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¿Está conectada la migración peruana en Alemania con la historia y secuelas de las estructuras coloniales alemanas en el Perú? ¿Qué llevó a mi bisabuelo alemán, Otto Elsner, a migrar al Perú? ¿También vivieron en el país muchos otros alemanes alrededor de 1925 o anteriormente? ¿Cómo vivían? 

Ferdinand Wieland en su hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Foto (detalle): Patricia Wieland Conroy

Escrito por Helga Elsner Torres

Busco cuestionar la historiografía dominante del pasado y actual mediante la genealogía y el intercambio de material de archivo con peruanas y peruanos descendientes de alemanes que actualmente residen en Berlín.

En este proyecto de arte y archivo, financiado por el Senado de Cultura y Europa, crearé obras de arte con el material recibido. Estas a su vez servirán como punto de partida para discusiones sobre las olas migratorias poscoloniales en la actual Berlín.

Dibujo de un pasaporte alemán de la ruta Bremen-Lima. | Fuente: Helga Elsner Torres

La migración alemana al Perú sucedió desde la mitad del siglo XIX y se intensificó en la primera mitad del siglo XX. En ese entonces, existían dos formas de salir de Alemania hacia Perú. Una, era a través de Bremen. Debido a la cantidad de salidas que hubo por las facilidades que el gobierno peruano les otorgó a los alemanes, se crearon más puertos en Perú que permitían la llegada directa desde Bremen.

Desenho baseado em peça publicitária da Hamburg-Südamerikanische Dampfschifffahrts-Gesellschaft para a rota Hamburgo-Brasil, no ano de 1910.

Dibujo basado en una publicidad de Hamburg-Südamerikanische Dampfschifffahrts-Gesellschaft para la ruta Hamburgo-Brasil, año 1910. | Fuente: Helga Elsner Torres

La otra vía era a través de Hamburgo, con varias escalas. Primero en Brasil, luego bordeando Cabo de Hornos y finalmente en Chile hasta llegar a Perú. La publicidad era muy colorida y mostraba principalmente a Suramérica como un lugar exótico, con gran diversidad natural y riquezas aún no descubiertas.

Otto Elsner (descendente peruano) em sua visita à Alemanha, Colônia.

Otto Elsner (descendiente peruano) en su visita a Alemania, Colonia. | Fuente: familia Elsner

El proyecto ¿De dónde vienes (realmente)? comienza con la búsqueda de archivos y documentos oficiales familiares. 1996 fue el año en el que mi abuelo, hijo de alemán, viaja por primera y única vez a Europa con pasaporte peruano y visa de turista.

Slide fotográfico antigo do ano 1956. Registro familiar em Huaraz, capital do departamento de Ancash e residência principal de meu avô, Otto Elsner. Autor desconhecido. 

Diapositiva fotográfica antigua del año 1956. Registro familiar en Huaraz, capital del departamento de Ancash y residencia principal de mi abuelo Otto Elsner. Autor desconocido. | Fuente: familia Elsner

Durante el proyecto se comparten fotos familiares y se escuchan relatos, mitos de migración, archivos, cartas y cualquier objeto material o idea que nos haga reconstruir una historia de estos antepasados.

Obituário do jornal de Bremen do ano 1918, onde são mencionados os negócios de Gildemeister no Peru e no Chile.

Obituario del Periódico de Bremen del año 1918, donde se mencionan los negocios de Gildemeister en Perú y Chile. | Die MAUS Bremen: Gesellschaft für Familienforschung e. V.

Aunque Perú no fue una colonia alemana, se llevaron a cabo estructuras coloniales que solían colocar a los alemanes en una convivencia privilegiada con la élite política en el Perú de la época. Esa es la historia de muchos comerciantes alemanes que, con la exportación de materias primas y productos nativos, pudieron hacer crecer rápidamente su capital e inversiones, adquirir inmensas extensiones de tierras (principalmente en la costa central y norte de Perú, así como en la selva) y tener cada vez más propiedades, para luego formar poderosos e influyentes grupos económicos. Tal es el caso de la familia Gildemeister de Bremen con la exportación y venta de salitre y la producción de azúcar.

Habitação de um trabalhador alemão no distrito 3 de outubro, próximo à fazenda Casa Grande da família Gildemeister, Peru.

Vivienda de un trabajador alemán en el distrito “3 de octubre” cercano a la Hacienda “Casa Grande” de la familia Gildemeister, Perú. | Fuente: Helga Elsner Torres

Esta familia trajo durante su época de mayor apogeo y crecimiento a cada vez más empleados alemanes, entre ellos administradores y técnicos agrícolas, a trabajar en el Perú. Principalmente su extensa hacienda “Casa Grande”, en el norte del país, recibió más alemanes.

Sus centros de producción (denominados haciendas) se extendieron a lo largo de la extensa y productiva costa norte y en el centro de Perú. Una de estas era la Hacienda Barbacay, en Huarmey, donde fue contratado mi bisabuelo.

Manteiga Luxus, produzida na fazenda Constancia, com uma embalagem disponível em espanhol, inglês e alemão. 

Mantequilla “Luxus”, producida en la hacienda “Constancia”, con un empaque disponible en español, inglés y alemán. Fuente: Patricia Wieland Conroy

A través de esta investigación y el intercambio de información, se da cuenta de los privilegios que los migrantes alemanes tenían en el país: a algunos el gobierno peruano les prometió propiedades por emigrar al Perú, oferta que no siempre cumplió; los más acomodados tenían sus propias haciendas y puertos exclusivos para exportar; otros se dedicaban a la agricultura y ayudaban a otros alemanes a coleccionar objetos que pudieran resultar escasos o difíciles de encontrar en su país de origen como cerámicas, textiles y fardos funerarios precolombinos, entre otros.

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa e dono de uma propriedade no distrito de Chontabamba. Autor desconhecido. 

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa y dueño de un fundo en el distrito de Chontabamba. Autor desconocido. | Fuente: Janeth Schipper Böttger

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa y dueño de un fundo en el distrito de Chontabamba, intercambiaba objetos que traía de Alemania, por ejemplo, espejos, con indígenas de la comunidad “Amuesha”, quienes a cambio les entregaban sus pinturas o les enseñaban las técnicas de cultivo de la yuca. Enrique emigró a Perú junto con su hermano, Pablo, pero este último se quedo en Yanachaga. Actualmente esta localidad en la selva central de Perú tiene una importante presencia de descendientes de colonos alemanes.

Desenho baseado em uma fotografia da família Böttger em sua propriedade em Yanachaga, no distrito de Huancabamba, no centro do Peru. Na fotografia original estavam presentes Pablo Böttger Treu, sua esposa Mina Nissen e sua família. Autor desconhecido. 

Dibujo basado en una fotografía de la familia Böttger en su fundo de Yanachaga, en el distrito de Huancabamba, en el centro del Perú. En la fotografía original estaban Pablo Böttger Treu, su esposa Mina Nissen y su familia. Autor desconocido. | Fuente: Helga Elsner Torres

¿Qué los motivó a migrar al Perú? Si bien muchos emigrantes venían de una Alemania empobrecida buscando un horizonte mejor, otros pudieron establecerse rápida y definitivamente debido a los ingentes recursos naturales y extensas áreas de territorio no pobladas y a las facilidades que les daba el gobierno peruano para quedarse en el país.

Desenho baseado em uma fotografia familiar pertencente à família Cossio Tidow. Ulrich Tidow e seus pais, Hans e Therese Tidow, na Campina de Arequipa, no sul do Peru. Hans Tidow trabalhou na Cervejaria Alemã Günther & Tidow S.A. 

Dibujo basado en una fotografía familiar propiedad de la familia Cossio Tidow. Ulrich Tidow y padres, Hans y Therese Tidow, en la Campiña de Arequipa, al sur del Perú. Hans Tidow trabajó en la Cervecería Alemana Günther y Tidow S.A. | Fuente: Helga Elsner Torres

Muchos solo se unían familiarmente a otros alemanes de manera oficial, tenían descendientes que eran criados bajo reglas alemanas y frecuentaban exclusivamente esos círculos. Algunos tenían familias paralelas con peruanas.

Ferdinand Wieland em sua fazenda Constancia, em La Libertad, norte do Peru. 

Ferdinand Wieland en su hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Fuente: Patricia Wieland Conroy

Sin embargo, aunque menos frecuente, algunos alemanes también entablaron relaciones duraderas y familiares con peruanas y peruanos.

A fazenda Constancia, em La Libertad, no norte do Peru.

La hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Fuente: Patricia Wieland Conroy

Varias generaciones nacieron y crecieron en las haciendas propiedad de los primeros emigrantes alemanes.

Las seis hermanas Schipper Böttger en Prenzlauer Berg, Berlín. | Fuente: familia Schipper Böttger

Hoy, tras varias décadas, esos descendientes han decidido regresar a Alemania, por razones diferentes, pero la búsqueda es la misma: nuevas oportunidades. Generalmente lo hacen por las facilidades para realizar estudios superiores o mejorar su calidad de vida en un lugar más estable que el Perú actual.

Marlene Gildemeister na Coluna da Vitória em Berlim.

Marlene Gildemeister en la columna de la Victoria en Berlín. | Fuente: Marlene Gildemeister

Es así como hoy vemos una migración postcolonial en un país que en su momento fue una fuerza colonial y que acumuló recursos. Es esta una razón obvia para las olas de migración contemporáneas hacia Alemania y Europa, en general.

Visto alemão de Helga Elsner Torres. 

Visado para Alemania de Helga Elsner Torres. | Fuente: Helga Elsner Torres

¿Son igualmente justas estas posibilidades de migración? ¿Es decir, de peruanas y peruanos a Alemania? Y, ¿están las secuelas del colonialismo relacionadas con los movimientos migratorios contemporáneos entre Alemania y Perú? Abordaré estas y otras preguntas de manera artística y personal desde este 5 de noviembre en una exposición en el KulturMarktHalle e.V. en Berlín.

Algunos descendientes de alemanes se enfrentan a la problemática de que, al no conocer ni poder demostrar su origen, no cuentan con un pasaporte alemán y están condicionados, como cualquier migrante no europeo en Alemania, a solicitar títulos de residencia temporales.

[Fuente: http://www.goethe.de]

Figura esencial en la escena francesa contemporánea, entendía la creación como un combate

El artista Christian Boltanski en 2020, en su estudio de Malakoff, a las afueras de París. LÉA CRESPI

Escrito por MARC BASSETS

El artista francés Christian Boltanski, que este miércoles ha muerto a los 76 años en París, veía su actividad como un combate contra el olvido y la desaparición. Sus padres —un médico nacido en Ucrania y convertido al catolicismo, y una escritora católica de Córsega— le concibieron durante la ocupación nazi mientras el progenitor vivía escondido en el subsuelo del apartamento familiar, y la madre simulaba ante las autoridades que estaban separados y su marido había huido de la capital. Creció escuchando en la posguerra las historias del Holocausto que contaban los adultos que le rodearon, muchos de ellos supervivientes, y en una familia que durante años vivió en una sensación de peligro constante. Fue un niño que nunca llegó a adaptarse a la escuela y que algunos daban por perdido. Encontró en la pintura primero, y en las imágenes e instalaciones después, un modo de canalizar su “trauma original”, como decía él mismo, una salvación, hasta convertirse en uno de los mayores artistas contemporáneos en Francia.

Bernard Blistène, director del museo de arte moderno en el Centro Pompidou, declaró a la agencia France Presse: “Estaba enfermo. Era un hombre púdico. Escondió las cosas tanto como pudo”. “Por encima de todo amaba la transmisión entre los seres, por medio de relatos, de recuerdos. Quedará como uno de los mayores narradores de su tiempo. Era un inventor increíble”, añadió.

Lo que a él le interesaba no eran tanto las obras de arte al uso —dejó la pintura a finales de los años sesenta, después de su primera exposición en París, en pleno mayo de 1968— como los “mitos y leyendas” o las “pequeñas parábolas”, como decía, “una etnología de [sí] mismo”. Su retrospectiva en el Pompidou, entre finales de 2019 y 2020, supuso la culminación de su singular trayectoria, su consagración como un clásico contemporáneo, y también una puerta de acceso al gran público de su mundo de imágenes huidizas, de los secretos de familia, de las sombras del pasado, la memoria y el olvido. Aquella muestra fue, además, una de las últimas grandes exposiciones en París antes de que la pandemia obligase a cerrar los museos y confinase, también, a sus artistas.

Christian Boltanski, en su taller en noviembre de 2009.

Christian Boltanski, en su taller en noviembre de 2009. JOEL SAGET / AFP VIA GETTY IMAGES

Para Bolstanski la pandemia y los confinamientos no fueron una experiencia grata. “La verdad es que estoy muy deprimido. Muchos artistas se pasan la vida confinados, pero yo no”, le confesó a Àlex Vicente en una entrevista publicada en septiembre de 2020 en Babelia. “Giacometti no salía nunca de su estudio, salvo para ir al bistró y al burdel, pero yo tengo una necesidad muy grande de estar activo. Tal vez porque soy un pesimista nato y necesito llenar mi tiempo con muchas cosas. Así evito encontrarme solo y pensar demasiado…”.

Le gustaba salir de su estudio en Malakoff, en el extrarradio sur de París, donde en los últimos tiempos unas cámaras lo filmaban 24 horas sobre 24 en una obra encargada por un coleccionista de Tasmania, su creación final y definitiva. En la capital observaba, hablaba con otras personas, lo necesitaba para vivir, para crear. Todo esto quedó en suspenso con la pandemia. En la misma entrevista, pronosticaba: “Yo creo que nos olvidaremos de este virus, porque no podemos vivir sin olvidar. La vida es tan horripilante que, si nos acordáramos de todo, no seríamos capaces de vivir”.

Una de sus instalaciones en el festival de la imagen de Vevey (Suiza) en marzo de 2020.

Una de sus instalaciones en el festival de la imagen de Vevey (Suiza) en marzo de 2020. LAURENT GILLIERON / EFE

Boltanski, casado con la artista Annette Messager y hermano del sociólogo Luc Boltanski, creía que cada vida contenía un libro —el de su familia nunca lo escribió, pero sí lo hizo su sobrino Christophe Boltanski, Un lugar donde esconderse (Siruela, en castellano)— o una obra de arte. “Me interesa el contraste entre la importancia del individuo y su inexorable desaparición”, aseguró en alguna ocasión. “Mi actividad consiste en recordar a los que desaparecen. Siempre digo que todo mayor de 60 años merecería un museo por el simple hecho de haber vivido”.

Entre sus obras más celebradas, muchas de ellas efímeras como los templos en su admirado Japón, figuraban unas grandes trompetas instaladas en la Patagonia para hablar con las ballenas, o los 75.000 latidos del corazón grabados y almacenados en una isla del Japón. “Naturalmente, [las ballenas] no respondieron jamás, y las trompetas se romperán en seis meses, pero un día imagino que los indios vendrán y se acordarán de que un loco vino para hacer preguntas a las ballenas. Los mitos pueden durar más que las obras”, dijo Boltanski en enero de 2020 al diario Le Monde.

Respecto a los latidos del corazón, afirmó: “La gente va ahí como en un peregrinaje. Espero que cuando yo no esté se olvide, pero que vengan a escuchar el corazón de su abuela”. Como si lo que perdurase no fuese la obra, y aún menos el artista, sino lo que queda cuando ya nadie se acuerda de quién lo creó, ni de que aquello se ideó, tampoco de que era arte: los mitos y las leyendas.

 

 

[Fuente: http://www.elpais.com]

Marcado polo Holocausto na infancia, enfrontouse á fraxilidade do ser humano con instalacións nos grandes museos do mundo

O artista francés Christian Boltanski (París, 1944-2021). Mauro Franceschetti

Escrito por GERARDO ELORRIAGA

O falecemento de Christian Boltanski, unha de figúralas da arte contemporáneo, é un paradoxo. O artista que falou obsesivamente da vida e a morte, do recordo e o esquecemento, converteuse en obxecto do seu propio estudo. O autor francés, de 76 anos, morreu este mércores no suburbio parisiense de Malakoff. Aínda que de formación autodidacta e posuidor dunha traxectoria radicalmente persoal e afastada dun marco teórico, a súa obra mantén vínculos con diversas correntes estéticas da segunda metade do século XX, como a arte pop, o movemento conceptual ou o novo realismo.

A experiencia persoal foi o caldo de cultivo da súa expresión artística. Fillo dun emigrante ucraíno de orixe xudía, viviu unha infancia sumida no temor. O seu pai permaneceu escondido nun soto durante dous anos na ocupación nazi de Francia e a maioría dos amigos da familia foron sobreviventes do Holocausto.

Esa bagaxe acompañouna durante o resto da súa existencia e, sobre todo nas súas primeiras manifestacións, alimentou un traballo que aborda continuamente a traxedia do individuo. O autor apela á interpretación desde a emoción, pero mantendo unha prudente distancia e sobriedade formal que evita o sentimentalismo ou unha lectura humanística convencional.

O artista abandonou a pintura en 1967 para iniciar os seus experimentos coa fotografía, o vídeo e os fondos documentais asociados ao utillaxe propio da nosa vida cotiá. Boltanski emprendeu unha serie de proxectos ligados á idea de arquivo e inventarios que falan insistentemente da memoria e sintan as bases da súa poética persoal. A proxección internacional chegou coa súa presenza en Documéntaa de Kassel de 1970.

Efecto dramático

As instalacións, sumamente heteroxéneas, foron o vehículo da súa expresión durante as seguintes décadas, cando se confirmou como un dos artistas máis relevantes do panorama internacional, modelo de interdisciplinariedade e de compromiso. As obras adquiren unha progresiva complexidade.

Os dispositivos válense de coidadas postas en escena que alimentan o efecto dramático. O artista emprega elementos como o son e as tebras, a iconografía relixiosa, os obxectos atopados e empilados, e recorre, a miúdo, ao uso de mecanismos que resaltan o azar como outra condición inherente ao ser humano. Chance, a súa proposta para a Bienal de Venecia do 2011, acentúa ese factor da casualidade como determinante da nosa condición.

Instalación artística de Boltanski en el Grand Palais de París, en el 2010.

Instalación artística de Boltanski no Grand Palais de París, no 2010. Giovanni Sighele

A loita contra a fugacidade do ser humano, anónimo e aparentemente intranscendente, foi o eixo transversal dunha obra que percorreu os grandes museos do mundo, entre eles o Guggenheim de Bilbao. Boltanski decántase polas imaxes como medio efectivo para combater a fraxilidade da memoria e a desaparición, a loita contra a morte e a súa reivindicación da existencia, representada nos nosos sorrisos, roupas, mobiliario ou, incluso, os simples latexados que nos acompañan ata o final.

O autor ata manifestou o seu inconformismo co confinamento provocado pola pandemia. Fronte ao habitual enclaustramento laboral dos seus colegas, el reivindicaba o seu desexo de entrar e saír do seu estudo, de viaxar e relacionarse, de vivir.

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Franceinfo a appris le décès de l’artiste plasticien Christian Boltanski des suites d’un cancer. L’homme était considéré comme l’une des figures majeures de l’art contemporain.

L'artiste français Christian Boltanski en juin 2014. (MIGUEL RIOPA / AFP)

L’artiste français Christian Boltanski en juin 2014. (MIGUEL RIOPA / AFP)

Écrit par Carla Loridan

Il avait marqué le monde de l’art contemporain en 2010 lors de l’exposition Monumenta au Grand Palais avec sa spectaculaire installation Personnes. Franceinfo a appris le décès de l’artiste plasticien français Christian Boltanski ce mercredi 14 juillet, à l’âge de 76 ans.

« Il est mort ce matin à l’hôpital Cochin (à Paris), où il était depuis quelques jours. Il était malade. C’était un homme pudique, il a caché les choses aussi longtemps qu’il a pu », a également déclaré à l’AFP Bernard Blistène, ancien directeur du musée d’art moderne au centre Pompidou, qui lui avait consacré une exposition en 2020 -.

Il était également le compagnon de longue date d’Annette Messager, autre artiste-plasticienne de renom.

Artiste autodidacte

Christian Boltanski fait ses premiers pas dans l’art à l’âge de 14 ans. En 1958, sans avoir connu de véritable scolarité ni suivi de formation artistique, cet autodidacte réalise des tableaux représentant des scènes historiques ou des personnages isolés dans des situations macabres, par exemple dans des cercueils.

Installation "Archives des Suisses Morts" de l'artiste français Christian Boltanski (2007) (DIMITAR DILKOFF / AFP)

Installation « Archives des Suisses Morts » de l’artiste français Christian Boltanski (2007) (DIMITAR DILKOFF / AFP)

L’artiste, qui se qualifiait lui-même de peintre s’éloigne en 1967 de la peinture et expérimente l’écriture, par des lettres, des installations ou des dossiers qu’il envoie à des personnalités artistiques. Par la suite, ses modes d’expression vont s’étendre à de nombreuses disciplines comme la photographie, la sculpture, le témoignage sonore, les installations, les assemblages ou les films.

Une enfance marquée par la Shoah

Christian-Liberté Boltanski naît le 6 septembre 1944 à Paris d’une mère écrivaine, corse et catholique; et d’un père médecin, juif converti d’origine ukrainienne. Pendant l’Occupation, sa mère atteinte de polio cache son père sous le plancher de leur appartement. Ils simulent un divorce et prétendent que le père a quitté Paris.

« Mon père était juif. Pendant la guerre, ma mère a eu peur. Un jour, elle a fait semblant de s’engueuler avec lui. Ensuite elle l’a caché sous le plancher et a demandé le divorce. Il est resté un an et demi dans cette cachette… Puis mes parents se sont remariés. […] Ma vie et mon œuvre ont été très marquées par la Shoah, et je crois que tous les survivants de la Shoah n’ont cessé de se poser la question : pourquoi j’ai survécu ? », expliquait Boltanski lors d’un entretien à Télérama. Son neveu, le romancier Christophe Boltanski; raconte cette famille atypique dans La Cache, salué par le prix Femina 2015.

L'artiste français Christian Boltanski pose devant son installation à la veille de l'inauguration de l'événement "Monumenta 2010", le 12 janvier 2010 au "Grand Palais" à Paris.  (PIERRE VERDY / AFP)

L’artiste français Christian Boltanski pose devant son installation à la veille de l’inauguration de l’événement « Monumenta 2010 », le 12 janvier 2010 au « Grand Palais » à Paris.  (PIERRE VERDY / AFP)

En 2010, son installation monumentale Personnes dans la nef du Grand Palais évoque la Shoah sans y faire directement allusion. La pince d’une grue prélève inlassablement des habits tirés d’une pile d’une quinzaine de mètres et les relâche au hasard. Au sol, 69 « carrés » recouverts de vêtements étalés comme autant de pierres tombales. Le son, très fort, anime l’atmosphère glaciale de battements cardiaques recueillis par l’artiste à travers le monde. Le visiteur est immergé dans l’œuvre gigantesque. Il n’est plus un simple spectateur.

L'oeuvre "Personnes" de Christian Boltanski, pour l'exposition Monumenta 2010 au Grand Palais. (FRED DUFOUR / AFP)

L’œuvre « Personnes » de Christian Boltanski, pour l’exposition Monumenta 2010 au Grand Palais. (FRED DUFOUR / AFP)

La mémoire, l’oubli et l’absence

Boltanski est apparenté au courant des Mythologies Personnelles. L’artiste développe sa créativité en mettant en scène sa vie mais de façon imaginaire, idéale, et à travers cette vie unique, il en appelle à l’émotion de chacun. Sa particularité : reconstituer des instants de vie avec des objets qui ne lui ont jamais appartenu mais qu’il expose pourtant comme tels. Il imagine une vie, se l’approprie et tous les objets de ses dossiers, livres, collections sont les dépositaires de souvenirs.

Des visiteurs devant l'œuvre d'art "les registres du Grand Hornu" de l'artiste français Christian Boltanski pendant l'exposition " Manifesta " à Waterschei en 2012. (JOHN THYS / AFP)

Des visiteurs devant l’œuvre d’art « les registres du Grand Hornu » de l’artiste français Christian Boltanski pendant l’exposition  » Manifesta  » à Waterschei en 2012. (JOHN THYS / AFP)

Toute sa vie, Christian Boltanski a travaillé sur l’absence, la disparition et l’inquiétude universelle face à la mort. Ses œuvres font écho à la mémoire, l’oubli et la trace que chacun laisse ou laissera derrière lui. L’émotion est partout dans l’œuvre de Boltanski, qui interpelle chacun dans la fugacité de son humanité.

On retiendra aussi de l’artiste certains de ses projets iconoclastes : Boltanski avait compilé sur une île japonaise les battements de 75 000 cœurs, vendu sa vie en viager à un collectionneur en Tasmanie et tenté de parler avec les baleines de Patagonie.

Rétrospective à Pompidou

En 2020, le Centre Pompidou lui avait consacré une exposition, Faire son temps, conçue comme une gigantesque oeuvre unique. Avec lui, « une exposition était comme un véritable récit, comme un grand mouvement », se souvient encore Bernard Blistène, qui le côtoyait depuis une quarantaine d’années.

L’évènement s’ouvrait sur un choc visuel : une vidéo d’un homme assis qui ne cesse de vomir. Vidéo qui dit l’enfermement connu par sa famille durant la guerre et les années qui suivirent, imprégnées du récit de la Shoah omniprésent.

« C’est une très grande perte, a déploré Bernard Blistène. Il aimait par-dessus toute cette transmission entre les êtres, par des récits, par des souvenirs. Il restera comme un des plus grands conteurs de son temps. C’était un inventeur incroyable. »

[Source : http://www.francetvinfo.fr]

Star, comédienne, chanteuse, danseuse, Brigitte Bardot a choqué par son mode de vie libre, manifesté son courage lors de la guerre d’Algérie, et a quitté le show business pour se consacrer à la défense des animaux. Arte a montré le show télévisé Spécial Bardot de François Reichenbach et Eddy Matalon (1968). Brigitte Bardot au sommet de sa célébrité interprète des chansons signées Gainsbourg, Rivière et Bourgeois, et se prête à des mises en scènes imaginatives. Arte diffusera le 13 juillet 2021 « La bride sur le cou » (In Freiheit dressiert) de Roger Vadim (1961), avec Brigitte Bardot, Michel Subor, Claude Brasseur, Mireille Darc.

Publié par Véronique Chemla

Au fil du documentaire Bardot, la méprise, apparaît une dame au caractère entier, paradoxale, sincère, lucide sur son passé, refusant toute concession, regrettant son insouciance qui a mené à la fin de ses deux histoires d’amour marquantes avec Jean-Louis Trintignant et Sami Frey, sous-estimant ses talents pour la comédie et le drame, ayant peu confiance en elle et souffrant de la difficulté à prendre une décision.

Arte diffusa les 15 et 18 mai 2016 le numéro de Personne ne bouge ! (Abgedreht!) consacré à Brigitte Bardot : « Et Dieu créa la star. En marge du Festival de Cannes, « Personne ne bouge ! » s’incline devant l’actrice la plus incandescente des sixties. Avec une perle rare : Miss Bardot interviewée dans la langue de Shakespeare par la BBC, lors d’un tournage avec Sean Connery en 1968. Si son tailleur est riche, son anglais l’est un peu moins… »

« Avec Roger Vadim, à l’aube des années 1950, « BB » connaît le coup de foudre et le succès. Ils feront cinq films ensemble. Retour sur une histoire d’amour et de cinéma. Ballerines, bandeau, marinière, chignon bicolore, et l’indétrônable robe vichy : Bardot, c’est aussi la réinvention de la mode. 1963. Dans Le mépris, Godard filme la star comme personne, sur fond azur des eaux de Capri. En 1977, Bardot braque l’attention des médias sur le destin terrible des bébés phoques. Scandale ! De Jean-Max Rivière à Serge Gainsbourg, ils lui ont offert leurs chansons et elle en a fait des tubes : « La madrague », « Bonnie & Clyde », « Comic strip »… La méthode Bardot vous apprend à pousser la chansonnette avec élégance.

« Avec Roger Vadim, à l’aube des années 1950, « BB » connaît le coup de foudre et le succès. Ils feront cinq films ensemble. Retour sur une histoire d’amour et de cinéma. Ballerines, bandeau, marinière, chignon bicolore, et l’indétrônable robe vichy : Bardot, c’est aussi la réinvention de la mode. 1963. Dans Le mépris, Godard filme la star comme personne, sur fond azur des eaux de Capri. En 1977, Bardot braque l’attention des médias sur le destin terrible des bébés phoques. Scandale ! De Jean-Max Rivière à Serge Gainsbourg, ils lui ont offert leurs chansons et elle en a fait des tubes : « La madrague », « Bonnie & Clyde », « Comic strip »… La méthode Bardot vous apprend à pousser la chansonnette avec élégance.

Bardot la méprise

Arte a diffusé les 7 et 12 juin 2015 Bardot, la méprise, documentaire de David Teboul (2013). « En 2011, Brigitte Bardot donne son accord pour un projet de documentaire biographique. Quand le réalisateur David Teboul la rencontre pour la première fois, sa réaction est sans appel : elle ne participera pas au film mais lui donne accès à ses archives familiales, une multitude de films réalisés par son père, des premières heures de son existence jusqu’à sa métamorphose en déesse des écrans. Elle l’autorise aussi à filmer librement les lieux de sa vie : les maisons de La Madrague et de La Garrigue à Saint-Tropez, ses refuges à elle. À partir de cette matière infime, précieuse, le cinéaste élabore un portrait intime de l’actrice en forme de déclaration d’amour. Il s’appuie aussi sur des passages d’ »Initiales B.B. », l’autobiographie de l’actrice, dits par Bulle Ogier (très émouvante) et sur des extraits de films. De son enfance en milieu bourgeois – auprès d’une mère indifférente, d’un père autoritaire et d’une petite sœur qu’on lui préfère – jusqu’à son retrait du monde il y a trente ans, David Teboul réussit un portrait rare, émouvant, empathique. Il y donne à voir, pour la première fois peut-être, toutes les contradictions d’une femme passionnément amoureuse, mélancolique et sauvage, qui parvenait si mal à distinguer la vie du cinéma qu’elle faillit en mourir ».

« J’ai 7 ans, mes parents m’offrent un album intitulé Brigitte Bardot, amie des animaux (…) C’est comme ça que je vous ai rencontrée. L’enfant que j’étais est tombé amoureux de vous. » Avec une délicatesse extrême, David Teboul scrute les images familiales et les extraits de films, s’y arrête parfois pour détecter un indice, un geste, imaginer ce que ressent cette enfant qui, à 15 ans, sera projetée brutalement sous la lumière. « En 1950, je devins mascotte de « Elle » et le destin se mit à marcher contre ma volonté », écrira-t-elle. Roger Vadim, Trintignant, Samy Frey, Gainsbourg… : les passions amoureuses s’enchaînent, les déceptions succèdent aux extases, la mélancolie s’installe toujours. Celle qui « met tous les personnages dans sa peau » tente de se suicider après le tournage de « La vérité », de Clouzot, en 1961. Jusqu’à se retrancher finalement avec ses animaux, comme réfugiée dans une nouvelle enfance, au creux d’une maison dont les murs, pourtant, sont couverts des images de cette gloire qu’elle a tant voulu fuir« .

Le père de Brigitte Bardot « aimait le cinéma, et l’a filmée depuis ses premiers jours jusqu’à ses 15 ans. Après avoir cherché à se dérober, Brigitte se tourne vers la caméra vers l’âge de 7 ans pour en  devenir prisonnière. On voit aussi comment la danse lui permet de fuir l’univers familial et de s’émanciper, même si le cinéma la rattrape à travers son désir pour Vadim. Et ce gourou, dont elle est amoureuse et qui la désinhibe, réalise Et Dieu créa la femme, un accident qui deviendra le phénomène que l’on sait… Après un premier rendez-vous manqué, j’ai été extrêmement bouleversé quand je l’ai rencontrée, une seule fois, à Saint-Tropez. Elle s’est alors beaucoup protégée et il a fallu la convaincre. Mais elle m’a dit quelque chose d’extraordinaire : « En ne voulant pas être dans votre film, je vous fais un cadeau. » J’ai compris qu’il fallait que je construise le récit sur cette absence. Elle m’a, en revanche, laissé libre accès à ses maisons de La Madrague et de La Garrigue, comme à toutes les archives de son père. Et dans ce décor qu’est son intérieur, j’ai  eu le sentiment de replonger dans les années 1960, avec une sorte d’étrangeté. Le tout constituait la matière cinématographique d’un film sur un fantôme vivant, sur le présent d’un passé. La tension du film repose sur une incertitude : on a le sentiment qu’elle peut surgir à tout moment… {La liberté de Bardot] tient essentiellement à son rapport naturel au corps, qui n’existe alors chez aucune  autre actrice de sa génération. Bardot est une conservatrice transgressive, d’où la puissance qui émane d’elle », confie le réalisateur.

France 2 a consacré sa soirée du 23 septembre 2014 à Brigitte Bardot : une interview par Laurent Delahousse (Un jour, un destin), puis Et Dieu créa la femmede Roger Vadim.

Et Dieu créa la femme
Et Dieu créa la femme… de Roger Vadim, avec Jean-Louis Trintignant propulse Brigitte Bardot au rang de star. « À Saint-Tropez, trois hommes s’enflamment pour la beauté sauvage d’une orpheline de 18 ans… Et Roger Vadim créa… le mythe Brigitte Bardot. Un film événement, diffusé dans une version restaurée ».

« À Saint-Tropez, Juliette, une orpheline de 18 ans, évolue parmi trois hommes qui la convoitent. Il y a Antoine, parti se chercher un avenir à Toulon. Mais aussi Michel, son frère cadet, qui a hérité de leur père un atelier de réparation de bateaux. Et puis il y a Éric Carradine, un quinquagénaire d’origine étrangère, promoteur et directeur de boîte de nuit qui rêve de bâtir un casino près de la plage. Placée dans une famille d’accueil, Juliette vend la presse dans une boutique sur le port mais elle n’aspire qu’à danser, flirter et vivre. Indignée de ces prétentions, la bonne société provinciale la condamne à retourner jusqu’à sa majorité dans une institution. Pour conserver sa liberté, le mariage seul peut la sauver… »

« À sa sortie en 1956, Et Dieu… créa la femme a connu un retentissement bien au-delà des frontières hexagonales, jusqu’aux États-Unis. Révélation du talent de cinéaste d’un jeune reporter de Paris match nommé Roger Vadim, le film fait entrer en pleine lumière le phénomène Brigitte Bardot ».

« Passée par la danse classique, la jeune actrice, que vient d’épouser le réalisateur, y campe un personnage de femme-enfant, à la fois innocente et troublante, attirée par le plaisir et attisant autour d’elle un désir ravageur. Sacrée sex-symbol, la starlette ne le sera plus longtemps : une incroyable carrière l’attend. Sous le soleil d’un petit village au bord de la Méditerranée, pas encore point d’attraction de la jet set, Et Dieu… créa la femmea d’abord créé un mythe. Il se résume à deux initiales : BB ».

Le 28 décembre 2016, Arte diffusa Et Dieu créa la femme…, de Roger Vadim, avec Jean-Louis Trintignant, puis le numéro de Personne ne bouge consacré à Brigitte Bardot.

En cas de malheur 

En cas de malheur, est un film réalisé par Claude Autant-Lara, puis Bardot, la méprise, documentaire de David Teboul.

Produit par Raoul J. Lévy et Ray Ventura, En cas de malheur, de Claude Autant-Lara offre une adaptation d’un roman de Simenon par Claude Autant-Lara, Jean Aurenche et Pierre Bost. « Yvette et Noémie font un hold-up dans une boutique tenue par un couple âgé. Le casse tourne mal : la belle Yvette assomme la vieille dame et Noémie se fait pincer. Yvette se rend chez un avocat en vue, maître Gobillot. Elle lui expose son affaire, qu’il juge désastreuse. Puis, elle relève sa jupe, lui proposant de le payer en nature ». Une scène censurée à l’époque. Le « digne avocat mûr a du mal à rester impassible » et accepte la délinquante aux mœurs libres  telle qu’elle est… La rencontre entre deux monstres sacrés, Brigitte Bardot et Jean Gabin, finement orchestrée par Claude Autant-Lara ».

Intimidée à l’idée de jouer avec Jean Gabin, la jeune Brigitte Bardot butte sur ses répliques lors du tournage de la première scène avec le célèbre comédien. Faisant montre d’une fine élégance, Jean Gabin, qui connait par cœur son texte, fait semblant de l’ignorer. Ce qui détend Brigitte Bardot.

La robe Vichy

Arte diffusa le 23 janvier 2019 « La robe Vichy de Jacques Estérel » (Coutures. Das Vichykleid von Jacques Esterel), documentaire de Anna-Célia Kendall-Yatzkan et Muriel Edelstein.

« Une histoire en deux volets de pièces phares de notre garde-robe. Dans cet épisode : l’indémodable robe vichy. Sans voile ni satin, avec une robe de mariée taillée dans une cotonnade à rideau bon marché, Brigitte Bardot et le couturier Jacques Estérel défient en 1959 le star-system et les conventions en offrant aux femmes un glamour enfin abordable :  seins hauts dans un corsage ajusté, taille étranglée dans une profusion de tissu froncé sur un jupon gonflant ».

« Certains vêtements traversent les époques sans prendre une ride, à l’instar de la robe vichy, consacrée par Brigitte Bardot en 1959″. Une robe portée par la star lorsqu’elle apparaît devant les médias avec son deuxième mari, l’acteur Jacques Charrier. Généralement associé au terroir français, le tissu vichy passe allègrement les frontières. On le trouve jusqu’à Bali où il est paré de vertus spirituelles. Pourquoi un tel engouement ? Des confitures de nos grands-mères aux guerriers massaï, des culottes à carreaux des ânes de l’île de Ré aux Lolita d’aujourd’hui, le vichy n’en finit pas de surprendre. »

La vérité

En 1960, sort La Vérité, film dramatique d’Henri-Georges Clouzot.

« Dominique Marceau, jeune femme au charme dévastateur, passe en cour d’assises. Accusée d’avoir assassiné son amant Gilbert Tellier, elle clame désespérément qu’il s’agit d’un crime passionnel. Mais nul ne la croit. Et son avocat a lui-même abandonné l’idée de la sortir des griffes du défenseur de la partie civile. Avec la complicité du président du tribunal, ce dernier revient sur la vie débauchée de la jeune femme pour en dessiner un portrait peu flatteur : égoïste, instable, provocatrice et oisive, Dominique aurait volé le petit ami de sa sœur Annie par pure jalousie… »

Signé Henri-Georges Clouzot, un « drame aussi précis qu’épris de liberté, où la sensuelle » Brigitte Bardot révèle son talent de tragédienne et s’avère époustouflante dans ses scènes devant la Cour, face au séduisant Sami Frey, Paul Meurisse, « avocat cynique et cruel », Charles Vanel « et sa dérision savoureuse », Louis Seigner, sociétaire de la Comédie française, Marie-José Nat, Jacques Perrin.  Clouzot y raille les ténors du barreau parisien.

« À la mise en scène « théâtrale » du procès, réglée avec une précision d’orfèvre – et émaillée de joutes oratoires incisives, tantôt noires, tantôt cocasses -, Clouzot juxtapose en un montage judicieux des flash-backs de la vie de l’héroïne. Tournées au Quartier latin en décor réel, ces scènes révèlent le quotidien d’une jeunesse bohème, éprise de liberté et provocatrice. Une génération porteuse des bouleversements à venir, qui s’oppose aux codes moraux bourgeois et rigides des aînés. De quoi faire taire les railleries de la Nouvelle Vague qui, à l’époque, voulait rejeter le cinéaste à l’arrière-garde ».

La Vérité (1960) de Henri-Georges Clouzot est un « suspense judiciaire autour du procès d’une jeune femme accusée du meurtre de son amant. Clouzot le terrible, fidèle à sa réputation, réalise un film d’une noirceur extrême et tyrannise la pauvre Brigitte Bardot, forcée d’abandonner ses pitreries pour jouer dans un registre paroxystique. Avec le temps, le film a gagné en étrangeté. La vulgarité du film et les poncifs qu’il véhicule sur la jeunesse sont datés, mais la mise en scène ne manque pas de force et Bardot est assez géniale », a analysé Olivier Père.
Et de conclure : « À travers le procès de cette jeune femme trop désirable, libre et amorale, coupable d’avoir trop aimé et provoqué l’amour, on peut voir celui de son actrice, star et symbole sexuel dont la vie privée passionnelle et scandaleuse faisait couler davantage d’encre que ses performances à l’écran, dans une France pudibonde et conservatrice. Il s’agirait alors d’une mise en abyme cruelle, et même sadique, typique des systèmes de domination des acteurs instaurés par Clouzot sur ses tournages, mais au résultat remarquable sur le plan dramatique. Précipité de misanthropie, La Vérité brille par la qualité de son interprétation : Paul Meurisse et Charles Vanel sont impressionnants en ténors du barreau, Sami Frey est parfait en beau ténébreux. La diffusion de La Vérité permet de saluer la mémoire de l’actrice Marie-José Nat, disparue le 10 octobre 2019. Clouzot lui offre le deuxième rôle important de sa jeune carrière après Rue des prairies de Denys de La Patellière : celui de la rivale de B.B. auprès de son amant interprété par Sami Frey. Quant à Brigitte Bardot, elle suscite l’admiration et parvient à s’imposer à l’écran en véritable tragédienne, dans ce qui restera le sommet de sa filmographie, avec Le Mépris de Jean-Luc Godard, trois ans plus tard ».

Arte diffusera le 13 juillet 2021 « La bride sur le cou » (In Freiheit dressiert), film franco-italien de Roger Vadim (1961), avec Brigitte Bardot, Michel Subor, Claude Brasseur, Mireille Darc.

« Une mannequin entreprend de se venger d’un amant trop volage… Cinq ans après « Et Dieu… créa la femme », Roger Vadim retrouve Brigitte Bardot pour une comédie romantique aussi légère qu’une bulle de champagne. »
« Sophie, mannequin, découvre que Philippe, son amant photographe du moment, est tombé amoureux de Barbara, une riche héritière américaine. Profondément blessée, la jeune femme humilie Philippe sous les yeux de Barbara et des consommateurs du Café de Flore où la scène se déroule. Deux jeunes chirurgiens, Claude et Alain, tous deux éblouis par la beauté de Sophie, ne perdent pas une miette de l’esclandre. Ils entreprennent de consoler la jeune femme, qui décide de se venger. »
« Roger Vadim imagine un nouvel écrin pour sublimer BB, qui était sa femme lorsqu’il fit d’elle un sex-symbol international dans Et Dieu… créa la femme en 1956. Cinq ans plus tard, si les deux époux ont divorcé, Vadim dirige de nouveau sa muse dans cette comédie romantique enlevée dont une partie de l’action se déroule à Villard-de-Lans. Au programme, numéro de danse et scènes dénudées mémorables. »

Viva Maria

En 1965, Louis Malle réalise Viva Maria avec deux stars : Brigitte Bardot et Jeanne Moreau. « Deux chanteuses de music-hall font la révolution en Amérique centrale et inventent le strip-tease !  » Un film récompensé par le Grand prix du cinéma français et diffusé par Arte les 1er et 9 septembre 2016.

« Au début du XXe siècle, à l’occasion de leur premier duo sur scène, deux jeunes femmes que le hasard a réunies au sein d’une troupe de music-hall ambulante tirent parti d’un accident vestimentaire pour inventer le strip-tease. Tout irait bien pour elles si elles ne se trouvaient mêlées à une révolution paysanne conduite par un ardent jeune homme dont elles s’éprennent toutes les deux, l’une ouvertement, l’autre en secret… »

« Sur une musique de Georges Delerue, un western échevelé réalisé en 1965 par Louis Malle avec les deux stars féminines de l’époque : Brigitte Bardot et Jeanne Moreau ».

Avec la chanson Ah ! Les p’tites femmes (de Paris) signée de Louis Malle, Jean-Claude Carrière et Georges Delerue. Et des pépites drôles – Jeanne Moreau haranguant des paysans mexicains en citant Jules César de Shakespeare pour les inciter à faire la révolution malgré la mort du chef Florès – ou surréalistes : le magicien qui retire la balle du corps de sa colombe décédée et qui reprend vie ou l’homme d’église mort qui s’avance en tenant sa tête entre ses mains.

« Spécial Bardot » par François Reichenbach et Eddy Matalon

Pour le Jour de l’an 1968, l’ORTF (Office de radiodiffusion-télévision française), organisme public audiovisuel, a diffusé le show musical Spécial Bardot. Dans une atmosphère conviviale, la star est entourée de ses amis : Sacha Distel, élégant en smoking pour La Belle vie, Claude Brasseur, Serge Gainsbourg, Claude Bolling…

Une série de clips de ses succès – pieds nus pour La Madrague, en cuissardes pour Harley Davidson – et de reprise de standard de jazz – Everybody Loves My Baby accompagnée par Claude Bolling et son orchestre – qui alternent avec des séquences de Brigitte Bardot lors d’une séance photo avec Sam Lévin et David Bailey, arborant des min-robes sexy et des styles différents – robe Charleston frangée des années 20, vêtements de hippie – et flânant à La Madrague, à Saint-Tropez, à Port Grimaud, à Paris et à Londres. « Révolutionnaire ! Un crescendo ascensionnel qui s’achève sur une vision de Bardot sanglée d’un parachute, s’envolant dans les airs en chantant « Mr Sun » dans une robe hippie (griffée, tout de même [Paco Rabanne, nda]) ».

Filmée avec talent et amour, au summum de sa beauté et de son succès, la star française mondiale déploie l’étendue de son talent dans des registres variés : de la nostalgie à la comédie. Souveraine. Sensuelle. Ironique. Rayonnante. La démarche souple et gracieuse de ballerine. Les yeux charbonneux soulignés de khôl.

Et avec des guest stars : Sacha Distel (La bise aux hippies), Claude Brasseur (Bubble Gum), Serge Gainsbourg – Comic Strip, Bonnie and Clyde (duo mythique) – et Manitas de Plata.

Une « émission culte » des sixties exaltant dans certains titres une joie de vivre, une bonne humeur et l’insouciance !

Un modèle parfois imité – show télévisé Isabelle Adjani en 1984 -, mais jamais égalé.

On ne peut que regretter que les visuels disponibles soient en noir et blanc pour une émission en couleurs : celles automnales de la Côte d’Azur et de Paris, celles pimpantes et chatoyantes des hippies.

Défense des animaux
En 1973, Brigitte Bardot annonce son retrait du show business afin de se consacrer à la défense des animaux.

Une décision reçue avec incrédulité par les médias.

Brigitte Bardot quitte définitivement les studios de cinéma, et crée sa fondation. L’un de ses combats les plus médiatisés a concerné la protection des bébés phoques.

« En Allemagne et en France, on ne sait pas ce que c’est que de gérer un territoire hostile de 10 millions de km²… Au Canada, si. On parvient même à maintenir sur la banquise, zone hostile s’il en est, une relative harmonie entre phoques et chasseurs. Jusqu’à ce que Brigitte Bardot s’en mêle. En 1977, encore dotée de son aura de sex-symbol international, BB débarque sur la banquise et braque l’attention des médias du monde entier sur le destin du pauvre petit blanchon. Comment peut-on briser à coups de gourdin les crânes de ces créatures cotonneuses aux grands yeux humides ? »

Aquarelles de Manara

Le 12 juin 2016, vingt-cinq œuvres – aquarelles et encres de Chine – du dessinateur italien septuagénaire Manara représentant la jeune Brigitte Bardot ont été vendues par 592 702 euros lors d’enchères organisées par la maison parisienne Millon. Manara est célèbre pour ses bandes dessinées érotiques : Le déclic, Un été indien.

Le tableau vendu le plus cher (35 090 euros) « représente l’actrice nue de profil, assise, avec les genoux repliés sur sa joue ». « Pour cette vente réalisée en duplex à Bruxelles et Paris, les enchères ont débuté à 15000 euros ».

La « dernière fois que l’actrice française, aujourd’hui âgée de 81 ans, a autorisé un artiste à la représenter remonte à 1968, quand le sculpteur Aslan avait créé à son effigie un buste de Marianne, figure de la République française qui orne nombre de mairies et sites officiels ».

Les « 25 aquarelles ont été signées au dos par l’ancienne actrice, qui a également intégré à chaque dessin le symbole qui lui est le plus personnel, une « marguerite à sept pétales qui veut dire je t’aime discrètement à ceux qui la reçoivent…» Certains tableaux évoquent la célèbre photographie de Sam Lévin ou Bardot immortalisée avec son Harley Davidson, d’autres des films ou son amour pour les animaux. L’artiste a su, en général, restituer l’intensité du regard, les jambes fuselées, et le port de ballerine de Brigitte Bardot.

 

« C’est la salle de ventes parisienne Millon, assistée des experts en BD bruxellois Alain Huberty et Marc Breyne, qui a établi le contact entre l’ex-star de cinéma et Manara, leurs proposant de réaliser une série originale. « Reproduire son visage est très difficile car il a des expressions subtiles, entre ironie, mystère, séduction et provocation», avait déclaré l’artiste italien dans un entretien réalisé en mai par l’AFP. « Il a fait des dessins vivants. On y sent le vent… On y lit une révolte, une sensualité, un amusement », avait commenté Brigitte Bardot ».

Attentats terroristes islamistes

Le 29 juillet 2016, Brigitte Bardot a twitté : « Attentats : J’ai mal au cœur, à tous mes cœurs. Je vomis ces terroristes islamistes. Stop à « l’Aïd el Kebir humain » ! » D’une part, elle se référait aux attentats terroristes islamistes revendiqués par l’Etat islamique et commis par Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, Tunisien, sur la Promenade des Anglais à Nice dans la soirée du 14 juillet 2016 –  – 84 personnes tuées et 286 blessées -. et par Adel Kermiche et Abdel Malik Petitjean, à l’église Saint-Étienne de Saint-Étienne-du-Rouvray le 26 juillet 2016 – le père Jacques Hamel égorgé près de l’autel, un paroissien blessé. Et d’autre part, elle évoquait la fête islamique au cours de laquelle les musulmans sacrifient traditionnellement un animal, notamment un mouton, en l’égorgeant. Ce tweet de Brigitte Bardot a été liké 987 fois et retweeté 657 fois au 834 fois au 31 juillet 2016.

Son message a suscité une polémique. Directrice du Huffington Post, la journaliste Anne Sinclair a répondu sur son compte Twitter : « Le Mépris était un beau film« . Son twitt a été liké 63 fois et retweeté à 50 reprises.

Le 20 juin 2016, dans sa tribune Magnanville, Rennes, Tel Aviv : trois versions d’un même déni (Le Figaro, 20 juin 2016)Shmuel Trigano, philosophe et sociologue spécialiste de la tradition hébraïque et du judaïsme contemporain, affirme que les « hommes politiques et intellectuels, marqués par le postmodernisme, oublient que les actes terroristes sont aussi des actes religieux. Pour s’en démarquer, les musulmans doivent condamner ce retour primitif au sacrifice humain » :

« Les derniers événements à Tel Aviv, Orlando, Magnanville et Rennes marquent un tournant dans le rapport à la situation, que certains d’entre nous connaissent bien depuis 15 ans. La défaite des belles âmes qui ont parasité la conscience collective du réel est annoncée…  Une information très contrariante a été squizée tout simplement par les médias car elle éclairait trop grossièrement la réalité: à savoir qu’une femme a reçu trois coups de poignard à Rennes le jour même de Magnanville, de la part d’un individu qui voulait selon ses mots « faire un sacrifice pour le Ramadan ». C’est ce qu’on pouvait lire sur le moment dans les dépêches de presse des chaînes d’information. Puis on a lu que ce meurtrier mystique était un « déséquilibré » et l’information a ensuite disparu…Le meurtre [à Rennes] est justement défini par l’auteur comme un « sacrifice », c’est à dire un acte religieux, ce que sont tous ces actes barbares et pas uniquement « terroristes ». Leur finalité est religieuse – sauf que la religion du califat est aussi sa politique… Or c’est ce que le discours officiel s’évertue à nier et cacher, ce qui a conduit à la confusion totale des esprits et à l’égarement du public.
En France des débats médiatiques s’évertuent à comprendre – disent-ils – les causes d’un tel phénomène et s’épuisent en considérations qui n’ont de sociologiques que le nom car elles négligent le constat du fait idéologique, religieux et politique, qui est pourtant au cœur du social.
Une telle situation vaut aussi pour Tel Aviv… Le soir même du massacre, toutes les villes de Cisjordanie et de Gaza ont célébré l’ignominie avec feux d’artifices, offrande de douceurs, comme s’il y avait là un rituel de Ramadan…
Il y a aujourd’hui dans l’islam, un courant qui se revendique de ses valeurs pour commettre ces actes. C’est un problème pour les musulmans qui doivent le combattre s’ils veulent s’en démarquer… La guerre de religion qui fait rage dans l’islam contemporain entre sunnites et chiites confirme cet état de faits. Il y a tout simplement, si l’on peut dire, un courant, l’islamisme, qui est à l’œuvre dans ce chaos. Dans les rangs de cet univers religieux, se produit dans une terrible régression de l’humanité qui voit la religion régresser aux temps primitifs des sacrifices humains, des crimes rituels…
Il faut appeler un chat, un « chat ». C’est la condition sine qua non de la salubrité publique et de la santé mentale, ce que le discours dominant officiel autant que médiatique a mis en très grave danger depuis 15 ans. La question doit être posée au monde musulman. C’est comme cela qu’il faut concevoir un rapport d’égalité et de respect que nous sommes en droit d’attendre et d’exiger ».

Le 28 juillet 2016, dans sa tribune Terrorisme : on sacrifie les victimes pour ne pas avoir à livrer bataille contre les bourreaux publiée par Le Figaro, Shmuel Trigano, professeur émérite des universités, a écrit :

« Les actes terroristes sont commis explicitement au nom de l’islam…

Le meurtre des non-musulmans est perpétré par les islamistes comme un sacrifice religieux offert à la divinité, un meurtre «moral», «sacré», de même que la mort recherchée du pseudo « martyr » lui ouvre la porte du paradis : un véritable culte de la mort.

Il faut comprendre cette logique d’un autre âge, profondément régressive sur le plan de l’histoire humaine (la régression de la religion au sacrifice humain!), pour comprendre le motif de tous ces massacres. Cette explication n’est pas un commentaire de ma part. Elle découle de sources coraniques et elle est confirmée par l’imam Qaradawi, qui siège au Qatar, pays ami de la France, et qui est le chef du Conseil de la Fatwa pour l’Europe, le mentor sur la plan de la Charia des Frères Musulmans (et donc de leurs émules français). Dans ses décisions juridiques, il justifie le meurtre des non musulmans, et avant tout des Juifs, comme un moyen licite de défendre et illustrer l’islam. Il va même jusqu’à estimer que, si le «martyr» le juge nécessaire, le meurtre des non-musulmans pourrait s’accompagner, pour le succès de l’opération, de la mort de musulmans (ainsi expédiés illico presto au paradis). Sur ce dernier point, cela montre parfaitement que le fait que les attentats frappent aussi des musulmans ne diminue en rien le caractère et la justification exclusivement islamiques de ces actes. À ce propos, il est pitoyable de voir journalistes et experts se perdre en conjectures sur les motifs des massacres et entraîner avec eux un public sidéré et égaré, parce qu’ils se refusent à voir la réalité en face…

« Statue

Le 28 septembre 2017, pour les 83 ans de la star, Saint-Tropez a dévoilé une statue en bronze à son effigie. « La beauté de la statue de Brigitte Bardot, inspiré de la Naissance de Vénus de Botticeli, revisité par le maître italien de la BD érotique Milo Manara, n’a pas enthousiasmé tous les admirateurs de l’actrice… Cette œuvre grandiose, de quelque 700kg et de 2,5m de hauteur, a été offerte à la mairie par le commissaire-Priseur Alexandre Millon. Il avait été le responsable de la vente aux enchères des 25 aquarelles de Manara dédiées à l’icône ».

Un bel hommage et une œuvre de gratitude à l’égard de Brigitte Bardot qui a rendu mondialement célèbre ce port de pêche apprécié de peintres impressionnistes.

Moi je joue

Le 25 octobre 2017, sort Moi je joue, de Brigitte Bardot avec la collaboration de François Bagnaud. « La chanson, c’était ma récréation après les tournages ! » « Gilbert Bécaud, Sacha Distel, Georges Brassens, Jacques Brel, Nino Ferrer… tous ont voulu composer pour Brigitte Bardot en célébrant sa beauté et sa sensualité. Mais ce sont Jean-Max Rivière et Gérard Bourgeois («La Madrague», «Le Soleil»), et bien sûr Serge Gainsbourg («Harley Davidson», «Bonnie and Clyde») qui lui écriront ses plus belles et inoubliables chansons. Entre sourire et émotion, B.B. partage ses souvenirs souvent inédits, parfois touchants et inattendus, sur sa carrière de chanteuse ».

Combats

Le 17 janvier 2018, dans un entretien avec Paris Match, Brigitte Bardot a déclaré : « Je vis très simplement avec mes animaux et pour ma fondation. Loin de ce qu’on avait baptisé la “bardolâtrie”, quand les gens me poursuivaient pour des autographes. Je veux vaincre l’indifférence des gouvernements et des peuples vis-à-vis des animaux. C’est mon amour pour eux et ce combat qui, jour après jour, me donnent à mon âge cette force. Par ailleurs, je ne parle que si j’ai quelque chose à dire. Je me réveille à La Madrague vers 9 heures, m’occupe de mes neuf chiens et six chats, puis de moi. Après, j’appelle la fondation pour un tour d’horizon. Bernard, mon compagnon et mari, me sert d’intermédiaire avec les fax et les e-mails. Je n’ai ni ordinateur ni tablette. Pas même de portable, cet instrument qui sert aussi à faire d’horribles selfies – on ne peut aller nulle part sans que quelqu’un se colle à vous ! La journée commence donc avec le courrier. Je reçois quelque 60 à 70 lettres par jour. Je réponds moi-même à celles qui sont importantes ou me touchent. A 13 heures, je vais à La Garrigue, ma ferme, retrouver mes autres animaux, une cinquantaine, parmi lesquels Candy le poney et Bonhomme l’âne, vivant en liberté en compagnie de sept cochons, huit chèvres, autant de moutons, deux boucs, une tortue, des oies, des canards, des poules et dix-sept chiens et chats. Là, je me consacre à la fondation. En trois décennies, elle a pris beaucoup d’importance. Vers 18 heures, fatiguée, je regagne La Madrague. Il faut reconnaître que je n’ai jamais eu autant de travail que maintenant, à 83 ans ! Je dîne avec Bernard, passe quelques coups de fil et me couche. Je ne vais jamais à Saint-Tropez. Non seulement pour ne pas risquer de provoquer d’émeute ou me mettre en danger, mais parce que ça n’a plus rien du petit port de pêche que j’ai connu. C’est devenu une vitrine du luxe, un lieu sans âme ».

Et de se souvenir : « Partout où je passais, j’étais traquée. J’ai encore du mal à comprendre ce qui m’est arrivé, une sorte d’enchaînement incontrôlable m’ayant rendue très méfiante à l’égard de la race humaine. Je n’ai quasiment pas gardé de relations dans ce milieu, d’autant qu’à mon âge il me reste peu d’amis de ces années-là. Mes seules attaches : un peu Delon, Belmondo, Mylène Demongeot, Robert Hossein. On se téléphone une ou deux fois par an, un lien surtout dû aux animaux, sujet qui nous rapproche ».

Sur le harcèlement sexuel : « Concernant les actrices, et pas les femmes en général, c’est, dans la grande majorité des cas, hypocrite, ridicule, sans intérêt. Cela prend la place de thèmes importants qui pourraient être discutés. Moi, je n’ai jamais été victime d’un harcèlement sexuel. Et je trouvais charmant qu’on me dise que j’étais belle ou que j’avais un joli petit cul. Ce genre de compliment est agréable. Or il y a beaucoup d’actrices qui font les allumeuses avec les producteurs afin de décrocher un rôle. Ensuite, pour qu’on parle d’elles, elles viennent raconter qu’elles ont été harcelées… En réalité, plutôt que de leur profiter, cela leur nuit ».

Sur son combat contre le cancer : « La maladie, la souffrance, la mort, c’est grave et pas trop rigolo, n’est-ce pas ? Comment prétendre le contraire ? Mais puisque c’est inéluctable, il faut essayer de l’apprivoiser. Quand j’ai eu un cancer du sein, ça a été très difficile. J’étais toute seule et j’avais décidé de faire uniquement de la radiothérapie, et pas cette épouvantable chimio, pour ne pas perdre mes cheveux. Elle détruit le mal mais aussi le bien et on en sort anéanti. Je vois des gens qui, après cette épreuve, sont des loques. Jamais je ne voudrais passer par là. Cette maladie m’a obligée à me retrouver face à moi-même. Et maintenant, si j’aime bien parfois la solitude, je ne peux néanmoins vivre seule. Je n’ai pas paniqué, pensant que je vaincrais, que je n’allais pas mourir. C’est resté secret jusqu’au jour où le mal a été derrière moi. Cela fait une bonne trentaine d’années, maintenant. Mais ma plus belle victoire est celle que je n’ai pas encore obtenue pour les animaux ».

« Moi non plus« 

Le Théâtre de la Madeleine présente « Moi non plus« , pièce de Bertrand Soulier, dans une mise en scène de Philippe Lellouche, avec Jérémie Lippmann et Mathilde Bisson. « Décembre 1967. Brigitte rejoint Serge dans la nuit secrète d’un palace parisien. « Écris-moi la plus belle des chansons d’amour », demande l’actrice au compositeur. Les amants ne le savent pas encore mais leur idylle vient d’entrer dans l’Histoire.  Les paroles seront d’une impudeur grandiose, la mélodie d’une sensualité inégalée… Gainsbourg s’installe derrière le piano sous les yeux de Bardot : la légende est en marche ».

Pampelonne
Le 14 juillet 2018, Brigitte Bardot a déploré les projets de réaménagement de la plage de Pampelonne, à Ramatuelle, sur la presqu’île de Saint-Tropez.

Elle a déclaré à Paris-Match : « Au début il n’y avait rien. Et puis des plages sont apparues avec le film « Et Dieu… créa la femme ». Chacune était différente, rigolote et non conforme. Il y avait de la joie, c’était le symbole de la liberté. Avec ce projet de réaménagement cette plage va devenir monotone, alors qu’elle était si charmante… C’est dramatique ! »
Et d’ajouter : « On est en train de tuer l’âme de Pampelonne. C’est une époque qu’ils vont foutre en l’air. L’argent va tuer cet endroit, comme c’est déjà le cas dans le village de Saint Tropez, où je ne vais plus… Au début du Club 55, ce n’était qu’une buvette. Il n’y avait pas un rat. L’Esquinade avec la famille Urbini fait partie de ma famille. Comme les Moreu Des Jumeaux. Aujourd’hui j’apprends qu’ils ont perdu leur plage. Pourtant elle est élégante, joyeuse, très couleur locale. Jean-Claude Moreu a continué malgré le décès de son frère jumeau. Aujourd’hui en lui enlevant leur création de plus de trente ans, on a tué une deuxième fois son frère ».

Aïd el-kébir 2018

À l’occasion de cette fête musulmane, la Fondation Brigitte Bardot a annoncé avoir sauvé près de 650 moutons et les avoir mis en sécurité. « Pour la 4ème année consécutive, la Fondation Brigitte Bardot était présente dans les Bouches-du-Rhône sur plusieurs sites clandestins, en renfort des autorités qui ont préparé et rendu possibles les interventions, pour organiser la prise en charge d’un maximum de moutons. »

« Plus de 400 moutons ont été saisis dans les Bouches-du-Rhône, plus de 200 en Île-de-France, une cinquantaine d’autres en Normandie et en Alsace… Tous ces animaux, qui devaient être égorgés un 21 août, à l’occasion de l’Aïd el-Kebir, dans des conditions abjectes, rejoignent la plus grande ferme des animaux sauvés de la mort, l’arche de la Fondation Brigitte Bardot ! À ce stade nous ne pouvons donner trop de détails sur l’origine des animaux, compte-tenu des procédures engagées. Pour en savoir plus, suivez-nous sur Facebook et sur Twitter », a conclu la Fondation Brigitte Bardot.

Le président Macron

Le 24 juillet 2018, durant l’affaire Benalla, Brigitte Bardot a été reçue par le président Emmanuel Macron et son épouse Brigitte Macron. Elle s’est dite « confiante » après cet entretien.
Brigitte Bardot a critiqué le gouvernement d’Edouard Philippe sur plusieurs thèmes.
Le 28 août 2018, sur BFMTV, Brigitte Bardot s’est dite « ravie » de la démission de Nicolas Hulot, ministre de la Transition écologique, et « furieuse » à l’égard du président Emmanuel Macron qu’elle accusait de se mettre « à genoux » devant les chasseurs : « Je suis furieuse contre Macron. Alors que j’ai eu un petit espoir quand je l’ai rencontré le 24 juillet à l’Elysée, cet espoir s’est envolé. Je suis très sévère depuis hier avec Emmanuel Macron, quelqu’un qui peut à ce point là se mettre à genoux devant des assassins, parce que les chasseurs sont des assassins. Nicolas Hulot « a été certainement aussi horrifié que moi par l’allégeance de Macron devant les chasseurs »..

Le 28 novembre 2018, jour anniversaire de la sortie de « Et Dieu… créa la femme » réalisé par Roger Vadim, Brigitte Bardot a posté sur Twitter une photo d’elle prise à La Garrigue, une de ses deux maisons tropéziennes avec la Madrague. Son chien et elle arborent un gilet jaune. Et Brigitte Bardot légende ainsi sa photographie : « Avec vous ! » Au Var Matin, elle a confié son soutien à ce mouvement de protestation contre la politique du président Emmanuel Macron.
Le 1er décembre 2018, Brigitte Bartot a explicité sa position : « Je suis avec eux. Macron n’a pas accordé la baisse des taxes prévue en janvier. Vous avez d’un côté des ministres avec chauffeur, de l’autre, des gens qui ont trois francs six sous pour finir le mois. Je vais finir par devenir communiste… Non quand même pas (sourire). Mais Macron tue les petites gens. Ça me fait mal au cœur. Je lui souhaite… une bonne jaunisse… [Le président Emmanuel Macron] se comporte comme un maître sans empathie, extrêmement lointain, supérieur, avec un côté royal. Mais seuls les imbéciles ne changent pas d’avis. Pourquoi ne pas accorder une prime de Noël aux Gilets jaunes afin qu’ils puissent acheter des cadeaux pour leurs enfants… [Le président Emmanuel Macron m’a rencontrée car il] voulait connaître nos besoins urgents. Le résultat n’a pas été à la hauteur. Dès qu’on a eu le dos tourné, il a accordé des avantages scandaleux aux chasseurs. On devait se revoir en décembre, mais il a remis le rendez-vous aux calendes grecques. Ce que je demande, c’est l’abaissement de la TVA sur les médicaments vétérinaires de 20 à 5,5 %. Les soins pour tous ces gens sans argent qui ont des animaux, c’est trop cher… Macron a un charme fou. Il devrait être acteur ce type. Il a un physique agréable, il est extraordinairement séduisant. [Brigitte Macron] est arrivée au milieu de notre rendez-vous avec leur chien. Je l’ai trouvée tout à fait charmante. Ils ont beaucoup d’allure tous les deux. C’est très joli leur histoire. Mais je préfère deux mochetés qui donnent des résultats. Le gouvernement ne fait rien (elle épelle) : R.I.E.N. »
Et Brigitte Bardot d’ajouter : « Je suis écœurée par la politique. J’en ai ras le bol. Je trouvais que Mélenchon avait de bonnes idées, et il est végétarien. C’est un type formidable, un meneur, quelqu’un qui pourrait vraiment réussir, mais il en fait trop, avec les immigrés par exemple… Plein de petits vieux n’ont rien à bouffer, on ferait bien de s’en occuper ».
Elle a aussi confié au Parisien son admiration pour l’essayiste Eric Zemmour : « Je le regarde à la télé. Il a du courage. Il dit ce qu’il pense, dans ce pays de langue de bois où, dès que l’on dit quelque chose de travers, on est traîné devant les tribunaux. J’ai été condamnée cinq fois. La plupart des gens n’osent pas l’ouvrir parce que c’est mal vu. J’ai toujours dit ce que je pensais. Ce n’est pas à 84 ans que je vais arrêter… Je l’adore ».
Le château de la Buzine à Marseille (Bouches-du-Rhône) accueille, jusqu’au 10 mars, l’exposition « Et Bardot créa le mythe ».

« Brigitte Bardot – Biographie »

En novembre 2018, les éditions Akfg ont publié « Brigitte Bardot – Biographie« . « Brigitte Bardot comme vous ne l’avez jamais lue, révélée par l’un des proches, Bruno Ricard « son ami de combat », écrira t-elle, son fan absolu, surtout le plus grand collectionneur « Bardophile » au monde, depuis des lustres responsable de son blog ! C’est ainsi qu’il vous raconte sa passion – la nôtre aussi – son parcours atypique, une BB vue sous toutes les coutures, sa famille, ses débuts, sa carrière, ses combats – surtout ceux voués sans cesse à la cause animale -, mais aussi ses petits secrets, l’histoire de sa vie, de ses victoires comme de ses échecs, un portrait sans fard de celle qui demeure l’icône absolue du cinéma français. Tout cela raconté à travers un récit dense, des témoignages, des anecdotes, une histoire qui va plus loin que ses (nombreuses) biographies puisque pétrie d’une authentique passion, presque un amour fou ressenti par les seuls vrais admirateurs qui n’ignorent rien de l’objet de leur fascination. Au final, un livre qui sort des sentiers battus qui, tour à tour, étonne, emporte, fascine, dérange parfois, illustrant au fil des pages une image différente de « sa Brigitte », radieuse et ombrageuse, naturelle et sophistiquée, simple et compliquée, douce et tonitruante, une femme simple qui, de Paris à Hollywood via Saint-Tropez, changea un jour le face du monde. De la star fabriquée à la farouche résistante, il fait le tour de BB à travers sa propre approche de ce qui demeure un authentique phénomène du cinéma, à la fois actrice adulée mais aussi férocement détestée, un véritable paradoxe entre les images radicalement opposées de l’ingénue de ses débuts à la femme libérée – car la libération de la femme a bien pris son essor à partir du mythe BB – celle aussi d’une incroyable transition entre la star que l’on imaginait parée de fourrures, et la farouche passionaria de la cause animale. Derrière ce paradoxe – de la reine du box-office à la Fondation BB ― un portrait habilement dressé de l’une des femmes incontournables de l’histoire du XXe siècle. Ce livre en apporte la preuve formelle… »

La Réunion
Dans une lettre rendue publique par la Fondation Brigitte Bardot, Brigitte Bardot s’est indignée de la maltraitance envers les animaux dans l’île de La Réunion : « Les autochtones ont gardé leurs gênes de sauvages », accusant les Réunionnais de « barbarie » à l’encontre des animaux. Elle évoque pêle-mêle « des réminiscences de cannibalisme des siècles passés », « une population dégénérée encore imprégnée des coutumes ancestrales, des traditions barbares qui sont leurs souches ».

Le préfet de La Réunion et des élus ont saisi le procureur de la République à propos de ces propos condamnés par le gouvernement et l’Assemblée nationale.

« Brigitte Bardot amoureuse »
Le 12 avril 2019, France 3 diffusa deux documentaires sur Brigitte Bardot : à 21 h 05, « Brigitte Bardot amoureuse » de Virginie Linhart – « En 1973, à 38 ans, Brigitte Bardot faisait ses adieux au cinéma, mettant un point final à une carrière riche d’une cinquantaine de films, dont une poignée de chefs-d’œuvre. Ce documentaire, fondé sur de nombreuses archives (filmographie, reportages, interviews, témoignages…), retrace la fabuleuse carrière de BB à travers sa quête d’amour. Surtout, il s’appuie sur une source inédite : les films amateurs tournés par Louis Bardot, le père de Brigitte. On y voit la future icône de Et Dieu créa la femme, de sa naissance à son adolescence, jusqu’à son mariage avec le réalisateur Roger Vadim. Des images du bonheur ? Pas sûr… » – et à 22 h 55 : « Brigitte Bardot le serment fait aux animaux » de Rachel Kahn et François Chaumont : « Dès 1973, connue du monde entier par ses seules initiales, BB fuit les caméras et devient une pionnière de la lutte pour les droits des animaux. Pour la première fois, la créatrice de la FBB raconte l’histoire de son engagement, porté par une passion sans faille »..

« La robe Vichy de Jacques Estérel » par Anna-Célia Kendall-Yatzkan et Muriel Edelstein
France, 2013
Sur Arte le 23 janvier à 3 h 30

À partir du 19 janvier 2018
Au Théâtre de la Madeleine 
19, rue de Surène. 75008 Paris

Du mardi au samedi à 19h.

Et Dieu créa la femme… de Roger Vadim
Iéna Productions, Cocinor, U.C.I.L, Raoul J. Lévy, 1956, 88 min

Image : Armand Thirard

Montage : Victoria Mercanton

Musique : Paul Misraki

Scénario : Roger Vadim, Raoul J. Lévy

Avec Brigitte Bardot, Curd Jürgens, Jean-Louis Trintignant, Christian Marquand, Georges Poujouly, Jean Tissier, Jeanne Marken, Mary Glory, Isabelle Corey, Jean Lefebvre, Philippe Grenier, Jacqueline Ventura, Paul Faivre

Sur Arte le 28 décembre 2016 à 20 h 55

« La vérité » par Henri-Georges Clouzot
France, Italie, 1960, 123 minutes
Scénario : Henri-Georges Clouzot, Véra Clouzot, Simone Drieu, Jérôme Géronimi, Michèle Perrein et Christiane Rochefort
Production : CELAP, Iéna Productions
Producteur/-trice : Roger Debelmas et Raoul Lévy
Image : Armand Thirard
Montage : Albert Jurgenson
Musique : Igor Strawinski et Ludwig van Beethoven
Avec Brigitte Bardot, Charles Vanel, Sami Frey, Paul Meurisse, Marie-José Nat
Sur Arte le 23 mars 2020 à 20 h 55

Scandale ! Brigitte Bardot au secours des bébés phoquesde Philippe Collin, Xavier Mauduit, Frédéric Bonnaud
Sur Arte le 15 août 2015 à 20 h 36

« La bride sur le cou » de Roger Vadim

France, Italie, 1961, 86 min
Scénario : Jean Aurel, Roger Vadim et Claude Brulé
Production : Les Productions Jacques Roitfeld, Vides Cinematografica
Producteurs : Jacques Roitfeld, Francis Cosne
Image : Robert Lefebvre
Montage : Albert Jurgenson
Musique : James Campbell
Avec Brigitte Bardot (Sophie), Michel Subor (Alain Varnier), Mireille Darc (Marie-Jeanne), Joséphine James (Barbara Wilbury), Claude Brasseur (Claude), Jacques Riberolles (Philippe)
Sur Arte le 13 juillet 2021 à 15 h 50
Disponible du 06/07/2021 au 04/08/2021
Visuels : © Productions Roitfeld

Viva Maria, de Louis Malle

Nouvelles Editions de Films, Les Productions Artistes Associés, Vides Cinematografica, Oscar Dancigers, 1965, 112 min

Image : Henri Decaë

Montage : Kenout Peltier, Suzanne Baron

Musique : Georges Delerue

Scénario : Louis Malle, Jean-Claude Carrière

Avec Brigitte Bardot, Jeanne Moreau, Claudio Brook, Paulette Dubost, Poldo Bendandi, George Hamilton, Carlos López Moctezuma, José Ángel Espinosa ‘Ferrusquilla’

Sur Arte les 15 août à 13 h 35, 23 août à 13 h 35, 1er septembre à 13 h 35 et 9 septembre 2016 à 13 h 35

Visuels : © Gaumont 2013

« Spécial Bardot »

Par François Reichenbach et Eddy Matalon

France, 1968, 47mn

Musique : Francis Lai

Diffusion le 22 juillet 2012 à 16 h 15

Visuels : 
© Arte pour En cas de malheur
© Studio Canal
© Sony Pictures pour La Vérité
© Jean Adda
© Sipa. 1977 – Brigitte Bardot en campagne pour sauver les bébés-phoques au Canada

Cet article a été publié pour la première fois le 21 juillet 2012, puis le :

– 9 septembre 2012 à l’approche de la soirée Gainsbourg sur France 2 – Gainsbourg (Vie héroïque) de Joann Sfar, puis Un jour un destin, Gainsbourg – ce 9 septembre 2012 dès 20 h 45 ;

– 25 décembre 2012 à l’approche de la diffusion de Viva Maria, de Louis Malle, avec Jeanne Moreau et Brigitte Bardot, le 26 décembre 2012 à 0 h 05 ;

– 27 novembre 2013. Arte a diffusé Bardot, la méprise, documentaire de David Teboul, ce 27 novembre 2013 à 20 h 50 ;

– 24 mars 2014. Arte a diffusé à 20 h 40 La vérité d’Henri-Georges Clouzot, avec Brigitte Bardot, Sami Frey et Marie-José Nat ;

– 23 mai 2014. France 5 a diffusé le 24 mai 2014 Le mystère Bardotdocumentaire de Gilles Nadeau ;

– 13 août et 23 septembre 2014. Toute l’histoire a diffusé les 13, 14 et 16 août 2014 Bardot, la méprise ;

– 7 juin 2015. Arte diffusa les 7, 9 et 26 juin 2015 En cas de malheur, de Claude Autant-Lara, puis Bardot, la méprise, documentaire de David Teboul ;

– 7 décembre 2015. Le 9 décembre 2015, Toute l’Histoire diffusa Brigitte Bardot, la méprise ;

15 mai, 15 juin, 1er septembre et 29 décembre 2016, 26 octobre 2017, 25 mars et 21 décembre 2018, 13 avril 2019.

[Source : www.veroniquechemla.info]

Gran emoción y sobrecogimiento me ha producido el encontrar en las redes, una bella serie de pinturas de la pintora uruguaya Angelina de la Quintana, con el sugerente título Historias del Café Sorocabana. La armonía dinámica del conjunto visual, referido a los años 1960, lleva a reflexionar sobre la artista, su cosmovisión y el tema del conjunto pictórico, permitiendo echar rienda suelta a la imaginación histórica y cultural y acercarnos así, a uno de los sitios que concentró a gran parte de la intelectualidad bohemia de Montevideo a mediados del siglo pasado.

Escrito por Cristina Retta

Dedico este texto al público en general y, en especial,

a las jóvenes generaciones, sobre todo a los hijos de

uruguayos de la diáspora que, como mis hijos, visitan

Uruguay, pero desconocen el brillante legado cultural

que nuestra sociedad ha sabido ofrecer a mediados del

pasado siglo y cuyos destellos se prolongan hasta hoy.

C. R.

Una artista de dos mundos

Tuve oportunidad de conocer personalmente a Angelina de la Quintana (Montevideo, 1935) en Viena, hace pocos años, a raíz de un evento organizado por el Foro Viena-Montevideo en el marco de actividades de uruguayos de la diáspora. En aquel momento no imaginé la dimensión de su producción, ya que, con la sencillez que la caracteriza, Angelina solo mencionó que era pintora y que tenía desde hace años su atelier en esa capital; también, que viajaba todos los años a Montevideo, su ciudad natal. “Como sabrás por tu propia experiencia –me dijo-, como muchos de los uruguayos que emigramos, vivo dividida. Estuve muchos años aquí, en Viena, con mi atelier, con mi familia, pero no puedo dejar de sentir el Uruguay donde nací, me formé y donde tengo amigos hasta hoy”. En aquel momento mencionó que había integrado el Taller Torres García, pero no entramos en el tema.

Poco tiempo después, en marzo de 2019, mes conmemorativo de la Mujer, se inauguraba en el Museo Gurvich de Montevideo una exposición llamada Tres Pintoras: Linda Kohen y Angelina de la Quintana en homenaje a Eva Olivetti. Las tres artistas fueron amigas de juventud y tenían en común el haberse nutrido del legado pictórico de la escuela Torres García,[1] en cuyo taller coincidieron en las décadas de 1940 y 1950.

Los inicios en Uruguay 

Los encuentros de aquella época lejana generaron, sin duda, mutuas influencias e intercambios, no solo racionales y teóricos, sino fundamentalmente vivenciales. En varias entrevistas, se la puede escuchar a Angelina de la Quintana referirse a aquellos tiempos y asegurar que lejos de teorizar sobre sus trabajos, lo que compartía con sus compañeras artistas era la experiencia y el efecto del momento creativo, junto al clima de respeto y afecto que las unía.

Sus inicios en la pintura fueron muy tempranos, a los 11 años, en la ciudad donde se crió, San José, junto al profesor y consagrado plástico Dumas Oroño.[2] Algo más tarde, tras la muerte de su padre, Angelina se trasladó con su madre y hermanas a Montevideo. Es el propio Dumas Oroño quien la impulsó a integrar el círculo Torres García (1951), donde nuestra artista encontró el ambiente propicio para continuar con el desarrollo de su camino en la expresión pictórica, camino que transita hasta la actualidad. Fueron sus orientadores Augusto y Horacio Torres (hijos de Joaquín), Julio Alpuy,[3] Josep Collel[4] y José Gurvich.[5]

Al principio, en sus trabajos, es notoria la influencia del “constructivismo torresgarciano”, pero, con el correr de los años, y en las sucesivas etapas de su vida, Angelina encontró una técnica y una estética que le son propias, aunque siempre conservando cierta impronta del constructivismo. Ella misma admite que en su obra la han inspirado también figuras como Georges Braque (Francia, 1882–1963), José Victoriano González-Pérez (Juan Gris; España, 1887 – Francia, 1927), Albert Ràfols Casamada (Barcelona, 1923 – Barcelona, 2009), Antoni Tàpies (Barcelona, 1923 – Barcelona, 2012), entre otros.

Conviene señalar que en esta nota, más que hacer un tipo de crítica de la estética en sí, nos interesa resaltar el aspecto comprometido de su obra, lo que se manifiesta en la elección de ciertos temas, al igual que en el hecho de haber establecido puentes permanentes entre el Uruguay natal y su tierra de adopción, Austria.

La emigración, un compromiso

El destino me ha llevado a Europa”, dice Angelina en una de las entrevistas que se le realizaron en Montevideo entre 2019 y 2020, a raíz de la muestra Tres Pintoras…homenaje a Eva Olivetti: “tuve que salir repentinamente de Uruguay en 1973 con mis cuatro hijos; no estaba premeditado”.[6] Como miles de casos en el Uruguay de aquella época, la artista se trasladó al país de origen de su esposo, el arquitecto Alfredo Rudich,[7] donde la familia podía contar con un clima de mayor seguridad social y económica. Una estadía que se pensaba sería de dos o tres años, terminó siendo una expatriación de décadas: tras nueve meses de vivir en Alemania, la familia tuvo que mudarse a Barcelona, donde pasaron cuatro años, hasta que finalmente llegó la mudanza definitiva a Viena.

En todo momento, la artista internalizó las diferentes etapas que el flujo de la vida la llevó a transitar, y la emigración pasa a ser tema vital y expresivo a lo largo de su producción. El tema de los emigrantes, que ha conocido en experiencia propia, la sensibiliza de forma especial respecto a la gran problemática que actualmente se vive en Europa y en general, a nivel global. Varias de sus obras recientes toman este tema para abordarlo desde diferentes perspectivas. “Me preocupa que esta tragedia se banalice; al verla resaltada en forma permanente, termina siendo aceptada como algo normal, cuando en verdad, detrás de toda situación de emigración hay infinidad de angustias y miles de historias individuales”.[8]

En verdad, el tema de la emigración cala hondo en la vasta obra de la artista y merecería un tratamiento aparte, lo que trasciende el propósito de esta nota. Como simple destaque de este leitmotiv en su producción, digamos que desde composiciones lejanas en el tiempo, Angelina se ha detenido en temas del puerto, puerta abierta al río-mar y a lo exterior, en una concepción más figurativa-descriptiva al principio, para llegar a pinturas más recientes (2018) dentro de una estética mucho más abstracta y simbólica. En un lienzo que la artista muestra en la entrevista citada en Montevideo, se observa un mar nocturno donde la luz parece querer concentrarse en la soledad de una embarcación. El destino migrante del ser aparece puesto de relieve con todas sus angustias e incertidumbres.

También las multitudes que aparecen en muchas de sus composiciones más recientes hablan de ese movimiento que convoca el acto de migrar, sea voluntario o no -no lo sabemos-. Antes de llegar a concebir un cuadro sobre el tema migraciones, “esas multitudes indefinidas con destino desconocido”, hay todo un trabajo previo, casi intuitivo que la artista llama “dibujos meditativos”. “Cuando estoy en Austria, y es invierno, con los días muy cortos, me dejo llevar intuitivamente con un automatismo del que surgen estos esbozos”.[9] A partir de esas secuencias, sin pensarlo, se concibe una nueva obra, que contempla en sí todas esas energías previas sugeridas por los “dibujos meditativos”.

Hace siete décadas: un café singular

En los años 1960-1970, mencionar “el Sorocabana” tenía una connotación mucho más amplia que la de un simple café. Hablamos del Sorocabana de la Plaza Cagancha, porque también había otros cafés con el mismo nombre, aunque no con el mismo espíritu.

En realidad, este Café del “quilómetro cero de Montevideo”, como se le llamaba a esa zona, fue ganando su reputación de antro cultural y bohemio a través de los años. Como bien lo describe Alejandro Michelena en su interesante libro “Gran café del Centro: crónica del Sorocabana”,[10] el Café tuvo su época brillante en los años 40 del siglo pasado.

Su ubicación, en una esquina estratégica y privilegiada, vecino al Instituto Normal Superior, al Ateneo de Montevideo, en cuyos bajos funcionaba el Taller Torres García, era pasaje obligado del grueso de la intelectualidad montevideana de la época. Parte de la llamada “generación del 45” se daba cita allí, alrededor de sus mesitas redondas de mármol blanco y pies de hierro bruñido estilo art nouveau. Los habitués iban, no por la calidad del café en sí (que al parecer no era de los mejores), sino por el ambiente, por lo que aportaban aquellas reuniones.

“[…] Allí se pudo ver a Laura de Arce, Ofelia Machado Bonet, Carlos Castelucci y Santiago Minetti, que formaban parte del muy vareliano cuerpo docente que capacitaba a los futuros maestros. Aunque las muchas alumnas y algunos alumnos del instituto preferían tener cerca en el café a Reina Reyes, una profesora más sintonizada con los aires renovadores de ese momento, o al maestro Julio Castro -más allá de sus funciones, un socrático maestro de vida-, hombre de Marcha preocupado desde entonces por el destino de nuestra desgarrada Latinoamérica (a quien la dictadura de los setenta iba a detener y desaparecer)”.[11]

En fin, son muchos los nombres de uruguayos famosos que frecuentaban ese Café, centro de intercambio de ideas y discusiones de índole variada. No se trataba solo de gente vinculada a la literatura o profesores de renombre, sino que también concurrían médicos y gente de teatro. Fue también lugar de reunión de los exiliados españoles relacionados con la cultura, como José Bergantín (catedrático de la Facultad de Humanidades), y poetas como Rafael Alberti, residente en Argentina.

Las famosas tertulias sorcabanescas reunían tanto a los refugiados peronistas como al socialista argentino Alfredo Palacios, así como también a peruanos, como, por ejemplo, Víctor Raúl Haya de la Torre, exiliado a causa de la dictadura de Odría.[12] Según Michelena, en los 40 coincidieron allí también alguna vez figuras políticas nacionales como Luis Batlle y Luis Alberto de Herrera, así como el socialista Emilio Frugoni. Aunque agrega este autor, que estos tres políticos eran en realidad más fieles a cafés más antiguos como el Montevideo, el Tupí Viejo y el Yrigoyen de la calle 25 de Mayo.

Sin duda, Angelina de la Quintana lo conocía muy bien, en especial dada su cercanía con el Taller Torres García, en tertulias con artistas y personas de la cultura en general. La serie de óleos con esa temática es de los años 1960; en uno de los lienzos se lee claramente: “1967”. Fueron hechos en diferentes momentos, tal y como se desprende de las diferencias, en especial, relativas a la gama de tonos. La atmósfera de época aparece insinuada en las vestimentas y poses de los personajes sugeridos en las composiciones. No hemos tenido el privilegio de ver los originales ni tampoco toda la serie. Sin embargo, estos tres que han sido difundidos en las redes y que aparecen en esta nota, han servido de acicate para transportarnos a una época de gran efervescencia cultural e intelectual de un Montevideo muy diferente del actual, y acercarnos a facetas poco conocidas de esta artista, importante representante de nuestra pintura. Sus obras más recientes relativas al tema migración y que hemos simplemente nombrado al pasar, merecen sin duda una reflexión detallada, desde ángulos diversos, que quedará como asignatura pendiente.

[1]  Joaquín Torres García (Montevideo, 1874 – Montevideo, 1949). De nacionalidad uruguayo-española, fue pintor, escultor, profesor y teórico del arte. Vivió en Uruguay su infancia y adolescencia, y a inicios de 1891 se trasladó con su familia a Barcelona, donde ingresó a la Academia de Bellas Artes. A principios del siglo XX, ya contaba con un reconocimiento como pintor y muralista (Salón de París). Fue colaborador de Antoni Gaudí y su corriente modernista en la ejecución de una serie de vidrieras para la Catedral de Palma de Mallorca y la Sagrada Familia (1903-1904). Ejecutó múltiples trabajos artísticos en importantes ciudades europeas de aquella época, y fue definiendo su estilo abstracto-geométrico que derivaría en el constructivismo. En 1920, se trasladó por unos años a Nueva York, junto a su familia. De regreso a Europa, en 1928, fundó con Piet Mondrian (París) el grupo Crecle et Carré, aunque se alejó del mismo poco tiempo después. En 1934, Torrres García decidió volver al Uruguay e introducir las vanguardias europeas que lo habían cautivado en las diversas instancias de su trayectoria artística. Entre 1942 y 1943, se estableció el Taller Torres García, que formó a un importante grupo de artistas uruguayos, y que continuó abierto tras su muerte (1949), hasta 1967. De su obra teórica, Universalismo constructivo, publicada en 1944, es fundamental para entender su visión del arte. (Fuentes: www.museothyssen.orgwww.wikipedia.orgwww.torresgarcia.org.uy).

[2]  Dumas Oroño (Tacuarembó, Uruguay, 1921 – Montevideo, 2005). Reconocido artista plástico, gestor cultural y docente. Su obra artística integra pintura, escultura, grabado, cerámica, muralismo, diseño de joyas, etcétera. Recibió el Premio Figari en 2004. Formó parte de las primeras generaciones de artistas que integraron el Taller Torres García (Escuela del Sur).

[3] Julio Alpuy (Cerro Chato, Uruguay, 1919 – Nueva York, 2009). Uno de los grandes exponentes del Taller Torres García. Emigró a Estados Unidos en 1961.

[4] Josep Collel (Vich, España, 1920 – Montevideo, 2011). Emigró a Uruguay en 1950, ingresando en el Taller Torres García como alumno de Julio Alpuy. Además de pintor, fue destacado ceramista, maestro en la técnica del esmaltado sobre cobre.

[5] José Gurvich (Lituania, 1927 – Nueva York, 1974). Uno de los principales representantes del Taller Torres García luego de la muerte del maestro.

[6] Programa Angelina de la Quintana, El Monitor Plástico, 30.03.2019.

[7] Alfredo Rudich, arquitecto, había emigrado a Uruguay en 1938 debido a las persecuciones nazis en Europa.

[8] Programa Angelina de la QuintanaOp. cit..

[9] Ibid.

[10] Michelena, Alejandro (2003). Gran Café del Centro: crónica del Sorocabana. Montevideo: Ed. Cal y Canto.

[11] Michelena, A. Op.cit.. Capítulo: El Café Sorocabana en su esplendor: años 40.

[12] Ibid.

 

 

[Fuente: http://www.vadenuevo.com.uy]

ombú 1

Escrito por Matías Castro

Hace aproximadamente un año, Femín Hontou (Ombú) se encontró con uno de sus dibujos más famosos un domingo de mañana, cuando el dibujante fue a pasear por la feria de Tristán Narvaja junto a su pareja. Entre los puestos de frutas y verduras, especias, videojuegos pirateados, libros de segunda mano, gallinas, conejos y mascotas, estaba uno que vendía remeras con estampas de figuras de la música. Entre todas las remeras, ilustradas con fotos de Bob Marley, John Lennon y Jimi Hendrix, una llevaba su célebre caricatura de Eduardo Mateo.
–¿Cuánto cuesta esta remera? –le preguntó al vendedor mientras su ira iba en ascenso.
–400 pesos –contestó el desprevenido comerciante.
–¿Y de dónde sacaron el dibujo de Mateo?
–La hija del dibujante nos dio permiso.
–Mirá… Porque resulta que el dibujante soy yo.
Ombú no pudo evitar levantar el tono de voz.
–Además de que no me pidieron permiso, ¡le borraron mi firma!
–Pero… –intentó argumentar el vendedor.
–Te voy a decir una cosa –el enojo de Ombú se escuchaba a varios metros de distancia–. Mateo llegó a vivir como un paria por la calle y como ya se murió no tiene forma de defenderse. Pero yo no.
La pareja de Ombú trataba de aplacar los ánimos, porque el tono seguía en ascenso. Sin embargo, él sabía hasta dónde quería ir con su argumento.
–¡Hacé lo que quieras con la remera! –remató–. Pero por lo menos dejale mi firma.
Y así se cerró la discusión.
ombú 8Pocos días después, Ombú estaba en el Centro haciendo gestiones y se encontró con su hija, Cecilia. Iba acompañada por algunos amigos. Uno de ellos había llegado desde Argentina. Se presentaron, hablaron un poco y Ombú vio que el argentino tenía un tatuaje en el brazo. Era su dibujo de Mateo, el mismo de la remera en Tristán Narvaja. Al menos, esta reproducción llevaba su firma.
Tiempo después, descubrió que el colectivo de músicos Mateo x 6 usaba su caricatura como imagen de perfil en Facebook. También le había eliminado la firma. Se lo reclamó y lo corrigieron.
Si en Uruguay un dibujante quiere convertir su arte en su medio de vida, tiene pocas chances de defender su obra y comercializarla. Los espacios en la prensa se han reducido con el paso de las décadas hasta que en la actualidad son probablemente menos de cinco los dibujantes que publican regularmente y viven de ello. Entre estos, Ombú y Arotxa son los únicos que tienen una larga carrera, a medio camino entre la caricatura editorial y las artes plásticas. A pesar de esto, no tienen forma de controlar el uso de su obra.
Más allá de posibles ilícitos por la reproducción, las anécdotas sobre su dibujo de Mateo hablan de que, sin buscarlo, creó una imagen que lo trascendió, como si fuera un sello que se estampa mil veces con independencia de quien lo diseñó.
“No me calentó tanto que vendiera las remeras –dice Ombú–, pero sí que les borrara la firma. No es que sea vital, pero para un dibujante, un dibujo va con la firma. Lo lindo es que apareció la camiseta. Yo me acuerdo de las calaveras de José Guadalupe Posada, que era un gran grabador. Diego Rivera decía que Posada iba a llegar a ser tan popular que nadie sabría su nombre. Cuando una obra de arte pega de una manera especial en la gente, el autor pasa a un segundo plano. Acá a veces uno se calienta porque lo ve en la chiquita, pero también lo podés ver desde el lado del reconocimiento a Mateo”.
ombú 7La firma del dibujante y caricaturista es más que una cuestión de ego: implica responsabilidad sobre lo que se expresa. No en vano el espacio semanal que Ombú tiene en Brecha se llama ‘El Hojo de Ombú’, y en cada número de El País Cultural una de sus caricaturas ilustra alguna nota destacada sobre un personaje importante. Porque, en definitiva, lo que hace que un caricaturista sea reconocido como dibujante editorial y artista gráfico no es su capacidad para exagerar rasgos, sino las ideas que expresa y su capacidad plástica para hacerlo. La firma, entonces, es la expresión pública de que el artista se hace cargo de lo que expresó en su dibujo. Gracias a sus ideas y sus virtudes plásticas, Ombú trascendió medios sin romper con sus propias convicciones éticas ni transar con las tentaciones del mercado del arte de galerías.
Inesperadamente, todo esto que se dice con tanta pompa empezó hace muchas décadas gracias a una estación de servicio.

ombú 6Historia de familias
Fermín Hontou nació en Montevideo en 1956. Su madre era dibujante. Su padre era vendedor de nafta y trabajaba para la Shell, visitando clientes por todo el país, hasta que recibió una oferta para formar una sociedad y establecer una estación de servicio en Melo. Por eso Ombú cursó algunos años de escuela allí y descubrió dos cosas: la gente del medio rural y los cuadros del dibujante y pintor argentino Florencio Molina Campos. Con toques humorísticos y deformaciones caricaturescas, los cuadros de Molina retrataban escenas de la Pampa argentina que al pequeño Ombú (quien todavía era Fermín para todos) se le hacían sorpresivamente familiares. “Miraba esos cuadros y después a la gente en Melo y era casi como estar frente a lo mismo”, recuerda entre risas.
Ese fue su primer acercamiento al mundo de la plástica y la caricatura profesional; también a su potencial para reflejar una realidad procesada en la mente de un artista. Y aunque no lo sabía entonces, Molina Campos era un ejemplo de cómo se podía cruzar desde el mundo de la alta cultura al del entretenimiento y el arte popular: por un lado, su obra fue comparada con la de Ricardo Güiraldes; por el otro, había asesorado en persona a Walt Disney para varias de sus películas.
A los nueve años, Hontou volvió a Montevideo con su familia y con la semilla del amor por el dibujo. En la década de 1970 se dedicó a estudiar dibujo, pintura y artes visuales, con referentes como los artistas Esteban Garino, Pepe Montes, Julio Alpuy y Guillermo Fernández.
Con Garino estudió en la Continental Schools, una institución de origen estadounidense que aún sigue activa en Uruguay, conocida por sus rigurosos métodos de enseñanza. Los cursos por correspondencia funcionaban muy bien. “La Continental en ese entonces tenía una publicidad que prometía éxito y riquezas con un dibujo que mostraba al dibujante en una piscina con mujeres. El método que usaban consistía básicamente en copiar dibujos”, recuerda en el living de su pequeño apartamento en la Ciudad Vieja.
ombú 5Las paredes del living exhiben muchísimos dibujos de todas las etapas de su carrera; también hay en los pasillos, ya encuadrados, sobre la mesa y archivados dentro de los muebles. El cuarto de visitantes también acumula dibujos, como si Ombú viviera dentro de su obra. En esos pocos metros cuadrados se acomodan más de cuarenta y cinco años de vida entre papeles. En el living, en un lugar muy visible, hay dos retratos suyos firmados por otros: uno hecho por su madre a lápiz, el otro pintado por Pepe Montes. Aquellos primeros años de formación y acercamiento al dibujo siguen presentes en medio de esa galería de su memoria artística.
“Cada generación tiene sus ídolos. A mis viejos, que eran gente de izquierda, no les gustaban tanto The Beatles”, dice. Cuenta que sus alumnos de dibujo se impresionaron poco cuando les mostró la película El submarino amarillo (George Dunning, Al Brodax, Robert Balser, Jack Stokes, 1968). “Creo que lo que falta es que las generaciones más jóvenes tengan curiosidad por las más viejas. Mis maestros me contagiaban el interés por maestros o figuras anteriores”.
En los primeros años de formación, durante su adolescencia, apareció su nombre artístico casi por casualidad. Un compañero del liceo lo apodó Jazmín Ombú, solo por hacer un juego fonético. La flor desapareció con el tiempo y quedaron las cuatro letras del árbol, sencillas de recordar, fáciles de estampar en un dibujo como si fuera un sello, y también indisolublemente ligadas al paisaje uruguayo. Esas cuatro letras demorarían todavía más de una década en ser popularmente asociadas a sus dibujos.
Durante los setenta descubrió a Julio E. Suárez, más conocido como Peloduro, maestro de la caricatura y el humor en la prensa uruguaya. Había muerto en 1965 y el tiempo de oro de su obra había transcurrido aun antes. En su gran habilidad e ingenio para manejar el lenguaje escrito y a la vez la ilustración y la historieta, descubrió el potencial de cruzar esos elementos para llegar al gran público por medio de la prensa.
Sus primeros años de trabajo profesional se sucedieron entre la publicidad, con la que ganaba bastante dinero, y la prensa, donde no se pagaba tanto. En 1982 el editor Antonio Dabezies formó un equipo para lanzar la revista de humor El Dedo. Una de las tareas que le tocaron a Ombú fue diseñar una suerte de mascota, un dedo con pies y alpargatas, para lo que aceptó recibir un porcentaje de la ganancia por las ventas. La revista empezó con un tiraje discreto para la época de tres mil ejemplares y llegó a vender cuarenta y tres mil cuando cerró, en el séptimo número. El arreglo resultó ser un golazo inesperado.
Con ese dinero viajó a México junto a su pareja, para probar suerte. Apenas llegaron, él golpeó las puertas de varias publicaciones, hasta que salió su primer dibujo en el suplemento dominical del diario Unomásuno. Al día siguiente lo llamaron de agencias de publicidad y de la revista de una aerolínea con ofertas de trabajo. “Estuve solo tres años en México, que fueron muy provechosos. Me dieron laburo, conocí grandes dibujantes. Y en lo económico fue muy importante, porque ganaba más guita que ahora. Y no me quejo, porque he tenido suerte”.
Volvió a Uruguay en enero de 1985 y recién al año siguiente empezó a firmar regularmente sus dibujos como Ombú. En adelante fue conocido por ese seudónimo. Trabajó primero en el desaparecido semanario Jaque, también en la revista Guambia, que continuaba la línea de El Dedo con mucho éxito, y luego en Brecha. “Me gustaba laburar en esto, pero me torturaba demasiado haciéndolo”, cuenta. Le dedicaba días enteros a cada dibujo, casi sin descanso, preocupado por pulir cada uno hasta la perfección.
Por esos años nacieron sus dos hijos mayores: Miguel, que tiene 31 años, vive en México y trabaja como fotógrafo en cine y audiovisual en general; y Cecilia, que tiene 28 años y es psicóloga. El tercero, Augusto, nació en 1997 y estudia arquitectura como Ombú alguna vez lo hizo.

ombú 2El credo del dibujo
Cuando nació Augusto, Ombú ya había pasado por una experiencia que le dio una nueva dimensión a su forma de trabajar y percibir lo que hacía. Había viajado a Italia en 1994 gracias a una beca para estudiar grabado. Lo aprendido en ese taller, sumado a lo que vio de primera mano al recorrer bastiones de la historia del arte, como la Capilla Sixtina, le permitió replantearse su modo de trabajo y afirmarse en lo que buscaba.
Por un lado, el estrés y la presión que ejercía sobre sí mismo para cada dibujo empezaron a desaparecer. Por el otro se dio cuenta de que, más allá de que había hecho historietas como la recordada ‘El Manicero’, la caricatura e ilustración seguirían siendo su foco. “La imagen fija tiene su poder porque te permite concentrarte cuando mirás, y apreciás el cuadro de una forma distinta de la atención que ponés a lo que se mueve. Pensá en cómo es apreciar un Brueghel, por ejemplo”.
Y además, iba a seguir trabajando en un medio popular, sin coquetear con los circuitos de arte que prometían más dinero. “Yo sigo haciendo dibujo y caricatura porque creo en eso, porque lo ve mucha gente. Sé que con la pintura tal vez podría hacer más plata, pero esto es lo que me interesa”.
Cuando Ombú habla es capaz de cruzar las referencias más variadas a todas las artes: desde la literatura, hasta la música, la historieta, la pintura y el cine. Jean-Luc Godard, Jorge Luis Borges, Frank Miller, José Muñoz, Fernando Cabrera e infinidad de otras figuras atraviesan su discurso del mismo modo en que lo hacen con su obra, sin ínfulas intelectuales e incluso con respeto por el interlocutor.
“La historia del audiovisual se complejiza. Por eso importa la conceptualización y no solo lo que se hace con las manos”, dice, y se refiere a la serie Los desastres de la guerra como una posible prehistorieta. “[Pablo] Picasso se nutrió de otros, pero dejó una obra tan vasta que excede a un simple pintor. Hasta hizo lo que se llamarían historietas, no clásicas pero secuencias al fin. Es que los lenguajes no están cerrados”.
Con esa misma capacidad para cruzar universos artísticos se asoció con su amigo Tunda Prada para fundar en 1996 un taller de caricaturas e historietas que marcó un punto de inflexión en la historia de estas dos disciplinas en Uruguay. Enseñaban sobre proporción áurea, exhibían películas de animación de vanguardia y también invitaban a profesionales como el fallecido Eduardo Barreto. Allí se formaron la mayoría de los autores reconocidos de la actualidad, como el historietista Matías Bergara, el animador Alejo Schettini, el humorista gráfico Troche, el ilustrador Federico Murro y muchos otros.
Sin embargo, la generación de humoristas gráficos a la que perteneció Ombú con todos sus colegas de El Dedo y Guambia no tuvo un recambio, salvo por unas poquísimas excepciones. “Si no hay una continuidad de dibujantes es en parte por lo que se llama mainstream, o lo que la gente quiere hacer”, opina. “Hay grandes talentos que se dedican a una sola cosa, trabajando para [las editoriales estadounidenses de historietas] Dark Horse o Marvel. Está bien, te dan de comer. Y lo digo con respeto por Eduardo Barreto, del que fui amigo. Porque lo difícil es no hacer algo obvio, dar una mirada desde donde estás. Mirá los dibujos de [el historietista argentino] Mandrafina; él dibuja cosas que nacen de su cabeza. La macana de lo del trabajo para el exterior, por lo que veo, es que a veces se exige un estilo impersonal”.
ombú 4
El timbre de Lennon
En los últimos dos años Ombú tuvo oportunidad de repasar su carrera y pasar raya a su trabajo de dos modos distintos. Por un lado, editó el libro Me Río de la Plata, en el que recopila una gran variedad de caricaturas de artistas de ambas orillas del río, hechas en distintas épocas. El libro, además, ofició de catálogo para una muestra de exposiciones de originales. En su prólogo expresa que tras toda una vida de ver artistas de ambos países cruzando el charco, sentía que terminaban por ser igualmente cercanos a las dos orillas; así, Alfredo Zitarrosa era tan nuestro como suyo, del mismo modo que Atahualpa Yupanqui. Más recientemente, dio otro paso para revisar su carrera cuando instaló una exposición llamada De la grey que aspira a ser oscura, en la que reunió ilustraciones eróticas de muchas épocas. Nació de una galería de imágenes que publicó en Facebook y que, gracias a la asistencia de la poetisa y gestora Isabel de la Fuente, comercializó a precios razonables, bajo sus criterios y lejos de la especulación de los marchands del arte.
“Las exposiciones me sirven para ver lo que hago. Porque guardo cosas muy viejas y casi nunca tiro nada. Me sirve rescatar obras viejas para buscar ideas nuevas. A veces las cosas que al principio te parecen una mierda decantan, pero con los años rescatás algo”.
Sobre su mesa de trabajo, precisamente, tiene dos dibujos de Fernando Cabrera. Los empezó a trabajar para regalárselos al músico, amigo suyo desde hace años, quien se mostró disconforme con una caricatura que le había hecho para un afiche. En este caso la revisión de un trabajo suyo nació por su amigo, pero él accedió a reverlo. Ensaya los dibujos de a poco y los deja descansar tanto como sea necesario, sin presiones.
De un modo muy parecido trabaja sus obras para Brecha y El País Cultural, donde tiene plazos semanales y mensuales de entrega, respectivamente. “El dibujante también conceptualiza. Un dibujante tiene que nutrirse de todas las cosas, porque si no tiene inquietudes, no va a lograr nada. La técnica es importante. Por otro lado, defiendo el papel, por la mano, por el error en el papel, la gota de tinta que se te cae; eso es importante”.
Y es verdad, porque después de un par de horas en su apartamento, uno se da cuenta de que no hay computadora. Solo papeles, libros y un celular con conexión a internet. Tuvo dos computadoras, pero tras un robo reafirmó su idea de que el trabajo digital no era lo suyo, y hasta ahora no se arrepiente. Después de todo, empezó del mismo modo e hizo una carrera con pluma, papel, tinta china y acuarelas.
“El estilo no se busca, es la suma de los errores que uno tiene y de lo que aprendió”, reflexiona. “No busco ser reconocido, porque si mirás vas a ver cosas distintas en cada dibujo, aunque haya una línea. Creo que sos lo que podés ser, y si no tenés el timbre de voz de John Lennon, no podés ser Lennon”.


 

 

[Fuente: http://www.revistadossier.com.uy]

 

 

Conservée depuis 130 ans par la famille du médecin de l’artiste, une rare scène d’hôpital est mise ce mardi aux enchères par la maison Artcurial entre 600 000 et 900 000 euros.

Écrit par Arthur Frydman

Témoin incontournable et lucide de son temps, Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901) peignait la vie pour « faire vrai et non idéal », comme il s’adonnait à le dire. Brossant la fresque d’une époque frivole, l’artiste est surtout connu pour ses scènes de fêtes et bals parisiens du quartier de Montmartre et les portraits de « ses dames » de la rue Joubert à celle d’Ambroise, en passant par la rue des Moulins, qui, outre ses partenaires d’une nuit, étaient par ailleurs ses muses de prédilection.

Art ©  Artcurial

Détail de l’œuvre – Artcurial

Les femmes – et l’alcool – étaient, en effet, une consolation pour cet homme tourmenté et de petite taille, qui ne dépassa jamais 1,52 m en raison d’une croissance stoppée, conséquence de deux fractures du fémur à l’adolescence et d’une maladie incurable qui l’emporta à 37 ans, le même âge que son ami Van Gogh. Peu importe, Toulouse-Lautrec l’aristocrate – il descend d’une lignée de comtes toulousains qui remonte aux Carolingiens – ne se laissa pas abattre et s’affirma à travers l’art. On connaît la suite…
Mais moins connu et plus surprenant était son intérêt pour le milieu hospitalier, qu’il fréquenta depuis son plus jeune âge, souffrant de multiples pathologies. « Si je n’étais pas peintre, j’aimerais être médecin », a-t-il affirmé. Il commença alors à s’infiltrer dans les salles des blocs opératoires des hôpitaux parisiens, croquant ici ou là et sur le vif diverses interventions chirurgicales. L’une d’entre elles, intitulée Une opération par le Dr Péan à l’Hôpital international, est mise à l’encan aujourd’hui par la maison Artcurial dans le cadre de ses grandes ventes d’art impressionniste et moderne du soir. Cette peinture à l’essence sur carton, datant de 1891 – Lautrec a alors 27 ans –, est estimée entre 600 000 et 900 000 euros. Les enchères devraient s’envoler du fait du caractère inédit du sujet et de l’œuvre elle-même, estimée prudemment par rapport au prix record de l’artiste, établi en 2005 chez Christie’s pour sa toile La Blanchisseuse (1886-1887), adjugée à plus de 20 millions d’euros.

La dernière scène d’hôpital de l’artiste en mains privées

« Ce qui fait toute la rareté du tableau est qu’il est quasi inconnu sur le marché mais surtout dans l’histoire de l’art », commente Bruno Jaubert, le directeur du département d’art impressionniste et moderne chez Artcurial. « On connaît seulement deux autres peintures figurant le domaine hospitalier dans l’œuvre de Toulouse-Lautrec : un autre portrait du docteur Péan effectuant une trachéotomie, également exécuté en 1891 et conservé au Clark Art Institute de Williamstown aux États-Unis et Examen à la faculté de médecine de Paris, réalisé en 1901 et exposé au musée Toulouse-Lautrec à Albi. Notre toile est donc la seule sur ce sujet encore en mains privées à ce jour », ajoute le spécialiste, qui précise par ailleurs que « l’œuvre n’a été exposée qu’une seule fois au public. C’était en 1914, à la galerie Manzi-Joyant à Paris ». C’est donc une belle redécouverte pour le marché de l’art, la toile étant restée au sein d’une même famille de collectionneurs pendant plus de cent trente ans.

art ©  Artcurial

Détail de l’œuvre – Artcurial

Cette famille, c’est celle des Baumgarten. En 1891, année au cours de laquelle l’artiste peint Une opération par le Dr Péan à l’Hôpital international, Toulouse-Lautrec est suivi par un médecin de l’hôpital Saint-Louis à Paris, le docteur Frédéric Baumgarten. Celui-ci possédait quatre œuvres du peintre, dont une toile de 1893, La Macarona en costume de jockey, conservée un temps dans la collection de l’Art Institute de Chicago, La Goulue et Femme de maison, aujourd’hui dans des collections privées. La quatrième est celle mise aux enchères aujourd’hui et que Baumgarten reçut en cadeau de son patient en guise de reconnaissance de son travail et en hommage au corps médical. Grâce à son médecin mais également à son cousin, Gabriel Tapié de Celeyran, interne de médecine à Paris, Toulouse-Lautrec est introduit dans le milieu médical. Cela lui permet d’entrer dans les salles d’opération et d’assister aux interventions chirurgicales afin d’y saisir, en direct, les moments et les scènes qui se déroulent sous ses yeux.

tableau ©  académiemédecine.fr

Rembrandt, Leçon d’anatomie du Dr Tulp (Mauritshuis, La Haye) – académiemédecine.fr

Un sujet dont Toulouse-Lautrec n’est pas le chef de file, s’étant inspiré de ses pairs par le passé. On pense ainsi aux peintres néerlandais du XVIIsiècle tels qu’Adriaen Brouwer et sa représentation réaliste et grotesque d’une opération de pied (Städel Museum, Francfort) et Rembrandt, dans un style plus grave et solennel avec sa célèbre Leçon d’anatomie du Dr Tulp (Mauritshuis, La Haye) datée de 1632 ou, 80 ans plus tard, La leçon d’anatomie du docteur Deyman (Rijksmuseum, Amsterdam), à la vision plus macabre de la dissection d’un crâne.

La scène proposée par Artcurial est quant à elle fidèle à l’art et au trait de Toulouse-Lautrec. « Une œuvre au style abouti, à la palette colorée et à l’écriture vive et hâtive comme si le spectateur vivait l’instant en même temps que le peintre. Tout est en place, mais la composition finale reste à l’état d’esquisse, comme à l’accoutumée chez le peintre », souligne Bruno Jaubert. Le tableau représente une intervention du docteur Péan, un chirurgien en vue dans le monde médical de l’époque, représenté d’ailleurs en 1887 dans la célèbre toile Le docteur Péan enseignant à l’hôpital Saint-Louis sa découverte du pincement des vaisseaux d’Henri Gervex, conservée au musée d’Orsay. Dans l’œuvre de Toulouse-Lautrec figure au premier plan un infirmier, de dos, qui accompagne un patient allongé sur un brancard. Au second plan, le peintre plonge dans l’opération avec au centre le docteur Péan, en noir, debout et de dos, en train d’opérer, tandis qu’au fond de la toile, au dernier plan, l’artiste apporte de la lumière à la salle avec de grandes fenêtres et représente Frédéric Baumgarten, qui assiste à la séance. Ce dernier est peint debout et de face. Il s’agit du seul visage réalisé nettement, de façon à ce qu’on le reconnaisse tel un petit clin d’œil du peintre à son ami et médecin.

[Source : http://www.lepoint.fr]

A performance extraordinária de Elio Germano e um trabalho impecável de sugestão visual recomendam ‘A Vida Solitária de Antonio Ligabue’

(Divulgação)

Escrito por Carlos Alberto Mattos

Se vivesse no Brasil, Antonio Ligabue poderia ser mais um artista do Museu do Inconsciente aos cuidados da Dra. Nise da Silveira. Na Itália fascista, antes, durante e depois da II Guerra, ele viveu sem endereço certo nas cercanias do Rio Po ou internado num hospital psiquiátrico. Sobreviveu e projetou-se na pintura naïf graças ao apoio de um pintor e um escultor, que o acolheram e o estimularam em certos períodos. Essa trajetória chegou às telas em A Vida Solitária de Antonio Ligabue (Volevo Nascondermi), filme valorizado não só pela direção inspirada de Giorgio Diritti, mas principalmente pela atuação singular de Elio Germano, premiado como melhor ator no Festival de Berlim de 2020 e no David di Donatello (o Oscar italiano) em 2021.

Um pequeno documentário da RAI-TV, feito com o Ligabue real em 1962, três anos antes de sua morte (veja aqui), dá uma ideia do trabalho portentoso do ator e da equipe de maquiagem para reproduzir em minúcias a aparência, a conduta corporal e a voz do pintor. Tendo crescido longe dos pais, em condições miseráveis e à mercê de todo tipo de bullying, Antonio Costa (esse era o seu nome de registro) desenvolveu um transtorno que o fazia maltratar-se fisicamente e ter acessos de agressividade. Identificava-se com animais selvagens, que imitava e era o tema principal de seus quadros e esculturas, junto com autorretratos que lembram os de Van Gogh.

Quando teve sua pintura reconhecida, após a guerra, passou a perseguir sonhos infantis como a posse de motocicletas, carros e coelhos. Se tivesse seu trabalho artístico menosprezado, podia destruir as obras com fúria. O desejo de uma companhia feminina, nunca realizado, fê-lo projetar seu afeto em diversas figuras de mulher, de carne e osso ou não. Numa das cenas mais curiosas do filme, ele tira proveito financeiro do pequeno quadro de uma mulher nua.

Giorgio Diritti construiu uma narrativa romanesca em que os vários tempos cronológicos se alternam e se espelham. Sempre presente, a sugestão visual da solidão e da perturbação mental do personagem não deixa que o filme seja apenas uma mímese do modelo real. A fotografia de Matteo Cocco e a trilha musical de Marco Biscarini e Daniele Furlati criam uma atmosfera entre o lírico e o disfuncional. Elio Germano projeta um corpo conturbado contra os espaços de locações impressionantes do Vale do Po, com suas tonalidades terrosas e afrescos gastos pelo tempo.

O filme corre um único perigo, que é o de transformar Ligabue num personagem cômico. A sucessão de episódios na fronteira entre o burlesco e o dramático pode gerar essa impressão. Afinal, ele tinha ora arroubos inesperados, ora posturas quase chaplinianas. Da mesma forma, a cinebiografia omite os incidentes em que Ligabue investia com violência contra outras pessoas. Mas nada disso chega a abalar a experiência fascinante de conhecer um puro gênio artístico na flor do seu inconsciente.

>> A Vida Solitária de Antonio Ligabue está na plataforma Cinema Virtual, onde você compra o ingresso do cinema de sua preferência e vê o filme em casa.

[Fonte: http://www.cartamaior.com.br]

Organizadores:

Universidad Autónoma de Chihuahua; Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (MÉXICO); Universidad de Playa Ancha, Valparaíso (CHILE), Centro de Investigación Iberoamericano de Maguncia-Germersheim /Leipzig (CIIA, Alemania)

Tipo de actividad: Congreso, jornada, encuentro
Fecha límite de solicitud: Lunes, 6 septiembre de 2021
Descripción: 

La Universidad Autónoma de Chihuahua, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (MÉXICO), la Universidad de Playa Ancha (Valparaíso, Chile) y el Centro de Investigación Iberoamericano de Maguncia-Germersheim /Leipzig (CIIA, Alemania) celebran este coloquio del 28 al 30 de octubre de 2021 en Chihuahua (México).

Ejes temáticos:

1. Significaciones desde lo local y lo global: Visitaciones/Revisitaciones al norte mexicano: exotismos
y postexotismos;

2. Geopoéticas norteño-mexicanas: espacio y `fronteras´ (nacionales, estatales y culturales);

3. Subjetividades norteñas: `fronterizas´, `transfronterizas´, `nómadas´ e `híbridas´;

4. Canon y contracanon: `cartografías´, `catalogación/descatalogación´ (obras, autorxs y receptorxs);

5. Ética, cuerpo/biopoderes/necropoderes y violencias: proyectos ético-políticos de la crítica cultural contemporánea para intervenir los fenómenos de las distintas violencias en el México actual;

6. Imagologías etnoculturales. `Marcos Culturales´ norteño-mexicanos: tensiones y experiencias entre las ideas de lo alto/bajo y centro/periferia;

7. Hibridaciones/Intermedia/Transmedia. Negociaciones: `alta cultura´/ `cultura popular´/ `cultura de masas´ (lo fantástico, ciencia ficción, horror, novela gráfica, cómic, redes sociales, series, memes, filmes/documentales/cortometrajes, videojuegos, performance, pintura, arquitectura, escultura, música, body art, diseño gráfico, espacios urbanos, graffiti);

8. Estudios de género: feminismos, transfeminismos, estudios queer, estudios trans*, masculinidades/nuevas masculinidades;

9. Colonialismo, poscolonialismo y decolonialismo: importancias o urgencias de continuar pensando el norte mexicano desde estas categorías;

10. Migrantes, migraciones y diásporas: emergencias, `precaridades´, historización/deshistorización;

11. Pandemias, pospandemias. Salud/Enfermedad: “esa frontera”;

12. `Eco-crítica´ en el norte de México: usurpaciones, apropiaciones, expropiaciones, territorialidades. Sustentabilidad, recursos naturales y sus relaciones con la crítica cultural;

13. Criminalización, singularidades, prisión, manicomios, etc.;

14. Cuerpos y corporalidades.

Ciudad: Chihuahua
País: México
Fecha de inicio: Jueves, 28 de octubre de 2021
Fecha de finalización: Sábado, 30 de octubre de 2021

Dirección postal completa:

Facultad de Filosofía y Letras, Rúa de las Humanidades S/N, Ciudad Universitaria, 31203 Chihuahua, Chih. México

Teléfono 1:  +526144279173
Teléfono 2:  +526143428461
Correo electrónico: literaturaculturanortedemexico@gmail.com
Página de Internet:  https://sites.google.com/view/literaturayculturadelnorte
Materias de especialidad: 

Cibercultura, Cine y audiovisuales, Estudios culturales, Literatura contemporáneaLiteratura contemporánea, Literatura del siglo XX, Literatura del siglo XXI, Literatura hispanoamericana, Narrativa, Narrativa gráfica, Narrativa transmedia, Poesía, Teatro y artes escénicas, Teoría de la literatura

Redes sociales Facebook: https://www.facebook.com/LitCultNortMex/
  Twitter:  @LitCultNortMex
Fuente de información:  Grupo de investigación Literatura y Cultura del Norte de México UACH
Observaciones:

Las propuestas podrán ser individuales o de mesa y deberán enviarse hasta el 06 de septiembre de 2021 al correo: literaturaculturanortedemexico@gmail.com. El comité organizador confirmará su recibido e informará antes del 24 septiembre de 2021 su aceptación o no aceptación.

*Nombrar los archivos adjuntos con apellido del autor (a) /coordinador (a) y `coloquionorte´, por ejemplo: “Acuña-coloquionorte.pdf”.

Los resúmenes no excederán las 300 palabras. Letra times new roman, tamaño 12 a doble interlineado. Se adjuntarán en un archivo en formato PDF con:

– Nombre

– Título de la ponencia

– Correo electrónico

– Filiación institucional

– Eje temático seleccionado

MESAS: (se conformarán de tres a cinco integrantes)

– Adjuntar en un archivo en formato PDF

– Título y resumen de la mesa

– Nombre y datos del coordinador

– Los resúmenes individuales de cada participante con los requisitos ya señalados arriba.

DESARROLLO DE LAS PRESENTACIONES:

La extensión de las ponencias será de 10 cuartillas en letra times new roman tamaño 12 a doble interlineado.

MODALIDAD DEL EVENTO:

El desarrollo de la actual pandemia por COVID-19 nos obliga a continuar con la modalidad virtual y con la posibilidad de desarrollar una parte de las presentaciones en modo presencial limitado. Informaremos de esto último con el tiempo adecuado y con detalles más precisos.

COSTOS:
– Ponentes extranjeros: 70.00 USD

– Ponentes nacionales: $800.00 pesos

ORGANIZACIÓN:
Facultad de Filosofía y Letras a través de la Secretaría de Investigación y Posgrado

Grupo de Investigación: Literatura y Cultura en el Norte de México (LICUNOME)

COMITÉ ORGANIZADOR:

Mónica Torres Torija (UACH/Literatura y Cultura en el Norte de México)

Felipe Saavedra (Universidad Iberoamericana/Literatura y Cultura en el Norte de México)

Vladimir Guerrero (UACH/Literatura y Cultura en el Norte de México)

 

[Fuente: hispanismo.cervantes.es]

Vicente Rojo, fallecido en marzo de este año, es sin duda uno de los grandes exponentes del arte y el diseño en el México moderno. En este recorrido por la recién inaugurada exposición de sus obras en el Museo Kaluz de la Ciudad de México, la autora reflexiona sobre la tensión productiva entre los impulsos comunicativos e impenetrables de una figura esencial.

Vicente Rojo. “Sin título”

Escrito por Rebecca Zweig

En la pared inclinada del Museo Kaluz, frente al Paseo de la Reforma, un mural descansa en silencio sobre los peatones que entran y salen de la estación del metro Hidalgo. Si no lo miras desde un buen ángulo para apreciar su tamaño, o si tu celular captura tu atención, es posible que no te des cuenta de que está allí, o que tus ojos lo confundan con una breve aberración en la fachada de tezontle.

Se trata, de hecho, de Jardín Urbano, un hermoso y sutil trabajo de líneas geométricas y círculos tallados en piedra volcánica que se mueve a lo largo de diez paneles como si el viento lo empujará, evocando un paisaje natural. Jardín Urbano fue creado en 2018 por Vicente Rojo, el pintor, escultor, diseñador y editor de libros que se ha ganado un lugar de honor en la historia del arte mexicano de la segunda mitad del siglo XX.

El mural es especialmente significativo, pues se trata de una de las últimas obras a gran escala que Rojo terminó antes de su muerte en marzo de este año. El Museo Kaluz, que abrió sus puertas en el edificio antes ocupado por el Hotel Cortés en 2019, honra la memoria del pintor con su nueva exposición temporal, Signos y letras. Vicente Rojo (1932-2021), un tributo a Rojo que se enfoca en la última etapa de su producción.

Nacido en Cataluña en 1932, Rojo llegó a México en 1949 para reunirse con su padre, quien había sido exiliado durante la Guerra Civil Española. La llegada de Rojo a México, que terminaría por convertirse en su patria adoptiva, coincidió con el inicio de su desarrollo artístico: el joven pintor entró al Instituto Nacional de Bellas Artes, donde comenzó su larga contribución a la cultura visual de México.

Rojo fue una de las figuras más destacadas de la Generación de la Ruptura, un movimiento artístico que se posicionó en oposición a la vieja escuela del muralismo mexicano. El elemento que unía al grupo no era un estilo artístico común, sino una cierta apertura a la influencia extranjera del abstraccionismo de la postguerra, así como la convicción de que el muralismo se había vuelto dogmático y sumiso a la concepción de la identidad nacional promovida por el gobierno. La Generación de la Ruptura prefirió enfatizar la experiencia personal en sus obras, en lugar de los temas sociales que habían preocupado a los muralistas.

Al mismo tiempo que participaba en las actividades de la Ruptura, Rojo se hacía un nombre como diseñador y editor de libros. En 1960 fue uno de los fundadores de Ediciones Era, desde donde colaboró ampliamente con otros artistas, escritores, dramaturgos, músicos y arquitectos.

Rojo veía su trabajo como diseñador como un ejercicio público con intenciones políticas y sociales, mientras que reservaba su obra como pintor para explorar los aspectos más opacos y privados de la existencia. A lo largo de su vida de polímata, en la que experimentó con nuevos formatos y medios hasta sus últimos días, Rojo siempre entendió la naturaleza de su tarea.

La exposición del Museo Kaluz se enfoca principalmente en los trabajos geométricos que Rojo produjo después de 1970. El museo dedica dos salas a la retrospectiva, agrupando las piezas según un criterio temático en el que a veces aparecen obras más tempranas. La muestra también incluye un breve documental sobre la creación de Jardín Urbano en el que Rojo aparece prominentemente. La sala más amplia muestra los lienzos a gran escala de la última etapa de la carrera del pintor, mientras que la más pequeña alberga a la serie Salón: ensamblajes escultóricos de medios mixtos que entablan una conversación con artistas y escritores tales como Paul Klee, Louise Nevelson e Italo Calvino.

Muchas de las piezas más notables de la sala grande provienen de la serie Casa de Letras, que Rojo pintó en 2014. Los curadores han preferido enfocarse en la celebración que Rojo hace de la letra escrita en lugar de en el amplio portafolio de paisajes abstractos que el pintor produjo en su época temprana, acentuando así la tensión y la afinidad entre las dos vocaciones de un artista que era al mismo tiempo pintor y diseñador.

Rojo fue un refinador de signos, y hacia el final de su vida aprovechó su potencial para fines tanto utilitarios como sublimes. En el tríptico Alfabeto lineal V (2014) tres formas vagamente tipográficas se articulan contra un fondo de rayas apagadas que en diferentes puntos coinciden y chocan contra las figuras, cada una de las cuales ilumina con una paleta de rojos, naranjas y amarillos activados con pinceladas cortas y energéticas.

Vicente Rojo. “Alfabeto linear V”

Las formas son al mismo tiempo animadas y fútiles, y se resuelven en lo que podría ser —en un mundo mejor o peor que el que intentamos sin éxito explicar con lenguaje— una serie de letras, un alfabeto. Interrumpen el orden del fondo, pero claramente derivan del mismo material físico y quizá psíquico, sin la contraparte sónica que debe preceder y acompañar a todo alfabeto. Así, las posibilidades de este alfabeto lineal, su potencial comunicativo, son simultáneamente innumerables e irrevocablemente pérdidas. En el tríptico de Rojo, contemplamos estas dos realidades a la vez.

En los gestos geométricos de esta pintura y sus compatriotas, Rojo medita sobre una reversión —o al menos una desviación— del arte del diseñador que suele dotar de legibilidad a la abstracción. Y es que aceptar un alfabeto, solemos olvidar, requiere de un gran salto de la imaginación. ¿En qué momento, al mirar algo tan utilitario como una serie de letras, nuestro cerebro se entrega a la anarquía? ¿Cuándo es que una forma a la que hemos asignado un sonido y un significado se rompe bajo el peso de su inherente abstracción?

La inauguración de la muestra de Rojo fue un asunto sencillo, apropiado para un artista que, si bien ampliamente celebrado por sus contribuciones al arte y las letras de México, siempre se aproximó a su trabajo con modestia. Una modestia generosa que sabía cuándo poner sus imágenes al servicio de la sociedad y cuando usarlas para refutar y multiplicar esos significados sociales.

Dado que Rojo fue un artista que comenzó su carrera oponiéndose al muralismo, es un tanto irónico que uno de sus últimos trabajos haya sido un mural. Sin embargo, Jardín Urbano, en los muros del Museo Kaluz, es también una refutación del muralismo en su propio medio: arte que interactúa con el público en lugar de aleccionarlo, un proyecto social en lugar de nacionalista. “Creo que el autor debería desaparecer de toda obra de arte público”, dice Rojo en el documental que forma parte de la exhibición en el Kaluz.

Más tarde en el filme, vemos a Rojo hablando con algunos de los trabajadores que construyen el mural. Los obreros ofrecen sus propias interpretaciones de la obra: tal vez se trata de flores, dicen, o de la interacción del sol y la luna. “Eso está bien”, Rojo responde. “Estoy en paz con eso”.

 

Rebecca Zweig es poeta, educadora y periodista

 

 

[Imágenes: cortesía Museo Kaluz – fuente: http://www.nexos.com.mx]

« Rafael Barradas. Hombre flecha » se titula la muestra que reunirá 130 obras, entre óleos, acuarelas y obras sobre papel, provenientes de la Colección del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) de Uruguay, junto a préstamos de colecciones privadas y públicas de Montevideo y de Buenos Aires.

El 21 de septiembre, el MALBA celebrará sus 20 años.

El Malba cumple 20 años el próximo 21 de septiembre y lo conmemora con la inauguración de una exposición antológica dedicada al artista uruguayo Rafael Barradas (Montevideo, 1890-1929), un pionero de la vanguardia internacional.

« Rafael Barradas. Hombre flecha » se titula la muestra que reunirá 130 obras, entre óleos, acuarelas y obras sobre papel, provenientes de la Colección del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) de Uruguay, junto a préstamos de colecciones privadas y públicas de Montevideo y de Buenos Aires.

La muestra -curada por Enrique Aguerre, director del MNAV-abarca uno de los períodos más fructíferos en la producción del artista, de 1913 a 1923, durante su estadía en Barcelona y Madrid.

A lo largo de estos años, Barradas presentó las bases de su concepción estética: el vibracionismo, un « ismo » puramente personal, en el que el artista descompone las escenas geométricamente para plasmar el dinamismo de la ciudad moderna, siguiendo las direcciones del cubismo y del futurismo.

En estos años, Barradas también se vinculó con Joaquín Torres-García y frecuentó tertulias artísticas donde conoció a poetas, críticos y artistas activos en la vanguardia como Salvador Dalí, Luis Buñuel, Federico García Lorca, Ramón Gómez de la Serna, Guillermo de Torre y los hermanos Borges, Norah y Jorge Luis, entre otros.

El título de la exhibición « Hombre flecha » surge de una carta de Barradas a Torres García en la cual reflexiona sobre los procesos creativos de ambos y en referencia también al artista Pedro Figari.

« Pasa, con Figari, lo que pasa con nuestras cosas. Pasa lo único que tiene que pasar. Es hombre camino, como nosotros. Hombre flecha, flecha que va a un blanco. Aunque no se dé en el blanco, ya es importante –tal vez lo único– tener blanco. Una flecha sin blanco no es flecha; es el caso de muchos hombres », rezaba la misiva.

Además, la curaduría abordará la relación entre Rafael Barradas y su hermana Carmen Barradas (Montevideo, 1888-1963), destacada compositora y pianista, cuyas piezas musicales fueron verdaderos disparadores para la producción de Rafael Barradas.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

 

Press Page – Modern Spanish Art – Meadows Museum, Dallas

Rafael Barradas Calle de Barcelona, 1918

文具ライター愛用の「一軍」文具を紹介するよ (note(ノート)) - LINE NEWS

Écrit par Maryse EMEL

Le nom de Magritte est populaire. Son oeuvre demeure cependant incomprise. Le sémiologue Sémir Badir lève le voile sur une peinture empreinte de philosophie.

Magritte et les philosophes Sémir Badir 2021                           Les Impressions Nouvelles                  169 pages

Sémir Badir, en écrivant Magritte et les philosophes, s’efforce de lutter contre un certain nombre d’idées reçues à propos du peintre. Il montre que pour ce dernier, les images sont « aptes à former des idées et à les mettre en valeur par des arrangements particuliers »   . Loin d’être des moyens au service d’une pensée qui leur serait extérieure, ou encore des pré-textes, les images ont une sémiologie et une rhétorique propres. Elles sont irréductibles à l’ordre du discours. Cette pensée en images de Magritte trouve des échos dans la pensée philosophique. Rencontres exemplaires dans la mesure où comme il en va pour les œuvres du peintre, elles « exposent et « présentifient » la force qui les anime »   en se jouant des accords et désaccords en quête sans cesse recomposée de la signification du monde. À ce titre elles posent de véritables questionnements philosophiques.

Transposer plutôt que traduire

Même si leurs univers de références sont étrangers l’un à l’autre, il y a chez Wittgenstein et Magritte la même volonté d’en finir avec une représentation du monde héritière d’une logique et d’un langage où le principe de non-contradiction et la tautologie règnent en maître dans l’institution de la signification. Il ne s’agit pas de rendre présent un modèle absent. Il s’agit pour Magritte de construire une « pensée-image » qui réunit simplement des figures. En-deça, l’image n’est rien. Le sens surgit de cette composition. Cette dernière n’est pas juxtaposition, car c’est de l’union seule que surgit le sens au cœur de la contiguïté des figures. « Ce qu’on ne peut dire, il faut le montrer » : cette thèse fondatrice de Wittgenstein dans le Tractatus, Magritte la reprend en la modifiant. Il ne s’agit pas d’opposer image et discours, mais au contraire de les laisser déployer leur univers de sens. C’est une des raisons qui conduit Sémir Badir à consulter les écrits de Magritte pour construire son analyse.

La peinture n’est qu’un moyen au service d’une finalité ouverte ne se limitant pas à l’art. En décembre 1963, Magritte écrivait à Bosmans : « Les images peintes sont l’égal de la parole, sans se confondre avec elle »   . Logique prédicative de la mise en relation des figures dans l’acte d’unir qui nous renvoie au travail du montage cinématographique. « Ceci n’est pas une pipe », parce que l’image ne montre que l’ordre des figures.

René Magritte - Ceci n'est pas une pipe - MuseumTV

Les œuvres ne délivrent pas de symboles. Les images « montrent » les choses sans attendre une interprétation. Refus de la position surplombante d’un sujet qui sait. Les œuvres peintes disent la poésie sans s’exprimer poétiquement. Il y a là de quoi agacer André Breton. L’artiste ne recherche ni une symbolique, ni une expression, juste une « ressemblance ». Qu’entend Magritte par là ?  Peut-être « un ordre commun aux figures peintes et aux choses du monde ». Pour que le sens advienne, il faut accepter le mystère du monde. Il ne faut pas expliquer, car ce serait retourner aux mots qui recouvrent l’image. Dans son tableau Explication, c’est avec ironie que « Magritte livre la recette du tableau : prenez une bouteille et une carotte ; amalgamez-les, sur une table juchée au sommet des montagnes. Qu’obtenez- vous ? Rien qui puisse se dire, mais seulement se montrer »   , écrit Sémir Badir. L’absence d’explication, voilà ce qui garantit la saisie du mystère du monde.

 

Fragments, découpe du monde

Analysant les tableaux de Magritte sur la période 1926-1928, correspondant au début du mouvement surréaliste belge, Sémir Badir y trouve un écho à la négation sartrienne. La démarche de Magritte, en effet, rejoint celle de Sartre pour qui la négation est antérieure au jugement, relève d’un questionnement, d’une attente. Prenons un exemple  : j’ai rendez-vous au café avec quelqu’un. Je vois du regard son absence. Ceci bien avant tout jugement. Ce « dépôt » du regard qui pense la négation, sous la forme de l’absence, la destruction et le manque, on le voit à l’oeuvre chez Magritte pour qui l’image est « une performance consistant à ne pas faire advenir ». Résistance qui risque de créer la déception chez le spectateur de l’oeuvre.

Ainsi, Magritte, dans L’homme du large, rassemble des figures qui résistent à la figuration. En s’en tenant à l’application des règles de la perspective, Magritte fait imploser de l’intérieur le cadre de la représentation. Les figures sont indescriptibles. « Comment, en effet décrire un fragment, un éclat, une découpe? »   , demande Sémir Badir. Il n’y a là nul travail de synthèse possible pour l’imagination. On assiste à une déréalisation de la représentation, à la faillite d’une conception étriquée de la représentation.


Sémir Badir commente le tableau La Voleuse, « portrait d’un être anthropomorphe appuyé sur un coffre en bois tigré (…) Cet être est enveloppé dans un voile noir »   . Il ouvre sur un mystère, une « inquiétante étrangeté », cet instant où le familier se fait surprenant. Le voile montre l’absence. Il dit le refus de la représentation. Il dit aussi le dévoilement attendu du monde.

Devant le tableau intitulé Personnage méditant sur la folie, « nous ne pouvons que nous poser des questions, soit que nous redoublons ainsi, par projection, un personnage lui-même en train de s’interroger, soit que nous interrogions le dispositif mettant un homme en dialogue avec le rien, une absence, un blanc »   . Le silence double l’indicible.

Le regard de l’âme

Montrer une image de la ressemblance, telle est la tâche du peintre pour Magritte opposé en cela à la position platonicienne défiante à l’égard de la représentation et des images, éloignées de deux degrés de la réalité. Il construit à ce propos des mises en scène de « problèmes », comme dans cette représentation détournée de l’allégorie de la caverne de Platon, un tableau représentant une toile sur un chevalet représentant l’horizon vu à travers l’ouverture d’une grotte obscure pourtant éclairée par un feu, soit une suite de simulacres.

La condition humaine de 1933, autre version, est  aussi un tableau dans un tableau :

La condition humaine (autre version)

Reprenant l’ascension du prisonnier libéré de ses chaînes vers la vérité, qui consiste en trois étapes, la sensation, la raison et le soleil, Sémir Badir montre qu’on peut se livrer à trois types d’interprétation. La première est phénoménologique, de nature sensible, donnant à voir un autre regard que le nôtre, redoublement projectif de notre regard. Le tableau exposé dans le tableau est un vieux thème de l’histoire de l’art depuis les Ménines de Vélasquez. Le peintre s’y donne à voir dans la fabrication de l’oeuvre. Si le tableau donne à voir le spectacle de la peinture, nous comprenons que ce moment où prime la sensibilité ne nous donne pas le sens de ce spectacle. L’imitation n’est pas, contre la position de Platon, le but de l’art.

La seconde interprétation est sémiologique et suit une certaine rationalité. Il y a là aussi insatisfaction. Si les signes mis en scène incluent les tableaux parmi les choses, ils ne peuvent s’y substituer. C’est une des significations du trop fameux « Ceci n’est pas une pipe ». Dans la troisième interprétation, Magritte rejette les solutions cubiste et futuriste qui font converger dans le tableau la multiplicité des points de vue. Relativisme qui ne conduit toutefois pas Magritte à adhérer à la thèse opposée. Si le monde s’offre à nous dans la diversité de ses apparences, c’est du fait de cet objet omniprésent dans ce tableau qu’est la fenêtre. Elle trace la séparation entre dehors et dedans, l’extérieur et l’intérieur. Elle contribue à justifier la perspective mais surtout elle ouvre sur une transparence lumineuse qui rend « les images peintes identiques aux apparences »   . Cette lumière a sa source en l’âme, « souveraine dans le monde de la pensée ».

L’exposition provocatrice de 1948 : vers une esthétique du laid

Les diverses interprétations y ont vu tantôt une parodie, tantôt l’origine du mouvement Cobra, tantôt encore un coup monté. De quoi s’agissait-il ? Ce sont vingt-cinq œuvres à part dans la production de Magritte. Elles portent le nom de « peintures vaches » et rompent avec une certaine décence. La matière y déborde littéralement la forme convenue du beau. En 1925 devant la reproduction du Chant d’amour de Chirico, Magritte avait rejoint le groupe des Surréalistes belges, accompagné du sentiment de libérer la peinture de ses chaînes.

Dans les années quarante, il est las de cette manière de faire. Il faut selon lui libérer la peinture du formalisme du «beau». Sémir Badir rapproche cette tentative de ce que Hegel dans l’Introduction à l’Esthétique nomme la géniale ironie divine de l’artiste. C’est ainsi qu’en 1943, Magritte en appelle à un «surréalidme en plein soleil»   en empruntant leurs manières aux impressionnistes – particulièrement à Renoir. En 1946, l’écart se creuse avec Breton, au point qu’en 1947 il n’est pas invité à l’exposition de ce dernier à Paris. Plus intimement, c’est aussi à un appel à la jouissance que se livre Magritte.

C’est du côté de la laideur qu’il va se tourner. La matière contre la forme devient occasion de licence et de plaisir, rejoignant dans une première  lecture le principe dionysiaque nietzschéen : «explosion de débauches colorées, une manifestation de plaisir qui entend bien détruire toute culture»   . Vouloir concilier le principe dionysiaque à l’oeuvre dans la danse et le théâtre, tel que l’entendait Nietzsche, au principe apollinien de ce qui fait l’art dans son formalisme, voilà une contradiction pour ce dernier. Ce sera le projet en 1943 du tableau Le Traité de lumière.

La ressemblance n’est pas similitude

Analysant le deuxième numéro des Cahiers du Chemin, paru en janvier 1968, où figure un texte de Michel Foucault autour de la Trahison des images, Sémir Badir y lit l’absorption de la peinture par le langage.

Absorbée, la peinture ne peut l’être que si on confond similitude, en tant que la participation des choses au monde visible, et ressemblance, action relevant de la pensée. Or Michel Foucault, dans son analyse de « Ceci n’est pas une pipe », va par le détour de la calligraphie, ramener la ressemblance à la similitude. « La similitude n’est rien d’autre que le masque dont se pare l’ennuyeuse répétition gouvernant la production des formes (abstraction faite de ce qu’elles sont susceptibles de représenter) et des interprétations symboliques (lesquelles renvoient sempiternellement aux mêmes origines religieuses et morales, ou séculières et psychanalytiques) »   , écrit Sémir Badir. L’image seule permet de montrer là où le langage se fait confus.

Michel Foucault, dans son livre Ceci n’est pas une pipe (Fata Morgana, 1973), rapproche Kandinsky et Paul Klee de Magritte, tout en précisant qu’en apparence, nul n’en est plus éloigné. Selon le philosophe, Klee et Kandinsky ont donné congé à la représentation en supprimant toute distance entre langage et image. Il tiendra cependant compte tardivement de cette distinction entre ressemblance et similitude : mais il commettra « un exact contresens à l’égard des intentions de Magritte », en « serinant le credo moderniste » selon lequel la philosophie et l’art sont appelés à mettre fin « au joug de la représentation »   . C’était oublier que le sens déborde des livres aussi… qui, tout comme les images trahissent, peuvent trahir aussi.

 

[Source : http://www.nonfiction.fr]

Dalí – L’énigme sans fin est la nouvelle exposition immersive proposée par l’Atelier des Lumières (Paris).

expo dali atelier des lumieres

 

Écrit par Elizabeth Sutton 

Du 19 mai, jour de la réouverture des lieux de culture, au 2 janvier 2022, le musée numérique emplit ses façades des œuvres de Salvador Dalí. Cet hommage couvre toutes les périodes de l’artiste catalan.

Les miroirs de la pensée de Dalí

La première impression quand on s’immerge dans ce spectacle démesuré, est que Dalí aurait sûrement adoré voir son art magnifié de la sorte. Ses œuvres XXL s’animent et prennent une dimension délirante. On entre en communication avec l’artiste de façon inédite et insoupçonnée.

Pink Floyd et Dalí, ou Dalí et Pink Floyd ?

L’autre émotion ressentie dans Dalí – L’énigme sans fin, c’est la communication entre les œuvres et la musique des Pink Floyd. Le mix de ces deux monstres de la culture fonctionne à merveille. The Wall, The Dark Side of The Moon et d’autres monuments du groupe cohabitent avec les évocations oniriques du peintre.
On est hypnotisé par tant de connexion, on plane dans un cocon sensoriel sidérant.


Pendant 45mn, Gianfranco Iannuzzi, nous plonge dans les différentes facettes de Dalí. De ses recherches initiales impressionnistes et cubistes à ses œuvres mystiques aux thématiques religieuses, en passant par sa période surréaliste et ses rapports à la scène, à la photographie et au cinéma, on découvre l’homme à la moustache de façon forte et inédite !

 

Gaudí grand architecte de l’imaginaire

À la fin de Dalí – L’énigme sans fin, ne partez pas. CultureSpaces nous invite à Barcelone. « Gaudí, architecte de l’imaginaire » est un programme court.

L’architecte a été une source d’inspiration pour Dalí. C’était l’occasion rêvée de retrouver le Parc Guell ou la Casa Batlló ou encore la Sagrada Familia…

À noter, l’Atelier des Lumières ouvre exceptionnellement ses portes en soirée pour présenter “The Last Sentinels”, première création immersive réalisée à partir de centaines de photographies du célèbre artiste Jimmy Nelson. À découvrir du lundi au samedi de 18h30 à 23h du 9 juin au 10 juillet 2021.
Pour réserver votre entrée valable pour toutes les exposition cliquez ici
Envie de voir des expos ? Découvrez notre rubrique

 

[Source : http://www.idboox.com]

Una exposición en Buenos Aires explora la importancia del surrealismo argentino y ensalza la obra de los artistas que convirtieron el psicoanálisis en un instrumento de creación

La obra ‘Claroscuro Latinoamericano’, de Claudia del Río. MALBA BUENOS AIRES

Escrito por Camila Osorio y Mar Centenera

Se dice que alguna vez el libertador Simón Bolívar dijo que Venezuela era un país de militares; Ecuador, de curas, y Colombia, de abogados. Si hubiera conocido la Argentina de las últimas décadas, diría que es la tierra de los terapeutas. “¿Por qué el psicoanálisis ha calado tanto en este país?”, se pregunta la comisaria venezolana Gabriela Rangel. “¿Por qué el psicoanálisis llegó a Argentina y se convirtió en una matriz de modernidad y en una matriz para leer la realidad a través de una exploración del inconsciente?”.

Parte de la respuesta a una pregunta tan grande está actualmente en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MALBA). Hace unos años, Rangel propuso, como su nueva directora artística, una de las apuestas más ambiciosas de la institución: Terapia, la exposición más importante del museo sobre el momento en el que artistas y psicoanalistas argentinos tuvieron una relación muy estrecha. Para empezar a ver Terapia, los visitantes del MALBA deben pasar por la conservadora entrada de un consultorio, una sala pequeña con olor a pachulí y música de ascensor. Allí, las personas se convierten en pacientes, y están dentro de la primera obra: Sala de Espera, instalación de la artista Marisa Rubio.

'Sala de espera', instalación de la artista Marisa Rubio a la entrada de la exposición 'Terapia', en Buenos Aires.

‘Sala de espera’, instalación de la artista Marisa Rubio a la entrada de la exposición ‘Terapia’, en Buenos Aires. ALEJANDRO GUYOT

Con casi 200 obras de más de 50 artistas argentinos, Terapia iba a estar disponible durante cinco meses, del 17 de marzo al 16 de agosto. Un reencuentro con el arte y su potencial terapéutico urgente cuando tanto la depresión como la ansiedad han aumentado durante la pandemia. Pero un mes después de abrir sus puertas, tras el dramático pico de contagios de coronavirus en la capital, el MALBA se cerró por segunda vez en un año. “Las autoridades del museo tendrán que decidir si se puede extender o no”, dice Rangel, que renunció a su puesto en mayo después de un año de intentar mantener a flote el museo a pesar de la pandemia. “Es muy difícil para mí trabajar en este momento en Buenos Aires, en esta situación epidemiológica, y por razones personales prefiero regresar a Nueva York”, dice la directora artística, que trabajó hace muchos años con pacientes de un centro neuropsiquiátrico en Venezuela.

Hace dos años, Rangel, con los curadores Verónica Rossi y Santiago Villanueva, encontró que no había muchas exposiciones en Buenos Aires que hubieran explicado la relación tan estrecha que tuvieron terapeutas argentinos con pintores o escritores. Así que buscaron a los hijos de los artistas, consultaron los archivos de los terapeutas, visitaron hospitales psiquiátricos, y encontraron en estos lugares la forma en la que el arte y el psicoanálisis se cruzaron y se siguen cruzando en el arte argentino.

Terapia, el resultado, se divide en 10 secciones, entre las que están Lo Siniestro, con artistas que reflejan aquellas emociones que se guardan en la oscuridad de la mente; El Surrealismo, donde muchos de ellos desafiaron a la razón y a la lógica; Los sueños, con obras como ventanas hacia un mundo onírico; Autorrepresentación, sobre la formación del Yo y del otro; o el Test de Rorschach, que transforma los famosos tests de manchas del psicoanalista Hermann Rorschach en obras de arte. “Es inevitable, cuando hablas de psicoanálisis, hablar de surrealismo”, dice Rangel, sobre la sala principal de la exposición. “Pero yo creo que el surrealismo ha sido reprimido del arte argentino, a pesar de que sí emergió, sí caminó”.

Obra sin título de Tobías Dirty, 2020, inspirada en las manchas del test de Rorschach.

Obra sin título de Tobías Dirty, 2020, inspirada en las manchas del test de Rorschach.

Si Argentina fuera un paciente, empezó a reprimir al surrealismo en los años cuarenta cuando, dice Rangel, “se impulsó la vanguardia concreta, abstracta, geométrica, y de alguna forma se impuso como una especie de perfil racionalista”. El psicoanálisis, al mismo tiempo, se había institucionalizado en 1946 con la aparición de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), fundada por seis psicoanalistas entre los que estaba un bohemio y amante del arte llamado Enrique Pichon-Rivière, un hombre clave en la amistad del psicoanálisis y el surrealismo. Amigo muy cercano de varios artistas argentinos, el médico incluso trabajó con uno de ellos, Juan Battle Planas, en lo que se conocía como el “Hospital Borda”, o el Hospicio de las Mercedes.

“Es innegable que, al aceptar el surrealismo la posición romántica de la vida, se une a la teoría psicoanalítica, porque es la única que explica y aclara hechos fundamentales de la existencia”, decía Battle Planas. Si Argentina reprimió al surrealismo, Battle Planas y un grupo pequeño eran como los sueños siniestros que le recordaban al mundo del arte que era posible explorar en la oscuridad más turbia del inconsciente.

'Radiografía Paranoica', obra de 1936 del artista Juan Battle Planas.

‘Radiografía Paranoica’, obra de 1936 del artista Juan Battle Planas.

Casi setenta años después, los curadores del MALBA también encontraron artistas en hospicios donde, como describe la curadora Verónica Rossi, está “ese núcleo del arte y la locura”. La artista Claudia del Río, por ejemplo, seleccionó algunas obras de personas en un hospital psiquiátrico en la provincia de Santa Fe, además de exponer sus obras explorando ansiedades y sueños. “El arte es una caída-encuentro con uno mismo o una misma,” dice del Río. Otra artista que no temió exponer en las artes plásticas lo más profundo de su mente es Martha Peluffo, cuyos autorretratos de colores furiosos explorando un yo o un alter ego son algunos de los más impactantes en los muros del MALBA.

Cuando era una estudiante de arte a comienzos de los años 50, Peluffo tomaba notas después de reunirse con su psicoanalista en la ciudad de Buenos Aires, notas que el MALBA publica en una revista que acompaña la exposición. “Me atemoriza pensar que puedo enamorarme de Ud. como hacen la mayoría de las analizadas”, escribió Peluffo sobre su terapeuta. “Me he dado cuenta de que me estudia detenidamente los gestos, tengo que hacer un esfuerzo para actuar con normalidad”. Como parte de la búsqueda de distanciarse de su figura, experimentó con ácido lisérgico un desdoblamiento y se vio a sí misma en actitudes y colores que trasladó después a sus pinturas.

Los esbozos que realizó Luis Felipe Noé en el consultorio o el mural de Mis sesiones de análisis con la psicóloga, hecho de palabras y trazos con los que Guillermo Iuso reflexionaba tras cada sesión durante la crisis argentina de 2001-2002, dan cuenta de la importancia de esta disciplina también para muchos artistas. Otros, sin embargo, se rebelaron contra su influencia por considerarlo un espacio burgués de normalización, como reflejó Un arte de los medios de comunicación, obra ideada por Eduardo Costa, Raúl Escari y Roberto Jacoby sobre un encuentro que en realidad nunca ocurrió. Los dibujos de Aída Carballo y Emilia Gutiérrez sobre la locura, o los óleos surrealistas con colores pastel de Casimiro Domingo, son muestras de lo que han ofrecido artistas que enfrentaron enfermedades en instituciones psiquiátricas, obras que llevaban reprimidas en el subconsciente artístico, hasta que el MALBA ofreció una terapia.

Autoretrato de la artista Martha Peluffo, en la exposición 'Terapia' del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

Autoretrato de la artista Martha Peluffo, en la exposición ‘Terapia’ del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

“Yo soy curadora, recuerda, que viene de la posibilidad de curar”, dice Rangel a El PAÍS sobre la posibilidad que tiene el arte de sanar heridas profundas. “Yo creo que el arte es una manera de escapar de la esfera del consumo. El arte abre unas compuertas, un tipo de pensamiento que no es necesariamente el pensamiento académico ni el pensamiento científico. Esas compuertas permiten ver y percibir, y buscar con el cuerpo unas experiencias que no tienen que ver con el consumo y que te llevan a otro tipo de realidad. En ese sentido, el psicoanálisis aspiraba también a encontrar exactamente eso: la cosa más insondable del inconsciente”.

[Fuente: http://www.elpais.com]

 

Escrito por Juan F. Comperatore

La aspiración de libertad, en música como en cualquier otra disciplina artística, radica, si no en desbaratar el marco de referencia, al menos en ampliar sus horizontes. Esa búsqueda, que en primer término es negativa en tanto cuestiona la tradición, al mismo tiempo debe sostenerse en nuevos principios constructivos. La libertad, claro, no está exenta de restricciones, y en la puja entre una y otra, quien no quiere conformarse con acatar lo heredado debe establecer sus propias reglas. Esto viene a cuento de Free Jazz, del musicólogo y saxofonista alemán Ekkehard Jost, que aporta elementos consistentes para discernir en el flujo sonoro algo más que el zafarrancho cacofónico que le achacaban sus detractores en la década del sesenta. La doble condición de especialista y practicante distingue la labor de Jost de otras aproximaciones que en mayor medida suelen capturar el fenómeno sociocultural relegando a un segundo plano los aspectos estrictamente musicales. Un caso ejemplar es Black Music, de LeRoi Jones, si bien no deja de ser un complemento necesario para comprender un movimiento que cruzó fronteras artísticas con el fin de acompañar reivindicaciones de las minorías afroamericanas. Jost, en cambio, ofrece apenas unas pinceladas de contexto social y biográfico para luego desarrollar lo que él llama “retratos de estilo” de los principales exponentes del género, concibiendo el estilo no como algo cristalizado sino en tanto resto de un proceso paulatino de experimentación que conlleva marchas y contramarchas. Un detalle no menor es que el libro que ahora edita Letra Sudaca junto con ICM tuvo su primera aparición en 1975, cuando la agitación sensitiva y la controversia en torno al free jazz seguían aún presentes.

“Al principio de toda pieza de free jazz”, escribió George Perec, “cada músico está al borde del abismo: no hay nada detrás de él, salvo el sistema del que reniega”. Con la particularidad de que cada cual lo hace de una manera diferente. Dado que la variedad estilística y formal es inmanente a su propuesta, resulta difícil delinear características generales del movimiento sin reducir su heterogeneidad; de ahí el recurso de los retratos en movimiento de Ornette Coleman, John Coltrane, Cecil Taylor, Charles Mingus, Don Cherry, Archie Shepp, Albert Ayler, Sun Ra y los músicos de Chicago agrupados en la A.A.C.M. y el Art Ensamble. Lejos de calcar su análisis sobre las declaraciones de los músicos, Jost recurre a una variedad de métodos analíticos (gráficos electroacústicos, representaciones visuales de eventos sonoros y transcripción de extractos musicales) para sostener sus argumentos. Tanto es así que, incluso en las contadas ocasiones en que se trasluce el gusto personal (particularmente notable cuando se ocupa de Ayler), este queda rápidamente opacado por la variedad de ejemplos. Además de analizar el abandono de la armonía funcional en aras de la exploración melódica, la renuncia al santo patrono del swing, el pasaje del ritmo a los impulsos de energía, o el concepto interactivo de improvisación a partir de cadenas de motivos; Jost también aclara algunos de los supuestos erróneos que rodean al movimiento, tales como la falta de organización formal o conciencia arquitectónica.

No cabe duda de que el free jazz implicó un desbarajuste de la dirección cuyas consecuencias fueron similares a las que produjeron Pollock en pintura o el Finnegans Wake en literatura. Esos efectos se traducen en un empuje sin precedente de los límites estéticos hasta el punto de arribar a un callejón de donde solo puede salirse mediante un repliegue en busca de un nuevo comienzo. Para entonces ya nadie puede reclamar la inocencia.

Ekkehard Jost, Free Jazz. Estudios críticos sobre el jazz de la década del sesenta, traducción de Omar Grandoso, Letra Sudaca / ICM, 2021, 308 págs.

 

[Fuente: http://www.revistaotraparte.com]

O artista siciliano tiña 76 anos e foi moi coñecido en España a finais dos 80 con cancións como «Centro de gravidade» ou «Nómades»

Morreu Franco Battiato. O cantautor italiano, que triunfou en España coas versións en castelán de cancións como Eu quero verche danzar, Centro de gravidade ou Nómadesfaleceu en Sicilia aos 76 anos de idade.  O compositor levaba un longo período afastado da escena a consecuencia dunha enfermidade.

Battiato (Riposto, Sicilia, 1945-Milo, Sicilia 2021), mundialmente coñecido polo seu estilo poético e existencial, está considerado como un compositor relevante da música italiana con decenas de obras atemporales. Foi un músico ecléctico e inimitable, que tocou todos os xéneros musicais, desde o rock á música lixeira, destacando tamén na canción de autor, a música étnica e electrónica e ata a ópera. No transcurso da súa prolífica carreira, Battiato fixo tamén incursións no cine e a pintura.

Nacido o 23 de marzo de 1945 en Riposto, na provincia de Catania, Battiato trasladouse a Milán na primeira metade da década de 1960 para intentar unha carreira como profesional no mundo da música. Despois dos seus primeiros traballos con Giorgio Gaber e Ombretta Colli, debutou como solista de Bla-Bla de Pino Massara cos álbums Fetus e Pollution. Músico intuitivo e pouco técnico, Battiato, como recolle Europa Press, fixo os seus primeiros ascensos sonoros con discos como Sulle corde dei Aries (1973), Clic (1974) e Mademoiselle lle gladiateur (1975).

O último concerto celebrado polo artista remóntase ao 17 de setembro de 2017, no Teatro Romano de Catania, pouco máis de dous meses despois de que recalase no Palexco da Coruña, na súa última visita a Galicia. Posteriormente tivo que ser suspendida a súa xira por motivos de saúde. En agosto de 2019, lanzouse o seu último álbum, Volveremos de novo.

A súa carreira, de máis de cincuenta anos no mundo da música, converteuno nun personaxe realmente único no panorama italiano, unha lenda da música, que hoxe se atopa de loito pola súa desaparición.

«Un Mestre hanos deixado. Un dos máis grandes da canción de autor italiana. Único, inimitable sempre en busca de novas expresións artísticas. Deixa un legado eterno», homenaxeoulle o ministro de Cultura, Dario Franceschini, nada máis coñecerse a triste noticia.

Os funerais do cantautor, que faleceu sobre as 05.00 horas locais, terán lugar de forma privada, segundo os medios locais.

En España, Franco Battiato ten unha merecida reputación con varios álbums publicados como Battiato en español (1987), o dobre Battiato collection: 29 temas en español (1996) e a recompilación A estación dos amores (2005).

No 2015 o italiano deu en Vigo outro soado concerto, no que repasou os grandes éxitos da súa carreira. Esta foi a súa última entrevista en La Voz:

Franco Battiato: «Hai moito tempo que practico a non-meditación»

Por FERNANDO MOLEZÚN

Xenio e figura. Franco Battiato chega a Vigo tras ter que aprazar o recital por unha mala caída que o obrigou a suspender temporalmente a súa xira mentres se recuperaba dunha fractura no fémur, lesión complexa unha vez cumpridos os setenta. Pero totalmente recuperado, segundo afirma, brinda a oportunidade de gozar dun clásico en vida. é un deses infrecuentes casos nos que a persoa supera os seus méritos artísticos para converterse nunha icona. queda moito por descubrir deste artista insondable ao que a idade está a sentar especialmente ben.

Non é amigo de promocións nin de discursos triviais. Fala cando ten que falar e, cando o fai, treme ata a cuestionada clase política do seu país. Vin entrevistas a Franco Battiato nas que os seus elocuentes silencios soaban como cravos penetrando no traveseiro dunha cruz. Pero o xenio siciliano ten a ben atender os requirimentos de Fugas, aínda que ao seu xeito. Páctase a entrevista en inglés, a pesar de que o entrevistado domina, entre outros moitos idiomas, o castelán. Así se fai. Pero chegado o momento e tras unha primeira pregunta en a lingua de James Bond chega a resposta, rápida, concisa e concisa, nun perfeitísimo e melodioso italiano. Fantástico. Tras superar o razoable descoloque inicial e refugar a idea de continuar a entrevista en, por exemplo, francés, chegan as respostas únicas e breves do músico que desde o principio sabía o que quería dicir (aínda que non en que idioma dicilo) e o pouco que lle apetecía andar buscando respostas enxeñosas durante toda a mañá. Non se pode ser xenial as vinte e catro horas do día, demasiado esgotador para un home que xa cumpriu os 70 anos e que chega a Galicia tras pospor o seu recital por culpa dunha mala caída que lle fracturou o fémur. Así que a primeira pregunta era obrigada.

-Primeiro de nada: ¿como se atopa? ¿Está totalmente recuperado da súa lesión?

-¡Ah, si! Perfectamente. Estou moi ben. Grazas por preguntar.

-Cónteme como han ir cambiando os seus concertos co paso do tempo. Supoño que non terán moito que ver co que levaba a escena cando tiña trinta e tantos anos. 

-É inevitable, o tempo todo o cambia. Pero, afortunadamente, creo que para mellor.

-¿E que podemos esperar do concerto que dará en Vigo?

-Soará o mellor do meu repertorio, diso podes estar seguro.

-¿Con que acompañamento vén? ¿Trae unha orquestra completa, un grupo máis pop…? 

-Seremos un total de sete músicos no escenario. Piano, teclado electrónico, un cuarteto de corda e eu.

-Aquí en España descubrimos a súa música na década dos oitenta, coa súa vertente máis pop. Pero, ¿en que faceta atópase vostede máis cómodo como músico? Facendo pop, música experimental, ópera…

-Pois non sabería dicir. Supoño que con todos os estilos xuntos, pero por separado, sen mesturar.

-¿Que tipo de música escoita habitualmente? 

-O que máis escoito, con diferenza, é música clásica.

-¿Como é o seu proceso compositivo? ¿Como decide que é o que vai facer en cada momento? 

-Hai moito tempo que practico aquilo chamado non-meditación. As cousas saen cando teñen que saír.

-As letras das súas cancións están cheas de referencias filosóficas, culturais e relixiosas. ¿Intenta educar á audiencia? 

-Sei que hai algún que outro que me segue, se cadra é que lle interesan esas letras.

-O seu álbum en directo Do suo veloce volo, con Antony Hegarty, foi unha das grandes sorpresas do 2013 e, ao meu parecer, unha auténtica marabilla.

-Ese encontro tiña que pasar, somos grandes amigos e tiñamos que facer algo xuntos.

-Outro encontro sorprendente tivo lugar en España. Para a adaptación ao español do seu disco Ábreche Sésamo contactou con J, dos Planetas, e Manuel Ferrón, que musicalmente falando atópanse nas antípodas do que vostede fai. 

-Si, pero quedou magnífico e estou moi contento non só do resultado, senón de coñecelos.

-Mostrouse enormemente crítico co goberno do seu país. ¿Está ao corrente da situación política de España? ¿Ve algunha semellanza entre os novos rostros que están a xurdir na nosa política e Beppe Grillo ?

-Mira, eu sempre amei ao pobo español. Profundamente. Pero a miña gran consideración cara a el veu sempre desde un punto de vista máis espiritual, non político ou social.

-Vostede é músico, cineasta, pintor e, incluso, asesor político en temas culturais. ¿Que atopou en cada expresión artística? 

-[Contesta agora en inglés]. É complexo, iso depende de moitos factores.

-Pero converteuse en todo un clásico, nunha figura respetadísima en todos os ámbitos da alta cultura. ¿Que será o seguinte? ¿Que queda por facer?

-Sinceramente, non teño nin idea.

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

 

 

La exposición “Dolor y Esperanza” del maestro ecuatoriano Oswaldo Guayasamín llega a Colombia en el momento de su mayor crisis social como un llamado a la vida y la paz desde la propuesta artística del pintor más influyente del arte latinoamericano en el siglo XX

La exposición con las obras de Guayasamín (1919-1999), será inaugurada este 18 de mayo en la Galería Duque Arango en la ciudad de Medellín (noroccidente) y permanecerá abierta hasta el 18 de julio.

 Galería Duque Arango decidió hacer esta exposición porque la obra del maestro Guayasamín hoy se “hace vigente y contemporánea en estos nuevos acontecimientos de la sociedad, invitándonos a reflexionar sobre el dolor y la esperanza, esta última que no debemos perder”. Por la dignidad, la paz y la vida de todos”.

Los grandes maestros del arte a través de sus obras han exhortado sobre la condición humana en los distintos momentos de la historia y uno de ellos es precisamente Guayasamín con su obra que incluyen: la pintura, mural, escultura, dibujo, obra gráfica, joyería y concepciones arquitectónicas.

El maestro Guayasamín describió en 1976 su propia obra con estas palabras: “He pintado durante medio siglo como si gritara desesperadamente. Y mi grito se añadió a todos los otros gritos que exprimen humillación y angustia en la época en la que vivimos”.

El curador de la exposición sostiene que el artista pudo desarrollar y proyectar su obra a lo largo de seis décadas en distintos continentes, consiguiendo atraer la atención de su particular expresionismo figurativo y su evidente conciencia social.

En las 32 obras que estarán durante más de dos meses en Galería Duque Arango, se aprecia la propuesta estética de Guayasamín -que además de ser autorreferencial- recoge “la tradición de los expresionismos históricos, del Picasso de los años treinta sobre todo en el Guernica y sus derivados, pero preponderantemente de todas las apuestas que se estaban produciendo en Latinoamérica, en las primeras décadas del siglo XX”, subraya González.

En la década de los años setenta Guayasamín produjo importantes series de pinturas entre ellas “Mujeres llorando”.  Son rostros conmovedores que hablan del dolor y desesperanza. Con colores fúnebres como el negro y gris, podemos ver no solo sus rostros angustiados sino manos implorantes.

La exposición con las obras de Guayasamín (1919-1999) será inaugurada este 18 de mayo en la Galería Duque Arango en la ciudad de Medellín y permanecerá hasta el 18 de julio

Otras series que destaca González son “El Grito”, “Desesperados”, “La Espera”, donde los cuerpos de los personajes se ofrecen en distintas composiciones, incluido un hombre boca abajo que enseña sus brazos y costillas, también cuadros donde se pueden ver representaciones masculinas con brazos implorantes y entre sus piernas el sexo.

Pero la ilustración del horror-anota el experto- también le dio espacio a la compasión.  Pensó no solo en su madre sino en todas las otras del mundo.  Esta última gran serie se conoce como “Mientras viva siempre te recuerdo” y también es llamada “La edad de la ternura”.  Entre ellas: “Niña Llorando”, “Madre y niño”, “Ternura”, “Los amantes”.

La serie “La Edad de la Ira” es considerada uno de los más importantes manifiestos políticos a través de la plástica en la segunda mitad del siglo XX.  En ella hay además de ira, llanto, angustia, miedo y cabezas de la montaña aullante.

En este conjunto de obras, según Miguel González, se expresa no solo un mundo físico deformado y caricaturizado, sino una alegoría a la violencia moral, al ámbito del sufrimiento, la opresión, en seres atormentados, premonitorios del deterioro, la orfandad y la muerte”.

González recuerda que La Edad de la Ira tuvo un amplio recorrido.  Algo de ella vino a Cali al inicio de los años sesenta con motivo del Festival del Arte donde uno de los lienzos fue adquirido”.

En “Dolor y Esperanza” se pueden apreciar en una escena campesina fechada en 1947 igualmente representaciones de figuras humanas características de su peculiar expresionismo, al tiempo que hay ejemplos de paisajes y bodegones, otro tema que el artista trató con su particular estilo.

 Para el curador, “en el nuevo milenio la sociedad humanidad continúa estremecida por un número creciente de acontecimientos dramáticos y las desigualdades parecen cada vez más radicalizarse.  Seguramente eso hace que la obra contestataria de Guayasamín pueda seguir vigente y conmoviendo”.

 

[Fotos: Oswaldo Guayasamín – cortesía de la Galería Duque Arango – fuente: http://www.globedia.com]

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La chambre civile du tribunal judiciaire a rendu son verdict et a débouté la société Moulinsart. Cette dernière attaquait Xavier Marabout pour contrefaçon et atteinte au droit moral d’Hergé. Finalement le tribunal a jugé en faveur du peintre et a reconnu en plus de ça, « l’exception de la parodie » et « l’intention humoristique ».

Le peintre breton utilise les deux univers assez opposés de Tintin et celui du peintre Edward Hopper. L’un toujours en vadrouille et occupé à mener ses enquêtes et côtoie rarement des femmes, tandis que Hopper conçoit des lieux qui donnent l’impression d’un arrêt dans le temps et surtout d’une grande solitude. En combinant les deux, Xavier Marabout arrive à rendre des scènes très particulières et donnant l’impression de découvrir une facette secrète du célèbre journaliste.

Dénigrement de la part de Moulinsart

Dans son verdict, le tribunal explique dans son délibéré que : « L’effet est constitué par l’incongruité de la situation au regard de la sobriété suivie de la tristesse habituelle des œuvres de Hopper et de l’absence de présence féminine aux côtés de Tintin ». Le tribunal ajoute : « Cet effet invite le spectateur à imaginer une suite. (…) Il n’y a aucun risque de confusion entre Marabout et Hergé ». La société Moulinsart demandait entre 10.000 et 15.000 euros de dommages et intérêts au peintre mais surtout qu’il arrête de « parodier Tintin ».

De plus le tribunal souligne que la société Moulinsart, par contre, a fait preuve de dénigrement vis-à-vis du peintre en indiquant que les œuvres étaient contrefaisantes. « Le tribunal estime que c’est un dénigrement et a ajouté 10.000 euros de dommages et intérêts pour M. Marabout et 20.000 euros de frais d’avocat », comme le rapporte Maître Bertrant Emereux, conseil de l’artiste.

Le peintre, Xavier Marabout est très content de ce jugement. Pour lui, c’est une façon de faire reconnaître son statut d’artiste. Il déclare à l’AFP : « Au fond de moi-même c’est ce que j’espérais (…) Aujourd’hui le tribunal reconnaît la liberté d’expression et l’attitude de dénigrement, c’est une victoire sur toute la ligne ».

Ce n’est pas la première fois que la société Moulinsart intente des procès à des artistes s’appropriant l’univers d’Hergé. Dernièrement un sculpteur a été poursuivi pour contrefaçon pour avoir réalisé des bustes de Tintin.

 

 

[Photo : BelgaImage – source : soirmag.lesoir.be]