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Renunciar a comprender el mundo, renunciar a ser amables con el otro, significa sustituir la banalidad del bien y sus curativos efectos inconmensurables por la banalidad del mal y su eficacísima contabilidad mortal.

La muerte de Sócrates. Jacques-Louis David, 1787

Escrito por Santigo Alba Rico

Hay tres formas de entender la inocencia. La primera tiene que ver con la práctica del sacrificio tal y como la concebían los pueblos antiguos. En la tradición tanto griega como judía, la víctima del sacrificio, humana o animal, debía ser escogida por su especial pureza. A los dioses no se les podía ofrecer una criatura con tacha, imperfecta o incompleta. El Levítico, por ejemplo, da toda una serie de instrucciones sobre las condiciones que debe cumplir el animal destinado al ara sacrificial: el peso, la belleza, la integridad anatómica. O pensemos en el mito griego de Ifigenia, la hija del rey Agamenón, a la que este tiene que sacrificar, de vuelta de Troya, para evitar el castigo de los dioses. Ifigenia es escogida porque al máximo rango social y emocional une la máxima inocencia, asociada a su edad y condición. Lo mismo ocurre con Isaac (Ismail, para los musulmanes), al que su padre Abraham, a petición de Dios, se dispone a sacrificar: es lo más querido y, al mismo tiempo, lo más puro que posee. Esta identidad primitiva entre sacrificio y pureza ha sobrevivido en la ilusión pertinaz de los perdedores y humillados, que deducen su superioridad moral -su condición de pueblos o individuos « elegidos »- del sufrimiento injusto que se les ha infligido. Si me persiguen y me matan, es que soy bueno. Este sentimiento, de origen sacrificial, ha operado de mecanismo de defensa colectivo en el caso de algunas minorías perseguidas: así ocurrió con el chiismo hasta la revolución de Jomeini o con los judíos europeos hasta la creación de Israel; y sigue muy vivo en las tradiciones revolucionarias, que han buscado consuelo para sus sucesivas derrotas en la idea misma de la derrota como prueba irrefutable de la verdad superior alojada en sus reivindicaciones.

Un residuo de este atavismo sacrificial pervive en la famosa frase de Sócrates, el filósofo griego ejecutado en Atenas en el año 399 a. de C.: « Es mejor sufrir una injusticia que cometerla ». Pero, más allá del prestigio del dolor y la derrota, o del imperativo de una moral absoluta, lo que Sócrates está proponiendo es el fin de la « ley de la selva ». En el diálogo platónico Gorgias, dos oligarcas de su época, Polo y Calicles, se habían burlado de él en nombre de la naturaleza, que distingue -sostenían- entre leones y gacelas y da siempre ventaja legítima al más fuerte. Sócrates no está defendiendo exactamente a los más débiles; defiende una ley que no responda a la pregunta « qué es más conveniente para mí o a para mi tribu o para mi clase » sino a esta otra cuestión mucho más decisiva  porque en ella, con todas sus ambigüedades, va a fundarse el derecho moderno: « Qué es lo más justo para todos ». En términos jurídicos, « inocente » no es el más bueno, el más puro, el más guapo, ni tampoco el más griego o el más rico; inocente es aquél que, con independencia de cómo se comporte con sus amigos o con su cónyuge, no es culpable en el caso particular que se juzga. No soy ni cortés ni generoso, es cierto, pero no he robado a Salah ni matado a Sofía.

Pero inocente se dice asimismo -incluso etimológicamente en el caso del latín- del que no hace daño. En un mundo tan complejo como el nuestro es muy difícil estar seguro de que pasamos por la vida sin hacer ningún daño. Si amamos sinceramente, es probable que inflijamos y recibamos también dolor; si vivimos normalmente en una sociedad capitalista, y nos vestimos, hablamos por teléfono y comemos en una sociedad capitalista, nuestros gestos más sencillos, inscritos en una red de intercambios y consumo global, tienen efectos inconmensurables sobre el conjunto de la vida. Ahora bien, lo más terrible que se puede decir de este mundo es que a veces, desde la aceptación cínica del propio poder o de la propia impotencia, los humanos llegan a un punto en el que desprecian la inocencia y llaman « ingenuo » al que intenta hacer el menor daño posible e incluso al que pretende introducir algún bien menor en su entorno más cercano.

Lo más terrible que se puede decir de este mundo es que, a veces, los humanos llegan a un punto en el que desprecian la inocencia y llaman ingenuo al que intenta hacer el menor daño posible

Conviene decir dos palabras, pues, sobre la ingenuidad. Una historia que siempre me ha gustado mucho es esa que la tradición medieval cristiana atribuye a san Agustín, el santo nacido en el año 359 en la actual ciudad argelina de Souk Ahras. Según esta leyenda, paseaba un día el teólogo por la playa, absorto en el problema insoluble de la Trinidad, cuando vio a un niño que recogía agua del mar con una concha para depositarla a continuación en un agujero excavado en la arena. Iba una y otra vez de la orilla a la playa, con un tesón infatigable, hasta que Agustín, intrigado, le preguntó por el propósito de su vano azacaneo. « Quiero vaciar el mar », respondió el niño. Conocemos el resto. El santo le dijo al niño que eso era imposible y el niño, que en realidad era un ángel, le replicó a su vez: « Tan imposible como resolver el enigma en el que estás pensando ».

Olvidemos que se trataba de un ángel. Es verosímil imaginar a un niño normal emprendiendo y reanudando sin fatiga, con obstinación imperturbable, esa tarea infinita. La ingenuidad de un niño no consiste en creer que va a ser capaz de vaciar el mar con un cubo o una concha; consiste en tomarse en serio una tarea que sabe imposible. El término « ingenuo » tiene en latín una etimología muy bonita; remite, por oposición al esclavo, al humano que es libre de nacimiento; y evoca por tanto la idea de « origen » y de « comienzo » y, si se quiere, la noción un poco paradójica de un « empezar otra vez » o « empezar de nuevo ». Es decir, la ingenuidad tiene que ver con la repetición de un gesto que, cada vez que se hace, se hace desde el principio, como si no se hubiera hecho nunca antes: un gesto, si se quiere, « libre » de la memoria de la humanidad que llamamos Historia. El sol, que sale todas las mañanas, es ingenuo. El niño que coge una y otra vez un cubo de agua del mar es ingenuo. La mujer que lava y tiende la ropa en medio de las ruinas de una guerra es ingenua. La ingenuidad no consiste en creer que es posible resolver los problemas del mundo; consiste en creer sencillamente que el mundo es posible. La ingenuidad, por así decirlo, crea el mundo cada mañana: en medio de la complejidad más inextricable, atrapados en una selva hostil cuya radical maldad no podemos cambiar, la ingenuidad cree todavía posible llenar un cántaro de agua, coser un botón, encender de nuevo el fuego, enseñar a un niño matemáticas, curar una herida. Por eso se puede ser al mismo tiempo pesimista e ingenuo. El optimista -casi siempre hombre- puede destruir alegremente el mundo; el ingenuo -casi siempre mujer- sigue sosteniéndolo entre sus manos, a veces cansado y de mal humor, sin hacerse muchas ilusiones sobre los hombres que lo están destruyendo.

Es lo que yo llamaría « la banalidad del bien ». De la del mal, lo recordamos, se ocupó la filósofa alemana Hannah Arendt en relación con Adolf Eichmann, el funcionario nazi encargado de transportar a los judíos a los campos de concentración: un hombre leal, competente, honrado, obediente, que se convirtió en cómplice de un exterminio en el ejercicio de estas triviales virtudes burocráticas. La banalidad del bien, mucho más frecuente, es sin embargo mucho menos visible y merece muchos menos laureles. El paleontólogo darwinista estadounidense Stephen Jay Gould, muerto en 2002, aseguraba que las especies se definen en los momentos de estabilidad, no en los de cambio y mutación, y que, si hay que seguir considerando a la humanidad una especie, es necesario recordar que, en las largas duraciones, no se define por la violencia, la crueldad o el egoísmo, como nos hacen creer las grandes conquistas y las grandes matanzas, sino por esa apretada red de pequeños gestos cotidianos -del intercambio desinteresado de servicios entre vecinos a los cuidados recíprocos dentro de una comunidad- que garantizan la consistencia y supervivencia del mundo común en medio de las más grandes calamidades.

El problema es que, si podemos contar los muertos de un bombardeo y las heridas de un cuchillo, no podemos medir los beneficios de la « banalidad del bien ». Las caricias, lo he dicho muchas veces, no dejan huellas, de manera que podemos dejar de acariciarnos sin que sintamos ningún dolor inmediato. Por eso mismo, en un mundo del que hubiese desaparecido la inconmensurable banalidad del bien -quiero decir- seríamos muy infelices, sí, pero sin llegar a averiguar qué es lo que echamos en falta. O dicho de otra forma: si de nuestras vidas se retirasen la belleza, la solidaridad, el cuidado, la cortesía, nos volveríamos malos sin sentir nada, aceptando más bien la maldad como un instrumento normalizado de supervivencia.

En este contexto civilizacional, los dos enemigos de la inocencia y la ingenuidad son, como ha ocurrido en otras crisis anteriores, la hipocresía y el cinismo

La banalidad del bien que he llamado ingenuidad, como variante de la inocencia, está hoy muy amenazada. Lo está no solamente en escenarios de guerra y dictadura, como es el caso de Siria, sino un poco por todas partes, como resultado de la erosión capitalista de los vínculos antropológicos, sustituidos por el egocentrismo digital, y de la aceptación subjetiva de un futuro sin horizonte. Digamos que estamos viviendo un retorno hipertecnológico a esa sociedad primitiva, presocrática, en la que los sacrificios humanos y la ley de la selva dominaban sobre la justicia y el derecho. En este contexto civilizacional, los dos enemigos de la inocencia y la ingenuidad son, como ha ocurrido en otras crisis anteriores, la hipocresía y el cinismo. La hipocresía es el primer síntoma de un desmoronamiento, pero no implica inevitablemente el paso al cinismo y, aun más, puede servir a veces de muro de contención. El hipócrita habla un « doble lenguaje », de manera que -dice el adagio clásico- homenajea públicamente a la virtud mientras practica oscuramente el vicio. Ahora bien, mientras la hipocresía no renuncie a su doblez la esfera pública sigue regida por la « virtud », y eso incluye también las leyes, los medios de comunicación y los partidos políticos. Es verdad: cuando uno corrompe las instituciones en nombre de la democracia, ocupa países en nombre de la paz o el humanitarismo y bombardea ciudades invocando los derechos humanos, se están cometiendo dos acciones graves. Una muy grave: matar seres humanos. Otra gravísima: matar palabras, principios y valores.

Podemos decir, en todo caso, que la hipocresía es lo propio de las sociedades estables y que solo se vuelve potencialmente peligrosa en los socavones de las grandes crisis de civilización, allí donde, de pronto, tanto los poderosos como los débiles asumen que nada puede ser cambiado: cuando unos y otros aceptan como natural, respectivamente, su poder y su impotencia. Hace unos días, en un seminario sobre Palestina, comentaba este deslizamiento inquietante. Hasta hace no mucho tiempo podía indignarnos la hipocresía de los EE.UU. o de la UE, que enunciaban grandes palabras y financiaban pequeños proyectos, mientras de hecho apoyaban, por activa o por pasiva, a Israel en Gaza y a Bachar el-Asad en Siria. La hipocresía tenía que ver, en todo caso, con la hegemonía formal del discurso de los derechos humanos, al que ni los más siniestros asesinos se atrevían a renunciar. Hoy eso se ha acabado. Hemos pasado de la hipocresía al cinismo; hemos acabado, si se quiere, con el « doble lenguaje » y no para ajustar nuestras prácticas a nuestros valores sino, al revés, para acomodar nuestros valores a nuestras prácticas. El cinismo, como demostraba ya el marqués de Sade en sus obras libertinas del siglo XVIII, es lo propio de las clases altas, emancipadas de todo freno democrático, las cuales defienden como « natural » su poder, su violencia y su impunidad. Lo defienden, es decir, como fatal e inevitable. Lo malo es cuando el cinismo se difunde desde las clases altas a las clases medias y populares. Eso es lo que estamos viendo en Europa con el crecimiento de la ultraderecha, cuya hegemonía discursiva se impone en algunos casos también en la izquierda: respecto de inmigrantes, refugiados, musulmanes, « nos nos podemos permitir » los derechos humanos. No seamos hipócritas, nos dicen: para defender nuestras casas, nuestras familias, nuestro modo de vida, no nos podemos permitir ya ser « buenos ».

No nos podemos permitir ni siquiera la amabilidad. En 1956, poco antes de morir, Bertolt Brecht escribió un bellísimo poema titulado Vergnügungen, que algunos traducen como « placeres » y otros como « satisfacciones », título que personalmente prefiero. En él el poeta alemán ofrece una lista casi oriental de pequeños placeres vinculantes (mirar por la ventana, nadar, rostros entusiasmados, el viejo libro vuelto a encontrar, la nieve, zapatos cómodos, la dialéctica) completamente incomprensibles para un occidental líquido disuelto en la velocidad de internet. De todas estas « satisfacciones » diminutas y concretas hay dos ya casi extinguidas, como los dinosaurios y los rinocerontes blancos, incompatibles con el orden del mercado capitalista y que desde Twitter suenan un poco extravagantes: « comprender » (begreifen) y « ser amable » (freundlich sein).

« Comprender » es cada vez más difícil porque objetivamente el mundo es crecientemente complejo. Pero hemos olvidado que, si pensar da tanta pereza como lanzarse en verano a la poza de agua helada que -lo sabemos- aliviará nuestro sofoco, el placer de arrojar luz sobre las sombras no se puede comparar a ningún otro, ni físico ni tecnológico. Resolver un problema matemático, apropiarse del pensamiento de un filósofo después de horas o días de lectura o desenredar el meollo político que nos tenía desazonados genera una alegría tan pura y profunda como el amor y mucho más intensa que el sexo, la comida o el juego. En cuanto a « ser amables » también es cada vez más difícil en un planeta en el que el propio cinismo desprestigia la amabilidad como signo de irrealismo o de debilidad. En todo caso, ¿qué tienen en común estos « placeres »? Que tanto comprender como ser amables son prácticas que requieren atención; y la atención es lo primero que se pierde en situaciones de guerra, pero también en el marco de una sociedad global que, ni en el terreno laboral ni en el informativo ni en el recreativo, permite detenerse a mirar. Creo que no somos capaces de medir las consecuencias civilizacionales de esta catástrofe. Estos placeres de la atención -uno por la vía del pensamiento, el otro por la del afecto- son inseparables del reconocimiento de la existencia del mundo. O, lo que es lo mismo, de su fragilidad radical. Lo que comprendo cada vez que comprendo algo es que el mundo, a punto de desvanecerse, hay que sostenerlo con el pensamiento y con las manos. Lo mismo ocurre con la amabilidad: cada vez que digo « gracias », que cedo el paso, que me muestro cariñoso o complaciente, que me detengo y dedico un minuto, arrancado al tiempo velocísimo de la digestión, a interesarme por mi vecino, estoy conociendo la fragilidad de los otros y declarando en voz alta la mía propia. En el revolcón de la crisis, lo mismo en Madrid que en Sidney, lo mismo en Damasco que en Nueva York, lo mismo en los círculos empresariales que en los militantes, una declaración de fragilidad es ya una invitación al desprecio y la agresión. En las grandes ciudades europeas, lo he dicho otras veces, « amables » ya solo lo son los que tienen algo que ocultar o algo que temer: los inmigrantes y refugiados, cuya misma cortesía los pone a merced de todos los golpes y todos los abusos.

« Comprender » y « ser amables », prácticas gemelas y hasta siamesas, son verbos dotados hoy de un valor casi « revolucionario ». Nada se parece tanto a una declaración de derrota como la renuncia al pensamiento y a la amabilidad. Renunciar a comprender el mundo, renunciar a ser amables con el otro, significa sustituir la banalidad del bien y sus curativos efectos inconmensurables por la banalidad del mal y su eficacísima contabilidad mortal. Llegados a ese punto, cuando hemos descartado o rechazado la tercera forma de inocencia (la que implica el compromiso de « no hacer daño »), la salvación queda en manos de esos pocos ingenuos heroicos que, como el ángel-niño de san Agustín, siguen repitiendo, en medio de las ruinas, el mismo gesto reparador.

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Este artículo fue originalmente publicado el pasado 17 de junio en el periódico digital en lengua árabe aljumhuriya.net, fundado en el año 2012 por intelectuales y académicos sirios. Agradezco a su jefe de redacción, Yassin Swehat, su elegante, precisa y brillante traducción.

(*) Santiago Alba Rico es filósofo y escritor. Nacido en 1960 en Madrid, vive desde hace cerca de dos décadas en Túnez, donde ha desarrollado gran parte de su obra. Sus últimos dos libros son « Ser o no ser (un cuerpo) » y « España ».

 

[Fuente: http://www.ctxt.es]

Bernardo Fuster grabó discos con el seudónimo de Pedro Faura, cantautor antifranquista. Hace no mucho descubrió que su padre, alemán, también había estado en la clandestinidad, pero en el otro bando, 30 años antes que él. El proyecto ‘De eso no se habla’ aborda relatos de silencios y cuenta su historia.

Bernardo Fuster cuando cantaba bajo el seudónimo de Pedro Faura

Bernardo Fuster cuando cantaba bajo el seudónimo de Pedro Faura.

 

Escrito por Olga Rodríguez

¿Cómo alguien puede pasar buena parte de su vida sin hablar de las cuestiones fundamentales que atraviesan su existencia? Esta cuestión obsesiona a Isabel Cadenas, impulsora del proyecto de podcast De eso no se habla, en el que analiza los silencios y rescata memorias. ¿Por qué una persona no aborda con sus seres queridos o con su familia temas esenciales que la definen? Es, probablemente, una pregunta que en España podríamos hacernos muchos, porque “este es un país de silencios”, silencios inscrustados en los códigos de sociabilidad colectivos. “Creo que demasiado a menudo el silencio se confunde con una señal de respeto”, reflexiona Cadenas.

En De eso no se habla ha indagado en varios relatos de silencios, como la historia de las once de Basauri, aquellas mujeres que abortaron y fueron juzgadas por ello, o la del músico y compositor Bernardo Fuster, cantautor antifranquista que actuó y grabó cintas clandestinas bajo el seudónimo de Pedro Faura, que posteriormente tocaría con Luis Pastor, Aute o Sabina y fundaría con Luis Mendo el grupo Suburbano, creador de temas como la Puerta de Alcalá, La Tierra se mueve, Arde París o Maki Navaja.

¿Cuáles son los silencios de Fuster? Su actividad clandestina como Pedro Faura fue casi un secreto durante treinta años. Y la identidad de su padre, alemán afincado en España, fue una incógnita para su propio hijo: “Un día empecé a darme cuenta de que mi padre era algo más que un profesor de música”.

Ambos, Cadenas y Fuster, conversan con elDiario.es en Madrid.

Isabel Cadenas y Bernardo Fuster, en casa de este. Mar Feuerriegel

« Por allí pasaban tipos extraños »

“Mi padre tocaba varios instrumentos, muchas mañanas nos despertaba tocando el acordeón, tenía una mandolina, guitarras, de todo. Yo iba al colegio alemán y allí empecé a cantar en el coro. Siempre me gustó la música”, recuerda Fuster.

Su padre le inscribió en Valencia en los Círculos Doctrinales Jose Antonio, fundados en 1960 con el objetivo de mantener la ortodoxia falangista. Allí conoció, paradójicamente, a varios militantes de izquierdas, contrarios al régimen, infiltrados en los Círculos para captar a los más jóvenes. Y así desarrolló sus propias ideas políticas.

Mi padre había luchado como alemán en la II Guerra Mundial. Él no renegaba de ello, pero eso era todo. O eso pensaba yo.

Fue entonces cuando empezó a guardar silencios para con su padre e inició su militancia en grupos de la izquierda antifranquista. Primero, con los anarquistas. Después, con los comunistas.

“Mi padre había estado en la Segunda Guerra Mundial y había acabado en España. Sabía que había luchado con los nazis, él no renegaba de ello. Pero eso era todo. O eso pensaba yo”, relata. En la casa de Fuster había cruces gamadas y medallas, alguna con la esvástica.

“Por allí pasaban tipos extraños. Recuerdo a uno, con gabardina y sombrero, que regaló a mi padre un tocadiscos magnífico. A mí nada me parecía raro por aquél entonces. Tenía varios amigos de izquierda como yo cuyos padres también eran grandes partidarios del régimen franquista, a veces lo comentábamos, bromeando, pero de pasada. No me paraba a pensarlo demasiado, lo veía normal”.

El exilio y la gira europea

Como militante de base del FRAP Fuster tuvo su momento de clandestinidad. Se escondió en la casa de su abuela en Madrid, donde guardó maletas llenas de propaganda contra el régimen. Compuso varias canciones de contenido político, las grabó en una cinta y esta empezó a distribuirse clandestinamente por los círculos activistas de Madrid:

“Un día la dirección de mi organización me propuso irme a Europa como cantautor para actuar en los mítines que se organizaban contra el franquismo. Yo estaba en España de forma clandestina, la Brigada Político-Social me buscaba, así que decidí que sí, que me iba. Era una forma de combinar la militancia y la música”. Cuando le pidieron que eligiera un seudónimo, eligió el nombre de Pedro Faura. De ese modo recorrió todo el continente, conoció a intelectuales, escritores y políticos, recibió aplausos en el escenario:

“Siempre viajaba en tren de una ciudad a otra. Recuerdo la última estación de la Alemania occidental, en la que por el altavoz nos decían: ‘Está usted abandonando la Alemania libre’. Y la primera de la Alemania oriental: ‘Está usted entrando en la Alemania de los trabajadores' ».

Pedro Faura (Bernardo Fuster) en un concierto en Berlín.

Fuster, alias Faura, disfrutó mucho aquella época. Conoció a guerrilleros españoles exilados, a un exsoldado que había estado en la Nueve liberando París de los nazis, a Carlos Palacio, cantautor republicano que había sonado mucho durante la guerra o al militar Otelo Saraiva de Carvalho, estratega de la Revolución de los Claveles portuguesa. Sus letras, reivindicativas, hablaban del exilio, de la impunidad, de la dictadura, de la necesidad de libertad: « Era increíble el apoyo que había en Europa a la resistencia contra el franquismo ».

Hasta que el 25 de julio de 1976 decidió abandonar el FRAP por no compartir la línea adoptada por la organización, en defensa de acciones violentas: “No estaba de acuerdo con aquello y me fui. Era domingo”. Lo tiene anotado en una libreta que aún conserva, repleta de apuntes y retazos con nombres, lugares, fechas. Aquello supuso su regreso a España.

Cuando volvió tuvo una crisis de identidad. Optó por no contarle a casi nadie que él había sido Pedro Faura, aquél cantautor clandestino antifranquista, del FRAP, que actuaba en las capitales europeas y cuyas grabaciones habían circulado de mano en mano por los ambientes militantes de Madrid o Barcelona.

Primero hizo sus pinitos en el teatro, con el grupo Tábano: “Era malísimo como actor, pero buscaban un personaje que hablara alemán y yo necesitaba ganarme la vida”. Después, inició su etapa exitosa como músico y compositor fundador del grupo Suburbano.

El grupo Suburbano, en una foto de su primera época.

La Transición y el silencio

“Había llegado la Transición, probablemente la época reciente en la que mayores silencios ha habido. Opté por enterrar esa parte de mi vida como Pedro Faura. Por un lado, había grupos de extrema derecha por ahí danzando, era una situación jodida. Por otro lado, yo había acabado muy mal con el FRAP, me habían perseguido por haberme ido. Así que me dije: ‘Por ahora mejor lo callo’. Y ese ‘por ahora’ fueron treinta años”.

Nunca lo contó públicamente, hasta que en 2006 un amigo organizó una exposición sobre cantautores antifranquistas y le pidió permiso para incluir uno de sus discos como Pedro Faura. Su padre ya había fallecido. Nunca llegaron a hablarlo. Ni él con su padre, ni su padre con él. De algún modo ambos sospechaban de los secretos del otro, pero optaron por no ponerlos encima de la mesa.

“Hace poco recordé que, estando yo buscado por la Brigada Político-Social, mi padre se ofreció un día a ir a comisaría a pedir unos documentos que yo necesitaba. Ahora lo pienso y me doy cuenta de que tenía que saber en qué andaba yo metido, que lo hizo porque sabía que yo no podía permitirme ir”, recuerda. En otra ocasión un policía que le detuvo, al ver sus apellidos, comentó: “Vaya familia”: “Los servicios de la policía sabían quién era mi padre, seguro”.

Libreta de Bernardo Fuster de 1976 que aún guarda hoy Olga Rodríguez.

Y, ¿quién era realmente su padre?

Y ¿quién era el padre de Fuster exactamente, más allá de un alemán profesor de música afincado en España que había luchado en la Segunda Guerra Mundial?

Un día, no hace tiempo, Bernardo Fuster descubrió en su casa familiar un álbum con la cruz gamada en la portada. Dentro encontró fotografías de todo tipo: soldados nazis desfilando en Madrid, coros de niños en colegios alemanes de España con banderas nazis, corridas de toros con militares alemanes, en las Ventas: “Ahí estaban ante sus ojos los lazos siempre negados entre el nazismo y el franquismo”, relata Cadenas.

Con 30 años de diferencia mi padre y yo habíamos estado en la clandestinidad durante un tiempo, cada uno en un bando

En las últimas páginas del álbum halló una invitación en la que aparecía el nombre de su padre presentado como el jefe de las Juventudes Hitlerianas en España, organización cuyo objetivo era adoctrinar a niños y jóvenes alemanes en la ideología nazi a través de actividades y campamentos en nuestro país, donde la población alemana se había triplicado desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

También encontró un recorte de un diario en el que se informaba de que los aliados pedían al Gobierno de Franco que entregara a una serie de personas refugiadas en España que pertenecían al partido nazi. Entre ellas estaba el nombre del padre de Bernardo.

Una de las fotografías del álbum del padre de Bernardo Fuster.

La red de ocultación de nazis en España, dirigida por Clara Stauffer Loewe [destacada militante de la Sección Femenina de Falange], le había facilitado al padre de Fuster una identidad falsa, española. Pasó de tener nombre y apellido alemanes -Feuerriegel- a llamarse Bernardo Fernández: « Se tiñó el pelo -era demasiado rubio- y se dejó bigote a lo español ». Así estuvo cuatro años, con acento alemán pero con el Fernández en un carné que indicaba que era natural de Tarragona y perito mecánico. El documento estaba expedido por la Falange, firmado por Miguel Primo de Rivera.

La red de Stauffer logró que unos ochocientos nazis se refugiaran en España. Cuando los aliados solicitaron a unos 1.600 alemanes sospechosos de pertenecer o de colaborar con el nazismo, el régimen franquista solo deportó a 265. El resto, incluido el padre de Bernardo, lograron quedarse y rehacer su vida sin ser perseguidos.

“Así es que con treinta años de diferencia mi padre y yo habíamos estado en la clandestinidad durante algún tiempo, cada uno en un bando », relata Fuster. Al cabo de cuatro años su padre, no sabe bien cómo, recuperó su pasaporte alemán y su identidad real, después de que los aliados consideraran que no había cometido crímenes de sangre.

Fotografía del álbum del padre de Fuster.

“Creo que mi padre fue del sector medio, no lo digo por exculparle. Lo que no entiendo es por qué lo mandaron aquí a España para ser jefe de las Juventudes Hitlerianas. Era el miembro del partido [nazi] ocho millones y pico. Es impresionante la cantidad de afiliados que hubo, cuando llegaban a un grado militar determinado estaban obligados a entrar en el partido. Me pregunto si ya era profesor de música allí. Imagino que habría formado a algún coro militar”.

Son muchas las preguntas no contestadas, porque padre e hijo nunca hablaron de sus secretos respectivos. “Él no lo habló para no buscar enfrentamiento, deduzco. Y yo lo mismo”.

Isabel Cadenas reflexiona sobre ello comparando los contextos de España y de Alemania: “Allí se abordó un proceso en el que se analizó la responsabilidad que tuvo cada persona. Aquí no. Allí una generación de alemanes se dedicó a confrontar a sus padres. Aquí se mantuvo el silencio”.

“El silencio nos ha acompañado siempre en este país. Es una faena, porque cuando quieres hablar te queda la memoria, pero esta es selectiva cuando pasa el tiempo”, reflexiona el músico, que está preparando la grabación y publicación de varias composiciones de Pedro Faura, algunas inéditas, otras divulgadas en su día.

‘Manifiesto’, de Pedro Faura, grabado en 1975 en Alemania.

“Realmente la historia de todos nosotros está construida sobre el silencio. Con el país tan ruidoso que somos, por otro lado”, añade Cadenas.

De eso no se habla, premiada ya con una mención especial de los Ondas, tiene pendiente publicar otros cuatro capítulos más, en los que su impulsora y su equipo -todas son mujeres- seguirán rescatando memorias, incluso las suyas propias.

Dice Cadenas que los silencios están llenos de miedos heredados -« ese no te signifiques, no hables, que nos decían »- y también de presencias. Hay quienes intentan romperlos excavando la tierra, literalmente, perforándola, rompiendo el suelo, para rescatar del olvido a los desaparecidos. Ella hace lo mismo pero no con picos y palas, sino con la palabra, el arma con la que nombrar lo innombrable, con la que recuperar lo oculto, con la que movilizar lo estancado. La palabra sirve para indagar. Desatasca. Puede que en algún momento le toque a ella. En el prólogo de De eso no se habla cuenta retazos de su infancia. Quizá pronto se atreva a abordar con más detalle, “si logro reunir la fuerza”, su propia historia, la de su familia, su mirada de niña. Sus propios silencios.

 

[Fuente: http://www.eldiario.es]

Indispensable crónica e historia documental en formato de novela gráfica.

Juan Carrá y Iñaki Echeverría presentan un proyecto muy completo que conjuga información y relato histórico con una gráfica potente.

Esma, fruto del compromiso político de los autores, se adentra de lleno en la lucha contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad en torno a la última dictadura cívico-militar argentina, la Mega Causa Esma, enfocando el relato en víctimas menos conocidas -exceptuando Rodolfo Walsh- con el objetivo de ayudar a dimensionar el carácter sistemático y planificado de la violencia estatal de aquella época.

Esma / Juan Carrá; Iñaki Echeverría. Evaristo Editorial, 2019

La Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA, fue uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio más activos entre 1976 y 1983. Se calcula que pasaron unos 5000 detenidos desaparecidos de los que sobrevivieron alrededor de 200.

Hoy en día el recinto se ha convertido en un centro de memoria, el Museo Sitio de Memoria ESMA – ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio.

Juan Carrá (Mar del Plata, 1978) es periodista y escritor. Publicó las novelas No permitas que mi sangre se derrameLloran mientras duermenLima, un sábado más y Criminis Causa. Participó en diversas antologías de cuentos y publicó el libro de relatos Ojos al ras de la tierra. Fue distinguido con el premio Alfonsina en Creación literaria. Fue jefe de sección Policiales del diario El Atlántico de Mar del Plata y publicó en Página/12, Clarín, Brando, Rumbos, Anfibia, Infojus Noticias, Cosecha Roja, entre otros. Es docente en Periodismo en TEA y de Artes de la Escritura en la Universidad de las Artes.

— Algunas de sus crónicas en la revista Anfibia

Iñaki Echeverría (Balcarce, 1974) es arquitecto e ilustrador. Desde 2007 comienza a publicar tiras cómicas en el diario Página/12 y la revista Fierro. Ha publicado Negro el 10, en coautoría con Santiago Maisonnave; Muffins¿Alguna vez te miró una vaca de frente?, en coautoría con Esteban Castromán; Beya, le viste la cara a dios, en coautoría con Gabriela Cabezón Cámara, novela declarada de interés cultural y social por la Legislatura Porteña, que recibe el Premio Alfredo Palacios (otorgado por el Senado de la Nación), también es seleccionada entre los 10 mejores libros del año. En 2016 publica La vida de un padre abrumado.

— Algunas de sus crónicas en la revista Fierro

[Fuente: americat.barcelona]

En una reunión con el primer ministro español, el presidente Alberto Fernández repitió el viejo adagio sobre el nacimiento de esta nación: “los argentinos descendemos de los barcos”. Nuestro país es uno de los pocos de la región que construyó un imaginario blanco y europeo. El mito sigue vigente pese a las voces de lo no blanco, lo indígena, lo afro, lo mestizo y lo moreno que se las arreglan para plantear disidencias, abrir debates y construir narrativas de unidad que giren en torno a la mezcla.

Foto del cacique Foyel tomada durante su cautiverio en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

Escrito por Ezequiel Adamovsky

El video copó los noticieros, interrumpió conversaciones y llenó de memes las redes sociales. Una frase de Alberto Fernández mostró las ambivalencias y tensiones del perfil étnico-racial de la Argentina. El presidente se permitió repetir en un discurso el viejo adagio sobre los argentinos que “descienden de los barcos”. Y lo hizo en una de sus formulaciones más desagradables. Frente al primer ministro español, buscando fortalecer lazos de fraternidad, dijo: “los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de allí, de Europa, y así construimos nuestra sociedad”. Nada menos. La formulación no es nueva en boca de mandatarios: Macri había dicho algo parecido, también el contexto de buscar capitales y alianzas comerciales con el Viejo Continente. Lo de Fernández es un buen recordatorio de que el mito de la Argentina blanca y europea nos habita a todos. Aunque suela tenerlo más a flor de piel, no es un problema sólo de la derecha. Los peronistas están lejos de ser inmunes al respecto.

Es probable que, puestos a reflexionar un momento, ni Fernández ni Macri puedan o quieran sostener sus afirmaciones. El primero ya se disculpó por Twitter, pero es posible que incluso el segundo reconozca, si se lo cuestionamos, que este país no estuvo hecho solamente por inmigrantes europeos y, por tanto, que no les pertenece prioritariamente a sus descendientes. Porque eso es lo que la frase lleva implícito: que en la Argentina puede haber gente de otros orígenes, claro, pero que los verdadera y prioritariamente argentinos son los de ascendencia europea. Los demás son invitados o argentinos de segunda.  

El hecho de que esa visión salga de sus labios es síntoma de que el presupuesto sigue teniendo un lugar dominante en nuestra sociedad. No hacen falta análisis demasiado sutiles para constatarlo. Nuestra prensa está repleta de alusiones francamente racistas sobre “conurbanos africanizados”, dirigentes a los que se nombra “caciques” para desacreditarlos, conflictos por tierras en los que se enfrenta algún pueblo originario con “la gente” o “los vecinos”. Para no mencionar los insultos contra “los negros” que se permiten con total impunidad periodistas, algunos dirigentes y miles de personas en las cloacas de las redes sociales.

Argentina es uno de los poquísimos países latinoamericanos cuyas élites propusieron visiones del “nosotros” nacional que lo imaginaban exclusivamente blanco y europeo. La mayor parte de sus equivalentes en la región plantearon narrativas de unidad que giraron en torno de la mezcla. Se imaginaron como naciones “mestizas” (como México), “democracias raciales” (Brasil), “trigueñas” (Puerto Rico) o “café con leche” (Venezuela). El Estado argentino eligió, en cambio, proclamar que su población era blanca y europea y que toda mezcla posible había quedado sepultada bajo la portentosa inmigración de ultramar de fines del siglo XIX. Hay que decir, sin embargo, que fue siempre una idea que generó dudas y ansiedades. Las tenía Sarmiento cuando escribió Conflictos y armonías de razas en América (1883):   

“¿Somos europeos? — ¡Tantas caras cobrizas nos desmienten!

¿Somos indígenas? — Sonrisas de desdén de nuestras blondas damas nos dan acaso la única respuesta.

¿Mixtos? — Nadie quiere serlo, y hay millares que ni americanos ni argentinos querrían ser llamados.

¿Somos Nación? — Nación sin amalgama de materiales acumulados, sin ajuste ni cimiento?

¿Argentinos? — Hasta dónde y desde cuándo, bueno es darse cuenta de ello”. 

Pocos años después, intelectuales como José Ingenieros, en su caso de ideas bien progresistas, afirmaron que la amalgama que Sarmiento sospechaba incompleta estaba ya concluida y que se había formado ya una “raza argentina” que era perfectamente blanca y europea. Buena parte de la sociedad eligió creer en ese mito. Las personas cuyas ancestrías o aspectos físicos no se correspondían con ese ideal fueron empujadas a la invisibilidad, a los márgenes de la nación.

Foto de una de las familias de los caciques mapuches tomada durante su cautiverio en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

La realidad de su existencia, sin embargo, continuó ejerciendo presión sobre nuestra sociedad. De muchas maneras, la presencia de lo no blanco, la existencia de lo indígena, de lo afro, de lo mestizo, de lo moreno, se las arregló para plantear sus disidencias. Fue una presencia espectral en la cultura oficial, pero bien real en la demografía y en la cultura popular durante todo el siglo XX. A veces atravesó la barrera de lo enunciable y consiguió hacerse sentir en el terreno político, pero fueron las menos.  

Las cosas en este terreno vienen cambiando aceleradamente desde 2001. Entre los numerosos efectos de la profunda crisis de entonces, uno no menor fue que minó la solidez de los discursos blanqueadores. Cada año desde entonces hemos visto una progresiva conciencia, en los debates públicos, acerca del profundo racismo estructural que existe en el país y de la inadecuación del mito de la Argentina blanca y europea respecto de nuestra realidad como nación.  

En la última década, el activismo afrodescendientede pueblos originarios y “marrón” se ganó un lugar de creciente importancia en una agenda pública también nutrida por muchas otras iniciativas antirracistas del movimiento feminista y de otros movimientos sociales, de colectivos políticos y de académicos. El Estado argentino comenzó a dotarse de políticas que, por primera vez, están orientadas de manera explícita a combatir el racismo y a visibilizar la presencia de lo no blanco como parte insoslayable de una nación de raigambres y colores múltiples. Esos avances, como es de esperar, están acompañados de reacciones de sectores sociales que no desean ver sus privilegios cuestionados. La colisión de esos dos impulsos es inevitable. 

Paradójicamente, desde la asunción de Alberto Fernández –el mismo que acaba de pronunciar esa frase infortunada e inaceptable– las políticas antirracistas ganaron un lugar que no habían tenido previamente. Por dar algunos ejemplos, se plasmaron en la creación de la Dirección Nacional de Equidad Étnico Racial, Migrantes y Refugiados (conducida por un referente afroargentino, Carlos Álvarez), de una Comisión Nacional para el Reconocimiento Histórico de la Comunidad Afroargentina y de una serie de campañas específicas del INADI. 

Mientras se viralizaba el video, el Ministerio de Trabajo daba inicio a un inédito “Taller sobre perspectiva étnico-racial para sindicatos“. La irónica coincidencia temporal es ilustrativa del momento en el que vivimos. Aunque esté en retroceso, el mito de la Argentina blanca y europea sigue siendo poderoso. Tanto como para hablar por las bocas más inesperadas.

Foto del cacique Sayweke tomada durante su cautiverio en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

 

[Fuente: http://www.revistaanfibia.com]

Escrito por Fernando Capez

Serendipidade é o encontro fortuito de prova relacionada a fato diverso daquele que está sendo investigado. Doutrinariamente, é também denominada de crime achado e consiste na obtenção casual de elemento probatório de um crime no curso da investigação de outro. A origem do nome remonta à tradução literal da palavra serendipity, termo criado em 1754 pelo escritor inglês Horace Walpole, em alusão ao conto persa « Os três príncipes de Serendip », no qual várias descobertas inesperadas ocorriam no decorrer da estória.

É o caso, por exemplo, da regular interceptação telefônica em tráfico de drogas, na qual se descobrem aleatoriamente evidências de um homicídio, ou do encontro casual de dinheiro contrafeito no cumprimento de mandado de busca e apreensão domiciliar de arma de fogo de calibre proibido.

Sobre o tema, existem duas posições na doutrina:

1) Serendipidade de primeiro grau: exige nexo causal em relação ao crime investigado originariamente, como, por exemplo, a localização do cadáver ocultado, durante a apuração do respectivo homicídio;

2) Serendipidade de segundo grau: a prova descoberta fortuitamente será válida, independentemente de existir ou não conexão com o fato originalmente apurado. Nesse sentido, seria lícita a prova de roubo colhida fortuitamente em uma interceptação telefônica para investigação de estupro.

A primeira posição argumenta pela ausência de autorização judicial específica para restrição de garantia constitucional no caso da nova infração descoberta, que era desconhecida da autoridade. A ordem judicial autorizando a interceptação telefônica ou a busca e apreensão, por exemplo, estava relacionada a outro crime, de modo que qualquer outra prova relacionada a fato diverso considera-se obtida sem respaldo legal. É que o juiz só havia autorizado a medida invasiva ou restritiva para o delito originário. Trata-se de delimitar o âmbito de abrangência da constrição concedida, não sendo possível ampliar a interpretação quando se trata de garantia constitucional, nem tampouco admitir violação de direito constitucional, sem prévio conhecimento e autorização por parte do Poder Judiciário.

Ao cumprir mandado de busca e apreensão na residência do investigado, rompe-se a garantia fundamental da inviolabilidade domiciliar (CF, artigo 5º, XI). De igual forma, na interceptação telefônica avilta-se a proteção constitucional da inviolabilidade do sigilo de comunicação interpessoal (CF, artigo 5º, XII). Por essa razão, a utilização da prova fortuita deve necessariamente guardar nexo de pertinência lógica com o fato originalmente investigado, sob pena de excederem-se os limites constitucionais (odiosa restringenda, favorabilia amplianda).

Sustentando tal posição, Aury Lopes Jr. argumenta: « Em que pese a maior parte da doutrina que trata do tema admitir que a prova obtida (mediante desvio causal) seja o starter de uma nova investigação, há que se ponderar o seguinte: se usarmos a prova obtida com desvio causal, ainda que a título de conhecimento fortuito, estaremos utilizando uma prova ilícita derivada. Isso gera um paradoxo insuperável: a prova ilícita (despida de valor probatório, portanto) em um processo, mas vale (ria) como notícia-crime em outro… Ora, partindo do Princípio da Legalidade, a investigação tem que se iniciar a partir de prova lícita e não de uma prova ilícita, sob pena de contaminarmos todos os atos praticados na continuação » [1].

A segunda corrente defende que o processo penal é informado pelo princípio da verdade real e da livre apreciação da prova pelo juiz (CPP, artigo 155, caput, primeira parte). Estando autorizada a diligência investigatória pelo juiz dentro das hipóteses legais, todo o acervo probatório encontrado é válido, não se podendo argumentar que as garantias constitucionais foram violadas pela descoberta de mais evidências do que as que a autoridade imaginava encontrar, ainda que referentes a outro delito.

Atualmente, está sendo construída uma interpretação intermediária, a qual leva em consideração o momento de sua obtenção. Desse modo, se o encontro da nova evidência ocorrer antes do encontro da prova relacionada ao crime originalmente investigado, a prova será válida, independentemente de se tratar de delito diverso. No entanto, se a obtenção da prova casual ocorrer depois de obtido o encontro e satisfeito o objeto da diligência, a prova será nula, uma vez que, atingido o objetivo indicado no mandado, a busca deve ser imediatamente suspensa.

Adotamos a segunda posição. Descoberta a nova prova durante a diligência investigatória regularmente autorizada por ordem judicial, esta poderá ser aproveitada independentemente de existir ou não nexo de causalidade com o crime originalmente investigado, e mesmo que obtida após o atingimento da finalidade contida na ordem judicial.

Do mesmo entendimento comunga Eugênio Pacelli: « Ora, não é a conexão que justifica a licitude da prova. O fato, de todo relevante, é que, uma vez franqueada a violação dos direitos à privacidade e à intimidade dos moradores da residência, não haveria razão alguma para a recusa de provas de quaisquer outros delitos, punidos ou não com reclusão » [2].

Em recente acórdão acerca do tema, assim decidiu o STJ: « É legítima a utilização de informações obtidas em interceptação telefônica para apurar conduta diversa daquela que originou a quebra de sigilo, desde que por meio dela se tenha descoberto fortuitamente a prática de outros delitos. Caso contrário, significaria a inversão do próprio sistema » [3].

O mesmo entendimento se solidificou no STF: « Nas interceptações telefônicas validamente determinadas é passível a ocorrência da serendipidade, pela qual, de forma fortuita, são descobertos delitos que não eram objetos da investigação originária. Precedentes: HC 106.152, Primeira Turma, Rel. Min. Rosa Weber, DJe de 24/05/2016 e HC 128.102, Primeira Turma, Rel. Min. Marco Aurélio, DJ de 23/06/2016 » [4].

Atualmente, a Suprema Corte também acompanha esse entendimento, sustentando que o encontro fortuito de provas não necessariamente precisa guardar relação com o crime originalmente investigado: « O Colegiado afirmou que a hipótese dos autos é de crime achado, ou seja, infração penal desconhecida e não investigada até o momento em que se descobre o delito. A interceptação telefônica, apesar de investigar tráfico de drogas, acabou por revelar crime de homicídio. Assentou que, presentes os requisitos constitucionais e legais, a prova deve ser considerada lícita. Ressaltou, ainda, que a interceptação telefônica foi autorizada pela justiça, o crime é apenado com reclusão e inexistiu o desvio de finalidade » [5].

A exigência de nexo causal entre o crime original e a nova infração descoberta, com a rejeição pura e simples da prova fortuitamente encontrada, viola o princípio da proporcionalidade por exigir da autoridade investigante um conhecimento prévio que ela não tem condições de possuir. Além disso, haveria proteção deficiente do bem jurídico em relação ao novo delito trazido à luz pelas provas fortuitamente encontradas, pois ignorar sua existência, mesmo tendo sua descoberta ocorrido em diligência regulamente autorizada pela Justiça, seria abraçar injustificadamente a impunidade.

 

[1] Direito Processual Penal, 18ª edição, ed. SaraivaJur, 2021, p. 439.

[2] Curso de Processo Penal, 25ª edição. Atlas, 2021, p. 287;

[3] STJ; HC 187189/SP 2010/0185709-1, Rel. Min. Og Fernandes, 6ª Turma, j. 13/08/2013, DJE 23/08/2013.

[4] STF; HC 137438; 1ª Turma; Rel. Min. Luiz Fux; DJE 20/06/2017.

[5] STF, Informativo 869 – HC 129678, j. 13/06/2017.

 

 

[Fonte: http://www.conjur.com.br]

La nueva convención constitucional en Chile nos permite dejar atrás sistemas de vida centrados en la competencia entre personas y en una supuesta libertad individual, de consumo principalmente, totalmente desconectada de su entorno, que ha olvidado que los seres humanos somos seres relacionales, interdependientes y parte de un sistema vivo llamado Tierra.

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Escrito por Andrés Kogan Valderrama*

Luego de haberse realizado la elección paritaria de candidatos constituyentes en Chile, los días 15 y 16 de mayo, los resultados son realmente esperanzadores para la construcción de un país distinto y que responda a las principales demandas que se han impulsado desde distintos sectores críticos en los últimos 20 años.

Si bien la votación total no fue la deseada, solo el 43,35%, por debajo de lo que se votó en el plebiscito nacional del 2020 por una nueva constitución, un 50,95% (ambas con voto voluntario y en pandemia), el rol que jugaron los movimientos sociales a través de muchas candidaturas independientes en esta elección, es algo bastante inédito en la historia del país.

El caso del amplio apoyo a la Lista del Pueblo por ejemplo, la cual agrupa distintas personas pertenecientes a diferentes movimientos sociales, puede ser visto como una ruptura a como se ha distribuido el poder en Chile en los últimos 30 años, en donde se ha hecho política a espaldas de la ciudadanía.

Eso sumado a muchas candidaturas criticas electas provenientes de organizaciones de base, las cuales han dado una larga lucha desde el movimiento socioambiental, feminista y estudiantil, en donde resalta la crítica a la mercantilización de la vida y la generación de alternativas situadas territorialmente.

Se destacan los nombres de Camila Zárate del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), Alvin Saldaña de la Red por la Soberanía Alimentaria, Alondra Carrillo, Janis Meneses y Elisa Giustinianovich de la Coordinadora Feminista 8M, Ivanna Olivares, Carolina Vilches, Manuela Royo y Yarela Gómez del Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la protección del Medioambiente (MODATIMA), entre muchos otros y otras.

Asimismo, es muy importante también el rol que jugarán para construir una democracia intercultural, plurinacional y descolonizadora, quienes fueron electas a través de los escaños reservados para los pueblos indígenas, como son los casos de Elisa Loncon, Natividad LLanquileo y la machi Francisca Linconao.

Por otro lado, es muy positivo que los partidos de la derecha en Chile no hayan alcanzado ni siquiera 1/3 de las personas elegidas como constituyentes, lo que los deja imposibilitados completamente de vetar lo que acuerde la mayoría en la nueva convención para redactar la nueva constitución.

Es muy positivo que los partidos de la derecha (…) no hayan alcanzado ni siquiera 1/3 de las personas elegidas como constituyentes, lo que los deja imposibilitados completamente de vetar lo que acuerde la mayoría

Por lo mismo, es más importante que nunca que los partidos de izquierda en Chile, sean estos los de la exconcertación, el partido comunista y el Frente Amplio, pero también los denominados independientes no neutrales, que den el ancho al momento histórico que nos encontramos como país.

De ahí que sea clave no solo que respondan a las demandas más importantes de la revuelta social del 2019, sino que tomen en serio la participación, y tengan una relación directa y constante con las comunidades, a través de asambleas y cabildos autoconvocados, para tomar las respectivas decisiones sobre los contenidos de esta nueva constitución.

Por lo mismo, aquellos que están por hacer grandes transformaciones, a través de esta convención constitucional, tienen que posicionarse críticamente con respecto a la situación de los presos políticos de la revuelta, los presos políticos mapuche y contra la impunidad de quienes violaron los derechos humanos desde octubre del 2019.

La democracia representativa sabemos que se ha quedado corta en el mundo

La democracia representativa sabemos que se ha quedado corta en el mundo, siendo capaz de legitimar las violaciones a los derechos humanos, como ocurrió en Chile, por lo que se necesitan impulsar formas más horizontales y colectivas de hacer política, sin caudillos, en donde se generen nuevos mecanismos de participación directa, que permitan construir un nuevo horizonte transformador.

En estos últimos 30 años se empobreció a tal niveles el significado de lo político, reducido a lo partidista, que quienes fueron elegidos y elegidas como constituyentes tienen una responsabilidad mucho mayor que escribir o no una nueva constitución, sino de devolverle el sentido amplio de la política a un país que por fin se ha levantado a exigir más dignidad.

Por eso la necesidad de politizar todo, a través de esta nueva convención constitucional en Chile, para dejar atrás sistemas de vida centrados en la competencia entre personas y en una supuesta libertad individual, de consumo principalmente, totalmente desconectada de su entorno, que ha olvidado que los seres humanos somos seres relacionales, interdependientes y parte de un sistema vivo llamado Tierra.

Llegó el momento de que la política sea vista como algo digno, que nos afecta, nos une y nos involucra a todas y todos, como conjunto, y no como un ámbito reducido, elitizado y privatizado, en donde algunos expertos o iluminados deciden sobre cómo tenemos que vivir y cuáles son las opciones existentes.


* Andrés Kogan Valderrama es sociólogo, diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable, magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea y con cursos de doctorado en Estudios Sociales de América Latina. Es editor del Observatorio Plurinacional de Aguas.

 

 

[Fuente: http://www.servindi.org]

Hace cinco años, el gobierno alemán hizo un histórico mea culpa en relación con el caso Colonia Dignidad. Pero más allá de eso, ¿cuánto se avanzó con respecto a esclarecimiento, justicia y reparación para las víctimas?

Chile: Colonia Dignidad, hoy Villa Baviera.

Colonia Dignidad, hoy conocida como Villa Baviera, es un asentamiento de alemanes en el sur de Chile, fundado por el predicador Paul Schäfer en 1961.

Escrito por Victoria Dannemann

« La diplomacia alemana debería haber aconsejado y ayudado a sus ciudadanos (…). Debió haber ejercido presión diplomática sobre la cúpula de la colonia y adoptado medidas jurídicas”. El discurso del entonces ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier -hoy presidente del país-, el 26 de abril de 2016, marcaron un hito.

« Por primera vez, el gobierno asumió la responsabilidad de la diplomacia alemana en relación con los crímenes de Colonia Dignidad, aunque solamente la calificara como responsabilidad moral”, dice a DW Jan Stehle, del Centro de Investigación y Documentación Chile-Latinoamérica, en Berlín.

El ministro reconoció que los diplomáticos perdieron la brújula interna y prefirieron mirar hacia otro lado, en su afán de mantener buenas relaciones con Chile, antes que proteger a las víctimas de la secta que Paul Schäfer fundó en 1961 en el sur de ese país. Durante décadas ocurrieron allí una serie de crímenes y violaciones a los derechos humanos, como abuso sexual de menores, tortura, medicación forzada, trabajo esclavo, tráfico de armas y desaparición de detenidos políticos en la dictadura.

Tras el discurso, Alemania abrió anticipadamente parte de los archivos del caso. Más tarde, el Bundestag emitió una resolución unánime para impulsar la búsqueda de verdad, justicia y reparación para las víctimas y se creó una comisión mixta Chile-Alemania para avanzar en estos temas. Han pasado cinco años, y diversos actores cercanos al caso, consultados por DW, valoran el histórico discurso, pero también advierten sobre la necesidad de más avances concretos.

La excolona Doris Gert (izqda.) y la experta alemana Elke Gryglewski en un encuentro de víctimas en la actual Villa Baviera. (2018).

La excolona Doris Gert (izqda.) y la experta alemana Elke Gryglewski en un encuentro de víctimas en la actual Villa Baviera, como parte de los talleres para elaborar un concepto de sitio de memoria. (2018).

« Después de décadas de negación por parte de instituciones gubernamentales, tuvo una gran importancia para los diferentes grupos de víctimas. Significó un reconocimiento en el sentido de aceptar y apreciar sus sufrimientos”, destaca Elke Gryglewski, del grupo de expertos que elaboró el concepto de memorial para la ex Colonia Dignidad y directora de la Fundación de Sitios de Memoria de Baja Sajonia, en entrevista con DW.

El reconocimiento llegó tras décadas de lucha de las víctimas por visibilizar el caso y buscar justicia en Chile y Alemania, « seis años después de que Paul Schäfer muriera en prisión en Chile”, observa, por su parte, la investigadora de la Universidad Libre de Berlín Meike Dreckmann-Nielen, quien estudia este tema y es autora de Colonia Dignidad-Public History Forschungsblog. « Sé por algunos de los afectados que significó mucho, al menos en el plano simbólico”, dice a DW.

Por otra parte, fue un mensaje hacia los funcionarios de Relaciones Exteriores, señala Gryglewski, en el sentido de que se espera que contribuyan a la elaboración de ese capítulo de la historia. También impulsó la misión de estudiar y aprender de este caso para no repetir los errores.

Manifestación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Talca. Santiago, Chile. 15.06.2019.

Manifestación de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Talca. Santiago, Chile. 15.06.2019.

Más allá de la responsabilidad moral

En opinión de Stehle, la investigación científica en base a fuentes históricas indica que « la diplomacia y la Justicia alemanas durante décadas supieron o tenían claros indicios de los crímenes y aun así no tomaron medidas adecuadas para impedir que se siguieran cometiendo. La corresponsabilidad alemana trasciende lo moral; es fáctica”.

« El discurso fue un primer paso importante, que valoramos, pero tiene que traducirse en una colaboración efectiva de ambos Estados. No escatimar recursos humanos ni económicos para establecer lo ocurrido con los detenidos desaparecidos y colaborar en el acceso a la justicia y en la persecución de jerarcas que huyeron de Chile y manejan información valiosa”, señala ante DW la abogada chilena Mariella Santana.

Gryglewski observa avances, como el fondo de ayuda para las víctimas y la realización de seminarios y talleres en que diferentes grupos de afectados « pudieron discutir qué esperan de un sitio de memoria en la actual Villa Baviera para recordar y trabajar el pasado violento de la Colonia Dignidad. Todo eso son éxitos reales”.

Juristas alemanes visitan la ex Colonia Dignidad junto con víctimas y familiares de estas. (2018).

Juristas alemanes visitan la ex Colonia Dignidad junto con víctimas y familiares de estas. (2018).

La excolona Doris Gert es una de las beneficiadas por el fondo de ayuda del gobierno alemán, que entrega hasta diez mil euros. « La ayuda ha llegado, pero solo a unos pocos. Y tampoco nos alcanza. A nosotros se nos acabó enseguida por una operación en el hospital”, relata. Como ella, los colonos trabajaron por décadas como esclavos, sin recibir sueldo ni renta, con castigos y medicación forzada. « De Alemania llego algo de ayuda, pero de Chile, nada”, lamenta.

En materia de verdad y memoria, el grupo de expertos presentó en 2019 un concepto de memorial y centro de documentación en terrenos de la excolonia, pero falta llevarlo a cabo. El diputado Friedrich Straetmanns, del partido La Izquierda y miembro de la comisión conjunta del gobierno y el Bundestag por Colonia Dignidad, espera que el gobierno alemán ejerza mayor presión ante Chile, donde ministros del actual gobierno, partidarios de la dictadura, fueron cercanos a la secta: « Una señal correcta para las víctimas sería que la primera piedra del memorial se pusiera este otoño”, señala en un comunicado.

Muchos niños fueron víctima de abusos en la ex Colonia Dignidad liderada por el alemán Paul Schäfer, en Chile.

Muchos niños fueron víctima de abusos en la ex Colonia Dignidad liderada por el alemán Paul Schäfer, en Chile.

La lucha contra la impunidad

También falta avanzar en el esclarecimiento y castigo de los crímenes. « Los familiares de las víctimas de tortura política, los sobrevivientes y también los niños que fueron víctimas de violencia sexual por Paul Schäfer siguen sufriendo mucho por la continua impunidad de los responsables. El caso más conocido es probablemente el del médico Hartmut Hopp, quien eludió su detención en Chile hace unos años”, afirma Dreckmann-Nielen.

« En Alemania la Justicia ha fracasado completamente, por eso muchos victimarios o presuntos victimarios se han sustraído de la Justicia chilena, y hoy gozan de impunidad en este país. Los avances son escasos, y los años van pasando. Muchos familiares de detenidos desaparecidos son de avanzada edad o han fallecido sin conocer el destino de sus seres queridos y sin contar con un lugar de memoria para recordarlos”, observa Stehle.

Una trascendental tarea de la comisión mixta chileno-alemana, cuyo resultado se mantiene en secreto, es el esclarecimiento del patrimonio de Villa Baviera, que hoy funciona como restorán y centro turístico. « Es un patrimonio heredado de una organización criminal, que beneficia a la actual administración, en perjuicio de las numerosas víctimas”, alerta Stehle. « Ellos cuentan con abogados que pagan con dinero de nuestros bienes y a nosotros no nos llega nada”, reclama Doris Gert.

En opinión del diputado Straetmanns, « el optimismo de 2016 ha dado paso en gran medida a la impaciencia y la resignación”. En Chile, en tanto, genera gran esperanza el trabajo que está iniciando la jueza Paola Plaza, quien acaba de asumir el caso en reemplazo del Mario Carroza, tras su ingreso a la Corte Suprema.

En los últimos días ha realizado entrevistas y diligencias en terreno. « La gran traba es el pacto de silencio del círculo de protección de los jerarcas. El manto de protección tejido en torno a Colonia Dignidad fue posible por la anuencia de las autoridades chilenas y alemanas, no solo en dictadura, sino hasta la actualidad” asegura Santana. « Esperamos que el peritaje de geomagnetismo arroje algún resultado en pos de determinar el área de las fosas donde finalmente fueron enterradas las víctimas”, agrega la abogada chilena.

La búsqueda de esclarecimiento, sumada a la del esperado centro de memoria y documentación, es una forma de hacer justicia, explica Gryglewski: « La justicia también se da cuando la historia es contada con estándares científicos y contradiciendo a los mitos e historias que crean aquellos que no quieren manejar el pasado real”.

 

[Fuente: http://www.dw.com]

Paranaländer reseña el libro «Narcótics» (2018, Twisted Spoon Press), del escritor multifacético Stanislaw Ignacy Witkiewicz (1885-1939), escritor, filósofo, pintor y fotógrafo polaco. En esta obra, Witkiewicz desarrolla su experiencia con el consumo de drogas y los efectos de estas en su producción artística.

Stanislaw Ignacy Witkiewicz (Varsovia 1885-Jeziory 1939), conocido también como Witkacy, a lo largo de sus 54 años escribió novelas, obras de teatro, ensayos filosóficos, pintó retratos, sacó fotos, filmó un cortometraje, viajó con Malinowski a Ceilán y Nueva Guinea…No fue reconocido durante su vida, consideradas ridículas sus obras, tratado como loco, tampoco durante el largo régimen comunista hasta que Kantor lo puso de nuevo en escena en 1956. Entonces el régimen quiso congraciarse y perpetró su inhumación fallida en un ejercicio de bluff grotesco.

Hoy les presentamos una obra originalmente de 1930 reeditada en inglés, “Narcóticos” (2018 Twisted Spoon Press). Son escritos sobre sus experiencias con drogas, a las cuales nunca fue adicto (salvo a la nicotina y el alcohol), supervisados por amigos médicos, para analizar -como lo hicieran también Ernst Jünger o Huxley- los efectos que cada una de las drogas (peyote, ecodal, harmina, cocaína, éter, morfina) tenían sobre su cuerpo y su producción artística. Muchos retratos al pastel -que pintó en su empresa de retratos fundada en 1925 exclusivamente por motivos económicos- tienen indicaciones de la droga que usó para pintarlas. Algunas en combinación con alcohol.

“Demasiado cansado para seguir anotando mis visiones”: la esposa de Witkacy, Jadwiga, conocida como Nina (1893-1968), registró inicialmente las visiones que estaba dictando a medida que se le ocurrían. El punto donde ella se detiene y él mismo comienza a grabarlos es más evidente en el manuscrito sin editar, pero parece ser alrededor de la medianoche. Uno de los antepasados ​​de su esposa sería Zygmunt Unrug (1676-1732), un noble polaco que se desempeñó como chambelán real y embajador en el Reino de Prusia, y luego fue acusado de blasfemia. El apellido de soltera de la esposa de Witkacy era Jadwiga Unrug; se casaron el 30 de mayo de 1923.

“Quería comenzar esta “pequeña obra” de una vez por todas, para justificarme a mí mismo mi propia existencia. ¿No es esta la raíz de toda la «creatividad»?”

“He tomado cocaína sobrio solo dos veces en mi vida, e inmediatamente intenté ahogar la sustancia desagradable en la bebida. Otras ocasiones para tomar esta droga (que nunca he ocultado, firmando dibujos ejecutados bajo su influencia con “Co”) fueron siempre en conjunción con poderosas juergas à la manière rusa. Nunca he sido un adicto a la morfina, a la que tuve extraña reacción (una vez tuve una inyección mínima y apenas escapé con vida). Tampoco he sido un adicto al éter, como resultado de una desconfianza fundamental en el éter, que no me ha impedido probarlo varias veces, inhalándolo después de beber vodka. Los dibujos, por supuesto, eran bastante interesantes, y la sensación de la desaparición del mundo y del cuerpo y luego del «aislamiento metafísico en un vasto páramo» fue divertido, pero de alguna manera nunca hizo mucho por mí”.

“Una cosa más: podría imaginarse que estoy escribiendo este libro como una forma de autopromoción. Al contrario, algunos de los contenidos de este libro solo mancharán mi reputación. Su principal objetivo es salvar a las generaciones futuras de los dos más monstruosos estupefacientes, el tabaco y el alcohol”.

“Los narcóticos «blancos» de grado superior son tomados por la élite de la humanidad -esta es la aristocracia del narcotismo- y por lo tanto no son tan siniestros como los intoxicantes democráticos, grises, mucho más peligrosos que todos pueden consumir con impunidad”.

“Mi método es puramente psicológico. Mi intención es llamar la atención sobre las repercusiones mentales de estos venenos, cuyos efectos cualquier novato puede observar germinar mucho antes de que se consuma por completo. No voy a romper algunos huevos (de gallina) ante sus ojos y arrojarlos en alcohol puro para mostrar cómo las claras se coagulan en contacto con el «líquido transparente» (como recuerdo que el príncipe Giedroyć lo demostró una vez). No mostraré diapositivas de los pulmones llenos de hollín y el corazón distendido de un fumador, ni el hígado marchito de un bebedor, ni el estómago de un adicto a la cocaína, reducido al tamaño de un puño de niño”.

“Espero mostrarte los pequeños cambios mentales que finalmente llevan a una personalidad a volverse completamente alterada, espiritualmente desfigurada, desprovista de Geist (la palabra polaca para «espíritu», duch, no transmite la gama del Geist alemán y el esprit francés: habilidad, chispa, destello, impulso, etc.), poder creativo y un esfuerzo hacia lo Desconocido, que requiere coraje y una actitud despreocupada que son sistemáticamente pulverizados por una odiosa adicción”.

“Dado que mi «creatividad de forma libre» no ha sido más que «silbar a Dixie», al pedo, me di cuenta de que mis experimentos de escritura no eran útiles para la nación y la sociedad, y por eso he decidido compartir mis puntos de vista sobre los narcóticos con el público en general. Empiezo con el lugar más común, el tabaco, y concluyo con quizás el más extraño, el peyote. Esta es mi modesta contribución para ayudar a las fuerzas del bien a luchar contra los enemigos más diabólicos de la humanidad, fuera de la guerra, la pobreza y la enfermedad. Como la intención de este trabajo es poner al descubierto verdades amargas, podría terminar siendo recibido con el mismo tono humorístico o negativo que mi estética, filosofía, trabajos para el escenario, retratos esenciales, composiciones antiguas, etc. – un «producto de forma libre». Por la presente declaro que escribo con total seriedad y que finalmente busco producir algo útil”.

“En la actualidad soy un tipo de mediana edad de modales bastante apacibles que ya no sueña con “escapadas” extravagantes – solo sueño con poner fin a esta vida, de la que no me he arrepentido, a pesar de todas sus catástrofes y fracasos. Solo quisiera señalar que esta «pequeña obra» es muy personal y, por lo tanto, póstuma, por así decirlo”.

“Visité Ceilán y Australia antes de la guerra, y también tuve la oportunidad de ver fotografías de templos mexicanos, pero nada explica la precisión de mi visión, infinitamente más real y precisa que los recuerdos de cosas vistas momentos antes”.

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]

La sola repercusión de esas triplicaciones (las duplicaciones se van quedando viejas) ya logró un efecto positivo

Escrito por Álex Grijelmo
La ministra de Igualdad, Irene Montero, consiguió la semana pasada una enorme repercusión gracias a que en un acto electoral usó el triplete de géneros terminados en o, en a y en e: “Buenas tardes a todos y a todas, y a todes”, “ser escuchados, escuchadas y escuchades”, “hay un niño, una niña, un niñe” (se le escapó “un” en vez de “une”)… Así 10 veces en apenas 15 minutos de discurso.
Montero cerraba un mitin con asociaciones de lesbianas, gais, transexuales, intersexuales y bisexuales en el que antes habían hablado nueve oradores (entre ellos Pablo Iglesias), varios de los cuales emplearon también esa fórmula. El solo impacto mediático de esas triplicaciones (las duplicaciones se están quedando viejas) ya logró un efecto positivo: mostrar la existencia de personas (“elles”) que no desean encuadrarse ni en el sexo masculino ni en el femenino; y llamar la atención sobre las justas reivindicaciones de todos estos grupos discriminados.

Sin embargo, imagino que muchos españoles se preguntarán con perplejidad: ¿Tendremos que hablar así para ser aceptados, aceptadas y aceptades entre quienes defienden los derechos de esa comunidad? ¿Se va a extender para siempre esa forma de expresarse en público, que es un auténtico peñazo?

Tras haber repasado el vídeo completo, de casi una hora, se pueden exponer algunos comentarios:

1. Es imposible mantener la concentración sin desfallecer. Montero regresó ocho veces a las duplicaciones (“vosotros y vosotras” y demás), sin añadir el tercer elemento en e. Y no siempre sostuvo su propio pulso: “Que salgáis orgullosas”, “que depositéis vuestro voto orgullosas” (sin “orgullosos y “orgulloses”). Otros oradores flaquearon también en el empeño, al incurrir en composiciones como “de todos vosotres” y similares.

2. Cuando Montero hubo de nombrar colectividades que ya tienen masculinos en e, no desdobló los términos en tres: “los docentes y las docentes” (faltaron “les docentes”), “profesoras y profesores”… En estos casos, el original morfema e parecía abarcar ahí tanto al sexo masculino como al sexo no binario al que ahora se adjudica, en una inevitable ocultación de alguno de los dos como se pretende que pasa con el genérico y el femenino.

3. Pablo Iglesias no triplicó los géneros, pero incurrió en lo que ya se ha comentado aquí en alguna ocasión anterior: desdoblamiento de los enunciados positivos o neutrales, pero no de los negativos (“corruptos y corruptas”): “Las políticas LGTBI van a tener enemigos muy poderosos”, afirmó; “ningún fascista se debe atrever a decir a vosotras y a vosotros lo que significa la palabra libertad”; “algunos dicen que nuestras reivindicaciones tienen poco sentido”; “el 30% de los distritos en los que ellos ganan”… Y también Montero: “Lo que quieren es impunidad para que los fuertes puedan hacer lo que quieran con los débiles”. Y la oradora Boti García: “Están gobernando para los ricos”; “si no les echamos nos seguirán causando dolor”.

Se construye así un curioso mensaje: los nuestros somos “nosotros y nosotras”… y “nosotres”, pero los rivales son solamente “ellos”: los ricos, los enemigos, los poderosos, los fuertes, los fascistas…, los varones. Que se reserve el masculino para nombrar lo malo me parece inquietante, por sus consecuencias subliminales. En cambio, la pretensión de lograr que más de 550 millones de hispanohablantes dupliquen o tripliquen cada genérico de persona me despierta una gran simpatía, en su quimérico empeño.

[Foto: Zipi / EFE – fuente: http://www.elpais.com]

No século XX, guerras se “urbanizaram” — e Direito Internacional avalia tornar ataques à patrimônios culturais e históricos crimes contra a humanidade. “Novo” conceito poderia banalizar a tipificação de genocídio? Como punir a destruição de cidades?

Escrito por Juliette Robichez

Em setembro de 2018, o Brasil perdeu uma das suas joias culturais, o Museu Nacional do Rio de Janeiro, e, em abril de 2019, a França assistiu à destruição do emblema de Paris e da nação, a catedral Notre-Dame de Paris. Essas novas “catástrofes culturais”, usando a expressão da professora francesa especialista da história da arte1, espantaram e entristeceram o planeta. A transmissão ao vivo, durante intermináveis horas, da ação do fogo em ambos os patrimônios da humanidade e a emoção mundial que esses incêndios provocados pela imprudência e negligência suscitaram, demonstram que estamos apegados ao que estampa a história, a memória, a cultura, a identidade da humanidade, em resumo, a dignidade dos seres humanos. Esses sentimentos de indignação e de desespero se acentuam quando a destruição do nosso patrimônio é o fruto de um ato deliberado, como acontece nos tempos de conflitos armados, quando os bens culturais se tornam alvo prioritário dos beligerantes.

A sociedade internacional, em particular sua componente civil, vítima dos atos deliberados de tentativa de aniquilamento da sua cultura, mobiliza-se para despertar a consciência dos representantes dos Estados a respeito da gravidade da situação e refletir sobre como reagir de maneira eficaz para prevenir o desmoronamento do patrimônio e sobretudo punir os que cometeram infrações contra a herança cultural do gênero humano. Já houve várias iniciativas no campo jurídico que merecem nossa atenção2. Desde os tempos remotos, o direito humanitário foi pioneiro em criar um arsenal normativo rematado, visando preservar os bens culturais em tempo de guerra. A fundação da Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura – Unesco, depois da 2ª Guerra Mundial – evento histórico, um símbolo, diante do vandalismo, a pilhagem e a destruição em grande escala de cidades históricas –, constituiu também um grande avanço para a concretização dos instrumentos internacionais existentes, a elaboração de novos diplomas legais e a extensão da proteção dos bens culturais no tempo de paz. Esta organização internacional elaborou, por exemplo, a lista do patrimônio em 1972, que está em constante atualização. As jurisdições penais internacionais que surgiram depois da queda do Muro de Berlim – inspirados pelo Tribunal de Nuremberg, que julgou os crimes nazistas – efetivaram as normas internacionais que visam conservar os bens culturais. Existem hoje vários julgamentos condenando carrascos por terem cometido crimes de guerra ou crimes contra a humanidade ao deliberadamente destruírem o patrimônio da humanidade3. No entanto, esses avanços merecem, segundo uma corrente doutrinária, serem aperfeiçoados, para tornar a luta contra a devastação dos bens culturais uma prioridade.

Este artigo visa iniciar uma reflexão sobre a proposta doutrinária de promover um novo crime, que consiste em destruir deliberadamente o patrimônio cultural e histórico de um povo, ao patamar mais elevado das infrações internacionais, para oferecer uma proteção melhor aos bens culturais. Alguns jurisinternacionalistas sugerem não mais se contentar em apenas incluir a ruína do patrimônio cultural como elemento de um dos crimes internacionais elencado no Estatuto de Roma de 1998; militam em prol da concepção de um crime sui generis, o “crime de urbicídio”. Esta proposta merece ser apresentada e analisada de maneira crítica. Na perspectiva de descobrir como o conceito “urbicídio” surgiu e de defini-lo (cap. 1), realizou-se uma pesquisa qualitativa, bibliográfica e documental, com enfoque na literatura estrangeira, baseada em procedimentos metodológicos comparativos e históricos. A partir deste estudo preliminar, foi iniciada uma análise crítica deste novo conceito: foram ressaltadas suas vantagens em comparação com os outros crimes internacionais, e destacadas as vicissitudes que criam potenciais obstáculos a sua posteridade, como novo crime no rol do Estatuto de Roma (cap. 2).

1. Evolução histórica e definição do conceito “crime de urbicídio”

Na Idade Média e até o século XVIII, a guerra de sítio era fundamental. Porém, na época de Clausewitz e de Napoleão, as modalidades dos conflitos mudaram: era o tempo do “levante em massa”4 e das batalhas-flashes (relâmpagos) e depois das grandes lutas sociais. O exército era responsável por manter a ordem nas cidades, mas preferia usar seus armamentos cada dia mais industrializados em palco de operação que permitia seu desdobramento, longe da população civil, no campo. Os estrategistas da Primeira Guerra Mundial evitaram os combates urbanos. Sem dúvida, os da Segunda Guerra teriam preferido evitar também, mas algumas cidades começaram a tornar-se cidades simbólicas da guerra na Rússia, como Leningrado5. As operações contra centros urbanos alemães e japoneses, no final do conflito, instigam perguntar se a “guerra para a cidade” não se transformou doravante em “guerra na cidade”. A partir dos anos 80, a guerra se “urbaniza”, segundo a expressão de Jean-Louis Dufour6. Ao comentar os acontecimentos em Sarajevo, durante a guerra na ex-Iugoslávia, atacada das alturas rurais circundantes, Aleppo, a capital da Chechênia, aniquilada pelos russos, ou os territórios palestinos ocupados pelos israelenses, começamos a ler na literatura científica ou jornalística, ou ouvir na boca dos políticos as expressões “guerra contra a cidade” e “urbicídio”.

Antes de definir o complexo conceito em gestação, de urbicídio (b), é necessário entender em que contexto histórico ele surgiu (a).

a) Evolução histórica do conceito “urbicídio”

Não existem ainda textos normativos consagrando o crime específico de urbicídio. A ideia, no patamar internacional, surgiu após o ataque direto, em 1993, contra a ponte de Mostar, na ex-Iugoslávia, alvo de bombardeios, posto que não representava nenhum caráter militar, não abrigava munições, não tinha nenhum valor castrense estratégico. A explosão pelos talibãs fanáticos dos budas monumentais de Bamiyan, estátuas de 38 e 55 metros erguidas no século V da nossa era, provocou, em 2001, a adoção de uma resolução pela IV Comissão da UNESCO7. Abalada pelo desaparecimento total de obras, fruto de uma extraordinária fusão artística de várias culturas que testemunhavam a riqueza cultural afegã, a organização internacional, sediada em Paris, convidou os Estados permanentes do Conselho de Segurança da ONU a lutar de maneira mais eficaz contra a demolição propositada dos tesouros da humanidade. Uma das recomendações foi conceber um novo crime internacional, o “crime contra o patrimônio comum da humanidade”, para facilitar a condenação dos responsáveis de ações predatórias pelos tribunais internacionais.

Não há dúvida de que a inclusão de um quinto crime internacional no rol do Estatuto de Roma8 promoveria a tutela do patrimônio cultural como uma nova grande prioridade da sociedade internacional. Outra proposta para tornar mais eficaz a aplicação das normas seria, segundo o mesmo documento, dar mais poder ao diretor geral da Unesco para informar ao secretário geral das Nações Unidas quando o patrimônio comum da humanidade for ameaçado de destruição intencional, a fim que ele possa, por exemplo, propor medidas necessárias para proteger os bens histórico-artísticos. Sabemos que somente o Conselho de Segurança goza de legitimidade para adotar medidas militares, além das de natureza diplomática, política, econômica, no âmbito internacional. Somente em dezembro de 2012 o principal órgão das Nações Unidas refere-se, em uma das suas resoluções, ao patrimônio da humanidade. Ele condenou, no conflito maliano (guerra civil que começou em 2012 com a insurreição de grupos salafistas jihadistas e independentistas denominados Azawad), as violações dos direitos humanos pelos grupos islâmicos radicais, assim como “a pilhagem, o roubo ou a destruição dos sítios culturais e religiosos”9. Com certeza, essas organizações internacionais foram influenciadas pelas ideias difundidas pela sociedade civil internacional (intelectuais, ONGs, juristas etc.), preocupada com a urgência em salvar o patrimônio histórico-cultural em perigo.

A repetição dos fatos de vandalismo intencional pelos grupos jihadistas de obediência islâmica – fúria guerreira que sempre existiu na história da humanidade, porém, fenômeno novo, acompanhada por uma divulgação em grande escala como meio de propaganda e de terrorismo10 –, levou uma parte da doutrina a pensar em adaptar o direito penal internacional à evolução dos modos de conflitos armados. Assim, à luz da criação do genocídio pela Convenção sobre a Prevenção de Repressão do Genocídio de 1948, da tentativa doutrinária de positivar o “crime de ecocídio” nos anos 6011, o “crime de urbicídio” emergiu na literatura nos anos 90, período ilustrado pelas guerras que ocorreram na ex-Iugoslávia. Todavia, o conceito entrou na posteridade só recentemente.

Um grupo de historiadores de arte, arquitetos e jornalistas12 manifestou sua aflição com uma nova dimensão dos problemas humanitários: o aniquilamento da identidade do inimigo pela destruição dos seus monumentos e lugares de culto que acompanham os assassinos, a fome, os sofrimentos e os êxodos. Cinco arquitetos que assistiram à destruição planejada da capital da Bosnia-Herzegovina, em 1991 e 1992, decidiram testemunhar e alertar o mundo sobre os acontecimentos com uma exposição itinerante que eles batizaram “Warchitecture13 – Urbicide Sarajevo”14. Foi apresentada, por exemplo, no Museu de Arte Moderna Contemporânea de Paris, no Centre Georges Pompidou em 199415. A ONG francesa Groupe, Reportage Étudiants, Environnement, Sociétés – GREES, associada ao projeto dos arquitetos precitados Midhat Cesovic, Borislav Curic, Nasif Hasanbegovic, Darko Serfic e Sabahundin Spilja, explica o uso do neologismo na época:

Porque se o assassinato de um povo é chamado de genocídio, a destruição de uma cidade e o que está acontecendo em Sarajevo pode sim ser chamado de urbicídio. (…) O urbicídio é óbvio, e é isso que estão tentando mostrar estes cinco arquitetos reunidos na associação multiétnica de arquitetos da Bósnia-Herzegovina e Sarajevo Das-Sabih. (…) Esta é uma das realidades da guerra na Bósnia e, mais geralmente, na ex-Iugoslávia. Claro que esta não é a única, mas esta guerra é marcada, entre outros crimes, pelo desejo de destruir as cidades e o que elas representam, para melhor aniquilar o inimigo. Osijek, Vukovar, Zadar, Mostar, Sarajevo … a lista é longa. Os sérvios querem matar a cidade porque ela encarna a civilização, a multietnicidade, as trocas. E Sarajevo entre as cidades do mundo goza de um lugar especial: “Com Jerusalém, Sarajevo é a única cidade do mundo que mistura tantas culturas e religiões diferentes”, explica Midhat Cesovic. Em Sarajevo, há uma catedral católica ao lado de uma sinagoga, de uma grande mesquita e de uma igreja ortodoxa. É o ponto triplo do encontro entre três grandes placas da civilização: o cristianismo ortodoxo grego, o catolicismo e o islamismo. (trad. nossa)

Essa nova terminologia foi rapidamente difundida nos discursos políticos e na mídia. O neologismo “urbicídio” começou a ganhar fama em particular na fala do arquiteto e professor Bogdan Bogdanovic16, um dos maiores oponentes ao regime ultranacionalista de Milosovic, acusado pelo Tribunal Penal para a ex-Iugoslávia antes de morrer e antigo prefeito de Belgrado. Assim, após a mutilação da futura capital da Bósnia-Herzegovina e diante da vergonhosa capitulação da comunidade internacional, o jornal francês Le Monde em maio de 199417 interpelou a opinião pública: “L’urbicide, le mémoricide, le nettoyage ethnique resteront-ils impunis ? Aucun tribunal international ne jugera-t-il jamais les auteurs de ces délits de lèse-humanité?” [“O urbicídio, o memoricídio, a limpeza étnica ficarão impunes? Nenhum tribunal internacional jamais julgará os perpetradores desses crimes contra a humanidade?”]. Hoje, várias obras científicas18 fizeram eco a este conceito que necessita ser definido juridicamente.

b) Definição jurídica do conceito de urbicídio

O termo “urbicídio” foi fabricado seguindo o modelo do conceito de “genocídio” idealizado por Raphael Lemkin em 194419. Sua etimologia é límpida: do latim urbs, cidade, e caedere, destruir, matar; “urbicídio” significa então destruição da cidade. O primeiro uso registrado da expressão “urbicídio” foi feito na obra do prolífico autor britânico de ficção científica Michael Moorcick na novela “Elric: Dead God’s Homecoming”, publicada em 196320. Os norte-americanos de obediência marxista em geral usaram, a partir da década dos anos 60, este conceito para se referirem à reestruturação urbana (ou destruição), como o Bronx em Nova York, que tinha como efeito operar uma reconversão agressiva sobre a experiência social urbana21. Foi depois dos acontecimentos de Sarajevo, na década 90, que o neologismo abraçou outra realidade. Esse novo conceito designa uma realidade antiga, quer dizer, as violências que visam a destruição da cidade22, não na condição de objetivo estratégico, mas na condição de identidade urbana. Para retomar a expressão bastante eficaz de Paul Virilio23 – urbanista, sociólogo e filósofo francês que viveu os bombardeios da sua cidade Nantes na sua infância, em 1943 –, a estratégia da nova guerra, hoje, é uma estratégia anticidade. O espaço urbano tornou-se alvo não apenas por motivos estratégicos, mas sobretudo pelos significados que ele incorpora: identidade, valores sociais e culturais. O conceito compartilha com o de “genocídio” a ideia de purificação, limpeza étnica, aniquilamento. Porém o primeiro não centra sua atenção sobre o ser humano como objeto direto da destruição, como o segundo o faz. A cidade é o símbolo do que é detestado: a polis encarna o lugar de civilização, o centro de poder a ser derrubado, o epicentro de encontros, de trocas entre as populações. Este acordo entre populações de diferentes comunidades que forjam um modo de morar baseado no multiculturalismo ou cosmopolitismo, em valores sociais e culturais torna-se um alvo para os beligerantes que buscam promover uma única identidade da sua comunidade e aniquilar os “geossímbolos”24 do encontro entre as populações e terminar com o “komsiluk” (boa vizinhança)25. O urbicídio é um crime complexo: além de uma grade de análise que se refere somente aos fatores étnicos, religiosos e linguísticos, demonstra que os conflitos são também o fruto de lutas entre urbanos e rurais, entre dois modos de morar opostos que não se entendem26. O apagamento da cidade do mapa não visa exclusivamente, como foi o caso durante toda a história da humanidade, ganhar a batalha ou a guerra e desmoralizar o inimigo27; objetiva instaurar uma supremacia também cultural sobre o inimigo, o “Outro”. Se, na cidade, se concentram os poderes econômicos, os centros de informação, os locais estratégicos, há uma densidade populacional que a torna vulnerável; nela também são sediados os monumentos que refletem uma identidade, uma história, uma cultura a serem apagadas da memória.

Não é à toa que alguns locais são visados pelos bombardeios ou ataques por explosivos. O geografo Rémi Baudouï sublinhou assim como o incêndio da biblioteca de Sarajevo, em agosto de 1992, testemunhou no plano simbólico da raiva que animava os militares sérvios o intuito de acabar com a “cultura do Outro”28. A ponte de Mostar, que ligava dois bairros étnicos diferentes, um bosniano e o outro croata, tornou-se alvo privilegiado também dos bombardeios sérvios. Essa folia assassina irracional, esse “meurtre rituel des villes”29 caracteriza também as exações dos grupos como os talibãs, Al Qaeda no Magrebe Islâmico-AQMI, Ançar Eddine e o Grupo Estado Islâmico (ISIS, segundo o acrônimo inglês) relatados acima. Ponto comum que podemos salientar à leitura dos discursos dos líderes dos beligerantes, ultranacionalistas ou jihadistas, que rejeitam a identidade do inimigo, é a necessidade de apagar as cidades consideradas “impuras”.

Vale destacar que, no Afeganistão, no Mali ou na Síria, no século XXI, os beligerantes privilegiaram o ataque do patrimônio do inimigo aos alvos políticos, econômicos ou militares estratégicos. Em razão da facilidade de derrubar e surrupiar os bens culturais? Ou em razão do forte simbolismo que as estátuas, museus, sítios arqueológicos, mausoléus ou manuscritos representam? Segundo François Chaslin, no seu livro Um ódio monumental30, a resposta é óbvia: “O conflito na ex-Iugoslávia expressa um ódio ao monumento, uma vontade de destruir tudo que participa de uma história comum” (trad. nossa).

Por estas razões, muitas vezes, os traços deixados pelos eventos de guerra nos tecidos urbanos estão carregados de fortes valores simbólicos e a fase de reconstrução torna-se um momento de reescrever a paisagem da memória da cidade. Os projetos de intervenções de restauração, reconstrução ou demolição pós-guerra são, nessa perspectiva, a expressão de narrativas coletivas que estabelecem uma relação cada vez diferente entre a cidade, o evento de guerra e sua memória31.

Uma vez contextualizado e definido, resta analisar de maneira crítica a contribuição do novo crime à teoria do direito penal internacional.

2. Vantagens e desvantagens do novo conceito “urbicídio”

Uma reflexão preliminar sobre o risco da criação de um novo crime pode suscitar, na teoria do direito, uma comparação entre os crimes preexistentes e o novo crime de urbicídio.

2.1. Efeitos nocivos da inflação normativa

Entendemos a intenção dos defensores da criação de um novo crime internacional suscetível de tornar o Tribunal Penal Internacional (TPI) competente: conscientizar a comunidade internacional da extrema gravidade da pulverização da identidade de uma população através de seu patrimônio; insistir também sobre o efeito profilático da consagração de um crime ao acentuar, dramatizar esse caráter grave de todos os atos predatórios para acabar com essas atrocidades. Porém não podemos negar as vicissitudes próprias que surgem quando se cria um novo conceito. Como delimitar precisamente as fronteiras deste crime em gestação? Como atender melhor o princípio de legalidade? Esse crime pode realmente ser considerado um crime internacional capaz de fundar a competência da jurisdição criminal internacional? Não é redundante com os outros crimes internacionais? De modo mais geral, quais são os critérios para avaliar a relevância da constituição de novos crimes internacionais? Sem pretensão de exaustividade, podemos citar as propostas recentes de criação de infrações relativas à proteção dos indivíduos e dos povos (escravidão, apartheiddiscriminação racial, tortura…), as relativas aos espaços e ao meio ambiente (ecocídio, pirataria, poluição, espaciocídio32…), as relativas à proteção do Estado, das organizações internacionais e de seus agentes (atos de terrorismo33…) ou as relativas às trocas internacionais (tráfico de entorpecentes, luta contra a corrupção internacional ou contra os paraísos fiscais…), as econômicas e financeiras34 etc.35. Todas são legítimas e dignas de atenção, porém não contribuem para inflação normativa criminal? Este crescimento exagerado não tem o risco de banalizar o crime internacional e finalmente tornar a luta contra a impunidade ineficaz?

Ao acolher todas essas propostas, chegaremos a uma hipótese de “non-droit”, quer dizer, a hipótese extrema da inefetividade do direito que seria a “ausência de direito em um determinado número de relações humanas onde a lei tinha a vocação teórica de estar presente”36, descrita pelo renomado sociólogo de direito francês, Jean Carbonnier, no meio do século passado. Tanto a escassez de direito quanto sua proliferação podem aniquilar ele mesmo, “como a serpente que se devora pela cauda. Em um imenso número de casos, ele devora fenômenos legais, neutraliza sua juricidade”37. Essa neutralização pela banalização já foi debatida e denunciada a respeito da qualificação quase sistemática dos massacres de população em genocídio (como foi feito para caracterizar os crimes na ex-Iugoslávia nos anos 90, no Darfur no Sudão, em Israel nos anos 2000 ou da juventude negra brasileira atualmente)38.

Em resumo: positivar o crime de “urbícidio”, seria o meio ruim para alcançar um bom objetivo? Precisa-se trivializar os crimes internacionais para “enobrecer” a destruição em massa do patrimônio da humanidade que assola atualmente várias regiões do mundo vítimas da ação de grupos obscurantistas ou de Estados visando nelas impor sua hegemonia? Essas questões merecem uma reflexão aprofundada para conciliar de maneira satisfatória a efetividade jurídica e a luta contra a impunidade.

Uma vez levantado o risco ligado à criação de um novo crime internacional, podemos questionar a sua relevância.

2.2. Comparação do crime de urbicídio com os crimes internacionais positivados

Na jurisprudência dos tribunais penais internacionais ad hoc e do TPI, a destruição deliberada dos bens culturais foi assimilada aos crimes contra a humanidade e aos crimes de guerra. Vale então desenhar as semelhanças e diferenças entre esses crimes.

Os crimes de urbicídio e os crimes contra a humanidade ou de guerra apresentam elementos comuns: visam aniquilar o inimigo e constituem atos de violência coletiva. Porém existem distinções profundas e intrínsecas. No crime contra a humanidade ou de guerra, os valores protegidos dos atos subjacentes visam diretamente a pessoa e, além disso, a espécie humana, como atentados à vida sob a forma de assassinato ou homicídio, atentados à integridade física e mental e à liberdade de deslocamento (sequestros e raptos). O crime de urbicídio é antes de tudo um crime direcionado contra o Estado. Mesmo se ele visa civis que vão sofrer na sua carne, visa de maneira colateral os símbolos do modelo combatido: a potência comercial e financeira, a supremacia militar, o poder político, o patrimônio cultural, através de um impacto simbólico e um grande choque midiático. Nota-se que o criminoso da humanidade ou de guerra busca eliminar os rastros das suas monstruosidades. Ao inverso, os responsáveis pelo urbicídio usam plenamente dos meios de comunicação para divulgar seus crimes. A violência contra o patrimônio, nesses últimos anos, foi teatralizada no intuito de melhor difundir o terror diante das populações visadas, e a reivindicação torna-se um elemento necessário. Parece que os bens são interesses jurídicos protegidos pelas duas incriminações, porém isso fica marginal para o crime contra a humanidade ou crime de guerra. O crime de urbicídio entende resguardar, tanto a pessoa humana quanto os bens da humanidade e os dos Estados. Enfim, o crime contra a humanidade ou de guerra só pode ser cometido por um Estado, enquanto os atos de urbicídio podem ser realizados por particulares para seus próprios interesses39.

Essas diferenças poderiam justificar a razão de ser do novo crime. Porém, do ponto de vista pragmático, sua concretização traz mais perguntas que soluções.

Com efeito, uma discussão a ser resolvida, por exemplo, é de determinar quais seriam os elementos da sua definição a serem comprovados para punir o crime de urbicídio. As evoluções da jurisprudência do Tribunal Penal para a ex-Iugoslávia – TPII corroboram a dificuldade quanto à qualificação do crime (crime de guerra ou crime contra a humanidade?) e quanto aos critérios exigidos para determinar se houve ou não um crime contra o patrimônio da humanidade.40 Em vários julgamentos, o TPII, de maneira solene, condenou os atos visando o patrimônio cultural41. No “caso Kordic”, julgado em 26 de fevereiro de 2001, o ato de demolição e degradação de edifícios consagrados à religião ou à educação, quando tal ato é perpetrado deliberadamente, foi equiparado a um ato de perseguição, posto que equivale a: “um ataque contra a identidade religiosa própria de um povo. Assim, o Tribunal exemplifica a noção de crime contra a humanidade, pois deste fato, é a humanidade no seu conjunto que é afetada pela destruição de uma cultura religiosa específica e dos objetos culturais vinculados”42. No “caso Miodrag Jokic”, o julgamento de 18 de março de 2004 puniu, mais uma vez, esses atos bárbaros de hostilidades contra o patrimônio cultural nesses termos: “O bombardeio da velha cidade de Dubrovnik (classificada na lista da UNESCO) constituiu um ataque não somente contra a história e o patrimônio da região mas também contra o patrimônio cultural da humanidade”43. No julgamento de 3 de março de 200044, T. Blaskic foi acusado por ter atacado o patrimônio cultural do inimigo. No entanto, o tribunal ad hoc entendeu de maneira restritiva o artigo 3° al. d). Foi estabelecido que o dano ou a destruição precisam ser cometidos de maneira deliberada contra edifícios claramente identificados como consagrados à religião ou ao ensino e não usados, no momento dos fatos, para fins militares. Neste “caso Blaskic”, o ataque contra os edifícios não caracterizou um dos quatro crimes internacionais, tornando o TPII competente, pois eles estavam localizados perto de objetivos militares, condição que legitima os bombardeios. No entanto, a jurisprudência da corte criminal evoluiu: no julgamento “Natelic e Martinovic” do 31 de março de 200345, a definição do crime não contemplou mais o elemento de proximidade do edifício bombardeado com os objetivos militares. Mas os juízes internacionais requereram a prova da intenção do autor do delito de degradar o imóvel, prova sempre delicada a fornecer, como é para qualquer elemento subjetivo. Essas exigências são compreensíveis, pois se trata da definição dos crimes internacionais, quer dizer, os de maior gravidade, que afetam a comunidade internacional no seu conjunto, justificando a competência excepcional dos tribunais penais internacionais e relativizando a soberania dos países beligerantes.

O terrorismo compartilha várias semelhanças com o urbicídio, em particular o de propagar o terror e destruir, não somente física mas também moralmente, uma parte da população civil, focar em alvos simbólicos da identidade do inimigo. Mas vale lembrar os fracassos da sociedade internacional ao definir o primeiro para descartar o raciocínio analógico46. Apesar de o terrorismo ser considerado uma das ameaças mais terríveis destas últimas décadas, não houve consenso internacional até hoje, para circunscrever este conceito47, o que não deixa pressagiar, pelo menos a curto prazo, novo conceito de urbicídio.

Mesmo que o desafio da delimitação do conceito esteja superado, restarão outras questões a serem resolvidas. Qual seria seu regime jurídico? O crime é mais grave que os outros crimes internacionais vigentes hoje no Estatuto de Roma? A sanção deveria ser agravada? Quais são as causas para se eximir da sua responsabilidade pela destruição de uma cidade?

Estes são apenas exemplos de incertezas jurídicas que o TPI permanente encontrará se o conceito de urbicídio vier a ser incorporado no artigo 8 do Estatuto de Roma. Além disso, a capacidade deste termo para abranger uma variedade de campos, tais como, direito, política internacional, urbanismo e arquitetura, história da arte, antropologia, filosofia e sociologia, tornará especialmente difícil estabelecer uma definição finita que satisfaça a todos.

Conclusão

A discussão doutrinária sobre a qualificação jurídica aplicável às violações voluntárias aos monumentos históricos tem o mérito de demonstrar as novas expectativas da sociedade internacional quanto à tutela do patrimônio da humanidade. Porém, por enquanto, parece mais conveniente conservar a principal caracterização de “crime de guerra” aplicada pelo TPI. Se a criação de um crime sui generis apresenta intelectualmente argumentos a favor, a mudança da terminologia poderia ser contraproducente. O governo francês, nas suas “50 proposições para proteger o patrimônio da humanidade” reveladas em 201548, propôs sistematizar o acionamento do TPI para responsabilizar individualmente os que perpetraram crimes de lesa-patrimônio (proposição n° 42) sem, no entanto, tentar modificar a qualificação de crimes de guerra para outro crime. Emendar o Estatuto de Roma no intuito de criar uma nova infração tem o risco de deixar entender, segundo Jean-Luc Martinez, redator das proposições, que as destruições das pedras podem ficar no mesmo patamar que os massacres da população, o que é difícil de ser compreendido pela opinião pública. Essa falta de legibilidade provocada pela alteração de jurisprudência seria contraditória com a preocupação de consolidar a efetividade das regras em germinação existentes. Ademais, o processo de reforma do Estatuto de Roma pode revelar-se arriscado pois a probabilidade de uma emenda entrar em vigor é fraca. Alterar as cláusulas do tratado de 1998 necessita da aquiescência da maioria dos 2/3 dos Estados membros da jurisdição criminal internacional e vinculará somente os Estados que ratificaram a emenda. Como o TPI está hoje sofrendo uma fase de contestação, em particular pelos países africanos que contestam sua legitimidade49 e também pelos presidentes russo, Vladimir Putin, norte-americano, Donald Trump, é melhor não dar oportunidade aos Estados de denunciar ou enfraquecer o ato constitutivo desta instituição judiciária, que demonstrou recentemente sua importante contribuição na luta eficaz contra a destruição do patrimônio da humanidade.


1 SARTRE-FAURIAT, Annie. Proche-Orient : patrimoines en grand danger. Anabases, Toulouse, n° 23, 2016, p. 139.

2 ROBICHEZ, Juliette. A destruição do patrimônio cultural da humanidade como instrumento de aniquilamento da dignidade da pessoa humana. A gênese da proteção jurídica do patrimônio cultural da humanidade. Diálogos possíveis, Salvador, v. 14, 2015, p. 96. – ROBICHEZ, Juliette. A proteção do patrimônio histórico-cultural da humanidade e a crise do direito internacional. In: MENEZES, Wagner; ANUNCIAÇÃO, Clodoaldo S. da, VIEIRA, Gustavo M. (org.). Direito internacional em expansão, Belo Horizonte: Arrães Ed., 2015, p. 122.

3 ROBICHEZ, Juliette. A destruição deliberada do patrimônio cultural da humanidade: “crime de guerra” ou crime contra a humanidade”? Revista de Direito Internacional, 2020, v. 17, n.° 3, Dossiê temático: Direito da arte e do patrimônio cultural, p. 357. Disponível em: https://www.publicacoesacademicas.uniceub.br/rdi/article/view/6591. Acesso em: 21 abr. 2021.

4 Definido no artigo 4, A, §6 da Terceira Convenção de Genebra. Termo francês para a conscrição durante as Guerras Revolucionárias francesas, particularmente a de 23 de agosto de 1793.

5 DUFOUR, Jean-Louis. La guerre, la ville et le soldat. Paris: Odile Jacob, 2002.

6 DUFOUR, Jean-Louis. Villes et combats urbains au XXe siècle, in Guerres mondiales et conflits contemporainsParis, 2002/2, n° 206, p. 95. Disponível em: https://www.cairn.info/revue-guerres-mondiales-et-conflits-contemporains-2002-2-page-95.htm. Acesso em: 07 mai. 2019.

7 UNESCO. Quatorzième assemblée générale des États parties à la Convention concernant la protection du patrimoine mondial, culturel et naturel. Paris, 14-15/Out/2003, p. 2. Disponível em: <http://whc.UNESCO.org/archive/2003/whc03-14ga-inf01f.pdf>. Acesso em: 10 fev. 2014.

8 Por enquanto, os crimes internacionais são: crime de genocídio, crime contra a humanidade, crime de guerra e crime de agressão.

9 Resolução 2085 (2012). Disponível em: <http://abonnes.lemonde.fr/international/article/2013/02/15/patrimoine-mondial_1833424_3210.html>. Acesso em: 05 mai. 2014.

10 No seu sentido próprio de aterrorizar a população.

11 CABANES, Valérie. Un nouveau droit pour la terre. Pour en finir avec l’écocide. Paris: Seuil, 2016.

12 Colóquio sobre as cidades destruídas nas guerras recentes, 31 jan. 1995, Ecole d’architecture de Paris-La Défense, sob a iniciativa da revista Urbanisme et da Associação Patrimônio sem Fronteiras. V. EDELMANN, Frédéric. Comment réconcilier les villes martyres et leur histoire. Le Monde, Paris, 11 fev. 1995. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1995/02/11/comment-reconcilier-les-villes-martyres-et-leur-histoire_3836761_1819218.html#mQ8aDPHigO6hDpLU.99>. Acesso em: 14 mar. 2017.

13 Neologismo elaborado a partir da palavra “war”, guerra em inglês e “architecture”, arquitetura.

14 GREES. Urbicide à Sarajevo. Blogue Immersion à Sarajevo, s.d. Disponível em: <https://grees2009.wordpress.com/nos-recherches/urbanisme/urbicide-a-sarajevo/>. Acesso em: 14 mar. 2017. Fato interessante, o neologismo “urbicídio” não foi traduzido em inglês na mídia nova-iorquina, o outro “warchitecture-Sarajevo”, associando a palavra “guerra” e “arquitetura”, foi privilegiado para falar de uma cidade “ferida” (“A Wounded City”). V. STOREFRONT FOR ART AND ARCHITECTURE. Warchitecture-Sarajevo: a Wounded City. 04 fev. 1995. Disponível em: <http://storefrontnews.org/programming/warchitecture-sarajevo-a-wounded-city/>. Acesso em: 14 mar. 2017.

15 Une exposition sur Sarajevo au Centre Pompidou. Les ruines d’une ville assiégée. Le Monde, Paris, 03 mai. 1994. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1994/05/03/une-exposition-sur-sarajevo-au-centre-pompidou-les-ruines-d-une-ville-assiegee_3829085_1819218.html#0D7axomAHhypp4uf.99>. Acesso em: 07 set. 2016.

16 BOGDANOVIC, Bogdan. Vukovar, Sarajevo. La guerre en ex-Yougoslavie. Paris: Ed. Esprit, 1993.

17 Pourquoi Sarajevo. Le Monde, Paris, 27 mai. 1994. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1994/05/27/pourquoi-sarajevo_3831329_1819218.html#rUgtrD2dZmqhOEYS.99>. Acesso em: 07 set. 2016. Tradução nossa: “O urbicídio,o memoricídio e a limpeza étnica ficarão impunes? Nenhum tribunal internacional nunca julgará os autores destes delitos de lesa-humanidade?”

18 Por ex.: MAZZUCCHELLI, Francesco. Urbicidio. Il senso dei luoghi tra distruzioni e ricostruzioni nelle ex Jugoslavia. Bononia University Press, Bolonha, 2010.

19 LEMKIN, Raphael. Chapter IX: Genocide. In: ______. Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation – Analysis of Government – Proposals for Redress. Washington: Carnegie Endowment for International Peace, 1944. p. 79-95. Disponível em: <http://www.academia.edu/5846019/Raphael_Lemkin_-_Axis_Rule_in_Occupied_Europe_Laws_of_Occupation_-_Analysis_of_Government_-_Proposals_for_Redress_Chapter_IX_Genocide_&gt;. Acesso em: 08 mai. 2019.

20 MOORCOCK, Michael. Dead God’s Homecoming. Science Fantasy, n° 59, Nova Publishing, 1963, apud WIKIPEDIA, Urbicídio. Disponível em: <https://es.wikipedia.org/wiki/Urbicidio>. Acesso em: 08 mai. 2019. Nesta obra, o protagonista Elric, imperador de Melniboné, abandona seu trono para viajar e assiste impotente à destruição do seu mundo para deixar seu lugar ao nosso.

21 Por exemplo: MARSHALL, Berman. Falling Towers: City Life After urbicide, in CROW, Dennis, Geography and Identity. Ed. Maisonneuve Press, Washington, 1996, p. 172.

22 Pensamos em Troia sitiada e devastada pelos Gregos (1240 a.C.); a tomada de Cartago, cidade sediada no norte da África, originariamente colônia fenícia pelos Romanos que se espalharam pela cidade e semearam as terras de sal para que nada mais repele como diz a lenda (146 a.C.); a tomada de Tenochtitlán (antigo México), capital dos Astecas, pelos Espanhóis (1521)…

23 VIRILIO, Paul. Stratégie de la déception: à partir du conflit au Kosovo, réflexion sur la stratégie militaire du contrôle et de désinformation tous azimuts. Paris: Ed. Galilée, 2000.

24 TRATNJEK, Bénédicte. Des ponts entre les hommes : les paradoxes de géosymboles dans les villes en guerre. Cafés géographiques, rubrique Vox geographi, 12 dez. 2009. Disponível em: <https://halshs.archives-ouvertes.fr/file/index/docid/440892/filename/Des_ponts_entre_les_hommes.pdf>. Acesso em: 28 mai. 2019.

25 O termo “komsiluk”, de origem turca, designa as relações de vizinhança no seu conjunto. Na Bósnia-Herzegovina, no contexto pluricomunitário bosníaco, o termo abrangia um sistema de coexistência cotidiana entre as diferentes comunidades. Expressava-se essencialmente no trabalho, na vida hodierna, na associação na comemoração de todos aos eventos religiosos e familiares. BOUGAREL, Xavier. Bosnie. Anatomie d’un conflit. Paris: La Découverte, 1996, p. 81.

26 TRATNJEK, Bénédicte. La notion d’urbicide : exemples en ex-Yougoslavie. Blogue Géographie de la ville en guerre, 22 out. 2008. Disponível em: <http://geographie-ville-en-guerre.blogspot.com.br/2008/10/la-notion-durbicide-dimensions.html>. Acesso em: 07 set. 2016. Podemos também citar o exemplo de Phnom Penh, capital da Camboja, que sofreu graves destruições e descuidados durante a República Khmer (1970-1975). A “Pérola da Ásia” foi bombardeada pelas tropas comunistas e esvaziada durante quase quatro anos. Em 1975, a nova Kampuchea democrática evacuou pela força seus dois milhões de residentes para que estes trabalhassem nas fazendas rurais e se tornem o “novo povo”. Ver a obra cinematográfica sobre este tema: The killing Fields. Direção de Rolland JOFFÉ, Reino Unido, 1984 (138 min.).

27 Pensamos nos bombardeios de Paris e Londres na Primeira Guerra Mundial, de Guernica durante a guerra civil na Espanha ou Hiroshima e Nagasaki durante a Segunda Guerra Mundial.

28 BAUDOUï, Rémi. De la menace atomique aux conflits de “faible intensité”. L’emprise croissante de la guerre sur la ville. Annales de la recherche urbaine, n° 91, dossier “Villes et guerres”, 2001, pp. 31-32.

29 Idem. “Assassinato ritual de uma cidade”. (trad. nossa)

30 CHASLIN, François. Une haine monumentale. Essai sur la destruction des villes en ex-Yougoslavie. Paris: Descartes & Cie, 1997. – V. também TRATNJEK, Bénédicte. La notion d’urbicideOp. cit.

31 Uma das primeiras medidas adotadas pela população vítima desses atos bárbaros foi de reconstruir a ponte de Mostar ou os mausoléus de Tombuctu.

32 HANAFI, Sari. Spatiocide, réfugiés, crise de l’Etat-nation. Multitudes, Paris, 2004-4, n° 18, p. 187. Disponível em: <http://www.cairn.info/article_p.php?ID_ARTICLE=MULT_018_0187>. Acesso em: 17 mar. 2017 – LEVY, Jacques. Topologie furtive. Espacestemps.net, 2008. Disponível em: <http://www.espacestemps.net/articles/topologie-furtive/>. Acesso em: 17 mar. 2017. Esses autores demonstram que o espaço é um recurso usado pelo Estado israelense para impedir a construção estatal palestina: as políticas de expropriações gerais das terras, deslocamento ou expulsão maciça dos habitantes; o assentamento consistente, exaustivo e definitivo por colonos visa a romper a continuidade territorial, a suprir a relação entre Palestino e seu território.

33 ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. A complexa definição de ato terrorista como crime contra a humanidade. Revista da Faculdade de Direito – UFPR, Curitiba, v. 65, n° 2, mai./ago. 2020, p. 149. Disponível em: https://revistas.ufpr.br/direito/article/view/69797/41512. Acesso em: 17 dez. 2020. V. também: MOLINS, François. Actes de terrorisme : nouveaux crimes contre l’humanité ? Paris: Colloque à la Cour de cassation: 70 ans après Nuremberg – Juger le crime contre l’humanité, 30 set. 2016. Disponível em: <https://www.courdecassation.fr/IMG/F%20Molins%20-%20Actes%20de%20terrorisme%20%20noueaux%20crimes%20contre%20l%20humanit%C3%A9%20-%2070%20apr%C3%A8s%20Nuremberg%20-%20Juger%20le%20crime%20contre%20l%20humanit%C3%A9.pdf>. Acesso em: 17 mar. 2017.

34 MUNIZ, Lucas Maia Carvalho. A tutela dos crimes contra o sistema financeiro nacional no Tribunal Penal Internacional. Trabalho de Conclusão de Curso, Faculdade Ruy Barbosa, Curso de direito, orientador: Juliette Robichez, 2013 (n.p.).

35 Para maiores desenvolvimentos V. ASCENSIO, Hervé, DECAUX, Emmanuel, PELLET, Alain. Droit international pénal. Paris: A. Pedone, 2° ed., 2012, pp. 183 e s.

36 CARBONNIER, Jean. Flexible droit. Pour une sociologie du droit sans rigueur. Paris: LGDJ, 7° ed., 1992, p. 23 e s. Trad. nossa.

37 Idem. Trad. nossa

38 Ex.: JARREAU, Patrick. Simone Veil s’inquiète de la banalisation du génocide des juifsLe Monde, Paris, 18 mai. 2003. Disponível em: <http://abonnes.lemonde.fr/une-abonnes/article/2003/05/15/simone-veil-s-inquiete-de-la-banalisation-du-genocide-des-juifs_320122_3207.html?xtmc=simone_veil_s_inquiete_de_la_banalisation_du_genocide&xtcr=1>. Acesso em: 21 abr. 2019.

39 V. ausência de consenso sobre essa questão no debate na Comissão de Direito Internacional sobre o projeto de código dos crimes contra a paz e a segurança da humanidade. ACDI, 1986, vol. II, 2 e partie, p. 48, § 98. V. também ACDI, 1990, vol. II, 2 e parte, comentários do art. 16 in fine, p. 29. Contra: Resolução da AG/OEA, 30/06/70, equiparando os atos de terrorismo a crimes contra a humanidade. Mesma posição nas resoluções 863 de 1986, 1170 de 1991 e na recomendação 1644 de 2004 da Assembleia Parlamentar do Conselho da Europa. V. ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc. cit.

40 DIAS, Anauene. Destruição do patrimônio cultural: crime de guerra. Revista Via IurisBogotá, 2018, n° 25, p. 1. Disponível em: <https://www.academia.edu/38358730/Destruição_do_patrimônio_cultural_como_crime_de_guerra.pdf?email_work_card=view-paper>. Acesso em: 28 mai. 2019.

41 CARDOSO, Tatiana de Almeida F. R. Novos desafios ao direito internacional humanitário: a proteção dos bens culturais em caso de conflito armado. Revista de Direitos Fundamentais e Democracia, Curitiba, v. 14, n° 14, jul./dez. de 2013, p. 196. Disponível em: <http://revistaeletronicardfd.unibrasil.com.br/index.php/rdfd/article/view/381/338>. Acesso em: 25 jul. 2018.

42 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de Primeira Instância. Procurador v. Kordic & Cerkez. 27 fev. 2001. N° IT-95-14/2-T. <Disponível em http://www.icty.org/x/cases/kordic_cerkez/tjug/fr/kor-010226f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, pp. 64 e 65; p. 101 e s. e p. 311 e s. Trad. livre

43 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de primeira instância I. Procurador c. Miodrag Jokic. 18 mar. 2004. N° IT-01-42/1-S. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/miodrag_jokic/tjug/fr/jok-sj040318f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 21 e s. Trad. livre.

44 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA (2000a). Câmara de Primeira Instância I. Procurador c. Tihomir Blaskic.03 mar. 2000. N° IT-95-14-T. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/blaskic/tjug/fr/bla-tj000303f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 5 e s., pp. 53 e 56, p. 63 e s., p. 144 e s.

45 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de primeira instância. Procurador v. Mladen Naletilic e Vinko Martinovic. 31 mar. 2003. N° IT-98-34-6. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/naletilic_martinovic/tjug/fr/tj030331f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 230 e s., pp. 274-275.

46 ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc. cit.

47 JAPIASSÚ, Carlos Eduardo A. Coleção para entender: o Direito Penal Internacional. Belo Horizonte: Del Rey, 2009. – MALUF, Elisa L. Terrorismo e prisão cautelar: eficiência e garantismo. São Paulo: LiberArs, 2016.

Ver referências in: ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc cit.

48 MARTINEZ, Jean-Luc.Cinquante propositions françaises pour protéger le patrimoine de l’humanité. In: Rapport au Président de la République sur la protection du patrimoine en situation de conflit armé. Nov. 2015. Disponível em: <http://www.elysee.fr/assets/Uploads/Cinquante-propositions-francaises-pour-proteger-le-patrimoine-de-lhumanite.pdf>. Acesso em: 05 fev. 2017.

49 Acusado de ser uma instituição “racista e neocolonial” pela União Africana, alguns Estados africanos manifestaram sua vontade de sair da organização internacional. A partir de 2015, a África do Sul, o Burundi e a Gâmbia introduziram um processo de denúncia do Tratado de Roma de 1998.Ver ROBICHEZ, Juliette. A justiça penal internacional e a África. Análise crítica do “afrocentrismo” do Tribunal Penal Internacional. Cientifico, Salvador, 2018, p. 147. Disponível em: <https://revistacientefico.adtalembrasil.com.br/cientefico/article/view/626/390>. Acesso em: 21 abr. 2019.

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

Le portail à l'entrée du camp d'Auschwitz-Birkenau avec l'inscription en fer forgé "Arbeut Macht Frei".

[1] La phrase cynique et tristement célèbre “Arbeit macht frei” [2] (“Le travail rend libre” en allemand) à l’entrée du camp de concentration d’Auschwitz à Oświęcim en Pologne. Ce panneau est aujourd’hui conservé au Musée National Auschwitz-Birkenau. [3] Photo : Meta.mk/Bojan Blazhevski

É

L’article d’origine [4] a été publié en anglais le 13 octobre 2020 sur Meta.mk. Une version éditée est republiée ici dans le cadre d’un accord de partage de contenu entre Global Voices et Metamorphis Foundation.

Sauf mention contraire, tous les liens renvoient vers des pages en anglais.

Facebook est en train de changer ses règles pour inclure le négationnisme dans sa définition du discours haineux. Cela fait suite aux critiques essuyées par le réseau social pour son inaction concernant ce genre de désinformation.

Monika Bickert, vice-présidente de la politique sur le contenu, a publié un billet de blog le 12 octobre pour annoncer [5] que le réseau social le plus puissant de la planète était en train de mettre à jour sa définition du discours haineux « pour interdire tout contenu niant l’Holocauste ou déformant les faits à ce propos ».

Facebook fonde sa décision sur le niveau accru d’attaques en ligne à l’encontre de nombreux groupes dans le monde, de la part d’individus et d’organisations qui prônent le sectarisme et le racisme. L’entreprise a déjà « banni plus de 250 organisations de suprémacistes blancs » et supprimé de sa plateforme 22,5 millions de publications contenant des discours haineux au cours du deuxième trimestre 2020.

Bickert a aussi précisé que Facebook avait pris en compte un récent sondage [6] de l’ONG Conference on Jewish Material Claims Against Germany (Claims Conference) qui montre que les jeunes aux États-Unis savent très peu de choses sur l’histoire relative à l’Holocauste, et qu’ils détiennent des informations manifestement inexactes véhiculées par la propagande néonazie depuis des années.

Considérant qu’enseigner la vérité sur l’Holocauste est la clé pour éviter différentes formes de racismes, y compris l’antisémitisme, Bickert a annoncé que cette interdiction serait accompagnée d’efforts pour permettre aux utilisateurs de Facebook d’avoir accès à des informations vérifiées en fournissant des liens vers des sources historiques crédibles en dehors de Facebook dans les résultats de recherche.

En septembre, Meta.mk a annoncé [7] que des défenseurs des droits humains avaient demandé à Facebook de considérer le négationnisme comme un discours de haine et de l’inclure dans sa politique de modération des contenus. Par exemple, en juillet 2020, la Claims Conference a débuté une campagne en ligne de vidéos courtes réalisées par des survivants de l’Holocauste adressant un message à Mark Zuckerberg pour lui expliquer pourquoi il était important de modifier ces règles.

#75e jour de la campagne #ImpossibleDeLeNier
et Mark Zuckerberg n’a pas rencontré les survivants.
Laissons-les expliquer pourquoi Facebook doit bannir le négationnisme
Nous savons qu’il est très occupé
Mais le temps des survivants est aussi précieux

Regardez et partagez cette compilation des messages des survivants à Mark Zuckerberg SVP

Le négationnisme est considéré comme un crime [14] dans de nombreux pays du monde, notamment en Allemagne, en France et en Russie. Les lois de nombreux autres pays, comme le Code pénal de la Macédoine du Nord, considèrent que l’utilisation de systèmes d’informations pour nier, minimiser, approuver ou justifier publiquement toute forme de génocide ou de crimes de guerre est un délit grave.

L’Union européenne a aussi promulgué des politiques et règlements contre les discours de haine [15] [fr] qui incluent la coopération avec les réseaux sociaux internationaux.

Cependant, les États-Unis, juridiction dont dépend Facebook, ne disposent pas de lois fédérales qui interdisent les discours de haine.

En 2018, le fondateur de Facebook, Mark Zukenberg, a déclaré que [16]même si le négationnisme était odieux à ses yeux, il ne considérait pas (à cette époque) que la société devait promulguer de nouvelles règles pour l’interdire sous toutes ses formes parce qu’il était « difficile dans beaucoup de ces cas de contester et de comprendre l’intention ».

Deux ans plus tard, il a expliqué son changement de position dans une publication Facebook [17] datée du 12 octobre :

J’ai été pris entre deux feux : défendre la liberté d’expression ou éradiquer le mal causé par le fait de minimiser ou de nier les horreurs de l’Holocauste. Mon opinion a évolué car j’ai vu des données montrant l’augmentation des violences antisémites. Nos politiques sur les discours haineux ont aussi évolué. Il n’est pas simple de jauger la limite entre les discours acceptables et ceux qui ne le sont pas, mais vu l’état actuel du monde, je crois que c’est le juste équilibre.

En juillet 2020, la Ligue anti-Diffamation (ADL), une importante organisation internationale juive basée à New York, a débuté une campagne de boycott intitulée #StopHateForProfit [18] (« Arrêtez la haine pour le profit ») soutenue par plus de 1200 entreprises à but non lucratif qui appelaient au boycott des publicités sur Facebook. Le but de la campagne était de forcer Facebook à s’attaquer aux groupes et forums qui publiaient en toute impunité d’énormes quantités de contenus niant l’Holocauste et faisant la promotion du sectarisme, du racisme et de la désinformation.

Jonathan A. Greenblatt, le directeur général d’ADL a déclaré [19]: « Mon organisation est soulagée que Facebook ait finalement pris les mesures que nous demandions depuis presque une décennie : considérer le négationnisme et la déformation de l’Holocauste comme des “discours haineux” et les supprimer de leur plateforme. L’Holocauste, le meurtre systématique d’environ six millions de juifs et de plusieurs millions d’autres individus pendant la Seconde Guerre mondiale est l’un des génocides les mieux documentés et les mieux étudiés de l’histoire. »

Selon Greenblatt, Facebook doit à présent montrer comment ses engagements se concrétisent en publiant notamment un rapport de suivi sur les mesures mises en place.

Nous nous réjouissons de la nouvelle, mais nous tenons également à souligner que les décisions de cette nature prises par les plateformes n’ont de sens que si elles sont appliquées. Le réseau social doit maintenant donner des garanties à la communauté internationale qu’il prend des mesures significatives et concrètes pour s’assurer que ceux qui nient l’Holocauste ne profitent plus des différentes plateformes de Facebook pour répandre l’antisémitisme et la haine. On espère que Facebook continuera sur cette lancée en fournissant régulièrement des rapports d’avancement par le biais de documents qui prouvent que des mesures sont prises pour s’assurer que le négationnisme et la déformation sont définitivement bannis de leur plateforme.

Le Congrès juif mondial [20], une organisation internationale qui représente les communautés et organisations juives dans 100 pays du monde, et les organisations locales de la société civile comme l’Association des Juifs de Bulgarie (« Shalom »),  a aussi exprimé son soutien [21] au changement des politiques de Facebook concernant le négationnisme et la déformation des faits relatifs à l’Holocauste.

L’évolution de Facebook sur la question a reçu l’approbation d’institutions académiques qui œuvrent à la préservation de la mémoire de ces massacres passés pour empêcher les génocides à l’avenir. Le musée de l’Holocauste de l’Illinois a publié cette publication sur Twitter :

Article publié sur Global Voices en Français: https://fr.globalvoices.org

URL de l’article : https://fr.globalvoices.org/2021/03/23/259730/

URLs dans ce post :

[1] Image: https://globalvoices.org/wp-content/uploads/2020/09/ausvic-111.jpg

[2] “Arbeit macht frei”: https://fr.wikipedia.org/wiki/Arbeit_macht_frei

[3] Musée National Auschwitz-Birkenau.: https://fr.wikipedia.org/wiki/Mus%C3%A9e_national_Auschwitz-Birkenau

[4] L’article d’origine: https://meta.mk/en/facebook-to-include-holocaust-denial-in-its-definition-of-banned-hate-speech/

[5] pour annoncer: https://about.fb.com/news/2020/10/removing-holocaust-denial-content/

[6] récent sondage: http://www.claimscon.org/millennial-study/

[7] a annoncé: https://meta.mk/en/holocaust-denial-should-be-considered-hate-speech-survivors-demand-of-facebook/

[8] #75ème jour: https://twitter.com/hashtag/Day75?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[9] #NoDenyingIt: https://twitter.com/hashtag/NoDenyingIt?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[10] #Facebook: https://twitter.com/hashtag/Facebook?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[11] #négationnisme: https://twitter.com/hashtag/Holocaust?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[12] pic.twitter.com/WplTr5mVp2: https://t.co/WplTr5mVp2

[13] 20 Octobre 2020: https://twitter.com/ClaimsCon/status/1315423180287209473?ref_src=twsrc%5Etfw

[14] crime: https://en.wikipedia.org/wiki/Legality_of_Holocaust_denial

[15] des politiques et règlements contre les discours de haine: https://fr.globalvoices.org/2020/10/19/257371/

[16] a déclaré que : https://money.cnn.com/2018/07/18/technology/zuckerberg-recode-holocaust/index.html

[17] publication Facebook: https://www.facebook.com/4/posts/10112455086578451

[18] #StopHateForProfit: https://www.stophateforprofit.org/

[19] a déclaré : https://www.adl.org/news/press-releases/after-long-fight-adl-is-relieved-at-facebook-announcement-that-it-will-remove

[20] Le Congrès juif mondial: https://www.worldjewishcongress.org/en/news/facebook-to-remove-holocaust-denial-10-0-2020

[21] exprimé son soutien: https://sofiaglobe.com/2020/10/12/bulgarian-jews-welcome-facebooks-decision-to-prohibit-holocaust-denial-and-distortion/

[22] @ClaimsCon: https://twitter.com/ClaimsCon?ref_src=twsrc%5Etfw

[23] @YahooNews: https://twitter.com/YahooNews?ref_src=twsrc%5Etfw

[24] https://t.co/n8yrS5caLS: https://t.co/n8yrS5caLS

[25] October 12, 2020: https://twitter.com/ihmec/status/1315714777713344513?ref_src=twsrc%5Etfw

La vigesimotercera reimpresión, que entra en vigor este domingo, incluye normas sobre violencia machista y sexismo. Y fija que se escriban “internet” y “jueza”

 

Escrito por Álex Grijelmo

La vigesimotercera reimpresión del Libro de estilo de EL PAÍS incorpora algunos cambios, pero también mantiene los principios que alientan el trabajo del diario desde 1976. Esta actualización entra en vigor este domingo, si bien el libro impreso se distribuirá a los puntos de venta en primavera, editado por Aguilar. Como la edición anterior (2014), la obra recoge normas específicas sobre vídeo y otros soportes digitales.

Las novedades son en síntesis las siguientes:

Violencia machista. El nuevo texto señala que ha de extremarse el cuidado en estas informaciones para no añadir dolor innecesario a las víctimas (en el lenguaje técnico, “no revictimizarlas”). Esos hechos no se deben abordar como cualquier otro suceso, y su elaboración requiere de contexto y datos que permitan pasar del caso concreto al problema general. La acción verbal debe recaer en el autor del crimen, no en la víctima (un varón asesina a una mujer, y no una mujer es asesinada por un varón); y no se consideran interesantes las opiniones de los vecinos y conocidos que, por falta de información, tienden a presentar la situación previa como algo normal.

Además de otras cuestiones y consejos, se prohíbe la expresión “crimen pasional”, y los periodistas cuidarán asimismo de no esparcir sospechas sobre posibles detonantes de la agresión violenta que puedan tomarse como justificación o disculpa: “Había bebido”, “iba sola”, “llevaba una falda ajustada”… También se procurará hacer un seguimiento de este tipo de asesinatos, a fin de no transmitir mediante el silencio una idea de impunidad.

Sexismo en el lenguaje. El manual recomienda revisar los textos con una perspectiva igualitaria, y marca una serie de criterios al respecto. Entre ellos figura que se habrán de evitar las asimetrías en el lenguaje y en los contenidos; así como describir la ropa que viste una mujer cuando en un contexto similar no se haría lo mismo con la de un hombre.

Aunque no se asumen las duplicaciones de género tan presentes en el lenguaje público, se recomienda eludir el uso abusivo de la palabra “hombre” (“el hombre llegará algún día a Marte”, “los derechos del hombre”…) para sustituirla por opciones como “la humanidad”, “la gente”, “los seres humanos”, “la persona”, “las personas” y otras similares.

El vocabulario del manual recoge además algunos consejos sobre vocablos como “gestación subrogada”, “vientre de alquiler”, “lío de faldas”… y otros términos y locuciones con los que se puede incurrir en sexismo.

El género gramatical. Una novedad de esta edición consiste en que se usarán las formas “jueza” y “juezas”, “concejala” y “concejalas” para los femeninos de “juez” y “concejal”; si bien los colaboradores que publiquen artículos de opinión quedan exentos de esta norma, pues las academias consideran igualmente válidas las alternativas “la juez” y “las jueces”, que ofrecen la misma información que “la jueza” y “las juezas”.

Se trata, en cualquier caso, de dos excepciones. Esa adición de un morfema femenino en palabras que terminan en consonante y que tradicionalmente han carecido de él en español no se extiende a otros vocablos (“corresponsal”, “edil”, “fiscal”, “alférez”, “criminal”, “mártir”, “joven”…).

Sin embargo, sí se dará flexión en femenino a los empleos militares terminados en o: “sargenta”, “caba”, “soldada”… Y lo mismo ocurrirá con “capitana” (en el léxico militar se emplea “la capitán”, pese a que en los deportes, por ejemplo, se habla de “la capitana del equipo”).

EL PAÍS no asume el genérico formado sobre el morfema e (“niñes”, “periodistes”, “amigues”…), y tampoco las palabras formadas con la letra equis o con el símbolo de la arroba: “Lxs lectorxs”, “l@s lector@s”.

Grafías. La escritura de algunas palabras se modifica. Así, se leerá a partir de ahora “internet”, con minúscula. También se escribirán con minúsculas los plurales de instituciones (“gobiernos”, “diputaciones”, “ayuntamientos”…), pero no así su singular.

Además, se ha adoptado la forma “wasap” cuando se refiere a un mensaje y no a la marca (WhatsApp).

Entre otros muchos cambios, el grupo neonazi griego que se ha venido denominando en EL PAÍS “Aurora Dorada” (traducción más correcta del sustantivo griego aygé, por su referencia a la luz, no tanto al acto de que salga el Sol) pasará a llamarse “Amanecer Dorado”, opción que se ha impuesto en los medios en español. Y el nombre del pueblo musulmán que habita en Myanmar (antes Birmania) se escribirá “rohinyá”, y no “rohinya” ni “rohingya” ni “ruaingá” como en ocasiones ha aparecido en este y otros medios.

Principios. Igual que en ediciones anteriores, el Libro de estilo recoge los pilares éticos de EL PAÍS, diario que se define como medio independiente, con vocación de europeo y especialmente latinoamericano, defensor de una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres.

Se mantienen también las normas sobre el contraste y la verificación de las noticias, la necesaria fe de errores si se ha incurrido en un fallo, la obligación de citar fuentes cuando el periodista no haya presenciado los hechos que cuenta, la ineludible consulta a la parte perjudicada por una información y la clara división de los géneros periodísticos. Esta última idea se concibe como una garantía para el lector y ocupa un amplio espacio en el libro. Se pretende que EL PAÍS se sirva de su tipografía para diferenciar cada género y, con ello, la distinta presencia del yo del periodista en ellos: muy escasa en la noticia, pero más notable progresivamente en la entrevista, la crónica, el reportaje, el análisis, la crítica, la columna, la tribuna y el editorial. El lector tiene derecho a saber ante qué grado de subjetividad se halla en cada caso.

El Libro de estilo, que incluye el Estatuto de la Redacción, se actualiza cada cierto tiempo, pero mantiene las esencias que inspiraron a los fundadores del diario en 1976. En él siguen con idéntica redacción muchas frases y muchos criterios que salieron de la pluma del primer responsable del manual, Julio Alonso. Lo principal de este contrato con los lectores sigue en vigor desde hace 45 años.

Portada del libro de estilo de EL PAÍS, edición 2021.

Portada del libro de estilo de EL PAÍS, edición 2021

 

[Foto: Luis Sevillano Arribas – fuente: http://www.elpais.com]

Los disparates de nuestra memoria histórica

Escrito por Juan Pablo Cárdenas

Los países del mundo acostumbran rendirle tributo a sus héroes, gobernantes y seres excepcionales mediante estatuas y otras construcciones, al tiempo que bautizan con sus nombres ciudades, avenidas, calles, teatros, estadios, parques y diversos sitios de afluencia pública. En el caso chileno estos nombres se repiten profusamente en todas las regiones, aunque los que se recuerdan en muchos casos no lo merezcan realmente.

Se trata de una forma de asentar soberanía e identidad nacional, destacando protagonistas y fechas significativas de nuestra historia, pero también se busca ideologizar, enfatizando efemérides y acontecimientos muchas veces con la intención de ocultar episodios mucho más significativos y trascendentales de nuestro recorrido como nación y Estado.

En naciones europeas como Francia, Inglaterra y Alemania esta práctica de rememorar la historia muchas veces ha obligado a reemplazar los nombres otorgados a los diferentes sitios según vayan cayendo en descrédito los personajes que en un momento se quiso homenajear. El nombre del mariscal Philippe Petain es uno de los más emblemáticos en tal sentido: subió a los altares de la fama con la Primera Guerra Mundial para después ser derribado de estos sitios luego del Gobierno de Vichy y su vergonzosa colaboración con Hitler. Primero héroe y luego acusado de traidor o villano, según la cambiante evolución e interpretación de los hechos históricos. También los reemplazos ocurren con los sucesivos cambios de propiedad respecto de tantos territorios del Viejo Continente o por la conformación de países que antes no dibujaban los mapas políticos.

Siempre hemos seguido con particular atención los artículos de Felipe Portales y su enorme contribución a romper los mitos de nuestra historia, descubriendo el rostro real y hasta perverso de varios de nuestros exjefes de Estado y dirigentes. Poniendo en su lugar, por ejemplo, al todavía venerado presidente Arturo Alessandri Palma por su responsabilidad en crímenes y desacertadas acciones. A cien años de la Matanza de San Gregorio en el norte, desde luego, donde cayeran acribillados por orden de su Gobierno casi setenta trabajadores del salitre, según se consigna en un reciente artículo suyo publicado por el prestigioso medio digital Polítika, en elclarín.cl y otros más.

Claro: a esta altura no cabe duda de que quien llegara a La Moneda en andas del pueblo se convirtiera en uno de los gobernantes más reaccionarios, tenebrosos y sanguinarios de nuestra República. Esto es, por quien nos legara la Constitución de 1925 redactada por él y aprobada por un plebiscito tan espurio como el convocado después por Pinochet para reemplazar precisamente este texto por la nueva Carta Magna de 1980. Recordemos que a la Matanza de San Gregorio en Antofagasta se agregará la masacre del Seguro Obrero en Santiago, hechos luctuosos en que se hace imposible ocultar la criminal mano de Arturo Alessandri, cuyo hijo Jorge después arribara también a la presidencia, así como hasta ahora varios de sus descendientes circulan por los pasillos de las principales instituciones del Estado.

Pese a sus criminales acciones y despropósitos en nuestra Plaza de la Constitución sigue en pie un vetusto monumento en su memoria, así como en el país un sinnúmero de estatuas, calles y otros lo recuerdan y hasta pretenden reconocerlo como uno de nuestros “estadistas”.

Tan pavoroso también nos parece que un genocida como el general Cornelio Saavedra, que tiñera de sangre mapuche nuestra Araucanía, todavía tenga estatuas en una ciudad como Mulchén. Aunque en este caso, debemos celebrar que algunos de estos bronces hayan sido derribados por jóvenes con buena conciencia histórica. No sería tan improbable que el propio Pinochet y sus secuaces fueran reconocidos para la posteridad en calles, plazas o al menos cuarteles militares, mientras que el recuerdo histórico de Allende y tantos mártires de nuestra historia apenas alcanzan tímidos reconocimientos después de cuarenta o cincuenta años.

Es la política mezquina y cobarde la que ha postergado estos reconocimientos. También la “prudencia” de quienes no quieren afectar a los militares y a los grupos oligárquicos que alentaron el terrorismo de Estado y luego siempre se han concertado para alentar la impunidad. Supuestamente en bien del país, la reconciliación nacional y el progreso, cuando ya se sabe que la verdad y la justicia son los mejores ingredientes de la paz.

Figuras como las que cayeron en la lucha contra la dictadura, la defensa de los derechos humanos y hoy siguen sacrificando sus vidas por derogar el cruel y criminal sistema neoliberal es posible que demoren mucho en ser reconocidos mientras no sea realmente el pueblo chileno el que ingrese a La Moneda tras sus auténticos abanderados. Dirigentes sindicales y estudiantiles, periodistas y notables feministas, además de líderes espirituales, notables científicos, escritores y artistas que esperan el reconocimiento histórico que merecen sus ejemplares vidas. Por su combate permanente e irrenunciable por la justicia, la libertad y el auténtico progreso. Cuanto por esa democracia que, en realidad, aguarda por una oportunidad en la política chilena.

 

 

[Foto: Youtube – fuente: http://www.pressenza.com]

La Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap) se pronunció tras una nueva frustración de la audiencia para el caso.

Inalcanzable. Así se ha tornado el camino hacia la búsqueda de justicia para las víctimas y deudos por el caso de esterilizaciones forzadas ocurridas durante el gobierno de Alberto Fujimori.

Y es que el 11 de enero nuevamente se frustró la audiencia de presentación de cargos contra los sindicados responsables Alberto Fujimori y sus exministros de Salud Alejandro Aguinaga, Marino Costa Bauer y Eduardo Yong Motta.

Ello debido a que la diligencia virtual no se pudo realizar por la falta de intérpretes de las distintas variantes de quechua, idioma prevalente entre la mayoría de las 1321 agraviadas.

Ellas fueron afectadas por este procedimiento realizado sin su consentimiento y con graves secuelas.

Así, el Juzgado Penal Supraprovincial Transitorio Especializado en Crimen Organizado, a cargo del magistrado Rafael Martínez, dispuso que el juzgado considere incorporar a personas que manejen dichas variantes del quechua.

Ello para que las agraviadas puedan hacer uso de su derecho en la audiencia.

Sin embargo, esta negligente omisión pudo anticiparse y ahora nuevamente prolonga el proceso.

Ante ello, la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap) se pronunció sobre el emblemático caso, que supera los 20 años sin resolverse.

La Onamiap consideró el hecho como una muestra de racismo y discriminación hacia las mujeres indígenas (las agraviadas mayoritarias) por parte del Poder Judicial.

Asimismo, la organización de mujeres exigió se fije de manera inmediata una nueva fecha para la audiencia y que se garantice el avance en el camino hacia la justicia para las agraviadas.

Del mismo modo, también dirigió un reclamo al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, remarcando que tiene la obligación de implementar una política de reparaciones para las víctimas, de lo contrario, solo se perpetuará la impunidad.

[Fuente: http://www.servindi.org]

Guatemalteco de nacimiento pero norteamericano de formación, el escritor lleva años y libros convirtiendo la historia de su familia en la mejor ficción. La última es ‘Canción’ (Libros del Asteroide), y en ella rinde homenaje a su abuelo, un libanés “que no lo era”, secuestrado por la guerrilla.

Su otro abuelo también le marcó. Era polaco, había sobrevivido a Auschwitz pero siempre les había contado a sus nietos que el número que llevaba tatuado en el antebrazo era el de su teléfono, “para no olvidarlo”. Solo cuando Eduardo Halfon (1971) tuvo 25 años les reveló la verdad, cómo salvó la vida en el campo de exterminio gracias a un boxeador que le enseñó las palabras exactas para sobrevivir… Fue entonces cuando el escritor descubrió la magia de la literatura y esa impostura genial de ser narrador.

Pregunta. ¿Cómo y cuándo surgió la necesidad de contar la historia de Canción, y el secuestro de su otro abuelo por la guerrilla guatemalteca?

Respuesta. Canción nace de un nombre, o de un apodo, o más bien de una frase. No es la primera frase del libro, ni tampoco la primera que escribí, pero sí la que me abrió la puerta para entrar a su historia. Ya había viajado a Japón en mi disfraz de escritor libanés, y escrito sobre ello. Ya había buscado en mi infancia momentos significativos del secuestro de mi abuelo, y también escrito sobre ello. Sentía que poco a poco me estaba acercando no solo a escribir algo sobre la vida de mi abuelo y de su identidad libanesa, sino a escribir algo sobre la historia reciente de mi país, sobre el conflicto armado interno. Pero fue tropezarme con una frase lo que articuló aquello que yo venía sintiendo, y me desveló el libro que ahora debía escribir.

P. ¿Y cuál fue esa frase?

R. Era enero de 2019. Estaba en Guatemala, de visita, y me puse a hojear un viejo ejemplar de Los años de la resistencia, de Miguel Ángel Sandoval. En un par de páginas, y en primera persona, Sandoval narraba los detalles del secuestro de mi abuelo por la guerrilla guatemalteca, en enero de 1967, y especialmente la participación de uno de los guerrilleros, un tal Percy Amílcar Jacobs Fernández. Y como Percy trabajaba entonces en una carnicería, intentaba explicar Sandoval, sus compañeros lo apodaron Canción. Yo de inmediato alcancé un lapicero y medio pliego de papel celeste que mi hijo había dejado sobre la mesa y, con cierta urgencia, empecé a garabatear algunas frases cortas, hasta que llegué a esta: Le decían Canción porque había sido carnicero. No sabía nada más. Tampoco entendía la frase del todo. Pero me gustó. Quizás por su música. O por su misterio. O porque era a la vez hermosa e irracional. O quizás porque hacía lo que debe hacer toda frase literaria: abrir una puerta y sonreír a medias y convidarnos a entrar en una historia ilógica, secreta, personal.

Traiciones, polvo y olvido

P. Como el lector se pregunta ante cada uno de sus libros, ¿dónde empieza la realidad y dónde la ficción? ¿Existió ‘Canción’?

R. Digamos que sí, alguna vez existió un tipo llamado ‘Canción’. Pero no es el mismo ‘Canción’ que ahora corre por las páginas de mi libro. Al igual que el Eduardo Halfon que lo está persiguiendo en esas páginas no es este que responde unas preguntas. Los dos personajes existen ya como personajes, están vivos, son únicos, pese a cualquier semejanza con la realidad. Una realidad, claro, que ya no existe. Es decir, ahora solo existe el ‘Canción’ que yo escribí. El otro, el real, ya no es más que polvo y olvido.

P. ¿Y el amigo íntimo de su abuelo, judío como él, que le traicionó dando su nombre a la guerrilla? ¿No recuerda eso a lo ocurrido en los guetos durante el nazismo?

R. Por supuesto, y tal vez por eso mismo me llamó tanto la atención, debido a su paralelismo con algunos judíos que traicionaron a otros judíos en los guetos, traiciones que seguramente conoció de cerca mi otro abuelo, mi abuelo polaco. Pero también es similar a la traición del joven indígena entregándoles a los militares guatemaltecos a presuntos colaboradores de la guerrilla, en San Juan Acul, señalando y enviando así a dieciocho de sus amigos y familiares a la muerte, o al infierno, como él lo llamaba. Hay algo similar en los tres casos, me parece. ¿Qué pasa cuando tu familiar o tu amigo más íntimo te traiciona de esa manera? El cobarde siempre se abandona primero a sí mismo, dice Cormac McCarthy, y después de eso todas las traiciones son fáciles.

P. Este es quizá su libro más político porque no parece que Guatemala haya cambiado mucho. Y los crímenes de entonces siguen impunes. ¿Tenemos derecho a olvidar?

R. Nunca se olvida a nuestros muertos y torturados, aunque parte de la sociedad se empeñe por echarles encima una manta y seguir actuando como si esa montaña de cadáveres y huesos no estuviese ahí. Las víctimas aún viven con nosotros, entre nosotros, porque sus historias siguen aquí. Pero hay que atreverse a desenterrarlas y desempolvarlas y buscar la manera de contarlas de nuevo. Son las palabras nuestro escudo y lanza contra la impunidad.

P. Nieto de un libanés que no era libanés, en sus libros se retrata como un guatemalteco que piensa en inglés y escribe en español… ¿Tiene ya claro de dónde es, o quizá la pandemia ha acentuado ese desarraigo vital que le impide sentirse guatemalteco, judío, libanés, norteamericano?

R. El desarraigo que siento nada tiene que ver con una tierra física. Pasé un año en París, donde terminé de escribir el libro, siempre sintiéndome como un extranjero o como un invitado. Ahora mismo estoy viviendo en un pueblo pequeño en el sur de Francia, y la sensación de temporalidad es la misma aquí que en París, o que en Nebraska, o que en Guatemala, o que en La Rioja. Nada ha cambiado. Siguen mis mudanzas. Sigue mi mismo desarraigo. La pandemia simplemente ha hecho que mi diáspora sea más fácil de explicar..

Heredero de ese mismo desarraigo, el hijo de Halfon, de cuatro años, es trilingüe: “Su lengua materna es el español, claro, porque es el idioma que hablamos en casa. Pero nació en Nebraska, y habla inglés. Y ahora, tras año y medio en el sistema escolar francés, ya es un perfecto francófono. Le leo cuentos en los tres idiomas. Pero él ya corrige mi francés”.

Un enigma imposible

P. Volviendo a sus libros, ¿son quizás un intento de descifrarse a sí mismo?

R. Si mis libros lograrán descifrar a alguien, no será a su autor, pues al terminar de escribir cada uno me siento aún más perdido. Y tampoco estoy seguro de que logren descifrar a ese otro Eduardo Halfon, ese hombre que tanto deambula y tanto fuma y que parece siempre estar a punto de captar o entender algo que luego nunca entiende. Hago literatura. Es decir, no tengo ninguna intención más allá de contar historias usando las palabras más bellas. No quiero descifrar nada. No quiero plasmar nada. No quiero que funcione o que tenga una utilidad. La literatura es insensata, irresuelta, inexplicable, irrepetible, como un primer beso.

“Si mis libros logran descifrar a alguien, no es a su autor. al terminar de escribirlos me siento aún más perdido”

P. Hace tiempo explicó que el punto neurálgico de su proyecto literario es la historia de su abuelo superviviente de Auschwitz. ¿Qué aporta su último libro a ese proceso de desciframiento? ¿Es una declaración de amor a Guatemala, o el pago de una deuda sentimental a su otro abuelo, el libanés no libanés?

R. Creo que es ambas, aunque más diría que es un acercamiento que una declaración de amor o una deuda sentimental. No estoy enamorado de mi país natal, ni siento lealtad o patriotismo. Y tampoco había una relación sentimental o amorosa con mi abuelo libanés. Pero sí sentía una atracción literaria hacia ambos, o, mejor dicho, hacia sus historias: la de mi abuelo, y la de mi país. Y en este libro esas historias se cruzan. Pero mi interés al escribirlo era exclusivamente literario. No sentimental. Al igual que lo fue hace casi quince años, cuando empecé a acercarme a la historia de sobrevivencia en Auschwitz de mi abuelo polaco. Y me parece que él sigue ahí, en el centro de todo, soportando en sus hombros el peso de todas las páginas que he escrito después. Aunque quizás ahora, a su lado, está mi otro abuelo prestándole un hombro, ayudándolo con el peso.

P. Decía Pessoa que el poeta es un fingidor. ¿Eduardo Halfon también lo es, un cuentista que finge escribir novelas?

R. Yo creo que más que cuentos o novelas, yo escribo episodios. Cada uno es un mundo cerrado, autónomo, independiente, pero sin perder de vista su lugar en el conjunto total. No son cuentos, realmente. Y al juntarlos, tampoco forman capítulos de una novela, o al menos no una novela en el sentido tradicional. Alguna vez alguien me dijo que mis cuentos o novelas son como planetas en un sistema solar, algunos más próximos al sol, otros más lejanos, algunos grandes y otros más pequeños, cada uno en su propia órbita pero también íntimamente relacionado a todos los demás.

La victoria del escritor

P. Lo que parece evidente es que el autor que despertó a los 27 años ha derrotado sin paliativos al ingeniero que pudo ser usted…
R. Más que derrotado, ese ingeniero fue domado. Tuvo que aprender cuál era su lugar. Tuvo que aprender a callar cuando la literatura está en proceso y caliente y no necesita de él. Pero aún sigue aquí. Es el que luego pone orden, el que luego se asegura de que la estructura esté bien construida, ya sea la estructura de una frase, o de un párrafo, o de un cuento, o de un libro, o del proyecto entero.

“Nunca sé qué estoy escribiendo, ni cómo terminará. los finales siempre se me imponen con absoluta certeza”

P. Alguna vez ha mencionado, si no como maestros sí como inspiradores, a Carver Cheever, pero ¿a quiénes lee ahora, en qué idioma?

R. Leo mucho a mis contemporáneos, tanto a los que escriben en inglés como en español. Pero más y más releo unos pocos libros. Es decir, leo muchas veces unos cuantos libros que siempre me acompañan y cuya prosa me devuelve las ganas de escribir. Porque las ganas de escribir flaquean y desvanecen y hasta pueden fácilmente desaparecer. Las brasas de la escritura de vez en cuando necesitan un fuelle.

P. ¿Tiene claro desde el principio el final de cada libro que comienza a escribir?

R. Siempre, sin falta, me sorprende el final. Nunca sé qué estoy escribiendo, ni qué tan corto o largo será, ni mucho menos cómo terminará. Los finales siempre se me imponen con tesón, con absoluta certeza. Cuando empiezo a escribir un texto, lo único que tengo al alcance es una imagen algo vaga. Nada más. La historia, poco a poco, se va abriendo ante mí. Y yo he aprendido a callar y obedecer y servirle como si fuese su mayordomo.

P. Hace tiempo confesó que estaba harto del otro Eduardo Halfon, el narrador, diciendo algo así como “o me mata él o lo mato yo” ¿Cómo va la pelea, cree que acabará en K.O.?

R. O a lo mejor es él quien está harto de mí. Enviándolo a lugares extraños. Haciendo públicos los detalles más íntimos de su vida. He pensado, entonces, que hay una tercera posibilidad: podría él simplemente desaparecer, marcharse sin ni siquiera un adiós. Sería más elegante, ¿no?

 

 

[Foto: Ferrante Ferranti – fuente: http://www.elcultural.com]

Entre 2019 e 2020 foram registradas pelo menos 49 declarações racistas feita por autoridades públicas brasileiras

“Denunciar e dar visibilidade às situações de racismo é um caminho traumático e repleto de estratégias de silenciamento e ocultação”

De 2019 para 2020, o número de discursos racistas proferidos por autoridades públicas mais que dobrou (106%), saindo de um total de 16 para 33 casos. No ano de 2020, em todos os meses ocorreu pelo menos um caso de discurso racista entre as autoridades brasileiras.

Os dados são da campanha Quilombolas contra Racistas, organizado pela Coordenação Nacional de Articulação das Comunidades Negras Rurais Quilombolas (Conaq) e pela Terra de Direitos. O mapeamento foi feito a partir dos discursos racistas proferidos por autoridades públicas no Brasil. Segundo o levantamento, o maior número de ocorrências registradas teve como autor o presidente da república e deputados estaduais, cada qual computando 25 % dos casos (12 discursos racistas cada).

Segundo o levantamento, em 20 casos dos 49 mapeados, ou seja 41%, foram iniciados procedimentos de apuração dos fatos e/ou responsabilização, seja por meio de abertura de inquérito, ação ou procedimento administrativo. Contudo, nenhum dos casos resultou em responsabilização dos autores, tornando a impunidade e a falta de respostas eficazes das instituições públicas a regra nas ocorrências de discursos racistas das autoridades públicas no Brasil.

“O racismo é um fenômeno naturalizado. Denunciar e dar visibilidade às situações de racismo é um caminho traumático e repleto de estratégias de silenciamento e ocultação”, destacam as organizações na divulgação dos dados.

De acordo com as entidades, ao analisarem-se os resultados é possível apontar para a ocorrência de uma espécie de efeito-manada, em que o uso do discurso racista por algumas autoridades acaba por legitimar e encorajar a disseminação do ódio racial através do discurso por outras autoridades. Uma realidade reforçada pelo fato de que, em uma boa parte dos casos, não há aplicação de medidas de responsabilização eficazes.

No mapeamento não foram incluídos casos que configurassem injúria racial, crime previsto no artigo 140 do Código Penal, que consiste em ofender alguém com base em sua raça, cor, etnia, religião, idade ou deficiência.

Na avaliação das entidades, a amostra permite conhecer as dinâmicas de manifestação do discurso de ódio racial das autoridades públicas como um fenômeno cada vez mais recorrente e visível. Contudo, salientam, está longe de representar o universo de discursos de ódio racial que fazem parte do cotidiano das instituições públicas brasileiras.

“O levantamento é constituído majoritariamente pela recolha de notícias, o que implica que está limitado pelos critérios de visibilidade adotados pelos veículos de comunicação. Os 49 casos de discursos racistas permitem-nos conhecer situações ilustrativas, apontando-nos caminhos de interpretação sobre o fenômeno de consolidação do discurso de ódio racial no Brasil”, afirmam.

Além dos discursos do Executivo e Legislativo, a pesquisa destaca também casos de discurso proferidos por ocupantes de cargos de direção e assessoramento do Governo Federal (ministros, secretários e presidentes de autarquias), com 22% (11 discursos racistas). A pesquisa evidencia que a disseminação do uso do discurso racista entre as autoridades públicas brasileiras é reproduzida por representantes políticos nos três níveis da federação (federal, estadual e municipal).

Na avaliação dos organizadores, o discurso de promoção da supremacia branca por parte das autoridades públicas parece estar sendo utilizado como ferramenta de reação ao fortalecimento dos movimentos globais de luta contra o racismo e em defesa das vidas negras, que marcaram de forma significativa o ano de 2020.

Principais tipos de discursos racistas apurados

Reforço de estereótipos racistas

O racismo se sustenta através da construção de diversos estereótipos negativos, utilizados historicamente para inferiorizar povos ou justificar processos violentos como a escravidão. O uso de estereótipos racistas por autoridades públicas visa degradar a dignidade de indivíduos ou grupos e configura discurso de ódio racial.

Incitação à restrição de direitos

Negar direitos humanos e direitos constitucionalmente reconhecidos, tais como, o reconhecimento da história afro-brasileira, políticas de ação afirmativa, direitos territoriais e culturais, dentre outros, configura apologia à discriminação racial. Em uma sociedade em que as desigualdades são marcadas pelo racismo, o acesso a direitos específicos por parte de populações discriminadas compõe núcleo central dos direitos fundamentais.

Promoção da supremacia branca

É discurso racista aquele que impuser valores superiores aos brancos e sua cultura e inferiores a outros povos e culturas. Tanto no Brasil como no mundo, a ideologia de supremacia branca justificou genocídios e sustenta processos de desumanização.

Negação do racismo

É discurso racista a negação/minimização da gravidade do racismo e/ou a utilização de doutrinas já superadas de negação do racismo, como mestiçagem ou democracia racial. Em um país onde há um genocídio contra o povo negro em curso, negar o racismo é de extrema gravidade.

Justificação ou negação da escravidão e do genocídio

O genocídio e a escravidão são considerados crimes contra a humanidade. A negação pública ou a tentativa de justificar a escravidão racial no Brasil ou o tráfico de escravizados, configura discurso racista.

Veja aqui o levantamento da campanha.

Edição: Marcelo Ferreira

[Foto: Giorgia Prates – fonte: http://www.brasildefators.com.br]

Em dois casos recentes, o retrato da elite brasileira: após mostrar os dentes, covardemente tenta se safar de punições, agarrando-se a seus privilégios. O que essas “carteiradas” revelam sobre o fenômeno do bacharelismo e nosso Código Penal?

Jack Levine, The Reluctant Ploughshare (1946)

Escrito por Paulo Schwartzman

Não é a primeira vez que, nesse ano, temos mais uma demonstração do asco da “elite brasileira”. Depois do primeiro capítulo da saga “Cidadão não, engenheiro civil, formado, melhor do que você.” (ver mais detalhes aqui e aqui), temos agora o mais novo episódio das trapalhadas da classe AB de Pindorama.

Estou referindo-me ao episódio ocorrido em Pirenópolis (GO) que pode ser melhor compreendido lendo-se a seguinte notícia. Para aqueles que estão sem tempo, aí vai um resumo: um casal, formado por uma médica e um engenheiro, foi detido após ameaçarem e danificarem o carro da Secretaria Municipal de Saúde. O motivo? Um mero início de abordagem, transmitido por uma simples buzinada para estacionar o veículo, após as servidoras que estavam trafegando no carro oficial perceberem que o casal estaria alterado. O resultado? Ameaças às servidoras, destruição de patrimônio público e desacato quando do apoio recebido por policiais militares, isso, é claro, sem se esquecer da clássica direção sobre a influência de álcool. Nesse último tocante, para uma matéria acerca das mudanças no Código de Trânsito, ver o artigo em que explico a situação de punitivismo tosco a que chegamos.

Não obstante o acima narrado, o caso tem claras notas da certeza que a elite tem de que seria impune. As justificativas para não serem abordados foram basicamente, por parte da médica, o fato de que seu pai seria delegado e que este iria cuidar da servidora de “modo obscuro”; e por parte do engenheiro, o clássico “com quem você pensa que está falando?” seguido de frases como “eu sou engenheiro.”

Bom, que o Brasil padece do bacharelismo já foi muito mais bem explorado por mestres como Gilberto Freyre e Sérgio Buarque de Holanda, cada um com as suas nuances características próprias, mas o que é assustador é a atualidade do tema. Ora, que tal fenômeno é parte importante do processo de formação da sociedade brasileira atual é fato, mas que tal ainda seja tão presente em nossa sociedade é fita.

Vê-se, em ambos os casos narrados, seja no primeiro episódio, do “cidadão não, engenheiro civil, formado, melhor do que você”, seja no segundo, do “com quem você pensa que está falando? Eu sou engenheiro.” O indivíduo tem a certeza de que, em decorrência de seu diploma de engenharia, este não estaria sujeito à legislação como todos os outros brasileiros.

Sabe-se que, no fundo, a real questão envolvida nesses casos é o conceito de estamento social e de que o fato de ser portador de um diploma de curso superior acaba por colocar o detentor em um classe de privilegiados. Ou seja, o ponto não é o diploma de engenharia ou de medicina, mas sim o fato de ter um curso de nível superior, ou um pai delegado, o que elevaria o cidadão – pelo menos em sua cabeça – a uma condição de superioridade tal que este não se precisa sujeitar às leis.

Informa-se que, no Código Penal, existem apenas as excludentes de ilicitude clássicas da legítima defesa (art. 23, II, do CP), do estado de necessidade (art. 23, I, do CP), do exercício regular de um direito (art. 23, III in fine, do CP) e do estrito cumprimento de dever legal (art. 23, III, do CP). A doutrina acaba também por admitir a excludente do consentimento, mas isso é assunto para outro texto, na medida em que tal causa de exclusão acaba por incidir mais precipuamente em práticas sexuais sadomasoquistas ou em modificações corporais extremas. O ponto é que, em nenhum momento há o direito suposto pelos indivíduos de poder desrespeitar o ordenamento apenas em função de sua classe social. Nesse sentido, é sempre bom lembrar o art. 5º, caput, da Constituição da República, e sua dicção no sentido de igualar a todos perante o ordenamento, confira-se:

“Todos são iguais perante a lei, sem distinção de qualquer natureza, garantindo-se aos brasileiros e aos estrangeiros residentes no País a inviolabilidade do direito à vida, à liberdade, à igualdade, à segurança e à propriedade, nos termos seguintes:”

Após o caput (cabeça) do artigo, tem-se uma extensa enumeração não exaustiva (comportando ampliações) dos direitos e deveres que todos os cidadãos têm. A questão em si é, em nenhum momento ter o diploma de curso superior coloca a pessoa como isenta de cumprir com seus deveres perante o Estado e a sociedade.

Apenas a título de curiosidade, uma das únicas diferenças estabelecidas na legislação processual penal (mais especificamente no art. 295, VII, do Código de Processo Penal), e diga-se de passagem, de constitucionalidade duvidosa, é a previsão de prisão especial (que acaba sendo efetivada apenas com uma cela especial, devido à situação do sistema carcerário pátrio), estabelecida para os diplomados em curso superior enquanto não condenados definitivamente (prisão-pena). É bom sempre lembrar, também, que tal dispositivo foi inserido no ordenamento durante a ditadura de Getúlio Vargas, e acaba permanecendo hígido até hoje apenas em razão desse sentimento de proteção à casta superior, servindo até mesmo como reforço argumentativo e exemplo de resquício legal desse odioso bacharelismo.

Como possível hipótese para o afloramento de casos como os narrados, temos o fato de que, na cadeira da presidência, por ora, senta-se ainda uma pessoa que diariamente desrespeita as instituições democráticas e as leis de nosso país, sendo certo que o resultado todos já conhecemos: notas de repúdio. Sem querer desmerecer as notas de repúdio, e seu consectário “power of embarrassment” – como forma de literalmente envergonhar o violador das normas – sabe-se que estas não têm surtido o efeito desejado, talvez pelo fato de não existir mais vergonha na cara de muitos dos políticos brasileiros, não tendo, pois, o que se envergonhar.

Nesse diapasão, o que fica é a sensação de “terra de ninguém”, ou para os amantes do Direito “res nullius” (literalmente, e em tradução livre, coisa de ninguém). Ou seja, não há o necessário sentimento de pertencimento, bem como a consciência ínsita que este traz de obrigatoriedade de cumprimento das normas, o que acaba por gerar uma situação de “cada um por si”.

Por fim, após essa breve análise, resta-nos, como já dizia Gramsci, trabalhar com ambas as consciências que possuímos. Uma de cunho mais pragmático, e que nos leva a tomar as melhores decisões para sobreviver mesmo dentro do sistema em que vivemos – e nesse caso vale compreender que a elite de fato está mostrando seus dentes e fazendo questão de agarrar-se aos seus privilégios. Outra que nos leva a, independentemente de nossa situação, buscar informar e melhorar nosso entorno mediante a formação de um entendimento que leve em consideração as desigualdades que nos tentam ser impostas pelos poderosos, e que permita a libertação da classe oprimida. É dentro dessa última consciência que vos convoco a pensar: que tipo de país é esse em que diploma de engenharia é causa de exclusão de crime?

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

Potosí

Ander Izagirre

Libros del K.O.

Madrid, 2017

198 páginas

Escrito por RICARDO MARTÍNEZ LLORCA

La facilidad de Ander Izaguirre (San Sebastián, 1976) para la crónica es desconcertante. El género no es más sencillo que el relato o la novela breve. Requiere otros valores, como la inmediatez, que se traduce, durante la lectura, en que el texto tiene que estar vivo a la fuerza. O sentimos lo que leemos como si fuera parte de nuestro presente, o la crónica fracasa. Una novela puede sonar a viejo, a polvo, a cenizas y conservar valores. Puede, incluso, no sonar o sonar a falsa literatura y resultar un éxito de crítica. Pero la crónica tiene que mantenerse viva. Por remitirnos a un ejemplo que tiene algo en común con este Potosí, que se suma a la lista de aciertos de Izaguirre, Las venas abiertas de América Latina siguen vigentes. Tal vez mereciera una revisión la parte más contundente de ensayo periodístico, pero la crónica está viva. Eduardo Galeano y su espíritu flotan en Potosí, como también Naomi Klein y La doctrina del shock. Pero Izaguirre siempre se arrima más al suelo que la escritora canadiense, y en el suelo se topa con personas humildes, con vidas en la miseria. Si Naomi Klein escribe sobre el bosque, Izaguirre lo hace sobre cada uno de los árboles. Y nosotros deberíamos leer a los dos.

El libro se divide en dos visitas a la ciudad y el cerro rico de Potosí. En la primera conocemos la suerte, mala, de mineros enfermos y la descripción del trabajo claustrofóbico dentro de la montaña. Hace mucho tiempo que se vaciaron las grandes vetas de plata del cerro, pero se ha seguido taladrando tanto, que ha sido necesario invertir en rellenar parte de las excavaciones. Sorprende ese proyecto faraónico para que no se derribe una montaña piramidal y asesina. Durante esta visita, Izaguirre coteja las injusticias históricas a cuenta de la plata y el estaño con los testimonios del presente. En esos testimonios, a medida que avanza el libro, se imponen las voces de los más desfavorecidos, los niños, sí, pero sobre todo las mujeres. Y por encima de todo, las preadolescentes de las que se abusó con impunidad, condenadas a una vida de cucaracha. Beben agua que les destroza los riñones, se esconden y hasta se ven en la tesitura de tener que matar a los hijos frutos de las violaciones, si es que los golpes que reciben no los han asesinado antes dentro de los vientres.

En la segunda visita, Izaguirre aterriza en Bolivia con los deberes hechos. Conoce y asimila los datos: la historia de un pueblo masacrado, los golpes de Estado y las aberraciones a punta de fusil, la omnipotencia de los oligarcas mineros. Recorre el pasado del Che Guevara en Bolivia, la canallada de la Operación Cóndor en Sudamérica, los planes económicos que asfixiaron a Bolivia bajo la batuta de los Chicago Boys, las torturas y los secuestros de activistas y se encuentra con viejas historias de curas viejos que colaboraron con la resistencia contra la tiranía. En su viaje no solo acudirá de nuevo a las faldas del cerro, también paseará y se entrevistará con habitantes de las villas miseria. Y de nuevo se verá atraído por la lucha de las mujeres. Con inusitada facilidad, integra las muletillas y el sonido del habla de quienes se revolvieron contra la realidad.

Pero este libro contiene una maldición que Izaguirre hace explícita. Es necesario conocer, es imprescindible divulgar. No estamos sobre un mundo color de rosa y con sabor a casita de chocolate. Y no todos podemos llegarnos hasta Potosí para entrevistarnos con los desafortunados. Algo hay que hacer para torcer el rumbo del presente y para que esa gente deje de tener el aspecto de los desheredados, del horror. Potosí contiene el azote que nos debemos dar, pero a la hora de la verdad, ¿para qué sirven libros como este? Leerlo no basta para sentir que uno ha participado en arreglar el mundo. Y, sin embargo, nos creemos mejores por haberlo leído. Gracias, Ander, por acribillarnos con esa bala. Nos la hemos merecido.

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[Fuente: CULTURAMAS – reproducido en sugieroleer.blogspot.com]

Portada de “Heroínas de esta historia — Mujeres en busca de justicia para parientes muertos a manos de la dictadura”, que reúen perfiles de 15 mujeres que luchan por memoria, justicia y verdad en Brasil.

 

Marli [1] vio a un policía militar matar a su hermano. El esposo de Clarice [2] fue torturado y su muerte fue disfrazada de suicidio. A Damaris [3] la arrestaron, torturaron y obligaron a ver que mataban a su pareja frente a su familia. Crimeia [4] era una militante política que se unió a las fuerzas armadas de la guerrilla. Estas son algunas de las 15 mujeres que figuran en un libro de reciente publicación, “Heroinas desta historia” [5] (Heroínas de esta historia), sobre sus experiencias durante la dictadura militar [6] de Brasil (1964-1985).

La dictadura empezó con un golpe de Estado en 1964 [6], encabezado por cinco presidentes militares a lo largo de los 21 años, y hubo al menos 434 muertos y desaparecidos. la publicación es la primera de un proyecto del Instituto Vladimir Herzog [7], que lleva el nombre de un periodista que murió a manos de agentes militares brasileños [8] en 1975 y que fue informado como suicidio. Su esposa, Clarice Herzog, luchó durante décadas contra la versión oficial de la muerte de Herzog y es una de las ‘heroínas’ de esta reciente publicación.

Global Voices entrevistó por correo electrónico a Tatiana Merlino, una de las coordinadoras del proyecto, sobre el rol de la mujer en la resistencia y por qué es importante que se cuenten sus historias durante la presidencia de Bolsonaro.

Global Voices (GV): ¿Qué rol tuvo la mujer en la oposición a la dictadura brasileña de 1964?

Tatiana Merlino: Elas participaram dos espaços de resistência na cidade e no campo, nas universidades e movimento estudantil, nos clubes de mulheres nas periferias, entraram em organizações de esquerda, na luta armada, enfrentando até os próprios companheiros de organização que não acreditavam em sua capacidade de resistir. Participaram da guerrilha do Araguaia [9]; participaram de greves operárias, como a de 1968, em Contagem [10] (Minas Gerais, a primeira grande greve [11] sob o regime militar) e Osasco (SP). A de Contagem foi a primeira e dirigida por uma mulher, Conceição Imaculada de Oliveira [12], do Sindicato dos Metalúrgicos. Nos anos de 1970, ainda sob a vigência do AI-5 [13], as mulheres da periferia tiveram seu protagonismo ao saírem às ruas, nos movimentos contra a alta do custo de vida. As mulheres que lutaram contra a ditadura foram presas e torturadas. Foram alvo sistemático de violações sexuais. Sofreram estupros e abortamentos forçado devido a chutes na barriga ou foram colocadas em “cadeiras do dragão [14]”, levando choques elétricos na vagina, na barriga, nos seios, na cabeça. Houve aquelas que tiveram seus bebês nos DOI-CODIs.

Tatiana Merlino: Ellas participaron en espacios de resistencia en la ciudad y el campo, en las universidades y movimientos estudiantiles, y en clubes de mujeres en la periferia. Su unieron a organizaciones izquierdistas, en la lucha armada, enfrentaron a sus propios compañeros que no creían en que capacidad de resistir. Participaron en la guerrilla de Araguaia [9] [uno de los principales movimientos contra la dictadura], con huelgas de obreros, como la de Contagem [10] (la primera gran huelga [11] durante la dictadura en el estado de Minas Gerais) y Osasco (São Paulo). La de Contagem fue la primera y la dirigió una mujer, Conceição Imaculada de Oliveira [12], del Sindicato de Metalúrgicos. En la década de 1970, aun según el Acta Institucional número 5 [15] [AI-5, norma que suspendía derechos [16] y dio al régimen el poder de castigar a los opositores], las mujeres de las periferias tenían roles importantes en las marchas callejeras contra el alto costo de vida. Las mujeres que lucharon contra la dictadura fueron arrestadas y torturadas. Fueron objeto de violencia sexual sistemática. Las violaron, algunas tuvieron abortos forzados debido a patadas en el estómago o porque las pusieron en la “silla del dragón [14]“, les pusieron descargas eléctricas en la vagina, barriga, senos, cabeza. Algunas hasta dieron a luz dentro de DOI-Codis [17] [Destacamento de Operaciones de Información – Centro de Operaciones de Defensa Interna, departamento subordinado al Ejército].

Carolina Rewaptu [18], mujer indígena y líder del pueblo xavante marãiwatsédé que fue expulsado de sus tierras durante la dictadura. Es una de las mujeres del libro “Imagen”: Mariana Leal/Instituto Vladimir Herzog

GV: ¿Cómo eligieron a las mujeres que aparecen en el libro?

TM: Partimos de uma pesquisa longa nos principais documentos e livros que tratam dos atingidos pela ditadura: o relatório final da Comissão Nacional da Verdade, o livro Direito à Memória e À Verdade (editado pela Secretaria dos Direitos Humanos) e o Dossiê Ditadura Mortos e Desaparecidos Políticos no Brasil, da Comissão de Familiares de Mortos e Desaparecidos. Lemos as histórias dos 436 mortos e desaparecidos (o Dossiê lista 436 e a CNV 434) e fizemos uma grande lista com todos os casos onde havia mulheres citadas. (Destaco aqui o protagonismo dos familiares de mortos e desaparecidos na luta pelo direito à memória, verdade e justiça e sobretudo das mulheres). Fizemos uma lista com mais de 70 nomes. Também ressalto aqui que certamente havia uma mulher na busca por memória e verdade nos demais casos, mas nossa pesquisa só conseguiu fazer o levantamento das que já estavam citadas nos dossiês.

A partir dos 70 nomes utilizamos alguns critérios para chegar aos 15 escolhidos. Também achamos importante ter uma diversidade de perfis de mulheres: mulheres que também combateram a ditadura, as que nunca tiveram militância e viraram ativistas após a morte de familiares, estudantes, intelectuais, operárias, camponesas, indígena e uma mulher que teve familiar assassinado pela violência policial.

Outro critério foi a diversidade regional, já que nos preocupamos em não ter só perfiladas do eixo Rio-São Paulo. Temos também histórias de demais Estados do país, que mostram a abrangência da violência cometida durante a ditadura civil-militar.

TM: Empezamos con una investigación en archivos y libros sobre las victimas de la dictadura: el informe final de la Comisión de la Verdad (CNV), en el libro Derecho a la memoria y la verdad y el documento sobre Dictadura, muertos y desaparecidos durante la dictadura de Brasil de la Comisión de Familias de Muertos y Desaparecidos. Leímos las historias de los 436 muertos y desaparecidos (el documento enumera 436 y la comisión 434) e hicimos una lista con todos los casos con mujeres involucrados (quiero destacar el protagonismo de las familias en la búsqueda de memoria, verdad y justicia, sobre todo parientes mujeres). Hicimos una lista con más de 70 nombres. Ciertamente había mujeres en cada uno de estos casos, pero nuestra búsqueda solamente datos de las mencionadas en los archivos.

De esos 70 nombres, tuvimos algunos criterios para llegar a las 15 elegidas para el libro. También pensamos que era importante tener diversidad entre todas: mujeres que lucharon contra la dictadura, las que no eran militantes políticas pero se volvieron activistas tras la muerte de parientes, estudiantes, intelectuales, trabajadoras, indígenas y personas con parientes muertos por violencia policial.

Otro criterio fue la diversidad regional, pues nos preocupaba tener solamente mujeres del eje Río de Janeiro-San Pablo. También tuvimos historias de otros estados, que muestra la amplitud de la violencia perpetuada durante esta dictadura civil-militar.

GV: El libro reúne historias de madres, esposas y hermanas de personas que fueron sometidas a tortura y desaparición forzada, las llama “Heroínas de esta historia”. ¿Qué parte les dieron los libros de historia brasileños en estos años?

TM: O Brasil fez uma transição para a democracia e demorou muito a fazer a chamada Justiça de Transição. O trabalho da Comissão Nacional da Verdade foi super importante, mas demoramos muito, décadas, para que ela fosse criada. Por isso, o ônus de buscar provas sobre as circunstâncias em que os mortos e desaparecidos foram assassinados, quem foram os autores, testemunhas, documentos, ficou sob a responsabilidade dos familiares, em especial as mulheres, que tiveram grande protagonismo e que não havia sido bem documentado até então. Veja, se ainda lutam para conseguir o esclarecimento de todas as circunstâncias em que os atingidos foram mortos e se ainda não conseguiram justiça pelos crimes, fica ainda mais complicado haver espaço para falar desse protagonismo de luta. Por isso que a abordagem desse livro é inédita. Até hoje essas mulheres, com algumas exceções, eram desconhecidas, tratadas como “a mulher de..”, “a irmã do…”, etc. Era mais do que hora de dar-lhes o devido lugar na história, o de heroínas. É o que pretendemos com esse livro.

TM: Brasil ha hecho una transición a la democracia y le tomó al país mucho tiempo tener lo que se llama justicia transicional. El trabajo de la Comisión Nacional de la Verdad fue muy importante, pero nos tomó décadas crearlo. La carga de buscar evidencia sobre las circunstancias en que mataron a la persona, quiénes fueron los autores, testigos, documentos, todo fue responsabilidad de las familias, sobre todo mujeres, que tenían un rol destacado que no estuvo bien documentado hasta ahora. Si las personas siguen luchando para aclarar las circunstancias en torno a las muertes, y si aún no tienen justicia por los delitos cometidos, es más complicado hacer espacio para hablar del protagonismo de su lucha. Es por eso que el enfoque de este libro es nuevo. Hasta ahora, estas mujeres, con algunas excepciones, eran desconocidas y se las trataba como la esposa, la hermana de alguien. Ya era hora de darles su debido lugar en la historia, como heroínas. Esa fue nuestra intención. 

El periodista Vladimir Herzog, esposo de Clarice Herzog [2], Vladimir Herzog, fue torturado y su muerte fue disfrazada de suicidio por el régimen | Imagen: Carolina Vilaverde/Instituto Vladimir Herzog

GV: En el libro dice que es imperativo arrojar luces a la vida de estas mujeres mientras el país esté gobernado por el presidente Jair Bolsonaro. ¿Por qué?

TM: Porque temos um presidente que nega a ditadura, exalta tortura e torturadores, ataca mortos e desaparecidos. Além do elogio à tortura e torturadores, há um movimento forte de negacionismo, revisionismo. Além disso, esse governo destruiu as políticas de memória e verdade, quando demitiu a procuradora regional da República, Eugênia Augusta Gonzaga da presidência da Comissão de Mortos e outros membros e no lugar colocou defensores da ditadura. A Comissão de Anistia também foi ocupada por revisionistas e negacionistas. O que esse governo não consegue destruir, ele esvazia.

O tema da memória é verdade da ditadura é alvo do Bolsonaro. E isso não é novidade, afinal as homenagens dele à Ustra antecedem sua chegada à Presidência. Quando do processo de impeachment de Dilma, seu voto de homenagem à Ustra deveria ter sido motivo de prisão, responsabilização. E ele não poderia ter se candidatado à presidência, já que quem defende crimes de lesa humanidade não pode se candidatar à presidência.

Mas se candidatou, ganhou e segue nessa investida contra o tema da ditadura e todas nossas conquistas ao longo de décadas de luta. Por isso é fundamental, imperativo contar essas e outras histórias sobre a ditadura: lembrar que ela existiu, matou, torturou, sequestrou e que centenas de famílias e mulheres dedicaram décadas para conseguir verdade e justiça por esses mortos e desaparecidos.

TM: Porque tenemos un presidente que niega la dictadura, idolatra la tortura y a los torturadores, ataca a los muertos y desaparecidos. Además de los elogios a tortura y a los torturadores, hay un fuerte movimiento de negación y revisión histórica. Este gobierno también ha destruido las políticas de memoria y verdad cuando decidió destituir a la procuradora regional, Eugênia Augusta Gonzaga [19], de la presidencia de la Comisión para los Muertos [20] junto con otros miembros, y los reemplazó con defensores de la dictadura. La Comisión de Amnistía [21] [responsable de evaluar compensaciones por las violaciones cometidas por el régimen] también fue ocupada por revisionistas y negacionistas. Lo que este gobierno no puede destruir lo anula.

El tema de la memoria y la verdad son un objetivo de Bolsonaro. No es algo nuevo, después de todos sus homenajes a Ustra [Carlos Alberto Brilhante Ustra [22], uno de los principales torturadores durante la dictadura] antes de su presidencia. Durante el proceso de destitución de Dilma Rousseff la dedicación de Bolsonaro a su voto en nombre de Ustra [23] debió bastar para enviarlo a prisión para rendir cuentas. Y no debió haber podido postular a la presidencia pues quienes defienden crímenes contra la humanidad no pueden postular.

Pero postuló y ganó, y sigue con su arremetida contra el tema de la dictadura y sus logros, que conquistaron a lo largo de los años. Es por eso que es fundamental contar esta y otras historias sobre este periodo: para recordar que sí ocurrió, que mataron, torturaron y secuestraron y que cientos de familias y mujeres han dedicado décadas para obtener verdad y justicia para los muertos y los desaparecidos.

GV: En otros países sudamericanos que también tuvieron dictaduras, como Argentina y Uruguay, las mujeres tuvieron un rol protagónico en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. ¿Cómo se compara el proceso de Brasil? 

TM: Aqui a liderança e o protagonismo também foi de mulheres, elas se juntaram, se apoiaram, criaram o Comitê Brasileiro de Anistia, a Comissão de Familiares de Mortos e Desaparecidos, entraram com ações na Corte Interamericana de Direitos Humanos, pesquisaram os arquivos do IML, pressionaram para a criação da Lei 9140. Elas fizeram e fazem muito, mas a luta delas é menos conhecida que a das Mães da Praça de Maio, por exemplo, por conta das diferenças como os países lidaram com a questão após o fim da ditadura. A Argentina revogou a lei de ponto final e de obediência devida, puniu os torturadores. Aqui, até hoje, não conseguimos responsabilizar penalmente nenhum agente envolvido nas mortes e desaparecimentos. Seguimos com a pendência em relação à Lei de Anistia, e embora o MPF tenha movido dezenas de ações contra agentes, a Justiça brasileira não aceita as ações com base na lei de anistia. E segue a impunidade, que reflete no Brasil que vivemos hoje.

TM: En Brasil, el liderazgo y principales roles también fueron asumidos por mujeres que se unieron, que se apoyaron entre ellas, creados por el Comité Brasileño para la Amnistía, la Comisión de Familias de Muertos y Desaparecidos iniciaron acciones en la Corte Interamericana de Derechos Humanos [24], investigaron archivos de la morgue y ejercieron presión para crear la ley 9140 [25] [que reconoce como muertos a los desaparecidos entre 1961 y 1988 por razones políticas]. Han hecho y siguen haciendo mucho, pero su lucha no es tan conocida como las Madres de la Plaza de Mayo [26] [en Argentina], por ejemplo, porque los países enfrentan de manera distinta las secuelas del periodo de dictadora. Acá, hasta la fecha, aún no logramos que ningún agente involucrado en muertes y desapariciones responda penalmente. Aún tenemos pendiente la ley de amnistía [27] [que indultó a presos políticos y agentes del Gobierno que participaron en la represión]. Aunque el Ministerio Público Federal ha iniciado docenas de acciones legales contra agentes involucrados con el régimen, el sistema judicial brasileño no los acepta con la ley de amnistía como base. Y la impunidad continúa, lo que refleja el Brasil en que vivimos hoy.

Artículo publicado en Global Voices en Españolhttps://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2020/10/14/nuevo-libro-rinde-homenaje-a-resistencia-femenina-en-los-21-anos-de-dictadura-de-brasil/

URLs en este posteo:

[1] Marli: http://memoriasdaditadura.org.br/biografias-da-resistencia/marli-pereira-soares/

[2] Clarice: http://memoriasdaditadura.org.br/biografias-da-resistencia/clarice-herzog/

[3] Damaris: http://memoriasdaditadura.org.br/biografias-da-resistencia/damaris-lucena/

[4] Crimeia: http://memoriasdaditadura.org.br/biografias-da-resistencia/crimeia-de-almeida/

[5] “Heroinas desta historia”: https://vladimirherzog.org/tag/heroinas-dessa-historia/

[6] dictadura militar: https://es.wikipedia.org/wiki/Dictadura_militar_en_Brasil

[7] Instituto Vladimir Herzog: https://vladimirherzog.org/biografia/

[8] agentes militares brasileños: https://en.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Herzog

[9] guerrilha do Araguaia: https://en.wikipedia.org/wiki/Araguaia_Guerrilla_War

[10] Contagem: http://memorialdademocracia.com.br/card/greve-de-contagem-fura-o-arrocho-salarial

[11] primeira grande greve: https://www.brasildefatomg.com.br/2018/05/29/primeira-grande-greve-apos-o-golpe-de-64-completa-meio-seculo

[12] Conceição Imaculada de Oliveira: https://www.ufjf.br/arquivodenoticias/2014/11/comissao-da-verdade-de-juiz-de-fora-devolve-documentos-a-presos-da-ditadura/

[13] sob a vigência do AI-5: https://en.wikipedia.org/wiki/Institutional_Act_Number_Five

[14] cadeiras do dragão: https://super.abril.com.br/mundo-estranho/como-era-uma-sessao-de-tortura-na-cadeira-de-dragao/

[15] Acta Institucional número 5: https://es.wikipedia.org/wiki/Acto_Institucional_N%C3%BAmero_Cinco

[16] suspendía derechos: https://cpdoc.fgv.br/producao/dossies/FatosImagens/AI5

[17] DOI-Codis: https://pt.wikipedia.org/wiki/DOI-CODI#:~:text=Destacamento%20de%20Opera%C3%A7%C3%B5es%20de%20Informa%C3%A7%C3%A3o,o%20golpe%20militar%20de%201964.

[18] Carolina Rewaptu: http://memoriasdaditadura.org.br/biografias-da-resistencia/carolina-rewaptu/

[19] Eugênia Augusta Gonzaga: https://theintercept.com/2019/08/14/entrevista-eugenia-gonzaga-comissao-mortos-desaparecidos/

[20] Comisión para los Muertos: https://www.gov.br/mdh/pt-br/acesso-a-informacao/participacao-social/orgaos-colegiados/cemdp/comissao-especial-sobre-mortos-e-desaparecidos-politicos-cemdp

[21] Comisión de Amnistía: https://www.gov.br/mdh/pt-br/comissaodeanistia

[22] Carlos Alberto Brilhante Ustra: https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Alberto_Brilhante_Ustra

[23] dedicación de Bolsonaro a su voto en nombre de Ustra: https://www.bbc.com/portuguese/noticias/2016/04/160415_bolsonaro_ongs_oab_mdb

[24] Corte Interamericana de Derechos Humanos: https://www.oas.org/en/iachr/

[25] ley 9140: http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/leis/l9140.htm

[26] Madres de la Plaza de Mayo: https://es.wikipedia.org/wiki/Madres_de_Plaza_de_Mayo

[27] ley de amnistía: http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/LEIS/L6683.htm#:~:text=1%C2%BA%20%C3%89%20concedida%20anistia%20a,de%20funda%C3%A7%C3%B5es%20vinculadas%20ao%20poder

 

Escrito por Francisco Colmenares

La mañana del 19 de octubre leo en la primera plana del Excélsior: Cesa Relaciones a Octavio Paz. Se le sanciona por opinar con base en informes extranjeros de los sucesos aquí. Así interpretaba el periódico dirigido por Julio Scherer, el boletín de prensa de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) donde informa de la separación del poeta de su cargo de embajador:

“El embajador de México en la India, señor Octavio Paz, con base en versiones que la radio y la prensa extranjeras dieron de los recientes sucesos de la Ciudad de México, ha solicitado ser puesto en disponibilidad.

En virtud de que es muy grave que un embajador de México, dando crédito a versiones inexactas, difundidas por ciertos órganos de información extranjeros, juzgue al país o al gobierno que representa, la Secretaría de Relaciones Exteriores, por acuerdo superior, ha resuelto conceder al embajador Paz su separación del Servicio Exterior Mexicano.

Días después de la masacre que inició al atardecer del 2 de octubre nos había llegado la noticia, sin confirmar, que el poeta había renunciado a su cargo como un acto de protesta hacia el gobierno y en solidaridad con los estudiantes. Ese día había comenzado el Encuentro Mundial de Poetas al que no asistió Octavio Paz y al que había declinado participar, pero al que finalmente envió, el 7 de octubre, un poema escrito en Nueva Delhi al día siguiente del genocidio de Estado.

México: Olimpiada de 1968

A Dore y Adja Yunkers

La limpidez
(quizá valga la pena
escribirlo sobre la limpieza
de esta hoja)
no es límpida:
es una rabia

(amarilla y negra
acumulación de bilis en español)
extendida sobre la página.
¿Por qué?

La vergüenza es ira
vuelta contra uno mismo
si
una nación entera se avergüenza
es león que se agazapa
para saltar.

(Los empleados
municipales lavan la sangre
en la Plaza de los Sacrificios).
mira ahora,
manchada
antes de haber dicho algo
que valga la pena,
la limpidez.

El poema fue parte de las decisiones que tomó durante el día de su renuncia: la mañana del 3 de octubre me enteré de la represión sangrienta del día anterior. Decidí que no podía seguir representando a un gobierno que había obrado de una manera tan abiertamente opuesta a mi manera de pensar. Escribí a Carrillo Flores mi decisión.

Esa decisión la notificó en una comunicación confidencial y personal fechada el 4 de octubre al secretario de Relaciones Exteriores, en la que expresa, entre otras ideas:

“Anoche por la BBC de Londres me enteré de que la violencia había estallado de nuevo. La prensa de hoy confirma y amplía la noticia de la radio: las fuerzas armadas dispararon contra una multitud compuesta en su mayoría por estudiantes. El resultado: más de veinticinco muertos, varios centenares de heridos y un millar de personas en la cárcel. No describiré a usted mi estado de ánimo. Me imagino que es el de la mayoría de los mexicanos: tristeza y cólera.

Ante los acontecimientos últimos, he tenido que preguntarme si podía seguir sirviendo con lealtad y sin reservas mentales al gobierno. Mi respuesta es la petición que ahora le hago: le ruego que se sirva ponerme en disponibilidad, tal como lo señala la Ley del Servicio Exterior Mexicano. Procuraré evitar toda declaración pública mientras permanezca en territorio indio. No quisiera decir aquí, en donde he representado a mi país por más de seis años, lo que no tendré empacho en decir en México: no estoy de acuerdo en lo absoluto con los métodos empleados para resolver (en realidad reprimir) las demandas y problemas que ha planteado nuestra juventud.

De inmediato el gobierno y el PRI desataron una ofensiva campaña de difamación contra el poeta y embajador quien, hasta entonces, era presumido como botón de muestra de la excelsitud literaria prevaleciente en México, aunque siempre con un no oculto recelo.

Durante el movimiento estudiantil de 1968, muchos intelectuales, jóvenes en su mayoría, habían expresado su solidaridad y se sumaron a las protestas de los estudiantes mexicanos. Su respuesta numerosa al conocer la noticia de la renuncia del poeta a la embajada de México en la India, se patentizó sin espera en un cable a Octavio Paz donde le expresan que: su valerosa actitud y alto ejemplo de dignidad humana merece nuestro más cálido elogio y afectuosa solidaridad. Firman, entre otros, Jesús Silva Herzog, Fernando Benítez, Carlos Monsiváis, Vicente Rojo, José Emilio Pacheco, Juan García Ponce, Fernando del Paso, Elena Poniatowska, Gabriel Zaid.

Un año después, en carta a Carlos Fuentes, el 29 de mayo de 1969, reflexionando sobre el movimiento estudiantil de 1968, le expresa su desacuerdo con la afirmación de que si Díaz Ordaz hubiese cedido a las peticiones de los estudiantes, México hubiera regresado a la anarquía y de ahí a una dictadura de izquierda. No, afirma el poeta, “el movimiento estudiantil no puso en peligro a las estructuras sociales de México sino a las políticas, en primer término a la anacrónica, anquilosada burocracia del PRI, y a la tradicional, sagrada imagen del señor presidente (una imagen con raíces prehispánicas y con una indeleble coloración mágico religiosa).

“Creo que la incapacidad del régimen para dialogar con los estudiantes e iniciar una reforma política democrática indica que el verdadero peligro reside en la extensión e intensificación de la represión (que no ha cesado desde el 2 de octubre). Ahora bien, la política de represión implica el fortalecimiento del Ejército. El PRI y el ‘señor presidente’ dependerán más y más de las fuerzas armadas. Una vez interrumpido el proceso de democratización, el desarrollo económico se hará más lento hasta paralizarse: dictadura militar, marasmo económico, recaída en el ciclo espasmódico de la historia latinoamericana. La otra posibilidad (remota) es la reforma democrática… Pero ¿cómo y con qué fuerzas? Habría que movilizar a la clase media (eso estuvieron a punto de lograrlo los estudiantes) y, sobre todo, los obreros. Esto último, como muestra de la historia del siglo XX en todo el mundo, es lo más difícil”.

Los acontecimientos del mayo francés del 68, con sus barricadas y huelgas generales obreras y estudiantiles, unificaron en el pensamiento y en el corazón la pasión, los sueños y utopías de miles de jóvenes en México y del puñado de jóvenes de izquierda que participábamos entusiasmados, con lo que sentía e ilusionaba al poeta en la capital de la India, como lo refería en carta del 28 de mayo: “Sigo con pasión los sucesos de Francia. Creo que a todos nos han sorprendido. Es admirable. Si los obreros continúan con su firme actitud –a pesar de la no oculta resistencia de los dirigentes comunistas y socialistas que quisieron detenerlos– asistiremos a la primera revolución socialista en un país desarrollado. Esto es, seremos testigos de la verdadera revolución socialista […] Vivimos momentos extraordinarios. Estoy emocionado por la actitud de los estudiantes y por la decisión de los obreros y del pueblo…”.

La rebeldía de Octavio Paz, en medio de la sangre, heridos y miles de presos políticos, fue un acto que llegó como un bálsamo y reconocimiento a una juventud herida, desgarrada, temerosa, enfurecida, perseguida y encarcelada. Juventud que se sublevó en el 68 alentada por la utopía de abrir el camino hacia la transformación democrática y revolucionaria de un país gobernado por un partido institucional durante más de cuatro décadas y que abandonaba con impunidad y corrupción las conquistas cardenistas y de la revolución armada.

Más allá de las constelaciones por las que cada uno viajó después, la decisión solidaria de Octavio Paz y sus palabras se me revelaron como una estrella siempre visible ante el oscuro atardecer, interminable, del 2 de octubre.

 

[Fuente: http://www.jornada.com.mx]