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Captura de pantalla de Evans Chebet con su entrenador (intérprete de turno) durante una entrevista antes de la Maratón de Nueva York en noviembre del 2022. Fuente de la imagen: Letsrundotcom [1]

Escrito por Njeri Wangari – traducido por Antonia Díaz

Cuando a Evans Chebet [2], el atleta de larga distancia de Kenia, lo entrevistaron antes y después de sus maratones de Nueva York [3] y Boston, rompió con un hábito lingüístico. Chebet, que ganó ambas maratones (la de Nueva York a inicios de noviembre y la de Boston en abril) dio entrevistas para lo medios [4] en el idioma que prefiere usar, el suajili. [5]

Su elección del suajili en vez del inglés, que ha sido el idioma estándar en entrevistas, ha generado bastantes reacciones positivas [6] de africanos en línea, y la gran mayoría expresó su orgullo y alegría por la decisión, y le pidieron a otros corredores a hacer lo mismo [7].

El suajili es el idioma más hablado [8] en Kenia. En una encuesta realizada en 2019, más de un cuarto de la población respondió que es su idioma nativo. Además, es uno de los dos idiomas oficiales del país, y se enseña en las escuelas junto al inglés. La mayoría de los kenianos, especialmente en los sectores rurales del país, habla suajili de manera fluida como su segunda o tercera lengua.

Los corredores de África Oriental están entre los mejores del mundo y han dominado [9] desde que irrumpieron en la escena en los Juegos Olímpicos de México en 1968. Kenia y Etiopía, otro país con varios idiomas nativos, están codo a codo para ganarse el título de países con los mejores corredores de maratones. De acuerdo con Global Sports Matters [9], los ganadores de la división masculina 26 de 29 veces desde 1991 hasta el 2019 de la maratón de Boston han sido kenianos o etíopes. En el caso de la división femenina de estas nacionalidades, fueron 21 de 24 veces.

Para Chebet y otros numerosos corredores de África Oriental [9], donde varios son originarios de Nandi (Kalenjin) [10] en Kenia y Bekoji en Etiopía [11], dos países que son catalogados como la cuna de los mejores corredores del mundo tienen como idioma nativo el kalejin y amárico, respectivamente.

Las maratones de la ciudad de Nueva York y Boston son parte de las grandes maratones, competencia que agrupa a las seis maratones más grandes e importantes del mundo: la maratón de Tokio, la maratón de Boston, la maratón TCS de Londres, la maratón BMW de Berlín, la maratón de Chicago y la maratón TCS de Nueva York.

Entonces, ¿cuál es el motivo por el que los organizadores de las maratones, especialmente de las Grandes Maratones, nunca consideraron contratar a un intérprete profesional que trabaje para ellos, especialmente para suajili, kalejin y amárico? ¿Es responsabilidad de la organización o de los órganos nacionales que gobiernan a los deportistas?

En base a bastantes reacciones similares en línea, ya es hora de que los organizadores de las carreras lo tomen en consideración, ya que los atletas querrán dar discursos y responder entrevistas en sus idiomas nativos.

Los africanos orientales en línea, no solo del país de origen de Chebet, lo han alabado por glorificar al suajili en sus entrevistas antes y después de la carrera, en particular en la maratón de Nueva York.

Algunos de los comentarios del video de su entrevista acerca de su victoria en la maratón de Boston [5] publicada por CBS Boston dicen:

This is so amazing, we should be proud of our language than to (sic) struggle with English. I’m so proud of you Evans Chebet. The rest of (the) athletes should emulate him. He his(sic) a good example ☺️ . by Mercy Rotich

Esto es increíble, deberíamos estar orgullosos de nuestra lengua en vez de complicarnos con el inglés. Evans Chebet, me enorgulleces muchísimo. Él da un buen ejemplo a otros atletas que deberían imitarlo.☺️
Comentario de Mercy Rotich

Ja Nyakach publicó un video de la entrevista de Chebet después de la carrera e indicó que «así deberían ser las cosas siempre».

Evans Chebet, ganador de las maratones de Boston y Nueva York tuvieron una entrevista después de la maratón en suajili, es lo justo.

Bastantes personas, como Elias Kimutai, destacaron la importancia del uso del suajili por parte de Chebet en un contexto más amplio del idioma que define una identidad personal.

Evans Chebet, ganador de las maratones de Boston y Nueva York tuvo una entrevista después de la maratón en suajili, es lo justo.
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Esto es parte de un fenómeno que aumenta cada vez más en África… los idiomas son claves al definir la identidad de sus hablantes. El suajili se enseña en muchas universidades de África, China y América del Sur…

Había un intérprete cerca, su entrenador en la entrevista previa a la carrera, y una voluntaria para la entrevista después de la maratón de Nueva York. Sin embargo, quedó bastante claro que el entrenador y la voluntaria de la maratón de Nueva York tuvieron problemas con el idioma.

Mientras Chebet era alabado por los internautas y expresaban su orgullo y respeto hacia él, no solo por su victoria sino también por el idioma que escogió para la entrevista, muchos se burlaron de la intérprete quien, por su falta de manejo del idioma, utilizó palabras incorrectas como «mashindo», que no existe en suajili, en vez de «mashindano», que significa carrera. Bastantes personas la acusaron de ser una farsante [15].

Evans Chebet, ganador de las maratones de Boston y Nueva York tuvieron una entrevista después de la maratón en suajili, es lo justo.
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Oye, la traductora es falsa.
😜🤣🤣🤣
¿Qué significa mashindo mawili?

Otros, como Frederick Muitiriri, presentador de televisión y expolicía, señaló que siempre ha apoyado las entrevistas en suajili, ya que cree que permiten que los atletas se expresen de una manera auténtica y no como están condicionados. Es más, Mutuiriri ofreció sus servicios de interpretación de forma gratuita.

Evans Chebet, ganador de las maratones de Boston y Nueva York tuvieron una entrevista después de la maratón en suajili, es lo justo.
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¿Mashindo qué?
😂😂
Contrátenme como intérprete, lo haré graaatis.
😂😂😂
¿Cómo fue qué dijo? Y síii, siempre he apoyado las entrevistas en suajili. De esa forma, nuestros atletas pueden expresarse de la manera en que deseen y que no estén condicionados a cómo deberían expresarse. ¡Hay que promover el kiswahili!

Como señaló Olech en su reacción al video de la entrevista de Chebet publicado en Twitter, se alegró de que los atletas por fin comenzaran a reconocer el poder que tienen. Preguntó: «¿por qué deberían (los atletas) esforzarse al correr y también durante las entrevistas?»

Evans Chebet, ganador de las maratones de Boston y Nueva York tuvieron una entrevista después de la maratón en suajili, es lo justo.
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Me alegro de que estos atletas por fin empiecen a apreciar el poder que tienen. ¿Por qué deben esforzarse en las competencias y esforzarse para llevarse bien con los presentadores también?

A pesar de que muchas personas estaban orgullosas de ser kenianas y de Chebet por insistir en usar el suajili en sus entrevistas, otras sintieron que debió haber utilizado su lengua materna, el kalenjin, según opinan, con esa lengua se habría sentido más cómodo que con el suajili.

«Muy bien. Para la próxima, el ganador debe tener la entrevista en su lengua materna», dijo en Twitter Kevin Ochieng. [19]

El inglés es una barrera para corredores del África Oriental

A pesar de su dominio en estas carreras, bastantes kenianos y etíopes tienen problemas al intentar hablar y expresarse en inglés. [20]

Los atletas etíopes han hecho algunos avances para tener mayor acceso a traductores. La periodista Sabrina Yohannes [21] ha escrito numerosos artículos acerca de carreras de larga distancia para bastantes sitios de noticias y de deportes [22] del mundo, se volvió la traductora más famosa de amárico para atletas etíopes.

En 2019, los atletas kenianos pidieron a Athletics Kenya (AK), el ente que rige el deporte nacional, que contratara intérpretes para facilitar la comunicación durante campeonatos internacionales.

Mientras respondían preguntas [23] de los medios durante un evento deportivo, Eliud Kipchoge, campeón de Worlds Marathon, preguntó por qué Kenia nunca había tenido un intérprete durante las carreras importantes.

“It is high time that AK train individuals to interpret our local languages because sometimes upcoming athletes may suffer communication breakdown,” he said.

«Ya es hora de que la AK forme a personas que sean intérpretes de nuestros idiomas nativos, porque puede que los próximos atletas puedan verse afectados por fallos en la comunicación», indicó.

El llamado a que Athletics Kenya contratara a un intérprete oficialmente se hizo en 2019. Pasaron tres años y, por lo ocurrido en la maratón de Nueva York, Kenia sigue sin tener su propia Yohannes.

Bastantes personas están presionando a los organizadores de carreras para brindar mayor diversidad en el idioma oficial de las carreras, en especial para África, en particular África Oriental, que domina el sector.

Artículo publicado en Global Voices en Españolhttps://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2022/11/23/aumenta-busqueda-de-interpretes-aumenta-tras-embarazosa-interpretacion-a-suajili-que-recibio-ganador-de-maraton-de-nueva-york-evan-chebet/

URLs en este posteo:

[1] Letsrundotcom: https://www.youtube.com/watch?v=HC73zBZRUOk&t=2s

[2] Evans Chebet: https://en.wikipedia.org/wiki/Evans_Chebet

[3] Nueva York: https://www.youtube.com/watch?v=pg9O7RdlcCo

[4] entrevistas para lo medios: https://www.youtube.com/watch?v=HC73zBZRUOk

[5] suajili.: https://www.youtube.com/watch?v=xwAPgD_c1DA

[6] bastantes reacciones positivas: https://twitter.com/Ja_Kopul/status/1589487324022247424?t=i4-fIzKPd6iD5AFfs4aWqg&s=08

[7] hacer lo mismo: https://www.youtube.com/watch?v=E7XIiWH8Wxs

[8] idioma más hablado: https://es.globalvoices.org/2022/08/06/por-que-el-suajili-no-se-ha-convertido-en-la-lengua-unificadora-de-africa/

[9] corredores de África Oriental están entre los mejores del mundo y han dominado: https://globalsportmatters.com/science/2019/11/01/what-makes-east-africans-so-good-at-distance-running/

[10] Nandi (Kalenjin): https://www.npr.org/sections/parallels/2013/11/01/241895965/how-one-kenyan-tribe-produces-the-worlds-best-runners

[11] Bekoji en Etiopía: https://www.theguardian.com/sport/2012/apr/06/ethiopian-home-worlds-greatest-runners

[12] pic.twitter.com/8PUKH5Zslj: https://t.co/8PUKH5Zslj

[13] November 7, 2022: https://twitter.com/Ja_Kopul/status/1589487324022247424?ref_src=twsrc%5Etfw

[14] November 7, 2022: https://twitter.com/elkimkip/status/1589639072728854529?ref_src=twsrc%5Etfw

[15] farsante: https://twitter.com/RobertArapRonoh/status/1589577656034787331?s=20&t=Hj76oZdf0RmC5gtur5sPzw

[16] November 7, 2022: https://twitter.com/sarahkimani/status/1589597870964908034?ref_src=twsrc%5Etfw

[17] November 7, 2022: https://twitter.com/FredMuitiriri/status/1589712600228823040?ref_src=twsrc%5Etfw

[18] November 7, 2022: https://twitter.com/Otek_Small/status/1589555914809307136?ref_src=twsrc%5Etfw

[19] Kevin Ochieng.: https://twitter.com/ochipaps/status/1589587635504545794?s=20&t=Hj76oZdf0RmC5gtur5sPzw

[20] tienen problemas al intentar hablar y expresarse en inglés.: https://www.youtube.com/watch?v=SadSOL3baAw

[21] Sabrina Yohannes: https://www.youtube.com/watch?v=gj1ZuDPBB98

[22] deportes: https://worldathletics.org/news/news/olympic-champion-defar-heads-the-ethiopian-on

[23] respondían preguntas: https://www.the-star.co.ke/sports/athletics/2019-12-05-athletes-clamour-for-interpreters-at-major-races/

Mardi soir, Mario Martone présentait en Compétition à Cannes un drame napolitain sensible sur le temps qui passe et une amitié brisée. Porté par l’excellent Pierfrancesco Favino.

Écrit par Hubert Heyrendt

Quarante ans après avoir quitté brutalement Naples, Felice Lasco (Pierfrancesco Favino) débarque auprès de sa vieille mère, qui habite dans un taudis dans le quartier pauvre et mal famé de la Sanità. Ayant fait fortune en Égypte, il lui loue un bel appartement. Mais le cinquantenaire traîne à rentrer auprès de sa femme (Sofia Essaïdi) au Caire. C’est qu’il est heureux à Naples. Surtout, il a envie de revoir son ami d’enfance, Oreste Spasiano (Tommaso Ragno). Mais à la Sanità, celui-ci est connu comme le loup blanc. Surnommé le « Malommo », celui-ci règne sur l’un des gangs les plus violents de la Camorra. D’ailleurs, tout le monde met en garde Felice: ne reste pas ici, va-t-en! À commencer par Don Luigi (Francesco Di Leva), le prêtre charismatique du quartier, en guerre ouverte conte le « Malommo » et sa bande, qui font régner la mort et la terreur à la Sanità…

Après avoir mis en lumière à la Mostra de Venise, en septembre dernier, le destin du grand dramaturge napolitain Eduardo Scarpetta dans Qui rido io, Mario Martone était déjà de retour à Cannes avec Nostalgia, présenté mardi soir en Compétition Et à nouveau, le cinéaste met en scène la Sanità, ce quartier pauvre de Naples qui était déjà, en 2019, au cœur de son film Il sindaco del Rione Sanità d’après Eduardo De Filippo, le fils de Scarpetta. Depuis quelques années, tout semble en effet se répondre dans la filmographie de Martone et se recentrer sur sa ville natale, qu’il filme depuis ses débuts en 1992 avec Mort d’un mathématicien napolitain.

Adaptant un roman d’Ermanno Rea, le cinéaste italien aborde forcément son propre rapport à Naples, notamment dans cette façon dont il filme, au passé et au présent, les balades à moto dans les ruelles de la ville de son héros. Quarante ans après son départ, Felice, qui a totalement changé de vie, de langue et même de religion, mais il est bouleversé par ses retrouvailles avec les couleurs, les parfums, les saveurs de son enfance. Il se souvient du goût des polpette de porc de sa mère, il se laisse tenter par un verre de vin… Soit un personnage attachant dans sa simplicité, dans sa fidélité en amitié aussi, campé par l’attachant et placide Pierfrancesco Favino, qui livre une interprétation magistrale.

Mais Nostalgia n’est pas qu’une exploration délicate du retour sur les traces de l’enfance et de l’adolescence. Car se replonger dans son passé n’est pas sans risque pour Felice. Cela fait ressurgir cette amitié, brisée par l’exil, entre deux adolescents dont les destins ont irrémédiablement bifurqué… Et c’est autour d’un événement-clé de leur passé commun que se noue le drame. Très délicat, très italien, Nostalgia n’a cependant sans doute pas les épaules suffisamment larges pour figurer au palmarès du 75e Festival de Cannes.

Nostalgia Drame napolitain De Mario Martone Scénario Mario Martone et Ippolita Di Majo (d’après un roman d’Ermanno Rea) Photographie Paolo Carnera Avec Pierfrancesco Favino, Sofia Essaïdi, Tommaso Ragno… Durée 1h57

 

[Source : http://www.lalibre.be]

La disparition du chanteur, mardi 22 novembre, suscite des hommages aussi bien de l’opposition que du régime cubain. L’artiste a marqué des générations d’hispanophones, y compris en Espagne, où il était traité pour le cancer qui l’a emporté.

Le chanteur Pablo Milanés donne un concert à La Havane, le 29 août 2008.

YolandaYo no te pido, ou encore Ámame como soy : pour beaucoup d’hispanophones, Pablo Milanés fut l’un des meilleurs chantres de l’amour. Mais l’héritage du chanteur cubain, né en 1943 et mort à Madrid le 22 novembre 2022, ne s’arrête pas là. Son engagement politique en faveur de la révolution castriste, puis ses critiques à l’égard du régime, lui valent aujourd’hui des éloges aussi bien de la part de l’opposition que des responsables communistes.

Ainsi, Granma, le quotidien officiel du Parti communiste cubain (PCC), relate l’hommage rendu par le président cubain Miguel Díaz-Canel, qualifiant Pablo Milanés de “voix inséparable de la bande-son de notre génération”.

Granma rappelle que “ce troubadour” était à l’origine de la Nueva Trova Cubana. Né à Cuba dans les années 1960, ce mouvement musical a accompagné la révolution castriste. “L’héritage musical de Pablo Milanés, auteur d’une œuvre monumentale, est une référence incontournable de l’identité et de la culture cubaines, et ses chansons et ses interprétations magistrales ont une place à part entière dans la bande-son de la révolution cubaine”, estime le quotidien de La Havane.

Une voix critique

En face, Cubanet, site d’information de l’opposition cubaine, loue aussi les qualités d’un artiste “hors du commun par les paroles de ses chansons et le timbre captivant de sa voix, mais [qui] a aussi eu le courage de critiquer le processus dit ‘révolutionnaire’ mené par Fidel Castro, et ce pendant plusieurs décennies”.

Et le site ne manque pas non plus de rappeler que le chanteur était devenu critique du régime après avoir été envoyé en camp de travail. “Vers 1966, Milanés est envoyé par le régime cubain dans les Unités militaires d’aide à la production (Umap) de la région de Camagüey. Après avoir réussi à s’échapper à La Havane pour dénoncer les injustices commises dans ce qu’il appellera en 2015 un ‘camp de concentration stalinien’, il est emprisonné pendant deux mois à La Cabaña, puis envoyé dans un autre camp, où il reste jusqu’à la dissolution des Umap, fin 1967.”

Une information soulignée également par le quotidien espagnol El País, qui rappelle une interview que Milanés lui avait accordée en 2015, dans laquelle il critiquait ces camps, ouverts entre 1964 et 1968, où étaient selon lui “internés” des religieux, des homosexuels et ceux qui ne correspondaient pas aux “paramètres révolutionnaires”. “Il déplorait que personne à Cuba ne leur ait jamais présenté d’excuses pour ce terrible épisode qui, disait-il, ‘n’était pas un événement isolé’ mais faisait partie d’un ‘processus stalinien qui a porté préjudice aux intellectuels, aux artistes et aux musiciens’”, ajoute le journal.

Transcender les frontières

El País note ainsi l’impact de certaines chansons très politiques dans les années 1990, rappelant les paroles du chanteur : “Je porte le drapeau de la révolution, pas du gouvernement. Si la révolution s’enlise, elle devient conformiste, réactionnaire, contraire aux idées qui l’ont engendrée, et il faut reprendre le combat.”

Mais selon le quotidien espagnol, le chanteur aura réuni et marqué des générations de Latino-Américains, de Cubains et d’Espagnols grâce à son don pour l’interprétation et une œuvre qui “transcende les générations et les frontières et incarne le meilleur de la musique latino-américaine”.

Depuis 2017, Pablo Milanés résidait en Espagne pour raisons médicales.

 

[Photo : Claudia Daut/Reuters – source : http://www.courrierinternational.com]

La Decana de América sería la primera universidad pública del Perú en otorgar el grado de bachiller en Lengua, Traducción e Interpretación de lenguas originarias y modernas.

Se priorizará la enseñanza de las lenguas originarias y tres lenguas modernas: inglés, portugués y francés.

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) aprobó por unanimidad la creación de la Escuela Académica Profesional de Lenguas, Traducción e Interpretación (ELTI), la cual sería impartida en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas (FLCH).

La confirmación de esta nueva carrera se dio el 15 de noviembre, durante el Consejo de Facultad de la FLCH, el cual fue presidido por el decano Gonzalo Espino. En dicho espacio, la Comisión de Creación de la ELTI presentó los argumentos sustentatorios.

Así, la doctora Lilia Salomé, presidenta de la Comisión de Creación, expuso los principales motivos que conllevan a la necesidad de que la universidad San Marcos agregue a su oferta académica la carrera de Lengua, Traducción e Interpretación.

[Foto: Jazmin Ceras – fuente: http://www.larepublica.pe]

 

Escrito por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Diría « la bella lengua », pero ello puede dar lugar a interpretaciones equívocas y no quiero correr el riesgo de los políticos cuando sueltan, eso sí, la lengua y no el idioma en sus soporíferas y malhadadas reuniones.

Elisabeth Malkin, escribiendo para el New York Times (Rebelling Against Spain, This Time With Words), anota con certeza que sería muy difícil que los Estados Unidos aceptaran imposiciones de Inglaterra en el uso del inglés. ¿Por qué tendríamos nosotros que hacerlo, siendo que supuestamente nos desembarazamos de España hace 200 años? Además, si existe una irrefrenable dinámica en el español la damos los latinoamericanos, en la diáspora económica de la emigración, fenómeno que no únicamente se refiere a la península versus las excolonias sino también a distancias mucho menores como la existente entre México y Los Ángeles, entre los « manos » de abajo del río Bravo y los « carnales » o « batos » de arriba del Grande, entre los mexicanos huidos del temporal de la revolución y sus hijos nacidos « al otro lado » y que terminan rechazando su origen, haciéndose híbridos, formando un nuevo grupo humano que no pertenece ni a sus ancestros ni a la sociedad extraña en la que nacen y crecen. Octavio Paz categorizó a estos « pachucos » como parias (no sólo del lenguaje).

En una vieja (quizá años 40) y linda canción, « El bracero y la pachuco », el Dueto Taxco ponía en escena esta llamemos confrontación entre lo antiguo (México) y lo nuevo (Estados Unidos), entre lo obsoleto y lo moderno, rivalidad que se expresaba sobre todo en el lenguaje. El bracero: romántico, formal, varonil, tradicional quiere conquistar a la pachuca: desenfadada, informal, liberal, irreverente, y su duelo verbal, divertido por cierto, apunta a las diferencias entre unos y otros, en un español alejado de las normas de la academia y sin embargo todavía español, plagado de anglicismos; jerga, caló cuyos orígenes tal vez se expandan hasta los judíos conversos, o escondidos, que llegaron con la conquista. El bracero le dice « Oh, mujer del alma mía, o ámame porque te quiero, o quiéreme porque te adoro, porque mi aliento perfumas, linda princesa encantada, como si trajeras rosas, de esas rosas encarnadas que con sus lindas aromas a mi pecho cautivaran (…) ». « La pachuca no entendía lo que le quiso decir » y le responde: « Nel esé, ya párele con sus palabras de l’alta, que por derecho me agüitan, esé. Mejor póngase muy al alba con un pistazo de aquella, y un frasquito del fuerte p’a después poder borlar ». Resulta que a pesar de una temprana incomprensión terminan casándose, ampliando el espectro de su idioma de admirable manera.

Ya lo entendió un visionario Valle-Inclán en su « Tirano Banderas », que es un viaje por un mapa fructífero, encantador y encantado del idioma, una exploración y un descubrimiento, la muestra palpable que lo mayor que dejó España fue la lengua, y lo mejor que ganó del opuesto fue su multiplicación en matices, tonos, formas, que siguen creciendo a medida que los otrora pueblos del sur van de a poco apoderándose de espacios vitales que « correspondían » a otros, tanto que entre los mexicanos se habla de « reconquista », siendo a su vez también revancha de España por todo lo perdido ante ingleses y norteamericanos.

Que existan normativas de lenguaje, sin duda sirve, tal vez al menos para mantener apariencias de orden en un caos no destructivo. El detalle nuevo de la Academia (que disgustó a Juan Villoro) de anular el acento de « sólo » (solamente) y diferenciarlo de « solo » (de soledad) por el contexto, es más bien un detalle estético; las transformaciones del español y la aceptación de ellas como parte real y concreta del idioma hablado -y después escrito- van más profundo, y merecen no únicamente estudio sino respeto. Para mí, por dar un ejemplo, me es más fácil hablar con mis colegas de los ranchos de Guerrero o los pequeños zapotecos de la frontera entre Oaxaca y Veracruz en su estilo y no en el mío de « l’alta ». Si quiero decir « ese tipo se cree divertido », me entenderán mejor si les digo que « ese gacho se cree chido ».

Pienso que Octavio Paz se equivocó. Aquellos pachucos que fueron parias en su laberinto de soledad, extendieron la jerga de sus tradiciones noveles y contradictorias no sólo a México, también a todo el sur. Café Tacuba canta:

Mejor yo me echo una chela

y chance enchufo una chava

chambeando de chafirete

me sobra chupe y pachanga

¿Y la Academia? Chinga su madre…

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[Publicado en Ideas (Página Siete/La Paz) – imagen: Lucas van Valckenborch/La Tour de Babel, Musée du Louvre, Paris, 1594 – reproducido en lecoqenfer.blogspot.com]

Avec 321 millions de locuteurs dans le monde, le français est aujourd’hui la cinquième langue la plus parlée après le chinois, l’espagnol, l’anglais et l’hindi. Entretien avec Alexandre Wolff, chef de l’Observatoire de la langue française, qui publie tous les quatre ans, en amont du sommet de la Francophonie, un rapport sur la « galaxie francophone ».

C’est en Afrique subsaharienne que se trouvent le plus grand nombre de locuteurs de français. © RFI Studio

Écrit par Aurore Lartigue

RFI : On a souvent tendance à penser que l’usage de la langue française est en perte de vitesse. Le dernier rapport La langue française dans le monde semble le démentir ?

Alexandre Wolf : Ce qui apparaît clairement, c’est que le nombre de locuteurs de français progresse. Il progresse même à un bon rythme – 7% soit 21 millions de locuteurs de plus qu’il y a quatre ans –, avec une particularité, c’est que la progression est beaucoup plus rapide sur le continent africain et en particulier en Afrique subsaharienne, où là la progression est plus proche de 15%. L’augmentation s’explique donc assez facilement. Il s’agit de pays dans lesquels le français est langue officielle mais surtout langue d’enseignement. Et donc, compte tenu de la démographie de ces pays et du nombre d’enfants croissant qui va à l’école, le nombre de francophones augmente.

C’est pour ça que vous dites dans le rapport qu’on naît de moins en moins francophone, mais qu’on le devient de plus en plus ?

Il est clair que la progression de la langue française et du nombre de locuteurs de français est due et sera due de plus en plus à l’avenir aux pays dans lesquels elle n’est pas la première langue, la langue maternelle.

Dans beaucoup de ces pays d’Afrique subsaharienne, le français est la langue de communication entre des locuteurs qui ont des langues premières différentes. Elle leur permet de communiquer entre eux, d’avoir des activités économiques… Il est beaucoup plus présent au travail que dans les foyers, mais il est aussi présent dans les médias, la culture, l’administration. Il y a donc un environnement francophone qui fait que la langue française, même si elle n’est pas la première langue, est une langue d’usage quotidien. C’est aussi ça qu’on met aussi en lumière : sur les 321 millions de francophones, un peu plus de la moitié sont sur le continent africain. Mais si on observe ceux qui utilisent le français tous les jours, on dépasse les 60% de francophones sur le continent africain.

Ce n’est donc pas une langue des élites, comme on l’entend souvent ?

Elle est de fait mieux maîtrisée par ceux qui ont fait de plus longues études ou qui ont fait tout simplement des études. Cest incontestable. Mais dans les sondages faits par l’institut Kantar tous les ans, c’est l’utilité du français qui est mise en avant : « le français, j’en ai besoin pour travailler, j’en ai besoin pour faire des études, pour aller sur Internet, pour accéder à l’information nationale et internationale. »

Dans le rapport, vous soulignez que « la période coloniale a très peu contribué à la diffusion de la langue française », une façon de battre en brèche l’image du français « langue coloniale »…

Il est un fait que le français ne serait pas sur ces territoires sans la colonisation. Mais ce qui est vrai, c’est qu’au moment des indépendances, tous ces pays ont fait librement le choix de leur langue officielle et de leur langue d’enseignement. Si on prend le Mali, la Guinée ou le Sénégal par exemple, il y avait peut-être à la fin des années 1950, 2% ou 3% de la population francophone. On est passé à 25%, 30% voire 35% de francophones. La progression a été spectaculaire et c’est grâce à l’école.

L’éducation, c’est le grand défi à relever, en particulier dans les pays dits du Sud où il n’y a pas forcément encore une scolarisation totale de la population.

Pour développer l’usage du français et sa vitalité, il faut donc mettre l’accent sur l’éducation. Quels sont les freins qui demeurent ?

L’éducation, c’est le grand défi à relever, en particulier dans les pays dits du Sud où il n’y a pas forcément encore une scolarisation totale de la population. La scolarisation des filles et les moyens attribués à l’éducation en général sont une priorité de la Francophonie.

Mais choisir le français comme langue d’enseignement dans des pays qui ont déjà des langues nationales, n’est-ce pas paradoxal ?

Depuis une dizaine d’années, l’Organisation internationale de la Francophonie a pris en compte le fait de favoriser l’accueil de l’enfant dans une de ses langues nationales. Le programme École des langues nationales (ELAN-Afrique) consiste à faire les premières années de scolarisation dans la langue nationale, en passant progressivement au français. L’idée étant qu’avec cet enseignement plurilingue, l’enfant réussisse mieux scolairement et maîtrise mieux à la fois le français et sa langue nationale.

Vous mettez en avant les vertus du plurilinguisme…

Tous les pays qu’on dit francophones sont en fait des pays où les gens sont plurilingues, à l’exception de quelques territoires qui sont très peu nombreux. Sur le continent africain, il y a finalement peu de pays où une langue réunit l’ensemble de la population. Parmi les pays membres de l’Organisation internationale de la Francophonie, on peut citer le Sénégal avec le wolof, le Mali avec le bambara, le Rwanda avec le kinyarwanda, le Burundi avec les kirundi, Madagascar avec le malagasy. Là, il y a depuis longtemps une politique de scolarisation dans la langue nationale, parce que c’est évidemment le plus logique et le plus efficace. Même si dans certains pays, le français (ou l’anglais au Rwanda, par exemple) vient se substituer à la langue nationale comme langue d’enseignement à partir de certains niveaux.

Dans tous les autres, la rationalité, pour les dirigeants qui ont pourtant porté l’indépendance de leur pays, était de choisir une langue qui fasse consensus et qui puisse réunir des locuteurs de diverses langues. Au Cameroun, on parle plus de 200 langues, en Côte d’Ivoire une centaine… Donc il fallait bien trouver un médium d’enseignement. Le choix est tombé sur le français car il y avait une base présente, même si elle était très faible encore.

Le français est la deuxième langue la plus apprise dans le monde

Quelles conséquences a le fait que le centre de gravité du français se soit déplacé vers l’Afrique ?

Le français, comme toutes les langues qui vivent au contact d’autres langues, est influencé, enrichi par les réalités et les langues locales. Des variations voient le jour, se diffusent. Les français qui sont en vigueur en Afrique ou dans d’autres pays, comme le Québec, où se trouve aujourd’hui l’Observatoire de la langue française, s’influencent les uns les autres et viennent exprimer une diversité. On peut considérer qu’il y a une littérature de langue française, mais en réalité, quand on lit un livre d’Alain Mabanckou ou d’un auteur né en France, la langue n’est pas tout à fait la même, et pourtant, on la comprend. Il y a d’ailleurs eu l’émergence d’un dictionnaire des francophones qui est en ligne et qui permet de voir toute la richesse des expressions que l’on soit sur un continent ou sur un autre.

Un autre constat marquant émerge du rapport : le fait que le français recule en Europe. Comment l’expliquez-vous ?

Là on se place sur le terrain du français langue étrangère. D’abord, ce qu’on peut dire, c’est que le français est quand même la deuxième langue la plus apprise dans le monde. Nous estimons qu’il y a un peu plus de 50 millions d’apprenants de français langue étrangère. Dans les pays anglophones, le français est la première langue apprise, à l’exception des États-Unis où l’espagnol arrive devant le français, compte tenu du contexte. Mais depuis quatre ans, on a constaté une baisse de 10% des effectifs en Europe. La principale raison, c’est les politiques linguistiques des pays qui souvent restreignent l’apprentissage des langues étrangères à une seule langue. Dans ce cas, c’est l’anglais qui est en quelque sorte imposé. C’est assez dévastateur et c’est contraire aux engagements des pays européens qui ont déclaré à plusieurs reprises qu’il fallait absolument que les systèmes éducatifs proposent au moins deux langues étrangères, voire trois. Manque de moyens sans doute, manque de volonté…

Il faut que les citoyens puissent prendre connaissance des décisions qui les concernent directement dans leur langue.

La secrétaire générale de l’OIF, Louise Mushikiwabo, a dit qu’elle voulait lancer un appel pour « faire reculer le recul du français dans les institutions internationales ». En quoi c’est important ? 

Le français a une position assez unique puisqu’il est langue officielle de pratiquement toutes les organisations. Mais dans les faits, sa place a régressé considérablement. On a pris l’habitude de s’exprimer directement en anglais, qui est le plus dénominateur commun, même si parfois c’est à des niveaux médiocres.

Le combat de la secrétaire générale Louise Mushikiwabo, c’est de dire le multilatéralisme, c’est une forme de démocratie internationale. Il faut qu’elle repose sur une bonne compréhension et la capacité de chacun à s’exprimer correctement. Ça demande un peu de moyens, c’est vrai. Il faut des traductions, de l’interprétation, de la formation linguistique chez les fonctionnaires et les diplomates.

Mais il faut aussi une prise de conscience : on pense que c’est plus simple et plus économique de parler tous en anglais. Ce n’est pas vrai, parce que finalement il faut faire des révisions linguistiques parce que ceux qui s’expriment en anglais ne s’expriment pas toujours bien, on ne comprend pas toujours ce que l’autre veut dire, ce qui est quand même embêtant quand on est dans un processus de discussions internationales. Et beaucoup de citoyens sont exclus du débat public de ces organisations. La généralisation de l’anglais à l’échelle mondiale est un mythe. Il faut raison garder et s’adresser à ses citoyens dans les langues qu’ils maîtrisent. Que les citoyens puissent prendre connaissance de ce qui les concerne directement dans leur langue.

Sur Internet, le français est la quatrième langue la plus utilisée après l’anglais, le chinois et l’espagnol, même s’il est rattrapé par l’hindi. Que nous enseigne l’étude des langues de la Toile ?

D’abord, grâce au chercheur Daniel Pimienta, qui a travaillé sur cette question, on casse le mythe d’un internet anglophone à 80%. C’est tout à fait faux et absurde puisqu’on voit bien, dans nos usages, que lorsqu’on recherche un contenu, culturel ou autres, on le fait dans sa langue. Aujourd’hui, l’anglais représente autour de 25% de l’internet, ce qui est déjà beaucoup. Mais internet n’est pas aussi unilingue qu’on veut bien le dire. Il y a des langues qui progressent plus que d’autres, comme l’arabe, le mandarin ou l’hindi. La raison est démographique. Le français se maintient. Surtout, il a des réserves de progression puisque la majorité des francophones se trouve aujourd’hui en Afrique, qui est le continent le moins connecté. Donc au fur et à mesure qu’on va résorber cette fracture numérique, le nombre d’internautes francophones va augmenter et donc la présence du français sur cette espace aussi.

 

[Source : http://www.rfi.fr]

L’acteur français incarne dans «Vous n’aurez pas ma haine» Antoine Leiris, un jeune père de famille ayant perdu sa femme dans les attentats du 13 novembre 2015

Pierre Deladonchamps à Locarno, le 12 août 2022. — © Marco Abram / Locarno Film Festival / Ti-Press

Écrit par Stéphane Gobbo

Le lundi 16 novembre 2015, le journaliste Antoine Leiris publie sur Facebook un texte qu’il conclut ainsi: «Nous sommes deux, mon fils et moi, mais nous sommes plus forts que toutes les armées du monde. Je n’ai d’ailleurs pas plus de temps à vous consacrer, je dois rejoindre Melvil, qui se réveille de sa sieste. Il a 17 mois à peine, il va manger son goûter comme tous les jours, puis nous allons jouer comme tous les jours et toute sa vie ce petit garçon vous fera l’affront d’être heureux et libre. Car non, vous n’aurez pas sa haine non plus.»

Trois jours plus tôt, la femme d’Antoine, la mère de Melvil, a été assassinée par un commando djihadiste au Bataclan, où elle était allée écouter avec un ami le groupe de rock américain Eagles of Death Metal. Elle fait partie des 130 morts des attentats du 13-Novembre. Cette phrase d’une force et d’un humanisme bouleversants, «vous n’aurez pas ma haine», devient alors un slogan, et Antoine Leiris un symbole de résilience. Au lendemain de la mort tragique de celle qu’il aimait, il devient un jeune père veuf s’occupant seul d’un enfant qu’il ne veut pas élever dans la colère et la terreur. Son post deviendra plus tard un livre, et voici ce livre aujourd’hui adapté au cinéma par le réalisateur allemand Kilian Riedhof, après avoir fait l’objet d’un monologue théâtral en 2017.

À l’instar du récent Revoir Paris, d’Alice Winocour, il y est question d’une reconstruction. Non pas d’une victime ne sachant plus vraiment ce qui lui est arrivé le soir des attentats, mais d’un père de famille soudainement amputé d’une partie de sa vie. Avec beaucoup de sensibilité et une constante retenue, à l’image de son personnage central, Vous n’aurez pas ma haine est un long métrage traversé par une belle universalité dans sa manière d’effacer tout discours politique au profit d’un récit de vie. Présenté en août dernier sur l’écran géant de la Piazza Grande du Locarno Film Festival, le film déjoue en outre parfaitement le piège du mélo et du sentimentalisme pour coller au plus près des mots d’Antoine Leiris. Rencontre avec son interprète, Pierre Deladonchamps, dont c’était là le troisième film ayant les honneurs de la Piazza après Le vent tourne de Bettina Oberli en 2018, et Notre Dame de Valérie Donzelli l’année suivante.

Le Temps: À travers le parcours d’Antoine Leiris, le film évoque la manière dont il est salutaire de ne pas se laisser submerger par cette émotion facile qu’est la haine. En tant que citoyen, aviez-vous réussi, au lendemain des attentats, à ne pas être en colère, ce qui est le premier pas vers la haine?

Pierre Deladonchamps: Je ne veux pas paraître présomptueux, mais n’ayant pas vécu les attentats en tant que victime ou proche de victime, je ne connaissais personne au Bataclan ou sur les terrasses, j’ai très vite ressenti ce que dit Antoine dans son post. Pour lui, la haine aurait pu venir du fait qu’on lui a retiré l’amour de sa vie. Moi, je me suis simplement dit que ces attentats contre les bars, les terrasses, les concerts voulaient nous empêcher de vivre. Et c’est ce que j’ai trouvé fort dans le livre d’Antoine: ça ne marche pas. Je me souviens de son intervention en direct dans C à vous, une émission que je regarde souvent. Il m’a impressionné par ses mots bien choisis, son intelligence émotionnelle et sa force.

Le fait d’incarner un personnage réel, et a fortiori vivant, s’accompagne-t-il, en marge de la liberté d’interprétation, de la licence artistique, une sorte de devoir moral?

Vous avez touché juste: dès le début je voulais être à la hauteur de ce que j’imaginais qu’Antoine pouvait attendre de moi. J’étais d’ailleurs content qu’il ait validé le scénario, qui ne tombe jamais dans le misérabilisme. Je tenais à essayer de rendre Antoine le plus proche possible de ce que j’avais ressenti à travers son livre – que j’avais lu à sa sortie – et ses interviews. Je n’ai pas voulu faire du copier-coller, mais être digne de ce qu’il a dit et écrit. On ne s’est jamais rencontrés, mais on a communiqué par messages.

Le récit de vie d’Antoine Leiris exigeait de la justesse et de la retenue, là où la douleur et la tristesse tendent souvent vers le pathos ou le mélo. Or ici, tout sonne juste… Est-ce difficile de parvenir à cela?

Merci de percevoir le film de cette manière! Je ne suis pas un acteur de performance, je n’aime pas «le trop», je laisse cela à des gens qui le font bien mieux que moi. Avec Kilian, qui, même s’il parle un très bon français, ne parvient pas à percevoir toutes les subtilités de certaines intonations, je me suis parfois autodirigé, lui demandant de refaire telle ou telle scène. J’avais à cœur de ne pas être dans le sensationnalisme, de ne pas donner trop d’émotions: qui peut le plus peut le moins, je voulais que cela soit sobre. Avec Kilian, on parlait d’ailleurs en anglais. Dès lors, il me laissait assez libre avec le texte, je pouvais tricher un peu, rajouter ou enlever un mot. Même au montage, je me suis permis de lui donner mon ressenti sur certaines scènes.

Vous êtes-vous préparé d’une manière différente que pour une pure fiction, avez-vous par exemple été tenté de contacter des associations regroupant des victimes et proches de victimes afin de glaner des petits détails que vous auriez pu utiliser?

Honnêtement, je ne sais pas ce que j’aurais pu obtenir. Ce n’est pas que je n’y croie pas, mais j’ai tendance à penser que parfois on le fait juste pour se dire que c’était bien de le faire… Or au cinéma, on n’a pas besoin d’avoir tué quatre personnes pour faire semblant de tuer. Si on a besoin d’avoir vécu les choses pour les faire, c’est qu’on n’est pas acteur.

Pierre Deladonchamps (avec la petite Zoé Iorio) en père courage dans «Vous n’aurez pas ma haine». © Praesens-Film

Il y a beaucoup de moments où l’émotion passe par des silences, des postures, des regards…

J’aime beaucoup le jeu non verbal, tout ce qui n’est pas de l’ordre du dialogue; comment un interprète, à travers sa façon de se mouvoir, de regarder, de payer à la caisse d’un supermarché, de passer sa main dans ses cheveux ou de les mettre dans ses poches, amène des petits suppléments d’informations. J’aime beaucoup chercher autour de cela, observer. Et c’est ce que j’ai pu faire avec Antoine en visionnant ses interviews: j’ai pu voir la manière dont il se présentait au monde à ce moment-là de sa vie.

Et il y a aussi toutes ces scènes avec Melvil, incarné par la petite Zoé Iorio, avec là aussi une justesse et une intensité incroyables…

Ne pouvant pas faire autrement, j’ai rencontré Zoé lors d’un autre tournage, près de La Rochelle. Elle est venue quelques jours avec ses parents pour qu’on se rencontre, qu’on joue, qu’on se parle, qu’on aille à la piscine… Une coach nous a dirigés vers des jeux à faire ensemble afin que j’aie sa confiance et qu’elle ait la mienne. Je l’ai adorée tout de suite. On vient de se retrouver ici à Locarno et on s’est sauté dans les bras! Sur le plateau, on a dû composer avec ce qu’est un enfant, c’est-à-dire quelqu’un qui joue mais ne travaille pas. Et quand il en a marre de jouer, il s’arrête, de même que s’il ne veut pas faire la même chose cinq fois, il ne la fait que deux fois… Il faut donc trouver un autre truc ou y revenir le lendemain. Parfois, je me suis même retrouvé à jouer seul, avec personne en contrechamp, lorsque Zoé était trop fatiguée. Cette expérience a été très enrichissante et notre relation n’a jamais été feinte.


Vous n’aurez pas ma haine, de Kilian Riedhof (Allemagne, France, Belgique, 2022), avec Pierre Deladonchamps, Zoé Iorio, Camélia Jordana, Thomas Mustin, 1h42

 

[Source : http://www.letemps.ch]

La companyia argentina Piel de Lava ha presentat l’espectacle ‘Petróleo’ al Temporada Alta

Una escena de l’espectacle ‘Petróleo’, que es va poder veure al Temporada Alta. © Piel de Lava

Escrit per Oriol Puig Taulé

Crític i cronista d’arts escèniques. Cap de L’Apuntador.

Divendres passat vaig fer un puja-i-baixa fins a Salt per veure Petróleo, l’espectacle que la companyia argentina Piel de Lava presentava al Temporada Alta. S’agraeix que el festival gironí programi, per fi, una producció internacional d’un nom que no havia vingut mai a casa nostra. Castellucci, Donnellan, Jatahy o Korsunovas estan molt bé, sí, però descobrir una companyia nova sempre fa una il·lusió especial. Les quatre actrius de Piel de Lava fa quasi vint anys que giren pel món amb els seus espectacles, i la seva carta de presentació a Catalunya ha sigut immillorable: Petróleo és un retrat divertit i tendre sobre la masculinitat. I totes quatre estan estupendes fent d’homes.

Aquesta crítica té un pròleg: gràcies a l’avís, via Twitter, de la llibretera Isabel Sucunza, el diumenge anterior vam poder conèixer les Piel de Lava a la Llibreria Calders. La companyia està girant l’espectacle Petróleo per l’estat espanyol, i van aprofitar la seva visita a Barcelona (on una de les seves actrius havia viscut) per passar per la Calders i presentar, de pas, el volum que reuneix els seus espectacles anteriors. Cuatro obras aplega els textos de NeblinaTrenColores verdaderos i Museo, i va ser publicada per l’Editorial Entropía el 2015. Nota al marge: em va acompanyar a la presentació un bon amic dramaturgista que és molt fan de La flor, pel·lícula de catorze hores dirigida per Mariano Llinás i protagonitzada per les quatre actrius de Piel de Lava. Es veu que el film es podia trobar a Filmin durant una època, però que ara ja no hi és. Senyor Jaume Ripoll Vaquer, un prec: no podria tornar a estar disponible a Filmin, si us plau?

Petróleo és la història de quatre homes que treballen i conviuen en una explotació petroliera de la Patagònia. Masculinitat, treball, intimitat i força bruta es combinen amb l’humor i la tendresa d’un retrat fet amb molt d’amor. Que el gènere és una cosa que es performa ho sap la Judith Butler, la nostra cosina Modesta d’Hostalets de Pierola i nosaltres mateixos. I cada dia més gent: només cal veure com juga i experimenta el jovent amb les representacions de gènere. L’arribada d’un nouvingut al pou de petroli farà disparar totes les alarmes als seus companys, que han de compartir feina, però també lavabo, cuina i lliteres durant uns dies. Les peces de roba que porta el nou treballador per recordar la seva xicota –un abric de pells, un jersei “divertit”, uns sostenidors aptes per al bricolatge– faran trontollar el fràgil equilibri dels mascles en captivitat. La interpretació de les quatre actrius és una filigrana: Pilar Gamboa fa el retrat de traç més gruixut (mocs cap amunt i molt d’entrecuix) amb grans resultats còmics, Laura Paredes dibuixa l’home més fràgil (bigoti canós i molts dubtes) amb gran empatia i Valeria Correa és pur nervi en el paper de l’home que es transforma més (el pintallavis li queda de meravella). Menció especial mereix Elisa Carricajo, que fa de Palladino, el personatge que ho capgirarà tot: sap combinar a la perfecció les cames espaterrades del manspreading amb la delicadesa, uns grans coneixements en electricitat amb un curiós gust per la moda (“Usás unos jerseys un poco distractivos!”, li diuen).

Imatge promocional de l'espectacle 'Petróleo', de la companyia Piel de Lava. © Carlos Furman

Imatge promocional de l’espectacle ‘Petróleo’, de la companyia Piel de Lava. © Carlos Furman

Perquè aquests quatre homes compartint casa, feina i fred a la Patagònia també acabaran mutant, quan la roba que ha dut en Palladino acabi impregnant tota l’estança. El poder d’unes sabates de taló (“Lo lindo que se ve todo desde aquí arriba”) o d’un vestit de lluentons és quelcom que coneixen molt bé tots els historiadors de la moda. No en va, la relació amb la roba és tan important a Orlando, en què el protagonista de la novel·la de Virginia Woolf viu durant diversos segles i passa de ser home a ser dona. Fins i tot quan la mescla i la hibridesa contamina els quatre protagonistes de Petróleo, quan descobrim el truc (la titola de goma) o la cosa pot caure en la caricatura, continuem comprant la història. Com la Julie Andrews a Victor, Victòria (Blake Edwards, 1982): una dona interpreta un home que interpreta una dona. Tot és ficció, tot és producció. Com el pou que no deixa de produir petroli, perforant la terra al ritme d’una cançó coneguda. La masculinitat també es produeix. La masculinitat també es performa. La masculinitat és una gran mentida.

[Font: http://www.nuvol.com]

IMAGE: Brave

Escrito por Enrique Dans

Hace no mucho, escribí sobre una extensión de navegador, I don’t care about cookies, y sobre su adquisición por parte de Avast, que había resultado una decepción para muchos de sus usuarios, preocupados por la mala fama de la compañía checa con respecto a la privacidad de sus usuarios.

Ahora, un navegador, Brave, ha comenzado a ofrecer a sus usuarios el bloqueo automático de los avisos de consentimiento de cookies, impidiendo toda comunicación con el sistema que envía el aviso. Esa opción es considerada generalmente la más segura, dado que la alternativa, la de hacer clic en la opción más ligera en términos de cookies genera dudas acerca del tratamiento de esa información.

En cualquier caso, los movimientos en torno a este tema demuestran únicamente una cuestión: que las leyes destinadas a controlar el uso de cookies en páginas web han sido un absoluto fracaso, una inutilidad absoluta que la inmensa mayoría de los usuarios ven como una molestia incómoda, como algo que hay que quitarse del medio a toda velocidad, algo que no aporta absolutamente nada.

La ley referente al uso de cookies, la ePrivacy Directive, fue aprobada por primera vez en el año 2002 y enmendada posteriormente en 2009, y obliga a las páginas web a obtener el consentimiento de los usuarios para el uso de cookies. Su efecto inmediato fue el de convertir la navegación en la web en un infierno en el que el simple acceso a una página web desencadena un contrato complejo en forma de pop-up que obliga al usuario que quiere acceder a una información a, supuestamente, revisarlo y tomar una serie de decisiones, en el contexto de una lista interminable de posibilidades con explicaciones generalmente muy difusas y complejas que incluyen cuestiones de interpretación como las del mal llamado «interés legítimo«.

Esa aproximación legalista es completamente absurda e ineficaz: la inmensa mayoría de los usuarios, bien por comodidad o por falta de información, aprietan directamente el botón de aceptar sin tener ni idea de lo que están aceptando, mientras un porcentaje más pequeño se preocupa de seleccionar la opción presuntamente menos invasiva y minimizar así la cantidad de cookies en su sistema. Finalmente, unos pocos usuarios toman acción mediante bloqueadores de algún tipo que simplemente impiden esa interacción, contraviniendo directamente el espíritu de la ley: si quieres ofrecerme un contrato que supuestamente tengo que firmar, lo bloqueo y no podrás hacerlo.

A pesar de parecer una opción agresiva y contraria al espíritu de la ley, es con mucho la más lógica, y lo que demuestra es, simplemente, que la legislación está aberrantemente mal hecha, diseñada por una panda de leguleyos sin tener en cuenta la lógica más palmaria ni la mentalidad del común de los usuarios.

Todo esto indica una cuestión muy sencilla: que la ePrivacy Directive fue como tal un fracaso, y que por tanto, debe ser modificada para adaptarla. Que eso pueda incluir el que las páginas negocien sus consentimientos con el agente que el usuario configure en su navegador, como implica la decisión de Brave, o algún otro tipo de opción que impida que la navegación web se convierta en una tortura absurda es algo que corresponde al legislador estudiar, esperemos que con algo más de sentido común que en la iteración anterior, pero lo que es evidente es que estamos ante una ley fracasada que demanda un cambio, y los desarrollos en reacción a las molestias que genera esa ley son buena prueba de ello.

 

[Fuente: http://www.enriquedans.com]

Écrit par Jean Lacroix

Richard STRAUSS (1864-1949) Vier lezte LiederMädchenblumen op. 23, Drei Lieder der Ophelia op. 67 et treize autres Lieder. Diana Damrau, soprano ; Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, direction Mariss Jansons ; Helmut Deutsch, piano. 2020. Livret en anglais, français et allemand. Textes des lieder avec traductions en anglais et en français. 73.21. Erato 0190295303464.

Ce n’est pas sans émotion que l’on découvre ce CD, car on y retrouve le chef d’orchestre Mariss Jansons, disparu à Saint-Pétersbourg il y a à peine trois mois, le 30 novembre dernier. L’œuvre qu’il dirige revêt dans ce contexte un aspect symbolique, puisqu’il s’agit d’une partition de Richard Strauss parmi les plus sublimes qu’il ait composées, les poignants Vier letzte Lieder qui retentissent comme un adieu au monde, achevés en 1948, l’année avant son décès le 8 septembre 1949. Après bien d’autres, c’est la soprano Diana Damrau qui en est l’interprète, elle qui a incarné avec un magnifique talent des personnages des opéras du maître, comme Sophie, Zerbinette, ou la moins connue Hélène d’Égypte. Le testament spirituel et musical de Richard Strauss n’a pas de résonance religieuse, il se présente comme une aspiration à la sérénité à travers un choix de trois beaux textes de Hermann Hesse et de l’inoubliable Im Abendrot d’Eichendorff.

Évoquons d’abord l’orchestre : Jansons inscrit ces lieder dans un contexte contemplatif, d’une grande élévation de pensée et de cœur, avec des inflexions et des nuances d’une fragilité caressante, mais aussi dans un déchirement permanent ; l’apogée, c’est Im Abendrot dont l’infinie délicatesse ouvre sur l’éternité. On est aux portes de l’infini, dans une extase absolue ; on ne peut que s’incliner devant une telle prestation, d’une totale sincérité.

Diana Damrau se coule dans cette atmosphère respectueuse dès le premier lied, Frühling, dont elle cisèle le rayonnement grâce une ligne vocale équilibrée. September lui permet d’entrer elle aussi dans un univers de contemplation au sein duquel la beauté de son timbre s’épanouit, animé par les couleurs chatoyantes de l’apparition de l’automne. Vient ensuite l’impuissante lassitude qu’exprime si bien Diana Damrau dans Beim Schlafengehen et le déchirement, laissant le sommeil envahir l’âme ; le violon solo d’Anton Barakhovsky, tout aussi déchirant, frôle l’abîme, entre la douleur et le repos qui appelle la mort. Dans Im Abendrot, qui est en fait le premier des quatre lieder composés par Strauss, la cantatrice rejoint l’extase que Jansons porte au plus haut de la sublimation et de la béatitude, laissant peu à peu sa voix s’estomper dans cette dernière question : « Ist dies etwa der Tod ? » (« Est-ce peut-être ceci la mort ? ») qui trouve son épilogue dans l’ineffable accord de mi bémol. Ce postlude agit sur l’auditeur comme un apaisement magique. On pourra avancer le fait que Diana Damrau, que l’on sent de bout en bout frémissante, ne maîtrise pas assez certains aigus et qu’un vibrato un peu trop présent dérange la ligne du chant ; c’est vrai, mais comment résister à la profondeur de ce moment troublant ?

Le programme se poursuit par une série de lieder avec piano, celui-ci étant confié à Helmut Deutsch dont on connaît les capacités de partenariat avec les voix. Un malaise apparaît : plongé dans l’infinitude d’Im Abendrot, il faudrait idéalement suspendre l’écoute un instant. Car on éprouve du mal à entendre le son du clavier lorsque Deutsch entame Malven (« Mauves »), l’ultime lied composé par Richard Strauss à l’intention de Maria Jeritza qu’il avait adorée dans Ariane à Naxos et Die Frau ohne Schatten. La cantatrice austro-tchèque conserva pour elle le manuscrit qui ne connut la scène qu’en 1985, trois ans après le décès de Jeritza. Ici, cette évocation d’un jardin de fleurs « soufflées doucement dans le vent » fait un contraste presque trop « idyllique » avec les Vier letzte Lieder. On aurait préféré, en prolongation du cycle crépusculaire, entendre tout de suite Morgen, qui est encore soutenu par Jansons et l’orchestre et enregistré à la même date, mais est rejeté en toute fin de CD, après la partie chant-piano. Il est en effet question dans ce dernier texte du « silence muet du bonheur », ce qui aurait ajouté à l’intensité du contenu. Placé en bout de course, avec ses accents hors du temps, on n’a qu’une envie : l’annexer à la question d’éternité posée dans Im Abendrot. N’en serait-il pas une réponse ?

Les lieder avec piano sélectionnés comptent maintes réussites, comme les Mädchenblumen de 1889, aux allusives suggestions sur les jeunes filles en fleur, ou les Lieder der Ophelia de 1918, qui évoquent la folie de l’héroïne. Diana Damrau, tout à fait en phase dans la tendresse ou la démence, et Helmut Deutsch qui la suit comme son ombre, sont très complices, tout comme ils le sont dans quatre lieder extraits de l’Opus 10 de 1885 où il est question d’intemporalité ou de climat nocturne, mais où la satire joue aussi un rôle. On admirera l’un des Fünf Lieder de l’opus 39 de 1898, Befreit (« Libéré »), qui parle de bonheur dans de grandes envolées lyriques. À chaque fois, Diana Damrau déploie sa science de l’articulation, les nuances de la langue qu’elle énonce avec souplesse, tendresse ou ironie. La plupart du temps, on l’écoute avec ravissement, même si là aussi, le vibrato dérange de-ci de-là.

L’’impact émotionnel de ce CD est réel ; mais la connivence Damrau-Jansons est à ce point vibrante que le reste du programme, avec Deutsch, se place un cran en-dessous. C’est pourquoi, malgré toutes les beautés que l’on reçoit avec reconnaissance, la note globale attribuée à l’interprétation comporte une minime restriction. Vraiment minime…

Son : 9.   Livret : 9.  Répertoire : 10.  Interprétation : 9

 

[Source : http://www.crescendo-magazine.be]

 

A presenza da lingua galega na tradución e na interpretación preocupa entre grupos de profesionais e tamén no ámbito da formación universitaria.
As interpretacións co galego como lingua de chegada son moito menos comúns que ao español, segundo Jacobo Currais (Foto: Nós Diario).

As interpretacións co galego como lingua de chegada son moito menos comúns que ao español, segundo Jacobo Currais.

Escrito por IAGO SUÁREZ

A presenza da lingua galega na tradución e na interpretación preocupa entre grupos de profesionais e tamén no ámbito da formación universitaria, con cada vez menos alumnado nas combinacións lingüísticas que inclúen o galego.

Esa situación é preocupante porque a actividade tradutiva e interpretativa pode outorgar prestixio a un idioma minorizado como é o caso do galego e axudar a normalizalo, algo que asegura a profesora Claudia Angelelli no seu traballo Revisitando o rol do intérprete, no cal expón que « a presenza dun idioma nunha práctica regulada e ensinada na universidade como a tradución e interpretación mellora o status e prestixio da mesma ».

Algo ao que tamén se referiu Iria Taibo, presidenta da Asociación Galega de Profesionais da Tradución e da Interpretación (AGPTI), que en declaracións a Nós Diario explica que « moitas veces non pensamos no que hai detrás dunha escolla lingüística ou outra, se escollemos un servizo que se oferta en galego estamos contribuíndo a normalizar o idioma e tamén a xerar emprego para as profesionais que traballan coa nosa lingua ».

En canto ao mercado de traballo para a tradución e a interpretación en lingua galega, Taibo indica que « a pesar de que hai motivos para o optimismo como as novidades da nova lei do audiovisual, que melloran as oportunidades de traballo para o galego, o certo é que debería haber máis emprego para as profesionais que usamos o noso idioma ».

O papel que as Administracións desempeñan a este respecto tamén suscita a preocupación de Taibo, ao asegurar que « é preciso que cando unha Administración dea calquera tipo de apoio económico a algunha actividade relacionada co idioma se teña en conta o galego. Somos conscientes de que isto non se cumpre sempre ».

O galego na interpretación

A interpretación de congresos ou calquera outro tipo de interpretación pode ser unha ferramenta importante de prestixio e normalización da lingua galega. Con todo, a presenza do galego neste ámbito é escasa. Se ben non existen datos oficiais do uso do galego en interpretacións, si que contamos cos datos de profesionais como Jacobo Currais, tradutor e intérprete que leva máis de 20 anos exercendo a súa profesión e cuxas experiencias relata a este xornal.

Currais ten como linguas de traballo o galego, o español, o inglés e o portugués. Durante os máis 20 anos que leva traballando como freelance, realizou un gran número de interpretacións para un gran leque de clientes. Dun total de 219 traballos realizados profesionalmente, o galego estivo presente en 30 (13,7%), o inglés en 170 (77,6%), o portugués en 28 (12,8%) e o español en 189 (86,3 %). Estes resultados mostran claramente que o galego ten unha presenza moito menor en comparación co resto de linguas, nomeadamente co inglés, e aínda máis se se compara co español.

Revélase interesante tamén saber quen son os clientes das interpretacións de Currais ao galego. Nas súas palabras « a maior parte dos clientes foron formacións políticas ou sindicais, por tanto de titularidade privada ».

O galego en tradución e interpretación na universidade

A Universidade de Vigo (UVigo) é a única no país que oferta o grao en Tradución en Interpretación con diferentes combinacións lingüísticas que inclúen a lingua galega. Non obstante, a situación do idioma no grao non é alentadora, segundo indica a este xornal un docente da facultade de Filoloxía e Tradución que prefire non desvelar a súa identidade.

Segundo di, « cada vez hai menos alumnado que mostre interese pola lingua galega en xeral e, de feito, de 40 prazas que se ofertaron para a combinación de galego-inglés, só se cubriron menos de 20 ». Unha situación que, para este docente, revélase « verdadeiramente preocupante », xa que « a formación universitaria en tradución e interpretación en galego é vital para poder ofrecer servizos no noso idioma e de calidade ».

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

Ce nouvel album que Diana Damrau consacre aux Lieder de Richard Strauss nous plonge dans un monde d’extrême séduction vocale. Il rapproche un florilège de pièces avec accompagnement de piano des Quatre derniers Lieder qu’adorne une luxuriante parure orchestrale. Ce chant du cygne de l’auteur du Chevalier à la rose compte parmi les plus beaux morceaux du répertoire. Partout dans ce récital s’exprime une vraie affinité avec l’idiome straussien. 

Écrit par Jean-Pierre Robert

Richard Strauss a composé de nombreux Lieder tout au long de sa vie créatrice, à côté de ses opéras. Écrire pour la voix est comme un seconde nature, « l’une des constantes de son âme, de ses besoins d’expression les plus intimes », remarque Antoine Goléa. Ces mélodies sont réunies en divers cahiers, constitués chacun de quelques pièces, sur des textes aussi bien d’auteurs en vogue que de poètes reconnus comme Joseph von Eichendorff, Hermann Hesse ou Richard Dehmel. Elles remontent, pour les premières, au temps où Strauss est encore étudiant en musique. Ainsi des Letzte Blätter op.10 /Derniers feuillets (1883), dont  »Die Verschwiegenen » (Les Discrets) qui distille une ironie proche de la chanson de cabaret berlinois, ou  »Die Nacht » (La nuit), où la voix se détache passionnée sur un accompagnement pianistique plutôt serein. Le cycle Mädchenblumen » (Fleurs de jeune fille op.22), de 1888, sorte de métaphores florales pour évoquer des jeunes filles nubiles, sur des poèmes d’un certain Felix Dahn, offre des morceaux joliment évocateurs, comme  »Mohnblumen » (Coquelicots) avec ses trilles joyeux et ses sauts harmoniques, un trait que Strauss cultivera par la suite, ou  »Wasserrose » (Nénuphar), à l’écriture translucide du piano dans l’aigu berçant la voix. La mélodie  »Ruhe meine Seele » (Repose mon âme), tirée des 4 Lieder op.27 offerts à son épouse, la cantatrice Pauline de Ahna, en cadeau de mariage (1894), fait partie des chefs-d’œuvre du chant straussien.

Les Six Lieder op.37, situés entre les poèmes symphoniques Don Quichotte et Une vie de héros, sont dédiés à sa femme pour l’anniversaire de la naissance de leur fils Franz. Ils contiennent une perle :  »Mein Auge » (Mes yeux), sur un poème de Dehmel, un chant d’amour glorieusement écrit pour la voix. Des Cinq Lieder op.39, deux sont présentés ici :  »Leise Lied » (Chanson douce – Dehmel) qui s’épanouit seulement dans le registre aigu du piano, à la Debussy, épousant les infinies volutes de la voix. Puis  »Befreit » (Libérée), typique de la belle mélodie straussienne et de ses envoûtantes modulations, presque inextinguibles. Les  »Drei Lieder der Ophelia » (Trois mélodies d’Ophélie), extraites de l’album de l’op.67, évoquent la démence de la jeune fille immortalisée par Shakespeare, dans une écriture très différenciée traduisant les changements d’humeur par des brusques altérations de tempo et une écriture syncopée. La partie de piano, souvent recherchée et complexe, est tenue avec sagacité par Helmut Deutsch.

Diana Damrau

Diana Damrau et Mariss Jansons en concert à Munich

On en arrive aux Vier letzte Lieder, de 1848, par lesquels s’ouvre au demeurant le présent disque. À l’automne d’une carrière bien remplie, Strauss tresse à la voix solo de soprano cet ultime chant d’adieu, qu’il pare d’un magistral écrin orchestral. Ces quatre pièces seront créées posthume par Kirsten Flagstad et Wilhelm Furtwängler en 1950. Elles seront immortalisées au disque par Elisabeth Schwarzkopf et George Szell (Warner). Elles n’étaient pourtant pas destinées à former un cycle, tant les trois dernières, qui sont des méditations sur la mort, se différencient de la première, un hymne à la vie.  »Frühling » (Printemps), sur un poème de Hermann Hesse, chante en effet l’arrivée de la nouvelle saison, avec une écriture orchestrale luxuriante. Le climat s’assombrit dès la seconde pièce  »September » (Septembre – Hesse), aux couleurs automnales prononcées avec l’intervention du cor solo, rappelant le dernier opéra Capriccio.  »Beim Schlafengehen » (Le temps de dormir – Hesse) décrit la lassitude de la vie, comme un monde qui lentement s’éteint : un magistral prélude avec violon solo introduit la voix qui se fait caressante dans une large phrase aiguë, pour s’infléchir jusqu’au grave sur le mot  »Nacht » (Nuit). Enfin  »Im Abendrot » (Dans le rouge du couchant – Eichendorff) conclut sur des couleurs mordorées, depuis son premier accord radieux jusqu’à une longue péroraison que traversent des trilles de violon évoquant un dernier vol d’hirondelles. Même si le gabarit vocal n’est pas celui de ses illustres devancières, Diana Damrau livre de ces pièces une vision épurée, de son soprano clair et bien timbré, et grâce à une sensibilité dépourvue de sentimentalisme. Mariss Jansons sculpte un accompagnement à la fois riche et raffiné. Une interprétation dont on perçoit le sens de l’événement, comme il en est du Lied  »Morgen » (Demain), donné en bis. On ajoutera qu’elle revêt une signification toute particulière puisqu’il s’agit du dernier enregistrement en concert live, avec cette chanteuse, du chef Mariss Jansons.

La prise de son live à la Herkulessaal de la Résidence de Munich capte voix et orchestre dans une perspective naturelle préservant toute l’opulence de la palette sonore. Les Lieder avec piano, enregistrés en studio à Hohenems, bénéficient d’une ambiance également aérée et d’une immédiate présence.

  • Richard Strauss : Vier letzte Lieder, op. 150
  • Mädchenblumen op. 22. Malven, op. posth. Letzte Blätter op. 10/ 7, 6, 2 & 3. Drei Lieder der Ophelia, op. 67. Cinq Lieder op. 39/1 & 4. 5 Kleine Lieder op. 69/3. Schlichte Weisen, op. 21/2. Lieder op. 37/4. Quatre Lieder op. 27/1. Cinq Lieder op. 15/3
  • Diana Damrau, soprano
  • Helmut Deutsch, piano
  • Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, dir. Mariss Jansons
  • 1 CD Erato : 0190295303464 (Distribution: Warner Music)
  • Durée du CD : 73 min 21 s
  • Note technique : etoile verteetoile verteetoile verteetoile verteetoile verte (5/5)

 

[Source : http://www.on-mag.fr]

El recetario de la familia Fenves sobrevivió gracias a la cocinera de la casa y gracias a un chef israelí, las recetas cobraron vida y detallan lo que la comunidad comía previo a ser llevados a los campos de concentración

El libro de cocina original de la familia Fenves, mostrado por Anne Marigza, conservadora del Museo Conmemorativo del Holocausto de EE. UU. (Deb Lindsey para The Washington Post)

El libro de cocina original de la familia Fenves, mostrado por Anne Marigza, conservadora del Museo Conmemorativo del Holocausto de EE. UU. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Escrito por Tim Carman

Steven Fenves no la notó esa mañana de mayo de 1944 cuando él y su familia fueron expulsados de su casa en Subotica, como parte de las deportaciones ordenadas por los alemanes después de que tomaron el control de la ciudad en la ex Yugoslavia. Fenves, su madre y su hermana tomaron lo que pudieron cargar de su apartamento del segundo piso. Mientras bajaban las escaleras, se encontraron con vecinos y gente del pueblo, todos en fila para saquear su casa.

Nunca vio a Maris entre los saqueadores. Corpulenta, con gran cabello negro y mejillas sonrosadas, normalmente sería difícil pasarla por alto. Pero Fenves no estaba buscando a la excocinera de la familia, a quien solo conocía por su nombre de pila. Hacía tres años que no trabajaba en la cocina de su familia, desde que las potencias del Eje invadieron Yugoslavia y Hungría, aliada de Alemania, se anexionó Subotica.

“Mientras la gente te grita, te maldice y te escupe, no los miras a la cara”, dijo Fenves, de 91 años, en su sala de estar en Chevy Chase, Maryland.

Pero Maris estaba allí, esperando su oportunidad. Tenía una misión, entonces desconocida para los Fenves, que se dirigían al primero de dos guetos judíos. Iba al apartamento a rescatar, entre otras cosas, el recetario familiar. El que la madre de Fenves, Klara, había compuesto en su letra húngara apretada, diminuta y casi impecable. El que Maris había usado para cocinar durante años.

Herraduras con nueces y semillas de amapola, un plato navideño húngaro adaptado para la mesa judía, conservado en el medio de la página izquierda en el libro de cocina de la familia Fenves. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Herraduras con nueces y semillas de amapola, un plato navideño húngaro adaptado para la mesa judía, conservado en el medio de la página izquierda en el libro de cocina de la familia Fenves. (Deb Lindsey para The Washington Post)

La familia Fenves vivió una vida de clase media alta en Subotica, donde su padre, Louis, era el editor de un influyente periódico en idioma húngaro, impreso en una planta adjunta a la residencia de la familia.

Además de Maris, sus padres contrataron a una criada, un chofer y una institutriz, que serían los tutores de Fenves y su hermana mayor, Eszti. Su madre, Klara, era una artista formada formalmente. Transmitió su pasión por el arte a sus hijos, pero dejó la cocina a Maris, quien la trató como un estado soberano en el que nadie podía entrar sin autorización.

Para la comida principal del mediodía, Maris puede preparar un soufflé de parmesano, paté de hígado de pato, ensalada de arenque, torta de avellanas o patatas apiladas húngaras, este último un plato estilo cazuela con patatas, huevos duros, mantequilla y, a veces, salchichas. La madre de Fenves servía a todos desde la cabecera de la mesa.

La comida se basó en gran medida en las tradiciones húngaras, lo que sugiere cómo los Fenves se habían sumergido en la cultura local. El único plato judío que recuerda haber comido cuando era niño era el cholent, un guiso que tradicionalmente se sirve en sábado.

La casa de la infancia de Steven Fenves, a la izquierda en su álbum de fotos familiar, se ha convertido en un museo en Subotica. (Deb Lindsey para The Washington Post)

La casa de la infancia de Steven Fenves, a la izquierda en su álbum de fotos familiar, se ha convertido en un museo en Subotica. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Había comidas para ocasiones especiales, como el pastel de carne de pavo, en el que Maris quitaba la piel de un pavo fresco, cortaba la carne del hueso, la molía con especias, presionaba la carne molida contra el esternón y la cubría con piel. A Fenves y su hermana les encantó el plato. Lo que no les gustó fue la sopa campesina de Maris con albóndigas pequeñas y duras. Los niños la llamaban “sopa de sobres”, porque cada vez que ella la hacía, robaban sobres pesados de la imprenta.

“Cuando nadie miraba, con nuestras cucharas sacamos las albóndigas y las pusimos en el sobre”, dijo Fenves.

Ninguno de los platos de Maris está en el recetario de la familia Fenves. La mayoría de las más de 140 recetas fueron creadas por una tía, una prima, una cuñada, una amiga o la propia Klara.

Maris tuvo que ser despedida en 1941 cuando Hungría tomó el control de su región e impuso leyes que prohibían a los judíos emplear a no judíos. Al mismo tiempo, el gobierno se hizo cargo de la imprenta de Fenves, lo que obligó a la familia a luchar por el dinero. Klara vendía artesanías. Fenves vendió su querida colección de sellos.

Su padre fue el primero en ser enviado a los guetos, luego a Auschwitz, antes de aterrizar en una mina de carbón en Silesia. Cuando Fenves y el resto fueron expulsados de su casa unos días después, tuvieron que dejar casi todo atrás: el arte, los libros, los recuerdos, las fotos de Klara, incluso el libro de cocina familiar. Además de la familia, Maris era quizás la única persona en Subotica que sabía dónde encontrar el libro o por qué valía la pena salvarlo.

Fotos de la infancia de Steven Fenves y su hermana mayor, Eszti. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Fotos de la infancia de Steven Fenves y su hermana mayor, Eszti. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Después de un viaje de cinco días en un vagón de tren, lleno de gente pero sin comida ni agua, Fenves y su familia aterrizaron en Auschwitz. Su abuela, sacada de su propio apartamento, fue enviada a la cámara de gas. Su madre moriría unos días después, pero nunca se supo cómo. Fenves y su hermana fueron dirigidos a barracones juveniles en dos recintos separados.

En su cuartel, Fenves estaba rodeado de decadencia y muerte. Le daban de comer una sopa aguada una vez al día de un caldero. “Eso fue una muerte lenta”, recordó.

A él no le gustaba exactamente su exinstitutriz, una alemana a la que describió como una “mujer horrible” en una entrevista con el Museo Conmemorativo del Holocausto de EE. UU., pero sus lecciones de alemán lo ayudaron a sobrevivir. Se le ordenó que sirviera como intérprete para los criminales alemanes que supervisaban a los prisioneros. “Mi recompensa fue que después de que la gente se alimentara de los grandes calderos”, dice Fenves, “tuve el privilegio de raspar el fondo”.

Aunque no sabía ni una palabra de polaco, más tarde serviría como intérprete para un preso político polaco que se desempeñaba como supervisor, o kapo, en otro cuartel. Los kapos polacos eran parte de la resistencia, y si trabajabas para ellos, también eras parte de la resistencia. Fenves se convirtió en corredor en el mercado negro del campo. Su unidad monetaria era el reloj de oro, que se quitaba a quienes entraban en Auschwitz.

“Yo era el más pequeño y delgado del grupo” de corredores, recordó Fenves. “A veces tenía ocho o diez relojes de oro atados a mi muslo”.

El sobreviviente del Holocausto Steven Fenves, de 91 años, mira un álbum de fotos familiar, debajo de un retrato de su madre y litografías de ella. (Deb Lindsey para The Washington Post)

El sobreviviente del Holocausto Steven Fenves, de 91 años, mira un álbum de fotos familiar, debajo de un retrato de su madre y litografías de ella. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Cuando necesitaba algo, por lo general podía comerciar en el mercado negro, como cuando vendió sus productos para asegurar un suéter, una bufanda y una barra de margarina para su hermana, que estaba siendo transportada fuera de Auschwitz.

“Cuando nos reunimos, me dijo que se comió [la margarina] de una sola vez y se enfermó terriblemente”, dijo Fenves.

En octubre de 1944, Fenves fue enviado a Niederorschel, un subcampo de Buchenwald, donde lo pusieron a trabajar en la fabricación de aviones de combate alemanes. El 1 de abril de 1945, cuando las fuerzas aliadas se acercaron, Fenves y el resto de los prisioneros fueron enviados a Buchenwald en una marcha de la muerte. Duró 11 días, durante los cuales, recordó, a menudo no tenían qué comer. Un guardia rompió el brazo de Fenves durante la marcha cuando le respondió a un cabo alemán. Cuando finalmente llegó a Buchenwald, se quedó dormido en una litera, con el brazo todavía dolorido. Se despertó al día siguiente cuando los Aliados liberaron el campo.

Pasó dos semanas en un hospital de campaña de Estados Unidos. No recuerda su primera comida allí.

Fenves y su hermana, Eszti, regresaron a Subotica después de la guerra, pero Yugoslavia, bajo el gobierno comunista recién formado, no era la misma, y tampoco lo era su padre. Cuando Louis regresó en un tren del hospital militar soviético, estaba “totalmente destrozado física y emocionalmente”, dijo Fenves en una charla en el Museo del Holocausto. Meses después, Louis murió.

Los hermanos no podían quedarse en Yugoslavia. Obtuvieron pasaportes y visas de salida y se dirigieron a París, donde renunciaron a su ciudadanía yugoslava. Varios años después, emigraron a los Estados Unidos.

El libro de cocina familiar, que estuvo brevemente en manos de Fenves y Eszti después de la guerra, fue devuelto a Maris para su custodia.

La colección de recetas de la familia probablemente era un libro de contabilidad que la madre de Steven Fenves adaptó a un libro de cocina. (Deb Lindsey para The Washington Post)

La colección de recetas de la familia probablemente era un libro de contabilidad que la madre de Steven Fenves adaptó a un libro de cocina. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Un jueves por la tarde de junio en el Centro Shapell, las instalaciones de investigación y colecciones del Museo del Holocausto en Bowie, Maryland, la conservadora Anne Marigza abrió el libro de cocina de la familia Fenves sobre una mesa blanca inmaculada. Colocó una almohada delgada y doblada debajo de la cubierta para mantenerla nivelada con la primera página del libro, tratando de preservar lo que quedaba de la encuadernación.

Según la mejor suposición de Marigza, el libro fue encuadernado en la década de 1920 en un taller. (Fenves, dicho sea de paso, dijo que el volumen fue “claramente” hecho en el taller de encuadernación en el sótano de la residencia familiar). Las letras doradas en relieve se han erosionado, pero aún se puede leer “receptek”, que en húngaro significa “recetas”. En la esquina inferior derecha, un nombre sigue siendo legible: Fenyves Lajosne, que se traduce como Sra. Louis Fenyves, un recordatorio de que Fenves cambió la ortografía de su apellido cuando se convirtió en ciudadano estadounidense naturalizado en 1954.

La cubierta está hecha jirones, manchada de tinta y sucia en los bordes. Los contornos fantasmales de la cinta adhesiva son visibles a lo largo de la carpeta. Cada página tiene las reglas de un libro de registros, como si Klara hubiera reutilizado un libro mayor. Las pestañas que separan cada sección — aperitivos, pastas y ensaladas; sopas, carnes y salsas; y así sucesivamente, mira cortado a mano. Las páginas están manchadas por los dedos sucios y las salsas salpicadas.

En el mundo anterior a la guerra, la industria editorial no se parecía en nada a lo que es hoy. Los volúmenes profesionales dedicados a la cocina judía fueron escasos. El conocimiento culinario judío a menudo se transmitía de generación en generación de mujeres, como Klara, que coleccionaba recetas en libros de cocina familiares. Muchos de estos volúmenes fueron parte de la vasta historia cultural que se borró cuando la Alemania nazi asesinó sistemáticamente a 6 millones de judíos.

Los prisioneros judíos que intentaban conservar los platos familiares en los campos y guetos escribían recetas en trozos de papel, en el reverso de las fotos e incluso en folletos de propaganda nazi. En el libro “In Memory’s Kitchen“, que recopila recetas escritas por mujeres en el gueto y campo de Theresienstadt en lo que ahora es la República Checa, un sobreviviente dijo que los prisioneros hablaban tanto sobre la comida que tenían un término para ello: “cocinar con la boca”.

El Museo del Holocausto ha recogido los papeles de cerca de 30 familias y personas que, de una forma u otra, intentaron conservar sus recetas. Susie Greenbaum Schwarz escribió un diario mientras se escondía en granjas de los Países Bajos, mezclando observaciones personales con recetas. Eva Ostwalt creó un libro de cocina mientras estaba encarcelada en el campo de Ravensbrück. Mina Pächter recolectó recetas en Theresienstadt, donde, antes de su muerte, le pidió a un amigo en el campamento que de alguna manera encontrara a su hija y le pasara el libro de cocina. Décadas más tarde, en 1969, un extraño entregó un paquete, incluido el libro de cocina, a la hija de Mina en Manhattan.

El libro de cocina de Fenves, ahora archivado en el Centro Shapell en Bowie, Maryland, probablemente fue encuadernado y cortado a mano en el sótano de la residencia de la familia en Subotica. (Deb Lindsey para The Washington Post)

El libro de cocina de Fenves, ahora archivado en el Centro Shapell en Bowie, Maryland, probablemente fue encuadernado y cortado a mano en el sótano de la residencia de la familia en Subotica. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Pensar en la comida era, en parte, una distracción, “porque obviamente no comían tan bien como escribían sobre comida”, dijo Kyra Schuster, curadora de arte y artefactos del Museo del Holocausto. “Pero fue algo que los mantuvo en tierra, mantuvo su humanidad”.

El recetario de la familia Fenves es diferente. Estaba completamente formado antes de que Fenves y su familia fueran deportados. Las recetas podrían haberse perdido en la historia, como tantas otras durante la guerra, si no fuera por la cocinera que se puso en peligro al intentar salvarla.

“Es muy revelador que esto fue lo que ella tomó en lugar de agarrar tal vez prendas de vestir u otros objetos de valor de la familia, si todavía había alguno en el apartamento”, dijo Schuster. “Creo que eso dice mucho de la importancia”.

Cuando Fenves volvió a ver el libro de cocina de su madre, había creado una nueva vida. A principios de la década de 1960, fue profesor de ingeniería civil en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. En 1962, pasó un año en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde trabajó con un par de colegas para desarrollar una herramienta informática de análisis estructural que consolidaría la reputación de Fenves como pionero en el campo.

Mientras era estudiante de la Universidad de Illinois y Eszti vivía en el lado sur de Chicago, recibieron un paquete lleno de matasellos y estampillas de Yugoslavia. Maris había enviado por correo a los hermanos el libro de cocina, la obra de arte de su madre, un diario y otros recuerdos. Fenves dijo que él y su hermana estaban mucho más interesados en los dibujos y grabados.

Eszti ocasionalmente usó el libro de cocina para el propósito previsto, dijo Fenves, pero nunca lo hizo.

El libro de cocina de la familia, el regalo de Maris, quien murió en algún momento desconocido para los niños que alguna vez cuidó, esencialmente languideció durante años hasta que apareció un “joven chef entrometido nacido en Israel”, dijo Fenves.

El chef Alon Shaya cocina en una recaudación de fondos para el Museo Conmemorativo del Holocausto de EE. UU. en la casa de Joan Nathan en DC en junio. (Deb Lindsey para The Washington Post)

El chef Alon Shaya cocina en una recaudación de fondos para el Museo Conmemorativo del Holocausto de EE. UU. en la casa de Joan Nathan en DC en junio. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Desde que visitó Yad Vashem, el monumento conmemorativo del Holocausto más grande de Israel, el chef de Nueva Orleans, Alon Shaya, había estado pensando en los que murieron en los campos y en cómo “arriesgaron sus vidas robando papeles, recibos y trozos de tela para escribir estas recetas”. Estaba considerando un proyecto sobre cómo la comida, o simplemente la idea de la comida, “sirvió como un puente emocional para conectarse con momentos más felices en sus vidas cuando se estaban muriendo de hambre”.

Luego, Shaya vio el libro de cocina de Fenves en el sótano del Museo del Holocausto, que había presentado el volumen en una exhibición unos años antes. Allí comprendió que el valor del esbelto libro radicaba no solo en sus recetas, sino también en la única persona que podía ayudar a reconstruirlas: Fenves, que entonces tenía 88 años (Eszti había muerto en 2012).

“Se encendió una bombilla en mi cabeza que decía: ‘Vaya, esta es una oportunidad para obtener un recuerdo en primera persona de estas recetas y poder hablar con él uno a uno sobre sus recuerdos del libro y el recetas’”, dijo Shaya.

Luego vino el trabajo duro: traducir e interpretar recetas húngaras de casi un siglo de antigüedad que eran, en muchos aspectos, solo bocetos, diseñados para aquellos que intuitivamente conocían los ingredientes, las medidas (generalmente en decagramos) y las técnicas que a menudo estaban implícitas. Una vez que Fenves tradujo unas 17 recetas, Shaya se puso a trabajar reconstruyéndolas. La propia conexión del chef con la cocina húngara, a través del lado paterno de la familia, no ayudaría con la tarea, porque Shaya nunca había explorado realmente la cocina.

Círculos de patatas con champiñones y tomillo, uno de los platos del libro de cocina familiar de Steven Fenves que el chef Alon Shaya sirvió en una recaudación de fondos en junio. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Círculos de patatas con champiñones y tomillo, uno de los platos del libro de cocina familiar de Steven Fenves que el chef Alon Shaya sirvió en una recaudación de fondos en junio. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Una receta, herraduras con nueces y semillas de amapola, fue un trabajo duro. Shaya había asumido que una instrucción, “guarde un poco de masa para decorar”, significaba que el plato festivo tenía una corteza de celosía encima, como un pastel. Así que enrolló la masa en forma de herradura, la llenó con nueces y semillas de amapola y cubrió la parte superior con una celosía.

Solo después de hablar con Fenves y realizar más investigaciones, se dio cuenta de que se suponía que el pastel se enrollaba como un pastel de gelatina. El plato, supuso, era un riff de beigli, un rollo húngaro hecho tradicionalmente en Navidad, pero adaptado para la mesa judía.

Otras recetas también plantearon preguntas. El descrito como “círculos de papa” requería que los círculos de masa se cubrieran con carne molida mezclada con crema agria. No especificó qué tipo de carne o cómo estaba condimentada. Basándose en conversaciones con Fenves, Shaya optó por saltear la carne de res con cebolla, ajo, tomillo, pimienta de Jamaica y pimentón, el último de los cuales, según Fenves, se usaba en “casi todo”.

Este toma y daca entre ambos creció electrónicamente durante la pandemia. Desarrollaron alrededor de 10 recetas. Una vez que se bloquearon las recetas, Shaya envió algunos platos en hielo seco a Fenves en Chevy Chase y a sus cuatro hijos, repartidos por todo el país, para que los probaran.

Para el chef, la opinión de Fenves era la que importaba. Fenves era el único que había probado estos platos tal como se preparaban originalmente, aunque era un niño más interesado en los sellos y el arte que en la comida.

“Quiero hacer justicia a las recetas”, dijo.

Palitos de sémola, una receta de su libro de cocina familiar que Steven Fenves disfrutó cuando era niño. (Scott Suchman para The Washington Post; estilo de comida de Lisa Cherkasky para The Washington Post)

alitos de sémola, una receta de su libro de cocina familiar que Steven Fenves disfrutó cuando era niño. (Scott Suchman para The Washington Post; estilo de comida de Lisa Cherkasky para The Washington Post)

Shaya, de 43 años, lleva consigo un recuerdo como un objeto sagrado: era un niño de Bat Yam, Israel, que comenzaba una nueva vida en Filadelfia con su madre, que había dejado a su marido y estaba criando a dos hijos. Una inmigrante que no hablaba bien el inglés, Shaya se sintió desatada. Un día de 1984, Shaya entró en su casa de Filadelfia y se encontró con el aroma de pimientos y berenjenas asándose al fuego. Él sabía lo que significaba: su saba y safta, hebreo para abuelo y abuela, estaban de visita desde Israel.

“Simplemente relacioné el olor de la comida con mi familia volviendo a estar junta y sintiendo que la vida iba a estar bien por un tiempo”, dijo. “Supongo que estaba tratando de evocar una emoción en Fenves como la que tuve en ese momento”.

El chef quería recrear los platos de Fenves en parte para recuperar también a Fenves. A una vida antes de la guerra. A una casa donde su madre todavía servía el almuerzo en la cabecera de la mesa. A una familia todavía en su mejor momento.

Algunas de las degustaciones fueron capturadas durante las sesiones de Facebook Live organizadas por el Museo del Holocausto. Moderadas por la historiadora Edna Friedberg, las sesiones conectaron a Fenves y Shaya a través de las distancias, pero también conectaron a Fenves a través del tiempo, con comida que no había probado desde 1944. Como semolina sticks, un refrigerio dulce y salado que Fenves disfrutaba cuando era niño. Shaya había enviado a Fenves y a su esposa, Norma, muestras para que las probaran en cámara.

“Mmm, fantástico”, le dice Fenves a Norma en el video.

“¿Lo entendió bien?”, Friedberg le pregunta a Fenves.

“Muy bien, sí”, dice.

“Está bien, bien”, responde Shaya, claramente aliviada. “Estaba realmente nervioso”.

En otra sesión en video, Fenves prueba un pastel de crema de nuez hecho con, como señala Shaya, cinco tazas de nueces molidas. Una vez más, Friedberg se pregunta qué significa para él probar este pastel después de una pausa de 75 años.

“Al comer esto, sinceramente, no puedo aislar el recuerdo de este plato de los recuerdos de todos los demás platos dulces”, dice.

Más de un año y medio después de esas degustaciones, Fenves se sentó en su nuevo apartamento en un centro para personas mayores, donde él y Norma se mudaron después de que sufrió una caída este año. En su sala de estar, nuevamente buscaba las palabras para describir sus sentimientos acerca de probar la comida de su infancia. Dijo que “fue un gran placer”. Luego hizo una pausa y ofreció una especie de confesión.

“No soy una persona tan emocional”, dijo, el hombre de las matemáticas.

Steven Fenves, con el chef Alon Shaya, a la izquierda, en una recaudación de fondos en junio para el Museo Conmemorativo del Holocausto de EE. UU. Steven estaba mostrando un número de prisionero, tatuado en su brazo en Auschwitz, a los invitados Edye Fox Abrams y Steven Abrams. (Deb Lindsey para The Washington Post)

teven Fenves, con el chef Alon Shaya, a la izquierda, en una recaudación de fondos en junio para el Museo Conmemorativo del Holocausto de EE. UU. Steven estaba mostrando un número de prisionero, tatuado en su brazo en Auschwitz, a los invitados Edye Fox Abrams y Steven Abrams. (Deb Lindsey para The Washington Post)

Más tarde, Shaya reconoció que él y Fenves, a pesar de su estrecha colaboración, son personas diferentes. Shaya se describió a sí mismo como “una persona extremadamente emocional”.

“Tal vez estaba un poco confiado en el hecho de que podía evocarle una emoción a través de la comida”, dijo. Pero, agregó, la experiencia seguía siendo “un conector. Si no es un conector emocional de un sabor o un olor, la forma en que siempre ha sido mi vida, sigue siendo un puente hacia una conversación y una amistad”.

Las recetas serán un conector de otra manera. Dada la gran cantidad de tiempo que llevaría convertir las recetas de Fenves en un libro de cocina contemporáneo, Shaya tiene diferentes planes para el proyecto: se embarcará en una gira para hablar sobre el libro, incluso cocinar algunos platos de él, en un puñado de ciudades. Los eventos recaudarán fondos para ayudar a ampliar la colección del Museo Conmemorativo del Holocausto, que ya incluye más de 23.800 objetos. Hizo un evento similar este año en la casa de Joan Nathan, la estimada autora de libros de cocina, y generó 180.000 dólares.

Pero igualmente importante, dijo, espera que los eventos puedan reducir la horrible escala del Holocausto a algo agradable, identificable, para las generaciones más jóvenes que, según algunos, están viendo un aumento del fascismo en sus propias vidas. Su adolescente básico, dice el chef, puede no comprender el nivel de pena y dolor humano vinculado a millones de muertes y las políticas que llevaron a esos asesinatos.

“Le horneas un pastel y luego le cuentas la historia de Maris y su heroísmo para arriesgar su vida y salvar este libro de cocina”, dijo Shaya. “De repente, esta es una historia que un niño de 13 años puede respaldar y comprender”.

[Publicado originalmente en The Washington Post – reproducido en http://www.infobae.com]

 

Peza fundamental da orixe do xénero, a súa escandalosa vida impediu que lle disputase o trono a Elvis Presley

Jerry Le Lewis nun concerto en California no ano 2005

Escrito por JAVIER BECERRA

O rock adoita ser un terreo dado á hipérbole. Por iso palabras como «lenda», «mito» ou «fundador» ás veces perden o seu sentido ao abusar delas gratuitamente. Pero no caso de Jerry Le Lewis adquíreno plenamente. Ata onte el era o único representante vivo dunha estirpe de roqueros primigenios que sentaron as bases daquela música que sacudiu o mundo nos cincuenta, cambiándoo para sempre. Xunto a Elvis Presley, Chuck Berry e Little Richard pódese dicir que con el arrincou todo. O piano empezouse a tocar de xeito salvaxe. O chan tremeu. A mocidade toleou ao ritmo dos seus endemoñados percorridos polas teclas e os alaridos descontrolados. Todo iso con ese rizo dourado que caía pola fronte en canto o escenario ardía con cancións como Whole Lotta Shakin’ Goin’ On ou Great Balls Of Fire.

Nacido en Ferriday, unha pequena vila de a parroquia de Concordia (Luisiana?), no seo dunha familia humilde, pronto recibiu a chamada da música. Empezou a cantar na igrexa, co seu primo. Pero a el o que lle tiraba era o que escoitaban os seus veciños negros e, especialmente, os sons que saían de clubs como o Big Haney’s House. Aí, escoitando aos bluesman, interiorizó ese latexado e levouno ao relixioso de novo. Cando os seus pais decidiron que debería ser cura, descoñecían que estaban a piques de marcar un fito inesperado na historia da música popular. Rematou nun seminario de Texas. Alí tocou un tema relixioso, My God Is Real. Pero fíxoo con toda a carga sexual do boogie-woogie. Foi expulsado. E empurrado definitivamente ao rock n’ roll.

Non o sabía aínda. Corrían os primeiros cincuenta e o xénero estábase formando de xeito inconsciente. O músico chamaba a todas as portas para gravar, sen sorte. Ata que, pasado o ecuador da década, marchouse a Memphis e acabou na órbita de Sun Records. Aí, dentro do que se chamou O cuarteto do millón de dólares (o que formaba con Carl Perkins, Johnny Cash e Elvis Presley), converteuse nunha das estrelas máis cegadoras daquela xeración. Non só grazas a temas como os citados, clásicos fundamentais da música do século XX, senón polo seu modo de afrontalos.

Lewis era eléctrico, violento, disparatado e xenial. Por iso chamábano Killer (asasino). Igual podía acabar tocando cos pés, como subirse sobre o piano. Ás veces, mesmo ir máis aló, como a noite na que compartiu cartel con Chuck Berry en Nova York. Molesto por actuar antes que el, colleu unha botella con gasolina. No medio da súa interpretación de Great Balls Of Fire, guindouna e plantoulle lume ao piano. A lenda di que ao remato dirixiuse a Berry e díxolle: «Agora supera isto, negro».

Un biopic en 1989

Non existe filmación daquel momento. O público coñece a escena por incluírse no filme Great Balls Of Fire (1989) de Jim McBride, protagonizada por Dennis Quaid. Con ela as novas xeracións descubriron a un artista que, tras ese estalido inicial, quedou relegado a un segundo plano. Cando Elvis era chamado a filas para cumprir o servizo militar en 1958 e quedáballe o camiño libre para coroarse, un escándalo dinamitou a súa carreira. Despois de dous matrimonios previos, contraera un terceiro coa súa prima de 13 anos, Myra Gale Brown. Virando por Inglaterra saltou a noticia e xerouse un dominou de cancelacións. De 38 concertos só puido dar catro. As emisoras negáronse a emitir os seus temas. E mesmo Sun Records deixou no almacén o seu novo single.

A partir de aí a súa carreira discorreu aos tombos, con escándalos constantes (como o día que bébedo estrelou un coche contra a casa de Elvis Presley pedíndolle a coroa de rei do rock), matrimonios que suceden sen fin (a súa sétima muller, Judith Brown, dirixíase onte aos medios), a morte de dúas das súas parellas en estrañas circunstancias (unha afogada, outra por sobredose), o falecemento tamén de dous dos seus fillos e ata a demanda do seu baixista por disparalo accidentalmente. Mentres todo isto ocorría, a música continuaba brotando. Apostando polo rock nos sesenta. Retornando ao country nos setenta. E converténdose nunha lenda vida —el si, sen hipérboles que desvirtúen o contido— desde a estrea do filme. No 2005 recibiu o Grammy honorífico a toda a súa carreira.

Un polémico concerto en Galicia en 1993

Jerry Le Lewis actuou unha soa vez en Galicia. Foi o 10 de xullo de 1993, no Concerto dos Mil Anos, que tivo lugar no estadio de Riazor, na Coruña. Era o último día do evento que nas xornadas previas acollera a Neil Young, Bob Dylan, The Kinks, Robert Plant e Sting, entre outros. Na última xornada, a súa presenza, xunto á de Eric Burdon, Bob Diddley, Wilson Pickett e Chuck Berry, prometía ser un gran festín roquero. E o foi ata que el subiu ao escenario.

Tal e como se explicou no seu día, houbo artistas que se negaron a ser filmados durante a actuación. Ocorreu así con Bob Dylan e Bo Diddley. Por ese motivo foron colocados pola organización de día. No caso de Jerry Le Lewis non se falou nada. A súa actuación arrincou de noite e empezou segundo o previsible. Rock, piano, elegancia e mestría. Pero aos poucos minutos pegoulle unha patada ao cámara que estaba facendo o seu traballo para que se puidese ver a actuación polas pantallas. O operador foi obrigado a gravar desde o foso, puideron emitirse só planos afastados. O público empatizó con el, enfadándose co artista. Leste recibiu unha sonora pitada. O concerto botouse a perder. E o festival tamén. O que ata entón fora comuñón, boas vibracións e reivindicación de figuras históricas converteuse en enfado e malestar. Curiosamente, o seu rival doutros tempos, Chuck Berry, apoiouno. No seu pase fixo o mesmo, impedindo a gravación.

 

[Imaxe: Kimberly White – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Luís de Freitas Branco (1890-1955) : Sonates pour violon n° 1 et n°2 ; Prélude pour violon et piano ;  Trio pour piano, violon et violoncelle.  Alessio Bidoli, violon ; Alain Meunier, violoncelle ;  Bruno Canino,  piano. 2022.-Texte de présentation en italien, anglais et russe. 75’58’. Sony Classical. LC 19439995992

Écrit par Patrice Lieberman

Né à Lisbonne dans une famille de la haute noblesse portugaise, frère aîné du chef d’orchestre Pedro de Freitas Branco (interprète très apprécié par Ravel dont il grava plusieurs œuvres), Luís de Freitas Branco fut le premier compositeur moderne du Portugal, pays longtemps en marge de l’évolution de la musique européenne. Formé d’abord dans sa ville natale (où il eut parmi ses maîtres le compositeur belge Désiré Pâque), il se perfectionna ensuite auprès de Humperdinck à Berlin et de Gabriel Grovlez à Paris.

Rentré à Lisbonne en 1916, il n’est pas exagéré de dire -comme l’affirmait en 1944 son élève, le compositeur et musicologue Fernando Lopes-Graça- qu’on lui doit à partir de 1910 l’introduction de la musique moderne (en l’occurrence celle de Debussy et Schoenberg) au Portugal et qu’il porta à lui tout seul la musique portugaise à un niveau de style et de technique proprement impensable auparavant. Le mépris qu’affichait Freitas Branco pour la dictature de Salazar lui valut de faire l’objet de nombreuses brimades et d’être écarté de la vie musicale officielle portugaise. Il fallut attendre la « révolution des œillets » de 1974 pour voir son oeuvre faire l’objet d’un regain d’intérêt au Portugal. On ne peut malheureusement pas dire que son nom ou sa musique soient familiers au-delà des frontières de son pays natal. Ce bel enregistrement vient donc à son heure pour nous permettre de découvrir un artiste de grand talent, injustement négligé.

L’œuvre de Freitas Branco -qui a abordé tous les genres sauf l’opéra- n’est pas particulièrement abondante, et ce qu’on trouve sur cette parution représente à peu près la moitié de sa production de musique de chambre, qui comporte également une sonate pour violoncelle et piano et un quatuor à cordes.

Très libre et original dans sa forme (il se compose de quatorze sections enchaînées), le Trio à clavier de 1908 frappe par son ton libre et rhapsodique, quelque part entre Franck et le premier Ravel. On y trouve une Marche centrale inattendue, tout à fait dans le style musique militaire. Si certaines sensuelles volutes mélodiques des cordes sont clairement post-franckistes, l’œuvre présente aussi des épisodes d’un lyrisme aisé et chantant que n’aurait pas renié Puccini. On y retrouve aussi d’inattendues similitudes avec la musique russe : des évocations de sonneries de cloches comme des épisodes rythmiquement bien marqués quelque part entre Tchaïkovski et Rachmaninov, et même des thèmes populaires à la Prokofiev, son exact contemporain. Freitas Branco aime aussi prendre l’auditeur à contre-pied par plusieurs fausses fins : on croit que la musique va s’arrêter, mais elle reprend de plus belle avant que l’oeuvre ne se clôture brusquement après un étonnant épisode répétitif.

Écrit en 1910, le bref et enchanteur Prélude de 1910-si debussyste avec ses gammes par tons entiers, sa couleur modale et ses lignes mélodiques langoureuses- sépare ici les deux sonates pour violon et piano de Freitas Branco. Voilà un beau morceau qui ferait un bis délicieux.

Imprégné d’un net parfum post-franckiste, le premier mouvement de la Première sonate (1908) fait parfois penser au Fauré des années 1880 avec ses volutes mélodiques langoureuses et son charme distingué, et on l’imagine aisément faire les délices des amateurs rassemblés dans un salon proustien. Énergique et bien rythmé, l’Allegretto giocoso qui suit est plus romantique. L’Adagio molto -élégant, fin, harmoniquement capiteux- a quelque chose qui rappelle Ysaye et une façon, si propre à la musique française, d’exprimer les sentiments avec une certaine retenue. Marqué Allegro con fuoco, le Finale débute sur une note de franchise héroïque et fait à nouveau admirer une écriture libre et rhapsodique aux harmonies sans cesse mouvantes, mais aussi de beaux moments de quiétude qui rappellent fortement la Sonate de Franck.

Composée vingt ans plus tard, la Deuxième sonate montre un compositeur en pleine possession de ses moyens et dont le style, libéré à présent de l’influence de Franck et de ses successeurs, a évolué vers davantage de modernité. Empreint de tristesse et de dignité, l’Allegretto introductif présente de belles tournures modales qui font penser par moments à Vaughan Williams. Le Molto vivace qui suit est un scherzo gai et vif, avec un stimulant jeu de questions-réponses. De structure tripartite A-B-A’, il comporte un Trio lyrique, bien français, où le violon fait entendre une mélodie capricieuse. L’Andantino évoque d’abord une procession où le piano avance en accords, avant d’en arriver à un récitatif passionné du violon en dialogue avec le piano puis de revenir à la procession du début qui se conclut sur une fin douce et sereine. L’oeuvre s’achève sur un Allegro d’une franchise et d’une intensité qui évoquent aussi bien Bartók que le Fauré tardif, mais aussi le lyrisme de Vaughan Williams.

Cette première discographique est magnifiquement défendue par des interprètes que séparent deux générations. Il y a d’abord le trentenaire Alessio Bidoli, violoniste à la technique sûre et au son clair, interprète à la fois sensible et d’une belle franchise et toujours soucieux de laisser parler la musique en premier. Il n’aurait pu être mieux entouré que par les étonnants octogénaires que sont le fin violoncelliste Alain Meunier et le si vif et alerte Bruno Canino, infatigable défenseur de la musique contemporaine mais aussi chambriste de premier plan.

On ajoutera que le plaisir que procure la découverte de cette remarquable musique dans de très belles interprétations est encore accru par une superbe prise de son et que le livret très soigné comporte -outre une intéressante présentation des oeuvres et la biographie des artistes- de belles photos de Lisbonne en noir et blanc.

Son 10 – Livret 10 – Répertoire 10 – Interprétation 10

 

[Source : http://www.crescendo-magazine.be]

A maxistrada do Rexistro Civil de Vigo responde a unha parella que solicita que a súa voda se oficie en galego que “o legalmente admitido en dereito” é que o enlace se celebre en castelán, con interpretación simultánea á nosa lingua.

A Mesa pola Normalización Lingüística denuncia a “estranxeirización” da lingua propia de Galiza por parte das administracións públicas. “Unha vez máis”, recorda a vicepresidenta da Mesa Elsa Quintas, “a cidadanía galega ve vulnerados os seus dereitos lingüísticos por parte das entidades que están chamadas a defendelos, sendo forzada a elixir entre a súa lingua e a celebración dunha voda civil normal, como a de calquera cidadá española castelán falante”.

Liña do galego é un servizo gratuíto ofrecido pola Mesa pola Normalización Lingüística dirixido a toda a poboación que tramita queixas cara ás institucións, empresas, etc, que vulneran os dereitos lingüísticos; así como parabéns para quen dea pasos cara a garantia do dereito a vivir en galego.

 

[Fonte: http://www.amesa.gal]

Escrit per Antoni Torras Estruch i Elvira del Pozo Torres

El sis d’abril d’enguany, la Delegació del Govern de la Generalitat davant la UE va organitzar, juntament amb la Xarxa Europea d’Igualtat Lingüística, un acte per presentar dues trajectòries incompletes d’oficialització plena a les institucions europees, al voltant dels casos, no del tot paral·lels, del gaèlic irlandès i del català. Hi varen ser convidats, entre d’altres, dos membres del Conrádh na Gaeilge, un fòrum de la comunitat de parla irlandesa que ha estat al darrere de múltiples campanyes que s’han menat al llarg dels anys. Peadar Mac Fhlannchadha i Dáithí Mac Cárthaigh van compartir amb els assistents i espectadors la mirada llarga que serven i uns quants consells per als catalanoparlants, tot admetent que el topall d’asimetria en la relació de poders centre-perifèria a Espanya ho posa objectivament més complicat.

El gaèlic irlandès és la primera llengua oficial de la República d’Irlanda. Irlanda va passar a formar part de les comunitats europees el 1973, però el gaèlic no va adquirir un estatut ple i operatiu a la Unió Europea fins fa molt poc, i la mobilització permanent ha estat clau per explicar l’avenç cap a aquesta situació. L’acte va comptar amb la participació de les aleshores consellera de Justícia i consellera d’Exteriors, a més de l’anàlisi experta d’Eva Pons Parera, però sobretot va orbitar al voltant de les valuoses contribucions dels dos activistes del Conrádh, que van insistir, substancialment, en dues dimensions: d’una banda, la perseverança i la implacabilitat com a actituds indefugibles de base, en una cursa de llarga durada; d’altra banda, la importància de prendre consciència de les oportunitats materials concretes i dels incentius que es deriven de la plena oficialitat europea.

L’acte el va retransmetre la Delegació del Govern davant la UE a través del canal de YouTube del Departament d’Exteriors. Tot seguit destaquem algunes idees-força dels ponents irlandesos.

Segons Mac Fhlannchadha, la diferència clau respecte de la situació del català rau en el fet que la República d’Irlanda té l’irlandès com a llengua nacional, però, en canvi, s’ha hagut de lluitar contra la indiferència del seu Govern nacional per aconseguir les diverses fites. Mirat des de fora, la situació del català sembla molt més forta, però evidentment, sense Estat propi. Sorprenentment, doncs, el repte més gran que van tenir inicialment va ser convèncer, fiscalitzar i mobilitzar el mateix Govern irlandès.

L’1 de gener de 2007, l’irlandès es va convertir en una llengua de treball plena de la UE. Arran de la manca de personal qualificat (per a tasques de traducció i interpretació, principalment), es va aplicar una moratòria de 5 anys que tenia sentit en aquell moment si el treball no es podia dur a terme i calia desenvolupar les plantilles. Això no es va fer, tanmateix, i va caldre ampliar la moratòria. Això va donar lloc a una segona campanya per garantir que l’irlandès tingués la condició de llengua de treball a tots els efectes.

El Govern va demanar una altra pròrroga de cinc anys sobre la base que al final d’aquest termini, el 31 de desembre de 2021, l’irlandès tindria un reconeixement total. Aquest període s’utilitzà, ara sí, per desenvolupar els recursos humans. Finalment, hi hagué una tercera campanya on es va treballar per acompanyar i fiscalitzar aquest darrer pas.

El segon ponent, Mac Cárthaigh, va voler destacar tres aspectes de la campanya pel reconeixement de l’irlandès, dels quals no eren conscients quan es van activar, cap a l’any 2003.

El primer que no van tenir en compte és que tindrien èxit. Va ser una gran sorpresa per a ells i ara ho poden dir perquè acaben d’atènyer els objectius, però el fet és que els va agafar desprevinguts que guanyessin.

En segon lloc, els va sorprendre quant de temps va trigar realment: prop de 20 anys. En aquest sentit, va dir que el català no trigarà 20 anys més.

En tercer lloc, no es van adonar dels beneficis que sortirien de l’estructura d’incentius. Partien d’una idea vaga que tenien un Govern que, des de la fundació de l’Estat, veia la llengua irlandesa com un ornament, en lloc d’una llengua com a instrument efectiu de treball (per qüestions històriques, pel poder de la llengua anglesa).

Com que cal conèixer dues llengües oficials de la Unió Europea per accedir a posicions de poder o, simplement, per aconseguir-hi un lloc de feina, el fet que l’irlandès hagi assolit l’estatus de llengua oficial de la UE s’ha convertit de retruc en una via per incrementar el nombre d’irlandesos que poden accedir a aquestes posicions i això s’ha traduït en una major influència irlandesa a les institucions europees. En aquest sentit, hi ha un mínim de 200 llocs de treball directes derivats de l’oficialització de l’irlandès, feines que són ben pagades i sense impostos. Un jurista-lingüista pot començar amb 6.500 euros al mes, i ho pot aconseguir abans dels trenta anys. Són molts diners i això sí que dona un estatus a la llengua. Mac Cárthaigh va afirmar en to irònic: “A Irlanda la gent et deia: per què parles irlandès amb aquest nen? Bé, ara hi ha una resposta completa: sis mil cinc-cents bons motius cada mes”.

També van exposar la modificació de la llei irlandesa de llengües oficials que, per al 2030, estableix que el 20 % de les persones contractades a la funció pública siguin de parla irlandesa. Això, en una població de 5 milions i amb un nombre diari de parlants de menys de 100.000. Hi ha més gent que sap parlar l’idioma amb fluïdesa, potser 100.000 més, però no l’utilitzen perquè no compta amb prou ús social; és un peix que es mossega la cua.

Mac Cárthaigh va alertar, tanmateix, de la feblesa intergeneracional no percebuda immediatament. El fet que tots els seus parlants siguin bilingües significa que estan a 30 anys d’un hipotètic col·lapse total per molt gran que sigui una llengua, com fou el cas de l’occità a França. Cal pensar que l’irlandès a la dècada de 1840 era una llengua més gran que el català, que el noruec o el gal·lès.

Petit balanç del (no) paral·lelisme

La Unió Europea és una realitat sociolingüística i institucional altament articulada, amb moltes dimensions de complicació. Fit a fit amb el cas irlandès, hem hagut de constatar com durant 40 anys no ha canviat gairebé res de substancial a favor de la llengua catalana a la UE. Convé calibrar les dinàmiques que es conjuren perquè això hagi estat i continuï essent així en el futur, en absència de discontinuïtats positives. Cal anar de la comptabilitat dels fracassos a l’anàlisi de les seves causes mediates, estructurals.

Ha quedat clar, d’una banda, l’excessiva confiança en una mobilització predominantment social (més que no pas autènticament política) com, d’altra banda, la irreductibilitat de la voluntat d’una plètora d’agents que impliqui acabar consolidant una certa noció de plenitud lingüística, per la qual s’està disposat a batallar, sense la qual cap modalitat de projecte europeu comptarà amb llur plàcet.

L’oficialitat és derivada de l’existència i de la persistència d’una llengua, de la seva vigència futura. El dret de la UE, el component transformacional del qual és altament polític, a mesura que es vagi desenvolupant en un sentit o en un altre, ens donarà pistes de quin és el lloc que reserva a les llengües amb dèficit de reconeixement; per ara i fins ara, aquest front no és gaire afalagador, ni des d’un punt institucional, ni legislatiu ni jurisprudencial.

Enunciat un primer diagnòstic, el pronòstic el determinarà, en un futur històricament proper, que Espanya demani la declaració de plena oficialitat de la llengua catalana, a Espanya i a la UE (reclamada des de diverses institucions catalanes des dels anys 80). Per arribar a aquest fet que entendríem crític, el Principat de Catalunya i/o el País Valencià i/o les Illes Balears haurien d’exercir una pressió política, inaudita fins a la data, a favor d’un nou model lingüístic que reflectís i celebrés la pròpia diversitat des d’instàncies estatals. També Andorra hi podria contribuir, en el context d’una hipotètica adhesió o del mateix acord d’associació amb la UE (en negociació des de 2015, encara inconclús): podria posar la llengua damunt la taula, encara que fos segons el model de l’Espai Econòmic Europeu (que beneficia les llengües islandesa i noruega, que veuen com la integritat del cabal comunitari és traduït oficialment).

Podem concloure, finalment, que si no es fa res per avançar significativament i forçar una nova relació de poders, des de les instàncies europees identificades amb una certa correspondència entre el model clàssic d’estat-nació i la mera juxtaposició europea dels estats establerts (com a alfa i omega hegemònics de la “diversitat europea”), continuarà prevalent el relat que hi dictin els estats membres interessats. La llengua catalana continuarà essent percebuda pels detentors de l’statu quo com una anomalia o una mera curiositat i és i serà tractada, consegüentment (i segons les actituds dels administradors de torn) com una pressió a administrar, com una categoria a extingir o com una molèstia a esporgar i, en canvi, en raríssimes ocasions com el que realment és: una llengua europea a respectar i a dignificar, molts parlants de la qual mai no han renunciat a bastir-hi llur espai públic de referència.

Antoni Torras Estruch
Assessor de polítiques UE a la Delegació del Govern davant la Unió Europea

Elvira del Pozo Torres
Traductora

 

[Font: eapc-rld.blog.gencat.cat]

Ha llegado el otoño. La estación de las lluvias y la caída de las hojas que de verdes se tornan doradas. Al menos es lo que dicta el lugar común, aunque con el cambio climático el viejo orden estacional es cada vez más imprevisible y caótico. Pero casémonos románticamente con esa idea idílica del otoño, con sus vientos fríos, sus ambientes ambarinos y sus aromas a leña y tierra mojada. Es una época que estimula la introspección, no tanto quizá como lo hace el invierno, sino con un dejo de suave melancolía. ¿Y qué es el otoño de la vida sino eso mismo?  Pero, ¿cómo se refleja esto en la música? Averigüémoslo por medio de una decena de temas con referencias otoñales.

The Kinks. Fotografía Licentie afbeeldingen Beeld en Geluidwiki bajo licencia de Creative Commons

Escrito por Julieta Carmona

1.- “Autumn Almanac”. The Kinks. Del álbum Something Else, 1967). El sempiterno buen humor que suele caracterizar a muchas de las composiciones de Ray Davies está presente en esta alegre melodía de los Kinks que, sin renunciar a la nostalgia, canta a la vida sencilla y a las costumbres de la gente común durante el otoño. Incluso a Dave Davies, el hermano de Ray, le gusta: “Estuve tocando ‘Autumn Almanac’ recientemente y es una grabación fenomenal. Pude entender por qué ha durado tanto”, comentó durante una entrevista en 2015.

2.- “Ramble On”. Led Zeppelin. Del álbum Led Zeppelin II, 1969). “Las hojas están cayendo por todos lados / hace tiempo que estoy en mi ruta / Te doy las gracias, estoy muy agradecido por una estadía tan agradable / Pero ahora es el momento de irme / la luna de otoño ilumina mi caminoHay quien dice que la letra de Robert Plant se refiere a una joven que conoció en la primera gira de Led Zeppelin por Estados Unidos, aunque también se cuenta que la canción habla del viaje de Frodo a las Tierras Undying de El señor de los anillos. Como sea,  los versos de Plant tienen que ver con la llegada del otoño. De hecho, la música de la canción retumba como una tormenta de finales de septiembre, primero con John Bonham llevando el ritmo con un cubo de basura de plástico, John Paul Jones y su bajo que toca notas agudas y el rasgueo folkie de la guitarra acústica de Jimmy Page, para brindar esos repentinos relámpagos eléctricos que dan su identidad al tema.

3.- “Moondance”. Van Morrison. Del álbum Moondance (1970). Van Morrison supo encontrar amor, alegría e inspiración en el otoño para esta su irresistible danza de la luna. Una celebración de la temporada otoñal con un estilo jazzístico que a más de 50 años de distancia sigue sonando fresco y contagioso. Todos seguimos estando de acuerdo con el irlandés en que es “una noche fantástica para el romance / bajo la cubierta de los cielos de octubre / Y todas las hojas de los árboles están cayendo / ante el sonido de la brisa que sopla”.

4.- “Autumn in New York”. Diana Krall. Del álbum This Dream of You, 2020. Esta bellísima pieza, interpretada por la gran diva del jazz contemporáneo, fue compuesta originalmente por Vernon Duke para el musical de Broadway Thumbs Up!, estrenado en 1934. Con líneas como “Soñadores con las manos vacías, pueden suspirar por tierras exóticas / es otoño en Nueva York, es bueno vivirlo de nuevo”, la sensación otoñal queda marcada y puede sentirse en cada poro. Una hermosa evocación de la temporada en la ciudad más cosmopolita de Estados Unidos, a partir de la voz y el piano de la canadiense, nunca podría terminar mal: “Otoño en Nueva York / ¿Por qué parece tan atractivo / Otoño en Nueva York / Deletrea la emoción de la primera noche”?  o “Amantes que bendicen la oscuridad / en los bancos de Central Park / saludan al otoño en Nueva York / es bueno volver a vivirlo”.

5.- “Autumn Town Leaves”. Iron & Wine. Del álbum Weed Garden (2018). Iron & Wine es el nombre artístico usado por el cantautor estadounidense Sam Beam, quien compuso este tema sobre la lucha por mantener vivo el amor durante las temporadas difíciles, asegurando que las cosas que están destinadas a suceder, sucederán. La letra está llena de hermosas imágenes, acompañada por una música que remite a Simon & Garfunkel e incluso a Peter, Paul & Mary, con un sonido de cálidas armonías, lleno de emociones y sentimientos. “En esta ciudad otoñal donde las hojas pueden caer a ambos lados del muro del jardín / nos reímos toda la noche para mantener las brasas encendidas”, dice Beam en una parte. Preciosa canción para el otoño.

6.- “Autumn Serenade”. John Coltrane y Johnny Hartman. Del álbum John Coltrane and Johnny Hartman (1963). El legendario saxofonista hizo equipo con el gran cantante Johnny Hartman para otorgarnos una versión suntuosa de esta composición de Peter de Rose y Sammy Gallop. La pieza habla acerca de un amor perdido que vuelve a hacerse presente cada otoño: “Los besos de otoño que sabíamos son hermosos recuerdos / cuando hago una pausa para recordarlos, las hojas parecen caer como lágrimas”.

7.- “Autumn Leaves”. Eva Cassidy. Del álbum Live at Blues Alley (1996). Una absoluta belleza de canción y una absoluta belleza de interpretación con la voz sin par de la inolvidable Eva Cassidy. A 25 años de su lamentable fallecimiento, no deja de resultar triste imaginar las alturas a las que hubiera llegado esta cantante y guitarrista estadounidense si su vida no se hubiese visto truncada por una muerte prematura, a los 33 años de edad, víctima de un melanoma. Hoy es leyenda viva, artista de culto que no debe ser olvidada. Su singular y única rendición a la clásica “Hojas de otoño” es una joya absoluta.

8.- “Autumn Sweater”. Yo La Tengo. Del álbum I Can Hear the Heart Beating as One (1997). « Podríamos escabullirnos / ¿No sería mejor? / Yo con nada que decir / Y tú con tu suéter de otoño”, reza la curiosa letra de este divertido y apacible tema indie del trío originario de Nueva Jersey. El tema tiene el efecto de un bálsamo agradable (o de un abrazo con alguien que lleva puesto un suéter hecho con tejido de punto) en una fría noche de otoño.

9.- “Forever Autumn”. Justin Hayward. Del álbum Jeff Wayne’s Musical Version of the War of the Worlds (1978). Curiosa historia la de esta canción, escrita por por Jeff Wayne, Gary Osborne y Paul Vigrass. La melodía original fue compuesta en 1969 como un jingle para un comercial de Lego y luego incluida en el álbum Queues de Jeff Wayne en 1972. Sin embargo, la versión más conocida es la de Justin Hayward, exvocalista de The Moody Blues, a quien Wayne llamó para que la cantara en su estrambótico disco sobre La guerra de los mundos, ya que quería una voz parecida a la de quien en 1967 había cantado “Nights in White Satin” (del álbum Days of Future Passed de The Moody Blues), es decir, el propio Justin Hayward.

10.- “My Cosmic Autumn Rebellion”. The Flaming Lips. Del álbum At War with the Mystics (2006). Y hablando de canciones estrambóticas sobre el otoño, nada más representativo de ello que esta pieza de los Flaming Lips, un grupo estrambótico si los hay. “Nos dicen que se acerca el otoño y que pronto todo lo que nos rodea morirá / Solo un tonto cree que es diferente a los pájaros en el cielo”, canta Wayne Coyne, líder de los Labios Ardientes, en esta demencial pieza de pop sicodélico-progresivo-futurista típica del grupo.

[Fuente: http://www.nexos.com.mx]

Olivier Dahan est aux manettes de «Simone, le voyage du siècle», consacré à la magistrate et femme d’État, avec pour fil conducteur son parcours de rescapée de la Shoah. Avec nous, il revient sur la manière dont il a choisi de représenter ces événements.

Elsa Zylberstein a sollicité Olivier Dahan pour réaliser ce film sur la vie de Simone Veil, qu'elle incarne à l'écran. | Capture d'écran Warner Bros. France via YouTube 

Elsa Zylberstein a sollicité Olivier Dahan pour réaliser ce film sur la vie de Simone Veil, qu’elle incarne à l’écran. | Capture d’écran Warner Bros. France via YouTube

Écrit par Anaïs Bordages — édité par Sophie Gindensperger

Après La Môme et Grace de MonacoSimone, le voyage du siècle, en salles le 12 octobre, vient conclure la trilogie de biopics féminins réalisés par Olivier Dahan –cette fois-ci sur Simone Veil, décédée en 2017.

Mais ceux qui s’attendent à voir un récit historique détaillé sur la création de la loi Veil (qui a dépénalisé le recours à l’avortement) seront déçus. C’est avec son discours mémorable à l’Assemblée nationale, en 1974, que s’ouvre le film; puis, le combat politique le plus célèbre de l’ancienne ministre de la Santé est rapidement évacué. Pour raconter la vie de cette figure française mythique et panthéonisée, Olivier Dahan a choisi un autre fil conducteur: la déportation de Simone Veil, et son expérience dans les camps.

Rencontré quelques semaines avant la sortie, le cinéaste décrit son film comme «un portrait en mouvement». De l’enfance de Simone Veil sur la Côte d’Azur à l’écriture de ses mémoires, le film nous transporte en effet d’une période à l’autre, à travers divers moments marquants de la vie et la carrière de la magistrate. En Allemagne, dans les prisons algériennes, au Parlement européen ou dans un hôpital auprès d’un patient séropositif, ce «voyage du siècle» un peu cahoteux tente en deux heures vingt de faire la somme de tous les combats de Simone Veil –au risque de s’éparpiller, avec des allers-retours incessants qui empêchent les scènes de respirer.

Alors que le film progresse, ces courts fragments dans le désordre chronologique sont entrecoupés de passages de plus en plus longs et détaillés qui racontent la déportation de Simone Veil, sa sœur et sa mère. Parmi ces séquences, de longues scènes dans les wagons à bestiaux, l’arrivée de nuit à Auschwitz, la violence dans les dortoirs et dans les camps, ou encore l’agonie finale d’Yvonne, la mère de Simone, incarnée par Élodie Bouchez.

Représentation de la Shoah

Faire un biopic sur Simone Veil sans raconter son expérience de déportée aurait été incongru, alors que la femme d’État a tant lutté pour que son récit et celui des autres survivants soient entendus. «Ce début de vie conditionne tous ses choix, dans l’Europe, dans ce qu’elle fait pour les femmes, et pour toujours de se battre pour la dignité des êtres», explique Elsa Zylberstein, qui incarne Simone Veil à l’âge adulte –malgré les prothèses, devenues malheureusement incontournables dans tout biopic conventionnel, son interprétation et celle de Rebecca Marder (qui joue Simone dans sa jeunesse) constituent le salut principal du film.

C’est l’actrice qui, après plusieurs rencontres avec Simone Veil, a sollicité Olivier Dahan pour réaliser «un grand film» sur sa vie. Pour elle, la question de la mémoire n’est pas celle qui s’est posée en premier, «mais fatalement, c’est intrinsèque au sujet». Quant à Olivier Dahan, lui-même descendant de déportés, il s’agit pour lui d’une évidence: «C’est un film sur la Shoah. […] Ce qui m’intéressait, que j’avais peu vu dans les films, c’est le silence imposé par l’État français une fois que les déportés reviennent. Ce contre quoi Simone Veil va lutter en premier: elle a envie de parler, et on lui refuse ce droit de parole, à elle comme à tous les autres d’ailleurs.»

Mise en scène excessive

Si la Shoah devait forcément être évoquée, les choix dans Simone interpellent. Que peut-on et doit-on montrer de la Shoah au cinéma? Pourquoi reconstituer avec tant de détails les atrocités des camps? S’attarder si longuement sur le visage amaigri et agonisant d’Élodie Bouchez dans le rôle d’Yvonne Steinmetz? Le débat existe depuis longtemps, et ressurgit notamment à chaque fois qu’une fiction s’empare du sujet.

Dans sa célèbre critique du film Kap​​ò de Gillo Pontecorvo, en 1961, Jacques Rivette estimait que le fait même de mettre en scène l’expérience des camps, et dans ce cas précis la mort de l’héroïne, avec des procédés classiques du cinéma, était immoral: «Le réalisme absolu, ou ce qui peut en tenir lieu au cinéma, est ici impossible; toute tentative dans cette direction est nécessairement inachevée (“donc immorale”), tout essai de reconstitution ou de maquillage dérisoire et grotesque, toute approche traditionnelle du “spectacle” relève du voyeurisme et de la pornographie.»

La reconstitution, c’est le choix qu’a fait Olivier Dahan, qui reconnaît s’être interrogé: «Qu’on se pose la question, et je me suis posé la question, c’est normal, affirme Olivier Dahan. La question c’est pas “est-ce qu’on peut ou pas faire un film là-dessus”, c’est comment faire le film. […] C’est quelque chose qui demande de la réflexion, et de l’intuition. La justesse et l’honnêteté avec laquelle ça doit être fait va forcément à l’encontre de quelque chose de très spectaculaire ou de trop graphique, donc j’ai essayé de tenir à distance le truc.»

«J’ai eu envie d’impacter le spectateur en le mettant dans une sorte d’apnée pour essayer de rendre compte de ce que les déportés qui sont revenus ont pu décrire de l’arrivée aux camps.»

Olivier Dahan, réalisateur

Pourtant, certaines scènes de Simone laissent peu de place à la suggestion ou à la pudeur. L’horreur des camps est mise en scène de manière graphique et parfois excessive, comme dans ce passage interminable sur la tonte et le tatouage des déportées: avec des gros plans sur leur crâne et un montage vif, anxiogène, les femmes se succèdent sous les coups de ciseaux.

Quand on l’interroge sur sa réflexion, le cinéaste développe: «Je voulais mettre mal à l’aise le spectateur avec pas mal de scènes en fait, c’était mon intention. Sur l’arrivée au camp par exemple. Il n’était pas question de mettre à l’aise, d’ailleurs, l’inverse aurait été saugrenu. Disons que j’ai eu envie d’impacter physiquement le spectateur en le mettant dans une sorte d’apnée, que ce soit avec les images et avec les sons, pour essayer, vaguement, de rendre compte de ce que les déportés qui sont revenus ont pu décrire de l’arrivée aux camps.»

Transmission

Pour Elsa Zylberstein, dont la famille a été cachée par des justes pendant la guerre, la transmission est clairement un des objectifs du film. L’actrice, qui a côtoyé Marceline Loridan-Ivens, Ginette Kolinka ou Paul Schaffer, estime que comme Simone Veil, «ce sont des gens obsédés par la transmission, pour ne pas qu’on oublie. Et peut-être qu’inconsciemment, quand j’ai parlé [à Simone] du film, je me suis dit: elle a dû comprendre que c’était aussi pour ça, pour que ça n’arrive plus.»

Olivier Dahan explique aussi que sa volonté était de recréer des images destinées à un jeune public encore inéduqué sur la Shoah et ses représentations cinématographiques. «Je ne montre pas tout des camps: je montre l’arrivée, la marche de la mort, des choses qu’on n’a pas forcément vues depuis longtemps. Et même s’il y a de grands films qui ont été faits sur le sujet, Shoah de Claude Lanzmann en tête bien entendu, je me suis dit qu’aujourd’hui en 2022, il n’y avait pas beaucoup de gamins de 15 ans qui avaient l’occasion de voir Shoah, ni même Le Pianiste, ni même La Liste de Schindler et d’autres films encore. J’avais l’intention de faire un film accessible, donc je me suis octroyé le droit de répéter un peu les choses.»

[Source : http://www.slate.fr]