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Apicultores de la Sociedad Rural Kabi Habin, en Blanca Flor, Quintana Roo, México.

Tierra, semillas y territorios libres de violencias. La crisis alimentaria a nivel mundial cobra mayor vigencia cada día. Por un lado, la calidad de los alimentos preocupa a quienes pueden acceder a ellos; por otro, es cada vez mayor la cantidad de gente que no accede a una alimentación saludable.

Los dos aspectos de este conflicto comparten una misma raíz: un sistema agroalimentario industrial que se ha desviado del objetivo de alimentar a los pueblos, para convertirse en un multimillonario negocio que está destruyendo el planeta y la salud de las personas.

Como respuesta a la crisis generada por el agronegocio surge, en la década de 1980, la agroecología: una propuesta para resolver integralmente las problemáticas que el propio agronegocio genera. Hoy, sin embargo, el modelo agroindustrial (inmerso en una inevitable crisis) pretende reinventarse buscando una imagen que lo desligue de los crímenes que, desde hace décadas, viene perpetrando contra la naturaleza y los seres humanos.

Agroecología es hoy, entonces, un término en disputa.

Desde las organizaciones campesinas, de productoras y productores socioambientales y medios de comunicación alternativos, proponemos una agroecología de base campesina, heredera de 10 mil años de agricultura, cuyo objetivo principal es la soberanía alimentaria de nuestros pueblos. Cuando hablamos de agroecología de base campesina, creemos esencial tener en cuenta dimensiones sociales, políticas y medioambientales, y no solo las técnicas o prácticas agronómicas para producir alimentos. Eliminar el uso de agrotóxicos es central para tener una alimentación sana, pero hay muchos otros aspectos importantes a tener en cuenta. No podemos, por ejemplo, pensar en la producción de alimentos sin cuestionar profundamente las condiciones en que se producen, y sin reconocer y visibilizar los saberes que hace años forman parte de los sistemas productivos. Una agroecología de base campesina debe construirse a partir de la lucha por el territorio en manos de los pueblos, con circuitos de comercialización locales y de intercambio justo, donde las relaciones no prioricen el negocio, sino la solidaridad, la defensa de los bienes comunes, la biodiversidad y la construcción de relaciones más justas y espacios libres de violencias.

¿Por qué decimos que el concepto de agroecología está en disputa? Porque, desde hace algunos años, las corporaciones y los Estados se están apropiando de la palabra agroecología, otorgándole un sentido muy distinto. Plantean, sí, la eliminación del uso de agrotóxicos en la producción; pero no cuestionan el resto de sus prácticas que son igual de dañinas, como el uso de maquinaria pesada, la concentración de la tierra, el control corporativo de las semillas, las plantaciones de monocultivos o las relaciones desiguales con trabajadoras y trabajadores rurales. Así se pretende quitar a la agroecología sus múltiples dimensiones, para reducirla a una técnica uniforme y estandarizada que no cambie la esencia del modelo agrícola dominante. Es importante resaltar que la agroecología, para estos sectores, es entendida solo como un negocio y no como una forma de alimentar a los pueblos.

Nos proponemos pensar disparadores que contribuyan a fomentar y enriquecer el debate colectivo. Nos enfocamos en tres ejes que consideramos esenciales a la hora de pensar una agroecología de base campesina: la construcción, desde las bases, de un feminismo campesino acorde a las realidades y necesidades de los territorios y sus habitantes; el rescate y la difusión de los saberes ancestrales que permitieron preservar y reproducir las semillas nativas y criollas durante generaciones; el reclamo por el acceso a la tierra por parte de campesinas y campesinos que la trabajan, con la reforma agraria integral como única forma de lograrlo.

Agroecología no es slo una forma de producción sin químicos, es un montón de cosas más. Es una forma de vida. Es estar vinculado con el lugar donde uno está, en el lugar de producción y en el lugar de venta. Para todo lo que producimos, el principal lugar de venta es la misma comunidad. No nos ponemos como objetivo la venta de productos orgánicos hacia otros lados; queremos que estos alimentos se aprovechen en nuestra zona. Creemos en pertenecer a un grupo, en el trabajo en red y en las relaciones. No nos interesa estar produciendo en el campo y desvincularnos de lo que pasa después con nuestros alimentos, ni tendría sentido producir sin agrotóxicos para que ese alimento sea destinado a la clase social que más poder adquisitivo tiene, ni trasladarlo lejos de donde estamos. En la agroecología está presente lo productivo, pero también lo ambiental, lo social, lo cultural, lo económico, el acceso a la tierra y tener una mirada colectiva.

 

Andrea Tortorolo y Gabriel Arisnabarreta, de la chacra La Bonita, Saladillo, provincia de Buenos Aires, Argentina

Construcción de un feminismo campesino. Cada uno de los alimentos que llega a nuestra mesa es producido y sostenido por una trama de relaciones sociales. Muchas veces, estas relaciones están cargadas de violencia y opresiones. La agroecología que queremos apunta a construir vínculos más justos, más solidarios, más cooperativos, para que todos los ámbitos de producción y reproducción de la vida sean sostenibles y saludables. Pensar este tipo de relaciones nos lleva, necesariamente, a pensar en las opresiones instauradas por el sistema patriarcal; sistema del que también forman parte los ámbitos rurales.

La realidad de las mujeres está atravesada por múltiples violencias, de índoles física, económica y simbólica. Ante estas situaciones, el diálogo y la escucha entre compañeras comenzó a crecer y a naturalizarse, generando debates y fomentando la organización como forma de enfrentar estas violencias en forma conjunta. Así, fue quedando en evidencia que lo que le pasa a una es parte de un relato colectivo que da cuenta de un problema estructural, y no solo de experiencias individuales.

La doble carga de tareas que representan el trabajo productivo y el sostenimiento de las tareas de cuidado, sumada a la devaloración de los saberes en torno a la salud, al uso de plantas medicinales y al manejo de cultivos que históricamente han realizado, son aspectos que forman parte de un sistema que subordina a las mujeres, y que se expresa de forma violenta. Por fortuna, esta forma de opresión es cada vez más cuestionada y, poco a poco, la reemplazan nuevas configuraciones.

Teniendo en cuenta este panorama, destacamos el rol de las mujeres rurales, quienes, históricamente, han cuidado y compartido las semillas, los saberes de plantas medicinales, el suelo y la salud a la vez que, paradójicamente, son quienes menos participación tienen a la hora de decidir qué producir, cómo producir y cómo administrar los ingresos que reciben por sus producciones. Cuando decimos que la agroecología no puede pensarse de manera aislada, damos cuenta también de este proceso de visibilización de las desigualdades sufridas por las mujeres rurales. Hablamos de la urgencia de la plena conquista de derechos, en defensa de su autonomía, de la biodiversidad y, en definitiva, de sus saberes.

Es necesario un cambio de paradigma en las relaciones, y con ello también el cambio en la forma de producir alimentos, cargada de violencia y dominación hacia las mujeres y las diversidades sexuales. Sin lugar a dudas, el feminismo campesino y popular es una respuesta colectiva a estas problemáticas.

Cuando hablamos de feminismo, al igual que cuando hablamos de soberanía alimentaria, nosotras hablamos de derechos: de los derechos de las mujeres, de los derechos de la madre tierra, de campesinas y campesinos. Entonces ¿cómo hacemos una mixtura, desde nuestros derechos, que nos dé un marco frente a la sociedad a la que aspiramos?

Francisca “Pancha” Rodríguez, de Anamuri, Chile

Semillas nativas y criollas. Nuestra historia como pueblos está, en gran parte, relacionada con el camino de las semillas agrícolas, que vienen siendo seleccionadas, mejoradas, conservadas e intercambiadas por las mujeres desde hace más de 10 mil años. Alrededor de las semillas se construyeron comunidades, mercados y, más tarde, ciudades. Decimos que ellas son la base de nuestra alimentación y, por eso, quien controla la semilla controla toda la cadena de producción y comercialización de alimentos.

Si hoy la tierra es uno de los puntos fundamentales para poder producir, las semillas vienen inmediatamente después. Sin semillas no tenemos cómo discutir un nuevo modelo de agricultura. Ahí los conocimientos técnicos y científicos junto a las prácticas agrícolas campesinas son fundamentales. La defensa de las semillas criollas junto a la lucha contra los transgénicos fueron centrales para el MPA desde el inicio.

Gilberto Schneider del Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), Brasil

A partir de la instauración de la agricultura industrial, las semillas nativas y criollas y sus saberes están en peligro. Tras la denominada Revolución Verde —impuesta por el agronegocio en la década de 1960— se fueron creando mecanismos para que las familias agricultoras dependan de las semillas corporativas, bajo el discurso que anunciaba que no era posible alimentar al mundo sin semillas híbridas o, como las publicitaban, “mejoradas”. Luego, se las modificó genéticamente para ser “más productivas”, tóxicas a los insectos, y resistentes a los agrotóxicos; lo que permitió a las empresas adueñarse de las semillas por medio de los derechos de propiedad intelectual, ya sea a través de leyes de semillas o de su patentamiento.

Cuando decimos que quien controla la semilla controla toda la cadena de producción de alimentos, hacemos referencia a que, al convertir la semilla en un eslabón productivo, las corporaciones definen qué se produce y cómo se produce en cada región, determinando qué alimentos llevamos a nuestras mesas y a qué precio, desconociendo —además— las prácticas que los pueblos realizan y realizaron a lo largo de su historia.

La construcción de una agroecología de base campesina requiere que las semillas agrícolas mantengan su camino de la mano de quienes históricamente las crearon, cuidaron y multiplicaron. Para ello es necesario, en primer lugar, que se eliminen todos los obstáculos que impiden su libre circulación, cultivo y multiplicación. Pero también es fundamental que se recupere su valor simbólico, político y cultural, como “corazón de la soberanía alimentaria”.

Las semillas son patrimonio de los pueblos y, por lo tanto, no pueden pensarse como mercancías. Necesitan del cuidado de agricultoras y agricultores que son quienes las defienden y quienes, al compartirlas y sembrarlas, las mantienen vivas. Este cuidado es una de las estrategias más antiguas de la humanidad; por eso, las semillas solo pueden ser libres en tanto los pueblos y comunidades que las defienden y mantienen puedan gozar de los bienes que las semillas nos brindan.

Acceso a la tierra. Pensar la producción de alimentos exige, necesariamente, pensar el acceso a la tierra. Los datos del último censo agropecuario (2018) en Argentina señalan que el 1% de las explotaciones agropecuarias controla el 36,4% de la tierra, mientras que el 55% de productores y productoras en pequeña escala (con menos de 100 hectáreas) cuentan con solo el 2,2% de la tierra.

Estas cifras muestran la continuidad y profundización de un proceso histórico de concentración de la tierra y desplazamiento de población rural que ha ido “vaciando el campo” y permitiendo que grandes terratenientes (argentinos o extranjeros) se apropien de la mayor parte del territorio. Estos datos dan cuenta de la situación —cargada de violencia y despojo— que sufren quienes viven y producen en el campo, con la amenaza, a la orden del día, de ser desplazadas de sus territorios.

Las familias que cada día trabajan la tierra produciendo los alimentos que consumimos deben pagar alquileres excesivos y habitar espacios en condiciones precarias, muchas veces siendo expuestas al envenenamiento por agrotóxicos aplicados en terrenos linderos. Su condición arrendataria, para colmo, conlleva la imposibilidad de construir una vivienda digna. Las personas que habitan territorios rurales desde hace décadas, pero no poseen los títulos de propiedad de sus tierras, están expuestas constantemente a desalojos violentos. En ese sentido, las familias organizadas, pequeñas productoras, el movimiento campesino e indígena, reclaman una reforma agraria integral para la soberanía alimentaria.

Para que exista un verdadero acceso a la tierra —condición necesaria para la producción agroecológica y para la construcción de soberanía alimentaria— es necesario iniciar un proceso de reforma agraria integral, entendida en el sentido amplio en que lo plantea La Vía Campesina: dando cuenta de las relaciones que se dan en el territorio para acceder a condiciones de vida digna en el campo. La reforma que se propone debe considerar las necesidades de los pueblos, sus formas culturales y su organización.

El trabajo de la soberanía alimentaria como dimensión política es esencial en la agroecología, lo mismo que la reforma agraria. Sin tierra tenemos que luchar por la reforma agraria, y sin agroecología no podemos concebir la producción de alimentos sanos y para el pueblo.

Marta Greco, coordinadora de la Escuela Campesina de Agroecología (UST-MNCI Somos Tierra), Argentina

Dejando abiertos los debates, compartimos la firme idea de que, desde las organizaciones, tenemos que defender a la agroecología de base campesina, aquella que retoma la agricultura que practican los pueblos desde hace miles de años.

Les invitamos a apropiarnos de esa agroecología, y a ligarla a la lucha de quienes producen alimentos en nuestro país, con el objetivo de seguir pensando en la recuperación de saberes, en la vuelta al campo, en la comercialización en mercados locales, en las juventudes. Porque no puede haber agroecología si no hay vida digna, y sin territorio en manos de los pueblos.

Las citas textuales de este cuadernillo pertenecen a entrevistas de la serie #QuéAgroecologíaNecesitamos, que recoge experiencias de productoras y productores, organizaciones campesinas y socioambientales, y medios de comunicación alternativos. Las entrevistas forman parte del cuadernillo Construyendo una agroecología para alimentar a los pueblos disponible en www.biodiversidadla.org.

 

 

[Foto: Henry Picado – fuente: http://www.grain.org]

Resolução da Fundação Nacional do Índio afronta a Constituição e tratados da ONU e OEA ao exigir novos critérios para identificar etnias – em mais uma tentativa de “desindianização”
Deoclides de Paula, coordenador Kaingang do Conselho Estadual de Povos Indígenas

Deoclides de Paula, coordenador kaingang do Conselho Estadual de Povos Indígenas

Escrito por Cristina Ávila 

A Fundação Nacional do Índio (Funai) resgatou da ditadura militar a ideia de eliminação de indígenas por meio da “heteroidentificação”, palavra de prefixo grego que significa “outro” ou “diferente” – e no contexto da Resolução nº 4, publicada em 22 de janeiro, representa mais um ataque aos povos originários do Brasil, à Constituição Federal e a diversos tratados internacionais, da Organização das Nações Unidas (ONU) e Organização dos Estados Americanos (OEA), por exemplo. A Funai quer novos critérios para identificar etnias.

“Eu sou índio e me autodeclaro índio. Não será a Funai que vai me dizer se sou índio”, assevera Deoclides de Paula, coordenador kaingang do Conselho Estadual de Povos Indígenas (Cepi), respondendo à determinação que o órgão do governo federal alega ter sido editada “para evitar fraudes na obtenção de benefícios sociais”.

Os novos critérios exigem comprovações como “origem e ascendência pré-colombiana”, além de “vínculo histórico e tradicional de ocupação ou habitação entre a etnia e algum ponto do território soberano brasileiro”.

Lideranças e movimentos de defesa dos indígenas veem a medida como uma clara tentativa de excluir o acesso à vacinação prioritária.

MPF – O Ministério Público Federal (MPF) também manifestou-se nesta quinta-feira, 4, “firmemente contra os termos da Resolução nº 4” e “recomenda a revogação”. O MPF acentua que a medida é “infundada” e se torna mais grave no “contexto da crise sanitária ocasionada pela pandemia da Covid-19”.

A nota pública foi elaborada pela Câmara de Populações Indígenas e Comunidades Tradicionais do MPF (6CCR/MPF). No documento, o colegiado ressalta que a Constituição Federal de 1988 garantiu aos povos indígenas o direito à autodeterminação, o que implica reconhecer sua organização social, costumes, línguas, crenças e tradições. Dessa forma, “está no plano da autonomia dos povos indígenas a definição, implícita na própria cultura, de critérios de pertencimento ao grupo e, portanto, a capacidade de reconhecer quem são seus membros”, aponta o documento.

Artifício para impedir o acesso à terra

A Apib conclamou as organizações indígenas e lideranças a exigirem o cancelamento da Resolução da Funai

A Apib conclamou as organizações indígenas e lideranças a exigirem o cancelamento da Resolução da Funai. Foto: Apib

Mas os índios sabem que o principal objetivo é travar especialmente os direitos sobre as terras tradicionais.

“No Rio Grande do Sul somos 33 mil indígenas, em 100 mil hectares de terras, enquanto um único fazendeiro aqui no estado chega a ter sozinho 30 a 40 mil hectares. Há terras indígenas em processos de demarcação há 40 anos, há várias aldeias em processos de demarcação há 20 anos. Muitas. E territórios com 10 anos de luta que os processos nem começaram”, relata Deoclides de Paula.

Uma nota da Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (Apib) compara a Resolução nº 4 ao regime da tutela estabelecido pelo antigo Código Civil, que considerava os índios “relativamente incapazes” e que deveriam ser tutelados até que estivessem “integrados à comunhão nacional”. A Apib conclama organizações indígenas e lideranças a estarem alertas para exigir o cancelamento desse ato.

A Associação Brasileira de Antropologia (ABA) também se manifestou em nota, afirmando que “a heteroidentificação não encontra qualquer acolhida seja pela ciência antropológica contemporânea seja pela legislação (nacional e internacional)” e reforça que a “a identidade étnica é única e exclusivamente definida por meio da autoidentificação”.

A ABA ainda ressalta que o dispositivo se soma a tentativas anteriores do órgão de espoliação de territórios indígenas e “às disposições relativas ao plano de vacinação contra a Covid-19, recentemente apresentado pelo Ministério da Saúde, que promove a exclusão justamente destes mesmos indígenas a ter acesso às vacinas”.

A morte por covid-19 avança nas aldeias

Assembleia dos Povos Indígenas do Tocantins protesta por melhores condições na saúde indígena

Assembleia dos Povos Indígenas do Tocantins protesta por melhores condições na saúde indígena. Foto: Cimi

Nesta quinta-feira, 4, são 948 índios mortos por coronavírus no Brasil, de 161 povos, com 47.752 contaminados. Os números são acrescidos diariamente pela Apib, por meio de levantamentos junto à Secretaria Especial de Saúde Indígena (Sesai), do Ministério da Saúde, que não faz atendimento a indígenas que moram em áreas urbanas. Os dados são também repassados por lideranças nas comunidades. E são considerados muito menores do que a realidade.

O Rio Grande do Sul está em 11º lugar, com 19 mortes, entre 24 estados com ocorrências registradas pela Apib. Dos estados do Sul, o RS é superado por Santa Catarina, onde ocorreram 21 mortes. O total de óbitos em SC supera o de Tocantins, com 14, que também faz parte da Amazônia Legal, constituída por 10 estados, sendo nove deles no topo da lista. Entre os povos mais afetados, aparecem 23 kaingang, povo que vive nos estados da região Sul e também em São Paulo. Os guarani mbyá são 12, contando com aldeias localizadas em vários estados, com grande população no Mato Grosso do Sul.

Excluídos do plano de vacinação

A antropóloga Lúcia Helena Rangel, coordenadora do Relatório de violência contra os povos indígenas do Cimi

A antropóloga Lúcia Helena Rangel, coordenadora do Relatório de violência contra os povos indígenas do Cimi. Foto: Wilson Dias/Agência Brasil

O Conselho Indigenista Missionário (Cimi) também divulgou nota técnica, ressaltando que, a se basear no novo ato administrativo da Funai, metade da população autodeclarada indígena perderia a identidade. O Cimi cita que o Plano Nacional de Vacinação do governo federal inclui no grupo prioritário 410 mil indígenas de povos “vivendo em terras indígenas”. Segundo o Censo do IBGE de 2010, “há 11 anos, a população era de aproximadamente 900 mil índios”.

No Rio Grande do Sul, pelo menos 2 mil índios vivem à beira de estradas, à espera da demarcação de territórios. Deoclides explica que eles habitam 30 acampamentos na luta pelas terras. Alguns são mantidos há 40 anos, como os guarani mbyá que vivem nas margens da BR-290. Os 100 mil hectares das terras que habitam não comportam todos. Cerca de 50% desse território são áreas de preservação ambiental, essenciais para a manutenção de suas tradições culturais, mas não podem ser utilizadas para a produção de alimentos. “O pessoal tem que sair em busca de alimentos. Alguns vão para a cidade, acham serviço, e assim ficam ainda mais vulneráveis”, ressalta a liderança.

DESINDIANIZAÇÃO – A antropóloga Lúcia Helena Rangel, coordenadora de pesquisa do Relatório de Violência contra os Povos Indígenas no Brasil, publicado anualmente pelo Cimi desde 1996, relata que a Resolução nº 4 se configura em ameaças que “periodicamente retornam ao cenário da Funai”. Ela cita processos emancipatórios dos anos 1970, em que comunidades se tornariam não índias por falta de estigmas que as caracterizassem. Em processos de “desindianização jurídica” da história do órgão chegou a ser proposta inclusive a análise de sangue para comprovação de etnia.

Um delegado da PF à frente da Funai

Silva, laudo de personalidade agressiva e ligação com ruralistas

Silva, laudo de personalidade agressiva e ligação com ruralistas. Foto: Ascom/ Funai

Marcelo Augusto Xavier da Silva, presidente da Funai do governo Bolsonaro, é uma figura controversa. Delegado da Polícia Federal, foi nomeado em julho de 2019 por Onyx Lorenzoni, no lugar o general da reserva do Exército, Franklimberg Ribeiro de Freitas, afastado por criticar Bolsonaro, que havia colocado o pecuarista e ex-presidente da União Democrática Ruralista (UDR), Luiz Antônio Nabhan Garcia, na Secretaria de Política Fundiária do Ministério da Agricultura.

Sem qualquer vinculação com a questão, Silva foi rejeitado na avaliação psicológica do primeiro concurso que prestou para a PF devido à sua personalidade agressiva e descontrolada. Acabou entrando para a corporação na segunda tentativa, em 2008. Ligado a deputados ruralistas, foi afastado de uma operação de expulsão de invasores de terras indígenas por suspeita de colaborar com os grileiros. Em janeiro de 2019, foi acusado de agressão pelo próprio pai, em um boletim de ocorrências registrado na delegacia de Novo São Joaquim, no Mato Grosso.

[Fonte: http://www.extraclasse.org.br]

À contre-courant de la plupart des secteurs ralentis par la crise sanitaire, celui du pain manque aujourd’hui de main-d’œuvre. Quelque 9 000 postes d’apprentis seraient à pourvoir dans les boulangeries françaises, dont 3 000 à la fabrication, rapporte ce journal espagnol.

Dans une boulangerie à Vertou, près de Nantes.

Ah, la baguette… La culture – ou doit-on dire le culte – du pain français fascine toujours autant les étrangers, à l’image de ce correspondant barcelonais qui se délecte pour La Vanguardia du spectacle “typiquement français” d’un client, à peine sorti de la boulangerie, arrachant un croûton encore chaud pour le déguster en pleine rue.

Pourtant, “malgré l’affection et l’estime que les Français ont pour leurs boulangers, peu veulent se consacrer à un métier exigeant qui requiert de travailler de nuit et les jours fériés”, note le quotidien. Et le réseau de 33 000 boulangeries françaises, qui emploient déjà 180 000 personnes, souhaiterait intégrer 9 000 apprentis, dont 3 000 boulangers “proprement dits”, c’est-à-dire ceux qui fabriquent directement la marchandise.

“Là où il y a du pain, il y a de la vie”

La popularité de la profession n’est en tout cas plus à démontrer. “Durant le premier confinement, [aller à la boulangerie] était pour beaucoup de personnes la seule occasion de la journée d’avoir un contact social”, remarque Dominique Anract, président de la Confédération nationale de la boulangerie-pâtisserie française.

L’achat de la baguette incarnerait un “acte qui transcende les classes sociales et la dichotomie entre la ville et la campagne” dans une société française “de plus en plus segmentée”, estime pour sa part le journaliste.

Un emploi sûr mais éreintant

Si la consommation journalière de pain a baissé depuis le début du XXe siècle, passant d’une moyenne de 700 grammes par personne à quelque 100 grammes aujourd’hui, les boulangeries françaises fournissent toujours 6 milliards de baguettes chaque année pour 12 millions de clients quotidiens.

Et, malgré des conditions de travail souvent éreintantes, la profession est porteuse, juge La Vanguardia :

L’activité est à l’épreuve des crises et elle permet de devenir rapidement un petit entrepreneur, aussi bien dans la France urbaine que rurale. Le chiffre d’affaires moyen est de 450 000 euros par an.”

[Photo : STEPHANE MAHE/REUTERS – source : http://www.courrierinternational.com]

Prezentado por Gad Nassi
En segito al Edikto de la Ekspulsion proklamado por el rey Fernando i la reyna Isabela en Marso 31, 1492, los djudios de Espanya ke no se avian konvertido se refujiaron en paizes diferentes. Munchos de estos eran konvensidos ke el payis vizino, Portugal, puederia ser sus muevo ogar – portanto, sin ke dinguno de estos avia previsto la amarga suerte ke los asperava.
El Rey João II (1481-95), interesado a enrikeser su trezoro, los avia akseptado, en ovligandolos de pagar una taksa, i kon la kondision de kedar en Portugal fina 8 mezes. Famiyas rikas pagaron 100 kruzados, kuando la grande mayoriya pago 8 kruzados por persona. Los artizanos fueron akseptados en el buto de uzarlos en la produksyon de armas.
Kon sus arivo a Portugal, los exilados fueron el objekto de presiones del governo i del puevlo. Siertos los akuzaron de aver traido la plaga, kuando otros, de blasfemar las ensenyensias de la Iglezia.
Kuando en la primavera de 1493, el termino de 8 mezes se avia eskapado, el rey João II kudyo ke ayga solo un chiko numero de naves para transferarlos. En konsekuensia, solo unos pokos djudios reusheron a salir del paiz. Los otros fueron akuzado de aver violado el permiso de kedar en el payis, i fueron deklarados esklavos a menos ke aksepten el baptizmo. Es en este konteksto, ke iva akonteser una de las mas orivles trajedias del djudaizmo sefaradi.
En el mizmo anyo, unos 2000 ijikos i ijikas, en la edad de 2 asta 10 anyos, fueron arankados de sus famiyas i despues de ser baptizados, mandados komo esklavos a la izlas afrikanas, São Tomé i Príncipe.
Konosidas akel tiempo komo las izlas de los lagartos, São Tomé kon Príncipe, ke son situadas en el Golfo de Guinea, azian parte de las kolonias de Portugal. Los lagartos eran en realidad krokodiles i kulevras venenozas. El klimato era insalubre, todo en permetiendo espesialmente el kultivo de la kanya de asukar.
Durante su ekspansion teritorial, el problem de Portugal fue la karensia de sus abitantes en la metropol i en konsekuensa, la difikultad de topar un numero satisfaziente de emigrantes para povlar sus kolonias. De mas, São Tomé era leshos de ser atraktiva. A la izla eran transferados prizionieros i esklavos de orijen afrikana.
El destino de estos ijikos resivio una konsiderable atension en las kronikas. Kuaji todas las narrasiones reportando la eksperiensa de los djudios de Espanya ekspatriados a Portugal se referan a estas kreaturas arevatadas de sus parientes i deportadas komo esklavos a la izla dezierta de São Tomé, para ser kriados komo kristianos i ke siervan komo kolones.
De otra parte, no existe dingun dokumento djustifikando o aklarando el motivo del Rey de Portugal de implementar un akto tan kruel i sin presedente.
Munchos manaderos djudios deskriven el apreto de los djenitores ke pedrieron sus kreaturas. Un epizodio reportado por Ibn Verga, ke el mizmo avia yegado a Portugal en 1492 kon su famiya, es partikularmente esmoviente:
Uvo una mujer ke le avian tomado sesh ijos. Kuando oyo ke el Rey estava para salir de la iglezia ande avia asistido a la misa, esta desfortunada empeso a implorar su mizerikordia en arondjandose a los piezes de su kavayo, i rogandole ke le vuelva el mas mansevo de sus ijos. Ma el Rey no kijo eskucharla. Ordeno a sus servidores de alesharla de su vista.
La mujer kontinuo a defender su kavzo kon gritos mas fuertes i los servidores la maltrataron. Entonses, el Rey se eksklamo: “Deshaldola, es komo una puta ke le tomaron sus krios!”
Es de mizmo reportado ke kuando sus parientes konstataron ke la deportasion de los ijikos era inevitable, les demandaron de observar las Leyes de Moshe; i ke avian mizmo kazado entre eyos a unos kuantos de estos.
Munchos de los ninyos, murieron de ambre, de dezespero i de tristeza, o devorados por los krokodiles o modridos por las kulevras. Valentim Fernandes, un estampador alman ke se avia establisido en Portugal en 1495, publiko en 1510, una deskripsion de las izlas São Tomé i Pricipe, en bazandose al testimonio de los marineros ke las avian vijitado. Fernandes reporta ke de los 2000 ninyos ke arivaron a la izla, solo 600 avian sovrebivido fina la edad adulta.
A los ninyos fueron impozados muevos nombres, inyegando sus pasado; uvo tambien posibles uniones insestuozas. Kuando kresieron, los jovenes se kazaron entre eyos o kon djovenes de otros grupos etnikos, espesialmente afrikanos.
Al pareser las rogativas de los padres konsernando la observasion de la Ley Djudia por sus kreaturas, no fue en vano. Informasiones yegaron a la Ofisina de La Inkizision en Lisbon ke en São Tomé i Príncipe se produizeron insidentes de la observasion avierta del djudaizmo. La Iglezia katolika se ensanyo muncho. Pedro da Cunha Lobo, el ovispo katoliko romano nominado a São Tomé i Príncipe, se obsesiono kon esta kestion.
Asigun un manadero, el dia de Simhat Tora 1621, da Cunha se desperto por el bruido de una prosesion, salio korriendo para konfrontarla i fue tan molestado por los manifestantes ke kon asko renonsio a su posto i tomo la proksima nave para aboltarse a Portugal.
* * *
São Tomé i Príncipe se konvertieron en uno de los mas importantes produktores de asukar del mundo. Las izlas obtuvieron sus independensia de Portugal el 12 de djulio, 1975. Kuaji 500 anyos despues de la deportasion, se izieron ekskavasiones allado de la Katedrala, en el sentro de la sivdad, para anchear el muevo palasio prezidensial. En el lugar enkontraron tombas i una espada. Se kreye ke la espada avia apartenido al kapitan Álvaro de Caminha, ke fue kargado de transferar i aresentar a los ninyos en las izlas; i ke las otras tombas son de ninyos djudios deportados.
Kon la yegada de unos kuantos komersantes djudios de kakao i de asukar en los siglos XIX i XX, una mueva komunidad fue fundada. Oy en dia no ay djudios konosidos komo pratikantes, ke biven en estas izlas. Todo kon esto, existe una partida de la povlasion ke se distinge kon la klaridad de sus kolor.
Es muy probable ke la sangre de los ninyos esklavos korre oy por las venas de algunos de los moradores de la aktuala Republika Independiente de São Tomé i Príncipe.
En 1993, Moshe Liba, el primer embasador de Israel en la Republika fue kalorozamente resivido en São Tomé. Liba observo ke, kon sus kolor mas klara, kon la fiertad konsernando sus pasado i sus dezeo de kontaktar djudios de otros paizes, los desendientes de las kreaturas deportadas formavan una parte distinktiva de la povlasion. Aun ke eran meskladas kon komponentes kreolas sosiales i kulturalas, siertas kustumbres djudias se avian mantenido.
Ansi se eksprime el embasador Liba, en su livro tan emosionante komo fasinante:
Kuando prezenti las letras kredensialas, me disho el presidente Miguel Trovoada: “Tenemos raizes komunes, desendientes de djudios biven en muestras izlas. Usted enkontrara aki nombres djudios komo Azancot, Levy, Samuel.”
Despues de la prezentasion i la konversasion protokolar kon el prezidente, tuvo lugar la prosesion militara en onor del primer embasador de Israel…
Aze 500 anyos, trayeron akí a mis antepasados komo esklavos, oy entonan la “Hatikvah,” la Esperanza, muestro imno nasional, en onor de Israel, el paíz del Puevlo Djudío.[*]
*
En el 12 de djulio, 1995, kon el eskopo de komemorar las kreaturas esklavas ke fueron arankadas de sus djenitores en el siglo XV, se organizo, en el konteksto de la selebrasion de la Independensia XX de las izlas, una konferensia internasionala. Reprezentantes de Israel, de los Estados Unidos, Fransia, Holanda, Portugal i Espanya asistieron a esta aktividad.
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[*] Moshe Liba (autor, editor), Jewish Child Slaves in Sao Tome.

Por que o Brasil é estratégico no avanço de corporações sobre a produção de alternativas à carne. Por que isso não é necessariamente saudável. E por que o mercado financeiro chegou com tudo

Escrito por Carol Almeida

O mercado de alimentos veganos (e vegetarianos) faz parte de um nicho em ascensão. Basta observar as geladeiras dos supermercados para perceber que a oferta de produtos plant-based é cada vez maior. Segundo pesquisa realizada pela Euromonitor Internacional, os consumidores que desejam reduzir o consumo de produtos de origem animal representaram 40% do mercado global em 2020. O estudo também apontou que a demanda por esses produtos foi impulsionada por conta da pandemia.

“Carnes” produzidas a partir de células. Pós que simulam ovos. Hambúrgueres feitos em laboratório. A nova geração de produtos veganos mira bem além do público vegano, bebendo na fonte das preocupações crescentes com bem-estar animal e com a insustentabilidade ambiental da pecuária. Essas questões aparecem em um relatório feito pelo pelo The Good Food Institute, uma organização que promove alternativas ao consumo de matéria-prima animal.

O documento aponta o Brasil como um candidato ao protagonismo na produção de “carnes” e produtos de matérias-primas vegetais no mundo, justamente por ser um grande consumidor de bois, porcos e frangos. Além disso, por contraditório que possa parecer, o modelo do agronegócio de produção e exportação de alimentos é algo que coloca o país à frente nessa corrida — são produzidos aqui 250 milhões de toneladas de grãos, em particular a soja e o milho, importantes na produção de processados e ultraprocessados vegetarianos ou veganos.

N.OVO – Substituto para Ovos Plant Based - Ovos Mantiqueira

Corporações da carne e do leite, dos ovos, fundos de investimentos, consultorias estratégicas: todos estão de olho no crescimento de um setor que mira em pessoas que querem reduzir a compra de produtos de origem animal.

É preciso, então, que haja grandes investimentos financeiros em empresas de tecnologia voltadas para suprir todas essas demandas. “Com o amadurecimento da indústria, o mercado de investimentos aprendeu como analisar esses fatores e entendeu que o potencial de retorno financeiro é gigantesco”, aponta o estudo, e complementa: “O interesse do setor financeiro cresce proporcionalmente ao desenvolvimento desse mercado, fazendo com que fundos deixem de dar apoio apenas monetário para também tornarem-se parceiros estratégicos de empresas no setor.”

Dados de um estudo lançado recentemente pelo The Business Research Company estimavam que o mercado vegano global cresceria de 14,80 bilhões de dólares, em 2019, para 15,12 bilhões em 2020 – 2,3%. A aposta é que esses números atinjam a marca de 20 bilhões de dólares em 2023. Grande parte ligada ao mercado de carnes criadas por meio da tecnologia baseada em células.

A Memphis Meats, empresa de tecnologia de alimentos com sede nos Estados Unidos, recebeu um financiamento de 161 milhões de dólares por meio de alguns investidores, como a Cargill — uma multinacional dos setores alimentício, agrícola e farmacêutico — e a Tyson — uma das maiores produtoras de carne do mundo. Outra gigante internacional, a Unilever, comprou a The Vegetarian Butcher, uma empresa de produtos à base de soja que foi criada no início dos anos 2000, na Holanda, em dezembro de 2018. Segundo o site da empresa, os produtos da Butcher são vendidos em mais de 4.000 lojas em 17 países e chegaram ao mercado brasileiro em outubro de 2020.

Olhando para os Estados Unidos, a Nielsen, uma das principais empresas de pesquisa de comportamento de consumo, conduziu um levantamento no qual concluiu que 61% dos entrevistados queriam reduzir a ingestão de carne, enquanto 22% tinham intenção de tornar-se veganos ou vegetarianos. Em 98% dos casos, pessoas que procuraram por alternativas plant-based eram, também, compradoras de carne. “As marcas precisam claramente e consistentemente demonstrar por que seus produtos melhor se encaixam no estilo de vida e nas aspirações de saúde do usuário final”, menciona a consultoria.

Em dezembro de 2020, a empresa Eat Just criou barulho com uma carne criada a partir de células de aves. Com o nome de “frango premium”, a startup norte-americana, sediada em San Francisco, teve o seu produto aprovado pela Agência de Segurança Alimentar da Cingapura, o que torna o país o pioneiro em comercializar carne feita inteiramente em laboratório.

De acordo com uma reportagem publicada pelo The New York Times, um restaurante do país asiático ofertará os nuggets de “frango”. Não há informações sobre qual será o valor do produto, mas se sabe que apenas o custo de produção fica em 50 dólares por porção. Esse não é o primeiro produto vegano da empresa: a East Just já oferece no mercado uma maionese e um “ovo” à base de feijão.

Produtos lançados nos últimos anos abriram uma fenda na discussão sobre os propósitos do veganismo e em relação às opções alimentares que existiam antes. Itens como o Futuro Burguer, baseados em células, ganharam espaço rapidamente ao tentar simular textura, cor e sabor de carne. São produtos relativamente caros – a caixa com duas unidades desse hambúrguer (230g), por exemplo, custa R$ 19, em média. E são ultraprocessados, ou seja, formulações alimentícias à base de aditivos, algo que o Ministério da Saúde recomenda evitar.

A discussão se desenvolve até mesmo em torno da nomenclatura. A indústria se divide entre investir nesse novo cenário e brigar para que esses produtos não possam receber nomes como carne, ovos e leite. As agências regulatórias têm promovido discussões para entender como devem nomear esses produtos e qual é o processo de liberação dos mesmos, já que há dúvidas em termos de impacto à saúde.

Mais barato

O perfil Vegano Periférico, criado em 2017, tem hoje 354 mil seguidores no Instagram. Os irmãos gêmeos Eduardo e Leonardo Santos postam receitas e outras dicas sobre alimentação, além de refletir sobre o mercado capitalista. “Quando me tornei vegano, estava desempregado e a única opção viável era consumir legumes e vegetais. E eu percebi que era mais saudável consumir isso”, conta Eduardo, que já tinha uma visão prévia dos problemas a respeito dos malefícios de consumir ultraprocessados.

“Se a gente pensa em satisfazer o nosso paladar com produtos químicos ‘saborosos’ e muito coloridos, estamos com uma visão estreita do que é alimentação.” Ele ainda ressalta que o veganismo atua na raiz dos problemas e é contra todo tipo de exploração. “O produto de origem vegetal incentiva a produção da empresa, pois tanto o hambúrguer vegetal quanto o resto vai para a mesma finalidade.”

Pão de queijo, hambúrguer, quibe e kafta vegetal são novidades da linha vegana na rede Pão de Açúcar | Revista Nutri Online

No Brasil, o crescimento de produtos feitos por corporações para o mercado plant-based é notório. Em menos de dois anos e com lucros perceptíveis, marcas como Seara, Sadia e Taeq (do Grupo Pão de Açúcar) lançaram congelados à base de vegetais. O Grupo Pão de Açúcar fez a sua estreia nesse nicho em janeiro de 2020 e a Sadia se lançou no mercado com produtos veganos e vegetarianos em março de 2020.

Outro produto que em breve chega aos supermercados é um substituto em pó para ovos mexidos e omeletes. A novidade foi criada pela startup Novo, que pertence ao Grupo Mantiqueira, que está entre as 12 maiores granjas do mundo e é o maior distribuidor de ovos da América Latina, segundo a Forbes. Ao todo, são 11,5 milhões de galinhas, distribuídas em quatro unidades no Brasil, como informa o site do grupo. Uma linha de maioneses veganas completa os produtos da startup, na proposta de expandir seus negócios para consumidores veganos, flexitarianos e alérgicos.

Um exemplo marcante da estratégia de difusão desses novos produtos é o da norte-americana Beyond Meat, que não distribuía suas carnes vegetais no setor de produtos veganos, já que o objetivo é atrair quem continua consumindo carne convencional.

Beyond Meat anuncia construção de fábrica na China | BeefPoint

A Danone também cita essa estratégia com o objetivo de ampliar o alcance dos iogurtes e dos leites à base de plantas, diante do crescimento do público flexitariano, conforme informado no site da corporação. Os flexitarianos também são alvo dos produtos da Seara, que lançou a linha veggie em maio de 2019, assim como a Fazenda Futuro.

Em setembro de 2020, a Fazenda do Futuro, responsável pelo Futuro Burguer, finalizou uma segunda rodada de captação de investimentos, contabilizando um montante total de US$ 29,8 milhões. Se em 2019 havia conseguido US$ 8,5 milhões, dessa vez as apostas do mercado financeiro se multiplicaram. A venda do hambúrguer teve início em maio de 2019 e, agora, a corporação diz ter mais de 8 mil pontos de venda. A segunda onda de captação atraiu gigantes como BTG Pactual (banco de investimento), Turim MFO (escritório de gestão familiar, cujo único investimento é na Fazenda Futuro) e ENFINI Investments, que pertence ao Grupo PWR Capital, empresa que investe em outros oito negócios ligados a tecnologia e alimentação.

“Essa captação reforça ainda mais o potencial do Brasil para ser um hub de produção plant-based para o mundo. Para isso, vamos intensificar nossa operação comercial e de marketing na Europa e acelerar a nossa chegada nos Estados Unidos. As pessoas estão começando a entender que não há mais planeta se mantivermos o consumo exagerado de carne animal”, afirma Marcos Leta, sócio-fundador da startup.

O setor passa por um processo muito semelhante ao de outras áreas, como transportes e hospedagem. Fundos do mercado financeiro fazem apostas pesadas no crescimento de empresas nascidas há meses ou há poucos anos. A Eat Just, por exemplo, tem apenas 11 funcionários, e já recebeu aportes de US$ 220 milhões.

Uma pesquisa encomendada em 2018 ao Ibope tentou estimar a presença de vegetarianos dentro da população brasileira. Entre os 2.002 entrevistados, 8% declararam “concordar totalmente” com a afirmação de que são vegetarianos, enquanto 6% concordam “parcialmente”. A interpretação da Sociedade Vegetariana Brasileira (SVB) é de que 14% dos brasileiros seguem uma dieta exclusivamente à base de vegetais.

Selo vegano

Existem algumas certificações que indicam se determinado produto não realiza testes em animais ou é totalmente livre de matéria-prima desses seres. Uma dessas certificações foi desenvolvida pela SVB a partir de um programa que confere ao produto o Selo Vegano, criado em 2013. De acordo com a ONG, qualquer empresa pode solicitar o selo, pois somente o produto em questão é avaliado, e não as práticas corporativas em geral.

Ao ser questionada sobre frigoríficos produzirem alimentos veganosa SVB pontuou que acredita “que todos temos um papel fundamental na construção de um mundo melhor, mais justo, ético e sustentável, não só como pessoas, mas também como organizações e empresas. Infelizmente, nossa sociedade foi moldada em cima de um consumo errôneo e cruel, mas hoje, é evidente que não dá mais para seguir de acordo com os padrões antigos daquilo que acreditávamos ser uma alimentação saudável”.

A SVB também reforçou que apoia “qualquer iniciativa de uma empresa em colocar no mercado um produto que não tenha gerado nenhuma demanda animal. Sabemos do potencial que os microempreendedores e startups possuem em inovar e trazer uma visão totalmente diferente e nova do que estamos acostumados, mas também reconhecemos a responsabilidade que as grandes corporações possuem em fazer realmente parte do movimento, e gerar impactos positivos, nesse caso, na oferta de produtos a base de vegetais, o que significa uma revisão de seus valores quanto à sustentabilidade (e tudo o que está relacionado a ela) de seus processos”.

No site do Selo Vegano estão listados 1.112 itens, entre sapatos, cosméticos, doces, castanhas, farinhas e alimentos congelados. Esses produtos são distribuídos em supermercados, restaurantes e lojas especializadas, como o Vegan Sisters, inaugurado em maio de 2019, em Belo Horizonte. Paula Gomes, proprietária e “faz-tudo” do negócio, sentiu a necessidade de abrir o empório vegano quando percebeu a dificuldade de encontrar alguns produtos na cidade. “Os itens passam por uma curadoria. Eu experimento tudo antes de trazer, vejo qualidade  e custo-benefício, além dos diferenciais de cada um”, relata. Com investimento de R$ 150 mil e despesas fixas de R$ 8 mil, o comércio tem lutado para sobreviver durante o período da pandemia. “Ficamos alguns meses fechados e ainda não tivemos lucros, os últimos meses foram só prejuízo”, conta.

Um levantamento feito pela Associação Brasileira de Startups, a pedido da reportagem, informou que há 12 “soluções” veganas. Na interpretação da organização, “soluções” são empresas que oferecem inovações reais. Uma delas é a Natural Science, uma empresa sediada em Curitiba que nasceu em 2012, a partir da criação de produtos vegetarianos. Atualmente conta com cinco produtos diferentes no catálogo, entre queijos em pó e doces. Em 2016, a startup participou da versão brasileira do programa Shark Tank e recebeu um investimento de R$ 400 mil de Carlos Wizard, empresário próximo ao bolsonarismo e dono da rede Mundo Verde.

Os leites vegetais têm conquistado destaque entre os produtos veganos, pois algumas marcas pretendem atingir o público celíaco e intolerantes à lactose, vendendo a ideia de colocar no mercado opções mais saudáveis para o consumidor.

A Nestlé, por meio do Programa Scale-Up Endeavor Alimentos e Bebidas, é uma das investidoras da NoMoo, produtora de laticínios à base de castanhas. Segundo notícia divulgada no portal da empresa suíça, entre 2017 e 2019, foram investidos mais de R$ 15 milhões em produtos plant-based. Uma das linhas que faz parte da companhia é a Nature’s Heart, que além de atuar no seguimento dos leites, também produz lanches e refeições semiprontas.

Se frigoríficos entraram nesse mercado, não haveria por que a empresa-símbolo dos produtos lácteos ficar de fora. A Danone lançou em 2018, no mercado brasileiro, a linha Silk de leites vegetais, após uma transação, finalizada em 2017, em que a multinacional francesa adquiriu a Whitewave (uma empresa americana de produtos orgânicos) por US$ 12,5 bilhões. No fim de 2020, a corporação expandiu a linha de produtos à base de plantas a partir dos produtos da Alpro (de bebidas e comidas vegetais) e da Vega (linha de suplementos alimentares).

Segundo uma reportagem publicada pela Reuters, um dos executivos da Danone, Emmanuel Faber, declarou estar preocupado com o rumo que as grandes indústrias alimentícias estão tomando. Em um encontro de varejistas das maiores empresas de produtos industrializados do mundo, em Berlim, Faber destacou que as pessoas estão cozinhando cada vez mais, e que os consumidores deixarão de consumir os produtos industrializados se as empresas não começarem a enfrentar questões como obesidade, desigualdade e mudança climática.

Ainda segundo a reportagem, ele declarou: “A revolution is cooking, what are we going to do about it?”. Traduzindo: uma revolução está cozinhando, o que vamos fazer em relação a isso?

 

[Fonte: http://www.ojoioeotrigo.com.br]

Instituto criado pelo chef paulista transforma a especiaria em marcas exclusivas e obtém financiamento de R$ 424 mil para pesquisa; kalungas recebem menos de 10% do valor e afirmam que são excluídos das decisões sobre o produto

Escrito por Caio de Freitas Paes

No Território do Sítio Histórico e Patrimônio Cultural Kalunga, maior quilombo do Brasil, que engloba os municípios goianos de Cavalcante, Monte Alegre e Teresina de Goiás, existem especiarias e alimentos únicos, cultivados há gerações pelas comunidades quilombolas. São preciosidades como o arroz-de-pilão, o gergelim e a pimenta-de-macaco, típicas da Chapada dos Veadeiros, que encantam os visitantes e fortalecem a agricultura familiar e agroecológica na região.

Box do Instituto ATÁ no Mercado de Pinheiros. Foto: Heloisa Ballarini/Secom

Desde o último dia 13 de abril, parte desses produtos está à venda para um público mais amplo, graças ao lançamento da linha Ecossocial Kalunga no Mercado de Pinheiros, em São Paulo. A chegada à capital paulista se deu pelo renomado chef Alex Atala, reconhecido pelo uso de ingredientes de diferentes biomas brasileiros em pratos de alta gastronomia. Ele é o criador do projeto Baunilha do Cerrado, conduzido por sua organização – o Instituto Atá – no território quilombola entre 2016 e 2018.

O que não veio a público é que o projeto foi marcado por manobras jurídicas e entreveros entre a equipe do chef e os kalungas. A Associação Quilombo Kalunga (AQK), parceira local de Atala na execução das atividades, não foi convidada para o lançamento: no evento estiveram presentes apenas dois moradores da comunidade Vão de Almas, local onde o projeto foi desenvolvido – os contatos com eles foram feitos sem conhecimento dos representantes oficiais do quilombo.

“Só fiquei sabendo depois que eles foram apresentar esses produtos em São Paulo”, diz o presidente da AQK, Vilmar Souza Costa. “Eles [Instituto Atá] abordam as pessoas isoladamente, não sei se pagaram por essas participações, e o território é um só”.

O fio que desvela a intrincada história por trás dos desentendimentos é, afinal, a baunilha – especiaria à qual Atala teve acesso anos antes, durante uma viagem ao nordeste de Goiás; dali em diante, seu interesse por ela só aumentou. A baunilha agroecológica possui essência marcante e é usada em receitas de confeitaria e na aromatização de pratos de alta gastronomia. Extraído das favas de orquídeas do gênero Vanilla, o ingrediente é bem cobiçado no Brasil e no exterior.

Atala teve acesso às plantações e pesquisou propriedades da espécie. Foto: Associação Quilombola Kalunga

A aproximação do chef com quilombo culminou em um projeto de R$ 424 mil, criado para “ajudar os quilombolas a formar uma cadeia produtiva da espécie”. A Fundação Banco do Brasil, parceira na empreitada, garantiu pouco mais de R$ 382 mil dessa verba, que deveria ser usada em melhorias e capacitações para os kalungas. Concluído o projeto, os quilombolas estão descontentes com o que lhes restou.

Com a parceria, a equipe de Atala lidou com amostras e mudas nativas, teve acesso às plantações e pesquisou as propriedades botânicas da espécie. Enquanto isso, nos bastidores moveu esforços para tornar a baunilha do Cerrado uma marca exclusiva, sem partilha ou acordo prévio com os kalungas.

MANOBRAS JURÍDICAS E DUAS MARCAS REGISTRADAS

Foi em 2014 que Alex Atala descobriu que o quilombo goiano possui a tão desejada baunilha e que pequenos agricultores kalungas a vendiam por preços irrisórios. Preciosa, ela não é mais cara que o ouro, mas vale mais que a prata no mercado internacional: o preço do quilo pode ultrapassar US$ 600.

Em média, a dupla de favas custa entre R$ 10 e R$ 20 em feiras agroecológicas como a de Alto Paraíso de Goiás, a cem quilômetros da comunidade do Vão de Almas. O território kalunga possui pelo menos três espécies crioulas de baunilha: Vanilla bahianaVanilla pompona e Vanilla guaianensis, de onde as favas são extraídas. Acredita-se que menos de 1% da essência de baunilha vendida em todo o mundo seja derivado de favas livres de agrotóxicos, como as encontradas por lá.

Enquanto desenvolvia atividades no Vão de Almas, o instituto de Alex Atala tomou medidas legais em rel

ação à planta sem avisar os kalungas, dando início a uma série de tentativas para tornar a “Baunilha do Cerrado” uma marca comercial. Em 2019, com o projeto já terminado, o Atá obteve o registro do nome popular da iguaria em dois dos cinco pedidos que formalizou junto ao Instituto Nacional da Propriedade Industrial (Inpi). Outros dois pedidos foram parcialmente indeferidos – o que significa que ainda cabem recursos para a concessão – e apenas um foi totalmente negado, no dia 26 de fevereiro.

As marcas são agora propriedade exclusiva do instituto pelos próximos dez anos.

As atividades com os quilombolas ainda estavam em andamento quando os pedidos foram protocolados. Os kalungas – que se reúnem com frequência para tomar decisões coletivas sobre o território e seu uso – foram pegos de surpresa, pois não havia nada combinado sobre registros ou criação de marcas comerciais no acordo com Atala. “A ideia do projeto era boa, mas da parte deles não houve respeito com a comunidade”, diz Vilmar. “Teve muita falta de comunicação, principalmente com a associação”.

“Ouro negro”: alta procura por baunilha levou à explosão de conflitos agrários em Madagascar. Imagem: Expresso

Desde 8 de maio de 2019, o Instituto Atá detém o uso exclusivo da marca “Baunilha do Cerrado” para serviços de beneficiamento de alimentos e de assessoria, consultoria e concessão de informações sobre pesquisas no campo de agricultura. No entanto, o INPI não autorizou o ATÁ a usar a marca “Baunilha do Cerrado” no comércio de alimentos produzidos pela agricultura familiar, povos e comunidades tradicionais, na divulgação e publicação de textos publicitários e na organização de eventos para fins publicitários e/ou comerciais. A proibição não evitou o lançamento da linha Ecossocial Kalunga, em abril.

O instituto ligado a Atala arranjou uma saída jurídica para a questão: sua equipe desenvolveu outra logomarca, caracterizada por uma reprodução em desenho da espécie com o nome “Projeto Baunilha do Cerrado”, em grafia estilizada. À época do evento em São Paulo, o Atá ainda não havia entrado com o pedido no 917283783 para registrar essa marca. Novamente, os quilombolas ficaram de fora.

Andrea Gonçalves, advogada da associação, afirma que o recurso do instituto desagradou a comunidade:

–  A proposta do projeto do Instituto à comunidade envolvia a geração de renda, acesso ao mercado-fim através do cultivo da baunilha e seus subprodutos, e a organização da comunidade para a comercialização de outros produtos da sua base produtiva. E tudo isto feito através da Associação Quilombo Kalunga. No entanto, a AQK não teve participação ativa em várias tomadas de decisões, inclusive, ocorrendo o lançamento dos seus produtos com uma identidade visual que carrega o nome KALUNGA, para a qual sequer puderam opinar na elaboração.

Em resposta aos questionamentos enviados pela reportagem, Alex Atala afirma:

– Fizemos esses pedidos com o objetivo de exclusivamente preservar o projeto, proteger a baunilha de uma possível superexploração em estado selvagem e cumprir com o convênio com a Fundação Banco do Brasil.

Questionada, a fundação esclarece que “não houve previsão para registro da marca”. Do lado quilombola, a assessoria jurídica garante que não foi consultada e sequer informada sobre os registros junto ao Inpi. O chef disse que os kalungas estão liberados para usar as marcas. A assessoria do quilombo não confirma, dizendo que não recebeu documentos que comprovem essa autorização.

A íntegra do posicionamento do instituto pode ser conferida em: “Respostas do Instituto ATÁ sobre registro da marca Baunilha do Cerrado

REAÇÕES CONTURBADAS ENTRE CHEF E KALUNGAS

As tentativas de tornar a baunilha do Cerrado e suas derivações em marca são importantes para entender os problemas em torno do projeto. Tais atitudes trincaram a imagem positiva que o Atá atribui à iniciativa e, por consequência, abalaram sua relação com os kalungas.

“Baunilha do Cerrado” é foco de disputa entre kalungas e o Instituto ATÁ.

 

No relatório final do convênio com a Fundação Banco do Brasil fica claro que as diferenças se tornaram um problema conforme as ações eram executadas, criando assim um clima conturbado entre a equipe de Atala e os kalungas. No documento, o Atá faz uma avaliação:

– Uma das grandes dificuldades deste projeto, devido ao modo de organização social e também às diferenças culturais e de entendimento que muitas vezes dificultam a comunicação de nossa equipe, é a coleta de assinatura para atividades pertinentes ao projetoMuitos não querem ou não se sentem nada confortáveis ao assinar documentos, mesmo com toda a explicação de nossa equipe de campo.

Do outro lado, a principal reclamação dos kalungas é que sua participação no projeto foi limitada desde o início. Eles questionam o saldo das palestras e das oficinas para produção, organização e comercialização de alimentos – compromissos firmados para, de fato, ajudá-los a fortalecer seu modo de cultivo e subsistência. Os quilombolas imaginavam que, terminado o projeto, teriam condições de explorar economicamente sua produção agrícola sem intermediários, com autonomia.

A realização das atividades está comprovada em fotos e vídeos mas, ao que parece, não se transformou em ganhos reais à comunidade. A consolidação de uma cadeia produtiva da baunilha do Cerrado e de outras especiarias cultivadas ali ainda não vingou. Os quilombolas acreditam que, na prática, serviram apenas para garantir o acesso da equipe de Atala à baunilha.

O kalunga Romes Santos foi um dos jovens líderes do Vão de Almas que participou das atividades. “Criamos um grupo para manter a transparência junto ao pessoal do Vão de Almas e do quilombo: de qualquer medida que fosse tomada a gente participaria e a comunidade estaria de olho”. Mas, segundo ele, a partir do momento em que entrou dinheiro, o Atá parou de prestar esclarecimentos. “Não davam explicação para mais ninguém, faziam as coisas do jeito que eles queriam”, afirma.

Do outro lado, o instituto se pronuncia:

– Trabalhamos em parceria com a comunidade Kalunga para que ela fortaleça seus sistemas de produção, torne-se independente e possa empoderar-se financeiramente.

MENOS DE 10% DO ORÇAMENTO FOI PARA A COMUNIDADE

O projeto Baunilha do Cerrado teve R$ 424 mil à disposição. A maior parte dos recursos veio da Fundação Banco do Brasil, mas houve outros aportes – como o da principal agência das Nações Unidas para Alimentação e Agricultura, a FAO, que investiu R$ 25 mil, e o próprio Instituto Atá, que bancou em torno de R$ 40 mil.

Produtos da linha Ecossocial Kalunga

 

Encerrado oficialmente em 20 de dezembro de 2018, o convênio determinava que 9,85% da verba total – pouco mais de R$ 41 mil – fossem investidos na compra de produtos ou serviços para os kalungas, tidos como uma contrapartida do projeto. Diretamente, apenas R$ 8,7 mil foram gastos na comunidade até agora; o valor não chega nem a 3% do orçamento.

O valor foi usado na aquisição de arroz, farinha de mandioca, gergelim, mesocarpo de babaçu e pimenta-de-macaco, produtos que compõem a linha Ecossocial Kalunga. Segundo o Instituto Atá, “as aquisições foram intermediadas pela cooperativa Central do Cerrado, que selecionou quais produtos seriam adquiridos, beneficiou e embalou-os para a comercialização”; a cooperativa recebeu R$ 35 mil pelos serviços.

Para fechar a conta e completar os 9,85% da verba total, o instituto considera produtos e entregas que não foram de fato usados pelos kalungas até agora. Entram na equação o desenvolvimento de um site oficial, por R$ 18 mil, e a criação da logomarca do projeto, hoje registrada, por R$ 5 mil. Os kalungas reclamam da eficácia das palestras e oficinas voltadas à comunidade que, na prestação de contas, custaram R$ 10 mil. Romes diz que a comunidade não os quer mais na região:

– Disseram que iam ensinar a gente a fazer o plantio de mudas, receitas e jeitos de cozinhar usando a baunilha, mas nada disso prestou, tá tudo igual como era antes, e a comunidade não quer mais eles aqui. 

À reportagem, Alex Atala diz que sua equipe não foi ao Vão de Almas para encerrar oficialmente as atividades – apenas comunicou o fim do projeto à associação do quilombo via e-mail.

AO LADO DA EMBRAPA, ATÁ MIRA PRODUÇÃO NACIONAL

Por dois anos, voluntários e profissionais contratados por meio do projeto Baunilha do Cerrado tiveram amplo acesso às terras e aos saberes kalungas, enquanto os quilombolas sentiam-se, gradativamente, deixados de lado. Ao longo do processo, a equipe de Atala pode conhecer práticas tradicionais de extração e partes do território onde a especiaria é cultivada.

Amostras de Vanilla pompona são coletadas durante visita de pesquisadora mexicana.

 

A imersão rendeu frutos. Foram realizadas pelo menos três pesquisas botânicas sobre as baunilhas: especialistas franceses, mexicanos e brasileiros fizeram a coleta de amostras. Segundo o Instituto Atá, os pesquisadores atuaram apenas como voluntários na iniciativa. Há versões conflitantes em relação às amostras: moradores das comunidades do Engenho II, por onde a equipe de Atala também transitou, e do Vão de Almas, alegam que mudas de baunilha foram levadas sem qualquer aviso à associação do quilombo. À reportagem, Alex Atala negou as afirmações.

Hoje, os kalungas estão receosos quanto ao uso das informações concedidas sobre a baunilha. O presidente da associação afirma:

– No projeto, mostramos algumas áreas nativas de onde extraímos a baunilha aqui, além de apresentar técnicas tradicionais nossas, de manejo, para a equipe [do Instituto Atá]. Estamos preocupados com detalhes legais: vai que esse povo consegue registrar e patentear o uso? Ou o modo como plantamos nossa baunilha?

A atual legislação os resguarda, mesmo que minimamente, diante da possibilidade. No Brasil não é permitido o registro de patente e marca sobre “o todo ou parte de seres vivos naturais e materiais biológicos encontrados na natureza”.

Fato é que o Atá tem novos planos em relação às baunilhas. Em parceria firmada com a Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (Embrapa) pouco após a imersão no quilombo goiano, onde teve amplo acesso a amostras e saberes tradicionais, o instituto vai participar da criação de um estoque de sementes nativas das espécies brasileiras. Durante o projeto, a equipe do chef visitou os kalungas mais de quarenta vezes, filmando e registrando parte dessas visitas.

Em novembro de 2018, o instituto assinou um termo de cooperação para criar uma cadeia de produção nacional da especiaria. Segundo a Embrapa, o convênio vale por quatro anos e engloba “ações de pesquisa, desenvolvimento e inovação relacionadas às espécies brasileiras”. Estão previstas atividades de prospecção, coleta e criação de um estoque de sementes sem modificação genética. O órgão acrescenta que, “caso os resultados alcançados sejam objeto de patentes futuras, novos acordos terão de ser feitos”.

Na nota, Alex Atala informa que “nem o Atá nem a Embrapa possuem mudas de baunilha do Cerrado advindas do território quilombola. Não retemos em nenhum momento do projeto informações georreferenciadas e as técnicas quilombolas de seu cultivo”.

CIFRAS EXPLICAM DISPUTAS E INTERESSES

Cultivada sem agrotóxico, baunilha do Cerrado se destaca das demais.

A baunilha do Cerrado mal entrou no mercado e já se destaca. As favas cultivadas pelos quilombolas goianos crescem e pesam muito além das encontradas no resto do mundo, superando outras variedades, como a tradicional baunilha mexicana, que pesa, em média, 0,02 g.

Em Madagascar, ilha no leste da África responsável por 65% da produção mundial de baunilha, a procura pelo “ouro negro” tem gerado conflitos que vão do roubo de colheitas à expulsão de camponeses por grupos armados. Depois da passagem do ciclone Ava, em janeiro, o preço do quilo disparou. De algo como US$ 20, o valor pulou para a casa dos US$ 600, inflamando os confrontos no campo, com a formação de milícias rurais para proteção das colheitas.

Segundo o Banco de Dados Estatísticos de Comércio de Produtos das Nações Unidas, o Comtrade, a exportação de baunilhas de Madagascar atingiu US$ 894 milhões em 2017. Os Estados Unidos são o principal comprador no mercado mundial, concentrando US$ 575 milhões em importações nesse mesmo ano.

Esse contexto global tem aumentado a cautela dos kalungas, que temem que o cultivo intensifique os conflitos, somando-se a outras ameaças que os cercam – como projetos de hidrelétricas, garimpos ilegais e a expansão da soja no entorno. Os quilombolas ainda batalham pela posse definitiva de ao menos 118 mil hectares do seu território.

 

 

 

[Foto principal: Fartura Brasil – fonte: http://www.deolhonosruralistas.com.br]

El primero de enero comenzó la ruta para eliminar, en un plazo de tres años, el uso de glifosato en México y prohibir el maíz transgénico, de acuerdo con el decreto que el gobierno federal emitió en una edición vespertina del Diario Oficial de la Federación en el último día de 2020.

Se definió que a más tardar en el primer semestre de 2023, las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de Salud (Ssa) y de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), así como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) promoverán las reformas legales correspondientes.

Se instruye a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal para que, a partir de la entrada en vigor del presente decreto, se abstengan de adquirir, utilizar, distribuir, promover e importar glifosato o agroquímicos que lo contengan como ingrediente activo, en el marco de programas públicos o de cualquier otra actividad del gobierno, ordena la publicación.

Greenpeace México celebró la publicación del decreto y consideró que este es un paso muy importante en la dirección correcta para avanzar hacia la agricultura ecológica, lo que resulta fundamental para la producción de alimentos saludables y gozar de soberanía y autosuficiencia alimentaria.

Señaló que se salda una deuda histórica con la diversidad genéticadel país », ya que desde hace 21 años, junto con organizaciones campesinas, académicos, investigadores artistas e intelectuales, impulsaron su eliminación.

Se establece que la Sader y la Semarnat promoverán alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas que resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente, para remplazar el uso del glifosato.

Asimismo, el Conacyt emitirá recomendaciones anuales para las autoridades competentes que les permitan sustentar, en su caso, la cantidad de glifosato que autorizarán a los particulares para su importación.

 

Il existe 1900 variétés d’insectes comestibles dans le monde. Karen Bleier / AF

 

Écrit par Gaëlle Pantin-Sohier

Professeur des universités en science de gestion, Université d’Angers

 

Coléoptères, chenilles, sauterelles… ça se mange, et c’est écologique ! Cette pratique, l’entomophagie, est pourtant encore balbutiante dans l’Hexagone, même si les enjeux environnementaux et nutritionnels modifient les comportements alimentaires des Français. Ceux-ci prennent conscience de l’impact majeur de la production et de la consommation alimentaire sur l’environnement et la santé. Une prise de conscience renforcée par la crise de la Covid-19 et le confinement.

La recherche d’alternatives et l’adoption de nouveaux régimes alimentaires (flexitarisme, véganisme, végétarisme) mettent en évidence l’intérêt que pourrait revêtir l’entomophagie.

En effet selon la FAO (Food and Agriculture Organisation), les insectes sont considérés comme une alternative durable aux protéines animales face à la raréfaction des ressources naturelles et à l’augmentation de la population mondiale.

La question de la réhabilitation de la consommation d’insectes dans les pays occidentaux est donc sur la table en raison des enjeux nutritionnels, économiques et écologiques qu’elle implique. Car les atouts de ce mets surprenant sont nombreux.

Leur taux de conversion alimentaire (quantité de nourriture requise pour produire une augmentation de poids de 1 kg d’insectes) est par exemple quatre fois plus élevé que celui des bovins. Ainsi, en moyenne, 2 kg d’aliments sont nécessaires pour produire 1 kg d’insectes, tandis que les bovins exigent 8 kg d’aliments pour produire 1 kg d’augmentation de la masse corporelle animale.

Autre avantage, leur faible production de gaz à effet de serre, qui est 10 à 100 fois plus faible que celle des porcs. De plus, ils consomment beaucoup moins d’eau qu’un élevage de bétail conventionnel, fournissent des protéines de haute qualité et présentent un faible risque de transmission de maladie zoonotique (grippe aviaire ou coronavirus).

Mais face à ces atouts majeurs se dresse un problème de taille : celui de l’acceptation des insectes en tant qu’aliment dans les pays occidentaux.

L’entomophagie, pratique émergente en Europe

Si quelques pratiques émergent en France et en Europe, la consommation reste marginale et expérientielle. Pour la majorité des consommateurs, les insectes sont considérés comme culturellement non comestibles, porteurs de dégoûts, de peurs, et associés à des comportements primitifs.

Pourtant, il existe, toujours selon la FAO, 1900 espèces d’insectes comestibles dans le monde (dont 250 en Afrique, plus de 500 au Mexique, 170 en Chine ou encore 428 dans le bassin amazonien).

Les plus couramment consommés sont les coléoptères (coccinelles, scarabées, hannetons, 31 %), les lépidoptères (chenilles, 18 %), les hyménoptères (abeilles, guêpes et fourmis, 14 %), orthoptères (sauterelles, criquets et grillons, 13 %) et hémiptères (cigales, cicadelles, cochenilles et punaises, 10 %).

Des sauterelles frites au Laos (Vientiane, 2010). Source : Chaoborus, Wikimedia Commmons. CC BY

Les consommateurs occidentaux ingèrent, sans le savoir, près de 500 grammes d’insectes par an via les colorants alimentaires, principalement la cochenille, à l’origine du carmin, un colorant rouge foncé.

Mais l’acceptation de cette alternative alimentaire implique une évolution des comportements et passe par une meilleure connaissance des déterminants sociaux, culturels, psychologiques et sensoriels des préférences et pratiques alimentaires.

Notre étude, publiée en 2019, explique pour quelles raisons les consommateurs ont des difficultés à adopter cette innovation alimentaire et quels mécanismes cognitifs (catégorisation, familiarisation) peuvent produire des effets positifs en matière d’acceptation.

Représentations des insectes : comestibles ou pas ?

Dans le domaine alimentaire, il est difficile de rattacher les insectes à une catégorie mentale existante. Or, la catégorisation joue un rôle majeur, notamment pour distinguer le « comestible » du « non comestible ».

En Occident, les insectes s’inscrivent dans la catégorie non comestible puisqu’ils sont considérés comme « non mangeables dans ma culture ».

Selon Rozin et Fallon, trois motifs de rejet de ces aliments sont identifiables : les propriétés sensorielles (liées à l’aversion), les conséquences anticipées de l’ingestion (liées au danger) et la dimension idéationnelle (liée au dégoût).

L’autre facteur dont dépend la catégorisation est l’expérience qui développe la familiarité et conduit ainsi à une augmentation de l’appréciation et de l’acceptation d’un nouveau produit.

Un ver au curry, plutôt appétissant !

Les résultats de notre étude qualitative portant sur 37 sujets âgés de 18 à 30 ans confirment la difficulté des répondants à catégoriser l’insecte comme aliment, ce qui provoque un rejet de sa consommation. Néanmoins, la nature des produits testés (insectes entiers nature, aromatisés et sous forme transformée) modère l’évaluation gustative des produits et leur degré d’acceptabilité.

Pour les insectes nature (vers de farine, vers à soie, vers de bambou, grillons, courtilière, sauterelle), l’aversion des répondants s’est exprimée spontanément – avant même que le produit ne soit goûté – en raison du caractère prétendument dangereux ou dégoûtant des insectes.

Le sentiment de danger provient de leur association à la saleté, à leur petite taille (qui les rend incontrôlables), à leur nombre très important. Autres associations négatives : leur capacité à se dissimuler, leurs mouvements et bruits (ils bourdonnent et grouillent), leur nuisibilité lorsqu’ils détruisent les champs, leur piqûre parfois dangereuse.

Le dégoût, quant à lui, se manifeste vivement car les insectes sont jugés répugnants notamment en raison des propriétés texturales qu’ils véhiculent (visqueux, gluants, craquant sous la dent, farineux).

Cependant, la transformation des produits impacte très fortement la comestibilité des insectes. En effet, lorsque les insectes sont aromatisés ou dissimulés dans des aliments connus, la familiarisation s’accroît et les insectes sont envisagés comme comestibles.

Le fait d’utiliser des marqueurs gustatifs connus (curry et goût barbecue dans notre étude) a permis d’atténuer le rejet. Certains répondants affirment même passer le cap de la dégustation en raison de leur appétence pour les arômes utilisés.

De façon plus marquée, lorsque les insectes sont intégrés dans une préparation connue (sablés au fromage ou gâteau au chocolat à base de vers de farine broyés), les consommateurs oublient tout simplement leur présence et leur attribuent d’emblée un statut comestible.

Gâteau au chocolat aux vers de farine. Dieter Nagl/AFP

Le fait que 36 répondants sur 37 aient ainsi goûté aux sablés et au gâteau au chocolat démontre l’importance de dissimuler les insectes, visuellement et gustativement, pour favoriser leur acceptation.

Accroître la familiarisation

Notre étude montre que pour favoriser la comestibilité des insectes, il semble intéressant, dans un premier temps, de proposer des catégories de produits connues et valorisées à base d’insectes avant de mettre en avant les produits sous leur forme brute. Les insectes sous forme de poudre peuvent ainsi être incorporés dans des pâtes ou des barres de céréales, tandis que les insectes entiers peuvent être recouverts de chocolat.

Ensuite, il s’agit d’accroître la familiarisation et la probabilité d’essai en présentant les nouveaux produits à base d’insectes à côté de produits familiers : des chips à la farine de criquets dans le rayon chips, des burgers aux insectes à côté des burgers aux steacks végétaux…

Il est également important de renforcer la confiance des consommateurs en vendant ces innovations sous des noms de marques connues, de proposer des packagings valorisant le produit et de mettre en avant des ambassadeurs reconnus et appréciés du grand public (chefs, influenceurs ou sportifs médiatiques).

Ces différents leviers devront être accompagnés de campagnes de sensibilisation sur les avantages de l’entomophagie (en s’adressant aux enfants qui pourraient être de puissants vecteurs de changement sur le plan alimentaire) mais aussi d’un cadre juridique européen incorporant les insectes comme denrée alimentaire pour les humains.

Prix élevé

En effet, dans le cadre de la législation sur les « nouveaux aliments », l’Union européenne a la charge d’évaluer les risques sanitaires liés à la consommation de ces denrées et d’autoriser leur mise sur le marché, mais tarde à fournir ses conclusions. En attendant ces conclusions, la France suit les recommandations de l’UE en interdisant la commercialisation des insectes comestibles, mais la Belgique tolère la mise sur le marché de quelques espèces.

Reste enfin la question du prix, qui demeure très élevé. Afin de rendre ces nouveaux produits accessibles au plus grand nombre, l’automatisation et l’intensification de la production et de l’élevage d’insectes est nécessaire.

C’est le projet de la start-up française Ynsect, qui se lance dans l’élevage et la transformation à grande échelle de vers de farine.

Mais les insectes produits par Ynsect sont à destination de la filière animale, sept espèces étant actuellement autorisées à nourrir les poissons et animaux de compagnie. Pour la production d’insectes à destination des humains, il faut encore attendre…

 

[Source : http://www.theconversation.com]

Au Brésil, premier pays exportateur de viande au monde, végétariens et végétaliens sont de plus nombreux et de mieux en mieux servis par une multitude de start-up spécialisées dans l’alimentation non carnée.

Voilà quelques années, arrêter de manger de la viande était impensable pour la grande majorité des Brésiliens. Ce n’est plus tout à fait le cas, rapporte The New York Times.En 2018, ils étaient déjà 30 millions, soit 14 % de la population du pays, à se déclarer végétariens ou végétaliens :

Alors que le pays reste le plus premier exportateur de viande au monde, les supermarchés brésiliens proposent désormais des aliments à base de protéines végétales à côté de la viande rouge, de la volaille et du poisson. Et dans les quartiers chics des grandes villes, les restaurants servent des plats gastronomiques sans viande à une clientèle moderne et décontractée.”

Adieu la Feijoada, bonjour le hamburger végétarien !

“Nous sommes en pleine révolution”, confirme Bruno Fonseca, l’un des cofondateurs de New Butchers, une start-up spécialisée dans les hamburgers végétariens et autres substituts de blanc de poulet.

Cette année, Outback Steakhouse, l’une des chaînes de restaurants les plus populaires au Brésil, a lancé un hamburger à base de brocoli et de chou-fleur. JBS, une des très grandes entreprises brésiliennes du secteur agroalimentaire, leader mondial de la transformation de viande, a lancé une gamme de produits végétariens imitant la texture et la saveur de la viande.

La peur des maladies cardiovasculaires, en recrudescence dans le pays, tout comme l’obésité et le diabète, n’est pas pour rien dans cette “révolution”. L’exemple donné par quelques personnalités très populaires joue également un rôle, explique le New York Times. Ainsi le vidéaste Felipe Neto, dont la chaîne YouTube compte plus de 40 millions d’abonnés, a annoncé en 2019 qu’il se convertissait au végétarisme à cause de l’indignation mondiale provoquée par la déforestation de l’Amazonie.

Mais la plus influente de ces vedettes brésiliennes converties au végétarisme reste l’animatrice de télévision Xuxa Meneghel, devenue célèbre dans les années 1990 grâce à son émission de variétés. Et Xuxa Meneghel en est sûre, c’est grâce à son régime strictement végétarien qu’elle a conservé intacts son dynamisme et sa libido.

Adieu la Feijoada – fameux ragoût de viande de porc et de haricots noirs qui fait office de plat national – et bonjour le hamburger végétarien à la brésilienne !

 

[Photo : Pixabay/cc – source : http://www.courrierinternational.com]

El número de vegetarianos en Brasil se duplicó en un periodo de seis años, lo que ha originado una floreciente industria basada en vegetales. La nación, creen algunos empresarios, tiene el potencial de convertirse en un gran exportador de alimentos no cárnicos.

Una clase al aire libre de alimentación consciente en Río de Janeiro. El número de vegetarianos en Brasil casi se duplicó entre 2012 y 2018.

Una clase al aire libre de alimentación consciente en Río de Janeiro. El número de vegetarianos en Brasil casi se duplicó entre 2012 y 2018.

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Después de que por años se dedicó a proporcionar grandes cantidades de comida vegana a un ashram (un lugar de meditación hinduista) ubicado en las montañas en las afueras de Río de Janeiro, la vida de Luiza de Marilac Tavares se sacudió cuando la pandemia ocasionó el cierre del centro y quedó desempleada.

Empezó a cocinar en casa, con la esperanza de llegar a fin de mes recibiendo órdenes de gente que conocía. Pero sucedió algo distinto: los pedidos de su exquisita comida se dispararon. Con un poco de marketing de Instagram, sin darse cuenta había aprovechado el auge de la demanda de alimentos de origen vegetal en Brasil.

El país, que es el exportador de carne más grande del mundo, ha experimentado un cambio drástico hacia las dietas de origen vegetal. El número de personas que se declaran vegetarianas en Brasil casi se ha duplicado en un lapso de seis años, según una encuesta realizada por la empresa de encuestas Ibope; 30 millones de personas, o el 14 por ciento de los brasileños, declararon ser vegetarianos o veganos en 2018.

Tavares, una hare krishna que describe la cocina como un acto sagrado que la acerca a Dios, explicó: “Hay un cambio de conciencia en marcha”.

Pero el auge de la demanda se extiende mucho más allá del entorno hinduista.

Los supermercados tradicionales ahora ofrecen alimentos fabricados a partir de proteína de origen vegetal junto a la carne, el pollo y el pescado. Y en los barrios más exclusivos de las grandes capitales, los restaurantes, que prestan tanta atención a la atmósfera como al menú, sirven platillos ingeniosos sin carne a un público informal y moderno.

Luiza de Marilac Tavares, con una mascarilla negra, habla con sus clientes mientras almuerzan. La demanda de su comida se ha disparado.

Luiza de Marilac Tavares, con una mascarilla negra, habla con sus clientes mientras almuerzan. La demanda de su comida se ha disparado.

Esta transformación ha convertido a una nación de 212 millones de personas —mundialmente conocida por sus restaurantes con toda la carne que puedas comer, y bajo un escrutinio cada vez mayor por las emisiones de carbono generadas por sus fincas ganaderas— en una potencia de la innovación alimentaria de origen vegetal.

En Brasil, las empresas emergentes de alimentos de origen vegetal han experimentado una gran demanda desde que los productos análogos de proteína animal comenzaron a estar disponibles ampliamente en supermercados y restaurantes en 2019. Los fundadores de estas empresas predicen que en pocos años los consumidores no podrán notar la diferencia entre una carne de hamburguesa extraída de una vaca o una producida con proteína de guisantes, jugo de remolacha y almidón de papa.

“Estamos en medio de una revolución”, aseguró Bruno Fonseca, uno de los cofundadores de New Butchers, una de las nuevas empresas brasileñas que hace réplicas de alimentos de origen animal con ingredientes vegetarianos; incluidas las hamburguesas, alternativas a las pechugas de pollo y un salmón de imitación.

Según explican los expertos, el alejamiento de las proteínas de origen animal se debe principalmente a problemas de salud. En años recientes, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares han aumentado en Brasil como resultado de la adopción de una vida más sedentaria de la población y del creciente abaratamiento y amplia disponibilidad de la comida chatarra.

El aumento de la deforestación —que gran parte se explica por la industria de la carne— y un movimiento cada vez más visible por los derechos de los animales son factores secundarios que motivan a los brasileños a reducir o eliminar los productos de origen animal de sus dietas.

Un área incendiada de bosque adyacente a una finca de ganado en Apiacas, en el estado brasileño de Mato Grosso.

Un área incendiada de bosque adyacente a una finca de ganado en Apiacas, en el estado brasileño de Mato Grosso. Foto: Victor Moriyama

Hace algunos años, dejar de comer carne era impensable para una gran mayoría de los brasileños. La feijoada, el platillo nacional, es un guiso hecho con frijoles y cerdo. Las comidas al aire libre de fin de semana en las que familias y amigos se reúnen durante horas para comer grandes cantidades de filetes, pollo y salchichas son un ritual venerado en todo el país.

“Comer es lo más cultural que existe”, aseguró Gustavo Guadagnini, director administrativo en The Good Food Institute de Brasil, organismo que apoya a las compañías que producen alternativas alimenticias de origen vegetal. “Se trata de la región donde naciste, de las recetas familiares”.

Hasta hace poco, Guadagnini aseguró que pedirles a los brasileños que dejaran de comer carne era como pedirles que abandonaran una parte esencial de su identidad.

“Ahora estamos ofreciendo los mismos alimentos que las personas acostumbran comer pero en una configuración que se vale de las nuevas tecnologías”, explicó. “Pueden hacer esa elección sin mucha dificultad”.

En Brasil, los partidarios de las dietas veganas y vegetarianas han instado a la gente a comenzar con pequeños cambios, como un lunes sin carnes.

Sandra Lopes, directora administrativa de Mercy for Animals, supervisa a un equipo que realiza investigaciones encubiertas sobre las prácticas abusivas en las granjas de alimentos. Pero además de esas tácticas de señalar y humillar, Mercy for Animals ha tenido un éxito considerable al reclutar a distritos escolares y a empresas interesadas en reducir la cantidad de carne animal que ofrecen.

En el país, varias escuelas públicas han acordado reducir la proteína de origen animal en un 20 por ciento, pues generalmente la eliminan por completo un día a la semana, explicó Lopes. Eso permite exponer a los niños a alternativas vegetales desde una edad temprana y les da a los funcionarios locales la satisfacción de apoyar a un sector de la industria alimentaria que opera de manera más sustentable.

“No es una petición radical la que estamos haciendo”, dijo Lopes. “Y a los niños les gusta la comida que les están sirviendo”.

Un par de personas cargan cajas de verduras y frutas en un mercado mayorista en Río de Janeiro.

Un par de personas cargan cajas de verduras y frutas en un mercado mayorista en Río de Janeiro. 

Grupos como Mercy for Animals, que inició sus operaciones en Brasil en 2015, han encontrado poderosos aliados en algunas de las celebridades más importantes del país.

Anitta, una de las principales artistas musicales de Brasil, dijo que había reducido drásticamente su consumo de carne, preocupada por el impacto que esto tiene sobre el medioambiente.

El año pasado, Felipe Neto, un videobloguero y emprendedor con más de 40 millones de suscriptores en YouTube, anunció que se volvería vegetariano en medio de la indignación mundial que Brasil causó por una temporada de incendios inusualmente destructiva en la Amazonía.

“¿Conocen esa sensación de cuando has estado haciendo algo que no está bien, que sabías que estaba mal y que las consecuencias pesaban sobre tu conciencia?”, preguntó el año pasado al explicar su decisión.

La celebridad vegana más militante de Brasil es la presentadora de televisión Xuxa Meneghel, cuyo programa de variedades fue la sensación en toda América Latina en los años noventa. Meneghel, de 57 años, ha asegurado que su dieta vegana es la principal causa del aumento de su nivel de energía y su libido. Pero dijo que ver documentales como Cowspiracy y What the Health la convencieron de que comer animales no solo era nocivo sino intolerable.

“Insto a la gente a que reconsidere esa costumbre de celebrar cumpleaños y reuniones de amigos con animales muertos en un plato”, dijo en un correo electrónico. “Me gustaría mucho que la gente redujera su consumo de cadáveres”.

Cocineros preparan un almuerzo vegetariano en un templo Hare Krishna en Río de Janeiro.

Cocineros preparan un almuerzo vegetariano en un templo Hare Krishna en Río de Janeiro.

Las empresas que han dependido del amor de los brasileños por la carne han notado el cambio en las opiniones y los apetitos, y han comenzado a abrirse paso en el mercado, cada vez más concurrido, de los alimentos vegetarianos.

A principios de este año, Outback Steakhouse, una de las cadenas de restaurantes más populares de Brasil, lanzó una hamburguesa hecha con brócoli y coliflor.

La empresa brasileña JBS, la mayor empresa de procesamiento de carne del mundo, que ha sido objeto de críticas por su papel en la deforestación ilegal de la Amazonía, lanzó el año pasado una línea de productos vegetales que se comercializan con la misma textura y sabor que la carne.

La compañía dice que la expansión de este sector es la única manera de alimentar a los seres humanos de manera sostenible en las próximas décadas.

“El mundo tendrá casi 10.000 millones de personas en 2050, por lo que la demanda de alimentos aumentará y será necesario ofrecer alternativas”, dijo la empresa en un comunicado enviado por correo electrónico. “La estrategia de proteínas vegetales de JBS busca ofrecer nuevas alternativas a los consumidores, ya sean veganos, vegetarianos o flexibilistas”.

Marcos Leta, el fundador de Fazenda Futuro, que en 2019 se convirtió en la primera gran empresa brasileña en vender productos vegetales parecidos a la carne en las tiendas de comestibles, ha estudiado la cadena de suministro de la industria cárnica del país y sus modelos de exportación y cree que Brasil tiene el potencial de convertirse en un gran exportador de alimentos vegetales.

Trabajadores en la línea de producción de un filete “de pescado” hecho de vegetales, en la sede de New Butchers, en São Paulo.

A Leta le gusta que sus productos se exhiban en los supermercados junto con paquetes de pechuga y costillas de pollo congeladas. Dice que es solo cuestión de tiempo antes de que él y sus competidores puedan producir a una escala que haga que sus productos sean competitivos con la carne y el pollo baratos.

“Mi competencia son los carniceros”, dijo Leta, quien dijo que come carne hoy en día principalmente como parte de los esfuerzos de investigación y desarrollo para acercar el sabor y la textura de su comida a la original. “La misión de la compañía es, en algún momento del futuro, hacer obsoletas las plantas empacadoras de carne”.

Leta dijo que su compañía progresa hacia ese objetivo. Recientemente comenzó a exportar sus productos, que incluyen imitaciones de albóndigas, carne molida y salchichas, a Holanda. Ha firmado acuerdos de distribución en el Reino Unido, Alemania y varios países de América Latina.

Tavares, de 61 años, quien ha trabajado muchas horas para preparar unas 400 comidas por semana con la ayuda de los cocineros del templo Hare Krishna de Río de Janeiro, donde rinde culto, pone los ojos en blanco al mencionar estas nuevas empresas que se esfuerzan por crear imitaciones de carne.

Pero admite que pueden ser un trampolín para muchos hacia el descubrimiento de la riqueza y el placer que ha encontrado en la cocina y el consumo de comidas a base de plantas que se ven y saben a plantas.

“Cuando te conviertes en vegetariano, es como si una llave hubiera girado”, dijo. “Comienzas a ver las cosas de manera diferente”.

Una carnicería en un mercado del centro de São Paulo. Algunos brasileños sienten que comer carne es una parte esencial de su identidad cultural.

[Fotos: Mauricio Lima, salvo cuando se señala – fuente: http://www.nytimes.com]

IMAGE: Plenty

Escrito por Enrique Dans

Nate Storey, fundador de una startup de lo que se ha dado en llamar AgTech, o tecnología aplicada a la agricultura, está convencido de que el futuro de los cultivos vegetales es vertical y en interiores, algo que permitirá obtener cosechas en cualquier lugar del mundo y abastecer los mercados localmente. Su compañía, Plenty, acaba de conseguir la demostración práctica de que unos dos acres (unos 8,100 metros cuadrados) en disposición vertical y en régimen de cultivo hidropónico producen más que un terreno de cultivo convencional de casi 720 acres.

La compañía, que utiliza intensivamente robots y algoritmos para la dosificación de los nutrientes en vegetales y frutas, cerró el pasado octubre una ronda de financiación de 140 millones de dólares que eleva el total obtenido hasta los $500 millones, reflejando el creciente interés inversor por este tipo de tecnología. Otras empresas también en el área de San Francisco, como Iron Ox Robotic Farms, recurren también a la robotización para todo tipo de procesos, desde el sembrado a la dosificación de nutrientes o la cosecha, y obtienen rendimientos similares.

La alta densidad de cultivo y el control que puede ejercerse sobre la producción, que reduce drásticamente la incidencia de plagas y enfermedades, unida a la reducción de los costes de transporte (un cultivo de este tipo puede hacerse en cualquier sitio) lleva a un recálculo drástico las economías del negocio, cuyos costes fundamentales pasan a ser la mano de obra especializada (razón por la cual se incide en la robotización), la amortización de la instalación inicial, y la energía, cada vez más barata y eficiente gracias al desarrollo de la energía solar y de la tecnología LED para la iluminación.

Otra compañía fundada hace tres años, la finlandesa iFarm, levantó el pasado agosto una primera ronda de cuatro millones de dólares. La empresa proporciona tecnología a unos cincuenta proyectos en Europa y Oriente Medio con un total de 11,000 metros cuadrados de explotación, y es capaz de automatizar el cuidado de alrededor de 120 variedades de plantas, con el objetivo de llegar a 500 para 2025 (afirma que agregan diez nuevas variedades de cultivo cada mes).

Otras, como Rise Gardens, que obtuvo $2.6 millones en capital semilla a finales del pasado mayo, se centran en ofrecer kits de hardware y software para el cultivo hidropónico en el hogar, que se ensamblan en 45 minutos y vienen en tres tamaños diferentes, al estilo IKEA, que también tiene una oferta de productos similares. Otras, como la alemana Infarm, ofrecen instalaciones de este tipo a negocios como tiendas y restaurantes, y han tenido también buena acogida entre los inversores.

Y hay bastantes más: Bowery FarmingBrightFarmsFreight FarmsAeroFarms… un panorama movido tanto en número de compañías como en inversión, que parecen presagiar una orientación cada vez mayor hacia este tipo de cultivos. Un modelo completamente distinto al de las explotaciones convencionales (que no obstante, también están experimentando su fuerte transición tecnológica), que puede instalarse en cualquier nave industrial en cualquier sitio o incluso en un contenedor (o en el espacio), y que promete una transformación similar a la que ya obtuvimos en su momento con los cultivos bajo plástico. ¿Procederán de este tipo de explotaciones los vegetales que consumiremos en el futuro?

 

[Fuente: http://www.enriquedans.com]

El viñedo ecológico en España ha aumentado un 3,1% respecto al año 2016, alcanza 106.897 hectáreas y las empresas que elaboran vino procedente de la agricultura ecológica ascienden casi a 1.000. Son datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en las Estadísticas de Producción Ecológica 2017 y que ofrece el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv). Asimismo proporciona datos referidos al reparto por Comunidades Autónomas, con Castilla-La Mancha a la cabeza en superficie de viñedo ecológico y Cataluña al frente del ránking en lo que a empresas vinícolas relacionadas con la agricultura ecológica se refiere.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), ha publicado recientemente las Estadísticas de Producción Ecológica 2017 que se encuentra disponible en la web del OeMv. Según los datos del MAPA, España contaba con 2.082.173 hectáreas de superficie de producción ecológica, así hay un incremento del 3,1% respecto a la superficie de 2016. Fue en ese año cuando se superaron por primera vez los dos millones de hectáreas. En cuanto al número de operadores, asciende en 2017 a 41.871, con aumento del 5,4% respecto al mismo dato de 2016.
Tecnovino transformacion digital bodegas 1
Tecnovino vinedo ecologicoEn lo que se refiere al viñedo ecológico, destaca dentro de los cultivos permanentes con 106.897 hectáreas (el 11,2% de la superficie de viñedo total), obteniendo más de 331.082 toneladas de uvas de vinificación en 2017.

Sobre las actividades industriales relacionadas con la producción ecológica vegetal, hay registradas 6.662 industrias, entre las que destacan 2.385 relacionadas con frutas y hortalizas, 1.129 de bebidas (de las cuales 939 son bodegas y embotelladoras de vinos, +8,1%) y 854 de aceite de oliva.

Las cifras de viñedo ecológico y de bodegas y embotelladoras de la agricultura ecológica por comunidades autónomas

Los datos disponibles del MAPA y que recoge el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) ofrecen la superficie de viñedo ecológico por provincias y por comunidades autónomas. Según estos datos, Castilla-la Mancha es la comunidad con mayor superficie en 2017 (56.697 hectáreas), aunque registra una caída del -4,4% con respecto a 2016. Le sigue Cataluña, con 14.877 hectáreas (+7,4%), Murcia, con 12.250 (-0,9%) y Comunidad Valenciana, con 11.006 hectáreas (+6,3%), todas ellas por encima de las 10.000 hectáreas.

Tecnovino superficie de cultivo ecologico de la vid tabla

Tecnovino superficie de cultivo ecologico de la vid grafico
Tecnovino porcentaje superficie de vinedo ecologico CCAA tabla
Tecnovino porcentaje superficie de vinedo ecologico CCAA grafico
En cuanto al número de bodegas y embotelladoras de vino procedente de la agricultura ecológica, lidera en este caso el ránking Cataluña, con 205 industrias (+7,9%), seguida de Castilla-La Mancha con 193 industrias (+15,6%), Comunidad Valenciana, con 108 (+1,9%), y por Castilla-La Mancha, con 88 (+7,3%).
Tecnovino bodegas y embotelladoras de vinos ecologicos tabla

Tecnovino bodegas y embotelladoras de vinos ecologicos grafico

Más vinos ecológicos en el mercado y tratamiento de lo ecológico en ferias, jornadas y proyectos de investigación

Desde Tecnovino cada vez recibimos más informaciones sobre esta apuesta por el lado «eco» de las empresas del vino. Las bodegas españolas tienen sus miras puestas en los vinos ecológicos, por un lado bien haciendo la conversión de su viñedo, el total o en parte y por otro lanzando vinos o gamas de producción ecológica. Es una vertiente más de este negocio que irá a más, según se ve en los datos del MAPA. Es más las ferias y jornadas cada vez ceden más espacio o protagonismo a este aspecto. Por ejemplo Alimentaria este año sumó a su oferta el encuentro profesional de los vinos ecológicos, biodinámicos y naturales de producción orgánica certificada, Vinum Nature. Jornadas como la de la firma DIAM de la edición de 2018 se ha centrado en «Vino y ‘ecosostenibilidad’». Y por supuesto hay concursos que ponen en valor los vinos ecológicos, como Ecovino o Ecoracimo. Sin olvidar los proyectos de investigación que se fijan en la sostenibilidad como los vinculados a Life de la Unión Europea (Life Priorat+MontsantLife NADAPTALIFE + IntegralCarbon, etc), o de recuperación de variedades ancestrales e iniciativas de bodegas que investigan y contribuyen con su granito de arena a lo ecológico.

 

Il est désormais possible de « cultiver » de la viande en laboratoire.

Écrit par Bertrand Valiorgue

Professeur de stratégie et gouvernance des entreprises, Université Clermont Auvergne (UCA)

 

Si notre santé est en grande partie conditionnée par la qualité de notre alimentation, de nombreuses études soulignent une inadéquation croissante de nos systèmes alimentaires.

Le contenu de nos assiettes est trop riche en sucre et en gras. Il est également porteur de carences en vitamines et fibres, indispensables à la physiologie humaine. L’obésité a ainsi triplé en Occident depuis 1975, et ce phénomène est partout en expansion dans le monde. S’y ajoute une augmentation importante de maladies chroniques directement associées à des régimes alimentaires déséquilibrés (diabète, cholestérol, maladies cardiovasculaires, difficultés respiratoires, cancers, etc.).

Nos systèmes alimentaires ont aussi des impacts massifs et irréversibles sur les écosystèmes naturels. Ces dégradations transforment le système Terre et font émerger un environnement aux caractéristiques moins favorables à la vie humaine. L’activité agricole, le stockage, la transformation et le transport de notre nourriture alimentent directement cette bascule dans « l’ère de l’Anthropocène ».

Ce nouvel environnement moins favorable aux êtres humains fragilise fortement l’activité agricole. Il y a moins d’eau, toujours plus de pollution lumineuse, davantage de CO2 et autres gaz à effet de serre dans l’atmosphère, des aléas climatiques plus intenses et plus fréquents, une biodiversité et des ressources génétiques fortement dégradées. Face à ces transformations, des régions entières ne pourront plus pratiquer l’agriculture.

Enfin, il faut rappeler que si les famines et les pénuries alimentaires constituent un souvenir lointain dans la plupart des pays occidentaux, la faim est une réalité quotidienne pour des centaines de millions d’êtres humains. Les chiffres fournis par la FAO évaluent à plus de 820 millions le nombre de personnes qui en souffraient en 2019.

Les appels à la « transition alimentaire » se multiplient

Face à cette situation, un nombre croissant d’acteurs appelle à une « transition alimentaire ». Il s’agit de mieux nourrir les êtres humains et de limiter, voire d’annuler, les impacts négatifs et les pollutions imposées à l’environnement à travers une transformation de nos systèmes alimentaires.

Cette transformation est aujourd’hui le fruit d’investissements massifs et de l’apparition de nouveaux acteurs qui souhaitent apporter des solutions inédites.

Ces appels à la transformation convergent en particulier vers une réduction de nos apports en protéines animales issues de l’élevage. Cela pour une double raison. Une consommation de viande trop importante a des incidences sur la santé et de nouveaux équilibres alimentaires sont recherchés par de plus en plus de consommateurs. Par ailleurs, des travaux ont documenté que les émissions de polluants et les effets de longue traîne de l’élevage sont conséquents.

La consommation de protéines animales issues de l’élevage constitue au final un des points clés du défi sanitaire et climatique auquel nos sociétés sont confrontées.

C’est dans cette logique que l’on voit apparaître de nouvelles solutions alimentaires construites à partir des biotechnologies. Elles apportent des innovations par rapport à notre consommation de protéines animales à travers une volonté délibérée de court-circuiter l’élevage des animaux.

Quatre grandes alternatives émergent aujourd’hui. Elles sont susceptibles de bousculer des pans entiers de l’agriculture telle que nous la connaissons.

Les protéines végétales

Cette première option consiste à proposer aux consommateurs une palette plus large de végétaux susceptibles de fournir des protéines. Les protéines végétales que nous consommons aujourd’hui sont essentiellement issues de quatre grandes cultures : blé, maïs, soja et riz. Or il est possible de considérablement élargir cette base en cultivant de nouvelles espèces de céréales : seitan, sarrasin, épeautre, quinoa, amarante, avoine, millet, boulgour, orge.

En complément des céréales, les légumineuses constituent des sources de protéines bien adaptées à la physiologie humaine. On connaît aujourd’hui le tofu et le soja mais il est également possible d’élargir considérablement la gamme des légumineuses – tempeh, lupin, lentilles, haricot, pois chiche, pois cassés, petit pois.

D’autres plantes souvent consommées sous forme de graines peuvent également avoir des apports en protéines significatifs – citrouille, chanvre, cacahuète, pistache, tournesol, amande, lin, chia, noix, noix de cajou et noix du Brésil.

Les steaks végétaux

Cette seconde solution repose sur les substituts ou « steaks végétaux ». Ces produits consistent à donner à des protéines végétales le goût, la forme et la texture de la viande.

Si le principe des steaks végétaux est relativement ancien, on observe aujourd’hui de véritables ruptures technologiques dans ce domaine. Ces steaks végétaux nouvelle génération sont produits à partir de protéines végétales grâce à la technique de l’extrusion. Le résultat final présente une ration alimentaire qui ressemble à s’y méprendre à de la viande.

Des investissements très importants sont aujourd’hui consacrés à ces steaks par des start-up comme Beyond Meat et Impossible Foods ; mais également par des géants de l’agroalimentaire comme Nestlé et Tyson Foods.

Ce mouvement de substitution concerne la viande animale mais aussi les produits laitiers. Ces acteurs proposent en effet toute une palette d’alternatives au lait, yaourts, beurre et fromages… mais ainsi aux œufs et fruits de mer (poissons, crabes, crevettes).

L’alimentation cellulaire et la viande in vitro

Une alternative beaucoup plus radicale existe désormais : il s’agit de l’alimentation ou viande « cellulaire ». À partir de cellules souches prélevées sur un animal vivant, on procède à leur multiplication puis on y injecte du liquide nutritif contenant des hormones de croissance ; les cellules souches ainsi traitées finissent par devenir de véritables morceaux de viande.

Le premier hamburger développé à partir d’un morceau de viande cellulaire a été produit en 2013 par la société Mosa Meat située aux Pays-Bas.

Avec ces biotechnologies, plus besoin de nourrir, de soigner et d’abattre des animaux pour les manger. Il s’agit de faire « pousser » de la viande dans des bioréacteurs.

Des sommes considérables sont aujourd’hui investies dans cette technologie et certaines start-up de l’AgTech se voient déjà comme de futurs géants de l’agroalimentaire, poussant vers la sortie des opérateurs historiques s’appuyant sur l’élevage. La Cité-État de Singapour vient de prendre en décembre 2020 la décision historique d’autoriser la commercialisation de viande de poulet issue de cette biotechnologie.

Fermentation et micro-organismes

Une quatrième méthode est aujourd’hui en voie d’exploration. Elle consiste à produire des protéines à partir de micro-organismes et du processus de fermentation. Le gène d’une protéine présente dans le lait ou les œufs est inscrit dans la séquence génétique d’un micro-organisme (bactérie ou levure). Ce micro-organisme est ensuite placé dans un milieu particulier en vue d’activer la production de la protéine recherchée. Il suffit ensuite de « récolter » cette production.

La start-up Perfect Day basée en Californie est aujourd’hui l’une des plus avancées dans ce domaine. Elle propose un ensemble de glaces dont le lait n’est pas produit par des vaches mais par des micro-organismes génétiquement modifiés. Appuyée par le géant de l’agroalimentaire Archer Daniel Midland, l’entreprise a obtenu les autorisations de commercialisation de ses produits.

Dans une version sans modification génétique, la start-up française les Nouveaux Affineurs propose tout une gamme de fromages produits à partir de noix de cajou et de soja sur la base de nouveaux procédés de fermentation.

Quelle place pour les agriculteurs ?

On le comprend bien, toutes ces solutions alternatives visent soit à supprimer l’élevage des animaux (protéines végétales et steaks végétaux), soit à s’appuyer sur des biotechnologies de rupture qui fourniront des protéines animales sans avoir recours à l’élevage des animaux (alimentation cellulaire et micro-organismes).

La transition alimentaire va se faire inéluctablement et si ces innovations portées par le secteur des biotechnologies se diffusent, elles vont avoir un impact considérable sur l’agriculture. C’est d’ailleurs l’objectif avoué et clairement exprimé par certains entrepreneurs et leurs soutiens.

Cela ne veut bien évidemment pas dire que l’agriculture et les agriculteurs vont disparaître, mais il est aujourd’hui possible qu’une partie de la transition alimentaire se fasse sans eux. Cela concerne plus particulièrement les éleveurs et toute la chaîne qui produit l’alimentation du bétail. Cela représente au final une partie très importante de l’activité agricole en France qui, par contagion, va se retrouver impactée.

Face à ce défi historique, la profession agricole doit repenser les fondements de son activité et s’engager sur la voie d’une agriculture régénératrice capable de nourrir les êtres humains sans dégrader le système Terre. Elle doit montrer qu’elle compte parmi les solutions et non les problèmes du défi alimentaire auquel nos sociétés sont confrontées. Des solutions existent d’ores et déjà, il convient de les développer et les partager.

 

[Photo : HO / MAASTRICHT UNIVERSITY / AFP – source : http://www.theconversation.com]

Au pays du rocamadour, du saint-nectaire et du reblochon, on mange ces fabuleux laitages toute l’année. Ils répondent pourtant à un certain calendrier, en voie de disparition.

Attention, cet article met l'eau à la bouche. | Alice Donovan Rouse via Unsplash

Attention, cet article met l’eau à la bouche. Alice Donovan Rouse via Unsplash

Écrit par Vincent Bresson

Les aficionados de la raclette auraient de quoi s’inquiéter. Depuis plusieurs semaines, de nombreux articles annoncent une véritable apocalypse: leur fromage préféré pourrait venir à manquer dans les semaines à venir. S’il s’agit pour l’instant plus d’une spéculation attrape-clics dérivée d’un reportage d’Europe 1, beaucoup plus mesuré, l’engouement autour de la raclette en dit long sur son traditionnel succès par temps frais. Mais est-elle vraiment un fromage d’hiver? «La raclette n’est pas particulièrement un produit hivernal. On peut en fabriquer toute l’année. Si elle est associée à cette période, c’est surtout parce qu’elle a été popularisée à la suite de l’essor des sports d’hiver», répond Arnaud Sperat-Czar, rédacteur en chef du magazine spécialisé Profession Fromager.

Comme la laitue, le topinambour ou le chou cavalier, le fromage peut être soumis à une certaine saisonnalité. Même si, comme le rappelle Alexandra Ognov, responsable du pôle des produits agricoles et agroalimentaires à l’Institut national de l’origine et de la qualité (INAO), le caractère saisonnier du fromage est d’une nature différente de celui des fruits et des légumes: «Il est inhérent à l’ensemble des productions agricoles, même s’il ne faut pas confondre la saisonnalité de la production végétale et celle de la reproduction des animaux, qui n’existe pas dans toutes les espèces animales.» À charge de l’éleveur ou de l’éleveuse de respecter scrupuleusement le rythme de l’animal ou de s’en émanciper.

Une farandole de fromages. Tout ce qu’on aime. | Elisa Michelet via Unsplash

Près de Cordes, un petit village médiéval perché dans le Tarn, Marion et son mari ont décidé de s’adapter au rythme de leurs animaux. «On lâche des béliers à la fin de l’été, car ça concorde avec la période la plus fertile des bêtes, explique l’agricultrice. Après cinq mois de gestation, on a des agneaux en février, donc on trait nos bêtes pendant huit mois. Puis, à partir de septembre, on ne récolte aucun lait. On ne produit donc pas de fromage pendant environ quatre mois.»

Marion vend du cabécou, de la feta ou encore des yaourts. Pour proposer ses produits sur les marchés du coin même quand elle ne récolte plus de lait, elle vend, jusqu’en décembre, des tommes affinées deux mois. «Ça nous permet d’assurer des rentrées d’argent plus longtemps. Mais d’autres font le choix d’organiser différemment la traite de leurs animaux. Par exemple, ils divisent le troupeau en plusieurs groupes aux gestations différentes pour produire en toute saison.» Une façon d’assurer une production et des revenus toute l’année. «Historiquement, il n’y a pas de fromage de chèvre à Noël, mais les éleveurs peuvent dessaisonner leur troupeau pour avoir du lait toute l’année», complète Arnaud Sperat-Czar.

Bonne herbe et AOP

La nature n’est pas le seul paramètre à avoir un impact sur la saisonnalité. Certains produits labellisés appellation d’origine protégée (AOP) ne peuvent être commercialisés qu’une partie de l’année, même si la majorité des cahiers des charges permettent une production dessaisonnée. Un fromage de l’AOP Mont d’Or ne peut ainsi être produit qu’entre le 15 août et le 15 mars et vendu qu’entre le 10 septembre et le 10 mai. «D’autres fromages prévoient des mentions d’étiquetage qui permettent au consommateur d’identifier le fromage issu d’une production estivale et donc majoritairement issu d’une alimentation des vaches à base de pâturage», explique Alexandra Ognov. La responsable du pôle des produits agricoles et agroalimentaires de l’INAO cite en exemple l’AOP Beaufort qui dispose d’une mention «été», pour les fromages élaborés entre les mois de juin et de septembre. «Ou encore la mention “Chalet d’alpage”, pour les fromages élaborés l’été, issus d’une fabrication biquotidienne en chalet d’alpage soit à plus de 1.500 mètres d’altitude.»

Un petit indice peut trahir un fromage d’été ou d’hiver. «Sauf en cas d’utilisation de colorant, la couleur est souvent un indicateur. Une herbe fraîche présente du carotène, ce qui a un effet colorant», explique Arnaud Sperat-Czar. Conséquence: les fromages d’été ont souvent des reflets dorés et, à l’inverse, un comté d’hiver affiche un teint pâle.

Disparition de la saisonnalité

La saisonnalité ne concerne plus que quelques fromages labellisés et une petite partie des éleveurs et éleveuses. En dégustant des fromages en toute saison, les amateurs et amatrices de laitage ont largement influencé cette évolution et incité les fabricants à produire toute l’année.

Comme l’explique Marion, cela pèse forcément sur le travail de l’élevage: «La loi du marché a un impact sur les agriculteurs. Il faut qu’ils s’y adaptent. Pour s’assurer des revenus toute l’année ou, alors, pour profiter d’une période à laquelle le lait est acheté plus cher, ils sont encouragés à ne pas faire attention à la saisonnalité.»

L’agricultrice estime que le respect d’un rythme saisonnier donne la garantie d’un bon fromage, car au printemps, ses brebis peuvent profiter des verts pâturages tarnais et se délecter d’une alimentation plus riche. «Si on les trait d’avril à la fin de l’été c’est aussi parce que c’est le moment où elles ont le plus de bonnes choses à manger. Dans le Tarn, passé le mois d’août, l’herbe est jaunie.»

«La saisonnalité s’exprime davantage dans les fromages au lait cru.»

Arnaud Sperat-Czar, rédacteur en chef du magazine spécialisé Profession Fromager

Doit-on en déduire que les fromages d’été sont nécessairement les meilleurs? Alexandra Ognov met en garde: «Cela ne signifie pas pour autant que seuls les fromages fabriqués avec du lait produit l’été sont “bons”, car la notion de “bon” est subjective. Les consommateurs auront des préférences différentes (en matière d’intensité du goût, d’amertume…) et des utilisations différentes des fromages en fonction de leur caractéristique et en fonction de l’année.»

De son côté, le rédacteur en chef du magazine spécialisé Profession Fromager, estime que ce respect de la saisonnalité est avant tout une question de philosophie de l’exploitant·e. Il nuance: «Le fait de respecter le rythme naturel des animaux, ça a du sens, mais ce n’est pas spectaculaire en matière de goût. La saisonnalité s’exprime davantage dans les fromages au lait cru, dont la composition (microflores, protéines, matières grasses…) évolue tout au long de l’année au fil des saisons. Les fromagers qui utilisent des laits pasteurisés veillent, au contraire, à voir une grande régularité du 1er janvier au 31 décembre. On entend souvent dire aujourd’hui qu’il n’y a plus de mauvais fromages, sauf quand l’affinage est bâclé!»

[Photo :  Alice Donovan Rouse via Unsplash – source : http://www.slate.fr]

La mer Morte est un lac salé, alimenté par le Jourdain et partagé entre l’État d’Israël, la Jordanie et l’Autorité palestinienne. Sa surface est d’environ 810 km². Malgré sa forte salinité, des organismes de taille infinitésimale parviennent à y vivre. En 2011, on a découvert des sources d’eau douce dans le fond de la mer Morte. Arte diffusera le 28 novembre 2020 « Peut-on sauver la mer Morte ? » (Die Rettung des Toten Meeres) de Terri Randall. 

Publié par Véronique Chemla

À 422 mètres au-dessous du niveau de la mer, la mer Morte  – dénommée par la Torah « Mer de sel » ou « mer de la plaine » – est l’une des merveilles du monde, et attire des touristes aimant s’y faire photographier y flottant.

La « région de la mer Morte s’est développée en se divisant en quatre principaux secteurs : le nord regroupe principalement les kibboutzim, Ein Bokek concentre les hôtels et les stations balnéaires, Sodome réunit l’industrie et la Arava se focalise sur l’agriculture ». (Hamodia, 10 février 2010)

« Au début du XXe siècle, la mer Morte commence à intéresser la communauté des chimistes qui découvrent que ces eaux constituent une réserve naturelle de potasse et de brome. Le premier projet d’exploitation de ces matières premières voit le jour en 1930 grâce à l’ingénieur d’origine russe Moché Novomeysky. Ce dernier reçoit une franchise du gouvernement britannique qui administre alors le pays, et fonde la « Palestine Potash Company », une usine au nord de la mer Morte. Les premiers bassins d’évaporation sont construits sur le site de Sodome. En 1937, les autorités locales décident de créer un autre complexe au sud de la mer Morte, comprenant des bassins d’évaporation en raison de la petite profondeur des eaux. Mais les bouleversements politiques de 1948 gèlent les productions. Après la guerre d’Indépendance de 1948, la partie nord de la mer Morte passe à la Jordanie. Bien qu’au sud, Sodome soit sous autorité israélienne, l’accès pour y arriver est bloqué. Afin de le désenclaver, en 1952, le gouvernement israélien construit la route nationale Dimona-Sodome. Parallèlement, il investit de gros fonds pour créer la société « Usines de la mer Morte » (Dead Sea Works Ltd), qui fabrique et distribue dans le monde entier des produits chimiques à base des minéraux extraits de la mer Morte : chlorure de potassium, chlorure de magnésium, chlorure de sodium, brome, sels industriels, chlorure d’aluminium anhydre, sels de tables et sels de bain. Avec 3 millions de tonnes de potasse extraite, les Usines de la mer Morte se positionnent comme le quatrième plus grand producteur et fournisseur mondial de potasse. Dès les années soixante, Sodome devient plus accessible, en grande partie pour permettre aux employés de se rendre à l’usine et d’ouvrir une voie d’accès pour la commercialisation de ses produits. Dans le même temps, le développement industriel de la mer Morte sert de levier à l’essor du réseau de transports dans la région. En 1961, une nouvelle ressource naturelle est découverte dans la région : de petits gisements de gaz sont repérés à Hakanaïm. En 1965, la ligne de chemin de fer Ashdod-Dimona est construite. Ainsi, la potasse extraite de la mer Morte est chargée dans des camions à Sodome, transportée jusqu’à Dimona, et de là, transférée par wagons au port d’Ashdod. En 1968, le gouvernement israélien crée le IsraLe Chemicals, une société qui réunit sous un même toit la plupart des usines de l’industrie chimique du pays, y compris celles de la mer Morte. En 1987, un transporteur de haute capacité est mis en service pour augmenter l’acheminement des produits de l’usine de Sodome, jusqu’à la plaine de Rotem près de Dimona. En 1965, dans le cadre du processus de privatisation de l’économie israélienne, le gouvernement vent une grande partie de l’actif de la société Usines de la mer Morte à des partenaires privés. Cette société s’associe avec le groupe allemand Volkswagen pour monter conjointement la société « Dead Sea Magnesium ». Les produits des Usines de la mer Morte sont exportés dans plus de 60 pays. Les bassins de potasse de la mer Morte sont considérés comme les plus grands au monde, et possèdent une surface atteignant les 105 km² ! On y extrait la potasse la plus pure grâce à l’extraordinaire ensoleillement dont bénéficie le site. » (ibid)

En 1956, le kibboutz Ein Guedi est fondé par un groupe de jeunes recrues de l’armée rêvant de s’installer dans le désert de Judée. Il est aujourd’hui le plus important de la région. Le mochav Néot Hakikar, situé à proximité du Na’hal Arava, dans la plaine de Sodome, émerge au début des années soixante. Puis le ministère du Logement construit Névé Zohar en 1964, dans le but de fournir des résidences aux employés des usines de la mer Morte. En 1968, le kibboutz Kalya est le premier d’une lignée de nouvelles colonies dans la région. Un an plus tard, c’est au tour du kibboutz Mitspé Chalem, le détenteur de la société de cosmétiques Ahava, de voir le jour. Parallèlement, dans les années 1980, de nouveaux villages agricoles fleurissent dans la région : le kibboutz Almog, du nom d’un des pionniers de la région, est fondé en 1977 et abrite des entreprises industrielles; le mochav Véred Yéri’ho et le kibboutz Bet Haarava voient le jour en 1980. Enfin, le mochav Ein Tamar est construit en 1982. Tous les kibboutzim de la région sont principalement spécialisés dans les cultures d’hiver, les fruits tropicaux, les plantations de dattiers et la pisciculture. Outre ces occupations, le kibboutz Kalya se concentre également sur l’élevage bovin et les services touristiques. » (ibid)

Ein Bokek réunit des « équipements balnéaires. Une station thermale propose des cures médicales héliomarines. Les nombreux spas de la mer Morte proposent des séjours de remise en forme et de beauté… Depuis 2002, la vallée de la Arava est devenue le laboratoire écologique d’Israël. Son Centre de recherche et développement, aidé par le ministère de l’Agriculture, focalise ses efforts sur les légumes, les fleurs, la protection des plantes, l’agriculture biologique et la pisciculture ». (ibid)

La mer Morte est liée aussi aux manuscrits de Qumrân. Des rouleaux de cuir en hébreu sont découverts en 1947, peu avant la recréation de l’État d’Israël, par deux Bédouins dans une grotte de Qumrân, près de la mer Morte. Des fragments des manuscrits, des documents inédits insérés dans un cadre rappelant le contexte des « découvertes archéologiques, leur histoire et leur impact sur l’imaginaire scientifique et populaire de notre temps ». Des témoignages précieux sur des habitants juifs de Qumrân, « de la naissance de la Bible, du judaïsme ancien et des premiers temps du christianisme ». 
Différent du lac d’eau douce de Tibériade – « lac de Kinneret », mer de Galilée ou lac de Genézareth – au nord d’Israël et à plus de 200 mètres au-dessous du niveau de la mer, la Mer Morte est un lac de 810 km² et sept à dix fois plus salé que l’eau d’océans (2-4%).
Avec une salinité moyenne de 22 à 25%, les eaux de la mer Morte, en Israël, n’abritent aucun poisson, et seuls y vivent quelques organismes microscopiques (plancton, bactéries). En 2011, des scientifiques de l’université Ben-Gourion du Néguev ont découvert  des sources d’eau douce emplies de micro-organismes, dans les profondeurs de cette mer.
Mais les vertus médicinales et minérales (« un concentré de 21 minéraux aux propriétés thérapeutiques ») de ses eaux sont connues – soins en cas de psoriasis, rhumatismes, maladies pulmonaires -, et utilisées pour des soins de balnéothérapie ou de dermatologie. En 2010, 88 entreprises de cosmétiques réalisaient un chiffre d’affaires à l’exportation de 60 millions de dollars par an, dont 40 millions » vers les États-Unis. L’une des plus célèbres marques de produits de beauté à base de sels et boues de la Mer Morte et en vantant les bienfaits est AHAVA, cible de campagnes BDS (Boycott, Désinvestissement Sanctions). Israël a lancé des campagnes en Europe afin de favoriser le tourisme médical.
Problème : le niveau de la mer Morte décroit d’un mètre de profondeur par an. « Depuis les années 1960, le plan d’eau le plus salé au monde a perdu un tiers de sa surface  ». La « mer Morte agonise, victime de la féroce compétition pour l’eau au Proche-Orient ».
« D’ici à trente ans, si rien n’est fait, il ne restera plus qu’un étang. Car au Proche-Orient, le manque d’eau est une source supplémentaire de conflit, et c’est la loi du plus fort qui triomphe ». Poncif éculé… Quid des tensions entre l’Égypte, le Soudan et l’Éthiopie, autour du Nil  ; ou entre la Turquie, la Syrie et l’Irak, à propos du Tigre et de l’Euphrate ?
Cette « mort annoncée de la mer Morte a des causes bien humaines : les usines chimiques jordaniennes et israéliennes qui retraitent ses sels minéraux accélèrent son exploitation, tandis que le Jourdain, qui la nourrissait en eau douce, n’est plus qu’un ruisseau nauséabond. Son cours est diverti par tous les pays voisins pour les besoins de l’agriculture ».
Un projet pharaonique controversé
Pourtant « des solutions existent, mais il faudrait que » les Jordaniens, les Israéliens et les Arabes palestiniens, « s’accordent pour les mettre en œuvre. La construction d’un canal », pompeusement appelé « canal de la paix », s’étirant sur 180 km, « relié à la mer Rouge, permettrait ainsi d’alimenter des usines électriques assez puissantes pour dessaler l’eau de mer, fournir toute la région en eau potable et redonner vie à la mer Morte. Elle redeviendrait alors source de bienfaits pour toute la région ». Le coût de ce projet  pharaonique ? Trois à quatre milliards de dollars. Un accord a été signé le 9 décembre 2013 entre l’État d’Israël, la Jordanie et l’Autorité palestinienne pour « sauver » la Mer Morte par un canal et une usine de dessalement, pour un coût de 250-400 millions de dollars.
À noter que Theodor Herzl avait songé en 1902 à un tel canal, mais qui relierait la mer Morte à la Méditerranée.
D’une part, ce projet de « canal de la paix » ambitieux s’inscrit dans la vision du « Marché commun proche-oriental » de Shimon Peres convaincu, à tort, que l’avènement de la paix est conditionné à un tissu dense de relations économiques denses relie ce monde à cet État. Or, le monde musulman refuse l’État juif pour des raisons religieuses.
D’autre part, « l’ONG Friends of the Earth Middle East (FoEME) et d’autres associations écologistes ont appelé  les trois gouvernements à rejeter ce projet, soulignant ses risques pour l’environnement. Selon elles, le fait d’y déverser une trop grande quantité d’eau de la mer Rouge pourrait radicalement modifier la composition chimique unique de la mer Morte, formant des cristaux de gypse et introduisant des éclosions d’algues rouges. De plus, les nappes phréatiques de la vallée de l’Arava, dans le sud-est d’Israël, pourraient être contaminées en cas de fuite des conduites transportant l’eau salée ».

Enfin, cette période d’assèchement n’est pas la première dans l’histoire de la mer Morte, déjà asséchée voici 120 000 ans, et s’inscrirait dans une histoire cyclique.

Sigalit Landau
L’artiste israélienne Sigalit Landau « est très engagée sur le thème de l’eau et particulièrement de la mer Morte ».
L’une de ses œuvres est une robe noire – « une réplique de la robe hassidique traditionnelle portée par le personnage Leah dans la pièce de théâtre yiddish « Le Dibbouk » – plongée dans la mer Morte, et qui au terme de deux mois, se transforme, sous l’érosion du sel, en vêtement blanc, brillant.
Sigalit Landau a photographié cette robe à diverses étapes de cette métamorphose.
Les « eaux riches en sel de mer ont cristallisé la robe, transformant un « symbole associé à la mort et à la folie en une robe de mariage qu’elle était toujours été destinée à être », a déclaré cette artiste lors de l’exposition en 2016 des photographies au musée contemporain Marlborough à Londres.
Partialité
Arte diffusa « Que vive la mer Morte !  », documentaire biaisé de German Gutierrez – « Comment la mer Morte agonise, victime de la féroce compétition pour l’eau au Proche-Orient, et comment la coopération régionale pourrait la faire renaître » -, et, dans le cadre de la série Voyage au bout du monde, France 2 diffusa un autre documentaire partial sur la mer Morte, vue essentiellement du point de vue jordanien. Comme si cette mer ne jouxtait pas aussi l’État d’Israël et n’était pas liée à l’histoire du peuple juif…

On regrette la partialité de ces deux documentaires. « Que vive la mer Morte !  », documentaire de German Gutierrez, filme complaisamment un Arabe palestinien se plaindre du « refus » d’Israël de lui donner de l’eau, stigmatiser l' »occupation israélienne », voler de l’eau, etc. Or, l’Autorité palestinienne est responsable des problèmes d’eau de sa population : gabegies, détournements des fonds, absence d’entretien des installations, non-respect de leurs engagements, etc.

Curieusement, le numéro de la série Voyage au bout du monde consacrée à la mer Morte présente d’emblée celle-ci en la localisant par rapport à Amman. Et le reste est à l’avenant, mais avec de belles images. Pourtant les liens de ce lac salé avec l’histoire du peuple juif sont nombreux : manuscrits (rouleaux de cuir en hébreu) découverts en 1947, peu avant la recréation de l’État d’Israël, par deux Bédouins dans une grotte de Qumrân, près de la mer Morte, Massada, cité antique surplombant la mer Morte et ayant abrité les Sicaires qui, assiégés par les légions romaines au 1er siècle, décidèrent en 73 de se donner la mort, etc.
« Les trésors cachés de la mer Morte« 

Le 1er mai 2018, France 5 rediffusa Les trésors cachés de la mer Morte, de Tom Fowlie. « En 1952, une équipe d’archéologues découvre un rouleau de cuivre dans une grotte située à Qumrân, près de la mer Morte. Sur la fine plaque de métal, les textes manuscrits ne sont pas porteurs d’un message biblique, mais décrivent l’emplacement d’une soixantaine de sites renfermant des trésors. Qui a rédigé cette carte et à qui appartiennent ces richesses ? Pourquoi ont-elles été cachées et restent-elles à découvrir ? Enquête entre Israël, Jordanie, Égypte et Rome pour éclaircir ce mystère. »

« La baisse rapide du niveau de la Mer Morte, très préoccupante actuellement, n’est pas un phénomène nouveau : elle a déjà eu lieu dans un passé lointain, ce qui entraîna son assèchement complet. C’est du moins le résultat auquel a récemment abouti un projet de forage international auquel ont participé, entre autres, des chercheurs de l’Institut des sciences de la Terre Fredy and Nadine Herrmann à l’Université hébraïque de Jérusalem. Ces recherches ont ouvert une fenêtre sur l’histoire climatique et sismique de la mer Morte, en remontant le temps sur plusieurs centaines de milliers d’années », a écrit Jonathan Garel, volontaire international chercheur, Institut Weizmann  (Daguesh Science, n° 76, mars 2012).

Et de poursuivre : « Ce projet a mis en évidence qu’il y a environ 125 000 ans, le lac s’était asséché presque entièrement à la suite d’un changement climatique. Cette découverte suscite l’inquiétude quant à la situation actuelle de la mer Morte – le point le plus bas sur la terre – dont la dangereuse baisse de niveau est en grande partie la conséquence de l’activité humaine.  Une plateforme spéciale a été amenée en Israël spécifiquement pour ce projet, comportant notamment un équipement destiné à récolter des échantillons sédimentaires du plancher lacustre. Les travaux de forage ont duré de novembre 2010 à mars 2011, et ont exploré deux sites différents : le centre du lac à une profondeur de 300 mètres, et le rivage près d’Ein Gedi. Ils ont été dirigés, entre autres, par les professeurs Mordechai Stein (Université hébraïque de Jérusalem) et Zvi Ben-Abraham (Université de Tel Aviv). »

Et de rappeler : « La mer Morte est un lac salé situé dans une profonde dépression tectonique : le bassin de la mer Morte. Celui-ci est endoréique, c’est-à-dire que l’eau de la mer Morte ne s’écoule pas vers l’océan et est évacuée uniquement par évaporation. Depuis des centaines de milliers d’années, le Jourdain et d’autres petits cours d’eau avoisinants charrient des sédiments qui se déposent au fond du lac : ces sédiments permettent donc d’étudier l’histoire climatique et hydrologique de tout le bassin versant, et même au-delà. Par ailleurs, la dépression de la mer Morte est d’une importance capitale pour la préhistoire de l’Homme moderne, car elle se situe dans le prolongement du grand rift africain et constitue vraisemblablement le principal couloir de migration de l’Homo sapiens hors d’Afrique. »

Et de préciser : « Une analyse préliminaire des carottes sédimentaires à mis en évidence, à une profondeur de 250 mètres sous le plancher lacustre (550 mètres sous la surface du lac), d’épaisses couches de sel couverts par des cailloux et des roches. C’est le signe distinctif d’une période où la mer Morte s’était presque totalement asséchée. Au dessus de cette séquence sel/roches, les scientifiques ont découvert un sol boueux qui indique en revanche un apport accru d’eau douce, et donc des conditions climatiques plus pluvieuses. »

Et de conclure : « Aujourd’hui, le niveau de la mer Morte est de 426 mètres en dessous du niveau de la mer et décroît de presque un mètre par an. La disparition du lac par le passé devrait être un signal d’alarme concernant son éventuel tarissement à l’avenir, nous avertissent les scientifiques. Alors que dans le passé, un changement climatique naturel a contribué à la « réhydratation » de la mer Morte, le niveau de celle-ci ne pourra pas remonter tant que les eaux du Jourdain continuent d’être surexploitées ».

Crue
Dix adolescents israéliens ont été tués lors d’une crue près de la mer Morte, dans le désert du Néguev.

« Peut-on sauver la mer Morte ? »

Arte diffusera le 28 novembre 2020 « Peut-on sauver la mer Morte ? » (Die Rettung des Toten Meeres ; Saving the Dead Sea), documentaire de Terri Randall. « Parce qu’il n’est presque plus irrigué, le célèbre lac salé menace de disparaître. La Jordanie, la Palestine et Israël ambitionnent de lui apporter l’eau de la mer Rouge au travers d’un gigantesque projet d’ingénierie. Mais ce projet pharaonique est-il réalisable ? » Pourquoi utiliser le terme partial « Palestine » ?
« La mer Morte est-elle à l’agonie ? Pour cette étendue d’eau enserrée entre la Palestine, la Jordanie et Israël, les indicateurs sont au rouge. Depuis 1976, son niveau a baissé de plus de 30 mètres et son littoral a reculé, à certains endroits, de plus de 1,5 kilomètre. Sur sa partie nord, ses plages ferment, grevées par des percées soudaines et dangereuses de cratères, les dolines. Mais qu’arrive-t-il à ce célèbre lac situé au niveau le plus bas sur Terre (- 430 mètres) ? Dans cette région du Moyen-Orient, l’une des plus sèches du monde, l’eau a toujours été source d’enjeux politiques et de conflits parfois violents. Dans les années 1950, Israël a besoin d’eau pour faire « fleurir le désert  » et alimenter ses jeunes villes côtières. L’État hébreu détourne le cours du Jourdain, qui abreuvait la mer Morte via le lac de Tibériade, et la prive de 96 % de son approvisionnement. Aujourd’hui, le Jourdain ressemble à peine à un ruisseau. « Une catastrophe provoquée par l’homme », selon les experts, qui a ruiné les agricultures locales jordanienne et palestinienne. »
« Dix fois plus salé que n’importe quel océan, ce lac, réputé pour sa minéralité et ses vertus thérapeutiques pour les traitements cutanés, est aussi épuisé par l’extraction de potasse. Mais malgré le pessimisme de certains experts, il pourrait être sauvé. Ce documentaire raconte la genèse d’un projet pharaonique en cours d’étude, évalué à 10 milliards de dollars : relier la mer Rouge à la mer Morte pour renflouer cette dernière. »
« Ce plan novateur, élaboré par une équipe de scientifiques, permettrait aux Palestiniens, Israéliens et Jordaniens de trouver, pour une fois, un accord tripartite inédit ».
« Il comprend notamment un canal faramineux et une usine de dessalement géante. Mais ce qui constituerait la plus grande expérience de chimie de l’eau au monde se heurte pour le moment à de nombreux obstacles, notamment de financement. Prédire comment la nature réagira au mélange de ces deux mers très différentes dans leur constitution relève aussi d’une difficulté majeure. Alors que les menaces autour de la mer Morte se précisent, géologues, biologistes marins, hydrogéologues ou politiques livrent leurs analyses. « La nature n’aurait pas besoin d’être sauvée si nous la traitions avec respect », regrette l’un deux. »
« Produced for WGBH NOVA and aired on PBS in 2019, tells the story of how exploitation of natural resources compounded by the effects of climate change has driven one of the world unique treasures, The Dead Sea – the lowest body of water on the surface of the Earth- to the brink of extinction. It also tells the story of how scientists team-up with governments of the region in an epic effort to roll back some of the damages and try to save the Dead Sea. But complex scientific uncertainties and challenging political realities could put this epic project in jeopardy. »
« Peut-on sauver la mer Morte ? » de Terri Randall
États-Unis, WGBH NOVA, 2019, 53 min
Sur Arte le 28 novembre 2020 à 23 h 35
Disponible du 21/11/2020 au 26/01/2021
Visuel : © WGBH NOVA
 « Que vive la mer Morte !  », documentaire de German Gutierrez
ARTE France, Alegria Productions, Intuitive Pictures, Radio-Canada, 2011, 77 minutes
Diffusion sur Arte le 22 octobre 2014 à 0 h 25
Voyage au bout du monde  sur la mer Morte
25 minutes

Diffusion sur France 2 le 22 octobre 2014 à 04:05

Les trésors cachés de la mer Morte, de Tom Fowlie

Sur France 5, le 7 septembre 2016, le 1er mai 2018 à 21 h 40
Visuels : © Alegria-Intuitive

Les citations sur les émissions sont extraites de communiqués des diffuseurs. Cet article a été publié le 21 octobre 2014, puis les 6 septembre 2016 et 30 avril 2018

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

Asamblea provincial de aymara denominados como ponchos rojos, 11 de agosto del 2020, Achacachi-Bolivia. Foto: Elias Hilari Quispe

Escrito por Ruben Hilari

En los 195 aniversarios de Bolivia en 2020, se publicaron en las redes sociales diferentes manifestaciones relacionadas con el día de la independencia del país. Los cibernautas aymaras [1] protestaron por las acusaciones de corrupción [2], por desatención en salud [3] y en educación [4] por parte del gobierno transitorio de Jeanine Añez, pero también están poniendo en duda la relevancia de la independencia de Bolivia para los pueblos nativos de la región. Manifestaron que no se sienten cómodos celebrando el día de la independencia boliviana de la corona española, generalmente conmemorada el 6 de agosto cada año.

La nación aymara se encuentra dividida en cuatro países andinos: Bolivia, Perú, Chile y Argentina, con cerca de 3 millones [5] de personas que se identifican con este pueblo. El idioma que hablan es el qullan jaqi aru o denominado actualmente aymara. Viven principalmente de la agricultura ancestral y del comercio formal e informal. En la actualidad se encuentran en las grandes capitales de estos países. En Bolivia, aproximadamente 62,2% [6] de la población se identifica como indígena.

Desde que los aymaras ingresan a formarse en las universidades y realizan estudios superiores, aumentan las investigaciones sobre su historia, tecnología, agricultura, organización política, etc, y las tesis [7] que formulan son cada vez más en contra de los que habían descrito los no aymaras sobre este pueblo. Los líderes y docentes aymaras han estado aseverando que los criollos –es decir, los no indígenas– habían ocultado [8] los conocimientos de la nación aymara en sus publicaciones e historia del país, o los minimizaron.

Elias Ajata Rivera, un joven lingüista aymara, publicó un afiche en la página de Facebook que administra, “Aymar Yatiqaña [9]”. Es una plataforma que tiene 109.767 seguidores que vienen a aprender el uso de la lengua aymara y su cultura.

Dice: “Akanx janiw aka markanakan urupax amtatäkiti ¿KUNATA? – en esta página no celebramos los días de independencia de estos países ¿PORQUÉ?”. Con esta interrogante explicó a sus seguidores por qué su página no celebra la independencia de diferentes países andinos:

Porque los días en que estos países celebran su independencia no fueron independencia para los aymaras. Las condiciones de explotación continuaron o empeoraron para nosotros.

Continúa explicando que los aymaras trabajaban forzosamente como “pongos [12]” durante la época republicana poscolonial, fueron masacrados “por capricho de los patrones” y tenían impuestos indigenales [13]. Escribe:

La independencia de estos países donde vivimos los aymaras no fue la liberación del aymara, fue un cambio de “amo”, pasamos de los abusos de los españoles a los abusos de sus hijos.

La historia narra que los abusos de poder [13] después de la independencia en contra de los aymaras y otros pueblos nativos continuó, llegando hasta la revolución nacional de 1952 [14], cuando con las luchas sociales se conquistaron el voto universal, el saneamiento de tierras, entre otros. Sin embargo, muchos indicios de desigualdad y racismo [14] en contra de los pueblos nativos siguen hasta hoy.

Además, Ajata argumentó sobre la existencia de los aymaras actuales que se debe a los propios líderes históricos como Tupak Katari [15]Zarate Willka [16]Santos Marka T’ula [17], quienes lucharon por la liberación de este pueblo. Por lo contrario, según Ajata, los nombres que se enseñan en la escuela como Simón Bolivar [18]Antonio José de Sucre [19]José de San Martín [20]Bernardo O’Higgins [21] son adoctrinamientos en contra de la historia de los pueblos originarios. Por ejemplo, el fundador de las repúblicas de la Gran Colombia [22] y Bolivia, Simón Bolivar [18], pensaba acerca de los indígenas en los siguientes términos [23]: “Más ignorantes que la raza vil de los españoles”.

Para Ajata, el nacionalismo patriótico no tiene sentido para los pueblos transnacionales.

A esta publicación, varios de los internautas respondieron con un “jallalla”, un vocablo aymara para festejos. “Cierto, no se puede celebrar una falsa independencia que nos enseñaron en los colegios. Todo fue una patraña. Fue la independencia de los criollos,” respondió otra persona. Muchos estuvieron a favor de la publicación, mientras unos pocos mencionaron que su posteo es racista contra el blanco.

Dos investigadores aymaras con formación a nivel doctorado, Pablo Mamani [24] y David Quispe [25], compartieron el siguiente mensaje en sus cuentas de Facebook:

En el mensaje se pueden observar términos como “indio”, “salvajes”, “alteños” y “masistas”. “Alteño” hace referencia a los habitantes de la ciudad El Alto [27], con la mayoría poblacional de aymaras, quechuas y migrantes de otras comunidades, y masistas es la denominación de los seguidores del partido Movimiento Al Socialismo, MAS [28], de Evo Morales, pero actualmente asociado a las personas aymaras y quechuas que no están de acuerdo con el actual régimen de gobierno transitorio de Añez [29]. Estos términos se han estado usando mediáticamente [30] para denominar principalmente a los aymaras y quechuas. Los docentes aymaras Mamani y Quispe opinan que Bolivia depende de los aymaras, quechuas y su territorio.

Esta percepción en contra del concepto de la “bolivianidad” es retroalimentada por uno de los líderes sociales y profesor universitario aymara, de nombre Felipe Quispe Huanca [31], quien lleva el sobrenombre de El Mallku, el “cóndor de los andes”. Sus palabras en un debate televisivo [32] fueron criticadas [33] por políticos conservadores cristianos y medios que lo ven como “instigador de odio entre los bolivianos”. Por otro lado, él está apoyado [34] por muchos en la población originaria.

El Mallku realizó fuertes aseveraciones en contra de la estructura política de la bolivianidad:

“No soy boliviano… soy del Qullasuyu, de la nación aymara…tengo idioma, religión, territorio, filosofía…no me gusta vivir bajo la manga del opresor”

Mientras tanto, el exdiputado legislativo Rafael Quispe [35], que ahora es director general del Fondo de Desarrollo Indígena en el gobierno Jeanine Áñez [36], habló de inclusión. En el debate televisivo, dijo:

Nuestros hijos indígenas ya son de clase media, estudiaron y son profesionales. No pueden seguir viviendo con rencor de hace 500 años, no pueden seguir odiando al k’ara [palabra quecha [37] para invasores]. Todos somos bolivianos y debemos unirnos para que el país progrese.

De esta manera, el debate entre El Mallku y Rafael Quispe sacaron a la luz la existencia de una contraposición en cuanto a la bolivianidad.

Aun así, según los comentarios en los posteos y conversaciones con aymaras, la mayoría de los aymaras critican rotundamente la noción de bolivianidad. En otra publicación, uno de los exvicerrectores de la Universidad Pública de El Alto-UPEA [38]Qhisphiyir Qhisphi, [39] explicó:

“Nada que celebrar 195 años de Bolivia, continúa la masacre y el genocidio llegados hace 488 años a estas tierras con la invasión, ejercidos con la colonización, practicados en la república… continuados en el Estado. Osan decir “independencia”, pero hay extranjeros gobernando con dictadura y tiranía.”

 

Artículo publicado en Global Voices en Español: https://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2020/08/27/por-que-el-pueblo-originario-aymara-no-celebra-el-dia-de-la-independencia-en-bolivia/

URLs en este posteo:

[1] aymaras: https://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_aimara

[2] acusaciones de corrupción: https://www.la-razon.com/nacional/2020/05/18/al-menos-13-casos-de-corrupcion-en-6-meses-de-anez/

[3] desatención en salud: https://es.mongabay.com/2020/08/dia-pueblos-indigenas-covid-19/

[4] educación: https://www.dw.com/es/bolivia-vuelven-a-ser-marginados-los-ind%C3%ADgenas-sin-evo-morales/a-51301421

[5] 3 millones: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-605.html

[6] 62,2%: https://celade.cepal.org/redatam/PRYESP/SISPPI/Webhelp/porcentaje_de_poblacion_indig.htm

[7] tesis: https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2016/hdl_10803_460839/dobr1de1.pdf

[8] ocultado: https://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/1657/foscolocuyo12.pdf

[9] Aymar Yatiqaña: https://www.facebook.com/aymaryatiqana

[10] AYMAR YATIQAÑA-Aprender Aymara con Elias Ajata: https://www.facebook.com/aymaryatiqana/

[11] Vrijdag 7 augustus 2020: https://www.facebook.com/aymaryatiqana/posts/1434326663428741

[12] pongos: https://dle.rae.es/pongo

[13] impuestos indigenales: https://books.openedition.org/ifea/7444?lang=es

[14] revolución nacional de 1952: https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_boliviana_de_1952

[15] Tupak Katari: https://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BApac_Katari

[16] Zarate Willka: https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Z%C3%A1rate_Willca

[17] Santos Marka T’ula: https://es.wikipedia.org/wiki/Santos_Marka_T%27ula

[18] Simón Bolivar: https://es.wikipedia.org/wiki/Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar

[19] Antonio José de Sucre: https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Jos%C3%A9_de_Sucre

[20] José de San Martin: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_de_San_Mart%C3%ADn

[21] Bernardo O’Higgins: https://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_O%27Higgins

[22] Gran Colombia: https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Colombia

[23] siguientes términos: https://www.abc.es/historia/abci-pensaba-simon-bolivar-sobre-indigenas-mas-ignorantes-raza-espanoles-201810090210_noticia.html

[24] Pablo Mamani: https://www.facebook.com/pablo.mamaniramirez

[25] y David Quispe: https://www.facebook.com/davidcarlos.quispealvarado

[26] Woensdag 5 augustus 2020: https://www.facebook.com/pablo.mamaniramirez/posts/3079306445451594

[27] El Alto: https://es.wikipedia.org/wiki/El_Alto

[28] MAS: https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_al_Socialismo_(Bolivia)

[29] gobierno transitorio de Añez: https://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_de_Jeanine_%C3%81%C3%B1ez

[30] mediáticamente: https://www.noticiasfides.com/opinion/saul-flores-calderon/el-racismo-en-tiempos-de-coronavirus

[31] Felipe Quispe Huanca: https://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Quispe

[32] debate televisivo: https://www.facebook.com/RedUnotv/videos/747321179183079/

[33] criticadas: https://www.eldiario.net/movil/?n=21&a=2020&m=08&d=18#:~:text=%E2%80%9CNuestros%20hijos%20ind%C3%ADgenas%20ya%20son,el%20pa%C3%ADs%20progrese%E2%80%9D%20le%20increp%C3%B3.

[34] apoyado: https://www.facebook.com/Felipe-Quispe-Huanca-Mallku-1568764090007101

[35] Rafael Quispe: https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Quispe

[36] Jeanine Áñez: https://es.wikipedia.org/wiki/Jeanine_%C3%81%C3%B1ez_Ch%C3%A1vez

[37] palabra quecha: https://www.significadode.org/quechua/k

[38] UPEA: https://www.upea.bo/

[39] Qhisphiyir Qhisphi,: https://www.facebook.com/profile.php?id=100009174533552

Los envases donde constan las palabras mágicas multiplicaron sus ventas por 13 en los últimos seis años

La Oriental, local especializado en magdalenas caseras sin gluten ubicado en la calle de Ferraz, en Madrid.

La Oriental, local especializado en magdalenas caseras sin gluten ubicado en la calle de Ferraz, en Madrid.

Escrito por ÁLEX GRIJELMO

Que un alimento carezca de gluten tiene interés para los celíacos; es decir, las personas que pueden sufrir problemas gastrointestinales o alérgicos si ingieren esa proteína que se halla en cereales de consumo habitual: el trigo, el centeno, la cebada, la avena, la espelta.

Los envases donde constan esas dos palabras mágicas han multiplicado sus ventas por 13 en los últimos seis años, hasta alcanzar los 80 millones de euros en 2019, un 13% más que el año anterior, según comunicó el pasado abril la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Y ello a pesar de que se trata de productos más caros.

Hasta tal punto la industria ha observado la rentabilidad de esos dos vocablos, que los coloca en alimentos que nunca tuvieron gluten, como las verduras al natural o los mejillones en conserva.

Esa elección de los consumidores se relaciona en parte con una razón lingüística; o más exactamente, una razón pragmática (la pragmática es la rama de la filosofía del lenguaje que estudia cómo interpretamos los mensajes más allá de las palabras exactas, gracias a los contextos y la experiencia del receptor).

Ningún fabricante escribe delante de la expresión “sin gluten” la advertencia “atención, celíacos”. Por tanto, la indicación “sin gluten” se dirige subliminalmente a todos los que se topan con el envase en el supermercado, y esa omisión de que el gluten sólo es malo para los celíacos convierte a todos los demás consumidores en destinatarios del aviso. Muchos de los clientes que leen “sin gluten” piensan así que el fabricante está presumiendo de que evitó en sus ingredientes algo perjudicial. Porque, conforme indica la experiencia, en los envases se suele presumir de lo que va dentro (“con omega 3”, “con calcio vitamina D”, “calcio natural 100%”, “sin azúcares añadidos”…). Si el gluten fuese algo bueno, nadie destacaría que sus galletas carecen de esa proteína. Por tanto, los consumidores desavisados interpretan que el gluten perjudica a su salud o a su figura.

Incluso quienes sepan que el gluten sólo daña a los celíacos pensarán que aun así más vale evitar un producto pernicioso para una parte de la población. Algo tendrá el gluten cuando lo proscriben.

Con arreglo a estas deducciones, el mismo efecto causaría que un grupo de fabricantes decidiera advertir en sus paquetes: “Sin ceremen”.

Podremos imaginar entonces la decisión que adoptaría un consumidor ante dos productos muy parecidos, en uno de los cuales se avisase de que no lleva ceremen. En ese momento, por el sentido pragmático que nos atenaza, deducirá que el ceremen no será muy bueno si un fabricante presume de que lo ha evitado; y comprará el producto sin ceremen en lugar de cualquier otro.

Poco importará que no exista una proteína llamada ceremen, lo cual permitiría al fabricante dar información verdadera: su género no lleva ceremen. Desde la perspectiva del lenguaje, tanto esta trampa como el aviso “sin gluten” serían iguales en su resultado: en ambos casos se activa el consumo.

Por cierto, este artículo tampoco contiene gluten. Conociendo los beneficiosos efectos del aviso, quizás debería haberlo titulado por ahí.

 

[Foto: KIKE PARA- fuente: http://www.elpais.com]

 

Un grupo de 20 excombatientes de Farc le apuesta a la apicultura en la vereda La Plancha, en Anorí, Antioquia, con apoyo de Paso Colombia y Sena. La Misión de Verificación de la ONU en Colombia ha acompañado el desarrollo de este proceso.

En medio de la pandemia por Covid-19 un grupo de 20 personas en proceso de reincorporación en la vereda La Plancha, en el municipio de Anorí, Antioquia, saca adelante un proyecto de apicultura. Las abejas, vitales para mantener vivos los ecosistemas, son ahora las grandes aliadas de los excombatientes de Farc en una iniciativa de producción y comercialización de miel que incluye ya el envío a domicilio.

Miel de la Montaña

Excombatientes de Farc de Miel de La Montaña, en Anorí. Foto cortesía Coomuldesna

Se trata de Miel de la Montaña, iniciativa que cuenta con el apoyo de PASO Colombia y el Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, y en el que la Misión de Verificación de la ONU en Colombia acompaña el desarrollo del proceso.

“Miel de la Montaña es un proyecto muy bonito, a través del cual 20 excombatientes del antiguo frente 36 de las Farc decidieron apostarle a la apicultura, a la producción de miel, a la conservación de la especie de la abeja y de los bosques tropicales de Anorí, precisamente a través de este ejercicio apícola”, dice Andrés Zuluaga, excombatiente de Farc, representante legal de la Cooperativa Multiactiva para el Desarrollo Económico y Social del Norte de Antioquia, Coomuldesna.

“PASO Colombia ha aportado recursos, tanto para capacitación como con materia prima que se necesita para la producción de la miel y para el mantenimiento de los apiarios. Gracias a ellos hemos crecido y actualmente estamos llegando ya casi a 70 colmenas”, añade Zuluaga.

Agrega que la emergencia por el coronavirus no ha frenado el deseo de sacar adelante a Miel de la Montaña y por ello activaron el servicio a domicilio. También aprenden cómo potenciar su marca en distintas redes sociales, el envasado, el empaque y los canales de distribución. “A partir de la pandemia nos tocó tener mucha iniciativa para poder continuar con el proyecto, porque realmente Anorí estaba confinado y todo lo que fueron envíos estuvo un tiempo parado. Entonces nos tocó movernos mucho. Hemos crecido como proyecto y estamos comercializando nuestra tercera producción, nos ha ido excelente, el apoyo de la gente ha sido muy grande, tenemos envíos a todo el país a nivel nacional”, explica Andrés Zuluaga.

Miel de la Montaña

Desde el año pasado comenzó el proyecto de apicultura y ahora se comercializa Miel La Montaña, un proyecto que mantiene la esperanza en medio de la pandemia por Covid-19. Foto: Maria Paola Montisci/ Misión de Verificación de la ONU en Colombia.

Como una colmena

En el antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación de La Plancha, algunas de las personas en proceso de reincorporación coinciden en que, pese a las dificultades, tienen “un compromiso firme con el proceso de paz”.

Por eso, aparte de la apicultura, le apuestan a una constructora ecológica, un proyecto piscicultura y el taller de confecciones La Montaña. También tienen un proyecto de gallinas ponedoras, huerta ecológica, vivero y últimamente una línea de productos de aseo. Aparte de eso, sirvieron de guías de la Bioexpedición Anorí, que permitió el hallazgo de 14 nuevas especies animales y botánicas para la ciencia, además de sentar las bases de un proyecto de turismo. A esto se suma que varios de ellos se formaron como promotores rurales de salud.

Algunos de estos proyectos se han realizado por iniciativa propia, otros con apoyo de la cooperación internacional, el sistema de las Naciones Unidas en Colombia, universidades y el Gobierno, a través de la Agencia para la Reincorporación y Normalización, ARN, la Gobernación de Antioquia, entre otros.

“La Misión de Verificación ha acompañado distintas iniciativas productivas de las personas en proceso de reincorporación, como por ejemplo el taller de confecciones. También valoramos enormemente las iniciativas como Miel de la Montaña, donde de la mano de la Fundación Paso Colombia, El Sena, y, por iniciativa propia, los excombatientes están produciendo y comercializando la miel, a la vez que desarrollando un plan de preservación ambiental”, expresa Francesc Claret, jefe de la oficina regional en Antioquia de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia.

Miel de la Montaña

Vista del antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación de La Plancha, Anorí. Foto: Fabián Penagos

“Nos encontramos con un grupo de excombatientes muy motivados, conformado por mujeres, hombres y padres, comprometidos con el medioambiente y con la comunidad. Los integrantes del proyecto están acompañados por dos expertos muy dedicados, uno en producción industrial de miel de abejas Apis y otro en producción artesanal de miel de abejas Melipona nativas de Colombia. A medida que sus capacidades se refuerzan, aumentan el número de colmenas. Ya cuentan con 50 colmenas de Apis y 10 colmenas de Melipona. Las comunidades locales están invitadas y vinculadas en las sesiones de capacitación y en la producción de miel y se están generando alianzas comunitarias que facilitan la reincorporación y refuerzan el tejido social”, agrega Robin Brunet, oficial de terreno en Anorí de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia.

La miel se vende localmente y se envía a distintas ciudades. El grupo innova constantemente, perfeccionando nuevas técnicas de producción, y aspira a crear nuevas alianzas y exportar la miel hacía regiones solicitantes de mieles finas y exóticas.

Trabajo constante

“La ventaja que yo veo con estos proyectos que involucran las abejas es que se requiere un ecosistema limpio, incluso regenerarlo, porque a los consumidores de productos naturales como miel de abeja y polen les gustan que los productos sean de una región y tengan como una huella o un sabor distintivo que lo da la vegetación nativa. Para quienes trabajan con abejas es necesario cuidar el bosque, incluso reforestarlo”, explica Fabián Penagos, capacitador en apicultura y meliponicultura de PASO Colombia.

Miel de la Montaña

En Miel de La Montaña ya cuentan con 60 colmenas. Foto: Maria Paola Montisci/Misión de Verificación de la ONU en Colombia

Para el experto en apicultura, el trabajo de los excombatientes es constante. “Todo el año uno le trabaja para que las abejas puedan producir. Entonces ellos (personas en proceso de reincorporación) siempre están muy ocupados multiplicando las abejas, alimentándolas, haciendo cajonería nueva y sobre todo estudiando. Entonces esa parte me parece supremamente importante porque aprenden técnicas nuevas, leen y se mantienen enfocados y hablando todo el tiempo de este tema”, precisa.

Y como en el resto de proyectos productivos que se desarrollan en esta región, la idea es que exista una fuerte participación de hombres y mujeres. “Al igual que otras, a mí me parece que es importante que  las mujeres nos vinculemos a los procesos sociales a estos proyectos productivos, y mi aporte ha sido más que todo de la relación con las comunidades, digamos, ese momento de reconciliación que todos buscamos, ese momento en el que la sociedad y los excombatientes de las Farc podamos hablar un mismo idioma y seguir construyendo e ir tejiendo sociedades y amistades para reconstruir la sociedad que hemos dañado a través de la guerra”, indica Andrea Cañaveral, en proceso de reincorporación de Farc.

Miel de la Montaña

Uno de los avances durante emergencia por Covid-19 fue el de afianzar su marca y canales de distribución, pese a que tuvieron que parar las primeras semanas: Foto: Fabián Penagos/PASO Colombia

Se tejen redes de paz

Carlos Sánchez, zootecnista y apicultor, fue el facilitador técnico del proyecto por parte de ARN y el SENA y ahora lo hace desde PASO Colombia. Relata que en un comienzo contaban con 15 colmenas y uno de los mayores logros ha sido multiplicar la producción. “Aquí le están poniendo muchas ganas y la idea no es solo extraer la miel, sino polen, propóleo, jalea real y pitocina. Esas ganas de cambiar ese estilo de vida, de resurgir y de mirar la apicultura como ese punto de partida, ese punto de referencia para proyectar su estilo de vida de aquí en adelante. Entonces eso fue lo que más me motivó a mí, para meterle el hombro en firme y de impulsarlos”, expresa.

Ahora, dice, es importante garantizar un sistema de comercio justo y tratar de llegar tanto al comprador directo como a los almacenes de grandes superficies. Actualmente se está produciendo miel de abejas orgánicas 100%, y hay una capacidad de producción por colmena en la zona de Anorí de alrededor de 40 a 50 kilos por año.

Para Sánchez, más allá de la parte técnica, lo que mueve este proyecto es el de poder tejer redes de paz.

“Es meterle el 100% de las ganas a que los procesos se den, y mirar pues quien está de verdad de acuerdo en continuar avanzando. Los muchachos tienen muy buena voluntad, y aplaudo ese gesto, de resarcir sus errores y de avanzar en un camino tan hermoso como es la apicultura”, comenta.

En eso coincide Óscar Cuadros, excombatiente de Farc, quien considera a las abejas como sus “amigas y aliadas”. “El coronavirus nos afectó la comercialización, pero nosotros no podemos descuidarlas. Si unos las descuida ellas empiezan a reproducirse, a enjambrar y se van, es un proceso como de ellas. Hay que estar interviniéndolas en lo que necesiten: alimentación, limpieza de la colmena, las puertas”, explica.

MIel de la Montaña

Diariamente, los excombatientes de Farc revisan que las abejas tengan las mejores condiciones para realizar su trabajo. Foto cortesía: Fabián Penagos

Ahora, esperan trabajar junto con PASO Colombia, Naciones Unidas, algunas ONG y el Gobierno en el fortalecimiento de la comercialización, con la idea de involucrar a los campesinos de la región en Miel de La Montaña.

“Las abejas son nuestras aliadas en el sueño que queremos construir. Un empujoncito y esto crecerá. Necesitamos todos trabajar en equipo, así como ellas. Esta es nuestra oportunidad”, finaliza Óscar Cuadros.

Miel de la Montaña

La apicultura, una oportunidad de paz en Anorí. Foto cortesía: Fabián Penagos

 

Elizabeth Yarce
Oficial de Información Pública – Regional Medellín
Misión de Verificación de la ONU en Colombia

[Fuente: colombia.unmissions.org]

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Escrito por Mariángeles García        

Solo nos damos cuenta de su valor cuando nos entra el apretón en mitad de la calle y no encontramos un baño cerca.

Cada 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Retrete para crear conciencia sobre los 4.200 millones de personas, más de la mitad de la población mundial, que carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura. Según datos de Naciones Unidas, el 40% de la población mundial (3.000 millones de personas) no dispone de instalaciones donde lavarse las manos con agua y jabón en sus hogares.

«Se trata de adoptar medidas que permitan dar respuesta a la crisis de saneamiento mundial y lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6, cuya finalidad es garantizar la disponibilidad de agua y saneamiento para todos de aquí a 2030», según explica la ONU desde su web.

día mundial del retrete

No disponer de un saneamiento adecuado provoca que 297.000 niños menores de cinco años mueran cada año debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o agua no potable. Las cifras son impactantes. De ahí la importancia de señalar un día para tomar conciencia sobre algo que desde Occidente no tenemos tan valorado, como es un cuarto de baño en condiciones.

Además de las razones humanitarias, nos topamos también con la ecología. Bajo el lema Saneamiento sostenible y el cambio climático, la ONU pone de relieve la importancia de los inodoros para mantener el equilibrio ecológico del planeta.

¿Qué tiene que ver el cambio climático con los retretes? Más de lo que pensamos. Salvo que seas negacionista (en ese caso, damos por perdida la causa), es evidente que el clima en este planeta está empeorando. Inundaciones cada vez más frecuentes y destructivas, largos periodos de sequía (la ONU estima que para 2050, hasta 5.700 millones de personas podrían estar viviendo en áreas donde el agua es escasa durante al menos un mes al año, y se creará una competencia sin precedentes por los recursos hídricos), calentamiento global que provoca la subida del nivel del mar…

Todas estas condiciones afectan al funcionamiento de los sistemas de saneamiento, sobre todo sin son rudimentarios, ya sean inodoros, fosas sépticas o plantas de tratamiento de aguas residuales. Las inundaciones, por ejemplo, pueden contaminar los pozos de agua potable, dañar los inodoros y esparcir la mierda tanto a grupos de población como a cultivos alimentarios. Y ya sabemos lo que pasa cuando ingerimos caca. Según datos de Naciones Unidas, el 80% de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas ni reutilizadas.

Pero no se trata solo de tener una taza de váter donde aliviar las necesidades –porque a la hora de mear o cagar, cualquier agujero es trinchera– o un lavabo donde poder lavarte las manos con agua limpia y potable, sino de que esos baños sean sostenibles. «Las aguas residuales y los lodos de los inodoros contienen recursos valiosos como agua, nutrientes y energía. Los sistemas de saneamiento sostenible hacen un uso productivo de los desechos para impulsar la agricultura de manera segura y reducir y capturar las emisiones para obtener energía más ecológica», recuerdan desde Naciones Unidas.

Hablamos de váteres que sean capaces de retener lo que sale de nuestros cuerpos, pero dentro de un entorno seguro, accesible y, sobre todo, digno. Y de almacenar esos residuos en un tanque para su transporte y vaciado, o bien un buen sistema de tuberías que los hagan llegar hasta las plantas de tratamiento de aguas residuales, para ser tratadas, eliminadas de manera segura o reutilizadas si es el caso. «La reutilización segura de desechos humanos ayuda a ahorrar agua, reduce y captura las emisiones de gases de efecto invernadero para la producción de energía y puede proporcionar a la agricultura una fuente confiable de agua y nutrientes», recuerdan desde la ONU.

PROBLEMAS DEL PRIMER MUNDO

Tenemos el privilegio de vivir en un país donde lo de satisfacer nuestras necesidades fisiológicas en nuestras casas viene de serie. Pero el problema surge cuando salimos de ellas y las ganas de plantar un pino o de aliviar la vejiga te pillan en la calle. Ahí la cosa se pone algo más fea y complicada, por eso la importancia de los baños públicos.

Lo de mear en la calle no solo es una marranada, sino que además puede afectar seriamente al bolsillo. En Madrid, por ejemplo, las multas por orinar en la vía pública oscilan entre los 751 euros y los 1.500, si se es reincidente. Mejor aguantarse hasta encontrar un lavabo que presumir de haber hecho la meada más cara de tu vida.

Hubo un tiempo en el que se podían encontrar este tipo de aseos en las calles de las grandes ciudades. Solían ser subterráneos y estaban atendidos por personas, mayoritariamente mujeres, que se encargaban de su limpieza y mantenimiento a cambio de una pequeña aportación económica por parte del usuario disfrazada de propina. Hoy aún quedan en ciudades como Pamplona, donde algunos grupos políticos abogan por su renovación y otros, por su cierre definitivo a medida que el personal que los atiende se jubile, para sustituirlos por baños autolimpiables.

Foto: Julia Kuznetsova – Shutterstock

Madrid, por ejemplo, optó por instalar estos últimos en determinados puntos. Para ello, se le dio la concesión a empresas como Clear Channel, a cambio de que estas se encargaran de su instalación y mantenimiento. Se empezó por lugares céntricos y con los años se han ido extendiendo a otros barrios.

Pero la pandemia del covid, además de lo que ya sabemos (y sufrimos todavía), ha traído otro problema con el que no contábamos. Si estabas fuera de casa y necesitabas ir al baño, lo más fácil era entrar a un bar, un centro comercial o una cadena de restauración rápida y usar el suyo. Pero con las medidas higiénicas decretadas para prevenir el contagio del virus y otras como la limitación de horarios, si no el cierre completo de la hostelería, lo de entrar al bar de Manolo a hacer pis ya no es posible.

Ese problema lo viven ahora en ciudades como Barcelona, donde el cierre de su hostelería ha puesto de relieve la falta de aseos públicos en toda la urbe, pero en especial en el centro. Tampoco es posible hacerlo en los baños autolimpiables como los de Madrid, ya que este ayuntamiento los ha clausurado para evitar la propagación del virus y ante la inviabilidad de contratar personal que se encargue de desinfectarlos cada vez que se usan.

Solo queda una solución: salir de casa con los deberes hechos y contribuir a mantener limpias las calles. Si no lo haces por civismo, piensa en tu economía.

 

[Fuente: http://www.yorokobu.es]

 

 

A uva de mesa BRS Tainá, a primeira totalmente desenvolvida na região Nordeste pela Embrapa Semiárido, é proveniente do cruzamento entre as cultivares internacionais Sugraone e Marroo Seedless.

A cultivar Tainá faz parte do programa de melhoramento genético da Embrapa nos ambientes tropicais semiáridos, denominado Uvas do Brasil, sendo a primeira variedade de uva com todas as etapas de melhoramento genético, desde o cruzamento até a validação.

A BRS Tainá exibe coloração branca, sabor neutro e é uma variedade sem semente que se pode destacar no mercado de uvas de mesa para o consumo in natura. Trata-se de uma planta vigorosa, com produtividade média estimada, no Submédio do Vale do São Francisco, de 25 toneladas por hectare por ciclo de produção.

O plano de lançamento da BRS Tainá ainda esta em fase de licenciamento para viveiristas e em breve estará disponível para os produtores.

A Região Vitivinícola do Vale do São Francisco

A área de vinhedos de variedades de Vitis vinifera destinadas à elaboração de vinhos finos na região do Vale do São Francisco totaliza ao redor de 500 has. A produção de vinhos finos dos estados da Bahia e Pernambuco está concentrada no eixo Petrolina-Juazeiro, em particular nos municípios de Casa Nova, Lagoa Grande e Santa Maria da Boa Vista, no chamado submédio São Francisco.

Esta região, de clima tropical semiárido, única no Brasil, apresenta temperaturas ao longo do ano que possibilitam que os vinhedos irrigados com a água do rio São Francisco produzam uvas em todos os meses do ano. A região produz os chamados vinhos tropicais, com originalidade e identidade própria da região tropical, distinta no mundo vitivinícola. A região produz vinhos finos tranquilos e espumantes, vinho licoroso e brandy.

 

 

[Fonte: brasilidade.canalblog.com]