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À la suite d’un 14 juillet qui s’est conclu, comme chaque année, par un feu d’artifice mémorable, quoi de mieux que de plonger dans l’histoire de ce spectacle pyrotechnique ? Au Japon, la bibliothèque de la ville de Yokohama propose de découvrir les pages d’une série de catalogues publicitaires pour des feux d’artifice, datant du XIXe siècle. 

ActuaLitté
Publié par Valentine Costantini

Inventé en Chine vers le IIe siècle avant notre ère, selon les estimations, l’art des feux d’artifice est apparu au Japon vers 1600. On les appelle hanabi — soit « fleurs de feu », dans une traduction plus littérale. Alors que les histoires de feux d’artifice chinois et européens sont largement documentées, la situation est bien différente au Japon. Pourtant, les artisans japonais ont su faire preuve de savoir-faire, mais aussi d’inventivité.

La bibliothèque de la ville de Yokohama a effectué la numérisation de catalogues, qui contiennent des publicités en anglais pour Hirayama Fireworks et Yokoi Fireworks. Ils ont été publiés par C.T. Brock and Company, le plus ancien fabricant de feux d’artifice du Royaume-Uni. Jinta Hirayama, qui a fondé la société Hirayama Fireworks en 1877, aurait été le premier citoyen japonais à enregistrer un droit d’auteur américain pour ces catalogues.

Certaines images de ces catalogues sont pour le moins intrigantes puisqu’elles représentent des formes et figures bien trop complexes pour être logiquement réalisables. Des bougies, des oiseaux et autres animaux, un sumo ou même des lettres géantes… de quoi déboussoler n’importe quel lecteur.

Alan St. Hill Brock, un descendant de John Brock fondateur de Brock’s Fireworks Ltd, en 1698, fut l’éditeur de ces catalogues. Dans Pyrotechnics: The History and Art of Firework Making, ouvrage publié par D. O’Connor en 1922, il explique qu’à l’origine, les feux d’artifice au Japon ressemblaient plutôt à « un amusant ballon en forme d’animal, d’humain ou d’autre chose, qui, étant ouvert et lesté à l’extrémité inférieure, se gonfle en tombant et reste en l’air pendant un certain temps ».

Pas grand-chose à voir, donc, avec les projectiles pyrotechniques que nous connaissons aujourd’hui. Mais ceux-ci avaient l’avantage de pouvoir être utilisés en plein jour.

Quelques exemples sont toutefois plus proches des feux que nous pouvons admirer en levant les yeux…

via The Public Domain Review

[Source : http://www.actualitte.com]

Un álbum de inéditos del cantautor que era inconseguible, y el registro del espectáculo con el que la murga conmemoró los 20 años de El tren de los sueños

Escribe Ignacio Martínez 

A paso lento pero firme, las plataformas digitales –en particular Spotify, la vedette– van recibiendo el indispensable catálogo de Alfredo Zitarrosa. En agosto de 2020 se subieron los diez volúmenes de la colección “archivo inédito”, que habían sido editados originalmente con la desaparecida revista Posdata, en 1998, y hacía tiempo eran inconseguibles de forma oficial. Ahora, en el marco del 85° aniversario del nacimiento del cantautor, que se cumplió el 10 de marzo, está disponible el disco Zitarrosa Siempre.

Fue editado originalmente en CD en 1995, por el extinto sello Orfeo, bajo el nombre Zitarrosa siempre. Los inéditos, y hacía cerca de 20 años que también estaba descatalogado e inconseguible. Consta de 14 canciones que hasta ese momento en su mayoría eran inéditas –obvio, como lo decía el título– y fue una especie de aperitivo antes de que Posdata lanzara aquel gran menú para empacharse de lo mejor que había en el amplio archivo del cantautor.

En Zitarrosa siempre encontramos piezas muy interesantes ya desde el arranque, como “Humor negro”, un candombe instrumental grabado en Buenos Aires en 1976, que tiene toda la esencia de la música de Zitarrosa (luego fue registrado como “Por Ansina”). Paradójicamente, no cuenta con su voz, pero es una muestra clara de que en las guitarras también estaba su alma artística –la composición está acreditada a Ciro Pérez y Vicente Correa pero, según la ficha técnica, no hay registro de quiénes tocaron las seis cuerdas–.

Como todo compendio de archivos, las fuentes son muy variadas en el tiempo, en las calidades y en los lugares de registro (abarcan 20 años, de 1966 a 1986, y todos los países que oficiaron de segundo hogar para el cantautor: México, España y Argentina, además de Uruguay, claro está). Por ejemplo, “Humor negro” suena grabada en estudio, con un paneo exquisito de las guitarras, que si las escuchamos con auriculares nos arropan los oídos.

En el otro extremo tenemos “Milonga del desdichado”, que es una “grabación de prueba” de 1975 (en nuestro país) con sonido en mono, más seco y apagado, pero su valor está en que sirve como testimonio de que Zitarrosa y sus guitarristas (que en este caso se sabe que eran Gualberto López, Ciro Pérez y Vicente Correa) le imponían seriedad a la interpretación hasta cuando en teoría estaban “probando” (escuchen el trémolo del arranque).

El disco también tiene variedad en los autores de las canciones, ya que, además de la pluma de Zitarrosa, hay letras de Washington Benavides y de Mario Benedetti, por ejemplo, y músicas de Washington Luzardo, Eduardo Larbanois y varios más. Entre las canciones que no son de autoría de don Alfredo se destaca la milonga “Esta voz” (de Carlos López Alonso y Luzardo), una emotiva pieza que podría estar perfectamente en cualquier disco de los que Zitarrosa editó en vida. “Esta voz es terrón, greda y arena, / aterido penacho de algún cardo, / aspereza de piedra cimarrona / que rebelde se eriza en los picachos”.

Próxima estación

En el año 2000 la murga Contrafarsa ganó el primer premio del concurso de carnaval con el espectáculo El tren de los sueños, que marcó a fuego a muchos amantes del dios Momo. Por eso en 2020, a 20 años de haber presentado el repertorio original, la murga se despachó con nueve funciones –con entradas agotadas– en el Auditorio del Sodre para recordarlo. Una de las presentaciones fue registrada y lanzada en el álbum doble homónimo, editado por el sello Ayuí, que ya está disponible tanto en formato físico como en Spotify, bajo el nombre El tren de los sueños 20 años (en vivo) –el espectáculo original también está disponible en Spotify, tal como fue lanzado en el año 2000–.

“Al reeditar el espectáculo notamos que había un público que nunca lo había visto en vivo, que lo había escuchado a través de una grabación o de un video, o su abuelo, su mamá o su papá se lo había contado. Entonces, se dio una conjunción de público muy interesante”, dice el músico Eduardo Pitufo Lombardo, cabeza de Contrafarsa. Además, subraya que para el retorno del espectáculo no solo los integrantes de la murga que se paran arriba del escenario son los mismos de hace 20 años, sino que también parte del equipo técnico, de vestuario, maquillaje, puesta en escena e iluminación, por eso para los integrantes de Contrafarsa fue “una fiesta”.

Lombardo dice que, obviamente, cuando se arma un espectáculo nunca se sabe lo que puede pasar, pero viéndolo con la distancia que dan las dos décadas piensa que los contenidos de El tren de los sueños tienen vigencia porque se centraron “en el contexto político, social y cultural” y “hay cosas que se vuelven a repetirse o que continúan del mismo modo”. Pone como ejemplo de esta vigencia el “cuplé del consumista” (“Hiperestación”).

“Tanto tengo, tanto valgo, tanto tengo, tanto valgo”, canta la murga al inicio de una lanza contra el consumismo que pasa por todos los momentos, con dosis justas de humor y caleidoscopio de melodías: “¿Está abierto? Para usted no tenemos horario, este hipermacro nunca está cerrado. En carnaval puede hacer su pedido, en Semana Santa y también los domingos. Siempre trabajamos todos los feriados y también abrimos… cuando hay un paro”.

El álbum doble también incluye temas del repertorio clásico de Contrafarsa de otros carnavales, que no estaban incluidos en discos anteriores, como “El pastor Martínez”, “Locura de murga” y “Retirada 2003”. De yapa, para esta conmemoración por los 20 años hubo varios invitados especiales: Luciano Supervielle (en “Estación 40”), Alejandro Balbis, Mariana Ingold y Freddy González y Álvaro García (sí, el exdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto).

[Fuente: http://www.ladiaria.com.uy]

 

 

Escrito p

“No entienden muy bien quién es abuelo, quién tío, quién bisabuelo; las viejas etiquetas les deben parecer espesas e imprecisas”, afirma el narrador de Los cuerpos del verano, de Martín Felipe Castagnet. El hombre —que resucita en el cuerpo de una mujer tras flotar durante setenta años en el mundo virtual donde habitan millones de conciencias— dice en otro momento sobre los jóvenes: “Son la última generación; en adelante no habrá generaciones sino multiplicaciones”.

A través de la ficción especulativa —y por momentos absurda— el escritor interviene en la discusión actual sobre la identidad, la memoria o la tecnología. Estrategias parecidas encontramos en libros de Marcelo Cohen, Samanta Schweblin, Edmundo Paz Soldán, Fernanda Trías, Rita Indiana, Alberto Chimal, Gabriela Alemán, Juan Cárdenas, J. P. Zooey o Liliana Colanzi. Han proliferado los relatos y novelas de autores latinoamericanos que fabulan realidades alternativas o futuras, casi siempre con intención irónica, política y queer.

La ciencia ficción más heterodoxa se ha vuelto medular en la literatura de América Latina. Especialmente castigada por la pandemia, con la migración siempre en el horizonte y víctima de una polarización política que cada día se vuelve más extrema, la región está encontrando en su literatura los futuros que sus políticos son incapaces de imaginar. Las nuevas mitologías, que los lectores sin duda necesitan, son construidas por los escritores mediante la hibridación de las cosmovisiones indígenas con las maestras del feminismo, de la tecnología con el humor, del ensayo con la ciencia ficción.

Tras un canon que —desde Juan Rulfo o Gabriel García Márquez hasta Roberto Bolaño o Elena Poniatowska— exploró sobre todo el pasado o el presente, han llegado nuevas generaciones que incluyen en sus intereses también el porvenir. Si los autores del Boom latinoamericano tradujeron al español los hallazgos técnicos de William Faulkner o Ernest Hemingway, los escritores nacidos en las últimas cuatro décadas del siglo pasado versionan las ideas y las propuestas de Ursula K. Le Guin o Donna Haraway. Encuentran otros modelos inesperados en las artes conceptuales y las narrativas digitales. Los une la voluntad de sacudir los géneros, sexuales y textuales: quienes no se sitúan directamente en una posición feminista, se mueven en el ámbito de lo queer; y todos remezclan imaginarios muy diversos.

En muchos de ellos la migración aparece como una pregunta clave y dolorosa. En el relato “Hermano ciervo”—del libro Tierra fresca de su tumba, de Giovanna Rivero—, por ejemplo, la protagonista estudia el género fantástico y su novio, la clonación de los camélidos. Ambos sienten que sus familiares, en un país lejano, se han convertido en otras personas, al tiempo que ellos mismos también sufrían una mutación. Para sobrevivir en Estados Unidos, él se somete a experimentos médicos que lo convierten en “sujeto prospectivo”, con abundantes extracciones sanguíneas. Cuando llega a la fase X, la última, con “ese tipo de registro que usaban los de la serie Expediente X”, a ella le obligan a ponerse un traje antibacterial para su despedida.

La lectura política es obvia: a cambio de ayudarles a progresar intelectualmente, el imperio les chupa la sangre. Pero no lo es tanto la interpretación en términos genéricos. Mientras su novio dona su cuerpo, en vida y por entregas, a la ciencia ficción, la narradora estudia la carta astral de su hermano muerto o asiste a la muerte de un animal salvaje. Dos fuerzas chocan en ese relato: el poder de lo antiguo y el de lo contemporáneo. De su síntesis, parece decirnos, depende la suerte de lo que vendrá.

“Lo que hay aquí, en esta antología, es un intento por contribuir, desde la incomodidad con el presente, con algunos hilos que puedan entrelazarse y tejerse para hacer otros mundos”, escribe la artista y escritora mexicana Verónica Gerber Bicecci en el prólogo a En una orilla brumosa. Se trata de un volumen colectivo de relatos y ensayos que se apropian de ciertos recursos de la ciencia ficción para imaginar un catálogo de futuros que no se parecen a los del cine y la televisión, que no persiguen el espectáculo sino la especulación. El lenguaje sigue siendo la mejor herramienta para diseñar escenarios alternativos.

Aunque todo escritor está por naturaleza interesado en la tradición y en la memoria, este inicio de siglo señala una progresiva atención de la literatura latinoamericana hacia lo porvenir. Ese giro importante del foco de interés, del pasado y el presente hacia la proyección de futuros, puede deberse a motivos históricos. Los autores del Boom, contemporáneos del Che Guevara o de Salvador Allende, vivieron las revoluciones de Latinoamérica. Los de hoy han sufrido las consecuencias de que fueran neutralizadas por las dictaduras o condenadas por sus propios líderes a una lenta autodestrucción. La literatura ocupa ese lugar vacío —el de los proyectos colectivos del mañana— y lo convierte en un poderoso generador estético y filosófico.

Aunque predomine en estos momentos la distopía (sanitaria y política en Allá afuera hay monstruos, de Paz Soldán, o Mugre rosa, de Trías; tecnológica en Kentukis, de Schweblin; ecológica en El ojo de Bambi, de Gerber Bicecci), muchos de los autores de las nuevas generaciones, después de décadas de desilusión, han sido testigos en los últimos años de algunos mensajes de esperanza. Desde las movilizaciones masivas, de norte a sur, a favor de la despenalización del aborto o del matrimonio igualitario, hasta el cambio constitucional en Chile. Podríamos estar en un punto de inflexión entre las ruinas y el optimismo.

¿Será la tercera década del siglo XXI la década de la tensión entre los últimos estertores de los relatos distópicos y nuevas formas literarias de la utopía? Para poder responder a esa pregunta, seguiremos leyendo. Con la conciencia de que el futuro no está escrito. Y que todo un continente permanece abierto a la historia y a la imaginación.

Jorge Carrión (@jorgecarrion21) es escritor y director del máster en Creación Literaria de la UPF-BSM. Sus últimos libros publicados son Contra Amazon y Lo viral. Es el autor del pódcast Solaris, ensayos sonoros.

[Foto: Federico Rios Escobar – fuente: http://www.nytimes.com]

 

 

Foto de Kristin Hardwick en stocksnap, [1] bajo dominio público

Escrito por Jacobo Nájera

En México se aprueba que datos biométricos, nombre y dirección de usuarios de telefonía móvil sean registrados en una base de datos, una decisión alarmante, según activistas. El gobierno de México ya ha fallado varias veces en la protección de datos personales.

El Senado de la República de México aprobó [2] y luego publicó el 16 de abril, el decreto [3] que modifica la ley mexicana de telecomunicaciones y radiodifusión para crear el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (PANAUT).

El padrón consiste en la creación de una base de datos con información de los titulares de las líneas de telefonía móvil, bajo la custodia de los operadores de telefonía. Esto es lo que establece el decreto:

El registro del número de una línea telefónica móvil en el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil será obligatorio para el usuario, que deberá proporcionar identificación oficial, comprobante de domicilio y datos biométricos para la activación del servicio de la línea telefónica móvil (…)

Esto significa que exige a las personas usuarias de telefonía móvil en México el registro de sus tarjetas SIM con sus datos personales y biométricos, como las huellas dactilares o rasgos faciales. Los operadores de telefonía serán los encargados de recabar y administrar estos registros. Se estima que la creación del padrón tendrá un costo de 700 millones de pesos [4], o 35.4 millones de dólares.

La motivación para realizar estos cambios legislativos según en el Senado de México es “la colaboración con las autoridades competentes en materia de seguridad y justicia en asuntos relacionados con la comisión de ilícitos.” Para 2019 se estimaron 22.3 millones de personas víctimas [5] de delitos, según datos nacionales. Alcanzar “la paz y la seguridad [6]” fue uno de los ejes más importantes del presidente mexicano, Andrés Manuel Lopez Obrador, cuando fue elegido en 2018.

Durante el proceso legislativo y posterior a su aprobación han surgido críticas. Tal es caso de la organización civil Red en Defensa de los Derechos Digitales que advirtió [7] es las primeras fases del proceso que no existe evidencia de que este tipo de mecanismos contribuyan a la reducción de los delitos y a su vez es fácil de evadir. Mientras, también se atentaría contra derechos fundamentales como la privacidad y puede poner en riego la seguridad de las personas por la posibilidad del acceso no autorizado o filtración de los datos personales. La organización plantea que afectaría la presunción de inocencia ya que “la reforma establece que todos los actos jurídicos realizados desde una línea telefónica a la persona registrada al padrón”  [8]por lo que las personas tendrían que demostrar que no son responsables en el caso, por ejemplo, de robo o suplantación.

Por su lado un sector de la industria electrónica de telecomunicaciones, que agrupa 1000 empresas [9], pidió a los legisladores rechazar la iniciativa de ley [10]. Entre sus argumentos se encuentra la dificultad para la creación de una base de datos en un ecosistema en donde cada operador tiene tecnologías diferentes y la desincentivación en la inversión que esto puede ocasionar, además del argumento que no reduciría los niveles de criminalidad.

En México, si bien se registra un aumento en la confianza del gobierno federal según cifras oficiales [11], también los mexicanos perciben un incremento del 7.5% de las víctimas de corrupción según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental [12] de 2019. Las organizaciones temen que la lista de datos personales se pierda y que caiga en manos de personas malintencionadas, aumentando así el sentimiento de inseguridad.

En México se cuenta con varios casos documentados en donde instituciones de gobierno han fallado en la protección de datos personales, [13] según el organismo federal encargado de la protección de los datos personales. Uno de los más recientes es el de la Secretaria de la Función Pública, que expuso los datos de 830,000 funcionarios de la administración federal.  [14]

Otro caso se encuentra en el sector salud. En 2018 se registró la filtración y exposición de 2.3 millones de expedientes clínicos del estado de Michoacán [15]. En esta exposición de datos la autoridad federal determinó que la “responsabilidad potencial” fue la empresa de tecnológica Hova Health. También en este mismo sector, en 2020, se reportó que datos personales de pacientes trabajadores del estado estaban disponibles en motores de búsqueda [16] en internet.

En 2009 se intentó un padrón similar, el llamado Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (RENAUT). Este mismo estuvo en funcionamiento durante dos meses para luego ser desechado después de que se informara que la base de datos estaba a la venta [17]. En 2013 el padrón electoral estuvo a la venta [18].

Frente a la creación del padrón de telefonía móvil la ciudadanía ha promovido acciones de defensa legal por medio de amparos, pero la mayoría de amparos fueron desechados [19] por los jueces. Por su parte, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales determinó interponer acción de inconstitucionalidad  [20]porque considera que el padrón atenta contra la protección de datos personales y de acceso a la información. También se unió a estas acciones el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), al considerar [21] que no podría destinar recursos para la creación y operación del padrón, debido a que no se aprobó presupuesto, y además podría afectar a la libertad de expresión y el acceso a los servicios de telecomunicaciones.

Por su parte la iniciativa #NoALPadrón [22] que agrupa 10 organizaciones sociales exigió a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, un organismo autónomo del Estado, que interponga una acción de inconstitucionalidad en contra del padrón. Sin embargo dicho organismo respondió que no se sumaría y solo dará seguimiento.

Artículo publicado en Global Voices en Españolhttps://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2021/05/25/piden-rechazo-del-padron-de-usuarios-de-telefonia-movil-en-mexico/

URLs en este posteo:

[1] stocksnap,: https://stocksnap.io/photo/smartphone-screen-NHNRJKATX2

[2] aprobó: http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/50696-senado-aprueba-en-lo-general-crear-padron-nacional-de-usuarios-de-telefonia-movil.html

[3] el decreto: https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5616165&fecha=16/04/2021

[4] 700 millones de pesos: https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Entre-en-vigor-el-padron-de-telefonia-movil-que-obliga-a-usuarios-a-entregar-datos-biometricos-20210417-0007.html

[5] 22.3 millones de personas víctimas: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envipe/2020/doc/envipe2020_presentacion_nacional.pdf

[6] la paz y la seguridad: https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/los-8-ejes-del-plan-nacional-de-seguridad-y-paz-de-amlo/

[7] advirtió: https://r3d.mx/wp-content/uploads/Ficha-PUTM-Senado.pdf

[8] “la reforma establece que todos los actos jurídicos realizados desde una línea telefónica a la persona registrada al padrón” : https://twitter.com/R3Dmx/status/1395484505163567105

[9] agrupa 1000 empresas: http://canieti.org/canieti/quienessomos.aspx

[10] rechazar la iniciativa de ley: http://www.canieti.org/comunicacion/noticias/vista/20-12-16/Pide_Canieti_a_Senado_rechazar_registro_de_celulares.aspx

[11] cifras oficiales: https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=5724

[12] Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/encig/2019/doc/encig2019_principales_resultados.pdf

[13] han fallado en la protección de datos personales,: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Funcion-Publica-incumplio-con-la-ley-por-fuga-de-datos-personales-Inai-20201124-0082.html

[14] expuso los datos de 830,000 funcionarios de la administración federal. : https://www.animalpolitico.com/2020/07/funcion-publica-datos-personales-empleados-gobierno/

[15] la filtración y exposición de 2.3 millones de expedientes clínicos del estado de Michoacánhttps://www.eleconomista.com.mx/opinion/Hova-Health-datos-personales-sensibles-a-la-vista-de-quien-sea-20180812-0020.html

[16] pacientes trabajadores del estado estaban disponibles en motores de búsqueda: https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/El-ISSSTE-vive-una-fuga-de-datos-sensibles-que-expone-la-salud-de-sus-usuarios-y…-no-hace-nada-20200818-0097.html

[17] estaba a la venta: https://archivo.eluniversal.com.mx/notas/685120.html

[18] el padrón electoral estuvo a la venta: https://es.globalvoices.org/2013/11/12/tambien-el-padron-electoral-mexicano-esta-a-la-venta/

[19] desechados: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/justicia/aumenta-a-140-el-numero-de-amparos-rechazados-contra-padron-de-telefonia-movil-panaut-6656715.html

[20] determinó interponer acción de inconstitucionalidad : https://home.inai.org.mx/wp-content/documentos/SalaDePrensa/Comunicados/Comunicado%20INAI-139-21.pdf

[21] considerar: http://www.ift.org.mx/comunicacion-y-medios/comunicados-ift/es/el-pleno-del-ift-aprueba-interponer-controversia-constitucional-en-contra-de-diversas-disposiciones

[22] #NoALPadrón: https://noalpadron.mx/

[23] #CNDH: https://twitter.com/hashtag/CNDH?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[24] #AcciónDeInconstitucionalidad: https://twitter.com/hashtag/Acci%C3%B3nDeInconstitucionalidad?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[25] #ControversiaConstitucional: https://twitter.com/hashtag/ControversiaConstitucional?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[26] @SCJN: https://twitter.com/SCJN?ref_src=twsrc%5Etfw

[27] @INAImexico: https://twitter.com/INAImexico?ref_src=twsrc%5Etfw

[28] @IFT_MX: https://twitter.com/IFT_MX?ref_src=twsrc%5Etfw

[29] #LeyFederalDeTelecomunicacionesYRadiodifusión: https://twitter.com/hashtag/LeyFederalDeTelecomunicacionesYRadiodifusi%C3%B3n?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[30] #PadrónNacionalDeUsuariosDeTelefoníaMóvil: https://twitter.com/hashtag/Padr%C3%B3nNacionalDeUsuariosDeTelefon%C3%ADaM%C3%B3vil?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[31] #DefendemosAlPueblo: https://twitter.com/hashtag/DefendemosAlPueblo?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[32] pic.twitter.com/CpZ7c3h7LH: https://t.co/CpZ7c3h7LH

[33] May 18, 2021: https://twitter.com/CNDH/status/1394685023220031493?ref_src=twsrc%5Etfw

Pasaporte analógico con sellos de migraciones de Uruguay y Argentina

Escrito por MARÍA PAZ CANALES

Si bien las devastadoras consecuencias económicas y sociales que ha traído para la población el extendido período de pandemia son el aliciente para que los gobiernos busquen en este tipo de instrumentos una herramienta para “premiar” el comportamiento de la ciudadanía responsable que ha cumplido con su deber de inmunización, hay un problema severo en esta estrategia desde la perspectiva de la comunicación del riesgo primero, y luego respecto del ejercicio de derechos fundamentales.

A inicios de mayo, la prensa anunciaba que seis países de América Latina y el Caribe, entre ellos Chile, estaban desarrollando una iniciativa para impulsar proyectos que incentiven la transformación digital de la salud en la región y cuya primera iniciativa sería el desarrollo de un certificado de vacunación digital e interoperable para Covid-19. Se trataría de una iniciativa patrocinada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), alineados con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

La digitalización del expediente médico es un proceso en curso en muchos países de la región, entre ellos Chile. En los últimos años ha sido conducido de la mano de evaluaciones de cómo implementarse en una forma que proteja la seguridad y la privacidad de los datos de salud, y que no impacte negativamente el ejercicio de otros derechos fundamentales. La pregunta aún sin respuesta es si el anuncio sobre certificaciones digitales interoperables de vacunación en la región va a satisfacer tales estándares y cómo. Los riesgos de avanzar en certificaciones de vacunación e inmunidad digital o pases de movilidad se extienden a la inadecuada comunicación de riesgo y al impacto en el ejercicio de derechos.

Los certificados de vacunación tienen dos propósitos principales: generar un registro que facilite la continuación de las prestaciones de salud para la persona que ha recibido un tratamiento de inmunización, y entregar información acerca del tipo de inmunización recibida para hacer seguimiento a sus resultados o validez. A nivel mundial existe una larga historia de programas de inmunización que en el último siglo se han desarrollado sin problemas, entregando la información a sus beneficiarios en papel.

Todo evento de prestación de salud requiere del acceso a datos personales y datos sensibles que se configuran a partir de la prestación de salud recibida. Tales datos normalmente residen en la ficha médica, a la cual solo la paciente y sus prestadores de salud tienen acceso, y no son consignados en forma detallada en las certificaciones recibidas, que solo contemplan la información mínima para identificar a la paciente y su evento de inmunización. La digitalización de los certificados de vacunación va acompañada de un aumento de la cantidad de datos recogidos e incrementa la posibilidad de generar eventos de acceso no autorizado a esa información para propósitos que pueden ser completamente distintos a los originales, es decir, información de continuación de prestaciones de salud y prueba de inmunización. Creado el antecedente digital, y al forzar a la población a circular con esta información en sus dispositivos digitales, el riesgo de pérdida de control, derivado de usos no relacionados al tratamiento de salud, se extiende exponencialmente.

Los pases de movilidad proponen un caso de uso tanto más problemático, ya que intentan asociar a un episodio (o varios) de inmunización a un diferencial en cuanto a las posibilidad de ejercer la libertad de movimiento sin restricciones, en comparación de aquella limitada para las personas no inmunizadas. Los pases de movilidad se basan en una inferencia de riesgo menor de infección y contagio basado en el episodio de inmunización. Para que esa inferencia sea sólida, debe sostenerse en evidencia científica de cuál es el nivel de disminución de riesgo de contagio y de propagación del virus que la inmunización genera. En Chile, la Universidad de Chile ha indicado que ese riesgo se sitúa en el 56,5% como promedio para las vacunas en actual utilización en Chile. Mientras, el Ministerio de Salud declara que la vacuna SINOVAC (con la que mayoritariamente ha sido inmunizada la población nacional) tiene 67% de efectividad para prevenir Covid-19 sintomático. Es decir, incluso en la cifra más optimista, 3 de cada 10 personas vacunadas aún se encuentran en riesgo de contraer y transmitir COVID-19.

Avanzando en la trilogía, los pasaportes de inmunidad buscan generar un grado de certeza que permita la circulación de la población y la reactivación de las actividades económicas y sociales, incluso en el tránsito internacional. Su emisión depende de la existencia de métodos de medición de los grados de inmunidad desarrollada por la población frente a una enfermedad infectocontagiosa. Su objetivo es precisamente discriminar entre aquellos que cuentan con inmunidad y quienes carecen de ella, asignando consecuencias de movilidad y oportunidades de empleo a esa clasificación. Así, buscan imponer una restricción artificial sobre quién puede participar en actividades sociales y económicas, y quién no. Es por ello que las expertas llaman la atención acerca del riesgo de que los pasaportes de inmunidad creen un incentivo perverso para que las personas busquen infectarse, especialmente las más vulnerables, que no pueden permitirse un período de exclusión de la fuerza laboral, agravando las desigualdades sociales preexistentes. La OMS expresó en 2020 su preocupación por el desarrollo de pasaportes de inmunidad, advirtiendo la información insuficiente acerca del desarrollo de anticuerpos para el SARS-CoV-2, con los riesgos de errónea clasificación de los niveles de inmunidad de la población que ello podría implicar. En la actualización provista en mayo de 2021, la OMS vuelve a repetir que la evidencia sobre la respuesta inmune y su duración respecto de la infección de Covid-19 o su inmunización no se encuentra suficientemente comprendida a la fecha, con lo cual la correlación de su efecto de protección no puede ser aún establecida.

Para evitar las críticas internacionales a que han sido sujetos los pasaportes de inmunización, como el renombrado pase verde de la Unión Europea, en Chile las autoridades han optado por la nomenclatura de “pase de movilidad” que como vimos más arriba se encuentra sujeto a las mismas incertidumbres en la comunicación de riesgo que los pasaportes de inmunidad: ambos hacen inferencia hasta ahora no asentadas en evidencia científica de nivel de riesgo de contraer y contagiar el SARS-CoV-2.

Problema con la comunicación de riesgo

Tal como lo ha destacado el European Data Protection Board (EDPB) al emitir su opinión sobre la propuesta de certificado verde para la Unión Europea, “parece haber poca evidencia científica que respalde el hecho de que haber recibido una vacuna COVID-19 (o haberse recuperado de COVID-19) otorga inmunidad y por cuánto tiempo dura. Por lo tanto, el Certificado Verde Digital debe entenderse simplemente como una prueba verificable de una solicitud o historial médico fáctico con sello de tiempo que facilitará la libre circulación de los ciudadanos de la UE debido a su formato común en todos los Estados miembros. Sin embargo, advertimos derivar conclusiones sobre inmunidad o contagio, ya que una opinión científica consolidada aún está pendiente”.

Por su parte, el Ada Lovelace Institut ha advertido que los pasaportes digitales no deben implementarse mientras se desconoce tanto sobre COVID-19, particularmente el efecto de diferentes vacunas (y regímenes de vacunación) sobre la transmisión, la duración de la protección y la generalización de esos efectos. En otras palabras, el pasaporte de vacunación se basa en la premisa de que el estado de “vacunada” dice algo sobre el riesgo que una persona representa para otros, no simplemente el riesgo que cada persona enfrenta de contagiarse. “En la actualidad, el estado de vacunación no ofrece evidencia clara o concluyente sobre el riesgo de un individuo para otros a través de la transmisión. El estado de vacunación nunca puede ofrecer evidencia absolutamente concluyente del riesgo de un individuo para otros (o su propio riesgo), ya que ninguna vacuna será 100% efectiva para el 100% de los receptores”.

La consecuencia más grave sobre este error en la comunicación de riesgo, el incremento en la circulación del virus y el aumento en el nivel de contagios consecuente, fue denunciada en Chile por el Colegio Médico y un número relevante de Asociaciones Médicas al realizarse el anuncio de despliegue del pase de movilidad por el gobierno de Chile. Dos semanas luego de su implementación, la evidencia del aumento de casos a nivel nacional, con alrededor de 50 mil casos activos, parece respaldar que un relajamiento de la movilidad no se justifica ni siquiera con un programa de vacunación exitoso.

No se trata de poner en cuestión la utilidad de las vacunas que indudablemente reducen el riesgo de contraer la enfermedad o de presentar sus síntomas más severos. El cuestionamiento a los pases de movilidad o certificaciones de inmunidad no tiene nada que ver con la defensa al “derecho a no vacunarse” que algunos individuos han intentado enarbolar, de lo que se trata es de entregar información adecuada a la población que evite el relajamiento de las medidas sanitarias de distanciamiento social, uso de mascarillas e higiene de manos que siguen siendo esenciales para contener la pandemia.

Tristemente, aquí nos encontramos no solo frente a un problema de oportunidad que ha sido el ángulo enfatizado desde la comunidad científica, sino que, junto a la falta de certeza científica acerca de la predicción de riesgo que acompaña a la inmunización, se sitúa un problema social relacionado con cómo los pases de movilidad, los certificados de vacunación digital o los certificados de inmunidad pueden terminar transformándose en instrumentos de discriminación en el ejercicio de derechos, cuyos impactos negativos se extiendan a los ya dolorosos efectos económicos y sociales que afectan a sectores más vulnerables.

Discriminación en el ejercicio de derechos

No es casualidad que al inicio de la pandemia la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de su Resolución 1/20 “Pandemia y Derechos Humanos en las Américas”, recomendó a los Estados de la región “adoptar de manera inmediata e interseccional el enfoque de derechos humanos en toda estrategia, política o medida estatal dirigida a enfrentar la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias, incluyendo los planes para la recuperación social y económica que se formulen. Estas deben estar apegadas al respeto irrestricto de los estándares interamericanos e internacionales en materia de derechos humanos, en el marco de su universalidad, interdependencia, indivisibilidad y transversalidad, particularmente de los DESCA”.

Desde un punto de vista individual, un pase de movilidad registra datos de salud privados, ¿cómo se protege esta información? ¿Cómo se previene el riesgo de fraude o falsificación? ¿Cómo se previenen violaciones de la privacidad? Desde un punto de vista social, la adopción de pases de movilidad tiene impactos concretos en el ejercicio de la libre circulación, el derecho a reunión e incluso sus impactos pueden extenderse al acceso a las oportunidades de empleo. Estos pasaportes no deberían resultar en una herramienta de control social que restrinja la movilidad de la población en contextos de disidencia política o en una herramienta adicional para imponer restricciones abusivas a la migración, por nombrar solo algunos de los potenciales impactos negativos de estas implementaciones.

La creación de un pase de movilidad genera una indudable tentación para las empresas de condicionar el acceso a oportunidades de empleo a la titularidad de estos, en el marco de una campaña de vacunación que aún no alcanza la universalidad y, repetimos, cuyas condiciones de duración de inmunidad no se encuentra científicamente determinada aún. Un uso de este tipo tendrá consecuencias indudables de discriminación, pero también desafíos logísticos en torno a cómo se realizan las verificaciones de los pases y cómo se vigila que continúe la adopción de otras prevenciones sanitarias como el distanciamiento social y uso de mascarillas. El pase de movilidad puede fomentar una falsa sensación de seguridad, ya sea en su titular o en otras personas (como su empleador) y aumentar, en lugar de disminuir, los comportamientos de riesgo. Existe vasta experiencia previa desde la normativa de protección de los derechos de los trabajadores acerca de los riesgos de permitir decisiones de empleo atendidas a condiciones de salud, o de riesgos de salud derivados de condiciones de trabajo inadecuadas. Y esa experiencia será útil para calibrar los derechos en juego.

Otra forma palpable de discriminación que presentan las certificaciones de vacunación e inmunidad o los pases de movilidad digital está precisamente asociada a su carácter digital. Nuevamente, sin condiciones de conectividad universal a internet aseguradas para la población general, habilidades digitales limitadas en algunos segmentos o baja disponibilidad de dispositivos inteligentes, grupos de la población con acceso limitado a la tecnología por cualquiera de estos factores quedarán excluidas de su uso.

Estos riesgos fueron claramente anotados además en una recomendación específica emitida el año pasado por la CIDH en su Resolución 4/20 sobre los “derechos humanos de las personas con Covid-19”: “los Estados deben abstenerse de utilizar los datos sobre el estado de salud de las personas con COVID-19 para expedir certificaciones de inmunización que generen una diferencia de trato injustificada en el disfrute y ejercicio de otros derechos”.

Entonces avanzando un paso más en el análisis de necesidad, proporcionalidad y legalidad que exigen los estándares interamericanos de derechos humanos, ¿cuál es el marco de legalidad que acompaña al pase de movilidad en Chile? Sin una ley de protección de datos personales actualizada, con pocas certezas de como se manejan los datos de comisaría virtual y la opaca implementación de CoronApp previamente criticada por Derechos Digitales, la política pública desplegada tampoco ha sido acompañada de ningún tipo de certeza acerca de cómo los datos que son recogidos para generar el certificado digital serán procesados, accedidos (y por quién) o cómo será limitado su uso para otros fines.

Por último, las certificaciones de vacunación e inmunidad digital o los pases de movilidad pueden ser una distracción tentadora. Su desarrollo implica costos de oportunidad importantes desde una perspectiva de recursos públicos, lo que implica dejar de usar esos mismos recursos en otras intervenciones. Sin embargo, su utilidad específica para la pandemia se encuentra temporalmente limitada, ya que es esperable que con los programas de vacunación y la circulación del virus se alcance más temprano que tarde la inmunidad de grupo. ¿Vale la pena sacrificar derechos y libertades si una vez que haya inmunidad colectiva estos instrumentos de discriminación no tendrán sentido sanitario? ¿Qué haremos entonces con estas infraestructuras de control puestas en marcha? ¿Serán ellas desmanteladas? ¿Cómo aseguramos que los datos por ellas recogidas no sean extendidos a otros usos secundarios de control social?

 

[Fuente: http://www.derechosdigitales.org]

Sept ans après l’album Massilia, le groupe est de retour avec Sale caractère. Rendez-vous aux Goudes, au pied des calanques et face à la mer, à Marseille, en compagnie des trois MC de ce groupe pionnier du reggae occitan. 

RFI Musique : Pourquoi se retrouver aux Goudes ? En référence au titre Un Dimanche aux Goudes ? 
Gari : C’est une des caractéristiques de Marseille : tu pars 20 minutes à droite en voiture ou 20 minutes à gauche et tu n’es plus en ville. Pourtant, nous sommes à Marseille ! C’est un des luxes marseillais dont peut bénéficier n’importe quelle classe sociale. Si on rentre dans les détails, les transports en communs ne permettent pas aux habitants des quartiers nord de descendre au bord de la mer. De ce point de vue, notre ville est un peu à la cave.
Il y a la nature, la mer, la ville et des usines désaffectées. Ici vivaient des pêcheurs et des ouvriers. C’est un lieu en mutation, mais qui n’est pas devenu une station balnéaire. Les Marseillais sont souvent des marins qui restent à terre, ils regardent les navigateurs partir, ils écoutent leurs récits…
Moussu T : Le fait d’être à Marseille, d’être en retrait par rapport aux médias ou aux maisons de disques, cela nous a desservi. Mais cela a aussi été une chance d’être en périphérie. Bien qu’en France, la périphérie suscite le mépris… Comme les langues dites « régionales »… Mais de Marseille, je peux parler au monde.

Ce neuvième album a été « écrit et composé à la maison »… 
Gari : La maison, c’est notre studio, à Beaumont, entre Saint-Barnabé et Saint-Julien (deux des 111 quartiers de Marseille, ndlr). Autant un lieu qu’une manière de faire. Au début, Massilia n’intéressait pas grand monde. Par nécessité, nous avons rapidement créé notre label, notre studio…  Nous avons toujours gardé cette autonomie de création et de production.
Moussu T : Nous avons mis 3 mois à concevoir cet album, entre septembre et décembre 2020, il a été facile à faire.
Gari : Nous étions encore en plein confinement, en plein brouillard. Psychologiquement, cela nous a un peu sorti la tête de l’eau. Cela a été plus rapide que d’habitude. Il y a deux ans, nous avions tenté, mais on n’y était pas arrivés.
Moussu T : À notre âge et par notre longévité, il n’y a pas grand-chose qui nous oblige à travailler. Nous concevons donc chaque album par désir et par plaisir. Bizarrement, cet album a été créé comme les premiers, de façon rapide et spontanée. Comme lorsque nous chantions avec Papet au Panier sur les faces B instrumentales des disques jamaïcains. Notre DJ, Kayalik, a proposé des instrumentaux, nous avons posé dessus. Il n’a, ni refait, ni réarrangé ses instrus.
Gari : C’était galvanisant !

Cet opus est plus électronique que les précédents…
Gari : Un rub a dub digital, une lecture moderne de nos origines musicales…
Moussu T : Nous avons aussi utilisé l’Auto-tune. Certains répliquent —comme à nos débuts—­ que ce n’est pas de la musique. On nous disait : « vous n’avez pas de musiciens, vous n’êtes pas noirs »… Un peu ce que décrivait le titre Interdit aux Conos dans notre premier album. C’est comme un racisme contre les cultures populaires.
Papet J : On a été victimes de la cancel culture depuis 30 ans ! (rires)
Gari : Ce sont les mêmes qui critiquent JuL pour un post, à cause de trois fautes d’orthographe, même s’il dit quelque chose de censé. La forme éclipse le fond.

Le titre Drôles de poissons tranche avec vos autres textes… 
Papet J : C’est une chanson étrange, peu commune chez nous. Il y a un gros pathos, une envie de vomir. Ces migrants qui se noient, c’est ici dans la Méditerranée, dans notre jardin. Drôles de poissons, c’est un choc, c’est un peu notre Strange Fruit (une chanson de Billie Holiday tirée d’un poème contre le racisme et le lynchage d’Afro-Américains, ndlr).

Êtes-vous engagés politiquement ? 
Moussu T : Nous sommes partisans, au sens où nous prenons parti. Nous sommes du côté des gens des classes populaires, du milieu d’où nous venons.
Papet J : Sans non plus idéaliser le gentil ouvrier et le méchant patron. Nous ne vivons pas dans un microcosme d’artistes ou de gens du métier.
Gari : Nous faisons du folklore, car il est compris par toutes les générations.

Papet J : S’il y a un phénomène contre lequel nous devons lutter aujourd’hui, c’est celui de l’individu seul contre tous, ce n’est même plus de l’individualisme. Les réseaux font croire à chacun que son avis personnel est supérieur à celui des autres en fonction du nombre de likes. C’est de la démagogie pure et simple qui vise à créer de l’audience et donc de l’argent. Ce « un contre tous » au lieu du « tous pour un » nous dérange ! Il provoque impuissance et sentiment de frustration, ce qu’a accentué la pandémie.

Comment lutter contre ce phénomène ? 
Moussu T : Notre but est d’amener de la joie, de rassembler les gens. Que la fête soit un prétexte à la réflexion.
Papet J : Pour nous, le monde néolibéral et capitaliste est le poison, la culture en est l’un des antidotes. Cela peut sembler un peu simple, mais c’est le cas.
Moussu T : Nous le faisons aussi à travers l’association Massilia Chourmo, qui fêtait ses 30 ans cette année, mais qui n’a pas pu organiser la sardinade du 1er mai. Faire du reggae, du hip hop, c’est ouvrir sa gueule et parler de la réalité. Cela fait partie du cahier des charges, sinon cela ne sonne plus vrai. On considère ceux qui l’ouvrent comme ayant un sale caractère ! C’est pour cela que Macron considère les Français comme un peuple de réfractaires et de procureurs. Cela recoupe un peu l’image du Marseillais grande gueule !

Massilia Sound System Sale Caractère (Manivette Records/Baco Distrib) 2021
Site officiel / Facebook / Instagram / YouTube 

→ À écouter aussi : Massilia Sound System: un Sale caractère salutaire

 

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[Photo : Nicolas Dambre – source : http://www.rfi.fr]

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Passar 21 dies sense abandonar el català, establir bonificacions fiscals per la llengua, augmentar-ne l’ús a les plataformes digitals, que entitats com el Barça facin campanyes en català, configurar els dispositius electrònics en aquesta llengua, fer videojocs, un reality show o un festival de la cançó en català… Són algunes de les propostes que set professionals de la llengua han elaborat per afavorir la difusió i l’ús del català en tots els àmbits de les societats catalana, valenciana i balear.

Són 57 accions concretes, ben traçades i executables. Pensades i defensades amb eficàcia i bon humor, i que podem dur a terme des de persones individuals fins a poders polítics, passant per empreses, entitats i associacions.

Només cal voluntat, pressupost i, en alguns casos, legislació o reglamentació.

El mateix que els autors reclamen al final del llibre en la crida que fan per un gran pacte per la llengua. Magí Camps, Míriam Martín Lloret, Rudolf Ortega, Maria Rodríguez Mariné, Ivan Solivellas i Pau Vidal, sota la coordinació d’Enric Gomà, demostren que estan ‘Molt a favor’ del català.

Cadascun de nosaltres hi pot estar també.

Títol: Molt a favor. 57 propostes i un pacte per la llengua
Autor: Magí Camps, Míriam Martín Lloret, Rudolf Ortega, Maria Rodríguez Mariné, Ivan Solivellas, Pau Vidal i Enric Gomà
Editorial: Eumo Editorial
Col·lecció: Lingüística
Pàgines: 192
ISBN: 978-8497667371

 

[Font: http://www.racocatala.cat]

Bruxelles a proposé jeudi (3 juin) un plan pour établir un système d’identification numérique sécurisé utilisable dans toute l’Europe à partir de son téléphone afin d’accéder à des services en ligne ou partager des documents.

« L’identité numérique européenne nous permettra de faire dans n’importe quel État membre ce que nous faisons chez nous, sans frais supplémentaires et avec moins d’obstacles. », a déclaré la vice-présidente de la Commission, Margrethe Vestager, qui a dévoilé le projet avec le commissaire au Marché intérieur, Thierry Breton.

L’objectif est de faire en sorte que tous les citoyens et entreprises aient accès, s’ils le souhaitent, à une identité numérique nationale qui soit reconnue à travers l’UE pour faciliter et sécuriser leurs démarches, a expliqué la Commission européenne dans un communiqué.

« L’identité numérique européenne nous permettra de faire dans n’importe quel État membre ce que nous faisons chez nous, sans frais supplémentaires et avec moins d’obstacles. Que ce soit louer un appartement ou ouvrir un compte bancaire en dehors de notre pays d’origine. Et de le faire d’une manière sûre et transparente », a déclaré la vice-présidente de la Commission, Margrethe Vestager, qui a dévoilé le projet avec le commissaire au Marché intérieur, Thierry Breton.

Plusieurs systèmes numériques d’identification sont déjà proposés par des gouvernements et des entreprises privées.

Mais l’exécutif européen souhaite assurer un accès universel à ces solutions, garantir qu’elles soient utilisables très largement. Ce « portefeuille » d’identité numérique européenne devra notamment être accepté par les grandes plateformes comme moyen d’identification des utilisateurs, si ces derniers le souhaitent.

Le « portefeuille » pourra être associé à divers documents comme le permis de conduire, des diplômes ou des comptes bancaires…

Mais l’utilisateur sera en capacité de déterminer quels éléments de son identité, quelles données ou certificats seront partagés avec des tiers, afin de limiter l’accès à ses informations personnelles au strict nécessaire. Bruxelles promet des normes de sécurité « au meilleur niveau ».

Pour arriver à la mise en place du nouveau système, qui s’appuiera sur les solutions nationales déjà existantes en les rendant interopérables, la Commission européenne prévoit une modification de réglementation. Elle invite les États membres à « créer une boîte à outils commune d’ici à septembre 2022 et à commencer immédiatement les travaux préparatoires nécessaires ».

« Cette boîte à outils devrait comprendre l’architecture technique, les normes et des lignes directrices s’appuyant sur les meilleures pratiques », a expliqué l’exécutif européen.

Bruxelles entend travailler avec les Vingt-Sept et le secteur privé sur les aspects techniques.

La transition numérique fait partie des grands priorités de la Commission européenne. Elle s’est notamment fixé pour objectif d’ici à 2030 que tous les services publics de l’UE soient disponibles en ligne et que tous les citoyens aient accès à un dossier médical électronique. À cette date, elle espère que 80% d’entre eux utiliseront une solution d’identité électronique.

 

[Photo : EPA-EFE/STEPHANIE LECOCQ – source : http://www.euractiv.fr]

Denúnciao A Mesa pola Normalización Lingüística.

DNI

Desde decembro de 2001, vai para 20 anos, o documento de identidade (DNI) estaba, ademais de en castelán, no idioma propio de cada un dos territorios con esta lingua: galego, euskera e catalán.

Dábase así cumprimento a unha decisión nada a partir dunha proposta non de lei impulsada non por ningunha organización nacionalista, independentista ou “enemiga de la unidad de España” senón polo PP de Catalunya.

Mais agora, case 20 anos despois, dese paso, o novo documento de identidade xa non estará nin en galego (na Galiza), nin en vasco (en Euskal Herria) nin en catalán. Seguirá a estar en castelán e, a partir de agora, tamén en inglés. Mais xa non en ningunha das linguas cooficiais.

Isto é o que A Mesa pola Normalización Lingüística vén de denunciar nas redes sociais.

Con palabras en inglés, obrigatorio desde o 2 de agosto (levarán ese formato os que se tramiten a partir desa data) e que deixará obsoleto o actual DNI en 2031. Esta semana presentouse o novo DNI europeo, un documento que introducirá novidades na documentación dos cidadáns do Estado para partir do verán e que incorpora novas medidas de seguridade para cumprir co Regulamento UE 2019/1157 do Parlamento Europeo e do Consello do 20 de xuño de 2019, de obrigado cumprimento para todos os Estados da UE desde este verán.

Desta maneira, o Estado español adapta o DNI á lexislación da UE sobre identidade dixital.

 

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

ÉTUDE – Pour saisir l’impact des nouvelles technologies sur l’écriture, Courbevoie, la ville « capitale du Mot », présente, dans le cadre de son événement Les Mots Libres qui se déroulera du 1er au 27 juin, une étude inédite sur le rapport des Français au mot à l’ère du numérique. Un sondage réalisé par Médiamétrie auprès d’un échantillon représentatif de Français âgés de 15 ans et plus, avec la participation de la chaire numérique de l’université Paris Dauphine. Il s’agit de la première étape d’un rendez-vous annuel pour connaitre les nouveaux usages des Français avec leur langue. 

ActuaLitté

L’étude nous apprend que 99% de Français pratiquent l’écriture, quel que soit le support pour communiquer avec les autres. Même si l’écriture dans son sens culturel et créatif apparaît désormais comme une pratique moins répandue que l’écriture numérique, elle demeure toujours présente. Mais pour autant, le monde numérique nous a contaminés.

Avec 98% de la population qui envoie des messages numériques, l’écriture confirme son virage numérique absolu. Les pratiques d’écriture les plus usuelles du quotidien sont les e-mails pour 90% des internautes, les messageries instantanées personnelles (81%), les SMS (79%) ainsi que les emails et les messageries instantanées professionnelles (pratiqués tout deux quotidiennement par 70% des utilisateurs). Pour 34% des internautes, le numérique a changé leurs habitudes, ils écrivent plus qu’avant en particulier à cause du confinement, en passant du papier au blog.

Contrairement à l’idée reçue sur le « langage SMS », l’orthographe et la syntaxe restent importantes pour une majorité́ des Français sur tous les supports (SMS, réseaux sociaux, messagerie). Elles sont particulièrement surveillées sur les emails (70% sont tout à fait d’accord avec l’affirmation « Je fais attention à mes phrases, à ce que j’écris », 77% avec l’affirmation « Je fais attention à l’orthographe de ce que j’envoie »).

Les messageries instantanées personnelles et les SMS misent sur l’écriture efficace : « Je vais à l’essentiel » (93%) est l’affirmation la plus en accord avec ces supports, suivie par « Je choisis des phrases courtes » sur les SMS.

Alors que les hommes disent souhaiter aller au plus efficace dans leurs messages, les femmes déclarent faire attention à leurs phrases, à leur syntaxe. Elles sont aussi plus sensibles à l’orthographe : 80% d’entre elles font particulièrement attention aux messages qu’elles envoient contre 73% des hommes … Le soin apporté à l’écrit est plus féminin que masculin…

Question de générations ?

Les jeunes utilisent les nouvelles technologies et jouent naturellement avec. 41% des 15-24 ans trouvent le langage numérique spontané. Les Français âgés ont plus de mal à le comprendre. 30% des 65 ans et + ne sont pas favorables au langage numérique et préfèrent l’éviter. Une tendance que l’on trouve principalement chez les hommes.

L’écriture pour communiquer et partager se fait majoritairement en continu toute la journée (64% pour les SMS, 61% pour les messageries instantanées personnelles, 50% pour les réseaux sociaux). En revanche, l’écriture « plaisir », a plutôt lieu au domicile sur les temps libres (54% pour les articles et critiques, 48% pour les romans, essais, poèmes, etc., 46% pour les carnets, carnets de voyage et notes de réflexion).

L’émergence d’un nouveau langage rapide, enrichi d’une représentation des émotions ? L’instantanéité́ est devenue une sorte de nouvelle valeur, synonyme dans le cadre professionnel d’existence, de dynamisme et d’engagement.

2020 aura marqué les Français par un bouleversement des pratiques médias, vidéos, de communication et l’année de confinement a encore mis à mal la communication en face à face et l’absence de décodage du langage non verbal et corporel.

Écrire vite, et se faire comprendre

Pour pallier cela, de petites iconographies « sympathiques » et enfantines ont pris de plus en plus d’importance dans l’ensemble des communications. Qui n’a pas répondu par un nuage ou un joyeux soleil, ou ponctué un e-mail professionnel d’un avenant petit smiley jaune venant arrondir les angles d’une demande un peu abrupte ?

Les émojis d’origine japonaise qui sont littéralement des images et par extension des émotions se trouvent partout.

Symptomatique de l’écriture numérique, ils sont désormais utilisés par 93% des Français. Décrits comme un moyen de « rendre un message plus sympa » par 61% des Français, ils sont de parfaits vecteurs d’émotions à l’écrit. Ils incarnent en effet à la fois les envies de rapidité propres au numérique et le besoin des individus de réagir ou de transcrire plus facilement leurs émotions par écrit.

Cette propension à une rédaction rapide est d’autant plus répandue grâce aux outils numériques : les individus affirment en effet qu’ils « vont à l’essentiel » et « choisissent des phrases courtes ». Ce sont également des messages courts qui sont le plus souvent échangés, et en général avec des réponses instantanées.

Globalement, la perception des nouveaux modes de communication numériques est plutôt positive : 96% des internautes les trouvent faciles d’utilisation, 92% pensent que c’est un bon moyen de communiquer et partager avec beaucoup de personnes. Pour 74% des internautes, c’est tout de même chronophage, et 59% pensent qu’ils nous coupent de ce qui nous entoure.

Pour ce qui est du langage utilisé sur le numérique, il est globalement compris (79%), mais une majorité n’y est pas favorable et préfère l’éviter (59%).

Outre les émojis qui se sont largement imposés pour scander les différents messages numériques, on constate l’émergence de nouveaux mots qui sont passés dans le vocabulaire commun et de plus en plus utilisés comme : like, podcast, streaming, zoom, uberisation, click and collect ou encore hashtag, etc.

[Photo : Siora Photography/ Unsplash – source : http://www.actualitte.com]

O magistral documentário de Sergei Loznitsa recolhe imagens das exéquias monumentais de Stálin

(Divulgação)

Escrito por Paulo Lima
No dia 5 de março de 1953, às 21h50, Josef Vissarionovich Stálin é declarado oficialmente morto. Pelos quatro dias seguintes, o sucessor de Lênin à frente da União das Repúblicas Socialistas Soviéticas terá um funeral de dimensões majestosas, como se em seu lugar jazesse um santo.

O comunicado de sua morte, feito pelo Comitê Central do Partido Comunista, ecoa por todo o território soviético. Uma descrição clínica dos últimos momentos de Stálin é feita como se estivesse em curso uma autópsia.

O culto à sua personalidade buscava conferir-lhe a imortalidade. As pompas de seu funeral na Praça Vermelha representaram o clímax dessa ubiquidade. Uma avalanche humana dirigiu-se a Moscou para despedir-se do seu líder. A dimensão épica do funeral e dos dias de luto foi registrada por aproximadamente 200 cinegrafistas, pertencentes à melhor escola do cinema soviético, espalhados por todos os rincões da URSS.

São essas imagens que constituem o extraordinário documentário State Funeral (Funeral de Estado), do diretor ucraniano Sergei Loznitsa, lançado em 2019, agora disponível ao público brasileiro na plataforma Mubi. A produção de 2 horas e 30 minutos proporciona um denso mergulho naqueles dias de pesar do povo soviético.

A reunião das imagens transmite a impressão de uma cobertura em tempo real. No que poderia ser considerada a primeira metade do filme, vemos homens e mulheres pertencentes às diversas etnias espalhadas por aquele vasto continente recebendo a notícia da morte de Stálin. O discurso laudatório imprime um tom dos salmos de um evangelho gravado nas tábuas do comunismo. Rostos de semblantes carregados ouvem descrições que conferem ao secretário geral do Partido Comunista, e depois ditador, frases do tipo:

“Sua cabeça repousa sobre o travesseiro. Ele nunca mais abrigará outro pensamento genial.”

“É impossível tirar os olhos desse rosto infinitamente querido.”

“Seus lábios estão bem fechados sob seu bigode. Eles nunca mais pronunciarão suas palavras tão bem consideradas.”

“Não há morte aqui. Há apenas vida eterna. Imortalidade.”

Apesar da estratégia de canonização, alçando o camarada Stálin à condição de ícone sagrado, as palavras, à luz do que a História veio a revelar, diante dos crimes do stalinismo, não deixam de produzir um efeito cômico.

Loznitsa estrutura sua narrativa cronologicamente, valendo-se dos acervos hoje disponíveis no Arquivo Estatal da Rússia. Tecnicamente, o filme apresenta duas texturas com qualidade excepcional, após recuperação digital: vemos imagens em preto e branco e coloridas com variações de emulsão. As cenas iniciais mostram a chegada do caixão de Stálin ao prédio do Salão das Colunas da Casa dos Sindicatos, na Praça Vermelha. Uma câmera é fixada em seu rosto e logo em seguida concentra-se por algum tempo em suas mãos. A leitura semiótica dessas imagens mostra a intenção de associar o továrich a uma aura de santidade. Delegações dos então países satélites alinhados a Moscou são vistas chegando para o funeral.

A cobertura então desloca-se para a URSS profunda, interiores de fábricas, estaleiros, gente do povo, os representantes da revolução de outubro de 1917. São imagens de profundo significado, como se a história se mostrasse em cada detalhe, em cada rosto dos órfãos de Stálin. Filas se formam nas paragens mais remotas para retirarem a edição do Pravda – o jornal oficial do partido -, com as notícias de sua morte. As imagens são eloquentes por si sós. Ainda que morto, a milhares de quilômetros de distância, Stálin faz-se presente em cada lugar, cada vilarejo, na forma de cartazes gigantes e nos arranjos de flores que abarrotam os espaços públicos, como se representassem altares. Provavelmente, jamais na história da humanidade um funeral foi capaz de mobilizar uma quantidade de flores nessa dimensão.

No que poderia ser uma segunda parte do filme, as imagens detêm-se no funeral em Moscou. Foram decretados quatro dias de luto. Nomes da linha dura do partido organizaram o funeral. São eles Nikita Kruschev, Geórgiy Malenkov, Viatcheslav Molotov e Lavrentiy Beria. Nós os vemos, em alguns momentos, flagrados como fantasmas, destacando-se em meio ao caudal humano. O desenho sonoro do documentário, a cargo do bielorusso Vladimir Golovnitski, permite recriar a atmosfera funérea: o arrastar de calçados, as tosses que irrompiam, os prantos contidos de babushkas inconsoláveis, bem como de militares empedernidos.

O fluxo de pessoas que passa diante do caixão de Stálin parece interminável. À distância, ele jaz rodeado de flores como um santo no altar da veneração. No interior do vasto recinto, uma orquestra acompanhada de coro executa peças de grandes clássicos como Franz Schubert, Mendelssohn, Mozart, Chopin e Tchaikóvsky, conferindo grandiosidade dramática ao instante. Artistas desenham e esculpem a figura do morto para a posteridade. “A face da terra está cinza. Sua alma chora”, lamenta o narrador oficial.

Os tumultos verificados durante os dias do funeral provocaram a morte de 106 pessoas na Praça Vermelha, segundo escreveu Hans Magnus Enzensberger em seu livro de memórias Tumulto. A própria filha de Kruschev só escapou porque se conseguiu arrastar para debaixo de um carro. Essas informações não constam do filme de Loznitsa, nem poderiam. As câmeras, ao retratarem o derradeiro ato de Stálin, o “membro mais querido da família soviética”, de acordo com a locução oficial do partido, tinham como objetivo manter vivo o culto à celebridade.

A versão do documentário disponibilizada ao público brasileiro inclui material extra contendo uma entrevista concedida pelo diretor Sergei Loznitsa ao cineasta italiano Pietro Marcello, diretor de Martin Eden. Nela, Loznitsa observa que sua intenção não era apontar para o que aconteceu na URSS, mas para o futuro. “Nesse sentido”, diz ele, “este filme não é sobre o passado, é um filme sobre quão sedutora é esta forma de poder em geral, inclusive para as massas, que são hipnotizadas por esta fórmula e são, ao mesmo tempo, animais de sacrifício com esta fórmula de sacrifício.”

Durante o período em que governou a URSS, de meados de 1921, quando sucedeu a Lênin no comando da revolução, até 1953, ano de sua morte, Stálin implantou um regime de terror que custou a vida de 27 milhões de cidadãos soviéticos, além de outros 15 milhões abatidos pela fome provocada por sua política de coletivização do campo na Ucrânia, conhecida como holodomor. Os crimes de Stálin foram denunciados por Nikita Kruschev no 20º Congresso do Partido Comunista da União Soviética, em 1956. O épico político de Sergei Loznitsa é um poderoso instrumento acerca do autoritarismo e da maneira como transforma massas em rebanhos hipnotizados.

>> State Funeral pode ser assistido na plataforma Mubi, com acesso restrito a assinantes, ou no Vimeo on demand com legendas em inglês
https://youtu.be/JSvGX6syd_8
[Fonte: http://www.cartamaior.com.br]

Fiódor Dostoyevski, considerado por muchos como el último gran genio de la literatura, es uno de esos autores con una vigencia que es casi imposible de perder, pues a poco más de 150 años de haber escrito El jugador, considerada una de sus más grandes y aplaudidas obras, que con motivo del bicentenario de su nacimiento se celebra este 2021, es importante reconocer la vigencia de los relatos descritos a través de esta novela de uno de los maestros de la literatura universal.

Ruleta

Sin embargo, si bien las experiencias relatadas por Dostoyevski son reconocibles en la actualidad, leer esta novela sirve también para apuntar a las ventajas que la época actual brinda, pues al haber una mayor concurrencia en los casinos en línea sobre los presenciales, el riesgo de quedar mal en el intento de agradar a la persona que te gusta, como ocurre en la novela, es prácticamente nulo.

Lo mismo sucede con el riesgo del juego, pues a diferencia de lo que ocurre en esta novela, ahora existen algunos beneficios como el famoso bono de bienvenida, entre otras promociones que permiten al usuario vivir esa misma emoción que Alexis Ivánovich vive en El jugador al jugar a la ruleta y otros juegos de casino, con posibilidad de obtener una experiencia más agradable.

La novela relata la historia Aleksei Ivanovich, quien a lo largo de la trama se ve envuelto entre el juego y el amor; o bien, entre el juego del amor; pues al acompañar a un importante general ruso a un viaje por Europa y terminar en Roulettenburg, la capital alemana del juego, el protagonista comienza a desarrollar una fascinación por Polina, hijastra del general, al mismo tiempo que comienza a jugar la ruleta, proyectando en ambos elementos los gustos y disgustos que los dos le generan.

Esto, más que ser el relato de unas emocionantes noches de juego con un poco de romance, es el retrato perfecto de lo que muchos podemos llegar a ser, pues a través de la narrativa del personaje principal, se pueden observar a profundidad las distintas pasiones y sentimientos que envuelven al personaje, técnica ahora considerada como precursora del psicoanálisis en la literatura.

Reflejo de una realidad aún presente

Dostoyevski logra retratar en El jugador la inherente atracción del ser humano hacia aquellas experiencias emocionantes, como el juego y el amor, esto como resultado de lo vivido también por el mismo autor, pues hemos de recordar que tras años él pasó por situaciones demasiado parecidas a lo que narra en un escenario similar a aquel en el que esta trama se desarrolla.

Debido a esto, resulta fácil para quien lo lee el poder reconocer aquellos escenarios y emociones que en esta obra se describen, pues si bien han pasado más de 150 años desde su publicación y los modos de juego son ahora más digitales que presenciales, la esencia de estos y la experiencia que se obtiene a cambio sigue siendo la misma.

Este año se cumplen 200 desde el nacimiento de este escritor existencialista, motivo por el cual algunas obras han resurgido, como Crimen y castigo, que ha sido traducida recientemente al catalán, o El jugador, que si bien es una novela escrita casi dos siglos atrás, sirve como ejemplo de cómo algunas cosas como los casinos no pierden su esencia a pesar de los años, pues algo tan sencillo como los distintos jugadores que ahí se encuentran y que se representan claramente en la novela, pueden ahora observarse en las modalidades online que tanto caracterizan a la época actual.

 

[Fotos: Pixabay – fuente: http://www.todoliteratura.es]

O Portal Biblioteca das Letras Galegas, que se acolle ás inmellorabeis infraestruturas electrónicas e telemáticas que lle ofrece a Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, ten por finalidade facilitar aos usuarios da rede obras dixitalizadas da literatura galega de todos os tempos, dende as primeiras manifestacións medievais (séculos XIII-XV) até a actualidade.

La Biblioteca Portal de Las Letras Gallegas acoge las excelentes infraestructuras electrónicas y telemáticas que ofrece la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y tiene como objetivo proporcionar a los usuarios de la red obras digitalizadas de la literatura gallega de todos los tiempos, desde las primeras manifestaciones medievales (siglos XIII – XV ) hasta la actualidad.

 

[Fuente: blog.cervantesvirtual.com]

 

Comment encourager l’industrie du jeu vidéo à s’intéresser davantage à l’emploi de la langue française ? La Guilde du jeu vidéo prend le pari des jeux-questionnaires et des outils numériques en lançant samedi la plateforme ludique Ludmo.

Vue aérienne de trois personnes avec une manette de jeux vidéo en main.

Un Programme de soutien à l’innovation dans l’industrie du jeu vidéo a été annoncé la semaine dernière et pourrait être bénéfique aux régions. Photo : BEN NELMS

Exit les anglicismes esportgamers ou encore split screen, bonjour le sport électronique, les joueurs et joueuses et les écrans partagés. Promouvoir l’usage du français dans l’industrie vidéoludique, dominée par l’anglais, est un sacré défi. Mais Nadine Gelly, directrice de la Guilde du jeu vidéo, saute à pieds joints dans l’aventure.

Le français est une langue riche, poétique et vivante […] et a le potentiel d’ancrer davantage notre position de chef de file dans la francophonie et dans le monde en ce qui concerne la conception de jeux vidéo.

Une citation de : Nadine Gelly

Le caractère immatériel [des jeux vidéo] et sa portée internationale, combinés à une culture en ligne émergente, ont fait de l’anglais la langue par défaut de cette jeune industrie, où tout est à créer, même le vocabulaire, souligne-t-on dans le communiqué.

La Guilde travaille depuis plusieurs mois aux côtés du studio montréalais Affordance et de l’Office québécois de la langue française pour construire le site Ludmo, qui inaugure ses deux premiers jeux éducatifs sur le thème.

[Le jeu vidéo] est le médium parfait pour renforcer l’usage du vocabulaire francophone dans l’industrie, croit Avery Rueb, le cofondateur et directeur d’Affordance Studio.

Jouer pour apprendre

Le premier titre suggéré par la plateforme, Mots de jeux, vise à aider les artisans et artisanes du vidéoludique à trouver les mots justes en français pour parler des étapes de conception ou encore des différents emplois de l’industrie.

Jeu questionnaire en ligne.

«Mots de jeux» permet aux internautes d’apprendre les bons termes à utiliser en français pour décrire leur univers vidéoludique. Capture d’écran

Par exemple, dans un mini-jeu par association et un questionnaire en course contre la montre, l’internaute doit trouver l’équivalent francophone du poste de community manager (gestionnaire de communauté).

Le joueur y est opposé à un personnage qu’il ou elle devra battre à chacune des villes sur la carte virtuelle pour progresser dans son acquisition de connaissances sur l’industrie, précise-t-on dans le communiqué.

Le second titre, Défi Québec, teste plutôt les connaissances générales liées aux enjeux linguistiques de la province à travers un jeu-questionnaire. Les internautes se font interroger notamment sur l’année où le français est devenu une langue officielle, ou encore la proportion de la population québécoise qui travaille dans la langue de Miron.

Jeu questionnaire en ligne.

«Défi Québec» teste les connaissances générales liées aux enjeux linguistiques de la province à travers un jeu-questionnaire. Capture d’écran

Un lexique ludique en construction

Toute la recherche de vocabulaire qui a servi pour Défi Québec et Mots de jeux ne sera pas perdue. L’OQLF compte ajouter les mots à son lexique de l’industrie du jeu vidéo, qui demeurait inchangé depuis 2012. Et la Guilde, qui a plus d’un tour dans son sac, compte lancer prochainement sur la plateforme Ludmo Lexique ludique, une version interactive et collaborative de ce guide pour inciter les studios, par exemple, à participer aux efforts.

C’était important pour nous que les développeurs de jeux vidéo québécois soient au cœur de ce projet, affirme Nadine Gelly.

Bien que Ludmo s’adresse principalement aux personnes qui travaillent dans l’industrie du jeu vidéo, la Guilde estime que tous les francophiles ou adeptes du vidéoludique peuvent y trouver leur compte.

 

[Source : http://www.radio-canada.ca]

Lo del titular no son erratas. Está escrito en ladino. Esta vieja ‘lingua’ está viviendo una segunda juventud. Aún evoluciona y se esparce por el mundo a través de internet. La comunidad judía sefardí habla, conserva y difunde el español heredado de sus antepasados medievales

Escrito por Lucía Mos

Liliana Benveniste bromea al otro lado del teléfono: de haber existido Twitter en el siglo XV, los españoles de la época chuchulearían sus ocurrencias en lugar de tuitearlas. Esta argentina riega de vocablos arcaicos la conversación transoceánica que mantiene vía Whatsapp. El ladino está mayor, pero viaja rápido con una buena conexión wifi.

Allá por 1492, los tatarabuelos de Liliana fueron obligados a marcharse de España. Los Reyes Católicos ordenaron la expulsión de los judíos con la firma del Edicto de Granada; de modo que la comunidad judeoespañola se dispersó para asentarse en otros rincones del planeta. Con el tiempo, el ladino, el español que hablaban los judíos, evolucionó por su cuenta y dejó de parecerse a la lengua que se quedó en la península.

Liliana dedica su carrera a insuflar vida a ese español que suena raro pero extrañamente familiar a los hispanohablantes del siglo XXI. Y no es la única: la comunidad sefardí se afana en reanimar su antigua lingua con el empuje digital y el alcance infinito de las redes sociales.

La gramática del ladino es fácil de descifrar por un hispanohablante actual: entra por los ojos como una lengua medieval que parece haber colisionado con la grafía clásica de los pokeros contemporáneos

ESTA FRAZA NO TIENE DINGUN YERRO: ESTA ESKRITA EN LADINO

La base lingüística española y hebrea del ladino, también conocido como sefardí y judeoespañol, queda patente incluso en el nombre del idioma. La palabra sefardí procede de Sefarad, que es el topónimo con el que se conoce a España en el Antiguo Testamento; y ladino viene de ladinar, la acción de traducir textos semíticos al castellano.

La gramática del ladino es fácil de descifrar por un hispanohablante actual: entra por los ojos como una lengua medieval que parece haber colisionado con la grafía clásica de los pokeros contemporáneos, con su abundancia de kas, la alternancia de bes y uves y de eses y ces, y una característica omnipresencia de la i latina.

Tanto es así que medio Twitter puso el grito en el cielo cuando la Embajada de España en Turquía compartió una serie de mensajes por el Día Internacional del Ladino, celebrado en este país cada 21 de febrero. Donde los puristas lingüísticos de la red social creyeron ver faltas de ortografía en realidad había un español de hace 500 años que, a día de hoy, todavía podemos entender sin apenas esfuerzo.

EL LADINO KONTINUA A VIVIR EN INTERNET

Los arcaísmos tan notorios del ladino dan la sensación de que es una lengua estancada en el tiempo, pero ni mucho menos. El judeoespañol se salpicó de francés, italiano, holandés, griego y turco cuando los sefardíes abandonaron España, y sigue en una continua actualización para adaptarse a los tiempos que corren.

Prueba de ello son los chuchuleos de los que habla Liliana, que es la copropietaria y editora del portal eSefarad, dedicado a las noticias de la comunidad sefardí. Además, organiza espectáculos, da clases de ladino y canta en la lengua que escuchaba en casa de sus abuelos, judíos procedentes de Turquía, cuando era pequeña.

La argentina forma parte de Erensya, la plataforma online del Centro Sefarad-Israel que aúna proyectos internacionales destinados a difundir el ladino. También es miembro Karen Gerson, directora del Centro Sefardí de Estambul desde 2003 y responsable de El Amaneser, el único periódico publicado enteramente en judeoespañol en todo el mundo. El diario ladino tiene una tirada de 4.000 ejemplares en papel y cuenta con una edición online.

Karen ha publicado libros, música, diccionarios, compilatorios de dichos y proverbios y es la cantante solista del grupo Los Pasharos Sefaradis. Según dice, cientos de personas se conectan a sus clases y actividades en torno al judeoespañol impartidas por Zoom.

Lo cierto es que no escasean las iniciativas que promueven el ladino desde distintos países: hay grupos (como la Ladinokomunita), foros, encuentros, conferencias, clases, vídeos, canciones, programas en la Radio Exterior de España y hasta un Centro de Estudios Sefardíes en la Universidad de Washington. El español más antiguo pervive en las páginas webs, Twitter y YouTube.

Aitor García Moreno: «Esta lengua está y estará seriamente amenazada siempre que no sea útil su uso. Si no sirve en la vida diaria, no será una lengua viva»

ESTA EL LADINO EN RIZGO DE MURIR?

Del número total de hablantes del ladino en la actualidad solo se conocen estimaciones. Se calcula que unas 150.000 personas lo hablan en todo el mundo, aunque «los niveles de competencia lingüística pueden variar muchísimo de unos hablantes a otros», afirma Aitor García Moreno, investigador distinguido del departamento de Estudios Judíos e Islámicos del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo.

El experto explica a Yorokobu que hay quienes solo conocen palabras sueltas o hablan de temas concretos, de tipo biográfico o del ámbito doméstico. «Esta lengua está y estará seriamente amenazada siempre que no sea útil su uso», advierte. «Si no sirve en la vida diaria, no será una lengua viva, como apenas lo es hoy en día. Otra cosa es su preservación y estudio, que puede (y debe) acrecentarse».

La Autoridad Nasionala del Ladino de Israel, creado en 1997, y la Academia Nasionala del Ladino, organismo fundado por la RAE en 2019, también con sede en Israel, son las instituciones lingüísticas oficiales que tratan de proteger y regular un idioma que se ha desarrollado sin la pauta de una norma común.

El Gobierno de España aprobó en 2015 una ley para devolver la nacionalidad española a los descendientes de los judíos desterrados por los Reyes Católicos. A Liliana, que recuerda el anhelo de los sefardíes por regresar a su hogar, le concedieron la suya en 2017.

Una de sus palabras favoritas es ambezar, que puede significar aprender o enseñar en función del contexto. Mientras los lingüistas se ponen de acuerdo, el ladino evoluciona a su aire, como siempre lo ha hecho.

 

[Fuente: http://www.yorokobu.es]

     

Il y a dix ans, le pays a misé sur “Un ordinateur par enfant”, programme qui touche désormais même les zones les plus reculées du pays qui ont également accès à internet. Résultat : les élèves n’ont pas été surpris par la pandémie.

Amelia, 7 ans, élève de CP en Uruguay, avait à peine commencé l’école depuis deux semaines en mars 2020 qu’elle ne pouvait déjà plus y aller : les établissements scolaires ont été fermés pour cause de pandémie.

Ça n’a pas été si terrible malgré tout : elle a appris l’alphabet grâce à des tutoriels audio ; le cours de maths en ligne l’amusait tellement qu’elle se faisait des devoirs en plus ; trois fois par semaine, elle avait une vidéoconférence qui lui permettait de mieux connaître son professeur et ses camarades de classe ; et elle faisait des exercices de gymnastique dans sa chambre sous la direction de sa professeure de sport.

Amelia n’est pas issue d’une famille aisée et ne va pas dans une école privée. Elle fréquente une école publique de Montevideo, la capitale. Elle a obtenu sa tablette de l’État – comme tous les autres écoliers de ce petit pays situé entre l’Argentine et le Brésil.

Voilà des années que l’Uruguay mise sur l’enseignement en ligne et sur l’accès à Internet pour tous. Son système éducatif était donc mieux préparé à la crise sanitaire que celui de la plupart des pays de la région – et que nombre de pays du riche Occident. Si certains professeurs n’ont pas donné signe de vie à leurs élèves pendant des semaines en Allemagne, en Uruguay, les enseignants sont toujours restés en contact.

Des devoirs sous forme de jeu

Là-bas, pas de scans flous ni de liens erronés au contenu introuvable mais des manuels scolaires numériques contenant des expériences scientifiques, des devoirs sous forme de quiz ou de jeu, des vidéos interactives, des exercices personnalisés et des forums où les élèves pouvaient poser des questions.

Voilà déjà plus de dix ans que l’Uruguay, comme six autres pays, applique la politique “One Laptop per Child” – “Un ordinateur portable par enfant”. Internet est désormais en accès libre dans les lieux publics, y compris dans les régions rurales, et un organisme public baptisé “Plan Ceibal” [pour “Connexion éducative pour l’apprentissage en ligne”] a été créé pour l’enseignement numérique. “Notre dernière année scolaire a bien fonctionné dans

[…]

Retour à la maison

En 2020, quelques mois après l’alerte mondiale sur la pandémie, l’Uruguay avait pu rouvrir ses classes de primaire et de secondaire. Cette année, après un fort rebond des cas détectés de Covid-19, le gouvernement a dû se résoudre à refermer les salles de classe, trois semaines à peine après la rentrée scolaire du 1er mars, qui suivait les grandes vacances d’été (austral), jusqu’à au moins début mai. “En 2020, écrit le quotidien de Montevideo El País, l’Uruguay était cité en exemple à l’étranger pour sa gestion de la pandémie, car pendant une bonne partie de l’année il a réussi à maintenir les écoles ouvertes. Les élèves ont commencé l’année 2021 en présentiel, mais le gouvernement a décidé de passer au télé-enseignement, les cas de Covid-19 ayant augmenté de façon exponentielle.”

Nicola Abé

[illustration : FALCO – lisez l’intégralité de cet article sur http://www.courrierinternational.com et http://www.spiegel.de]

Conforme o aumento da presença das pessoas nas ruas durante a pandemia era detectado a partir de dados de localização compartilhados entre os setores empresarial e governamental, as imbricações do capitalismo de vigilância – que passa pelas plataformas de redes sociais – começaram a ser amplamente questionadas

As redes de wi-fi pode ser ferramentas de vigilância também

Passageiro com celular no aeroporto Internacional Juscelino Kubitschek (Crédito: Marcelo Casal Jr/Agência Brasil)

Escrito por Mariana Gomes

O aumento vertiginoso do número de infecções pelo coronavírus SARS-CoV-2 no Brasil coincidiu com um curioso crescimento do setor de tecnologia. Em abril de 2020, os valores do mercado de eletrônicos já estavam 30% mais caros do que no primeiro trimestre do mesmo ano. Em maio, o Ix.br, setor do Comitê Gestor da Internet (CGI.br) que promove a infraestrutura de internet no país, detectou 11 Tbps de tráfego de dados na rede, batendo o recorde histórico de 10 Tbps – consolidado em março anterior.

No período de setembro a outubro de 2020, 49% dos usuários de internet no Brasil já realizavam atividades de trabalho remotamente; 64% acompanhavam transmissões de áudio ou vídeo em tempo real e 72% buscavam informações relacionadas à saúde, segundo o Painel TIC Covid-19, do Cetic.br (Centro Regional de Estudos para o Desenvolvimento da Sociedade da Informação/CGI.br). “As pessoas tiveram de mudar, de maneira abrupta, do físico para o digital, ainda que muitos não estivessem preparados”, relata Flávia Carvalho, advogada especializada em direitos digitais.

Por outro lado, ao longo de 2020 nos deparamos com ataques cibernéticos a candidaturas eleitorais de pessoas LGBTs, mulheres, negros e indígenas, assim como a invisibilização da nova onda de protestos do movimento Vidas Negras Importam pelas plataformas de mídias sociais digitais. Também lidamos com a proposta do Cadastro Base do Cidadão[1] apresentada pela Presidência do Brasil e com os obstáculos on-line à distribuição do auxílio emergencial. Um ambiente complexo que nos levou a repensar o que em geral conhecemos como vigilância.

Privacidade não é luxo

O Brasil fechou o ano de 2019 com 134 milhões de pessoas acessando a internet, segundo o levantamento TIC Domicílios do Cetic.br. Contudo, 2020 é o ano que transforma profundamente nossos usos dessa tecnologia até aqui. Com a necessidade de cadastro on-line para recebimento do auxílio emergencial, ficava evidente que privacidade não é artigo de luxo.

Todo “esse movimento não veio acompanhado de uma educação digital necessária, tampouco do fortalecimento dos mecanismos de segurança. Então, como resultado, estamos ultrapassando uma grande onda de fraudes, ataques de ransomware[2], vigilantismo”, avalia Flávia Carvalho.

Conforme o aumento da presença das pessoas nas ruas durante a pandemia era detectado a partir de dados de localização compartilhados entre os setores empresarial e governamental, as imbricações do capitalismo de vigilância – que passa pelas plataformas de redes sociais – começaram a ser amplamente questionadas. Não à toa, a decisão do Whatsapp de compartilhar dados pessoais e conversas com o Facebook desdobrou-se em protestos já em janeiro de 2021. Pela influência de defensores dos direitos digitais, a big tech resolveu adiar a nova medida para 15 de maio.

“O monopólio das redes sociais desfavorece o alcance de postagens de alguns grupos políticos. Além de casos de monitoramento, espionagem, falta de transparência e suspensão de usuários que fazem denúncias de cunho racial. Ao passo que essas mesmas redes adotam uma postura condescendente sobre manifestações de racismo, xenofobia, misoginia e diversos crimes de ódio a grupos minorizados”, explica Bárbara Aguilar, programadora e fundadora do Kilombotech.

A pressão política também surge das disputas em torno da Lei 13.709/2018, mais conhecida como Lei Geral de Proteção de Dados (LGPD), que entrou em vigor em agosto de 2020, mesmo mês em que o Brasil chegava aos 100 mil mortos pela Covid-19. As alterações propostas pela legislação impactam desde as big tech até as pequenas empresas de tecnologia.

No caso da plataforma AfroSaúde, por exemplo, a LGPD impacta desde o momento de sua fundação. “Conseguimos alinhar-nos, desde o início lá em 2019, para que o nosso principal produto estivesse de acordo com as diretrizes da LGPD. Hoje, com a plataforma em funcionamento e a lei em vigor, podemos assegurar que a coleta das informações dos usuários está de acordo com a LGPD”, argumenta Igor Leonardo, cofundador da healtech brasileira.

A AfroSaúde promove a visibilidade de profissionais negros da saúde e conecta com os pacientes que procuram por um serviço qualificado e atento aos aspectos raciais na mesma área. Durante a pandemia, com apoio de outras oito entidades, criou o TeleCorona, projeto de telefone gratuito e canal de respostas on-line para auxiliar moradores de bairros periféricos a conter a propagação do vírus e a desinformação.

Além da internet – vigilância e opressão

A partir da internet é possível desenvolver outras tecnologias. Atualmente a rede não conecta somente pessoas e computadores, mas também dispositivos diversos entre si, na chamada Internet das Coisas. Os dados pessoais e de experiência coletados massivamente na interação entre múltiplas ferramentas do nosso dia a dia fomentam o caminhar de outras inovações, como a inteligência artificial (IA), a nanotecnologia e a impressão 3D.

“A urgência de contenção da pandemia tem sido utilizada como justificativa para sedimentar o discurso de controle e vigilância cibernética, porém deve ser acompanhada com atenção para não influenciar o fortalecimento de práticas de vigilância em massa nos próximos tempos”, avalia a especialista Bárbara Aguilar.

Os negócios de vigilância mobilizados a partir do big data ou da IA são treinados primordialmente em regiões e populações que não estão no centro do ocidente. No caso da inteligência artificial, as ruas das grandes capitais brasileiras têm-se tornado, desde 2019, celeiro de teste a partir de políticas de segurança pública. Apesar do afã do mercado sobre o uso de IA no contexto de “guerra às drogas”, por exemplo, dos 151 casos de pessoas presas com informação de raça e cor só naquele ano, 90,5% eram negras – conforme levantamento da Rede de Observatórios de Segurança.

Imagem do centro de vigilância da Secretaria de Segurança Pública da Bahia.

Diferente do que corre no senso comum – e até mesmo em setores da produção tecnológica –, computadores não são máquinas neutras, à prova de erro e desconexos da cultura. Quem programa os sistemas e trata as bases de dados o faz a partir de suas intenções, crenças e expectativas. “A inteligência artificial precisa ser treinada para responder com maior assertividade, porém, hoje, os principais provedores de softwares de reconhecimento facial possuem altos níveis de vieses raciais e de gênero”, explica Aguilar.

Durante a pandemia, vimos no Brasil protestos de combate ao racismo e ao fascismo, em que os manifestantes se colocaram no risco de contrair a doença para defender valores democráticos. As máscaras até dificultam a identificação por câmeras de reconhecimento facial que utilizam inteligência artificial e são operadas pelas polícias, contudo, o uso da força nesses casos foi desproporcional em relação ao empregado nos protestos de apoiadores da Presidência da República no mesmo período.

No contexto de economias giradas pelo capitalismo de vigilância, parte dos grupos beneficiados em razão da raça, do gênero e do território, mas à margem das decisões do capitalismo de dados, também são afetados pelas técnicas de vigilância. No entanto, o acirramento das políticas de fronteiras internacionais e lockdowns setorizados na pandemia, retendo, principalmente no Brasil, moradores das periferias, demonstram que os alvos históricos da desumanização lidam com o acúmulo de violências a partir das inovações tecnológicas para vigilância.

“Existe a preocupação sobre o tratamento desses dados coletados, uma vez que a LGPD trouxe exceções sobre a aplicação de suas normas para fins de segurança pública. As situações serão regidas por legislação específica que até agora não foi criada, gerando insegurança jurídica e terreno fértil para arbitrariedades”, explica Flávia Carvalho.

Vigilância como resistência

Como escreve Simone Browne, professora associada da Universidade do Texas em Austin em seu livro Dark Matters: On The Surveillance of Blackness, os debates sobre vigilância continuam a desenvolver-se sem perceber como sistemas de vigilância se desenvolvem através da racialização. Produzido em sintonia com os estudos de Steve Mann e em análise feminista negra sobre os aspectos raciais depois do panóptico de Bentham[3], Browne analisa os aspectos de raça implicados na vigilância, partindo dos navios negreiros até os aeroportos e a internet. A pesquisadora então cria uma abordagem sobre vigilância que também nos permita traçar o registro de experiências de liberdades no contexto da escravidão.

Uma dessas memórias de liberdade remonta aos idos 1848 nos Estados Unidos. Ellen e William Craft, duas pessoas negras até então escravizadas, saíram do estado da Geórgia, sudeste do país, rumo à liberdade, mas não como o casal que eram. Mulher negra de pele clara, Ellen conseguia muitas vezes passar-se por branca. Ela era filha de uma mulher negra “mestiça”[4], escravizada, e um homem branco, dono de escravos. Ao resgatar essa história, a pesquisadora Simone Browne revela que, viajando em trens e navios, Ellen driblou as expectativas de raça e gênero, apresentando-se como um homem branco, o suposto Sr. William Johnson. No disfarce, ela fingia ser dona de William Craft, seu marido. Dessa maneira, jogando com as regras dos sistemas de vigilância da época, o casal garantiu a liberdade.

Aqui no Brasil, a vigilância tem um sentido caro às populações indígenas, no que diz respeito à proteção de suas terras. Isso não tem sido diferente no contexto da pandemia. Contudo, essas populações têm lançado mão de novas técnicas a partir das tecnologias digitais, principalmente das redes sociais.

Em agosto de 2020, quando o Brasil alcançava a marca de 100 mil mortos por Covid-19, a aldeia Novos Guerreiros, da etnia pataxó, no sul da Bahia, foi ameaçada de reintegração de posse, após pedido da empresa Sky Dream Escola de Pilotagem, que tentou se apoderar de uma área da aldeia ocupada por 24 famílias. “Se não fosse nosso modo de vigilância, teria sido pior”, afirma Thyara Pataxó, liderança da aldeia Novos Guerreiros.

Protesto na aldeia Novos Guerreiros, da etnia pataxó, no sul da Bahia (Crédito: Emerson Pataxó)

Com a ameaça de perda das terras, a comunidade Novos Guerreiros mobilizou-se a partir das redes sociais para fazer valer a decisão do Supremo Tribunal Federal, de 6 de maio de 2020, que determinava a suspensão de todos os processos judiciais de reintegração de posse e anulação de terras indígenas.

“Antes íamos até Brasília para tentar derrubar uma liminar, mas, com todas as secretarias fechadas na pandemia, é impossível. Então escolhemos usar o celular de maneira consciente, postando fotos e vídeos da tentativa de reintegração de posse”, explica Thyara Pataxó, que é graduanda em Agroecologia pela Universidade Federal do Recôncavo da Bahia (UFRB).

A aldeia Novos Guerreiros localiza-se entre as cidades de Santa Cruz Cabrália e Porto Seguro, ao lado de outras 37 comunidades pataxós. As aldeias mais distantes do centro urbano não acessam televisão ou rádio. Entretanto, comunidades como a Novos Guerreiros acessam a internet, sobretudo por dados móveis nos celulares. Por meio de provedoras rurais de acesso à internet, são negociados também pacotes de wi-fi que auxiliam na comunicação entre as aldeias e nas escolas das comunidades.

A liderança relata ainda que os povos indígenas já vivem, desde antes da pandemia, em certa forma de isolamento, saindo das suas comunidades para resolver o que é necessário. “Esse modelo é o que nos faz bem hoje. Sentimo-nos confortáveis”, comenta a líder pataxó.

Ainda que usar as redes sociais para defesa dos direitos civis e políticos não seja mais novidade, as comunidades originárias têm muito a dizer sobre planejamento da vigilância como resistência. “De imediato, quando soubemos da Covid-19, colocamos o cadeado na entrada da comunidade. Fazíamos revezamento entre grupos de mulheres e homens, com álcool em gel e máscara, passando informações para quem não acreditava na pandemia. A vigilância que fizemos nas aldeias foi importante pela questão de suporte coletivo”, avalia Thyara Pataxó.

Com o acesso limitado à internet na região, o auxílio emergencial não chegou à maioria das famílias indígenas. Somado ao turismo em baixa, houve escassez de alimentos e outros insumos nas aldeias. Para solucionar o impasse, as comunidades pataxós do sul da Bahia organizaram-se para gerar renda por meio do comércio on-line. “Nós voltamos a cultivar nossos conhecimentos tradicionais, plantando e colhendo de três em três meses. Foi importante, porque, enquanto etnia pataxó, vivemos muito do artesanato, mas a gente não pode ficar à mercê de uma (única) fonte de renda. Além de vender a colheita, começamos a vender os artesanatos das aldeias pela internet”, afirma a liderança de Novo Guerreiros.

Hoje, os desafios em relação aos sistemas de vigilância são imensos: dificuldades de acesso à internet, “políticas de diversidade” segregadoras e algoritmos de redes sociais que minam a visibilidade de grupos historicamente desumanizados. Não esqueçamos também das corporações privadas que se satisfazem com a “guerra às drogas” e o desrespeito às comunidades tradicionais, lucrando com o uso do aparato tecnológico. Infelizmente o aumento da vigilância como estratégia de resistência não significa a diminuição da vigilância como tática de coerção. Assim, devemos questionar-nos: quais experiências de liberdade permitiremos daqui para frente? Já é mais que necessário abrir espaço nos altos postos de decisões para os saberes pioneiros das comunidades tradicionais, indígenas e negras, de LGBTs e mulheres em relação à miríade da vigilância.

Mariana Gomes, jornalista e cofundadora da Plataforma Conexão Malunga. Liderança negra apoiada pelo Fundo Baobá, é pesquisadora do Centro de Estudos e Pesquisa em Análise do Discurso – UFBA.

[1] Uma base de dados integradora de várias bases da administração pública que vai crescendo na medida que mais órgãos integram o cadastro. Com potencial de gradualmente reunir uma ampla diversidade de dados pessoais de toda a população brasileira, inclusive dados sensíveis, sem transparência ou explicação a respeito de finalidade específica de acesso a esses dados.

[2] Um tipo de código malicioso que torna inacessíveis os dados armazenados em um equipamento, geralmente usando criptografia, e que exige pagamento de resgate (ransom) para restabelecer o acesso ao usuário.

[3] Panóptico é um termo utilizado para designar uma penitenciária ideal, concebida pelo filósofo e jurista inglês Jeremy Bentham em 1785, que permite a um único vigilante observar todos os prisioneiros, sem que estes possam saber se estão ou não sendo observados.

[4] Nesta oportunidade, opta-se por mestiça para a tradução livre do termo “mixed race”, que, na língua inglesa, refere-se a pessoas nascidas de junções interraciais. Ao mesmo tempo, compreende-se que, na experiência brasileira, após as denúncias do mito da democracia racial, este termo tem sentido pejorativo. Contudo, o termo “parda” não seria adequado nesta tradução, visto as diferenças entre Brasil e EUA.

 

 

[Fonte: http://www.diplomatique.org.br]

En 2003, Jean-David Chétrite a montré ses photographies en noir et blanc sur les Hassidim, Juifs pieux, à Jérusalem et lors du pèlerinage à Méron, à quelques kilomètres de Safed (Israël), pour Lag Ba’omer. En 2013, il a publié le livre A Few Days in IndiaIl pratique des collages photographiques. Article republié en cette fête de Lag BaOmer 5781. Ce pèlerinage est endeuillé en ce 30 avril 2021 par semble-t-il un mouvement de foule qui a causé environ 44 morts et des blessés.

Publié par  Véronique Chemla

Jean-David Chétrite  a créé son studio de photographie en 1983.
Ce graphiste a collaboré avec des journaux, agences de publicité, éditeurs et institutionnels. Il a été aussi directeur artistique de grandes marques pour lesquelles « il mêle photographie et création graphique ». Ses reportages l’ont mené en Thaïlande, au Brésil… et au Parc Yosemite (États-Unis), sujet de sa précédente exposition.
Hassidim et scènes de vie à Jérusalem
En 2003, Jean-David Chétrite a présenté à la galerie Dima une trentaine de photographies en noir et blanc sur les Hassidim, et son film « Le 33e jour » diffusé aux Pays-Bas, au Japon… mais non en France.
Non recadrés, aux contrastes accentués, de tous formats, ses clichés à valeur documentaire datent de 1983.
Ce « photographiste » a choisi des portraits de Hassidim (Pieux) à Jérusalem et lors du pèlerinage à Méron, près de Safed, célébrant la fin d’un deuil de 33 jours.
Situé en Haute-Galilée, Méron abrite dans un moshav les tombes de Rabbi Shimon bar Yohaï, érudit à qui l’on attribue la qualité d’auteur du livre du Zohar (Livre de la Splendeur), ouvrage majeur de la Kabbale, et de son fils, Rabbi Eléazar bar Rabbi Shimon. Lors de Lag Ba’omer  (Lag signifie 33, en hébreu) – 33 jours après le premier jour de Pessah, 33e jour du Omer -, des Juifs pieux s’y rendent pour un pèlerinage. Ils portent un rouleau de Torah datant de l’expulsion d’Espagne (1492), gardé dans la synagogue d’Abouhav à Safed. Autre évènement important : l’Upsherin, première coupe de cheveux des garçons âgés de trois ans. Et de nombreux feux sont allumés.
Ce pèlerinage est endeuillé en ce 30 avril 2021 par un mouvement de foule qui a causé environ 44 morts et près de 150 blessés. L’armée a envoyé son équipe de sauveteurs.
Ce reportage photographique de Jean-David Chétrite comprend aussi des enfants juifs, chrétiens et musulmans hiérosolymitains.
Pour que « l’art photographique ne soit plus réservé aux seuls collectionneurs avertis, Jean-David Chétrite a choisi des tirages numériques ou des épreuves originales de photogravure » au grain particulièrement fin, à la longue conservation et à des prix abordables.
À l’été 2003, cet artiste exposait des œuvres sur papier à la salle Omnibus de Palais à Belle-Île-en-Mer, île située au sud de la Bretagne. « Des tableaux de composition où se mélangent des articles originaux de presse, vieilles lettres, photos ou encore couvertures de livre… Un véritable patchwork de l’histoire de l’écriture. « Je joue avec le papier, parce que je veux sentir la matière, explique Jean-David. Avec ces tableaux, je redonne vie à l’histoire, à des morceaux de vie ».
En 2006, la galerie Dima a présenté l’exposition « Les trésors du Palais »… De Qûmnran à Jaipur.
De son amour pour l’Inde, Jean-David Chétrite a publié en 2013 A Few Days in India.

Il pratique des collages photographiques.

Cet article a été publié par Actualité juive. Il a été publié sur ce blog le 6 mai 2015, puis les 26 mai 2016 et 15 mai 2017.

 

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

 

Escrito por Saúl López Noriega

La decisión de las plataformas de internet de cerrar las cuentas de Donald Trump desató un torbellino que no cesa. Después de pronunciar un infame discurso, el pasado 6 de enero, en el que incitó a sus militantes a la toma del Capitolio, las principales redes sociales suspendieron las cuentas del entonces presidente estadunidense; a los pocos días, las cancelaron de manera definitiva. Twitter recién aseguró que esta decisión es irreversible inclusive si Trump volviese a competir por la presidencia en 2024.1

Aun en ese escenario, el presidente de aquel país contó con una considerable batería de recursos: conferencias de prensa, entrevistas, exposición en cadena nacional. Sin embargo, Trump quedó expulsado de la esfera digital, esa arena de comunicación clave que usó como trampolín político a la presidencia de su país y como trinchera para apuntalar su autoritario estilo de gobernar. Perdió, pues, uno de los principales sustratos de su poder: la posibilidad de comunicarse, libre de cualquier mediación, con sus simpatizantes; así como la oportunidad de hilvanar, sin edición alguna, su extremista y pendenciera narrativa política.

En respuesta, la discusión académica, que se viene dando desde hace varios años en diferentes puntos del planeta, sobre si es necesario regular las redes sociales, se azuzó todavía más. ¿Se trató, en efecto, de un acto de censura? ¿Por qué cancelar sus cuentas una vez que perdió la reelección, si desde la campaña de 2016 los mensajes de Trump en redes sociales violaban las reglas de la mayoría de estas? ¿Por qué no cerrar también las cuentas de redes sociales de otros gobernantes que atacan a la disidencia y a los periodistas de sus países, tales como el primer ministro de India, Narendra Modi, y el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte?

La consecuencia más relevante de este evento es que la evidencia del enorme poder de las plataformas de internet para moldear las conversaciones de las personas sobre sus temas de interés, sobre las noticias registradas por los medios de comunicación tradicionales y sobre los mensajes directos de sus gobernantes, salió de la capilla de los especialistas para situarse en el centro del debate público y, en este sentido, en las agendas de diversos mandatarios alrededor del mundo. Angela Merkel consideró que se trataba de una decisión de menos problemática; mientras que López Obrador, si bien condenó el uso de las redes sociales para incitar a la violencia, apuntó que se trataba de una afrenta a la libertad de expresión, un flagrante acto de censura.2

Este episodio encapsula, por lo menos, cuatro preguntas medulares del debate alrededor de las plataformas de internet y su relación con una sociedad democrática. ¿Quién determina qué expresión puede circular? ¿A partir de qué rasero normativo se toma esta decisión? ¿Cuáles deben ser las características del procedimiento para someter a escrutinio las expresiones? ¿De dónde proviene su legitimidad para realizar esta tarea?

Desde la segunda mitad del siglo XX, cuando menos, en la mayoría de los países occidentales la libertad de expresión operó en un sistema legal público, anclada a una estructura estatal diseñada a partir de valores constitucionales y potenciada por un amplio abanico de tratados internacionales y de leyes que detallaban figuras clave como difamación, privacidad, discurso de odio y, por supuesto, que tasaban a su vez los daños y consecuencias legales de ciertas expresiones. Los responsables últimos de resolver los conflictos en torno a este derecho han sido los jueces. Ellos son los encargados, a partir de procedimientos propios del litigio constitucional, sea al interior de cada Estado o en tribunales internacionales, de definir los límites y alcances de esta libertad.

En el mundo en línea, por su parte, quienes deciden qué expresión puede circular son, en primera instancia, algoritmos diseñados por estas redes sociales para aprender, a partir de gigantescas bases de datos, a discernir qué contenido eliminar en las plataformas; luego, cuando ciertas expresiones escapan a estas herramientas tecnológicas, porque su significado es dinámico y contextual, empleados de estas plataformas se encargan de definir la suerte del contenido a partir de los estándares comunitarios propios de cada red social. Estas reglas no están atadas a ninguna norma constitucional ni tratado internacional, se trata de pautas que las plataformas digitales ajustan de manera constante en función de sus intereses comerciales, el tipo de comunidad que quieren crear y los problemas que se presentan en torno a qué expresión deben permitir. Cada usuario suscribe estas reglas al momento de abrir una cuenta en redes como Facebook, Twitter o Instagram. Por último, el procedimiento para solicitar que se elimine —o se restablezca— cierto contenido, aunque es distinto en cada plataforma, tiende a ser opaco, discrecional e inequitativo. Un ejemplo: las figuras públicas o celebridades a menudo pueden dirigirse de manera directa con personal de una red como Facebook para disputar sus decisiones sobre algún contenido, mientras que los usuarios comunes carecen de estas ventajas a pesar de que sufran acciones similares por parte de las plataformas.

En el fondo, el surgimiento de los intermediarios en línea implica una nueva lógica de la expresión en la historia de la humanidad y del conocimiento. Y, por ello, estas plataformas ofrecen una respuesta inédita a una pregunta también de enorme importancia para una sociedad democrática: cómo identificar qué información es relevante y cómo distribuirla sin caer en errores, prejuicios o manipulación.3

Son varios los resortes que definen este complejo mundo de la expresión en línea. Un aspecto imprescindible, por ejemplo, es el abaratamiento del costo de la expresión que, a su vez, ha tenido como consecuencia un exceso sin precedentes de esta; de ahí la necesidad de complejos sistemas de moderación de contenido a gran escala —con los costos para la expresión que esto implica aun en escenarios de reducidos márgenes de error. Otro elemento es el modelo de negocios de estas plataformas que consiste en monitorear a sus usuarios, enviarles como anzuelo un contenido personalizado, modificar y manipular su comportamiento para que interactúen cada vez más y, por último, vender esa atención a la industria de la publicidad. Hay que mencionar que esta dinámica tiene un enorme impacto en cómo y con qué potencia se distribuye el contenido de una plataforma entre sus usuarios, propiciando, entre otros, un efecto de burbuja informativa.

Un asunto más relevante todavía, para justificar que una eventual regulación por parte de los Estados sea en sus respectivos ámbitos o en un esfuerzo conjunto a través de instrumentos internacionales, es que mientras este mundo en línea se posiciona a gran velocidad como el espacio por antonomasia de la expresión pública, irónicamente no se trata en sentido estricto de un espacio público. Al menos no como son los sistemas educativos públicos o las administraciones gubernamentales, ni tampoco en el sentido de que estén abiertos al público como lo están parques, calles y banquetas.4 Las plataformas de internet son fundamentalmente propiedad privada. Es más: internet es una red que está integrada por diversas capas, aunque la mayoría de nosotros únicamente conocemos la última de estas: Google, Facebook, Instagram y un larguísimo etcétera. Debajo de estas aplicaciones existe una infraestructura de varios estratos que conforman a esta red.5 Salvo algunas excepciones, el edificio tecnológico que hace posible internet es propiedad privada sujeta a una regulación estatal menor.

Al respecto, una respuesta común es que esa es la naturaleza de internet: un espacio libre de interferencias y controles, ajeno a regulaciones estatales. Sin embargo, si bien es cierto que el diseño inicial de internet partía de una arquitectura inédita de protocolos abiertos encaminada a establecer una red libre y global, este diseño tecnológico estaba abierto a un diverso abanico de opciones para su desarrollo. En la década de los noventa, impulsado por la administración del presidente Clinton,6 se apostó por un esquema de libre mercado a ultranza y, como apuntamos, que generara riqueza a partir de la extracción de datos de los usuarios.7

Se trata, para no pocos, del pecado original de internet.8 O, más bien, del modelo por el que se apostó para exprimir la capacidad de esta infraestructura tecnológica, y que se ha vuelto dominante en el mundo occidental. Una de las consecuencias de seguir este esquema fue precisamente el ascenso de las plataformas de internet como intermediarias clave para conectar un amplísimo universo de intereses alrededor del mundo. El desarrollo ha sido tan abrumador que, contrario a la idílica estampa de imaginar internet como un jardín de la libertad, lo que tenemos ahora es más bien un poder marcado por dos características: una enorme concentración y, al mismo tiempo, amplias ramificaciones al grado de incidir en prácticamente cada una de las esferas de lo social. Es decir, en un puñado de plataformas digitales, junto con las aplicaciones que gravitan alrededor de sus programas gratuitos para su desarrollo, se concentra buena parte del internet occidental. Esto significa que hoy ya existe una regulación de internet: la que trazan y hacen cumplir las plataformas privadas. Por supuesto, tampoco es deseable un internet atado a una raíz autoritaria como la del Estado chino. Pero entre este y el modelo de Silicon Valley caben un sinfín de grados y matices de enorme utilidad para repensar la plataformización de internet.

El ascenso de estos nuevos poderes privados globales, atados a muy pocas y delgadas correas de responsabilidad frente a la estructura estatal, pero a su vez con una incidencia decisiva en el discurso público contemporáneo, tiene un claro tufo feudal. Es cierto: hablar de una vuelta al sistema feudal puede sonar exagerado, si se imagina que este estadio es propio de sociedades primitivas y en constante conflicto. Pero si, más bien, se entiende como un espacio en el que las decisiones que afectan a las personas no se toman con su participación ni de manera pública, es decir, si se trata de una dinámica de sometimiento en el que un reducido grupo de personas cambia la situación normativa del resto de la población a través de la acción privada y unilateral, entonces, una refeudalización no es descabellada o, por lo menos, no depende del desarrollo económico, cultural ni tecnológico de una sociedad.9

Facebook, por ejemplo, a finales del año pasado, echó a andar uno de sus experimentos más ambiciosos: su Consejo Asesor de Contenidos (Oversight Board for Content Decisions), cuyo principal propósito consiste en seleccionar y revisar un determinado número de las apelaciones de los usuarios de esta plataforma de internet respecto a sus decisiones de contenido. Es decir, es la última instancia en el interior de esta empresa para dirimir conflictos relacionados con sus estándares comunitarios y las expresiones que circulan en ella, a partir de lo que suben sus más de 2000 millones de usuarios alrededor del mundo. En los últimos meses, esta especie de Corte Suprema de Facebook ha emitido sus primeros fallos y se espera que en estas fechas decida si la cancelación de la cuenta de Trump en esta plataforma fue atinada y, en su caso, si debe ser definitiva.

Desde que empezó a gestarse este consejo, como es fácil de imaginar, se han esgrimido críticas respecto a si sus integrantes cuentan con garantías adecuadas para asegurar su autonomía o si su diseño es adecuado para abordar los eventuales daños de esta plataforma al sistema de expresión. No obstante, como bien apunta la académica Kate Klonic, probablemente quien mejor entiende la operación del sistema de moderación de contenidos de este intermediario en línea, hay que tener presente un debate previo y que gire en torno al hecho de tener un tribunal mundial privado que define derechos públicos —como la libertad de expresión— para una plataforma corporativa e independiente. Se trata, según Klonic, de una nueva era, un punto de inflexión hacia una inédita y permanente estructura de poder de estas empresas de tecnología. Un poder que no se había visto antes, en el que estas empresas trasnacionales ejercen un control inédito de la infraestructura de las comunicaciones y expresiones alrededor del mundo.10

¿Cuál es, en este sentido, la legitimación de Facebook para adoptar e imponer ciertas decisiones que cambian la situación normativa —derechos y deberes— de quienes conversan en el mundo en línea? ¿Por qué un tribunal privado, sin ninguna responsabilidad democrática, está definiendo los límites y alcances de aspectos indispensables para la dinámica democrática como la libertad de expresión y el poder de comunicación de los gobernantes? Ese es el centro del debate, y que implica una reedición de una vieja y central preocupación del pensamiento demócrata liberal: ¿cómo evitar la fusión entre verdad, información y poder en tiempos de internet?

Saúl López Noriega es profesor e investigador de tiempo completo del CIDE.


1 “Twitter says Trump ban is permanent –even if he runs for office again”, The Guardian, 10 de febrero de 2021.

2 López Noriega, S. “Donald Trump’s Chief Follower in Mexico Is Outraged at Twitter”, Slate – Future Tense, 19 de enero de 2021.

3 Gillespie, T. “The Relevance of Algorithms” en Media Technologies: Essays on Communication, Materiality, and Society, Boczkowski, P. J., y otroseds., The MIT Press, Nueva York, 2014, pp. 167-194.

4 Citron, D. K., y Richards, N. M. “Four Principles for Digital Expression (You Won’t Believe #3!)”, Washington University Law Review, Vol. 95, Issue 6, 2018, pp. 1353-1387.

5 Blum, A. Tubes. A journey to the Center of the Internet, HarperCollins, Nueva York, 2012. Solum, L. B., y Chung, M. “The Layers Principle: Internet Architecture and the Law”, Notre Dame Law Review, Volume 79, Issue 3, 2004, pp. 815-947.

6 Goldsmith, J. “The Failure of Internet Freedom”, en Emerging Threats, Knight First Amendment Institute at Columbia University, 2018.

7 Zuboff, S. The age of surveillance capitalism. The fight for a human future at the new frontier of power, PublicAffairs, Estados Unidos, 2019.

8 Zuckerman, E. “The Internet’s Original Sin. It’s not too late to ditch the ad-based business model and build a better web”, The Atlantic, 14 de agosto de 2014,

9 Cfr. Cordelli, Ch. The Privatized State, Princeton University Press, Estados Unidos, 2020, p. 72.

10 Klonic, K. “Watching Over the Facebook Oversight Board”, The Markup, 30 de enero de 2021.

 

[Ilustración: Víctor Solís – fuente: http://www.nexos.com.mx]