Archives des articles tagués Roman Polanski

A punto de cumplir 70 años, la actriz se mantiene como una de las grandes damas de Hollywood. Pero para llegar a un tercer acto feliz tuvo que superar una historia familiar solitaria y complicada y una vida a la sombra del actor más carismático de su generación

Anjelica Huston con Jack Nicholson, que fue su novio durante 17 años de forma intermitente y fue uno de los dos hombres cuya sombra superó gracias a su talento. El otro fue su padre, John Huston.  GETTY IMAGES

 

Escrito por JUAN SANGUINO

En julio de 1951, un mensajero descalzo atravesó el Congo corriendo durante tres días para entregar un telegrama en las cataratas Murchison del río Nilo, al noroeste de Uganda. Su destinatario (John Huston, en pleno rodaje de La reina de África) lo leyó y lo guardó en su bolsillo sin inmutarse. “Por Dios, John, ¿qué dice?” preguntó Katharine Hepburn. “Ha sido niña”, respondió él. “Se llama Anjelica”.

Desde su nacimiento la vida de Anjelica Huston ha tenido textura de novela de aventuras, de cuento de hadas y de melodrama de Hollywood. John Huston conoció a Enrica Soma cuando esta tenía 13 años y él 37. Se reencontraron cuando ella era una prometedora bailarina de 17 años y su cara, que John Huston describía como “una madonna del quattrocento”, ya había aparecido en la portada de Time. “¿Qué hay de atractivo en ver a una niña crecer hasta una edad follable delante de tus narices?”, preguntó la tercera esposa de Huston cuando este la dejó para casarse con la bailarina.

Cuando John Huston se enteró de que su hija estaba a punto de ser la Julieta de Franco Zeffirelli, escribió una carta al director italiano para que contratase a otra actriz: quería ser él quien presentase a Anjelica al mundo

John retiró a Enrica del ballet y le compró St. Clarens, un terreno de 44 hectáreas a una hora de Galway y la única residencia con calefacción central de toda Irlanda. Había un castillo normando, una mansión donde se alojaba el director y otra casa en la que Enrica vivía con sus dos hijos. “Y aquí empieza mi historia –escribía Anjelica en sus memorias– con la fantasía de un hombre de mediana edad”. El director decoró aquella casita de muñecas con oros etruscos, tapetes franceses, muebles de Luis XIV, mármoles griegos, biombos japoneses, cabezas de animales de cacerías, jades imperiales y los Lirios de agua de Monet, que había ganado en una buena mano en un casino. John Huston era un coleccionista de cosas hermosas. Y eso incluía a las personas.

Durante su infancia, Anjelica solo veía películas de su padre (El halcón maltés, Cayo Largo, El tesoro de Sierra Madre) y sus juguetes eran planetarios de bronce, fotografías de Manolete (rezaba cada noche por su supervivencia) y docenas de ponis. En una ocasión le confesó a una amiga que El mago de Oz nunca le había conmovido particularmente y esta le replicó: “Claro, porque tú tenías St. Clarens”. El mago de todo aquello, John Huston, regresaba a casa solo por Navidad pero con tesoros de todo el mundo como si fuese, literalmente, Santa Claus: sedas orientales, kimonos japoneses, cristales venecianos. Cada operística reaparición del cineasta llenaba la casa de ruido y de invitados como John Steinbeck (que solía contarle a Anjelica historias de Trampoline, una prostituta mexicana), Peter O’Toole (para quien Anjelica representaba obras de Shakespeare), Jean-Paul Sartre, W. H. Auden o Robert Mitchum, con quien la niña jugaba al Scrabble.

Jack Nicholson y Anjelica Huston fotografiados en 1974. Eran la pareja de moda en Hollywood. En cualquier sitio, en realidad.

Jack Nicholson y Anjelica Huston fotografiados en 1974. Eran la pareja de moda en Hollywood. En cualquier sitio, en realidad.  GETTY IMAGES

La actriz, que estaba obsesionada con el cuerpo de su padre, lo describe como “más alto que nadie, un león, un líder, el pirata que todo el mundo desearía tener la audacia de ser”. En una ocasión regresó a casa con un loro africano en el hombro. “Cuando llegaba, el sol entraba en la casa, las cosas se volvían majestuosas, la plata brillaba. La casa adquiría otros colores, las lámparas de araña se iluminaban y el champán burbujeaba. Era el hombre más arrebatador que he conocido. Era como un dios. Me llamaba ‘cariño’, ‘querida’ o ‘mi niña’ y después se marchaba y todo volvía a las sombras”, recordaba Anjelica en su autobiografía. Como le gustaba ver a las mujeres cabalgar de lado, enseñó a su hija a hacerlo cuando esta tenía 11 años. También le explicó que si los samuráis solo tenían permitido llorar tres veces en toda su vida, no había motivo para que ella llorase tres veces al día.

“Mi único rol era ir de su brazo. Yo quería domesticar a la bestia, porque los hombres conquistan países pero las mujeres conquistamos corazones, pero mi deseo era ser como Jo March en ‘Mujercitas’. Quería un romance, casarme y tener montones de hijos”

Cuando tenía 11 años, Anjelica se enteró de que su padre había dejado embarazada a su niñera, Zoe Sallis (de 20 años). Cuando John Huston se enteró de que su hija estaba a punto de ser la Julieta de Franco Zeffirelli, escribió una carta al director italiano para que contratase a otra actriz: quería ser él quien presentase a Anjelica al mundo. El rodaje de Paseo por el amor y la muerte en 1969 traumatizó a Anjelica, que solo quería rebelarse contra su padre, con tan mala suerte de que su padre era además su director. Ella intentaba maquillarse en secreto, pero él le limpiaba la cara antes de cada toma. “Quería agradarle, pero también le tenía miedo”, admitiría ella. En aquel momento Anjelica ya tenía la edad de las conquistas más jóvenes de John (Marlon Brando la invitó a visitarlo en Tahití) y tenía que rodar escenas semidesnuda para él. Durante una discusión, le arrancó la ropa delante de todos los operarios.

La crítica sepultó la película ensañándose con el nepotismo: John Simon describió que la actriz debutante tenía ”la cara de un ñu exhausto, la voz de una raqueta de tenis aflojada y una figura sin forma discernible”. En plena promoción de Paseo por el amor y la muerte, su madre Enrica falleció en un accidente de tráfico a los 39 años. “Abrí su armario y todos aquellos Balenciaga que tanto había deseado probarme parecían lánguidos. Ni siquiera olían a ella”, recordaría Anjelica. Cuando un policía le entregó la cinta de casete que Enrica iba escuchando cuando se estrelló (Las cuatro estaciones, de Vivaldi, que Anjelica le había regalado días antes) todavía estaba manchada de sangre. Temiendo que su padre la internase en un convento, se refugió en la moda y llegó a posar para un reportaje de 30 páginas en Vogue fotografiada por Richard Avedon en Irlanda. “Me encantaban la ropa, el champán, la atención. Todo excepto mi aspecto. Compartía espejos con las mujeres más hermosas del mundo y lloraba sin parar porque me veía fea. Ahora miro esas fotografías y creo que estaba maravillosa”, explicó años después en la revista People.

Anjelica Huston con su padre John Huston en 1986. Él fallecería un año después.

Anjelica Huston con su padre John Huston en 1986. Él fallecería un año después. GETTY IMAGES

Anjelica mantuvo una relación de cuatro años con el fotógrafo Robert Richardson, marcada por los abusos psicológicos (Richarson fue diagnosticado con esquizofrenia años después): él le recriminaba no ser “una mujer de verdad” por no quedarse embarazada, ella llegó a rajarse las venas. Richardson tenía 42 años, ella 18 y no se le escapó el patrón en el que estaba cayendo. “Solo estaba buscando un padre, un padre que me diese su aprobación”. La relación acabó en cuanto John conoció a su yerno: pasaron unos días pescando y se llevaron tan mal que, nada más aterrizar en Los Ángeles, Anjelica estrechó la mano de su novio y no volvió a verlo nunca más. Se mudó con su padre, porque la mansión que compartía con su quinta esposa albergaba casi todos los tesoros de St. Clarens y sintió que estaba volviendo a casa. Para celebrarlo, John cambió el nombre de su barco Allegra (su quinta hija) por Anjelica. “Después de aquello solo quería risas. Quería pasármelo bien, salir a bailar, ver gente y tener una vida social con muchos amigos”, rememoró. Y eso es exactamente lo que ocurrió.

Anjelica, este es Jack; Jack, esta es Anjelica

Anjelica confiesa que se enamoró por primera vez de Jack Nicholson cuando lo vio en Easy Rider (Buscando mi destino) (Dennis Hopper, 1969) y por segunda vez cuando él abrió la puerta de su mansión recibiéndola “con esa sonrisa” en una fiesta de cumpleaños. Pasaron la noche juntos y a la mañana siguiente Nicholson le pidió un taxi, en el que ella tuvo que montarse todavía con su vestido de noche. El actor canceló su segunda cita debido a “un compromiso previo” que resultó ser Michelle Phillips, la cantante de The Mamas and the Papas (Anjelica y Michelle son amigas desde entonces), pero acabaron embarcándose en una relación intermitente de 17 años. Ella se retiró de la moda para ejercer como consorte de Jack.

Huston y Nicholson se convirtieron en la personificación del glamur del Hollywood más nocturno. En una escena de Annie Hall en la que Paul Simon trataba de convencer a Diane Keaton de que le acompañase a una fiesta, Simon improvisó la frase “Jack y Anjelica van a venir”. Joni Mitchell escribió una canción sobre sus fiestas, People’s Parties (“toda la gente en esta fiesta tiene sonrisas de pasaporte”). “Había poetas, cantantes, travestis y modelos. La aristocracia rebelde americana se mezclaba con los círculos de Warhol”, presumió ella en The Guardian. En uno de sus cumpleaños, celebrado en un club que todavía no había abierto sus puertas, Jack le llevó un bebé elefante.

Anjelica Huston fotografiada por Arnaud de Rosnay en 1968 para Vogue.

Anjelica Huston fotografiada por Arnaud de Rosnay en 1968 para Vogue. ARNAUD DE ROSNAY/CONDE NAST COLLECTION

Jack, 14 años mayor que ella, era otro centro de gravedad más grande que la vida. La hija del capo se transformó en la chica del gángster. Y en una metáfora perversa, John Huston interpretó en Chinatown (Roman Polanski, 1974) al padre/amante de la novia de Jack Nicholson. Anjelica se instaló en la casa que Nicholson tenía en lo más alto de Mulholland Drive (“era como estar en la cima del mundo”, admiraría la actriz), en Los Ángeles, con Marlon Brando como vecino. Ella intentó aficionarse a los Lakers asistiendo a varios partidos por semana, disimuló su irritación cuando él la llamaba “colega” y se acostumbró a que siempre que sonase el teléfono fuese para Jack. Anjelica recuerda que a él, como a su padre, le encantaba coleccionar personas: “Nos llamaba paternalmente ‘mi gente’ cuando lo que yo quería era ser especial, sentía que estaba perdiendo mi identidad. Pero era bueno estar en aquel equipo de personas. Un equipo fuerte. Un equipo ganador”.

Tras 17 años de relación en los que él solía ridiculizar sus propuestas de matrimonio y en los que intentaron varios tratamientos de fertilidad, Nicholson le contó que había dejado embarazada a una camarera de 26 años

Jack solía llamar “mía” a Anjelica. Cuando la pareja acudió al festival de Cannes en 1974 (donde Nicholson ganó como mejor actor por El último deber), una rubia en moto se les acercó e invitó a Jack a subirse. Este no lo dudó ni un instante, dejando a Anjelica en el hotel llorando durante horas. En otra ocasión, se encontró a la modelo Apollonia van Ravenstein llorando en su casa y cuando le preguntó a Jack este le aclaró que se la había tirado por pena. “No quería parecer quejica ni celosa. Reaccionar me habría relegado a ser una persona aburrida, así que decidí dejarlo estar hasta que no pudiese más”, confesaría la actriz, quien además reconoce que cuando Jack la agarraba del brazo obligándola a sentarse para evitar un ataque de celos en público ella “disfrutaba de ese breve destello de posesividad”. Cuando Anjelica, entre lágrimas, buscó consuelo en su padre, este se mostró irritado: “Son cosas de hombres”.

Anjelica intentó plantar un rosal en el jardín de Jack. “Pero era difícil, porque iba en bikini, ya que también quería broncearme. ¿Has intentado plantar rosas en bikini? En cualquier caso Jack decidió plantar bambú para proteger su privacidad, el cual obstruía mis rosas. Así que no hubo más que hablar”. Las sistemáticas infidelidades de Jack empujaron a Anjelica a abandonarlo por Ryan O’Neal, entonces el actor más guapo del mundo gracias a Love Story. Pero durante una discusión, provocada por la confesión de él de que estaba acostándose con Ursula Andress y Bianca Jagger, O’Neal chocó su cabeza contra la de Anjelica y la abofeteó.

Anjelica Huston en un evento organizado por PETA en Los Ángeles en junio de 2019.

Anjelica Huston en un evento organizado por PETA en Los Ángeles en junio de 2019. GETTY IMAGES

Ella regresó con Nicholson sin que existiese ni una sola foto que documentase su año y medio con O’Neill. “Mi único rol era ir de su brazo. Yo quería domesticar a la bestia, porque los hombres conquistan países pero las mujeres conquistamos corazones, pero mi deseo era ser como Jo March en Mujercitas. Quería un romance, casarme y tener montones de hijos”, admitiría.

Una habitación propia

En 1980, Jack le regaló un Mercedes y Anjelica sufrió un accidente aquel mismo día, que acabó con su nariz rota en ocho partes. Tras salir del hospital decidió comprarse su propia casa a 15 minutos de la de Jack. Tenía casi 30 años. Decoró su casa con tapetes del siglo XIX, espejos italianos, artefactos egipcios, baúles marroquíes y bustos afganos. Seguía preguntándose si acaso no estaba viviendo en la casa pequeña mientras Jack vivía en su mansión, tal y como habían hecho sus padres, pero al menos ya no tendría que aguantar que los asistentes de Nicholson (encargados además de concertar sus citas con él) le pidiesen que por favor no escribiese en las libretas que había junto al teléfono.

Su nuevo proyecto de vida incluía volver al cine. Para ello tomó clases, en las que su profesora le recomendó que “si quieres un cenicero, no extiendas las manos suplicando, tienes presencia y eres imponente, la gente te presta atención, diles que te den el cenicero”. Y así fue como Anjelica aprendió a fingir tener confianza en sí misma: “Me di cuenta de que estaba suplicando cosas que podía simplemente pedir”. En 1985 John Huston la dirigió en El honor de los Prizzi junto a Nicholson. Cuando pidió un aumento de salario (le ofrecían 13.000 euros, el sueldo base para un actor en Estados Unidos), el productor le indicó que ni siquiera la querían en la película y solo la habían utilizado para conseguir a Huston y a Nicholson. En El honor de los Prizzi Anjelica interpretaba a Maerose, una mujer que anhelaba la aprobación de su padre (un capo de la mafia) y que resolvía crearse a sí misma desde cero para reclamar su legado en la saga familiar. La actriz ganó un Oscar y, en vez de atender a la prensa nada más bajarse del escenario, regresó al patio de butacas donde se encontró con John y Jack llorando.

El teléfono no dejaba de sonar y ahora siempre era para ella. Anjelica Huston encadenó dos nominaciones más al Oscar (por Enemigos y por Los timadores), dos colaboraciones con Woody Allen (Delitos y faltas y Misterioso asesinato en Manhattan) y un último trabajo con su padre antes de su muerte (Dublineses, una poética carta de despedida a aquella Irlanda que pareció solo existir para ellos). Mientras tanto, su relación con Jack Nicholson colapsaba como un telefilme de sobremesa. Tras 17 años de relación en los que él solía ridiculizar sus propuestas de matrimonio (y ella huía a su habitación para llorar en silencio) y en los que intentaron varios tratamientos de fertilidad, Nicholson le contó que había dejado embarazada a una camarera de 26 años.

Anjelica optó por retirarse con elegancia porque consideró que no quería ser un personaje secundario en su propia vida, pero días después se lo pensó mejor y condujo hasta los estudios de Paramount para agredir a Jack. Cuando cumplió 40 años, Anjelica lloró durante dos días. Jack le envió un brazalete de diamantes que Frank Sinatra le había regalado a Ava Gardner y firmó la tarjeta como “tu cerdo, tu Jack”. Anjelica se sintió tan furiosa como seducida, pero sobre todo triste porque Jack nunca había sido realmente suyo.

El mejor epílogo posible

El primer acto de su vida estuvo protagonizado por John. El segundo por Jack. Pero el tercero sería su propio relato: rodó los mayores éxitos comerciales de su carrera (La maldición de las brujas, donde traumatizó a toda una generación de niños arrancándose la cara, La familia Addams y Por siempre jamás). Nunca fue “la chica de la película”, nunca cayó en sentimentalismos y sus personajes tenían la confianza implacable en sí mismos que a ella siempre le faltó. En 1992 se casó con el escultor Robert Graham. “Fue el primer hombre que me miró en serio. Sus ojos se clavaban en mí”, confesó a Vanity Fair. Cuando ella se puso bótox, él se enfadó porque le contó una historia triste y no sabía si estaba conmovida o no. Graham nunca le prohibiría escribir en sus libretas, de hecho Anjelica aseguraba que “enmarcaría cualquier cosa que escribiese en ellas”. Y gracias a su condición de arquitecto le construyó, literal y metafóricamente, un hogar. Su matrimonio, que tampoco concibió descendencia, duró hasta la muerte de él en 2008.

Nicholson, por su parte, se separó de la camarera cuando esta le dejó por un hombre más joven. Anjelica y él hicieron las paces durante el rodaje de Cruzando la oscuridad (Sean Penn, 1995). “Fuimos a cenar juntos y me dijo: ‘Tú y yo somos como El amor en los tiempos del cólera”, recordaba la actriz. “Aquello me gustó, porque se trata de uno de mis libros favoritos, de uno de mis autores favoritos y sobre uno de mis temas favoritos: el amor sin esperanza pero eterno”. Hoy Huston sigue trabajando para pagar las facturas (ha aparecido en John Wick 3 y en varias películas de Wes Anderson) y vive con tres perros, una oveja, 13 cabras y cinco caballos. Su casa está decorada con las esculturas de su marido. Y su jardín tiene un rosal enorme.

 

 

[Fuente: http://www.elpais.com]

Chegam ao streaming três filmes que exploram o medo, a culpa e a libido. Um deles é Repulsa ao sexo, em que Polanski mostra, na história de uma jovem tímida, como o desejo reprimido pode virar doença e morte – e esfacelar “castelo de purezas”

 

Escrito por José Geraldo Couto

Não é preciso ser psicanalista para perceber que boa parte da literatura e do cinema de terror tem a ver, de algum modo, com o sexo: com o medo dele, com a repressão a ele, com a culpa associada a ele. Três clássicos do gênero lançados pela plataforma de streaming Belas Artes à la Carte expõem, cada um à sua maneira, essa conexão: O chicote e o corpo (Mario Bava, 1963), O pássaro das plumas de cristal (Dario Argento, 1970) e Repulsa ao sexo (Roman Polanski, 1965).

Dos três, o mais curioso talvez seja o mais antigo. Em O chicote e o corpo o então já veterano Mario Bava, precursor do gênero giallo – o exuberante e sangrento suspense italiano –, realiza sob a roupagem do gótico romântico (ambientação noturna, castelo sombrio, sepulcros subterrâneos, fantasmas, possessão) um estudo do sadomasoquismo.

Em época e local não definidos, o aristocrata Kurt Menliff (Christopher Lee) retorna ao castelo da família, num penhasco à beira-mar, supostamente para felicitar o irmão mais novo, Christian (Tony Kendall), por seu casamento com a bela Nevenka (Daliah Lavi). Logo descobrimos, porém, que Nevenka é a ex-noiva do próprio Kurt, que está de volta para atiçar antigas paixões e perturbar a paz conjugal e familiar.

Todo o repertório iconográfico do gênero – cavalgadas noturnas na praia, luar entre nuvens sob uivos de lobos, sarcófagos profanados, candelabros que se apagam com o vento uivante que bate janelas – é mobilizado para transportar o espectador a um universo de espectros e alucinações. Mas no centro de tudo há o desejo enlouquecido de um homem sádico e de uma mulher masoquista, situação sintetizada no próprio título do filme.

A virada de Argento

Discípulo confesso – e travesso – de Bava, Dario Argento leva por sua vez o giallo a um aparente paroxismo, que acaba por se revelar uma releitura crítica e irônica do próprio gênero.

O ponto de partida de O pássaro das plumas de cristal é o de tantos outros gialli: assassinatos brutais de belas jovens, aparentemente cometidos por um único psicopata. Desta vez quem resolve investigar os crimes, depois de presenciar uma tentativa frustrada de homicídio, é um escritor norte-americano (Tony Musante) às vésperas de partir de Roma de volta aos Estados Unidos.

Neste longa-metragem de estreia de Argento ainda está em embrião o estilo barroco que ele desenvolverá em seus filmes seguintes, com suas tramas cada vez mais intrincadas e uma crescente exuberância formal (opulência cromática, contrastes violentos de luz, abuso da câmera lenta e dos supercloses, música caudalosa, etc.).

Mas é uma estreia em grande estilo, com fotografia de Vittorio Storaro e música de Ennio Morricone. E, numa evidente homenagem ao ídolo Hitchcock, um dos vilões, um matador de aluguel, é interpretado por Reggie Nalder, o assassino frustrado do concerto no Albert Hall de O homem que sabia demais. O que torna o filme marcante, porém, é a virada dramática no final, que dá um nó nos códigos convencionais do gênero e de gênero.

O olho mágico de Polanski

Ficou para o fim falar de Repulsa ao sexo, de Polanski, por ser, de certa forma, um passo adiante nas relações entre sexo e horror no cinema. Ao gótico romântico de Bava e ao barroco irônico de Argento, Polanski contrapõe seu cinema paranoico-moderno. Moderno não apenas pela ambientação – o indivíduo solitário na multidão é seu personagem, o apartamento na metrópole é seu elemento –, mas pela autoconsciência de alguém que entendeu o básico da psicanálise. E por que paranoico? Porque o indivíduo polanskiano é alguém que lê o mundo como uma conspiração de forças hostis e desconfia do próprio desejo.

Mas vamos ao filme. Primeiro longa-metragem realizado por Polanski fora da Polônia, Repulsion (o sexo é uma contribuição mercadológica do título brasileiro) retrata uma jovem manicure belga, Carol Ledoux (Catherine Deneuve), que vive e trabalha no centro de Londres. Virgem e tímida, ela se revela aos poucos não apenas frígida, mas avessa ao sexo. Fica incomodada com os sons que sua irmã e o amante produzem no quarto ao lado e enojada com a presença dos apetrechos de barba do homem no banheiro do apartamento, e repele com asco os beijos e carícias de um pretendente enamorado.

Tudo isso passa a perturbar sua concentração no salão de beleza chique onde trabalha. A própria cidade, com seu trânsito, suas ruas em obras, seus homens assediadores, passa a ser um ambiente inóspito. Quando a irmã sai em viagem de férias (com o amante casado), Carol se enfurna no apartamento e se entrega a sua paranoia delirante.

Não convém descrever as etapas desse processo, mas apenas destacar a maestria com que Polanski manipula seus instrumentos. À medida que o equilíbrio mental da protagonista vacila, vão mudando sutilmente os enquadramentos, predominando a câmera ligeiramente mais alta (plongée) ou mais baixa (contre-plongée), e até mesmo as lentes usadas, distorcendo crescentemente o espaço do apartamento e o próprio rosto da atriz. Uma cena banal, antes da metade do filme, “anuncia” esse processo: no reflexo de uma reluzente chaleira cromada, Carol vê seu rosto retorcido monstruosamente.

A deformação do espaço, dos objetos e dos seres como manifestação visível da perturbação mental, emocional ou espiritual dos personagens: eis uma linha de força do cinema de Polanski. O apartamento é seu cenário privilegiado. Há até uma “trilogia do apartamento” formada por Repulsa ao sexo, O bebê de Rosemary (1968) e O inquilino (1976), curiosamente ambientados cada um numa metrópole: Londres, Nova York e Paris.

E dentro do apartamento há sempre uma ou várias cenas em que o protagonista ou a protagonista observa pelo olho mágico o que está do lado de fora. É um signo poderoso: o mundo exterior visto por uma lente que distorce. Se fosse possível resumir o cinema de Polanski numa imagem, seria essa: a de um olho mágico de apartamento.

Claro que a filmografia do diretor está repleta de grandes filmes ambientados nos mais diferentes tempos e cenários. Basta lembrar Chinatown, Tess, Piratas, Lua de fel, Macbeth, O oficial e o espião. Mas, reparando bem, é como se cada um de seus personagens principais enxergasse o mundo através da lente deformadora de um olho mágico.

Em Repulsion o que está do outro lado da porta são os homens e com eles a ameaça do sexo. Ao se trancar a eles, Carol pretende fazer do apartamento um castelo da pureza, para citar o título de um filme mexicano de Arturo Ripstein. Mas, como se verá, a pureza é uma quimera contígua à podridão, e o próprio apartamento, aos olhos de Carol, ganha vida, com suas rachaduras ameaçadoras, mãos libidinosas, desvãos traiçoeiros. Reprimido, renegado, rechaçado, o desejo vira doença e morte. Damares Alves faria bem em assistir a esse filme.

 

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

Claude Berri (1934-2009), acteur, réalisateur, producteur, collectionneur d’art moderne, est né dans une famille juive d’origine polonaise. Après avoir réalisé des films inspirés de sa vie, Claude Berri s’oriente vers l’adaptation de romans. Personnage incontournable du cinéma français, mû par la volonté de produire des films populaires et d’auteur, il a ouvert une galerie d’art exposant des œuvres d’art contemporain qu’il collectionnait. CINE + CLASSIC diffusera le 23 juillet 2021 « Claude Berri, le donneur de cartes » de Jérôme Wybon.

 

Publié par Véronique Chemla 

 
« Autoportrait », de Claude Berri, c’est l’histoire émouvante de Claude Berel Langmann, le fils d’un fourreur polonais et d’une mère roumaine. Une autobiographie relatée sans fard. Ainsi, l’auteur révèle avoir causé involontairement l’accident de voiture ayant gravement blessé sa compagne, l’actrice alors débutante Marlène Jobert, évoque la maladie psychiatrique dont souffrait sa première épouse Anne-Marie Rassam, ses remords de n’avoir pas perçu à temps l’extrême sensibilité de son fils aîné Julien Rassam…

« Être celui qui donne les cartes, et à des gros »
Claude Berri grandit dans un quartier ouvrier, populaire, dans un domicile-atelier de confection au 8 passage du Désir, dans le 10e arrondissement de Paris. Son ex-beau-frère, Maurice Pialat s’inspirera de l’atmosphère familiale, parfois tendue de relations passionnelles, dans son film À nos amours (1983).

L’enfance de Claude Berri est marquée par l’Occupation. De son placement en « enfant caché » au sein d’une famille catholique en France campagnarde, Claude Berri réalise Le Vieil homme et l’enfant. Son premier long métrage, qu’il produit avec sa société de production, Renn productions, créée avec l’aide financière d’amies actrices, est salué par un François Truffaut, réalisateur admiré redevenu critique enthousiaste. Et son deuxième film, après son court métrage oscarisé Le Poulet (1966), inspiré d’un fait divers lu dans un journal.

Le garçon attaché à sa mère grandit en se rapprochant de son père. Et Claude Berri restera « le fils de son père », tant la relation entre tous deux demeure profonde. De son père, il retiendra la maxime : « Il faut être celui qui donne les cartes, et à des gros ». Un adage que l’un de ses fils, Thomas Langmann, heureux producteur césarisé et oscarisé pour The Artist, réalisé par Michel Hazanavicius, rappellera dans une déclaration publique de remerciement. Gardant un « souvenir éblouissant » de son père, Thomas Langmann, qui a débuté comme acteur, nomme sa société La Petite reine en clin d’œil à Renn productions.

Au célèbre cours Simon, Claude Berri se lie avec d’autres jeunes acteurs Gérard Lebovici, futur agent artistique et éditeur, Gérard Barray

Trop longtemps à son goût, il incarne des seconds rôles, vend des scénarios à des amis acteurs.

Il réalise son premier court métrage Le Poulet (1966), inspiré d’un fait divers lu dans un journal, et oscarisé.

Son premier long métrage Le Vieil homme et l’enfant, qu’il produit avec sa société de production, Renn productions, créée avec l’aide financière d’amies actrices, est salué par un François Truffaut, réalisateur admiré redevenu critique enthousiaste.

Cette veine personnelle se poursuit avec Mazel Tov ou le mariage (1968), Le Pistonné (1969), Le cinéma de Papa (1970) – un échec commercial qui le blessera -, Sex-Shop (1972), La Première fois (1976).

Admiratif du talent de Miloš Forman – avec son beau-frère Jean-Pierre Rassam, il amènera l’épouse et les fils jumeaux du réalisateur à Paris après le printemps de Prague (1968) – et de Roman Polanski – les soucis lors du tournage de Tess rendent diabétique Claude Berri, et des tensions avec le réalisateur empêcheront toute autre collaboration ultérieure -, marqué par des drames familiaux – divorce, suicide de sa première épouse Anne-Marie Rassam, issue d’une famille de la haute bourgeoisie chrétienne libanaise, accident puis suicide de son fils aîné Julien Rassam -, Claude Berri délaisse cette veine intimiste, pour adapter des romans, notamment Jean de Florette et Manon des sources (1986), Ensemble, c’est tout (2006).

Claude Berri compte parmi les réalisateurs dont il a (co)produit les films : Claude Zidi (Astérix et Obélix contre César), Pascal Thomas (Pleure pas la bouche pleine), Roman Polanski (Tess), Bertrand Blier (La Femme de mon pote), Patrice Chéreau (L’Homme blessé, La Reine Margot), Claude Sautet (Garçon !), Jean-Jacques Annaud (L’Ours et L’Amant), Milos Forman (Taking Off et Valmont), Pedro Almodovar (Tout sur ma mère), Dany Boon (Bienvenue chez les Ch’tis), Yvan Attal (Ils se marièrent et eurent beaucoup d’enfants).

Après s’être séparé de la costumière Sylvie Gautrelet avec qui il a son troisième fils, prénommé Darius, Claude Berri vit avec Nathalie Rheims, actrice et romancière. Il se réjouit de la judéité de sa compagne, fille du commissaire priseur et académicien Maurice Rheims (1910-2003) et de Lili Krahmer (1930-1996), liée à la branche « von Worms » de la famille Rothschild. Nathalie Rheims a choisi comme nom de sa société de production : « Bérel ».
Quinquagénaire, Claude Berri découvre et a un coup de foudre pour l’art moderne, en particulier non figuratif, conceptuel. Collectionneur d’art contemporain, il  réalise en 1988 un documentaire  en trois volets, didactique et passionnant : Portrait de Leo Castelli (1907-1999), galeriste et marchand d’art juif américain ayant promu l’expressionnisme abstrait. Nurith Avvi assure la direction de la photographie. En 2008, il ouvre l’Espace Claude Berri afin de permettre à tous d’apprécier ses œuvres d’art. En février 2011, ses fils Thomas et Darius Langmann vendent la collection d’art contemporain de leur père, notamment quatre Robert Ryman, un Ad Reinhardt et Lucio Fontana, à semble-t-il l’émirat du Qatar pour la somme de 50 millions d’euros.  Pour le plus grand dépit du Centre Pompidou qui espérait une dation au profit de son musée national d’art moderne.

Luttant contre sa dépression, victime d’un accident vasculaire cérébral, il continue son activité professionnelle et décède lors du tournage de Trésor, film inspiré de son couple et terminé par François Dupeyron.

 
Claude Berri est enterré au cimetière de Bagneux, lors d’une cérémonie religieuse juive.
« Claude Berri, le donneur de cartes »
CINE + CLASSIC diffusera le 23 juillet 2021 « Claude Berri, le donneur de cartes » de Jérôme Wybon. « 
« Un portrait classique, mais solidement écrit, d’un exemple rare de polyvalence dans le cinéma français. Car Claude Berri était aussi bien acteur, producteur, scénariste et réalisateur. »
« Comme il aimait à le souligner, le destin de Claude Berri n’a jamais été tout tracé. Fils de fourreur, il se rêve acteur de cinéma, devient scénariste, puis réalisateur. Et par la force des choses, se transforme en producteur et en distributeur influent du cinéma français. Son histoire est aussi portée par des milliers de mineurs en Hauts-de-France avec qui il entretenait une grande complicité. Ce documentaire est la retranscription d’un lien étroit entre un réalisateur et une région. C’est ce parcours incroyable et inédit que raconte Claude Berri, le donneur de cartes, avec l’aide d’interviews de Roman Polanski, Arlette Langmann, Claude Zidi, Pierre Grunstein, Jérôme Seydoux, Yvan Attal, Josiane Balasko. »
Le vieil homme et l’enfant
Pendant la Seconde Guerre mondiale, lors de l’Occupation, Claude, fils d’un pelletier juif et petit garçon turbulent interprété par Alain Cohen, « est reconduit chez lui après avoir volé un tank dans un magasin de jouets. Craignant que son geste n’attire l’attention de la Gestapo, son père le confie à une voisine qui le conduit chez ses vieux parents près de Grenoble. Influencé par la propagande de Vichy, le vieil homme, ancien poilu et maréchaliste, « bouffe » du juif, du bolchevik et du franc-maçon à longueur de journée. L’arrivée de cet enfant dont il ignore tout va transformer l’existence du vieux couple et l’arracher à la solitude ».
Émouvant et drôle, le premier long métrage de Claude Berri s’avère inspiré de faits réels mêlés d’éléments fictifs. « Monstre sacré », Michel Simon apprend au jeune réalisateur qu’on « ne dirige pas Michel Simon ».
« Depuis vingt ans, j’attendais le film réel de la France réelle de l’Occupation réelle, le film des Français de la majorité, c’est-à-dire de ceux qui ne se sont frottés ni à la collaboration ni à la Résistance, ceux qui n’ont rien fait, ni en bien ni en mal, ceux qui ont attendu en survivant, comme les personnages de Beckett. À comparer notre hexagone à un jeu d’échecs, le cinéma nous donnait toujours le point de vue de la tour ou du fou, jamais celui des pions. (…) Si l’on prend un plaisir intense en regardant ce film, c’est qu’il nous mène de surprise en surprise, nous ne pouvons jamais anticiper la scène à venir et, lorsqu’elle arrive, nous l’approuvons et la reconnaissons comme vraie tout en nous nous émerveillant de la folie qu’elle recèle. Observons à ce propos que les films qui ne brassent que du mensonge, c’est-à-dire des personnages exceptionnels dans des situations exceptionnelles, sont finalement raisonnables et ennuyeux alors que ceux qui partent à la conquête de la vérité – personnages vrais dans des situations vraies – nous donnent une sensation de folie, et cela se vérifie de Vigo à Berri en passant par Guitry et Renoir », écrit François Truffaut (Le Nouvel observateur, 8 mars 1967).

« Mon grand-père fut l’un des premiers distributeurs de cinéma à Paris. Il passait notamment les films de Charlie Chaplin… On répétait avec une doublure de Michel et ensuite Claude ne faisait qu’une prise. Sauf lorsque je merdais trop. Claude, pour sa part, était très exigeant. Quand il arrivait sur le plateau, il fallait qu’on puisse dire Moteur tout de suite. En même temps, je me souviens, autour de délires de Michel Simon, d’incroyables fous rires sur des fins de scène… On le disait très misanthrope mais il aimait les enfants et les animaux. Pour moi, c’était un père Noël de cinéma qui m’a tout donné. J’ai appris, bien longtemps après le tournage, qu’il avait interdit qu’on m’engueule… J’avais 30 ans lorsque j’ai retrouvé un 33 tours avec des dialogues de Drôle de drame, mais aussi une interview de Michel Simon à la radio où il disait que le petit Cohen était un gamin merveilleux… J’avais craqué pour lui mais il avait aussi craqué pour moi », se souvient Alain Cohen, architecte reconverti dans la découverte et la vente d’excellents fruits, légumes et fleurs, à de célèbres chefs étoilés.


Mazel Tov ou le mariage

En 1969, Claude Berri réalise Mazel Tov ou le mariage (1 h 27), avec Claude Berri (Claude), Elisabeth Wiener (Isabelle), Grégoire Aslan (monsieur Schmoll), Gabriel Jabbour (le père de Claude), Betsy Blair (une prof d’anglais). Un film qu’il a co-produit, et dont il est le scénariste-dialoguiste.

Issu d’un milieu modeste, « un fils d’artisans juifs est contraint de se marier avec la fille d’un riche diamantaire, qui attend un enfant de lui ». Mais il s’éprend d’une jolie Britannique interprétée par Prudence Harrington.

Le 19 mai 2017, OCS Géants diffusa Mazel Tov ou le mariage.

Le cinéma de Papa 

« Printemps 1946. Dans un Paris à peine libéré, un garçon juif grandit dans une famille d’artisans fourreurs, d’origine polonaise, rescapée de la Shoah. Il accueille la naissance d’une petite sœur. Alors que son père le pousse à réussir son certificat d’études pour reprendre l’entreprise familiale de peaux de lapin, le petit Claude se rêve en haut de l’affiche en vedette de cinéma ».

« Dans ce film hommage à son père, dédié à sa mère, Claude Berri tisse un récit autobiographique à l’humour irrésistible. L’enfance cancre y est le brouillon fidèle d’une jeunesse où se mènent tambour battant les péripéties d’un piètre comédien. La recréation de l’univers – à l’époque déjà en voie de disparition – des fourreurs du faubourg Poissonnière est l’une des réussites de ce portrait d’un père au verbe haut et d’un fils qui resta à jamais inconsolable de la mort prématurée de son yiddishe papa ».
Après avoir tourné brièvement dans un court métrage, le père de Claude Berri confie à son fils son bonheur sur le tournage, partager et avoir compris sa passion pour le jeu d’acteur. Il décède peu après son premier et dernier tournage, sans avoir vu son fils réussir de manière éclatante dans le milieu cinématographique.
 
Un moment d’égarement 

« Pierre et Jacques, associés et amis de toujours, partent en vacances avec leurs filles respectives sur la Côte d’Azur. Au cours d’une fête, Françoise, la fille de Jacques, se jette dans les bras de Pierre. À la fois troublé et embarrassé, Pierre tente de mettre fin à cette idylle inattendue. Mais l’adolescente, très amoureuse, avoue bientôt à son père sa passion pour un homme de 40 ans… »

« Signée Claude Berri, une chronique acidulée des années 1970, qui a inspiré à Jean-François Richet un remake sorti récemment. Galeries de 504 surchargées, plages bondées, soirées bercées par « Y a d’la rumba dans l’air » et répliques machos (« Quand les femmes se mêlent de réfléchir, c’est jamais bon »)…« 
« Ancrée à Saint-Tropez dans des années 1970 moins libérées qu’il n’y paraît, cette chronique d’un Claude Berri au regard lucide sur son époque met en scène deux copains perdus au tournant de la quarantaine, l’un divorcé (le toujours impeccable Jean-Pierre Marielle), l’autre (Victor Lanoux, parfait en peignoir bleu) contraint à la pause conjugale. Et dans la torpeur estivale, l’idylle dérangeante, portée à l’origine par le seul désir assumé de l’adolescente – lumineux débuts d’Agnès Soral –, traduit surtout l’émancipation féminine en cours. Laquelle laisse l’attachant duo de moustachus pantois, la tête dans le sable, face à une évolution des mœurs qui les dépasse ».
 
Tchao Pantin

« Pompiste de nuit revenu de tout, Lambert noie sa solitude dans l’alcool, au fond d’une station-service. Il y rencontre un petit voleur de Mobylette, Bensoussan, auquel il s’attache peu à peu. Entre les deux hommes s’instaure une relation presque filiale. L’assassinat du jeune homme ravive les blessures de Lambert, dont le fils est mort d’une overdose. Ancien flic, Lambert se lance à la poursuite des meurtriers. Il est aidé dans son enquête par une amie de Bensoussan, une jeune punk, Lola ».

Une « balade sauvage dans un Paris nocturne, signée Claude Berri. Premier rôle dramatique et son plus beau rôle de Coluche, dont la carrière cinématographique restera essentiellement cantonnée aux comédies, Tchao pantin impressionne tout d’abord par la densité et la sensibilité de l’interprétation de l’humoriste. Anti-héros à la silhouette massive, Lambert traîne son dégoût de la vie dans un univers lugubre, entre ambiance nocturne glauque et petits matins blêmes. Situé dans un Paris quasi spectral où l’on ne croise que des marginaux, Tchao pantin est un véritable film noir, sans doute l’un des plus sombres de son réalisateur».
« Habitué jusque-là à mettre en scène ses propres récits, souvent plus ou moins autobiographiques, Claude Berri adaptait pour la première fois un roman, aux couleurs de série noire, avec la collaboration de son auteur, Alain Page. De l’aperçu du milieu punk (avec des images du concert du groupe Gogol Ier) à l’esprit nihiliste qui plane, quelque chose du désenchantement du début des années 1980 imprègne l’image ».
j« Si le film a marqué son époque, on en retient surtout la performance inoubliable de Coluche, impressionnant en pompiste alcoolique et torturé, dont l’amitié pour un petit dealer prendra une dimension tragique, mais aussi la prestation de Richard Anconina en jeune paumé, qui donne au récit et à son personnage principal une touche d’humanité salvatrice ».

Lucie Aubrac

Le 6 mars 2018 à 20 h 55, Chérie 25 diffusa Lucie Aubrac, réalisé par Claude Berri (France, 1996), avec Carole Bouquet, Daniel Auteuil, Jean-Roger Milo, Patrice Chéreau, Heino Ferch, Eric Boucher, Jean Martin, Bernard Verley, Alain Maratrat, Andrzej Seweryn, Maxime Henry, Franck de La Personne.

« Lucie et Raymond Samuel se sont engagés dans la Résistance active sous le pseudonyme d’«Aubrac». Ils organisent des attentats, transportent des messages, se déplacent de manière constante et risquent ainsi leur vie quotidiennement. Le 21 juin 1943, Raymond se fait arrêter en compagnie de Jean Moulin, chez le docteur Dugoujon à Caluire. Au premier étage du cabinet médical devait se tenir une réunion secrète, mais une dénonciation a permis à Klaus Barbie de mettre la main sur le réseau de résistants. Ils ont tous de faux papiers et risquent gros. Raymond est soumis à la torture. Pendant ce temps, Lucie fait tout ce qu’elle peut pour sortir son mari de prison… »
 
Une femme de ménage 
Le 6 décembre 2017Arte rediffusa Une femme de ménage de Claude Berri (2002) avec Jean-Pierre Bacri, Emilie Dequenne, Brigitte Catillon. 
« Ingénieur du son, quinquagénaire désabusé et passionné de jazz, Jacques vit seul dans son grand appartement parisien depuis que sa femme l’a quitté quelques mois auparavant. Il s’ennuie et a laissé le désordre et la saleté envahir les lieux.
« Jusqu’au jour, où, dans une boulangerie, il aperçoit une petite annonce d’une femme de ménage qui recherche du travail. Il la contacte et l’embauche. L’intéressée, Laura, est une jolie jeune femme. Petit à petit, elle prend de plus en plus de place dans la vie de Jacques, au sens propre comme au figuré. Jacques s’éprend de cette jeune femme simple au cœur volage. Sa vie s’allège un peu… »
Claude Berri « signe un film intimiste et empreint d’une mélancolie légère, servi par le joli duo Bacri-Dequenne. Scindé en deux parties, l’une se déroulant à Paris, l’autre sur la côte bretonne, Une femme de ménage est l’histoire d’une rencontre improbable et touchante entre un homme d’âge mûr, bougon et désabusé, soudain saisi par le démon de midi, et une jeune fille au cœur tendre toujours prête à s’enflammer, mais incapable de faire la différence entre le désir et l’amour. Claude Berri offre à deux excellents acteurs, Jean-Pierre Bacri (égal à lui-même en ours mal léché se laissant aller à la tendresse) et Émilie Dequenne (ex-Rosetta, très émouvante ici, tout en fraîcheur et candeur), cette variation amoureuse adaptée du roman éponyme de Christian Oster. Nuancée, leur interprétation évite le piège de la lourdeur et du convenu. Ce film intimiste est ainsi une jolie comédie romantique et légère, teintée de mélancolie » sur la solitude, le désarroi du personnage principal.
 
 
Claude Berri, « Autoportrait ». Editions Léo Scheer, 2003. 363 pages. ISBN 2 914172 68 0
« Claude Berri, le donneur de cartes » de Jérôme Wybon
France, 2018, 57 min
Image : Alexis Caillaud, Mehdi Manser
Son : Noël Paul
Montage : Jérôme Wybon, Mickaël Samson
Musique originale : Benjamin Ramón
Production / Diffusion : L’ Atelier d’images, Ciné+
Participation : Pathé Films, CNC
Sur CINE + CLASSIC les 16 juillet 2021 à 05 h 55 et 23 juillet 2021 à 19 h 50
« Le vieil homme et l’enfant » de Claude Berri
84 min, 1967
Producteur/-trice : Paul Cadéac, André Hunebelle ; P.A.C., Renn Productions, Valoria Films
Scénario : Claude Berri, Gérard Brach, Michel Rivelin
Musique : Georges Delerue
Image : Jean Penzer
Montage : Denise Charvein, Sophie Coussein
Son : Jean Labussière, Julien Coutellier
Avec Michel Simon, Alain Cohen, Charles Denner, Luce Fabiole, et Zorica Lozic
Sur Arte les 21 septembre à 20 h 55 et  24 septembre 2015 à 13 h 35, 18 juin 2018 à 13 h 35 et 1er juillet 2018
Visuels : © Pathé Renn Production
« Le cinéma de Papa » de Claude Berri
1970, 93 min
Sur Arte les 14 septembre à 22 h 25, 18 septembre à 13 h 35 et 22 septembre 2015 à 1 h 10
Production : Columbia France, Renn Productions
Producteur : Claude Berri
Musique : Lino Léonardi
Montage : Sophie Coussein
Image : Jean Penzer
Décor : Jacques Saulnier
Avec Yves Robert, Henia Suchar, Claude Berri, Alain Cohen
Visuels : © Pathé Distribution
« Un moment d’égarement » de Claude Berri 
1977, 82 min
Sur Arte les 21 septembre à 22 h 20 et 22 septembre 2015 à 13 h 35
Producteur : Pierre Grunstein
Production : Renn Productions, Société Française de Production (SFP)
Scénario et réalisation : Claude Berri
Musique : Michel Stelio
Montage : Jacques Witta
Image : André Neau
Son : Jean Labussière
Avec Jean-Pierre Marielle, Victor Lanoux, Christine Dejoux, Agnès Soral
Visuels : © Pathé Distribution
« Tchao Pantin  » de Claude Berri
1983, 91 min
Producteur : Pierre Grunstein
Production : Renn Productions
Musique : Charlélie Couture
Image : Bruno Nuytten
Montage : Hervé de Luze
Scénario : Claude Berri, d’après le roman d’Alain Page
Avec : Coluche(Lambert), Richard Anconina(Bensoussan), Agnès Soral(Lola), Mahmoud Zemmouri(Rachid), Philippe Léotard(Bauer), Albert Dray(Sylvio)
Sur Arte les 14 septembre à 20 h 55, 15 septembre à 13 h 35 et 25 septembre 2015 à 2 h 30
Visuels : © ARD Degeto

« Lucie Aubrac«  réalisé par Claude Berri 

France, 1996, 115 minutes

Scénario : Claude Berri et Lucie Aubrac
Production : Pierre Grunstein
Musique : Philippe Sarde
Photographie : Vincenzo Marano
Cadreur : Marc Koninckx
Montage : Hervé de Luze
Avec Carole Bouquet, Daniel Auteuil, Jean-Roger Milo, Patrice Chéreau, Heino Ferch, Eric Boucher, Jean Martin, Bernard Verley, Alain Maratrat, Andrzej Seweryn, Maxime Henry, Franck de La Personne
« Une femme de ménage » de Claude Berri
France, 2002, 85 min
Producteur : Claude Berri
Production : Hirsch, TF1 Films Production, Canal+, Centre National de la Cinématographie, Pathé Renn Productions
Montage : François Gédigier
Image : Eric Gautier
Scénario et réalisation : Claude Berri, d’après le livre de Christian Oster
Avec Jean-Pierre Bacri, Emilie Dequenne, Brigitte Catillon, Catherine Breillat, Jacques Frantz
Sur Arte les 9 septembre à 20 h 50 et 10 septembre 2015 à 13 h 35, 6 décembre 2017 à 20 h 55
Visuels : © Hirsch-Pathé Renn
 
 

Les citations viennent d’Arte. Cet article a été publié le 9 septembre 2015, puis les 9 juin 2016 et 17 mai et 5 décembre 2017, 7 mars et 18 juin 2018, 27 décembre 2019.

 

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

Dans le cadre de « Bohemia Magica, Une Saison tchèque en France » (mai-décembre 2002), le Musée du Montparnasse a évoqué Franz Kafka (1883-1924), son œuvre, ses proches et son époque. Extraits de ses romans, notamment sur ses voyages à Paris (1910, 1911), ses dessins à la plume, des tableaux, des photographies de Prague, et bien d’autres documents sont rassemblés pour nous inviter dans l’univers de cet écrivain tchèque, Juif, de langue allemande. La Bibliothèque nationale d’Israël a mis en ligne des œuvres de Kafka.

Publié par Véronique Chemla

« Les deux voyages de Kafka à Paris (1910 et 1911) avec Max Brod, à travers des tableaux et des photographies de l’époque, les peintres tchèques de Montparnasse à l’époque de ces séjours (Alphonse Mucha, François Eberl, François Kupka), ceux qui ont connu Kafka à Prague, avant leur arrivée à Paris (Georges Kars et Othon Coubine du groupe des Huit), les photographies de Roger Pic de la mise en scène du « Procès » par Jean-Louis Barrault au Théâtre Marigny (septembre 1947), la vie et l’œuvre de Franz Kafka, à travers la vision de peintres et de sculpteurs de notre temps, les promenades pragoises de Kafka illustrées par des photos d’époque et récentes de Hélène Moulonguet et Christian Parisot, la richesse culturelle de Praga Magica, sous l’empire austro-hongrois puis dans la Tchécoslovaquie, l’univers onirique de l’auteur du « Procès », son recrutement par une compagnie d’assurance et la chambre de Kafka imaginée par Jack Vanarsky ». Cette exposition, c’est cela et autre chose, en raison du hiatus entre ses deux titres et son contenu très divers.

Plus que de « métamorphoses », il s’agit de présentations, d’inspirations, d’adaptations et d’introductions à Kafka. Tels les portraits de la famille bourgeoise et commerçante de Kafka par Valerio Cugia. Ou ceux du Cercle de Prague par Gerardo Dicrola, et les rêveries des peintres Anne Gorouben et Andrea Fortina, ou « Le Château » par Nathalie du Pasquier. Des visions teintées de mystère d’une « œuvre peu connue du vivant de Kafka, bannie sous le nazisme, redécouverte en France après la guerre par André Gide, André Breton et Jean-Paul Sartre ».

La « reconstitution du cabinet de travail de Kafka » et la boule sombre de Vladimir Skoda (2002) laissent perplexe et leurs bruits irritent.

Kafka, « l’émanation d’une culture qui n’est plus » (Gérard-Georges Lemaire)

Les angles retenus effleurent des faits ou suscitent des questions. Contre la volonté de Kafka qui souhaitait que ses manuscrits et lettres fussent détruits, son meilleur ami, Max Brod, les fait publier (« Le Château »), même inachevés (« Le Procès »), tant il est convaincu du caractère majeur de ces textes.

Kafka, un fin juriste ? C’est ce qu’affirme l’exposition. Alors le raisonnement juridique a-t-il marqué les œuvres de Kafka ? Quelle est la part de sa judéité dans leurs genèses ? Car « après avoir rejeté les traditions du judaïsme, Kafka découvre vers 1910 la littérature yiddish, la Bible, les textes hassidiques et se passionne pour l’idéal communautaire des premières colonies (sic) sionistes. Il lit Dostoïevski, s’initie aux théories socialistes et anarchistes et fréquente les milieux d’avant-garde pragois, allemands et tchèques ».

Pourquoi ses amours furent elles « malheureuses et interrompues » ? Pourquoi Milena a-t-elle été l’amour impossible de Kafka ? Pourquoi n’avoir pas montré aussi les photos de l’adaptation théâtrale de « La Métamorphose » par Yasmina Reza et Roman Polanski (1988) ?

Malgré cette multiplicité d’angles, la curiosité du visiteur demeure donc inassouvie. Le catalogue et le documentaire diffusé viennent suppléer certains manques.

Milan Kundera

Le 3 juin 2014, BibliObs a publié l’article « J’aimerais définir la beauté de Kafka, mais je n’y arriverai jamais » de Milan Kundera (hors-série du « Nouvel Observateur » consacré à la bibliothèque idéale des XIXe et XXe siècles, paru en mai 2013) :

« On a écrit un nombre infini de pages sur Franz Kafka qui, pourtant, est resté (peut-être justement grâce à ce nombre infini de pages) le moins compris de tous les grands écrivains du siècle passé. «Le Procès», son roman le plus connu, il s’est mis à l’écrire en 1914. C’est-à-dire exactement dix ans avant la publication du premier «Manifeste» des surréalistes, qui n’avaient pas alors la moindre idée de la fantaisie «sur-réelle» d’un Kafka, auteur inconnu dont les romans ne seront publiés que longtemps après sa mort. Il est donc compréhensible que ces romans qui ne ressemblaient à rien aient pu paraître comme hors du calendrier de l’histoire littéraire, cachés dans un lieu qui n’appartenait qu’à leur auteur.

Pourtant, malgré cet isolement, leurs innovations esthétiques précoces représentaient un événement qui ne pouvait pas ne pas influencer (même à retardement) l’histoire du roman. «C’est Kafka qui m’a fait comprendre qu’un roman, on pouvait l’écrire autrement», m’a dit une fois Gabriel Garcia Marquez.

Kafka examine les protagonistes de ses romans d’une façon toute particulière, comme on peut le constater clairement dans «le Procès» : il ne dit pas un mot de l’aspect physique de K. ; pas un mot de sa vie avant les événements du roman ; même de son nom, il ne nous laisse connaître qu’une seule lettre. En revanche, dès le premier paragraphe et jusqu’à la fin du livre, il se concentre sur sa situation : sur la situation de son existence.

Dans le cas du «Procès», il s’agit de la situation de celui qui est accusé. Cette accusation se présente d’abord d’une façon plutôt drôle: deux messieurs tout à fait ordinaires arrivent le matin chez K., qui est encore au lit, pour lui faire savoir, pendant une conversation plutôt agréable, qu’il est accusé et qu’il doit s’attendre à ce que l’examen de son cas s’étende sur une très longue période. La conversation est aussi absurde que drôle. D’ailleurs, quand Kafka a lu ce chapitre pour la première fois à ses amis, ils ont tous ri.

Le crime et le châtiment ? Ah non, ces deux notions dostoïevskiennes n’ont absolument rien à faire ici. Pourtant, des régiments de kafkologues les ont considérées comme le thème principal du «Procès». Max Brod, l’ami fidèle de Kafka, n’a pas le moindre doute sur la présence, chez K., d’une lourde faute cachée: d’après lui, K. est coupable de «Lieblosigkeit» (incapacité d’aimer ) ; de même, Edouard Goldstücker, un autre kafkologue célèbre, tient K. pour coupable «parce qu’il a permis que sa vie se fût mécanisée, automatisée, aliénée» et qu’il a transgressé ainsi «la loi à laquelle toute l’humanité est soumise et qui nous dit: Sois humain».

Mais encore plus fréquente (et je dirais encore plus bête) est l’interprétation juste contraire qui, pour ainsi dire, orwellise Kafka : selon elle, K. est persécuté par les criminels d’un pouvoir «totalitaire» avant la lettre, comme c’est le cas, par exemple, dans la célèbre adaptation cinématographique du roman réalisée par Orson Welles en 1962.

Or K. n’est ni innocent, ni coupable. C’est un homme culpabilisé, ce qui est une chose toute différente. Je feuillette le dictionnaire: le verbe culpabiliser a été utilisé pour la première fois en 1946 et le substantif culpabilisation encore plus tard, en 1968. La naissance tardive de ces mots prouve qu’ils n’étaient pas banals: ils nous faisaient comprendre que chaque homme (si je peux moi-même jouer avec des néologismes) est culpabilisable ; que la culpabilisabilité fait partie de la condition humaine. Soit à cause de notre bonté qui craint d’avoir blessé les faibles, soit à cause de notre couardise qui a peur de froisser ceux qui sont plus forts que nous, la culpabilisabilité est toujours avec nous.

Kafka n’a jamais formulé de réflexions abstraites sur les problèmes de la vie humaine ; il n’aimait pas inventer des théories ; jouer le rôle d’un philosophe ; il ne ressemblait ni à Sartre ni à Camus ; immédiatement, ses observations de la vie se transformaient en fantaisie ; en poésie – la poésie de la prose.

Un jour, K. est invité (anonymement, par téléphone) à se présenter, le dimanche suivant, dans une maison de banlieue pour y participer à une petite enquête le concernant. Pour ne pas compliquer le procès qu’il ne veut pas prolonger inutilement, il décide d’obtempérer. Donc, il y va. Même s’il n’a pas été convoqué à une heure précise, il se dépêche. D’abord il veut prendre un tramway. Puis il refuse cette idée pour ne pas s’abaisser devant ses juges par une ponctualité trop docile.

Mais en même temps, il ne souhaite pas prolonger le déroulement du procès, et donc il court ; oui, il court (dans l’original allemand le mot «courir», «laufen», se répète trois fois dans le même paragraphe) ; il court parce qu’il veut garder sa dignité et, cependant, arriver à temps à un rendez-vous dont l’heure reste indéterminée.

Ce mélange du grave et du léger, du comique et du triste, du sens et du non-sens, accompagne tout le roman jusqu’à l’exécution de K. et fait naître une étrange beauté qui n’a pas son pareil ; j’aimerais bien la définir, cette beauté, mais je sais que je n’y arriverai jamais. »

Manuscrits

Le 7 juillet 2015, un tribunal israélien a statué : les manuscrits de Kafka, dont avaient hérité Eva Hoffe et Ruth Wiesler, filles de la secrétaire de Max Brod, Esther Hoffe, reviendront à la Bibliothèque nationale d’Israël.

Le 7 février 2016, dans le cadre de Toute la mémoire du monde, 4e festival international du film restauré, la Cinémathèque française présenta Kafka va au cinéma, de Hanns Zischler (France / 2002 / 52 min) : « Durant des années, au gré de ses voyages et de ses déplacements professionnels, Hanns Zischler a tenté de retrouver, dans les archives et les cinémathèques, la trace des films évoqués par Franz Kafka dans sa Correspondance et dans son Journal entre 1908 et 1913. Ce film documentaire propose un jeu de pistes sur les traces de l’écrivain, entre Prague, Vérone et Paris, à la rencontre de personnalités qui viennent éclairer les réflexions de Zischler. Michal Bregant, des Archives du cinéma de Prague, évoque le cinéaste tchèque Jan Krizenecky dont les films, souvent comparés à ceux des frères Lumière, dévoilent Prague telle que Kafka l’a connue. Peter-André Alt apporte une analyse de la méthode d’écriture de Kafka à l’aune de sa vision du cinéma. Ce film offre des perspectives pleines d’esprit sur la fascination de Franz Kafka envers le cinématographe, et la fascination de Hanns Zischler envers Kafka ».

Le 8 août 2016, la Cour suprême d’Israël a confirmé un jugement de 2012 concernant les manuscrits de l’écrivain pragois Franz Kafka (1883-1924) détenus par la Bibliothèque nationale d’Israël. Elle a statué en faveur de la détention par cette Bibliothèque de ce fonds. Elle a donc « rejeté l’appel des sœurs Hoffe, héritières de Max Brod, un ami et exécuteur testamentaire de l’auteur du Procès, qui avaient été déboutées ».

Le 26 mai 2021, la Bibliothèque nationale d’Israël a mis en ligne des œuvres restaurées et numérisées de Kafka :

« The writer Franz Kafka (1883–1924) is considered a key figure in the annals of modern world literature. Kafka was born to an assimilated Jewish family in Prague, then one of the most important cities in the Austro-Hungarian Empire. He studied law at the German University in Prague, where he met the writer Max Brod, who would become his close friend.

During his academic studies, Kafka developed an intense interest in literature and philosophy, and begin writing his first works soon after. Kafka died of tuberculosis at the age of 41. Skeptical of its literary value, throughout his short life Kafka hesitated to publish his work, and as a result he received little recognition as a literary figure during his own lifetime. Thanks to Brod, who encouraged Kafka to complete and publish his works, Kafka’s writing has entered the canon of Western literature. The Schocken publishing house also contributed to Kafka’s worldwide recognition: in 1934, with Brod’s mediation, the publisher agreed to print a complete edition of Kafka’s writings. The first volumes were published in Germany and later in Czechoslovakia and the United States. Shocken also published Kafka’s works in Hebrew translation.

Kafka’s Estate

In 1921 and 1922, Kafka wrote two notes to Brod asking that all his manuscripts, paintings and letters be destroyed after his death. In defiance of this clear directive, from June 1924 Brod collected all of the materials from the various locations, examined them and began to publish what Kafka had stored away during his lifetime. The three unfinished novels The Trial, America and The Castle are among the most well-known of these works. Brod took all of Kafka’s writings with him when he left his native Czechoslovakia for Mandatory Palestine in March 1939, just hours before the Nazis invaded the country. In the early 1960s, he returned most of them to Kafka’s heirs.

These materials are preserved today in the Bodleian Library at Oxford, while hundreds of letters, a number of short manuscripts and even many of Kafka’s drawings remained in Brod’s possession, comprising a significant part of Kafka’s literary legacy. Between 2016 and 2019, Brod’s own extensive personal archive, along with Kafka’s items, was deposited in the National Library of Israel. A number of other original items of Kafka’s, including notebooks in which he practiced his Hebrew, are also preserved today at the National Library, and together these materials represent the third largest collection in the world of the great writer’s original material.

The digitization was performed by photographer Ardon Bar-Hama and was made possible thanks to the generous support of George Blumenthal ».

« La plupart des documents récupérés avaient déjà été publiés par Max Brod, à part des dessins inédits ni signés ni datés. Parmi ces documents figurent « environ 120 dessins, plus de 200 lettres à l’écrivain Max Brod, [dont] l’original de son testament littéraire demandant à son ami qu’il brûle tous ses écrits », a expliqué à l’Agence France-Presse Stefan Litt, conservateur chargé du projet ».

Le 10 juin 2021, à Prague (République tchèque), le Prix Franz Kafka 2020 a été « décerné à l’écrivain franco-tchèque Milan Kundera à l’occasion d’une cérémonie organisée à Prague, a fait savoir l’ambassade de France en République tchèque. À la demande de l’auteur, le prix sera remis à Anna Kareninová, la traductrice officielle de ses œuvres françaises en tchèque. »

« Âgé de 92 ans, Milan Kunderaest un des plus célèbres écrivains contemporains. Il vit en France depuis la moitié des années 1970. Il est le 20e lauréat de ce prix littéraire international décerné par la Société Franz Kafka et la ville de Prague. La date traditionnelle de la cérémonie de remise du prix, en octobre, a dû être reportée en raison de la pandémie de coronavirus ».

Variations sur Kafka

En 2016-2017, les trois galeries Saphir, notamment à Paris, présentèrent l’exposition Variations sur Kafka. Xylographiesde Sergio Birga, « artiste contemporain italien qui travaille avec brio la gravure sur bois ». Il avait rencontré des peintres expressionnistes allemands, tel Kokoschka.

Né en 1940 à Florence, cet artiste a été à l’honneur en 1977 par l’exposition collective « Mythologies Quotidiennes 2 » (ARC), qui réunissait des œuvres de peintres du mouvement « Figuration Narrative ».

Il « peuple ses paysages d’Italie, de Jérusalem ou de France, de réminiscence classiques étrangement revisitées par une inquiétante poésie ». Ce Chevalier des Arts et Lettres vit et travaille à Paris depuis 1966.

Kafka et Prague

Le 28 mars 2019 de 20 h 30 à 22 h 30, le Cercle Bernard Lazare (CBL) proposa la conférence « Kafka et Prague » avec Daniel Chocron, écrivain et coauteur avec Marinette Delanné, de « À Prague, sur les traces de Kafka » (Éd. La Lucarne des Écrivains). « Comment cette ville si particulière a-t-elle marqué un des plus grands écrivains du XXème siècle ? ».

Arte diffusa jusqu’au 6 septembre 2020, dans le cadre d' »Invitation au voyage » (Stadt Land Kunst), « Prague la kafkaïenne » (Prag und Kafka). « Fin du 19ème siècle, Prague en Tchéquie est le cœur battant de la Mitteleuropa, cette Europe centrale qui brasse les cultures allemande, autrichienne, tchèque et juive. Dans ce brassage culturel unique naît Franz Kafka. Tchèque de confession juive et de langue allemande, l’auteur de la « Métamorphose » et du « Château » incarne l’identité à facettes multiples de sa ville ».

« Prague la kafkaïenne« 
France, 2018

Gérard-Georges Lemaire, « Métamorphoses de Kafka ». Editions Eric Koehler-Musée du Montparnasse, 2002. 288 pages. ISBN : 2 7107 0701 2

Jusqu’au 15 janvier 2017
Aux Galeries Saphir

Rambuteau : 69, rue du Temple. 75003 PARIS. TEL :  01 42 72 61 19
Wagram  : 69, avenue de Villiers.  75017 PARIS. TEL : 01 44 40 26 84
Lundi – Vendredi : 13:00 à 19:00  –  Dimanche : 13:00 à 19:00
Face Parking : 38, rue du Maréchal Leclerc  35800 DINARD. TEL : 02 99 46 86 85
Visuels :
Sergio Birga
Quadridessins

Cet article a été publié en 2002 par Guysen, et sur ce blog le :
– 23 octobre 2012 en raison du récent jugement d’un tribunal de Tel-Aviv imposant que soient déposés à la bibliothèque nationale d’Israël tous les écrits de Kafka et de Max Brod, son ami et exécuteur testamentaire. Arte a déprogrammé Kafka, le dernier procès de Sagi Bornstein le 24 octobre 2012 ;
– 4 juillet 2013. Hier était le 130e anniversaire de la naissance de Kafka ;
– 25 avril 2014. La Crypte du Martyrium Saint-Denis (75018) présente Le Journal de Kafka (1h15) les samedi à 20 h 30 et dimanche 16h30, dans une adaptation, nouvelle traduction et mise en scène de Béatrice Guéna (alias Laura Ley) ; les textes sont dits par Zygmunt Blazynsky ;
– 7 juillet 2015, 3 février, 13 août et 22 décembre 2016, 28 mars 2019.

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

Polanski, Horowitz. Hometown ’sigue al cineasta judío mientras recorre su ciudad natal de Cracovia con su compañero sobreviviente y fotógrafo Ryszard Horowitz, a quien conoció en el gueto de Varsovia.

Roman Polanski vuelve a visitar el “horror” de su infancia en el Holocausto en un nuevo documental que se estrenó el domingo en la ciudad natal polaca del controvertido director ganador del Oscar, Cracovia.

La película sigue a Polanski mientras recorre la ciudad con su amigo de toda la vida y compañero sobreviviente del Holocausto, el fotógrafo Ryszard Horowitz, a quien conoció dentro del gueto judío en tiempos de guerra.

El documental trata sobre “la memoria, las confrontaciones con el pasado, la fugacidad, el trauma, el destino”, dijo Mateusz Kudla, quien dirigió y produjo la película con Anna Kokoszka-Romer.

“A través de estos dos personajes que tuvieron suerte, que sobrevivieron, también queríamos mostrar la tragedia de todos aquellos residentes del gueto de Cracovia que nunca lograron salir”, dijo a la AFP.

En una escena de “Polanski, Horowitz. Hometown”, que inauguró el Festival de Cine de Cracovia de este año, Polanski recuerda haber visto a un oficial alemán nazi dispararle a una anciana en la espalda, la sangre escupiendo como agua de un bebedero.

“Aterrorizado, crucé corriendo la puerta detrás de mí… me escondí detrás de estas escaleras”, dice Polanski, que solo tenía seis años cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial.

“Ese fue mi primer encuentro con el horror”, le dice a un Horowitz de aspecto sombrío.

polanski2

El cineasta ganador del Oscar Roman Polanski, a la izquierda, posa para los medios con Stanislaw Buchala, a la derecha, quien recibió la distinción israelí de Justos entre las Naciones en nombre de sus difuntos abuelos, Stefania y Jan Buchala, quienes salvaron a Polanski, del Holocausto en 1943-45, durante la ceremonia de entrega del honor en Gliwice, Polonia, el 15 de octubre de 2020. (Michal Buksa / AP)

Horowitz, quien fue uno de los ayudados por el industrial alemán Oskar Schindler, se arremanga en otra escena para revelar el número que tenía en el antebrazo cuando llegó, con cinco años, al campo de exterminio nazi de Auschwitz.

“A veces lo miro al azar y pienso que no puede ser verdad, debe ser una especie de broma estúpida. ¿Es posible que yo estuviese allí y que sobreviviera?”, dice Horowitz.

Los realizadores también capturaron el momento en que Polanski visiblemente conmovido conoció al nieto de Stefania y Jan Buchala, los campesinos católicos polacos que lo escondieron de los nazis.

El año pasado, Israel honró a la difunta pareja con el título de Yad Vashem de “Justos entre las naciones”, por aquellos que ayudaron a salvar a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

La película no menciona las múltiples acusaciones de agresión sexual contra Polanski, quien es persona non grata en Hollywood y no puede regresar a los Estados Unidos por temor a ser arrestado.

“Ese no era nuestro objetivo, ni nuestra intención de defender o acusar a nadie. Esta película trata sobre otro capítulo en la vida de Roman Polanski”, dijo Kokoszka-Romer a la AFP.

Kudla pide a los espectadores que consideren la posibilidad de que “quizás, en este caso, Polanski hizo lo correcto al dar testimonio (del Holocausto) para evitar que la historia se repita”.

Los realizadores esperan que el documental esté disponible eventualmente en línea o en plataformas de transmisión.

 

[Fuente: http://www.agenciaajn.com]


Le réalisateur franco-polonais Roman Polanski revisite « l’horreur » durant son enfance pendant la Shoah dans un nouveau documentaire qui lui est consacré, présenté dimanche au festival du film de Cracovie, en Pologne.

Le réalisateur franco-polonais Roman Polanski à Paris le 4 novembre 2019.

Le film suit Roman Polanski dans cette ville où il a vécu enfant, en compagnie de son ami de toujours, le photographe Ryszard Horowitz, survivant de la Shoah, qu’il a rencontré dans le ghetto juif de Cracovie pendant la guerre.

Le film « Polanski, Horowitz. Hometown », qui a ouvert le festival, parle de « la mémoire, de la confrontation avec le passé, de l’éphémère, du trauma, du destin », explique Mateusz Kudla, qui a réalisé et produit le film avec Anna Kokoszka-Romer.

« À travers ces deux personnages qui ont eu de la chance, qui ont survécu, nous voulions aussi montrer la tragédie de tous ceux qui ont vécu dans le ghetto de Cracovie et n’en sont jamais sortis », explique-t-il à l’AFP.

Le réalisateur du « (le) Pianiste » se souvient avoir vu un officier allemand nazi tirer dans le dos d’une femme âgée, et le sang gicler comme l’eau d’une fontaine.

« J’étais terrifié, j’ai couru jusqu’à la porte derrière moi (…) et me suis caché derrière ces escaliers », raconte le cinéaste, qui avait seulement six ans quand la Seconde Guerre mondiale a éclaté. « Ça a été ma première rencontre avec l’horreur ».

Le film immortalise également la rencontre de Roman Polanski avec le petit-fils de Stefania et Jan Buchala, le couple de paysans polonais qui l’ont caché pendant près de deux ans dans le village de Wysoka, dans le sud du pays.

Sorti clandestinement du ghetto, par les soins de son père, le petit Roman était passé de famille en famille avant de se retrouver chez les Buchala, qui ont reçu à titre posthume en octobre 2020 la médaille des « Justes parmi les nations » décernée par Israël à ceux qui ont aidé à sauver des Juifs pendant la Seconde Guerre mondiale.

Le documentaire ne fait pas mention des accusations de viol contre Roman Polanski, persona non grata à Hollywood.

« Ce n’était pas l’objet du film, et ce n’était pas non plus notre intention de défendre ou d’accuser qui que ce soit. Ce film est consacré à un tout autre chapitre de la vie de Roman Polanski », a déclaré à l’AFP Mme Kokoszka-Romer.

Mateusz Kudla demande lui aux spectateurs d’envisager la possibilité que « peut-être, dans ce cas, Polanski a fait ce qu’il fallait en témoignant (sur la Shoah) pour empêcher l’histoire de se répéter ».

 

[Photo : Thomas SAMSON, AFP – source : http://www.orange.fr]

La recerca històrica i l’article sobre l’origen dels passatges i les galeries comercials de Barcelona, que podeu llegir tot seguit, ha servit per a la realització d’un reportatge a Betevé, en el qual he col·laborat i que podeu veure clicant l’enllaç « L’ocàs de les galeries comercials ».

Passatge Bacardí

 

Les primeres galeries comercials 

Les galeries comercials enteses com a passatges coberts destinats als serveis d’oci (cafès, teatres, cinemes) i botigues on s’exposen mercaderies per a la venda apareixen a Europa durant el segle XIX –sobretot durant la Belle Époque, entre l’últim terç del segle XIX i la Gran Guerra (1914-1918)–, en el context de les reformes urbanes que transformen els centres històrics de les ciutats en benefici dels eixamples moderns i els grans bulevards. Són els anys en què les burgesies procedents, en bona part, de la revolució industrial conquereixen nous espais de la ciutat fugint dels centres històrics altament densificats, a causa, principalment, del creixement de la població en uns nuclis que havien estat tancats per muralles. És el cas de Barcelona, on la burgesia que habitava els carrers de Montcada i Ample construiran els seus habitatges en els pobles del Pla, com Sarrià, Sant Gervasi o Horta, i, sobretot, a l’Eixample projectat per Ildefons Cerdà l’any 1859, expansió que va ser possible, precisament, gràcies a l’enderroc de la muralla, iniciat l’any 1854.
Les galeries i passatges coberts vuitcentistes, construïts amb luxoses estructures de ferro i vidre, i posteriorment integrats en la planta baixa dels edificis, permeten garantir l’aïllament dels carrers, cada cop més transitats per ciutadans de tota mena. Tenen, per tant, un component classista, que permet passejar sense barrejar-se amb les classes baixes i subalternes que han conquerit la ciutat. Com deia Walter Benjamin en els seus apunts inacabats sobre els Passagen-Werk (1), la separació dels dos mons s’aconsegueix creant un univers que ens porta directament a l’imaginari dels qui hi passegen a través d’objectes i situacions que componen un collage que ens remet directament a les cambres de meravelles. Si aquestes volien representar el món de les ciències naturals i, per tant, una forma d’ordenat el món, els passatges i les galeries ens porten als productes de consum i als llocs d’oci que recreen un cert luxe i una manera d’entendre la vida dels burgesos.
Un altre símil el podem trobar amb els parcs d’atraccions, que conformen un món tancat que representa de forma simbòlica la vida a través de l’atzar, la fortuna, la por, el cel, l’infern o els laberints. Així ho veia Juan Eduardo Cirlot a Ferias y atracciones (2), mentre els surrealistes, com Aragon, definien els passatges comercials com una exaltació del món de la màgia i la il·lusió, on els productes de consum són fantasmagories perquè van més enllà del seu valor d’ús i de canvi. No serà estrany que moltes d’aquestes galeries hi integrin espectacles com panorames i cinemes. I ho veurem més clar encara si tenim present l’estructura laberíntica que mostren moltes de les galeries comercials que hem conegut, i com, en les darreres dècades, han evolucionat fins a convertir-se en centres comercials i lúdics on és possible –i aquesta és la intenció– passar-hi el dia sencer.
Perquè això sigui possible, però, caldrà arribar a la dècada de 1950, quan després de la Segona Guerra Mundial es produeixi l’esclat definitiu de la societat de consum i veiem aquelles galeries classistes convertides en paradisos d’un consumisme que travessa transversalment totes les classes socials. Es crea entre la classe obrera la il·lusió d’aspirar a classe mitjana, i que aquesta busqui en els usos que fa dels espais comercials i lúdics –com havien fet els burgesos de les galeries del segle XIX– una manera d’integrar-se en l’estructura social conquerint el seu espai. No és res diferent del que passa en la resta de l’espai urbà. Entre finals del segle XIX i principis del XX les masses populars conquerien el Paral·lel –immensa galeria descoberta– al mateix ritme que la burgesia ho feia a l’Eixample. I avui, la gent passeja pel passeig de Gràcia, aparador de mercaderies prohibitives, i fan la despesa al Portal de l’Àngel, continuació natural del passeig de Gràcia amb el Corte Inglés fent-hi de frontissa.

 

Passage des Panoramas (París), 1910

        
La primera galeria comercial va ser la Galerie de Bois o Camp des Tartares, construïda el 1786 pel Duc d’Orléans, en els jardins del Palau Reial de París, i avui desapareguda. Però la més antiga que es conserva és el Passage des Panoramas, construïda el 1799, també a París. Aquesta galeria rep el nom dels panorames instal·lats a l’entrada del Boulevard de Montmartre; uns aparells de grans dimensions anteriors al cinema que permetien des de l’interior d’una rotonda veure imatges de grans ciutats i paisatges del món, creant efectes realistes gràcies a la llum i la perspectiva. Hi havia també una de les entrades al Théâtre des Variétés. París, a més de ser la ciutat precursora d’aquestes construccions, encara conserva més d’una vintena de galeries i va estendre la moda per ciutats com Milà, Nantes, Nàpols, Viena, Praga, Londres, Berlín, Trieste. Brussel·les, Istanbul…

Panorames i Théâtre des Variétés del Passage des Panoramas des del Boulevard de Montmartre, en un gravat de Gilbert, 1802

     
Les galeries comercials de Barcelona al segle XIX
Barcelona també va formar part d’aquella eclosió urbana burgesa, però no ho va fer inicialment en el nou Eixample sinó dins de muralles. Els exemples són pocs i no van reeixir perquè en aquella ciutat de carrers atapeïts i densament poblada l’autèntic nucli comercial de mitjan segle XIX va ser el carrer de Ferran (1827/1876/1910). Els espais guanyats a les edificacions religioses després de les desamortitzacions (Medizábal, 1836; Madoz, 1855) van ser utilitzats per guanyar-hi places o per construir-hi equipaments com el Liceu o el mercat de Sant Josep (Boqueria). Tot i així, són d’aquesta època els passatges Bacardí i del Crèdit, però no tindrem en compte altres passatges com Magarola, Madoz, de la Pau o del Rellotge perquè no s’ajusten a la tipologia, en uns casos perquè no són coberts, d’altres perquè són tancats o perquè no són comercials.

Quiosc a Rambla, davant de l’entrada del  passatge Bacardí, a principis del segle XX

Passatge Bacardí (ca.1850)
Projectat per l’arquitecte Francesc Daniel Molina per encàrrec del propietari Ramon de Bacardí, uneix la Rambla (números 40-42) amb la plaça Reial (1850-1859), en el solar de l’antic convent dels Caputxins, enderrocat el 1836. Abans de construir-hi la plaça va ser lloc habitual d’espectacles de circ ambulant, i entre 1843 i 1848 hi va funcionar el Teatre Nou de Caputxins.
El tram més pròxim a la Rambla suporta l’edifici superior; en canvi, la meitat més pròxima a la plaça Reial està coberta per un envidriat a l’alçada de la coberta, que il·lumina tot l’espai. Una galeria, d’estructura de ferro i totalment envidria, travessa perpendicularment el passatge a mitja alçada.

Consergeria del passatge del Crèdit, 1953           Henri Cartier-Bresson

Passatge del Crèdit (1879)
Projectat per l’arquitecte Magí Rius i Mulet per encàrrec de la Societat Catalana General de Crèdit, l’edifici de què forma part va ser construït en part del solar del Convent de l’Ensenyança, enderrocat entre 1873 i 1874 per permetre enllaçar el carrer de Ferran amb la plaça de Sant Jaume. Aquest passatge és conegut perquè hi va néixer el pintor Joan Miró.
Com es feia al Passage des Panoramas de París, entre 1891 i 1900, al numero 1 del passatge hi va haver el Panorama Imperial, seguint una tradició que ha Barcelona va començar amb l’Exposició Universal de 1888 i que va portar en aquest final de segle diversos panorames de gran format a la ciutat: Waterloo (1888) a la plaça de Catalunya; Plewna (1888-1889) i Setge de París (1889-1890) a la Gran Via amb rambla de Catalunya; les Coves de Mallorca (1888-1889) a Fontanella amb plaça de Catalunya; o el Panorama Universal (1897), que s’exhibia en el Salón Mágico del mag Joaquim Partagàs, a la Rambla del Centre, 30 (avui Rambla, 37).

Cartell del Panorama Imperial       anunciant La Tierra Santa al       passatge del Crèdit, el 1900

Al llarg dels anys, el Panorama Imperial del passatge del Crèdit, acompanyat per música de fonògraf, va anar canviant les vistes estereoscòpiques o diorames per temporades, i el públic va poder veure paisatges urbans i monuments d’Itàlia (Venècia, Milà, Pisa, Roma, Gènova, Florència, Nàpols, Pompeia, Torí), Espanya (Aranjuez, La Granja amb els interiors del Palau d’Isabel de Borbó), Suïssa, Portugal, Àustria, una excursió als Pirineus, Algèria, Tunis, Marroc, Amèrica del Nord, les exposicions universals de Chicago de 1883 i París de 1900, maniobres militares a Alemanya o La Tierra Santa, que el desembre de 1900 s’exhibiria al carrer de Rivadeneyra, enfront de l’església de Santa Anna. La Tierra Santa era un autèntic panorama, realitzat pel pintor italià Surdi, que abastava una superfície aparent de 60 quilòmetres, amb muntanyes, grutes i més de tres-centes figures modelades per escultors italians com Monteverdo, Cifariello, Spalmach o Pescarella, repartides per les poblacions palestines i els llocs més emblemàtics de la història sagrada.
Fins a la Guerra Civil, a la planta baixa al costat de la garita del conserge, hi va haver un gimnàs freqüentat sobretot per boxejadors, tot i que no hi havia ring. El local tenia sortida també pel Pas de l’Ensenyança. També hi va haver, amb entrada per la Baixada de Sant Miquel, la Cereria Lladó, avui convertida en restaurant però conservant bona part de la vella fàbrica d’espelmes.
Passatges reconvertits
Existeixen alguns passatges, com Bernardí Martorell, Sert i Manufactures, que neixen durant la segona meitat del segle XIX, a partir de velles edificacions que han perdut el seu ús original, no com a galeries comercials sinó com a llocs de pas, però que amb el temps aniran adquirint aquest caràcter a mida que s’hi instal·lin comerços.
Passatge de Bernardí Martorell (ca. 1850) 
Situat en el carrer de l’Hospital, 99, l’uneix amb el de Sant Rafael. Va ser fruit del tancament de la casa-fàbrica de l’industrial tèxtil que li dóna nom, bastida com a tal l’any 1829 aprofitant una finca anterior. Però la fàbrica tanca el 1849 i els nous habitatges que s’hi construeixen acaben conformant el passatge. No neix com a galeria comercial, però amb el temps s’hi acabarà convertint.
També de la segona meitat del segle XIX són els passatges Sert i Manufactures, que comuniquen el carrer de Trafalgar amb el de Sant Pere més Alt travessant dues antigues fàbriques i salvant el desnivell entre tots dos carrers, produït a causa del graó barceloní, un escarpament geològic que divideix la plana barcelonina en dues parts, i que també podem identificar a l’Estació del Nord o al carrer de Rivadeneyra, que uneix la plaça de Catalunya amb l’església de Santa Anna.

Passatge Sert, 2013 (b/n)  Passió per Barcelona

Passatge Sert (1867)
Amb entrada pels carrers de Sant Pere més Alt, 49-51, i Trafalgar, 38, té el seu origen en la fàbrica de tapissos de Sert Germans i Solà. És un passatge descobert, amb botigues, restaurants i cafès a banda i banda del recorregut.

Passatge de les Manufactures, 1950 Brangulí (Fotògrafs) ANC

Passatge de les Manufactures (1876, Indústria fins 1980)
Amb entrada pels carrers de Sant Pere més Alt, 31, i Trafalgar, 26, té el seu origen en la fàbrica de teixits de Joan Cirici. És un passadís cobert que travessa tota la finca, el primer tram del qual, al carrer de Trafalgar, és més elevat i el separen de la part baixa 28 graons. En els últims temps, totes les botigues eren tancades i només funcionava un bar a l’entrada del carrer de Sant Pere més Alt. Actualment és en obres per construir-hi un hotel i caldrà veure quin serà l’ús que se li donarà al passatge.
De principis del segle XX fins a la República 

Cartell de Fayans Català, 1904  Feliu Elias (MNAC)

     
Fayans Català (1900-1982)
Rebatejades per imperatiu polític com a Fayans Catalán i conegudes en els darrers anys com a Galeries Fayans, aquestes galeries ja no seguien el model parisenc sinó que estaven integrades com a passadissos interiors a la planta baixa de l’edifici de la Gran Via de les Corts Catalanes, 615 (primer Cortes, 250, i durant la dictadura José Antonio Primo de Rivera, 615).
Fundades per Marian Burguès, procedent de Sabadell, com a taller i botiga de ceràmica, van ser conegudes sobretot com a sala d’art i exposicions del noucentisme de la mà de Santiago Segura, nebot de Burguès, i gràcies a la col·laboració d’artistes com Miquel Utrillo, Xavier Nogués i Xènius. L’any 1915, Segura funda les Galeries Laietanes i les Fayans acolliran exclusivament la botiga de ceràmica i objectes artístics, perfumeria, queviures i una agència de viatges que dispensava els bitllets d’interrail.
Galeries Laietanes (1915-24 de maig 1958)
Situades a l’actual Gran Via de les Corts Catalanes, 613 (primer Cortes, 248, i José Antonio Primo de Rivera durant la dictadura) van ser creades pel marxant i promotor artístic Santiago Segura com a galeria d’art, substituint les veïnes Fayans del seu oncle.

 

Les Galeries Laietanes es van convertir en un dels focus més actius de promoció de l’art noucentista i de les avantguardes. Al soterrani s’hi va instal·lar un celler que com els 4 Gats per als modernistes, va ser un dels punts de trobada dels artistes i intel·lectuals de l’època. L’interior era decorat amb pintures murals al tremp de Xavier Nogués, amb llegendes i inscripcions humorístiques. Després de la guerra, el celler va ser convertit en magatzem i les pintures van ser arrencades i posades a la venda, i actualment, una bona part es troben al Museu Nacional d’Art de Catalunya. Les galeries, però, van continuar la seva activitat artística; l’any 1949, per exemple, hi va exposar Joan Miró. L’any 1918 s’hi va crear la Llibreria Nacional Catalana, on Salvat-Papasseit hi va treballar com a encarregat i editor, fet que recorda la catifa commemorativa que s’hi va col·locar l’any 2010.

Passatge Mil vuit-cents

Passatge Mil vuit-cents (1931)
Situat en el carrer del Carme, 31, porta cap a la plaça de la Gardunya, darrere del mercat de la Boqueria. Neix com a galeria comercial l’any 1931 durant la reforma de la casa Torrents, una edificació de la segona meitat del segle XVII. Les botigues del passatge ocupen el lloc on eren les quadres a l’època en què la construcció era un habitatge unifamiliar. De la casa es conserven els tres portals escarsers i la porta de l’escala, i la façana, amb tres balcons i una finestra a cada pis, coberta d’esgrafiats d’estil Lluís XV, amb plafons amb temes mitològics, gerros de flors i putti, sanefes i garlandes.

Un passadís del Encants Nous

Encants Nous (1931/1959)
Els Encants Nou o Local de Vendes es constitueixen l’any 1930 a iniciativa d’un grup de paradistes del Mercat Fira de Bellcaire, que decideixen escindir-se dels Encants Vells situats al Camp del Sidral (plaça de les Glòries). El lloc triat va ser el solar de l’antic camp de futbol del Martinenc, situat entre els carrers de València, Dos de Maig i Enamorats. Després d’uns anys de precarietat, no serà fins els anys 50 que es decideix construir-hi un gran bloc d’habitatges amb les galeries ocupant la planta baixa de gairebé tota l’illa, obres que no acabaran del tot fins l’any 1968, amb un laberíntic entramat de passadissos que acullen comerços de tota mena, i que tot i no oferir cap tipus d’atracció ni oci (a banda d’algun bar) és l’exemple més paradigmàtic d’un món dins d’un món. Malgrat que als Encants Nous no podem parlar pròpiament de galeries fins aquesta data, hem volgut situar la seva història abans de la guerra per oferir el contrast entre les galeries burgeses i la iniciativa popular dels Encants, i poder-nos situar en el segon gran període de la vida de les galeries comercials barcelonines.
Les galeries comercials durant la postguerra i la fi de la dictadura
Acabada la guerra, les galeries comercials van representar una de les propostes per retornar l’activitat i la normalitat a una ciutat molt castigada pel conflicte. Amb l’Avinguda de la Llum podem parlar de les primeres galeries comercials tal i com les entenem avui, com a conjunt de d’establiments i comerços de caràcter popular, i seran les que donaran el tret de sortida a l’aparició de noves propostes al llarg de les dècades entre 1940 i 1960 que, depenent de la seva situació, aspiraran al caràcter burgès de les del segle XIX.

L’Avinguda de la Llum la dècada de 1950

Avinguda de la Llum (1940-1999)
Com ja vam explicar a Bereshit, la idea original era construir una ciutat subterrània (la Ciutat de la Llum) des de la rambla de Catalunya fins a la plaça d’Urquinaona, aprofitant les instal·lacions subterrànies de l’estació de Barcelona (plaça de Catalunya), inici i final dels Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, que s’havia inaugurat amb motiu de l’Exposició Internacional de Barcelona de 1929.
Al final, aquella galeria comercial es va quedar en només 175 metres de passadís, on al llarg dels temps els negocis (hi va haver seixanta-cinc locals) van anar canviant, però en la memòria popular hi ha quedat el cinema Avenida de la Luz (1943-1992), que en els seus anys daurats havia projectat pel·lícules infantils i va acabar convertit en una sala X on s’exhibien pel·lícules pornogràfiques; els billars; la taverna de Montroy-Pedro Masana; les neules i galetes Pampers, que aromatitzaven tota l’avinguda; la Granja Royal (la casa dels dònuts); el Colmado Fortuny; la Bomboneria Cataluña; o el local del dibuixant BON.

Cinema Avenida de la Luz, 1943

Va néixer com un espai brillant que contrastava amb la grisor dels carrers de Barcelona, tot just un any després d’acabada la guerra. Però per molta llum que acompanyés el nom, ve al cap aquella imatge grisa de les parets i les columnes; els locals de maquinària de teixir, màquines d’escriure, el local de la Singer de màquines de cosir, l’armeria Beristáin, les taquilles d’apostes del canòdrom Avenida, l’oficina de col·locació de noies per al servei domèstic… Amb els anys l’avinguda va agafar aspecte de cementiri (una de les botigues era de làpides); cinema, billars i lavabos eren les catacumbes on anar a buscar plaer sexual ràpid i anònim. Consigna de maletes, dutxes, bugaderia, perruqueria. Rodamons. Les estacions antigues de tren tenien més aspecte de punt d’arribada que de sortida.
A partir de la dècada de 1970 va començar el seu declivi més pronunciat. L’enderrocament, l’any 1999, de la major part dels edificis d’aquella illa per aixecar-hi el centre comercial El Triangle va significar la mort de l’Avinguda de la Llum, les columnes de la qual encara es poden veure avui, integrades en la botiga de perfums Sephora, i en el vestíbul de les entrades dels carrers de Balmes i Bergara. La planta baixa del complex comercial de El Triangle (1998) també es podrien considerar unes galeries, integrades en un centre comercial més gran.

Tríptic de les Galeries Maldà Arxiu Municipal Contemporani de Barcelona

Galeries Maldà (1942)
Projectades per l’arquitecte Josep Maria Sagnier, es van construir durant la primera postguerra en el jardins del palau de Rafael d’Amat i de Cortada, baró de Maldà, original del segle XVII. Amb entrada per la plaça i el carrer del Pi i pel carrer de Portaferrissa, són les galeries comercials més antigues que continuen en actiu, malgrat el tancament de molts del negocis antics.
Com en el cas de l’Avinguda de la Llum, en un antic saló del palau, a més de bar, el 4 de desembre de 1945 s’hi va inaugurar el cinema Maldà, que continua en cartellera, i el 1980 una de les sales del palau va ser convertida en l’espai teatral Círcol Maldà, com ja ho havia fet el Baró de Malda l’any 1799. Abans de ser cinema, l’antic saló havia estat un teatre de titelles.

Cinema Maldà, el 1980 Arxiu Jaume Figueras

         
Durant una reforma del cinema, l’any 2006, darrera de la pantalla va aparèixer una fornícula entre d’altres restes d’una antiga capella construïda durant la Guerra Civil per l’Asociación de Mujeres Patriotas Vascas. Tenia una cabuda d’unes set-centes persones i s’hi celebraven misses i celebracions religioses clandestines, com expliquen Albert Manent i Josep Raventós a L’Església clandestina a Catalunya durant la Guerra Civil (1936-1939).

Magda Pla al taulell de la Policlínica de bebès

La botiga més emblemàtica de les Galeries Maldà és la Policlínica de Bebès (local 52). Inaugurada l’any 1946 per Maria Rigol, ha estat fins fa poc l’únic taller de reparació de nines que quedava a Barcelona. Quan es va inaugurar el local, hi havia altres negocis com aquest, com la Clínica de Nines del carrer del Clot, 101, dels pares de l’escriptor Estanislau Torres, i la Clínica de Bebés del carrer de la Tapineria, 6 (al carrer del Bisbe, 3, fins 1929). La competència, però, va durar poc perquè la clínica de Tapineria va tancar tres anys més tard, el 1949.

Anunci de la Clínica de Bebés del carrer del Bisbe, 3 (1927)

Maria Rigol va morir el 2014 amb 97 anys i des d’aleshores va portar el negoci tota sola la seva filla, Magda Pla, que a més de fer de cirurgiana es dedicava també a la confecció de vestits a mida per a les nines.

Galeries Maldà la dècada de 1940

Galerías Conde (ca. 1945-1989)
Cap a mitjan de la dècada de 1940 es van inaugurar les Galerías Conde al carre Nou de la Rambla, 60 (aleshores Conde del Asalto), amb entrada també pel carrer del Marquès de Barberà). Van ser potser les galeries comercials amb un públic més populars, sobretot pel barri on eren situades, l’antic Districte 5è, convertit en Xino després de la desaparició del barri de les Drassanes. A diferència de les galeries més cèntriques, a les Conde s’hi aplegaven botigues que si no eren de primera necessitat tampoc eren d’articles de luxe o de complements. El que les feia atractives era, precisament, el que hem explicat més amunt: aquesta mena d’il·lusió de veure aplegats en un laberint negocis diversos. Si preguntes als veïns, recorden la cafeteria, la papereria on la canalla comprava i canviava cromos, l’ocelleria que hi donava el toc exòtic, les botigues de novetats i gèneres de punt, i la perruqueria. Però, sobretot, el patge dels Reis d’Orient i, com no podia faltar, una atracció: els Miralls Màgics que distorsionaven el cos, com els de les Atraccions Apolo, i que servien de reclam tant dels nens i nenes com dels pares, i il·lustren perfectament el component simbòlic de les galeries.
A finals dels anys 80, quan l’edifici es va enderrocar, les galeries vivien en plena decadència amb gairebé tots els locals tancats.

El saló de te i la font del Palau Samà de la Galeria Condal

Galeria Condal (1946-2016)
Situada en el número 11 del passeig de Gràcia, la Galeria Condal neix, entre 1946 y 1949, del projecte dissenyat per l’arquitecte Lluís Bonet Garí, amb influència de l’Escola de Chicago, per encàrrec del Banco Vitalicio de España -avui grup Generali-, propietari de l’edifici. El 1990 va passar a dir-se Condal Corner.
A més del vestíbul d’entrada al banc, la galeria tenia 22 locals per a botigues, un saló de te (1951-1990) -que va mantenir fins el darrer dia la distinció de les cafeteries burgeses- i una petita i selecta sala d’espectacles per a poc més de quatre-cents espectador, concebuda com a cinema i per a concerts. El cinema Galería Condal va ser inaugurat el 13 de desembre de 1946, abans que fossin acabades les obres de l’edifici, i va tancar el 13 d’abril de 1986 després d’uns anys de degradació tant de la sala com de la programació, que va acabar oferint pel·lícules catalogades « S ».
L’edifici es va construir després d’enderrocar el Palau Samà, que ocupava aquesta cantonada del passeig de Gràcia amb la Gran Via des de finals de la dècada de 1860. Del palau només va sobreviure la font de marbre dels jardins, que va ser ubicada en el centre de la lluerna que il·luminava la galeria. Tot esperant una nova ubicació, la font va ser desmuntada el 2016 després d’unes reformes que van mutilar la galeria en desconnectar les dues entrades.
Galeríes Santa Caterina (1946-final dels 80)
Inaugurades com a Galerías Santa Catalina, eren conegudes popularment com a Encants de Santa Caterina. Estaven situades entre els barris de Sant Pere i de Santa Catarina, amb entrada pels carrers de Gombau, 12, i Fonollar, 7, en l’anomenat Pas Fonollar-Gombau, en una galeria que es va cobrir aprofitant els esvorancs produïts pels bombardeigs de l’aviació italiana durant la Guerra Civil. Van ser unes galeries eminentment populars, com les Conde del carrer Nou de la Rambla, també de la mateixa època. La novetat i el fet de ser un passatge per on circular lliurament les feia molt atractives, i el fet d’aplegar comerços diversos en un únic espai li donava caràcter de modernitat en uns barris on el teixit comercial entre els mercats del Born i de Santa Caterina era històricament molt ampli.
Entre diversos comerços, hi havia dues perruqueries, un podòleg, un sabater i una botiga de joguines i un altra de llaminadures que atreien la canalla del barri, acostumada a jugar al carrer. De cop, aquell espai de joc obert per les bombes i ara convertit en passatge els oferia un nou paisatge al seu imaginari. També hi havia a les galeries un dispensari i un practicant que va posar injeccions i va foradar orelles als veïns de tot el barri.
Les Galeries Santa Caterina van tancar a final de la dècada de 1980, quan es va iniciar el PERI que transformaria el barri amb la destrucció de l’entramat de carrers medievals i de molts edificis amb elements gòtics i barrocs.

Façana del cinema i galeries Colon, a la dècada de 1990

Galeries Colon (1946- 1972) i Galeries del Carme (1972-ca. 1990)

Les Galeries Colon es van instal·lar aprofitant l’edifici del cinema Colon (1923-1946) del carrer de l’Arc del Teatre, 58, amb accés també pel número 16 del carrer de l’Om, en ple nucli original del Barri Xino, desplaçat després de la Guerra Civil per sobre del carrer Nou a causa, sobretot, dels efectes dels bombardeigs.

El que va ser un dels cinemes més grans de Barcelona (1.500 localitats), després de la guerra va ser utilitzat pel règim franquista per fer-hi actes diversos, com bateigs col·lectius de nens del Barri Xino o exercicis espirituals del Districte Vè, fins que la degradació i la pobresa que dominaven el barri i l’entorn del Paral·lel van convertir-lo en un dels locals d’exhibició de cinema més marginals de la ciutat. Roberto Lahuerta Melero, a Barcelona tuvo cines de barrio, recull testimonis d’un Colon ple de rates i on el comerç sexual superava l’espectacle de la pantalla.

Les galeries comercials funcionaven com un mercat popular de dos pisos amb parades de queviures, bar, quiosc i serveis de tota mena, que omplia el buit que havia deixat el mercat a l’aire lliure del Portal de Santa Madrona i carrers adjacents, actiu fins l’any 1950, en què és traslladat a l’illa formada pel Paral·lel, passeig de Colom i Carrera amb el nom de Mare de Déu del Carme. Aquest nou mercat tanca l’any 1972 al mateix temps que les Galeries Colon, i s’obren les Galeries Carme al carrer del Cid, entre els carrers de Ramon Berenguer el Vell i Om, amb accés també pel carrer de l’Arc del Teatre. Les noves galeries i mercat tanquen cap a l’any 2000.

De les Galeries Colon queda la façana del cinema, integrada en l’hotel Acta Mimic, inaugurat el juliol de l’any 2010.

Galeries del Poblenou (dècada de 1950- finals dècada de 1970)

Situades en el número 180 del carrer de Pujades, al costat del Centre Moral i Cultural del Poblenou, « les galeries », com les anomenaven els veïns, tenien dues entrades que s’unien en l’interior en forma d’U, en el mateix lloc on havia l’accés a l’escala de veïns.

Feia les funcions d’un petit mercat, amb carnisseria, cansaladeria i peixateria, però també amb botigues de roba i una jogueteria, que durant les festes de Nadal i Reis muntaven la parada al carrer i exposaven les joguines més voluminoses directament sobre la vorera convertint-les en un espectacle molt llaminer per a les criatures. Ens explica Juanjo Caudet, veí de la Rambla del Poblenou, que durant les vigílies de Reis de 1963, mentre la seva mare comprava a les galeries, va agafar un carretó de fusta de l’exposició pensant que no era de ningú i que se’l podia quedar. El disgust va ser tan gran quan li van dir que l’havia de tornar, que li van acabar comprant malgrat que no eren temps per fer una despesa tan gran. L’amo de la jogueteria tenia bon ull comercial.

Les Galerias Universidad, l’any 1957  Arxiu de La Vanguardia

        
Galerías Universidad (1954-1977)
Situades en el número 3 de la plaça Universitat, les Galerías Universidad van ocupar l’espai deixat pel Salón Tirolés (1950-1954), una sala de varietats popular que oferia revista, ball i màgia, i que va durar pocs anys.
Dissenyades per Domingo Serra, van ser inaugurades el 21 de desembre de 1954. Disposaven de dos nivells; la planta baixa aplegava una trentena de locals, amb una cafeteria i una oficina de loteria i d’Apuestas Mutuas Deportivo Benéficas a l’entrada més propera a la ronda de Sant Antoni. Al fons del local, una font lluminosa decorava l’espai i a través d’una escala de marbre s’accedia al nivell superior, on es feien exhibicions de moda i artesania, i on, l’any 1955, es va inaugurar una sala de projeccions que oferia gratuïtament documentals i filmets publicitaris. A mitjans de la dècada de 1970, les galeries van tancar i l’immoble va ser adquirit per Finques Forcadell, que hi va construir la seva seu.
Galerías Olimpia (1955)
Situades en el xamfrà de la ronda de Sant Pau amb el carrer d’Aldana, on va haver el Teatre Circ Olympia (1924-1947), van ser inaugurades a mitjans de la dècada de 1950 en un solar que va ser lloc d’estada de circs ambulants fins que no s’hi va construir el nou immoble, compartint espai amb el descampat de l’altra vorera de la ronda, l’actual plaça de Josep Maria Folch i Torres, construïda on va haver la presó de Reina Amàlia(1839-1936) i anteriorment el convent de Sant Vicenç de Paül, construït el 1833 i desamortitzat i incendiat només dos anys després. La presó de Reina Amàlia, que acollia dones, nens i homes (només per a dones a partir de 1904, quan es va inaugurar la Model), va ser, a més de lloc de reclusió i d’execucions públiques a garrot, una de les institucions repressives més infames de la ciutat. Tant és així que, el 1936, va ser enderrocada amb l’ajut dels ciutadans com si fos la presa de la Bastilla.

El Teatre Circ Olympia el Dia de la Fe de la Falange 29 d’octubre de 1944. Pérez Rozas (AFB)

        
El Teatre Circ Olympia va ser un dels teatres més grans no només de Barcelona, sinó de tot l’Estat. A les 3.000 localitats s’hi sumava una pista que ocupava part de la platea davant de l’escenari i que tant podia fer-se servir com a pista de circ com de piscina per a espectacles aquàtics. Fins no fa gaire temps, les restes de les gàbies dels animals del circ es podien en el subsòl d’un garatge proper.
Pel que fa a les galeries, a partir dels anys 90 van patir un progressiu abandonament que arriba fins avui, malgrat l’ús esporàdics com a mercat de roba i objectes vintage, i l’obertura de negocis relacionats bàsicament amb la música.
Galerías La Equitativa (1955-ca. 1965)
Com ens explica Barcelofília, l’any 1955 s’inaugura en el passeig de Gràcia, 44, cantonada amb Consell de Cent la seu de l’entitat d’assegurances i riscos La Equitativa-Fundación Rosillo, que fins aleshores havia tingut les seves oficines a la Via Laietana, 54.
L’edifici, projectat per l’arquitecte Francesc Joan Barba Corsini, contemplava unes galeries comercials amb locals distribuïts en quatre nivells (soterrani, planta baixa, altell i primer pis). Entre els comerços i entitats que es van instal·lar a la planta baixa hi havia la companyia aèria italiana LAI, una oficina de turisme italiana, la botiga d’electrodomèstics Georgia, la de moda Giménez y Simorra, la Galería Belarte (1962) i la cafeteria restaurant Milan (1955-1971), que passava per ser un dels més moderns de la ciutat.
A partir de gener de 1956 són ocupats l’altell i la primera planta amb l’ampliació del Milan, una agència de viatges i la perruqueria femenina Capri, entre d’altres negocis, però el concepte de galeria comercial es va anar diluint a favor dels negocis amb accés directe des del carrer.

Galerías Astoria, el 1958 Foto: Joan Miquel-Quintilla Barcelona Foto Antic

Galerías Astòria (1955-1968)
Les Galerías Astoria van ser inaugurades el dia 15 de desembre de 1955 en el número 133 de la Rambla, amb entrada i sortida també pel carrer Xuclà. Van ser construïdes sobre una part del solar dels antics magatzems El Siglo(1881-1932), que van acabar consumits pel foc d’un incendi pel Nadal de 1932. La desaparició dels magatzems va permetre obrir el carrer del Pintor Fortuny fins a la Rambla i durant més de vint anys aquell solar es va fer servir durant anys com a espai d’oci de teatres ambulants, circ i barraques de fira, fins que no es va obrir el carrer del Pintor Fortuny.
El promotor de les galeries va ser Sánchez Egea aprofitant l’eufòria econòmica un cop acabada l’autarquia i la moda d’aquesta mena de comerços. El negoci no va funcionar tan bé com s’esperava, i a partir del 19 de desembre de 1959 una part de les galeries van ser adquirides per la família Amat i convertides en el Superservis, un dels primers supermercats de la ciutat, fins el tancament de les galeries, el 1968, que serien convertides definitivament en supermercat, primer Simago, el 1969, i més tard Carrefour.

Les galeries i l’hotel Manila, el 1957, des del carrer Pintor Fortuny

Galerías i Hotel Manila (1957-1991)
Dos anys després de la construcció de les Galerías Astoria es va construir l’Hotel Manila just al costat, fent cantonada amb el carrer del Pintor Fortuny i ocupant la resta del solar dels magatzems El Siglo. Amb doble entrada per la Rambla i Pintor Fortuny, s’accedia a la recepció de l’hotel per una galeria comercial amb botigues de luxe. L’any 1991 va canviar la propietat del negoci, el Manila es va convertir en Le Méridien i les galeries van desaparèixer convertides en part de la recepció.

Passatge Arcàdia

               
Passatge Arcàdia (1957)
El passatge Arcàdia va ser construït com a passadís d’unió del carrer de Tuset, 14-16, amb el de Balmes, 179, projectat per l’arquitecte Sebastià Bonet i Ayet entre 1956 i 1960. A l’edifici del costat de l’entrada de Tuset s’hi va inaugurar, el 1957, el cinema Arcadia (1957-1998), que acabaria donant nom oficiós al passatge. L’Arcadia va ser el segon cinema de Barcelona amb categoria d’art i assaig després del Publi del passeig de Gràcia, aquelles sales que ens van permetre accedir a una modernitat (a voltes estrany) que no era permesa a les pantalles comercials.
A l’interior hi va haver el bar Stork Club (avui Arkadia Newage), que va ser un més dels pols d’atracció d’aquella Gauche Divine que freqüentava el barri, com els fotògrafs Colita i Xavier Miserachs, el director de cinema Joaquim Jordà, o Oriol Regàs, que va ser aquí on va gestar la idea d’obrir Bocaccio (3).
Amb alts i baixos, com totes les galeries comercials d’aquesta època, conserva encara, entre una perruqueria, un despatx de loteria i un quiosc de premsa, alguns dels negocis dels anys seixanta, com la xarcuteria Aragón, tota una curiositat en aquest entorn i aquesta barriada on són tan poc habituals els comerços tradicionals. També hi sobreviu la galeria d’art Carmen Sallent o la sastreria de Jaume Balart, ara regentada pel seu fill, que entre peces de roba i maniquins exposa pintures i dibuixos de Xavier Cugat, client i amic del sastre. La botiga de col·leccionisme d’en Joan Ginjoan omple el passatge d’un encant antic amb les vitrines on exposa postals, sifons i ampolles de refrescos pirografiades que ens porten a una antiguitat prou recent com per fer-nos còmplices.

El carrer de la Dona d’Horta, on avui hi ha les Galeries Horta

Galeries Horta (1959)
Les Galeries Horta tenen entrada per la plaça d’Eivissa, 6, i el carrer Tajo, i formen part de la planta baixa d’un edifici construït per una caixa d’estalvis. Remodelades, continuen en actiu i amb bona salut perquè es troben en el cor comercial i històric d’Horta. Segueixen en part el traçat de l’antic carrer de la Dona, que unia el centre de la població amb el barri de la Clota. La construcció de l’edifici i les galeries a finals de la dècada de 1950 van canviar definitivament aquell paisatge rural de casetes, pous i el taller de carros d’en Cebrià Riera.

El carrer de les Dones d’Horta, on avui hi ha les Galeries Horta (1953) Emili Reguart (Arxiu Municipal del Districte d’Horta-Guinardó)

El carrer de les Dones d’Horta, on avui hi ha les Galeries Horta (1926) Francesc de P. Ponti (Arxiu Municipal del Districte d’Horta-Guinardó)

Com ens explica la Carme Martín, en Cebrià, a més de carreter, exercia de curandero, seguint la tradició de les velles remeieres que encara vam conèixer carretejant herbes de la muntanya fins els anys 60. Ell, però, es feia dir “Doctor en Botànica”.
Galerías Jaime I (1967)
Amb entrada pel carrer de la República Argentina, 267-269, i el passeig de Sant Gervasi, 80, les Galerías Jaime I van ser inaugurades l’any 1967. Entre d’altres locals, hi havia un sabater, pastisseria i forn, una botiga de gèneres de punt i merceria, una de duplicats de claus i una rellotgeria, que és l’única botiga que sobreviu perquè la resta de l’espai ha estat ocupat per un supermercat.
Seguin la pauta d’altres galeries, hi va haver el cinema de reestrena Jaime I, inaugurat el mateix any que les galeries i clausurat el 9 d’agost de 1981. A la sala s’hi accedia baixant unes escales i a l’avantsala hi havia un bar. L’any 1984 va ser desmantellat i les butaques van anar a parar a la sala del teatre Artenbrut (1993-2005), del barri de Gràcia. Del cinema només sobreviu el rètol de ferro forjat, catalanitzat com a Jaume I.
 
Drugstore Passeig de Gràcia (1967-1992)
El mes de juny de 1967 s’inaugurava el Drugstore del passeig de Gràcia, 71, el primer dels quatre que hi va haver a Barcelona. Tot i que mantenia els principis bàsics dels passatges i les galeries comercials integrats en un edifici, el seu horari s’allargava fins a altes hores de la matinada i estaven pensat per al públic noctàmbul que volia trobar un lloc on fer una copa després de sortir dels espectacles nocturns o que volia allargar la nit, però també com a espai on era possible comprar qualsevol article de necessitat fora dels horaris estàndard.

Drugstore Passeig de Gràcia

Com ens explica Barcelofília, a la inauguració, que va aplegar a la plana major de la intel·lectualitat barcelonina del moment, hi van ser Salvador Dalí i l’actor George Hamilton. El local, seguint l’itinerari d’entrada des del passeig de Gràcia, presentava en primer lloc la barra de la cafeteria, després seguia una sèrie de botigues -les de moda hi van tenir molta tirada en els primers anys-, una llibreria amb les parets de vidre de format no gaire gran però molt atapeïda de llibres, un bar restaurant amb un altell i al fons una botiga de queviures, conserves, licors i vins, on hi havia una porta que donava al passatge Domingo.

Cartell del Drugstore David (1969)

Galeries i Drugstore David (1969)
La història de les Galeries David del carrer Tuset, 19, estan associades l’antiga fàbrica de cotxes David, que va ser inaugurada l’any 1931 al carrer d’Aribau, 230-240. El 1942, una vegada acabada la Guerra Civil, es va començar a parcel·lar l’edifici per a petites indústries, magatzems i oficines, i els clients podien accedir per una rampa a cadascuna de les plantes amb el seu propi vehicle.A partir de 1958, l’empresa David va incorporar serveis automobilístics i va conformar l’edifici com un espai integral d’aparcament i pupil·latge de vehicles amb estació de servei inclosa, situada a la segona planta de l’edifici.
L’any 1964 es va ampliar amb la finca de Tuset, 19, i entre 1967 i 1969 es van inaugurar una terrassa i les Galeries David. Aprofitant l’esplendor que el carrer Tuset va adquirir durant els anys d’aquella primera modernitat que girava. sobretot, al voltant dels fills de casa bona i de la Gauche Divine, el 20 d’octubre de 1973 es van remodelar, es va fer un accés per la Travessera de Gràcia i es van passar a dir Drugstore David, apuntant-se a l’èxit del local del passeig de Gràcia. Amb els anys, les galeries han anat canviat i adaptant-se, i per no apartar-se de l’oci que acompanya aquestes instal·lacions comercials, hi inclou un gimnàs.
El mes d’abril de 2016, durant unes obres a la planta baixa de l’edifici David, per l’entrada del carrer d’Aribau, hi van aparèixer un centenar de cadàvers. No se’n coneix l’origen, però no sembla que sigui una necròpolis, sinó un enterrament secundari, i que els cossos hi fossin traslladats per raons que encara es desconeixen (vegeu La necròpolis de Tuset Street).
Drugstore Liceo (1972-1982)
El dia 16 de setembre de 1972 obria portes el tercer drugstore de la ciutat, a la part baixa de la Rambla, al costat del Teatre del Liceu.
El local disposava de planta baixa, primer pis i soterrani, on es podien trobar les botigues i els productes habituals d’aquesta mena de galeries comercials: bars i cafeteries, quiosc, perfumeria, boutiques, discos, llibreria, vins i licors, joguines i articles de regal, estanc i, fins i tot, una xarcuteria.
La diferència amb els altres drugstores va ser, precisament, el seu emplaçament. Si bé la Rambla propiciava la clientela habitual d’aquest locals, a partir de la matinada es convertia en reclam de prostitutes, delinqüents i drogoaddictes, i la confluència de tot plegat generava problemes i baralles constants.
Drug Blau (1973-1978)
Situat en el número 33 de la plaça de Lesseps, al capdamunt del Príncep d’Astúries, antiga Riera de Cassoles, nom que es reivindica per a la frontera natural dels barris i antics municipis de Gràcia i Sant Gervasi.
El Drug Blau ocupava la planta baixa d’un peculiar edifici de color blau, i oferia restaurant self-service dia i nit, boutiques de roba, perfumeria, floristeria i complements, llibreria, discos, una perruqueria unisex i un local de jocs recreatius.
De la dictadura als centres comercials

El Mercadillo de Portaferrissa (2002)

El Mercadillo (1975)
Sucursal de l’antic Mercadillo de Balmes, que cantonada amb Sant Hermenegild, no està situat exactament en un passatge, sinó en el vestíbul de la Casa Martí i Fàbregas del carrer de Portaferrissa, 17, un palau del segle XVIII, reformat per Francesc Batlle però projectat per Garriga i Roca l’any 1864. Conegut popularment com “El Camell”, aplega botigues de roba, complements i articles de regal, i un bar que ocupa el jardí elevat d’estil renaixentista original de la finca. Neix com a una forma alternativa de comerç, que triomfa entre la joventut, sobretot per l’oferta de productes artesans i per una nova manera de relacionar-se i entendre el consum.
La Pedrera (ca. 1975-1979)
Durant la segona meitat de la dècada de 1970 els locals dels baixos de la Casa Milà, del passeig de Gràcia, va acollir unes galeries comercials amb botigues de roba i complements, algunes d’elles de moda eivissenca i ad lib, tant de moda en aquells anys.
Bulevard Rosa (1978)
Inaugurat el 14 de desembre de 1978, ocupa els passadissos interiors de l’illa delimitada pel passeig de Gràcia, Aragó, rambla de Catalunya, València. És hereu del Salón Rosa (1932-1974) del passeig de Gràcia, 55, un dels llocs de trobada de l’alta societat i local de referència per a una part de la generació de la postguerra. El Bulevard implicarà una nova modernitat allunyada del reducte hippy del Mercadillo, al posar a l’abast de la joventut el concepte de roba de “marca” lluny dels preus prohibitius de les botigues selectes del passeig de Gràcia. L’èxit de la iniciativa va fer que s’obrissin dues sucursals més a la Diagonal, en els números 474 (en el nou edifici Windsor) i 609-615, al costat del carrer Joan Güell.

El Publi Cinema el dia de l’estrena de Repulsión de Polanski

Fins el 2005, en el baixos del Bulevard hi va haver els cinemes Publi 1 i 2, inaugurats el 1976 substituint el Publi Cinema inaugurat el 1932, que va ser la primera sala d’art i assaig amb la projecció, un març de 1967, de Sueños, d’Ingmar Bergman.
Pedralbes Center (1989), a l’edifici El Dau de Diagonal, Joan Güell, Europa; Via Wagner(15 de novembre de 1985-1993), a l’illa delimitada per Diagonal-Beethoven-Bori i Fontestà i Ganduxer al voltant de la plaça Wagner; i Galeries Avenida (1985-2006), al capdamunt de la rambla de Catalunya, són tres casos nascuts com a conseqüència de l’èxit del Bulevard Rosa, unes amb més fortuna que d’altres, i serveixen d’exemple a una llarga llista de galeries comercials de barri que han anat naixent i morint pel camí des dels anys 80. La nòmina és llarga i només n’apuntarem els noms perquè no aporten res de nou al concepte de galeria comercial:

Diagonal Center (les Corts), Argentina Center (Gràcia), Galeria Sarrià (Sarrià), Nou Boulevard (les Corts), Galeries Virrei (Santa Eulàlia de Vilapicina), Urgell Center (el Ninot – Esquerra de l’Eixample), Gralla Hall (Gòtic – Ciutat Vella), Galeria Turó (Sant Gervasi-Galvany), Centre Comercial Diagonal-Montseny, Centre Comercial Maragall (Guinardó), Galeries de la Mercè (Santa Eulàlia de Vilapicina – Turó de la Peira), Galeries Mistral (Sant Antoni), Galeria Comercial Numància (les Corts), Galeries Roma (Esquerra de l’Eixample), Galeries Varsòvia (Guinardó), Passatge Rambla-Vila de Madrid (Gòtic – Ciutat Vella), Galeries Comercials Berlín (les Corts), Galeries Versalles (el Poblet – Sagrada Família), Galeries Comercials Sant Medir (la Bordeta), Galeries Urgell…

 

Centre Comercial Gran Via – Galeries Diputació (1982)

Hem deixat per al final el Centre Comercial Gran Via, de la Gran Via de les Corts Catalanes, 691-695, al barri de Fort Pienc, per explicar una anècdota i arribar a l’epíleg d’aquest article. Aquestes galeries comercials, que apleguen botigues de tota mena, bar mercat, comparteixen nom amb el centre comercial Gran Via 2 de l’Hospitalet de Llobregat. Heus aquí l’origen d’aquest “2”, diferenciació que no evita que a les galeries de Fort Pienc rebin constantment trucades de clients que les confonen.
Epíleg… o no
Amb la fi de la dictadura comença una nova etapa per a les galeries comercials, que tindrà el seu màxim exponent en el Bulevard Rosa i que ens portarà directament cap a una nova manera d’entendre les galeries comercials, ja no com a passatges o part d’un edifici, sinó com a centres autònoms, petites ciutats on es possible trobar-hi tot tipus de botiga i de servei, bar, restaurants, multicinemes, atraccions infantils i múltiples formes d’oci, amb la finalitat no només de captar clients, sinó oferint la possibilitat de passar-hi el dia sencer com en un parc d’atraccions del consum. El Triangle, Maremàgnum, Centre de la Vila, Glòries Centre, L’Illa, Diagonal Mar, Gran Via 2, Les Arenes, La Maquinista o Heron City són alguns d’aquest centre comercials que a més de productes de consum tenen una plaça central, una mena d’àgora que s’ha convertit en lloc de trobada, socialització i intercanvi. Sens dubte, podríem fer valoracions de tota mena tant pel que fa als hàbits de consum com a la forma de relacionar-se. Però això és una altra història.

 

*
Notes
1. Buck-Morss, B. Dialéctica de la mirada. Walter Benjamin y el projecto de los pasajes. Barcelona: Visor, 1995.
2. Cirlot, Juan Eduardo. Ferias y atracciones. Barcelona: Argos, 1950.
3. Xavier Theros, « Una Arcàdia burgesa »Ara.

 

Manuel Delgado, « Àgora i simulacre en els nous centres comercials », Revista d’etnologia de Catalunya, 1998, núm. 12.
Aquest article forma part del treball de recerca per a un reportatge de Betevé sobre les galeries comercials de Barcelona. 
Agraïments
Jaume Almirall, Cristina Aparicio i Antonio Gascón (Taller d’Història del Clot-Camp de l’Arpa), Magda Pla, Xavier Theros, Carmen Giménez, Toni Oller, Marc Piquer, Carme Martín, Carme Ferrer, Marisa Masip, Andrés Paredes, Marcel Albet, Francisco Arauz, Jorge Álvarez, Miquel F. Pacha, Valentí Pons Toujouse, Carme Grandas, José Carnero; Montse Mora, Francisco Pitarch i Paco Pamies, veïns dels barris de Sant Pere i Santa Caterina; els blogs Barcelofília i Passió per Barcelona; l’empresa David SA; i els veïns del carrer Nou de la Rambla i voltants, i dels barris d’Horta i Gràcia.
Aquest article, ampliat, i molts d’altres sobre la història urbana
de la ciutat de Barcelona el podeu trobar en el meu darrer llibre
Barcelona. Anatomia històrica de la ciutat (Viena Edicions, 2018)

[Font: enarchenhologos.blogspot.com]

J’ai vu, il y a quelques jours, sur Arte Peppermint frappé, un film espagnol réalisé par Carlos Saura en 1967. Il avait obtenu l’ours d’argent du meilleur réalisateur au festival de Berlin en 1968 et devait être présenté au festival de Cannes en mai 1968. Celui-ci fut interrompu, suite aux événements.

Je me souviens de l’avoir vu à Madrid en 1969. J’avais beaucoup oublié les détails de l’histoire.

Résumé : Julián (José Luis López Vázquez) est radiologue dans une clinique de Cuenca. Il est assisté d’Ana (Geraldine Chaplin), une infirmière brune et timide. Il est invité chez un de ses amis d’enfance, Pablo, un aventurier affairiste qui revient d’Afrique (Alfredo Mayo). Il vient de se marier avec Elena, belle jeune femme blonde (Geraldine Chaplin). Pablo lui sert son cocktail favori, un peppermint frappé. Lorsque Elena apparaît, Julián croit reconnaître en elle une mystérieuse femme qu’il a vue jouer du tambour lors de la Semaine sainte à Calanda. Elle affirme qu’elle ne l’a jamais vu et qu’elle n’est jamais allée à Calanda. Attiré par elle, il fait tout pour la séduire. Frustré, il se reporte sur Ana, son assistante, qui est amoureuse de lui. Il la fait se vêtir, se maquiller, bouger comme Elena. Celle-ci raconte tout à son mari. Lors d’une soirée, ils lui offrent un tambour et récitent un poème d’Antonio Machado pour se moquer de lui. Julián invite le couple dans sa maison de campagne, verse un poison dans le peppermint frappé qu’il leur fait boire. Il place les corps dans leur voiture qu’il pousse dans un précipice. De retour à la maison de campagne, il trouve Ana, vêtue comme la femme de Calanda. Elle a compris ce qui s’est passé.

Le film est dédié à Luis Buñuel. Les tambours de Calanda (Aragon) font référence au metteur en scène aragonais puisqu’il s’agit de sa ville natale. On les entend dès L’Âge d’or (1930). Peppermint frappé a été tourné à Cuenca (Castilla-La Mancha) où a vécu et est mort le frère de Carlos Saura, le grand peintre Antonio Saura (1930-1998). On voit justement son tableau Brigitte Bardot quand les trois personnages visitent le Museo de Arte Abstracto Español de cette ville.

On pense à Belle de jour de Buñuel, à Vertigo d’Alfred Hitchcock, à Blow-up d’Antonioni, à Cul-de-sac de Polanski. Un peu trop de références, peut-être. On entend aussi la magnifique musique du Misteri d’Elx (seconde moitié du XV ème siècle).

José Luis López Vázquez (1922-2009) et Alfredo Mayo (1911-1985) étaient des acteurs de théâtre et de cinéma très célèbres à l’époque franquiste.

Geraldine Chaplin et José Luis López Vázquez. Cuenca, Casas colgadas (maisons suspendues) du XIV ème siècle qui surplombent la paroi rocheuse des gorges du fleuve Huécar.

Elena lit une première fois le poème Yo voy soñando caminos d’Antonio Machado, que Julián sait par cœur. Elle le lit à nouveau avec son mari Pablo. Cela fait partie de l’ humiliation qui poussera Julián à commettre le double crime.

Poème déjà publié sur ce blog le 13 septembre 2019.

https://www.lesvraisvoyageurs.com/2019/09/13/edgar-morin-antonio-machado/

XI. Yo voy soñando caminos ( Antonio Machado )

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡ Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas !…
¿Adónde el camino irá ?

Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
– La tarde cayendo está -.
”En el corazón tenía
la espina de una pasión :
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.”

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir :
”Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
En el corazón clavada.”

Soledades (1899-1907)

Poema publicado por primera vez en 1906 en la revista Ateneo con el nombre de Ensueños.

XI

Je m’en vais rêvant par les chemins
du soir. Les collines
dorées, les pins verts,
les chênes poussiéreux! …
Où peut-il aller, ce chemin ?

Je m’en vais chantant, voyageur
Le long du sentier…
– Le jour s’incline lentement.
« Dedans mon cœur était clouée
l’épine d’une passion ;
Un jour j’ai pu me l’arracher:
Je ne sens plus mon cœur. »

Et toute la campagne un instant
demeure, muette et sombre,
pour méditer. Le vent retentit
dans les peupliers de la rivière.

Mais le soir s’obscurcit encore ;
et le chemin qui tourne, tourne,
et blanchit doucement,
se trouble et disparaît.

Mon chant recommence à pleurer:
« Épine pointue et dorée,
ah ! si je pouvais te sentir
dedans mon cœur clouée. »

Solitudes, Galeries et autres poèmes (1899-1907. Traduction Bernard Sesé. NRF Poésie/ Gallimard n°144. 1981.

Pierre Darmangeat a montré les analogies entre ce poème et une poésie de Juan Ramón Jiménez intitulée Tristeza dulce del campo du recueil Pastorales (1903-1905)

Tristeza dulce del campo (Juan Ramón Jiménez)

Tristeza dulce del campo.
La tarde viene cayendo.
De las praderas segadas
llega un suave olor a heno.

Los pinares se han dormido.
Sobre la colina, el cielo
es tiernamente violeta.
Canta un ruiseñor despierto.

Vengo detrás de una copla
que había por el sendero,
copla de llanto, aromada
con el olor de este tiempo;
copla que iba llorando
no sé qué cariño muerto,
de otras tardes de setiembre
que olieron también a heno.

Pastorales, 1903-05.

Segovia. Casa Museo Antonio Machado . Buste du poète, 1920 (Emiliano Barral 1896 -1936)

[Source : http://www.lesvraisvoyageurs.com]

A pesar dos seus fallos, a película de Régis Roinsard é entretida e unha acesa homenaxe a Agatha Christie

 

Escrito por EDUARDO GALÁN BRANCO

Agatha Christie escóndese en cada esquina das peripecias argumentais dos tradutores. E poderíase dicir que, xunto a Puñales por detrás, estamos ante un dos máis acesas homenaxes á obra da avoíña dos masacres que teñamos podido ver nos últimos anos.

Os tradutores conta a historia dun editor bébedo de poder ao que lle caeu nas mans o maior best seller literario da historia da edición. Xa se publicaron as dúas primeiras partes do thriller multimillonario, escrito por un autor anónimo cuxa identidade é pasto das investigacións de fieis fans. E, xa coa terceira entrega de ouro entre as uñas, o editor mefistofélico decide loitar contra a piratería e xuntar en réxime case esclavista, nun castelo francés illado -pertencente a un ruso súper rico que é fan da serie policial- a nove tradutores, para que a edición de Dédalo non caia en mans dos hackers.

Os nove «negros» -ou «negritos»- traducirán do francés simultaneamente, durante dous meses, sen falar con ninguén, sen móbiles, ben vixiados polos gardacostas rusos do dono da mansión. Pero, claro, os capítulos fíltranse de todos os xeitos. E, como non podía ser menos, tamén empezan a aparecer mortos nesa especie de «illa do Negro» en que se converteu a mansión.

A película non é brillante en absoluto e si un pouco tramposa. Pero resulta moi entretida. Os actores están mal dirixidos, pero ten graza a repartición, na práctica unha sorte de ONU por aquilo dos idiomas e o financiamento da coprodución. E, como adiantabamos, todo no filme son homenaxes. O pseudónimo do autor aclamado é Óscar Brach -o director dos tradutores declárase fan de Polanski e do seu guionista Gérard Brach-, a música da película remítenos á que fixo Bernard Herrmann para ¿Quen matou a Harry?, a máis cristiana das películas de Hitchcock . E, moi avanzada a acción, nun afortunado flashback de infancia, descubrimos que a vocación literaria do verdadeiro autor de Dedalus foi Asasinato no Orient Express.

Como en moitas historias de Agatha Christie, o tema principal dos tradutores é a traizón: a quen es, a quen che axudaron a ser o que es, a traizón ao pai e ata ao lector. Tampouco este punto está ben conseguido, pero, xa sabemos, que toda tradución é unha traizón.

«Os TRADUTORES»

[«LLES TRADUCTEURS»]

Francia-Bélxica-Italia- Reino Unido, 2019

Director: Régis Roinsard

Intérpretes: Lambert Wilson, Olga Kurylenko, Alex Lawther, Riccardo Scamarcio, Sidse Babett Knudsen, Eduardo Noriega, Patrick Bauchau, Maria Leite

Thriller. 105 minutos.

 

 

[Imaxe: MAGALI BRAGARD – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Le café, lieu de socialisation entre la synagogue, les institutions communautaires et l’espace privé domestique, a été, selon Shachar Pinsker, le vecteur de la modernité dans la culture juive. L’auteur montre que, du milieu du XIXe siècle à celui du XXe, le café a correspondu à la « route de la soie » de la modernité juive. Chemin faisant, d’Odessa à Tel Aviv-Jaffa, Pinsker livre une histoire culturelle du café en puisant ses sources dans un impressionnant répertoire de guides des villes de l’époque, de même que dans la littérature dans toutes les langues vernaculaires. Entre mythe et réalité, le café a contribué à la construction de l’imaginaire juif qui entoure les villes parcourues.

La rue Nalewski vers 1906

Shachar M. Pinsker, A Rich Brew. How Cafés Created Modern Jewish Culture [1]. New York University Press,  370 p., 22 $

Écrit par Sonia Combe

Si le rôle du café dans l’introduction de la modernité ne s’applique pas qu’à la culture juive, il est certain qu’il fut déterminant pour répandre la Haskala (les Lumières) dans les milieux juifs d’Europe centrale et orientale. L’absence des cafés parisiens dans le corpus des villes étudiées par Pinsker s’explique en raison du fait que Paris ne fut jamais une « ville juive », comparée à Odessa, Varsovie, Vienne, Berlin, New York et, enfin, Tel Aviv-Jaffa.

Pinsker s’inspire du concept de « route de la soie » (dû au géographe Ferdinand von Richthofen qui l’énonça en 1877 à propos du commerce avec la Chine) comme « métaphore spatiale » pour décrire l’interconnexion de la modernité avec les cafés qui se développent au cours de l’urbanisation de l’Europe de l’Est. Les Juifs auraient été immédiatement attirés par ce qu’ils appelaient « la taverne sans vin ». C’est dans cette institution, en laquelle Jürgen Habermas vit l’exemple-type de la sphère publique de la culture bourgeoise, qu’ils trouvèrent une alternative à la maison et aux centres communautaires. C’est dans ce lieu, où ils purent se mêler à des non-Juifs, que commença pour eux le processus d’intégration et d’acculturation. La presse juive, en yiddish, en hébreu ou dans l’idiome local, y naquit et y trouva ses lecteurs.

Odessa, « la ville du péché »

Pinsker démarre son tour d’horizon à Odessa, la ville des Luftmenschen décrits par Isaac Babel, qui ne travaillent pas et passent leur temps à prier et à mendier d’un café à l’autre pour nourrir leur famille. Confinés dans ce lieu reculé de l’empire russe, les Juifs du port franc d’Odessa y subissaient moins de restrictions que dans la « zone de résidence » où ils étaient assignés. Parmi eux, venus de Lemberg, des shtetl de Pologne ou de Vilna/Vilnius, nombre de Maskilim (adeptes de la Haskala). À la fin du XIXe siècle, la population juive y est estimée à 138 935 personnes. Odessa est déjà comparée à Paris « en raison de ses cafés colorés et joyeux, de leurs terrasses accueillantes ou de simples tables placées à l’ombre, sous les acacias ». C’est à Odessa  que vit le jour en 1860 le premier périodique juif en russe, Rassvet (« L’aube »). En 1894, Odessa compte 55 cafés. Les plus célèbres répertoriés dans les guides pour voyageurs sont le Zambrini que fréquente Tchekhov, le Fanconi, le Robina et le café Libmann dont le propriétaire est juif. Centre de la Haskala, Odessa abrite un temps un cercle d’intellectuels connus sous le nom de « Sages d’Odessa » qui ne savent comment réagir à l’attrait de leurs coreligionnaires pour les cafés dans « la ville du péché ». C’est surtout dans le Fanconi que se retrouvent les Maskilim. Arrivé de Kiev en 1891, l’écrivain en yiddish le plus célèbre, Scholem Aleichem, en fait le décor de nombre de ses nouvelles, tout comme plus tard Isaac Babel dans ses Contes d’Odessa.

Le café fut aussi un lieu de tensions lorsque l’antisémitisme se fit plus virulent après l’assassinat, en 1881, du tsar Alexandre II, puis à la suite du pogrome de la Moldavanka, quartier périphérique juif de la ville, en 1905. Plutôt épargnée en revanche par la violence révolutionnaire, Odessa passa neuf fois entre les mains des « Blancs » puis des « Rouges » et put apparaître entre 1917 et 1919 comme le lieu d’une renaissance de la vie culturelle juive. La mise au pas de cette dernière par la Yevsektsya (section juive du Parti bolchevique) après la Révolution, lorsque toutes les marques du particularisme juif doivent être éradiquées, contraint l’élite du judaïsme à quitter la ville pour Berlin, Paris ou l’Amérique. Babel fut le dernier à évoquer l’arôme des cafés d’Odessa, contribuant au mythe qui se perpétue aujourd’hui, quelque part au sud de Brooklyn [2].

Varsovie, « métropole juive »

Lorsque les nazis envahissent la Pologne en 1939, avec 375 000 Juifs, soit le tiers de sa population, Varsovie était bien davantage encore qu’Odessa une « métropole juive ». À la fin du XIXe siècle, le processus de sécularisation des Juifs, de même que le déclin économique des shtetl, ont pour conséquence la migration vers Varsovie à l’industrialisation de laquelle les Juifs prennent une part importante. Dans le quartier de Nalewski, les premiers cafés ne sont pas des espaces aussi larges qu’à Odessa, plutôt des salles, comme le café Scholem, situées dans les arrière-cours. On y trouve aussi le « café sioniste », rue Dzielna, dont le propriétaire est connu sous le nom du « Juif tranquille » et qui, comme le Scholem, est niché au fond d’une arrière-cour. Il faut dire qu’il fait plus froid à Varsovie qu’à Odessa. Le café le plus célèbre de la rue Nalewski sera le Kotik’s, ouvert peu avant la fin du XIXe siècle, qui devint rapidement le lieu de rencontre des intellectuels et activistes juifs. Il présente l’avantage de disposer d’un large éventail de journaux en différentes langues et aussi d’un téléphone. On y parle autant du sionisme que du socialisme et des affaires locales. Les bundistes (socialistes juifs non sionistes) et les sionistes s’y affrontent. On y publie des brochures politiques distribuées gratuitement aux consommateurs. L’âge d’or de la culture du café à Varsovie est l’entre-deux-guerres et les Juifs en sont une figure centrale. Les cafés Ziemianska et Tlomackie 13 sont tous deux fréquentés par les poètes et écrivains, ainsi Isaac Bashevis Singer qui fit son entrée en littérature yiddish au Tlomackie appelé « Der shrayber Klub » (le club des écrivains), tandis que Julian Tuwin, qui n’écrivit qu’en polonais, préfère le Ziemianska. Il y profère ses violentes attaques contre le judaïsme traditionnel dont il est issu, tout en revendiquant ses origines [3].

La relation entre les Juifs et le café s’acheva dans le ghetto. Dans cette antichambre des camps d’extermination au cœur de Varsovie, il ne fut plus question de refaire le monde mais de s’étourdir. Du moins pour ceux qui en avaient les moyens, les autres, soit la majorité, mourant à la porte de ces lieux de « plaisir ». Le pianiste Wladyslaw Szpilman écrivit dans ses mémoires, adaptés par Roman Polanski au cinéma (Le pianiste), que c’est dans le café Sztuka du ghetto qu’il perdit deux de ses illusions : la première concernait la solidarité juive ; la seconde, la prétendue oreille musicale des Juifs.

Vienne, « la ville des mythes qui fonctionnent »

Quoique figurant depuis 2011 dans la liste du patrimoine culturel immatériel de l’UNESCO, les cafés viennois sont loin d’être uniques. Les inscrire dans la culture autrichienne masque, dit Pinsker, le caractère transnational du café, de même que ses origines puisées dans les cafés orientaux (turcs et arméniens). Cela masquerait aussi le rôle des Juifs dans la culture du café à Vienne dans la période la plus emblématique (de 1880 à 1930). À son retour de New York en 1959, Friedrich Torberg (Kantor-Berg à l’origine) écrit dans son Traité sur le café viennois que Vienne est « la ville des mythes qui fonctionnent ». Au fait de l’interaction entre mythe et réalité qui soutient l’image de toute ville, Torberg pense que c’est à Vienne que les légendes perdurent le plus, le café viennois en étant l’illustration par excellence.

Au tournant du XIXe siècle, la capitale de l’empire des Habsbourg prend son essor et, avec elle, la communauté juive. Si sa présence remonte au XIIe siècle, la voie de son émancipation résultera de l’acte de tolérance de l’empereur Joseph II prononcé en 1782. À la fin du XVIIIe siècle, de même que Lemberg et Berlin, Vienne devient un centre de la Haskala. Comme à Berlin, le café a, en ce début du XIXe siècle, le salon pour rival. Tenu par des femmes de lettres, souvent d’origine juive, le salon n’offrait pas les mêmes opportunités de rencontres que le café, lequel joua un rôle décisif en 1948, lors du « Printemps des peuples ». Tandis qu’Adolf Fischhof plaide pour la liberté de la presse, Moritz Hartmann et Ignaz Kuranda publient des articles réclamant l’émancipation des Juifs. Lorsque, en 1867, la monarchie des Habsbourg devient l’Empire austro-hongrois, les Juifs (de sexe masculin) se voient accorder les mêmes droits civiques, politiques et religieux. En 1900, ils constituent 10 % de la population (147 000 personnes). À ce moment-là, Vienne n’a pas moins d’un millier de cafés fortement investis par les Juifs. Les deux les plus connus sont le Griensteidl et, surtout, le Central. Immortalisé par le satiriste Karl Kraus, le Griensteidl fut remplacé par le Central, fondé en 1876 et encore en activité aujourd’hui. Avant la révolution de 1917, les émigrés russes s’y retrouvent et Lev Davidovitch Bronstein, alias Trotsky, est un des ses habitués. On connaît l’anecdote à son sujet. Lorsqu’on avertit le ministre austro-hongrois des Affaires étrangères que la Première Guerre mondiale pourrait avoir pour conséquence une révolution en Russie, il aurait ironisé : « Avec à sa tête ce monsieur Bronstein assis dans le café Central ? »

Le Café Griensteidl, 1897, par Carl von Zamboni

 

Dans la Vienne fin-de-siècle, le lien entre les cafés et la culture juive est omniprésent. Né à Vienne en 1862 de parents juifs émigrés de Hongrie, Arthur Schnitzler préfère rencontrer ses amis à l’extérieur de l’université, « en terrain neutre », disait-il, c’est-à-dire au Central : il y lit la presse des heures durant, joue aux dominos ou au billard, ou encore aux échecs. Le Central est un home spirituel. Schnitzler prétendait se sentir comme à la maison dans l’« atmosphère de café ». Les cafés finirent par être identifiés comme des « lieux juifs », au point qu’ils furent sporadiquement attaqués par les antisémites (rappelons que Vienne élut en 1897 un maire antisémite, Karl Lueger). Quoique appréciant sa Gemütlichkeit [4], Theodor Herzl, le père du sionisme, estimait que le café illustrait la stagnation de la vieille Europe. Il représentait une impasse pour les Juifs émancipés et acculturés, raison pour laquelle il fallait quitter Vienne et aller se ressourcer en Palestine, terre des ancêtres. Cela n’empêcha pas Joseph Roth, émigré de Lemberg, de fréquenter les cafés de la rue Tabor, dans le quartier juif de Leopoldstadt. Le « cercle philosophique » de Kurt Gödel et Wittgenstein campa dans le café Arkaden, moins connu que le Central, mais dont les habitués étaient majoritairement juifs. Les Juifs auraient ainsi participé au magnétisme que Vienne et ses cafés exerça avant la fin de l’empire. Que serait devenue la ville sans les Juifs ? C’est ce qu’imagina Hugo Bettauer, dans son roman La ville sans Juifs (1922) : une ville morte ! Plus de vie culturelle, les cafés seraient redevenus des tavernes où l’on ne discuterait plus, où l’on n’échangerait plus d’idées, on s’y saoulerait et c’est tout. Au point que (dans le roman), Vienne rappellera ses Juifs…

Berlin, « plaque tournante des intellectuels juifs »

C’est de Berlin, où résidait la figure centrale de la Haskala, Moses Mendelssohn, que partit le mouvement, et plus précisément du café « érudit » Gelehrtes Kaffeehouse, une exception dans une ville qui ne connut l’établissement de cafés qu’un demi-siècle plus tard, la législation prussienne ayant limité la consommation du breuvage. Les Juifs berlinois semblent avoir été à l’avant-garde de leur établissement dans la ville. Le café réputé juif « Philipp Falk’s Kaffeehaus » se trouvait dans la rue où résida Moses Mendelssohn jusqu’à sa mort, Spandauerstrasse. Au début du XIXe siècle, le salon était encore le lieu de socialisation principal où Juifs et non-Juifs pouvaient se rencontrer. Henriette Herz, Rahel Levin-Varhangen et Dorothea Mendelssohn-Schlegl en étaient les hôtesses, mais si les salons continuèrent à exister tout au long du XIXe siècle, ils furent vite supplantés par les cafés dont la fréquentation était essentiellement masculine. Investis par les Juifs, ils durent subir la propagande antisémite qui conseillait à toute personne qui avait « l’odorat fin et l’oreille sensible » de les éviter.

Tandis que la population berlinoise connait un accroissement fulgurant entre 1880 et 1910 – elle passe d’un à deux millions d’habitants –, parallèlement la population juive va presque quadrupler (de 36 000 à 144 000). Le café Bauer, qui offre le plus large éventail de la presse, sert à Hirsch Hildesheimer pour faire sa sélection d’articles qu’il édite ensuite dans Die jüdische Presse. Au tournant du siècle, le café associé au modernisme et au mouvement naissant de l’expressionnisme est le Café des Westens, qui ouvre sur l’artère prestigieuse du Kurfürstendamm. Moins élégant que le Bauer, il est plus actif comme lieu de diffusion des idées d’émancipation. L’artiste juif et critique littéraire Herwarth Walden y établit son association « pour les arts » qui rassemble tous ceux qui sont intéressés par l’expressionnisme. Walden fut un temps le mari de la poétesse Else Lasker-Schüler, rare figure féminine à fréquenter les cafés. C’est dans le café Monopol qu’Itamar Ben Avi, fils d’Eliezer Ben Yehuda [5], venu faire ses études à Berlin, dit s’être trouvé le plus à l’aise : non seulement il pouvait rencontrer des intellectuels juifs et non juifs de tous les pays d’Europe, mais y lire la presse tout en ne consommant qu’un seul café. De fait, le Monopol passait pour un café sioniste. Lorsqu’il se rendit à Berlin en 1912, Shmuel Yosef Agnon y rencontra la plupart des intellectuels juifs allemands. Il en fera le centre de son roman Ad Henna qui se situe pendant la Première Guerre mondiale.

Vint ensuite le temps du Romanisches Café, lieu emblématique du monde intellectuel de la république de Weimar. Le fréquentèrent Franz Werfel, Kurt Tucholsky, Stefan Zweig, Alfred Döblin, Bertolt Brecht, Walter Benjamin, Joseph Roth, Otto Dix et même Billy Wilder. Autant de personnes qui allaient bientôt fuir l’Allemagne nazie. Nahum Goldmann écrira plus tard que chaque groupe y avait sa table : les yiddishisants, les bundistes et les sionistes s’interpellaient et polémiquaient d’une table à l’autre. Avant même que Hitler arrive au pouvoir, le Romanisches Café, « plaque tournante  des intellectuels juifs », est la cible des nazis. Le jour de Rosh Hashanah, en septembre 1931, le café est attaqué aux cris de « mort aux Juifs ». Après 1933, le café perd ses clients et son atmosphère. Il disparaitra sous les bombardements en 1943. Le café sera l’institution la plus regrettée par les futurs émigrés. C’est ce que Pinsker s’efforce de démontrer dans les deux dernières villes où il en recherchera les traces. Que ce soit à New York ou à Tel Aviv-Jaffa, les Juifs européens tenteront d’en exporter le modèle.

New York, « le club du pauvre »

Bien que l’établissement des cafés new-yorkais soit largement redevable aux émigrés arrivés dans le « Nouveau Monde » au cours du XIXe siècle, l’institution existait auparavant : quand la ville fut cédée à l’Angleterre par la Hollande, les Anglais y avaient installé leurs cafés, ou plutôt leurs pubs et clubs. Mais c’est avec l’arrivée des immigrants européens, entre 1830 et 1840, notamment celle de Juifs fuyant les pogromes d’Europe centrale, qu’apparut le café, « le club du pauvre », selon le critique James Hunecker. Le East Side Café, situé dans le Lower East Side, accueille les Juifs séculiers et bientôt révolutionnaires. C’est le lieu d’intervention de l’anarchiste Emma Goldmann. Il n’a guère la Gemütlichkeit du café viennois. Ici, le café reçut le nom de Kibitzarnya, terme yiddish russifié, soit l’endroit où l’on regarde par-dessus l’épaule d’un autre, où l’on se mêle d’une partie de cartes ou d’échecs sans y être convié. Dans l’une de ses nouvelles, Scholem Aleichem, qui émigra aux États-Unis, décrit la Kibitzarnya comme « une sorte de club où un cercle de l’intelligentsia se rassemble, parle littérature, théâtre et politique […]. On peut y avoir une vraie discussion, rapporter des ragots, dire du mal des uns et des autres ».

Brooklyn (2008). Photo : Jean-Luc Bertini

À New York, pour les écrivains juifs du début du XXe siècle, les cafés de l’East Side sont le lieu d’échanges productifs comme celui d’une indolence léthargique. Ouvert 24 h sur 24, le café Scholem est le lieu d’affrontements entre anciens et jeunes poètes yiddishisants. C’est dans la littérature de ces derniers qu’on trouve aujourd’hui les dernières traces importées du café européen avec sa fonction intégrative pour les Juifs à la recherche d’un pays où faire souche. À l’angle de la 12e rue et de la Second Ave, appelée le Broadway juif, vint s’installer le café Royal qui attira les célébrités également non juives, ainsi le poète russe Sergei Iessenine et sa femme, la danseuse Isadora Duncan. Même Charlie Chaplin lui fit l’honneur de sa visite. Le Royal ne fut guère du goût cependant d’Isaac Bashevis Singer, qui était parvenu à quitter la Pologne en 1935 : comparés aux habitués des cafés de Varsovie, ses clients lui semblèrent dépourvus de qualités intellectuelles et artistiques. Pourtant, c’est vers le Royal que convergeront les réfugiés de l’Allemagne nazie. En 1952, il fermera ses portes et sera remplacé par un pressing. À cette époque, Bashevis Singer pouvait continuer à écrire en yiddish comme il ne cessera de le faire, mais l’anglais l’avait remplacé comme langue vernaculaire du Royal.

Tel Aviv-Jaffa, la bataille linguistique

Tous les sionistes arrivés en Palestine ne partageaient pas l’idéal de la vie agricole et communautaire dans un kibboutz. Des citadins dans l’âme fréquentèrent dans un premier temps les cafés arabes de Jaffa, port où vivaient à la fin du XIXe siècle environ 30 000 Juifs ashkénazes et sépharades. Il ne fallut guère de temps aux nouveaux immigrants pour créer leurs propres établissements. Le premier café « hébreu » ouvre ses portes en 1905 : le Levanon. C’est dans ce lieu que serait née l’idée de bâtir Tel Aviv, en bordure de Jaffa. Peu après, des immigrés allemands ouvrirent le café Lorenz où l’on parlait toutes les langues de la Palestine : arabe, allemand, yiddish et hébreu, avant que commence la bataille linguistique. Les étudiants du lycée hébreu allèrent jusqu’à interrompre les conversations et représentations autres qu’en hébreu, jetant des pierres sur les consommateurs. La violence en défense de l’hébreu redoublera avec l’afflux des Juifs allemands. Elle se déroule boulevard Rothschild ou rue Herzl, à Tel Aviv. Le poète Bialik s’entretient au café Casino (qui n’a de casino que le nom) avec les commerçants juifs et arabes auxquels il raconte des anecdotes de son enfance à Odessa. Arthur Koestler, qui trouve Tel Aviv provinciale et sans humour, se réfugie au Café hongrois, repaire de la bohème locale. Les cafés leur font oublier qu’ils sont « en Asie », comme ils le disent alors.

À l’angle de la rue Ben Yehuda et de la rue Allenby, le Ginati, fondé en 1936, devint le refuge presque exclusif des immigrants allemands, un endroit sans lequel, dit le poète Segalovitsh, ils auraient pu se suicider, tant leur besoin de communiquer était grand. Le café changea de fonction à la vitesse des événements. À la mort de ses deux habitués, les poètes Leah Goldberg et Nathan Alterman en 1970, le célèbre café Kassit n’aurait plus continué à fonctionner que comme l’ombre de lui-même : les gens qui y venaient ignoraient qu’ils s’asseyaient là même où Goldberg et Alterman s’étaient assis avant eux et ignoraient jusqu’à leurs noms. Relique du temps passé, le Kassit n’avait plus lieu d’être le vecteur de la culture juive comme jadis, à Berlin, le Romanisches Café. Aharon Appelfeld, qui se souvient du sentiment de re-connaissance qu’il éprouva lorsque, à l’âge de 23 ans, il pénétra dans le Café Peter de la German Colony à Jérusalem (« à peine avais-je poussé la porte, je reconnus les habitués, c’étaient mes oncles, mes cousins »), notera plus tard que le café européen n’existe plus : ce ne sont plus que de grands espaces bruyants et bondés qui n’invitent pas à s’asseoir et à s’attarder et que l’on veut quitter au plus vite.

Ainsi s’est achevée la lente disparition du café, en lequel Appelfeld avait vu une institution culturelle. Toute tentative de le faire revivre, comme à New York, Orchard street par exemple, au début du XXIe siècle, s’est soldée par un échec. Le café a été remplacé par ces « cafés virtuels » que sont les réseaux sociaux. Et si l’on va au Starbucks, cela peut être pour ne pas être seul, mais pas pour y débattre comme au Kotik’s à Varsovie ou au Central à Vienne. Générateur de nostalgie chez des gens qui ne l’ont pas connu, le café ne survit plus aujourd’hui que dans l’imaginaire du monde juif d’hier.


  1. « Un riche breuvage. Comment les cafés ont contribué à la formation de la culture juive moderne ».
  2. Brighton Beach, quartier encore russe et juif de Brooklyn, est souvent appelé Little Odessa. Voir le film éponyme de James Gray (1994).
  3. Tuwim émigra aux États-Unis, mais rentra en Pologne après la guerre pour y construire le socialisme. Il y mourut en 1953.
  4. Ce mot, qui signifie à la fois « accueillant » et « confortable », fait partie des célèbres intraduisibles de la langue allemande. C’est sans doute un peu pédant de le souligner, mais ça n’est pas tout à fait faux. Qui connaît l’atmosphère du café traditionnel, qui existe encore à Berlin, à Vienne ou à Budapest, fera la différence avec le café parisien – pour ne rien dire du café new-yorkais où la Gemütlichkeit manque cruellement.
  5. L’hébreu, comme langue parlée, est l’œuvre d’Eliezer Ben Yehouda (1858-1922).

De Simon & Garfunkel à Steven Spielberg, en passant par Serge Gainsbourg, Woody Allen et Mel Brooks, nombreux sont ceux à avoir revendiqué leurs origines juives ou les avoir évoquées dans leur œuvre. Et puis il y a ceux qui n’en parlent pas, voire la dissimulent, pour autant de raisons qu’il n’y a d’histoires à raconter.

Brice Depasse, le conteur de Nostalgie, l’auteur de La Story qui fête cette année ses vingt ans d’antenne, vous convie à revivre le parcours de personnages légendaires comme Bob Dylan, Patrick Bruel, Stanley Kubrick, Roman Polanski, de David Lee Roth de Van Halen, Mark Knopfler de Dire Straits, Gene Simmons de Kiss, Lou Reed, Peter Sellers ou encore Joey Ramone.

Brice Depasse présente et réalise quotidiennement depuis 2001 « La Story », la chronique de référence de Nostalgie Belgique, en studio mais aussi aux quatre coins du monde sur les traces des plus grandes légendes de la musique populaire et du cinéma. Après avoir prêté sa plume à plusieurs quotidiens et hebdomadaires de presse écrite, Brice Depasse a publié de nombreux ouvrages dont « Destins brisés » (2012) et « La Story, le meilleur de la légende » (2016), mais aussi des œuvres de fiction comme « Ob-La-Di, Ob-La-Dan » et « Les Enfants de la Lune ». Il ajoute aujourd’hui à son arc la corde de scénariste avec deux séries de bandes dessinées dont les premiers volumes sortiront en 2021. Son dernier ouvrage « La Story, 20 ans, Derrière chaque artiste, une grande histoire » vient de sortir en librairie. Il est dans la vie civile le mari de Nicky Depasse de Radio Judaïca.

 

Participer à la réunion zoom

JEUDI, 11 MARS 2021, À 20:00
https://us02web.zoom.us/j/85174263882

ID de réunion : 851 7426 3882

 

[Source : http://www.cclj.be]

Investigadores de TAU exploran cómo la crítica artística da forma a la memoria del trauma histórico.

El director Steven Spielberg con el elenco de la película La lista de Schindler (1993).

Escrito por Lindsey Zemler

La lista de Schindler es una representación clásica del género cinematográfico del Holocausto porque representa el evento histórico fundamental a través de una figura « icónica » o heroica, según la candidata a doctorado de TAU, Yael Mazor, profesora de la Escuela de Cine y Televisión Steve Tisch, quien explica que, junto con las representaciones tradicionales del Holocausto, debemos dejar espacio para nuevas interpretaciones para mantener vivo el discurso sobre él.

Mazor y su compañero estudiante de cine Mooki Toren se encuentran entre varios investigadores de TAU cuyas nuevas perspectivas sobre el Holocausto están ampliando la conversación sobre el evento decisivo.

Hoy en día, a medida que disminuye el número de supervivientes, es crucial « dar forma a nuevas formas de recordar », dice Mazor. « Un día, el cine se convertirá en la principal forma de entender el Holocausto ».

“El cine siempre ha jugado un papel importante a la hora de llevar la historia a un primer plano, pero durante mucho tiempo no era aceptable tratar el Holocausto en el cine”, dice Mazor. « Con el tiempo, en los años 70 y 80, se convirtió en un género cinematográfico popularizado y se hicieron más películas sobre el tema, especialmente en Hollywood y Europa ». La definición de formas aceptables de representar el Holocausto ha evolucionado con cada década que pasa, dice.

La investigación de Mazor sobre el cine alemán incluye numerosos ejemplos de ruptura de las convenciones cuando se trata de películas sobre el Holocausto. Entre ellos, cita a Phoenix (2014), que abordó la identidad judía en la Alemania de la posguerra de una manera sin precedentes, lo que llevó a una mejor comprensión de la conmemoración de la guerra por parte de los alemanes. Otras películas, como Radical Evil (2013) y Downfall (2004) han sido criticadas por representar la perspectiva o humanizar a los nazis. Sin embargo, Mazor dice que este enfoque controvertido es importante porque nos ayuda a comprender cómo la gente común se convierte en asesinos de masas.

Yael Mazor

El interés de Mazor por el Holocausto y el cine alemán proviene de la experiencia personal. Su padre era diplomático y, de niña, pasó varios años viviendo en Alemania. A su regreso a Israel, notó que, para la mayoría de los israelíes, la principal asociación con Alemania es el Holocausto.

“Observé que mis asociaciones personales con Alemania, después de vivir entre alemanes, son diferentes de la memoria colectiva del pueblo israelí”, explica. Con este fin, le interesa cómo las películas sirven como indicadores de cómo los países afrontan su pasado y afectan las percepciones culturales nacionales.

« Sin lugar a dudas, el Holocausto es uno de los eventos más extremos en la historia de la humanidad, llegando al límite de nuestra comprensión », dice el profesor Eran Neuman, decano de la Facultad de Artes Yolanda y David Katz de TAU. « Las artes intentan hacerlo más comprensible, utilizando varias representaciones como imágenes extensas, imágenes en movimiento y representación espacial. Es esta diversidad la que hace que la intersección del arte y el Holocausto sea tan interesante ».

De manera similar, Mazor dice que la identidad institucional de TAU fomenta el « pensamiento innovador » y esto es lo que permite a los investigadores de TAU, desde la Escuela Tisch y más allá, refrescar el discurso en sus respectivos campos.

Mooki Toren

Mooki Toren, también Ph.D. de la Escuela Tisch, examina las representaciones indirectas del trauma y el Holocausto. Su investigación propone que aunque la mayoría de las películas del director Roman Polanski no pertenecen al género del Holocausto, están muy influenciadas por su experiencia como sobreviviente del Holocausto. Como Mazor, el interés de Toren en el tema no es una coincidencia; su madre nació en Berlín y su familia huyó de Alemania a Israel en 1936. “A veces me persigue la idea de que debo mi existencia personal a los nazis, porque de lo contrario mi madre no habría conocido a mi padre, que nació en Israel”, dice.

Toren explica que los cineastas se enfrentan al desafío de encontrar la mejor manera de representar eventos traumáticos; incluso si no abordan el Holocausto directamente, pueden usar imágenes visuales. Por ejemplo, La lámpara (1959) retrata un taller de títeres ardiendo como una metáfora del mundo que observa con indiferencia el abandono de los niños. “Esta imagen nos lleva a la conclusión de que no hay esperanza en un mundo en el que el Holocausto fue posible. Señala una advertencia de que esto puede volver a suceder ».

En última instancia, tanto los pensamientos de Mazor como los de Toren son importantes a la hora de repensar la conversación sobre el Holocausto. El análisis de Mazor de las películas alemanas va más allá de las etiquetas de « ofensivo » o « inaceptable » para considerar qué perspectivas valiosas fueron presentadas por películas que fueron rechazadas por la corriente principal. El nuevo enfoque de Toren para analizar metódicamente el trabajo de un solo cineasta sienta un precedente para el estudio adicional de películas que no están dentro del género del Holocausto, pero que pueden representar el Holocausto.

El profesor Raz Yosef, director de la escuela Tisch, refuerza la importancia del cine y las artes en la memoria del Holocausto. “El Holocausto no es representable en su insondable e inhumana enormidad y, sin embargo, es un horror que tenemos el deber de transmitir a las nuevas generaciones y proteger del olvido, la negación, la politización y la trivialización”, explica Yosef.

Toren va un paso más allá. “Conmemorar el Holocausto a través de películas puede funcionar como un llamado a la acción para garantizar que no vuelva a suceder”, dice.

[Fuente: http://www.diariojudio.com]
La Bibliothèque nationale de France (BNF) a présenté l’exposition Le monde selon Topor. Un hommage à Roland Topor (1938-1997), né dans une famille juive polonaise, « artiste hors-norme, au génie graphique, à l’homme d’esprit à l’humour subversif, au dessinateur génial, à l’écrivain de nouvelles, de romans, de pièces de théâtre… toujours empreint d’un humour grinçant et d’une certaine mélancolie ». Une exploration de « l’univers créatif de Topor, le dessinateur et l’écrivain, des années 60 jusqu’à sa mort en 1997 ». Un artiste prolifique inscrit dans la lignée de célèbres illustrateurs du XIXe siècle. La galerie Anne Barrault présente l’exposition « Topor n’est pas mort« .
 
 
 
Publié par Véronique Chemla
 
« On n’est pas né pour faire une chose. Si on a la possibilité d’en faire plusieurs, on s’ennuie moins », a déclaré Roland Topor (1938-1997) qui trouvait « exaltante » la révolte du ghetto de Varsovie, ville originaire de son père Abram, né en 1903.

 

Roland Topor était né dans une famille juive polonaise à Paris. Ses parents, Abram et Zlata, s’étaient installés en France au début des années 1930. Abram Topor avait peint en artiste amateur de remarquables tableaux.
« Artiste inclassable, Topor est aujourd’hui considéré comme l’un des grands dessinateurs du XXe siècle. Créateur insatiable, il mit son crayon au service d’un imaginaire débridé : dessins d’humour, illustrations pour la presse et l’édition, affiches, films d’animation, émissions de télévision, décors et costumes de théâtre ». C’était aussi un rire énorme qui cachait une sensibilité extrême, une mélancolie.
« C’est par ses dessins d’humour parus dans les journaux dès la fin des années 50 que Roland Topor se fit connaître. Il participa ensuite à l’aventure d’Hara-Kiri entre 1961 et 1966. Ses dessins sont présents dans de nombreuses publications, grand public ou confidentielles ».
« Fort d’une reconnaissance rapidement acquise, Topor fut sollicité par des éditeurs pour illustrer des livres. Lecteur infatigable et curieux, il eut à cœur de mettre en images les textes d’auteurs avec lesquels il partageait une certaine affinité d’esprit, tels Jacques Sternberg, Boris Vian ou Marcel Aymé ».
« Artiste du livre, on trouve aussi Topor dans le sillage des avant-gardes artistiques de son temps : en 1962, il créa avec Fernando Arrabal et Alejandro Jodorowsky « le Panique », un mouvement dérisoire en réaction au groupe surréaliste vieillissant et pontifiant ».

« Topor mit son talent au service du monde du spectacle dès les années 60. Il collabora avec des cinéastes par divers biais : création de dessins pour des films d’animation, de génériques, d’affiches ».

En 1973, Roland Topor « révolutionne avec son complice Laloux le monde de l’animation et la France se met à rêver de La Planète sauvage sur grand écran.
Avec le réalisateur Henri Xhonneux, Roland Topor « conçut Téléchat, une parodie de journal télévisé pour enfants, diffusée en France à partir de 1983 : les marionnettes originales de l’émission seront présentées dans l’exposition ».
Topor « fut en outre l’auteur de romans, notamment Le Locataire chimérique, adapté au cinéma par Roman Polanski, de nouvelles, de pièces de théâtre, de chansons, et de scénarii de films ».
« Caustique, absurde et poétique l’univers de Roland Topor, Mi-fugue, Mi-raisin a mis Des Papous dans la tête aux auditeurs des années 70-80 ».
De Téléchat à Merci Bernard, c’est toute une génération qui cultive l’humour décalé, alors que Tac au Tac renouvelle pour la télévision le cadavre exquis cher aux surréalistes. Avec son complice Jean-Michel Ribes, Roland Topor conçut des sketchs pour les émissions humoristiques Merci Bernard et Palace, diffusées à la télévision au milieu et à la fin des années 1980 ».
« Artiste polyvalent, Topor développa, à travers ses dessins et ses écrits, un style et une vision du monde que l’on qualifie souvent de « panique ». « Je suis paniqué et je me marre », disait-il.
Son « œuvre lui ressemble : prolifique, polymorphe, polytechnique, cosmopolite, humaniste, nourrie à diverses sources de l’art, de la littérature, du passé et de son temps, angoissée et joyeuse. Intellectuelle, l’œuvre de Topor n’en fut pas moins populaire. L’artiste ne souhaitait pas réserver ses créations aux seuls amateurs d’art mais visait tous les publics pour en être reconnu et ne rester prisonnier d’aucun. Il passait d’un champ créatif à l’autre, d’un médium à l’autre, d’un mode de diffusion à l’autre le plus librement possible ».

La « liberté de Topor se conjugue avec la multiplicité de sa création. Certaines devinrent des succès populaires : « Le poing dans la gueule » et « Le coup de marteau », des symboles dénonçant la liberté d’expression bafouée, La Planète sauvage, un chef-d’œuvre international du film d’animation, Téléchat, un ovni de créativité télévisuelle, Merci Bernard et Palace, deux souvenirs impérissables de l’humour noir au petit écran, l’affiche du film Le Tambour, son roman Le Locataire chimérique adapté au cinéma par Roman Polanski… les images et les écrits de Topor ont marqué les esprits. Derrière les œuvres connues, il y a l’œuvre de Topor, dans toute sa beauté, sa diversité, sa virtuosité, sa complexité, son génie. L’intérêt pour son œuvre littéraire continue de croître auprès de publics variés ».

La Bibliothèque nationale de France (BnF) « conserve le fonds le plus important de publications, d’estampes et de livres de Topor, grâce au dépôt légal et à une donation consentie par Nicolas Topor, le fils de l’artiste ». « Il m’a transmis un état d’esprit de curiosité, la liberté de pouvoir créer sans se mettre de barrières, sans autocensure », constate Nicolas Topor, artiste peintre.

« Vingt ans après sa disparition, la BnF consacre une exposition rétrospective à Roland Topor (1938-1997) en partenariat avec le Théâtre du Rond-Point, dans le cadre de Art Paris Art Fair 2017 et Drawing Now Paris / Le Parcours. Le commissariat est assuré par Céline Chicha-Castex, conservateur au département des Estampes et de la photographie de la BnF Alexandre Devaux, historien d’art, spécialiste de Topor ».

La Bibliothèque rend hommage à l’artiste hors-norme, au génie graphique et à l’homme d’esprit à l’humour subversif que fut Roland Topor ».
Le monde selon Topor « dévoile de multiples facettes de l’œuvre de cet artiste hors du commun, l’un des plus marquants et prolifiques de la fin du XXe siècle ». L’exposition « met en lumière son travail d’auteur, le littéraire et le graphique, étant chez Topor deux écritures intimement mêlées. Du dessin à l’écriture, l’œuvre de Topor est principalement une œuvre de papier. Environ 300 pièces révèlent « la variété de la production artistique de Topor », la pureté de la ligne, l’efficacité du dessin.
Articulée autour de quatre sections thématiques, cette exposition « met en vis-à-vis un grand nombre de dessins originaux, provenant essentiellement de collections privées, et des éditions conservées dans les fonds de la BnF ». Les deux premières parties « abordent les dessins de Topor pour la presse et ceux d’illustration. Dans la 3e partie, sont montrées différentes contributions de Topor au monde du spectacle, qu’il s’agisse de ses dessins pour le cinéma, la télévision, le théâtre ou l’opéra. La 4e partie aborde l’œuvre de Topor en tant qu’artiste, écrivain et concepteur ou performeur de livres ».

Le parcours se déroule « sous une forme « labyrinthique » avec un espace central consacré au spectacle (projection d’extraits de La Planète sauvage et des Escargots). L’espace dédié aux marionnettes originales de la série Téléchat constitue un temps fort du parcours. Les cimaises sont dessinées avec des terminaisons en biseaux ouvertes comme si elles avaient été tranchées, ménageant des effets de perspectives sur le reste de l’exposition. Les surfaces biseautées des cloisons sont habillées de citations visuelles des dessins de Topor. Ces zooms cadrés font écho aux dessins originaux de chaque section ».

Les « textes de salle et les cartels sont imprimés sur un papier Velin. Faisant écho au grain, à la fragilité du dessin, il souligne l’importance de ce medium dans le travail de Topor. Chaque section se distingue par une couleur spécifique, dans une gamme douce, tons gris/pastel extraits des œuvres de Topor ».

« Certaines œuvres sont rapprochées dans des vitrines verticales feuilletées, nichées dans les cimaises pour mettre en valeur des séries partageant la même thématique. Les focus se distinguent par un réchampi, peinture en bande continue sur le mur ».
Autour de l’exposition, ont eu lieu la conférence « Roland Topor, l’œuvre audiovisuelle », la journée d’étude « Topor, artiste multimédia » conçue par Céline Chicha et Alexandre Devaux, avec Bertrand Tillier, professeur d’Histoire contemporaine et des médias, et un après-midi d’hommage conçu par Jean-Michel Ribes, « ami, compagnon de rire et de création de Roland Topor, et entremêlant lectures, saynètes et images d’archives, reflétant fidèlement l’imaginaire foisonnant de cet artiste inclassable ».
Topor et la presse
« Séduit par l’effet choc des dessins de Siné, Topor, encore étudiant aux Beaux-arts, renonça à s’isoler dans un travail laborieux de peintre d’atelier devant attendre longtemps une hypothétique reconnaissance, pour se lancer dans le dessin d’humour ».
« Il présenta ses dessins à Bizarre, une revue empreinte de l’héritage Dada et surréaliste, adepte d’humour noir, dirigée par Jean-Jacques Pauvert : son premier dessin y fut publié en juillet 1958 ».
« Noir, sans légende, intellectuel, elliptique, psychologique, violent, l’humour de Topor gagna rapidement les faveurs d’un public d’amateurs éclairés ».
« Dans ses premiers dessins, Topor mit en scène de manière récurrente un personnage type, un homme en costume et chapeau melon, rappelant aussi bien le personnage de Charlot que les figures de Magritte ».

Il « participa ainsi à l’éclosion d’une nouvelle vague du dessin d’humour qui trouva un aboutissement dans les pages d’Hara-Kiri. De 1961 à 1966, Topor participa à l’aventure d’Hara-Kiri, journal satirique créé en 1960 par François Cavanna et Georges Bernier, dit le Professeur Choron. Avec les dessinateurs Reiser, Fred, Lob, Cabu, Gébé et Wolinski, Hara-Kiri partait « joyeusement en guerre contre les monstres Bêtise, Mensonge, Futilité, Injustice, Conformisme », selon Cavanna. Les premiers dessins de Topor publiés furent une série de « gueules malmenées ». Certaines d’entre elles servirent de visuels pour la première campagne d’affichage en kiosque du journal, dont le célèbre « coup de poing dans la gueule ». Au gré des numéros, on voit son petit bonhomme « abandonner la scie, le marteau et les clous du sadisme au premier degré et se projeter dans des cauchemars ou des délires de plus en plus extravagants, de plus en plus personnels. » (J. Sternberg) ».

Topor « ne se considérait pas comme un véritable dessinateur de presse, même s’il dessinait pour la presse : hormis quelques contributions comme celles, violemment contestataires, parues dans L’Enragé et Action en 1968, ou d’autres plus tardives dans Libération, ses interventions graphiques étaient généralement détachées de l’actualité. Son humour met à distance le fait et révèle, souvent, le drame psychologique qui se joue en coulisse du banal quotidien ».
De Bizarre au quotidien Le Monde, via Hara-Kiri, l’hebdomadaire ELLE, Le Canard enchainé, le New York Times, Libération, Le Journal du Dimanche, Sciences et Avenir, London Magazine, Die Zeit et « de nombreuses publications, petites ou grandes, généralistes ou spécialisées, françaises ou étrangères, Topor a entretenu une fidélité constante à ce mode de diffusion. Tout en ayant le souci de porter son œuvre (dessins et textes) à l’appréciation du plus grand nombre par ce biais, il a toujours su imposer l’originalité de ses idées et de son style aux différentes rédactions ».
« Bien qu’il n’ait pas manifesté de goût pour le dessin d’actualité, Topor n’était pas pour autant indifférent à la marche du monde. Il a maintes fois prêté son concours à des causes humanitaires ».

En 1976, Amnesty international « lança une campagne médiatique pour dénoncer la torture dont étaient victimes les prisonniers politiques et sollicita d’une quinzaine d’artistes le don d’une œuvre originale. Topor offrit un dessin évoquant la liberté d’expression opprimée : un visage de profil, dont la mâchoire inférieure est décrochée par un coup de marteau. L’idée était reprise d’un dessin paru dans Hara-Kiri dix ans plus tôt et dans le journal hollandais God, Nederland & Oranje en mars 1967. Topor avait déjà redessiné ce motif pour une lithographie de l’album Cosy Corner en 1972, et le réutilisa pour la couverture du numéro 1 de la revue Mépris en 1973. C’est cette dernière version qui servit pour l’affiche d’Amnesty. Cet exemple permet d’évoquer les multiples destinations des images de Topor qui ne se laisse pas enfermer dans un domaine particulier. Il ne souhaite pas assigner une image à une fonction ou à un sens unique ».

Topor illustrateur

« Fort d’une reconnaissance rapidement acquise dans la presse », Topor « fut sollicité par des éditeurs pour illustrer des livres. Ses « premières illustrations furent créées dans le sillage de ses collaborations aux revues Bizarre et Hara-Kiri ».

« La renommée de Topor croissant, les commandes d’autres éditeurs se multiplièrent. Topor a ainsi illustré plus de cent livres. De la simple couverture commandée pour l’édition de poche d’un roman à gros tirage à l’extrême préciosité de certains ouvrages réservés aux bibliophiles, il a affirmé son talent à marier ses images, pourtant si singulières, à des classiques de la littérature française et étrangère et à des textes d’amis ».
Topor « était un amoureux des livres. Sa curiosité insatiable l’amena dès son enfance à explorer les écrits de différents auteurs. Si Alexandre Dumas, Alfred Jarry, Robert-Louis Stevenson, Lewis Carroll, Jack London et Edgar Poe suscitèrent ses plus durables émois littéraires, il dévora avec la même gourmandise les polars, les romans de science-fiction, les livres d’humour, de poésie, d’images ».

Il « eut à cœur d’illustrer les textes d’auteurs anciens ou contemporains avec lesquels il partageait une certaine affinité d’esprit, tels Charles Perrault, Marcel Aymé, Félix Fénéon, Emmanuel Bove, Boris Vian, et ses amis Jacques Sternberg, André Ruellan, Marcel Moreau, Freddy de Vree… Ses cent-vingt dessins pour les Œuvres complètes de Marcel Aymé (Flammarion, 1977), comptent parmi ses créations majeures ».

Les illustrations de Topor « suivent la progression générale de son œuvre : aux premiers dessins en noir et blanc où le style est rudimentaire, concis et elliptique, succédèrent, dès le milieu des années 1960, des images plus élaborées, où l’atmosphère et les compositions se densifient, notamment par les variations rythmiques de ses hachures. Puis, dans les années 1970, une grâce nouvelle surgit par l’apport de la couleur et l’usage du crayon de couleur et de l’aquarelle mêlés à l’encre de Chine ».
« Au gré des commandes, Topor joua à faire entrer son univers en résonance avec celui des auteurs qu’il illustra, sans jamais le trahir ni celui de l’écrivain. Il apporta un grand soin à ces travaux d’enluminure de textes sans affadir ses visions ; l’imaginaire d’un autre devenait au contraire un stimulant pour creuser et développer le sien. Son dessin agit souvent comme le révélateur d’un contenu latent dans le texte. Mais il n’explique rien : il ouvre sur le merveilleux et l’inconscient ».
Topor et le spectacle
Topor « mit son talent au service du monde du spectacle dès les années 1960 ».
« Comme dessinateur, il conçut des génériques pour Qui êtes-vous Polly Maggoo ? de William Klein et Viva la Muerte de Fernando Arrabal, des dessins pour la séquence de « La Lanterne magique » du film Casanova de Federico Fellini, des affiches de films et de spectacles : celle qu’il créa pour le film Le Tambour de Volker Schlöndorff en 1978 est l’une de ses images les plus connues ».
« Comme écrivain, il participa à l’écriture de films de Pierre Richard (Les Malheurs d’Alfred coécrit avec André Ruellan, 1972), Bob Swaim (L’Autoportrait d’un pornographe, 1972), Peter Fleischmann (La Maladie de Hambourg, 1979), Jean-Michel Ribes (La Galette du roi, 1986) ».
Il « fit aussi quelques apparitions comme acteur dans les films de ses amis William Klein, Raoul Ruiz, Werner Herzog, Pascal Thomas, Jérôme Savary, Volker Schlöndorff ».
Dans son court métrage Les Temps morts (1964), des dessins de Topor sont mêlés à des images documentaires, à quelques essais de papiers découpés ».
Topor « perfectionna sa technique dans Les Escargots, film en couleurs qu’il réalisa avec Laloux en 1966 : l’histoire, naturaliste et fantastique, est celle d’escargots mangeurs de salades devenues géantes à force d’être arrosées par les larmes de leur cultivateur. Devenus monstrueux eux-mêmes, ils attaquent une ville dont les habitants sont saisis de panique ».
Sortie en 1973, l’œuvre cinématographique la plus remarquée demeure La Planète sauvage, film d’animation réalisé par René Laloux. Débuté dès 1966, ce long métrage est distinguée par le Prix spécial du jury au Festival de Cannes l’année de son exploitation en salles. « L’histoire, adaptée par Topor et Laloux du roman Oms en série de Stefan Wul, raconte le conflit entre les Draags, humanoïdes éclairés mais despotiques vivant sur la planète Ygam, et les Oms de la planète Terra, humains à l’état sauvage. Par le prêt d’un ensemble de dessins préparatoires au film, l’exposition montre le travail de Topor pour la conception des images du film ».
« Avec Henri Xhonneux, Topor réalisa en 1989 le film Marquis, un sulfureux hommage à Sade ».
Topor « travailla aussi pour la télévision : dès 1967, sollicité par Daisy de Galard, il devint un collaborateur régulier de l’émission Dim Dam Dom. Son esprit, caustique et joyeux, sa verve et son rire contribuèrent à faire de lui un invité apprécié des plateaux de télévision ».

« Avec le réalisateur belge Henri Xhonneux et le producteur Eric Van Beuren, il conçut Téléchat, une série télévisée pour enfants de 234 épisodes diffusée en France dans l’émission Récré A2 sur Antenne 2 et en Belgique à partir de 1983. Téléchat parodie le journal télévisé des adultes. Il est présenté par des marionnettes : une autruche, Lola, et un chat, Groucha. Interviennent dans l’émission Micmac, le micro de Groucha, Albert le dictionnaire, Durallô, le téléphone du studio, Duramou, un fer à repasser huissier de justice, le singe Pub-pub et divers personnages loufoques. Les gluons qui sont interviewés ou apparaissent dans des reportages, font parler la matière des objets. L’émission démarre invariablement par l’objet fêté du jour. Après le générique de fin, on revoit Groucha et Lola discuter après le travail au café, le Milk Bar. Les marionnettes de l’émission conservées au Centre de la Marionnette de Tournai sont présentées dans l’exposition ».

Le « succès fut aussi au rendez-vous des émissions humoristiques conçues avec Jean-Michel Ribes, Merci Bernard (1982-1984) et Palace (1988), pour lesquelles Topor rédigea des sketches ».

« Durant les années 1990, toujours actif sur de nombreux fronts artistiques, Topor s’adonna à la création de costumes et de décors pour des mises en scène au théâtre et à l’opéra, en France et à l’étranger : La Flûte enchantée à Essen, Ubu Rex à Munich. Lui-même mit en scène Ubu Roi au Palais de Chaillot en 1992 et sa pièce L’Hiver sous la table en 1996 ».

Ses « pièces furent et continuent à être jouées aux quatre coins du monde ».
Topor artiste et écrivain
« Dans son désir de ne pas rester limité aux seules possibilités que lui offraient la presse ou l’édition littéraire, Topor souhaita se frotter au monde de l’art contemporain ».

« Contrairement à la plupart des dessinateurs d’humour qui se considéraient comme journalistes, il assuma d’emblée sa vocation d’artiste, non sans ironie. Ses dessins de presse, tout comme ses illustrations, ses dessins pour l’animation et ses estampes pouvaient être accrochés à côté de dessins spécifiquement préparés pour l’exposition ».

« Tout faisait œuvre : le petit dessin-gag en noir et blanc rapidement exécuté aussi bien que les œuvres en couleurs, de plus grand format, patiemment élaborées, dans lesquelles il laissait briller son imaginaire insolite et sa virtuosité. Topor aimait jouer le jeu de la confusion des valeurs, de la contestation des hiérarchies. Doué d’un formidable esprit de conceptualisation, il s’amusa à transgresser les frontières définies par le marché de l’art, les institutions, les critiques, les historiens et les artistes eux-mêmes. Il souhaita s’affranchir du sens unique, du conformisme, de la sclérose ».

Il « débute sa carrière comme dessinateur d’humour dans une certaine presse : Bizarre en 1958, Arts en 1959, Fiction en 1960 et Hara-Kiri en 1961. C’est par l’intermédiaire de Hara-Kiri qu’il fait la connaissance de Fernando Arrabal. Une amitié très forte naît entre les deux hommes et ensemble, avec d’autres artistes rencontrés lors de ses études à l’École des beaux-arts de Paris dont Jodorowsky, ils fondent en 1962 le groupe « Panique », mouvement artistique dérisoire, qui, malgré son manque de sérieux assumé, va jouir d’une certaine renommée dans le monde des arts et des lettres ».

Ce « mouvement artistique dérisoire » vise « à se moquer du groupe surréaliste et surtout de son chef André Breton. Ayant rencontré ce dernier lors d’une réunion protocolaire, Topor avait jugé dérisoire l’autorité dont le pape des surréalistes faisait encore la démonstration ».

En outre, ces « jeunes artistes souhaitaient se démarquer de ce qui existait déjà. Le Café de la Paix, place de l’Opéra, devint le lieu de réunion du nouveau groupe Panique. Le Panique n’était pas une école artistique régie par un manifeste, mais une réunion d’amis n’ayant pas une conception dogmatique de l’art, dans un esprit bannissant toute idée de sérieux, de hiérarchie et de genre ».

« Outre ses fondateurs, le groupe Panique réunit anarchiquement de 1962 à la fin des années 1990 plusieurs artistes plasticiens et écrivains dont Olivier O. Olivier, Christian Zeimert, Michel Parré, Sam Szafran, Abel Ogier, Gironella, Oscar de Witt, Diego Bardon, André Ruellan, Jacques Sternberg, Copi, Jérôme Savary et Roman Cieslewicz. »

« À la même époque, Topor se rapprocha de ceux qu’il percevait comme sa « famille » artistique : Jean Tinguely, Daniel Spoerri, Robert Filliou, Pol Bury, Erik Dietman, tous héritiers de Duchamp ».

Topor « a néanmoins toujours souhaité rester libre de tout courant artistique ».
Dès 1966, « l’atelier de lithographie de Peter Bramsen devint pour lui un lieu où il côtoyait différents artistes d’avant-garde, et se lia d’amitié avec plusieurs d’entre eux, dont Pierre Alechinsky. Sur les conseils de Peter Bramsen, il aborda la technique de la linogravure au moyen de laquelle il conçut des images percutantes dont plusieurs furent reproduites dans la presse et servirent à faire des affiches ».

Topor « aborda le livre comme objet de diffusion et de création. Le livre permet en premier lieu de réunir les dessins et les textes dispersés dans la presse ; il pérennise ainsi sa production, autrement promise à la vie éphémère des périodiques (Les Masochistes, Dessins Panique, Four Roses for Lucienne…) ».

Topor « joua avec le livre sous différentes coutures. Le livre, comme tout chez Topor, ne doit pas être réduit à une fonction unique. Écrivain, il est l’auteur de roman dont La Princesse Angine et Le Locataire chimérique, adapté au cinéma par Roman Polanski, de nouvelles, de pièces de théâtre (Le Bébé de Monsieur Laurent, Vinci avait raison, L’Hiver sous la table), de chansons. Vecteur et outil de diffusion, le livre est aussi un objet artistique en soi, conceptualisable à l’envi ».

« Parce que la Bibliothèque nationale de France est avant tout le lieu de la mémoire imprimée, il est important de montrer l’étonnante création livresque de Topor. Plusieurs types de livres sont ainsi présentés en vitrine parfois accompagnés de dessins originaux et de manuscrits, comme les premières pages du Locataire chimérique ».

« Parmi les variations conceptuelles autour du livre, Topor créa les curieux jeux de société : L’étrange cas de Sherlock Holmes et Le Topsychopor, et des livres pastiches (Le Bateau ivre, Les photographies conceptuelles d’Erwahn Ehrlich), de livres-gags (Le livre à boutons, La Vérité sur Max Lampin), et des curiosités, plus ou moins rares, devenues la visée d’amateurs bibliophiles (Le Tachier de l’amateur, L’Epikon, Laid Poulet, Le Grouilloucouillou, Cons de fées…) »

Les 10, 11, 12, 13, 14, 15, 17 et 19 octobre 2017, Toute l’Histoire diffusa Roland Topor, songes, mensonges, panique et déconnade. « Artiste protéiforme, Roland Topor aura travaillé à opposer le plus de surfaces possibles à l’avancement, cherchant sans doute en cela à retenir la vie par tous les moyens. Découverte d’un homme aux multiples talents ».

Le 21 mars 2018, à 20 h, le Centre Wallonie-Bruxelles à Paris présente à la Salle de Cinéma Une soirée avec Roland  Topor. L’exposition « Le continent belge ! 20 ans d’Art BUL et quelques… présente les œuvres de plus de soixante-dix artistes belges et internationaux, dont Roland Topor. Cette soirée permet de mieux le découvrir à travers deux documentaires, en présence de Serge Sarfati, Nicolas Topor, Alexandre Devaux, le producteur Eric van Beuren et Yves de Bruyn, commissaire de l’exposition : « Roland Topor, Songes, Mensonges, Panique et Déconnade », un film de Serge Sarfati, Nicolas Topor et Alexandre Devaux, réalisé par Serge Sarfati (France/Belgique, Prismedia, YC Aligator Film, RTBF, avec la participation de AB Thématiques pour Toute l’Histoire, Mirabelle TV, du CNC. Avec le soutien de l’Angoa et de la Procirep, de la Fondation pour la mémoire de la Shoah, du Farband (Union des sociétés juives de France) – 2017 – 52 min.) – dessinateur, romancier, chansonnier, parolier, scénariste, créateur de décor et auteur de pièces, de nouvelles et d’œuvres cinématographiques… Roland Topor aura travaillé à opposer le plus de surfaces possibles à ce qu’il appelait « Le style lisse », cherchant sans doute en cela à retenir la vie par tous les moyens. Une vie intensément vécue – intensément consacrée à extraire de chaque instant une émotion, une expérience, l’expression, par tant de supports possibles, d’un imaginaire débordant – au point, paradoxalement, d’en accélérer le terme par ses excès d’existence ». Ce film sera suivi par « Topor, Père et fils » de Henri Xhonneux (Belgique, YC Aligator Film, Triangle 7, RTBF – 1989 – 26 min.). « Le cinéaste belge Henri Xhonneux (1945-1995) a beaucoup œuvré  en collaboration avec le dessinateur et scénariste Roland Topor. Ensemble, ils ont créé la série télévisée Téléchat (de 1983 à 1985). En 1989, il réalise Marquis, sur un scénario de Roland Topor librement inspiré de la vie du Marquis de Sade enbastillé. Dans ce document, Henri Xhonneux filme Roland Topor qui s’entretient avec son père ».

« Panoptikum » au Museum Folkwang 

À Essen, le Museum Folkwang proposa l’exposition « Panoptikum ». « In der französischen Kunst und Kultur der zweiten Hälfte des 20. Jahrhunderts ist Roland Topor eine Ausnahmeerscheinung. Niemand sonst betätigte sich im Laufe seines Lebens auf so vielen Feldern kreativen Schaffens wie er. Topor war ein unermüdlicher Zeichner und Illustrator, aber auch der Autor einer Fülle von Romanen, Kurzgeschichten und Bühnenstücken. Darüber hinaus schrieb er Drehbücher und trat in Filmen auf, führte im Theater Regie, entwarf Bühnenbilder und Kostüme und schuf nicht zuletzt über einhundert Plakate. Verbindendes Element dieser breit gefächerten Aktivitäten ist Topors Faszination für die Absurditäten und Unzulänglichkeiten des Daseins. Mit besonderer Vorliebe blickt er in die Abgründe des menschlichen Miteinanders, wie sie sich vor allem – aber nicht nur – im Verhältnis zwischen Mann und Frau auftun. Doch auch das Individuum mit seinen Ängsten und Obsessionen, Leidenschaften und Begehrlichkeiten ist ein bevorzugtes Studienobjekt. Topors Beobachtungen fließen in surreale Szenen ein, die zwischen Witz und Schrecken changieren und im Idealfall beim Betrachter, Leser oder Zuschauer einen Moment der Erkenntnis stiften.  Topor, der bereits 1997 verstarb, wäre 2018 achtzig Jahre alt geworden. Aus diesem Anlass widmet ihm das Museum  Folkwang eine Ausstellung, die sein vielfältiges Schaffen anhand von mehr als 200 Exponaten vorstellt: Neben satirischen Tuschzeichnungen für Zeitungen und Zeitschriften der 1960er Jahre wird das reiche illustrative Werk Topors anhand von Zeichnungen und Büchern aus mehr als drei Jahrzehnten präsentiert. Darüber hinaus sind wichtige Beispiele seiner Druckgrafik, eine repräsentative Auswahl von Plakaten sowie Trickfilme nach Vorlagen Topors zu sehen. Seine Verbindung zum Theater veranschaulichen einige Originalkostüme aus der Inszenierung von Mozarts Zauberflöte am Essener Aalto-Theater (1990), die erstmals gemeinsam mit den Zeichnungen Topors ausgestellt werden, nach denen sie geschneidert wurden. Das Veranstaltungsangebot zur Ausstellung finden Sie hier… Gefördert durch »

 

« Roland Topor (1938–1997) – cartoonist and illustrator, author, filmmaker and actor, costume and set designer – is one of the most remarkable figures of the French art and literary scenes of the second half of the 20th century. In his eclectic, often surreal work, he reflected upon the absurdities and incomprehensible contradictions of human existence. His motifs alternate between wit and horror, while always providing moments of epiphany. Roland Topor, who died in 1997, would have turned 80 in 2018. To commemorate this, from 29 June to 30 September 2018, Museum Folkwang will show Panoptikum, an exhibition that celebrates his multifaceted oeuvre. In six sections, the exhibition presents over 200 works by Roland Topor from various creative periods and artistic genres. His early drawings in ink start the exhibition with a crisp stroke and an imaginative range of subject matter. Topor began to regularly publish his drawings in magazines in 1958, to begin with primarily in French satirical magazines, and later in newspapers such as The New York Times. A selection of his illustrations will also be exhibited. Publishers often like to dip into the rich reserves of Roland Topor’s extraordinary inventiveness. While initially he remained staunchly committed to the  black and white of his drawings in ink, over the years Topor increasingly turned to colour to intensify the effect of his works. His illustrations for Carlo Collodi’s Pinocchio from 1995 represent a high point in this development.  »

 

« Topor also developed his narrative imagery independently from literary texts, both in his drawing and printmaking. This exhibition features a significant group of these stand-alone works, with an emphasis on the 1970s. The fact that Topor’s drawing of a man whose chin is being smashed off by a hammer was used five years later by Amnesty International for a poster illustrates how open his depictions are to a range of interpretations and readings.  »

« Topor’s linocuts, created in the late 1970s, comprise a separate group within the exhibition. In the characteristic black and white of this technique, he produced memorable images, with a particular focus on the relationship between men and women. »

 

« Another section is dedicated to Topor’s extensive film work. The focus is on his collaboration with the French cartoon director René Laloux. The early short films Les temps morts (Dead Times, 1964) and Les escargots (The Snails, 1965) are presented in a separate screening space, as is an excerpt from the feature-length animated film La planète sauvage (Fantastic Planet, 1973), which won a special jury prize at the 1973 Cannes Film Festival. Also on display is a selection of coloured drawings with grotesque erotic motifs that Topor produced for a scene in Federico Fellini’s Casanova (1975). Roland Topor’s deep connection with the stage and theatre is illustrated in the exhibition through his involvement in the production of Mozart’s The Magic Flute at the Aalto-Theater in Essen in 1990. Topor designed both the sumptuous costumes and the sets. A group of his colourful designs will be presented together with original costumes that have been preserved to this day in the props department of the opera house. The poster for the Essen performance also came from Topor, who created more than 100 posters for theatre and film over the course of his life. Reason enough to dedicate an entire section of the exhibition to this important area of his visual production. »

« Topor n’est pas mort »

La galerie Anne Barrault présente l’exposition « Topor n’est pas mort« , exposition collective réunissant des œuvres de Killoffer, Guillaume Pinard, Daniel Spoerri, Roland Topor, Guillaume Bruère, Nina Childress, Olivia Clavel, Bertrand Dezoteux, Julie Doucet, Paul van der Eerden, Steve Gianakos, Killoffer, Mirka Lugosi, Bertrand Mandico, Antoine Marquis, Guillaume Pinard, Hugues Reip, Jean-Xavier Renaud, Elsa Sahal, Dasha Shishkin, Taroop & Glabel, Daniel Spoerri, Nicolas Topor, Henk Visch, Willem, et Roland Topor.

Roland Topor « était un créateur insatiable. Il se définissait simplement comme « un travailleur du papier », mais son œuvre est impressionnante et protéiforme : dessins, romans, films, pièces de théâtre, émissions de télévision. Son esprit carnavalesque, sa dérision cruelle, son rire tonitruant ont infusé en nous. Son premier dessin est publié dans la revue Bizarre en 1958, et son premier recueil de dessins datant de 1960 a pour titre « Les masochistes ».

« En 1962, Roland Topor continue à s’amuser et à nous captiver. Il fonde le groupe Panique avec ses amis Fernando Arrabal et Alejandro Jodorowsky. Panique est un hommage à Pan, le dieu de l’amour et de la fornication, de l’humour et de la confusion. Panique est né en réaction au dogmatisme d’André Breton, qui n’aimait ni le rock, ni la science-fiction ni la pornographie. »

« En 1964, est publié son livre « Le locataire chimérique », qui sera adapté au cinéma, quelques années plus tard, par Roman Polanski. Et son film d’animation « La planète Sauvage » réalisé avec René Laloux, obtient le prix spécial du jury au festival de Cannes 1973. »

« Dès le début des années 1970, Topor expose régulièrement dans les galeries. Aujourd’hui il est considéré comme l’un des dessinateurs les plus importants du 20ème siècle. Lors d’un entretien mené par Eddy Devolder en 1994, Roland Topor disait « Je rigole du tragique, la réalité me donne de l’asthme. Je suis comme un gosse à l’école qui écrit et qui dessine, cela fait partie des possibilités humaines de salir du papier. J’aime l’art car c’est une manière d’évacuer la culpabilité et de ne garder que le plaisir ».

« Cette exposition n’est pas un hommage à proprement parler. Les artistes invités n’ont pas réalisé de nouvelles œuvres pour l’occasion. Le jeu a simplement consisté à sélectionner des dessins, peintures, et films, par affinité élective, et à faire advenir des connivences. Topor expliquait que s’il dessinait ou s’il écrivait, c’était pour trouver des alliés. C’est là tout simplement le projet de cette exposition : retrouver dans ces alliés l’esprit de Topor. Cette exposition se veut généreuse et foisonnante, à son image, l’occasion de découvrir les œuvres de 21 artistes, ainsi qu’un ensemble de dessins de Roland Topor. »

Repères biographiques
« 7 janvier 1938. Naissance de Roland Topor à Paris. Ses parents Abram et Zlata, juifs polonais, s’y sont établis au début des années 1930.
1941-1945. Traquée par la police de Vichy, la famille Topor se réfugie en Savoie.
1955. Topor s’inscrit à l’école des Beaux-arts de Paris.
1958. Premier dessin publié : couverture de la revue Bizarre.
1960. Illustre L’Architecte de Jacques Sternberg. Première exposition à la Maison des Beaux-arts. Les Masochistes, premier livre de dessins, chez E. Losfeld. Première nouvelle, « L’amour fou », dans Fiction, une revue qui le publie dès lors régulièrement.
1961. Entre au journal Hara-Kiri où il publie jusqu’en 1966.
Prix de l’humour noir pour son livre de dessins Anthologie paru chez J.-J. Pauvert.
1962. Création du groupe Panique avec Arrabal et Jodorowsky. Premières publications étrangères : revue S.NOB (Mexique), Cartoon 62, Diogenes (Suisse). Entre au magazine ELLE, engagé par Peter Knapp, il y fait la connaissance de Roman Cieslewicz.
1963. Illustre le Manuel du savoir-mourir d’André Ruellan (Prix de l’humour noir).
1964Le Locataire chimérique, premier roman, chez Buchet Chastel. Participe au Gag Festival organisé à Berlin par Daniel Spoerri. 1963. Naissance de Nicolas Topor.
1965. Acteur et dessinateur du générique final du film de William Klein Qui êtes-vous Polly Maggoo ? 
Cinq éphémères paniques, avec Arrabal et Jodorowsky au Centre culturel américain de Paris. 1966. Création du film d’animation Les Escargots, avec René Laloux.
1968. Participe aux journaux L’Enragé (de Siné), Le Pavé (de Lebel), Action (de Schalit, Cieslewicz est à la maquette).

1969. Prix des Deux-Magots pour son roman Joko fête son anniversaire.

1971. Débute au New York Times.
Générique dessiné du film Viva la Muerte d’Arrabal.
1972. Participe à 1960-72, Douze ans d’art contemporain en France, au Grand Palais.
1973. La Planète sauvage, film d’animation, avec René Laloux. Prix spécial du jury au Festival de Cannes.
1975. Première rétrospective institutionnelle : Panic, The Golden years, au Stedelijk Museum d’Amsterdam. Dessins de « La Lanterne magique » pour le film Casanova de Federico Fellini.
1976. Affiche pour Amnesty international.
1977. 120 illustrations pour les Œuvres romanesques de Marcel Aymé.
1978. Son affiche pour le film Le Tambour de Volker Schlöndorff est diffusée dans le monde entier.
Décors et costumes pour l’opéra Le Grand Macabre de Georg Ligeti à Bologne.
1981. Premières peintures à la bombe. Grand Prix national des arts graphiques du Ministère de la Culture.
1982. Coauteur pour Merci Bernard de Jean-Michel Ribes.
1983. Cocréation de Téléchat avec Henri Xhonneux.
1985. Exposition itinérante du Stadtmuseum de Munich jusqu’aux Beaux-arts de Paris.
1989. Film Marquis (scénario, dialogues et co-direction artistique).
1990. Grand Prix des arts de la Ville de Paris.  

1991. Décors et costumes pour l’opéra Ubu Rex de Kristof Penderecki à Munich.

1992. Monte Ubu Roi d’Alfred Jarry au Théâtre national de Chaillot.
16 Avril 1997. Mort de Roland Topor ».
Du 7 septembre – 26 octobre 2019
À la galerie Anne Barrault
51 rue des Archives – 75003 Paris
Tél. 33 (0)9 51 70 02 43
Du mardi au samedi, de 11 h à 19 h

Du 29 juin au 30 septembre 2018
Au Museum Folkwang 
Museumsplatz 1. 45128 Essen
Tel. : +49 201 8845 000
Mardi, mercredi, samedi et dimanche de 10 h à 18 h. Jeudi et vendredi de 10 h à 20 h

Visuels :
Roland Topor
L’Emigrant, 1972
© VG Bild-Kunst, Bonn 2018Roland Topor
Ohne Titel, 1965 (veröffentlicht)
Tuschfeder, 60 x 50 cm
Sammlung Jakob und Philipp Keel
© VG Bild-Kunst, Bonn 2018


Du 28 mars au 16 juillet 2017 

À la BnF I François-Mitterrand 
Quai François Mauriac, Paris XIIIe
Tél. : 01 53 79 49 49
Du mardi au samedi de 10 h à 19 h. Dimanche de 13 h à 19 h
Visuels
Affiche
Roland Topor, À gorge déployée, 1975 – encre de Chine et crayon de couleur
Collection Stedelijk Museum Amsterdam © Adagp, Paris, 2016
Roland Topor, affiche promotionnelle pour le journal Hara-Kiri, 1961
BnF, estampes et photographie © Adagp, Paris, 2016Roland Topor, Les fruits de la Passion, 1981 – encre et pastel BnF, estampes et photographie
© Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, Next, 1979
Linogravure, 48 x 38 cm
BnF, estampes et photographie
© Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, Malin comme 3 singes, Paris, 1972 – sérigraphie en couleurs BnF, estampes et photographie. © Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, A gorge déployée, 1975 – encre de Chine et crayon de couleur
Collection Stedelijk Museum Amsterdam © Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, maquette de décor pour Ubu Roi d’Alfred Jarry : Cracovie insurgée, 1992
Costumes, décors et mise en scène, Palais de Chaillot, Paris
Encre et crayons de couleur
Collection particulière Cliché Bertrand Huet
© Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, dessin pour La Planète sauvage, 1970-1972 – collection particulière © Adagp, Paris, 2016 Cliché Bertrand Huet

Roland Topor, dessin pour Hara-Kiri n° 27, avril 1963. Encre de Chine. Jakob & Philipp Keel Collection. © Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, Marteau pilon poil au menton. Planche extraite de l’album Cosy Corner, © Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, dessin pour la couverture de Histoires comme si, 1975. Encre et crayons de couleur. Collection particulière. © Adagp, Paris, 2016
Cliché Bertrand Huet

Roland Topor, dessin pour La Jument verte de Marcel Aymé, vers 1975. Encre, crayons et aquarelle sur papier. Collection particulière. © Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, dessin pour le personnage de Groucha pour la série télévisée Téléchat, 1980-1981. Feutre. Collection particulière. © Adagp, Paris, 2016

Roland Topor, maquette de costume pour Antoine et Cléopâtre de Shakespeare, costumes, décors et mise en scène de Topor, Staatstheater de Kassel,1989. Encre et crayons de couleurs. Collection particulière. © Adagp, Paris, 2016. Cliché Bertrand Huet

Roland Topor, affiche pour Le mois de l’Estampe à Paris, 1997. Lithographie en couleurs. BnF, Estampes et photographie. © Adagp, Paris, 2016

 

 
 
Les citations sir le documentaire sont de la BNF. Cet article a été publié le 12 juillet 2017, puis le 10 octobre 2017, 21 mars et 29 septembre 2018.

 

[Source : www.veroniquechemla.info]

Il était une star énorme, le voici rattrapé par des accusations de violences domestiques et viré des «Animaux fantastiques». Mais qu’est-il arrivé à Johnny Depp?

Johnny Depp arrivant à la Haute Cour de Londres en juillet 2020.

Écrit par Stéphane Gobbo

Il a 21 ans et ne sait pas encore que son apparition dans Les Griffes de la nuit n’est que l’aube d’une carrière fulgurante; en 1984, Johnny Depp n’est pas encore un sex-symbol, encore moins un comédien aux choix de carrière audacieux et salué par la critique. Trois ans plus tard, il est engagé sur la série 21 Jump Street, une star est née.

Il a 44 ans et se réjouit d’être enfin officiellement sacré; en 2008, Johnny Depp obtient le Golden Globe de la meilleure performance dans une comédie pour Sweeney Todd, de Tim Burton. À la fois apprécié des cinéphiles et du grand public, en grande partie grâce à son interprétation exubérante de Jack Sparrow dans la franchise Pirates des Caraïbes, il semble intouchable.

Il a 57 ans et perd un procès en diffamation contre le tabloïd britannique The Sun; en 2020, Johnny Depp doit répondre à des accusations de violences domestiques sur son ex-femme, Amber Heard. Acculé, il a cette semaine quitté à la demande des studios Warner la saga Les Animaux fantastiques, non sans toucher l’intégralité de son salaire pour un troisième épisode dont il n’a tourné qu’une scène. Il sera remplacé par Mads Mikkelsen et risque fort de ne jamais se relever de ce revers. Mais que lui est-il arrivé?

Alter ego torturé

En 1990, lorsque 21 Jump Street est sur le point de s’arrêter, le natif d’Owensboro, dans le Kentucky, reçoit immédiatement des propositions lui permettant de prouver qu’il est bien plus qu’une idole adolescente. Il enchaîne Cry-Baby, du fantasque John Waters, et Edward aux mains d’argent, quatrième long métrage d’un réalisateur dont il deviendra l’alter ego: Tim Burton. Dans ce beau conte fantastique, il joue une créature solitaire et mélancolique rêvant d’avoir de vraies mains à la place des ciseaux qui la rendent à la fois fragile et dangereuse.

Depp et Burton travailleront à huit reprises ensemble. Il est frappant de constater à quel point tous les personnages confiés par le cinéaste au comédien sont ambigus, torturés, profondément marqués par un trauma originel. À travers Depp, Burton ne fera qu’exorciser ses angoisses, comme il l’avouera plus tard. En parallèle à cet inspirant compagnonnage, l’acteur tourne dans les années 1990 sous la direction d’Emir Kusturica (Arizona Dream), Lasse Hallström (Gilbert Grape), Jim Jarmusch (Dead Man), Mike Newell (Donnie Brasco), Terry Gilliam (Las Vegas Parano) ou encore Roman Polanski (La Neuvième Porte). Ses choix sont bons, seuls ses débuts de réalisateur, avec The Brave, se solderont par un échec.

L’Américain entame le XXIe siècle en seigneur. Après des errances sentimentales, il se maria très jeune avant d’enchaîner les liaisons (Sherilyn Fenn, Jennifer Grey, Winona Ryder, Kate Moss), il forme avec Vanessa Paradis un couple glamour. Puis arrive 2003 et le premier Pirates des Caraïbes. Avec le recul, on peut voir là un point de bascule. Depp renouvelle sa base de fans et se fait connaître d’un public qui ignore tout de ses fracassants débuts. La franchise, extrêmement lucrative à défaut d’être cinématographiquement inspirée, se déclinera en cinq chapitres, le dernier étant sorti il y a trois ans.

Vie rock’n’roll

Pour construire le personnage de Sparrow, Depp s’est inspiré de Keith Richards. Et s’il admire le guitariste des Stones, ce n’est pas qu’à cause de son jeu de guitare; son premier rêve était de devenir rock star. Après de nombreuses menues expériences, il finira par réellement assouvir son fantasme en 2015 en formant avec Alice Cooper et Joe Perry les Hollywood Vampires. Loin de Paradis – le couple s’est séparé trois ans plus tôt – il mène une vie rock’n’roll, avec ses frasques et excès, et semble en roue libre, comme déconnecté de la réalité. C’est alors qu’Amber Heard, avec qui il ne fut marié qu’un an et demi, le dépeint comme un époux alcoolique et violent.

 

En 2018, sur le plateau de City of Lies, c’est un technicien qui l’accusera de l’avoir frappé. Depuis sa dernière collaboration avec Burton, Dark Shadows en 2012, il n’a rien tourné de défendable. Comme si Sparrow, cette caricature encombrante, l’avait phagocyté jusqu’à éteindre le feu qui en avait fait un des comédiens les plus intéressants du tournant du XXe siècle.

 

 

[Photo : Toby Melville/REUTERS – source : http://www.letemps.ch]

Ha fallecido Fernando Solanas, uno de los más importantes cineastas políticos de América Latina y el mundo. A modo de homenaje, publicamos un diálogo de Solanas con el maestro del cine francés Jean-Luc Godard en octubre de 1969.

Por Fernando « Pino » SolanasJean-Luc Godard  (*)

Godard por Solanas, Solanas por Godard

Godard: ¿Cómo definirías este film («La hora de los hornos»)?

Solanas: Como un film-ensayo, ideológico y político. Algunos han hablado de film-libro y esto es acertado, porque proporcionamos junto a la información, elementos reflexivos, títulos, formas didascálicas… La propia estructura narrativa está construida a semejanza de un libro: prólogo, capítulos y epílogo. Es un film absolutamente libre en su forma y su lenguaje: aprovechamos todo aquello que sea necesario o útil a los fines de conocimiento que se plantea la obra. Desde secuencias directas o de reportajes a otras cuyo origen formal se sitúa en relatos, cuentos, canciones o montaje de « imagen-conceptos« . El subtítulo del film marca su tono de documento, de prueba de una realidad: Notas y Testimonios sobre el Neocolonialismo, la Violencia y la Liberación. Es un cine de denuncia, documental, pero a la vez es un cine de conocimiento e investigación. Un cine que aporta, sobre todo, en su direccionalidad, porque no está dirigido a todo el mundo, a un público de « coexistencia cultural », sino que está dirigido a las grandes masas que padecen la opresión neocolonial. Esto está dado especialmente en las partes dos y tres, porque la primera narra aquello que las masas conocen, intuyen y viven y juega en la obra como un gran prólogo. La Hora de los Hornos es también, un film-actoun antiespectáculo, porque se niega como cine y se abre al público para su debate, discusión y desarrollo. Las proyecciones se convierten en espacios de liberación, en « actos » donde el hombre toma conciencia de su situación y de la necesidad de una praxis más profunda para cambiar esa situación.

Godard: ¿Cómo se realiza el acto?

Solanas: En el film están señaladas pausas, interrupciones, para que el film y los temas propuestos, pasen de la pantalla a la platea, es decir al hecho vivo, presente. El viejo espectador, el sujeto a la expectativa, según el cine tradicional que desarrollaba las concepciones ochocentistas del arte burgués, este no-participante, pasa a ser un protagonista vivo, un actor real de la historia del film y de la historia en sí misma, ya que el film es un film sobre nuestra historia contemporánea. Y un film sobre la liberación, sobre una etapa inconclusa de nuestra historia, no puede ser sino un film inconcluso, un film abierto al presente y al futuro de la liberación. Por eso el film debe completarse y desarrollarse por los protagonistas y no descartamos la posibilidad de agregarle nuevas notas y testimonios fílmicos, si en un futuro hay hechos nuevos que sea necesario incorporar. Los « actos » terminan cuando los participantes deciden hacerlo. El film ha sido el detonante del acto, el movilizador del viejo espectador. Por otra parte, creemos aquello de Fanon que dice «Si hay que comprometer a todo el mundo en el combate por la salvación común, no hay manos puras, no hay espectadores, no hay inocentes. Todos nos ensuciamos las manos en los pantanos de nuestro suelo y en el vacío de nuestros cerebros. Todo espectador es un cobarde o un traidor». Es decir, que no estamos ante un cine-expresión, ni ante un cine-comunicación, sino en un cine-acciónen un cine para la liberación.

La hora de los hornos

Godard: ¿Cómo hiciste para realizarlo?

Solanas: Trabajando y venciendo sobre la marcha todas las dificultades que se nos presentaban: económicas, técnicas, artísticas… Las necesidades de la obra fueron determinando un método y una forma de trabajo. Como la mayor parte del más reciente cine argentino independiente, está realizado con equipo mínimo, haciendo muy pocos, todo. A la vez, trabajaba en cine publicidad para costear los gastos elementales de laboratorio y película. Utilizamos en un 80% del film cámaras de 16 mm. y entre dos o tres hemos realizado casi todas las tareas técnicas y productivas, además de contar con el generoso apoyo de numerosos amigos y compañeros y gente del pueblo, sin la cual hubiera sido imposible realizar, estas cuatro horas treinta de film.

Godard: El film que yo empiezo ahora, La huelga, estará hecho por cuatro personas: mi mujer en la actuación, yo en el sonido, un cameraman y su mujer en el montaje. Lo hago con esta pequeña cámara de televisión…

Solanas: Hoy en día se ha destruido el mito de que la calidad de expresión era patrimonio de la industria, de grandes equipos, de misterios técnicos… Podríamos decir también que el avance de la técnica cinematográfica está también liberando al cine…

Godard: ¿Qué problemas tuvieron?

Solanas: Al margen de los problemas comunes a toda obra de producción económica, te podría decir que el más gran problema a vencer fue la dependencia a los modelos cinematográficos extranjeros. Es decir, liberarnos como creadores. Es esta dependencia, fundamentalmente estética, de nuestro cine hacia el cine americano y europeo, su gran limitación. Y esto no podría comprenderse al margen del análisis de la situación cultural argentina. La cultura oficial argentina, la cultura de la burguesía neocolonial, es una cultura de imitación, de segunda mano, vieja y decadente. Cultura construida sobre los modelos culturales de las burguesías opresoras, imperialistas. Cultura a la « europea », hoy americanizada. Por ello, la mayor parte del cine argentino está construido sobre el modelo productivo, argumental y estético, del cine yanqui o del llamado cine de « autor » europeo. No hay invención ni búsqueda propias. Hay traducción, desarrollo o copia. Hay dependencia…

Godard: Cine americano, cine para venderse…

Solanas: Exactamente, un cine ligado al espectáculo, al negocio; supeditado y condicionado por la explotación capitalista. De este fin de lucro, en la producción, nacen todos los géneros, técnicas, lenguajes y hasta duración, que hoy tiene el cine. Y fue romper con esta concepción, con estos condicionamientos, lo que más trabajo nos dio. Teníamos que liberarnos: el cine tenía sentido si podíamos utilizarlo con la libertad con que un escritor o un pintor realizan su tarea, si podíamos realizar nuestra experiencia partiendo de nuestras necesidades. Y así decidimos arriesgar, probar, buscar, antes que condicionarnos a los « maestros » del llamado « séptimo arte », que solo se expresaban a través de la novela, el cuento o el teatro. Comenzamos a liberarnos de « viscontisrenoiresgiocondasresnaispaveses » etc… dispuestos a encontrar nuestra formanuestro lenguajenuestra estructura… aquella que coincidiese con las necesidades de comunicación a nuestro público y con las necesidades de la liberación total del hombre argentino. Es decir, esta búsqueda no surgía solo de una búsqueda cinematográfica, no surgía como una categoría estética, sino como una categoría de la liberación de nosotros y del país. Así fue naciendo un film que abandonaba las apoyaturas del argumento-novela o del actor, es decir de un cine de historias, de sentimientos, para realizar un cine de conceptos, de pensamientos, de temas. La historia novelada dejaba paso a una historia contada con ideas, a un cine para ver y leer, para sentir y pensar, un cine de investigación equivalente al ensayo ideológico…

La hora de los hornos

Godard: ¿Qué papel puede jugar este cine en el proceso de liberación?

Solanas: En primer lugar, transmitir la información que no tenemos. Los medios de comunicación, los aparatos de la cultura, están en manos o controlados por el sistema. La información que se difunde es aquella que al sistema le interesa. El papel de un cine de liberación es, sobre todo, elaborar y difundir nuestra información. Una vez más plantear aquello de: lo de ellos y lo de nosotros. Por otra parte, toda la concepción de nuestro cine -cine abierto, cine participación, etc. …- apunta a un solo y fundamental objetivo: ayudar a soltar, a liberar al hombre. Un hombre oprimido, reprimido, inhibido, mediatizado. Es un cine hecho para este combate. Acrecentar la conciencia y los conocimientos de las capas más inquietas del pueblo argentino. ¿Podrá llegar solo a pequeños núcleos? Es posible. Pero el llamado cine de masas solo transmite aquello que el sistema le permite, es decir, se convierte en un instrumento más de evasión o mistificación. El cine de liberación en cambio llega en esta etapa a grupos menores, pero llega en profundidad. Llega con la verdad. Más vale transmitir ideas que ayuden a liberar a un solo hombre, que contribuir a la colonización masiva del pueblo.

La hora de los hornos

Godard: Los cubanos dicen que el deber del revolucionario es hacer la revolución: ¿Cuál es el deber del cineasta revolucionario?

Solanas: Utilizar el cine como un arma o un fusil, convertir la obra misma en un hecho, en un acto, en una acción revolucionaria. ¿Cuál es para vos, este deber o compromiso?

Godard: Trabajar plenamente como militante, hacer menos films y ser más militante. Esto es muy difícil porque el cineasta aquí ha sido educado en el individualismo. Pero también en cine es necesario volver a empezar…

Solanas: Tu experiencia después de « mayo » es límite, quiero que la trasmitas para nuestros compañeros latinoamericanos…

Godard: « Mayo » ha sido una liberación fantástica, para muchos de nosotros. « Mayo » nos ha impuesto su verdad, nos ha forzado a hablar y plantear los problemas de otra manera. Antes de « mayo », aquí en Francia, todos los intelectuales tenían coartadas que les permitían vivir bien, tener un coche, un departamento… pero « mayo » ha creado un problema muy simple, el problema de tener que cambiar de vida, de romper con el sistema. A los intelectuales que habían tenido éxito, « mayo » los puso en situación análoga a la de un obrero que debe abandonar la huelga porque debe cuatro meses al almacenero. Hay cineastas como Truffaut, que dicen sinceramente que no van a cambiar de vida y otros que siguen haciendo un doble juego, como los de « Cahiers… »

Godard en el Mayo del 68

Solanas: ¿Tú sigues estando en « Cahiers du Cinéma »?

Godard: No, me fui completamente desde que ellos apoyaron el Festival de Venecia (68), pese al boicot que habían iniciado los cineastas italianos… No es que esté en contra de que los cineastas se reúnan, sino que estoy en contra de lo que son hasta hoy los festivales…

Solanas: ¿Tú has renunciado a los beneficios que te daba el sistema?

Godard: Sí señor. Me di cuenta de que estaba oprimido, que existe una represión intelectual mucho menos que la represión física, pero que también hace sus víctimas y entonces me sentía oprimido… cuanto más quería luchar, más me apretaban el cuello para silenciarme, y además yo mismo me autorreprimía completamente…

Solanas: Es la situación que padece todo cineasta en Latinoamérica… con el agravante que existen leyes de censura mucho más duras y hasta delito de opinión, como en Brasil y Argentina… Hoy es tan grotesca la situación del cineasta, que se han definido bien los campos y las opciones. Si el cineasta profundiza en cualquier tema, sea el amor, la familia, la relación, el trabajo, etc…. revela la crisis de la sociedad, muestra la verdad al desnudo. Y la verdad, dada la temperatura política de nuestro continente, es subversiva. Por ello, el cineasta está condenado a autorreprimirse, autocensurarse, autocastrarse creativamente y continúa el imposible juego de ser « autor » dentro del sistema, o romper con el mismo e intentar un camino propio e independiente. Por eso, hoy en día no hay opciones: o se acepta la verdad del sistema, es decir, se acata su mentira; o se acepta la única verdad, que es la verdad nacional. Y eso se define a través de las obras: o complicidad con el régimen, a través de filmes asépticos; o liberación total…

Godard: Es verdad que en Francia es mucho más fácil hacer un film que en Grecia o en Argentina… En Grecia si no se hace exactamente lo que quiere la junta de coroneles, esta en seguida presenta la policía y la represión. Pero en Francia hay un fascismo suave que después de mayo se ha vuelto más duro… Este fascismo suave es el que te devuelve a tu país de origen si tú eres extranjero o el que te envía a un destino lejano si tú eres profesor de la Sorbona…

Solanas: ¿Cuál es entonces la situación del cine francés, del cine europeo? …

Godard: Yo diría que no hay un cine europeo, sino que hay un cine americano en todas partes. Así como no hay una industria inglesa sino una industria americana que trabaja en Inglaterra; así como tú has dicho que no hay una cultura argentina, sino una cultura europea-americana que elabora a través de intermediarios argentinos… tampoco hay un cine europeo, sino que hay un cine americano… En la época del mudo… Un film alemán no se parecía a un film mudo italiano o francés. Hoy en día no hay diferencias entre un film americano, un alemán o un italiano… Se trabaja en coproducciones… westerns italianos, films americanos rodados en Rusia… Todo está domesticado por Estados Unidos, todo está americanizado… ¿y qué quiero decir con americanizado?… que todo el cine europeo es un cine hecho nada más que para venderse, para hacer dinero. Aun el cine de arte y ensayo. Esto es lo que falsea todo… Aun en Rusia, aunque se distribuya en cineclubes, está hecho para ser vendido a través de los burócratas del politburó. O sea, que es exactamente lo mismo… De esta forma, un film no nace del análisis concreto de una situación concreta, sino que es otra cosa…

Solanas: ¿Qué es…?

Godard: Mira… es una imaginación individual, que es a veces muy generosa o muy de « izquierda »… que está bien… pero que está hecho para venderse porque es el único medio para que esta imaginación pueda continuar funcionando y vendiendo. Por eso no hay diferencias entre Antonioni, Kazan, Dreyer, Bergman… y un mal cineasta como Delannoy, en Francia… Hay diferencias de calidades, pero no de fondo: todos hacen cine de las clases dominantes… es lo que yo he hecho durante diez años… aunque mi intención fuera otra… Pero he sido utilizado para lo mismo.

Solanas: ¿El llamado cine de autor europeo sigue siendo hoy un cine crítico, de contestación o de avanzada…?

Godard: En algún momento, aquí en Europa, para cada autor lo fue… Pero luego era necesario ir más lejos y en esto no se ha evolucionado. La noción de « autor » era una revolución en los tiempos en que el autor luchaba contra el productor, un poco a la manera en que en la Edad Media luchaba un burgués contra un señor. Ahora el burgués se ha convertido en un señor, el autor ha reemplazado al productor. Por lo tanto no hace más falta un cine de autor, porque cuanto más es un cine a nivel de la revolución burguesa. Es decir, el cine es hoy un medio muy reaccionario. Aun la literatura americana es mucho menos reaccionaria que el cine americano…

Solanas: ¿El autor, es una categoría de cine burgués?

Godard: Exactamente. El autor es algo así como el catedrático en la universidad…

Solanas: ¿Cómo defines ideológicamente a este cine de autor?

Godard: Objetivamente, hoy es un cine aliado de la reacción.

Solanas: ¿Cuáles son sus ejemplos?

Godard: En Francia, yo antes de « mayo »; Truffaut, Rivette, Demy, Resnais… todos… En Inglaterra Lester, Brooks… en Italia, Pasolini, Bertolucci… en fin… Polanski… todo el mundo…

Solanas: ¿Consideras que estos cineastas están integrados al sistema?

Godard: Sí. Están integrados y no quieren desintegrarse…

Solanas: ¿Y el cine más crítico, también es recuperado por el sistema?

Godard: Sí, estas obras son recuperadas por el sistema porque no son suficientemente fuertes en relación a su potencia integradora. Por ejemplo, los « Newsreels » americanos son tan pobres como tú o como yo, pero si la CBS les ofreciera 10.000 dólares por proyectar uno de sus films rehusarían porque serían integrados… ¿Y por qué serían integrados?… Porque la estructura de la televisión americana es tan fuerte que recupera para el sistema todo lo que proyecta. La única manera en que se podría « contestar » al sistema de la televisión en Estados Unidos sería no proyectar absolutamente nada durante dos horas o cuatro que la televisión paga justamente para proyectar y « recuperar ». Y en Hollywood se prepara ahora una película sobre el Che Guevara y hay inclusive un film con Gregory Peck sobre Mao Tse-tung… Esos films de los Newsreels, si fueran proyectados por la televisión francesa no serían recuperados, al menos totalmente, porque se trata de un producto extranjero… Igualmente, quizás, los filmes míos que aquí son recuperados, en América del Sur, guardan cierto valor…

Arriba: Black Liberation (Eduard de Laurot, 1967); abajo: Ice (Robert Kramer, 1970)

Solanas: Yo no coincido con esto último que dices. Creo que cuando un film nacional toca un tema desde el punto de vista de las clases oprimidas, cuando es claro y profundo en este aspecto, se hace prácticamente indigerible para el sistema… Yo no creo que la CBS compraría un film sobre el « Black Power » o con Carmichael arengando a los negros sobre la violencia o que la televisión francesa pasaría un film con Cohn Bendit diciendo todo lo que piensa… En nuestros países, se permiten muchas cosas cuando estas se refieren a problemas extranjeros, pero cuando estos mismos problemas son internacionales, por su índole política, tampoco pueden ser absorbidos… Hace unos meses, la censura argentina prohibió Huelga y Octubre de Eisenstein… Por lo demás, la mayor parte del cine de autor europeo, que se mueve dentro de una problemática burguesa no solo es recuperado por el sistema, sino que en nuestros países son los « modelos » estéticos y temáticos del cine de autor neocolonizado…

La chinoise (Jean-Luc Godard, 1967)

Godard: De acuerdo, pero cuando aquí en Francia la situación política se hace difícil para ellos, ya no pueden recuperar como antes… Es el caso de tu film, que estoy seguro de que no lo podrán recuperar y será prohibido… Pero no es solo en lo político que se da la recuperación, sino también en la estética. Los filmes míos más difíciles de recuperar son los últimos que hice en el sistema, donde la estética se ha tornado política… como Week-End y La chinoise… Una toma de posición política debe corresponder a una toma de posición estética. No es un cine de autor el que hay que hacer, sino un cine científico. La estética también debe ser estudiada científicamente. Toda investigación, en ciencia como en arte, corresponde a una línea política, aunque lo ignores. Así como hay descubrimientos científicos, también hay descubrimientos estéticos. Por ello hay que tener claro, conscientemente, el camino que se ha elegido y con el cual se está comprometido. Antonioni, por ejemplo, en un momento realizó un trabajo válido, pero ahora ya no. Él no se ha radicalizado. Él hace un film sobre estudiantes, como se lo podría hacer en Estados Unidos, pero no hace un film que venga de los estudiantes… Pasolini, tiene talento, mucho talento, sabe hacer films sobre temas como se aprende a hacer composiciones en la escuela… Por ejemplo, puede hacer un bello poema sobre el Tercer Mundo… pero no es el Tercer Mundo quien ha hecho el poema. Entonces, creo yo que es necesario ser el Tercer Mundo, participar en el Tercer Mundo y después un buen día es el Tercer Mundo el que canta en el poema, y si tú eres quien lo hace, es simplemente porque tú eres poeta y sabes cómo hacerlo… Como tú dices, un film debe ser un arma, un fusil… pero todavía hay cierta gente que está en la noche y necesita más una linterna de bolsillo para iluminar a su alrededor, y esto es justamente el papel de la teoría… Hace falta un análisis marxista de los problemas de la imagen y el sonido. El mismo Lenin cuando se ocupó de cine no hizo un análisis teórico sino un análisis en términos de producción, para que hubiera cine en todas partes. Solo Eisenstein y Dziga Vertov se ocuparon del tema.

Solanas: ¿Cómo haces para filmar ahora, tienes productor?

Godard: Yo nunca tuve productor. Tenía uno o dos productores de los cuales yo era amigo, pero nunca funcioné con casas productoras normales. Cuando lo hice una o dos veces, fue por error… Para mí, ahora es imposible. Yo no sé cómo hacen los demás. Veo compañeros míos, como Cournot o Bertolucci, por ejemplo, que se ven obligados a tocar el timbre en casa de un cretino y discutir. Aceptar discutir con un cretino para salvar su obra. Pero yo nunca hice esto. Ahora soy yo el productor, con lo que pueda… y filmo mucho más que antes, porque filmo de una manera distinta, en 16 mm., o con mi pequeño equipo de televisión… Y también distinta, en otro sentido, aunque parezca pedante utilizar el ejemplo vietnamita. Me refiero al uso que dan los vietnamitas a la bicicleta en el combate o en la resistencia. Aquí un campeón ciclista no sabría en absoluto servirse de una bicicleta como lo hace un vietnamita. Y bien, yo quiero aprender a servirme de una bicicleta como lo hace un vietnamita. Yo tengo mucho que hacer con mi bicicleta, mucho trabajo por delante y eso es lo que debo hacer. Por eso ahora filmo mucho. Este año hice cuatro filmes…

Solanas: ¿Cuál es la diferencia entre el cine que hacías antes y el cine que haces ahora?

Godard: Ahora intento hacer un cine que conscientemente procura participar en la lucha política. Antes era inconsciente, un sentimental… era de izquierda, si quieres, aunque yo partí de una posición de derecha y también porque yo era un burgués, un individualista. Después, fui evolucionando sentimentalmente hacia la izquierda, hasta llegar a una posición no de izquierda « parlamentaria », sino de izquierda revolucionaria, radicalizada, con todas las contradicciones que esto impone…

Solanas: ¿Y cinematográficamente?

Godard: Cinematográficamente, yo siempre he tratado de hacer aquello que nunca se hacía, aun cuando trabajaba con el sistema. Ahora intento ligar « lo que no se hace » con las luchas revolucionarias. Antes mi búsqueda era una lucha individualista. Ahora quiero saber si me equivoco, por qué me equivoco y si tengo razón, por qué. Trato de hacer aquello que no se hace, porque lo que se hace ya, en cine, es prácticamente todo imperialista. El cine del este es un cine imperialista; el cine cubano -aparte de Santiago Álvarez y de uno o dos documentalistas- es un cine que funciona a medias sobre un modelo imperialista. Todo el cine ruso se transformó rápidamente en imperialista o se burocratizó, salvo dos o tres personas que han luchado contra eso: Eisenstein, Dziga Vertov y Medvedkin, que no es conocido en absoluto… Ahora yo hago cine con los obreros y hago aquello que ideológicamente ellos quieren, pero también les digo: « ¡cuidado! »… es necesario que además de hacer ellos este cine, no vayan el domingo a consumir el cine del sistema. Este es nuestro deber y la manera de ayudar « la lucha de los cineastas… » En resumen, yo he llegado a la conclusión de que siendo el panorama del cine muy complicado y confuso, es necesario hacer cine con gente que no sea cineasta, con gente que esté interesada en que lo que vea en la pantalla tenga relación con ella misma…

Now! (Santiago Álvarez, 1965)

Solanas: ¿Por qué trabajas con gente que no es del cine?

Godard: Porque respecto al lenguaje del cine, es un pequeño puñado de individuos, en Hollywood o en Mosfilm o donde sea, el que impone su lenguaje, su discurso, a toda la población y no es suficiente salirse de ese pequeño grupo y decirse « yo hago un cine diferente »… porque se tienen siempre las mismas ideas acerca del cine. Por ello, para superar esto, hay que darle la ocasión de hacer el discurso cinematográfico a gente que hasta ahora no tuvo oportunidad… Una cosa extraordinaria del « mayo » último, en París fue cuando toda la gente se puso a escribir en las paredes… El único que tenía derecho a escribir en las paredes era la publicidad… Se hacía creer a la gente que escribir en las paredes era sucio y feo, pero yo también tuve el impulso de escribir sobre los muros y lo mantengo desde « mayo »… Ya no fue una idea anárquica o individualista sino un deseo profundo… También para el cine es necesario volver a empezar. Yo hice un film con estudiantes que hablaban con obreros y era muy claro: los estudiantes hablaban todo el tiempo, los obreros nunca… Los obreros entre sí hablan mucho… ¿pero sus palabras dónde están?… Ni en los diarios, ni en los films, están las palabras de las gentes que constituyen el 80% de la humanidad… Hay que forzar a la minoría que tiene la palabra a cederla al 80%, hacer que la palabra de la mayoría pueda expresarse. Por eso, no quiero pertenecer a la minoría que habla y habla todo el tiempo o a la que hace cine, sino que quiero que mi lenguaje exprese al 80%… y es por eso que no quiero hacer cine con gente del cine, sino con gentes que componen la gran mayoría…

Solanas: ¿Cuál es la idea de La Huelga, tu próximo film?

Godard: Es una mujer que cuenta una huelga. Tiene un chico y por eso cuenta desde su casa, cómo es una semana de huelga y también las relaciones entre el sexo y el trabajo. Cuando se trabajan diez horas por día, se sea intelectual u obrero, no se puede hacer el amor… y si la mujer es la que se queda en casa, puede suceder lo contrario… esta situación propone muchos problemas y aquí se habla verdaderamente de estas cosas. Haré todo este film con mi cámara de televisión. Es muy económico y práctico. Aquí mismo filmamos y vemos en seguida lo que hemos hecho, en imagen y sonido, sin depender de laboratorio, montaje, etc… Si no nos gusta lo hacemos de nuevo… Haré casi todo el film en un solo plano. El trabajo estará en el libro, en el diálogo.

Solanas: ¿Y después cómo lo proyectan?

Godard: Se va a proyectarlo por los televisores de los cafés de barrio, en las zonas fabriles… Se discute y se habla con la gente y ese mero hecho significa para todos avanzar.

Solanas: ¿Qué papel puede jugar el cine en el proceso de liberación?

Godard: Un papel fundamental. Como tú decías, informar y enseguida de esa información la reflexión… Hay que hacer filmes claros y simples que ayuden a clarificar las cosas… Y filmes simples desde el punto de vista técnico, porque la técnica es muy cara. Si el sincronismo o el montaje resultan muy caros cuando filmamos, trabajemos con pocos planos o con voz en off… y si son inevitables, hagámoslos, pero tengamos en cuenta que es necesario simplificar. Nada más.

Publicada originalmente en Cine del Tercer Mundo, Año 1, Nº 1, octubre 1969, pp. 48-63.

 

[Fuentes: Cine del Tercer Mundo – Comparative Cinema – reproducido en http://www.bitacora.com.uy]

 

« C’est fou ce qu’elles peuvent dire comme conneries… » Dans « Paris Match », Maïwenn règle leur compte aux féministes et affiche sa solidarité avec Polanski.

Écrit par MARC FOURNY

En voilà une qui a des opinions à contre-courant et n’hésite pas à les clamer haut et fort… Dans un grand portrait que lui consacre Paris Match pour son nouveau film ADN sur ses racines algériennes, Maïwenn ne prend pas de gants pour fustiger les prises de position des nouvelles féministes. « C’est fou ce qu’elles peuvent dire comme conneries ces derniers temps ! Ce sont des femmes qui n’aiment pas les hommes, c’est clair, et qui sont à l’origine de dommages collatéraux très graves. Moi, je suis pour dire aux hommes à quel point on les aime. Il faut arrêter de dire que ce sont tous des pervers ! »

Une allusion directe au mouvement #MeToo, né de l’affaire Weinstein, qui a engendré une prise de parole des femmes et des organisations féministes pour dénoncer toute forme d’agressions et d’abus. Mais, comme Catherine Deneuve qui défend « une liberté d’importuner », Maïwenn estime que tout ce déferlement est allé trop loin. « Je reconnais que les femmes abusées par des hommes sont souvent des femmes fragiles, poursuit-elle. Je comprends très bien que ça soit condamnable. Maintenant, moi, si j’accepte de me rendre dans la chambre d’un homme à 1 heure du matin, je me doute bien que ce n’est pas pour parler d’un rôle… »

Pour sa part, la réalisatrice de Polisse et Mon roi dit apprécier de se faire draguer par les hommes et souhaite que cela continue le plus longtemps possible… « Quand j’entends des femmes se plaindre que les hommes ne s’intéressent qu’à leurs fesses, je leur réponds : “Profitez-en bien, ça ne va pas durer !”, plaisante-t-elle dans Paris Match. J’espère que les hommes me siffleront dans la rue toute ma vie. Je ne me suis jamais sentie offensée parce qu’un homme portait un regard bestial sur moi, poursuit-elle. Plus un homme est viril, plus je me sens féminine. »

Quant à Roman Polanski, devenu pour les collectifs féministes l’homme à abattre du cinéma français, elle trouve mérité son récent césar du meilleur réalisateur pour son film J’accuse. « Polanski a reçu un prix pour un film formidable, juge la cinéaste. Où est le problème ? On ne lui a pas non plus décerné un prix Nobel. » Et de critiquer l’attitude d’Adèle Haenel qui a quitté la cérémonie en février dernier en criant « la honte ! » « Adèle Haenel doit avoir un gros bobo quelque part pour être partie comme elle l’a fait. Le politiquement correct dans ce milieu, aujourd’hui, exige de se déclarer pour elle. Eh bien, moi, je ne le suis pas. Toute cette clique de féministes n’a réussi qu’à faire du mal à la victime de Polanski qui, depuis quarante ans, ne demande qu’une chose : qu’on lui fiche la paix ! »

Une sortie, qui, on s’en doute, a provoqué pas mal de remous sur les réseaux sociaux, des militantes ou des femmes trouvant indignes ou déplacés les propos tranchés de Maïwenn. Laquelle dit avoir du caractère et se ficher comme d’une guigne de ce qu’on peut écrire sur elle. Libre jusqu’au bout…

 

[Source : http://www.lepoint.fr]

Israël rend hommage aux Polonais qui ont caché Polanski des nazis

Roman Polanski lors d’une cérémonie à Gliwice, le 15 octobre 2020.

Israël a rendu hommage jeudi au couple polonais qui avait caché pendant la Seconde Guerre mondiale le futur réalisateur franco-polonais Roman Polanski, alors petit enfant.

Stefania et Jan Buchala ont reçu, à titre posthume, la médaille des « Justes parmi les nations » décernée par le mémorial de la Shoah de Yad Vashem à ceux qui ont aidé à sauver des juifs pendant la Seconde Guerre mondiale. « Malgré leur situation économique très difficile, le couple a accepté d’accueillir le garçon juif comme leur propre fils et de le protéger », a précisé Yad Vashem. La médaille a été remise à leur petit-fils, lors d’une cérémonie organisée dans le sud de la Pologne. Le cinéaste, âgé de 87 ans, a participé à la cérémonie, évoquant « un moment chargé d’émotions ».

Roman Polanski n’avait que six ans lorsque l’Allemagne nazie envahit la Pologne en 1939, déclenchant ainsi la Seconde Guerre mondiale. La famille Polanski a été forcée de s’installer dans le ghetto de Cracovie. Sorti clandestinement du ghetto, par les soins de son père, le petit Roman passe de famille à famille avant de se retrouver chez les Buchala. Paysans, fervents catholiques avec trois jeunes enfants, ils l’ont hébergé pendant près de deux ans dans le village de Wysoka, dans le sud de la Pologne, sans rien demander en retour. Le réalisateur franco-polonais de « Chinatown » et « Rosemary’s Baby » a remercié le couple et salué la mémoire de Stefania, « une personne particulièrement noble ».

Des grand-parents « héroïques »

Pendant des années, M. Polanski avait essayé de retrouver la famille Buchala – en vain. Le couple est mort en 1953 et personne dans le village de Wysoka n’avait de nouvelles des enfants. Ce n’est qu’en 2017 que Roman Polanski a pu rencontrer leur petit-fils grâce à une enquête réalisée par Anna Kokoszka-Romer et Mateusz Kudla, qui travaillent sur un documentaire sur l’enfance et l’amitié entre le cinéaste et le photographe Ryszard Horowitz, lui aussi survivant de l’Holocauste. La première du documentaire, intitulé « Polanski, Horowitz », doit avoir lieu l’année prochaine.

Le défunt père de Stanislaw Buchala, Ludwik, lui avait bien parlé d’avoir grandi avec un « frère » qui était parti aux États-Unis après la guerre. Il ne savait pas que son camarade d’enfance était devenu le cinéaste Roman Polanski. Stanislaw, âgé d’une soixantaine d’années, a déclaré au cinéaste être « fier » de ses grands-parents « héroïques ». « Les gens devraient savoir, surtout maintenant pendant la pandémie, qu’on peut faire quelque chose de désintéressé pour autrui ». Dans son témoignage à Yad Vashem, M. Polanski a déclaré: « Stefania Buchala m’a fourni un abri, risquant sa propre vie et celle de sa famille ». Le danger était énorme. En Pologne occupée, offrir aux juifs même un verre d’eau était passible de la peine de mort.

La Pologne, qui a perdu pendant la guerre six millions de citoyens – dont la moitié étaient juifs – compte le plus grand nombre de « Justes parmi les Nations » de tous les pays, soit plus de 7.000 personnes.

Récompense aux sauveteurs

Toujours poursuivi par la justice américaine pour des relations sexuelles illégales avec une fille de 13 ans, il y a 40 ans, le réalisateur, qui séjourne surtout en France, a été aussi accusé de viol ou d’agression à quatre reprises par d’autres femmes, des accusations qu’ils rejette.

Interrogé sur ces accusations, le directeur du département des Justes parmi les Nations de Yad Vashem, Joel Zisenwine, a déclaré à l’AFP que « personne, bien sûr, ne peut savoir à l’avance ce qui arrivera aux gens une fois devenus adultes », mais que cela n’avait « rien à voir » avec ce que les Buchala ont fait. « La récompense est décernée aux sauveteurs, pas au survivant », a-t-il dit. « Il s’agit de ce qu’ils ont fait sur le moment, risquant leur vie pour sauver un enfant de neuf ans ».

 

 

[Photo : AFP PHOTO/SEBASTIAN PRZYBYLSKI/KRK FILM – source : http://www.lorientlejour.com]

Darío Villanueva aborda a relación entre palabra e imaxe na obra de Valle-Inclán, Cela e o «Quixote»

Fernando Rey, como Don Quijote, y Alfredo Landa en el papel de Sancho Panza

Fernando Rey, como Don Quixote, e Alfredo Landa no papel de Sancho Bandullo.

Por XESÚS FRAGA

A relación entre cine e literatura, entre imaxe e palabra, é central no Quixote antes do cinema: filmoliteratura (Visor), un volume no que Darío Villanueva (Vilalba, 1950) reúne e reelabora unha decena de textos seus sobre esas frutíferas retroalimentaciones entre ambas as artes, ademais de examinar a cinefilia de autores como Valle-Inclán e Pardo Bazán.

O volume ábrese cun texto que bebe do discurso de ingreso de Villanueva na RAE e que dá título ao volume. O Quixote antes do cinema é un achegamento á gran novela de Cervantes desde a premisa de que resiste a comparación coas obras de Shakespeare á hora de calibrar a presenza nas súas páxinas de elementos do que se chamou «precinema», é dicir, estruturas e recursos narrativos posto en xogo polo cine pero que xa se achan en obras literarias moito anteriores aos irmáns Lumière. Villanueva examina como Cervantes saca partido á vista e ao oído, nun libro esencialmente dialógico, e que, como o cine, busca estimular a «admiración e alegría» do receptor.

Como corresponde ao comparatista que é, Villanueva desprega unha trama de referencias cruzadas que achegan profundidade ao seu discurso e argumentos, que vai desde adaptacións shakesperianas de Olivier e Branagh e os ensaios de Harold Bloom á primeira escena cinematográfica tomada do Quixote e datada en 1898.

De igual modo, o capítulo Valle-Inclán e o cine pon o foco nos elementos narrativos e dramatúrgicos da obra do escritor galego que deixaron pegada no cine, como a fragmentación ou o esperpento e a escritura de guión cinematográfico que case é Luces de bohemia. Tamén se detén na cinefilia de Val, a cal non lle impedía exercer a crítica: a súa aversión ao «mal gusto ianqui» tería podido asinala hoxe día sen apenas modificar a súa postura.

Esa cinefilia do autor é propio dun momento en que a afección polas películas prendeu nos ambientes culturais, como ilustra o Cine Club da Residencia de Estudantes. Xa en 1915 Emilia Pardo Bazán escribira que o cinematógrafo «chegou á perfección».

Camilo José Cela, coa adaptación, entre outras cuestións, que Ricardo Franco fixo da familia de Pascual Duarte e unha análise das narrativas literaria e fílmica na colmea, tamén fai a súa aparición no libro, do mesmo xeito que Thomas Mann, Visconti e Roman Polanski.

 

 

[Fonte: http://www.lavozdegalicia.e]

 

 

 

‘Supernova’ é mais um filme polonês recente que comenta um universo de colapso, medo e indiferença

Escrito por Léa Maria Aarão Reis 

O filme Supernova (2019) do jovem Bartosz Kruhlik, de 34 anos, vem se reunir ao grupo de produções do novo cinema polonês recentemente incluídas em catálogos de plataformas digitais. É o primeiro longa-metragem dirigido por Kruhlik, mais um cineasta da sua geração egresso da famosa escola de cinema de Lodz da qual saíram Wajda, Polanski e tantos outros cineastas históricos do país.

Supernova apresenta uma fábula de modo menos competente que a narrativa de Rede de ódio e de Corpus Christi, de Jan Kosawa, estes, filmes mais maduros. Mas, sem dúvida, vale assisti-la. A produção é baseada num fait divers no qual o diretor diz ter-se inspirado quando leu sobre o trágico atropelamento de uma família, em uma estrada vicinal do campo polonês, em nota de pé de página de jornal. Encontra-se em exibição no NOW.

É este o relato cinematográfico de 78 minutos, numa narrativa enxuta e austera que atrai e prende o espectador do começo ao fim: cedo, numa manhã de domingo, uma mulher desesperada, agarrada aos dois filhos pequenos, corre, fugindo do marido bêbado, por uma estrada vazia. Ela vai deixá-lo. Ele, cambaleante e também fora de controle, persegue-os tentando convencê-la a não ir embora.

De repente, há um atropelamento (que não se vê), a mulher e as duas crianças estão caídas na pista da estrada. De um reluzente Audi, parado no acostamento adiante, desembarca um yuppie que conduzia o carro, transtornado ao se dar conta do acontecido. Ele foge a pé, e, no celular, pede ajuda aos seus advogados.

Daí em diante ambulâncias surgem, uma patrulha policial chega e interdita a pista. Constata-se a tragédia. O chefe policial é chamado: o Velho. Sonolento, porque é domingo de manhã, verifica a seriedade do caso. Mas o motorista que fugiu é  »homem do governo, » ele diz. Alto funcionário estatal.

 »Logo neste instante em que a minha aposentadoria está próxima, » o Velho reclama.  »Vai ser uma tempestade, » ele continua.  »Logo agora, a dois meses das eleições … »

A manhã avança, moradores do lugarejo próximo começam a se aproximar, um padre reza pelas vítimas e o  »funcionário do governo » retorna ao cenário do desastre. Chegam seus advogados para resgatá-lo – mas não conseguem.

Quando o motorista que fugiu volta, pisando duro e tentando dar uma carteirada, o linchamento começa a tomar forma.

A pequena multidão não permite que o motorista e seus advogados partam. Chocadas com o desastre, mulheres idosas choram copiosamente e jovens cada vez mais agressivos apedrejam o  »homem do governo. » Há feridos.

O avô dos meninos atropelados também chega ao local. Tentam consolá-lo e dizem que aquele será um caso para a Justiça. O avô chora, grita e uiva:  »Juízes, procuradores, advogados, são todos canalhas! »

O horror é geral no microcosmo estabelecido dos privilegiados, das vítimas, dos perplexos e drogados (há sempre menção à cocaína e ao álcool nos três filmes poloneses em cartaz), burocratas, piedosos, indignados, complacentes, dos que exorcizam o pavor linchando.

Khrulik trabalhou com os moradores da cidade próxima ao local das filmagens e utilizou atores profissionais apenas para os poucos papeis dos protagonistas. O resultado é bom, exceto nas sequências finais, à medida do desenrolar do drama e da tensão, quando se prepara o grand finale da trama.

A ideia da hecatombe que pode vir do céu, no filme, é atraente, embora realizada com deslumbramento fácil; mas funciona e abre a porta com competência para o início do fecho da narrativa – o fim de um mundo de indiferença, egolatria e cheio de medo.

No fim, uma outra família se aproxima pela estrada bloqueada, entra no quadro, e nada sabe do que está ocorrendo adiante, na pista. Percebe que ocorreu algum contratempo. O motorista e sua mulher, indiferentes ao que ocorre fora, decidem dar meia volta.

Dentro do seu carro confortável ouve-se o noticiário informando sobre a explosão eventual de uma estrela supernova – as moribundas, as que apodreceram – que se poderá (ou poderia) chocar com a Terra provocando uma megaexplosão de consequências inimagináveis. Um evento, por exemplo, de proporções análogas à pandemia mortal que alerta a humanidade para o colapso, neste momento real de quase insuportável ansiedade.

[Fonte: http://www.cartamaior.com.br]

 

 

¿Desaparecerá el fetichismo que generan los textos firmados a mano cuando la práctica totalidad de los autores escribe a ordenador y sus frases ya nunca son definitivas, sino algo que puede ser inmediatamente borrado?

El manuscrito original de 'El retrato de Dorian Gray', de Oscar Wilde.

El manuscrito original de ‘El retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde. SP BOOKS / MORGAN LIBRARY

El manuscrito y el cuaderno de notas son objetos que se prestan a la veneración, ya pertenezcan a escritores o a artistas plásticos. La emoción que nos produce tener a poca distancia la letra manuscrita de Galdós o de Virginia Woolf en cartas y borradores, y más aún los dibujitos de Lorca o los garabatos con los que Dostoievski emborronaba a su capricho las hojas donde escribía sus obras, es el motor que incita a seguir exponiéndolos. De ahí el éxito de espacios como la Morgan Library de Nueva York, consagrada a exhibir manuscritos, tanto de sus fondos – allí se conservan los originales de la Canción de Navidad de Dickens y de El paraíso perdido de John Milton– como de otras colecciones, por ejemplo la del historiador brasileño Pedro Corrêa do Lago. En la misma línea, el libro La magia del manuscrito (Taschen, 2019) recopila numerosas muestras del amplísimo archivo del coleccionista brasileño, que incluye documentos de Kafka, Mary Shelley y Emily Dickinson. Su obsesión por atesorar páginas escritas a mano surgió en su infancia, aspecto que lo vincula estrechamente con el escritor Stefan Zweig, también un fetichista de los manuscritos desde joven.

Para muchos, aceptar que en este siglo convulso en que vivimos van a generarse pocos manuscritos de los que después amarillean con encanto produce cierta decepción rayana en la melancolía. Quizá por eso ya se veneran sus primos hermanos, los en su día novedosos mecanoscritos, que se exponen sin complejos en muestras actuales como la dedicada a los vampiros en el CaixaForum de Madrid. Entre fragmentos, carteles de películas, libros y fotografías acerca de estos seres de colmillos afilados nos topamos con páginas del guion original de Nosferatu (1922) de Murnau y del film El baile de los vampiros de Roman Polanski (1967). El hecho de que estén escritos a máquina los convierte en encantadoramente añejos, y su atractivo queda aún más acentuado por las anotaciones y tachaduras a mano a cargo de los propios autores.

El profesor Matthew G. Kirschenbaum firmó en 2016 'Track Changes', una historia literaria de los procesadores de texto.

El profesor Matthew G. Kirschenbaum firmó en 2016 ‘Track Changes’, una historia literaria de los procesadores de texto.

Pero la historia del documento no termina con el arrinconamiento de la máquina de escribir: para abordar su nueva materialidad y repensar su esencia en la era digital tenemos a estudiosos como Matthew Kirschebaum, profesor de la Universidad de Maryland, que en 2016 publicó Track Changes (Harvard University Press), una historia literaria de los procesadores de texto. Tal como cuenta en el prólogo, antes de escribir el libro, Kirschebaum ya sabía que el primer autor en entregar un manuscrito mecanografiado a un editor fue Mark Twain en 1883; se trataba de su libro de memorias La vida en el Mississippi y fue tecleado íntegramente en una Remington. Por tanto, la principal búsqueda que guió al autor de Track Changes durante la escritura de su ensayo fue dar con la primera novela escrita con un procesador de textos y así reconstruir parte de la historia del libro y la escritura durante el siglo XX. Y la halló: es Bomber, obra del autor británico Len Deighton, quien la escribió entre 1968 y 1970 con el procesador de textos de un ordenador IBM que pesaba 90 kilos.

La emoción que sentía el Kirschenbaum niño desde su cuarto al pensar que sus escritores contemporáneos favoritos estaban, al igual que él, luchando por aprender el funcionamiento de su primer ordenador Apple y de su procesador de textos recién estrenado fue otra de las motivaciones para escribir este ensayo, lleno de anécdotas lleno de anécdotas y datos curiosos sobre las vicisitudes de escribir a ordenador.

Sobre la nueva materialidad de la escritura también se ha escrito en castellano. Un buen ejemplo es el ensayo del escritor argentino Sergio Chejfec titulado Últimas noticias de la escritura (Jekyll and Jill, 2015). A pesar de los radicales cambios sufridos en los manuscritos durante las últimas décadas, Chejfec detecta una paradoja en la organización textual de la escritura digital, y es que « sigue siendo básicamente la misma que en el pasado: la palabra, la línea, el párrafo, la página ». Asimismo, a lo largo del ensayo, Chefjec da fe de la fascinación que ejerce todavía hoy sobre nosotros la escritura a mano al recordar una exposición de manuscritos de Proust a la que acudió en 2013 con motivo del centenario de la publicación de Por el camino de Swann. Fue precisamente en las salas de la Morgan Library donde el escritor reparó en que los asistentes « buscaban una verdad que se pusiera de manifiesto instantáneamente, como consecuencia de la cercanía física tanto de la letra original como de los objetos manipulados por Proust », y también en que, ante un manuscrito expuesto, siempre tiene lugar « una lucha entre mirar y leer ».

Manuscrito original en el que Marqués de Sade escribió el borrador de su novela ‘Los 120 días de Sodoma’, en el Museo de Cartas y Manuscritos de París. CHRISTOPHE ENA (AP)

Otros textos que, a medio camino entre la escritura autobiográfica y la ficción, reflexionan acerca de los cambios vividos entre la escritura manuscrita y la computerizada (es decir, acerca de la irremediable pérdida del documento conclusivo en forma de manuscrito sobre papel), son los del uruguayo Mario Levrero y el chileno Alejandro Zambra. En La novela luminosa, fechada en el año 2000, Levrero expresa en forma de entradas de diario los quebraderos de cabeza que le causa el procesador de textos que emplea para escribir: « El corrector de este Word 2000 tiene unas características insólitas; por más que intenté dominarlo, me resulta imposible. No reconoce ciertas palabras relativas al sexo, como por ejemplo pene, que recién apareció como desconocida cuando activé el corrector para esta página antes de guardarla ». En cambio, en El discurso vacío, la obsesión de Levrero se centra en un proyecto autoimpuesto: el de mejorar su caligrafía para así desarrollar otros aspectos de su carácter: « Trataré de conseguir un tipo de escritura continua, « sin levantar el lápiz » en mitad de las palabras, con lo que creo poder conseguir una mejora en la atención y en la continuidad de mi pensamiento, hoy por hoy bastante dispersas ». Lo paradójico es que los lectores solamente podemos acceder a sus disquisiciones desde la letra impresa o digital de cualquier de las ediciones de esta obra, y en ningún caso desde la que él generó a mano.

Zambra, por su parte, concluye su ensayo autobiográfico Cuaderno, archivo, libro, incluido en el volumen Tema libre (Anagrama, 2019), con la siguiente reflexión: « Hay un hecho central: debido a los computadores, el texto es cada vez menos definitivo. Una frase es hoy, más que nunca, algo que puede ser borrado”. Así que a partir de ahora solamente nos quedarán los mecanoscritos de autores como Javier Marías, Will Self o Don DeLillo, que, reacios a ese fácil borrado de frases, siguen negándose a escribir su obra empleando un procesador de textos.

[Fuente: http://www.elpais.com]