele começou a discutir seu passado e a escrever suas memórias.

A adaptação cinematográfica, escrita e dirigida por Agnieszka Holanda, estrelou Marco Hofschneider como Perel. O filme rendeu a Holland uma indicação ao Oscar de melhor roteiro adaptado.

Além de ganhar o Globo de Ouro de melhor filme estrangeiro, o filme foi eleito o melhor filme estrangeiro pelo New York Film Critics Circle, pela Boston Society of Film Critics e pelo National Board of Review. Mas o German Export Film Union recusou-se a selecioná-lo como candidato ao Oscar de melhor filme estrangeiro – uma decisão que levou muitos dos principais cineastas da Alemanha, incluindo Wolfgang Petersen e Werner Herzog, a assinar uma carta de protesto publicada no Daily Variedade.

Perel compareceu à estreia do filme em Lodz.

Em 1992, ele se reuniu com alguns de seus ex-companheiros da Juventude Hitlerista e revelou-lhes que era judeu. Alguns anos antes ele se havia reunido com membros sobreviventes da unidade da Wehrmacht que o aceitaram como alemão.

Ele deu palestras sobre suas experiências em Israel e ao redor do mundo.

“Ele fazia questão de incluir, a cada palestra que dava, uma mensagem de aceitação do outro”, disse Brakin, seu sobrinho-neto, em mensagem de texto, “incluindo aquele que é diferente, e uma mensagem contra o racismo de qualquer forma que possa assumir.”

Mas Perel nunca se livrou totalmente da identidade nazista que havia adotado.

“Até hoje, tenho um emaranhado de duas almas em um só corpo” ele disse ao The Washington Post em 1992. “Com isso quero dizer que o caminho até Josef, a Juventude Hitlerista que fui durante quatro anos, foi muito curto e fácil. Mas o caminho de volta para o judeu em mim, Shlomo, ou Solly, foi muito mais difícil.”

“Eu o amo”, disse ele, referindo-se a Josef, “porque ele salvou minha vida”.

 

[Fonte oficial da notícia – reproduzida em portal62am.com.br]

Quatre ouvrages permettent de mieux comprendre les motivations de ceux qui se sont fait les relais de la propagande nazie dans les années 1940.

Le collaborationniste français Jacques Doriot, fondateur du Parti populaire français (PPF), porte l’uniforme allemand et pose devant des affiches de la Légion des volontaires français contre le bolchévisme (LVF). | Auteur inconnu / Domaine public via Wikimedia Commons

 

Écrit par Sylvain Boulouque — Édité par Natacha Zimmermann 

Régulièrement, le thème de la collaboration revient à la une de l’actualité. Depuis la campagne électorale, les travaux des chercheurs –dont le rythme est, précisons-le, indépendant des évolutions politiques– permettent d’en approfondir certaines dimensions.

«Ils l’appelaient Monsieur Hitler», récits de fascisations

La collaboration est d’abord un système d’adhésion: des hommes et des femmes ont, par choix idéologique, soutenu le régime de Vichy et, pour certains, admiré Adolf Hitler depuis le début des années 1920. C’est ce que rappelle l’écrivain et historien Christophe Bourseiller dans son ouvrage sur les nazis français, Ils l’appelaient Monsieur Hitler–L’histoire méconnue des nazis français (1920-1945).

Une partie des intellectuels se sont très tôt ralliés à Hitler. Dès que la nouvelle de la tentative de putsch dans la brasserie munichoise du 8 novembre 1923 se répand, quelques ténors de l’extrême droite trouvent cette tentative digne d’intérêt. Tout aussi antisémites que leur voisin, ils trouvent également la lecture de Mein Kampf passionnante et traduisent le texte en français.

Mais les premiers fascistes français viennent pour partie de la gauche de l’échiquier politique. Plusieurs sont passés par l’admiration du fascisme italien, à l’image de Georges Valois, qui fonde le parti politique Le Faisceau en 1925, à Paris. Très vite, il est supplanté par Marcel Bucard et François Coty, qui affirment une fascination plus marquée pour l’Allemagne.

Gustave Hervé, ancien socialiste insurrectionnel, est lui aussi tenté par l’apologie des premiers nazis. Otto Abetz, le futur ambassadeur d’Allemagne en France, intervient quant à lui très tôt dans le dispositif nazi. C’est lui qui, dès 1930, organise les premières rencontres entre intellectuels français et membre du parti d’Hitler.

Pour que le courant prenne corps,
il faut deux partis de masse: celui
de l’ancien communiste Jacques Doriot, le Parti populaire français; et
le Rassemblement national populaire de l’ex-socialiste Marcel Déat.

La deuxième partie de l’ouvrage montre comme le nazisme au pouvoir arrive à se présenter sous son meilleur jour, faisant disparaître les aspérités et les violences au profit d’un ordre nouveau dans lequel le chômage et la misère auraient disparu. Quelques intellectuels se rendent en Allemagne et en reviennent enthousiasmés –contrairement à la grande majorité des voyageurs qui ont vu la réalité du pays.

Les réseaux pro-nazis restent marginaux mais actifs, avec quelques nouvelles tentatives, comme la création de la Solidarité française et de groupuscules tels que Racisme international fascisme de Jean Boissel ou le Parti national prolétarien d’Eugène-Napoléon Bey. Pour que le courant prenne réellement corps, il faut toutefois deux partis de masse. Le premier est celui de l’ancien communiste Jacques Doriot, le Parti populaire français (PPF); le second est le Rassemblement national populaire de l’ex-socialiste Marcel Déat.

C’est seulement avec la défaite et l’occupation que ces différents groupes arrivent à prendre le pouvoir. Amplement relayés par les services de propagande d’Otto Abetz, ils vont, pendant quatre ans, se livrer à l’apologie du nazisme en France, puis tenter de le mettre en œuvre.

Les premiers en participant directement à l’effort de guerre allemand: Jacques Doriot part sur le front russe, puis meurt dans un bombardement sous l’uniforme allemand en 1945. Le mouvement de Marcel Déat, lui, appelle à l’unification de la nation par la race. Au fur et à mesure que la guerre se développe, ils prennent de plus en plus de place dans l’État français, permettant le collaborationnisme.

Ils l’appelaient Monsieur Hitler–L’histoire méconnue des nazis français (1920-1945)

Christophe Bourseiller

Perrin

400 pages

23 euros

Paru le 13 octobre 2022

«Abel Bonnard», vie et mort d’un poète reconverti en ministre nazi

La biographie Abel Bonnard–Plume de la collaboration, rédigée par Benjamin Azoulay, offre une autre illustration du nazisme français. Né en 1883, cet ancien khâgneux devient poète, romancier maurassien puis fasciste, et rejoint le PPF de Jacques Doriot. Le jeune écrivain s’est fait remarquer pour son attitude au combat pendant la Première Guerre mondiale. Devenu académicien, il participe au cercle littéraire nationaliste. Un temps proche de l’Action française, détestant la gauche et Léon Blum, il rejoint le Front de la liberté, un cartel d’organisations animé par le PPF pour faire obstacle au Front populaire.

Lors de l’arrivée de Philippe Pétain au pouvoir, il est un partisan actif de la collaboration, et est même nommé ministre de l’Éducation dans le second gouvernement Laval en 1942, contre l’avis du maréchal, qui le qualifiait de «gestapette». Il développe une vision élitiste de l’école, tout en mettant en œuvre l’ensemble de la politique antisémite de Vichy, et est à l’origine de la suspension de Jules Isaac et de l’interdiction de son manuel.

Le dandy devenu ministre fuit en Allemagne en 1944. Condamné à mort par contumace, il préfère se réfugier en Espagne, avant de rentrer en France en 1958, moment où sa peine est commuée en bannissement. Refusant la sanction, il quitte le pays pour retrouver l’Espagne, n’assumant pas son passé.

Abel Bonnard–Plume de la collaboration

Benjamin Azoulay

Perrin

384 pages

25 euros

Paru le 12 janvier 2023

«Au service du Maréchal?», histoire de la Légion des combattants

Si les deux premiers cas évoqués sont des figures de l’ultra-collaboration, la thèse de l’historienne Anne-Sophie Anglaret, Au service du Maréchal?vient apporter un éclairage utile et novateur sur la Légion française des combattants, fondée par Philippe Pétain en 1940. Elle regroupe principalement d’anciens membres du Parti social français.

L’autrice montre parfaitement que ces hommes sont principalement issus de milieux sociaux plutôt aisés et peu enclins à défendre les valeurs démocratiques. Cette légion a servi de base, de terreau et de structure d’encadrement au régime de Vichy et a porté le national-conservatisme à la française qui, s’il n’était pas à proprement parler du fascisme, s’en rapprochait forcement.

Au service du Maréchal?–La légion française des combattants (1940-1944)

Anne-Sophie Anglaert

CNRS éditions

336 pages

25 euros

Paru le 19 janvier 2023

«Propaganda Hitler», le poids des mots, le choc des images

Le remarquable ouvrage de l’historien Emmanuel Thiébot, Propaganda Hitler, apporte des éléments complémentaires: il s’agit d’évoquer le nazisme par l’image dans ses éléments de propagande, mais aussi dans sa dénonciation.

Les Français n’ont pas été avares en compliments. Les reproductions des couvertures de Mein Kampfcomme sa diffusion par plusieurs éditeurs de renom, en sont notamment une trace. Il en est de même pour l’exaltation du régime et de son chef par la presse, les timbres et les cartes postales. L’ouvrage soulignant aussi la force des oppositions à Hitler, les caricatures proposées en étant un autre exemple.

Propaganda Hitler–Du «sauveur» au monstre, les 1.000 visages du Führer

Emmanel Thiébot

Armand Colin

260 pages

35 euros

Paru le 19 octobre 2022

L’ensemble de ces travaux vient prouver que la collaboration a d’abord été un choix idéologique, que la France a, entre 1940 et 1944 , versé dans le fascisme. Un fascisme à la française, mais un fascisme quand même.

 

 

[Source : http://www.slate.fr]

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