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Jitomate, aguacate, calabaza, vainilla, frijol, amaranto, elíxires de agave: no cabe duda de que el legado mesoamericano a la gastronomía global es, por decir lo menos, extraordinario. Pero quizás el mayor de los tesoros alimenticios de origen mexicano sea el maíz. Estamos hablando del monocultivo más vasto del planeta; un mar de mazorcas variopintas que inunda el mercado de los alimentos.

Escrito por Andrés Cota Hiriart

Jitomate, aguacate, calabaza, vainilla, frijol, amaranto, elíxires de agave: no cabe duda de que el legado mesoamericano a la gastronomía global es, por decir lo menos, extraordinario. Pero quizás el mayor de los tesoros alimenticios de origen mexicano sea el maíz, Zea mays, cuya domesticación a partir del teocintle (Euchlaena mexicana Schrod, su ancestro de ocurrencia natural) se remonta a hace nueve mil años. Al menos, ese es el consenso actual, aunque su origen pudiera ser aun más remoto; ya lo dirá el registro fósil. Lo seguro es que el maíz ha probado ser trascendente no solo para las culturas mesoamericanas —que, nutriéndose de sus granos, fundaron imperios emblemáticos: olmecas, mexicas, mayas, zapotecas, mixtecos y demás naciones que adoraban una deidad particular asociada a esta planta: Cintéotl, Yum Kaax, Pitao Cozobi— sino para la humanidad en toda la extensión del término, ya que, con el transcurrir de los siglos, el oro de los pastos estaría destinado a consagrarse como el alimento de mayor relevancia a escala mundial.

Así como es imposible comprender la evolución temprana de nuestra especie sin la innovación tecnológica aplicada a cocinar los alimentos —y la cascada de complejidad nutricional y asimilación energética para el organismo que conlleva este proceso—, lo es también evocar la cuna de la civilización, cualquiera que esta sea, sin traer a cuento la agricultura y los granos primordiales. Si bien somos primates de naturaleza predominantemente omnívora, con un gusto marcado por la carne, la verdad es que el grueso de nuestros apetitos y demandas energéticas no podría satisfacerse sin los componentes de origen vegetal en nuestras dietas. Sin los tubérculos, las nueces, los brotes, las frutas, las legumbres, los azúcares y los aceites pero, sobre todo, sin los cereales, sencillamente no estaríamos donde estamos. No se puede concebir el desarrollo moderno sin los aportes nutrimentales que trajo consigo la revolución agroindustrial.

Si es cierto que somos lo que comemos, entonces, fundamentalmente, somos lo que sembramos. De acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), aproximadamente 90% del consumo energético alimenticio a nivel mundial proviene de los cultivos y, de este cuantioso margen, dos terceras partes provienen solo de tres cereales: el maíz, el arroz y el trigo, que constituyen el alimento base para unos 4 mil 500 millones de personas.

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Maíz palomero de la región otomí de San Bartolo Morelos, en Estado de México.

No hay otra forma de decirlo: más que ningún otro factor, las plantas nos han hecho quienes somos. Y entre la amplia diversidad botánica, los pastos o gramíneas son el grupo que ha desempeñado el papel más determinante en nuestra historia, puesto que en gran medida la humanidad entera se sustenta de ellas. La mayor parte de la dieta de los seres humanos contemporáneos se obtiene de las gramíneas, tanto en forma directa (granos de cereales y sus derivados, como harinas y aceites) como indirecta (carne, leche y huevos, que provienen del ganado y las aves de corral que se alimentan de forrajes y granos, significativamente constituidos por maíz). Y es que, al menos en su origen, las grandes civilizaciones de la antigüedad se erigieron sobre los cereales (el maíz, el arroz, el trigo, la avena, la cebada, el centeno, etcétera), que no son más que pastos modificados, domesticados a lo largo de generaciones, por medio de la selección artificial para obtener cada vez más granos de sus espigas.

O, cuando menos, ese es el discurso que solemos favorecer: que nosotros amansamos a los pastos y no al revés. Aunque cabe cuestionarse: ¿quién domesticó realmente a quién?, ¿el animal pensante a las plantas que comenzó a cultivar a mansalva? o ¿fueron ellas las que nos subyugaron a nosotros? Porque los que cambiamos de forma drástica (para bien y para mal) a raíz de la relación de interdependencia que comenzó a fraguarse entre el Homo sapiens y sus cultivos fuimos nosotros o, mejor dicho, nuestros antepasados, quienes pasaron de llevar un estilo de vida nómada, de cazadores-recolectores, con una dieta sumamente variada y compleja, a una vida sedentaria y dependiente por completo de esas contadas especies de plantas de las que nos empezamos a valer. Este compromiso de exclusividad probaría ser de por vida.

Desde esta perspectiva, ¿no podría ser que, como propone Michael Pollan en The Botany of Desire: A Plant’s-Eye View, la agricultura fuera el resultado de una manipulación gestada por los pastos y los cereales para propagarse, de la mano del mono consciente, por el mundo?; ¿qué mejor estrategia para traspasar las limitantes intrínsecas de un organismo sésil y con alcances de dispersión relativamente modestos que manipular al humano incauto y, gracias a sus cuidados y esmero, multiplicarse de manera exponencial y alcanzar todos los resquicios fértiles del planeta? Hasta donde sabemos, las plantas carecen de intenciones concretas, por lo que tendría que haber sido un proceso no premeditado; sin embargo, con agenda o sin ella, los cereales se vieron altamente beneficiados en términos evolutivos a partir de su relación con el ser humano y emigraron de sus sitios de origen particulares para abarcar el mundo entero.

El asunto es que, a cambio de unos cuantos nutrientes esenciales, los humanos estuvimos dispuestos a hacer lo que fuera necesario por nuestros pastos. Sin detenernos a pensar en las consecuencias ecológicas, allanamos estepas, drenamos mantos acuíferos, rociamos los terrenos con herbicidas, insecticidas y abonos, nos esclavizamos con devoción al trabajo de la tierra y deforestamos porciones inmensas del globo terráqueo para convertirlas en campos de cultivo. Y quizás no exista mejor ejemplo de esta saga desenfrenada que lo acontecido con el maíz desde sus albores.

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Para preservar y promover el maíz nativo y el consumo de sus derivados, se celebra el concurso de La Mazorca más Grande del Mundo cada año en Jala, Nayarit, con ejemplares de hasta 50 centímetros de largo.

Actualmente, el maíz constituye el principal producto agrícola a nivel mundial. Desde hace varias décadas, su producción y demanda son mayores que las de cualquier otro cereal (o, en realidad, de cualquier otro alimento). Su producción anual hoy en día rebasa los mil cien millones de toneladas en grano; esta cantidad se cultiva en 1 620 000 km² (digamos que sería equivalente a México, si le sustrajéramos la superficie correspondiente al estado de Chihuahua). Estamos hablando del monocultivo más vasto del planeta; un mar de mazorcas variopintas que inunda el mercado de los alimentos. Los jarabes que provienen del maíz, con alto contenido de fructosa, se enlistan como endulzante de buena parte de la oferta en el extenso catálogo de productos ultraprocesados; múltiples empresas codician sus almidones y aceites; y sus etanoles se han consolidado como biocarburantes en el lucrativo negocio de las energías renovables. Sin ir más lejos, en 2018, el valor de la exportación del maíz alcanzó los 33 mil 900 millones de dólares.

No es de extrañar entonces que los dos mayores productores de maíz a nivel mundial sean las superpotencias, Estados Unidos y China, que amasan cerca de 60% de la producción total, ni que Monsanto, Dupont y otras transnacionales ambicionen controlar fracciones cada vez más grandes del mercado con su biotecnología feroz, sus transgénicos homogéneos y patentados que ponen en riesgo, de paso, a la variedades nativas de maíz que aún se cultivan en diversas regiones de México y Centroamérica, y que representan la seguridad alimentaria de decenas de millones de habitantes que viven debajo del margen de la pobreza.

En cuanto a México, las cosas no marchan nada bien, a pesar de ocupar el séptimo puesto en el índice de mayores productores. La nación que legó este glorioso alimento al mundo también se destaca como el segundo mayor importador de sus granos; la precarización laboral, no obstante, engulle al campo mexicano. Recientemente, el gobierno federal anunció que el maíz transgénico y los agroquímicos como el glifosato se eliminarán de forma paulatina del campo mexicano, hasta su desaparición completa en 2024, con el propósito de contribuir a la seguridad y a la soberanía alimentarias, y como medida especial de protección al maíz nativo, la milpa, la riqueza biocultural, las comunidades campesinas, el patrimonio gastronómico y la salud. Falta ver que se logre.

 

[Fotos: César Rodríguez – fuente: http://www.gatopardo.com]

Un an après le début de la crise sanitaire, certains espèrent que l’après-Covid s’inscrira dans le sillage des années 1920.

Paris la nuit, dans un dancing de Montmartre en 1927. | Manuel Orazi via Wikimedia

Paris la nuit, dans un dancing de Montmartre en 1927. | Manuel Orazi via Wikimedia

Écrit par Hélène Bourelle

Depuis mars 2020, les mesures prises pour faire face à la crise sanitaire ont mis un terme aux rencontres, aux voyages et aux fêtes, à une précieuse insouciance qu’on prenait autrefois pour acquise. Malgré la difficulté actuelle à se projeter dans le «monde d’après», l’idée que la crise laissera place à une période de prospérité, d’innovation et de créativité similaire à celle vécue dans les années 1920 fait son chemin. Cette comparaison est révélatrice des fantasmes fortement ancrés dans l’imaginaire collectif, qui continuent d’entourer ces folles années.

Il faut dire qu’après le traumatisme collectif engendré par la Grande Guerre, les Années folles (ou Roaring Twenties) constituèrent une véritable parenthèse d’effervescence culturelle et artistique en Occident. Malheureusement, elles prirent un tour dramatique lorsqu’en 1929, le krach boursier éclata à New York, annonçant de début de la Grande Dépression.

Les rugissantes années 1920

Il ne fait nul doute que la prospérité économique et l’émulation intellectuelle foisonnante, emblématique des années 1920-1929, marquèrent considérablement le XXe siècle. Des deux côtés de l’Atlantique, cette presque décennie fut le théâtre de mouvements qui révolutionnèrent le monde de l’art, à l’image de l’avant-garde surréaliste, de l’expressionnisme ou encore du courant Art déco. Des figures littéraires immuables telles que F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Gertrude Stein, Colette et bien d’autres émergèrent pendant qu’à Paris, Joséphine Baker brûlait les planches et que Coco Chanel bannissait le corset pour libérer le corps des femmes.

Mais les Années folles furent aussi le terrain d’événements moins reluisants. En tant que produit d’une crise majeure, elles furent marquées par d’importantes fractures sociales et identitaires, comme l’explique Olivier Richomme, maître de conférence en civilisation américaine à l’université Lumière Lyon 2 et spécialiste des questions raciales et politiques: «Aux États-Unis, mais aussi en Europe, il y a eu un versant sombre aux années 1920. On mesure toujours l’impact des décisions politiques et sociales prises à l’époque dans la société aujourd’hui.»

Une décennie vécue entre conservatisme et tensions migratoires

En fait, les années 1920 furent loin de véhiculer des idées progressistes. «Aux États-Unis, la décennie 1920 a été marquée par un contexte d’intense ségrégation raciale, précise Olivier Richomme. C’est à cette époque que le Ku Klux Klan, société suprématiste blanche fondée en 1865, a fait son grand retour. Au XIXe siècle, le clan se résumait à des groupuscules isolés. Entre 1924 et 1926, il a atteint son apogée avec 4 millions d’adhérents à travers le pays, dont certains au plus haut sommet de l’État.»

En parallèle, les premiers quotas visant à restreindre l’immigration venue d’Asie, d’Europe de l’Est, du Sud ou encore d’Irlande furent votés à Washington.

«Ceux qui pâtissent des crispations engendrées par les crises sont souvent, en premier lieu, les immigrés.»

Evelyne Barthou, sociologue

«Ces lois spectaculaires eurent pour effet de freiner l’immigration jusqu’aux années 1960. On ne peut s’empêcher de noter l’analogie entre les États-Unis de 1920 et ceux de 2020 sous l’ère Trump», note Olivier Richomme.

Pour Evelyne Barthou, sociologue et enseignante-chercheuse à l’université de Pau, les périodes succédant aux crises sont alimentées par la peur de l’autre: «Les crises peuvent entraîner des phénomènes de repli sur soi et des sentiments de méfiance exacerbée. Ceux qui pâtissent de ces crispations sont souvent, en premier lieu, les immigrés.» À l’heure actuelle, l’immigration cristallise déjà les tensions en Europe et aux États-Unis. Après le mur de Trump le long de la frontière mexicaine, le Brexit et les crispations autour de la supposée porosité des frontières européennes, on peut se demander quel sera l’impact de la pandémie sur les débats autour des questions migratoires.

Années folles pour les uns, noires pour les autres

En Occident, les Roaring Twenties ont également assisté à la montée de l’eugénisme, un ensemble de théories nées de la volonté d’améliorer la race humaine, dont s’inspirèrent les mouvements fasciste et nazi. «Cette pensée, considérée à l’époque comme étant à la pointe de la modernité, a eu des conséquences désastreuses», précise Olivier Richomme. Aux États-Unis, au Canada, au Japon, en Suède, puis dans l’Allemagne nazie, des campagnes de stérilisation forcées furent menées à grande échelle auprès des populations pauvres et/ou issues des minorités. Une tentative de contrôle des corps qui résonne étrangement avec certaines des décisions actuellement prises aux États-Unis et en Europe. En janvier 2021, la Pologne a interdit l’avortement, suivie de près par l’État de l’Arkansas, en mars 2021. «L’histoire mais aussi l’actualité récente nous montrent que les droits des femmes et des minorités peuvent être bouleversés du jour au lendemain, note Evelyne Barthou. Ces catégories d’individus sont les premières à pâtir des crises. Pour elles, rien n’est jamais vraiment gagné.»

Dès 1920, le 19e amendement entra en vigueur aux États-Unis «Cet amendement donna le droit de vote aux femmes. Mais en réalité, jusqu’au Civil Rights Act de 1965, la majorité des Afro-Américains n’avait pas accès aux urnes. Un comble quand on pense qu’au XIXe siècle, féministes et mouvement anti-esclavagiste travaillaient main dans la main, rappelle Olivier Richomme. En aucun cas les Années folles ne marquèrent une inversion des rapports de force politiques.»

Par-delà les clubs littéraires et les soirées sur fond de jazz ou de charleston, ce supposé âge d’or américain fut aussi traversé par la Prohibition, une manœuvre du lobby conservateur visant à interdire la fabrication et la vente d’alcool sur le territoire américain. «Ce genre de politique d’interdiction à grande échelle n’est jamais le signe d’une société qui se porte bien», analyse Olivier Richomme. Pour cause, la Prohibition favorisa, en coulisses, la montée de la corruption mais aussi des réseaux mafieux ultraviolents de l’entre-deux-guerres.

https://www.ina.fr/video/CPF09003549

Dans les années 1920, l’Occident assista également à l’avènement du capitalisme tel qu’on le connaît aujourd’hui. Une croissance économique soutenue par la mise en place d’une nouvelle division du travail, mais qui vit, en parallèle, se creuser de vertigineuses inégalités. Selon Olivier Richomme, «les Années folles ont été une période de prospérité, mais seule une proportion réduite de la population a pu en profiter». En 1929, l’absence totale de régulation de l’économie, les spéculations à outrance et l’endettement des États menèrent tout droit au krach boursier, la plus grave crise de l’histoire du capitalisme, dont les conséquences sur les populations furent dramatiques. À l’heure où la pandémie accélère les inégalités sociales, on peut plutôt espérer que, contrairement aux Années folles, la fête puisse profiter au plus grand nombre.

Bâtir le monde d’après

Car au-delà des percées scientifiques et technologiques favorisées par la pandémie, l’après-Covid présentera de nombreux défis. «Les gens ont pris conscience des limites de notre système économique et de nos modes de consommation, avance Evelyne Barthou. Il est probable que de nouvelles opportunités ressortent de cette pandémie, mais il faudra rester extrêmement prudent quant à la tournure que prendront les événements.»

L’émergence du mouvement Black Lives Matter aux États-Unis et le soutien qu’il a reçu en Europe prouvent que les problématiques raciales sont toujours tristement d’actualité.

Parallèlement, quel sera le poids donné à l’impératif écologique mais aussi à la nécessité de repenser les modèles économiques et démocratiques actuels?

«De nombreuses questions éthiques vont se poser, analyse la sociologue. Après cette période de crise teintée de politiques sécuritaires, il faudra être particulièrement vigilant quant à la question de la liberté des individus.» Alors, à défaut de «nouvelles années folles», ne se prendrait-on pas à rêver d’un monde capable de prendre de la hauteur et de cultiver de nouveaux imaginaires pour que cet «après» tant espéré nous permette d’aller (vraiment) de l’avant?

 

[Source :  http://www.slate.fr]

 

Comentário sobre o livro “Kabale”, de Michael Chighel

Escrito por ARI MARCELO SOLON*

Ma tovu ohalecha ya’akov
Mishkenotecha yisrael
(Quão formosas são as tuas tendas Ya’akov
E os teus tabernáculos Israel)
Benção de Balaam

O livro Kabale: Das Geheimnis des Hebraischen Humanismus om Lichte von Heideggers Denken, de Michael Chighel é um confronto direto contra Heidegger a partir do judaísmo, em que o pensamento de Heidegger é acusado de algo pior do que o antissemitismo. Nada mais é que um mágico Balaam, retratado na Bíblia como o primeiro antissemita.

Para o autor sem papas na língua, Heidegger vem de “Heide”, pagão, e representa o antiadamismo, o anti-humanismo hebraico, afinal, o livro de Gênesis não começa com a história nacional de um povo, mas a partir da criação universal do mundo e do homem, sendo que a questão nacional só surge na metade do texto bíblico.

O que está em jogo no humanismo hebraico é o fenômeno intencional no sentido de Husserl, qualificado por “jüdische” por Heidegger, uma intencionalidade que representa o todo do ensino da humanidade. Essa é a razão pela qual a Torá começa com a criação do homem, que com certeza não era judeu, e segue assim a história da humanidade até capítulos muito posteriores.

Não é de se estranhar, portanto, que Heidegger era um patético defensor de Os Protocolos dos Sábios de Sião, como confessou para Jasper. Com efeito, o que incomoda na filosofia nazi de Heidegger é a mensagem de uma entidade sacerdotal levítica, incumbida por Deus como ministério para espalhar as mensagens do humanismo hebraico à humanidade. É isso que é visto pelos sofisticados defensores d’O Protocolo dos Sábios de Sião, tais como Évola, Heidegger e Schmitt, como uma conspiração, daí o nome do livro: “Kabale”, tal como está presente em Schiller e no dicionário do nacionalista Grimm.

O mérito deste livro é que se trata do primeiro que discute a verdade do pensamento de Heidegger a partir do judaísmo, da Torá e do Talmud, além da Chassidut. É como se Heidegger iluminasse, com seu antiadamismo, todo o judaísmo.

Assim como Balaão foi comparado com Moisés pelo seu grau de profecia, nem sempre Heidegger erra, apenas o seu saber tem uma origem demoníaca quando ataca a cultura intelectual judaica, do Talmud e da Torá, como uma decisão para o “Seienden”, não para o “Sein”. Nota, nesse sentido, a preferência para o “Seienden” em intelectuais judeus como Husserl, e basta abrir uma página do Talmud para ver o racionalismo judaico. O que Heidegger não vê é o amor ao próximo como a ti mesmo em cada página desse mesmo intelectualismo.

A grande inovação deste livro, ao lado de tantos outros que trataram do nazismo e do antissemitismo de Heidegger, é que o autor é radical, pois vê que a inimizade entre judaísmo e Heidegger é inconciliável. É nesse sentido que se dá o ataque de Heidegger à conspiração do “Weltjudentum”, enquanto conspiração contra o pensamento pagão.

Com efeito, os judeus são os inimigos historiais do ser, contra o qual Heidegger coloca o povo alemão.

Tudo a partir do paralelo entre o pensamento de Heidegger e as forças proféticas de Balaão, filho de Beor, este livro é, antes de tudo, uma enciclopédia do judaísmo a partir de suas fontes primárias. A parte mais linda do livro de Chighel envolve os últimos capítulos, onde há o contraponto entre as palavras seminais da filosofia de Heidegger e as palavras seminais do judaísmo: o que é, para o judaísmo, “Welt”, “Boden” e “Erde”?

“Welt” é “Od”; “Boden” é “Erez”; “Erde” é “Adama”; além disso, “Ethos” é “Zelem”; e “Poiesis” é “Awoda”.

A partir de um exemplo, veremos um contraponto muito atual: terra para o judaísmo não é “Boden”, ou seja, solo, afinal não há uma ligação atávica do povo com o solo, mas um comando divino universal para santificar a terra, que nunca pode ser um fim em si mesmo.

O humanismo hebraico, acusado de conspiratório por Heidegger, exemplifica-se com o texto maravilhoso do Talmud, por meio do qual Chighel termina o livro: “Rabbi Meir würde sagen: Woher weiß man, dass selbst ein die Sterne anbetender Nichtjude, der sich mit dem Studium der Tora beschäftigt, wie ein Hohepriester ist? Aus dem Vers: ›Darum sollt ihr meine Sat- zungen halten und meine Rechte. Denn wenn ein Mensch sie tut, wird er durch sie leben.‹ (3. Mose 18:5). Der Vers sagt nicht ›Priester‹, ›Le- viten‹ oder ›Israeliten‹, sondern ›ein Mensch‹. So hast du gelernt, dass selbst ein sternenanbetender Nichtjude, der sich mit dem Studium der Tora beschäftigt, wie ein Hohepriester ist”. [Rabbi Meir dizia: como nós sabemos, e mesmo um pagão que adora as estrelas, que não estuda a Torá, é igual ao sumo sacerdote? A partir do verso “Portanto, vocês devem cumprir meus mandamentos e meus comandos. Se um homem quiser, ele viverá.” O verso não diz “sacerdote”, “levita” ou “israelita”, mas sim “um homem”. Assim, vocês aprendem que mesmo um pagão que adora as estrelas e que se ocupa da Torá é um sumo sacerdote].

Propomos mais uma indagação provocativa: o Zohar não acentua uma analogia mais profunda entre teurgia de Moisés e a mágica de Balaão?

Se Heidegger é Balaão, não teria, então, um papel importante não na Kabale, mas na verdadeira Kabbalah, que inspirou em diálogo com elementos neoplatônicos o idealismo alemão de Hegel, de Schelling, da qual Heidegger é um grande intérprete?

Seria tão irreconciliável a diferença, como diz nosso autor, ou haveria algo impensável, como denominador comum entre a tradição pagã e a tradição judaica?

Afinal, a indagação de Wolfson não procede? “[…] if not exclusive—consequence of the Jewish propensity for calculative machination. In the final analysis, we must ask, is the insight of Heidegger not on a par with the vision of Balaam, a wild blindness that uncannily empowers one with the ability to see the semblance of the shadow of truth even as one is blinded to the semblance of the truth of one’s own shadow is the insight of Heidegger”.

*Ari Marcelo Solon é professor da Faculdade de Direito da USPAutor, entre outros, livros, de Caminhos da filosofia e da ciência do direito: conexão alemã no devir da justiça (Prismas)

Referência


Michael Chighel. Kabale: Das Geheimnis des Hebraischen Humanismus im Lichte von Heideggers Denken. Frankfurt am Main. Verlag Vittorio Klostermann, 294 págs.

[Imagem: Lara Mantoanelli – fonte: http://www.aterraeredonda.com.br%5D

Un enregistrement perdu d’Allen Ginsberg lisant son poème épique Howl, doit sortir en avril prochain. Le Reed College, où la performance de lecture avait été enregistrée voilà 65 ans, est parvenu à remettre la main dessus. Et le label Omnivore Recordings a collaboré à la remasterisation. Dans l’intervalle, c’est un brouillon du texte qui vient de partir aux enchères pour 425.000 $.

ActuaLitté
Publié par Victor De Sepausy

La première lecture donnée par Ginsberg, en 1956, sortira officiellement ce 21 avril en format numérique, CD et vinyle. Y compris une édition limitée LP Reed -red. De quoi rendre hommage à l’auteur, avec une couleur solaire proche des images du poème. Un marqueur de la contre-culture qui, dans les années 60, partira de personnalités comme Ginsberg. Réalisé le jour de la Saint-Valentin, l’enregistrement fut réalisé lors d’un séjour de deux jours de Ginsberg, dans la prestigieuse école de l’Oregon.

En voici, d’ailleurs, un bel aperçu :

Quant à cette vente aux enchères, elle résulte d’une découverte par la famille : dans les papiers d’Annie Ruff, qui avait accueilli plusieurs poètes et artistes, dont Ginsberg, une copie carbone de Howl semble émerger. Un spécialiste de la Beat Generation, Brian Cassidy, intervient pour authentifier le document. Il s’avère que le texte a bel et bien été effectué sur la machine à écrire de Ginsberg, en date de janvier ou début février 1956.

J’ai vu les plus grands esprits de ma génération détruits par la folie, affamés hystériques nus, Se traînant à l’aube dans les rues nègres à la recherche d’une furieuse piqûre,
Initiés à tête d’ange brûlant pour la liaison céleste ancienne avec la dynamo étoilée dans la mécanique nocturne [Source…]

Howl, Allen Ginsberg

N’oublions pas que la première lecture de ce texte fut réalisée en octobre 1955, à voix haute. « La nuit de la naissance de la poésie à San Francisco », affirmera Jack Kerouac.

Cette lecture marquera un premier pas, mais l’œuvre ne sera publiée qu’à l’automne 1956. Lawrence Feflinghetti, l’éditeur, sera d’ailleurs arrêté et accusé d’obscénité pour l’avoir fait paraître. Ce fut pourtant le texte qui lança la carrière de Ginsberg dans la stratosphère.

Selon Brian Cassidy, le brouillon mis en vente chez Type Punch Matrix, a été emporté pour 425.000 $, « est une étape importante dans l’évolution du poème. Comme il s’agit d’une copie, vous pouvez voir nombre de choix originaux faits par Ginsberg avant les révisions. Ce sont des changements qui auraient été autrement perdus ».

Plus important encore : c’est l’unique version provisoire actuellement retrouvée de la première page du texte que Ginsberg aura totalement totalement remaniée, abandonnée et réécrite intégralement. Seule la lecture au Reed College, en 1956, nous en apporte le témoignage.

« Ce document dactylographié permet d’observer l’esprit du poète, en train de composer — et qui est sans doute le poème américain le plus important du XXe siècle », poursuit Cassidy, cité par le Guardian. « C’est extraordinairement inhabituel qu’une ébauche d’œuvre majeure dans la littérature demeure si longtemps inconnue. »

[Photo : Reed College – source : actualitte.com]

Juan Manuel Moreno, de la panadería Pan Piña de Algatocín, creó el pan más caro del mundo con la idea de acompañar al café más costoso también.
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Escrito por   

Hace unos cuantos años, el maestro panadero Juan Manuel Moreno repartía su pan en una tienda gourmet de Málaga en la que anunciaban la venta del café más caro del mundo y fue entonces que le surgió la idea de crear, también, el pan más caro del mundo.

El proyecto tomó forma y se presentó en la Feria Sabor a Málaga, donde la cobertura mediática lo volvió famoso.

El pan más caro del mundo

Con oro y plata comestibles, que no aportan sabor, pero sí un toque de exclusividad, el pan más caro del mundo alcanzó una cotización cercana a los 3,700 euros por kilo, un precio que hace las delicias de jeques árabes y millonarios rusos, según relató el panadero en una entrevista para Business Insider.

A pesar del precio y de la crisis económica que ha desatado el coronavirus, el malagueño cerró el 2020 con casi 100 piezas vendidas del pan más caro del mundo.

Lo habitual, explica, es que se lo lleven por hogazas de 400 gramos que cuestan unos 1,480 euros, dependiendo del peso exacto.

En 2019, gracias a una amplia gira por diversas ferias especializadas, las ventas fueron mayores, aunque no por mucho, apenas alrededor de 112 piezas del pan más caro del mundo.

Según lo reportado en la publicación Fuera de Serie, ahora el panadero trabaja en una pieza que podría alcanzar los 10 mil euros, que será completamente personalizada.

Asimismo, prepara un curso que costará unos 70 mil, en el cual enseñará a alumnos de los Emiratos Árabes Unidos cómo se elabora el pan más caro del mundo.

La Panadería Pan Piña

La panadería malagueña en el pueblo de Algatocín creó el pan más caro del mundo como una alegoría a la muerte del pan industrial y no ha dejado de venderse en plena pandemia.

Pero anteriormente, Moreno ya había ganado el título del pan más grande de España, de 3 metros y 25 kilos, que meses después fue superado por él mismo al crear el más grande del mundo, con 12 metros y 287 kilos. Pero esto no es todo.

Su panadería fue reconocida como la mejor panadería de España en innovación en 2017, un año después recibió una estrella en la Ruta Española del Buen Pan 2018. Y por si esto fuera poco, un año después recibía la llamada en la que se le comunicaba que había sido galardonado en la feria de Tampa, en Florida, como el mejor pan del mundo en 2020.

[Fotos: Facebook – fuente: http://www.robbreport.mx]

Este lunes ocho de marzo, nos leeremos y las leeremos se presenta como un ejercicio de poder compartido con el encuentro de escritoras de Venezuela, México, Uruguay y Argentina. Ellas leerán sus trabajos y el de otras poetas, no reconocidas por siglos de canon patriarcal. Desde plataformas digitales y en red, sumarán sus voces en el Día Internacional de la Mujer.

Participaran las poetas: Silvia Goldman, Esmeralda Torres, Violeta Orozco, Indira Carpio Olivo, Clara Briceño Zappacosta, Mar Russo, Mariana Libertad Suárez, Indira Isel Torres Crux, Amarú Venegas, María Alejandra Rojas, Jenifeer Gugliotta, Masiel Corona Santos y Giordana García Sojo.

“Decimos OCHO DE MARZO EN MAYÚSCULAS, y es que el ocho de marzo se ha extendido a cada mes y a cada día de lucha contra imposiciones culturales y sociales discriminatorias por razones de género, por lo que conmemoramos el levantamiento de las mujeres trabajadoras del mundo juntando fuerzas, renovando sentidos y posibilitando lazos a través de la palabra poética. Creemos en la poesía como la seda más valiosa y resistente contra las desigualdades y la violencia. Por ello tejemos espacios, tendemos puentes y abrimos ventanas para escucharnos y conocernos entre mujeres”, expresan sus organizadoras.

A ellas podrán verlas y escucharlas a través de las páginas de Facebook del Festival de Poesía Comala, Pueblo Blanco, México y de New York Poetry. El encuentro será el lunes [8.3] a las 15:00 de México, 16:00 en Nueva York y 17:00 de Caracas. El encuentro quedará luego disponible en esas plataformas y se podrá revisitar en cualquier momento.

El confinamiento y la pandemia de Covid-19 ha obligado a la audaces y el resultado ha sido una secuencia de encuentros -nada distantes a pesar de la pantalla- de mujeres escritoras de distintas nacionalidades y territorialidades, que resisten desde el reconocimiento de la otra, leyéndola y levantando su voz. Así conjuran rúbrica patriarcal y capitalista que incita y hostiga a las mujeres para que compitan entre sí. Pero avanzar y crear no surgen de la competencia, si no, antes que nada, del conocimiento y la construcción de comunidad.

“Para nosotras es muy importante construir comunidad desde el corazón, como dijera la gran escritora chicana Gloria Anzaldúa, buscando irrumpir un patrón impuesto y asumirnos como voces valiosas, afectivas y diversas. No creemos en la idea falsa de ‘empoderamiento’, esa palabra que ya casi se nos exige abanderar solo por el hecho de ser mujer; creemos en la reflexión-acción-sentimiento de la escritura para atacar la tiranía cultural y construir espacios propios de reconocimiento e innovación”.

La actividad cuenta con el apoyo del Festival de Poesía de Comala, Pueblo Blanco, México, el proyecto New York Poetry y el Centro Cultural de México en Santa Ana California. En esta jornada de lectura cada autora compartirá obra propia y también leerá el trabajo de otra amiga escritora: enlace, visibilidad, análisis y lenguaje. Estén atentxs!!

 

[Fuente: http://www.nodal.am]

Conoce más de este proyecto en la ciudad de Oaxaca.

café en chiapas

Mariana Castillo

Escrito por

Este proyecto nació en 2006, en medio de la incertidumbre. Por aquella época estalló el conflicto magisterial en Oaxaca y la situación social no era fácil. Berenice Barragán, una abogada internacionalista, volvió a su ciudad natal para atender algunas situaciones familiares, mientras que Kyle Drumgoole, un sociólogo gringo adicto al café, se la pasaba leyendo y probando distintos cafés en la ciudad de Oaxaca. Un día, con un poco de suerte, coincidieron en un establecimiento. Platicaron, se gustaron, tomaron una taza de café y ninguno se imaginó lo que pasaría. El cuento corto: se hicieron novios y emprendieron un pequeño negocio de café en la calle García Vigil. El cuento largo: él ya había sido barista en una barra de especialidad durante años en Estados Unidos —en Small World Coffee, para ser exactos— y uno de sus sueños era tener un café en México que ofreciera productos de la mejor calidad, velara por el bienestar social y comunitario, y fuera un epicentro de creatividad. Ella estaba dispuesta a tomar riesgos y asentarse nuevamente en Oaxaca.

El inicio fue extraño. Cuando tomaron el local, este estaba literalmente en cenizas debido a los conflictos armados. Tenían café, desayunos y hacían pan. “Era un lugar muy pequeño, pero con mucho encanto. Al principio eran unas jornadas larguísimas y hacíamos todo nosotros”, nos cuenta Berenice. No era para menos, pues Café Brújula fue la primera barra de especialidad en la ciudad de Oaxaca y la primera en ofrecer panadería europea, según nos cuenta el ahora matrimonio de emprendedores. “Cuando llegué a Oaxaca me sentí en casa. Este caso ha sido de tenacidad, de intentar perseguir tus oportunidades y que la suerte te agarre trabajando”, nos dice Kyle con confianza.

Quince años después de haber puesto la primera piedra, Café Brújula tiene más de 10 sucursales (sin ser franquicia) y 29 variedades de mezclas de café. No es gratuito. Parte importante es el sentido de comunidad y confianza por el que han apostado. Kyle cuenta que una de las primeras innovaciones que hizo fue la distribución de los asientos y mesas. “Quería crear una atmósfera horizontal, donde la gente pudiera convivir y el espacio se prestara para intercambiar ideas”. Fue así que instalaron mesas comunales. Otra parte fundamental es la trazabilidad de sus productos. En cada bolsa de café se encuentra la información del productor, la fecha de tostado, las notas y un código QR que te abre una página con más información, como la historia de cada café e incluso con la fotografía de los productores.

Brujufinca

Café Brújula

La Brujufinca nació en el 2016 como parte del crecimiento de Café Brújula y el deseo por cultivar ellos mismos el café y otros productos. Es un proyecto que se ubica en el bosque de niebla, en la región de Pluma Hidalgo. Ahí trabajan con dos agrónomos y un equipo que se encarga que mantener los suelos nutridos y vivos. Cultivan variedades como Pluma Hidalgo, Geisha y Borbón. La pizca se hace a mano y el fruto de café pasa por un proceso de fermentación controlada para potenciar los sabores y aromas en la taza final. Además del café se producen huevos, algunas frutas y verduras, y miel.

Café Brújula vela por la conservación del entorno y el respeto a la naturaleza, por lo que ha conseguido el certificado ‘Bird Friendly’, esto garantiza que los árboles proveen suficiente sombra para que las aves migratorias tropicales usen esta tierra como hábitat, lo que se traducen en ecosistemas que garantizan la sustentabilidad e influyen en la calidad de las cosechas.

Café con causa

café mexicano

Nathan Dumlao/Unsplash

Uno de los principales objetivos de Café Brújula ha sido el apoyo a la economía local, así como la dignificación y revalorización del trabajo de pequeños productores oaxaqueños. Es por ello que la compra de algunos granos de café se hace directamente con los productores, pagando por arriba de los precios convencionales de café regulados por la Bolsa de Nueva York, para generar una relación de confianza con los caficultores y evitar precios predatorios.

Dentro de las 29 mezclas que existen actualmente —donde se trabaja con las siete regiones caficultoras del estado—, ha habido colaboraciones sociales. Por ejemplo, Mujeres Voladoras fue una iniciativa en 2019 cuyo propósito era empoderar a 20 caficultoras —10 de Tierra Blanca y 10 de San Miguel Yotao— con apoyo de la ONG Heifer México. A cada productora se le dieron gallinas y materiales para construir gallineros para fomentar la diversificación de ingresos, además de capacitación sobre catas, análisis físico en café verde, secado de café y buenas prácticas para obtener café de alta calidad.

Otra serie memorable es Maestros, en la que cada mes un maestro caficultor presenta un nuevo café de alta calidad. Cada bolsa tiene un código QR que despliega la foto y nombre completo del productor, lo que transparenta la relación y permite que otros tostadores se acerquen y paguen un precio justo a los caficultores.

El día a día

A pesar de la amplia variedad de cafés que se ofrecen en Brújula —hay opciones aromatizadas con mezcal, con notas a miel, manzana, cereza, chocolate, vainilla, etc.—, en las sucursales normalmente se ofrecen el café de la casa y el descafeinado. Además, cada semana se rota un café especial de los 29 disponibles, estos últimos se preparan normalmente con métodos como Chemex o V-60.

En la tienda en línea puedes elegir no solo el tipo de café, sino el molido que necesitas según el método con el que vayas a prepararlo. Tienen distribución en todo México —con envíos gratis a partir de $1,000 pesos— y también distribuyen en Estados Unidos.

Tips para elegir café y método

cold brew

Devin Avery / Unsplash

Kyle nos dice que para comprar un café él recomienda que te fijes en la fecha de tostado, en la procedencia del café (de dónde viene o quién lo hizo), así como las notas que puedes esperar al tomarlo. Esta información genera confianza. Sobre los métodos, la realidad es que —por muy cliché que suene— el mejor es el que a ti te guste. Sin embargo, si no tienes mucha experiencia al elegir métodos de especialidad, Kyle nos comparte las siguientes generalidades sobre lo que puedes esperar de cada uno. Por supuesto, aquí juegan variables como la experiencia del barista, la temperatura del agua, la mezcla del café, el contacto del café con el agua y los utensilios.

Prensa francesa: el molido es más grueso, puedes encontrar sedimentos, por lo que el café tiene más cuerpo.

Chemex: el filtrado es mucho más fino. Gracias al papel se filtran los aceites, sedimentos y un poco del dulzor del café. Normalmente este método resalta la acidez.

Hario V60: es un método de extracción rápida, por lo que es muy difícil de controlar. Sin embargo, normalmente sale un café muy balanceado.

Aeropress: filtra los sedimentos, pero la ventaja es que puedes controlar tiempo de contacto del agua con el café, por lo que salen perfiles diferentes de café según la manipulación del utensilio.

Prensa italiana: el café normalmente se quema, aunque hay métodos para controlar esta reacción. El sabor del café suele ser muy fuerte.

[Fuente: http://www.foodandwineespanol.com]

 

Paranaländer escribe hoy sobre Sumo, mítica banda musical argentina que marcó a toda una generación. En este artículo lamenta la nula influencia del grupo en el rock nacional paraguayo.

Escrito por Paranaländer

¿Sumo?: “Temas de Beatles pero cambiados los acordes”

Ska ska skabadubideh. Sumo es la fucking good banda de rock de las pampas salvajes… Ojo, mis bandas favoritas de Sudakalandia son Os mutantes, Los yetis, Los saicos, Jodi, Sexteto electrónico moderno, pero Sumo tiene un elemento incluso ucrónico para mí: si en vez de un show de Charly, Soda, Virus o Mateo, hubiéramos tenido un mísero y único show de Sumo en los 80 stronistas, Paraguay acaso hubiera despegado en un rock mbarete.

Otra ucronía, imagina todos los minutos de la vida aglomerándose en este instante en que me lees y yo soy tu dios, amigo lector, intentando probar la originalidad de Sumo.

Oh la bendita escalera de caracol de la mansión “novecentista” de la calle Caballero, donde los descubrí.

La tristeza de una estrella que murió hace rato en tus ojos.

Los argentinos comen su carnecita todos los días (white trash) y se visten cool, no podés llamarla jamás rock and roll (regtest)

Gracia, poesía, energía, libertad, travesura, fiesta, groove, vanguardia, birra, noise.

Es la mejor banda argenta (para mí). Sacaron más discos que Joy Division, 3. Divididos por la felicidad, 38 m., 1985, 10 canciones. Llegando los monos (1986), After Chabón (1987). Luca un perdedor, estudió en el mismo cole que el príncipe Carlos, pero no tuvo ninguna Lady Di.

Luna plateada, un ritual en la luna con the doors, silvermoon is …

No acabes, se refiere a la vida—a nunca eyacular.

Regtest, me corto las venas, broda, suena maravilloso, reggae siempre, me chuparía todo el alambique de los Dukes de Hazard.

Luca era otro pedo.

A Pettinatto hay que adorarlo por sus saxos.

Mejor no hablar de ciertas cosas, Arnedo y su bajo, Funky-pospunk, innovación total.

Una característica que une a Sumo por ej., con Os mutantes, es que cantaban desenfadadamente en inglés omitiendo el sacrosanto destino del rock nacional. Claro, la banda brasilera tuvo que lidiar no solo con la hegemonía de la MPB sino contra esa retórica de intelectuales zurdos anti yankees de la época. Os mutantes, radical en fondo y forma, se burló de la MPB y del portugués sin complejos. Ese élan sarcástico aún se vislumbra en Sumo, como élan punk-reggae.

“E mayor y nada más”. Y se cagaba de risa de eso. “Eso es Sumo”, decía. Tenía la capacidad de hacer melodías sobre un único tono. La monodia rousseauniana.

Los tiempos del Zero y el Einstein (dos lugares donde tocaban, el segundo en Córdoba casi Pueyrredón, BA).

En la década de los 80 todo sucedía en los baños, define el saxofonista de Sumo.

El primer Sumo. Germán Daffunchio en guitarra, Stephanie Nuttal en batería (inglesa regordeta que tocaba en bombacha), Luca Prodan (voz, guitarra acústica y piano melódica) y Sokol en bajo (tocando en Estudiantes).

El nombre lo encontró el manager Timmy McKern, inglés afincado en Córdoba, en un diccionario: Sumo, Sumo pontífice, Sumo, verbo, Presente. Sumo: yo sumo, él suma, tú sumas. Sumo, operación matemática.

Luca (1953-1987) leyendo la novela aceleracionista “El mundo sumergido” de Ballard. Sumo aceleracionista.

Bibliografía: Oscar Jalil entrevistó alrededor de ochenta personas. El resultado es la biografía coral Libertad divino tesoro (2015, Planeta). La estructura coral del relato, reconoce Jalil, está emparentada con Please Kill Me, de Legs McNeil y Gillian McCain, la reconstrucción del punk neoyorquino erigida a partir de la primera persona de sus hacedores.

Sumo, la jungla del poder Volumen I, Roberto Pettinato, 1993

 

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]

Les éditions Jean-Cyrille Godefroy ont publié « Les vertus du nationalisme » de Yoram Hazony. Un essai stimulant qui, puisant dans philosophie politique de la Bible hébraïque, réhabilite l’État-nation, et ses attributs dont la souveraineté-indépendance, et éclaire les problématiques liées notamment à la diplomatie proche-orientale de l’Union européenne.

Publié par Véronique Chemla

C’est une réhabilitation de la nation et de son dérivé, le nationalisme, qu’entreprend Yoram Hazony, philosophe, dans cet essai clair, éclairé par l’expérience politique du peuple juif relatée dans la Bible, et traduit de « The Virtue of Nationalism » (2018). Un succès critique et commercial aux États-Unis où il a suscité un débat.

Né en 1964 en Israël, ancien conseiller de Benjamin Netanyahou, président de l’Institut Herzl à Jérusalem et de la Fondation Edmund Burke à Washington, Yoram Hazony est un philosophe conservateur qui avait fondé le Shalem Center, et dirigé la revue Azure, pour diffuser une pensée conservatrice susceptible de contrer le postsionisme et de former des penseurs.

Il a contribué à La Cité biblique. Une lecture politique de la Bible (Pardès, 2006, n°40-41) sous la direction de Shmuel Trigano. Sa contribution : La Bible hébraïque est-elle porteuse d’un enseignement politique ? Il y conclut sur l’ordre politique souhaitable dans la Bible :

« Si l’on souhaite une amélioration politique, il n’est pas d’autre choix que d’instaurer un État qui mènera une course vers « le bien et la droiture. » Pour cela, il faut avoir des dirigeants qui comprennent que la vertu provient de la limitation de l’État : de la limitation des frontières de l’État ; de la limitation de la taille des forces armées et de ce qu’on est disposé à faire au nom des alliances étrangères ; de la limitation des revenus de l’État ; et de la limitation du degré de supériorité que ressent le roi par rapport à son peuple. C’est dans cette matrice de contraintes que le peuple, comme son roi, doivent trouver l’amour de la justice et de Dieu qui caractérisaient les bergers qu’étaient leurs ancêtres.
La Bible hébraïque soutient donc que l’intégrité d’un seul État limité est préférable, à la fois à l’anarchie et à l’État impérial. Cet État national limité, dans lequel le roi sera choisi au sein du peuple et sera l’un d’eux par l’esprit, est en fait l’idéal biblique. Il s’agit cependant d’un idéal situé à mi-chemin entre deux maux rivaux et perpétuellement menacé de pencher vers l’un ou vers l’autre. Selon l’auteur (ou les auteurs) qui assembla le texte biblique à l’ombre de la destruction de l’État juif, il est évident que la mission politique de l’homme consiste à guider l’État entre cette double menace, assurant ainsi le soutien tant de l’homme que de Dieu, et donc la longévité politique du royaume ».
Yoram Hazony demeure attaché à la Nation, seule réalité assurant les libertés, publiques et individuelles, et assurant un avenir de paix.
« Il rappelle comment, depuis le XVIe siècle, les protestants anglais, hollandais et américains se sont appuyés sur l’Ancien Testament pour promouvoir l’indépendance nationale ».

Ainsi, dans les Provinces-Unies (Pays-Bas actuels) récemment indépendantes du XVIIe siècle, Peter van der Kun ou Petrus Cunaeus (1586-1638), philologue et jurisconsulte, a considéré dans son livre De Republica Hebraeorum (De la république hébreue, 1617) l’État hébreu antique, et non Athènes ou Rome, comme un « archétype de la république idéale », un modèle pour la république des Sept Provinces-Unies des Pays-Bas.

Yoram Hazony « montre comment leur vision a apporté la liberté à nombre de peuples, de la Pologne à l’Inde en passant par Israël. C’est cette tradition que nous devons retrouver, plaide-t-il, si nous voulons limiter les conflits et permettre l’épanouissement de la diversité et de l’innovation ».
Or, Kant dans son Traité de la Paix perpétuelle (1795) a pourfendu l’État-nation : « il défend la thèse que la fondation d’un État impérial ou international est la seule option dictée par la Raison ». Une idée qui s’impose après la Deuxième Guerre mondiale. À tort, « beaucoup s’entêtèrent à voir le nazisme comme l’aboutissement hideux de l’État national ». Or, le national-socialisme s’avère un empire belliqueux ayant détruit les États d’une Europe qu’il a ravagée.
Et ce paradigme kantien guide la construction européenne détruisant les souverainetés nationales pour édifier ce qui ressemble à un empire à la diplomatie aussi indulgent envers les Palestiniens qu’accusatoire à l’égard de l’État-nation Israël.
Dommage, des définitions essentielles sont reléguées dans des notes en fin du livre. Et quelques coquilles le parsèment.

Yoram Hazony, « Les vertus du nationalisme ». Traduit de l’américain par Julien Fummaro. Préface de Gilles-William Goldnadel. Editions Jean-Cyrille Godefroy, collection « le Cercle Aristote », 2020. 256 pages. ISBN : 9782865533084

Les citations sur le documentaire sont extraites du livre.
[Source : http://www.veroniquechemla.info]

 

Por Guilherme Zocchio

Nos idos dos anos 1990, um empresário paulista se deparou com uma pequena fruta saborosa de coloração escura, mas exótica aos olhos de um empreendedor industrial do Sudeste do Brasil. Esse encontro, no entanto, não se limitaria à interação de dois universos pitorescos distintos. Seria, na verdade, o marco de um processo atualmente em curso e que está transformando o açaí, um dos mais tradicionais alimentos da porção Norte do país.

Do contato do empresário com o fruto, surgiu, em hora e local oportunos, uma ideia que mudaria para sempre um elemento da cultura alimentar nortista. Ele decidiu fabricar sorvetes, misturando-os com creme da fruta, e vendê-los pelas praias dos estados do Sudeste. Daí em diante, foi questão de tempo até aquele mix ganhar paladares sedentos por novidades e se tornar um ícone dos sabores de sucos, granolas e comidas geladas pelo Brasil.

Essa história, reduzida aqui a uma pequena sinopse, é apenas um dos elementos que o pesquisador Rafael Fonseca, do Grupo de Pesquisa sobre Fome e Relações Internacionais (Fomeri) da Universidade Federal da Paraíba (UFPB), levantou, em sua dissertação de mestrado, para mostrar que o açaí está em vias de tornar-se uma commodity agrícola, como são hoje o açúcar, o milho, a palma e a soja.

Para que a pequena fruta escura tomasse esse rumo, no entanto, não bastou uma decisão com ares disruptivos vinda de um pequeno-burguês paulista. Fonseca afirma que o empresário em questão tinha um contexto mais do que favorável para o desenvolvimento da sua ideia — e é aí que está o pulo do gato.

“Sob um olhar da geopolítica”, diz o pesquisador, um internacionalista, “desde a década de 1980 vivemos, sob o neoliberalismo, um regime agroindustrial corporativo, no qual empresas multinacionais começam a controlar cada vez mais a distribuição de alimentos. Nessa época, os países do sul global começaram a exportar mais frutas, tanto para atender ao mercado interno quanto para a exportação”.

Entre as frutas que passaram de alimento cultural para item de desejo em outras regiões do Brasil e do mundo estava, justamente, o açaí.

Fonseca concedeu uma entrevista para O Joio e O Trigo sobre esse processo, tema da sua pesquisa, intitulada “O regime agroalimentar corporativo: questionamentos sobre a materialização do açaí ultraprocessado no século XXI”.

Na dissertação, ele investiga como o fruto está tornando-se uma commodity, resultado de um cultivo extensivamente produzido para exportação, com o objetivo principal de alimentar a indústria que o utiliza para fabricar outras mercadorias — e vale dizer: boa parte delas, alimentos ultraprocessados. Para visualizar esse decurso, o pesquisador afirma que há duas principais evidências.

“Primeiro, é a transformação na forma de cultivar”, explica. “Se naturalmente o açaí crescia na beira dos rios, hoje em dia a Embrapa (Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária) trabalha com sementes modificadas para poder plantá-lo em fazendas. Antes, ele era uma cultura extrativa. E agora vem sendo produzido como se fosse um grande monocultivo, com a mecanização da colheita cada vez mais discutida.”

O pesquisador se refere ao melhoramento genético do fruto desempenhado pela Embrapa, que é a empresa pública brasileira de inovações sobre a atividade econômica rural. Recentemente, a companhia concluiu o desenvolvimento de um tipo de semente que facilita a plantação de açaí em grandes extensões de terra e oferece ganhos maiores. A variedade obtida, a BRS Pai d’Égua, é, segundo a empresa, 50% mais produtiva e rende até 30% mais do que as espécies tradicionais.

Disputa fundiária

A entrada em cena de um dos grandes atores da pesquisa e do desenvolvimento agropecuários nacionais reforça, de acordo com o pesquisador, os indícios da integração do cultivo do açaí com um complexo agroindustrial, semelhante ao que acontece em outras cadeias de matérias-primas agrícolas.

Além disso, a inserção nas linhas das grandes indústrias indica, segundo ele, a entrada do ciclo produtivo do açaí no mercado financeiro, tal qual ocorre com a soja e o milho, entre outros itens negociados na bolsa de valores. Mas atenção aqui: isso não significa que o açaí já seja parte do jogo de especulação de preços. O que Fonseca mostra é que ele está quase lá, uma vez que boa parte das empresas que manufaturam o fruto —da porteira das fazendas para fora— está sendo comprada por fundos de investimento.

Da porteira para dentro, a busca por terras para plantations de açaí provoca —assim como no caso da cana-de-açúcar, do milho, da palma e da soja— disputas fundiárias, um problema mais do que comum nas atividades do agronegócio.

Fonseca cita, para ilustrar no seu estudo, que o Pará é não só uma das porções do Brasil onde mais se produz açaí, mas também é uma das localidades em que mais há conflitos por grilagem de terras. A dissertação apresenta dados que dão conta de que há mais terras registradas do que a área total do estado, indicando que existem regiões em que uma ou mais pessoas reivindicam posse da mesma propriedade: são 495 milhões de hectares registrados, o que corresponde a um total quatro vezes superior à área total do Pará.

“A principal conclusão que a pesquisa traz é apontar que não necessariamente uma commodity precisa estar vinculada à bolsa para ser considerada uma commodity”, comenta Fonseca na entrevista para este repórter. “Para um cultivo entrar na trajetória de comoditização e financeirização, ele precisa especular terras. A partir do momento em que precisa de mais terras para produzir o fruto, passa a disputar essas mesmas terras”, completa.

A segunda grande evidência sobre a transformação do açaí em commodity é o trato do Estado brasileiro para com o fruto. O interesse da Embrapa no cultivo já é um indício, mas não é o único nem o mais explícito. Em 2016, o então governador do Pará, Simão Jatene (PSDB), publicou um decreto criando incentivos fiscais para a exploração industrial, com a condição de que as indústrias se comprometessem a desenvolver pelo menos três novas linhas de produtos a partir da polpa do fruto.

Segundo Fonseca, a medida tomada por Jatene foi um importante passo para consolidar a inserção definitiva do açaí em dois setores da indústria: o processamento de alimentos, para a fabricação de ultraprocessados como os mix, sorvetes e sucos; e o mercado de cosméticos, cujo maior expoente é a multinacional brasileira Natura.

“Esse processo de inserção na indústria está acontecendo hoje e está em constante expansão. Cada vez mais as empresas criam encontros para discutir produtos e pensar em maneiras sobre a industrialização do açaí”, diz o pesquisador.

Cultura e saúde

Em que pese o fato de o fruto ter-se popularizado como um alimento ultraprocessado, Fonseca recorda que o açaí é, antes de tudo, parte da cultura alimentar do Norte do Brasil. Enquanto em regiões como a Sudeste ele é servido na forma de sorvetes, misturados não raro a leite condensado, achocolatados, doces e outras porcarias, o açaí é consumido no seu berço como um alimento in natura ou similar.

“No Norte, come-se o açaí como um alimento básico, minimamente processado, como o arroz. Ele compõe a dieta cotidiana das pessoas, ao lado das farinhas e do peixe”, lembra o pesquisador. “Ao mesmo tempo em que, na Amazônia, é consumido mais do que o leite, em outras regiões ele é exportado como produto químico.”

E complementa: “Uma parte do complexo industrial pode considerar o fruto uma commodity, como a palma, o milho, a soja. Por outro lado, ele é uma cultura tradicional. E esses dois modelos estão em disputa”.

É nesse embate entre dois usos tão distintos de um mesmo fruto que o pesquisador quer dar sequência ao seu estudo. Ele afirma que deseja levar as discussões da dissertação para a área da saúde coletiva. Diz que vê relações entre a comoditização do açaí e o que aconteceu outrora com o açúcar — que foi de um item de luxo a um ingrediente barato, relacionado à profusão de males que são as principais causas de morte mundialmente.

“Para mim, a grande reflexão que tiro é como existe essa relação entre três fenômenos: o da financeirização; o da flexibilização dos cultivos, no qual um mesmo cultivo pode servir para várias indústrias; e o fenômeno dos ultraprocessados”, conclui. “A partir do momento em que a gente está exposta a isso, há uma série de doenças crônicas não transmissíveis que se proliferam.”

 

[Fonte: http://www.ojoioeotrigo.com.br]

A revolução que vivemos nos modos de comer aumenta realmente nossas opções e liberdade? Esta série é um mergulho na fervura dos fenômenos desencadeados pelo surgimento do ambiente alimentar digital

 

Escrito por Guilherme Zocchio

Blade Runner se tornou um clássico do cinema por, ainda em 1982, imaginar o que o futuro reservava. Dirigido por Ridley Scott, o longa aborda, entre outros temas, as mudanças trazidas pelo desenvolvimento tecnológico. Entre carros voadores e clones autômatos de humanos, o filme, apesar de toda a genialidade, deixou de imaginar uma invenção que estaria no auge no mesmo ano de 2019 em que desenrola o seu enredo. Não concebeu a criação de plataformas digitais para comprar comida.

Na obra de ficção, uma das primeiras cenas mostra o protagonista Rick Deckard (Harrison Ford) atravessando a rua em uma noite chuvosa para comer o macarrão de um vendedor. No mundo real, se ele estivesse no 2019 que já passou, com certeza faria diferente: colocaria a mão no bolso, tomaria o celular e abriria um aplicativo para fazer o seu pedido.

Há quase 40 anos, quando Blade Runner foi lançado —ou há mais de 50, desde a publicação de Do Androids Dream of Electric Sheep?, livro de Philip K. Dick que inspirou o filme—, não era possível, no entanto, conceber que se alimentar, uma das mais triviais necessidades humanas, seria tão fortemente impactada por novas tecnologias. O exemplo dos apps de entrega se tornou icônico, mas a virada cibernética, que marca a crescente da informação e das tecnologias sobre a vida humana, provocou muitas transformações nos modos de comer.

As mudanças são tantas que mesmo pesquisadores da área da alimentação têm dificuldades para tirar conclusões sobre o que está acontecendo. Trata-se de um universo grande para descobertas.

Estima-se, por exemplo, que em 2020 o Brasil tinha 17,9 milhões de usuários de plataformas digitais de delivery e que esse número pode chegar a mais de 25 milhões de pessoas em 2024, segundo um levantamento da empresa Statista, que produz estatísticas sobre marketing. Tem mais: um relatório do Instituto Foodservice Brasil mostrou que em 2019 foram 3,2 bilhões de pedidos de comida por plataformas digitais na América do Norte, Europa, China e Japão, quase o triplo dos 1,1 bilhão de pedidos em 2013.

No meio científico, fala-se hoje em ambiente alimentar digital, buscando um conceito que tente dar conta de fenômenos diversos. Entre eles, estão não só os aplicativos de delivery, mas as propagandas em redes sociais, o uso de algoritmos para direcionar anúncios, as condições de trabalho em plataformas virtuais e a influência maior ou menor de diversos atores no mundo digital.

Alguns cientistas já demonstraram que até assistir ao Netflix pode alterar o modo como você se alimenta. Em outros casos, os anúncios na barra de rolagem de uma rede social podem induzir as escolhas para matar a fome. Além disso, a mera presença de uma guloseima no perfil de um influenciador digital tem potencial para estimular o maior consumo deste alimento.

Por ambiente alimentar, puro e simples, entende-se o local físico onde há disponibilidade de alimentos sob a influência de fatores econômicos, como o custo da comida, fatores políticos, como incentivos e restrições governamentais, e fatores socioculturais, como o comportamento das pessoas ou a influência de hábitos coletivos para privilegiar a escolha de certos alimentos.

Em O Joio e O Trigo, já visitamos o assunto algumas vezes, como em uma série sobre o ambiente alimentar na cidade de São Paulo. Agora, debruçamo-nos sobre o admirável mundo novo que a tecnologia traz à alimentação. Esta reportagem dará sequência a outras que vão falar do mundo do trabalho, dos usuários e da história de algumas das mais bem sucedidas plataformas digitais de consumo de comida.

Nem real nem virtual: os dois

O ambiente alimentar digital, por sua vez, não é um simples desdobramento retórico, de adição de palavras. Quem se debruça sobre o tema define-o como um lugar relacionado ao ambiente físico, mas que coexiste com fatores externos, como a internet. “Alguns pesquisadores dizem que o digital não é imaterial nem material, ele é os dois. Dizem que ele é sociomaterial”, afirma a cientista brasileira Sabrina Ionata, da Universidade de Ciências Aplicadas do Interior da Noruega (INN University).

“O ambiente alimentar digital tanto expande o real, físico, quanto cria novos ambientes digitais, como comunidades no Facebook e grupos de jogos online. São todos esses lugares que existem no mundo digital, mas não existem no mundo físico”, detalha ela, cuja pesquisa de doutorado procura delimitar precisamente o que é esse novo conceito.

Até o momento, os achados sobre alimentação no mundo digital reconhecem que se trata de uma espécie de “não lugar imaginário”, o universo virtual, mediado pela relação humana com a tecnologia. “Ela expande a experiência do indivíduo com o mundo, em termos materiais e socioculturais. E isso afeta o modo como as pessoas podem fazer escolhas alimentares. Pode-se problematizar se são escolhas ou não. Mas, supondo que sejam escolhas, são as escolhas feitas por meio das tecnologias nos ambientes digitais”, diz Ionata.

O estudo sobre as relações humanas com a tecnologia, embora seja embrionário na área da alimentação, não vem de hoje. Um dos autores a deixar uma contribuição importante para entender a equação homem-máquina foi o filósofo francês Gilles Deleuze (1925-1995). Ele é tido como um dos primeiros a relacionar o surgimento das tecnologias digitais ao exercício de poder, fosse ele político, econômico ou cultural.

As inovações tecnológicas são necessariamente formas de controle, segundo o autor. “Não é uma evolução tecnológica sem ser, mais profundamente, uma mutação do capitalismo (…) O que ele quer vender são serviços, e o que quer comprar são ações. Já não é um capitalismo dirigido para a produção, mas para o produto, isto é, para a venda ou para o mercado. Por isso ele é essencialmente dispersivo”, escreveu Deleuze no ensaio Post Scriptum sobre as Sociedades de Controle, com tradução de Peter Pál Pelbart.

O filósofo afirmou, ainda, que as tais novas tecnologias têm conexão com suas precursoras. Isso é semelhante ao que ocorre no ambiente alimentar digital, que reproduz características do ambiente alimentar físico, seu antecessor.

Isso é o que explica a pesquisadora Laís Vargas Botelho, mestranda do programa de epidemiologia em saúde pública na Escola Nacional de Saúde Pública Sergio Arouca, da Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz). Segundo ela, uma das maiores semelhanças é a repetição, no digital, dos atores que influenciam o ambiente físico.

“Existem formas diferentes, que são digitais, mas a maioria dos atores são os mesmos, com particularidades, mas condutas semelhantes”, detalha Botelho, que estuda no mestrado as implicações do uso de ferramentas digitais de delivery para a saúde pública. Entender mais detalhadamente a influência do mundo digital é uma das motivações da sua pesquisa.

“As grandes redes de varejo de supermercado, que já concentram o mercado físico, são as que mais têm presença no ambiente virtual. São as que são mais promovidas por influenciadores. Grandes redes de fast-food, que têm mais poder de destaque em plataformas digitais, têm mais condições de oferecer frete gratuito, cupons de promoção e outras formas de atrair clientes”, afirma.

Com a influência de tantos fatores, é inevitável uma pergunta de cunho filosófico sobre o mundo digital: o que determina a escolha alimentar de alguém neste ambiente?

Livre-arbítrio digital

A liberdade de escolher ou simplesmente o ato de escolha é um tema revisitado por diferentes obras e autores. Blade Runner deixou a sua contribuição. Em uma das passagens mais icônicas, o replicante Roy Batty (Rutger Hauer, 1944-2019), o androide que é o antagonista do filme, está frente a frente com o seu antípoda, o protagonista Richard Deckard, sob a chuva, na cobertura de um prédio em que os dois travaram um duelo mortal.

Naquele momento, Batty tem a chance de eliminar o algoz, pondo fim à principal perseguição do filme. Ele tem um problema, contudo. Como é um ser robótico, sua vida está programada para acabar próxima daquele instante. Confrontado com o dilema de vida ou morte, escolhe um caminho que conduz o longa-metragem a um desfecho imprevisível, acompanhado de um dos mais belos monólogos da história do cinema.

Claro, na vida nem tudo é uma questão tão profunda e absoluta como a cena de Blade Runner, sobretudo quando se trata de decidir um prato diante de uma tela. Mas a influência que os ambientes digitais têm nas escolhas alimentares é uma inquietação crescente entre aqueles que estudam o tema.

“O que me preocupa mais é quanto a gente está entregando nossas escolhas nas mãos de terceiros. Se eu fizer muitas compras online, os sites começarão a recomendar-me produtos. Imagina se tudo isso estiver integrado com minhas redes sociais, aonde eu vou, as pessoas que eu conheço, se você juntar tudo isso numa base de dados. Com base nessa persona digital, você começa a pensar até que ponto isso influencia. O quanto daquilo é uma escolha?”, pergunta-se a cientista Ionata.

Os problemas de escolha estão ligados aos tipos de exposição que o mundo digital faz dos alimentos. Eles são dois, segundo Botelho. Um é intencional, como ao procurar por receitas na internet ou pesquisar sobre alimentos antes de fazer compras. Já o outro é não intencional, como ao receber propagandas nas mídias sociais ou ao assistir ao conteúdo patrocinado de um influenciador.

“Essa forma não intencional de se relacionar com o digital é bastante problemática”, afirma a pesquisadora da Fiocruz. “A maioria das pessoas não tem a habilidade de avaliar o grande volume de informações a que elas são expostas. Elas não sabem o quão influenciadas podem ser. Na internet, tudo acontece de forma muito rápida.”

Em suma, as decisões cabem tanto à razão quanto à emoção, de acordo com um estudo feito pelos pesquisadores Vincent Cheow Sern Yeo, See-Kwong Goh e Sajad Rezaei, da Taylor’s Business School, na Malásia.

Eles investigaram quais são as motivações para uma pessoa adquirir comida no meio virtual. Economia de tempo, praticidade ao acessar uma plataforma, descontos ao fazer compras e até mesmo motivações hedonistas ou a sensação de fazer algo divertido eram alguns dos fatores de influência no mundo virtual encontrados pelos cientistas.

O ambiente digital também fomenta a formação de um público cativo. No Brasil, por pertencerem ao grupo que tem mais acesso à internet, jovens e adultos até 40 anos constam como os principais usuários das plataformas online. Mas outras evidências mostram que há uma predisposição de o mundo virtual recrutar os mais jovens para escolhas alimentares não exatamente sadias.

Um dos principais alvos do direcionamento da publicidade e propaganda de comidas não saudáveis é —vejam só—  o grupo que ainda está desenvolvendo as capacidades de fazer escolhas: as crianças.

Pesquisadores de saúde pública da New York University, nos Estados Unidos, analisaram 418 vídeos de influenciadores digitais infantis no YouTube e encontraram neles 291 referências a comida e bebida. Em mais de 90% delas havia a exibição de refrigerantes, hambúrgueres e outros produtos de marcas como Coca-Cola e McDonald’s.

Para evitar que essa maior exposição leve ao maior consumo de alimentos ruins, os autores do estudo afirmaram que é necessário que o governo federal daquele país amplie as regras sobre publicidade em meios digitais.

Os achados foram publicados no artigo Child Social Media Influencers and Unhealthy Food Product Placement (“Influenciadores de mídia social infantil e localização de produtos alimentícios não saudáveis”, em tradução livre), publicado no periódico da American Academy of Pediatrics.

No entanto, da mesma maneira que exibem comida não saudável, as plataformas digitais poderiam incentivar mais o consumo de alimentos saudáveis, de acordo com a pesquisadora Paula Horta, professora-adjunta do departamento de Nutrição da Escola de Enfermagem da Universidade Federal de Minas Gerais (UFMG).

Ela recomenda que a exibição digital de alimentos venha acompanhada de mais informações, como os selos nutricionais presentes no ambiente alimentar físico. “Poderíamos pensar em iniciativas semelhantes à da rotulagem. E também tentar dar um maior destaque da publicidade ao que é mais saudável. É uma estratégia que poderia ser aplicada ao ambiente virtual”, sugere.

O excesso de exibição de itens não saudáveis dificulta que as pessoas façam escolhas digitais mais adequadas à saúde, segundo Botelho. “Uma vez que você é exposto de maneira desproporcional a alimentos não saudáveis, isso entra em uma questão de discutir o que é realmente escolher. Essa desproporção mostra uma competição desigual entre as possibilidades, e a escolha é algo que está no campo das possibilidades”, pondera.

“Estamos vivendo um processo de desumanização. Parece ficção científica. Ao incorporar o digital, a gente está só expandindo o humano ou cedendo alguma coisa para que o digital entre? É uma pergunta existencial que acho importante ser feita, porque a alimentação tem identidade, tem significados para a gente”, acrescenta Ionata.

Entre ofertas e serviços

Uma das áreas que cientistas investigam, no momento, é a influência que o ambiente alimentar digital tem no desenvolvimento de fatores de risco e de doenças crônicas não transmissíveis, dois problemas de saúde reconhecidos como uma pandemia pela Organização Mundial de Saúde. No Brasil, mais de um quarto da população (26,8%) estava obesa em 2019 e 61,7% estava acima do peso, segundo a última Pesquisa Nacional de Saúde.

Em parte, atribui-se o aumento do excesso de peso entre os brasileiros à piora da qualidade da alimentação. No país, há nos últimos anos um aumento da ingestão de comida ultraprocessada —que é aquela com elevado índice calórico, além de excesso de sal, gorduras e açúcar e aditivos alimentares; alguns exemplos são macarrões instantâneos, refeições prontas congeladas, refrigerantes, salsichas e outras guloseimas.

A participação dos ultraprocessados chegou a 18,4% do total de calorias ingeridas por uma família, segundo a mais recente Pesquisa de Orçamentos Familiares (POF 2017-2018) do Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística. Uma década e meia antes, em 2002-2003, a cifra era de 12,6%.

Não existe um indicador público e oficial que informe o quanto o delivery e as plataformas digitais contribuem diretamente para o aumento de consumo de ultraprocessados. Mas é possível fazer uma estimativa usando outros números.

Um deles é o gasto mensal com refeições fora do lar, que corresponde em média a 33% das despesas com alimentação nas famílias brasileiras, segundo o relatório sobre a cadeia de alimentos realizado pelo economista Walter Belik. O levantamento utilizou, entre outras informações, os dados da POF 2017-2018.

O gasto com refeições fora do lar é maior entre a parcela mais rica da população, chegando a quase metade do total despendido com alimentação, de acordo com o estudo. É também no mesmo estrato que há mais consumo de ultraprocessados. Entre os 20% mais ricos do país, a ingestão desses alimentos corresponde a um quarto do total das calorias consumidas, conforme mostrou a Pesquisa de Orçamentos Familiares.

A alimentação fora de casa também é conhecida como foodservice. Nele estão incluídos restaurantes, lanchonetes, padarias ou, em outras palavras, boa parte dos locais que configuram não só o ambiente alimentar físico, como também o digital. Quase metade desses estabelecimentos, ou 49%, são de fast food, segundo um relatório do Instituto Foodservice Brasil.

Embora não haja um indicativo preciso de quanto o meio digital influencia na qualidade da alimentação da população brasileira, pesquisadores do assunto têm uma certeza: hoje, ele não ajuda a melhorar.

Quando o ambiente prioriza a oferta de alimentos não saudáveis, como os ultraprocessados, costuma-se recorrer a uma imagem intuitiva: pântanos alimentares. São regiões onde é predominante a venda e a exposição desse tipo de comida. Nesses locais é igualmente comum o incentivo ao consumo desses alimentos com a oferta de porções extras, além do estímulo induzido por propagandas e campanhas de marketing.

Pelas características que têm, pântanos alimentares são também considerados ambientes obesogênicos. Isto é, são locais que oferecem condições para que as pessoas ganhem peso e, ato contínuo, tenham mais chance de desenvolver doenças crônicas não transmissíveis associadas ao maior índice de massa corpórea, como alguns tipos de câncer, diabetes e hipertensão.

Pesquisadores não têm dúvidas de que, pelas características, as plataformas digitais configuram um grande pântano alimentar online. Investigadores de diferentes áreas reconhecem que, quanto maior a exposição a um item como um alimento não saudável, maior é a tendência de que uma pessoa consuma esse produto.

Tecnologia e pandemia

Se você chegou até aqui nessa odisseia pelo ambiente alimentar digital, não tenha dúvidas: a maioria da oferta nas plataformas do mundo virtual é a de alimentos não saudáveis. Isso já foi testado e provado algumas vezes. Em uma capital como Belo Horizonte, por exemplo, a disponibilidade de itens ultraprocessados em um aplicativo é consideravelmente maior do que a de alimentos saudáveis, de acordo com um estudo de pesquisadores da UFMG.

Enquanto as opções não saudáveis representam quase 70% do que é ofertado por restaurantes cadastrados, pratos saudáveis compunham apenas 30% da oferta de comida na plataforma em questão.

“É a realidade do ambiente físico e real também no virtual. Encontrar esse resultado já era esperado, principalmente pelo perfil de restaurantes cadastrados: lanchonetes e pizzarias. O que a gente encontra nesses estabelecimentos online também encontra neles fisicamente”, afirma Horta, uma das autoras do estudo, publicado no periódico Public Health Nutrition, da Universidade de Cambridge, no Reino Unido.

Ao lado de outros colegas, ela também foi uma das responsáveis por medir a quantidade de propagandas de itens não saudáveis durante a pandemia na mesma plataforma de entrega, em um levantamento realizado nas 27 capitais brasileiras. Embora não seja uma surpresa, o achado é revelador: mais da metade dos anúncios era de refeições ruins para a saúde.

“O marketing ajuda a estimular uma alimentação não saudável”, comenta a professora da UFMG. “Os anúncios indicavam algumas comidas como pizza, hambúrgueres, e não só transmitiam uma mensagem, mas os reforçaram também em um contexto de alimentação e de hábitos não saudáveis”, ela conclui.

 

[Fonte: http://www.ojoioeotrigo.com.br]

 

IMAGE: Evbestie (CC BY-SA)

Escrito por Enrique Dans

Mi columna en Invertia de esta semana se titula «Analizando nuestra cámara de eco» (pdf), y trata de analizar el fenómeno que lleva a muchas personas a atrincherarse en unas ideas determinadas – aunque sean claramente disparatadas, absurdas, irracionales o contrarias a la ciencia y al sentido común – y a llevar esas creencias, además, hasta sus últimas consecuencias.

La inspiración para la columna, como no podía ser de otra manera, viene de leer opiniones de algunos de los atacantes del Capitolio de los Estados Unidos, capaces no solo de creer seriamente que unas elecciones han sido amañadas a pesar de carecer de prueba alguna, o de identificarse con las demenciales y alocadas tesis de QAnon, sino incluso de creerlo hasta el punto de tomar un avión y lanzarse a atacar un símbolo de la democracia.

Para que un fenómeno así, similar al adoctrinamiento generado por algunas sectas, tenga lugar, tiene que producirse una combinación de factores en capas sucesivas, que la arquitectura de las redes sociales refuerza de forma clara: en primer lugar, el sesgo personal, que se ve reforzado cuando el algoritmo privilegia contenidos similares a aquellos que el usuario ha consumido anteriormente, a los que ha otorgado valoraciones positivas, o en los que ha comentado. Ofreciendo a ese usuario más de lo mismo, obtiene una permanencia mayor, refuerza la construcción de esas mismas tesis, y elimina conscientemente el contraste con posibles tesis alternativas que podrían generar un cuestionamiento crítico.

En segundo lugar, el papel de la red de contactos: el algoritmo tiende también a recomendar contenidos que la red de contactos del usuario ha consumido, valorado o comentado, lo que conlleva, dada la habitual afinidad de la red de contactos de una persona (retratada en aforismos como «dios los da y ellos se juntan», o «birds of a feather flock together»), un efecto de refuerzo diseñado en principio para facilitar conversaciones sobre temas comunes, que redunda en un sesgo de confirmación, en una

legitimación mayor y hasta un sentimiento de protección vinculado a esas tesis. No solo pasas a pensar que no estás loco o que no eres el único que piensa así, sino que llegas incluso a pensar que tu grupo te protege de otros que piensan diferente. El lema central de QAnon, «WWG1WGA», o «Where We Go One, We Go All», «Donde va uno vamos todos», trata de reforzar esa idea de protección de la colectividad.

Como todo, la dieta informativa hay que cuidarla. Conformarse –o buscar intencionadamente– una dieta muy sesgada es, cada vez más, una característica de personas ignorantes, con escaso acceso a formación o con niveles culturales deficientes. En plena era del acceso a la información, las redes sociales han conseguido, mediante un uso irresponsable de sus algoritmos, que muchas personas accedan a menos información, o a dietas informativas sensiblemente más pobres. A partir de ahí, la evolución es clara: comunidades monocordes que generan consignas prácticamente obsesivas, exaltación de la vehemencia y de la belicosidad, radicalización… características que empiezan por discusiones cada vez más subidas de tono, y que terminan con alguien tomando un avión para tratar de hacer algo tan profundamente surrealista como tomar el Capitolio.

¿Qué deberíamos hacer para incorporar diversidad en nuestra dieta informativa en la era de la infoxicación? En primer lugar, partir de un portfolio variado de medios. Dado que leer consume tiempo, esto conlleva, si se quiere hacer bien, el uso de alguna herramienta del tipo lector de feeds, que permita consumir esos medios sin necesidad de entrar en las páginas de cada uno, todos en un formato coherente que permita la lectura rápida, el skimming, pero que ofrezca también la posibilidad de una lectura más detallada, y las herramientas de compartición o de almacenamiento que sean necesarias.

Sin embargo, eso es solo un primer paso: completarlo exige que esas fuentes que hemos elegido nosotros se puedan complementar con algún tipo de recomendación adicional, típicamente un recomendador algorítmico basado en temáticas (yo llevo tiempo utilizando Refind, que me permite elegir la cantidad de noticias que quiero recibir y detallar incluso los pesos en el algoritmo), e incluso una capa adicional basada en lo social: una red en la que seguir a personas que compartan información que nos interese, aunque puedan tener tendencias o interpretaciones diferentes a las nuestras, y que facilite un consumo cómodo.

Este es el tipo de cosas que intento enseñar en mis cursos de innovación: mal vas a innovar si percibes una realidad completamente sesgada, y obtener una dieta informativa equilibrada forma parte, hoy en día, de lo mínimo que un directivo debe tener. Pero establecer esa dieta informativa equilibrada precisa del uso de tecnología, de una voluntad inequívoca de hacerlo – aunque en ocasiones leer puntos de vista contrapuestos al nuestro nos pueda resultar desagradable – y de un trabajo de mantenimiento. No es sencillo, ni mucho menos está al alcance de cualquiera. Pero es, cada día más, un requisito importante para desarrollarnos como parte de una sociedad.

 

[Fuente: http://www.enriquedans.com]

A cidade española, dentro do seu plan de ‘smart city’, incorpora códigos NaviLens nas placas das rúas, que poden ser lidas a gran distancia e sen necesidade de encadrar ou enfocar, e ofrecen información multimedia.

As 'placas intelixentes' poden ser lidas cun móbil a gran distancia e permiten incluír información en múltiples idiomas (Concello de Murcia)

As ‘placas intelixentes’ poden ser lidas cun móbil a gran distancia e permiten incluír información en múltiples idiomas.

O galego é un das 33 linguas incluídas nas ‘placas intelixentes’ que a cidade española de Murcia comezou a instalar nas rúas para ofrecer aos viandantes ─enfocando co teléfono móbil─ información multimedia como imaxes e vídeos, enlaces, frechas de guiado en realidade aumentada e contido audíbel e locutado integrado con VoiceOver e TalkBack.

Ademais do galego, os contidos tamén están dispoñíbeis nas outras tres linguas oficiais no Estado: o castelán, o catalán e o éuscaro. Completan a lista de 33: o alemán, o árabe, o búlgaro, o checo, o chinés mandarín, o coreano, o danés, o finlandés, o francés, o grego, o hebreo, o hindi, o húngaro, o inglés, o islandés, o indonesio, o italiano, o neerlandés, o noruegués, o polaco, o portugués, o romanés, o ruso, o sueco, o tailandés, o turco, o ucraíno e o vietnamita.

En total, xa se instalaron por toda a cidade un total de 659 destas ‘placas intelixentes’, 88 placas na zona céntrica, na contorna da súa Catedral, 62 en placas históricas e 510 no perímetro da súa muralla medieval.

Navi Lens e ‘smart cities’

Neste contexto, Murcia é a primeira cidade do mundo que incorpora nas placas das súas rúas os códigos NaviLens, un sinal dixital baseado nuns códigos de cores, que permiten coa súa lectura obter información contextualizada dun lugar en distintos formatos e idiomas, incorporando imaxes históricas do lugar ou planos da época.

A principal innovación destes códigos, a diferenza dos códigos QR, é que poden ser detectados a moita distancia, o que permite situalos a grande altura.

Ademais, non necesitan ser enfocados nin encadrados no móbil e, polo tanto, poden ser utilizados por persoas con discapacidade visual.

As ‘placas intelixentes’ fan parte do proxecto smart city da cidade. No noso país, arredor dunha ducia de cidades, como Pontevedra ou Lugo, traballan en proxectos de smart city (« cidade intelixente »).

 

[Imaxe: Concello de Murcia – fonte: http://www.nosdiario.gal]

 

 

A trajetória do compositor de música erudita a partir de suas canções

 

Escrito por CAMILA FRESCA*

Afirmar que Claudio Santoro é um dos maiores compositores brasileiros não é algo que surpreenda. No entanto, apesar da importância de sua produção e do prestígio internacional que ele desfrutou em vida, hoje pouco de suas obras encontram-se em circulação. Esse cenário parece estar mudando por conta de seu centenário, comemorado em 2019, e ainda por grandes projetos, como o que envolve a gravação de todas as suas 14 sinfonias[i].

Pude participar de um desses projetos, um CD duplo dedicado às canções com piano de Santoro. O disco foi lançado em 2020 pelo Selo Sesc, tendo como intérpretes o barítono Paulo Szot e o pianista Nahim Marun. O compositor deixou uma expressiva produção no gênero, que soma cerca de 60 títulos, distribuídos ao longo de todo o seu período produtivo. A partir das canções, é possível acompanhar as diferentes fases criativas pelas quais Santoro passou.

Com exceção dos dois ciclos feitos em parceria com Vinícius de Moraes, no entanto, – os dois volumes das Canções de amor e as Três canções populares – as demais canções nunca haviam sido gravadas. O disco em questão traz, além das 13 canções em parceria com o poeta, outras 18 em primeira gravação mundial[ii].

Após um período de aprendizado de forte influência francesa – e do qual sobreviveram algumas composições, que Santoro preferiu não incluir em seu catálogo de obras – o início da década de 1940 é marcado por experiências com o atonalismo e o dodecafonismo, reforçadas a partir do contato com Koellreutter, com quem Santoro estuda os métodos de composição de Hindemith e Schoenberg, além de estética e contraponto. Ele também toma parte na criação do Grupo Música Viva, movimento liderado por Koellreutter com a intenção de divulgar a música de vanguarda.

As primeiras canções de seu catálogo datam dessa época e se inserem, portanto, na fase dodecafônica. Foram feitas em parceria com Oneyda Alvarenga (1911-1984), jornalista, ensaísta e folclorista brasileira. Ela foi aluna de Mário de Andrade no Conservatório Dramático e Musical de São Paulo, onde se formou. A convite dele, tornou-se diretora da Discoteca Pública de São Paulo em 1935. Oneyda, responsável pela organização e publicação dos trabalhos de Mário após a sua morte, era também poeta e em 1938 publicou a “A menina boba”. São desse livro os cinco poemas musicados por Santoro, dos quais um foi registrado no disco. A menina exausta II foi composta em 1945 e, da mesma forma que algumas canções do ciclo, foi revista na década de 1970[iii].

Segundo o músico Alessandro Santoro4, filho do compositor e hoje responsável pela manutenção e edição de suas obras, de tempos em tempos Claudio Santoro refazia e atualizava seu catálogo, muitas vezes com a ajuda do Ministério das Relações Exteriores.

Numa dessas ocasiões, encontrou algumas das canções do ciclo A menina boba incompletas e, estimulado por sua esposa, Gisèle Santoro, acabou por completá-las. Curioso é que, ao voltar para terminar essas peças tanto tempo depois, ele se manteve fiel à estética da época em que foram criadas.

No final da década de 1940, Claudio Santoro abandona o dodecafonismo em favor de uma linguagem tradicional, buscando uma comunicação direta com o público. A mudança estética decorria de sua visão política, ligada aos ideais comunistas – após participar do II Congresso Internacional de Compositores Progressistas de Praga, em 1948, Santoro abraça de vez os princípios do realismo socialista.

Uma das implicações desse envolvimento foi não poder desfrutar de uma bolsa concedida pela Fundação Guggenheim – seu visto foi negado pelo governo dos EUA. No entanto, Santoro acaba agraciado por uma bolsa do governo francês, por recomendação do regente Charles Münch. Segue para Paris em 8 de setembro de 1947, onde estuda composição com Nadia Boulanger e regência com Eugène Bigot.

É nesse mesmo ano que compõe Não te digo adeus, primeira canção da chamada fase nacionalista e uma parceria com outro comunista notório, o escritor Jorge Amado (1912-2001). Também são dessa mesma fase, mas já na década de 1950, as canções feitas com o jornalista Ary de Andrade (1913-2002) – Canção da fuga impossívelIrremediável canção Levavas a madrugada – e com o escritor e político mineiro Celso Brant (1920-2004) – Meu destino e A uma mulher.

Todos esses autores compartilhavam ideias semelhantes. Segundo Alessandro Santoro, seu pai se reunia com artistas de diferentes áreas ligados aos ideais socialistas e ao PCB. “As peças nacionalistas desse período são quase músicas de conjuntura”, afirma. Se no período do Grupo Música Viva Claudio Santoro pouco escreveu canções, agora este se revelava um gênero ideal. O meio se coadunava com a mensagem, fazendo-a ser transmitida de forma direta, com a música aliada ao texto. Conforme nota José Maria Neves, “por coerência, Santoro simplifica sua linguagem, com vistas a torná-la mais imediatamente inteligível e atuante” (NEVES, 2008, p.152).

A temática das canções da fase nacionalista se divide basicamente em duas: o amor (quase sempre malsucedido, envolvendo dor e solidão) e, em menor escala, a luta política. “Levavas a madrugada, o pão, a rosa e o lutar / Eras simples camarada, como o vento de alto-mar / Sabias que a rubra estrela já não tarda: aí está / Luz que venceu a procela nosso povo guiará”, dizem os versos iniciais de Levavas a madrugada.

“Pour Lia”

No final da década de 1950, Claudio Santoro escreveria aquelas que se tornariam suas canções mais célebres. Desde o início da mesma década, ele voltava com alguma regularidade à Europa, especialmente aos países socialistas, para reger obras suas e participar de eventos. O compositor sempre pagou um preço por essa ligação. Em 1953, por exemplo, é demitido da direção musical da Rádio Clube do Brasil, no Rio de Janeiro, após participar do “Congresso da Paz”, em Moscou, e acaba por mudar-se para São Paulo em busca de trabalho. Voltaria ao Rio de Janeiro alguns anos depois, para assumir o cargo de diretor musical da Rádio Ministério da Educação.

Em 1957, Santoro estava novamente em Moscou para participar do II Congresso de Compositores. Também teve compromissos regendo obras suas e acertando a edição das Sinfonias No 4 e No 5. Em maio desse ano ele escreve, na então Leningrado (São Petersburgo), os dois primeiros prelúdios para piano solo da Segunda série/Primeiro caderno. Originalmente, as obras tinham o subtítulo de Tes yeux (Teus olhos) No 1 e No 2. O Prelúdio No 3 da mesma série, escrito em Moscou em março de 1958, levou o nome de Tes yeux No 5 e ainda “Adieux” (Adeus) no manuscrito[iv].

Os três eram dedicados a Lia – na partitura autógrafa constava, simplesmente, “pour Lia”. Mas quem seria tal dedicatária? Lia (cujo sobrenome permanece desconhecido) era a intérprete de Santoro durante seu período na Rússia. Cabia a ela estar sempre ao lado do compositor como tradutora. Do convívio entre ambos nasceu uma paixão, que ao ser descoberta fez com que as autoridades soviéticas convidassem Santoro a se retirar do país. (Pouco se sabe de Lia até hoje, mas tudo indica que ela fosse esposa de um funcionário da KGB, a polícia secreta soviética. Não apenas pela reação das autoridades no momento, mas também porque Santoro nunca mais foi convidado a visitar a União Soviética[v]).

Claudio Santoro deixa a URSS e vai para Paris, onde espera inutilmente que Lia consiga fugir para se juntar a ele. Trocam cartas apaixonadas, mas o plano não dá certo. Enquanto aguarda, angustiado, a possível chegada de Lia, Santoro escrevia as tocantes Canções de amor em parceria com o poeta e diplomata Vinícius de Moraes (1913-1980), que também se encontrava na cidade. Além das dez canções, divididas em dois volumes, a dupla também comporia as Três canções populares, igualmente tratando de amor (mais tarde o próprio compositor afirmaria que a divisão em dois ciclos se deu com objetivo meramente comercial).

A junção entre a angústia amorosa de Santoro e o sempre intenso Vinícius (que naquele momento vivia mais uma de suas paixões) resultou em algumas das mais bonitas canções do repertório brasileiro de câmara. Algumas dessas canções não apenas se inspiram nos prelúdios da Segunda série/Primeiro caderno, como são versões das peças originais para piano. É o caso, por exemplo, de Ouve o silêncio, versão do Prelúdio No 1 e Em algum lugar, versão do Prelúdio No 2.

Todas as Canções de amor do primeiro volume são dedicadas a Lia. Do segundo, são igualmente “pour Lia” Alma perdida (Alma perdida / teu cantochão / tão longe, tão sozinho / chegou até mim) e A mais dolorosa das histórias (Silêncio, façam silêncio / Quero dizer-vos minha tristeza,/ Minha saudade e a dor, a dor que há no meu canto).

Integrando o segundo volume de canções, Jardim noturno se utiliza de música de uma canção prévia de Santoro, La nuit n’est jamais complète. Havia sido composta pouco antes, em 1957, em Sofia, na Bulgária, sobre versos do francês Paul Éluard (1895-1952), autor de poemas contra o nazismo que circularam clandestinamente durante a Segunda Guerra Mundial. O texto original da canção era o seguinte:

La nuit n’est jamais complète.

Il y a toujours puisque je le dis,

Puisque je l’affirme, au bout du chagrin, une fenêtre ouverte, une fenêtre éclairée.

Il y a toujours un rêve qui veille, désir à combler, faim à satisfaire, un cœur généreux,

une main tendue, une main ouverte, des yeux attentifs, une vie : la vie à se partager7.

Uma aproximação possível, e já algumas vezes apontada, pode ser feita entre esses conjuntos de canções com a Bossa Nova. O elo musical mais evidente entre as canções de Santoro e o movimento iniciado em 1958 (com o compacto simples de João Gilberto contendo as canções Chega de saudade e Bim bom) no Rio de Janeiro é Vinícius de Moraes, mas não só.

Musicalmente, a harmonia dessas canções aproxima-se das inovações da Bossa Nova, embora tenham sido compostas alguns anos antes[vi]. Além disso, Santoro orientou seu amigo, o pianista Heitor Alimonda, no sentido de que os prelúdios da Segunda Série eram peças “singelas”, que “devem ser tocadas bem à vontade dando toda a alma. Nada quadrado […] Elas devem ser bem cantabiles […] São pequenos improvisos que partiram espontaneamente do coração” (SANTORO, 2018, p.17). Por sua vez, a escassa indicação de dinâmica na maioria das canções desses dois ciclos corrobora essa característica, aproximando-as da liberdade de execução característica da música popular.

No que diz respeito ao texto, no entanto, é interessante perceber que nas letras das Canções de amor Vinícius de Moraes utiliza ideias que seriam exploradas em seguida em algumas das canções mais famosas da Bossa Nova. Em Bem pior que a morte (primeiro volume do ciclo) o eu lírico afirma: “Oh, vem comigo / Lá onde existe a grande paz / O amor em paz”. A ideia de “amor em paz” seria o título de uma canção célebre, O amor em paz, parceria com Antonio Carlos Jobim, de 1960, na qual ele desenvolve a temática: “Foi então / Que da minha infinita tristeza / Aconteceu você / Encontrei em você / A razão de viver / E de amar em paz”.

Também o texto de Jardim noturno (segundo volume das Canções de amor) guarda semelhança, sobretudo no início, com uma canção popular posterior: Primavera, de A noite nunca está completa. /Sempre existe desde que eu o diga, / Desde que eu o afirme, / No final da tristeza, / uma janela aberta / uma janela iluminada. / Há sempre um sonho antes, / desejo de preencher, / com fome de satisfazer, / um coração generoso, / uma mão estendida, / uma mão aberta, / olhos atentos, / uma vida: a vida para compartilhar [tradução nossa].

Carlos Lyra, com texto do mesmo Vinícius de Moraes e composta em 1962 como uma das canções do musical “Pobre menina rica”: “O meu amor sozinho/ É assim como um jardim sem flor”, inicia-se o lamento de Primavera. Em Jardim noturno, temos: “Se meu amor distante/ Eu sou como um jardim noturno”.

Apesar do encontro entre Claudio Santoro e Vinícius de Moraes em Paris, Alessandro Santoro acredita que eles trabalharam efetivamente juntos apenas numa minoria dessas peças, sendo que em geral o compositor escrevia a partir de poemas enviados por Vinícius. Além disso, a crer em alguns indícios (correspondência de Santoro e material da Editora Ricordi), haveria ainda outras canções de autoria da dupla, ou ao menos a intenção de prosseguir com a parceria.

Com relação ao ciclo Três canções populares, outra parceria com Vinícius, vale ainda registrar uma curiosa afinidade entre a Cantiga do ausente e a Toada pra você, de Lorenzo Fernandez, escrita em 1928 a partir de texto de Mário de Andrade. A semelhança está no ritmo inicial e no desenho melódico do piano de ambas as canções. Na Toada, a figura (semicolcheia-colcheia-mínima) é um ostinato que organiza toda a peça. Na Cantiga do ausente, a figura (colcheia-semínima-semibreve) que marca a introdução ao piano volta em alguns momentos. Seria uma citação consciente, espécie de homenagem de Santoro? Não custa lembrar que Lorenzo Fernandez foi seu primeiro professor de harmonia no Rio de Janeiro.

Durante o prolífico período nacionalista, foram compostas diversas outras canções, que não integraram o projeto do CD. São elas Poema (texto de Nair Batista, 1950); Elegia (texto de Lila Ripoi, 1951); Chanson de la liberté (texto de Claudio Santoro, composta em Berlim para a comemoração da revolução soviética, 1957); Chanson de la melancholie (texto de Claudio Santoro, 1958); Berceuse (s/ autor identificado, 1958); O cavalinho de pau (s/ autor identificado, 1958); Volar y volar (texto de Nicolas Guillén, 1958); La prière du marchand de sable (texto de Françoise Jonquière, 1958); Chanson du marron (texto de Françoise Jonquière, 1959); No meio-fio da rua[vii] (texto de Jeannete H. Alimonda, 1960); e Tu vais ao mar (texto de Claudio Santoro, 1961).

Autoexílio e retorno à vanguarda

É em 1960 que Claudio Santoro conhece a bailarina Gisèle, com quem se casaria dali a três anos e que seria sua companheira até o final da vida. A empatia, no entanto, parece ter sido imediata, já que é do mesmo ano uma canção de ambos: Meu amor me disse adeus. Claudio Santoro usaria essa mesma música na ópera Alma, de 1985 – como um dueto no terceiro ato e de forma instrumental ao final do quarto ato. Mais uma vez, nos prelúdios para piano, encontram-se refletidos os momentos da vida do compositor – as quatro últimas peças da mesma Segunda Série/Primeiro Caderno (Nos 9 a 12) são “para Gisèle”.

Musicalmente, Meu amor me disse adeus ainda se insere no universo tonal, no que pode ser considerado o final de sua fase nacionalista, que logo daria lugar a experiências com música aleatória e eletrônica. Cronologicamente, a canção seguinte registrada no disco é Eu não sei de 1966, parceria com o jurista e escritor Ribeiro da Costa (18971967)[viii]. Mas, nesse momento, o compositor já caminha claramente em outra direção, deixando para trás essa estética.

Já em 1960, a convite do governo da República Federal da Alemanha, Santoro passa uma temporada em Berlim Oriental pesquisando música eletroacústica. No ano seguinte, ele volta à cidade para participar do Congresso de Compositores Alemães. E, em 1966, depois de abandonar a Universidade de Brasília em solidariedade à demissão de centenas de docentes (Santoro havia assumido os cargos de professor titular de composição e regência e de chefe do Departamento de Música da Universidade de Brasília em 1962) aceita o convite da Ford Foundation e do governo da Alemanha para atuar como artista residente do Küenstler Programm em Berlim. A partir daí, vai aprofundar suas pesquisas em música aleatória e eletrônica, que se prolongarão década de 1970 adentro – no ano de 1970 ele assume o cargo de professor-titular de regência na Escola Estatal Superior de Música de Mannheim, Alemanha, onde se dedica a experiências com música eletroacústica.

Coerente com tais experimentações, Santoro escreve o Ciclo Brecht, composto por cinco canções com texto de Bertold Brecht, sendo duas para voz e piano e três para voz acompanhada por fita magnética. Essa é uma parte de sua produção que ainda aguarda recuperação para que a possamos conhecer, pois algumas das partes vocais precisam ser localizadas e as fitas, restauradas[ix].

Com o enfraquecimento da ditadura militar, que terminaria em alguns anos, Claudio Santoro decide voltar ao Brasil em 1978, para retomar seu trabalho no Departamento de Música da Universidade de Brasília. Coincide com esse retorno um abandono da música eletroacústica e uma nova fase, considerada seu último período criativo, que seria uma espécie de sublimação de todos os anteriores.

Novamente, as canções têm papel proeminente – entre 1980 e 89, ano de sua morte, foram compostas cerca de 20 canções para voz e piano, incluindo o hino oficial do estado do Amazonas. São dessa fase, além do hino, Náiades (texto de Camões) e as nove canções do ciclo O soldado, escritas em 1988 a partir do livro homônimo do escritor grego Alexis Zakythinos (1934-1992)12.

Data de 1982 uma parceria com o poeta santista Cassiano Nunes (1921-2007), que estudou na Universidade de Heidelberg, onde também lecionou literatura brasileira, além de ter dado aulas na Universidade de Brasília. O ciclo Quatro canções da madrugada é composto por quatro breves peças que tratam de amor.

Fantasia Sul América é uma canção sem texto. Trata-se, na verdade, de um conjunto de obras escrito em 1983 por Santoro para diferentes instrumentos solo, por encomenda do Concurso Sul América de Jovens Instrumentistas (posteriormente, ele criou partes orquestrais). A versão de canto é acompanhada por piano.

Poeta, diplomata e historiador, Alberto da Costa e Silva foi parceiro de Claudio Santoro no Tríptico, de 1985. As três canções – VigíliaFragmento para um réquiem e O amante – tratam de amor e morte.

Musicalmente, todas essas canções do último período são densas, escuras, e mesmo pesadas. Não estamos mais no terreno da tonalidade – é possível falar em um pós-tonalismo, uma estética madura e de grande originalidade. O período é marcado por certo ecletismo, mesclando linguagens musicais desenvolvidas anteriormente.

A última composição de Claudio Santoro foi também uma canção. O poema Wanderers Nachtlied, de Goethe, é um dos mais conhecidos do autor alemão e foi também musicado por Schubert. Conforme relato de Alessandro Santoro, seu pai estava em férias na Alemanha no início de 1989. Ao retornar ao Brasil, parou em diferentes cidades para visitar amigos – uma espécie de despedida inconsciente. Em fevereiro, escreveu uma canção que fala de uma quietude consoladora, e afirma a seu interlocutor que “em breve, ele também descansará”. Em 27 de março de 1989, no pódio do Teatro Nacional de Brasília, onde conduzia a Orquestra Nacional de Brasília (por ele criada) no primeiro ensaio da temporada daquele ano, Claudio Santoro sofreu um infarto fulminante.

*Camila Frescajornalista, é doutora em artes/musicologia pela Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo (ECA-USP).

Publicado originalmente na revista música.

Referência


Jardim Noturno – Canções e Obras para Piano de Claudio Santoro.

Intérpretes: Paulo Szot (canto lírico) e Nahim Marun (piano)

Selo Sesc

 

Referências bibliográficas


KATER, Carlos. Música Viva e H. J. Koellreutter: movimentos em direção à modernidade. São Paulo: Musa Editora/ Atravez, 2001.

NEVES, José Maria. Música contemporânea brasileira. 2. ed. Rio de Janeiro: Contra Capa, 2008.

PICCHI, Achille. A intenção nacionalista na canção de câmera: Toada pra você de Oscar Lorenzo Fernandez. Música Theorica. Salvador: TeMA, 2017, p. 95-111.

SALGADO, Michele Botelho da Silva. Canções de Amor de Cláudio Santoro: análise e contextualização da obra. 105p. Ronaldo Miranda (orientador). Dissertação (Mestrado em Música). Escola de Comunicações e Artes, Universidade de São Paulo, São Paulo, 2010.

SANTORO, Alessandro. Entrevista concedida à autora do texto em agosto de 2019. São Paulo, áudio

SANTORO, Claudio. Prelúdios para piano: edição integral. Alessandro Santoro (editor). Brasília: Editora Universidade de Brasília, 2018.

______ . website dedicado ao compositor. Disponível em: claudiosantoro.art.br. Acesso em agosto de 2019.

Notas


[i] A integral das sinfonias de Claudio Santoro será gravada pela primeira vez pela Filarmônica de Goiás, dentro do Projeto Brasil em Concerto, do Itamaraty (Ministério das Relações Exteriores). Os CDs serão lançados internacionalmente pela gravadora Naxos.

[ii] Completam o disco 13 peças para piano solo, incluindo, em primeira gravação mundial, Dança RústicaBatucada (No morro das duas bicas), Imitando Chopin e o Estudo n.2.

[iii] Há apenas mais uma canção composta por Claudio Santoro nessa época: Marguerite, de 1947, com texto do poeta francês Louis Aragon. Esta peça estava desaparecida e foi localizada em julho de 2019, junto com outras cinco canções, no acervo do tenor e pianista maranhense Hermelindo Castelo Branco (1922-1996). A descoberta deveu-se ao trabalho de digitalização desse acervo, feito pelo Instituto Piano Brasileiro.  4 Alessandro Santoro concedeu uma entrevista a autora desse texto em agosto de 2019, para tratar das canções de seu pai.

[iv] Para maiores detalhes, conferir o recém lançado livro editado por Alessandro Santoro, com a integral dos prelúdios para piano de Claudio Santoro (cf. bibliografia).

[v] A informação consta na dissertação de Michele Salgado (p.27-28) e foi confirmada em depoimento por Alessandro Santoro.

[vi] Uma análise mais aprofundada da relação harmônica entre as Canções de amor e a Bossa Nova pode ser encontrada na dissertação de Michele Salgado, Canções de Amor de Cláudio Santoro: análise e contextualização da obra (cf. bibliografia).

[vii]No meio-fio da rua é outra das canções que estava desaparecida e foi localizada no acervo de Hermelindo Castelo Branco, através do trabalho do Instituto Piano Brasileiro.

[viii] O magistrado Álvaro Moutinho Ribeiro da Costa foi ministro do Supremo Tribunal Federal a partir de 1946. Em outubro de 1965, enquanto presidente do STF, escreveu artigo no qual afirmava que, em regimes democráticos, não cabia aos militares “o papel de mentores da nação”. A declaração foi o estopim para que o governo militar baixasse o Ato Institucional nº 2, que aumentava de 11 para 16 o número de ministros do STF.

[ix] Parte desse trabalho de recuperação começou a ser feito com o aparecimento das partes vocais de quatro das canções do ciclo, também localizadas no acervo de Hermelindo Castelo Branco. 12 Estas peças não integram o CD que motivou esta pesquisa.

 

[Ilustração: El Lissitzky, Part of the Mechanical Setting, 1920–21, published 1923 – fonte: http://www.aterraeredonda.com.br]

El hombre es el gran enigma, el gran argumento. La literatura no tendría fundamento, no tendría sentido, sin la trayectoria vital del hombre (acaso validada esta razón por lo seductor de sus secretos).

Escrito por RICARDO MARTÍNEZ

Para tal cometido expositivo, tres estadios bien definidos en este libro de valorada suerte- pues va ya por la decimosexta edición-, sirven como hilo conductor para resaltar la importancia material y espiritual que adorna la condición del hombre.

Reparemos. En un primer estadio o referencia, el titulado ‘El telón de silencio’, leemos: “Si el panorama general de la vida de los antiguos cazadores-recolectores es difícil de reconstruir, los acontecimientos concretos son irrecuperables, en gran medida (…) De ellos podemos extraer información acerca de la anatomía humana, la tecnología humana, la dieta humana y quizá incluso la estructura social humana. Pero no revelan nada acerca de la alianza política establecida entre bandas de sapiens vecinas, sobre los espíritus de los muertos que bendijeron dicha alianza o sobre las cuentas de marfil que se dieron en secreto al hechicero local con el fin de asegurarse la bendición de los espíritus”. Y concluye: “Lo cierto es que hicieron muchas cosas importantes. En particular, modelaron el mundo que nos rodea en un grado mucho mayor de lo que la mayoría de la gente piensa”. Una argumentación nada desdeñable.

Como segundo paso digresivo y de interpretación –apartado ‘El ideal de progreso’-, el autor escribe: “Hasta la revolución científica, la mayoría de las culturas no creían en el progreso. Pensaban que la Edad de Oro era cosa del pasado, y que el mundo se había estancado, si no algo peor (…) Muchas religiones creían que algún día aparecería un mesías y acabaría con todas las guerras y hambrunas e incluso con la muerte misma (…) Cuando la cultura moderna admitió que había muchas cosas importantes que todavía no sabía, y cuando esta admisión de ignorancia se unió a la idea de que los descubrimientos científicos nos podrían proporcionar nuevos poderes, la gente empezó a sospechar que, después de todo, el progreso real podía ser posible”. Y ello gracias a la voluntad y a la inteligencia de ese originario primitivo.

Por fin, en un nuevo apartado, ‘Perpetuum Mobile’, se nos dice, oportunamente: “las revoluciones de los dos últimos siglos han sido tan céleres y radicales que han cambiado la característica más fundamental del orden social (…) A lo largo de los dos últimos siglos, el ritmo del cambio se hizo tan rápido que el orden social adquirió una naturaleza dinámica y maleable. Ahora se halla en un estado de flujo permanente. Cuando hablamos de revoluciones modernas tendemos a pensar en 1789 (Francia), en 1848 (revoluciones liberales) o en 1917 (Rusia), pero lo cierto es que, en estos días, cada año es revolucionario”. Una vez más, el hombre y sus cualidades en acción.

La dinámica de la inteligencia artificial ha acelerado incluso el sentido del envejecimiento. Y el concepto de revolución, gracias (o por causa de) tanta innovación, está implícito en el acto, cada acto del propio hombre (ese mismo que un día se paseaba por la sabana atento a su necesidad, que sería inmediata, pues poco había asegurado y sin esfuerzo).

El caso es que, un poco como sensación a la sombra, la inmediatez de hoy a veces pareciera que, engañosamente, pretende robarnos no solo la identidad, sino el mismo futuro; tan lleno de ferviente ansiedad se nos ofrece que no da tiempo a pensarlo, a sustentarlo.

Leer para el silencio.

***

¿Ha sido una sensata evolución la de ese hombre primitivo tan emprendedor? ¿Cuál es, o será, la naturaleza de la tal evolución? Acaso llegados a este punto sería bueno reflexionar, y para ello la misma editorial nos ofrece ahora, creo que oportunamente –y bajo el marchamo de la inexcusable presencia de la imagen- una nueva entrega del mismo libro; algo así como una exposición distinta del mismo tema, más con visos especulativos de futuro. Es decir, no por ello, sin más, repetitiva. Y es que en el nuevo libro un tribunal, presidido nada menos que por la ilustre jueza Gaia (la tierra) pasa revista a los resultados de la labor de ese Sapiens novedoso, revolucionario y responsable del aparente progreso del que presumen muchos.

Una vez habiendo reparado en el bien del libro anterior como formación-información, he aquí que la editorial, acaso con un criterio didáctico más extenso (desde luego, como experiencia, interesante) da a la imprenta este libro-imagen que cautiva por su originalidad y visualidad. Así es, el texto ha sido organizado de tal modo que al discurso originario se le añadido, a modo de argumento crítico, una fiscal y un abogado defensor.

Unas figuras, una imágenes que, por su condición y en función de tales, ayudan a identificar (y a responsabilizar, en última instancia) la ruta aparente de progreso de que se hacía mención en la primera entrega. Desde luego, proporciona una como a modo de lectura colectiva que puede resultar beneficiosa. Y más por lo relevante de su condición de autocrítica.

Nada que decir respecto de las imágenes que el diseñador ha ideado para cada protagonista, es su hacer, pero sí el gesto de convicción, o la forma de transmitir estos contenidos-reflexiones como tales (ahora es el icono con perfil de profesor de secundaria quien nos alienta a pensar): “Los humanos antiguos se parecían mucho a los chimpancés. Si lo piensas, somos embarazosamente parecidos a estos primates –el profesor y el alumno examinan unas láminas-, como individuos y en familia”. El que sea una instrucción dialogada parece que introduce una convicción de realismo útil y necesaria (p.67).

Otras veces son figuras distintas, nativos indígenas africanos (hombre y mujer, por cierto; p.143) quienes expresan, con gesto reivindicativo, lo siguiente: “A veces las bandas vecinas unían fuerzas contra los extranjeros” Y añade, en una nueva viñeta entre explicativa y expositiva: “Esta consideración era uno de los distintivos más importantes de Homo sapiens, y le dio una ventaja crucial sobre otras especies humanas”.

El discurso resulta deliberadamente razonado, convincente, y, desde luego, explícito en cuanto a la enseñanza a deducir de lo que ha venido siendo considerado como evolución. Un discurso novedoso, animado y no menos didáctico, antes al contrario, para aquel que quiera entender, no solo leyendo, sino también ‘imaginando’ el razonamiento expositivo’. Y es que este libro-imagen va a concluir con este delator y rotundo veredicto final por parte de la preclara jueza, dotada de toda autoridad: “Remitiré este caso al Tribunal Supremo del Futuro. Todos somos responsable y habremos de responder de nuestras acciones”. Y se refiere a lo que ha derivado, como resultado de la acción de ese sapiens, la destrucción progresiva de la tierra; un aldabonazo para despertar la conciencia a favor de la biodiversidad, del mantenimiento de la tierra.

Hemos asistido, así, a una novedad plausible en lo que tiene de guion crítico, elaborado con criterio y rigor. Y como quiera que este segundo libro es complemento ‘imaginado’ del otro, vienen aquí juntos para la mejor instrucción y provecho del atento lector. Una propuesta muy interesante hacia la conciencia del lector.

Sea dicho, por fin, que de esta historia, al parecer, habrá continuación editorial. En la previsible voluntad didáctica ya exhibida. Pues bien, bienvenida sea si así es: toda enseñanza es buena, más si es a favor de la conservación de nuestro propio planeta.

 

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

La troisième étoile reste la voie royale pour les chefs d’accéder à la gloire médiatique.

Il a fallu attendre 1933 pour découvrir le système des étoiles | Joel Saget / AFP

Il a fallu attendre 1933 pour découvrir le système des étoiles. Photo : Joel Saget / AFP

Écrit par Nicolas de Rabaudy

La haute direction du guide rouge a hésité à sortir le guide touristique 2021 malgré la fermeture durant six mois des restaurants et hôtels dans la France de la pandémie du Covid-19. À quoi bon?

Une année noire devait-elle provoquer une année blanche sans le guide annuel? La question a tourmenté les têtes pensantes de la grande société de pneumatiques à l’origine de la création en 1900 du premier guide Michelin inventé alors qu’il n’y avait que 3.000 automobilistes dans la «France mère des arts, des armes et des lois» (Joaquim du Bellay). Oui, une innovation sur papier issue du génie de François Rabelais, d’Antonin Carême et de Fernand Point: la France du bien manger hors de chez soi.

Le fameux guide des restaurants et des hôtels (et des garages au début) allait s’imposer dans la vie quotidienne des Français sur la route des vacances. Ce fut le livre le plus vendu en France dans les années 1970-1990: plus de 600.000 exemplaires. Cet exploit annuel a correspondu avec l’essor des vacances, des voyages, du tourisme, de l’automobile et des congés payés.

Chaque automobiliste avait dans sa boîte à gants le guide rouge dont la notoriété s’est accrue avec la création des étoiles, ces brevets d’excellence inventés dans les années 1930. Le guide devient alors prescripteur de restaurants, d’auberges, d’hôtels bien utiles pour les vacanciers au volant de voitures Renault, Citroën, Simca et Bugatti pour les collectionneurs.

La société Michelin, issue de l’industrie automobile à travers les pneumatiques, s’était trouvé une activité complémentaire: l’accompagnement par un ouvrage annuel des conducteurs en partance sur les routes de France pour les déplacements familiaux, les fins de semaine et les vacances.

Le guide rouge, ses cartes, ses villes, ses adresses testées, ses conseils, est devenu après la Seconde Guerre mondiale le compagnon en papier des Français en villégiature. Pour aller de Paris à Marseille, où s’arrêter? Où loger? Où se nourrir? Où séjourner avec les enfants et le chien? Et à quel prix pour une nuit d’hôtel à Colmar, à Lyon, à Bordeaux, à Montélimar?

Le système des étoiles

Il a fallu attendre 1933 pour découvrir le système des étoiles, ce classement annuel des hôtels, des palaces, des auberges et des tables conseillées dont les meilleures de France: La Tour d’Argent, Lapérouse, Maxim’s, Lucas Carton à Paris et Fernand Point à Vienne. Les premiers trois étoiles ont largement bénéficié à ces établissements chics et chers, l’orgueil de la France gourmande.

Le pays de la bonne restauration, des chefs de valeur, des monuments de la gastronomie comme le Girondin Raymond Oliver, premier cuisinier star au Grand Véfour en 1950, s’est trouvé mis en valeur, testé, conseillé par les inspecteurs du guide, d’anciens chefs ou professeurs de cuisine reconvertis dans les périples gourmands: cinq à dix restaurants jugés par semaine selon un itinéraire détaillé défini par les directeurs du guide. Un singulier pari pour le guide annuel, il fallait parcourir la France les papilles en alerte et en forme.

Le Michelin a bien vu que la sélection des tables, des restaurants, des palaces et des hôtels lui apportait un plus, un complément décisif: c’est l’âme du guide.

Le Michelin a bien vu que la sélection des tables, des restaurants, des palaces et des hôtels lui apportait un plus.

À côté des itinéraires, des cartes, des distances mentionnées (Paris-Lyon 550 kilomètres), les familles pouvaient se restaurer aux tables recommandées, faire étape, prolonger un séjour, rêver d’une ville de vacances comme La Baule, Juan-les-Pins, Biarritz… Les adresses avaient été vérifiées par la brigade du guide rouge: les inspecteurs règlent la note et sont anonymes. Pas question de décliner sa fonction au Michelin.

Tout cela a façonné la crédibilité du guide rouge et accru sa valeur, son indépendance et son poids dans la société des loisirs.

La galaxie des chefs stars

La promotion des grands cuisiniers chaque année a entraîné du buzz, un écho, des répercussions dans le monde des restaurants en vue.

Les journaux, la radio, les magazines puis la télévision ont relayé les verdicts du guide qui donne de la bonne information touristique. Paul Bocuse, tripe étoilé en 1965, a obtenu la une de France Soir (tirage à un million d’exemplaires à l’époque). Sa formidable célébrité a pris naissance grâce au guide rouge.

Le principe de starisation des chefs élus par le Michelin a fait tache d’huile: les Troisgros, les HaeberlinMichel GuérardRoger Vergé à Mougins, Louis Outhier à La Napoule, les Bras père & fils, Georges Blanc à Vonnas (Ain) ont profité de l’effet Michelin. La troisième étoile reste la voie royale pour accéder à la gloire médiatique, c’est un sommet et la perdre un drame.

Le Biarrot René Lasserre, créateur du grand restaurant de l’avenue Franklin Roosevelt (un ancien bistrot ouvert en 1942), le disait clairement: «La troisième étoile a été le plus beau jour de ma vie, une récompense inespérée qui a forgé la notoriété française de mon restaurant. Du jour au lendemain, les complets à midi et au dîner se sont enchaînés et Lasserre est devenu le rival de Maxim’s créé en 1900. Jamais je ne remercierai assez le guide rouge.»

La crainte de perdre une étoile

La suppression de la troisième étoile de Maxim’s en 1981 a été vécue comme une mauvaise action du guide rouge, une injustice flagrante que les Vaudable, propriétaires historiques, ont vécu comme un affront. La troisième étoile n’est jamais revenue, ce qui a été pour Pierre Cardin, le repreneur, un mystère jamais élucidé.

De même pour La Tour d’Argent rétrogradée en 1986 à une seule étoile, Claude Terrail ne s’en est jamais remis. C’était le propriétaire du plus beau restaurant du monde, un monument de la restauration française inventé en 1480: cinq siècles de prestige. La seconde étoile paraissait aller de soi, mais elle n’est plus là en 2020.

Les sanctions annuelles du guide font mal, elle minent le moral des restaurateurs et les font vivre dans la crainte de la perte d’une étoile. Pourquoi enlever l’étoile de La Poule au Pot à Paris, un bistrot de rêve de Jean-François Piège?

Le feuilleté de ris de veau aux morilles. Photo : La Poule au Pot

Alain et Eventhia Senderens vivaient dans la peur de voir s’envoler la troisième étoile de Lucas Carton, place de la Madeleine à Paris. Et l’Alsacien Marc Haerberlin a été affecté des mois durant par l’envol de la troisième à l’Auberge de l’Ill en 2019, ce qui n’a eu aucun effet négatif sur la fréquentation. Quand le restaurant est inscrit durablement dans le panorama des grands restaurants reconnus, fréquentés et aimés des gourmets, la sanction a peu d’effet. Les restaurants vivent leur vie grâce à la clientèle.

L’Astrance à Paris (75016), rétrogradé à la seconde étoile en 2020, n’a perdu aucun client. Ses fidèles le restent, ce sont des abonnés disait Robert Courtine le critique très craint du Monde décédé en 1998.

Et mieux, quand le Carré des Feuillants d’Alain Dutournier, près de la place Vendôme, s’est retrouvé gratifié d’une seule étoile en 2019, les fidèles du Gascon expert en foie gras et truffes se sont empressés d’effectuer des réservations afin de montrer leur attachement à ce chef très admiré, le meilleur cuisinier de Paris pour certains fins becs dont Jean-François Revel, l’académicien si regretté.

Le Michelin ne fait plus l’unanimité, ce n’est pas la bible des mangeurs à la mémoire pleine d’émotions et de préparations superbes. Est-il démodé, peu ouvert aux nouveaux chefs?

Pourquoi déclasser les deux Ateliers de Joël Robuchon, dont celui de l’Étoile promu à la seconde étoile l’an dernier? Est-ce l’absence définitive du maestro poitevin, dont les disciples reproduisent les plats mémoriels avec constance et précision? Là aussi on aimerait des explications, de la clarté et non le mutisme permanent des cadres du guide: quelles ont été les regrets, les assiettes décevantes, les préparations ratées?

C’est dans ce sens que le guide doit évoluer, s’ouvrir au dialogue et aux débats: la cuisine est une discipline à géométrie variable et les chefs seraient enchantés de rectifier les erreurs, les manques, une cuisson trop appuyée, des garnitures banales… Les cuisiniers sont des perfectionnistes, ils veulent offrir le meilleur de leur répertoire. Le Michelin doit mieux s’expliquer dans cette quête du meilleur, de l’excellence culinaire.

Après tout, le guide rouge reste un ouvrage de référence œuvrant pour la bonne réputation de la restauration française. Il est nécessaire plus que jamais et doit être modernisé.

 

[Source : http://www.slate.fr]

Por que o Brasil é estratégico no avanço de corporações sobre a produção de alternativas à carne. Por que isso não é necessariamente saudável. E por que o mercado financeiro chegou com tudo

Escrito por Carol Almeida

O mercado de alimentos veganos (e vegetarianos) faz parte de um nicho em ascensão. Basta observar as geladeiras dos supermercados para perceber que a oferta de produtos plant-based é cada vez maior. Segundo pesquisa realizada pela Euromonitor Internacional, os consumidores que desejam reduzir o consumo de produtos de origem animal representaram 40% do mercado global em 2020. O estudo também apontou que a demanda por esses produtos foi impulsionada por conta da pandemia.

“Carnes” produzidas a partir de células. Pós que simulam ovos. Hambúrgueres feitos em laboratório. A nova geração de produtos veganos mira bem além do público vegano, bebendo na fonte das preocupações crescentes com bem-estar animal e com a insustentabilidade ambiental da pecuária. Essas questões aparecem em um relatório feito pelo pelo The Good Food Institute, uma organização que promove alternativas ao consumo de matéria-prima animal.

O documento aponta o Brasil como um candidato ao protagonismo na produção de “carnes” e produtos de matérias-primas vegetais no mundo, justamente por ser um grande consumidor de bois, porcos e frangos. Além disso, por contraditório que possa parecer, o modelo do agronegócio de produção e exportação de alimentos é algo que coloca o país à frente nessa corrida — são produzidos aqui 250 milhões de toneladas de grãos, em particular a soja e o milho, importantes na produção de processados e ultraprocessados vegetarianos ou veganos.

N.OVO – Substituto para Ovos Plant Based - Ovos Mantiqueira

Corporações da carne e do leite, dos ovos, fundos de investimentos, consultorias estratégicas: todos estão de olho no crescimento de um setor que mira em pessoas que querem reduzir a compra de produtos de origem animal.

É preciso, então, que haja grandes investimentos financeiros em empresas de tecnologia voltadas para suprir todas essas demandas. “Com o amadurecimento da indústria, o mercado de investimentos aprendeu como analisar esses fatores e entendeu que o potencial de retorno financeiro é gigantesco”, aponta o estudo, e complementa: “O interesse do setor financeiro cresce proporcionalmente ao desenvolvimento desse mercado, fazendo com que fundos deixem de dar apoio apenas monetário para também tornarem-se parceiros estratégicos de empresas no setor.”

Dados de um estudo lançado recentemente pelo The Business Research Company estimavam que o mercado vegano global cresceria de 14,80 bilhões de dólares, em 2019, para 15,12 bilhões em 2020 – 2,3%. A aposta é que esses números atinjam a marca de 20 bilhões de dólares em 2023. Grande parte ligada ao mercado de carnes criadas por meio da tecnologia baseada em células.

A Memphis Meats, empresa de tecnologia de alimentos com sede nos Estados Unidos, recebeu um financiamento de 161 milhões de dólares por meio de alguns investidores, como a Cargill — uma multinacional dos setores alimentício, agrícola e farmacêutico — e a Tyson — uma das maiores produtoras de carne do mundo. Outra gigante internacional, a Unilever, comprou a The Vegetarian Butcher, uma empresa de produtos à base de soja que foi criada no início dos anos 2000, na Holanda, em dezembro de 2018. Segundo o site da empresa, os produtos da Butcher são vendidos em mais de 4.000 lojas em 17 países e chegaram ao mercado brasileiro em outubro de 2020.

Olhando para os Estados Unidos, a Nielsen, uma das principais empresas de pesquisa de comportamento de consumo, conduziu um levantamento no qual concluiu que 61% dos entrevistados queriam reduzir a ingestão de carne, enquanto 22% tinham intenção de tornar-se veganos ou vegetarianos. Em 98% dos casos, pessoas que procuraram por alternativas plant-based eram, também, compradoras de carne. “As marcas precisam claramente e consistentemente demonstrar por que seus produtos melhor se encaixam no estilo de vida e nas aspirações de saúde do usuário final”, menciona a consultoria.

Em dezembro de 2020, a empresa Eat Just criou barulho com uma carne criada a partir de células de aves. Com o nome de “frango premium”, a startup norte-americana, sediada em San Francisco, teve o seu produto aprovado pela Agência de Segurança Alimentar da Cingapura, o que torna o país o pioneiro em comercializar carne feita inteiramente em laboratório.

De acordo com uma reportagem publicada pelo The New York Times, um restaurante do país asiático ofertará os nuggets de “frango”. Não há informações sobre qual será o valor do produto, mas se sabe que apenas o custo de produção fica em 50 dólares por porção. Esse não é o primeiro produto vegano da empresa: a East Just já oferece no mercado uma maionese e um “ovo” à base de feijão.

Produtos lançados nos últimos anos abriram uma fenda na discussão sobre os propósitos do veganismo e em relação às opções alimentares que existiam antes. Itens como o Futuro Burguer, baseados em células, ganharam espaço rapidamente ao tentar simular textura, cor e sabor de carne. São produtos relativamente caros – a caixa com duas unidades desse hambúrguer (230g), por exemplo, custa R$ 19, em média. E são ultraprocessados, ou seja, formulações alimentícias à base de aditivos, algo que o Ministério da Saúde recomenda evitar.

A discussão se desenvolve até mesmo em torno da nomenclatura. A indústria se divide entre investir nesse novo cenário e brigar para que esses produtos não possam receber nomes como carne, ovos e leite. As agências regulatórias têm promovido discussões para entender como devem nomear esses produtos e qual é o processo de liberação dos mesmos, já que há dúvidas em termos de impacto à saúde.

Mais barato

O perfil Vegano Periférico, criado em 2017, tem hoje 354 mil seguidores no Instagram. Os irmãos gêmeos Eduardo e Leonardo Santos postam receitas e outras dicas sobre alimentação, além de refletir sobre o mercado capitalista. “Quando me tornei vegano, estava desempregado e a única opção viável era consumir legumes e vegetais. E eu percebi que era mais saudável consumir isso”, conta Eduardo, que já tinha uma visão prévia dos problemas a respeito dos malefícios de consumir ultraprocessados.

“Se a gente pensa em satisfazer o nosso paladar com produtos químicos ‘saborosos’ e muito coloridos, estamos com uma visão estreita do que é alimentação.” Ele ainda ressalta que o veganismo atua na raiz dos problemas e é contra todo tipo de exploração. “O produto de origem vegetal incentiva a produção da empresa, pois tanto o hambúrguer vegetal quanto o resto vai para a mesma finalidade.”

Pão de queijo, hambúrguer, quibe e kafta vegetal são novidades da linha vegana na rede Pão de Açúcar | Revista Nutri Online

No Brasil, o crescimento de produtos feitos por corporações para o mercado plant-based é notório. Em menos de dois anos e com lucros perceptíveis, marcas como Seara, Sadia e Taeq (do Grupo Pão de Açúcar) lançaram congelados à base de vegetais. O Grupo Pão de Açúcar fez a sua estreia nesse nicho em janeiro de 2020 e a Sadia se lançou no mercado com produtos veganos e vegetarianos em março de 2020.

Outro produto que em breve chega aos supermercados é um substituto em pó para ovos mexidos e omeletes. A novidade foi criada pela startup Novo, que pertence ao Grupo Mantiqueira, que está entre as 12 maiores granjas do mundo e é o maior distribuidor de ovos da América Latina, segundo a Forbes. Ao todo, são 11,5 milhões de galinhas, distribuídas em quatro unidades no Brasil, como informa o site do grupo. Uma linha de maioneses veganas completa os produtos da startup, na proposta de expandir seus negócios para consumidores veganos, flexitarianos e alérgicos.

Um exemplo marcante da estratégia de difusão desses novos produtos é o da norte-americana Beyond Meat, que não distribuía suas carnes vegetais no setor de produtos veganos, já que o objetivo é atrair quem continua consumindo carne convencional.

Beyond Meat anuncia construção de fábrica na China | BeefPoint

A Danone também cita essa estratégia com o objetivo de ampliar o alcance dos iogurtes e dos leites à base de plantas, diante do crescimento do público flexitariano, conforme informado no site da corporação. Os flexitarianos também são alvo dos produtos da Seara, que lançou a linha veggie em maio de 2019, assim como a Fazenda Futuro.

Em setembro de 2020, a Fazenda do Futuro, responsável pelo Futuro Burguer, finalizou uma segunda rodada de captação de investimentos, contabilizando um montante total de US$ 29,8 milhões. Se em 2019 havia conseguido US$ 8,5 milhões, dessa vez as apostas do mercado financeiro se multiplicaram. A venda do hambúrguer teve início em maio de 2019 e, agora, a corporação diz ter mais de 8 mil pontos de venda. A segunda onda de captação atraiu gigantes como BTG Pactual (banco de investimento), Turim MFO (escritório de gestão familiar, cujo único investimento é na Fazenda Futuro) e ENFINI Investments, que pertence ao Grupo PWR Capital, empresa que investe em outros oito negócios ligados a tecnologia e alimentação.

“Essa captação reforça ainda mais o potencial do Brasil para ser um hub de produção plant-based para o mundo. Para isso, vamos intensificar nossa operação comercial e de marketing na Europa e acelerar a nossa chegada nos Estados Unidos. As pessoas estão começando a entender que não há mais planeta se mantivermos o consumo exagerado de carne animal”, afirma Marcos Leta, sócio-fundador da startup.

O setor passa por um processo muito semelhante ao de outras áreas, como transportes e hospedagem. Fundos do mercado financeiro fazem apostas pesadas no crescimento de empresas nascidas há meses ou há poucos anos. A Eat Just, por exemplo, tem apenas 11 funcionários, e já recebeu aportes de US$ 220 milhões.

Uma pesquisa encomendada em 2018 ao Ibope tentou estimar a presença de vegetarianos dentro da população brasileira. Entre os 2.002 entrevistados, 8% declararam “concordar totalmente” com a afirmação de que são vegetarianos, enquanto 6% concordam “parcialmente”. A interpretação da Sociedade Vegetariana Brasileira (SVB) é de que 14% dos brasileiros seguem uma dieta exclusivamente à base de vegetais.

Selo vegano

Existem algumas certificações que indicam se determinado produto não realiza testes em animais ou é totalmente livre de matéria-prima desses seres. Uma dessas certificações foi desenvolvida pela SVB a partir de um programa que confere ao produto o Selo Vegano, criado em 2013. De acordo com a ONG, qualquer empresa pode solicitar o selo, pois somente o produto em questão é avaliado, e não as práticas corporativas em geral.

Ao ser questionada sobre frigoríficos produzirem alimentos veganosa SVB pontuou que acredita “que todos temos um papel fundamental na construção de um mundo melhor, mais justo, ético e sustentável, não só como pessoas, mas também como organizações e empresas. Infelizmente, nossa sociedade foi moldada em cima de um consumo errôneo e cruel, mas hoje, é evidente que não dá mais para seguir de acordo com os padrões antigos daquilo que acreditávamos ser uma alimentação saudável”.

A SVB também reforçou que apoia “qualquer iniciativa de uma empresa em colocar no mercado um produto que não tenha gerado nenhuma demanda animal. Sabemos do potencial que os microempreendedores e startups possuem em inovar e trazer uma visão totalmente diferente e nova do que estamos acostumados, mas também reconhecemos a responsabilidade que as grandes corporações possuem em fazer realmente parte do movimento, e gerar impactos positivos, nesse caso, na oferta de produtos a base de vegetais, o que significa uma revisão de seus valores quanto à sustentabilidade (e tudo o que está relacionado a ela) de seus processos”.

No site do Selo Vegano estão listados 1.112 itens, entre sapatos, cosméticos, doces, castanhas, farinhas e alimentos congelados. Esses produtos são distribuídos em supermercados, restaurantes e lojas especializadas, como o Vegan Sisters, inaugurado em maio de 2019, em Belo Horizonte. Paula Gomes, proprietária e “faz-tudo” do negócio, sentiu a necessidade de abrir o empório vegano quando percebeu a dificuldade de encontrar alguns produtos na cidade. “Os itens passam por uma curadoria. Eu experimento tudo antes de trazer, vejo qualidade  e custo-benefício, além dos diferenciais de cada um”, relata. Com investimento de R$ 150 mil e despesas fixas de R$ 8 mil, o comércio tem lutado para sobreviver durante o período da pandemia. “Ficamos alguns meses fechados e ainda não tivemos lucros, os últimos meses foram só prejuízo”, conta.

Um levantamento feito pela Associação Brasileira de Startups, a pedido da reportagem, informou que há 12 “soluções” veganas. Na interpretação da organização, “soluções” são empresas que oferecem inovações reais. Uma delas é a Natural Science, uma empresa sediada em Curitiba que nasceu em 2012, a partir da criação de produtos vegetarianos. Atualmente conta com cinco produtos diferentes no catálogo, entre queijos em pó e doces. Em 2016, a startup participou da versão brasileira do programa Shark Tank e recebeu um investimento de R$ 400 mil de Carlos Wizard, empresário próximo ao bolsonarismo e dono da rede Mundo Verde.

Os leites vegetais têm conquistado destaque entre os produtos veganos, pois algumas marcas pretendem atingir o público celíaco e intolerantes à lactose, vendendo a ideia de colocar no mercado opções mais saudáveis para o consumidor.

A Nestlé, por meio do Programa Scale-Up Endeavor Alimentos e Bebidas, é uma das investidoras da NoMoo, produtora de laticínios à base de castanhas. Segundo notícia divulgada no portal da empresa suíça, entre 2017 e 2019, foram investidos mais de R$ 15 milhões em produtos plant-based. Uma das linhas que faz parte da companhia é a Nature’s Heart, que além de atuar no seguimento dos leites, também produz lanches e refeições semiprontas.

Se frigoríficos entraram nesse mercado, não haveria por que a empresa-símbolo dos produtos lácteos ficar de fora. A Danone lançou em 2018, no mercado brasileiro, a linha Silk de leites vegetais, após uma transação, finalizada em 2017, em que a multinacional francesa adquiriu a Whitewave (uma empresa americana de produtos orgânicos) por US$ 12,5 bilhões. No fim de 2020, a corporação expandiu a linha de produtos à base de plantas a partir dos produtos da Alpro (de bebidas e comidas vegetais) e da Vega (linha de suplementos alimentares).

Segundo uma reportagem publicada pela Reuters, um dos executivos da Danone, Emmanuel Faber, declarou estar preocupado com o rumo que as grandes indústrias alimentícias estão tomando. Em um encontro de varejistas das maiores empresas de produtos industrializados do mundo, em Berlim, Faber destacou que as pessoas estão cozinhando cada vez mais, e que os consumidores deixarão de consumir os produtos industrializados se as empresas não começarem a enfrentar questões como obesidade, desigualdade e mudança climática.

Ainda segundo a reportagem, ele declarou: “A revolution is cooking, what are we going to do about it?”. Traduzindo: uma revolução está cozinhando, o que vamos fazer em relação a isso?

 

[Fonte: http://www.ojoioeotrigo.com.br]

Loin de tomber en désuétude, la correspondance par écriture manuscrite se réinvente.

«Les jeunes reçoivent aujourd'hui une belle feuille de papier comme un cadeau», selon Françoise Cahen, professeure de lettres. | Green Chameleon via Unsplash

«Les jeunes reçoivent aujourd’hui une belle feuille de papier comme un cadeau», selon Françoise Cahen, professeure de lettres. | Green Chameleon via Unsplash

Écrit par Clea Chakraverty 

Il y a quelques semaines, ma mère a décidé de me renvoyer les lettres que j’avais écrites à ma grand-mère, décédée en 2011. Je me revois choisissant avec soin les cartes postales de vacances (un âne grec à lunettes de soleil, un champ de lavande banal) ou fabriquant une carte de vœux –souvent une vieille feuille morte peinte et collée avec un bout de scotch– relatant sur un papier, à en-tête de renard, mes aventures interminables avec mes copines, mes exploits ou mes déceptions scolaires enrobées de quelques futilités sur la vie. Ces mots, souvent malhabiles malgré l’attention toute particulière que j’y portais, reflétaient aussi leur époque: gommettes, feutres à paillettes, lettrines épaisses ou dessins moches de poneys venaient agrémenter mes missives, qui, je n’en doutais pas à l’âge de 8 ans, faisaient toujours plaisir à leur destinataire. Qui ne manquait jamais de me répondre.

Trente ans plus tard, les seules cartes que je reçois sont plus souvent envoyées en fonction du rythme de reproduction de mes copines –et rarement manuscrites– que pour s’enquérir de mon bien-être.

Normal, internet est passé par là. Et, après l’expérience de premiers longs mails d’amoureux reçus au tournant des années 2000, mes communications épistolaires se résument souvent à quelques envois saccadés sur diverses applications. Pire: je n’écris plus à personne puisque la vie de tout le monde s’affiche désormais partout.

Et pourtant. «Les jeunes reçoivent aujourd’hui une belle feuille de papier comme un cadeau», raconte Françoise Cahen, professeure de lettres au lycée d’Alfortville et doctorante à l’université Sorbonne Nouvelle.

Depuis une dizaine d’années environ, la lettre et la carte connaissent un regain d’intérêt auprès du grand public, toutes classes sociales et d’âges confondues, remarquent Sophie et Valentine Bastide. La première a fondé L’Écritoire en 1975, une modeste papeterie tout en bois et joliment agencée dans un ancien café rue Saint-Martin à Paris. La seconde reprend progressivement la boutique, et poursuit ainsi une tradition familiale née au XIXe siècle, lorsque l’arrière-grand-père fabriquait des godets scolaires.

Effet Harry Potter

Mère et fille tiennent à la dimension artisanale de leurs produits dont elles peuvent pour chacun raconter l’histoire: papier, carte, stylos, cahiers sont sélectionnés avec soin. «Dans les années 1980, écrire tenait de la tradition, on ne se posait pas vraiment la question. Entre 1990 et 2010, ça a été le déclin. Je n’ai plus commandé de papier à lettres car la demande s’essoufflait. Puis c’est revenu, avec une particularité: une forte envie de se démarquer chez les jeunes. Je me suis interrogée sur un effet Harry Potter qui a peut-être permis de poser un autre regard sur les objets d’écriture», raconte Sophie Bastide. Chez L’Écritoire, les sceaux en cire ont par exemple retrouvé la cote chez les agences de communication et les artisans, note Valentine Bastide. «L’idée qui émerge c’est une envie de faire différemment, d’être exclusif.»

Le sceau en cire sert désormais à se distinguer. | Post of Russia via Wikimedia

Même constat pour Maxime Brenon, cofondateur de Papier Tigre, maison branchée de la papeterie française depuis 2012, plumes d’oie et sceaux à cacheter en moins.

«Quand nous nous sommes lancés, ça a été un pari un peu fou. Ceci dit, on avait remarqué que la papeterie restait forte dans d’autres pays, alors pourquoi pas en France?» Le jeune entrepreneur mise sur un savoir-faire étroitement lié au monde de la communication et des agences de graphisme. Très vite, le produit phare est le «pli postal», un kit de correspondance prêt à poster composé de bloc de lettres aux motifs originaux à plier et… d’un mode d’emploi.

Liaisons de papier

Mais a-t-on vraiment besoin d’apprendre à écrire? Pour Françoise Cahen, la pratique n’est pas si évidente auprès de jeunes n’ayant pas été habitués à correspondre et surtout à s’épancher de cette manière. «Je me souviens d’une classe de garçons de Seconde technologique qui avait des difficultés. Pourtant, ils ont adoré l’exercice d’écriture de lettres d’amour, car cela leur permettait d’exprimer leurs sentiments différemment. Ces exercices nous montrent aussi l’importance de leur apprendre à bien rédiger et à être attentif à la forme comme au fond, notamment pour l’envoi d’e-mail, ce qui n’est d’ailleurs pas au programme.»

Si Les Liaisons dangereuses de Choderlos de Laclos reste un best-seller au programme, c’est aussi la matérialité de la lettre qui motive, note la chercheuse. «Ils découvrent une autre liberté avec ce support et déploient des trésors de créativité pour l’embellir. Certains m’ont rendu leurs lettres enroulées d’un beau ruban par exemple.»

La lettre et la carte permettent aussi un rapport beaucoup plus intime à l’écriture. «Il s’agit vraiment d’une énonciation d’un individu à l’autre, il y a moins de médiation par l’interface. Cette forme d’écriture permet aussi d’échapper aux architectes de formats que sont les Instagram, Snapchap et autres Twitter», souligne Françoise Cahen, elle-même par ailleurs très active sur les réseaux sociaux.

Ce mode de communication était subi, à présent il est choisi. | Álvaro Serrano via Unsplash

Sans compter que, à en croire un sondage Opinion Way commandé par la filière papetière UFIPA, la pratique de l’écriture manuscrite donnerait «une bonne image de soi» selon 90% des enquêtés.

Le numérique n’est pourtant pas un repoussoir, souligne Maxime, qui voit au contraire dans l’engouement pour le papier une réaction au numérique: «C’était un mode de communication subi, maintenant il est choisi.» Ainsi, Papier Tigre joue sur l’innovation en phase avec le monde numérique et détonne avec l’univers plus classique de la papeterie traditionnelle: notes-stickers pour ordinateur, semainiers à poser à côté de son écran, couleurs pastel et lignes épurées accompagnent l’usager tout-numérique. «Nous concevons nos produits comme des accessoires de mode», explique le cofondateur de l’entreprise qui, dès ses débuts, s’est associée à des marques prestigieuses comme Colette.

Pour Valentine Bastide aussi cette complémentarité est importante, et parfois exemplaire dans certains pays de forte tradition calligraphique, comme le Japon. C’est d’ailleurs à Tokyo que Papier Tigre a ouvert sa troisième boutique fin 2017.

Laser et magie

Pour les papeteries plus traditionnelles comme L’Écritoire, les années de fort engouement pour internet et ses diverses applications n’ont pas été si évidentes. Mais, paradoxalement, c’est le développement de certaines technologies comme le découpage au laser ou l’imprimerie 3D qui ont réveillé la carterie. «Un énorme travail artisanal s’est développé autour des années 2010/2015. On a vu apparaître des cartes de vœux dites “pop-up” par exemple, très créatives, des cartes-objets qui ne sont plus des messages éphémères mais bien des cadeaux que l’on garde», expliquent Valentine et Sophie Bastide. De nouvelles maisons d’édition s’installent à base de joli papier, graphisme tendance, couleurs chatoyantes, motifs originaux en privilégiant l’ancrage local, comme Monsieur Papier, à Plogoff (29) Pascale Éditions, ou encore MH éditions à Montreuil (93). Cette maison pratique le collage et le pliage à la main en plus de la découpe laser. Jeux d’ombre et lumière, découpes dentelées dans un papier recyclé ou ultra-travaillé, illustrations faites à la main: la carte devient un objet magique.

Le 23 décembre 2020, la mairie de Chateaulin, dans le Finistère (29), recevait 800 lettres au Père Noël, toutes manuscrites et illustrées. Certaines donnaient même des conseils au vieil homme barbu, rapportait Le Télégramme de Brest, illustrant les préoccupations sanitaires des enfants. Écritures invocatrices, pleines d’espoirs, quasi prophylactiques, mais aussi essentielles pour le développement moteur et sensoriel, comme le montre une étude récente portant sur des jeunes de 12 ans et plus, publiée fin juillet 2020 par une équipe de recherche de Trondheim, en Norvège.

La lettre recèle ainsi une magie indéniable grâce à ce qu’elle suscite chez l’autre: plaisir, surprise, attention. Françoise Cahen se souvient d’une classe de Première, qui, à la lecture de l’ouvrage Les Années d’Annie Ernaux, avait envoyé une série de textes à l’autrice par le biais de sa maison d’édition. «Elle était si émue qu’elle leur a répondu à tous, dans une très longue lettre. Personne ne s’y attendait. C’était si fort que certains élèves en ont pleuré.» Ce pouvoir de l’écrit, Sophie Bastide y croit toujours. «Ce que nous vivons aujourd’hui bouleverse notre appréhension du monde, les jeunes remettent en question leurs projets de vie et de travail. L’un des dérivatifs de ce changement s’illustre peut-être dans ce goût pour l’écrit et le temps long.»

 

[Source : http://www.slate.fr ]

La UNAM, desarrolla el innovador proyecto Medición Científica de la Arquitectura (Mecate), para obtener información precisa de las antiguas construcciones prehispánicas, con el fin de estudiar su arquitectura y el proceso creativo de sus constructores

El Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, desarrolla el innovador proyecto Medición Científica de la Arquitectura (Mecate),  para obtener información precisa de las antiguas construcciones prehispánicas, con el fin de estudiar su arquitectura y el proceso creativo de sus constructores.

Este trabajo, que dio comienzo hace más de una década, permite efectuar representaciones en maquetas virtuales tridimensionales y visualizaciones en realidad virtual de las edificaciones prehispánicas; y, sobre todo, tener un registro exacto del patrimonio histórico del país; de esta manera, contribuir a su preservación.

Víctor Hugo Godoy Aguirre, integrante del proyecto, explicó que las herramientas empleadas en esta importante labor evolucionan junto con los desarrollos tecnológicos, y hoy se cuenta con fotogrametría digital terrestre y aérea.

El diseñador gráfico señaló que el equipo –conformado también por Geneviève Lucet, diplomada en Francia y doctora por la Facultad de Arquitectura de esta casa de estudios, y por la arquitecta egresada de la misma entidad, Iraís Hernández Ortiz– trabajó en sitios arqueológicos de México.

Entre ellos: Bonampak, Cacaxtla, Cempoala, Las Higueras, Suchilquitongo, Tamuin, Teotihuacan, Tlatelolco, Xochicalco, Chichén Itzá, y la Ba’cuana, donde se localiza pintura rupestre.

El universitario detalló que cada sitio se mide con diferentes métodos, aunque el principal es la fotogrametría, técnica que permite hacer una reconstrucción a partir de imágenes aéreas y de estas obtener información bidimensional y tridimensional.

Para ello se utilizan drones y GPS especializados. “Se triangulan todos esos datos y se reduce al mínimo el margen de error de las medidas que se obtienen”.

Con las diferentes metodologías, expuso, se obtiene un conjunto de fotografías y medidas; a partir de ellas se hace una correlación y se consigue información bidimensional.

Y agregó: “En una cámara fotográfica, de acuerdo con el objetivo o lente que se emplea, se genera una distorsión visual. En este caso, con el uso de fotogrametría, no hay alteración alguna; las medidas son semejantes a la realidad, mucho más exactas”. Aún más: esa información se correlaciona también con la estación total y de GPS para brindar mayor exactitud.

Una vez con las mediciones, las expertas en arquitectura analizan las diferentes etapas constructivas y los métodos utilizados, los cuales pueden variar en cada lugar o de acuerdo con la época en que se edificaron.

De ese modo se producen los planos de la distribución exacta de cada zona arqueológica, a partir de los cuales el grupo hace el estudio arquitectónico y define a qué periodo corresponde cada parte o resto de la construcción que se estudia.

Godoy Aguirre comentó que entender un sitio arqueológico es complejo, porque hay que hacerlo a partir de vestigios. Por ejemplo, “vemos solo la parte que corresponde a la estructura de piedra, cuando en realidad los edificios dedicados a las deidades o a la habitación de gobernantes estaban estucados de blanco u otras tonalidades”.

Esa información permite también crear maquetas virtuales o aplicaciones para difusión entre el público en general, en museos, por ejemplo; otra sirve para ilustrar publicaciones que se dirigen a grupos de investigación o especialistas.

Al respecto, el universitario dijo que Mecate, en el que se usa la tecnología más moderna, apoya otros proyectos del IIE, como Pintura Mural Prehispánica, a cargo de María Teresa Uriarte. “Este tipo de referencias y métodos no solo se utilizan para construcciones, sino para el registro de pintura como la que aún existe en Cacaxtla, Bonampak, Teotihuacan y otros sitios”.

La información permite también crear maquetas virtuales o aplicaciones para difusión entre el público en general, en museos

Godoy Aguirre expuso los avances que ha tenido el proyecto a lo largo del tiempo, pues antes del uso de técnicas modernas -cuando Mecate estaba adscrito a la actual Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación y se creó Ixtli, la primera sala de realidad virtual de la UNAM, en 2003-, se usaba cinta métrica para las mediciones. Posteriormente se integró la llamada “estación total”, donde se obtenían con láser y luz infrarroja.

Otra de las situaciones que resolvieron fue la referente a los drones, ya que había pocos tipos comerciales y carecían de cámara, por lo que “tuvimos que integrarles una y hacer el desarrollo de un disparador a control remoto para tomar imagen cada dos segundos, y construir así la retícula del sitio arqueológico. Fue complejo configurar todos estos sistemas que en su momento no estaban tan desarrollados”.

Tampoco el software estaba tan avanzado; era más sencillo y generaron nuevas metodologías que permitieran integrar toda la información y obtener un resultado de la medición.

                                           Registro exitoso

Mecate contribuye a la preservación del patrimonio histórico de México, así queda demostrado. “Hemos trabajado en el sitio arqueológico de Tlatelolco, que también está a cargo de la UNAM, donde desarrollamos una mesa multitouch y una maqueta virtual, que mostraba las diferentes etapas constructivas de la antigua ciudad. Pero también hemos hecho aplicaciones para dispositivos móviles”, abundó Godoy Aguirre.

Otro ejemplo es Cacaxtla; “el sitio se ubica en un montículo que, aunque está cubierto por una estructura de lámina, se ve afectado por el viento. Ahí se ubica el Mural de la Batalla. Si hacemos una comparación entre las fotos actuales y las que tomamos hace 10 años vemos que, a pesar de los esfuerzos de preservación y restauración, ha perdido color”.

El experto dijo que quizá el inexorable paso del tiempo continúe con el daño a esa y otras pinturas murales. Sin embargo, en caso de que ocurriera, con la documentación que elaboraron sería más fácil recuperar su antiguo esplendor y conservar ese patrimonio que forma parte de la memoria histórica de México.

Un caso más es el de Ba’cuana, en Oaxaca, un lugar zapoteca muy complejo donde se registra pintura rupestre y que, para ser fotografiado, requiere en muchas ocasiones “tirarse al piso”, por la altura a la que se encuentra y desde donde puede ser apreciada.

A partir de filtros pudieron ayudar a distinguir más el trazo de esa pintura en piedra. También cuentan con las imágenes del lugar antes de ser vandalizado, hace unos años.

“No hay vigilancia y lo grafitearon; está dañado y no hay manera de volverlo a las condiciones en las que estaba. Pero sí se cuenta con la información que permita la mejor restauración posible”, destacó el especialista.

Víctor Hugo Godoy aclaró que estos métodos se pueden emplear en otro tipo de edificios, posteriores a la época prehispánica, como los coloniales. “Pudieron haber sido muy útiles luego de los sismos de 2017, cuando se vinieron abajo muchos templos, en Oaxaca y Morelos”, ejemplificó.

Otros de los trabajos que llevaron a cabo es el registro fotogramétrico aéreo de Xochicalco. Después del terremoto el lugar cerró durante meses por los daños que sufrió el 19 de septiembre.

Relata que una de sus estructuras, con pintura mural, tiene un techo que se está venciendo, y existe el riesgo de que se venga a abajo. Si eso ocurre, la información con la que cuentan será fundamental para recuperar ese tesoro histórico.

Hasta antes de que se aplazaran las actividades por la pandemia, el equipo de Mecate trabajaba en Chichen Itzá, Mitla y, sobre todo, en Atzompa, Oaxaca. Los datos obtenidos con las mediciones de una parte del sitio se procesan.

Al concluir, Víctor Hugo Godoy asegura que, al igual que la Universidad Nacional, Mecate no detiene sus quehaceres; solo pasó del trabajo de campo al de análisis.

FIN/AIMX/Notistarz

Las herramientas empleadas en esta importante labor evolucionan junto con los desarrollos tecnológicos, y hoy se cuenta con fotogrametría digital terrestre y aérea

 

[Fotos: UNAM – fuente: http://www.globedia.com]

Instituto criado pelo chef paulista transforma a especiaria em marcas exclusivas e obtém financiamento de R$ 424 mil para pesquisa; kalungas recebem menos de 10% do valor e afirmam que são excluídos das decisões sobre o produto

Escrito por Caio de Freitas Paes

No Território do Sítio Histórico e Patrimônio Cultural Kalunga, maior quilombo do Brasil, que engloba os municípios goianos de Cavalcante, Monte Alegre e Teresina de Goiás, existem especiarias e alimentos únicos, cultivados há gerações pelas comunidades quilombolas. São preciosidades como o arroz-de-pilão, o gergelim e a pimenta-de-macaco, típicas da Chapada dos Veadeiros, que encantam os visitantes e fortalecem a agricultura familiar e agroecológica na região.

Box do Instituto ATÁ no Mercado de Pinheiros. Foto: Heloisa Ballarini/Secom

Desde o último dia 13 de abril, parte desses produtos está à venda para um público mais amplo, graças ao lançamento da linha Ecossocial Kalunga no Mercado de Pinheiros, em São Paulo. A chegada à capital paulista se deu pelo renomado chef Alex Atala, reconhecido pelo uso de ingredientes de diferentes biomas brasileiros em pratos de alta gastronomia. Ele é o criador do projeto Baunilha do Cerrado, conduzido por sua organização – o Instituto Atá – no território quilombola entre 2016 e 2018.

O que não veio a público é que o projeto foi marcado por manobras jurídicas e entreveros entre a equipe do chef e os kalungas. A Associação Quilombo Kalunga (AQK), parceira local de Atala na execução das atividades, não foi convidada para o lançamento: no evento estiveram presentes apenas dois moradores da comunidade Vão de Almas, local onde o projeto foi desenvolvido – os contatos com eles foram feitos sem conhecimento dos representantes oficiais do quilombo.

“Só fiquei sabendo depois que eles foram apresentar esses produtos em São Paulo”, diz o presidente da AQK, Vilmar Souza Costa. “Eles [Instituto Atá] abordam as pessoas isoladamente, não sei se pagaram por essas participações, e o território é um só”.

O fio que desvela a intrincada história por trás dos desentendimentos é, afinal, a baunilha – especiaria à qual Atala teve acesso anos antes, durante uma viagem ao nordeste de Goiás; dali em diante, seu interesse por ela só aumentou. A baunilha agroecológica possui essência marcante e é usada em receitas de confeitaria e na aromatização de pratos de alta gastronomia. Extraído das favas de orquídeas do gênero Vanilla, o ingrediente é bem cobiçado no Brasil e no exterior.

Atala teve acesso às plantações e pesquisou propriedades da espécie. Foto: Associação Quilombola Kalunga

A aproximação do chef com quilombo culminou em um projeto de R$ 424 mil, criado para “ajudar os quilombolas a formar uma cadeia produtiva da espécie”. A Fundação Banco do Brasil, parceira na empreitada, garantiu pouco mais de R$ 382 mil dessa verba, que deveria ser usada em melhorias e capacitações para os kalungas. Concluído o projeto, os quilombolas estão descontentes com o que lhes restou.

Com a parceria, a equipe de Atala lidou com amostras e mudas nativas, teve acesso às plantações e pesquisou as propriedades botânicas da espécie. Enquanto isso, nos bastidores moveu esforços para tornar a baunilha do Cerrado uma marca exclusiva, sem partilha ou acordo prévio com os kalungas.

MANOBRAS JURÍDICAS E DUAS MARCAS REGISTRADAS

Foi em 2014 que Alex Atala descobriu que o quilombo goiano possui a tão desejada baunilha e que pequenos agricultores kalungas a vendiam por preços irrisórios. Preciosa, ela não é mais cara que o ouro, mas vale mais que a prata no mercado internacional: o preço do quilo pode ultrapassar US$ 600.

Em média, a dupla de favas custa entre R$ 10 e R$ 20 em feiras agroecológicas como a de Alto Paraíso de Goiás, a cem quilômetros da comunidade do Vão de Almas. O território kalunga possui pelo menos três espécies crioulas de baunilha: Vanilla bahianaVanilla pompona e Vanilla guaianensis, de onde as favas são extraídas. Acredita-se que menos de 1% da essência de baunilha vendida em todo o mundo seja derivado de favas livres de agrotóxicos, como as encontradas por lá.

Enquanto desenvolvia atividades no Vão de Almas, o instituto de Alex Atala tomou medidas legais em rel

ação à planta sem avisar os kalungas, dando início a uma série de tentativas para tornar a “Baunilha do Cerrado” uma marca comercial. Em 2019, com o projeto já terminado, o Atá obteve o registro do nome popular da iguaria em dois dos cinco pedidos que formalizou junto ao Instituto Nacional da Propriedade Industrial (Inpi). Outros dois pedidos foram parcialmente indeferidos – o que significa que ainda cabem recursos para a concessão – e apenas um foi totalmente negado, no dia 26 de fevereiro.

As marcas são agora propriedade exclusiva do instituto pelos próximos dez anos.

As atividades com os quilombolas ainda estavam em andamento quando os pedidos foram protocolados. Os kalungas – que se reúnem com frequência para tomar decisões coletivas sobre o território e seu uso – foram pegos de surpresa, pois não havia nada combinado sobre registros ou criação de marcas comerciais no acordo com Atala. “A ideia do projeto era boa, mas da parte deles não houve respeito com a comunidade”, diz Vilmar. “Teve muita falta de comunicação, principalmente com a associação”.

“Ouro negro”: alta procura por baunilha levou à explosão de conflitos agrários em Madagascar. Imagem: Expresso

Desde 8 de maio de 2019, o Instituto Atá detém o uso exclusivo da marca “Baunilha do Cerrado” para serviços de beneficiamento de alimentos e de assessoria, consultoria e concessão de informações sobre pesquisas no campo de agricultura. No entanto, o INPI não autorizou o ATÁ a usar a marca “Baunilha do Cerrado” no comércio de alimentos produzidos pela agricultura familiar, povos e comunidades tradicionais, na divulgação e publicação de textos publicitários e na organização de eventos para fins publicitários e/ou comerciais. A proibição não evitou o lançamento da linha Ecossocial Kalunga, em abril.

O instituto ligado a Atala arranjou uma saída jurídica para a questão: sua equipe desenvolveu outra logomarca, caracterizada por uma reprodução em desenho da espécie com o nome “Projeto Baunilha do Cerrado”, em grafia estilizada. À época do evento em São Paulo, o Atá ainda não havia entrado com o pedido no 917283783 para registrar essa marca. Novamente, os quilombolas ficaram de fora.

Andrea Gonçalves, advogada da associação, afirma que o recurso do instituto desagradou a comunidade:

–  A proposta do projeto do Instituto à comunidade envolvia a geração de renda, acesso ao mercado-fim através do cultivo da baunilha e seus subprodutos, e a organização da comunidade para a comercialização de outros produtos da sua base produtiva. E tudo isto feito através da Associação Quilombo Kalunga. No entanto, a AQK não teve participação ativa em várias tomadas de decisões, inclusive, ocorrendo o lançamento dos seus produtos com uma identidade visual que carrega o nome KALUNGA, para a qual sequer puderam opinar na elaboração.

Em resposta aos questionamentos enviados pela reportagem, Alex Atala afirma:

– Fizemos esses pedidos com o objetivo de exclusivamente preservar o projeto, proteger a baunilha de uma possível superexploração em estado selvagem e cumprir com o convênio com a Fundação Banco do Brasil.

Questionada, a fundação esclarece que “não houve previsão para registro da marca”. Do lado quilombola, a assessoria jurídica garante que não foi consultada e sequer informada sobre os registros junto ao Inpi. O chef disse que os kalungas estão liberados para usar as marcas. A assessoria do quilombo não confirma, dizendo que não recebeu documentos que comprovem essa autorização.

A íntegra do posicionamento do instituto pode ser conferida em: “Respostas do Instituto ATÁ sobre registro da marca Baunilha do Cerrado

REAÇÕES CONTURBADAS ENTRE CHEF E KALUNGAS

As tentativas de tornar a baunilha do Cerrado e suas derivações em marca são importantes para entender os problemas em torno do projeto. Tais atitudes trincaram a imagem positiva que o Atá atribui à iniciativa e, por consequência, abalaram sua relação com os kalungas.

“Baunilha do Cerrado” é foco de disputa entre kalungas e o Instituto ATÁ.

 

No relatório final do convênio com a Fundação Banco do Brasil fica claro que as diferenças se tornaram um problema conforme as ações eram executadas, criando assim um clima conturbado entre a equipe de Atala e os kalungas. No documento, o Atá faz uma avaliação:

– Uma das grandes dificuldades deste projeto, devido ao modo de organização social e também às diferenças culturais e de entendimento que muitas vezes dificultam a comunicação de nossa equipe, é a coleta de assinatura para atividades pertinentes ao projetoMuitos não querem ou não se sentem nada confortáveis ao assinar documentos, mesmo com toda a explicação de nossa equipe de campo.

Do outro lado, a principal reclamação dos kalungas é que sua participação no projeto foi limitada desde o início. Eles questionam o saldo das palestras e das oficinas para produção, organização e comercialização de alimentos – compromissos firmados para, de fato, ajudá-los a fortalecer seu modo de cultivo e subsistência. Os quilombolas imaginavam que, terminado o projeto, teriam condições de explorar economicamente sua produção agrícola sem intermediários, com autonomia.

A realização das atividades está comprovada em fotos e vídeos mas, ao que parece, não se transformou em ganhos reais à comunidade. A consolidação de uma cadeia produtiva da baunilha do Cerrado e de outras especiarias cultivadas ali ainda não vingou. Os quilombolas acreditam que, na prática, serviram apenas para garantir o acesso da equipe de Atala à baunilha.

O kalunga Romes Santos foi um dos jovens líderes do Vão de Almas que participou das atividades. “Criamos um grupo para manter a transparência junto ao pessoal do Vão de Almas e do quilombo: de qualquer medida que fosse tomada a gente participaria e a comunidade estaria de olho”. Mas, segundo ele, a partir do momento em que entrou dinheiro, o Atá parou de prestar esclarecimentos. “Não davam explicação para mais ninguém, faziam as coisas do jeito que eles queriam”, afirma.

Do outro lado, o instituto se pronuncia:

– Trabalhamos em parceria com a comunidade Kalunga para que ela fortaleça seus sistemas de produção, torne-se independente e possa empoderar-se financeiramente.

MENOS DE 10% DO ORÇAMENTO FOI PARA A COMUNIDADE

O projeto Baunilha do Cerrado teve R$ 424 mil à disposição. A maior parte dos recursos veio da Fundação Banco do Brasil, mas houve outros aportes – como o da principal agência das Nações Unidas para Alimentação e Agricultura, a FAO, que investiu R$ 25 mil, e o próprio Instituto Atá, que bancou em torno de R$ 40 mil.

Produtos da linha Ecossocial Kalunga

 

Encerrado oficialmente em 20 de dezembro de 2018, o convênio determinava que 9,85% da verba total – pouco mais de R$ 41 mil – fossem investidos na compra de produtos ou serviços para os kalungas, tidos como uma contrapartida do projeto. Diretamente, apenas R$ 8,7 mil foram gastos na comunidade até agora; o valor não chega nem a 3% do orçamento.

O valor foi usado na aquisição de arroz, farinha de mandioca, gergelim, mesocarpo de babaçu e pimenta-de-macaco, produtos que compõem a linha Ecossocial Kalunga. Segundo o Instituto Atá, “as aquisições foram intermediadas pela cooperativa Central do Cerrado, que selecionou quais produtos seriam adquiridos, beneficiou e embalou-os para a comercialização”; a cooperativa recebeu R$ 35 mil pelos serviços.

Para fechar a conta e completar os 9,85% da verba total, o instituto considera produtos e entregas que não foram de fato usados pelos kalungas até agora. Entram na equação o desenvolvimento de um site oficial, por R$ 18 mil, e a criação da logomarca do projeto, hoje registrada, por R$ 5 mil. Os kalungas reclamam da eficácia das palestras e oficinas voltadas à comunidade que, na prestação de contas, custaram R$ 10 mil. Romes diz que a comunidade não os quer mais na região:

– Disseram que iam ensinar a gente a fazer o plantio de mudas, receitas e jeitos de cozinhar usando a baunilha, mas nada disso prestou, tá tudo igual como era antes, e a comunidade não quer mais eles aqui. 

À reportagem, Alex Atala diz que sua equipe não foi ao Vão de Almas para encerrar oficialmente as atividades – apenas comunicou o fim do projeto à associação do quilombo via e-mail.

AO LADO DA EMBRAPA, ATÁ MIRA PRODUÇÃO NACIONAL

Por dois anos, voluntários e profissionais contratados por meio do projeto Baunilha do Cerrado tiveram amplo acesso às terras e aos saberes kalungas, enquanto os quilombolas sentiam-se, gradativamente, deixados de lado. Ao longo do processo, a equipe de Atala pode conhecer práticas tradicionais de extração e partes do território onde a especiaria é cultivada.

Amostras de Vanilla pompona são coletadas durante visita de pesquisadora mexicana.

 

A imersão rendeu frutos. Foram realizadas pelo menos três pesquisas botânicas sobre as baunilhas: especialistas franceses, mexicanos e brasileiros fizeram a coleta de amostras. Segundo o Instituto Atá, os pesquisadores atuaram apenas como voluntários na iniciativa. Há versões conflitantes em relação às amostras: moradores das comunidades do Engenho II, por onde a equipe de Atala também transitou, e do Vão de Almas, alegam que mudas de baunilha foram levadas sem qualquer aviso à associação do quilombo. À reportagem, Alex Atala negou as afirmações.

Hoje, os kalungas estão receosos quanto ao uso das informações concedidas sobre a baunilha. O presidente da associação afirma:

– No projeto, mostramos algumas áreas nativas de onde extraímos a baunilha aqui, além de apresentar técnicas tradicionais nossas, de manejo, para a equipe [do Instituto Atá]. Estamos preocupados com detalhes legais: vai que esse povo consegue registrar e patentear o uso? Ou o modo como plantamos nossa baunilha?

A atual legislação os resguarda, mesmo que minimamente, diante da possibilidade. No Brasil não é permitido o registro de patente e marca sobre “o todo ou parte de seres vivos naturais e materiais biológicos encontrados na natureza”.

Fato é que o Atá tem novos planos em relação às baunilhas. Em parceria firmada com a Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa) pouco após a imersão no quilombo goiano, onde teve amplo acesso a amostras e saberes tradicionais, o instituto vai participar da criação de um estoque de sementes nativas das espécies brasileiras. Durante o projeto, a equipe do chef visitou os kalungas mais de quarenta vezes, filmando e registrando parte dessas visitas.

Em novembro de 2018, o instituto assinou um termo de cooperação para criar uma cadeia de produção nacional da especiaria. Segundo a Embrapa, o convênio vale por quatro anos e engloba “ações de pesquisa, desenvolvimento e inovação relacionadas às espécies brasileiras”. Estão previstas atividades de prospecção, coleta e criação de um estoque de sementes sem modificação genética. O órgão acrescenta que, “caso os resultados alcançados sejam objeto de patentes futuras, novos acordos terão de ser feitos”.

Na nota, Alex Atala informa que “nem o Atá nem a Embrapa possuem mudas de baunilha do Cerrado advindas do território quilombola. Não retemos em nenhum momento do projeto informações georreferenciadas e as técnicas quilombolas de seu cultivo”.

CIFRAS EXPLICAM DISPUTAS E INTERESSES

Cultivada sem agrotóxico, baunilha do Cerrado se destaca das demais.

A baunilha do Cerrado mal entrou no mercado e já se destaca. As favas cultivadas pelos quilombolas goianos crescem e pesam muito além das encontradas no resto do mundo, superando outras variedades, como a tradicional baunilha mexicana, que pesa, em média, 0,02 g.

Em Madagascar, ilha no leste da África responsável por 65% da produção mundial de baunilha, a procura pelo “ouro negro” tem gerado conflitos que vão do roubo de colheitas à expulsão de camponeses por grupos armados. Depois da passagem do ciclone Ava, em janeiro, o preço do quilo disparou. De algo como US$ 20, o valor pulou para a casa dos US$ 600, inflamando os confrontos no campo, com a formação de milícias rurais para proteção das colheitas.

Segundo o Banco de Dados Estatísticos de Comércio de Produtos das Nações Unidas, o Comtrade, a exportação de baunilhas de Madagascar atingiu US$ 894 milhões em 2017. Os Estados Unidos são o principal comprador no mercado mundial, concentrando US$ 575 milhões em importações nesse mesmo ano.

Esse contexto global tem aumentado a cautela dos kalungas, que temem que o cultivo intensifique os conflitos, somando-se a outras ameaças que os cercam – como projetos de hidrelétricas, garimpos ilegais e a expansão da soja no entorno. Os quilombolas ainda batalham pela posse definitiva de ao menos 118 mil hectares do seu território.

 

 

 

[Foto principal: Fartura Brasil – fonte: http://www.deolhonosruralistas.com.br]