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La victoria del “no” a la nueva constitución chilena obliga a volver la vista a las razones íntimas de este rechazo popular.

Gabriel Boric durante la campaña electoral.

Pinochet y su legado han demostrado que son difíciles de matar. El proyecto de Constitución de 2022 —la Constitución más progresista jamás escrita en términos de derechos socioeconómicos, igualdad de género, derechos indígenas y protección de la naturaleza— fue rechazado por casi el 62% de los votantes en un plebiscito nacional celebrado el pasado 4 de septiembre. ¿Cómo es posible que los chilenos hayan rechazado el proyecto propuesto tras los levantamientos populares acaecidos en octubre de 2019 para exigir una nueva Constitución y tras haber votado por abrumadora mayoría a favor del inicio del proceso constituyente? ¿Qué razones tenía el pueblo chileno para alinearse con las fuerzas de la derecha, que pretendían preservar la Constitución de Pinochet? Este sorprendente resultado exige seguramente una explicación multicausal. Aquí me centraré en dos de las más destacadas: la campaña de desinformación de la derecha a través de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales, y la exclusión de los sectores populares del proceso constituyente, que he destacado en análisis anteriores.

El apoyo al rechazo del nuevo texto constitucional fue más fuerte en los municipios de bajos ingresos, donde la participación también fue mayor que en los barrios de clase alta. Mientras que en el plebiscito de 2020 la oposición al proceso constituyente estuvo liderada por los tres municipios más ricos del país, esta vez los barrios más pobres acudieron en masa a votar en contra del proyecto propuesto. Por otro lado, el voto, a diferencia de 2020, fue obligatorio, instituyéndose multas por el incumplimiento de tal precepto, lo cual hizo que los sectores populares acudieran a votar por temor a los costes pecuniarios de la abstención. La participación aumentó sustancialmente del 50% al 86% y de los 5,4 millones de nuevos votos emitidos, el 96% optó por el rechazo. En total, el proyecto de Constitución solo recibió 4,8 millones de votos favorables, un millón menos de los que votaron a favor de que se produjera la redacción de una nueva norma constitucional dos años antes. Sin embargo, no se ha tratado tan solo de un voto contra el nuevo texto constitucional, sino también de una expresión de rechazo del gobierno de Gabriel Boric y de sus partidos: la coalición de la “nueva izquierda”, que incluye al Frente Amplio, al Partido Comunista de Chile y a los partidos de la antigua Concertación. El número de votos a favor de nueva Constitución fue aproximadamente igual al cosechado por Boric en la segunda vuelta de las elecciones generales chilenas contra el candidato de extrema derecha José Antonio Kast celebradas en diciembre de 2021, lo cual sugiere que el nuevo presidente no ha sido capaz de ampliar su electorado desde que asumió el cargo.

El apoyo al rechazo del nuevo texto constitucional fue más fuerte en los municipios de bajos ingresos, donde la participación también fue mayor que en los barrios de clase alta

Durante la campaña, que se prolongó durante un mes, se invirtió al menos un millón de dólares para dar a conocer el proyecto de nueva Constitución al pueblo chileno. Alrededor del 90% de estos recursos fueron gastados por el bloque partidario del rechazo, compuesto por los partidos de derecha, por sectores de la Democracia Cristiana y por la nueva coalición centrista Amarillos por Chile. En los programas matutinos y en los telediarios nocturnos esto partidos denunciaron repetidamente el documento como “extremista” y “mal redactado”, mientras que los centros de estudios conservadores bombardearon a la opinión pública con encuestas de dudosa fiabilidad, que indicaban que la mayoría de la gente votaría en contra del nuevo proyecto. Estos esfuerzos se vieron fortalecidos por la difusión de la consabida desinformación en las redes sociales, así como por la distribución de copias falsas del proyecto de Constitución con artículos manipulados. En un episodio ilustrativo, Constanza Hube, la representante de extrema derecha en la Convención, fue sorprendida repartiendo copias falsas de la nueva Constitución durante una reunión de bloque del rechazo.

Los sondeos a pie de urna y las encuestas informales revelaron que mucha gente estaba confundida realmente sobre el contenido del plebiscito; algunos incluso pensaban que al votar contra el nuevo texto constitucional estaban aboliendo la Constitución de Pinochet. Ello no es de extrañar, ya que la única información oficial sobre el proyecto constitucional se limitó a treinta minutos diarios de televisión, repartidos a partes iguales entre los partidarios del rechazo y de la aprobación del nuevo texto constitucional, durante los veintiocho días de campaña. Dado que el espacio de difusión se asignó a una serie de partidos políticos y grupos de la sociedad civil, el mensaje fue fragmentario. En la campaña de los partidarios de la nueva Constitución participaron en las emisiones diez organizaciones; incluso después de llegar a diversos acuerdos entre ellas, algunas acabaron teniendo menos de cinco segundos para expresar su punto de vista. No hubo anuncios oficiales durante la campaña, ni folletos enviados a los domicilios, ni sesiones informativas en persona; toda la difusión fue realizada por partidos políticos, ONG o voluntarios. No está claro por qué el gobierno de Boric efectuó un trabajo tan pobre de información al electorado en un asunto tan crucial.

Entre las falsedades más extendidas se encontraba la de que la nueva Constitución aboliría la propiedad de la vivienda para las clases trabajadoras

Mientras que los programas informativos diarios a favor y en contra de la nueva Constitución tuvieron poco impacto en los votantes —solo en torno a 720.000 personas los sintonizaron cada día—, el interminable flujo de programas de televisión en los que políticos y autodenominados intelectuales difundían desinformación sobre el contenido del proyecto seguramente sí lo tuvo. Entre las falsedades más extendidas se encontraba la de que la nueva Constitución aboliría la propiedad de la vivienda para las clases trabajadoras, permitiría los abortos tardíos a la carta y abriría la puerta a la secesión de los territorios indígenas.

Un campo de experimentación para la desinformación fue la región de la Araucanía, una zona militarizada, sometida a estado de excepción debido al conflicto mapuche, en la que el 74% de los votantes se mostró contrario al proyecto constitucional, cifra que supone el segundo porcentaje más elevado de rechazo de la nueva Constitución a escala nacional. Bastión tradicional de la derecha, la Araucanía fue una de las dos únicas regiones que votaron por mantener a Pinochet en el poder en 1988, aunque posteriormente votó por iniciar el proceso constituyente en 2020. A finales de junio, Francisco Orrego, un joven abogado portavoz del bloque del rechazo, se esforzó por convencer a la comunidad obrera de Angol de que el derecho a la vivienda contenido en el proyecto de Constitución —uno de los pocos artículos propuestos por las organizaciones de base que finalmente llegó al texto definitivo— suprimiría el derecho de propiedad de las viviendas de las personas que las hubieran adquirido con subsidios sociales (situación que afecta a cerca del 40% de la población). Aunque ello se denunció inmediatamente como fake news, Orrego siguió apareciendo habitualmente como un experto en tertulias políticas en las que podía difundir tales mentiras a audiencias más amplias.

Por otro lado, las iglesias evangélicas, que recientemente se han aliado con el Partido Republicano de Chile, afiliado a la extrema derecha, tienen una fuerte presencia en la Araucanía, constituyendo sus miembros alrededor del 27% de la población. A finales de febrero, antes de que el artículo sobre los derechos de género fuera aprobado por la Convención, representantes de más de dos mil setecientas iglesias de la región pidieron a sus comunidades que rechazaran el proyecto, citando el aborto como su principal preocupación. Aunque el proyecto de Constitución codificaba el derecho al aborto en términos generales al ordenar al Estado que garantizara la “interrupción voluntaria del embarazo”, la opinión pública tenía una percepción deformada de esta disposición. Felipe Kast, el senador derechista por la Araucanía, utilizó las emisoras de radio conservadoras para emitir un anuncio en el que afirmaba que el proyecto de Constitución “permitía el aborto hasta el noveno mes de embarazo”, denunciando esto como una “violación de los derechos humanos de los niños no nacidos”. Aunque los defensores de la nueva Constitución intentaron rebatir estas falsedades, resultó imposible desalojarlas del imaginario popular.

Felipe Kast, el senador derechista por la Araucanía, utilizó las emisoras de radio conservadoras para emitir un anuncio en el que afirmaba que el proyecto de Constitución “permitía el aborto hasta el noveno mes de embarazo”

Sin embargo, quizá el tema más controvertido y utilizado más agresivamente fue el de los derechos de los indígenas. Aunque el texto se limitaba a seguir los compromisos establecidos en el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, que Chile había ratificado en 2008 pero que nunca llegó a aplicar, los políticos y expertos de la derecha tejieron una narrativa en la que los pueblos indígenas obtendrían la capacidad de desmembrar el país. Ximena Rincón, senadora de la Democracia Cristiana, afirmó a principios de julio que apoyaba el rechazo al nuevo texto constitucional, porque daría a los pueblos indígenas (que constituyen menos del 10% de la población nacional) el poder de veto sobre las reformas constitucionales. A pesar de que se le dijo en directo que ello no era cierto, se negó a reconocer que su opinión era una falsedad. Todas estas distorsiones siguieron influyendo en el discurso nacional.

Al mismo tiempo, los resultados de las votaciones procedentes del sistema penitenciario, donde la única información de los reclusos procedía de las emisiones de televisión, revelaron los poderosos efectos de los medios de comunicación conservadores en la formación de la opinión pública. Por primera vez en la historia se permitió a los reclusos votar, confiando en que se inclinarían por conceder su apoyo al nuevo texto, ya que el proyecto de Constitución otorgaba nuevos derechos a las personas presas, como, por ejemplo, la defensa jurídica gratuita, la prohibición de la doble incriminación y un comisionado oficial para prevenir los abusos. Sin embargo, al final, solo uno de los catorce complejos penitenciarios del país votó para aprobar la nueva Constitución. Este centro penitenciario fue, no por casualidad, el único en el que realmente se distribuyeron entre los presos copias físicas del proyecto de Constitución y se celebraron sesiones informativas con expertos jurídicos voluntarios. Los que conocieron realmente el texto aprobaron sus reformas; los que basaron su opinión únicamente en la cobertura mediática fueron implacablemente hostiles al mismo.

Según un informe reciente, al menos treinta y seis organizaciones no sujetas a controles electorales y, por lo tanto, no obligadas a revelar sus fuentes de financiación, gastaron 130.000 dólares en concepto de publicidad en Facebook e Instagram durante los meses previos al plebiscito; el 97,4% de estos anuncios presionaron para rechazar el proyecto de Constitución. En definitiva, parece que la parcialidad de los medios de comunicación tradicionales más los millones gastados para influir en la opinión pública a través de las redes sociales ayudaron a consolidar la narrativa de que la Convención era un circo político, que había redactado un documento chapucero y poco profesional.

Además de esta campaña de desinformación, los militantes de la izquierda extraparlamentaria se mostraron escépticos ante una Convención que había traicionado las movilizaciones masivas de 2019. Muchos de ellos optaron por rechazar en lugar de legitimar el proceso. Señalaron, con razón, que el Pacto del 15 de noviembre de 2019, acordado en una negociación entre bambalinas entre Boric y un senador de la derecha dura, mediante el que estableció el marco de funcionamiento de la Convención Constitucional, pretendía constreñir las energías populares en lugar de canalizarlas. El Pacto estableció la regla antidemocrática de la supermayoría de dos tercios para la aprobación de los nuevos artículos constitucionales y otorgó a los partidos del establishment una enorme influencia en el proceso de redacción. Desde el principio, el proceso constituyente fue capturado por las élites, que intensificaron sus intentos de preservar el statu quo a medida que se acercaba el plebiscito.

El 14 de mayo la Convención presentó un extenso primer borrador, que incorporaba innovaciones constitucionales progresistas como la plurinacionalidad y los derechos ecológicos. Se formaron dos comités especiales para “armonizar” y editar el documento final, que incluía un total de 388 artículos, y para decidir las disposiciones transitorias. Sin embargo, la autonomía de la Convención no tardó en ser vulnerada por las negociaciones sobre cómo realizar la transición de un orden constitucional a otro. El 16 de mayo el gobierno envió un documento a la Convención en el que recomendaba que se mantuviera la actual normativa sobre recursos naturales, agua y tierras indígenas hasta que se aprobara la nueva legislación con el fin de asegurar una “transición ordenada y gradual”, lo cual significaba, por ejemplo, que el agua seguiría siendo privada hasta que los senadores de derecha que controlan la mitad del Senado —y que votaron en 2020 en contra de que el agua se convirtiera en un derecho humano— aceptaran nacionalizarla. El gobierno también recomendó que Boric, cuyo índice de aprobación se situaba justo por encima del 30%, así como los miembros del Congreso, cumplieran sus mandatos originales y permanecieran en sus puestos durante tres años y medio más. La Convención se plegó a estas exigencias egoístas. Muchos activistas consideraron este comportamiento una colusión inaceptable entre el órgano constituyente y el poder ejecutivo, lo cual contribuyó a desacreditar el proceso de redacción en su conjunto.

Quizá el tema más controvertido y utilizado más agresivamente fue el de los derechos de los indígenas. La derecha tejió una narrativa en la que los pueblos indígenas obtendrían la capacidad de desmembrar el país

Tres semanas antes del plebiscito los partidos de la coalición gobernante comenzaron a exponer los cambios que pretendían llevar a cabo, si se aprobaba el proyecto de nueva Constitución. En un intento de aplacar a los partidos de la derecha, así como a los partidos de la antigua Concertación, que ahora controlan el 38% de los ministerios del gobierno, Boric se comprometió a delimitar estrictamente los derechos de los indígenas, subrayando que su aportación en cuestiones de política nacional no sería vinculante. También aseguró al establishment que el actual marco neoliberal —en el que servicios básicos como la sanidad, la educación y las pensiones son proporcionados en gran medida por empresas privadas— seguiría vigente. De hecho, aunque el proyecto de Constitución ordenaba la creación de un sistema de educación pública, de un sistema nacional de salud y de un sistema público de seguridad social, no desmantelaba explícitamente el actual modelo del cheque escolar vigente en el sistema educativo, ni el modelo de seguros privados imperantes en el sistema sanitario, ni el plan de ahorro individual que obliga a la clase trabajadora chilena a subsistir con pensiones de miseria. En lugar de impulsar la reforma de estos sistemas procedentes de la época de la dictadura, como los manifestantes venían exigiendo desde 2009, Boric aceptó preservarlos.

Estas reformas previstas no solo demostraron la intención del gobierno de preservar los rasgos centrales del neoliberalismo chileno, sino que también señalaron el desprecio que la coalición de Boric sentía por el proyecto de Constitución y por la voluntad popular. Su anuncio de que trataría de reformar la Constitución —incluso antes de que esta se sometiera a votación popular— agravó la impresión de que no era adecuada para su propósito. Todo ello jugó a favor de la campaña del bloque contrario al nuevo texto constitucional. También transmitió al electorado la percepción de que se limitaría a votar un texto provisional en lugar de expresar una opinión seria sobre el futuro del país.

Chile se encuentra ahora en una posición incómoda privado de un camino claro para resolver su inminente crisis sociopolítica. Al votar a favor de iniciar un proceso constituyente, los chilenos y las chilenas rechazaron indirectamente la actual Constitución de 1980. Sin embargo, al rechazar el nuevo texto constitucional propuesto, el proceso puesto en marcha por el Pacto de Noviembre ha quedado oficialmente terminado sin dejar ninguna disposición en vigor para relanzar un nuevo proceso de redacción. La reforma constitucional resultante del Pacto se limitaba a estipular que si el proyecto de Constitución era rechazado, el antiguo seguiría en vigor. Entonces, ¿qué pasará ahora?

Es probable que Boric intente establecer otra Convención basada en reglas negociadas desde una posición de debilidad, la cual será aún más complaciente con las demandas de la clase política. Será un proceso dirigido por los partidos, dominado por “expertos”

Antes del plebiscito, el presidente Boric se comprometió a convocar un nuevo proceso constituyente si el proyecto propuesto era rechazado. Sin embargo, la única manera de iniciar dicho proceso es a través de un nuevo proceso constitucional, que requiere una supermayoría en el Congreso, la cual será realmente difícil de conseguir debido a la oposición de la derecha y dado que las fuerzas conservadoras controlan el Senado: convocar, pues, una asamblea constituyente dotada de mecanismos adecuados de participación popular parece algo imposible. Así pues, es probable que Boric intente establecer otra Convención basada en reglas negociadas desde una posición de debilidad, la cual será aún más complaciente con las demandas de la clase política. Será un proceso dirigido por los partidos, dominado por “expertos” y aislado de las presiones populares. Los expertos ya han comenzado a culpar a los pocos miembros independientes de la Convención de la derrota del proyecto constitucional, preparando el escenario para eliminar todo potencial radical que el proceso tuviera previamente. Al mismo tiempo, sin embargo, los chilenos y chilenas ya están saliendo a la calle para exigir su propio proceso constituyente en el que no haya negociaciones en la trastienda y en el que el propio pueblo tenga el poder de tomar decisiones vinculantes.

Sidecar – artículo publicado originalmente por Sidecar, el blog de la New Left Review“Chile’s Rejection”, traducido con permiso expreso por El Salto. Véase también “La batalla por la Constitución de Chile”, NLR 135.

Entitats i activistes denuncien el tractament de la informació que s’ha donat sobre aquest virus, travessat per la LGTBIfobia i els tabús sexuals.

Escrit per Judit Vela

Segons Canal Salut, la verola del mico és una zoonosi causada per un virus anomenat MPXV (segles en anglès de ‘monkeypox virus’). Els seus símptomes són similars als de la verola erradicada l’any 1980, tot i que menys greus: febre, maldecap, dolors musculars i erupció a la pell. La majoria de les persones afectades es recuperen en un període d’entre dues i quatre setmanes.

Després d’avaluar la progressió del virus a diferents territoris, l’Organització Mundial de la Salut (OMS) va decidir declarar la verola del mico com a emergència sanitària internacional al juliol, tot i no comptar amb el suport del comitè científic. En aquell moment, l’organisme va recomanar que “els homes que tenen sexe amb homes” reduïssin el número de parelles sexuals.

Lluitant contra l’alarmisme

“Crec que aquestes declaracions van contra el seu propi interès, que en teoria és el de tenir cura de la salut de tothom”, comenta Sebastian Meyer, president de l’Associació STOP. Des del maig, aquesta entitat es dedica a difondre informació sobre la verola del mico per contrarestar la desinformació i l’alarmisme creat pels mitjans generalistes i les administracions. “Tot i que és molt desagradable, sabem que acostuma a no ser greu i que la mortalitat és baixíssima”, assegura.

No és l’única organització que ha assenyalat el risc d’emetre aquest tipus de discurs. La Federació Estatal de Lesbianes, Gais, Trans, Bisexuals, Intersexuals i més (FELGTBI+) va publicar un comunicat destacant les repercussions que pot tenir el fet de vincular una malaltia amb un col·lectiu: d’una banda, l’estigmatització del col·lectiu en qüestió i, de l’altra, la falsa sensació de seguretat per a la resta de la població.

L’il·lustrador i divulgador a les xarxes socials Rubén Evangelista (@motherofqueer) també considera que aquest tipus de declaracions que assenyalen directament un culpable acaben calant en la població: “Conec gent que ha hagut de mentir a la feina per agafar la baixa per la verola del mico”, explica. Així, l’interrogant és evident: s’hauria destacat l’orientació sexual del grup de població més afectat per un virus en cas que aquest hagués estat heterosexual?

Una qüestió moral

La verola del mico, segons Canal Salut, es pot contagiar a través de lesions de la pell produïdes pel mateix virus (com ara vesícules, pústules, crostes, etc.); fluids corporals (com ara saliva, pus, semen, etc.); objectes contaminats (com ara roba, tovalloles, roba de llit o estris per menjar) i gotetes respiratòries.

A dia d’avui, l’últim comunicat del Govern sobre el tema notifica que hi ha un total de 2.984 casos sospitosos o probables de verola del mico i 1.995 confirmats. La majoria d’aquests confirmats, apunten, “són homes d’entre 20 i 60 anys”, i la via de transmissió més freqüent ha estat possiblement “el contacte durant les relacions sexuals (…) en el context d’esdeveniments festius multitudinaris”.

En relació amb això, el president d’STOP opina que no cal amagar la vulnerabilitat del col·lectiu, ja que és necessari saber quin és el focus poblacional del virus per poder adreçar-se a ell en les campanyes de prevenció. No obstant això, també considera que s’hauria de fer un ús més curós de les paraules per evitar la criminalització, i que tot plegat es tracta d’una qüestió moral: “Pots tenir una relació sexual amb una sola persona i contagiar-te. El més important és que les pràctiques siguin segures”.

En aquesta línia, diverses entitats han hagut de recordar que la verola del mico no és una infecció de transmissió sexual (ITS).

Racisme en la gestió sanitària

Madrid i Catalunya són les comunitats on més contagis s’han registrat fins ara. A Catalunya, la campanya de vacunació va iniciar-se just un dia abans que la OMS declarés la verola del mico emergència sanitària internacional, el 21 de juliol.

Rubén Evangelista assenyala les dificultats amb les quals va trobar-se per accedir a la vacuna a la comunitat de Madrid: “És tot un entramat que requereix paciència i constància”. A més a més, té limitacions molt importants, ja que no es pot optar a una cita sense documentació. “No podem deixar una part de la població sense cobertura per tenir una llei d’estrangeria com la que tenim, entintada de racisme i colonialisme”, denuncia.

En aquest sentit, l’il·lustrador recorda també que la verola del mico fa temps que existeix, però que no ha estat fins que ha arribat a Occident que s’ha considerat una crisi sanitària. En això coincideix amb Sebastian Meyer, que assegura que “es podria haver intervingut durant molt de temps per erradicar-la o reduir la seva presència a Àfrica, però no s’ha fet, la qual cosa ens indica altres qüestions”.

Aliances comunitàries contra la desinformació

Les últimes declaracions de l’OMS apunten a un alentiment del brot de verola del mico. Tot i així, l’Estat espanyol continua encapçalant el número de contagis a Europa. “Es pot comparar amb la gestió de la Covid-19 i del VIH perquè no s’ha fet tot el que es podria haver fet, ni s’ha fet de manera correcta”, manifesta Sebastian Meyer.

Una gestió que, com bé han apuntat des de diverses organitzacions, deixa al descobert els tabús i estigmes sexuals que encara regeixen la societat actual. Per sort, això sí, la resistència també és una realitat: “Moltes persones hem parlat de la nostra experiència, hem compartit informació o hem ajudat en el procés de demanar cita. Com sempre: establint xarxes de diàleg i cures”, conclou Rubén Evangelista.

 

[Font: http://www.xarxanet.org]

Entre el 5 y el 20 de marzo de 1866, Charles Baudelaire, acompañado por su amigo inseparable Auguste Poulet-Malassis y por su esposa Félicien Rops, viajó a la ciudad belga de Namur, para visitar iglesias barrocas y compilar más información para el libro que el poeta estaba preparando sobre la historia de Bélgica. En la visita al confesionario de Saint-Loup, Baudelaire perdió el dominio de su cuerpo: se tambaleó y cayó. No fue posible que siguiera disimulando que su malestar no era grave; sus amigos percibieron signos de hemiplejia y afasia. El escritor francés no logró recuperarse y murió el 31 de agosto de 1867 en una clínica de París.

autoretrato_baudelaire

Autorretrato de Baudelaire

Selección: Kathya Millares

La derrota física del poeta maldito fue narrada por uno de los testigos. El 9 de abril de 1866, Poulet-Malassis, a quien Baudelaire en nombre de su amistad le pidió que editara Las flores del mal, envió una carta a Jules Troubat, secretario de Sainte-Beuve, con estos detalles:

Aquí está en pocas palabras la verdad sobre la enfermedad de Baudelaire.
Durante seis meses todo su sistema nervioso estuvo fuertemente comprometido. No tuvo en cuenta síntomas y graves advertencias y a pesar de la indicación de los médicos y la súplica de sus amigos siguió usando y abusando de los excitantes. Su voluntad era tan débil en cuanto a sus hábitos que en mi casa no se ponía aguardiente en la mesa para que él no bebiera. De otro modo su deseo era irresistible.
Desde hace quince días —dieciocho— que debe guardar reposo. Vértigos, parálisis del lado derecho, brazos y piernas. Hubiera querido llevarlo a París, o mejor con su madre. Se rehusó con una especie de cólera.
El viernes hará ocho días que la parálisis del lado derecho se ha manifestado al mismo tiempo que un reblandecimiento del cerebro.
He creído conveniente escribirle al hombre que lleva los asuntos de su madre, el Sr. Ancelle, alcalde de Neuilly, y vino. Se decidió, no sin pena, que Baudelaire cambiara el hotel por una casa de salud atendida por hermanas. De hecho es una especie de hospital, pero es el único lugar donde lo pudimos poner convenientemente.

Fuente: Baudelaire. Correspondencia general. Selección y prólogo de Américo Cristófalo; traducción y notas de Américo Cristófalo y Hugo Savino, Paradiso, Buenos Aires, 2005.

[Reproducido en http://www.nexos.com.mx]

El pensador reflexiona sobre “la era de las democracias burguesas, con sus derechos, sus constituciones y sus parlamentos”, la cual, anuncia, “está llegando a su fin”.

Giorgio Agamben nació en Roma el 22 de abril de 1942. Filósofo italiano, en sus obras encontramos estudios literarios, lingüísticos, estéticos y políticos que buscan investigar la metafísica actual en Occidente y su posible salida.

Preocupado por el presente y el futuro que se acerca a nivel mundial, su pasión por la política comenzó en la década de 1990, intrigado por el concepto de biopolítica de Michael Foucault y el estado de excepción de Carl Schmitt. En base a estas ideas y una relectura de Hannan Arendt, Agamben elaboró una teoría de la relación entre el derecho y la vida con una crítica a la idea de soberanismo.

En este artículo, publicado el 23 de noviembre de 2020, el filósofo reflexiona sobre el fin de la era de las democracias burguesas y el futuro que le espera a Occidente:

“Lo que está aconteciendo hoy a escala planetaria es ciertamente el fin de un mundo. Pero no —como para aquellos que buscan gobernarlo según sus propios intereses— en el sentido de un tránsito hacia un mundo más acorde con las nuevas necesidades del consorcio humano.

La era de las democracias burguesas, con sus derechos, sus constituciones y sus parlamentos, está llegando a su fin; pero, más allá de la corteza jurídica, ciertamente no irrelevante, lo que se acaba es ante todo el mundo que comenzó con la Revolución Industrial y creció hasta las dos —o tres— guerras mundiales y los totalitarismos —tiránicos o democráticos— que las acompañaron.

Si las potencias que gobiernan el mundo han sentido que tenían que recurrir a medidas y dispositivos tan extremos como la bioseguridad y el terror sanitario, que han instigado en todas partes y sin reservas, pero que ahora amenazan con salirse de las manos, es porque temían a todas luces que no tenían otra elección que la de sobrevivir.

Y si la gente ha aceptado las medidas despóticas y las limitaciones sin precedentes a las que se ha visto sometida sin ninguna garantía, no es solo por miedo a la pandemia, sino presumiblemente porque, más o menos inconscientemente, sabía que el mundo en el que había vivido hasta entonces no podía continuar, era demasiado injusto e inhumano.

No hace falta decir que los gobiernos están preparando un mundo aún más inhumano, aún más injusto; pero en cualquier caso, de un lado y del otro, de alguna manera se presagiaba que el mundo anterior —como ahora estamos empezando a llamarlo— no podría continuar. Ciertamente hay en esto, como en todo presentimiento oscuro, un elemento religioso.

La salud ha sustituido a la salvación, la vida biológica ha tomado el lugar de la vida eterna y la reIigión, acostumbrada desde hace tiempo a comprometerse con las exigencias mundanas, ha consentido más o menos explícitamente esta sustitución.

Nos lamentamos de este mundo que se acaba, no tenemos nostalgia de la idea de lo humano y lo divino que las implacables olas del tiempo están borrando como un rostro de arena en la orilla de la historia. Pero con igual decisión rechazamos la nuda vida muda y sin rostro y la religión de la salud que los gobiernos nos proponen.

No esperamos un nuevo dios ni un nuevo hombre, sino que buscamos aquí y ahora, entre las ruinas que nos rodean, una forma de vida humilde y más sencilla, que no es un espejismo, porque tenemos memoria y experiencia de ella, aunque, dentro y fuera de nosotros, las potencias adversas la rechacen cada vez en el olvido”.

Publicado por María Toro

[Fuente: http://www.culturainquieta.com]

 

Prezentado por Dora NİYEGO

Los israelianos no konstruyen islas en forma de palmeras, o oteles karos, i sus dirijentes no konduizan otos mostrozos. El orgolyo del Estado de Israel es ke sus teknolojiyas estan disponivles para toda la umanidad:

1. La Universidad de Tel Aviv esta en proseso de developar una vaksina nazal ke va protejar las personas de Alzheimer i de paralizia.

2. Teknion, Instituto de Teknolojiya en Haifa developo una analiz de sangre ke va pueder detektar diferentes tipos de kanser.

3. El Sentro Iklov en Tel Aviv developo una proteina ke no va ser mas menester de kolonoskopia. Kon una analiz de sangre se va pueder detektar el kanser de kolon. El kanser de kolon esta matando unas 500.000 personas kada anyo.

4. El akne no mata dingunos, ma provoka anksiedad i insatisfaksion en los mansevos. Curlight Lab kreo un remedio ke va ekspandir los rayos UV i va destruir las bakterias de akne sin kavzar komplikasiones adisionales.

5. El laboratorio de fotografias de Given developo una kamera en forma de pastiya englutida ke va travar miles de fotos del sistema dijestivo. Estas fotos de alta kalidad va pueder detektar polipes, kanseres i las fuentes de sangre. Las fotos se van a embiyar a un chip ke las va guadrar i las va embiyar a una komputadora. A la fin del proseso, la kamera se va eliminar.

6. La Universidad Ebrea en Yerushalayim developo un neuroestimulador elektriko implantado en el puerpo de los hazinos de Parkinson. Las emisiones de este aparey van a blokar los sinyales neuronales ke provokan tremblamyento.

7. La golor del suluk del hazino puede detektar si el hazino tiene kanser de pumon. El Instituto Russell Berrie de Nanoteknolojia developo sensores ke pueden detektar i rejistrar 42 biomarkadores ke endikan la prezensia de kanser de pumon sin biopsia.

8. En jeneral, se puede ezvachearse del kateterizmo. El endopatologo es un aparey enstalado entre el dedo ke puede ver el estado de las arterias i ver de antes la probabilidad de enfraktus en 7 anyos.

9. La Universidad Bar Ilan esta lavorando en un muevo medikamente ke va gerreyar kon los virus a traves la sangre. Se yama Vecoy Trap. Este medikamente va ser muy util para kombatir la hepatitis i el futuro sida (AIDS) i ebola.

10. Sientifikos israelianos del Sentro Mediko Hadassah en Yerushalayim developaron el primer tratamiento para la sklerosis lateral amiotrofika, konosida komo la hazinura de Lou Gehring, un rabino ortodokso. Stephen Hawking, un famozo sientífiko britaniko, teniya esta hazinura i utilizo los metodos inventados por sientifikos israelianos.

El mundo no deve solo kompartir negros haberes. Enformasion komo esta es nesesario i deve de salir en medio para ke ayga un poko de esperansa en muestros korazones.

 

[Orijin: http://www.salom.com.tr]

A horas de elegir entre aprobar o rechazar la propuesta de nueva Constitución, el país oscila entre la rabia y la esperanza

Manifestantes durante un mitin en favor del referéndum constitucional de Chile, en septiembre de 2022.

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A pocas horas de conocer el resultado de las elecciones sobre aprobar o rechazar la propuesta de una nueva constitución, Chile vive o sufre una experiencia que oscila entre la rabia y la esperanza. Rabia para quienes piensan que se trata de un documento maximalista e incoherente que nos enredará en una maraña de disputas ideológicas e identitarias que nos alejan de lo que le preocupa a la población: seguridad, pensiones, costos de salud, educación y vivienda. Esperanza para quienes piensan que ha llegado el momento de salir de la camisa de fuerza que nos impuso la dictadura con la constitución de 1980, y de inaugurar una nueva era en donde la carta fundamental ha sido redactada en democracia y por constituyentes que representan a la sociedad y no a los desprestigiados partidos políticos u obsoletas instituciones. Se trata de sentimientos, rabia y esperanza, que polarizan a la población y crispan el ambiente. Cuál sentimiento prevalecerá es la gran incógnita que se revelará en algunas horas.

Pase lo que pase, la dirección va por los cambios. Si gana el apruebo, no hay forma de que la propuesta de constitución se pueda implementar sin cambios, sobre todo al reducirse el quorum de dos tercios a cuatro séptimos para aprobar los diferentes elementos del borrador constitucional en el Congreso. La apuesta, si es que ha sido pensada en esos términos, es exigir lo máximo para después negociar. Si gana el rechazo, comienza la discusión sobre cómo redactar un nuevo documento, si con otra constituyente, posiblemente sin listas de independientes (de los partidos políticos) y con escaños reservados más proporcionales a la votación de la población indígena. Para ambas opciones el camino es largo. El actual Gobierno, inaugurado en marzo de 2022, tendrá que lidiar con ambos escenarios de triunfo, lo que dominará la agenda política en los cortos cuatro años que tiene por delante. Esto, en un contexto de pandemia, inmigración que desborda a las actuales instituciones, violencia en la macrozona sur mezclada con la temática indígena, reformas tributarias, inflación, caída de la inversión interna y externa, y crisis global. Chile está simplemente agobiado.

¿Respirará de alivio el país luego de estas elecciones? Quizás. Mucho depende de la proporción del voto, digamos 48 contra 52% para cualquiera de las opciones. Pero si es entre el 56-58 % contra 42-44% para las mismas estaremos en una situación de ganadores y perdedores, con la soberbia o el resentimiento que conllevan. Si gana el apruebo por el número mayor, tendrá todavía las cortapisas del Congreso, pero con la legitimidad de las mayorías. Si gana el rechazo, la centroderecha liberal podrá declararse victoriosa, pero se empoderará a la derecha más radical que no quiere saber nada de paridad, plurinacionalidad o inmigración a la que asocia con el narco y el crimen organizado. Es la derecha “cavernaria” que denunció Mario Vargas Llosa.

Volvamos a los sentimientos a horas de los resultados. La tensión que vive el país es enorme. Las encuestas están suspendidas, de modo que cada cual debe decidir, en el mejor de los casos, de acuerdo a su conciencia o, en el peor, orientándose por las propagandas electorales de último minuto, o por tendencias puramente viscerales. Quizás en el interior de cada persona exista un nivel de convicción respecto de cómo votar en el momento de acercarse a las urnas, pero persiste un clima, llamémoslo existencial, en donde la preferencia sería la de no tener que enfrentar elecciones en donde todo es incierto.

Es un país en suspenso, con deseos de irse a la cama, agotado y nervioso, y despertar con ánimo para enfrentar lo que viene.

Es hora “del pensar profundo” diría Andrés Bello. Cualquiera sea el resultado, mañana es otro día.

Iván Jaksic es historiador y Premio Nacional de Historia 2020.

[Foto: ALEJANDRO OLIVARES (BLOOMBERG) – fuente: http://www.elpais.com]

Devenir vegan signifie notamment se passer de fromage. Pour remplacer cet aliment très apprécié, des substituts sont commercialisés. Mais leur valeur nutritionnelle n’est pas forcément au rendez-vous.

Une assiette avec un fromage à base de noix de cajou.

Le fromage végan à base de noix de cajou est une option plus saine. Nina Firsova/ Shutterstock

Écrit par Richard Hoffman

Devenir végan signifie notamment bannir tout produit d’origine animale de son alimentation. Or, pour de nombreuses personnes qui choisissent ce mode de vie, le fromage est l’un des aliments les plus difficiles à abandonner.

Heureusement pour elles, la popularité croissante du véganisme a incité les producteurs à augmenter la variété des fromages végans commercialisés. Ils ont même réussi, dans une certaine mesure, à reproduire ce que les gens apprécient dans cet aliment, notamment sa texture et son goût. Cependant, tous les fromages végans ne se valent pas – et beaucoup ont une faible valeur nutritionnelle.

De quoi sont faits les fromages végans

Les personnes qui achètent du fromage végan s’attendent à ce qu’il soit aussi nutritif que le fromage fabriqué à partir de lait. Mais c’est rarement le cas. En effet, de nombreux fabricants s’efforcent avant tout de faire en sorte que le fromage végan ait le même goût, la même apparence, voire la même texture que le fromage traditionnel.

Pour cette raison, de nombreux fromages végans sont à base d’amidon et d’huiles végétales – généralement de l’huile de coco ou, parfois, de l’huile de palme. En effet, ces ingrédients confèrent aux fromages végans une texture convenable. Mais le problème est que leur valeur nutritionnelle est faible.

L’amidon ingéré est par exemple décomposé en sucre dans l’intestin. Or, au fil du temps, un excès d’amidon peut entraîner une prise de poids, voire des maladies telles que diabète de type 2 ou maladies cardiaques.

Une mère et sa fille en train de faire les courses dans le rayon frais d’un supermarché.

Nutritionnellement parlant, tous les fromages végans ne se valent pas. Naty.M/ Shutterstock

Des acides gras saturés en quantité

Les huiles végétales sont encore plus problématiques. L’huile de noix de coco, par exemple, est composée presque entièrement d’acides gras saturés. Or, certains de ces acides gras saturés sont liés à une augmentation du taux de « mauvais » cholestérol (LDL – Low Density cholesterol), ce qui peut accroître le risque de maladie cardiaque.

C’est le cas de l’acide laurique, le principal acide gras saturé présent dans l’huile de coco. Bien que certains sites Internet affirment que la noix de coco est bonne pour la santé, l’acide laurique augmente considérablement le taux de cholestérol LDL. Il augmente également le risque de maladie coronarienne. En raison des niveaux élevés d’huile de coco dans certains fromages végan, même une portion de taille modeste (30 g) représente environ un tiers de l’apport journalier recommandé en graisses saturées.

Certains fromages végans contiennent de l’huile de palme, ce qui n’est guère meilleur. En effet, environ la moitié des acides gras contenus dans l’huile de palme sont des acides gras saturés, principalement l’acide palmitique. Comme l’acide laurique, celui-ci augmente le risque de maladie coronarienne. Et bien que certains fabricants prétendent utiliser de l’huile de palme « durable », il n’est pas certain qu’elle le soit réellement.

Bien que les fromages laitiers soient également riches en acides gras saturés, il est prouvé que leur consommation n’est pas liée à un risque accru de maladie cardiovasculaire. Pourquoi ? L’explication n’est pas connue avec certitude, mais une hypothèse est que notre organisme assimile moins bien les acides gras saturés du fromage classique que ceux contenus dans d’autres aliments, comme la viande ou l’huile de coco.

Une valeur nutritionnelle moindre que celle des fromages classiques

Étant donné que les fromages végans sont composés d’huiles végétales et d’amidon, ils ne contiennent que peu ou pas de protéines, ce qui en fait une moins bonne source protéique que les fromages à base de lait.

Les quantités et les types de vitamines et de minéraux qu’ils contiennent varient aussi considérablement, car c’est le fabricant qui doit les ajouter pendant la production. Ainsi, contrairement aux fromages classiques, la plupart des fromages végans contiennent peu ou pas de calcium. Ils sont aussi souvent dépourvus d’autres micronutriments importants tels que l’iode, la vitamine B12 ou la vitamine D, que l’on trouve en revanche dans les fromages à bas de lait.

Le fromage végan ne peut se substituer aux produits laitiers

Il est peu probable que la consommation occasionnelle d’une tranche de fromage végan nuise à la santé. En revanche, remplacer les produits laitiers par ce type d’aliment peut avoir des conséquences délétères.

Les participants à une étude clinique ont substitué dans leur alimentation les produits laitiers et les œufs par des substituts végans pendant 12 semaines. À la fin de l’expérimentation, leur santé osseuse était moins bonne que celle des participants qui avaient continué à manger œufs et produits laitiers. Ce résultat s’explique probablement par un apport plus faible en vitamine D et en calcium. Cependant, d’autres études de ce type sont nécessaires pour mieux établir les conséquences à long terme sur la santé des végans qui ne consomment pas de produits laitiers.

Bien choisir son fromage végan

Les raisons de décider d’adopter un régime végan peuvent être variées, qu’il s’agisse de préoccupations environnementales ou de l’envie améliorer sa santé. Il faut cependant avoir conscience que si de nombreuses études ont montré que les régimes végans peuvent être sains, cela n’est généralement vrai que pour les personnes dont le régime alimentaire est riche en aliments naturels tels que les fruits, les légumes, les noix et les légumineuses.

Avant tout, il est donc important de bien choisir son fromage végan. En effet, certains peuvent être plus sains que d’autres, selon les ingrédients qu’ils contiennent. Par exemple, les fromages végans à base de noix de cajou ont généralement une teneur plus élevée en protéines et une teneur plus faible en sodium et en graisses saturées que les autres types de fromages végans. Cependant, ils peuvent s’avérer également plus chers…

Un point à souligner est qu’il est important des surveiller le nombre d’aliments ultratransformés qui entrent dans notre alimentation, y compris si celle-ci est végan. En effet, les aliments ultratransformés végan (dont font partie les fromages végétaliens) peuvent avoir les mêmes effets négatifs sur la santé que les autres aliments ultratransformés, augmentant notamment le risque de maladies cardiovasculaires et de cancers.

Pour les personnes végans, cela signifie qu’il faut vérifier soigneusement la composition des substituts de fromage (et des autres substituts d’une façon générale), afin de minimiser le nombre d’ingrédients nocifs consommés sur une base régulière (tels que les acides gras saturés). Elles doivent également s’assurer de se procurer tous les micronutriments essentiels à une bonne santé, tels que la vitamine B12, le calcium et la vitamine D, que ce soit par le biais des aliments qu’elles consomment ou de compléments alimentaires.

[Source : http://www.theconversation.com]

No ha existit cap entitat política que es correspongui amb el Flandes actual, però els segles IX i XIX va existir el Comtat de Flandes

Flandes

Vlaanderen

 

DADES GENERALS
Població
7.797.611 h. (6.589.069 h. a la Regió de Flandes i 1.208.542 h. a la Regió de Brussel·les-Capital) (2019)
Superfície
13.787 km² (13.625 km² a la Regió de Flandes i 162 km² a la Regió de Brussel·les-Capital)
Institucions
Parlament i govern flamencs, Regió de Brussel·les Capital
Ciutats importants
Brussel·les, Anvers, Gant
Administració estatal
Regne de Bèlgica
Llengües territorials
neerlandès
Llengües oficials
neerlandès (a la Regió de Flandes), francès i neerlandès (a Brussel·les-Capital)
Cultura religiosa
cristiana catòlica
Festa nacional
11 de juliol (Dia de la Comunitat Flamenca)


Introducció

Flandes és un dels territoris que forma el Regne de Bèlgica, dins del qual es distingeix sobretot per l’ús de la llengua neerlandesa i, més modernament, per les seves institucions d’autogovern. A grans trets, Flandes ocupa la meitat septentrional de Bèlgica, i és un territori més poblat i amb un PIB per càpita més elevat que la resta de l’estat. El nacionalisme flamenc tendeix a considerar Brussel·les com la capital de Flandes, i per aquest motiu considera que la Regió de Brussel·les-Capital —que està administrativament separada de la Regió de Flandes, vegeu més endavant— forma part de la nació flamenca.

Una petita part de Flandes es troba dins de les fronteres de la República Francesa. El corrent majoritari del nacionalisme flamenc no manifesta reivindicacions sobre aquest territori.

Històricament no ha existit un estat o cap altra entitat política que es correspongui amb els límits del Flandes actual, que van quedar fixats al segle XX. No obstant això, entre els segles IX i XIX va existir el Comtat de Flandes, que va pertànyer successivament a França, al Sacre Imperi, a Espanya i a Àustria. El Comtat de Flandes s’estenia per la meitat occidental del Flandes actual. La meitat oriental era ocupada pel Brabant, el bisbat de Lieja i altres entitats polítiques.

El 1815 tot el Flandes actual va entrar a formar part del Regne dels Països Baixos, del qual es va separar juntament amb Valònia el 1830 per a formar el Regne de Bèlgica, fins al dia d’avui.

Llengua

L’únic idioma oficial de Flandes, i el que parla la majoria de la població, és el neerlandès. La llengua és una de les poques pròpies de nacions sense estat d’Europa que no ha quedat minoritzada, tret de Brussel·les, on els neerlandòfons materns hi són minoria (15% de la població, 2018) i on el neerlandès és la tercera llengua de la ciutat, per darrere del francès i l’anglès.

En el moment de la creació de Bèlgica, l’única llengua oficial era el francès. Actualment, el francès és oficial a Brussel·les —junt amb el neerlandès— i té un estatus especial reconegut en 12 municipis flamencs.

Política i institucions

Bèlgica, a diferència de la majoria de federacions, és formada no pas per una, sinó per dues classes o tipus d’unitats federades, que se solapen territorialment i que tenen les seves pròpies institucions. La primera classe són les regions, de les quals n’hi ha tres: Flandes, Valònia i Brussel·les Capital. La segona són les comunitats, de les quals també n’hi ha tres: la flamenca, la francòfona i la germanòfona.

Cadascuna de les dues classes d’entitats federades gestiona un tipus de competències diferenciades. Les competències principals de les comunitats inclouen cultura, llengua, salut i educació. Les competències principals de les regions inclouen economia, agricultura, habitatge, comerç i medi ambient.

La Regió de Flandes va transferir totes les seves competències a la Comunitat Flamenca el 1980, de manera que existeix un únic Parlament i Govern flamencs.

Això no és així a la zona francòfona de Bèlgica: la Regió de Valònia té el seu propi Parlament, diferenciat del Parlament de la Comunitat Francòfona.

El cas de Brussel·les és específic. Les competències relatives a la regió són exercides pel Govern i pel Parlament de Brussel·les Capital, però en canvi no existeix una comunitat de Brussel·les, de manera que les competències de cultura, llengua, salut i educació hi són exercides per les institucions flamenques en relació amb els ciutadans neerlandòfons, i per les institucions francòfones sobre el mateix territori per als ciutadans francòfons.

Ministra-presidenta de Flandes: Liesbeth Homans, N-VA (des de 2019)
Govern: Coalició N-VA, CD&V i Open Vld (des de 2014)
Distribució d’escons al parlament (2019). 124 membres: 
Nieuw-Vlaamse Alliantie, N-VA (Nova Aliança Flamenca, independentista conservadora) – 35
Vlaams Belang (Interès Flamenc, independentista d’extrema dreta) – 23
Christen-Democratisch en Vlaams, CD&V – (Demòcrata Cristians i Flamencs, federalista/confederalista conservadora) – 19
Open Vlaamse Liberalen en Democraten, Open Vld (Flamencs Liberals i Demòcrates, federalista liberal) – 16
Groen! (Verds, federalista ecologista) – 14
Socialistische Partij – Anders, SPA (Partit Socialista-Diferent, federalista socialdemòcrata) – 13
Partij van der Arbeid van België, PVDA (Partit dels Treballadors de Bèlgica, federalista comunista) – 4

 

Enllaços

Institucions
Portal de Flandes
Parlament de Flandes
Partits polítics
Nieuw-Vlaamse Alliantie
Christen-Democratisch en Vlaams
Open Vlaamse Liberalen en Democraten
Socialistische Partij – Anders
Groen!
Vlaams Belang
Partij van der Arbeid van België

Llengua i Cultura
Unió de la Llengua Neerlandesa
Mitjans de comunicació
Edició digital del diari ‘De Standaard’ (en neerlandès)
De ‘Redactie’ (notícies de Flandes en diverses llengües)

 

[Font: http://www.racocatala.cat]

Há cada vez mais californianos a escolherem o nosso país para viver. Fogem da agitação dos dias, da insegurança, do custo de vida elevado. Encontram uma tranquilidade que nunca supuseram, um país sem radicalismos de ideias, seguro e barato. Vieram para ficar. E a onda não parará por aqui.

Escrito por PEDRO EMANUEL SANTOS

Foi como que uma aposta no escuro. Mas clara, por contraditório que possa parecer. Clara nos objetivos, clara nas ideias, clara na certeza, clara na ambição de querer uma vida nova longe, bem longe, da Califórnia natal, o imenso estado dos EUA – quatro vezes maior do que Portugal em área e número de habitantes – onde (quase) sempre vivera e de onde queria sair para iniciar rumo novo com Doug, o marido, e Bodhi, o filho de 13 anos, depois de um longo período em que cuidou da mãe, que padecia de um cancro terminal. Jen Wittman nem sequer tinha estado em Portugal quando tomou a decisão mais radical da sua vida.

“Um amigo disse-nos maravilhas do país. Ficámos tão encantados que quase não pensámos duas vezes”, conta. E até agora não se arrependeu, bem pelo contrário. “A mudança aconteceu em março de 2021.” A pandemia ainda atacava forte, o mundo era uma imensa incerteza, o futuro um ponto de interrogação. Mas nada de arrependimentos. Pelo contrário, Jen apaixonou-se à primeira vista por Portugal, a paixão evoluiu para um amor que deu em casamento com promessa de eternidade. “É, sem dúvida, a minha ‘forever home’ [casa para sempre]”, garante.

Aos 47 anos, Jen Wittman não tem dúvidas de que tomou a melhor decisão. Já tinha vivido durante dois anos em Itália, 2013 e 2014, mas Portugal é diferente. “Pessoas acolhedoras, bons cuidados médicos, uma mentalidade inclusiva, segurança acima da média, gastronomia ótima, uma comunidade multicultural bastante interessante”, define. Bem diferente dos EUA, daquela Los Angeles supermovimentada e incerta que ficou para trás. “Queria que o meu filho crescesse em segurança, sem medo de armas, sem andar com o coração nas mãos com receio de um qualquer tiroteio, como os muitos que têm ocorrido nos EUA com as consequências que se sabem”, justifica.

Trabalho também não foi dificuldade. Continua a gerir a Mindful Mavericks, como acontecia nos EUA natal, empresa que fundou e que tem como objetivo ajudar a expandir negócios de clientes em todas as partes do globo. E que publica, também, uma revista. Tudo agora feito online desde a Margem Sul, onde Jen reside num apartamento alugado enquanto espera que o ramo imobiliário dê uma ajuda e proporcione compra definitiva de um imóvel para a família, seja em Lisboa ou por lá perto. “A ideia quando viemos era adquirir casa. Mas o mercado encontra-se em alta e os preços estão muito elevados. Aliás, é a única coisa que me desagrada em Portugal. O processo para adquirir habitação é muito diferente do que acontece nos EUA, não existe tanta transparência.” Isso e os preços, “tão altos como na Califórnia”.

De resto, Portugal é mesmo chão certo para ela e os seus. Tão certo que já se considera “meia portuguesa, meia americana em transição para 100% portuguesa”. Tanto assim que o processo para adquirir dupla nacionalidade se encontra em marcha e é possível que tenha o seu epílogo muito em breve, tudo dependendo das andanças burocráticas. O pior é mesmo a língua, tão diferente do inglês. “Aos poucos vou falando alguma coisa. Prometo aprender cada vez mais rápido.” Palavra de quem vê Portugal como seu.

Jen Wittman é um dos exemplos dos milhares de norte-americanos que na última década escolheram Portugal para viver. No final de 2021, segundo os últimos dados disponibilizados pelo SEF, eram 6921. Dois mil a mais do que em 2020 (4768). O triplo em relação a 2010 (2236), segundo dados avançados pelo Serviço de Estrangeiros e Fronteiras (SEF).

“De todo este grosso, a Califórnia é a principal zona emissora. Foi o estado norte-americano onde a informação sobre Portugal se espalhou com mais facilidade e que tem características similares a Portugal, nomeadamente no que diz respeito ao clima”, explica Pedro Fontainhas, presidente da Associação Portuguesa de Resorts e conhecedor de perto desta nova realidade. “Essencialmente, são famílias ainda em idade laboral e reformados quem se muda desde a Califórnia.”

“Tem-se notado um fluxo significativo de californianos, sobretudo focado na área de Lisboa e Cascais, litoral alentejano e Algarve. São famílias que vêm para Portugal de forma definitiva”, sublinha, por sua vez, David Carapinha, da Home Tailors Real Estate, empresa de angariação e mediação imobiliária que trabalha de perto com clientes americanos e da Califórnia, em particular. “Valorizam bastante a proximidade, porque Portugal é um país pequeno e diverso e a partir do qual é fácil e rápido viajar para qualquer outro ponto da Europa. Para além de que o custo de vida é para eles significativamente atrativo”, aponta.

Números da Imovirtual, o maior portal imobiliário online, confirmam a tendência. No espaço de um ano, a procura americana por moradias e apartamentos em Portugal subiu, respetivamente, 11% e 32%. Só no período entre dezembro e maio últimos, as regiões de Lisboa, Porto e Setúbal verificaram significativo aumento de interesse, com aumentos de 53%, 45% e 47%. Surpreendentes foram também as expressivas buscas em Braga (98% em relação a igual período de 2021), o que se explica, segundo fonte da Imovirtual, “pelo facto de ser uma região que começa agora a ser descoberta pelo mercado dos EUA”.

Voltando aos dados oficiais do SEF, os pedidos para Autorização de Residência e Investimento, que dispensam, entre outras regalias, a necessidade de visto de residência desde que tal implique investimento em Portugal num valor superior a um milhão de euros e a criação de um mínimo de dez postos de trabalho, têm nos cidadãos norte-americanos fatia grossa de requerentes. Em maio último foram 16, número superado por pouco pela China (17). No mesmo mês de 2021 havia sido somente três. E no total do ano passado 101 (segundo lugar atrás da China, com 270), contra 75 em 2020 e 65 em 2019. Há dez anos não chegavam sequer a uma dezena.

Um artigo recente do influente “The Wall Street Journal” indica como fatores essenciais para a escolha de Portugal a saúde, o clima, os incentivos fiscais, a segurança, o baixo custo de vida (em média, os produtos são 40% mais baratos do que nos EUA) e os valores acessíveis para requerer visto de residência.

Thomas Murray, escritor e consultor de 59 anos, lembra-se bem do dia em que decidiu viver definitivamente em Portugal. “Foi quando Donald Trump venceu as eleições para a presidência dos EUA, em 2016.” Deixou Lake Forest, cidade da Califórnia com pouco mais do que 80 mil habitantes, e fixou-se na pacata Aldeia de Juso, em Cascais, com a namorada de então e um gato. “Quando cheguei, senti logo que esta era a minha casa. As pessoas são fantásticas de tão civilizadas. Posso falar seja com quem for sobre temas sensíveis, como religião, pena de morte ou racismo, sem esperar violência da outra parte, como infelizmente acontece nos EUA, onde as posições estão muito extremadas e a cultura de violência é uma constante”, frisa. “Trump ofendeu muitos americanos. Muitos como eu escolheram viver em países de acordo com os seus valores, tal como Portugal”, assinala Thomas.

Por isso, voltar para os EUA “é uma ideia que nem passa pela cabeça, de certeza absoluta”. Por que? A resposta vem na ponta da língua: “Não quero viver num país onde crianças são assassinadas nas escolas e onde o fanatismo tem crescido e é assustador.” Em Portugal, o tempo flui-lhe, o ambiente inspira-o. Desde a mudança, escreveu quatro romances – o quinto está em fase final de produção.

Além do mais, Thomas Murray tem em mãos a presidência da Americans in Portugal Association, a mais antiga associação luso-americana com exceção do American Club. “Pediram-me para a revitalizar pouco tempo depois da minha chegada. O anterior líder havia falecido e estava quase inativa.” Conta atualmente com cerca de mil membros, “muitos deles vivem ainda nos EUA e pensam vir para Portugal nos próximos tempos”. Lamento único sobre Portugal são os “loucos preços do imobiliário”. Tão loucos que “comprar uma casa na costa da Califórnia é mais acessível do que em Lisboa ou Cascais”. Mas a culpa, considera, não é dos portugueses, esse povo que passou a admirar, apenas dos “estrangeiros ricos que fazem negócios com tudo o que é caro sem importar ao preço”.

“Sinto-me em casa”

O nome é latino, Paulina Gallardo. E tem razão de ser, Paulina nasceu em Tijuana, cidade fronteiriça do México, e criança se mudou para San Diego, na Califórnia. Foi produtora de televisão, apresentou programas de viagens, a vida levou-a a viver noutras paragens do mundo, como Londres, onde conheceu o marido, Alex, mas fê-la sempre regressar às origens. Até 2019, quando decidiu que Portugal (e Lisboa) seria base nova.

“Não foi uma mudança radical. Fomo-nos mudando aos poucos, até aproveitando o facto de a minha sogra morar em Portugal e de querermos estar perto dela.” Paulina não ficou de braços cruzados e percebeu que em Portugal produtos mexicanos era coisa que escasseava ou não havia de todo. Colocou mãos à obra e lançou a Casa Mexicana, primeiro online e em plena pandemia. “Fomos a primeira do género.” Abriu depois um espaço físico, na lisboeta Rua da Quintinha, estabeleceu parcerias e espalhou-se para o norte, onde inaugurou em maio o restaurante (mexicano, claro está) La Dolorosa, em Leça da Palmeira, a dois passos do Porto.

“Não é muito diferente da Califórnia”, diz Paulina. “O clima é idêntico, a imensa costa marítima é semelhante. Até as praias são parecidíssimas, estar na Costa da Caparica ou em Melides é a mesma coisa do que estar num areal californiano”, destaca. E depois há estilo de vida, o modo de encarar o quotidiano, a forma de pensar o hoje e de olhar o outro. E o custo de vida, “bem mais acessível do que nos EUA”. E as viagens, “estamos sempre tão perto de avião seja de onde for, em particular de outras grandes cidades europeias”.

Paulina não promete viver Portugal para sempre. Mas também não diz um não definitivo à ideia. “Vamos indo e vamos vendo. Nunca fui de me prender muito a um lugar. Mas com Portugal tem sido diferente, é tudo tão excelente.”

“Uma espécie de fé”

Quem também trocou as câmaras de televisão e o frenesim do “luz, câmara, ação” por uma vida tranquila em Portugal foi Peter Wentzel. Pediu a reforma antecipada, deixou para trás os estúdios MRC, responsável pela produção de séries como “Ozark” ou “House of Cards”, onde chegou a ser vice-presidente, e zarpou há um ano e três meses rumo ao outro lado do mundo. “Durante a pandemia estive a trabalhar em casa, em Los Angeles, e senti-me isolado como nunca. Comecei a ler coisas sobre Portugal, onde nunca tinha estado, e tomei a decisão.” Falou com amigos que haviam feito férias por cá, reuniu cada vez mais informação, ponderou e não hesitou. “Acreditei que ia correr bem, foi uma espécie de fé.” Fez as malas e deixou a Califórnia. Para não mais voltar.

A situação política e social nos EUA contribuiu, igualmente, para a escolha. “Queria sair de lá o mais rapidamente possível e ir para um país estável, seguro e com um custo de vida acessível.” Esse país foi Portugal, a cidade que elegeu foi Lisboa. “Aluguei casa, comprar é caro nos grandes centros urbanos. Estou à procura em zonas mais afastadas da capital, como Tomar ou Ferreira do Zêzere”, revela.

Apesar de aposentado, Peter continua “a fazer alguns trabalhos online” e a colaborar em produções na Europa. “Mais a título pessoal do que outra coisa.” De resto, vai-se surpreendendo com o país que agora também é seu. “Conheci imensas pessoas novas, portuguesas e não só. Tenho boa qualidade de vida e não sinto falta dos EUA.” Quando as saudades apertam, há sempre forma de contactar online com amigos e familiares que moram lá longe. “Não me arrependo nada da mudança, cada dia que passa sublinho a convicção de que tomei a decisão correta.” Afinal, Portugal e a Califórnia não são assim tão diferentes quanto a geografia possa parecer dar a entender. “Ambos estão habituados a bom tempo, ambos têm produtos frescos disponíveis durante o ano todo, ambos têm uma gastronomia ótima, ambos têm sol, ambos têm montanhas e alguma neve, ambos têm chuva. É igual”, recapitula Peter Wentzel. Diferente, mesmo, “só a burocracia”. Aí, vinca, Portugal bate aos pontos a Califórnia. De goleada.

“Em Portugal ninguém tem pressa”

Meghana Kamdar tem 42 anos e há quatro, em 2018, passou uns dias de férias em Portugal com o marido, Benny Robertson, e os três filhos. Foi o primeiro contacto com o país que haveria pouco depois de escolher para viver em definitivo. “Era verão e fiquei surpreendida com a grande energia que se sentia no ar. Percebi logo que as pessoas são fantásticas e que a qualidade de vida é diferente. Uma espécie de ‘slow country’ [país lento]”, rebobina. “Aqui, as famílias reúnem-se para jantar aos fins de semana durante três horas seguidas, algo completamente impossível de acontecer nos EUA. Lá, era só trabalho. Passava a vida a trabalhar, não parava”, exemplifica.

Meghana e a família moravam em Santa Rosa, a uma hora e meia de caminho da gigante São Francisco. Mas ela queria outra coisa para si e para os seus. Queria a tal qualidade de vida que tinha encontrado nas férias em Portugal e que parecia impossível de alcançar na Califórnia. “Viver sem pressas”, conjugando o emprego – é life coaching, tal como nos EUA, e trabalha online – com a fruição do tempo, dos dias, dos minutos, de todos os segundos disponíveis. No fundo, uma mudança radical que lhe desse outra perspetiva de vida. Afinal, “em Portugal ninguém tem pressa” e era isso que também pretendia: deixar para trás a correria, abraçar a tranquilidade.

Fez as malas em janeiro de 2020, mal imaginava que dois meses depois uma pandemia haveria de mudar o mundo, e só parou quando aterrou em Lisboa, onde escolheu viver. “É uma grande cidade, internacional e cosmopolita, que tem tudo como Paris ou Londres, mas não é gigante como essas capitais”, resume. E tem outra coisa, para ela rara de encontrar seja onde for, “um sentido de comunidade e de vizinhança únicos”. Além de ser “vibrante do ponto de vista cultural e segura”. A segurança, sempre ela, reforçada como essencial pelos californianos que trocaram o seu país por Portugal, cansados das armas, da violência, do dia de amanhã que pode ser manchado de sangue.

Em família, Meghana Kamdar faz em Lisboa o que era praticamente impossível fazer na Califórnia. Como andar a pé. “Não preciso de carro.” Ou compras no dia a dia a preços acessíveis. A experiência tem sido de tal modo interessante que Meghana não tem dúvidas em afirmar que se trata de “um processo de crescimento diário”. E faz por isso acontecer, porque quer sempre mais, quer absorver tudo o que o seu novo país lhe dá e lhe traz. “Não queria viver numa bolha. Foi sempre minha intenção aprender uma nova língua, beber uma nova cultura, conhecer novas pessoas. E isso tem acontecido”, assegura.

Mais importante do que tudo, diz, é “ver os filhos felizes”. Isso é felicidade sem retorno que não trocaria por nada e que prova ter sido correta a decisão de viver em Portugal. “Não há nada mais importante do que a felicidade das nossas crianças.” E isso Meghana já ganhou. Em Portugal, longe da Califórnia que deixou para trás em busca de um novo estado de espírito. Porque não há latitude para se ser feliz.

Meghana Kamdar é, também, um bom exemplo do perfil de californianos que optam por Portugal. Trabalha desde casa, sem restrições de geografia e de abrangência. É nómada digital, como muitos outros assim batizados por conseguirem gerir profissionalmente a sua vida estejam onde estiverem. Basta que se mantenham ligados online, afinal o mundo é uma pequena aldeia onde todos nos encontramos conectados sem dificuldades de maior.

“Os nómadas digitais começaram a procurar Portugal com mais intensidade durante a pandemia. Curiosamente, essa procura tornou-se maior a partir de março de 2021, exatamente um ano após o início da pandemia”, confirma Pedro Franco Caiado, country manager da Spotahome, um marketplace internacional de arrendamento de casas presente na Europa e no Dubai e que trabalha de perto com quem faz do trabalho à distância realidade. Foi da Spotahome o estudo recente que deu conta que Portugal consta da lista de países considerados os melhores para nómadas digitais. “É uma tendência clara. O perfil pessoal são pessoas acima dos 40 anos, que conseguem trabalhar de qualquer lado e procuram qualidade de vida”, descreve. “O mercado norte-americano está em crescendo, em particular o da Califórnia”, acrescenta.

O estudo da Spotahome coloca o Porto no topo da lista das melhores cidades para viver e trabalhar desde casa, à frente de referências como Florença (Itália), Amesterdão (Países Baixos), Praga (Chéquia) e Barcelona (Catalunha), que fecham o top-5.

“Como se estivesse na Califórnia”

É precisamente o Porto a futura casa de Todd Greentree. O processo de mudança está em marcha, a casa escolhida e comprada, tudo quase no ponto para que, em dezembro, Todd possa mudar-se em definitivo para Portugal. Ele que em missões diplomáticas ao serviço dos EUA calcou locais tão diferentes do planeta como o Afeganistão, Nepal, Angola, Brasil ou El Salvador. E que agora vai deixar Amã (Jordânia), onde vive com a mulher, e começar vida nova aos 68 anos.

“A minha mulher é suíço-americana e trabalha na área humanitária como representante da embaixada da Suíça em Amã. Passámos metade da nossa vida adulta noutros países, estamos orientados para a vida internacional”, relata num português impecável. A língua não será problema quando passar a viver no Porto.

Foram anos e anos longe da Califórnia onde nasceu mas que nunca deixou de fazer sua, a sua San Diego. Era lá que voltava sempre, era ali que se sentia em casa. Essa Califórnia das praias sem fim e ondas enormes que Todd surfou durante a juventude. Essa Califórnia onde conheceu de perto pela primeira vez portugueses, corria a década de 1960. “Dedicavam-se à pesca do atum. Era uma comunidade muito interessante e trabalhadora, proveniente dos Açores, que já vai na terceira e quarta gerações”, desfia.

Todd está já reformado, o trabalho nos serviços diplomáticos dos EUA é agora passado. Mas continua a dar aulas online, como professor universitário. Esteja onde estiver, da sala de casa para uma sala de aulas do outro lado do hemisfério. “Em Portugal, será assim, também.” Do Porto para os EUA sem amarras de distância. “Nos últimos dois anos eu e a minha mulher pensámos muito onde queríamos viver. E ficou certo que não voltaríamos aos Estados Unidos, estamos um pouco cansados. Incêndios, insegurança, ambiente político, tudo foram fatores que contribuíram para a decisão.” Além disso, “os custos da habitação na Califórnia estão incomportáveis, é uma situação que não pode continuar”.

A escolha por Portugal acabou por ser tomada sem dificuldades de maior. O casal já conhecia o país e ficara apaixonado quase à primeira vista em 1989, aquando da primeira visita. “Sempre gostamos de Portugal e ambos falamos português”, realça. Em agosto do ano passado, Todd e a mulher vieram em viagem exploratória. Percorreram o país de norte a sul e perceberam rapidamente que o Porto seria a opção. Sem olhar para trás. “Estivemos quase duas semanas na cidade. Adorámos as pessoas, abertas e generosas, com uma atitude de vida positiva. Como as de São Diego. Senti-me em casa desde o primeiro dia, é como se estivesse na Califórnia.” E em casa irá sentir-se mais ainda quando a mudança for definitiva. Já falta pouco, o calendário vai encurtando e Todd não vê a hora para começar a experiência que lhe vai mudar a vida. “Para melhor”, tem a certeza, sem esconder “alguma ansiedade” pela realidade que não tardará.

Como ele, muitos californianos têm experimentado as mesmas sensações. Fazem de Portugal o seu novo mundo, a sua profissão de fé numa vida que querem melhor e com outra tranquilidade. Onde os dias correm devagar e o contacto com a comunidade traz vivências impensáveis. E, sobretudo, onde é possível não viver numa sociedade dividida em que a violência gera ondas de ansiedade profundas. Uma nova Califórnia. Sem pontos de interrogação em relação ao futuro e com muito para explorar e conquistar.

 

[Fonte: http://www.noticiasmagazine.pt]

Tras seducir a la población con las supuestas maravillas de la dieta vegana, las transnacionales de producción de carne y los grandes fondos de inversión aterrizaron en la industria de los alimentos que se presentan como sustitutos

Industria cárnica

Escrito por Gustavo Duch

Hasta no hace mucho tiempo, seis o siete décadas atrás, la alimentación mayoritaria de la población rural era austera, equilibrada y sujeta a las posibilidades de sus territorios. En paralelo al desarrollismo y a la concentración de la población en las ciudades, desde centros de estudios, universidades y revistas de prestigio –en coordinación con la industria alimentaria– se difundió el mensaje de la necesidad de mejorar los patrones alimentarios, aumentando el consumo de proteínas, especialmente las de origen animal. A fuerza de mucha publicidad y propaganda, pensemos en el caso del fastfood, el mensaje permeó culturalmente y se instaló en el imaginario como el patrón a seguir. Para satisfacer esta demanda “creada”, se justificó, se agradeció y se encumbró a la industria alimentaria capaz de producir mucha leche, carne y sus derivados a precios baratos, sin contemplar ni preocuparse por sus desmedidas externalidades. Se llegó a despreciar y ridiculizar la alimentación y la agricultura tradicional, afectando cuerpos y territorios. De comprar y cocinar alimentos frescos se pasó a los ultraprocesados recalentados en el microondas y la industria salió claramente vencedora. Algo tan íntimo como nuestra alimentación ha acabado delegándose en pocas megaempresas controladas por fondos de inversión.

Sabiendo de lo ocurrido, y ahora que las tendencias alimentarias veganas están alcanzando cuotas importantes, ¿puede ser que se esté repitiendo la historia? ¿Es un éxito inducido culturalmente? Y, si fuera así, ¿son nuevos actores o los de siempre?

Aunque pueda parecer contradictorio, las principales empresas transnacionales de producción industrial de carne son quienes están detrás de los alimentos que, basados en vegetales o en proteínas cultivadas en laboratorios, se presentan como sustitutos de la carne, el pescado, los huevos y la leche. En el informe Proteínas y Políticas de la entidad Ipes-Food o en las páginas de la plataforma científica ALEPH2020 se puede encontrar mucha información sobre esta realidad. Por ejemplo, la empresa Vivera, muy conocida en Alemania, Holanda y Reino Unido por sus más de cien referencias tipo salmón vegano o pollo kebab vegano, pertenece a la brasileña JBS, la mayor productora del mundo de carne avícola y de vacuno y la número dos en producción de carne de cerdo. En la cartera de JBS también descubrimos que es la accionista mayoritaria de la española BioTech Foods, dedicada al sector de la carne cultivada. En Estados Unidos, dos de las principales empresas cárnica del país, Tyson Foods y Smithfield, han creado divisiones propias para producir sus nuggets y salchichas a base de vegetales para competir con las dos líderes en el sector, Impossible Foods (asociado con Burger King) y Beyond Meat. En España nos encontramos con el mismo fenómeno. La mayor integradora del país, líder en macrogranjas de pollos y cerdos, Vall Companys, lanzó en 2019 el proyecto empresarial Zyrcular Foods para elaborar sucedáneos de carne a partir de guisantes, trigo o soja llegada de muy lejos, del cual ya podemos encontrar productos en diferentes supermercados con su marca blanca. Y su expansión seguirá si se les conceden los 134 millones de euros presentados a los fondos de recuperación Next Generation para abordar nuevos retos en este campo.

Si seguimos desmenuzando el mercado vegano, acabamos encontrando a más empresas multinacionales que desde hace décadas controlan la alimentación mundial, como Cargill, Nestlé, Danone, etc. Además, también encontramos fondos de inversión como BlackRock, el mayor del mundo (apoyando a Tyson o JBS entre otras), o Breakthrough Energy Ventures presidido por Bill Gates (participando activamente en Impossible Foods y Beyond Meat).

El aterrizaje de las multinacionales alimentarias en este “segmento” no podía hacerse sin la seguridad de haber seducido previamente a la población. Como siempre, han hecho empresas tan competitivas entre ellas, no tienen ningún problema para encontrar lugares comunes, como la plataforma EAT, gracias a la cual –con “la ciencia” amaestrada y los inversionistas mencionados– se encargan de transmitir y cabildear a favor de estos nuevos patrones alimentarios. Repitiendo cual mantras las maravillas de esta dieta vegana para frenar la crisis climática y garantizar la salud eterna, han conseguido imponer un relato que ha calado en la población y en las administraciones.

Y lo cierto es que reducir la solución de todos nuestros males a retirar de nuestras dietas la proteína animal no solo es un relato reduccionista, también es incorrecto. ¿Por qué no abordan las diferencias en los modelos productivos de proteína animal, sabiendo como se sabe de la importancia de los herbívoros en el ciclo de los nutrientes, el aprovechamiento que hacen de alimentos que no compiten con la población humana, su papel de fertilizadores de la tierra, etc.? ¿Ignoran que una alimentación a base de proteínas de guisantes, soja, maíz o trigo es replicar el mismo modelo de monocultivos responsables de los problemas que dicen quieren solucionar? ¿Por qué no se reconoce la dependencia del petróleo para tanto procesamiento, viajes y plásticos que visten a estos pseudoalimentos?

¿Creíamos que el veganismo era un éxito del trabajo de sensibilización de algunas oenegés? Cárnico o vegano, el capitalismo alimentario de siempre nos aleja de la soberanía que urge recuperar y que solo puede establecerse adaptando nuestra dieta a los ciclos de la abundancia de la tierra que campesinas y campesinos, pastores y pastoras de nuestros territorios correspondientes saben gestionar: en sus huertos y en sus granjas. Lo sencillo es hermoso.

 

[Ilustración: Juan Soto – fuente: http://www.desdeabajo.info]

 

De la drogue récréative illicite au traitement prometteur pour la santé mentale, le statut de ces champignons magiques semble amené à évoluer.

Des centres dédiés à la consommation de ces produits devraient ouvrir début 2023 aux États-Unis.

Repéré par Héloïse Le Fourner

On s’éloigne de plus en plus de Las Vegas Parano: avec le temps, les substances hallucinogènes ont prouvé qu’elles avaient une utilité plus médicale que distrayante.

En 2020, l’Oregon a voté une loi pour dépénaliser la consommation de champignons hallucinogènes. Selon de nombreuses études, la psilocybine, molécule issue de ce genre de champignons, aurait des résultats bénéfiques dans le traitement de la dépression, de l’alcoolisme et du tabagisme, ainsi qu’au niveau de la réduction du stress des malades du cancer en phase avancée.

D’autres essais sont actuellement menés à propos d’un potentiel bienfait thérapeutique sur certaines pathologies psychiques, le stress post-traumatique et l’anorexie nerveuse, comme l’explique Scientific American. Ces examens pourraient permettre à la substance d’être approuvée par l’U.S. Food and Drug Administration. Mais le combat est loin d’être gagné, selon les scientifiques.

Un cadre légal plus leste

À la suite de la Convention des Nations unies sur les substances psychotropes en 1971, la psilocybine a été classée comme «psychédélique» et «interdite pour un usage médical», indique la Drug Enforcement Administration. D’autres produits tels que le LSD et l’ecstasy, qui font partie de cette même catégorie, sont également considérés comme illégaux aux États-Unis.

Malgré les obstacles légaux rencontrés ces vingt dernières années, les recherches sur les fongus (nom botanique des champignons) et leurs avantages médicaux se sont énormément développées et ont donné de premiers résultats prometteurs. À tel point que certaines municipalités américaines ont voté des mesures pour dépénaliser la consommation de champignons de ce type. C’est notamment le cas de Denver, Oakland et Santa Cruz. L’Oregon est le premier État à avoir décriminalisé ces substances sur tout son territoire.

Un cadre pour réguler l’utilisation thérapeutique et légale va rapidement être mis en place grâce au conseil scientifique créé pour l’occasion. La consommation se fera dans des centres, lesquels disposeront obligatoirement d’une licence. Leur ouverture est prévue en janvier 2023. L’objectif n’est –pour le moment– pas de traiter la dépression, mais d’améliorer le bien-être en général.

«Toutes nos décisions sont prises pour la sécurité du consommateur», fait valoir Jessie Uehling, mycologue à l’Université d’État de l’Oregon, qui siège au conseil scientifique. «Nous évitons tous les risques potentiels et créons l’environnement le plus sûr possible pour les individus.»

Certains scientifiques souhaiteraient une décriminalisation des champignons à plus grande échelle. C’est le cas de David Nutt, neuropsychopharmacologue à l’Imperial College de Londres, qui s’insurge: «Il est inconcevable que l’Organisation mondiale de la santé puisse continuer à dire que la psilocybine n’a pas de vertu médicale. Elle est utile là où d’autres médicaments ne le sont pas.»

Rappelons qu’en France, depuis 1966, «les champignons hallucinogènes sont une drogue classée parmi les stupéfiants» et que leur «usage est interdit», selon Drogues info service.

 

[Photo : Mathew Schwartz via Unsplash – source : http://www.slate.fr]

Una tèsi doctorala conclutz que los primièrs simptòmas d’aquela malautiá cerebrala arriban fòrça pus tard dins lo cas de las personas poliglòtas

Este es el síntoma que podría predecir el desarrollo de Alzheimer a futuro

 

Lo bilingüisme protegís contra l’Alzheimer, segon la tèsi doctorala de Lidón Marin-Marin, cercaira del grop de Neuropsicologia e de Neuroimatge Foncional  a l’Universitat Jaume Ir de Castelló (País Valencian). La tèsi a ganhat lo primièr concors de tèsis de sciéncia d’aquela universitat.

L’estudi es fach sus una centena d’òmes e de femnas d’una edat mejana de 73 ans de Canadà, dels Païses Basses, de China e d’Índia, e constata que los primièrs simptòmas d’aquela malautiá cerebrala arriban fòrça pus tard dins lo cas de las personas poliglòtas. Dins lo cas dels bilingües catalan-espanhòl lo retard de l’aparicion de la malautiá es leugièr.

La tèsi aviá per tòca d’estudiar quines mecanismes neuronals son implicats dins la relacion entre bilingüisme e deméncia e lors implicacions. Per aquela rason, la cercaira a trabalhat sus de personas amb una deterioracion cognitiva leugièra, qu’es una fasa prèvia a la malautiá d’Alzheimer.

 

[Imatge: Gerd Altmann – sorsa: http://www.jornalet.com]

«Todos buscamos la felicidad. Todos queremos ser felices. Pero, no sabemos qué es la felicidad, qué es ser feliz y cómo ser feliz. ¿Dónde está escrito que el hombre tenga derecho a ser feliz? ¿Y si la felicidad fuera una anomalía o salvedad en la historia del hombre?»

Olviden la felicidad y serán felices

Escrito por

Nadie sabe qué es la felicidad. Un deseo, aseguran algunos. También, un valor. Para otros, una idea inaprehensible. No faltan quienes sostienen que es una fantasía. O un negocio. Así las cosas, ¿qué es la felicidad? Recurramos a los clásicos. Aristóteles e Immanuel Kant, por ejemplo.

En la ‘Ética Nicomáquea’, Aristóteles afirma que la eudaimonía (felicidad o prosperidad) es el bien supremo del hombre. ¿La felicidad? Indica el filósofo que «unos creen que es alguna de las cosas visibles y manifiestas, como el placer o la riqueza o los honores; otros, otras cosas; muchas veces incluso una misma persona opina cosas distintas: si está enferma, piensa que la felicidad es la salud; si es pobre, la riqueza; los que tienen conciencia de su ignorancia admiran a los que dicen algo grande y que está por encima de ellos. Pero algunos creen que aparte de esa multitud de bienes, existe otro bien en sí y que es la causa de que todos aquellos sean bienes».

El filósofo, para alcanzar «más claridad», prosigue: «Como en el caso de un flautista, de un escultor y de todo artesano y, en general, de los que realizan alguna función o actividad, parece que lo bueno y el bien están en la función, así también ocurre, sin duda, en el caso del hombre si hay alguna función que le sea propia». ¿Qué es lo «propio» del hombre? ¿Dónde está lo bueno y la felicidad? Aristóteles responde: la felicidad se concreta en la «práctica de un ser que tiene logos»; un ser que «por una parte, obedece a ese logos y por otra parte lo posee y piensa». La felicidad estaría en el logos; esto es, en la razón, en la reflexión, en el discurso que da razón de las cosas. La precisión: Aristóteles habla de la existencia de un «bien aparente» que indica que el bien –lo bueno, la felicidad– está encadenado a una apariencia que, a su vez, está condicionada por la sabiduría y otras virtudes como la fortaleza, la templanza, el coraje o la generosidad. En definitiva, el hombre es quien proyecta la felicidad de acuerdo con sus deseos.

Por su parte, Kant, a la manera de Aristóteles, argumenta que la felicidad es una aspiración del hombre: «Ser feliz, es necesariamente la exigencia de todo ente racional finito y, en consecuencia, inevitable motivo determinante de su facultad apetitiva [lean deseo y voluntad]» (‘Crítica de la razón práctica’). La felicidad como un anhelo del hombre que necesita la voluntad y acción del sujeto. Anhelo que el filósofo no contempla como fin supremo del hombre. Anhelo que carece de contenido explícito y moral. Anhelo indeterminado, porque el hombre –vuelve Aristóteles– es incapaz de definirlo. Concluye: «Determinar con seguridad y universalidad qué acción fomente la felicidad de un ser racional, es totalmente insoluble». Sensu contrario, la felicidad tendría que ver con el instinto, la huida del dolor y la búsqueda del placer.

De ahí, que la felicidad no sea considerada como un valor moral –la moral implica la victoria de la razón sobre la inclinación– al tratarse de un asunto particular. La felicidad nos puede hacer felices, pero no buenos. En muchas ocasiones, la felicidad cae del cielo –entre otras– por razón de nacimiento. Una forma de egoísmo, arguye el propio Immanuel Kant.

Todos buscamos la felicidad. Todos queremos ser felices. Pero, no sabemos qué es la felicidad, qué es ser feliz y cómo ser feliz. ¿Dónde está escrito que el hombre tenga derecho a ser feliz? ¿Y si la felicidad fuera una anomalía o salvedad en la historia del hombre? Probablemente, lo que sí existe es el derecho –la idea es de Fernando Savater, ‘El contenido de la felicidad’, 1993– a la «administración de mi infelicidad». Para ello, es imprescindible huir de cualquier vendedor de felicidad y vivir como buenamente sepamos, podamos o nos dejen. La felicidad es un constructo. Un deseo que nos permite pensar la idea con la vana intención de que tome cuerpo y forma. Que la felicidad no existe se percibe cuando se ‘alcanza’. Heinrich Böll: «Por felicidad no alcanzo a entender nada que dure más de un segundo, puede que dos o tres como máximo». Louis Aragon: «Quien habla de felicidad suele tener los ojos tristes».

De la felicidad solo puede hablar el ‘yo’. Si alguna vez hemos saboreado la ‘felicidad’ –probablemente sin saberlo o ser conscientes de ello–, ha sido en el pasado: «¿te acuerdas cuando…?». La felicidad es una cosa del pasado y no del futuro. Conviene asumirlo para no caer en las redes de los negociantes de la felicidad que pretenden colonizar nuestra consciencia. Un mercado de la felicidad que se ha desarrollado durante las últimas décadas. Un mercado que no fabrica bienes ni servicios. Un mercado que diseña y distribuye emociones, sensaciones, sentimientos, ilusiones, juicios y prejuicios. Y felicidad. Mucha felicidad de todo a cien. Un estilo de vida que un número indeterminado de individuos asume como propio. Aristófanes: «Oh Demos, qué bello es tu imperio… Es fácil manipularte: te encanta que te halaguen y te engañen siempre escuchando a los charlatanes, con la boca abierta».

Veinticinco siglos después de que el comediógrafo griego escribiera la sátira ‘Los caballeros’ –crítica de la ingenuidad de un pueblo fácil de embaucar–, seguimos igual. Los «charlatanes» y el «Demos con la boca abierta» siguen ahí: que si el «ejercicio voluntario y consciente de dar un significado positivo y constructivo de lo vivido», que si la «autenticidad y la belleza natural», que si la «inteligencia al servicio del amor», que si la «congruencia interna, el amor armónico y la realización personal», que si la «terapia vital que se puede definir como la sensación íntima de bienestar generada por la utilización productiva de las capacidades del individuo», que si «escuchar la llamada interior y los reforzadores de felicidad». Pamplinas.

Al socaire de la autoayuda se está consolidando la escatología de la felicidad prometida cuyo camino –parafraseando la epopeya de Moisés– supone la travesía del desierto, peligros, renuncias, sacrificios e ilusiones. ¿Y si la felicidad prometida no existiera? ¿Y si los esfuerzos exigidos en el camino de su consecución fueran vanos por el simple hecho de que el supermundo futuro no es otra cosa que un deseo o una entelequia? ¿Y si la felicidad prometida obedeciera a determinados intereses de índole diversa? ¿Y si la felicidad prometida fuera un negocio? Zygmunt Bauman: «En el mundo actual todas las ideas de felicidad acaban en una tienda».

La felicidad prometida como placebo. La felicidad prometida o la fascinación por el espejismo de un futuro feliz inexistente. La felicidad prometida como recompensa inexistente de un sacrificio absurdo. La felicidad prometida como fraude. La felicidad prometida como decepción. La felicidad prometida como frustración. La felicidad prometida como la vía más larga que conduce del presente al presente. Nadie llega a la felicidad prometida, porque no existe.

Olvídense de la felicidad. Vivirán mejor y serán más ‘felices’.

Miquel Porta Perales es escritor y articulista.

 

[Ilustración: NIETO – fuente: http://www.abc.es]

 

 

A pesar de ser reconocidos por el Estado, en México los pueblos indígenas continúan enfrentando invisibilización, afirma investigador de la UNAM Orlando Aragón.

A pesar de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México ha reconocido la existencia de pueblos indígenas, continúan siendo invisibilizados por el gobierno y la sociedad.

El último censo realizado en el 2010 por el INEGI indicó que en el país existen comunidades indígenas principalmente en la zona sur, oriente y sureste: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla y Yucatán.

En estos territorios se concentran el 61.09 por cierto de la población (6 millones) que hablan lenguas originarias. Del total, 50.9 % son mujeres y 49.1 % hombres.

Cabe recordar que la Organización de Naciones Unidas (ONU) señala que en el mundo existen 476 millones de personas reconocidas como indígenas viviendo en 90 países, lo que representa el 5 % de la población mundial.

Pero también son uno los grupos más vulnerables: del total, el 15 por ciento son pobres y/o pobres extremos.

Orlando Aragón Andrade, investigador de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la Universidad Autónoma de México (UNAM), señala que en la actualidad esta población sigue sufriendo estragos de discriminación y negación de su existencia.

Uno de los factores que borra la identidad de los pueblos indígenas son los proyectos extractivos que amenazan y desplazan no solo a las comunidades en México, sino también de Latinoamérica y África.

“En todos lados nos encontramos los megaproyectos que amenazan no solo la identidad cultural de los pueblos, sino la salud, la seguridad de las personas y su territorio”, explica el investigador.

La invisibilización de los pueblos: una herencia colonial

Aragón explica que esta situación no es nueva y que es más bien un arraigo histórico que persiste hasta la actualidad.

“(…) Existe una serie de iniciativas, políticas, derechos de las comunidades y pueblos indígenas que han sido reconocidos en distintos ámbitos con una lógica e inercia de carácter colonial desde la fundación de los Estados latinoamericanos (…)”

A pesar de las batallas ganadas de los pueblos indígenas, las instituciones y el gobierno priorizan los intereses de las grandes compañías frente al bienestar de las comunidades.

Un ejemplo es cuando el Estado favorece el “capital transnacional” frente al  bienestar de las comunidades situadas en el territorio.

Estas prácticas de herencia colonial no solo se reproducen desde el Estado, sino que finalmente son perpetuadas dentro de la sociedad que discrimina a las poblaciones indígenas.

“Sería bueno enterarnos de nuestra realidad y entorno inmediato, dándonos cuenta de que somos una sociedad mucho más diversa y plural, conocerlos, no prejuzgarlos y alejarnos de las ideas más folclorizadas promovidas por el gobierno”, concluye Aragón.

 

 

[Foto: Gobierno de México – fuente: http://www.servindi.org]

La ‘Caravana de Riures’, el projecte més genuí de Pallassos Sense Fronteres, ha enviat set expedicions a Polònia des que va començar la guerra d’Ucraïna per brindar suport emocional a les persones refugiades.

 Font: Pallassos Sense Fronteres.

Al Benín, Pallassos Sense Fronteres ha visitat diversos centres de salut mental.

“Es fa difícil tornar”, confessa l’Anna Confetti, clown de Pallassos Sense Fronteres, en una de les darreres entrades al blog de l’entitat, que va escriure tot just arribada de Polònia. L’Anna és una de les artistes que ha format part de l’expedició de la ‘Caravana de Riures’ a la vora de la frontera d’Ucraïna, on ha repartit riallades a tort i a dret entre les persones –sobretot les més menudes– que fugen de l’horror de la guerra.

Aviat farà trenta anys que Pallassos Sense Fronteres regala il·lusió i somriures allà on més es necessiten, això és, als llocs assetjats per la guerra, les catàstrofes naturals o altres situacions com la pobresa i la fam. D’ençà que es va posar en marxa el 1993, coincidint amb les guerres de Iugoslàvia, l’entitat fundada pel pallasso Tortell Poltrona ha portat la ‘Caravana de Riures’, el seu projecte més genuí, a més d’un centenar de països.

Arreu on han voltat, han ajudat les persones, especialment la infància i la població refugiada, a suportar les pitjors adversitats i millorar la seva salut emocional en contextos molt hostils.

“Nosaltres sempre diem que el riure activa els processos de resiliència de les persones, i això de seguida es nota; les persones que pateixen aquestes situacions arriben amb una motxilla d’emocions molt pesant i, per un moment, descarreguen aquest llast, gaudeixen de l’espectacle i del riure i d’alguna manera aconsegueixen oblidar la seva realitat”, expressa a Xarxanet la Marta López, responsable de comunicació de Pallassos Sense Fronteres.

Els destins on s’atura la ‘Caravana de Riures’ es van actualitzant i depenen de les necessitats que hi hagi en aquell moment al món i dels contactes que l’entitat amb organitzacions, tant locals com internacionals, que treballen sobre el terreny. “No podem abastar tot el món, perquè els nostres recursos són limitats i perquè no tenim contactes per anar a segons quins llocs”, diu López, que cita d’exemple el Iemen, on l’expedició encara no hi ha pogut anar.

Set expedicions a Polònia des de l’inici del conflicte a Ucraïna

Enguany, com no podia ser d’una altra manera, la caravana ha bolcat molts esforços a oferir suport a la població refugiada arran de la guerra d’Ucraïna. Ja han enviat set expedicions a Polònia, a tocar de la frontera amb Ucraïna. L’Anna Confetti ha participat en una d’aquestes expedicions: “Hem fet actuacions on la gent de seguida s’apropava, participava i reia; en altres han estat més tristes i abstretes en la seva realitat, però de mica en mica anaven entrant a l’espectacle, mentre canviaven les cares tristes per rialles”, escriu al blog de l’entitat.

El primer viatge a Polònia per alleugerir el drama de la població ucraïnesa el van organitzar només tres setmanes després que esclatés la guerra, fent gala d’una gran capacitat per respondre amb celeritat a l’emergència. “Al principi venien riuades de persones refugiades cada dia a les localitats frontereres; ara, la situació s’ha estabilitzat una mica i la població està més dispersa pel país i aquell primer gran flux ha afluixat una mica”, detalla la Marta López.

Allà, les artistes de Pallassos Sense Fronteres expliquen que han actuat sobretot per un públic format per infants, les seves mares i persones grans, perquè els homes s’han hagut de quedar a Ucraïna. En aquest sentit, sumen des de l’entitat, han procurat –sempre ho fan, però en aquest cas, més– enviar dones artistes i hi ha hagut expedicions en què el 100% de les pallasses han estat dones.

“Les mares, emocionades, ens han agraït moltíssim la nostra feina i ens han reconegut que necessaris són uns moments d’alegria, tant per a la mainada com per a elles; una altra ens abraçava dient que els seus fills no reien des que van fugir de Kíiv”, relata l’Anna Confetti. De fet, com deia el Tortell Poltrona en una conversa amb la periodista Clara Paolini al diari ‘El País’, “com més fumuda és la situació, més fort surt el riure”.

És el que ha passat a Polònia. “Quan actuen aquí a Catalunya tenen molt bon públic, però en aquestes situacions és una altra història i sovint són les espectadores que millor reben els espectacles, perquè és el primer que han vist o és la primera vegada que veuen una pallassa; al final, el llenguatge del riure és universal i no coneix fronteres”, agrega López.

Artistes professionals i voluntàries

Malgrat tot aquest afecte que reben i que són professionals de la cosa, treballar i fer riure en contextos tan feixucs com aquests sovint no és fàcil de digerir emocionalment. Per tot plegat, Pallassos Sense Fronteres sempre demana als artistes i a les persones que s’interessen per participar que siguin professionals. Enguany, a banda de Polònia, la ‘Caravana de Riures’ ha fet parada a Zimbàbue, l’EquadorTogo i el Benín.

A més de professionals, les artistes de Pallassos Sense Fronteres són voluntàries. En tots aquests anys, més d’un miler d’artistes de les arts escèniques han format part del projecte en algun o altre moment, i han comptat amb ambaixadores del riure tan reconegudes com Pep Callau, el Circ CricPepe ViyuelaMireia Peña i Claire Ducreux, entre moltes altres.

Tot un ventall d’artistes encapçalats per Tortell Poltrona, fundador i alma mater de l’entitat. Precisament ara, Poltrona i altres artistes han dut la ‘Caravana de Riures’ al Benín, a l’Àfrica Occidental, on estan actuant en centres de salut mental, en aquest per a població adulta, que és víctima d’una estigmatització molt forta i són vistes com a producte de bruixeria o malediccions per culpa de les malalties que pateixen.

Perquè Pallassos Sense Fronteres pugui continuar fent aquesta tasca i provocant onades de riures arreu, l’entitat té obertes diverses vies de col·laboració, que es poden consultar a través del web de l’organització, per fer donacions i ajudar les artistes a continuar ficant els nassos en els contextos més adversos. Perquè, com bé diuen, “riure és resiliència”.

 

[Fotografies: Pallassos Sense Fronteres – font: http://www.xarxanet.org]

 

Novo estudo mostra: orçamento do Estado para centros de “tratamento” psiquiátrico ligados às igrejas mais que dobrou, entre 2018 e 2021. Dependência em drogas é vista como “falha moral”, e pouco como questão de saúde pública

Por Gil Luiz Mendes, na Ponte Jornalismo

Para o poder público brasileiro a maneira mais eficaz para tratar o uso abusivo de álcool e outras drogas são os tratamentos empregados dentro das comunidades terapêuticas (CTs). Segundo dados do governo federal, apenas na gestão do presidente Jair Bolsonaro (PL), a União passou de 2.900 vagas financiadas em 2018 para 10.657 em dezembro de 2021. A meta é chegar a 24.320 vagas até o final de 2022.

No início da atual gestão do executivo nacional, o valor repassado para essas entidades era, em média, de R$ 40 milhões por ano. Nos últimos dois anos o valor transferido pelo atual governo para as CTs foi de R$ 193,2 milhões.

Buscando entender como esse dinheiro é aplicado e quais são os requisitos necessários para que essas entidades possam receber verba vinda do Estado, o Centro de Estudos de Segurança e Cidadania (CESeC) produziu o estudo “Imposição da Fé como Política Pública: As Comunidades Terapêuticas no Rio de Janeiro”.

“Essas entidades estão ganhando cada vez mais força e relevância dentro do debate sobre o tratamento de pessoas que fazem uso abusivo de substâncias, ao mesmo tempo em que estão ganhando força política e financeira com essas parcerias com o poder público e receber verbas via editais”, explicado Paula Napolião, coordenadora executiva do CESeC.

A pesquisa qualitativa, focada no estado do Rio de Janeiro, conseguiu mapear, através da internet, a existência de 109 comunidades terapêuticas em 16 municípios do estado, sendo 38 delas na capital. Também para a formulação do estudo, foram entrevistados gestores de CTs e funcionários de órgãos reguladores desses espaços, como a Vigilância Sanitária do Município do Rio de Janeiro, Subsecretaria de Prevenção à Dependência Química do Estado do Rio e Coordenadoria de Cuidado e Prevenção às Drogas do Município do Rio.

Trabalho, disciplina e espiritualidade

Passando ao largo de qualquer tratamento que vise a redução de danos ou de consumo controlado de substâncias, as comunidades terapêuticas trabalham quase que exclusivamente com o método de abstinência e confinamento para o trabalho junto às pessoas que são tratadas nestes lugares. Para Paula Napolíão, a falta de opções que possa trabalhar as necessidades específicas de cada indivíduo já mostra um das deficiências das CTs.

“Eles até enxergam como uma questão de saúde o uso abusivo de substâncias, mas tratam como uma falha moral ou uma ausência de Deus. Pouco se busca saber sobre a vida pela qual aquelas pessoas passaram antes do tratamento. Foca-se em questões espirituais, na abstinência total daquilo que eles julgam incorreto e utilizam de discursos religiosos como ferramenta de cura”, analisa a coordenadora do CESec.

A pesquisadora também enfatiza que outra forma que a CTs trabalham junto às pessoas em tratamento é a disciplina por meio de uma rotina rígida, onde se é obrigado a cumprir uma série de tarefas e obrigações como parte do processo de desintoxicação.

“Eles costumam chamar de espiritualidade, mas na verdade as pessoas têm que cumprir uma infinidade de serviços que lhe são impostos, como horários definidos para acordar, fazer refeições e tarefas laborais, além de reuniões e cultos. A ideia é que através da disciplina as pessoas continuem a fazer essas séries de tarefas regradas quando terminarem o tratamento dentro das CTs”.

Fiscalização complacente

Para poderem receber verbas públicas através de editais, as comunidades terapêuticas precisam seguir uma lista de normas de órgãos reguladores e de fiscalização para estarem aptos a fazer uso dos recursos. As principais determinações vêm da RDC (Resolução da Diretoria Colegiada) 29 da Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) de 20 de junho de 2011.

O documento deixa claro que as instituições que prestem serviços de atenção a pessoas com transtornos decorrentes do uso, abuso ou dependência de substâncias psicoativas em regime de residência devem possuir profissional que responda pelas questões operacionais durante o seu período de funcionamento, podendo ser o próprio responsável técnico ou pessoa designada para tal fim.

Porém, Paula Napolião informa que as CTs encontram brechas no texto da resolução para não cumprir à risca o que determinado pelo órgão regulador. “Na verdade, deveriam existir profissionais como psicólogos e assistentes sociais [operando] diariamente nestes espaços, acompanhando os internos. Mas o que a gente viu é que há lugares onde esses profissionais aparecem uma vez a cada 15 dias para assinar laudos e permitir que a instituição permaneça de portas abertas”, alerta.

Segundo a coordenadora, existe uma leniência por parte de quem deveria fiscalizar o funcionamento das entidades que cuidam de pessoas que estão em tratamento para uso abusivo.

Leia o estudo na íntegra

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

L’enciclopèdic ‘El gran llibre de la nutrició’ dona les bases d’una dieta “assenyada”

El catedràtic de Nutrició i Bromatologia i professor emèrit de la Facultat de Farmàcia de la Universitat de Barcelona (UB) Abel Mariné i la periodista Imma Amadeo han publicat ‘El gran llibre de la nutrició’ (Comanegra). Es tracta d’una obra enciclopèdica que, amb un redactat àgil, planteja les bases del que ha de contemplar qualsevol dieta “assenyada”. Després d’anys d’investigació acadèmica, Mariné fa una defensa tant dels aliments de proximitat com de l’hàbit de seure a taula. En una entrevista amb l’ACN, ha lamentat que la moda porti a persones a preferir menjar “coses ‘raretes’ i que vinguin de lluny” com pot ser la quinoa en lloc d’altres productes de proximitat amb les mateixes característiques nutricionals, com les mongetes.

El volum consta de dos blocs. Un primer bloc amb els aspectes més generals del bon menjar, amb les bases de la composició d’aliments i els fonaments de la nutrició, i un segon bloc, el més extens, que desplega tots els grups d’aliments segons descripció, composició, valor nutritiu, formes de presentació i consells de consum i conservació. Al final de cada grup d’aliments s’hi mostren preguntes i respostes reals fetes a Mariné al llarg d’anys d’investigació acadèmica i col·laboracions en mitjans de comunicació.

En una entrevista amb l’ACN, Mariné ha explicat que la clau en una dieta és la “diversitat” i “l’equilibri” i no menjar “molt d’una cosa i res d’una altra”. “Molts llibres del mercat tracten aspectes parcials i estan basats en idees simples o simplificadores”, ha analitzat.

“Menjar un iogurt cada dia no és dolent. El que no és gaire recomanable és que menjant cada dia un iogurt deixis de menjar fruita”, ha aconsellat Mariné. Així, amb el llibre i d’acord a un criteri científic es donen “eines” perquè el lector pugui menjar el millor possible d’acord amb el ventall de possibilitats alimentàries que es tenen a l’abast.

“Un dònut no és dolent, però menjar-ne matí, tarda i nit no és bo. Verdura en podem menjar tanta com es vulgui. De fet, no ens ha de fer por dir que es mengi verdura, però la xocolata, si”, ha reflexionat. “És convenient menjar carn però no molta. N’hauríem de menjar mig quilo a la setmana”, ha sentenciat.

Els autors del treball pretenen estendre certa “consciència alimentària” entre la ciutadania. Això sí, són conscients que les famílies vulnerables no estan per “superaliments, xia o quinoa” perquè estan “pel que sigui”.

“El que sigui no sempre és verdura ni aliments de la millor qualitat”, ha comentat. Davant de la impossibilitat de les famílies vulnerables de mantenir una dieta equilibrada, per Mariné cal una tasca política que apliqui impostos a determinats productes i s’abarateixin ingredients com les verdures, les hortalisses i el cereals integrals.

“Cal menjar amb companyia i relaxadament. Així menjarem menys”

Mariné ha explicat que l’estil de vida del mediterrani no només comporta menjar producte de la zona sinó que també hi va associat una manera de viure. “Es presuposa que hem de seure per menjar. Ho hem de fer en companyia i parlant. Si parlem mentre mengem, i ho fem relaxament, menjarem menys. Si mengem amb un embut la senyal que estem tips arribarà més tard i menjarem més”, ha explicat. “Si es fa amb cert relaxament menjarem millor perquè serà més a poc a poc i en menys quantitat”, ha conclòs.

El transport del menjar, « una despesa energètica »

Pel catedràtic de Nutrició cal fer pedagogia entre la societat i fer saber que el transport del menjar és una « despesa energètica » que s’ha de realitzar “només quan convingui”. Per això, creu que els aliments han de ser de proximitat i ajudar així als pagesos, el paisatge i a l’entorn. “Un camp llaurat és una barrera contra incendis”, ha argumentat.

“Hi ha gent preocupada per la salut que li sembla que si menja coses búlgars no n’hi ha prou i que n’ha de consumir que vinguin de lluny, com la quinoa”, ha lamentat. “Amb el gran interès d’Occident el preu de la quinoa ha augmentat i els seus conreadors peruans no poden consumir-ne. Pel caprici dels occidentals els deixem sense a ells”, ha criticat. “A Catalunya tindríem alternatives com el fajol”, ha recordat.

[Font: http://www.racocatala.cat]

A pasos del río mar, ante el verde despliegue del parque, el ritmo de la ciudad se detiene. El familiar trazado de la cuadrícula indiana da paso a formas inesperadas: calles que de pronto se vuelven curvas, acompañadas por los fluidos perfiles de los edificios que las enmarcan, remontan el montículo que, como toda elevación en la casi siempre plana Montevideo, otorga un carácter inusual a lo que se revela como un extraordinario enclave urbano.

Escrito por Ana Tipa

Articulada por su juego de perspectivas, la imagen del Barrio Jardín se despliega por las anchas escalinatas que dan lento acceso a su corazón. Pocas calles delimitan su escasa superficie, dividida por pasajes numerados. La principal, Javier de Viana, recoge el legado del poeta gauchesco de principios del siglo XX, resaltando con su semicírculo la singularidad del lugar. Las calles Gurí y Macachines evocan dos obras del autor canario.

Las peculiaridades formales y botánicas del Barrio Jardín suelen encender la fantasía de los montevideanos. La pequeña isla urbana nació cuando fuertes ansias de modernidad hacían vibrar al país. Aquel ímpetu acompañó los profundos cambios que se vivieron en el mundo a principios del siglo pasado y a los que Montevideo no fue ajena.

Para entonces, la Montevideo fundacional ya había sido objeto de varias remodelaciones. Su crecimiento espontáneo y caótico, regulado a través de diversos procesos planificadores, había sumado la Ciudad Nueva de 1829, la Ciudad Novísima de 1878 ‒cuando se propuso crear el Bulevar Artigas, concebido como límite de la urbe‒, siempre repitiendo el reticulado impuesto por las Leyes de Indias, que se percibía como señal de civilización y del que la capital se alejó tímidamente en sus primeros ensanches al incluir las avenidas en diagonal al estilo de la París del barón de Haussmann.

A principios de siglo, el país se acercaba poco a poco al centenario de su nacimiento, que se celebraría en fecha de la Jura de la Constitución. La autopercepción de excepcionalidad, de enclave europeo de progreso y modernidad dentro de América Latina, que permaneció casi sin fisuras hasta comienzos del siglo XXI se gestaba y afianzaba. Tras un largo viaje a Europa que había alimentado su afán modernizador, José Batlle y Ordóñez era elegido por segunda vez en 1911 e impulsó la ciudad modelo que el país modelo de entonces creía merecer.

La población de Montevideo era cinco veces menor a la actual. La constante llegada de inmigrantes pronto la duplicó y enriqueció con sus aportes humanos y culturales. Llegaba a Uruguay, también, la influencia de las vanguardias europeas: la ciudad comenzaba a verse conscientemente como un espacio de proyección de ideas, una creación colectiva que, con la intervención del Estado, debía ser un reflejo de la sociedad y sus aspiraciones. Esto debía percibirse especialmente en el plano de lo simbólico, transmitiendo la imagen que forjaba nuestra nación: vanguardista, culta, con la mirada puesta en un dorado porvenir (“Como el Uruguay, no hay”).

En aquel contexto de optimismo y benevolente autopercepción, Batlle encargó al arquitecto Eugenio Pílades Baroffio concebir un barrio jardín para Montevideo.

Hijo de un escenógrafo italiano radicado en Uruguay, Baroffio había obtenido su título de arquitecto en la Facultad de Matemáticas y Ramas Anexas, donde entonces se estudiaba la materia antes de la creación de la facultad correspondiente. En 1906 ingresó al Municipio, donde permaneció durante casi cuatro décadas, dejando una indeleble impronta en la evolución de la Montevideo de la primera mitad del siglo XX: el Palacio Legislativo ‒un proyecto muy debatido y cuyo mayor detractor fue Pedro Figari‒, la reforma de la Quinta de Raffo ‒el Museo Blanes‒, los “cubos” del Norte y del Sur, el Rosedal del Prado, la Plaza Gomensoro. Aunque Baroffio impulsaba lo nuevo, preservaba lo que en la ciudad preexistía, atribuyendo a los testimonios urbanos y arquitectónicos del pasado el valor de la memoria que, al perdurar, crea identidad. “La tiranía del interés privado, las influencias perniciosas de los caprichosos mandatarios deben posponerse a los bien entendidos intereses generales”, escribió.

La guerra civil había terminado. La playa Ramírez había sido domada, dejando de ser una orilla salvaje en la que desembocaba un barroso arroyo y a la que se accedía por toscas rampas de madera, para transformarse en una prolija extensión de arena accesible por escalinatas, acorde al concepto de placer marítimo que nacía entonces. Con Pocitos, Carrasco y ahora Ramírez, Montevideo iba camino a ser la ciudad balneario soñada también por Batlle, un polo de atracción de refinados turistas y de disfrute para los montevideanos. Entre 1930 y 1935, la construcción de la Rambla Sur llevó las orillas del río que llamamos mar hasta el que hoy conocemos como Parque Rodó, una de las grandes áreas verdes que debía poseer la también llamada ciudad parqueen la que el barrio jardín se integraría.

Denominado Parque Urbano en sus orígenes, el lugar se desarrolló en un espacio ocupado por terrenos que fueron poco a poco expropiados. Buena parte de ellos ‒toda Punta Carretas, por ejemplo‒ eran propiedad del infaltable Francisco Piria quien, tras duras negociaciones, se desprendió de algunos en favor del ensanche verde impulsado por el Municipio.

Con el siglo XX llegó al Río de la Plata el arte europeo de los parques y jardines. El paisajista francés Charles Racine realizó las primeras intervenciones botánicas en el Parque Urbano. Su obra fue continuada por el también francés Charles Thays, quien, radicado en Buenos Aires, pasó a llamarse Carlos Thays y es el responsable de buena parte del aspecto de la ciudad porteña ‒además de haber descubierto cómo cultivar la yerba mate‒. Casado con una uruguaya, Thays recibió múltiples encargos en el país.

Por un lado, la naturaleza se sometía y se frenaba; por el otro, se recuperaba y procesaba, idealizándose y eliminándose lo que de ella se percibía como pernicioso, en pos de un concepto estético y de higiene que se imponía en las ciudades europeas, más traumatizadas que la nuestra por la industrialización y el hacinamiento de sus pobladores. Concebido como un recreo para los trabajadores, el parque les devolvía la naturaleza primigenia en su versión domesticada, alejándolos de costumbres indeseables. Junto con la Ordenanza de Higiene de la Habitación de 1928, parques, playas y avenidas habían de contribuir a la salud de la población urbana.

Como todo fruto de la creatividad humana, también aquello respondía al signo de los tiempos. Disgustado por las urbes de entonces, el arquitecto austríaco Camillo Sitte analizó decenas de ciudades italianas en su exhaustiva obra decimonónica Der Städtebau nach seinen künstlerischen Grundsätzen (la construcción de ciudades según principios artísticos). En su análisis, Sitte determinó que la belleza arquitectónica influye ineludiblemente en el ánimo de las personas, un pensamiento que retomó Le Corbusier quien, también, soñó con ciudades llenas de estética y bienestar. Para Sitte, la irregularidad era uno de los secretos para lograr ese bienestar.

Inspirándose en ideas utopistas, el urbanista británico Ebenezer Howard concibió a principios del siglo pasado las ciudades jardín, reducidas poblaciones de planta radial alejadas de las metrópolis que impulsarían un retorno a las pequeñas comunidades. La primera surgió en 1903, al norte de Londres: Letchworth, seguida por Welwyn Garden. En Alemania, el fabricante de muebles Karl Schmidt promovió el proyecto de Gartenstadt Hellerau, al noroeste de Dresde, en 1908. El concepto deriva en diversas interpretaciones internacionales: aunque el proyecto no se concretó, el conocido Parque Güell, de Barcelona, fue también concebido como una ciudad jardín para la alta burguesía catalana. Es en esta corriente que se inspiró el proyecto que Batlle encargó al arquitecto Baroffio.

Del cuerpo verde que se extendía al sur de Montevideo había de desprenderse una costilla llamada Parque del Pueblo. Allí se gestó el Barrio Jardín, una versión en pequeño de las ciudades jardín europeas que constituiría un conjunto conceptual y arquitectónico de características singulares, ancladas en la topografía del lugar y con claros lineamientos que debían respetarse al construir.

Las expropiaciones de los terrenos se decretaron en 1912. Las calles, el alcantarillado, el alumbrado público y todo el equipamiento se realizaron antes de que, en 1924, la municipalidad iniciara la venta de los lotes fraccionados. Sus compradores debían comprometerse a mantener la naturaleza preexistente y a plantar una variedad de especies. Ninguna construcción podía ocupar más de tres quintas partes de la superficie de cada solar, las fachadas debían decorarse y no podría establecerse comercios ni fijarse avisos. Los futuros constructores debían observar los retiros obligatorios y la altura máxima de los edificios. No se generarían medianeras y los accesos a las viviendas debían adaptarse a la elevación natural de los taludes. La puesta en valor de su irregular topografía es uno de los rasgos que, junto con su arquitectura, mantiene hoy la peculiaridad del Barrio Jardín, logrando un pintoresquismo poco frecuente en la ciudad de Montevideo.

Escribe Eugenio Baroffio en la revista Ingeniería, Arquitectura, Agrimensura, en 1914: “Un barrio jardín en el que se subordine el crecimiento de la ciudad a los principios reguladores modernos, que constituyen la nueva ciencia de construir ciudades; síntesis armónica de los adelantos edilicios y su aplicación artística a la naturaleza […], combatiendo la fealdad y la vulgaridad del medio ambiente”.

En el conjunto de edificaciones que hoy integran el Barrio Jardín dialogan diversos lenguajes arquitectónicos que se manifestaron a lo largo de varias décadas. Como testimonia el croquis de Baroffio de 1913, el barrio había de extenderse originalmente hasta la calle Juan Parra del Riego ‒otro poeta, peruano radicado en Uruguay‒ una vía también curva que hoy recorre la zona elevada al sur del bulevar. Pero nunca alcanzó esa extensión pues, entre 1911 y 1913 se abrió Bulevar Artigas.

En 1935 y 1936 surgieron los dos conjuntos edilicios que enmarcan el Barrio Jardín. Su creador, el arquitecto Gonzalo Vázquez Barrière, había diseñado junto a su socio Rafael Ruano obras tan emblemáticas como el Palacio Díaz de 18 de Julio y Ejido, uno de los primeros rascacielos montevideanos de inspiración neoyorquina. Esta nueva modalidad de edificios “de renta” adoptó pronto el art déco, un estilo de líneas fluidas y formas curvas caracterizado por sus ornamentos geométricos que evocan la naturaleza e invitan al disfrute estético. Por su apariencia amable, una característica que el país percibe como propia, el art déco encontró gran resonancia en el gusto de los uruguayos: aunque citaba el rigor del racionalismo europeo, evitaba toda radicalidad. Ante la demanda local, arquitectos y constructores pergeñaron sin prejuicios una versión vernácula que, sin bien no resultó en un estilo arquitectónico de raíz latinoamericana ‒como soñaba José Enrique Rodó‒, constituye un extenso y valioso acervo que es testimonio del consenso social que caracterizó a la época.

A esta tendencia se sumó la fascinación por las hasta entonces impensadas posibilidades de movilidad. Tras varios viajes transatlánticos, el dirigible alemán Graf Zeppelin cruzó el cielo de Montevideo en 1934. El paquebote era símbolo de la nueva libertad de viajar. En El Mástil, uno de los primeros edificios en altura frente a la Playa Pocitos después del Hotel Rambla del arquitecto Mauricio Cravotto, Vázquez Barrière y Ruano habían creado, con salvavidas de mampostería incluidos, un verdadero “barco de ladrillos”, para usar la lúdica expresión del arquitecto Juan Pedro Margenat.

En sus primeras obras en solitario, Vázquez Barrière no ceja en su fascinación por la imaginería náutica. En sus conjuntos del Barrio Jardín, no obstante, sus referencias marinas se hacen más abstractas. La proa del edificio que domina la esquina de 21 de Setiembre y Gurí acompaña con su generosa curva las formas del amanzanado del barrio, como envolviendo el resto de las unidades, que se extienden hacia los lados y el interior del enclave. Los balcones curvos con aleros y barandillas como las de un barco, las puertas con aberturas redondas y las ventanas abatibles de ojos de buey son claras en su alusión. Las fachadas, cubiertas de un revoque de mica de discreto brillo, están adornadas por una composición geométrica de líneas en relieve que delimitan paneles resaltados por pequeños cuadrados de mármol oscuro. En una propuesta que realza los materiales, como las rústicas piedras que constituyen los escalones de algunos accesos, la insidiosa presencia de “agregados” como las construcciones ilegales y los parrilleros que proliferan en sus cubiertas resulta particularmente perturbadora. El náutico mirador del conjunto, aplastado por la presencia de un enorme tanque de agua que atenta contra la abstracción de su silueta, pelea hoy por mantener su legítimo lugar sobre la proa.

Una antigua propietaria recuerda cómo el propio Vázquez Barrière le vendió su inmueble en la década de 1950. Una escultura de jade que adornaba la sala del arquitecto en su vivienda sobre el Bulevar Artigas se grabó con su color verde en la memoria de la compradora. También el hecho de que el constructor “vivía con otro hombre”: se ha dicho que, por esa razón, la obra de Vázquez Barrière no ha sido debidamente apreciada. Su conjunto de la esquina de 21 y Javier de Viana, que dialoga a la distancia con el anterior, resulta menos espectacular, a lo que se suma su pésimo estado actual y la igual proliferación de inadecuados agregados.

A pocos metros del ombú de Gurí y Macachines se construyó, en 1937, el edificio Soler. Firman su fachada ‒como era frecuente entonces‒ su arquitecto, Francisco Pérez Larrañaga, y los constructores Dall’Orto y Rocca. Esta edificación, también art déco, presenta asimismo aberturas de ojos de buey y barandillas náuticas, fiel a la cita de moda en la época. Las construcciones adosadas y el deterioro del inmueble apenas permiten intuir su gran belleza.

Ildefonso Aroztegui, un arquitecto que regresaba al país desde Estados Unidos, diseñó en 1949, por encargo del médico José Omar Terra, una obra que destaca entre el resto, concebida como vivienda familiar y consultorio con sala de operaciones. De acuerdo con la normativa del Barrio Jardín, la casa Terra, hoy sede de una empresa, tiene su ingreso hacia el interior del conjunto sobre Javier de Viana, mientras que su cara más espectacular se yergue sobre el talud que da a Bulevar España. Sus materiales, como el revestimiento en piedra ocre que se propone integrarse al paisaje, contribuyen a su destaque. Aunque esta obra es vista por algunos como una imitación de las propuestas del influyente arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright, en particular de la casa que construyera para Frederik Robie en Oak Park en 1909, es indudablemente un testimonio del estilo de una época. Es también una prueba de la influencia estadounidense que, además de aquella europea, aportó a Uruguay su interpretación de la arquitectura moderna.

Aroztegui, de Melo fue años más tarde el creador de la sede 19 de Junio del Banco República, el magnífico edificio que se ha visto deformado por una muy infeliz intervención en su fachada. La casa Terra, por su parte, estuvo a punto de ser demolida en 2012 cuando, afortunadamente, una comisión del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura logró frenar su destrucción promoviendo su protección patrimonial.

El edificio Parque, de 1950 y situado en las antípodas del anterior, es obra del reconocido trío de arquitectos constituido por Octavio de los Campos, Milton Puente e Hipólito Tournier. Los autores del inconfundible edificio Centenario de la Ciudad Vieja construyeron estas cuatro plantas sobre 21 de Setiembre combinando el ladrillo con el revoque blanco. En la intersección entre los bulevares España y Artigas, en un pequeño predio al borde del talud, se yergue tímidamente frente a los ventanales de la Facultad de Arquitectura el Monumento al Arquitecto, una deslucida escultura de Enrique Fernández Broglia, a pasos de la construcción de 1955 que aloja a la Embajada de Japón.

El valor del Barrio Jardín no radica solo en sus inusuales características arquitectónicas y urbanísticas. Las circunstancias de su surgimiento le otorgan un especial valor histórico, pues si bien existieron proyectos similares para el Cerro y el Buceo, que se realizaron nula o parcialmente, el de Parque Rodó constituye un ejemplo único de una corriente que buscó belleza y bienestar cuando el espacio público se percibía como un bien que podía moldearse para disfrute de todos, no como un basurero anónimo del que nadie es responsable. Aunque es, también, un amargo recordatorio de lo que ya no podemos ser, la marchita belleza del Barrio Jardín captura aún los estados de ánimo que llevaron a crearlo.

La atracción inicial de quien pasea por él puede devenir pronto en decepción. Basura y excrementos humanos impiden el paso en los pasajes del enclave. Algunos de los jardines de los retiros, obligatorios en sus orígenes para embellecer el lugar, están hoy sepultados bajo los colchones de quienes pasan allí la noche.

De entre los jirones de la ciudad que quiso ser modelo emerge, aunque apaleado, el utópico sueño de bienestar, higiene y progreso.

Colaboró: Micaela Villalba

Gracias a Cheung-Koon Yim, Leonardo Gómez y Jorge Sierra.

[Fotografías: Juan Pablo Dufourg / Instagram @jotape_duf – fuente: http://www.revistadossier.com.uy]