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ONU Derechos Humanos en México acaba de publicar un libro contando historias sobre las valientes acciones de mujeres indígenas defendiendo sus propios derechos. En vísperas del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Noticias ONU te trae la historia de Miriam, una mujer zapoteca que lucha por la preservación de su cultura, su tierra y su lengua.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro or ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro por ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez es una mujer zapoteca, originaria de la sierra norte de Oaxaca, de la comunidad de Guelatao. Es antropóloga social y abogada y ha dedicado estos últimos años a trabajar por la defensa de mujeres y niñas en temas relacionados con la defensa del territorio, el combate a la trata de personas y la defensa de los derechos de las mujeres en Guelatao.

Miriam, es una mujer muy alegre, solidaria y decidida que ha dedicado una gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos y a la preservación de su cultura, tierra y lengua. Su historia ha sido documentada recientemente en el libro Las valientes aventuras de mujeres defensoras. Relatos para niñas y niños de todas las edades, editado por ONU Derechos humanos.

Miriam creció y vivió en Guelatao y vio como sus familiares, aunque salían de la comunidad por motivos de trabajo o para estudiar, al final siempre volvían para regresar algo a la comunidad.

Ella fue afortunada ya que tuvo la oportunidad de estudiar dos licenciaturas.

“Prácticamente un privilegio dentro de la región. Somos muy pocas personas las que alcanzamos una educación universitaria. Es un tema complicado porque la discriminación en el sistema educativo hacia los pueblos originarios es gigantesca. Entonces en realidad yo logro estudiar porque mi abuela rompe con la tradición del matrimonio forzado hacia ella”, señala.

Primero estudió Antropología Social en Puebla y luego Derecho en la Ciudad de México. Fueron muchos los obstáculos que tuvo de sortear para poder concluir sus estudios: desde discriminación hasta la falta de recursos.

Por ejemplo, tuvo que vender dulces, para terminar las carreras. Pero es en ellas donde se especializa en derechos humanos.

En la primera licenciatura aprendió a documentar casos de violaciones a derechos humanos; y en la segunda, a llevar a cabo litigios estratégicos.

Comenzó a trabajar en diversos temas como delincuencia organizada, pueblos indígenas, desapariciones y trata de personas: “Pero siempre, en mi memoria todos los días, estaba la sierra”.

Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

ONU México – Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

De vuelta a casa

Guelatao es una comunidad que se rige por el sistema normativo de usos y costumbres. Miriam volvió hace unos años a retornar algo a su comunidad.

“Si bien yo soy defensora de derechos humanos, el servicio que yo brindo no solo en la comunidad, sino en la región, está muy enfocado a la promoción y difusión y resignificación de lo que son los derechos humanos. (…) Por eso es necesario el discurso de los derechos humanos, apropiarnos de él para interactuar entre nosotros, pero más para interactuar en ese contexto mundial, porque si no es con los derechos humanos, definitivamente no hay un parámetro de igualdad para relacionarse”, explica Miriam.

Para ella el gran reto en la región es quitar el estigma sobre los derechos humanos, “(…) porque en nuestra vida cotidiana siempre nos han dicho que eso no es para nosotros”. Mientras nosotros no nos asumamos en ese contexto jurídico internacional, vamos a seguir siendo vistos como cosas, como objetos, como patrimonio, no como personas”.

Difundir el mensaje de forma clara

El segundo reto fue hacerlo de una forma que sea respetuosa con la comunidad, que no traiga un lenguaje técnico, que nadie entienda. “Es como si tú creyeras que no existe conocimiento dentro de la comunidad, entonces buscamos dónde estaban los derechos humanos dentro de la comunidad y comenzamos a hacerlo a través de talleres de fotografía, de talleres de radio, de talleres de guion, de talleres de locución. En fin, todo por el tema cultural”.

En este trabajo la radio ha sido la herramienta a través de la cual han logrado difundir información e involucrar a la comunidad que enfrenta dificultadores para tener acceso a tecnología o Internet.

Miriam, además, es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez, que se encarga de guiar a las autoridades para emitir leyes respetuosas que garanticen la vida libre de violencia. También de coadyuvar con la Fiscalía y con las instituciones del Estado, para que tengan un enfoque intercultural.

Para ella hay dos tareas indispensables: fortalecer el proceso de difusión de la información en derechos humanos y eso implica tener una radio propia; y contar con refugio para mujeres víctimas de violencia.

Y, entre tanto, Miriam acude con los jóvenes de la comunidad a grabar cápsulas de radio para difundir información sobre derechos humanos, al tiempo que rescata el conocimiento tradicional de las personas zapotecas de la región.

Este año el Día Internacional de los Pueblos Indígenas tiene como tema “El papel de las mujeres indígenas en la preservación y transmisión del conocimiento tradicional”.

Para ella, haber contribuido a crear el libro publicado por ONU Derechos Humanos “significa la posibilidad de decir que, a pesar de los obstáculos, tenemos que tomar compromisos con la comunidad desde los saberes de la comunidad o desde los saberes de donde los obtengamos. Porque hay conocimiento en todas partes”.

A través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

ONU México – a través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

Amplificar la voz de las mujeres indígenas

Miriam es un perfecto ejemplo del lema del Día Internacional de los Pueblos Indígenas pues, como señala el secretario general de la ONU en un mensaje con motivo de la efeméride, ellas “son defensoras denodadas de las lenguas y las culturas indígenas” y “defienden el medio ambiente y los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

Por ese motivo, António Guterres sostiene que “para construir un futuro equitativo y sostenible que no deje a nadie atrás, debemos amplificar las voces de las mujeres indígenas” y destaca que “los conocimientos tradicionales indígenas pueden ofrecer soluciones a muchos de nuestros desafíos comunes”.

Trabajo de la ONU en México con los pueblos indígenas

En México habitan 68 pueblos indígenas, el 10% de su población total.  Su patrimonio lingüístico incluye 68 lenguas originarias, colocando a México en el décimo lugar con la mayor diversidad lingüística del mundo.

La promesa de la Agenda 2030 de no dejar a nadie atrás reviste una importancia crucial para los pueblos indígenas. A su vez, los pueblos y comunidades indígenas tienen mucho que aportar al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por ello, las acciones de las Naciones Unidas en México tienen un enfoque de interculturalidad, el cual promueve la diversidad y focaliza esfuerzos para combatir la discriminación, favorecer la inclusión, integración y equidad en el acceso a las oportunidades de desarrollo de los pueblos y las comunidades indígenas.

Algunos de los esfuerzos que acompaña ONU México para alcanzar estos objetivos son:

  • Ayudar al diseño de leyes en materia de igualdad, inclusión y no discriminación en el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, incluida la consulta previa
  • Promover el derecho a una educación intercultural que fomente sus saberes y tradiciones
  • Crear condiciones de igualdad en la integración de los pueblos indígenas, incluidas las mujeres, en las cadenas productivas
  • Participar en los espacios de toma de decisiones y fortalecer sus capacidades para el empoderamiento económico y la gestión sostenible de los recursos de los pueblos indígenas
  • Gestionar un conocimiento que garantice la libertad de expresión y el desarrollo de medios de comunicación y del patrimonio lingüístico
  • Combatir los distintos tipos de violencia, incluyendo contra las mujeres y defensores de derechos humanos de los pueblos indígenas

[Fuente: http://www.un.org]

Llorenç Soldevila

Llorenç Soldevila

Escrit per Llúcia Casanova

Pòrtic acaba de publicar, amb el suport d’un reeixit micromecenatge, Universos literaris, el volum dotzè de la Geografia literària dels Països Catalans, de Llorenç Soldevila i Balart. Un projecte que va veure la llum en paper el 2009 amb la publicació del primer llibre, sobre les comarques barcelonines. Des d’aleshores, l’han seguit les comarques lleidatanes, l’Alt Pirineu i l’Aran; les comarques tarragonines i les Terres de l’Ebre; les comarques gironines; les Illes Balears i les Pitiüses; el País Valencià; Barcelona Nova; Barcelona Vella i Barcelona Nova i el Barcelonès.

La Geografia literària de Llorenç Soldevila és un recorregut per totes les terres de parla catalana a partir de la vinculació entre la literatura i el territori. A cada comarca, l’autor assenyala el que ell anomena llocs literaris, que tant poden ser la casa d’un escriptor, com l’escenari d’alguna novel·la, un monument o el paisatge inspirador d’un poema, i en fa una entrada d’estil enciclopèdic amb la informació pertinent per contextualitzar el lector o visitant. I ara ve la part més interessant: cada lloc literari ve acompanyat d’un o diversos fragments d’obres literàries en català que hi tenen algun vincle, bé perquè el relat transcorre en aquell lloc, el poema s’hi inspira, l’autor del text hi va viure o s’hi va produir un fet amb conseqüències literàries. La tria d’obres que ha fet Soldevila és completíssima i diversa. És una selecció que va molt més enllà del cànon. Sovint hi trobareu referenciades obres i autors poc coneguts en l’àmbit comercial o acadèmic, però que no han passat desapercebuts al professor Soldevila, gran coneixedor de la literatura catalana de tots els temps.

Pòrtic (2019)

En qualsevol cas, la Geografia literària és una obra que supera amb escreix una simple antologia de textos vinculats al paisatge. «El paisatge us fa comprendre la literatura, perquè la literatura és la memòria del paisatge en el temps» és la cita de Josep Pla amb la qual Soldevila encapçala la nota introductòria al primer volum, tota una declaració d’intencions.

«D’una banda mostrar el valor documental del text literari; al mateix temps, permetre apreciar el valor del patrimoni cultural i natural, i d’altra banda, dotar el lloc de profunditat existencial, d’identitat»

Mariàngela Vilallonga, al pròleg del volum sobre les comarques gironines, assenyala que Soldevila hi aconsegueix mostrar «com aquests llocs ressonen en les obres d’uns escriptors i com l’obra fa ressonar els llocs en els lectors» fent que el text complisca les funcions primordials en un context geogràfic, que va descriure Bertrand Lévy: «D’una banda mostrar el valor documental del text literari; al mateix temps, permetre apreciar el valor del patrimoni cultural i natural, i d’altra banda, dotar el lloc de profunditat existencial, d’identitat». En el mateix sentit, Josep Murgades, al pròleg de les comarques tarragonines i Terres de l’Ebre, afirma que «veiem el que veiem en els llocs perquè, sobre ells o en relació amb ells, s’hi ha fet una literatura de la qual, és clar, convé tenir esment» i ens recorda les paraules de Paul Klee: «La funció de l’art no pas com a mer reproductor mimètic del visible sinó com a autèntic factor desencadenant del que esdevé visible».

A més, la Geografia literària, com la curiositat i capacitat de lectura i recerca de Llorenç Soldevila, és viva i es manté en constant ampliació a la web endrets.cat, on trobareu alguns dels textos que no han aparegut al paper, per qüestions d’espai, i d’altres que l’autor hi va afegint.

En un afany d’aportar elements a la creació de l’imaginari col·lectiu que tota cultura necessita per sobreviure. Tota l’obra és un catàleg de llocs que hauríem de saber conservar, almenys els que encara no s’han perdut, per tal de no fer que el nostre país esdevinga un altre no-lloc.

Al darrer volum, Universos literarisVuitanta-cinc semblances, Soldevila canvia la metodologia i ja no hi mana el lloc, si no l’autor. Ara ens presenta 85 semblances o biografies d’una selecció d’autors que van des dels clàssics Ramon Llull i Ausiàs March, als més joves i actuals Francesc Serés, Joan Lluís Lluís o Joan Daniel Bezsonoff. De cadascun dels autors ressenyats hi trobareu el seu recorregut vital i literari a partir de les marques que les geografies viscudes han deixat a la seua obra. En paraules de Soldevila, «es tractava que l’autor parlés dels seus llocs preferits i que en donés flaixos homogenis que ajudessin el potencial lector, primer, a immergir-s’hi i, de seguida que fos possible, a anar a trobar els paisatges amb ampliació de les lectures que se’ls ofereixen en les semblances.»

Si a la Geografia literària, Soldevila enllaça admirablement la tradició literària i la realitat de l’entorn, als Universos literaris trau a la llum els lligams de l’escriptor al territori, en un afany d’aportar elements a la creació de l’imaginari col·lectiu que tota cultura necessita per sobreviure. Tota l’obra és un catàleg de llocs que hauríem de saber conservar, almenys els que encara no s’han perdut, per tal de no fer que el nostre país esdevinga un altre no-lloc.

Si voleu fer un tast dels Universos literaris, podeu llegir alguna de les semblances que al seu moment es van publicar a La Veu dels Llibres (El Burjassot d’EstellésJosep Pla i l’EmpordanetL’Andratx mític de Baltasar PorcelEls cims de la genialitat, Jacint VerdaguerRodoreda, a mercè dels druides i dels àngelsLa València mutant de Joan Francesc MiraFrancesc Serés, del Cinca a la Vall de Ser).

[Font: http://www.laveudelsllibres.cat]

Nesta sucessão de evocações e descrições de teatros atuais e teatros históricos de tradição cultural e arquitetónica, recorremos em primeiro lugar a um livro de Luis Norton, editado em 1936, sobre “A Corte de Portugal no Brasil”, assim mesmo denominado.

Trata-se efetivamente de um denso e vasto estudo histórico, amplamente fundamentado em numerosos documentos inéditos, designadamente do Arquivo Histórico do Ministério das Relações Exteriores brasileiro, aí incluindo ou complementando-o com vasta correspondência diplomática relativa às negociações do casamento da arquiduquesa Dona Leopoldina com D. Pedro de Bragança, como bem sabemos futuro imperador do Brasil e rei de Portugal.

Para além do interesse histórico-diplomático em si, o estudo evoca e descreve a realidade cultural do Rio de Janeiro na época, vista tanto no ponto de vista de criatividade, como de atividades diversas e ainda pelo património subjacente. E é extremamente interessante, na perspetiva cultural e de infraestrutura, a referência vasta e devidamente documentada aos teatros e espetáculos, bem como da vida da corte e da cidade.

E mais: quando a Família Real ainda se encontrava no palácio denominado Real Quinta da Boa Vista, o próprio D. Pedro cantou uma área de ópera, dirigido por Marcos Portugal, a quem se deveu a revisão de musica original ali executada para a corte. Sobre Marcos Portugal esclarece Luis Norton que “o rei e toda a família real apadrinharam o novo maestro que passara a ser um elemento indispensável na orquestração musical da nova corte brasileira” (pág. 93).

E mais acrescenta que D. Pedro foi ele próprio compositor de mérito, com obras que se destacaram na época e ainda hoje se destacam: cita designadamente “o te deum que foi composto para as suas segundas núpcias, uma ópera em português executada em 1832 no Teatro Italiano de Paris, uma sinfonia para grande orquestra, as músicas para o hino constitucional português e para o hino da independência brasileira” (pág. 95).

No que respeita a teatros-espaços/edifícios, temos no livro de Luís Norton a descrição detalhada dos festejos da aclamação de D. João VI como rei de Portugal, ocorridos na corte então sediada no palácio do Rio de Janeiro, em fevereiro de 1819. E nesse contexto, o autor refere o Real Teatro do Rio de Janeiro, citando e descrevendo um “painel monumental”, em que figurava a rainha D. Carlota Joaquina.

E transcreve um curioso documento da época, que se refere a D. Carlota Joaquina “com dois génios coroando-a de louro e sustentando outras tantas coroas de louro, quantas são as augustas princesas com que sua majestade tem esmaltado o trono português e que fazem hoje as delícias de duas nações poderosas”, assim mesmo! (pág. 79).

A bibliografia sobre este tema é vastíssima.

Acrescente-se ainda que J. Galante de Sousa refere a existência de mais seis teatros no Rio de Janeiro e mais 11 espalhados pelo imenso território brasileiro, isto ao longo da primeira metade do século XIX. (cfr. “O Teatro no Brasil” ed. Ministério da Educação e Cultura” Rio de Janeiro 1960).

E finalmente, remete-se para o vasto estudo sobre a “História do Teatro Brasileiro”, dirigido por João Roberto Faria, e que precisamente assinala e descreve uma vasta atividade de teatro e de teatros, nesta época, e ao longo da vastíssima extensão do Brasil! (ed. SESCSP e Perspetiva – São Paulo 2012).

E muito mais haveria a dizer sobre este tema!

DUARTE IVO CRUZ

[Fonte: e-cultura.blogs.sapo.pt]

La 10e étape de la 109e édition du Tour de France, 148,1 km entre Morzine et Megève, dans les Alpes françaises, le 12 juillet 2022. AFP

Écrit par Fabrice Raffin

Maître de Conférence à l’Université de Picardie Jules Verne et chercheur au laboratoire Habiter le Monde, Auteurs historiques The Conversation France

L’histoire traverse le peloton, tandis que le peloton traverse l’Histoire : le Tour de France est une entreprise patrimoniale totale. Mais il n’est pas de ces patrimoines muséifiés, intellectualisés, imposés. Chaque Français le croise un jour, au bord d’une route, au détour d’un article, d’un reportage, sur un écran de télévision, sur une application, un jeu vidéo. Repère national, de plus en plus européen, il vient à chacun, comme chacun vient à lui, dans un espace-temps ensoleillé chaque début du mois de juillet.

Dispositif patrimonial bien vivant, le Tour articule et met en scène chaque année une diversité quasi exhaustive de patrimoines (architecturaux et artistiques, naturels, techniques, immatériels), au cœur d’un évènement sportif. Il réussit là où les artefacts patrimoniaux politiques peinent à établir le lien subtil entre les mémoires collectives les plus locales, du fond des plaines aux confins des vallées, et celles des grandes dates qu’il réactive sans cesse, sommets de la grande Histoire. Comme le dit le commentateur Franck Ferrand ce dimanche 3 juillet 2022 sur France 2, rarement il est possible de parler d’histoire à autant de personnes en même temps.

L’émergence d’un événement mythique

Objet patrimonial en lui-même, l’histoire du Tour s’écrit en majuscules depuis 120 ans. Sa dramaturgie avant d’être sportive, fut initialement économique. En 1903, il est créé à partir d’une rivalité pour augmenter les ventes du journal L’Auto – qui deviendra l’Equipe en 1946 – par rapport à son concurrent, Le Vélo. Rivalité de ventes et enjeux politiques, le Tour de France né sur fond d’affaire Dreyfus, Henri Desgranges fondateur de l’Auto et du Tour défendant un magazine sportif « neutre » à la différence de son concurrent, fervent dreyfusard, qui dérange certains industriels.

Si l’apolitisme fait question, la dimension économique a perduré pour devenir aujourd’hui le succès et l’évènement mondial que l’on sait.

La Caravane publicitaire en 1958.  Wikimedia

Au-delà de la course, on notera que le Tour construit lui-même du patrimoine économique. Par la Caravane Publicitaire créée en 1930, véritable carnaval qui précède le peloton et distribue quantité d’objets promotionnels au public, par la publicité sur les maillots également, il a participé à l’affirmation de grandes marques nationales comme Peugeot, Ricard, Meunier…

Le Tour naît dans la presse qui en construit la légende au début du XXe siècle, avec des journalistes à la plume complice, tels Albert Londres ou le plus sulfureux Antoine Blondin), plus récemment Jacques Chancel ou Eric Fottorino.

Leurs textes génèrent un imaginaire, créent les héros, mythifient ses grands moments et déjà, les paysages. Ces journalistes auteurs font désormais partie du patrimoine littéraire, aux côtés d’autres noms célèbres qui écrivirent sur le Tour comme Colette, Louis Nucera, Michel Tournier, ou Philippe Delerm.

Albert Londres écrit dans Le Petit Parisien le vendredi 27 juin 1924 :

« Vous n’avez pas idée de ce qu’est le Tour de France […], c’est un calvaire. Et encore le chemin de croix n’avait que quatorze stations, tandis que le nôtre en compte quinze. Nous souffrons du départ à l’arrivée. »

Une expérience collective

À la mise en scène de la course par la presse succèdent les retransmissions radiophoniques, puis à la télévision et sur Internet où aujourd’hui durant les étapes, chacun peut contrôler les caméras.

Ce sont bien les retransmissions en direct par la télévision qui concrétisent l’expérience patrimoniale collective qu’est le Tour, à partir des années 1970. De plus en plus, la mise en scène sur le petit écran s’effectuera à grand renfort de technologies, pour être toujours plus près de la course, valoriser les paysages : de la multiplication des motos à celles des hélicoptères, de l’apparition des caméras loupes aux drones. Aujourd’hui, le Tour, c’est 2 400 véhicules, 294 accompagnateurs pour les équipes, 43 motards de la garde républicaine, 2 avions, 5 hélicoptères, 647 médias et 2 269 journalistes. La course en devient presque secondaire. Elle reste néanmoins le socle, le motif, d’un Tour vécu sur le mode de l’épopée, comme le disait déjà Roland Barthes en 1957.

Une expérience des paysages

La compétition, pourtant, n’est pas toujours intense. Et l’épopée puise aussi son intérêt, dans les temps morts, de la géographie française. Une épopée des patrimoines naturels où se côtoient à travers la course et de manière paradoxale, le mythe de la conquête et la contemplation des paysages. Autant qu’une relation aux paysages c’est une relation à la « nature » qui est proposée.

Durant la course se renforce le sens que les « Modernes » que nous sommes (au sens de Bruno Latour) y donnent. C’est-à-dire,

une nature à maîtriser, qui ne saurait arrêter l’Homme, le coureur, qui, par monts et par vaux, la domestique toujours un peu plus par l’effort, la souffrance. Une nature personnifiée, mise en paysage par la télévision, mythifiée par la course, surtout dans la montagne grandiose, ses cols : le Tourmalet, le Galibier, l’Isoard, l’Aubisque, ses sommets, le Mont Ventoux, l’Alpes d’Huez. La course chaque année commémore les précédentes, comme une actualisation patrimoniale récurrente, depuis 120 ans.

Nivellement des mémoires

Durant les nombreuses phases de trêve sportive, la plupart du temps en fait, lorsque le peloton musarde, une fois « l’échappée du jour partie », pendant les étapes de transition ou dans l’attente interminable du dénouement d’une étape pour sprinter, le dispositif patrimonial fonctionne à plein pour pallier l’ennui. Et là se produit le tour de force à nul autre pareil, une sorte d’avènement égalitariste par le nivellement social des mémoires.

Ce dimanche 3 juillet par exemple, durant l’étape de Dunkerque à Calais, le commentaire s’arrête sur la fête de la Dinde à Licques, les batailles de la Grande Guerre, les procédés industriels d’une gravière locale, la figure de Charles de Gaulle, les Beffrois du Nord.

La course matérialise ainsi un patchwork patrimonial en mettant sur un même plan des patrimoines artistiques, architecturaux, historiques, jugés habituellement supérieurs et les plus humbles, le petit patrimoine, patrimoine vernaculaire, traditions, folklores.

Tout au long du parcours, à travers les villes et les villages, les commentaires mêlent la grande Histoire aux mémoires locales.

De la profondeur historique la plus lointaine, on passe sans transition à des faits divers sordides contemporains, comme l’Affaire Grégory lors du passage dans la la vallée de la Vologne cette année. D’un arrêt sur image sur des patrimoines classés, une abbaye, une cathédrale, on poursuit par l’évocation d’une obscure tradition rurale ou d’un fromage local. Le patrimoine ouvrier est également valorisé lorsque le peloton passe par les régions industrielles, des carreaux de mines aux techniques de productions, le patrimoine immatériel n’est pas en reste.

Les clivages sociaux semblent s’estomper durant trois semaines. Il y a dans cette égalité de traitement quelque chose de profondément démocratique porté par le Tour de France.

Cette mise en avant du « petit » patrimoine enfin considéré pour sa réelle importance montre ainsi, par un processus/dispositif rodé durant un siècle combien les évènements du sport de masse sont éminemment politiques.

 

[Source : http://www.theconversation.com]

Escrito por Angelo Mestriner

Trisal é um termo utilizado para designar o relacionamento público estabelecido entre três pessoas que pode ter a qualidade de namoro ou propósito de constituir uma família.

A relação de um trisal se assemelha à relação de um casal, a diferença é que existe mais uma pessoa para compartilhar as alegrias, as vitórias e também as tristezas. Enfim, tudo é feito geralmente a três pessoas. Os três tomam decisões conjuntas.

Essa nova configuração de relacionamento entre três pessoas tem quebrado tabus diante do modelo clássico dual de relacionamento.

O ordenamento jurídico reconhece somente o casamento e a união estável entre duas pessoas como modelos tradicionais de constituição de uma família, prevalecendo a monogamia como atributo destes tipos de relações.

Nesse sentido, não existe nenhuma regra específica no ordenamento jurídico brasileiro de constituição de uma família formada por meio de um relacionamento entre três pessoas.

O CNJ (Conselho Nacional de Justiça), inclusive, em 2018, recomendou aos cartórios que suspendessem o registro de qualquer tipo de documento que declare a união estável de três pessoas (trisal) ou mais.

Com base nesse entendimento adotado pelo CNJ, a primeira conclusão à que se chega é de que atualmente a figura do trisal não é reconhecida juridicamente, de modo que essas pessoas não terão direitos reconhecidos para fins de partilha de bens na hipótese de dissolução desse relacionamento, herança no caso de morte ou mesmo de direitos previdenciário, por exemplo.

De todo modo, nada impede que os trisais possam buscar o reconhecimento da família por meio de ações judiciais no Poder Judiciário.

Esse tipo de assunto provavelmente chegará ao Supremo Tribunal Federal, que terá que decidir, à semelhança do que aconteceu quando em maio de 2011 (ADI nº 4277 e a ADPF nº 132) o STF reconheceu a união estável homoafetiva e, em outubro de 2011, o STJ determinou que o mesmo princípio se aplicava ao casamento.

De todo modo, até que as entidades resolvam realizar uma análise / discussão mais profunda sobre esse fenômeno, uma medida que o trisal pode tomar para resguardar seus direitos no campo patrimonial, quando possível, seria registrar escrituras de imóveis conjuntas ou constituir empresas (tal como ocorre para casais que buscam blindar o patrimônio por meio de holding familiar e patrimonial).

Portanto, neste modelo de registro de bem imóvel e criação de empresa para gerir o patrimônio do trisal, teríamos, de certo modo, resguardado boa parte dos problemas patrimoniais relacionados à partilha de bens adquiridos na constância da união estabelecida pelo trisal.

Muitas pessoas também perguntam se trisal é crime? E a resposta definitivamente é negativa, ou seja, o relacionamento estabelecido entre três pessoas não é crime, tão pouco contravenção penal, uma vez que essa escolha é individual de cada um dos participantes desse tipo de relacionamento.

O crime acontece somente quando uma pessoa casada se casa novamente, sem ter-se divorciado antes. Nesse cenário, estamos diante do crime de bigamia, conforme disposto no artigo 235 do Código Penal.

Outra dúvida que surge é sobre o registro do filho do trisal.

A princípio, o ordenamento jurídico não reconhece maternidade tripla ou paternidade tripla dentro desta nova configuração familiar, contudo, o ordenamento jurídico reconhece a multiparentalidade.

A definição de multiparentalidade é denominada pela possibilidade de uma criança ter em seu registro civil de nascimento o nome de mais de um pai e / ou o nome de mais de uma mãe, onde o afeto sobrepuja o fator natural da consanguinidade. Nesse contexto, a paternidade / maternidade socioafetiva é baseada nos laços de afeto desenvolvidos na relação entre o filho e o pai / mãe que o acolheu como tal.

Uma vez reconhecida a multiparentalidade, é possível incluir o sobrenome do pai ou da mãe socioafetivo no nome do filho, retificando a certidão de nascimento da criança.

[Fonte: http://www.angelomestriner.adv.br]

 

Los hijos del escritor paraguayo presentaron este miércoles en Asunción un lote con 176 libros marcados, anotados y dedicados que formaban parte de la biblioteca que su padre edificó durante su exilio porteño entre 1965 y 1976, ejemplares que fueron encontrados en la calle hace dos años por una familia argentina.

La biblioteca de Roa Bastos sobrevivi a 43 aos de exilio y que ya se puede consultar en Paraguay

La biblioteca de Roa Bastos sobrevivió a 43 años de exilio y que ya se puede consultar en Paraguay.

Escrito por ANA CLARA PÉREZ COTTEN

Tras un derrotero que podría inspirar una novela pero que también tiene ecos de reparación histórica, los hijos del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos presentaron este miércoles en Asunción un lote con 176 libros marcados, anotados y dedicados que formaban parte de la biblioteca que su padre edificó durante su exilio porteño entre 1965 y 1976, ejemplares que fueron encontrados en la calle hace dos años por una familia argentina que, consciente del valor patrimonial y como parte de una rutina pandémica, se dedicó a limpiarlos y catalogarlos para finalmente entregarlos a la embajada de Paraguay.

El largo recorrido que hizo la biblioteca del autor de « Hijo de hombre » terminó en la Casa de la Literatura Augusto Roa Bastos en Asunción, adonde los libros quedarán exhibidos por un tiempo antes de incorporarse al patrimonio de la Fundación que lleva el nombre del escritor, quien fue expulsado de su país por la dictadura del general Higinio Morí­nigo y vivió casi tres décadas en la Argentina, donde desempeñó varios oficios y logró destacarse como guionista de cine, mientras pergeñaba « Yo el Supremo », una de las obras literarias más portentosas del continente.

La foto, más allá de la alegría del hallazgo, poco dice del camino auténticamente literario que hicieron durante más de cuarenta años aquellos libros antes de llegar a destino, un recorrido que Télam pudo reconstruir con los protagonistas del « rescate ». Los ejemplares esperaron al escritor en un departamento porteño al que nunca volvió, viajaron a Barcelona, estuvieron años en un depósito y finalmente se remataron como parte de un lote de escritores que adquirió un argentino. En 2019, tras ser rescatados de un container en una ruta en Chapadmalal, fueron leídos y catalogados por la familia Brittez, que contactó a la embajada con el pedido de que se los devolvieran a los herederos del autor.

« Los libros hoy vuelven a Paraguay porque fueron encontrados por lectores que entendieron el valor de lo que tenían en sus manos. Se cierra un círculo y en eso hay mucho más que un capricho del destino » Mirta Roa

« Mi primera impresión al recibir las siete cajas, además de la emoción lógica de reencontrarme con cosas de mi padre, es que estos ejemplares no valen por sí mismos sino por las anotaciones que él hizo en las páginas y las marcaciones. Fueron años de lecturas fundamentales, aquellos en los que estaba pensando en `Yo El Supremo´. Se puede ver el proceso de investigación sobre la figura de José Gaspar Rodríguez de Francia, en quien se inspiró. Son los libros que rayó en esa etapa literaria clave en su carrera », cuenta a Télam Mirta Roa, su hija, desde Asunción.

« Están marcados con señaladores hechos con papel. Anotados. Es el testimonio literario de una persona que estuvo estudiando a este héroe y antihéroe de la patria », analiza la hija y explica que además hay varios libros de crítica literaria y de cine que dan cuenta de su formación en los años en los que fue profesor de guion en la Universidad de La Plata.

Desde que recibió el llamado de la Embajada de Paraguay en Buenos Aires, Mirta Roa y su hermano Carlos repasan los datos biográficos y ciertos hitos históricos para poder entender el camino que hizo la biblioteca porteña del narrador, pero además reconoce muchas de las tapas y la letra de su padre: « Pasaron 40 años, pero los veo y los reconozco. En mi casa no había adornos, pero teníamos libros: los acomodábamos, nos divertíamos haciendo listas o limpiándolos. Y ahora están acá », dice.

« Llevo la cuenta de mi exilio por las bibliotecas perdidas: ya van tres… », le contó Roa Bastos al periodista Alfredo Serra en 1995. Y esa experiencia del desarraigo atravesó su sensibilidad literaria y definió las coordenadas de sus textos: « El exilio es una doble mutilación: la pérdida de un territorio y luego la pérdida de la lengua. Hoy me encuentro escribiendo una lengua que no es la mí­a, es la del exilio », contaba.

Foto Juan Carlos Ortiz

Foto: Juan Carlos Ortiz

Esta biblioteca exiliada y recuperada reúne parte de los libros que el autor leyó y subrayó entre 1961 y 1975.

« Después del golpe militar en Argentina, mi padre se fue a París y con mi hermano viajamos a Venezuela. Antes de dejar Buenos Aires, mudamos sus libros a un pequeño departamento que él tenía en el centro de la ciudad. Después me enteré de que le había entregado el departamento a la agencia de Carmen Balcells como parte de pago de muchos adelantos que había recibido. Sé que Carmen recogió los originales, los papeles y los libros y los puso a resguardo en un depósito en Barcelona. Pero mi padre no siguió pagando el espacio. En 2005 supe que estaban subastando las cartas que se cruzaban los escritores del boom y otros materiales en Barcelona. Me imagino que aquellos y estos libros eran parte de lo que estuvo en ese depósito. Entiendo que un argentino compró el lote de los libros y así volvieron al país », reconstruye la hija del escritor, en una historia que entrecruza su genealogía con la de la literatura y la historia latinoamericana.

Más allá del valor que tienen para entender cómo Roa Bastos trabajó la escritura de « Yo el Supremo », también dan cuenta de cómo fueron los años que pasó en la Argentina. « Él pensó que iba a volver a Buenos Aires porque le encantaba la ciudad y su vida cultural. Siempre fue un lector voraz pero en la Argentina se dedicó a leer con intensidad. Compraba muchos libros en el Centro Editor y en Losada y recibía textos de otros autores », recuerda.

Mirta, quien perdió libros de su biblioteca personal por lo anecdótico de una gotera en un día de lluvia torrencial, se niega a creer que el derrotero de la biblioteca de su padre sea una mera casualidad: « Los libros hoy vuelven a Paraguay porque fueron encontrados por lectores que entendieron el valor de lo que tenían en sus manos. Se cierra un círculo y en eso hay mucho más que un capricho del destino ».

« Él pensó que iba a volver a Buenos Aires porque le encantaba la ciudad y su vida cultural. Siempre fue un lector voraz pero en la Argentina se dedicó a leer con intensidad. Compraba muchos libros en el Centro Editor y en Losada y recibía textos de otros autores » – Mirta Roa

La familia Brittez: una pyme de restauración y conservación

« Son tuyos », le dijo por teléfono Mirta Roa a la socióloga Celina Brittez el día que recibió las cajas con los 176 libros que su familia cuidó, leyó, catalogó y embaló para que llegaran a Asunción.

La historia de la repatriación empieza en 2019 en la provincia de Buenos Aires. Gastón, un técnico mecánico de maquinarias agrícolas, se topó con un container en una ruta en Chapadmalal que tenía muebles viejos, maderas y un montón de cajas de libros. Como su novia Celina es muy lectora, le consultó si los quería. Así fue como aquellas cajas con libros llegaron a la casa de la familia Brittez en Otamendi.

Una tarde, Celina (estudiante de sociología), su padre (Fernando, antropólogo), su madre (María, profesora de inglés) y sus tres hermanos se pusieron a ver qué había en las cajas y, en una primera impresión, se toparon con muchos libros de teatro y poesía. « Al abrir uno de esos encuentro en una primera página la dedicatoria « Para Augusto Roa por su lucha » y en otro « Para el gran Augusto Roa Bastos ». Y después empezó a aparecer su firma, cartas y fotos. En simultáneo, íbamos googleando su biografía porque no sabíamos bien las fechas de su exilio e imaginábamos hipótesis e ideas fantasiosas de cómo esos libros habían llegado a Otamendi. Yo nunca lo había leído y, lógicamente, después de esto toda la familia se sumergió en su obra », cuenta Celina sobre cómo el hallazgo impactó en la dinámica familiar.

Conscientes del valor patrimonial, los Brittez se propusieron catalogar los ejemplares y armar un inventario. « Uno dictaba, el otro escribía en la computadora, otro registraba si era una carta o foto. Y armamos un emprendimiento familiar: mi mamá, mi papá, mi compañero y mis tres hermanos nos pusimos a trabajar con los libros de Augusto », cuenta Celina, que ahora se refiere al autor con familiaridad.

La pandemia alteró los planes del mundo y también los de los Brittez. Celina, mientras resguardaba su embarazo del coronavirus, aprovechó aquel encierro pandémico para leer gran parte de aquella biblioteca. Empezó por « Los exiliados », de Gabriel Casaccia, un libro que « narra el sentimiento de desarraigo de un grupo de paraguayos en Argentina, que tiene una dedicatoria muy sentida del autor a Roa Bastos ».

Telam SE

« Durante los meses de las restricciones más fuertes los libros quedaron guardados en cajas en el garage. Hasta que un día, todos embarbijados, retomamos el proceso. Quedaba muy poco para identificar », cuenta y advierte que, si bien había averiguado mucho sobre la familia del escritor en Paraguay, no tenía muy en claro cómo llegar a ellos.

« Inventamos un sistema. En una planilla íbamos anotando título, autor, año de publicación y anotamos en rojo si tenía algo adentro y en qué parte. Después pusimos todo ese material aparte en una caja. También había artículos periodísticos descabellados que parecen cuentos y que él había seleccionado », explica.

« Un día, después de un sueño vívido, sentí que el trabajo estaba terminado. Era un final que le hubiera gustado a Augusto. Mandé un mail a la embajada de Paraguay explicando que quería darle este material a la familia, y se pusieron en contacto conmigo », cuenta Celina sobre los trámites de la última parte del proceso. Los Brittez recibieron al personal de la embajada con una merienda y durante ese encuentro entregaron los libros y su trabajo de catalogación. Se sacaron, además, una foto en la que todos miran a cámara con el gesto del trabajo cumplido.

El domingo los sorprendió una videollamada de Mirta y comprobaron a la distancia que la biblioteca de Roa Bastos sobrevivió a 43 años de exilio y que ya se puede consultar en Paraguay.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

A pasos del río mar, ante el verde despliegue del parque, el ritmo de la ciudad se detiene. El familiar trazado de la cuadrícula indiana da paso a formas inesperadas: calles que de pronto se vuelven curvas, acompañadas por los fluidos perfiles de los edificios que las enmarcan, remontan el montículo que, como toda elevación en la casi siempre plana Montevideo, otorga un carácter inusual a lo que se revela como un extraordinario enclave urbano.

Escrito por Ana Tipa

Articulada por su juego de perspectivas, la imagen del Barrio Jardín se despliega por las anchas escalinatas que dan lento acceso a su corazón. Pocas calles delimitan su escasa superficie, dividida por pasajes numerados. La principal, Javier de Viana, recoge el legado del poeta gauchesco de principios del siglo XX, resaltando con su semicírculo la singularidad del lugar. Las calles Gurí y Macachines evocan dos obras del autor canario.

Las peculiaridades formales y botánicas del Barrio Jardín suelen encender la fantasía de los montevideanos. La pequeña isla urbana nació cuando fuertes ansias de modernidad hacían vibrar al país. Aquel ímpetu acompañó los profundos cambios que se vivieron en el mundo a principios del siglo pasado y a los que Montevideo no fue ajena.

Para entonces, la Montevideo fundacional ya había sido objeto de varias remodelaciones. Su crecimiento espontáneo y caótico, regulado a través de diversos procesos planificadores, había sumado la Ciudad Nueva de 1829, la Ciudad Novísima de 1878 ‒cuando se propuso crear el Bulevar Artigas, concebido como límite de la urbe‒, siempre repitiendo el reticulado impuesto por las Leyes de Indias, que se percibía como señal de civilización y del que la capital se alejó tímidamente en sus primeros ensanches al incluir las avenidas en diagonal al estilo de la París del barón de Haussmann.

A principios de siglo, el país se acercaba poco a poco al centenario de su nacimiento, que se celebraría en fecha de la Jura de la Constitución. La autopercepción de excepcionalidad, de enclave europeo de progreso y modernidad dentro de América Latina, que permaneció casi sin fisuras hasta comienzos del siglo XXI se gestaba y afianzaba. Tras un largo viaje a Europa que había alimentado su afán modernizador, José Batlle y Ordóñez era elegido por segunda vez en 1911 e impulsó la ciudad modelo que el país modelo de entonces creía merecer.

La población de Montevideo era cinco veces menor a la actual. La constante llegada de inmigrantes pronto la duplicó y enriqueció con sus aportes humanos y culturales. Llegaba a Uruguay, también, la influencia de las vanguardias europeas: la ciudad comenzaba a verse conscientemente como un espacio de proyección de ideas, una creación colectiva que, con la intervención del Estado, debía ser un reflejo de la sociedad y sus aspiraciones. Esto debía percibirse especialmente en el plano de lo simbólico, transmitiendo la imagen que forjaba nuestra nación: vanguardista, culta, con la mirada puesta en un dorado porvenir (“Como el Uruguay, no hay”).

En aquel contexto de optimismo y benevolente autopercepción, Batlle encargó al arquitecto Eugenio Pílades Baroffio concebir un barrio jardín para Montevideo.

Hijo de un escenógrafo italiano radicado en Uruguay, Baroffio había obtenido su título de arquitecto en la Facultad de Matemáticas y Ramas Anexas, donde entonces se estudiaba la materia antes de la creación de la facultad correspondiente. En 1906 ingresó al Municipio, donde permaneció durante casi cuatro décadas, dejando una indeleble impronta en la evolución de la Montevideo de la primera mitad del siglo XX: el Palacio Legislativo ‒un proyecto muy debatido y cuyo mayor detractor fue Pedro Figari‒, la reforma de la Quinta de Raffo ‒el Museo Blanes‒, los “cubos” del Norte y del Sur, el Rosedal del Prado, la Plaza Gomensoro. Aunque Baroffio impulsaba lo nuevo, preservaba lo que en la ciudad preexistía, atribuyendo a los testimonios urbanos y arquitectónicos del pasado el valor de la memoria que, al perdurar, crea identidad. “La tiranía del interés privado, las influencias perniciosas de los caprichosos mandatarios deben posponerse a los bien entendidos intereses generales”, escribió.

La guerra civil había terminado. La playa Ramírez había sido domada, dejando de ser una orilla salvaje en la que desembocaba un barroso arroyo y a la que se accedía por toscas rampas de madera, para transformarse en una prolija extensión de arena accesible por escalinatas, acorde al concepto de placer marítimo que nacía entonces. Con Pocitos, Carrasco y ahora Ramírez, Montevideo iba camino a ser la ciudad balneario soñada también por Batlle, un polo de atracción de refinados turistas y de disfrute para los montevideanos. Entre 1930 y 1935, la construcción de la Rambla Sur llevó las orillas del río que llamamos mar hasta el que hoy conocemos como Parque Rodó, una de las grandes áreas verdes que debía poseer la también llamada ciudad parqueen la que el barrio jardín se integraría.

Denominado Parque Urbano en sus orígenes, el lugar se desarrolló en un espacio ocupado por terrenos que fueron poco a poco expropiados. Buena parte de ellos ‒toda Punta Carretas, por ejemplo‒ eran propiedad del infaltable Francisco Piria quien, tras duras negociaciones, se desprendió de algunos en favor del ensanche verde impulsado por el Municipio.

Con el siglo XX llegó al Río de la Plata el arte europeo de los parques y jardines. El paisajista francés Charles Racine realizó las primeras intervenciones botánicas en el Parque Urbano. Su obra fue continuada por el también francés Charles Thays, quien, radicado en Buenos Aires, pasó a llamarse Carlos Thays y es el responsable de buena parte del aspecto de la ciudad porteña ‒además de haber descubierto cómo cultivar la yerba mate‒. Casado con una uruguaya, Thays recibió múltiples encargos en el país.

Por un lado, la naturaleza se sometía y se frenaba; por el otro, se recuperaba y procesaba, idealizándose y eliminándose lo que de ella se percibía como pernicioso, en pos de un concepto estético y de higiene que se imponía en las ciudades europeas, más traumatizadas que la nuestra por la industrialización y el hacinamiento de sus pobladores. Concebido como un recreo para los trabajadores, el parque les devolvía la naturaleza primigenia en su versión domesticada, alejándolos de costumbres indeseables. Junto con la Ordenanza de Higiene de la Habitación de 1928, parques, playas y avenidas habían de contribuir a la salud de la población urbana.

Como todo fruto de la creatividad humana, también aquello respondía al signo de los tiempos. Disgustado por las urbes de entonces, el arquitecto austríaco Camillo Sitte analizó decenas de ciudades italianas en su exhaustiva obra decimonónica Der Städtebau nach seinen künstlerischen Grundsätzen (la construcción de ciudades según principios artísticos). En su análisis, Sitte determinó que la belleza arquitectónica influye ineludiblemente en el ánimo de las personas, un pensamiento que retomó Le Corbusier quien, también, soñó con ciudades llenas de estética y bienestar. Para Sitte, la irregularidad era uno de los secretos para lograr ese bienestar.

Inspirándose en ideas utopistas, el urbanista británico Ebenezer Howard concibió a principios del siglo pasado las ciudades jardín, reducidas poblaciones de planta radial alejadas de las metrópolis que impulsarían un retorno a las pequeñas comunidades. La primera surgió en 1903, al norte de Londres: Letchworth, seguida por Welwyn Garden. En Alemania, el fabricante de muebles Karl Schmidt promovió el proyecto de Gartenstadt Hellerau, al noroeste de Dresde, en 1908. El concepto deriva en diversas interpretaciones internacionales: aunque el proyecto no se concretó, el conocido Parque Güell, de Barcelona, fue también concebido como una ciudad jardín para la alta burguesía catalana. Es en esta corriente que se inspiró el proyecto que Batlle encargó al arquitecto Baroffio.

Del cuerpo verde que se extendía al sur de Montevideo había de desprenderse una costilla llamada Parque del Pueblo. Allí se gestó el Barrio Jardín, una versión en pequeño de las ciudades jardín europeas que constituiría un conjunto conceptual y arquitectónico de características singulares, ancladas en la topografía del lugar y con claros lineamientos que debían respetarse al construir.

Las expropiaciones de los terrenos se decretaron en 1912. Las calles, el alcantarillado, el alumbrado público y todo el equipamiento se realizaron antes de que, en 1924, la municipalidad iniciara la venta de los lotes fraccionados. Sus compradores debían comprometerse a mantener la naturaleza preexistente y a plantar una variedad de especies. Ninguna construcción podía ocupar más de tres quintas partes de la superficie de cada solar, las fachadas debían decorarse y no podría establecerse comercios ni fijarse avisos. Los futuros constructores debían observar los retiros obligatorios y la altura máxima de los edificios. No se generarían medianeras y los accesos a las viviendas debían adaptarse a la elevación natural de los taludes. La puesta en valor de su irregular topografía es uno de los rasgos que, junto con su arquitectura, mantiene hoy la peculiaridad del Barrio Jardín, logrando un pintoresquismo poco frecuente en la ciudad de Montevideo.

Escribe Eugenio Baroffio en la revista Ingeniería, Arquitectura, Agrimensura, en 1914: “Un barrio jardín en el que se subordine el crecimiento de la ciudad a los principios reguladores modernos, que constituyen la nueva ciencia de construir ciudades; síntesis armónica de los adelantos edilicios y su aplicación artística a la naturaleza […], combatiendo la fealdad y la vulgaridad del medio ambiente”.

En el conjunto de edificaciones que hoy integran el Barrio Jardín dialogan diversos lenguajes arquitectónicos que se manifestaron a lo largo de varias décadas. Como testimonia el croquis de Baroffio de 1913, el barrio había de extenderse originalmente hasta la calle Juan Parra del Riego ‒otro poeta, peruano radicado en Uruguay‒ una vía también curva que hoy recorre la zona elevada al sur del bulevar. Pero nunca alcanzó esa extensión pues, entre 1911 y 1913 se abrió Bulevar Artigas.

En 1935 y 1936 surgieron los dos conjuntos edilicios que enmarcan el Barrio Jardín. Su creador, el arquitecto Gonzalo Vázquez Barrière, había diseñado junto a su socio Rafael Ruano obras tan emblemáticas como el Palacio Díaz de 18 de Julio y Ejido, uno de los primeros rascacielos montevideanos de inspiración neoyorquina. Esta nueva modalidad de edificios “de renta” adoptó pronto el art déco, un estilo de líneas fluidas y formas curvas caracterizado por sus ornamentos geométricos que evocan la naturaleza e invitan al disfrute estético. Por su apariencia amable, una característica que el país percibe como propia, el art déco encontró gran resonancia en el gusto de los uruguayos: aunque citaba el rigor del racionalismo europeo, evitaba toda radicalidad. Ante la demanda local, arquitectos y constructores pergeñaron sin prejuicios una versión vernácula que, sin bien no resultó en un estilo arquitectónico de raíz latinoamericana ‒como soñaba José Enrique Rodó‒, constituye un extenso y valioso acervo que es testimonio del consenso social que caracterizó a la época.

A esta tendencia se sumó la fascinación por las hasta entonces impensadas posibilidades de movilidad. Tras varios viajes transatlánticos, el dirigible alemán Graf Zeppelin cruzó el cielo de Montevideo en 1934. El paquebote era símbolo de la nueva libertad de viajar. En El Mástil, uno de los primeros edificios en altura frente a la Playa Pocitos después del Hotel Rambla del arquitecto Mauricio Cravotto, Vázquez Barrière y Ruano habían creado, con salvavidas de mampostería incluidos, un verdadero “barco de ladrillos”, para usar la lúdica expresión del arquitecto Juan Pedro Margenat.

En sus primeras obras en solitario, Vázquez Barrière no ceja en su fascinación por la imaginería náutica. En sus conjuntos del Barrio Jardín, no obstante, sus referencias marinas se hacen más abstractas. La proa del edificio que domina la esquina de 21 de Setiembre y Gurí acompaña con su generosa curva las formas del amanzanado del barrio, como envolviendo el resto de las unidades, que se extienden hacia los lados y el interior del enclave. Los balcones curvos con aleros y barandillas como las de un barco, las puertas con aberturas redondas y las ventanas abatibles de ojos de buey son claras en su alusión. Las fachadas, cubiertas de un revoque de mica de discreto brillo, están adornadas por una composición geométrica de líneas en relieve que delimitan paneles resaltados por pequeños cuadrados de mármol oscuro. En una propuesta que realza los materiales, como las rústicas piedras que constituyen los escalones de algunos accesos, la insidiosa presencia de “agregados” como las construcciones ilegales y los parrilleros que proliferan en sus cubiertas resulta particularmente perturbadora. El náutico mirador del conjunto, aplastado por la presencia de un enorme tanque de agua que atenta contra la abstracción de su silueta, pelea hoy por mantener su legítimo lugar sobre la proa.

Una antigua propietaria recuerda cómo el propio Vázquez Barrière le vendió su inmueble en la década de 1950. Una escultura de jade que adornaba la sala del arquitecto en su vivienda sobre el Bulevar Artigas se grabó con su color verde en la memoria de la compradora. También el hecho de que el constructor “vivía con otro hombre”: se ha dicho que, por esa razón, la obra de Vázquez Barrière no ha sido debidamente apreciada. Su conjunto de la esquina de 21 y Javier de Viana, que dialoga a la distancia con el anterior, resulta menos espectacular, a lo que se suma su pésimo estado actual y la igual proliferación de inadecuados agregados.

A pocos metros del ombú de Gurí y Macachines se construyó, en 1937, el edificio Soler. Firman su fachada ‒como era frecuente entonces‒ su arquitecto, Francisco Pérez Larrañaga, y los constructores Dall’Orto y Rocca. Esta edificación, también art déco, presenta asimismo aberturas de ojos de buey y barandillas náuticas, fiel a la cita de moda en la época. Las construcciones adosadas y el deterioro del inmueble apenas permiten intuir su gran belleza.

Ildefonso Aroztegui, un arquitecto que regresaba al país desde Estados Unidos, diseñó en 1949, por encargo del médico José Omar Terra, una obra que destaca entre el resto, concebida como vivienda familiar y consultorio con sala de operaciones. De acuerdo con la normativa del Barrio Jardín, la casa Terra, hoy sede de una empresa, tiene su ingreso hacia el interior del conjunto sobre Javier de Viana, mientras que su cara más espectacular se yergue sobre el talud que da a Bulevar España. Sus materiales, como el revestimiento en piedra ocre que se propone integrarse al paisaje, contribuyen a su destaque. Aunque esta obra es vista por algunos como una imitación de las propuestas del influyente arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright, en particular de la casa que construyera para Frederik Robie en Oak Park en 1909, es indudablemente un testimonio del estilo de una época. Es también una prueba de la influencia estadounidense que, además de aquella europea, aportó a Uruguay su interpretación de la arquitectura moderna.

Aroztegui, de Melo fue años más tarde el creador de la sede 19 de Junio del Banco República, el magnífico edificio que se ha visto deformado por una muy infeliz intervención en su fachada. La casa Terra, por su parte, estuvo a punto de ser demolida en 2012 cuando, afortunadamente, una comisión del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura logró frenar su destrucción promoviendo su protección patrimonial.

El edificio Parque, de 1950 y situado en las antípodas del anterior, es obra del reconocido trío de arquitectos constituido por Octavio de los Campos, Milton Puente e Hipólito Tournier. Los autores del inconfundible edificio Centenario de la Ciudad Vieja construyeron estas cuatro plantas sobre 21 de Setiembre combinando el ladrillo con el revoque blanco. En la intersección entre los bulevares España y Artigas, en un pequeño predio al borde del talud, se yergue tímidamente frente a los ventanales de la Facultad de Arquitectura el Monumento al Arquitecto, una deslucida escultura de Enrique Fernández Broglia, a pasos de la construcción de 1955 que aloja a la Embajada de Japón.

El valor del Barrio Jardín no radica solo en sus inusuales características arquitectónicas y urbanísticas. Las circunstancias de su surgimiento le otorgan un especial valor histórico, pues si bien existieron proyectos similares para el Cerro y el Buceo, que se realizaron nula o parcialmente, el de Parque Rodó constituye un ejemplo único de una corriente que buscó belleza y bienestar cuando el espacio público se percibía como un bien que podía moldearse para disfrute de todos, no como un basurero anónimo del que nadie es responsable. Aunque es, también, un amargo recordatorio de lo que ya no podemos ser, la marchita belleza del Barrio Jardín captura aún los estados de ánimo que llevaron a crearlo.

La atracción inicial de quien pasea por él puede devenir pronto en decepción. Basura y excrementos humanos impiden el paso en los pasajes del enclave. Algunos de los jardines de los retiros, obligatorios en sus orígenes para embellecer el lugar, están hoy sepultados bajo los colchones de quienes pasan allí la noche.

De entre los jirones de la ciudad que quiso ser modelo emerge, aunque apaleado, el utópico sueño de bienestar, higiene y progreso.

Colaboró: Micaela Villalba

Gracias a Cheung-Koon Yim, Leonardo Gómez y Jorge Sierra.

[Fotografías: Juan Pablo Dufourg / Instagram @jotape_duf – fuente: http://www.revistadossier.com.uy]

O cineasta Xan Leira está rodando no Salnés un documental que promete varias sorpresas: desde a descrición detallada da importancia da industria da arxila e a cerámica no desenvolvemento do Salnés até a noticia dun naufraxio que, malia a traxedia que causou, segue a ser ignorado polas crónicas e os historiadores.

A telleira dos seixiños, na ría de Dena, dá fe do pasado ligado á arxila e á cerámica do Salnés. (Foto: Lameiro)

A telleira dos seixiños, na ría de Dena, dá fe do pasado ligado á arxila e á cerámica do Salnés.

Escrito por MANUEL XESTOSO

Reconstruír os detalles dun accidente pode ser o comezo dunha narración que deriva cara á historia colectiva dunha comunidade. Ou polo menos algo así foi o que lle sucedeu ao cineasta Xan Leira cando comezou a pescudar nos detalles dun naufraxio do que apenas se fala e que marcou o inicio da película que está gravando na Arousa: en febreiro de 1940, na enseada de Dena (Sanxenxo), un grupo dunhas 50 persoas tomou un galeón para pasar o día e recoller algo de marisco na Arnosa. Xa chegando ao seu destino, unha galerna que entrara pola Lanzada alcanzou a embarcación, que afundiu deixando entre 24 e 27 persoas mortas, case todas mulleres e cativos.

« Eu comecei este proxecto convocado pola noticia deste naufraxio », explica Leira en conversa con Nós Diario, « mais investigando sobre este suceso, resultoume moito máis contundente -máis alá da tremenda traxedia humana que supón o feito das mortes- o tema do traballo co barro e o relevo que tivo no desenvolvemento de toda a zona ».

A ribeira sur da ría de Arousa ten unha longa tradición de traballo co barro que se remonta até a romanización, e da que son testemuñas numerosas telleiras e fornos espallados pola zona, e xa presentes no célebre Catastro de Ensenada, realizado no século XVIII. Mais é a partir do século XIX cando esta actividade deixa unha pegada máis fonda na historia e na paisaxe do lugar.

« A boa calidade da arxila da zona e da cerámica que se produce con ela coñécese desde moi antigo », explica Leira. « Mais desde finais do século XIX, co desenvolvemento capitalista da produción de bens de insumo e da construción, a importancia desta industria recibe un impulso moi significativo que a converte nun factor de desenvolvemento moi notábel ».

As investigacións da altura comezan a descubrir que existen diferentes tipos de terra que se adecúan mellor a distintos produtos: tellas, sanitarios, porcelana… « E daquela é cando se incorpora o barro de Dena, que polas súas características xeolóxicas producía unha cerámica de excelente calidade, que foi impulsando o desenvolvemento dun comercio marítimo de materias primas ao longo da ría, e mesmo comeza a exportarse cara ao exterior, ao Mediterráneo », revela o director.

A partir de aí, créanse unhas estruturas protoindustriais que redundan no desenvolvemento da zona, mais tamén onde mulleres e homes da comarca traballaban en condicións que hoxe consideraríamos infrahumanas, tanto na extracción da arxila como no seu transporte e transformación.

« Malia que as condicións de traballo daquelas fábricas, vistas cos ollos de hoxe, poden resultar moi lesivas, eran mellores que as que tiñan os artesáns que traballaban por libre », precisa Leira

Van aparecendo diferentes fábricas na zona do Ulla e na desembocadura do Umia, nas que buscaban traballo moitas familias telleiras cansadas das duras condicións do traballo no forno artesán. « Malia que as condicións de traballo daquelas fábricas, vistas cos ollos de hoxe, poden resultar moi lesivas, eran mellores que as que tiñan os artesáns que traballaban por libre. Ao pasar a ser obreiras asalariadas, o seu nivel de vida incrementábase e iso tamén ía creando cambios na mentalidade, nos hábitos de consumo e na propia fisionomía da zona, por mor das infraestruturas e servizos que aparecían de forma paralela as estruturas industriais ».

É de destacar que as novas construcións significan, en moitos casos, avances sobre o mar e outras alteracións da paisaxe, o que xerou algúns conflitos coa poboación que, na súa maioría, seguía a vivir da economía agrícola tradicional.

« Hai situacións curiosas », comenta Leira. « Cando un terreo é empregado para minaría, a lei obriga a rexeneralo unha vez remata a concesión. Algúns propietarios non o fixeron e iso propiciou a aparición de pequenas lagoas que, dalgunha maneira, transformaron a paisaxe dunha forma máis natural ».

Historia oral

O documental, como todos os traballos de Leira, baséase principalmente nos testemuños das persoas coas que contacta, na memoria oral, “o que enriquece moito a historia coas súas vivencias e a súa experiencia. As persoas que traballaron nese desenvolvemento industrial do barro xa o traballaban desde moito antes nun plano máis artesanal e viviron esa xeración de riqueza e eses cambios nos hábitos sociais, que se foron dando no proceso ».

Pero ademais, Leira non quere esquecer aquel naufraxio que foi a orixe desta historia por contar. « Eu comprométome persoalmente coas xentes coas que traballo e quixera que, dalgún modo, este documental tamén sirva para honrar e homenaxear a todas as vítimas daquel naufraxio e, se é posíbel, institucionalizar a súa lembranza, que forma parte do patrimonio inmaterial de Sanxenxo ».

[Foto: Lameiro – fonte: http://www.nosdiario.gal]

Escrito por JOSÉ CRESPO ARTEAGA

Frecuentemente señalamos a Yanquilandia como la tierra de la desmesura, del despropósito hecho monumento, del disparate elevado a categoría de arte. Allá están obsesionados con la grandeza, se cuenta, y bien que lo hacen saber con grandes, enormes, monstruosas manifestaciones con todas sus letras que casi siempre bordean el mal gusto. Son bordes en todo, comentan algunos viajeros. Pero no hace falta viajar tan lejos para toparse con esos aires grandilocuentes; aquí también habíamos sido unos notables cultores de la megalomanía, solo que a escala local. Antaño, solía darme una vuelta por varios pueblos aledaños a Cochabamba y siempre quedaba encantado con sus ambientes bucólicos, sus iglesias coloniales, sus placitas silenciosas de glorietas tipo carrusel, sus viejas edificaciones que rezumaban mucha historia. Cada viaje suponía un nuevo descubrimiento, una distinta forma de ver las cosas, pero siempre la misma satisfacción de haber acumulado gratas experiencias además de conocimiento.

Hoy, apesadumbrado compruebo que gran parte de ese patrimonio natural, cultural y arquitectónico se ha venido abajo por acción de los propios habitantes, a título de subirse al carro de la modernidad. Con honda tristeza he ido recorriendo esas viejas callejas donde otrora abundaban los portones y tejados, reemplazados por fachadas de ladrillo desnudo y franjas de cemento sin estética alguna. Ya es una constante que los edificios ediles y otras construcciones históricas sean borrados del mapa, y en su lugar se levanten “modernos” edificios de cristal y hormigón donde a veces el nombre del municipio se anuncia en aberrantes luces de neón, para lucimiento de sus alcaldes, los mayores responsables de la chocante transformación.

Ya no hace falta ni adentrarse a los poblados para hacerse una idea del desastre, bastará con fijar la vista en los arcos de bienvenida y otros implementos urbanísticos que buscan impresionar a los forasteros. Antes era una rareza ver a la entrada de toda población estos monumentales ejemplos de fondos tirados a la basura. En una suerte de pueril competencia por popularidad y sabe Dios qué otros afanes, los alcaldes y otros funcionarios adornan sus egos, creyendo cándidamente que son más originales que sus colegas de las comarcas adyacentes. Esta es una pequeña muestra que atañe a algunos municipios vallunos, muy cercanos a la Llajta, que tampoco se salva del barroquismo chillón, como todo pueblo grande. ¡Qué será del resto de Bolivia!, no quiero ni pensarlo. Aunque para todo hay seguidores en este mundo de locos. Bienvenidos turistas de lo exótico, de las pato-aventuras y de las emociones fuertes, que en ello, Bolivia es el paraíso, precisamente. Como se dice en tierras ibéricas, alguien se ha pasado tres pueblos. ¿Seré yo? Observen y saquen sus conclusiones:

El arco de Constantino, versión valluna, erigido trabajosamente con el gentil auspicio de la cementera asentada en las inmediaciones. Con tanta piedra abundando en la zona, pudieron habérselo currado mejor. Pero había que hacer un monumento al cemento, por coherencia, me imagino.

Municipio de Vacas, si al menos hubieran puesto unas vaquitas para hacer honor al nombre, pero optaron por un Cristo y unos ángeles guardianes, ya parece.

Villa Rivero, qué manera de colgar objetos: un libro, una caja, y una torrecita que parece mecerse en el aire. ¿Será una alusión al presidente colgado, Gualberto Villarroel?

Punata, denominada por sus habitantes la Perla del Valle: a sus autoridades no se les ocurrió otra cosa que adornarse con un choclo gigante, una yunta de bueyes, unos fieros caballos y un aguerrido lancero que ataca al cielo, entre otras perlas. Todo en un rejunte que no tiene ni pies ni cabeza, ni mucho menos sentido alguno.

Cliza, este arco parece resumir la esencia del cochabambinismo rancio: chicha a cántaros, sombrero valluno, “ricos pichones” a la brasa y un Cristo con rostro sufrido que aparece semiescondido, pero que tenía que figurar de todas maneras.

Tarata, pueblo colonial caracterizado por sus impresionantes iglesias y casonas antiguas, pésimamente anunciado por una maqueta surgida de la mente trasnochada de un estudiante primerizo de arquitectura. Las letras doradas son un insulto al verdor de los molles y otros árboles del camino.

Tiquipaya, pueblo que se enorgullece de sus flores y jardines, ridículamente simbolizado por una torre que parece comprada de una feria de miniaturas. Y ese brazo incrustado en sus entrañas, que semeja el boomerang extraviado de algún gigante, no tiene parangón en kilómetros a la redonda.

Para terminar, he aquí un ejemplo de lujuriante tropicalismo: Villa Tunari, un pueblo enclavado en el trópico cochabambino, anuncia su estampa turística con este pantagruélico mamotreto de puro hormigón, en una suerte de broma al visitante. Esta obra parece perpetrada en una noche de verde borrachera. Qué descacharrante eso de llamar ‘paraíso etnoecoturístico’ con un toldo de cemento en medio de la selva. Dos troncos atravesados tendrían más coherencia.

 

[Fuente: perropuka.blogspot.com]

Caldo (mais) entornado. Ucrânia celebra a “vitória”, Rússia condena-a como “nazismo”. A cultura ucraniana do prato, reivindicado pela Rússia como seu e parte da tradição de muitos países vizinhos, entrou para a lista da UNESCO do Património Cultural Imaterial em perigo. A inscrição “não implica nem exclusividade nem propriedade” do borsch, sublinha aquele organismo.

“A população já não é capaz de preparar ou mesmo cultivar os vegetais locais que são necessários para preparar o borscht.”

Escrito por Luís J. Santos (com Lusa, Efe, Reuters)

Beterraba, couve, batata, tomate, carne e nata azeda são alguns dos ingredientes desta nova arma da guerra. A cultura de preparação do borscht ucraniano foi inscrita esta sexta-feira na Lista de Património Cultural Imaterial que Necessita de Salvaguarda Urgente da UNESCO. A decisão do Comité Intergovernamental para a Salvaguarda do Património Cultural Intangível foi anunciada por aquele organismo, sendo que o comité é composto por representantes dos Estados signatários da Convenção da UNESCO.

“O borscht ucraniano – versão nacional do borscht ou sopa de beterraba que se consome em vários países da região – é parte integrante da vida familiar e comunitária da Ucrânia”, destaca-se no comunicado. “Dedicam-lhe festivais e eventos culturais”, sublinha-se, referindo que “em 2020, foi incluída na Lista Nacional do Património Cultural Imaterial da Ucrânia e estava previsto que fosse considerada para inscrição na Lista Representativa no ciclo de 2023 do Comité”. A “guerra em curso e o seu impacto negativo nesta tradição” é o motivo do aceleramento do processo, tendo a Ucrânia pedido aos Estados membros do comité que “acelerassem a análise” da candidatura da sopa.

Na nota de imprensa, indica-se que a decisão agora tomada “complementa a acção da UNESCO” em relação à Ucrânia. “Desde o começo da guerra”, assinala-se, a organização “deu seguimento a uma série de medidas de emergência nos âmbitos da cultura e educação, tal como na protecção de jornalistas”. “De acordo com o mandato da UNESCO”, sublinha-se.

A candidatura ucraniana do borscht é, assinale-se, anterior ao início da invasão russa: foi enviada em 2021, mas em abril foi feito novo pedido para inclusão no património em perigo. A decisão da UNESCO foi recebida com alegria na Ucrânia e como uma vitória, mesmo que simbólica, na(s) guerra(s) com a Rússia. “A Ucrânia ganhará a guerra do borscht, bem como esta guerra”, comentou o ministro da cultura ucraniano, Oleksandr Tkatchenko. Basta atentar nas hashtags usadas pela vice-ministra dos Negócios Estrangeiros da Ucrânia, Emine Dzheppar, numa publicação no seu Facebook, para perceber o sentimento generalizado por aqui: #Victory #UNESCO #Borscht.​​

Já a Rússia, como se esperava, tem palavras duras polvilhadas de sarcasmo para comentar o acontecimento. « Poderia ser algo comum, em que cada cidade, cada região, cada dona de casa preparasse à sua maneira, mas eles [ucranianos] não se quiseram comprometer, e isso é xenofobia, nazismo, extremismo em todas as suas formas”, criticou a porta-voz do Ministério dos Negócios Estrangeiros russa, Maria Zakharova, citada pela Lusa.

“Húmus e arroz pilaf são reconhecidos como pratos nacionais de vários países”, continuou Zakharova, “mas a ‘ucranização’ aplica-se a tudo. O que será a seguir? Os porcos serão reconhecidos como produto nacional ucraniano?”, ironizou Zakharova na rede social Telegram.

Feita de beterraba e carne, borscht é uma sopa tradicional normalmente servida com pão simples ou de alho, amplamente consumida na Ucrânia, mas também na Rússia.

Justificando a decisão da UNESCO, o representante da comissão de avaliação do dossier ucraniano, Pier Luigi Petrillo, disse que “não é a existência em si desta sopa que está em perigo, mas é o património humano e vivo associado ao borscht que está em perigo imediato, dado que a capacidade das populações de praticar e transmitir o seu património cultural intangível está seriamente perturbada devido ao conflito armado, em particular com a deslocação forçada de comunidades”.

“A população já não é capaz de preparar ou mesmo cultivar os vegetais locais que são necessários para preparar o borscht”, comentou ainda Petrillo, acrescentando: “Nem sequer se podem reunir para praticar a preparação do borscht, o que põe em causa os aspectos sociais e culturais. Como tal, a transmissão deste elemento está em risco”.

A inscrição na lista do património em perigo e que exige medidas urgentes de salvaguarda “ajuda as partes interessadas”, explica a UNESCO, a “mobilizar a cooperação e a assistência internacionais para elaborar e levar a cabo um plano de acção de salvaguarda específico.

No comunicado oficial da UNESCO, ressalve-se, nunca é referida a Rússia. A dado passo, recorda-se, inclusive, que a “inscrição de um elemento” nesta lista “não implica nem exclusividade nem propriedade” do “património em questão”, neste caso do borscht.

dossier de candidatura do caldo defende que há registo de uma primeira referência ao borscht em 1548 na Ucrânia, perto de Kiev, escrita por um viajante, um homem de negócios alemão, que viajava de Lvov, via Kiev, para Moscovo. A 17 de outubro daquele ano, o viajante de seu nome Gruneveg registou no seu diário o borscht que comeu junto ao rio… rio Borshchivka, que será o actualmente chamado rio Borshchagovka, que deu nome à periferia ocidental de Kiev.​ Para a Ucrânia, terão sido os emigrantes ucranianos a espalhar a sopa pelo mundo. Esta informação, aliás, consta num dos artigos em destaque numa revista do Turismo da Ucrânia, a YT, datada de 2021 e distribuída na última FIL em Lisboa, em março passado, onde o país foi convidado especial (já em tempo de guerra). “Não daremos o Borscht a ninguém” é o título do artigo.​

 

[Foto: Teresa Pacheco Miranda – fonte: http://www.publico.pt]

Elas nasceram há mais de 70 anos numa altura em que o seu esforço de trabalho nos campos de cultivo e nas suas casas, cuidando dos filhos, não era valorizado ou reconhecido. São mães e avós; são fortes, trabalhadoras, cuidadoras. São As Bravas, de Paulo Pimenta, uma exposição para ver em Amarante. Quem não conhece ou tem por perto mulheres assim?

Escrito por Paulo PimentaeAna Marques Maia

Aos 83 anos, Maria das Dores ainda sobe e desce diariamente um monte íngreme para recolher lenha. O molho de troncos amarrados por um fio que carrega sobre a cabeça, à descida, serve para acender o forno e aquecer a sua casa, em Vila Chã do Marão, Amarante.

Maria da Graça Mendes, de 87 anos, vive num lugar isolado de Olo, uma aldeia do concelho de Amarante onde não mora quase ninguém. É, diz quem a conhece, “uma das pessoas mais queridas e afáveis, apesar da solidão extrema”.

Emília, de 83 anos, trabalhou toda a vida no campo, em Vila Chã do Marão, ao mesmo tempo que cuidava da casa e dos filhos. Quando o marido, que era sapateiro, adoeceu, ela passou a coser sapatos à noite para garantir o sustento de todos.

São idosas, são mulheres, são mães e avós; são fortes, trabalhadoras, protectoras, cuidadoras. Fátima, Emília, Dores, Angelina, Maria Assunção, Maria da Graça, Alice, Maria do Carmo, Ana e as duas irmãs Ribeiro vivem das remotas aldeias de Vila Chã do Marão e de Olo, em Amarante, mas podiam ser de outras paragens do território rural português. Quem não conhece ou tem por perto mulheres assim? Mas assim como? Bravas é a resposta do fotojornalista do PÚBLICO Paulo Pimenta, que as retratou ao longo de vários meses para o projecto homónimo, As Bravas, desenvolvido em conjunto com a PELE Associação Cultural e Social.

Têm entre 62 e 87 anos e partilham o facto de terem tido uma vida profundamente marcada pelo trabalho. “A maioria destas mulheres levantava-se de madrugada para trabalhar no campo, realizando trabalho braçal, pesado”, explica ao P3 Maria João Mota, uma das directoras artísticas do projecto que se encontra em exposição, até dia 3 de julho, nos Claustros do Mosteiro de São Gonçalo, ao abrigo do Festival Internacional de Fotografia de Amarante. “E para além do trabalho no campo, elas ainda cuidavam, sem qualquer tipo de apoio, da família, dos filhos e das lides da casa.”

O projecto As Bravas nasceu da vontade da associação portuense de recolher as histórias de vida destas mulheres, compreender as suas identidades e compilar o conhecimento que encerram em si, nomeadamente das canções populares da região e das “mezinhas”, receitas e remédios tradicionais que fazem parte do seu quotidiano. “Elas detêm um património em vias de extinção”, refere Inês Lapa. “A sua sabedoria ancestral torna-as admiráveis.” Chamar a atenção para questões de género sob uma perspectiva geracional e intergeracional foi também um dos objectivos principais.

“Antes da participação neste projecto, elas viam o seu esforço de vida apenas como algo que tinha de ser”, explica Inês Lapa, codirectora artística, ao P3. “Não tinha de ser valorizado porque era simplesmente necessário: tinham de trabalhar no campo para sustentar os filhos. Pensavam que nunca tinham feito nada de especial porque não tinham estudado ou deixado uma obra incomum.” Após uma conversa retrospectiva sobre o seu percurso de vida, muitas concluíram que sim, houve nelas bravura para poderem enfrentar desafios e alcançar objectivos. E que o seu contributo foi e é valioso para as suas famílias e comunidade. “Há 50 ou 60 anos, o trabalho doméstico não era valorizado”, reflecte Inês. Hoje, afirma, elas estão mais conscientes do seu esforço.

Os retratos destas mulheres, feitos em período de pandemia, foram realizados em lugares escolhidos por elas e o “manto verde” que cobre os seus corpos foi talhado com as próprias mãos. “Para elas, serem fotografadas, serem alvo de interesse, ‘objecto’ de criação artística, foi uma experiência muito marcante. Era impensável verem, um dia, de repente, as suas histórias de vida reconhecidas e a servirem de fonte de inspiração para outras pessoas”, explica Inês. “Isso foi muito importante para elas.”

Para Paulo Pimenta, a experiência de fotografar “estas mulheres lutadoras” foi inesquecível, disse ao P3. “Não tenho palavras para definir o que senti quando as conheci e ouvi as suas histórias. São mulheres de referência que nunca vou esquecer. Foi um privilégio fotografar estas bravas.”

 

 

[Foto: Paulo Pimenta – fonte: http://www.publico.pt]

No dia 28 de junho, celebra-se o Dia Internacional do Ceviche, um prato peruano que já conquistou o mundo. Em Lisboa, o restaurante Segundo Muelle assinala a data com quatro opções e a oferta do segundo pisco sour.

Piqueo Tres Cebiches – Din 21

A receita original – se alguma vez existiu – perdeu-se com o evoluir dos séculos e com as múltiplas referências históricas. Mas, a base desta prato com origem no norte do Peru mantém-se: peixe-branco cru de mar que é “cozinhado” pela ação de sumo de um fruta cítrica. Para além do peixe, o receituário pode também incluir camarão, lulas ou polvos. Hoje, o ceviche, que também pode ser identificado como cebiche – diz-se que difere entre regiões peruana, é considerado como património cultural deste país sul-americano. Ganhou fama mundial e nesta expansão pelo globo tem-se cruzado com diversos ingredientes locais e a evoluir na forma como a receita é adaptada e complementada. Pela importância gastronómica no mundo merece a atribuição de um dia internacional: 28 de junho.

Ceviche

Ceviche – Joselyn d’Angelo

Em Lisboa, um dos mais emblemáticos representantes da gastronomia peruana é o restaurante Segundo Muelle. Fundado em 1994 por Daniel Manrique, o Segundo Muelle é uma homenagem a uma pequena praia de San Bartolo, no sul de Lima, onde – ligada ao mar – nasce a paixão do chef pela cozinha. Este foi o ponto de partida de uma viagem de divulgação dos sabores peruanos pelo mundo, criando raízes em cidades que se unem pela sua paixão pelo mar: San Isidro (Peru), Quito, Guayaquil (Equador), Cidade do Panamá (Panamá), Gran Canária (Espanha) e Lisboa. Recentemente, o restaurante renovou a imagem e apresentou uma nova ementa, com o objetivo de reforçar as “origens do Peru”.

Segundo Muelle

Segundo Muelle

No Dia Internacional do Ceviche, o Segundo Muelle ganha ainda maior protagonismo ao dispor de quatro opções para quem deseja celebrar a data, com ceviche – ou cebiche, como elenca a ementa do restaurante. Assim, pode optar como pratos principais pelo “Cebiche Segundo Muelle”, com peixe-branco do dia e lâminas de polvo, cobertos com molho Segundo Muelle (emulsão à base de proteína de peixe). A segunda sugestão é o “Cebiche de Pescado”, classificado como “o mais puro” e composto por peixe-branco do dia envolvido em leche de tigre (sumo de lima, ají limo e caldo de peixe). Ambos os pratos (€16,90) são acompanhados com choclo (variedade de milho) e camote (variedade de batata-doce) glaceado. A terceira possibilidade é o “Cebiche Al Ají Amarillo” (€16,90), preparado com peixe-branco do dia envolvido em molho cremoso de ají amarillo (malagueta peruana), guarnecido com choclo, camote glaceado e cancha (variedade de milho peruano frito).

Segundo Muelle

Segundo Muelle

Em alternativa, neste restaurante que ostenta o símbolo de “Auténtica Cocina Peruana”, sugere-se o “Piqueo Três Cebiches” (€27,40), um prato de partilha, que serve como entrada e junta os três ceviches do restaurante. Para assinalar o Dia Internacional do Ceviche, o Segundo Muelle oferece o segundo pisco sour no consumo de um cebiche e um pisco (campanha válida por pessoa e não acumulável com outras promoções).

Segundo Muelle

Segundo Muelle

Muito mais do que ceviche

Na ementa do Segundo Muelle, que integra seis novos pratos e um menu executivo, destacam-se ainda duas sobremesas: “Gelado de Lúcuma” (fruta peruana) e o “Quente y Frio de Chocolate”, com gelado de lúcuma, e duas novas bebidas: o “Whisky Sour”, com sumo de lima e clara de ovo, e o “Pisco de Chocolate”. Nas entradas ou petiscos – uma vez que o restaurante funciona sem interrupções, entre as 12h00 e as 23h30, referência para o “Taco camarones y pulpo” (€15,90), em que a tradicional tortilha é recheada com polvo e camarão com ají panca e abacate, enriquecido com molho acebichado. Na secção da ementa dedicada aos sabores crioulos, é obrigatório provar o “Arroz chalaco com mariscos” (€21,50), salteados em wok em molho roja, coberto por camarão em molho branco e salsa chalaca (picado de choclo e cebola em sumo de lima) e para o “Tacu tacu com picante de mariscos” (€17,90).

Segundo Muelle

Segundo Muelle

Entre as novidades do restaurante Segundo Muelle (Praça Dom Luís I, 30, loja 4B, Lisboa. Tel. 931169158) está também o menu executivo (€14,50), disponível de segunda a sexta-feira, ao almoço, que conta sempre com sugestões do chef Daniel Manrique, como o “Quinoto de champiñones”, um risoto de quinoa perfumado com vinho branco e guarnecido por cogumelos e espinafres. Diariamente entre as 15h30 e as 19h00, há também a happy hour com a segunda bebida de oferta na seleção do dia, que pode ser usufruída na agradável esplanada.

[Fonte: www,expresso.pt]

 

 

 

La plataforma cultural judía Mozaika y el Capítulo de la Catedral de Barcelona promueven esta iniciativa interconfesional inédita entre judíos y cristianos

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Este mediodía la catedral de Barcelona ha acogido la presentación de la exposición permanente «Descubrimos la memoria judía en la Catedral de Barcelona», que permite acceder a documentos históricos sobre la comunidad judía medieval de Barcelona.

Entre las autoridades civiles presentes en este acto inaugural, han asistido la directora general de Patrimonio Cultural de la Generalitat de Catalunya, Elsa Ibar, y el comisionado de Diálogo Intercultural y Pluralismo Religioso del Ayuntamiento de Barcelona, Khalid Ghali. En nombre del arzobispo de Barcelona, ha participado la delegada de patrimonio cultural del arzobispado de Barcelona, Margarita Bofarull.

Colaboración entre plataforma judía y la catedral

La Catedral de Barcelona alberga más de 40.000 pergaminos medievales, en los cuales se encuentran miles de referencias en la comunidad judía de la ciudad. Este volumen de documentación archivística medieval es del todo singular.

A partir de ahora, una importante selección de esta colección se abrirá al público gracias a la colaboración de la plataforma cultural judía Mozaika y la Catedral, que marca un hito histórico, especialmente en Barcelona, pero también en Europa.

Acontecimiento histórico

La presidenta de Mozaika, Eva Fortes, ha manifestado que «es un acontecimiento histórico en las relaciones entre judíos y cristianos en Cataluña desde hace 700 años e, incluso, a nivel europeo, puesto que una colaboración entre dos instituciones de este tipo para un proyecto tan profundizado es inédito».

Por su parte, la investigadora principal y comisaria de la muestra, Clara Jáuregui, ha destacado que esta exposición significa «un gran paso adelante para el patrimonio judío catalán, puesto que se abre al público un fondo de conocimiento sobre la vida judía medieval que antes solo era accesible a un nivel académico».

Por parte de la Catedral de Barcelona, ha presidido el acto el deán del Capítulo, Josep Ramon Pérez, acompañado del director del Archivo Capitular, Robert Baró, que ha saludado a los invitados que han asistido en la Sala de la Merced de la seo barcelonesa. El evento de este mediodía marca el inicio de un programa de visitas guiadas a la exposición que llevará a cabo Mozaika, en convenio con la catedral.

 

[Fuente: http://www.cope.es]

Comissão Europeia avança este ano com uma iniciativa para promover o sector das algas. A aposta na agricultura marinha promete trazer sabores novos, e mais sustentáveis, da água salgada para o nosso prato.

Escrito por Andréia Azevedo Soares

Há cerca de 1200 milhões de anos surgiam os primeiros parentes unicelulares das algas. Estas formas de vida ancestrais ficariam talvez com uma pontinha de inveja – se fossem dotadas de emoções, claro – da popularidade que as “primas” actuais gozam. Hoje as algas são vistas como um recurso com “enorme potencial” – as palavras são da Comissão Europeia, que vai avançar com uma “estratégia para as algas” – e, por isso, há todo um esforço financeiro e legislativo para apoiar o cultivo destes organismos. A aposta na agricultura marinha promete trazer sabores novos, e mais sustentáveis, da água salgada para o nosso prato.

“Não imaginava que as algas viriam a ter a explosão de interesse que têm hoje. Costumo dizer que se a empresa ALGAplus tivesse surgido agora, teríamos tido um percurso muito mais facilitado do que tivemos em 2012. Éramos vistos como completamente loucos, foi-nos dito muitas vezes pelos nossos parceiros científicos que estávamos [insanos] porque isto de cultivar algas só mesmo na Ásia. E só passaram dez anos e já estamos a ver um panorama completamente diferente em Portugal”, afirma ao PÚBLICO a bióloga marinha Helena Abreu, cofundadora e directora geral da ALGAplus, uma empresa em Ílhavo que produz e vende macroalgas.

Helena Abreu faz parte do grupo de agricultores marinhos que a União Europeia quer ver crescer e singrar. A directora-geral da ALGAplus vê-se a si própria mais como uma aquacultora de algas, mas há vozes no sector que preferem evitar o termo aquacultura, que evoca muitas vezes conotações negativas associadas ao uso excessivo de antibióticos, por exemplo. E daí a expressão agricultura do mar.

“A bem dizer, fazemos aqui mais agricultura costeira do que do mar”, brinca Helena Abreu, uma vez que a empresa reaproveitou as antigas marinhas de Aveiro para o cultivo de algas. “São zonas de água salgada de boa qualidade que estavam, na sua maioria, completamente ao abandono. Estamos a trabalhar na recuperação deste património costeiro”, explica a responsável. Portugal actualmente não possui cultivo comercial em mar aberto, uma actividade que exigiria criar estruturas robustas para resistir ao hidrodinamismo.

A agricultura marinha é um dos temas abordados nos eventos paralelos da Conferência dos Oceanos, que decorre de 27 de junho a 1 de julho em Lisboa. A sessão informativa online “Algas: soluções alimentares aquáticas para as pessoas, o clima e os oceanos” está agendada para o dia 28, das 8h às 9h30, sendo organizada conjuntamente pelas organizações WorldFish, Universidade Agrícola Sylhet, no Bangladesh, WWF International e Safe Seaweed Coalition.

Esta última entidade, que agrega os diversos actores interessados numa indústria das algas segura e sustentável, também vai organizar uma reunião anual em Lisboa no próximo dia 29 de junho, à margem do grande evento das Nações Unidas. O objectivo do encontro é discutir as questões que preocupam e motivam o sector não só nesta fase de crescimento, mas também no contexto da urgência climática. A segurança alimentar e as condições dos trabalhadores na indústria também são dois tópicos que, segundo Helena Abreu, deverão estar em discussão.

Algas são as novas proteínas?

Nas próximas três décadas, a população global pode chegar aproximar-se dos 10 mil milhões de habitantes. Será necessário encontrar soluções para alimentar todas estas pessoas de uma forma mais sustentável, ou seja, produzindo alimentos nutritivos que envolvam o mínimo de emissões possível. As algas surgem então como uma das alternativas aos produtos que têm uma enorme pegada ecológica, como é o caso da carne bovina.

“Vendemos para empresas que depois vão transformar estes ingredientes em molhos para massas, pão, refeições prontas. Vemos muito também a substituição da proteína animal ou simplesmente a sua utilização para acrescentar valor nutricional aos alimentos, já que as algas são muito ricas em minerais específicos (ferro, cálcio, magnésio, potássio e iodo), além das proteínas. As algas são cada vez mais vistas como um alimento não só sustentável, mas também saudável”, explica Helena Abreu.

Um quilo de bifes de vaca requer cerca de 15 mil litros de água para ser produzido. Isto sem falar nas emissões. Já as algas podem ter um efeito positivo: armazenam carbono, produzem oxigénio e consomem azoto. Se feita de forma eficiente e sustentável, acredita a Comissão Europeia, a agricultura do mar pode ser um instrumento para mitigar os efeitos do clima e oferecer saídas para a insegurança alimentar e a seca hidrológica.

“O cultivo de algas tem funções semelhantes às das florestas naturais no sentido de captar CO2, produzir oxigénio e limpar a água, se houver excesso de nutrientes. Também pode retirar poluentes, mas depois o destino da biomassa tem de ser repensado. Não pode ir para a alimentação, uma vez que pode conter metais pesados”, explica ao PÚBLICO Isabel Sousa Pinto, professora do Departamento de Biologia da Faculdade de Ciências da Universidade do Porto e investigadora no Centro Interdisciplinar de Investigação Marinha e Ambiental (Ciimar).

Além do interesse para a alimentação humana, macro e microalgas podem ser usadas como matérias-primas para o fabrico de fármacos, cosméticos, suplementos nutricionais, combustíveis biológicos e até bioplásticos. E, claro, fertilizantes naturais, uma aplicação que já não é de todo uma novidade: a apanha e o uso do moliço e do sargaço traduz-se há muitas décadas em solos mais produtivos em Portugal.

“O outro mercado é para a alimentação animal: o salmão e outros peixes de que gostamos são carnívoros e nós não vamos andar a pescar para alimentar os peixes, então tem sido feito muito trabalho para identificar opções vegetais [para rações piscícolas]. Naturalmente pensou-se nas algas, uma vez que já faz parte, ainda que de uma forma indirecta, da cadeia alimentar dos peixes”, afirma Isabel Sousa Pinto.

O gado também pode comer algas, e  estudos que sugerem que este é um hábito alimentar amigo do ambiente. “Descobriu-se que uma pequena quantidade de algas adicionada à alimentação das vacas pode reduzir drasticamente a produção de metano, que o gado bovino produz naturalmente no seu metabolismo. Seria necessário produzir esta alga para aditivo numa proporção enorme [se fossemos usar no sector agropecuário]”, acrescenta a investigadora do Ciimar.

UE quer estratégia para as algas

Bruxelas anunciou para 2022 a adopção de uma iniciativa unicamente dedicada às algas, por forma a apoiar o desenvolvimento deste sector. “A iniciativa vai simplificar a autorização de algas como novos alimentos através da redução dos custos de submissão de propostas, da simplificação do acesso aos mercados, da promoção dos produtos com algas junto dos consumidores, tendo em vista a aceitação e consciencialização, e da colmatação de lacunas entre o conhecimento, a ciência e a inovação”, refere um documento da Comissão Europeia sobre a chamada economia azul (ou seja, a actividade económica ligada aos oceanos). Uma consulta pública já foi feita para abrir caminho para a indústria das algas.

Alimentar-se é tanto um acto de sobrevivência quanto uma prática sociocultural. Aquilo que é banal na Ásia há pelo menos dois séculos, pode ser visto como uma nova tendência na Europa. E daí a iniciativa da União Europeia para promover a agricultura do mar falar em “aceitação e consciencialização”. É preciso compreender a sensibilidade alimentar dos europeus, perceber quais são as algas nativas que são interessantes ou estratégicas para o cultivo e, por fim, imaginar formas criativas de apresentar estes ingredientes aos paladares do velho continente.

Já existem vários chefes de cozinha a fazer esse percurso, sendo o português Rui Paula um deles. O cozinheiro andaluz Angel León também defende que “o mar pode ser a nova despensa da humanidade”: foi buscar às águas salgadas a Zostera marina (esta não é uma alga, mas sim uma planta), que possui grãos nas extremidades e pode ser servida como um arroz marinho.

“A alimentação não é só uma questão nutricional, possui uma forte componente cultural. Nas últimas décadas, temos gostado de experimentar coisas novas e inovar. Na Europa, por exemplo, a alface-do-mar (Ulva lactuca) é muito apreciada porque é verdinha, parece uma salsa quando adicionada ao arroz ou à omelete. Então, esta aparência acaba por proporcionar um aspecto familiar que facilita a aceitação”, refere Isabel Sousa Pinto.

A investigadora da Universidade do Porto, que cocoordena o European Marine Research Network, esteve recentemente em Bruxelas precisamente para participar numa reunião sobre a iniciativa europeia para apoiar o sector das algas. “De repente, ficaram no centro das atenções”, diz ao PÚBLICO. A ideia é integrar a agricultura do mar nos objectivos do Pacto Ecológico Europeu e na transição para uma União Europeia neutra em carbono.

A cientista debruça-se sobre as algas enquanto objecto de estudo há pelo menos três décadas. Quando fez o doutoramento em biologia marinha pela Universidade da Califórnia, nos Estados Unidos, “já estava convencida do impacto positivo das algas nos ecossistemas globais”. Ao longo da carreira, que inclui a participação em múltiplos projectos europeus, Isabel Sousa Pinto foi partilhando a paixão por estes organismos com muitos alunos, colegas e colaboradores. A cientista diz não possuir “uma veia empreendedora”, mas tem feito do Ciimar um “alfobre” de onde saíram ideias para projectos como o ALGAplus.

“Foi uma empresa criada por ex-colaboradores meus. Tínhamos esse projecto piloto aqui no Ciimar: havia algas que estavam a crescer em água de uma aquacultura [piscícola]. Nós íamos buscar essa água para os nossos tanques de algas, vinha muito enriquecida com nutrientes porque os peixes produzem compostos azotados e com fósforo. As algas utilizavam isso e cresciam melhor do que na água limpa. Só tem nutrientes, nenhum composto nocivo. Os cientistas acabaram por criar uma empresa para fazer algo semelhante na Ria de Aveiro. São muito criativos, começaram a fazer os próprios produtos, tem diferentes espécies de algas”, recorda Isabel Sousa Pinto. Um dos produtos que os portugueses já encontram nos supermercados é a maionese do mar, um molho produzido pela marca nacional Paladin que inclui alface-do-mar na lista de ingredientes.

O projecto científico que começou na Universidade do Porto e deu um salto empreendedor para Aveiro exigiu, pelo meio, “muito trabalho e paciência”. Helena Abreu conta que “começar um sector quase do zero” traz vantagens e desafios. Quais foram as dificuldades? A resposta descreve um vazio regulamentar no cultivo comercial de algas de há uma década.

“Não havia regulamentação, não havia certificação biológica, não havia IVA previsto para as algas marinhas. Tivemos de trabalhar com a Associação Portuguesa de Aquacultura para ver isso. Tivemos de tratar das licenças para poder apanhar algas para iniciar o cultivo. Um biólogo marinho quando começa uma empresa não imagina [que vai lidar com todas estas burocracias]”, explica Helena Abreu. O que a iniciativa de Bruxelas pretende é precisamente facilitar o caminho dos novos agricultores do mar, de modo a promover o uso inovador das algas.

Há 11 mil espécies de algas que já foram descritas no mundo, das quais 221 possuem valor comercial e dez são vastamente cultivadas em países como a China (líder mundial) e a Coreia do Sul, refere um relatório da agência das Nações Unidas para a alimentação e agricultura (FAO, na sigla em inglês) sobre a produção global de algas. A escolha de espécies para o cultivo em águas portuguesas deve sempre recair sobre espécies nativas, sublinha Isabel Sousa Pinto, por forma a evitar invasoras, a exemplo do que se passa hoje nos Açores. Na ALGAplus, por exemplo, houve uma aposta forte na alface-do-mar, na nori-do-atlântico (Porphyra umbilicalis, também conhecida nos Açores como erva-patinha), no cabelo-de-velha (Gracilaria gracilis) e no chorão do mar (Codium tomentosum).

“Há muitas espécies de alga nori, a que cultivamos aqui não é a nori que as pessoas conhecem do sushi. Esta [que vem a enrolar o arroz na cozinha japonesa] ainda é 99,9% importada da Ásia, sobretudo da Coreia do Sul, da China e do Japão. Toda a Europa está ainda inundada de algas importadas da Ásia. Este foi um dos pontos que nos fez querer criar a empresa e escolher as espécies a dedo. A nori-do-atlântico é uma espécie de cá, foi preciso desenvolver todo o ciclo de produção e a parte de inovação”, explica Helena Abreu.

Estas espécies cultivadas nas antigas marinhas de sal beneficiam de uma “casa” com condições óptimas de crescimento: águas repletas de nutrientes originários dos dejectos dos peixes. Este sistema – chamado IMTA, ou aquacultura multitrófica integrada – reproduz os ecossistemas naturais na produção de peixes. À excepção do clima e da meteorologia, que podem tornar a vida das macroalgas mais ou menos feliz consoante a temperatura ou quantidade de luz solar, tudo é organizado para que possam crescer mais rapidamente, da salinidade à qualidade da água. É, ao que parece, uma vida bem mais confortável do que aquela que tiveram os primeiros parentes unicelulares das algas.

[Fonte: http://www.publico.pt]

Le courrier électronique, email de son petit nom, a désormais plus de 50 ans. Sa démocratisation attendra cependant quelques années, avec une adoption privilégiée aux lettres manuscrites. La fin des grandes correspondances d’écrivains sur papier s’amorçait, les auteurs privilégiant l’épistolaire numérique. Avec les dangers que l’on pressent aisément : en cas de décès, quel avenir pour ces échanges et leur archivage ?

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Écrit par Nicolas Gary

Héloïse Jouanard a perdu son père, Gil, le 25 mars 2021. Poète,  il s’était investi avec passion durant plus de 30 ans dans l’action culturelle qui ont produit énormément d’échanges avec des auteurs et des créateurs. Lui-même écrivit, outre deux romans – Un nomade casanier (2003) et Les Roses blanches (2016) chez Phébus –, une œuvre comptant plus d’une cinquantaine d’ouvrages.

Depuis quelques mois, sa fille a décidé, avec le concours d’une bibliothèque publique, de lui consacrer un fonds. « Dès le mois d’avril, je décide – avec la directrice du patrimoine de l’établissement – de faire une donation de toutes ses possessions (c’est-à-dire uniquement des livres, des archives, des documents). Et ce, pour créer un fonds dédié dans ladite bibliothèque », nous explique-t-elle. Ce dernier réunira les livres, la bibliothèque et les archives personnelles de l’écrivain.

Elle recense d’ores et déjà des centaines de lettres, manuscrites, rédigées d’amis aussi mémorables que René Char, Lacarrière, Bonnefoy, Jaccottet, Bergounioux, Réda, Macé, Goffette, Gracq, Janvier, Michon, Trassard. « Actuellement, cela représente plus de 300 écrivains. »

« C’est passionnant. Mais depuis 20 ans, sa correspondance se faisait par email, comme nous tous », nous explique Héloïse Jouanard. « Et voilà. » Car un an après le décès de Gil, l’accès à sa boîte email est toujours refusé à sa fille. « Google m’annonce que non, nous ne récupérerons rien, bien que j’ai fourni toutes les pièces qu’ils m’ont réclamées. »

Pas faute, pourtant, d’avoir communiqué les documents officiels dans une traduction anglaise dûment authentifiée, des différentes attestations nécessaires et autres justificatifs. « On m’a demandé les actes notariés prouvant que je suis ayant droit. Le temps notarial étant différent du nôtre, une année passe. Dès que j’obtiens l’acte notarié qui m’élève au rang d’ayant droit, je reviens vers Google qui me demande de faire traduire tous les documents par un traducteur officiel. Jusque là, je trouve toute la procédure normale : ils veulent la preuve que je suis ayant droit, respect de la vie privée, etc. »

Condoléances, mais non.

Une entreprise aussi douloureuse que longue, qui finira par aboutir en l’espace de quelques heures. Le dossier, communiqué dans son intégralité le 17 mai, reçoit la sanction du géant américain le 18 mai. « Nous sommes navrés pour cette perte et vous remercions de votre patience. Nous avons examiné votre demande d’obtention de contenu du compte. Après avoir vérifié les paramètres, les attributs et autres informations pertinentes, relatives au compte, nous ne sommes pas en mesure de vous fournir le contenu demandé », tranche un email de The Google Accounts Team.

Et d’arguer que la décision repose « sur une multitude de facteurs, incluant des restrictions légales. Afin de protéger la vie privée des personnes qui recourent aux services de Google, nous ne sommes pas en mesure de partager plus d’éléments sur le compte ni de discuter de notre choix plus en détail ». En somme : « Merci de votre compréhension », mais n’insistez pas.

Et soudainement, vingt années d’échanges — certains portant peut-être sur son dernier livre chez Verdier, Untel en 2015 ou la publication, justement, des Roses blanches — sont englouties dans les entrailles googleiennes. « Au départ, j’ai été en colère pour le fonds consacré à mon père. Mais je me dis que si Google s’octroie les archives de tous les écrivains français, il en va d’une atteinte au patrimoine culturel français, dans notre pays qui a porté jusqu’au sein de l’Europe le principe d’exception culturelle », nous confie sa fille.

Je crois que ça va pas être possible…

La Cnil, qui préside à la destinée numérique en France, pose qu’à la mort d’un utilisateur, son héritage en ligne est scellé : cela vaut tant pour les comptes sociaux qu’une messagerie électronique. La loi Informatique et libertés indique par ailleurs que l’on peut, de son vivant, désigner un contact – et nombre d’outils en ligne dispose de cette option désormais. Cependant, ce dernier ne peut obtenir un droit d’accès qu’à condition que la consultation des informations serve « le règlement de la succession du défunt », précise la Cnil.

La seconde option consiste à formuler une opposition aboutissant à la clôture dudit compte. Pour autant, le secret des correspondances interviendrait manifestement, pour protéger l’accès à la boîte email. Seul le verrouillage total du compte peut être obtenu, pour garantir un secret total.

« Par principe, tous nos comptes en ligne sont strictement personnels », abonde le Conseil supérieur du notariat. Et si le défunt n’a pas fait état d’un devenir pour ses données, il ne devient « pas possible pour les proches d’y accéder ». Les héritiers, et a fortiori les ayants droit, peuvent cependant récupérer des photographies, des écrits — entrant dans la catégorie des souvenirs de famille.

Cependant, en l’absence d’instructions, établissant un héritier numérique, les droits seront extrêmement limités.

La procédure proposée par Google assure d’une collaboration « avec la famille immédiate et les représentants légaux de l’utilisateur décédé afin de clôturer son compte ». Et dans certaines circonstances, non détaillées, « nous pouvons restituer des contenus issus de son compte ». Cependant, la sécurité et la confidentialité demeurent primordiales et aucun mot de passe ni information de connexion n’est communiqué.

Google contre le CPI

Maître Magaly Lhotel, avocate en droit de la propriété intellectuelle et en droit du digital, confirme les limitations auxquelles les héritiers sont confrontés. Même justifiant de leur qualité d’ayants droit, en l’absence de consignes données, l’article 85 de la loi Informatique et libertés s’avère très restrictif.

« Le Conseil d’État a eu l’occasion de se prononcer sur ce sujet dans une décision du 8 juin 2016 (10ème et 9ème chambres réunies, n° 386525), considérant que la loi Informatique et Libertés ne permet la communication des données qu’à la seule personne à laquelle se rapportent ces données, excluant ainsi les ayants droit de la personne concernée », nous précise l’avocate. Dans ce cas précis, il s’agissait d’accéder aux relevés téléphoniques de la mère des demandeurs.

De son côté, le RGPD (Règlement général sur la protection des données), qui découle d’une volonté européenne, ne prévoit pas de dispositions spécifiques.

Alors quid ? Se ranger à l’avis de Google ? « Une solution pourrait être de considérer que les correspondances du défunt constituent des œuvres de l’esprit protégées par le droit d’auteur. À ce titre, les héritiers de l’auteur auraient les droits, puisque la jurisprudence a pu considérer que les correspondances pouvaient être protégées au titre du droit d’auteur », analyse l’avocate. Pouvoir consulter ces échanges, dans le cadre des opérations de succession entrerait alors dans le cadre que la Cnil évoque, lié au traitement de l’héritage.

Paradoxe, et non des moindres, pour qualifier ces échanges d’œuvres de l’esprit, il faudrait les consulter, afin de démontrer leur originalité. Et sans accès… « Il n’existe à ce jour aucune jurisprudence sur l’accès à une messagerie électronique par les héritiers sur le fondement du droit d’auteur de sorte que ce cas pourrait faire jurisprudence », sourit Me Lhotel.

Sophie Viaris de Lesegno, avocate spécialisée en droit de la propriété intellectuelle, souligne : « Une saisine du juge des référés pour obtenir les codes utiles à l’accès. L’intérêt légitime serait caractérisé par la volonté de sauvegarder les correspondances et le patrimoine littéraire de son père aux fins d’archives, de conservation et d’analyse, et le cas échéant de divulgation. »

En effet, « l’héritier de l’auteur est celui qui exerce le droit de divulgation post-mortem, et doit donc légitimement pouvoir accéder à ces correspondances », relève l’avocate. Et Héloïse Jouanard de conclure : « Je sais que cela contient des choses intéressantes : les emails étaient devenus un élément central dans ses échanges. »

Pas vraiment la première fois que Google aurait maille à partir avec le Code de la Propriété Intellectuelle… Contacté, le service presse de la société n’a pas encore répondu à nos demandes.

 

[Source : http://www.actualitte.com]

Cada 9 de xuño, dende 2008, celébrase o Día Internacional dos Arquivos, unha data instaurada para concienciármonos sobre a importancia de preservar o patrimonio documental custodiado nos arquivos e facilitar o seu acceso á comunidade investigadora e á cidadanía en xeral. O arquivo da Real Academia Galega súmase á celebración anticipándose ao San Xoán, unha das festas que gozan de máis arraigamento no folclore galego. E faino deténdose no fondo dos irmáns De la Iglesia, un dos máis relevantes de todos os que custodia a institución, onde se atopan poemas manuscritos sobre a festa da noite do 23 de xuño e do propio día de San Xoán.

Fragmento do poema “Alborada de San Joan”, no arquivo da RAG

O 24 de xuño celébrase a natividade de Xoán Bautista, O Precursor, chamado así porque anunciaba seis meses despois do seu nacemento a chegada do salvador Xesús, tal e como lle conta o anxo san Gabriel a Zacarías, pai de Xoán. Por este motivo é o único santo católico do que se celebra o seu nacemento e non o seu pasamento. Habería que engadirlle, segundo algúns textos apócrifos, que esta “anunciación primixenia” veu acompañada do prendido dunhas lumaradas. Por outra banda, xúntase tamén a celebración do santo con outras tradicións primitivas e cosmogónicas, relacionadas cos solsticios e equinoccios: a rexeneración cósmica a través do lume, a auga como elemento purificador, renovación agrícola, mingua e crescendo do Sol…

Estes feitos dan lugar a unha das tradicións máis ricas de Galicia, a dun día que conta con moitos e diferentes xeitos de celebralo: lumaradas e cacharelas, bailes e xogos, herbas e rosada, flores e ramos, conxuros e meigas… unha longa listaxe ben coñecida por todos.

No prolífico fondo dos irmáns De la Iglesia, que se nutriu das doazóns realizadas por Eladia de la Iglesia e María Rosa Saurin de la Iglesia dende os anos 40 do século pasado ata 2019, atópanse varias mostras desta riqueza. Entre elas, figura un fragmento do poema “Alborada de San Joan”, dispoñible en copia dixital no Arquivo Dixital de Galicia, onde a RAG ofrece milleiros de documentos dixitalizados a toda a comunidade investigadora e calquera persoa interesada. O seu autor é un dos membros desta familia, Antonio, fundador e director da Escola Normal da Coruña (1845), e da de Santiago de Compostela (1849), ademais de inspector de primaria de 1851 ata 1868. Á parte da súa actividade como docente, destacou polo seu labor como editor e escritor: fundou, dirixiu e colaborou en numerosos xornais, nos que publicou estudos históricos, literarios e lingüísticos sobre Galicia e o galego, xunto con poemas e contos en galego e castelán.

Fragmento do poema de Felipe Pérez no arquivo da RAG

No mesmo fondo consérvase outro poema sobre a noite de San Xoán, asinado por Felipe Pérez, tamén dispoñible en Galiciana. O texto foi remitido dende Cuba, en xuño de 1862, a Antonio de la Iglesia, que durante a súa vida completou unha colección notable de manuscritos e recortes de prensa con poesías de autores galegos, o que explicaría o porqué do envío deste poema. A propia orixe do documento é unha peculiaridade engadida, xa que o autor, emigrado en Matanza, escribe estes versos dende a morriña e a saudade que lle produce estar lonxe da súa terra galega. Dende alí describe con moita tristura un día sinalado no calendario da súa parroquia nun poema no que conflúen dous feitos diferenciais da cultura galega: os seus ricos e profundos costumes e o carácter migrante dos seus habitantes.

 

[Fonte: http://www.academia.gal]

A Árvore em Portugal de Francisco Caldeira Cabral

Escrito por Guilherme d’Oliveira Martins

O meu avô Mateus ensinou-me o nome das árvores, como fizera consigo o velho professor José Jorge Rodrigues, de Boliqueime, freguesia que dedica ao velho mestre-escola uma rua junto à praça principal, invocando o pedagogo, para quem não seria possível compreender o mundo e a liberdade sem amar a natureza, conhecendo-a nos seus mais insondáveis segredos. E a minha avó Ana tinha as melhores mãos do mundo para plantar, enxertar, cuidar do seu jardim e das suas figueiras, que produziam os melhores figos, desde junho até ao outono. Foi assim possível entender, desde que me conheço, que, antes de tudo a cultura começa por ser a dos campos, a agricultura, do semear, do colher, do plantar e do cuidar.

Só os humanistas europeus do século XVI começaram a falar de cultura do espírito, para traduzir em língua moderna o que os gregos chamavam paideia e os romanos designavam por humanitas. Lembrei estes ecos de infância ao reler a “A Árvore em Portugal”, obra-prima de Francisco Caldeira Cabral e Gonçalo Ribeiro Telles, reeditada por ocasião do centenário deste pela Associação Portuguesa de Arquitetos Paisagistas. É um livro indispensável e comovente, onde aprendemos “a importância de plantar sempre que possível as nossas árvores espontâneas”, porque “dão-nos sempre melhor garantia de desenvolvimento e permanência, porque é ótima a sua adaptação ao meio”. E, considerando o cuidado da paisagem, “devemos pedir às árvores o mesmo que deseja qualquer pessoa educada: não dar nas vistas”. E lembro, apenas ao sabor da memória, a lista das árvores que meu avô me ensinou, conhecendo-as pelo nome vulgar, pelo porte, pela folhagem, pela cor, pela floração como amáveis seres vivos que nos fazem companhia e nos ajudam. As vetustas oliveiras, em tantos casos com mais de meio milénio de vida, as azinheiras, os carrascos, os carvalhos, os choupos, os loureiros, os medronheiros, os pinheiros-mansos, as palmeiras-das-vassouras, os sobreiros, as frágeis amendoeiras, amargas e doces, as variadas figueiras, com o complexo e misterioso processo de “toque”, considerando que a tradição mais antiga diz que são estas as verdadeiras árvores do paraíso, até às generosas alfarrobeiras, que nos podem dar tudo, desde a sombra e fixação do solo, à diversidade do fruto. E continuamos com o castanheiro, o damasqueiro, a laranjeira (célebre até ao Levante mediterrânico, onde a laranja se designa como portugália), a nogueira, a nespereira, o pinheiro-bravo, mas também a amoreira (que nos afadigávamos a descobrir, por causa dos nossos bichos-da-seda famintos) – eis o mundo que se nos ia revelando nas deambulações campestres, numa apaixonante e inesgotável descoberta.

Em tantas conversas, Ribeiro Telles insistia na perceção de que, entre nós, “a mata cobria outrora toda a extensão do nosso território”. “Não percebemos a árvore sem adivinhar o seu forte sistema radicular, não entendemos o prado sem sentir sob ele a vivificante humidade do solo”.  A paisagem é a segunda natureza, que “garante uma ética de que fazem parte o tempo e a perenidade”. A floresta portuguesa é a mata, numa ligação fecunda entre o Mediterrâneo e o Atlântico. “Portanto, a destruição da mata não pode ir além de um certo ponto, sem comprometer gravemente o equilíbrio ótimo para o Homem”. Quando no Conventinho da Arrábida avistamos a paisagem magnífica do Mediterrâneo no Atlântico, e lembramos os poemas de Frei Agostinho da Cruz, compreendemos o que Gonçalo escreveu na revista “Cidade Nova” em 1956: “O homem desempenha na modelação da paisagem um papel muito importante: pode ser considerado, neste aspeto, como um autêntico criador de beleza”. E volto às antigas caminhadas remansosas e ao percurso cadenciado que levava a entender a magia da paisagem como essência do património cultural – ali está a antiga azinheira, acolá a nespereira que era a perdição dos estios de outrora…

 

[Fonte: e-cultura.blogs.sapo.pt]

Après una caminada de 32 jorns, revendican la restitucion de mai d’11 000 ectaras de tèrras ocupadas per de minaires e d’elevaires

Après una marcha a pè de 32 jorns, la Caravana per la Dignitat del pòble wixarica arribèt dimenge passat dins la ciutat de Mexic. Revendican la restitucion de mai d’11 000 ectaras de tèrras ocupadas per de minaires e d’elevaires. Mentre qu’espèran d’èsser recebuts pel president del país, Andrés Manuel López Obrador, se son installats jos 50 tendas e dos capitèls.

“Sèm aicí per recuperar nòstras tèrras, sèm partits fa un mes per que l’estat mexican escote aquesta crida”, çò dison los pòrtavoses de la comunautat wixarica. “Sèm aicí per defendre nòstre territòri, pr’amor qu’es aquí que persistisson nòstra identitat, nòstra lenga, nòstras nòrmas intèrnas e nòstre patrimòni”, çò precisan en denonciant una “violència sistemica” que daissa “ los pòbles indigènas sens vòtz”.

Lo pòble wixarica, conegut coma “huichol” en espanhòl, es un dels que presèrva mai lo biais de viure ancestral. Lo conflicte territorial comencèt amb la concession del govèrn mexican a una societat minièra canadiana per esplechar l’argent que se tròba dins las montanhas que los wixarika considèran sagradas. Per eles, aqueles endreches ocupats son la basa de lor vision del Mond.

Lo combat del pòble wixarica es arribat al cinèma amb dos documentaris; en 2014 Kabopro Films prepausèt  Eco de la montaña (Resson de la montanha) e en 2015, Nicolás Echevarría presentèt Huicholes: los últimos guardianes del peyote (Wixaricas, los darrièrs gardians del peyotl). Aqueles filmes explican las vicissituds d’aquel pòble fàcia a l’ocupacion de lors tèrras e lo desinterès qu’an mostrat los govèrns mexicans successius.

[Sorsa: http://www.jornalet.com]