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El pasado domingo, día 11, murió el director de cine Alain Tanner (1929-2022). Artífice de una obra profunda que renovó el cine suizo, retrató la sociedad centroeuropea de la segunda mitad del siglo XX con moderadas dosis de esperanza, certificando sus dificultades para adaptarse a la voracidad del sistema y sus crecientes atrocidades.

El realizador suizo Alain Tanner, en París, en 1985. Foto: Pierre Perrin/Gamma-Rapho (Getty Images)

Escrito por Ramón Ayala

El director suizo Alain Tanner, nacido en Ginebra en 1929, se formó como economista. Tras un período trabajando en empresas de transportes, funda junto a Claude Goretta el cineclub universitario de Ginebra en 1952. Ambos pretendían poner de manifiesto, por medio del cine, la realidad histórica y social de un país. Un retrato oculto por la moral o por las pintorescas imágenes turísticas de una falsa felicidad que, muchas veces, se identifica con el alto nivel de vida helvético. Este proyecto resulta casi imposible de realizar en una Suiza oficialmente indiferente al séptimo arte e industrialmente anémica en lo audiovisual.

Siempre acompañado por Goretta, Alain Tanner va a Londres, frecuenta a realizadores del free cinema, trabaja para el British Film Institute y rueda con su compañero un cortometraje, “Nice Time” (1957), que es galardonado en el Festival de Venecia. De vuelta a su ciudad natal, filma películas por encargo y, finalmente, realiza su primer largometraje, “Charles, vivo o muerto” (1969), tras un paso por París donde frecuentó los círculos de la Cinémathèque de Langlois y se empapó de primera mano del primer espíritu de la nouvelle vague. Tras ganar el Leopardo de Oro de Locarno, la buena fama de este debut –donde un ejecutivo se rebela contra el capitalismo al que sirve– permitirá el nacimiento de un cine nacional suizo junto con otros realizadores como Michel Soutter, el citado Claude Goretta, Jean-Louis Roy y Jean-Jacques Lagrange. Su segunda obra, y primera en la historia subvencionada por el estado suizo, es “La salamandra” (1971), con Bulle Ogier como protagonista, escrita a cuatro manos con el escritor inglés y teórico de la estética John Berger, con quien también firmará “El centro del mundo” (1974) y “Jonás, que cumplirá los 25 años en el año 2000” (1976).

“Charles, vivo o muerto”, nostálgica e intimista, se convertirá en una especie de película fetiche de toda una generación marcada por la década de 1960. En estas primeras obras Tanner sitúa a los personajes centrales sintiéndose al margen de una sociedad que intenta estandarizarlos: mientras que el Charles de la primera verá abrirse ante él las puertas del asilo psiquiátrico, la Rosemonde de “La salamandra” evoluciona de la laxitud existencial a la rebelión contra la vida ordenada, incluso mentalmente.

Alain Tanner con Catherine Rétoré y Clementine Amouroux en el rodaje de “Messidor” (1979). Foto: Getty Images

Alain Tanner con Catherine Rétoré y Clementine Amouroux en el rodaje de “Messidor” (1979). Foto: Getty Images

La obra de Tanner concentrada en la década de 1970 muestra una Suiza lejos de sus antiguas virtudes paradisíacas que se descubre, con estupor, vulnerable, sometida a tensiones que no pueden camuflar las coartadas de la neutralidad. Su “nuevo” cine le permitió una toma de conciencia; rompió los tabúes para dejar aflorar verdades profundas, en un movimiento estético y ético ferviente que basta para explicar la audiencia inesperada que convocó. Una audiencia que ya había vivido la contracultura y el Mayo del 68 en el país vecino. Hijo de su época, el cine de Tanner es paradigmático del cine político europeo, flirtea con la utopía, la denuncia, al señalar al rey desnudo y otorgar una profundidad psicológica de innovadora complejidad a los roles femeninos. De un didactismo brechtiano y un realismo desencantado, el cine de Tanner visto hoy supera la ingenuidad ideológica para seguir siendo relevante en sus retratos humanos, dirigidos con gran psicología aunque con cierta planicie estética. Aprisionados en un presente determinado por el pasado y con un futuro desesperanzado, sus personajes se valen tan solo de sueños para defenderse de un retrato determinista. Sus criaturas son antagonistas de un villano siempre invisible, pero que las rodea las 24 horas. Una lección aprendida décadas después por Laurent Cantet o Nicolas Klotz.

Algunos títulos, al igual que los temas que sustentan las obras de Tanner, clarifican esta problemática del enclaustramiento cobarde y del profundo aunque inútil deseo de liberarse: “Vuelta de África” (1973), “El centro del mundo”, las utopías pedagógicas de “Jonás, que cumplirá los 25 años en el año 2000”, la imitación de Ícaro que persigue el adolescente de “A años luz” (1981), la puesta entre paréntesis de “En la ciudad blanca” (1983) con el marino suizo en Lisboa interpretado por Bruno Ganz, deseoso de desaparecer.

El cine que Tanner deja es una obra en cierta manera de evasión, más deseada que vivida. Un cine de utopías poco optimistas. Más ideológico que político. Es testimonio de una Europa en la que, como último veneno de las guerras mundiales y la barbarie, queda la corriente de insatisfacciones de una juventud demasiado idealista para ser feliz en tiempos de pragmatismo y cinismo. ∎

Póquer de Tanner


“La salamandra”
 (1969)
Un periodista y un novelista investigan un incidente para la televisión suiza. Supuestamente un hombre se disparó a sí mismo limpiando un rifle, pero hay que dilucidar si fue su sobrina Rosamonde (Bulle Ogier) quien apretó el gatillo. La Rosamonde de Tanner –quijotesca, libre y salvaje– se introduce en la vida de los dos y cataliza un cambio social en ambos: los exilia de la “normalidad”. Contra la búsqueda de argumentos para comportamientos atípicos.


“Jonás, que cumplirá 25 años en el año 2000”
 (1976)
Ocho personas que vivieron juntos el Mayo del 68. Entre ellas un editor desencantado, una cajera que ofrece descuentos a los mayores, una estudiosa del sexo tántrico, Jonás que tiene seis años y una mirada ingenua sobre el mundo. La cinta es paradigmática de una retórica ideológica muy fechada, pero, precisamente, como un mosquito en ámbar, es un documento valioso: libertad sexual, generosidad y consideración, fe en el intelecto contra el reduccionismo político, ateísmo ilustrado, espíritu comunal. Si Jean Eustache expresó un desencanto dandi hacia el Mayo del 68 y Jean-Luc Godard flirteaba con la lucha armada y la propaganda subido a un deportivo, Tanner se reservó la utopía.


“Messidor”
 (1979)
Antes de “Thelma y Louise” (Ridley Scott, 1991), estuvo esta película. Dos amigas, una estudiante y una dependienta, un viaje en autoestop sin destino concreto, una violación, una pistola robada, el reverso del paisaje pintoresco suizo. La promesa de ser libres. Pero la libertad acaba cuando se acaba el dinero. Tanner sitúa a sus personajes en una hipótesis utópica y deja que la realidad conduzca la dramaturgia hacia un realismo pragmático sin rastro de ironía. No hay suicidios heroicos sobre el Gran Cañón. Tan solo la vida en el vacío en una pantalla blanca.


“En la ciudad blanca”
 (1983)
Para salir de la sociedad establecida, Paul (Bruno Ganz) decide parar. Y bajar del barco donde trabaja en Lisboa, alquilar una habitación, pasear, rodar películas en Súper 8 que envía a su pareja suiza, enamorarse de una camarera, hacer nada en absoluto. La película más estéticamente potente del suizo tiene a su favor esconder el subtexto político en algo más sutil y universal, la capital lusa como un plató en estado de gracia y una escritura que dirige la mirada a una hermosa fantasmagoria a pleno sol. ∎

La periodista Alba Sidera, corresponsal d’El Punt Avui, va instal·lar-se a Roma l’any 2007 i va especialitzar-se en els moviments d’extrema dreta. El resultat de la seva investigació és el llibre Feixisme persistent. Radiografia de la Itàlia de Matteo Salvini (Edicions Saldonar), que va publicar l’any passat. Segons explica Sidera, el país transalpí és un bon mirall per anticipar els esdeveniments polítics que poden tenir lloc a l’Estat espanyol i serveix d’exemple “per saber tot el que no s’ha de fer” quan els mitjans aborden informativament els discursos d’odi. Amb ella parlem de periodisme, de les esquerres, d’ultres i d’antifeixisme.

Escrit per Laura Aznar

Fa uns 15 anys que vius a Roma i allà has investigat l’extrema dreta italiana, fins al punt que vas publicar el llibre Feixisme persistent, on radiografiaves la Itàlia de Matteo Salvini.

Tot i que em movia en ambients antifeixistes i de gent d’esquerres, a Itàlia he acabat trobant-me molta gent que es definia com a feixista; una cosa que no m’havia passat mai a Catalunya. Aquí hi ha una normalització del terme. Això em va fer trencar amb l’imaginari que els feixistes són els del cap rapat i les formes de fer agressives. Doncs no. De fet, amb alguns d’ells fins i tot compartia interessos i gustos musicals. A la gent li agrada molt parlar de política amb desconeguts, i em trobava amb situacions molts surrealistes a la consulta del dentista o al supermercat, de persones que, amb tota la naturalitat, em parlaven del feixisme. El llibre sorgeix d’intentar entendre per què passa això, com s’ha blanquejat aquesta ideologia, quins còmplices ha tingut i quins paral·lelismes existeixen amb l’Estat espanyol. D’Itàlia sempre es diu que anem uns quants anys al davant. I és cert.

Fa la sensació que, a l’Estat espanyol, autoidentificar-se com a feixista segueix sent un tabú, que hi ha poca gent que ho faci. És així o això comença a canviar?

Aquesta és una de les diferències més grans. Jo he estat infiltrada en grups feixistes a Itàlia i em comentaven que els sorprenia molt que, a l’Estat espanyol, es fes servir el concepte feixista com un insult. Això té moltes explicacions possibles; una de les més clares és que, a Espanya, el franquisme no va ser vençut. Hi va haver una continuïtat amb la Transició i als feixistes no els ha calgut reivindicar-se. L’extrema dreta ha estat inserida en els partits majoritaris, dins l’aparell judicial, el policial… En canvi, a Itàlia, hi ha l’èpica de la derrota: el feixisme va perdre i tots els partits que s’hi oposaven, des de la democràcia cristiana fins als comunistes, van fer una Constitució pensada perquè no pogués sortir cap altre partit feixista. Com saps, la cosa no ha funcionat. I, en aquest sentit, Berlusconi representa un punt d’inflexió.

Com va ser l’experiència d’estar infiltrada en grups feixistes a Itàlia?

He decidit no donar-ne gaires detalls mentre visqui aquí per motius de seguretat. Et puc dir que he estat en reunions amb gent de la Lega i que he conegut espais on participaven militants de Forza Nuova i de CasaPound, que s’organitzaven com a grups de suport veïnal amb l’objectiu de reconduir debats cap a posicions racistes. S’han aprofitat de l’antigitanisme, que aquí és brutal i molt transversal. M’hi vaig trobar i vaig voler investigar-los.

Per què dius que Berlusconi representa un punt d’inflexió?

Ell arriba al poder al principi dels noranta amb dues crosses: els vots de la Lega Nord i els vots d’Alleanza Nazionale, que va anar canviant de nom però que era un partit feixista. Això va ser un escàndol. Els polítics actuals són fruit del berlusconisme, d’una manera de fer populista. Dic que Berlusconi representa un punt d’inflexió perquè va ser el primer a blanquejar el feixisme quan va dir que Mussolini també havia fet coses bones. Ell és qui normalitza aquest discurs, i ara veiem que es reprodueix als principals programes de tele i de ràdio italians: hi ha personatges com Alessandra Mussolini, neta del dictador, que hi va per defensar el seu avi, o partits d’extrema dreta com Forza Nuova que surten a les tertúlies a explicar la seva ideologia amb total tranquil·litat.

“L’extrema dreta està vivint el seu Maig del 68, el seu moment d’or”

Això també ha passat a l’Estat espanyol.

Sí. Quan es produeix la irrupció de Vox, els seus discursos es comencen a normalitzar amb l’ajuda d’alguns mitjans. Fins al punt que ara tenim joves que diuen “jo soc fatxa, i què passa?”. El feixisme ha aconseguit que hi hagi gent que el percebi com una cosa contracultural, antiestablishment. La camama que expliquen, que ells van en contra del que és políticament correcte, forma part d’una estratègia que despleguen a escala mundial. L’extrema dreta està vivint el seu Maig del 68, el seu moment d’or.

Per tant, una de les estratègies de l’extrema dreta està sent justament la de ressignificar el terme fatxa per interpel·lar grups amplis de població i, particularment, els joves?

S’han apropiat del concepte per treure-li el seu sentit i vendre’l com una cosa guai. El tema és que hi ha molta gent que caricaturitza l’extrema dreta i pensa que, darrere dels seus discursos, hi ha quatre analfabets. És un error garrafal. Hi ha molts intel·lectuals que han estudiat com penetrar entre els joves, i això explica que siguin tan hàbils a l’hora de fer servir les xarxes socials, per exemple. Difonen el seu discurs a través de mems, d’imatgeria, i els funciona. Han sabut pintar aquesta nova onada reaccionària que estem vivint amb el vernís d’una certa modernor, dient “nosaltres no formem part de la casta“, explicant-se com una reacció en contra del poder establert i la “ideologia dominant”. Això connecta molt amb l’esperit de rebel·lia dels joves. Per això és necessari desmuntar-ho.

Com?

Cal posar en evidència que el que diuen és mentida, que el poder està al costat de l’extrema dreta i que les conquestes que s’han aconseguit en matèria de drets humans no són producte d’una ideologia imperant. Que han costat molt i que són coses molt fràgils –ho estem veient amb l’avortament, per exemple. Estem parlant de drets pels quals s’ha de lluitar cada dia.

“Mentre l’esquerra perdia el temps teoritzant, l’extrema dreta anava a fer mítings a les fàbriques”

Quines són les causes d’aquest moment d’or que està vivint l’extrema dreta?

És fruit de diferents factors. D’una banda, hi ha hagut un seguit de crisis econòmiques que han estat el caldo de cultiu ideal perquè la classe treballadora es trobi en una situació de vulnerabilitat. A això, suma-hi la crisi de la socialdemocràcia, que fa que molta gent d’esquerres es quedi òrfena de representació política. I, a més, en l’àmbit teòric, l’extrema dreta recull ara els fruits de la feina feta durant tots els anys previs. Les bases, les van posar els seus intel·lectuals, que van ser capaços de veure que els calia canviar l’estratègia: es van adonar que les idees d’esquerres eren molt més atractives que les idees clàssiques de la dreta, sobretot per als joves, i les van posar al servei de la seva ideologia. També van ser conscients que l’important era penetrar en com més espais de la societat millor, fent que, de mica en mica, l’imaginari col·lectiu es vagi desplaçant cap a la dreta.

Però, si són idees d’esquerres, com és que no han estat justament els partits d’esquerres els que han tingut èxit a l’hora d’interpel·lar l’electorat quan les han fet servir?

L’esquerra ha estat molt endogàmica i ha perdut el temps fent discurs teòric sobre quina era la millor manera de procedir, a la vegada que descuidava l’aplicació pràctica. Mentrestant, l’extrema dreta ha anat a fer mítings a la sortida de les fàbriques. Això, si parlem de l’esquerra real. Si parlem de la socialdemocràcia, hem vist que, quan ha arribat al poder, també ha aplicat retallades i li ha facilitat la feina al feixisme perquè vengui el discurs que “aquests són els que es dobleguen davant la troica“. Això no exclou, evidentment, que, quan la ultradreta mana, es desmantella el sistema sanitari, puja la corrupció i es legisla a favor del gran capital i en contra de les dones o del col·lectiu LGTBI. És clar. Però també és cert que una part de l’electorat ha quedat òrfena quan ha vist que l’esquerra ha governat d’esquena a la classe treballadora. I l’extrema dreta ho ha aprofitat.

Si Ayuso fos un home, no se li hauria dit ‘boja’; se li hauria dit ‘atrevida’”

Parlem d’Isabel Díaz Ayuso. La seva victòria electoral s’explica, entre altres coses, perquè va saber connectar amb els joves i amb un gruix ampli de les classes populars. Quines tecles va tocar?

El primer factor que explica la seva popularitat és que no tenia gaire competència. Hi havia un buit i ella l’ha ocupat. Els seus ideòlegs han volgut crear un personatge carismàtic, molt a l’estil de Salvini, a qui venen com una persona propera i espontània. És fals; en realitat, tot està molt ben estudiat. El gran mèrit d’Ayuso és que va interpel·lar persones de diferents espectres ideològics perquè es presentava com una política outsider, com un producte nou que anava en contra de les elits. Tanmateix, lògicament, totes les seves polítiques són neoliberals i estan totalment alineades amb els interessos del poder.

L’emmarcaries dins l’extrema dreta?

Ayuso és una petita Berlusconi: fa servir les tàctiques que ja havia utilitzat ell abans. El seu eslògan “Comunismo o libertad” recorda molt el que va utilitzar Berlusconi quan va arribar al poder dient que hi havia una “amenaça comunista”, que no existia llavors ni existeix ara, malgrat que l’extrema dreta el segueixi referenciant. Ayuso i els seus estrategs han estat molt hàbils a l’hora de copiar coses que ja estaven inventades. Jo no crec que sigui una política d’extrema dreta; crec que fa populisme de dretes i que blanqueja l’extrema dreta. I l’onada reaccionària que recorre tot el món li juga a favor. S’està aprofitant del context per fer declaracions que fa alguns anys no s’haurien acceptat, però ara els consensos socials estan canviant.

Com analitzes el tractament mediàtic que se n’ha fet? Des d’alguns mitjans diguem-ne “progres” s’ha presentat Ayuso com un titella en mans dels seus assessors, com una boja o com una tonta.

En absolut ha estat la forma més intel·ligent de confrontar-la, i aquí hi ha molt de masclisme darrere. Quan va començar a adquirir popularitat, hi havia analistes que se’n reien, dient “Mira quines parides diu!”. Però estava tot molt ben pensat. Es va brandar la figura de la dona boja, quan no s’hauria fet aquest relat si Ayuso fos un home; se li hauria dit atrevit. Tot això també representa un dels errors clàssics de l’esquerra: la superioritat moral, el fet de menysprear l’enemic i pensar que només algú molt ignorant pot votar un polític populista de dretes o un d’extrema dreta.

I ara et faig la pregunta del milió: com s’hauria de cobrir l’extrema dreta des del periodisme? A l’Estat espanyol i a Catalunya, ja hi ha una força d’extrema dreta que té representació parlamentària. Què cal fer?

Aquesta és la pregunta, i crec que no hi ha una resposta única. Tanmateix, l’exemple d’Itàlia ens pot servir per saber què no s’ha de fer. Penso que, a Espanya, no se’ls hauria d’haver donat veu quan encara no eren al Parlament, i, ara que hi són i no podem ignorar-los, la clau és contextualitzar sempre i no difondre les barbaritats que diuen. Això vol dir no fer titulars dels seus discursos d’odi i no convertir els mitjans en una corretja de transmissió de les seves idees. A Catalunya, Vox va voler vincular la immigració dels temporers de Lleida amb la inseguretat, i recordo que aquest titular va circular. Si la qüestió es vol abordar periodísticament, com a mínim se li ha de donar la volta i explicar que Vox utilitza l’arribada de temporers per difondre el seu missatge racista.

Però fins i tot donar-li la volta implica situar el tema, i, en conseqüència, que els marcs de l’extrema dreta acabin penetrant en els mitjans de comunicació.

Certament. Això directament no hauria d’haver estat notícia. Quan tries un tema, ja estàs fent ideologia. De totes maneres, a vegades és molt fàcil fer aquest discurs des d’un mitjà que et dona total llibertat per decidir quines peces treballes i quin enfocament hi dones. Jo soc partidària de parlar de l’extrema dreta, i als llocs on he treballat i treballo sempre ho he reivindicat. Quan vaig començar a parlar de la Lega, no es deia –encara no es diu ara!– que era un partit d’extrema dreta i xenòfob. La qüestió, per mi, era explicar-ho en aquests termes. Cal dir les coses pel seu nom. I, sobretot, no comprar els seus marcs. L’exemple clàssic és el del debat sobre si la immigració és bona o dolenta.

“A l’extrema dreta li va molt bé que el periodisme tingui la necessitat de fer titulars cridaners”

Què vols dir?

Doncs que no es pot fer un debat sobre això. Només en la definició del debat, l’extrema dreta ja hi ha guanyat. I tant és que tu com a periodista defensis que sí que és bona o que hi hagi tertulians que també ho facin. Els drets humans són el límit. El feixisme, se l’ha de redirigir cap a discursos que el deixin al descobert. Jo penso que no se li ha de donar espai; però, si entrevistes als seus representants, ja sigui perquè tenen representació o perquè els teus caps t’hi obliguen, has d’estar molt ben preparada, tenir dades per desmuntar tots els seus discursos. I confrontar-los amb els temes que ells no volen tocar. On se senten forts? Quan parlen d’immigració, de seguretat, d’unitat de la pàtria, d’”ideologia de gènere”… és una tònica a escala mundial. Doncs pregunta-li per les pensions, per la sanitat, pels desnonaments, o per la pobresa energètica. No diuen que són part de la classe treballadora? Doncs, a la pràctica, què voldrien fer? Aquí, el relat se’ls desfà.

Salvant les distàncies, en algunes tertúlies a Catalunya i, en particular, a l’Estat espanyol, s’ha situat diverses vegades el debat al voltant dels drets del col·lectiu trans. Això passa en mitjans que no necessàriament compren els marcs de l’extrema dreta. És un exemple del que ara apuntaves?

Totalment. Això explica com ha evolucionat el feminisme, o, millor dit, com hi ha hagut feministes que no han volgut evolucionar. I això ha fet que coincidissin amb l’extrema dreta.

“La societat s’ha dretanitzat, i ara hi ha debats que fins fa poc no s’haurien permès”

Que fins i tot ha instrumentalitzat les postures de les feministes contràries a la llei trans. Al Congrés dels Diputats, Macarena Olona, de Vox, agraïa “les veus crítiques femenines” com les de Lucía Etxebarria, Paula Fraga o Lidia Falcón, que s’hi han oposat fèrriament.

Exactament. La societat s’ha dretanitzat, i ara hi ha debats que fins fa poc no s’haurien permès. Però no només a les tertúlies i no només en relació amb aquest tema. Si tu dediques la meitat d’un informatiu als robatoris o als okupes, contribueixes a generar una sensació d’inseguretat que és irreal. I en això els mitjans de comunicació hi tenen molta responsabilitat.

La precarietat del sector i la guerra pel clic també expliquen com s’informa de l’extrema dreta i com alguns mitjans tracten aquests actors?

Absolutament, aquesta és la base. Hi ha una crisi en el periodisme marcada per una precarietat absoluta. S’ha generat un matrimoni perfecte, perquè a l’extrema dreta li ha anat molt bé que el periodisme es trobi en la necessitat de fer titulars cada vegada més cridaners. Jo divideixo els mitjans en tres grups, depenent de com informen de l’extrema dreta: hi ha els que li compren el discurs perquè ideològicament hi estan d’acord; els que el difonen acríticament perquè pretenen ser neutrals o perquè això els dona clics, i un tercer grup, que són els que han fet una reflexió al voltant de l’extrema dreta i que treballen amb la voluntat de no engegantir-la. I em preocupen especialment els del segon grup.

Perquè no es pot ser neutre davant del feixisme.

Les idees d’odi no es poden tenir en compte, i aquí vaig al periodista i polític socialista italià, Giacomo Matteotti. Quan els feixistes van guanyar les eleccions, ell va documentar totes les atrocitats que cometien els seus esquadrons i denunciava que els mitjans no ho estiguessin difonent, perquè el feixisme sempre va de bracet del poder. Fa 100 anys que Matteotti va dir que el feixisme no és una opinió, sinó un crim, i que voler dialogar-hi era un error, perquè aquesta gent intenta dinamitar la democràcia des de dins. Des d’un punt de vista liberal, se’l va intentar contrarestar, amb la idea que cal ser tolerants, que se’ls ha de respectar. Total, l’any 1924, un esquadró feixista el va assassinar. El que Matteotti plantejava a principis del segle passat no forma part del passat; és superactual. L’historiador Carles Viñas diu que el feixisme “és la formulació de l’odi en doctrina política”, perquè implica violència, implica atemptar contra els drets humans. Llavors, costa d’entendre que hi hagi gent, fins i tot intel·lectuals que, des del progressisme, considerin que també se li ha de donar veu.

“Hi ha molt poca cultura antifeixista a les redaccions”

Per tant, aquesta suposada neutralitat, de facto, acaba legitimant l’extrema dreta?

Sí. S’han naturalitzat aquests discursos i s’ha banalitzat el feixisme. I això no només té a veure amb la precarietat del periodisme, sinó també amb la poca cultura antifeixista que hi ha a les redaccions.

Tal com explica Miquel Ramos al seu darrer llibre Antifascistas (Capitán Swing), a l’Estat espanyol, aquesta banalització es dona en paral·lel a un altre fenomen, que és l’estigmatització i la caricaturització de l’antifeixisme.

Aquí no queda gens clara una premissa bàsica: que ser demòcrata necessàriament vol dir ser antifeixista. Això no ho tenen clar representants de partits que es consideren d’esquerres, i moltes vegades parlen en termes d’extrems: “ni feixisme, ni comunisme”, “ni Vox, ni Podem”, “ni Vox, ni la CUP”, “ni Vox, ni Bildu”. Aquesta equiparació és molt greu. A Itàlia, la situació és substancialment diferent, en el sentit que la teoria és molt correcta i el cap d’Estat es defineix com a antifeixista; però, a la pràctica, hi ha formacions democràtiques que segueixen pactant amb el feixisme. Tanmateix, l’estereotip del jove encaputxat que crema un contenidor, tan típic a l’Estat espanyol, aquí no es reprodueix.

“Ser demòcrata necessàriament vol dir ser antifeixista”

Més enllà de les diferències que ubiques entre el feixisme espanyol i l’italià, quines són les similituds? Tenen un substrat comú?

Les estratègies que segueix l’extrema dreta a tot arreu tenen punts en comú –el racisme, la xenofòbia, la lluita contra la “ideologia de gènere”, etc.–, però també connecten amb el marc d’acció de la nova dreta populista, que intenta fer-se seus conceptes propis de la classe treballadora, fer veure que confronta les elits i situar un enemic, que poden ser els gitanos, els migrants o els catalans, depenent de cada context. Cada partit adequa els seus principis a l’entorn. Però el substrat és comú.

 

[Foto: ALBA SIDERA – font: http://www.elcritic.cat]

Tema: los rasgos estratégicos y económicos de Moldavia determinan su relación con las potencias vecinas en un contexto de tensión en la región.

Teatro de Tiraspol (capital de Transnistria, Moldavia) y una señal que indica la dirección a Odessa (Ucrania). Foto: Marco Fieber

Teatro de Tiraspol (capital de Transnistria, Moldavia) y una señal que indica la dirección a Odessa (Ucrania).

Escrito por Miguel Ángel Martínez Rolland

Resumen

Moldavia es un país de lengua de raíz latina pero con importante influencia rusa, en un terreno fluctuante entre las distintas potencias regionales. La situación de la región independentista de Transnistria condiciona la política, las instituciones y la economía del país, que se ha visto negativamente afectado por la inestabilidad institucional en las últimas décadas.

Esto ha afectado a sectores estratégicos como la energía o la banca. Moldavia tiene una fuerte dependencia energética con profundas consecuencias políticas, y el sector financiero se ve lastrado en su desarrollo por los problemas institucionales y la concentración de poder económico. La mejora del Estado de derecho es una necesidad compartida para poder recuperar peso económico y población.

En el plano comercial, Moldavia se ha reorientado fuertemente hacia la UE en la última década, en particular desde el Acuerdo de Asociación de 2014, pero los retos económicos siguen siendo muy grandes en un contexto en el que la inversión extranjera no consigue despegar. La emigración y la guerra en la vecina Ucrania añaden incertidumbre.

Las positivas perspectivas de reforma institucional con un gobierno fuertemente proeuropeo y la neutralidad oficial moldava en el plano militar son sus ejes de actuación en un contexto geoestratégico muy volátil.

Análisis

Introducción

Tan lejos de Dios, y tan cerca de Rusia. Parafraseando el dicho mexicano, podríamos condensar en esta frase las dificultades que tienen las jóvenes repúblicas salidas de la disolución de la Unión Soviética a principios de los años 90. Los países jóvenes como Moldavia, Ucrania o Georgia, surgidos de la fragmentación de un imperio, se enfrentan a numerosos y difíciles retos en un terreno geográfico en el que surge la disputa por la influencia entre las potencias vecinas: una UE que extiende su alcance bajo el manto de seguridad de EEUU, y una Rusia que se endurece para recobrar su dominancia en regiones de su ámbito cultural histórico.

La situación de Moldavia en esta región dificulta su desarrollo y condiciona sus instituciones. La influencia exterior es tanto más fuerte en cuanto el pequeño tamaño del país dificulta su autonomía estratégica. Y en sectores clave que vamos a analizar, como la energía y la banca, afecta a su integridad y a la concentración del poder económico, con ramificaciones políticas.

Una de las primeras lecciones que se pueden extraer de un contacto directo en profundidad con Moldavia, al igual que con otros países de la región, es que las relaciones de poder efectivo no coinciden con la titularidad oficial del poder político y económico, y los ámbitos de particular sensibilidad o riesgo, como los controlados por intereses oligárquicos, no son directamente perceptibles en muchos casos. Las instituciones internacionales llevan muchos años lidiando con estas dificultades para la mejora institucional, con épocas de progresos interrumpidas por reversiones sustanciales.

(1) El contexto estratégico

Moldavia es un país de mayoría de lengua de raíz latina, el rumano en su dialecto moldavo (oficialmente, “lengua moldava”). Se corresponde en esencia con la región conocida anteriormente como Besarabia que, tras haber formado parte de Rumanía en el período de entreguerras (1918-1944), fue anexionada por la Unión Soviética al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Pese a la activa promoción y recuperación del rumano-moldavo desde la independencia, en las ciudades el ruso sigue siendo la lengua franca para los negocios y en muchos ámbitos culturales, con un notable ascendiente sobre la población. También existe una parte amplia de la población bilingüe en ruso o de lengua materna rusa, en particular en la región de Transnistria.

Tanto Moldavia como otros países de la región comparten en el ámbito político, de forma muy pronunciada, una tensión entre el vínculo cultural e histórico con Rusia, también presente en el ámbito económico, y la voluntad de afirmación nacional para preservar la independencia, asociado a una orientación a favor de la UE.

La declaración de independencia de Moldavia se vio marcada entre 1990 y 1992 por el conflicto por la declaración de independencia por fuerzas de la región de Transnistria, con apoyo del ejército ruso. Hasta la fecha, el gobierno de la capital –Chisináu– no controla Transnistria, cuyo parlamento ha solicitado su adhesión a la Federación Rusa. La guerra entre 1990 y 1992 dejó 1.000 muertos y un trauma duradero en la recién nacida república moldava. La guerra terminó tras una demostración de fuerza artillera del general ruso Alexander Lébed contra fuerzas del gobierno central que querían tomar el control de la región. Desde entonces, se ha mantenido el statu quo durante tres décadas, pero el ascendiente local de Rusia se ha recuperado gradualmente a medida que la memoria de la guerra se ha difuminado por el paso del tiempo. El ejército ruso sigue teniendo presencia en la región de Transnistria, que planea como condicionante para la política moldava, y más aún en un contexto de guerra abierta entre Ucrania y Rusia.

Moldavia nació como un país neutral, y así lo consagra su Constitución en su artículo 11, como “neutralidad permanente”. No puede, por lo tanto, formar parte de una alianza como la OTAN, lo que fue diseñado como una protección ante los vaivenes geopolíticos. Las autoridades moldavas han reafirmado recientemente esta neutralidad militar esperando que el conflicto vecino no se extienda a su territorio, pero al mismo tiempo mantienen su vocación pro-UE y solicitaron formalmente la adhesión a la Unión en marzo de 2022.

Este contexto histórico geopolítico marca fuertemente la economía moldava, cuyos rasgos a su vez condicionan fuertemente la posición y el margen de maniobra del país.

(2) La economía: energía, finanzas y comercio

Figura 1. Moldavia: Datos económicos básicos

Moldavia es, después de Ucrania, el país con menor renta per cápita de Europa. La causa principal de esta situación reside en los problemas institucionales para el clima de inversión y la seguridad jurídica local, y la consiguiente dificultad para atraer inversiones extranjeras productivas.

(2.1) La energía

La economía moldava, y en gran medida su política, se ve marcada por su sector energético. Las necesidades energéticas de la región tienen un componente social y político debido a una realidad geográfica ineludible: los inviernos son muy fríos y la calefacción es una necesidad básica, intensiva en consumo energético. Y Moldavia tiene una dependencia casi total de la energía importada, pues no cuenta con recursos mineros relevantes ni capacidad de generación sustancial.

El caso de Moldavia es uno de los ejemplos más directos de la dura “diplomacia energética” rusa, utilizada para influir en los gobiernos moldavos bajo amenaza de corte de suministro, que efectivamente se produjo en los años 1998, 2004 y 2005 en el sector eléctrico y en 2000 en el sector del gas. En 2021 el gobierno de la fuertemente proeuropea Maia Sandu ha sufrido también una dura negociación bajo el riesgo de corte de suministro de gas. Y en 2022 el conflicto en Ucrania pone en riesgo el suministro energético a Moldavia por presiones de alguna de las partes.

España ha tenido una relación especial con Moldavia como primer inversor internacional por volumen acumulado durante casi dos décadas por la inversión de Unión Fenosa en la privatización de la principal distribuidora eléctrica moldava. La presencia duró desde el año 2000 hasta 2019, cuando Naturgy (antes Gas Natural Fenosa) vendió su filial.

En concreto, en el sector eléctrico, Moldavia puede elegir a dos suministradores: la región de Transnistria, donde los soviéticos situaron una central eléctrica a gas y en general concentraron allí la industria deliberadamente por su mayoría eslava, [1] o la importación desde centrales eléctricas a carbón y gas de Ucrania, que también tiene que pasar por transformadores en Transnistria. Asimismo, la central de Kuchurgan en Transnistria, de 2,5 GW y operada por Moldavskaya GRES, ha sido su mayor suministrador. Esta central produce electricidad principalmente con el gas natural subvencionado de la empresa nacional rusa Gazprom, que le llega a través de Ucrania. El esquema financiero es particularmente llamativo por su crudeza: la región separatista de Transnistria recibe una fuerte subvención de Rusia a través de Gazprom, que no le exige el pago sino que lo anota como deuda “de Moldavia”. [2] Los informes financieros de Gazprom reflejan esta deuda por un valor de casi 8.000 millones de dólares. [3] Además, la existencia de subvenciones e intermediarios suministra una gran fuente de intereses creados y oportunidades de enriquecimiento de personas con influencia.

El consumo de gas para calefacción es otra fuente de dependencia de Rusia, más directa y visible. Gazprom incluso controla el 50% de Moldovagaz y el regulador energético moldavo ANRE está sometido a fuertes presiones. Un ejemplo destacado es la explosión de una granada-bomba que sufrió uno de sus directivos en 2012 en su automóvil.

(2.2) El sector financiero

La vida económica de Moldavia en la última década se ha visto marcada, como la de otros países vecinos como Ucrania, por fraudes de gran escala en su sector financiero.

En 2014 en Moldavia afloró un esquema de préstamos sin contrapartida suficiente a sociedades controladas por los directivos en tres bancos (Banca de Economii, Banca Sociala y Unibank), combinado con esquemas de blanqueo de capitales, que en la práctica supuso un desfalco de cerca de 1.000 millones de dólares, lo que ascendía a un 12% del PIB del país. [4] Los tres bancos quebraron y tuvieron que ser rescatados por el Banco Central. Esto tuvo un fuerte impacto sobre la divisa moldava (el leu se desplomó un 40%) y generó una crisis económica. Los principales condenados en el fraude fueron los “oligarcas” Ilan Shor [5] y Veaceslav Platon, pero también recayeron acusaciones sobre los líderes de los partidos proeuropeos de entonces. El primer ministro entre 2009 y 2013, Vlad Filat, fue arrestado en octubre de 2015 en el Parlamento, tras haber sido acusado por Shor de recibir sobornos, y condenado por abuso de poder. Acusaciones posteriores de la fiscalía también recayeron sobre el hombre fuerte del Partido Democrático de Moldavia, Vlad Plahotniuc.

En Moldavia el sector financiero está bastante poco desarrollado en comparación con la UE y ha presentado dificultades importantes en la lucha contra el lavado de dinero, en particular el proveniente de Rusia. También ha habido problemas en relación a la transparencia sobre los propietarios últimos de varios bancos importantes, [6] siendo este uno de los campos más relevantes de los informes de la auditora Kroll.

(2.3) El comercio

El Acuerdo de Asociación de la UE con Moldavia se firmó en 2014, estableciendo poco tiempo después un área de libre comercio reforzada por la armonización de estándares y las reformas institucionales (DCFTA, por sus siglas en inglés). Rusia consideró este tipo de acuerdos como una intromisión en su esfera de influencia y adoptó sanciones comerciales contra los firmantes.

La combinación de los Acuerdos de Asociación y las sanciones rusas ha producido una fuerte reorientación del comercio desde la órbita rusa de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) hacia la UE. Moldavia ha pasado de tener un comercio prácticamente igual entre los dos bloques de la CEI y de la UE a exportar más de un 60% a la UE. Las sanciones rusas han tenido para Rusia paradójicamente el efecto de acentuar esta desviación de la orientación general del comercio hacia la UE, que quería evitar, aunque las exportaciones de Rusia a Moldavia no se han visto excesivamente perjudicadas, al ser principalmente productos energéticos de primera necesidad.

Figura 2. Orientación del comercio exterior moldavo en la última década, 2012 y 2021 (%)

El resultado de los acuerdos de Asociación de la UE no ha sido el que esperaban las partes, al menos por el momento. En el lado positivo, el mercado de la UE se ha abierto mucho a Moldavia, con un refuerzo progresivo de los lazos industriales. También se han emprendido reformas estructurales que tienen potencial para contribuir al desarrollo futuro. Pero ha habido costes, no deseados y en gran medida inesperados, como el progresivo cierre del mercado ruso y una grave tensión política externa e interna. La inestabilidad política y el lento progreso en la regeneración institucional también ha perjudicado a las inversiones desde la UE, que han sido mucho menores de lo esperado.

(3) Instituciones y perspectivas

Un signo de los problemas que ha sufrido Moldavia en las últimas décadas es la fuerte emigración de sus nacionales. Las estimaciones llegan a más de un tercio de la población emigrada, [7] lo que fue facilitado por la concesión de pasaporte comunitario a gran parte de la ciudadanía moldava por parte de Rumanía.

La baja renta y las sucesivas crisis económicas son factores clásicos de emigración, junto a los problemas de corrupción que afectan a la vida cotidiana. La que genera particular frustración social es la corrupción en los ámbitos de la sanidad y de la justicia.

La actual presidenta moldava Sandu fue elegida bajo una plataforma proeuropea y “antioligarcas” y cuenta con una experiencia política y profesional notable: fue ministra de Educación bajo las alianzas de partidos liberales pro-UE entre 2012 y 2015, y economista en la delegación del Banco Mundial en la capital moldava, Chisináu.

Sandu ganó las elecciones presidenciales en 2020 y las legislativas en 2021 tras años de denunciar políticamente tanto al Partido Democrático de Moldavia (PDM), controlado por Vlad Plahotniuc, como a los prorrusos del PSRM liderados por Igor Dodon. En 2017 llegó a presentar una denuncia en la fiscalía contra Plahotniuc por “usurpar los poderes del Estado mediante el chantaje y la corrupción”. El que este último no ocupara cargos formales de poder político, sino que fuera el vicepresidente del PDM y el portavoz adjunto del Congreso, muestra hasta qué punto el poder formal puede diferir del poder real percibido en la región. Plahotniuc ostentaba el control de varios medios de comunicación y contaba incluso con cierta proyección internacional. [8] En junio de 2019 huyó del país y fue declarado persona non grata por EEUU en enero de 2020.

Desde su elección, la presidenta moldava ha tenido que hacer frente a la crisis internacional del COVID-19 y las restricciones sanitarias, así como a la dura negociación del suministro del gas con Rusia. Ha adoptado una política realista de priorizar la reforma del Estado de derecho doméstico, y pese a que no existe ninguna duda sobre su ferviente compromiso proeuropeo y de solidaridad con Ucrania, ha mostrado un apreciable pragmatismo al enfatizar la neutralidad internacional de Moldavia para alejar el espectro del conflicto vecino.

No obstante, en abril se han producido ataques con lanzagranadas contra edificios de las estructuras de seguridad interior de la región independentista de Transnistria, que han incrementado fuertemente las tensiones. Tanto las autoridades del gobierno de Moldavia como los líderes transnistrios han adoptado medidas defensivas de refuerzo y han restringido las comunicaciones, pero han evitado por el momento una escalada y las autoridades rusas no han utilizado el contexto para airear agravios que pudieran preceder a una invasión. La utilidad estratégica de Transnistria en el conflicto de Ucrania es bastante limitada, y de hecho constituye una vulnerabilidad para Rusia al ser un enclave rodeado de territorio ucraniano y moldavo. En este sentido, Moldavia y Rusia no son los únicos actores que pueden afectar los acontecimientos sobre una situación muy volátil: sectores nacionalistas de Ucrania o incluso sectores irredentistas de Rumanía también pueden tener intereses sobre el país.

Conclusiones

Moldavia, como otros países de la región, ha virado fuertemente desde la órbita de Rusia hacia la esfera de vinculación con la UE en la década de 2010 en los ámbitos político y económico, lo que viene representado por los Acuerdos de Asociación. Las sanciones comerciales rusas no han conseguido parar esta evolución, sino que más bien han provocado un efecto contrario, acelerando la desviación de comercio hacia la UE y alimentando el nacionalismo antirruso.

No obstante, el influjo de la potencia cultural y económica rusa va a seguir existiendo y el paso del tiempo puede suavizar el rechazo a las represalias rusas. Rusia cuenta con una importante capacidad de presión en materia energética respecto a Moldavia, que es muy dependiente del exterior en este ámbito.

El elemento más crítico para los países de la región como Moldavia es la elevada concentración de poder económico y la vulnerabilidad a la captura estatal por parte de grupos de poder (“oligarcas”), que a su vez pueden ser capturados por potencias extranjeras, en particular la misma Rusia. Su predominancia reduce considerablemente el atractivo para la inversión privada y añade elementos de riesgo político. Los sectores estratégicos como el financiero o el energético resultan arriesgados para la inversión y el comercio vista la experiencia reciente, que España conoce de primera mano.

Los cambios de afiliación de los grupos de poder locales han sido en ocasiones drásticos, y parece aconsejable la prudencia en la asociación con ellos incluso aunque se declaren proeuropeos, particularmente porque es difícil conocer las relaciones de poder locales efectivas. En este contexto es muy improbable que Moldavia pueda estar en condiciones de adherirse a la UE, que por su parte intentará reforzar su apoyo financiero e institucional al país –en un contexto de crisis por la guerra de Ucrania– y la acogida de un número elevado de refugiados. Por ello será muy importante que la ayuda a Moldavia siga prestando particular atención a ámbitos estratégicos clave como la energía y el sector financiero, y que esta ayuda siga estando condicionada a mejoras en el Estado de derecho, trabajando con la cooperación de instituciones internacionales que sean percibidas como independientes y creíbles.

Miguel Ángel Martínez Rolland, técnico comercial y economista del Estado.


Nota bibliográfica

Banco Nacional de Moldavia (2016), “Briefing on Kroll and Steptoe & Johnson investigation”.

Instituto Nacional de Estadística de Moldavia (2022), “Comerțul internațional cu mărfuri al Republicii Moldova în luna decembrie și în anul 2021”, comunicado de prensa sobre comercio internacional en 2021.

Jewish Telegraphic Agency (2019), “Moldova’s Jews feel an anti-Semitic backlash after a corrupt Jewish politician flees to Israel”.

Tofilat, S., y V. Parlicov (2020), “Russian gas and the financing of separatism in Moldova”, Free Russia Foundation.


[1] Continuando la política de los zares, que también limitaron las profesiones de los moldavos a la agricultura. Los imperios desconfiaban de la lealtad de las nacionalidades periféricas y fueron muy restrictivos en el plano económico: la Unión Soviética concentró los recursos productivos de Moldavia en la agricultura y la especializó en particular en la producción de vino a gran escala para la URSS, siguiendo los principios de la división socialista del trabajo y la jerarquía política entre repúblicas. La producción vinícola moldava cuenta con buenas condiciones naturales y varios de sus vinos alcanzan una calidad notable.

[2] Según Tofilat y Parlicov (2020).

[3] Ibid .

[4] Como recogen las notas informativas del Banco Nacional de Moldavia (2017) sobre el informe Kroll en el que la firma de auditoría analizó el fraude.

[5] Resulta llamativo que Shor, gerente de la Banca de Economii en 2014, señalado por el informe Kroll y principal condenado por uno de los fraudes que han generado mayor indignación en la población moldava, obtuvo casi un 6% de los votos en las elecciones legislativas de 2021, constituyendo su partido el tercer grupo más grande del parlamento.

[6] En el escándalo bancario de Moldavia de 2014 esta fue una de las claves de los problemas sufridos. Fuentes bancarias de Moldavia explican informalmente una anécdota representativa de este tipo de situaciones: un misterioso gran accionista de uno de los principales bancos resultó ser un empleado de metro a quien los representantes de un oligarca le presentaban papeles para firmar a cambio de una modesta paga mensual de 200 euros.

[7] Naciones Unidas (división de población, UNDESA) estima que en 2020 Moldavia tenía 1,16 millones de emigrantes (lo que sería casi la mitad de la población residente). A cambio, Moldavia recibía un 15,7% de su PIB anual en remesas de emigrantes (datos del Banco Mundial para 2020, World Development Indicators, abril de 2022).

[8] La foto de Plahotniuc en mayo de 2016 en Washington DC junto a Victoria Nuland, subsecretaria del Departamento de Estado para Europa de EEUU, fue ampliamente percibida como una aceptación internacional de los gobiernos del PDM.

 

[Foto: Marco Fieber – fuente: http://www.realinstitutoelcano.org]

Derian Passaglia escribe sobre Diccionario de autores latinoamericanos, un libro de César Aira donde se consignan entradas biográficas de diferentes escritores, y donde lejos de la neutralidad el autor realiza valoraciones sobre cada uno de ellos.

Cuando andaba en pleno descubrimiento de la literatura, en la adolescencia, me encantaba entrar a una página que nunca actualizó su diseño, y permanece inalterable en el tiempo instantáneo de internet, con su fondo gris y su apariencia de museo. Pasaba horas sentado recorriendo El Poder de la Palabra, así se llama, leyendo biografías de escritores, paseando por los países y los premios de todo el mundo, mirando las fotos, chusmeando las obras. Ese fue mi pre Wikipedia, mi Enciclopedia Britannica borgeana. Hay una foto que encontré en el verano, cuando volví a casa de mi mamá y me puse a revolver cajas: estoy en mi pieza, en pijama, los cachetes inflados y granos, el pelo sucio, abrazando a la computadora que está prendida y en la que se ve la página El poder de la palabra y la biografía de Eugene Ionesco.

Hace poco me pasaron por Whatsapp el libro Diccionario de autores latinoamericanos (Emecé, 2001) de César Aira. El libro, de más de seiscientas páginas, no es más que eso: entradas de escritores latinoamericanos ordenados alfabéticamente. Cada biografía, según la importancia de cada escritor, no ocupa más que media página, y aparenta dos elementos que en realidad no tiene: exhaustividad y objetividad. Estos dos elementos que le faltan al diccionario en realidad son sus virtudes.

Por debajo de esa prosa informativa, que a Aira tanto encanto le produce a la hora de narrar, están las opiniones del propio escritor. Según parece, Aira estuvo un año entero encerrado en la biblioteca leyendo todos los autores que aparecen en el Diccionario (¿es cierto, leyó todos?), que fue un encargo editorial. Mito o realidad, el dato sirve a la construcción de la figura del propio Aira como un escritor erudito (justamente él, que fue acusado por Pigla de “nerd”), enciclopédico, archivista, punto de contacto con Borges; le sirve también para desmitificar la sentencia maliciosa del propio Piglia.

El Diccionario se puede leer por cualquier lado, como Rayuela. Yo hice mi propio recorrido. ¿Qué pensará Aira del realismo mágico?, me dije, más allá de las declaraciones que pueda haber hecho a algún periodista siempre a la pesca del título amarillista. Los recorridos son múltiples, y dependen de la inventiva de cada lector. Se podría buscar, por ejemplo, cómo ve Aira a la literatura chilena buscando los escritores que compiló, o dónde fecha su comienzo y hasta dónde llega la literatura latinoamericana, cuáles son las ausencias y cuáles aquellos a los que dedica más espacio.

De García Márquez, la máxima figura del realismo mágico, dice que es un “colosal éxito de crítica y ventas”. Señala, entre comillas, su “‘latinoamericanismo’ programático”, como la marca que encontró García Márquez para vender sus productos literarios. De otro nobel del realismo mágico, el peruano Vargas Llosa, afirma que “es uno de los más exitosos novelistas del mundo contemporáneo”, anteponiendo el éxito a cualquier otra valoración literaria. En menos de una oración desarma su estructura narrativa: “[En La ciudad y los perros] luce ya la técnica, que luego el autor perfeccionaría, de una narración en varios planos simultáneos, formando un puzzle a cuyo desciframiento el lector no tarda en habituarse; pero es preciso aclarar que una vez rearmados esos elementos, la narrativa de Vargas Llosa es estrictamente realista”. Como García Márquez, Vargas Llosa no es más que un escritor ingenioso, un puro técnico que no experimenta con las formas sino que apenas las desordena.

A Cortázar le dedica casi una página y media. Parecen gustarle sus primeros cuentos, en especial su primer libro, Bestiario (1951), del que dice que vuelve a repetir con otros temas en sus cuentos de madurez. Califica su militancia política de “izquierdismo romántico ejercido con ardor y lealtad adolescentes”. Para Aira, Cortázar nunca maduró. De manera subrepticia y sutil, lo llama mediocre: “Con sus altos y sus bajos (nunca llegan a los extremos de lo uno o lo otro)…”

De Carlos Fuentes asegura que es “uno de los más leídos y celebrados” de Latinoamérica. Leídas a día de hoy, las experimentaciones con el tiempo y las personas gramaticales de los escritores del boom parecen ingenuas; las multiplicaciones de planos, los “puzzles”, las distintas formas de quebrar la cronología -esfuerzos que se notan-, Aira las califica como “densas” en la entrada del escritor mexicano. Rescata una novela, que curiosamente tiene el mismo título que una de sus mejores obras, Cumpleaños (1969), y que elogia con un “indiscutible encanto borgeano”.

Roa Bastos, la máxima figura del escritor en Paraguay,  es de un “denso barroquismo”, aunque habla bien de Yo, el Supremo (1974) por encima de otras novelas de la época: “una de las pocas realmente buenas de las incluidas en el ‘boom’ de la novela latinoamericana”, que lleva a su culminación el género “novela de dictador”.

“Escritura, ensoñación y fracaso”, tres características que da de Onetti. Quizá el autor del realismo mágico que le gusta de verdad, ya que dice que es “magistral” tanto en sus cuentos como en sus novelas. De los autores del realismo mágico que compila, precisamente Onetti es el más denso y de prosa envejecida, un Saer rioplatense igual de pretencioso.

Antes que escritor, al chileno José Donoso lo califica como “profesor”, título que también le dio a Piglia cuando lo llamó nerd. Dice que demuestra un “límpido oficio”, pero se nota su desprecio cuando afirma que sus estructuras narrativas son “acertijos sociales”.

 

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]

 

 

 

 

Écrit par Adam BENYACHOU

Face aux binarismes qui régissent nos représentations du monde et de la vie sociale, cet essai conceptualise le neutre comme moyen d’émancipation.

Neutriser : Émancipation(s) par le neutre – Lila Braunschweig                 2021                          Les liens qui libèrent 192 pages

Neutre. Cette chose fade, terne, insipide et informe. Ni ceci ni cela, ou peut-être les deux à la fois. Regard détourné et dos courbé, ambiguïté convenue ou acquiescements empressés. Être neutre pour se dérober devant le choix, laisser faire et advienne que pourra.

Voilà tout ce que l’« autre neutre » de Braunschweig n’est pas. Cet autre neutre n’est pas un neutre réhabilité, ou la nouvelle mouture d’un mot désuet. Il ne s’agit pas de déterrer les fossiles d’un « neutre véritable », mais de replanter les jalons vers ce Neutre parallèle que Roland Barthes appelait déjà de ses vœux   .

Éloge et manifeste tout à la fois, cet essai recompose trois lieux de manifestation du Neutre, en révèle les imbrications et les étaie de propositions.

Neutriser pour altérer les paradigmes : une manifestation théorique et critique

Emprunté à Barthes, le mot « paradigme » désigne ces binarismes qui structurent les sens et ordonnent le monde par la confrontation dogmatique de deux termes : féminin/masculin, nature/culture, autonomie/dépendance, raison/émotion, etc. Ponctuels et accessoires, certains paradigmes – salé/sucré, clair/sombre, chaud/froid – nous simplifient le monde en permettant d’emprunter de précieux raccourcis verbaux et mentaux. Mais d’autres paradigmes – les paradigmes dit « structurants » – engendrent un dommage collatéral substantiel : ils marquent la réalité du sceau de la normativité et restreignent les potentialités de déviation, ils présentent comme « inconcevable ce qui échoue, ce qui bute contre la conflictualité et son exclusivité »   . Ces paradigmes sont d’autant plus problématiques qu’ils instituent presque toujours une hiérarchie de valeur entre les deux termes de l’opposition, où l’un prend l’avantage sur l’autre.

Ainsi le paradigme structurant féminin/masculin réduit-il les possibilités de se représenter son identité de genre autrement que par l’un des deux termes, ceux-ci étant antagoniques et contraires, hermétiquement séparés l’un de l’autre. Dans le monde des paradigmes, on ne peut pas être les deux à la fois, ou être autre chose : il faut choisir quelle case cocher. Et la case est d’autant plus exiguë que les termes du paradigme sont formés, pour raisonner comme la philosophe canadienne Erin Manning, en mode « majeur », c’est-à-dire en suivant « une tendance structurelle qui s’organise selon des définitions prédéterminées de la valeur »   . Autrement dit, le paradigme de la différence sexuelle, par exemple, impute à chacun des deux termes « féminin » et « masculin » un ensemble de comportements, de valeurs et de goûts prédéterminés, correspondant aux représentations hégémoniques de ce que sont la féminité et la masculinité. Toute autre forme d’expression de ces mêmes féminité et masculinité est tue, étouffée, mise à la marge.

C’est face à ces paradigmes structurants que le Neutre porté par cet essai s’élève. Sa tactique n’est pas d’opposer une force équivalente, mais de suspendre le paradigme lui-même en faisant un pas de côté face aux sommations de classer, d’assigner, de fixer. Adopter le Neutre, c’est « laisser des espaces ouverts à la contingence, aux gestes mineurs, aux désirs imperceptibles, et à la possibilité que quelque chose vienne déranger le cours du monde »   . Se dire homme ou femme, blanc ou noir, de gauche ou de droite, n’est alors plus une nécessité mais une possibilité. Surtout, « il reste la possibilité de le dire sans que cela n’annonce rien de plus sur ce qu’il faut être, ce qu’il faut dire, faire et porter […]. Mais il reste aussi la possibilité de ne pas se dire, de ne pas décliner son identité, de se dire un peu moins, de se dire autrement »   . La stratégie du Neutre n’est donc pas de lutter contre le paradigme mais de l’altérer. La frontière est parfois mince : s’opposer au binarisme hétérosexualité-homosexualité, par exemple, en revendiquant d’autres catégories d’appartenance, telles « bisexuelle » ou « pansexuelle », ne ferait en réalité que recomposer le paradigme plutôt que de le dissoudre. Après tout, ces troisièmes termes ne sont-ils pas autant de cases supplémentaires où l’on est sommé de se ranger ? Ne s’inscrivent-ils pas dans un nouveau paradigme qui opposerait sexualités normatives (hétéro) et sexualités non normatives (toutes les autres) ? Adopter le Neutre, c’est plutôt réduire l’importance de la catégorie d’assignation homme/femme comme grille de lecture et norme de régulation déterminante dans la vie sociale, c’est se défaire de ce que Barthes appelait le vouloir-saisir. En somme, c’est « laisser s’échapper le désir d’identification, de catégorisation, de généralisation qui investit une large part de nos interactions quotidiennes, tout en acceptant le trouble que cette suspension peut provoquer »   .

Neutriser les relations : une manifestation pratique et éthique

Deux exercices d’imagination permettent au lecteur de saisir ce à quoi un monde de relations neutrisées ressemblerait. Une première situation, que la plupart des lecteurs auront probablement déjà expérimenté une fois au cours de leur vie, consiste à se représenter devant une personne dont le corps n’est pas clairement identifiable selon les codes du genre : est-ce un homme, une femme, les deux, aucun des deux ? Adopter le neutre, pour Braunschweig, c’est d’abord reconnaître et conscientiser la pensée réflexe qui nous pousse à vouloir saisir la personne en face selon les catégorisations ordinaires homme/femme. Il ne s’agit pas de nier mais d’identifier, de saisir le vouloir-saisir qui enferme autrui dans le paradigme du genre, pour ensuite le suspendre, ne serait-ce que pour un moment : « Retarder le plus longtemps possible l’assignation, prendre autrui pour une singularité plutôt que pour ceci ou cela, tenter de le comprendre à partir de son parcours, de son récit au lieu de sa longueur de cheveux ou l’aspect de ses chaussures »   . Neutriser consiste ensuite à accepter de construire des liens non affectés par l’effet du paradigme, de s’ouvrir à une relation singulière, à un comportement personnalisé qui répond à ce que l’autre aura décidé de partager ou de mettre en avant.

L’essai illustre aussi un monde de relations neutrisées par ce cauchemar-type où le rêveur marche quelque part, cherche quelque chose, mais ne distingue pas les formes autour de lui. Sa vision est floue, le monde lui est méconnaissable, et plus il cherche à voir, plus il écarquille les yeux, plus le brouillard s’épaissit et le monde s’assombrit. Mais s’il cesse de lutter contre la défaillance de sa vision, s’il compose avec le brouillard qui l’entoure, alors la voie se fait plus navigable, et le rêve en devient plus vivable. Neutriser, c’est donc accepter que l’on ne voit pas comme on le veut, c’est embrasser l’inconnu dans son unicité sans chercher systématiquement à le catégoriser.

Neutriser, c’est aussi opposer la « douceur » aux catégorisations hâtives, aux interprétations simplificatrices, aux attentes normatives. Il ne s’agit pas ici de la douceur en mode majeur, cette douceur exclusivement féminine, synonyme de maternité sacrificielle, d’une sollicitude qui tend à la soumission. La douceur, en mode mineur, c’est « une oreille attentive […] aux indicibilités, […] un refus du vouloir-savoir qui ne s’impose pas par désintérêt, mais par délicatesse, celle d’un vouloir-savoir qui ne serait pas aussi un vouloir-saisir »   . Déjà conceptualisée par Barthes dans ses travaux sur le Neutre, la douceur était pour lui une « fuite élégante et discrète devant le dogmatisme »   .

Neutriser les arrangements collectifs : une manifestation politique

Les binarismes ne sont pas seulement portés par des consciences abstraites dans la vie sociale et intime, mais sont incrustés dans des organisations concrètes, des pratiques et arrangements sociaux institutionnalisés, ainsi que des protocoles administratifs. Le paradigme est, selon l’auteure, « fondamentalement un principe de gouvernement »   . L’État saisit les corps et les êtres par une cartographie d’assignations identitaires : il suffit de regarder les informations consignées sur sa pièce d’identité. Braunschweig considère que l’espace public est un lieu de ségrégation spatiale insoupçonné : la neutralité apparente des escaliers de métro serait en réalité une neutralité au sens majeur du terme seulement. Les escaliers ne sont neutres que pour celui qui est pourvu de jambes pour les emprunter. En cela, il s’agit plutôt d’un endroit réservé, d’une chasse gardée qui marginalise ceux qui dérogent à la norme. L’auteure ne manque pas de proposer des solutions simples à cette fausse neutralité : remplacer les escaliers par des rampes lisses, ou installer des ascenseurs pour tous à côté des escaliers, en les indiquant simplement par un sigle d’ascenseur – et non par un sigle désignant la personne handicapée, puisque cela reproduit le paradigme corps valides/corps invalides.

Le formulaire administratif est un autre lieu de manifestation du paradigme lorsqu’il nous enjoint de cocher la lettre F ou M. Ou encore les toilettes publiques lorsqu’elles nous orientent vers le côté marqué par la silhouette correspondant au genre qui nous a été assigné. Dans de telles situations, nous sommes « catégorisés, ordonnés en fonction de nos similarités et différences supposées avec d’autres corps et d’autres individus »   . Les paradigmes sont ainsi sans cesse rejoués, et le rôle structurant des différences de genre toujours confirmé. Pourtant, ces exclusions seraient pour l’auteure facilement résolubles, par exemple en autorisant les personnes à utiliser les toilettes genrées de leur choix, ou en introduisant des toilettes pour tous les genres. L’enjeu n’est pas seulement accessoire ou « logistique », sa portée dépasse le geste pur : il est plutôt question du principe sous-jacent des « marquages et des démarcations » qui, pour le sociologue Luc Boltanski, « exerce […] un puissant effet multiplicateur en transformant de petits écarts en différences d’autant plus considérables qu’elles se trouvent attachées une fois pour toutes aux personnes »   .

Pris dans l’ensemble du texte et des idées de fond qu’il développe, l’emploi du pronom « iel » au lieu de « il » ou « elle » est finalement assez accessoire, mais symbolise bien ce que la démarche et l’état d’esprit du Neutre induisent. Loin d’une neutralité (au sens majeur) qui se contenterait de laisser faire, de ne rien changer sous couvert d’objectivité, le Neutre est un effort qui consiste ici à changer ses habitudes de langage, et une disposition à la douceur (au sens mineur) qui s’adresse à l’autre sans l’assigner. L’usage des pronoms « il » et « elle » n’en est pas pour autant proscrit : il reste pertinent à l’adresse de celleux qui s’y reconnaissent.

L’auteure concède qu’imaginer un monde neutrisé peut être un exercice effrayant, mais c’est un exercice qui « porte également une silencieuse promesse, [celle d’une] forme de libération douce, discrète, qui aurait peu à envier aux grands soirs et dégagerait plutôt une fraîcheur de petits matins »   .

 

[Source : http://www.nonfiction.fr]

Arte diffusera le 8 avril 2022 à 00 h 00, dans le cadre d’« Invitation au voyage » (Stadt Land Kunst), « L’histoire juive du Portugal » (Die Geschichte der Juden in Portugal). Une histoire qui remonte à l’Antiquité romaine, connait des périodes d’essor – contributions à l’économie, aux mathématiques, à l’astronomie – et de persécutions surtout par l’Inquisition et qui culminent avec l’expulsion en 1497 et les conversions forcées. Des « nouveaux chrétiens » demeurent secrètement fidèles au judaïsme. La vie juive renaît officiellement au XIXe siècle au Portugal, et se développe surtout depuis l’après Deuxième Guerre mondiale.

Publié par Véronique Chemla

La présence de Juifs dans la province romaine de Lusitanie, qui regroupe la quasi-totalité de l’actuel Portugal et une partie du Léon et de l’Estrémadure espagnols, remonte à l’Antiquité romaine. Soit plus de deux mille ans. Cependant, la présente juive peut être documentée seulement depuis 482 de l’ère commune.

À la chute de l’empire romain, les Juifs sont persécutés par les Wisigoths, puis par les rois chrétiens, et ensuite par les Maures qui envahissent la péninsule ibérique en 711 et imposent aux juifs et chrétiens le statut de la dhimmitude.

Dès le VIIIe siècle, la lutte militaire des royaumes chrétiens pour reconquérir (Reconquista) les territoires sous domination islamique débute.

Le roi Alphonse 1er du Portugal confie à Yahia Ben Yahi III la fonction de collecteur d’impôt et le nomme le premier grand rabbin du Portugal. Les Juifs contribuent à l’essor de l’économie, des villes, du droit commercial.

Dans la cour du roi du Portugal, des Juifs contribuent aux grandes découvertes territoriales de la Renaissance. Citons deux illustres représentants de l’école de cartographie de Majorque : Abraham Cresques (vers 1325-1387), maître des cartes du monarque d’Aragon et auteur vraisemblable de l’Atlas catalan et Mecia de Villadestes du début du XVe siècle. Dans son voyage vers l’Inde, Vasco de Gama emporte avec lui des documents d’Abraham Zacuto (1452-– c. 1515), astronome, mathématicien, rabbin et historien espagnol auprès du roi Jean II du Portugal. Christophe Colombe lui aussi utilisera les découvertes de Zacuto. Sur la Lune, le cratère Zagut a été baptisé pour lui rendre hommage.

En raison de l’action de l’Inquisition, les Juifs du royaume des rois espagnols très catholiques sont expulsés du royaume d’Espagne, et une partie  – environ 100 000 Juifs – se réfugie au Portugal.

Sous l’influence des rois espagnols et de chrétiens portugais, le roi Manuel 1er du Portugal laisse en 1497 le choix aux Juifs entre la conversion ou quitter le pays sans leurs enfants. Les persécutions antisémites ont redoublé avec l’Inquisition.

Des dizaines de milliers de Juifs portugais fuient vers Amsterdam, Salonique, Constantinople (Istanbul), la France, le Maroc, le Brésil, Curaçao et les Antilles. Parmi les descendants de ces Juifs exilés : le philosophe Baruch Spinoza, l’économiste David Ricardo, le l’ancien chef du gouvernement français Pierre Mendes France, la poétesse américaine Emma Lazarus…

Ceux qui se convertissent sont appelés les « nouveaux chrétiens », et nombre d’entre eux pratiquent le judaïsme en secret, comme à Belmonte où la communauté, isolée, a pratiqué l’endogamie.

L’abolition de l’Inquisition en 1822 incite des Juifs sépharades aisés d’origine portugaise (Ruah, Bensaúde, Anahory, Abecassis, Buzzaglo) à s’installer au Portugal.

En 1904, est inaugurée à Lisbonne la première synagogue construite depuis le XVe siècle.

Durant la Deuxième Guerre mondiale, le régime d’António de Oliveira Salazar maintient sa neutralité. Consul portugais à Paris, Aristides de Sousa Mendes, a accordé des visas aux Juifs persécutés par les Nazis. Il a été distingué par le titre de Juste parmi les Nations par Yad Vashem. Ambassadeur portugais à Budapest (Hongrie), Carlos Sampaio Garrido et le chargé d’affaires Carlos de Liz-Texeira Branquinho, sous la direction de Salazar, ont aidé environ 1000 Juifs hongrois en 1944. En 2010, Sampaio Garrido a été reconnu Juste parmi les Nations.

En 1987, Mário Soares, alors président du Portugal, a pour la première fois dans l’histoire du Portugal, demandé pardon aux communautés juives d’origine portugaise pour la responsabilité du Portugal dans l’Inquisition et pour toutes les persécutions contre les Juifs.

En 2022, il y a plusieurs sites du patrimoine juive au Portugal, dont cinq synagogues, à Lisbonne (Sha’aré Tikvá – Orthodoxe/ Ohel Yaakov – Conservative), Porto (Mekor Haim), Ponta Delgada dans les îles Açores (Porta do Céu – Shaar ha-Shamain) et Belmonte (Bet Eliahu). Des articles alimentaires cacher, dont du vin, sont produits au Portugal.

Le nombre de Juifs vivant au Portugal est difficile à évaluer. Il est évalué à environ 8000 âmes en 2006.

Selon une étude de l’American Journal of Human Genetics en 2008, 19,8% de la population portugaise a, à des degrés divers, un ancêtre juif. Ce qui révèle que le nombre de Juifs convertis au christianisme aux XVe et XVIe siècles est plus important que le croyaient les historiens.

Le 11 avril 2013, le Portugal a adopté une loi du retour accordant aux descendants de Juifs sépharades expulsés par l’Inquisition de réclamer la citoyenneté portugaise en prouvant qu’ils « appartiennent à une communauté sépharade d’origine portugaise ayant des liens avec le Portugal ». La loi est entrée en vigueur en mars 2015.

« L’histoire juive du Portugal »

Arte diffusera le 8 avril 2022 à 00 h 00, dans le cadre d’« Invitation au voyage » (Stadt Land Kunst), « L’histoire juive du Portugal » (Die Geschichte der Juden in Portugal).

« Des rites enfouis, des prières restées secrètes : au Portugal ressurgit un passé juif longtemps dissimulé ».

« À l’époque médiévale, la communauté juive était bien intégrée dans cet État catholique. »

« Mais à partir du XVe siècle, l’Inquisition persécute tout pratiquant du judaïsme pendant plus de trois-cents ans. »

« Aujourd’hui, de nombreux Portugais se découvrent des origines juives, et renouent avec les traditions de leurs ancêtres. »

« L’histoire juive du Portugal »

France, 2022, 15 min

Sur Arte le 8 avril 2022 à 00 h 00

Visuels :

L’histoire juive du Portugal

© Elephant Doc

 

Les citations viennent d’Arte.

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

 

 

 

A russofobia tornou-se uma necessidade para a ordem mundial agonizante

 

Escrito por Manuel Domingos Neto

A russofobia é uma necessidade para os que repelem o advento da ordem mundial. A reflexão sobre os laços íntimos entre a guerra e a religião ajuda a compreender este fenômeno. Aqui, retomo ideias que escrevi faz algum tempo.

Começo relembrando formulações de Benedict Anderson sobre o fundamento religioso da nação, entidade que justifica ou promove a guerra entre civilizados. A preocupação do nacionalismo com a imortalidade é ilustrada por Anderson com emblemas marcantes da cultura moderna, os cenotáfios, túmulos sem restos mortais, mas carregados de remessas ao passado longínquo e à eternidade: “Se os Estados-nação são amplamente reconhecidos como ‘novos’ e ‘históricos’, as nações às quais dão expressão política surgem sempre como expressão de um passado imemorial e, o que é mais importante, movem-se gradual e imperceptivelmente em direção a um futuro sem limites.” (Comunidades Imaginadas: reflexões sobre a origem e a expansão do nacionalismo, Edições 70, p. 33).

A nação detém inequívoco sentido de continuidade e isso é demonstrado por sua ligação com o encarregado de sustentá-la pelas armas. Sendo o extermínio de vidas ato de extrema gravidade, o moderno empresta-lhe o caráter de ato sagrado.

Homens “primitivos” cantam e dançam invocando divindades antes de usar armas. Na mitologia, deuses e heróis reproduzem o comportamento dos combatentes. Nas diversas religiões o extermínio de vidas é apresentado como desígnio de Deus. O combatente contemporâneo, como o seu ancestral, veste-se de mandatário do “bem” em luta sagrada contra o “mal”. Presta juramento e desfila reverente diante da bandeira nacional como, no Medievo, um cruzado diante do símbolo cristão.

A contemporaneidade não desatualiza Voltaire: “O maravilhoso, nesta empresa infernal (a guerra), é que todos os chefes de assassinos fazem benzer as bandeiras e invocam solenemente Deus antes de exterminar o próximo”.

A disposição do moderno de ver a guerra como algo excepcional ou uma aberração demanda cortes arbitrários como os estabelecidos entre o “religioso”, o “político”, o “econômico”, o “científico”, o “diplomático” e o “militar”.

Tais distinções, bem como os sempre frustrados acordos de desarmamento, as tentativas fracassadas de classificar e regulamentar o comportamento de homens e mulheres em confrontos de vida e morte ou ainda as quiméricas neutralidades nas relações conflituosas entre Estados nacionais, camuflam o mal-estar provocado pela eliminação dos semelhantes.

Jean Pierre Vernant, que estudou a guerra na Grécia antiga, sublinha que sua ocorrência representa a normalidade nas relações entre as cidades-Estados, não um domínio à parte, com instituições específicas, agentes especializados, ideologia e valores próprios: “A guerra não é submissa à cidade, não está a serviço da política; ela é a própria política; ela se identifica com a cidade, pois o agente guerreiro coincide com o cidadão que regula igualitariamente os negócios comuns do grupo”.

O apelo do antigo à defesa comunitária nutre-se do ódio ao outro e da exaltação do valor próprio. Platão dizia que o “gosto pelo saber” caracterizava o grego e o “amor das riquezas” era próprio das almas inferiores, como os fenícios e egípcios. Sustentando a identidade grega, distinguia a guerra da “discórdia civil”, a primeira sendo a luta com o estrangeiro e, a segunda, o confronto entre os próprios gregos.

Aristóteles segue neste rumo, identificando povos “que não evitam os massacres e são ávidos de carne humana” como os aqueus e os heniocos. A guerra seria justa quando se tratava de vencer o maldoso e inferior; seria injusta se resultasse na escravização de homens nobres. A vitória militar, antes de impor superioridade, requer a superioridade; a força, sendo um mérito, confere direitos.

Santo Agostinho ampara-se em Aristóteles para definir a justeza das guerras movidas em nome da cristandade. O êxtase do bispo Raymond d’Agile descrevendo a tomada de Jerusalém pelos cruzados revela como o jeito cristão de santificar o derramamento de sangue não tinha limites: “Coisas admiráveis são vistas… Nas ruas e nas praças da cidade, pedaços de cabeça, de mãos, de pés. Os homens e os cavaleiros marcham por todos os lados através de cadáveres… No Templo e no Pórtico, ia-se a cavalo com o sangue até a brida. Justo e admirável o julgamento de Deus que quis que esse lugar recebesse o sangue dos blasfemos que o haviam emporcalhado. Espetáculos celestes… Na Igreja e por toda a cidade o povo rendia graças ao Eterno”.

O combatente incorpora o ódio santificado ao inimigo e se apresenta como representante e símbolo da tribo, da raça, da fé, da soberania do Estado, da honra da nação, da classe social, da crença política, enfim, do coletivo que pretende submeter outro coletivo.

Guerreiros, em qualquer tempo e lugar, são levados a cultivar a “bela morte”: amam a vida, gostam de facilidades materiais e projeção social, mas perseguem a glória, algo além daquilo que a existência terrena pode oferecer.

Heróis de guerra, sobretudo os mortos, são reverenciados em todas as sociedades. Nos Estados Unidos, haveria lugar em que se exija mais respeito dos visitantes que o jardim de pedras de Arlington? Nas infindáveis alamedas do cemitério, os guardas e as almas dos mortos em combate pelo domínio do mundo obrigam o respeito ao orgulho nacional. Em Paris, é menos constrangedor pigarrear em Notre Dame que no túmulo de Napoleão, comandante de incontáveis carnificinas praticadas em nome da civilização.

Santo Agostinho, contorcendo-se frente ao ensinamento “não matarás”, usa o caso de Sansão, para concluir que o homem tem direito de dar-se à morte quando ouve o sopro da divindade. Nos combates do Medievo, os que não tremiam asseguravam a própria honra, as posses e o mando sobre suas comunidades.

Em Verdun, em Stalingrado, centenas de milhares de homens ofereceram o sangue em manobras sem retorno, definiram o curso das duas guerras mundiais e ganharam monumentos como defensores de nações sacrossantas.

Guerreiros fascinam, galvanizam multidões e animam processos sociais. Não há sociedades sem vultos paradigmáticos, sem heróis que simbolizem o comportamento que o coletivo espera de cada um.

Washington defende suas guerras nos termos de Aristóteles e dos doutores da Igreja: a vitória, antes de impor superioridade, requer superioridade; a força confere direitos. Para manter a hegemonia, os ocidentais precisam acreditar em sua própria superioridade. Isso exige a desqualificação dos russos. Todos os expedientes neste sentido serão válidos. A russofobia tornou-se uma necessidade para a ordem mundial agonizante.

*Manuel Domingos Neto é professor aposentado da UFC/UFF, ex-presidente da Associação Brasileira de Estudos de Defesa (ABED) e ex-vice-presidente do CNPq.

 

 

[Imagem: Anton Kudryashov – fonte: http://www.aterraeredonda.com.br]

bustan judeoespañol

Pegatinas de izquierda a derecha: Shalom, jaber (paz, amigo), Shalom, ata jaser (paz, haces falta), Dor shalem doresh shalom (una generación entera pide la paz).

Publicado por Berta Ares Yáñez

Aterricé en el aeropuerto de Ben Gurion una madrugada de julio de 1996. Había recibido una beca MAEC para estudiar en la Universidad de Tel Aviv y desarrollar un proyecto de investigación. Este consistía en bucear en diferentes archivos del país para establecer una relación de la prensa en judeoespañol, y luego analizar la función que una parte determinada de esta prensa había desempeñado durante la creación del Estado. En aquel entonces, este país todavía no tenía medio siglo de existencia.

Lo que más me llamó la atención nada más llegar fue el afán absoluto de expresión que se vivía en sus calles, donde todo se discutía y matizaba. Cualquier tema de actualidad era causa de debate en el que cada cual marcaba su línea ideológica. Prueba de ello eran las innumerables pancartas expuestas en los comercios y en los balcones de las casas, o las pegatinas que se exhibían en todo tipo de vehículos, en los cascos de moto o en las carpetas de los universitarios. Antes de Twitter, pancartas y pegatinas eran los soportes ideales para el eslogan.

Cuando llegué, el país estaba de luto. Isaac Rabin había sido asesinado hacía apenas unos meses por un ultranacionalista opuesto al proceso de paz y a los Acuerdos de Oslo. A su entierro había acudido Bill Clinton, quien en su discurso de despedida acabó con un «Shalom, jaber» (Adiós y paz, amigo). Esta frase se convirtió en el eslogan mayoritario de los pacifistas y de los que querían mantener vivo el proceso de paz. A esta consigna le siguieron «Jaber, ata jaser» (Amigo, haces falta) y «Jaber, ani zojer (Amigo, yo recuerdo). Algunos recortaban las frases y hacían collage con las pegatinas: «Shalom, ata jaser» (Paz, haces falta).

Tras estos eslóganes iniciales hubo muchos más, que cada uno argüía desde su posición ideológica. Los tres más claros eran el izquierdista «Un pueblo fuerte hace la paz», el conservador «Paz, con prudencia», y el ortodoxo «Una generación de arrepentimiento traerá la paz». Al final, todo derivaba en dos modelos de redención: el laico «Una generación entera pide la paz», y el ortodoxo «Generaciones enteras solicitan al Mesías». Se temía entonces la existencia de una guerra civil, y las instituciones colgaban carteles en los que se leía «Opiniones diferentes sí, guerra de hermanos no».

También los problemas caseros se aireaban en pegatinas y pancartas. La compañía nacional de autobuses Eged —creada en su día por fuerzas sindicales y a cuyo volante estaban, al menos así me dijeron, curtidos soldados— expresaba sus desacuerdos con el entonces presidente Benjamin Netanyahu, a quien todos llaman «Bibi»: «Bibi no respeta pactos», «Eged en tu camino, Bibi en el camino que no».

Como ahora sucede con las redes sociales, entonces las consignas avivaban debates que parecían inaplazables, pero que tarde o temprano se desvanecían sin pena ni gloria. Veinticinco años después, el proyecto de paz está completamente abandonado, dejado a la lógica del capitalismo.

La diversidad de opciones e ideologías existentes antes de la fundación de Israel como Estado moderno en 1948 también es mucho mayor de lo que cabe suponerse en la actualidad. Es algo evidente cuando se lee la prensa de la época, en la que también se observa la continua metamorfosis que experimenta el país —y las variaciones de voto en las urnas— a medida que llegan diferentes oleadas de inmigrantes judíos, especialmente desde la creación del Estado y hasta finales de los noventa, tras la caída del muro de Berlín.

Llegan de Alemania, Polonia, Rusia, Ucrania, Rumanía, Grecia, Bulgaria, Yemen, Etiopía, Argentina, México, Irak, Marruecos, Francia, Estados Unidos, y un largo etcétera de países. A modo de ejemplo diré que durante mi estancia allí, la televisión pública subtitulaba simultáneamente en los dos idiomas oficiales, el hebreo y el árabe, pero también en ruso, cuya población era entonces mayoritaria.

He escrito inmigrante y es un error llamarlo así. El término adecuado es olé (en masculino; olá, en femenino; olím, masculino plural; olot, femenino plural), pues no es un movimiento migratorio al uso, sino una aspiración sionista. Significa «el que sube a Israel».

Si sumamos a la necesidad de expresión y comunicación, la diversidad ideológica existente, podemos comprender la abundantísima cantidad de publicaciones periódicas surgidas durante los años de fundación del Estado.

Sin embargo, cuando empecé mi trabajo no existía una bibliografía que las reuniera, más allá del extraordinario trabajo que entonces desarrollaba el centro asociado a la Universidad de Tel Aviv, el Institute for the Study of Jewish Press; pero no tenían casi referencias de la prensa sefardí.

Seguí buscando, pues sabía que miembros de la comunidad judía expulsada de Sefarad habían sido los encargados de introducir la imprenta en tierras del Imperio otomano. Contaba al menos con la referencia del primer periódico en ladino del que entonces había constancia: el Shaare Mizrah, fundado en 1845 por Raphael Uziel.

El Big-Bang de mi investigación, por así llamarlo —meses después de búsqueda de diarios en la Biblioteca Nacional y otros centros culturales, sin apenas éxito—, tuvo lugar cuando me lancé de lleno a investigar los archivos del Ben-Zvi Institute. Allí había un montón de información dispersa sobre publicaciones periódicas en judeoespañol y también ejemplares físicos procedentes de diversos lugares de la diáspora sefardí: especialmente de Bulgaria, de Nueva York, de la antigua Yugoslavia y de los territorios que formaban o estuvieron sometidos al Imperio otomano, como Salónica (Grecia), Estambul e Izmir (Turquía), y también de territorios de la llamada Erez Israel, especialmente en Jerusalén.

Los periódicos impresos en Estambul a veces llevaban el nombre de la ciudad en españolico «Istambul», pero tampoco era raro encontrarlos con el topónimo «Costa», que es como los sefardíes de origen griego se referían a la antigua Constantinopla.

Una vez hallado y ordenado el material, delimité la investigación a las publicaciones distribuidas en Israel y a un país de diáspora, el elegido fue Turquía. En total, analicé una veintena. Explicaré brevemente lo que hallé. Dividiré mi exposición en dos partes: una primera parte dedicada a la descripción de la prensa en judeoespañol distribuida en Turquía, y una segunda parte dedicada a la descripción de la prensa en judeoespañol distribuida en Israel.

Esta segunda parte tiene como colofón un aliciente especial: está traducida al judeoespañol por el académico de la RAE en Israel Moshe Shaul, una de las personas vivas que mejor conocen y más ha cuidado este tesoro lingüístico.

bustan judeoespañol

La gran pegatina reza: «No tenemos en quien apoyarnos, solo en nuestro Padre que está en los cielos».

Los medios en Turquía: del drama de la guerra mundial a la asimilación

Una publicación será clave en la historia de la comunidad sefardí que decide no emigrar y prefiere quedarse en Turquía durante el delicadísimo periodo que comprende la Segunda Guerra Mundial y la posguerra: La Boz de Türkiye.

Bajo la dirección de Albert Cohen, esta publicación periódica de frecuencia quincenal comienza a publicarse el 1 de agosto de 1939, y de forma ininterrumpida hasta su cierre en 1949. Con sede en Estambul, mantuvo diversas corresponsalías y tuvo acceso a información internacional de calidad procedente de fuentes sobre el terreno, a través de la Agencia Telegráfica Judía —de la que el director de esta publicación era representante en Turquía— y de la Overseas News Agency, ambas dirigidas por Jacob Landau.

Esta publicación hace un repaso del estado de los judíos en diferentes lugares en los que el nazismo se ensaña. El que expongo a continuación es un fragmento del suplemento especial titulado «Israel en el Galouth» (Israel en la diáspora), publicado el 15 de febrero de 1944:

La aniada 1943 fue un anio de destruccion y de ruinas, de muerte y de exterminacion. Miles y milarias de nuestros hermanos fueron hundidos en mares de miserias, angustias y matansas, cienes de comunidades judias fueron enteramente destruidas; cienes de miles de seres humanos fueron integrados en manos de persecutores sin que sus hermanos en los paises liberos puedan hacer nada por salvarlos. El Judaismo en Europa ocupada fue enteramente destruido. Esta destruccion fue el mas grande golpe dado a nuestra nacion en el mundo entero. La entera elita de sus hijos y de sus aglomeraciones, las mas mejores intelligencias, las mas grandes fuerzas creaderas del Judaismo Occidental, fueron atemados. En algunos paises los Judios fueron literalmente atemados fisicamente; en otros paises, ellos fueron deportados, exilados y matados. La mas grande parte de los exilados murieron en los wagones, otros no yegaron mismo a la frontera, siendo ellos fueron torturados y asasinados. Los jovenes fueron tomados a los travajos forsados, en fabricas o en fraguas, de fortificaciones en la Francia o en el fronte oriental. Los que no pueden travajar fueron matados sin otra forma de proceso.

La Boz de Türkiye desempeñó una función esencial para la seguridad de las comunidades judías en la todavía joven república turca, inmersa en un intenso proceso nacionalista y cuya posición durante la guerra fue inicialmente de neutralidad, luego de relaciones diplomáticas con la Alemania nazi y finalmente su posición se decantó por los aliados.

Esta publicación desempeñará un papel de mediador y portavoz entre el Estado, la sociedad turca y las comunidades judías dispersas por el país. Con un estilo sencillo y claro, el contenido se distribuye entre noticias y reportajes sobre las comunidades judías asentadas a lo largo y ancho del planeta. Al igual que se hace eco de las principales noticias sociales y políticas de carácter mundial, tampoco descuidan el contenido dedicado a la tradición.

Sin embargo, el movimiento nacionalista de la joven república no ve con buenos ojos estas actividades cosmopolitas y de singularidad cultural. De hecho, durante estos años se prohíbe a la ciudadanía mantener cualquier actividad independiente o asociación afiliada al extranjero.

Algunos miembros de la comunidad judía tienen que enfrentarse a acusaciones de otros ciudadanos. Comienza a extenderse el rumor de que los judíos «mantienen una postura de indiferencia ante los hechos del país». Se les critica que empleen el judeoespañol en detrimento del turco. En este difícil contexto, el equipo editorial decide poner en marcha una campaña de difusión con un doble mensaje:

El primero es: «Somos turcos, hablemos el turco». Tratan de mentalizar a sus lectores de que en la calle solo deben hablar turco, incluso entre ellos. Les avisan que no deben automarginarse ni diferenciarse hablando otras lenguas.

El segundo mensaje es: «Formamos parte del pueblo judío». A través del contenido se fomenta el sentido de pertenencia a esta comunidad milenaria y se sugiere que se hable judeoespañol en casa.

Entre los colaboradores de La Boz de Türkiye destacan Abraham Galante —un reputado escritor y periodista admirado por Atatürk—, quien defendió la lealtad de las autoridades judías como elemento indispensable en la construcción del Estado turco; y Abraham Elmaleh, quien años después será dirigente de la comunidad sefardí en Jerusalén.

Como señalé, esta publicación da cuenta de lo que acontece en el mundo. Tiene a sus lectores bien informados. El tono no es sensacionalista, sino que procura el análisis reposado. La situación de los judíos en Europa se agrava de día en día, por tanto, la situación es muy delicada.

Se hacen eco de las noticias trágicas relativas a la guerra en Europa, pero también de las procedentes de Palestina, muchas de las cuales dan cuenta del desarrollo social y comercial del yishuv (asentamiento en Eretz Israel).

El periódico hace una amplia cobertura de la guerra y de la dramática situación de sus correligionarios. Parecen llegar a casi todos los rincones. Veamos, por ejemplo, lo que escriben sobre los judíos en Finlandia, en una noticia de mayo de 1944:

La situacion de los Judios resfuidos en Finlandia se amejoro considerablemente desde el trocamiento del governo en Marso ultimo segun un raporto de stokcholm. Algunos resfuidos que se topaban en un campo de concentracion en una isla del golfo de Finlandia, mientras la perioda del gobernamiento precedente, fueron transferados en ariendas agricoles en Tavastland. El campo fue serrado a precipio del autonio y los Judios fueron autorisados a establecerse en dos communas de la region onde ellos se topavan en mesura de ganar su vida, independientemente de los reglamientos del servicio del Travajo. Los resfuidos judios en cuenta de 117, fueron autorisados desde el mez de Deciembre a vivir en no importa cuala partida del pais onde los extranjeros tienen la permision de morar sin restricciones.

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Peores noticias, noticias fatales, llegan de la vecina Salónica. Al leer el fragmento que destacaré a continuación, no puedo sino preguntarme si Hannah Arendt estaba informada del proceso que había tenido lugar en Grecia, quince años antes de que ella misma atendiera el juicio de Eichmann para escribir su artículo en The New Yorker en 1963, y que tantas pesadumbres le acarreó. Quizá ella no, pero sí los lectores de La Boz de Türkiye, quienes debieron de leer con una enorme tristeza la crónica del corresponsal Baruch Schiby con fecha 1 de octubre de 1946. Se titula, «El judaísmo exterminado en Grecia. Un proceso histórico». Algunos fragmentos:

Los evenementos de Palestina no permitieron a la prensa Judia mundiala de prestar toda la atencion querida a un proceso unico en la historia del pueblo judio que se desarrollo en el empesijo de este mez en Salonique. Se trata del proceso de los Judios que se avian metido al servicio de los Allemanes mientras la ocupacion nazi. Vital Hasson, Leon Simon (Tipouz), Jacques Alabala, Edgar Cugue, etc y que servieron el enemigo mortal de nuestro pueblo con mas ardor que los mas feroces S.S. […] La prensa greiga locala entendio toda la importansa historica del proceso. Es por cualo antes y despues de este, los journales de Salonico le consacraron colonas entereras. La “Makedonia”, el mas grande journal de la Maccedonia, le consacro mismo medias paginas enteras. […] Fue establecido en el tribunal que si los acusados no se uvieren metido al servicio de los nazis de la manera que ellos lo hicieron, la mitad o al menos 20.000 judios de Salonica pudieren ser salvados. Los acusados provocaron dunque la muerte gracias a sus sola actividad de estos 20.000 Judios.

A diferencia de la prensa escrita en hebreo que entonces se publica en Palestina, La Boz de Türkiye no participa activamente de la teoría de que el yishub o asentamiento en Eretz Israel —«Tierra de Israel» en relación al territorio israelita bíblico— podría ejercer una presión moral sobre las naciones del mundo para salvar a la judería europea durante la guerra. También hay una especie de silencio administrativo en torno a temas candentes como los actos de violencia cometidos por algunos correligionarios bajo el mandato británico o las medidas políticas tomadas por los mandatarios contra la inmigración que llegaba a Palestina.

No hicieron suyo el eslogan entonces extendido «Inmigración, defensa y asentamiento»; pero tampoco descuidaban la necesidad de consejo que podrían necesitar los conciudadanos que tenían el deseo de «subir» a Eretz Israel.

Escribían con mucha diplomacia y cuidado para mantener las relaciones con su país anfitrión, Turquía; para «cimentar la unión y predicar la harmonía», como ellos mismos señalan entre sus objetivos. Y podemos decir que lo lograron. Hacia finales de la década de los cuarenta, y gracias a las buenas relaciones que la comunidad ha ido forjando con las autoridades turcas, puede observarse una mayor apertura en materia de libertad de expresión que a su vez provocará una verdadera explosión de publicaciones en ladino. Precisamente, esta nueva oleada de publicaciones acabará arrinconando a La Boz de Türkiye, que deja de publicarse en 1949.

La primera publicación en aparecer fue Atikva (1947), cuyo nombre de cabecera en hebreo significa «Esperanza», como el himno nacional de Israel, y es el primer periódico judeoespañol distribuido en Turquía esencialmente sionista. Su director, Sabetay Leon, emigrará a Israel en 1949, donde se incorpora al partido presidido por Ben Gurión (Mapai). Le sigue Salom (1948), fundado por Abraham Leon, que todavía se publicaba cincuenta años más tarde. Otras cabeceras son Sabat (1947) reconvertido tres años más tarde en La Vara (1950), ambos bajo la dirección de Mose Benbassat, de carácter laico y modernizador.

Otro semanal político e independiente es La Luz (1950), creado bajo la dirección de Eliezer Menda y Robert Balli. Luego, ambos se separan y el primero funda La Vera Luz (1953), y el segundo La luz de Turkiya (1953). Ambos se describen como continuadores de La Luz para adjudicarse a sus lectores.

La Vera Luz es un periódico conservador, dirigido por el talmudista Eliezer Menda. El gran Rabinato, la comunidad, las noticias que llegan de la creación del Estado de Israel y la política internacional son los temas que definen el carácter del periódico, cuyo interés principal es el de contener al máximo el deseo de asimilación de los correligionarios que quedaban en Turquía. Por otro lado, La luz de Turkiya se apoya más en sostenes comerciales y sus noticias son más variadas, con especial atención a las informaciones que llegan de Israel. Su línea editorial se apoya prácticamente en su totalidad en la cuestión del antisemitismo.

Finalmente, otros dos periódicos son: La Boz (1952), que tuvo una breve duración y reducida plantilla; lo dirigía M. Levi-Belman, un periodista mordaz que utilizaba este medio para criticar las decisiones tomadas por los dirigentes de la comunidad. Y El Tiempo (1957) del ortodoxo Levi Belman: conservador, antisionista, crítico con la gestión de la comunidad y observante estricto de la ley, denuncia toda reforma o ápice de liberalismo ante una comunidad que a sus ojos se torna abiertamente laica y asimilada.

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«Opiniones diferentes sí, guerra de hermanos no» (la pegatina del gato que alguien puso encima dice así: (¡Hay un gato nuevo en la ciudad! Y la verdad, tanto Tel Aviv como Jerusalén eran ciudades muy gatunas).

Los medios en Israel. La forja de un Estado

Buena parte de los periódicos en judeoespañol que se publican en Israel durante la creación del Estado son dirigidos por y para sefardíes recién llegados de Turquía. Tres ejemplos de periódicos, independientes pero efímeros, son La Boz de IsraelLa Boz de Jerusalaim y La Unión. Otros recibieron ayudas de grupos políticos con los que simpatizaban, así sucede con Libertad, afín al partido Herut; y El AvenirDeretcho al Buto y Faktos afines al Mapai, los dos últimos explícitamente propagandísticos. Dos periódicos de mayor duración fueron apoyados parcialmente por partidos políticos: La Verdad, por el centrista General Zionists, y El Tiempo, por Mapai.

El denominador común de estas publicaciones es el de facilitar a la vez que influir en el proceso de absorción de los inmigrantes (olím) sefardíes en Israel, al proporcionar la máxima información sobre su nueva patria, incluidas las explicaciones de problemas tan complejos que enfrenta el nuevo país como la internacionalización de Jerusalén, la educación secular en clara confrontación con la religiosa, las diferencias no superadas entre askenazis y sefardíes, y el contexto político en el Oriente Medio.

El periódico que gozó de un mayor protagonismo en la orientación de esta comunidad inmigrante fue El Avenir, subvencionado por Mapai o Partido de los Trabajadores de la Tierra de Israel, que lideraba Ben Gurion. Este periódico se publica, además de en ladino, en otros cinco idiomas simultáneamente: yidis, francés, húngaro, búlgaro y rumano.

Su oponente fue La Verdad, un periódico crítico con la administración laborista, especialmente con el sistema de favoritismo, amiguismo y clientelismo que, señalan, campaba en la política. El término empleado, de origen ruso, y que se ha incorporado al hebreo para describir esta práctica es «proteksia».

Este extendido uso de la «proteksia» —el libro Israel: Pluralism and Conflict del sociólogo Sammy Smooha trata esta cuestión—, desmoralizó a un buen número de inmigrantes hasta el punto de que hubo quien regresó a su país de origen, o cambió la dirección de su migración hacia Estados Unidos. El hecho de que judíos decidan «bajar» de Israel, es decir, irse del país y abandonar la idea del yishuv es una preocupación constante del nuevo Estado, desde entonces y todavía hoy.

Como en toda la prensa mundial, pero quizá con mayor importancia en un contexto de continuo conflicto bélico como el que viven los israelíes al arrancar su Estado, las columnas de humor y las novelas por entregas o folletín, fuente la primera de catarsis y la segunda de evasión, son decisivas.

Solo el periódico Libertad —afín al partido Herut, procedente del movimiento paramilitar Irgun—prescinde del humor: mecanografiado y con grapas, austero, sin fotografías, este semanal dirigido expresamente a los inmigrantes recién llegados a Israel busca minar el trabajo del partido en el gobierno y suele incidir en el aumento de discriminación sobre los sefardíes en todos los ámbitos de la vida política, profesional y cotidiana.

El partido en el poder subvenciona otras publicaciones menores, también en judeoespañol y también dirigidas al olé procedente de Turquía: Deretcho al buto, que significa «directo al grano», aparece en 1959, y Faktos en 1961. Ambas tienen muy buena calidad de impresión y son gratuitas. Con ellas pretenden hacer sordina para las voces críticas.

Pero lo mejor es reproducir el texto resumen de mi investigación y que el erudito Moshe Shaul tradujo al judeoespañol para su publicación en 1998 en Aki Yerushalayim, la más importante revista cultural en ladino, que se editó en papel desde 1979 a 2016. Valga a modo de resumen y conclusión. Espero que disfruten del color y musicalidad de este precioso lenguaje.

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La prensa en djudeo-espanyol. La kreasion del estado de Israel 

Kuando el eskritor espanyol Miguel de Unamuno oyo avlar por primera vez de la existensia del djudeo-espanyol, el se maraviyo al deskuvrir ke esta lengua pudo mantenerse biva, malgrado la falta de kontakto fiziko de los djudios sefaradis kon Espanya. El yego a la konkluzion ke una lengua ke proviene del rekuerdo i de la nostaljia devia poseder una ermozura espesiala i romantika. Otra konkluzion suya, aun ke yerrada, fue ke el djudeo-espanyol meresia ser alavado por no ser uzado para la redaksion de periodikos.

El se yerro siendo ke ya avia desdel siglo XIX una muchidumbre de periodikos en djudeo-espanyol, publikados en Saloniko, Estambol, Izmir, Sofia i Viena i mas tadre en New York i Tel Aviv, por dar algunos eshemplos solo. No en vano fueron los ekspulsados de Espanya i Portugal los ke yevaron la imprimeria al Imperio Otomano. Eyos fueron tambien los primeros en este imperio a imprimir livros, aun ke al prinsipio sovresalieron los djeneros rabinikos i relijiozos i es solo en el siglo 19 ke se empeso a publikar romanes i livros de otros djeneros literarios ansi ke periodikos tambien en djudeo-espanyol. Desde su prinsipio la prensa djudeo-espanyola okupo un lugar importante en la vida kulturala de los sefaradis, sigun lo prova el echo ke en Saloniko onde los sefaradis resivian edukasion i kultura en fransez, italiano i alman, la lektura del djudeo-espanyol era embezada solamente para poder meldar los jurnales i algunas orasiones en ladino.

Es posible ke kon la prensa eskrita, el djudeo-espanyol se alesho del kamino romantiko imajinado por Unamuno a kaminos mas pragmatikos, ma esta fue una eleksion de los ke no kijeron enmudeser frente a la istoria. Ansi fue despues del establesimiento del Estado de Israel onde de 1948 i asta los anyos 60, uvo a lo menos una diezena de periodikos redaktados enteramente en djudeo-espanyol, kon karakteres latinos, organizados i redaktados en sus mayoria por jurnalistas i colaboradores de orijin turko.

Algunas de estas publikasiones partieron de inisiativas privadas i se mantuvieron independientes, del punto de vista politiko i ekonomiko, de kualker partido. Ansi fue kon «La Boz de Israel» (1949) i «La Boz de Yerushalayim» (1953-1954). Otras publikasiones fueron finansadas por partidos politikos i redaktadas i dirijidas por sus miembros. De este modo nasio el jurnal «Libertad» (1950) del partido Herut enkavesado por Menahem Bejín, i los ke eran finansados por el MAPAI, enkavesado por David Ben Gurion: «El Avenir» (1949-1950), «Deretcho al Buto» (1959) i «Faktos» (1961). Djuntos kon esto los dos periodikos kon mas grande tiraje i durasion eskojeron el kamino de en medio: no fueron prensa de partido aun ke eran partidistas; no estuvieron finansados yenamente por sus partidos ma resivieron de eyos ayudo ekonomiko. Estos son: «La Verdad» (1950-kontinua en 1965) ke apoyava la politika de lo Sionistas Jenerales i «El Tiempo» (1950-1967), ke fue todo el tiempo portavoz de la politika del Mapai, el partido socialista al poder.

Al marjen de los argumentos kontra i en favor de una prensa en djudeo-espanyol o en otra lengua afuera del ebreo –tema sovre el kual uvo una fuerte polemika en los primeros anyos despues de la kreasion del Estado- se puede afirmar kon yena seguridad ke la prensa dirijida a los sefaradis, i mas konkretamente a los orijinarios de Turkia, a la fin de los anyos 40 i durante toda la dekada de los 50, kumplio una importante funksion, esensiala para la buena marcha del paiz: ayudar al ole (imigrante) a integrarse en su mueva vida en Israel. Komo? Ofresiendo kursos de ebreo, dando a konoser al ole el programa sionista, manteniendolo informado sovre todo tema de interes a la vida en Israel, i aziendolo partisipar en los diversos debates politikos ansi ke en los prinsipales akontesimientos ke tenian lugar adientro i afuera de las frontieras de Israel.

Komo prensa dedikada a la formasion i integrasion del ole, eya no kijo i no pudo tener una influensa direkta en la politika nasionala. Ma los jurnales djudeo-espanyoles reflektaron en sus pajinas los prinsipales debates ke tuvieron lugar al seno del publiko israeli, ofresiendo a sus lektores diferentes pozisiones i opsiones politikas. Eyos denunsiaron tambien a traves de sus pajinas las difikultades ke enfrentavan a los olim, para ke el governo i los lideres politikos tengan yena konosensia de la situasion a traves de la prensa. De este modo, fueron munchas las linyas dedikadas a la internasionalizasion o no de Yerushalayim, a la edukasion laika o relijioza en las eskolas, a las diferensias entre eshkenazis y sefaradis, a la politika internasionala, sovre todo en el Oriente Medio, i fundamentalmente a los problemas atados al yishuv i al aresentamiento de los imigrantes en el nuevo Estado.

Es interesante sinyalar las diferentes pozisiones de los dos prinsipales periodikos: «El Tiempo», dirijido por Yitshak Ben Rubi, i «La Verdad», dirijido por Yitshak Yaesh. Los dos se preokuparon enormemente de elevar el moral de los olim i fasilitarles sus integrasion sosial: ma mientres ke «El Tiempo» apoyo siempre la politika del governo dirijido por Ben Gurion, «La Verdad» adopto kontinualmente una pozision de kritika enverso esta politika. Uvo entonses en la prensa opiniones diferentes i mizmo kontrarias i no solo un uniko punto de vista, lo ke kreo una situasion de rikeza komunikativa i ekspresiva.

El premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez, apuntava ultimamente ke la fleksibilidad de la lengua espanyola desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Ke diria el gran eskritor kolombiano frente a la rikeza i fleksibilidad del djudeo-espanyol en su larga trajektoria? Ke diria del karakter umano ke esta lengua estuvo dezvelopando? El djudeo-espanyol no enmudesio en Israel sino ke al kontrario: si en un primer momento esta prensa kumplio una importante funksion sosiala, formando i ayudando a los olim, sin pedrer el karakter periodistiko propio, al pasar los anyos esta prensa se esta konvertiendo ademas, en un dokumento istoriko de imenso valor. No solo porke en eyos se arekojeron para siempre los artikolos i las opiniones de tantos jurnalistas i kolaboradores, ke las muevas jenerasiones podran meldar, sino tambien porke en eyos se reflektan los akontesimientos de kada dia en la konstruksion del Estado de Israel.


Notas

(1) En farsi, la lengua de los persas, «bustan» hace referencia al huerto doméstico, compuesto por árboles frutales y hierbas aromáticas. Una importante obra de teatro en judeoespañol representada en las últimas décadas en el Teatro Nacional de Israel con gran éxito se titula Bustan sefaradí, del escritor y político Yitzjak Nabon, y recrea los años treinta del pasado siglo en uno de los barrios sefardíes de Jerusalén.

(2) Publicado originalmente en «AKI YERUSHALAYIM» Revista Kulturala DjudeoEspanyola, Anyo 19, 1998, nº 57, pp. 27-29.

 

[Fotos: Berta Ares Yáñez – fuente: http://www.jotdown.es]

Début décembre, l’enseignante d’une école anglophone du Québec a dû quitter ses fonctions parce qu’elle portait le voile. La mesure a provoqué une onde de choc à travers le Canada anglophone.

Des villes comme Toronto, Calgary et Winnipeg ont annoncé qu'elles aideraient financièrement les parties qui luttent juridiquement contre la loi 21. | abdallahh via Flickr

Des villes comme Toronto, Calgary et Winnipeg ont annoncé qu’elles aideraient financièrement les parties qui luttent juridiquement contre la loi 21. | abdallahh via Flickr

Écrit par Marie Haynes 

«Une honte absolue», un acte «atroce», une «lâcheté». Au Canada, c’est une décision qui ne passe pas. Une enseignante portant le hijab en classe a été démise de ses fonctions dans une école anglophone du Québec, provoquant la colère de nombreux responsables politiques et la stupeur des parents d’élèves. «On parle toujours de diversité et d’inclusion. Et là, quelqu’un a perdu son travail en raison de sa religion», a ainsi réagi une mère d’élève au micro de Radio-Canada.

Le Premier ministre canadien Justin Trudeau, qui n’a jamais caché son désaccord avec la législation québécoise sur ce sujet, s’est récemment montré plus virulent: «N’importe quelle religion que quelqu’un pratique dans [sa] vie personnelle ne devrait pas l’empêcher de pratiquer une profession», a-t-il déclaré devant le Parlement canadien.

Si une telle sanction est en effet inimaginable dans le reste du Canada, au Québec, c’est pourtant la loi. Votée en juillet 2019 par l’Assemblée nationale, la loi sur la laïcité de l’État, également connue sous le nom de loi 21, instaure deux interdits propres à la province: tous les fonctionnaires québécois doivent travailler le visage découvert, et le port de signes religieux est interdit à «certaines personnes en position d’autorité, y compris le personnel enseignant ainsi que les directrices et les directeurs des établissements primaires et secondaires publics» embauchés après le vote de la loi.

Deux visions de la laïcité s’entrechoquent

Mélange d’influences française et anglo-saxonne, la loi québécoise est un véritable ovni au Canada. La polémique actuelle ne fait que raviver des divergences profondes sur la place de la religion dans la société. Au niveau fédéral, la conception du religieux repose sur deux fondements: le Canada s’appuie «sur des principes qui reconnaissent la suprématie de Dieu», comme le rappelle la Charte des droits et libertés canadienne, mais la neutralité religieuse de l’État fait aussi jurisprudence.

«Au Canada, l’idée de la neutralité religieuse de l’État découle de l’obligation des gouvernements de respecter la liberté de conscience et de religion de tous les citoyens et des agents de l’État, détaille Louis-Philippe Lampron, professeur en droit des libertés de la personne à l’Université Laval. Les agents de l’État ont donc le droit de manifester leur conviction religieuse lorsqu’ils sont en fonction.» Ainsi, au Canada, hors Québec, enseignants, juges ou encore policiers peuvent exercer leur métier avec une kippa, un voile sur la tête ou une croix autour du cou.

Le lourd héritage de l’emprise de l’Église catholique

Au Québec, la loi sur la laïcité de l’État est en fait le dénouement de plusieurs siècles d’omniprésence de l’Église catholique, mêlée à une tradition anticléricale qui remonte au XIXe siècle. «À partir des rébellions de 1837 et 1838, des individus républicains libéraux contestent la place de l’Église dans les affaires civiles, explique Yvan Lamonde, historien, auteur de L’heure de vérité, la laïcité québécoise (Del Busso Éditeur). En plus des réformes politiques, les Patriotes, comme on les appelle, demandent aux curés de rester dans les limites de leur pouvoir qui ne doit être que d’ordre spirituel.» Pour autant, pendant des décennies, l’Église contrôle le quotidien des Québécois, du système hospitalier à l’éducation de leurs enfants.

Qualifiée de raciste et de discriminatoire par ses opposants, la loi est à peine votée par l’Assemblée nationale qu’elle est immédiatement contestée devant les tribunaux.

Dans les années 1960, l’anticléricalisme latent se transforme finalement en combat pour la laïcité. «Cela va se faire au moment de la réforme du système d’éducation lorsque le Mouvement laïque de langue française réclame un système scolaire laïque, ou au moins le droit pour les athées d’avoir accès à des écoles neutres, parallèlement aux écoles catholiques et protestantes. Rien de très radical», note l’historien. Ce n’est qu’en 2000 que le système scolaire public est totalement déconfessionnalisé au Québec. S’ensuivent une dizaine d’années de débats houleux et de tentatives avortées de renforcer la laïcité dans la province.

En 2019, le vote de la loi 21 ne fait que raviver la virulence des débats. Qualifiée de raciste et de discriminatoire par ses opposants, la loi est à peine votée par l’Assemblée nationale qu’elle est immédiatement contestée devant les tribunaux. Et elle est encore bien fragile aujourd’hui, puisque l’affaire est toujours entre les mains de la justice.

En avril 2021, la Cour supérieure du Québec s’est prononcée pour son maintien, tout en exemptant les écoles anglophones et les membres de l’Assemblée nationale de l’interdiction du port de signes religieux. Le gouvernement québécois a immédiatement fait appel.

Désaccord de fond et conflit juridique

L’affaire est d’autant plus explosive qu’il ne s’agit pas uniquement d’un différend sur la conception de la laïcité. En effet, afin de contourner la loi fédérale, le gouvernement a enclenché la clause dérogatoire, un outil légal dont l’usage est ici contesté par les détracteurs de la loi. Ce mécanisme permet à un législateur provincial ou fédéral d’adopter une loi qui ne respecte pas certains critères de la Charte des droits et libertés canadienne.

«Si on suspend l’application de la Charte, on ne peut donc en principe pas contester la validité constitutionnelle d’une loi, explique le professeur de droits Louis-Philippe Lampron. Pour obtenir gain de cause, les opposants à la loi 21 doivent donc contourner cette clause dérogatoire pour convaincre le juge que d’autres motifs permettent d’invalider cette loi.»

Pour Guillaume Rousseau, professeur de droit et avocat du Mouvement laïque québécois qui soutient ce texte, la loi 21 n’a de toute façon pas besoin de cette dérogation pour être valide constitutionnellement. «En 2015, on a contesté le fait que certains maires de municipalités faisaient des prières à l’ouverture des séances publiques des conseils de ville. La Cour suprême a bien conclu que c’était illégal car les représentants de l’État ont un devoir de neutralité religieuse, rappelle l’avocat. Dans le procès de la loi 21, nous plaidons le fait que la même logique devrait s’appliquer.»

Les détracteurs de la loi revigorés par la polémique

Après deux ans de contestation judiciaire, les opposants à la loi 21 puisent en tout cas dans cette polémique de nouvelles raisons de poursuivre le combat. Des villes comme Toronto, Calgary et Winnipeg ont même annoncé qu’elles aideraient financièrement les parties qui luttent juridiquement contre la loi québécoise.

Cette ingérence de villes extérieures au Québec ulcère le gouvernement québécois. «Il n’appartient qu’à nous de déterminer les fondements de notre vivre-ensemble», s’est indigné le ministre québécois responsable de la Laïcité, Simon Jolin-Barrette, par l’intermédiaire de son service de presse, comme le rapporte La Presse. La Cour d’appel du Québec devrait se prononcer sur la loi 21 courant 2022, et la Cour suprême –dernier rempart de la juridiction canadienne– pourrait ensuite être saisie.

[Source : http://www.slate.fr]

Roschdy Zem est un acteur – Ceux qui m’aiment prendront le train de Patrice Chéreau et Alice et Martin d’André Téchiné (1998), Ma petite entreprise de Pierre Jolivet (1999), Change-moi ma vie de Liria Bégéja (2001), Chouchou de Merzak Allouache (2003), Va, vis et deviens (2005), Indigènes (2006), Roubaix, une lumière d’Arnaud Depleschin – et réalisateur – Mauvaise Foi (2011), Omar m’a tuer (2011), Chocolat (2016) – franco-marocain né en 1965. Soutien à l’association française Un cœur pour la paix dont il est le parrain depuis 2009, il a une vision partiale du conflit au Proche-Orient. Ciné + Club diffusera les 24, 27 et 31 décembre 2021 et 4 janvier 2022 « Mauvaise foi », réalisé par Roschdy Zem, avec le réalisateur, Cécile de France, Pascal Elbé et Jean-Pierre Cassel.

Publié par Véronique Chemla

Roschdy Zem est un acteur, scénariste et réalisateur franco-marocain né en 1965 dans un milieu modeste.

Après avoir exercé divers métiers, il s’oriente vers la comédie. Il débute dans Les Keufs de Josiane Balasko (1987) et est choisi par André Téchiné pour J’embrasse pas (1991) et Ma saison préférée (1993). Deux films : un toxicomane dans N’oublie pas que tu vas mourir de Xavier Beauvois et En avoir ou pas de Laetitia Masson. Suit une filmographie où l’acteur montre la variété de son talent : L’Autre Côté de la mer (1997), premier film de Dominique Cabrera, Ceux qui m’aiment prendront le train de Patrice Chéreau et Alice et Martin de Téchiné (1998), Ma petite entreprise de Pierre Jolivet (1999), Change-moi ma vie de Liria Bégéja (2001), Chouchou de Merzak Allouache (2003), Va, vis et deviens (2005), Indigènes (2006) – Roschdy Zem est corécipiendaire avec Jamel Debbouze et Samy Naceri d’un Prix d’interprétation masculine au festival de Cannes interprété aussi par Bernard Blancan et Sami Bouajila.

En 2020, Roschdy Zem est distingué par le César du meilleur acteur pour Roubaix, une lumière d’Arnaud Depleschin.

Roschdy Zem a réalisé Mauvaise Foi (2011), Omar m’a tuer (2011), inspiré de l’affaire Omar Raddad, Bodybuilder (2014) et Chocolat (2016) retraçant la vie d’un clown – un succès commercial – et Persona non grata, avec Nicolas Duvauchelle et Raphaël Personnaz (2018).

En 2015, il préside le jury du 37e Festival du cinéma méditerranéen de Montpellier. Un jury dont étaient membres Marianne Denicourt, Leïla Slimani, Alice de Lencquesaing et Jacques Fieschi.

En mars 2021, il préside la controversée, et politisée comme la précédente, 46e cérémonie des Césars présentée par Marina Foïs, sur des sketches de Laurent Lafitte et Blanche Gardin. Plus de César du public. Un échec en termes d’audimat.

« Mauvaise foi »

Mauvaise foi est le premier long métrage réalisé en 2006 par Roschdy Zem, avec le réalisateur, Cécile de France, Pascal Elbé, Jean-Pierre Cassel, Martine Chevallier, Bérangère Bonvoisin, Leïla Bekhti, Naima Elmcherqui, Antoine Chappey, Mickaël Masclet, Abdelhafid Metalsi, Jean-Claude Frissung. Le scénario est signé par Pascal Elbé et Roschdy Zem.

« Clara et Ismaël s’aiment depuis longtemps. Quand la jeune femme apprend qu’elle est enceinte, ils décident de vivre ensemble. Elle est juive et lui, musulman, mais comme ils ne pratiquent ni l’un ni l’autre, ils ne voient pas comment la religion pourrait nuire à leur amour. Pourtant, quand Clara décide de présenter son cher et tendre à sa famille, l’affaire se corse. Si le père de Clara semble prendre la nouvelle avec philosophie, il n’en va pas de même pour sa mère, qui fait une crise épouvantable. Les choses pourraient en rester là, mais peu à peu, les traditions des uns et des autres font leur apparition dans leur quotidien. Les disputes sur les religions se multiplient… »

Netanyahou, les « colonies » et le « mur »

Site Internet centré sur la thématique islamique, Saphirnews.com a republié l’interview de mai 2010 mise à jour de l’acteur-réalisateur Roschdy Zem à l’occasion de la sortie de son deuxième film Omar m’a tuer. L’occasion d’évoquer son parcours, son soutien à l’association française Un cœur pour la paix, dont il est le parrain depuis 2009, et sa vision partiale du conflit au Proche-Orient. J’ai le cœur qui bat pour la paix. Tel est le titre de cette interview signée par Hanan Ben Rhouma et mise à jour au 22 juin 2011.

Cet acteur quadragénaire talentueux retrace alors sa carrière. Puis, il explique les raisons de son soutien à Un cœur pour la paix, qui « a sauvé 315 enfants condamnés à mourir », et « couvre la formation de médecins palestiniens qui pourront, à leur tour, aider leurs compatriotes ». Le terme « compatriote » s’avère inadéquat car il n’existe pas d’État palestinien.

« La paix n’est pas pour demain. Surtout quand on apprend que Netanyahou [Premier ministre israélien, ndlr] décide de développer de nouvelles colonies », annonce cet acteur. Quelles « colonies » ? À Jérusalem ? En Judée ou en Samarie ? Quelle est la compétence de l’acteur Roschdy Zem pour imputer l’absence de paix à la partie israélienne du conflit et pour se prononcer négativement sur une éventuelle décision de l’autorité politique israélienne issue d’élections légales, régulières ? Pourquoi ne s’indigne-t-il pas des constructions illégales palestiniennes ou de l’absence de mandat, depuis deux ans, de Mahmoud Abbas (Abou Mazen) pour diriger l’Autorité palestinienne ? La paix dépend-elle réellement de la construction de quelques localités ?

Et Roschdy Zem d’ajouter : « On sent aussi que les deux peuples sont pris en otage par leurs dirigeants respectifs. Une chose m’a rassuré : je n’ai pas senti de haine des deux côtés. On sent bien que, de la part des Palestiniens, il n’y a pas de forme d’antisémitisme ». Roschdy Zem s’est « rendu dans la région » pour tourner dans le film Va, vis, deviens (2005) de Radu Mihaileanu. Il n’aurait pas vu ou entendu l’enseignement de la haine antijuive – ou antisioniste – et le négationnisme ou le révisionnisme dans les médias de l’Autorité palestinienne !? A-t-il rencontré des victimes du terrorisme en Israël, marquées dans leur chair et leur esprit par les attentats terroristes palestiniens ?

Ce fin observateur a « senti un couple qui voulait divorcer… par l’existence de deux États, pour, peut-être un jour, faire la paix. La France et l’Allemagne sont bien passées par là ». Les sondages auprès de Palestiniens révèlent qu’une large partie aspire à la destruction de l’État juif, soit par la solution à un État, soit par le retour des réfugiés en Israël. Cette comparaison entre ces deux conflits est-elle fondée ? La paix franco-allemande a résulté de la capitulation du IIIe Reich dont l’idéologie antijuive avait séduit une partie du monde arabe, de sa dénazification, de la révision des manuels scolaires allemands nazis, etc. Or, l’Autorité palestinienne promeut et soutient le terrorisme islamiste, sans que la communauté internationale s’en émeuve.

Mais voilà, « on ne le leur permet pas : si Israël et Palestine pouvaient divorcer, il n’y aurait pas ce mur [en Cisjordanie, ndlr] ni des colonies qui se développent ». Cette barrière de sécurité antiterroristes a sauvé et sauve des vies d’enfants et d’adultes en Israël. Ceci devrait toucher cette belle âme qui promeut une association sauvant les vies d’enfants palestiniens, mais qui n’a pas un mot pour les enfants traumatisés de Sdérot et, plus généralement, de la région israélienne limitrophe de la bande de Gaza. De plus, les implantations se développent en raison de la démographie israélienne, des familles qui s’agrandissent ou qui s’installent dans des zones où le coût de l’immobilier est plus accessible ou pour y poursuivre leur projet sioniste. Pas un mot de Roschy Zem sur Guilad Shalit, otage franco-israélien du Hamas dans la bande de Gaza depuis 2006.

Le coût d’une opération du cœur : 12 000 € provenant pour moitié de l’hôpital Hadassah de Jérusalem et pour l’autre moitié de l’association Un cœur pour la paix. Comment collecter les fonds nécessaires à ces opérations ? « Me rendre là-bas est important pour constater et interpeller les citoyens français car ce sont eux qui me connaissent le mieux. Mais l’argent est le bienvenu de partout. J’interpellerais volontiers les citoyens d’autres pays, y compris Israéliens ». Et pourquoi pas ne pas demander aux Palestiniens une contribution financière ? La corruption et les détournements de fonds, puis la lutte contre ces malversations financières menée par le Premier ministre palestinien Salam Fayyad et une croissance économique soutenue – « le PIB des TPO (Territoires palestiniens occupés) a augmenté de 6,8% en 2009« , selon la CNUCED (Conférence des Nations unies sur le commerce et le développement), et de 9,3% en 2010 – ont amélioré le niveau de vie de la population palestinienne. Pourquoi de riches palestiniens ou/et l’Autorité palestinienne ne participeraient-ils pas aussi au coût de ces opérations ? Quand cessera-t-on de présenter les Palestiniens comme les éternelles et seules victimes, pauvres ?

À Street generation ou à L’Express, Roschdy Zem a tenu des propos non politisés sur son engagement comme parrain d’Un cœur pour la paix. Pourquoi n’a-t-il pas maintenu cette neutralité sur SaphirNews, site centré sur les thèmes musulmans ? Cette politisation partiale sert-elle la paix et Un cœur pour la paix ?

Pourquoi Saphirnews interroge-t-il Roschdy Zem, acteur d’origine marocaine, sur ce seul conflit, et non sur ces révoltes dans le monde arabe ? Ou sur les revendications d’indépendance du Sahara occidental occupé par le Maroc ? Ou sur Ceuta et Melilla, enclaves espagnoles au Maroc ? Pourquoi cet artiste ne s’exprime-t-il que sur ce conflit dont il ne semble pas avoir compris la raison essentielle : le refus par le monde musulman d’un État juif ?

« Le  cliché de l’Arabe victime »

Récipiendaire en 2006 d’un Prix d’interprétation masculine au festival de Cannes pour son rôle dans Indigènes, film controversé de Rachid Bouchareb avec Jamel Debbouze, Samy Naceri, Bernard Blancan, Sami Bouajila, Roschdy Zem a déclaré aussi : « Le cliché de l’Arabe voleur ou victime disparaît peu à peu du paysage cinématographique… On est presque arrivé à un effet inverse, où cela pourrait paraître stupide de faire des films où existent ces clichés ».

En 2011, Roschdy Zem coécrit le scénario et réalise « Omar m’a tuer », film inspiré de l’affaire Omar Raddad, soupçonné de l’assassinat en 1991, près de Mougins, de Ghislaine Marchal. Le jardinier de celle-ci, Omar Raddad, est condamné en 1994 à 18 ans de réclusion criminelle pour ce meurtre. En 1998, à la demande du roi Hassan II du Maroc, le président de la République Jacques Chirac accordait une grâce présidentielle à Omar Raddad, qui avait clamé son innocence…

À lire des critiques argumentées – le journaliste Guy Hugnet dans Atlantico et l’avocat général près de la Cour d’appel de Paris Philippe Bilger dans Marianne – du film Omar m’a tuer, il semble que Roschdy Zem ait présenté une image d’un Arabe victime d’une prétendue erreur judiciaire dans son deuxième film.

« Mauvaise foi », par Roschdy Zem

France, 2006

Avec Roschdy Zem, Cécile de France, Pascal Elbé, Jean-Pierre Cassel, Martine Chevallier, Bérangère Bonvoisin, Leïla Bekhti, Naima Elmcherqui, Antoine Chappey, Mickaël Masclet, Abdelhafid Metalsi, Jean-Claude Frissung.

Sur NT1 le 15 janvier 2017, à 20 h 55

Sur C8 le 28 décembre 2017

Sur Ciné + Emotion les 27 mai 2019 à 16 h 50, 31 mai 2019 à 12 h 05, 3 juin 2019 à 22 h 15, 5 juin 2019 à 12 h 05

Sur Ciné + Club diffusera les 24 décembre 2021 à 12 h 50, 27 décembre 2021 à 7 h et 31 décembre 2021 à 12 h 35 et 4 janvier 2022 à 2 h

L’article a été publié le 29 juin 2011, puis les 16 janvier et 29 décembre 2017.

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

 

 

La OMS se saltó dos letras del alfabeto griego, una de las cuales coincide con el apellido del presidente chino

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

La OMS lleva tiempo intentando que las enfermedades no se vinculen con lugares concretos, para evitar lo que ocurrió con la mal llamada gripe española, o con la fiebre del Nilo, o con el virus del Ébola (un río congoleño).

Por eso en el caso de las variantes de la covid fue eligiendo a partir de mayo pasado diversas letras del alfabeto griego, en busca de una cierta neutralidad. ¿Neutralidad? Pues no del todo.

Las variantes del virus han venido denominándose hasta ahora “alfa”, “beta”, “gamma”, “delta”, “épsilon”… así hasta los 12 primeros signos de esa relación. No todas estas mutaciones han saltado a la fama, porque algunas no aumentaron el daño y pasaron casi inadvertidas. Ahora, con la variante B.1.1.529, le tocaba en teoría a la letra ni (equivalente a nuestra ene), pero la OMS se la saltó. ¿Por qué? Porque en inglés y en el ámbito científico el nombre de esa letra se escribe “nu”, cuya pronunciación suena parecida a la de new (o sea: “niú”: “nuevo”). Oralmente estaría significando en inglés “la mutación nueva” o “la nueva”, lo cual no habría sido mucho decir, pues cada variante implica una novedad respecto a las anteriores.

En la OMS decidieron evitar ese signo y pasar al siguiente: la xi; que se representa en griego con un trazo parecido al del símbolo del euro con una cedilla debajo. Y, ¡ay! “Xi” es casualmente el apellido de millones de chinos y también el del presidente de la República Popular: Xi Jinping (en chino se pone detrás el nombre de pila). Vaya por Dios. Imagínense que aquí oyéramos hablar de “la variante Sánchez”. Pues eso.

Así que la OMS se saltó esa letra también. Y ya van dos.

En el escalón siguiente estaba esperando la ómicron, que significa ”o pequeña” (o-micron); mientras que la omega venía a ser la o grande (o-mega).

El griego ha desaparecido casi de los colegios, lamentablemente. Sin embargo, su alfabeto sigue prestigiado en el mundo comercial, técnico y científico. Existen la empresa demoscópica Sigma Dos, la marca de instrumental fotográfico Sigma; las máquinas de coser Sigma y Alfa, el automóvil Alfa Romeo, el macho alfa, las versiones alfa y beta de un producto, los rayos gamma, la equipación deportiva Kappa, la Delta Air Lines estadounidense, el grupo inmobiliario Delta, el Lancia Delta; la ropa Épsilon, los relojes Omega…

De acuerdo, la OMS ha conseguido que la pandemia no se vincule ya oficialmente con ningún lugar en concreto. Pero habrá que ver cómo resistirían algunas de esas firmas una exposición continua a su relación con una variante de la covid-19.

Y después de la ómicron viene pi, la letra inicial de “perímetro” (del griego perímetros) que se usa en la fórmula de la circunferencia y que todo estudiante sabrá representar en su trazo original a nada que haya estado atento en clase. Con ello, la connotación peyorativa de la enfermedad pasará de la lengua a las matemáticas; que quizás, en su frialdad, se quejen menos. De hecho, cabría haber denominado las mutaciones con cifras: “variante 1″, “variante 2″… Números infinitos, a diferencia del limitado alfabeto. Y también habría podido la OMS inventarse palabras que, por no existir previamente, no molestarían a nadie: “Variante amilifal”, por ejemplo. “Variante emkuder”, “variante mirsioles”. Pero eso tal vez suene poco serio. ¿No hay salida entonces? Sí, la tenemos: la mejor solución sería que la OMS lograra extender por todo el planeta la variante uve. La uve de vacuna.

[Foto: DPA VÍA EUROPA PRESS (EUROPA PRESS) – fuente: http://www.elpais.com]

Hai unha pausa, ás veces moi larga pero nunca demasiado, entre a pregunta que flota no aire e a resposta de Nadav Lapid (Tel Aviv, 1975). Un silencio que chega a incomodar, exactamente como o seu cine. O artista israelí recibiu onte o premio Cineuropa, festival no que presentou O xeonllo de Ahed.

Escrito por TAMARA MONTERO

-Négase a definir o seu cine como político.

-Creo que vexo a política como algo que é parte da existencia. Non me interesa demasiado leste ou aquel goberno, nin quen é o primeiro ministro ou o presidente. É máis sobre as condicións básicas da vida e da existencia: a riqueza, a pobreza, a fractura dentro da sociedade, a hostilidade e a rivalidade. O que ten influencia é como os humanos viven e actúan dentro desas condicións. A revolución interésame non por ela mesma. Estou fascinado polas almas revolucionarias, pola xente que cre que pode cambiar o que é inmutable. Pero dalgún xeito, para min a base da política é decidir que o sol sairá pola noite. É imposible, pero encantaríame facer unha película sobre alguén que insiste en que o sol sairá pola noite. Ese é o meu interese na política.

 -Kate Millett dicía que o persoal é político. Se cadra poderíase definir o seu cine neses termos.

-Si, estou de acordo, pero ao mesmo tempo creo que o persoal é máis político que o político. Ás veces a xente fala de política e en realidade está a falar de si mesma e ao revés, poida que falen máis de política cando falan de si mesmos. E talvez poidan falar de política e estar en lugares completamente distintos e outras veces bicarse de forma política. En lugares como Israel se nota moito, e está relacionado tamén con ese aspecto caótico da vida. Se queres falar da existencia, a túa obra ten que ser caótica e estraña, porque para min, a vida é sobre todo caótica e estraña e cando se empeza a falar de películas políticas… Ninguén vive unha vida política. Vives algo e miras ao redor e estás en shock, dicindo «isto está a pasar de verdade». É esa fascinación, esa estrañeza, é o que intento atopar.

 -«O xeonllo de Ahed» é unha película que fala da censura, e ademais dunha censura que é especialmente sibilina, que penetra máis: a censura interior. ¿Iso non ten que ver coa política?

-Vale, admítoo [ri]. A cousa é que a min non me importa quen estea sentado no parlamento, o que me interesa é como se reflicte a alma dunha nación, dun lugar, a existencia. Por exemplo, nun lugar como Israel a censura é fascinante, porque creo que se mañá fas unha enquisa e preguntas que debería pasar cos cineastas que fan películas críticas, talvez o 80 % diga que teñen que ir ao cárcere. E iso é máis interesante que a cuestión de se o goberno aproba unha lei. Todas as leis son a expresión do ADN dunha sociedade nun momento determinado. Máis que Franco, é interesante como eran os españois entón, cando se espertaban, cando ían bailar, bicábanse, comían ou facían o amor. Si, en Israel hai censura, pero esta censura vén máis do interior. Non tes que meter xente no cárcere, porque basicamente todo o mundo está de acordo, e incluso os artistas, no máis profundo, están de acordo, enténdena e acéptana. Talvez incluso eu mesmo. E iso é o estraño, o fascinante.

-As súas películas son un reflexo de si mesmo. ¿Se autocensura?

-Deime de conta de que é o que me permite facer as miñas películas, a ambigüidade. Sufro os mesmos síntomas que estou a criticar. Pasei tres anos e medio no exército e era un bo soldado, porque era idiota. Non entendía o que significa morrer. Se agora me preguntas direiche que o servizo militar é unha gran manipulación, pero aínda así, cando vexo soldados, os uniformes, sinto algo familiar e para min é belo. Así que aínda que racionalmente podo dicir que é terrible, esteticamente é interesante, fascinante, sexy. Facer películas debería ser arriscarche, pór todo o teu ser en perigo. Esa tormenta interior, ese baile, esa dualidade entre o amor e o odio.

-Con esta película foi un heroe ao gañar en Cannes e á vez un traidor pola súa crítica a Israel.

-Encántame a idea de ser un heroe, ¿a quen non? [ri]. Pero paréceme que non é positivo para un artista ser un heroe. Para min un artista é algo entre un profeta que grita cousas que ninguén quere escoitar e un DJ bonísimo. Unha mestura diso [sorrí]. Ningún deles é un heroe. Bo, talvez o DJ un pouco. Non se se ocorre en España, pero en Israel, cando alguén gaña algo, por exemplo un artista eurovisión, convértese nun logro nacional e recibe unha chamada do ministro da Cultura e do presidente. Imaxinarasche que a min non me chamaron. [ri], pero agradézoo, porque non sabería que dicir.

-Entón, ¿é o patriotismo a auténtica máquina de censura?

-[Pensa] Supoño que si. Pero o que pasa é que cando me preguntas empezo a ter simpatía polo patriotismo [risos]. Sei que non é exactamente a resposta á túa pregunta, pero si, o patriotismo é algo estúpido, pero por exemplo eu son un fan do fútbol e se cadra tamén se pode considerar unha idiotez. Unha vida na que todas as cousas son intelectuais é moi aburrida. Non son unha gran fan do patriotismo como idea, pero podo entender á xente á que lle gusta cantar o himno e emociónase. Nese momento é bonito.

 -Referíame máis a esa situación de pasar de heroe da patria a vilán. Dun pensamento talvez gregario.

-Non creo que todo o mundo sexa así, hai xente en Israel que se sente moi interpelada polas miñas películas. Se cadra son unha minoría, pero é unha minoría que me gusta. Se mañá esta película se estrease en España, non creo que a maioría da xente fose vela. Estar entre a minoría non é unha elección, pero é unha situación que che pode gustar, porque sería moi raro que a maioría de Israel dixese «Que gran película, este director é bonísimo»… Sentiríao como un fracaso, creo [ri]. Non se trata de molestar á xente, senón de facelos entrar en conflito con eles mesmos.

 -Incomodar, máis ben.

– Sí, deixalos incluso perdidos. Nese estar perdido é cando se sente algo. Na vida cotiá, talvez pasas durante 30 anos pola mesma rúa e nada e de súpeto un día pérdesche… Gústanme os espectadores perdidos, pero perdidos e curiosos, non perdidos e durmidos [risos].

 -Outro concepto ademais de censura. A súa película ten cero neutralidade, e incluso forza á cámara a funcionar como un personaxe máis.

-Fixen esta película sentindo algo poderoso en todo momento. Non podía ser un mero observador. Pasa na vida, cando sentes como que todo vibra, que hai un terremoto. Esa vibración, para min, é a verdade da existencia, como unha especie de terremoto eterno. E nese terremoto, ata ir ao supermercado é todo un logro. Así que a cámara non podía estar só para filmar as cousas máis ou menos como son, debía xerar esa vibración, iso que é auténtico, a verdade do momento. Así que tiven que forzar á cámara a cantar a auténtica canción.

 

[Imaxe: Sandra Alonso – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Lorsqu’un message apparaît en Helvetica, le passant sait qu’il doit s’y soumettre. Il le sent, sans même réfléchir.

Certains choix typographiques contiennent la consigne à laquelle le destinataire va obéir. | Rémi Müller via Unsplash

Certains choix typographiques contiennent la consigne à laquelle le destinataire va obéir. | Rémi Müller via Unsplash

Écrit par Joan Le Goff 

Dans leur essai Mille plateaux publié en 1980, les philosophes français Gilles Deleuze et Félix Guattari montrent, de façon didactique, comment un langage apparemment creux peut, s’il s’insère dans des agencements complexes où les signes font sens, transformer les êtres.

L’appareillage conceptuel qu’ils élaborent offre ainsi une clé de compréhension de la manière dont la normalisation managériale se diffuse. Leurs «mots d’ordre» forment le fil théorique qui permet d’échapper au labyrinthe qu’arpentent quotidiennement consommateurs fidèles et managers disciplinés, dédale hanté d’injonctions contradictoires, de simulacres, d’incitations hors d’atteinte et de discours soumis à un savant cryptage technique.

Sans autre objet qu’eux-mêmes et leur propre performativité, ils constituent l’instrument redoutablement efficace de la managérialisation de la société. L’ordre est contenu dans la règle (la mise en forme), et non dans le discours (l’information).

Les deux philosophes illustrent leur raisonnement avec les communiqués de la police, dont la vraisemblance importe peu et où seul compte ce qui doit être retenu. À ce stade, un autre exemple tout aussi parlant semble pouvoir être mobilisé: la police des communiqués, qui fait l’objet de nos dernières recherches.

La typographie, une histoire politique

La typographie peut être identifiée comme la voix du texte, la manière dont il est entendu quand il est lu. L’histoire de la création, de la diffusion et, le cas échéant, de la disparition des caractères d’imprimerie est une chronique culturelle où se croisent politique, religion, arts et sciences, suicides et rivalités amoureuses.

Les extravagances (parfois meurtrières) des États sont connues. On sait comment l’Allemagne hitlérienne a imposé l’impression des livres et affiches en caractères gothiques, seul lettrage susceptible d’exprimer la pureté de la Nation, à l’inverse des caractères romains «dégénérés» (Mussolini ne partageait pas cet avis), allant jusqu’à arrêter Paul Renner après une conférence où ce typographe fit l’éloge des polices romaines.

En 1941, de façon tout aussi nuancée, le Reich interdira le gothique (qualifié de «judaïque», mais dont on s’est surtout aperçu qu’il était incompréhensible pour les habitants des pays occupés) et imposera l’utilisation de Futura, caractère romain inventé par Paul Renner lui-même en 1927.

En 1969, la plaque commémorative laissée sur la Lune par les Américains est gravée en Futura, sans doute jugée plus lisible pour des yeux extraterrestres que Fraktur ou tout autre caractère gothique apprécié des quotidiens sérieux (du New York Times au Monde) et des tatoueurs modernes.

Le grand bazar typographique du management

Quel rapport avec la gestion et le monde de l’entreprise? Les polices de caractères soulèvent des enjeux tout aussi passionnés pour le management contemporain, comme en témoignent de nombreux faits divers: par exemple, le «verdanagate» (pétitions, éditoriaux, polémique, excuses, etc.) que suscita en 2009 le changement par Ikea de sa police traditionnelle (une variante de Futura, utilisée depuis cinquante ans) pour adopter Verdana, considérée plus adaptée au web et plus lisible sur petits écrans.

L’année suivante, c’est l’humiliation de l’État français qui dévoile le logo de son agence chargée de la protection des droits sur internet et, donc, de la lutte contre la fraude (Hadopi), magnifiquement conçu avec la police Bienvenue, dont tout le monde (sauf Hadopi, visiblement…) savait qu’elle a été créée par le typographe Jean-François Porchez par et pour France Télécom, avec un contrat d’exclusivité.

En 2014, une controverse surgit à propos de la consommation d’encre lors d’impressions de documents et des économies que le gouvernement américain pourrait réaliser en utilisant Garamond; ce sont ensuite des cabinets de conseils qui, pour optimiser le recrutement, proposent de l’analyse psychologique fondée sur la dissection des choix typographiques des curriculum vitæ des candidats.

Tout cela ne concerne que marginalement notre propos, même si la normalisation managériale resurgit toujours. Certaines entreprises américaines imposent Verdana (une police «neutre», conçue par Matthew Carter pour Microsoft en 1996) pour éviter qu’un employé tente d’éblouir le patron avec une police atypique.

L’enjeu porte au-delà de ces usages plus ou moins adroits et renvoie directement à ce que permet la règle indépendamment des mots, pour reprendre la logique de Deleuze et Guattari. Une police de caractères dispose d’un pouvoir d’influence sur les comportements individuels qui est absolument indépendant des phrases et messages qu’elle contribue à mettre en forme. Pour le dire autrement, les choix typographiques contiennent la consigne à laquelle le destinataire va obéir.

L’incomparable efficacité d’Helvetica

En 1957, des typographes de la fonderie Haas créent une nouvelle police, Neue Haas Grotesk, qui va permettre d’illustrer ce pouvoir de la mise en forme du lettrage. Sous son nom commercial (Helvetica), elle devient l’une des polices de caractères les plus utilisées au monde, désormais incontournable.

Helvetica a rapidement séduit pour ses qualités objectives –équilibre, clarté, lisibilité, neutralité– qui en ont fait la police privilégiée des entreprises comme American Airlines, 3M, Bell, BMW, Jeep, Lufthansa, Kawasaki, Agfa, BASF, Manpower, Caterpillar, Intel, Nestlé, Évian, Tupperware, Saab et de nombreuses autres marques vont habiller leur identité visuelle avec elle. Mais, pour les mêmes raisons, Helvetica est devenue la police des États et des administrations, pullulant sur l’affichage urbain, les formulaires fiscaux, les panneaux d’interdiction, les avertissements de sécurité, la signalétique aéroportuaire, les plans de réseaux de transport, les logos institutionnels. Sa prolifération et son apparente impartialité ont achevé de lui conférer une vertu absolue: l’autorité.

Helvetica, qui exprime l’équilibre, la clarté, la lisibilité, ou encore la neutralité, fait partie des polices privilégiées par les marques. | Joan Le Goff

La police utilisée par le ministère de la Culture et les Nations unies, celle qui nous indique les toilettes et les sorties de secours est devenue un symbole de l’efficacité pour administrer les hommes, c’est-à-dire non pas surveiller des identités mais provoquer des conduites. Lorsqu’un message apparaît en Helvetica, le passant sait qu’il doit s’y soumettre; plus précisément, il le sent, sans même réfléchir, car la voix qui se soucie de sa sécurité («cédez le passage»), qui lui donne des consignes formelles («interdit au public») est une voix qui peut punir si on ne lui obéit pas (amende, emprisonnement ou toute autre sanction).

Cette puissance résulte de la fusion de la légitimité du droit et de l’efficacité managériale. Peu importe alors ce qu’on écrit et même si cela est lu: l’obéissance est acquise.

Pour les entreprises, ce pouvoir de la typographie constitue un atout magistral. Le contenu est indifférent, la consigne sera transmise par la police et suivie à la lettre par les employés ou les clients. Diverses expériences menées en marketing ont montré qu’en changeant simplement la police de caractères sur une affiche (sans modifier produit, prix et argumentaire), les consommateurs pouvaient juger ce produit moins cher, plus propre ou plus à la mode. Sur la devanture d’un magasin, le panneau «entrée libre» provoque plus de trafic s’il est rédigé en Helvetica.

Un levier stratégique

La manière dont Helvetica peut faire naître des conduites a été illustrée de façon concrète par un affrontement commercial dans lequel une victoire juridique est demeurée sans effet. Sous la férule de Steve Jobs, l’apparition des premiers ordinateurs Apple a apporté de multiples changements majeurs pour l’informatique, notamment sur la manière même de concevoir l’interface avec l’utilisateur (les icônes, la souris, etc.). Parmi ces innovations figure le fait que les Macintosh offraient une large palette de choix de polices de caractères (Geneva, New York, Chicago, etc.), ce qui ne s’était encore jamais vu –la typographie passait pour la première fois aux mains de non-initiés.

La sensibilité de Steve Jobs sur cette question est notoire, ainsi que son érudition, il avait ainsi délibérément refusé que la police du système d’exploitation initial soit Helvetica, qui incarnait à ses yeux la guerre du Vietnam (car les entreprises finançant l’effort militaire l’employaient toutes). Le système d’exploitation d’Apple utilise donc Lucida Grande comme police de base jusqu’à la naissance d’une nouvelle révolution Apple, l’iPhone, pour lequel la police principale a été modifiée, remplacée de façon inattendue par Helvetica. Cette décision a été prise avec l’assentiment de Steve Jobs.

L’ordre vient avant le langage, il est dans la règle de grammaire.

Orange bénéficiera d’un contrat de distribution exclusive, garantissant au distributeur de téléphonie un chiffre d’affaires record. Ses concurrents ont contesté devant la justice l’accord d’exclusivité, avec succès. Pour autant, de façon incompréhensible pour Bouygues et SFR, leurs ventes sont restées très en deçà de celles de leur rival: sur l’écran de leur iPhone, les consommateurs voulaient le logo d’Orange et rien d’autre, ils ne le savaient pas, ne l’exprimaient pas, mais seule cette option leur apportait satisfaction. Il s’avère que le logo d’Orange est dessiné en Helvetica maigre sur fond noir (comme la police système d’Apple) et qu’il était le seul à ne pas rompre l’esthétique d’un téléphone acheté d’abord et avant tout dans une logique d’ostentation. Helvetica criait à tous «achetez un iPhone chez Orange et nulle part ailleurs!». Dont acte, puisqu’en 2010, 60% des utilisateurs d’iPhone étaient clients d’Orange.

L’ordre vient avant le langage, il est dans la règle de grammaire; le message vient avant le texte, il est dans le choix de la police de caractères, qui charrie son histoire, son origine, ses usages et tous les messages antérieurs. La règle de grammaire dicte la conduite, la police gouverne le comportement de l’employé, du consommateur, du lecteur. Mais aussi celui de l’électeur, il faudra s’en souvenir dans les mois qui viennent, quand la campagne présidentielle couvrira les murs de nos villes d’affiches aux polices variées.

Cette contribution est tirée du chapitre intitulé «Soumettre le sujet à la norme: les mots d’ordre du management», publié par l’auteur dans l’ouvrage Deleuze face à la norme (à paraître) dirigé par Jacqueline Guittard, Émeric Nicolas et Cyril Sintez, aux éditions Mare et Martin, avec leur aimable autorisation.

 

[Source : http://www.slate.fr]

Aux États-Unis, l’emploi du mot «femme» est de plus en plus controversé. Mais suivre la logique de certains activistes s’avère périlleux.

«Personne qui a ses règles», «personne enceinte», «corps avec vagin»... | Mika Baumeister via Unsplash

«Personne qui a ses règles», «personne enceinte», «corps avec vagin»… | Mika Baumeister via Unsplash

Écrit par Claire Levenson 

Le 18 septembre dernier, l’ACLU, la principale organisation de défense des droits civiques aux États-Unis, a commémoré l’anniversaire du décès de la juge de la Cour suprême Ruth Bader Ginsburg sur Twitter, en postant une phrase qu’elle avait prononcée en 1993 sur le droit à l’avortement. Afin d’adapter le vocabulaire aux nouveaux standards acceptables en 2021, les mots «femme» et «elle» ont été remplacés par des termes neutres du point de vue du genre. «La décision de porter ou non un enfant est essentielle dans la vie d’une [personne]… Quand le gouvernement contrôle cette décision pour [les gens], [ils] sont traités comme moins que des adultes humains responsables de [leurs] choix.»

Dans la version originale, «[personne]» était «femme» et «[les gens]» était «elles».

L’intention était d’être inclusif envers les hommes trans, qui sont nés avec des organes sexuels féminins mais s’identifient en tant qu’hommes. Le problème est que cette tentative d’être plus inclusif se fait en censurant les mots d’une juge qui a consacré sa vie au combat pour les droits des femmes et contre la discrimination «en fonction du sexe».

Le tweet a été critiqué de toutes parts: à droite, comme un énième exemple de politiquement correct ridicule, mais aussi par de nombreuses féministes choquées que l’ACLU refuse de parler clairement de la lutte des femmes pour leurs droits reproductifs. Dans le New York Times, l’éditorialiste Michelle Goldberg résume ainsi la tension«L’effacement de ce langage genré peut être ressenti comme une insulte car cela censure les termes que des générations de féministes ont utilisé pour exprimer le caractère unique de leur situation.»

Beaucoup plus qu’«homme», c’est surtout le mot «femme» qui a tendance à être remplacé.

Le directeur de l’ACLU s’est excusé et a promis que les citations ne seraient plus révisées a posteriori, mais il a aussi dit qu’il pensait que si elle était vivante, Ruth Bader Ginsburg «nous aurait encouragés à faire évoluer notre langage pour inclure une vision plus large du genre, de l’identité et de la sexualité». Façon pour lui de souligner que ce genre de reformulation était l’avenir de la langue. Quelques jours après, la revue médicale britannique The Lancet dévoilait la une de son nouveau numéro avec une citation, tirée d’un article sur la menstruation: «Historiquement, l’anatomie et la physiologie des corps avec vagins a été négligée.»

Le choix de cette une a fait scandale car, encore une fois, au nom de l’inclusion des hommes trans, les femmes se retrouvaient réduites à leurs parties génitales. Le directeur a publié un communiqué d’excuses. «Nous avons donné l’impression d’avoir déshumanisé et marginalisé les femmes», a-t-il reconnu. Fin septembre, The Lancet avait tweeté un article qui évoquait «les dix millions d’hommes qui vivent actuellement avec un diagnostic de cancer de la prostate», sans que le mot «homme» soit considéré comme problématique, alors que de façon symétrique, il aurait fallu dire «personne avec prostate» pour inclure les femmes trans qui ont des prostates.

En effet, beaucoup plus qu’«homme», c’est surtout le mot «femme» qui a tendance à être remplacé, ou accompagné d’autres descriptions neutres, comme lorsque l’élue de New York Alexandria Ocasio-Cortez a récemment déclaré, en parlant d’un gouverneur opposé à l’avortement: «Je ne sais pas s’il comprend le corps d’une personne qui a ses règles, je sais qu’il ne comprend pas le corps d’une femme, le corps féminin ou le corps d’une personne qui a ses règles.» Avec ces termes, Alexandria Ocasio-Cortez parvenait ainsi à inclure tous les cas de figures possibles, dont les hommes trans, les personnes non-binaires, ou encore les femmes qui n’ont pas leurs règles.

Une forme de transphobie

Mais suivre la logique du langage inclusif promu par les activistes s’avère très complexe. À plusieurs reprises ces dernières années, la pièce Les Monologues du Vagin a été annulée sur des campus américains car elle excluait les femmes trans, qui n’ont pas de vagin. Si on récapitule, l’expression «corps avec vagin» permet d’inclure les hommes trans, mais parler de vagin dans le cadre d’une pièce sur les femmes est considéré comme transphobe (car les femmes trans, qui peuvent avoir des pénis, sont exclues).

Bien que la grande majorité des Américains ignorent tout de ce débat sur l’utilisation du mot «femme», plusieurs institutions médicales et scientifiques du pays ont décidé de l’effacer au nom de l’inclusivité. Sur le site internet de la CDC, la principale agence de santé publique aux États-Unis, la page d’informations sur les vaccins contre le Covid-19 et la grossesse utilise plusieurs fois le terme «personne enceinte», et le mot «femme» n’est utilisé qu’une fois en référence à une étude scientifique. Et sur le site de Planned Parenthood, la principale organisation de planning familial aux États-Unis, les pages sur le cancer du col de l’utérus et la grossesse ne mentionnent pas une seule fois le mot «femme», qui est systématiquement remplacé par «personne».

Il faut se battre pour les droits des personnes trans en tant que personnes trans.

Dans certains contextes médicaux précis, on peut comprendre la nécessité de préciser «personne enceinte», en plus de femme, pour inclure les personnes trans. C’est ce que revendique Louise Melling, une avocate à l’ACLU spécialisée dans les droits reproductifs, qui voit ce langage comme une forme de lutte contre la discrimination. «Si nous parlons de “personnes enceintes”, explique-t-elle dans une interview à The Atlantic,cette formulation signale aux gens –aux hommes trans, aux personnes non-binaires– “nous vous voyons”. Cela permettra de lutter contre la discrimination.»

Or, s’il est utile dans une campagne de santé publique d’ajouter ces termes afin d’indiquer que les personnes trans sont incluses, demander que le mot «femme» soit effacé du langage médical semble extrême. Pourtant, pour de nombreux activistes, ces changements de mots ne sont pas de l’ordre de la discussion ou de la simple préférence: vouloir en débattre serait déjà une forme de transphobie et, dans certains contextes, il est entendu que ne pas dire «personne enceinte» est une forme de discrimination.

Par exemple, une étudiante d’école de médecine a indiqué à la journaliste Katie Herzog qu’un professeur avait dû s’excuser auprès de ses étudiants après avoir dit «femme enceinte». Et quand J.K. Rowling s’est indignée que le mot «femme» soit remplacé par «personne qui a ses règles», elle a été accusée de transphobie et vivement condamnée.

La primauté absolue de l’identité de genre

Si on considère qu’une femme, selon sa définition dans le dictionnaire (être humain de sexe féminin), représente une réalité biologique, rien n’empêche d’imaginer que le mot puisse inclure des expressions de genre différentes. Un homme trans pourrait donc potentiellement se reconnaître comme «femme» car il a des organes féminins, même si son identité de genre est autre.

C’est ce qu’explique le journaliste Jesse Singal«Si vous êtes un homme trans ou non-binaire mais que vous faites partie du groupe de personnes qui ont leurs règles et peuvent être enceintes, alors vous êtes une femme conformément à la définition strictement biologique du terme.» Cela ne vous empêche pas de vous identifier en tant qu’homme, mais si vous continuez d’avoir des caractéristiques biologiques féminines, le mot «femme» n’est pas nécessairement excluant.

Debbie Hayton, une femme trans britannique en désaccord avec la nouvelle idéologie de nombreuses associations trans, estime que «le mouvement trans remet maintenant en question l’utilisation du sexe biologique pour diviser la société». De son point de vue, il faut se battre pour les droits des personnes trans en tant que personnes trans, pas en essayant d’imposer l’idée selon laquelle il n’y aurait aucune différence entre femme et femme trans.

Le discours de certains militants demande une primauté absolue de l’identité de genre sur le biologique (avec l’idée qu’on peut déclarer être une femme ou un homme, quels que soient ses organes reproductifs) tout en réduisant les femmes à leur biologie au nom de l’inclusion (avec des expressions comme «personne qui a ses règles»). Au niveau du langage, les activistes trans se placent donc dans une position difficile: vouloir remplacer le mot «femme» par des termes anatomiques, tout en affirmant que seule l’identité de genre compte, pas le sexe biologique.

 

[Source : http://www.slate.fr]

Château de Sanssouci, Potsdam. Richard Mortel, Wikimedia CommonsCC BY-SA

Écrit par Pierre-Yves Modicom

Maître de conférences en études germaniques, Université Bordeaux Montaigne

L’observation du comportement linguistique des Françaises et des Français est une source inépuisable d’articles, de chroniques et de controverses, aussi bien dans la presse que dans les discussions quotidiennes. Parmi les objets de cette critique, une expression semble susciter une opposition particulière, à l’aune de son succès : l’emploi de Pas de souci ! pour signaler que l’on prend bonne note de l’intention ou du propos exprimé par l’autre.

Client dans un café : Un allongé, s’il vous plaît.

Serveur : Pas de souci ! (entendu à Bordeaux, 12 juillet 2021)

Cette expression est souvent jugée « fautive » voire impolie. Mais elle suscite aussi des commentaires plus précis, instructifs pour s’intéresse aux discours sur la langue et sur le changement des langues. Dans un sketch, l’humoriste Blanche Gardin explique que Pas de souci ! serait l’expression d’un « cocktail parano-mégalo ». Les personnes employant l’expression auraient selon elle « la sensibilité affective d’un nourrisson de six mois ». On retrouve le même reproche sous la plume d’autres critiques. L’hypothèse sous-jacente ? Quand on dit Pas de souci !, on suggérerait qu’on aurait pu prendre ombrage de l’intention exprimée, et que dans ce cas, on aurait demandé à l’autre d’y renoncer. Cette formule serait donc très égocentrique.

Le souci sans l’affect

Cette interprétation rencontre deux problèmes. Le premier est que souci ne désigne pas forcément une émotion ou un état psychique. Ainsi, le souci de soi, ce n’est pas vraiment l’inquiétude de soi, mais plutôt une attention vigilante. De même, On a un souci ou Il y a un souci ne signalent pas d’affres psychologiques particulières, ni même d’inquiétude : souci, ici, veut manifestement dire « problème à résoudre ». Or le Y a pas de souci qui a donné naissance à Pas de souci ! pourrait bien être tout simplement la négation de ce Y a un souci.

Enfin, au travail, envoyer un document à des collègues avant une réunion « dans un souci d’efficacité » ne signifie pas forcément qu’on se fasse sérieusement du souci pour l’efficacité de la réunion. Il s’agit de marquer une intention d’efficacité. Là où dans un but d’efficacité servirait à désigner un objectif vers lequel on veut aller (sans forcément l’atteindre), dans un souci de signale qu’on veut écarter un obstacle potentiel. Le sens global de souci a donc évolué, et pas seulement dans l’expression Pas de souci !. Aujourd’hui, sans même parler du caresouci désigne une attention tournée vers l’avenir, anticipant un problème éventuel pour l’écarter.

Un souci pour qui ?

Deuxième objection : Qui, au juste, « aurait un souci » s’il y avait un souci ? Il n’y a pas de marque de première personne (je, me, moi…) dans Pas de souci !. Rien n’autorise donc à paraphraser cette formule par « ça ne me pose pas de souci » ni à faire comme si l’on disait Pas de souci pour moi !. Aujourd’hui, les formes brèves de la langue sont considérées pour elles-mêmes, sans invoquer « l’ellipse » de tel ou tel mot (verbe, pronom sujet…). Si les marques ont un sens, leur absence aussi en a un. Il n’est pas anodin que notre expression ne nomme ni Je, ni TuPas de souci ! ne veut pas dire que « je » n’ai pas de souci, mais qu’« il n’y a pas de souci », c’est-à-dire pas d’obstacle en perspective qui serait susceptible d’entraver la réalisation de l’action.

Il faut se garder de projeter spontanément les opérations de parole sur un « je » ou un « tu » participant à l’interaction. L’« interactionalisme » a une pertinence dans l’étude de la communication linguistique, surtout celle de l’échange spontané. Mais la valeur des tournures communicatives figées ne doit pas être automatiquement rabattue sur le psychisme des participants de l’échange.

Comprendre les tournures figées

Le mot le plus important dans ce qui précède est sans doute « figé ». En linguistique, le figement renvoie à l’idée d’une forme stabilisée, routinière, soumise à peu ou pas de variation. On dit Pas de souci ! et non Pas de vrai souci !, ni Aucun souci !. Cette dernière forme existe, certes, mais son emploi ne s’est pas banalisé de la même manière, et son sens s’est probablement moins affaibli. De la même manière, dans un souci de est une tournure « figée ». On ne dit pas, dans les mêmes contextes, avec un souci d’information ni dans un souci pour l’information ni avec un sérieux souci d’information.

Une locution comme dans un souci de est en grande partie « grammaticalisée ». Cette notion de « grammaticalisation » désigne l’évolution de mots ou d’expressions en tournures figées avec un sens plus abstrait, donc plus « grammatical » : dans un souci de remplit un rôle qu’on peut comparer à celui de la préposition pour. De même, la préposition durant s’est « grammaticalisée » à partir d’une forme du verbe durer, ou à peine à partir du nom peine.

Pas de souci ! représente le deuxième type de spécialisation d’usage après la grammaticalisation : la « pragmaticalisation ». Ce terme un peu barbare désigne la spécialisation dans une valeur liée à la situation d’interaction, ou dans une fonction d’accompagnement de la communication. La pragmatique est la branche des sciences du langage qui étudie l’usage de la parole au prisme de l’action : que fait-on et que veut-on faire quand on parle ? La relation entre « grammaticalisation » et « pragmaticalisation » est complexe, avec de nombreux cas limites.

Mais il y a des exemples indubitables de cette « spécialisation dans une valeur pragmatique », qui sont les actes de langage stéréotypésPas de souci ! en fait partie. D’autres exemples en français seraient C’est du joli ! ou Tu parles ! ou encore La belle affaire !. Il s’agit d’unités figées et autosuffisantes associées à certains contextes de communication. Les actes de langage stéréotypés sont généralement des réactions à un propos ou à un événement dans la conversation. Leur emploi s’apparente à une routine. Leur but est d’exprimer un positionnement de la personne qui parle face à un élément nouveau. Mais lequel ?

Garder la face

Une forme comme Pas de souci ! est représentative de ce qu’on appelle le facework, le « travail de la face », à la suite du sociologue Erving Goffman. Cette expression désigne tout ce qui, dans l’interaction, permet à la personne qui parle de « garder la face », mais aussi de « ne pas faire perdre la face » à l’autre. La face renvoie au territoire symbolique qu’occupent les contributeurs de l’échange, mais désigne aussi leur visage, l’image qu’ils renvoient.

Le facework est un terrain de concurrence et de coopération, qui repose sur l’anticipation des petits désagréments que l’on pourrait infliger à autrui. Notre Pas de souci ! contribue à fluidifier l’interaction. Utiliser cette expression, c’est envoyer un signal à l’autre : accomplir l’intention signalée n’exposera personne à une situation d’où pourrait émerger un malentendu, un obstacle, ou toute cause de malaise. Pour reprendre l’exemple de l’allongé en terrasse de café : Pas de souci ! signifie que la commande sera transmise sans faute et apportée sans anicroche, qui serait pénible pour les deux parties.

L’absence de pour et de pour toi/pour vous prend tout son sens ici : ce Pas de souci ! dépersonnalisé désamorce tout risque de concurrence entre la face de l’un et de l’autre. T’inquiète ! n’a pas cette neutralité, ni cette flexibilité : il implique le tutoiement, et place la personne qui parle dans une attitude de surplomb presque paternaliste. Tranquille ! n’a pas de marque de personne, mais s’applique à un être humain et pas au déroulement d’une action : il est plus susceptible d’être interprété affectivement.

Pas de souci ! est donc une forme très dépersonnalisée et très peu affective. On peut certes prendre ombrage du glissement de sens que révèle cette expression, mais ce changement de sens de souci s’observe aussi ailleurs. Enfin, l’expression n’est ni irrespectueuse ni égocentrique : son but est de pacifier la communication. Les débats sur le changement linguistique gagneraient donc à s’inspirer de l’éthique du discours dont cette expression témoigne.

 

[Source : http://www.theconversation.com]

 

La Cour suprême américaine vue à travers un drapeau arc-en-ciel

La Cour suprême américaine vue à travers un drapeau arc-en-ciel lors d’une manifestation en décembre 2017. Brendan Smialowski/AFP

Écrit par Anthony Castet

Maître de Conférences civilisation nord-américaine, Université de Tours

 

La Cour suprême américaine a récemment rendu un arrêt de portée limitée dans l’affaire Fulton v. City of Philadelphia, réaffirmant que la moindre défaillance en matière de neutralité de l’État (au niveau fédéral et fédéré) et d’application générale de toute loi ou réglementation est susceptible de représenter une entrave substantielle à la liberté religieuse, ce qui relève d’une enfreinte à la libre clause de libre exercice des cultes du Ier Amendement.

À l’unanimité des neuf juges, la Cour reconnaît que la ville de Philadelphie a failli à son obligation d’impartialité en mettant un terme au contrat qui la liait à une agence de placement familial catholique (Catholic Social Services, CSS), laquelle, au nom de ses croyances religieuses, refuse l’agrément des couples adoptifs de même sexe unis par les liens du mariage.

Ce jugement, qui fait suite à l’arrêt rendu dans l’affaire Masterpiece Cakeshop (2018), quand la Cour avait donné raison à un pâtissier qui avait refusé, pour des raisons religieuses, de confectionner un gâteau de mariage pour un couple d’hommes, conforte un peu plus le principe de liberté religieuse tel que l’entend la Cour suprême.

Un procès d’intention contre Catholic Social Services ?

CSS et plusieurs de ses familles d’accueil ont attaqué en justice la ville de Philadelphie pour hostilité caractérisée à l’égard de convictions religieuses solidement ancrées, en lien avec une conception traditionnelle du mariage comme le « lien sacré entre un homme et une femme ».

Le président de la Cour suprême, John Roberts, auteur de l’opinion majoritaire, s’appuie notamment sur des éléments contextuels probants qui montrent que la ville n’avait aucune intention d’engager une approche conciliatrice pour permettre à CSS de poursuivre sa participation aux procédures d’agrément. Or l’histoire montre que l’Église catholique a fait preuve d’un engagement sans faille pour servir les intérêts de la communauté philadelphienne et de ses orphelins depuis 1798 ; et cela, dans le respect le plus strict de ses principes religieux.

À l’origine de cette affaire, il y a un représentant de l’archidiocèse de Philadelphie, qui aurait affirmé en 2018 que CSS ne peut pas expertiser les demandes éventuelles de couples mariés de même sexe, dans la mesure où la délivrance d’un agrément constituerait une marque d’approbation du mariage des couples de même sexe. Selon la Cour, c’est sur la base de simples conjectures – relayées dans la presse – que la ville de Philadelphie a alors décidé d’ouvrir une enquête dont les conclusions font nettement apparaître une volonté de nuire aux convictions religieuses ancestrales de cette agence privée. En effet, lors de l’audition de CSS, un membre de la commission des ressources humaines de la ville déclare aux représentants de cette agence que « les choses ont changé depuis 100 ans » et qu’« il serait formidable de suivre les enseignements du pape François, la voix de l’Église catholique ».

Or, la liberté de conscience couvre un spectre très large de croyances placées sous les auspices du Ier Amendement, sans qu’il soit nécessaire de juger de leur cohérence et de leur acceptabilité (Thomas v. Review Bd. Of Ind. Employment Security Div., 1981). D’après Roberts, ce jugement réprobateur exprimé lors de l’audition de CSS suffit à démontrer que la commission a outrepassé ses prérogatives, en disqualifiant de manière hostile les croyances de CSS, ce qui constitue une violation du principe de neutralité – qui est au cœur de la conception états-unienne de la séparation des Églises et de l’État – ainsi que du libre exercice de la religion garanti par le Ier Amendement (Church of Lukumi Babalu Aye v. Hialeah, 1993).

Roberts juge cohérent l’ensemble des conditions d’agrément fixées par cette agence, y compris les dispositions exceptionnelles à l’encontre des couples homosexuels ou hétérosexuels en concubinage, qui sont également exclus du dispositif. En revanche, les personnes homosexuelles célibataires restent éligibles. Dans ces conditions, les accusations de « discrimination fondée sur l’orientation sexuelle » sont pour le moins ténues, voire infondées, puisqu’aucune famille homoparentale n’a déposé la moindre demande d’agrément auprès de CSS. En outre, l’obligation d’égalité de traitement, issue du XIVe Amendement, est respectée dans la mesure où plus d’une vingtaine d’agences s’engagent à délivrer des agréments aux couples de même sexe et que, d’après Roberts, CSS promet, le cas échéant, de transférer à ces agences de telles demandes qu’elle recevrait.

Ainsi, pour la Cour, il ne fait aucun doute que la ville de Philadelphie a fait montre d’une attitude discriminante à l’égard de la liberté religieuse, en refusant tout compromis, alors que la réglementation en vigueur le permettait. Pire, elle impose un dilemme cornélien, en enjoignant à CSS d’agréer les couples de même sexe, sous peine de radiation définitive. En vertu du Religious Freedom Restoration Act (1993), cette affaire relève donc d’un examen strict de constitutionnalité. De surcroît, la procédure d’agrément des familles d’accueil de CSS n’a pas vocation à servir l’intérêt général au sens strict du terme.

La Cour divisée sur la pertinence de la jurisprudence de l’affaire Employment Division v. Smith (1990)

Dans cette affaire, la Cour avait conclu que des lois neutres d’application générale ne pouvaient constituer une violation de la clause de libre exercice du Ier Amendement. L’État de l’Oregon était en droit de proscrire l’utilisation du peyotl (un psychotrope puissant) dans le cadre de rituels religieux, et de refuser l’allocation chômage à toute personne ayant été licenciée pour avoir enfreint cette règle.

D’après les représentants de la ville de Philadelphie, CSS ne serait pas en mesure d’objecter une exemption religieuse puisque l’agence aurait manqué à ses obligations contractuelles qui proscrivent la discrimination sur la base de l’orientation sexuelle, principe figurant également dans l’arrêté relatif aux pratiques professionnelles équitables (Fair Practices Ordinance), promulgué par la ville de Philadelphie.

Si l’on suit la logique des accusés, s’appuyant sur la jurisprudence rendue dans Smith, CSS devait se conformer à ses obligations sans se prévaloir de la clause de libre exercice du Ier Amendement, étant donné que ces clauses s’appliquent de manière générale et neutre. Toutefois, Roberts s’emploie à démontrer que la ville de Philadelphie a commis une erreur d’exécution dans la mesure où l’interdiction de la discrimination ne relève pas d’une application générale, car les termes du contrat en vigueur prévoient des exceptions à la règle :

« Rejet de la demande : le prestataire ne doit pas rejeter un enfant ou une famille, y compris, sans toutefois s’y limiter, les parents d’accueil ou adoptifs potentiels, pour des services, en raison de leur orientation sexuelle, à moins qu’une dérogation ne soit accordée par le Commissaire ou son représentant, à sa seule discrétion. »

En d’autres termes, il revenait à la ville de Philadelphie d’établir un intérêt impérieux qui justifierait son traitement exceptionnel vis-à-vis de CSS. Or, « maximiser le nombre de parents adoptifs » et « protéger la ville contre toute responsabilité juridique » ne sont pas des motifs suffisamment crédibles aux yeux de la Cour, en l’absence d’éléments factuels précis et solides. En revanche, d’après Roberts, « garantir une égalité de traitement des familles d’accueil et des enfants qui leur sont confiés » est effectivement une nécessité absolue, vu que « notre société a fini par reconnaître que les personnes homosexuelles et les couples de même sexe ne peuvent être traités comme des parias sociaux ou comme des êtres inférieurs en dignité et en valeur. » (Masterpiece Cakeshop, 2018).

Toutefois, rien ne saurait justifier le traitement défavorable auquel CSS a été soumis, puisque, dans l’état actuel des choses, cette agence n’a commis aucun impair incompatible avec cette obligation d’égalité de traitement. Si des dérogations sont possibles vis-à-vis d’autres agences d’adoption, dans une perspective laïque, alors CSS était en droit d’exiger un traitement similaire. Ainsi, il n’est nul besoin d’arbitrer le présent litige du point de vue de la jurisprudence rendue dans Smith, selon les juges.

De manière habile et stratégique, Roberts, en tant qu’institutionnaliste, soutenu par les juges progressistes, consolide la jurisprudence actuelle, pour le moins hostile à la liberté religieuse. En revanche, trois autres des neuf juges de la Cour suprême, les conservateurs Alito, Thomas et Gorsuch, se positionnent favorablement face aux arguments avancés par la ville de Philadelphie, de sorte qu’un cheminement reste possible pour infirmer le jugement dans Smith afin de mieux sanctuariser les croyances et pratiques religieuses qui se heurteraient à l’application générale d’une loi, ce qui ouvrirait la voie à une politique d’exemptions religieuses. Dans son opinion convergente de 77 pages, Alito met en évidence la principale défaillance technique du jugement rendu dans Fulton pour mieux justifier un revirement de la jurisprudence actuelle :

« La ville n’a pas hésité à faire pression sur CSS pour qu’elle cède, et si la ville veut contourner la décision d’aujourd’hui, elle peut simplement éliminer le pouvoir d’exemption jamais utilisé. Si elle fait cela, alors, voilà, la décision d’aujourd’hui disparaîtra – et les parties reviendront au point de départ. La ville prétendra qu’elle est protégée par Smith ; CSS soutiendra que Smith devrait être annulé ; les tribunaux inférieurs, liés par Smith, rejetteront cet argument ; et CSS déposera une nouvelle requête devant cette Cour pour contester Smith. »

L’égalité des Américain·e·s LGBTQ+ sur le plan fédéral : l’impasse

Bien que la légitimité des lois anti-discrimination, fondées notamment sur l’orientation sexuelle, soit renforcée, cette affaire devrait interpeller le mouvement LGBTQ+ sur les limites actuelles de la judiciarisation de la liberté religieuse afin de la rendre intégralement compatible avec l’égalité des personnes LGBTQ+.

Un changement de paradigme s’impose. Le mouvement pourrait prôner, au contraire, une approche délibérative bilatérale, afin d’atteindre une résolution coopérative, au lieu de s’attaquer frontalement aux croyances religieuses des fidèles par opérateur juridique interposé – une démarche qui reste profondément contre-productive. En effet, elle conforte les prétentions des chrétiens conservateurs qui se disent « persécutés dans leur foi » et alimente une forte réaction négative, sur le plan politique, dans les États conservateurs, notamment depuis le jugement rendu dans Bostock (2020) et la défaite de Donald Trump. Une centaine de projets de loi discriminatoires contre les Américain·e·s transgenres ont été déposés, interdisant à ces personnes tout accès aux transitions médicales ainsi qu’à certaines compétitions sportives.

Au Congrès, dans l’optique d’adopter l’Equality Act – qui prévoit justement d’amender le titre VII de la loi sur les droits civiques de 1964 afin de garantir que soient protégées l’orientation sexuelle et l’identité de genre contre la discrimination dans les domaines y compris l’accès au crédit bancaire, à l’éducation et à la fonction de juré –, l’absence d’une majorité de 60 sénateurs démocrates (ils sont aujourd’hui 48 contre 50 républicains et 2 indépendants), qui seule permettrait de neutraliser la flibuste, est une aubaine pour Mitch McConnell, actuel chef de la minorité, et le Parti républicain. Ceux-ci se livrent à une guerre sans merci contre le genre en tant que concept social et politique de la construction des sexes.

Les discussions sont au point mort et la polarisation actuelle ne permet pas à Joe Biden d’avancer plus sereinement sur son programme de réformes. Dans ce contexte morose, une rencontre avec les leaders du mouvement LGBTQ+ a été organisée à la Maison Blanche pour réaffirmer l’engagement total du gouvernement Biden vis-à-vis de l’égalité LGBTQ+, bien qu’aucune stratégie d’influence visant à convaincre certains sénateurs républicains, ni même un calendrier d’adoption de la loi n’aient fuité.

Enfin, les propos tenus par l’un des membres de la commission RH de la ville de Philadelphie sont sujets à caution. En effet, les multiples déclarations encourageantes du pape François, qui s’est déclaré favorable aux unions civiles pour les couples de même sexe (Francesco, 2020), ne doivent pas occulter les efforts qui restent à faire sur le plan doctrinal et hiérarchique pour permettre aux catholiques LGBTQ+, en dissonance cognitive, d’être mieux intégrés, tant que « Dieu ne pourra en aucun cas bénir le péché. » Le Vatican s’est effectivement inquiété d’un projet de loi du gouvernement italien qui s’apprêtait à condamner la discrimination fondée sur l’orientation sexuelle et l’identité de genre ainsi que les crimes homophobes. Reste à savoir à quel moment opportun les déclarations du pape François seront suivies par des actes forts de la part du Vatican.

Il appartient donc aux Églises d’entreprendre les démarches nécessaires pour participer à l’effort d’inclusion dans la lutte contre les discriminations, selon un calendrier qu’elles jugeront approprié. Sur le plan doctrinal, plusieurs exemples d’Églises attestent que seul le recours à la démocratie participative, dans le respect mutuel de positions contradictoires, permettra, à terme, de désarmer la politisation, parfois haineuse, de la foi afin que des lieux de culte soient en mesure de contribuer au plein épanouissement des fidèles LGBTQ+. Comme l’écrit la chercheuse Serene Jones :

« Il nous faut comprendre que Dieu est assez grand pour admettre d’innombrables formes de culte et de louange tout en explorant les spécificités de nos propres traditions religieuses. Mais aucune religion ne détient le monopole de la vérité et dans un monde pluraliste, personne ne devrait agir en ce sens. »

 

[Source : http://www.theconversation.com]

La lectura cuidadosa de Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo, el más reciente libro de Álex Grijelmo, y de algunas otras obras llevó al autor de este ensayo a reflexionar sobre los notorios y revolucionarios cambios que está viviendo la lengua española.

Escrito por Fabio Vélez

Para cualquier amante del idioma español, sobre todo de sus palabras y gramática, los libros y artículos de Álex Grijelmo han adquirido la categoría de imprescindibles, básicos de biblioteca. Y aunque sigamos extrañando los afilados “dardos” de Lázaro Carreter, podemos respirar tranquilos porque sabemos que Grijelmo continuará con sus periódicas entregas en la prensa y seguirá obsequiándonos con ejemplares tan memorables como La seducción de las palabras o La gramática descomplicada. Así también, su última entrega: Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo.1

Atento observador y estudioso de la lengua viva, Grijelmo no eludió la polémica cuando ésta se presentaba y se enfrascó en el acalorado debate acerca de la presunta inclusividad o no de nuestro idioma. Huelga decir, no obstante, que el tema ya había sido abordado décadas atrás y que ha sido sólo desde hace unos cuantos años, con el feminismo situado en la agenda mediática, que esta cuestión vuelve a discutirse, si bien ahora con una dimensión pública.

No es mi objetivo resumir aquí este interesante y documentado libro de Grijelmo. El título permite, en buena medida, adivinar la postura y la propuesta del autor, a saber: buscar un espacio de consenso entre las posiciones más conservadoras (por lo común, defendidas desde las “academias”) y las más radicales (presentes, en la mayoría de los casos, en las “guías” para un uso no-sexista de la lengua). Dos lecturas previas a este libro —conviene dejar constancia de las deudas— ya me habían ayudado a despejar parte del camino en esta querella. Por un lado, El género y la lengua, de Pedro Álvarez de Miranda,2 destacado académico de la RAE (y, por cierto, conocido también por su amor a las palabras; véase su Más que palabras); por otro lado, la respuesta (en parte) de María Martín, feminista y activista, en Ni por favor ni por favora.3 Desahogadas sus respectivas posturas, debo confesar que, en términos generales, me resultó más convincente la propuesta de Martín. Es más: creo que el conflicto sobre el que se asientan sus argumentos y medidas —es decir, sobre cuál es el verdadero principio que rige el funcionamiento de la lengua, el de la “economía” (o mínimo esfuerzo) en un caso y el de la “no ambigüedad” en el otro— no son excluyentes y, en consecuencia, no es forzoso tener que tomar partido por uno de ellos. Efectivamente, dependiendo de los usos y los contextos, puede prevalecer uno u otro aspecto. Pero tampoco es mi propósito aquí comentar sendos textos, por mucha enjundia que entrañen.

* * *

Vayamos con la primera cuestión que me interesa abordar, de manera especulativa, del más reciente libro de Grijelmo. En el primer capítulo desmonta una idea, a su juicio errónea, acerca del presunto machismo de la lengua española, producto, según sostienen sus adalides, del patriarcado. En este punto el autor procede por vía doble. Por un lado, amparándose en los estudios de lingüística sobre el indoeuropeo (esa protolengua de la que se derivaron, entre otros muchos idiomas, el latín y el español), nos recuerda cómo éste estableció primero dos géneros para distinguir entre seres animados e inanimados y cómo después, para identificar de entre los animados a las hembras de los machos, se vio obligado a especificar un género femenino para diferenciarlo del genérico animado. La discordia vendría luego al tener, a su vez, que reconocer un masculino en contraposición a ese nuevo femenino explicitado, al utilizar de nuevo el genérico animado para ello. O dicho con un ejemplo que servirá para ilustrar la reconstrucción de lo acontecido: que de la palabra “trabajador” salió “trabajadora”, pero no “trabajadoro” (sino “trabajador”). De modo que, expresado con la ironía que caracteriza a Grijelmo, a diferencia de lo que se sostiene en la Biblia, podríamos afirmar que el género femenino no habría salido de una “costilla” masculina, sino de una genérica.

El segundo argumento que utiliza Grijelmo para tratar de invalidar el presunto machismo de la lengua tiene lugar a raíz de un análisis comparativo con otros idiomas. La estrategia es sencilla: si se defiende que el español es por defecto excluyente y que esto es consecuencia del patriarcado que fluye por su gramática, entonces los idiomas en donde no existieran los géneros o, incluso, en donde el genérico fuera en femenino, tendrían que florecer en sociedades más igualitarias e inclusivas. Pues bien, resulta que tampoco. Ni los países de habla inglesa, donde los sustantivos y adjetivos carecen de género, aunque no así los pronombres personales ni los posesivos; ni lenguas como con el turco, prácticamente sin género; ni el afaro en Etiopía, con un femenino genérico, por poner algunos ejemplos, han demostrado ser sociedades menos machistas que la nuestra.

Lo anterior, deduce Grijelmo, nos permite advertir que nos hallamos frente a una falacia, es decir, dos hechos yuxtapuestos no implican una relación de causalidad entre uno y otro: que el indoeuropeo se construyera en una sociedad patriarcal no permite deducir que el masculino genérico sea consecuencia de ello. De modo que, según él, no hay evidencia alguna de que el masculino genérico sea una imposición de los hombres sobre las mujeres y, por tanto, “no debe considerarse machista, ni masculinista, ni androcéntrico” por sí mismo; lo que todo caso podría serlo es el contexto y el uso por parte de quienes hablan.

Se la agradece, y mucho, a Grijelmo (y también a quienes se han dedicado a reconstruir el indoeuropeo y a aclarar estas cuestiones: F. Rodríguez Adrados, M. A. Calero, J. F. Ledo-Lemos) que sitúe el debate sobre las bases científicas de la lingüística. Pero hay una observación que, tal vez, nos permitiera especular (estamos hablando de algo sucedido hace cinco milenios) en otro sentido. El primer pasaje, que en cuestión me gustaría comentar, es el siguiente:

Parece probable que en algún momento sí sintieran sus individuos [del Neolítico] la necesidad de nombrar a personas y animales del sexo femenino, una vez consolidadas las primitivas sociedades ganaderas y agrícolas. La influencia del factor reproductivo de los animales y su relevancia para el ser humano queda patente […] Es probable que el genérico que abarcaba a hombres y a mujeres (y luego también solamente a hombres) se especializara como fruto no de una dominación masculina, sino, por el contrario, de la importancia que todos los hablantes dieron a la condición femenina. No en el sentido que ahora emplearíamos, desde luego, pero sí con una visión práctica y descriptiva de la vida [cursivas mías].

Este pasaje me inspira varias preguntas: ¿Fue la necesidad de destacar y distinguir a un conjunto concreto de seres animados —mujeres y hembras—, por su particular relevancia para la reproducción, lo que justificó la necesidad de inventar el género femenino? ¿La “importancia” que ameritó resaltar precisamente estas capacidades y no otras (por ejemplo, creativas o intelectuales), fue de todos (masculino genérico: todos y todas) o sólo de todos (masculino específico: todos los hombres)? ¿Hay alguna relación entre esa visión “práctica y descriptiva” de las hembras con el mandato de género que el patriarcado asigna a las mujeres? En suma: ¿late un incipiente androcentrismo en la motivación de visibilizar, entre los seres animados, a las hembras?

El apoyo para sustentar la pertinencia o no de estas preguntas ha sido extraído precisamente de uno de los ejemplos aportados por el propio Grijelmo. En algún punto, él mismo repara en el hecho de que, a la hora de establecer semejante distinción, no pareció interesar en rigor la diversa genitalidad que presentaban los seres animados; no había, por así decirlo, un genuino interés taxonómico-anatómico; lo que parece que de verdad importaba, sin embargo, era discriminar el sexo de aquellos animales imprescindibles para el sustento vital, es decir, el de los animales domésticos. Así se explicaría, según Grijelmo, el especial cuidado a la hora de identificar el sexo de estos animales ayudándonos de nombres heterónimos (distintos en función de su sexo): toro y vaca, caballo y yegua, gallo y gallina, etcétera; o de nombres flexionados (en el artículo o el sustantivo): los perros y las perras, los cerdos y las cerdas, etcétera, pero también, la peculiar despreocupación por el sexo de los animales salvajes a los que, no por caso, solemos asignarles nombres epicenos (con un sólo género para ambos sexos): las jirafas, las ballenas, los mosquitos, etcétera. Una mirada al reino vegetal, dejando por un momento de lado el texto de Grijelmo, podría revelar aspectos igualmente interesantes. En Un dinosaurio en un pajar, Stephen J. Gould4 ha evidenciado con su acostumbrada mordacidad cómo, para el caso de la botánica, las veinticuatro clases que Linneo llegó a reconocer en la que es considerada la primera propuesta de taxonomía sexual —recuérdese: en función del número y la disposición de los órganos masculinos (estambres) y femeninos (pistilos) en las flores— no era sino un reflejo, a pesar de su aparente neutralidad, de la moral social conservadora y sexista del siglo XVIII. Sin pretender equiparar sendos eventos, cabría formularse unas cuantas preguntas: ¿Qué importa más en la anterior distinción (la de los animales de Grijelmo), el sexo o su valor doméstico? ¿Es fruto del azar que las mujeres, como las hembras de los animales domésticos, tuvieran nombres específicos o marcas de género? A propósito de esto último, ¿a qué se debe que en la actualidad determinados gremios profesionales sean siempre referidos en femenino: las enfermeras, las limpiadoras, las niñeras…? ¿Por qué no decimos las médicas, las juezas (o las jueces), etcétera? ¿Puede atribuirse a la casualidad que los “cuidados” —como lo reproductivo, lo doméstico, etcétera— vayan siempre en femenino?

Richard Wrangham, por aquello de continuar en el terreno de la especulación, ha propuesto una interesantísima y holística hipótesis para completar la tesis antropológica, célebre por lo demás (aunque no por ello menos discutida), de que la caza nos hizo humanos. En su libro En llamas,5 Wrangham sostiene que el cazador sólo era posible si tenía a su disposición una cocinera. No podemos demorarnos en la compleja reconstrucción de su argumentación, pero lo interesante, para este particular, es que sin fuego y sin cocina es inviable —nutricionalmente hablando— la mera caza y que fue, en razón de ello, que se produjo la división sexual del trabajo: los hombres podían salir a cazar porque las mujeres —además de gestar, lactar y cuidar— se quedaban a recolectar y cocinar. Una vez más, aunque el término resulte anacrónico, la mujer es importante por su papel indispensable en la producción y reproducción de lo doméstico. Con lo anterior presente: ¿es tan neutral la aparición de género femenino en el indoeuropeo?

* * *

Prosigamos con el segundo comentario especulativo que me gustaría esbozar. En el anterior pasaje citado, Grijelmo hacía una observación de carácter temporal que también merecería ser leída con atención. Recordemos: “La importancia que todos los hablantes dieron a la condición femenina. No en el sentido que ahora emplearíamos, desde luego, pero sí con una visión práctica y descriptiva de la vida” [cursivas mías]. Como ya se ha insinuado merced a una serie de preguntas, podría suceder que detrás de esa “visión práctica y descriptiva de la vida” se guareciera sibilinamente el patriarcado. Pero vayamos con la observación, a modo de reserva, que he destacado ahora en la cita. Esta, qué duda cabe, se prestaría fácilmente a diversas interpretaciones: ¿Está sugiriendo Grijelmo que nuestra idea de la condición femenina ha cambiado? Si es el caso, como parece, ¿desde qué concepción y hacia cuál otra? Asumamos por un momento que Grijelmo estuviera señalando que hemos avanzado hacia sociedades más igualitarias, más feministas, ¿podría suscitar este cambio una contrapartida en el lenguaje de un tenor similar? Por ejemplo, ¿con el uso de duplicativos —dejemos para otro texto las triplicaciones “no binarias”— que especificaran explícita, y no tácitamente, el género femenino? ¿Y con la aparición de un neologismo genérico distinto al masculino específico?

Grijelmo se muestra partidario de un uso “moderado” del lenguaje inclusivo —como también Martín; de ahí que el subtítulo de su libro sea Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado)—, de no tener que llegar a extremos en los que deberíamos decir: “El perro y la perra son el mejor amigo y amiga del hombre y la mujer”. Sin embargo, también señala que “no se debe confundir ‘ausencia del género femenino’ en el significante con ‘invisibilidad de las mujeres’ en el significado”. Es decir, según Grijelmo, la convención gramatical y el contexto permitirían asimismo un uso legítimo —no machista— del masculino genérico. Aunque entiendo el argumento de Grijelmo, comprendo igualmente que haya muchas mujeres que puedan sentirse insatisfechas con él.6 Como declara Martín en las primeras páginas de su libro: “Sé perfectamente que el masculino es el género gramatical designado por la lengua española como no marcado y que emplearlo es correcto. Aunque es machista. Así que cuando se emplea, me siento molesta”. ¿Debería el lenguaje reflejar esta inconformidad si un uso generalizado en contra de la norma actual se empezara a propagar? Creo que ni Grijelmo ni Álvarez de Miranda se opondrían a reconocer, llegado el caso, un uso asentado por los y las hablantes, verdaderos soberanos y verdaderas soberanas de la lengua. Ahora bien, mientras se normalizan o no estos nuevos usos, ¿se aceptarían, a falta de un sintagma más afortunado, las “acciones afirmativas” en la lengua (por ejemplo, los desdoblamientos inclusivos, la corrección de usos sexistas, etcétera), tal y como se emprenden en política? Pues bien, es en este punto donde vuelven a asomar las discrepancias entre los autores y las autoras, y no tanto por las previsibles dificultades para aplicarlas en la pragmática del lenguaje cotidiano (como ha demostrado, diría que con acierto, Grijelmo), sino por las diferentes concepciones que se manejan sobre el lenguaje. Todo depende del poder que se le reconozca a éste: ¿el lenguaje refleja los cambios sociales y culturales o también puede producirlos? Si sólo los refleja, la estrategia pasaría inexorablemente por cambiar la realidad, pero ¿y si también contribuyera a modificarlos? Sea como sea, Grijelmo estaría más cercano a la primera postura, y Martín, a la segunda. Lo importante, en cualquier caso, es que incluso Grijelmo admitiría que esas “acciones afirmativas” en el lenguaje público —político, administrativo, periodístico, etcétera— servirían “legítimamente hoy como un símbolo de que se comparte esa lucha por la desigualdad”. Ahora bien: mientras que para él, en una hipotética realidad feminista de facto, estas “intervenciones” dejarían de tener sentido y serían abandonadas, para Martín, éstas lo mantendrían por entero, aunque probablemente no con el mismo significado político.

Y con esto me gustaría concluir: pese a las diferencias, tal vez merezca la pena buscar acuerdos cuando la causa lo merece, aunque no siempre se compartan ni los argumentos ni los medios en su integridad. De ahí el título del libro de Grijelmo: Propuesta de acuerdo. Se trata de mera propuesta (razonada, aunque propuesta al cabo), pues serán los y las hablantes —y no les ministres de l’éducation, como en el caso reciente de Francia— quienes tengan la última palabra.

 

Fabio Vélez
Profesor de Teoría e Historia en la Facultad de Arquitectura de la UNAM e investigador del Conacyt. Entre sus publicaciones: La palabra y la espada. A vueltas con HobbesAntes de Babel. Una historia retóricaDesfiguraciones. Ensayos sobre Paul de ManSobre el derecho a la ciudad. Textos esenciales y Arquitectura. Historias de un equívoco


1 Grijelmo, A. Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo, Taurus, México, 2021.

2 Álvarez de Miranda, P. El género y la lengua, Turner, Madrid, 2018.

3 Martín, M. Ni por favor ni por favora. Cómo hablar con lenguaje inclusivo sin que se note (demasiado), Catarata, Madrid, 2019.

4 Gould, J. S. Un dinosaurio en un pajar, Crítica, Barcelona, 1997.

5 Wrangham, R. En llamas. Cómo la cocina nos hizo humanos, Capitán Swing, Madrid, 2019.

6 Este texto empezó a gestarse, valga la retroactividad de la observación, hace unos años cuando me invitaron a ser parte de la asamblea del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir. Ahí experimenté cómo las y los integrantes éramos interpelados desde un —inaudito para mí— femenino genérico (o no marcado). A la perplejidad inicial (¿por qué no se nos incluía?), le siguió de inmediato una aceptación estratégica de su uso y, al poco, una familiaridad similar a la de cualquier otro nuevo hábito adquirido.

 

[lustración: Kathia Recio – fuente: http://www.nexos.com.mxfuent]

     Paula Cons

Escrito por Montse Dopico

Galicia tivo, nos anos 40, a súa febre do ouro. Só que era un ouro negro: o volframio, usado para a construción de armamento. Arredor del configurouse, nas poucas aldeas nas que podía extraerse este mineral, un auténtico Far West. Con homes con pico, pá e pistola. Con puros que se acendían con billetes de mil pesetas, -das de aquela-. A produtora e xornalista Paula Cons cóntao nun documental, A batalla descoñecida, no que debulla o enorme negocio armado polo réxime franquista arredor da exportación do volframio aos alemáns, no marco da súa política de conivencia cos nazis, que durou ata pouco antes de rematar a II Guerra Mundial.
« Fronte á fame, a miseria e o máis férreo puritanismo, alí corría o diñeiro, o vicio, a delincuencia e a alegría salvaxe de vivir », di a directora deste filme. Mais, -aclara-, non se trataba de deixarse deslumbrar polo brillo do ouro. Pola riqueza efémera que trouxo para algúns. Porque a venda do volframio era unha das facianas da actitude do goberno franquista nestes anos, que non foi, fronte ao reiterado pola propaganda, a neutralidade. Senón a complicidade con Hitler. E iso trouxo graves consecuencias para a maioría da poboación.
Había algún proxecto anterior que trataba de contar o que pasou co volframio e os nazis en Galicia na Segunda Guerra Mundial, coma o documental de Encarna Otero. Como se espertou o teu interese polo tema?
Pois cando comecei a traballar en ficción, en realidade era unha xornalista facendo ficción e os temas que me interesaban eran os feitos reais descoñecidos. Atraíame pescudar nos motivos dese descoñecemento e nese caso o grande tema sen tocar na nosa ficción era o do volframio. E aí comecei xunto con Felipe Rodríguez e Noelia del Río a desenvolver a película Lobos Sucios.
De que xeito o filme de ficción Lobos sucios te levou, tamén, a este documental? 
Na película chegou un momento que as tramas e os personaxes comeron, loxicamente, o contexto histórico, político, e xa non quedaba moito oco para eles. Pero eu sentía que quería contar mellor esa historia e facelo do xeito máis amplo e ambicioso posible. Quedaba tantísimo por contar e cando rematei a película e comecei a ler e investigar decateime de que aínda sabía tan pouco sobre o tema…
Emilio Grandío e Javier Rodríguez debullaron o tema no libro War zone. La II Guerra Mundial en el noroeste de la Península Ibérica, e Eduardo Rolland en Galicia en guerra: espías, batallas, submarinos e wolframio: do desfile da Wehrmacht en Vigo á fuxida dos criminais nazis. Os dous están entre os entrevistados no teu documental. O obxectivo era, neste sentido, divulgar máis o que xa nos revelaran os historiadores?
O traballo de investigación e de loita na trincheira fixérono eles, iso está claro, pero aínda así o audiovisual ten outro acceso ao público e quería narralo do xeito máis visual e ameno dentro do complexo do tema. Tamén é verdade que cada experto é especialista nunha parcela determinada e eu quería xuntalas todas. Quería a visión máis ampla posible e por iso xuntalos a todos.
De todos os xeitos eu tiña tamén unha intencionalidade, case que unha hipótese a demostrar co documental, e era que aínda que o volframio enriquecera a moitos, e deixou ríos efémeros de diñeiro nalgunhas poboacións, as consecuencias da actitude do goberno franquista respecto ao tema foron moi graves, e provocaron o empobrecemento dunha grande parte da poboación: polo encarecemento de certos productos por parte dos británicos, e polo bloqueo de petróleo. E esa visión só a atopei nun dos libros.
Entre as fontes atópanse, ademais de historiadores, outros expertos -como enxeñeiros de minas- e veciños das zonas nas que extraeu o volframio. Moitas veces, a montaxe mestura o que din uns e outros, -un comeza a contar algo e outro remata, case, a frase do anterior-. É como se quixeras construír un relato coral, plural, complexo, do que pasou, sen atender tanto ás achegas individuais. Era un pouco a idea? Como escolliches os entrevistados?
Efectivamente, a idea é demostrar que en certos aspectos o que se conta é unha verdade incuestionable na que moitos están dacordo, á que moitos chegaron despois de moito investigar, que non é algo sen fundamento. Tratei de escoller os entrevistados de xeito que conseguise abranguer os máximos aspectos do tema: económicos, políticos, históricos, persoais, xornalísticos, novelísticos…
Tamén hai material de arquivo: algunhas imaxes do NO-DO, animacións que parecen feitas a partir de fotos reais… E unha voz en off que conduce o relato da historia, ademais de imaxes das minas abandonadas, na actualidade. Que papel xogan no documental estes materiais? Tiveches problemas para atopalos? Como foi, en especial, a relación cos veciños?
Eses materiais de novo xogan o papel de demostrar que o que estamos a contar é verdade, ocorreu, e ocorreu tal como estamos a contar. Por outra banda as imaxes das minas abandonadas son unha metáfora directa do propio abandono e agochamento do tema pola poboación e as institucións en xeral.
Moito do material foi proporcionado polos propios expertos. Eles son a clave do documental, a pedra angular. Por exemplo para a relación cos veciños que facilitou un deles, Diego Casal. E á marxe disto, a relación cos veciños foi máxica porque eles converten en carne todo o contado, son historia viva. De feito pasounos unha cousa ben especial e emocionante cando, tras rematar unha das entrevistas no exterior das antigas instalacións mineiras, decateime que ese home non volvera estar alí desde que tiña 20 anos, e asistimos canda el ao seu reencontro.
Sesenta bares, catro cines, puros que se acendían con billetes de mil pesetas… E o estraperlista co pico, a pa e a pistola. Todo un Galician Western. É a imaxe que proxectan os relatos dos expertos e, en especial, dos veciños. Supoño que o documental quixo salientar, en primeiro lugar, a magnitude do fenómeno: o impacto que tivo nas aldeas nas que se extraía o volframio, as cantidades astronómicas de diñeiro que pagaron alemáns e aliados. É así? En que sentido?
Esa febre do ouro que se viviu, e que por exemplo non recollimos na película Lobos Sucios, é tan brutal que estou agora mesmo desenvolvendo unha serie de televisión sobre o tema, e tal como dis, en formato western. Aquilo foi unha suspensión temporal e moral absoluta do que estaba a acontecer non só en España senón a escasos quilómetros. Fronte á fame, á miseria e o máis férreo puritanismo, alí corría o diñeiro, o vicio, a delincuencia e a alegría salvaxe de vivir.
Mais, alén dos datos, o documental cuestiona, basicamente, o relato da « neutralidade » de Franco na Segunda Guerra Mundial. Lembrando, por exemplo, que en Hendaya Franco e Hitler non chegaron a acordo porque Franco pedía máis do que Hitler estaba disposto a dar. Como pode resumirse a colaboración franquista cos nazis?
O franquismo, Franco en concreto, estaba en débeda con Hitler pola axuda recibida durante a Guerra Civil. Neste caso deixándolles extraer o volframio, tan importante para o armamento nazi, pero tamén enviándolle alimentos, enviando a División Azul, deixando que a espionaxe campase non só en Tánxer senón tamén en España, permitíndolles abastecer os seus submarinos nos nosos portos, ou arranxar as súas averías. E finalmente, unha vez rematada a guerra, o franquismo dilatou moitísimo a entrega dos nazis agochados en España ou mesmo os nacionalizou.
O comezo da exportación de volframio -un material estratéxico para a construción de armamento- á Alemaña nazi comezou case por casualidade, porque un empresario, Bernhardt, conseguiu nada menos que entrevistarse con Hitler… no descanso dunha ópera. Como destes con esta historia?
Para min ese é o verdadeiro descubremento do documental, a figura fundamental na nosa historia de Johannes Bernhardt, totalmente descoñecido. Eu creo que os nazis virían igualmente extraer volframio a España, Galicia e Portugal porque xa non podían sacalo de China e estes eran os únicos lugares onde había. Pero ese encontro entre Hitler e Bernhardt, que viaxaba de parte de Franco, na ópera, foi vital para facer máis forte o vínculo entre Hitler e Franco e sobre todo para a Guerra Civil.
Despois comezou a guerra comercial polo volframio español entre os nazis e os aliados. A grandes trazos, en que consistiu? De que xeito a fomentou o réxime franquista? De que xeito se canalizan as exportacións? Algúns dos entrevistados falan de fortunas familiares que se crearon nese tempo e que continúan hoxe.
O franquismo decatouse rapidamente de que podía sacar moita tallada do comercio do volframio, moita máis da que estaba a conseguer e, como primeira medida, impuxo altas taxas, cada vez máis altas. Tanto á produción como á exportación. Pero a lotería tocoulle cando os aliados entraron no comercio só para evitar que o volframio chegase ás mans nazis e para tratar de arruinalos disparando os prezos.
O que ocorría é que daquela as empresas tiñan que ser de capital español polo que tanto nazis como aliados precisaban homes de palla, testaferros, para montar aquí as súas empresas e pagar esas altísimas cantidades polo volframio ou incluso extraelo eles mesmos. Un deses testaferros foi o Conde de Argillo, consogro de Franco, tal como se pode comprobar nunhas escrituras.
Emilio Grandío di nun momento que « Galicia puido converterse nunha nova Normandía ». Por que? Este mesmo historiador explica que España non foi neutral na II Guerra Mundial, senón que ata o 44, é dicir, as 3/4 partes do tempo, tivo unha importante conivencia co nazismo. Que foi o que fixo cambiar esa actitude do réxime?
Emilio di iso porque os norteamericanos sobre todo, Roosevelt e a súa opinión pública estaban fartos da actitude do réxime con Hitler e pedían man dura con España. E un dos plans era invadirnos. Tal cal. E España era consciente deste perigo, e foi ameazada directamente, pero nada cambiaba. A actitude cambiou case totalmente cando os aliados embargaron petrolíferamente a España, que é unha medida durísima. Dise que non voaron avións nesa época. Pero o verdadeiro corte só chegou cando tras o Desembarco de Normandia cortouse a comunicación terrestre a través de Francia con Alemaña.
En xeral, que consecuencias tivo para a poboación esa política de apoio ao nazismo? No documental explícase que a exportación de alimentos a Alemaña foi unha das causas da fame. Que foi dos estraperlistas despois de acabar todo aquilo?
Eu creo que tal como din os propios entrevistados, o diñeiro que rápido chega rápido marcha. E foi un diñeiro que salvo en escasos casos dilapidouse, como di unha historiadora, un xeito masculino de despilfarrar. Agás no caso de mulleres que invertiron en terras, en casas, en gando… E, para a poboación en xeral, para o único que valeu foi para prolongar a fame.
Algo máis que queiras engadir? 

Para min tamén foi chamativo e triste atopar o complicado que é acceder a certa documentación do noso pasado, ben porque foi destruída, ben porque hai arquivos aínda non accesibles, como o de Defensa. Cando con simplemente con teclear wolfram e Spain na biblioteca dixital do Congreso de USA obtés multitude de documentos valiosísimos. E expresar o meu agradecemento tanto aos entrevistados pola súa enorme e desinteresada axuda coma ao equipazo que tiven, que conseguiron transformar un documental histórico e de investigación nun thriller político.

Cartaz do ‘A batalla descoñecida’ para a Seminci, en Valladolid

[Fonte: http://www.praza.gal]

Escrito por Rafael de Mesquita Diehl, graduado, mestre e doutor em História pela Universidade Federal do Paraná (UFPR)

Em uma cerimônia solene no ano de 1939, o general Francisco Franco de Bahamonde (1892-1975)[1], líder da facção vitoriosa na Guerra Civil Espanhola, entrou na Igreja de Santa Bárbara de Madri onde depositou sua espada diante do altar. Estava trajando a farda militar sobre uma camisa azul e cobria a cabeça com uma boina vermelha, representando as três principais forças por trás do levante do 18 de julho de 1936 que havia dado início àquela longa contenda fratricida: o Exército, a Falange e os Requetés.[2] A entrega da espada possuía um simbolismo muito claro: demonstra o agradecimento de Franco a Deus pela vitória naquilo que ele considerava como uma cruzada[3] contra o comunismo e o ateísmo da II República Espanhola (proclamada no ano de 1931).

O general Franco entrega sua espada a altar da Igreja de Santa Bárbara em Madrid em 1939.

A propaganda franquista, contudo, mascarava um irônico e curioso detalhe, que poderia ser visto em outros aparições do “Generalíssimo” (título ostentado por Franco como chefe supremo das Forças Armadas): a presença da vistosa “Guarda Moura” com seus turbantes e capas brancas, formada por soldados muçulmanos marroquinos! Não só ao lado da “Cruzada” franquista, mas também ao lado da II República houve combatentes muçulmanos. Tal dado, contudo, é frequentemente esquecido pelo fato de a complexa Guerra Civil Espanhola ser mostrada com um dualismo simplista de “católicos versus comunistas” (visão de alguns grupos de direita) ou de “democratas versus fascistas” (visão de alguns grupos de esquerda). Considerada pelos historiadores como um confronto entre a “velha” e a “nova” Espanha ou um ensaio dos conflitos entre as ideologias que se enfrentaram na Segunda Guerra Mundial (1939-1945), a Guerra Civil Espanhola foi um fenômeno histórico de muitos contrastes, nos quais diferentes grupos e interesses se aliavam buscando derrotar um inimigo em comum.

Cartaz de propaganda do Bando Nacional durante a Guerra Civil Espanhola: a Guerra de Franco é comparada a uma Cruzada e à Espanha é atribuída a providencial função de ser orientadora espiritual do mundo.

Para entender a Guerra Civil Espanhola em sua complexidade, bem como a participação dos muçulmanos nesse conflito, é necessário retrocedermos ao final do século XIX. No ano de 1898, a Espanha (que no século XVI havia possuído colônias nas Américas, África e Oceano Pacífico) perdera suas duas últimas relevantes colônias, Cuba e Filipinas, para os Estados Unidos da América. Tal fenômeno havia sido um choque para a geração daquele tempo, já que as colônias, sustentadas pelo poderio militar, eram um motivo de orgulho para a Espanha. Sem as colônias, a Espanha era apenas um país majoritariamente agrário adentrando atrasada no cenário de uma Europa ocidental em franca expansão do que foi depois chamado de 2ª Revolução Industrial (iniciada na segunda metade do século XIX). O século XIX também é o século do nacionalismo. É verdade que já havia certos “sentimentos nacionais” antes do século XIX, mas é neste século que algumas ideologias políticas europeias começaram a sustentar a necessidade de uma identificação entre a Nação (identidade de um povo, de uma cultura) com o Estado (poder político centralizado em uma estrutura impessoal e burocrática).[4]

Se é verdade que a industrialização estava em alta na virada do século XIX para o século XX, também é verdade que a busca por colônias estava na ordem do dia entre as potências ocidentais do período. O governo espanhol, portanto, apostava em investir em um protetorado[5] no Marrocos como forma de reviver as glórias militares do passado. Apesar de já possuir domínios sobre alguns territórios litorâneos do norte da África desde o século XVI, a Espanha formou seu protetorado no Marrocos através de um tratado firmado com a França (que já possuía uma colônia na região) no ano de 1912 que reconhecia como protetorado espanhol os territórios de Rife e Jebala. Contudo, houve resistência da população local, especialmente de algumas tribos berberes que lideraram ataques contra os assentamentos coloniais na região do Rife. Durante os anos de 1920 a 1927 houve a Guerra do Rife, na qual a Espanha buscou consolidar seu domínio na região eliminando a resistência das tribos berberes.

Mapa do protetorado espanhol no Marrocos

Foi durante essa guerra que se formaram os oficiais e soldados espanhóis ditos “africanistas”, que cresceram em prestígio militar e viam com maus olhos a política conduzida por civis e parlamentos. Foram também formadas tropas coloniais com soldados da população local, o que era comum no colonialismo, como os Regulares Marroquíes (soldados de infantaria) e os Tiradores de Ifni (soldados de infantaria leve). Ambas as tropas eram utilizadas na guerra como vanguarda, iniciando os ataques nos combates. A maioria dos membros de ambas unidades militares eram recrutados em Ceuta e Melilla. Usavam uniformes parecidos: fardas em tons beges e na cabeça um fez vermelho ou um turbante branco.[6]

Soldados dos Regulares Marroquinos. Note que, além da diferença de alguns usarem o turbante branco enquanto outros usam o Fez vermelho na cabeça, há também uma diversidade de feições e tons de pele, o que mostra a variedade étnica e genética dos muçulmanos marroquinos.

Entre 1923 e 1930 o rei Afonso XIII delegou o governo ao general Primo de Rivera, que governou na prática como um ditador. Apesar do apoio dos grandes proprietários de terra, das forças armadas e de setores da Igreja Católica que se mostravam preocupados com o crescimento de movimentos socialistas e anarquistas entre as classes populares, o regime repressivo de Primo de Rivera declinou o prestígio da monarquia. Com a vitória dos candidatos republicanos na maior parte do país durante as eleições municipais de 1931, o rei e sua família partiram para o exílio, o que culminou na proclamação da II República espanhola em 14 de abril de 1931.

A II República era um regime semipresidencialista, com o presidente da República exercendo a chefia de Estado e compartilhando as funções de chefe de Governo com o presidente do Conselho de Ministros. As forças que haviam proclamado a República eram diversas: nelas havia republicanos moderados, liberais, republicanos radicais (com teor mais laicista), nacionalistas bascos e catalães, socialistas e comunistas. Além disso, havia expressivos grupos anarquistas e anarcossindicalistas especialmente na região da Catalunha, uma das zonas mais industrializadas do país. A Constituição de 1931 prometia amplas reformas sociais e buscava a separação entre Igreja e Estado. Tal separação, contudo, revelou-se radical com a expulsão de algumas ordens religiosas, fechamento de conventos e escolas católicas em prol do estabelecimento de um ensino público de caráter laico. Houve também maiores concessões de autonomia à Catalunha e ao Países Basco, o que gerava preocupação nos setores militares que defendiam um nacionalismo espanhol de tipo mais unitário.

Como reação às novas políticas da República, a oposição ao regime buscou organizar-se também, formando em 1933 a CEDA – Confederación Española de Derechas Autónomas (coalização de partidos católicos de direita) e a Falange (movimento nacional-sindicalista com inspiração no Fascismo italiano). Mas o regime republicano também revelava fissuras internas, especialmente quanto ao caráter e ao ritmo das reformas sociais. Em 1934 o governo utilizou-se da Legião estrangeira espanhola para esmagar uma revolta dos mineradores de Astúrias, influenciados por ideais socialistas e anarquistas. Encabeçando o sufocamento ao levante estava o general Francisco Franco, um dos oficiais da Legião.

Os conflitos políticos cresciam durante a II República, com enfrentamentos nas ruas entre grupos falangistas, socialistas e anarquistas (que adquiriam, cada vez mais, caráteres paramilitares). O governo não atacava igrejas e conventos, mas também não buscava conter esses incidentes de perseguição religiosa. Para conter o que viam como uma ascensão do fascismo (lembremos que em 1933 Hitler havia chegado ao poder na Alemanha e que Mussolini já controlava o governo italiano desde 1922) vários partidos de orientação socialista e comunista, republicanos de esquerda e o sindicato anarquista CNT (Confederação Nacional do Trabalho) uniram-se na Frente Popular para as eleições de janeiro de 1936, na qual saíram vitoriosos, tendo formado um governo de coalizão, do qual não participaram os anarquistas e alguns socialistas independentes.

A direita espanhola via com preocupação o crescimento dos grupos comunistas, socialistas e anarquistas. Muitos oficiais militares de tendências direitistas (que haviam sido estrategicamente movidos pelo governo para postos distantes) já conspiravam buscando uma forma de derrubar o governo, embora o general Franco (em cargo nas Ilhas Canárias) ainda hesitasse envolver-se na conspiração. Não obstante, o clima de antagonismo e violência política continuava a subir. Em 12 de julho de 1936 grupos de direita assassinaram o tenente socialista da Guarda de Assalto, José del Castillo Sáenz de Tejada, fato que foi vingado no dia seguinte quando socialistas mataram o jurista e deputado José Calvo Sotelo, líder das direitas nas Cortes (parlamento espanhol). Tal fato foi considerado como pretexto para os conspiradores colocarem em prática seu plano.

Em 17 de julho inicia-se a sublevação de militares e falangistas no protetorado do Marrocos e no dia seguinte o levante estoura na península com a adesão das milícias carlistas. Contudo, o golpe de Estado em Madri fracassa e na Catalunha as milícias anarquistas se impõem aos sublevados. A falta de êxito na tomada de poder em regiões importantes do país fez com que o golpe se transformasse em uma guerra civil. De um lado havia os autores do levante e seus apoiadores, que se denominaram Bando Nacional, composto por monarquistas afonsinos e monarquistas carlistas, falangistas, membros da CEDA, entre outros. Juntaram-se à defesa do governo no Bando Republicano nacionalistas bascos e catalães, republicanos moderados e radicais, socialistas, comunistas, anarcossindicalistas, anarquistas, liberais e democratas.

Milicianos anarquistas se armando para enfrentar o levante militar em Barcelona, 18 de julho de 1936.

Do ponto de vista militar também havia um impasse: embora muitos generais e militares tivessem participado do alzamiento junto às milícias falangistas e carlistas, muitos setores do exército e a maior parte da marinha e da força aérea permaneceram em uma postura legalista de apoio ao governo vigente. O Bando Nacional contava com o Exército de África para pender o peso da balança ao seu favor, já que os legionários e os soldados marroquinos possuíam melhor treinamento e experiência militar por conta da Guerra do Rife. Franco se havia colocado à frente das tropas africanas após o início do levante na península. Com o Estreito de Gilbraltar bloqueado pela marinha espanhola, Franco buscou a ajuda militar da Alemanha, que enviou aviões que transportaram legionários e soldados marroquinos para a Espanha entre os meses de julho e outubro.

Tropas regulares marroquinas em Tetuão aguardando o embarque em um avião de guerra alemão. 1936.

Os muçulmanos recrutados no Marrocos constituíam uma população de árabes, berberes e descendentes dos muçulmanos expulsos da Península Ibérica nos séculos XV, XVI e XVII. Isso é evidenciado pelas fotografias dos soldados, nos quais frequentemente podemos notar uma variedade de feições faciais e tons de pele.

Ilustrações dos tipos de uniformes usados pelos regulares marroquinos.

O maior número de muçulmanos que combateram na Guerra Civil Espanhola se encontrava no Bando Nacional e eram alistados nos Regulares Marroquíes e nos Tiradores de Ifni. O que teria levado esses muçulmanos a combaterem ao lado de uma liderança que dizia lutar uma Cruzada[i] em defesa da Espanha católica contra um governo comunista? Como em muitos outros grupos que tomaram parte nesse conflito, não há uma resposta única sobre os motivos e circunstâncias que levaram esses moros a unirem-se ao alzamiento contra a II República. O primeiro grupo que podemos citar são os dos muçulmanos marroquinos que já pertenciam às tropas coloniais de maneira profissional, integrados à hierarquia. Ao outro grupo pertenciam principalmente pessoas de origem pobre de aldeias ou áreas rurais submetidos a um regime de vínculo pessoal com os chefes locais.  Muitos testemunhos, memórias e estudos historiográficos apontavam como motivações comuns para o alistamento: fugir da fome e da pobreza (com a garantia de soldo e provisões diárias); o sentimento de ligação com o território peninsular (no caso de famílias descendentes de muçulmanos outrora expulsos da Europa) e também motivações religiosas instrumentalizadas pelas lideranças de Franco (como a propaganda anticomunista associando a II República ao regime ateu soviético ou promessas de auxílio financeiro do futuro governo franquista para peregrinações à Meca a alguns soldados).

Os motivos acima elencados são, sem dúvida, bastante subjetivos. Explicam casos particulares, mas não uma adesão tão grande quanto a obtida pelos sublevados, ainda mais levando em conta a existência de movimentos nacionalistas que viam o colonizador espanhol como o verdadeiro inimigo a ser combatido. Ademais, havia a fidelidade pessoal dos aldeões aos chefes tribais e locais. Seria então possível encontrarmos um elemento comum que tenha favorecido uma grande adesão de recrutas ao alistamento (que, aliás, durou praticamente toda a guerra)?

Adnan Mechbal, professor da Universidade de Angers, aponta uma explicação geopolítica para a improvável grande adesão de marroquinos ao exército colonizador para combater em uma causa nacionalista espanhola. O militar espanhol africanista Juan Luis Beigbeder y Atienza (1888-1957) possuía bom conhecimento da língua árabe e vínculos com lideranças marroquinas locais. Beidbeder utilizou-se da falta de comprometimento do governo republicano com as reivindicações dos nacionalistas marroquinos (que esperavam um estatuto de autonomia como havia sido concedido à Catalunha) e de seus contatos com a Alemanha nazista (que defendia um discurso pró-árabe e anticolonialista) para fazer tais líderes crerem que a República estava comprometida com os interesses geopolíticos da Grã-Bretanha e França, que se beneficiavam do colonialismo na posição estratégica do Marrocos e do Estreito de Gibraltar.

O militar espanhol Juan Luis Beigbeder em trajes civis

Beigbeder também se utilizou do medo da influência do comunismo ateísta da União Soviética sobre a República para dissuadir os nacionalistas marroquinos do alinhamento com os legalistas. O militar espanhol também conseguiu convencer as demais autoridades militares do protetorado a manterem o principal líder nacionalista marroquino, Abdelkhalek Torres (1910-1970) – que havia liderado movimentos contra as autoridades coloniais bem como negociado com os republicanos –, em prisão domiciliar, ao invés da aplicação de penas mais severas. No mesmo ano foi inclusive concedido a Torres formar um partido nacionalista marroquino, dessa vez com elementos de inspiração falangistas e fascistas.

O líder nacionalista e político marroquino Abdelkhalek Torres

Por outro lado, os dois intentos de adesão dos marroquinos por militantes de esquerda não lograram apoio do governo republicano, em parte pela descrença no sucesso de tal operação e em outro lado pela pressão britânica e francesa que se interessava em preservar o status colonialista na região do norte africano. Além das diferentes cisões nos movimentos de esquerda e nacionalistas marroquinos espanhóis, não há indícios de que, às vésperas do levante de 17 de julho de 1936, houvesse alguma organização coordenada entre os marroquinos do protetorado espanhol e os marroquinos do protetorado francês.

O jalifa Muley Hassán el Mehdi em Madri, em uma fotografia de 1942.

Embora o Jalifa[7] Muley el Hassán ben el Mehdi (reinou de 1925 a 1956) tivesse aderido diretamente à política de alistamento dos espanhóis sublevados do protetorado, o sultão[8] Mohammed V (reinou de 1923 a 1957 como sultão e de 1957 a 1961 como rei do Marrocos) não apoiou explicitamente o alistamento, embora ele, seu séquito e as lideranças marroquinas locais tenham facilitado a conscrição de seus súditos nas fileiras do Bando Nacional. Como o levante contra a II República se constituía, a priori, como uma rebeldia perante a ordem geopolítica internacional, era prudente ao sultão manter a neutralidade para assegurar o status quo de seu governo. Quando membros do governo republicano apontaram a ilegalidade do recrutamento, o general Franco[9] habilmente acusou a República de estar em conluio com a França conspirando contra a soberania do sultão, apresentando-se assim com a imagem de um defensor da autonomia do Marrocos.

O sultão Mohammed V do Marrocos em fotografia de 1934

Outro trunfo usado pela propaganda do bando franquista foi a de uma associação do passado comum entre Espanha e Marrocos pela história de Al-Andalus e a necessidade de cooperação dos dois credos, cristão e muçulmano, na luta contra um governo que, de acordo com eles, buscaria a abolição de todas as igrejas e mesquitas da Espanha e seus territórios.

As tropas marroquinas continuaram sendo recrutadas e transladadas à península durante os anos seguintes da Guerra Civil Espanhola e participaram da maior parte dos combates importantes e da tomada das posições mais estratégicas. A presença desses muçulmanos no Bando Nacional marcou o imaginário dos combatentes do Bando Republicano, como na célebre canção ¡Ay Carmela!, que em um de seus versos dizia “Luchamos contra los moros,/rumba la rumba la rumba la./Luchamos contra los moros,/rumba la rumba la rumba la/mercenarios y fascistas,/¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!/mercenarios y fascistas,/¡Ay Carmela! ¡Ay Carmela!” Os números de muçulmanos marroquinos participantes ao longo de toda a guerra ainda permanecem um assunto de muita divergência entre os estudiosos, com cifras mais céticas oscilando entre 75.000 e 80.000 homens.

Apesar de serem muito mais recordados, os moros de Franco não foram os únicos muçulmanos combatentes no trágico conflito espanhol. Muçulmanos de diferentes origens (marroquinos desertores, argelinos, iraquianos, sírios, egípcios, árabes, palestinos, franceses, libaneses) uniram-se, por diferentes motivações e circunstâncias, às fileiras do Bando Republicano. Os números desses participantes, contudo, são bastante modestos comparados aos do Bando Nacional, contabilizando aqueles apenas entre 760 a 1.000 pessoas. O contexto dos muçulmanos republicanos foi distinto do caso dos marroquinos nacionais: não houve um programa de recrutamento massivo por parte da II República em uma região específica. Isso explica-se por dois motivos: a) a falta de mando efetivo do governo republicano sobre alguma colônia (dado que o protetorado marroquino, única colônia restante, se havia juntado ao levante); b) o apoio tímido dos aliados da República no cenário internacional.

Embora reconhecessem como legítimo governo espanhol a II República, França e Grã-Bretanha não estavam dispostas a enviar suas forças armadas para o conflito, pois o encontro destas tropas com a Legion Condor de Hitler e o Corpo Truppe Volontarie de Mussolini enviadas em apoio aos nacionais poderia expandir a guerra para além das fronteiras espanholas. A política de Josef Stálin à frente da União Soviética através da Internacional Socialista (órgão que, em tese, reunia todos os partidos e organizações socialistas e comunistas mas que, na prática, era uma forma de Moscou controlar os referidos partidos e suas formas de atuação nos países capitalistas) na época consistia em concentrar o desenvolvimento do sistema socialista na própria URSS, enquanto incentivava nos outros países a formação de frentes antifascistas através de alianças dos socialistas e comunistas com grupos de outras orientações políticas.

Diferentemente do Bando Nacional que unificou seus exércitos e milícias sob a liderança suprema de Francisco Franco, o Bando Republicano permitiu a formação de diferentes milícias com suas próprias regras, estruturas de comando e agendas políticas. Em Barcelona, por exemplo, as milícias anarquistas exerciam de facto o controle da cidade no lugar das autoridades oficiais. A propaganda republicana, especialmente de órgãos anarquistas e socialistas, buscava arregimentar os muçulmanos com chamadas de rádio e panfletos dirigidos em árabe à França e a outros países do norte africano e do mundo árabe, apresentando o fascismo como inimigo de todos os homens e opressor dos muçulmanos, ressaltando a necessidade dos seguidores do islã se juntarem à luta dos oprimidos.

Bandeira das Brigadas Internacionais

A entrada de muçulmanos de diferentes países no Bando Republicano se inseriu no contexto das Brigadas Internacionales, órgão militar criado para arregimentar voluntários de todos os países que desejassem combater pela República contra os nacionais. É importante frisar que nem todos os brigadistas eram socialistas ou comunistas, mas de diferentes correntes políticas que se viam ameaçados com a ascensão dos regimes fascistas e seus aliados pela Europa. Nesse sentido, é importante observar que a composição e motivação desses muçulmanos brigadistas eram muito mais diversas: intelectuais, militantes políticos, operários, desertores, camponeses… e é possível que muitos fossem muçulmanos apenas nominalmente ou com uma interpretação muito flexibilizada disso, nos casos de indivíduos ligados a movimentos socialistas, anarquistas ou nacionalistas. Dentre esses combatentes destaca-se o militante comunista palestino Muhammad Najati Sidqi (1905-1979), que tentou sem sucesso conseguir a adesão dos marroquinos de Franco à causa republicana. Em muitos ambientes republicanos via-se com desconfiança o exercício da liderança por muçulmanos ou a sua organização massiva, influenciados pelo contexto da sublevação no Marrocos. O que é certo é que o maior número de muçulmanos alistados no lado republicano era de origem argelina.

O militante comunista palestino Muhammad Najati Sidqi

A Guerra Civil Espanhola foi oficialmente encerrada com um discurso de Franco em 1º de abril de 1939, quando as tropas nacionais haviam tomado os últimos redutos de resistência (Madri havia sido tomada em 28 de março daquele ano). Sobre a finalidade dos combatentes de ambos os lados, além das inúmeras baixas, os destinos foram diversos… Alguns regulares marroquinos passaram a integrar a Guarda Moura e outras guardas relacionadas ao governo franquista (o que talvez nos revele algo sobre as tensões internos que permaneceram entre os diferentes grupos militares, falangistas, carlistas e monarquistas após a vitória de Franco). Outros voltaram para o Marrocos, onde grande parte dos contingentes foram desmilitarizados, voltando à vida ordinária. Com relação aos muçulmanos republicanos, com o encerramento das Brigadas Internacionais pelo governo em 1938, muitos acabaram caindo em mãos do inimigo como prisioneiros (com destino incerto), outros tentaram atravessar a fronteira francesa, mas não eram recebidos com a mesma facilidade que os “camaradas” europeus. Alguns de maior destaque voltaram a seus países onde continuaram sua militância política, geralmente associada a um tipo de nacionalismo árabe de tendências de esquerda.

Membros da XV Brigada Internacional às margens do rio Ebro em janeiro de 1938. Nessa unidade participaram alguns argelinos.

Propaganda republicana de 1936 mostra um regular marroquino abraçando um soldado republicano.

Há, por fim, um outro elemento a ser considerado: tanto no imaginário nacional quanto republicano: o “mouro” foi frequentemente associado à crueldade e às atrocidades de saques, assassinatos sumários, torturas e estupros que foram cometidos após muitas tomadas de território pelas tropas franquistas. Há aqui de separar a objetividade histórica das subjetividades das memórias individuais. É compreensível que os espanhóis comuns, acostumados a ver os mouros como elemento estranho e opositor na história forjada pelo nacionalismo e marcados pelo impacto das guerras e conflitos do Marrocos colonial, ficassem mais marcados pela lembrança de muçulmanos realizando atrocidades que os marcaram por toda a vida. Isso foi usado como arma psicológica por ambos os bandos… pelos nacionais, para incutir terror no inimigo; pelos republicanos, para aumentar o desprezo e ódio pelos “fascistas”. Nota-se aqui o predomínio da típica mentalidade etnocêntrica e orientalista do colonialismo ocidental: sempre associando o Oriente ao exótico, ao sensual, ao selvagem…

Propaganda republicana associando o mouro à violência contra mulheres e crianças.

Não há evidências históricas, contudo, de que as atrocidades cometidas estejam associadas em maior grau aos combatentes muçulmanos. Um dos primeiros elementos a se ter em mente quando analisamos a Guerra Civil Espanhola é precisamente não a ver sob um prisma maniqueísta/dualista ou com vendas ideológicas. Esse conflito teve altos índices de crueldades e arbitrariedades de ambos os lados (talvez com a diferença de que no Bando Nacional elas aconteciam sob certa direção de seus comandantes, enquanto no Bando Republicano eram mais consequência da falta de controle do governo sobre as diferentes milícias e organizações que lutavam ao seu lado): grevistas ou simpatizantes de lutas trabalhistas eram sumariamente executados por militares pelo delito de serem rojos (“vermelhos”, comunistas); sacerdotes e religiosos eram torturados e fuzilados por serem considerados “fascistas”… Estamos falando de um conflito de elevadas polarizações em que o que unia cada um dos bandos era muito mais o desejo de eliminar um inimigo em comum do que um programa de ideias bem delineadas, embora o discurso e a propaganda tratassem sempre de sacralizar a causa. Em muitas regiões, especialmente nos pueblos (povoados, vilarejos, aldeias), o território era constantemente tomado e retomado por um bando ou outro: juntavam-se às rivalidades ideológicas as rixas pessoais, colocando literalmente vizinhos contra vizinhos e até mesmo uma família contra si mesma!

General Miguel Cabanellas passando em revista uma tropa de regulares marroquinos no início da guerra em 1936.

O estudo da participação dos muçulmanos na Guerra Civil Espanhola é mais um exemplo histórico de como é difícil julgarmos a História em bloco ou analisar uma crença ou corrente de pensamento pelos atos isolados de alguns de seus membros.

Franco discursando em um palanque vigiado por dois membros da Guarda Moura.

 

Notas:

1: Por tratar-se de um tema ligado à história de um país ocidental, utilizaremos a datação cristã ao longo do texto, bem como nos referiremos a algumas periodizações comuns à historiografia ocidental.

2: Os Requetés, que se distinguiam por suas boinas vermelhas, eram as milícias do movimento monarquista carlista, que defendia a legitimidade dos descendentes de Carlos Maria de Bourbon, príncipe das Astúrias, em contraposição aos da rainha Isabel II, uma disputa iniciada em 1830 após a morte de Fernando VII. Também defendiam um modelo de monarquia tradicional com maior influência da Igreja Católica em oposição ao modelo de monarquia parlamentarista e liberal.

3: Mesmo no caso da Igreja Católica não se pode dizer que a adesão ao lado de Franco tenha sido incondicional. Embora o Episcopado espanhol tenha apoiado o alzamiento nacional (nome que os sublevados deram ao movimento militar iniciado para derrubar a II República), houve críticas de membros da hierarquia eclesiástica aos fuzilamentos sumários conduzidos pelos sublevados ou mesmo a desilusão e abandono do movimento por parte de intelectuais católicos como o escritos George Bernanos ou o filósofo Jacques Maritain. Também havia o caso particular do País Basco, local onde a República não havia atuado de forma anticlerical e, portanto, contava com a adesão do clero e fiéis católicos locais. A Sé Apostólica reconheceu o novo governo formado por Franco, mas houve tensões entre a Igreja e o governo franquista mesmo após o término da guerra, sobretudo sob o pontificado de Paulo VI (1963-1978). O forte partidarismo adotado por muitos setores do clero e laicato católico na Espanha já mesmo antes da II República pode ter sido um dos motivos pela qual o sacerdote espanhol Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975) insistia fortemente no caráter apolítico e apartidário do Opus Dei, instituição católica que fundara em 1928 e que já contava com membros em algumas localidades da Espanha por ocasião do início do conflito em 1936. Para tanto, vide FERNÁNDEZ GARCÍA, 1985; GARAY, 2017; GARCÍA-VILLOSLADA, 1979; GARRIGUES, 2016; MEER 2003; RAIFORD, 2014; RILLA, 2020; RUTGERS, 1984; VÁZQUEZ DE PRADA, 2004.

4: Até o início da chamada “racionalização administrativa” (que buscava padronizar as leis e instituições em todos os territórios da Coroa) promovida pelos monarcas espanhóis da dinastia Bourbon no século XVIII, a “Espanha” era um conjunto de diferentes reinos (Castela e Leão, Galícia, Navarra, Aragão, Granada, etc) com seus ordenamentos jurídicos e costumes distintos unidos apenas sob um mesmo rei cristão. Assim, o cristianismo e a Igreja Católica apareciam como um elemento constitutivo da identidade dos espanhóis.

5: O regime de protetorado foi adotado em vários contextos do colonialismo das potências ocidentais a partir do século XIX. Nele se mantinha uma autoridade local nominalmente autônoma com guarnições militares coloniais que ocupava locais estratégicos e exercia algumas funções administrativas ou coercitivas a título de “proteção”.

6: Não confundir essas tropas de soldados locais com a Legião estranjera espanhola, tropa de elite inspirada na Legião estrangeira francesa, que aceitava estrangeiros de outros países europeus em suas fileiras.

7: É importante esclarecer que a construção do ideal de Cruzada se delineia após o início do conflito. Também Franco não era líder inconteste dos sublevados no início do levante.

8: Jalifa, corruptela espanhola da palavra árabe Khalifah (Califa) era o título utilizado pelo governante marroquino sediado na cidade de Tetuão, que representava o sultão do Marrocos frente às autoridades espanholas do protetorado.

9: O sultão do Marrocos era nominalmente o chefe de Estado do Marrocos sediado na cidade de Rabat, sob controle do protetorado francês. Como era natural nos protetorados, esse chefe de Estado deveria estar alinhado aos interesses da potência colonial europeia para conservar suas prerrogativas.

10: É somente no mês de outubro de 1936 que Franco se torna o único e inconteste líder do Bando Nacional. A partir desse momento, buscará construir uma forte imagem de culto à sua personalidade, o que pode ser exemplificado em sua apropriação do discurso católico (defendido especialmente pelos carlistas e antigos membros da CEDA) e da fusão, sob seu comando de duas milícias bastante opostas: os requetés carlistas e os camisas-azuis falangistas. A execução de José Antônio Primo de Rivera (fundador da Falange) pelos milicianos de esquerda em novembro de 1936 foi duplamente conveniente para a liderança unitária de Franco: eliminava um potencial concorrente e ao mesmo tempo dava um mártir para ser usado como símbolo de inspiração para o movimento dos sublevados. Para tanto, vide GARCÍA-HEVIA, 2009; GIMÉNEZ MARTÍNEZ, 2015; MORENO ALMENDRAL, 2014.

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[Fonte: http://www.historiaislamica.com.br]

 

Escrito por Pablo Martínez Sánchez

A II Guerra Mundial na península balcánica (1941-1944) amosou toda unha amalgama de problemáticas étnicas e nacionais sen resolver durante o goberno da dinastía Karadjordjevic en Iugoslavia. Os problemas aparecerán con gran forza durante a guerra e serán causas que poden explicar a violencia e dureza emprendida polos diferentes movementos que se consolidan durante a invasión de Hitler.

A operación 25

Iugoslavia era unha entidade política que comezou a súa andadura tras a I Guerra Mundial. Foi unha monarquía que estaba dirixida pola dinastía dos Karadjordjevic1 . Durante a formación de alianzas previas á II Guerra Mundial, Iugoslavia mantiña unha posición de neutralidade a pesar das continuas presións de Hitler. O rexente Pablo de Iugoslavia, gobernante durante a minoría de idade do príncipe e herdeiro Pedro, tratou de seguir con esa postura de neutralidade. Porén, as conquistas das potencias do Eixo no territorio dos Balcáns como Grecia e Albania, levaron a que Iugoslavia  se unira ao Pacto Tripartito comandado por Alemaña, Italia e Xapón. Isto vai provocar un golpe de Estado en 1941 por parte do exército serbio contrario á adhesión ao pacto. Posteriormente, a fuxida do rexente ao exilio e a subida ao trono do príncipe herdeiro Pedro II. O novo rei non tardará en firmar un pacto de amizade coa Unión Soviética en 1941, posicionándose en contra das potencias do Eixo2 .

Retrato de Pedro II de Iugoslavia, herdeiro ao trono iugoslavo.

O pacto de amizade coa Unión Soviética fixo que un Hitler furioso, ordenase a invasión de Iugoslavia. A península balcánica tiña un forte atractivo tanto para Alemaña como para Italia, debido ás importantes materias primas que había na rexión3 , destacando o petróleo que se encontraba en Romanía. As redes de comunicación tamén eran un foco de atracción, xa que o petróleo podería ser transportado polo río Danubio, a principal ruta fluvial de transporte do territorio4 .

Estas vantaxes dos Balcáns levaron á conquista xermana. A invasión foi denominada Operación 25 polo alto mando do exército Nazi. Durou doce días e os xermanos capturaron 360.000 soldados, os cales eran serbios na súa maioría5 . Belgrado sería bombardeada o 6 de abril de 1941, provocando a rendición dos iugoslavos6 . Sen unha firme oposición aos invasores, as tropas xermanas e itálicas provocarían desequilibrios territoriais, políticos e sociais de inmensa envergadura.

Cambios territoriais e poboacionais

A consecuencia inmediata da invasión das tropas de Hitler foi un profundo cambio territorial nos Balcáns. Eslovenia foi repartida entre Italia e Alemaña, a costa de Dalmacia e as illas do mar Adriático que pertencían a Croacia foron anexionadas por Italia. Montenegro e Kosovo foron incorporadas por Albania e Italia e creouse a Serbia de Nedic, un Estado monicreque baixo a administración directa dos Nazis7 .

As transformacións territoriais e políticas afectaron á sociedade, incidindo no aumento de tensións entre as minorías étnicas e nacionais da zona. Un claro exemplo foi a creación do Reino de Croacia. Os croatas non se sentían integrados dentro de Iugoslavia e comezaron a aparecer movementos que proclamaban unha nación independente nos Balcáns. A caída de Iugoslavia foi a oportunidade perfecta para que se creara un Estado monicreque croata baixo o goberno dos Ustashas; unha organización terrorista formada por seguidores e colaboradores dos nacional-socialistas xermanos. Gozaban empregando a violencia contra poboacións como os xudeus e os serbios, os cales eran enviados a campos de concentración como o de Jasenovac8 .

Ustashas cortándolle a cabeza a un prisioneiro en Jasenovac. Fonte: Wikimediacommons

O Reino de Croacia foi un claro exemplo de uso da violencia contra as minorías do seu territorio. Co seu líder Ante Pavelic, denominado co título de Poglavnik, promoveu a persecución dos xudeus coas leis de 1941. O principal obxectivo desta organización era limpar o país dos serbios que vivían nas fronteiras9 .

Neste sentido, todas as transformacións experimentadas durante a invasión derivarán en importantes movementos de poboación por todo o país e un aumento da homoxeneización étnica10 .

A resistencia iugoslava e o final da guerra

As palabras de Julián Casanova no seu libro “Una violencia indómita. El siglo XX Europeo” reflicten moi ben a gravidade da situación, cando afirma que “Foi unha guerra contra as potencias do Eixo e unha guerra civil”11 . A II Guerra Mundial nos Balcáns propiciou a aparición de movementos guerrilleiros contra os invasores como os Chetniks. Dirixidos por Draza Mihailovic, eran monárquicos que defendían o nacionalismo serbio fronte a outras minorías como os musulmáns, para levar a cabo unha limpeza étnica en beneficio dos serbios12 . Foron importantes as campañas no territorio de Bosnia-Herzegovina cando os Chetniks mataron a miles de habitantes que non eran serbios no país13 , ou as atrocidades documentadas na rexión de Sandzak, onde unha trintena de vilas musulmáns foron queimadas14 .

O outro movemento de resistencia foi o dos partisanos. Nacen durante a invasión da Unión Soviética por parte dos nazis en xuño de 1941. Stalin pide axuda aos continxentes comunistas de todo o mundo e o Partido Comunista Iugoslavo crea este grupo armado liderado polo croata Josip Broz Tito, englobando a diversas nacionalidades como serbios, croatas e musulmáns15 .

O nome oficial do movemento de resistencia dos comunistas iugoslavos fronte á invasión foi Fronte Nacional de Liberación, o cal era dirixido polo Consello Antifascista de Liberación Nacional de Iugoslavia, un nome máis atractivo que non incorporaba referencias ao comunismo para conseguir apoios sociais16 . O obxectivo de Tito foi crear un Estado socialista en Iugoslavia para levar a cabo o comunismo unha vez se liberase a rexión dos invasores. A pesar das diferenzas ideolóxicas, os Chetniks e os partisanos colaboraron inicialmente para loitar contra nazis, fascistas italianos e Ustashas. Liberaron zonas de Montenegro, Bosnia e a rexión occidental de Serbia. Uns buscaban a revolución social e outros a limpeza étnica en beneficio dos serbios12 .

Tito e Churchill en Nápoles, 1944.

A medida que a guerra chegaba ao seu fin, as tropas de Mihailovic e as de Tito entraron en conflito debido as súas diferenzas ideolóxicas insalvables, loitando en zonas de Bosnia como a famosa batalla do río Neretva de 1943. Os partisanos posteriormente aceptaron a axuda dos Aliados para gañar a guerra na conferencia de Teherán de 1943, aínda que temían que logo tomaran Iugoslavia e non puideran construír o Estado socialista que desexaban17 . Así, o vinte de outubro de 1944, os partisanos, o exército vermello e as tropas búlgaras liberaron Belgrado. Formouse un goberno de coalición respaldado pola Unión Soviética e Tito foi elixido primeiro ministro en 1945 da República Popular Federativa de Iugoslavia. Mihailovic sería executado en 1946 e Tito lideraría unha república socialista composta por Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro e Serbia, máis as rexións autónomas de Vojvodina e Kosovo18 . Nace a Iugoslavia socialista, un Estado multiétnico e multinacional con tres alfabetos, tres relixións e enormes diferencias que non saerán á luz ata os últimos anos previos á desintegración de Iugoslavia nos anos 90. Iugoslavia, un experimento artificial que aglutinaba a diferentes nacionalidades unidas baixo un partido e un líder emprendía o camiño do socialismo que duraría trinta e cinco anos.

*Foto de portada. Tito durante a II Guerra Mundial en Iugoslavia (maio, 1944). Fonte: wikimediacommons

Bibliografía

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BIBB, Brian Robert: “Dueling Eagles: Mihailovic, Tito, and the Western impact on World War II Yugoslavia”, Chancellor’s Honors Program Projects, University of Tennesse, Knoxville, tese doutoral, 2009.

CASANOVA, Julián: Una violencia indómita. El siglo XX europeo, Crítica, Barcelona, 2020.

De DIEGO GARCÍA, Emilio: Los Balcanes ante el siglo XX, Arco Libros S.L., Madrid, 2001.

HARMON, Gail: War in the Former Yugoslavia: Ethnic Conflict or Power Politics?, Boston College, Boston, tese doutoral dirixida por Kathleen Bailey, 2007.

MALCOLM, Noel: Bosnia a short history, Pan Books, London, 2017.

MAZOWER, Mark: The Balkans. From the end of Byzantium to the Present Day, Weidenfeld & Nicolson,  Phoenix, 2001.

NAVARRO, Marcos Ferreira: “Crisis y conflictos en el siglo XX. Yugoslavia: desde la idea nacional hasta la Guerra de Croacia”, Tiempo y sociedad, no 18, 2015, pp. 87-132.

SÁNCHEZ ARANAZ, Fernando: Breve historia de la guerra de Bosnia, Nowtilus, Madrid, 2019.

VUCICEVIC, Damir: Tito, Yugoslavia and Communism: Historical Revisionism of the Second World War and its Competing Memories, Tufts University, Boston, Tese Doutoral dirixida por Peter Wim, 2017.

  1. De DIEGO GARCÍA, Emilio, Los Balcanes ante el siglo XX, Arco Libros S.L., Madrid, 2001, p. 28. []
  2. NAVARRO, Marcos Ferreira, “Crisis y conflictos en el siglo XX. Yugoslavia: desde la idea nacional hasta la Guerra de Croacia”, Tiempo y sociedad, no 18, 2015, pp. 98-100. []
  3. MALCOLM, Noel, Bosnia a short history, Pan Books, London, 2017, pp. 174-176. []
  4. BAREFIELD, Michael R., Overwhelming Force, Indecisive Victory: The German Invasion of Yugoslavia, 1941, School of Advanced Military Studies, Fort Leavenworth, Kansas, 1993, pp. 4-5. []
  5. BAREFIELD, Michael R., Overwhelming Force, Indecisive Victory: The German Invasion of Yugoslavia, 1941, School of Advanced Military Studies, Fort Leavenworth, Kansas, 1993, p. 16. []
  6. NAVARRO, Marcos Ferreira, op. cit. pp. 98-100. []
  7. VUCICEVIC, Damir, “Tito, Yugoslavia and Communism: Historical Revisionism of the Second World War and its Competing Memories”, Tufts University, Boston, Tesis Doctoral dirigida por Peter Wim, 2017, p. 13. []
  8. MAZOWER, Mark, The Balkans. From the end of Byzantium to the Present Day, Weidenfeld & Nicolson,  Phoenix, 2001, pp. 123-124. []
  9. MALCOLM, Noel… op. cit. pp. 174-176. []
  10. MAZOWER, Mark, op. cit. pp. 124. []
  11. CASANOVA, Julián, Una violencia indómita. El siglo XX europeo, Crítica, Barcelona, 2020, pp. 254-255. []
  12. MALCOLM, Noel… op. cit. pp. 176-179. [] []
  13. MAZOWER, Mark, op. cit. p. 124. []
  14. HARMON, Gail, “War in the Former Yugoslavia: Ethnic Conflict or Power Politics?”, Boston College, Boston, tese doutoral dirixida por Kathleen Bailey, 2007, pp. 103-104. []
  15. HARMON, Gail, op. cit. pp. 103-104. []
  16. BIBB, Brian Robert, “Dueling Eagles: Mihailovic, Tito, and the Western impact on World War II Yugoslavia”, Chancellor’s Honors Program Projects, University of Tennesse, Knoxville, tese doutoral, 2009, pp. 20-21. []
  17. HARMON, Gail… op. cit. p. 107. []
  18. SÁNCHEZ ARANAZ, Fernando, Breve historia de la guerra de Bosnia, Nowtilus, Madrid, 2019, p. 36. []

 

[Fonte: http://www.mazarelos.gal]