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Escrito por Katherine Julieth Monsalve

La película Ya no estoy aquí, del director mexicano Fernando Frías es, en palabras de Alfonso Cuarón: “El choque de dos espacios manteniendo ese mismo tiempo. Un exilio geográfico y del ser”. Sucede en dos lugares que atraviesan, habitan, deshabitan a Ulises: Monterrey y Nueva York. El inicio de la película nos ubica en el lapso de los años 2011-2012. Después, se pierde el hilo del tiempo, porque Frías conoce todas las reglas del cine, las estudió precisamente para, “si en su momento lo quería, traicionarlas. Yo quería tener esas herramientas, no solo quería venderme como un radical, transgredir sin saber a qué no estoy respondiendo”, sostuvo en una entrevista con Casa América. El entrevistador calificó de clásico instantáneo a Ya no estoy aquí, porque combina elementos característicos del cine latinoaméricano: rigurosidad documental, folclore, problemáticas sociales, sin atarse a ninguno, transita por todos sin detenerse, no hay denuncia ni moraleja, hay profundidad.

En esa entrevista también dijo: “A mí no me importa lo imperfecto que pueda ser mi trabajo. A mí lo que me interesa es que mi trabajo obedezca a un momento. Que venga de una inquietud que pueda identificar en un lugar de mi vida”. Y es ahí donde un director se lo juega todo: darle a los espectadores una historia que obedezca a sí mismo y no a lo que están acostumbrados a ver. El desarrollo y final poco complaciente de Ya no estoy aquí, remite a películas como El Sur (Víctor Erice, 1983), en la que todo el tiempo estamos viendo retazos del Sur, hasta que es Estrella la que se va a conocerlo, y nosotros nos quedamos de este lado, y Rodrigo D – No futuro (Víctor Gaviria, 1990), donde Rodrigo se salvó de la violencia que se llevó a todos sus amigos, pero no del dolor que llevaba dentro.
Cabe apuntar que Fernando Frías logró todo esto teniendo tan solo dos películas realizadas previamente: el documental Calentamiento local (2008) y la ficción Receta (2012), esta última la realizó antes de irse becado a la Universidad de Columbia, para estudiar cine. Aprendió todas las normas, sí, pero se sigue moviendo por la intuición. Su interés por la identidad en condiciones de interculturalidad, está ligado a una infancia con una madre azafata, cuya empresa le otorgaba unos tiquetes especiales que permitieron a Fernando viajar por el mundo. Por eso, cuando le preguntaban cuál era la profesión que elegiría de grande, respondía: turista. Eso también es ser un director de cine. Como turista, con una mirada sorprendida ante el paisaje humano, miró una investigación sobre los Kolombia que llegó a sus manos; así inició el recorrido que lo llevó hasta Ya no estoy aquí.
Todo comenzó en Monterrey, la primera ciudad industrializada de toda América Latina, esto hizo que muchos migrantes llegaran allí y poblaran asentamientos como Coahuila, Tamaulipas, San Luis Potosí. Sobre la ciudad, el director Fernando Frías atinó a decir: “Hay un diseño urbano en Monterrey calculado para que la periferia se mantenga como tal”. El artículo Cómo llegó la cumbia a Monterrey complementa la afirmación de Fernando con esta descripción: “Pocos visitantes de Monterrey llegan a subir hasta los cerros (…). La visita típica se limita a recorrer los restaurantes de franquicia gourmet y los malls de compras del distrito de San Pedro Garza García, en medio de un bosque de rascacielos medio construidos. San Pedro –el distrito de mayor renta per cápita de América Latina– recuerda más a Houston o Dallas que a México”.
Cuando encontré esta información sobre Monterrey y la contrasté con la forma en la que vivían Ulises y sus amigos, pero sobre todo Ulises, pensé en el libro Manuscritos de economía y filosofía, de Karl Marx. En el apartado llamado Trabajo enajenado, en la primera parte, explica su intención para desarrollar este contenido teórico:

“Nuestra tarea es ahora, por tanto, la de comprender la conexión esencial entre la propiedad privada, la codicia, la separación de trabajo, capital y tierra, la de intercambio y competencia, valor y desvalorización del hombre, monopolio y competencia; tenemos que comprender la conexión de toda esta enajenación con el sistema monetario”.

Y más adelante:

“¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu”.

La tesis central de Marx es que el trabajo despoja a los seres humanos de sí mismos. Esto lo vemos continuamente en nuestras vidas y en las de quienes nos rodean; inclusive ese empeño por despojar a los seres humanos de sí mismos, lo vemos en todas las instituciones del poder en la construcción de la sociedad: familia, colegio, iglesia, Estado. Se podría decir que normalizamos vivir de esa manera, por eso encontrarme con Ulises fue un choque, porque es un personaje capaz de mantener su postura ante la vida. Con toda su existencia niega ese tipo de enajenación: nunca manifiesta preocupación por el dinero, la guerra, la violencia, su familia. Él siempre está en sí mismo, es un tipo que siempre mira para al frente, y ese gesto define cómo se enfrenta al mundo conocido y al desconocido. Ulises es el ser más antisistema que he visto, y lo más increíble es que no lo pretende, su vida no es el típico viaje del héroe en busca de su identidad. Él es.
En la película no está presente la enajenación del trabajador que va a la fábrica y es explotado, porque acá la gente que “mortifica su cuerpo y arruina su espíritu” son los trabajadores del Narco. En una escena, un pandillero le demuestra admiración a Ulises porque él “quedó en un lugar más chido. Yo me quedé aquí”. Se despiden, hacen el saludo de los Terkos y cada uno regresa a su lugar: Ulises con su pandilla que lo espera más arriba y el pandillero a la esquina, donde hay tres tipos más.
El Narco, la guerra contra este, el desempleo, la pobreza, la violencia, o ese ente que nunca aparece de forma física, la policía, no son preocupaciones de Ulises, eso nunca parece tocarlo profundamente o descolocarlo. Antes de la conversación con el pandillero, Ulises y sus amigos iban subiendo una loma y un habitante de calle, muy conocido por la comunidad, les dijo que no podían subir por ahí, que la policía estaba arriba en unas camionetas negras; la mayoría del grupo se queja, Ulises solo mira hacia adelante, fijo, dice tranquilamente: “Vamos a dar la vuelta”, sin mucho problema, como si eso no le perteneciera. En Ulises sucede una enajenación contraria a la descrita por Marx.
El desarrollo de la película y la construcción de su personaje principal, me llevan a intuir que a Ulises lo mantiene en sí mismo, y lejos de su contexto, la música que escucha. Lo mismo pasó con Rodrigo D – No Futuro. Hay una foto del detrás de cámaras de esta película colombiana: Ramiro Meneses —protagonista, y me atrevo a decir que único sobreviviente del grupo de jóvenes actores— está en una construcción abandonada, desgastada, sostiene las baquetas de la batería que aún no puede conseguir para tocar música Punk, aislado del resto; solo que Rodrigo mira hacia el piso, en cambio Ulises siempre mira al frente.
¿Qué lo mantuvo con la mirada al frente? La terquedad. Guillermo del Toro hizo un análisis no solo como espectador y cineasta, sino también como mexicano. En un encuentro que sostuvo con Alfonso Cuarón para Netflix, dijo: “Es una película de gente al final de cuentas sola. Sola contra una estructura, porque los narcos, la policía, la comprensión social del dinero; todo está flotando arriba de estos personajes, y sofocándolos y separándolos. Lo que es hermoso de la película es que es un retrato de la terquedad y la desobediencia como virtudes fundamentales para la sobrevivencia”.

Terkos

Del Toro continúa: “Los Terkos crean actos lúdicos, voluntarios, marginales, únicos, efímeros, para poder vivir del día a día”. Los Terkos, así se autonombraron Ulises y sus amigos, quienes vivían en el Cerro de la Independencia, periferia de la ciudad de Monterrey. A esta contracultura también se le conoció como Kolombia y Cholombianos. Se caracterizaron por usar ropa ancha y colorida, el cabello con patillas largas, y bailar cumbias rebajadas.
En el artículo del periódico El País, La tribu urbana de México que desapareció con el narcoterror, hablan sobre la historia de esa variación de la cumbia colombiana que se afianzó en las lomas de Monterrey: “Cuentan que esta versión nació por accidente. El músico Gabriel Dueñez, encargado del sonidero —fiesta popular con música mezclada, anterior a los dj— un día tuvo un problema con la casetera: se le derritió el motor por el calor. Entonces, la cumbia comenzó a sonar más lento y fue un éxito. Después de aquello, los encargados de poner las canciones se las ingeniaban para trucar las cintas y así ralentizar las originales”.
Por eso, en la entrevista que le realizan a Fernando Frías para el artículo Cómo llegó la cumbia a Monterrey, hace la siguiente pregunta: “¿cómo es posible que el sonido de la resistencia de la gente más marginada sea la cumbia colombiana y no el del cowboy hat y las cowboy boots?”
Esta pregunta la respondió el mismo Frías en la conversación que sostuvo en Casa de las Américas a inicios del presente año, haciendo alusión al origen de la cumbia colombiana, cuyo nombre proviene de África, debido a los esclavos y las esclavas que bailaban con pasos cortos porque las cadenas en sus pies no les permitían soltura de movimientos; así que desde sus inicios la cumbia “tiene un carácter contestatario”. Más adelante se refiere a la “espontaneidad cultural en un mundo globalizado donde todo comienza a sonar y verse igual”, en un país que seguía siendo colonizado y cargaba los consecuentes lastres: clasismo y racismo, siendo la primera ciudad industrializada de América Latina, de la que hace parte San Pedro Garza García, el municipio más rico de Latinoamérica. Los Kolombia, fueron un instante en el tiempo, por eso Fernando Frías señala que las cumbias rebajadas intentaban detener el tiempo, porque eran chicos que sabían que no había futuro.
En la película, Los Terkos forman una familia y se crean un submundo. En una ocasión llega un niño nuevo, le dicen Sudadera, están en la edificación abandonada donde se reúnen usualmente, mientras le ponen gel en el cabello y estiran las patillas de Sudadera llega Isaí con una camisa grande, y le dice: “¡Es mi favorita!” Se la pasa para que se la coloque; poco a poco, cada Terko le pone algún elemento a Sudadera: tennis, una bolsa para amarrar el pantalón, etc.
En otra escena, Ulises escucha música en su radio, su mamá le habla varias veces, pero él no parece escucharla, le grita que lo apague porque va a despertar al bebé, “no oyes o qué, cabrón”, le dice que se vaya; Ulises responde a todo con movimientos tardíos, apaga la grabadora sin atender al insulto y sale.
La cumbia y ese lugar etéreo al que llevaba a esos chicos, era una enajenación contra el sistema. Ulises no es lo que se esperaría de un chico mexicano de la periferia, en un lugar tan cercano a Texas, criado en medio de esa violencia exacerbada que produjo ese remedo de solución llamado Guerra contra el Narco. Él es, como Ramiro Meneses con las baquetas y la batería ausente. Pero del sistema no se puede escapar, por eso la guerra le da su coletazo a Ulises y se tiene que ir para Nueva York. Antes del viaje, su mejor amiga le regala un reproductor de música, sin saber que con eso le daba lo único que le quedaría de los Terkos y también la nostalgia que lo acompañaría en esa otra ciudad.

Extranjero

En Nueva York Ulises sigue siendo un Terko, no baila ni escucha otro tipo de música, y cuando un policía le pide los permisos para poner música en un lugar público mientras baila para recoger dinero, Ulises lo insulta y sale corriendo. Sigue siendo el chico que mira al frente. Aun lejos, es. No se deja absorber por una ciudad acostumbrada a tragarse las minorías extranjeras.
Desde Monterrey llega un susurro que le anticipa: ya no eres de aquí. Esto se ve en tres momentos: cuando llama a su amiga y ella no escucha el celular, la foto de su amigo Isaí como integrante de los Pelones, y su mamá le dice por teléfono: “Olvídate que tienes madre, si vuelves”. Por esos días escucha una cumbia: “Hoy me encuentro solo y tan triste”. Nada más. Ni una palabra al respecto.
En la secuencia mejor lograda y más potente de la película, Ulises inhala sacol. Llega el recuerdo con sus amigos dando vueltas uno encima del otro, riéndose; están en un lugar alto y abandonado. Inhala de nuevo. Aparece con sus amigos sentados en el filo de una terraza, se ríen, al fondo se divisa la ciudad. Como Mónica, la protagonista de La vendedora de rosas que inhala sacol para estar de nuevo con su abuela y calmar el hambre. Luego, aparece en unas escaleras, se corta las patillas largas. Las escupe. Se va. Bien lo dijo Alberto Aguirre: “El exiliado es extranjero en cualquier suelo (incluido el propio)”.

“Ya no te quiero, que ya no te extraño”

“La búsqueda de una identidad social en una de las urbes más industrializadas del país desembocó en una estética nunca vista que duró solo una década. El narcoterror acabó también con ellos”. Así describe el inicio y final de los Kolombia el artículo del diario El País, La tribu urbana de México que desapareció con el narcoterror.
El artículo aborda una exposición interactiva sobre los Kolombia en el Museo de la Ciudad de México, realizada en el año 2016. Déborah Holtz, responsable de la exposición, le dijo a ese periódico que se trataba de “un movimiento completamente original y bastardo (…). Cuando todo se comenzó a poner muy violento, lo mejor era pasar desapercibido, todo era sospechoso. La lucha contra el narcotráfico provocó una represión hacia estos chicos, se cortaron las patillas e intentaron parecerse a los demás”. Así fue la muerte de ese lugar al margen del sistema que fueron los Kolombia.
Hacia el final de la película es claro que los terkos también murieron, Ulises encuentra a su pandilla en el entierro de Isaí, pero no se acerca a ellos. Luego del entierro sucede una especie de colapso: la ciudad comienza a destruirse a sí misma; desde arriba, en la terraza donde antes se reunía con sus amigos, Ulises baila solo, se mueve suavemente y cierra los ojos. Ulises se mantuvo en el tiempo, y ni siquiera la pérdida de lo que se podría llamar su identidad le quitó eso. No necesita unas patillas largas, ni insignias para él mismo ser ese lugar fuera del sistema. En esa escena final, escucha una cumbia rebajada, y a través de ella Ulises le dice a todo este recorrido, a toda su historia, y a la ciudad “vengo a decirte hoy, que ya no te quiero, que ya no te extraño”.

[Fuente: http://www.revistacoronica.com]

Le musée d’art et d’histoire du Judaïsme (mahJ) présente l’exposition « Hersh Fenster et le shtetl perdu de Montparnasse ». Un hommage à Hersh Fenster (Baranow, 1892 – Paris, 1964), journaliste et écrivain yiddish, auteur d’Undzere farpaynikte kinstler (Nos artistes martyrs), et édité à Paris en 1951 pour rappeler qui furent 84 artistes talentueux, célèbres ou méconnus, de l’« École de Paris » et assassinés lors de la Shoah. Traduit, ce « livre du souvenir » est publié par les éditions Hazan avec le concours de la Maison de la culture yiddish-bibliothèque Medem.

Publié par Véronique Chemla

« En écho à l’exposition « Chagall, Modigliani, Soutine… Paris pour école, 1905-1940 », le mahJ rend hommage à Hersh Fenster (Baranow, 1892 – Paris, 1964), journaliste et écrivain yiddish, auteur d’Undzere farpaynikte kinstler (Nos artistes martyrs), publié à Paris en 1951 ».

« Tout à la fois mémorial et livre d’art, cet ouvrage retrace les trajectoires de 84 artistes juifs de la scène française qui périrent entre 1940 et 1945, sur lesquels Fenster rassemble des témoignages et des photographies pendant cinq ans ».

« Certains sont connus, comme Chaïm Soutine et Otto Freundlich, d’autres moins, comme Étienne Farkas ou Jacob Macznik. Tous appartiennent à l’ultime moment de ce que le critique André Warnod nomma, en 1925, l’« École de Paris ». Autant de peintres, de sculpteurs, d’illustrateurs, hommes et femmes, dont l’œuvre a été interrompue prématurément et parfois détruite. »

« L’ouvrage de Fenster, écrit en yiddish, préfacé par Chagall et publié à compte d’auteur rend tangible un monde disparu. Il se classe dans la catégorie des « livres du souvenir » parus après-guerre pour témoigner de l’anéantissement du yiddishland. À sa manière, Fenster sauve ainsi de l’oubli le « shtetl des artistes de Montparnasse ».

« Tiré à 375 exemplaires, Undzere farpaynikte kinstler était connu des seuls initiés. Le mahJ publie sa traduction intégrale avec les éditions Hazan et le concours de la Maison de la culture yiddish-bibliothèque Medem ».

L’exposition « Hersh Fenster et le shtetl perdu de Montparnasse » illustre la personnalité de Fenster à travers ses archives et permet de découvrir les œuvres de quelques-uns des artistes évoqués dans l’ouvrage : David Brainin, Étienne Farkas, Alexandre Fasini, Jules Gordon, Jacques Gotko, Samuel Granovsky, Jane Lévy, Jacob Macznik, Sigismond Sigur- Wittmann, Marcel Slodki, Abraham Weinbaum et Zber.
La Commissaire de l’exposition est Pascale Samuel, conservatrice de la collection moderne et contemporaine du mahJ.
L’exposition bénéficie du soutien de la Fondation pour la Mémoire de la Shoah et de la Fondation Pro mahJ.
Autour de l’exposition, le mahJ a organisé le 16 juin 2021 à 19h30 la rencontre « Nos artistes martyrs », avec la participation de Nadia Déhan-Rotschild, traductrice, Ariel Fenster, fils de Hersh Fenster, Natalia Krynicka, Maison de la Culture Yiddish ; Judith Lindenberg, mahJ, Yitskhok Niborski, spécialiste du yiddish, Nadine Nieszawer, marchande d’art et experte, Pascale Samuel, mahJ, Annette Wieviorka, historienne.
Le 27 septembre 2021, le conseil du IXe arrondissement de Paris a adopté à l’unanimité l’apposition d’une plaque commémorative au 41 rue Richer, en mémoire du premier “Dos Yiddishe Vinkl” (« le coin juif ») ou “Foyer Amical” créé par Hersh Fenster le 20 mars 1939. Il « est le secrétaire et animateur de cette association d’aide aux réfugiés fuyant le nazisme. Le Foyer est à la fois une cantine, une salle de conférences, de concerts et de célébrations ».
Une enquête internationale 

« La publication de Nos artistes martyrs, réalisée sous l’égide de Juliette Braillon, et l’exposition qui l’accompagne, placée sous le commissariat de Pascale Samuel, ont suscité des recherches dont les difficultés soulignent l’importance considérable du travail de Hersh Fenster de 1945 à 1951. »

« S’appuyant d’abord sur ses collections et les archives Fenster données au musée et à la Maison de la Culture Yiddish par Ariel Fenster, fils de l’auteur, le mahJ a ensuite sollicité des institutions publiques françaises et étrangères pour retrouver une soixantaine d’artistes. Ainsi Erna Dem (1889-1942) signalée pour son travail à la manufacture de Sèvres, a resurgi dans les inventaires du musée de l’Ermitage et à Rome. »
« Des particuliers, collectionneurs passionnés ou chercheurs, dont la famille de Fenster, ont contribué à mettre en lumière des œuvres et documents inédits – et en particulier le manuscrit de la préface de l’ouvrage par Chagall. Le mahJ a noué des liens avec les familles d’Abraham Berline (1894-1942), d’Étienne Farkas (1887-1944), d’Alexandre Heimovits (1900-1944), d’Isaac Kogan (1879-1943), de Jacob Macznik (1905-1945) et de Bela Meszoly (1889-1942), et une véritable chaîne a abouti notamment à la découverte d’une oeuvre de Karl Klein (1899-1943) à Toulouse, et de Yehouda Cohen (1897-1942) en Californie. Un avis de recherche, diffusé sur le site Internet du musée et relayé par la presse, a notamment permis de retrouver la petite nièce de Frania Hart (1896-1943) et de découvrir son autoportrait. »

« Afin de restituer un visage à chacun des 84 artistes évoqués par Fenster, d’illustrer chaque notice d’au moins une œuvre et de préciser les données factuelles de l’édition originale, le mahJ s’est ainsi appuyé sur de très nombreux informateurs. Néanmoins, quatre personnalités ne sont illustrées que par des clichés noirs et blancs repris de l’édition de 1951. C’est le cas, notamment, de Sophie Blum-Lazarus (1867-1944), qui participa pourtant aux Salon des Indépendants et au Salon d’Automne de 1909 à 1937, et exposa à la galerie Devambez et chez Berthe Weill. Mais l’enquête se poursuit avec l’espoir que la publication et l’exposition permettront d’autres redécouvertes. »
« LES ARCHIVES DE L’ÉDITION DE 1951 »

« Courriers, notes manuscrites, photographies et plaques de verre… les archives d’Undzere farpaynikte kinstler permettent de saisir la méthode suivie par Fenster. Il s’appuie non pas sur des archives historiques, mais sur le témoignage des rescapés et des artistes survivants : Michel Kikoïne et Morderhai Perelman évoquent Haïm Soutine et Moïse Kogan ; Alfred Aberdam écrit sur Marcel Slodki ; Elie Shor se souvient de Zber ; Isaac Lichtenstein écrit sur Henri Einstein ; Léon Weissberg et Isaac Weinbaum ; Sigmund Menkes rapporte ses souvenirs sur Isaac Weingart ; Isaac Antcher témoigne sur son ami Zardinsky-Madim ; Arthur Kolnik rédige ses souvenirs sur Ephraïm Mandelbaum et Marcel Slodki. »

« Ces témoignages sont principalement et volontairement rédigés en yiddish, langue maternelle de la majorité de ces artistes. Enfin, le carnet d’adresses – comportant près de 400 entrées – souvent biffées en fonction des déménagements successifs – illustre le réseau de relations de Fenster. »
II. Le Shtetl perdu de Montparnasse

« Quand je suis retourné à Paris, au lendemain de la grande destruction, ma première tâche a été de savoir qui avait survécu au brasier. Je suis allé à Montparnasse où j’avais beaucoup d’amis, où des artistes juifs parisiens venus de partout avaient l’habitude, après le travail dans leurs pauvres ateliers, de se retrouver dans les cafés et devant une tasse de café pour parler d’art et de création. Eux, les éternels rêveurs de beauté qui exprimaient sous une forme artistique leur nature intérieure […], eux les ambassadeurs spirituels de notre peuple, manquaient au rendez-vous : ils avaient été emportés par la tempête. Dans ma douleur, j’ai vu naître en moi l’idée d’évoquer leur personne et leur travail, de les rappeler aux générations futures ».

Hersh Fenster, Nos artistes martyrs
« Fenster situe son ouvrage dans le voisinage des livres de souvenir publiés dans l’immédiat après-guerre pour témoigner d’un shtetl disparu. Ce qui le singularise, c’est qu’il ne porte pas sur une ville ou un territoire donné, mais sur une communauté d’artistes, celle qui animait les ateliers et les trottoirs de Montparnasse, du 9, rue Campagne-Première chez Efraïm Mandelbaum, à la Ruche du passage Dantzig d’Henri Epstein, en passant par la Villa Seurat de Soutine ou la rue Vaugirard de Nahoum Aronson. Mais ce livre n’est pas tant un « tombeau de papier », comme certains l’ont écrit, qu’un « musée de papier ». C’est un livre où des artistes racontent d’autres artistes, qui permet d’incarner la vitalité de l’art à Paris et de redécouvrir un « monde disparu ».
« À travers 84 portraits d’hommes et de femmes, nés pour la plupart entre 1880 et 1910 en France, mais surtout en Europe centrale ou orientale (Pologne, Allemagne, Autriche, Hongrie, Roumanie, Russie, Ukraine…), Fenster décrit les multiples facettes de la communauté d’artistes juifs attirés par Paris, où ils pouvaient compléter leur formation dans les écoles et les académies, travailler librement et exposer leurs œuvres dans nombre de galeries et de salons. Ils ne sont d’aucune « École » au sens traditionnel : ils ne partagent pas un style, mais une histoire commune, un idéal et un destin ».
« La postérité a retenu le nom de quelques-uns comme Chaïm Soutine ou Otto Freundlich, mais nombre d’entre eux sont tombés dans l’oubli, ou restés ignorés de la critique. L’exil, la guerre, l’Occupation, la déportation briseront des vies et entraîneront souvent la disparition des archives et des fonds d’atelier, plongeant une seconde fois dans l’oubli l’oeuvre de nombreux acteurs de l’ultime moment de ce qu’André Warnod désignait comme l’École de Paris. »

« La publication en français de Nos artistes martyrs et l’exposition « Hersh Fenster et le shtetl perdu de Montparnasse » permettent notamment de découvrir la force des portraits d’Etienne Farkas, l’onirisme d’Ary Arcadie Lochakov, les paysages métaphysiques d’Alexandre Fasini, les aquarelles délicates de Jane Lévy ou encore les dessins réalisés par Jacques Gotko, Zber et David Brainin pendant leur internement à Compiègne ou à Beaune-la-Rolande, ainsi que des œuvres d’Abraham Berline, Alexandre Fasini, Georges Kars, Jules Gordon, Samuel Granovsky, Jacob Macznik, Sigismond Sigur-Wittman, Marcel Slodki et Abraham Weinbaum. »

« 84 artistes arrachés à l’oubli » 

Jean Adler, Bernard Altschuler, Naoum Aronson, Georges Ascher, Abraham Berline, Ernest Biro, Sophie Blum-Lazarus, David Brainin, Joseph Bronstein, Jefim Bruhis, Aron Brzezinski, Meyer Cheychel, Yehouda Cohen, Jacques Cytrynovitch, Erna Dem, Paul Doery, Léon Droucker, Henri Epstein, Étienne Farkas, Alexandre Fasini, Adolphe Feder, Michel Fink, Otto Freundlich, Jacques Gotko, Jules Gordon, David Goychman, Jules Graumann, Samuel Granovsky, Elie Grinman, Pierre Grumbacher, Henri Hague, Frania Hart, Alexandre Heimovits, Ignacy Hirszfang, Alice Hohermann, Georges Kars, Karl Klein, Meyer-Miron Kodkine, Isaac Kogan, Moïse Kogan, Chana Kowalska, Jacob Krauter, David-Michel Krewer, Samuel Liebewert, Samuel Lipszyc, Jane Lévy, Rudolf Levy, René Lévy, Israel Lewin, Marcel Lhermann, Ary Lochakow, Ephraim Mandelbaum, Jacob Macznik, Bela Meszoly, Jacob Milkin, Abraham Mordkhine, Jacques Ostrovsky, Paul Pitoum, Elisabeth Polak, Hirsch Poustchevoy, Joseph Rajnefeld, Alexandre Riemer Félix Roitman, Abraham Rosenbaum, Savely Schleifer, Isaac Schoenberg, Raphaël Schwartz, Sigismond Sigur-Wittmann, Léopold Sinayeff-Bernstein, Marcel Slodki, Chaïm Soutine, Yehiel Spoliansky, Manfred Starkhaus, G. Stuman, Rahel Szalit-Marcus, Paul Ullman, Zelman Utkès, Fernand Vago-Weiss, Abraham Weinbaum, Ossip Weinberg, Joachim Weingart, Léon Weissberg, Levi Zardinsky-Madim, Fiszel Zylberberg-Zber.

Hersh Fenster, Nos artistes martyrs 
Extraits 
Préface 
Par Paul Salmona, directeur du mahJ
« La publication en français d’Undzere farpaynikte kinstler (Nos artistes martyrs) répare une triple injustice : l’oubli dans lequel est tombée une génération d’artistes déportés ou morts pendant l’Occupation, la méconnaissance de la richesse culturelle de l’émigration yiddishophone dans le Paris de l’entre-deux-guerres et l’anonymat frappant leur mémorialiste, Hersh Fenster, journaliste et écrivain originaire de Galicie, installé à Paris en 1922.
Publié en yiddish dès 1951 à trois cent soixante-quinze exemplaires, Undzere farpaynikte kinstler évoque, alors que l’historiographie de la destruction des juifs d’Europe n’en est encore qu’aux prémices, le parcours de quatre-vingt-quatre artistes de l’École de Paris dont la Seconde Guerre mondiale et la Shoah ont abrégé l’existence. Livre d’art et mémorial, l’ouvrage recense des créateurs pour la plupart effacés des mémoires, et dont les œuvres elles-mêmes ont parfois été détruites. Parmi eux, seuls Otto Freundlich et Chaïm Soutine ont connu la gloire. Certains, comme Jean Adler, Naoum Aronson, Erna Dem, Léon Droucker, Henri Epstein, Adolphe Feder, Georges Kars, Moïse Kogan, Léopold Sinayeff-Bernstein, Paul Ullman, Zelman Utkès, Abraham Weinbaum, Joachim Weingart, sont présents dans les collections publiques françaises grâce à des achats de l’État mais leurs œuvres restent invisibles ; les autres demeurent des inconnus pour la plupart des historiens de l’art. Le sévère traitement que leur réserve la postérité n’est pas dû à la qualité de leur oeuvre mais au fait qu’ils aient disparu corps et biens de la scène artistique. On mesure ainsi l’importance du travail de Fenster. Véritable ouvrage de référence, considéré comme un « usuel » pour qui s’intéresse à la première École de Paris, Undzere farpaynikte kinstler n’était pourtant accessible en français qu’en citations et n’était lisible en totalité que par de trop rares historiens de l’art yiddishophones.
Outre les artistes « emportés par la tempête » dont il rappelle l’existence, Fenster fait revivre dans le Paris de l’entre-deux-guerres une communauté artistique juive méconnue et qui n’est plus après la guerre, à l’instar du judaïsme d’Europe orientale, qu’un « monde disparu ». Installée dans la ville qui est alors la capitale mondiale de l’art, elle a ses rites et ses lieux, dont le moindre n’est pas le Foyer amical (Dos yidishe vinkl) ouvert rue Richer par Hersh Fenster en 1939, avec pour vocation d’accueillir des réfugiés fuyant le Reich. Paris abrite alors une importante émigration juive d’Europe centrale et orientale, gonflée au tournant du siècle par les pogroms dans l’Empire russe. Celle-ci sera durement touchée par les mesures antisémites du gouvernement de Vichy et par la déportation ; les nombreux artistes qu’elle comptait ne feront pas exception.
Enfin, cette publication permet de rendre hommage à Hersh Fenster (1892-1964), dont la vie et l’oeuvre sont pratiquement inconnues en France. En préambule, Natalia Krynicka évoque son militantisme socio-culturel, tandis que Pascale Samuel s’attache à ses relations avec les artistes, et que Judith Lindenberg met en perspective Undzere farpaynikte kinstler avec les « livres du souvenir » publiés en yiddish en France par les « sociétés d’originaires » des bourgades juives d’Europe orientale.
Pour le musée d’art et d’histoire du Judaïsme, la traduction et l’édition du texte de Fenster, en suscitant un retour vers ces artistes, ont contribué à leur assurer une place nouvelle dans la collection. Car, hormis Naoum Aronson, Étienne Farkas, Adolphe Feder, Otto Freundlich, Jules Gordon, Jacques Gotko, Moïse Kogan, Jacob Macznik, Sigismond Sigur-Wittmann, Marcel Slodki, Chaïm Soutine, Rahel Szalit-Marcus, Abraham Weinbaum, Joachim Weingart, Léon Weissberg et Zber – le plus souvent uniquement représentés par une ou deux œuvres –, la plupart des personnalités évoquées dans cet ouvrage étaient absentes des collections du mahJ.

Ainsi, le travail de Fenster donne-t-il, soixante-dix ans après la publication d’Undzere farpaynikte kinstler, une inflexion aux acquisitions du musée, qui s’attache aussi désormais à rassembler des exemples remarquables de la production de cette génération perdue, à l’instar du portrait de David Knout par Ary Arcadie Lochakow – un artiste absent des collections publiques françaises – acquis en 2020.

Achevé cinq ans après la guerre dans une perspective mémorielle, l’ouvrage de Fenster n’est évidemment pas conforme aux canons actuels de l’écriture de l’histoire de l’art, mais il recèle une somme remarquable d’informations et une riche iconographie. Sous l’égide de Juliette Braillon, responsable des éditions du mahJ, l’ouvrage a fait l’objet d’un travail méticuleux, notamment concernant la mise à jour des données biographiques ou l’enrichissement de l’iconographie, mais il ne pouvait épuiser le sujet. Aussi espérons-nous que cette traduction suscitera chez de jeunes historiens de l’art le désir d’entreprendre des recherches approfondies sur ces artistes injustement recouverts par le linceul de l’oubli.
L’édition française d’Undzere farpaynikte kinstler a permis de retrouver certains descendants des artistes et de rares collectionneurs de ces derniers. L’équipe s’est appuyée notamment sur les quelque quatre cent cinquante documents des archives de Fenster données au mahJ par son fils Ariel en 2000 et en 2013, et dont Rachel Koskas décrit ici la richesse. Le projet a fédéré des familles, des collectionneurs, des historiens qui ont eu à coeur de nous apporter leur soutien. Marc Chagall, dans l’édition de 1951, s’était fait le porte-parole des artistes survivants avec un poème ouvrant l’ouvrage. Aujourd’hui, ce sont ses ayants droit qui poursuivent leur soutien à l’oeuvre de Fenster en contribuant généreusement au financement de sa publication ; nous leur exprimons notre profonde gratitude ainsi qu’à la fondation pour la Mémoire de la Shoah. Nous adressons nos remerciements aux éditions Hazan, qui se sont engagées à nos côtés, ainsi qu’à la Maison de la culture yiddish, notre partenaire.
Nos remerciements vont aussi à Nadia Déhan et Évelyne Grumberg, qui ont traduit les textes de Fenster, ainsi qu’à Yitskhok Niborski, qui a revu la traduction. Enfin, cette publication n’aurait pu s’envisager sans l’adhésion fervente d’Ariel Fenster, fils de l’auteur, et de son épouse, Ann-Marie, qui ont soutenu et encouragé le projet ».
Marc Chagall « Aux artistes martyrs », 1950
« Les ai-je tous connus ?
Suis-je entré dans leurs ateliers ? Ai-je vu leur art de près ou de loin ?
À présent je sors de moi, de ma vie, je vais vers leur tombe inconnue.
Ils m’appellent. Ils me traînent dans leur fosse, moi l’innocent, moi le coupable.
Ils me demandent : Où étais-tu ?
– J’ai fui…
Eux ont été conduits aux douches de la mort où ils ont connu le goût de leur sueur.
Ils ont alors vu la lumière des tableaux qu’ils n’ont pas peints.
Ils ont compté les années qu’ils n’ont pas vécues, gardées précieusement, dans l’attente de voir leurs rêves accomplis : rêves en veille, rêves en sommeil.
Dans leur tête ils ont retrouvé :
ce coin d’enfance où la lune entourée d’étoiles leur annonçait un lumineux avenir ;
le jeune amour dans la chambre obscure, dans l’herbe des collines et des vallons, le fruit sculpté, baigné de lait, couvert de fleurs, leur promettant un paradis ;
les mains de leurs mères, leurs yeux les accompagnant au train vers la gloire lointaine.
Je les vois à présent qui se traînent en haillons et pieds nus sur des chemins muets.
Les frères d’Israëls, Pissarro et Modigliani, nos frères, ce sont les fils de Dürer, Cranach et Holbein qui les mènent au bout d’une corde à la mort dans les crématoires.
Comment puis-je pleurer, comment verser des larmes ?
On les a depuis longtemps noyées en même temps que le sel de mes yeux.
On les a desséchées dans la raillerie pour me faire perdre ma dernière espérance.
Comment pourrais-je pleurer ?
Alors que chaque jour j’ai entendu
arracher de mon toit la dernière planche,
alors que je suis épuisé de faire la guerre pour le petit bout de terre sur lequel je me suis arrêté, dans lequel plus tard on me couchera pour dormir.
Je vois le feu, la fumée, le gaz qui s’élèvent vers le nuage bleu et le noircissent.
Je vois les cheveux et les dents arrachés.
Ils me forcent aux couleurs enragées.
Je suis dans le désert devant des monceaux de bottes, vêtements, cendres, ordures,
et je murmure mon kaddish.
Et tandis que je suis là, descend à moi de mes tableaux la figure de David, sa harpe au bras. Il veut m’aider à pleurer en jouant des Psaumes.
Le suit notre Moïse.
Il dit : N’ayez peur de personne.
Il vous demande de rester tranquillement couchés
jusqu’au jour où il gravera de nouvelles Tables pour un monde nouveau.
S’éteint la dernière étincelle,
le dernier corps disparaît.
Le silence se fait comme avant un nouveau Déluge.
Je me lève et vous dis au revoir.
Je me mets en chemin vers le nouveau Temple
et j’y allume une bougie à votre image ».
Repères biographiques
« 1892 Naissance de Herman (dit Hersh) Fenster à Baranów (Galicie) dans une famille juive traditionnelle ; Yankev-Elye Fenster, son père, et Chaja Feingold, sa mère, auront neuf enfants ; étudiant au heder (école juive) puis à l’école publique, il manie facilement les langues : le yiddish, le polonais et l’allemand.
1914-1918 Il poursuit ses études à Cracovie puis à Vienne, où il est incarcéré pour avoir participé à des manifestations pacifistes ; sensible aux idées de Han Ryner, philosophe anarchiste individualiste, il en applique certaines comme l’autogestion, l’antimilitarisme et la non-violence ; il se forme auprès du pédagogue et psychanalyste Siegfried Bernfeld à Vienne.
1918 En réaction au pogrom du 21 au 23 novembre à Lwów (Galicie), Fenster rejoint les rangs de l’autodéfense juive à son retour à Baranów ; il y fonde un club culturel pour les jeunes, l’association Y. L. Peretz, du nom de l’écrivain yiddish.
1919-1921 Activité de journaliste pour l’Abend-Post. Il écrit alors en allemand, mais choisira ensuite le yiddish comme langue d’expression artistique.
1922 Arrivée à Paris ; Fenster s’inscrit à la Sorbonne et obtient le certificat de capacité à l’enseignement du français ; il enseigne le yiddish aux enfants dans le cadre de l’école du jeudi après-midi.
1923 Premières contributions régulières (nouvelles, essais et articles sur les écrivains et les artistes) à des périodiques yiddish de New York, Paris et Buenos Aires : Fraye arbeter shtime, Frayer gedank, Fraye tribune, Dos fraye vort.
1925 Fenster devient le secrétaire de l’écrivain de langue yiddish Sholem Asch ; il côtoie des intellectuels et des artistes de l’École de Paris ; leur collaboration s’arrête en 1930-1931, quand Asch s’installe à Nice.
1926 Fenster épouse religieusement Léa (Lotke) Gelernter chez ses beaux-parents à Tarnów (Pologne) ; ils se marient civilement à Paris en 1928 ; le métier de couturière de Léa permet au couple de subvenir à leurs besoins.
1929 Naissance le 25 mai de sa fille, Vivienne (Khayele en yiddish).
1937 Expédition ethnographique en Pologne avec Jacob Mącznik, pour documenter le patrimoine culturel juif, notamment les synagogues anciennes dans l’objectif de publier un livre.
1939 Avec le soutien du sculpteur Naoum Aronson et du philanthrope Isaac Kouliche, Fenster crée le 20 mars le Foyer amical Dos yidishe vinkl (« le coin juif »), une association d’aide aux réfugiés fuyant le nazisme, au 41, rue Richer à Paris. Fenster en est le secrétaire et principal animateur.
1940 Départ de la famille Fenster le 13 juin pour La Force près de Bergerac (Dordogne).
1941 Interné en juin au camp de Mauzac (Dordogne), Fenster est autorisé par le maire de La Force à se rendre au consulat américain de Marseille pour le suivi de sa demande d’immigration ; en juillet, il est transféré au groupement de travailleurs étrangers du camp de Mauriac (Cantal), puis en mai 1942, au camp de Saint-Georges-d’Aurac (Haute-Loire) et enfin à celui de Mons (Puy-de-Dôme).
1942 Le 16 juin, Fenster obtient une permission exceptionnelle et un sauf-conduit provisoire de trois semaines pour retourner à La Force rendre visite à sa fille malade ; à l’issue de cette permission, il entre dans la clandestinité avec l’aide de Pierre Pinson et du réseau de résistance local ; il est caché chez M. Charenton, le menuisier du village.
1943 En février, Pierre Pinson avertit Fenster de l’imminence d’une rafle et lui procure de faux papiers au nom de Chalon ; naissance de son fils Ariel à l’hôpital de Bergerac ; à partir du 18 juin Fenster se réfugie à Saint-Gervais-les-Bains (Haute-Savoie), alors en zone d’occupation italienne ; il y retrouve des proches comme l’écrivain Oser Warszawski ; de mai à juillet, Joseph Kott, responsable de la Fédération des sociétés juives de France, finance l’hébergement de centaines de juifs qui bénéficieront ensuite du soutien du Joint de Genève, par l’intermédiaire de Marc Jarblum, président de la Fédération des sociétés juives de France avant-guerre. Fenster participe au comité d’organisation ; une vie de solidarité s’organise ; Fenster et sa famille passent clandestinement en Suisse le 28 août ; arrêtés à la frontière, ils demandent le statut de réfugiés ; Fenster est conduit au centre d’accueil des Cropettes, puis au camp de réfugiés civils étrangers des Charmilles (Genève) ; sa fille est internée au camp de Champéry (Valais), puis hébergée à Bâle, et son épouse est internée un temps au camp de Hemberg (Saint-Gall).
1945 Retour le 4 octobre de la famille Fenster à Paris ; ils retrouvent l’appartement d’avant-guerre rue Ledion.
1945-1951 Fenster s’attèle à la rédaction d’Undzere farpaynikte kinstler, poursuit son travail de journaliste et son engagement associatif. Il écrit pour des journaux yiddish publiés à Paris comme Unzer shtime (« Notre voix ») ou Unzer vort (« Notre parole ») et à New-York comme Frayer arbeter shtime (« La voix libre des travailleurs ») ; le Foyer amical, transféré au 20, rue Richer, est remis en activité.
1951 Soirée le 24 mai à l’occasion de la parution d’Undzere farpaynikte kinstler, sous la présidence d’honneur de Marc Chagall.
Années 1950 Voyage en Israël, aux États-Unis et au Canada, où il envisage de s’installer.
Apatride, il n’a pas demandé la nationalité française.
1964 Décès à Paris. »
 

Sous la direction de Juliette Braillon, responsable des éditions, mahJ  « Nos artistes martyrs par Hersh Fenster ». Traduction du yiddish de Nadia Déhan et Évelyne Grumberg. Préfaces d’Ariel Fenster, de Tal Hever-Chybowski, directeur de la Maison de la culture yiddish – bibliothèque Medem et de Paul Salmona, directeur du mahJ. 2021. 312 pages. Code EAN : 9782754111935. 39 €. 

 
Du 19 mai au 10 octobre 2021
Hôtel de Saint-Aignan
71, rue du Temple. 75003 Paris
Tél. : 01 53 01 86 53
Mardi, jeudi, vendredi de 11 h à 18h. Mercredi de 11 h à 21 h. Samedi et dimanche de 10 h à 19 h
Visuels :
Affiche
Portraits des artistes disparus épinglés par Hersh Fenster ; mahJ, archives Fenster – conception graphique Doc Levin
Portraits des artistes disparus épinglés par Hersh Fenster
mahJ, archives Fenster
Fonds Fenster du mahJ
Photo Christophe Fouin
Jaquette de couverture d’Undzere farpaynikte kinstler (Nos artistes martyrs) de Hersh Fenster, par Arthur Kolnik
Paris, 1951 ; Paris, Maison de la culture yiddish – Bibliothèque Medem
Nos artistes martyrs
Paris, mahJ-Hazan, 2021
Jacob Macznik (1905-1945)
Portrait de l’écrivain Wolf Wieviorka, 1941
Collection Samson Munn
Chaïm Soutine (1893-1943)
La Liseuse, 1940
Musée national d’art moderne – Centre Pompidou
Portrait de Hersh Fenster
Paris, vers 1960 ; mahJ
Jane Lévy (1894-1943)
Camp de Drancy, 1943
Paris, Mémorial de la Shoah
Alexandre Fasini (1892-1942)
Hommes et jeux d’optique, 1929
Association des Amis du Petit Palais, Genève
Ary Lochakow (1892-1941)
Le poète David Knout, 1923
mahJ

 

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

Identifiquen l’autor del Memorial de greuges de Guitard Isarn, senyor de Caboet: El sotsdiaca Ramon, el primer escriptor d’un text escrit íntegrament en llengua catalana

Una recerca realitzada per dos investigadors de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el Prof. Jesús Alturo, catedràtic de Paleografia, Codicologia i Diplomàtica, i la doctoranda Tània Alaix, ofereix una nova aproximació als primers documents escrits totalment en llengua catalana, que se situen entre el segle XI i inicis del XIII. Una època, el del final de l’Alta Edat Mitjana, dominada culturalment per l’estament eclesiàstic, on el llatí s’aprenia a les escoles, però no ja al si de la família.

El principal resultat de l’estudi, que van presentar el 16 d’octubre en les 18enes Trobades Culturals Pirinenques a Montanui (Ribagorça), ha estat la identificació de l’autor del  Memorial de greuges de Guitard Isarn, senyor de Caboet, el primer text llarg escrit en català pràcticament en la seva totalitat i que es conserva a la Biblioteca de Catalunya. Els documents medievals solien ésser redactats pel mateix escrivà, però en ocasions l’autor de l’escrit i el de la còpia eren persones distintes. En el cas del Memorial, Alturo i Alaix demostren que ambdues funcions foren executades per una mateixa persona: un professional de l’escriptura que han pogut identificar com el sotsdiaca Ramon, un eclesiàstic de Cabó, al costat d’Organyà, al servei dels senyors de Caboet. El document es va escriure l’any 1105, una data que fins ara no havia estat fermament constatada.

El sotsdiaca Ramon, autor del Memorial de Greuges de Guitard Isarn, posa per escrit el testament sacramental de Guillem Guitard de Caboet el 8 de juny de 1106. La Seu d’Urgell, Arxiu de la Catedral d’Urgell, Fons de Caboet-Castellbò, perg. 2bis. © Arxiu del Bisbat d’Urgell.

Un home culte i de bona cal·ligrafia

El Memorial de greuges de Guitard Isarn és un pergamí indatat i anònim, que fa 10 centímetres d’alçada i 52 de llargada. En ell, el senyor de Caboet, Guitard Isarn, fa relació de totes les infraccions, faltes i ofenses que el seu vassall Guillem Arnall havia comès contra la seva persona, esposa i drets. El seu autor, va ser, en paraules dels investigadors de la UAB, un home culte i molt bon cal·lígraf.

“El sotsdiaca Ramon va néixer, es va educar i va desenvolupar la seva activitat com a escrivà i escriptor en un context —el del bisbat d’Urgell—, de bon nivell cultural, no sols en llengua llatina, sinó també en la pròpia del territori. Ell va ser un dels que van començar a posar per escrit textos totalment en català, però el primer de nom conegut. En aquest sentit, bé es mereix el títol de primer escriptor conegut de la literatura —en el sentit més ampli del terme— catalana”, destaquen els investigadors.

D’aquest escrivà, se’n conserven dotze documents originals i unes poques còpies més. Aquests pergamins es custodien a l’Arxiu del Bisbat d’Urgell —que custodia els documents més antics de Catalunya— i a la Biblioteca de Catalunya. “Era, sens dubte, un home culte, bon cal·lígraf, no mediocre llatinista i amb prou capacitat per a escriure un text llarg tot ell en català, per a la qual cosa, i contràriament al que sovint s’ha afirmat, calia capacitat i expertesa. Era necessària una llarga instrucció i un bon nivell cultural”, expliquen Alturo i Alaix, “perquè els primers textos escrits en català sorgeixen als Pirineus no per una menor romanització d’aquestes contrades, ni un menor nivell cultural, sinó, justament, per un nivell cultural superior, com demostra la presència de personatges com el bisbe Feliu d’Urgell o el canonge i jurista Ermengol Bernat, o la notable riquesa de la biblioteca de la catedral, coneguda, però no conservada”.

Alturo i Alaix han tornat a demostrar que els escrivans dels diplomes i els amanuenses dels còdexs eren molt sovint la mateixa persona i, sovint, personatges d’alta cultura, i, aplicant al seu estudi una metodologia pròpia basada en l’anàlisi dels idiotismes gràfics, és a dir, dels mínims detalls que personalitzen una escriptura, han assolit nous i positius resultats.

“Confiem d’anar aplicant aquesta metodologia basada en l’anàlisi paleogràfica i filològica a la resta de diòcesis catalanes amb semblant resultat: potser ens trobarem que també ens ofereixen una visió diferent de la que hem tingut fins ara, tal com hem vist en un altre recent estudi sobre la diòcesi d’Osona en època carolíngia”, conclouen.

Jesús Alturo i Tània Alaix han pogut assignar autoria al text més antic escrit en llengua catalana

Jesús Alturo i Tània Alaix han pogut assignar autoria al text més antic escrit en llengua catalana. Memorial de greuges de Guitard Isarn, senyor de Caboet. Barcelona, Biblioteca de Catalunya, reg. 1910, perg. 384. © Biblioteca de Catalunya.

Noves datacions per als primers textos escrits completament en català

Deixant de banda alguns mots aïllats o algunes breus frases que afloren en textos escrits bàsicament en llatí medieval, els primers textos completament escrits en català considerats literaris, en sentit ample, són dues traduccions del Liber iudicum (Llibre dels jutges), trobades als arxius de l’Abadia de Montserrat i de la Seu d’Urgell, i les celebèrrimes Homilies d’Organyà. En el seu estudi, Alturo i Alaix han precisat noves datacions per als fragments que es coneixen d’aquests documents, en base a detingudes anàlisis paleogràfiques.

Les homilies, una traducció catalana a partir d’un homiliari en provençal, confeccionat possiblement l’any 1204, van ser descobertes a la parròquia d’Organyà l’any 1905 per l’historiador Joaquim Miret i Sans, que les va considerar del segle XII-XIII. Els investigadors de la UAB han considerat la seva realització a una data propera a l’any 1220.

La traducció catalana del Liber iudicum de Montserrat va ser descoberta més d’un segle després de les homílies pel paleògraf Anscari M. Mundó, qui la va datar al voltant de l’any 1190. Alturo i Alaix el consideren dels primers decennis del segle XIII. Per contra, avancen la data de la còpia de la Seu d’Urgell. Aquest fragment de còdex va ser trobat l’any 2000 pels erudits eclesiàstics Benigne Marquès i Cebrià Baraut, els quals el van datar de cap al 1150. El tàndem d’investigadors Alturo-Alaix el fan dels darrers decennis del segle XI o dels primeríssims anys de la dotzena centúria.

 

[Font: http://www.nuvol.com]

Doctor en Artes y profesor de música, el autor se propuso abordar al artista no desde lo biográfico o anécdotico, sino desde un análisis profundo de sus estructuras y decisiones melódicas y armónicas.

El libro de Madoery fue lanzado por la editorial especializada Gourmet Musical.

Publicado por Cristian Vitale

Diego Madoery, doctor en artes y profesor de música, se metió en una patriada compleja: viajar libre por el estilo musical de Charly García. Pero no desde donde generalmente se acostumbra. Desde la emocionalidad, la historia, lo social o lo que sus canciones provocaron y provocan en la psiquis y los cuerpos de la argentinidad hace dos, tres, cuatro generaciones, sino desde el “duro” lenguaje musicológico. Enorme desafío, claro. En principio, porque la musicología aplicada al campo nacional y popular estético tiene un muy escaso desarrollo dentro del rock argentino. Lo que hay es poco. Y menos aún si la comparación es con aquellos trabajos vinculados al tango, como el notable Estudios sobre los estilos compositivos del tango (1920-1935), de Pablo Kohan, u otro llamado Estudios sobre la obra de Astor Piazzolla, de Omar García Brunelli, por tomar dos casos relativamente contemporáneos.

“Pero de rock, poco y nada”, refrenda el doctor Madoery, que decidió tapar el hueco con Charly y la máquina de hacer música, libro recientemente publicado por Gourmet Musical. “Vengo investigando en música popular desde que comencé a acercarme a la musicología. Durante mis estudios de grado estuve haciendo folklore y luego algo más híbrido. Por esta razón comencé estudiando cómo era el mundo de los estudios en música popular y vi que aquí había mucho que hacer al respecto”, sostiene Madoery, formado especialmente en composición de músicas académicas de vanguardia y en dirección orquestal.

-¿Por qué tomaste a Charly como “objeto de estudio”?

-Porque, como dije antes, había notado que teníamos un vacío muy grande en los estudios propiamente musicales en el rock y que, si bien yo ya había hecho algunos trabajos sobre el grupo Árbol, teníamos que involucrarnos con aquellos indiscutibles, que habían hegemonizado la escena local por muchos años. Charly es sin duda uno de ellos. Además, como digo en el libro, creo que es el único de los músicos de casi la primera oleada del rock en Argentina que ha mantenido una trayectoria ininterrumpida, y que lo tenemos entre nosotros.

-Sí, pero el recorte temporal termina en 1996. ¿Por qué?

-Es que Say no more, publicado ese año, es un álbum bisagra en su obra. En ese momento, él genera su nueva marca y consolida un modo más caótico de producción y, como tenía que hacer necesariamente un corte, me pareció que ese disco era el momento. En Say no more aparecen canciones con rasgos estilísticos de sus etapas anteriores.

Sagaz y sutil, el profesor titular en la cátedra de “Folklore Musical Argentino” de la Facultad de Artes de la Universidad de La Plata, esquivó bien el estigma a plomazo que la musicología suele tener para el rockero tipo. Hay estudio sesudo, sí, pero también guiños a las letras de Charly, al contexto en que se originaron, a rasgos de su genial personalidad, y entradas científicas sencillas, “entendibles”, vinculadas por ejemplo a la tríada estética minimalismo-polirritmia-neoclasicismo que define buena parte del universo musical de Charly.

“El libro propone un abordaje diferente a la música de Charly”, vuelve Madoery. “Es cierto que algunos capítulos son más comprensibles para quienes manejan lenguaje musical, pero creo también que a todo interesado en su música le puede dejar algo. La música es sustancia en las canciones, no es algo accesorio sino que modifica profundamente el texto, incluso al punto que en algunas oportunidades recordamos la melodía de una canción -podemos silbarla- y no recordamos su letra”, explica el también profesor titular de la cátedra de “Historia de la música popular” del Instituto Superior de Música de la Universidad del Litoral.

-Dado que sos profesor universitario, ¿puede que la interacción con los estudiantes te haya despertado la necesidad de abordar el mundo compositivo de García desde lo académico?

-Es probable. Sin embargo, creo que la interacción deviene de la vocación docente. En mi caso, tengo la suerte de trabajar donde quiero y como quiero, y no siempre les pasa esto a los docentes. Además, considero que mi relación con los estudiantes es muy buena, aunque esto habría que preguntárselo a ellxs (risas). En La Plata son muchos los que al final de la cursada nos agradecen la posibilidad de haber conocido el folklore de nuestro país, porque venían de escuchar o hacer otras músicas. En Santa Fe, por caso, he podido aplicar muchas de las cosas que he investigado en rock, y el diálogo también es muy bueno. Pero, más allá de la interacción con los estudiantes, trato de estar medianamente actualizado porque soy curioso y no me gusta quedarme en la nostalgia de que ‘todo tiempo pasado fue mejor’.

-El título del libro que alude a la máquina de hacer música sugiere que La Máquina de hacer Pájaros es el proyecto que más te gusta de Charly. ¿Es así?

-No necesariamente. Tiene que ver más bien con la definición que el mismo Charly hizo de La Máquina a Daniel Chirom, en la que dice que el dibujo de Crist en que se basó para nombrar la banda le sugería la idea de máquina, en tanto “cosa perfecta en la que está todo arreglado”, y la idea de los pájaros como cosa volada. Es esa unión entre técnica y poesía, digamos, que yo traduzco en mi trabajo como un equilibrio entre la regularidad y lo imprevisible de su música.

En efecto, ninguna de las tres canciones de Charly que su exégeta elige como proferidas son de La Máquina. La primera es « Antes de gira », de PorSuiGieco, cuyo gusto fundamenta en un dato técnico: “Comienza con un enlace entre tres acordes que me gusta mucho. No es algo muy sofisticado… en armonía se llaman enlaces por mediantes. Luego, este tema tiene un desarrollo melódico y armónico muy interesante”, argumenta el especialista. Las otras dos son de la cosecha solista: “No soy un extraño” y “Cuchillos”. “De la primera me interesan su bajo armónico extraño, la austeridad de su arreglo y el uso de una caja de ritmos utilizada de modo no convencional. Y de ‘Cuchillos’, me quedo con el regreso a un Charly acústico con otra madurez…. Esta canción muestra un gran potencial expresivo con pocas herramientas: una batería con escobilla, y sucesión de enlaces descendentes acompañan una melodía hermosa. En ese momento en el que Charly hace de su vida su obra, en el que cada vez quiere ser más rockero, aparece ese lenguaje melódico-armónico lleno de simpleza y frescura que hace tan bien”, explica el catedrático rockero.

También en sintonía fina con el rock, Madoery presentó en agosto una ponencia sobre los primeros simples, y el primer disco de Almendra en el congreso de la Asociación Argentina de Musicología. “Creo que es necesario también abordar a Spinetta desde su construcción musical, solo que hace falta tiempo y tal vez más gente analizando. Me gustaría construir un equipo con quienes les interese y puedan extraer la información de las canciones, porque en estas músicas se trabaja todo de oído. Pero a esto habría que sumarle que en relación con la armonía, Spinetta tiene una propuesta compleja. Por ejemplo, un rasgo que ya muchos hemos advertido en qué pasa por ciertos corrimientos rítmicos-métricos. Ahora bien, ¿cuánto ocupan estos corrimientos en su obra total? No lo sabemos, y estaría bueno echar luz sobre ello”.

 

[Fuente: http://www.pagina12.com.ar]

Aqueste volum es consagrat als peisses, al cauquilhum e als cefalopòdes. Es previst que l’òbra comprenga dètz volums

Après lo succès dels primièrs tres volums, es paregut ara lo quatren volum de l’Istòria de la cosina catalana e occitana, aqueste còp consagrat als peisses, al cauquilhum e als cefalopòdes. Es previst que l’òbra comprenga dètz volums e que siá completament acabada d’aicí a dètz o dotze ans. “Costarà una vida entièra, mas soi una persona fòrça pacienta”, çò declarèt l’autor, Vicent Marqués.

Nascut a Valéncia en 1950, Marqués es cosinièr e escrivan. A publicat de romans e de libres de cosina tradicionala. Fa aperaquí quaranta ans que comencèt la recèrca de donadas per escriure aquesta istòria de la cosina catalana e occitana que son quatren volum ven de sortir. Segon lo reputat cosinièr catalan Ferran Adrià, l’òbra es “una pèça d’art”.

Aqueste volum prepausa de centenats de monografias e de recèptas de peis, de cauquilhum e de cefalopòdes (de sépia, de calamar e de pofre). L’autor nos fa, en 896 paginas, un percors istoric, filologic, literari e cultural de qualques plats que configuran lo còrpus de la cosina que partejam lo mond d’Occitània e dels Païses Catalans. Malgrat que l’òbra siá editada en catalan, Jornalet publica en occitan qualques unas de las melhoras recèptas de la cosina occitana, en ne fasent un pauc l’istòria.

Lo segond volum, consagrat als topins e als legums, obtenguèt lo prèmi Best of the World dels Gourmand World Cookbook Awards.

Bon apetís!

Lara Estany Freire presenta un assaig sobre la censura franquista en la traducció catalana fruit de la seva tesi doctoral premiada amb el Premi Rafael Patxot i Jubert

 Lara Estany Freire

Lara Estany Freire

 

Escrit per Jaume Forés Juliana

Actor, realitzador i gestor cultural

 

La Diputació de Barcelona, juntament amb l’Institut d’Estudis Catalans (IEC), publica Del silenci a la represa. La censura en la traducció catalana durant el franquisme, un assaig de Lara Estany Freire (Barcelona, 1984), traductora literària i membre del Grup d’Estudis de la Traducció Catalana Contemporània (GETCC) de la Universitat Autònoma de Barcelona, on podem resseguir, de manera detallada, la investigació que va dur a terme per demostrar, a la seva tesi doctoral, la importància que va tenir la traducció en la recuperació i el desenvolupament de la literatura catalana durant el franquisme. Aquesta tesi va ser guardonada el 2019 amb el vintè Premi Rafael Patxot i Jubert de l’IEC.

L’assaig de Freire proporciona detalls sobre la creació i el funcionament de l’aparell censor del règim franquista: des de la depuració dels fons bibliogràfics existents fins als paràmetres i criteris, sovint arbitraris, que regien el procés de censura. I fa especial èmfasi en les traduccions de narrativa publicades en català, per primer cop, durant el període desarrollista, és a dir, a partir de la dècada dels seixanta.

Per fer el seu estudi, Freire va analitzar els expedients de censura d’unes 288 novel·les que encara es conserven a l’Archivo General de la Administración (AGA) d’Alcalá de Henares i, malgrat que no se centra en la figura dels lectors de la censura franquista, sí que n’assenyala alguns noms destacats, com el pare Saturnino Álvarez Turienzo, el pare Miguel Oromí o el pare Francisco Aguirre. Més enllà de la seva col·laboració amb la maquinària repressora de la dictadura, els reconeix una gran capacitat per efectuar anàlisis altament crítiques i raonades de les obres que llegien i, fins i tot, admet que en més d’una ocasió, la seva intervenció va ser cabdal perquè determinades obres poguessin veure la llum sense problemes.

Així, doncs, l’obra de Freire presenta situacions paradoxals com el fet que La revolta dels animals de George Orwell es pogués publicar, en plena dictadura franquista, de manera íntegra i sense problemes, mentre que la saga d’espionatge de Ian Fleming protagonitzada per James Bond, va patir diversos episodis de censura pel seu excessiu contingut eròtic, en opinió dels censors.

Més enllà dels censors, però, l’obra també destaca els noms dels principals traductors de l’època com Maria Aurèlia CapmanyManuel de PedroloJosep VallverdúRafael Tasis i Joan Oliver i Sallarès, però per sobre de tot, el de Ramon Folch i Camarasa, traductor de 45 textos en un període de vuit anys comprès entre el 1962 i el 1969. Cal dir que la majoria d’aquests autors van trobar en la traducció, fos catalana o castellana, un refugi i una via de subsistència dins de l’esllanguit panorama editorial i literari del país, molt tocat per la repressió franquista.

De fet, a l’inici de l’assaig, Freire recull una citació del mateix Folch i Camarasa on es reconeix que “la prohibició absoluta del català a les escoles, als teatres i en els actes públics no solament afectà la creació d’obres originals en la nostra  llengua, sinó també la producció i l’edició de traduccions al català, totalment prohibides, en un intent assassí, del més gran refinament, de reduir els editors catalans a la publicació d’obres autòctones, quan tots els editors de tot el món havien i han de recórrer forçosament a la publicació de traduccions d’obres estrangeres per nodrir els seus catàlegs.”

La voluntat de les autoritats franquistes de folkloritzar la llengua i la literatura catalanes reduint-les a una simple manifestació cultural regionalista és força patent al llarg de tota l’obra; afortunadament, cap a la dècada dels anys seixanta, amb l’auge de l’activitat editorial catalana i el nomenament de Manuel Fraga Iribarne com a ministre d’Informació i Turisme, del qual depenia l’activitat censora, la situació va anar canviant.

Editorials com Plaza & Janés, Nova Terra, Mateu, Vergara, Bruguera i, molt especialment, Aymà-Proa, Club Editor i Edicons 62 van capitanejar el ressorgiment de la literatura catalana, sovint, a través de les traduccions. De fet, segons assenyala l’autora, tot citant a Montserrat Bacardí, directora de la seva tesi, “a mitjans dels anys seixanta, la llengua, lluny de ser un impediment, fins i tot podia facilitar les coses”, ja que els censors, en considerar la llengua catalana com una llengua secundària, amb poca difusió i menys ressò que la castellana, centraven la majoria dels seus esforços a revisar els textos publicats en castellà, que arribaven a un públic molt més ampli i que, per tant, consideraven més perillosos.

Si retornem a l’exemple de les novel·les d’Ian Fleming, veurem com un dels títols més coneguts de la saga 007, Dr. No, va patir moltes més retallades en la versió castellana que en la catalana. Tanmateix, pecaríem d’ingenus si creguéssim que la censura no va danyar el sistema cultural i editorial del país. La dictadura franquista va desnaturalitzar la tradició literària en català, gairebé tallant-la de soca-arrel, un fet extensament documentat en aquesta notable investigació de Freire. Els canvis polítics i socials a què es va veure abocat el país a finals dels anys cinquanta van forçar el règim a adaptar-se, i això va propiciar el ressorgiment de la literatura catalana malgrat l’aferrissada competència que hi havia entre les poques editorials en català supervivents, que lluitaven per tenir en cartera un mateix llistat d’autors i traductors.

Com la majoria d’obres editades per la Diputació, trobareu aquest assaig de Lara Estany Freire a la Llibreria de la Diputació de Barcelona, entre l’avinguda Diagonal i la Rambla de Catalunya de Barcelona. Podeu consultar el seu catàleg així com tots els serveis que us pot oferir en línia a la seva web.

 

 

 

[Font: http://www.nuvol.com]

Edicións do Subsolo adiántase á celebración do bicentenario do nacemento do gran autor ruso, que se cumpre o 11 de novembro

Portada de la biografía escrita por Virgil Tanase. A la derecha, detalle del retrato de Dostoievski (1872) pintado por Vasili Perov.

Portada da biografía escrita por Virgil Tanase. Á dereita, detalle do retrato de Dostoievski (1872) pintado por Vasili Perov.

Escrito por H. J. P.

Que mellor catálogo para albergar a gran biografía Dostoievski elaborada polo ensaísta e dramaturgo romanés Virgil Tanase (Galati, 1945) que Edicións do Subsolo –Memorias do subsolo (1864) é unha das obras máis emblemáticas do autor dos irmáns Karamázov-. Un selo que, por certo, a finais do 2016, xa publicou as conferencias que no parisiense Théâtre du Vieux-Colombier ofreceu o escritor francés André Gide -ás que se engadían algúns artigos xornalísticos-, un dos grandes defensores e divulgadores en Europa da literatura do xenio ruso. A editora, Laura Claravall, é tamén a tradutora de ambos os títulos e anticipa -co libro de Tanase- a celebración do bicentenario do nacemento de Dostoievski, que se cumpre o próximo 11 de novembro, e o décimo aniversario do seu proxecto Edicións do Subsolo. Nunha concienciuda investigación, Tanase rastrexa ata o século XIV as posibles orixes tártaros do narrador e os curiosos avatares que balizan a vida dos seus devanceiros e familiares inmediatos, que oscilan entre a pertenza á nobreza máis próxima ao príncipe de Moscova e a ansiedade económica. Así de azarosa, contraditoria e atrabiliaria será igualmente a existencia de Dostoievski (Imperio ruso; Moscova, 1821-San Petersburgo, 1881), que en certa medida vai á vez do moi convulso tempo que lle tocou en sorte e que, non en menor grao, alimenta as historias que narrou. Ese coñecemento humano que atopa na súa exploración dos límites é o perfecto caldo de cultivo no que crecen as súas novelas, afectadas por veces, segundo moitos críticos -e algo que el mesmo admite-, dunha escritura desleixada, descoidada, apresurada. A súa prosa torturada parece medrar na desesperación e o sufrimento do propio autor, pero a potencia dramática do seu relato salva calquera falla, calquera déficit de estilo. Algo similar ocorre con esta biografía: a poderosa novela que compón supera todo obstáculo e titubeo.

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

 

Em uma canetada, Guedes reduziu os recursos destinados ao ministério da Ciência e Tecnologia em 12,5 vezes – para míseros R$ 55,2 milhões. Afetará principalmente pesquisas e laboratórios. Renato Janine Ribeiro analisa o desmonte

Publicado por Nádia Pontes, no DW

Para Renato Janine Ribeiro, presidente da Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência (SBPC), corte de mais de R$ 600 milhões que iriam para a ciência é uma escolha política com consequências devastadoras. Sem ciência, o Brasil está fadado ao atraso, diz.

Em uma manobra que pegou a comunidade científica de surpresa, o Ministério da Economia provocou um corte drástico em recursos aguardados pelo Ministério da Ciência, Tecnologia e Inovações (MCTI). Dos R$ 690 milhões previstos por meio de um projeto de lei, apenas R$ 55,2 milhões foram direcionados para a pasta. A redução foi feita pela comissão mista de orçamento do Congresso Nacional a pedido do ministério comandado por Paulo Guedes.

O montante inicial abasteceria principalmente o Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq), que contava com a verba para viabilizar uma nova chamada de projetos – que tinha sido suspensa em 2018 por falta de recursos.

Para Renato Janine Ribeiro, ex-ministro da Educação e atual presidente da Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência (SBPC), a decisão do governo ameaça a continuidade da pesquisa no país. “É uma situação inacreditável”, afirma em entrevista à DW Brasil, apontando que o Brasil pode estar diante de um “apagão científico”.

Numa carta voltada aos parlamentares, a SBPC e as demais entidades que compõem a Iniciativa para a Ciência e Tecnologia no Parlamento (ICTP.br) – Academia Brasileira de Ciências, Andifes, Confap, Conif, Confies, Consecti e IBCHIS – classificam o corte de uma afronta e fazem um apelo para que os políticos revertam a decisão. “Está em questão a sobrevivência da ciência e da inovação no país”, alertam.

Sem ciência, o país está fadado ao atraso, considera Janine Ribeiro. “O Brasil está perdendo chances gigantescas de projetar-se”, diz.

DW Brasil: O corte nos recursos pegou a comunidade científica de surpresa?

Renato Janine Ribeiro: Foi uma surpresa total. Imagine o projeto de lei (PLN 16/2021) estar para ser votado, na hora chega uma carta do ministro que desautoriza tudo o que estava sendo feito, e que muda todas as coisas… Isso não existe. É uma situação inacreditável o que aconteceu, um choque muito grande para a comunidade científica. As pessoas ficaram sem saber o que fazer diante disso.

É o choque e a preocupação. O ministro da Economia nem avisou o colega da Ciência, o Marcos Pontes, do que estava acontecendo, segundo o que sabemos. Isso também é uma atitude que não é usual, tratar um colega do ministério dessa maneira.

Quais são as consequências imediatas desse corte que vocês já conseguem vislumbrar?

São devastadoras. Ficamos praticamente sem financiamento para fazer pesquisa. Fica muito limitado. Desse valor total (R$ 690 milhões), R$ 200 milhões iriam para o chamado Edital Universal do CNPq (Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico).

Ele lança editais específicos e, de vez em quando, um edital universal. O específico pode ser, por exemplo, para pesquisar uma vacina, para tratar de um problema específico, para desenvolver uma área que está precisando de aportes novos, etc. Já o edital universal está aberto para todas as áreas do conhecimento e tem finalidade de atender a todas as áreas que se qualifiquem. Esse edital tinha R$ 250 milhões, dos quais R$ 200 milhões viriam desse dinheiro novo. E agora não virá, foi cortado.

Foram 30 mil pedidos de investimentos que entraram para esse edital até o dia 30 de setembro, que seriam analisados agora e que não terão mais como seguir.

Bolsas também serão afetadas?

Pelo o que sabemos até agora, foram afetados alguns auxílios, como as bolsas RHAE, que são bolsas de recursos humanos para atender empresas. Elas servem para financiar um aluno, um mestrando ou doutorando, para melhorar o desempenho econômico de uma empresa. Essas bolsas foram cortadas também na faixa de centenas de milhões de reais.

O que é possível fazer para minimizar esse impacto que o senhor classifica como devastador?

Temos que fazer uma grande mobilização. Já convocamos para o dia 15 próximo uma jornada de defesa da ciência. Nossa ideia é mostrar para a sociedade brasileira a importância da ciência, mostrar como a ciência se traduz numa melhor vida para as pessoas, como isso pode ser decisivo.

Tem que ficar claro que não estamos pedindo coisas para nós, que somos da área da ciência. Queremos mostrar o papel decisivo que a ciência tem para o desenvolvimento econômico e social do país.

Na sua visão, a busca por soluções para frear a pandemia deveria ter mostrado isso aos governantes e à sociedade?

Nós fomos capazes de muito. Nós temos Jaqueline Goes de Jesus, a biomédica negra que fez o sequenciamento do genoma do vírus SARS-CoV-2 em apenas 48 horas após a confirmação do primeiro caso de covid-19 no Brasil.

Se o governo tivesse canalizado recursos para vacina, nós já teríamos tido uma vacina brasileira. Cuba tem sua própria vacina, e o Brasil tem mais cientistas e PIB (produto interno bruto) que Cuba. Mas, em vez disso, o governo colocou dinheiro na cloroquina. É muito complicado isso.

O que pode acontecer com as universidades públicas, que já vêm sofrendo com cortes e falta de verbas?

Corremos risco de ver laboratórios fecharem-se. É como ter uma Ferrari e deixar o motor fundir porque não se coloca óleo. Temos laboratórios que receberam investimento, construíram muitos resultados, com muita dedicação e, de repente, param de funcionar. Eles não se atualizam, os equipamentos não são mais reparados, não se recebem mais pesquisadores, estudantes não são mais enviados ao exterior para conhecer novas tecnologias e novas descobertas científicas. É algo tenebroso. Não consigo entender a lógica disso.

Como o senhor enxerga o futuro de um país que não investe em ciência?

O futuro é contrário, por exemplo, ao futuro alemão. A Alemanha é a atual potência que é devido à ciência. O país conseguiu chegar aonde chegou porque usou muito o resultado de pesquisas científicas. Laboratórios como os do Instituto Max Planck são fundamentais.

Se o Brasil não for capaz de fazer isso, nós vamos ficar um país atrasado. É como exportar o pó de café para importar as cápsulas feitas para as máquinas da bebida. É uma linha divisória que a industrialização pretendia romper na década de 1960, mas não basta ter indústria, é preciso ter conhecimento científico aprimorado.

O Brasil está perdendo chances gigantescas de projetar-se. Assim como a mudança na diplomacia ambiental brasileira significou a perda de protagonismo internacional, já que o Brasil sempre foi um país respeitado por suas políticas de meio ambiente e serenidade na diplomacia, nós temos agora o risco de ter um apagão científico. E um apagão desse é algo que acontece depressa, e, depois, para reaver é muito demorado.

É possível reverter de imediato parte desse dano?

Existe dinheiro. Tanto que se perdoam multas ambientais em grande valor. O governo abre mão de recursos para outras áreas. Por que ele abre mão de multas de crimes ambientais e não canaliza esses recursos para a ciência? É uma escolha política.

 

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

 

Fenômeno do conservadorismo, multiplicam-se nas redes perfis que ensinam mulheres a serem mais delicadas e a entender, através da Bíblia, que devemos ser sorridentes auxiliares dos homens

Escrito por Fabiana Moraes

VOCÊ PASSA PELA RUA E TÁ LÁ: o outdoor mostrando a garota de cabelos coloridos na propaganda do banco digital; a jovem gorda de biquíni em uma campanha pelo “empoderamento feminino”; a campanha do dia dos namorados e namoradas trazendo duas mulheres se beijando; a nova coleção de uma marca famosa com modelos transgêneras. Uau, parece mesmo que o mundo mudou, e as mulheres conseguiram um espaço mais plural e menos vigilância sobre corpo, gênero, peso, orientação sexual, trabalho, etc.

Mas tem uma armadilha em forma de delicada caixinha de música aí.

Enquanto a publicidade sugere avanços que muitas vezes estão acontecendo apenas no plano mais superficial da representatividade – as mulheres continuam recebendo salários menores e o índice de violência doméstica explodiu durante a pandemia, por exemplo –, um vagalhão formado por subserviência e naftalina cai sobre o que foi duramente conquistado. Uma parte considerável das redes sociais exibe agora um conteúdo que facilmente poderia estar no Jornal das Moças (1914-1965), publicação na qual era possível ler conselhos como “a desordem em um banheiro desperta no marido a vontade de ir tomar banho fora de casa” (1945) ou “a mulher deve fazer o marido descansar nas horas vagas, nada de incomodá-lo com serviços domésticos” (1959).

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Juro que não estou exagerando.

Exemplo 1: “Não importa qual o motivo, não durmam em camas separadas. Um casal deve partilhar tudo, até a noite de sono. Se brigaram, durmam juntos mesmo assim.”

Exemplo 2: “Um homem provedor, maduro e comprometido com você se sente perfeitamente bem pagando o jantar. E isso não tem nada a ver com o valor da conta! Existem muitos homens provedores independente da capacidade financeira que eles têm! Mulheres têm gastos e preocupações infinitamente maiores do que os homens até chegar em um encontro, e se você quer que ele permaneça te cortejando, sendo cavalheiro e gentil sempre, deixe que ele pague a conta.”

Sim, os textos acima pertencem a 2021 e estão publicados na conta do Instagram de Carol Fregulia, que se apresenta como mentora (o “coach” saiu de moda) de relacionamentos. Ela faz parte de uma das correntes da feminilidade com perfume “bela, recatada e do lar”, algo valorizado por almas juvenis como a do ex-presidente Michel Temer. Nela, textos e vídeos ensinam práticas como fisgar o boyzinho dos sonhos e a manter uma “energia feminina”, sempre com um ar coquete e instagramável. Na outra corrente, há a devoção máxima a três únicos elementos: Deus, Bíblia e Marido. É a missão de ser auxiliar dos homens que deve guiar as mulheres, afinal, prega a feminina rosa-cristã, foi primeiramente com esse propósito que o Todo Poderoso as criou.

Há diferenças mais ou menos sutis entre cada uma das correntes “femininas”. Em perfis como o do Jornal das Moças – opa, desculpem, o de Carol Fregulia –, há alguma dose de “empoderamento”, percebido em conselhos como “que hoje, no dia das mulheres, você se recorde que não é preciso provar pra ninguém o quão maravilhosa você é“. Há também a possibilidade de uma garota ter seus ficantes sem ser questionada por isso. Mas logo a embalagem progressista entra em choque com outros conselhos. Mulheres, por exemplo, devem se livrar de qualquer “energia masculina”, que, segundo Carol, é “se sentir cansada, sobrecarregada, insatisfeita com a vida e com as relações”, entre outras características.

Perfil reproduz um conteúdo que poderia estar no Jornal das Moças do início do século 20.Imagens: Instagram

(E eu, bobinha, achando que estava cansada e sobrecarregada por causa da quantidade diária de trabalho, pandemia, vacinas superfaturadas, destruição de ecossistemas, desemprego alto, presidente despreparado, sofrimento social, gás a R$ 100. Mas é apenas a minha “energia masculina” operando).

Em um post especialmente complicado, lemos que é de péssimo tom ir ao apartamento do pretendente se a mulher não quiser algo mais íntimo: “se você ainda não pretende ter intimidade com ele, não participe da intimidade dele também. Além disso, homens odeiam mulheres que ficam atiçando e na hora H correm.” Bem, garota, se você até pensou em transar com o rapaz quando foi até a casa dele, mas por um motivo qualquer mudou de opinião, saiba que vai ter que dar para não desagradar o varão. Afinal, diz a mentora, homens odeiam mulheres que ficam “atiçando”. Sem problema normalizar em uma rede social, e ainda em tom de conselho, um pouco da cultura do estupro: o design é róseo, os sorrisos são largos, as sobrancelhas perfeitas e a caixinha de música com a bailarina delicada está tocando. Logo, os likes vão surgir como frágeis raparigas em flor.

Assim como o perfil descrito, há diversos outros com diferentes alvos também em plataformas como o YouTube. Manu Evelin (60 mil inscritos) dá dicas sobre como ser uma “garota suave” na aula “Como ter movimentos mais delicados e femininos”. Já Leo Aquilla (400 mil inscritos) comenta como arrumar marido rico.

Nesses exemplos, porém, não encontramos – pelo menos não explicitamente – as características percebidas nos perfis claramente antifeministas, todos fortemente assentados na religião e no repúdio a pautas valorizadas por esses movimentos. Aqui, ter uma postura piedosa e cuidar do lar– mesmo se você estiver arrasada de cansada depois de um dia de trabalho – é tão importante quanto manter o sorriso sempre aberto para o varão. Há outra distinção: a valorização da energia masculina de Jair Bolsonaro, o provedor que veio salvar o Brasil das trevas, e o desprezo por mulheres politizadas.

Em um, Cris Corrêa se apresenta como “autora da linha de estudos Não Existe Feminista Cristã”, o que significa, entre outras práticas, diminuir a imagem de figuras como Frida Kahlo: “Ela só ganhou notoriedade por ter sido amante de homens importantes para a revolução”. Também há frequentes relatos de mulheres que estavam “perdidas”, mas voltaram, quase todos ligando, sem qualquer sentido, o feminismo ao uso de drogas e a uma vida “depravada”. Um exemplo é o perfil Fielmente Feminina, mantido por Amanda Durham no Instagram. Nele, ela publicou a “Carta de uma mulher resgatada da promiscuidade”.  Citarei alguns trechos:

Instagram

CARTA DE UMA RESGATADA A UMA ACORRENTADA:

Amada mulher,
Eu já estive onde você está. Eu já estive em todas essas festas, já bebi até passar mal, já até experimentei algumas drogas. Como você, eu selecionava a roupa mais sensual e dançava de modo que causasse inveja nas mulheres e desejo nos homens. Vazio. Amada menina, eu também já fui abusada sexualmente. Eu tinha 12 anos. Ele roubou meus sonhos e minha infância. Ninguém sabia. Eu não queria que ninguém soubesse. Vergonha. Medo. Culpa. Falta de informação. Com isso tive minha sexualidade despertada precocemente. (…) Eu sei que você não gosta de entregar seu corpo para esses homens. Você quer parecer moderninha, liberal, feminista, mas você detesta isso! Eu sei que você age dessa forma pensando que um deles vai te tirar dessa imundície, te resgatar desse buraco fundo e escuro onde você se encontra. Não, não vai! O nome do seu REDENTOR, aquele que vai quebrar essas correntes que te aprisionam, é JESUS CRISTO! Eu pertencia à promiscuidade, à pornografia, à prostituição, ao desamor. Hoje eu pertenço ao AMOR, eu pertenço a JESUS CRISTO, hoje e eternamente! Amanda”.

Pois é. Amanda, mais uma pessoa lamentavelmente abusada na pré-adolescência, associa o feminismo ao terrível evento sofrido por ela. Em um raciocínio inverso, culpa as mulheres e poupa os homens por um crime que é majoritariamente praticado por eles e que explodiu no Brasil nos últimos anos. Em 2019, o Anuário Brasileiro de Segurança Pública revelou que 66 mil pessoas foram vítimas de estupro no país em 2018, sendo 53,8% delas meninas de até 13 anos. Quatro meninas até essa idade são estupradas por hora no Brasil. Os documentos obtidos em delegacias, fóruns etc. mostram que os agressores muitas vezes são pais, padrastos, irmãos, avôs. Ou seja: não é nas festas ou nas ruas que as crianças e jovens estão necessariamente correndo perigo, e sim dentro de suas casas ou nas de pessoas próximas.

Pesquisando grupos de direita e neofascistas na internet há mais de dez anos, a editora do El Coyote Letícia Oliveira percebeu o crescimento desse feminino em contraposição ao feminismo. É a valorização de uma essência “fêmea” que estaria presente em um passado idílico no qual haveria mais pureza, obediência e menos questionamento, por exemplo, ao domínio masculino. “As mulheres seriam hoje infelizes por terem liberdade demais. Para ser feliz é então necessário um retorno a uma tradição que supostamente parte de uma hierarquia natural na sociedade, com a mulher submissa ao homem”.

Letícia tem razão: um patamar mais baixo na hierarquia pública e privada em relação aos homens é algo abertamente defendido e explicado entre parte das femininas cristãs nas redes. É o caso do perfil Feminilidade Cristã Brasil, mantido por Jackeline Queiroz.

Em um de seus vídeos ela explica, lendo a Bíblia, que Adão estava sobrecarregado de trabalhos quando Deus decidiu fazê-lo dormir, arrancou-lhe uma costela e criou a mulher justamente para auxiliá-lo, tipo uma superestagiária. “Por isso que é bom ler a Bíblia para não ser feminista, porque a feminista acha que a mulher está aqui para fazer a sua própria vontade. Para ser a bambambam, a gostosona, a empoderada. Para ser feliz”.

Segundo Jackeline, a feminina cristã é uma mulher regida unicamente pela palavra de Cristo (a Bíblia), e não pela filosofia da época. Nessa perspectiva, questões estruturais relacionadas ao machismo e à misoginia, como a violência doméstica e o alto número de estupros que vitima principalmente crianças e pré-adolescentes, também devem ser resolvidas através dos ensinamentos bíblicos, e não com políticas públicas. “O marido deve amar a esposa assim como Cristo ama a igreja, de forma sacrificial, pois foi isso que Jesus fez por nós. A agressão é justamente o oposto do que o marido deveria fazer. É a distorção e perversão do casamento. Cremos inclusive, nesse caso, que haja denúncia e que o agressor seja preso. Sobre o estupro, é igualmente desprezível, pois caracteriza em imoralidade sexual e falta de amor ao próximo. Deve ser severamente punido. Inclusive, existe o exemplo de Diná, filha de Jacó, que ao ser abusada por Siquem foi vingada por seus irmãos, que destruíram uma cidade inteira por causa da honra de sua irmã. Famílias desestruturadas expõem os mais fracos a barbaridades como essas. Sem Deus, aquele que sustenta tudo e todos, tudo é caos. E nada poderá melhorar essa tragédia”, diz ela, em entrevista ao Intercept.

Nas redes, os perfis Feminilidade Cristã e Fielmente Feminina interagem: no Sete de Setembro, quando Bolsonaro insuflava um golpe e pedia o fechamento do STF, a primeira publicou uma bandeira do Brasil (“Pela liberdade. Pela nossa pátria. Em oração”), enquanto a segunda respondeu com corações verde e amarelos.

A busca da felicidade como um grande atrevimento da mulher também é vista no canal Fé e Tulipas (Florescendo em um Mundo Caído), mantido pela jovem Rebeca Salazar. Em um de seus vídeos, ouvimos, a partir dos três minutos: “Hoje em dia muitas feministas dizem que devemos buscar nossa própria realização e nossa felicidade, mas foi essa oferta que a serpente fez a Eva no Jardim do Éden – e a gente sabe onde levou, porque todo pecado promete várias coisas, mas não consegue cumprir”. Em outro canal, Ramini Lima ensina 5 condutas de uma esposa sábia: 1. ela ora pelo seu esposo; 2. é sempre positiva; 3. cuida do lar; 4. é carinhosa; 5. surpreende o esposo.

Apesar da cantilena da mulher enquanto serva do marido e dos homens ser predominante, há uma ou outra voz dissonante dentro das congregações cristãs, inclusive evangélicas. É o caso de Larissa Ribeiro, 24 anos, que se apresenta nas redes através do perfil @lesbcrente no Instagram. Ela e a esposa, Ingrid dos Santos, 25, fazem parte da Contemporânea Igreja Cristã, na qual a questão do machismo estrutural faz parte do debate cotidiano. “Nosso entendimento é de que o feminismo é uma luta sobre equidade de gêneros. Quando a gente passa a ler a Bíblia, quando lê o Novo Testamento, vê que os afirmamentos de Jesus se alinham com a luta feminista. Jesus se fez presente no momento em que uma mulher ia ser apedrejada, foi contra aquilo o que a religião determinava ali. Ele acolheu aquela mulher e a protegeu.”

Larissa critica a leitura instrumentalizada da Bíblia por vários setores evangélicos: “De fato, existem versículos sobre o marido ser o provedor e mulher ser submissa. Mas se a gente não analisar os contextos, a história, o momento político e social desses textos, terminamos com visão mais conservadora e rasa do que foi escrito naquele momento. Na teologia inclusiva, falamos que texto sem contexto é pretexto.”

Violência e fé

Evangélica e teóloga, Valéria Vilhena é autora da pesquisa Pela voz das mulheres: uma análise da violência doméstica entre mulheres evangélicas atendidas no Núcleo de Defesa e Convivência da Mulher Casa Sofia e do livro “Uma Igreja sem voz: análise de gênero da violência doméstica entre mulheres evangélicas. Ela foca nessa falsa binaridade entre feminino/feminismo e chama atenção para o fato de termos, na história, uma série de mulheres insurgentes. “Isso não nos coloca como inimigas, ou não deveria colocar mulheres contra as mulheres. Mas isso também é estratégia desse modelo masculino de ser/estar e manter-se no mundo, nessa posição de superioridade em relação às mulheres. Portanto, assim, mantêm-se mulheres que desejam agradar aos homens, mesmo se isso seja contrário ao seu bem-estar, à sua saúde mental e física, à sua dignidade e autoestima. Não há problema em agradar, cuidar, demonstrar todo amor e carinho que sentimos pelo nosso companheiro/a, a questão é a linha às vezes tênue de limite, de respeito, parceria, cooperação. E comportamentos sexistas, misóginos, por exemplo, não são saudáveis em nenhum relacionamento, ao contrário, levam a diversas violências, mesmo para àquelas que ainda não reconhecem”. (Leia entrevista completa com Valéria aqui).

No Instagram, o perfil @desin.fluencer, mantido a partir de 2020 pela farmacêutica Priscilla Rezende, traz uma espécie de curadoria a respeito de influenciadoras/es que espalham de propagandas enganosas a racismo, classismo, machismo. Inicialmente, o perfil mostrava o charlatanismo de influenciadoras/es publicizando produtos para fazer o cabelo crescer, fórmulas mágicas para emagrecer etc. Depois, o escopo foi sendo ampliado de acordo com o material que a farmacêutica recebia: coach que ensina a ganhar dinheiro enquanto dorme, tik tokers “engraçadinhos” e racistas etc.

Nos últimos meses, porém, a aparição de dicas sobre “resgatar a feminilidade” e de como atrair um provedor (não de internet, e sim um bofe) cresceu. Os posts são todos enviados por seguidores e seguidoras, e Priscilla seleciona o que está no seu feed. “Esse way of life de submissão tem aumentado muito na minha caixa de entrada. Teve um movimento de coach homem dando palpite sobre comportamento de mulher – ficar com unha bem feita, malhar, ficar gostosa – e depois veio essa onda de mulher cristã e submissa, que tem que ser magra para ter um homem provedor.”

Boa parte das autointituladas femininas do material recebido são bolsonaristas e recorrem frequentemente à Bíblia para atestar a necessidade da submissão da mulher ao homem. “Desde 2018, com a eleição de Bolsonaro, existe uma licença poética para externar esse tipo de coisa nas redes. Eu ando bem assustada. A gente luta para a mulher ter igualdade, espaço no trabalho, aparecem essas pessoas e disseminam esse tipo de comportamento de mulher loura de cabelo liso, malhada, unha feita e botox, e o marido provedor, esperando ele em casa.”

Esse contra-ataque ao feminismo não é novidade: em 1991, Susan Faludi publicou o livro “Backlash”, no qual elenca o reacionarismo que se insurge contra os avanços proporcionados pelas feministas em décadas anteriores. Ali, ela escreveu: “Exigir que as mulheres ‘voltem à feminilidade’ é o mesmo que pedir que os mecanismos culturais engatem a marcha a ré, que todos nós voltemos a um tempo fabuloso, quando todo mundo era mais rico, mais jovem, mais vigoroso. A mulher “feminina” é algo eternamente estático e infantil. Ela se parece com a bailarina numa antiga caixinha de música, de imutáveis traços delicados e pueris, voz tilintante, corpo preso num pino, rodando numa espiral que nunca vai mudar.”

Esclarecimento, 6 de outubro, 18h55: Retiramos menção a um dos perfis porque parte do conteúdo ao qual o texto se referia foi removido.

[Fonte: http://www.theintercept.com]

O libro foi traducido por Adina Iona Vladu e está ilustrado pola artista Sara Lamas

A poetisa Luz Pozo Garza.

A poetisa Luz Pozo Garza

Escrito por M. GARCÍA

Unha camelia / One camellia blosson é ou título dá primeira antoloxía poética de Luz Pozo Garza traducida ao inglés. A publicación editada por Small Satations Press co apoio dá Xunta está formada por seis poemas así como ou Cuestionario Proust, que a autora luguesa respondera non ano 2010, fixando nel vos principais trazos e gustos dá súa personalidade. Ou libro está ilustrado pola artista Sara Lamas.

O xermolo desta publicación está na tradución dos poemas por parte da lingüista romanesa Adina Iona Vladu, que explica que tomou como referencia unha pequena antoloxía que xa fixera o tamén escritor Claudio Rodríguez Fer. «Tratábase duns poemas que Luz Pozo dedicara a Carmen Blanco e a el. Empecei a traducilos pola súa beleza e ver como resoaba a poesía de Luz, porque hai algúns temas que son universais», destacou Adina Iona Vladu, que incidiu especialmente na conexión entre mulleres que se fai, partindo de Li Yian, pasando por Rosalía e ata a propia Carmen Blanco, estudosa e crítica da poesía de Luz Pozo.

Canto á sororidade

A raíz desa tradución que fixera Adina Iona Vladu, que traballa no Instituto da Lingua Galega e formou parte do Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades, xurdiu a idea de publicar os textos nunha edición bilingüe en galego e inglés dos seis poemas, que son un canto á sororidade, unha exaltación do amor e unha oda a Galicia e á súa lingua.

Cal foi a maior dificultade á hora de traducir a poesía de Luz Pozo? «Foi o proceso de negociación co texto, no que me axudou moito un bo coñecedor da obra de Luz Pozo, como é Claudio Rodríguez Fer, que tamén me aclarou moitos dos significados. Foi unha tradución pasada pola miña propia sensibilidade, un diálogo coa voz de Luz e a lingua e literatura inglesa», respondeu a tradutora, que presentou este martes a antoloxía no pazo de San Roque de Santiago xunto ao secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García; o fillo da autora, Gonzalo Vázquez Pozo; o crítico literario Armando Requeixo e o editor Jonathan Dunne, que asistiu telematicamente e tamén participou na tradución.

García agradeceu o traballo á tradutora e destacou que sempre é unha alegría ver como obras literarias escritas en galego espertan interese máis alá de Galicia e son difundidas polo mundo adiante mediante traducións e en edicións bilingües. Ademais, amosouse convencido de que a poesía de Luz Pozo recollida na publicación vai espertar o interese dos lectores pola literatura e a lingua galegas.

 

[Imaxe: Marcos Míguez – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Anita Novinsky, la judía polaca que redescubrió Brasil. Por Antonio Silvio Lefevre – eSefarad

 

Escrito por Antonio Silvio Lefevre

La muerte, el pasado 20 de julio, a los 98 años, de mi suegra, la historiadora Anita Novinsky, tuvo una gran repercusión en la comunidad académica de todo  y en particular en nuestra comunidad judía. Esto se debe a que, en su dilatada carrera, Anita fue la primera en descubrir y revelar el origen judío de gran parte de los portugueses que llegaron a  a partir de mediados del siglo XVI, para escapar de la Corte del Santo Oficio, la Inquisición, institución de la Iglesia Católica que persiguió, juzgó y castigó a los judíos de Portugal. Especialmente aquellos que se convirtieron en “nuevos cristianos” para tratar de disfrazar el judaísmo que llevaban en la sangre y practicaban en secreto.

Sobre el legado de Anita se ha escrito mucho en los últimos días y no pretendo dar más detalles. El obituario publicado en Folha de S. Paulo es sintético, pero expresivo. Y recomiendo leer el artículo El legado de Anita Novinsky, escrito por una de sus primeras alumnas, Maria Luisa Tucci Carneiro, publicado en Jornal da USP.

Anita estuvo estrechamente vinculada a los intelectuales de la “Generación del Clima” que, en la década de 1940, revolucionaron la cultura en Brasil. Como Antonio Cândido, Paulo Emílio Salles Gomes, Alfredo Mesquita, Décio de Almeida Prado, Lourival Gomes Machado y también mi padre, Antonio Branco Lefèvre, el “médico entre los chicos aburridos” , como los llamaba Oswald de Andrade.

Cuando Anita aún estaba en los banquillos de la Facultad de Filosofía de la USP, fue Lourival quien le dio la misión de investigar algo de lo que poco se hablaba porque se sabía poco, pero se sospechaba mucho, que era el papel de la Inquisición en la Historia de Brasil.

Debido a la amistad de Anita con mi padre y también con mi madre, Dorothy Fineberg, su colega en la USP en los años 40, terminé conociendo a Sonia Novinsky, la hija de Anita, con quien me casé muchos años después, en 1975. Pero diez años antes, en 1965, cuando estaba exiliado y estudiando en París, tuve un contacto intenso con Anita, alentado por dos “climáticos” que entonces vivían allí: Antonio Cândido, con quien conviví durante un año, y Lourival, su inspiración y luego director cultural de la UNESCO, quien acompañó paso a paso la investigación de Anita en los archivos de la Inquisición en Torre do Tombo, en Lisboa.

Anita se dividió entonces entre Lisboa, donde investigó, y París, donde perfeccionó sus estudios con los maestros franceses. Y en algunos almuerzos históricos parisinos, fui testigo de sus primeros relatos de lo que la Iglesia había ocultado y había descubierto. “La Iglesia Católica fue entonces una precursora de Auschwitz”, comenté, luego atónito por los informes de judíos quemados por la Inquisición.

Todos estos descubrimientos fueron paulatinamente el tema de los libros de Anita, desde el primero, “Nuevos cristianos en Bahía”, hasta los más recientes, como “Viviendo en los tiempos de la Inquisición”, y el de mayor repercusión, “ Los judíos que construyeron Brasil ”, escrito en colaboración con sus estudiantes Daniela Levy, Eneida Ribeiro y Lina Gorenstein.

Ávida lectora de todo su trabajo, en los últimos años he animado a Anita a escribir artículos que pudieran dar a conocer sus descubrimientos a un público más amplio, que no necesariamente tendría acceso a sus libros. Escogimos juntos los temas que tendrían mayor impacto, ella escribiendo, yo dándole un formato más periodístico y llevándolo a Folha de S. Paulo, a través de mi amigo Marcelo Coelho, entonces miembro del Consejo Editorial y brillante columnista del periódico.

El más llamativo de todos fue el padre Anchieta, ¿cristiano o judío? (Folha, 24/01/2014), revelando cómo incluso un religioso como José de Anchieta, quien fue el fundador de São Paulo en 1554, y llegó a ser Provincial de la Compañía de Jesús en Brasil, tenía penitenciada a su propia familia. Anita reveló que su madre era judía, “nueva cristiana”, es decir, convertida por la fuerza al catolicismo, y que un tatarabuelo suyo, ferviente judaizante, fue quemado por la Inquisición y un abuelo también perseguido. Él mismo sufrió, como habiendo nacido en Canarias, bajo dominio español, quiso ingresar a un seminario en España, pero fue rechazado como “nuevo cristiano”, siendo aceptado solo en Portugal, donde la Inquisición comenzó más tarde y fue aún más suave.

Esta revelación de Anita fue tan impactante que, dos semanas después, generó una “respuesta” de Dom Odilo Scherer, cardenal arzobispo de São Paulo, en Estadão. Donde, en un intento de negar la Inquisición, como sigue siendo el caso de muchos jesuitas, publicó una biografía del padre Anchieta, entonces candidato a la beatificación por el papa Francisco, omitiendo cualquier referencia a su origen judío. Yo mismo escribí entonces un artículo Padre Anchieta: ‘limpiando’ tu currículum” comentando esta polémica, luego publicado en su blog por el futuro editor de Chumbo Gordo, Carlos Brickmann. Afortunadamente, Francisco, gran amigo de los judíos, debió haber leído el artículo de Anita y, a pesar de Dom Odilo… con esto reforzó su decisión de, en abril de ese mismo año, 2014, nombrar oficialmente al Padre Anchieta São José de Anchieta.

Otro artículo de Anita, también en Folha y de enorme repercusión, fue El judío Raposo Tavares y los jesuitas. En el que Anita relata que Raposo fue criado por su madrastra, Maria da Costa, en una casa donde se llevaban a cabo ceremonias y fiestas judías clandestinas. María fue arrestada por la Inquisición, junto con varios familiares, y confesó, bajo tortura, su judaísmo secreto. En 1647, Raposo Tavares se embarcó en la mayor expedición de descubrimiento del mundo. Uno de sus resultados más sorprendentes fue conocer, por primera vez, la extensión de Sudamérica, Raposo Tavares expandió  y fue el descubridor de un continente. Júlio de Mesquita Filho, de Estadão, lo caracterizó como “el héroe de una de las hazañas más famosas de las que se recuerda la historia de la humanidad”.

En su libro “Los judíos que construyeron ”, Anita luego relataría, en detalle, la historia de los pioneros que, en su mayoría, eran de origen judío y por eso lucharon contra las Misiones Jesuíticas, identificaron que estaban con la Inquisición de Lima, entonces verdugo de los “nuevos cristianos” en Brasil. Hasta el final de sus días, Anita defendió ardientemente a los pioneros que, más que los verdugos de indios y sacerdotes, como es la moda para acusarlos, fueron perseguidos por la Inquisición por su “sangre israelí”. Anita concedió una brillante entrevista sobre las Guías al exministro Aldo Rebelo, que se puede ver en su sitio web Bonifacio.

De hecho, respecto a la familia de Julio de Mesquita Filho, Anita fue la primera, a través de su amigo Alfredo, el hermano de Julio, en hacerles reconocerse como de origen judío. “Solo mire los nombres de sus hermanas, Esther y Lia, nombres judíos típicos, para ver con qué se identifican”, dijo Anita. Y el mismo razonamiento que hizo al permitirme asegurarle a Cleo, bisnieta de Monteiro Lobato, que, sin duda, toda la familia de Lobato son cristianos nuevos, por lo tanto judíos conversos. En un simple análisis de las últimas generaciones de Lobato, observó que José Bento Monteiro Lobato tenía dos hermanas con nombres típicamente judíos: Esther y Judith. E incluso les dio nombres judíos a sus dos hijas: Rut y Marta. “Bueno, se sabe que estos nombres no vienen por casualidad, es evidente que tanto el padre de Lobato, como él mismo, los tenían en su inconsciente cultural ”. Sobre los nuevos antepasados ​​cristianos de Lobato y las revelaciones de Anita, yo mismo escribí un artículo de este Fat Lead.

Anita Novinsky fue el motivador para que miles de familias brasileñas comenzaran a buscar sus orígenes judíos. Se formó todo un movimiento, el de los ”Bnei Anousim“, que es el término utilizado en la literatura rabínica para designar a los judíos convertidos, por la fuerza, al cristianismo o al Islam. Anita escribió un artículo detallado sobre ellos, como prefacio de un libro sobre el tema del rabino Ventura, que se puede leer en esta página.

Y Anita fue la maestra e inspiradora de un gran número de historiadores que identificaron los orígenes judíos de varios otros personajes de nuestra historia y revelaron hechos hasta ahora desconocidos, como la saga de los judíos de Recife que huyeron de los inquisidores y estuvieron allí. fundadores de Nueva York, informa su alumna Daniela Levy en el libro “De Recife a Manhattan”.

Está en prensa un nuevo libro de Anita Novinsky, sobre la saga del padre Antonio Vieira, el jesuita que defendió a los judíos contra la Inquisición. Un pequeño adelanto del contenido se puede leer en este otro artículo de Anita para Folha : el mensaje del Padre Antonio Vieira.

Por todo este descubrimiento de Anita Novinsky sobre el papel fundamental de los judíos en la historia de Brasil, ante ella virtualmente desconocida o deliberadamente ignorada u oculta, podemos decir que, en cierto modo, esta intelectual judía, nacida en Polonia, redescubrió el país donde vino con 2 años, Brasil.

El prestigio de Anita fue enorme, no solo en los círculos académicos de  y del mundo, sino también en los círculos políticos. Cuando Mario Soares asumió el cargo de primer ministro y luego presidente en Portugal, se mostró entusiasmado con el trabajo de Anita y le brindó todo su apoyo para acceder a documentos que aún estaban reservados. E incluso la recibió en el palacio presidencial de Lisboa. Los primeros ministros de Israel, especialmente Shimon Peres y más tarde Benjamin “Bibi” Netanyahu, también fueron admiradores de su trabajo y lo apoyaron mucho.

En Brasil, tuvo la admiración declarada del presidente Lula quien, luego de un discurso en la Congregação Israelita Paulista, le pidió a Anita que le enviara sus libros, que él no conocía, y luego la invitó a viajar con él a Israel en el avión presidencial, lo cual no sucedió porque, según Anita, “tenía muy poco tiempo y no iba a poder arreglarme el pelo y comprarme algo de ropa”.

Anita fue muy vanidosa y, aquí entre nosotros, con razón, como demuestra la imagen ilustrada en este artículo, escrita por mi difunto amigo Carlos Alberto Lozza, director de arte del grupo Abril y quien también era un gran admirador de ella. Como mi padre Antonio Branco Lefèvre, que también pintó la imagen de mi artículo.

En cuanto a Fernando Henrique, sé que respetaba y admiraba mucho a Anita, desde los tiempos en que eran amigos de la universidad. Y él, estoy seguro de que lo conocía y que leía sus libros …

Por ANTONIO SILVIO LEFÈVRE
Sociólogo (Université de Paris), editor y librero.
Interpretó a Pedrinho en la 1ª adaptación para televisión de “Sítio do Picapau Amarelo”, en 1954
Fuente: Chumbogordo

 

[Reproducido en http://www.diariojudio.com]

Del 21 septiembre 2021 al 16 enero 2022
Cuadrícula con dibujos de patatas y texto escrito

La Sala Alcalá 31 presenta la exposición « Buen Gobierno » de la artista de nacionalidad peruana y española Sandra Gamarra Heshiki, una mirada crítica en la que se cuestionan los órdenes establecidos en el imaginario de la sociedad española y peruana con respecto a los momentos en los que ambas historias se cruzan.

El título « Buen Gobierno » tiene su origen en el manuscrito Primera Crónica y Buen Gobierno firmado en 1615 por Felipe Guamán Poma de Ayala, natural de la actual Ayacucho, en el que retrata la realidad andina colonial y solicita al rey de España, Felipe III, una reforma del gobierno virreinal para salvar al pueblo andino de la explotación, las enfermedades y las mezclas raciales, como sinónimo de la desaparición de la cultura autóctona.

En esta exposición, comisariada por Agustín Pérez Rubio, la artista Sandra Gamarra señala cómo el origen de las naciones latinoamericanas está íntimamente ligado al propio nacimiento de España, y cómo una mirada crítica sobre el buen gobierno de estos dos legados es la clave para construir otras formas de convivencia. Partiendo de la pintura como relatora de la historia, la exposición comienza en la primera sala con cuadros de corte historicista y dispuestos a manera de espejo, como si este espacio se reflejara de un lado a otro, contando cada uno la misma historia de manera diferente. Otros temas recurrentes presentes en su obra, y en esta exposición, son la fragilidad de la idea de naturaleza como generadora permanente de bienes o cómo los museos occidentales saquearon otras culturas conquistadas y presentan sus “tesoros” a modo de museos-mausoleos.

En esta exposición tienen cabida otras propuestas artísticas como la serie de Pinturas de mestizaje del siglo XVIII, muy probablemente de Cristóbal Lozano, o piezas de artistas contemporáneos (Tablas de Sarhua, Primitivo Evanán Poma, Valeriana Evanán Vivanco, Sixto Seguil Dorregaray,..) que evidencian la carga colonial que desde el imaginario pictórico y artístico se ha impuesto en los modos de ver y en las prácticas culturales occidentales.

Sandra Gamarra Heshiki (Lima, Perú, 1972) en la actualidad vive y trabaja entre Lima y Madrid. En su trabajo utiliza los mecanismos del mundo del arte, procesos de producción, exhibición, divulgación y comercialización, para hacer una reflexión sobre la realidad. Para ella, la ficción, la traducción y la selección son ingredientes esenciales de la realidad, pero a gran escala se disuelven en el espectáculo, haciéndose imperceptibles. Su trabajo ironiza sobre estos procedimientos haciéndolos visibles para cuestionar nuestra participación en ellos.

Su obra propone que una de las maneras de responder y hacer frente a una realidad que se presenta como inabarcable, es utilizar sus propios mecanismos de “creación”, friccionando con valores como novedad, autoría, originalidad y unicidad. Basado en la apropiación, su trabajo actúa como un espejo que desplaza formatos expositivos, altera la circulación de las imágenes, subvierte la propiedad de la cultura como también la narrativa entre el arte y el espectador. Dentro de este espacio de investigación, su herencia peruana añade un nivel sincrético donde lo precolombino, colonial y la cultura occidental confluyen.

Ha expuesto en la 11ª. Bienal de Berlín, en la XXIX Bienal de Sao Paulo, en el pabellón Italo-Latino Americano (IILA) en la 53 bienal de Venecia, en la XI Bienal de Cuenca. Además, su obra ha estado presente en exposiciones en el  MACBA, (Barcelona, España), Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, (Madrid, España), MUSAC, (León, España),  MAC-Lima, (Lima, Perú),  Museo de arte contemporáneo de Tokio (Japón) o la Tate Modern (Londres, Reino Unido), entre otras. Su obra forma parte de colecciones publicas y privadas tanto a nivel nacional como internacional.

[Fuente: http://www.comunidad.madrid]

La numérisation a déjà prouvé à maintes reprises ses qualités. La bibliothèque Menéndez Pelayo, à Santander (Espagne), vient d’en faire l’expérience. Durant son processus de catalogage, le personnel a fait la découverte d’un incunable, écrit en latin. « Unique et inconnu », se réjouissent les spécialistes. Intitulé Expositio passionis domini secundum matheum : excerta ex Nicolao (Exposition des passions du Seigneur selon Matthieu : extraits de Nicolas), il serait l’œuvre de Francisco de los Santos. 

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Publié par Marion Clousier

Faire du ménage a du bon. C’est en dépoussiérant ses archives que la Bibliothèque Menéndez Pelayo (BMP) a retrouvé un manuscrit d’une rareté unique. Cette bibliothèque, la plus importante bibliothèque patrimoniale de collections historiques en Cantabrie, a pour objectif principal de mettre ses fonds à la disposition des chercheurs et universitaires.

Numérisation : un travail de catalogage

Pour Javier Ceruti, conseiller à la Culture de la ville de Santander : « C’est un spécimen unique, inconnu jusqu’à présent » apparu « un peu par hasard » durant le catalogage informatisé de la collection de la bibliothèque. Ce dernier a débuté il y a quelques années pour le Catalogue Collectif du Patrimoine Bibliographique (CCPB) — base de données du ministère de la Culture. Celui-ci regroupe la description et la localisation d’œuvres dans les institutions espagnoles, qu’elles soient publiques ou privées, qui font partie du patrimoine bibliographique espagnol.

Différents experts ont été sollicités pour étudier cet incunable – livre imprimé en Occident avant 1500 – et ont établi une origine et une datation. Il serait de Francisco de los Santos, un religieux, musicien, écrivain et historien espagnol, membre de l’Ordre de Saint-Jérôme. Selon les recherches menées, le document remonterait entre 1495 et 1497. Il a été retrouvé dans un coffret avec d’autres documents non reliés, produits postérieurement. Ce n’est pas le premier incunable dont dispose la bibliothèque, qui en recense, au total, 21.

Son existence était jusqu’alors passée inaperçue car il n’était alors pas référencé. En effet, il existe aujourd’hui un contrôle de la production mondiale d’incunables. Pour ce faire, tous sont identifiés, numérotés et référencés dans différents répertoires d’imprimeries. Ils sont aussi regroupés dans des bases de données internationales telles que ISTC Incunabula Short Title Catalogue de la Bibliothèque d’Angleterre ou GW GesamtKatalog der Wiegendrucke de la Bibliothèque d’État de Berlin.

Comprendre cette découverte

Pour Paz Delgado, responsable de la bibliothèque, « c’est le seul spécimen connu au monde, et c’est une découverte d’un énorme intérêt dans le domaine de la recherche ». Elle insiste par ailleurs sur les éléments techniques de cette découverte, ainsi que sa valeur et le contexte historique de sa création.

Écrit en latin, le manuscrit se compose de 23 feuilles imprimées en 3 fascicules. Sans doute pour protéger l’exemplaire jusqu’à sa reliure, la première page est manquante. D’après les experts, cet exemplaire comporterait des commentaires de l’Évangile selon saint Matthieu.

Plusieurs éléments ont suscité d’emblée l’intérêt des spécialistes : il ne disposait pas de couverture, des trous blancs remplacent les majuscules initiales — les “imprimantes” d’antan les laissaient vides volontairement pour les écrire plus tard à la main —, un texte très compact, ainsi que l’utilisation de multiples abréviations pour maximiser l’utilisation du papier, des marges très larges, et enfin une écriture gothique.

Un “auteur franciscain, ségovien”

Concernant son auteur, plusieurs ressources ont été sollicitées auprès de la Bibliotheca Hispana Nova de Nicolas Antonio (1783-1784). Ce dernier dit de Francisco de los Santos, qu’il est un « auteur ségovien, franciscain ». Dans l’ouvrage historique de Pedro Chacon, Historia de la Universidad de Salamanca (1562), l’auteur apparaît comme un « répétiteur de la grammaire jusqu’en 1477 ». De plus, en comparant les similitudes typographiques, l’œuvre appartiendrait à la « Seconde police gothique de l’atelier de Lope Sanz et Hutz », imprimerie active  à Salamanque vers 1495-1497.

Deux autres œuvres de cet auteur sont déjà cataloguées dans le CCPD. Elles sont rassemblées dans différents répertoires. On trouve donc :  Dicteria ex doctorum libris collecta (imprimé en 1497 par Typografia Nebrissensis Gramatica), dont un exemplaire se trouve à la Bibliothèque Colombina de Séville et Canonis misse interpretatio ex theologis auctoribus (imprimé en 1495 par Manuel de Madrigal). Il existe en deux exemplaires, dont l’un est conservé à la Bibliothèque nationale et l’autre à la Bibliothèque publique de Soria.

Une expertise universitaire

La directrice de la BMP a d’abord remercié l’aide financière fournie par le gouvernement de Cantabrie et par la Mairie de Santander.

Elle a aussi souligné la qualité de l’expertise déployée : « Nous devons remercier les conseils et l’infinie patience du personnel du Catalogue collectif du patrimoine bibliographique, en particulier Marta Sáenz Báscones, responsable du domaine du catalogage des livres anciens, qui nous a mis en contact avec le meilleur spécialiste de l’impression d’incunables à Salamanque. » Ainsi que celle du Dr. María Eugenia López Varea, professeur à l’Université pontificale de Comillas à Madrid, thésarde sur l’impression des incunables à Castille et à León, qui s’est chargée de l’attribuer à un atelier d’imprimerie.

Finalement, cette oeuvre sera incluse dans le Répertoire bibliographique des incunables espagnols, mis au point par un groupe de chercheurs, sous la direction de Fermín de los Reyes de l’Université de Complutense, selon la directrice.

Tour du monde des incunables

Selon les spécialistes, il existerait aujourd’hui entre 30.000 et 32.000 incunables dispersés à travers le monde. D’après les chiffres de l’Incunabula Short Title Catalog (ISTC), 35% d’entre eux sont regroupés en Italie, 34% en Allemagne, 18% en France — la Bibliothèque nationale de France en possède le troisième plus grand fonds —, 8% aux Pays-Bas, 3% en Espagne, 1% en Grande-Bretagne et 1% dans les autres pays européens.

[Source : Santander CiudadEl ConfidencialISTC – photo : Boudewijn Huysmans — Unsplash – reproduit sur : http://www.actualitte.com]

Les résultats de cette étude s’inscrivent dans le sens de l’«hypothèse de la biodiversité».

L’étude a comparé les microbiotes d’enfants issus de garderies urbaines dont les cours étaient plus ou moins végétalisées.

Repéré par Nina Hossein 

Jouer dans la verdure et le sous-bois d’une mini-forêt pendant un mois seulement peut suffire à changer le système immunitaire d’un enfant, selon une expérience menée en Finlande. Dans le cadre d’une étude, les microbiotes de fillettes et de garçonnets âgés de 3 à 5 ans issus de milieux urbains ont été analysés. Les enfants étaient répartis en deux groupes: ceux qui jouaient dans des cours en béton et gravier et ceux qui jouaient dans des espaces verts aménagés avec de l’herbe et des sous-bois forestiers.

«L’hypothèse de la biodiversité» pour un microbiote sain

L’impact de l’environnement sur le système immunitaire est une théorie connue sous le nom d’«hypothèse de la biodiversité». Selon cette dernière, les maladies d’origine immunitaire se développent davantage dans les espaces où la biodiversité est faible. En d’autres termes, les zones urbaines fragilisent les microbiotes des individus. Les résultats de l’étude finlandaise vont tout à fait dans le sens de cette théorie.

«Les résultats de cette étude soutiennent l’hypothèse de la biodiversité et le concept selon lequel une faible biodiversité dans le milieu de vie moderne peut conduire à un système immunitaire non éduqué et par conséquent augmenter la prévalence des maladies à médiation immunitaire», commentent les scientifiques de l’Université d’Helsinki. L’étude a comparé les microbes environnementaux d’enfants issus de dix garderies urbaines dont les cours étaient plus ou moins végétalisées. Dès le 28e jour, les résultats étaient sans appel.

En testant le microbiote de la peau et des intestins des enfants, l’équipe de recherches a découvert qu’il s’était amélioré chez ceux qui avaient eu accès cinq fois par semaine aux espaces verts. La population de microbes a ainsi augmenté en diversité –signe d’un système immunitaire globalement sain et prêt à se protéger d’éventuelles attaques. Néanmoins, l’étude devra être menée à plus grande échelle afin de confirmer les résultats et de valider la relation causale.

 

 

[Photo : Annie Spratt via Unsplash – source : http://www.slate.fr]

Les humanités gréco-latines seraient-elles toxiques ?

La guerre contre les humanités gréco-latines vient de franchir un cap : il ne s’agit plus de les critiquer, de les dénoncer, de les réduire mais bien de les anéantir. On n’en est pas encore là en France mais on en est déjà là aux États-Unis (le Figaro s’en est fait l’écho en publiant sur FigaroVox une tribune de Raphaël Doan, puis un appel signé par 45 universitaires européens). Il est vrai que, quels que soient les reproches que les historiens de l’antiquité et les professeurs de grec et de latin puissent adresser à l’enseignement de leurs disciplines, il ne leur serait pas venu à l’esprit de prôner leur autodestruction- d’autant que, pour ne parler que de la France, l’apprentissage du latin et du grec y a déjà été réduit en peau de chagrin (lire ici les analyses de Christophe Bertiau sur les rapports entre le latin et la bourgeoisie).

C’est pourtant bien la volonté d’un certain nombre d’universitaires américains si l’on en croit leurs contributions à des forums et des colloques reproduits sur le site, hébergé par la New York University, de la Society for Classical Studies, la plus prestigieuse des associations académiques consacrées à l’Antiquité. Le tableau de leurs reproches, pour fondé qu’il soit en partie, n’en constitue pas moins un inventaire affligeant de la pureté morale sur certains campus. Les Classics ? Une annexe du nazisme et du colonialisme ; un mythe de fondation euro-américain ; une apologie de sociétés esclavagistes, racistes et misogynes ; sans oublier, bien entendu, le mal absolu au-dessus de toutes ces misères : la production de la « blanchité ». Aux dernières nouvelles, sur le front de la culture woke la chasse à la blanchité s’exercerait même dans le domaine de l’histoire de la gastronomie et des pratiques culinaires qu’il conviendrait de décolonialiser en France même…

Tous tiennent ce même discours avec plus ou moins de virulence telle Donna Zuckerberg (sœur du cofondateur et PDG de Facebook), à la tête du site Eidolon, émanation du Paideia Institute, où elle plaide pour une approche féministe, intersectionnelle et inclusive des « classicsdiscipline qui s’enracine dans le fascisme et le suprématisme blanc ». L’objectif avoué est de remplacer la domination des civilisations grecque et romaine par celles des Numides, Phéniciens et autres peuples qu’ils estiment injustement invisibilisés ; à partir d’un tel postulat, la connaissance du grec et du latin, qui serait vécue comme « un traumatisme » par les étudiants et relèverait de « l’héritage colonial » selon Katherine Blouin (University of Toronto), serait donc caduque.

Ainsi le professeur Dan-el Padilla Peralta (Stanford), le plus radical d’entre eux, souhaite-t-il « au plus tôt la mort de la discipline dans le champ académique », de même que Walter Scheidel (Stanford) « si elle ne parvient pas à se réformer », alors que le débat qui a été lancé, notamment la domination symbolique exercé par les classiques, mérite d’être examiné dans sa complexité et sans naïveté. Outre la violence avec laquelle ces attaques sont parfois proférées, et l’imaginaire des grandes invasions barbares de la fin de l’Empire qu’elles charrient (« Tout brûler ! etc), on peut y voir surtout le symptôme d’une volonté de désoccidentalisation d’une certaine Amérique des idées.

Voilà pourquoi de nos jours, des professeurs d’histoire et de langues de l’Antiquité dans certaines universités américaines, à l’issue d’une sévère crise existentielle, appellent pour les plus radicaux à la disparition de leur discipline- ou, pour les plus modérés, à son absorption au sein des études historiques, ce qui reviendrait à en diluer la spécificité. Aux dernières nouvelles, les départements concernés sont toujours bien vivants, mais le contenu de leurs enseignements, de même que les directions prises par la recherche, ont plus de mal à résister à ce projet de tabula rasa.

En France, on a droit de manière récurrente depuis des années au couplet que l’on croyait éculé méprisant les humanités gréco-latines au motif qu’elles relèveraient de l’élitisme, qu’elles augmentaient les inégalités sociales et qu’il s’agit, de toute façon, de civilisations disparues depuis des siècles dont le connaissance est devenue inutile et l’enjeu, obsolète. Mais de là à les juger toxiques car coupables, condamnables car dangereuses comme le font certains outre-Atlantique, il y a (encore) un fossé.

[« Au musée archéologique de Naples » – photos : Passou – source : http://www.larepubliquedeslivres.com]

Manifestación pola devolución da marisma de Baldaio, en 1977, unha das loitas analizadas n’A xustiza pola man’ © Concello de Carballo

A editorial Xerais saca do prelo este mes de setembro A xustiza pola man, unha obra conxunta que achega « unha panorámica sobre as formas de conflitividade e violencia cotiá na Galicia contemporánea ». « Partindo dunha óptica común, inténtase comprender a sociedade a través dos conflitos e dunha das súas posibles derivacións, a violencia, entendida esta non como unha manifestación de irracionalidade, senón como síntoma das oposicións e loitas de poder inherentes a calquera comunidade », explica sobre un libro que pretende tamén « expoñer unha visión afastada dos estereotipos que afondan nunha Galicia resignada aos designios do poder imperante ».

A obra pretende « expoñer unha visión afastada dos estereotipos que afondan nunha Galicia resignada aos designios do poder imperante »

Con Francisco J. Leira Castiñeira e Miguel Cabo como editores, A xustiza pola man inclúe textos deles mesmos e doutros historiadores como Ramón Villares, Antonio Míguez Macho, Lourenzo Fernández Prieto, Emilio Grandío, Araceli Freire ou Eliseo Fernández.

« É unha análise nova, detallada e coherente sobre a violencia no pasado que descobre as diferentes caras da violencia, as súas mutacións e o lugar central que ocupou na historia », opina sobre a obra Óscar Bascuñá, da Universidad Complutense de Madrid. « Uma obra de leitura indispensável e urgente para quem deseje pensar a Galiza num tempo longo, além dos estereótipos sobre o conflito e a violência », engade Paula Godinho, da Universidade Nova de Lisboa, sobre un libro que vén de saír e do que Praza.gal ofrece a súa introdución en adianto.

Portada de ‘A xustiza pola man’ © Editorial Xerais

Nunha das estrofas do seu coñecido poema “Vientos del pueblo” de 1937, Miguel Hernández caracterizaba ós diferentes pobos da península cun ou dous epítetos que sintetizaban os estereotipos dominantes sobre os mesmos. Así, os vascos eran “de piedra blindada”, os asturianos “de braveza”, os valencianos “de alegría” e os galegos…”de lluvia y calma”.

A mansedume era, se cadra segue sendo, un dos clichés sobre o noso país, xa se fixese del unha valoración positiva ou negativa segundo os casos. Para os conservadores, propios e foráneos, era unha virtude: a menor incidencia da violencia individual e colectiva sería unha proba da harmonía social subxacente contraposta interesadamente á axitación rural nas provincias latifundistas ou á conflitividade vencellada ó movemento obreiro nas grandes cidades españolas. Para outros, sería unha eiva colectiva que conlevaba a aceptación fatalista das inxustizas, sintetizada na fórmula de Castelao “o galego non protesta, emigra” ou en tantos debuxos seus nos que os labregos aturan con resignada indignación os abusos dos poderosos. Para espertar ó campesiñado do que percibían como pasividade secular, os axitadores agraristas non atopaban nas súas arengas outro precedente máis recente que as revoltas irmandiñas do século XV.

Os tópicos non se impoñen de xeito arbitrario e sempre conteñen unha boa dose de verdade, pero a realidade é sempre máis complexa e a ollada dos contemporáneos non percibe todos os matices que facilita a distancia no tempo, privilexio dos historiadores. O conxunto dos traballos reunidos neste volume achega unha panorámica actualizada sobre as formas de violencia cotiá na Galicia contemporánea, deixando á marxe as vencelladas ós períodos bélicos: a guerra do francés, as carlistas, a repercusión das empresas coloniais do Estado español e a guerra do 36. Neles a violencia predominante é a outra escala e con outros condicionantes, o que non quere dicir que as formas de violencia e conflitividade do tipo das que se analizarán nesta obra non puidesen ter continuidade adaptadas ó contexto bélico. Xuntan os seus esforzos autores xa asentados con outros que se teñen iniciado non hai moito na investigación, de feito varias das achegas son avances de teses doutorais en marcha. Achegámonos ó tema desde perspectivas diversas, pero que en absoluto esgotan todas as posibilidades porque a conflitividade e a violencia están presentes en calquera sociedade humana, como “subproduto da cooperación” que son, en expresión do polaco Bronislaw Malinowski, un dos fundadores da Antropoloxía. Subxacen, sequera como posibilidade, en moitos actos cotiáns de cada individuo. Non son por tanto anomalías senón parte do funcionamento normal dunha sociedade.

 

 

[Fonte: praza.gal]

Mais qui sont donc les marranes, ces juifs convertis de force il y a cinq siècles ? Une appellation plus neutre que marranes est celle de crypto-juifs, puisque les marranes étaient des Juifs séfarades ( Juifs de la péninsule Ibérique ) convertis au christianisme.

Le crypto-judaïsme s’observe tant dans le monde arabo-musulman que dans le monde chrétien, où il a notamment pris l’aspect du marranisme particulièrement en Espagne et au Portugal à partir de l’Inquisition où les Juifs convertis de force durant des siècles de persécution, qu’on appelle anoussim, devenus « nouveaux chrétiens », continuaient à pratiquer secrètement leur religion.

Dans son livre, « Marranes, crypto-juifs et tribus perdues », Pierre Mamou retrace le parcours des juifs marranes à travers une fresque historique qui se lit d’une seule traite.

L’auteur passe au crible le véritable exil des juifs marranes depuis les émeutes antijuives de 1391 en Espagne où ils se réfugiaient essentiellement en Afrique du Nord, un an avant l’Inquisition et le fameux décret de l’alhambra, du 31 mars 1492, initié par Isabelle la Catholique et Ferdinand de Castille, qui laissaient aux juifs d’Espagne qui y vivaient depuis quinze siècles quatre mois pour se convertir ou s’exiler.

Ceux qui refusèrent la conversion forcée, choisirent de rejoindre le Portugal, l’Afrique du Nord, mais aussi l’Amérique du Sud.

En 1497, le roi Manuel du Portugal épousa la fille d’Isabelle la Catholique, qui exigea de son époux la conversion des juifs sans possibilité de quitter le pays. Un long calvaire allait commencer pour les crypto-juifs. De nombreux marranes réussirent à quitter le Portugal vers la Hollande, les Pays Bas, l’Empire ottoman, l’Algérie jusqu’à la Turquie, l’Italie surtout à Livourne, qui devint sous leur impulsion un port marchand attractif, puis Tunis, Alger et Tripoli.

Pierre Mamou est, depuis son plus jeune âge, fasciné par l’histoire des Marranes. Sa grand mère maternelle Juive portugaise italienne qui l’a élevé, elle même descendante d’Abraham Zacuto, astronome de Christophe Colomb, lui a transmis le désir de s’intéresser à l’histoire de ces juifs convertis de force et revenus progressivement à un judaïsme authentique.

Lancé dans les affaires, Pierre Mamou sillonne le monde et au fil de ses voyages découvre quelques communautés de marranes de la Jamaïque à Goa en Inde, où plusieurs comptoirs portugais étaient établis, les marranes ayant suivi les conquêtes portugaises.

Un réveil des marranes dans le monde

Les conversos ou cristianos nuevos sont aujourd’hui environ 120 millions dans le monde, pour 14 millions de juifs.

Nombreux sont ceux qui découvrent leur ascendance juive et retournent au judaïsme ou émigrent en Israël, comme c’est le cas pour les marranes du Nord du Portugal.

Aujourd’hui, l’Espagne et le Portugal offrent la nationalité aux sépharades originaires de la péninsule Ibérique pour réparer les torts commis à leur encontre.

C’est la postérité des marranes et du marranisme que nous découvrons dans ce livre, plein de trouvailles et des meilleures anecdotes, fruit d’un travail de quarante années de recherche et de documentation que Pierre Mamou dédie à sa grand mère Aurélia Zacuto-Boccara.

Pierre Mamou est le directeur de l’Institut Européen d’Études et de Recherches Marranes fondé en 2019, correspondant en Europe de l’Institute for sefardi and anousim studios du Collège Académique de Natanya. Sa vocation est d’aller à la rencontre des juifs convertis il y a cinq siècles au Portugal, en Espagne et dans différentes régions de Méditerranée, et dont certains descendants cherchent à renouer avec leurs racines judaiques. Plusieurs correspondants locaux sont actifs dans une moindre ampleur sur l’Espagne, le sud de l’Italie et la Sicile.

Un autre institut se trouve à Recife, qui va à la rencontre de plusieurs centaines de milliers de descendants de marranes au Brésil.

 

[Source : http://www.tribunejuive.info]

Le 8 novembre 2021, La Poste émet un timbre à l’effigie de Gustave Flaubert à l’occasion du bicentenaire de sa naissance. Gustave Flaubert est né il y a deux cents ans, le 12 décembre 1821, à l’Hôtel-Dieu de Rouen, dans le logement de fonction de l’hôpital occupé par son père, chirurgien en chef. Est-ce à ce milieu qu’il doit ce « coup d’œil médical de la vie », revendiqué dans une lettre à Louise Colet ? 

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La plus célèbre de ses caricatures, due à Lemot et publiée dans La Parodie en 1869, le représente en chirurgien, brandissant au bout d’un scalpel un cœur ensanglanté ; il appartient à une femme allongée derrière l’homme à longue moustache. Le lecteur devine qu’il s’agit de Madame Bovary, l’héroïne de son premier roman.

« Je suis un homme-plume », disait Flaubert, identifiant totalement sa vie à l’écriture. Il est resté pour nous la figure de l’écrivain absolu, sacralisant la Littérature au point d’en faire une religion, subordonnant sa vie à cette passion vécue comme un sacerdoce et un sacrifice.

La légende de « l’ermite de Croisset », reclus volontaire dans la grande demeure familiale du bord de Seine, est construite sur le splendide isolement du romancier qui se tient à l’écart. Il voyagea pourtant, fit le tour de la Méditerranée avec son ami Maxime Du Camp, habita Paris plusieurs mois chaque année. Il fréquenta également des salons artistiques et des dîners littéraires, et fut même reçu à Compiègne et aux Tuileries par l’empereur Napoléon III. Mais il revint toujours à Croisset, où il mourut le 8 mai 1880.

Le succès lui vint sur le tard, pour son premier roman publié en 1857, Madame Bovary. Le procès en immoralité qui résulta de sa parution n’a pas été étranger à ce succès. Son œuvre est peu nombreuse en volumes, chaque livre demandant cinq années de recherche et d’écriture, mais la densité compense la rareté.

Elle comporte deux ensembles : les œuvres modernes (après Madame BovaryL’Éducation sentimentale en 1869 et Bouvard et Pécuchet, inachevé) et les œuvres antiques : Salammbô en 1862, La Tentation de Saint-Antoine en 1874.

Trois contes, le dernier livre publié de son vivant, présente la synthèse des temps modernes, du Moyen Âge et de l’Antiquité avec Un cœur simpleLa Légende de saint Julien l’Hospitalier et Hérodias.

Revendiqué comme précurseur aussi bien par Zola que par l’école du Nouveau Roman, Flaubert est l’un des écrivains français les plus traduits et les plus lus dans le monde. Il ne cesse d’être un objet de recherche pour la critique et d’inspiration pour les écrivains et les cinéastes : Madame Bovary compte une vingtaine d’adaptations au cinéma et à la télévision…

[Source : http://www.actualitte.com]

Escrito por Federico Rubli Kaiser

Sin duda el ya legendario Festival de Rock y Ruedas de Avándaro correspondió a un hito en la historia del rock mexicano. Llevado a cabo en esa comunidad de Valle de Bravo el 11 y 12 de septiembre de 1971, hoy, a cuarenta años de distancia ciertamente nos invita a una reflexión. Se ha dicho y escrito mucho sobre el célebre evento roquero. Desafortunadamente a lo largo de los años se ha ido desvirtuando mucho su verdadera historia y de cómo se desarrolló esa magna reunión juvenil. Renombrados escritores y musicólogos han opinado sobre el festival cuando ni siquiera estuvieron presentes. El afán protagónico inclusive ha llevado a un conocido locutor a autoproclamarse falsamente como promotor y organizador. Muchos músicos participantes han desvirtuado la realidad con tal de erigirse como los únicos paladines del rock nacional. He dedicado varios años de mi actividad como historiador del rock mexicano a investigar ese evento y ese fenómeno. Sin pretender desde luego a poseer la verdad absoluta, me dediqué a hacer una investigación exhaustiva entrevistando a personajes clave, recurriendo a fuentes documentales en el Archivo General de la Nación (documentos de los órganos de inteligencia gubernamental de la época), y el recurso quizá más valioso aunque necesariamente subjetivo representado por la memoria de mis vivencias. Esas investigaciones las publiqué hace unos años en un libro.[1] Como joven adolescente de 17 años, asistí y viví con toda intensidad el festival. Hoy a 40 años, trato de ver a Avándaro a través de un prisma más nítido, frío y analítico. Por ello quisiera compartir algunas reflexiones al respecto.

El contexto. En 1971 el rock mexicano vivía un gran auge. Desde unos años antes comenzó a gestarse el primer movimiento de un rock original que fue denominado “La Onda Chicana”. Ese rock propio surgió principalmente cantado en inglés. El estilo musical era congruente con el rock ácido y sicodélico de la época. Las compañías disqueras y la radio apoyaron la difusión de la Onda Chicana abriéndoles las puertas a los múltiples grupos que procedían de toda la República: de Tijuana (Bátiz, El Ritual, Love Army, Peace & Love, Dug Dug’s), de Monterrey (La Tribu, El Amor), de Reynosa (La División del Norte), de Guadalajara (La Revolución de Emiliano Zapata, Los Spiders, Bandido, 39.4, La Vida, La Fachada de Piedra), y del DF (Three Souls in my Mind, Tinta Blanca, La Máquina del Sonido, Iguana, Tequila, Nuevo México). Y muchos más, imposible nombrarlos a todos. En explanadas universitarias y salones se llevaban a cabo frecuentes tocadas de estos grupos. Ante esa efervescencia roquera el paso lógico era llevar a cabo un festival tipo Woodstock. En Valle de Bravo se llevaba a cabo una tradicional carrera de autos, y los organizadores decidieron escenificar el día previo a la competencia, una fiesta amenizada por unos grupos de rock. Los principales organizadores del festival (que no estaban vinculados al rock sino al medio publicitario y automovilístico deportivo) fueron los jóvenes Eduardo López Negrete (+), su hermano Alfonso y Justino Compeán. A Armando Molina, manejador de grupos de rock, lo contrataron para conformar al elenco musical, y Luis de Llano fue comisionado por la empresa Telesistema Mexicano (antecesora de Televisa) para encargarse de la producción en video tape del evento. Muy pronto el entusiasmo de los grupos por estar presentes hizo que su número creciera, y al final en vez de dos se tuvieron 12 grupos para actuar desde la noche del sábado 11 hasta la mañana del 12 de septiembre. Al comenzar a promocionarse el Festival de Rock y Ruedas la exaltación entre los jóvenes fue abrumadora, y muy pronto se vendieron los 75 mil boletos que se tenían a 25 pesos cada uno.

El Festival. Desde un par de días antes de la fecha, con la euforia de poder asistir a nuestro

Woodstock mexicano, miles de jóvenes se trasladaron literalmente como sea a Avándaro: en camiones de todo tipo, ya sea dentro o sobre el techo, en aventón, en autos repletos. Muchos hicieron el peregrinaje a pie, haciendo que sobre la carretera luciera una gran cadena humana al lado de los vehículos. En los parajes del festival levantaron tiendas de campaña, muchas de ellas improvisadas. No hay un cálculo oficial del número de asistentes; coincido que estuvimos unos 300 mil jóvenes presentes. A las 8 pm del sábado inició el festival. Actuaron 11 grupos pues el doceavo, Love Army, quedó varado en la carretera. El orden en el que tocaron fue: Los Dug Dug’s, El Epílogo, La División del Norte, Tequila, Peace & Love, El Ritual, Los Yaki, Bandido, Tinta Blanca, El Amor y Three Souls in My Mind. Fue lo mejor y más representativo de la Onda Chicana. A pesar del tumulto, el evento se desarrolló con calma, sin violencia y total camaradería. Asistió un mosaico de jóvenes de todas las clases sociales y económicas que convivieron en paz y armonía. La carrera de autos obviamente se canceló; de todas formas la mayoría estábamos ahí por el rock, no las ruedas.

El Poder se atemoriza. Presentes en Avándaro estuvieron desde luego elementos de las corporaciones públicas de seguridad e inteligencia para monitorear esta concentración de jóvenes. Apenas 3 meses antes se había dado la brutal represión del Jueves de Corpus por lo que las autoridades se mantenían aprensivas ante una concentración masiva de adolescentes. Al actuar el grupo Peace & Love el vocalista utilizó palabras altisonantes, y los coros de dos de sus canciones asustaron al sector oficial: una de ellas se titulaba Mariguana y la otra Tenemos el poder. El coro pegajoso de esta última rola entonado por 300 mil gargantas clamando “Tenemos el poder” terminó por atemorizarlos. Pensaron que ante esa euforia podría seguir una incitación masiva a pronunciarse contra el régimen. Seguramente en la madrugada del día 12 llegaron al secretario de Gobernación Moya Palencia reportes de lo que estaba sucediendo. Pudo haber consultado con el mismo presidente Echeverría sobre qué hacer.

Hipótesis de una conjura oficial. El desenlace de Avándaro fue en verdad desafortunado. Yo creo en una hipótesis de un complot oficial desde las más altas esferas del poder que fraguó el juicio sumario y la condena sobre el rock en México. Me parece que el sector gubernamental no tuvo una estrategia calculada ni planeada de antemano para, por medio del festival, lograr algún fin político. Más bien el gobierno actuó con rapidez para armar una conjura ante la secuencia fortuita de los hechos que se le presentaron como una ventana de oportunidad para beneficiarse políticamente.  Estructuró una inmediata y amplia campaña en los medios de comunicación (que eran totalmente controlados por el gobierno) para difundir el supuesto libertinaje y desenfreno con el que se comportaron 300 mil jóvenes. “Frenesí de sexo y drogas” espetó una de las tantas ocho columnas en los diarios. La campaña mediática deslindaría responsabilidades de los hechos por parte del gobierno federal y las transferiría al gobierno estatal para desprestigiar a su gobernador Hank González. Adversario político de Moya, esto le serviría para asestarle un golpe al gobernador. Al mismo tiempo la campaña oficial de difamación serviría para censurar la concentración masiva de jóvenes en actos de rock lo cual representaba un riesgo para el régimen. El desprestigio y la denostación del rock resultaron en la cancelación de legítimas fuentes de trabajo para cientos de músicos profesionales, la virtual desaparición del rock mexicano de la radio y de los estudios de grabación y el fomento de una actitud acrítica de muchos jóvenes ante la represión cultural e ideológica oficial. Se propinaba así un golpe mortal a la creatividad y originalidad roquera del movimiento de La Onda Chicana. La censura retrasó en cuando menos una década el desarrollo del rock mexicano como expresión cultural.

Si hubiera que señalar al que mayor beneficio político obtuvo con la campaña de desprestigio del festival, este fue sin duda el secretario Moya Palencia. Es difícil comprobar si Moya fue el cerebro detrás de la supuesta conjura. Pero ciertamente hay indicios que podrían sugerirlo al revisar fuentes hemerográficas y archivos oficiales.

La trascendencia de Avándaro. Como en todo fenómeno social, el contexto es determinante. No debemos perder de vista que Avándaro fue un movimiento de la contracultura juvenil mexicana que surgió en el marco de la filosofía hippie pacifista y opuesta al establishment, con una generación post-68 aún herida. La irreverencia juvenil era parte de esas actitudes. El rock mexicano atravesaba por una importante etapa de consolidación de una identidad propia y original manifestada a través de La Onda Chicana. Avándaro fue dos cosas al mismo tiempo: la cima de ese movimiento y el principio de su fin.

Su relevancia como expresión contracultural fue que sin intención política, Avándaro estremeció las estructuras del sistema. Constituyó la válvula de escape pacífica por donde salió disparado el descontento juvenil sobre el establishment. Siguiendo lo dicho por el historiador Eric Zolov, “fue la expresión mayor de un cuestionamiento largamente incubado, alimentado por una inquietud y una rabia crecientes contra la estructura patriarcal autoritaria de la sociedad mexicana”.

Avándaro se dio por casualidad y quizá en esa espontaneidad radica otro de sus significados. Los organizadores nunca pretendieron un festival de gran magnitud; el evento sencillamente los rebasó. En su naivité, nunca se imaginaron lo que resultaría.

El festival demostró dos facetas de la condición humana que terminaron en una gran colisión: por un lado, la solidaridad, armonía y convivencia pacífica, y por el otro, el instinto de sobrevivencia política de intereses particulares a cualquier costo. Avándaro ofrece así un terreno fértil de análisis y reflexión para sociólogos, sicólogos sociales y politólogos. En particular, para los estudiosos de la comunicación, la campaña de difamación y manipulación en los medios debe ser un ejemplo de hasta dónde puede llegar el poder de los mass media cuando están subordinados al servicio de intereses gubernamentales.

Así, la versión oficial de Avándaro fue una mayúscula tergiversación de la realidad. Desafortunadamente, hasta donde se sabe, no sobrevivió a la censura ningún testimonio fílmico o fotográfico amplio y detallado que dé cuenta fidedigna de lo realmente sucedido. Ante esa ausencia, el testimonio más confiable que perdura es el de quienes estuvimos en Avándaro. Los ahí presentes podemos constatar que el festival fue una reunión maravillosa que, a pesar del amplio número de asistentes, se desenvolvió en total armonía y solidaridad. No hubo enfrentamientos, riñas o heridos; se dio una gran convivencia y respeto entre diferentes clases socioeconómicas con espíritu de compartir todo desinteresadamente. Sí hubo consumo de mariguana y alcohol, pero ello no condujo nunca a un desbordamiento generalizado, caótico, agresivo y degenerado como se quiso hacer parecer. Sí hubo varios jóvenes que se despojaron de sus ropas, pero esto no llevó a un aquelarre de desnudos. La famosa “encuerada de Avándaro” fue un hecho espontáneo y emblemático de que los jóvenes estábamos ahí para despojarnos de nuestras inhibiciones[2]. Todos compartíamos la ebullición de la juventud y el gusto por escuchar nuestra música. Ese fue nuestro pecado ante los ojos oficiales.

Desde el punto de vista musical, a pesar de las fallas de audio durante el festival, en Avándaro se escucharon a las mejores agrupaciones de rock de la época. Fueron 11 grupos y bandas que se entregaron en música y alma por más de 12 horas ante 300 mil asistentes. Protagonistas que trascendieron y pertenecen a la historia y leyenda del rock mexicano.

El desarrollo del movimiento artístico-musical de La Onda Chicana estaba ya migrando de las composiciones en inglés hacia rolas con letras en español. Se demostraba así que el rock original en nuestro idioma era posible. Las excelentes composiciones de los grupos importantes de esa época atestiguan la calidad y originalidad del movimiento. Afortunadamente se preservan la mayoría de esas grabaciones. Si tan solo en esa época las técnicas de grabación hubiesen contado con la tecnología avanzada posterior, imagínese la elevada calidad de esas aportaciones musicales. Y si adicionalmente hubiese habido la voluntad de no interferir en el desarrollo de ese movimiento e impulsarlo a través de adecuados apoyos comerciales y mercadotécnicos, la evolución del rock mexicano hubiese sido muy distinta.

Epílogo. Con Avándaro se selló un importante capítulo en la historia del rock nacional: su caída en el ostracismo y la atrofia de su desarrollo como expresión artística por muchos años. Al coartar un movimiento de rock propio, la consecuencia de Avándaro fue una regresión propiciada deliberadamente por el círculo gobernante que se atemorizó ante los alcances de una concentración masiva de jóvenes que podría fomentar una conciencia políticamente crítica hacia el régimen prevaleciente. Percibió que el rebeldismo de la contracultura rocanrolera atentaba contra los valores sociales establecidos, es decir, el establishment y las buenas costumbres de la tradicional familia mexicana. En consecuencia, el Estado mexicano de entonces, patriarcal y autoritario, reaccionó con actos de marcada represión para abatir esas expresiones y no perder el control sobre la juventud. Ello porque el rock hacía que los jóvenes se concentraran masivamente.

Después de Avándaro el rock huyó hacia la marginalidad y subterraneidad para sobrevivir bajo condiciones precarias en los llamados hoyos fonkys. Fue apenas en las décadas de los ochenta y noventa que se dio una gradual reinserción del rock en la vida cultural nacional.  Ello ha llevado a que en nuestros días gocemos de una expresión de rock mexicano que es aceptada, amplia, rica, de calidad musical y competitiva internacionalmente. Pero ello no hubiese sido posible sin la evolución previa, dolorosa y lenta, que se dio en los setenta. Ese fue el valioso legado que nos dejó la generación de La Onda Chicana.

Es de llamar la atención que hasta cierto punto, la respuesta represora gubernamental en contra del rock fue exitosa al no haber permitido consolidar en ninguna etapa el vínculo rock-contracultura-revolución. El rock siempre se asoció con lo contracultural, pero nunca logró el paso decisivo para integrarse con los movimientos y revueltas estudiantiles: ni en 1968, 1971, ni tampoco en las protestas estudiantiles posteriores de 1986 y 1999. A diferencia de otros países, los movimientos estudiantiles en México siempre han mantenido una relación distante con el rock.

Aunque ya pasaron 40 años, muchos asistentes se resisten a aceptar que estuvieron presentes. Es increíble que aún tengan clavado el estigma; consideran que fue una desviación propia de su juventud, y muchos de ellos hoy empresarios exitosos o políticos, prefieren, con falso pudor, no reconocer que anduvieron entre lodo, mugrosos y olor a mota.

A cuatro décadas de distancia, el espíritu de Avándaro sigue vivo entre aquellos que no nos avergonzamos de haber vivido esa extraordinaria saga sociomusical. En ese campo, no se ha vuelto a dar en nuestro país nada similar.

 

 

 

 

 

 

 

Federico Rubli. Investigador. Es autor de Estremécete y rueda: Loco por el rock & roll.


[1] Federico Rubli. Estremécete y rueda: Loco por el rock & roll, ed. Casa Veerkamp, México DF 2007.

[2] Por cierto, al analizar documentos de la Dirección Federal de Seguridad de esa época, encontré la verdadera identidad de esta mujer, pues por décadas se le atribuyó un nombre ficticio producto de una entrevista fabricada (véase el capítulo 20 de mi libro y el recuento que de ello que hace José Woldenberg “La encuerada de Avándaro”, Reforma, Sección editorial, 8 de septiembre de 2011).

 

 

[Fuente: http://www.nexos.com.mx]

Hasta sus 42 años se lo consideraba un diletante. En el final de su vida, urgido por la enfermedad, se embarcó en la escritura de “En busca del tiempo perdido”, obra monumental que anuncia modos de concebir el arte y las relaciones sociales y sexuales aún vigentes. Retrato de un escritor clave y una guía para “proustómanos”

Manifestaciones en Birmania en homenaje a históricas marchas de 1962 contra la primera junta - Infobae

 

Escrito por Santiago Llach

A 150 años de su nacimiento y 99 de su muerte, Marcel Proust está vivo. En abril de este 2021, la editorial Gallimard publicó Les soixante-quinze feuillets, el Santo Grial de Proust: setenta y cinco páginas de un manuscrito que estuvo perdido durante cincuenta años y que se considera la semilla de À la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido). En mayo, las filiales de Penguin Random en español publicaron El remitente misterioso, la primera traducción de unos relatos también inéditos que fueron dados a conocer en francés en 2019. Casi todos los meses, sobre todo en este año de aniversarios redondos, se publican libros sobre Proust: en la Argentina acaba de salir por Cactus un libro del escritor y artista Pierre Klossowski.

La obra de Proust es un virus, un campo magnético pregnante, un modo contagioso de mirar el mundo, un texto en movimiento, nunca definitivo, siempre abierto al goce y a la interpretación. Es célebre la extensión de su novela en siete volúmenes En busca del tiempo perdido, como también la extensión arborescente de sus oraciones. ¿Es un documento legible en esta época de lectura breve y a los saltos? ¿Qué tiene para decirnos hoy? ¿Quién fue su autor?

En Busca Del Tiempo Perdido I Por La Parte De Swann | Marcel Proust - LibreriadelaU

La respuesta, rápida, es que sí, que sin duda vale la pena leerla hoy. Proust inaugura modos de narrar, de pensar y de vivir. Su obra es un exhibit sobre la libertad sexual y la neurosis, una investigación monstruosa y morbosa sobre la identidad, sobre el yo y el otro yo, sobre los códigos sutiles de la sociabilidad y los mecanismos de la movilidad social, un museo del chisme como mecanismo de la reproducción socialun testamento sobre los celos, el homoerotismo y lo que hoy se llama identidad de género, sobre la aspiración estética como sustituto del éxtasis religioso, una historia del fin de la Belle Époque y una novela sobre la guerra y la paz.

Marcel Proust nació el 10 de julio de 1871 en Auteuil, una zona al Oeste de París que había sido residencia de descanso de reyes. Su padre, Adrien Proust, fue un epidemiólogo reconocido, y su madre, descendiente de una familia judía rica de Alsacia, le inculcó el amor por la literatura y -uno de muchos parecidos de la vida de Proust con la de Borges- lo ayudó a traducir del inglés la obra del crítico de arte John Ruskin, en la que Proust se detuvo largamente para macerar su obra maestra.

Desde niño, Marcel tuvo problemas de asma, y los problemas de salud lo acompañarían durante los escasos cincuenta y un años de su vida. La sexualidad de Proust es objeto de discusión de sus biógrafos, que generalmente dan por sentada su homosexualidad, aunque subrayan que tuvo también relaciones con mujeres, y hay quien no se priva de señalar que llegaba al orgasmo haciendo que unas ratas pelearan en su presencia. Se conoce la identidad de varios de sus amores, pero el más famoso de todos ellos es Alfred Agostinelli, un joven taxista a quien Proust le regaló un avión en cuyo fuselaje hizo pintar unos versos de Mallarmé. Agostinelli (¿hay una muerte más romántica?) cayó al Mediterráneo en ese avión, y Proust lo tomó de modelo para construir el personaje de Albertine, una de las protagonistas de la Recherche.

De joven, Proust era visto como un diletante y un advenedizo, y su obsesión por convertirse en escritor reconocido se topaba con su falta de disciplina y su mente y su estilo digresivos. Proust no reparaba en convenciones en sus intentos por lograr establecerse como escritor: está probado que más de una vez intentó sobornar a críticos literarios. Según confesión del propio André Gide, el escritor y editor de las ediciones de la Nouvelle Revue Française -denominada más tarde Gallimard-, la mala fama personal de Proust influyó para que le fuera rechazado el manuscrito de Por el camino de Swann, el primer volumen del libro que todo proustiano avezado llama simplemente la Recherche. Hasta la publicación de ese volumen en 1913, solo había publicado un libro, Los placeres y los días, en 1896, que apenas si había llamado la atención.

En 1903 murió el padre de Proust y en 1905 la madre. Le dejaron una fortuna considerable. Proust era hasta entonces un escritor inconcluso. Hacia 1906 se embarcó en la escritura de la Recherche, que le demoraría dieciséis años, hasta pocos meses antes de su muerte, el 18 de noviembre de 1922. En vida de Proust se publicó hasta el cuarto volumen de su gran obra, el escandaloso Sodoma y GomorraA la sombra de las muchachas en flor, el segundo, se publicó en 1919 sí en Gallimard, gracias a la insistencia de un André Gide ahora suplicante, y obtuvo el premio Goncourt. La saga de la Recherche terminaría de publicarse recién en 1927, al cuidado de Robert, hermano de Marcel. Proust no llegó a corregir los últimos tomos, por lo que se puede decir que nunca dejó de ser un escritor inconcluso. Su obra maestra comenzó a hacerse famosa hacia el final de su vida; Proust pasó sus últimos años encerrado en una habitación recubierta de corcho, corriendo una carrera contra la enfermedad para poder terminarla.

Marcel Proust, en una imagen de alrededor de 1910. (Foto: Hulton Archive/Getty Images)

La historia que cuenta la Recherche es la de un hombre que quiere hacerse escritor. Desde un presente acerca del cual se nos dice muy poco hasta casi el final, el hombre ya maduro recuerda su vida en orden cronológico. Ese hombre, al que críticos y lectores suelen llamar el Narrador aun cuando en dos ocasiones se nos dice que se llama Marcel, es un niño sensible y enfermizo, dependiente de su madre, que a medida que crece se enamora dos veces de manera obsesiva y celosa, se hace amigos y sobre todo se integra a la sociabilidad de las clases altas parisinas. Al mismo tiempo, cultiva su sensibilidad estética, y sus seres queridos poco a poco irán muriendo. En la novela no pasa mucho, y Proust es capaz de detenerse doscientas páginas en la detallada descripción de una reunión social.

Lo que más conocen de la obra quienes no la han leído es la escena de la magdalena que el Narrador moja en un té y cuyo sabor lo lleva a una epifanía relacionada con haber sentido ese mismo sabor en la infancia, a partir de la cual desarrolla por primera vez la teoría de la memoria involuntaria. Esa teoría, que es a la vez una teoría sobre la percepción y sobre el arte, sostiene que la recuperación de los recuerdos (y también una obra literaria que la lleve a cabo, que es, nos iremos dando cuenta, la que estamos leyendo) no puede ser parte de un plan deliberado.

Proust, de vacaciones en familia, circa 1892. (Foto: adoc-photos/Corbis via Getty Images)

Era el dilema que padecía el propio Proust. Por un lado, antes de embarcarse en la escritura de la Recherche lo que hizo fue practicar su voz, su tono, su estilo. Una de las maneras de practicarlo fueron sus famosos pastiches, textos en los que parodiaba el estilo de escritores franceses del siglo XIX como Flaubert o Balzac. Ese ejercicio de construcción de su estilo en réplica consciente del estilo de sus predecesores es un buen ejemplo de lo que el crítico norteamericano Harold Bloom llamó “la ansiedad de la influencia”: un escritor construye su identidad de autor en combate con sus precursores. El estilo profuso al que arriba Proust en la Recherche, “el Nilo del lenguaje”, tal como lo llama Walter Benjamin, es un estilo que va contra la norma, que extiende las concatenaciones de la sintaxis más allá del límite de lo aceptable, sin por eso renunciar a la elegancia, la persuasión ni la legibilidad, por más esforzada que esta deba ser.

“Esta idea de que hay una lengua francesa al margen de los escritores y que uno protege”, dice Proust en Contra Saint-Beuve, “es inaudita. Todo escritor está obligado a construirse su propia lengua. La única manera de defender la lengua francesa es atacándola.” La Recherche es una obra contra la norma que presta atención plena al lenguaje, y es una bomba estilística que recrea el lenguaje francés. El citado Contra Saint-Beuve es otro libro inconcluso. Hacia 1908, cuando ya había empezado a tomar apuntes para la Recherche, Proust empezó a planificar un libro, y dudaba si sería un ensayo o una narración. El título de ese libro prometía una invectiva contra el famoso crítico Charles Augustin Saint-Beuve, es decir que podía llegar a ser una novela en contra de un crítico literario. Esa hibridez entre el ensayo y la narración sobrevuela también la Recherche. Como dijo el crítico George Steiner, la mente de Proust se halla “entre las más analíticas e informadas de las que tenemos constancia”. Cuando uno lee la Recherche, siente que está ante un psicólogo y un sociólogo impresionista capaz de desarrollos más profundos sobre el género humano que cualquier cientista social. Otra vez igual que Borges, Proust es un narrador/crítico literario, y su influencia será duradera en ese sentido: la obra de Roland Barthes, y de la gran crítica y filosofía francesas del siglo XX, parecen erigirse a la sombra de ese Proust lector.

Una edición de la « Recherche », de Proust, en ruso

Tras encontrar su voz a lo largo de décadas de minuciosa disputa con sus precursores y rivales, Proust vence finalmente sus inseguridades de escritor y se embarca en el armado de la trama narrativa. La fineza del tejido de personajes es notable en la Recherche; ese es el punto donde la voluntad de control le gana a la memoria involuntaria. Hay algunos personajes que desaparecen durante dos tomos y vuelven a aparecer, siempre convertidos en otra cosa (porque uno de los rasgos principales del modo narrativo de la novela es que nada es lo que parece, que siempre hay capas y capas de impresiones sucesivas producidas por cosas y personas).

Proust da en la Recherche un giro perdurable, al que podemos llamar el giro autobiográfico. Por supuesto que Proust es un hijo de su tiempo, y su obra maestra forma parte de una serie de exploraciones literarias monumentales de la subjetividad, como el Ulysses de Joyce, la obra de Kafka (sobre la cual también sobrevuela lo inconcluso), la de Virginia Woolf y la de William Faulkner, entre otras. La de Proust, sin embargo, es en algún sentido la más sutil en la ruptura con la novela realista de narrador omnisciente tan característica del siglo XIX. La obra de Proust recoge las ambiciones sociológicas de Balzac o de Tolstoi, y por momentos (la segunda parte de Por el camino de Swann) la voz del Narrador se torna casi omnisciente, como fuera de la acción, en un ejercicio en el que Proust parece seguir apropiándose del gran recurso decimonónico del “Dios de la narración”.

Pero, como señala Gilles Deleuze, la Recherche no es solamente una exploración de la memoria, sino sobre todo una investigación (“recherche” puede traducirse también como “investigación”): una investigación sobre el yo o, como diría el propio Proust, sobre el yo oculto, que es otro que el yo social. “Una enfermedad inusual, una riqueza poco común y un talento anormal” hicieron posible la Recherche, dice Walter Benjamin, que ve en ella “la profundidad del místico, el arte del prosista, el entusiasmo del satírico, el conocimiento del sabio y la obsesión del monomaníaco convergiendo en una obra autobiográfica”.

Proust adolescente (1871-1922), fotografiado por Paul Nadar en 1887 (Apic/Getty Images)

Esa investigación sobre el yo oculto, ese aprendizaje del escritor, se apoya de manera crucial en la pintura y en la música. Proust se detiene morosamente en la contemplación y el análisis de obras, reales e inventadas, por parte del Narrador. El impresionismo y otros movimientos influyen decisiva e íntimamente en la configuración de la sensibilidad del protagonista: se puede decir que la Recherche es una novela impresionista. Algo parecido pasa con la música, cuya composición e interpretación juega un papel también crucial en la novela. El Narrador es un esteta nervioso, y su modo de vivir el arte es casi místico.

Hemingway dijo de un cuento suyo, “El gran río de dos corazones”, que era un cuento sobre la guerra que en ningún momento mencionaba la guerra. Algo parecido, con matices, puede decirse de la Recherche en tanto obra sociológico-histórica. El tiempo narrado va casi desde la guerra franco-prusiana de 1870 hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, pero si bien los hechos bélicos tienen una influencia decisiva en la vida de los personajes, a diferencia de las famosas recreaciones de la batalla de Waterloo por Stendhal en La cartuja de Parma o de la batalla de Borodino por Tolstoi en Guerra y paz, nada es contado en el frente, sino que solo le llegan las noticias a ese objetor de conciencia de la masculinidad fuerte que es el Narrador.

Proust en su lecho de muerte en París, noviembre de 1922. (Foto del Hulton Archive/Getty Images)

Los ruidos de la guerra y de política se escuchan y se narran desde la perspectiva ociosa de los salones (casi nadie trabaja en la novela de Proust). Además de Combray, el pueblo al que va de vacaciones en la infancia, y Balbec, un balneario (objetos ambos de impresionantes descripciones de escenarios naturales), la gran locación de la Recherche es el salón, y las grandes heroínas de la novela son las damas de alta sociedad, cuya sociabilidad ociosa teje la trama de la vida en común. La Recherche es una épica de la intimidad. Hay tres grandes salones y tres grandes damas –una antigua prostituta, una burguesa y otra aristócrata–, y por dos de ellas el Narrador siente en distintos momentos una fascinación que se parece al amor pero también a la identificación. Proust se sumerge en ese mundo frívolo y snob y saca de él pepitas de oro de sociología cualitativa y humanidad desnuda, y recoge con precisión barroca los códigos de la movilidad social.

En ese mundo en el que el Narrador (un advenedizo, un trepador social) se introduce como un moscardón apreciado sobrevuelan dos elementos: el caso Dreyfus y las sexualidades “invertidas”, dos temas en los que Proust sin duda ponía en juego su ascendencia judía y sus propias preferencias sexuales.

 

El caso Dreyfus (la falsa acusación a un oficial judío francés de espionaje en favor de Alemania) dividió a la sociedad francesa durante una década larga, y las observaciones de Proust sobre esa división y sobre las relaciones entre intimidad, clase e ideología resuenan en nuestra época de politización intensa.

En cuanto a la sexualidad, el Narrador va descubriendo y develando las sexualidades en el closet de varios de sus personajes. Roland Barthes (que además caracteriza a la Recherche como “un proyecto atlético, una energía descifradora, una búsqueda de esencia”) llama a este movimiento de develación sexual que tiene lugar en la novela “la pandemia de la inversión”. Proust toma los términos con que el positivismo designaba a la homosexualidad (“inversión”, principalmente, pero también “vicio”) y él mismo, como hace con tantos otros términos, los somete a una torsión, a una inversión. Proust nos deja el chiste póstumo de que este Narrador tan parecido a él es casi el único personaje que resiste esta imantación de lo homo.

La Recherche cuenta una época de libertad sexual y artística en los márgenes que vino a instaurar formas de ver el mundo que todavía perduran. En esos salones parisinos ardientes de frivolidad Proust encontró el núcleo original de un gran cambio en las mentalidades.

La Recherche es la Novela Total contada en un Estilo Total. Es una novela de una ambición desmedida que sin embargo cumple con lo que se propone: dar cuenta de la complejidad de lo real, de los infinitos matices de la relación entre una subjetividad y el mundo, y de las sutilezas de un largo período histórico.

Las traducciones al español

El carácter inconcluso de la obra de Proust parece acompañar a las primeras traducciones al español. La del poeta español Pedro Salinas y la de la escritora argentina Estela Canto no fueron terminadas, y las completaron otras personas. En tiempos más recientes, cuando los derechos de las obras pasaron al dominio público, dos traductores españoles (Carlos Manzano Mauro Armiño) publicaron sus traducciones. Es difícil establecer cuál traducción es mejor. Los cuatro son esfuerzos monumentales y aventuras personales de los ejecutores; sería interesante un estudio acerca de las decisiones tomadas por cada uno, las similitudes y las diferencias. Las de Salinas y Canto se basan en versiones de la Recherche anteriores a las más recientes ediciones profesionales, pero tienen el encanto de ser la voz de Proust a la que nos acostumbramos muchos lectores en castellano. La edición en tres tomos de Valdemar que publica la traducción de Armiño trae un cuerpo de notas y dos diccionarios de personas y personajes del mundo Proust que son realmente útiles.

Aquí, el comienzo de la Recherche en cuatro traducciones

“Mucho tiempo me acosté temprano. A veces, nada más apagada la vela, mis ojos se cerraban tan deprisa que no tenía tiempo de decirme: ‘Estoy durmiéndome’.” (Mauro Armiño, editorial Valdemar)

“Durante mucho tiempo me acosté temprano. A veces, cuando había apagado la bujía, los ojos se me cerraban tan pronto que no tenía tiempo de decirme: ‘Me estoy durmiendo’.” (Estela Canto, Losada)

“Durante mucho tiempo, me acosté temprano. A veces, nada más apagar la vela, los ojos se me cerraban tan de prisa, que no tenía tiempo de decirme: ‘Me duermo’.” (Carlos Manzano, Lumen)

“Mucho tiempo he estado acostándome temprano. A veces, apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: ‘Ya me duermo’.” (Pedro Salinas, Alianza)

 

Así escribía Marcel Proust

“En cuanto a mí, era algo muy distinto lo que tenía que escribir, más largo, y para más de una persona. Largo de escribir. De día, a lo sumo podría intentar dormir. Si trabajaba, solo sería de noche. Pero necesitaría muchas noches, quizás cien, quizás mil. Y viviría en la ansiedad de no saber si el Amo de mi destino, menos indulgente que el sultán Sheriar, cuando por la mañana interrumpiera yo mi relato, querría sobreseer mi sentencia de muerte y me permitiría reanudar su hilo la noche siguiente. No es que pretendiese rehacer, en el aspecto que fuera, Las Mil y una noches, ni tampoco las Memorias de Saint-Simon, escritas también de noche, ni tampoco ninguno de los libros que había amado en mi ingenuidad de niño, supersticiosamente vinculado a ellos como a mis amores, incapaz de imaginar sin horror una obra que sería diferente a ellos. Pero, como Elstir con Chardin, solo se puede rehacer lo que se ama renunciando a ellos. Desde luego, también mis libros, como mi ser de carne, acabarían un día por morir. Pero hay que resignarse a morir. Se acepta la idea de que dentro de diez años uno mismo, de cien años sus libros, ya no existirán. La duración eterna no está más prometida a las obras que a los hombres.”

(De El tiempo recobrado, trad. Mauro Armiño, ed. Valdemar

 

Proustómanos: libros, películas y eventos recientes

*Anne CarsonAlbertine. Rutina de ejercicios (Vasos Rotos Ediciones, 2015). 59 fragmentos sobre una de las protagonistas de la Recherche, por esta poeta canadiense experta en lengua griega clásica, autora de una de las obras literarias más secretamente potentes de la actualidad.

*María AlvarezEl tiempo perdido (2020). Este documental registra a un grupo de personas, muchas de ellas adultos mayores, que se reúnen hace dieciocho años para leer una y otra vez la Recherche. En este link está el trailer y aquí los protagonistas conversan sobre su experiencia. Es un maravilloso registro sobre la experiencia de la lectura.

*À la recherche du temps perdu. La Comédie-Française lanzó en noviembre de 2020 esta serie de videos en los que distintos actores de la compañía estatal de teatro leen, en francés, En busca del tiempo perdido. Cada video dura alrededor de una hora, y al 10 de julio va por el episodio 140, ya pasada la mitad del último tomo, El tiempo recobrado.

*Roman PolanskiJ’Acusse (2019). Este drama histórico dirigido por el controvertido realizador franco-polaco es muy útil para entender el Affaire Dreyfus, la falsa acusación a un capitán judío del ejército francés que dividió de manera duradera a la sociedad francesa y vuelve como una sombra a cada rato en la Recherche.

*Clive JamesGate of Lilacs (Portón de lilas). (2016). Clive James fue un famoso crítico de televisión que tuvo su propio programa en la televisión británica. Leyó la Recherche en francés sin saber francés, y luego la leyó consecutivamente cinco veces más, en francés y en distintas traducciones al inglés. Esta experiencia se convirtió en este hermoso ejercicio de comentario en verso de la obra de Proust.

Marcel Proust en una fotografía de 1891 o 1892 (Apic/Getty Images)

*Rubén GalloLos latinoamericanos de Proust (Sexto Piso, 2016). Este académico, director del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Princeton, escribió este libro que aborda de manera genialmente lateral la obra de Proust, a través de su amante venezolano (el compositor Reinaldo Hahn), un dandy argentino, un poeta cubano y un pintor y un crítico literario mexicanos a quienes Proust conoció de cerca.

*Józef CzapskiProust contra la decadencia (Siruela, 2012). De memoria, sin tener los ejemplares de En busca del tiempo perdido, este escritor polaco pronunció estas conferencias sobre Proust en un campo de prisioneros soviético durante la Segunda Guerra Mundial. Un testimonio conmovedor de fe en el humanismo literario.

*Eric KarpelesPaintings in Proust (Thames & Hudson, 2012). El mejor regalo para un fanático de Proust: un libro bellamente editado que contiene simplemente una reproducción cuidada de cada cuadro citado por Proust y el fragmento correspondiente de la Recherche.

Proust, siempre vigente (The Print Collector/Print Collector/Getty Images)

*Karl Ove KnausgårdMi lucha (Anagrama, 2009-2011). Quizás el Proust contemporáneo, por una idea de la literatura como experimento extenuante con bases autobiográficas.

*Marcel ProustLes soixante-quinze feuillets. Et autres manuscrits inédits (2021). Desde que el editor Bernard de Fallois anunció su existencia en 1954 y hasta su hallazgo en una carpeta en 2017, estas 75 páginas manuscritas en 2008 que son la base de la Recherche estuvieron perdidas. Gallimard las publicó este año.

 

 

[Fuente: http://www.infobae.com]