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Para celebrar el bicentenario de Baudelaire (1821-1867), este 9 de abril, compartimos la siguiente conversación con uno de sus más recientes biógrafos. Alguien que supo comprender a cabalidad, sin solemnidad ni abstracciones, el abismo entre la persona y el poema, entre el espanto y la belleza que rodean la vida de uno de los poetas más influyentes del mundo.

Escrito por Tewfik Hakem y Jean Teulé

Tewfik Hakem: ¿Se puede ser el mayor poeta de la historia y al mismo tiempo un inmundo, un perverso? Es lo que plantea Jean Teulé en su biografía Crénom Baudelaire (2020). Contar la vida, de manera novelada, de Charles Baudelaire, desde sus 5 años hasta la edad de su muerte, a los 45. Contar su vida como si fuera una estrella de rock, una estrella decadente de rock porque lo descubrimos insoportable, loco, cruel, definitivamente malvado, nunca contento, para retomar su frase, descontento incluso consigo mismo.

Jean Teulé: Sí, él decía eso. “Descontento con todos y descontento conmigo mismo”. Detestaba absolutamente a todos, pero también se detestaba a sí mismo y de hecho dijo esta frase extraordinaria: “si tuviera un hijo que se me pareciera, lo mataría por horror a mí mismo”.

TH: Empecemos por explicar el título de su libro: Crénom Baudelaire. “Crénom” es la contracción de “sacré nom de Dieu” [santo nombre de Dios]. Es la blasfemia que lanza Baudelaire cuando se tropieza mientras visita una iglesia en Bélgica.

JT: El 15 de marzo de 1866 visitaba la iglesia Saint-Loup de Namur junto con su editor y un joven pintor que se llamaba Félicien Rops. Al salir de la iglesia, al pasar el portal no ve un peldaño y se cae de frente y ahí dice: “¡Crénom!”, como si al tirar una taza de café dijéramos “¡ah, mierda!”. Durante más de un año y hasta su muerte no dijo otra palabra más que “crénom”.

TH: Se bloqueó con esa palabra.

JT: Exacto. Cuando uno ha sido el Everest de la poesía, cuando uno ha inventado tantas imágenes y asociaciones de palabras, acabar con una palabra tan estúpida pues no es tener mucha suerte.

TH: Usted cuenta la historia de un hombre ruin, pero en su libro integra usted su poesía como si hubiera que demostrarnos a los lectores que se puede ser a la vez un intratable y un poeta excepcional.

JT: Exactamente eso quise hacer. Tenía ganas de que la gente siguiera sus barrabasadas y también de repente colar un poema para decirse: “¡ah, vaya, pero era capaz de escribir así!”. Es tan contradictorio.

TH: La idea era entonces ver cómo se podía pasar de detestarlo a admirar a ese sublime rufián, porque el autor de Las flores del mal también se narra a sí mismo a través de su poesía.

JT: Sí. Sobre Las flores del mal él había dicho: “Quiero poner en este libro todo mi odio y todo mi asco hacia cualquier cosa”. Y cuando su editor, [Auguste] Poulet-Malassis —nombre real, ¿eh? [traducible como: “Pollo-Malsentado”] y al que él siempre llamó “Coco-Malperché” [“Coco-Malcolgado”], le decía: “¿A qué van a parecerse esas Flores del mal?”, Baudelaire le contestó: “Será como una explosión de gas en una cristalería”. Y en verdad fue lo que ocurrió porque, tan pronto salió el libro, le cayó encima la justicia por ultraje a la moral pública y al bienestar.

TH: Por unos trece poemas de cien…

JT: Claro, trece de cien, lo cual no está nada mal. También lo demandaron por “reducir a la nada a los creyentes del cristianismo”. Dicho esto, en un poema que se llama “La negación de San Pedro”, si mal no recuerdo, empieza diciendo: “¿Qué hace Dios con las olas constantes de anatemas / que cada día ascienden hasta sus Serafines? / Como un tirano, harto de viandas y de vinos / se duerme al dulce son de terribles blasfemias”. Y el último verso es: “Negó a Jesús san Pedro… ¡fue un buen comportamiento!”.1

TH: ¿Nos puede contar, Jean Teulé, cómo hizo para narrar la vida de Baudelaire, a partir de su correspondencia, de biografías ya publicadas y de investigaciones en bibliotecas? Pero, antes de eso, ¿cómo descubrió usted mismo a Baudelaire? ¿Lo descubrió en la secundaria, en la preparatoria?

JT: Sí, de adolescente en una escuela de dibujo en la que estaba, cuando tenía quince años. Mis amigos y yo estábamos vueltos locos con Las flores del mal. Yo ya había leído muchísimas cosas sobre Baudelaire. Muchísimos intelectuales hablan de Baudelaire, de su pensamiento, y todo me parecía algo demasiado aburrido. Y durante mucho tiempo dije: nunca escribiré sobre Baudelaire porque es verdaderamente muy misógino, muy desagradable. En un momento me puse a leer biografías y, sobre todo, testimonios de todos los que lo habían conocido y escuchado lo que contaba. Me dije: es una vida extremadamente novelesca, que nunca se ha contado como yo lo hago, porque todo el mundo es muy bien portado, a Baudelaire no se le toca, no se puede.

TH: Pero todo el mundo se sabe sus frases, de todos modos.

JT: Sí, pero no creo que todas. Yo digo aquí que fue el primer punk en la Tierra. Simplemente por su apariencia. Era un tipo archi-dandi que decía: “Quiero vivir una vida de dandi como si tuviera que pasarme la vida frente a un espejo, para hacerles olvidar a los demás que, de hecho, estoy constituido a partir de músculos, tejidos, fluidos líquidos, secreciones fisiológicas”. Se pintaba los pelos de verde, se paseaba con una boa de plumas de avestruz alrededor del cuello. Y hay otra cosa que es de verdad algo de punks y de lo que habló en uno de sus poemas en prosa. Él vivió en París mientras se hacían las obras de Haussman, en las que reconstruían toda la ciudad y al él le gustaba mucho acercarse de noche a las obras, donde siempre había un tonel de pólvora que serviría, a la mañana siguiente, para demoler las fachadas de los edificios. Y, ahí, de noche, bajo la claridad del farol se prendía un puro, para ver, para arriesgar el pellejo, para conocer el placer de la ansiedad, para hacerse el temerario y luego se regresaba a escribir Las flores del mal. Para mí Baudelaire es eso: es el tipo que prende un puro cerca de un tonel de pólvora. Tiene una forma de arriesgar el pellejo, de irse a lo más extremo.

TH: Y para usted, de Las flores del mal —porque es realmente en torno a este libro que construyó su biografía— si hubiera que citar un verso, ¿cuál sería?

JT: “Cuando el cielo plomizo pesa como una losa” [“Quand le ciel bas et lourd pèse comme un couvercle”]. Porque Baudelaire puso patas arriba la poesía francesa. Nadie había escrito un verso así, nunca. Es tan moderno y la imagen tiene tanta fuerza que hizo estallar todo por los aires. El socio de su editor, que también era el cuñado de Poulet-Malassis, le reprochaba que escribiera así. Le decía: “¿Por qué no celebra usted lo antiguo como sus colegas?” Y Baudelaire le contestaba: “¿y dónde conocieron los antiguos a los antiguos? ¿Mis colegas ven acaso gente en las calles caminar con peplos al hombro? ¿A qué responde la forma griega en nuestra época? ¿No tenemos acaso hoy otras pasiones, otra moral, otros vicios que rimar? La carta de un campesino sin ortografía es más humana que sus fosas”. Así le dio la vuelta a todo. Por eso nos conmueve tanto.

TH: Las flores del mal son el centro de su libro y ese Baudelaire que era dandi porque también era mundano, porque era testigo de que París se convertía en una “Ciudad Luz”. Precisamente en esa época. Pero también hizo otras cosas: tradujo a Poe, fue crítico de arte…

JT: Un crítico de arte malo.

TH: Bueno, ahí está, para usted Baudelaire es Las flores del mal y solo Las flores del mal.

JT: Es autor de un solo libro.

TH: Los paraísos artificiales, por ejemplo, ¿qué le parece?

JT: No es muy bueno. Un comedor de opio tampoco. Es en verdad autor de un solo libro, y un libro corto, de cien poemas. Y, después, se prohibieron seis —porque de los trece que fueron condenados se prohibieron realmente seis— pero quedaron prohibidos hasta 1949. Durante 92 años, prohibición de leer seis poemas de Baudelaire. Algo terrible.

TH: Al final de su libro, me quedé sin saber si este personaje lo fascina o si más bien lo asusta.

JT: Las dos cosas. Pero lo que sentí al escribirlo, y lo que parecen sentir quienes lo han leído, es que a pesar de tantas barrabasadas y de frases insoportables, poco a poco se vuelve cada vez más emotivo y conmovedor. Y creo que fue hipersensitivo, alguien que al final de su vida estaba tan atacado por la sífilis, por las drogas —hachís, opio, éter— que había llegado a un nivel de sensibilidad demente, invivible. Y en ese entonces decía: “Un hombre que me cruzo por la calle, un hombre que camina atrás de mí, un perro o un niño que me cruzo, me dan ganas de desmayarme”. Él no era más que sensibilidad, pero llevada a tal extremo que debió haber sido insoportable. Ser Baudelaire debe haber sido invivible.

TH: Da la impresión de que usted no interviene, de que usted solo narra la historia de Charles Baudelaire y la ilustra, claro, con sus poemas. Usted cuenta esas barrabasadas de hombre misógino, a priori misógino, y lo que le hacía a las mujeres, no solo a las prostitutas sino también a sus amantes, pero ¿cómo podía ese hombre pensar en mujeres horrendas, rechazadas por todo el mundo, que a la vez fueran muy deseables, a las que dedicó tantos poemas, incluyendo a mujeres ancianas?

JT: Exactamente. Le gustaban las mujeres distintas de los cánones clásicos y, cuando se refiere usted a las mujeres ancianas, claro, uno de sus poemas más hermosos, un poema largo, se llama “Las viejecitas” [“Les petites vieilles”]. En él se interesa en las ancianitas, envejecidas, a las que llama “octogenarias Evas”.

En los mil recovecos de las viejas ciudades,
donde, incluso el horror, tiene ciertos encantos,
acecho, respondiendo a fatales humores,
a unos seres amables, decrépitos y extraños.
Monstruos rotos que antaño fueron también mujeres,
Eponinas o Lais. Dislocadas, jibosas
o torcidas, ¡amadlas! Son almas todavía
bajo sus rotas faldas y sus telas raídas.
[…]

Ese poema es de una ternura… Pero, aparte de esto, Baudelaire era de una crueldad total. Hay un alejandrino suyo, por ejemplo, un alejandrino perfecto, con dos hemistiquios: “De la necesidad de pegarle a las mujeres”, lo cual es completamente imbécil. Quería ir derechito a lo peor, siempre, como él decía. También decía: “Idolatro el misterio de la fealdad. La sed de lo desconocido y el gusto por lo horrible me inspiran.” Quería meterse al lodo: “Quiero moldear lodo para extraer oro”. Un gambusino, Baudelaire. Iba a buscar lo atractivo a otra parte y, por ejemplo, amaba a las mujeres feas o muy flacas. Decía: “La flacura me parece más indecente. Las mujeres flacas están más desnudas que las otras”.

HT: Le gustaba que lo detestaran, ¿no?

JT: Adoraba eso. Decía: “Con mi talento desagradable quisiera poner a toda la humanidad contra mí. Veo ahí un gozo que me consolaría de todo”. Muy extraño, puesto que todos los artistas, lógicamente, quieren ser amados, él quería que lo detestaran.

HT: Incluso los impresores. Usted narra eso, Jean Teulé, que volvía locos a los impresores. Les reclamaba que los caracteres estuvieran un poco torcidos, feos.

JT: Sí, en algún momento su editor le dijo: “Usted subrayó aquí una efe. ¿Qué tiene esta efe?”. Baudelaire le contestó: “Está un poco muy inclinada”. “Es normal que esté inclinada, es una efe en cursivas”, contestó el editor. “Sí, pero está un poquito muy inclinada”. “¿Y entonces qué hacemos?” “Pues hay que enderezarla un poquito”. Y los dos compositores de Alençon, donde se imprimió el libro, se volvían locos. Los insultaba cuando mandaba este tipo de correcciones.

HT: Usted ya trabajó a Rimbaud, Verlaine y ahora Baudelaire. ¿Nos invita a redescubrir la vida de los poetas?

JT: No, no, porque este es el pompón. Aquí sí le quité la cola al Mickey. No hay nadie peor ni más grande que Baudelaire. Sin Baudelaire no hubiera habido Verlaine, Rimbaud, Mallarmé. Él abrió todo. Así que termino con lo mejor.

Tewfik Hakem
Periodista de France Culture.

Jean Teulé
Escritor polifacético. Se ha dedicado al cine, al cómic y a la televisión. Es autor, entre otros libros de: Rainbow pour Rimbaud (1991), Ô Verlaine (2004) y Je, François Villon (2006).

Nota editorial: esta entrevista se transmitió en el programa de radio “Le réveil culturel” de France Culture el 9 de noviembre de 2020. © Radio France.


1 Todas las traducciones vienen de la edición de Enrique López Castellón de Las flores del mal, Madrid, Akal, 2017.

[Fuente: http://www.nexos.com.mx]

 

Le chef bordelais Abdellah Mouzaoui, patron de la pâtisserie « Le cœur d’Alger » prépare des gâteaux pour la période de Ramadan, ici en mai 2018. Mehdi Fedouach/AFP

Écrit par Marie-Claire Willems

Sociologue, Université Paris Nanterre – Université Paris Lumières

Cette année 2021, le jeûne du mois de ramadan a débuté le 13 avril. Il est sans précédent pour les musulman·e·s car, comme tout à chacun·e, il est nécessaire pour la seconde fois de s’adapter aux exigences du confinement dû à la crise sanitaire.

Mais, dans ces conditions singulières, comment vivre ce ramadan ? La réponse n’est pas simple puisqu’elle dépend aussi de la manière dont est investi ce mois et du sens donné à son identité musulmane.

S’agit-il d’une ethnicité ? D’une confession ? Des deux à la fois ? Mes recherches se proposent d’analyser les divers types de catégorisation de soi en tant que musulman·e·s. En effet, la manière dont on s’identifie agit sur le sens donné aux pratiques.

Un partage de souvenirs et de pratiques

D’un point de vue sociologique, on peut remarquer que la foi en Dieu n’est pas toujours le seul leitmotiv pour se dire musulman·e·s. Plus qu’une pratique religieuse, le ramadan représente pour certain·e·s un partage, des odeurs et mets particuliers, des souvenirs d’enfance, des rencontres avec la famille et les ami·e·s.

Les traditions varient certes selon les origines, mais elles se fondent toutes sur le rassemblement des proches. Si certain·e·s musulman·e·s, comme les converti·e·s à l’islam, sont habitué·e·s à des pratiques plus solitaires, d’autres vivent ces regroupements festifs depuis l’enfance.

Pour elles et eux, le ramadan n’est pas uniquement en rapport avec la religion.

On peut alors se questionner sur l’identité musulmane : si elle n’est pas affiliée à une foi, à quoi d’autre peut-elle l’être ?

Penser l’ethnicité

Mes recherches, conduites en Île-de-France et à Bordeaux de 2010 à 2017, par le biais d’une centaine d’entretiens, de questionnaires à visée qualitative et d’observations participantes, montrent qu’être musulman·e reste associé à l’enfance, à une naissance et un héritage. Néanmoins, au-delà de la socialisation familiale, nous pouvons analyser l’identité musulmane à partir de deux autres points de vue que sont les phénomènes de migration et les processus d’ethnicisation.

Dans ce cas, les discours sur les origines et le récit migratoire servent aussi à considérer les catégorisations de soi.

Malgré un lien distancé à l’islam, et parfois un athéisme revendiqué comme tel par des enquêté·e·s, certain·e·s expliquent leur volonté de continuer à se dire et se ressentir musulman·e·s.

L’identité relève alors d’une affiliation à « la figure historique du musulman » marquée par la migration des territoires anciennement colonisés vers la France.

Pour elles et eux, il s’agit surtout de s’inscrire dans une mémoire collective partagée. En effet, cesser de se dire musulman·e·s ne signifie pas seulement ne plus se réclamer d’une religion. De manière implicite, c’est aussi couper avec son histoire.

Le contexte français doit donc être davantage souligné puisqu’il pose des questions issues du rapport entre minorités et majorité qui n’ont pas lieu d’exister dans des pays à majorité musulmane.

Quel est le poids de la stigmatisation et des discriminations pour un individu qui « quitte » sa religion et par la même façon son appartenance à une minorité ? En considérant que les individus font partie d’un groupe minoritaire et minorisé en France, il est ainsi possible de s’interroger sur le passage d’une appartenance à une autre.

C’est pourquoi, même si l’identité musulmane est parfois vécue comme une assignation par les individus, elle peut aussi être revendiquée comme une fierté et un don. Malgré le lien distancé à l’islam, certain·e·s enquêté·e·s l’associent à de la mémoire collective partagée, à l’histoire douloureuse du groupe d’affiliation comme aux différents souvenirs culturels et familiaux.

Être musulman·e·s, est-ce être « arabe » ?

Lors de notre rencontre, un des enquêtés explique que le qualificatif « musulman » est aujourd’hui synonyme d’« arabe » en France (à comprendre au sens de cultures maghrébines), autant dans la manière dont sont catégorisé·e·s les musulman·e·s que dans celle dont ils et elles se catégorisent eux-mêmes.

« Est-ce que c’est parce que t’es d’origine arabe que tu dis “je suis musulman” ? Forcément ça joue quand même, quand t’es un Arabe, t’es un musulman, on peut faire l’effort de détacher la religion de l’origine, mais c’est dur, car c’est aussi comme ça. »

Un autre, qui se déclare musulman athée, fait également cette même déduction :

« T’es un Arabe, t’es d’origine musulmane, c’est un tout, ça va avec. Je te mets au défi de trouver des personnes lambda qui vont te dire on peut être musulman et de différentes origines. C’est un tout, c’est un amalgame. On va pas chercher le pourquoi du comment, c’est comme ça. »

Malgré la grande multiplicité d’ascendances possibles des musulman·e·s, l’origine ethnico-nationale, le plus souvent arabe, semble marquer l’appartenance et participe à construire des critères précis de l’identité musulmane.

Dans le cas présent, elle passe par l’affiliation à un groupe possédant une langue, une culture, une origine et une coutume communes et ne se limite pas à une religion partagée. Par exemple, certain·e·s expliquent la place significative qu’ont pris leurs prénoms et noms de famille à consonance arabe sans que ne soit considéré leur éventuel (non) attachement à l’islam.

L’identité musulmane dépasse ainsi la simple appartenance religieuse ; elle prend racine autant dans les normes transmises durant la socialisation primaire que dans la manière dont les individus se sentent identifiés par les autres en tant que musulman·e·s.

Une famille musulmane rompt le jeûne le soir durant la période de ramadan, le 24 avril 2020 à Paris. Thomas Coex/AFP

On doit néanmoins souligner un paradoxe. Bien que la catégorie « musulman » ne constitue pas un groupe national objectif comme le serait la France ou l’Algérie, bien qu’elle n’évoque pas non plus les mêmes représentations ethnico-culturelles qu’« être Kabyle » ou « être Soninké » en France, la catégorisation de musulman·e·s semble résulter de processus d’ethnicisation identiques, c’est-à-dire de réduire les individus à une seule ethnicité.

C’est appartenir à un « nous » dont les frontières ne sont pas que religieuses. Elles sont aussi construites par l’histoire et les diverses généralisations séparant les musulman·e·s des non-musulman·e·s.

Dieu comme unique condition

Pour ceux et celles qui s’abstiennent de boire, de manger et de sexualité du lever au coucher du soleil, et qui tentent durant ce mois d’avoir un meilleur comportement comme une pratique religieuse plus intense, le confinement ne présente finalement pas de grandes différences avec les autres années.

Plusieurs musulman·e·s formulent aujourd’hui ce point de vue, donnant alors un sens exclusivement religieux au ramadan. Seules les prières rituelles de la nuit (Tarawih), voulant que le Coran soit récité chacun des jours du mois, et la prière de l’Aïd, ne seront pas accomplies à la mosquée.

Pour certain·e·s, c’est un changement considérable, pour d’autres, cela peut être fait à la maison. Le confinement aura eu bien plus d’impacts sur les individus vulnérables, celles et ceux qui trouvent dans les associations confessionnelles ou les lieux de culte de quoi se restaurer, rencontrer, discuter et parfois prier au chaud avec d’autres fidèles. Pour ces personnes qui n’ont pas de familles ou de lieux où être accueillis, ce ramadan a été plus difficile que les années précédentes.

Une bénévole de l’association « La Table Ouverte » prépare des paniers repas pour les personnes dans le besoin ou isolées afin qu’elles puissent célébrer ramadan, Paris, XVIIIᵉ arrondissement. Thomas Samson/AFP

Contrairement aux analyses précédente, l’identité musulmane n’a pas toujours été associée à une origine, une culture, une ethnicité (ou l’ensemble à la fois) durant l’enquête. Pour certain·e·s, être musulman·e·s, c’est d’abord croire en Dieu et en l’islam quelle que soit l’origine ethnico-culturelle, nationale, et la condition sociale. Ils et elles présentent alors une identité musulmane avant tout religieuse.

Un enquêté mentionne que « le sang et la foi n’ont rien à voir l’un et l’autre » pour expliquer qu’il différencie son appartenance religieuse de son origine. Pour lui :

« être musulman, c’est pratiquer l’Islam, croire en Allah et en son Prophète et ce n’est pas une origine ; l’origine c’est plutôt le pays d’où l’on vient. »

Dans ce cas, l’identité musulmane est décrite comme une quête de sens et se fonde sur le concept coranique de muslim, traduction du terme musulman en arabe, signifiant littéralement être de celles et ceux qui s’en remettent ou qui se soumettent à Dieu. Cette interprétation est courante lors de l’enquête, principalement dans les lieux de culte, les associations cultuelles, les librairies confessionnelles, les centres de formation sur l’islam et les groupes de converti·e·s à l’islam.

La culture et l’origine musulmane « n’existent pas »

Pour elles et eux, l’expression de « culture musulmane » n’a aucun sens puisqu’être musulman·e·s, c’est uniquement appartenir à une religion, l’islam.

Les fidèles expliquent alors que cette expression signifie implicitement une « culture arabe ». On retrouve ici l’amalgame entre « être musulman·e·s » et « être arabe » excluant la multiplicité d’origines possibles.

Dans le cas présent, la culture est toujours considérée d’essence humaine, donc perçue comme non obligatoire. Si nous revenons à l’exemple du ramadan, les différents mets traditionnels, chants, salutations singulières, rassemblements familiaux, voire programmes télévisés spécifiques ou préparations de gâteaux sont présentés comme faisant partie de pratiques culturelles. À l’inverse, les normes tirées du Coran et des certaines traditions prophétiques appartiennent au culte.

Interprétées comme d’essence divine, elles sont considérées comme obligatoires pour tou.tes croyant·e·s et pratiquant·e·s. Ce sont les prières, le bon comportement, se prévaloir des pêchés, la méditation des versets coraniques en plus des actes rituels réalisés quotidiennement dans l’année. Ainsi, les représentations sur la culture (donc ce qui est changeant) et sur le culte (donc ce qui est immuable) sont clairement différenciées par les individus. Tout peut changer sauf ce qui est perçu comme d’essence divine, parfois même la pratique d’un ramadan dont l’objectif serait uniquement culturel est critiquée par les individus mobilisant une identité musulmane exclusivement confessionnelle.

Vers un islam universel ?

« On peut être Arabe et chrétien comme les Coptes. Les Arabes ne sont pas toujours musulmans. Et moi, j’suis bien musulman et pas de culture arabe ! On peut parler de croyance musulmane et non pas de “ culture ”, tous les Arabes ne sont pas des musulmans et tous les musulmans ne sont pas Arabes ! L’islam est une religion pas une culture. »

Dans les propos de cet enquêté, on observe une séparation entre la culture et la religion. Cette dernière est présente dans de nombreux témoignages et agit sur l’émergence d’une nouvelle interprétation de l’islam en France.

                                                                                                                                   « Nous, Français musulmans » (Arte, volet 1).

Présenté comme un monothéisme suffisamment universel, désethnicisé, l’islam peut s’adapter à toutes cultures, toutes origines et tout espace/temps. Lorsque l’identité musulmane relève uniquement d’une religion, elle est automatiquement distinguée d’une culture, arabe le plus souvent. Elle peut très bien exister et avoir de l’importance pour les fidèles, mais n’est pas pour autant motrice de l’identification.

Pour certain·e·s enquêté·e·s, il faut choisir en conscience d’être musulman·e·s, que l’on soit ou non socialisé·e enfant dans l’islam. Faire le ramadan se situe dans ce même choix en conscience, qui ne peut être subi ou imposé.

Il existe aujourd’hui nombre de possibilités de s’identifier en tant que musulman·e·s et tout autant d’investir le ramadan.

Certain·e·s vont critiquer un ramadan accompli sans foi ou sans rituels religieux en rappelant la tradition prophétique, précisant qu’ils n’obtiendront du jeûne que la faim et la soif.

D’autres, au contraire, souhaitent s’extraire de cette exigence religieuse, tout en continuant à vivre un ramadan uniquement culturel et familial. Pour bien d’autres encore, les traditions religieuses et culturelles s’assemblent au point qu’elles ne peuvent être dissociables, alors qu’à l’inverse, l’expérience des converti·e·s à l’islam continue de les questionner.

[Source : http://www.theconversation.com]

O presidente Bolsonaro é um dos maiores entusiastas do tratamento ineficaz.

 

Escrito por Catarina Virginia Barbosa

Em maio de 2020, durante os primeiros meses da pandemia do coronavírus, a cloroquina e a hidroxicloroquina foram incluídas pelo Ministério da Saúde no protocolo de tratamento de pacientes com sintomas leves da covid-19. No entanto, no mesmo mês, um estudo publicado pela revista científica Lancet e assinado por pesquisadores de diferentes hospitais do mundo atestou que a combinação dos medicamentos com outros antibióticos não tem eficácia contra a covid-19. Mais de 96 mil pacientes participaram da pesquisa, sendo que os 14.888 tratados com a medicação desenvolveram, inclusive, quadros de arritmia cardíaca por efeitos colaterais ao tratamento.

A cloroquina e hidroxicloroquina, até então desconhecidas de grande parte da população, eram usadas no tratamento de doenças com resposta imunológica exacerbada – quando as próprias defesas do organismo se voltam contra ele mesmo – como a malária e a doença de lúpus. O principal efeito dos remédios é a modulação da resposta imunológica do corpo, atuando no controle das doenças autoimunes. Bruno Caramelli, cardiologista do Instituto do Coração do Hospital das Clínicas (InCor) e professor associado do Departamento de Cardiologia da Faculdade de Medicina da USP, explica que, inicialmente, o entendimento médico era que a covid-19 precisava desse controle imunológico, por isso o uso do remédio passou a ser estudado.

No entanto, os estudos quanto à eficácia dos medicamentos foram inconclusivos e os resultados adversos à medicação foram comprovados. “Um efeito seria a geração de arritmias em pacientes, principalmente naqueles que já têm problemas cardiológicos de base, e que têm maiores chances de terem complicações pela própria covid. Então, temos uma maior porcentagem de pessoas internadas com covid, com problema cardíaco e tomando remédios que têm efeitos sobre o coração”, explica Caramelli.

Levando em consideração o cenário no qual o tratamento ineficaz é recomendado, o uso dos medicamentos pode causar efeitos colaterais e permanentes mesmo em pacientes que não têm comorbidades. Além da arritmia cardíaca causada pela cloroquina e a hidroxicloroquina, os outros componentes do “kit covid” distribuído pelo Ministério da Saúde também têm consequências graves: os corticóides aumentam a pressão arterial, causam inchaço, descompensam os níveis de diabetes e a ivermectina pode ser tóxica para o fígado.

Mesmo após um ano de pandemia, a saída de dois ministros da Saúde que se negaram a recomendar os medicamentos, e dezenas de outros estudos que comprovam a ineficácia do “tratamento precoce”, o chamado “kit covid” – composto por cloroquina, hidroxicloroquina, azitromicina e ivermectina – continua sendo recomendado pelo Brasil afora. O Ministério da Saúde e o Conselho Federal de Medicina (CFM) isentam-se da discussão, mas não proíbem que o kit seja prescrito, alegando que tal ação vai contra a autonomia de cada médico.

Caramelli acredita que a insistência na cloroquina por parte de estâncias tão altas da Saúde brasileira pode ser lida como uma tentativa de distração do problema real. “As pessoas não focam naquilo que deveria ter sido feito e não foi, que é o esforço em direção à vacina, a não aglomeração; e nada disso foi feito de maneira adequada pelo Governo Federal. Então, chama-se a atenção para outra coisa, nesse caso, os dois medicamentos, e não se presta atenção naquilo que deveria ser feito e não foi. Essa estratégia é muito cruel, mas explica o porquê de o Brasil ser o único país do mundo que continua insistindo no tratamento precoce”.

Em um artigo de opinião publicado na Folha de S. Paulo, o presidente do CFM, Mauro Luiz de Britto Ribeiro, reforçou a posição do Conselho quanto à autonomia dos médicos em prescrever o tratamento e questionou medidas como o lockdown e o isolamento social, alegando que a pandemia teria sido polarizada por grupos políticos. Em resposta, o Conselho Regional de Medicina de São Paulo (CRM-SP) também usou o espaço do jornal para posicionar-se contra o entendimento do CFM. O CRM-SP afirma que a prescrição de um medicamento sem eficácia comprovada vai contra o código de ética da profissão, apontando ainda que a Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) reconhece não haver tratamento precoce para o coronavírus.

Diante da omissão do CFM e do Ministério da Saúde, médicos e estudiosos têm buscado posicionarem-se sozinhos, atuando principalmente no combate à desinformação que incentiva o uso indiscriminado dos medicamentos. “A estratégia mais imediata que as pessoas podem fazer é a de não tomar esses medicamentos e buscar informar-se sobre os riscos que eles apresentam. A única maneira de denunciar [a prescrição indevida] é recorrendo ao Ministério Público Federal, porque o próprio Conselho Federal de Medicina não acata essas denúncias. Mas para o paciente, o melhor caminho é a informação”, finaliza Caramelli.

 

[Foto: Carolina Antunes/PR/Fotos Públicas – fonte: http://www.usp.br]

 

« ¿Papá, es verdad que mataste a cientos de personas? » Esta no es ciertamente una pregunta con la que muchos hijos e hijas sientan la necesidad de interpelar a sus padres. Pero para un grupo de mujeres en Argentina, se ha vuelto ineludible y urgente.

« Salimos a decir que somos hijas biológicas de estos genocidas pero repudiamos lo que hicieron nuestros padres ». El de Paula le contó que trabajaba para la policía secreta. Origen: Paula

Publicado por Valeria Perasso

Sus padres han sido acusados y, en muchos casos, condenados por algunos de los peores crímenes cometidos en la historia reciente de Argentina: fueron policías y militares represores durante el último régimen militar.

Desde 1976 y por casi siete años, las juntas militares que tuvieron el control del país persiguieron a sus oponentes políticos – comunistas, socialistas, estudiantes, artistas, líderes sindicales… todo aquel a quien consideraran una amenaza- y secuestraron, torturaron y dieron muerte a miles de ciudadanos.

Esta es la historia de dos hijas de aquellos hombres que, tras cuatro décadas, alzan públicamente la voz contra sus padres.

El temible Doctor K

Analía con su padre, Eduardo Emilio Kalinec

Analía Kalinec. 40 años. Ojos claros, grandes y silenciosos. Se presenta: « Soy maestra, psicóloga, mamá de dos… y también la hija de un genocida ».

« Mi papá nació en 1952, en el marco de una familia de clase media que tuvo vicisitudes económicas. Él abandona sus estudios en tercer año del secundario y decide ingresar a la Policía Federal allá por el 73, muy jovencito.

Yo nací en dictadura y siempre supe que mi papá era policía, no nos hacíamos la pregunta de a qué se dedicaba o qué hacía. En casa era un papá muy presente, pero yo nunca le preguntaba nada. Una ‘familia tipo’, que nos juntábamos a comer asado, íbamos al club de la policía o íbamos con mi papá a pescar… Él era el padre proveedor, muy querido, muy respetado dentro de casa. Éramos cuatro hermanas y vivíamos en nuestra burbuja. Después nos fuimos casando y teniendo hijos, como se esperaba de nosotras. Yo fui la que más tardó de las cuatro y me casé con apenas 22 años… ¡imagínate!

Así la vida. Hasta el año 2005.

Último día de agosto. Estaba en casa cuando recibí una llamada de teléfono. Era mi mamá. ‘Mirá, no te asustes, papá está preso. Pero quedate tranquila, va a salir’.

Hasta esa llamada, yo nunca había vinculado a mi papá con la dictadura, ni remotamente… Ni remotamente. »

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Eduardo Emilio Kalinec, comisario, fue puesto en prisión preventiva. Había testigos que lo mencionaban. Acusaciones de delitos graves: 181 víctimas, cargos de secuestro, tortura y asesinato. Él tranquilizó a su familia diciendo que se trataba de una operación política en su contra.

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« Al otro día de esa llamada lo vamos a visitar a mi papá a la cárcel. Y nos dice que no tenemos que creer nada, que se van a decir muchas mentiras pero que él no tiene nada de qué arrepentirse. Que él salió a pelear una guerra y que esto ahora está pasando porque los ‘zurdos revanchistas’, como los llamó, han llegado al poder [en alusión al gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner].

Yo no entendía nada, para mí la dictadura era algo del pasado. Yo era totalmente ajena a lo que pasaba en el país. Trabajaba en una escuela privada, me juntaba los fines de semana con mis hermanas, nos movíamos entre familias de policías compañeros de mi papá y ese era mi círculo. No tenía forma de acceder a un montón de información y tampoco me interesaba, digamos. Mis papás además buscaban mantener un estado de asepsia, ‘nosotros no nos metemos en política, somos apolíticos’.

Tanques y soldados frente a la Casa Rosada

Tanques y soldados frente a la Casa Rosada de Buenos Aires, el 24 de marzo de 1976. Un golpe militar derrocó a la entonces presidenta Isabel Perón. Foto: AFP

Y bueno, cuando mi papá queda preso yo empiezo con mucha dificultad a tratar de poner todo en contexto. Los primeros tres años fueron de negación absoluta. De entender la dictadura, de entender la lucha de las Madres y de las Abuelas [de Plaza de Mayo] y empatizar con ellas, pero decir que mi papá no tenía nada que ver con eso. Que era un error, que estaba bien los juicios pero que con mi papá se habían equivocado.

Hasta que, en el año 2008, elevan la causa a juicio oral. ¿Juicio oral, hay méritos para que vaya a juicio oral? Ahí ya empiezo a pensar que lo que mi papá me decía no era tan así… »

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Kalinec fue uno de 15 imputados en el primer juicio del llamado Circuito ABO – un acrónimo de los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo, que operaron de manera sucesiva entre 1976 y 1979. Tanto los represores a cargo como muchos de los detenidos fueron transferidos de un centro a otro.

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« Leí la causa, que hasta ese momento no la había leído. Era leer a toda velocidad y decir ‘que no aparezca su nombre, por favor que no aparezca su nombre’. Y no querer omitir ningún renglón como para estar segura de que no me lo había salteado, y que de repente aparezca… Kalinec. Recuerdo patente ese momento…

Leí los testimonios, las descripciones de lo que había sido un campo de concentración. Crear todo ese mapa en mi cabeza y ubicar a mi papá dentro de ese mapa se me hacía intolerable y dificultoso ».

Eduardo Kalinec de joven, foto de policía

Eduardo Kalinec, un policía joven pero temible bajo el alias Doctor K. Foto: Analía Kalinec

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Para los sobrevivientes que dieron testimonio, el padre de Analía era « el Doctor K« Un alias, como tenían muchos integrantes de los grupos de tareas para esconder su verdadera identidad.

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« Yo sabía que le decían Doctor K porque él mismo me lo había dicho, aunque después siempre lo negó. Una vez le pregunté por qué y él me ‘mandó fruta’, me dijo que le decían doctor porque siempre fue muy correcto y parecía un abogado. A mi marido le dio otra explicación, le dijo que era por un limpiador que había en esa época, de marca Doctor K: él era el que hacía la limpieza. Terrible. Y después (encontré) otro dato que no es menor: él era el doctor y a la sala de tortura le decían quirófano.

Entonces voy a buscar respuestas al único lugar que yo tenía, que era mi propia familia. Y ahí me encuentro con un papá que quiere justificar lo injustificable y, cuando yo lo increpo y le digo ‘cómo que no hiciste nada, si están todos estos testimonios en la causa’, me termina confirmando lo que a mí tanto miedo me daba.

Me confirma su participación de modo personal.

Era parte de las patotas que salían a secuestrar y llevaban a las personas a los centros clandestinos. Él ahora tiene 67 años, en la dictadura era un hombre de 24 o 25. Era de los que ejecutaban las órdenes, no de los que las daban. Y así y todo, en algunas frases textuales los sobrevivientes dicen que lo conocían como alguien muy cruel dentro de los campos de concentración. Había algunos represores a los que les tenían más miedo que a otros. Y mi papá era de los que metían miedo ».

Operación en las calles de Buenos Aires durante el régimen militar

Cuando la junta militar tomó control del país, las fuerzas de seguridad persiguieron a quienes consideraron « subversivos ». Miles fueron detenidos y llevados a prisiones clandestinas. Foto: GETTY IMAGES

 
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El « quirófano » y la picana: voces de los sobrevivientes

Decenas de testigos, en distintas instancias judiciales, señalaron a Eduardo Kalinec como partícipe en interrogatorios y sesiones de tortura en los centros clandestinos.

Ocho de ellos, en el juicio por el Circuito ABO que llevó a su condena perpetua. Lo describieron como un joven de cabello oscuro, « morrudo », retacón, con cuello grueso, voz aguda.

« Bastante temido dentro » y « muy cruel » con los detenidos, según los relatos.

Ana María Careaga tenía 16 años y un embarazo de tres meses cuando se la llevaron. El Doctor K le pegaba patadas cada vez que la veía en la antesala del baño. En una ocasión le reprochó a los gritos el no haber dicho que estaba embarazada. « ¿Querés que te abra de piernas y te haga abortar? »

Miguel D’Agostino lo identificó como uno de tres hombres que lo sometieron a cinco días de interrogatorio con picana eléctrica en el « quirófano ».

El CCDTyE "Olimpo"

El ex centro clandestino El Olimpo, donde estaba basado Kalinec. Funcionó durante 17 meses y se estima que por allí pasaron unos 500 secuestrados. Foto de la autora

Delia Barrera también fue víctima de tortura durante los 92 días que estuvo detenida en El Atlético. Corría 1977 y ella tenía 22 años.

« Tengo el tabique (antifaz) puesto y siento muchas voces alrededor. Y una voz dice ‘comiencen’ y ahí comenzaron a pegarme, a golpearme. De ahí me llevan arrastrada de los pelos hasta lo que ellos llaman quirófano. Eran tres salas, uno escuchaba mientras torturaban a otros al lado », relató Barrera a BBC Mundo.

« Me obligan a desnudarme. Me atan a una cama metálica, me abren las piernas, me atan un cable en el dedo pulgar del pie izquierdo y me hacen escuchar un ruido: shhhhh. Y me dicen ‘¿Lo conoces? Bueno, ahora lo vas a conocer’. Y ahí empiezan con las descargas de la picana.

Me culpaban de haber puesto bombas en el departamento de Policía, que yo nunca hice. Me pedían nombres de compañeros de militancia. Y la tortura duraba y duraba… »

Centro de detención El Olimpo

El Olimpo, una esquina de ventanas tapiadas en el barrio porteño de Flores. Foto: CONADEP

Tras una sesión de tortura se cruzó con Kalinec.

« Me habían golpeado mucho y me llevan a la enfermería, me interroga un represor al que llamaban Doctor K, así que yo pensé ‘ah, un médico’. Me dijo que tenía las costillas fisuradas, pero que no me iba a vendar porque podía ahorcarme con las vendas. Pero yo logré espiarlo, tenía el tabique medio levantado y nunca me olvidé de esa cara de Kalinec. En el juicio estaba peinado con raya y gomina, pero los bigotes los tenía. Cuando los jueces me preguntan si yo reconozco a alguien, les digo ‘ahí está, Doctor K, Kalinec’. No me podía olvidar de Kalinec ».

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Delia fue liberada y vivió para contarlo, con secuelas físicas y mentales. Cicatrices por la picana, una costilla mal soldada, reiterados intentos de suicidio.

Otros no corrieron la misma suerte. Entre ellos, su esposo Hugo Alberto Scutari. No lo ha vuelto a ver desde que compartieron celda por unas semanas en El Atlético. Hoy es uno de los detenidos-desaparecidos del régimen: aunque el número exacto es objeto de disputa, los organismos de derechos humanos calculan que fueron unos 30.000.

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Desaparecidos del circuito ABO

La mayoría de los presos que pasaron por el Circuito ABO continúan desaparecidos. Foto: CONADEP

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Las cartas

Analía confrontó a su padre con la evidencia que le proveyó la causa judicial.

« Después de una conversación en la cárcel, donde él se puso muy incómodo y nervioso, yo sentí una especie de liberación. Volví a casa y escribí Carta abierta a un represor. En mi familia siempre fuimos de escribirnos cartas. Y pongo el nombre ‘represor’ con todo. Yo ahora lo digo totalmente naturalizado, pero había que poner esa palabra… Y como no se lo podía decir en la cara, lo escribí.

Ese día en la cárcel fue, sin que yo lo supiera, la última vez que vi a mi papá.

No me imaginé ni remotamente la dimensión que iba a tomar esa rebelión mía de atreverme a dudar de él. Después aparece todo el reproche de mi mamá y mis hermanas: ‘¡Cómo le vas a decir eso justo en este momento que más nos necesita, tenemos que estar unidos y vos le venís con eso!’ Mis hermanas, que son también policías, siempre se pusieron del lado de mi papá. Hoy no tengo trato con ellas.

Kalinec

Eduardo Emilio Kalinec, durante el juicio. Fue condenado a prisión perpetua. Foto: CIJ

En ese momento también empecé, más allá de las cartas, a hacer un registro narrativo personal pensando en mis hijos y en cómo explicarles que de repente se habían quedado sin abuelos, sin primos, sin tías.

Y la cosa empezó medio verborrágica, hablando con ellos con toda la verdad. Al punto que un día me llaman del jardín de infantes y me dicen ‘Mirá, necesitamos una entrevista con vos, porque Gino (hijo mayor, entonces de 4 años) le contó a sus compañeritos que su abuelito estaba preso porque había matado a muchas personas’. Y los compañeritos empezaron a preguntar si tenía ametralladoras, si tenía tanques… Y la maestra casi se cae ahí redonda.

Es un trabajo constante el de reconciliar esa imagen del Doctor K con la del padre querido. Dentro de lo que es el mundo intrafamiliar, yo lo recuerdo haciéndonos cosquillas, abrazándonos…

Y en un primer momento fue más fuerte la disociación. Yo me acuerdo que decía: ‘Bueno, por un lado está mi papá y por otro lado está el genocida’. Y elaborándolo en terapia, termino reconociendo que no, que es siempre la misma persona, una única persona con una parte que mantiene oculta pero que forma parte de él y a mí ya no me engaña ».

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Kalinec fue sentenciado a prisión perpetua en diciembre de 2010 por homicidio calificado, tormentos y privación ilegítima de la libertad agravada por haber sido cometida por funcionario público. Él niega los cargos.

De los casi 3.300 investigados por delitos de lesa humanidad desde que se reabrieron los juicios, en 2007, 962 personas han sido condenadas en 238 causas, según el último informe de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad. Todavía hay más de 350 causas en trámite.

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Primer juicio del circuito ABO, con lectura de sentencia en diciembre de 2010

Quince imputados en el primer juicio del circuito ABO. (En la imagen, Kalinec mira sus notas en segunda fila, segundo desde la izquierda). Foto: CIJ

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Secreto del policía infiltrado

Pero no todos los exintegrantes de las fuerzas de seguridad llegan al banquillo. El padre de Paula (*) es uno de ellos.

« Nací en Buenos Aires, en 1980, cuando la dictadura estaba en pleno apogeo.

Desde que me di cuenta de que lo que sabía que había ocurrido en la dictadura había sido responsabilidad de mi padre, que él había trabajado para ellos, me acompaña este sentimiento de vergüenza y de culpa, como si yo fuera una cómplice. Porque… sé todo esto y no hay nada que pueda hacer. Soy custodia de un secreto que yo no quiero guardar.

Paula y su padre

Recién a los 14 años Paula supo que su padre trabajaba para los servicios de inteligencia. Imagen: Paula

En mi caso, mi padre nunca fue llevado a la Justicia. ¿Cómo estoy segura de que es culpable? Bueno, ¡porque él me lo dijo! Sé que fue parte de la represión porque me lo dijo. Mi papá trabajaba para los servicios de inteligencia, probablemente como espía.

Cuando tenía 14 años, mi papá nos llevó a mi hermano y a mí a un café y nos contó que era policía. Nosotros no teníamos ni idea. Nos dijo que él había participado en la ‘guerra contra la subversión’, así la llamó. Y que estaba orgulloso, se sentía héroe. Yo en ese momento no entendí. Me tomó tiempo, sabés, como dos meses tardé en digerirlo.

Soldados catean a un civil en Buenos Aires en 1977.

Soldados catean a un civil en Buenos Aires, 1977. Foto: GETTY IMAGES

Solía infiltrar distintos grupos, de estudiantes o trabajadores sociales o cualquiera que a los militares no les gustara. Y ‘marcaba’ a los militantes, les pasaba los nombres a sus superiores.

Era muy joven, de veintipico, y por las fotos que había en casa no parecía un policía. Tenía el pelo largo y usaba camisas sueltas, como cualquier tipo normal de los años 70. Lo que yo sabía es que era abogado. Nosotros no socializábamos con otros policías, en casa se escuchaba música ‘prohibida’ como (Joan Manuel) Serrat… Si vos veías a mi papá no decías ‘ah, un policía’. En mi casa nunca jamás vimos un uniforme. Nunca.

Cuando él nos cuenta todo, yo lo confronto. Le digo ‘no importa si ellos hicieron algo o no. ¡No vas y los secuestrás y los torturás! ¡No los matás porque sean, según vos, subversivos! Es básico, no lo hace nadie y mucho menos debería hacerlo el Estado’.

Tuve esta conversación con él muchas veces. ‘Ellos eran terroristas’, repetía. ¿Y qué? Pongamos que lo fueron: vos tenés que moverte en el marco de la ley. ‘No entendés, se venía la amenaza comunista’, me retrucaba. ‘No me importa, papá. No es razón para matar, torturar, violar, desaparecer y robar niños‘. De ninguna manera ».

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Pasaron diez años desde que Paula se enteró del secreto familiar hasta que cortó lazos con su padre.

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« La familia es la familia… Así que tuve que seguir viéndolo, después durante un tiempo no lo vi porque estaba muy enojada. Y así, con idas y vueltas, en parte porque mi mamá me insistía, ‘es tu padre, cómo no lo vas a ver’. Pero cuando murió mi mamá me sentí más libre y decidí que ya, punto final. Corté el vínculo. De eso hace ya 15 años.

Paula y su padre

Paula de niña, con su padre: « Si lo veías no decías ‘ah, un policía’. Nunca lo vi de uniforme ». Origen: Paula

No hubo vuelta atrás. Él es una persona horrenda y yo no quiero a alguien así en mi vida. Siempre me repitió que había hecho lo que había que hacer, que había actuado correctamente, que los crímenes habían sido necesarios. Ah, y no los llamaba crímenes, claro. Los llamaba ‘acciones’.

Así que en un punto no me importa si ha sido condenado o no, yo sé lo que hizo porque él se jacta de ello. Fue partícipe necesario de esa maquinaria de violencia que hasta hoy defiende.

Madres de la Plaza de Mayo en una marcha en 1986

Las Madres de Plaza de Mayo marchan contra las leyes de punto final y obediencia debida, en 1986. La derogación de estas leyes permitió que se abrieran los juicios contra responsables de violaciones a los DD.HH. durante el régimen militar. Foto: EDUARDO LONGONI / GETTY IMAGES

No tengo recuerdos lindos, de todas maneras. Llevo 15 años en terapia y volvemos sobre este tema un montón: ¿cómo es posible que no tenga ningún recuerdo? Sé que hay fotos donde somos familia feliz, pero yo no tengo registro. Si tengo que pensar un recuerdo bueno… Dejame pensar… tenía uno… Bueno, podría decir que mi papá dibujaba muy bien. Una vez me dibujó una Cenicienta muy linda. Eso, que era buen dibujante.

Por lo demás, me inspiraba miedo. Tenía un aura atemorizante, digamos (risas). Sabía cómo infundir terror. Hace un tiempo me reuní con amigos de la infancia, estábamos recordando esa época y una de mis amigas me confesó: ‘Tu papá me daba mucho miedo’. Y yo pensé ‘sí, tal cual, yo también le tenía miedo’.

No era violento, en el sentido de que no nos sometía a la violencia física. Pero era una pesadilla psicológica ».

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Historias desobedientes

Analía (en el centro), junto a otros familiares, decidieron formar la organización Historias Desobedientes.

Historias desobedientes

Paula y Analía se encontraron. Hace no mucho. Las ayudaron las redes sociales. Decidieron que querían hablar, tomar la calle, ir contra el mandato familiar y repudiar a sus padres a la vista de todos.

Analía: Empezamos a ver que había otras hijas e hijos de genocidas que vivían callando su repudio. Nos encontramos. Fue una cuestión espontánea, de decir ‘Tenemos que hacer algo, esto es intolerable’. Y preguntarnos cómo nos presentamos…

Decidimos salir desde este lugar de familiares de genocidas que repudiamos los crímenes y que abrazamos las banderas de memoria, verdad y justicia. Decidimos llamarnos Historias Desobedientes. Hicimos una bandera y salimos a marchar a la plaza. La primera vez éramos cuatro, todas mujeres, con una energía y una alegría…

Paula: Cuando me enteré, fue un despertar, ‘¡dios, yo sabía que no podía ser la única!’. Siento que en el grupo me entienden como nadie más puede entenderme. Imaginate, sé quién es mi padre desde los 14 años y nunca lo había hablado con nadie.

La primera vez que lo conté fue a mi psicóloga, pero después mantuve el secreto por 23 años hasta que me encontré con ellas (hace menos de dos). Es una locura… tengo 39 y viví 23 años en silencio.

Paula lee en la presentación del libro "Escritos desobedientes"

Publicaron un libro de escritura colectiva, llamado « Escritos desobedientes ». Aquí, Paula en la presentación. Foto de la autora

Analía: Sí, sí. Tenemos una necesidad de expresión muy fuerte. Estamos sacando manifiestos a cada rato, sacamos un libro colectivo, un proyecto de ley que intenta cambiar la legislación argentina que al día de hoy impide que un hijo testifique en contra de sus padres.

Queremos conseguir que eso no aplique en casos de delitos de lesa humanidad y podamos hablar, si es que sabemos cosas que puedan aportar a las causas.

Analía Kalinec con su hijo Bruno

Bruno, de 12 años y el menor de los dos hijos de Analía, la acompaña en su militancia. Foto de la autora

Paula: Cuando cargas un secreto por tanto tiempo, hablar te ayuda a lidiar con la vergüenza, un sentimiento que compartimos muchos en el colectivo. Vergüenza porque sabés lo que sabés, porque tenés que callar, porque te da miedo lo que la gente vaya a pensar.

Por eso es importante ‘salir del clóset’. Y salir colectivamente es mucho más potente. Porque nosotros podemos interpelar a estos represores desde un lugar que nadie puede: el lugar de hijos o hijas. Sabemos que no se arrepienten, sabemos que guardan secretos en un pacto de silencio inquebrantable por el que ninguno ha contado lo que hicieron en la dictadura.

Analía: Yo sigo esperando que mi papá hable. Yo sé que tiene información sensible. Acerca de los desaparecidos, acerca eventualmente de algún bebé que fue robado en cautiverio y entregado a familias de apropiadores.

A diferencia de otros represores que están seniles, mi papá está lúcido, tiene una memoria prodigiosa. Y saber el daño que sigue generando con su silencio cómplice y criminal a mí me lastima mucho.

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¿Fin del amor?

La presencia de los « desobedientes » en las manifestaciones por los derechos humanos en las calles de Buenos Aires aún toma a muchos por sorpresa. Son un actor nuevo y no todos saben del colectivo que los reúne.

Los miran con sorpresa, con desconcierto. Los aplauden al paso, les elogian la valentía.

Marcha del día de la memoria, 2019

Marcha del día de la memoria,. Cientos de agrupaciones se toman las calles cada año para exigir « Nunca más ». Foto de la autora

Marcha del día de la memoria, 2019

Marcha del día de la memoria, 2019. Foto de la autora

 

Pero su presencia también incomoda a algunos sobrevivientes y familiares de víctimas. (Varios, de hecho, se negaron a participar de este reportaje.)

« Yo soy una persona muy dura ante algunas cosas. Los hijos desobedientes tuvieron oportunidades para salir a denunciar a sus padres y no lo hicieron. ¿Por qué no salieron antes? », reclama Delia Barrera, sobreviviente.

« Porque cuando vos hablás y decís ‘mi papá es esto’ y después decís que lo querés, yo escucho y pienso ‘bueno, vamos mal’. No podés querer a un represor genocida. Decime que no lo querés y ya es otra cosa ».

¿Es posible dejar de amar al padre que una vez se quiso?

« Mirá, yo me lo pregunto todo el tiempo », confiesa Analía Kalinec.

Delia Barrera, sobreviviente del circuito ABO

Delia Barrera, sobreviviente del circuito ABO, dio testimonio en varios juicios. « Para mí, contar lo que pasó es una misión de vida ». Foto de la autora

« Primero, porque fue una relación de mucho afecto mutuo que duró mi infancia, mi adolescencia y parte de mi adultez. Pero después me tocó replanteármelo todo. ¿Qué fue, cariño siempre y cuando yo hiciera todo lo que mi papá quería? ¿Qué tanto amor puede haber ahí , si cuando yo empiezo a disentir con él o a hacerle cuestionamientos él ya me quiere desheredar?

« Yo me niego a renunciar a ese papá que quise tanto. Yo sé que hay una parte mía que lo quiere conservar y no quiero ser tan mala conmigo misma de renunciar a eso.

« En el colectivo muchas veces pensamos en esto, nos planteamos que nosotras no podemos querer a nuestros padres. ¿Quién puede decidir querer o no querer? ¿Cómo se borra el afecto? ¿Cómo se borran los recuerdos? Así que por ahora convivimos con esas contradicciones »

Liliana Furió y Analía Kalinec en la Marcha del día de la memoria, 2019

Liliana Furió (izq.) es la hija de un militar condenado, actualmente con demencia senil y en prisión domiciliaria. Con Analía fundaron el colectivo Historia Desobedientes. Foto de la autora

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Aunque hace muchos años que las hijas cortaron vínculos con sus respectivos padres, hace muy poco que rompieron públicamente el silencio. La historia -personal, social- sigue escribiéndose.

En 2019, Kalinec inició una demanda desde la prisión para que Analía sea excluida de la herencia de su madre, fallecida en 2015. Y lo hizo « por causales de indignidad »: considera que su hija lo ha difamado y no debe beneficiarse del dinero de la familia, tal como consigna en un escrito que también firman sus dos hermanas menores.

En la contestación de la demanda, Analía indicó que aceptará lo que quiere su padre si él antes admite su culpa y aporta datos sobre el destino de sus víctimas.

« Es cínico esto que está pasando, pero a mí me parece que lo interesante de este juicio contra mí es que, después de 12 años sin vernos, ese diálogo que mi papá me niega ahora se vuelve una conversación mediante escritos y abogados, donde él tiene que leer lo que yo tengo para decirle y donde le sigo exigiendo que diga lo que sabe », apunta la hija.

Marcha del día de la memoria, 2019

Muchos los aplauden cuando marchan para pedir justicia. Para otros, son una presencia incómoda. Marcha del día de la memoria, 2019. Foto de la autora

A Paula ya no le queda esa opción. Recibió una llamada de su hermano hace poco. Le avisaba que su padre había tenido un accidente cerebrovascular. Lo operaron, pero nunca recuperó la conciencia.

« Yo no fui a verlo al hospital. Tampoco fui al funeral », dice Paula, al teléfono con BBC Mundo cuando le dieron la noticia.

« Decidí no ir porque pensé que sería irrespetuoso para quienes sí tenían una relación con él. Y también porque honestamente una parte de mí ya había hecho el duelo de mi padre en mi vida ».

« Pero vivo o muerto él, yo como hija me sigo sintiendo responsable de hablar, de decir que condeno sus actos. Quizá ayude a que otros se animen a hablar, más allá del vínculo de sangre que tengan con el perpetrador. Nada de esto cambia con la muerte de mi papá ».

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(*) Paula solicitó que no publicáramos su apellido, para resguardar la identidad de otros miembros de su familia.

 

[Fuente: http://www.bbc.com]

Un novo estudo de profesores da Universidade de Vigo mostra a clara diferenciación que fixeron os medios norteamericanos entre os traballadores de Galicia e os do resto de España.

Un grupo dos milleiros de galegos que traballaron na construción da canle de Panamá. Imaxe do libro ‘Pro Mundi Beneficio: os traballadores galegos na construción da canle de Panamá (1904-1914)', obra de Juan Manuel Pérez.

Un grupo dos milleiros de galegos que traballaron na construción da canle de Panamá. Imaxe do libro ‘Pro Mundi Beneficio: os traballadores galegos na construción da canle de Panamá (1904-1914)’, obra de Juan Manuel Pérez.

O 15 de agosto de 1914 inaugurábase a canle de Panamá, unha vía de navegación de 82 quilómetros entre os océanos Atlántico e Pacífico para aforrar tempo de viaxe aos barcos e acelerar o comercio marítimo internacional. Estímase que na súa construción participaron uns 80.000 obreiros, uns 8.000 de nacionalidade española, dos cales arredor de 6.000 eran galegos (oficialmente, pero calcúlase que puido haber uns 2.000 galegos máis ‘ilegais’ traballando nesta obra). Os obreiros de orixe galega eran considerados unha sorte de ‘casta’ entre o resto de traballadores, especialmente entre os españois, e foron recoñecidos mesmo polo presidente estadounidense Theodore Roosevelt, impulsor desta obra, considerada unha marabilla da enxeñaría.

O enxeñeiro civil John Frank Stevens foi o director de orquestra desta magna obra. Stevens fora o responsable da construción do Gran Ferrocarril do Norte nos Estados Unidos e, logo, nomeado enxeñeiro xefe para a construción da canle de Panamá, obra que dirixiu entre 1905 e 1907. Cóntase que entre as súas peticións estivo a incorporación de miles de obreiros galegos, dos que era admirador pola súa capacidade de traballo tras coñecelos nas obras do ferrocarril en Cuba. Stevens chegou dicir daqueles galegos cousas como que “a súa eficacia non só é máis do dobre que a dos negros, senón que resisten mellor o clima” ou que “cada galego vale por tres” traballadores doutros lugares.

Así foi como comezou o recrutamento de milleiros de galegos para a construción da canle de Panamá, non só dos que xa estaban en América, tamén de moitos captados por axentes recrutadores enviados a Galicia. E foron os mellor pagados e tamén os que mellor trato recibiron, non só dos empregadores, tamén da prensa estadounidense, que os utilizou con fins propagandísticos.

« O perfil dos galegos que representaron a maioría dos xornais tentaba evitar o estigma negativo que, en xeral, se lle atribuía aos españois »

Os profesores da Universidade de Vigo Alberto Pena Rodríguez e David Formoso veñen de publicar no Monográfico 79 de Revista Latina de Comunicación Social un estudo no que analizan a imaxe na prensa estadounidense dos obreiros galegos na canle de Panamá. O seu obxectivo principal foi pescudar cales foron os aspectos máis relevantes da súa caracterización étnica e en que medida os xornais norteamericanos reproduciron ou se apartaron dos estereotipos que había dos galegos, tanto en España como en Latinoamérica.

Ao mesmo tempo, indagaron as causas destas caracterizacións étnicas e posibles intereses propagandísticos, xa que, como lembran, “a construción desta vía marítima xurdiu, non só por unha necesidade de comunicación entre dous océanos, senón tamén como un proxecto de imaxe de Estados Unidos como nova potencia mundial”, logo da icónica Guerra de Independencia de Cuba, punto e final do decadente Imperio español e inicio dunha nova era dominada polos incipientes Estados Unidos.

Os resultados das súas análises, din, “demostran que o perfil dos galegos que representaron a maioría dos xornais tentaba evitar o estigma negativo que, en xeral, se lle atribuía aos españois tras o enfrontamento militar en 1898, como xente atrasada e folgazana”.

É máis: “Influída por unha campaña dirixida pola empresa construtora da canle e o Goberno norteamericano, algúns xornais estadounidenses recoñeceron nos inmigrantes galegos amplas calidades laborais, co fin de evitar que a opinión pública os relacionase coa imaxe decadente de España que a propaganda antiespañola difundira a finais do século  XIX”, explican.

Para chegar a estas conclusións, os investigadores recompilaron e analizaron as informacións publicadas sobre os traballadores galegos na canle de Panamá nunha ampla mostra de xornais estadounidenses entre 1906, cando se iniciou o recrutamento destes obreiros, e 1915, pouco despois de finalizadas as obras, aínda que, como salientan os profesores, “é nos dous primeiros anos cando se concentra o maior número de noticias sobre o tema”.

« Os galegos foron obxecto dunha campaña de imaxe que destacaba as súas virtudes laborais por razóns ideolóxicas e estratéxicas”

Esa recompilación fíxose a través do catálogo da Biblioteca do Congreso de Estados Unidos e da base de datos Newspaper Arquive, complementada coa consulta dos repositorios dos grandes periódicos da época. As novas foron tomadas dos seguintes xornais: The New York Times, New York Tribune, The News-Herald, Tazewell Republican, The Holt County Sentinel, Coffeyville Daily Record, The Louisburg Herald, Suburbanite Economist, The Burlington Free Press, The Portsmouth Herald, The Washington Post, The Outlook, The Washington Herald, San Francisco Call, Oakland Tribune, The Outlook, The Charlotte News, The Daily Telegram, Boston Evening Transcript, The New York Times, The Sun, The Canal Record, The Pittsburgh Press, The Washington Herald, The Wichita Daily Eagle, The Boston Globe, Dayton Daily News e St. Louis Post-Dispatch.

Ao comparar o relato mediático en España e Estados unidos, observaron que “fronte á cobertura da prensa española, que centrou o seu discurso nas pésimas condicións de traballo dos emigrantes, os xornais norteamericanos realizaron unha cobertura moi diferente, na que os galegos foron obxecto dunha campaña de imaxe que destacaba as súas virtudes laborais por razóns ideolóxicas e estratéxicas”.

Así, conclúen que, “de forma xeral, a imaxe que ofreceron os principais xornais estadounidenses sobre os inmigrantes galegos que traballaron no istmo foi positiva”.

Esa visión favorable dos galegos, segundo os investigadores, “entra en contradición con algúns estereotipos pexorativos que a prensa norteamericana creara dos españois, sobre todo por mor da intensa propaganda antiespañola despregada durante a guerra hispano-estadounidense de 1898”, que presentaba España como “un país  subdesenvolvido e  colonialista” e “cuxa decadencia era a antítese da modernidade norteamericana, tanto desde o punto de vista tecnolóxico ou económico, como no contexto do desenvolvemento social e humano”, explican.

ANTIESPAÑOLISMO

O “antiespañolismo norteamericano” difundido pola prensa formaba parte dun “discurso racista” que situaba os españois “nunha categoría inferior, por baixo dun ideal racial superior e de mentalidade emprendedora vinculado aos cidadáns de Estados Unidos”, e que estaba “trufado de clichés e prexuízos negativos sobre o carácter supostamente indolente e atrasado” dos cidadáns de España, proseguen.

Detrás disto, argúen, había enormes intereses xeoestratéxicos para a potencia emerxente: “O imaxinario antiespañolista estaba esencialmente alimentado por un marcado sentimento de deslexitimación cara a España como potencia colonial e modelo cultural para Hispanoamérica, nunha clara pretensión por desprazar a influencia de España do continente americano e asumir unha posición de liderado político e económico á vez que unha progresiva preponderancia sociocultural desde o terreo do discurso simbólico e a representación mediática”, comentan.

« Para desvinculalos da súa negativa orixe española, a Istmian Canal Commission decidiu afirmar e publicitar a súa identidade galega”

Pero os galegos foron apartados dese discurso xenófobo e racista: “A prensa norteamericana estableceu unha curiosa diferenciación étnica en relación cos españois”, difundindo unha “imaxe favorable cara aos inmigrantes galegos do istmo panameño”, algo que, en opinión destes expertos, “debe ser visto como unha singularidade, sobre todo se se ten en conta que os galegos, tradicionalmente, foran obxecto dunha vulgarización  estereotipada do seu carácter, comportamento e calidades, asociados a unha escasa socialización, analfabetismo e a súa procedencia rural, portando un estigma negativo que se estendeu aos destinos da emigración galega en América”.

En realidade, o que había detrás desa diferenciación entre galegos e españois era “unha estratexia propagandística e oportunista no contexto da propia xestión que as autoridades estadounidenses fixeron da construción da canle de Panamá”, exponen os investigadores.

E profundan: “A imaxe virtuosa que se difundiu dos traballadores galegos debe encadrarse na campaña de imaxe que impulsou o goberno de Estados Unidos desde mediados de 1905, tras o seu fracaso durante o primeiro ano e medio de xestión nas obras do istmo. Para cambiar a percepción negativa da opinión pública do seu país, o presidente Theodore Roosevelt tentou crear un clima de opinión favorable ao desenvolvemento do proxecto. A imposibilidade política de contratar a obreiros asiáticos motivou o recrutamento de centos de inmigrantes galegos en Cuba e, posteriormente, en Galicia, cuxo resultado foi satisfactorio. Con todo, para desvinculalos da súa negativa orixe española, a Isthmian Canal Commission [encargada da construción] decidiu afirmar e publicitar a súa identidade galega”.

“SANGUE DO NORTE”

Os profesores da UVigo subliñan que para diferenciar etnicamente os galegos doutros cidadáns do Estado español, algúns medios referíronse a eles como “North Spanish blood” (sangue do norte de España), unha cualificación que consideran propia do “imaxinario racista da época, que situaba ás razas ‘virtuosas’ no norte” e coa que se pretendía separar os obreiros galegos do “estereotipo negativo dos españois existente en Estados Unidos”.

“Os españois eran descualificados como decadentes e preguiceiros, mentres os galegos eran vistos como traballadores fortes, manexables e con suficiente intelixencia”

“A maioría das cabeceiras analizadas incidiron nas súas diferenzas étnicas cos demais españois, descualificados xeralmente como decadentes e preguiceiros, mentres os galegos eran vistos como traballadores fortes, manexables e con suficiente intelixencia”, clarifican.

Ao repasar as novas publicadas na prensa estadounidense, identificaron dous momentos claves concretos na representación do “arquetipo étnico dos galegos”. O primeiro sitúano entre xaneiro de 1906 e mediados de 1907, un “período de intensa necesidade de contratación de operarios” no que a prensa estadounidense describe a man de obra galega como “excelentes e incansables traballadores”. O segundo sitúano no período final das obras e con ocasión da Feira San Francisco de 1915, cando a prensa estadounidense “rememorou o traballo útil e eficiente dos galegos, cuxa imaxe seguiría aínda proxectándose con ese mesmo ton laudatorio en libros publicados entón e en anos posteriores”, engaden.

Con todo, conclúen, “os traballadores galegos preferiron manter unha identidade fluída ou binaria, inclinándose xeralmente por asumir a súa nacionalidade española, motivados sobre todo pola política racial do Goberno norteamericano cara á masa laboral, que relegaba a todos os peninsulares e, en xeral, aos europeos a unha posición subordinada fronte aos brancos de Estados Unidos”.

DEREITOS LABORAIS

Á marxe desta análise, contan as crónicas daquel tempo que os obreiros galegos da canle de Panamá, case todos entre 25 e 45 anos de idade, non só foron denodados traballadores, tamén pelexaron dereitos que hoxe nos semellan escasos pero que na época eran vitorias do proletariado. Por exemplo, conseguiron que se fretaran barcos desde Galicia cargados de comida da terra e cociñeiros locais. Tamén lograron, coas súas protestas e paros, dez minutos de descanso para comer nas súas extenuantes xornadas de mínimo nove ou dez horas.

Na exposición permanente no Museo da Canle de Panamá recórdase a aqueles miles de galegos coma “heroes”

Moitos deles, tras finalizarse a obra, quedaron en Panamá e algúns pasaron a converterse en empresarios. Pero outros, calcúlase que uns 500 daquel continxente, morreron, aínda que non hai cifras oficiais. Estímase que dos arredor de 80.000 obreiros de diversas orixes (asiáticos, africanos, europeos e americanos) que construíron a canle, finaron uns 27.500 por accidentes e diversas enfermidades relacionadas coas precarias condicións laborais e de salubridade e polo tremendo esforzo que facían. A malaria, a febre amarela, o tifo, a disentería a tuberculose ou a pulmonía arrasaron a moitos daqueles homes.

HEROES

En 2007, a Fundación Pedro Barrié de la Maza e o Consello da Cultura Galega editaron un libro sobre os traballadores galegos na construción da canle de Panamá para abrir a colección ‘Galicia Exterior’.

O libro, titulado ‘Pro Mundi Beneficio: os traballadores galegos na construción da canle de Panamá (1904-1914)’, é obra de Juan Manuel Pérez, especialista en Historia de América Latina e empregado na Biblioteca do Congreso dos Estados Unidos. Nel xa relataba que aos galegos “se lles pagaba o dobre que ao resto pola súa enorme labor”.

Na exposición permanente que se instalou no Museo da Canle de Panamá recórdase a aqueles miles de galegos coma “heroes”. E así quedará nos libros de historia.

 

[Fonte: http://www.galiciaconfidencial.com]

É unha das máis prestixiosas divulgadoras da literatura galega nos EEUU e desprazarase a Galicia para traducir obras de Marica Campo e Emma Pedreira

Facilitaráselle a estadía na Residencia Literaria 1863, un apartamento do século XIX na Coruña, desde onde desenvolverá as súas investigacións no mes de maio

A primeira convocatoria da Bolsa Residencia Xacobeo recibiu proxectos para linguas coma o sueco, o inglés, o italiano, o francés, o ruso ou o alemán

A profesora emérita da Universidade de Maine (Estados Unidos), Kathleen March, será a primeira protagonista do novo programa de residencias literarias posto en marcha pola Xunta de Galicia. A Consellería de Cultura, Educación e Universidade vén de resolver a primeira Bolsa Residencia Xacobeo, dirixida a tradutores de literatura galega e convocada en colaboración coa Residencia 1863 da Coruña, co obxectivo de impulsar o sector da tradución e contribuír á proxección exterior das nosas letras. March é dunha das máis prestixiosas investigadoras e divulgadoras da literatura galega nos Estados Unidos e tamén experta nos estudos sobre Rosalía de Castro.

Ao abeiro desta iniciativa cultural, a investigadora desenvolverá o seu traballo durante o vindeiro mes de maio na Coruña sobre dúas obras en prosa das escritoras Marica Campo e Emma Pedreira. Doutora en Español e Creatividade e directora do Centro de Estudos Galegos da Universidade de Maine, vén realizando unha dilatada contribución ao estudo da escrita e a cultura de Galicia. É tamén experta en Rosalía de Castro, editora e tradutora dun altísimo número de pezas literarias galegas para o inglés, e premio da Cultura Galega en Proxección Exterior en 2015.

En concreto, March planea traducir Confusión e morte de María Balteira e Bibliópatas e Fobólogos (2017) para desenvolver actividades que poidan atraer outros tradutores de lingua inglesa a empregar temas galegos. A convocatoria da Residencia Xacobeo concitou o interese dun bo número de tradutores, que concorreron con proxectos para linguas coma o sueco, o inglés, o italiano, o francés, o ruso ou o alemán. A autoría abrangueu desde figuras da Idade Media á contemporaneidade, inclinándose a balanza cara autoras actuais de distintos xéneros (narrativa, poesía e teatro) nunha participación de alta esixencia valorada moi positivamente polo xurado.

Achegar o proceso ao público

A I Residencia Xacobeo enmárcase no traballo do Goberno autonómico por divulgar e difundir a literatura galega e apoiar aos profesionais. Consiste en que a Xunta e a Residencia Literaria 1863, coa poeta Yolanda Castaño ao fronte, facilitarán ao beneficiario un espazo en Galicia para o seu traballo e investigación durante varias semanas. Así, a profesora aloxarase na Residencia Literaria 1863, un apartamento do século XIX no casco histórico da Coruña que combina residencia con centro de xestión cultural. O programa incluirá o billete aéreo desde o país do tradutor e dietas para gastos básicos.

A iniciativa ten tamén como obxectivo achegarlle o proceso de creación ao público, con accións abertas. Porque o beneficiario, se así o desexa, terá a oportunidade de ofrecer un encontro público de mostra do seu traballo durante o tempo de residencia. Ademais, na Coruña terá acceso prioritario a museos, galerías, bibliotecas, concertos, visitas guiadas, encontros literarios, obras de teatro e outros eventos nunha cidade que conta cunha rica e diversa vida cultural.

 

[Fonte: http://www.cultura.gal]

 Il y a 700 ans disparaissait un génie. Il y a 700 ans, Dante nous quittait et nous ne nous en sommes toujours pas remis. Des monuments, des films, des partitions musicales, des jeux vidéo, son profil sur la pièce italienne de 2€ et depuis le 25 mars 2020, une journée officielle de commémoration approuvée par le Conseil des ministres italien. Et tout cela majoritairement grâce à une œuvre, la Divine Comédie. 700 ans plus tard, un autre livre fait date, celui d’Alessandro Barbero, spécialiste d’histoire médiévale, publié chez Flammarion et traduit de l’italien par Sophie Royère. Son titre ? Dante

Écrit par Audrey Le Roy

Une biographie ? Non, une étude, des recherches, des fouilles. Car celui qui est vénéré depuis son vivant est en fait très mal connu et la cause en est simple, le manque cruel de sources historiques.

Ici vous ne trouverez pas d’ « il était une fois Dante », quasiment aucune affirmation, de nombreuses mises en garde mais tout de même une ombre se dessine au bout du tunnel, celle de Dante Alighieri.

Pour essayer de cerner le personnage, l’historien se replonge au XIIIe siècle. Resitue l’histoire de l’Italie mais surtout de Florence, ville qui vit naître le poète.

La situation en Italie n’a rien à voir avec le schéma français. Pas de pouvoir centralisé, une multitude de villes ayant toutes une administration différente. Deux partis s’opposent : les Guelfes et les Gibelins. Pour faire simple les premiers sont pour la décentralisation du pouvoir, les seconds … c’est l’inverse.

À Florence, on est Guelfe ou l’on n’est pas. Les prises de décisions se prennent par la population (masculine, travaillant et majeure). Quatre conseils se succèdent : le Conseil des Cent (qui représente les intérêts des plus riches), le Conseil spécial du capitaine du peuple, le Conseil général du capitaine du peuple et le Conseil général de la commune ; tous votent, tous décident. Alors évidemment au sein des Guelfes une autre division : les Blancs (plus près du peuple), les Noirs (plus près des magnats). Véritable partie d’échecs.

Les aïeux de Dante semblent avoir correctement réussi dans les affaires, quelque part entre usuriers et propriétaires terriens. Ne faisant pas partie des grandes familles nobles de Florence, mais pas non plus du peuple, des artisans et ouvriers. Des bourgeois, dirions-nous aujourd’hui. Cette situation permettra au petit Dante de faire des études correctes : lecture, écriture, mathématiques, « cependant n’allons pas nous imaginer que la vaste culture dont il fait preuve dans ses œuvres provient de sa formation scolaire. » C’est, d’après Alessandro Barbero, vers ses 25 ans qu’il commencera à s’intéresser aux grands textes et aux grands auteurs : Boèce, Cicéron … pour oublier la mort de son amour (platonique) d’enfant, la belle Béatrice.

Nous savons que Dante fut chevalier, pendant la bataille de Campaldino (11 juin 1289). Il devait avoir environ 24 ou 25 ans. Pour autant ça ne le classe pas parmi la noblesse. C’est peut-être d’ailleurs parce qu’il ne pouvait y accéder qu’il réfléchira sur le concept de noblesse. Ainsi dans le Banquet exprime-t-il clairement son avis sur la question : « la noblesse de sang n’existe pas : serait noble celui qui est né avec une prédisposition à certaines valeurs telles que la vertu, la pitié et la miséricorde. Ce don est propre aux individus, indépendamment de leur famille. » Ce même type d’idée quelques siècles plus tard, dans un autre pays, serait à l’origine d’une Révolution.

Quoi qu’il en soit de son rang, il était assez élevé pour que « maître de son existence et vivant de ses rentes, il [puisse] bien se consacrer à ce qu’il aimait le plus » : les études et la politique. Les sources laissent penser à l’historien qu’à 30 ans Dante était déjà très actif en politique et prenait souvent la parole pour représenter son Conseil, ce qui laisse penser qu’il était « considéré comme un homme d’absolue confiance. »

Malheureusement pour lui, et heureusement pour nous, cet homme plein d’esprit choisira le mauvais côté des Guelfes, celui des perdants, celui des Blancs. Une fois les Noirs au « pouvoir », de faux procès seront instruits contre les anciens gouvernants, c’est ainsi que notre Dante se retrouvera accusé « d’avoir commis des fraudes et extorsions, et notamment d’avoir accepté des pots-de-vin ». Condamné au bûcher par contumace, Dante n’était déjà plus à Florence au moment du procès, courant 1302. « Être brutalement chassé de sa ville n’était pas un événement inattendu pour un Italien qui faisait de la politique. » Soit.

Heureusement pour nous, dirais-je, car il semblerait que cela soit pendant son long exil (20 ans) qu’il écrivit sa Comédie.

Nombreux sont ceux qui ont essayé de savoir précisément où il avait passé son exil. Alessandro Barbero semble nous dire « en voyage ! »

[Dossier] Dante Alighieri : 2021, les 700 ans commémorés

D’Arezzo jusqu’en 1304, à Vérone jusqu’en 1305, puis Bologne, où il enseigna peut-être jusqu’en février 1306, puis vers les Apennins, où il commença fort probablement la rédaction de la Divine Comédie, en passant probablement par Paris et Rome (1310), il est très difficile de le suivre. « La seule certitude, c’est qu’il ne séjourna jamais longtemps nulle part ; en tant qu’exilé, il pouvait dire, comme il l’affirma non sans fierté dans le De vulgari eloquentia : « J’ai pour patrie le monde comme les poissons la mer ». »

Et c’est aussi certainement tout le mystère qui flotte autour de cet homme – mort de la malaria à Ravenne, maladie contractée dans les zones humides de Venise – qui, tout autant que ses écrits, fascine. Les légendes ne se fabriquent pas différemment.

Un livre passionnant où d’hypothèses en analyses nous découvrons un pays, une ville, une famille, un homme !

Alessandro Barbero, trad. Sophie Royère – Dante – Flammarion – 9782081519336 – 480 p – 18 €

 

[Source : http://www.actualitte.com]

Bien que ne comptant que 145 000 personnes, la minorité druze joue un rôle significatif dans les secteurs de la politique, de l’armée, de la médecine, des arts, des sports et dans le monde universitaire.

Le professeur Salman Zarka, par exemple, est le premier Druze israélien dirigeant un établissement hospitalier. Après 25 ans de service dans l’armée qu’il a quittée avec le rang de colonel, le professeur Zarka, âgé de 56 ans, a pris la direction du centre médical Ziv à Safed. Quant à Fatma Shanan, originaire de la ville druze de Julis, elle a opté pour un métier encore plus rare pour cette minorité : elle est devenue peintre. Le succès remarquable de ses expositions à New York, Berlin, Tel-Aviv et Jérusalem montre qu’il est possible à une femme druze d’emprunter des voies inhabituelles. Ses œuvres, souvent inspirées de photographies, se penchent sur le rapport entre l’individu et le collectif.

Aiman Amer est lui certainement l’un des plus importants fondateurs de start up de la communauté druze. En 2017, avec un partenaire juif, il a créé un moteur de recherche pour RH nommé Skillinn. Entre- temps, ce moteur de recherche est non seulement utilisé en Israël mais également en Judée Samarie, en Jordanie et il va être bientôt également utilisé à Dubaï.

Bien que les Druzes soient d’une loyauté absolue envers l’État d’Israël, ils constituent une société relativement fermée et très traditionaliste. Les membres de cette communauté se marient généralement jeunes et uniquement entre eux. C’est pourquoi la plupart des Druzes israéliens ne vivent que dans des villes druzes.

Autres informations :
Liste de Druzes ayant réussi en Israël (en anglais), Israel21c
https://www.israel21c.org/meet-6-druze-leaders-changing-israel-for-the-better/
Fatma Shanan sur Instagram (en anglais)
https://www.instagram.com/fatmashanan/

 

[Source : http://www.israelentreleslignes.com]

« Después de Babel », una muestra sobre la traducción como herramienta política en el Río de la Plata, puede visitarse en el Centro de Arte Contemporáneo Muntref del antiguo Hotel de los Inmigrantes.

Proclamas de Belgrano escritas en guaraní, un recorrido beatnik desde Ezra Pound hasta el rock nacional o arte hecho con actas bautismales de indios cautivos son parte del medio millar de documentos y obras que forman « Después de Babel », una muestra sobre la traducción como herramienta política en el Río de la Plata, que puede visitarse en el Centro de Arte Contemporáneo Muntref del antiguo Hotel de los Inmigrantes.

¿Qué es capaz de reunir en un mismo territorio a Lacan con Joyce, Perón, Homero, Borges? « La respuesta es simple: la traducción », dice Marina Aguerre, cocuradora de la muestra que propone diálogos, previsibles algunos y otros muchos insospechados, sobre la diversidad cultural y lingüística ‘aplastada’ por los relatos hegemónicos.

Y así, obras fundamentales que convocan tanto a Grete Stern como a Quino, a Rodin como a Marta Minujín, van tejiendo una red con el neocriollo de Xul Solar; videos, registros sonoros e instalaciones.

« La traducción es un hacer con las diferencias. Enseña formas de inventar y jugar con las dificultades para producir algo nuevo basado en la historia y la tradición, pero también en las singularidades y las historias individuales. Es quizá aquello que más precisamos en el mundo globalizado para saber cómo existir juntos, un aprendizaje de ciudadanía », dice la lingüista francesa Bárbara Cassin, autora de las muestras originales, realizadas en Marsella y en Ginebra, sobre las que se recreó esta otra.

Montada en los márgenes del mismo río que define el territorio que investiga, la muestra crea una geografía nueva, surgida del cruce entre documentos y « producciones de artes visuales que no son tomadas como ilustraciones », advierte Aguerre, sino que fueron entendidas y utilizadas como « otro medio parlante » alrededor de las problemáticas encontradas en la investigación.

Interesados en la potencia sensible de las imágenes, la exhibición recupera obras como la de Cristina Piffer usando seis palabras que vienen de leyes que habilitaron la violencia en Argentina, escritas en vidrio con sangre disecada hasta volverse polvo.

‘Indios’ y ‘bárbaros’ del período de expansión hacia el sur del Río Negro durante la Conquista del Desierto; ‘apátrida’ y ‘extranjero’ de las leyes de residencia cuando la barbarie pasan a ser los anarquistas y los comunistas; ‘subversivo’, de los decretos peronistas de 1975; y ‘terrorista’, de la ley antiterrorista de 2007.

« La dicotomía civilización-barbarie se trabajó en el Río de la Plata con obras y documentos que permiten pensar su historia de las luchas contemporáneas », explicó otro de los curadores, Leandro Martínez Depietri.

« Esta exposición parte de la noción de bárbaro que toma Cassin, palabra que viene de la onomatopeya griega ‘bla, bla, bla’ y que los griegos usaban para designar a quienes no hablaban su lengua y consideraban incapaces de razonar porque para ellos el ‘logos’, la capacidad de pensar, ocurría en la lengua culta griega. El resto de las lenguas y quienes las practicaban eran menos que humanos », indica Depietri.

En esa dicotomía entre civilización y barbarie surge desde la lengua una mirada deshumanizante que termina en categorías como la esclavitud y que pueden parecer un problema de la antigüedad, « pero la lengua hegemónica funciona siempre aplastando la diversidad; y pensar que la comunicación debe darse en una sola lengua y que la cultura está definida por una lengua única es reducir el mundo », asevera el curador.

« Muchas lenguas permiten muchas miradas del mundo -remarca-. La traducción permite ver que las lenguas no tienen que pensarse a partir de la equivalencia del ‘cómo digo’ sino a partir del remanente intraducible que queda: decir ‘casa’ no es exactamente lo mismo que decir ‘home’, no funciona exactamente como una equivalencia que nos hace ver igual el mundo, son palabras distintas que refieren a cosas, sensaciones, registros, parecidos pero distintos ».

En guaraní hay un color que significa verde con azul y eso habla de ese pueblo que habita la selva, como los esquimales que tienen cerca de 15 nombres para nombrar lo que siempre veríamos como blanco. Un eje de los nueve que tiene la muestra se encarga de recopilar ese tipo de palabras, las intraducibles como la saudade portuguesa.

« La traducción da cuenta de que otros ven cosas que nosotros no vemos y eso habla del valor de las diferencias, de que las palabras forman tras visiones del mundo », sostiene Depietri.

¿Por qué o desde dónde la traducción puede ser una herramienta política o de construcción de ciudadanía? « Al entender que un otro que habla otra lengua porta otra visión, entendemos que esa distancia no es una cuestión de evolución cultural o superioridad, que no hay una cultura, sino que vivimos en una pluralidad de culturas, algo especialmente necesario en un mundo global donde hay crisis de refugiados y un flujo inmenso. Somos un entramado », concluye.

 

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

Les éditions Anacharsis (clin d’œil à ce philosophe grec soupçonné de vouloir renverser les mœurs) nous ont habitués à regarder autrement ce qui se passe en terre étrangère. Notamment avec leur collection « Les ethnographiques », qui invite à voir d’un autre œil le quotidien des archives départementales, quand Anne Both joue avec le stocker, trier, jeter, classer ; ou à entendre les pensées clandestines d’un voleur livrant ses stratégies à Myriam Congoste, dans Le vol et la morale. Autant dire que le choix éditorial va vers les aventures des borderlands, ceux qui marchent sur les frontières, jouent sur les bords, tirent le sens vers des zones inconnues. Cette fois, avec Le mystère de la cagoule de Colette Milhé, c’est d’une enquête dans l’enquête qu’il s’agit.

Cireur cagoulé à La Paz

Colette Milhé, Le mystère de la cagoule. Enquête bolivienne. Préface d’Anne Doquet. Anacharsis, coll. « Les ethnographiques », 288 p., 15 €

Écrit par Jean-François Laé

C’est une sorte de journal de l’anthropologue, un ensemble de notations personnelles lors d’une étrange recherche menée par Colette Milhé sur le port systématique d’une cagoule par plus de cinq cents cireurs de chaussures à La Paz. Mais qu’est-ce qu’ils ont, ces travailleurs à la sauvette, à se masquer ainsi pour nettoyer, brosser, cirer, lustrer les pompes du passant ? Qu’est-ce qu’ils ont fait pour se camoufler ainsi : se protéger des poussières nauséabondes, se cacher des contrôles d’on ne sait qui, effacer un stigmate physique, ou encore marquer leur soutien sans faille au président Evo Morales ?

L’énigme sera le prétexte affiché pour trouver la porte d’entrée dans le milieu de ces serviteurs de rue. Car ce que cherche Colette Milhé, c’est à comprendre l’économie souterraine de ces cireurs, le choix des emplacements et des heures, les échanges avec les clients, leur mode de vie en famille, leur devenir. Et si c’étaient tous des célibataires, d’anciens détenus, des endettés jusqu’au cou ? Et si c’étaient des étudiants en mathématiques ou encore des indicateurs de la police ?

De 2006 à 2012, lors de plusieurs séjours en Bolivie, avec son informateur Alecks, l’auteure a tenté de pénétrer « le milieu » afin d’arracher quelques informations sur les réseaux économiques, le prix du ticket d’entrée, la formation des prix du service, les gains secondaires, les disputes, les ficelles du métier, les dispositions mentales pour accepter ce « sale boulot ». C’est de cette histoire qu’il s’agit.

Or cette histoire va tourner court. Le milieu résiste. Aucune porte ne s’ouvre. C’est la débandade. Chaque journée est un échec. Tous les tuyaux de l’informateur sont crevés. L’anthropologue découvre que son informateur « la balade » sur autant de fausses pistes que de ruelles ! Il ment, détourne les questions, répond à côté, pose des lapins. Elle imagine ce qu’il a en tête : « Il faut que je lui fasse comprendre ce qu’est la vie d’un cireur ici. Il y a trois ans, elle était prête à devenir ma madrina de estudios : je ne l’ai ni rêvé, ni, surtout, oublié ». De là, comment se défaire de cette exigence, comment éviter les mille demandes et sollicitations ? Alecks rigole avec ses potes, drague à grande eau Colette, qui ne sait plus comment se débarrasser de lui. « J’ai trois alternatives : je pars avec elle en France, elle me parraine, ou alors, je me contente des quelques avantages sur place […] Si je lui fais un enfant, je suis sauvé. À son âge, c’est pas normal de ne pas être mère. C’est sans doute là qu’est son point faible. Elle doit désirer profondément avoir un ou des enfants. »

Il veut se marier ? Et quoi encore ! Il veut 50 bolivianos pour se payer une paire de chaussures ! Il ne manque pas d’audace, c’est la troisième paire ! Un vrai pot de colle, une relation dont généralement on ne se vante pas dans les conférences scientifiques. C’est aussi de cette histoire qu’il est question. Une histoire obligée, nécessaire. Un grand raté parmi tant d’autres – pour qui enquête sur un temps long – que l’on ne raconte jamais tant il est associé à un échec et ne devrait jamais quitter son journal intime. C’est sur ces cendres que Colette Milhé décide d’écrire un double récit.

Le mystère de la cagoule : une enquête bolivienne de Colette Milhé

Cireur cagoulé à La Paz

Le premier rend compte des maigres informations recueillies sur le milieu des cireurs. Colette Milhé reprend jour par jour ses notes en friche, datant chaque observation, sentiment, impression ; elle refait le chemin avec nous. Dans le second récit, comme elle ne comprend absolument rien de ce qui se passe dans la tête d’Alecks, son informateur foireux, elle imagine ce qu’il se dit lui-même pour lui tendre des pièges. Le livre est fait de cette double narration. D’un côté des notes intuitives au jour le jour, de l’autre les stratagèmes probables de ce renard rusé, mais dont on pressent la nécessité. Car il faut bien imaginer ce qu’Alecks a en tête si l’on veut slalomer entre ses piquets. Il faut bien anticiper le prochain coup. Il faut bien déjouer le piège tendu, les silences, les enfumages. Mais qu’est-ce qu’il veut d’elle ? « Si elle revient en Bolivie trois ans après, c’est qu’elle me cherche, c’est forcément parce qu’elle est amoureuse de moi. En tout cas elle ne m’a pas oublié. Je vais obtenir le parrainage. »

L’enquêté se met à enquêter, pendant que l’anthropologue ruse à son tour, pose elle aussi des lapins, essaie d’approfondir les prix des loyers, l’écart considérable des prix annoncés par Alecks et les informations latérales qu’elle obtient. C’est une lutte, heure par heure. Un rapport de force et de séduction où se mêlent engagement, réticence, méfiance et jeu de dupes. Enquêteur et enquêtés se toisent, s’évaluent, testent les limites. « Quand  je lui parle de venir en France, elle brise brusquement mes rêves, ou tente de le faire. Elle me parle des pauvres, du chômage… Je ne l’écoute plus. Pourquoi a-t-elle essayé de me décourager ? J’ai l’habitude de me débrouiller, je pourrais toujours cirer. Je crois qu’elle ne se rend pas compte qu’un pauvre en France doit être mille fois plus riche qu’un pauvre bolivien ! » Colette n’en peut plus. Il lui arrive de broyer du noir, de taper sur quelques cibles quand elles ont le visage de l’arracheur de dents. Elle envisage alors de se mettre directement cireuse. Elle observe attentivement.

Et c’est parti pour une première tentative : « Un homme d’une soixantaine d’années avance vers moi, avec le sourire et pose sa chaussure sur son cale-pied. Je suppose que mon exotisme guide son choix. Dès mes premiers gestes, il comprend que je ne suis pas experte. Il me conseille, amusé, alors que je m’apprête encore une fois à oublier le brossage initial. Alecks justifie : « Je lui apprends ! » Il proteste ensuite alors que je tache ses chaussettes avec le brillante : « Pas les chaussettes ! » Il regarde les dégâts, navré. Je m’applique mais cela ne suffit visiblement pas. Alecks doit reprendre le lustrage final car cela ne brille pas assez. Je suis un peu vexée et me tais. Le travail exécuté, c’est pourtant à moi qu’il confie la pièce. »

Le mystère de la cagoule : une enquête bolivienne de Colette Milhé

Cireur cagoulé à La Paz

Au fil des jours, au gré des escapades de l’anthropologue pour s’approcher au plus près des cireurs, on découvre un face-à-face violent, une confrontation de deux modes de vie, deux morales, deux regards qui se frottent sans communiquer. L’enquêté a toujours le dessus. C’est lui qui tient les portes. Les scènes-clés ont lieu dans la rue, lors d’un match de foot, dans la cuisine d’un ami, intérieur-nuit, ou plutôt au bord du soir lorsque les langues se délient. L’anthropologue va-t-elle travailler de nuit ? C’est l’heure des confidences, en levant le coude pour la chope, en fumant une cigarette, en sirotant encore. Parfois, une déprime précède les rendez-vous. Tandis que ses hôtes de rue rangent leur matériel, vont se laver abondamment les mains, s’ébrouent bruyamment, rangent et classent leurs affaires, la cagoule enfin enlevée, va-t-on voir enfin Alecks flancher et s’ouvrir ? Les langues se délient. Alecks tente encore un geste vers « le cœur interdit », en vain. Colette est en lambeaux. Otage à nouveau.

Dans cette conception du récit à deux joueurs, de nombreuses cases restent vides, pour reprendre l’image de Michel de Certeau, laissant place à l’hétéroclite et à des énoncés contraires. Le récit d’enquête trouve ainsi sa dimension dans ce que Colette Milhé laisse filtrer de ce qu’elle est, de ce qu’elle fait, de ce qu’elle ressent, de ce qu’elle pense à chaque instant, sans filtre. « La recherche ne conduit pas au but mais dessine la route », insiste Lévi-Strauss auprès de Descola. L’anthropologie n’est pas tant un savoir assuré qu’une manière de « se mettre à la place de » afin de laisser cours à « son histoire ». Tel est le défi des héritiers des chroniques fictionnelles, des récits qui visent à se départir de ses propres catégories pour accéder aux manières de penser de l’autre. À la manière de Carlo Ginzburg avec Menocchio, ce brave meunier de la Renaissance, dont seules restent les minutes du procès en inquisition. Et de recomposer alors, avec l’archive, un personnage plausible, possible, probable. La ligne de crête est étroite : « comment restituer le point de vue du sujet à partir de quelques éléments épars ? » Cette démarche est résumée par Clifford Geertz dans Ici et Là-bas (traduit aux éditions Métailié en 1996) lorsqu’il affirme : « dire ce que j’ai réellement ressenti lors de l’enquête permet un éclairage nécessaire à la compréhension du lecteur ».

Cette narration à plusieurs étages nous rappelle que l’enquête anthropologique est un mélange de vu, d’entendu, de questionnements sur le vrai, de points de résistance pour dire le vraisemblable. Une invitation à l’ouverture des regards et à l’élargissement de la perspective. On y écoute enfin les hésitations, dénégations, interrogations, émotions et dérobades qui sont le pain quotidien de l’enquête.

Cette veine à décrire « les mille résistances de l’enquête », à tamiser le quotidien, à épingler coups de force et absurdités, on la retrouve dans le ton de Colette Milhé, direct, léger, et singulièrement chaleureux à la fois, renouant avec les journaux de terrain implacables et excédés de Malinowski. Sur chaque point de résistance, de porte fermée, d’échec du jour, s’enroule une coproduction interprétative où la lucidité vaut mieux que le bluff.

[Photos : Colette Milhé – source : http://www.en-attendant-nadeau.fr]

Marcas comerciais galegas – fonte: CCG

 

Escrito por Marcos Pérez Pena 

O galego vende. O emprego da lingua tanto na publicidade como nas marcas comerciais (e agora nas páxinas web ou na escolla do dominio propio .gal) achega identidade a un produto e un valor que o liga a un territorio ou a un xeito de facer. Con todo, a utilización do galego na publicidade é aínda minoritario e seguen sendo moitas as empresas -galegas ou foráneas- que rexeitan empregalo para chegar aos seus e ás súas posibles consumidoras.

A Real Academia Galega vén de publicar o último volume de Estudos de Onomástica, centrado nos « nomes comerciais », e que recolle nove contribucións presentadas o pasado 7 de novembro na V Xornada de Onomástica Galega, un encontro anual que conta co apoio da Deputación de Pontevedra e o Museo de Pontevedra. A obra, que se pode descargar de balde, afonda en distintas cuestións relacionadas co uso do galego nas marcas comerciais e na publicidade, tanto de forma xeral como en sectores determinados, como o vitivinícola, e contou coa participación de filólogas, da zoqueira Elena Ferro ou das publicistas Irene García e Raquel Boo, de Ekinocio, que subliñaron na súa intervención que “a verdadeira distinción está no propio”. 

Primeiro anuncio en galego publicado na prensa do país. 1876. Fonte: Real Academia Galega

A lingua e o dominio .gal, ausentes en moitas das grandes marcas galegas

A idea da identidade como valor estivo presente na maior parte das intervencións, coma a do profesor da Universidade de Vigo Benigno Fernández Salgado, que analizou as estra­texias lingüísticas de naming (a operación de poñer nome a unha marca ou em­presa) en marcas galegas e tamén se preguntou sobre a existencia ou non da “marca Galicia” e sobre cales son as vantaxes que ten empresarial e monetaria­mente a súa utilización. O profesor conclúe que « a situación de risco da lingua galega dependerá da vontade da sociedade para darlle vida tamén nas marcas comerciais, para que siga a cumprir o seu cometido desde que xurdiu: nomear o mundo ».

Hai importantes marcas galegas que non teñen punto .gal, que o teñen inactivo ou que só o empregan para direccionar a súa web a outro enderezo

Fernández Salgado tamén avaliou a utilización da lingua galega por marcas nas súas webs corporativas e na escolla ou non do dominio .gal. Para iso analizou as 50 marcas galegas máis coñecidas polo estudantado da Universidade de Vigo, concluíndo que só catro delas (Gadisa, R, Galaxia e Reizentolo) empregan habitualmente o dominio .gal; a elas pódese sumar Leite Río, que ten a web de Leyma en galego e emprega o .gal.

Pola contra, hai importantes marcas que non teñen punto .gal (Abanca, Larsa, Celta de Vigo…), outras que o teñen rexistrado pero o enderezo está inactivo (Inditex, Zara, LeiteNoso, Deleite…), outras que o empregan pero unicamente para redireccionar a unha páxina .es que ten versión en galego (Feiraco, Deportivo da Coruña, Monbús…) e as que o usan para redireccionar a unha páxina sen versión en galego (Ence, Naturgy…).

O 89% das marcas de viño do Ribeiro empregan o galego

O volume inclúe tamén un artigo da filóloga Raquel Rodríguez Parada baseado na investigación que realizou sobre os nomes das adegas e dos viño inscritos na Denominación de Orixe Ribeiro. O sector vitivinícola foi un dos primeiros en valorar a lin­gua galega como imaxe de marca e que, polo tanto, empezou a utilizala para bautizar os seus produtos. Os nomes dos viños Salto d’o CanEnxe­bre Veira d’o Miño, publicitados no xornal La Tierra Gallega da Habana están entre as primeiras marcas en galego.

Hoxe en día o sector do viño é un dos que emprega o galego na súa etiquetaxe con menos prexuízos, tanto para a súa distribución en Galicia como no estranxeiro, partindo do feito de que « a procedencia e o nome dos produtores son aval seguro para un bo viño ». De feito, na denominación de orixe, o 89% das denominacións empregan a lingua galega ou usan topónimos e antropónomos propios nas súas marcas comerciais. « Moitas das persoas adegueiras e colleiteiras son conscientes de que a lingua é unha boa carta de presentación para vender os seus produtos », conclúe a investigadora, que engade que mesmo para vender fóra de Galicia « gustan de identificar o viño ribeirao coa lingua da comunidade onde se produce, entendemos que para marcar a diferenza cos seus produtos, ben coñecidos a nivel mundial ».

Etiquetaxe en galego dun viño. Fonte: A flor e a abella

Xose González: dos ‘Contos do Castromil’ á militancia como consumidores

Xosé González, en representación do Foro Enrique Peinador, fixo un percorrido por algún dos avances experimentados nos últimos anos en Galicia na utilización comercial da lingua galega, sinalando tamén algúns dos retos pendentes. González subliñou, por exemplo, a iniciativa impulsada en 1989 pola Asociación de Funcionarios para a Normalización Lingüística e a empresa Castromil : a edición dos Contos do Castromil, distribuídos en todas as liñas da compañía e que durante anos supuxo a impresión e distribución de 450.000 exemplares de trinta obras orixinais, escritas ex professo para a ocasión.

O proceso de galeguización da compañía levou tamén nomear a os autobuses con nomes de personaxes senlleiros de Galicia. Desta maneira “Otero Pedrayo”, “Álvaro Cunqueiro”, “Castelao”… pasaron a ser nomes de liñas. “Vou no Álvaro Cunqueiro”, “Fomos de excursión no Luís Seoane”, escoitábase. “Co paso do tempo, a empresa Castromil contaxiou o seu exemplo a outras. Foi así como a Asociación de Funcionarios lle deu forma a un grupo de empresas que asumían, en distintos graos, a súa galeguización, pero que, dadas as súas características, cambiaron o código lingüístico nas súas comunicacións publicitarias”, destacou Xosé González.

Na súa intervención afirmou que “que haxa máis publicidade en galego e que sexa maior o número de produtos de consumo que incorporen a lingua galega nas súas etiquetas (que é publicidade) vai depender dalgunhas variables”, destacando en primeiro lugar que a Xunta “anime as empresas a galeguizárense. Pensamos, por exemplo, que nas liñas de subvencións abertas para as empresas en todas as modalidades, se incorpore entre as cláusulas estipuladas a obrigatoriedade de respectar os dereitos lingüísticos dos consumidores, consonte co establecido na Lei galega 2/2012”, que sinala que “a Administración autonómica incentivará a utilización da lingua galega na oferta de compra, na información de carácter fixo e documentación, nas relacións entre os consumidores, e destes cos ofertantes”.

Xosé González fixo tamén unha apelación aos partidos políticos e sindicatos do ámbito do galeguismo para que “concreten o seu discurso” deixando claro que “defender Galicia é defender os produtos locais que se identifican cos nosos valores patrimoniais”. “Ignoramos cales son os milleiros exactos de afiliados en xunto deses partidos e sindicatos. Pero si que afirmamos que, de seren máis consecuentes na exhortación de galeguidade, moito cambiaría o conto”, dixo, engadindo que “de nada valen as concentracións de masas en sinaladas datas do calendario (Día das Letras, 25 de Xullo…) se nelas non se concretan as medidas que cada cidadán debe exercer para defender a identidade deste país”. 

Os ‘Contos do Castromil’

Finalmente, González afirmou que “nunca Galicia tivo tantos medios humanos (profesorado de galego) e recursos (subvencións) para defender a lingua galega e tan escasos resultados” e buscou a razón “no mal enfoque que se lle deu ao proxecto normalizador da lingua galega”, destinando “os esforzos de medios e recursos ao ámbito literario, piar sobre o que se asentou a política lingüística”. “Xa que este representa, polo interese suscitado, unha ínfima parte da sociedade, quedou a inmensa maioría desasistida”, sinalou.

“Son ben sabidas as dificultades que hai que vencer para que a marea da galeguidade avance en ámbitos extraliterarios. Pero admitámolo: pola vía literaria pouco máis hai que agardar que non sexa satisfacer o interese dunha mínima porcentaxe da poboación. Unha lingua sobrevivirá se está presente en todos os eidos sociais, culturais e económicos”, concluíu.

[Fonte: http://www.praza.gal]

 

El 31 de marzo de 1492, a los Reyes Católicos firmaban en Granada el edicto de expulsión de los judíos de la Corona de Castilla, mientras otro documento con ligeras variaciones era firmado solo por Fernando para los judíos de la Corona de Aragón; ambos textos partían de un borrador elaborado pocos días antes por el inquisidor general, fray Tomás de Torquemada. Las argumentaciones oficiales de tan rigurosa medida eran fundamentalmente religiosas: « Combatir la herética pravedad que los judíos extendían por toda la Corona, pues según es notorio y según somos informados de los inquisidores y de otras muchas personas religiosas, eclesiásticas y seglares, consta y parece el gran daño que a los cristianos se ha seguido y sigue de la participación, conversación, comunicación que han tenido y tienen con los judíos, los cuales se prueba que procuran siempre, por cuantas vías y maneras pueden, de subvertir y sustraer de nuestra santa fe católica a los fieles cristianos y los partar della y atraer y pervertir a su danada creencia y opinión ».

El edicto recordaba las medidas de expulsión y segregación tomadas anteriormente, »pero, como ello no basta para entero remedio para obviar y remediar como cese tan gran oprobio y ofensa de la fe y religión cristiana, porque cada día se halla y parece que los dichos judíos crecen en continuar su malo y danado propósito », era necesario, en defensa de la colectividad del reino, suprimir de raíz la comunidad judía, utilizando para la expulsión global el recurso argumental de « porque cuando algún grave y detestable crimen es cometido por algunos de algún colegio y universidad (colectividad), es razón que tal colegio y universidad sean disolvidos y aniquilados y los menores por los mayores, y los unos por los otros punidos y que aquellos que pervierten el buen y honesto vivir de las ciudades y villas y por contagio pueden danar a los otros sean expelidos de los pueblos, y aun por otras más leves causas que sean en dano de la república, cuanto más por el mayor de los crímenes y más peligroso y contagioso, como lo es éste ». Seguidamente el edicto fijaba las condiciones de la expulsión. Se ordenaba salir con carácter definitivo y sin excepción a todos los judíos, los cuales no solamente eran expulsados de los reinos peninsulares, sino de todos los dominios de los reyes.

El plazo para su marcha era de cuatro meses, es decir, hasta el 31 de julio, aunque un edicto posterior del inquisidor Torquemada lo prolongó en diez días para compensar el tiempo pasado en la promulgación y conocimiento del decreto. Se imponía la salida en ese plazo bajo pena de muerte y confiscación de bienes, dando los reyes su seguro real para que en esos cuatro meses negociasen los judíos toda su fortuna y se la llevasen en forma de letras de cambio, pues debían respetarse las leyes que prohibían la saca de oro, plata, monedas, armas y caballos. Aunque el edicto no hacía ninguna alusión a la posibilidad de conversión al cristianismo, ésta era una alternativa que se sobreentendía, y fueron especialmente muchos individuos de la elite hebrea los que abrazaron la religión cristiana para evitar la expulsión. Entre ellos figuró Abraham Senior, rabí mayor de Castilla, que recibió el bautismo el 15 de junio de 1492 con el padrinazgo de los mismos reyes, pasando desde entonces a llamarse Fernán Núñez Coronel y desempeñando después de su conversión los cargos de regidor de Segovia, miembro del Consejo Real y contador mayor del príncipe Juan. Las conversiones se dieron en un grado muy distinto según las zonas y las localidades, aunque probablemente fue mucho mayor el número de judíos que eligieron el camino del exilio que el de los que abjuraron de la ley mosaica para permanecer en la Sefarad de sus antepasados.

Las causas de la expulsión de los judíos han dado lugar a un intenso debate historiográfico en el que se han manejado Interpretaciones muy diversas, Se han aducido explicaciones basadas en la presión de la opinión popular antijudía, el odio del pueblo (Américo Castro), o en la animadversión hacia los judíos a causa de la práctica de la usura y de su acumulación de riquezas (Claudio Sánchez Albornoz). También se han esgrimido causas fundamentadas en alineamientos sociales: un episodio de la lucha de clases entre los tradicionales grupos privilegiados de la nobleza y clero y la burguesía incipiente de los judíos (Henry Kamen) o la expulsión como resultado de la alianza de las oligarquías urbanas antijudías con la monarquía (Stephen Haliczer). Sin embargo, en aquella época, ni la opinión de las masas populares tenía gran incidencia en las decisiones de la alta política, ni la ecuación judíos = burguesía tiene fundamento, como tampoco la tiene el antagonismo nobleza <> judíos, pues muchos hebreos eran administradores de los estados de la aristocracia; asimismo, las oligarquías ciudadanas tampoco tenían la impronta suficiente para imponer una decisión de tanta trascendencia sobre una monarquía autoritaria que, por otro lado, controlaba a los municipios a través de los corregidores.

A pesar de la dificultad de establecer con precisión la razón última que llevó a los Reyes Católicos a la expulsión, tal como reconoció recientemente un congreso de especialistas celebrado en Jerusalén en 1992, hay algunos puntos que parecen bastante asentados en el debate historiográfico actual. Uno seria el hecho de que la iniciativa de la expulsión partió de los inquisidores que pretendían, con tan radical medida, acabar con la « herética pravedad que conllevaba el contacto entre judíos y cristianos ». En segundo lugar, en general, se reconoce un fondo político a esta decisión: constituir un paso más de la monarquía autoritaria de los Reyes Católicos en su afán por lograr una mayor cohesión social repetidamente resquebrajada, no lo olvidemos, por los tumultos antijudíos de la década de los años ochenta a partir de la unidad de la fe. En este sentido, Joseph Pérez ha afirmado que Isabel y Fernando esperan que la eliminación del judaísmo facilite la asimilación definitiva y la integración de los conversos en la sociedad española, mientras Luis Suárez ha sostenido que los reyes aspiraban a un máximo religioso concretado en la unidad de la fe católica que habría que interpretar como un elemento de la maduración del poder de la monarquía en la construcción del Estado moderno español.

Las cifras de la expulsión han constituido otro tema polémico. Las limitaciones de las fuentes, las conversiones y los retornos dificultan los intentos de precisar el volumen de judíos expulsados. Las cifras globales manejadas tienen un carácter tan dispar que José Hinojosa Montalvo no ha dudado en calificarlas como cifras de la discordia.

Reproducimos a continuación algunos cálculos de reconocidos especialistas:

Historiador Cantidad de expulsados
Yitzhar Baer 150.000 a 170.000
Haim Beinart 200.000
Bernard Vicent 100.000 a 150.000
Joseph Pérez 50.000 a 150.000
A. Domínguez Ortiz 100.000
Luis Suárez 100.000
Julio Valdeón 100.000
Ladero Quesada +/ 90.000
Jaime Contreras 70.000 a 90 000

Como puede observarse, las estimaciones defendidas por los historiadores hebreos son sensiblemente superiores a las cifras de expulsados salidas de las investigaciones de los estudiosos españoles, los cuales, en general, olvidándose de las apreciaciones de los cronistas coetáneos, han extrapolado los resultados de los análisis de padrones fiscales, relaciones fragmentarias de expulsados, contratos de embarque, etc., que ofrecen datos parciales, pero documentados. La pérdida demográfica que significó la expulsión no fue excesivamente relevante: aproximadamente un 2 por 100 del potencial poblacional conjunto de las coronas de Castilla y Aragón, si aceptamos la cifra de 100.000 judíos expulsados, pero cabe subrayar la desigual incidencia que tuvo en los distintos territorios. En la Corona de Aragón la población hebrea era mucho menor que en la Corona de Castilla y la expulsión solo supuso una pérdida de 10.000 ó 12.000 habitantes.

En la Corona de Castilla, donde la población judía era más numerosa, las aljamas eran escasas en la zona norte y en Galicia, concentrándose la mayoría de ellas en las dos Castillas, Andalucía y Murcia. El camino del exilio condujo a los judíos castellanos y aragoneses mayoritariamente a Portugal y Navarra, reinos de donde después también serían expulsados, y en menor medida a Flandes, al norte de África, Italia y a los territorios mediterráneos del imperio otomano, donde el sultán Bayaceto II dio instrucciones de acogerlos favorablemente. Pero para muchos de ellos el camino del destierro estuvo lleno de penalidades, como las que relata Salomón ben Verga en su crónica Sebet Yehuda: « Pero he ahí que por todas partes encontraron aflicciones, extensas y sombrías tinieblas, graves tribulaciones. rapacidad, quebranto, hambre y peste. Parte de ellos se metieron en el mar, buscando en las olas un sendero, también allí se mostró contraria a ellos la mano del Señor para confundirlos y exterminarlos pues muchos de los desterrados fueron vendidos por siervos y criados en todas las regiones de los pueblos y no pocos se sumergieron en el mar, hundiéndose al fin, como plomo ». Las consecuencias económicas de la expulsión han sido muchas veces exageradas, al interpretar que la marcha de los judíos eliminó de la vida social y económica hispana los únicos grupos que podían haber recogido el impulso del primer capitalismo. Las consideraciones ya apuntadas anteriormente sobre la situación económico-profesional de la comunidad hebrea a finales del siglo XV invalidan esta interpretación: solo en las localidades donde los judíos eran numéricamente importantes, los trastornos en el mundo artesanal y de los negocios fueron relevantes. Pero, además de las económicas, no hay que olvidar las repercusiones religiosas de la expulsión: el aumento del número de conversos y falsos conversos y la consolidación de la división social entre cristianos viejos y cristianos nuevos. Asimismo, la expulsión supuso la pérdida de destacadas personalidades del mundo cultural y científico, como Abraham Zacuto, ilustre astrónomo y cosmógrafo, Salomón ben Verga, escritor sevillano autor del emocionado relato antes citado sobre las vicisitudes de la expulsión, o Judá Abrabanel, hijo del consejero de los Reyes Católicos Isaac Abravanel y autor de unos Dialoghi di Amore.

Edicto de expulsión de los judíos

Los Reyes Fernando e Isabel, por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, León, Aragón y otros dominios de la corona- al príncipe Juan, los duques, marqueses, condes, ordenes religiosas y sus Maestres,… señores de los Castillos, caballeros y a todos los judíos hombres y mujeres de cualquier edad y a quienquiera esta carta le concierna, salud y gracia para él.

Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría por las relaciones entre judíos y cristianos. Por lo tanto, en el año de 1480, ordenamos que los judíos fueran separados de las ciudades y provincias de nuestros dominios y que les fueran adjudicados sectores separados, esperando que con esta separación la situación existente sería remediada, y nosotros ordenamos que se estableciera la Inquisición en estos dominios; y en el término de 12 años ha funcionado y la Inquisición ha encontrado muchas personas culpables además, estamos informados por la Inquisición y otros el gran daño que persiste a los cristianos al relacionarse con los judíos, y a su vez estos judíos tratan de todas maneras a subvertir la Santa Fe Católica y están tratando de obstaculizar cristianos creyentes de acercarse a sus creencias.

Estos Judíos han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes, circuncidando a sus hijos y dándoles libros para sus rezos, y declarando a ellos los días de ayuno, y reuniéndoles para enseñarles las historias de sus leyes, informándoles cuando son las festividades de Pascua y como seguirla, dándoles el pan sin levadura y las carnes preparadas ceremonialmente, y dando instrucción de las cosas que deben abstenerse con relación a alimentos y otras cosas requiriendo el seguimiento de las leyes de Moisés, haciéndoles saber a pleno conocimiento que no existe otra ley o verdad fuera de esta. Y así lo hace claro basados en sus confesiones de estos judíos lo mismo a los cuales han pervertido que ha sido resultado en un gran daño y detrimento a la santa fe católica, y como nosotros conocíamos el verdadero remedio de estos daños y las dificultades yacían en el interferir de toda comunicación entre los mencionados Judíos y los Cristianos y enviándolos fuera de todos nuestros dominios, nosotros nos contentamos en ordenar si ya dichos Judíos de todas las ciudades y villas y lugares de Andalucía donde aparentemente ellos habían efectuado el mayor daño, y creyendo que esto seria suficiente de modo que en esos y otras ciudades y villas y lugares en nuestros reinos y nuestras posesiones seria efectivo y cesarían a cometer lo mencionado. Y porque hemos sido informados que nada de esto, ni es el caso ni las justicias hechas para algunos de los mencionados judíos encontrándolos muy culpables por lo por los susodichos crímenes y transgresiones contra la santa fe Católica han sido un remedio completo obviar y corregir estos delitos y ofensas. Y a la fe Cristiana y religión cada día parece que los Judíos incrementan en continuar su maldad y daño objetivo a donde residan y conversen; y porque no existe lugar donde ofender de mas a nuestra santa creencia, como a los cuales Dios ha protegido hasta el día de hoy y a aquellos que han sido influenciados, deber de la Santa Madre Iglesia reparar y reducir esta situación al estado anterior, debido a lo frágil del ser humano, pudiese ocurrir que podemos sucumbir a la diabólica tentación que continuamente combate contra nosotros, de modo que, si siendo la causa principal los llamados judíos si no son convertidos deberán ser expulsados de el Reino.

Debido a que cuando un crimen detestable y poderoso es cometido por algunos miembros de algún grupo es razonable el grupo debe ser absuelto o aniquilado y los menores por los mayores serán castigados uno por el otro y aquellos que permiten a los buenos y honestos en las ciudades y en las villas y por su contacto puedan perjudicar a otros deberán ser expulsados del grupo de gentes y a pesar de menores razones serán perjudiciales a la República y los mas por la mayoría de sus crímenes seria peligroso y contagioso de modo que el Consejo de hombres eminentes y caballeros de nuestro reinado y de otras personas de conciencia y conocimiento de nuestro supremo concejo y después de muchísima deliberación se acordó en dictar que todos los Judíos y Judías deben abandonar nuestros reinados y que no sea permitido nunca regresar.

Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes.

Y hemos ordenado que ninguna persona en nuestro reinado sin importar su estado social incluyendo nobles que escondan o guarden o defiendan a un Judío o Judía ya sea públicamente o secretamente desde fines de Julio y meses subsiguientes en sus hogares o en otro sitio en nuestra región con riesgos de perder como castigo todos sus feudos y fortificaciones, privilegios y bienes hereditarios.

Hágase que los Judíos puedan deshacerse de sus hogares y todas sus pertenencias en el plazo estipulado por lo tanto nosotros proveemos nuestro compromiso de la protección y la seguridad de modo que al final del mes de Julio ellos puedan vender e intercambiar sus propiedades y muebles y cualquier otro articulo y disponer de ellos libremente a su criterio que durante este plazo nadie debe hacerles ningún daño, herirlos o injusticias a estas personas o a sus bienes lo cual seria injustificado y el que transgrediese esto incurrirá en el castigo los que violen nuestra seguridad Real.

Damos y otorgamos permiso a los anteriormente referidos Judíos y Judías a llevar consigo fuera de nuestras regiones sus bienes y pertenencias por mar o por tierra exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u otro articulo prohibido por las leyes del reinado.

De modo que ordenamos a todos los concejales, magistrados, caballeros, guardias, oficiales, buenos hombres de la ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de nuestro reino y dominios, y a todos nuestros vasallos y personas, que respeten y obedezcan con esta carta y con todo lo que contiene en ella, y que den la clase de asistencia y ayuda necesaria para su ejecución, sujeta a castigo por nuestra gracia soberana y por la confiscación de todos los bienes y propiedades para nuestra casa real y que esta sea notificada a todos y que ninguno pretenda ignorarla, ordenamos que este edicto sea proclamado en todas las plazas y los sitios de reunión de todas las ciudades y en las ciudades principales y villas de las diócesis, y sea hecho por el heraldo en presencia de el escribano público, y que ninguno o nadie haga lo contrario de lo que ha sido definido, sujeto al castigo de nuestra gracia soberana y la anulación de sus cargos y confiscación de sus bienes al que haga lo contrario.

Y ordenamos que se evidencie y pruebe a la corte con un testimonio firmado especificando la manera en que el edicto fue llevado a cabo.

Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno día de marzo del año de nuestro señor Jesucristo de 1492.

Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de la Colonia secretario del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de sus Majestades.

 

 

 

[Fuente: http://www.diariojudio.com]

 

Fernando Lázaro Carreter (1923-2004), investigador, docente, divulgador y director de la Real Academia Española entre 1992 y 1998, es uno de los nombres más importantes de la filología hispánica contemporánea.

Nacido en Zaragoza, fue José Manuel Blecua Teijeiro, padre del actual director de la RAE, quien despertó en Lázaro Carreter su vocación por las Letras. Licenciado en Filología Románica en 1945, se inició en la investigación con Dámaso Alonso, y bajo su dirección elaboró su tesis doctoral, que defendió en 1947 obteniendo el Premio Extraordinario de Doctorado.

El portal sobre Fernando Lázaro Carreter que ofrece la Cervantes contiene una muestra de sus trabajos sobre distintos temas, desde Lope de Vega a Ortega y Gasset pasando por la novela picaresca y el problema del bilingüismo en el País Vasco.

Asimismo, ofrece un completo álbum de imágenes y los audios de las conferencias impartidas por Lázaro Carreter en el Curso Universitario Comunicación y lenguaje poéticos, celebrado en febrero de 1982 en la Fundación Juan March de Madrid.

 

[Fuente: blog.cervantesvirtual.com]

Dos estudiosos de su obra que advirtieron que un amigo del escritor francés podría haber inspirado el personaje de Charles Swann, uno de los protagonistas de su obra maestra « En busca del tiempo perdido ».

Si bien pocos autores han sido tan profunda y severamente estudiados como el escritor francés Marcel Proust todavía quedan intrigas por develar, como la que identificaron dos estudiosos de su obra que advirtieron que un amigo del escritor francés podría haber inspirado el personaje de Charles Swann, uno de los protagonistas de su obra maestra « En busca del tiempo perdido ».

El nombre Willie Heath es fácilmente reconocido por lectores y estudiosos proustianos. De hecho, es el primero en aparecer en cualquiera de sus escritos. En la dedicatoria a su primer libro de relatos, reflexiones y poemas « Los placeres y los días » de 1896 se puede leer: « Para mi amigo Willie Heath / Murió en París el 3 de octubre de 1893 ».

A pesar de esta fuerte presencia hasta el momento nadie había relacionado ese nombre con el del protagonista de « En busca del tiempo perdido » cuyo primer volumen se titula « Por el camino de Swan » (famosa y citada incluso por quienes no la leyeron por un episodio en el que el narrador come una magdalena mojada en té y eso desata los recuerdos de su infancia) y donde el narrador-protagonista (sin nombre) es un flâneur que se pasea por una elegante sociedad parisina y narra las frecuentes apariciones de Charles Swann, quien rompe los hábitos familiares.

Según informó AFP, Thierry Laget y Pyra Wise son los dos expertos en la obra de Proust que, al rastrear los antecedentes de Heath, encontraron un vínculo cuando desenterraron el certificado de nacimiento de Heath y descubrieron que su madre era Elisabeth Bond Swan. « Swan, como en Swann … Pyra (Wise) y yo tocamos el cielo con las manos cuando vimos eso », dijo Laget, autor de « Proust, Premio Goncourt » publicado en 2019 por « Ediciones del Subsuelo ».

Algunos críticos sostenían que Heath era un invento de Proust, creado como excusa para escribir una dedicatoria conmovedora, que se convierte en una especie de introducción a la novela con el verso: « Desde el regazo de Dios en el que descansas… revélame esas verdades que conquistan la muerte ».

Pero esto también era un error porque Willie Heath nació en Queens, Nueva York en 1869, dos años antes que Proust y murió de una inflamación del intestino delgado a los 24 años y está enterrado en Brooklyn.

Heath vivía cerca de los Campos Elíseos en París después de que su padre magnate huyera de un escándalo de fraude financiero en su país. « Me asombró que supiéramos tan poco sobre Willie Heath en comparación con otros amigos de Proust, ya que me pareció una figura tan importante », dijo Wise, quien trabaja en el Centro Nacional Francés de Investigación Científica París.

Laget fue el primero en revelar sus hallazgos en la revista en línea Proustonomics a principios de este mes . Al leer este artículo es donde Wise vio que otra persona había llegado a la misma conclusión que ella, y el artículo se actualizó esta semana para agregar su nombre.

« Los personajes de ‘En busca del tiempo perdido’ provienen de múltiples fuentes y siempre contienen un poco del propio Marcel », dijo Wise a la Agence France-Presse. « Este elemento biográfico no revoluciona nuestra comprensión del trabajo, pero agrega algo de conocimiento, algo de ambiente », agregó.

Willie Heath estaba en el mismo círculo que Proust, el de los adinerados apasionados por el arte, y que visitaban el Museo de Louvre todos los días. Eran jóvenes amigos reunidos por la cultura, y tal vez más que eso (quizá eran amantes), pero nunca lo sabremos con certeza », agrega Laget.

Pero agregó: « Creo que fue más que eso, de lo contrario Proust no le habría dedicado su primer libro con palabras tan tiernas. También sabemos que mantuvo muy cerca su foto. Son signos de una larga fidelidad a, nos atrevemos a decirlo, un joven amor « .

 

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

Nove mulheres revelam os motivos que as levaram até o Brasil e quais foram suas experiências no país. Nem todas as histórias de migração são iguais.

Publicado por Missão Paz, Angelo Martins Junior e Julia O’Connell Davidson

Histórias importam. Elas são importantes para nós, enquanto indivíduos. Como a poetisa e estudiosa literária Barbara Hardy escreveu: “Nós sonhamos, lembramos, antecipamos, esperamos, desesperamos, acreditamos, duvidamos, planejamos, revisamos, criticamos, construímos, fofocamos, aprendemos, odiamos e amamos pela narrativa. Para vivermos, de fato, inventamos histórias sobre nós mesmos e os outros, sobre o passado e o futuro pessoal e também social”. Elas também são importantes social e politicamente, porque as histórias não são apenas atos da mente. Eles também trabalham para moldar a cognição e gerar as mentalidades que informam diferentes tipos de políticas públicas, ações sociais e intervenções.

Histórias contadas sobre migrantes, requerentes de asilo e refugiados, seja por pesquisadores acadêmicos, bem como por formuladores de políticas, políticos, cineastas, ativistas e jornalistas, são um exemplo disso. Narrativas que estereotipam os migrantes e refugiados como trapaceiros e criminosos têm consequências sérias, às vezes letais. Atores que buscam defender os direitos dos migrantes e/ou reformar ou abolir os controles estatais sobre a mobilidade humana, por outro lado, contestam narrativas negativas sobre migrantes e refugiados contando histórias muito diferentes. Essas versões alternativas, contudo, muitas vezes retratam o « migrante » como uma vítima a ser lamentada, em vez de um vilão a ser punido, ou como um subalterno heroico que teria muito a ensinar sobre a solidariedade humana, resistência e resiliência.

Mas mesmo os pesquisadores que desejam evitar essas inversões e substituições simplistas de narrativas sobre o ‘migrante’ não contam necessariamente as histórias que seus sujeitos de pesquisa gostariam de contar sobre suas próprias vidas. E na luta por qual narrativa será privilegiada, as histórias que os próprios indivíduos contam costumam ser eclipsadas ou ignoradas.

Migrantes e refugiados africanos no Brasil

Esta série apresenta histórias de vida escritas por nove mulheres congolesas que vivem no Brasil. Alguns podem imaginar que o Brasil é um país acolhedor para essas mulheres. O mito do Brasil como uma sociedade cultural e racialmente híbrida e harmoniosa, uma « democracia racial », que foi tão importante para a construção da nação e da identidade nacional ao longo dos séculos 19 e 20, ainda tem força. Isso ajudou a criar uma percepção do Brasil como uma ‘nação arco-íris’ que prontamente acolhe migrantes de todas as regiões do globo. Essa visão otimista é apoiada pela atual Lei de Migração do Brasil de 2017 (13.445 / 2017), a qual alterou a política de migração para um foco nos direitos humanos, fraternidade, não discriminação e solidariedade. Como resultado, os pedidos de asilo têm uma chance muito maior de sucesso no Brasil do que na Europa.

No entanto, por trás da ênfase positiva no ‘hibridismo racial’, presente na mitologia nacional brasileira, a ambição (nem sempre declarada) de « embranquecer » a população para criar uma « raça brasileira » na qual a ancestralidade africana e indígena seria menos visível sempre esteve em jogo. Como sabemos, no século 19 e no início do século 20, tal ambição influenciou as políticas de imigração brasileiras que privilegiavam a chegada de migrantes brancos europeus, ao mesmo tempo em que desencorajava ou proibia a entrada de migrantes negros africanos.

Todas as mulheres nesta série tiveram suas vidas tocadas, de uma forma ou de outra, pela violência, sexismo, racismo, xenofobia, por práticas de fronteiras e sistemas de imigração, e por forças de exploração e marginalização.

Ao mesmo tempo, após a abolição da escravatura, em 1888, os africanos e seus descendentes que já viviam no Brasil foram marginalizados social, econômica e politicamente. Bairros com alta concentração de pessoas libertas da escravidão foram chamados pelas autoridades de ‘quilombos urbanos’ e caracterizados como locais moralmente impuros, sujos e perigosos onde ‘pessoas de cor’ praticavam sua religião ‘incivilizada’ e outros hábitos rotulados como ‘africanismos’. Esses bairros foram constantemente investigados, controlados e reprimidos pela polícia como parte do projeto de ‘civilização’ moral/racial das autoridades brasileiras.

No século 21, apesar da revogação de políticas de imigração expressamente racistas e dos aspectos mais inclusivos e baseados em direitos da nova lei de imigração de 2017, o racismo persiste e afeta fortemente a vida de migrantes e refugiados africanos no Brasil (o que representa, atualmente, aproximadamente 35.000 pessoas). Migrantes do Norte Global, especialmente aqueles racializados como brancos, são bem-vindos, tratados preferencialmente e muitas vezes retratados positivamente na mídia devido às suas ‘contribuições culturais e econômicas’ para o Brasil. Africanos, haitianos e bolivianos, por outro lado, são descritos por jornalistas e políticos como um « problema »; representariam uma « crise social ». Como será visto nas contribuições para esta série, essas pessoas enfrentam discriminação em todas as esferas de suas vidas no Brasil, e os bairros em que habitam hoje são descritos de forma parecida como foram os « quilombos urbanos » do passado.

Contexto por trás deste projeto

Parte do nosso projeto de pesquisa financiado pelo Conselho Europeu de Pesquisa, Modern Marronage? A Busca e Prática da Liberdade no Mundo Contemporâneo’, envolve uma colaboração com a Missão Paz, uma instituição filantrópica que apoia e acolhe migrantes e refugiados em São Paulo, a maior cidade do Brasil. A equipe da Missão Paz nos apresentou às autoras contribuintes desta série, que já estavam trabalhando juntas na ideia de um projeto de narrativas para abordar as experiências das mulheres congolesas no Brasil. O projeto inicial tinha como ideia combater o discurso dominante na mídia, assim como as narrativas políticas sobre os povos da África subsaariana que vivem no Brasil; narrativas que apagam suas particularidades humanas e as caracterizam simplesmente como ‘migrantes’, ‘refugiadas’, ‘africanas’, ‘vítimas’ ou ‘criminosas’. Assim, elas buscavam aproveitar o que uma das colaboradoras chamou aqui de ‘espaço de fala’ que o Brasil oferece para contar suas próprias histórias.

Pensando nisso, perguntamos às mulheres se gostariam de contar curtos relatos de vida, tendo como tema ‘liberdade’, para serem publicados pela openDemocracy. Elas aceitaram a proposta e a equipe da Missão Paz trabalhou com elas para gravar, transcrever, editar e traduzir suas narrativas. Esta coleção é o resultado deste trabalho conjunto.

Contando histórias contra um contexto e narrativas desumanizadoras

As mulheres que contam suas histórias aqui têm muito em comum: são todas mulheres africanas, congolesas, racializadas como negras. Todas realizaram jornadas para chegar no Brasil e atualmente residem no país. Todas tiveram suas vidas tocadas, de uma forma ou de outra, pela violência, sexismo, racismo, xenofobia, por práticas de fronteiras e sistemas de imigração projetados para restringir a liberdade de movimento de certos grupos, e por forças de exploração e marginalização. São pessoas que jornalistas, ativistas de direitos humanos e acadêmicos (incluindo-nos) poderiam retratar como ‘migrantes’, ‘refugiados’, ‘vítimas’ ou ‘heróis’ em narrativas sobre desigualdades sociais e políticas. Mas o que realmente transparece dos textos são suas individualidades.

Deixadas para narrar suas próprias vidas, nossas colaboradoras tornam suas diferenças visíveis. Há diversidade nas experiências que escolhem contar e nas narrativas que usam para dar sentido a si mesmas, aos outros, e a seus passados, presentes e futuros. Suas individualidades e diversidades não deveriam ser surpreendentes. O que mais poderíamos esperar de nove humanos diferentes? Mas os « migrantes » são tantas vezes imaginados e representados como seres homogêneos, definidos acima de tudo por sua ‘condição migratória’, que o alcance e a singularidade dessas histórias vão contra a corrente. Ao contá-las publicamente, nossas colaboradoras continuam seus esforços ativos, às vezes coletivos, para resistir a todas as formas de violência contra elas, incluindo a violência de estereótipos desumanizantes e narrativas unidimensionais.

[Leiam-se as histórias supramencionadas nesta ligação: https://www.opendemocracy.net/pt/be-congolese-woman-brazil-pt/%5D