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ONU Derechos Humanos en México acaba de publicar un libro contando historias sobre las valientes acciones de mujeres indígenas defendiendo sus propios derechos. En vísperas del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, Noticias ONU te trae la historia de Miriam, una mujer zapoteca que lucha por la preservación de su cultura, su tierra y su lengua.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro or ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez, mujer zapoteca de la sierra norte de Oaxaca, es antropóloga social y abogada y ha dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, y a la preservación de su cultura, su tierra y su lengua. Su historia ha sido recogida en un libro por ONU Derechos Humanos en México.

Miriam Pascual Jiménez es una mujer zapoteca, originaria de la sierra norte de Oaxaca, de la comunidad de Guelatao. Es antropóloga social y abogada y ha dedicado estos últimos años a trabajar por la defensa de mujeres y niñas en temas relacionados con la defensa del territorio, el combate a la trata de personas y la defensa de los derechos de las mujeres en Guelatao.

Miriam, es una mujer muy alegre, solidaria y decidida que ha dedicado una gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos y a la preservación de su cultura, tierra y lengua. Su historia ha sido documentada recientemente en el libro Las valientes aventuras de mujeres defensoras. Relatos para niñas y niños de todas las edades, editado por ONU Derechos humanos.

Miriam creció y vivió en Guelatao y vio como sus familiares, aunque salían de la comunidad por motivos de trabajo o para estudiar, al final siempre volvían para regresar algo a la comunidad.

Ella fue afortunada ya que tuvo la oportunidad de estudiar dos licenciaturas.

“Prácticamente un privilegio dentro de la región. Somos muy pocas personas las que alcanzamos una educación universitaria. Es un tema complicado porque la discriminación en el sistema educativo hacia los pueblos originarios es gigantesca. Entonces en realidad yo logro estudiar porque mi abuela rompe con la tradición del matrimonio forzado hacia ella”, señala.

Primero estudió Antropología Social en Puebla y luego Derecho en la Ciudad de México. Fueron muchos los obstáculos que tuvo de sortear para poder concluir sus estudios: desde discriminación hasta la falta de recursos.

Por ejemplo, tuvo que vender dulces, para terminar las carreras. Pero es en ellas donde se especializa en derechos humanos.

En la primera licenciatura aprendió a documentar casos de violaciones a derechos humanos; y en la segunda, a llevar a cabo litigios estratégicos.

Comenzó a trabajar en diversos temas como delincuencia organizada, pueblos indígenas, desapariciones y trata de personas: “Pero siempre, en mi memoria todos los días, estaba la sierra”.

Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

ONU México – Miriam es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez.

De vuelta a casa

Guelatao es una comunidad que se rige por el sistema normativo de usos y costumbres. Miriam volvió hace unos años a retornar algo a su comunidad.

“Si bien yo soy defensora de derechos humanos, el servicio que yo brindo no solo en la comunidad, sino en la región, está muy enfocado a la promoción y difusión y resignificación de lo que son los derechos humanos. (…) Por eso es necesario el discurso de los derechos humanos, apropiarnos de él para interactuar entre nosotros, pero más para interactuar en ese contexto mundial, porque si no es con los derechos humanos, definitivamente no hay un parámetro de igualdad para relacionarse”, explica Miriam.

Para ella el gran reto en la región es quitar el estigma sobre los derechos humanos, “(…) porque en nuestra vida cotidiana siempre nos han dicho que eso no es para nosotros”. Mientras nosotros no nos asumamos en ese contexto jurídico internacional, vamos a seguir siendo vistos como cosas, como objetos, como patrimonio, no como personas”.

Difundir el mensaje de forma clara

El segundo reto fue hacerlo de una forma que sea respetuosa con la comunidad, que no traiga un lenguaje técnico, que nadie entienda. “Es como si tú creyeras que no existe conocimiento dentro de la comunidad, entonces buscamos dónde estaban los derechos humanos dentro de la comunidad y comenzamos a hacerlo a través de talleres de fotografía, de talleres de radio, de talleres de guion, de talleres de locución. En fin, todo por el tema cultural”.

En este trabajo la radio ha sido la herramienta a través de la cual han logrado difundir información e involucrar a la comunidad que enfrenta dificultadores para tener acceso a tecnología o Internet.

Miriam, además, es ahora la titular de la Instancia Municipal de la Mujer del municipio de Ixtlán de Juárez, que se encarga de guiar a las autoridades para emitir leyes respetuosas que garanticen la vida libre de violencia. También de coadyuvar con la Fiscalía y con las instituciones del Estado, para que tengan un enfoque intercultural.

Para ella hay dos tareas indispensables: fortalecer el proceso de difusión de la información en derechos humanos y eso implica tener una radio propia; y contar con refugio para mujeres víctimas de violencia.

Y, entre tanto, Miriam acude con los jóvenes de la comunidad a grabar cápsulas de radio para difundir información sobre derechos humanos, al tiempo que rescata el conocimiento tradicional de las personas zapotecas de la región.

Este año el Día Internacional de los Pueblos Indígenas tiene como tema “El papel de las mujeres indígenas en la preservación y transmisión del conocimiento tradicional”.

Para ella, haber contribuido a crear el libro publicado por ONU Derechos Humanos “significa la posibilidad de decir que, a pesar de los obstáculos, tenemos que tomar compromisos con la comunidad desde los saberes de la comunidad o desde los saberes de donde los obtengamos. Porque hay conocimiento en todas partes”.

A través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

ONU México – a través de la radio, Miriam difunde información sobre los derechos humanos e implica a los jóvenes de la comunidad.

Amplificar la voz de las mujeres indígenas

Miriam es un perfecto ejemplo del lema del Día Internacional de los Pueblos Indígenas pues, como señala el secretario general de la ONU en un mensaje con motivo de la efeméride, ellas “son defensoras denodadas de las lenguas y las culturas indígenas” y “defienden el medio ambiente y los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

Por ese motivo, António Guterres sostiene que “para construir un futuro equitativo y sostenible que no deje a nadie atrás, debemos amplificar las voces de las mujeres indígenas” y destaca que “los conocimientos tradicionales indígenas pueden ofrecer soluciones a muchos de nuestros desafíos comunes”.

Trabajo de la ONU en México con los pueblos indígenas

En México habitan 68 pueblos indígenas, el 10% de su población total.  Su patrimonio lingüístico incluye 68 lenguas originarias, colocando a México en el décimo lugar con la mayor diversidad lingüística del mundo.

La promesa de la Agenda 2030 de no dejar a nadie atrás reviste una importancia crucial para los pueblos indígenas. A su vez, los pueblos y comunidades indígenas tienen mucho que aportar al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por ello, las acciones de las Naciones Unidas en México tienen un enfoque de interculturalidad, el cual promueve la diversidad y focaliza esfuerzos para combatir la discriminación, favorecer la inclusión, integración y equidad en el acceso a las oportunidades de desarrollo de los pueblos y las comunidades indígenas.

Algunos de los esfuerzos que acompaña ONU México para alcanzar estos objetivos son:

  • Ayudar al diseño de leyes en materia de igualdad, inclusión y no discriminación en el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, incluida la consulta previa
  • Promover el derecho a una educación intercultural que fomente sus saberes y tradiciones
  • Crear condiciones de igualdad en la integración de los pueblos indígenas, incluidas las mujeres, en las cadenas productivas
  • Participar en los espacios de toma de decisiones y fortalecer sus capacidades para el empoderamiento económico y la gestión sostenible de los recursos de los pueblos indígenas
  • Gestionar un conocimiento que garantice la libertad de expresión y el desarrollo de medios de comunicación y del patrimonio lingüístico
  • Combatir los distintos tipos de violencia, incluyendo contra las mujeres y defensores de derechos humanos de los pueblos indígenas

[Fuente: http://www.un.org]

Antologia publicada na Argentina, em parceria com núcleo da USP, dá acesso inédito em espanhol à trajetória do historiador marxista cujos conceitos são chave para compreender a formação social, econômica e política do Brasil e da América Latina

Escrito por Joana Coutinho

O livro História e Filosofia 1 de Caio Prado Jr (2020) recém-publicado pela Editorial Último Recurso, com sede na Argentina,2 em parceria com o Núcleo Práxis-USP é um achado. Reúne textos inéditos de Caio Prado Jr., reconhecido historiador marxista, cujo tema de análise é a história e a filosofia. Um historiador-filósofo, cuja preocupação fundamental é propiciar recursos teóricos que nos permitam analisar a nossa realidade sem subterfúgios.

Não se trata aqui de fazer uma resenha da biografia de Caio Prado, mas vale a pena fornecer alguns dados que ampliam nosso conhecimento sobre o autor. Caio Prado nasceu na cidade de São Paulo em 11 de fevereiro de 1907, dois anos depois da primeira experiência de Revolução na Rússia (1905). Morreu na mesma cidade em 23 de novembro de 1990. Caio Prado Júnior pertenceu a uma das mais ricas e influentes famílias de São Paulo. Teve uma educação esmerada, como era comum aos de sua classe social: os estudos foram orientados, primeiro, por professores particulares, depois no colégio São Luís, dirigidos pelos Jesuítas. Forma-se bacharel em ciências jurídicas e sociais aos 21 anos, pela Faculdade de Direito do Largo de São Francisco, mais tarde incorporada pela Universidade de São Paulo. Filia-se ao Partido Comunista do Brasil (PCB), em 1931. Tem uma vasta produção intelectual, sobre temas centrais para se pensar o Brasil e toda a América Latina, cujas proposições nos fazem refletir a partir das classes populares. Foi um traidor de classe, de sua classe de origem!

Caio Prado considera que o processo histórico na América Latina foi bem distinto do de outras regiões do planeta, igualmente periféricas, em relação ao capitalismo desenvolvido; a particularidade é que não tivemos no continente uma burguesia nacional; e o caráter da nossa colonização ― que se estende para toda a América Latina ― é que aqui as colônias foram marcadas por serem de exploração, diferente das colônias de povoamento nas zonas temperadas. O seu pensamento, assim como o de José Carlos Mariátegui (1894-1930), é bastante inovador e inaugura um marxismo original; sem perder3 a perspectiva da totalidade, reforça a necessidade de se pensar o nacional, o local. Pensar o país significa buscar compreendê-lo em sua totalidade e fugir das explicações simplificadoras que dão respostas superficiais a questões profundas: analisar a formação do país, como se constituiu sua gente e suas contradições.

Vamos ao livro História e Filosofia (2020, 336f). Numa tradução inédita para o espanhol, o volume reúne textos, rigorosamente selecionados, de Caio Prado Jr. Fruto de um trabalho coletivo cuidadoso e sem recursos de apoio, a tradução ― que tomou quatro anos de trabalho ― foi empreendida por cerca de vinte pesquisadores de diversas áreas: historiadores, cientistas sociais, linguistas, economistas e até psicólogos, membros e colaboradores do Núcleo Práxis da USP, entidade político-acadêmica que ao longo da última década tem demonstrado compromisso com a difusão do conhecimento crítico e a formação política popular, encontro feliz com uma editora autogestionária que coloca como ideia central ser uma editora militante.

O livro tem dez capítulos e ainda um prefácio do historiador Lincoln Secco, além de uma bela introdução de seu organizador, Yuri Martins Fontes, que é filósofo, escritor, ensaísta, autor de vários textos que discutem Brasil e América Latina e coordenador4 do Núcleo Práxis da USP. Na “Introdução”, Yuri cumpre um papel fundamental de não só apresentar o livro, mas também o autor – para que jovens que não conhecem Caio Prado e sua obra tenham um panorama das questões principais que moveram sua produção.

O “Prefácio” é uma leitura leve e obrigatória, onde podemos observar a efervescência do pensamento caiopradiano em toda sua vivacidade. Lincoln Secco oferece aos falantes do espanhol (e a todos nós) uma belíssima apresentação dos traços marcantes do autor e de sua obra e a originalidade do seu pensamento, que coloca ainda hoje desafios não só aos brasileiros mas a todos os latino-americanos. Vinculado ao Partido Comunista do Brasil, Caio Prado manteve sempre sua autonomia como pensador e militante.

A primeira parte, “Escritos político-historiográficos”,5 recupera textos sobre a colonização do Brasil. Caio Prado observa os tipos de colonização ocorridas aqui e em terras de zonas “temperadas”. As últimas constituíram colônias de povoamento, como um desaguadouro “dos excessos demográficos da Europa que reconstitui no novo mundo uma organização e uma sociedade à imagem e semelhança de seu modelo europeu”. Nos trópicos ocorre exatamente o contrário, o que dará origem a uma sociedade original; são sociedades abigarradas, como definiu o sociólogo boliviano René Zavaleta6 (1935-1984). O Brasil de hoje, observa Caio Prado, é um organismo em franca e ativa transformação, mas que não se sedimentou e não tomou forma. O mesmo se observa no terreno social: com exceção de alguns setores, as relações sociais, e em particular as de classe, conservam um cunho colonial. A essência da nossa formação está no abastecimento do açúcar, tabaco, ouro e diamante, algodão e depois café para o comércio europeu. Caio Prado vê na colonização dos trópicos, uma vasta empresa comercial destinada a explorar recursos naturais.

Importante recuperar o debate que se fazia à época: havia ou não feudalismo no Brasil. Alguns marxistas, como Astrojildo Pereira (1890-1965), Octávio Brandão (1896-1980) e Leôncio Basbaum (1907-1969), defendiam a tese do “feudalismo em declínio” como a causa do atraso. Por esse caminho tornava-se necessária uma revolução democrático-burguesa (Del Roio, 2016). Já Caio Prado sustentava que no Brasil não houve feudalismo – apoiando-se por exemplo no fato de que o povoamento do país era rarefeito, não contribuindo à consolidação da servidão; para o pensador marxista, o que houve por aqui foi um escravismo: desde os primórdios articulado comercialmente com o capitalismo europeu que se consolidava.

Ao abordar a “Economia e a agricultura de subsistência na colônia”(1942), Caio Prado afirma que a economia se assenta em algumas bases muito precárias, não constitui uma infraestrutura própria e tampouco conta com forças próprias e existência autônoma. Se uma conjuntura internacional favorece a um produto qualquer, isto impulsiona seu funcionamento; no entanto, a economia volta a cessar se essa conjuntura por alguma razão se rompe ou caso os recursos naturais se esgotem (PRADO, 2020, p.143). O que nos leva a pensar nas implicações de uma economia completamente subordinada — em vias de se tornar um capitalismo periférico e dependente.

O resultado é que vivemos uma realidade que ainda parece sofrer dos mesmos males: voltada para fora e incapaz de prover as necessidades da sua população. A produção de subsistência, que alimenta os habitantes do campo, difere muito da realidade dos centros urbanos: estes têm que recorrer à importação, já que a produção interna não é suficiente para lhes suprir as necessidades. Curioso que hoje as grandes plantações, voltadas a suprir o mercado externo, tenham transformado alimento em “commodities”; ou seja, nossas questões do passado persistem. Em toda a América Latina, desgraçadamente, o avanço do imperialismo significa (significou) uma relação de subalternidade, perda de soberania: o capitalismo dependente periférico não foi capaz de criar uma burguesia que defenda os interesses nacionais. Como nos lembra Eduardo Galeano (1940-2015) são “dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera” (2004, p.17) e reagem com dureza a qualquer tentativa de mudança, por mais milimétrica que seja.

Um outro aspecto que parece nos fazer voltar no tempo é: como se tornou atual, nesse processo de colonização e necessidade de povoamento, o papel exercido pelos bandeirantes na captura de indígenas e escravos. Caio Prado descreve no texto “A Sociedade Colonial”7 (1942), de uma maneira clara e objetiva, o significado do bandeirismo paulista: processos brutais que os portugueses utilizavam para forçar os indígenas ao trabalho. Faziam isso percorrendo o Brasil de leste a oeste, de norte a sul, até chegarem ao sertão. Hoje, um movimento da periferia de São Paulo revive o debate quando atiça fogo na estátua do conhecido bandeirante, Borba Gato8, e reaviva a reflexão sobre os símbolos, espalhados pela cidade, que cultuam o passado. Neste caso, o passado de exploração e opressão.

Não podemos deixar de mencionar o interessante texto “D. João VI no Brasil”9, que trata da nossa independência. A vinda da família real para o Brasil, em 1808, significou a emancipação política, mas de uma forma peculiar: diferentemente do que acontece nos países vizinhos, em que foram rompidos os laços que os subordinavam às nações europeias. A diferença crucial é que, enquanto outras nações conquistavam sua independência nos campos de batalha, aqui foi o próprio governo metropolitano que, pressionado, viu-se obrigado a transformar a colônia em sede da monarquia, lançando as bases de sua autonomia. Caio Prado não cai na explicação fácil da ausência de lutas, de que não tivemos lutas internas; ao contrário, descreve com rigor as revoltas, a Balaiada, por exemplo. Mas mostra que nenhuma delas teve força e organização necessária para uma sublevação das massas. O principal aspecto da Balaiada foi a caudilhagem – e isso não permitiu que a revolta se convertesse em um movimento que pudesse ter resultados mais profundos.

Ainda nessa primeira parte, destaco o capítulo, “URSS: Um Novo Mundo”10, sobre a Revolução Russa. O relato da viagem que fez à terra de Dostoiévski impressiona pela sua observação aguda do que acontecia naquele momento e, mais ainda, pela descrição da participação dos trabalhadores no processo. No trem que o levava a Leningrado, Caio Prado pôde presenciar uma verdadeira assembleia política entre os passageiros, incluindo mulheres e empregados do trem, que participavam de um “debate acalorado” no qual palavras como socialismo, soviete, capitalismo eram ditas constantemente e com clareza do conteúdo.

Neste mesmo escrito, Caio Prado enaltece as transformações pelas quais está passando a sociedade soviética, “uma democracia das massas e não da minoria”. O socialismo é a expressão mais completa e perfeita que se pode imaginar para uma classe social nas condições do proletariado. Mas o mais importante não é debater o socialismo em si, mas o caminho que ele nos leva: as organizações políticas que levaram a sério a tarefa da condução para a realização de um programa. É mister, para uma sociedade comunista, uma transformação completa das ideias e concepções da humanidade atual. Enquanto domine o individualismo acentuado, fruto deste sistema, temos de compreender que uma sociedade comunista plena é impossível; antes é necessária a tarefa de reeducação dos homens e das mulheres sobre a base de uma solidariedade social compatível com essa nova sociedade. Nesse sentido, ele comunga com Antonio Gramsci (1891-1937) que fala da necessidade de uma reforma cultural e moral, pilar para a reeducação em uma sociedade comunista.

O livro-ensaio A revolução brasileira11, escrito em 1966, começa por discutir sobre o termo: revolução expressa o processo histórico marcado por “reformas e mudanças econômicas, sociais e políticas sucessivas” que dão origem a transformações estruturais da sociedade. Não é um momento de êxtase, mas todo o processo de construção. O ritmo da “história, não é uniforme”. Ao contrário; o texto, parece descrever as desventuras que vivemos nos dias de hoje. Afirma que o Brasil se encontra em um momento decisivo que leva a manifestações de descontentamentos e insatisfação generalizada. Situação que é causa e efeito da incoerência política, da ineficiência, dos desequilíbrios sociais, das crises econômicas e financeiras.

Em um tempo no qual se discute com tanto afinco o câncer da sociedade brasileira, o racismo estrutural, não poderíamos deixar de mencionar a passagem do texto “Vida Social e Política”12, em que Caio Prado (2020, p.168), ao discutir a formação e organização do Brasil, menciona a presença do negro e do escravo. Há que fazer uma distinção, diz ele, difícil, mas necessária, de como o escravo protagonizou a cena, mas o negro aparece em raras oportunidades. O papel do africano, diz ele, teria sido muito diferente na formação cultural da colônia se lhe tivesse sido concedida a mínima oportunidade para que se desenvolvesse. Elementos que ajudam a formular o “racismo estrutural” na sociedade brasileira.

A segunda parte do livro concentra os “Escritos filosóficos e manuscritos inéditos”. São quatro capítulos com passagens selecionadas de alguns de seus principais livros filosóficos: “Dialética do Conhecimento”13 (1952); “Notas introdutórias à Lógica Dialética”14 (1959); “O mundo do socialismo”15 (1962); e “Que é Filosofia”16 (1981). Traz ainda um derradeiro capítulo, “Cadernos e correspondências”17, com coletânea de manuscritos jamais publicados do autor, pertencentes ao Arquivo do Instituto de Estudos Brasileiros da USP.

Destaca-se “Carta ao Comitê Regional de São Paulo do Partido Comunista do Brasil” (novembro de 1932). Responde a uma comunicação interna em que é acusado de tentar fundar um periódico pequeno-burguês. A linha editorial é marxista-leninista, responde Caio Prado, e do contrário não lhe interessaria. Mas a obrigação de todo mundo é tentar, em lugar de cruzar os braços e declarar de antemão que atuar é inútil e impossível. “1937” (Paris, dezembro de 1937): escreve nessa pequena nota sobre a Revolução de 1930, no Brasil, e suas causas: a evolução centralizadora da política brasileira, provocada por vários fatores. Uma das causas é que não se extirpam velhos costumes de uma tradição do dia para a noite. As condições objetivas se haviam modificado profundamente, no entanto, não houve uma maturidade política no país. “Carta ao “companheiro” Evaldo da Silva Garcia”18 (maio de 1946) responde a uma pergunta dirigida a ele sobre sua posição política. Caio Prado responde: “continuo onde sempre estive, desde que me reconheço como gente, sou comunista, membro do PCB, tenho buscado aí harmonizar minhas convicções com uma linha política. Escrever, para um comunista, não é fazer o que lhe agrada, não é buscar louvores, é contribuir na formação e divulgação da teoria revolucionária do marxismo” (PRADO, 2020, p. 326).

“Dialética do conhecimento”19 (1952), sem alongar muito, destacamos como texto didático; faz uma breve apreciação do que seja o conhecimento metafísico e da diferença crucial para o conhecimento dialético. Qualquer leigo é capaz de compreender que o conhecimento metafísico não nos leva à compreensão completa e tampouco à necessária transformação. Parte de um exemplo simples, mas não simplista: o universo. O conhecimento metafísico é a consideração geral do universo; e o que constitui seu ponto de partida são sempre os indivíduos que compõem este universo, bem como a sua individualidade. Diferente do conhecimento dialético; a dialética não considera primeiro os indivíduos, seres, coisas, para depois considerar suas relações. Ou seja, a dialética em oposição ao método metafísico considera antes as relações, o “conjunto” e a unidade universal onde transcorrem tais relações. A dialética, afirma Caio Prado Jr., é essencialmente um método de pensamento e conhecimento.

No ensaio sobre o mundo do socialismo, o autor fala sobre países que visitou; diz que não os foi conhecer para julgá-los, mas, ao contrário, para analisar as soluções oferecidas nestes países aos problemas da revolução socialista. Interessam as lições que esses países deram, positiva e negativamente, no sentido de que cada qual “mostra o que se deve fazer e o que se deve evitar”. Mas o que é então o socialismo? Um mundo fundado em um princípio oposto, onde a cooperação entre os homens é o princípio do esforço comum, conjugado para os mesmos fins, que são de todos. Já sobre a questão da liberdade, ele faz um traço claro e definido do significado da liberdade individual nas democracias burguesas. Estas estão fundadas essencialmente nos interesses individuais, que se chocam com a liberdade dos outros indivíduos; que se restringem “desde o momento em que um começa a atuar e deve deter sua marcha pelos interesses contrários”. No socialismo, ao contrário, o ponto de partida é o interesse coletivo; a liberdade individual não é uma premissa. Por liberdade entende-se a faculdade, a possibilidade e a oportunidade de o indivíduo realizar-se. Portanto, a liberdade nas democracias burguesas não passa de ilusão – algo impossível de realizar-se plenamente.

O livro, que trata de tantos temas pertinentes aos dias de hoje, deveria ser amplamente divulgado aos falantes hispânicos, porque embora voltado a pensar o Brasil as questões e temas trabalhados pelo autor dizem respeito a toda a América Latina: as nossas colonizações, nossas organizações políticas e as nossas particularidades como continente. E, óbvio, aos lusófonos, para que aqueles que não tiveram acesso à obra completa do Caio Prado possam usufruir desses textos diversos e abrangentes, que ao fim e ao cabo dão um panorama do todo da obra do autor.

Referências

DEL ROIO, Marcos. “Sodré e o feudalismo no Brasil: uma tentativa de atualização do problema”. Revista Crítica de Sociologia e Políticavol.7, n.2, jul.-dez. 2016. Disponível em:

https://www.revistaterceiromilenio.uenf.br/index.php/rtm/article/download/1

13/89/. Acesso em: 21 dez. 2021.

GALEANO, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. México: Siglo Vientiuno, 2004.

MARTINS-FONTES, Yuri. O marxismo de Caio Prado e Mariátegui: formação do pensamento latino-americano contemporâneo. Orientador: Lincoln Ferreira Secco. 2015. 275f. Tese de doutoramento. Programa de Pós-Graduação em História Econômica, Universidade de São Paulo, São Paulo, 2015. Disponível em:

https://www.teses.usp.br/teses/disponiveis/8/8137/tde-01072015-143501/publico/2015_YuriMartinsFontesLeichsenring_VCorr.pdf.. Acesso em: 21 dez. 2021.

MARTINS-FONTES, Yuri. Marx na América: a práxis de Caio Prado e Mariátegui. São Paulo: Alameda, 2018.

PRADO JR., Caio. Caio Prado: Historia y Filosofía. São Paulo: Editorial Último Recurso/ Edições Núcleo Práxis-USP, 2020 (1ra edición).

ZAVALETA, René. La autodeterminación de las masas. Bogotá: Siglo del Hombre Editores/ Clacso, 2009. Disponível em: http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/coedicion/zavaleta/. Acesso em: 21 dez. 2021.

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1Título em espanhol: Historia y Filosofía.

2 A Editorial Último Recurso é uma organização autogestionária, cuja base de atividade está nos princípios do conhecimento e na democratização do conhecimento.

3 Ver Martins-Fontes (2015).

4 Veja, por exemplo, o livro Marx na América: a práxis de Caio Prado e Mariategui de Yuri Martins-Fontes, Alameda/Fapesp, 2018.

5 A primeira parte do livro, compõe-se de cinco capítulos, escritos em momentos distintos. Capítulo 1 Evolução política do Brasil (1933); Capítulo 2 URSS um novo mundo (1934); Capítulo 3 Formação do Brasil contemporâneo (1942); Capítulo 4 História econômica do Brasil (1945/1976) e Capítulo 5 A revolução brasileira (1966).

6 Abigarradas, porque são sociedades heterogêneas, com diversas culturas e modo de produção: ocorreram em um mesmo cenário o feudalismo e o capitalismo superpostos, o que proporcionou por exemplo, que Potosí, o maior caso de descampesinização colonial (Zavaleta, 2009).

7 La sociedad colonial. In: Capítulo 3. Formación del Brasil Contemporáneo (1942).

8 A Estátua, localizada na Praça Augusto Tortorelo de Araújo, no bairro de Santo Amaro – São Paulo, é uma homenagem a Borba Gato (1628-1718), bandeirante paulista, cuja proeza além de caçar indígenas e escravos fugidos, era desbravar o sertão em busca de ouro e diamantes. Um movimento autointitulado “Revolução Periférica” ateou fogo na estátua em julho de 2021, como protesto ao símbolo que representa essa forma de opressão.

9 D. João VI en Brasil. In: Capítulo 1 Evolución Política del Brasil (1933).

10 Capítulo 2 URSS Un Nuevo Mundo (1934)

11 Capítulo 5 La revolución Brasileña (1966)

12 Vida social y Política In: Capítulo 3 Formación del Brasil Contemporáneo (1942).

13 Dialéctica del Conocimiento.

14 Notas Introductorias a la Lógica Dialéctica.

15 El Mundo del Socialismo.

16 Qué es la Filosofía.

17 Cuadernos y Correspondencia.

18 Carta al “compañero” Evaldo da Silva Garcia.

19 Dialectica del Conocimiento.

 

 

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

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Escrito por  por Carlos Madrid

Dice el pintor Alejandro Pasquale (Buenos Aires, 1982) que para él no existe separación entre lo natural y lo humano. Que somos un todo. Unas ideas que intenta transmitir en su día a día cuando conversa con sus allegados o a través de las redes sociales.

Pero, sobre todo, a través de su pintura. Unos cuadros muy singulares en los que los rostros de las personas que aparecen se desdibujan en plantas, como una clara alegoría de su pensamiento. Una forma ¿realista? de pintar que hace que las obras cobren mucha fuerza y uno quede atrapado en ellas. Hemos hablado con él para intentar descifrar ese lenguaje tan único.

Tu obra es una auténtica simbiosis entre lo humano y lo natural.

No veo la separación entre las dos. Creo que el humano desde hace años lo intenta separar, lo que hace que veamos la naturaleza como un recurso natural. Pero mi trabajo no es más que mi pensamiento y mi sentimiento, no es que busque de qué hablar. Muestro lo que charlo con mis amigos, lo que milito en redes sociales… Es decir, este sentimiento que tengo que se basa en que es imprescindible que los humanos volvamos a sentirnos naturaleza. Cómo lleguemos a eso, es cosa de cada uno. A mí, por ejemplo, las plantas sagradas me han ayudado mucho a verme como naturaleza.

Alejandro Pasquale

‘Refugio’

‘La hora dorada’

Esto se puede ver, sobre todo, en los rostros de las personas, que dejan de ser humanos para desdibujarse en plantas. ¿Por qué?

Esto tiene muchas lecturas. La primera es que la persona deje de ver mis pinturas como una similitud con alguien o algo a través de lo físico, de lo figurativo. Eso tiene que ver mucho con el rostro, porque nos lo estamos viendo todo el tiempo.

Por otro lado, sería como una metáfora de esta conciencia no ordinaria que trabajo desde hace un tiempo. Pero en los últimos dibujos dejó de ser solo la cara y pasó a ser todo el cuerpo: ahora está todo junto. Intento que no haya un fondo de naturaleza y una figura humana como algo separado, sino que funcione junto. Algo que creo que no está sucediendo en la realidad.

Los animales también tienen mucho peso. Pero sobre todo los pájaros. ¿Por qué? 

No es que tengan más importancia respecto a su presencia. Para mí son una representación del resto de sus animales. Podría hacer un Arca de Noé, pero creo que con una sola ave se refleja a todo el reino.

Pero con las aves me pasa que, cuando estoy en las ceremonias de las plantas sagradas, sus cantos tienen un lenguaje muy importante. Muchas de estas plantas son hongos o lianas que tienen una medicina llamada ayahuasca. Esta sustancia tiene mucho DMT, que es una molécula que el humano libera en el nacimiento y en la muerte. En ese momento que estás bajo la influencia de esa molécula, los sonidos se fractalizan. Y el piar de las aves se vuelve increíble. Los pueblos indígenas los llaman ícaros.

‘La magia entre nosotros’

‘El renacer’

Todo esto hace que las obras sean muy psicodélicas, en las que hay claras referencias a este tipo de sustancias.

Al principio tenía dudas de hasta dónde hablar de estas sustancias. Yo creo que son más herramientas para dibujar. Crean un estado de psicodelia que liberan al espíritu del pensamiento, del prejuicio, de toda la mala educación actual. La sociedad te excluye de la naturaleza y los animales. Por eso yo dejo ese mensaje, siempre que se utilice desde un lugar responsable, no en una fiesta.

Alejandro Pasquale

Una psicoledelia que no representas a través de colores.

No pinto este tipo de obras, con colores más fuertes, porque intento generar una imagen que no tenga per se el tema psicodélico en el color. Busco que sea más amorosa con el medio ambiente. La naturaleza ya es lo suficientemente psicodélica. Por ejemplo, la forma y los colores de los cactus. ¡Son una locura! Sus flores, sobre todo las de las crasas, tienen unas flores y unos tonos increíbles. Y no solo esas. Muchas parecen alienígenas.

También tienen mucho protagonismo las calaveras y los esqueletos en tu obra.

Desde hace un tiempo estoy intentando entender el budismo a través de lecturas. Las calaveras hablan de la impermanencia de todo. También del humano. La calavera es una alegoría de eso, de que somos un breve suspiro en el universo. Y que en nuestra insignificancia no la caguemos y dejemos algo bonito.

¿Qué te impulsó a hacer arte así? ¿Qué artistas y por qué la naturaleza?

Hay cientos de artistas que me fascinan. Como Goya, por ejemplo, que me parece alucinante. Pinto porque necesito decir algo, es mi forma de extender una semillita de las cosas en las que creo. Igual que cuando hablo con colegas.

 

[Ilustraciones: Alejandro Pasquale – fuente: http://www.yorokobu.es]

Antes de ser escritora, Alia Trabucco Zerán estudió abogacía. Por eso mira la coyuntura de Chile y tiene un flashback, siente que el proceso constituyente repara un principio épico que le repetían en la facultad: el derecho está para combatir la crueldad. ¿Por qué no pensar la nueva constitución como un simple libro que se vende en kioscos, con versos en lugar de incisos? Porque las palabras transforman, la autoría colectiva potencia imaginarios políticos y detrás del acontecimiento están los feminismos con su aparato crítico y sus tácticas para ir contra el poder.

Escrito por Alia Trabucco Zerán

Me senté atrás, en la última fila. Éramos cien, tal vez más. Más de cien estudiantes en nuestra primera clase y frente a nosotros, un profesor. El crujido de la madera bajo sus pies marcaba el ritmo de sus palabras. Un paso, “buenos días”; otro paso, “bienvenidos”. Saqué mi cuaderno, mi lápiz y escribí: Introducción al derecho. Era mi primer día, y esa, mi primera clase. El profesor esperó a que guardáramos silencio y nos miró con curiosidad y una pizca de desilusión. O tal vez la curiosidad y la desilusión eran mías y nos examinó expectante y algo nervioso. Frunció el ceño, carraspeó, alzó la vista y dijo: “¿Qué es el derecho?”. No sé si alguien respondió. Imagino que una mano se levantó en la primera fila y que una voz pronunció palabras como normasoberaníaorden o prohibición. Yo estaba atrás, muda, mis ojos fijos en el pizarrón mientras el chirrido de la madera bajo sus pies marcaba el lento paso de los cinco años que pasaría en la Universidad de Chile. ¿Qué era el derecho? ¿Para qué servía el derecho? “El derecho -dijo al fin el profesor- es un arma contra la crueldad.”

Esa frase acompañó mis estudios como acompaña una piedra en el zapato. Nunca le pregunté a Pablo Ruiz-Tagle qué quiso decir esa mañana; si acaso realmente creía en esa definición o si su objetivo era arrojar una luz sobre lo que el derecho debía ser algún día. Ignoro si todavía iniciará su cátedra con esas mismas palabras. Si acaso es posible pararse hoy frente a un centenar de estudiantes, la mitad de ellas mujeres, y decirles, sin ironía, que el derecho es una herramienta contra la crueldad.

Los feminismos han sido la corriente más prolífica a la hora de criticar al derecho, acaso porque su historia ha sido también una historia contra la ley.

Me tomó un largo tiempo y bastante esfuerzo olvidar los artículos y plazos que debí aprender como una cantinela en esos años de juicios imaginarios. Tardé mucho en dejar atrás ese rumor de clasificaciones y jerarquías que ya Kafka había definido como “un aserrín masticado por miles y miles de bocas”. Pero esa frase, por más que quise, no la pude olvidar, y aún reaparece con la porfía con que aparecen las promesas incumplidas. Cada vez que leo sobre un femicidio sin condena, sobre una mujer imputada por abortar, sobre otro río desviado por la minería, me vuelvo a preguntar dónde está ese derecho que prometía combatir la crueldad. Si acaso ha existido alguna vez para tantas mujeres y niñas, si ha sido un escudo para los pueblos indígenas, una defensa para los migrantes, una salvaguarda para tantos territorios devastados por la codicia.

Y cuando además compruebo la importancia del derecho en el Chile del presente, esa promesa contra la crueldad da paso a la inquietud. ¿Qué es realmente el derecho? ¿A quiénes ha servido? ¿Quiénes lo susurran a los oídos de nuestros parlamentarios? ¿Cuál ha sido su rol en la acumulación de riquezas por parte del 1% de la población? ¿Cuál su contribución a la precarización de las vidas de millones de personas? ¿Cuál su responsabilidad en la catástrofe ecológica? ¿Se trata de un discurso, nada más? ¿De un puñado de palabras?

***

Intelectuales como Michel Foucault y Giorgio Agamben han formulado en su producción teórica algunas de las críticas más agudas al derecho. Describiéndolo como una fachada del poder político y económico o como un instrumento que cristaliza el dominio de unos cuerpos sobre otros, sus visiones persuaden al desvelar un aparato discursivo que se ha pretendido neutral para así borrar las huellas de sus prejuicios y que se ha escudado tras la palabra consenso para así ocultar una imposición.

Pero ha sido el feminismo –o en rigor, los feminismos— la corriente más prolífica a la hora de criticar al derecho, acaso porque la historia del feminismo ha sido también una historia contra la ley. Una historia contra el dominio patriarcal ejercido dentro y fuera de los códigos y que ha conducido a reformas y derogaciones desde el siglo dieciocho hasta el presente. Desde la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, proclamada por Olympe de Gouges, hasta la conceptualización del género como repetición performativa, en la pluma lúcida de la filósofa Judith Butler.

Un feminismo que, precisamente debido a su relación con el derecho, resulta imprescindible para entender la revuelta popular que estalló en Chile en octubre del 2019 y que devino nada menos que en una revuelta contra el derecho; una rebelión contra la Constitución política impuesta durante la dictadura de Pinochet y contra cada una de las leyes neoliberales dictadas a partir de ese momento.

El clamor contra el derecho se dejó oír desde esos primeros días de protesta, cuando entre ensordecedores cacerolazos surgían algunas consignas: fin al sistema de pensiones que privatizó la seguridad social, fin a la educación de mercado, fin a la privatización del agua, fin al modelo extractivista. “Fin”, decían las pancartas; “no más” se leía en las paredes; “y va a caer” coreaban las multitudes, anunciando en ese final, en esa caída, la siguiente interrogante: si acaso junto con el fin de ese derecho neoliberal, si junto con la debacle de ese modelo constitucionalizado en los años ochenta, otro derecho se erigiría como uno de los caminos para cimentar la imaginación política de la revuelta.

Una Constitución es también un simple libro que tiene incisos en lugar de versos y artículos en vez de estrofas. Esa definición desacraliza el derecho, la aproxima a la literatura y permite observar la paradoja del feminismo desde otra perspectiva.

La filósofa Sara Ahmed, en su libro La promesa de la felicidad, afirma que la historia del feminismo es una historia de transgresión. Que enfrentadas a estructuras legales y culturales fundadas en relaciones de dominio, la resistencia del feminismo ha sido desobedecer, incumplir, infringir, quebrantar. Olvida Ahmed, en ese importante libro, que tales transgresiones no han sido la única dimensión del feminismo y que les han sucedido, una y otra vez, contundentes afirmaciones: ideales normativos, como los llamaría Butler, que han buscado socavar las bases del dominio patriarcal y que incluso se han plasmado en leyes muy concretas en favor de la igualdad. Una breve mirada a la historia legislativa de Chile permite constatar ese movimiento pendular que va del quebrantamiento a la dictación, de la derogación a la promulgación y, más recientemente, del poder destituyente al constituyente.

En 1934, por ejemplo, se aprueba el voto femenino para las elecciones municipales y en 1949 para las elecciones parlamentarias y presidenciales. En 1989 se deroga la incapacidad relativa de la mujer casada y se establece, en su lugar, su absoluta capacidad legal. En 1999 se reemplaza en la Constitución el término “los hombres” por “las personas” y el mismo año se incorpora la norma: “hombres y mujeres son iguales ante la ley”. Y el 2019, en las calles, se destituye la Constitución de Pinochet para urdirse en su lugar otro texto, el primero en la historia de Chile escrito con participación popular y el único en el mundo redactado con paridad de género.

Con la sospecha como motor y las leyes en su contra, el feminismo ha tenido desde sus orígenes una relación paradojal con el derecho, acogiendo entre sus pensadoras a aquellas que como Catherine MacKinnon o Andrea Dworkin definen el derecho como una herramienta de dominación patriarcal, y a otras que aún confían en el discurso jurídico como arma de transformación. Esta relación paradojal se ha acentuado en Chile desde la revuelta, volviéndose el eje de los debates feministas sobre el proceso de cambio constitucional. ¿Por qué depositar –dicen algunas— las expectativas del feminismo en el mismo instrumento que ha subyugado los cuerpos de las mujeres? ¿No sería la calle el espacio apropiado para expandir la imaginación política popular? ¿No es preferible situarse siempre afuera de la ley patriarcal que se ha fundado en principios como “por la razón o la fuerza” o en el “buen padre de familia” como estándar de conducta? ¿Pero no sería esta –responden otras— una oportunidad histórica para incidir sobre las definiciones del propio derecho? ¿Y si esta fuera la posibilidad de escribir una constitución feminista? ¿Pero qué sería una constitución feminista? ¿Existe en alguna parte del mundo un derecho donde las palabras “precedente” o “costumbre” no sean fórmulas para perpetuar una larga historia de desigualdad? ¿Es realmente posible transformar el derecho?

***

“La constitución es el conjunto de normas de más alta jerarquía de un país.” Aprendí esa definición hace ya muchos años y la he repetido cada vez que he oído titubeos sobre el vínculo entre el neoliberalismo y la Constitución de 1980. Me remito entonces a recordar el germen autoritario de sus redactores y a explicar cómo el marco normativo neoliberal ha operado como chaleco de fuerza, impidiendo anheladas reformas en materia de derechos sociales. Pero la constitución, en realidad, desborda ampliamente esa definición y también la didáctica pirámide normativa del filósofo Hans Kelsen. Y es que antes que norma suprema, antes que declaración de derechos, antes que carta de navegación, una constitución es también un simple libro. Un pequeño libro de cubierta azul que se vende en los kioscos de Chile y que tiene incisos en lugar de versos y artículos en vez de estrofas. Y acaso esa definición, la que desacraliza el derecho y lo aproxima a la literatura, permita observar la paradoja del feminismo desde otra perspectiva.

En un coloquio sobre derecho y literatura donde se discutía la obra de Martha Nussbaum, el poeta y abogado chileno Armando Uribe dijo, en su singular tono malhumorado, que “la ley tiene un imperio que la literatura no tiene”. Y tras una pausa, agregó: “La literatura persuade por la fuerza propia de las palabras; en cambio la ley persuade y obliga porque está respaldada por el imperio, la fuerza y el poder”.

La literatura tiene el poder del lenguaje y el derecho el lenguaje del poder. La distinción parece sencilla, casi un juego de palabras que desdibuja, acaso sin intención, el poder normativo y conservador de una parte de la literatura y el carácter ocasionalmente emancipador que puede tener el derecho. Hablo de literaturas llanas y complacientes, acríticas y condescendientes, donde el poder del lenguaje se confunde con el lenguaje del poder. Y hablo, también, de leyes cuyo principal modo de imposición no es la fuerza ni el imperio, sino un puñado de palabras capaces de transformar la realidad. Ni hay pura rebelión en la literatura ni pura opresión en el derecho. O, dicho de otro modo, con frecuencia la literatura ha recurrido al lenguaje del poder y el derecho, en ocasiones, al poder del lenguaje, un lenguaje potencialmente emancipatorio en el vilipendiado aserrín al que aludía Franz Kafka.

¿Por qué me remito a la literatura en esta discusión sobre derecho y feminismo? Porque de cara a un libro que definirá a Chile como comunidad política, una posible pregunta desde los feminismos es y ha sido la siguiente: ¿Y si el derecho se acercara un poco más a esa literatura que sí reimagina, que reinventa, que experimenta y bosqueja otros mundos sobre el papel? ¿Y si en lugar de recurrir al poder de la fuerza confiara esta vez en las palabras?

***

Voy a narrar una anécdota que me ha avergonzado durante al menos quince años. En esas frías salas donde estudié derecho, poco antes de mi precoz jubilación para abocarme a la literatura, formé parte de un grupo de estudio de sentencias internacionales de derechos humanos. Una tarde de verano –era verano, lo sé, porque la vergüenza me hizo sudar— leímos un voto minoritario de un juez brasileño que, lejos de ese paradigma del ser humano independiente y autónomo, lejos del liberalismo clásico y de su fantasiosa idea de individuo, admitía la existencia de una relación entre un grupo de indígenas guatemaltecos y sus ríos, sus bosques, sus volcanes, su tierra. Esa relación se traducía, en su opinión, en un derecho a la postvida, el derecho a ser enterrados en un territorio que a su vez formaba parte de sus propios cuerpos. El texto era hermoso. Recuerdo haber subrayado los nombres de las aves, la descripción de las montañas escarpadas y haberme desconcertado ante la posibilidad de otra relación con la tierra, de otra forma de humanidad, de otro horizonte para el derecho. Sin embargo, durante esa reunión, no me atreví a levantar la mano. Los profesores se rieron del juez, mis compañeros lo calificaron como delirante, lo llamaron escritor frustrado e impostor, y todas las bocas se estremecieron en unas carcajadas cómplices, de las que yo también participé. Esa risa, la de los abogados y abogadas, trazaba una frontera: entre lo permitido y lo prohibido, lo decible y lo indecible, lo imaginable y lo inimaginable, el derecho y la literatura. Y yo quedé con esa risa tallada en la boca, grabada como una vergonzosa cicatriz.

Quisiera remitirme a esa cicatriz, escribir hoy contra esas carcajadas y, sobre todo, volver a examinar esas bocas: las bocas históricamente autorizadas para pronunciar las palabras de la ley. Las bocas de los jueces y legisladores, hombres y blancos, con sus también blancas y pomposas pelucas, señalando un modelo de conducta a su imagen y semejanza: el “hombre medio”, el “buen padre de familia”, el “hombre” a secas. También las bocas de los parlamentarios, décadas después, pronunciando con sus voces supuestamente expertas leyes a favor de la gran minería, de la pesca industrial, de la tala de bosques. Las mismas bocas que En Proceso anuncian que Joseph K. está detenido y frente a las cuales Kafka deja a su protagonista perplejo y mudo. Voces roncas, a veces crípticas, donde nos hemos acostumbrado a escuchar autoridad. Voces solemnes, a veces incomprensibles y frente a las cuales, durante mucho tiempo, hemos guardado silencio o, peor aún, hemos sonreído, cómplices, como sonreí yo esa tarde de verano. Voces poderosas, diría la historiadora británica Mary Beard, al reflexionar acerca de dónde percibimos poder y dónde no hemos sido entrenados a escucharlo. Voces que en esa ocasión, hace ya quince años, yo no supe desautorizar, pero que un coro multitudinario puso en entredicho en las protestas que estallaron en Chile el 2019.

Tal vez tengo excesiva fe en las palabras y en lo que un grupo de animales humanos pueda hacer con el futuro ya casi extinto.

Ese coro, tras semanas de manifestaciones violentamente reprimidas por el Estado, exigió, entre otras demandas, redactar una nueva constitución que permitiera un cambio en el modelo económico instaurado durante la dictadura y profundizado por los gobiernos de la postdictadura. Pero esa exigencia normativa no fue la única. De la mano del colectivo feminista Las Tesis, en el segundo mes de las protestas, cientos de miles de mujeres corearon, primero en Chile y luego en el mundo, “el patriarcado es un juez”, apuntando con el dedo a las múltiples instituciones públicas y privadas que a lo largo de siglos han normalizado la violencia y la discriminación contra las mujeres. El derecho, en sentido amplio, como discurso, como estructura, sufría un cambio de paradigma en las calles y casas de Chile. Si en la Comuna de París los manifestantes quebraban los relojes para dar cuenta del fin de un tiempo, del final de una era, en la revuelta popular chilena fueron las estatuas del pasado las que cayeron de sus podios: los conquistadores españoles, los próceres de la patria, los caballos en combate terminaron en el suelo.

Un año después, ya en medio de la pandemia que volvería dolorosamente visible el carácter interdependiente de los seres humanos, una elección apabullante confirmaría ese deseo de transformación. El 78% del electorado aprobó iniciar la escritura de una nueva constitución política, y enseguida, con reglas inéditas de paridad de género y escaños reservados para los pueblos indígenas, fue el turno de elegir a los 155 representantes que redactarían ese nuevo libro. La composición de ese órgano no se asemejaba a ningún parlamento que hubiera tenido Chile. Tantas mujeres como hombres, representantes indígenas y de la ciencia, de la docencia, de la calle y, por cierto, también del viejo derecho. En la primera sesión de ese órgano, la doctora Elisa Loncon Antileo, convencional del pueblo mapuche, fue escogida por sus pares como presidenta de la instancia. El momento era inédito. Loncon saludó en mapudungun, se dirigió a “los pueblos de Chile”, y posteriormente habló de construir un país “que cuide a la Madre Tierra, un Chile que limpie las aguas, un Chile libre de toda dominación”.

Yo estaba viendo las noticias, conmocionada. Repentinamente recordé esas risas estruendosas y el carácter inconcebible de otro derecho hace apenas quince años. Días más tarde, circuló la imagen de Elisa Loncon presidiendo la Convención con el imponente cuadro Descubrimiento de Chile, de Pedro Subercaseaux, a sus espaldas. Allí estaba una mujer mapuche como cabeza del órgano político y jurídico más importante de las últimas décadas con la imagen de la dominación colonial recordando su estela de sangre: conquistador, armadura, espada en mano. Allí estaba el pasado, el presente y el futuro, en una sola escena. Allí estaba esa proliferación insólita de símbolos. Y allí estaba también todo el racismo de Chile, comentando en las redes sociales sobre el castellano “incorrecto” de Loncon, la voz “demasiado aguda” y “sin autoridad”, y la lengua borrada asomando entre las vocales de la lengua colonizadora.

Esa voz femenina y bilingüe no podía, para algunos, encarnar el poder o tal vez el poder comenzaba a dejar de ser lo que había sido: un atributo individual, masculino y autoritario, para comenzar una lenta y necesaria transformación. “No es fácil hacer encajar a las mujeres en una estructura que, de entrada, está codificada como masculina: lo que hay que hacer es cambiar la estructura”, señala Mary Beard. Y la composición de la Convención Constitucional supuso ese cambio de estructura, resistido con dientes y uñas desde la élite política y económica. Semanas después, Loncon arribó a la Convención con varios libros bajo el brazo y sugirió, ante las cámaras, algo francamente inédito: leer literatura y leer teoría para ampliar el horizonte de lo posible ante el desafío de escribir ese nuevo libro para el país.

En Chile ya casi no llueve. Hay árboles muertos en las calles. Hay zonas de sacrificio medioambiental y miles de personas sin agua potable. ¿Qué tiene que ver eso con la ley?

La literatura, el feminismo y toda una cosmovisión indígena largamente negada habían ingresado a un espacio nuevo de poder o, tal vez, el poder ahora habitaba otros cuerpos y era, después de mucho, pronunciado por otras bocas. Este hito ya había tenido antecedentes en el movimiento feminista, cuando el 2018 las estudiantes se tomaron las universidades de Chile exigiendo un cambio de paradigma en la educación. En ese momento las vocerías de las estudiantes no recayeron en una o dos líderes emblemáticas sino que colectivamente optaron por vocerías rotativas, que transformaban la idea de unicidad, de singularidad, de autoridad, en otras formas de poder colectivo. Algo así como la voz plural que aparece en El Otoño del Patriarca, de Gabriel García Márquez, una voz que ingresa al palacio de gobierno y observa el poder destituido, el salón ya vaciado del dictador. O la voz plural que asoma en la obra de Diamela Eltit, donde no es del todo posible señalar de dónde emana el coro porque se trata de una voz que excede las dimensiones acotadas de una sola subjetividad. O la voz de Space Invaders, de Nona Fernández, cuando dice: “Aullamos un alarido que sale más allá de nuestras bocas, una consigna inventada y convocada por otros, pero hecha para nosotros”.

Hablo de la voz, de las voces, porque la revuelta también supuso redefinir la idea del coro y, a su vez, la idea de autoría de un libro. Un libro escrito colectivamente con el feminismo como uno de sus aparatos críticos y con la libertad propia de una literatura que mira la tradición como una fuente pero no como un destino. Un libro redactado vertiginosamente por un órgano paritario y representativo, y que redefine la idea de territorio, la idea de cuidado, la idea de lo humano y lo animal, y traza líneas hacia un camino de recuperación ecológica. Un libro escrito con responsabilidad y una originalidad imprescindible de cara a un planeta en ruinas. Un libro que consagra la igualdad de género no solo nominal sino que mandata una integración paritaria de todos los órganos del Estado. Un libro que establece derechos sexuales y reproductivos dolorosamente anhelados por muchas mujeres. Que reconoce los derechos de los pueblos indígenas, redefiniendo el Estado hacia una plurinacionalidad que en rigor siempre ha existido pero que ha sido negada a punta de disparos y ocupación. Un libro que como ningún otro cuerpo legal consagra una urgente protección ecológica, reconociendo nuestra interdependencia con la naturaleza. Una interdependencia negada por el liberalismo clásico, su idea fantasiosa de autonomía y su corolario de ciego individualismo. Si a esto agregamos un catálogo de derechos sociales que los garantiza como tales, es decir, como derechos y ya no como bienes de mercado, una educación gratuita en todos los niveles y un derecho a la seguridad social, nos encontramos, como habitantes de esta franja de tierra árida y maltratada, como ciudadanas y ciudadanos de esta provincia ya no tan fértil, ante una oportunidad histórica.

O tal vez me estoy excediendo con tanta esperanza. Tal vez tengo excesiva fe en las palabras y en lo que un grupo de animales humanos pueda hacer con el futuro ya casi extinto. ¿Pero qué nos queda de lo contrario? Vivimos un presente distópico. Mientras escribo este texto se suceden las guerras, los incendios y dantescos islotes de basura navegan por los océanos del planeta. En Chile, desde donde escribo, el territorio atraviesa la crisis hídrica más grave de su historia. Ya casi no llueve, aquí. Hay árboles muertos en las calles. Hay zonas de sacrificio medioambiental y miles de personas sin agua potable. Cabras y caballos se mueren de sed en el norte del país. ¿Qué tiene que ver eso con la ley? ¿De qué modo la Constitución podría torcer el que parece ya ser un destino? Pues bien: Chile es el único país del mundo donde el agua es propiedad privada y los ríos se subastan como si se tratase de jarrones o collares. Esa venta, esa compra, la permitió y fomentó el derecho. El derecho neoliberal, donde reina la codicia como razón suprema sin importar sus consecuencias y que, sobra decirlo, se impuso desde la fuerza y no desde el poder de las palabras.

***

El derecho y la desigualdad han estado de la mano durante demasiado tiempo. Ha habido avances, es cierto, y es justo mencionarlos. Desde las primeras declaraciones de derechos durante la Revolución Francesa, hasta la promulgación de normas de derechos humanos tras la Segunda Guerra Mundial, nos hemos transformado nada menos que en sujetos de derechos. Y, sin embargo, la desigualdad continúa rampante.

En Chile, de hecho, se ha profundizado y esa profundización ha sido resultado de un modelo económico, de un modelo normativo, de un tipo de derecho. Hasta octubre del 2019 esa alianza entre desigualdad y derecho, entre neoliberalismo y destrucción, no había sido interrogada mayoritariamente. La fuerza destituyente de la revuelta revirtió esa situación y dio paso a un momento constituyente. Un año más tarde, la Convención Constitucional, con un altísimo quórum de dos tercios, redactó una nueva constitución. Un texto que intenta, como dijo Elisa Loncon, cambiar los paradigmas y que, de algún modo, va contra el derecho que conocíamos: contra el derecho que mercantiliza la salud y los recursos naturales, contra el derecho que hizo de la educación un bien de consumo, contra el derecho que penaliza la autonomía sobre nuestros cuerpos.

El derecho y la desigualdad ya han estado de la mano durante demasiado tiempo.

Se trata, tal vez, de otro derecho. Una Constitución redactada de cara a la crisis climática, de cara a la desigualdad estructural, de cara a la violencia patriarcal, de cara a la precarización promovida por el neoliberalismo. Una constitución que declara el agua un bien común inapropiable, que consagra la educación pública y gratuita en todos sus niveles, que reconoce la interdependencia entre las personas y la naturaleza, la importancia de la restauración ecológica, la igualdad como principio fundante y la plurinacionalidad como su corolario.

No tiene por qué ser una constitución que dure un siglo o dos. Las pretensiones de durabilidad suelen ser conservadoras y desconfiadas. Tampoco tenemos por qué escribirla con esa “C” tan pomposa. Puede, tal vez, ser una constitución en minúscula. Un libro legible, avezado, que permita imaginar otro futuro. Pero ese libro, por cierto, no será suficiente. La razón neoliberal también colonizó nuestras miradas y costará décadas librarnos de su lógica nociva. Para eso hará falta mucho más que derecho y muchísimo más que literatura. Pero una constitución no es un mal comienzo o al menos su etimología permite albergar esperanzas: constitución/constitutio/constituere. Con: conjuntamente. Statuere: erigir, estar de pie. Una constitución erigida en conjunto. Una constitución donde nos pongamos de pie.

*Una primera versión de este ensayo, titulada “Contra el derecho”, fue publicada en enero del 2020 en el libro Por una Constitución Feminista (Pez Espiral) y actualizada el 2021 para el Festival Westopia (Alemania).

 

[Arte: Paula Ebiru – fuente: http://www.revistaanfibia.com]

La vaste plaine du Chaco, inhospitalière mais supposée riche en pétrole, a été l’enjeu d’une guerre meurtrière entre le Paraguay et la Bolivie de 1932 à 1935.

Elle s’achève sur un armistice, le 12 juin 1935, avec de graves conséquences pour le pays vaincu, la Bolivie.

Écrit par Béatrice Roman-Amat
Montée des tensions

La Bolivie a bénéficié à sa naissance d’un accès à l’océan mais l’a perdu à la suite de la guerre du Pacifique, de 1879 à 1883, à l’issue de laquelle le Chili a annexé toute sa zone côtière. Pour sortir de son enclavement, l’ancien Haut-Pérou convoite la rivière Paraguay car elle lui permettrait de rejoindre l’estuaire de La Plata, sur l’océan Atlantique. Cette rivière délimite la frontière orientale de la Bolivie et traverse le Chaco, une région partagée entre l’Argentine, le Paraguay et la Bolivie.

Pour compliquer l’enjeu, voilà que l’on prétend au début du XXe siècle que le Chaco pourrait abriter du pétrole… La rumeur se révélera infondée et le pétrole se fait toujours attendre !

Toujours est-il que la Bolivie construit des forts dans une zone que le Paraguay considère comme sienne. Ce dernier riposte en construisant ses propres forts et en incitant des Mennonites à s’implanter dans le Chaco, au cours des années 1920. La rudesse de la zone n’effraie pas ces austères colons protestants germanophones qui ont fui l’Ukraine ou la Russie pour échapper au service militaire.

Parallèlement, les rivalités entre la Standard Oil Company of New Jersey, appartenant aux Rockefeller et présente en Bolivie, et la Royal Dutch Shell, soutenue par les Pays-Bas et la Grande-Bretagne, du côté paraguayen, s’accentuent.

Victoire de David sur Goliath

En juin 1932, quand une patrouille bolivienne s’empare d’un fortin paraguayen, c’est la guerre. La supériorité militaire de la Bolivie ne fait pas de doute : le pays est trois fois plus peuplé que le Paraguay et son armée a bénéficié d’un bon entraînement dispensé par un général allemand et dispose de stocks d’armes importants, acquis grâce à des prêts de banques américaines.

Mais les soldats boliviens, des Indiens originaires des hauts plateaux andins, supportent mal le climat chaud et sec des plaines du Chaco et ne montrent aucune motivation pour cette guerre. À la surprise générale, la maîtrise du terrain et une tactique efficace permettent au Paraguay de s’emparer progressivement de la majeure partie du Chaco, au prix d’âpres combats.

Après trois années de guerre et près de 100 000 morts, soit le quart des effectifs engagés (sans doute un record historique !), les protagonistes signent enfin un armistice très favorable au Paraguay qui se voit attribuer la majorité des territoires disputés par les deux pays. La Bolivie obtient pour sa part un corridor jusqu’à la rivière Paraguay.

Les anciens combattants au pouvoir

Cette défaite alimente une immense frustration parmi les soldats boliviens, qui ont souffert de la violence des combats et de la soif et se sont sentis manipulés par des puissances étrangères.

Monument aux ex-combattants de la guerre du Chaco, Bolivie.Elle est perçue comme d’autant plus humiliante que le pays a perdu depuis l’indépendance la moitié de son territoire au bénéfice de ses voisins. La faiblesse de la classe politique apparaît de façon flagrante. Des organisations d’anciens combattants se mettent sur pied et de nouveaux partis apparaissent, de sensibilité révolutionnaire ou populiste, en rupture avec l’oligarchie des « barons de l’étain », ce minerai constituant la principale richesse du pays.

La Bolivie, hésitant entre le communisme russe et le fascisme européen, entre dans la période du « socialisme militaire » avec deux militaires qui occupent successivement la présidence de la République.

En 1943, un coup d’État mené par des officiers ultranationalistes, anciens combattants du Chaco, renverse le président et met sur pied un régime d’obédience fasciste. Washington, soucieux de ne pas se brouiller avec un pays au sous-sol riche en étain, nécessaire à l’effort de guerre, se résout à l’existence de ce régime.

Au Paraguay, le colonel Rafael Franco, héros de la guerre du Chaco, profite de sa popularité pour mener une révolution contre les politiciens libéraux au pouvoir. Il n’a cependant pas le temps de réaliser son programme réformiste.

Un an et demi après son arrivée au pouvoir, un autre militaire à poigne, le général Estigarribia, le renverse et prend des mesures autoritaires de rétablissement de l’ordre face au désordre général. Le général Morinigo, qui lui succède après sa mort accidentelle, impose une véritable dictature militaire et rapproche son pays de l’Allemagne nazie.

La guerre du Chaco a inspiré au dessinateur Hergé le sixième album des aventures de TintinL’Oreille cassée (1937).

L'oreille cassée, page 42 (Tintin, Hergé, Casterman 1937)

 

 

[Source : http://www.herodote.net]

Com a guerra na Ucrânia, os países ocidentais estão tentando diversificar sua dependência do gás da Rússia e até recorrendo aos países africanos produtores de gás como uma alternativa viável. Imagem: Giovana Fleck/Global Voices

Escrito por Global Voices Lusofonia

Quando o conflito entre a Rússia e a Ucrânia eclodiu, vários foram os questionamentos feitos sobre os impactos que tal poderia representar em termos económicos, sobretudo no sector energético. Se por um lado temia-se a subida dos preços de alimentos como o trigo, igualmente [1] colocou-se ao debate a possibilidade de escassear gás e seus derivados para vários países da Europa. Por esta razão, países ocidentais tentam diversificar [2] a dependência de gás da Rússia, por meio da perspectiva de que os países africanos produtores de gás possam ser uma alternativa viável.

Sobre este assunto, no dia 12 de maio de 2022, a analista Marisa Lourenço, da entidade Control Risks, que acompanha as economias de língua portuguesa, disse à Lusa [3] que Angola é o país africano com mais potencial para satisfazer as necessidades energéticas da Europa, que procura afastar-se da Rússia:

Angola tem o maior potencial para satisfazer as necessidades energéticas da União Europeia a curto prazo; é um dos poucos países da região que já exporta gás para mercados internacionais, incluindo Brasil, Japão, China e Coreia do Sul.

A capacidade de aumentar a produção de gás, juntamente com a bem estabelecida cadeia de abastecimento, faz deste país [Angola] o vencedor imediato da mudança geopolítica provocada pela guerra na Ucrânia, com a Guiné Equatorial, República Democrática do Congo, Mauritânia e Senegal bem posicionados para beneficiar nos próximos dois a três anos.

Angola não só tem uma infraestrutura de exportação que lhe confere uma vantagem sobre os seus pares regionais, permitindo à União Europeia aceder às cadeias de abastecimento, como as grandes companhias petrolíferas não têm de investir tanto capital para aceder às reservas e são capazes de aumentar a produção.

Um dos destaques é o facto de Angola possuir uma empresa própria que gere os seus recursos, a Sonangol [4], razão pela qual a pesquisadora elogiou [5] tal aspecto, sublinhando que é uma entidade competente que pode atrair trabalhadores estrangeiros altamente qualificados, destacando [6] que os países europeus já estão a olhar para Angola como um parceiro a ter em conta.

Refira-se ainda que as oportunidades para Angola podem surgir a partir dos laços históricos com Portugal, ou ainda do reforço das relações [7] com a Alemanha e França, desde que João Lourenço chegou ao poder em 2017. Sublinhe-se que o presidente angolano visitou [8] vários países europeus nos últimos meses.

Em abril deste ano, foi reportado [9] que a Itália quer mais gás angolano para diminuir dependência da Rússia. Para tal, Itália e Angola assinaram [10] um acordo no domínio da cooperação energética que visa, entre outros objectivos, aumentar [11] as exportações de gás a partir de Angola e diminuir a dependência do país europeu face ao abastecimento russo.

Sabe-se ainda que a 18 de maio deste ano, os principais produtores e exportadores de petróleo de África reuniram-se [12] em Luanda, a capital angolana. Procuravam soluções para aumentar o investimento no sector petrolífero e a transição energética.

Sobre as perspectivas para a Guiné Equatorial e Moçambique, outros dois países africanos de língua portuguesa, foi referido [5] que um deles será um dos maiores produtores de gás do mundo até ao final desta década:

Moçambique, tal como a Nigéria, não poderá agarrar a oportunidade, a primeira devido à situação de segurança volátil e a segunda devido ao desenvolvimento limitado do sector do gás e a um quadro regulamentar confuso.

A insurreição militar na província de Cabo Delgado em Moçambique está a atrasar o progresso do país, de um pequeno produtor que vende a maior parte da sua produção para a África do Sul a um exportador global, com exportações que deverão começar em 2026, mas esta data ainda está sujeita ao ambiente volátil de segurança.

Em março do presente ano, o ministro dos Negócios Estrangeiros da Itália, Luigi Di Maio, visitou [13] Moçambique, tendo garantido ainda que os investimentos levados a cabo pela Eni para a exploração de gás natural em Cabo Delgado prosseguem, acreditando-se que venham a ser uma mais-valia para as economias de Moçambique e da Itália. Segundo se sabe, a Eni prevê iniciar este ano a exploração de gás na Área 4 da bacia do Rovuma, num projecto que consiste em poços submarinos e plataforma flutuante com produção de 3,4 milhões de toneladas por ano.

Já para o caso da Guiné Equatorial, a análise [6] refere que o país deveria beneficiar da sua ligação com Espanha, que é o seu maior parceiro comercial:

O que significa que terá a oportunidade de reanimar campos de gás adormecidos para servir outros mercados na União Europeia nos próximos dois a três anos”.

A Guiné Equatorial, tal como Angola, tem a infraestrutura de exportação pronta, com carregamentos não só para Espanha mas também para o Chile e os Estados Unidos, mas uma burocracia ineficiente dificulta a atractividade do mercado, embora o aumento da procura e a oportunidade para as grandes companhias petrolíferas se afastarem da Rússia possa motivar melhorias no ambiente empresarial.

Sabe-se que para além dos países lusófonos em África, existem outras linhas de busca de gás em acção. Por exemplo, em abril deste ano, a terceira maior economia da UE, a Itália, garantiu [2] um acordo com a Argélia para mais importações de gás natural. O país do norte da África já fornece gás para a Europa por meio de três gasodutos, um dos quais vai para a Itália. Os outros dois oleodutos estão ligados à Espanha.

Artigo publicado em Global Voices em Português: http://pt.globalvoices.org
URL do artigo: https://pt.globalvoices.org/2022/05/23/podem-os-paises-da-africa-lusofona-tornarem-se-solucao-para-a-crise-energetica-na-europa/

URLs nesta postagem:

[1] igualmente: https://oilandgasmagazine.com.mx/2022/05/europa-pone-el-ojo-en-paises-africanos-para-abastecerse-de-gas-natural/

[2] diversificar: https://www.brasil247.com/mundo/europa-busca-fornecedores-de-gas-natural-na-africa

[3] Lusa: https://clubofmozambique.com/news/angola-is-the-african-country-with-the-most-potential-to-meet-europes-gas-needs-analyst-216699/?utm_source=The+Mozambican+Investor_&utm_campaign=48c5ce8884-EMAIL_CAMPAIGN_2017_05_25_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_d3b369a42d-48c5ce8884-237812334

[4] Sonangol: https://www.sonangol.co.ao/English/Pages/Home.aspx

[5] elogiou: https://correiokianda.info/angola-e-o-pais-com-mais-potencial-para-responder-as-necessidades-energeticas-da-uniao-europeia-a-curto-prazo-diz-analista/

[6] destacando: https://jornalokwanza.com/economia/quem-pode-responder-as-necessidades-energeticas-da-ue-angola/

[7] relações: https://www.rfi.fr/pt/angola/20210518-jo%C3%A3o-louren%C3%A7o-re%C3%BAne-se-com-emmanuel-macron-em-paris

[8] visitou: https://www.dw.com/pt-002/jo%C3%A3o-louren%C3%A7o-em-espanha-em-busca-de-parceria-estrat%C3%A9gica/a-59344760

[9] reportado: https://mercado.co.ao/economia/italia-quer-mais-gas-angolano-para-diminuir-dependencia-da-russia-DE1143764

[10] assinaram: https://www.dnoticias.pt/2022/4/21/307174-italia-quer-mais-gas-angolano-para-diminuir-dependencia-da-russia/

[11] aumentar: https://www.voaportugues.com/a/it%C3%A1lia-assina-acordo-de-g%C3%A1s-com-angola-na-tentativa-de-p%C3%B4r-fim-%C3%A0-depend%C3%AAncia-da-r%C3%BAssia/6538669.html

[12] reuniram-se: https://www.africanews.com/2022/05/18/african-oil-producers-urge-investment-to-boost-production/

[13] visitou: https://www.diarioeconomico.co.mz/2022/03/21/economia/desenvolvimento/mocambique-reforca-parceria-com-italia/

C’est la troisième route la plus longue du Brésil : l’équivalent de la distance entre Lisbonne et Helsinki. Mais une route inachevée, dont une partie n’a jamais connu le bitume. Projet pharaonique lancé au début des années 1970, la Transamazonienne devait relier le Brésil à l’océan Pacifique. Elle a surtout apporté les flammes qui dévorent la grande forêt sud-américaine.

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Lalo de Almeida. – Déforestation le long de la Transamazonienne, Apuí, 2020 © Folhapress – PANOS-REA

Écrit par Anne Vigna 

La scène à laquelle nous assistons en arrivant à Lábrea, au cœur de l’Amazonie brésilienne, est paraît-il commune : brandissant leurs téléphones portables, des motards recouverts d’une pellicule de poussière ocre demandent à des passants où se trouve la plaque qui marque la fin de la route Transamazonienne. Tous veulent immortaliser la fin de leur périple, après 4 260 kilomètres de voyage. Mais l’écriteau n’a jamais existé, car la Transamazonienne n’était pas censée se terminer dans cette bourgade. Il y a cinquante ans, les militaires au pouvoir au Brésil (1964-1985) devaient construire un pont sur la rivière Purus à Lábrea et poursuivre les travaux jusqu’à la localité de Benjamin Constant (non pas l’auteur français, mais le général que la Constitution de 1891 présente comme le fondateur de la République brésilienne) dans l’état d’Amazonas, 660 kilomètres plus loin. Au total, la route devait mesurer 4 920 kilomètres. Elle s’arrêta finalement à un Paris-Toulouse de là, après quatre ans de travaux. Et sans pose d’aucune plaque commémorative…

Même inachevée, la Transamazonienne a suscité la fierté du régime militaire. Alors que, depuis longtemps, des puissances étrangères convoitent les immenses richesses de la forêt. Les militaires formulent la doctrine qui les guidera pendant vingt ans : « Intégrer le territoire pour ne pas en être dépossédé ». Lier l’Amazonie au reste du Brésil, et particulièrement au nord-est du pays, constitue la première étape de ce projet, orchestré au sein du Programme d’intégration nationale (PIN), dont le général Emílio Garrastazu Médici signe le décret en 1970. Il s’agit, explique-t-il lors d’un discours à Manaus le 8 octobre cette année-là, d’« exploiter les réserves minières et de fertiliser des terres vierges, pour en faire de véritables atouts économiques. De cette façon, nous occuperons l’Amazonie — un impératif pour le progrès et un engagement du Brésil envers sa propre histoire ».

Le sentiment de poursuivre un nuage de poussière

Le 5e bataillon d’ingénierie (…)

 

[lisez l’intégralité de cet article sur http://www.monde-diplomatique.fr]

 

Bolsonaro tentou convencer o presidente do Peru de que uma ligação rodoviária entre Cruzeiro do Sul (Acre) e Pucallpa, em Ucayali (Peru), geraria um “grande potencial para aumentar a integração econômica”. Qual é o preço social e ambiental disso?

Traçado da ligação rodoviária entre Cruzeiro do Sul, no extremo oeste do Acre, e Pucallpa, a capital do departamento de Ucayali no Peru, proposta por Bolsonaro.

Escrito por Johannes van de Ven

No início de fevereiro de 2022, o presidente Bolsonaro se reuniu com o presidente do Peru, Pedro Castillo, em Porto Velho, capital do estado de Rondônia, para discutir uma possível nova rodovia que ligaria Cruzeiro do Sul, no Acre, à cidade peruana de Pucallpa, em Ucayali. No mesmo momento, a secretária do Tesouro dos Estados Unidos, Janet Yellen, conversou com o ministro da Economia do Brasil, Paulo Guedes, expressando seu apoio à decisão da OCDE de convidar o Brasil a iniciar formalmente o processo de adesão, mas destacou a importância de o Brasil proteger a bacia amazônica. À primeira vista, essas reuniões podem parecer não relacionadas. No entanto, se olharmos mais de perto, elas estão intrinsecamente ligadas entre si.

Há apenas uma década, o Brasil conseguiu sua primeira conexão rodoviária com o Pacífico. A Rodovia Interoceânica é uma rota internacional de 2.603 km que liga os portos brasileiros do Rio de Janeiro e Santos, via Cuiabá e Porto Velho, aos portos peruanos de San Juan de Marcona, Matarani e Ilo. O projeto de 2 bilhões de dólares foi realizado como parte da iniciativa de Integração de Infraestrutura da Região Sul-Americana (IIRSA). A rodovia permite o transporte de mercadorias brasileiras para a China e vice-versa. Em vez de enviar suas valiosas mercadorias e recursos naturais pelo Canal do Panamá ou ao sul da costa africana, o Brasil agora pode estabelecer rotas comerciais sobre os Andes e o Pacífico até o Oriente.

O apetite do Brasil por abrir rodovias na Amazônia não começou com o presidente Bolsonaro. As décadas de 1980 e 1990 testemunharam a consolidação dos esquemas convencionais de desenvolvimento, promovidos e financiados principalmente pelas agências multilaterais sediadas em Washington, como o Banco Mundial e o Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID). Nos anos 90, o presidente Fernando Henrique Cardoso lançou seu Programa de Infraestrutura Avança Brasil. Esta década também viu o surgimento da IIRSA para a qual foram disponibilizados empréstimos multimilionários pelo BID.

Rodovia Interoceânica em Puerto Maldonado, sobre o rio Madre de Dios.

A integração da infraestrutura realmente decolou sob o presidente Lula nos anos 2000 com o lançamento de seu Programa de Aceleração do Crescimento (PAC). O PAC se expandiu e se consolidou ainda mais com a presidenta Dilma. Sob Lula e Dilma, conglomerados brasileiros de construção como Odebrecht, Andrade Gutierrez, Camargo Correa, OAS e Queiroz Galvão receberam bilhões de dólares em contratos e os procedimentos de licenciamento ambiental foram cada vez mais politizados. A Odebrecht se tornou mundialmente famosa por corromper quase todos os governos nacionais da Pan-Amazônia.

Seguindo a primeira rodovia interoceânica, ligando Rondônia via Madre de Dios ao Pacífico, o Brasil agora está pressionando por uma segunda saída, ligando o Acre a Ucayali, no Peru. Mas uma segunda saída seria necessária ou desejável? Se a história pode ser um guia do que esperar, então a resposta é negativa.

Após uma década de operação, a rodovia interoceânica desencadeou uma corrida do ouro na província peruana de Madre de Dios. A abertura de uma rodovia entre Cusco e Puerto Maldonado atraiu milhares de migrantes internos em busca de ouro. Guacamayo é considerado um dos maiores garimpos ilegais de ouro do mundo. A mineração artesanal nas margens do rio Madre de Dios, que abriga grandes quantidades de ouro de aluvião, continua causando enormes danos ambientais.

Um efeito colateral desastroso da bonança ilegal do ouro é a destruição de bacias hidrográficas e de habitats de peixes. A bacia do rio Madre de Dios já está tão poluída que seus peixes não são mais comestíveis. Como destacado em uma recente pesquisa científica publicada na Nature, florestas intactas na Amazônia peruana próximas à mineração de ouro recebem insumos extremamente altos de mercúrio e experimentam elevado mercúrio total e metilmercúrio na atmosfera, folhagem da copa das árvores e solos. O uso descontrolado de mercúrio é notório por entrar na cadeia alimentar, causando distúrbios neurológicos. O mercúrio é a nova droga que está matando nossa Mãe Terra. Além disso, a fraca aplicação da lei em ambos os lados da fronteira levou ao aumento do tráfico de drogas, invasões de terras, desmatamento e pilhagem de recursos.

Garimpo ilegal ao longo da Interoceânica, no rio Madre de Dios, Peru.

O governo Bolsonaro, no entanto, parece fechar os olhos para esses impactos ambientais devastadores. O Ministério dos Transportes já autorizou uma licitação para a contratação de uma empresa para a construção de uma estrada entre Cruzeiro do Sul e Pucallpa. A estrada transfronteiriça teria um preço estimado em 500 milhões de reais (94 milhões de dólares). Essa estimativa pode estar subdimensionada, pois a rodovia cortaria uma floresta intocada por 110 quilômetros, cortando o Parque Nacional da Serra do Divisor, uma das áreas mais preservadas da Pan-Amazônia.

Enquanto o governo federal está pressionando por uma rodovia, há menos entusiasmo do outro lado da fronteira. Embora o Congresso da República Peruana tenha declarado uma rota terrestre entre Pucallpa e Cruzeiro do Sul de “interesse nacional”, a mesma opinião não é compartilhada pelo Ministério do Meio Ambiente do Peru (Minam). Segundo o Minam, uma conexão rodoviária deve ser rejeitada, pois geraria impactos ambientais no Parque Nacional Sierra del Divisor e na Reserva Indígena Isconahua, que abriga povos indígenas em situação de isolamento.

É importante notar que através do Decreto Supremo Nº 005-2018-MTC foi estabelecido que as rotas e seções projetadas promovidas pelo Estado (tanto no nível central, regional e local) não cruzam Áreas Naturais Protegidas de Uso Indireto, Reservas Territoriais ou Indígenas; Áreas Naturais Protegidas de Uso Direto; e Zonas de Proteção que não têm o parecer de compatibilidade do Sernanp, entidade líder do Sistema Nacional de Áreas Naturais Protegidas pelo Estado. Além disso, a Ouvidoria do Peru também argumentou que uma estrada colocaria “as florestas e os direitos dos povos indígenas em risco”.

Também a sociedade civil peruana manifestou sua forte rejeição. A Organização Regional Aidesep Ucayali (ORAU) chamou o projeto de “altamente inviável”. A Aidesep denunciou que o direito à consulta prévia não foi considerado. Na área do projeto estão identificadas pelo menos 10 comunidades nativas do povo shipibo e asháninka do lado peruano, e estima-se que aproximadamente 24 km do traçado da rodovia estariam atravessando terras de comunidades indígenas tituladas.

Além disso, foi rejeitada “a possibilidade de que o projeto seja analisado pela Comissão de Povos Andinos, Amazônicos, Afro-Peruanos, Meio Ambiente e Ecologia”. Aumentaria a violência contra os defensores do meio ambiente, já que na Amazônia as rodovias “são o melhor meio de promover a invasão de territórios indígenas, o narcotráfico e o desmatamento”.

Outras organizações da sociedade civil peruana também são contrárias ao projeto. Segundo Silvana Baldovino, diretora do Programa de Biodiversidade e Povos Indígenas da Sociedade Peruana de Direito Ambiental (SPDA), uma estrada já deveria ter sido rejeitada com argumentos técnicos sobre o impacto que teria sobre os povos indígenas e nossa biodiversidade: “O encontro entre os presidentes do Peru e do Brasil gera uma série de preocupações, não apenas por sua afinidade em ignorar a importância dos direitos dos povos indígenas e a necessidade de continuar consolidando-os, mas também por sua constante interesse em reduzir e relativizar a importância das questões ambientais e o valor do patrimônio natural para nossos países”.

A ideia de levar asfalto a uma parte mais intocada da Amazônia também contradiz uma decisão recente do governo peruano. Após várias décadas de negociações, o governo peruano estabeleceu uma nova reserva indígena.

A ideia de levar asfalto a uma parte mais intocada da Amazônia também contradiz uma decisão recente do governo peruano. Após várias décadas de negociações, o governo peruano estabeleceu uma nova reserva indígena para povos que vivem em isolamento voluntário na floresta amazônica.

A nova reserva indígena Yavari Tapiche tem 1,1 milhão de hectares e abriga os povos indígenas matsés, isconahua, remo, korubo e matis, além de outros grupos ainda não identificados. A criação do Yavari Tapiche constitui um marco histórico na proteção dos direitos dos povos indígenas, mas não é garantia de proteção. Como esses povos são caracterizados por sua vulnerabilidade imunológica e cultural, uma estrada comprometeria seriamente seu futuro. O Peru ainda tem cerca de 7.000 indígenas vivendo em isolamento voluntário e contato inicial.

As vozes de oposição não se restringem à sociedade civil peruana e às comunidades indígenas ou ao lobby ambiental global. Também várias lideranças religiosas ao nível mundial expressaram forte oposição. Em janeiro de 2018, quando o papa Francisco lançou o Sínodo da Amazônia em Puerto Maldonado, capital do departamento peruano de Madre de Dios, destacou como a Amazônia está sendo disputada em várias frentes: “Devemos romper com o paradigma histórico que vê a Amazônia como uma despensa inesgotável para outros países sem levar em conta seus habitantes”. O diretor espiritual do mundo também se referiu às questões de direitos territoriais, títulos de propriedade, mineração ilegal, desmatamento, exploração de petróleo e gás e direito ao consentimento informado, incluindo o direito de veto a projetos de infraestrutura como estradas que invadem território indígena.

As declarações do papa são consistentes com a avaliação feita recentemente pelo Painel Científico para a Amazônia. O painel pretende ser a voz dos especialistas na Amazônia, trabalhando continuamente em conjunto com mais de 200 cientistas, líderes indígenas e outras partes interessadas para lançar uma avaliação científica robusta, a primeira desse tipo, sobre o estado da Amazônia, tendências atuais e recomendações para o bem-estar a longo prazo de seus ecossistemas e comunidades.

O relatório de avaliação de 2021 destacou que “os hubs propostos que atravessam a bacia amazônica são especialmente controversos devido aos altos custos em termos de direitos humanos, ameaças aos povos indígenas e comunidades locais, expropriação de terras, desmatamento e degradação florestal”. Além disso, argumenta que “a forma como as decisões de infraestrutura são tomadas, na prática, não reflete necessariamente a magnitude dessas consequências, mas em muitos casos reflete o poder político dos círculos”.

As declarações de Janet Yellen, secretária do Tesouro dos EUA, ao falar com o ministro da Economia, Paulo Guedes, devem ser vistas na mesma perspectiva. Salvaguardar e proteger as bacias amazônicas deve ser uma precondição inegociável para o Brasil ingressar na OCDE. Não faria sentido econômico para o Brasil ingressar na OCDE se continuar saqueando um de seus bens mais preciosos: a Amazônia.

A pressão de dentro da região (do Ministério do Meio Ambiente do Peru e Aidesep, às principais organizações de pesquisa como DARIBC e SPDA), combinada com a pressão de fora (do Painel de Ciência da Amazônia, o secretário do Tesouro ao papa Francisco), deve ser suficiente para rejeitar os planos de construção de estradas em áreas de floresta tropical intocada.

A pavimentação de uma estrada na Serra Divisor só atenderia aos lobbies corporativos e beneficiaria os lucros de curto prazo. Além do mais, a falta de uma cooperação transfronteiriça mais robusta e transparente torna o projeto insustentável.

A pavimentação de uma estrada na Serra Divisor só atenderia aos lobbies corporativos e beneficiaria os lucros de curto prazo. Além do mais, a falta de uma cooperação transfronteiriça mais robusta e transparente torna o projeto insustentável. Por último, mas não menos importante, contradiz os compromissos assumidos no âmbito das Contribuições Nacionais Determinadas para combater as mudanças climáticas tanto do Brasil quanto do Peru.

O desenvolvimento no século 21 não pode mais ser considerado sinônimo de abertura de estradas, rotas comerciais e extração de recursos naturais. O desmatamento não é mais aceitável como condição para o desenvolvimento, mas deve ser visto como um sintoma de seu fracasso. O custo de oportunidade seria inaceitavelmente alto. A engenharia de infraestrutura não se pode mais basear em práticas predatórias, mas deve ser baseada na natureza, centrada nas demandas das comunidades locais. Como defendido pelo Painel Científico para a Amazônia, o desenvolvimento e a conservação poderiam e deveriam caminhar lado a lado: promover uma bioeconomia sustentável e socialmente inclusiva de florestas em pé e rios caudalosos é a melhor garantia de progresso.

 

[Fonte: http://www.plenamata.eco]

 

Escrito

Aunque queda mes y pico, querido gemelo, para el miércoles de ceniza que este año se celebra el próximo 2 de marzo, se ha hablado mucho en estas semanas pasadas de, si no carnestolendas (o carnes tollendas), al menos carnes menguantes y de mayor calidad. Nada que oponer a tal deseo, ¿no es así, querido?, y no ya durante los cuarenta días de la cuaresma, seguidos del empacho cárnico correspondiente, sino durante todo el año. Pero claro, lo principal para nosotros, que no quisiéramos pasar a la historia como los hermanos Chopped & Spam, es que la calidad satisfaga una regulación razonable y no miope y que sean los ciudadanos, a ser posible informados del mal entendido coste de la carne barata, quienes caminen ese billón de pasos necesarios para mejorar este y muchos otros aspectos negativos de la libertina empresa. Libertina, que no libre, cuando se conchavea con el apoyo, la desidia, o la falta de recursos de los poderes locales y estatales. Coordinar un billón de pasos pequeños parece una tarea imposible, pero se hace todos los días y no solo por el mercado. La sociedad civil puede contribuir significativamente a esta tarea, junto con el voto en el bolsillo de cada cual, cuando es impulsada por la difusión de conocimientos actualizados y tecnologías adecuadas.

Esperando, por lo que va dicho, haber dado respuesta a tus preguntas que quedaron en el aire tras nuestra entrada de la semana pasada, dirigimos nuestra atención hoy a la manifestación aguda de una crisis crónica cual es la inminencia de guerra abierta en Ucrania.

o o O o o

Cuando escribimos estas líneas (el sábado 22 y domingo 23 de enero) y a tenor de lo que los ciudadanos de a pie podemos leer en las noticias más recientes, Vladimir Vladimirovich Putin sigue deshojando la margarita –invado, no invado, invado, no invado-. Es muy posible que una decisión se haya tomado e implementado para cuando nuestros amables lectores puedan leer esta entrada, de forma que hemos intentado que nuestra reflexión de hoy no dependa de cuál sea la situación en Ucrania el miércoles 26 de enero de 2022.

La reacción de los portavoces de partidos políticos y de comentaristas españoles ha ido desde el silencio o la convicción de que se trata de un complot contra España, hasta una perversa reencarnación del «¡No a la guerra!», cierto que pasando por manifestaciones más ecuánimes1. Con respecto a estas reacciones, diremos que la reencarnación del ambiguo ¡No a la guerra! es perversa por dos razones. En primer lugar, han pasado casi veinte años desde la guerra de Iraq y las condiciones hoy y entonces no pueden ser más diferentes. Como deseo, no se le puede objetar nada; claro que no a la guerra (lo decimos aquí también). Como solución a un conflicto concreto, sin embargo, no es necesariamente la recomendación adecuada y puede ser, como muestra la historia en más de una ocasión, el preludio a una conflagración aún mayor que la que se pretende evitar.

En segundo lugar, la trayectoria de Putin durante más de veinte años no deja lugar a dudas sobre cuál es su intención con respecto a Ucrania, que es el impedir que se convierta en un país democrático y próspero. Al mismo tiempo, la realidad rusa deja pocas dudas también con respecto a los riesgos que Putin está dispuesto a aceptar para conseguir su objetivo principal, que es mantenerse en el poder sin acabar en el exilio, la cárcel o el cementerio. Ni más ni menos que cualquier otro tirano.

El no a la guerra que se lanza a los cuatro vientos hoy por sorprendentes «amigos» de Putin es perverso e ingenuo, como intentaremos demostrar en el resto de esta entrada. Vaya por delante que cuando hablamos de Rusia, hablamos del Estado cleptómano creado y presidido por Vladimir Putin. Las clases medias rusas y todos aquellos ciudadanos rusos que desean una Rusia más próspera y democrática merecen nuestro respeto y nuestros mejores deseos.

El Rus de Kiev

Las ciudades históricas de Novgorod y Kiev son centrales en la fundación de la primera Rusia, el Rus de Kiev, en cuyo esplendor se produjo la conversión al cristianismo del príncipe Vladimir, hace poco más de un milenio, en 988. Tras la conversión del príncipe Vladimir del Rus de Kiev, los pueblos que lo componían se convirtieron al cristianismo en masa. El presidente Putin abraza la historia del Rus de Kiev con evidente interés. Poco antes de apropiarse de la península de Crimea, en julio de 2013, Putin, acompañado del patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, visitó Kiev para promover mayores lazos de solidaridad y cooperación con Ucrania, en nombre del «Gran Rus» y la supuesta pasada gloria común. El entonces presidente ucraniano, Viktor Yanukovych, estaba a punto de firmar un acuerdo de cooperación con la Unión Europea en noviembre de 2013, cuando Putin le ofreció, en un acuerdo secreto, una línea de crédito de quince mil millones de dólares, con tres mil millones de entrega inmediata, para renunciar al tratado con la UE. Las protestas que siguieron en febrero de 2014, con cientos de muertos entre los opositores al régimen y sus defensores, y la huida de Yanukovych, acabaron con las ilusiones de un acercamiento entre Ucrania y Rusia. Crimea fue anexionada poco después y hoy vivimos un segundo acto de la confrontación entre una Ucrania en que muchos de sus ciudadanos luchan denodadamente por democratizar y una Rusia que, junto con sus proxies en el este de Ucrania, está intentando evitarlo por todos, repitamos, todos, los medios2.

La nostalgia por la Unión Soviética

Vladimir Putin ha manifestado en numerosas ocasiones que la caída de la Unión Soviética fue un desastre geopolítico de la mayor importancia. No le falta razón. Y aunque lo diga por razones con las que no estemos de acuerdo, sí es cierto que la desaparición de la Unión Soviética fue una tragedia incalculable para muchos ciudadanos rusos, que perdieron lo poco que el Estado soviético había garantizado hasta entonces, momento en que se puso de manifiesto abiertamente la imposibilidad de seguir garantizando casi nada. De hecho, la desesperación fue tal que muchos ciudadanos rusos murieron tempranamente por enfermedades, carencias, alcoholismo o suicidio. La esperanza de vida se desplomó en la federación rusa en los años siguientes a la caída de la Unión Soviética, de 69,13 años (al nacer) en 1988 a 64,95 en 20033.

Esta tragedia es un componente importante de la nostalgia que Putin pretende tener por la URSS y que transmite a sus súbditos, por ejemplo con el blanqueamiento de Stalin (quien nació en Georgia, por cierto) y la aparente prosperidad que tuvo lugar con los primeros planes quinquenales. Poco importa que no cuente con el apoyo de los pocos comunistas que hoy existen en Rusia.

La nostalgia por la URSS es fácil de entender en la lógica de Putin. Es parte de una nostalgia mayor y de un resentimiento intenso.

La nostalgia mayor es, podríamos decirlo así, la nostalgia por el imperio ruso bajo el zarismo de los Romanov. La aproximación de Putin y su aparente devoción a la Iglesia Ortodoxa Rusa es un restablecimiento de la importancia de la religión ortodoxa en los tiempos del zarismo. La revalorización de la Unión Soviética es parte del intento de revisión histórica por medio del cual Vladimir Putin pretende recuperar las glorias del pasado. Pero esta nostalgia va acompañada de un profundo resentimiento hacia el mundo occidental (Europa y los Estados Unidos o la OTAN, si se quiere). El intenso resentimiento tiene fuentes externas e internas, medias verdades y complejos sin reconocer.

Entre las fuentes de resentimiento externas y las medias verdades, figura de forma prominente la aparente promesa de no ampliar el número de países dentro de la OTAN a costa de los antiguos satélites europeos de la Unión Soviética. A esta afrenta, que tiene cierta justificación por la arrogancia con que la ampliación de la OTAN se produjo, se une la acusación de que Occidente no ayudó a Rusia lo suficiente en su transición a una democracia de economía privada, una media verdad en el mejor de los casos y, en realidad, el fracaso de los Estados Unidos, fundamentalmente, en administrar las enormes posibilidades del fin de la Guerra Fría con más inteligencia, en beneficio de los propios Estados Unidos, Europa, Rusia y el resto del mundo4.

Entre las fuentes internas y los complejos sin reconocer está la cruda realidad de que el imperio ruso (en sus versiones zarista o soviética) nunca fue, a pesar de su inmensidad y de sus riquezas, el poder dominante que siempre quiso ser. En palabras de Stephen Kotkin, uno de sus historiadores y autor de una fundamental biografía de Stalin, «durante la mitad de un milenio, la política exterior rusa se ha caracterizado por ambiciones desmedidas muy por encima de las capacidades del país»5. Es muy posible que esta contundente conclusión sorprenda a muchos, pero Stephen Kotkin deja muy pocas dudas al respecto y pone de manifiesto cómo Putin se ve guiado por este agravio histórico, y nacionalista, más allá de sus verdaderos sentimientos por la desaparecida Unión Soviética.

Es evidente que la herida de la separación de Ucrania sigue abierta y duele más que lo sucedido en Asia Central (en la que se independizaron territorios inmensos como Kazajistán, Uzbekistán o Turkmenistán, además de los menores de Kirguistán y Tayikistán), en el Cáucaso (donde los enredos de Putin tienen hoy menos repercusión), o incluso en el caso de Lituania, Letonia y Estonia, que parecen estar más protegidos de la agresión rusa. Es más, la posible democratización de Ucrania es una amenaza directa al régimen de Putin. Esta consideración nos lleva a la verdadera naturaleza del Estado ruso creado por Vladimir Putin y a la irresponsable indecisión a que este se ve sometido.

El Estado cleptómano

Hay quien piensa que Vladimir Putin es, con diferencia, el hombre más rico del mundo6. Y es el hombre más rico del mundo porque muchos de los oligarcas que sostienen su imperio son ellos mismos multimillonarios. No es desatinado añadir que tanta riqueza individual va acompañada de un nivel de corrupción conmensurado, basado esencialmente en la apropiación total o parcial de los activos y recursos heredados de la Unión Soviética. Esta es la conclusión de, entre otros muchos, quien fue diplomático sueco en la Unión Soviética de Gorbachov, testigo directo de la época de Boris Yeltsin y de la Rusia de Putin, y es hoy un experto en la transición de países de la antigua URSS hacia economías de mercado7.

Los primeros años del gobierno de Putin, tras la vorágine de la época de Boris Yeltsin, representaron una mejora sustancial en las condiciones de vida y prosperidad de Rusia y de su clase media, favorecidos por elevados precios de sus recursos naturales, especialmente petróleo y minerales. Una prosperidad en que era relativamente sencillo ocultar o ignorar la creciente corrupción. Pero tras la crisis financiera de 2008 y coincidiendo con la vuelta (nominal) de Putin al poder en 2012, la situación económica empeoró y el descontento de las clases medias aumentó, apareciendo la protesta social que Putin reprimió con medidas cada vez más autoritarias y hasta criminales.

El brillante diplomático y estratega polaco-americano Zbigniew Brzezinski, asesor de Lyndon Johnson (1966-68) y Jimmy Carter (1977-81), afirmó en 1994, en respuesta a la pregunta de Alexander Solzhenitsin, «¿Qué es Rusia?», que Rusia podría ser un imperio o podría ser una democracia, pero no ambos a la vez8. De haber respondido hoy a la misma pregunta (Brzezinski murió en 2017), es muy posible que hubiera respondido con menos ambigüedad: Rusia no es ni un imperio ni una democracia; Putin ha creado una cleptocracia.

Por las razones expuestas, la relación entre Ucrania y Rusia es tremendamente complicada y no tiene una solución fácil, especialmente por el riesgo que el posible progreso y democratización de Ucrania representa frente a la evolución autoritaria del Estado ruso y la consolidación del capitalismo oligárquico y de extracción de rentas, que han ido dejando cada vez menos opciones de progreso pacífico al aparato del Estado. Vladimir Putin está hoy intentando satisfacer varios objetivos a la vez, pero sabe el riesgo que ello representa para su supervivencia y la de su régimen.

Aun reconociendo la posible legitimidad de una zona de influencia rusa y teniendo en cuenta la incapacidad secular a que se refiere Stephen Kotkin, Vladimir Putin está apostando fuerte por desestabilizar Ucrania y, en la medida en que le es posible, hasta los sistemas democráticos en Europa y los Estados Unidos. Con tropas cerca de las fronteras norte (gracias a su aliado Alexander Lukashenko en Bielorrusia) y este de Ucrania, Putin podría invadir, pero no ocupar, el país; o podría crear un corredor a lo largo de la costa del mar de Azov, entre Rusia y la península de Crimea; o podría instalar un gobierno «marioneta» en Kiev, como las noticias del gobierno británico indican en la tarde del sábado 22 de diciembre; o podría amenazar infraestructuras en Ucrania o Europa.

La situación es tan compleja que es más lo que no se dice que lo que se dice. Ucrania dista de ser un país democrático y libre de corrupción («pero es nuestra corrupción», dicen los oligarcas locales), cosa que no se enfatiza lo suficiente. Lo que es más, aunque no se diga para no herir susceptibilidades o parecer que se cede a la presión rusa, la OTAN no está interesada en admitir a Ucrania, o Georgia. Crimea no va a volver a manos ucranianas, aunque tampoco se diga (en realidad, fue una cesión de Rusia a Ucrania en 1954, por razones que Kruschev consideró personalmente oportunas9). No existe infraestructura de la OTAN en Ucrania, aunque los rusos no quieran admitir tal cosa, como tampoco quieren admitir que los misiles de la OTAN no amenazan la capacidad nuclear rusa (si acaso, están donde están para defender a Europa de Corea del Norte o Irán, pero, oiga, ya que están donde están, quien sabe si un día…)10.

A pesar de las muchas complicaciones, Europa y los Estados Unidos parecen estar resueltos a contener a Putin, quien sabe que si su órdago fracasa pueden desatarse desagradables consecuencias internas para la supervivencia de su régimen. De aquí su aparente indecisión. El «no a la guerra» de muchas voces en la izquierda española, y hasta entre la derecha conspiranoide, es un apoyo implícito y perverso al régimen cleptocrático de Putin, un régimen cercano a una ideología de extrema derecha y cómodo con ella, frente a cuya agresión solo cabe una oposición determinada y un apoyo al pueblo ucraniano, condicionado cuando sea el momento a la voluntad de progreso democrático de su gobierno. Putin no debe salirse con la suya.

 

1. Para un compendio amplio de las diferentes reacciones en España, véase ¿Cómo reaccionará España a la crisis de Ucrania? | The Spain Report. 
2. Recomendamos un excelente análisis de los orígenes del conflicto entre Ucrania y Rusia, publicado en el número especial de navidades de The Economist: https://www.economist.com/christmas-specials/2021/12/18/why-russia-has-never-accepted-ukrainian-independence. 
4. Sobre estas cuestiones, la referencia obligada y magistral es Stephen M. Walt, The Hell of Good Intentions: America’s Foreign Policy Elite and the Decline of U.S. Primacy, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2018. 
5. Stephen Kotkin, Russia’s Perpetual Geopolitics: Putin Returns to the Historical Pattern, Foreign Affairs, mayo/junio 2016. Accesible en https://www.foreignaffairs.com/articles/ukraine/2016-04-18/russias-perpetual-geopolitics. 
7. Anders Aslund, Russia’s Crony Capitalism: The Path from Market Economy to Kleptocracy, Yale University Press, New Haven, 2019. 
8. La referencia a la respuesta de Brzezinski a la pregunta de Solzhenitsin se encuentra en el ya citado artículo: https://www.economist.com/christmas-specials/2021/12/18/why-russia-has-never-accepted-ukrainian-independence. 

[Fuente: http://www.revistadelibros.com]

Uruguay cada vez sorprende más con sus propuestas de vinos y enoturismo, ideales para disfrutar y conocer la tierra del Tannat

Escrito por Mariana Gil Juncal

Si hay algo que distingue al mapa del vino uruguayo es que cada región vitivinícola ofrece la posibilidad de recorrer varias bodegas en un mismo día gracias a su gran cercanía.

Actualmente el país charrúa tiene unas 6300 hectáreas de viñedos y unas 200 bodegas de las cuales más de la mitad se encuentran en Canelones, unas 45 en Montevideo y unas 15 en Colonia.

La familiar

Bodega y Viñedos Cordano, situada en Colonia Estrella a 3 kilómetros de Carmelo, departamento de Colonia, actualmente está comandada por la quinta generación de la familia Cordano, quienes desde hace muchísimos años cultivan uvas artesanalmente de alta calidad enológica como Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Tannat, Merlot, Syrah, Chardonnay y Moscatel de Hamburgo.

« En Carmelo hay un microclima especial ya que se encuentra en la conjunción de los ríos Uruguay y Paraná, que conforman el gran estuario del río de la Plata, unas masas de agua cálida que provienen del norte y que confluyen frente a las costas de Carmelo favorecen la óptima maduración de las uvas, algunas de las cuales tienen más de 70 años de antigüedad », detalla Diego Vecchio, alma máter de la bodega, quien refuerza que actualmente trabajan arduamente con mucha dedicación y amor, como lo hacían los pobladores y trabajadores descendientes de inmigrantes europeos.

¿Qué podrán probar en la bodega?

Actualmente cuentan con dos líneas de vinos: 5ta. Generación, que hace referencia a la historia familiar, y Almacén de la Capilla, que se encuentra en venta exclusiva con una producción limitada de 10.000 botellas anuales en el « Almacén de la Capilla », propiedad de la bodega y que desde 2014 abrió sus puertas a los turistas que desean conocer su historia y degustar los vinos. ¿El imperdible? Según Vecchio, es el Tannat Roble de la línea Almacén de la Capilla, « un vino auténtico de nuestro terroir », y el Entreviñas, un refrescante espumoso dulce con bajo grado alcohólico y una gran frescura.

« El diferencial de la bodega es que es un emprendimiento familiar que conserva la tradición familiar desde sus inmigrantes, aggiornados al mundo moderno del vino, pero conservando la cultura y tradición familiar », cuenta Vecchio, quien subraya que hacen un trabajo artesanal del viñedo y el vino, así como un trato personalizado al visitante. La propuesta enoturísticas consiste en una visita guiada y personalizada al establecimiento: viñedos, planta de elaboración y almacén que incluye degustación y/o almuerzo. Además, organizan dos actividades anuales: la Fiesta de la Vendimia, que se llevará a cabo el último sábado de febrero, y la Fiesta del Cordero y el Tannat, a mediados de año. En la Fiesta de la Vendimia el turista podrá participar de la cosecha, la recolección y pisada de las uvas, y al finalizar la experiencia se ofrece una propuesta gastronómica de comida regional.

  • Importante: todas las actividades requieren reserva previa, ya que al ser un pequeño emprendimiento familiar cada visita es 100% personalizada
  • ¿Dónde queda? Camino de los Peregrinos y Ana María Carpi de Cordano, Colonia Estrella (Ruta 21, Km 257), Carmelo, departamento de Colonia, Uruguay
  • Reservas: +598 4542 7316 o vía mail a bodegacordano@adinet.com.uy

La más antigua

En el corazón de una de las zonas turísticas por excelencia, Colonia, se encuentra Los Cerros de San Juan, la bodega comercial más antigua del Uruguay. Todo comenzó allá por 1854 cuando la familia Lahusen eligió el lugar preciso para la bodega, entre Colonia de Sacramento y Carmelo, por « las características similares a la región de Bordeos (Francia).

La bodega original -que en 2004 fue declarada monumento histórico y patrimonio de la nación- luce una construcción en piedra, con anchos muros de estilo colonial, vasijas de roble (como cubas, pipones o barricas) de 225 litros de capacidad hasta 8000 litros y viejas piletas de hormigón. Tradición y vanguardia se amalgaman en la bodega, ya que recientemente sumaron tanques de acero inoxidable, tulipas de cemento y ánforas de Cocciopesto de Italia.

« La bodega hizo una importante inversión para actualizarnos y poder elaborar vinos a la altura de las demandas de los mercados nacionales e internacionales », cuenta Daniel Ekkert, enólogo de bodega, quien agrega que el relanzamiento del proyecto también incluyó una nueva identidad visual más moderna y un absoluto rebranding de todos los productos.

¿Qué podrán probar en la bodega?

Un pentavarietal elaborado con Tannat, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir y Tempranillo, fruto de la amalgama de los vinos sobresalientes de las últimas añadas, con independencia del año de origen. Dentro de la línea Maderos se ubican los vinos Gran Reserva Roble, que son la expresión de la « calidad que viene de la historia ». Por eso todos los dos varietales insignias -Tannat y Cabernet Sauvignon- tienen un paso por barricas, toneles y cascos. La línea Lahusen -creada para homenajear a la familia fundadora, de origen alemán- cuenta con variedades típicas de la cuenca del Rin como Gewürztraminer, Riesling, Pinot Noir rosado y Pinot Noir tinto. Los vinos de guarda de alta expresión, Cuna de Piedra, resalta las características del viñedo en las variedades Tannat, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo y Chardonnay. Dentro de la línea de innovación, Goleta, presentan blends jóvenes que rememoran cuando a mediados del siglo XIX lo fundadores de la bodega traían en su goleta « Aldelheit » las barricas que tras el viaje en altamar enriquecían los vinos con un sabor distintivo.

« El diferencial de la bodega es que tiene un equilibrio perfecto entre la tradición y la vanguardia », subraya Germán Guardado, gerente comercial de la bodega, quien resalta que los vinos imperdibles de la bodega son las variedades traídas de Alemania (Riesling y el Gewürztraminer) y los clásicos Tannat y Cabernet Sauvignon « que por el terroir del lugar se dan muy bien y logran vinos increíbles ». Otra opción que vale la alegría degustar es el Cuna de Piedra Tempranillo, variedad de origen español, que en Uruguay se da muy bien, y es ideal para los que prefieren un tinto con paso por barrica bien diferente a lo tradicional, ya que el terruño del lugar se caracteriza por un suelo muy pedregoso y rocoso, con muchos desniveles, lo que hace que las raíces de la vid vayan muy abajo en búsqueda de la humedad, y en esa profundidad se logren distintivos aportes minerales.

  • Top: el 26 de enero se viene un Sunset -en el cual presentarán la línea de vinos de alta gama- que se llevará a cabo en Tommy Bistró de Punta del Este. Además, en la bodega se podrán disfrutar durante todo el verano almuerzos en el Viejo Almacén de Piedra y realizar la recorrida por las instalaciones de la bodega.
  • ¿Dónde queda? Ruta 21 Km. 213,500, Colonia del Sacramento, Uruguay
  • Reservas: +598 4570 7003 o vía mail a info@bodegaloscerrosdesanjuan.com

La boutique

Bodega El Legado se encuentra en las afueras de Carmelo, en un entorno totalmente natural y agreste, donde a fines de la década del 60 Luis Marzuca plantó la primera viña en el campo donde hoy su familia continúa la hermosa tradición de la elaboración del vino.

Allí gozan de un microclima generado por la unión de los ríos Uruguay y Paraná, que conforman el gran estuario del Río de la Plata, masas de agua cálida que provienen del norte y que confluyen frente a las costas de Carmelo. « Acá tenemos dos o tres grados más que Montevideo y Canelones (la zona vitícola más grande de Uruguay), por lo que las uvas maduran un poco antes, evitando así heladas tempranas », cuenta Federico Marzuca, uno de los integrantes de la bodega familiar que recomienda probar alguno de sus exclusivos vinos: un Syrah Reserva, un Tannat Reserva y Blend Tannat/Syrah Gran Reserva. ¡Realmente son los imperdibles de la región!

Dentro de las propuestas de enoturismo ofrecen la posibilidad de recorrer la bodega boutique, además de disfrutar de maridajes con vista a la viña, ya sea con tablas de embutidos, almuerzos o picada más asado con verduras a la parrilla y helado de vainilla con salsa de Tannat ¡con vinos libres durante todo el almuerzo!

Recientemente inaugurado, El Legado Hotel Boutique cuenta con cuatro habitaciones: dos suites de lujo y dos suites de lujo con terraza privada, ideales para quienes quieran aprovechar la paz y el entorno único que ofrece el lugar.

  • Top: la vendimia bajo las estrellas se llevará a cabo el sábado 26 de febrero a las 20, en la bodega. La actividad comenzará con una mesa de picada y brindis y al caer la noche se entregará a cada visitante un kit compuesto por luces, tijeras y cajas para cosechar. Una vez cosechada la uva se llevará a sala de producción, donde se procederá a realizar la molienda y la tradicional pisada de uvas. Finalizada la molienda comenzará la cena -acompañada por música en vivo y DJ- que contará de una recepción (con estación de canapés, isla de aguas de sabores y jugos naturales, estación de brusquetas y degustación de pan de pita con rellenos tibios), un fogón desde el cual se podrán saborear miniaturas de parrilla cortadas en cubos y rodajas de pan casero. Y para cerrar la noche con un bocado llegará el dulce show de postres en shots.
  • ¿Dónde queda? Ramal Ruta 97 s/n°, Carmelo, Departamento de Colonia, Uruguay
  • Reservas: 098 307 193 – 099 111 493 o vía mail a info@bodegaellegado.com.uy

La sustentable

Hacienda del Sacramento es joven y dinámica, donde se elaboran vinos finos provenientes de viñedos únicos, o Single Vineyard ubicados a pocos kilómetros de la ciudad de Colonia del Sacramento y muy cerca a las orillas del Río de la Plata.

La perspectiva global de la bodega tiene el claro objetivo de llevar el vino uruguayo al mundo, es por eso que desde el 2015 trabajan bajo el slogan de « The Wine of Uruguay » para elaborar vinos que sean exportados hacia mercados de América del Norte como México y Estados Unidos. Actualmente se han expandido del otro lado del océano, a lugares como Gales, Escocia, Irlanda del Norte o Inglaterra.

El valor agregado que tiene la bodega es « que es una planta fotovoltaica que tendrá la capacidad de generar su propia energía ya que contará con paneles solares –fuente de energía renovable y fotovoltaica- capaces de abastecer a todo el inmueble y de esa manera reducir el impacto ambiental de la generación de energía eléctrica », anticipa Gabriela Urey, directora comercial, quien agrega que la bodega turística tiene prevista su apertura al público para marzo/abril de 2022, cuando ofrecerán no solo el recorrido por la bodega, sino que además se podrán recorrer los viñedos y olivares, maridar los vinos junto con quesos regionales y adentrarse en el mundo del aceite del aceite de oliva, con una cata de los productos del lugar.

¿Qué vinos podrán degustar?

Todos los vinos son partidas de viñedos únicos o Single Vineyard que buscan resaltar el sabor de la variedad de la cepa – sin adiciones de madera- con la tipicidad del terruño de Colonia del Sacramento, donde los suelos color negro se caracterizan por ser calcáreos arcillosos y proporcionan racimos que producen mostos concentrados con complejidad, destacando la tipicidad. La proximidad con el río y las temperaturas cálidas con noches frescas y lluvias abundantes hacen que prácticamente no se necesite de riego artificial. ¿Cuáles son las perlitas vínicas? Dentro de los tintos, imperdible es el Tannat-Merlot, de sabor intenso y complejo, que destaca en el paladar por sus toques de frutos rojos y hierbas que hacen que los taninos sean suaves y a su vez estén presentes aportando cierta complejidad. Pero claro que quienes quieran sorber un pedacito de Uruguay deberán elegir el varietal 100% Tannat, donde se lucirá el sabor de la uva emblemática del país, que destaca por sus aromas de frutos rojos y negros. El Merlot tiene un sabor que permite combinarlo con cualquier tipo de comida o beberlo como vino de noche ligeramente frío. Es un vino elegante con taninos suaves y un dulzor natural, donde sobresalen los que recuerdan a rosas, ciruelas y chocolate. Para los que quieran un blanco fresquito para acompañar las altas temperaturas del verano, el Viognier ofrece un vino de sabor equilibrado con un bajo nivel de acidez y un sabor fresco y afrutado. Es el vino ideal para disfrutar frío y por las tardes soleadas junto a alguna preparación protagonizada con pescados. Y para los amantes del rosado, el Pinot Noir rosé ofrece un sabor afrutado típico de las refrescantes uvas Pinot Noir de la zona de Colonia del Sacramento, que se recolectan todos los años en el mes de marzo, cuando los días son cálidos y soleados y las noches son frías.

  • ¿Dónde queda? Ruta 50, Km. 6, Colonia del Sacramento, Departamento de Colonia, Uruguay
  • Reservas: info@haciendadelsacramento.com

[Fuente: http://www.vinetur.com]

 

 

Los mayas pudieron construir una civilización espectacular en uno de los entornos más inhóspitos del mundo. Cómo pudieron sobrevivir y florecer siempre ha sido un misterio. Ahora, los investigadores estadounidenses creen que los innovadores sistemas de purificación de agua maya les proporcionaron agua potable segura, lo que fue crucial para el éxito de su civilización.

Así purificaban el agua los mayas hace más de 2.000 años

Los mayas construyeron grandes ciudades en un paisaje cárstico que solo tiene suministros limitados de agua potable. Una de sus ciudades más importantes, Tikal, conocida por el Maya como Yax Mutal, era una ciudad masiva, y sus ruinas están ubicadas en el norte de Guatemala. Es un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO y es famosa por sus pirámides. Cómo apoyó a una gran población en un clima tan árido propenso a la sequía siempre fue un misterio.

Así purificaban el agua los mayas hace más de 2.000 años

Una ciudad maya en una tierra desolada

‘El agua potable de Tikal fue propensa a la contaminación’. El clima hizo que los mayas tuvieron que desarrollar sistemas de purificación de agua para que pudieran sostener sus ciudades. Un equipo interdisciplinario de la Universidad de Cincinnati ha descubierto evidencia de que los mayas habían desarrollado un sofisticado sistema de purificación de agua mucho antes de lo imaginado.

El equipo de la Universidad de California llevó a cabo los análisis mineralógicos y cronológicos en tres depósitos de diferentes áreas de las tierras bajas mayas. Datan del período maya preclásico a la deserción de Tikal en el siglo 12 dC. El equipo llevó a cabo una prueba de la mineralogía de los depósitos usando análisis de difracción de rayos X. En la arena de uno de los depósitos, el depósito corriental, se encontraron algunos resultados sorprendentes.

Filtros naturales

Los investigadores encontraron cuarzo junto con zeolita. Según un artículo de la Universidad de Cincinnati,, esto es ‘un compuesto cristalino que consiste en silicio y aluminio.’ Estos minerales se han utilizado tradicionalmente en la filtración de agua. Kenneth Barnett Tankersley, el autor principal del estudio, es citado por The Science Times diciendo “Los filtros han eliminado los microbios dañinos, compuestos ricos en nitrógeno, metales pesados como el mercurio y otras toxinas del agua.”

Así purificaban el agua los mayas hace más de 2.000 años

(Michael C. Rygel/ CC BY SA 3.0 )

Lo interesante es que el sistema Maya todavía sería efectivo hoy en día, pero fue creado hace más de 2.000 años. Los minerales habrían actuado como un tamiz. Los investigadores habían establecido cómo los mayas pudieron asegurar un suministro de agua seguro y esto era crucial en el desarrollo de su civilización.

Los investigadores indican que «la zeolita ha sido reconocida durante mucho tiempo como un mineral con excelentes propiedades de absorción». Los romanos y los griegos lo usaron en su cemento.

La historia ahora ha sido reescrita por los investigadores.  «El aparente sistema de filtración de zeolita en el depósito corrímico de Tikal es el ejemplo más antiguo conocido de la purificación del agua en el hemisferio occidental». También encontraron evidencia del primer uso de la zeolita en el sistema de purificación de agua Maya. Este es un testimonio de la capacidad de la civilización Maya para adaptarse a su entorno y utilizar sus recursos de manera efectiva.

Así purificaban el agua los mayas hace más de 2.000 años

(Kenneth Barnett Tankersley/ Nature)

[Fuente: http://www.portal-ambiental.com]

S’accrochant à l’espoir d’une vie meilleure, les populations traditionnelles des bordures du fleuve Madeira, un important affluent de l’Amazone, se tournent vers l’orpaillage réalisé dans l’eau depuis des embarcations de dragage. Même si la police en a brûlé plusieurs à la fin de novembre, cette activité illégale tend à se poursuivre.

Une vue aérienne montre des radeaux de dragage exploités par des mineurs illégaux sur le Madeira, un affluent majeur du fleuve Amazone, à Autazes, état d’Amazonas (Brésil), le 23 novembre 2021.

Leur présence imposante sur le fleuve Madeira, à seulement 120 kilomètres de Manaus, dans le nord du Brésil, a surpris les défenseurs de l’environnement et a provoqué l’émoi dans le pays. Sur les photos dévoilées par Greenpeace à la fin de novembre, des rangées d’embarcations de dragage de chercheurs d’or occupent presque toute la largeur du plus long affluent de l’Amazone. L’ampleur “atypique” de la flottille, qui s’est formée en deux semaines environ, à la suite d’une rumeur selon laquelle un important filon aurait été détecté, impressionne : entre 300 et 600 bateaux, occupés par quelque 2 000 orpailleurs, selon l’ONG.

L’orpaillage clandestin fluvial est déjà courant dans cette partie du territoire brésilien mais le profil des orpailleurs évolue. C’est ce qu’explique le site de journalisme environnemental ((o))eco, qui indique que des centaines de chercheurs d’or présents sur les embarcations en question “sont nés et ont grandi le long des rives” du fleuve Madeira. Une “nouveauté sur la scène de l’orpaillage en Amazonie”, auparavant dominée par des Brésiliens originaires d’autres régions du pays.

Traditionnellement dédiées à la pêche, à l’agriculture de subsistance et à la production de farine de manioc, les communautés riveraines [du fleuve] ont commencé à tourner leurs yeux vers les paillettes de l’or que les dragues aspirent du fond boueux du Madeira.”

Moyen de survie

Quelle explication à cela ? Pour la géographe Lucileyde Feitosa, de l’Université fédérale de Rondônia, interrogée par le site, ces communautés, dont les activités traditionnelles ne bénéficient d’aucune subvention, sont “poussées par une cotation élevée de l’or et par la crise économique” vers l’extraction clandestine du métal précieux, y voyant “une solution lucrative et accessible”, un moyen

[…]

Los valores, conocimientos, saberes y prácticas del pueblo awajún asociados a la producción de cerámica fue reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La alfarería awajun es una práctica milenaria del pueblo awajún que expresa la personalidad, generosidad y vida íntima de quienes la realizan y representa un paradigma de su armoniosa relación con la naturaleza.

Además, desempeña una función social importante porque ofrece a sus mujeres la posibilidad de empoderarse, al asumir su fabricación y ornamentación a la vez que siembran y cultivan las plantas utilizadas en esas tareas.

El proceso de fabricación de la cerámica comprende cinco fases: la recogida de la materia prima, el modelado, la cocción, la ornamentación y el acabado.

Cada una de estas fases tiene un significado especial y está asociada a una serie de valores transmitidos por tradición oral.

La producción de los objetos de cerámica requiere poseer conocimientos especiales y dominar técnicas particulares para crearlos y decorarlos.

Las artesanas que los fabrican utilizan una serie de instrumentos específicos: piedras para triturar y pulimentar, tablas de madera, un utensilio para modelar y un pincel cuyo pelo está confeccionado con cabellos humanos.

Decorados con formas geométricas inspiradas en elementos de la naturaleza como plantas, animales, montañas y estrellas, los recipientes fabricados sirven para cocinar, comer, beber y servir comidas, pero también se utilizan en la celebración de rituales y ceremonias.

Las principales depositarias de los conocimientos, saberes y prácticas de este elemento del patrimonio cultural inmaterial son las “dukúg”, sabias ancianas que los transmiten de generación en generación a las demás mujeres de sus familias.

Unesco y el patrimonio cultural inmaterial

El patrimonio cultural inmaterial o “patrimonio vivo” se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación.

La Convención de la UNESCO de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial tiene como objetivo la conservación de este frágil patrimonio; también pretende asegurar su viabilidad y optimizar su potencial para el desarrollo sostenible.

La UNESCO brinda su apoyo en este ámbito a los Estados Miembros mediante la promoción de la cooperación internacional para la salvaguardia, y estableciendo marcos institucionales y profesionales favorables a la preservación sostenible de este patrimonio vivo.

El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos.

Numerosos saberes tradicionales o autóctonos están integrados, o se pueden integrar, en las políticas sanitarias, la educación o la gestión de los recursos naturales.

 

[Fotos: Ministerio de Cultura – fuente: http://www.servindi.org]

 

Lejos de desarrollar la complejidad de la disputa territorial, los principales medios de comunicación construyen miradas racistas del conflicto y promueven la militarización del territorio. Detrás de estas coberturas y encuadres se encuentran los intereses del poder económico: las inmobiliarias, los terratenientes y la minería se relamen por apropiarse de estas tierras. La pacificación no está en la represión, sino en más y mejor política.

Foto: Mariana Eliano | El País

Escrito por Damián Andrada*
En este momento, el Congreso de la Nación de Argentina discute una nueva prórroga de la Ley de Emergencia Territorial Indígena n° 26.160, que en 2016 estableció la realización de un relevamiento técnico, jurídico y catastral de las tierras que los pueblos indígenas tradicionalmente ocupan. La ley había sido sancionada durante el gobierno de Néstor Kirchner, fue prorrogada en dos oportunidades durante la gestión Cristina Kirchner y una vez más durante la presidencia de Mauricio Macri. Quince años más tarde, esta cuarta prórroga revela el lugar marginal que ocupan las comunidades originarias en las políticas públicas del Estado argentino.

En este contexto, la disputa de territorios en la Patagonia y una serie de incendios intencionales en la provincia de Río Negro (cuyos autores aún son desconocidos) ha ocupado el centro de la agenda mediática: “conflicto mapuche”, “violencia mapuche” o “indios al ataque” son algunas de las narrativas que las grandes medios de comunicación han intentado instalar en el debate público.

En lugar de difundir encuadres interculturales, poner en diálogo al pueblo mapuche con la sociedad no indígena o describir un conflicto territorial complejo que lleva más de un siglo sin ser resuelto, los ataques de un sector del periodismo argentino buscan que la opinión pública se incline hacia la militarización del territorio y la represión de las comunidades indígenas en resistencia. Qué comunicar y cómo comunicarlo es el recurso que tiene el poder económico para incidir en el debate social.

Los ataques de un sector del periodismo argentino buscan que la opinión pública se incline hacia la militarización del territorio y la represión de las comunidades indígenas en resistencia. Foto: Telam

Establishment periodístico, racismo y criminalización

Lejos de profundizar en la complejidad del conflicto, la prensa argentina volvió a posicionarse del lado de las inmobiliarias, los terratenientes y la minería al generalizar un reclamo aislado: no se trataba de pequeños grupos radicalizados, sino de todo el pueblo mapuche. La generalización siempre ha sido una falacia argumentativa para estigmatizar o criminalizar a una nación o a una cultura. Veamos algunos titulares y sus bajadas:

– Mapuches violentos: sus nexos con una ministra, exmontoneros y La Cámpora
Los vínculos de los usurpadores de tierras con movimientos prokurdos y propalestinos. Insólitos apoyos de organismos públicos a la violencia.
– La violencia mapuche y su peligrosa cercanía con los años 70
Disfrazada de un reclamo social por justicia, los violentos ataques de la RAM en el Sur evocan el inicio de la actividad guerrillera de los años 70. No cuentan, como entonces, con el apoyo social que también tuvo la violencia estatal de la dictadura, pero aparecen amparados por el Estado, por funcionarios y por agrupaciones oficialistas. Tal vez sea hora de hablar con seriedad sobre la violencia política en el país.
– Mapuchismo
La reivindicación violenta de quienes se llaman originarios es reaccionaria -el regreso a un pasado ideal- y racista.

Los clásicos titulares a los que la prensa argentina nos tiene acostumbrados se vieron superados por un informe del programa Periodismo Para Todos (PPT): “Indios al ataque: mapuches, terrorismo y complicidad estatal”. Una burda generalización, estigmatización, música de guerra y racismo son los condimentos de una pieza de 14 minutos que vale la pena estudiar en las escuelas de periodismo y comunicación.

Tras recoger los testimonios del intendente de la localidad patagónica de El Bolsón, que califica el incendio de un club y la vandalización de una iglesia como “terrorismo”, un dron muestra un pequeño acampe mapuche y los movimientos de una mujer. Desde lejos, un micrófono toma los dichos de la lideresa Romina Jones Huala: “Yo estudié periodismo y lo que hacen ustedes no es periodismo”.

El pueblo mapuche aún recuerda las coberturas racistas del programa en 2017, cuando replicaba el discurso del gobierno de Mauricio Macri durante la desaparición de Santiago Maldonado y luego legitimaba la represión que terminó con el asesinato de un tiro por la espalda del joven mapuche Rafael Nahuel. Tras ligar durante todo el informe a la violencia con el pueblo mapuche, un periodista concluye: “No está claro quién cometió ahora los atentados de El Bolsón, pero está claro que fueron atentados muy planificados con conocimiento de técnicas de explosivos”.

El pueblo mapuche aún recuerda las coberturas racistas de Periodismo Para Todos en 2017, cuando legitimaba la represión que terminó con el asesinato por la espalda del joven mapuche Rafael Nahuel. Imagen: PPT

Cuando el periodismo le da espacio a las voces indígenas

Si bien las corporaciones mediáticas manejan encuadres que criminalizan al pueblo mapuche, en los últimos años una nueva generación de periodistas y de medios ha comenzado a disputar las agendas del establishment periodístico. De este modo, lentamente la mirada y los testimonios de los líderes indígenas comienzan a llegar a los medios de la Ciudad de Buenos Aires.

– Mauro Millán: “La inmensa mayoría del pueblo mapuche no incendia, sino que construye” (Santiago Rey en El Diario Ar).

Mauro Millán es lonko (jefe) de la comunidad Pillán Mahuiza, en Chubut. Hace 21 años participó de esa recuperación territorial. Hoy acompaña procesos similares en distintos puntos de la Patagonia. Dice que “las recuperaciones no se van a detener con un final represivo a las comunidades” y que “la inmensa mayoría del pueblo mapuche no participa de ataques”.

– Lef Nawel: “Esta ciudadanía argentina nos ha sido impuesta a través de un genocidio” (entrevista al referente mapuche en Radio Con Vos).

Del mismo modo que cuestionamos las coberturas racistas, también es necesario señalar estos ejemplos de pluralidad de voces, interculturalidad y esfuerzos de una nueva generación de periodistas por comprender una realidad compleja. Es falso que todos los comunicadores son trabajadores a sueldo. En esta puja por la producción de sentido, es necesario valorar y destacar a quienes realizan su trabajo con un fuerte compromiso por los derechos humanos.

Lentamente la mirada y los testimonios de los líderes indígenas comienzan a llegar a los medios de la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Telam

Herramientas frente a la criminalización

El establishment periodístico que promueve la indignación invocando la ley y el orden, olvida, ignora u oculta que los pueblos indígenas cuentan con un amplio abanico de herramientas jurídicas para defender su derecho a los territorios que tradicionalmente ocupan. No solo en la legislación argentina, sino también en el derecho internacional.

En primer lugar, el artículo 75, inciso 17, de la Constitución Nacional es más que claro sobre la propiedad indígena tradicional: “(…) reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten (…)”.

Es necesario visibilizar la apropiación de la Patagonia por terratenientes extranjeros. ¿Cuántas ciudades de Buenos Aires entran en el casi millón de hectáreas que posee Carlo Benetton? ¿Cuántos lagos se esconden en la hacienda de Joe Lewis?

A nivel internacional, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, ratificado por la Argentina, señala el derecho de los pueblos originarios a la consulta previa, libre e informada. Además de promover la participación política en la toma de decisiones públicas, el convenio eleva los estándares de exigencia y cumplimiento de los derechos indígenas.

Por fuera del ámbito jurídico, es necesario visibilizar la apropiación de la Patagonia por grandes terratenientes extranjeros. ¿Cuántas ciudades de Buenos Aires entran en el casi millón de hectáreas que posee Carlo Benetton? ¿Cómo hizo para apropiarse de tantas tierras un millonario italiano? ¿Cuántos lagos se esconden en la hacienda de Joe Lewis? ¿Cuáles son los vínculos de Lewis con la política argentina y la estructura económica del país?

Mientras criminalizan al pueblo Mapuche, los medios argentinos no informan la cantidad de tierras de la familia Benetton. Mapa: El País

Más y mejor política

Es muy cierto lo que señala el profesor Marcelo Munsante en la nota Marcar, reprimir, privatizar: “Los principales medios se esfuerzan por instalar el miedo al ‘terrorismo mapuche’ y advierten del ‘peligro de perder la Patagonia’. El periodismo estigmatiza y el Estado adquiere legitimidad para reprimir. En silencio, los sectores empresarios se frotan las manos y esperan la resolución del “problema indígena” para apropiarse de los territorios en disputa”.

Una vez más, el establishment periodístico argentino ha decidido ubicarse del lado del poder económico que saquea los recursos de la Patagonia. Cuando criminaliza al pueblo mapuche, está intentando construir una corriente de opinión que reclame represión. O, por lo menos, que haga la vista gorda si las fuerzas de seguridad reprimen. Cuando los medios de comunicación generan encuadres racistas contra los pueblos indígenas, en el fondo, están invisibilizando cómo los terratenientes, el turismo, la minería y la actividad petrolera usurpan sus territorios. Eso es lo que debemos visibilizar.

Mientras un sector del periodismo reclama represión y sangre, es necesario insistir en que la solución no está en las balas, sino en más y mejor política. Es necesario aprender de la experiencia chilena. La radicalización del conflicto se encuentra en la falta de diálogo. Los Estados latinoamericanos modernos del siglo XXI deben hacer frente a los problemas irresueltos del siglo XIX. La plurinacionalidad y el reconocimiento de derechos territoriales son el único camino posible a la pacificación.

Damián Andrada es editor general de Debates Indígenas, magíster en Ciencia Política y Sociología y compilador de “Hacia un periodismo indígena”.

[Fuente: http://www.debatesindigenas.org]

Chomsky, ahora de 92 años, es autor de varios bestsellers políticos, traducidos a varios idiomas. Sus críticas al poder y su defensa de la autonomía y la acción política de la gente común inspiraron a generaciones de activistas y organizadores sociales. Ha sido profesor emérito en el Instituto Tecnológico de Massachusetts desde 1976.

Concedió la entrevista a Stan Cox, publicada por Tom Dispatch y reproducida por Other Words.

-La mayoría de las naciones que se reunieron en Glasgow para la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático , del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2021, se han comprometido a reducir las emisiones de CO². La mayoría de las veces, estas promesas son totalmente inadecuadas. ¿Qué principios cree que deberían orientar los esfuerzos para prevenir una catástrofe climática?

-Los iniciadores del Acuerdo de París pretendían tener un tratado vinculante, no acuerdos voluntarios, pero había un impedimento: el Partido Republicano de Estados Unidos. Estaba claro que el Partido Republicano nunca aceptaría ningún compromiso vinculante. Este partido, que ha perdido toda pretensión de ser una organización política normal, se dedica casi exclusivamente al bienestar de los superricos y del sector empresarial, y no se preocupa en absoluto por la población o el futuro del mundo. La organización republicana nunca habría aceptado un tratado vinculante. En respuesta, los organizadores redujeron su objetivo a un acuerdo voluntario, que contiene todas las dificultades que mencionaste.

Perdimos seis años, cuatro bajo la administración Trump que se dedicó abiertamente a maximizar el uso de combustibles fósiles y desmantelar el aparato regulador que, hasta cierto punto, había limitado sus efectos letales. Hasta cierto punto, estas regulaciones protegen a sectores de la población de la contaminación, en particular a los pobres y los negros. Porque son ellos quienes, por supuesto, se enfrentan a la principal carga de la contaminación. Son los pobres del mundo que viven en lo que Trump llamó “países de mierda” los que más sufren; son los que menos contribuyen al desastre y son las principales víctimas.

No tiene por qué ser así. Hay un camino hacia un futuro habitable. Hay formas de tener políticas responsables, cuerdas y racialmente justas. Depende de todos nosotros exigirlos, algo que los jóvenes de todo el mundo ya están haciendo.

Otros países tienen sus propias responsabilidades, pero Estados Unidos tiene los peores registros del mundo. Washington bloqueó el Acuerdo de París antes de que Trump finalmente asumiera el cargo. Pero fue bajo Trump que Estados Unidos se retiró por completo del acuerdo.

Si miras a los demócratas más cuerdos, que están lejos de ser inocentes, hay personas llamadas «moderadas» como el senador Joe Manchin (demócrata – Virginia del Este), el principal receptor de fondos de la industria de los combustibles fósiles, cuya posición es esta: empresas sin restricciones, solo “innovación”. Esta es también la visión de Exxon Mobil: “No te preocupes, nosotros te cuidaremos”, dicen. “Somos una empresa con alma. Estamos invirtiendo en algunas formas futuristas de eliminar la contaminación que estamos vertiendo a la atmósfera. Todo está bien, solo confía en nosotros». “Sin eliminación, solo innovación” es una mala idea porque, si llega la innovación, probablemente será demasiado tarde y tendrá un efecto muy limitado.

Toma el informe del IPCC que se acaba de publicar. Es mucho más terrible que los anteriores y dice que debemos eliminar los combustibles fósiles paso a paso, todos los años, hasta deshacernos de ellos por completo, en unas pocas décadas. Unos días después de la publicación del informe, Joe Biden hizo un llamamiento al cartel petrolero de la OPEP para aumentar la producción, lo que reduciría los precios del gas en los Estados Unidos y mejoraría la posición del presidente con la población. Hubo euforia inmediata en la investigación del mercado petrolero. Se pueden obtener muchas ganancias, pero ¿a qué costo? Bueno, fue bueno tener la especie humana durante unos cientos de miles de años, pero evidentemente eso fue suficiente. Después de todo, la vida media de una especie en la Tierra es aparentemente de unos 100.000 años. Entonces, ¿por qué deberíamos romper el récord? ¿Por qué organizarnos para un futuro justo para todos, cuando podemos destruir el planeta ayudando a las corporaciones ricas a hacerse más ricas?

– La catástrofe ecológica se acerca en gran parte porque, como usted dijo una vez, «todo el sistema socioeconómico se basa en la producción con fines de lucro y un imperativo de crecimiento que no se puede sostener». Sin embargo, parece que solo la autoridad estatal puede implementar los cambios necesarios de manera equitativa, transparente y justa. Dada la emergencia que enfrentamos, ¿cree que los gobiernos podrían justificar medidas como restringir el uso de los recursos nacionales, crear reglas para su asignación de recursos o racionar, políticas que necesariamente limitarían la libertad de las comunidades locales y de los individuos en sus vidas materiales?

– Bueno, tenemos algunas realidades que afrontar. Me gustaría ver el movimiento hacia una sociedad más libre y justa: producción para satisfacer las necesidades, en lugar de producción con fines de lucro, trabajadores capaces de controlar sus propias vidas en lugar de subordinarse a los jefes durante la mayor parte de sus vidas. El tiempo necesario para que tales esfuerzos tengan éxito es simplemente demasiado largo para hacer frente a esta crisis. Esto significa que tenemos que resolverlo con las instituciones existentes, lo que, por supuesto, se puede mejorar.

El sistema económico de los últimos cuarenta años ha sido particularmente destructivo. Infligió un gran ataque a la mayoría de la población, lo que resultó en un enorme aumento de la desigualdad y ataques a la democracia y el medio ambiente.

Un futuro habitable es posible. No tenemos que vivir en un sistema donde las reglas fiscales han cambiado para que los multimillonarios paguen tarifas más bajas que los trabajadores. No tenemos que vivir en una forma de capitalismo de Estado donde, solo en los Estados Unidos, al 90% más pobre de los asalariados se les ha robado aproximadamente $ 50 billones en beneficio de una fracción del 1%. Esa es la estimación de RAND Corporation, una estimación muy conservadora si observamos otros dispositivos que se utilizaron. Hay formas de reformar el sistema existente básicamente dentro de la misma estructura de instituciones. Creo que necesitan ser transformados, pero eso llevará más tiempo.

La pregunta es: ¿podemos prevenir la catástrofe climática dentro de un marco de instituciones capitalistas estatales menos salvajes? Creo que hay razones para creer que podemos, y hay propuestas muy cuidadosas y detalladas sobre cómo hacerlo, incluidas algunas en su nuevo libro, así como propuestas de mi amigo y coautor, el economista Robert Pollin , quien ha trabajado muchas de estas cosas con gran detalle. Jeffrey Sachs , otro excelente economista, utilizando modelos algo diferentes, llegó prácticamente a las mismas conclusiones. Estas son básicamente las líneas de las propuestas de la Asociación Internacional de Energía , para nada una organización radical, nacida de corporaciones energéticas. Pero todos tienen esencialmente la misma imagen.

De hecho, existe incluso una resolución del Congreso de Estados Unidos, de Alexandria Ocasio-Cortez y Ed Markey , que describe propuestas muy avanzadas, dentro del rango de factibilidad concreta, en las condiciones actuales. Se estima que cuestan entre el 2% y el 3% del PIB, lo que es perfectamente posible. No solo resolverían la crisis, sino que crearían un futuro más habitable, libre de contaminación, sin atascos de tráfico, con trabajo más constructivo y productivo, y mejores empleos. Todo esto es posible.

Pero existen serias barreras: las industrias de combustibles fósiles, los bancos, las otras instituciones importantes, que están diseñadas para maximizar las ganancias y no se preocupan por nada más. Después de todo, ese fue el lema anunciado del período neoliberal: el pronunciamiento del gurú económico Milton Friedman de que “las corporaciones no tienen ninguna responsabilidad ante el público o la fuerza laboral; su plena responsabilidad es maximizar las ganancias para unos pocos ”.

Por razones de relaciones públicas, las empresas de combustibles fósiles como ExxonMobil suelen ser sensibles y benevolentes, y trabajan día y noche en beneficio del bien común. Esto es lo que llamamos lavado verde .

– Algunos de los métodos más ampliamente discutidos para capturar y eliminar dióxido de carbono de la atmósfera consumirían grandes cantidades de biomasa producida en cientos de millones o miles de millones de hectáreas, amenazando los ecosistemas y la producción de alimentos, particularmente en naciones de bajos ingresos y bajas emisiones. Un grupo de especialistas en ética y otros estudiosos escribieron recientemente que un “principio fundamental” de la justicia es que las necesidades básicas y urgentes de las personas y de los países pobres deben ser protegidas contra los efectos de los cambios climáticos. Esto parece excluir claramente estos planes de “emitir carbono ahora, capturarlo después” y otros ejemplos de lo que podríamos llamar “imperialismo de mitigación climática”. ¿Crees que el mundo puede manejar este tipo de explotación? a medida que aumentan las temperaturas? ¿Y qué opinas de estas propuestas de bioenergía y captura de carbono?

– Es totalmente inmoral, pero es una práctica estándar. ¿A dónde van los desechos? No van a tu patio trasero, van a lugares como Somalia que no pueden protegerse. La Unión Europea, por ejemplo, ha estado vertiendo sus desechos atómicos y otros tipos de contaminación frente a las costas de Somalia, dañando zonas de pesca e industrias locales. Es horrible.

El último informe del IPCC pide el fin de los combustibles fósiles. La esperanza es que podamos evitar lo peor y lograr una economía sostenible en unas pocas décadas. Si no lo hacemos, alcanzaremos puntos de inflexión irreversibles y las personas más vulnerables, y menos responsables de la crisis, sufrirán las consecuencias en primer lugar y con mayor gravedad. Las personas que viven en las llanuras de Bangladesh, por ejemplo, donde los ciclones poderosos causan daños extraordinarios. Personas que viven en India, donde la temperatura puede superar los 49 ºC en verano. Podremos observar el proceso en el que partes del mundo se vuelven imposibles para la vida.

Ha habido informes recientes de geocientíficos israelíes que critican a su gobierno por no tener en cuenta el efecto de las políticas que adopta, entre ellos, el desarrollo de nuevos campos de gas en el Mediterráneo. Uno de sus análisis indicó que, dentro de unas décadas, durante el verano, el Mediterráneo estará llegando al calor de un jacuzzi y las llanuras bajas se inundarán. La gente seguirá viviendo en Jerusalén y Ramallah , pero las inundaciones afectarán a una gran parte de la población. ¿Por qué no cambiar de rumbo para evitar esto?

– La economía neoclásica que subyace a estas injusticias se basa en modelos de clima económico conocidos como «modelos de valoración integrados». Se reducen a análisis de costo-beneficio basados ​​en el llamado costo social del carbono. Con estas proyecciones, ¿los economistas están tratando de deshacerse del derecho de las generaciones futuras a una vida digna?

– No tenemos derecho a apostar por la vida de personas en el sur de Asia, África o en comunidades vulnerables en los Estados Unidos. ¿Quieres hacer análisis como este en tu seminario académico? Está bien, adelante. Pero no te atrevas a traducirlo en política. No te atrevas a hacer eso.

Existe una diferencia notable entre físicos y economistas. Los físicos no dicen «oye, intentemos un experimento que podría destruir el mundo, porque sería interesante ver qué pasa». Pero los economistas hacen eso. Basados ​​en teorías neoclásicas, instituyeron una revolución importante en los asuntos mundiales a principios de la década de 1980, que comenzó con Jimmy Carter y se aceleró con Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Dado el poder de Estados Unidos en comparación con el resto del mundo, el ataque neoliberal, un gran experimento de teoría económica, tuvo un resultado devastador. No hacía falta ser un genio para descubrirlo. Su lema era: “El Estado es el problema”.

Esto no significa que elimine las decisiones; solo significa que las transfieres. Aún deben tomarse decisiones. Si no son absorbidos por el Estado, que está, aunque en forma limitada, bajo la influencia popular, serán absorbidos por concentraciones de poder privado, que no tienen responsabilidad para con el público. Y siguiendo las instrucciones de Milton Friedman, estos grupos no tienen ninguna responsabilidad con la sociedad. Simplemente tienen el imperativo del enriquecimiento personal.

Entonces aparece Margaret Thatcher y dice que no hay sociedad, solo individuos atomizados que de alguna manera se están organizando en el mercado. Por supuesto, hay un pequeño detalle que no se molestó en agregar: para los ricos y poderosos, hay mucha sociedad. Organizaciones como la Cámara de Comercio, la Mesa Redonda de Negocios, ALEC y muchas más. Se juntan, se defienden, etc. Hay mucha sociedad para ellos, pero no para el resto de nosotros. La mayoría de la gente tiene que hacer frente a los estragos del mercado. Y, por supuesto, los ricos no lo hacen. Las corporaciones tienen un Estado poderoso para rescatarlas cuando surja un problema. Los ricos necesitan tener un Estado poderoso, así como sus poderes policiales, para asegurarse de que nadie se interponga en su camino.

-¿Dónde ves la esperanza?

-En los jóvenes. En septiembre, hubo una “huelga” climática internacional; cientos de miles de jóvenes salieron a reclamar el fin de la destrucción del medio ambiente. Greta Thunberg habló recientemente en la reunión de Davos entre los grandes y poderosos y les dio un mensaje sobrio sobre lo que están haciendo. «¿Cómo te atreves?», Dijo, «me robaste mis sueños y mi infancia con tus palabras vacías». Nos traicionaste. Estas son palabras que deberían quedar grabadas en la conciencia de todos, especialmente de las personas de mi generación que los han traicionado y siguen traicionando a la juventud y a los países del mundo.

Ahora tenemos una pelea. Se puede ganar, pero cuanto más atrás estemos, más difícil será. Si hubiéramos resuelto esto hace diez años, el costo habría sido mucho menor. Si Estados Unidos no fuera el único país que rechazó el Protocolo de Kioto, habría sido mucho más fácil. Bueno, cuanto más esperemos, más traicionaremos a nuestros hijos y nietos. Esas son las opciones. No tengo tantos años; muchos de ustedes lo han hecho. Existe la posibilidad de un futuro justo y sostenible y hay mucho que podemos hacer para llegar allí antes de que sea demasiado tarde.

 

[Fuente: http://www.desinformemonos.org]

Ruta da Auga, en Zas

Ruta dá Auga, en Zas

Escrito por BIEITO ROMERO

Sempre escoitei que Galicia é o país dos mil ríos, pero hai quen di que chega ata os dez mil, imaxino que contando regos, regatos e outras derivacións fluviais menores. Unha absoluta riqueza hídrica que nos convertería en potencia se non fose porque o seu estado de conservación xa é outro cantar.

Creo que aínda non somos conscientes do significado e importancia da auga tendo a sensación erradamente establecida de que aquí nunca nos vai faltar. Como chove abundantemente e temos tantos ríos e fontes, malo será! Pero moito ollo, as cousas están mudando e, dende hai tempo, xa hai quen avisa do que nos pode chegar a acontecer se non temos coidado. Aínda estamos a tempo de atender ás infraestruturas dos ecosistemas fluviais, recuperando as poboacións de especies autóctonas erradicando as invasoras que ameazan á nosa flora e fauna.

Por outra banda, o estado de conservación dos ríos non pode ser só aparente, senón que debe ir acompañado do saudable do hábitat no que o propio río interactúa e se fósemos intelixentes deberiamos ser moito máis sensibles e coidadosos xa que todo isto vai incidir directa ou indirectamente no noso propio benestar e saúde. Lembro de cativiño xogar en diferentes ríos e regatos do país, bañarme e incluso beber as súas augas que aínda eran limpas e saudables, tamén da cantidade de vida que había tanto nos propios ríos como na súa contorna.

Hoxe, algúns daqueles nos que eu gozaba xa non están do mesmo xeito e mesmo presentan unha triste imaxe. Non debemos esquecer que temos unha cantidade de auga inestimable, nos ríos, en mananciais de augas termais e de augas minerais sas e puras, tamén fontes con augas limpas aptas para o consumo, posuímos unha riqueza impresionante a coidar, respectar e pór en valor sen deixar de visualizar a realidade de que noutros países e lugares do mundo existen graves conflitos e incluso guerras por algo que a nós aínda nos segue a parecer que nos veu dado.

Así que concienciémonos e sensibilicémonos coa protección dos ríos como símbolos de vida.

 

[Imaxe:  XOSÉ AMEIXEIRAS – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Parece que muchos han olvidado que para hablar hay que indagar, conocer, estudiar y analizar la historia, y que solo de ese modo podemos eliminar los prejuicios, la vulgaridad, la mediocridad, la manipulación, la psicosis, los «cucos» y el sensacionalismo.

Escrito por Jinre Guevara Díaz

Parece que muchos han olvidado que Héctor Béjar Rivera nació en 1935, que hoy tiene 86 años y que por tanto, muchas de las cosas que él dice no se las han contado, sino que las ha vivido en carne propia, y no de lejos, sino, de cerca, como actor político y social.

Parece que muchos han olvidado que Héctor Béjar es Dr. en Sociología y que se graduó además con rendimiento «Summa Cum Laude» (Con honores, con elogios) y que antes de ello, también obtuvo una maestría en Política Social.

Olvidan que Béjar es catedrático e investigador social desde hace muchos años y que dicta la cátedra de Políticas Sociales y Gerencia Social en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Olvidan que producto de sus investigaciones, Béjar ha publicado nueve (9) libros en diferentes temas sociales y políticos que gozan de gran aprecio y reconocimiento intelectual. Olvidan que sus obras y la información que maneja proviene casi exclusivamente de lo que él ha vivido personalmente, y no de lo que le han contado.

Parece que muchos olvidan que Héctor Béjar fue un guerrillero en la década del 60 del siglo pasado, o sea, cuando aún no había Reforma Agraria, cuando en el Perú aún existía esclavitud en el campo y cuando los indígenas eran obligados a arrodillarse y a bajar la cabeza frente a los hacendados y terratenientes blancos.

Muchos han olvidado que las guerrillas de esa época surgieron en un contexto de liberación continental por los grotescos abusos y explotación de millones de indígenas, campesinos y obreros por parte de la aristocracia gobernante y de capitales transnacionales. Olvidan que esas guerrillas las integraban intelectuales, poetas, estudiosos, músicos y hasta cineastas.

Olvidan que fue el mismo Mario Vargas Llosa y el gran Julio Ramón Ribeyro quienes suscribieron entonces una proclama que decía:

«Aprobamos la lucha armada iniciada por el MIR, condenamos a la prensa interesada que desvirtúa el carácter nacionalista y reivindicatorio de las guerrillas, censuramos la violenta represión gubernamental que pretende liquidar las organizaciones más progresistas y dinámicas del país, y ofrecemos nuestra caución moral a los hombres que en estos momentos entregan su vida para que todos los peruanos puedan vivir mejor» (22 de julio de 1965).

Parece que muchos han olvidado precisar que los «alzamientos en armas» populares no se iniciaron con Sendero Luminoso y el MRTA, pues mucho antes ya se habían alzado, solo como ejemplo: Atusparia o Luis Pardo, entre muchos otros.

Parece que muchos han olvidado que la corrupción y el entreguismo en el Perú no comenzó con Belaúnde o Fujimori, sino que este se inició desde siglos atrás.

En ese mismo orden de ideas, parece que muchos han olvidado precisar también que los “Actos terroristas” tampoco se iniciaron con Sendero o MRTA, sino que estos ya se habían practicado desde mucho antes.

Parece que muchos olvidan precisar también que los actos terroristas de SL y MRTA, fueron iniciados efectivamente por ellos en 1980 y que se extendieron hasta el año 2000, fundamentalmente.

Parece que muchos han olvidado que Héctor Béjar junto al poeta Javier Heraud, fundaron en 1962 el ELN (Ejército de Liberación Nacional), una «guerrilla» que tuvo el propósito de luchar contra la abusiva esclavitud indígena, contra la explotación de trabajadores y contra el saqueo de nuestros recursos por parte de capitales extranjeros, y que en ese intento, el Poeta Joven del Perú murió cruelmente baleado en Puerto Maldonado.

Parece que muchos han olvidado que por ese motivo, la gran compositora Chabuca Granda le dedica años después uno de sus más hermosos trabajos musicales al joven poeta guerrillero, titulado: «Las flores buenas de Javier».

Muchos han olvidado que en homenaje al joven poeta, Héctor Béjar fundó la guerrilla «Javier Heraud» en Bolivia y que después, por tal motivo, fue capturado y denunciado por «sedición».

Parece que muchos han olvidado que Béjar estuvo preso entre 1966 y 1970 por sedición y que luego fue amnistiado por la junta militar de Juan Velasco, quien atendió el pedido de muchos intelectuales del mundo entre los que se encontraba Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

Parece que muchos han olvidado que tiempo después Héctor Béjar trabajó en el SINAMOS, institución oficial creada en el régimen de Velasco desde donde vivió, analizó e investigó la compleja realidad social y política peruana, tanto urbana como rural.

Parece que muchos han olvidado de que en la época de Velasco ocurrieron serios enfrentamientos y disputas en las Fuerzas Armadas, principalmente entre la Marina y el Ejército (por posiciones de clase y visiones contrarias) y que fueron precisamente miembros de la Marina de Guerra del Perú quienes en 1974 cometieron varios ataques y actos de sabotaje que fueron calificados como «actos terroristas» contra miembros del gobierno de entonces e incluso de su propia institución; en esos actos, detonaron bombas y ejecutaron disparos como parte de las disputas políticas militares (ver libro, «La caída de Velasco…», del historiador Antonio Zapata), todo ello, mucho antes que apareciera Sendero Luminoso o el MRTA.

Parece que muchos han olvidado que para hablar hay que indagar, conocer, estudiar y analizar la historia, y que sólo de ese modo podemos eliminar los prejuicios, la vulgaridad, la mediocridad, la manipulación, la psicosis, los «cucos» y el sensacionalismo.

 

[Fuente: http://www.lamula.pe]

¿Está conectada la migración peruana en Alemania con la historia y secuelas de las estructuras coloniales alemanas en el Perú? ¿Qué llevó a mi bisabuelo alemán, Otto Elsner, a migrar al Perú? ¿También vivieron en el país muchos otros alemanes alrededor de 1925 o anteriormente? ¿Cómo vivían? 

Ferdinand Wieland en su hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Foto (detalle): Patricia Wieland Conroy

Escrito por Helga Elsner Torres

Busco cuestionar la historiografía dominante del pasado y actual mediante la genealogía y el intercambio de material de archivo con peruanas y peruanos descendientes de alemanes que actualmente residen en Berlín.

En este proyecto de arte y archivo, financiado por el Senado de Cultura y Europa, crearé obras de arte con el material recibido. Estas a su vez servirán como punto de partida para discusiones sobre las olas migratorias poscoloniales en la actual Berlín.

Dibujo de un pasaporte alemán de la ruta Bremen-Lima. | Fuente: Helga Elsner Torres

La migración alemana al Perú sucedió desde la mitad del siglo XIX y se intensificó en la primera mitad del siglo XX. En ese entonces, existían dos formas de salir de Alemania hacia Perú. Una, era a través de Bremen. Debido a la cantidad de salidas que hubo por las facilidades que el gobierno peruano les otorgó a los alemanes, se crearon más puertos en Perú que permitían la llegada directa desde Bremen.

Desenho baseado em peça publicitária da Hamburg-Südamerikanische Dampfschifffahrts-Gesellschaft para a rota Hamburgo-Brasil, no ano de 1910.

Dibujo basado en una publicidad de Hamburg-Südamerikanische Dampfschifffahrts-Gesellschaft para la ruta Hamburgo-Brasil, año 1910. | Fuente: Helga Elsner Torres

La otra vía era a través de Hamburgo, con varias escalas. Primero en Brasil, luego bordeando Cabo de Hornos y finalmente en Chile hasta llegar a Perú. La publicidad era muy colorida y mostraba principalmente a Suramérica como un lugar exótico, con gran diversidad natural y riquezas aún no descubiertas.

Otto Elsner (descendente peruano) em sua visita à Alemanha, Colônia.

Otto Elsner (descendiente peruano) en su visita a Alemania, Colonia. | Fuente: familia Elsner

El proyecto ¿De dónde vienes (realmente)? comienza con la búsqueda de archivos y documentos oficiales familiares. 1996 fue el año en el que mi abuelo, hijo de alemán, viaja por primera y única vez a Europa con pasaporte peruano y visa de turista.

Slide fotográfico antigo do ano 1956. Registro familiar em Huaraz, capital do departamento de Ancash e residência principal de meu avô, Otto Elsner. Autor desconhecido. 

Diapositiva fotográfica antigua del año 1956. Registro familiar en Huaraz, capital del departamento de Ancash y residencia principal de mi abuelo Otto Elsner. Autor desconocido. | Fuente: familia Elsner

Durante el proyecto se comparten fotos familiares y se escuchan relatos, mitos de migración, archivos, cartas y cualquier objeto material o idea que nos haga reconstruir una historia de estos antepasados.

Obituário do jornal de Bremen do ano 1918, onde são mencionados os negócios de Gildemeister no Peru e no Chile.

Obituario del Periódico de Bremen del año 1918, donde se mencionan los negocios de Gildemeister en Perú y Chile. | Die MAUS Bremen: Gesellschaft für Familienforschung e. V.

Aunque Perú no fue una colonia alemana, se llevaron a cabo estructuras coloniales que solían colocar a los alemanes en una convivencia privilegiada con la élite política en el Perú de la época. Esa es la historia de muchos comerciantes alemanes que, con la exportación de materias primas y productos nativos, pudieron hacer crecer rápidamente su capital e inversiones, adquirir inmensas extensiones de tierras (principalmente en la costa central y norte de Perú, así como en la selva) y tener cada vez más propiedades, para luego formar poderosos e influyentes grupos económicos. Tal es el caso de la familia Gildemeister de Bremen con la exportación y venta de salitre y la producción de azúcar.

Habitação de um trabalhador alemão no distrito 3 de outubro, próximo à fazenda Casa Grande da família Gildemeister, Peru.

Vivienda de un trabajador alemán en el distrito “3 de octubre” cercano a la Hacienda “Casa Grande” de la familia Gildemeister, Perú. | Fuente: Helga Elsner Torres

Esta familia trajo durante su época de mayor apogeo y crecimiento a cada vez más empleados alemanes, entre ellos administradores y técnicos agrícolas, a trabajar en el Perú. Principalmente su extensa hacienda “Casa Grande”, en el norte del país, recibió más alemanes.

Sus centros de producción (denominados haciendas) se extendieron a lo largo de la extensa y productiva costa norte y en el centro de Perú. Una de estas era la Hacienda Barbacay, en Huarmey, donde fue contratado mi bisabuelo.

Manteiga Luxus, produzida na fazenda Constancia, com uma embalagem disponível em espanhol, inglês e alemão. 

Mantequilla “Luxus”, producida en la hacienda “Constancia”, con un empaque disponible en español, inglés y alemán. Fuente: Patricia Wieland Conroy

A través de esta investigación y el intercambio de información, se da cuenta de los privilegios que los migrantes alemanes tenían en el país: a algunos el gobierno peruano les prometió propiedades por emigrar al Perú, oferta que no siempre cumplió; los más acomodados tenían sus propias haciendas y puertos exclusivos para exportar; otros se dedicaban a la agricultura y ayudaban a otros alemanes a coleccionar objetos que pudieran resultar escasos o difíciles de encontrar en su país de origen como cerámicas, textiles y fardos funerarios precolombinos, entre otros.

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa e dono de uma propriedade no distrito de Chontabamba. Autor desconhecido. 

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa y dueño de un fundo en el distrito de Chontabamba. Autor desconocido. | Fuente: Janeth Schipper Böttger

Enrique Böttger, fundador de Oxapampa y dueño de un fundo en el distrito de Chontabamba, intercambiaba objetos que traía de Alemania, por ejemplo, espejos, con indígenas de la comunidad “Amuesha”, quienes a cambio les entregaban sus pinturas o les enseñaban las técnicas de cultivo de la yuca. Enrique emigró a Perú junto con su hermano, Pablo, pero este último se quedo en Yanachaga. Actualmente esta localidad en la selva central de Perú tiene una importante presencia de descendientes de colonos alemanes.

Desenho baseado em uma fotografia da família Böttger em sua propriedade em Yanachaga, no distrito de Huancabamba, no centro do Peru. Na fotografia original estavam presentes Pablo Böttger Treu, sua esposa Mina Nissen e sua família. Autor desconhecido. 

Dibujo basado en una fotografía de la familia Böttger en su fundo de Yanachaga, en el distrito de Huancabamba, en el centro del Perú. En la fotografía original estaban Pablo Böttger Treu, su esposa Mina Nissen y su familia. Autor desconocido. | Fuente: Helga Elsner Torres

¿Qué los motivó a migrar al Perú? Si bien muchos emigrantes venían de una Alemania empobrecida buscando un horizonte mejor, otros pudieron establecerse rápida y definitivamente debido a los ingentes recursos naturales y extensas áreas de territorio no pobladas y a las facilidades que les daba el gobierno peruano para quedarse en el país.

Desenho baseado em uma fotografia familiar pertencente à família Cossio Tidow. Ulrich Tidow e seus pais, Hans e Therese Tidow, na Campina de Arequipa, no sul do Peru. Hans Tidow trabalhou na Cervejaria Alemã Günther & Tidow S.A. 

Dibujo basado en una fotografía familiar propiedad de la familia Cossio Tidow. Ulrich Tidow y padres, Hans y Therese Tidow, en la Campiña de Arequipa, al sur del Perú. Hans Tidow trabajó en la Cervecería Alemana Günther y Tidow S.A. | Fuente: Helga Elsner Torres

Muchos solo se unían familiarmente a otros alemanes de manera oficial, tenían descendientes que eran criados bajo reglas alemanas y frecuentaban exclusivamente esos círculos. Algunos tenían familias paralelas con peruanas.

Ferdinand Wieland em sua fazenda Constancia, em La Libertad, norte do Peru. 

Ferdinand Wieland en su hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Fuente: Patricia Wieland Conroy

Sin embargo, aunque menos frecuente, algunos alemanes también entablaron relaciones duraderas y familiares con peruanas y peruanos.

A fazenda Constancia, em La Libertad, no norte do Peru.

La hacienda “Constancia”, en Huancavelica, centro oeste del Perú. | Fuente: Patricia Wieland Conroy

Varias generaciones nacieron y crecieron en las haciendas propiedad de los primeros emigrantes alemanes.

Las seis hermanas Schipper Böttger en Prenzlauer Berg, Berlín. | Fuente: familia Schipper Böttger

Hoy, tras varias décadas, esos descendientes han decidido regresar a Alemania, por razones diferentes, pero la búsqueda es la misma: nuevas oportunidades. Generalmente lo hacen por las facilidades para realizar estudios superiores o mejorar su calidad de vida en un lugar más estable que el Perú actual.

Marlene Gildemeister na Coluna da Vitória em Berlim.

Marlene Gildemeister en la columna de la Victoria en Berlín. | Fuente: Marlene Gildemeister

Es así como hoy vemos una migración postcolonial en un país que en su momento fue una fuerza colonial y que acumuló recursos. Es esta una razón obvia para las olas de migración contemporáneas hacia Alemania y Europa, en general.

Visto alemão de Helga Elsner Torres. 

Visado para Alemania de Helga Elsner Torres. | Fuente: Helga Elsner Torres

¿Son igualmente justas estas posibilidades de migración? ¿Es decir, de peruanas y peruanos a Alemania? Y, ¿están las secuelas del colonialismo relacionadas con los movimientos migratorios contemporáneos entre Alemania y Perú? Abordaré estas y otras preguntas de manera artística y personal desde este 5 de noviembre en una exposición en el KulturMarktHalle e.V. en Berlín.

Algunos descendientes de alemanes se enfrentan a la problemática de que, al no conocer ni poder demostrar su origen, no cuentan con un pasaporte alemán y están condicionados, como cualquier migrante no europeo en Alemania, a solicitar títulos de residencia temporales.

[Fuente: http://www.goethe.de]

Cando as pasadas eleccións en Perú, o xornal Abc publicou na capa e a toda páxina este titular: «El bolivarismo extiende su poder por Iberoamérica». Que sucedera para dar esta voz de alarma dende o eido máis conservador da prensa española que aínda mantén a autoficción de exercer de altofalante da «madre-patria», ou sexa, do vello patriarca-imperial? Non estaba o «bolivarismo» contra as cordas hai nada? Algo fixera Simón Bolívar pola independencia do Perú, pero, que facía o «bolivarismo» metendo os fociños no país?

Perú é un país de grandes desigualdades, con moi pouca mobilidade social. Un modelo de «círculo vicioso», dominado por unha oligarquía tan clasista e abusiva co pobo como servil á hora de entregar os mellores recursos a grandes compañías multinacionais, como está a ocorrer coas xigantescas explotacións mineiras a ceo aberto. Agora, o ouro do Perú é o litio e outros minerais de «nova xeración».

A alerta conservadora ía ilustrada coa foto de Pedro Castillo, un mestre rural que viña de vencer nas urnas, e coa sinxela icona dun lapis, a maquinaria pesada dos grandes poderes conxurados. A ollada da supremacía ignorouno primeiro. Era un invisíbel candidato dos invisíbeis. Despois tomárono a chiste, como xa ocorrera con Evo Morales, como un exotismo desprendido dun conto de realismo máxico. Pero, que pode pasar cando os invisíbeis son máis que os visíbeis?

A realidade «alternativa» perde o cu cando, de súpeto, aparece a realidade. A realidade, dicía John Berger, sempre é hostil cos que ocupan o poder. Ven os pantasmas de Bolívar e Marx, a cabalo polas serras andinas e en motocicleta polas rúas de Bogotá ou Santiago de Chile. Mais non ven a realidade.

Hai cincuenta anos que se publicou un deses libros que cambian o sentido da mirada. As veas abertas de América Latina, de Eduardo Galeano, apareceu como un instrumento óptico revolucionario que permitiu a descuberta de realidades incógnitas ou ocultas baixo moreas de trolas e restroballo retórico. Esa é a herdanza dos imperios: levan canda si toda a riqueza que poden e deixan grandes buracos, xeográficos e mentais. O libro correu de man en man, e moitas veces cos gardas detrás. Os gardas de uniforme e os outros, pois dende o comezo foi deostado polos que Paul Nizan chamaba «chiens de garde», é dicir, os intelectuais e propagandistas ao servizo do establishment e dos privilexiados. Unha ferramenta imperfecta, como dixo o sempre autocrítico Galeano, mais con esa calidade de por en tinta visíbel o invisíbel. A proba é que anda vivo, como anda Os condenados da terra, de Frantz Fanon, axudando a ver na maleza, abaneando conformismos e contribuíndo a estabelecer espazos de emancipación a partir dos campos da verdade.

Foi en América Latina onde máis veces se escenificou, ao longo da historia contemporánea, o secuestro da palabra «liberdade» e toda a súa familia léxica. Fai tamén cincuenta anos, abríronse as portas de todos os infernos, a Operación Cóndor, co exterminio e desaparición dunha xeración rebelde. Mentres no subsolo os carniceiros esfolaban a liberdade, o abrazo de Pinochet e Milton Friedman celebraba as nupcias do poder inmoral e a cobiza ilimitada. Era o brinde inaugural do neoliberalismo, que logo arrasou mundo adiante. Cumpría borrar o maior programa universal progresista de todos os tempos: a Declaración dos Dereitos Humanos. E aí leva anos, secuestrado.

É tamén en América Latina onde máis se leva, loitando a un tempo, contra os think tanks, os tanques do pensamento deshonesto e os tanques da represión. Os dous tentan atordar. Mais xa non poden co espertar dos vivos e dos mortos.

 

[Fonte: http://www.luzes.gal]

Le marché des « protéines alternatives » est en plein développement.

 

Écrit par Lucie Wiart

Docteure en sciences de gestion, Sciences Po Lille

et

Nil Özçaglar-Toulouse

Professeure des universités, Université de Lille

 

La surconsommation de viande est aujourd’hui considérée comme un problème public majeur par de nombreux scientifiques et organisations internationales.

La consommation moyenne globale de viande par personne aurait en effet doublé en 50 ans, un rapport de la FAO estimant même que cette consommation augmenterait de 76 % d’ici 2050.

Cet essor, notamment dans les pays émergents comme en Chine et Asie de l’Est, exerce une pression importante sur les ressources naturelles ; c’est ce que soulignent des rapports de la FAO, du GIEC ou des études scientifiques.

Pollution, antibiorésistance et questionnement éthique

L’élevage s’est intensifié et industrialisé : en France, par exemple, on a pu observer une réduction du nombre d’exploitations malgré une augmentation de la production ; dans un récent rapport l’ONG Greenpeace rappelle ainsi que 1 % des exploitations françaises produit aujourd’hui les deux tiers des porcs, poulets et œufs.

L’élevage génère d’autre part une importante pollution : l’azote et le phosphore présents dans les déjections animales dégradent les eaux de surface et souterraines, nuisant aux écosystèmes aquatiques et à la santé humaine. En France, Greenpeace a dénoncé le lien entre prolifération des algues vertes et industrialisation de l’élevage breton.

L’élevage serait également responsable de fortes émissions de gaz à effets de serre – la FAO estime cette part à 14,5 % des émissions de GES globales – et aurait des impacts négatifs sur les habitats naturels ; en constituant notamment un facteur clé de la déforestation et en occupant de manière préoccupante les surfaces émergées.

Toujours selon la FAO, 70 % des terres agricoles mondiales seraient aujourd’hui affectées à la production de nourriture pour les animaux d’élevage, soit 30 % des terres émergées.

Au-delà de ces impacts environnementaux, il faut aussi mentionner des problématiques de santé publique, l’élevage intensif ayant par exemple une part de responsabilité dans l’accélération du phénomène de résistance aux antibiotiques.

Par sa participation à la déforestation, l’élevage serait également responsable d’une fragmentation des habitats et d’une augmentation des contacts entre humains, animaux sauvages et pathogènes, développant le risque de zoonoses.

Mentionnons enfin la dimension éthique de cette consommation de viande et du sort réservé aux animaux d’élevage, qui s’invitent régulièrement dans le débat, alimenté par les actions d’associations de défense de la cause animale comme L214.

Proposer des alternatives

Face à ces multiples constats, un nouveau marché se développe : celui des protéines dites « alternatives ».

Ces protéines sont principalement d’origine végétale, on les retrouve notamment dans les légumineuses, mais aussi dans les céréales et fruits oléagineux.

Ces alternatives pourront également, dans le futur, provenir de l’agriculture cellulaire et de la viande dite « cultivée ».

Nous allons voir, en nous basant sur nos travaux, comment cette nouvelle offre a été construite pour les viandes végétales, en étudiant les représentations et la réception par les consommateurs.

De la viande élaborée avec des plantes

Les « viandes végétales » se basent sur la transformation de légumineuses, notamment du pois protéagineux et du soja. Elles peuvent également être développées à partir de champignons : la marque Quorn commercialise par exemple ses substituts de viande à base de mycoprotéine, produite à partir de Fusarium venenatum. Le produit est ensuite transformé et aromatisé.

Par leur imitation de la viande – tant sur le goût que l’apparence et la texture –, ces produits permettraient de la remplacer partiellement, tout en ne modifiant ni la structure des repas, ni les habitudes de cuisine des consommateurs. Elles permettent ainsi de corriger l’image d’une alimentation végétale et végétarienne considérée comme insipide, trop radicale et politique.

Si les légumineuses, riches en protéines, peuvent à elles seules constituer des substituts à fort potentiel pour élever l’apport en protéines végétales dans l’alimentation, elles pâtissent néanmoins d’une image assez négative ; délaissées au lendemain de la Seconde Guerre mondiale au profit des pâtes et de la viande, elles sont considérées comme étant difficiles à digérer, compliquées et chronophages à cuisiner.

Un secteur dynamique

Ces alternatives végétales étaient autrefois uniquement distribuées en magasins spécialisés, par des marques peu connues du grand public. Elles sont désormais de plus en plus visibles, grâce à l’investissement de grands groupes comme Carrefour, Herta ou Fleury Michon.

Grâce à leur légitimité sur le marché originel de la viande, ces entreprises visent une clientèle plus large et consommatrice de viande. Xerfi estimait ainsi en 2019 le chiffre d’affaires en France de la vente de produits végétariens et végans à 400 millions d’euros et prévoyait une croissance de 3 % par an.

Barclays estime de son côté le marché de la viande alternative à 140 billions de dollars d’ici 2029. La banque d’investissement estimait ainsi que la viande végétale occuperait d’ici à 2029 10 % du marché global de la viande… contre 1 % aujourd’hui.

Les start-up pas en reste

En complément des acteurs historiques (comme Cereal ou Quorn), des grandes marques de distributeurs et d’entreprises spécialisées dans les produits carnés, des start-up se lancent également sur ce marché, ouvrant des lignes de production en France, à l’image des Nouveaux Fermiers ou d’Hari&Co.

Elles sont à l’origine d’un soutien aux systèmes de cultures végétales, pour sécuriser un approvisionnement en légumineuses encore timide.

Un nouvel horizon pour les légumineuses

Contrairement à ce qui a pu être affirmé dans certains débats publics, ces produits ne viennent pas se construire « contre les agriculteurs » ; ils pourraient bien leur proposer des solutions en les accompagnant dans une transition agricole plus durable tout en leur offrant de nouveaux débouchés économiques.

Avec la prise de conscience d’une nécessaire diminution de la consommation de viande, le développement du marché des légumineuses pourrait en effet être favorisé.

Leur culture possède des atouts agro-environnementaux non négligeables ; elle permet, par exemple, de fixer l’azote atmosphérique et donc réduire l’usage d’engrais azotés pour les cultures suivantes. De tels atouts pourraient être davantage valorisés, notamment grâce à l’instauration de paiements pour services environnementaux.

Ces produits doivent toutefois gagner en légitimité auprès des consommateurs, en France notamment, où la question de l’alimentation végétale génère de forts débats politiques et où l’alimentation carnée reste centrale.

La tactique des noms

Les dimensions climatique et environnementale s’avèrent essentielles dans la communication des entreprises sur ces nouveaux produits.

Concernant la question du bien-être animal, par exemple, nous avons étudié comment ces entreprises encouraient le risque d’être targuées d’idéologie en vantant l’absence de produits d’origine animale dans leur production ; les vifs débats autour des noms donnés à ces aliments en témoignent : entre « viande végétale », « fausse viande » ou « viande végane », chaque dénomination aura une influence sur le choix des consommateurs.

Cette dynamique complexe pourrait à long terme questionner la légitimité de ces produits.

La culpabilité des mangeurs de viande

Ces aspects de représentations sont essentiels : dans leurs travaux sur la symbolique de la viande, les socioanthropologues comme Jean‑Pierre Poulain ou Noëllie Vialles mettent en avant la centralité de la question de l’animal, et surtout de sa mort.

Cette mort – contestée par de nombreux philosophes depuis l’Antiquité, on pense ici à Plutarque – apparaît incontournable lorsqu’on étudie la viande et les viandes dites « végétales ».

La socioanthropologie de l’alimentation montre que cette mort est source de forte culpabilité pour le mangeur. Autrefois légitimée dans le cadre de sacrifices, la mort animale est désormais soustraite aux consommateurs, par une mise en distanciation du processus d’abattage et une esthétisation des produits carnés.

Pour l’anthropologue Noëlie Vialles, cette culpabilité se gère par un comportement dit « sarcophage » : les consommateurs feraient tout pour éviter de faire le lien entre viande et provenance animale. La viande est ainsi vidée de sa substance symbolique.

Mais les actions d’organisations de défense animale bousculent désormais cette posture, avec par exemple la diffusion de vidéos tournées dans les abattoirs. En soulignant d’autre part les nombreuses capacités cognitives des animaux de ferme, elles viennent lutter contre les représentations négatives vis-à-vis de ces êtres vivants en mobilisant une approche scientifique.

Ce sont ces consommateurs qui peuvent constituer la cible principale de ce nouveau marché des viandes alternatives, en remplaçant l’origine animale de la viande par une origine végétale (on peut en consommer sans culpabilité).

À l’instar de la viande cultivée en laboratoire, les « viandes végétales » participeraient ainsi à cette même « ruse » de substitution.

Une nécessité de transparence nutritionnelle

Reste un enjeu majeur pour ce nouveau marché, qui porte sur la nécessité d’une transparence nutritionnelle, environnementale et sanitaire.

Notre recherche rappelle la volonté croissante des consommateurs de s’affranchir des produits industrialisés, suremballés et non issus de l’agriculture biologique. Pour ces derniers, si la « viande végétale » peut faire office de facilitateur de transition, elle ne peut représenter une solution sur le long terme.

Une forte attention doit donc être portée aux qualités nutritionnelles et environnementales de ces produits, régulièrement attaqués. Il faudrait ainsi limiter la trop grande transformation, éviter certaines techniques (comme le cracking, qui consiste à décomposer à l’extrême les légumineuses) afin de limiter la dégradation des micronutriments.

Une réduction des prix serait également souhaitable, afin d’augmenter l’acceptation de ces produits, certains étant parfois plus chers que leurs équivalents « carnés ». Enfin, d’autres innovations pourront être développées dans le domaine des substituts : il n’existe par exemple à ce jour que très peu de substituts à viande de porc, l’une des plus consommées par les Français.

 

[Photo : Shutterstock – source : http://www.theconversation.com]