Archives des articles tagués John Huston

Él lo sabía y así lo dijo “la pantalla es un medio mágico. Tiene tal poder que puede retener nuestro interés, a medida que expresa emociones y sentimientos que ninguna otra forma de arte puede aspirar a asir”. Era Stanley Kubrick, que falleció en marzo de 1999, tal cual había vivido: sin ruido ni estropicio alguno, pero con la contundencia del que se sabe diestro e imprescindible.

Escrito por Juan Carlos González A.  

Trece largometrajes, tres cortometrajes documentales, cuarenta y tres años de actividad profesional, setenta años de vida: cifras dicientes pero que no alcanzan a aferrar el reservado quehacer de un director exquisito como pocos lo han sido. Kubrick ponía el énfasis en la imagen, la misma que capturó como fotógrafo adolescente para la revista Look, la misma que se detendría -sinuosa- sobre cada detalle, cada minucia, cada ángulo de su cine, manojo de celuloide elaborado con la dedicación de un artesano y con la obstinada paciencia del ajedrecista que era desde su juventud primera.

Stanley Kubrick en 1949 como fotógafo de la revista Look.

Imposibilitado para acceder a una educación universitaria formal, Stanley Kubrick recorrió los caminos de Estados Unidos armado de su cámara fotográfica, devorando cine, tratando de asistir a cursos libres, jugando ajedrez para sobrevivir. Day of the Fight (1951) fue su primer trabajo documental, quince minutos de celuloide construido a punta de carencias, una cámara alquilada, ninguna mano que le asistiera. La película fue vendida a la RKO-Pathé por 4.000 dólares, haciendo realidad el sueño de cualquier director novato; que su obra fuera exhibida públicamente. Tenía veintitrés años.

Y luego llegaron otros dos documentales, Flying Padre (1951) y The Seafarers (1953) para darle confianza y para afirmar sus pasos todavía tambaleantes, que se pondrían pronto a prueba con Fear and Desire (1952) su primer largometraje. Los nueve mil dólares cedidos por uno de sus tíos, un guion del poeta Howard Sackler y la colaboración de su esposa y de sus amigos, se convirtieron en su primera experiencia argumental, según sus palabras “el drama del ‘hombre’ perdido en un mundo hostil, desprovisto de apoyos materiales y espirituales, intentando comprenderse a sí mismo y a la vida que le rodea. Su odisea peligra por otra razón más: la presencia de un enemigo invisible pero mortífero que le envuelve; un enemigo, empero que, bien analizado, resulta salido casi de su mismo molde… Seguramente tendrá distintos significados según las personas, y es natural que sea así”. Era apenas su primera película, y ya sus declaraciones nos hablaban de una búsqueda que se prolongaría a lo largo de sus siguientes obras, incluida su última cinta, Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut, 1999): la terrible ambigüedad de la condición humana, capaz de lo más bello y de lo más abyecto.

The Killing (1956)

Dos años después, en 1955, logra reunir los recursos suficientes para dirigir Killer’s Kiss, un thriller que él mismo escribe, fotografía y monta, y un año más tarde une fuerzas al productor James B. Harris para entrar a Hollywood y allí realizar The Killing (1956), un magistral divertimento estilístico que fracturó el tiempo narrativo y lo lleno de fragmentos y voces plurales, en una derrotada historia negra que John Huston hubiera firmado con su nombre sin pensarlo dos veces.

Enrolado por la MGM, Kubrick se embarca en varios proyectos que no terminan en ninguna parte -una de sus características distintivas- hasta que junto a Calder Willingham y Jim Thompson adaptan una novela de Humphrey Cobb y dan origen, gracias al aporte económico de Kirk Douglas, a La patrulla infernal (Paths of Glory, 1957), una valiente declaración antibelicista enmarcada en las trincheras de la Primera Guerra Mundial y que es probablemente una de las películas de guerra que más complejas elucubraciones sobre el honor y la ética militar se haya atrevido a lanzar. Tantas, que fue prohibida su presentación en Francia hasta 1975 y en España –donde se exhibió como Senderos de gloria– hasta 1986.

Para salir del marasmo de la indecisión creativa y de los proyectos truncos, en los que divaga por cerca de dos años, Kubrick acepta reemplazar a Anthony Mann en el comando de Espartaco (Spartacus, 1960), un drama épico que era ante todo un vehículo promocional para la carrera de Kirk Douglas, a la sazón productor del filme, y así mismo un retorno digno para el guionista Dalton Trumbo, condenado al ostracismo laboral luego que la cacería de brujas de McCarthy lo llevó a la cárcel.

Kirk Douglas y Stanley Kubrick durante el rodaje de Espartaco (19609

Incómodo al no poder desplegar con libertad sus ideas, Kubrick viaja posteriormente a Londres a rodar Lolita (1962), según la novela de Nabokov, en medio del escándalo que representaba el pretender adaptar un texto como este. Pero Kubrick fue demasiado sutil y las expectativas despertadas por el filme fueron mayores que el resultado final, que no dejó conformes a sus seguidores, a la espera de un material más substancioso.

Con Lolita, Kubrick hizo dos descubrimientos: al humor negro y a Peter Sellers, y ambos volverían a él muy pronto. Ya residenciado en Inglaterra, y en un ambiente menos pacato que el norteamericano, Kubrick empezó su etapa de madurez como realizador. En plena guerra fría aparece el Dr. Strangelove (1964), donde Sellers realiza tres papeles perfectamente caracterizado, y que es una furiosa sátira política sobre la posibilidad de un holocausto nuclear que escondía tras de si una carga de doble sentido sexual por momentos difícil de disimular. Dando un giro inesperado, recurre luego a The Sentinel, un cuento de Arthur C. Clarke, para crear a 2001 : odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), redefiniendo el género de la ciencia ficción en una historia plena de interrogantes y silencios, que elevó su cine a la altura de obra de arte ; y si en ese instante el impacto no fuera ya suficiente, tres años después adapta a Anthony Burgess y nos entrega, sin advertencia alguna, a La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971), compleja, virulenta, acusadora sin tregua.

Rodaje de 2001: Odisea del espacio

Con un sorprendente cambio de ritmo, de la mano de Thackeray presenta posteriormente a Barry Lindon (1975), sugerente ejemplo de su maestría visual, y del fino estilo de su fotógrafo habitual, el británico John Alcote, para contarnos esta historia del siglo XVIII, lenta, episódica y cautivante. Y de allí, un paso de cinco años para el terror alucinado de El resplandor (The Shining, 1980) y otros siete para su versión del infierno de Vietnam llamada Nacidos para matar (Full Metal Jacket, 1987). Pasaron doce años, proyectos que iban y venían, rumores nunca confirmados, mientras, con todo el sigilo, se iba gestando Ojos bien cerrados, estrenada de manera póstuma.

La película, basada en la novela Traumnovelle, escrita en 1926 por el médico y dramaturgo austríaco Arthur Schnitzler (1862-1931), aborda el tema de las relaciones de pareja desde una inquietante óptica punitiva, donde el sexo sirve como catalizador del deseo y también de la muerte. Schnitzler, el autor de obras como Professor Bernhardi, La ronda o Cuento de hadas, era un hombre obsesionado literariamente por el amor, el juego y la muerte. Admirado por Freud por su capacidad para explorar el alma humana, este autor era un “investigador” casi obsesivo de las poderosas e intrincadas raíces y las particulares consecuencias del afecto y del amor.

Kubrick y Tom Cruise durante el rodaje de Ojos bien cerrados (1999)

Con un guion coescrito por Kubrick y Frederic Rafael, la cinta nos traza la historia de un médico, el Dr. William Harford (Tom Cruise) y su esposa Alice (Nicole Kidman), acostumbrados a la seguridad y al lujo del Park Avenue neoyorquino, que se ven de repente involucrados en una extraña aventura nocturna en la que el sexo -tanto el imaginado como el real- los pone de frente a sus temores, a sus pulsiones más primarias, a la posibilidad de ver derrumbada su vida en común. Llevándonos silencioso de la mano, el director nos hace descender hacia un infierno personal, donde conoceremos una galería de seres noctámbulos que buscan placer sin importar precio o consecuencias.

Sin embargo, la capacidad de delicadeza erótica que Kubrick alguna vez mostrara en Lolita ya no tiene nada que ver con la frialdad vista aquí, donde el sexo y la desnudez fueron desprovistos de todo erotismo: en las famosas escenas de la orgía que el filme nos presenta todos portan una máscara y usan disfraces. Nadie allí puede en realidad tocarse, ni besarse, ni verse a los ojos, y por lo general apenas hablan. El sexo se reduce entonces a un gótico acto ritual de satisfacción individual, perverso y egoísta. Hay anonimidad y secreto, pero también aislamiento y soledad, y eso nos lleva al tema clave de su cine último: la deshumanización de la sociedad. Y el ángulo aquí elegido fueron las causas y los efectos del sexo despersonalizado, ese que la internet nos trae a mares, ese que se puede comprar en una esquina, ese que nos rebaja y nos destroza.

Ojos bien cerrados (1999)

La novela de Schnitzler nunca niega que el peligro es parte del gozo del sexo: la orgía es una metáfora que nos advierte que rendirnos a la tentación puede destruirnos, pero Kubrick pasa por encima de la tentación erótica para darnos una visión moralista de la decadencia burguesa, en la que nos sorprende con su gélida distancia, donde incluso por momentos parece que los actores le estorbaran y le robaran protagonismo a la presentación de la escenografía, a la profundidad de campo cuidadosamente fotografiada, a la puntillosa exactitud de cada toma, que son cosas que, conjeturamos, le importaran más.

¿Y como logra Kubrick que todo esto tenga sentido para nosotros? Transportándonos a una realidad alternativa, bizarra y surreal donde es factible que al Dr. Harford le ocurra todo lo que alcanza a vivir esa noche, y donde consigue así que nada en Ojos bien cerrados parezca tener conexión con cualquier noción reconocible de vida urbana o comportamiento humano tal como lo conocemos. Son sus licencias dramáticas, las mismas que revisten el futuro de 2001 y La naranja mecánica, o la guerra fría del Dr. Strangelove: escenarios soñados, mundos interiores donde cualquier cosa es permitida. Todo -por supuesto- rodeado de su habitual maestría técnica: largas secuencias sin cortes, la negativa de la cámara a permanecer fija y estática, la perfección extrema en cada ángulo, en cada parlamento de sus actores.

Rodaje de La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971)

La película concluye con un final abierto a muchas reflexiones. ¿Ha sobrevivido esta pareja a las revelaciones que mutuamente se han confesado? ¿Que los une ahora, que los atará después? No hay respuestas, solo la zozobra de sentirlos inmersos en un mar de dudas y -quizás- rencores no admitidos. Ojos bien cerrados, lograda o no, trasluce y respeta el sello de su creador, ofreciéndonos un panorama de sus obsesiones recurrentes: los dudosos argumentos de la moral, el deseo, la traición, el amor, la pasión y el desborde enloquecido de los sentidos.

Viendo los filmes de Kubrick como una obra integra es fácil ver que su cine es independencia artística llevada al nivel donde pocos osan, libertad creativa reclamada donde otros se arrodillan sumisos, originalidad visual en medio de los alfabetos repetitivos que dan a otros millones en las taquillas. Su filmografía está hecha a escala humana y, como mencionábamos antes, es hacia el hombre a donde Kubrick se dirige. Sin embargo su acercamiento está recorrido por una particular indiferencia, por una mirada casi que antropológica y que le impide vernos con ojos más compasivos. Kubrick nos estudia más como arquetipos que como individuos: nos echa en cara nuestras debilidades y flaquezas, habla del salvaje que nos habita y que con facilidad sacamos a la superficie, explora nuestros miedos, se solaza en nuestras obsesiones, se burla de nuestras falsas certezas, esas que el Dr. Harford de Ojos bien cerrados creía tan firmes.

Kubrick y Jack Nicholson en el rodaje de El resplandor (1980)

De ahí que su cine nos incomode y nos violente, al sentirnos expuestos y desnudos frente a él. Sus cintas están llenas de seres solitarios, incapaces de comunicarse o de relacionarse con nadie más, puestos por esto mismo en la frontera de la psicopatía: al Alex de La naranja mecánica nadie le importa, ni los reclutas de Nacidos para matar ni los enmascarados asistentes a la mansión de Ojos bien cerrados tienen nombre ni pudor, Jack Torrance en El resplandor es incapaz de reconocer a su familia, invadido por una maldad que no conoce limites de tiempo o espacio. El director avizora sus mentes y lo que nos muestra es un lugar enfermizo, tachonado de dolor y dudas, cubierto de rencor. El alma humana como nido de pesadillas, como fuente de lo ruin. ¿Habrá futuro para nosotros? En este estado de ideas 2001 nos anticipa que llegaremos al punto en el que el computador será más imprescindible que cualquiera de nuestros semejantes… ciencia ficción, claro está.

Stanley Kubrick y Sue Lyon en el plató de Lolita, fotografía de Joe Pearce.

Pero Kubrick no se detuvo allí: a su descripción sumó la denuncia, la cual brillaba clara ante nuestros ojos, así estuviera disfrazada de chiste mordaz en el Dr. Stangelove, de caricatura despiadada en La naranja mecánica o de juicio moral en La patrulla infernal y en Ojos bien cerrados. El director se enfrentaba de esta manera a los militares, a los políticos, a la guerra, a la violencia indiscriminada, y a la sociedad en decadencia que había sido capaz de gestarlos a todos. Nacidos para matar es un memorial de agravios, como lo fue La naranja mecánica: piezas llenas de ira, de quejidos buscando un doliente, uno que -sin embargo- muchas veces no apareció, pues los mensajes tras sus cintas parecían a veces difuminarse en medio de su impecable realización artística y de su virtuosismo técnico.

Por eso su cine está compuesto por imágenes llenas de rigor estético, pero que a veces tenían menos peso del que podría suponer el espectador exigente, defraudado al no lograr captar lo que el director quería expresar. Lecturas crípticas, códigos contradictorios e ideologías no del todo definidas pueden buscarse y encontrarse en sus películas, pero su interpretación última pertenece y pertenecerá siempre a su creador, pues como el mismo lo dijo “no creo que los escritores, los pintores o los cineastas trabajen porque tengan algo que particularmente quieran decir. Ellos tienen algo que sentir”. Palabras de un hombre libre.

 

[Fuente: http://www.tiempodecine.co]

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

Écrit par Alexandre Clement

C’est l’ouvrage incontournable sur le cinéma de Jean-Pierre Melville, mais ça va bien au-delà d’une autocélébration, parce que s’il médite sur sa carrière assez brève finalement, il pose des questions importantes sur l’histoire du cinéma en général et sur les différences entre le cinéma français et américain. Il a des réflexions étonnantes tout de même parce qu’il désigne Marcel Carné comme un cinéaste américain, alors que nous le voyons d’abord comme très français, ou parce qu’il célèbre Le trou de Jacques Becker comme un chef d’œuvre, jugement que je partage bien volontiers. À propos de ce film il nous dit que René Clément aurait pleuré lors de la première, tant il était impressionné par la maîtrise de Becker. Je ne suis pas sûr que cela soit vrai, même si René Clément admirait la technique de Becker sur ce film, film qui n’a eu aucun succès à sa sortie mais qui est maintenant considéré comme un pilier incontournable du film noir à la française[1].

Une première édition de cet ouvrage avait été donnée en français par Seghers en 1973, puis une seconde par Les cahiers du cinéma en 1996, mais sans les illustrations et dans le format du livre de poche. Ces deux premières éditions s’étant épuisées assez rapidement, on ne trouvait plus cet ouvrage que sur le marché de l’occasion à des prix bien extravagants. Curieusement il n’y a pas beaucoup d’ouvrages sérieux consacrés à Melville, à part celui très bon de Denitza Bantcheva[2]. Il y aurait pourtant beaucoup à dire et à analyser sur le plan stylistique parce que s’il y a un réalisateur au style reconnaissable entre tous, c’est bien Melville. De ce point de vue, ces entretiens sont aussi tout à fait éclairants.

L’ouvrage a été conçu sur le modèle de celui que François Truffaut avait consacré à Alfred Hitchcock[3]. C’est une très longue interview qui passe en revue la carrière du cinéaste. L’ouvrage est passionnant. Melville nous dit ce qu’il pense de sa carrière, jugement parfois abrupt et de mauvaise foi, avec lequel on n’est pas forcément d’accord. Il considérait par exemple L’ainé des Ferchaux comme raté[4], et Quand tu liras cette lettre comme une simple commande[5]. Il avait tort ! Mais au fil des pages il précise ce qu’il pense du cinéma en général et plus particulièrement du cinéma américain qui a été sa source principale d’inspiration. Si aujourd’hui un tel ouvrage semble aller de soi, ce n’était pas vraiment le cas lors de son écriture. Il fut d’ailleurs publié d’abord en anglais avant que de l’être en français trois ans plus tard. Nul n’est prophète dans son pays.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

La réussite d’un tel ouvrage tient à la qualité de la relation qui s’établit entre l’interviewer et le cinéaste. Il faut qu’il connaisse bien la cinématographie de l’homme qu’il interroge, et qu’il pose les questions pertinentes. Rui Nogueira fait preuve d’une grande finesse. Melville avait un caractère singulier, impossible diront certains. Il est le seul metteur en scène qui se soit fait envoyer au tapis par Belmondo qui à la suite de cette altercation quitta le plateau de L’aîné des Ferchaux pour ne plus y revenir. Melville se fâcha avec à peu près tout le monde. Sur L’armée des ombres, Lino Ventura refusait de lui parlait et communiquait par petits billets avec lui ou par l’intermédiaire d’un assistant. Ce qui n’empêcha pourtant pas les deux hommes de réaliser un chef d’œuvre. Il s’est même brouillé avec Alain Delon qui pourtant l’aimait bien, sur le tournage d’Un flic parce que sa vedette était pressée de partir rejoindre Zurlini en Italie pour tourner La prima notte di quiete. José Giovanni qui lui reconnaissait un grand talent et d’avoir très adapté avec un grand talent Le deuxième souffle, lui vouait aussi une grande détestation, il l’appelait la hyène. L’homme était très envahissant, réclamant une attention de tous les instants comme le raconte Yves Boisset qui fut son assistant[6], entraînant ses jeunes interlocuteurs dans des séances de cinéma dans son studio de la rue Jenner où il repassait des dizaines de fois les mêmes films. Malgré tous ses défauts dont il était conscient d’ailleurs, l’homme était attachant. Il a assez peu tourné finalement, mais ses films ne se sont pas démodés, bien au contraire, ils ont atteint une sorte d’universalité qui s’est affirmé de plus en plus avec le temps. Dans le monde entier on se réclame de Melville, aux États-Unis, en Asie, mais aussi en Italie. Il a très peu tourné finalement, treize longs métrages, ce qui donne un côté assez compact à son œuvre, avec son apogée avec Le deuxième souffle, Le samouraï et L’armée des ombres soit entre 1966 et 1969. Je suis pour ma part moins passionné par ses deux derniers films, même si évidemment ils ont la patte de Melville et à ce titre doivent être vus.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

Dans cet entretien mené de main de maitre par Rui Nogueira, on trouvera des tas de choses, la liste des 63 réalisateurs américains que Melville considérait comme important dans le cinéma d’avant-guerre. On sera peut-être surpris des absences, notamment celle d’Hitchcock, dans cette liste, mais au fond ce n’est pas étonnant. Raoul Walsh ne fait pas partie de son panthéon bien qu’il ait fait avec High sierra d’Humphrey Bogart l’immense vedette qu’on sait. Il n’y a pas non plus Robert Wise dont pourtant il admirait Odds against tomorrow qu’il avait visionné des dizaines de fois, ou encore John Huston dont il aimait Asphalt jungle bien sûr, mais aussi The Kremlin letter. À cette date il n’avait pourtant pas vu ni Fat city[7], ni Wise blood[8] qui l’auraient probablement conforter dans la vénération qu’il lui portait. Mais pour lui ce panthéon correspondait à l’âge d’or du cinéma américain, les années 30-40. Et pour lui le cinéma américain a commencé de décliner après la Seconde Guerre mondiale. Il y aurait beaucoup à dire sur ce genre de catégorisation. Je suis d’accord avec lui sur le fait que l’immédiat après-guerre n’a pas été très bon dans l’ensemble, il a été pourtant meilleur pour le cinéma français, mais il y a eu un renouveau très important du cinéma américain dans les années 70, renouveau qui s’est préparé dans les années soixante, quand on s’est débarrassé de l’emprise de la télévision et de la liste noire ! Désigner des périodes de déclin est toujours délicat et reste un peu subjectif.

On est sans doute un peu dans la même situation aujourd’hui, en pire toutefois, pour que le cinéma redevienne créatif, il lui faudra se débarrasser de trois choses :

– de l’emprise de Netflix et des réseaux assimilés qui poussent les réalisateurs non seulement au conformisme le plus total, mais aussi à se répéter, l’indigence du dernier Scorsese le montre[9] ;

– de la tyrannie du politiquement correct et de la Cancel Culture, qui ressemble par beaucoup d’aspects à la façon dont les studios américains fixaient les limites à ne pas dépasser pour ne pas avoir d’ennui avec l’HUAC[10] ;

– et enfin le public devra revenir dans les salles ce qui ne semble pas pour tout de suite, non seulement à cause de la pandémie du COVID, mais aussi de la médiocrité des productions françaises ou américaines.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

Mais enfin tout cela n’est pas très important, qu’on soit d’accord ou non avec tout ce que disait Melville, il faut lire absolument cet ouvrage, parce que c’est une manière d’entamer un dialogue sur le cinéma, ses difficultés, et sa signification avec un homme qui était passionné par son métier. Pour moi c’est un très grand ouvrage, un des meilleurs écrits sur le cinéma, que j’ai lu et relu. Cette nouvelle édition est légèrement augmentée d’une postface de Rui Nogueira et rétablit les illustrations.

Je profite de l’occasion pour signaler le documentaire d’Olivier Boher, Sous le nom de Melville. Ce long métrage est excellent, paru en 2008, on pourrait dire que c’est le pendant visuel heureux de l’ouvrage de Rui Nogueira.

Jean-Pierre Melville, Rui Nogueira, Le cinéma selon jean-Pierre Melville, Capricci, 2021

 

[1] René Clément n’aimait pas vraiment le personnage de Jean-Pierre Melville, mais il reconnaissait qu’il était habité par la passion du cinéma.

[2] Jean-Pierre Melville : de l’oeuvre à l’homme, Editions du Revif, 2007.

[3] Le cinéma selon Alfred Hitchcock, Robert Laffont, 1966.

[4] http://alexandreclement.eklablog.com/l-aine-des-ferchaux-jean-pierre-melville-1963-a187330618

[5] http://alexandreclement.eklablog.com/quand-tu-liras-cette-lettre-jean-pierre-melville-1953-a114844948

[6] La vie est un choix, Plon, 2011.

[7] http://alexandreclement.eklablog.com/la-derniere-chance-fat-city-john-huston-1972-a130683344

[8] http://alexandreclement.eklablog.com/le-malin-wise-blood-john-huston-1979-a130697718

[9] http://alexandreclement.eklablog.com/the-irishman-martin-scorsese-2019-a177715326

[10] http://alexandreclement.eklablog.com/ayn-rand-et-la-conception-du-cinema-hollywoodien-au-moment-de-la-chass-a114844816

« Philippe Garnier, Sterling Hayden, l’irrégulier, La rabia, 2019L’affaire Maurizius, Julien Duvivier, 1954 »

 

 

[Source : alexandreclement.eklablog.com]

La Filmoteca de Catalunya dedica una exposició a la col·laboració entre el fotògraf Milton H. Greene i Marilyn Monroe.

Monroe

Monroe amb Joshua Greene, fill del fotògraf.

Escrit per Gerard E. Mur

Va ser un encanteri de sensualitat (“tenia el que jo anomeno impacte carnal”, en digué Billy Wilder). Era radicalment bufona i delicadament exuberant. I era, és clar, un fenomen (de masses). Un fenomen buidat d’essència i llibertats, que és com solen acabar la majoria. Avui, Marilyn Monroe és una icona, una il·lusió cíclica. És la rossa que torna i retorna. Una lluïssor —pell blanquíssima i cabells platínics— que és reinterpretada periòdicament, imitada fins a l’extenuació (sovint de la forma més xarona i frívola). El dramaturg Carles Batlle l’ha recuperat al seu últim text (Monroe-Lamarr, representat recentment al Teatre Nacional); el febrer vinent, Alfaguara reeditarà (en castellà) la biografia que en va escriure fa vint anys Joyce Carol Oates (Blonde); María Hesse ha publicat aquesta tardor una nova biografia de l’actriu, en aquest cas il·lustrada (Marilyn, a Lumen); i ara la Filmoteca destina la sala d’exposicions a una mostra de les fotografies que Milton H. Greene va fer a la protagonista de Niagara (una pèssima pel·lícula, per cert). L’exposició, que ha arribat acompanyada d’un cicle dedicat a la intèrpret, es pot visitar fins al 21 de febrer.

El magnetisme de Monroe —aparença, actitud i solvència— fa que l’actriu estengui (en vida i pòstumament) tentacles d’admiració arreu: al periodisme, a la literatura, a l’art contemporani, a la política, al show i evidentment a la fotografia. Omplia d’inusual matèria i força discursos, articles, festes i carrets. Amb Greene, les dosis de complicitat van ascendir a un altíssim nivell. El fotògraf va saber esprémer tots els racons de la fotogènia manifesta de l’actriu. Entre 1953 i 1957 van col·laborar en cinquanta sessions. Evidentment, durant les primeres trobades, Greene va haver de fer una notable feina prèvia abans de prémer el botó de la càmera. Calia aixecar un escenari d’elements invisibles però imprescindibles: confiança, seguretat, una certa familiaritat. Finalment, l’entesa entre tots dos va quedar closa i protegida en un puny hermètic.

Del material resultant de les cinquanta sessions Monroe-Greene, la Filmoteca n’exposa una selecció de vuitanta-quatre imatges; la tria l’ha fet el fill del fotògraf. El temps ha convertit les fotografies en obres icòniques, recuperades en nombroses ocasions, utilitzades per il·lustrar infinitat d’obres dedicades a l’actriu. En la majoria de fotografies, Monroe apareix sola, la tensió de l’objectiu es concentra exclusivament en ella. Greene la retrata en muntatges de tota mena al seu estudi (el canvi de vestuari determina l’esperit de la sessió), als sets de rodatge (durant els descansos) o a casa, en una privacitat lleugerament artificial, però efectiva. També hi ha, però, fotografies d’ambient, socials; destaquen, especialment, les del casament de Monroe amb Arthur Miller (1956). Els nuvis apareixen abrigats per un blanc i negre llustrós.

Cristina Carrillo, comissària de l’exposició, dona en un dels textos de sala la clau per interpretar l’actitud de Monroe davant la càmera de Greene: “[Les fotografies] revelen un punt d’inflexió molt poc conegut: el moment en què Monroe començava a controlar tant la seva imatge com la seva vida”. Aquest gir vital és un miratge, però. La Marilyn d’aquestes fotografies conté la tristesa (real, però explotada) d’una dona presonera, com si el fantasma de l’apropiació col·lectiva, per innocent o barroera que fos, sempre pogués tornar. El personatge encara amenaça la persona. El final de l’actriu és la constatació de la incapacitat de superació d’aquest temor. No va aconseguir el reconeixement d’una autonomia total, d’un criteri capaç. Es va imposar el buidatge, la reducció de la persona a l’espectacle del cos. Davant del fotògraf, però, l’amargor de Monroe queda tapada per la insolència que Grenne aconsegueix arrencar. La Monroe de Greene podria cantar aquell I’m sorry de Brenda Lee. La compassió per Monroe s’enfila novament quan es pensa en la seva mort, en els motius del final. El canó d’hipòtesis comença a escalfar-se. Com Garbo, Monroe és una icona que neix, sobretot, del misteri, del buit.

Monroe

El matrimoni Monroe-Miller per Greene.

L’exposició, coproduïda per la Filmoteca i el fons The Archives-LLC, és també una fantàstica oportunitat per rescatar un llibre que aquells que el tinguin han de guardar com una relíquia, pel contingut i per la singularitat de l’edició. Es tracta de Marilyn revisitada, una antologia de textos dedicats a l’actriu. El llibre, editat per Joaquín Jordá i José Luis Guarner, el va publicar Anagrama el 1971. L’editorial, però, el va recuperar el 2005 a Compactos (amb una fotografia de Greene a la coberta). Marilyn revisitada és un ric compendi d’opinions sobre l’actriu —parlen d’ella— i de l’actriu —parla ella—. A «Marilyn toma la palabra» es recullen cavil·lacions distribuïdes en ordre alfabètic: una paraula, un tema (discutit lliurement). Monroe comenta la seva relació amb el color vermell, el sexe, la fama (“escalfa una estona, però les calories duren poc temps”), John HustonJerry Lewis o Greene (“una de les coses que fa que sigui un artista és la seva sensibilitat, el seu sentit de la introspecció”). Les declaracions estan extretes de LifeTimeCosmopolitan, etc. A «Mixed Grill» i «Nuevas elucubraciones», NabokovNorman MailerBoris VianMae WestRomán Gubern o Juan Marsé perfilen la persona i el personatge, n’il·luminen un detall, en subratllen un tret distintiu. El llibre es tanca amb una filmografia comentada per Jordá i Guarner (Love HappyAll About EveGentlemen Prefer BlondesLet’s Make Love…).

Monroe, dèiem, és una il·lusió cíclica, encara genera una fascinació considerable. La imatge de l’actriu, però, és un cofre delicat que cal obrir amb cura, sense oblidar una biografia (col·lectivament) tràgica: pels abusos socials que va patir (“la societat la va assetjar des de petita; llançant-la als orfenats, permetent el seu atropellament, […] voltant-la de solitud, escàndols injustificats i difamació”, sostenia Félix Martialay) i per la incapacitat d’entendre “la superficialitat” que la caracteritzava (segons Eugenio Trías, “era massa superficial. I la superficialitat, casa de la de veritat, alarma. I encara alarma més l’excés”). La Marilyn de Batlle, per cert, interpretada per una convincent Elisabet Casanovas, encara es podrà veure durant la gira catalana de Monroe-Lamarr que el Teatre Nacional detallarà pròximament.

 

[Font: http://www.nuvol.com]

 

 

Escrito por Gaspar Jover Polo

Me gustaría caer como por arte de magia en el rodaje de la película Paseo por el amor y la muerte (A Walk with Love and Death, 1969) con el objetivo de disfrutar, sobre todo, de la relación que mantuvieron, durante aquellos días, John Huston y una jovencísima Anjelica Huston, director y actriz principal, padre e hija juntos en el plató. Ha sido a partir de encontrar una foto antigua de aquel rodaje que he sentido el impulso de retroceder en el tiempo, de viajar hasta los años sesenta; se trata de una fotografía en la que John y Anjelica aparecen frente a frente y en la que él lleva la gorra de director de cine y ella va vestida con traje de época, con un tocado también de época, todo muy medieval. Se ve a la joven con la cabeza baja mirando directamente al suelo, mientras el director, inclinando el cuerpo hacia adelante, tiene la mirada fija en la actriz, en su hija, y está como diciéndole algo de gran importancia, como proporcionándole alguna recomendación con ternura de padre y con determinación de director a la vez, como dándole algún consejo que, al mismo tiempo, le levante la moral. Ella aparece compungida, es como si se acabara de equivocar en la toma (tenía 16 años y era su primera película), y eso le hubiera producido un marcado descenso en la autoestima. Doy un salto elástico en el tiempo y me pongo a observar desde algún rincón esos apartes improvisados entre director y actriz: la confianza que ella le muestra, como se deja llevar con total entrega por el adulto seguro y experto. Como es sabido, la película se terminó de rodar en 1969 y hoy permanece entre nosotros como una modesta obra de arte; pero creo que, en este caso, algunos momentos concretos de antes de la palabra “¡acción!“ pueden resultar tan interesante como el producto acabado. No puedo evitar preguntarme si el director hubiera dedicado tanta atención a su actriz principal en el caso de que no fuera su hija. Si hubiera podido mostrar el mismo grado de concentración y de preocupación.

¡Qué trozo de vida tan interesante! pienso a partir de la foto. ¡Y cómo despierta la curiosidad del aficionado al cine un tanto fanático! Es cierto que las críticas que tuvo la película no fueron muy favorables, y hay que reconocer también que no tuvo éxito de público. Se ha escrito bastante sobre Paseo por el amor y la muerte y se han dicho cosas terribles: “el intento, las buenas intenciones del realizador, son fallidas, el argumento resulta inverosímil por momentos; el lirismo que desea transmitir no nos acaba de llegar, se hace incluso insulso”. Se ha hablado también de “el tratamiento edulcorado de los personajes protagonistas”. Pero, una vez vista la foto, las opiniones de los estudiosos ya no me parecen tan interesantes.

La mayoría de las críticas le ponen terribles peros a Paseo por el amor y la muerte: no están de acuerdo con la labor del director; le ponen pegas hasta al autor de la banda sonora. Algunos críticos señalan que el mensaje pacifista parece demasiado evidente: “Huston, un hombre ya entrado en años en esos momentos, se posiciona del lado de los jóvenes y de los contestatarios (…). Nos da la impresión de estar viendo a unos hippies metidos con calzador en la época medieval”. Pero, al margen del éxito o del fracaso, de los comentarios que se estuvieran haciendo alrededor del plató o que se pudieran publicar a partir del estreno, lo realmente importante es que, a través de la imagen fotográfica, sabemos a ciencia cierta que John y Anjelica se tomaron muy en serio su actividad profesional, y que, al mismo tiempo, se dio entre los dos una relación de afecto entrañable y puede que única en la historia del cine.

Me hubiera gustado estar presente porque me emociona saber que, en aquel preciso momento, en la pausa entre dos tomas, padre e hija estuvieron vivamente concentrados en lo suyo, que se sintieron tan uno solo, que les importó poco o nada los maliciosos comentarios de los profesionales que trabajaban a su lado. Menos aún, lo que pudiera decir sobre su trabajo y sobre su relación la posteridad.

[Fuente: http://www.culturamas.es]

La cara, la presencia y la expresividad inquietante de este hombre guapo y atormentado deslumbraron a la cámara desde el principio

Escrito por CARLOS BOYERO

Montgomery Clift hubiera cumplido 100 años mañana sábado. Algo absolutamente improbable según el testimonio de la gente que se sintió cerca de él. La palmó a los 45 años, alcoholizado, con dependencia permanente hacia las drogas duras y el pastilleo, con el rostro laboriosamente recompuesto mediante operaciones muy dolorosas, ya que sobrevivió a un accidente terrible de coche, roto por dentro y por fuera. Robert Lewis, que fue uno de sus profesores en el Actors Studio, decía que Clift vivió el suicidio más largo de la historia. Su oculta homosexualidad, en épocas muy duras, que no concebían el estrellato con esa condición sexual y menos en un actor que enamoraba a la mayoría del público femenino, le creó eterno tormento y vocación autodestructiva. Cuenta el cotilleo con datos que le iba la marcha dura y los excesos, que el volcán interno y externo nunca dejó de arder. Durante mucho tiempo suponía una labor épica lo de salir del armario. Demasiadas cosas valiosas estaban en peligro. Existía la condena, la lapidación pública, la pérdida del trabajo.

La cara, la presencia y la expresividad inquietante de este hombre guapo y atormentado deslumbraron a la cámara desde el principio. Existe algo hipnótico y triste en su mirada, seducción e introversión, sufrimiento y misterio. Te pones siempre de su parte, es imposible que te caiga mal. Su presencia se la disputaron la aristocracia de los directores. También los mejores artesanos. Repasen la lista de los creadores que le utilizaron para sus historias. Es apabullante. Están Howard Hawks, William Wyler, Joseph L. Mankiewicz, Alfred Hitchcock, John Huston, Elia Kazan, George Stevens, Vittorio De Sica.

Y puedes guardar mejor o peor recuerdo en las 18 películas que interpretó, pero es difícil que te olvides de sus personajes, incluido alguno que es tan breve como antológico. Aparece en una secuencia de aproximadamente diez minutos en ¿Vencedores o vencidos?, dando vida a un panadero judío, disminuido mental, al que castraron los nazis. El recuerdo de la actuación de Clift me sigue provocando conmoción y piedad. Le ofrecieron retos desde el principio de su carrera. Debió de imponerle tanto respeto como miedo que Hawks le obligara a plantarle cara al legendario John Wayne en el wéstern Río Rojo. Clift encarnaba al método y el psicologismo, y tenía enfrente a la grandiosa naturalidad de Wayne. Esa rivalidad funcionó para placer del espectador. Una vez interpretó a un ingrato villano con modales suaves, al arribista y mentiroso cazafortunas que enamora y hace sufrir lo indecible a una solterona en La heredera. Y estaba sufriente, torturado y maravilloso interpretando al cura de Yo confieso, alguien que al recibir en confesión a un criminal no puedo contárselo a la justicia. O haciendo un solo de trompeta al amanecer después de la muerte de su amigo en De aquí a la eternidad. O en el desenlace de Freud, pasión secreta, soltando sus conclusiones sobre el subconsciente, la sexualidad y la interpretación de los sueños, mientras que la mayoría de sus colegas médicos y psiquiatras le abuchean. O en su tierna historia de amor con Lee Remick en Río salvaje. O confesando su desamparo, su soledad y la tormentosa relación con su padre en el regazo de la también muy perdida Marilyn Monroe en Vidas rebeldes.

Curiosa y penosamente tengo la misma sensación de existencia destruida cuando le veo en El desertor, la última y olvidable película que interpretó, que con la postrera actuación del genial Philip Seymour Hoffman en El hombre más buscado. Aunque ambos se atengan a un guion escrito por otras personas, de alguna forma me están transmitiendo su propia ruina, la cercanía de su final. Las dos son de espías. Una se desarrolla en Alemania del Este y la otra en Hamburgo. Clift y Hoffman poseían tanto talento como sensibilidad extrema. Qué lastima para el cine y para nosotros no haberles visto envejecer.

 

[Ilustración: SCIAMMARELLA – fuente: http://www.elpais.com]

A cantante e actriz francesa falece aos 93 anos

La cantante y actriz Juliette Gréco

A cantante e actriz Juliette Gréco

Por MARTA GARDE

No universo da chanson française, unha muller ostentaba como ningunha o apelativo de icona: Juliette Gréco, falecida este mércores aos 93 anos, e cuxa amizade con filósofos e poetas valeulle ser considerada tamén musa dos existencialistas».

Naceu en Montpellier, no sur de Francia, o 7 de febreiro de 1927, pero a súa vida despegou en verdade en París: nos bares de Saint-Germain coñeceu a Jean-Paul Sartre e a Simone de Beauvoir, e coincidiu con grandes da escena como o pianista e compositor de jazz estadounidense Duke Ellington. O cine, o teatro, a música e o cabaré forxaron a súa traxectoria artística. Unha traxectoria na que se mantivo activa ata o 2015, ano en que lanzou a súa xira de despedida, Merci, consciente dun probable final próximo que quería que a pillase «de pé, coa maior elegancia posible».

De Gréco transcenderon títulos como Lles feuilles mortes (1951) e A Javanaise (1963), con letra de Jacques Prévert e Serge Gainsbourg, ou Je hais lles dimanches (1951) e Déshabillez-moi (1967), escritas por Charles Aznavour e Robert Nyel. A súa infancia foi solitaria, segundo lembrou Le Monde, cunha relación «caótica» coa súa nai e un pai ausente, e estivo marcada pola Segunda Guerra Mundial (1939-1945), pola que a súa nai e a súa irmá, integrantes da Resistencia francesa, foron deportadas ao campo de concentración de Ravensbrück e ela mesma encarcerada durante tres semanas.

Pero a mocidade pilloulle xa nun París liberado. O escritor Boris Vian e Sartre foron algunhas das súas amizades, e este último, filósofo, escribiu na súa honra en 1944, cando a súa traxectoria aínda estaba a despegar, a canción La rue des Blancs-Manteaux. Gréco foi figura do cabaré Lle Tabou, onde coñeceu ao compositor e trompetista estadounidense Miles Davis. Ela tiña 22 anos e el 23, e foron amantes durante anos. O pai da súa única filla, no entanto, foi o actor Philippe Lemaire, co que estivo casada de 1953 a 1956. O seu seguinte marido, de 1966 a 1977, foi o tamén actor Michel Piccoli, e a súa terceira e última unión, co pianista francés Gérard Jouannest, durou 30 anos, de 1988 ao 2018.

Gravou o seu primeiro disco, Je suis comme je suis, en 1951, e a súa consagración chegou en 1954, cando puxo pé por primeira vez na sala parisiense Olympia. Gréco, que recoñecía ter sido unha muller «adiantada ao seu tempo», aínda que intentou fuxir do escándalo, deixouse tentar polo cine a ambos os dous lados do Atlántico. Púxose ás ordes de Jean Cocteau en 1950 con Orphée e de Jean Renoir en 1955 con Elena et les hommes, e en Hollywood traballou igualmente con outros grandes da sétima arte, como Henry King (The sun also rises, 1957) ou John Huston (The roots of heaven, 1958), ademais de compartir cartel con Orson Welles en Crack in the Mirror (1960).

«Non tiven para nada unha vida normal», recoñecía no 2016 nunha entrevista no semanario cultural Télérama. Para entón estaba a piques de cumprir 89 anos e, con todo, dicía non ser consciente do paso do tempo. «¡Non teño tempo de verme envellecer! Son moi orgullosa, pero non teño vaidade. Subín ao escenario empuxada por outros, cantei coma se actuase, converteuse nunha razón de vida, e paseime a vida facendo progresos. Tiven unha sorte tola e unha existencia moi particular», aseguraba.

 

[Imaxe: TINO VIZ – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Star glamorous, chanteuse et actrice mythique née Norma Jeane Mortenson, Marilyn Monroe (1926-1962) a brillé dans les comédies et les drames et s’est convertie au judaïsme. Dotée d’une personnalité complexe, cette artiste a dirigé sa carrière en choisissant les réalisateurs les plus talentueux de Hollywood et a suivi les cours de l’Actor’s Studio à New York. Elle est décédée le 5 août 1962. 

Publié par Véronique Chemla

Le mythe Marilyn Monroe, « c’est le grand mythe du demi-siècle écoulé. Trois mythes. Le rêve américain de l’ascension d’une pauvre fille devenue la femme la plus célèbre de son temps. De la femme-enfant ou plutôt de l’enfant-femme incarnant à la fois l’innocence sexuelle et la femme absolue. D’un destin où se nouent sexe et pouvoir. Sa mort jeune, dans des circonstances mystérieuses, ajoute au mythe », déclare Michel Schneider, auteur du roman Marilyn, dernières séances publié par Grasset.

Et d’ajouter : « Ravissante blonde idiote ? Ravissante, sans doute, blonde, pas vraiment, et idiote, pas du tout. Aujourd’hui, c’est le paradoxe de la postérité de Marilyn. Les 80 % de ses admirateurs ne sont pas des hommes avides d’un sex-appeal vintage, mais de jeunes femmes qui ne l’ont jamais vue dans un film ». Une blondeur proche de celle d’une star des années 1930, Jean Harlow.

Parmi les hommages à cette actrice-chanteuse-danseuse, Arte a diffusé « Marilyn, dernières séances » par Patrick Jeudy les 4 et 12 août 2012 – « portrait totalement inattendu de la star dans sa relation avec le psychanalyste Ralph Greenson » (1960-1962) -, puis « Bert Stern. Objectif Marilyn » (Bert Stern, The man who shot Marilyn), remarquable documentaire de Shannah Laumeister les 5 et 30 août 2012. Le musée Maillol à Banyuls-sur-Mer a présenté l’exposition Marilyn photographiée par Bert Stern avec « 13 photos incontournables de la dernière séance » photographique de la star glamorous.

De Norma Jeane Mortenson à Marilyn Monroe

Marilyn Monroe est née Norma Jeane Mortenson (ou Baker) en 1926, dans un milieu modeste. Elle souffre de l’absence de son père. Sa mère, qui travaille comme monteuse dans un laboratoire cinématographique Hollywood, souffre d’instabilité mentale.

Placée dans des familles d’accueil et des orphelinats, elle se marie en 1942, à l’âge de 16 ans, avec James « Jim » Dougherty, un voisin âgé de 21 ans.

Lors de la Seconde Guerre mondiale, son mari sert dans la Marine américaine dans le Pacifique, et elle travaille dans une usine d’assemblage d’avions.

Là, en 1945, elle est repérée par un photographe, David Conover, chargé d’effectuer un reportage sur l’engagement des Américaines dans l’effort de guerre. Le reportage photos avec la jeune ouvrière est publié, et vaut un début de célébrité à la jeune femme.

Elle débute comme mannequin et pin-up.

Elle signe en 1946 un contrat avec le studio, la 20th Century Fox confiante en sa ciné-génie. Ce studio la rebaptise Marilyn Monroe, la façonne en blonde platine. L’actrice divorce.

Pour divers studios, elle enchaîne les tournages à Hollywood – L’Extravagante Miss Pilgrim (1947), La pêche au trésor des Marx Brothers – sous la direction de réalisateurs prestigieux. Et s’impose dans les rôles de blonde pulpeuse et de sex-symbol.

Agent d’artistes, Johnny Hyde la représente et lui trouve un premier rôle important et complexe dans The Asphalt Jungle (Quand la ville dort, 1950), de John Huston.

Corée

Le 15 février 1954, Marilyn Monroe « interrompt son voyage de noces au Japon » avec le célèbre et populaire joueur de base-ball Joe DiMaggio « pour aller chanter en Corée auprès des GI. Cette tournée durera quatre jours. Que racontent les images tournées par les cameramen de l’armée américaine ? » Le  couple di Maggio se rend au Japon en raison du contrat signé par le champion retraité pour effectuer des démonstrations de ce sport et des séances d’entrainement de l’équipe japonaise au pays du Soleil levant. Les relations entre Marilyn Monroe et la Fox, dont elle est l’une des vedettes, sont alors tendues. Le 1er février 1954, le couple est accueilli par les fans du champion et de la star à son arrivée à l’aéroport nippon. En raison de la guerre de Corée, plus de 120 000 GI’s sont stationnés dans cet Extrême-Orient. À Tokyo, la star se rend auprès de soldats américains soignés dans des hôpitaux à Tokyo : elle est filmée serrant notamment la main de soldats noirs, mais ces images ne seront pas diffusées aux États-Unis.

En pleine Guerre froide, à la demande de l’Armée américaine, Marilyn Monroe se rend à Séoul, capitale de la Corée du sud, à plus de 1000 km du Japon. But : remonter le moral des plus de 100 000 soldats américains, basés pour la plupart au nord de Séoul, dans des camps le long de la frontière avec la Corée du nord : quelques années après la guerre de Corée, 18 divisions américaines et sud-coréennes sont installées le long de la frontière, sur moins de 300 km, de l’autre côté, sept corps des armées chinoises et deux divisions nord-coréennes. L’actrice Betty Hutton en 1952, Joe di Maggio et son ami joueur de base-ball Lefty O’Doul l’y avaient précédée pour des tournées militaires.

Délaissant robe et manteau de fourrure, mais gardant de jolies boucles d’oreilles, la star est vêtue d’un uniforme militaire au col largement ouvert à son arrivée en Corée. Cette tournée réunit la chanteuse et ses amis, des musiciens militaires, une infirmière aux armées. Des hélicoptères amènent l’équipe dans les camps où sont prévus, le jour-même, deux spectacles, dont l’un pour les Marines.

Pour ces neuf spectacles en quatre jours dans une région montagneuse, elle interprète trois chansons de ses récents films. C’est la première fois qu’elle chante sur scène. Des hauts-parleurs sont placés pour permettre aux 10 000 Marines d’écouter au mieux les airs hollywoodiniens, dont Diamonds are a Girl’s Best Friend. Vêtue d’une robe décolletée à fines bretelles, arborant des créoles aux oreilles, la star enchaîne ses succès malgré le froid. L’Armée filme la scène mais leurs caméras n’enregistrent pas les sons, tandis que des soldats prennent des photos. Malgré son inexpérience de la scène, la star enregistre un succès auprès d’un public composé de plus de 10 000 soldats lors de chaque représentation. Au fil des jours, la fatigue se lit sur le visage de la star, se prêtant toujours souriante aux séances de photos et aux bains de foule, chantant sur une scène non protégée des intempéries (pluie hivernale). Avant son retour à Tokyo, Marilyn Monroe fait une halte à Séoul. Elle souffre d’un début de pneumonie qui nécessitera bientôt son hospitalisation.

Sous le titre Marilyn « Wows ‘Em » in Korea!, le reportage filmé en ces quelques jours par Paramount News est diffusé dans les salles de cinéma et dans les télévisions aux États-Unis. Joe di Maggio espérait que son épouse abandonnerait le monde du cinéma qu’il déteste. Or, son rêve ne se concrétise pas. Le couple divorce. Marilyn Monroe gagne en respect à Hollywood, assoit sa popularité et s’inscrit dans la liste des stars américaines ayant soutenu l’effort de guerre : dès 1918, le couple Pickford/Fairbanks et Charlie Chaplin invitaient les Américains à contribuer financièrement à la Première Guerre mondiale.

De Hollywood à l’Actor’s Studio

All About Eve (Ève, 1950) de Joseph L. Mankiewicz avec Anne Baxter et Bette Davis, Monkey Business (Chérie, je me sens rajeunir, 1952), Clash by Night (Le démon s’éveille la nuit, 1952), Niagara (1953), Gentlemen Prefer Blondes (Les hommes préfèrent les blondes, 1953), How To Marry A Millionaire (Comment épouser un millionnaire, 1953), River Of No Return (Rivière sans retour, 1954), The Seven Year Itch (Sept ans de réflexion, 1955), Bus Stop  (Arrêt d’autobus, 1956), The Prince and the Showgirl (Le prince et la danseuse, 1957), Some Like It Hot (Certains l’aiment chaud, 1959), Let’s Make Love (Le milliardaire, 1960) – sur le tournage, l’actrice a une aventure avec Yves Montand -, The Misfits (Les désaxés, 1961), Something’s Got to Give (1962)… La liste est longue des comédies ou drames incarnées par la talentueuse actrice et chanteuse.

Manque de confiance en elle, souhait d’améliorer son talent d’actrice, curiosité ? Marilyn Monroe quitte Hollywood pour s’installer pendant quelques années à New York dans les années 1950. Là, elle travaille auprès de Lee Strasberg à The Actor’s Studio.

Après un mariage avec Joe Di Maggio, champion américain de base-ball, qui s’achève par un divorce en 1954, Marilyn Monroe se convertit au judaïsme et épouse en 1956 le dramaturge Arthur Miller, alors soupçonné de sympathies communistes.

Le couple divorce en 1961.

Certains l’aiment chaud

Le 12 août 2018, dans le cadre de son « Summer of Lovers », Arte diffusa « Certains l’aiment chaud » (Some like it hot, Manche mögen’s heiß) de Billy Wilder, avec Marilyn MonroeTony Curtis et Jack Lemmon. « Pour échapper à des malfaiteurs, deux compères musiciens se déguisent en femmes et se font engager dans un orchestre exclusivement féminin… Rythme échevelé, dialogues incisifs, mise en scène virtuose signée Billy Wilder et trio génial : Marilyn MonroeTony Curtis, Jack Lemmon. Un pur moment de bonheur. »

 

« Chicago, hiver 1929. Joe et Jerry, deux musiciens au chômage, obtiennent un contrat pour le bal de la Saint-Valentin. Mais témoins involontaires d’un règlement de comptes entre deux bandes rivales, ils sont pourchassés par les gangsters du parrain victorieux, qui veut leur peau. Travestis tant bien que mal, ils parviennent à se fondre dans un orchestre exclusivement féminin en partance pour la Floride, où ils tombent sous le charme renversant de la chanteuse “Sugar Cane”. Malheureuse en amour, celle-ci est bien décidée à harponner le premier millionnaire venu, mais c’est Jerry qui décroche le pompon, en la personne du vieil et richissime Osgood Fielding, troisième du nom… »

« Personne n’est parfait ! » À la fin des années 1950, la libération des mœurs n’est pas encore à l’ordre du jour, mais Billy Wilder concocte déjà une comédie sur la confusion des sentiments et l’ambiguïté des sexes. L’homosexualité latente des deux protagonistes masculins ne fait plus guère de doute. Mais, loin de choquer, le réalisateur obtient avec son film cinq nominations aux Oscars et un succès exceptionnel au box-office. Bien sûr, Wilder a érigé des garde-fous, dont la distance temporelle, mais aussi le rythme. L’excès de vitesse du montage donne un tel tournis que le spectateur n’a pas le temps de saisir l’essence de situations résolument amorales. Enfin, le scénario repose entièrement sur la tromperie et dédouane le public de tout problème de conscience : le comique peut fonctionner. L’inversion des rôles, soulignée par des dialogues à l’équivoque irrésistible, déclenche l’hilarité. Wilder désamorce la suggestion d’homosexualité et en double le pouvoir comique en plaçant aux côtés du couple masculin une déesse à la sensualité fragile, incarnation absolue de la femme : Marilyn Monroe. Un trio inoubliable dans une comédie virtuose. »

Arte introduit le film par « Certains l’aiment chaud » de Billy Wilder – Un regard, une minute (« Manche mögen’s heiß » von Billy Wilder – Ein Film, eine Minute). « Au-delà de son statut iconique, “Certains l’aiment chaud” repose sur un audacieux mélange des genres. Le film criminel le plus noir dérape vers la comédie la plus délirante. Le réalisateur Billy Wilder est l’héritier cinématographique direct de la peinture vériste allemande des années 20, représentant le grotesque, le burlesque et le pittoresque de la nature humaine. »

« Le travestissement est un éternel ressort comique, exploité jusqu’à la corde, avec néanmoins, assez régulièrement, des réussites éclatantes sous la responsabilité d’acteurs et d’auteurs talentueux. Certains l’aiment chaud est l’une de ces réussites, c’est même le titre étalon d’un genre (la « comédie du travestissement »), avec le splendide Victor Victoria de Blake Edwards (1982). Écrit par Billy Wilder et son fidèle scénariste I.A.L. Diamond, Certains l’aiment chaud est un « remake » inavoué de Fanfare d’amour de Richard Pottier (1935). Billy Wilder avait déjà illustré les thèmes du déguisement et de ambiguïté sexuelle avec le mineur Uniformes et jupons courts (1942) où une jeune femme s’habillait en fillette afin de resquiller dans un train. Certains l’aiment chaud est l’un des triomphes commerciaux de Billy Wilder et aussi un film pivot dans sa carrière, entre les classiques des années 40 et 50 et des films plus délurés et audacieux des années 60 et 70 qui ne rencontreront pas le même écho auprès du public et qui sont peut-être les meilleurs et les plus personnels du cinéaste. Il semblerait que les derniers films de Billy Wilder souffrent encore de la comparaison avec Boulevard du crépuscule ou Certains l’aiment chaud. Sans minimiser les qualités de ces chefs-d’œuvre de noirceur ou d’humour (et parfois les deux à la fois), on est en droit de leur préférer une poignée de films tardifs dans lesquels l’intelligence et la cruauté de Wilder se teintent d’une mélancolie déchirante », a analysé Olivier Père.

Et d’ajouter : « Certains l’aiment chaud, au-delà de son statut iconique, est un film étrange dont le succès et la popularité reposent sur un audacieux mélange des genres : le film criminel le plus noir (l’action débute à Chicago en pleine Prohibition, et nos héros sont mêlés au massacre de la Saint-Valentin) dérape vers la comédie la plus délirante. Les courses poursuites qui parsèment le récit sont un hommage au « slapstick » et aux comédies de Mack Sennett. Le film propose un cocktail de virtuosité et de trivialité, et l’humour irrésistible du couple formé par Jack Lemmon et Tony Curtis est contrebalancé par les à-côtés sordides de l’histoire. Des personnages plutôt sympathiques sont animés de sentiments et de motivations vulgaires comme la cupidité, le mensonge ou la convoitise. On retrouve dans Certains l’aiment chaud, comédie hollywoodienne atypique, l’influence de la peinture vériste allemande des années 20 (Otto Dix par exemple), qui représentait le grotesque, le burlesque et le pittoresque de la nature humaine, et dont Wilder est un héritier cinématographique direct.

The Prince and the Showgirl

En 2012-2013, la National Portrait Gallery a présenté l’exposition Marilyn Monroe: A British Love Affair (Marilyn Monroe : Une histoire d’amour britannique). Magazines sur cette star glamorous de 1947 à 1962, « portraits de l’actrice par des photographes britanniques dont Cecil Beaton, photographies lors du tournage, couvertures, extraits de films soulignent les liens entre la star et ce pays où elle arrive le 14 juillet 1956, avec son époux le dramaturge Arthur Miller, pour y tourner dans le film de Laurence Olivier, d’après la pièce de Terence Rattigan, « The Prince and the Showgirl ». Un tournage difficile pour ce film Le Prince et la danseuse coproduit par la star.

« Lors de son séjour de quatre mois, Marilyn Monroe est présentée lors d’une soirée à la reine Elisabeth II ». Photographe pour Life, Larry Burrows a été un des nombreux photographes ayant couvert la visite de quatre mois de Marilyn Monroe en Grande-Bretagne dont la conférence de presse pour The Prince and The Showgirl au Savoy Hotel.

« Les désaxés »

Arthur Miller écrit pour son épouse le scénario du film The Misfits (Les désaxés) réalisés par John Huston, avec Clark Gable, Montgomery Clift et Eli Wallach. Peu après la fin du tournage à Reno (Nevada), Clark Gable meurt d’un infarctus à l’âge de 59 ans.

Dans sa filmographie, Something’s Got to Give demeure marqué par les conflits entre la star et le studio qui, irrité par les retards de Marilyn Monroe, envisage de la licencier et de la remplacer par Lee Remick. Mais, Dean Martin, autre star du film, refuse tout remplacement de Marilyn Monroe. Celle-ci organise une campagne médiatique et juridique pour sa réintégration et la revalorisation de son salaire. Et remporte une victoire ! Le film demeure inachevé en raison du décès de Marilyn Monroe. Demeurent quelques scènes filmées, dont celles avec des enfants acteurs et de la star se baignant nue dans la piscine.

Marilyn, dernières séances de Patrick Jeudy et Michel Schneider brosse « un portrait de Marilyn Monroe totalement inattendu dans sa relation avec le célèbre psychanalyste d’Hollywood, Ralph Greenson. Trente mois durant, de janvier 1960 au 4 août 1962, ils formèrent le couple le plus improbable : la déesse du sexe et le psychanalyste freudien. Elle lui avait donné comme mission de l’aider à se lever, de l’aider à jouer au cinéma, de l’aider à aimer, de l’aider à ne pas mourir. Il s’était donné comme mission de l’entourer d’amour, de famille, de sens, comme un enfant en détresse. Il voulut être comme sa peau, mais pour avoir été la dernière personne à l’avoir vue vivante et la première à l’avoir trouvée morte, on l’accusa d’avoir eu sa peau. Cette rencontre de deux stars nous fait revivre les milieux du cinéma (Cukor, Huston, Wilder), de la littérature (Capote, Miller) et de la politique (les Kennedy, la CIA, le FBI) ».

Ce n’est qu’à la fin de sa vie, en 2011, que Jerry Lewis a confié avoir une relation intime avec Marilyn Monroe, mais sans préciser l’année et en réponse à une question sur le président John F. Kennedy et son frère Robert Kennedy. Une passion charnelle qui a duré un mois. « Marilyn Monroe toute nue… Je peux vous dire qu’il fallait avoir la forme pour être son amant. Pendant un mois, je ne pouvais même plus bouger », se souvenait Jerry Lewis.

Le corps inanimé de Marilyn Monroe est retrouvé le 5 août 1962 dans sa maison de Brentwood. Le médecin légiste conclut à une mort par overdose de somnifères de la star âgée de 36 ans.

Suicide ? Assassinat ? Depuis cinquante ans, les rumeurs circulent, extrapolant à partir des tentatives de suicides de la star, de ses fréquentations avec des individus liés à la Mafia, de ses relations avec le président John F. Kennedy et son frère ministre de la Justice, Robert F. Kennedy.

Marilyn Monroe a inspiré de nombreux artistes, dont Madonna, Elton John, Andy Warhol, Lady Gaga.

« With Marilyn An Evening 1961 » par Douglas Kirkland

La galerie Basia Embiricos a présenté l’exposition With Marilyn An Evening 1961, consacrée aux photos de Douglas Kirkland.

Né au Canada, Douglas Kirkland débute sa carrière de photographe pour Looket Life Magazine dans les années 1960-1970, « âge d’or » du photojournalisme, au côté d’Irving Penn.

Il a travaillé sur le tournage d’environ 100 films : Butch Cassidy and The Sundance Kid, 2001, A Space Odyssey, Out of Africa, Titanic de James Cameron, Moulin Rouge, “Australia”, etc.

Ses portraits de Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Angelina Jolie, Kim Basinger et Antonio Banderas sont célèbres.

Ce photographe a été distingué par de nombreux prix.

Pour le numéro de Look célébrant les 25 ans du magazineDouglas Kirkland, alors âgé de 27 ans, photographie la star en 1961 dans des draps de soie blanche dans un lit défait.

Marilyn Monroe y apparaît spontanée, rieuse, pendant cette séance de séduction réciproque.

En 2002, Douglas Kirkland photographie l’actrice Angelina Jolie lors de son film Life Or Something Like It en blonde posant en Marilyn.

Le Jouet Mondes Musée Bâle (Spielzeug Welten Museen Basel) a présenté l’exposition Marilyn privée : l’être humain derrière le concept Monroe (Private Marilyn – der Mensch hinter der Kunstfigur MonroePrivate Marilyn – the person behind the concept of Monroe).

« Confessions inachevées »

En 2006, l’éditeur Taylor Trade Publishing a publié « My Story » par Marilyn Monroe avec Ben Hecht. Un livre préfacé par Joshua Green, fils du photographe Milton Green.

« Written at the height of her fame but not published until over a decade after her death, this autobiography of actress and sex symbol Marilyn Monroe (1926-1962) poignantly recounts her childhood as an unwanted orphan, her early adolescence, her rise in the film industry from bit player to celebrity, and her marriage to Joe DiMaggio. In this intimate account of a very public life, she tells of her first (non-consensual) sexual experience, her romance with the Yankee Clipper, and her prescient vision of herself as « the kind of girl they found dead in the hall bedroom with an empty bottle of sleeping pills in her hand. The Marilyn in these pages is a revelation: a gifted, intelligent, vulnerable woman who was far more complex than the unwitting sex siren she portrayed on screen. Lavishly illustrated with photos of Marilyn, this special book celebrates the life and career of an American icon—-from the unique perspective of the icon herself. »

En 2011, les éditions Robert Laffont ont publié une traduction de ce livre sous le titre de « Confessions inachevées » par Marilyn Monroe et Ben Hecht.

« Il y avait quelque chose de spécial chez moi, et je savais ce que c’était. J’étais le genre de fille qu’on retrouve morte dans une chambre minable, un flacon de somnifères vide à la main. » Marilyn Monroe, 1954.

« C’est en 1954 que l’agent de Marilyn, Charles Feldman, contacta Ben Hecht pour lui demander d’aider l’actrice à écrire ses mémoires. À 28 ans, elle a déjà tourné une vingtaine de films, dont ses premiers succès – Niagara et Les hommes préfèrent les blondes -, et elle est lasse des inventions et potins des feuilles à scandale. Elle lui dicte les mots qu’il couche sur le papier… Pour des raisons personnelles, elle ne poursuivit pas ces séances de travail, mais confia le texte inachevé au photographe Milton Greene, son ami de toujours. Vingt ans après avoir recueilli ces feuillets, douze ans après cette soirée d’août où Marilyn s’est endormie à jamais dans la solitude de sa villa, Milton Greene décida de révéler au public ce que la star elle-même avait à dire… »

« Qui était Marilyn Monroe ? Une blonde un peu gourde qui pose nue sur des calendriers, sex-symbol et actrice ingénue ? Ou une jeune femme mélancolique, perfectionniste, cultivée, passionnée de littérature ? Lire cette Confession inachevée, c’est se rapprocher d’elle, entendre sa voix bien reconnaissable dévoiler les deux faces de sa personnalité, raconter les étapes de sa brève existence. D’abord Norma Jean, l’enfant dont la mère est internée, ballottée entre différentes familles d’accueil, puis la jeune fille qui crie son manque d’amour, son besoin constant d’attirer l’attention, et épouse le premier homme qu’elle fréquente. Enfin Marilyn, le sex-symbol qui côtoie et déteste Hollywood, avec ses ratés, ses dragueurs et ses escrocs, qui se heurte à la jalousie des femmes, mais qui reste lucide sur la tragédie de son milieu d’adoption – « À Hollywood, la vertu d’une jeune fille a beaucoup moins d’importance que le style de sa coiffure. On vous juge sur votre apparence, pas sur le reste. Hollywood, c’est un endroit où on vous offre mille dollars d’un baiser et cinquante cents de votre âme. Je le sais, j’ai assez souvent refusé la première proposition et tenu bon pour les cinquante cents. » Tiraillée entre les paillettes et les coulisses, entre la beauté et la souffrance, ce n’est pas qu’une fragile Marilyn qui se livre ici, mais aussi une observatrice lucide et intelligente ».

La dernière séance photo

Arte a présenté le portrait de « l’homme qui a immortalisé Marilyn Monroe, six semaines avant sa disparition ».

Né à New York en 1929, Bert Stern débute sa carrière de photographe pendant son service en tant que soldat en Corée.

Il s’oriente ensuite vers la publicité : il lance la campagne « Driest of the dry » pour la vodka Smirnoff. Devenu célèbre dans le monde du cinéma, il photographe les plus belles femmes du monde : Audrey Hepburn, Brigitte BardotLiz Taylor lors du tournage de Cléopâtre de Joseph Mankiewicz, etc.

En 1962, Bert Stern propose au célèbre magazine américain Vogue de réaliser des photos, dont peut-être certaines nues, avec Marilyn Monroe. Vogue accepte. Ce serait une première car la star n’a jamais posé nue pour un magazine. Très jeune, elle avait posé nue pour un calendrier.

Lieu des photos : l’hôtel Bel-Air, « l’hôtel le plus secret, le plus protégé, le plus ravissant de Los Angeles », selon Bert Stern.

Jouant avec un voile, Marilyn Monroe se livre totalement à l’objectif de Bert Stern, qui prend 2 571 clichés en deux séances.

Vogue s’avère déçue : la star est trop déshabillée, et n’arbore pas assez de vêtements de mode.

À la demande de Bert Stern, Marilyn Monroe accepte de poser en juin 1962, tout de noir vêtue.

Le 5 août 1962, elle décède sans voir la publication de ces photos. Elle avait rayé d’une croix rouge les clichés dont elle refusait la divulgation.

Bert Stern décide de vendre en 1982 sa série Last Sitting (La dernière séance). Léon Constantiner, collectionneur new-yorkais l’acquiert à Sotheby’s.

Cinquante-neuf de ces photos sont présentées en 2006 au musée Maillol à Paris dans l’exposition Marilyn, la dernière séance. Dans la collection de Michaela et Leon Constantiner.

Treize de ces photographies sont montrés dans l’exposition au musée Maillol à Banyuls-sur-Mer sous le titre Marilyn photographiée par Bert Stern.

Curieusement, la collection Marilyn Monroe-Dernière séance n’a pas trouvé preneur lors d’une vente aux enchères à New York le 9 mai 2012. Elle était évaluée entre 18 000 et 25 000 dollars par la maison Bonhams.

Les 6 et 9 mars 2016, Arte diffusa, dans le cadre de Personne ne bouge ! un Spécial Marilyn Monroe.

I Wanna Be Loved By You 


L’Hôtel de Caumont-Centre d’Art a présenté l’exposition Marilyn, I Wanna Be Loved By You (22 octobre 2016 – 1er mai 2017).

Marilyn Monroe (1926-1962) « est certainement la star la plus photographiée dans l’histoire du cinéma. André de Dienes, Milton Greene, Philippe Halsman, Eve Arnold, Cecil Beaton, Richard Avedon, Sam Shaw, Ed Feingersh, George Barris, Bert Stern… les meilleurs photographes de son temps l’ont immortalisée, faisant de Marilyn l’icône que tout le monde connaît ».

« À travers une soixantaine de tirages photographiques, principalement issus de collections privées, et de nombreux supports multimédia, l’exposition « Marilyn » raconte l’histoire de la relation particulière que Marilyn Monroe a toujours entretenue avec la photographie et les photographes. Une relation centrale dans la construction de son image mythique ».

« Plus encore que la caméra, Marilyn aimait l’appareil photo et les photographes le lui rendaient bien. On sait combien Marilyn Monroe s’est prêtée au jeu de la célébrité, renvoyant à chaque paparazzi un sourire éclatant. Très jeune, elle dévore les magazines de cinéma dont les photos idéalisées éveillent son intérêt pour la photographie. Débutant comme modèle puis comme pin-up, elle comprend vite le pouvoir de l’image, dont elle a besoin pour lancer sa carrière cinématographique, et s’en empare. Sa photogénie exceptionnelle et son travail intensif avec les photographes hollywoodiens réputés portent vite leurs fruits et elle apparaît en couverture de nombreux magazines, contribuant au développement de sa popularité comme de son érotisme. C’est sous l’objectif des photographes publicitaires des studios que Norma Jeane Baker, petite fille à l’enfance difficile, devient Marilyn Monroe, la star. Les médias construisent l’image toute faite d’une femme joyeuse, radieuse. Or Marilyn est multiple, complexe. Car l’icône a deux faces : celle, solaire et lumineuse, de la blonde ; et celle, plus sombre, d’une jeune femme perfectionniste, fragile et vulnérable ».

Marilyn « noue un dialogue de confiance avec les photographes, plus qu’avec les journalistes ou même les réalisateurs. Elle initie très régulièrement des séances de photographie pour façonner elle-même son image et se défaire du rôle dans lequel l’enferment les médias et les studios hollywoodiens, la Fox en particulier. Marilyn tient à contrôler chaque image – comme sur ces planches contacts de la « Dernière Séance » de Bert Stern, présentée en fin d’exposition, où elle barre les clichés qui lui déplaisent. C’est cette coconstruction de son image, révélant la maîtrise du photographe autant que la sienne, qui est ainsi donnée à voir ».

Robe vendue aux enchères


Au fil des enchères – La robe de Marilyn Monroe (Zum Ersten, zum Zweiten, zum Dritten! Das Kleid von Marilyn Monroe) est un documentaire intéressant de Stéphane Carrel (2016, 27 Min).  En novembre 2016 cette robe a atteint le prix de 4,8 millions de dollars lors d’une vente aux enchères, alors qu’elle était estimée entre deux et trois millions de dollars par Julien’s Auctions.

« Le destin de pièces exceptionnelles proposées dans des salles des ventes, qui racontent à elles seules toute une époque. Dans ce volet, nous découvrons la robe de couleur chair portée par Marilyn le 19 mai 1962 au Madison Square Garden, à New York, lorsqu’elle a chanté de manière sensuelle « Happy Birthday » au président Kennedy ».

« Ambiance glamour et champagne : pour sa vente consacrée à l’icône éternelle (la plus importante de ces dix dernières années), Julien’s Auction, maison d’enchères californienne spécialisée dans les effets de stars, n’a pas lésiné sur les moyens. La pièce phare est une robe de couleur chair portée par Marilyn le 19 mai 1962 au Madison Square Garden, à New York, lorsqu’elle a chanté « Happy Birthday » au président John F. Kennedy.

La robe a été dessinée par Robert Mackie, alors débutant dans l’atelier de Jean-Louis, célèbre créateur oscarisé de costumes à Hollywood. C’est une robe moulante en tulle, parsemée de petits cristaux qui a coûté 12 000 dollars.

Prix de vente estimé : entre 2 millions et 3 millions de dollars ! » La robe a été achetée par Believe It Or Not Museum de Ripley.

« The Essential Marilyn Monroe Milton H. Greene: 50 Sessions »

En 2017, ACC Art Books a publié « The Essential Marilyn Monroe Milton H. Greene: 50 Sessions« . Un livre conçu par Joshua Greene, fils aîné du photographe et photographe lui aussi.

– « Including over 100 never-before-published images, this archive immortalises Marilyn at the height of her beauty and fame :

– 280 photos, a large percentage of which previously unpublished ;

– Photographs of Marilyn Monroe in various settings, from swimming pools to ballerina dresses, can finally be viewed as originally intended ;

– Taken by Milton H. Greene and restored by Greene’s son Joshua, these photos document not only Marilyn’s ability to light-up on camera but also the effort Joshua dedicated to restoring his father’s work ».

« Milton H. Greene (1922-1985), famous for his fashion photography and celebrity portraits from the golden age of Hollywood, met Marilyn Monroe on a photo shoot for Look magazine in 1953. The pair developed an instant rapport, quickly becoming close friends and ultimately business partners. In 1954, after helping her get out of her studio contract with 20th Century Fox, they created Marilyn Monroe Productions, Inc. Milton and Marilyn were much more then business partners, Marilyn became a part of the Greene family. By the time their relationship had ended in 1957, the pair had produced two feature films, in addition to more than 5,000 photographs of the iconic beauty. There was magic in Milton and Marilyn’s working relationship. The trust and confidence they had in each other’s capabilities was on full display in each photo. »

« Greene passed in 1985, thinking his life’s work was succumbing to the ravages of time. His eldest son, Joshua, began a journey to meticulously restore his father’s legacy. A photographer himself, Joshua spent years researching ways to restore his father’s photographs as well as cataloging and promoting Milton’s vast body of work all over the world. As a result, Joshua established « The Archives, » a company committed to the restoration and preservation of photography. After spending nearly two decades restoring his father’s archive, Joshua Greene and his company are widely regarded as one of the leaders in photographic restoration and have been at the forefront of the digital imaging and large-format printing revolution. »

« Now Joshua Greene, in conjunction with Iconic Images, presents The Essential Marilyn Monroe: Milton H. Greene, 50 Sessions. With 280 photographs, including many never-before published and unseen images, newly scanned and restored classics, as well as images that have appeared only once in publication, Greene’s Marilyn Monroe archive can finally be viewed as it was originally intended when these pictures were first produced more than 60 years ago. These classic sessions – 50 in all – cover Monroe at the height of her astonishing beauty and meteoric fame. From film-sets to the bedroom, at home and at play, Joshua has curated a lasting tribute to the work of a great photographer and his greatest muse. »

Poignant and powerful, joyful and stunning – these breathtaking images of an icon stand above all the rest. The Essential Marilyn Monroe: Milton H. Greene, 50 Sessions is sure to be a book that will become the platinum standard in photography monographs. »

« Marilyn, divine et fragile » 

Le 12 août 2018 à 22h55, Arte diffusa « Marilyn, divine et fragile » (Marilyn Monroe – Eine sterbliche Göttin ; Marilyn:The Mortal Goddess) par Bill Harris.

« Toute l’histoire de Norma Jean Baker, alias Marilyn : sa jeunesse triste dans les arrière-cours de l’industrie du cinéma, son ascension de top model, sa transmutation en actrice blonde platine à la silhouette parfaite, travaillant avec acharnement. Et en marge de sa carrière, les blessures de l’existence, des trois mariages successifs aux innombrables amants, avant le naufrage final… »

« Depuis des décennies, elle incarne à la fois un emblème de l’Amérique, un sex-symbol et une légende hollywoodienne. Derrière sa gloire cinématographique brille le halo fragile d’une femme peu sûre d’elle, éternellement assoiffée d’amour et de reconnaissance. Disparue à 36 ans, en 1962, dans des circonstances mal éclaircies qui ont encore ajouté à son mystère, l’enfant la plus connue de l’Amérique aurait succombé à une overdose de somnifères, un soir de solitude ».

« Ce documentaire rend hommage à la femme et au mythe, notamment grâce à des interviews de son premier mari James Dougherty, de sa doublure Evelyn Moriarty et d’autres proches tels que la journaliste féministe Gloria Steinem, les comédiens Susan Strasberg (fille de Lee, le fondateur de l’Actors Studio) et Don Murray, son biographe Donald Spoto… Le film raconte ainsi toute l’histoire de Norma Jeane Baker, alias Marilyn : sa jeunesse triste dans les arrière-cours de l’industrie du cinéma, son ascension de top-modèle, sa transmutation en star blonde platine à la beauté parfaite, travaillant avec acharnement. Et en marge de la carrière, les blessures de l’existence, des trois mariages successifs aux innombrables amants, avant le naufrage final. »

Livre de prières juives

Le 12 novembre 2018, à New York, le livre de prières juives (sidour, en hébreu) de Marilyn Monroe a été vendu par J. Greenstein & Company, Inc., maison de ventes aux enchères spécialisée dans le judaïca, pour 21 000 dollars, hors taxes. La maison de ventes espérait atteindre 15 000 $. Publié en 1922, ce livre avait été donné à l’actrice après sa conversion au judaïsme en 1956, après son mariage avec Arthur Miller Il est annoté par Marilyn Monroe.

« Printed in Vienna, 1922. Titled “THE FORM OF DAILY PRAYERS ACCORDING TO THE CUSTOM OF THE GERMAN AND POLISH JEWS”. Published by H. Wagner. Many notations in hand written pencil as if someone were receiving instructions on what prayers to recite/not to recite. Possibly by Monroe when she was learning her newly adopted religion or Arthur Miller. Marilyn Monroe who converted to Judaism in 1956 at the same time as he marriage to American playwright Arthur Miller. Rabbi Robert Goldberg of Connecticut presided over her conversion. Miller’s synagogue was Cong. Torah Vodat-The Avenue N Jewish Center which was reportedly Conservative at the time. Monroe and Miller divorced in 1961 but remained committed to her new religion. Sold in Christie’s in the October 27/28, 1999 sale. Lot number 543. With original Christie’s sticker affixed to back cover. Worn with spine nearly detached. Sold for $26,250 ».

Golden Globe

Le 17 novembre 2018, le Golden Globe décerné à Marilyn Monroe dans la catégorie Best Actress in a Motion Picture – Comedy or Musical  pour son rôle dans Some Like It Hot, de Billy Wilder, a été vendu aux enchères et acheté 250 000 $.

Un record pour un Golden Globe, prestigieuse récompense, vendu aux enchères.

 

Voiture

Le 17 novembre 2018, la Raven Black Ford Thunderbird convertible de 1956 de Marilyn Monroe a été vendue aux enchères pour la première fois.

Une photographie en noir et blanc montre la star hollywoodienne avec son époux Arthur Miller au volant. Marilyn Monroe l’aurait achetée après son succès dans « The  Seven Year Itch ». L’actrice l’aurait gardée jusqu’à sa mort.

La valeur de ce coupé a été estimée entre 300 000 dollars et 500 000 dollars. Cette automobile a été achetée 490 000 $. Selon according to Hagerty’s Price Guide, ce modèle est vendu d’ordinaire environ 79 000 dollars.

 

« Divine Marilyn »

La Galerie Joseph dans le Marais « propose l’exposition « Divine Marilyn« . « Pour la première fois en France, cette grande exposition sur 850m² regroupe les trois plus grands noms de la photographie américaine (Sam Shaw, Milton Greene et Bert Stern) qui ont immortalisé Marilyn Monroe à différentes époques de sa vie au travers de près de 200 photos ou documents. Elle est réalisée avec la collaboration de Meta et Edith Shaw, filles de Sam Shaw ; Joshua Greene, fils de Milton Greene, et Olivier Lorquin, président de la Fondation Dina Vierny – Musée Maillol pour Bert Stern ». L’exposition « s’agrandit avec le dispositif « Update Marilyn »

Corner Sam Shaw

« De 1952 à 1962, Sam Shaw capture un grand nombre de clichés de la vie privée de la pin-up, notamment son quotidien de jeune épouse auprès du dramaturge Arthur Miller, une période où elle semble comblée de bonheur. 50 photos respirant la simplicité seront exposées dans ce corner, mais aussi des clichés emblématiques, comme celui de Marilyn retenant l’envolée de sa robe blanche au-dessus d’une bouche de métro à New York, sur le tournage du film de Billy Wilder « Sept ans de réflexion »

Corner Milton Greene

« Un autre corner met en avant 50 photos du photographe Milton Greene. Des clichés iconiques qui ont fait le tour du monde comme ceux de la star en tenue de ballerine. Grâce à son travail tout en finesse et en élégance, Milton Greene rappelle la capacité de cette femme aux mille visages à changer de personnage avec un naturel qui étonne ».

Corner Bern Stern

« Mondialement connu pour avoir été le dernier photographe à immortaliser Marilyn Monroe, Bert Stern sera également à l’honneur à travers l’exposition d’une douzaine de tirages grands formats de la « dernière » séance photo de Marilyn qu’il réalise pour Vogue en 1962, quelques jours avant sa disparition. Une séance photos qui durera 3 jours pendant lesquels 2571 photos seront shootées. Stern avait capturé une Marilyn sans fards, dans un moment de liberté et d’abandon mais c’est elle-même qui avait choisi les photos sur les planches contact avec le souci constant de contrôler son image ».

Corner Arty

« Symbole de la culture pop et du street-art, Marylin est souvent revisitée sous d’autres formes. Collages, pochoirs et dessins, une quinzaine d’œuvres d’artistes émergents y seront exposées ».

L’exposition « retrace également le parcours et la métamorphose de Norma Jeane Baker en Marilyn Monroe ».

Au 123 rue de Turenne, « Update Marilyn » montre huit œuvres du photographe, né en Hongrie, Andre de Dienes (1913-1985) prêtées exceptionnellement par la Staley Wise Gallery, à New York, ainsi qu’une installation digitale, une pièce de théâtre et une série fiction « Certains l’aiment froid ».

« La vie du photographe de mode Andre de Dienes bascule un jour de 1945 où il rencontre une charmante apprentie mannequin nommée Norma Jeane Baker, il tombe immédiatement amoureux, les deux vont pendant un temps être fiancés. Le photographe de mode de Dienes perçoit l’instinct de Marilyn, par la simple vision de ce corps aux formes vivantes, au visage d’enfant. Certaines séances seront particulièrement touchantes avec des messages de désespoirs, ses demandes d’amour et d’affection, ses dérobades. Le reste est affaire de magie, de mystère, de lumière qui allait propulser Norma Jeane jusqu’en haut de l’affiche. De Dienes rassemble vite bon nombre de clichés, qui vont aider la petite brune souriante à réaliser le rêve de sa vie. De Dienes saura capturer Marilyn sur toute les coutures : le bonheur, la mélancolie, l’introspection, la sérénité, la tristesse, le tourment, le désarroi, allant jusqu’à lui demander d’interpréter la mort ».

« Update Marilyn » est né du coup de foudre pour le livre « Confessions inachevées » de Marilyn Monroe, recueillies par Ben Hecht.

Marilyn durant la guerre de Corée 

« Alors qu’elle était en voyage de noces en Japon avec son mari Joe DiMaggio, Marilyn s’est rendue  en Corée pour divertir les soldats américains à la fin de la guerre de Corée en 1954. Un épisode méconnu de sa vie que les commissaires d’exposition ont pu recréer grâce à des films d’archives et des clichés réalisés par les quatre photographes officiels, mais aussi par des photos prises par les soldats eux-mêmes ».

L’histoire du tournage de « 7 ans de réflexion »

Un « corner consacré à l’histoire de la photo la plus célèbre et la plus sulfureuse du cinéma hollywoodien. Une scène culte qui élèvera Marilyn au rang des légendes mondiales, mais qui provoquera aussi son divorce avec Joe DiMaggio ».

L’exposition « vise à montrer à travers des clichés inédits que Marilyn était loin d’être la “Pin-up blonde” qu’elle prétendait être et qui lui avait servi de masque lors de chaque sortie publique, mais qu’elle était également une femme enjouée et vraie, loin de l’image à laquelle elle est souvent rattachée. Marilyn a réussi à construire sa propre histoire et sa légende, au-delà de l’image emblématique que les industries de la publicité et du cinéma ont fait d’elle.

Les « commissaires  Patrice Gaulupeau et Ghislaine Rayer  de Display productions ont réalisé ces trois dernières années les expositions consacrées à Steve McQueen puis à Johnny Hallyday, ainsi que les expositions « Pop-Art/Pop-Up », « Bikini, la légende », « Pin-Up » et « Lingerie Treasures »… aussi bien à la Galerie Joseph qu’à Milan, New-York ou Shanghai. La simplicité sont exposées dans ce corner, mais aussi des clichés emblématiques, comme celui de Marilyn retenant l’envolée de sa robe blanche au-dessus d’une bouche de métro à New York, sur le tournage du film de Billy Wilder « Sept ans de réflexion »

Du 9 juillet au 22 septembre 2019

À la Galerie Joseph dans le Marais 
116 et 123 rue de Turenne, 75003 Paris
Tél. : +33 (0)1 42 71 20 22
Tous les jours de 11 h à 20 h y compris jours fériés. Nocturnes jusqu’à 2 h les vendredis et samedis

Visuels :
Marilyn Monroe et Arthur Miller © Sam Shaw Inc., courtesy Shaw Family Archives, Ltd
Marilyn Monroe en ballerine par Milton Greene. © Milton Green
Marilyn Monroe, Artwork, Laurent-Durey
Marilyn Monroe, par Andre de Dienes. Courtesy of Staley Wise Gallery, New York
Marilyn Monroe en Corée. © DR
Marilyn Monroe par SamShaw lors du tournage de « Seven Years Itch ». © Sam Shaw
Marilyn Monroe par Sam Shaw. Exclusivité. © Sam Shaw
Marilyn Monroe en 1945. © DR

 « Marilyn, divine et fragile » par Bill Harris

États-Unis, 1996, 92 min
Sur Arte les 12 août 2018 à 22h55, 19 août 2018 à 16h10, 25 août 2018 à 5h45

Visuels :

Zur ARTE-Sendung Marilyn Monroe – Eine sterbliche Göttin Marilyn Monroe – wie gewohnt glamourös, perfekt inszeniert © 1996 Twentieth Century Fox Foto: ARTE Honorarfreie Verwendung nur im Zusammenhang mit genannter Sendung und bei folgender Nennung « Bild: Sendeanstalt/Copyright ». Andere Verwendungen nur nach vorheriger Absprache: ARTE-Bildredaktion, Silke Wölk Tel.: +33 3 881 422 25, E-Mail: bildredaktion@arte.tv
Credit : © 1996 Twentieth Century Fox
Milton Greene

Au fil des enchères – La robe de Marilyn Monroe, de Stéphane Carrel

2016, 27 Min

Sur Arte les 27 août 2017 à 19h15 et 23 septembre 2017 à 5 h, 21 janvier 2018 à 11 h 20
Visuels :

La robe emblématique que la star a porté le 19 mai 1962 au Madison Square Garden à New York quand elle a chanté Happy Birthday au président des États-Unis, John Fitzgerald Kennedy, a été vendu dans la salle des ventes des stars : Julien’s Auction.

© Gedeon Programmes

Du 22 octobre 2016 au 1er mai 2017

À l’Hôtel de Caumont-Centre d’Art

3, rue Joseph Cabassol. 13100 Aix-en-Provence

Tél. : 04 42 20 70 01

Tous les jours : de mai à septembre : 10 h -19 h, d’octobre à avril : 10 h – 18 h

Marilyn, dernières séances, de Patrick Jeudy et Michel Schneider

Sur Arte les 8, 13, 17 mars 2016,

Jusqu’au 6 avril 2014

Au Jouet Mondes Musée Bâle

Steinenvorstadt 1 | 4051 Basel 

Tél. :  +41 (0)61 225 95 95

Tous les jours de 10 h à 18 h

  1. Marilyn Monroe en Corée,par Serge Viallet 

numéro de la série Mystères d’archives

Diffusion par Arte, les :

– 13 juillet à 18 h 10 et 19 juillet 2013 à 17 h 35 ;

– 28 janvier 2013 à 15 h 10, 9 février à 5 h 50 et 13 février 2014 à 10 h 25 ;
– 24 novembre, 1er et 8 décembre 2015. 

Du 29 septembre 2012 au 24 mars 2013

À la National Portrait Gallery

St Martin’s Place. Londres WC2H 0HE

Du samedi au mercredi de 10 h à 18 h. Le jeudi et le vendredi de 10 h à 21 h

Jusqu’au 28 octobre 2012

Au musée Maillol à Banyuls-sur-Mer

Tél. : 04 68 88 57 11

Ouvert toute l’année sauf le lundi et les jours fériés. Du 1er octobre au 30 avril de 10 h à 12 h et de 14 h à 17h, du 2 mai au 30 septembre de 10 h à 12 h et de 16 h à 19 h

Jusqu’au 13 octobre 2012

À la galerie Basia Embiricos

14, rue des Jardins Saint-Paul. 75004 Paris

Tél. : 01 48 87 00 63

Du mercredi au samedi de 13 h 30 à 18 h 30. Dimanche sur rendez-vous.

« Marilyn, dernières séances » par Patrick Jeudy

France, 2009, 91 minutes

Les Films d’ici

Diffusions sur Arte les 4 août 2012 à 20 h 45 et 12 août 2012 à 10 h 10 ;

« Bert Stern. Objectif Marilyn » de Shannah Laumeister

États-Unis, 2011, 93 minutes

Diffusions sur Arte les 5 août 2012 à 17 h et 30 août 2012 à 10 h 20.


Visuels :

© Photos INA, Bert Stern, puis Douglas Kirkland

Affiche de The Prince and The Showgirl, 1957, courtesy Lloyd Ibert Collection

Sam Shaw, Marilyn Monroe, Amagansett, New-York, 1957. Tirage. 50,8 x 60, 96 cm

Photo by Sam Shaw © Sam Shaw Inc. courtesy Shaw Family Archives, Ltd.

Sam Shaw, Marilyn Monroe with co-star Tom Ewell during the filming of «The Seven Year Itch», New York, NY, 1954.

Photo by Sam Shaw © Sam Shaw Inc. courtesy Shaw Family Archives, Ltd.

Cet article a été publié le 5 août, puis les 27 septembre et 14 décembre 2012, le 13 mars et le 10 juillet 2013 à l’approche de la diffusion de 1954. Marilyn Monroe en Corée, numéro de la série Mystères d’archives, par Histoire le 14 mars 2013, ;

– 24 juin 2013 en raison de My week with Marilyn de Simon Curtis sur Canal + Family les 24 et 25 juin, 1er et 3 juillet 2013,

– 8 août 2013 alors que vient d’être publié These Few Precious Days: The Final Year of Jack with Jackie, par Christopher Andersen qui évoque Marilyn Monroe ;

– 16 janvier 2014 : France 5 a diffusé à 21 h 38 Le secret de la dernière malle de Marilyn ;

– 5 février et 3 avril 2014 ;

– 5 août 2014. Arte a rediffusé 1954. Marilyn Monroe en Corée, numéro de la série Mystères d’archives réalisé par Serge Viallet. Star hollywoodienne mythique,  Marilyn Monroe est une jeune mariée quand elle accepte en 1954 d’interrompre son voyage de noces au Japon pour aller chanter pour les soldats américains en Corée ;
– 20 mai 2015. Les 21, 24, 27 et 31 mai, 2, 12 et 18 juin 2015, Histoire diffusa Marilyn, dernières séancesde Patrick Jeudy. « Un portrait de Marilyn Monroe totalement inattendu dans sa relation avec le célèbre psychanalyste d’Hollywood, Ralph Greenson. Trente mois durant, de janvier 1960 au 4 août 1962, ils formèrent le couple le plus improbable : la déesse du sexe et le psychanalyste freudien. Elle lui avait donné comme mission de l’aider à se lever, de l’aider à jouer au cinéma, de l’aider à aimer, de l’aider à ne pas mourir. Il s’était donné comme mission de l’entourer d’amour, de famille, de sens, comme un enfant en détresse. Il voulut être comme sa peau, mais pour avoir été la dernière personne à l’avoir vue vivante et la première à l’avoir trouvée morte, on l’accusa d’avoir eu sa peau. Cette rencontre de deux stars nous fait revivre les milieux du cinéma (Cukor, Huston, Wilder), de la littérature (Capote, Miller) et de la politique (les Kennedy, la CIA, le FBI) » ;
– 5 août et 24 novembre 2015. Dans le cadre de Mystères d’archives, Arte rediffusa les 24 novembre, 1er et 8 décembre 2015 1954. Marilyn Monroe en Corée, par Serge Viallet ;

– 8 août et 21 octobre 2016, 22 avril et 28 août 2017, 18 janvier, 12 août et 17 décembre 2018, 6 août 2019.

 Il a été modifié le 2 août 2020. Les citations sur les films sont d’Arte.

 

[Source : www.veroniquechemla.info]

Ava Gardner (1922-1990) est une star hollywoodienne. Née dans une famille pauvre d’agriculteurs, elle est repérée par un talent scout de la MGM. Glamorous, elle affirme son talent en « femme fatale » (The Killers, 1946). Mariée successivement avec le jeune acteur Mickey Rooney, chef d’orchestre de jazz Artie Shaw puis le crooner et acteur Frank Sinatra, Ava Gardner choisit de vivre en Espagne, puis à Londres, en espaçant ses apparitions au cinéma. Arte diffusera le 8 juillet 2020 « Les chevaliers de la Table ronde » (Die Ritter der Tafelrunde) de Richard Thorpe.

Publié par Véronique Chemla 

« La beauté d’Ava Gardner », chantait Alain Souchain.

Ava Gardner (1922-1990) est une star hollywoodienne dont le talent a semblé être occulté ou minoré, notamment aux yeux de l’intéressée, par une beauté sensuelle.

Née dans une famille pauvre d’agriculteurs chrétiens de Caroline du nord, elle garde des complexes d’avoir du arrêter précocement sa scolarité et de sa timidité.

Elle pose pour son beau-frère, photographe professionnel américain qui place ses clichés sur la devanture de son magasin à New York.

Un talent scout de la MGM est impressionné par sa beauté et sa photogénie exceptionnelles.

Ava Gardner signe un contrat avec ce studio hollywoodien qui lui offre des rôles de plus en plus importants.

Glamorous, elle affirme son talent en « femme fatale » (The Killers, 1946) dans lequel elle éblouit le public par sa sensualité.

Ava Gardner épouse successivement le jeune acteur Mickey Rooney (1942-1943), le chef d’orchestre de jazz juif Artie Shaw (1945-1946) qui l’incite à se cultiver en lui conseillant ses lectures, puis le crooner et acteur catholique Frank Sinatra (1951-1957).

Ava Gardner joue dans des films The Hucksters (1947), Show Boat (1951), Pandora and the Flying Dutchman (1951), The Snows of Kilimanjaro (1952), Knights of the Round Table de Richard Thorpe et The Band Wagon (1953), The Barefoot Contessa (1954), Bhowani Junction (1956), The Naked Maja (1958), On the Beach (1959), 55 Days at Peking (1963), Seven Days in May (1964), The Night of the Iguana (1964), The Bible: In theBeginning (1966), The Life and Times of Judge Roy Bean (1972), Earthquake (1974), et The Cassandra Crossing (1976).

Alors qu’elle reprochait dans son livre de mémoires posthume à la MGM de lui avoir imposé des rôles stéréotypés, peu intéressants, Ava Gardner refuse le rôle de Mrs Robinson dans The Graduate. Peut-être pour privilégier sa vie personnelle. Ou par erreur, comme dans de nombreuses carrières d’acteurs.

Supportant difficilement l’image stéréotypée d’elle élaborée par les attachés de presse de la MGM, séduite par la vie nocturne animée en Espagne, elle s’y installe dans les années 1950 où elle fréquente les proches du général Franco, puis se fixe à Londres, en espaçant ses apparitions au cinéma. Regina Roma avec Anthony Quinn et Anna Karina lui permet de jouer une mère régentant son mari effacé et dominant son fils, et de révéler la maturité de son talent.

Elle apparaît en guest star dans des séries télévisées.

De graves problèmes de santé lui imposent de mettre un terme à son activité d’actrice.

« Ava Gardner. La Gitane d’Hollywood« 
« Ava Gardner. La Gitane d’Hollywood » est un documentaire réalisé par Sergio G. Mondelo (2016).

« Elle tourna avec les plus grands, de John Ford dans « Mogambo » à Joseph L. Mankiewicz dans « La comtesse aux pieds nus », en passant par John Huston dans « La nuit de l’iguane ». Derrière la beauté de l’actrice se cachaient les fragilités d’une femme tourmentée, que révélèrent ses années d’exil en Espagne sous la dictature de Franco. »

« Était-ce pour fuir son mariage houleux avec Frank Sinatra ou la surmédiatisation qui l’étouffait, était-ce parce qu’elle était tombée amoureuse d’un autre homme, comme elle l’écrivit dans ses mémoires ? Il y a sans doute un peu de tout cela dans le départ d’Ava Gardner, qui, au sommet de sa gloire, quitte Hollywood pour s’installer en Espagne en 1955, à 32 ans, en pleine dictature franquiste. « Ava Gardner devient libre dans un pays totalitaire. C’est complètement paradoxal », analyse Frédéric Martinez, l’un des biographes de la star, dans ce passionnant documentaire de Sergio G. Mondelo déjà auteur de Pedro Almodóvar – Tout sur ses femmes, diffusé par ARTE. Il brosse ici un saisissant portrait d’une des plus belles femmes du monde, qui succomba aux accents du flamenco, à la puissance des corridas et au sex-appeal d’un acteur-matador sur le tournage de Pandora, à Tossa de Mar en 1951. »

« Quatre ans après cette expérience européenne, elle décide de s’exiler à Madrid. S’ensuivent quinze années de fêtes et de passions amoureuses (toujours les matadors) qui se terminent par une chute de cheval qui la laisse brisée, au sens propre comme au figuré. À tel point que sa carrière cinématographique en pâtit, elle qui tourna avec les plus grands, de John Ford dans Mogambo à Joseph L. Mankiewicz dans La comtesse aux pieds nus, en passant par John Huston dans La nuit de l’iguane. Tissé d’images d’archives, d’extraits de films et de ses mémoires, d’interventions de biographes et de critiques, le film explore avant tout les fragilités de la femme derrière l’actrice. Car Ava, qui sombra peu à peu dans l’alcool, ne parvint jamais à se départir d’un manque d’estime de soi sans doute dû à une enfance pauvre et à la mort prématurée d’un père aimant. »
« Les chevaliers de la Table ronde »

Arte diffusera le 8 juillet 2020 « Les chevaliers de la Table ronde » (Die Ritter der Tafelrunde ; Knights of the Round Table) de Richard Thorpe (1953).

« Angleterre, VIe siècle. Le roi Arthur rêve de rétablir la paix dans son royaume, déchiré par des luttes intestines. Il s’allie avec deux preux chevaliers dont l’un, Lancelot, se prend de passion pour la belle reine Guenièvre… Robert Taylor et Ava Gardner dans une excellente adaptation de la merveilleuse légende du roi Arthur. Le premier film en Cinémascope produit par la MGM. »

« Angleterre, VI e siècle. Le roi Arthur rêve de rétablir la paix dans son royaume, déchiré par des luttes intestines. Il s’allie avec deux preux chevaliers dont l’un, Lancelot, se prend de passion pour la belle reine Guenièvre. Le second, Mordred, est jaloux de l’influence du premier auprès du roi. Sous la pression de sa femme, la fée Morgane, il essaie par tous les moyens de le discréditer… »

« Si le film se concentre sur l’histoire d’amour entre Lancelot et Guenièvre, la reconstitution historique n’en est pas moins superbe et la distribution prestigieuse se hisse à la hauteur de la merveilleuse légende du roi Arthur. »

« Pandora, la Gitane d’Hollywood »

Arte rediffusa le 29 juin 2018 « Pandora » réalisé par Albert Lewin.

« En 1930, en Espagne, au large d’Esperanza, des pêcheurs remontent dans leurs filets deux corps sans vie. Geoffrey Fielding, un archéologue britannique, découvre que l’une des victimes est son amie Pandora Reynolds. Il se remémore le pouvoir d’envoûtement de cette belle chanteuse, notamment auprès de l’un de ses prétendants, Reggie Demarest, qui s’est suicidé par amour pour elle peu de temps auparavant, laissant ainsi le champ libre au séduisant coureur automobile Stephen Cameron. Fielding se souvient aussi qu’un jour, alors qu’elle se promenait avec le pilote, Pandora aperçut un yacht au large. Intriguée, elle le rejoignit à la nage et rencontra à son bord le mystérieux Hendrik Van der Zee, occupé à peindre le portrait de la mythique Pandore, dont le visage ressemblait trait pour trait au sien… »

« Exécutée en réalité par Man Ray, cette toile constituait un hommage au peintre surréaliste Giorgio De Chirico ».

« Empreints de cette picturalité, le cadre et la photo du film singularisent cet ovni cinématographique signé Albert Lewin, un des grands méconnus d’Hollywood, car jugé trop esthète par les studios ».

« Dans Pandora, le cinéaste mélange l’histoire de Pandore, la première humaine de la mythologie grecque, et la légende du Hollandais volant, condamné à errer éternellement sur les mers jusqu’à ce qu’une femme accepte de sacrifier sa vie par amour pour son capitaine ».

« Il y ajoute la ferveur des corridas et du sport automobile, ainsi qu’un soupçon de flamenco et de jazz, pour éblouir avec un film inclassable, entre documentaire, romance et fantastique. Ava Gardner n’a jamais autant resplendide. Quant à James Mason, il endosse avec brio le rôle du Hollandais maudit ».

« La fameuse scène de course sur la plage peuplée de statues grecques, notamment, a fait couler beaucoup d’encre. Lewin signe là un chef-d’œuvre de surréalisme cinématographique. On oublie d’ailleurs l’histoire, subjugué par certaines scènes : celles de la plage ou de la corrida, les plans évoquant simultanément des tableaux de Chirico, de Dalí ou de Delvaux. Les ambitions du réalisateur sont essentiellement esthétiques. Il reste très soucieux de créer une atmosphère envoûtante, tout en cherchant à restituer la réalité avec autant de fidélité que possible »

« Ava Gardner. La Gitane d’Hollywood« , de Sergio G. Mondelo
2016
Sur Arte les 25 juin 2018  à 22 h 50 et 5 juillet 2018 à 15 h 35

Visuels :
Ava Gardner, décembre 1944
© Bridgeman Images

Ava Gardner, 1941 (photo prise par Larry Tarr à New York)
© Photofest

Ava Gardner, 1948
© Photofest

Ava Gardner à son arrivée à l’aéroport de Barajas, à Madrid, le 8 avril 1953
© EFE/lafototeca.com

Ava Gardner, 1948
© Photofest

Ava Gardner, 1948
© Photofest

AVA GARDNER en 1952-1953

« Les chevaliers de la Table ronde » de Richard Thorpe
États-Unis, 1953
Auteur : Thomas Malory

Scénario : Talbot Jennings, Jan Lustig, Noel Langley

Production : MGM
Producteur/-trice : Pandro S. Berman
Image : Freddie Young, Stephen Dade
Montage : Frank Clarke
Musique : Miklos Rozsa
Avec Robert Taylor (Lancelot), Ava Gardner (Reine Guenièvre), Mel Ferrer (Roi Arthur), Anne Crawford (Fée Morgane), Stanley Baker (Sir Mordred), Felix Aylmer (Merlin l’Enchanteur), Maureen Swanson (Lady Elaine)
Sur Arte le 8 juillet 2020 à 13 h 35

« Pandora » par Albert Lewin

Royaume-Uni, 1951
Image : Jack Cardiff
Montage : Ralph Kemplen
Musique : Alan Rawsthorne
Production : Dorkay Productions, Romulus Films
Producteur/-trice : Albert Lewin, Joseph Kaufman
Scénario : Albert Lewin
Acteurs : Ava Gardner
Nigel Patrick, James Mason, Sheila Sim, Harold Warrender, Marius Goring, Mario Cabré
Sur Arte les 25 juin 2018 à 20 h 50 et 29 juin 2018 à 13 h 35
Visuels : © Cohen Film Collection LLC/Jack Cardiff

Les citations sur le film sont d’Arte. Cet article a été publié le 28 juin 2018.

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

Zsa Zsa Gabor (1917-2016) était une actrice américaine née dans une famille juive hongroise. Élue Miss Hongrie en 1936, cette « socialite » a cultivé à Hollywood la médiatisation de sa vie privée, son image de femme aimant la vie luxueuse, au sens de la répartie drôle, aux neuf mariages et sept divorces. Arte rediffusera le 6 juillet 2020 « Zsa Zsa Gabor – Star glamour de Hollywood » (Zsa Zsa Gabor, Königin des roten Teppichs) de Nicola Graef et Heike Dickebohm.


Publié par Véronique Chemla

Sári Gábor (1917-2016), devenue célèbre sous le nom de Zsa Zsa Gabor, était une actrice naturalisée américaine née dans une famille juive hongroise qui fréquentait la synagogue Dohany à Budapest. Elle était apparentée à Annette Lantos, épouse du membre démocrate de la Chambre des Représentants Tom Lantos.

Elle a deux sœurs : l’actrice Eva Gabor, actrice (Les Arpents verts ou Green Acres) et femme d’affaires, et Magda Gabor, « socialite ». Toutes trois pratiquaient le catholicisme.

Elle débute sa carrière à Vienne : elle aurait été découverte par le ténor Richard Tauber en 1934 à Vienne. Elle interprète le rôle d’une soubrette dans l’opérette « Der singende Traum » (The Singing Dream) dans un théâtre viennois.

En 1936, elle est « couronnée Miss Hongrie ».

Durant la Deuxième Guerre mondiale, la famille Gabor quitte la Hongrie, grâce à l’ambassadeur du Portugal Carlos de Almeida Garrido, avant l’occupation nazie.

Zsa Zsa Gabor a écrit en 1944 un roman avec Victoria Wolf « Every Man For Himself ». Un magazine américain achète les droits du livre.

 

En 1949, elle aurait, selon Cedar Rapids Gazette, refusé le premier rôle dans le film « L’Amant de Lady Chatterley ».

« Zsa Zsa Gabor décroche dans la foulée un ticket pour Hollywood, entraînant dans son sillage ses deux sœurs, Magda et Eva ».

Bientôt, les glamorous « Gabor Sisters », encadrées par leur mère, « accèdent à la célébrité, mais Zsa Zsa surtout est remarquée pour sa beauté, son franc-parler et son humour ».

Elle débute dans « Lovely to Look At » de Mervyn LeRoy.

Puis elle tourne dans « We’re Not Married » de Goulding.

Suivent « Moulin Rouge » de John Huston avec José Ferrer et Suzanne Flon, et « The Story of Three Loves » (Histoire de trois amours), film à sketches réalisé par Gottfried Reinhardt et Vincente Minnelli (1952) avec Leslie Caron, Farley Granger et Etherl Barrymore, Lili de Charles Walters avec Leslie Caron, Jean-Pierre Aumont et Mel Ferrer, et « L’ennemi public n° 1 » (The Most Wanted Man) de Henri Verneuil avec Fernandel, et « Sang et Lumières » (Love in a Hot Climate) de Georges Rouquier (1953) avec Daniel Gélin, « 3 Ring Circus » (Le clown est roi) de Joseph Pevney (1954) avec Dean Martin, Jerry Lewis et Joanne Dru, « The Girl in the Kremlin » de Russell Birdwell (1957) avec Lex Barker et Maurice Manson, « Touch of Evil » (La Soif du Mal) de Orson Welles, et « Queen of Outer Space » de Bernds (1958)…

Zsa Zsa Gabor est régulièrement invitée dans des émissions télévisées, notamment les shows de Bob Hope, Deam Martin et Dick Powell, ainsi que le talk show de David Letterman (Late Night show), et apparaît aux côtés de Milton Berle, Johnny Carson, Howard Stern, David Frost, Joan Rivers.

Zsa Zsa Gabor tourne dans des séries télévisées – Bonanza (1967), Batman (1968) – et assure des tournées théâtrales.

« Considérée comme la première vraie starlette hollywoodienne, la socialite de l’époque bâtit sa carrière en mettant en scène sa propre intimité – affabulations et légende incluses –, à l’image du clan Kardashian aujourd’hui ».

« Car la renommée de Zsa Zsa Gabor tient moins à sa modeste filmographie qu’à sa vie de noctambule et à sa réputation de croqueuse d’hommes, la belle soignant en outre ses répliques pour alimenter les potins des magazines ».

« Mariée à neuf reprises et divorcée huit fois », dont Conrad Hilton (1942-1947, fondateur des hôtels Hilton, et l’acteur George Sanders (1949-1954), la flamboyante Hongroise a su faire de ses frasques un feuilleton à succès et une petite entreprise extrêmement rentable, jusqu’à sa mort en 2016, à l’aube de ses cent ans ».

« Zsa Zsa Gabor – Star glamour de Hollywood » (Zsa Zsa Gabor, Königin des roten Teppichs), documentaire réalisé par Nicola Graef et Heike Dickebohm, revient « en images sur la vie mouvementée de Zsa Zsa Gabor, première « people » de l’histoire ».

« Zsa Zsa Gabor – Star glamour de Hollywood » de Nicola Graef et Heike Dickebohm
Allemagne, 2018
Sur Arte les 24 mars 2019 à 23 h 10 et 6 avril 2019, 6 juillet 2020 à 0 h 05

 

 

Visuels :
© József Gábor
© Lona media

 

 

 

 

 

 

 

Les citations sont d’Arte. Cet article a été publié le 20 mars 2019.

 

[Source : http://www.veroniquechemla.info]