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El brahmán bohemio Tom Waits ha hecho carrera difuminando fronteras artísticas. Mark Richard explora los métodos de su genial locura en un vistazo inédito a su proceso creativo.

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Estoy sentado en el asiento de atrás del Cadillac de Tom Waits. Un Sedan Deville de 1964 color oro. El tapizado tiene rotos, el suelo está repleto de comics de superhéroes, libros de proverbios y citas, mantas de ponis, cosas de comida. Huele a niños y gasolina. Waits se olvidó la tapa del depósito en una gasolinera la noche anterior.

En el asiento delantero, Biff Dawes (1), principal ingeniero de la Sunset Sound Factory (2), trastea con el reproductor de música. Waits —sombrero porkpie roto, vaqueros negros y una camiseta que llevará casi todos los días durante las próximas tres semanas— enciende el motor. Esta noche la luna azulada brilla con tal intensidad que hay gente que ha salido de marcha sin encender los faros delanteros. Waits no ha salido de marcha. Esta noche Waits está trabajando, mezclando su último álbum, y no se fía de los altavoces de gama baja del estudio de Sound Factory. Han pasado parte del máster a una casete, y Dawes la pone en el coche del Waits. Waits le dice a Dawes que no, que no sabe exactamente qué equipo de música lleva el coche, tan solo sabe que es de los que llevas el coche a un sitio y te lo instalan. Waits escucha casi todo en su coche, tiene plena confianza en su coche: le dice a Dawes que el coche escuchó Bone Machine, el último álbum de Waits, y al coche le gustó muchísimo.

«Me alegro», dice Dawes.

Dawes pone un corte y Waits lo sube a todo volumen. Waits dice que el equipo del coche siempre está apagado o tan alto que sus hijos se ponen a botar en los asientos de atrás como si se hubieran vuelto locos. «Les encanta», dice. Mientras escucha el tema, Waits se mueve hacia detrás y hacia delante, contra el volante, con esa intensidad de los niños especiales cuando están concentrados en los sonidos de un mundo interior. Waits dice que le gusta cómo suena ahora la canción, pero, solo para asegurarse, nos salimos todos del Cadillac por el lado del pasajero porque la puerta del conductor no funciona bien, y nos metemos en el BMW de Dawes para escucharlo allí. «Tenemos que hacer esto de vez en cuando», dice Waits, y todos estamos de acuerdo.

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De regreso al estudio, Waits se para y mira su coche. «Se me ocurrió el otro día», dice, «que lo que de verdad me gustaría conducir es un Electra Glide Harley del 66 con las palabras « Policía de San Francisco » escritas por los laterales. Y yo me pondría unos guantes y un casco blancos. No sé por qué, pero es lo que me apetece».

Estamos en Los Ángeles para hablar con Waits sobre su proceso creativo. Waits aquí mezclando la música para The Black Rider, una ópera en la que ha colaborado con Robert Wilson y William S. Burroughs, que ha sido un éxito en Europa y, recientemente, en Nueva York. (3)

En un principio Waits se niega a dejar que entre cualquiera en el estudio mientras está trabajando. «Sería como ver a alguien en la bañera», dice. Y sin embargo, aquí estamos, en la sala de control donde Mike Kloster, el segundo ingeniero, está arreglando el Chamberlain Music Master 600 de Waits, un artilugio con la tapa rota parecido a un órgano que tiene más de 70 sonidos y voces pregrabados en una cinta magnética. Waits se lo compró a unos surferos en Westwood que estaban pitorreándose del instrumento. «Lo vi y me dije: « Te llevo ahora mismo a casa, mi amor »», recuerda Waits. Waits tiene la esperanza de sacarle una voz de mujer a la máquina, pero las piezas de madera, los mecanismos giratorios accionados por cadenas y los cabezales de las cintas están llenos de polvo y en un estadio muy precario. La noche anterior Waits sacó de la nada el sonido de un saxo salvaje que luego se perdió entre relinchos de caballo y silbatos de tren.

Esta noche hay un problema más urgente: hay una toma de tierra caprichosa que está provocando un zumbido y después un ruido en el equipo. Kloster dice que hay que elegir: o zumbido o ruido.

«Me gusta el ruido», dice Waits, «es menos ofensivo. Pero guárdate el zumbido, quizá nos haga falta más adelante».

Waits se pone a tocar el Chamberlain pese a que todavía no se ha calentado, meciéndose hacia delante y hacia detrás, al ritmo sordo de las teclas mudas.

«A esto lo llamamos la sala de control porque vamos a traer todas estas cosas aquí para controlar su evolución», dice. «Algunas cosas las aislaremos y no dejaremos que se oigan. A otras les daremos el tamaño de Godzilla. El Empire State Building lo reduciremos hasta el tamaño de un dominó. Esa silla desaparecerá. Emergerán cosas, da igual lo que hagamos».

Waits enciende un cigarrillo y trata de explicar la paradoja del control en el proceso creativo.

«Tienes que andarte con cuidado con el control», dice Waits. «Es como cuando llevas unos pollos al parque e intentas que se queden todos juntos y les gritas: « ¡Eh, pollos! ¡Venid todos aquí! », y después los juntas a todos y se mueren de un golpe de calor por estar apelotonados».

Waits evoca la voz de una mujer en la máquina y la toca en una escala menor que aprendió de un amigo que vivía en un tráiler cerca de un campamento de vagabundos. «Allí les gustan las escalas menores», dice Waits. «La luz es diferente». Waits le pregunta a Dawes si es posible que la voz de la mujer suene más «fantasmal». A menudo los intercambios entre Waits y Dawes son más evocativos que técnicos. «Métele más pelo a eso, ¿vale, Biff?». «¿Quieres cortarle la cabeza a ese trozo y ver si es posible meterle más improvisación, montarlo por separado y añadirle el batallón de ayer?». «Mira a ver si podemos meter una sombra en el lado izquierdo y me das un azul pálido en medio… ¿y quizá le quitamos el resplandor a ese violín?».

Los dedos romos de Waits se retuercen sobre las teclas, con unos movimientos que tratan de olvidar sus conocimientos previos. «Las manos son como los perros», dice, «van a los mismos sitios en los que han estado. Tienes que tener cuidado cuando quien dirige la música no es la cabeza sino los dedos, que van a los sitios fáciles. Tienes que romperles sus hábitos o, de lo contrario, dejas de explorar, solo tocas lo que te resulta cómodo y agradable. Estoy aprendiendo a romper estos hábitos tocando instrumentos de los que no sé nada de nada, como un fagot o un waterphone (4)».

El waterphone pertenece a la colección de instrumentos exóticos de Waits. Parece como si hubieran soldado dos bandejas de pizza y les hubieran enganchado en el centro un tubo de escape con una cuerda enrollada. En los bordes lleva clavadas unas varas de acero de diversos tamaños. Cuando el agua entra por el tubo de escape en las bandejas de pizza, se tamborilean las varillas con un mazo o frotando un arco para lograr un efecto parcido al fondo de mar en una película de ciencia ficción.

«Prueba a tocarlo», dice Waits. «No hay expertos ni principiantes». Dice que cuando agarras un instrumento estás en la misma posición que todo el mundo. «En la música, me encantan los lugares donde no metes tu ego en el proceso, simplemente saludas al instrumento. A veces a la música le gustarás más si eres más inocente, y querrá quedarse más tiempo contigo. Soy despistado, a veces pierdo las letras, y pienso: « Bueno, tal vez hacía falta que perdiera la letra para tener que escribir otra ». Por eso que me encanta traer nuevos instrumentos que me encuentro por ahí, me encantan los fantasmas en la máquina. A veces pierdes cosas, por ejemplo, « ¿Qué le ha pasado a esa trompeta? ¡Pensé que teníamos esa trompeta! ¿Tenemos que hacerlo de nuevo? No podemos, el trompetista ya no está. Está en Viena, no podemos localizarlo. Entonces será que no hace falta que metamos la trompeta. Tal vez sea mejor sin la trompeta. ¡Y es que lo es! En el fondo, nunca me gustó mucho la trompeta. En el fondo, me alegro de no haber encontrado al trompetista porque entonces nos habríamos sentido obligados a meter la trompeta. Ahora puedo decirle al trompetista que no es que quitáramos la trompeta, no te sientas ofendido, tío, es que la perdimos, sin más »».

De pequeño, a Waits le gustaba balancearse en una gran mecedora con forma de caballo en la sala de estar. A los ocho años, su libro favorito era un cuento en plan «niño con su caballo», pero con un giro inesperado: una chica. Waits recuerda el «párrafo adolescente en el que el niño se tumba junto a la chica, junto a un arroyo, mientras zumban abejas por todos lados». Waits dice que puedes imaginarte el salto que viene a continuación. Dice que sacó el libro de la biblioteca y nunca lo devolvió, lo envolvió en plástico y lo enterró junto a un árbol.

A los 11 años, construyó radios Heathknit con la ayuda de su padre Frank, técnico de radio en la Segunda Guerra Mundial; puso en el tejado una antena hecha con el mango de una escoba, que había conectado a un equipo de radio, para escuchar a Wolfman Jack y al evangelista de Oklahoma City Brother Springer.

A los 14, Waits pasó por un período en el que estaba seguro de que tenía una enfermedad que nadie más tenía. Por la noche, justo cuando su corazón se ralentizaba para dormir, todos los sonidos de su habitación, de su casa, de la calle, subían de volumen y tamaño, como si fueran monstruos.

«Mi mano al frotar las sábanas sonaba como si estuviera manoseando un micrófono en directo», dice Waits. «Mis dedos rugían alrededor de mi cara, en el aire, tratando de pararlo. Los arañazos y los zarpazos en mi cara eran desesperantes, provocaban un ruido atronador. Era algo violento y aterrador para mí de pequeño. Sabía que, fuera lo que fuera, los médicos no podían ayudarme, y que seguramente iba a morirme».

Waits no se lo dijo a nadie, ni siquiera a sus padres, y poco a poco desarrolló sus propias técnicas de meditación para aislar los sonidos y disminuir su volumen. Después de curarse, Waits empezó a grabar sonidos y a estudiarlos, grabándolos en cintas de magnetófonos, amplificando el sonido de su guitarra con un estetoscopio de conductor de ambulancia pegado al cuerpo mientras tocaba.

El padre de Waits, entonces profesor de español de secundaria que también tocaba en una banda de mariachis, enseñó a su hijo a tocar la guitarra. Su padre traía a casa guitarras mexicanas baratas que costaban 9 dólares y duraban dos semanas, se doblaban de manera que las cuerdas se alejaban un par de centímetros del cuello y tenías que tocar con guantes de soldar.

«Acabo de ver a mi padre hoy», dice Waits. «Estábamos leyendo un menú en un restaurante y me dijo, « Vaya, aquí tienen un pollo sin piel, Tom, imagínate lo doloroso que tiene que haber sido para él crecer así », y yo le dije, « Sí, ¿pero y este pollo sin huesos?, eso sí tiene que haber sido una vida complicada”».

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Es casi medianoche en el Sound Factory. A Waits le gustaría añadir una pista de guitarra a la canción «Crossroads». Le gusta el ambiente en el pasillo fuera del estudio, así que Kloster y Dawes le preparan todo el equipo para grabarlo allí. Waits no obtiene exactamente el sonido que quiere, así que Dawes pregunta si le gustaría probar algo llamado «distorsión transitoria de un efecto de micrófono con el condensador sobrecargado».  Traducido, esto significa que Waits tocará la guitarra en el pasillo con un viejo amplificador Fender y lo grabarán a través de unos diminutos micrófonos en un maltrecho radiocasete de 20 años de edad.

Dawes le dice a Waits que puede oír el chirrido de la silla cuando Waits se mueve. Waits le pregunta a Dawes que cómo suena. «Como los frenos de un autobús», dice Dawes. Waits dice que entonces es perfecto, que en todo caso tratará de mecerse al ritmo de la música.

Suena un teléfono en una oficina cercana cuando Waits acaba de doblar la voz para «I’ll Shoot the Moon», cantando por las manos ahuecadas. Dawes hace un gesto de dolor cuando suena el teléfono de nuevo, ya que se oye en la mezcla. «Déjalo, déjalo», dice Waits. «Las canciones dicen « ¡Llámame! »».

Escuchamos tres versiones de una canción antes de que Waits decida en cuál quiere meter una pequeña cantidad de percusión. Está la «versión de crucero», la «versión latina», y la «versión experimental». «Esta es mi Jimmy Durante, esa mi Bar Harbor, esa mi Ethel Merman!», dice Waits. «Sueno tan… ¡continental!».

A la 1:00 am escuchamos la cinta de «Gospel Train», una pieza problemática para orquesta. Dawes le pregunta a Waits si quiere añadir una pista de silbato de tren (5), y Waits dice que no, que le había soltado a la orquesta toda una charla para que tocaran como si la orquesta fuera un tren, y se habían esforzado tanto en ser un tren que si ahora le añadía un silbato de tren se sentirían frustrados. Pero le gustaría que Dawes se esforzara para que el corte tuviera el ambiente de un barco de esclavos de Salvador de Bahía que sale del Amazonas cargado con melaza y caña de azúcar.

«Vale», dice Dawes.

Waits llega tarde a una sesión a mitad de semana. Ha pasado el día con sus hijos, los ha llevado a montar a caballo. Se sienta en la mesa de mezclas, un poco preocupado e incapaz de ponerse cómodo en su silla, hasta que se da cuenta de que está sentado en un biberón que había olvidado en un bolsillo trasero de su pantalón. No habla de su esposa Kathleen o sus tres hijos, pero siempre da la sensación de que sus fotos andan cerca, fotos de recién nacidos en el teclado del Chamberlain, fotos enganchadas en una visera, o entremetidas en un libro.

Es una noche lenta en Sound Factory. Hay pausas largas entre las canciones. Waits y Dawes hablan de un programa de radio sobre jardinería, luego se habla sobre amianto en cohetes enviados al sol. Todos se arremolinan alrededor de un mapa de California en la pared buscando un lago de nombre divertido (6).

En el viaje a casa Waits sigue pensando en la tarde que ha pasado con sus hijos y los caballos.

«Escuché a un mexicano que trabajaba con los caballos hoy y la manera en que hablaba con los caballos era tan musical, tan hermosa… hasta la forma que adoptaba su cuerpo para obtener los sonidos adecuados».

«Siempre he pensado que en la cultura mexicana las canciones viven en el aire, la música es menos preciosista y está más entretejida con la vida», dice Waits. «Hay una manera de incorporar música en nuestras vidas que tiene significado: canciones para celebrar, canciones para enseñar cosas a los niños, canciones de oración, canciones para que crezcan las plantas, canciones para mantener lejos al diablo, canciones para que una chica se enamore de ti. Mis hijos cantan canciones que se inventan, yo las escucho y me las sé de memoria, y estas canciones se han convertido en parte de nuestra vida familiar. Tienes que mantener la música viva en tu vida o la música se convierte en una cosa aislada, como una pastilla que te tomas».

Nos dirigimos a casa en un silencio casi total. «Los niños no tienen conocimientos de música y sin embargo, inventan canciones y cantan todo el día», dice Waits. «¿Quién puede decir que mis melodías son mejores que las suyas?».

Waits es un artista en una cultura que no siempre celebra el viaje del artista, una cultura más preocupada por empaquetar la imagen, más preocupada por saber dónde se encuentra el artista en este mismo instante. Waits no ha estado de gira en seis años. Dice que no está seguro de quién es su público o que es lo que queda de su imagen, aunque sabe que tiene una imagen. Un amigo mío dice con ironía: «Poeta de la noche, bardo de la barra», un lugar que Waits ya no frecuenta. Waits conoce los intríngulis de la imagen: o tienes una que estás tratando de cambiar, o no tienes una y darías cualquier cosa para tenerla. Waits dice que mucha gente ha muerto a causa de las ideas que otras personas tienen sobre ellos. Estas reflexiones están madurando de manera sutil su proceso creativo.

«Antes me ponía como loco cuando estaba de gira, agarraba el banco del piano con los dientes y lo arrojaba, arrancaba trozos de mi americana a mordiscos y se los escupía al público. Me encontraba en algunas situaciones realmente inspiradoras, pero yo estaba tan enfadado —con el equipo de sonido, la banda, el público, por no haber comido— que no me llegaba nada. Ahora tengo que asegurarme de que no me estoy metiendo un chute de público para sentirme como si fuera una gran estrella. Ya lo he hecho antes, todos lo hemos hecho, tratar de llamar la atención del mundo. Siempre me ha dado miedo que de repente el mundo me haga caso, me preste atención y entonces yo me olvide de lo que tenía que decir. Me da miedo que mi único objetivo sea querer llamar la atención».

«Ahora veo que todo se reduce a esos pequeños momentos en que lo que haces aporta algo diferente en algún sentido, como en la película de Hitchcock Lifeboat. El ingeniero, la prostituta, el chico de Brooklyn, cada uno tiene algo que saben hacer para intentar llegar adonde se dirigen. Yo hago pequeñas canciones, tranvías con cerillas. Estoy más interesado en aprender a hacer cosas que no sé cómo hacer. Pocas veces las cosas que sabes hacer te salvan el culo a ti o a otra persona».

Damas y caballeros, Harry’s Harbor Bizarre se enorgullece al presentar, bajo la Gran Carpa esta noche, a las Rarezas Humanas. Así es, verán al Bebé de Tres Cabezas, verán el cerebro de Hitler, verán a Lea Graff, la enana alemana que se sentó en el regazo de J.P. Morgan. Verán a Priscilla Bajano, la mujer mono, a Jo-Jo, el chico con cara de perro. Soy Milton Malone, el esqueleto humano. Vean a Grace McDaniels, la mujer con cara de mula, que además es la mujer más hogareña del mundo.

Estamos escuchando «Lucky Day Overture», la apertura de The Black Rider. Waits está añadiendo risas histéricas de una película japonesa doblada en alemán que grabó de una televisión en Hamburgo a altas horas de la noche. Waits dice que siempre le han fascinado las rarezas humanas, y ha recopilado libros como Believe It or Not (Aunque usted no lo crea) de Ripley, libros de hechos extraños e increíbles.

«A algunos quizá les parezca perturbado o degradante, pero estas personas tenían grandes carreras y eran muy respetadas en el mundo del espectáculo», dice Waits. «Todo el mundo que conozco en el mundo del espectáculo tiene algo sobre ellos, ya sea mental, espiritual o físico, que los convierte en un bicho raro».

Actualmente, entre los libros favoritos de Waits se cuentan Delta de Venus de Anaïs Nin, las historias de Breece D.J. Pancake, y libros de brindis y proverbios. Hace poco leyó el testamento de Napoleón, para averiguar a quién le dio sus calcetines y su ropa interior el pequeño emperador. «A mí siempre me gustaban los libros más raros de la librería», dice Waits. «Carpinteras lesbianas sadomasoquistas con estudios de medicina cuyos padres eran enanos, cosas así».

Kloster termina «Lucky Day Overture» con la grabación de un rugido de león, y después descubre que ha desaparecido una de las cintas enviadas de las sesiones de grabación en Alemania. Después de una búsqueda minuciosa por el estudio y un par de llamadas al extranjero, confieso que tengo una copia pirata de las cintas de trabajo de Waits. Waits parece más complacido que preocupado. Me disculpo y digo que la cinta tiene un sonido crudo ultraínfimo. Él dice que está bien, que algunos de los otros cortes de la nueva versión son también de cintas de trabajo, que después les agregará cosas para que suenen más crudos.

Las cintas de trabajo se hicieron cuando Waits estaba desarrollando ideas. Son cintas grabadas a la mitad de la noche, sin presión, cintas que él estaba seguro de que nunca escucharía nadie.

«Se hicieron en el contexto de dónde quiero posicionarme en términos creativos, en un lugar donde me digo a mí mismo, « Esto no es gran cosa, no es el himno nacional, si no funciona, pues ya está »».

«No importa lo que estés haciendo con tal de que funcione», dice Waits. «A veces entras en el estudio con el puño apretado, en busca de la tensión creativa, y tienes que cambiar de actitud, porque a menudo (la inspiración) te llega cuando no tienes ganas de trabajar. Vas conduciendo y tienes que aparcar, ponerte el sándwich en el regazo, sacar un trozo de papel y escribir una idea que se te acaba de ocurrir. Y sin embargo, hay otras miles de veces en las que te has sentado con el mismo trozo de papel en blanco en una casa con la ventana abierta y los pajaritos cantando y no se te ocurre una mierda. A veces no te surge nada, y tienes que cambiar de actitud, porque no se trata de apretar el puño, sino de abrir la mano».

 

Notas:

(1) Biff Dawes: ingeniero que ha colaborado a menudo con Waits desde Swordfishtrombones (1983). Ingeniero de: Van Morrison, John Stewart, Bob Dylan (Street Legal), Woody Herman, Eagles, Fleetwood Mac, Percussion Profiles, Frank Sinatra, USA For Africa, Blondie, Richard Pryor, Rollins band, Huey Lewis & The News, Pat Benatar, Motley Crue, Mitch Hedberg, Megadeth, John Lee Hooker, Great White, Matthew Sweet, YES, Devo, Loverboy. Ingeniero jefe de Westwood One (Design FX Audio). Más información: Who’s Who?

(2) Sunset Sound Factory: a principios de los noventa Waits había estado grabando en el estudio Prairie Sun en Cotati/ California (Night On Earth, Bone Machine, The Black Rider (Tchad Blacke tracks) y Mule Variations), pero por razones desconocidos cambió a Sunset Sound. Sunset Sound (en Sunset Boulevard, en Hollywood) lo fundó en 1958 el director musical de Walt Disney, Tutti Camarata. En 1981 el estudio cambió de nombre a Sunset Sound factory. Más información: Web de Sunset Sound

(3) Brooklyn Academy of Music (Next Wave Festival), New York City/ USA, 20 nov- 1 dic, 1993 (producción de Wilson).

(4) Definición en Wikipedia.

(5) La versión publicada (The Black Rider, 1993) sí tiene el silbato de tren. Esta es la letra: Gospel Train

(6) No se menciona ningún lago en ninguna canción de Black Rider. Quizá se haya convertido en «Brennan’s Glenn» (The Briar And The Rose, 1993): “Y junto a Brennan’s Glenn crecen una zarza y una rosa”. Letras: The Briar And The Rose

 

 

[Publicado originariamente en Spin (EE.UU.), junio, 1994 – traducción de Tomás Cobos – reproducido en http://www.dirtyworkseditorial.com]

De Platão a John Locke, de Santo Agostinho aos povos originários, um breve passeio pela busca da felicidade. Se modernidade reduziu-a ao consumismo vazio, é hora de desmercantilizar o ideal de prosperidade – e celebrar o equilíbrio, os afetos e a vida coletiva

 

Escrito por por Serge Latouche

Uma intolerância insana nos cerca. Seu cavalo de Troia é a palavra felicidade. E eu acho que isso é mortal.” René Char [1]

Embora a felicidade geralmente esteja associada à abundância, ela nunca foi associada à frugalidade. A ideologia da felicidade desenvolveu-se, efetivamente, junto com o progresso, com a modernidade. “Nadar em abundância”, segundo esta expressão popular, seria viver no conforto e nas riquezas materiais, em meio a um acúmulo de objetos que supostamente geram bem-estar. Ao contrário, a frugalidade, sem necessariamente ser austera, pode ser feliz, apesar de tornar a economia de consumo desnecessária. A frugalidade implica apenas uma autolimitação voluntária de nossas necessidades, mas não exclui o convívio ou uma certa forma de hedonismo. A gastronomia, entendida como a arte de comer bem graças a uma cozinha saudável e requintada, sem ser ascética ou orgiástica, faz parte dessa arte de viver preconizada pelo decrescimento.[2] É evidente que o decrescimento não se pretende constituir como o único ingrediente da alegria para se viver a frugalidade e a convivência coletiva. A associação do epicurismo com o decrescimento não visa antagonizar aqueles “opositores do crescimento” – Epicuro é considerado, com efeito, um precursor. [3] Em qualquer caso, é uma referência à sua filosofia autêntica e não à deformação vulgar que foi feita dela …

Os paradoxos da felicidade surgem de forma surpreendente, se refletirmos sobre o contraste entre as ambiguidades da expressão “decrescimento feliz” que me foi atribuída erroneamente, que na verdade foi proposta por Maurizio Pallante como título de um manifesto, e a famosa expressão de Saint-Just (1767-1794): “a felicidade é uma ideia nova na Europa”. É claro que se Pallante lançou seu manifesto com esse título, não foi porque a felicidade seria uma ideia nova ligada ao programa da modernidade, que dará origem à sociedade do crescimento, ou seja, a maior felicidade para o maior número de pessoas, mas porque a felicidade parece uma aspiração compartilhada por todos: ela é universal e transhistórica. [4]

Temos, especificamente, uma infinidade de testemunhos segundo os quais a felicidade seria uma aspiração congênita da natureza humana, se aceitarmos sem crítica as traduções de autores antigos ou estrangeiros. Sêneca, em seu De vita beata, escreveu, por exemplo: “Todo mundo quer viver feliz, mas não sabe o que faz a vida feliz”. Agostinho, num texto com o mesmo título, apesar de defender a austeridade, compartilhava a mesma linha: “O desejo da felicidade é essencial no homem; é o motivo de todas as nossas ações”. Também Spinoza em Ética (1677): “O desejo de viver feliz ou de bem viver, de bem agir, é a própria essência do homem”. E Pascal (1670) diz ainda mais explicitamente: “Todos os homens procuram a felicidade. É assim, sem exceção, mesmo que usem meios diferentes. Todo mundo tende a esse objetivo. O que faz com que alguns vão para a guerra e outros não é o mesmo desejo que está em ambos, acompanhado por diferentes pontos de vista. A vontade nunca fez qualquer outra ação senão dirigir-se a esse objetivo. É o motivo de todas as ações dos homens, mesmo daqueles que se enforcam”. (Texto “A boa soberana”, em Pensamentos). John Locke, em seu ensaio sobre a compreensão humana, fala do instinto de “busca da felicidade”. “A suprema perfeição de uma natureza razoável” – escreveu ele – “reside na busca cuidadosa e constante da felicidade autêntica e firme, bem como na preocupação de que não tomemos uma felicidade imaginária por uma felicidade real, que é o fundamento necessário de nossa liberdade”. Em qualquer caso, é importante frisar, nas teologias medievais, de acordo com Santo Agostinho, apenas a vida de um asceta e a abstinência defendida pelo cristianismo permitem alcançar “beatitude”, ainda que quase unicamente post-mortem.

Se a declaração de Saint-Just for levada muito a sério, o que emerge, às vésperas da Revolução Francesa, é uma aspiração diferente da felicidade celestial e da felicidade pública das surgidas anteriormente. [5] O conteúdo da felicidade beata mudou profundamente. A partir desse momento, transformou-se em uma questão de bem-estar material e individual, antecâmara do PIB (Produto Interno Bruto) per capita dos economistas cuja dimensão ética é fraca, e até nula. Portanto, é preciso questionar o escândalo semântico: as palavras, ao mesmo tempo que nos permitem comunicar e compreendermo-nos uns aos outros, são também armadilhas, fontes de mal-entendidos. Se é difícil, em uma primeira aproximação, sustentar que a busca pela felicidade não apareceu até os séculos XVII e XVIII, é claro que a eudaimonia buscada pelos gregos, algo como a vida boa e a cidade feliz, não tem muito a ver com a felicidade (happiness) de Locke e Bentham. Seria conveniente, no mínimo, falar de uma felicidade antiga e de uma felicidade moderna, como Benjamin Constant fala de uma liberdade dos Antigos e de uma liberdade dos Modernos.

Podemos fazer a hipótese de que existe em todas as comunidades humanas e para cada um de seus membros o anseio por uma vida “boa”. Podemos supor, pelas necessidades da pesquisa (e certamente erradamente), que a expressão “boa vida” constitui um termo neutro e sem conotação para designar aquele anseio pluriversal e transhistórico que se traduz em diferentes línguas, culturas e épocas, através de diferentes conceitos como: felicidade, Glück, bonheur, felicità, happiness, etc… e também como bamtaare (pular), sumak kawsay (quíchua), etc. Manteremos todas essas expressões para aquilo que o filósofo e teólogo indo-catalão Raimon Panikkar chamou de equivalentes homeomórficos da “vida boa”. [6] A “felicidade”, em suas diferentes variantes linguísticas europeias, mas especialmente no sentido francês do termo bonheur, certamente constituiu a forma de “boa vida” da modernidade nascente.

Apesar do grande interesse de tal investigação, aqui não nos interessa saber como a vida boa foi personificada pela primeira vez em beatitude medieval, mas apenas no duplo movimento de redução e involução que ocorreu a partir do Iluminismo até os dias de hoje: do surgimento de felicidade reduzida a um viés econômico como o do Produto Interno Bruto per capita e, depois, a crítica dos indicadores de riqueza para o nascimento do desejo redescoberto para o bem-estar, a abundância frugal para a sobriedade feliz, em um contexto de prosperidade sem crescimento, como expressou Tim Jackson. [7] Finalmente, se tomarmos ao pé da letra a frase de René Char citada como uma introdução ao texto, a palavra “felicidade” deve ser adicionado à lista de “palavras tóxicas” feitas por Ivan Illich, ao lado do desenvolvimento, meio ambiente, igualdade, ajuda, mercado, necessidade, etc, devido à confusão que ela gera e os enganos que transmite. [8]

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Notas:

[1] René Char, Inquérito da base e do topo , tradução de Jorge Riechmann, Ardora Editorial, Madrid, 1999.

[2] Ao me conceder o prêmio Pelegrino Artusi, em homenagem ao famoso gastrônomo italiano (1820-1911), autor do mais famoso tratado sobre cozinha italiana, o júri de Forlimpopoli, sua cidade natal, não se enganou. Esse júri compreendeu a relação entre a Ciência na cozinha e a Arte de comer bem [ Ciência na cozinha e a arte de comer bem, livro de Pelegrino Artusi, editora Alba, Barcelona, ​​2010] e o decrescimento. Esse livro, que, mesmo durante a vida de seu autor, teve inúmeras reedições, foi por muito tempo o único livro que os pobres possuíam, com o qual gerações de italianos aprenderam a ler. Com efeito, oferece receitas úteis para todas as classes sociais e participa, sem dúvida, sem ter consciência de uma arte de viver frugal.

[3] Ver Étienne Helmer, Épicure ou l’économie du bonheur, Le Passager clandestin, col. « Les précurseurs de la décroissance », Neuvy-en-Champagne, 2013.

[4] Maurizio Pallante, La decrescita happy. A qualità della vita não depende do PIL . Mondadori, Ediz. por la Descrecita Felice, 2011.

[5] Beatus expressa o estado de imaginação de quem tem o que deseja, enquanto felix expressa o estado de coração pronto para o prazer. Beatitudo, latim, em beatitud castelhana, também traduzido por felicidade (bonheur, dicionário De Wailly), o termo latino é usado em francês para designar felicidade no sentido religioso, em beatitudine italiana : godimento interiore (alegria interior).

[6] «Os equivalentes homeomórficos não são simples traduções literais, nem simplesmente traduzem o papel que a palavra original pretende ter, mas visam uma função equivalente (análoga) ao papel assumido pela filosofia. Portanto, é um equivalente não conceitual, mas funcional, ou seja, uma analogia de terceiro grau. Não se busca a mesma função, mas a função equivalente à exercida pela noção original na cosmovisão correspondente (Raimon Panikkar, «Religião, filosofia e cultura», in Illus. Revista de Ciencias de las Religiones , nº 1, 1996, pp 125-148.

[7] Tim Jackson, Prosperidade sem crescimento: economia para um planeta finito, Icaria Editorial, Barcelona, ​​2011.

[8] Wolfgang Sachs, ed. Dicionário de Desenvolvimento, um guia do conhecimento como poder. Editado por Wolfgang Sachs, PRATEC. Projeto Andino de Tecnologias Camponesas, 1996 para a presente edição. Baixe em: Presentacion.p65 (Estudioscriticosdesarrollo.com) .

 

 

[Tradução: Rôney Rodrigues | Imagem: Rui Palha – fonte: http://www.outraspalavras.net]

António Lobo Antunes, 2010

Publié par CLAUDIOFZA

(merci à Colette Weibel et à Léon-Marc Lévy)

http://www.lacauselitteraire.fr/le-cul-de-judas-antonio-lobo-antunes-par-leon-marc-levy?fbclid=IwAR0cGLIlED3Io_GczgEweASEmFgYWfokCIQG_Crdle2LhMGfHmh_Qo_ezzo

António Lobo Antunes est né le 1 septembre 1942 à Lisbonne, dans le quartier de Benfica. Il est issu d’une famille de la grande bourgeoisie portugaise. Son père était neurologue. Il avait cinq frères. Il fait des études de médecine et participe en tant que médecin militaire à la guerre d’Angola de janvier 1971 à avril 1973. Cette expérience est centrale dans ses trois premiers romans : Mémoire d’éléphant (1979), Le Cul de Judas (1979) et Connaissance de l’enfer (1980). À son retour d’Angola, il se spécialise en psychiatrie. Il exerce à l’hôpital Miguel Lombarda de Lisbonne jusqu’en 1985. Il obtient le prix Camões en 2007. En France, il est publié chez Christian Bourgois et aux Éditions Métailié.

J’ai lu, il y a longtemps, le livre d’entretiens de Maria Luisa Blanco, Conversation avec António Lobo Antunes (Christian Bourgois éditeur, 2004). Je suis allé le rechercher dans ma bibliothèque ainsi que Le cul de Judas.

Quelques citations:

“En ce qui concerne les livres, c’est ceux qui sont les plus simples en apparence qui s’avèrent être les plus difficiles, comme le Quichotte, par exemple. Cervantes est un des écrivains qui me transportent le plus, qui me laissent toujours bouche bée. Sterne, avec son Tristam Shandy, ce roman extraordinaire, est de ceux-là également.” “Les personnages de mes livres me poursuivent, c’est comme si je vivais entouré de fantômes.”

“Les personnages de mes livres me poursuivent, c’est comme si je vivais entouré de fantômes.”

“Quand j’écris, je dois prendre du valium.”

“Je me souviens de l’écrivain Thomas Wolfe : quand il a fait paraître son premier roman, qui était autobiographique, on lui a demandé comment il pouvait présenter ses parents d’une façon aussi brutale. Il a été déconcerté parce qu’il disait qu’à ses yeux c’étaient des gens de valeur, que c’était ce qu’il s’était efforcé de transmettre, et qu’il ne comprenait pas pourquoi les autres l’avaient interprété autrement. Il était réellement déconcerté. C’est un peu la même chose qui se passe pour moi.”

“Pour moi, la guerre a signifié une très grande souffrance, mais elle m’a beaucoup apporté.”

“Vivre, c’est comme écrire, mais sans pouvoir corriger.”

“Dans mon roman Le Cul de Judas, je raconte beaucoup de choses de ma vie en Afrique. je parle d’un missionnaire basque qui s’est présenté en disant : “Je suis basque, et je suis un ami intime de ce salaud de Francisco Franco” et j’ai reproduit la phrase exactement comme il l’avait dite. Il passait son temps à compiler des proverbes et des poèmes oraux qui étaient d’une beauté extraordinaire, et la police politique l’a tué. il appartenait à un ordre missionnaire, et moi j’ai été impressionné, parce que c’était la première fois que j’entendais un curé dire “salaud”. Cet homme était seulement venu pour tenter d’évangéliser les gens de là-bas.”

“Je me sens terriblement orphelin…”

“Je sens que je ne suis de nulle part…”

“…Quand l’inspiration est très abondante, on ne peut pas tout mettre dans un petit récit. Et quand on a lu Tchékhov, Cortázar, Katherine Mansfield, qu’est-ce qu’on peut écrire après avoir lu ce qu’ils ont fait ? Ils ont la concision qu’il me manque.”

“Écrire c’est une drogue dure.”

“…mais le lyrisme ibérique est très difficile à traduire. il est très dionysiaque. Comment traduire Lorca ? et certains poèmes de Machado ? il y a de très bons poètes en langue espagnole. Quevedo, par exemple, saint Jean de la Croix. Quels grand poètes ! Il nous laissent sans voix. Moi, au fond, j’aimerais écrire des romans qui soient comme leurs poèmes.”

“Je continue à aller dans les librairies et à en ressortir chargé de livres parce que j’aime tous les livres, même les mauvais. Je lis tout ce qui est imprimé. C’est une boulimie qui m’a accompagné toute ma vie et qui me tient encore.”

Os Cus de Judas est une phrase toute faite qui pourrait se traduire par quelque chose comme “au diable-vauvert”.

“Le suicide est une présence constante. Je suis conscient qu’il existe en moi une dimension autodestructrice.”

“Moi, au fond, je suis un puritain.”

“Je me rappelle quels ont été les vainqueurs du Tour de France d’il y a très longtemps…les équipes de foot. Je me dis parfois que j’emmagasine des choses inutiles, mais c’est bon pour écrire parce que c’est avec la mémoire qu’on écrit.”

“J’envie énormément les poètes. Si j’étais capable d’écrire comme Lorca… Personne n’écrit de romans comme moi, mais je suis un poète raté. J’aime Salinas, Cernuda , j’aime les poètes solaires, lyriques, dionysiaques…Mais surtout Federico García Lorca; il m’émeut: “Cómo canta la noche, cómo canta…/ qué espesura de anémonas levanta…” Vous croyez qu’on peut mieux écrire ? Je n’ai pas la veine poétique. Pour moi, la vie, c’est ça : “Je t’aime tant que l’air me fait mal, et mon cœur, et mon chapeau… ” C’est si vrai, c’est si fort… Il me semble que Lorca est un poète dont on ne reconnaît pas la valeur. Peut-être parce qu’il est trop connu et que nous, les intellectuels, comme vous le savez, nous sommes plus attirés par des poètes plus nobles, plus hermétiques. Mais il y a chez Lorca une pureté, une force… “Solo el misterio te hace vivir…” J’aurais dû écrire ça, mais je n’ai aucun talent dans ce domaine. Peut-être que les bons romanciers sont des poètes ratés. Je ne sais pas.”

 

[Source : http://www.lesvraisvoyageurs.com]

 

 

Laura e Cristina son dúas rapazas que comezaron a divulgar contido gastronómico en galego a principios de ano. A través dunha conta chamada “Como arrecende”, comparten receitas e consellos sobre cociña nas redes sociais Instagram e Twitter. Buscan que existan máis publicacións sobre gastronomía nas redes sociais en lingua galega, para achegar o seu gran de area ao proceso de normalización da lingua en ámbitos menos habituais, como é o mundo culinario nas novas redes.

Laura, á esquerda, e Cristina comezaron en febreiro con “Como arrecende”.

Por Xosé Barros Blanco

-En que consiste “Como arrecende”? Por que decidiron poñelo en funcionamento?

“Como arrecende” é unha conta de cociña e de difusión de fraseoloxía galega relacionada coa gastronomía. Botamos a andar o proxecto en febreiro, nun momento no que a tónica do día a día era a de fechamentos perimetrais e prohibición de quedar con persoas non conviventes. Nesta aventura atopamos a forma de conxugar dúas das nosas paixóns: a cociña e as redes sociais, ademais de mantérmonos unidas e distraídas nun momento anímico difícil para ambas, lonxe dos nosos fogares e familias. Decidimos creala porque botabamos en falta na rede contido en galego como o que nós consumiamos habitualmente, aínda que hai que dicir que polo camiño descubrimos unha pequena e acolledora comunidade de contas de cociña na nosa lingua. Oxalá cada día sexamos máis.

-Cal é o obxectivo do proxecto?

Penso que continuar aprendendo día a día para mellorar a calidade das nosas publicacións e, sobre todo, pasalo ben, achegando a cociña e o galego a quen queira que lle interese pasarse pola nosa conta.

-Que tipo de receitas comparten?

En xeral son receitas fáciles, rápidas e accesíbeis para calquera persoa. Están pensadas para xente que non dispón de moito tempo, orzamento ou experiencia na cociña, pero que gustan de comer ben e de probar cousas novas de todo tipo: compartimos receitas de entrantes, acompañantes, pratos principais e sobremesas. Intentamos tamén buscar certo equilibrio e que boa parte das nosas receitas sexan aptas, ou cando menos adaptábeis, para persoas que manteñen unha alimentación vexetariana e vegana.

-Por que decidiron apostar por ese formato para difundir o seu contido?

Acabamos de aterrar en Twitter, mais os nosos comezos foron en Instagram. Escollemos esta rede porque o formato de fotografía era o que mellor se adecuaba ao que queríamos publicar. Intentamos coidar a estética das publicacións o máximo posíbel e interactuar moito cos nosos seguidores, que son a nosa pequeniña comunidade. En Twitter o noso obxectivo é chegar a un público máis amplo e dar a coñecer o que facemos.

-Que acollida está a ter polo de agora o seu proxecto?

Pódese dicir que desbordou por completo as nosas expectativas, aínda que eran bastante modestas. Pensabamos que nos seguiría simplemente o noso círculo de amizades e familia máis próxima, pero para a nosa sorpresa, comezou a seguirnos e recomendarnos moita outra xente que non temos o pracer de coñecer de xeito presencial.

-Plans de futuro? Gustaríalles probar con outros formatos? 

Neste momento estamos centradas en darlle continuidade ao proxecto actual. Somos conscientes do potencial de formatos como Reels ou Tiktok, pero polo de agora non os contemplamos. Pensamos que familiarizarnos con eles e producir contido para máis plataformas require un tempo que por desgraza non temos. O primordial para nós agora mesmo é gozar do que facemos sen abafarnos.

-Este tipo de proxectos poden axudar a que a xente se anime a falar en galego.

Si, por suposto. Temos constancia de que nos seguen varias persoas de fóra da Galiza que desexan aprender o noso idioma e doutras tantas que cambian a súa lingua á hora de interactuar connosco. En xeral, lonxe de atopar reticencias ou prexuízos absurdos, cremos que o feito de publicar en galego fixo que nos seguise moita máis xente. Hai vontade de cociñar e hai vontade de facelo en galego!

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

Escrito por L. C. Carballal

A palabra latina pra denominar o concepto da estrutura reprodutora das plantas que producen sementes é “flos/floris” e da segunda forma procede a denominación máis estendida entre as linguas romances co mesmo significado: flor (galego-portugués, asturleonés, castelán, aragonés, catalán, occitano), fleur (francés, picardo, valón), flè (haitiano), fiore (italiano, corso), fior (véneto), fiùr (lombardo), flôr (friulano), flu (ladino), flur (romanche), floare (romanés) etc.; e mesmo pasou a linguas non romances como: flower (inglés), flouer (escocés), floro (esperanto), fjura (maltés) ou lore (éuscaro).

Mais a forma culta e estándar presenta dúas variantes –tal como recolle o Atlas Lingüístico Galego (ALGa, vol. VI, 2015) e maila tradición escrita–: unha con rotacismo na forma “fror”, que amais é a forma preferida polo estándar leonés: “fror”, que tamén admite as variantes “flor e frol”, e no estándar sardo: “frore”; e outra con metátese na forma “frol”, que tamén é a forma estándar do mirandés: “frol” e variante, como xa dixen, admitida do leonés. Ámbalas formas aparecen representadas amplamente nos textos medievais xunto coa forma estandarizada, así consultando o TMILG (Tesouro Medieval Informatizado da Lingua Galega) obtemos que a forma singular “frol” (26 rexistros) é a máis usada seguida de “fror” (23 rexistros) e, por último, “flor” (15 rexistros), mentres que en plural a forma máis usada é “flores” (38 rexistros), seguida de “frores” (13 rexistros) e, rematando, “froles” (10 rexistros); mais se xuntamos as palabras en singular e plural a máis frecuente é “flor/flores” (53 rexistros), seguida de “fror/frores” e “frol/froles” (ambas con 36 rexistros). Con todo, hai que matizar que a forma “fror” é a máis usada no s. XIII (30 rexistros contra 19 de “flor” e 9 de “frol”) e a única usada no s. XV (2 rexistros), mentres que “flor” é a máis rexistrada no s. XIV (34 veces contra 27 de “frol” e 4 “fror”).

En definitiva, que as tres variantes forman parte da nosa lingua dende sempre, mais a palabra “flor” atinxiu o seu status de forma estándar por mor de ser a máis conservadora e, sobor todo, coincidir coas formas estándares do castelán e portugués. Secasí, as outras formas sempre tiveron certo uso literario no galego moderno e contemporáneo, tal como se comproba consultando o TILG (Tesouro Informatizado da Lingua Galega), onde a forma “flor/flores” é a máis empregada (1.247 veces en singular e 3.310 en plural) pro non a gran distancia de “frol/froles” (895 en s. e 1.247 en pl.), que rexistra un anómalo plural “frols” en 23 ocasións (usado mesmo por Rosalía en “Follas Novas”: negra e sin frolsabrochan nos campos as frols), nin de “fror/frores” (626 en s. e 1.276 en pl.). No entanto, tanto “frol”, documentada dende 1807, coma “fror”, rexistrada xa en 1612, deixan de se usar no galego literario durante a primeira década do noso século (2006 e 2007 son os derradeiros anos en que se rexistran respectivamente): o estándar impúxose.

A forma “flor” e variantes deron lugar a unha gran “familia léxica” (conforme o dicionario da RAG): flora, floración, floral, floraría/-ería, floreada/-o, floreal, florear, florecemento, florecente, florecer, floreiro, floreo, florete, florícola, floricultor/-ra, floricultura, florida/-o, floridamente, florídeas, florilexio, florín, florista e florón; mais o ALGa (vol VI, 2015) recolle as seguintes variantes prós verbos “florecer, florear”: afloraraflorecerenflorecerfrolearfrolecer e frorecer; o Dicionario Estraviz as seguintes variantes pra “flor”, “florear” e “florescer”: enflorar, florejar, florir, frol, fror e frorecer; e o Gran Dicionario Xerais da Lingua [GDXL] (flor/florear/florecer), sinalando as que considera incorrectas con asterisco: *enfrolecer, *enfrorecer, *florescer, florir, flurir, frol, frolear, frolecer, *frolescer, fror, *frorear, frorecer, frorescer, *frorir.

Con todo, no galego medio (do s. XVI ao s. XVIII) e contemporáneo testemúñanse as formas palatalizadas chor e chur e mais formas derivadas, que presentan a esperábel conversión fonética do galego patrimonial “lat. Fl- > gl. Ch-“ (ex.: afflare > achar, flamma > chama ou inflare > inchar). Os testemuños rexistrados son varios: “chor” (Vegetables de Galicia, 1790c e Ensayo para la historia general botánica de Galicia, 1794, Fr.J. Sobreira); “chorido” (Elementos etymologicos según el methodo de Euclides, ca. 1766, Fr. Martín Sarmiento; Apuntamientos para un discurso apologético sobre etimologías, 1758, Fr. Martín Sarmiento); “chorima”, “chores”, “churida” e “chorir” (Glosario de voces galegas de hoxe, Anexo 27 de Verba, 1985, C. García); “chore” (Contribución al diccionario gallego, 1967, Aníbal Otero) e “chora” e “chore” co significado de “flor do toxo” nalgunhas aldeas do oriente de Lugo (Aníbal Otero); “chore” (Diccionario galego-castelán, 1972, X.L. Franco Grande); “chur” e “churir” (Frampas, contribución al diccionario gallego, 1988, E. Rivas Quintas); “chor/chur” (Beba, San Cristovo, Espiñaredo e Lamea, C; San Cibrao, Meira, Vilarín do Castelo e Rao, LU; Calvos e San Roque, OU) e sinónimos do verbo “florecer, florear”: “chorar” (Ferrol), “chorear” (Lamea, C; San Cibrao e Palas de Rei, LU), “chorrear” (Toques, C), “churir” (Ramirás, Pedrenda e San Roque, OU; Meira, LU) e “churrir” (Meira, LU) (ALGa, vol. III, 1999, e VI, 2015); “churir” [florecer] (C. García González, 1985, e E. Rivas Quintas, 2001); “chor”, “chore” e “chur” [flor], “chorecer”, “choridar”, “churidar” e “churir” [florecer] (Gran Dicionario Xerais da Lingua, 2009); “chor” [flor], “chorecer” [agromar folhas e flores], e “choridar” e “churidar” [florescer] (Dicionario Estraviz); “chor” [flor] (Gran Dicionario Século 21 da Lingua Galega, 2005); e “chor” [literario Flor] (dicionario da RAG).

Esta mudanza fonética tamén se deu nalgunhas linguas italianas como: ciöf (ladino), sciuore (napolitano) ou ciuri (siciliano). Mais no caso galego, segundo o profesor R. Mariño Paz (Fonética e Fonoloxía Históricas da Lingua Falega, 2017), a palatización consonántica de “flore” en “chor” ou “chur” debeuse de dar a partir do modelo verbal “churir”, variante harmonizada de “chorir”, malia que “flor”, a variante conservadora que non cultismo, e os verbos “florecer” e “florear” sempre foron as formas predominantes na nosa lingua dende a época medieval, onde só se rexistra o topónimo “Chorente” (A vida e a fala dos devanceiros, 1967, X. Ferro Couselo), fronte á limitada difusión xeográfica e social das formas palatizadas.

Por veces as formas menos prestixiosas: “chor” e derivados, adoitan usarse pra denominar restritivamente as “flores silvestres e das árbores froiteiras” fronte ás cultivadas: “chora” [flor da oliveira e do castiñeiro] (Anibal Otero, 1967; X.L. Franco Grande, 1972; e GDXL, 2009) e [floración do liño] (Glosario de voces galegas de hoxe, 1985, C. García González), “chur” [flor das árbores froiteiras] (Dicionario Galaxia de Usos e Dificultades da Lingua Galega, 2004), “chures” [flor brava] (Ramirás, OU) (ALGa, vol. VI, 2015), “chorar” [botar flor o liño] (Glosario de voces galegas de hoxe, 1985, C. García González). É fenómeno que tamén coñece o inglés, onde as formas xermánicas: “bloom” e “blossom” (neerlandés “bloem”, frisón “blom”, danés “blomst” etc.), desprazadas polo galicismo “flower”, son a miúdo usadas pras flores bravas e, sobor todo, a última pra denominar as flores das árbores froiteiras, así: “cherry blossom” (flor da cerdeira), “orange blossom” (azar ou flor da laranxeira), “peach blossom” (flor do pexegueiro) etc.

O dicionario da RAG recolle como denominacións específicas pra “flor do toxo ou da xesta”: “chorima”, “chorida” e “churida” –forma menos recomendábel–, aínda que logo na entrada “bouza” empregue como frase de uso: “Na primavera, a flor da xesta pinta as bouzas de amarelo”, nunha clara incoherencia lexicográfica. O Gran Dicionario Xerais da Lingua rexistra “chorida” e “chorima”, coas variantes “churida”, “churima” e “churuma”, pra denominar a “flor do toxo ou da xesta”, pro por extensión pra “calquera tipo de flor”; e o Gran Dicionario Século 21 da Lingua Galega (2005): “chorima” e “chorida” [flor do toxo]. Tamén o dicionario Estraviz incorpora as voces: “chorida” e “chore” [flor/flor do tojo e da gesta] e “chorima” e “churima” [flor do tojo e da gesta]. O ALGa (vol. VI, 2015) recolle tamén os nomes: “churisma” (Cedeira, C) e “chiruma” (A Lama, PO), pra flor do toxo, e “churida” (Cervantes, LU) pra flor da xesta. E a entrada “chorima” ou “chorida” da Wikipedia recolle outras variantes dialectais [sic]: charumacherumiachirumiachourima, churumachusmigo e xorima (fala mindoniense). A etimoloxía de “chorima” remite ao latín “florissima”, mentres que “chorida” provén do participio feminino do verbo “chorir”, do latín tardío “florire < florere”, que deu en portugués e catalán o verbo “florir”. Malia a súa ausencia do dicionario da RAG, este verbo “florir” é recollido polo dicionario Estraviz e polo Gran Dicionario Xerais da Lingua, e rexistrado nas localidades ourensás Ramirás e Viana do Bolo, nas zamoranas de Lubián e Hermisende e nas leonesas de Candín e Corullón no ALGa (vol. VI, 2015), amais da súa variante “frorir” polo Diccionario galego-castelán e Vocabulario castelán-galego (1979) de L. Carré Alvarellos.

Aínda que a maioría das denominacións específicas de flores teñen outras orixes etimolóxicas: candea, candeón ou recandea [inflorescencia en forma de espiga do castiñeiro, bidueiro, millo etc.] e candear ou recandear [botar a candea ou recandea] (GDXL, dRAG), cenceno, pabón, pendón ou pubela [flor dos cereais, en especial do millo] e cencenar [floreceren os cereais] (GDXL, dRAG), galana [flor silvestre en xeral] (Glosario de voces galegas de hoxe, 1985, C. García González; GDXL, 2009) ou [Margarida. Flor] (Dicionario Estraviz), ou marroca [flor da cebola, de forma esférica] (GDXL, dRAG).

Os dicionarios portugueses non adoitan recoller estas verbas como en uso, fóra do Aulete digital que dá “chor” como arcaísmo ou o Wikcionário lusófono que a recolle como dialectalismo trasmontano co significado de “flor” e de “floración das árbores froiteiras”. Xa que logo, hai algunhas referencias dialectais e históricas que aboan a súa existencia na lingua irmá. O Dicionário da Língua Portuguesa (Porto ed., 1987) incorpora os seguintes lemas: “chora” – (prov.) flor da oliveira ou sobreiro; “chorão” – bot. planta herbácea, da fam. das Amarantáceas (de chor, do lat. flore+ão); e “chorina” – bot. planta ornamental da fam. das Umbelíferas (de chor, do lat flore+ina). Na Revista Lusitana (vol. III, 1895), proverbio trasmontano sobor a plantación da oliveira: “No tempo da chor, é cortar e pôr”; e así mesmo a afirmación por Carolina Michaëlis de Vasconcelos de que o poeta Sá de Miranda (1481-1558) emprega unha vez o provincialismo miñoto “chorecer” co significado de “florecer”. Como se comproba son moi escasos os rexistros de “chor” e derivados na lingua portuguesa, vocábulo que xa, en 1899, o dicionario de Cândido de Figueirido sinala como “termo antigo”.

Chama a atención que estas palabras patrimoniais non achen acomodo na literatura galega ou sexan escasamente usadas, malia que estean recollidas e autorizadas por tódolos dicionarios actuais da lingua galega: dicionario da RAG, Gran Dicionario Xerais da Lingua, Dicionário Estraviz ou Gran Dicionario Século 21. Mais se consultamos o TILG (Tesouro Informatizado da Lingua Galega) comprobamos que “chor”, “chorida (subs.)”, “chorear” ou “chorir” non aparecen en ningunha obra contemporánea das rexistradas por este corpus e que “chorima” apenas é empregada por algúns escritores dende a segunda metade do s. XX: E. Blanco-Amor (Cancioneiro, 1956), X. Mª Díaz Castro (Nimbos, 1961), Aquilino Iglesia Alvariño (De día a día, 1060), Manuel Rivas (En salvaxe compaña, 1993), X.Mª Pérez Parallé (Poemas, cantigas, 1995) e Rosa Aneiros (Corazóns amolecidos en salitre, 2002); e os participios “chorida” (Pascua chorida) só aparece na obra Morte de rei (1996) de D.X. Cabana, e “chorido” en Eduardo Pondal (Poemas manuscritos, 1917) e F. Bouza Brey (Seitura, 1955).

Curiosamente, tamén a forma palatalizada deu lugar por derivación a un dos nomes cos que denominamos os lepidópteros diurnos en galego: “choruma”, recollido polo dicionario da RAG xunto cos seus sinónimos: “bolboreta”, “papoia” e “paxarela”.

Mais como digo no título, na nosa lingua unha rosa (dRAG: por extensión, Calquera flor) non sempre é unha rosa, xa que este nome específico do xénero Rosa ampliou o seu significado orixinal pra denominar calquera tipo de flor na lingua popular de zonas da Cruña, Pontevedra e norte de Lugo, como tamén ocorreu coa difundida flor da caraveleira, o caravel (dRAG: por extensión, Calquera flor), que tamén se converteu en sinónimo de flor na fala popular da Cruña, Pontevedra e sur de Ourense, (ALGa, vol. VI, 2015) polo que podemos dicir sen caer en incorrección semántica que “a primavera enche os campos de rosas de moitos tamaños e cores” ou que “os patios cordobeses son soados polos seus abondosos testos con caraveis de moitas especies”. A primeira palabra mesmo deu lugar a un verbo sinónimo de “florecer”: rosear (dRAG: [Planta] botar flores). Esta ampliación semántica dunha denominación específica de flor non é unha excepcionalidade galega porque o friulano, lingua retorrománica oriental no NE de Italia, tamén usa a verba “rose” co significado xeral de “flor”. Estas sinonimias están perfeitamente recollidas polos tres principais dicionarios galegos: dicionario da RAG, Dicionário Estraviz e Gran Dicionario Xerais da Lingua.

Non existe ningún motivo pra non usarmos, ao menos, tódalas palabras sinaladas en vermello, autorizadas como formas estándares, na nosa lingua cotiá, tanto oral coma escrita; evitando un empobrecemento léxico que nos vai arredando do noso idioma enxebre.

 

[Fonte: praza.gal]

 

 

Planta de maguey y botellas de mezcal comercial.

Cuando se habla de bebidas tradicionales mexicanas, la conversación debe pasar invariablemente por el mezcal y el auge que ha recobrado últimamente.

Hace algunas semanas exploramos dos bebidas de antaño que buscan permanecer vigentes en la oferta de bebidas de la capital mexicana: el pulque y el tepache [1]. No obstante, es preciso referirnos a una más, que estuvo a punto de caer en desuso y ahora es protagonista en los menús de todo tipo de establecimientos mexicanos.

En la última década, beber mezcal se ha convertido en una tendencia entre los mexicanos, pero antes de llegar a ese punto responderemos al interrogante: ¿qué es exactamente el mezcal? De acuerdo a la Norma Oficial Mexicana [2] el mezcal es una:

Bebida alcohólica destilada mexicana, 100 % de maguey o agave, obtenida por destilación de jugos fermentados con microorganismos espontáneos o cultivados, extraídos de cabezas maduras de magueyes o agaves cocidos (…)

El mezcal es usualmente transparente y se obtiene de la planta de maguey [3]. Su origen histórico es incierto ya que algunas versiones [4] sostienen que comenzó a utilizarse en la Época Colonial [5] (después del año 1521, luego de la conquista por parte de los españoles, quienes trajeron las técnicas de destilación), mientras que otras aseveran [6] que se trata de un brebaje prehispánico, utilizado por los indígenas desde siglos antes de la conquista.

Puede confundírsele con la bebida alcohólica más tradicional de México, que es el tequila [7]. Sin embargo, hay diferencias. La principal radica en que el tequila únicamente proviene del agave azul [8] cosechado en la región de Tequila [9], Jalisco  [10](en el oeste del país), lo que le da una denominación de origen [11] – parecido a lo que ocurre con la champaña que únicamente se produce en la homónima región de Francia. Otras diferencias son resaltadas en una pieza de Huffington Post [12] en la que, además, se hace referencia al auge del mezcal en estos días:

Alrededor del mundo ambos elixires simbolizan a México, y si durante décadas el tequila ha sido la bebida mexicana por excelencia, ahora el mezcal está viviendo una auténtica revolución. Después de haber sido considerado como una bebida despreciada, ya por fin lo encontramos en los bares mas chic del planeta y el talento de los bartenders le están dando el lugar que se merece.

Es tal la demanda de este producto que en la capital mexicana existen establecimientos especializados en su venta, llamados mezcalerías. Portales como Hello DF [13] o el de la revista TimeOut [14], se han dado a la tarea de recomendar algunas de las más buscadas por los turistas.

En el portal Qué Rica Vida [15], Silvia Lucero publicó una nota intitulada “El Mezcal: La Bebida de Moda en México”, en el que describió la forma en la que recomienda probar este trago:

Tengo que confesar que, así como me pone un poco nerviosa ver a alguien pedir un tequila y tomarlo en un solo trago, lo mismo me pasa con el mezcal, ya que hay que saber tomarlo y disfrutarlo, sobre todo tratándose de una bebida ancestral.

Existen diferentes tipos; hablando de manera general, sin embargo, está el blanco, el de pechuga y el añejo. En lo personal, me gustan aquellos que tienen un sabor como ahumado. Si lo tomas puro, se acompaña con un gajo de naranja y sal de gusano [16] que mezclan con chile en polvo. Suena extraño, es verdad, pero es delicioso.

Además, dejó esta recomendación para aquellos paladares más sensibles:

Si te parece muy fuerte para beberlo solo, puedes tomarlo en cóctel. Por suerte, cada vez es más común encontrar los típicos margarita, bloody mary, paloma o mojito preparados con mezcal. También puedes experimentar en casa creando algunos refrescantes para el verano como, por ejemplo, con jugo de mango y chile en polvo; ¡te quedará delicioso!

En el sitio Nación Mezcal [17], encontramos esta explicación en la que se abunda sobre las variedades de esta bebida:

Tal vez al leer esto vengan a tu mente un complejo término digno de un “mezcalier” “mezcolatra” o “mezcalero”, la realidad es que hablamos de las cuatro formas de darle un acabado al mezcal.

Joven (blanco): es aquel que es envasado después de terminar la segunda destilación, cuando el destilado ya es considerado mezcal.

Reposado: su nombre lo dice, después de terminar el proceso de producción es reposado en barricas de roble blanco de 6 meses a 1 año.

Añejo: como los mejores whiskys, vinos o coñacs, el mezcal también se añeja por cinco años o más en las mismas barricas de roble blanco canadiense o americano.

Abocado: al terminar el proceso, se le agrega un sabor adicional como alguna hierba o fruta (el mezcal de gusano es un ejemplo de abocado).

El sitio Animal Gourmet [18] tiene una serie de recomendaciones para beber mezcal. La primera de ellas es esta:

Antes de beber, reconoce el mezcal que tienes enfrente. Conócelo. Olfatéalo con una fosa nasal y luego con la otra. Después coloca unas gotitas en las palmas de tus manos y frótalas hasta que el mezcal se seque. Coloca rápidamente tus manos alrededor de tu nariz y respira profundamente. Notarás los verdaderos aromas del mezcal (sin el alcohol interfiriendo). ¿Ahumado? Seguro. ¿Tierra mojada?, ¿tabaco? ¿hierbas? ¿durazno? ¿a qué huele? ¿te gusta? Inténtalo de nuevo. Los expertos incluso pueden identificar qué tipo de agave y de qué región proviene el destilado. No esperamos que logres esto a la primera, pero es una buena forma de empezar a disfrutar tu mezcal.

En redes sociales, como Twitter, la gente aprovecha para presumir con orgullo el mezcal que están a punto de degustar, como es el caso de Carolina Gómez V.:

La cuenta Oaxaca Digital comparte esta fotografía de cómo puede presentarse un trago de esta tradicional bebida:

Carolina Espina recordó ese dicho popular mexicano de que “para todo mal, un mezcal”:

Como se puede ver, esta bebida se encuentra en boga y es pedida tanto por locales como por turistas que viajan a México, buscando llevar un poco de tradición a las papilas gustativas.

Artículo publicado en Global Voices en Españolhttps://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2017/11/12/mezcal-bebida-tradicional-mexico/

URLs en este posteo:

[1] el pulque y el tepache: https://es.globalvoices.org/2017/08/14/tepache-y-pulque-bebidas-milenarias-cdmx/

[2] Norma Oficial Mexicana: http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5472787&fecha=23/02/2017

[3] maguey: https://es.wikipedia.org/wiki/Agave

[4] algunas versiones: https://www.mexicodesconocido.com.mx/mezcales.html

[5] Época Colonial: https://es.wikipedia.org/wiki/Fundaci%C3%B3n_del_M%C3%A9xico_Colonial

[6] otras aseveran: https://es.wikipedia.org/wiki/Mezcal#Historia

[7] tequila: https://es.wikipedia.org/wiki/Tequila

[8] agave azul: https://es.wikipedia.org/wiki/Agave_tequilana

[9] Tequila: https://es.wikipedia.org/wiki/Tequila_(Jalisco)

[10] Jalisco : https://es.wikipedia.org/wiki/Jalisco

[11] denominación de origen: https://es.wikipedia.org/wiki/Denominaci%C3%B3n_de_Origen_Protegida

[12] Huffington Post: http://www.huffingtonpost.com.mx/sonia-lalanne/mezcal-o-tequila-cual-es-la-diferencia_a_21875794/

[13] Hello DF: http://hellodf.com/top-mezcalerias-de-la-ciudad-de-mexico/

[14] TimeOut: https://www.timeoutmexico.mx/ciudad-de-mexico/bares-cantinas/las-mejores-mezcalerias

[15] Qué Rica Vida: http://www.quericavida.com/que-rico/modas-sabrosas/el-mezcal-la-bebida-de-moda-en-mexico?sc_lang=es

[16] sal de gusano: http://www.animalgourmet.com/2013/08/01/reviviendo-la-milenaria-tradicion-de-la-sal-de-gusano/

[17] Nación Mezcal: https://nacionmezcal.com.mx/2015/12/16/los-10-puntos-basicos-del-que-debes-saber-mezcal/

[18] Animal Gourmet: http://www.animalgourmet.com/2016/09/17/nueve-consejos-beber-mezcal/

[19] #Mezcal: https://twitter.com/hashtag/Mezcal?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[20] #sonjarocho: https://twitter.com/hashtag/sonjarocho?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[21] pic.twitter.com/Hgt3IG2ewa: https://t.co/Hgt3IG2ewa

[22] 31 de octubre de 2017: https://twitter.com/carovinales/status/925156591141134336?ref_src=twsrc%5Etfw

[23] #Oaxaca: https://twitter.com/hashtag/Oaxaca?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[24] pic.twitter.com/mGzMjxzI6p: https://t.co/mGzMjxzI6p

[25] 10 de noviembre de 2017: https://twitter.com/Oaxaca_Digital/status/928835860958556161?ref_src=twsrc%5Etfw

[26] #mezcal: https://twitter.com/hashtag/mezcal?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[27] pic.twitter.com/SQUWgKmElg: https://t.co/SQUWgKmElg

[28] 4 de noviembre de 2017: https://twitter.com/espinacarola/status/926677030216744962?ref_src=twsrc%5Etfw

Nos encanta el refranero gallego y las expresiones de tradición oral de nuestra lengua. Existen tantas expresiones típicas gallegas, que nos daría para escribir largo y tendido. De todas las que podríamos haber incluido, nos quedamos con estas 20 expresiones gallegas que a nosotros, personalmente, nos gustan mucho.

1. Amiguiños si, pero a vaquiña polo que vale

(Amiguitos sí, pero la vaquita por lo que vale)

Cómo no, teníamos que empezar este artículo con nuestro eslogan: “Amiguiños si, pero a vaquiña polo que vale”.

¿Qué significa? Pues que por muy buena relación que se tenga, el dinero es el dinero. No vamos a ser flexibles en las negociaciones, por mucha amistad que haya.

 

También se emplean variantes de este refrán como “ Amiguiños si, pero o porco (o porquiño) polo que vale” o “ Amiguiños si, pero a pita polo carto”.

2. Outra vaca no millo

(Otra vaca en el maíz)

Y seguimos con la vaca como protagonista.

La expresión “Outra vaca no millo” se emplea para indicar que una persona actúa igual de mal que otra o que un hecho o acción es igual de inconveniente que otro anterior. Equivale a «Otro que tal baila” o a «¡Éramos pocos y parió la abuela!» (por si ya no hubiese cosas malas hasta el momento, llega otra más).

3. Galiña vella fai bo caldo

(Gallina vieja hace buen caldo)

Es un elogio a la gente mayor, especialmente a las mujeres. La veteranía es un grado. Al igual que una gallina vieja aporta un sabor delicioso al caldo, las mujeres mayores tienen mucho que aportar por su experiencia. Podemos aprender mucho de ellas.

4. A cabra (sempre) tira ao monte

(La cabra (siempre) tira al monte)

Tiene connotaciones negativas. Se refiere a que la conducta inapropiada de una persona es reiterativa. Hace continuamente lo que es innato y está en su naturaleza.

5. Polo pan baila o can

(Por el pan baila el perro)

Por el interés de lograr algo, se hace lo que sea necesario.

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6. Caer da burra

(Caer de la burra)

Percatarse del error en el que se estaba. Darse cuenta, por fin, de algo que no se conseguía entender aun siendo evidente.

Los animales próximos al ámbito doméstico son los que aparecen con más frecuencia como referentes de las expresiones figuradas: el perro, el gato, el burro, la oveja, la gallina o la vaca.

7. Nin tanto “arre” que fuxa nin tanto “xo” que pare

(Ni tanto «arre» que huya ni tanto «xo» que pare)

Esta expresión, así como sus variantes “Nin arre nin xo” o “Nin tanto arre que fuxa, nin tanto xo que se deite” equivale a “ni tanto, ni tan poco”. Los extremos nunca son adecuados.

8. No vaia ser o demo

(No vaya a ser el demonio)

Somos previsores y algo supersticiosos. Así que, ¿para qué arriesgarse a algo sin necesidad? Evitémoslo, no vaya a ser que suceda algo malo.

Semejante al significado de “por si acaso” o “más vale prevenir que curar”.

9. Marcho, que teño que marchar

(Marcho, que tengo que marchar)

Frase redundante donde las haya, aclara que no se marcha porque quiere sino porque ha de hacerlo.
Esta expresión incluso se empleó en una esquela con mucha «retranca».

10. Malo será

Se trata de una expresión muy empleada en nuestra tierra, que invita al optimismo. Viene a significar que, aunque haya adversidades, siempre se sale adelante.

11. Nunca choveu que non escampara (en gallego normativo escampase)

(Nunca llovió que no descampase)

En línea con el optimismo de la expresión anterior. Significa que las malas etapas siempre tienen un final. No duran para siempre.

12. Se chove, que chova

(Si llueve, que llueva)

Nos conformamos con lo que hay. Si el tiempo no es bueno, no queda otra opción que aceptarlo.

13. Éche o que hai

(Es lo que hay)

Con connotaciones semejantes a las de la expresión anterior. Los gallegos nos resignamos cuando no queda otra opción.

14. Morra o conto!

(¡Muera el cuento!)

Se trata de una invitación directa a que se acabe un tema de conversación o una discusión.

Es similar a ¡Punto en boca!.

15. Quedar como un Pepe

(Quedar como un Pepe)

Estar satisfecho después de comer. Tiene connotaciones positivas.

16. Chegar e encher

(Llegar y llenar)

Lograr algo a la primera. Por ejemplo, si vamos con el coche a una playa abarrotada en pleno mes de agosto y aparcamos de inmediato, podríamos decir: “Foi chegar e encher».

17. Ser un miñaxoia

(Ser un «miñaxoia»)

Se aplica la una persona que no tiene maldad ni astucia. Es inocente e ingenua.

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18. Tarde piaches!

(Tarde piaste)

Se lo decimos a una persona que ofrece su opinión, desacuerdo o respuesta a algo cuando ya no tiene sentido porque es demasiado tarde. Podría haberlo dicho antes porque ya no se está a tiempo de hacer cambios.

19. O que ten cu, ten medo

(El que tiene culo, tiene miedo)

No hay nadie que no pase miedo en un momento determinado…
Esta expresión incluso es el título de un tema del grupo musical gallego Siniestro Total.

20. Ser máis listo que un allo

(Ser más listo que un ajo)

Los ajos son todo cabeza. De ahí la alusión a este alimento para referirse a alguien inteligente.

[Fuente: http://www.xenera.com]

Psicografia de “Os demônios” no Brasil

Escrito por MARIANA LINS COSTA*

“Embora sejamos provincianos e por isso, é claro, dignos de pena, sabemos entretanto que

por enquanto ainda não aconteceu no mundo nada de tão novo que nos fizesse chorar”

(Dostoiévski, Os demônios).

É verdade que quando Dostoiévski afirmou que a sua época era a mais literária possível, ele justificou esse seu diagnóstico pela constatação de que a divisão interna e externa que então se via na sociedade era na verdade expressão de uma sede generalizada por convicção moral e direção.[i] Noutras palavras: se a sua época era a mais literária possível, isso se devia também às próprias convicções e direção estarem para ser novamente criadas, o que por sua vez implicava em que já estavam sendo efetivamente criadas, naquele momento mesmo, nas ruas. O que, como não poderia ser diferente, abria caminho para todo tipo de vigarice e vigarista.

“Ainda existem nos jornais muitos vestígios da inesperada falta de firmeza nas convicções, que leva à prática dos atos mais terríveis” – escreveu em carta, na ocasião em que rascunhava Crime e castigo.[ii] Uma falta de firmeza nas convicções que, de um lado, se fazia ver nos próprios fatos relatados nos jornais. E de outro, na forma mesma com que eles, os “fatos”, eram relatados, posto que nem sempre os jornalistas se manteriam fiéis à causa da verdade factual, fosse pela falta de cuidado na verificação das fontes, fosse porque a distorção mesma era o que efetivamente possibilitava uma “boa” história.[iii]

Que a “boa história” pudesse acarretar na destruição de vidas e reputações, tal como os mais atrozes dos fatos relatados, ora, isso era justamente o que se garantia tratar de uma boa história! E o ponto é que foi justamente aí, onde o escritor vislumbrou o “horror real” que então se anunciava na sua época: “A possibilidade de considerar a si mesmo – e algumas vezes ser efetivamente – uma pessoa honrada enquanto comete uma vilania óbvia e inegável”.[iv]

Lido tal paradoxo com as lentes estapafúrdias deste nosso triste ano de 2021, parece deveras surpreendente que Dostoiévski tenha chegado a tais conclusões sem conhecer o Brasil atual. Remetendo-nos a um dos casos mais recentes, o acompanhamento midiático das buscas pelo assassino e estuprador, Lázaro Barbosa, testemunhamos que fatos atrozes moldados em “boas histórias” são capazes não só de transformar um miserável numa espécie de anti-herói digno de Hollywood, como, justamente, por isso, espetacularizar a sua execução – que apesar de ter conseguido furar o cerco da invisibilidade estatística, de outro lado, a cada dia que passa se torna tão banal e pouco memorável quanto um blockbuster. Revelação de uma miséria tão nossa de convicção moral e direção, que faz até pensar com mais benevolência na grotesca declaração do grotesco “Abe” Weintraub de que somente a “pena de morte pode nos devolver a esperança”;[v] benevolência, porque se fosse mesmo o caso de ter de escolher entre um coliseu high-tech estrelado em meio à aula remota das crianças – num tempo em que sequer é mais possível distinguir quem é fera e quem é gladiador – e a assepsia de uma morte indolor, programada e privada, com direito a uma última refeição e um padre ou pastor para arrepender-se dos pecados caso deseje… a verdade é que coisa toda estaria em maus lençóis.

Mas Dostoiévski vai além. Assim, ainda mais surpreendente é que esse magnânimo tenha, já no seu tempo, antevisto que dentre as mais variadas espécimes de vigarista e vigarice, o caos e atrocidade absolutos poderiam ter os caminhos deliberadamente abertos, quando não só os fatos relatados fossem cada vez mais atrozes eles mesmos, mas quando os seus relatos, sob o formato de “boas histórias”, dispusessem dos mecanismos necessários para espraiá-los aos quatro cantos de maneira contraditória suficiente até o ponto de gerar uma descrença e desorientação tão absolutas que se transmutariam em perplexidade, quando não em desespero. Embora as fake news, hoje se apresentem a muitos de nós como uma amarga novidade, os seus métodos já se encontram descritos em Os demônios, há exatos 150 anos. E mais do que seus métodos, lá encontramos também os seus fins: o caos absoluto como preparatório de um regime político de dominação até então inaudito e que, segundo postulado em Os demônios, virá simplesmente por ser “ourivesaria” e “coisa do futuro”.[vi] Quiçá o Brasil seja mesmo o país do futuro! Ainda que num sentido bem outro do vislumbrado por Stefan Zweig que, de todo modo, visto de hoje, como se por vaticínio se suicidou.

Para confirmar o velho ditado apocalíptico “Quem tiver ouvidos para ouvir que ouça”! – é o caso de espiarmos um excerto justamente de Os demônios: “— Até onde pude compreender, […] o senhor mesmo, no início e depois mais de uma vez, desenvolveu […] um quadro da Rússia coberta por uma rede infinita de nós. Por sua vez, cada um dos grupos em ação, ao fazer prosélitos e disseminar-se em seções laterais ao infinito, tem como tarefa desacreditar constantemente, mediante uma propaganda sistemática de denúncias, a importância do poder local, gerar perplexidade nos povoados, engendrar o cinismo e escândalos, a total descrença no que quer que exista, a sede do melhor e, por fim, lançando mão de incêndios como meio predominantemente popular, no momento determinado lançar o país até no desespero em caso de necessidade. São ou não são suas essas palavras que procurei lembrar literalmente? É ou não é seu esse programa de ação, comunicado pelo senhor na qualidade de representante de um tal comitê central, ainda hoje absolutamente desconhecido e quase fantástico para nós?

— Está certo, só que o senhor delonga demais.”[vii]

Não foram poucos os intelectuais e estudiosos, caso de Charles Taylor e Albert Camus, que viram no ideal político prenunciado em Os demônios o que posteriormente veio a se chamar de totalitarismo e nos meios para um tal ideal certa sistematização do que, pouco tempo depois de publicada a obra, veio a ser designado terrorismo. Em Os demônios, testemunhamos a tessitura da relação entre terrorismo e totalitarismo como se passos subsequentes de uma única dança. Como se método e fim. Se o fim não for passível de ser imediatamente atingido não significa que o método não possa causar suficientes estragos, de modo inclusive a abrir caminho para a futura instauração desse fim mesmo.

É surpreendente observar como Dostoiévski estava consciente de que a desestruturação absoluta de uma sociedade era preparatória para o fanatismo e dominação. Conforme ilustrado no excerto acima, as táticas terroristas apresentadas em Os demônios já incluíam além do derramamento de sangue propriamente dito, sobretudo a desestabilização psicológica e social propiciada via a “propaganda sistemática” “por uma rede infinita de nós” com a “tarefa” de “desacreditar constantemente”, como se houvesse aí um esboço da cartilha da guerra híbrida com as suas Opsis, antes mesmo da sua existência.[viii]

E isso quando o escritor vivia numa sociedade czarista e não poderia, segundo os fatos, sequer suspeitar que o terrorismo ao invés de grupos clandestinos de jovens radicais viria a ser levado a cabo pelo próprio Estado – auxiliado quer deliberadamente ou não pelas chamadas big techs – com o fim da ampliação do poder de certos vigaristas até o ponto de tornar necessário reduzir à maioria se não à morte, à condição mais abjeta. É deveras terrível a insistência com que o teórico do totalitarismo do romance ou, segundo as suas palavras, o teórico “da organização social da sociedade do futuro que substituirá a atual”, assegura já não haver mais qualquer outra solução possível para a “fórmula social” – “Ne-nhu-ma!”, soletra.[ix]

Partindo da liberdade ilimitada que todos os vigaristas de todos os tempos buscaram atingir (e não só eles, convenhamos) chegar-se-á, garante-nos, por necessidade lógica, finalmente ao despotismo ilimitado; e se “rebaixar o nível da educação, das ciências e do talento” seria uma das primeiras ações necessárias, a dificuldade real que se lhe apresentava era a de não haver na sua época meios eficazes o suficiente para promover a morte em massa. Afinal, resume um dos seus entusiastas, se “é impossível curar o mundo por mais que tratemos dele”, cortar “cem milhões de cabeça” certamente facilitaria a coisa toda.

Em face de tamanha incurabilidade é que o teórico assegura não estar a propor qualquer infâmia, mas antes “o paraíso terrestre”.[x] Ou ainda, conforme berra aquele que disse saber como dar o primeiro passo para transformar a teoria em plano e ação: “Já sem a ciência há material suficiente para mil anos, mas precisamos organizar a obediência. No mundo só falta uma coisa: obediência”![xi] Sim, sob uma tal perspectiva, o nosso ex-ministro da Educação, a despeito do seu kafta, nem sabe que coisa profunda conseguiu predizer.

Se fosse o caso de não só compreender a vida como literatura, mas interpretá-la à luz da literatura, mesmo uma leitura superficial de Os demônios tornaria difícil, ao vivenciar o governo Bolsonaro, não se juntar às fileiras dos que aclamam Dostoiévski como profeta; uma aclamação que, de todo modo, no nosso caso, implica supor que o grande número do circo dos horrores orquestrado pelo presidente (ou do qual ele é o representante de um quase fantástico partido fardado absolutamente desconhecido para nós) talvez ainda esteja por vir.

Pois, se de um lado, a desestabilização social (acompanhada da morte em massa) tem sido levada a cabo, em múltiplas frentes, com maestria pelo seu governo, recentemente reunido com a CIA,[xii] essa mesma desestabilização é alimentada com ininterruptas ameaças de golpe – como a do dia 19 de março, em que o presidente apresentou ipsi literirs o caminho antevisto em Os demônios ao afirmar que “um terreno fértil para a ditadura é exatamente a miséria, a fome, a pobreza, onde o homem com necessidade perde a razão”.[xiii]

E que Bolsonaro pareça excessivamente tosco ou demasiadamente estúpido para algo como um golpe, talvez um motim, neste nosso país do pós-pré-sal, bem isso também está previsto no romance, na fala daquele que poderia ser compreendido como o seu duplo literário, o personagem Piotr Stiepanovitch Vierkhoviénski: “Pois bem, resolvi em definitivo que o melhor é a gente falar, e precisamente por mediocridade, isto é, muito, muito, muito, apressar-se muito em demonstrar e acabar sempre se enredando em suas próprias demonstrações, de modo que o ouvinte sempre se afaste de você, fique sem saber o que dizer, mas o melhor é que dê de ombros. […] Com licença, depois disso quem vai suspeitar de que você tem intenções misteriosas? Sim, qualquer um deles ficaria ofendido com quem dissesse que eu tenho intenções secretas. Além do mais, às vezes eu faço rir — e isso já é precioso. […] Eles vão me assediar e tornarei a mentir. Todos já me deixaram de lado; “É capaz, dizem, mas caiu da lua”.[xiv]

E eis que, para além dos fatos transmutados em boas histórias, ao olhar para a nossa realidade com as lentes de Os demônios, parece que estamos a nos aproximar do momento determinado em que este nosso país já desesperado será lançado numa outra qualidade de desespero. Pois é confirmado pelo prognóstico oferecido pelo romance que o fenômeno Bolsonaro não se encerrará com a sua tão sonhada derrocada, seja via impeachment ou pela derrota nas próximas eleições. E para o caso de um outro analista político surrealista e mais otimista vir a gritar “Lula presidente em 2022!”, baseando-se para isso, além de nas pesquisas de intenções de voto, inclusive no final mesmo do romance, dado que a cidadezinha em que se passam os terríveis acontecimentos narrados na obra volta aparentemente

, num jantar em Washington: “O Brasil não é um terreno aberto onde nós pretendemos construir coisas para o nosso povo. Nós temos é que desconstruir muita coisa. Desfazer muita coisa. Para depois nós começarmos a fazer. Que eu sirva para que, pelo menos, eu possa ser um ponto de inflexão, já estou muito feliz”[xvii]

*Mariana Lins Costa é pós-doutoranda em Filosofia pela Universidade Federal de Sergipe.

Notas


[i] Dostoiévski apud Moser, C. A. “Dostoevsky and the aesthetics of journalism”. Dostoevsky’s Studies, vol. 3, 1982.

[ii] Dostoiévski apud Frank, J. Dostoiévski: os anos milagrosos, 1865-1871. São Paulo: Edusp, 2003, p. 75.

[iii] Moser, C. A. “Dostoevsky and the aesthetics of journalism”. Dostoevsky’s Studies, vol. 3, 1982.

[iv] Dostoiévski. A writer’s diary. Volume One 1873-1876. Evanston, Illinois: Northwestern University Press, 1994, pp. 286-287.

[v] https://www.correiobraziliense.com.br/politica/2020/08/4871753-weintraub-defende-pena-de-morte—pode-nos-devolver-a-esperanca.html

[vi] Ou como diria Piero Leirner: Reboot. http://www.ihu.unisinos.br/610493-projeto-bolsonaro-e-finito-mas-e-preciso-ficar-atento-aos-militares-entrevista-especial-com-piero-leirner

[vii] Dostoiévski. Os demônios. Trad. Paulo Bezerra. São Paulo: Editora 34, 2004, p. 532-533.

[viii] É inevitável que pensemos aqui sobre quantas “narrativas” giraram – e ainda giram entre smartphones e farmácias –, em torno do fármaco hidroxocloroquina; o que, de outro lado, faz também pensar que para além de Bolsonaro, seus representantes e do follow the money (agora praticamente esquecido com a nova história da Covaxin), não só a Dra. Nise Yamaguchi (até junho deste ano, médica no Hospital Albert Einstein), como parte significativa da significativa classe médica aderiu ativamente (ou autonomamente) à recomendação do “kit”, vide o caso de nada menos do que o Conselho Federal de Medicina. Detalhe que traz alguma perturbação à verdadeiramente inspiradora história da ciência contra o genocídio contada, até outro dia, na CPI da covid, quando as duas coisas na História mesma, a com “H” maiúsculo, digamos assim, de um modo geral, sempre andaram juntas…

(https://www.diariodocentrodomundo.com.br/essencial/cfm-nao-nos-representa-diz-nota-da-rede-de-medicos-populares-e-medicos-pela-democracia/)

[ix] Dostoiévski. Os demônios, p. 391;392.

[x] Idem, p. 395.

[xi] Idem, p. 407.

[xii] https://oglobo.globo.com/mundo/em-visita-ao-brasil-diretor-da-cia-se-encontra-com-ministros-de-bolsonaro-1-25085980

[xiii] https://www.correiobraziliense.com.br/politica/2021/03/4912817-bolsonaro-o-caos-vem-ai–a-fome-vai-tirar-o-pessoal-de-casa.html

[xiv] Dostoiévski. Os demônios, p. 222; 227.

[xv] Idem, p. 649.

[xvi] Idem, p. 392.

[xvii] https://noticias.uol.com.br/colunas/rubens-valente/2020/05/24/reuniao-bolsonaro-governo.htm

[Imagem: Stanislav Kondratiev – fonte: http://www.aterraeredonda.com.br]

 

évoquer devant quelqu’un des défauts pouvant lui être reprochés ; évoquer devant quelqu’un des sujets pouvant réveiller des souvenirs pénibles

Origine et définition

Vous viendrait-il à l’idée de proposer à table du lapin à la moutarde à l’enfant qui vient juste de perdre son lapin nain, d’évoquer la superbe maison que vous venez de vous faire construire avec celui qui vient de perdre la sienne dans un tremblement de terre ou de critiquer la corruption devant un politicien véreux duquel vous attendez des faveurs ? Probablement pas, car ce serait un manque de tact ou une maladresse insigne (à moins qu’il n’y ait volonté manifeste de blesser).
De la même manière, il serait fort inconvenant d’évoquer les nœuds marins et les surtout cordes nécessaires pour les réaliser[1] avec la veuve d’un homme fraîchement pendu, sauf éventuellement si celle-ci vouait une haine féroce à son conjoint.

Les deux sens de cette métaphore devenue proverbe sous la forme « il ne faut pas parler de corde dans la maison d’un pendu » sont ainsi assez évidents.
Cette expression semble dater du début du XVIIe siècle. On la trouve en 1623 dans la version française du Don Quichotte de Cervantès et elle n’apparaît dans le Dictionnaire de l’Académie française qu’en 1694.

[1] Oui, je sais, on ne parle pas de corde à bord d’un bateau, là où l’on trouve des marins et des nœuds, sauf pour celle qui permet de faire sonner la cloche.

Exemples

« (…) je baissai la voix pour dire que je comptais un jour gagner la Grande-Bretagne, car j’étais pilote militaire. C’est alors que la femme de mon hôte éclata en sanglots ; François Lecot ne put retenir ses larmes. Je sentis que j’avais parlé de corde dans la maison d’un pendu. »
Bernard Citroën – La conjuration de Javel – 1996

Comment dit-on ailleurs ?

Langue

Expression équivalente

Traduction littérale

Anglais mention not a halter in the house of him that was hanged

ne parlez point de licou dans la maison d’un pendu

Anglais (USA)

to mention rope in the house of one recently hanged

parler de corde dans la maison d’un homme récemment pendu

Anglais to bring up a sore point réveiller un point douloureux
Espagnol (Argentine)

comer pan delante del que no tiene dientes

manger du pain devant celui qui n’a pas de dents

Espagnol (Argentine)

contar dinero delante de los pobres

compter de l’argent à la face des pauvres

Espagnol (Espagne)

en casa del ahorcado no se mienta la soga

chez le pendu on ne mentionne pas la corde

Espagnol (Espagne)

mencionar la horca en casa del ahorcado

mentionner la corde chez le pendu
Espagnol (Espagne) poner el dedo en la llaga mettre le doigt dans la plaie
Français (Canada) variante similaire

on ne parle pas de corde dans la maison d’un pendu

Gaélique écossais

dinna speak o’ a raip to a chiel whose faither was hanged

ne parlez point de corde à un enfant dont le père fut pendu

Italien

parlare di corda in casa dell’impiccato

parler de corde dans la maison du pendu

Néerlandais (Belgique)

in het huis van de gehangene spreekt men niet van de strop

ne pas parler de corde dans la maison d’un pendu

Néerlandais

in het huis van een gehangene spreekt men niet over de strop

dans la maison d’un pendu on ne parle pas de corde

Néerlandais een pijnlijk onderwerp aanroeren

faire allusion à un sujet douloureux

Néerlandais zout in de wond wrijven remuer le couteau dans la plaie
Néerlandais zich ondiplomatiek uitdrukken

s’exprimer de façon peu diplomatique

Néerlandais

een vinger op de zere plek leggen

mettre le doigt sur le point sensible (la plaie)

Polonais

w domu wisielca nie mówi sie o sznurze

dans la maison d’un pendu on ne parle pas de corde

Portugais (Brésil)

falar de corda em casa de enforcado

parler de corde dans la maison d’un pendu

Portugais (Portugal)

não se fala em corda em casa de enforcado

parler de corde dans la maison d’un pendu

Roumain a pune degetul pe rana mettre le doigt dans la plaie
Roumain

a vorbi de funie în casa spânzuratului

parler de corde dans la maison du pendu
Suédois tala om rep i hängd mans hus

parler de corde dans la maison d’un pendu

Ajouter une traduction

Si vous souhaitez savoir comment on dit « parler de corde dans la maison d’un pendu » en anglais, en espagnol, en portugais, en italien ou en allemandcliquez ici.

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[Source : www.expressio.fr]

un fait isolé n’autorise pas de conclusion générale ; on ne peut tirer une généralité à partir d’un seul exemple

Origine et définition

Même si les hirondelles s’en moquent, on rappellera, juste pour la petite histoire, que le mot ‘printemps’ vient du latin « primus tempus » ou « premier temps » et désigne la première saison.
Les hirondelles sont des oiseaux migrateurs qui partent vers l’Afrique en septembre-octobre et qui reviennent dans nos contrées en mars-avril ; par conséquent les hirondelles sont de retour « dès le printemps revient » (air connu d’Hugues Aufray).
Il serait donc facile d’en déduire que si l’on voit une hirondelle, c’est que le printemps est là.
Hélas, on ne peut pas en faire une généralité, pour au moins trois raisons :
1. Les hirondelles ne sont pas infaillibles et certaines d’entre elles peuvent revenir plus tôt qu’elles ne devraient ;
2. Même si le printemps a officiellement commencé, les conditions météorologiques ne sont pas forcément celles spécifiques de cette saison, surtout lorsque l’hiver a tendance à se prolonger un peu ;
3. Et puis il y a celles qui, en raison d’une trop grande faiblesse, n’ont pas pu migrer et, parmi elles, celles qui auront résisté à l’hiver et donneront signe de vie bien plus tôt que leurs congénères voyageuses.
Du coup, il n’est pas toujours possible d’affirmer que le fait de voir une hirondelle suffise à confirmer qu’on est au printemps (au sens météorologique du terme, qui est celui qui intéresse les paysans desquels nous viennent souvent des dictons très sagaces[1]).
Notre expression est donc simplement une métaphore qui dit qu’on ne peut pas se baser sur un seul élément significatif pour en déduire une généralité.
Elle semble dater du début du XVIIe siècle dans sa version française, mais vient du modèle latin « una hirondo non facit ver »[2], lui-même venu du grec.
[1] Comme « pingouins dans les champs, hiver méchant » ou bien « neige en novembre, Noël en décembre », par exemple.
[2] On notera qu’il existe une version similaire de ce dicton dans beaucoup de langues mais que, bizarrement, dans certaines, c’est l’été qui est désigné et non le printemps. Déjà, en français, la première version signalée était « une arondelle n’ameine point l’esté », mais une des versions anglaises est aussi « one swallow does not make summer ».

Compléments

À propos de l’hirondelle, on peut aussi noter ce dicton :
« Hirondelle volant haut,
le temps sera beau,
hirondelle volant bas,
bientôt il pleuvra. »
Et il se vérifie généralement, simplement parce que, lorsqu’il fait mauvais, les insectes volent à basse altitude, mais remontent lorsqu’il fait beau. Oui, certes, mais et les hirondelles, dans tout ça, me direz-vous à bon escient ? Eh bien il se trouve que les hirondelles se nourrissent d’insectes. Elles volent donc là où ils sont.

Exemples

« (…) Christine Lagarde se rassure néanmoins de « ce ralentissement de la hausse ». La moyenne du nombre des nouveaux inscrits oscille entre 50 000 et 80 000 tous les mois depuis la crise. Un signe « relativement encourageant » aux yeux de la ministre de l’Économie qui invoque l’effet positif des mesures du gouvernement. Une hirondelle ne fait pas le printemps !, rétorquent les économistes, pronostiquant une année noire pour l’emploi. »
Le Parisien – Article du 26 juin 2009

Comment dit-on ailleurs ?

Langue Expression équivalente Traduction littérale
Allemand

eine Schwalbe macht noch keinen Sommer

une hirondelle ne fait pas l’été
Anglais One swallow does not a summer make Une hirondelle ne fait point un été
Anglais

one swallow doesn’t make a summer

une hirondelle ne fait pas un été
Arabe الشاذ لا يقاس عليه

l’exception ne peut être une règle générale

Espagnol (Argentine) una golondrina no hace verano une hirondelle ne fait pas l’été
Espagnol (Espagne)

un garbanzo no hace un puchero

un pois chiche ne fait pas une marmite

Espagnol (Espagne) una flor no fa estiu une fleur ne fait pas l’été
Gallois un wennol ni wna wanwyn

une hirondelle ne fait pas un printemps

Hongrois egy fecske nem csinál nyarat une hirondelle ne fait pas l’été
Hébreu

אין מביאים ראיה מן השוטים (énn meviim réyia minn hachotim)

les robots ne prennent pas de preuves

Italien una rondine non fa primavera

une hirondelle ne fait pas le printemps

Néerlandais

één zwaluw maakt nog geen zomer

une hirondelle ne fait pas encore un été

Néerlandais (Belgique)

één zwaluw maakt de lente niet

une hirondelle ne fait pas le printemps

Néerlandais

een zwaluw maakt nog geen zomer

une hirondelle ne fait pas encore l’été
Polonais jedna jaskółka nie czyni wiosny

une hirondelle ne fait pas le printemps

Portugais (Brésil) uma andorinha só não faz verão

une seule hirondelle ne fait pas l’été

Roumain

Cu o rândunică nu se face primăvară

Avec une hirondelle il ne se fait pas printemps

Roumain cu o floare nu se face primăvară une fleur ne fait pas le printemps
Russe одна ласточка весны не делает

une hirondelle ne fait pas le printemps

Serbe jedna lasta ne cini prolece

une hirondelle ne fait pas le printemps

Slovaque jedna lastovička leto nerobí

une seule hirondelle ne fait pas l’été

Suédois en svala gör ingen sommar une hirondelle ne fait pas l’été
Turc bir çiçekle bahar olmaz une fleur ne fait pas le printemps
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[Source : www.expressio.fr]

 

O lingüista Xosé Antonio Pena Romay publica unha nova entrega da sección de fraseoloxía « Verbas sisudas non queren testemuñas ».

Marqués de Vizhoja pon en marcha un protocolo de seguridade durante a vendima.. MARQUÉS DE VIZHOJA

Marqués de Vizhoja pon en marcha un protocolo de seguridade durante a vendima. MARQUÉS DE VIZHOJA

Por Xosé Antonio Pena

En castelán, para manifestar, normalmente a xeito de censura ou recriminación, que unha persoa actúa de xeito egoísta, querendo abarcar todo e sen querer a axuda de ninguén, para despois levar tamén para si todos os beneficios do labor feito sen compartilos, pódese botar man do enunciado fraseolóxico él/ella se lo guisa y él/ella se lo come (ou yo me lo guiso y yo me lo comotú te lo guisas y tú te lo comes; etc., en función de quen sexa o suxeito da acción). Trátase dunha secuencia expresiva que seica provén en orixe da paremia Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como.

Hoxe en día o certo é que estas expresións son empregadas en moita maior medida para sinalar a total independencia, á hora de facer unha cousa, desa persoa de quen se está a falar, indicando que é ela quen a realiza soa e sen a axuda ou colaboración de ninguén.

En galego, o eclesiástico Francisco Vázquez Saco rexistrou, no seu refraneiro, algunha paremia que dá conta do mesmo sentido, coma a de O meu veciño ten unha viña: el a cava, el a bima e el a vendima.

Él se lo guisa y él se lo come [yo me lo guiso y yo me lo como; tú te lo guisas y tú te lo comes; etc.]

{= 1. Paremia con que se recrimina o egoísmo de alguén que só mira por si e que o quere abarcar todo, actuando sen axuda de ninguén e querendo todos os beneficios para si. 2. Por extensión, paremia con que se sinala a total independencia da persoa de quen se fala á hora de facer unha cousa, indicando que a realiza ela soa e sen a axuda ou colaboración de ninguén.}

El a cava, el a bima e el a vendima [eu a cavo, eu a bimo e eu a vendimo; ti a cavas, ti a bimas e ti a vendimas; etc.]

[TAMÉN]:

El planta a viña e el a vendima [eu planto a viña e eu a vendimo; ti plantas a viña e ti a vendimas; etc.]

El fai a festa e el bota os foguetes [eu fago a festa e eu boto os foguetes; ti fas a festa e ti botas os foguetes; etc.]

● Tamén:

(Hacer # Ser) Como Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como

(Ser # Facer) Coma o meu veciño que ten unha viña: (que) el a cava, el a bima e el a vendima

Ex. (1): En la parroquia había un cura de los de yo me lo guiso y yo me lo como  un cura que era como Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como; pero tras la creación de la asociación parroquial tuvo que empezar a rendir cuentas y a no hacer y deshacer a su antojo.

Na parroquia había un cura dos de eu a cavo, eu a bimo e eu a vendimo  un cura dos de eu planto a viña e eu a vendimo  un cura dos de eu fago a festa e eu boto os foguetes  un cura que era coma o meu veciño que ten unha viña: (que) el a cava, el a bima e el a vendima; pero tras a creación da asociación parroquial tivo que comezar a render contas e a non facer e desfacer ao seu antollo.

Ex. (2): ¡Recogió Messi el balón en el centro del campo y dijo “yo me lo guiso y yo me lo como”: sorteó en carrera a cinco contrarios, regateó el portero y gol antológico!

¡Recolleu Messi o balón no medio do campo e dixo “eu a cavo, eu a bimo e eu a vendimo”  e dixo “eu planto a viña e eu a vendimo”  e dixo “eu fago a festa e eu boto os foguetes”: sorteou en carreira cinco contrarios, caneou o porteiro e gol antolóxico!

NOTAS:

1. A expresión el fai a festa e el bota os foguetes (coas súas respectivas variantes en función dos distintos suxeitos gramaticais) tamén se aplica a aquelas persoas que fan un chiste ou unha graza e que elas mesmas se rin da súa propia graza. Ex.:

Ex.: Ter non che ten sal ningún, pero ó último sempre te acabas esperrechando porque cando acaba de contar eses chistes tan malos que conta bótase a rir coma un condenado, así que el fai a festa e el bota os foguetes.

2. As expresións galegas están tiradas das seguintes fontes:

– Recolleita propia da oralidade galega.

– Vázquez Saco, Francisco: Refraneiro galego e outros materiais de tradición oral. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 5, 2003. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

 

[Fonte: http://www.galiciaconfidencial.com]

‘Una librería en Berlín’ es el relato autobiográfico de una judía polaca durante el Holocausto, redescubierto en 2010 y reeditado ahora con prólogo de Patrick Modiano
 

Ventanas de una imprenta judía destrozada tras la ‘Noche de los cristales rotos’, en 1938 en Berlín. 


Escrito por ÁLEX VICENTE 
 
El único libro que firmó Françoise Frenkel llevaba 70 años extraviado. Reapareció en un mercadillo de Niza en 2010, cuando fue encontrado por un bibliófilo intrigado por su sobria portada y su enigmático título: Rien où poser la tête (Ningún sitio donde reclinar la cabeza). Al abrirlo, descubrió el testimonio de una judía polaca, fundadora de la primera librería francesa de Berlín en 1921, que cruzó el continente escapando a la persecución de los nazis. De la capital alemana a París, y de ahí hasta Niza, desde donde logrará cruzar la frontera con Suiza tras dos intentos fallidos. Seis años después de ese descubrimiento, llega a las librerías traducido como Una librería en Berlín (Seix Barral), tras haberse convertido en uno de los fenómenos del año pasado en Francia.
Frenkel murió en enero de 1975. No dejó ningún rastro tras ella, salvo un puñado de documentos: su partida de nacimiento, su firma en el registro de la frontera suiza, un expediente de indemnización por los bienes que le embargaron los nazis. Estaban encerrados en un baúl que contenía un abrigo de piel de nutria, una gabardina negra, dos vestidos de punto, un paraguas, dos pares de zapatos y dos máquinas de escribir. Eso es todo lo que se sabe de ella. A día de hoy, no se ha encontrado ninguna fotografía de la autora. “¿En realidad hace falta saber más? No lo creo”, pregunta y contesta Patrick Modiano, Nobel de Literatura en 2014 y gran experto en los días de la ocupación nazi, en el prólogo del libro. “La gran singularidad de Una librería en Berlín es justamente que no podamos identificar a su autora de una manera precisa”, añade Modiano. Françoise Frenkel podría ser uno de los personajes del novelista, siempre con el rostro empañado por la niebla de la memoria.
La autora concluyó el manuscrito de Una librería en Berlín en 1944 a la orilla del Lago de los Cuatro Cantones, en el corazón de Suiza, donde la extinta editorial Jeheber lo publicaría un año más tarde. Sintiéndose, por fin, a salvo, Frenkel tomó la pluma para reflejar su experiencia. Pero lo hizo con una inhabitual contención. Más que una denuncia de la persecución y la vida en la clandestinidad a lo largo de su periplo, la obra está pensada como un homenaje “a los hombres de buena voluntad y valentía inagotable” que lograron “resistir hasta el final”. La escritora dejó los pasajes más traumáticos de su existencia al margen de sus páginas. Frenkel se esfuerza en subrayar la generosidad de los extraños. Insinúa los comportamientos mezquinos con un irónico desdén. El nombre de su marido, Simon Rachenstein, deportado a Auschwitz en 1942, ni siquiera aparece mencionado.

Documento de François Frenkel, autora del libro ‘Una librería en Berlín’, de un guardamuebles de París de 1940.

También es un relato sobre su pasión por la literatura, que sintió desde una edad muy temprana, cuando Frenkel “podía pasar las horas muertas hojeando un libro con imágenes o un gran volumen ilustrado”. Su librería, La Maison du Livre, fue algo parecido a un templo. Frenkel la define incluso como su “razón de ser”. Por ella pasaron André Gide, Apollinaire o Colette. En la Alemania francófoba de después del Tratado de Versalles, ese espacio se convirtió en un lugar “de olvido y desahogo, donde uno respiraba libremente”. Frenkel también firma una carta de amor a la cultura francesa y los valores universalistas con los que sigue asociada. Su auténtico nombre de pila era Frymeta, que convirtió en Françoise por el apego que sentía por su patria imaginaria.
Una librería en Berlín, que ya ha sido traducido a siete idiomas, volvió a la vida gracias al esfuerzo de Thomas Simonnet, de la editorial Gallimard —donde es editor de L’Arbalète, colección histórica donde publicaron Sartre y Jean Genet— y Frédéric Maria, consultor editorial para la francesa P.O.L. y la española Acantilado. “Varias editoriales se interesaron por él, pero algunas aspiraban a introducir cambios. Yo me negué a tocar el manuscrito”, afirma el segundo. Solo alguna expresión en desuso ha sido modificada para favorecer su comprensión. Maria también se encargó de seguir la pista a Frenkel para verificar la autenticidad del texto y recabar una serie de documentos históricos que aparecen publicados al final del libro.
Para Maria, el valor de este texto es incalculable. “Frenkel nunca dice explícitamente que es judía, pero se erige en portavoz de ese pueblo que busca la tierra prometida”, asegura sobre esta desconocida escritora. Puede que descubrir las páginas legadas por una mujer sobre la que no existía una sola referencia en Internet hasta 2010 no hagan más que intensificar la experiencia de la lectura. “Prefiero no conocer el rostro de Frenkel, ni las peripecias de su vida tras la guerra, ni la fecha de su muerte”, afirma Modiano en su prefacio. “De ese modo, su libro será siempre para mí la carta de una desconocida, olvidada en la lista de correos desde hace una eternidad y que parece que recibes por error, aunque tal vez eras, en realidad, su destinatario”.

LITERATURA RESUCITADA

Los testimonios sobre la Segunda Guerra Mundial cotizan al alza en el mercado literario, cada vez más atraído por los manuscritos inéditos y los libros redescubiertos. Antes que Françoise Frenkel estuvo Irène Nemirovsky y su Suite francesa, novela inconclusa de un millar de páginas que fue encontrada en una vieja maleta por sus hijas. Sería publicada en 2004 con un éxito apoteósico: hoy supera los 3 millones de ejemplares vendidos en el mundo, con adaptación hollywoodiense incluida. Por su parte, Anagrama editó en 2008 el Diario de Hélène Berr, el cuaderno autobiográfico firmado por una estudiante judía en la Sorbona, también prologado por Patrick Modiano.
Además, durante la década pasada se reeditó Una mujer en Berlín, el relato anónimo de una joven alemana entre los escombros de la capital alemana en 1945, al que parece referirse el título español de la obra de Frenkel. La editorial francesa prefirió ceñirse al original para evitar acusaciones de oportunismo. “Hemos sido particularmente transparentes y escrupulosos”, sostiene el editor Thomas Simonnet, que justifica esta reedición por “la importancia del libro como documento histórico, pero también su valor literario”. El estilo de Frenkel, límpido pero incisivo, distingue a una autora rigurosa y capaz de dar con algo muy difícil para todo escritor: la distancia precisa respecto a su propia historia.
 
 
 
[Foto: LIBRARY OF CONGRESS COURTESY EVERETT COLLECTION / CORDON PRESS – fuente: WWW.elpais.com]

Traduksyon del livro “Le Petit Prince” de Saint-Exupery

Prezentado por Klara PERAHYA

Es kon el korason ke se ve byen.

Lo ke es esensyal es invizivle a los ojos:

Antoine de Saint Exupery

La semana pasada muestro grande amigo Jean Carasso, fundador de la tan interesante revista “Lettre sépharade”, ke malorozamente interrumpyo su aktividad jurnalistika ma ke syempre kontinuo su partisipasyon dinamika a la promulgasyon de muestra lingua etnika, me mando (regalo ke me izo kaji yorar de alegria) la traduksyon en ebreo i djudeo-espanyol del maraviyozo livo de St. Exupery “Le Petit Prince”, traduksyon echa por Avner Perez i Gladys Pimienta, kon la mizma sensibilidad ke karakteriza esta ovra unika en su djenero.

Esto me permetyo de realizar de muevo el kamino ke fue echo en el esforso para la ekspansyon de muestra lingua ansestral, lingua ke fue un tyempo menospresyada i ke un prejuisyo estupido, vazio de kualkyer lojika, konsidero komo moribunda, kapavle unikamente de kontar chikas anekdotas o de azer “shakaikas” popularyas.

“Le Petit Prince de Saint Exupery” es una ovra muy difisil a traduzir, una ovra de una maraviyoza simplisidad, echa de poezia i de simbolos filozofikos, ande kada alegoria mos mete delantre una verdad i una refleksyon.

El sujeto es muy simple: el enkontro del narrador, un aviador pedrido en el dezyerto, kon un ninyo ke kere no solo deskuvrir el mundo, ma vizyonarlo a su manera kon sus propyas intuisyones i valores, su propya persepsyon de las kozas i su propyo sonyo.

El fakto de tresladar un semejante lavoro ande todo es “subtilidad” i “pensamyento profundo ekspresado kon kandor por la boka de un ninyo” es (a el solo) la afirmasyon ke muestra lingua es un dialekto kon el kual todo puede ser ekspresado. Gladys Pimienta i Avner Perez lo izyeron kon una grande delikadeza.

Komo fue dicho mas arriva, este livro pudo ser editado grasyas al ayudo finansyero de la “Lettre séfarade”, lo ke una vez mas mos prova ke (malgrado la interrumpsyon de su aktividad jurnalistika) Jean Carasso es syempre fidel al esforso de no deshar murir el patrimonyo kultural de muestros ansestros i de azer kontinualmente “un paso dirijido verso el futuro”.

Por seguro ke el lavoro echo aktualmente en varias universidades, kon el objektivo espesyal de rekojer i konservar la erensya intelektual de muestros antepasados, es de una valor primordyal, “No se puede nada krear sovre nada” i la grande baza del sefaradizmo es por seguro echa de los vyejos tekstos, romansas, proverbyos, dichas, kuentos ets… eyos aseguran la perenidad de muestra kultura….. ma, para ke eya kontinue a bivir, kale dirijirmos tambyen verso los tyempos prezentes, adjuntar, syempre adjuntar; sin nunka nada nyegar.

Komo se save byen, detras de kada lingua ay una sivilizasyon i sovre todo una sensivilidad ke deve ser ekspresa a ke nivel ke sea.

[Orijin: http://www.salom.com.tr]

Lo del titular no son erratas. Está escrito en ladino. Esta vieja ‘lingua’ está viviendo una segunda juventud. Aún evoluciona y se esparce por el mundo a través de internet. La comunidad judía sefardí habla, conserva y difunde el español heredado de sus antepasados medievales

Escrito por Lucía Mos

Liliana Benveniste bromea al otro lado del teléfono: de haber existido Twitter en el siglo XV, los españoles de la época chuchulearían sus ocurrencias en lugar de tuitearlas. Esta argentina riega de vocablos arcaicos la conversación transoceánica que mantiene vía Whatsapp. El ladino está mayor, pero viaja rápido con una buena conexión wifi.

Allá por 1492, los tatarabuelos de Liliana fueron obligados a marcharse de España. Los Reyes Católicos ordenaron la expulsión de los judíos con la firma del Edicto de Granada; de modo que la comunidad judeoespañola se dispersó para asentarse en otros rincones del planeta. Con el tiempo, el ladino, el español que hablaban los judíos, evolucionó por su cuenta y dejó de parecerse a la lengua que se quedó en la península.

Liliana dedica su carrera a insuflar vida a ese español que suena raro pero extrañamente familiar a los hispanohablantes del siglo XXI. Y no es la única: la comunidad sefardí se afana en reanimar su antigua lingua con el empuje digital y el alcance infinito de las redes sociales.

La gramática del ladino es fácil de descifrar por un hispanohablante actual: entra por los ojos como una lengua medieval que parece haber colisionado con la grafía clásica de los pokeros contemporáneos

ESTA FRAZA NO TIENE DINGUN YERRO: ESTA ESKRITA EN LADINO

La base lingüística española y hebrea del ladino, también conocido como sefardí y judeoespañol, queda patente incluso en el nombre del idioma. La palabra sefardí procede de Sefarad, que es el topónimo con el que se conoce a España en el Antiguo Testamento; y ladino viene de ladinar, la acción de traducir textos semíticos al castellano.

La gramática del ladino es fácil de descifrar por un hispanohablante actual: entra por los ojos como una lengua medieval que parece haber colisionado con la grafía clásica de los pokeros contemporáneos, con su abundancia de kas, la alternancia de bes y uves y de eses y ces, y una característica omnipresencia de la i latina.

Tanto es así que medio Twitter puso el grito en el cielo cuando la Embajada de España en Turquía compartió una serie de mensajes por el Día Internacional del Ladino, celebrado en este país cada 21 de febrero. Donde los puristas lingüísticos de la red social creyeron ver faltas de ortografía en realidad había un español de hace 500 años que, a día de hoy, todavía podemos entender sin apenas esfuerzo.

EL LADINO KONTINUA A VIVIR EN INTERNET

Los arcaísmos tan notorios del ladino dan la sensación de que es una lengua estancada en el tiempo, pero ni mucho menos. El judeoespañol se salpicó de francés, italiano, holandés, griego y turco cuando los sefardíes abandonaron España, y sigue en una continua actualización para adaptarse a los tiempos que corren.

Prueba de ello son los chuchuleos de los que habla Liliana, que es la copropietaria y editora del portal eSefarad, dedicado a las noticias de la comunidad sefardí. Además, organiza espectáculos, da clases de ladino y canta en la lengua que escuchaba en casa de sus abuelos, judíos procedentes de Turquía, cuando era pequeña.

La argentina forma parte de Erensya, la plataforma online del Centro Sefarad-Israel que aúna proyectos internacionales destinados a difundir el ladino. También es miembro Karen Gerson, directora del Centro Sefardí de Estambul desde 2003 y responsable de El Amaneser, el único periódico publicado enteramente en judeoespañol en todo el mundo. El diario ladino tiene una tirada de 4.000 ejemplares en papel y cuenta con una edición online.

Karen ha publicado libros, música, diccionarios, compilatorios de dichos y proverbios y es la cantante solista del grupo Los Pasharos Sefaradis. Según dice, cientos de personas se conectan a sus clases y actividades en torno al judeoespañol impartidas por Zoom.

Lo cierto es que no escasean las iniciativas que promueven el ladino desde distintos países: hay grupos (como la Ladinokomunita), foros, encuentros, conferencias, clases, vídeos, canciones, programas en la Radio Exterior de España y hasta un Centro de Estudios Sefardíes en la Universidad de Washington. El español más antiguo pervive en las páginas webs, Twitter y YouTube.

Aitor García Moreno: «Esta lengua está y estará seriamente amenazada siempre que no sea útil su uso. Si no sirve en la vida diaria, no será una lengua viva»

ESTA EL LADINO EN RIZGO DE MURIR?

Del número total de hablantes del ladino en la actualidad solo se conocen estimaciones. Se calcula que unas 150.000 personas lo hablan en todo el mundo, aunque «los niveles de competencia lingüística pueden variar muchísimo de unos hablantes a otros», afirma Aitor García Moreno, investigador distinguido del departamento de Estudios Judíos e Islámicos del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo.

El experto explica a Yorokobu que hay quienes solo conocen palabras sueltas o hablan de temas concretos, de tipo biográfico o del ámbito doméstico. «Esta lengua está y estará seriamente amenazada siempre que no sea útil su uso», advierte. «Si no sirve en la vida diaria, no será una lengua viva, como apenas lo es hoy en día. Otra cosa es su preservación y estudio, que puede (y debe) acrecentarse».

La Autoridad Nasionala del Ladino de Israel, creado en 1997, y la Academia Nasionala del Ladino, organismo fundado por la RAE en 2019, también con sede en Israel, son las instituciones lingüísticas oficiales que tratan de proteger y regular un idioma que se ha desarrollado sin la pauta de una norma común.

El Gobierno de España aprobó en 2015 una ley para devolver la nacionalidad española a los descendientes de los judíos desterrados por los Reyes Católicos. A Liliana, que recuerda el anhelo de los sefardíes por regresar a su hogar, le concedieron la suya en 2017.

Una de sus palabras favoritas es ambezar, que puede significar aprender o enseñar en función del contexto. Mientras los lingüistas se ponen de acuerdo, el ladino evoluciona a su aire, como siempre lo ha hecho.

 

[Fuente: http://www.yorokobu.es]

     

El periodista y escritor tradujo del ídish “La caja de letras: Hallazgo y recuperación de ‘Apuntes para la historia del periodismo judío en la Argentina’”, de Pinie Katz, una obra que expone una visión del mundo nuevo, de una Argentina a la que los europeos, del supuesto continente civilizado, venían a buscar un horizonte y un futuro promisorio a partir de su mirada comunitaria.

Javier Sinay, escritor y periodista.

Javier Sinay, escritor y periodista

 
Escrito por Guillermo Lipis
 
Javier Sinay acaba de traducir del ídish “La caja de letras: Hallazgo y recuperación de ‘Apuntes para la historia del periodismo judío en la Argentina’”, de Pinie Katz, una obra que según el periodista y escritor trae al presente la “Babilonia de inmigrantes que era Buenos Aires de fines del siglo XIX” y cuya lectura revela “cuánto ha cambiado el periodismo en un siglo y cuán poco hemos cambiado los periodistas”.

Los inmigrantes de fines del siglo XIX trajeron al país sus lenguas, culturas y oficios, pero también sus costumbres y con ellas sus periódicos que los mantenían ligados a los hábitos y tradiciones de sus pequeñas aldeas o pueblos europeos.

“El rescate del ídish es una tarea cultural importante porque la producción literaria y periodística que hubo en ese idioma en Argentina fue variada y muy vasta”, explica Sinay a Télam. Cada idioma o lengua guardaba “un punto de vista sobre el mundo, y eso es lo que hay que volver a poner en valor”, agrega el autor, quien descubrió el libro de Katz casi de casualidad, buscando material para su novela « Los crímenes de Moisés Ville« , ambos publicados por Ediciones del Empedrado.

Y desde el valor periodístico al que hace referencia, en este caso se expone una visión del mundo nuevo, de esta Argentina a la que los europeos, del supuesto continente civilizado, venían a buscar un horizonte y un futuro promisorio a partir de su mirada comunitaria.

“No importa si sos judío o no, lo que importa de este rescate del libro de Pinie Katz es lo que refiere a esos tiempos premodernos del periodismo argentino y a una descripción muy detallada de una Buenos Aires, del período 1898-1914, que era una Babilonia de inmigrantes”

JAVIER SINAY
Sobre el periodismo propiamente dicho, Sinay -que viene de una familia de escribas- considera que “el libro revela aventuras vocacionales y competencias despiadadas entre aquellos pioneros. Es notable cuánto ha cambiado el periodismo en un siglo, y cuán poco hemos cambiado los periodistas”.

El autor de « Camino al este » sostiene que el libro que tradujo lo sorprendió “porque era un libro de aventuras. Los héroes y villanos eran un puñado de periodistas, inmigrantes quijotescos llegados a este confín del mundo donde cargaban los abrigos viejos desde la Rusia zarista”.

Traían “samovares y ritos milenarios que en Buenos Aires valían poco o nada y a veces, mientras trabajaban de cualquier otra cosa, se ocupaban de fundar una nueva tradición basada en los artículos de prensa”, detalla tejiendo una fina trama descriptiva.

El libro de Pinie Katz muestra a esos inmigrantes “en toda su humanidad, con sus iniciativas vocacionales, sus competencias despiadadas y sus miserias personales. Lo sorprendente es que cualquier periodista del siglo XXI entiende todo eso perfectamente. El periodismo cambió; los periodistas no tanto”, apunta.

Sinay se mostró fascinado porque casi 100 años más tarde, haya podido rescatar al autor, a quien retrata como “una persona muy relevante dentro de la comunidad judía de las primeras décadas del siglo XX”.

Y en verdad lo fue porque este periodista, escritor y traductor (que supo llevar al ídish obras como « Don Quijote », de Cervantes, y « Facundo », de Sarmiento) además fue un hábil activista político y cultural.

Es así que fue uno de los creadores del ICUF, la rama judía del Partido Comunista, y del diario Di Presse, escrito en ídish pero que, en la época de la última dictadura cívico militar vernácula, editara el mítico semanario Nueva Presencia en castellano, un baluarte en la defensa de los derechos humanos que traspasó las barreras de la comunidad judía bajo la dirección de Herman Schiller.

El libro traducido por Sinay refleja el período 1898-1914, también recordado sin idealizaciones por otros autores. En el mismo año de 1914, David Goldman escribe en su libro Di Iuden in Argentine (Los judíos en la Argentina) acerca de “la cantidad de cadáveres que yacen en el cementerio literario argentino”, refiriéndose a los periódicos de corta vida.

“Goldman calcula que en esa breve etapa surgieron unos 40, pero fue un período apasionante. En esos años nacieron o dieron sus primeros pasos algunas instituciones que fueron luego pilares, y en 1951 la revista Der Spiegel (El Espejo) definió aquellos tiempos como la época heroica del periodismo judío”.

Sinay explica que en una proyección de casi un siglo (1898-1989), 337 publicaciones judías vieron la calle.

“Entre los judíos había una fiebre comunicativa y como dice un refrán en ídish: todo aquel que tuviera al menos una mano o un pie escribía. Por eso creo que hay que rescatar algo de todo eso”, indica el autor al mencionar el origen de su entonces proyecto de traducción, que consideró “necesario y maravilloso”.

Para Sinay, la cultura judía tiene hoy un concepto para referir a la transmisión y la herencia: “la cadena de oro de las generaciones (di goldene keit, en ídish)”. Y de eso se trata estos « Apuntes para la historia del periodismo judío en la Argentina », ahora rescatados, recuperados y traducidos al castellano.

“El libro es una caja de letras propiedad de periodistas valientes, aventureros, caóticos y tercos. Héroes y villanos a los que Pinie Katz redimió de la bruma y del olvido”.

JAVIER SINAY
Esos hombres, que jamás podremos saber si nacieron primero seres humanos o periodistas, dado su instinto, buscaron abarcar el mundo para tornarlo más seguro y habitable contra las injusticias de una civilización que parece haber aprendido poco, porque, en muchos casos, cambiaron los nombres, pero siguen ocurriendo los mismos hechos denunciados por Katz a principios del siglo XX.
 
 
[Fuente: http://www.telam.com.ar]

O lingüista Xosé Antonio Pena Romay publica unha nova entrega da sección de fraseoloxía « Verbas sisudas non queren testemuñas ».

Unha persoa pasea a tres cans polas rúas da capital en plena pandemia do coronavirus onde con máis de 1,2 millóns de casos rexistrados no mundo en persoas, a infección só confirmouse en dous cans, un ou dous gatos e unha tigresa.. Marta Fernández Xara - Europa Press

Unha persoa pasea a tres cans polas rúas da capital en plena pandemia do coronavirus onde con máis de 1,2 millóns de casos rexistrados no mundo en persoas, a infección só confirmouse en dous cans, un ou dous gatos e unha tigresa.

Por Xosé Antonio Pena

E o certo é que non será pola cantidade de paremias de que dispomos na nosa lingua para dar conta deses mesmos contidos, como imos ver deseguido (de feito, é tal o número que imos dividir este artigo en dúas entregas, a fin de facer máis doada a súa asimilación por parte do lector).

Perro ladrador, poco mordedor

{= 1. Refrán co que se dá a entender que as persoas que andan seguido ameazando, lanzando bravatas ou botando por ela, á hora da verdade non acostuman cumprir a ameaza, a bravata ou a farfantonada (e tamén co cal, en consecuencia, moitas veces se deduce que se hai que velar máis daquelas persoas que non ameazan nin fanfurriñan ou borrean ca daqueloutras que si o fan, xa que á hora da verdade as primeiras adoitan ser máis perigosas ca estas últimas). 2. Por extensión, tamén expresa que aquelas persoas que adoitan fachendear de facer moito, ou moi ben, algunha cousa, están en realidade a disimular o feito de que en verdade a fan máis ben pouco, ou bastante mal.}

Can que (moito) ladra non traba

(O) Can que ladra non morde

Can ladrador non é mordedor

Can ladrador nunca foi trabador

Can que moita ladra pouco traba # pouco morde

(O) Can que ladra non é o que morde

Ex.: ¡Bueno, hombre!: el tío, que si iba a mandar cartas a los medios de comunicación, que si iba a ir junto al director y ponerle las peras a cuarto, que si iba a ir por la vía judicial… pero al final, nada de nada. Ya se sabe: perro ladrador, poco mordedor.

¡Bueno, home!: o tipo, que se ía mandar cartas ós medios de comunicación, que se ía ir xunta o director e poñelo de cu á cota, que se ía ir pola vía xudicial… pero, ó cabo, nada de nada. Xa se sabe: can que (moito) ladra non traba  (o) can que ladra non morde  can ladrador non é mordedor  can ladrador nunca foi trabador  can que moito ladra pouco traba  (o) can que ladra non é o que morde.

 

● Tamén:

Perro ladrador, nunca buen mordedor

Can (moi) ladrador, pouco mordedor && Can ladrador, non mordedor && Can ladrador, mal mordedor && O can máis ladrador non é o máis mordedor # non é o que máis morde && (O) Can moi ladrador non é o máis mordedor # non é o que morde # non é o que máis morde && Can que moito ladra non é o que máis traba && O can que máis ladra non é o que máis traba # non é o que máis morde && O can que moito ladra non é o que máis morde && O can ladrador nunca foi o máis mordedor && O can moi ladrador nin por iso é (o) máis trabador && O can ladrador nin por iso é máis mordedor && O can máis ladrador, nin por iso máis trabador && O can (máis) ladrador non é o máis roedor

● E máis tamén:

Perro ladrador, poco mordedor y mal cazador

Can que ladra, nin morde nin caza && Can ladrador, mal cazador

● E tamén, nesta mesma liña, aplicables basicamente en situacións relacionadas coa primeira “acepción”:

O can que moito ladra nunca mal pode facer && Mentres o can ladra, non morde && Can moi ladrador, nin por iso mellor

NOTAS:

1. Lembramos que cando nalgunha paremia ou expresión introducimos parénteses o que estamos a indicar é que ou secuencias que aparecen dentro delas poden formar parte ou non da dita expresión ou paremia. Así, con can que (moito) ladra non traba o que estamos a indicar é que en realidade hai dúas secuencias fraseolóxicas, ou dúas variantes dunha mesma secuencia fraseolóxica, se se prefire:

A) Can que ladra non traba.

B) Can que moito ladra non traba.

2. Relacionadas coas paremias reflectidas neste artigo, no sentido de que indican precisamente o contrario (ou sexa, que hai que ter conta coas persoas caladas que non borrean nin botan por ela), podemos tamén reflectir varias expresións:

Gárdate do can que non ladra e do home que non fala.

Gárdate do home quen non fala e do can que non ladra.

Can pouco ladrador é mordedor.

Gárdate do gato que non miaña.

Morde e non ladra.

2. As expresións galegas están tiradas das seguintes fontes:

– Recolleita propia da oralidade galega.

– Recolleita propia documental (artigos de prensa, artigos ou comentarios na Rede, obras escritas, folletos publicitarios, etc.).

– Ferro Ruibal, Xesús: “Refraneiro de Grou (Lobios) recollido por Bieito Fernandes do Palheiro”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 10, 2008, páxs. 241-253. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Ferro Ruibal, Xesús & Groba Bouza, Fernando: “Dichos y refranes y dialecto vianés de Laureano Prieto (1951)”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 11, 2009, páxs. 259-282. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Groba Bouza, Fernando: “Nas uñas, nas mans ou nos pés has saír a quen es”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 16, 2014, páxs. 357-437. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Guerra Otero, Pilar: Así falan en Trasar (1 e 2). Obra á que se pode acceder, a través de Internet, nos enderezos seguintes:

https://www.edu.xunta.es/espazoAbalar/sites/espazoAbalar/files/datos/1296813709/contido/Galego/exercicios/pilar11.html

https://www.edu.xunta.es/espazoAbalar/sites/espazoAbalar/files/datos/1296813709/contido/Galego/exercicios/pilar2.htm

– Luaces Pardo, Narciso: “Ditos e refráns recollidos na comarca do Ortegal”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 16, 2014, páxs. 439-453. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Lugrís Freire, Manuel: Gramática do idioma galego (2ª edición, corrixida e aumentada). A Coruña, Imprenta Moret (Galera, 48), 1931.

– Paz Roca, Mª Carmen: “Aportazón ao refraneiro. Coleición de refrás recollidos da tradizón oral por Lois Carré (1898-1965)”. Cadernos de Fraseoloxía Galega, 4, 2003, páxs. 129-141. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Paz Roca, Mª Carmen: “Aínda novos escritos paremiolóxicos de Vázquez Saco”. Cadernos de Fraseoloxía Galega, 9, 2007, páxs. 247-293. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Rodríguez González, Eladio: Diccionario enciclopédico gallego castellano, vols. I (1958), II (1960) e III (1961). Consultado no Dicionario de Dicionarios da lingua galega (dirixido por Antón Santamarina).

– Taboada Chivite, Xesús: Refraneiro Galego. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 2, 2000. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Vázquez, Lois: “Refranero gallego. Colección hecha por el P. Gumersindo Placer López”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 4, 2003, páxs. 143-171. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Vázquez Saco, Francisco: Refraneiro galego e outros materiais de tradición oral. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, 5, 2003. Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades.

– Ventín Durán, José Augusto: “Fraseoloxía de Moscoso e outros materiais de tradición oral”. En Cadernos de Fraseoloxía Galega, anexo 1, 2007.

– VV.AA.: Refráns e ditos da Ulla. Obra á que no seu día se accedeu na Rede, e que actualmente xa non se atopa dispoñible.

– Zamora Mosquera, Federico: Refráns e ditos populares galegos. Ed. Galaxia, 1972, Vigo.

 

[Imaxe: Marta Fernández Xara – fonte: http://www.galiciaconfidencial.com]

dans toutes les directions ; de tous les côtés ; par tous les moyens

Origine et définition

Évacuons de suite une éventuelle interrogation : la deuxième expression proposée n’est qu’une version abrégée de la première, apparue au début du XXe siècle.
Maintenant, penchons-nous sur l’élément principal : l’azimut, qui s’écrivait aussi avec un ‘h’ à la fin, mais il a tellement été aspiré qu’il a maintenant quasiment disparu.Le mot azimut, attesté au XVe siècle, vient de l’arabe ‘az-samt’, qui signifie aussi bien ‘chemin’ que « point de l’horizon », après être passé par l’espagnol ‘acimut’.
À l’origine terme d’astronomie, il désigne, selon le Robert, « l’angle formé par le plan vertical d’un astre et le plan méridien du point d’observation ».
Sorti du contexte astronomique, et plus généralement, l’azimut est l’angle horizontal entre la direction d’un objet et une direction de référence.

Partant de cette définition, une « arme tous azimuts » (terme employé dans le milieu militaire) est une arme qui tire dans toutes les directions, et une « défense tous azimuts » peut intervenir contre les attaques venues de tous les côtés.

Par extension et au figuré, les azimuts désignent aussi les moyens dans des expressions comme « répression tous azimuts » ou bien « vendre tous azimuts ».

Exemples

« Non satisfaits de faire du bon pain, les deux frères qui mènent la maison s’attaquent maintenant au rayon pâtisserie qu’ils développent tous azimuts. Avis aux gourmands… »
Guide Michelin – Idées de promenades à Paris – 2008

Comment dit-on ailleurs ?

Langue Expression équivalente Traduction littérale
Anglais 360-degree 360 degrés
Anglais across the board à travers le tableau
Anglais all fronts tous les fronts
Anglais all out / out and out total
Anglais all-out tout-terrain
Anglais all-round tout-terrain
Anglais everywhere partout
Anglais unfettered débridé
Anglais (USA)

no holds barred (nulle prise (de catch) défendue)

Chinois 全面 complet
Chinois 全方位 tout-terrain
Espagnol (Espagne) 360 grados 360 degrés
Espagnol (Espagne) a los cuatro vientos aux quatre vents
Espagnol (Espagne) todas las direcciones toutes les adresses
Espagnol (Espagne) todos los niveles tous les niveaux
Gallois bob sut dans chaque façon
Gaélique écossais ge be dé an dòigh quelle que soit la méthode
Hongrois

a szélrózsa minden irányába

dans toutes les directions de la rose des vents

Hébreu בכל הכיוונים (bekhol hakivounim) dans toutes les directions
Italien in ogni direzione dans chaque direction
Italien in tutti i sensi dans tous les sens
Italien tutto tondo rond
Néerlandais all-round tout-terrain
Néerlandais uit alle windstreken de toutes les directions
Néerlandais van alle kanten de toutes les côtés
Polonais na cztery strony świata aux quatre points cardinaux
Portugais (Portugal) todas as direcções toutes les directions
Portugais (Portugal) todos os níveis tous les niveaux
Roumain în/din toate zările dans / de toutes les vues
Roumain pretutindeni de tous les côtés

Si vous souhaitez savoir comment on dit « tous azimuts » en anglais, en espagnol, en portugais, en italien ou en allemandcliquez ici.

Ci-dessus vous trouverez des propositions de traduction soumises par notre communauté d’utilisateurs et non vérifiées par notre équipe. En étant enregistré, vous pourrez également en ajouter vous-même. En cas d’erreur, signalez-les nous dans le formulaire de contact.

[Source : www.expressio.fr]

 

Foto

El refranyer eivissenc d’Antoni Juan Bonet ha estat recollit i comentat per Víctor Pàmies, lingüista especialitzat en paremiologia, i Isidor Marí, professor i estudiós de la cultura popular eivissenca. La publicació facilita la recuperació dels refranys aplegats per Antoni Juan Bonet el 1937 i publicats a la revista Ibiza entre 1944 i 1957 i els presenta al públic ara acompanyats de les il·lustracions d’Antoni Marí Tirurit i organitzats per temàtiques: sobre comportaments socials, relacions de família i de parella, l’edat, observacions morals, etc.

En aquest treball, s’especifica el sentit amb què es fa servir cadascun dels refranys, no sempre fàcil d’interpretar —com és el cas de “Gaiato i senaieta, i viure esquena dreta” o “Anar per llana i tornar tos”. L’obra, a més, dona llum a la figura d’Antoni Juan Bonet (1864-1951) de qui, fins ara, se’n coneixien escasses referències biogràfiques. Especialment, recull l’activitat pública d’aquest personatge que arribà a ocupar una posició destacada en l’àmbit social, polític i econòmic de l’illa.

Títol: El refranyer eivissenc d’Antoni Juan Bonet
Autor: Isidor Marí i Víctor Pàmies
Editorial: Institut d’Estudis Eivissencs
Pàgines: 183
ISBN: 978-8487455773

[Font: http://www.racocatala.cat]

Escrito por Sophie Goldberg

Viernes 19 de agosto de 1994. El periódico Reforma, en su sección de Cultura, con tipografía de 120 puntos o más, anunciaba la muerte de Elias Canetti. “Muere el 14 de agosto el escritor de origen búlgaro, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1981. Dejó inconclusa su autobiografía. Sus restos descansan en Zúrich, Suiza, junto a los de James Joyce”. Yo sabía perfectamente quién era Canetti, sin embargo desconocía que era de Bulgaria. Ese día, muy temprano, recibí la llamada tradicional de mis padres, era mi cumpleaños. Después de las cálidas felicitaciones, le pregunté a mi papá si ya había leído la noticia y comenté que me llamó la atención que el célebre escritor fuera búlgaro, como él.

—¡Claro, Elias era de Rustschuk, como tu abuela Sofía; de hecho, eran primos! —me respondió con naturalidad.

—¿Quééé? —vociferé. ¿Me estás diciendo que Elias Canetti era de nuestra familia, que era tu tío y, más importante aún, que era, de alguna manera, mi tío abuelo?

De momento fue tal la magnitud de la sorpresa que hice un largo silencio para poner la información en orden. Para cuando pude colocar la mandíbula de regreso en su lugar, el enojo ya había surgido.

—¡Papá, cómo nunca me dijiste! Me has platicado tu vida entera en Bulgaria, la de tus padres y abuelos. Conozco las penas, las anécdotas, el dolor de las separaciones forzosas y las carencias que pasaste como niño durante la Segunda Guerra Mundial y este dato no me lo habías compartido.

—Bueno, no pensé que fuera tan relevante para ti. Mi abuela Raquel Cappón y la tía Mathilde Arditti, la mamá de Elias, vivieron desde muy jovencitas en la misma calle, eran primas y vecinas, una casa en frente de la otra. Conocida como la Pequeña Viena, Rustschuk fue apodada así por haber sido un centro de celebraciones y fiestas de los turcos en tiempos del Imperio. Ahí, en su Pequeña Viena, mi madre —tu abuela Sofía— y sus hermanos gozaban de los largos veranos junto a sus primos, los Canetti —agregó.

Cuando mi padre me dijo esto, me imaginé a las dos familias paseando por los márgenes del Dunav, de ese Danubio que nace en la Selva Negra de Alemania, y que, en su curso, va acariciando las costas austriacas y húngaras, las de Croacia y Serbia, para después morir con una entrada triunfal en el mar Negro de Rumania. Ese Danubio, inspiración de músicos y poetas, ese que es musa y voz, que es soplo y arrebato, que incita a la furia creadora. Danubius, veterana corriente, aguas que danzan en el azul de Strauss, que se dibujan en los paisajes de Albrecht Altdorfer y en los grabados del gran Cranach.

—Las primas se reunían, además, todos los viernes en la sinagoga de la calle de Aksakov para celebrar el sabbat. Eran muy cercanas: cuando los Canetti se mudaron a Manchester las misivas de un lado para el otro no cesaban; pero después de unos años, cuando el padre de Elias murió, la tía Mathilde se trasladó con sus hijos a Viena. Perdieron poco a poco la comunicación que era, de por sí, muy difícil en ese entonces. Luego llegó la guerra y pues menos —dijo papá, como exculpándose.

Tomé nuevamente el periódico y releí el artículo, ahora con otros ojos, ahora con otra emoción. “Descendiente de judíos sefarditas”, “novelista, dramaturgo, curioso de todo, políglota y viajero; Canetti hablaba el español antiguo de su familia”. Como mi abuela, pensé. Como yo, que lo heredé en lo oral y en escritura. De haberlo contactado o haber tenido un encuentro, hubiéramos podido comunicarnos perfectamente en ese ladino o judeoespañol que los sefarditas llevamos en el alma y a través del cual mantenemos nuestras primeras aproximaciones con la literatura, con refranes, con canciones infantiles, con romances españoles y con nuestro pasado.

¡Qué desperdicio, qué coraje enterarme hasta ahora! No haber podido preguntarle qué le hacía sentir esa peculiar fascinación de todo lo que representaba Karl Kraus, el polémico personaje a quien siguió y reconoció como maestro. Qué era lo que le obsesionaba tanto respecto a la muerte, de la que escribió como tarea de vida. Qué pensaba de la guerra, dado que dijo que la palabra, capaz de llevarnos a la discordia, debiera ser capaz también de lo contrario, de evitarla. Me imagino que precisamente por esta preocupación habrá escrito el magnífico libro La conciencia de las palabras; la sola oración como título da para pensar y analizar sin siquiera leer la obra. Hubiera querido preguntarle qué opinaba sobre la ética de la escritura, ahora que yo soy escritora también y una enamorada de la palabra como lo fue él. Hablar de cómo debe haber sido crecer en el ambiente de Rustschuk, con su multiculturalidad de una Babel de diversidad idiomática que seguramente estimuló sus metáforas, su prosa y su meticulosidad; primero en La lengua absuelta, un autorretrato de su infancia en el que habla de nuestra familia al referirse a primos, tíos y demás parientes en aquel barrio sefardí, y en el resto de su magnífica e intensísima obra. Su madre, la prima de mi abuela, le alimentó la pasión por la lectura, por el saber, por los conceptos y la expansión intelectual que para él no tuvo finitud. El recuerdo de sus años de niñez, de su vida familiar y del ladino sería indeleble en sus escritos. De ese paraíso en el que vivió también mi abuela Sofía, Canetti dijo: “Todo lo que viví después, ya había ocurrido alguna vez en Rustschuk”.

Me hubiera gustado interrogarle acerca de sus sentimientos tras el desprecio racista que sufrió por ser judío. Preguntarle acerca de su visión única de la Viena de entreguerras que produjo una de las concentraciones de talento y de creatividad más extensa que hayamos conocido. Un despliegue de figuras de primera línea en todos los campos de las artes en donde figura él, que fue testigo prácticamente de todo el siglo XX, él y su prosa que ofrece uno de los testimonios más genuinos. Imagino que me cuenta acerca de sus amistades y tertulias con Alban Berg, Alma Mahler, Hermann Scherchen, Hermann Broch, Isaak Bábel o Bertolt Brecht. Qué ganas de haber tenido esta charla, de saber de qué platicaban entre dramaturgos, músicos e intelectuales; si se interrumpían unos a otros por su prisa de expresar una nueva idea, si llegaban puntuales a la cita, si eran reuniones en las que lo cotidiano tuviera un espacio o si todo lo que ahí se trataba era profundo y elevado. Si en algún momento se hablaba del amor o si existían relaciones amorosas en ese selecto ambiente. No faltó quien calificara a Elias de esquivo, difícil y cascarrabias; todos esos adjetivos en una sola palabra para los búlgaros sefardíes se conoce como “axí”. Los búlgaros son de esa manera: malhumorados, irritables y gruñones; coraza que usan para defender su buen corazón, si lo sabré yo, que viví toda mi infancia y adolescencia con uno, mi padre.

Sus agudas observaciones sobre el lenguaje en frases como: “Enmudeció por miedo a los adjetivos” o “Hay que abusar de una palabra, para descubrirla”, me han sido de suma valía en mis textos. Yo también considero a la palabra sagrada y a la palabra escrita, aún más. Yo también me detengo a desmenuzar cada vocablo antes de entregarlo a mis lectores. Busco el término idóneo, la expresión que haga magia, la metáfora que asombre, el lenguaje magnético. En mi más reciente novela, El Jardín del Mar, relato precisamente el extraordinario periplo de los judíos de Bulgaria y de mi propio padre durante la Segunda Guerra Mundial. Acontecimientos que muestran valor, piedad y hermandad de un pueblo que se atrevió a ir a contracorriente de lo exigido para salvar a sus ciudadanos de los campos de exterminio. Este extraordinario episodio es poco conocido en los anales de la historia universal, ya que el comunismo mantuvo el suceso en secreto hasta 1991, pero es mi historia familiar, por lo que yo he tenido conocimiento de los hechos desde siempre. La narración comienza justamente en Rustschuk con la familia de mi abuela.

Hasta antes de ese 19 de agosto de 1994, mis lecturas de la obra de Elias Canetti habían sido objetivas, espontáneas y, debo decirlo, por momentos difíciles en su comprensión; pero después de mi descubrimiento tardío de nuestra relación familiar, lo comencé a leer poniendo especial atención en sus obsesiones, en su escritura multigénero, ya que escribió novela, ensayo, apuntes, aforismos, en fin, combina su capacidad de concentración con la avidez insaciable de aprender. Me hubiese gustado agradecerle el haber calibrado, medido y sopesado cada palabra publicada. El haber avalado cada vocablo en la medida en que tomaba responsabilidad al pronunciarlo, y más aún, al escribirlo. Por algo se tardó treinta años en escribir su gran obra Masa y poder. Un tema candente en la época, tema que lo marcó al ser testigo de varias protestas y de las formaciones de las masas tratando de entender el concepto desde la antropología, no desde la política. Para mí, Elias Canetti representa la profesión del escritor, un legado que acabará de ser descubierto en el 2024, cuando se saquen de una bodega en la biblioteca de Zúrich los manuscritos de diarios que bajo sus estrictas órdenes permanecerán sellados hasta que llegue la fecha indicada.

Su idea de que el hombre tiene el poder de la metamorfosis le hacía aseverar que en el ser polifacético reside el don que constituye la verdadera singularidad del ser humano. Estaba seguro de que todos poseemos diferentes dotes y que podríamos vivir a fondo nuestras distintas inclinaciones. Este es un reflejo de su propia avidez por cumplir sus múltiples facetas. Canetti decía que el escritor se caracteriza por dos cosas: porque usa la palabra para enfrentarse a la muerte y atrapar la vida y porque el escritor es el custodio de las metamorfosis; es el hombre capaz de vivir muchas vidas y de dar vida a sus personajes. Así, se puede volver una y otra vez a su obra y encontrar cosas nuevas dentro de una calidad de lengua y de pensamiento de “un clásico”, como lo calificó Ignacio Echevarría, filólogo, editor y crítico, en la conferencia que dictó a principios del 2020 para la Fundación Juan March en Madrid.

Me quedo con las ganas de haberle preguntado, de haber discutido, de haber hablado en judezmo, su primera lengua, y de haber descubierto bajo la máscara del escritor al ser humano: al que añoraba a su padre, al que sufría la profunda tristeza del emigrado, al que le era importante ser reconocido, al que perseguían sombras que lo acompañaron hasta la muerte. Me quedo con las ganas de que, quizá, él hubiese leído mis escritos, de que me hubiera corregido una palabra o hubiera sugerido un símil, de que me firmara un libro, de que tomáramos un café, de prepararle un tradicional gyuvech búlgaro con mucha berenjena, mucha okra y la sazón de los Balcanes. Seguramente hubiese gozado hasta chuparse los dedos porque mi receta es la de nuestra familia, la que llevamos en el paladar. Me quedo con las ganas de que me hubiera conocido, y yo a él; de que me hubiera visto como una manifestación más de la diversidad de la vida, porque las personas éramos su materia prima para hacer sus observaciones más penetrantes. Me quedo con sus interrogaciones, con el sentido de su obra, con la bilis de sus textos autobiográficos. Me quedo con una de sus muchas frases: “Nadie es más solitario que aquel que nunca ha recibido una carta”. Me quedo con esa solitud, porque nunca recibí una carta suya.

Sophie Goldberg es escritora. Entre sus libros: Lunas de Estambul y Vida y pasiones.

[Ilustración: David Peón – fuente: http://www.nexos.com.mx]

 

Recentemente presentou a súa tese O léxico da hipoloxía no galego oral, dispoñíbel no repositorio da Universidade de Vigo (UVigo). O investigador de Ponteareas investiu no traballo de recollida de léxico sobre os equinos uns sete anos e reuniu na súa base de datos 73.333 rexistros, non só da Galiza senón tamén de territorios vencellados como o norte de Portugal ou as localidades estremeiras de Asturias, León e Zamora.

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O filólogo ponteareán reuniu 73.333 rexistros na súa base de datos sobre léxico a hipoloxía.

Por Ana Triñáns

Cóntenos que se recolle na súa tese, neses máis de 70.000 rexistros?

estudo recolle, por unha banda, unidades monoverbais, é dicir, palabras illadas, pero por outra banda tamén recolle unidades pluriverbais, isto é, máis dunha palabra, locucións e incluso refráns.

A estrutura do traballo é convencional, cunha introdución e un contido, en capítulos, onde se inclúe a análise e a clasificación terminolóxica do recollido, e a parte final conclusiva e bibliográfica.

Mais en canto ao campo léxico de estudo, distribuíno en cinco grandes bloques: as denominacións dos equinos, terminoloxía común dun e doutro lado da raia; palabras, termos e expresións coas que denominamos as partes do corpo dos animais, tanto no exterior como no interior; os nomes para os problemas de saúde e tamén para os remedios e as curacións; as accións que levan a cabo os propios animais; e todo o que ten que ver coas cores das pelaxes.

Había un sexto bloque que finalmente quedou fóra, referido á doma e á domesticación, e que en rexistros supuña case 50% dos 73.333 totais.

Cales son os seus proxectos de futuro? Pensa na publicación da tese, nun traballo arredor da doma…?

A tese pode consultarse no repositorio da UVigo, mais agora o que pide é un dicionario, un estudo con entradas e definicións ao uso, ou como dicionario visual, é dicir, se falamos das artes do corpo case é máis interesante facelo visual, pero iso aínda está por facer.

Na tese están envorcados case 40.000 rexistros, e nese total non son todo formas distintas senón que as hai repetidas, porque hai informantes que lle chaman do mesmo modo a unha parte do corpo, por exemplo. Arredor de 20.000 son formas non repetidas, mais as repetidas teñen a vantaxe de que me permiten saber a frecuencia de uso de cada forma.

O bonito deste traballo tamén foi que atopei en galego nomes para todo. Como afeccionado aos equinos, aos cabalos e aos burros, ás veces descoñecía a terminoloxía e só escoitaba o castelanismo, e atopei alternativa para todo e para máis, unha satisfacción enorme.

En canto ao bloque que ten a ver coa domesticación, desboteino na tese polo volume e porque tamén é un aspecto non tan próximo aos equinos, senón máis vencellado ao ser humano e ao trato que lles damos aos animais. Só da doma e da domesticación tiña arredor de 35.000 rexistros, o que dá practicamente para facer outra tese.

Fala vostede de que o equino é un animal totémico na Galiza. A que se refire?  

Temos o hábito de dicir que a vaca é o animal totémico da Galiza, porque traballa, dá leite, dá carne… Mais no caso dos equinos, o propio Antón Vázquez Corral, director técnico de Puraga (Pura Raza Galega) díxome algo que recollín na tese, que é que as persoas que teñen o gando no monte crían as vacas polo rendemento económico, mais as anécdotas cóntanas cos cabalos, non coas vacas. As galegas e os galegos temos unha vinculación enorme cos equinos, unha relación case sentimental ou romántica.

Que sexamos o segundo territorio do Estado español con máis número de censo equino, só por detrás de Andalucía, é por algo, tendo en conta ademais que non todas as pezas están rexistradas.

E mesmo analizar as funcionalidades do gando equino hoxe en día e as que tiña hai 50 anos, como a sociedade trataba eses animais e como os trata, permítenos facer un estudo histórico da comunidade galega.

Agora é un animal de ocio, deportivo, de concursos de beleza, de rutas naturais… Antes era un animal de traballo. Se ves como cambiou a funcionalidade dos equinos, así cambiou a sociedade.

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]