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Publicado por Isabel Gómez Rivas

I. Las trincheras de la calle Salta

En Buenos Aires, en la esquina de la Avenida de Mayo con Salta, se encuentra el bar Iberia. Ya estaba allí en 1936 y, en algún momento impreciso de aquel año, el local pasó a ser conocido popularmente por el apellido del general José Miajaporque en él acostumbraban a reunirse en tertulia grupos de emigrantes españoles defensores de la legalidad republicana. El establecimiento, a poco más de una manzana de la redacción del diario Crítica, parecía situado muy a propósito para no perder de vista las pizarras que el periódico sacaba a la acera con las últimas noticias sobre la marcha de la guerra que se estaba librando en España. No menos pendiente de las breaking news de tiza estaría la clientela habitual del bar de enfrente, el Español, también compuesta de emigrantes, pero cuyas simpatías políticas explican que el café terminara por hacerse merecedor del apelativo «Junta de Burgos». Hoy, su lugar lo ocupa una sucursal bancaria. Es el tipo de sustituciones con las que se entretiene el paso del tiempo, que, sin embargo, se ha revelado incapaz de borrar la memoria porteña de las fenomenales trifulcas en las que se enzarzaron, en más de una ocasión, los atrincherados en cada uno de los costados de la angosta franja que dibujaba la calle Salta.

Quizás el recuerdo de aquellas escaramuzas no se haya disipado porque condensa eficazmente la agitación beligerante con la que importantísima colonia de emigrantes españoles vivió los años de la guerra y que terminó por contagiarse a la ciudad de Buenos Aires y al país entero, inmediatamente impelido a tomar partido. El tejido societario de la emigración se movilizó desde primera hora y las muestras de solidaridad con uno u otro bando, así como las iniciativas de auxilio material y económico, no hicieron más que multiplicarse con el paso de los meses. La sensación era de que la guerra, de alguna manera, también se libraba en Argentina. Sí, había que ganar la calle Salta.

II. Con un cigarrillo Leal en los labios

Tal vez fuese allí, en una de las orillas de la calle Salta, donde se concibió uno de los proyectos de auxilio a la República más insólitos de cuantos se pusieron en marcha por entonces: la creación de la marca de cigarrillos Leales. La conjetura no parece muy aventurada, dada la coincidencia del nombre comercial del tabaco con el de una de las peñas que solían darse cita en el Iberia; y porque, además, muchos de los miembros de aquella tertulia estaban vinculados a la entidad que se encargaría de llevar a la práctica la idea, la Federación de Sociedades Gallegas.

En octubre de 1938 se establecen los primeros contactos con manufacturas tabacaleras y, en enero del año siguiente, tras formalizar un contrato con la compañía bonaerense ECICA, salen a la venta las primeras cajetillas. Su comercialización fue precedida por una potente campaña publicitaria. Cartelería, folletos y anuncios a toda plana en Galicia, el periódico que servía de órgano de expresión a la Federación, informaban sobre el porcentaje que se destinaba a ayuda al ejército republicano por la venta de cada paquete de cigarrillos. Con tipografía chillona, los lemas apelaban al «amigo fumador», al «antifascista» y a «todos los hombres de ideas democráticas de la República Argentina»: «Para ser leal hay que fumar Leales». «Con un cigarrillo Leal en los labios, se impone la colectividad gallega en la República Argentina. Con un cigarrillo Leal en los labios, avanzan confiados los hombres libres del mundo». «Tu conciencia te prohíbe proteger a los que mandan dinero para matar a tus compañeros. Fuma Leales y con ello matas dos pájaros de un solo tiro: fumas buen tabaco y ayudas a España».

El balance sobre las ventas de los tres primeros meses de la iniciativa resultó ser desalentador: una vez deducidos los gastos, se había logrado reunir una suma muy modesta, apenas unos dos mil pesos. Un informe elaborado en el seno de la propia Federación de Sociedades atribuía el escaso éxito del proyecto a la «ola de desaliento y desmoralización» que cundió entre los consumidores en las últimas semanas de la guerra. No iba a servir de nada la campaña lanzada tras la victoria franquista que exhortaba a fumar Leales para sostener la ayuda a los exiliados, para «contribuir a mitigar los dolores de tanta gente, que, en los campos de concentración de Francia, purga el horrible “delito” de defender la dignidad de todos nosotros». Al resultar imposible vender la importante partida de cigarrillos almacenada, las cajetillas de los últimos Leales terminaron siendo donadas, entre otros, a los exiliados republicanos que empezaron en el puerto de Buenos Aires.

III. Volutas y círculos 

Se llama composición anular a aquella forma narrativa que parece desviarse del argumento principal en una serie de interminables digresiones. En realidad, el relato está viajando en círculo, para regresar, finalmente, al momento en que pareció extraviarse. Es la técnica de toda una tradición cuyos primeros ejemplos se encuentran en la literatura griega clásica, en la Odisea, por ejemplo. Daniel Mendelsohn en su último libro, hermosísimo, Three Rings: A Tale of Exile, Narrative, and Fate (University of Virginia Press, 2020), sugiere que quizás los temas homéricos de la separación del hogar, el desplazamiento y el desarraigo no admitan más que esta estructura narrativa, porque solo ella parece capaz de imitar y recrear las revueltas que retuercen los caminos de la emigración y el exilio… antes de cerrar el círculo.

A los exiliados gallegos que se instalaron en Buenos Aires a partir de 1939 no se les escapó la perfecta trayectoria circular de su odisea. No se trataba solo de la acusada consciencia que tuvieron de emprender la misma ruta que tantísimos otros emigrantes habían transitado desde la segunda mitad del siglo XIX y de pasar a formar parte, así, de la dolorosa historia colectiva de una estirpe condenada a la expatriación. Además, en no pocos casos, ellos mismos habían sido, antes que exiliados, emigrantes; o eran hijos de emigrantes, como Luis Seoane, que había nacido en la capital porteña, o Castelao, quien siendo niño había acompañado a sus padres en su emigración a Argentina. Aun así, apuntó este último en 1940, quien les conducía en esta ocasión fuera de Galicia era «un hada desconocida». De repente, sus biografías parecían una digresión, un rodeo lleno de avatares que terminaba de nuevo en Buenos Aires. Esta era, también según Castelao, «la metrópolis de la Galicia desterrada»: «Los gallegos suelen decir, por donaire, que Buenos Aires es la ciudad más grande de Galicia porque aquí residen unos trescientos mil gallegos y no tenemos ninguna población que pase de los cien mil. Para los gallegos esta ciudad es como Nueva York para los irlandeses (…) Para cumplir nuestro destierro hemos venido a la ciudad en donde se concentra la inmensa mayoría de nuestros emigrados, y que pasa a ser, por este hecho, la capital indiscutible de la Galicia libre».

En el archivo del actor orensano Fernando Iglesias «Tacholas» se conserva una fotografía de la peña Los LealesÉl mismo aparece entre el grupo, apiñado en torno a un minúsculo velador de la terraza del bar Iberia. La imagen fue tomada por el escritor Eduardo Blanco Amor, quien, en 1915, con diecisiete años, se había instalado en Buenos Aires. ¿Sintió que su estatuto de emigrante había cambiado por el de exiliado? ¿Cuándo? ¿El 19 de agosto de 1936, la fecha en la que fueron asesinados Federico García Lorca y Ánxel Casal, el autor y el editor de Seis poemas galegos, la obra que él había prologado? La foto es del día 20 de febrero de 1938. En ella, nadie sonríe; en todas las caras, el gesto sombrío. En primer plano, alguien sujeta un periódico, sin duda con el detalle de las operaciones militares en la batalla de Teruel que se librara en aquellos días. La imagen no es lo suficientemente nítida para discernir si se trata del diario Crítica, inequívoco defensor de la causa republicana durante la guerra. Solo un poco más tarde, las gestiones de su editor, Natalio Botana, resultarían determinantes para que el gobierno argentino admitiese el desembarco de los exiliados españoles que llegaron a bordo del buque Massilia al puerto de Buenos Aires a principios de noviembre de 1939. Entre el pasaje había un nutrido grupo de periodistas, muchos de ellos antiguos trabajadores de Heraldo de Madrid, a los que Botana ofreció incorporarse a la plantilla del diario, que tenía su redacción en el edificio art decó del número 1333 de la Avenida de Mayo, a tiro de piedra de su confluencia con la calle Salta.

 

[Ilustración: Tau – fuente: http://www.jotdown.es]

Pasaporte analógico con sellos de migraciones de Uruguay y Argentina

Escrito por MARÍA PAZ CANALES

Si bien las devastadoras consecuencias económicas y sociales que ha traído para la población el extendido período de pandemia son el aliciente para que los gobiernos busquen en este tipo de instrumentos una herramienta para “premiar” el comportamiento de la ciudadanía responsable que ha cumplido con su deber de inmunización, hay un problema severo en esta estrategia desde la perspectiva de la comunicación del riesgo primero, y luego respecto del ejercicio de derechos fundamentales.

A inicios de mayo, la prensa anunciaba que seis países de América Latina y el Caribe, entre ellos Chile, estaban desarrollando una iniciativa para impulsar proyectos que incentiven la transformación digital de la salud en la región y cuya primera iniciativa sería el desarrollo de un certificado de vacunación digital e interoperable para Covid-19. Se trataría de una iniciativa patrocinada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), alineados con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

La digitalización del expediente médico es un proceso en curso en muchos países de la región, entre ellos Chile. En los últimos años ha sido conducido de la mano de evaluaciones de cómo implementarse en una forma que proteja la seguridad y la privacidad de los datos de salud, y que no impacte negativamente el ejercicio de otros derechos fundamentales. La pregunta aún sin respuesta es si el anuncio sobre certificaciones digitales interoperables de vacunación en la región va a satisfacer tales estándares y cómo. Los riesgos de avanzar en certificaciones de vacunación e inmunidad digital o pases de movilidad se extienden a la inadecuada comunicación de riesgo y al impacto en el ejercicio de derechos.

Los certificados de vacunación tienen dos propósitos principales: generar un registro que facilite la continuación de las prestaciones de salud para la persona que ha recibido un tratamiento de inmunización, y entregar información acerca del tipo de inmunización recibida para hacer seguimiento a sus resultados o validez. A nivel mundial existe una larga historia de programas de inmunización que en el último siglo se han desarrollado sin problemas, entregando la información a sus beneficiarios en papel.

Todo evento de prestación de salud requiere del acceso a datos personales y datos sensibles que se configuran a partir de la prestación de salud recibida. Tales datos normalmente residen en la ficha médica, a la cual solo la paciente y sus prestadores de salud tienen acceso, y no son consignados en forma detallada en las certificaciones recibidas, que solo contemplan la información mínima para identificar a la paciente y su evento de inmunización. La digitalización de los certificados de vacunación va acompañada de un aumento de la cantidad de datos recogidos e incrementa la posibilidad de generar eventos de acceso no autorizado a esa información para propósitos que pueden ser completamente distintos a los originales, es decir, información de continuación de prestaciones de salud y prueba de inmunización. Creado el antecedente digital, y al forzar a la población a circular con esta información en sus dispositivos digitales, el riesgo de pérdida de control, derivado de usos no relacionados al tratamiento de salud, se extiende exponencialmente.

Los pases de movilidad proponen un caso de uso tanto más problemático, ya que intentan asociar a un episodio (o varios) de inmunización a un diferencial en cuanto a las posibilidad de ejercer la libertad de movimiento sin restricciones, en comparación de aquella limitada para las personas no inmunizadas. Los pases de movilidad se basan en una inferencia de riesgo menor de infección y contagio basado en el episodio de inmunización. Para que esa inferencia sea sólida, debe sostenerse en evidencia científica de cuál es el nivel de disminución de riesgo de contagio y de propagación del virus que la inmunización genera. En Chile, la Universidad de Chile ha indicado que ese riesgo se sitúa en el 56,5% como promedio para las vacunas en actual utilización en Chile. Mientras, el Ministerio de Salud declara que la vacuna SINOVAC (con la que mayoritariamente ha sido inmunizada la población nacional) tiene 67% de efectividad para prevenir Covid-19 sintomático. Es decir, incluso en la cifra más optimista, 3 de cada 10 personas vacunadas aún se encuentran en riesgo de contraer y transmitir COVID-19.

Avanzando en la trilogía, los pasaportes de inmunidad buscan generar un grado de certeza que permita la circulación de la población y la reactivación de las actividades económicas y sociales, incluso en el tránsito internacional. Su emisión depende de la existencia de métodos de medición de los grados de inmunidad desarrollada por la población frente a una enfermedad infectocontagiosa. Su objetivo es precisamente discriminar entre aquellos que cuentan con inmunidad y quienes carecen de ella, asignando consecuencias de movilidad y oportunidades de empleo a esa clasificación. Así, buscan imponer una restricción artificial sobre quién puede participar en actividades sociales y económicas, y quién no. Es por ello que las expertas llaman la atención acerca del riesgo de que los pasaportes de inmunidad creen un incentivo perverso para que las personas busquen infectarse, especialmente las más vulnerables, que no pueden permitirse un período de exclusión de la fuerza laboral, agravando las desigualdades sociales preexistentes. La OMS expresó en 2020 su preocupación por el desarrollo de pasaportes de inmunidad, advirtiendo la información insuficiente acerca del desarrollo de anticuerpos para el SARS-CoV-2, con los riesgos de errónea clasificación de los niveles de inmunidad de la población que ello podría implicar. En la actualización provista en mayo de 2021, la OMS vuelve a repetir que la evidencia sobre la respuesta inmune y su duración respecto de la infección de Covid-19 o su inmunización no se encuentra suficientemente comprendida a la fecha, con lo cual la correlación de su efecto de protección no puede ser aún establecida.

Para evitar las críticas internacionales a que han sido sujetos los pasaportes de inmunización, como el renombrado pase verde de la Unión Europea, en Chile las autoridades han optado por la nomenclatura de “pase de movilidad” que como vimos más arriba se encuentra sujeto a las mismas incertidumbres en la comunicación de riesgo que los pasaportes de inmunidad: ambos hacen inferencia hasta ahora no asentadas en evidencia científica de nivel de riesgo de contraer y contagiar el SARS-CoV-2.

Problema con la comunicación de riesgo

Tal como lo ha destacado el European Data Protection Board (EDPB) al emitir su opinión sobre la propuesta de certificado verde para la Unión Europea, “parece haber poca evidencia científica que respalde el hecho de que haber recibido una vacuna COVID-19 (o haberse recuperado de COVID-19) otorga inmunidad y por cuánto tiempo dura. Por lo tanto, el Certificado Verde Digital debe entenderse simplemente como una prueba verificable de una solicitud o historial médico fáctico con sello de tiempo que facilitará la libre circulación de los ciudadanos de la UE debido a su formato común en todos los Estados miembros. Sin embargo, advertimos derivar conclusiones sobre inmunidad o contagio, ya que una opinión científica consolidada aún está pendiente”.

Por su parte, el Ada Lovelace Institut ha advertido que los pasaportes digitales no deben implementarse mientras se desconoce tanto sobre COVID-19, particularmente el efecto de diferentes vacunas (y regímenes de vacunación) sobre la transmisión, la duración de la protección y la generalización de esos efectos. En otras palabras, el pasaporte de vacunación se basa en la premisa de que el estado de “vacunada” dice algo sobre el riesgo que una persona representa para otros, no simplemente el riesgo que cada persona enfrenta de contagiarse. “En la actualidad, el estado de vacunación no ofrece evidencia clara o concluyente sobre el riesgo de un individuo para otros a través de la transmisión. El estado de vacunación nunca puede ofrecer evidencia absolutamente concluyente del riesgo de un individuo para otros (o su propio riesgo), ya que ninguna vacuna será 100% efectiva para el 100% de los receptores”.

La consecuencia más grave sobre este error en la comunicación de riesgo, el incremento en la circulación del virus y el aumento en el nivel de contagios consecuente, fue denunciada en Chile por el Colegio Médico y un número relevante de Asociaciones Médicas al realizarse el anuncio de despliegue del pase de movilidad por el gobierno de Chile. Dos semanas luego de su implementación, la evidencia del aumento de casos a nivel nacional, con alrededor de 50 mil casos activos, parece respaldar que un relajamiento de la movilidad no se justifica ni siquiera con un programa de vacunación exitoso.

No se trata de poner en cuestión la utilidad de las vacunas que indudablemente reducen el riesgo de contraer la enfermedad o de presentar sus síntomas más severos. El cuestionamiento a los pases de movilidad o certificaciones de inmunidad no tiene nada que ver con la defensa al “derecho a no vacunarse” que algunos individuos han intentado enarbolar, de lo que se trata es de entregar información adecuada a la población que evite el relajamiento de las medidas sanitarias de distanciamiento social, uso de mascarillas e higiene de manos que siguen siendo esenciales para contener la pandemia.

Tristemente, aquí nos encontramos no solo frente a un problema de oportunidad que ha sido el ángulo enfatizado desde la comunidad científica, sino que, junto a la falta de certeza científica acerca de la predicción de riesgo que acompaña a la inmunización, se sitúa un problema social relacionado con cómo los pases de movilidad, los certificados de vacunación digital o los certificados de inmunidad pueden terminar transformándose en instrumentos de discriminación en el ejercicio de derechos, cuyos impactos negativos se extiendan a los ya dolorosos efectos económicos y sociales que afectan a sectores más vulnerables.

Discriminación en el ejercicio de derechos

No es casualidad que al inicio de la pandemia la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de su Resolución 1/20 “Pandemia y Derechos Humanos en las Américas”, recomendó a los Estados de la región “adoptar de manera inmediata e interseccional el enfoque de derechos humanos en toda estrategia, política o medida estatal dirigida a enfrentar la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias, incluyendo los planes para la recuperación social y económica que se formulen. Estas deben estar apegadas al respeto irrestricto de los estándares interamericanos e internacionales en materia de derechos humanos, en el marco de su universalidad, interdependencia, indivisibilidad y transversalidad, particularmente de los DESCA”.

Desde un punto de vista individual, un pase de movilidad registra datos de salud privados, ¿cómo se protege esta información? ¿Cómo se previene el riesgo de fraude o falsificación? ¿Cómo se previenen violaciones de la privacidad? Desde un punto de vista social, la adopción de pases de movilidad tiene impactos concretos en el ejercicio de la libre circulación, el derecho a reunión e incluso sus impactos pueden extenderse al acceso a las oportunidades de empleo. Estos pasaportes no deberían resultar en una herramienta de control social que restrinja la movilidad de la población en contextos de disidencia política o en una herramienta adicional para imponer restricciones abusivas a la migración, por nombrar solo algunos de los potenciales impactos negativos de estas implementaciones.

La creación de un pase de movilidad genera una indudable tentación para las empresas de condicionar el acceso a oportunidades de empleo a la titularidad de estos, en el marco de una campaña de vacunación que aún no alcanza la universalidad y, repetimos, cuyas condiciones de duración de inmunidad no se encuentra científicamente determinada aún. Un uso de este tipo tendrá consecuencias indudables de discriminación, pero también desafíos logísticos en torno a cómo se realizan las verificaciones de los pases y cómo se vigila que continúe la adopción de otras prevenciones sanitarias como el distanciamiento social y uso de mascarillas. El pase de movilidad puede fomentar una falsa sensación de seguridad, ya sea en su titular o en otras personas (como su empleador) y aumentar, en lugar de disminuir, los comportamientos de riesgo. Existe vasta experiencia previa desde la normativa de protección de los derechos de los trabajadores acerca de los riesgos de permitir decisiones de empleo atendidas a condiciones de salud, o de riesgos de salud derivados de condiciones de trabajo inadecuadas. Y esa experiencia será útil para calibrar los derechos en juego.

Otra forma palpable de discriminación que presentan las certificaciones de vacunación e inmunidad o los pases de movilidad digital está precisamente asociada a su carácter digital. Nuevamente, sin condiciones de conectividad universal a internet aseguradas para la población general, habilidades digitales limitadas en algunos segmentos o baja disponibilidad de dispositivos inteligentes, grupos de la población con acceso limitado a la tecnología por cualquiera de estos factores quedarán excluidas de su uso.

Estos riesgos fueron claramente anotados además en una recomendación específica emitida el año pasado por la CIDH en su Resolución 4/20 sobre los “derechos humanos de las personas con Covid-19”: “los Estados deben abstenerse de utilizar los datos sobre el estado de salud de las personas con COVID-19 para expedir certificaciones de inmunización que generen una diferencia de trato injustificada en el disfrute y ejercicio de otros derechos”.

Entonces avanzando un paso más en el análisis de necesidad, proporcionalidad y legalidad que exigen los estándares interamericanos de derechos humanos, ¿cuál es el marco de legalidad que acompaña al pase de movilidad en Chile? Sin una ley de protección de datos personales actualizada, con pocas certezas de como se manejan los datos de comisaría virtual y la opaca implementación de CoronApp previamente criticada por Derechos Digitales, la política pública desplegada tampoco ha sido acompañada de ningún tipo de certeza acerca de cómo los datos que son recogidos para generar el certificado digital serán procesados, accedidos (y por quién) o cómo será limitado su uso para otros fines.

Por último, las certificaciones de vacunación e inmunidad digital o los pases de movilidad pueden ser una distracción tentadora. Su desarrollo implica costos de oportunidad importantes desde una perspectiva de recursos públicos, lo que implica dejar de usar esos mismos recursos en otras intervenciones. Sin embargo, su utilidad específica para la pandemia se encuentra temporalmente limitada, ya que es esperable que con los programas de vacunación y la circulación del virus se alcance más temprano que tarde la inmunidad de grupo. ¿Vale la pena sacrificar derechos y libertades si una vez que haya inmunidad colectiva estos instrumentos de discriminación no tendrán sentido sanitario? ¿Qué haremos entonces con estas infraestructuras de control puestas en marcha? ¿Serán ellas desmanteladas? ¿Cómo aseguramos que los datos por ellas recogidas no sean extendidos a otros usos secundarios de control social?

 

[Fuente: http://www.derechosdigitales.org]

El tráfico de vida silvestre llega hasta unas profundidades inauditas. Así lo revela una serie de investigaciones llevadas en conjunto por InSight Crime con el Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos (CLALS) de American University.

La serie se sumerge en lo profundo de los mares de Honduras, donde se pescan toneladas de pepinos de mar para satisfacer la demanda en Asia. Se adentra en los campos colombianos, donde la población de burros ha diezmado porque sus pieles se venden para elaborar gelatina en China.

También se zambulle en los criaderos de tortugas de Perú y en las granjas de cocodrilos de México, donde los especímenes destinados a ayudar a restaurar las poblaciones en sus hábitats naturales están siendo traficados de todas formas.

A continuación compartimos la serie de investigaciones:

 

 

 

 

Criaturas, grandes y pequeñas: el saqueo de la vida silvestre de América Latina

Capítulo 1: Contrabando de piel de burro en la costa norte de Colombia

Cuando cientos de burros desollados comenzaron a aparecer en la costa norte de Colombia sin ninguna explicación, los habitantes —y después las autoridades— comenzaron a hacer preguntas. La respuesta, como…

Capítulo 2: El comercio ilegal de pepinos de mar en Kaukira, Honduras

Con el agotamiento de los pepinos de mar en muchos lugares de Asia Oriental, Honduras ha cubierto el vacío. Los intermediarios, originarios de Vietnam y Taiwán, son actualmente figuras discordantes…

Capítulo 3: ¿Pueden los criaderos de tortugas y cocodrilos en México reducir el ecotráfico?

Las granjas de tortugas y cocodrilos reguladas por el gobierno de México han contribuido a reducir la caza ilegal y proteger las especies en riesgo, pero el tráfico se mantiene.

Capítulo 4: Traficantes de tortugas de Perú operan camuflados en la legalidad

El programa de conservación de tortugas taricaya, en el norte de Perú, ha logrado poner a salvo a una especie en peligro de extinción, a la vez que protege millones…

 

[Fuente: http://www.servindi.org]

À l’occasion du centenaire de la naissance d’Hélène Berr et de l’anniversaire de l’insurrection du ghetto de Varsovie, un hommage collectif nous invite à relire son extraordinaire journal.

Écrit par Myriam ANISSIMOV

Fin avril 1944, peu de jours avant la libération du camp de Bergen Belsen par l’armée britannique, Hélène Berr, étudiante et musicienne brillante, issue d’une famille de la grande bourgeoisie juive, depuis longtemps assimilée, incapable de se lever pour répondre à l’appel, y a été battue à mort, à l’âge de vingt-quatre ans.

Hélène Berr aurait eu 100 ans, le 27 mars 2021. Elle est l’auteur d’un extraordinaire Journal, commencé en 1942. Elle étudiait alors la littérature anglaise à la Sorbonne, et préparait l’agrégation.

Elle avait confié son Journal, ainsi que son violon, à Andrée Bardiau, cuisinière et femme de confiance de la famille, peu avant son arrestation, le 8 mars 1944. Au lendemain de la guerre, Andrée Bardiau remit le Journal à Jacques Berr, frère d’Hélène, qui avait pu trouver asile dans le Sud-Ouest de la France.

Transférée avec ses parents, Antoinette et Raymond Berr, au camp de Drancy, elle fut déportée à Birkenau par le convoi n°70, le 27 mars 1944.

Sélectionnée pour le convoi affrété depuis Auschwitz le 31 octobre 1944, avec 401 femmes, elle arrive au camp de Bergen-Belsen le 3 novembre 1944. Dans le même convoi se trouvent Ginettte Kolinka, Anne Frank et sa sœur Margot.

Un témoignage exceptionnel

Se souvenir d’Hélène Berr. Une célébration collective
Mariette Job (dir.), Karine Baranès-Bénichou (dir.)
2021
Fayard
308 pages

Hélène Berr avait dédié le Journal à son fiancé, Jean Morawiecki qui partageait avec elle l’amour de la musique classique. Leur première rencontre avait eu lieu autour des derniers Quatuors de Beethoven, à la Maison des Lettres. Le Journal lui avait été remis, ainsi que l’avait souhaité Hélène au moment de son arrestation.

Jean Morawiecki rejoignit les Forces Françaises Libres du général de Gaulle, et devint diplomate après la Seconde Guerre mondiale. Il conserva le Journal pendant 50 ans, jusqu’à ce que Mariette Job retrouve sa trace grâce au ministère des Affaires étrangères. Ils se rencontrèrent le 25 décembre 1992. Le 18 avril 1994, Morawiecki lui confirma son intention de lui léguer le Journal.

« Au début de ce mois, nous avons de nouveau parlé du Journal d’Hélène. Je vous avais alors fait part du désir de vous laisser le manuscrit. Il échappera ainsi au risque de disparaître avec moi, et la main qui l’a écrit continueront de vivre dans l’émotion de ceux qui liront l’original. »

Le Journal est un témoignage d’une grande importance, le seul en France de cette nature. Un texte d’une tenue littéraire et intellectuelle exceptionnelles.

Mais il est intéressant également sur le plan historique, comme nous le verrons.

Le manuscrit, partiellement retranscrit, puis remis à Jean Morawiecki, a finalement été déposé et exposé au Mémorial de la Shoah en 2002. Le texte définitif en vue de sa publication, a été établi par Mariette Job. Il a paru en 2008 aux Éditions Tallandier, avec une préface de Patrick Modiano. Traduit en 27 langues, il occupe une place particulière dans la galaxie des manuscrits rédigés par les Juifs pendant les années durant lesquelles s’est perpétré le génocide, dans l’indifférence du monde entier.

Paraît aujourd’hui pour célébrer le centenaire de la naissance d’Hélène Berr, un ouvrage collectif, sous la direction de Mariette Job et Karine Baranès-Bénichou, aux Éditions Fayard. Il contient une vingtaine de contributions. Mentionnons celles de Boris Cyrulnik, survivant de la Shoah et neuropsychiatre, et de Haïm Korsia, grand rabbin de France.

Avant d’évoquer le Journal d’Hélène Berr, sa brève jeunesse et sa famille, il convient de le situer dans la galaxie des témoignages, écrits, manuscrits découverts après la chute du IIIe Reich.

L’histoire de la Shoah écrite par ses victimes

On a souvent entendu dire que « les Juifs se sont laissés conduire dans les chambres à gaz, comme des moutons à l’abattoir ». Cette affirmation fausse et insultante est démentie par la somme de récits que les Juifs ont écrits et tenté de préserver, pendant que s’achevait leur anéantissement en Europe : cette extermination que « le grand Reich de mille ans » espérait totale. Himmler et Eichmann firent de leur mieux pour y parvenir, même pendant la débâcle des armées allemandes sur tout le théâtre des opérations. Au cours de l’été 1944, ils envoyèrent dans les crématoires d’Auschwitz-Birkenau, en convois prioritaires, 450 000 Juifs hongrois, qui avaient été jusqu’alors épargnés.

Tout devrait donc continuer jusqu’à l’assassinat du dernier Juif. Tout devrait cependant et, si illusoirement, demeurer secret. C’est ce qu’avaient prévu Heydrich, Himmler, Eichmann, les donneurs d’ordres et metteurs en œuvre de la Solution finale, planifiée à la Conférence de Wannsee le 20 janvier 1942.

Le 4 octobre 1943, Himmler prononça à Poznan, un discours, devenu célèbre, dans lequel il se félicitait de l’anéantissement des Juifs, dans ces termes : « Je voudrais parler des Juifs, de l’extermination du peuple juif. C’est facile à dire. “Le peuple juif sera exterminé”, dit chaque membre du parti, c’est clair dans notre programme : “élimination des Juifs”. Extermination : nous le ferons. […] C’est une page de notre histoire qui n’a jamais été écrite et ne le sera jamais […] Nous avions le droit moral, nous avions le devoir envers notre peuple, de détruire ce peuple… »

Himmler se trompait. L’histoire de la Shoah a bien été écrite, en grande partie par les Juifs eux-mêmes, partout où ils se trouvaient dans les territoires de l’Europe occupés par le IIIe Reich.

De nombreux témoignages ont été recueillis auprès des survivants, tandis que l’Armée rouge progressait vers Berlin. Puis, au lendemain de la guerre, de nombreux manuscrits ont été mis au jour, jusque dans les cendres des crématoires de Birkenau.

Ces chroniques sont de nature très différente, selon que les scribes aient vécu en Europe occidentale ou bien en Europe orientale, où les nazis passèrent immédiatement à l’extermination. Que ce soit au cours des fusillades de masse perpétrées par les Einsatzgruppen dans les États Baltes, en Ukraine et en Biélorussie (un million et demi de Juifs assassinés. Les zones où ils vivaient sont déclarées Judenrein – « propres de Juifs »), dans les chambres à gaz, au moyen du Zyklon B, comme à Auschwitz et Majdanek, avec le monoxyde carbone pur, ou les gaz d’échappement de camions spécialement transformés : (Gaswagen Magirus-Deutz), à Chelmno, ou encore en injectant les gaz d’échappement du moteur Diesel d’un tank, à Treblinka, Belzec et Sobibor.

En Europe occidentale, avec la collaboration du pouvoir politique en place, comme ce fut le cas en France, sous le gouvernement de Vichy, les nazis, dépouillèrent les Juifs de leurs biens, en firent des parias, les concentrèrent dans des camps de concentration et de transit dans toute la France, pour finalement les livrer, femmes et enfants compris, aux nazis qui les acheminèrent vers les centres de mise à mort. Un point important. Les premières rafles de Juifs en France concernèrent d’abord les étrangers. Les Juifs qui avaient été émancipés en 1792 par la Constituante, se figuraient être à l’abri des arrestations, bien qu’ils fussent eux aussi soumis au Statut portant sur les Juifs.

Les premiers témoignages ont été rédigés en yiddish, en polonais, en hébreu, en russe en Europe orientale (Lituanie, Lettonie, Estonie, Gouvernement général, Protectorat de Bohême-Moravie). Certains ont été publiés dans les mois de l’immédiat après-guerre, mais n’ont connu aucune publicité. D’autres ensembles de témoignages collectés dans le cadre du Livre noir par Vassili Grossman et Ilia Ehrenbourg, ont failli ne jamais paraître, car Staline avait ordonné la destruction des épreuves et des plombs, à la veille de sa mise sous presse. Ehrenburg avait réussi à mettre les matériaux à l’abri au Musée juif de Wilno, tandis que Grossman avait dissimulé le seul jeu d’épreuves existant dans son bureau.

Il est impossible dans ce cadre, de donner un nom à tous les témoins qui ont espéré avertir le monde, dit civilisé, qui les avait soit abandonnés, soit livrés aux assassins. Rappelons qu’aucun pays n’accepta de laisser aborder des paquebots délabrés, chargés de Juifs errant sur les mers, en quête d’un refuge. Les Anglais détenant le Mandat sur la Palestine, pour ne point indisposer les Arabes, incarcéraient les Juifs dans des camps à Chypre. Mais il arrivât que le navire fût coulé, avec tous ses passagers.

Les plus importants ensembles de textes ont été écrits en Pologne, où vivait la communauté juive la plus nombreuse (trois millions et demi de Juifs), et où les Allemands, pragmatiques, avaient construit les quatre centres de mise à mort.

Au mois d’avril 1943, pendant l’insurrection du ghetto de Varsovie, le jeune Mordechai Anielewicz, membre de l’Hashomer Hatsaïr – la Jeune Garde – prit le commandement en chef de l’Organisation Juive de combat (yiddishe kampf organizatsie), réunissant toutes les tendances : L’Union militaire juive du Bétar et le Bund). Il se suicidera le 8 mai avec sa compagne Mira Furchrer, dans son Bunker assiégé par les SS de Jürgen Stoop, au numéro18 rue Mila. Il écrit :

« Il est impossible de décrire avec des mots ce que nous avons traversé. Ce qui est arrivé a dépassé nos rêves les plus fous. Par deux fois, les Allemands ont été contraints de se retirer du ghetto… Le rêve de ma vie est devenu réalité. La défense dans le ghetto est maintenant un fait. La résistance et la revanche juives armées sont à l’œuvre à présent. J’ai été témoin du combat héroïque et glorieux des combattants juifs. »

L’insurrection du ghetto de Varsovie ne fut pas le seul exploit témoignant de la survie spirituelle des Juifs, avec des moyens dérisoires, pendant la Shoah, dans les territoires de l’Europe de l’Est, occupée par les nazis. Outre la révolte dans les camps d’extermination de Treblinka (août 1943) et de Sobibor (octobre 1944), la résistance exista dans les forêts, les ghettos, notamment à Wilno (la ville faisait alors partie de la Pologne), d’où un groupe de jeunes Juifs, dirigés par le poète Aba Kovner, fondateur de la Fareynnikte Partizaner Organiziatsye (Organisation des Partisans unis), quitta la ville par les égouts, afin de former des unités de combat dans les forêts de Biélorussie. Le grand poète Avrom Sutzkever et Aba Kovner, qui allait fonder le Kibbutz Lohamei haghettaot (Kibboutz des combattants des ghettos), ont également combattu et survécu.

La constitution de groupes armés par les Juifs ne fut pas leur seule réponse à la mise en œuvre de la « Solution finale ». Une importante presse clandestine circula. Les Juifs établirent, spécialement à Varsovie, sous la direction de l’historien Emmanuel Ringelblum, et de son équipe de l’Institut scientifique juif (le YIVO, fondé en 1925, à Wilno), une chronique historique et sociologique de la vie des 500 000 Juifs, face à la Catastrophe, en train d’advenir. Des manuscrits, scellés dans six boîtes en métal, furent déterrés dans les ruines du ghetto, au mois de septembre 1946. Puis, au mois de décembre 1950, deux bidons de lait furent exhumés au 68 de la rue Nowolipki. Ils sont exposés au Musée Historique juif de Varsovie.

Jusqu’au seuil de leur assassinat, nombre de Juifs, témoignèrent également à titre individuel, en rédigeant un Journal. Ce fut le cas d’Adam Czernaikow, président du Judenrat (Conseil Juif, institué par les nazis) du ghetto de Varsovie. Il commença à écrire son Journal le 6 juillet 1939, après avoir reçu l’ordre de dresser les listes de Juifs contraints de se rendre sur l’Umschlagplatz, en vue de leur déportation massive vers les centres de mise à mort. Il avala une capsule de cyanure, le 23 juillet 1942, après avoir écrit une lettre à son épouse pour justifier son geste.

Les Juifs écrivirent jusqu’au sein des Sonderkommanods des crématoires d’Auschwitz-Birkenau, où furent mis à jour les « Rouleaux d’Auschwitz », rédigés en yiddish, et enfouis dans le sol du crématoire III. Les premiers documents furent exhumés par Szlama Dragon, survivant de l’insurrection du Crématoire III, qui assista la Commission d’enquête de l’Armée soviétique le 5 février 1945. Il raconta que 451 Juifs des Sonderkommandos avaient été abattus par les SS, le même jour.

Le premier manuscrit dont l’auteur est Leib Langufus, fut découvert. Puis, au mois Le 17 octobre 1962, le carnet de Zelman Lewental fut exhumé. Le troisième rédacteur s’appelait Zalman Gradowski.

Szlama Dragon avait été témoin, dans la salle de déshabillage de la chambre à gaz, d’un acte d’héroïsme inouï de la part de Francziska Mann, une jeune danseuse très connue en Pologne. Refusant de se dévêtir, elle se jeta sur le SS Josef Schilliger, lui arracha son arme et le tua sur le coup, elle tira ensuite sur le SS Wilhelm Emmerich, le blessant à la cuisse, avant d’être abattue. Szlama et son frère Abraham Dragon survécurent miraculeusement à la liquidation des Sonderkommandos, à l’évacuation d’Auschwitz, à la marche de la mort. Il s’installa en Israël après la guerre. Le témoignage des frères Dragon a été retranscrit par Gidon Greif sous le titre : We wept Without Tears : Testimonies of the Jewish Sonderkommando from Auschwitz, et publié en 2005 par les Presses de l’Université de Yale.

Les trois rédacteurs des « Rouleaux d’Auschwitz » n’ont pas survécu. Les documents retrouvés en fort mauvais état, ont pu partiellement être déchiffrés. La première édition a été réalisée par Ber Mark (sous une forme contestable), sous le titre Des Voix dans la nuit. Une nouvelle traduction, fidèle, a été publiée, par le Mémorial de la Shoah en 2005, sous le titre Des Voix sous la cendre.

« Que celui qui trouvera ce document sache qu’il est en possession d’un important matériel historique » répétée en quatre langues – polonaise, russe, française et allemande – avec l’intention évidente d’être immédiatement compréhensible pour la personne qui en ferait la découverte. »

Les auteurs de ces manuscrits n’espéraient pas la compassion d’éventuels lecteurs ou du monde dit civilisé qui les avaient abandonnés, mais la vengeance, comme les Juifs du Neuvième Fort de Kovno, qui ont gravé avec leurs ongles, sur les murs de leurs geôles, avant d’être fusillés : « Yid’n Nikome ! » : Juifs, Vengez-vous ! La réponse des Juifs devait être d’ordre politique.

Le Journal d’Hélène Berr

Journal. 1942-1944
Hélène Berr
Tallandier
304 pages

Voilà une des questions que soulève des Écrits comme celui d’Hetty Hillesum, Vie ? ou Théâtre ?, le récit de sa vie en images, de Charlotte Salomon, et le Journal d’Hélène Berr. Ce qui rassemble ces œuvres est que leurs auteurs étaient des femmes, vivant dans des pays démocratiques, modernes, prospère et culturellement raffinés. Les formes de violence pratiquées contre les Juifs en Pologne, en Roumanie, en Hongrie, leur étaient inconnues.

Toute trace apparente de leur éventuelle judéité était invisible. Même Etty Hillesum et Charlotte Salomon, qui étaient plus âgées qu’Hélène Berr, ne prirent pas la décision de fuir, ou de tenter de fuir. Elles disposaient de moyens matériels que n’avaient pas nombre de Juifs étrangers très pauvres, qui gagnèrent la résistance armée, la clandestinité, ou réussirent à fuir.

Que dire alors de la famille Berr ? Que dire des Juifs français, tels qu’ils se pensaient, qu’ils se voyaient ; ils respectèrent la légalité fasciste des lois de Vichy, cousirent l’étoile juive sur leur vêtement, et sortirent ainsi dans la rue ?

Antoinette et Raymond Berr, les parents d’Hélène, étaient issus de famille implantées depuis des siècles en France. Moïse Berr, né en 1740 à Krautergersheim dans le Bas-Rhin, avait adopté le nom de famille « Berr » à Raon l’Étape le 13 septembre 1808. Ce devait être parce que quelqu’un de proche devait s’appeler en hébreu Dov. Antoinette, née Rodrigues-Ely, était originaire de la communauté juive de Bayonne et, avant l’Expulsion des Juifs du Portugal, de Lisbonne. La fratrie comptait cinq enfants. Seule Denise, la mère de Mariette Job, habitait encore 5, avenue Elisée Reclus, avec ses parents. Elle épousa François Job le 12 août 1943.

Hélène Berr avait réussi ses deux baccalauréats en 1937, avec la mention « très bien ». Elle obtint ensuite son diplôme d’études supérieures de langue et de littérature anglaise et un mémoire sur l’interprétation de l’histoire romaine dans les pièces de Shakespeare. Toujours avec la mention « très bien ». Au mois d’octobre 1942, elle avait déposé un projet de doctorat consacré à l’influence de l’inspiration hellénique sur le poète John Keats. Elle ne put préparer le concours de l’agrégation en vertu de la législation antisémite du gouvernement de Vichy.

Elle commence donc à rédiger son journal intime le 7 avril 1942. Elle a 21 ans. Depuis son enfance, elle a du style : concis, spirituel, imagé, élégant.

Cette jeune fille vit dans un milieu privilégié. Son père, polytechnicien, dirige les Usines Kuhlman, la plus grande firme de produits chimiques française. Elle est une bonne violoniste, fait de la musique de chambre, passe les vacances en famille dans leur villa d’Aubergenville.

Rien ne semblait devoir obscurcir le destin des Juifs qui avaient reçu de l’Assemblée nationale la pleine égalité de leurs droits le 27 septembre 1791, sous certaines conditions, ainsi que l’avait dit dans son discours, prononcé au parlement, Stanislas de Clermont Tonnerre (assassiné à Paris en 1792) : « Il faut tout refuser aux Juifs comme nation et tout accorder aux Juifs comme individus. »

Les choses avaient semblé se gâter lorsque l’Empereur Napoléon avait réuni une assemblée de notables juifs pour leur poser des questions retorses qui les sommaient de choisir entre la loyauté envers l’État et l’observance du judaïsme. N’étant pas satisfait des réponses obtenues, Napoléon convoqua à Paris, en 1806, un grand Sanhédrin de rabbins, venus de tout l’Empire. Ces derniers devaient confirmer que les Juifs ne se considéraient pas comme une nation.

Quoi qu’il en soit, les idées de la Wissenschaft des Judentums, la Science du judaïsme, avaient gagné le monde intellectuel juif en France, avec Arsène Darmesteter (1846-1888). Les Juifs sont devenus des citoyens de confession juive. Cela n’apaisa pas les antisémites. L’Affaire Dreyfus va diviser les Français pendant des années. Puis, tout semble se calmer. Les Juifs de France connaissent une ascension sociale spectaculaire.

Entre les deux guerres mondiales, les Juifs émigrent massivement hors de ce qui fut la zone de Résidence de l’Empire russe, à la suite d’une vague de pogroms d’une ampleur inouïe qui feront 150 000 morts. Les Juifs de Pologne arrivent en France. Ils sont pauvres et s’installent dans des taudis entre Belleville et la République. Leurs activités politiques et culturelles sont importantes. Ils ne sont pas du tout appréciés par leurs coreligionnaires, que les Français désignent comme des israélites, des Français de confession juive.

Lorsque les premières mesures du statut portant sur les Juifs sont mises en œuvre, au mois d’octobre 1940, le père d’Hélène en est exempté, eu égard aux fonctions de direction qu’il occupe dans la firme Kuhlman.

Les Juifs sont éliminés de l’espace public. Le premier choc pour la famille et pour Hélène est donc l’obligation de porter l’étoile jaune, cousue bien visible, en haut et à gauche, sur la poitrine, de monter dans le dernier wagon du métro, de faire ses courses à des heures spéciales, à ne plus être autorisés à travailler, à subir la spoliation des biens. Hélène ne peut passer l’agrégation d’anglais, Vichy révoque la citoyenneté de 500 000 juifs naturalisés depuis 1927.

Le 8 juin 1942, Hélène Berr sort pour la première fois dans la rue, avec son étoile jaune, elle écrit dans son Journal :

« Mon Dieu, je ne croyais pas que ce serait si dur. J’ai eu beaucoup de courage toute la journée. J’ai porté la tête haute, et j’ai si bien regardé les gens en face qu’ils détournaient les yeux. Mais c’est dur. D’ailleurs, la majorité des gens ne regarde pas. Le plus pénible, c’est de rencontrer d’autres gens qui l’ont. Ce matin, je suis partie avec Maman. Deux gosses dans la rue nous ont montrées du doigt en disant : « Hein ? T’as vu ? Juif. » »

Beaucoup de Juifs étrangers n’ont pas porté l’étoile jaune, certains ont fui vers la zone libre et tenté de se cacher à la campagne, d’autres sont entrés dans les groupes armés de la MOI (groupes armés des Juifs étrangers, proches du Parti communiste), ont abattu des soldats allemands dans les rues de Lyon et de Paris, on fait sauter des trains, ou comme Romain Gary, Raymond Aron ont rejoint les Forces françaises libres du général de Gaulle.

L’Aufklärung de Moses Mendelssohn (1729-1786), en Allemagne, nommée en France Wissenschaft des Judentums − la science du judaïsme − dans le but de transformer le judaïsme en une religion moderne et rationnelle, fit oublier aux Juifs de vieille souche de France, que s’ils considéraient être si peu juifs, les antisémites ne les avaient pas oubliés.

Hélène, elle-même, ne l’a pas compris. L’idée du sionisme lui était fortement étrangère. Mais on peut se demander comment la famille qui disposait des moyens matériels suffisants, n’a pas songé à franchir la ligne de démarcation, puis de tenter de passer en Suisse. Du côté d’Annemasse, il y avait des passeurs.

Et même avant que les choses fussent devenues très difficiles à réaliser, pourquoi, après les premières rafles, ne pas avoir pris la décision de quitter Paris ? Pourquoi était-ce inconcevable ?

Pourquoi ne pas se diriger vers l’Espagne, vers le Portugal, ou simplement gagner Marseille où nombre d’artistes et d’intellectuels juifs ayant fui l’Autriche et l’Allemagne, ont finalement trouvé l’aide qui leur permit de gagner les États-Unis. Il est vrai que tout le monde n’a pas eu la chance de rencontrer le journaliste américain Varian Fry (1907-1967), fondateur de l’Emergency Rescue Committee qui sauva plusieurs milliers de Juifs et de résistants antifascistes en les aidant à quitter l’Europe, souvent via le Portugal, à l’époque neutre.

Le 8 mars 1944 à 7 heures 30, les policiers français arrêtèrent Hélène et ses parents. Conduits à Drancy, ils furent déportés au camp d’extermination de Birkenau le 27 mars 1944 par le convoi n°70. Le père d’Hélène fut assassiné au camp de Buna Monowitz, le complexe chimique qui faisait partie d’Auschwitz, parce qu’il était atteint d’un phlegmon au genou. Cela se pratiquait par une piqûre de phénol dans le cœur, injectée par un médecin. La mère d’Hélène fut gazée à Birkenau le 30 avril 1944.

Pourquoi les Berr sont-ils rentrés dormir chez eux ? Pourquoi se sont-ils conformés aux lois criminelles du maréchal Pétain ? C’est précisément en lisant le Journal d’Hélène Berr qu’on peut arriver à se figurer comment les Juifs français, devenus de fervents patriotes, ne pouvaient concevoir ce qui leur arrivait. Comment une jeune fille très pure, aussi intelligente, aussi cultivée, heureuse, aussi avertie qu’Hélène Berr, par crainte d’être lâche, par peur d’abandonner les enfants, déjà entre les mains de leurs bourreaux, est tombée dans le piège tendu par Vichy et les nazis.

Pour prolonger :

Le très beau documentaire de Jérôme Prieur : Hélène Berr, Une jeune fille dans Paris occupé, 2013.

Shlomo Venezia, un Juif italien, lui aussi survivant du Sonderkommando a publié son témoignage intitulé Sonderkommando, recueilli par Béatrice Prasquier et l’historien Marcello Pezzeti (Albin Michel, 2007). Fiilip Müller qui s’était caché dans une des cheminées du crématoire a publié un récit : Trois ans dans une chambre à gaz à Auschwitz. (Pygmalion, 1997).

On peut aujourd’hui lire une vaste littérature de récits, journaux qui ont été traduits en français.

Je suis le dernier Juif –Treblinka 1943-1944 de Chil Reichman, traduit du yiddish par Gilles Rozier et préfacé par Annette Wiewiorka, a paru en 2011 au Livre de Poche.

Journal du ghetto de Lodz 1939-1943, par David Sierakowiak, Editions du Rocher.

Du fond de l’abîme. Journal du ghetto de Varsovie. Hillel Seidman, Pocket 2002. Traduit de l’hébreu et du yiddish par Nathan Weinstock, accompagné par une documentation commentée par Georges Bensoussan et Micheline Weinstock.

Journal du ghetto, de Janusz Korczak, ce médecin et pédagogue qui avait fondé un orphelinat géré par les enfants dans le ghetto de Varsovie. Il aurait pu sauver sa vie. Quand il reçut l’ordre de livrer les enfants, il les accompagna sur l’Umschlagplatz, et mourut avec eux dans la chambre à gaz de Treblinka. (Pavillons Poche Robert Laffont, 2016).

Plus tardivement, après la guerre, un certain nombre de manuscrits furent retrouvés, notamment en Pologne, dans les ruines des ghettos. Tel Le Manuscrit retrouvé de Simha Guterman, découvert scellé dans une bouteille sous un escalier, à Radom.

 

[Source : http://www.nonfiction.fr]

No século XX, guerras se “urbanizaram” — e Direito Internacional avalia tornar ataques à patrimônios culturais e históricos crimes contra a humanidade. “Novo” conceito poderia banalizar a tipificação de genocídio? Como punir a destruição de cidades?

Escrito por Juliette Robichez

Em setembro de 2018, o Brasil perdeu uma das suas joias culturais, o Museu Nacional do Rio de Janeiro, e, em abril de 2019, a França assistiu à destruição do emblema de Paris e da nação, a catedral Notre-Dame de Paris. Essas novas “catástrofes culturais”, usando a expressão da professora francesa especialista da história da arte1, espantaram e entristeceram o planeta. A transmissão ao vivo, durante intermináveis horas, da ação do fogo em ambos os patrimônios da humanidade e a emoção mundial que esses incêndios provocados pela imprudência e negligência suscitaram, demonstram que estamos apegados ao que estampa a história, a memória, a cultura, a identidade da humanidade, em resumo, a dignidade dos seres humanos. Esses sentimentos de indignação e de desespero se acentuam quando a destruição do nosso patrimônio é o fruto de um ato deliberado, como acontece nos tempos de conflitos armados, quando os bens culturais se tornam alvo prioritário dos beligerantes.

A sociedade internacional, em particular sua componente civil, vítima dos atos deliberados de tentativa de aniquilamento da sua cultura, mobiliza-se para despertar a consciência dos representantes dos Estados a respeito da gravidade da situação e refletir sobre como reagir de maneira eficaz para prevenir o desmoronamento do patrimônio e sobretudo punir os que cometeram infrações contra a herança cultural do gênero humano. Já houve várias iniciativas no campo jurídico que merecem nossa atenção2. Desde os tempos remotos, o direito humanitário foi pioneiro em criar um arsenal normativo rematado, visando preservar os bens culturais em tempo de guerra. A fundação da Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura – Unesco, depois da 2ª Guerra Mundial – evento histórico, um símbolo, diante do vandalismo, a pilhagem e a destruição em grande escala de cidades históricas –, constituiu também um grande avanço para a concretização dos instrumentos internacionais existentes, a elaboração de novos diplomas legais e a extensão da proteção dos bens culturais no tempo de paz. Esta organização internacional elaborou, por exemplo, a lista do patrimônio em 1972, que está em constante atualização. As jurisdições penais internacionais que surgiram depois da queda do Muro de Berlim – inspirados pelo Tribunal de Nuremberg, que julgou os crimes nazistas – efetivaram as normas internacionais que visam conservar os bens culturais. Existem hoje vários julgamentos condenando carrascos por terem cometido crimes de guerra ou crimes contra a humanidade ao deliberadamente destruírem o patrimônio da humanidade3. No entanto, esses avanços merecem, segundo uma corrente doutrinária, serem aperfeiçoados, para tornar a luta contra a devastação dos bens culturais uma prioridade.

Este artigo visa iniciar uma reflexão sobre a proposta doutrinária de promover um novo crime, que consiste em destruir deliberadamente o patrimônio cultural e histórico de um povo, ao patamar mais elevado das infrações internacionais, para oferecer uma proteção melhor aos bens culturais. Alguns jurisinternacionalistas sugerem não mais se contentar em apenas incluir a ruína do patrimônio cultural como elemento de um dos crimes internacionais elencado no Estatuto de Roma de 1998; militam em prol da concepção de um crime sui generis, o “crime de urbicídio”. Esta proposta merece ser apresentada e analisada de maneira crítica. Na perspectiva de descobrir como o conceito “urbicídio” surgiu e de defini-lo (cap. 1), realizou-se uma pesquisa qualitativa, bibliográfica e documental, com enfoque na literatura estrangeira, baseada em procedimentos metodológicos comparativos e históricos. A partir deste estudo preliminar, foi iniciada uma análise crítica deste novo conceito: foram ressaltadas suas vantagens em comparação com os outros crimes internacionais, e destacadas as vicissitudes que criam potenciais obstáculos a sua posteridade, como novo crime no rol do Estatuto de Roma (cap. 2).

1. Evolução histórica e definição do conceito “crime de urbicídio”

Na Idade Média e até o século XVIII, a guerra de sítio era fundamental. Porém, na época de Clausewitz e de Napoleão, as modalidades dos conflitos mudaram: era o tempo do “levante em massa”4 e das batalhas-flashes (relâmpagos) e depois das grandes lutas sociais. O exército era responsável por manter a ordem nas cidades, mas preferia usar seus armamentos cada dia mais industrializados em palco de operação que permitia seu desdobramento, longe da população civil, no campo. Os estrategistas da Primeira Guerra Mundial evitaram os combates urbanos. Sem dúvida, os da Segunda Guerra teriam preferido evitar também, mas algumas cidades começaram a tornar-se cidades simbólicas da guerra na Rússia, como Leningrado5. As operações contra centros urbanos alemães e japoneses, no final do conflito, instigam perguntar se a “guerra para a cidade” não se transformou doravante em “guerra na cidade”. A partir dos anos 80, a guerra se “urbaniza”, segundo a expressão de Jean-Louis Dufour6. Ao comentar os acontecimentos em Sarajevo, durante a guerra na ex-Iugoslávia, atacada das alturas rurais circundantes, Aleppo, a capital da Chechênia, aniquilada pelos russos, ou os territórios palestinos ocupados pelos israelenses, começamos a ler na literatura científica ou jornalística, ou ouvir na boca dos políticos as expressões “guerra contra a cidade” e “urbicídio”.

Antes de definir o complexo conceito em gestação, de urbicídio (b), é necessário entender em que contexto histórico ele surgiu (a).

a) Evolução histórica do conceito “urbicídio”

Não existem ainda textos normativos consagrando o crime específico de urbicídio. A ideia, no patamar internacional, surgiu após o ataque direto, em 1993, contra a ponte de Mostar, na ex-Iugoslávia, alvo de bombardeios, posto que não representava nenhum caráter militar, não abrigava munições, não tinha nenhum valor castrense estratégico. A explosão pelos talibãs fanáticos dos budas monumentais de Bamiyan, estátuas de 38 e 55 metros erguidas no século V da nossa era, provocou, em 2001, a adoção de uma resolução pela IV Comissão da UNESCO7. Abalada pelo desaparecimento total de obras, fruto de uma extraordinária fusão artística de várias culturas que testemunhavam a riqueza cultural afegã, a organização internacional, sediada em Paris, convidou os Estados permanentes do Conselho de Segurança da ONU a lutar de maneira mais eficaz contra a demolição propositada dos tesouros da humanidade. Uma das recomendações foi conceber um novo crime internacional, o “crime contra o patrimônio comum da humanidade”, para facilitar a condenação dos responsáveis de ações predatórias pelos tribunais internacionais.

Não há dúvida de que a inclusão de um quinto crime internacional no rol do Estatuto de Roma8 promoveria a tutela do patrimônio cultural como uma nova grande prioridade da sociedade internacional. Outra proposta para tornar mais eficaz a aplicação das normas seria, segundo o mesmo documento, dar mais poder ao diretor geral da Unesco para informar ao secretário geral das Nações Unidas quando o patrimônio comum da humanidade for ameaçado de destruição intencional, a fim que ele possa, por exemplo, propor medidas necessárias para proteger os bens histórico-artísticos. Sabemos que somente o Conselho de Segurança goza de legitimidade para adotar medidas militares, além das de natureza diplomática, política, econômica, no âmbito internacional. Somente em dezembro de 2012 o principal órgão das Nações Unidas refere-se, em uma das suas resoluções, ao patrimônio da humanidade. Ele condenou, no conflito maliano (guerra civil que começou em 2012 com a insurreição de grupos salafistas jihadistas e independentistas denominados Azawad), as violações dos direitos humanos pelos grupos islâmicos radicais, assim como “a pilhagem, o roubo ou a destruição dos sítios culturais e religiosos”9. Com certeza, essas organizações internacionais foram influenciadas pelas ideias difundidas pela sociedade civil internacional (intelectuais, ONGs, juristas etc.), preocupada com a urgência em salvar o patrimônio histórico-cultural em perigo.

A repetição dos fatos de vandalismo intencional pelos grupos jihadistas de obediência islâmica – fúria guerreira que sempre existiu na história da humanidade, porém, fenômeno novo, acompanhada por uma divulgação em grande escala como meio de propaganda e de terrorismo10 –, levou uma parte da doutrina a pensar em adaptar o direito penal internacional à evolução dos modos de conflitos armados. Assim, à luz da criação do genocídio pela Convenção sobre a Prevenção de Repressão do Genocídio de 1948, da tentativa doutrinária de positivar o “crime de ecocídio” nos anos 6011, o “crime de urbicídio” emergiu na literatura nos anos 90, período ilustrado pelas guerras que ocorreram na ex-Iugoslávia. Todavia, o conceito entrou na posteridade só recentemente.

Um grupo de historiadores de arte, arquitetos e jornalistas12 manifestou sua aflição com uma nova dimensão dos problemas humanitários: o aniquilamento da identidade do inimigo pela destruição dos seus monumentos e lugares de culto que acompanham os assassinos, a fome, os sofrimentos e os êxodos. Cinco arquitetos que assistiram à destruição planejada da capital da Bosnia-Herzegovina, em 1991 e 1992, decidiram testemunhar e alertar o mundo sobre os acontecimentos com uma exposição itinerante que eles batizaram “Warchitecture13 – Urbicide Sarajevo”14. Foi apresentada, por exemplo, no Museu de Arte Moderna Contemporânea de Paris, no Centre Georges Pompidou em 199415. A ONG francesa Groupe, Reportage Étudiants, Environnement, Sociétés – GREES, associada ao projeto dos arquitetos precitados Midhat Cesovic, Borislav Curic, Nasif Hasanbegovic, Darko Serfic e Sabahundin Spilja, explica o uso do neologismo na época:

Porque se o assassinato de um povo é chamado de genocídio, a destruição de uma cidade e o que está acontecendo em Sarajevo pode sim ser chamado de urbicídio. (…) O urbicídio é óbvio, e é isso que estão tentando mostrar estes cinco arquitetos reunidos na associação multiétnica de arquitetos da Bósnia-Herzegovina e Sarajevo Das-Sabih. (…) Esta é uma das realidades da guerra na Bósnia e, mais geralmente, na ex-Iugoslávia. Claro que esta não é a única, mas esta guerra é marcada, entre outros crimes, pelo desejo de destruir as cidades e o que elas representam, para melhor aniquilar o inimigo. Osijek, Vukovar, Zadar, Mostar, Sarajevo … a lista é longa. Os sérvios querem matar a cidade porque ela encarna a civilização, a multietnicidade, as trocas. E Sarajevo entre as cidades do mundo goza de um lugar especial: “Com Jerusalém, Sarajevo é a única cidade do mundo que mistura tantas culturas e religiões diferentes”, explica Midhat Cesovic. Em Sarajevo, há uma catedral católica ao lado de uma sinagoga, de uma grande mesquita e de uma igreja ortodoxa. É o ponto triplo do encontro entre três grandes placas da civilização: o cristianismo ortodoxo grego, o catolicismo e o islamismo. (trad. nossa)

Essa nova terminologia foi rapidamente difundida nos discursos políticos e na mídia. O neologismo “urbicídio” começou a ganhar fama em particular na fala do arquiteto e professor Bogdan Bogdanovic16, um dos maiores oponentes ao regime ultranacionalista de Milosovic, acusado pelo Tribunal Penal para a ex-Iugoslávia antes de morrer e antigo prefeito de Belgrado. Assim, após a mutilação da futura capital da Bósnia-Herzegovina e diante da vergonhosa capitulação da comunidade internacional, o jornal francês Le Monde em maio de 199417 interpelou a opinião pública: “L’urbicide, le mémoricide, le nettoyage ethnique resteront-ils impunis ? Aucun tribunal international ne jugera-t-il jamais les auteurs de ces délits de lèse-humanité?” [“O urbicídio, o memoricídio, a limpeza étnica ficarão impunes? Nenhum tribunal internacional jamais julgará os perpetradores desses crimes contra a humanidade?”]. Hoje, várias obras científicas18 fizeram eco a este conceito que necessita ser definido juridicamente.

b) Definição jurídica do conceito de urbicídio

O termo “urbicídio” foi fabricado seguindo o modelo do conceito de “genocídio” idealizado por Raphael Lemkin em 194419. Sua etimologia é límpida: do latim urbs, cidade, e caedere, destruir, matar; “urbicídio” significa então destruição da cidade. O primeiro uso registrado da expressão “urbicídio” foi feito na obra do prolífico autor britânico de ficção científica Michael Moorcick na novela “Elric: Dead God’s Homecoming”, publicada em 196320. Os norte-americanos de obediência marxista em geral usaram, a partir da década dos anos 60, este conceito para se referirem à reestruturação urbana (ou destruição), como o Bronx em Nova York, que tinha como efeito operar uma reconversão agressiva sobre a experiência social urbana21. Foi depois dos acontecimentos de Sarajevo, na década 90, que o neologismo abraçou outra realidade. Esse novo conceito designa uma realidade antiga, quer dizer, as violências que visam a destruição da cidade22, não na condição de objetivo estratégico, mas na condição de identidade urbana. Para retomar a expressão bastante eficaz de Paul Virilio23 – urbanista, sociólogo e filósofo francês que viveu os bombardeios da sua cidade Nantes na sua infância, em 1943 –, a estratégia da nova guerra, hoje, é uma estratégia anticidade. O espaço urbano tornou-se alvo não apenas por motivos estratégicos, mas sobretudo pelos significados que ele incorpora: identidade, valores sociais e culturais. O conceito compartilha com o de “genocídio” a ideia de purificação, limpeza étnica, aniquilamento. Porém o primeiro não centra sua atenção sobre o ser humano como objeto direto da destruição, como o segundo o faz. A cidade é o símbolo do que é detestado: a polis encarna o lugar de civilização, o centro de poder a ser derrubado, o epicentro de encontros, de trocas entre as populações. Este acordo entre populações de diferentes comunidades que forjam um modo de morar baseado no multiculturalismo ou cosmopolitismo, em valores sociais e culturais torna-se um alvo para os beligerantes que buscam promover uma única identidade da sua comunidade e aniquilar os “geossímbolos”24 do encontro entre as populações e terminar com o “komsiluk” (boa vizinhança)25. O urbicídio é um crime complexo: além de uma grade de análise que se refere somente aos fatores étnicos, religiosos e linguísticos, demonstra que os conflitos são também o fruto de lutas entre urbanos e rurais, entre dois modos de morar opostos que não se entendem26. O apagamento da cidade do mapa não visa exclusivamente, como foi o caso durante toda a história da humanidade, ganhar a batalha ou a guerra e desmoralizar o inimigo27; objetiva instaurar uma supremacia também cultural sobre o inimigo, o “Outro”. Se, na cidade, se concentram os poderes econômicos, os centros de informação, os locais estratégicos, há uma densidade populacional que a torna vulnerável; nela também são sediados os monumentos que refletem uma identidade, uma história, uma cultura a serem apagadas da memória.

Não é à toa que alguns locais são visados pelos bombardeios ou ataques por explosivos. O geografo Rémi Baudouï sublinhou assim como o incêndio da biblioteca de Sarajevo, em agosto de 1992, testemunhou no plano simbólico da raiva que animava os militares sérvios o intuito de acabar com a “cultura do Outro”28. A ponte de Mostar, que ligava dois bairros étnicos diferentes, um bosniano e o outro croata, tornou-se alvo privilegiado também dos bombardeios sérvios. Essa folia assassina irracional, esse “meurtre rituel des villes”29 caracteriza também as exações dos grupos como os talibãs, Al Qaeda no Magrebe Islâmico-AQMI, Ançar Eddine e o Grupo Estado Islâmico (ISIS, segundo o acrônimo inglês) relatados acima. Ponto comum que podemos salientar à leitura dos discursos dos líderes dos beligerantes, ultranacionalistas ou jihadistas, que rejeitam a identidade do inimigo, é a necessidade de apagar as cidades consideradas “impuras”.

Vale destacar que, no Afeganistão, no Mali ou na Síria, no século XXI, os beligerantes privilegiaram o ataque do patrimônio do inimigo aos alvos políticos, econômicos ou militares estratégicos. Em razão da facilidade de derrubar e surrupiar os bens culturais? Ou em razão do forte simbolismo que as estátuas, museus, sítios arqueológicos, mausoléus ou manuscritos representam? Segundo François Chaslin, no seu livro Um ódio monumental30, a resposta é óbvia: “O conflito na ex-Iugoslávia expressa um ódio ao monumento, uma vontade de destruir tudo que participa de uma história comum” (trad. nossa).

Por estas razões, muitas vezes, os traços deixados pelos eventos de guerra nos tecidos urbanos estão carregados de fortes valores simbólicos e a fase de reconstrução torna-se um momento de reescrever a paisagem da memória da cidade. Os projetos de intervenções de restauração, reconstrução ou demolição pós-guerra são, nessa perspectiva, a expressão de narrativas coletivas que estabelecem uma relação cada vez diferente entre a cidade, o evento de guerra e sua memória31.

Uma vez contextualizado e definido, resta analisar de maneira crítica a contribuição do novo crime à teoria do direito penal internacional.

2. Vantagens e desvantagens do novo conceito “urbicídio”

Uma reflexão preliminar sobre o risco da criação de um novo crime pode suscitar, na teoria do direito, uma comparação entre os crimes preexistentes e o novo crime de urbicídio.

2.1. Efeitos nocivos da inflação normativa

Entendemos a intenção dos defensores da criação de um novo crime internacional suscetível de tornar o Tribunal Penal Internacional (TPI) competente: conscientizar a comunidade internacional da extrema gravidade da pulverização da identidade de uma população através de seu patrimônio; insistir também sobre o efeito profilático da consagração de um crime ao acentuar, dramatizar esse caráter grave de todos os atos predatórios para acabar com essas atrocidades. Porém não podemos negar as vicissitudes próprias que surgem quando se cria um novo conceito. Como delimitar precisamente as fronteiras deste crime em gestação? Como atender melhor o princípio de legalidade? Esse crime pode realmente ser considerado um crime internacional capaz de fundar a competência da jurisdição criminal internacional? Não é redundante com os outros crimes internacionais? De modo mais geral, quais são os critérios para avaliar a relevância da constituição de novos crimes internacionais? Sem pretensão de exaustividade, podemos citar as propostas recentes de criação de infrações relativas à proteção dos indivíduos e dos povos (escravidão, apartheiddiscriminação racial, tortura…), as relativas aos espaços e ao meio ambiente (ecocídio, pirataria, poluição, espaciocídio32…), as relativas à proteção do Estado, das organizações internacionais e de seus agentes (atos de terrorismo33…) ou as relativas às trocas internacionais (tráfico de entorpecentes, luta contra a corrupção internacional ou contra os paraísos fiscais…), as econômicas e financeiras34 etc.35. Todas são legítimas e dignas de atenção, porém não contribuem para inflação normativa criminal? Este crescimento exagerado não tem o risco de banalizar o crime internacional e finalmente tornar a luta contra a impunidade ineficaz?

Ao acolher todas essas propostas, chegaremos a uma hipótese de “non-droit”, quer dizer, a hipótese extrema da inefetividade do direito que seria a “ausência de direito em um determinado número de relações humanas onde a lei tinha a vocação teórica de estar presente”36, descrita pelo renomado sociólogo de direito francês, Jean Carbonnier, no meio do século passado. Tanto a escassez de direito quanto sua proliferação podem aniquilar ele mesmo, “como a serpente que se devora pela cauda. Em um imenso número de casos, ele devora fenômenos legais, neutraliza sua juricidade”37. Essa neutralização pela banalização já foi debatida e denunciada a respeito da qualificação quase sistemática dos massacres de população em genocídio (como foi feito para caracterizar os crimes na ex-Iugoslávia nos anos 90, no Darfur no Sudão, em Israel nos anos 2000 ou da juventude negra brasileira atualmente)38.

Em resumo: positivar o crime de “urbícidio”, seria o meio ruim para alcançar um bom objetivo? Precisa-se trivializar os crimes internacionais para “enobrecer” a destruição em massa do patrimônio da humanidade que assola atualmente várias regiões do mundo vítimas da ação de grupos obscurantistas ou de Estados visando nelas impor sua hegemonia? Essas questões merecem uma reflexão aprofundada para conciliar de maneira satisfatória a efetividade jurídica e a luta contra a impunidade.

Uma vez levantado o risco ligado à criação de um novo crime internacional, podemos questionar a sua relevância.

2.2. Comparação do crime de urbicídio com os crimes internacionais positivados

Na jurisprudência dos tribunais penais internacionais ad hoc e do TPI, a destruição deliberada dos bens culturais foi assimilada aos crimes contra a humanidade e aos crimes de guerra. Vale então desenhar as semelhanças e diferenças entre esses crimes.

Os crimes de urbicídio e os crimes contra a humanidade ou de guerra apresentam elementos comuns: visam aniquilar o inimigo e constituem atos de violência coletiva. Porém existem distinções profundas e intrínsecas. No crime contra a humanidade ou de guerra, os valores protegidos dos atos subjacentes visam diretamente a pessoa e, além disso, a espécie humana, como atentados à vida sob a forma de assassinato ou homicídio, atentados à integridade física e mental e à liberdade de deslocamento (sequestros e raptos). O crime de urbicídio é antes de tudo um crime direcionado contra o Estado. Mesmo se ele visa civis que vão sofrer na sua carne, visa de maneira colateral os símbolos do modelo combatido: a potência comercial e financeira, a supremacia militar, o poder político, o patrimônio cultural, através de um impacto simbólico e um grande choque midiático. Nota-se que o criminoso da humanidade ou de guerra busca eliminar os rastros das suas monstruosidades. Ao inverso, os responsáveis pelo urbicídio usam plenamente dos meios de comunicação para divulgar seus crimes. A violência contra o patrimônio, nesses últimos anos, foi teatralizada no intuito de melhor difundir o terror diante das populações visadas, e a reivindicação torna-se um elemento necessário. Parece que os bens são interesses jurídicos protegidos pelas duas incriminações, porém isso fica marginal para o crime contra a humanidade ou crime de guerra. O crime de urbicídio entende resguardar, tanto a pessoa humana quanto os bens da humanidade e os dos Estados. Enfim, o crime contra a humanidade ou de guerra só pode ser cometido por um Estado, enquanto os atos de urbicídio podem ser realizados por particulares para seus próprios interesses39.

Essas diferenças poderiam justificar a razão de ser do novo crime. Porém, do ponto de vista pragmático, sua concretização traz mais perguntas que soluções.

Com efeito, uma discussão a ser resolvida, por exemplo, é de determinar quais seriam os elementos da sua definição a serem comprovados para punir o crime de urbicídio. As evoluções da jurisprudência do Tribunal Penal para a ex-Iugoslávia – TPII corroboram a dificuldade quanto à qualificação do crime (crime de guerra ou crime contra a humanidade?) e quanto aos critérios exigidos para determinar se houve ou não um crime contra o patrimônio da humanidade.40 Em vários julgamentos, o TPII, de maneira solene, condenou os atos visando o patrimônio cultural41. No “caso Kordic”, julgado em 26 de fevereiro de 2001, o ato de demolição e degradação de edifícios consagrados à religião ou à educação, quando tal ato é perpetrado deliberadamente, foi equiparado a um ato de perseguição, posto que equivale a: “um ataque contra a identidade religiosa própria de um povo. Assim, o Tribunal exemplifica a noção de crime contra a humanidade, pois deste fato, é a humanidade no seu conjunto que é afetada pela destruição de uma cultura religiosa específica e dos objetos culturais vinculados”42. No “caso Miodrag Jokic”, o julgamento de 18 de março de 2004 puniu, mais uma vez, esses atos bárbaros de hostilidades contra o patrimônio cultural nesses termos: “O bombardeio da velha cidade de Dubrovnik (classificada na lista da UNESCO) constituiu um ataque não somente contra a história e o patrimônio da região mas também contra o patrimônio cultural da humanidade”43. No julgamento de 3 de março de 200044, T. Blaskic foi acusado por ter atacado o patrimônio cultural do inimigo. No entanto, o tribunal ad hoc entendeu de maneira restritiva o artigo 3° al. d). Foi estabelecido que o dano ou a destruição precisam ser cometidos de maneira deliberada contra edifícios claramente identificados como consagrados à religião ou ao ensino e não usados, no momento dos fatos, para fins militares. Neste “caso Blaskic”, o ataque contra os edifícios não caracterizou um dos quatro crimes internacionais, tornando o TPII competente, pois eles estavam localizados perto de objetivos militares, condição que legitima os bombardeios. No entanto, a jurisprudência da corte criminal evoluiu: no julgamento “Natelic e Martinovic” do 31 de março de 200345, a definição do crime não contemplou mais o elemento de proximidade do edifício bombardeado com os objetivos militares. Mas os juízes internacionais requereram a prova da intenção do autor do delito de degradar o imóvel, prova sempre delicada a fornecer, como é para qualquer elemento subjetivo. Essas exigências são compreensíveis, pois se trata da definição dos crimes internacionais, quer dizer, os de maior gravidade, que afetam a comunidade internacional no seu conjunto, justificando a competência excepcional dos tribunais penais internacionais e relativizando a soberania dos países beligerantes.

O terrorismo compartilha várias semelhanças com o urbicídio, em particular o de propagar o terror e destruir, não somente física mas também moralmente, uma parte da população civil, focar em alvos simbólicos da identidade do inimigo. Mas vale lembrar os fracassos da sociedade internacional ao definir o primeiro para descartar o raciocínio analógico46. Apesar de o terrorismo ser considerado uma das ameaças mais terríveis destas últimas décadas, não houve consenso internacional até hoje, para circunscrever este conceito47, o que não deixa pressagiar, pelo menos a curto prazo, novo conceito de urbicídio.

Mesmo que o desafio da delimitação do conceito esteja superado, restarão outras questões a serem resolvidas. Qual seria seu regime jurídico? O crime é mais grave que os outros crimes internacionais vigentes hoje no Estatuto de Roma? A sanção deveria ser agravada? Quais são as causas para se eximir da sua responsabilidade pela destruição de uma cidade?

Estes são apenas exemplos de incertezas jurídicas que o TPI permanente encontrará se o conceito de urbicídio vier a ser incorporado no artigo 8 do Estatuto de Roma. Além disso, a capacidade deste termo para abranger uma variedade de campos, tais como, direito, política internacional, urbanismo e arquitetura, história da arte, antropologia, filosofia e sociologia, tornará especialmente difícil estabelecer uma definição finita que satisfaça a todos.

Conclusão

A discussão doutrinária sobre a qualificação jurídica aplicável às violações voluntárias aos monumentos históricos tem o mérito de demonstrar as novas expectativas da sociedade internacional quanto à tutela do patrimônio da humanidade. Porém, por enquanto, parece mais conveniente conservar a principal caracterização de “crime de guerra” aplicada pelo TPI. Se a criação de um crime sui generis apresenta intelectualmente argumentos a favor, a mudança da terminologia poderia ser contraproducente. O governo francês, nas suas “50 proposições para proteger o patrimônio da humanidade” reveladas em 201548, propôs sistematizar o acionamento do TPI para responsabilizar individualmente os que perpetraram crimes de lesa-patrimônio (proposição n° 42) sem, no entanto, tentar modificar a qualificação de crimes de guerra para outro crime. Emendar o Estatuto de Roma no intuito de criar uma nova infração tem o risco de deixar entender, segundo Jean-Luc Martinez, redator das proposições, que as destruições das pedras podem ficar no mesmo patamar que os massacres da população, o que é difícil de ser compreendido pela opinião pública. Essa falta de legibilidade provocada pela alteração de jurisprudência seria contraditória com a preocupação de consolidar a efetividade das regras em germinação existentes. Ademais, o processo de reforma do Estatuto de Roma pode revelar-se arriscado pois a probabilidade de uma emenda entrar em vigor é fraca. Alterar as cláusulas do tratado de 1998 necessita da aquiescência da maioria dos 2/3 dos Estados membros da jurisdição criminal internacional e vinculará somente os Estados que ratificaram a emenda. Como o TPI está hoje sofrendo uma fase de contestação, em particular pelos países africanos que contestam sua legitimidade49 e também pelos presidentes russo, Vladimir Putin, norte-americano, Donald Trump, é melhor não dar oportunidade aos Estados de denunciar ou enfraquecer o ato constitutivo desta instituição judiciária, que demonstrou recentemente sua importante contribuição na luta eficaz contra a destruição do patrimônio da humanidade.


1 SARTRE-FAURIAT, Annie. Proche-Orient : patrimoines en grand danger. Anabases, Toulouse, n° 23, 2016, p. 139.

2 ROBICHEZ, Juliette. A destruição do patrimônio cultural da humanidade como instrumento de aniquilamento da dignidade da pessoa humana. A gênese da proteção jurídica do patrimônio cultural da humanidade. Diálogos possíveis, Salvador, v. 14, 2015, p. 96. – ROBICHEZ, Juliette. A proteção do patrimônio histórico-cultural da humanidade e a crise do direito internacional. In: MENEZES, Wagner; ANUNCIAÇÃO, Clodoaldo S. da, VIEIRA, Gustavo M. (org.). Direito internacional em expansão, Belo Horizonte: Arrães Ed., 2015, p. 122.

3 ROBICHEZ, Juliette. A destruição deliberada do patrimônio cultural da humanidade: “crime de guerra” ou crime contra a humanidade”? Revista de Direito Internacional, 2020, v. 17, n.° 3, Dossiê temático: Direito da arte e do patrimônio cultural, p. 357. Disponível em: https://www.publicacoesacademicas.uniceub.br/rdi/article/view/6591. Acesso em: 21 abr. 2021.

4 Definido no artigo 4, A, §6 da Terceira Convenção de Genebra. Termo francês para a conscrição durante as Guerras Revolucionárias francesas, particularmente a de 23 de agosto de 1793.

5 DUFOUR, Jean-Louis. La guerre, la ville et le soldat. Paris: Odile Jacob, 2002.

6 DUFOUR, Jean-Louis. Villes et combats urbains au XXe siècle, in Guerres mondiales et conflits contemporainsParis, 2002/2, n° 206, p. 95. Disponível em: https://www.cairn.info/revue-guerres-mondiales-et-conflits-contemporains-2002-2-page-95.htm. Acesso em: 07 mai. 2019.

7 UNESCO. Quatorzième assemblée générale des États parties à la Convention concernant la protection du patrimoine mondial, culturel et naturel. Paris, 14-15/Out/2003, p. 2. Disponível em: <http://whc.UNESCO.org/archive/2003/whc03-14ga-inf01f.pdf>. Acesso em: 10 fev. 2014.

8 Por enquanto, os crimes internacionais são: crime de genocídio, crime contra a humanidade, crime de guerra e crime de agressão.

9 Resolução 2085 (2012). Disponível em: <http://abonnes.lemonde.fr/international/article/2013/02/15/patrimoine-mondial_1833424_3210.html>. Acesso em: 05 mai. 2014.

10 No seu sentido próprio de aterrorizar a população.

11 CABANES, Valérie. Un nouveau droit pour la terre. Pour en finir avec l’écocide. Paris: Seuil, 2016.

12 Colóquio sobre as cidades destruídas nas guerras recentes, 31 jan. 1995, Ecole d’architecture de Paris-La Défense, sob a iniciativa da revista Urbanisme et da Associação Patrimônio sem Fronteiras. V. EDELMANN, Frédéric. Comment réconcilier les villes martyres et leur histoire. Le Monde, Paris, 11 fev. 1995. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1995/02/11/comment-reconcilier-les-villes-martyres-et-leur-histoire_3836761_1819218.html#mQ8aDPHigO6hDpLU.99>. Acesso em: 14 mar. 2017.

13 Neologismo elaborado a partir da palavra “war”, guerra em inglês e “architecture”, arquitetura.

14 GREES. Urbicide à Sarajevo. Blogue Immersion à Sarajevo, s.d. Disponível em: <https://grees2009.wordpress.com/nos-recherches/urbanisme/urbicide-a-sarajevo/>. Acesso em: 14 mar. 2017. Fato interessante, o neologismo “urbicídio” não foi traduzido em inglês na mídia nova-iorquina, o outro “warchitecture-Sarajevo”, associando a palavra “guerra” e “arquitetura”, foi privilegiado para falar de uma cidade “ferida” (“A Wounded City”). V. STOREFRONT FOR ART AND ARCHITECTURE. Warchitecture-Sarajevo: a Wounded City. 04 fev. 1995. Disponível em: <http://storefrontnews.org/programming/warchitecture-sarajevo-a-wounded-city/>. Acesso em: 14 mar. 2017.

15 Une exposition sur Sarajevo au Centre Pompidou. Les ruines d’une ville assiégée. Le Monde, Paris, 03 mai. 1994. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1994/05/03/une-exposition-sur-sarajevo-au-centre-pompidou-les-ruines-d-une-ville-assiegee_3829085_1819218.html#0D7axomAHhypp4uf.99>. Acesso em: 07 set. 2016.

16 BOGDANOVIC, Bogdan. Vukovar, Sarajevo. La guerre en ex-Yougoslavie. Paris: Ed. Esprit, 1993.

17 Pourquoi Sarajevo. Le Monde, Paris, 27 mai. 1994. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1994/05/27/pourquoi-sarajevo_3831329_1819218.html#rUgtrD2dZmqhOEYS.99>. Acesso em: 07 set. 2016. Tradução nossa: “O urbicídio,o memoricídio e a limpeza étnica ficarão impunes? Nenhum tribunal internacional nunca julgará os autores destes delitos de lesa-humanidade?”

18 Por ex.: MAZZUCCHELLI, Francesco. Urbicidio. Il senso dei luoghi tra distruzioni e ricostruzioni nelle ex Jugoslavia. Bononia University Press, Bolonha, 2010.

19 LEMKIN, Raphael. Chapter IX: Genocide. In: ______. Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation – Analysis of Government – Proposals for Redress. Washington: Carnegie Endowment for International Peace, 1944. p. 79-95. Disponível em: <http://www.academia.edu/5846019/Raphael_Lemkin_-_Axis_Rule_in_Occupied_Europe_Laws_of_Occupation_-_Analysis_of_Government_-_Proposals_for_Redress_Chapter_IX_Genocide_&gt;. Acesso em: 08 mai. 2019.

20 MOORCOCK, Michael. Dead God’s Homecoming. Science Fantasy, n° 59, Nova Publishing, 1963, apud WIKIPEDIA, Urbicídio. Disponível em: <https://es.wikipedia.org/wiki/Urbicidio>. Acesso em: 08 mai. 2019. Nesta obra, o protagonista Elric, imperador de Melniboné, abandona seu trono para viajar e assiste impotente à destruição do seu mundo para deixar seu lugar ao nosso.

21 Por exemplo: MARSHALL, Berman. Falling Towers: City Life After urbicide, in CROW, Dennis, Geography and Identity. Ed. Maisonneuve Press, Washington, 1996, p. 172.

22 Pensamos em Troia sitiada e devastada pelos Gregos (1240 a.C.); a tomada de Cartago, cidade sediada no norte da África, originariamente colônia fenícia pelos Romanos que se espalharam pela cidade e semearam as terras de sal para que nada mais repele como diz a lenda (146 a.C.); a tomada de Tenochtitlán (antigo México), capital dos Astecas, pelos Espanhóis (1521)…

23 VIRILIO, Paul. Stratégie de la déception: à partir du conflit au Kosovo, réflexion sur la stratégie militaire du contrôle et de désinformation tous azimuts. Paris: Ed. Galilée, 2000.

24 TRATNJEK, Bénédicte. Des ponts entre les hommes : les paradoxes de géosymboles dans les villes en guerre. Cafés géographiques, rubrique Vox geographi, 12 dez. 2009. Disponível em: <https://halshs.archives-ouvertes.fr/file/index/docid/440892/filename/Des_ponts_entre_les_hommes.pdf>. Acesso em: 28 mai. 2019.

25 O termo “komsiluk”, de origem turca, designa as relações de vizinhança no seu conjunto. Na Bósnia-Herzegovina, no contexto pluricomunitário bosníaco, o termo abrangia um sistema de coexistência cotidiana entre as diferentes comunidades. Expressava-se essencialmente no trabalho, na vida hodierna, na associação na comemoração de todos aos eventos religiosos e familiares. BOUGAREL, Xavier. Bosnie. Anatomie d’un conflit. Paris: La Découverte, 1996, p. 81.

26 TRATNJEK, Bénédicte. La notion d’urbicide : exemples en ex-Yougoslavie. Blogue Géographie de la ville en guerre, 22 out. 2008. Disponível em: <http://geographie-ville-en-guerre.blogspot.com.br/2008/10/la-notion-durbicide-dimensions.html>. Acesso em: 07 set. 2016. Podemos também citar o exemplo de Phnom Penh, capital da Camboja, que sofreu graves destruições e descuidados durante a República Khmer (1970-1975). A “Pérola da Ásia” foi bombardeada pelas tropas comunistas e esvaziada durante quase quatro anos. Em 1975, a nova Kampuchea democrática evacuou pela força seus dois milhões de residentes para que estes trabalhassem nas fazendas rurais e se tornem o “novo povo”. Ver a obra cinematográfica sobre este tema: The killing Fields. Direção de Rolland JOFFÉ, Reino Unido, 1984 (138 min.).

27 Pensamos nos bombardeios de Paris e Londres na Primeira Guerra Mundial, de Guernica durante a guerra civil na Espanha ou Hiroshima e Nagasaki durante a Segunda Guerra Mundial.

28 BAUDOUï, Rémi. De la menace atomique aux conflits de “faible intensité”. L’emprise croissante de la guerre sur la ville. Annales de la recherche urbaine, n° 91, dossier “Villes et guerres”, 2001, pp. 31-32.

29 Idem. “Assassinato ritual de uma cidade”. (trad. nossa)

30 CHASLIN, François. Une haine monumentale. Essai sur la destruction des villes en ex-Yougoslavie. Paris: Descartes & Cie, 1997. – V. também TRATNJEK, Bénédicte. La notion d’urbicideOp. cit.

31 Uma das primeiras medidas adotadas pela população vítima desses atos bárbaros foi de reconstruir a ponte de Mostar ou os mausoléus de Tombuctu.

32 HANAFI, Sari. Spatiocide, réfugiés, crise de l’Etat-nation. Multitudes, Paris, 2004-4, n° 18, p. 187. Disponível em: <http://www.cairn.info/article_p.php?ID_ARTICLE=MULT_018_0187>. Acesso em: 17 mar. 2017 – LEVY, Jacques. Topologie furtive. Espacestemps.net, 2008. Disponível em: <http://www.espacestemps.net/articles/topologie-furtive/>. Acesso em: 17 mar. 2017. Esses autores demonstram que o espaço é um recurso usado pelo Estado israelense para impedir a construção estatal palestina: as políticas de expropriações gerais das terras, deslocamento ou expulsão maciça dos habitantes; o assentamento consistente, exaustivo e definitivo por colonos visa a romper a continuidade territorial, a suprir a relação entre Palestino e seu território.

33 ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. A complexa definição de ato terrorista como crime contra a humanidade. Revista da Faculdade de Direito – UFPR, Curitiba, v. 65, n° 2, mai./ago. 2020, p. 149. Disponível em: https://revistas.ufpr.br/direito/article/view/69797/41512. Acesso em: 17 dez. 2020. V. também: MOLINS, François. Actes de terrorisme : nouveaux crimes contre l’humanité ? Paris: Colloque à la Cour de cassation: 70 ans après Nuremberg – Juger le crime contre l’humanité, 30 set. 2016. Disponível em: <https://www.courdecassation.fr/IMG/F%20Molins%20-%20Actes%20de%20terrorisme%20%20noueaux%20crimes%20contre%20l%20humanit%C3%A9%20-%2070%20apr%C3%A8s%20Nuremberg%20-%20Juger%20le%20crime%20contre%20l%20humanit%C3%A9.pdf>. Acesso em: 17 mar. 2017.

34 MUNIZ, Lucas Maia Carvalho. A tutela dos crimes contra o sistema financeiro nacional no Tribunal Penal Internacional. Trabalho de Conclusão de Curso, Faculdade Ruy Barbosa, Curso de direito, orientador: Juliette Robichez, 2013 (n.p.).

35 Para maiores desenvolvimentos V. ASCENSIO, Hervé, DECAUX, Emmanuel, PELLET, Alain. Droit international pénal. Paris: A. Pedone, 2° ed., 2012, pp. 183 e s.

36 CARBONNIER, Jean. Flexible droit. Pour une sociologie du droit sans rigueur. Paris: LGDJ, 7° ed., 1992, p. 23 e s. Trad. nossa.

37 Idem. Trad. nossa

38 Ex.: JARREAU, Patrick. Simone Veil s’inquiète de la banalisation du génocide des juifsLe Monde, Paris, 18 mai. 2003. Disponível em: <http://abonnes.lemonde.fr/une-abonnes/article/2003/05/15/simone-veil-s-inquiete-de-la-banalisation-du-genocide-des-juifs_320122_3207.html?xtmc=simone_veil_s_inquiete_de_la_banalisation_du_genocide&xtcr=1>. Acesso em: 21 abr. 2019.

39 V. ausência de consenso sobre essa questão no debate na Comissão de Direito Internacional sobre o projeto de código dos crimes contra a paz e a segurança da humanidade. ACDI, 1986, vol. II, 2 e partie, p. 48, § 98. V. também ACDI, 1990, vol. II, 2 e parte, comentários do art. 16 in fine, p. 29. Contra: Resolução da AG/OEA, 30/06/70, equiparando os atos de terrorismo a crimes contra a humanidade. Mesma posição nas resoluções 863 de 1986, 1170 de 1991 e na recomendação 1644 de 2004 da Assembleia Parlamentar do Conselho da Europa. V. ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc. cit.

40 DIAS, Anauene. Destruição do patrimônio cultural: crime de guerra. Revista Via IurisBogotá, 2018, n° 25, p. 1. Disponível em: <https://www.academia.edu/38358730/Destruição_do_patrimônio_cultural_como_crime_de_guerra.pdf?email_work_card=view-paper>. Acesso em: 28 mai. 2019.

41 CARDOSO, Tatiana de Almeida F. R. Novos desafios ao direito internacional humanitário: a proteção dos bens culturais em caso de conflito armado. Revista de Direitos Fundamentais e Democracia, Curitiba, v. 14, n° 14, jul./dez. de 2013, p. 196. Disponível em: <http://revistaeletronicardfd.unibrasil.com.br/index.php/rdfd/article/view/381/338>. Acesso em: 25 jul. 2018.

42 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de Primeira Instância. Procurador v. Kordic & Cerkez. 27 fev. 2001. N° IT-95-14/2-T. <Disponível em http://www.icty.org/x/cases/kordic_cerkez/tjug/fr/kor-010226f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, pp. 64 e 65; p. 101 e s. e p. 311 e s. Trad. livre

43 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de primeira instância I. Procurador c. Miodrag Jokic. 18 mar. 2004. N° IT-01-42/1-S. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/miodrag_jokic/tjug/fr/jok-sj040318f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 21 e s. Trad. livre.

44 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA (2000a). Câmara de Primeira Instância I. Procurador c. Tihomir Blaskic.03 mar. 2000. N° IT-95-14-T. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/blaskic/tjug/fr/bla-tj000303f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 5 e s., pp. 53 e 56, p. 63 e s., p. 144 e s.

45 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de primeira instância. Procurador v. Mladen Naletilic e Vinko Martinovic. 31 mar. 2003. N° IT-98-34-6. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/naletilic_martinovic/tjug/fr/tj030331f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 230 e s., pp. 274-275.

46 ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc. cit.

47 JAPIASSÚ, Carlos Eduardo A. Coleção para entender: o Direito Penal Internacional. Belo Horizonte: Del Rey, 2009. – MALUF, Elisa L. Terrorismo e prisão cautelar: eficiência e garantismo. São Paulo: LiberArs, 2016.

Ver referências in: ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc cit.

48 MARTINEZ, Jean-Luc.Cinquante propositions françaises pour protéger le patrimoine de l’humanité. In: Rapport au Président de la République sur la protection du patrimoine en situation de conflit armé. Nov. 2015. Disponível em: <http://www.elysee.fr/assets/Uploads/Cinquante-propositions-francaises-pour-proteger-le-patrimoine-de-lhumanite.pdf>. Acesso em: 05 fev. 2017.

49 Acusado de ser uma instituição “racista e neocolonial” pela União Africana, alguns Estados africanos manifestaram sua vontade de sair da organização internacional. A partir de 2015, a África do Sul, o Burundi e a Gâmbia introduziram um processo de denúncia do Tratado de Roma de 1998.Ver ROBICHEZ, Juliette. A justiça penal internacional e a África. Análise crítica do “afrocentrismo” do Tribunal Penal Internacional. Cientifico, Salvador, 2018, p. 147. Disponível em: <https://revistacientefico.adtalembrasil.com.br/cientefico/article/view/626/390>. Acesso em: 21 abr. 2019.

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

Movilidades, violencias y agencias

Las mujeres y las regiones fronterizas latinoamericanas  Movilidades, violencias y agencias

Escrito por Menara Lube Guizardi

Las experiencias de las mujeres en las fronteras vienen generando un interés creciente, alentado por los enfoques críticos en las ciencias sociales y el activismo feminista. En ese marco, es posible echar luz sobre las dinámicas circulatorias fronterizas, la violencia de género y el imperativo de marcar el cuerpo de las mujeres en las áreas limítrofes latinoamericanas. Pero también sobre los contradictorios procesos de sobrecarga productiva y reproductiva femenina, y su vinculación con la articulación de una agencia transfronteriza.

En los últimos 40 años, se consolidó en América Latina un campo de estudios sobre la experiencia femenina en las «regiones fronterizas», situadas en la confluencia de dos o más Estados-nación. Esa agenda de estudios originó una amplia producción científica interdisciplinaria y de carácter crítico, interpelada por el activismo político de investigadores e investigadoras. Sus voces vienen siendo centrales para la defensa de los derechos humanos de las mujeres que habitan, transitan o trabajan entre fronteras. Asimismo, muchos de estos estudios son de carácter intersubjetivo, realizados por académicas que comparten la condición de género, que residen en zonas fronterizas o que son interpeladas por marcadores sociales (raciales, étnicos y/o de clase) semejantes a los de las mujeres cuyas trayectorias investigan.

Varios trabajos publicados en estas últimas décadas ejemplifican esta praxis de la investigación en las fronteras1. Pero conviene empezar este recuento por Gloria Anzaldúa, cuyo libro Bordelands/La Frontera (1987) constituyó el hito iniciático de una renovada reflexión sobre las identidades de género, un cambio de paradigmas en el concepto de frontera y una denuncia política de las violencias que enfrentan las mujeres en los territorios limítrofes mexicanos.

Gloria era, ella misma, una mujer de identidad mestiza («chicana») fronteriza. Sus escritos en esta obra interpelan la historia social y política del espacio atravesándola con las trayectorias personales y familiares de la autora. El libro está escrito en prosa y en verso, estructurando una búsqueda narrativa sobre cómo (re)construir discursivamente las experiencias liminares de la vida en las fronteras. La intersubjetividad de esta búsqueda le permitió «abrir» la frontera a partir de su presencia en ella, situando su cuerpo y su experiencia del género y de la violencia como facilitadores de una historiografía donde el sujeto subalterno (Gloria Anzaldúa, en este caso) no solo habla, sino que se convierte en el centro de una comprensión del espacio:

En la Frontera / tú eres el campo de batalla / donde los enemigos están emparentados entre sí; / tú estás en casa, eres una extraña, / las disputas de límites han sido dirimidas / el estampido de los disparos ha hecho trizas la tregua / estás herida, perdida en acción / muerta, resistiendo (…). / Para sobrevivir en la Frontera / debes vivir sin fronteras / ser un cruce de caminos.2

En las páginas que siguen, usaré estos versos como ruta de navegación: los iré recuperando para reconstruir una descripción de las principales problemáticas que afectan las vivencias femeninas en las zonas fronterizas latinoamericanas. Mi reconstrucción dialogará con la amplia producción interdisciplinaria sobre el tema y con elementos que recopilé desde 2011 en mis trabajos etnográficos con mujeres en la triple frontera andina (entre Chile, Perú y Bolivia) y, desde 2016, en la del Paraná (entre Argentina, Brasil y Paraguay). Aunque recuperaré algunas citas bibliográficas e informaciones etnográficas, mi propuesta no está centrada en una reconstrucción exhaustiva de debates y escenas. Lo que busco es situar de forma concisa algunas conclusiones sobre la experiencia de las mujeres que, si bien no pueden ser extrapoladas automáticamente a todas las fronteras latinoamericanas, son observables (con variaciones) en muchas de ellas.

Mi recorrido iniciará con una descripción de las dinámicas circulatorias fronterizas (En la frontera), avanzando a un abordaje del carácter histórico de las violencias de género y del imperativo de marcar el cuerpo de las mujeres en áreas limítrofes latinoamericanas (Tú eres el campo de batalla). Luego, abordaré los contradictorios procesos de sobrecarga productiva y reproductiva femenina y su vinculación con la articulación de una agencia femenina transfronteriza (Estás herida, resistiendo). En el último apartado (Un cruce de caminos), reflexionaré sobre el impacto del cierre de fronteras debido a la emergencia sanitaria para las mujeres transfronterizas.

En la frontera

Para describir la vida de las mujeres en las regiones fronterizas, conviene recuperar algunas definiciones más generales sobre las dinámicas circulatorias de estos territorios. Las fronteras son áreas complejas: su heterogeneidad y diversidad constitutivas nos impiden englobarlas bajo una única definición. Pero hay dos elementos que, incluso manifestándose diferencialmente en varios contextos, se observan en muchas áreas limítrofes latinoamericanas. Primero, estas áreas suelen ser poco o mal conocidas desde los centros de decisión de cada país. La concentración del poder político en ciudades o regiones por lo general alejadas de las fronteras configura estas últimas como zonas periféricas. Sus demandas, necesidades y particularidades son, en el mejor de los casos, malinterpretadas, y en el peor (y más frecuente), ignoradas desde los centros de decisión nacionales3. La presencia de servicios públicos estatales en regiones fronterizas –sanitarios, educacionales, o incluso las oficinas documentales, para citar tres ejemplos muy mencionados en la bibliografía pertinente– es frecuentemente más deficitaria que en otros territorios. En América Latina, aún es habitual que la población fronteriza no cuente siquiera con una partida de nacimiento o con un documento nacional de identificación. Por el contrario, la presencia militar estatal suele ser más contundente en áreas limítrofes. Así, no se trata de que el Estado sea tácitamente «mínimo» en las fronteras, sino de que es mínimo para aquellas actividades que no son consideradas (desde los centros de decisión nacionales) fundamentales para la defensa de los intereses soberanos en cada momento político4. Esto tiene implicaciones importantes para las movilidades femeninas, porque son las mujeres quienes usualmente se encargan de resolver las necesidades familiares de protección social (es decir, el acceso a los cuidados sanitarios, educación y documentos). Las diferencias de acceso a estos derechos empujan a las mujeres a desplazarse a ciudades más céntricas de sus propios países y a las ciudades fronterizas de los países vecinos.

Segundo, las disputas territoriales, económicas, políticas y sociales entre naciones colindantes afloran en las relaciones cotidianas en las fronteras y son parte constitutiva del modo de vida, de las identidades y de los procesos de producción y reproducción social. El día a día de quien habita en estos territorios depende de la movilidad constante entre espacios nacionales. La intensidad de estas movilidades se configura de manera específica en cada frontera y entre diferentes grupos sociales. No obstante, las economías y vidas fronterizas se construyen precisamente a partir de las pequeñas, medianas y grandes ganancias que se pueden obtener con estas vinculaciones y cruces: atravesando mercancías, dinero, servicios y actividades de un lado a otro, entre países.

Esta movilidad tiene efectos curiosos: para realizarla, la gente debe establecer alianzas con personas de los países limítrofes y esto reconfigura permanentemente las tensiones entre aliados y enemigos. Así, las relaciones se van ajustando dinámicamente y los contactos entre unos y otros van cruzando los límites entre cercanía y distancia, legalidad e ilegalidad, formalidad e informalidad, pertenencia y desarraigo. Consecuentemente, las identidades en estos territorios suelen ser camaleónicas: se adaptan a las circunstancias e interacciones, mientras las diferenciaciones culturales (menos fluidas que las identidades) parecen volver una y otra vez a las disputas nacionales.

Desde los estudios antropológicos de género, sabemos que en las sociedades patriarcales estas habilidades de fomento de vínculos relacionales –denominadas «trabajos de parentesco»– recaen históricamente sobre las mujeres; son parte de sus sobrecargas en la división sexual del trabajo5. Esto implica que, en general, ellas disponen de más conocimientos y habilidades relacionales para entablar vínculos, y están más entrenadas para adaptarse situacionalmente a personas y relaciones diversas, estableciendo lazos y sistemas de intercambio. Se trata de una suerte de habilidad estratégica que dota a las mujeres de unos conocimientos relacionales centrales para las lógicas económicas circulatorias que caracterizan los espacios fronterizos latinoamericanos.

Ahora bien, las mujeres suelen utilizar estos conocimientos relacionales precisamente para establecer su inserción económica, la cual demanda emprender cotidianamente diversas formas de circulación transfronteriza. Estas movilidades difieren de la migración (si la pensamos como un proyecto de arraigo parcial o definitivo en otro país). Una parte significativa de las mujeres transfronterizas vive en su país de origen o desarrolla estrategias de birresidencialidad. Si bien ellas enfrentan procesos de marginación social, sobrecarga y pobreza que también afectan a mujeres que migran internacionalmente hacia ciudades y localidades alejadas de las fronteras nacionales, la especificidad de su condición remite a la forma en que usan el cruce fronterizo cotidiano para dar solución a sus responsabilidades productivas y reproductivas. La intensidad, cotidianeidad y circularidad de las movilidades femeninas transfronterizas (y su historicidad, como veremos) hacen de esta experiencia algo cualitativamente diferente de la migración.

Tú eres el campo de batalla

La vinculación histórica entre la formación de los Estados-nación latinoamericanos, la violencia de género y las fronteras internacionales permaneció invisibilizada en las ciencias sociales y en la historia hasta la década de 1980. La mayor parte de las historiografías hegemónicas sobre las naciones o el nacionalismo ignoraba las relaciones de género por considerarlas «irrelevantes»6. Esto opacó el papel de las mujeres en la formación de estructuras estatales centrales, como las fronteras. Por otra parte, en el proceso de constitución de las regiones limítrofes de las repúblicas latinoamericanas, en el siglo xix, estos territorios fueron representados como propicios para la dominación, el sometimiento, la penetración y la explotación material masculinas.

Las dos triples fronteras donde realizo mis trabajos etnográficos –la andina y la del Paraná– son ejemplos contundentes. Ambas fueron delimitadas después de dos desenlaces bélicos violentos, las guerras del Pacífico (1789-1883) y del Paraguay (1864-1870). Estos conflictos instituyeron el enfrentamiento militar como el principal proceso de construcción de los límites nacionales, naturalizando la violencia bélica (y masculina) como el lenguaje corriente de los territorios fronterizos. Se estableció así cierta permisividad de patrones de abuso violento de las poblaciones fronterizas en general, y de las mujeres, en particular: su dominación, violación y/o exterminio se convirtieron en un vehículo de expresión del poder de los Estados-nación.

Lejos de constituir un pasado olvidado, la yuxtaposición entre militarización, nacionalización y violencia de género se materializa actualmente en estos espacios como una tensión social reiterativa. Las investigaciones registran que esta yuxtaposición se reproduce actualmente en la mayor parte de las fronteras latinoamericanas. En ellas, recuperando las palabras de Anzaldúa, el cuerpo de las mujeres es el campo de batalla donde se marcan las disputas territoriales7.

En los años 80, este tema empezó a ganar centralidad en las ciencias sociales, con estudios realizados en las áreas limítrofes entre México y EE.UU. Desde entonces, las aportaciones de investigadoras latinoamericanas en diferentes puntos de esa frontera son una contribución central. Ellas nos permiten definir que, en estos territorios, las mujeres están expuestas a la interseccionalidad de diferentes elementos que las empujan hacia la vulnerabilidad social y la violencia: su condición de género, su situación socioeconómica, su identidad (particularmente debido a discriminaciones racistas, étnicas o xenófobas).

En los últimos 20 años, las investigaciones sobre el tema se consolidaron en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Un notable ejemplo de este esfuerzo es el trabajo de María Amelia Viteri, Iréri Ceja y Cristina Yépez, quienes comparan los mercados (i)legales caracterizados por la trata de personas y el tráfico de migrantes en las zonas fronterizas de México, Guatemala, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina. Analizan así las movilidades femeninas transfronterizas poniendo el acento en las múltiples formas de explotación que las mujeres padecen. Con este ejercicio, identifican dinámicas y relaciones de poder que permiten comprender, en cada contexto fronterizo, la reproducción y/o la ruptura de los estereotipos y mandatos de género, y llegan a conclusiones transcendentes. Por ejemplo, señalan que la trata de personas se manifiesta más frecuentemente vinculada a la esclavitud doméstica que padecen niñas, adolescentes y mujeres que a la explotación sexual. Asimismo, identifican que las redes de trata de mujeres se configuran más recurrentemente en el ámbito doméstico: son los hombres del núcleo familiar quienes exponen a sus parejas, hijas o demás familiares mujeres al trabajo sexual. Estas conclusiones deconstruyen el mito que asocia esta modalidad de trata exclusivamente a bandas del crimen organizado. Además, cuestionan las políticas de seguridad de los Estados –referentes al cierre, control y militarización de las fronteras nacionales–, que reinciden en considerar que el comercio informal y la trata de personas solo corresponden a redes y mafias criminales organizadas, sin contemplar su carácter local y doméstico8. Esto nos devuelve al poema de Anzaldúa: en la frontera, los enemigos de las mujeres no solamente están emparentados entre sí, sino que también están emparentados con las mujeres.

Estás herida, resistiendo

En la mayor parte de los espacios fronterizos latinoamericanos se observa que muchas mujeres que trabajan en las economías fronterizas son migrantes internas en sus países. Una gran parte proviene de sectores rurales empobrecidos, tuvo poco acceso a la escolaridad formal y estuvo expuesta a violencias de género en sus familias de origen. Esta violencia es casi siempre (aunque no únicamente) perpetrada por hombres. En la última década, recopilé diversos testimonios de mujeres fronterizas sobre sus experiencias en sus familias de origen. En ellos se identifican violaciones, abusos sexuales de diversos tipos, trabajo esclavo, apropiación económica de recursos productivos femeninos y violencia (física y psicológica)9. Esto se perpetúa en las familias que las mujeres forman.

Ahora bien, particularmente en las últimas dos décadas se observa una intensificación de las violencias públicas a las que se exponen las mujeres al insertarse en estas economías fronterizas. Esto se debe a la consolidación de circuitos transfronterizos altamente rentables, que generan beneficios por exponer a ciertos grupos sociales a condiciones desventajosas: «Incluyen el tráfico ilegal de personas destinadas a la industria del sexo y a varios tipos de trabajo en el mercado formal e informal. Incluyen migraciones transfronterizas, indocumentadas o no, que se han convertido en una fuente importante de divisas para los gobiernos10».

Los territorios de frontera son las áreas donde estos circuitos transnacionalizados anclan partes sustanciales de sus operaciones, las cuales demandan el empleo de mano de obra en condiciones de creciente precarización. Las mujeres tienen más salidas laborales que los hombres en estos circuitos, pues se cree que ellas son más explotables (ganan menores salarios, trabajan más horas, se las mantiene sin contratos de trabajo). Saskia Sassen se refiere a este fenómeno como la «feminización de la supervivencia», aludiendo a que el capitalismo acelerado del siglo xxi incrementó la precarización de las mujeres, debido a que ellas siguen siendo las principales responsables por la reproducción de las familias.

La mayoría de las mujeres fronterizas latinoamericanas son las principales proveedoras económicas de su hogar y también las principales responsables por los cuidados familiares (en todas sus dimensiones). Ellas desarrollan sus actividades económicas fronterizas –vinculadas al comercio legal/ilegal, a los trabajos domésticos, a las industrias fronterizas o a las labores rurales– precisamente para dar respuesta a esta sobrecarga familiar productiva/reproductiva. Las mujeres paraguayas que entrevisté entre 2018 y 2019 en la triple frontera del Paraná graficaban estas responsabilidades diciendo que, en la frontera, las mujeres «llevan la familia en el cuerpo».

Pese a esta explotación de las mujeres (y debido a ella), los hombres se sienten desplazados de su rol de proveedores económicos y esto culmina en brotes de violencia de género que tienen origen en los hogares, pero que se expanden a los espacios públicos. Un trágico ejemplo de esta dinámica es Ciudad Juárez, localidad mexicana en la frontera con EE.UU. donde 400 mujeres trabajadoras de las industrias maquiladoras fueron asesinadas entre 1994 y 200411.

Así, para muchas mujeres latinoamericanas, las fronteras constituyen una «dialéctica de la oportunidad». Allí encuentran la posibilidad de solucionar sus sobrecargas, pero estas posibilidades implican un cuadro de vulneraciones y violencias de difícil solución12. No obstante, los estudios coinciden en que las mujeres poseen un rol importantísimo en estos territorios como agentes activos de resistencia y de empoderamiento personal, familiar y comunitario. El trabajo de parentesco y los demás trabajos de cuidado desempeñados por ellas también constituyen (contradictoriamente) una forma de agencia femenina. Retomando una vez más a Anzaldúa, en las fronteras, las mujeres están heridas, pero resistiendo.

Aquí es importante subrayar que las experiencias sociales de estas mujeres no constituyen una obra voluntariosa: no dependen solamente de su deseo, de su conciencia o de su acción efectiva. Su agencia, su capacidad de actuación sobre su entorno social, está enmarcada por las estructuraciones de este mismo contexto. Esto implica reconocer que las mujeres fronterizas efectivamente actúan determinando la propia historia, pero a través de mecanismos que son eminentemente contradictorios: «en la producción cotidiana de bienes y significados, ceden y protestan, reproducen y buscan transformar su situación»13.

Cruce de caminos

La crisis desencadenada por la pandemia de covid-19 tiene consecuencias transformadoras para las movilidades en todo el planeta, reorganizando la circulación económica, la geopolítica de los Estados-nación y el papel que las áreas de frontera ocupan con relación a estos dos elementos. Las respuestas emergenciales a la crisis están empujando a los gobiernos al cierre (parcial o total; permanente, provisional o intermitente) de las circulaciones humanas y de mercancía en las regiones fronterizas. Diversos países están utilizando la circunstancia pandémica para incrementar las violencias fronterizas discrecionales que ejercen sobre los ciudadanos y las ciudadanas provenientes del Sur global. Esto atañe centralmente a la población latinoamericana, como explican Jeremy Slack y Josiah Heymann, acompañando en terreno los sucesos de la frontera entre México y EE.UU.14.

Pero, a la luz de todo cuanto se explicitó en este texto, es posible conjeturar que estas circunstancias afectan de manera diferencial a las mujeres transfronterizas. Para ellas, esta situación implica una transformación profunda en sus rutinas y la imposibilidad de afrontar sus sobrecargas y el cuidado de sus familias. Así, estas transformaciones globales en los regímenes fronterizos tienen una dimensión de género que no está siendo considerada por los países latinoamericanos, dado que se invisibiliza la centralidad de la participación femenina en las economías industriales, comerciales, agrícolas y de cuidados en las fronteras.

Como ya señalé, las mujeres fronterizas de la región están expuestas también a la intensificación de los índices de violencia masculina que, como diversos estudios demuestran, se incrementan cuando las dificultades económicas reducen los recursos de las familias fronterizas. En el delicado equilibrio de fuerzas entre a quiénes se protege y a quiénes se descuida con las actuales medidas sanitarias, habría que computar –al menos computar– el papel crucial de las mujeres y sus necesidades como agentes de las movilidades fronterizas.

Tanto la bibliografía como mis propios estudios permiten establecer que las mujeres que cruzan fronteras encuentran formas innovadoras de sortear y poner en juego las limitaciones y ausencias estatales –tanto de los servicios sociales, como las violencias, abusos y discrecionalidades recurrentes en los controles fronterizos–. El carácter dinámico de las fronteras repercute en una forma de agencia protagonizada por todos, pero particularmente por las mujeres. Por lo anterior, ellas debieran ser tomadas en cuenta como agentes potencialmente importantes para las políticas sanitarias en territorios fronterizos. Quizás los cierres y prohibiciones tendrían un menor impacto social y económico si las mujeres fueran tomadas como parte de estas políticas, si en vez de establecerse una restricción punitiva de movilidades, se trabajara comunitariamente, asumiendo a las mujeres como protagonistas de estas acciones.

  • 1.

    Este es el caso de Julia Monárrez o de Rita Segato, ambas con una relevante participación política en la lucha contra los feminicidios en las fronteras entre México y Estados Unidos. Ver J. Monárrez: Trama de una injusticia. Feminicidio sexual sistémico en Ciudad Juárez, Colef, Ciudad Juárez, 2013, y R. Segato: La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado, Tinta Limón, Buenos Aires, 2013.

  • 2.G. Anzaldúa: Bordelands/La Frontera: The New Mestiza, Aunt-Lute, San Francisco, 1987, pp. 194-195.
  • 3.Gabriela Karasic: «Tras la genealogía del diablo. Discusiones sobre la nación y el Estado en la frontera argentino-boliviana» en Alejandro Grimson (comp.): Fronteras nacionales e identidades. La periferia como centro, Ciccus, Buenos Aires, 2000.
  • 4.Esta defensa asume configuraciones muy variadas en diferentes fronteras. Por ejemplo, en la triple frontera del Paraná, el Estado brasileño durante la dictadura militar (1964-1988) invirtió considerables recursos en la construcción de una infraestructura pública de salud y educación, enmarcando así un proyecto de control y hegemonía sobre los territorios colindantes. El Estado argentino, por su parte, decidió no disputar estos espacios y redujo la presencia de sus entidades estatales, hospitales, escuelas e industrias en las ciudades fronterizas con Brasil. Ver A. Grimson: «Los flujos de la fronterización. Una etnografía histórica de la nacionalidad en Paso de los Libres (Argentina) y Uruguayana (Brasil)», tesis de doctorado, Departamento de Antropología, Universidad Nacional de Brasilia, 2002.
  • 5.

    Nótese que la denominación «parentesco» no implica que estos trabajos vinculen a personas que comparten vínculos sanguíneos. El término se usa para designar también los lazos construidos por personas involucradas en sistemas de intercambio establecidos a través de obligaciones recíprocas (dar, recibir, retribuir). Herminia Gonzálvez: «Los cuidados en la migración transnacional. Una categoría de análisis social y política» en SUR. Revista Internacional de Derechos Humanos vol. 13 N° 24, 2016.

  • 6.Nira Yuval-Davis: Género y nación, Flora Tristán, Lima, 2004, p. 14.
  • 7.

    Esta realidad fue observada también por investigaciones desarrolladas en diversos continentes (en las Américas, África, Asia y Europa). Sharon Pickering: Women, Borders, and Violence: Current Issues in Asylum, Forced Migration, and Trafficking, Springer, Nueva York, 2011.

  • 8.M.A. Viteri, I. Ceja y C. Yépez: Corpografías: género y fronteras en América Latina, Flacso, Quito, 2017, p. 16.
  • 9.M. Guizardi, Felipe Valdebenito, Eleonora López y Esteban Nazal: Des/venturas de la frontera. Una etnografía sobre las mujeres peruanas entre Chile y Perú, UAH, Santiago de Chile, 2019.
  • 10.S. Sassen: Contrageografías de la globalización. Género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos, Traficantes de Sueños, Madrid, 2003, p. 43.
  • 11.J. Monárrez: Trama de una injusticia; feminicidio sexual sistémico en Ciudad Juárez, Colef, Ciudad Juárez, 2013.
  • 12.M. Guizardi, H. Gonzálvez y E. López: «Dialécticas de la oportunidad. Estrategias femeninas de movilidad, cuidado y protección social entre Paraguay y Brasil» en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales vol. 65 N° 240, 2020.
  • 13.

    Jean Comaroff: Body of Power, Spirit of Resistance: The Culture and History of a South African People, University of Chicago Press, Chicago, 1985, p. 1.

  • 14.

    J. Slack y J. Heymann: «Asylum and Mass Detention at the US-Mexico Border during COVID-19» en Journal of Latin American Geography vol. 20 N° 10, p. 1, 2020.

[Fuente: http://www.nuso.org]

O escrito de Esquerda Unida pedía que se investigase Xoán Carlos I.

Tribunal Supremo

A Sala Segunda do Tribunal Supremo presidida polo maxistrado Manuel Marchena, devolveu o escrito presentado por Esquerda Unida no que se pedía investigar o rei emérito Xoán Carlos I debido a que foi presentada en galego e « non consta tradución » do escrito.

Esquerda Unida e o Partido Comunista de Galiza presentaron o pasado 12 de agosto unha querela criminal contra o rei emérito, na que solicitaban que fose « xulgado polos seus actos entre os que están sete supostos delitos: suborno, delito contra a facenda pública, administración desleal, fraude e exaccións ilegais, branqueo de capitais, encubrimento, ameazas de morte condicionais, descubrimento e revelación de segredos, omisión do deber de perseguir delitos e corrupción de particulares ».

Agora, a Sala Segunda do Supremo devolve o escrito alegando que o idioma galego « ten plena validez e eficacia » na comunidade, pero « debe, no entanto, ser traducido cando teña efecto fóra » dese ámbito territorial.

A coordinadora de Esquerda Unida considera que o motivo argumentado « supón unha vulneración dos dereitos lingüísticos e unha interpretación terxiversada » do contido do artigo 231.4 da lei de procedemento xudicial.

« O galego é a lingua oficial de Galiza e ten plena validez e eficacia » na xustiza, lembra Eva Solla, a coordinadora de Esquerda Unida, quen entende que resulta « unha decisión interesada e amparada nunha falta de respecto á legalidade para evitar a reapertura da querela criminal contra o rei Xoán Carlos I ».

Esquerda Unida denuncia que unha vez máis o galego supón unha pexa para a xustiza incorrendo, así, nunha vulneración dos dereitos lingüísticos da cidadanía a expresarse na súa lingua, á vez que « supón unha interpretación terxiversada », faltando « ao respecto da legalidade de expresarse na lingua da Comunidade Autónoma ».

 

A extrema-direita compôs com o Centrão o acordo do “orgulho de sermos párias globais” no mundo devastado pela Pandemia

Escrito por TARSO GENRO*

A guerra está em curso. A extrema-direita, aqui no Brasil, aliada com o Centrão precisa dela, a interna e – se for necessário – a aventura extrema de uma Guerra externa, orientada pelos Estados Unidos, pelas mentiras compulsivas do seu presidente, que – em acordo com o nosso – compôs um acordo estratégico que estupra a nação: o acordo do “orgulho de sermos párias globais” num mundo devastado pela Pandemia, que se reflete num país –o nosso – que arde em chamas tão altas como a intensidade do desprezo pelos pobres, pela academia, pela ciência, pela total destruição dos protocolos das instituições que nos regem como República.

Bolsonaro retraiu-se um pouco no seu fascismo, para segurar-se na flexibilidade dos liberais da sua base, em fila para responder a ações penais por corrupção. O seu milicianismo orgânico prepara o seu aggiornamento para a guerra interna e, se for necessário, para jogar nossas Forças Armadas numa guerra pró-Trump contra a Venezuela.

Francisco Louçã no ensaio seminal “Necropolítica, as raízes do mal”, propõe um conjunto de enunciados para a reinvenção da resistência democrática e social – pela esquerda – no contexto da crise econômica global, cujas saídas são conduzidas de forma dominante pelo capital financeiro e seus agentes públicos e privados. Seu ensaio analisa a emergência renovada do “mal”, principalmente pelo fascismo e o racismo, mostrando que “a cultura de ódio é social quando é racial, e é sempre social, mesmo quando não é racial”. E o racismo, acrescenta, “pode ser o seu enunciado mais poderoso, porque mobiliza o recalcado e fornece uma autodesculpabilização dos cúmplices” (pois) “todo o discurso odioso tem por objetivo criar o medo e instalar o impensável”.

Sartre dizia algo parecido, afirmando que os fracassados, os recalcados infelizes, os não privilegiados pelo sistema, ou os privilegiados em busca de identidade, quando levantam a sua cabeça dentro da caterva em que vivem e apontam alguém dizendo “negro”! – por exemplo – querem afirmar que existem dentro da sua miséria moral e se oferecem para participar de um rebanho que tenha como causa a eliminação do outro como diferente.

Adam Toole, historiador de Cambridge – mostra Louçã – apontou na crise de 2008 as agências financeiras globais “como esquadrões da morte paramilitares”, que detinham a cumplicidade da maior parte das autoridades, para impor políticas de fome, desemprego e empobrecimento de vastos setores do mundo do trabalho, colocando a totalidade do Estado na condição de apêndice das políticas de “austeridade”. Estas políticas, em situação de crises mais agudas – como na crise sanitária atual – precisam mobilizar um discurso “antissistema”, para eliminar as resistências da democracia liberal-representativa.

As ideias negacionistas e criminosas exercitadas na Pandemia – portanto – não foram gestadas dentro dela, mas correspondem já a uma profunda mutação no organismo da forma republicana de democracia, que, se antes – na América Latina – era golpeada de “fora para dentro”, passou a ser desmantelada pelo meio da manipulação midiática, das milícias digitais, pela dissolução da força política das instituições do Estado, por dentro do direito formal. Assim, a criminalização indeterminada das lideranças políticas tradicionais devem tornar-se cúmplices do fascismo, ou serão arrastadas – inclusive muitas vezes por crimes reais – pelo aluvião de processos penais, que complementam o quadro distópico, onde a exceção e a regra se fundem, como fratura exposta de uma democracia fraquejante.

Trata-se de uma “política de guerra”, que também se revela nas novas formas de operação política pela direita e extrema-direita, no contexto da democracia política, para esvaziá-la de sentido e de representação. A necropolítica – com fundamento na cultura do ódio – passou a ser uma política universal do capital, pela qual ele subordina e “compra” partidos, gera novos partidos e seus centros de inteligência criminosa – em rede – simulando que eles e suas redes não são organizações políticas. O passo decisivo desta inovação autoritária, todavia, foi a subversão da formação da opinião, para a composição das novas alianças, quando os seus operadores não hesitaram em se posicionar – por exemplo – como falsamente “neutros” em relação ao fascismo. Mesmo quando na disputa se chocavam “civilização x barbárie”.

O caso clássico deste cinismo estratégico foi a tese da “escolha difícil”, aqui no Brasil, entre Haddad e Bolsonaro, pois ali as políticas do “mal”, de corte fascista, receberam um passaporte para a legalidade. Mesmo declarando publicamente as suas intenções criminosas, os fascistas foram aceitos para se legitimar “dentro da democracia” e se unirem a um campo cujas promessas de reformas – fictícias ou reais – precisavam de certa “base de massas”.

A estas massas foram oferecidos o “empreendedorismo” e a “meritocracia”, como espaços possíveis de serem ocupados por todos, quando, na verdade, eles só podem abrigar muito poucos: os sobrantes são a maioria e a sua parte mais visível vende pentes, morangos e panos de prato nas tristes esquinas do desastre ultraliberal. O país afunda, socialmente, ambientalmente, em termos sanitários e economicamente, mas Bolsonaro não vai se render.

Os complexos relacionamentos entre política e direito, direito e ideologia, na crise atual da democracia liberal, têm precedentes emblemáticos no século passado, flagrados pelo mestre Raúl Zaffaroni no seu artigo definitivo sobre Carl Schmitt, “¿La única política es la guerra?”.

Nele, Zaffaroni mostra a ideia central do jurista do nazismo, sobre o direito e a política: para Schmitt, a disposição de levar as coisas até o extremo da guerra “é a essência mesma da política”, teoria que deixa “fora da sua definição” o restante das “práxis” políticas vinculadas ao direito e outros conceitos sobre ele. Preso depois da Guerra, Schmitt alega que seus colegas que não aceitaram o nazismo – como o gigantesco Radbruch – eram “políticos” e ele era um “cientista” puro. Foi liberado pelos tribunais dos vencedores e continuou a sua carreira de jurista autoritário, já pondo a sua “ciência” a serviço de outras guerras.

Qual é o movimento ideológico visível, a partir das concepções de Schmitt retratadas – no presente – nas posições de Trump, Bolsonaro, bem como nos procedimentos dos fascistas de todos os países, com o negacionismo do Covid 19? É o seguinte: quando Schmitt dizia que teorizava como “cientista”, no campo do Direito, é porque ele se negava a usar as premissas filosóficas humanistas para atacar as “políticas de guerra” nazista. Para ele, esta filosofia era decadente – como o próprio humanismo burguês democrático – visão que lhe exigia erigir – a partir da sua adesão plena ao nazismo- um falso espírito científico e, através deste, portanto, promover a falsificação da história real. Assim, Schmitt substituiu a ciência por uma falsificação ideológica apresentada como ciência para esta justificar a “essência da política como guerra”, como Hitler formulava para dar base à “ciência política” nazista e a sua visão do Direito.

A guerra em curso já estraçalha a base de alianças do bolsonarismo e os organizadores do Golpe contra Dilma se separam, digladiam-se no ringue dos “impeachments”, avacalham-se nas redes e tornam-se inimigos mais perturbados, mentalmente, do que na hora da votação da derrubada do Governo democrático da presidenta Dilma. Agora passam a atacar, não a elogiar, as mães – uns dos outros- esperando alguma orientação do “mito”, que os trata como jumentos disponíveis para carregarem – daqui a pouco – mais uma carga de insanidade na ladeira forjada pelas reformas ultraliberais. Recuso-me a pensar que as Forças Armadas do país estejam satisfeitas com tudo o que ocorre, pois isso seria colocá-las no nível do demente que foi expulso da corporação, por duras suspeitas de terrorismo. Vamos unir democracia, república, soberania nacional, rapidamente, antes que passe a oportunidade e a insanidade se aposse, de maneira definitiva, dos destinos da República.

*Tarso Genro foi governador do Estado do Rio Grande do Sul, prefeito de Porto Alegre, ministro da Justiça, ministro da Educação e ministro das Relações Institucionais do Brasil.

 

[Fonte: http://www.aterraeredonda.com.br]

Listen, da Ana Rocha de Sousa, filma o desapiedado cumprimento das formalidades pela Segurança Social britânica que vitimam uma família de emigrantes portugueses a quem os filhos acabam por ser retirados.

Escrito por José Manuel Pureza

Os críticos encarregar-se-ão de julgar a simplificação emocional da narrativa. Mas, muito para lá disso, o que fica é um filme sobre a degenerescência do Estado social, transformado em Estado burocrático, em cumpridor desalmado de formalismos, sem atenção ao rosto e à circunstância de cada pessoa, um Estado que transforma o cidadão num caso, num processo, num desafio à mecânica dos formulários e dos modelos.

Ken Loach havia feito o mesmo no inesquecível “Eu, Daniel Blake”. O desempregado é um dossiê, o preenchimento dos impressos online é uma violência, a bondade e a maldade são irrelevantes, as candidaturas a apoios sociais são jogos de roleta.

A burocratização do Estado social é uma inevitabilidade face à dimensão dos desafios a que está chamado a dar resposta, em volume e em complexidade. A desvalorização das carreiras da Administração Pública mais diretamente implicadas no relacionamento com quem busca o apoio do Estado social provoca desmotivação e desincentiva a atenção à singularidade de cada história, de cada vida. O resultado disso é um fosso crescente entre os cidadãos anónimos e uma máquina administrativa que os trata mal, com prepotência, assumindo-os como maçadas e problemas e não como a razão de ser da existência mesma dos serviços públicos e de cada organismo da Administração.

O Relatório da Provedora de Justiça sobre 2019 é disso um retrato fiel. Cerca de 36% das mais de 51.000 reclamações que lhe foram apresentadas por pessoas comuns relacionam-se com o desrespeito dos direitos dos cidadãos na sua relação com o Fisco e com a Segurança Social. É um retrato de Portugal que fica nos antípodas do discurso de autocomprazimento que as autoridades invariavelmente fazem enunciando um país cumpridor dos direitos e em que a legalidade tem supremacia sobre tudo o resto.

Desengane-se quem pensa que Listen ou Eu Daniel Blake não podiam retratar Portugal. Podiam sim. E é por isso que é tão frívolo o fascínio de governantes e de tecnocratas por um choque tecnológico como prioridade para a reforma da nossa Administração Pública. Claro que há muito atavismo para ultrapassar. Mas do que a Administração Pública mais precisa em Portugal é de um choque de humanidade, de um choque de cultura de serviço público, de uma educação para o cuidado concreto e não para o cumprimento cego de indicadores de desempenho. Não há SIADAP que possa ter primazia sobre o conhecimento próximo das vidas concretas das Belas, dos Jotas e dos seus filhos. Talvez os indicadores estatísticos piorem, mas o Estado social será muito mais aquilo que tem que ser, cuidadoso com as pessoas, apoio justo para os de baixo.

[Fonte: http://www.esquerda.net]

 

« La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65.2”. Artículo 53.6

A su vez, dispone el 64 que:
« Los actos del rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes. La propuesta y el nombramiento del presidente del Gobierno, y la disolución prevista en el artículo 99 (si no se obtuviere la confianza de ningún candidato a la presidencia transcurridos dos meses a partir de la primera votación de investidura) serán refrendadas por el presidente del Congreso »; y,
« De los actos del rey serán responsables las personas que los refrenden ».
Constitución española de 1978

juancarlos

Escrito por Daniel Raventós, Gustavo Buster y Miguel Salas

Es difícil imaginar una situación peor: las primeras cifras del desplome del PIB en la mayor crisis económica desde 1929; incremento desbordado del desempleo; al borde de un segundo confinamiento por el coronavirus; a punto de evaporarse los espejismos sobre la resistencia del « escudo social » ante el ajuste fiscal neoliberal que anuncia la UE para 2023; con el « estado de las autonomías » convertido en un bazar mensual de transferencias a cambio de apoyos caciquiles y los ayuntamientos esquilmados de los superávits impuestos por el ministro de hacienda del PP, Cristóbal Montoro…

Y a pesar de ello, el PSOE se sitúa 11 puntos por delante del PP y se prepara para una negociación a todas las bandas de los presupuestos « progresistas » que deben sostener la reestructuración de la economía del país sin alternativas políticas, por la derecha o la izquierda. Los márgenes del Régimen del 78 parecen ser suficientes para esta operación de consolidación institucional, agotado el ciclo político de rebeldías del 15 M y del procés soberanista catalán, el primero cooptado electoralmente en parte por Unidas Podemos como socio menor del Gobierno de Coalición Progresista, y el segundo reprimido primero y acosado después por un Tribunal Supremo más vengativo que justiciero y enfangado en la crisis de hegemonía que se disputan JuntsXCatalunya y ERC, lo que no le impide aumentar en las encuestas. El péndulo ha oscilado de un incipiente período constituyente popular más allá de los límites del Régimen del 78 a otro desconstituyente de refundación reaccionaria del mismo, para situarse de nuevo en el « centro » que representa el PSOE y subordinar a la « estabilidad institucional del régimen constitucional de 1978 » la orientación estratégica del Gobierno de Coalición Progresista. A pesar de estos márgenes, la huida del emérito ha abierto otro boquete en esa más que difícil estabilidad.

Y de pronto, en la primera semana de agosto, el escándalo esperpéntico de la salida del Reino de España del rey emérito y el choque, una vez más con los límites constitucionales del Régimen del 78, cuya estabilidad institucional lleva a asegurar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que « no se juzga a las instituciones, sino a las personas ». Aunque como es evidente, si se desmorona finalmente el tinglado del « juancarlismo », si ya no se sostiene el mito de su intervención redentora frente al golpe de estado del 23-F, si lo que queda es una institución restaurada por el franquismo e impuesta por los « poderes fácticos » como institución arbitral de última instancia en la Constitución de 1978, como demostró el discurso de Felipe VI el 3 de octubre de 2017, dos días después del referéndum catalán y antes de la aplicación del artículo 155 contra la Generalitat de Catalunya, si el rastro de las comisiones cobradas y el reguero de los actos anticonstitucionales del rey emérito es su legado… ¿No cuestiona eso a la institución?

La trama judicial

Pero, efectivamente, conviene comenzar juzgando a la persona, como recomienda el propio presidente del Gobierno, refrendo legítimo institucional de todos los actos del monarca y de la Casa Real según el artículo 64 de la Constitución española de 1978.

En junio de 2015 el comisario Villarejo se entrevista en Londres con Corinna Larsen, « amiga entrañable » del emérito, como se la define. Villarejo graba la conversación, en la que busca pruebas de las presiones y chantajes que habría sufrido por parte del director general del CNI, el general Félix Sanz Roldán, tras su distanciamiento de Juan Carlos I. El motivo de Villarejo es proteger a su vez la red de espionaje político e industrial mercenaria que ha montado y que implica desde miembros de la oligarquía española hasta políticos catalanes, con apoyos en la « policía patriótica » del Ministerio del Interior en la época del PP y a la que quiere poner coto, según Villarejo, el general Sanz Roldán tras el conocido caso « Pequeño Nicolás ». La conversación con Corinna Larsen queda grabada en la cinta 150416_16R, que solo se conocerá públicamente tres años más tarde, aunque el juez instructor Diego de Egea haya conocido el contenido tras la detención del ya excomisario Villarejo en noviembre de 2017, haya abierto una causa aparte -el « caso Carol ». En julio de 2018, desde la cárcel, Villarejo filtra a las webs OKDiario y El Español, situadas en la extrema derecha, el contenido de la grabación con Corinna Larsen, como punta del iceberg de los dosieres de chantaje que asegura poseer y amenaza revelar si su situación no prospera. A pesar de ello, el juez instructor archiva provisionalmente la causa en septiembre de ese mismo año.

No es esa la actitud de la justicia suiza. Ese mismo verano, el fiscal Yves Bertossa abre una investigación sobre una transferencia, entre otras, de 65 millones de euros en 2012 que recibe Corinna Larsen en su cuenta en Bahamas desde una cuenta suiza vinculada a la fundación panameña Lucum, creada el 31 de julio de 2008 por los gestores financieros suizos Arturo Fasana y Dante Canonica, en el que se nombra como beneficiarios a Juan Carlos I y Felipe VI. Corinna Larsen reconoce ante el fiscal Bertossa esa transferencia en declaración el 19 de diciembre de 2018. Asimismo, hay una conexión directa con una segunda fundación, Zagatka, a nombre de Álvaro de Orleans, pariente lejano de la familia Borbón, en la que también figuran como beneficiarios los miembros de la Casa Real y desde la que se han efectuado diversos pagos de viajes del rey emérito. En marzo de 2020 Felipe VI, tras las revelaciones del diario británico The Telegraph, comunica al gobierno que desconocía todo lo relativo a estas fundaciones y en un comunicado de la Casa Real « renuncia » a cualquier herencia de su padre, con efectos legales inexistentes por hallarse este con vida.

El 8 de junio la fiscalía general del Tribunal Supremo español había anunciado apertura de investigación sobre las cuentas suizas mencionadas, estableciendo que el origen de los fondos antes de 2014 y la abdicación de Juan Carlos I estaban protegidos por la inviolabilidad prevista en el artículo 56.3 de la Constitución de 1978 y en cuanto al movimiento de las cuentas, que podían haber incurrido en blanqueo de capitales y delitos fiscales, estos prescriben a los 10 años si se trata de una cantidad superior a los 600.000 euros. El 4 de julio de 2020, el diario El País, filtra la declaración en Suiza de Corinna Larsen. Hasta el 27 de julio, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón no reabrirá el « caso Carol », archivado provisionalmente dos años antes. Corinna Larsen y Villarejo están convocados para declarar ante la justicia española el próximo 7 y 8 de septiembre.

La « negociación »

La trama investigada se remonta sin embargo a años atrás. En concreto, a tres casos sobradamente conocidos: la visita empresarial a Arabia Saudí en abril de 2006 para presentar la oferta para la construcción del AVE Medina-La Meca; el caso Noos (2010), que acabó con la condena de Iñaki Urdangarín, miembro de la Casa Real como esposo de la infanta Cristina, en 2017 a cinco años de prisión; y el viaje de caza a Botswana en abril de 2012, que acabó con una ruptura de cadera y el embarazoso encubrimiento del gobierno Rajoy. Todo ello forzó la abdicación de Juan Carlos I en junio de 2014, en un consenso bipartidista dinástico del PP y el PSOE, para salvar la institución monárquica de los escándalos judicializados que han acabado en la traca final actual.

En definitiva, resultaba ya imposible en 2014 negar u ocultar que la labor diplomática de la jefatura del Estado ejercida por Juan Carlos I había conllevado la solicitud de comisiones o donaciones para su provecho particular a otros jefes de Estado de monarquías no parlamentarias y violadores sistemáticos de los derechos humanos como Arabia Saudí, Kuwait o Emiratos Árabes Unidos. Que estos actos no refrendados eran anticonstitucionales. Que en esta labor habían participado y se habían beneficiado también importantes empresas multinacionales españolas, emergiendo ese « capitalismo de amiguetes » que ha caracterizado el Régimen del 78 y que, además, como ponía de manifiesto el « caso Villarejo » implicaba prácticas ilegales y mafiosas en las que estaban envueltas instituciones del Estado. Como bien ha señalado el constitucionalista Javier Pérez Royo, si en el estado de derecho la discusión del principio de legitimidad conlleva siempre la actuación de organismos jurídicos de control para asegurar el principio de legalidad, en el caso de la jefatura del Estado, por su propia inviolabilidad, esto solo puede corresponder a los representantes de la soberanía popular, las Cortes Generales.

Es decir, ya no se trata de un problema de « juzgar » a una persona que, por definición constitucional es una institución, sino que además su conducta plantea la cuestión del refrendo o no de sus actos por otra institución, el gobierno, y de la delimitación de cuál de ellas ha actuado anticonstitucionalmente. Lo que en caso de refrendo implica al Tribunal Constitucional y en el caso de no existir este, correspondería a las Cortes Generales como representante de la soberanía popular, según Pérez Royo, opinión que parece compartir asimismo como jurista Gerardo Pisarello.

En cualquier caso, Juan Carlos I se encontraba semanas antes del comunicado de la Casa Real de 15 de marzo de 2020, en el que se reconocía la existencia de la Fundación Locum y la « renuncia » de Felipe VI a su herencia en República Dominicana, disfrutando de la hospitalidad de la familia Fanjul. Tuvo que regresar al reino para seguir desde el Palacio de la Zarzuela la reapertura del « caso Carol » por la justicia española. Y prepararse para los efectos que sin duda tendrán las declaraciones judiciales de Corinna Larsen y el excomisario Villarejo el 7 y 8 de septiembre.

La desazón pública del presidente del Gobierno Pedro Sánchez se hizo evidente el 17 de marzo tras el comunicado de la Casa Real: « un asunto que ha sobresaltado al conjunto de la opinión pública ». Y apareció ya la triada que se convertiría en el mantra de su posición: « ejemplaridad, transparencia y regeneración », que evidentemente se quedaron en palabras vacías, o si se quiere en un ejemplo de significantes portadores de nuevos significados. La ejemplaridad, legalmente no pasaba de ser un truco de prestidigitador por su carencia de efectos y por hurtar las conductas cuestionadas del control político y judicial. La transparencia desapareció a continuación alegando el secreto de los despachos entre el presidente del Gobierno y Felipe VI, hasta el punto de no comunicar lo que estaba sucediendo a sus socios de gobierno, Unidas Podemos, ni a la oposición representada por el PP. ¿Regeneración? Con la excepción de los nombramientos civiles y militares de la Casa Real, los actos de Felipe VI deben ser refrendados por el presidente del Gobierno…

Pero el esperpento se podía haber ahorrado, más en las circunstancias de la pandemia. Tras dimes y diretes sobre una supuesta negociación a tres bandas, la portavoz del gobierno María Jesús Montero declaró que esta solo había existido a dos bandas, Felipe VI y Juan Carlos I y que el refrendo gubernamental solo había sido, por lo tanto, a posteriori. Pero, por otro lado, ¿qué se había negociado? Ante las especulaciones quedó claro que el rey emérito seguía conservando su título, sin reforma de los decretos que se lo atribuyen, siendo miembro de la Casa Real, con escolta y protección y que en realidad su salida del país era « temporal », entre otras cosas porque, como señaló su abogado, sigue a disposición del ministerio fiscal, aunque no esté imputado en este momento por delitos cometidos después de su abdicación. Es decir, el rey emérito se disponía a proseguir su vida donde la había dejado antes de volver de República Dominicana en febrero. Y en este contexto hay que leer la carta remitida a su hijo, auténtica joya del realismo mágico.

No hacía falta que lo confirmase, pero lo hizo. El domingo se fue a las regatas de Sanxenxo con sus amigos, se trasladó por carretera a Portugal y de allí voló a paradero « desconocido » con sus escoltas, mientras hacía llamadas a conocidos, filtradas a la prensa, para asegurar que tenía « billete de vuelta ».

El lunes 3 de agosto, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, no pudo contenerse más y apuntó que se trataba de una « huida indigna », que la ejemplaridad exigía dar cuentas en España a los españoles de sus actos y reclamar un debate sobre Monarquía o República. La ministra Irene Montero denunciaba al día siguiente que Unidas Podemos había desconocido todo el proceso. La alcaldesa de Barcelona y dirigente de los Comunes exigía un referéndum sobre la forma de Estado y Jaume Assens, el portavoz parlamentario de Unidas Podemos, prometía llevar el debate al Congreso de los Diputados. La revuelta o revueltilla no duró 48 horas. Pedro Sánchez impuso la disciplina del gobierno entorno a la posición del PSOE, aunque con margen para la pataleta de Unidas Podemos. En definitiva, concluyó de forma clarividente, no se podía entregar la defensa de la Constitución de 1978 a la derecha: el pilar de la estabilidad institucional de la segunda restauración borbónica es el propio PSOE.

Nada ha reflejado mejor está situación que el bloqueo del debate sobre las circunstancias que atraviesa la corona en el Congreso de los Diputados por el ampliado espectro de los partidos dinásticos, que amenaza con reducir a lo anecdótico las anunciadas iniciativas de Unidas Podemos. Y en el caso del Parlament de Catalunya, la cosa ha llegado el 7 de agosto a una declaración mayoritaria (69 contra 65 votos) de que « Cataluña es republicana y no reconoce a ningún rey ». Para a continuación no publicarla en su boletín oficial tras la advertencia de los letrados de la institución de las consecuencias penales que podía acarrear.

La república como alternativa

Pero, ¿qué ocurre cuando las instituciones centrales de un régimen son inestables per se? ¿Cuándo a pesar de la voluntad de las fuerzas políticas de lograr la estabilidad -lo que no es el caso tras las crisis del bipartidismo dinástico y la polarización de bloques existente tras 2015- esta es imposible por la pérdida de legitimidad?

El ejemplo histórico más evidente fue la Primera Restauración borbónica. Su larga agonía de 36 años no solo bloqueó el proceso de modernización del Reino de España, sino que alentó dos guerras coloniales en Marruecos, la corrupción generalizada, la represión contra el movimiento obrero y los movimientos autonomistas, la dictadura « regeneradora » de Primo de Rivera y finalmente el golpe militar contra la única alternativa, la II República. Sin duda es una causalidad simplista de los acontecimientos históricos, tan simplista como los cuarenta años de dictadura franquista que siguieron para dar paso a una segunda restauración borbónica.

A estas alturas no es necesario defender una vez más los argumentos teóricos a favor de la república como forma de Estado democrática. Para los partidarios de la libertad republicana el énfasis y la urgencia se sitúan en como asegurar las condiciones materiales de la ciudadanía, haciendo que la república sea la forma de Estado más democrática, expresión de la autogestión política de los intereses de la inmensa mayoría. Lo que implica que querer « todas las libertades » supone no dejar alguna en la cuneta. Exigir la garantía de las condiciones materiales de existencia, no debe servir de pretexto para olvidar libertades democráticas como el derecho a la autodeterminación, y defender este derecho tampoco debe servir de pretexto para « dejar para más delante » la defensa de las condiciones materiales de existencia de toda la ciudadanía. Unas libertades republicanas no están subordinadas a otras. La libertad republicana implica que cualquier ciudadano y ciudadana pueda levantar la cabeza y poder « mirar directamente a los ojos » a cualquiera. Quien no tiene la existencia material garantizada no puede hacerlo; quien vive bajo una monarquía impuesta por una de las dictaduras más sanguinarias de Europa del siglo XX y no puede elegir democráticamente la república, tampoco; quien no tiene reconocido el derecho de autodeterminación de una nación cuya gran mayoría de la población lo exige, y sufre la existencia de presos políticos por defender libertades democráticas, tampoco.

Estos días hemos tenido que soportar otra avalancha de justificaciones de los « juancarlistas », que no monárquicos, sumergidos en la melancolía de las patrañas justificativas del golpe de Estado del 23-F que sigue bajo secreto en los archivos del Estado. De los « monárquicos republicanos », como los propios portavoces de un PSOE que no reconocería el republicano Pablo Iglesias Posse, que identifican la estabilidad institucional con esta monarquía bananera. Hasta las Juventudes Socialistas han tenido que salir a proclamar ritualmente su republicanismo. Y de los monárquicos a secas, por no decir reaccionarios, para los que el objetivo es un Estado fuerte que recorte los derechos democráticos de los ciudadanos. Han añadido al esperpento, el escarnio.

Tras los acontecimientos vividos y que quedan por vivir, la crisis de sus instituciones acabará devorando al Régimen del 78 y con él a una monarquía que va dejando tras de sí el reguero descrito de su falta de legitimidad, de su disfuncionalidad democrática, de su bloqueo a la modernización y a la reconstitución plenamente democrática del Estado. No solo porque es un baluarte de los intereses de clase de las oligarquías, sino porque se interpone a la solución democrática de la cuestión nacional, que implica el derecho de autodeterminación, y por lo tanto a la libre relación entre iguales de los distintos pueblos que constituyen el actual Reino de España.

La combinación de diversos elementos es lo que puede quebrar ese entramado político y económico que sostiene a la monarquía. Su propia crisis de legitimidad, la alianza de fuerzas parlamentarias (68 diputados se reclaman del republicanismo) y, especialmente, si crece la exigencia por abajo de un cambio republicano, como la campaña que en Cataluña desarrolla Ómnium Cultural, o la comenzada en Euskadi. La respuesta social y sindical a la crisis de la gestión del Covid 19 podrá ser un acicate para unir la satisfacción de las necesidades sociales con los cambios políticos que quiebre los actuales poderes económicos y antidemocráticos.

A quienes desde la izquierda se contentan con el « alma » pero posponen el « cuerpo » republicano conviene recordarles las consecuencias de haber preterido la república como espacio de confluencia unitario. El fracaso que supuso para la resistencia antifranquista en los años 1940 y 1950 los intentos de negociar con el pretendiente Borbón en Estoril. Las consecuencias de la aceptación de la monarquía franquista y su bandera por el PCE de Santiago Carrillo antes del proceso constituyente « controlado » que estructuraría el Régimen del 78.

La alianza republicana es la condición de la construcción de una alternativa a esta degradada segunda restauración borbónica. Prepararla y construirla desde la unidad de las izquierdas y el respeto a las soberanías de los pueblos puede ser el mejor acicate para recuperar la vía de procesos constituyentes que ofrezcan una salida democrática a este largo y deformado callejón sin salida institucional.

(*) Daniel Raventós es editor de Sin Permiso.

(*) Gustavo Buster es editor de Sin Permiso.

(*) Miguel Salas miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.

[Fuente: http://www.sinpermiso.info]

Sorprende que esta expresión negativa se venga infiltrando en textos destinados a reflejar una labor callada o abnegada

Escena de un concierto de Vetusta Morla en el WiZink Center de Madrid.

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

Todos los significados de “sucio” dan mala imagen: “que tiene manchas o impurezas”; “deshonesto, obsceno en acciones o palabras”; “con daño, imperfección”; “contrario a la legalidad”; “falto de ética”…

Por eso hablamos de “guerra sucia”, “manos sucias”, “dinero sucio”, “juego sucio”… Los billaristas conocen además la “carambola sucia”, aquella en que la bola impulsada por el taco no impacta como es su obligación con las otras dos sucesivamente, sino que la primera golpea a la segunda y ésta a su vez a la tercera. Una guarrería de carambola.

Por su parte, el Diccionario del Español Actual dirigido por Manuel Seco relaciona el “trabajo sucio” con algo ilegal o inmoral.

Sorprende por tanto que, pese al descalificador significado de ese adjetivo, se esté infiltrando la expresión “trabajo sucio” en textos que pretenden exaltar una labor callada o abnegada.

Aparece de vez en cuando en las crónicas futbolísticas para elogiar al típico centrocampista que lucha, que arrebata a menudo el balón al contrario, que tapa huecos. Gente como Busquets o Makelele en el fútbol masculino, o Maitane y Natalia Gaitán en el femenino.

Pero ahora esas dos palabras pegaditas han saltado desde el léxico del deporte a una hermosa canción del grupo Vetusta Morla, grabada en colaboración con otros artistas, que desea elogiar al sector sanitario. Se titula Los abrazos prohibidos, y su letra dice: “…Por los que hacen del trabajo sucio / la labor más hermosa del mundo / y pintan de azul la oscuridad, / cada noche aplaudimos en los balcones”.

Sin embargo, los trabajadores de la sanidad no sólo están lejos de cumplir metafóricamente un trabajo sucio, sino que aplican las más extremas normas de la higiene.

Obviamente, se quería expresar, al referirse a esos futbolistas y a esos sanitarios, que desarrollan un trabajo discreto, eficaz, sin alharacas, carente de presunción, una labor silenciosa y abnegada. Es decir, que hacen un “trabajo sordo” según se define en la segunda acepción del Diccionario: “Callado, silencioso, sin ruido”.

Esa idea de lo que se ejecuta sin estrépito se manifiesta también en locuciones como “guerra sorda” o “pólvora sorda”.

Alfredo Relaño, periodista deportivo de exquisito cuidado por las palabras, me contó hace tiempo que Di Stéfano le llamaba a su compañero Zárraga “El Sordo” precisamente porque los narradores de entonces, más cuidadosos con la lengua que los de ahora, retrataban con este término el trabajo eficiente del centrocampista del Real Madrid.

También habría servido en otro tiempo para estos casos la locución “trabajo oscuro” (“carente de relevancia o de notoriedad”). Sin embargo, podemos celebrar que en el sector sanitario por fin haya dejado de serlo. Al conocimiento de su importancia se añade ahora que la proclamamos en público y que, ojalá, no volveremos a aceptar tan pasivamente los tijeretazos que se le asestaron.

Pero a pesar de esa leve desafinación en la letra, la canción de Vetusta Morla conmueve y reconforta, tiene unos arreglos preciosos; se ha compuesto con la mejor de las intenciones y la recaudación que procure se destinará a la investigación científica.

(Chicos, no sé si a lo mejor podríais hacer un arreglillo más).

[Foto: INMA FLORES – fuente: http://www.elpais.com]

Escrito por Antonio Jiménez Blanco-Carrillo de Albornoz

José Esteve Pardo, Hay jueces en Berlín. Un cuento sobre el control judicial del poder. Marcial Pons, 2020, 93 páginas.

Todo el que ha visitado Sans Souci, en Potsdam, cerca de Berlín, guarda en su memoria la imagen del molino situado junto al Palacio de Federico el Grande, que reinó en Prusia entre 1740 y 1786. Es la ocasión de poner imágenes a la historia del famosísimo enfrentamiento judicial entre esos modernos Goliat y David. No hace falta decir que Goliat es el monarca y David el molinero, que se atrevió a poner un pleito para defender sus derechos y acabó ganando. El poder judicial supo enfrentarse al ejecutivo y además no a cualquier ejecutivo.

En ello se ha basado el autor para redactar este interesantísimo libro sobre el eterno tema de la lucha entre el poder —el fuerte— y el derecho, encarnado en los jueces, la parte débil, al menos en una consideración inicial. Cuando estas líneas se escriben, a comienzos de junio de 2020, la batalla del coronavirus parece estar cambiando de escenario: de los hospitales (y las declaraciones de los políticos, que no sabe uno qué acaba siendo más desaconsejable para la salud) la cosa lleva trazas de estar pasando a los juzgados. En eso consiste precisamente el Estado de derecho, que decimos en el continente europeo (aunque se trate de un derecho tan excepcional como el que tenemos ahora). El rule by law de los ingleses. La arcadia rediviva.

Esteve no termina de dar crédito a la historia del molinero. En la contraportada se sincera: «Hay jueces en Berlín es un caso de leyenda, no solo por lo borroso de su relato, sino también por el significado mítico que se le atribuye como primer exponente de la sujeción del poder al control de los tribunales. Se explica así su gran difusión en la moderna cultura occidental, a uno y otro lado del Atlántico, que presenta el control judicial del poder como un logro y una seña de su identidad». Para terminar con esta confesión de realismo: «En contraste con otros casos, sin duda más transcendentes en el curso de la historia, en los que se enjuicia a reyes derrotados, jueces en Berlín tiene como parte a un rey absolutista en la plenitud de su poder. Eso le otorga una mítica aureola, pero agranda también la dureza del golpe al dejar la fábula y toparse con la realidad del caso y del control judicial del poder. Como todos los cuentos, demasiado bonito para ser verdad».

La estructura del libro es la siguiente:

– «A modo de introducción». Páginas 9 y 10. Se reproducen las mismas ideas: de la historia del molinero de Sans Souci se vuelve a proclamar que forma parte del mito.

– I. «El cuento». Páginas 11 y 12. La célebre sentencia favorable al molinero y que Federico cumplió al punto. Esto segundo —que un gobernante acepte que ha perdido en buena lid— resulta, a los ojos de quien esto escribe, muchísimo más increíble, por lo insólito.

– II. «Su difusión en la cultura occidental como lema del control judicial del poder». Páginas 12 a 16.

– III. «El poder real ante la justicia. Precedentes célebres de jueces en Berlín». Páginas 16 a 47. Se exponen tres hechos que, ellos sí, son rigurosamente históricos: a) Felipe II, Antonio Pérez y el Justicia Mayor de Aragón; b) el proceso de Carlos I de Inglaterra; y c) en fin, el juicio a Luis XVI rey de Francia. Estos dos últimos casos tuvieron lugar, como es notorio, cuando los monarcas habían dejado de serlo. No fueron propiamente enjuiciamientos al poder, por tanto. Ni tampoco se trató de actuaciones judiciales, para decirlo todo.

– IV. «La enseñanza de aquellos casos. El poder (que puede cambiar de sujeto) se impone sin control alguno». Páginas 47 a 49. El título lo dice todo: otro baño de realismo.

– V. «La novedad y aportación de jueces en Berlín». Páginas 50 a 63. El autor nos explica que, siempre en Prusia y bajo el reinado de Federico II, tuvo lugar la historia de otro molinero, un tal Arnold —auténtica, ahora sí—, en la que el monarca, que no era parte del litigio, acabó irrumpiendo para desagraviar al débil al que la justicia, un estamento nobiliario, no había escuchado. Y siendo así que luego ambos asuntos —el de Sans Souci y este otro— se han ido entreverando al hilo de la mitificación del primero. Es la parte por así decir más novedosa del trabajo de Esteve.

– VI. «Una explicación en su contexto histórico. La lucha en Europa por el dominio de la justicia entre el poder real y el señorial». Páginas 64 a 83. Con particular análisis de lo que en la Francia anterior a 1789 se llamaban los Parlamentos y que representaron el contrapeso del expansionismo absolutista.

– Y VII. «La orientación hacia un control limitado». Páginas 83 a 85. Esas palabras—-control, sí, pero limitado— se aplican al Consejo de Estado bonapartista (nuestra Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo, para entendernos). «Y es que el Consejo de Estado no era un contrapoder, como lo fueron en su momento los Parlamentos judiciales, sino un órgano plenamente integrado en el poder que se configuraba en torno al Estado napoleónico, sin capacidad efectiva alguna de oponerse a él».

Un libro, así pues, enjundioso. Lleno de datos contrastados y también de reflexiones, muy sabias por cierto. Es todo menos un panfleto idealizador.

Además, está pensado para que pueda leerse por quienes no están familiarizados con la jerga de lo jurídico. El autor se ha cuidado de no incluir un solo precepto literal. Quedan al margen asuntos que en el gremio de las togas se nos antojan importantísimos, por ejemplo, la sustitución en los últimos tiempos de la justicia contenciosa por la penal, mucho más personalizada y mediática, a la hora de ser la que ejerza el control, y que ha encontrado en delitos con una tipificación tan genérica como la prevaricación y el cohecho unos portillos que le han permitido entrar en lo más sacrosanto de la intimidad del poder político.

El lector saca la impresión de que nos encontramos ante un trozo de la historia de las ideas políticas —o también de las mentalidades sociales—, particularmente en el siglo XVIII y en Prusia y Francia, porque las referencias a España y a Inglaterra están para acompañar, a reserva de lo que luego se dirá. De aquella Prusia, con sus dos cabezas, como Jano, como resulta propio de un régimen llamado déspota pero también ilustrado: Federico fue contemporáneo de nuestro Carlos III, para entendernos. Y debe notarse que sobre esto segundo —la Prusia buena— se ha construido el estereotipo de la actual Alemania, la de la Ley Fundamental de Bonn de 1949: el judicialismo del Art. 19 (modelo del que en la Constitución española es el Art. 24: la anhelada tutela judicial efectiva y sin indefensión), y que un Otto Bachof elevara en su día a principio estructural, necesitaba una base en el pasado, más allá del principio autoritario que proclama que in Polizeisachen gilt keine Apellation. Para ellos, el molinero es su Cádiz: el mito fundacional.

Max Weber, que falleció en 1920, resumió la evolución de la vida como una larga marcha hacia la racionalización, de lo que forma parte la burocratización, entendida como factor de modernización (lo que presupone la juridificación y la judicialización, por supuesto). Una visión optimista que no puede ocultar, por supuesto, los contrapuntos, que en la Alemania de 1933 se pusieron sobre la mesa dramáticamente. Y es ese trasfondo el que está a la base del tal judicialismo —el funcionario profesional e independiente como paradigma— que, desde hace un par de décadas con impulsos norteamericanos, profesa su opinión especializada —la episteme, no la doxa— y políticamente correcta. La sentencia del Tribunal Constitucional Federal de Karlsruhe de 5 de mayo de 2020 —asunto compra de deuda pública por el BCE— no se explica al margen de ello. Y eso aun cuando estemos —a Esteve le asiste la razón— ante un mito (en el sentido de Cassirer, por supuesto), que como suele suceder no resiste el escrutinio de la realidad.

¿Qué decir de España? Aquí tuvimos en 1962 el encendido discurso de Enterría en Barcelona, «La lucha contra las inmunidades del poder», una de las bases ideológicas de la Constitución de dieciséis años más tarde. Y luego nos hemos topado con las manipulaciones semánticas que son la esencia del independentismo catalán: «judicializar» ha pasado a ser algo malo y casi sinónimo de una conducta fascista (y, para más escarnio, con un discurso elaborado en base a un pretendido principio de democracia como opuesto al de legalidad, palabras que igualmente han sido sometidas a un proceso de vaciado para poderles dar el contenido que sirve a lo que se pretende). Vivir para ver.

El libro de Esteve se inscribe en la línea de las desmitificaciones o, si se quiere, del realismo jurídico como línea de pensamiento. Eso del control judicial tiene mucho de milonga —en cuanto basada en el maniqueísmo y el prejuicio: el político es malo y el juez, el juez de verdad, el que no está vendido a los poderosos, es bueno, una suerte de vengador hasta el grado de lo justiciero—, entendida la palabra milonga no en el sentido del género musical argentino de que habla la «Melodía de arrabal» —«barrio, barrio, perdonad si al evocarte se me salta un lagrimón»—, sino como sinónimo de embauque. Y, ya hablando de la manipulación del sentido de las palabras, del libro de Esteve vale la pena lo que relata con todo detalle sobre la Corona de Aragón y en particular, lo que explica, con tono de denuncia, sobre privilegios y fueros.

Historia antigua, sin duda, esa de las relaciones entre el poder y la justicia. Se puede uno remontar todo lo que quiera —hasta Roma o incluso hasta las tablas de Moisés—, aunque Esteve, que ha querido hacer un libro de síntesis, haya preferido dejar que los lectores, si les interesa, sigan buscando en otras fuentes.

Ojo, con todo, con los anacronismos. El contemporáneo —nosotros— se encuentra sometido, no solo en España, a un bombardeo mediático y propagandístico del que resulta difícil salir indemne, bombardeo del cual forma parte muy relevante la información de las resoluciones judiciales, en particular de los juzgados de instrucción, convertidos en auténticas minas de noticias. En el siglo XVIII del que nos habla Esteve eso no era así. Es la galaxia McLuhan la que lo ha cambiado todo.

[Fuente: http://www.revistadelibros.com]

As Ordens dos Advogados de Portugal e de Israel estão contra a modificação da Lei da Nacionalidade a judeus sefarditas e informam que vão intervir junto do presidente da Assembleia da República e dos grupos parlamentares.

Por MANUEL DE ALMEIDA/LUSA

A informação foi esta quarta-feira adiantada pela Ordem dos Advogados, numa nota enviada à agência Lusa, após uma reunião realizada esta quarta-feira com a Ordem dos Advogados de Israel, “a pedido da congénere israelita”.

Segundo o organismo português, as duas entidades consideram a alteração, em discussão na Assembleia da República, “um passo atrás do Estado”.

“A alteração proposta defrauda as legítimas expectativas criadas aos descendentes de judeus sefarditas, tendo sido o próprio Estado a criar essa expectativa, repondo a verdade histórica com a Lei da Nacionalidade em vigor desde 2015”, argumentam, em comunicado.

No documento é ainda referido que as duas entidades consideram indispensável a ação de um advogado no processo de concessão de nacionalidade.

“É indispensável a intervenção de advogado em qualquer processo de concessão de nacionalidade”, realça o organismo, manifestando “a mais veemente oposição à possibilidade de processos conduzidos por não advogados, por entender que a presença de advogado é um garante da legalidade”.

Na nota divulgada é referido que na proposta de alteração da lei do PS, um dos motivos invocados é, além do aumento exponencial de pedidos de naturalização, o argumento de que o regime legal “potenciou a criação de empresas especializadas que vendem com publicidade agressiva em Israel ou na Turquia a nacionalidade portuguesa“, uma situação refutada pela Ordem dos Advogados de Israel.

“O regime de publicidade dos advogados israelitas não permite a prática de publicidade de natureza comercial”, acentuam.

Em causa está uma proposta do PS de alteração da Lei da Nacionalidade, que na sua primeira versão agravava os critérios com que os sefarditas — descendentes dos judeus expulsos de Portugal por D. Manuel I — podem pedir a nacionalidade portuguesa.

Em 19 de maio, o PS mudou a sua proposta de alteração à lei, deixando de “obrigar” os descendentes de judeus sefarditas a residir dois anos em Portugal para conseguir a nacionalidade, mas mantém “outros critérios de ligação atual e efetiva” ao país.

Em todo o mundo existem cerca de 3,5 milhões de descendentes sefarditas de origem portuguesa e espanhola.

Milhares de judeus espanhóis estabeleceram-se em Portugal e uniram-se às comunidades sefarditas depois da expulsão ordenada pelos Reis Católicos em 1492.

Mesmo assim, o rei D. Manuel expulsou os judeus em 1496, impondo como condição o casamento com Isabel de Aragão, herdeira espanhola, tendo-se registado mortes e perseguições, além das expulsões.

[Fonte: http://www.observador.pt]

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, la expresión de La Vía Campesina en América Latina y el Caribe, repudiamos que el gobierno ilegitimo de Bolivia intente acelerar la autorización de cultivos transgénicos mediante el N.º 4232 del 07 de mayo, desarrollado por el  gobierno de facto de Jeanine Añez en Bolivia, quien  autorizó de manera excepcional al “Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa.

El decreto mencionado va en contra de la normativa vigente en Bolivia a través de su Constitución y varias leyes que prohíben la importación y cultivación de semillas transgénicas.

Este decreto pone en riesgo la soberanía alimentaria del pueblo boliviano y es un atentado en contra de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de las y los campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales. De igual forma, atenta contra la salud y la alimentación saludable y pone en riesgo la biodiversidad y el patrimonio genético de este país.

Este gobierno está haciendo uso del poder inconstitucional del que goza producto del golpe de Estado orquestado y apoyado por el gobierno de Estados Unidos en contra del presidente constitucionalmente electo Evo Morales y aprovechándose de la actual pandemia del COVID-19, buscando favorecer a las empresas transnacionales y a algunos empresarios inescrupulosos locales, mediante un decreto que carece de legalidad.

Por ello, hacemos un llamado a la comunidad internacional a expresar su repudio ante esta barbarie que pretende  el actual gobierno en contra de la agricultura campesina, a las instituciones internacionales para que aceleren las medidas que buscan restablecer la democracia en Bolivia y a todas las organizaciones campesinas y aliadas a defender nuestras semillas nativas y nuestro modelo de Soberanía Alimentaria.

Managua, Nicaragua, a los once días del mes de mayo del dos mil veinte.

¡Desde nuestros territorios unidad, lucha y resistencia por el socialismo y la soberanía de los pueblos!

Secretaria Operativa
CLOC- Vía Campesina

[Fuente: http://www.cloc-viacampesina.net]

En aquests dies de confinament pel coronavirus, Carles Porta (Vila-sana, Pla d’Urgell, 1963) ha descobert una altra manera de compartir els seus relats negres. Des del seu estudi i a través del seu canal de Youtube, que ja té més de 2.500 subscriptors, el periodista actualitza les narracions dels casos que han generat més expectativa, com el crim de la Guàrdia Urbana. Aquesta ha sigut la fórmula per seguir en contacte amb la seva àmplia comunitat de seguidors amb set de true crime. La seva veu identificable, pausada i amb accent lleidatà fa temps que ens acosta la part més fosca de la societat i, com ell mateix diu, hi intenta posar llum. El seu programa de televisió, Crims (TV3), ha sigut un èxit d’audiència, sumant amants a les seves històries d’assassinats i investigacions, que ja compartia a la ràdio.

Text: Clack – AMIC
Vídeo: Marina Rodríguez/Clack – AMIC

– Quins ingredients ha de tenir una història de true crime per convertir-se en un cas de Crims?
 
Perquè fem un capítol de Crims, la història sobretot ha de tenir molts girs de guió. També valorem que la història estigui resolta o, com a mínim, que faci molt de temps que va ser investigada. Que tinguem molts elements de testimonis i de prova. Si hi ha sentència, millor. Que puguem accedir al material visual, sonor, documental… I que puguem tenir entrevistats, en la major quantitat possible. Amb tot això configurem el guió d’una història de Crims.
 
– En el salt de la ràdio a la televisió, què creus que perd i què guanya un cas dels vostres?
 
Són generes molt diferents. Jo no em plantejo si faig ràdio o televisió: en cada moment faig el relat que toca. Cada mitjà té els seus avantatges i inconvenients. La ràdio és més màgica, la gent pot imaginar més. La televisió t’ho dóna tot més fet. La veritat, aquest és un debat, una reflexió, que prefereixo que facin els espectadors, els oients o els especialistes en teoria de la comunicació i de l’audiovisual. Jo afronto cada relat amb la mateixa passió i el mateix plaer.

– Un dels factors que més s’ha afalagat de Crims és la forma d’exposar cada cas. Com definiries la vostra fórmula? Quines són les línies vermelles?
 
El que m’agrada és intentar ser elegant, molt respectuós amb les víctimes i molt precís amb les descripcions. Tant amb paraules com amb imatges. Quan una imatge no és necessària per entendre el relat, no cal posar-la. Si aquella imatge és “més”, més dramàtica o més vermella, no cal. Hem d’anar amb un relat amb precisió, ben descrit. M’agrada pensar en com m’agradaria que tractessin un cas si jo hi estigués involucrat d’alguna manera. Això intentem, explicar-ho amb la menor destrossa possible.
 
– Com reaccionen els familiars de les víctimes davant la proposta de produir un capítol sobre el seu cas?
 
Hi ha de tot. La majoria de familiars que han tingut víctimes properes o tenen gent a la presó, no volen participar. Són casos que els fan mal. És normal que algú a qui li expliques una història que li fa mal no vulgui sortir a la televisió o a la ràdio. Nosaltres intentem parlar amb ells, amb molts hi parlem encara que després no vulguin aparèixer, i hem de respectar les seves ganes de silenci. En els casos en els que han volgut sortir en els nostres reportatges, mantenim la mateixa qüestió. No els tractem tant com a víctimes, sinó com a protagonistes, en aquest cas indirectes. Són testimonis que ho han viscut de manera molt directa. A les nostres històries busquem parlar amb els protagonistes, no amb experts o amb gent que parla d’oïda. Les famílies de les víctimes, per a nosaltres, són testimonis molt importants perquè poden parlar d’una experiència que no té ningú més. D’un dolor que no té ningú més, d’una perspectiva única. Un professional de la investigació investiga molts casos. Una víctima d’un crim no és víctima de quatre crims diferents. Aquesta gent, per tant, ha de rebre estima, respecte i rigorositat a l’hora de treballar. Hi ha víctimes o familiars que volen exculpar el seu familiar o culpar a altres. Hem de posar criteri i distància. Nosaltres no volem fer judicis, hem de ser el més freds possible.
 
– Heu acabat descartant algun cas, inicialment seleccionat?
 
Sí. Per exemple, vam començar a produir un cas sobre una assassina a Barcelona i, quan ja portàvem un parell de mesos treballant, vam percebre i saber que els pares de la víctima estaven amb una depressió important. Em va semblar que no havíem de fer més mal a aquella gent, que no havíem de furgar en el dolor. Una cosa és fer un llibre o un programa de ràdio, amb una repercussió més limitada. Una altra cosa és fer un programa per TV3, que s’ha demostrat que té una repercussió altíssima. Els havíem de deixar en pau.
 
– Hi ha històries amb les que has tingut més vincle, com el cas evident de Tor. Però quin cas t’ha fet pensar o reflexionar més?
 
Cada cas et permet reflexionar molt sobre la part fosca de les persones, no hi ha un en particular. Per això, juguem amb el subtítol del programa “per què matem?”. En els nostres guions intentem que hi hagi lletra petita, que es pugui llegir entre línies. Si algú es torna a mirar els capítols des d’una perspectiva analítica, veurà que hi ha molts missatges que no són explícits. Com ordenem la informació i què destaquem… Tot això t’ha de permetre pensar. Per què aquella persona va cometre aquell crim i d’aquella manera? Per què aquells investigadors van actuar d’aquella manera? Per què la víctima va tenir la mala sort que va tenir? Per què estava en aquelles circumstàncies? Tot això et permet reflexionar i sempre acabes en la mateixa conclusió: la línia entre la llum i la foscor és molt fina.
 
– Has vist una part fosca en les investigacions, també? El nexe entre el món periodístic i el món policial, té punts foscos?
 

El punt fosc que no m’agrada és que, massa vegades, molts periodistes de successos són massa amics de la Policia. També és veritat que és la principal font que tenen, o l’única font. En alguns casos, això es converteix, més que en periodisme, en propaganda de les accions i les investigacions policials. I això no és bo. El periodisme ha de fiscalitzar la Policia, les autoritats, els jutges, els fiscals, entre d’altres. La nostra societat viu un moment bastant patètic, a nivell informatiu i polític. Una de les raons és que el periodisme s’ha convertit més en propaganda que en periodisme. Depèn més de les subvencions i de les campanyes de publicitat dels governs que dels ingressos que generen els lectors. Això ens empobreix com a societat. Però també moltes vegades els periodistes fiscalitzen bé els policies i això els porta a descobrir investigacions brutes o lletges. Al final, els policies també són persones i les persones tenim una part fosca. Hi ha gent, policies o investigadors, que volen arribar abans d’hora als llocs, que agafen dreceres que no són adequades, que no acaben de complir correctament la llei, que s’agafen a alguns casos d’una manera personal que no és la correcta. Policies… o jutges, també. Hi ha per llogar cadires! La relació entre periodista i investigador no és fàcil. Si és massa propera, acaba sent dolenta. Si és massa distant, tampoc te n’assabentes del que passa. Jo tampoc faig periodisme de successos, faig periodisme de relat. L’inconvenient és que et costa molt més arribar a dins de la història, l’avantatge és que tens més perspectiva. No li deus res a ningú, pots explicar les coses amb la fredor i la distància necessàries. Això meu és un relat. No es tracta de trobar els assassins ni donar detalls que no tingui ningú més, no tinc aquesta competició tan difícil que tenen els periodistes de successos.
 
– Als crèdits de cada capítol de Crims apareixen molts noms. Però tu n’ets la cara visible, la que s’exposa i la que resol dubtes dels espectadors. Això ho has sentit mai amb por?
 
Jo tota la vida he treballat sense por, no en tinc. Si tingués por, faria una altra cosa. El meu risc és la legalitat, és no ferir més del compte les persones de les quals parlo. És intentar ser molt creïble, fer bons guions. Que la gent cregui el que expliques, que no en dubti. Dediquem  moltes hores i molta investigació al darrera de cada xifra, cada dada i cada declaració. Si no som rigorosos, cau tot el relat. Tinc cert mal geni amb detalls petits de les investigacions perquè no suporto que ‘la caguem’. La nostra força és la nostra credibilitat. Un bon relat amb molta credibilitat et dóna tranquil·litat, no et fa por. Quan expliques alguna cosa dolenta d’algú, si és certa, aquella persona et pot dir que no li agrada que ho expliquis però, com a mínim, saps que dius la veritat.
 
– El confinament ens ha permès veure un Carles Porta youtuber. Aquest canal ha sorgit de la necessitat de la gent de tenir més relats o de la teva per explicar-los?
 
El canal de Youtube va néixer perquè hi havia llibreries que volien fer presentacions online. Em va semblar que Youtube era una bona via. També volia experimentar si hi havia retorn i ha sigut sorprenent. M’havia d’espavilar i tenir un canal directe entre les meves històries i la gent que vol escoltar-les. No sé amb quina fidelitat continuaré, costa molt resumir en vint minuts les històries que explico. Segurament continuaré, és un món interessant que et dóna contacte directe amb la gent però no sé si es podrà monetitzar, si hi haurà retorn. Treballem per comprar una miqueta de menjar, també. És un experiment, veurem si creix i el podem mantenir.

[Font: http://www.racocatala.cat]

 Os botóns de puño de esmalte do xastre José Rodríguez Silvosa.

Os botóns de puño de esmalte do xastre José Rodríguez Silvosa, asasinado en 1938 e exhumado en Castroncelos (Pobra do Brollón). Unha carta inédita de Rafael Peinó, condenado a morte tras defender a legalidade republicana na Veiga. Libros ilustrados polo pintor Mario Granell no cárcere da Coruña. Con obxectos do cotián e máis alá de semellante densidade histórica confórmase a exposición As pequenas cousas, que se poderá visitar no Museo do Pobo Galego de Compostela entre o sábado 29 de febreiro e o 19 de abril.

A iniciativa xorde do proxecto Mapas de Memoria, da UNED, e para a mostra de Santiago reúne materiais « procedentes de familias de presos e fusilados galegos ». Na recolla participaron as agrupacións O Faiado da Memoria e a Asociación para a Recuperación da Memoria Histórica (ARMH). « O obxectivo é explicar as formas culturais na transmisión da memoria, comprender a violencia e o trauma e dignificar as persoas que foron desaparecidas ou silenciadas ».

A lembranza das Marías e a recuperación colectiva das súas figuras ou unha fotografía de Sandalio Alonso, socialista alcalde de Boñar (León), que escapou do fascismo no barco Winnipeg detrás dunha das fillas de Elpidio Villaverde, rexedor republicano de Vilagarcía, son achádegos da exposición.

As pequenas cousas está comisariada por Mariano CominoJorge MorenoAlfonso Villalta e Gonzalo Ballesteros, coa coordinación técnica de Ana Estévez e David Conde, e fai parte da programación da 15ª Mostra Internacional de Cinema Etnográfico do museo. « Pequenas cousas que poden parecer insignificantes pero que supoñen a forma exacta na que a memoria puido materializarse », afirma o texto introdutorio, « unha memoria perseguida e silenciada polo franquismo, que tivo que buscar nas beiras da sociedade un espazo onde poder sobrevivir, os espazos habitados de resistencia cotiá e esperanza ».

[Imaxe: ARMH – fonte: http://www.nosdiario.gal]

Affaire Benjamin Griveaux: vous l’avez voulu, le village global où règne en maître la transparence!

Claudette Colbert et Clark Gable dans « Ney York-Miami » de Frank Capra (1934) MARY EVANS/SIPA – numéro de reportage: 51366102_000018

Écrit par par Jean-Paul Brighelli

Dans New York-Miami, Clark Gable, reporter en quête de scoop, côtoie longuement Claudette Colbert, riche héritière en quête de liberté. Et lorsqu’ils partagent une chambre de motel, Gable tend une corde entre leurs deux lits sur laquelle il pose une couverture qui fait cloison : dans la vie sociale, on ne mélange pas les faits privés — coucher — et les réalités publiques.

À la fin du film, enfin marié avec l’héroïne, Gable imite les trompettes de Jéricho, et la couverture s’écroule, abolissant le fossé entre espace privé et espace public. Fin du film, passage au noir. Le sexe entre en scène in absentia, conformément au Code Hays et aux règles de bienséance, humour en prime. Ce que nous avons vu — voyeurs cinématographiques que nous sommes — ne concernait que l’espace public. Juste ce qui était montrable. Comme Capra n’était pas Abdellatif Kechiche, il se souciait assez peu de savoir si le héros faisait ou non un long cunni à l’héroïne.

Dans une très jolie nouvelle intitulée justement la Vie privée, Henry James décrit un écrivain particulièrement terne en public, parce qu’il est en fait en train d’écrire, au même moment, dans sa chambre, alors qu’il est au salon. Et un aristocrate très brillant au contraire, se dissout quand il est seul, parce qu’il n’existe qu’en société. Dédoublements typiques de l’écrivain américain, et symboliques de la séparation entre vie publique et vie privée.

C’est cette séparation bien nette que les réseaux sociaux (ou asociaux) abolissent a priori. La vie privée devient publique. On se doit d’être conforme à tout moment à l’image de soi que l’on prétend donner. Même dans les alcôves. La société du spectacle a fini par envahir la sphère privée. Dans le village global de l’ère numérique, six milliards de voyeurs guettent par le trou de serrure de leur ordinateur.

Montaigne, élu (et réélu, ce qui était fort rare à l’époque) maire de Bordeaux, se gausse de ceux qui restent notables ou prélats « jusques en leur garde-robe ». Et de préciser : « Le maire et Montaigne ont toujours été deux, d’une séparation bien claire ». On savait à l’époque que l’image publique obéissait aux lois du theatrum mundi. On se doit désormais d’être grand homme même pour son valet de chambre. La « transparence » à tout prix, qui vous somme d’afficher vos préférences sexuelles ou vos superstitions religieuses dans la rue, a eu raison de la vie privée. Ainsi commencent tous les fascismes.

Heureux XVIe siècle, où la vie privée le restait ! Où l’on pouvait, en privé, se comporter à sa guise, sans que cela importât à la vie publique ! Heureux, cet autrefois où de hauts responsables politiques – Henri IV, Louis XIV, Louis XV, Napoléon, Giscard, Mitterrand ou Chirac – pouvaient se livrer à des escapades voluptueuses sans que cela infirmât leur capacité à gouverner ! L’adultère est dépénalisé, l’homosexualité aussi, la masturbation n’est plus susceptible d’être soignée par les psychiatres, la sodomie n’entraîne plus le bûcher. Nous nous sommes assez battus pour la liberté sexuelle pour en profiter pleinement…

Sauf que la vertu (et son corollaire immédiat, l’hypocrisie) n’ont pas renoncé, et sous sa forme la plus sévère. Au fur et à mesure que la pornographie envahissait les circuits commerciaux, le puritanisme, qui est son autre visage (j’ai expliqué ça dans la Société pornographique, je n’y reviens pas), est revenu en force via l’idéologie de la transparence. Ce n’est plus une couverture épaisse qui sépare les protagonistes de New York-Miami, c’est le voile de Poppée.

Mais ce qui est éminemment érotique dans la peinture est devenu obscène dans la vie moderne, qui admet Pornos mais recule devant Eros. Benjamin Griveaux peut bien faire en privé ce qu’il veut avec qui il veut – et peut-être avec l’assentiment de son épouse, personne n’en sait rien -, mais il ne doit pas faire ce que ne ferait pas en public le futur maire de Paris. Autrement dit, rien.

Rien du tout. Pas de branlette, pas d’adultère, pas de fantaisies. Rien. La société de surveillance généralisée (et les politiques qui aujourd’hui feignent de protester ont mis en place dans les rues des systèmes sophistiqués d’identification qui ne laissent plus aucun espace à la liberté) prétend contrôler tous nos comportements. Big Brother is watching you. Nous sommes espionnés, fichés, répertoriés. Et pas besoin d’imaginer un Grand Organisateur de ce flicage général : chacun est pour chacun un petit Savonarole, exigeant des autres qu’ils se promènent avec leur confession autour du cou. L’ère numérique, ce sont les procès de Moscou permanents.

J’ai dans l’idée que je ne ferai jamais de politique. Après tout, j’ai commis dans les années 1990 quelques romans érotiques, qu’une bonne conscience ne manquerait pas de me rappeler : on stigmatise Marlène Schiappa pour des polissonneries de plume (non, même pas celles que l’on taille !) sans grande conséquence ; que ne me reprocherait-on pas ? D’aucunes me harcèleraient (bien sûr, aucune de ces dames qui « osent le féminisme » n’a jamais osé de jeu SM, tout comme aucune croyante n’a jamais enfreint le sixième commandement, ni avalé la salive d’un autre pendant le ramadan), quelques autres, connues dans une autre vie et sur lesquelles je pourrais raconter nombre de détails savoureux si j’avais le revenge porn chevillé à l’âme, me balanceraient sur #MeToo ; et les bien-pensants enquêteraient auprès de l’une ou l’autre de mes ex-épouses pour savoir si je n’ai pas fait des accrocs au contrat (réponse : oui – tout comme elles, et quelle importance ?). Paraphrasons Beaumarchais : « Aux qualités que l’on demande aux politiques, combien de saints mériteraient aujourd’hui d’être maires de Paris ? » Il en est du sexe comme du reste. Que celui qui n’a jamais péché lance la première pierre…

La seule chose qui coinçait, avec Griveaux, c’était sa nullité de candidat… Son ostentation de vertu, sa pose avec madame, sur ses affiches, font partie de ces gestes obligés auxquels les candidats se livrent aujourd’hui ; il faut arriver d’une autre planète pour les lui reprocher. Qu’il se soit livré avec telle ou telle créature à des ébats plus ou moins corsés ne regarde personne, tant qu’ils restent dans les limites de la légalité et du libre consentement entre individus majeurs, et je suis absolument sûr qu’aucun Parisien ne les lui aurait reprochés, s’il s’était accroché. Mais il y a assez d’hypocrites dans son propre parti, ou assez de gens inquiets devant la possibilité d’autres déballages, pour l’avoir contraint à se mettre en retrait.

Ma foi, si les Français veulent un homme irréprochable, fidèle, ami des animaux, et végétarien de surcroît, ils n’ont qu’à voter Hitler, qui avait une vie personnelle bien plus canonique que cet alcoolique de Churchill. Nous entrons dans une ère où l’on va finir par préférer un antisémite discret à un branleur assumé.

[Source : blog.causeur.fr/bonnetdane]

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Francisco Castro novela como a sublevación esnaquizou a vida ilustrada nun pazo en «Tantos anos de silencio», que sae á vez en galego, castelán, catalán e éuscaro

Francisco Castro avoga por unha concepción comprometida da cultura e vos creadores.

Por XESÚS FRAGA

O desenterramento de foxas comúns de vítimas da Guerra Civil, ademais de emoción e dignidade, ás veces trae sorpresas na forma de obxectos persoais que asumen un potente simbolismo dende a perspectiva actual. Acontece tamén no territorio da ficción na nova novela de Francisco Castro (Vigo, 1966), Tantos anos de silencio (Galaxia), no que entre os seis cadáveres executados no pazo de Flavia durante a sublevación militar agocha unha revelación: o esqueleto dunha muller abraza contra o peito o libro dun poeta do que ninguén oíu falar, Ramón Gándara.

O autor pescuda, a través da figura dunha investigadora, Ánxela, o que aqueles días supuxeron para a vida ilustrada nun pazo, fanada pola violencia e a intolerancia. Unha cuestión que Castro sostén que non está pechada, nin moito menos, para a creación artística. «Os que din “outra novela máis da guerra!” polo xeral son os fillos ou os netos dos vencedores e mantiveron unha boa posición durante o franquismo», reflexiona o escritor. Porén, cre que despois da ditadura e os anos de silencio tácito trala Transición, evidénciase a necesidade de abordar o que el denomina «a mal chamada Guerra Civil» -«en realidade, foi un golpe de Estado contra a legalidade democrática da República»- dende a literatura ou o cine.

Precisamente, sen restar valor á historia e o ensaio, Castro ve na ficción un xeito moi acaido para relatar aqueles episodios. E por isto mesmo a figura dese poeta esquecido está chamado a desempeñar un papel crucial en Tantos anos de silencio. Castro cita a figuras como Lorca ou Alberti, «que puxeron o seu oficio ao servizo da causa republicana», unha disposición ideolóxica na que tamén cabe o amor. «O amor é un acto revolucionario», defende o escritor. «É un acto de liberdade, o que non tolera o fascismo. Cando amas, e amas de xeito diferente, é motivo de represión para unha ditadura, que tamén prohibe a súa manifestación escrita, xa que só quere literatura patriótica e afecta», engade quen adoita retratar nas súas obras o que refire como «o poder salvador da literatura».

Francisco Castro avoga por unha concepción comprometida do creador e da cultura: «Os artistas están obrigados a dicir as verdades incómodas, as realidades que molestan». Un papel válido hoxe coma antano, no que o escritor percibe un «rexurdir fascista, no que partidos como Vox queren cambiar o relato e impoñer unha sorte de posverdade na historia», algo que aínda fai máis necesaria a contribución da cultura.

Tantos anos de silencio publícase este luns en galego en Galaxia, editorial da que Castro é director xeral, simultaneamente coas súas versións en castelán (Raio Verde), catalán (Capital Books) e éuscaro (Alberdania). O escritor cre que fóra de Galicia hai en xeral unha percepción moi positiva da literatura en galego, pero o seu desacougo mira máis preto: «Preocúpame que haxa tantos galegos que vivan de costas dos seus creadores».

[Imaxe: JUDITH CENDÓN – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

El destacado historiador Pablo Macera (1929) fundó el Seminario de Historia Rural Andina (SHRA) en 1966 y lo dirigió hasta el año 2000. Encargamos esta entrevista al historiador Manuel Burga (1942), quien formó parte del SHRA desde el año mismo de su fundación.

Ambos han investigado, en las últimas décadas, temas semejantes y también diferentes, lo que hizo de esta entrevista una conversación sobre grandes temas de la historia peruana de los últimos siglos y en especial sobre la presencia cada vez más importante de lo indígena en la sociedad, la cultura y la política en Perú.

El Perú ya es una nación india que parece no querer aceptarse como tal, aunque ya surgen muchos indicios que muestran que se está superando la estigmatización de lo indígena y muchos ya asumen esta condición con más naturalidad.

La primera parte de este documento, “La República es una estafa para las mayorías”, es resultante de la reunión promovida por un comité académico que coordina la elaboración de Una Nueva Historia del Perú Republicano, integrado por los historiadores Manuel Burga (coordinador), Carlos Contreras, María Emma Mannarelli y Claudia Rosas. La reunión tuvo lugar en Lima, el viernes 16 de noviembre de 2016 en las instalaciones de Derrama Magisterial.

La segunda, “El Perú se indianizó en los últimos 100 años”, es fruto de la conversación entre M. Burga y P. Macera del 25 de setiembre 2017, en Lima.

“La República es una estafa para las mayorías”

Entrevista resultante de la reunión promovida por un comité académico que coordina la elaboración de “Una Nueva Historia del Perú Republicano”, integrado por los historiadores Manuel Burga (coordinador), Carlos Contreras, María Emma Mannarelli y Claudia Rosas. La reunión tuvo lugar en Lima, el viernes 16 de noviembre de 2016 en las instalaciones de Derrama Magisterial.

Manuel Burga: Nos interesa conversar contigo sobre lo que se podría llamar “Encanto y desencanto con la República”, la que surgió con la Independencia de 1821, que es elevada a un pedestal por algunos (como Jorge Basadre) y es muy criticada por otros (la generación de historiadores de los años 60, como Heraclio Bonilla y Alberto Flores-Galindo), dos grupos de historiadores bastante antagónicos al respecto.

Pablo Macera: Al respecto, considero que desafortunadamente la República podría entenderse como una estafa para las mayorías peruanas, ya que muchos de ellos no gozan de los beneficios que se esperaban, ni aún ganan para sobrevivir y que la República ni siquiera les ha solucionado los problemas de sobrevivencia, educación, seguridad, peor aún de un bienestar, ni imaginar de una felicidad. Esta es una afirmación categórica, que ustedes la pueden entender como una ironía, una declaración provocadora o un desafío.

MB: ¿Para qué entonces se la construyó, con tantos esfuerzos militares y sacrificios de vidas, y quienes han sido sus mayores beneficiarios? ¿Se construyó solamente para algunos, no para convertir a los habitantes peruanos en ciudadanos de una República?

PM: A propósito de este calificativo de estafa, me pregunto por las intenciones escondidas de los criollos que promovieron, por ejemplo, el fin de la esclavitud y la abolición de la contribución personal de los indígenas en nuestro país: ¿Se puso fin realmente a la esclavitud para cumplir con una meta altruista de los liberales o no fue más bien para pagar precios abultados por cada uno de los esclavos a los dueños criollos blancos y hacer negocio con este proceso liberal que invadía el mundo de entonces? La consolidación de la deuda interna en la época de José Rufino Echenique (1851-1853), ¿no tuvo acaso una finalidad semejante: pagar deudas reales y más frecuentemente ficticias como una forma corrupta de distribuir los iniciales ingresos del guano?

MB: ¿En qué temas, sucesos o procesos se debería de insistir para construir una nueva historia de la República?

PM: El desafío es encontrar lo bueno, lo rescatable, lo que de alguna manera construye la República, por ejemplo, los ideales liberales, compartidos por mucha gente de la época que no sabía qué era el liberalismo, que condujeron a la abolición de la esclavitud y la supresión de la contribución de indígenas en 1854, durante el gobierno de Ramón Castilla, cuando existía una amplia opinión favorable a estos dos procesos y los liberales se mostraron decididos a universalizar la ciudadanía a la manera de una república europea de la época.

MB: Pero volvamos, Pablo, ¿por qué debemos hacer una nueva narrativa histórica de la República?, ¿qué debemos rescatar de esa a veces anodina, destructiva historia, que sin embargo ha contribuido a la creación del Perú actual?

PM: Creo sinceramente, dado que vivimos otro tiempo y el Perú existe realmente, que se deben identificar las cosas buenas y positivas, las que han hecho valiosa a la República, como por ejemplo la misma independencia como hecho político y militar, las constituciones liberales (como la de 1856), los liberales criollos que estuvieron detrás de estas decisiones. Existen personajes valiosos que aún no han sido bien estudiados como Manuela Sáenz (la libertadora del libertador), Simón Rodríguez (el maestro caraqueño de Bolívar), José de La Mar, José Domingo Choquehuanca, José Faustino Sánchez Carrión, Daniel Alcides Carrión que se inyectó el virus de la verruga. Aunque hay que reconocer que no existiría la República sin Grau y Bolognesi.

No olvidar al Conde de la Vega del Ren, Agustín Gamarra, Mariano de Rivero, Ramón Castilla, Manuel González Prada. ¿Por qué no hablar de Mercedes Cabello de Carbonera, de su muerte, su dramática relación conyugal? Igualmente de Elvira García y García, Teresa González de Fanning y de otras mujeres que tuvieron un papel importante en la construcción de la República.

“El Perú se indianizó en los últimos 100 años”

Conversación entre M. Burga y P. Macera del 25 de setiembre 2017, en Lima.

MB: ¿El Perú, indudablemente, en los 100 años ha cambiado probablemente más que en la primera centuria republicana? O te pregunto, ¿cuáles han sido los cambios fundamentales de los últimos 100 años en nuestro país?

PM: El Perú se ha indianizado. Ahora somos 30 millones de habitantes aproximadamente, un 60% en las ciudades grandes de la costa por la avalancha migratoria de este a oeste, de la sierra (incluyendo a la selva) hacia ciudades como Lima, Arequipa, Tacna, Trujillo, Chiclayo y Piura, que ahora parecen ciudades indígenas. La presencia de lo criollo casi se ha atenuado. La migración hacia Lima se incrementó durante los años 1950 (gobierno de Manuel A. Odría) y se masificó después, se volvieron invasiones de los arenales costeños.

MB: ¿Cómo podríamos entender esta convivencia que antes era muy difícil? En la época colonial y aun en el siglo XIX los indígenas estaban atrincherados en sus regiones. No bajaban a trabajar en las haciendas azucareras, como Casa Grande, Chiclín, Roma, Paramonga, y tuvieron que reclutar a trabajadores que vinieron de la China. ¿Cómo se explica eso?

PM: Tuvieron que traer a los campesinos de la sierra con contratos de enganche en el primer tercio del siglo XX, pero volvían a la sierra, terminados sus contratos. Por eso, lo novedoso de los años 1950 es que vienen a quedarse, ya no en las haciendas, sino en las ciudades donde se sentían libres y con esperanzas de alcanzar una vida mejor para sus hijos.

MB: ¿Consideras que el trabajo de los intelectuales e indigenistas que surgen en la época del presidente Leguía (1919-1930) contribuyeron a facilitar estas migraciones?

PM: Por supuesto, se redescubre al indígena, la diversidad cultural del Perú, y en ese proceso José María Arguedas cumplió una labor fundamental, con su ternura por las poblaciones indígenas andinas en las que había pasado su infancia. También el trabajo de Luis E. Valcárcel en San Marcos y en el Ministerio de Educación, pero sobre los migrantes que se instalaron en las ciudades.

El reconocimiento de la diversidad se volvió reconocimiento de la originalidad del Perú como país andino, indígena. Se rescatan o inventan ciertos textos atribuidos a José Gabriel Túpac Amaru, como ese “el patrón no comerá más de tu pobreza”, que comienzan a exhibirse en las regiones del interior, en cooperativas agrarias formadas luego de la reforma agraria que se inició en 1969. Yo mismo contribuí, junto a otros, como Carlos D. Valcárcel, a descubrir cuál había sido el rostro de este personaje indígena del siglo XVIII. Se publicaron dos libros llamados el retrato de Túpac Amaru.

MB: ¿Piensas que los peruanos que viven o provienen de las regiones más indígenas tienen un cierto recuerdo de Túpac Amaru?

PM: Publiqué un artículo en la revista PUENTE, en marzo 2007, “Túpac Amaru, San Isidro Pentecostés”, con la intención de presentar algunas evidencias de un hecho cuya existencia considero bastante obvia: la relación entre la festividad de San Isidro en las regiones campesinas y el recuerdo de José Gabriel Túpac Amaru. El porqué de esa conexión es directa y evidente: Túpac Amaru es San Isidro porque la ejecución se dio casi el mismo día (18 de mayo de 1781) en que se inician las festividades de San Isidro (17-18 de mayo). El suplicio de Túpac Amaru lo santificó, como ha sucedido con algunos santos cristianos. Entonces propongo lo siguiente: quizá existe todavía una elite indígena que preserva prácticas andinas y ha cumplido una misión política reinsertando esas memorias dentro tradiciones católicas, y hacer que de este modo adquieran legalidad y sigan vigentes algunos valores indígenas fundamentales, pero ocultos. He recurrido a la interpretación de algunos textiles cusqueños, como, por ejemplo, el del suplicio de Túpac Amaru jalado por cuatro caballos, una acuarela de Angrand donde aparece una mula de arriero cargando petacas, con una bandera peruana encima del equipaje, entre otros textiles que sustentan esta hipótesis.

MB: ¿Cómo incorporar tu propuesta de una suerte de indigenismo en una propuesta de nueva narrativa de la historia de la República, porque sugieres que junto a la existencia de una suerte de nación peruana existe una nación indígena oculta, invisible, que espera su tiempo?

PM: Existe una suerte de tupamarismo en las conciencias indígenas contemporáneas que claman por mayor equidad, respeto, que recuerdan a sus héroes culturales y políticos. Toda esta preocupación, conduce a insistir, en desplegar esfuerzos para integrar el aspecto social y la participación de las mayorías, sobre todo, la movilización indígena, en una nueva historia de la República. Por ello, recomiendo poner atención y cuidado en estudiar las aspiraciones de los grupos populares.

MB: Entonces, Pablo, ¿podrías concluir que el Perú actual es más nacional porque reconoce y convive con lo indígena?

PM: No, es más nacional porque es más indígena, pero aún las políticas públicas no tienen esta misma naturaleza y eso es lo que probablemente convierte al Perú de hoy día en un país cercano a una eclosión popular de los que buscan más ciudadanía y reconocimiento como ciudadanos, con territorios y culturas propios.

Referencia electrónica:

Manuel Burga y Pablo Macera, « El Perú actual es más nacional porque es más indígena », Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM [En línea], 36 | 2018, Publicado el 24 enero 2019, consultado el 10 enero 2020. URL : http://journals.openedition.org/alhim/6818

Résistance contre la réforme des retraites et son impact sur les professionnels du spectacle, parvis de l’Opéra Garnier à Paris le 24 décembre 2019. STEPHANE DE SAKUTIN / AFP

Comment résister à l’État lorsqu’il compromet nos libertés ? Comment faire entendre sa voix quand on est réduit au silence ? L’anarchie est-elle une vaine utopie comme la qualifient souvent ses détracteurs ?

Voici seulement quelques-unes des questions posées au politologue, anthropologue et penseur anarchiste James C. Scott (Université de Yale).

Durant un entretien exclusif avec les professeurs Benjamin Ferron, Claire Oger et leurs étudiants de Master 2 « Communication politique et publique en France et en Europe » (UPEC, UFR LLSH), James Scott a débattu des stratégies de résistance politique de ceux que l’on nomme, à tort, les « sans-voix ». Des tribus montagnardes de l’Asie du sud-est aux serfs français en passant par les anciens esclaves marrons du Grand Marais Lugubre de Caroline du Nord, Scott brosse une vaste histoire des résistances face aux tendances autoritaires ou plus couramment à l’emprise des États. Extraits édités pour The Conversation France.

Entretien avec James C. Scott, Benjamin Ferron (UPEC) et Clea Chakraverty (The Conversation Frane).

Organisation et anarchisme

Q : En 2012 vous avez écrit un ouvrage intitulé Petit éloge de l’anarchisme expliquant que votre conversion à l’anarchisme résultait d’une déception vis-à-vis de l’idée de changement révolutionnaire. L’anarchisme, expliquez-vous, est avant tout une pratique mêlant un intérêt pour le débat politique contradictoire, un principe d’incertitude et la soif de connaissance.

Comment articulez-vous vos analyses portant sur les pratiques discrètes de résistance « infrapolitique », souvent de nature individuelle et aux effets de long terme, avec les logiques de l’action politique, davantage collective et de court terme ?

« La diversité des motivations et des formes d’organisation rend les gens plus difficilement contrôlables. »

James Scott : Je pense que la plupart des révolutions réussies ont d’abord été liées au rassemblement de personnalités dont les objectifs étaient très différents. L’analyse omet souvent les biais inconscients des événements. C’est seulement après coup, lorsqu’émerge un conquérant ou un vainqueur que l’histoire est réécrite en présentant un mouvement centralisé et bien plus organisé qu’il ne l’était.

Or, cette diversité des motivations et des formes d’organisation rend les gens plus difficilement contrôlables. Je l’ai observé à de nombreuses reprises en Asie du Sud-est. Il n’y a pas de chef avec qui il faut négocier. Un autre exemple nous vient de Pologne. Le mouvement anarchiste a été très fort, du fait qu’il n’existait pas de centralisation. Certes, au début les gens ont mis du temps à se mobiliser. Mais ensuite, ils sont restés solidaires et présents. Cette particularité propre aux mouvements anarchistes à l’échelle globale est à la fois leur point fort et leur point faible.

Le mouvement global Anonymous illustre une forme de protestation anarchiste où il n’y a pas de chef avec qui négocier ou qui puisse être contrôlé. jinezpravy.blogspotCC BY-NC-SA

Q : Votre travail fait aujourd’hui écho à de très nombreux mouvements de résistance contemporains, remettant en cause à la fois l’autorité de l’État mais aussi le modèle capitaliste et l’homogénéisation des cultures. On pense à Occupy Wall Street, Nuit debout ou les ZAD en France. Comment les analysez-vous ?

J.S. : Je commencerais par réfléchir à la façon dont des mouvements sociaux similaires ont existé. Revenons en arrière. Je suis un soixante-huitard fortement influencé par la guerre du Vietnam. Et mon travail en Malaisie m’a amené à m’interroger sur le monde paysan, auquel j’ai finalement dédié toute ma vie.

La classe paysanne est la plus importante au monde, non seulement en termes démographiques mais aussi historiques. Que veut dire le « développement » ? Si ce terme signifie quelque chose alors il doit d’abord faire sens pour le monde paysan, sinon, au diable le développement !

En étudiant les paysans et leurs formes de résistance j’ai appris que les mouvements révolutionnaires centralisés finissent toujours à un moment ou à un autre par remplacer l’État ou l’autorité qu’ils ont pour but de combattre. Or, si la révolution devient l’État, elle devient mon ennemie.

James Scott : « L’anarchisme est avant tout une pratique mêlant un intérêt pour le débat politique contradictoire, un principe d’incertitude et la soif de connaissance ».

C’est pour cela qu’il faut observer les méthodes par lesquelles les mouvements d’opposition prennent le pouvoir : comment ces mouvements s’organisent-ils ? Comment se développent-ils ? Comment les élites se comportent-elles ? Je suis contre les mouvements dits de résistance qui reproduisent un schéma hiérarchique car, quelque part, ils ne font que reproduire les organisations étatiques en place.

Les arts secrets de la résistance

Q : Vous utilisez dans un article publié en 2012 des exemples historiques, et plus particulièrement un cas précis d’exhumation des corps durant la guerre civile espagnole pour montrer que les modes de résistances ne sont pas toujours frontaux, ce que vous appelez l’infrapolitique. Mais n’est-ce pas un acte politique public ?

J.S. : J’ai en effet utilisé l’exemple de l’exhumation de corps de membres du clergé durant la guerre civile de 1936 en Espagne afin de montrer qu’il s’agissait là d’un acte symbolique très puissant, public et éminemment politique. Ce n’est pas un acte caché. L’acte infrapolitique est celui qui ne peut être révélé, souvent parce que les acteurs sont soumis à des régimes autoritaires où leurs agissements peuvent avoir des conséquences fatales pour eux ou leurs familles. Prenons la désertion et la mutinerie. La mutinerie est un acte politique, public. Mais la désertion peut être un acte politique tout aussi efficace, sans pour autant apparaître en tant que tel.

En France, Emmanuel Le Roy Ladurie et d’autres ont montré que la résistance des paysans au cours du XVIIIᵉ siècle et dont je traite dans Decoding Subaltern Politics : Ideology, Disguise and Resistance in Agrarian Politics, passe par des tactiques assez similaires.

Abbaye d’Ardenne, France. Grenier à dîme, May 2008. Laurent Hosansky Goéland/WikipediaCC BY-ND

En plus des émeutes ou manifestations classiques, ils ont ainsi développé un nombre considérable de stratégies afin d’éviter la dîme comme cacher le grain, tromper le collecteur quant aux chiffres de la récolte, etc. J’ai vu la même chose se passer en Malaisie dans les années 1970, où les villageois, refusant de payer un tribut qu’ils estimaient inique, s’organisaient pour payer avec le plus mauvais des riz récoltés !

Q : Les actes illégaux sont-ils infrapolitiques ?

J.S. : Si vous étiez ne serait-ce qu’un quart anarchiste vous n’utiliseriez même pas ce terme d’illégal ! Blague à part, l’illégalité doit être constamment questionnée et remise dans son contexte. Pensez aux lois juives ou à l’apartheid !

F*ck the red hand, cross the street. (Au diable la main rouge, traversez la rue !)*. Eric Fischer/FlickrCC BY-SA

L’absurdité de la légalité peut parfois prendre des formes triviales. En Allemagne où j’ai travaillé un temps dans une ferme, je prenais le train toujours au même endroit : près d’un feu rouge. Le soir il n’y avait strictement personne, aucune voiture à l’horizon sur des kilomètres. Pourtant les gens attendaient sept minutes que le feu passe au vert. Et si je ne faisais pas comme eux, ils me rappelaient à l’ordre.

C’est une anecdote mais elle révèle bien que, si toutes les lois ne sont pas aussi triviales, beaucoup renforcent et concentrent les structures du pouvoir qui permettent de contrôler les individus, et que ces lois, souvent illégitimes, doivent être remises en cause.

De la même façon, les outils illégaux ne sont pas en soi des outils infrapolitiques. Prenons l’exemple du dark web, cité par certains comme militant car garant d’anonymat. Si son usage se cantonne à envoyer des messages de haines, ou permettre à des individus de se venger, en dehors de toute action collective entreprise dans le but de défendre un groupe opprimé, alors il n’y a pas d’acte politique, juste un acte de malveillance.

Le rôle des médias

Q : De nombreux acteurs sociaux, y compris révolutionnaires, s’appuient désormais sur les nouveaux médias, attirent une audience différente de leur base, dans une tendance que certains interprètent comme une forme de communication politique propre au capitalisme. Se rebeller doit désormais passer par une étape « marketing ». En quoi cela a-t-il changé la façon dont les résistances « cachées » s’organisent ?

J.S : Je ne suis pas un spécialiste des nouveaux médias ou des réseaux sociaux mais avec la distance je dirais que ces formes de communication ont surtout accéléré le volume d’informations disponibles, les rumeurs et leurs sources. Or la vraie question est de savoir de quelle manière ces circulations répondent finalement à une attente des usagers ?

Martin Luther King Jr. a par exemple changé son discours d’années en années afin de répondre aux attentes de ses paroissiens. Dans une certaine mesure, ce sont eux qui ont donné forme à sa pensée aussi, qui l’ont nourrie. La parole des sans-voix est amplifiée lorsqu’elle fait écho aux attentes de son audience. Cette dernière donne corps au message au moins autant que celui le porte.

« La parole des sans-voix est amplifiée lorsqu’elle fait écho aux attentes de son audience. »

Martin Luther King Jr., discours « aimer tes ennemis » (loving your enemies), 1957, Alabama.

Q : Une jeune femme a récemment été l’objet de nombreuses critiques en France en raison du voile qu’elle porte alors qu’elle est représentante d’un syndicat étudiant. Comment interprétez-vous ce type de réaction, et selon vous, le port du voile peut-il être une forme de résistance, d’acte infrapolitique ?

J.S. : En tant que praticien des sciences sociales, je ne suis pas intéressé par le fait qu’elle porte un voile. Ce qui m’intéresse en revanche c’est de savoir si elle le fait avec une certaine intention ou revendication, mais là réside le problème : on ne peut jamais savoir ce qui se trame dans la tête d’un individu, ni lui prêter des intentions. En sciences sociales, ce qui importe c’est de comprendre l’impact social d’un acte individuel. Comment les autres (musulmans ou non) ont-ils réagi ? Et pourquoi ? C’est un problème public. Or, ce qui est intéressant ici est le fait que même si elle porte un voile parce qu’elle a froid à la tête, et que le monde l’interprète comme une manifestation politique, alors cela devient une manifestation politique.

Au-delà de l’État

Vue sur la rivière Yamne, Arunachal Pradesh, nord-est indien, une région que Scott englobe dans la Zomia. Clea Chakraverty

Q : Vous avez beaucoup écrit sur l’Asie du sud-est et vous vous tournez aujourd’hui vers le Myanmar. Pouvez-vous nous en dire plus ? ?

J.S. : Je m’intéresse désormais au fleuve Irrawady. Les derniers développements socio-économiques dans la région en disent long sur la façon dont l’humain s’approprie les phénomènes naturels et les transgressent.

L’Irrawady est considérée comme la voie royale pour comprendre la culture birmane. En aval comme en amont, les habitants partagent la même langue, les mêmes pratiques culturelles. Mais si vous faites une vingtaine de kilomètres vers les montagnes, tout change.

C’est ce phénomène qui m’intéresse : ce qu’a déjà montré Fernand Braudel avec la Méditerranée. Les cultures se forgent grâce à l’eau. Les cartes terrestres n’ont qu’un rôle limité et c’est bien pour cela que les anciens états se construisaient près de sources d’eau qui leur permettaient de se développer mais aussi d’échapper aux autres systèmes étatiques.

Q : Vous avez d’ailleurs évoqué ce point avec Zomia en revenant sur les pirates échappant à l’État. Où en êtes-vous de cette réflexion désormais ?

J.S. : Si j’avais une autre vie, je travaillerais sur la « Zomia humide » ! Les marais, les étendues d’eau, les mangroves sont de formidables cachettes et poches de libertés.

Peinture de David Edward Cronin montrant des ex-esclaves, « Marrons » dans le Grand Marais Lugubre, 1888. David Edward Cronin/Wikimedia

Le Grand Marais Lugubre à la frontière de la Caroline de l’ouest et du nord de la Virginie, aux États-Unis, a été pendant des années une cachette idéale pour les esclaves marrons n’ayant pas pu rejoindre le Canada. 7000 d’entre eux ont vécu là, et certains sont nés sans avoir jamais vu d’hommes blancs ! Ils pouvaient chasser, cueillir des fruits et même récolter quelques denrées comme le maïs.

De même dans les eaux malaisiennes, les Orang Laut, nomades de la mer, ont longtemps sillonné les eaux pour se soustraire aux sultans malais, à qui ils vendaient parfois leurs services, comme les corsaires, mais à qui ils refusaient de payer l’impôt.

Les océans, comme les montagnes sont des espaces ouverts qui empêchent l’État de contrôler, taxer et enfermer les populations. Ce sont encore des espaces garants de liberté.

[Source : www,theconversation.com]