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Gabriel García Márquez y Rodolfo Walsh, padres de un género atribuido a Truman Capote.

Gabriel García Márquez (1927-2014), escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura en 1982

Gabriel García Márquez (1927-2014), escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura en 1982

Escrito por GUSTAVO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ

A sangre fría ha sido durante muchos años una lectura obligatoria para los estudiantes de nuestras escuelas de Periodismo, y en América Latina prevalece la idea de que el estadounidense Truman Capote es el padre de la narrativa de no ficción. Un mérito que puede ser cuestionado con numerosos antecedentes que validan como pioneros de este género periodístico-literario a dos latinoamericanos: el colombiano Gabriel García Márquez y el argentino Rodolfo Walsh.

No se trata de instalar una disputa artificial en un terreno que será siempre controvertido, pero sí de exigir a los formadores de periodistas y divulgadores literarios un mayor rigor intelectual que los aleje de una excesiva inclinación anglosajona que termina desconociendo la histórica contribución de las vertientes latinas europeas y americanas en el afortunado maridaje de periodismo y literatura.

A sangre fría fue publicada en 1966, un año después de la ejecución en la horca de Richard Hickock y Perry Smith, quienes asesinaron en noviembre de 1959 de los cuatro miembros de la familia Clutter en Kansas.

Once años antes, en 1955, Gabriel García Márquez publicó en 14 entregas diarias en el diario El Espectador su Relato de un náufrago, un texto testimonial basado en una extensa entrevista a Luis Alejandro Velasco, tripulante de un buque militar de la Armada colombiana, que sobrevivió durante diez días en una precaria balsa tras caer al mar desde el barco.

También se adelantó a Capote el periodista argentino Rodolfo Walsh, quien en 1957 publicó Operación Masacre, sobre una serie de asesinatos que agentes del Estado cometieron en junio de 1956 durante la llamada Revolución Libertadora, nombre que se dio la dictadura militar que en 1955 derrocó a Juan Domingo Perón.

Es cierto que ni Relato de un náufrago ni Operación Masacre alcanzaron en su momento el impacto que tendría después A sangre fría, convertido en un bestseller apenas lanzado el libro. El público adquirió masivamente esta obra, que con destreza literaria, una exhaustiva investigación y numerosas entrevistas, que incluyeron a Hickock y Smith, construyó una apasionante narración del antes, el ahora y el después de un crimen que conmovió a los Estados Unidos.

También es cierto que García Márquez y Walsh publicaron sus trabajos en condiciones políticas bastante adversas que les pasaron la cuenta en su momento y postergaron el reconocimiento de los lectores y de la industria editorial.

Relato de un náufrago no es solamente una extensa entrevista publicada en 14 entregas en El Espectador, al estilo de los viejos folletines policiales y románticos. El testimonio que el futuro nobel de Literatura construyó con las palabras de Luis Alejandro Velasco es un compendio de buen periodismo y buena literatura. Sobriedad y suspenso son ingredientes que atraviesan todo el relato y transmiten el mundo interior de un modesto marino enfrentado al gran desafío de la supervivencia.

Al estilo de los viejos cronistas, García Márquez puso un extenso título a su trabajo: Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre.

Un título que es un buen resumen de la odisea de Velasco y sus consecuencias. El buque militar Caldas regresaba de Mobile, Alabama, donde había sido sometido a reparaciones. En la navegación de regreso a Colombia, Velasco cayó al océano. La versión oficial de la Armada fue que la caída se produjo a causa de una tormenta mientras el marino estaba en cubierta. Así, cuando finalmente fue rescatado tras una decena de días a la deriva en alta mar, fue recibido como un héroe, lo cual fue bien aprovechado como propaganda por la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla.

La entrevista con el joven periodista García Márquez reveló que nunca hubo tal tormenta y, aún más, puso al descubierto un escándalo de corrupción, ya que Velasco se precipitó por la borda del barco cuando intentaba con otros tripulantes contener una carga mal estibada, que contenía artículos de contrabando.

Fue tal el impacto de la denuncia que El Espectador optó por proteger a García Márquez sacándolo de Colombia y enviándolo como corresponsal a París, con una austera remuneración que desapareció por completo cuando la dictadura cerró el diario. Fue en una modesta buhardilla parisina de la rue Cujas, entre privaciones, que creó El coronel no tiene quien le escriba, su segunda novela después de La hojarasca.

El impacto que alcanzó Cien años de soledad desde su publicación en 1967 abrió las puertas de la industria editorial a textos anteriores de Gabo, como El coronel no tiene quien le escriba y el propio Relato de un náufrago, publicado como libro en 1970.

«Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar». La cita corresponde a un escrito del periodista argentino Horacio Verbistky, aunque la primera frase es atribuida indistintamente, entre otros, a George Orwell y Randolph Hearst.

Si esa condición se cumplió en Relato de un náufrago, con mayor razón se dio en Operación Masacre, un libro que, en un ambiente cargado de represión y violaciones de los derechos humanos, denunció un crimen masivo de una dictadura militar. Rodolfo Walsh construyó esta obra a partir de una hebra: un comentario que escuchó acerca de un sobreviviente de un fusilamiento. A partir de ahí fue armando la madeja, mediante entrevistas a otros peronistas que libraron con vida y a familiares de los asesinados.

El producto fue este libro, publicado en 1957, que se fue enriqueciendo en sucesivas ediciones con nuevos antecedentes y que incluso fue llevado al cine con el propio Walsh como coguionista. Operación Masacre es una gran obra literaria en el mejor sentido y no es exagerado el papel fundacional de la narrativa de no ficción que algunos estudiosos le otorgan, destacando que se adelantó nueve años a Truman Capote y su A sangre fría.

Al igual que Relato de un náufrago, Operación Masacre fue inicialmente divulgado en varias entregas en un modesto diario, Revolución Nacional, entre enero y marzo de 1957. La investigación se enriqueció y en junio del mismo año publicó otros nueve artículos en la revista Mayoría. Fue en diciembre de 1957 cuando Ediciones Sigla lanzó el libro.

Walsh fue asesinado en Buenos Aires en una emboscada de un grupo de tareas de la tristemente célebre ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) el 25 de marzo de 1977. Los marinos se llevaron su cuerpo. Es uno de los miles de desaparecidos que dejó la dictadura encabezada en sus primeros años por el general Jorge Rafael Videla y el almirante Emilio Massera.

Fue el epílogo sangriento de un periodista y escritor que en su corta vida de cincuenta años radicalizó sus posiciones y su compromiso con las letras y la revolución socialista desde las tendencias más libertarias del peronismo. En aquellos años en que predominaba como respuesta a la llamada prensa burguesa el periodismo de trinchera, teñido a menudo de panfleto y maniqueísmo, Walsh y García Márquez instalaron una narrativa de no ficción de gran calidad periodística y literaria.

Así como a Capote se le atribuye que echó las raíces del nuevo periodismo que Tom Wolfe codificó a partir de 1960 en los Estados Unidos, puede afirmarse que Relato de un náufrago Operación Masacre tuvieron un papel fundacional en las ricas expresiones que esta tendencia rupturista desarrolló en la América Latina desde un ejercicio periodístico permanentemente acosado por las dictaduras y los poderes empresariales.

Lo esencial desde nuestros autores latinoamericanos hasta Capote, Wolfe y sus seguidores está en el rescate de la alianza entre literatura y periodismo.

Un maridaje precisamente rechazado por seguidores de los formatos y técnicas que desde Estados Unidos adecuaron la redacción de las noticias a la industrialización de la prensa en la primera mitad del siglo XX. La pirámide invertida dispuso que las informaciones debían ser redactadas respondiendo a las «cinco W» (qué, quién, cuándo, dónde, por qué), en una secuencia jerarquizada que casi por obra de magia produciría objetividad.

«Los hechos son sagrados y las opiniones libres», fue una sentencia anglosajona que nos invitaba a reconocer una quinta esencia de virtud en el modelo, capaz entonces de conjugar, según el formato, el rigor informativo con la más completa libertad de expresión. La historia del periodismo, y también de la política, ofrece sin embargo innumerables episodios de invención, ocultamiento o distorsión de hechos, así como de manipulación, instrumentalización e incluso persecución de las opiniones.

Al final prevalece la ética como único canon válido para legitimar, no solo la función social del periodismo, sino sus niveles de calidad. Un terreno en que la trayectoria periodística de Truman Capote dejó zonas oscuras, según varios de sus biógrafos. Pero esto ya es materia para otro artículo.

Por ahora, consignemos que la narrativa de no ficción, el nuevo periodismo e incluso el periodismo de investigación han enriquecido el panorama literario mundial. A esta altura, cualquier enumeración puede parecer arbitraria, pero me atrevo a reivindicar una vez más a Tomás Eloy Martínez con Santa Evita y La novela de Perón y al uruguayo Ernesto González Bermejo con Las manos en el fuego, como ejemplos a mi juicio relevantes.

En 2018, el Premio Alfaguara, considerado el mayor galardón de narrativa en lengua hispana, recayó en el mexicano Jorge Volpi con Una novela criminal, texto que en la práctica no tiene nada de ficción, basado cien por ciento en un caso judicial real y reconocido por sus méritos periodísticos y literarios.

Tres años antes, 2015, la Academia Sueca otorgó el Nobel de Literatura a la periodista bielorrusa Svetlana Aleksiévich, autora entre otros libros de La guerra no tiene rostro de mujer, Los muchachos de zinc y Voces de Chernóbil, tres obras excepcionales construidas a partir de testimonios, ejemplos de narrativa de no ficción.

(*) Gustavo González Rodríguez. Periodista y escritor. Magíster en Comunicación Política, Periodista y diplomado en Periodismo y Crítica Cultural en la Universidad de Chile. Fue director de la Escuela de Periodismo de esa misma universidad (2003-2008) y presidente de la Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional en Chile (1992-1995). Corresponsal en Ecuador y director de la oficina de Inter Press Service en Chile, y editor de la agencia en Italia y Costa Rica. Fue corresponsal también de Latin America Newsletter (Inglaterra), El Periódico de Barcelona (España), revista Brecha (Uruguay) y diario Milenio (México). Autor de los libros «Caso Spiniak. Poder, ética y operaciones mediáticas» (ensayo), «Nombres de mujer» (cuentos) y «La muerte de la bailarina» (novela).

 

[Fuente: http://www.meer.com]

ONU Derechos Humanos en México acaba de publicar un libro contando historias sobre las valientes acciones de mujeres indígenas defendiendo sus propios derechos. En vísperas del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Noticias ONU te trae la historia de Miriam, una mujer zapoteca que lucha por la preservación de su cultura, su tierra y su lengua.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro or ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro por ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez es una mujer zapoteca, originaria de la sierra norte de Oaxaca, de la comunidad de Guelatao. Es antropóloga social y abogada y ha dedicado estos últimos años a trabajar por la defensa de mujeres y niñas en temas relacionados con la defensa del territorio, el combate a la trata de personas y la defensa de los derechos de las mujeres en Guelatao.

Miriam, es una mujer muy alegre, solidaria y decidida que ha dedicado una gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos y a la preservación de su cultura, tierra y lengua. Su historia ha sido documentada recientemente en el libro Las valientes aventuras de mujeres defensoras. Relatos para niñas y niños de todas las edades, editado por ONU Derechos humanos.

Miriam creció y vivió en Guelatao y vio como sus familiares, aunque salían de la comunidad por motivos de trabajo o para estudiar, al final siempre volvían para regresar algo a la comunidad.

Ella fue afortunada ya que tuvo la oportunidad de estudiar dos licenciaturas.

“Prácticamente un privilegio dentro de la región. Somos muy pocas personas las que alcanzamos una educación universitaria. Es un tema complicado porque la discriminación en el sistema educativo hacia los pueblos originarios es gigantesca. Entonces en realidad yo logro estudiar porque mi abuela rompe con la tradición del matrimonio forzado hacia ella”, señala.

Primero estudió Antropología Social en Puebla y luego Derecho en la Ciudad de México. Fueron muchos los obstáculos que tuvo de sortear para poder concluir sus estudios: desde discriminación hasta la falta de recursos.

Por ejemplo, tuvo que vender dulces, para terminar las carreras. Pero es en ellas donde se especializa en derechos humanos.

En la primera licenciatura aprendió a documentar casos de violaciones a derechos humanos; y en la segunda, a llevar a cabo litigios estratégicos.

Comenzó a trabajar en diversos temas como delincuencia organizada, pueblos indígenas, desapariciones y trata de personas: “Pero siempre, en mi memoria todos los días, estaba la sierra”.

Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

ONU México – Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

De vuelta a casa

Guelatao es una comunidad que se rige por el sistema normativo de usos y costumbres. Miriam volvió hace unos años a retornar algo a su comunidad.

“Si bien yo soy defensora de derechos humanos, el servicio que yo brindo no solo en la comunidad, sino en la región, está muy enfocado a la promoción y difusión y resignificación de lo que son los derechos humanos. (…) Por eso es necesario el discurso de los derechos humanos, apropiarnos de él para interactuar entre nosotros, pero más para interactuar en ese contexto mundial, porque si no es con los derechos humanos, definitivamente no hay un parámetro de igualdad para relacionarse”, explica Miriam.

Para ella el gran reto en la región es quitar el estigma sobre los derechos humanos, “(…) porque en nuestra vida cotidiana siempre nos han dicho que eso no es para nosotros”. Mientras nosotros no nos asumamos en ese contexto jurídico internacional, vamos a seguir siendo vistos como cosas, como objetos, como patrimonio, no como personas”.

Difundir el mensaje de forma clara

El segundo reto fue hacerlo de una forma que sea respetuosa con la comunidad, que no traiga un lenguaje técnico, que nadie entienda. “Es como si tú creyeras que no existe conocimiento dentro de la comunidad, entonces buscamos dónde estaban los derechos humanos dentro de la comunidad y comenzamos a hacerlo a través de talleres de fotografía, de talleres de radio, de talleres de guion, de talleres de locución. En fin, todo por el tema cultural”.

En este trabajo la radio ha sido la herramienta a través de la cual han logrado difundir información e involucrar a la comunidad que enfrenta dificultadores para tener acceso a tecnología o Internet.

Miriam, además, es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez, que se encarga de guiar a las autoridades para emitir leyes respetuosas que garanticen la vida libre de violencia. También de coadyuvar con la Fiscalía y con las instituciones del Estado, para que tengan un enfoque intercultural.

Para ella hay dos tareas indispensables: fortalecer el proceso de difusión de la información en derechos humanos y eso implica tener una radio propia; y contar con refugio para mujeres víctimas de violencia.

Y, entre tanto, Miriam acude con los jóvenes de la comunidad a grabar cápsulas de radio para difundir información sobre derechos humanos, al tiempo que rescata el conocimiento tradicional de las personas zapotecas de la región.

Este año el Día Internacional de los Pueblos Indígenas tiene como tema “El papel de las mujeres indígenas en la preservación y transmisión del conocimiento tradicional”.

Para ella, haber contribuido a crear el libro publicado por ONU Derechos Humanos “significa la posibilidad de decir que, a pesar de los obstáculos, tenemos que tomar compromisos con la comunidad desde los saberes de la comunidad o desde los saberes de donde los obtengamos. Porque hay conocimiento en todas partes”.

A través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

ONU México – a través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

Amplificar la voz de las mujeres indígenas

Miriam es un perfecto ejemplo del lema del Día Internacional de los Pueblos Indígenas pues, como señala el secretario general de la ONU en un mensaje con motivo de la efeméride, ellas “son defensoras denodadas de las lenguas y las culturas indígenas” y “defienden el medio ambiente y los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

Por ese motivo, António Guterres sostiene que “para construir un futuro equitativo y sostenible que no deje a nadie atrás, debemos amplificar las voces de las mujeres indígenas” y destaca que “los conocimientos tradicionales indígenas pueden ofrecer soluciones a muchos de nuestros desafíos comunes”.

Trabajo de la ONU en México con los pueblos indígenas

En México habitan 68 pueblos indígenas, el 10% de su población total.  Su patrimonio lingüístico incluye 68 lenguas originarias, colocando a México en el décimo lugar con la mayor diversidad lingüística del mundo.

La promesa de la Agenda 2030 de no dejar a nadie atrás reviste una importancia crucial para los pueblos indígenas. A su vez, los pueblos y comunidades indígenas tienen mucho que aportar al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por ello, las acciones de las Naciones Unidas en México tienen un enfoque de interculturalidad, el cual promueve la diversidad y focaliza esfuerzos para combatir la discriminación, favorecer la inclusión, integración y equidad en el acceso a las oportunidades de desarrollo de los pueblos y las comunidades indígenas.

Algunos de los esfuerzos que acompaña ONU México para alcanzar estos objetivos son:

  • Ayudar al diseño de leyes en materia de igualdad, inclusión y no discriminación en el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, incluida la consulta previa
  • Promover el derecho a una educación intercultural que fomente sus saberes y tradiciones
  • Crear condiciones de igualdad en la integración de los pueblos indígenas, incluidas las mujeres, en las cadenas productivas
  • Participar en los espacios de toma de decisiones y fortalecer sus capacidades para el empoderamiento económico y la gestión sostenible de los recursos de los pueblos indígenas
  • Gestionar un conocimiento que garantice la libertad de expresión y el desarrollo de medios de comunicación y del patrimonio lingüístico
  • Combatir los distintos tipos de violencia, incluyendo contra las mujeres y defensores de derechos humanos de los pueblos indígenas

[Fuente: http://www.un.org]

Con un interesante prólogo del escritor y profesor Diego Luis Sanromán, a finales del pasado año, la Editorial Pepitas de Calabaza puso en circulación “Escritos Libertarios” de Georges Brassens.

Escrito por PACO HUELVA

Brassens es un individuo muy distinguido en el mundo del arte por ser uno de los mayores exponentes de la chanson française y, también, de lo que posteriormente se vendría a denominar la trova anarquista del siglo XX, pero, es menos conocido por ser uno de los grandes exponentes de la poesía francesa posterior a la Segunda Guerra Mundial, razón por la que fue agasajado con el Premio Nacional de Poesía de la Academia francesa.

Como cantautor puso música a multitud de poemas -entre otros- de Louis Aragon, François Villon, Víctor Hugo o Jean Richepin, aparte de los propios. Pero, volvamos al texto del que hablamos. Poco a nada conocido es en España, excepto para expertos, el hecho de que Georges Brassens se inició ejerciendo el periodismo, especialmente en Le Libertaire, aunque también lo hizo en otros semanarios y rotativos anarquistas franceses.

Escritos libertarios” viene a recuperar esa faceta desconocida del autor, incluyendo dieciocho artículos -diría que asombrosos- publicados entre diciembre de 1946 y abril de 1947.

Sanromán introduce en el prólogo parte de una conversación que Brassens mantuvo con Jacques Brel y Léo Ferré en 1969, donde viene a decir: “Lo que tiene de inspirador la anarquía es que no existe un verdadero dogma. Es una moral, una forma de concebir la vida.”

Continúa Sanromán: “El antiestatismo, el antimilitarismo, el anticapitalismo, el igualitarismo y el individualismo serán, en efecto, líneas maestras a las que Brassens se mantendrá fiel tanto en su corta carrera periodística como en su producción como escritor. Pero tal vez sea la defensa a ultranza de la autonomía y la libertad del individuo el aspecto fundamental de su moral libertaria.”

Uno, urbanita del incierto siglo XXI en que vivimos, cuando lee los artículos de Brassens editados en este libro, que, recordemos, se publicaron en prensa en 1946 y 1947 en Francia, justo después de la Segunda Guerra, aparte de quedarse atónito, debe inquirirse también a qué lugares fueron a parar las libertades de prensa y de expresión, esas que están recogidas en la mayoría de las Constituciones y también en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque, en nuestros días, y no solo en España sino en toda Europa y el orbe, con seguridad, hoy no podría escribirse así; o sea, que los artículos de Brassens no serían aceptados por revista o periódico alguno.

Sin entrar en el fondo de los mismos, lo que resulta curioso es que dichos artículos, que suponen un ataque frontal contra los parlamentarios, los políticos en sentido genérico, el ejército, la policía, la religión, la banca, y cualquier otro sistema organizativo que cosificara al individuo -al entender de los anarquistas-, pudieran reproducirse en periódicos y revistas de la época. Y, sin embargo, se hizo. Y “Escritos libertarios” contiene dieciocho ejemplos, como se dijo, que puede que sorprendan a algunos y, además, por supuesto, escandalizarán e incluso aterrorizarán a otros.

Brassens en otra época hubiera sido quemado en la hoguera en plaza pública, junto con los directores de los periódicos, los editores de sus libros, sus instrumentos musicales, y todo aquello que tuviera algún trazo de sus ideas políticas, sociales y económicas.

Como hoy sabemos, la digitalización pareciera que nos hubiera abierto un camino hacia la libertad de expresión, pero, la cantidad de información suministrada cada segundo, por un lado, y los sistemas algorítmicos por otro, han acallado por siempre la posibilidad de disentir, e, incluso, han asentado el pensamiento único de forma uniforme: ese que ha sido elaborado por los orfebres que controlan la opinión circulante.

“Escritos libertarios” es un interesante libro para conocer dos cosas: la libertad de expresión existente hace ochenta años (en Francia; en España el dictador no lo hubiera permitido) y una faceta desconocida para muchos del cantautor Georges Brassens.

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

Amostra de jornais publicados em Moçambique. Foto: Dércio Tsandzana

 

Escrito por Global Voices Lusofonia

Desde outubro [1] de 2017, Moçambique debate-se com actos de terrorismo que assolam o Norte do país, com destaque para a província de Cabo Delgado. São desconhecidas as razões para a ocorrência [2] de tais acções, embora alguns associem questões de pobreza ou ainda a religião com causas centrais.

Segundo o portal ‘Cabo Ligado’, para além de vítimas humanas, os actos de violência e barbaridade em Cabo Delgado já causaram [3] mais de 2000 mortes, e acima de 2 milhões de deslocados internos. Por conta da situação, surge igualmente o debate em torno do acesso à informação em tempos de conflito. Para além de se ter tornado cada mais complicado ter informação sobre o que sucede em Cabo Delgado, impõe-se o problema da segurança dos próprios jornalistas.

Um dos casos emblemáticos [4] é de Ibrahimo Mbaruco, jornalista que desapareceu em 2020, enquanto trabalhava algures nas proximidades da zona do conflito. Mbaruco desapareceu [5] no dia 7 de abril daquele ano, após ter sido cercado por militares, tal como ele próprio comunicou aos familiares. Entretanto, dois anos depois, as autoridades continuam em silêncio.

Sabe-se ainda que o Governo já havia tentado [6] outras acções para controlar a forma como é difundida a informação sobre o terrorismo no país. Por exemplo, em novembro de 2020, o presidente moçambicano, Filipe Nyusi, desafiou [7] as Forças Armadas Moçambicanas (FADM) a restaurar a normalidade em zonas do país afectadas por conflitos. Nomeadamente, atacou o uso das redes sociais por espalhar desinformação sobre Cabo Delgado.

Passados mais de três anos, eis que Moçambique prepara-se para introduzir [8] novas leis [Lei de Repreensão, Combate e Prevenção do Terrorismo e Acções Conexas] que visam combater a propagação de informação considerada como falsa sobre o terrorismo no país. Apesar de se julgar estas leis como oportunas, existem inquietações [9] na classe dos media. Sobre tal, o MISA-Moçambique, entidade regional de defesa da liberdade de imprensa, já havia denunciado [10] vícios contidos nas intenções do Governo em passar a legislação:

Apesar de um instrumento oportuno e cuja aprovação ampliará a salvaguarda da soberania nacional, esta proposta emendada da lei contempla disposições que colidem com a Constituição da República e demais legislação, especialmente no capítulo das Liberdades de Expressão e de Imprensa.

O número 1 do artigo 19 do instrumento legal refere que “aquele que por qualquer meio, divulgar informação classificada no âmbito da presente Lei, é punido com a pena de prisão de 12 a 16 anos.” Esta disposição reveste-se, em si, de injustiça, ao penalizar o jornalismo assim como os cidadãos em geral, e não a quem tem o dever de salvaguardar o “Segredo de Estado”, no caso, o servidor ou funcionário público detentor de tal informação classificada.

O número 2 do mesmo artigo refere que aquele que intencionalmente difundir informação segundo a qual um acto terrorista foi ou é susceptível de ser cometido, sabendo que a informação é falsa é punido com a pena de prisão de 8 a 12 anos. Esta disposição apresenta-se bastante subjectiva e passível de diversas interpretações quanto à noção de “falsidade” da informação veiculada sobre uma presumível acção terrorista. De facto e objectivamente, a veracidade de informações de um presumível acto terrorista é verificável.

Após estas colocações, eis que o Parlamento mudou [11] minimamente a redacção do texto de um dos artigos, passando a ser:

Aquele que, por dever legal, tiver custódia ou sendo funcionário ou agente do Estado aceder à informação classificada por qualquer meio a divulgar, no âmbito da presente Lei, é punido com a pena de prisão de 12 a 16 anos.

Contudo, apesar do MISA-Moçambique, elogiar a mudança, permanece [12] um clima sombrio em algumas partes da mesma lei:

Embora a redacção desta norma tenha evoluído, a mesma ainda manifesta sinais de alguma ambiguidade que podem resvalar na violação dos direitos e liberdades dos funcionários públicos, na medida em que não só criminaliza aquele que tem o dever legal de custódia ou de guardar a informação classificada, o que é compreensível, mas também qualquer funcionário ou agente do Estado.

Tal norma não é razoável, uma vez que este funcionário ou agente pode não estar sujeito a obrigação legal de custódia de informação classificada ou sequer saber que a informação que acedeu, por qualquer, meio é classificada. Esse rigor de custódia não deve ser generalizado a todos os funcionários ou agentes do Estado.

Estado geral da liberdade de imprensa em Moçambique

Segundo o ‘Repórteres sem Fronteiras’, entidade [13] que faz a supervisão da liberdade de imprensa no mundo, informa [14] que em Moçambique um número significativo de meios de comunicação é controlado directa ou indirectamente pelas autoridades ou membros do partido no poder, a Frelimo, o que prejudica consideravelmente a sua independência. A liberdade e a independência do jornalismo são supostamente garantidas pela Constituição, pela lei de imprensa e pelo direito à informação. Mas a legislação é pouco aplicada em um contexto marcado pelo crescente autoritarismo e pelo acesso cada vez mais difícil à informação.

Para o índice geral da liberdade de imprensa no ano 2022, Moçambique encontra-se na posição [14] 116 (de um total de 180). Repórteres sem Fronteiras conta que nos últimos anos, a retórica hostil e os ataques contra jornalistas aumentaram (foram doze ao longo de 2021). Para o Repórteres sem Fronteiras, é quase impossível os jornalistas acederem o Norte do país sem o risco de serem presos.

 

Artigo publicado em Global Voices em Português: http://pt.globalvoices.org
URL do artigo: https://pt.globalvoices.org/2022/05/26/novas-leis-minam-liberdade-de-expressao-e-de-imprensa-em-mocambique/

URLs nesta postagem:

[1] Outubro: https://pt.globalvoices.org/2021/04/01/cabo-delgado-volta-a-sofrer-ataque-e-vila-e-evacuada/

[2] ocorrência: https://pt.globalvoices.org/2020/01/13/ataques-armados-no-norte-de-mocambique-continuam/

[3] causaram: https://acleddata.com/2021/02/23/cabo-ligado-weekly-15-21-february-2021/

[4] emblemáticos: https://pt.globalvoices.org/2022/04/25/dia-do-jornalista-e-marcado-por-desafios-e-inseguranca-em-mocambique/

[5] desapareceu: https://www.rfi.fr/pt/mo%C3%A7ambique/20200414-pol%C3%ADcia-de-cabo-delgado-n%C3%A3o-sabe-se-jornalista-desaparecido-est%C3%A1-morto

[6] tentado: https://pt.globalvoices.org/2021/12/27/governo-de-mocambique-reage-ao-conflito-impondo-as-suas-proprias-narrativas-digitais/

[7] desafiou: https://www.opais.co.mz/nyusi-critica-desinformacao-sobre-terrorismo-em-cabo-delgado/

[8] introduzir: https://www.voaportugues.com/a/lei-contra-terrorismo-amea%C3%A7a-a-liberdade-de-imprensa-e-de-express%C3%A3o-em-mo%C3%A7ambique/6581190.html

[9] inquietações: https://www.voaportugues.com/a/mo%C3%A7ambique-lei-contra-terrorismo-leva-organiza%C3%A7%C3%B5es-n%C3%A3o-governamentais-e-igrejas-a-prestar-contas/6579575.html

[10] denunciado: https://www.misa.org.mz/index.php/destaques/noticias/141-proposta-de-lei-anti-terrorismo-restringe-liberdades-de-expressao-e-de-imprensa-em-mocambique

[11] mudou: https://www.opais.co.mz/quem-mentir-sobre-terrorismo-pode-ser-condenado-ate-12-anos-de-prisao/

[12] permanece: https://www.misa.org.mz/index.php/destaques/noticias/142-comunicado-assembleia-da-republica-reformula-aritgos-problematicos-da-lei-anti-terrorismo-em-mocambique

[13] entidade: https://rsf.org/pt-br

[14] informa: https://rsf.org/pt-br/pais/mo%C3%A7ambique

[Chronique #52] La campagne des Insoumis élargie à toutes les composantes de la gauche n’a pas seulement rendu possible cette union qui fait la force, elle a créé une chambre d’écho qui s’est étendue à tout le pays.

Jean-Luc Mélenchon lors d'un meeting de campagne de la Nupes à Caen, le 8 juin 2022, en vue des élections législatives des 12 et 19 juin. | Sameer Al-Doumy / AFP

Jean-Luc Mélenchon lors d’un meeting de campagne de la Nupes à Caen, le 8 juin 2022, en vue des élections législatives des 12 et 19 juin.

 

Écrit par Christian Salmon — édité par Hélène Pagesy 

Après des mois d’une atmosphère mortifère, cette fin de campagne prend des airs de carnaval libérateur. Inversion du haut et du bas. Prime à l’impertinence populaire. Destitution des traîtres de comédie (VallsBlanquerZemmour). Ce n’est plus la tyrannie des bouffons qui mène la danse, mais le joyeux carnaval d’un peuple endiablé. Pas sûr qu’on apprécie dans les hautes sphères.

Une ribambelle de masques envahit les rues, les islamo-gauchistes et les wokistes ont fini de raser les murs, la joie rafle la mise. On voulait une bifurcation, c’est un retournement. Ainsi va l’humeur des peuples. Le président prestidigitateur qui enchantait le public avec ses tours de magie a perdu de sa superbe. Les cartes se sont embrouillées dans ses mains et, du chapeau des législatives n’est pas sorti le lapin attendu, mais le V facétieux de la victoire. Le sort s’acharne contre lui, lui joue des tours.

Il ne fait pas campagne, jouant la montre dans son palais de calculs, tandis que le grand méchant loup Mélenchon, parcourant la France en tous sens, gagne le cœur des foules. S’il en sort, allant à leur rencontre, il suffit d’une lycéenne croisée en chemin pour lui lancer un mauvais sort, une question qui prend sur les réseaux sociaux l’allure d’une ritournelle moqueuse. Envoie-t-il ses gendarmes pour faire taire l’ingénue, le voilà caricaturé mauvais prince des comptines, envoyant la maréchaussée contre une lycéenne coupable seulement d’avoir posé une question au président.

Dépolitisation démocratique

Ce cycle mauvais qui s’empare des événements sous forme d’actes manqués et de contre-performances, c’est la logique immanente du discrédit qui finit toujours par se discréditer lui-même, tel un Saturne dévorant ses enfants et qui s’est manifesté à travers la campagne autodestructrice de Zemmour, porté au pinacle par les chaînes d’info en continu puis jeté en pâture par ces mêmes chaînes au discrédit de la population, avant de finir bizuté à Saint-Tropez. Celui qui fait campagne par le discrédit périra par le discrédit.

Dans les campagnes performatives modernes, il s’agit moins de débattre que de capter l’attention. On fait campagne en cercle restreint, avec quelques arguments, une cellule riposte, un agenda médiatique. Et c’est à peu près tout. Pourquoi s’encombrer de citoyens, quand il s’agit de confier le pouvoir à des experts et des spin doctors? Pleurer à chaque soir d’élection sur les taux d’abstention croissants, c’est faire preuve d’hypocrisie. Parler de fatigue démocratique pour expliquer la désaffection des électeurs est un pur euphémisme.

L’abstention n’est pas un obstacle mais le produit de cette dépolitisation démocratique que Joan Didion dénonçait dès 1988. «Il était clair, écrivait-elle, que le processus politique s’était déjà dangereusement éloigné de l’électorat qu’il était censé représenter. Il était également clair en 1988 que la décision des deux grands partis de masquer toute distinction possible entre eux et, ce faisant, de restreindre le terrain contesté à une poignée d’électeurs “cibles” sélectionnés, avait déjà imposé une pression considérable sur la base de l’exercice démocratique, celui d’assurer aux citoyens de la nation une voix dans ses affaires. Il était également clair en 1988 que la manipulation rhétorique du ressentiment et de la colère conçue pour attirer ces électeurs cibles avait réduit le dialogue politique de la nation à un niveau si désespérément bas que sa plus haute expression était devenue une nostalgie pernicieuse. Peut-être plus frappant encore, il était clair en 1988 que ceux qui étaient à l’intérieur du processus s’étaient figés dans une classe politique permanente, dont la caractéristique déterminante était sa volonté d’abandonner ceux qui ne faisaient pas partie du processus. Tout cela était connu.»

Depuis 2008, la sorcellerie néolibérale a été démasquée par l’explosion des inégalités et le chômage de masse… Dénoncer l’assistanat coupable, incriminer l’égalité au nom d’une méritocratie hypocrite, culpabiliser l’hospitalité au nom d’un prétendu péril migratoire ne suffit plus à égarer les masses. N’a-t-on pas encore entendu, pendant cette campagne, bafouer les mots de liberté, d’égalité, de fraternité, au profit de soi-disant valeurs d’exclusion que personne, heureusement, n’a jamais eu l’idée d’inscrire au fronton des mairies?

Foule en colère

Ainsi la vie démocratique régresse vers toujours plus de gestion autoritaire et de spectacle. L’extrême droite y trouve sa fonction et sa raison d’être. Une fois sa mission accomplie, le pouvoir la remise dans les coulisses, on l’oublie jusqu’à la prochaine élection. À l’abri de sa non-participation aux gouvernements de droite, elle inspire depuis trente ans une entreprise de retournement de l’idéal républicain: en criminalisant l’immigration, en bâtissant des murs aux frontières, en encadrant la liberté d’expression, en surcodant l’identité et la citoyenneté par la religion.

C’est tout le mérite de la campagne de la Nupes que d’avoir bouleversé cette répartition des rôles et restauré une conception de la politique considérée non pas comme une série télévisée, mais comme un moment d’intense discussion. Car, on l’avait oublié, il n’y pas d’autre forme à la démocratie que l’attroupement spontané d’une foule en colère. C’est elle qui donne naissance au premier forum. C’est elle qui inaugure la grande dispute citoyenne qui fonde la démocratie.

La campagne des Insoumis élargie à toutes les composantes de la gauche n’a pas seulement rendu possible cette union qui fait la force, elle a créé un phénomène de résonance, une chambre d’écho qui s’est étendue à tout le pays. L’histoire des peuples connaît, comme la vie amoureuse des individus, des hauts et des bas. Il y a des périodes de bas voltage où la vie s’assombrit. Et puis, il y a ces moments de haut voltage que les cyniques qualifient d’irrationnels et que Deleuze qualifiait de «devenirs révolutionnaires», des moments qui libèrent des champs de possibles.

Revoilà le peuple absent

Les révolutions sont des coups de foudre à l’échelle des peuples qu’on peut toujours taxer après coup d’illusoires, mais qui transforment en profondeur nos perceptions. Comme l’amoureux se surprend soudain à acheter un bouquet de fleurs à sa bien-aimée, le peuple français périodiquement retrouve le chemin du fleuriste. Soudain, il est d’humeur printanière. Il descend dans les rues, il envahit les places. Revoilà le citoyen qui avait disparu des campagnes électorales soumises à la bêtise narrative, celles qui nous font choisir un candidat comme une marque, dans un mouvement de sympathie dévoyée. Le citoyen exulte. La campagne s’emballe, opère un triple déplacement du débat public.

Primo, de la scène du souverain et de ses rivaux vers la scène du forum, de la place publique. Secundo, elle met à l’agenda un changement social mais aussi un changement de perception. Tertio, elle rend contagieux un certain état d’esprit: le renversement ironique du haut et du bas, l’esprit du carnavalesque qui préside aux périodes de grand bouleversement.

C’est à l’émergence d’une langue nouvelle qu’on repère un changement social. Le droit de nommer les choses autrement, d’abattre les murs rhétoriques, d’enrichir la langue commune. Faire acclamer les mots de «partage», de «solidarité» par des assemblées citoyennes (des assemblées et non pas des foules imbéciles qui acclament un leader), c’est ce qu’a réussi Mélenchon, un renversement syntaxique, un décadrage discursif.

Loin des «éléments de langage» qui sclérosent la parole politique, Mélenchon emploie une langue qui se souvient de Rabelais, de Villon, mais aussi de Brassens. Aux «ébahis de la com’» qui ne savent qu’imiter les campagnes à l’américaine, Mélenchon oppose l’histoire de la France de l’émancipation. Ainsi, revoilà le peuple absent, le «peuple qui manque», disait Gilles Deleuze, un peuple qui s’était détourné de la gauche…

C’est une forme d’alchimie qui fait qu’un ensemble de causes rationnelles et irrationnelles trouvent à un moment donné une expression politique adéquate, c’est-à-dire une syntaxe et un récit dans lesquels une majorité se reconnaît. C’est cela, la politique. Et nous n’avons pas d’autre raison de l’aimer.

 

[Photo : Sameer Al-Doumy / AFP – source : http://www.slate.fr]

Au Maroc, l’homosexualité reste punie pénalement, et la société est encore très loin d’accepter la liberté sexuelle et de genre. L’annonce du ministère de la Culture marocain d’interdire le livre Mémoires d’une lesbienne, de Fatima Zahra Amzkar, au sein du Salon international de l’Édition et du livre (SIEL) de Rabat, en est une nouvelle illustration.

ActuaLitté

Publié par Antoine Oury

Depuis plusieurs semaines, l’autrice Fatima Zahra Amzkar et la maison d’édition Dar Agora préparaient la présentation de l’ouvrage Mémoires d’une lesbienne au Salon international de l’Édition et du livre (SIEL), un des événements littéraires les plus importants du pays. Une séance de dédicaces avait été annoncée : le roman aborde notamment le poids social de l’homosexualité au Maroc, où les autorités et une partie de la population considèrent l’homosexualité immorale, à travers le parcours d’une jeune lesbienne.

Le titre avait pour objectif, selon l’autrice, de rectifier des idées reçues sur l’homosexualité, mais aussi d’évoquer le rapport de la société marocaine à la sexualité, au mariage et aux droits des femmes.

Passible de 6 mois à 3 ans d’emprisonnement, assortis d’une amende, l’homosexualité est punie par l’article 489 du Code pénal marocain. Les personnes homosexuelles subissent également tous types de discriminations — ces dernières n’étant bien sûr pas interdites par la loi — ainsi qu’un regard de la société particulièrement réprobateur.

Fatima Zahra Amzkar et son livre en ont d’ailleurs été les victimes, peu après l’annonce de la séance de dédicaces. Sur les réseaux sociaux, un mot d’ordre a circulé, appelant à boycotter le SIEL et menaçant l’autrice comme sa maison d’édition. S’exprimant auprès du Site Info, Fatima Zahra Amzkar a assuré avoir reçu plus d’une centaine de menaces de mort.

Le ministère de la Culture marocain a tenté de justifier l’interdiction du livre en indiquant que ce dernier n’avait pas été validé par les autorités, ce que dément l’autrice : « Il n’a été retiré qu’après la campagne de haine dont j’ai été la cible », indique-t-elle.

Ministère de la censure

Décidé la veille de l’ouverture du Salon international de l’Édition et du livre, qui se déroule du 2 au 12 juin, le retrait de l’ouvrage a été vivement critiqué à l’international. Pour l’organisation PEN America, il s’agit d’une « violation de la liberté d’expression et de la liberté artistique de Fatima Zahra Amzkar, mais aussi d’un déni du droit à l’égalité et à la dignité des personnes LGBTQ+ », selon les mots de Liesl Gerntholtz, directrice du Centre pour la liberté des écrivains PEN/Barbey.

L’aspect soudain de la décision n’a pas permis à l’autrice et à la maison d’édition de la contester, mais l’autrice a annoncé saisir la justice pour les menaces de mort qui lui ont été adressées.

Selon la maison d’édition Dar Agora, « [l]e ministère de la Culture a demandé un rapport préliminaire sur le livre afin de statuer sur sa présence lors du SIEL. Nous n’avons aucune visibilité sur le moment où la décision finale sera prise. »

La diplomatie française n’a pas réagi au retrait de l’ouvrage, et a inauguré le salon comme à l’accoutumée…

 

[via Morocco World NewsMedias24 – reproduit sur actualitte.com]

 

Cette brutalité est-elle une stratégie, un marqueur idéologique ou l’homme est-il ainsi ?

Jean-Luc Mélenchon, le 15 février 2017, à Valence.

Jean-Luc Mélenchon, le 15 février 2017, à Valence.

Écrit par Marc Knobel

Le tribun sait agiter le chiffon rouge, sa voix porte haut et fort. Il a cette puissance et cette force. Ses gestes brassent l’air, les mots sont ciblés et secouent son auditoire et les électeurs. Il a ce charisme et cet élan militant qui suscitent l’admiration de ses troupes. Il est le chef incontesté et ils sont des milliers à venir s’agglutiner dans les places et les rues pour l’écouter parler, dénoncer, éructer. Ils savent que le tribun sait parer toutes les attaques, qu’il sait s’enivrer de toutes les polémiques et qu’il peut lancer quelques charges dont il a le secret. À lui tout seul, il est un spectacle, mais aussi celui de la brutalité sans nom. Car le tribun est habité par cette sorte de brutalité qui défraie la chronique et interpelle les commentateurs politiques et les journalistes. Il est un boxeur et dans l’arène politique, il cogne. C’est ce dont nous choisissons d’analyser ici, avec quelques exemples qui nous paraissent significatifs.

Mélenchon veut-il semer le doute et se diaboliser ?

Ce sont là quelques recettes, de vieilles habitudes et elles valent le détour.

En mars 2013, Jean-Luc Mélenchon fait une étrange sortie. Lors du 3ème congrès du Parti de gauche qui se tient à Bordeaux, il lance que Pierre Moscovici, alors ministre de l’Économie, est un « petit intelligent qui a fait l’ENA, qui a un comportement de quelqu’un qui ne pense plus en français, qui pense dans la langue de la finance internationale ». Cette attaque ad hominem est courte certes, mais elle est extrêmement violente. Mélenchon vise nommément quelqu’un précisément (et personne d’autre) dont il pense être le représentant de l’européisme en France. Mais, justement, pourquoi lui et pas un autre ?

Aussitôt dit, aussitôt fait, la polémique éclate. Choqué, Harlem Désir demande immédiatement au coprésident du Parti de gauche de « retirer » ses accusations « inacceptables » et ce « vocabulaire des années 30[1] » Dans la foulée, Pierre Moscovici, blessé, réagit. Jean-Luc Mélenchon « est en train, par détestation de la social-démocratie, par détestation du parti socialiste, de franchir certaines bornes ». « Il y a des choses auxquelles on ne touche pas », dit le ministre lors d’une émission sur Canal+, avant d’ajouter, le ton grave : « Chacun a son histoire. Moi j’ai la mienne. Je suis d’une famille où mes quatre grands-parents étaient étrangers. Mon père a été déporté. Et cette famille, elle a choisi la France. Je suis Français par tous mes pores. Je défends la France. Je ne raisonne pas finance internationale[2] ». La réponse est aussi fulgurante que cinglante.

« J’ignorais quelle était la religion de Pierre Moscovici et je n’ai pas l’intention d’en tenir compte dans l’avenir, pas davantage que dans le passé », se défend Jean-Luc Mélenchon, lors du meeting de clôture du congrès. Qui peut raisonnablement le croire ? « Mais si un jour, parce qu’il est juif », Pierre Moscovici était menacé, « il nous trouverait tous, comme un seul corps, pour le défendre », ajoute-t-il habilement sous les applaudissements de la salle. Une formule rapide et à l’emporte-pièce qui ne mange pas de pain. Puis, Mélenchon déclare quelques minutes plus tard aux journalistes que « Harlem Désir instrumentalise l’antisémitisme et de façon insupportable. » Il n’empêche, les réactions se succèdent, notamment celles de plusieurs ministres, Manuel Valls, Arnaud Montebourg ou Nicole Bricq condamnant successivement les déclarations de Mélenchon. Pour la ministre de l’Environnement, Cécile Duflot (EELV) le coprésident du PG « n’est pas antisémite » mais « il flirte avec le dérapage à chaque instant, notamment sur les questions de nationalisme ».

Cécile Duflot voit juste, Mélenchon flirte avec le dérapage à chaque instant, c’est même une constante chez lui.

Plus c’est gros, plus cela heurte, plus cela passe. Le buzz, faire du buzz, voilà une des armes de notre insoumis. Justement, lors de son échange avec les journalistes, quand on l’interrogeait sur l’écart qui sépare encore le Front de gauche de celui de Marine Le Pen et du RN, Mélenchon a cette réponse caractérisée et assumée, « le vent souffle dans nos voiles tant que vous la dédiabolisez, et que vous me diabolisez… ». Alors ? Jean-Luc Mélenchon fait parler de lui, provoque le scandale. Mieux, l’éventuelle diabolisation peut/doit souder le groupe (sa formation politique) et permet de resserrer les rangs[3]. Il en tirera toujours des bénéfices.

Octobre 2017, une nouvelle polémique défraie la chronique.

Invité sur Europe 1, l’ancien Premier ministre Manuel Valls « confirme » les révélations du Canard Enchaîné, selon lesquelles Jean-Luc Mélenchon l’aurait qualifié de « nazi » à l’Assemblée nationale, avant qu’il ne démissionne de la mission d’information sur la Nouvelle-Calédonie. L’esclandre fait suite aux accusations portées par Manuel Valls qui dénonce une « dérive islamo-gauchiste » de la France insoumise. « Je ne l’ai pas entendu mais il l’a dit, il y a plusieurs témoins, et il a proféré devant moi de nombreuses insultes », explique Manuel Valls[4]. « Quand vous traitez un responsable politique de fasciste ou de nazi c’est une manière de le disqualifier pour empêcher le débat », déplore-t-il, avant de répliquer à l’insulte proférée par Mélenchon par des accusations d’accointances avec l’antisémitisme. « Je pense qu’il y a une partie de la gauche qui est soit complaisante ou qui n’a pas pris conscience » de l’antisémitisme, juge Manuel Valls. Et de développer de la manière suivante : « Je pense que c’est théorisé au sein de la France Insoumise, notamment sur les questions de sécurité et de terrorisme. Quand votre oratrice principale c’est la députée Obono, dont on connaît aujourd’hui les prises de position, les textes qu’elle a écrits après les attentats de 2015 ou la grande manifestation du 2 janvier ; quand elle dit qu’elle a plutôt pleuré pour Dieudonné et pas pour les victimes de Charlie », explique encore Manuel Valls[5]. « Il y a plus grave parce que quand il y a des insultes, au fond, on peut parler d’un coup de sang. Mais quand Jean-Luc Mélenchon, dans son courrier démissionnant de cette mission, le justifie notamment parce que je serai l’ami de l’extrême droite israélienne »…

En cette nouvelle polémique, Jean-Luc Mélenchon fait référence à un cliché montrant une poignée de main entre Manuel Valls et la ministre de la justice israélienne Ayelet Shaked, élue du parti Le Foyer juif, connue pour ses prises de positions radicales sur la question palestinienne. « Quand je vais en Israël, je rencontre tous les responsables. Il y avait un colloque sur l’antiterrorisme. Il y avait le ministre de la Défense et celle de la Justice, dans un gouvernement israélien, tout le monde le sait, qui est un gouvernement de droite », justifie Manuel Valls, qui explique avoir par ailleurs rencontré « tous les responsables », tant à Ramallah qu’au parti travailliste israélien[6].

Mélenchon est-il violent envers les journalistes ?

Jean-Luc Mélenchon mâche rarement ses mots lorsqu’il s’en prend à certains hommes politiques, nous venons de le voir. Les réparties sont brutales, coupantes, nerveuses et agressives. Mais, et plus curieusement, lorsqu’il s’en prend à des journalistes ou lorsqu’il se sent attaqué par eux, nous voyons qu’il est également agressif, nerveux, brutal. C’est même une constante. Lorsque Mélenchon est agacé, qu’une question le dérange, qu’une remarque l’énerve, les propos sont assénés violemment, la charge est souvent rapide, souvent méprisante. Le tribun n’hésite pas à élever le ton et à pointer du doigt son interlocuteur et peu lui importe qu’il s’agisse de journalistes. Il cogne et il cogne encore et encore.

D’ailleurs, on a l’impression qu’il ne répond plus aux questions, qu’il ne veut plus expliquer une politique et en analyser les ressorts, comme s’il avait en face de lui, des ennemis de… classe sociale. D’ailleurs, les journalistes sont souvent désemparés, comme ils pouvaient l’être lorsqu’ils interviewaient en son temps Jean-Marie Le Pen. Et, lorsqu’ils sont interrogés après qu’ils aient été agressés verbalement par Mélenchon, les journalistes tentent quelquefois de se justifier, d’expliquer en quoi consiste leur travail et ils rappellent qu’ils sont là pour poser des questions. « Jamais à l’antenne, on est là pour régler des comptes avec des gens. Je ne vais pas vous faire le coup de l’objectivité, je pense que l’objectivité, c’est un but. Qu’on essaye d’atteindre sans arrêt. Bien sûr qu’on pense des choses. Bien sûr qu’on peut être maladroit, qu’on peut faire des erreurs. Mais, je pense que les erreurs que l’on peut faire, ne sont jamais des erreurs voulues. Ensuite, on a, peut-être pas une déontologie, parce que le mot est un peu…, mais, on essaye de faire les choses proprement. Et, c’est totalement malsain que les choses se polarisent comme ça[7] », explique, désabusée, Nathalie Saint-Cricq après avoir été insultée par Jean-Luc Mélenchon.

Pour illustrer mon propos, j’ai choisi cet exemple, parce qu’il me semble caractérisé. Sauf que là, il y a cette particularité et nous tenons à le souligner ici. Le journaliste ne se laisse pas démonter et tient tête à Mélenchon, ce qui doit l’énerver encore plus.

Donc, le 5 janvier 2011, Jean-Luc Mélenchon est l’invité du journaliste Nicolas Demorand, sur Europe 1 et un clash se produit, très brutal.

Que se passe-t-il ?

Lors de l’interview, Demorand remarque que Marine Le Pen revendique une posture populiste. Il demande alors à Jean-Luc Mélenchon, sans faire d’autres parallèles entre lui et elle, si ce point commun ne le dérange pas ? Surpris, Mélenchon dit ne pas savoir ce qu’est le populisme de gauche. Puis, il s’en prend subitement aux journalistes de l’Express qui l’avaient tancé sur le populisme et il lance « j’en ai assez que toutes ces belles personnes se donnent des grands airs en regardant le peuple ». Demorand ne se laisse pas impressionner et répond du tac au tac. « Le peuple qui ne vous a jamais élu, Jean-Luc Mélenchon. Enfin à des élections directes au suffrage universel. » Il n’en faut pas plus pour que Mélenchon explose de colère et énumère les mandats qui ont été les siens. Mais, il le fait en élevant le ton, en pointant du doigt le journaliste et en criant, sur le plateau.

Cela donne l’échange suivant, un vrai moment d’anthologie.

« – Alors, remballez vos grands airs et le mépris à l’égard du peuple…
– Ne me pointez pas du doigt. Vous, Jean-Luc Mélenchon.
– Je vous pointe du doigt parce que vous dépassez les bornes.
– Oui, oui c’est bon, on connaît – répond Demorand en faisant un geste de la main.
– On connaît quoi, s’il vous plaît ?
– On connaît la chanson.
– Vous n’avez pas le droit de me parler comme ça, crie Mélenchon. Vous ne m’impressionnez pas, parce que vous êtes derrière votre micro.
– Mais non, pas du tout.
– Alors, parlez-moi poliment, je suis un élu du peuple et je l’ai été, j’ai été élu au suffrage direct.
– Vous aussi parlez-moi poliment.
– À moins que vous décidiez que les élus qui ont été au suffrage indirect, vous les méprisez…[8]
– Est-ce qu’en 2012, vous allez aller devant le peuple ?, questionne une dernière fois Demorand.
– Je l’espère, ne serait-ce que pour vous clouer le bec.
– Eh bien, merci infiniment d’avoir été au micro d’Europe 1, il est 18h58…
Mais Mélenchon ne s’arrête pas et pointe à nouveau du doigt Demorand.
– Remballez vos grands airs sur les élus, je suis un élu du peuple au suffrage direct.
– C’est bon, on l’a bien compris et arrêtez de me pointer du doigt.
– Alors, vous n’avez qu’à pas prendre cet air-là.
– Ah ben, je ne prends pas d’air. »
Comment expliquer cette relation conflictuelle avec les journalistes ?

Pour Christophe Barbier, qui est un fin connaisseur du monde politique et journalistique, cette violence c’est la conception du monde selon Jean-Luc Mélenchon. « D’un côté, il y a le peuple. Le peuple, c’est lui et ses électeurs et en face du peuple, contre le peuple, au-dessus du peuple, il y a le système, et dans le système il y a les maîtres, la finance internationale et puis il y a les valets. Et les valets, c’est nous, les journalistes, tous ceux qui ne rejoignent pas le combat du peuple et du chef révolutionnaire Mélenchon. Et, lorsqu’un journaliste pose une question qui ne l’arrange pas, c’est donc un valet du système et il fait cela depuis 2012[9] ».

Cette explication peut paraître un peu rapide. Pourtant, il me semble que Christophe Barbier voit juste. Mélenchon défend une ligne politique et dans cette représentation du monde, il pense que les journalistes font partie d’un système qui serait là pour le discréditer. D’ailleurs, il le dit lui-même.

Dans une séquence mémorable et extraite du documentaire de Pierre Carles « Fin de concession » et publiée par TV Mag, Jean-Luc Mélenchon est invité à réagir à une interview d’un délégué syndical CGT de Continental. Cet entretien est mené par le journaliste David Pujadas, le 21 mai 2009. Pujadas demande au délégué syndical s’il regrette les violences qui ont été commises par des salariés ou des syndicalistes dans l’entreprise. Mélenchon commente. « C’est toujours le même mécanisme. Vous regrettez hein, comme j’ai vu avec Pujadas. Humiliez-vous, prosternez-vous, baissez la tête, baissez les yeux. C’est ce que nous ont toujours dit les puissants et eux, ce sont leurs laqués. Et, comme le disait Voltaire, le laquais en imitant les vices de ses maîtres, il a l’impression de s’approprier leur puissance. Et eux, c’est ça, c’est seulement ça qu’ils savent faire[10] ». Pas l’ombre d’une hésitation dans la bouche de Mélenchon, les propos tenus sont d’une dureté implacable et d’un royal mépris.

C’est comme cela et au nom de cette logique (de classe) que la violence s’exerce à l’encontre des journalistes. La journaliste Nathalie Saint-Cricq de France 2 est invitée « à aller se faire foutre[11] ». Sophie Lapix et Patrick Cohen (C’à vous) sont traités de « salauds[12] ». Il qualifie Laurence Ferrari de « perruche » et s’en prend également à Arlette Chabot, qualifiée elle-même de « sotte »[13]. David Pujadas est un « larbin » et un « salaud[14] ». Il se moque d’une journaliste de France 3 et imite son accent[15]. Il dit à Arlette Chabot d’aller au « diable[16] ».

On ne compte d’ailleurs plus les saillies agressives contre les médias et les journalistes.

Mélenchon peut-il être violent contre un cheminot ?

Si Jean-Luc Mélenchon s’en prend aux hommes politiques et à des journalistes, il peut tout aussi bien péter un câble, lorsqu’il est pris à partie par un simple manifestant.

Le 26 janvier 2017, Jean-Luc Mélenchon est à Périgueux, il en profite pour aller voir quelques cheminots qui sont rassemblés dans une petite rue.

Là, un homme le prend à partie, probablement un cheminot. Il lui dit que l’ancien patron de la SNCF va supprimer des emplois. Puis, il ajoute, « On vous attend au tournant qui que vous soyez. Gauche, droite, extrême-gauche, extrême-droite, on vous attend… On arrive à un point de rupture ». Et d’ajouter, « gauche, droite, vous ne nous connaissez pas ». Mélenchon, surpris, puis visiblement agacé, s’écarte de l’homme et fait quelques pas. Puis, il revient vers le manifestant et très énervé et en le tutoyant, lui assène : « Pourquoi tu me parles comme ça ? J’ai passé ma vie à vous défendre. Juge ma vie à vous défendre, juge ma vie. Alors, va voir les mecs de droite c’est eux qui vous ont mis dans la merde, c’est le PS qui vous a mis dans la merde[17] ».

Notons la rapidité de la scène et le fait qu’il mette sur le même plan la droite et le PS. Mais, voilà, Mélenchon une fois encore perd ses nerfs.

Comment expliquer cette réaction et cette soudaine impulsivité ? Pourquoi se sent-il ainsi visé et si personnellement ? Parce que le cheminot met sur le même plan la gauche et la droite ? Parce qu’il le prend à partie, lui Mélenchon ? Mais, alors, pourquoi Jean-Luc Mélenchon le prend-t-il à témoin des luttes qu’il a mené toute sa vie ? Pour signifier qu’il est constant dans son engagement ? Qu’il se serait sacrifié ? Que les combats ont été difficiles ? Pourquoi ne garde-t-il pas son calme ? Et plutôt que d’engager un dialogue avec ce cheminot qui visiblement n’en peut plus, pourquoi se met-il à crier ainsi ? Car il crie, le visage est fermé, le doigt est tendu. Pense-t-il que le cheminot est un ingrat ? Qui ne verrait pas comment il s’est/se serait dévoué pour le peuple et les travailleurs ? Son égo est-il subitement mis à mal ?

« Ma manière d’être est un signal, je suis le bruit et la fureur »

Rappelez-vous cette scène ahurissante. Jean-Luc Mélenchon se filme avec son téléphone portable et diffuse en direct la vidéo pour montrer qu’il est l’objet d’une perquisition à son domicile. Les images sont impressionnantes et elles défraient la chronique. « Ne me touchez pas, personne ne me touche, ma personne est sacrée, je suis parlementaire », s’énerve-t-il. Quelques heures plus tard, il arrive, entouré de caméras, au QG de la France Insoumise pour en découdre avec les agents de police qui examinent les locaux[18]. « Enfoncez-moi cette porte », vocifère-t-il dans l’escalier. « Au nom de quoi vous m’empêchez d’entrer dans mon local. La République, c’est moi », hurle-t-il à la figure d’un policier. Une fois que les militants sont entrés et se retrouvent nez à nez avec les policiers, le ton monte, un policier met un militant par terre. « Descendez de cette table, crie Mélenchon à un agent, vous salissez mon matériel ».

Plus tard, de cette scène ahurissante, il s’en expliquera.

« Dans la scène où l’on voit “la République c’est moi”, où l’on a fait des tee-shirts depuis et des plaisanteries. Bon cet homme me menace de son arme. Il me montre son petit truc tricolore. Et à ce moment-là, comment vous expliquer ? C’est ridicule, je sais bien. Mais, je suis rempli d’une indignation terrible, parce que la République, c’est moi, c’est pas lui. Je suis député qui suis maltraité à ce moment-là ou qui le ressent comme ça. Bon voilà. Mais, ça, cela a été des mouvements mais vous savez, je ne suis pas le premier dans l’histoire. J’ai des modèles qui m’ont souvent fait réfléchir ». Puis, il parle d’une biographie de Louis XI et rappelle que ce roi de France disait que sa langue lui avait coûté cher. « Je peux dire aussi que ma langue m’aura coûté cher. Mais, à d’autres moments, elle a été là à mon service pour tout d’un coup mettre plus grand que moi en scène. Qui étaient les idées que j’illustrais[19] ».

Comment un homme aussi cultivé que Mélenchon peut-il se laisser avaler ainsi ? Ne plus maîtriser ses colères, ne plus distinguer ce qui peut être dit, de ce qui ne doit pas l’être ? Le tribun qui aura consacré sa vie à mener d’innombrables luttes, au nom des causes qui sont les siennes et du peuple qu’il entend représenter et dont il serait l’émanation, ne donne qu’une piètre image de lui. Certes, il y a là aussi comme une figuration, une scénarisation, une mise en condition, une sorte de jeu étonnant. Il s’agit de faire avancer des idées politiques, de faire progresser une cause, de dénoncer les nantis et le système, d’apparaître comme le représentant du peuple, un peuple dont il sait qu’il est en colère. Il sait donc utiliser à bon escient les mots qui tuent ou les belles phrases. Il sait aussi que certaines expressions peuvent blesser et susciter une vive polémique. Mais, il lui faut faire mouche. Nous prétendons que le tribun pense ce qu’il dit et dit ce qu’il pense. Parce qu’il est aussi un tacticien, plutôt féroce.

Mais, il y a aussi cette agressivité, cette impulsivité, cette férocité, pour ne pas dire, cette brutalité. Mélenchon est une sorte de cocotte-minute, prête à exploser et toute en ébullition. Il me donne l’impression qu’il ne peut se contenir et parce qu’il ne peut se contenir, il en devient sa propre caricature. Comme le disait avec justesse Bernard-Henri Lévy, « cet homme, parti pour incarner le meilleur de l’esprit républicain, a décidé de se mettre à son compte et de devenir, ce faisant, le premier dans la décrépitude de son art politique[20] ».

Une question reste à poser. À un homme politique, on demande forcément la droiture et le calme, la maîtrise et l’éloquence. Sans maîtrise et sans calme, que deviendrait la France, si jamais Mélenchon devait y exercer le pouvoir un jour et y perdrait définitivement ses nerfs ?

Marc Knobel est historien, il a publié également en 2012, L’Internet de la haine (Berg International, 184 pages). Il publie chez Hermann en 2021, Cyberhaine. Propagande, antisémitisme sur Internet.


[1] Europe 1, 25 mars 2013.

[2] Le Monde, 24 mars 2013.

[3] L’Express, 24 avril 2013.

[4] Pauline Moullot, « Mélenchon a-t-il vraiment traité Valls de “nazi“ ? », Libération, 12 octobre 2017.

[5] Dans une note de blog intitulée « Pleurer. Organiser », publiée le 11 janvier 2015, alors qu’elle n’était pas encore députée, Danielle Obono écrit : « Au cours des dernières 72 heures, j’ai pleuré, un peu, beaucoup, quand même. J’ai pleuré, un peu, jeudi. En pensant aux 12 personnes mortes. Aux centaines d’autres qui ne seront pas pleuré-e-s. Aux flambées d’amalgames, d’attaques, d’insultes, d’humiliations, de violences et aux difficiles batailles à venir ». Elle ajoute : « J’ai pleuré, oui, mais en pensant aux ami-e-s et aux camarades qui sont devenu-e-s Charlie ». Elle dit aussi avoir pleuré en pensant « à toutes les fois où des camarades ont défendu, mordicus, les caricatures racistes de Charlie Hebdo. » Elle ajoute : « J’ai pleuré en écoutant pleurer ma Brune, qui a aimé Charlie, à 15 ans, il y a si longtemps maintenant. Je n’ai pas pleuré Charlie ».

Citons également le passage suivant : « J’ai pleuré en pensant à tous les reculs, toutes les défaites, tous les choix et les décisions politiques des 10-15 dernières années qui nous ont amenés à ce point (…) A toutes les fois où ma gauche s’est refusée de parler d’islamophobie, de ne serait-ce que prononcer le mot. Toutes les fois où elle s’est refusée à se mobiliser contre les lois islamophobes. Toutes les fois où des camarades ont défendu, mordicus, les caricatures racistes de Charlie Hebdo ou les propos de Caroline Fourest au nom de la « liberté d’expression » (des Blanc-he-s/dominant-e-s) ou de la laïcité « à la Française ». Mais se sont opportunément tu-e-s quand l’Etat s’est attaqué à Dieudonné, voire ont appelé et soutenu sa censure… Toutes les fois où des « camarades » nous ont sommé-e-s, nous les « islamo-gauchistes », de montrer patte blanche et d’affirmer avant toute autre chose que nous luttions bien contre l’antisémitisme. Toutes les fois que d’autres nous ont carrément, à mots plus ou moins couverts, traité-e-s d’antisémites. »
https://camaradobono.wordpress.com/2015/01/11/pleurer-organiser/

[6] Chalenges.fr, « Quand Jean-Luc Mélenchon traite Manuel Valls de “nazi” », 11 octobre 2017 et France Info avec AFP, « “Nazi”, “islamo-gauchiste”… La guerre Mélenchon-Valls en cinq actes », 12 octobre 2017.

[7] https://www.tf1.fr/tmc/quotidien-avec-yann-barthes/videos/melenchon-va-te-faire-foutre.html

[8] La pique de Demorand a souvent été utilisée par les détracteurs contre l’ancien sénateur PS élu au suffrage indirect.

[9] BFMTV, 18 octobre 2018.

[10] https://www.youtube.com/watch?v=8vy0M-NyiiI

[11] https://www.tf1.fr/tmc/quotidien-avec-yann-barthes/videos/melenchon-va-te-faire-foutre.html

[12] https://www.youtube.com/watch?v=bbHtKLlu0Oc

[13] https://www.dailymotion.com/video/xfb3qk

[14] https://www.youtube.com/watch?v=8vy0M-NyiiI

[15] https://www.leparisien.fr/politique/embarrasse-par-une-question-jean-luc-melenchon-se-moque-d-une-journaliste-17-10-2018-7921953.php

[16] https://www.lejdd.fr/Politique/Allez-au-diable-madame-Chabot-24109-3072740

[17] https://www.youtube.com/watch?v=mvD5xvPyj9c&t=65s

[18] https://www.lejdd.fr/Politique/jean-luc-melenchon-lors-de-la-perquisition-du-qg-de-la-france-insoumise-la-republique-cest-moi-3780923

[19] https://www.youtube.com/watch?v=Ex_j9_KHRpI

[20] Bernard-Henri Lévy, « Qu’est-ce qui fait courir Jean-Luc Mélenchon ? », Le Point, 29 mars 2017.

 

 

[Source : http://www.laregledujeu.org]

A forma caricatural e essencialista que tanto os liberais como a extrema-direita lidam com o assunto não dá conta de uma realidade cheia de contradições. E esta é a nossa deixa: esta é uma fenda que a esquerda, sobretudo a esquerda anticapitalista, precisa aprender a ocupar.

 

Escrito por Adelaide Ivánova

No livro No Shortcuts: Organizing for Power in the New Gilded Age (2016), da sindicalista estadunidense Jane McAlevey, tem uma frase que eu nunca esqueci: “Se religião importa para a trabalhadora, deve importar para a organizadora comunitária”. No livro, McAlevey analisa vitórias e fracassos de diferentes movimentos sociais, laborais e sindicais e sugere ferramentas práticas de como lutas progressistas podem obter mais vitórias. O livro tem algumas fendas conceituais e organizativas, na minha opinião, mas isso não vem ao caso agora. O ponto é que, nessa passagem em particular, a autora atesta que, para uma luta ser vencedora, é preciso trazer a vida da trabalhadora, suas paixões e hobbies, para dentro da luta. Assim, ao invés de ignorar que as trabalhadoras gostam de baseball ou vão à igreja com frequência, a pessoa que tenta organizar politicamente essas trabalhadoras deve levar isso muito a sério.

Já usei essa frase com frequência nas minhas próprias atividades militantes, mas sobretudo tento aplicar essa sugestão na minha própria práxis. Só que, de uns dias pra cá, ela tem ecoado na minha cabeça com muito mais força diante do desenrolar do processo de difamação que Johnny Depp moveu contra sua ex-esposa, a também atriz Amber Heard.

Aí agora você se pergunta: que danado a frase de uma sindicalista de esquerda tem a ver com o show trial de dois milionários de Hollywood? Você tem razão: nadinha. O que a frase tem a ver, no entanto, é com como a esquerda estadunidense lidou – ou melhor, não lidou – com o assunto.

Um pouco de contexto, bem resumidão: em 2016, Amber Heard pede o divórcio e solicita a aplicação de medidas protetivas, alegando que Depp era abusivo com ela. Em 2017, sai o divórcio. Em 2018, ela assina um texto no Post com o título “Falei contra a violência sexual – e enfrentei a ira de nossa cultura. Isso tem que mudar”, no qual relata diversas experiências de abuso, mas sem citar o nome do ex-marido nem uma única vez. Ainda em 2018, Depp processa o jornal britânico The Sun por difamação, pelo jornal tê-lo chamado de “espancador de esposa” (sendo que a corte britânica decidiu que havia indícios suficientes de que Depp é mesmo um abusador e assim ele perdeu o processo). Em 2019, o ator abre processo contra a ex-esposa por difamação, pelo artigo no Post de 2018 (sim, o que não o citava nenhuma vez). A audiência começa em abril de 2022 e dura seis semanas, tendo sido ininterruptamente transmitida ao vivo pelo YouTube. E termina com o veredito favorável a Depp, em 1º de junho de 2022.

Nessas seis semanas, a extrema-direita norte-americana conseguiu cooptar completamente e liderar o andamento do debate com dois trending topics no Twitter (#JusticeForJohnnyDepp e #AmberTurd) que furaram todas as bolhas. A extrema-direita capitaneou a opinião pública para gerar o senso comum de que a vítima, aqui, não é Amber Heard, e sim Depp, mas sobretudo os homens americanos, que seriam as “vítimas reais” de denúncias mentirosas, das “feminazis” e dos liberais que, segundo eles, querem atolar goela abaixo que se deve acreditar na palavra das mulheres que denunciam seus agressores.

O debate público em torno do processo judicial se focou em questionar marcos civilizatórios como a liberdade de expressão (já que o motivo oficial do processo movido por Depp foi o artigo de Heard) e em minar os poucos e limitados progressos que conquistamos desde o #metoo. Para conseguir isso, os assim chamados ativistas dos direitos dos homens, liderados por figuras como o extremista-branco Ben Shapiro, espetacularizaram e expuseram não somente o processo em si, como também a vida privada e o caráter de Amber Heard, tratando-a como “vadia”, “maluca”, “não confiável”, “destruidora de famílias”, “interesseira”, “promíscua”, “violenta” etc. Soa familiar? É porque é: a tática da victim shaming não é nova, basta lembrarmos de exemplos como o estupro na Irlanda, no qual a calcinha da vítima foi usada pelos advogados de defesa do estuprador, para “provar” que ela era queria ser estuprada; ou da aberração jurídica que foi o caso Mariana Ferrer.

Desta vez, no entanto, e dadas as circunstâncias, a tática de victim shaming foi usada não apenas pra proteger um homem específico: ela foi usada pra convocar massas a tomar partido em torno de um projeto político. A extrema-direita acabou conseguindo fazer com que o veredito estivesse pronto antes mesmo de o processo terminar. Quem saiu vitorioso não foi apenas Depp, foi sobretudo a extrema-direita estadunidense. É grave, minha gente.

Numa perspectiva crítica e à esquerda, o que o andamento do debate público em torno do caso revelou é o grau de incapacidade que tanto a direita como os liberais têm de produzir análise correta da realidade – e de como a esquerda falhou em interferir na questão. Se a direita faz uma caricatura da realidade ao dizer que “nem todo homem”, os liberais também fazem uma caricatura da realidade ao abraçar com enorme rapidez e de forma acrítica a cultura do cancelamento. Uma análise da cultura do estupro que dê conta da complexidade da vida das pessoas é, de fato, um exercício complicado e doloroso: não é fácil aceitar que estupradores não são monstros, e que têm amigas, mães, namoradas, filhas e podem ser até pessoas incríveis. Como lidar com essa contradição? Com cancelamento é que não devia ser.

Quando a única coisa que os liberais têm a sugerir como solução para estupros é que homens acusados do crime sejam demitidos, cancelados, ou passem por um processo de morte social, liberais não somente não responsabilizam o estuprador de fato, como tampouco trazem reparação concreta para as vítimas. Pior: nessa “antipráxis” não há nenhuma sugestão concreta de mudanças estruturais e de longo prazo. O fruto dessa antipráxis é um vácuo perfeito para ser ocupado pela extrema-direita, que contra-ataca, dizendo que a demanda “acredite nas palavras das vítimas” é inaceitável, já que o que existe, na verdade, seria uma caça às bruxas contra os homens. É um plot twist terrível, mas muito bem utilizado.

Ora, se considerarmos que apenas cerca de 4,5% das denúncias são falsas, então a ideia de “acredite em todas as vítimas” é embasada na realidade material. Mas a partir disso, qual é a proposta que temos a fazer? Cancelaremos todos os homens? Cancelaremos e exporemos nas redes sociais suas mães, amigas, esposas que não os cancelarem?

Apesar de Heard ter trazido inúmeras evidências dos abusos, ela perdeu não somente o caso, mas ainda antes o apoio da mídia liberal, que se calou diante do caso (ao menos até a publicação do veredito). Mas podemos olhar de outra forma: ela perdeu o processo justamente por não receber o apoio da mídia liberal. E a razão da mídia liberal ter-se calado foi exatamente por não saber o que fazer diante de uma realidade complexa que o próprio liberalismo ignora: é fácil esbravejar “acredite em todas as vítimas” quando a vítima é virginal, tímida ou vulnerável. Agora, exercitar o “acredite em todas as vítimas” com uma vítima imperfeita, quase detestável, como Heard, aí é outra história. É por isso que jargões vazios, convocações de cancelamento ou elevação de alguém à categoria de “fada sensata” não servem de nada.

A forma caricatural e essencialista como tanto os liberais como a extrema-direita lidam com o assunto não dá conta de uma realidade cheia de contradições. E esta é a nossa deixa: esta é uma fenda que a esquerda, sobretudo a esquerda anticapitalista, precisa aprender a ocupar. No que diz respeito a Depp vs. Heard, a esquerda perdeu mais essa oportunidade ao torcer o nariz e ausentar-se da questão. O processo revelou a nossa arrogância e a nossa falta de planos para interferir em polêmicas que não estariam, digamos assim, à nossa “altura” intelectual ou moral.

Não me surpreende, infelizmente, que a esquerda não tenha participado da conversa (e quando digo “esquerda” não estou falando de mim e você, com nossa meia dúzia de seguidores no Instagram: estou falando dos grandes veículos impressos, podcasts, influenciadores e comunicadores da esquerda, dos EUA sobretudo). O que me surpreende é que, mesmo depois de o caso ter sido cooptado pela extrema-direita e ter deixado de ser um debate cultural para virar uma disputa política, a esquerda continuou ausente. Vá lá, a gente pode até não estar a fim de falar de Johnny Depp, mas a gente tem o dever de analisar qualquer nova articulação de grande porte dos nossos oponentes – afinal, nessas novas articulações, eles estão ganhando pessoas com as quais nós também devemos dialogar e conquistar, entende? É de tática que eu estou falando.

A gente pode até continuar achando que Anitta, Hollywood, k-pop e tecnobrega não têm nada a ver com a gente, mas a maioria absoluta das pessoas consomem esses bens culturais e aglutinam-se em comunidades em torno desses artistas. Aqui volto à Jane McAlevey, mas fazendo uma paráfrase: se Hollywood importa para a trabalhadora, deve importar para a esquerda. A gente não se pode dar ao luxo de ignorar esses assuntos que fazem parte do tecido da vida das pessoas.

No fundo, eu também queria poder cagar e andar para Depp e para Heard. Mas, ainda que as chuvas em Recife me ocupem muito mais agora, eu me recuso a cair no cinismo de ignorar a importância do caso. O imperialismo estadunidense não é algo a se subestimar e é por isso que é apenas uma questão de tempo até que comecemos a sentir as consequências. A forma como a opinião pública esteve massiva e desavergonhadamente do lado do abusador indica que uma mudança de paradigma se delineia, depois de apenas meia década em que a ideia basicona de que devemos acreditar nas palavras da vítima se tornou um pouco mais aceita.

O resultado Depp vs. Heard pode fazer as coisas andarem anos para trás, como indica Raven Smith em artigo para a Vogue: “Os detalhes dos depoimentos de Depp e Heard são angustiantes por si sós – horríveis, violentos e contendo anedotas profundamente íntimas sobre o relacionamento deles. De um modo geral, os depoimentos de testemunhas podem ser persuasivos e, com dois atores no banco dos réus, nunca podemos ter certeza da verdade absoluta. Ainda assim, e apesar de o Supremo Tribunal de Londres ter considerado as alegações de que Depp é um ‘espancador de esposas’ como ‘substancialmente verdadeiras’, a internet escolheu ficar ao lado de Depp”.

Soa ingênuo dizer “a internet escolheu isso ou aquilo”, mas a premissa deve preocupar-nos muito, não exatamente pelo futuro dos dois envolvidos diretos, mas pelo das mulheres dos 99%. No fim das contas, Depp e Heard não deixam de ser multimilionários usando da justiça burguesa para “fazer justiça” dentro dos moldes burgueses. No entanto, é preciso aceitar a triste realidade que, mesmo que a gente não goste, o imperialismo cultural dos EUA é real e o que foi decidido na corte do estado da Virgínia provavelmente vai piorar a vida de milhares de mulheres que decidam denunciar seus agressores, não somente nos EUA, mas no mundo inteiro. Lembrando que, no Brasil, a maioria das mulheres vítimas de estupro e violência doméstica são negras e periféricas – assim sendo, esse veredito pode trazer consequências desastrosas para a vida de pessoas já mais vulneráveis.

Na minha opinião, algumas lições ficam disso tudo: uma é que a luta contra o machismo deve estar sempre aliada à luta anticapitalista e, esta, ao antirracismo. Sem isso, o feminismo não libertará nenhuma de nós. Sem uma perspectiva classista, criamos uma análise caricata da realidade, que deixa de levar em consideração relações e vidas complexas. E, ao fazermos análises erradas, agimos erroneamente. A forma como o feminismo liberal lidou com o caso é um exemplo disso. Temos a obrigação de não repetir o mesmo erro, enquanto esquerda anticapitalista. Aliás, o cantor Marilyn Manson, denunciado e preso por ter abusado sexualmente da ex-esposa, já anunciou que também a vai processar por difamação. A extrema-direita já está amolando as facas e até uma hashtag já está pronta: #IStandWithMarilynManson, que em poucas horas já vai em mais de 28 mil publicações só no Instagram. E a nossa tática, qual vai ser? Espero que não seja a do W.O.

Para pensar sobre o tema

 

Feminismo para os 99%: um manifesto, de Nancy Fraser, Cinzia Arruzza e Tithi Bhattacharya
Moradia inacessível, salários precários, saúde pública, mudanças climáticas não são temas comuns no debate público feminista. Mas não seriam essas as questões que mais afetam a esmagadora maioria das mulheres em todo o mundo? Inspiradas pela erupção global de uma nova primavera feminista, Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya e Nancy Fraser, organizadoras da Greve Internacional das Mulheres (Dia sem mulher), lançam um manifesto potente sobre a necessidade de um feminismo anticapitalista, antirracista, antiLGBTfóbico e indissociável da perspectiva ecológica do bem viver.

Mulheres e caça às bruxas: da Idade Média aos dias atuais, de Silvia Federici
Por que voltar a falar, hoje, sobre caça às bruxas? Em Mulheres e caça às bruxas, Silvia Federici revisita os principais temas de um trabalho anterior, Calibã e a bruxa, e brinda-nos com um livro que apresenta as raízes históricas dessas perseguições que tiveram como alvo principalmente as mulheres. Federici estrutura sua análise a partir do processo de cercamento e privatização de terras comunais e, examinando o ambiente e as motivações que produziram as primeiras acusações de bruxarias na Europa, relaciona essa forma de violência à ordem econômica e argumenta que marcas desse processo foram deixadas também nos valores sociais, por exemplo, no controle da sexualidade feminina e na representação negativa das mulheres na linguagem.

Gênero, neoconservadorismo e democracia, de Flávia Biroli, Maria das Dores Campos Machado e Juan Marco Vaggione
Fruto de uma investigação transnacional realizada no decorrer de 2018 e 2019 e de um profícuo diálogo envolvendo as duas autoras e o autor, esta obra analisa as relações entre gênero, religião, direitos e democracia na América Latina. Com o fim da chamada “onda vermelha” na região, é significativo o aumento da atuação de católicos e evangélicos conservadores na política, com forte reação às políticas de equidade de gênero, direitos LGBTQI e saúde reprodutiva. Flávia Biroli, Maria das Dores Campos Machado e Juan Marco Vaggione destacam o uso, por agentes conservadores, de expressões como “ideologia de gênero”, “feminismo radical” e “marxismo cultural” para justificar normas que promovem exclusões, vetos a perspectivas críticas e o fim de políticas públicas importantes para mulheres e minorias, corroendo, por dentro, a democracia na região.

***
Adelaide Ivánova é pernambucana, poeta e organizadora comunitária da campanha Deutsche Wohnen und Co. Enteignen, que luta pela expropriação de grandes empresas do aluguel, em Berlim, onde mora desde 2011. Em 2017, publicou o livro de poesia documental o martelo, que investiga a retraumatização causada por um processo judicial por estupro. Em 2018 o livro venceu o prêmio Rio de Literatura na categoria poesia.

 

[Fonte: blogdaboitempo.com.br]

En España, mientras Vox modula su programa liberalconservador, las izquierdas lidian con sus fantasmas

La izquierda y los perdedores de la globalización

Escrito por Guillermo del Valle

Las elecciones presidenciales francesas arrojaron un resultado sintomático: Reagrupación Nacional, la formación liderada por Marine Le Pen, consiguió por primera vez en la historia pasar del 40% de los votos. Como los resultados electorales suelen depender del prisma desde el que se observen, la conclusión que algunos sacan es que de nuevo la candidata de la derecha populista sucumbió ante Emmanuel Macron.

En Francia, el debate suscitado sobre la edad de jubilación revela una inquietante quiebra en torno a la cuestión social. A pesar de la aparente consolidación de un Frente Popular de izquierdas para las elecciones legislativas y de la tendencia alcista de Mélenchon, lo cierto es que quien ha sido capaz de aglutinar de forma preminente el descontento de la clase obrera frente a las políticas de flexibilización laboral y liberalización económica de Macron ha sido la candidata de la extrema derecha. Su predominio entre lo estratos de voto obrero y su posición contraria al incremento de la edad de jubilación nos debe conducir a la reflexión.

El terreno fértil para la eclosión populista es el de una globalización económica que ha generado no pocos estragos. El panorama internacional exhibe concentraciones de capital y monopolios inéditos en la historia. El capital transnacional fluctúa con total libertad ante un poder político fragmentario en la escena global e incapaz de articular un marco político funcional ante la libre circulación de esos capitales. La Unión Europea es un retrato simbólico de la incapacidad de acometer una integración política real y funcional, con un idéntico rumbo fiscal, energético, económico o geopolítico. Parece más bien un boxeador sonado en la lona de la globalización. En el sur de Europa, los estragos de la desindustrialización y las deslocalizaciones constituyen la cara menos amable y más visible. El corolario es nítido, imposible de ocultar por más que la maquinaria propagandística se esfuerce: los perdedores de la globalización no son cifras asépticas, sino realidades tangibles. Clases medias cada vez más proletarizadas y depauperadas, trabajadores con escasos derechos en el océano de la uberización, falsos autónomos y múltiples condenados a jornadas laborales interminables con sueldos de miseria. Familias enteras en las que el paro cronificado, la precariedad laboral y la incertidumbre se funden para conformar un cóctel de desesperación y quiebra social inquietante.

El crecimiento de las desigualdades es la realidad idónea para las recetas populistas de corte identitario. La extrema derecha ha sabido leer el momento. Con una respuesta torticera, plantea repliegue y presuntas certezas frente a la economía abierta y sus profundas disfunciones. Ese repliegue no debe confundirse con la defensa del Estado nación. La derecha populista nacional-identitaria no defiende el Estado nación como el espacio de realización del ideal de ciudadanía y de control democrático de la economía, sino que su repliegue suele proyectarse en términos culturales, religiosos o étnicos. Por eso, apela a la verdadera condición -cultural, religiosa, racial o de linaje- de los nacionales de un territorio para cribar la ciudadanía. Algunos incluso abogan por la Europa de las regiones, esgrimiendo un mapa político que case con sus oscuras pulsiones raciales o etnoculturales. El repliegue reaccionario no puede confundirse con la defensa del espacio tradicional de la soberanía popular. La ofensiva nacionalista no puede servir para negar el vaciamiento político y social de los Estados, realidad palmaria ante la que las izquierdas no pueden permanecer silentes.

Cuando Elon Musk toma el control de Twitter en nombre de la libertad de expresión y se esbozan ensayos de jurisdicción privada, por parte de grandes plataformas, que socavan los principios más esenciales del Estado de derecho, el espacio de la política se degrada y agrieta. Cuando las grandes concentraciones de capital eluden cualquier intento político de establecer unas básicas reglas del juego y la competencia fiscal entre Estados conduce a una dinámica delirante que ahoga las arcas públicas de aquellos con modelos productivos más endebles y precarios -como es el caso de España, con una desindustrialización y terciarización mucho más acentuadas que en Francia-, la crisis de la deuda se traduce en recortes sociales y subidas de impuestos indirectos con efectos especialmente regresivos, a pesar de las justificaciones medioambientales que se les quiera conferir. Cunde la sensación de que los retos climáticos reales y acuciantes van a terminar recibiendo una respuesta desgajada de la revisión de un modelo productivo y económico con grandes desequilibrios, convirtiendo a los más débiles en financiadores de esa respuesta. Mientras el presidente francés promovía la eliminación del Impuesto sobre la Fortuna (ISF), promocionaba un incremento de los impuestos especiales a los carburantes. Estas medidas estuvieron en el origen de las protestas de los chalecos amarillos, genuina manifestación del malestar social de los perdedores de la globalización.

La derecha populista explota de forma identitaria problemas socioeconómicos graves y una brecha creciente entre trabajo y capital, ante Estados cada vez más incapaces. En Francia, con todas sus limitaciones, la izquierda al menos no entrega el Estado ni el territorio político a sus adversarios ideológicos y políticos. En España, mientras que Vox modula su clásico programa liberalconservador -con sus prescripciones fiscales minarquistas, sus propuestas de liberalización del suelo, sus andanadas contra el Estado social y su plan de (semi)privatización de las pensiones públicas- y trata de adquirir un perfil obrerista, aun lastrado por una credibilidad deficiente, las izquierdas lidian con sus propios fantasmas. Las políticas de la representación conducen a la melancolía y el identitarismo de corto vuelo, como vemos con las propuestas fiscales que se olvidan de los clásicos ejes socialistas (« quien contamina paga » en vez del clásico « debe pagar quien más tiene »), puede agravar la insatisfacción de esos perdedores, cronificando el deterioro de sus condiciones materiales.

Si algo sigue constituyendo un misterio insoldable para el que escribe es el quimérico intento de articular un programa de emergencia social con fuerzas que no ocultan sus antitéticas prioridades, empezando por su razón de ser: trazar una frontera de la identidad allá donde hoy no la hay. Frontera, por cierto, de idénticos fundamentos a los defendidos por la Liga de Salvini en su proyecto de autonomía diferenciada -allí combatido en bloque por la izquierda por su genuino carácter insolidario, antirredistributivo y reaccionario- o a los de la extrema derecha flamenca, que marcha entre antorchas cada año en la Diada. Ya no es solo una incompatibilidad teórica, es un verdadero impedimento de concreciones evidentes: el deficitario Ingreso Mínimo Vital, que no ha llegado a cientos de miles de conciudadanos que viven bajo el umbral de la pobreza, ha sido además delirantemente desigual entre regiones, como ya lo son las Rentas Mínimas de Inserción, y ello debido a la preeminencia de los nacionalismos y cantonalismos de todo signo, que hegemonizan nuestro panorama político en perjuicio de los trabajadores. Otro tanto podría decirse de las exigencias de los socios nacionalistas del Gobierno que ambicionaban bloquear los tímidos avances laborales priorizando los convenios colectivos autonómicos al estatal. ¿Acaso hacen falta más pruebas de que a los entusiastas de la frontera la agenda social les interesa solo si apela a su perímetro de nación imaginada, étnicamente homogénea y cerrilmente segregada del resto del Estado? La agenda nacional identitaria, sea cual sea su rúbrica, neutraliza cualquier proyecto social.

Por lo menos, las izquierdas de nuestro alrededor enfrentan las contradicciones de la globalización financiera y los estragos que genera teniendo claro el punto de partida: los Estados nación, culturalmente diversos y plurales, identitariamente mestizos, pero sin posibilidades de fragmentación. Esos Estados, social y económicamente vaciados hoy, son insuficientes para devolver la economía al carril del control político. Aun con todo, constituyen el último valladar del derecho y la política en tiempos de anomia y sálvese quien pueda. De su fractura solo se derivaría la irreversibilidad de la situación de desequilibrio social y el allanamiento definitivo del terreno para aquellos privilegiados que sueñan con difuminar cualquier control político en el mercado global. De todo ello, tristemente, no parece haberse enterado nuestra izquierda gobernante.

Guillermo del Valle es abogado y director de El Jacobino.

 

[Ilustración: RAÚL ARIAS – fuente: http://www.elmundo.es]

Convoqué par la justice pour des dessins considérés comme diffamants, le dessinateur Ghilas Aïnouche, ancien collaborateur de Charlie Hebdo, se trouve dans une situation délicate.

Le caricaturiste Ghilas Aïnouche vient d'être convoqué par la justice algérienne. | Capture d'écran Ghilas Aïnouche via YouTube

Le caricaturiste Ghilas Aïnouche vient d’être convoqué par la justice algérienne. | Capture d’écran Ghilas Aïnouche via YouTube

Écrit par Mussa Acher — édité par Thomas Messias

Plus exposés que les journalistes eux-mêmes, car tenus de garder quotidiennement leur sens de l’humour couplé à un esprit subversif à toute épreuve, le tout dans un climat fait de morosité et d’autocensure généralisées, les caricaturistes et dessinateurs de presse algériens traversent aujourd’hui une conjoncture difficile. La plus difficile peut-être depuis la «décennie noire», où il leur fallait apporter un zest d’humour et toujours trouver mots d’esprit et sarcasmes pour commenter une actualité des plus dramatiques.

C’est pourquoi, il ne faut jamais s’étonner du décalage qu’il y a, aujourd’hui, entre le ton de liberté qu’on trouve chez certains dessinateurs et l’extrême platitude qui caractérise la ligne éditoriale de la plupart des titres.

Un ancien collaborateur de Charlie Hebdo poursuivi en justice

Pour contourner l’autocensure et l’imprimatur, d’aucuns choisissent de publier leurs croquis dans des blogs personnels ou, comme c’est le cas le plus souvent, sur les réseaux sociaux, permettant ainsi un accès gratuit au public. Cela ne les a pas mis, toutefois, à l’abri des pressions, voire des poursuites.

C’est le cas du jeune caricaturiste Ghilas Aïnouche, 34 ans, ancien collaborateur de Charlie Hebdo, qui vient d’être convoqué par la justice algérienne pour ses caricatures jugées diffamantes, ce qui inclut notamment celles évoquant le président de la République, Abdelmadjid Tebboune. L’information nous a été confirmée par une source proche du dessinateur.

Ghilas Aïnouche, qui vit depuis quelques années en France, doit faire l’objet d’un mandat d’arrêt international s’il ne se présente pas devant la juridiction qui a lancé la procédure. Il risque d’être condamné à une lourde peine pour atteinte aux «symboles de l’État».

Ghilas Aïnouche n’épargne aucune autorité politique, président de la République en tête.

L’article 144 bis du Code pénal stipule: «Est punie d’une amende de cent mille (100.000) dinars à cinq cents mille (500.000) dinars toute personne qui offense le président de la République par une expression outrageante, injurieuse ou diffamatoire, que ce soit par voie d’écrit, de dessin, de déclaration, ou de tout autre support de la parole ou de l’image, ou que ce soit par tout autre support électronique, informatique ou informationnel.»

«Atteinte aux symboles de l’État»

Dans ces dessins qu’il publie dans son blog personnel ou, plus souvent, dans des journaux en ligne opposants, eux-mêmes censurés, Ghilas Aïnouche n’épargne aucune autorité politique, président de la République en tête, et ne se gêne pas pour caricaturer, avec des traits parfois bruts et sciemment provocateurs, tous ceux qui, y compris dans l’opposition, lui semblent s’opposer au hirak, le mouvement de contestation du 22 février 2019.

Il faut dire que ce caricaturiste est aussi soupçonné de promouvoir des idées partisanes proches de celles que défend le Mouvement séparatiste kabyle (MAK), classé, depuis une année, comme organisation terroriste. Ce qui ne peut qu’aggraver son cas.

Dans un de ces croquis critiques envers le chef de l’État, on voit celui-ci au milieu de bâtiments en ruine (à la suite d’un séisme), et de tentes occupées par des sinistrés: «Je promets de régler la crise du pays… comme j’ai déjà réglé la crise du logement.»

Ghilas Aïnouche n’est pourtant pas le seul à brocarder le président Tebboune ou les chefs de l’armée. Dilem, célèbre caricaturiste des quotidiens Le Matin, puis de Libertéaujourd’hui disparus, dans un dessin paru le 24 avril, jour de vote en France, diffusé sur Facebook, montre Abdelmadjid Tebboune, accompagné d’un gradé de l’armée, faire ce commentaire devant un écran de télévision sur lequel apparaît un bulletin de vote glissé dans une urne en France: «Allahouma inni saïm!» (littéralement: «Dieu, pardonne-moi, je suis jeûneur!»). Une expression habituellement utilisée à la vue d’une scène impudique ou immorale susceptible d’altérer la pureté du jeûne.

Rire et pouvoir sont-ils incompatibles?

Cela dit, la procédure lancée contre Ghilas Aïnouche pose à nouveau en Algérie la délicate question de savoir si on peut rire de tout –donc y compris du président, de la religion et des autres sujets tabous– et quelle est, surtout, la limite fixée à la liberté d’expression dans ce pays.

«Dès qu’un titre émerge, le pouvoir se précipite pour lui mettre des entraves, l’assiéger, l’étouffer en prison, et, parfois, le confisquer et jeter ses rédacteurs en prison.»

Kamel Karour, éditeur, écrivain et auteur satirique

Réagissant à la nouvelle de la convocation de Ghilas Aïnouche, un internaute explique cet «acharnement» contre un jeune caricaturiste par le fait que les gens du pouvoir «n’aiment pas rire et, par conséquent, n’aiment pas les caricatures».

De façon plus large, ce constat rappelle la situation de la liberté de la presse en Algérie. Les journalistes redoutent, en effet, un retour à la pénalisation des délits de presse, alors que, officiellement, cette mesure est levée depuis 2012. Les premiers à en avoir fait les frais sont les journalistes et contributeurs de la presse satirique.

Le mauvais sort

Interrogé par Slate.fr, Kamel Karour, éditeur, écrivain et auteur satirique, estime que «la presse satirique attire le lecteur algérien et forme facilement une opinion. C’est pourquoi le pouvoir ne l’accepte pas et la combat par divers moyens. Seule la satire arrive à entamer la puissance et la sacralité du pouvoir. C’est pour cela qu’on l’empêche de prospérer et de s’épanouir.»

Pour cet éditeur, qui a eu, dans les années 1990, à lancer un journal satirique, l’histoire de la presse satirique en Algérie se résume à une expérience «très douloureuse»«Dès qu’un titre émerge, soutient-il, le pouvoir se précipite pour lui mettre des entraves, l’assiéger, l’étouffer en prison, et, parfois, le confisquer et jeter ses rédacteurs en prison.»

En plus de trente ans d’existence, la presse satirique algérienne, héritière d’une longue tradition en BD, a toujours été poursuivie par le mauvais sort. D’El-Manchar, lancé en 1990 par le journaliste Saïd Mekbel, tué dans un attentat terroriste en 1994, à des journaux en ligne comme National Geotrafic, en passant par Bouzenzel et Essah-Afa, qui tirait à plus de 100.000 exemplaires avant de disparaître, il ne reste plus qu’une pâle copie du premier, dans une version électronique à la diffusion aléatoire.

Tous n’ont eu qu’une vie éphémère. Ce qui obligeait, souvent, les caricaturistes et autres journalistes satiriques à se contenter de la moindre lucarne qui leur était cédée dans la plus lugubre des rédactions.

 

[Source : http://www.slate.fr]

Extraía frases e ideas que lle chamaron a súa atención ou expresaba a súa opinión sobre o contido e escribíaas en pequenos papeis que logo metía entre as páxinas dos libros unha vez lidos

Mario Benedetti en el año 2003

Mario Benedetti no ano 2003

 

Escrito por GUZMÁN ROBADOR

A biblioteca persoal madrileña do uruguaio universal Mario Benedetti, integrada por máis de 6.000 exemplares e depositada nas instalacións do Centro de Estudos Literarios Iberoamericanos que leva o seu nome (CeMaB), na Universidade de Alacante (UA), atesoura entre as páxinas dos libros que a conforman anotacións manuscritas do autor da tregua que revelan a súa faceta tanto de lector como de crítico literario.

Mario Benedetti (1920-2009), quen viviu parte do seu exilio na capital de España, doou en 2006 á UA, coa que mantiña un estreito vínculo, esta biblioteca que alberga, dentro do seu abundante material, obras de escritores coetáneos, moitos deles amigos seus: Juan Gelman, Gonzalo Vermellas, Roberto Fernández, José Luis Sampedro, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar ou Mario Vargas Llosa, entre outros.

Da lectura deses e outros autores extraía frases e ideas que lle chamaron a súa atención ou expresaba a súa opinión sobre o contido e escribíaas en pequenos papeis que logo metía entre as páxinas dos libros unha vez lidos, segundo explicaron, nunha entrevista a EFE, a directora e a secretaria académica do CeMaB, as profesoras da UA Beatriz Aracil Home e Mónica Ruiz Bañuls, respectivamente.

Estas anotacións, que agora están a ser catalogadas e dixitalizadas para que sexan obxecto de investigación, desvelan «o Benedetti lector-crítico da obra doutros autores», sobre todo dese «grupo de amigos que escribían cunhas inquietudes semellantes e que estaban explorando unha forma de escritura que a un lector externo pódelle parecer moi sinxela, pero que no fondo tiña un traballo enorme de reflexión e depuración», subliñou Aracil Home.

Como botón de mostra, expuxeron Aracil Home e Ruiz Bañuls, hai anotacións de Benedetti sobre o libro «Se dulcemente», de Juan Gelman, conservadas dentro do exemplar. Ademais deses apuntamentos, nos que destacaba que versos interesábanlle especialmente, introduciu nas súas páxinas dous recortes de xornal sobre esta obra: unha recensión redactada polo propio poeta uruguaio e un artigo alleo publicado nun diario da época.

Comprometido coa súa época

A súa fonda visión reflexiva plásmase igualmente noutros dos volumes que forman parte da súa biblioteca madrileña, a do exilio, como, por exemplo, os apuntamentos atopados en dous libros de Gonzalo Vermellas, un dos seus «moi queridos» autores, As fermosas. Poesía de amor e Materia de testamento; os gardados en Poesía, hoxe, de Gabriel Celaya, representativo dun estilo poético como «arma de combate».

Tamén, os achados na encrucillada salvadoreña, de Claribel Alegría, nos que incorpora a morte do arcebispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero, asasinado en 1980 mentres celebraba misa.

Mesmo as súas inquietudes, de amplo espectro e diversidade temática, céntranse tamén nunha das súas grandes afeccións, o fútbol, xa que apareceron anotacións escritas por Benedetti sobre o libro «Os silencios do traveseiro», de José Ramón da Morena, dentro do exemplar da súa biblioteca.

Todos os breves manuscritos recompilados por CeMaB reflicten «o Benedetti lector» que despois envorcaba parte das reflexións xurdidas tras a lectura dos libros na súa propia creación literaria e, ao mesmo tempo, fálannos dos intereses literarios e culturais do momento e del mesmo, un poeta perfeccionista coa súa obra ao máximo e un intelectual comprometido coa súa época: defensor da liberdade de expresión, apoiou a revolución cubana de Fidel Castro como parte dunha utopía política e cultural.

O CeMaB está realizando agora a catalogación e dixitalización de todas estas anotacións do autor uruguaio sobre as obras destes literatos que forman parte da súa «viva» biblioteca co obxectivo de que sirvan de material de estudo para investigadoras e investigadores de España e outros países, unha tarefa que podería estar rematada nun ano e medio.

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

É un dos actos máis importantes en defensa do éuscaro. Conmemórase desde 1980, dentro e fóra do País Vasco.
Presentación da Korrika 22 en Amurrio (Foto: AEK).

Presentación da Korrika 22 en Amurrio

Os distritos madrileños de Moncloa-Aravaca, Chamberí e Centro veñen de denegar o permiso para a Korrika que desde o ano 2007 ten lugar en Madrid.

As concellarías responsábeis alegan « outros actos » e posíbeis molestias á veciñanza para impedir o paso dunha marcha popular en defensa do éuscaro.

Korrika

Esta quinta feira, 31 de marzo, comeza unha nova edición da Korrika, unha carreira de carácter festivo que durante 11 días percorrerá máis de 2.000 quilómetros en prol do éuscaro sen deterse en ningún momento e coa participación de miles de persoas  de todas as idades e condicións.

A Korrika percorre toda Euskal Herria. Mais tamén se achega a outros destinos onde distintas comunidades éuscaras, falantes da súa lingua propia impulsan actos e carreiras paralelas á que se desenvolve na xeografía vasca.

Este sábado, 2 de abril, a diáspora vasca organiza esta carreira en cidades de todo o mundo, no marco dunha xornada festiva cargada de actividades culturais. Cidades como Barcelona, París, Berlín, Londres ou Nova York sumaranse á carreira en favor do éuscaro.

Ataque á liberdade de expresión

Desde hai 15 anos, Madrid tamén é escenario da tradicional Korrika cun percorrido que adoita unir tres lugares onde hai unha gran presenza da lingua vasca, como son a Universidade Complutense de Madrid, a Escola Oficial de Idiomas e Euskal-Etxea, onde estaba previsto o final da carreira.

Mais este ano non poderá ser. « Esta prohibición non ten nin pés nin cabeza. É un ataque á liberdade de expresión, pero, sobre todo, á pluralidade cultural e lingüística existente no Estado español », censuran organizadores, participantes e simpatizantes.

[Foto: AEK – fonte: http://www.nosdiario.gal]

 

No Cume Franco-Español de Montauban España e Francia acordouse un gran evento transnacional

Corenta exposicións e eventos celebraranse para conmemorar en Europa e Estados Unidos o quincuaxésimo aniversario da morte do artista español Pablo Picasso que se cumprirá o 8 de abril de 2023 e que coordinará unha comisión bilateral integrada por autoridades francesas e españolas.

Tal e como explica Efe, os gobernos francés e español coordinarán este gran evento transnacional durante 2023 para conmemorar a obra e o legado artístico de Picasso, segundo acordaron na XXVI Cume Franco-Español de Montauban, celebrada o 15 de marzo de 2021, segundo explicaron este martes os ministerios de Cultura e Deporte e Asuntos Exteriores.

A comisión bilateral creada para coordinar a celebración de Picasso 1973-2023 está formada por representantes dos Ministerios de Cultura e de Asuntos Exteriores de ambos os países e por personalidades como Cécile Debray, presidenta do Museo Nacional Picasso de París; Bernard Ruiz-Picasso, presidente da Fundación Almine, e José Guirao, exministro de Cultura e Deporte de España.

Esta comisión binacional reuniuse por primeira vez o 28 de febreiro de 2022 para iniciar os traballos entre os dous gobernos e a coordinación xeral coas institucións culturais implicadas na organización dos actos vinculados a esta celebración.

A celebración de Picasso 1973-2023 estruturarase ao redor dunhas corenta exposicións e eventos que se celebrarán principalmente en Europa e Norteamérica. Tamén será unha oportunidade para elaborar un estudo historiográfico dos enfoques da obra de Picasso, indicaron nun comunicado.

Esta comisión binacional reivindicará a figura de Picasso como un artista universal e europeísta que encarna os principios fundacionais de Europa, constituída por Estados democráticos, defensores dos dereitos humanos e a liberdade de expresión.

Segundo lembran ambos os ministerios, o Guernica de Picasso converteuse no maior símbolo antibelicista da historia moderna e tanto a súa obra como o seu compromiso coa causa pacifista son un gran referente para a cidadanía europea. Os ministros de Cultura e de Asuntos Exteriores de ambos os países hanse congratulado da celebración da primeira reunión da comisión bilateral e do gran compromiso de todas as partes implicadas neste proxecto, que fará da celebración de Picasso 1973-2023 uns dos principais acontecementos culturais europeos e internacionais dos próximos anos.

 

[Imaxe: Robert Doisneau, 1952 – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Conversem amb Pau Debon i Joan Miquel Oliver sobre “Un minut estroboscòpica”, el retorn més esperat de la música catalana

Pau Debon i Joan Miquel Oliver

Escrit per Agus Izquierdo

A vegades un s’oblida que es dedica al periodisme cultural. Es treu la màscara de la imparcialitat i la professionalitat i queda emocionalment despullat davant de gent que adora i que ara té davant. Toca interrogar, és la meva feina. Però quan s’està encegat pels seus ídols no pregunta: escolta, obre la boca i com a molt, baveja. Després de gairebé deu anys desapareguts, la notícia de la tornada d’Antònia Font a l’escena catalana ha estat un èxit. Un minut estroboscòpica (Primavera Labels), desè treball discogràfic de la banda, s’ha rebut amb expectació i ha complert de sobres amb el que prometia. Un àlbum que no renuncia, en cap aspecte, a l’ADN dels cinc mallorquins. Un disc que no vacil·la.

És migdia i toca jornada de promoció. Abans de dinar, Núvol. Som conscients que la premsa cansa i els reporters fatiguen. Els preguntem com se senten i el Pau Debon, cantant de la banda de pop en català més important de les últimes dècades, em respon, pragmàtic, que “és migdia, doncs mig cansats”. Conversem amb Debon i Joan Miquel Oliver, compositor i guitarrista de la formació, sobre el seu retorn, les vibracions que floreixen en reprendre els instruments i sobre un parèntesi que ha servit per recuperar forces i bones sensacions.

Com esteu? Quines sensacions teniu després d’haver passat per l’estudi i en veure, ara, el vostre disc de retorn llançat a l’univers?

Pau Debon: Bé, nosaltres ja fa mesos que vam gravar el disc, i va ser quan vam entregar el màster que vam ser conscients de tot plegat. Vam sortir molt satisfets de l’estudi. I a partir d’aleshores, comença una feina que depèn més d’estratègies de màrqueting, de propaganda, i on nosaltres no participem activament. Avui és un dia assenyalat, evidentment [riu]. Ho estem vivint tot plegat amb il·lusió, i també amb una mica d’expectació per saber com es rebrà el disc. Sempre tens aquella sensació de nervis per saber com s’ho agafarà la gent. Convençuts, és clar, que les produccions que hi han entrat són les que ens agradaven més. D’alguna manera sabem que agradarà al nostre públic, perquè és un disc que va amb concordança amb tot allò que ja havíem mostrat abans.

Què va motivar la retrobada? 

PD: Vaig ser jo qui va llançar la primera pedra. Recordo que vaig fer el primer comentari d’una possible tornada, arran d’un concert que vam fer a Palma en favor de la llibertat d’expressió. Vam tenir molt bones sensacions, tant amb el públic com entre nosaltres, sobre un escenari. A partir d’aquest concert vaig recuperar les ganes de tocar, i les ganes de directes, sobretot. En un moment donat, vaig mig proposar als companys la possibilitat d’una reunió, i així vam començar a parlar de tornar a Antònia Font.

Joan Miquel Oliver: El primer que vam haver de fer va ser intentar saber en quin estat es trobava la formació, perquè cadascú de nosaltres havia continuat fent música molt diferent, per separat, i ja no teníem ni local d’assaig [riu]. No sabíem ni per on començar. Al final vam decidir gravar una maqueta amb alguns temes que jo havia fet. Un per un, tranquil·lament. Així, vam estudiar quines possibilitats tenien aquestes cançons. No ens vam atrevir a fer el que sempre havíem fet, que era assajar i, un cop les cançons sonessin bé, anar a un estudi i fer un disc. Aquesta vegada no teníem totes les garanties que aquesta dinàmica funcionés, i per això vam pensar que podíem obtenir un millor resultat si analitzàvem més les coses. Havíem de fer encaixar cada instrument i cada músic dins aquest puzle, que és l’àlbum nou.

És un disc pensat conscientment per transportar al directe?

JMO: La primera cançó, “Un minut estroboscòpica”, sí que veig clar que té un riff festivalero. A part d’això, jo crec que res més està fet per sonar exclusivament en un escenari.

Les últimes tampoc?

JMO: Parles de “Caramel·let”, “Cançó de la llum” i “Venc amb tu”? Potser sí. En Pau em va dir una cosa, que és que tots els discos d’Antònia Font acaben molt cap avall, molt tranquils, i aquest ho fa per amunt, amb la cançó probablement més bèstia i eufòrica que haurem fet en molts anys (si no la que més de totes). És una cançó que diu una cosa com “no entenc les ànimes de l’univers, però l’única cosa que tinc clara és que vinc amb tu”. Tio, és molt guapo això, no? I la música, els ritmes de la bateria, les acústiques, la manera de cantar del Pau… Crec que és un final d’àlbum molt intens i enèrgic, però que sigui així no té res a veure amb que s’hagi fet pensant en un directe.

Potser és una qüestió de suggestió. És que hi ha molta gent amb moltes ganes de veure-us tocar sobre l’escenari. Heu d’entendre que els fans trobàvem a faltar aquest caliu dels directes d’Antònia Font, aquesta mena d’aquelarres dels quals no podem gaudir des de 2013.

JMO: [Riu] Clar, tu penses: “aquesta cançó en directe sonarà de puta mare”. Ho entenc, ho entenc.

PD: Vosaltres escolteu el disc sabent que oferirem pocs concerts, i que seran grans, que seran una festa. Per això veniu una mica contaminats per aquestes ganes.

Pau Debon

Després de nou anys era difícil no canviar el so, però no ho heu fet. Soneu igual. Quina és la clau de la bona conservació?

JMO: Antònia Font és una cosa molt concreta, difícil de definir, perquè es defineix pels mateixos discos. La nostra música és d’una manera molt determinada: el so inconfusible, les lletres, la veu del Pau, tot… Té molta identitat. Això nou havia de ser Antònia Font i Antònia Font havia de ser això. Els cinc membres podríem haver fet un disc sense respectar aquesta màxima. De fet, el Vostè és aquí (2021), s’allunya una mica del que és Antònia Font. I Un minut estroboscòpica, en canvi no, és Antònia Font cent per cent.

Sou conscients que vàreu deixar orfes algunes generacions? Vam viure la vostra ruptura com si fos la nostra mateixa, com un fet culturalment dramàtic.

JMO: És clar, que ho va ser. Per una banda, va ser el descans d’una etapa de molta tensió però també un acte dolorós. Recordo, en el concert de comiat, que mentre tocava “Jo, robot” pensava “hòstia, igual no la tornarem a tocar mai més”. Em vaig emocionar molt. En Pau, al final, gairebé no podia ni cantar de l’emoció. Va ser fort per nosaltres, també. Ho va ser per tu, com no ho serà per nosaltres [riu].

PD: Això que diu el Joan Miquel, de saber que potser és l’última vegada que cantes una cançó, a mi em va passar bastantes vegades, durant els últims concerts. Deixes enrere molts anys, i fins i tot una manera de viure, perquè tot està condicionat pel grup. Tota la nostra vida era dependent d’Antònia Font. Després de la separació començava una etapa en què podies fer moltes coses, però deixàvem enrere un grup que ens havia regalat moltíssims moments. Moments super bons, super agradables, com a amics i com a músics. Al final, també hi havia la incertesa de no saber com seria la vida que estava per venir. Al principi, jo tenia ganes de descansar, però alhora no sabia per on tirar. Deixar-ho no va ser fàcil, i més sabent que ho vam fer en un moment en què estàvem de dalt. Deixar-ho a dalt encara és més complicat, perquè acabes sabent que pots continuar mantenint l’èxit i el públic. Podríem haver continuat sense problemes. Va ser difícil.

Un minut estroboscòpica és un disc cent per cent Antònia Font”.

Aquesta pausa llarga us ha servit, creativament i artísticament parlant?

JMO: Totalment. No hauríem pogut fer el disc que hem fet, ni afrontar el calendari d’assaig, per exemple. Ara estem assajant moltíssim, que és una cosa que no havíem fet mai, i estem gaudint de tocar. Fa anys, ens faltava la motivació que hem tingut ara per fer Un minut estroboscòpica. En aquell moment no la teníem.

PD: No, és clar, i per això ho vam deixar.

JMO: No teníem la força que necessites per fer un disc i defensar-lo. Si no et veus amb coratge, amb ganes i il·lusió, val més que no ho facis.

PD: Hem carregat piles. Hem desconnectat i ara tornem a connectar.

Se’n parla poc, del cansament que comporta tenir una banda, de cuidar-la.

JMO: És cert el que dius, però tampoc negarem que hi havia un malestar en la banda. Un malestar que es tradueix en les relacions humanes i en tensió entre nosaltres. Hi havia cansament, hi havia pèrdua de l’orientació artística. I tot això són problemes professionals que tenen unes conseqüències en l’àmbit personal. Perquè quan tot funciona i tothom té els papers clars, i sap què ha de fer, i el públic respon bé, tothom està content. Però quan et sents perdut, creativament parlant, i has de mantenir aquella relació constant amb més gent, la convivència comença a no ser tan fàcil. Si repercuteix en una cosa, també repercuteix en l’altra. No és que estiguéssim enfadats, perquè no teníem motius per estar-ho. Però tampoc estàvem contents.

PD: Jo crec que, al final, tot és un conjunt de molts factors. En aquell moment, amb el cansament general que provoca mantenir un grup com era Antònia Font… Una guspira petita genera un incendi. Va arribar a afectar les relacions personals, fins i tot et diré que afectava en el cercle familiar. Fora del grup, a mi em passava que estava cremat. Vam veure que les ganes i les motivacions s’anaven minvant, i llavors ens vam dir: “escolteu, aquí arriba el moment de parar”.

JMO: No és que hi hagués cap problema greu, ni a nivell professional ni personal. El que passa és que en aquesta professió no hi pot haver cap problema, per lleu que sigui. Perquè se suposa que estàs donant el millor de tu i de les teves possibilitats. Se suposa que quan estàs allà, damunt l’escenari, t’ho estàs passant de puta mare. Si t’ho estàs passant mitjanament bé, ja no val la pena. És que no estàs jugant al que toca. També ho vam parar per respecte al que havia estat Antònia Font. En aquell moment ja no era el que havia estat, i per aquest motiu vam decidir que valia més deixar-ho.

Joan Miquel Oliver

Se’n parla poc, del cansament que comporta tenir i sobretot cuidar una banda, no?

PD: És difícil d’entendre. Quan ens vam separar, alguns van especular sobre què ens havia passat: que ens havíem discutit i tal. No era això. Senzillament, les conseqüències de tenir un grup de música és que aquest es pot acabar.

JMO: Pertànyer a un grup que es fa famós, encara que sigui en un àmbit local com el nostre, és feixuc, perquè tu potser vols anar per la vida i passar desapercebut. Va arribar un moment que, en un dinar a casa meva, mon pare i ma mare em tractaven com algú important pel simple fet de ser un músic més o menys reconegut. En el meu àmbit privat no volia xerrar de res d’Antònia Font, ni dels premis, ni de les gires. No m’interessava.

Sou conscients de la importància i del pes que té Antònia Font per un imaginari musical que va venir després?

JMO: Jo he llegit que Manel era una versió d’Antònia Font. No ens passem, això és molt exagerat. El Jaume Manresa ho explica molt bé, quan diu que Antònia Font ha influït en l’actitud de ser lliures. I el Pau diu que ha estat un exemple per creure en un mateix i defensar les idees sense cap mena d’acomplexament ni pors. Jo crec que amb això hem donat exemple. Potser ara hi ha grups que no podem dir que estiguin inspirats ni artísticament, ni musicalment, ni líricament, per Antònia Font. Però potser sí s’han atrevit una mica a ser ells mateixos perquè van veure que nosaltres ho hem fet i que ens ha funcionat. Jo crec que això és positiu.

PD: Antònia Font ha influït sense ser-ne conscient. Per pura naturalitat. I a molts grups els hi faltava aquesta pura naturalitat. Hi ha pocs grups, misteriosament, que cantin amb el dialecte que xerrem nosaltres [riu]. Dic misteriosament perquè per a mi és molt més fàcil cantar, expressar-me i transmetre com jo penso i com estic vivint que de qualsevol altra manera. I no sé per què hi ha la tendència de neutralitzar. Es pot fer una cançó en un altre dialecte, és clar, jo ho podria fer. Però no seria el mateix.

JMO: O cantar en un altre idioma.

PD: Puc cantar en un altre idioma, però no seria el mateix; no cantaria igual, n’estic seguríssim. La gent no s’atrevia a normalitzar això, que és una cosa tan normal [riu]. No sé per què. Fa anys, ho va fer Tomeu Penya. I li va funcionar. Nosaltres vam fer el mateix. Defensem la nostra naturalitat sense defensar-la, sense fer-ne bandera. Hem anat a Madrid a cantar com cantem, perquè és el normal.

JMO: Això és molt guapo, tio. Tu ara sents, sobretot a Manacor, la Maria Jaume o el Miquel Serra, que tenen un accent manacorí super fort i és molt guai. Sobre això que deies del Tomeu Penya, Pau, no crec que sigui el mateix cas, perquè el Tomeu Penya és com un pagesot que encara es fa més pagesot. Al principi ens deien que Antònia Font cantàvem en el mallorquí que xerrem, sense exagerar-ho, sense fer més. Doncs efectivament, això és el que fa tothom [riu]. Bob DylanLou ReedPink Floyd… aquesta gent canta com xerra, i s’ha acabat. No té més misteri.

“Defensem la nostra naturalitat sense defensar-la, sense fer-ne bandera”.

Jo quan penso en Antònia Font penso en cel de tarda i en aigua cristalina. En una mena de puresa.

PD: La gent ens escolta i rep tot això sense pensar-ho gaire. Perquè ho fem tot naturalitzant-t’ho: les lletres i la música i la manera d’afrontar un directe… Jo recordo el primer concert, que vaig sortir amb roba del Decathlon [riu]. No m’hi vaig ni fixar. Hi haurà cantants que es fan el personatge, i es curren un altre tipus de feina, i eh, que està super bé. A mi m’encanta veure’ls. Però nosaltres no som així. I la gent ha rebut això, el que som.

JMO: Una vegada que vam anar a tocar, després d’unes proves de so, ens van dir: “bé, ara ja us podeu canviar”. I llavors ens vam mirar i vam riure i vam dir que no, que nosaltres no pensàvem canviar-nos. Per cert, vas sortir amb roba del Decathlon a tocar? [riu] No ho recordava.

PD: [Riu] Ja fa molts d’anys, d’això.

Pau Debon i Joan Miquel Oliver

 

[ Fotos: Laia Serch – font: http://www.nuvol.com]

Por Martin Blaney

La decisión de expulsar al director Sergei Loznitsa de la Academia de Cine de Ucrania « estaba directamente relacionada con el relato que el director cuenta acerca de Ucrania », según Anna Machukh, directora ejecutiva de la Academia y del Festival Internacional de Cine de Odesa.

Loznitsa anunció el sábado (19 de marzo) que había sido expulsado de la organización, en parte, por expresar su apoyo a los cineastas rusos disidentes (ver la traducción a continuación de este artículo).

Al explicar la expulsión, Machukh declaró: « Desde el comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, hemos pedido incansablemente a la comunidad cinematográfica mundial que boicotee el cine ruso. Pero Sergei Loznitsa se opone públicamente a ello, negando así la responsabilidad colectiva de los rusos en la guerra que su país ha desatado en Ucrania ».

Añadió que Loznitsa « recurre a menudo a la especulación sobre el tema de las relaciones entre Ucrania y Rusia », lo cual es una posición « inaceptable » y « contraria a los valores de la Academia de Cine de Ucrania ».

La Academia dijo que « los países de Europa y el mundo entero deben tener una imagen completa e inequívoca de lo que el país agresor está haciendo en Ucrania. Por lo tanto, todo ucraniano es hoy embajador de su país ».

« Recae hoy una responsabilidad especial sobre aquellos especialistas de las industrias creativas bien conocidos en el extranjero. Su posición debe ser clara e inequívoca ».

La Academia añadió que Loznitsa había « subrayado repetidamente que se considera un cosmopolita, ‘un hombre de mundo’. Sin embargo, hoy, cuando Ucrania lucha por defender su independencia, el concepto clave en la retórica de todo ucraniano debe ser el de su identidad nacional ».

Loznitsa, « asombrado »

En un comunicado emitido el sábado por la noche en respuesta a la decisión de la Academia, Loznitsa afirmó haberse « asombrado » al leer que se le expulsaba por « cosmopolita ».

Afirmó que este término solo había adquirido una connotación negativa durante la campaña antisemita de Stalin entre 1948 y 1953.

« Al hablar en contra del cosmopolitismo, los miembros de la Academia ucraniana recurren a este mismo discurso creado por Stalin, que se basa en el odio, en la negación de la libertad de expresión, la defensa de la culpa colectiva y la prohibición de cualquier manifestación de individualismo y de elección individual », declaró.

Afirmó que el enfoque de la « identidad nacional » era afín al nazismo y suponía « un regalo para los propagandistas del Kremlin ».

También rechazó el llamamiento de la Academia a la comunidad mundial para que no le considere representante de la esfera cultural ucraniana.

« En mi vida he representado a ninguna comunidad, grupo, asociación o ‘esfera' », escribió Loznitsa. « Todo lo que digo y hago han sido y serán siempre mis propias declaraciones y acciones individuales ».

« Siempre he sido y seré un cineasta ucraniano », concluyó.

Loznitsa, habitual del Festival de Cine de Cannes, ha dedicado su carrera a explorar la historia y la política de Ucrania y de la región en general. Su película de 2018, Donbás, que ganó el premio Un Certain Regard de dirección en Cannes, captaba el conflicto entre las fuerzas del gobierno ucraniano y los separatistas respaldados por Rusia en el este de Ucrania, que precedió a la actual invasión a gran escala por parte de Rusia.

[Fuente: Screen international

Carta abierta de Sergei Loznitsa acerca de su expulsión de la Academia de Cine de Ucrania

Sergei Loznitsa

Desde ayer noche he ido recibiendo cartas y llamadas de amigos y colegas de todo el mundo que expresan su asombro y piden una explicación de lo ocurrido con la Academia de Cine de Ucrania. También yo estoy tratando de entenderlo.

El 27 de febrero de 2022 difundí un comunicado:

« La guerra desatada por Rusia contra Ucrania constituye un acto suicida y demencial que conducirá inevitablemente al derrumbe del criminal régimen ruso. El mundo entero ha sido testigo de la batalla entre el Bien y el Mal, la Verdad y la Falsedad, una batalla de proporciones bíblicas. ¡La victoria será para Ucrania! Estoy consternado por la indecisión y cautela de los gobiernos, organizaciones públicas y ciudadanos que podrían ayudar a Ucrania no solo con palabras, sino también con acciones rápidas y decisivas. La tragedia humanitaria que se está desarrollando ante nuestros ojos está provocada en gran medida por la política hipócrita de apaciguamiento del monstruo, la política de hacer negocios con Rusia. A lo largo de decenios, el mundo occidental ha cerrado los ojos a los crímenes cometidos por el régimen ruso en Chechenia, Georgia, Crimea, el Donbás y otras regiones de Europa y del mundo, y ha hecho concesiones basadas en una política de « pragmatismo ». ¡Ha llegado el momento de que la comunidad mundial despierte, se dé cuenta de lo que está pasando y aplaste al monstruo ruso! »

Abandoné la Academia Europea de Cine porque su declaración inicial, emitida pocos días después del comienzo de la guerra, era demasiado neutral, inoperante y conformista en relación con la agresión rusa. Ni siquiera consideraban posible calificar la guerra como tal.

En estos últimos días, he ido explicando a diversas publicaciones y periodistas de Europa y América las razones y la esencia del estallido de la guerra, llamando al mundo a unirse a la lucha contra la agresión rusa, además de participar en proyecciones benéficas de mis películas « Donbás » y « Maidán », cuyos fondos se destinan a ayudar a Ucrania; colaboro en la evacuación de personas de Ucrania y ayudo a los refugiados.

En esta trágica situación de guerra, me parece que hay que intentar mantener el sentido común. Estoy en contra del boicot a mis colegas, los cineastas rusos, que se opusieron y siguen oponiéndose a los crímenes del régimen de Putin.

He leído con asombro la declaración de la Academia de Cine ucraniana, de la que he sido expulsado por mi cosmopolitismo. Traducido del griego, « cosmopolita » significa « ciudadano del mundo ». La primera persona que se proclamó cosmopolita fue el antiguo filósofo griego Diógenes. El filósofo estoico Zenón, el filósofo alemán Emmanuel Kant, los ilustrados Voltaire, Diderot, Hume y Jefferson se llamaron a sí mismos cosmopolitas.

Desde el siglo XVIII, se denominaba « cosmopolita » a aquella persona abierta a todo lo nuevo y libre de prejuicios culturales, religiosos y políticos. Solo en la época del estalinismo tardío, durante la campaña antisemita desatada por Stalin en 1948-1953, esta palabra adquirió una connotación negativa en el discurso propagandístico soviético.

Al hablar contra el « cosmopolitismo », los « académicos » ucranianos recurren al discurso estalinista, que se basa en el odio, la negación de la disidencia, la afirmación de la culpa colectiva y la prohibición de cualquier manifestación de libre elección individual. ¿O es que están en contra de la tradición filosófica de Diógenes, Zenón, Kant y Voltaire? ¿Contra los valores que sustentan la cultura y la sociedad de la Europa moderna, que dicen anhelar? Me veo obligado a hablar en detalle de la semántica del término « cosmopolita » porque, fuera del antiguo imperio soviético, los argumentos que dan los « académicos » solo son inteligibles para los sovietólogos.

Los profesores de lengua rusa de la Universidad de Nantes (Francia) celebran todos los años un festival, a cargo de la universidad, de películas de procedentes de aquellos países formados tras la caída de la URSS. De este festival me enteré por una carta de la Academia de Cine de Ucrania. Hoy me he puesto en contacto con los organizadores del festival y me he enterado de que la « Academia » y los miembros del estamento cultural ucraniano apoyan, en principio, la decisión de celebrar el festival, pero piden únicamente que todas las películas rusas sean substituidas por otras ucranianas. Literalmente: « … proponemos sustituir todas las películas del programa por películas producidas en Ucrania o sobre Ucrania, separando así (la carta dice « delimitando ») nuestra cultura del cine ruso… ».

Cuando los organizadores del festival se negaron a hacerlo, se vieron atacados e insultados por personalidades de la cultura ucraniana. El lema del festival es « Entre Lviv et l’Oural », que significa « Entre Lviv [Leópolis] y los Urales », y no « De Lviv a los Urales », como tradujeron los « académicos » del francés. Las proyecciones del festival son benéficas, todos los fondos recaudados se destinarán a la Cruz Roja, al programa de ayuda de emergencia a Ucrania. Así se indica en la página web del festival. El festival no cuenta con el apoyo de ninguna institución rusa.

« Ahora, cuando Ucrania lucha por defender su independencia, el concepto clave en la retórica de cada ucraniano debería ser el de su identidad nacional », escriben los « académicos » ucranianos. No una posición civil, no el deseo de unir a todas las personas cuerdas y amantes de la libertad en la lucha contra la agresión rusa, no un esfuerzo internacional de todos los países democráticos por ganar esta guerra, sino la « identidad nacional ». Por desgracia, esto es nazismo. Un regalo de la Academia de Cine de Ucrania a la propaganda del Kremlin.

Los « académicos del cine » ucranianos exigen en su llamamiento a la comunidad mundial « no situarme como representante de la esfera cultural ucraniana ». En mi vida he representado a ninguna comunidad, grupo, asociación o esfera. Todo lo que digo y hago ha sido y es solo mío, individual, de palabra y obra.

Siempre he sido y seguiré siendo un cineasta ucraniano.

Espero que todos mantengamos el sentido común en estos trágicos momentos.

Fuente: www.e-flux.com

 

periodista y crítico británico cinematográfico de Screen International en Alemania, Suiza y Austria desde los años 90, además de jurado en numerosos festivales internacionales.
director de cine ucraniano conocido por sus documentales y películas dramáticas, nació en Bielorrusia, estudió en Kiev Ingeniería y Matemáticas, y dirección en la Universidad Panrusa Guerásimov de Cinematografía de Moscú.

 

[Reproducido en http://www.sinpermiso.info]

Malgré la loi Toubon et le pouvoir de sanction dévolu au CSA (devenu l’Arcom), la langue nationale est bien mal défendue sur le petit écran.

Écrit par Michel Feltin-Palas

Cash Investigation, Grey’s Anatomy, Cold Blood Legacy, Captain America civil wars, Red Light, Wheeler Dealers France, Le Paname Comedy club, the Voice la plus belle voix, Young Sheldon, Lego Masters… Non, il ne s’agit pas des titres des émissions d’une chaîne de télévision américaine ou britannique, mais des programmes de la télévision française en début de soirée relevés lors d’une semaine ordinaire (1). Et encore, je vous épargne la liste des films dont les titres sont présentés en anglais sans la moindre traduction.
Je sais bien que les journalistes ont l’esprit mal tourné (pléonasme ?), mais quand même : l’article 12 de la loi Toubon sur la langue française, reprenant une loi précédente de 1986, ne dit-elle pas ceci : « L’emploi du français est obligatoire dans l’ensemble des émissions et des messages publicitaires des organismes et services de radiodiffusion sonore ou télévisuelle, quel que soit leur mode de diffusion ou de distribution, à l’exception des œuvres cinématographiques et audiovisuelles en version originale » ? Et le Conseil supérieur de l’audiovisuel (désormais Arcom) n’est-il pas « chargé de veiller à la défense et à l’illustration de la langue et de la culture françaises » ?
Cette semaine de la langue française m’a donc semblé l’occasion idéale pour me pencher sur ce fâcheux paradoxe. Dans ce but, j’ai interrogé la conseillère chargée de ce sujet au sein de l’organisme de régulation, Carole Bienaimé-Besse. Et j’ai compris assez vite d’où provenait ce laxisme généralisé. « Notre pouvoir dans ce domaine est limité, m’a-t-elle aussitôt expliqué. En 1994, le Conseil constitutionnel a en effet estimé que la loi Toubon était sur ce point contraire à « la liberté de pensée et d’expression ». Dès lors, il ne nous est pas possible d’obliger France Télévision à transformer The Artist en « L’Artiste », par exemple. » La même décision bride au demeurant l’Autorité de Régulation Professionnelle de la Publicité, l’organisme chargé de veiller au respect de la loi Toubon dans ce domaine.
Certains d’entre vous s’étonneront sans doute de l’étrange logique du Conseil constitutionnel. À ceux-là, je ne saurais trop recommander de lire l’analyse qu’avançait Jacques Toubon lui-même dans un entretien accordé à l’Express à l’occasion des 25 ans de sa loi. L’ancien ministre de la Culture y évoquait clairement la « pression des milieux publicitaires » – allusion transparente aux intérêts personnels du président de l’institution de l’époque, Robert Badinter, dont l’épouse, Elisabeth, est la fille de Marcel Bleustein-Blanchet, le fondateur de Publicis…
De ce fait, le gendarme de l’audiovisuel s’estime fondé à renvoyer la balle du côté des politiques. En substance : si la loi est mal faite, il appartient aux élus de la changer. Sauf que.
S’il est incontestable que l’action de l’Arcom est entravée par la décision des « Sages », cet argument ne met cependant pas un terme au débat. Car le régulateur pourrait, s’il le souhaitait vraiment, agir par d’autres moyens. « En cas de constatation d’infractions dans ce domaine, le Conseil [supérieur de l’Audiovisuel] peut prendre les sanctions prévues par la loi du 30 septembre 1986 », indique en effet l’article 2.5 de la circulaire du 19 mars 1996 concernant l’application de la loi Toubon. Or, « ce pouvoir de sanction n’a jamais été utilisé », convient la conseillère. En cas d’écarts manifestes, l’Arcom s’en tient à de simples « recommandations » qui restent sans effets. « Si les journalistes, les rédacteurs en chef et les chargés de programmes n’ont pas la volonté d’éviter les anglicismes, il nous est difficile d’agir. Il faudrait une volonté collective », commente, résignée, Carole Bienaimé-Besse. Résultat : le gendarme de l’audiovisuel se contente de publier sur son site internet des « exemples de bonnes pratiques destinées à limiter le recours aux anglicismes ». Jusqu’à plus ample informé, il ne semble pas que son taux de consultation ait jamais fait surchauffer les serveurs informatiques de l’institution…
Les esprits les mieux disposés se rassureront en apprenant qu’il existe dans les chaînes privées un « référent langue française ». Au sein du groupe TF1, par exemple, ce poste est confié à une ancienne gloire du petit écran, Jean-Claude Narcy, âgé aujourd’hui de 84 ans, qui se déclare… « très satisfait « de la situation. « Dans l’ensemble, cela se passe bien, même s’il faut rester vigilant », m’a-t-il assuré très sérieusement. Je lui ai fait remarquer que sa chaîne multipliait pourtant les anglicismes, que ce soit dans ses journaux, dans ses programmes et même sur son site, baptisé MyTf1. « Oui, cela m’énerve ! », a-t-il alors reconnu. Je lui ai également demandé si son groupe avait été fréquemment la cible des fameuses « recommandations » de l’ex-CSA. « C’est arrivé une fois en 10 ans, à propos de l’émission 50 ‘ Inside« , m’a-t-il précisé. « Et que s’est-il passé ? », l’ai-je relancé. Sa réponse m’a sidéré : « Ils nous ont dit que c’était un péché véniel et l’émission a pu garder son titre. »
Avec ça, pas de doute : la langue française est bien défendue.
(1) Du 28 février au 6 mars 2022, chaînes de la TNT.

 

[Source : http://www.lexpress.fr]

El británico Salman Rushdie, la canadiense Margaret Atwood y los premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk y Svetlana Alexievich, entre otros, afirmaron estar « consternados por la violencia desatada por las fuerzas rusas en Ucrania » y lanzaron un llamado « urgente para cesar el derramamiento de sangre ».

Los autores afirmaron estar consternados por la violencia desatada por las fuerzas rusas en Ucrania Foto AFP

Los autores afirmaron estar « consternados por la violencia desatada por las fuerzas rusas en Ucrania ». Foto: AFP

Más de 1.000 escritores entre los que se encuentran el británico Salman Rushdie, la canadiense Margaret Atwood y los premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk y Svetlana Alexievich firmaron una carta donde expresaron su solidaridad con Ucrania y pidieron poner fin a lo que definieron como « una guerra insensata ».

Los autores afirmaron estar « consternados por la violencia desatada por las fuerzas rusas en Ucrania » y lanzaron un llamado « urgente para cesar el derramamiento de sangre », según expresaron en una carta abierta publicada por la asociación mundial de escritores PEN International.

« Estamos unidos en la condena de una guerra insensata, causada por el rechazo del presidente (ruso Vladimir) Putin a aceptar el derecho del pueblo ucraniano a debatir sobre su futura orientación y su historia, sin la injerencia de Moscú », señala la misiva, publicada en inglés, ruso y en ucraniano.

En el mensaje, los firmantes señalaron que están unidos para « apoyar a los escritores, periodistas, artistas y a todo el pueblo ucraniano, que está viviendo horas sombrías ».

En paralelo al pronunciamiento del PEN América, que forma parte del centenario organismo internacional pionero en la defensa de la libertad de expresión y los derechos humanos de los escritores, otras figuras de la cultura mundial como el filósofo francés Edgar Morin, y el novelista y excorresponsal de guerra español Arturo Pérez-Reverte, manifestaron su rechazo a la operación bélica emprendida por Rusia contra Ucrania a través de las redes sociales.

 

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

bustan judeoespañol

Pegatinas de izquierda a derecha: Shalom, jaber (paz, amigo), Shalom, ata jaser (paz, haces falta), Dor shalem doresh shalom (una generación entera pide la paz).

Publicado por Berta Ares Yáñez

Aterricé en el aeropuerto de Ben Gurion una madrugada de julio de 1996. Había recibido una beca MAEC para estudiar en la Universidad de Tel Aviv y desarrollar un proyecto de investigación. Este consistía en bucear en diferentes archivos del país para establecer una relación de la prensa en judeoespañol, y luego analizar la función que una parte determinada de esta prensa había desempeñado durante la creación del Estado. En aquel entonces, este país todavía no tenía medio siglo de existencia.

Lo que más me llamó la atención nada más llegar fue el afán absoluto de expresión que se vivía en sus calles, donde todo se discutía y matizaba. Cualquier tema de actualidad era causa de debate en el que cada cual marcaba su línea ideológica. Prueba de ello eran las innumerables pancartas expuestas en los comercios y en los balcones de las casas, o las pegatinas que se exhibían en todo tipo de vehículos, en los cascos de moto o en las carpetas de los universitarios. Antes de Twitter, pancartas y pegatinas eran los soportes ideales para el eslogan.

Cuando llegué, el país estaba de luto. Isaac Rabin había sido asesinado hacía apenas unos meses por un ultranacionalista opuesto al proceso de paz y a los Acuerdos de Oslo. A su entierro había acudido Bill Clinton, quien en su discurso de despedida acabó con un «Shalom, jaber» (Adiós y paz, amigo). Esta frase se convirtió en el eslogan mayoritario de los pacifistas y de los que querían mantener vivo el proceso de paz. A esta consigna le siguieron «Jaber, ata jaser» (Amigo, haces falta) y «Jaber, ani zojer (Amigo, yo recuerdo). Algunos recortaban las frases y hacían collage con las pegatinas: «Shalom, ata jaser» (Paz, haces falta).

Tras estos eslóganes iniciales hubo muchos más, que cada uno argüía desde su posición ideológica. Los tres más claros eran el izquierdista «Un pueblo fuerte hace la paz», el conservador «Paz, con prudencia», y el ortodoxo «Una generación de arrepentimiento traerá la paz». Al final, todo derivaba en dos modelos de redención: el laico «Una generación entera pide la paz», y el ortodoxo «Generaciones enteras solicitan al Mesías». Se temía entonces la existencia de una guerra civil, y las instituciones colgaban carteles en los que se leía «Opiniones diferentes sí, guerra de hermanos no».

También los problemas caseros se aireaban en pegatinas y pancartas. La compañía nacional de autobuses Eged —creada en su día por fuerzas sindicales y a cuyo volante estaban, al menos así me dijeron, curtidos soldados— expresaba sus desacuerdos con el entonces presidente Benjamin Netanyahu, a quien todos llaman «Bibi»: «Bibi no respeta pactos», «Eged en tu camino, Bibi en el camino que no».

Como ahora sucede con las redes sociales, entonces las consignas avivaban debates que parecían inaplazables, pero que tarde o temprano se desvanecían sin pena ni gloria. Veinticinco años después, el proyecto de paz está completamente abandonado, dejado a la lógica del capitalismo.

La diversidad de opciones e ideologías existentes antes de la fundación de Israel como Estado moderno en 1948 también es mucho mayor de lo que cabe suponerse en la actualidad. Es algo evidente cuando se lee la prensa de la época, en la que también se observa la continua metamorfosis que experimenta el país —y las variaciones de voto en las urnas— a medida que llegan diferentes oleadas de inmigrantes judíos, especialmente desde la creación del Estado y hasta finales de los noventa, tras la caída del muro de Berlín.

Llegan de Alemania, Polonia, Rusia, Ucrania, Rumanía, Grecia, Bulgaria, Yemen, Etiopía, Argentina, México, Irak, Marruecos, Francia, Estados Unidos, y un largo etcétera de países. A modo de ejemplo diré que durante mi estancia allí, la televisión pública subtitulaba simultáneamente en los dos idiomas oficiales, el hebreo y el árabe, pero también en ruso, cuya población era entonces mayoritaria.

He escrito inmigrante y es un error llamarlo así. El término adecuado es olé (en masculino; olá, en femenino; olím, masculino plural; olot, femenino plural), pues no es un movimiento migratorio al uso, sino una aspiración sionista. Significa «el que sube a Israel».

Si sumamos a la necesidad de expresión y comunicación, la diversidad ideológica existente, podemos comprender la abundantísima cantidad de publicaciones periódicas surgidas durante los años de fundación del Estado.

Sin embargo, cuando empecé mi trabajo no existía una bibliografía que las reuniera, más allá del extraordinario trabajo que entonces desarrollaba el centro asociado a la Universidad de Tel Aviv, el Institute for the Study of Jewish Press; pero no tenían casi referencias de la prensa sefardí.

Seguí buscando, pues sabía que miembros de la comunidad judía expulsada de Sefarad habían sido los encargados de introducir la imprenta en tierras del Imperio otomano. Contaba al menos con la referencia del primer periódico en ladino del que entonces había constancia: el Shaare Mizrah, fundado en 1845 por Raphael Uziel.

El Big-Bang de mi investigación, por así llamarlo —meses después de búsqueda de diarios en la Biblioteca Nacional y otros centros culturales, sin apenas éxito—, tuvo lugar cuando me lancé de lleno a investigar los archivos del Ben-Zvi Institute. Allí había un montón de información dispersa sobre publicaciones periódicas en judeoespañol y también ejemplares físicos procedentes de diversos lugares de la diáspora sefardí: especialmente de Bulgaria, de Nueva York, de la antigua Yugoslavia y de los territorios que formaban o estuvieron sometidos al Imperio otomano, como Salónica (Grecia), Estambul e Izmir (Turquía), y también de territorios de la llamada Erez Israel, especialmente en Jerusalén.

Los periódicos impresos en Estambul a veces llevaban el nombre de la ciudad en españolico «Istambul», pero tampoco era raro encontrarlos con el topónimo «Costa», que es como los sefardíes de origen griego se referían a la antigua Constantinopla.

Una vez hallado y ordenado el material, delimité la investigación a las publicaciones distribuidas en Israel y a un país de diáspora, el elegido fue Turquía. En total, analicé una veintena. Explicaré brevemente lo que hallé. Dividiré mi exposición en dos partes: una primera parte dedicada a la descripción de la prensa en judeoespañol distribuida en Turquía, y una segunda parte dedicada a la descripción de la prensa en judeoespañol distribuida en Israel.

Esta segunda parte tiene como colofón un aliciente especial: está traducida al judeoespañol por el académico de la RAE en Israel Moshe Shaul, una de las personas vivas que mejor conocen y más ha cuidado este tesoro lingüístico.

bustan judeoespañol

La gran pegatina reza: «No tenemos en quien apoyarnos, solo en nuestro Padre que está en los cielos».

Los medios en Turquía: del drama de la guerra mundial a la asimilación

Una publicación será clave en la historia de la comunidad sefardí que decide no emigrar y prefiere quedarse en Turquía durante el delicadísimo periodo que comprende la Segunda Guerra Mundial y la posguerra: La Boz de Türkiye.

Bajo la dirección de Albert Cohen, esta publicación periódica de frecuencia quincenal comienza a publicarse el 1 de agosto de 1939, y de forma ininterrumpida hasta su cierre en 1949. Con sede en Estambul, mantuvo diversas corresponsalías y tuvo acceso a información internacional de calidad procedente de fuentes sobre el terreno, a través de la Agencia Telegráfica Judía —de la que el director de esta publicación era representante en Turquía— y de la Overseas News Agency, ambas dirigidas por Jacob Landau.

Esta publicación hace un repaso del estado de los judíos en diferentes lugares en los que el nazismo se ensaña. El que expongo a continuación es un fragmento del suplemento especial titulado «Israel en el Galouth» (Israel en la diáspora), publicado el 15 de febrero de 1944:

La aniada 1943 fue un anio de destruccion y de ruinas, de muerte y de exterminacion. Miles y milarias de nuestros hermanos fueron hundidos en mares de miserias, angustias y matansas, cienes de comunidades judias fueron enteramente destruidas; cienes de miles de seres humanos fueron integrados en manos de persecutores sin que sus hermanos en los paises liberos puedan hacer nada por salvarlos. El Judaismo en Europa ocupada fue enteramente destruido. Esta destruccion fue el mas grande golpe dado a nuestra nacion en el mundo entero. La entera elita de sus hijos y de sus aglomeraciones, las mas mejores intelligencias, las mas grandes fuerzas creaderas del Judaismo Occidental, fueron atemados. En algunos paises los Judios fueron literalmente atemados fisicamente; en otros paises, ellos fueron deportados, exilados y matados. La mas grande parte de los exilados murieron en los wagones, otros no yegaron mismo a la frontera, siendo ellos fueron torturados y asasinados. Los jovenes fueron tomados a los travajos forsados, en fabricas o en fraguas, de fortificaciones en la Francia o en el fronte oriental. Los que no pueden travajar fueron matados sin otra forma de proceso.

La Boz de Türkiye desempeñó una función esencial para la seguridad de las comunidades judías en la todavía joven república turca, inmersa en un intenso proceso nacionalista y cuya posición durante la guerra fue inicialmente de neutralidad, luego de relaciones diplomáticas con la Alemania nazi y finalmente su posición se decantó por los aliados.

Esta publicación desempeñará un papel de mediador y portavoz entre el Estado, la sociedad turca y las comunidades judías dispersas por el país. Con un estilo sencillo y claro, el contenido se distribuye entre noticias y reportajes sobre las comunidades judías asentadas a lo largo y ancho del planeta. Al igual que se hace eco de las principales noticias sociales y políticas de carácter mundial, tampoco descuidan el contenido dedicado a la tradición.

Sin embargo, el movimiento nacionalista de la joven república no ve con buenos ojos estas actividades cosmopolitas y de singularidad cultural. De hecho, durante estos años se prohíbe a la ciudadanía mantener cualquier actividad independiente o asociación afiliada al extranjero.

Algunos miembros de la comunidad judía tienen que enfrentarse a acusaciones de otros ciudadanos. Comienza a extenderse el rumor de que los judíos «mantienen una postura de indiferencia ante los hechos del país». Se les critica que empleen el judeoespañol en detrimento del turco. En este difícil contexto, el equipo editorial decide poner en marcha una campaña de difusión con un doble mensaje:

El primero es: «Somos turcos, hablemos el turco». Tratan de mentalizar a sus lectores de que en la calle solo deben hablar turco, incluso entre ellos. Les avisan que no deben automarginarse ni diferenciarse hablando otras lenguas.

El segundo mensaje es: «Formamos parte del pueblo judío». A través del contenido se fomenta el sentido de pertenencia a esta comunidad milenaria y se sugiere que se hable judeoespañol en casa.

Entre los colaboradores de La Boz de Türkiye destacan Abraham Galante —un reputado escritor y periodista admirado por Atatürk—, quien defendió la lealtad de las autoridades judías como elemento indispensable en la construcción del Estado turco; y Abraham Elmaleh, quien años después será dirigente de la comunidad sefardí en Jerusalén.

Como señalé, esta publicación da cuenta de lo que acontece en el mundo. Tiene a sus lectores bien informados. El tono no es sensacionalista, sino que procura el análisis reposado. La situación de los judíos en Europa se agrava de día en día, por tanto, la situación es muy delicada.

Se hacen eco de las noticias trágicas relativas a la guerra en Europa, pero también de las procedentes de Palestina, muchas de las cuales dan cuenta del desarrollo social y comercial del yishuv (asentamiento en Eretz Israel).

El periódico hace una amplia cobertura de la guerra y de la dramática situación de sus correligionarios. Parecen llegar a casi todos los rincones. Veamos, por ejemplo, lo que escriben sobre los judíos en Finlandia, en una noticia de mayo de 1944:

La situacion de los Judios resfuidos en Finlandia se amejoro considerablemente desde el trocamiento del governo en Marso ultimo segun un raporto de stokcholm. Algunos resfuidos que se topaban en un campo de concentracion en una isla del golfo de Finlandia, mientras la perioda del gobernamiento precedente, fueron transferados en ariendas agricoles en Tavastland. El campo fue serrado a precipio del autonio y los Judios fueron autorisados a establecerse en dos communas de la region onde ellos se topavan en mesura de ganar su vida, independientemente de los reglamientos del servicio del Travajo. Los resfuidos judios en cuenta de 117, fueron autorisados desde el mez de Deciembre a vivir en no importa cuala partida del pais onde los extranjeros tienen la permision de morar sin restricciones.

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Peores noticias, noticias fatales, llegan de la vecina Salónica. Al leer el fragmento que destacaré a continuación, no puedo sino preguntarme si Hannah Arendt estaba informada del proceso que había tenido lugar en Grecia, quince años antes de que ella misma atendiera el juicio de Eichmann para escribir su artículo en The New Yorker en 1963, y que tantas pesadumbres le acarreó. Quizá ella no, pero sí los lectores de La Boz de Türkiye, quienes debieron de leer con una enorme tristeza la crónica del corresponsal Baruch Schiby con fecha 1 de octubre de 1946. Se titula, «El judaísmo exterminado en Grecia. Un proceso histórico». Algunos fragmentos:

Los evenementos de Palestina no permitieron a la prensa Judia mundiala de prestar toda la atencion querida a un proceso unico en la historia del pueblo judio que se desarrollo en el empesijo de este mez en Salonique. Se trata del proceso de los Judios que se avian metido al servicio de los Allemanes mientras la ocupacion nazi. Vital Hasson, Leon Simon (Tipouz), Jacques Alabala, Edgar Cugue, etc y que servieron el enemigo mortal de nuestro pueblo con mas ardor que los mas feroces S.S. […] La prensa greiga locala entendio toda la importansa historica del proceso. Es por cualo antes y despues de este, los journales de Salonico le consacraron colonas entereras. La “Makedonia”, el mas grande journal de la Maccedonia, le consacro mismo medias paginas enteras. […] Fue establecido en el tribunal que si los acusados no se uvieren metido al servicio de los nazis de la manera que ellos lo hicieron, la mitad o al menos 20.000 judios de Salonica pudieren ser salvados. Los acusados provocaron dunque la muerte gracias a sus sola actividad de estos 20.000 Judios.

A diferencia de la prensa escrita en hebreo que entonces se publica en Palestina, La Boz de Türkiye no participa activamente de la teoría de que el yishub o asentamiento en Eretz Israel —«Tierra de Israel» en relación al territorio israelita bíblico— podría ejercer una presión moral sobre las naciones del mundo para salvar a la judería europea durante la guerra. También hay una especie de silencio administrativo en torno a temas candentes como los actos de violencia cometidos por algunos correligionarios bajo el mandato británico o las medidas políticas tomadas por los mandatarios contra la inmigración que llegaba a Palestina.

No hicieron suyo el eslogan entonces extendido «Inmigración, defensa y asentamiento»; pero tampoco descuidaban la necesidad de consejo que podrían necesitar los conciudadanos que tenían el deseo de «subir» a Eretz Israel.

Escribían con mucha diplomacia y cuidado para mantener las relaciones con su país anfitrión, Turquía; para «cimentar la unión y predicar la harmonía», como ellos mismos señalan entre sus objetivos. Y podemos decir que lo lograron. Hacia finales de la década de los cuarenta, y gracias a las buenas relaciones que la comunidad ha ido forjando con las autoridades turcas, puede observarse una mayor apertura en materia de libertad de expresión que a su vez provocará una verdadera explosión de publicaciones en ladino. Precisamente, esta nueva oleada de publicaciones acabará arrinconando a La Boz de Türkiye, que deja de publicarse en 1949.

La primera publicación en aparecer fue Atikva (1947), cuyo nombre de cabecera en hebreo significa «Esperanza», como el himno nacional de Israel, y es el primer periódico judeoespañol distribuido en Turquía esencialmente sionista. Su director, Sabetay Leon, emigrará a Israel en 1949, donde se incorpora al partido presidido por Ben Gurión (Mapai). Le sigue Salom (1948), fundado por Abraham Leon, que todavía se publicaba cincuenta años más tarde. Otras cabeceras son Sabat (1947) reconvertido tres años más tarde en La Vara (1950), ambos bajo la dirección de Mose Benbassat, de carácter laico y modernizador.

Otro semanal político e independiente es La Luz (1950), creado bajo la dirección de Eliezer Menda y Robert Balli. Luego, ambos se separan y el primero funda La Vera Luz (1953), y el segundo La luz de Turkiya (1953). Ambos se describen como continuadores de La Luz para adjudicarse a sus lectores.

La Vera Luz es un periódico conservador, dirigido por el talmudista Eliezer Menda. El gran Rabinato, la comunidad, las noticias que llegan de la creación del Estado de Israel y la política internacional son los temas que definen el carácter del periódico, cuyo interés principal es el de contener al máximo el deseo de asimilación de los correligionarios que quedaban en Turquía. Por otro lado, La luz de Turkiya se apoya más en sostenes comerciales y sus noticias son más variadas, con especial atención a las informaciones que llegan de Israel. Su línea editorial se apoya prácticamente en su totalidad en la cuestión del antisemitismo.

Finalmente, otros dos periódicos son: La Boz (1952), que tuvo una breve duración y reducida plantilla; lo dirigía M. Levi-Belman, un periodista mordaz que utilizaba este medio para criticar las decisiones tomadas por los dirigentes de la comunidad. Y El Tiempo (1957) del ortodoxo Levi Belman: conservador, antisionista, crítico con la gestión de la comunidad y observante estricto de la ley, denuncia toda reforma o ápice de liberalismo ante una comunidad que a sus ojos se torna abiertamente laica y asimilada.

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«Opiniones diferentes sí, guerra de hermanos no» (la pegatina del gato que alguien puso encima dice así: (¡Hay un gato nuevo en la ciudad! Y la verdad, tanto Tel Aviv como Jerusalén eran ciudades muy gatunas).

Los medios en Israel. La forja de un Estado

Buena parte de los periódicos en judeoespañol que se publican en Israel durante la creación del Estado son dirigidos por y para sefardíes recién llegados de Turquía. Tres ejemplos de periódicos, independientes pero efímeros, son La Boz de IsraelLa Boz de Jerusalaim y La Unión. Otros recibieron ayudas de grupos políticos con los que simpatizaban, así sucede con Libertad, afín al partido Herut; y El AvenirDeretcho al Buto y Faktos afines al Mapai, los dos últimos explícitamente propagandísticos. Dos periódicos de mayor duración fueron apoyados parcialmente por partidos políticos: La Verdad, por el centrista General Zionists, y El Tiempo, por Mapai.

El denominador común de estas publicaciones es el de facilitar a la vez que influir en el proceso de absorción de los inmigrantes (olím) sefardíes en Israel, al proporcionar la máxima información sobre su nueva patria, incluidas las explicaciones de problemas tan complejos que enfrenta el nuevo país como la internacionalización de Jerusalén, la educación secular en clara confrontación con la religiosa, las diferencias no superadas entre askenazis y sefardíes, y el contexto político en el Oriente Medio.

El periódico que gozó de un mayor protagonismo en la orientación de esta comunidad inmigrante fue El Avenir, subvencionado por Mapai o Partido de los Trabajadores de la Tierra de Israel, que lideraba Ben Gurion. Este periódico se publica, además de en ladino, en otros cinco idiomas simultáneamente: yidis, francés, húngaro, búlgaro y rumano.

Su oponente fue La Verdad, un periódico crítico con la administración laborista, especialmente con el sistema de favoritismo, amiguismo y clientelismo que, señalan, campaba en la política. El término empleado, de origen ruso, y que se ha incorporado al hebreo para describir esta práctica es «proteksia».

Este extendido uso de la «proteksia» —el libro Israel: Pluralism and Conflict del sociólogo Sammy Smooha trata esta cuestión—, desmoralizó a un buen número de inmigrantes hasta el punto de que hubo quien regresó a su país de origen, o cambió la dirección de su migración hacia Estados Unidos. El hecho de que judíos decidan «bajar» de Israel, es decir, irse del país y abandonar la idea del yishuv es una preocupación constante del nuevo Estado, desde entonces y todavía hoy.

Como en toda la prensa mundial, pero quizá con mayor importancia en un contexto de continuo conflicto bélico como el que viven los israelíes al arrancar su Estado, las columnas de humor y las novelas por entregas o folletín, fuente la primera de catarsis y la segunda de evasión, son decisivas.

Solo el periódico Libertad —afín al partido Herut, procedente del movimiento paramilitar Irgun—prescinde del humor: mecanografiado y con grapas, austero, sin fotografías, este semanal dirigido expresamente a los inmigrantes recién llegados a Israel busca minar el trabajo del partido en el gobierno y suele incidir en el aumento de discriminación sobre los sefardíes en todos los ámbitos de la vida política, profesional y cotidiana.

El partido en el poder subvenciona otras publicaciones menores, también en judeoespañol y también dirigidas al olé procedente de Turquía: Deretcho al buto, que significa «directo al grano», aparece en 1959, y Faktos en 1961. Ambas tienen muy buena calidad de impresión y son gratuitas. Con ellas pretenden hacer sordina para las voces críticas.

Pero lo mejor es reproducir el texto resumen de mi investigación y que el erudito Moshe Shaul tradujo al judeoespañol para su publicación en 1998 en Aki Yerushalayim, la más importante revista cultural en ladino, que se editó en papel desde 1979 a 2016. Valga a modo de resumen y conclusión. Espero que disfruten del color y musicalidad de este precioso lenguaje.

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La prensa en djudeo-espanyol. La kreasion del estado de Israel 

Kuando el eskritor espanyol Miguel de Unamuno oyo avlar por primera vez de la existensia del djudeo-espanyol, el se maraviyo al deskuvrir ke esta lengua pudo mantenerse biva, malgrado la falta de kontakto fiziko de los djudios sefaradis kon Espanya. El yego a la konkluzion ke una lengua ke proviene del rekuerdo i de la nostaljia devia poseder una ermozura espesiala i romantika. Otra konkluzion suya, aun ke yerrada, fue ke el djudeo-espanyol meresia ser alavado por no ser uzado para la redaksion de periodikos.

El se yerro siendo ke ya avia desdel siglo XIX una muchidumbre de periodikos en djudeo-espanyol, publikados en Saloniko, Estambol, Izmir, Sofia i Viena i mas tadre en New York i Tel Aviv, por dar algunos eshemplos solo. No en vano fueron los ekspulsados de Espanya i Portugal los ke yevaron la imprimeria al Imperio Otomano. Eyos fueron tambien los primeros en este imperio a imprimir livros, aun ke al prinsipio sovresalieron los djeneros rabinikos i relijiozos i es solo en el siglo 19 ke se empeso a publikar romanes i livros de otros djeneros literarios ansi ke periodikos tambien en djudeo-espanyol. Desde su prinsipio la prensa djudeo-espanyola okupo un lugar importante en la vida kulturala de los sefaradis, sigun lo prova el echo ke en Saloniko onde los sefaradis resivian edukasion i kultura en fransez, italiano i alman, la lektura del djudeo-espanyol era embezada solamente para poder meldar los jurnales i algunas orasiones en ladino.

Es posible ke kon la prensa eskrita, el djudeo-espanyol se alesho del kamino romantiko imajinado por Unamuno a kaminos mas pragmatikos, ma esta fue una eleksion de los ke no kijeron enmudeser frente a la istoria. Ansi fue despues del establesimiento del Estado de Israel onde de 1948 i asta los anyos 60, uvo a lo menos una diezena de periodikos redaktados enteramente en djudeo-espanyol, kon karakteres latinos, organizados i redaktados en sus mayoria por jurnalistas i colaboradores de orijin turko.

Algunas de estas publikasiones partieron de inisiativas privadas i se mantuvieron independientes, del punto de vista politiko i ekonomiko, de kualker partido. Ansi fue kon «La Boz de Israel» (1949) i «La Boz de Yerushalayim» (1953-1954). Otras publikasiones fueron finansadas por partidos politikos i redaktadas i dirijidas por sus miembros. De este modo nasio el jurnal «Libertad» (1950) del partido Herut enkavesado por Menahem Bejín, i los ke eran finansados por el MAPAI, enkavesado por David Ben Gurion: «El Avenir» (1949-1950), «Deretcho al Buto» (1959) i «Faktos» (1961). Djuntos kon esto los dos periodikos kon mas grande tiraje i durasion eskojeron el kamino de en medio: no fueron prensa de partido aun ke eran partidistas; no estuvieron finansados yenamente por sus partidos ma resivieron de eyos ayudo ekonomiko. Estos son: «La Verdad» (1950-kontinua en 1965) ke apoyava la politika de lo Sionistas Jenerales i «El Tiempo» (1950-1967), ke fue todo el tiempo portavoz de la politika del Mapai, el partido socialista al poder.

Al marjen de los argumentos kontra i en favor de una prensa en djudeo-espanyol o en otra lengua afuera del ebreo –tema sovre el kual uvo una fuerte polemika en los primeros anyos despues de la kreasion del Estado- se puede afirmar kon yena seguridad ke la prensa dirijida a los sefaradis, i mas konkretamente a los orijinarios de Turkia, a la fin de los anyos 40 i durante toda la dekada de los 50, kumplio una importante funksion, esensiala para la buena marcha del paiz: ayudar al ole (imigrante) a integrarse en su mueva vida en Israel. Komo? Ofresiendo kursos de ebreo, dando a konoser al ole el programa sionista, manteniendolo informado sovre todo tema de interes a la vida en Israel, i aziendolo partisipar en los diversos debates politikos ansi ke en los prinsipales akontesimientos ke tenian lugar adientro i afuera de las frontieras de Israel.

Komo prensa dedikada a la formasion i integrasion del ole, eya no kijo i no pudo tener una influensa direkta en la politika nasionala. Ma los jurnales djudeo-espanyoles reflektaron en sus pajinas los prinsipales debates ke tuvieron lugar al seno del publiko israeli, ofresiendo a sus lektores diferentes pozisiones i opsiones politikas. Eyos denunsiaron tambien a traves de sus pajinas las difikultades ke enfrentavan a los olim, para ke el governo i los lideres politikos tengan yena konosensia de la situasion a traves de la prensa. De este modo, fueron munchas las linyas dedikadas a la internasionalizasion o no de Yerushalayim, a la edukasion laika o relijioza en las eskolas, a las diferensias entre eshkenazis y sefaradis, a la politika internasionala, sovre todo en el Oriente Medio, i fundamentalmente a los problemas atados al yishuv i al aresentamiento de los imigrantes en el nuevo Estado.

Es interesante sinyalar las diferentes pozisiones de los dos prinsipales periodikos: «El Tiempo», dirijido por Yitshak Ben Rubi, i «La Verdad», dirijido por Yitshak Yaesh. Los dos se preokuparon enormemente de elevar el moral de los olim i fasilitarles sus integrasion sosial: ma mientres ke «El Tiempo» apoyo siempre la politika del governo dirijido por Ben Gurion, «La Verdad» adopto kontinualmente una pozision de kritika enverso esta politika. Uvo entonses en la prensa opiniones diferentes i mizmo kontrarias i no solo un uniko punto de vista, lo ke kreo una situasion de rikeza komunikativa i ekspresiva.

El premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, apuntava ultimamente ke la fleksibilidad de la lengua espanyola desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Ke diria el gran eskritor kolombiano frente a la rikeza i fleksibilidad del djudeo-espanyol en su larga trajektoria? Ke diria del karakter umano ke esta lengua estuvo dezvelopando? El djudeo-espanyol no enmudesio en Israel sino ke al kontrario: si en un primer momento esta prensa kumplio una importante funksion sosiala, formando i ayudando a los olim, sin pedrer el karakter periodistiko propio, al pasar los anyos esta prensa se esta konvertiendo ademas, en un dokumento istoriko de imenso valor. No solo porke en eyos se arekojeron para siempre los artikolos i las opiniones de tantos jurnalistas i kolaboradores, ke las muevas jenerasiones podran meldar, sino tambien porke en eyos se reflektan los akontesimientos de kada dia en la konstruksion del Estado de Israel.


Notas

(1) En farsi, la lengua de los persas, «bustan» hace referencia al huerto doméstico, compuesto por árboles frutales y hierbas aromáticas. Una importante obra de teatro en judeoespañol representada en las últimas décadas en el Teatro Nacional de Israel con gran éxito se titula Bustan sefaradí, del escritor y político Yitzjak Nabon, y recrea los años treinta del pasado siglo en uno de los barrios sefardíes de Jerusalén.

(2) Publicado originalmente en «AKI YERUSHALAYIM» Revista Kulturala DjudeoEspanyola, Anyo 19, 1998, nº 57, pp. 27-29.

 

[Fotos: Berta Ares Yáñez – fuente: http://www.jotdown.es]

Neil Young, gritar pidiendo verdad

 (Fuente: EFE)

Imagen: EFE

« Si grita pidiendo verdad en lugar de auxilio, si se compromete con un coraje que no está seguro de poseer, si se pone de pie para señalar algo que está mal pero no pide sangre para redimirlo, entonces es rock and roll. » (Pete Townshend)

 

Escrito por EDUARDO FABREGAT

¿Sabía Neil Young que la película terminaría así? Por supuesto que lo sabía. Con 76 años de vida y casi 60 de carrera, el guitarrista y compositor canadiense conoce lo suficiente de la industria musical como para tener claro dónde está el poder y cómo opera. Podrá sonar anacrónico en tiempos de tanto pragmatismo, pero se ajusta al perfil del personaje: lo de Young no es estrategia, es una cuestión de convicciones.

Recapitulando: esta semana, Neil Young publicó una carta a su manager y su discográfica -que luego eliminó de su página oficial- en la que sentó posición con respecto al podcast The Joe Rogan Experience. “Spotify está diseminando información falsa sobre las vacunas, causando potencialmente la muerte de personas que la creen”, señaló. “Quiero que le informen a Spotify que deseo que se levante toda mi música de la plataforma. Pueden tener a Joe Rogan o a Young. No a ambos”. Es necesario citar la carta tal cual, porque hubo análisis posteriores fundados en un supuesto ultimatum o chantaje que no existió: Young exigió sacar su música de Spotify, y señaló al podcast como la razón. Sabía que era ocioso pedir que levantaran a Joe Rogan, que con sus 11 millones de oyentes y un contrato de 100 millones de dólares tiene mucho más poder.

Como definió Pete Townshend en aquella cita incluida por Charly García en Yendo de la cama al livingNeil Young gritó pidiendo verdad. No fue un gesto ególatra, tribunero o inútil. Hace pocos días, más de 300 especialistas en medicina, infectología, inmunología, científicos, investigadores, firmaron una carta abierta en la que le señalaban a Spotify lo mismo que Young. Apuntaron especialmente al episodio 1757 de The Joe Rogan Experience, una extensa charla con Robert Malone, médico negacionista de la pandemia cuya cuenta de Twitter fue suspendida por sus peligrosas expresiones sobre las vacunas. Además de comparar las medidas de cuidado sanitario con el nazismo, Malone asemejó a las vacunas con la castración y la mutilación genital femenina y es uno de los defensores de la teoría esgrimida por otro rocker legendario, Eric Clapton, quien aseguró que el público es « hipnotizado » con mensajes subliminales para vacunarse.

La edad promedio de les oyentes de The Joe Rogan Experience es de 24 años. Abundan los análisis del modo en que las redes sociales y el universo gamer han sido campo orégano para que crezcan los discursos de derecha entre les jóvenes. « Esta no es solo una preocupación científica o médica; es un tema sociológico de proporciones devastadoras, y Spotify es responsable de que esta actividad prospere en su plataforma. Llamamos a Spotify a establecer inmediatamente una política clara y pública para moderar la desinformación en su plataforma ».

El comunicado del sector científico no apareció en ningún gran titular. La carta de Young recorrió el mundo. ¿Perdió el viejo Neil?

En 2015, el canadiense lanzó The Monsanto Years, un disco dedicado a denunciar las consecuencias del agronegocio en los tiempos modernos. No melló demasiado el poder de la corporación, pero no era el punto. Otra vez, no se trataba de estrategia sino de convicciones. It’s better to burn out than to fade away, « es mejor arder que desvanecerse lentamente », cantó en Rust Never Sleeps de 1979, una frase que suele citarse más por figurar en la carta de suicidio de Kurt Cobain que por su peso conceptual. Neil prefiere arder sosteniendo sus opiniones que ir diluyéndose en el gran océano del no te metás.

De fondo, claro, está un debate que obviamente no se resolverá aquí: ¿dónde chocan la libertad de expresión y el uso malintencionado de medios de difusión -convencionales o nuevos, como redes y plataformas- para propalar mensajes falsos, peligrosos para la salud pública o la integridad de las personas? De nuevo: Neil Young no pidió sangre para redimir. Manifestó un nuevo desacuerdo con una plataforma a la que ya criticó en el pasado (por el reparto de dinero, por la calidad del audio), se retiró de ella. Pero se puso de pie para señalar algo. Y hubo quien lo criticó por llamar la atención sobre Joe Rogan, propiciarle nuevos seguidores, pero lo otro es sentarse a ver cómo pasan las cosas. Y un tipo que ya señaló a Monsanto, y en sus shows y sus acciones defiende otra forma de producción de alimentos, no es de los que se quedan sentados. Rust Never Sleeps: el óxido no descansa. Neil tampoco.

Eric Clapton

Pero ni siquiera es una cuestión generacional, no cabe ceder a la tentación de glorificar a leyendas como Young por seguir defendiendo a la música como vehículo de compromiso. Ahí está Clapton, que allá lejos y hace tiempo tuvo serios problemas por su discurso racista y antimigración, pero tuvo entonces el atenuante de estar viviendo en una nube de heroína. En alianza con otro peso pesado como Van Morrison, el guitarrista ha tenido expresiones tan peligrosamente torcidas como las de Rogan y Malone, obligando al público al necesario ejercicio de separar al músico de la persona. Como buena parte de la Humanidad, entre los artistas de cualquier edad aparece todo tipo de opiniones. Hay viejos vinagres que producen algo de vergüencita, hay traperos adolescentes más despiertos que algunas figuras.

La cuestión, en última instancia, es el gesto. Spotify no va a dar el brazo a torcer y las « regulaciones » en las redes siempre son relativas: basta ver cuántas veces los usuarios denuncian discursos de odio que, tras un « análisis » de la plataforma, se concluye que « no vulnera nuestras reglas ». Lo que hizo Young fue ponerle un potente foco al asunto. Su existencia no depende de Spotify, ha construido una sólida carrera sin el streaming, sus canciones tienen vida propia. Rogan sí necesita ese amplificador, y el amplificador necesita a Rogan para que sigan girando las ruedas del negocio, un negocio que se mide en decenas de millones.

« Apoyo la libertad de expresión, nunca estuve a favor de la censura », señaló Young en una nueva carta, el viernes. « Las compañías privadas tienen el derecho de elegir con qué obtener beneficios, así como yo elijo no tener mi música en una plataforma que disemina información dañina. Estoy feliz y orgulloso de expresar mi solidaridad con los trabajadores de la salud en la línea de frente, que arriesgan sus vidas cada día para ayudar a otros ». De paso, el músico volvió a señalar las deficiencias de audio de la plataforma (« Spotify reproduce la música al 5% de su calidad, y te la cobra como si fuera la cosa real ») y remachó: « Cuando dejé Spotify me sentí mejor. Y como bonus inesperado, sueno mejor en todos los demás lugares ». No fue el único bonus: ese mismo viernes, Joni Mitchell movió más el tablero. « He decidido quitar mi música de Spotify. Hay gente irresponsable que propala mentiras que cuestan vidas. Expreso mi solidaridad con Neil Young y la comunidad científica y médica global. »

En la noche del sábado se supo que Nils Lofgren se sumaba a la lista. « Cuando estas heroicas mujeres y hombres, que pasan sus vidas curando y salvando las nuestras, piden ayuda, no les das la espalda por el dinero o el poder« , señaló el guitarrista de Crazy Horse y la E Street Band en el sitio de Young. « Escuchás y los acompañás ». El músico anunció el retiro de Spotify de su obra en los últimos 27 años, y pidió que hagan lo mismo a las discográficas que poseen los derechos sobre su producción anterior.

Más allá de los principios que guían al rock desde sus inicios, sus representantes entendieron hace tiempo que las canciones no lograrán cambiar el mundo. Pero lo hacen más habitable, menos angustioso, y muchos entienden que no vale quedarse en silencio. O no intentarlo porque sean luchas perdidas. O encogerse de hombros y resignarse a que bueno, las cosas son así, mala suerte, los malos ganan. Keep on rockin’ in the free world, seguí rockeando en el mundo libre, pidió también Neil Young en 1989. En eso sigue. No importa la plataforma.

 

[Fuente: http://www.pagina12.com.ar]

Leo Bassi representando a obra ‘Yo, Mussolini’ © Luis Otero Zarazo

 

Escrito por Ana G. Liste

Actor, cómico, pallaso e bufón. Leo Bassi volve a Galicia para falar abertamente do fascismo en Yo, Mussolini. Estará no auditorio Gustavo Freire de Lugo o xoves 27 de xaneiro, na Casa da Cultura de Salceda de Caselas o venres 28 e no teatro Pastor Díaz de Viveiro o sábado 29. Non lle importa que o traduzan ao galego porque pensa que o pode ler sen problema ao controlar o portugués, sobre todo o do Brasil, onde actúa con frecuencia e onde –di– atopa moitos galegos: ″É que hai galegos en todas partes″–. Está de volta cunha obra na que máis que actor, é activista.

Xa leva un tempo meténdose na pel do ditador fascista Benito Mussolini, como o leva?

É unha aventura cada vez que me poño o traxe militar. Un xastre militar fíxomo en Italia. Reproduciume fielmente o uniforme de Mussolini, que para un italiano é unha imaxe que temos marcada na cabeza. Cada noite, no camerino, cando mo poño son outra persoa. O traxe ten moita influencia. É toda unha parte da historia de Italia que volve, que non rematou. O fascismo está de volta en Italia, vése nos campos de fútbol: os rapaces alzan os brazos e berran: ′Duce, Duce′. Volve a problemática de enfrontarse co fascismo. Cada noite no escenario teño isto moi presente. Non o estou a facer como un actor que interpreta un papel. Isto é como unha loita persoal, unha misión para mostrar ao público que é o fascismo. Mussolini creou o fascismo, inventou ata a palabra. E eu póñome diante do público para contarlles o que é.

O cómico Leo Bassi caracterizado como Mussolini © Compañía Leo Bassi

Cre que neste recente auxe da extrema dereita hai demasiados axentes a branqueala para que sexa máis difícil de identificar?

Este é un dos argumentos esenciais porque, incriblemente, cando comecei o espectáculo sobre Mussolini pensaba que máis ou menos dominaba a historia; pero ao adentrarme na historia de Mussolini decateime de que xa fora branqueada. Se un comeza de verdade a estudar o que pasou, ve que é moi diferente do que se estuda en Italia sobre os vinte anos do fascismo. Cal é a diferencia? Cando chegou o primeiro fascismo, nos anos vinte en Alemaña, todos os poderes o apoiaron. Iso é o que non se di. Igual que ocorreu en España na Guerra Civil. Ao final, comecei a pensar que Mussolini ou Hitler eran só marionetas dos verdadeiros poderes que estaban detrás. E que ten sido moi cómodo para eses poderes transformar a estes personaxes en verdugos, como se foran unha aberración, cando realmente eran só marionetas como sucede hoxe. Por un lado está o que se ve e o que se di, e os intereses de verdade fican por atrás. Por iso, neste espectáculo intento axudar o público non só a ver o personaxe histórico de Mussolini, senón a prepararse para entender o que está a pasar hoxe en día.

Pensa que con esta obra as xeracións máis novas poden entender os riscos da extrema dereita e o fascismo?

O espectáculo non é para un público intelectual. Eu son un artista de rúa. Pasei moitos anos da miña vida actuando nos circos e nas prazas, coñezo ben o público popular. O mesmo público que pode ser vítima das mentiras da extrema dereita. Unha das cousas que me dan a medida do impacto que podo ter sobre o público é cando saio do teatro e hai xente agardando por min para facerme preguntas. Por iso sei que unha das cuestións que máis impacta á rapazada é a amizade entre Walt Disney e Mussolini. Son cousas que non se contan moito, pero eles coñecíanse moito. Mussolini deulle un premio a Walt Disney por ser un artista popular e non para as elites. Agora Disney nos toca a todos e é sinónimo da familia, das cousas boas, non dá unha imaxe de fascismo. Pero cando conto no espectáculo como ambos compartían unha mesma visión da sociedade, abro unha problemática que a rapazada non coñecía. Imaxina que o Disney + da televisión pode ser un elemento de fascismo a nivel cultural hoxe. Emprego argumentos que lle falan á xente de hoxe e me parece un éxito se consigo mover mentes. Unha das grandes preguntas de sempre é se a arte consegue cambiar as cousas, eu o que podo dicir é que o estou intentando. Non estou facendo un espectáculo de ocio nin de monólogos, estou intentando abrir preguntas na cabeza da xente e alertar dos problemas.

Pode o humor ser a mellor maneira de facer memoria?

Pola miña parte, si. Levo dedicada toda a miña vida a esta idea. Hai uns anos puxéronme unha bomba nun teatro en Madrid, queimaron a igrexa Patódica que tiña tamén en Madrid, teño recibido malleiras pola rúa… Parece que molesta o que estou facendo e queren eliminarme, asustarme, calarme… Dalgunha maneira, isto pode servir para medir o impacto que podo ter. Se o que digo non tivese consecuencias, se o humor non tivese poder, non me terían posto unha bomba. E por que? Porque o humor é popular. Se consegues pór nun chiste unha visión política, comunícase moi ben. O chiste é unha maneira de sintetizar unha idea profunda política que consegue facer rir. O fascismo gaña cando a xente lle ten medo, gaña porque asusta e pola idea de que é mellor estar con eles –porque son violentos– que contra eles. E se alguén chega e lle quita a parte do medo e comeza a rirse de todo iso… Os fascistas saben que é un problema, por iso ao longo da miña vida tiven moitos episodios de violencia. Aínda que esta violencia o único que fixo foi confirmarme que estaba no bo camiño, que molestaba a quen quería molestar.

Con todo isto, segue pensando que hoxe existe a liberdade de expresión?

Se non hai problemas de liberdade de expresión, ao mellor, é porque o que estás a dicir non é importante. A liberdade de expresión non é unha palabra, hai que utilizala: dicir cousas que molestan, con argumentos. Se queres denunciar algo, tes que facelo. A liberdade de expresión non existe se estamos todos de acordo e ninguén di nada. Aí alguén pode dicir ′non hai censura′, claro, non hai censura porque ninguén se atreve a molestar. Hoxe, como antes, se molestas de verdade vas atopar poderes e non vai ser doado. Incluso nos lugares onde hai liberdade de expresión, hai problemas. Por exemplo, aparte das cuestións políticas, eu tiven moitos problemas neste sentido con empresas. Ti non podes facer un chiste coa Ford ou con McDonalds, denúnciante porque ensucias a marca ou para defender o seu copyright. En televisión elimináronme chistes porque empregaba nomes de marcas, isto tamén é censura.

Agora que falamos moito da ′cultura da cancelación′, vostede se ten sentido ′cancelado′ nalgunha ocasión?

Si, si. Cando un grupo de cómicos nos atopamos nun bar a conversa vai sempre sobre ′xa non se poden facer chistes de tal cousa′. E eu, aos meus colegas intento transmitirlles un concepto que me facilita un pouco o momento de escoller un chiste ou non. Como home de circo, meu avó tiña moi claro que podía mofarse do poder, de calquera poder; pero non da xente fráxil, non dos pobres. Se ti te mofas da parte fráxil, dos máis débiles ou das persoas que foron vítimas, pois non. Pero se o chiste é contra quen ten o poder e os que controlan as situacións, para min está totalmente autorizado. Non vou seguir ningún conformismo, farei os chistes que me gustan e que fagan rir ao público. Mais hai chistes racistas e sexistas que eu non faría. As mulleres teñen sido vítimas desde hai milenios, eu non vou facer chistes contra mulleres. Hai tanto poder contra o que facer chistes… Por exemplo, eu non teño problema en facer chistes contra a igrexa católica porque mantén o poder e síntome no meu dereito de facelo. Igual que sinto o dereito de poñerme un traxe de Mussolini e mofarme da extrema dereita, porque eles manexan o poder.

É unha boa máxima a seguir.

É a miña tradición familiar. É o que me dixeron o meu pai e o meu avó. Eles non tiñan moito problema para saber por onde levar os chistes ou a mofa. Estaba claro para eles porque eran xente do pobo. Erguíanse ás cinco da mañá para levantar a carpa e colocar todas as cadeiras, cambiábanse o traxe e subían ao escenario como pallasos a facer rir. Despois desmontaban todo, collían a furgoneta e outra vez. Son xente que tiña unha ética e unha misión, que era ser portavoces do público, dicir o que os pobres saben pero que non se atreven a dicir. Eu crecín con isto.

Que hoxe a xente escolla seguir acudindo aos seus espectáculos como vía de escape debe ser un orgullo.

Si, claro. Pero é que hai unha cousa moi clara no mundo do circo, que é que os mellores pallasos son os máis vellos. Un pallaso é un cúmulo de experiencias vividas. Sinto que agora estou no meu mellor momento, son máis divertido, máis cómico, máis sabio e máis intenso. Creo que estou moito mellor agora que hai trinta anos. Lembro que o meu pai, cando eu tiña corenta anos, me dicía que era demasiado novo para ser cómico. Xa tiña unha carreira en Italia, pero el me dicía isto… É algo que fun entendendo co tempo. Agora cando saio ao escenario síntome ao máximo dos meus coñecementos e da miña creatividade. Sei cousas que hai trinta anos que non sabía. Volvo a esa sabedoría do circo dos meus pais e os meus avós, a miña familia está nas pistas de 1840 e isto supón unha herdanza enorme.

Unha escena da representación ‘Yo, Mussolini’, que volve a Galicia © Luis Otero Zarazo

[Fonte: http://www.praza.gal]