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Viajero, gourmet, escritor, chef: Anthony Bourdain fue muchas cosas antes de quitarse la vida hace tres años. En este ensayo, la autora busca entender al cocinero más famoso del mundo a través de su último libro y de un polémico documental sobre su vida.

Escrito por Melissa Cassab

Comencemos con un hecho bien conocido pero no por ello menos importante: Anthony Bourdain —el mundialmente famoso chef, escritor, viajero y presentador de televisión— se suicidó a mediados de 2018. En su primer programa de televisión A Cook’s Tour (2002 – 2003), Bourdain consideraba que un episodio había sido un fracaso si le gustaba a todo el mundo: “debería generar conversación”, declaró. Él no solo buscaba platillos exóticos o aventuras en sus viajes; también salía en busca de la polémica y el debate. Fue así como dejó esta vida: en una explosión de controversia, dejando un vacío irreparable en su círculo más cercano y en todos sus seguidores.

Es en este contexto de luto que dos esfuerzos recientes nos invitan a recordar a Bourdain. La portada de Comer, viajar, descubrir (Planeta, 2021) muestra a Anthony Bourdain sonriendo al disfrutar de “la mejor sopa del mundo” en el mercado de Dong Ba en Vietnam, uno de sus lugares favoritos. A pesar de que el humor negro y los chistes irreverentes son constantes, esta “irreverente guía gastronómica” es ligera e incluso optimista. Por otro lado, en el documental Roadrunner (2021), de Morgan Neville, podemos ver la otra cara de Bourdain, su lado más oscuro.

El documental, en particular, generó gran controversia debido a la decisión de los realizadores de usar Inteligencia Artificial (IA) para recrear la voz de Bourdain después de su muerte. El filme plantea así algunas interrogantes: ¿es ético hacer hablar a los muertos? ¿Por qué Neville no le pidió una entrevista a la última novia de Bourdain, Asia Argento, si a veces parece retratarla como la responsable de su trágico desenlace? La primera pregunta genera incomodidad porque al ver el documental es imposible darse cuenta de en qué fragmentos se utilizó la IA. (El hecho de que la tecnología solo fue usada durante 45 segundos de la película, en los que los realizadores engañan al público simulando la lectura en voz alta de un par de correos que Bourdain escribió a dos amigos cercanos, sirve poco para reducir la sensación de desasosiego que el filme produce). Uno no puede evitar preguntarse: ¿cuántas veces he escuchado un audio con la voz de una computadora sin darme cuenta?

El documental es un género muy flexible. Por ejemplo, hay veces en que el realizador considera necesario esconder la identidad de alguna persona cuando el tema es sensible y la seguridad del entrevistado está en riesgo. Sin embargo, cuando se altera la imagen se le suele avisar a la audiencia, ya sea de una manera obvia —como cuando se cubre la cara con una máscara o se desvanece el rostro de la persona— o con la ayuda de la palabra escrita —con una advertencia al principio, por ejemplo—. El problema en el caso del documental sobre Bourdain es que el director no hizo nada para advertirles a los espectadores del uso de la IA. Así, la explosión de críticas que llovieron sobre Neville se desató después de que el director lo mencionara en una entrevista.

La otra interrogante —que me parece más sensible— es la ausencia de Asia Argento. La novia de Bourdain es representada en el documental como un catalizador importante de su suicidio. Muy a la ligera, se menciona que Bourdain padecía de depresión y otros padecimientos mentales. La narrativa del documental parece interpretar su última relación como el evento que conduce a Bourdain a terminar su vida. No podemos saber si la actriz y directora italiana hubiera concedido la entrevista o no, pero el problema es que no se le dio la oportunidad de decidir. La justificación del director —que“hubiera sido muy doloroso para mucha gente” acercarse a Argento— no es muy satisfactoria.

El libro, por otro lado, no generó polémica, pues se trataba de un proyecto que Bourdain tenía en mente antes de su partida, a diferencia del documental que en su totalidad se desarrolló después de su muerte. Para la guía, el chef se reunió en su departamento de Nueva York con Laurie Woolever, editora y amiga con la que había trabajado en algunos de sus libros anteriores. En este encuentro Bourdain nombró “las recetas, hoteles y personas que recordaba con más cariño”, sentando así las bases para el texto póstumo. Con todo, el chef no vivió lo suficiente para participar en el libro más allá de esa entrevista inicial. Después de la conversación con Woolever, Bourdain se fue a recorrer el mundo una vez más después de esta reunión en la primavera de 2018 y jamás volvió al rascacielos donde residía. “Coescribir un libro sobre los prodigios que se descubren viajando por el mundo cuando tu coautor, el viajero en cuestión, ya no está viajando por ese mundo es una tarea solitaria y muy dura”, reflexiona Woolever en la introducción.

Los pasajes que Woolever eligió de los programas de televisión de Bourdain son concisos, pero cuando la edición es buena, lo más importante es la precisión. Las transcripciones de estos programas, que se distinguen en la página por el uso de tinta azul vibrante y de una tipografía distinta a la del resto del texto, son un telescopio bien calibrado que nos apunta directo al planeta Bourdain, en donde los más de cuarenta países que el chef visita a lo largo del libro se perciben a través de la melancolía, la curiosidad y el humor negro del autodenominado “contador de historias”.

Los países aparecen en la guía en orden alfabético: Argentina, Australia, Austria, Brasil, Bután… Así, el lector pasa de América del Sur a Oceanía, después a Europa, luego a América del Sur otra vez y por último al sur de Asia. Curiosamente, esta estructura enciclopédica convierte a la guía de viajes en un libro estático, diseñado para descansar en el librero de su dueño cómodamente. Sus más de quinientas páginas bastan para causar molestias en el hombro de aquel viajero que decida llevarlo al extranjero, o incluso de aquel que tenga la suerte de vivir en alguna de las ciudades que Bourdain guardó en su corazón y que aparecen en el libro.

Después de todo, ¿de qué sirve tener a la mano los pasajes sobre Edimburgo, Nairobi o Ho Chi Minh mientras uno visita algunas de las recomendaciones en la Ciudad de México, por ejemplo, el restaurante del chef Eduardo García, que Bourdain describió como una de las “nuevas cocinas más interesantes del mundo”? Bourdain también quedó impresionado con el mole oaxaqueño, y concluyó después de su visita que: “Oaxaca es a México lo que Lyon es a Francia” en gastronomía. Uno se pregunta si no hubiera sido mejor idea publicar una serie de guías, cada una dedicada a un país diferente, en lugar de un solo volumen impráctico.

Como buen neoyorquino, el cinismo era el escudo con el que Bourdain se protegía para no mostrar su verdadera cara. Esto sucede tanto en el documental como en el libro. A través de los chistes, el chef distrae al lector o al televidente de lo que realmente buscaba: la conexión humana. Él mismo lo dice en el episodio de No Reservations (2005 – 2012) en el que visitó Corea del Sur: “Muchos de los mejores momentos que se pueden vivir viajando por el mundo están directamente relacionados con el hecho de encontrar un rostro humano que asociar con el lugar”.

Así, la guía de viajes parece estar dirigida a aquellos que buscan atesorar los mejores momentos de Bourdain, mientras que el documental es para los interesados en sus peores tormentos, tales como sus adicciones. La película, a diferencia del libro, nos muestra las distintas caras del viajero y su evolución a través de los años. Podemos ver un momento clave, como cuando la primera vez que logró pagar sin apuros la renta de su departamento, gracias al éxito de su primer libro Kitchen Confidential (2000). Estos triunfos, sin embargo, no lograron llenar el vacío existencial que Bourdain sentía en su interior. En las palabras de David Choe, artista y amigo de Bourdain, el chef “nunca dejó de ser adicto, simplemente cambió de droga”.

La introspección era el compás de los programas televisivos de Bourdain y, por extensión, de su vida. Tanto el libro como el documental nos dejan ver imágenes de su visita a Buenos Aires, no precisamente porque Bourdain le guardara un cariño especial al país andino, sino porque en el episodio de Parts Unknown (2013 – 2018) dedicado a Argentina el anfitrión nos permitió ver las partes más profundas de su psique en una sesión de psicoanálisis.

“¿Realmente quieres cambiar la manera en la que te sientes?”, le pregunta la psicoterapeuta a Bourdain en el documental, mientras mira al techo acostado en un diván de cuero negro, con detalles de madera color claro, casi amarillo, mientras entrelaza los dedos de la mano haciendo presión en su pecho y entonces… Corte, cambio de escena. El libro también menciona esta sesión de terapia que Bourdain tuvo frente a las cámaras, en la que confiesa tener una pesadilla recurrente en la que se encuentra atrapado en un hotel de lujo, lugar en el que se siente muy aislado.

No había nada que no probara Bourdain —las vísceras era de lo que más disfrutaba comer en su programa—, siempre y cuando lo estuviera esperando una copa de champaña fría en su cuarto de hotel, claro. Esa era la médula de Bourdain: la sencillez con la que caminaba en los callejones de la franja de Gaza con una joya de reloj en la muñeca, la calma con la que se asoleaba en el camastro de un hotel de lujo en Beirut mientras estallaba una guerra frente a sus ojos.

En un episodio para Parts Unknown, Bourdain se reunió en Miami con el rockero Iggy Pop, uno de sus héroes desde la infancia. En el curso de la conversación el chef y el cantante hablan de música, de la muerte, de la virtud de ser curioso y de la búsqueda incesante de la felicidad. El amor le incomodaba desde niño a Bourdain y él mismo lo acepta en otro episodio, en el que regresa a Provincetown, Massachusetts, lugar en el que se introdujo al mundo culinario trabajando de lavaplatos y donde se comportó como todo un rebelde enojado con la vida “por el terrible hecho de que sus padres lo querían”. La incomodidad de Bourdain es palpable al escuchar que, para su héroe Iggy Pop, la curiosidad no es un impedimento para dar ni para recibir amor. Bourdain, por el contrario, utilizaba su curiosidad para escapar de este.

Antes de morir, Bourdain desarrolló acrofobia: el miedo irracional a las alturas. Llegó a subir un video a su cuenta de Instagram en el que mostraba a sus seguidores la vista de su departamento en Nueva York con la leyenda “Acrophobia” en letras color rosa. Su propio hogar le daba miedo. “¿Qué es peor: estar solo en un lugar horrible o solo en un lugar muy lindo sin nadie con quien compartirlo?”, fue una de sus últimas reflexiones para su programa.

Es una pena que Anthony Bourdain se haya quitado la vida en un hotel tan lujoso como el de sus pesadillas, en Estrasburgo, Francia. “En un mundo perfecto, en otra vida, yo viviría en San Sebastián”, dijo alguna vez cuando visitó España. Me gustaría creer que ese mundo existe y que el chef Juan Mari Arzak es su padre adoptivo y Elena Arzak su hermana, como él alguna vez soñó, y que juntos disfrutan de los mejores pintxos y de un buen vino, y que esa sensación de vacío de la que tanto huyó ya no lo persigue: al fin se puede quedar tranquilo en un solo lugar.

 

 

[Ilustración: Sergio Bordón – fuente: http://www.nexos.com.mx]

 

 

Dos candidatos se juegan el liderazgo de los ecologistas, que aclarará (o no) el panorama hacia las presidenciales de los socialistas de Anne Hidalgo y de la Francia Insumisa de Mélenchon.

 

Contra la extrema derecha | ctxt.es

Escrito por Elizabeth Duval (*)

El 19 de septiembre se comunicaron los resultados de la primera vuelta de las primarias del espectro ecologista francés: se clasificaron Yannick Jadot y Sandrine Rousseau, con un 27 y un 25%; otros dos candidatos quedaron alrededor de un 22%. La división no es cosa menor, pero es que las primarias verdes tienden a la sorpresa. Vamos con anécdotas. En 2001, Alain Lipietz ganó las primarias, pero fue revocado como candidato por su partido al declarar que tarde o temprano habría amnistía para los nacionalistas corsos, como era « inevitable en todo conflicto político ». En 2011, cuando se presentó Nicolas Hulot, solo faltó la guillotina: los compañeros verdes lo presentaban como un paracaidista llegado « desde los platós de la cadena TF1 », « con una imagen indisociable de las multinacionales que han sido sus mecenas durante años ». Luego fue ministro de Macron, por más que después renunciara, así que quizá no estaban del todo equivocados. En 2017 no hubo presidenciable verde: Yannick Jadot, que en esta ocasión vuelve a presentarse, se retiró para apoyar la candidatura de Benoît Hamon. El socialista del 7%, a saber, el gran fracaso.

En las elecciones europeas de 2019, Europe Écologie Les Verts -a partir de ahora solamente « los verdes »- quedó como tercera fuerza, con un 15% de los votos: los ecologistas podían presumir de ser hegemónicos en el campo de las izquierdas, divididas en tres o cuatro, si contamos con los comunistas, que se presentaron quedando por debajo de la barrera del 5%; los medios hablaron de una ola verde europea que empezaba a dibujarse. En 2020, las elecciones municipales parecieron confirmar al menos una parte del mensaje: los verdes, solos o en coalición, consiguieron las alcaldías de ciudades como Lyon, Burdeos, Estrasburgo o Poitiers, además de participar en las listas electorales victoriosas de París, Montpellier o Marsella.

La historia así contada parece un sueño ecologista. Hay otra parte. O dos, o tres más. La primera noticia es que la Agrupación Nacional -es decir, el Frente Nacional, para quienes no se enteraron de su lavado de cara y cambio de nombre: en el cartel que lleva ahora Le Pen, el partido ni siquiera aparece, y solo se habla de las libertades, las libertades queridas; eso nos trae otras reminiscencias más sórdidas- quedó en el primer puesto y salió victoriosa de aquellas elecciones europeas. No sucedió lo mismo en las elecciones regionales y municipales, por una magia muy francesa: la del sistema electoral a dos vueltas. Segunda doblez: el Partido Socialista, desaparecido tras el fracaso de Hamon en las últimas presidenciales, sacó pecho por todas las regiones que logró conservar aquella noche, beneficiándose de la prime au sortant, a saber, « más vale pájaro en mano que ciento volando ». Los socialistas, por pasar de una irrelevancia absoluta en las últimas presidenciales a salvar los muebles en las regionales y municipales, consideran que vuelven a ser ellos los que mandan en la izquierda… y denuncian al resto por ser woke.

Este es el contexto de las primarias de los verdes en Francia, al cual convendría añadir dos experiencias más: por un lado, la declaración ansiosa de Jean-Luc Mélenchon a finales de 2020, herido él -y herida la Francia Insumisa- por lo cerca que estuvo de llegar a la segunda vuelta en 2017, y creyéndose aún capaz de reagrupar tras de sí a la izquierda como en aquella elección, sin tener en cuenta todos los desarrollos posteriores; por el otro, el fracaso vivido en la región de Isla de Francia, su equivalente a la Comunidad de Madrid, donde la derecha arrasó en segunda vuelta contra una coalición de los ecologistas y la izquierda. Esa derrota, si bien la victoria era improbable, deja un mal sabor de boca a toda tentativa de unión, y demostró bruscamente que la suma de tres a veces no va más allá -o incluso se queda por debajo- de la enumeración de sus partes. Los comunistas -con una relación muy ambivalente con la Francia Insumisa- ya tienen a su propio candidato, Fabien Roussel, que compra el discurso sobre seguridad de la derecha. Posdata: Arnaud Montebourg, antiguo ministro socialista, también ha lanzado su candidatura, hablando de « la remontada francesa », después de años como emprendedor de miel, tratando de unir a soberanistas « de ambas orillas ». Quien no se consuela es porque no quiere.

¿Quiénes se han presentado a las primarias? Eran cinco candidatos. El primero, favorito según los sondeos, pero que ha pasado de un 60% de intención de voto entre simpatizantes a cosechar solo el 27% en las primarias, es Yannick Jadot. Se ha dicho que Macron quiere ficharlo para el Gobierno que surja de las próximas elecciones. Aunque sea el « moderado », aunque se señale un presunto greenwashing, Jadot intenta llevar una seriedad muy clásica a su discurso, hablando de una ecología « de combate y de soluciones »… pero asume perfectamente, como dijo en el debate de Médiapart, cuestiones como la nacionalización temporal de empresas de sectores estratégicos -como la energía- para desarrollar planes verdes. El marco francés es distinto. Será moderado, pero no es ni de lejos un neoliberal. Los verdes no van hoy con las derivas de Daniel Cohn-Bendit, y tampoco se parecen tanto a la tendencia de los alemanes de querer juntarse de vez en cuando con la derecha. Incluso él insiste recurrentemente, en una vertiente muy francesa, en la soberanía y la soberanía energética, hablando de la necesidad de no depender ni de Rusia ni de las petromonarquías del Golfo. Ahí queda.

Éric Piolle, alcalde de Grénoble, que tenía buena parte del apoyo estructural del ala de izquierdas del partido -y que ahora irá a Sandrine Rousseau-, más cercano a los insumisos que a los socialistas -caso inverso al de Jadot-, ha quedado laminado por la aparición de Sandrine Rousseau, una de las grandes sorpresas de estas primarias. Profesora en la Universidad de Lille y economista, Rousseau abandonó el partido de los verdes en medio de un escándalo de acoso sexual por parte del político ecologista Denis Baupin, con declaraciones enmarcadas dentro del contexto del #MeToo francés; Rousseau, que ya era militante ecologista y una figura importante del partido, se alejó de él para centrarse más en la lucha feminista. La unión entre ambos puntos se ha convertido en su bandera durante estas primarias: la lucha ecofeminista. Explicó, al principio de uno de los debates televisados, que el motivo principal por el que se presentaba a las primarias era para vengar « la humillación » que había sufrido por parte de Macron, y que no solamente la afectaría a ella, sino a todas las mujeres: la nominación de Gérard Darmanin, antiguo ministro de la Función Pública, como ministro del Interior del Gobierno de Jean Castex… es decir, la nominación de un político investigado por presuntos acosos y abusos sexuales a la cabeza del ministerio encargado de la gestión de ese mismo caso. Darmanin respondió hace poco a las declaraciones de Rousseau, amenazando con difundir mensajes privados de años atrás, que habrían tenido lugar cuando él era ministro de Función Pública y Rousseau una candidata posible a la dirección del Instituto regional de administración de Lille.

Recapitulemos, para ver un poco mejor el escándalo que se monta: un ministro del Gobierno amenaza a una candidata a las primarias con quebrar la ley para difundir unos mensajes privados que tuvieron lugar antes de que las acusaciones hacia ese mismo ministro fueran publicadas. Entre declaración y declaración que provoca la rabia de la derecha, con mensajes sobre la interseccionalidad y mucha cercanía con los insumisos, Rousseau ha monopolizado buena parte de la discusión pública durante las primarias de los verdes. Tomen nota: si gana, por sus posicionamientos radicales, la extrema derecha intentará decir que han sido ellos quienes la han colocado ahí a través de una campaña de trolleo. No querrán que nadie se crea sus méritos propios, ni su capacidad para entenderse con los demás candidatos de la izquierda.

Esos candidatos son y eran los que proceden de Europa Ecología Los Verdes, centro del campo político ecologista en Francia. Vamos rápidamente con los outsiders, que han quedado fuera. Dedicaremos más atención a la que obtuvo el tercer mejor resultado. Delphine Batho es una buena noticia y también el relato de una transformación radical: fue la portavoz de campaña de François Hollande y luego su ministra de Ecología y Desarrollo Sostenible en 2012. Se rebeló contra el presupuesto que le habían asignado, juzgándolo demasiado pequeño para la tarea ecologista; fue expulsada del Gobierno. En el debate de Mediapart, le preguntaron por su compromiso frente a los lobbies, y si había sido recta con ellos: respondió que sí, y que precisamente por serlo la habían laminado. Es un caso curioso, curiosísimo, de una diputada ahora en el grupo mixto que se trae a su campaña incluso a anteriores macronistas… y lo hace bajo la bandera del decrecimiento. Todo su discurso -si bien lleva consigo tics republicanos parecidos al ataque a lo woke del Partido Socialista- se centra en la cuestión del decrecimiento y de los límites del desarrollo. Es una buena noticia, porque además es convincente y está muy preparada, sosteniendo interesantes debates con otros de los candidatos: por ejemplo, con la misma Sandrine Rousseau, sobre el aumento no del impuesto al carbón y la necesidad de hacer una transición ecológica que cuente con el pueblo y la clase trabajadora. O, por ejemplo, sobre las propuestas que salieron de la convención ciudadana sobre el clima… que no permitirían alcanzar la disminución del 65% de las emisiones de gas a efecto invernadero en 2030. En el debate de France Inter, parecía a ratos que los periodistas y moderadores querían humillar y atacar a los candidatos; en el de Mediapart, en cambio, logró hablarse de la PAC, de alianzas electorales y de muchas otras cuestiones.

Como apunte breve, el último candidato excluido, muy por debajo de todos los demás: Jean-Marc Governatori estaba dentro de las primarias por obligación judicial y su resultado fue tan mediocre como un trámite. Tuvo posturas que bordeaban la ola antivacunas que pasa ahora mismo por Francia. Y estuvo a punto, en otro de los debates, de declararse en contra del derecho a la blasfemia, además de ser el autor de catorce libros autopublicados… y definirse como « el político con el mejor curriculum vitae de Francia ».

La primaria ecologista tuvo su primera vuelta entre el 16 y el 19 de septiembre y entre el 25 y el 28 tendrá la segunda. Nadie sabe qué saldrá de ahí, pero por la tendencia de los verdes podríamos atrevernos a afirmar que ganará Sandrine Rousseau. Las curvas vendrán después, cuando se conozcan todos los candidatos de la izquierda, entre una Anne Hidalgo ya declarada y con guiños ecologistas -pero sin demasiada repercusión todavía en los sondeos-, un Jean-Luc Mélenchon insistente y la incógnita verde. Lo que sucederá, como en el campo de la derecha, será a efectos prácticos una « elección primaria salvaje », en la cual algunos candidatos, si buscan hacerse los estrategas, desistirán de sus candidaturas según vayan orientando los sondeos de aquí a 2022. Yannick Jadot es el más cercano a los socialistas, pero ha afirmado una y otra vez que no se retirará como hizo en 2017: no parece tener intención de elaborar coaliciones. Sandrine Rousseau sí que ha coqueteado con la idea de una unión. A niveles prácticos, la opción que más posibilidades habría dejado abiertas sería la de Delphine Batho… pero ya está eliminada. Parece que, pase lo que pase, la izquierda francesa llegará a 2022 con tres candidaturas separadas. Rousseau dejaría una puerta abierta a que eso no sucediera. A partir de ahí, es cuestión de azar y de dados: ¿lograrán las primarias verdes en Francia aclarar el futuro negro para la izquierda? Misterio.

(*) Elizabeth Duval es autora de ‘Después de lo trans’, ‘Reina’ y ‘Excepción’.

[Fuente: http://www.bitacora.com.uy]

Seguir isolado ou sair às ruas? Neste não lugar gerado pela crise, imperam a culpa e a indefinição do futuro. Saída pode estar em reconhecer a precariedade de nossos abrigos e apostar na partilha de experiências, medos e desejos…

Verão na cidade (1950), de Edward Hopper

Escrito por Eduardo Guimarães

A saúde mental tem sido um dos temas mais comentados e discutidos durante a pandemia. A possibilidade de contaminar e ser contaminado, mas também o confinamento determinado pelo distanciamento social exigiu mudanças no modo como cada um se relaciona com o outro, seja o outro personificado em um indivíduo, seja o outro que se encontra lá fora, no exterior, ali onde o sentimento de segurança é frágil e temporário. Diante do acontecimento pandêmico, algumas pessoas rapidamente adotaram protocolos de segurança para proteger-se e para proteger os seus, como a utilização de máscaras, a higienização das mãos e de mercadorias, o distanciamento físico.

Foi possível verificar, contudo, que os protocolos de segurança se tornaram algo mais do que meras medidas higiênicas destinadas a evitar a contaminação, mas se tornaram índices capazes de mensurar o grau de comprometimento moral de cada indivíduo com a sociedade. Esse processo foi realizado em dois movimentos, não necessariamente um depois do outro. Primeiro, condenar todos aqueles que negligenciavam, total ou parcialmente, os protocolos de segurança. Essa condenação tem sido feita diretamente, seja com familiares, seja com desconhecidos, e indiretamente, principalmente por meio das redes sociais.

Segundo, comparar-se com aqueles que adotaram os protocolos de segurança, mas encontrando meios de se destacar entre eles, provando que se está mais comprometido do que o restante dos comprometidos. Não se trata apenas de evitar sair de casa, e sim de ficar cada vez mais em casa, publicando nas redes sociais as “quebras de recordes” – por exemplo, “estou há dezoito dias sem sair de casa, mas pretendo chegar a vinte e um dias”. Nesse segundo movimento, percebe-se que os protocolos de segurança se tornaram meios para se obter benefícios secundários. Se o benefício primário é manter-se vivo, o benefício secundário, nesse sentido, é adquirir alguma satisfação por ser mais cuidadoso que os demais cuidadosos, por ser mais responsável que os demais responsáveis.

Vale dizer que nem todos aqueles que aparentemente se tornaram excessivamente exigentes com os protocolos de segurança buscam obter algum benefício secundário. Em momentos de aumento da quantidade de mortos e infectados, aqueles que adotaram e continuam adotando medidas higiênicas sentem-se muitas vezes responsáveis – ou mais precisamente são tomados por um sentimento de culpa inconsciente – e acabam por concluir que essa piora na situação da pandemia poderia ser evitada se eles fossem mais exigentes consigo mesmos. Assim, não apenas continuam mantendo os cuidados, mas os intensificam, como se isso pudesse reverter o abatimento provocado pela piora na pandemia.

Atualmente, os protocolos de segurança estão cada vez menos a serviço da obtenção de benefícios secundários ou de uma resposta ao aumento de mortos e infectados. No entanto, não deixaram de ser questionados e tematizados: é necessário continuar lavando as mãos? Posso encontrar meus amigos e familiares? Resumindo: a pandemia acabou? Diante dessa pergunta, tem-se gerado muitas vezes um mal-estar generalizado, pois muitos começam a desconfiar que não há um nome para descrever o que estão sentindo. Algo que, como um pêndulo, diz que se está e não se está na pandemia.

É verdade que parte dessa dúvida não surgiu agora. O contexto político brasileiro dificultou não somente a instituição massiva de protocolos de segurança, mas o próprio reconhecimento da pandemia. Enquanto a maioria dos estados e municípios se esforçava para definir políticas de saúde públicas, o governo Bolsonaro tem mostrado uma atuação política verdadeiramente desastrosa. Se o líder político de uma nação minimiza a gravidade de uma pandemia, sugere a utilização de tratamentos não comprovados cientificamente ou ridiculariza a morte de seus cidadãos, então a dúvida pode surgir com frequência, pois aparentemente se torna a luta de um cidadão contra o Estado para poder manter-se vivo.

O mal-estar que se tem vivenciado agora, entretanto, é de outra natureza. Trata-se de responder à pergunta: ainda estamos em uma pandemia? A maioria que vinha seguindo as orientações da OMS vai responder que sim, ainda estamos em uma pandemia. Entretanto, parece que muitas das restrições que haviam sido adotadas anteriormente deixaram de valer para algumas pessoas, mesmo para aquelas que reconhecem que a pandemia ainda não acabou. Viagens, bares, restaurantes, visitas a amigos ou encontros em praças públicas vêm-se tornando uma prática cada vez menos isolada. E é justamente nesse momento que um certo mal-estar emerge com alguma força.

Na matéria publicada pela Folha de S.Paulo intitulada Há um nome para seu mal-estar na pandemia: chama-se ‘definhamento’, de 21 abril de 2021, encontramos uma abordagem a respeito do mal-estar na pandemia. De acordo com a matéria, assinada pelo psicólogo Adam Grant, pode-se estabelecer um gradiente que vai da depressão ao florescimento. A meio caminho entre esses dois extremos, encontra-se aquilo que foi denominado como definhamento, estado de saúde mental em que não são identificados sintomas de doença mental, mas também não se percebe qualquer sinal de saúde mental. A depressão e o definhamento podem ser compreendidos no interior de uma categoria maior chamada mal-estar, enquanto o florescimento é identificado com o bem-estar. Assim, segundo Adam Grant, haveria uma oposição entre mal-estar e bem-estar, mais exatamente uma diferença quantitativa que vai de um para outro: passa-se do mal-estar para o bem-estar e do bem-estar para o mal-estar por um acréscimo ou decréscimo de saúde mental.

A nomeação do mal-estar enquanto definhamento não é casual. Segundo Adam Grant, atribuir nomes às emoções é o primeiro passo para lidar com elas. Descrever seus principais traços e nomear essa experiência tornariam possível uma alternativa para compreender o mal-estar e, assim, encontrar um caminho para sair do vazio do definhamento em direção ao florescimento.

O artigo assinado por Adam Grant parte de um pressuposto frequentemente compartilhado: a oposição entre mal-estar e bem-estar. Contudo, ao definir-se o mal-estar como déficit ou redução de bem-estar, como seu extremo negativo, perde-se muito da força gerada por aquela experiência conhecida como mal-estar. Não pretendo aqui negar a definição de mal-estar como diminuição de bem-estar, e sim acrescentar outra: mal-estar não se opõe a bem-estar, e sim a estar. Aproveitando-se das reflexões do psicanalista Christian Dunker, podemos começar a entender o mal-estar como uma experiência de não lugar, de ausência de lugar ou de estar fora de lugar. Para entender esse outro sentido de mal-estar, vamos nos aproveitar de uma imagem.

Uma aproximação para delimitarmos os contornos da experiência do mal-estar pode ser fornecida pela imagem do corredor de rua. Diferentemente do corredor de pista, que percorre centenas de metros ou mesmo alguns quilômetros em um plano sem qualquer elevação ou descida, o corredor de rua deve enfrentar variações na inclinação do terreno. A mais difícil, a meu ver, são as subidas. As subidas exigem do corredor de rua uma quantidade maior de esforço para serem superadas, principalmente quando se pretende manter a mesma velocidade ou, pelo menos, atenuar sua diminuição. Depois de iniciar a subida e ajustar suas passadas e a inclinação de seu tronco, o corredor pode mais ou menos manter o mesmo ritmo até o fim da subida. Aparentemente, o fim dessa trajetória, aquele trecho em que não se está mais no mesmo ângulo de inclinação da subida, mas também não se está ainda no terreno plano, em que o corredor não mantém mais a mesma inclinação do tronco, mas ainda não se pode endireitar, seria o mais confortável. Contudo, trata-se de um momento que exige do corredor cuidado e estratégia para poder entrar no terreno plano com boa velocidade.

A imagem do corredor de rua pode ajudar-nos a entender o mal-estar, se entendermos essa experiência não como a justa medida entre dois extremos (a depressão e o florescimento), e sim como uma experiência que não encontra lugar nem em um extremo nem em outro extremo. Trata-se menos de pensarmos uma métrica que vai de 0 (depressão) a 10 (florescimento), passando por 5 (mal-estar como definhamento), e mais de uma experiência impermeável a uma quantificação e mesmo a uma nomeação.

A experiência do mal-estar que pode ser vivenciada nesse momento, portanto, diz respeito a uma dificuldade de nomear o que se passa, de encontrar um lugar onde estar. Quando em casa, querendo sair para a rua. Quando na rua, querendo voltar para casa. Antes, compartilhavam-se com amigos e familiares experiências sobre os protocolos de segurança (qual a melhor máscara, se as mercadorias precisam ser desinfetadas etc.). Agora, dificuldade de encontrar um lugar para compartilhar alguma experiência comum. Por conta dessa dificuldade, esse mal-estar frequentemente vem associado com um sentimento de culpa, que se pode  manifestar, por exemplo, como culpa por não sair de casa, culpa por sair de casa.

Talvez, em alguns casos, tomar decisões não é o mais importante, e sim construir, mediante um esforço com o outro, um espaço de experiência comum, uma narrativa não solitária em que cada um seja capaz de contar como tem vivenciado esse momento, reconhecer a precariedade de nossos abrigos. Trata-se de voltar a estar no mundo e de estar em um mundo compartilhado. Que se possa voltar a habitar um mundo, pelo menos feito de palavras – e não são todos os mundos feitos de palavras?

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Bibliografia:

DUNKER, Christian. Estrutura e constituição da clínica psicanalítica: uma arqueologia das práticas de cura, psicoterapia e tratamento. São Paulo: Annablume, 2011.

DUNKER, Christian. Mal-estar, sofrimento e sintoma: uma psicopatologia do Brasil entre muros. São Paulo: Boitempo, 2015.

FREUD, Sigmund. O mal-estar na civilização. São Paulo: Companhia das Letras, 2010 (1930).

 

 

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

Escrito por BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

No passado dia 28 de agosto de 2021, às 16.30, dei o primeiro abraço a alguém fora do círculo das poucas pessoas íntimas que convivem comigo diariamente, 525 dias depois de me ter isolado na minha aldeia a 30km de Coimbra devido à pandemia. O que senti não tem descrição possível. Foi um ato incondicional, uma presença demasiado forte para poder ser objeto de planeamento ou representação. Sentir as minhas mãos deslizar e apertar outro corpo contra o meu, era algo tão familiar quanto estranho. O prazer de outro corpo contra o meu era mais que erótico. Era a verdade carnal da existência, uma prova de ser. Depois veio medo, mas seria medo ou punição pelo prazer? Terá sido um ato impensado e desnecessariamente arriscado? Seria preciso retreinar os sentidos e reaprender a lidar com as emoções do contacto físico e com o conforto desafiador que delas deriva? Teria eu estado sujeito a uma prolongada privação do toque e do tato de outros seres vivos que não os estritamente familiares, entre humanos, gatos e cães?

Porque não me ocorrera durante a longa privação pandémica abraçar árvores, como fazem muitos ecologistas para sentirem a energia desses maravilhosos seres vivos que ligam de modo tão natural a profundeza da terra e a altura do céu, algo que é tão difícil para os humanos treinados na cultura ocidental? Por que é que abraçar as árvores (e tantas tenho no meu quintal), que eu poderia abraçar sem ter medo de ser por elas contaminado pelo coronavírus, não me daria a mesma indescritível emoção que me invadiu ao abraçar e sentir o corpo quente de um ser humano amigo? Por que é que esta verdade carnal da vibração incontida de um abraço escapa à reflexão e só como surpresa invade a consciência como uma avalanche solta e “irracional”, de modo menos previsível que um tsunami ou um terramoto? Sendo certo que em certas culturas há quem não possa ser tocado, quer por ser demasiado superior quer por ser demasiado inferior, como funcionará a vibração dos corpos sem toque?

Esta verdade carnal dos corpos e das relações humanas é o dia a dia de todos os seres humanos que não fazem do corpo (próprio ou alheio) e das relações humanas um instrumento de diagnóstico científico, um objeto de lucro ou um motivo de especulação filosófica, mas raramente ocorre ou se impõe a intelectuais e filósofos. Quando isso ocorre, o que é muito raro, faz deles seres muito especiais. Lembro-me de Michel de Montaigne que, nos seus Ensaios, escritos por volta de 1570, escreve sobre o que verdadeiramente conhece, o seu corpo e as surpresas e contradições das relações humanas. Por isso, dedica um ensaio à arte de conversar e da confrontação oral e discorre sobre o prazer de comer ostras, mesmo tendo de sofrer as cólicas que elas podem vir a causar.

Mas o caso mais notável é o de Albert Camus e a sua incessante luta contra as ideias abstratas, a que contrapõe a verdade carnal da morte e do sofrimento concretos. Numa sessão na Universidade de Estocolmo, por ocasião da entrega do Prémio Nobel da Literatura em 1957, quando interpelado agressivamente por um ativista islâmico sobre a independência de Argélia e a questão da violência, Camus respondeu: “Terrorismo nas ruas de Argel… poderia matar a minha mãe ou a minha família. Eu creio na justiça, mas defenderei a minha mãe acima da justiça”. A sua mãe valia mais para ele do que qualquer ideia abstrata.

O abraço e a cultura

A verdade carnal do abraço depois de tanto desuso e a emoção com que me abalou fez-me refletir sobre o abraço. Os poetas desde sempre contemplaram as ambiguidades do abraço. Florbela Espanca canta, num dos sonetos, o “lânguido e doce” abraço de “Dona Morte”. Pablo Neruda dedica-lhe um poema de amor: “Em teu abraço eu abraço o que existe / a areia, o tempo, a árvore da chuva / E tudo vive para que eu viva: / sem ir tão longe posso vê-lo todo: / veio em tua vida todo o vivente.” António Ramos Rosa recusa-se a adiá-lo, e ao amor: “Não posso adiar este abraço / que é uma arma de dois gumes / amor e ódio”. E Ana Luísa Amaral canta rupestres saudades de “fresco e doloroso abraço”.

Já Shakespeare tinha mostrado um derrotado Henrique VI a não ter escolha senão “abraçar o amargo infortúnio”. Por sua vez, o grande poeta, matemático, astrónomo e filósofo persa do século XI, Omar Khayyam, ousou perguntar-se pelo maternal, derradeiro abraço que tudo apazigua. Muitos séculos mais tarde, o grande poeta turco, Nâzim Hakmet, haveria de cantar o desejo do seu povo – “honesto, trabalhador, valente, meio saciado, meio faminto, meio escravo…” – de abraçar tudo o que fosse “moderno, belo e bom”.

Entretanto, descobri que psicólogos, etólogos, antropólogos e estudiosos da cultura têm dedicado longas páginas ao estudo de tão simples fenómeno, tão comum entre humanos como entre animais, mas com tantas variações e tão diferentes significados. O termo vem do latim, bracchia collo circundare, pôr os braços à volta do pescoço. É um ato que transmite afabilidade, simpatia, ausência de hostilidade, um gesto que entre humanos tanto ocorre no início de um encontro como na despedida. Os animais também se abraçam mas, ao contrário dos humanos, abraçam-se de frente e de costas, e, pelo menos os animais domésticos, não parecem abraçar-se nunca à despedida.

A fenomenologia do abraço é muito complexa e tem sido objeto de minucioso estudo: os movimentos de aproximação, as expressões corporais, a fixação do olhar, a duração, a maior ou menor pressão dos corpos apertados no abraço, o contacto ou não de zonas tabu no encontro de corpos de sexo diferente, o toque na cabeça ou na cara, o âmbito do deslizar das mãos nas costas ou nos ombros do parceiro sem causar desconforto. O contacto corporal é fundamental para os recém-nascidos e o abraço da mãe é rapidamente identificado com sentimentos de alegria, conforto e confiança, que são depois reproduzidos quando abraçam bonecos ou brinquedos.

Por outro lado, há um ramo do conhecimento, a proxémica, dedicado a estudar a relativa distância que as pessoas em diferentes culturas ou com diferentes características psicológicas consideram ser necessário manter entre si e outra pessoa, numa interação normal, sem sentirem desconforto. Por exemplo, pessoas extrovertidas exigem menos distância que as introvertidas ou com distúrbios psicológicos. A zona de distância entre os corpos no abraço é considerada a zona íntima, entre 0 e 15 cm. Considera-se hoje que essa distância está relacionada com fatores genéticos, ambientais, práticas culturais, papéis sociais, infância, religião. No mundo ocidental (sobretudo anglo-saxónico), os homens tendem a preferir o aperto de mão ao abraço, enquanto as mulheres entre si preferem o abraço.

Tudo isto me parece fascinante, embora nada me diga sobre o que senti quando abracei o visitante bem-vindo e de quem tinha tantas saudades. E também não me explica por que razão, nesse preciso momento, um simples aperto de mão (sobretudo se seguido de desinfeção), longe de ser um ato afetivo, significaria distância, desconforto e até hostilidade. A ciência do abraço não ensina a abraçar, nem é esse o seu propósito. Mas não deixa de ser interessante conhecer os diferentes significados culturais que esse ato tão vulgar pode ter. Afinal, o abraço só deixou de ser vulgar quando a pandemia o tornou problemático, e foi então que, perante a sua perda, passámos a apreciá-lo verdadeiramente.

O significado do abraço está inscrito em muitas culturas. Na Bíblia, é pelo abraço que se dá a reconciliação entre Esaú e Jacob: “Então Esaú correu-lhe ao encontro, e abraçou-o, e lançou-se sobre o seu pescoço e beijou-o; e choraram”. É sabido que os povos latinos e africanos têm uma maior necessidade ou uma maior disponibilidade para se abraçar e de o fazer mais efusivamente, ainda que nos países africanos de cultura islâmica, os abraços ocorram apenas entre humanos do mesmo sexo. A duração do abraço está sempre relacionada com a intensidade da emoção, que tanto pode estar relacionada com felicitações como com condolências.

Enquanto na Rússia, na França e em certas regiões da Europa de Leste o abraço entre homens seguido de beijo na face é comum, tal não acontece noutros países. Mas enquanto na Europa do Sul o abraço é uma saudação comum, na Europa do Norte a saudação comum é o aperto de mão. Nas diferentes culturas islâmicas, o contacto corporal entre homens e mulheres no espaço público é mais raro, a distância na interacção tende a ser maior, e o abraço pode mesmo ser proscrito.

A população branca dos EUA é tão pouco atreita a abraçar-se, pelo menos em público, que Kevin Zaborney propôs em 1989 que o dia 21 de janeiro passasse a ser dia nacional do abraço para desenvolver sentimentos de confiança e de segurança entre familiares e entre amigos. Não surpreende que os sessenta milhões de latinos que vivem nos EUA, que tão gostosamente mostram a sua diferença em relação à população branca ao abraçar-se profusamente entre si, tenham sofrido tanta privação psicológica durante a pandemia. Segundo alguns relatos, a propagação da infeção entre latinos esteve relacionada, entre muitos outros fatores, com os abraços e a proximidade corporal, de tal modo entranhados na cultura, que não puderam ser dispensados, apesar dos riscos.

O abraço e a saúde 

São hoje conhecidos os benefícios do abraço para a saúde. Já referi atrás que Kevin Zaborney propôs o dia nacional do abraço para melhorar a comunicação humana e diminuir os níveis de stress e de hostilidade. Curiosamente, o Brasil também celebra o dia anual do abraço, mas a 22 de maio, e não é porque faltem abraços nas relações entre os brasileiros e as brasileiras. É apenas para celebrar a magia do contacto corporal da amizade e da afetividade e do apoio mútuo, tão necessária nos momentos que correm. Os mais conhecidos efeitos físicos do abraço são a produção da ocitocina, considerada a hormona do amor pelo seu papel na diminuição da ansiedade, na melhoria do humor e no aumento da afetividade. Também diminui a agressividade do humano masculino, tornando-o mais amável, generoso e social.

O abraço baixa a tensão arterial e, segundo alguns especialistas, aumenta a imunidade do corpo, o que não deixa de ser irónico e mesmo cruel em tempos de pandemia: quanto mais necessidade teríamos de nos abraçar, mais perigoso isso se torna em razão da possibilidade de contágio. O ser humano em pleno labirinto da sua potência e limitação. A inconformidade prometeica com tal contradição levou à engenharia do abraço a nós próprios como se fôssemos outrem. Refiro-me à invenção do Sense Roid, o manequim coberto de sensores tácteis, fato táctil com motores de vibração e músculos artificiais que recriam a sensação do abraço.

O Sense Roid foi criado pela Universidade de Eletrocomunicações do Japão e pode ser comprado na Amazon. À primeira vista, parece estarmos na fronteira da distopia pós-humana. Mas, afinal, a estranheza que nos causa será diferente da que causaram no início da sua comercialização os vibradores sexuais, considerados hoje um acessório comum? Contra este fix tecnológico, que torna o solitário em espelho perverso do solidário, parece crescer entre os jovens o hábito de se abraçarem para se sentirem mais apoiados, mais íntimos e mais afetuosos. Em tempos de pandemia, talvez corram riscos, mas o risco maior não será viver como se morre? Só.

 

[Fonte: visao.sapo.pt]

Un estudi sociologic demòstra lo progrès del basco al Bascoat Nòrd, mai que mai entre los joves

Les collèges immersifs réclament le droit de passer le brevet en basque – Libération

Un des darrièrs bulletins sus las lengas de Michel Feltin-Palas, jornalista de l’Express, presenta “L’incresible succès de la lenga basca” en tot analisar un estudi del sociològ Eguzki Urteaga sus las politicas lingüisticas al Bascoat Nòrd.

Las donadas que presenta Urteaga indican que, en chifras totalas, lo nombre de bascofòns dins l’estat francés es passat en cinc ans de 73 000 a 74 000. La chifra pòt semblar ridicula, mas o es pas pas. Al contrari. E la diferéncia amb la realitat de las autras lengas de l’estat francés o fa venir evident. Dins tot l’estat, la mòrt de las generacions dels ans 1920 e 1930, las darrièras qu’avián una lenga mairala diferenta del francés, a fach caire lo nombre de locutors. Lo basco es la sola excepcion que son nombre de locutors non solament demesís pas mas tanben aumenta.

En percentatges, uèi dins lo nòrd del Bascoat lo 20,5% dels abitants parlan basco e lo 9,3% lo comprenon plan e mai se parlan tostemps francés. De soslinhar que dins lo Bascoat Sud, lo nombre de locutors es del 33,9% e son un 19,1% que lo comprenon plan e mai se parlan tostemps espanhòl.

A mai, Urteaga anóncia que la reüssida del basco es a far una pojada espectaclosa. Los sondatges comptabilizan sonque los mai grands de 16 ans, mentre que la màger part dels que seguisson l’escòla en basco son mai pichons.

Far partida d’una comunautat

Per Urteaga, lo progrès d’una lenga depend de qualques factors dont “la densitat de locutors qu’as a l’entorn, lo sentiment de competéncia lingüistica, la seguretat dels parlants e la motivacion, la volontat, d’emplegar la lenga.” Dins aquel sens soslinha que la volontat es estada la clau de la capitada del basco. Urteaga remarca qu’al Bascoat Sud lo mestritge de la lenga permet d’obténer d’emplecs mai aisidament e dona als locutors un sentiment d’“apertenéncia comunautària”. Al nòrd, es “lo sentiment comunautari qu’a reüssit a rompre la barrièra”.

Al nivèl politic, totes los partits franc de l’extrèma drecha revendicavan a las departamentalas de 2015 de mesuras de promocion del basco, e ara lo sosten a la lei Molac es massís. A mai, los grops basquistas ganhan de vòtes a cada eleccion.

Lo perilh ven dels trabucs de l’administracion francesa, mai que mai del Ministèri de l’Educacion dicha nacionala. Cada an, las ikastolas aurián de besonh de 25 nòus ensenhaires mas lo ministèri n’accèpta sonque 5. Un trabuc que los occitans coneissèm fòrt plan, malaürosament.


URTEAGA, Eguzki, La nouvelle politique linguistique au Pays basque. Editions L’Harmattan, 204 paginas. 20,50 èuros version papièr, 14,99 èuros version numerica.

 

 

[Imatge: Gaizka Iroz / AFP – poblejat dins http://www.jornalet.com]

Copenhague

Escrito por Cristina Gironès

El día que abrí el correo y me encontré con la tan esperada carta de aceptación al programa de máster Erasmus Mundus tuve que irme a correr. Ahora que lo tenía entre las manos dudaba sobre mis deseos y capacidades. Por aquel entonces aún quedaba una semana larga para que Europa se paralizase por el coronavirus. Los meses anteriores no habían sido fáciles, y estaba a punto de tomar la decisión de dejar mi contrato indefinido para irme a vivir a un país tan pequeño, tan desconocido, tan insignificante para la geopolítica global como Dinamarca. Acostumbrada a escribir sobre desgracias, ¿dónde podía encontrar buenas historias en el –considerado– país más feliz del mundo?

Nunca había vivido en ninguna región más al norte de Hamburgo, ni, por supuesto, nunca se me había ocurrido visitar la aburridísima Escandinavia. Pero ahí me encontraba, explicándole a uno de mis mejores amigos en el coche dirección Barcelona que ya lo tenía, que sí, que el consorcio elitista había decidido aceptar a esta chica normalísima, crecida entre vacas y campos de trigo, para su programa de periodismo internacional.

En mi cabeza, Dinamarca era el país perfecto: los prados eran verdes –nunca amarillos–, los edificios estaban limpísimos –sin ningún graffiti–, y las bicicletas se podían aparcar sin candado y sin sufrir por si alguna persona decidía volver a su casa con tu medio de transporte. Y es que esto no es casual: el discurso occidental siempre se ha servido de este territorio como el paradigma del bienestar, de la sostenibilidad, de la igualdad. El resto de Europa es una copia imperfecta de Dinamarca, y su campo de desarrollo es siempre desde su posición.

Aproveché el confinamiento para ponerme al día. ¿Eran mis expectativas y mis ideas algo real? Por el momento, la universidad estaba cumpliendo todos los estereotipos nórdicos. Nos orientaron a la hora de buscar una habitación, nos ayudaron a tramitar la residencia o visado e, incluso, nos acompañaron emocionalmente durante todo el proceso. Y después de googlear a fondo encontré que, efectivamente, durante décadas Dinamarca ha sido conocida como uno de los países más tolerantes y abiertos del mundo, especialmente a lo que a migración y refugio se refiere. Y este último apunte es importantísimo para entender mi experiencia.

Movimientos sociales ¿de raíz?

Era la primera vez que entraba en el centro social en el que acabaría pasando gran parte de mi año en Dinamarca. Recuerdo que, al abrir la puerta, un fuerte aroma a café y a desinfectante de manos se coló por mi nariz. Ese lugar era especial, pero no tenía nada que ver con los CSO (centros sociales ocupados) o ateneus ocupados que había frecuentado en el pasado. Aun así, las paredes parecían un collage de llamamientos populares, banners pro-Palestina y muchos-muchos pósteres en contra del cambio climático.

La chica que me atendió –el espacio era, también, una cafetería– se dirigió a mí en inglés. Después de invitarme a una taza de un líquido negro aguado al que solían llamar filtered coffee, me explicó que tenían diversas asambleas que se celebraban semanalmente para organizar manifestaciones, eventos u otras acciones. Y me apunté, sin pensarlo, a dos grupos de movilización. Hacía tiempo que mis espacios de confort eran centros sociales como ese.

¡Qué guay! Me fui a casa contenta. Esto me duró, a lo sumo, un par de días. Después de la primera reunión –estaba vinculada a un focus group de migración–, mis ánimos estaban por los suelos. Las personas con roles de poder, danesas y en la treintena, repetían una y otra vez que Dinamarca había sido la primera nación en firmar la Convención sobre Refugio de la ONU, que había liderado la atención y aceptación de inmigrantes desde principios de los 2000. Que siempre había sido un ejemplo a seguir, y que todo lo que estaba sucediendo ahora era “momentáneo” y “poco relevante”.

Lo que era “momentáneo” y “poco relevante” en su opinión era la deriva nacionalista del gobierno socialdemócrata con la complicidad de una sociedad poco movilizada. Y es que después de haberse situado como el primer país europeo en iniciar los trámites de expulsión de un centenar de personas refugiadas Dinamarca también estaba endureciendo otras políticas. Por ejemplo, aprobó recientemente una nueva ley que dificulta el acceso a la ciudadanía y que plantea la deportación de migrantes desempleados o con historial delictivo. Y esto no es todo. La línea dura que ha marcado el gobierno de Mette Frederiksen también ha impulsado la externalización de fronteras para expulsar a los solicitantes de asilo a centros de detención fuera de Europa, posiblemente en África, para que se estudien allí sus casos.

¿Qué hacer cuando, ante semejantes recortes de derechos, los que deberían estar en primera línea justifican lo injustificable? Por suerte, otras voces empujaron a la organización a moverse. Y, a raíz de esto, concentraciones y campañas empezaron a ocupar tiempo y espacio públicos. Si bien es cierto que existen grandes iniciativas de muchas personas, mayoritariamente internacionales, que abogan por la carga política de los movimientos sociales, estos no brillan precisamente por el rigor y radicalidad de sus exigencias.

Y de aquí, creo, surgió una reflexión con un amigo del centro. Por aquel entonces ya era pleno invierno y, aunque hacía pocos días que Halloween había inundado las casas, la Navidad y sus luces empezaban a despuntar en todas las calles. Vivir a menos de 0 grados era una experiencia nueva para mí y, aparte de algún proceso de congelación, me adapté gentilmente al clima hostil de Dinamarca. Fue en una de esas tardes en que el sol se iba a las tres y el glögg –vino caliente con canela– brotaba fácilmente de las botellas, en que me encontré nuevas y flagrantes contradicciones políticas.

Una de las puntas de lanza que alimenta la imagen de Dinamarca como un estado perfecto en el que todo funciona bien, en que la salud y la educación son gratuitas, en que el gobierno se encarga de todos los asuntos públicos es, precisamente, el Estado del Bienestar. Y es, efectivamente, uno de los aspectos que más envidio de los países nórdicos. Donde se centra mi reflexión es más bien en las consecuencias sociales de todo esto. Que una estructura así funcione bien no es algo que se haya conseguido con la movilización social, por más que me pese. Es más, es precisamente esta estructura la que consigue que la sociedad esté cada vez más desmovilizada. Si todo funciona bien, si nadie tiene hambre y todos tienen techo, ¿qué vamos a pedir?

Esta pregunta resonó dentro de mí. La idea de que Dinamarca posee una sociedad civil fuerte es, de nuevo, mentira. Y es que esta deriva conservadora en grado sumo se está dando con la pasividad –y el apoyo– de casi todo el mundo. Innegable es que la despersonalización de los extranjeros, convertidos en una suerte de monstruos, es una imagen compartida, socialmente aceptada. Todas las decisiones políticas pretenden disuadir a los inmigrantes de poner un pie en el país con la idea de fondo de llegar a una política de cero refugiados, y esto, al parecer, no inquieta a nadie. Si el Estado decide esto, es por qué será lo mejor para todos. Esto, que entra de lleno en contradición con una Escandinavia idealizada, puede provocar un efecto llamada. ¿Quién puede resistirse a adoptar el ejemplo del país más feliz del mundo?

La moral luterana en un país confesional

Las políticas de migración y asilo se endurecen año tras año en un contexto europeo de crecimiento de la extrema derecha. Por tanto, ciertas decisiones políticas –legislativas– no serían tan extravagantes en, por ejemplo, Alemania. Pero, ¿Dinamarca? Nuevamente, la imagen del país prevalece por encima de todo. Los titulares y las noticias siguen apuntando a la confianza social, a las ayudas públicas y al sentido de igualdad entre los ciudadanos como la fórmula mágica para su satisfacción. Pero, ¿son estos los verdaderos pilares del sistema?

Compartir mi vida con quince daneses no me habría supuesto ningún problema si hubiese podido escoger. Y, aunque no pude, probablemente fue lo mejor que me pasó en esos meses. Sorteando los estereotipos puedo afirmar que, para conocer a una persona nórdica, tienes que ponerle mucho –muchísimo– empeño. Por tanto, no hay mejor fórmula que un confinamiento pandémico con esta finalidad. Y ahí estaba, intentando superar unas semanas especialmente frías y oscuras mientras practicaba mi duolingo diariamente a marchas forzadas.

Fue una de esas noches, en las que compartíamos la cena porque poco más podíamos hacer, que el debate sobre las religiones adquirió más relevancia que nunca. Cuestión de aburrimiento, supongo. Después de criticar encarnizadamente el papel de la Iglesia en los países del sur de Europa me atreví a sacar el gran tema del cristianismo en Dinamarca. Mis compañeros, algunos de ellos amigos, parecían empeñados en negar de manera reiterada que la religión fuese parte importante de sus vidas. Y, aun así, todos habían aprendido a comportarse como luteranos. El país, de los pocos Estados confesionales de Europa, está estrechamente ligado a la religión. Es más, los llamados valores daneses tienen mucho de religiosos y poco de identitarios: la necesidad de aparentar que todo va bien, que todo funciona a la perfección y que no hay nada que pueda mejorarse es algo intrínseco al modelo danés y su visión del mundo.

Es justamente este uno de los puntos en los cuales se puede criticar el famoso informe de las Naciones Unidas. ¿Es realmente Dinamarca el país más feliz del mundo? Sobre la base precisamente de esta pregunta se han escrito muchos artículos y un gran libro, Gente casi perfecta, de Michael Booth. Y es, también, basándome en ello, que seguí indagando en la terquedad de mis daneses, su negativa a aceptar su parte de culpa –consciente o no– en el asunto. Dinamarca se había convertido en el paradigma de la perfección sin ser, de lejos, un Estado perfecto. Y, volviendo a la deriva antiinmigración, esto también tiene mucho que ver con la radicalización de la socialdemocracia en el país.

En los años anteriores a este 2021, la socialdemocracia, agonizante en la mayor parte del continente, había perdido también importantes segmentos de votantes en Dinamarca. La mayoría de ellos habían ido a parar a la derecha, a los nacionalistas xenófobos, que consideran que la defensa de este autosatisfecho modelo blanco, nórdico, europeo y vikingo pasa por eliminar de la ecuación a los inmigrantes, ya que se conciben en bloque como una amenaza. En un país en el que la cobertura estatal es un pilar que sirve de pegamento, que estructura la sociedad, la piel oscura significa una quiebra del sistema social.

Mientras el flæskesteg –cerdo al horno– se cocía lentamente y el humillo iba ganando terreno en nuestra cocina número cinco, un compañero no dudó en defender al gobierno al que no había votado. “Lo que está claro es que tenemos ayudas porque pagamos impuestos. Somos un país pequeño y si ahora todo el mundo viene a estudiar gratis aquí, o a trabajar y a ganar dinero, perderemos lo que hemos conseguido”. En otro contexto esta frase quedaría enmarcada para la posteridad en un cómo justificar el racismo para principiantes. No obstante, en Dinamarca esta creencia está mucho más extendida de lo que yo misma imaginaba. Un chovinismo similar ya formaba parte del neonazismo nórdico en los inicios de los 2000; lo que cambia es que ahora la izquierda –y la sociedad en general– está adoptando esta misma retórica.

Además, y de puerta afuera, Frederiksen propone acoger a los refugiados buenos, a los que dictaminen las cuotas de la ONU o a los que el mercado laboral necesite. Una estrategia de corrección política como esta busca mantener su estatus y su buena imagen en los órganos europeos y del resto del mundo. A la vez, sus declaraciones en ruedas de prensa apuntan todo lo contrario. Y es que nuevamente la moralidad protestante vertebra el Estado en su conjunto: es importante demostrar una admirable tolerancia y progreso aunque no se correspondan con la realidad. La moral protestante y el énfasis en la nación, o lo que es lo mismo, el cristianismo y el ser danés, son fenómenos que se refuerzan mutuamente. Y es en este marco en que el Welcome refugees está institucionalizado y, a la vez, la xenofobia se ha vuelto mainstream, una tendencia general.

La periferia, lejos del Danishness

La ficción del ser danés ha impregnado el orgullo nacional de los escandinavos. No solo son las banderas, que se enarbolan en cualquier contexto, como aniversarios, cumpleaños, bodas y otros eventos sociales. Esta idea ha propulsado una guerra cultural, una estrategia mediante la cual el Danishness desafía al islam. Y en este conflicto el Estado aparta cada vez más a las personas migrantes y no blancas a la periferia tanto simbólica y como física.

Ya en primavera, mi bicicleta decidió dejar de funcionar y mi objetivo fue conseguir otra. El transporte público, escaso y caro, con controles de seguridad muy estrictos y multas estratosféricas, no me parecía una opción viable. Y a través de una app móvil llegué al mal llamado ghetto de la ciudad. Esta denominación no es gratuita: el gobierno propuso una legislación para reducir el número de residentes no occidentales que viven en los barrios desprotegidos. Esto se traduce en la práctica en la limitación de la cantidad de población no blanca al 30% y en otorgar a los municipios el derecho a denegar viviendas.

Si bien es cierto que cuando sales del centro de la ciudad el paisaje, físico y social, cambia muchísimo, mi impresión de ghetto –que por entonces no sabía que se consideraba como tal– no fue distinta a la que tengo sobre cualquier calle un poco alejada del Paseo de Gracia de Barcelona. La población ya no era totalmente blanca, alta, rubia y con abrigos afrancesados hasta los tobillos. Las bicicletas ya no eran dignas de Amelie, con flores en la cesta delantera. Pero no era, ni de lejos, lo que el gobierno –y por extensión la sociedad– pretendía mostrar: ese ghetto era ghetto porque la piel de sus habitantes no era blanquísima, porque el sistema de transporte los orillaba cada vez más a la periferia del Estado, porque nadie quería verlos como parte de un país que, para bien o para mal, ya no es lo que era.

Y en esta necesidad de ser danés sobrevive, también, la americanización de la cultura. Mientras reivindican el sentir nacional, la cultura y las tradiciones, el consumo general de todo esto se refleja más y más en el American dream. Mientras es guay desayunar porridge cada día, el cuscús, el tachín persa o el café turco son subproductos que causan, incluso, repulsión. Por tanto, en este contexto, repetir que Dinamarca es el país más feliz del mundo es, como mínimo, falaz. Dinamarca no es tan bueno –o, al menos, no para todos–. El producto interno per cápita, la esperanza de vida saludable y otros indicadores parecidos dicen que se encuentra en la posición más alta en la clasificación del bienestar. Pero si la media apunta esto, también cabe destacar que la población inmigrante es, nuevamente, marginada: estructuralmente reporta niveles más bajos de vida.

En esta paradoja nórdica hay miles y miles de personas que experimentan el paraíso de una forma muy distinta. El país, supuestamente abierto y tolerante, está intentando acabar con la diversidad, viviendo como si no existiesen daneses de piel negra o rasgos asiáticos. O lo que es lo mismo, está intentando expulsar a quienes no cumplen sus estándares de corrección –física, cultural, social y económica– lo más lejos posible de su oasis de felicidad.

 

 

[Foto de la autora – fuente: http://www.fronterad.com]

« Entre les murs du ghetto de Wilno 1941-1943 » est le récit d’un adolescent qui témoigne du quotidien, et de ses aspirations contraintes, enfermé dans les camps juifs en Lituanie. Il s’agit là d’un texte rare qui sera récupéré par la cousine de l’auteur après sa mort, à tout juste quinze ans, et diffusé par le poète Avrom Sutzkever.
Écrit par Myriam ANISSIMOV
Contexte général : Le cas de la Lituanie
Dès juin 1941, au lendemain de l’invasion de l’Union soviétique, le Reichsführer SS Himmler fut chargé de « taches spéciales ». Il s’agissait de réaliser le stade ultime de la « solution finale de la question juive » (die Endlösung der Judenfrage). Après avoir saisi leurs biens et les avoir concentrés dans des ghettos, le Führer avait décidé de mettre en œuvre l’extermination des Juifs dans tous les territoires conquis par le Reich. L’anéantissement  fut mené en deux étapes : d’abord des petites unités de SS et de la police tuaient toute la population juive à mesure que l’armée avançait et occupait les territoires de l’URSS. La deuxième opération consista à déporter les Juifs d’Europe dans des centres d’anéantissement équipés de chambres à gaz.
Dans les États baltes et en Biélorussie, les Einsatzgruppen, unités mobiles de tuerie, exterminèrent en un an et demi la presque totalité de la population juive, soit un million et demi de personnes. Ces territoires furent proclamés Judenfrei – « libres de Juifs ». Les unités mobiles de tuerie étaient formées de quatre Sonderkommandos et Einsatzgruppen – au total 3000 hommes –  qui opéraient sur les arrières des groupes d’armées et des armées, ainsi que sur le front même. Les Einsatzgruppen, qui n’étaient pas des formations permanentes, étaient crées à chaque nouvelle invasion.
Les Einsatzgruppen reçurent une directive qui définissait leur modalité d’action : « Les Sonderkommandos sont autorisés, dans le cadre de leur mission et sous leur propre responsabilité, à prendre des mesures exécutives contre la population civile ». Ils recevaient « leurs directives fonctionnelles » du chef de la Police de sécurité du Reich et du SD, ou Service de sécurité (Sicherheitspolizei). Chaque Einsatzgruppe avait l’effectif d’un bataillon, divisé en unités opérationnelles, les Einsatzkommandos et les Sonderkommandos. À la tête des Einsatzgruppen, on trouvait un docteur en jurisprudence, un pasteur, des membres des professions libérales, des artistes, d’autres juristes. Leurs membres avaient en moyenne de trente à quarante ans, et n’étaient pas des délinquants sexuels ou des criminels de droit commun.
On étoffa l’effectif par un bataillon de la Police d’ordre et des Waffen-SS. Des Lituaniens, des Estoniens, des Lettons, des Ukrainiens furent aussi recrutés sur place. Reinhard Heydrich qui présida  la conférence de Wannsee le  20 janvier 1942, confirma à un membre de la Gestapo qui lui posait la question, qu’il fallait « évidemment ! » (selbstvertändlich) fusiller tous les Juifs. Cinq millions de Juifs vivaient alors en Union soviétique. Quand les Einsatzgruppen franchirent la frontière, un million et demi de Juifs des Pays baltes, de Pologne, d’Ukraine, de Biélorussie, de Crimée, de Bukovine et de Bessarabie avaient  réussi à s’enfuir en URSS. Les Juifs vivaient essentiellement dans les villes. A Wilno (aujourd’hui Vilnius), il y avait 55 000 Juifs, qui représentaient 28,2% de la population. C’était une des capitales intellectuelles du judaïsme d’Europe orientale. On l’appelait « la Jérusalem de Lituanie ». En Lituanie, l’Einsaztkommando 3 réussit sa mission : massacres de masse répétés plusieurs fois par jour. Quand il n’y plus de Juifs à assassiner, le commandant de l’Einsatzgruppe A considéra que « tout s’était très bien passé », en collaboration cordiale avec le Groupe d’armées Nord qui lui avait prêté main forte.
La stratégie d’un massacre
Dans les États baltes, et notamment à Wilno, une police supplétive fut vite mise sur pied pour participer à la liquidation de la population juive de Wilno. En dépit du fait que des dizaines de milliers de Juifs s’enfuirent ou furent évacués, un grand nombre resta sur place. Pourquoi ? Beaucoup se souvenaient que pendant la Première Guerre mondiale, les soldats allemands n’avaient pas commis d’exactions contre les Juifs. Les vieux Juifs, se souvenant des pogroms, redoutaient plus les Russes que les Allemands. Par ailleurs, la radio et la presse soviétiques ne disaient rien de ce qui se passait en Europe occupée par l’Allemagne nazie. En tout état de cause, il était difficile de fuir et surtout de se cacher parmi une population hostile. Les Lituaniens étaient par exemple tout à fait motivés pour traquer les Juifs, dans l’espoir de s’approprier leurs logements et leurs biens. Les services de renseignements allemands en Biélorussie écrivirent en juillet 1942 : « Les Juifs sont étonnamment mal informés de notre attitude envers eux. Ils ne savent pas comment on traite les Juifs en Allemagne, ni non plus à Varsovie, qui après tout, n’est pas tellement éloignée ». Les Allemands procédèrent aussi par la ruse pour regrouper et liquider les ghettos qu’ils avaient établis.
Les nazis produisirent une terminologie pour désigner les massacres de masse : « liquidation de la juiverie, action spéciale, nettoyage, réinstallation, activité d’exécution des ordres, mesure exécutive, traité conformément, apurement de la question juive, libérée de Juifs, solution de la question juive,  etc ». Après avoir assisté à une Aktion  à Minsk, Himmler nerveux, demanda  de « se creuser la tête » pour trouver une autre méthode que la fusillade de masse.
À Wilno, la population juive fut concentrée dans deux ghettos qui comportaient trois rues. On accorda des permis de travail à des « spécialistes » tout en procédant à la liquidation de la population par étapes au terme de sélections qui décimaient en premier lieu les vieillards et les enfants. La liquidation commença en juillet 1941 pour s’achever en septembre 1943. Les victimes étaient conduites à pied à huit kilomètres du ghetto dans la forêt de Ponary (en yiddish Ponar) pour y être fusillées dans de vastes fosses circulaires creusées par les premières victimes. Entre le 31 août et les 12 septembre 1947, les SS assistés de leurs supplétifs lituaniens, assassinèrent d’abord les hommes par groupes de dix, puis les femmes et les enfants, préalablement dévêtus.
Après ces massacres, le Judenrat, l’administration juive du ghetto mise en place par les Allemands, fut informé que trois mille personnes devaient se regrouper en vue de leur transfert dans le petit ghetto qui fut à son tour liquidé du 15 septembre au 21 octobre 1941. On regroupa les victimes d’abord à la prison Lukiszki, dans la Strashun Gas, où se trouvait l’Institut scientifique juif, le YIVO, dont les archives, partiellement sauvées, se trouvent aujourd’hui dans un magnifique Institut à New York. Ses fonds sont les plus considérables sur le monde et la civilisation yiddish exterminés.
Une nouvelle Aktion d’extermination fut organisée à l’occasion du Yom Kippour, le 1er octobre 1941. Les Allemands avaient coupé les lignes de téléphone et interdit toute distribution de courrier. Les deux ghettos furent ceints d’une palissade, les entrées munies de porte gardées par des SS et les fenêtres donnant sur le quartier non juif, murées.
Les Juifs étaient trainés hors de leurs logements ou de leurs cachettes – les malines – avec la plus grande brutalité. Les travailleurs considérés comme indispensables, furent renvoyés dans le ghetto et porteurs d’un nouveau permis de travail. Les nazis achevèrent la liquidation du ghetto du 3 au 21 octobre, après avoir une fois encore, pris leurs victimes par traitrise en leur faisant croire qu’elles allaient être transférées dans un troisième ghetto. Le petit ghetto était vide, les neuf mille derniers Juifs de Wilno auxquels vinrent s’ajouter quelques clandestins du grand ghetto qui avaient réussi à se cacher dans les caves, les greniers et des bunkers furent officiellement installés dans le petit ghetto, qui fut à son tour liquidé du 22 octobre au 22 décembre 1941. Les trois mille ouvriers des usines Kailis dont les fourreurs travaillaient pour la Wehrmacht furent préservés jusqu’au 23 septembre 1943.
Après avoir séparé les hommes de leurs femmes et de leurs enfants, ils furent rassemblés sous la pluie pendant toute une nuit, puis conduits pour être fusillés à Ponar. L’herbe était sanglante. Les arbres portaient, accrochés à leurs branches, des fragments de chair, de cervelle humaines, des membres d’enfants. Puis vint le tour des policiers juifs et de leurs familles, auxquels on avait promis la vie sauve. Ils furent transférés au camp de Klooga dans des conditions atroces, où les deux mille cinq cents survivants furent arrosés d’essence et brûlés vifs sur des bûchers lorsque l’Armée rouge ne fut plus qu’à une dizaine de kilomètres.
Les mots d’un adolescent comme regard sur le génocide juif
Yitskhok Rudashevski avait quinze ans lorsqu’il fut assassiné avec ses parents à Ponar le 1er octobre 1943. Il avait été enfermé dans le ghetto depuis son établissement en juillet 1941. Cet adolescent entreprit d’écrire son journal, et décrivit avec une maturité étonnante ce que fut sa vie et celle des siens jusqu’en avril 1943. Lors de la liquidation du ghetto, Yitskhok, ses parents, ainsi que la sœur de sa cousine Sore (Sarah) Voloshin, se cachèrent dans une maline qui fut découverte. Ainsi furent-ils tous conduits à Ponar et exécutés.
Sore qui était membre du FPO, organisation secrète de résistance dont un certain nombre de membres réussirent à fuir par les égouts et à rejoindre les partisans, fut la seule survivante de la famille. C’est elle qui retrouva ce manuscrit extraordinaire dans la boue et les ruines du ghetto au mois de  juillet 1944. Elle avait participé à la libération de la ville. Elle retourna sur les lieux où Yitskhok, dont elle était très proche, avait vécu ses derniers jours. Le 13 juillet 1944, elle rédigea son témoignage qui fut déposé aux archives du Ghetto Fighter’s House Museum – Bet Lohamei Haguetahot, en Israël, près de Haïfa.
« Le soir. Je m’éclipse de la rue Wiwulski où notre brigade est cantonnée. Après un certain temps, je me retrouve dans les rues de la ville. Je regarde autour de moi. Les lieux me sont familiers. Je m’y suis trouvée de nombreuses fois. Je poursuis et mes battements de cœur s’accélèrent : je m’approche du ghetto. Je parviens jusqu’à la rue Strashun. Une étrange sensation s’empare de moi. Chaque bâtiment, chaque centimètre carré me rappelle tant de choses. Tous les jours, des flots humains emplissaient les rues, le bruit et le tumulte y prévalaient, et à présent… rien que le silence. Pas âme qui vive. De temps à autre, une femme non juive fait crisser le verre brisé sous ses pas. Je parcours les ruelles, ayant du mal à respirer. Voici notre courée. J’hésite un moment avant de me risquer dans le bâtiment éventré, au bord de l’effondrement. J’entre dans la cour. On dirait que notre appartement est intact. A pas hésitants, je gravis l’escalier et j’arrive à notre pièce. Je suis  à bout de souffle. Je scrute les quatre murs vides et je monte immédiatement au grenier. L’échelle a disparu. Je parviens difficilement à me hisser jusqu’à notre maline. Je suis prise d’un tremblement. Car ma famille a vécu ici pendant la liquidation du ghetto et c’est de là qu’ils sont partis pour Ponar. Je creuse dans le sable. Peut-être quelque chose va-t-il resurgir. Et je retrouve des photographies de nous. Je poursuis mes recherches. Dans un coin, couvert de poussière, gît un cahier. Mon chagrin me fait chanceler et mes yeux s’emplissent de larmes. Ce sont les notes de mon ami, son journal du ghetto. Je le ramasse. Il est couvert de poussière, tout sale. Que de souffrances ce garçon portait en lui. Il l’avait toujours sur lui, il le cachait. Il ne le montrait à personne. »
Récupération et diffusion des mémoires du ghetto, une autre forme de résistance
Sore Voloshin a confié le « Journal » d’Yitskhok Rudashevski au grand poète yiddish partisan Avrom Sutzkever, que Staline envoya chercher en avion dans les forêts à la demande de Ilya Ehrenbourg, et à Shmerke Katsherginski, membre du FPO, auteur de Chant des partisans juifs de Wilno, Zog nit kayn mol az du gayst dem letztm veg («  Ne dis pas que tu vas sur ton dernier chemin » ).
Tous deux avaient réussi à dissimuler livres et manuscrits, documents et œuvres d’art dont ils avaient été chargés du tri en vue de la destruction de leur plus grande part par les nazis. Ils avaient sauvé les documents les plus importants en les enfouissant dans des caves, dans le but de constituer un musée juif après la guerre. Mais cela n’intéressa pas du tout les autorités soviétiques qui, dès la paix revenue, lancèrent une campagne dans les médias contre les intellectuels juifs « sans patrie », et plus précisément contre les écrivains de langue yiddish, également les fondateurs du Comité Juif antifasciste. Après avoir été arrêtés, torturés et jugés secrètement en quelques minutes, il furent condamnés à mort et aussitôt exécutés dans les caves de la Loubianka le 12 août 1952. Les documents sauvés par Sutzkever et Katsherginski, dont le manuscrit d’Yitskhok Rudashevski, sortirent clandestinement d’URSS et furent acheminés au grand Institut du YIVO à New York. En 1953, Sutzekever qui avait fondé à Tel Aviv la revue Di goldene keyt (La chaîne d’or), publia une version qui contenait les deux tiers du manuscrit d’Yitskhok. Puis, en 1973, le Bet Lohamey Haghetaot  publia la traduction complète du journal en hébreu, et en anglais en 1973.
Mémoires d’une extermination par un jeune auteur disparu
Yitskhok Rudashevski était le fils unique d’une famille qui s’était installée à Wilno en 1923.  Son père Elyohu, originaire d’une petite bourgade de Lituanie était typographe dans le principal quotidien yiddish Vilner Tog, et sa mère Reyzl qui était née à Kishinev, en Bessarabie, était couturière. Ce journal poignant, mais si lucide, bien souvent, ne semble pas écrit par un tout jeune adolescent, mais plutôt par un jeune homme déjà fait, cultivé, raffiné, capable de jugements, dont nombre d’adultes n’ont pas été capables. Yitskhok ne raconte pas des histoires d’adolescent, il évalue sans cesse la situation, l’évolution de la guerre, observe les habitants du ghetto, rend hommage aux actes d’héroïsme, et méprise les policiers du ghetto qui espèrent sauver leur vie et celles de leurs proches en conduisant ignoblement leurs frères à leurs bourreaux. Il montre aussi combien les Juifs ont continué de toutes leurs forces à travailler, créer, étudier, alors qu’ils ignoraient s’ils seraient encore en vie le lendemain. Pendant toute la durée du ghetto, les Juifs publièrent des journaux, des revues, organisèrent des concerts, montèrent des spectacles, des expositions. Les écoles, les lycées de haut niveau fonctionnèrent jusqu’au bout, tandis que les maîtres et leurs élèves voyaient leurs effectifs être chaque jour décimés. Dans ce sens, on peut dire que les Juifs ont résisté jusqu’au bout, même ceux qui ne faisaient pas partie du FPO, l’organisation clandestine de combat. Jamais les jeunes ne furent abandonnés à eux mêmes. Il furent instruits, éduqués, encadrés, jusqu’au bout. Ils réalisèrent des études sociologiques dans le ghetto dont les murs s’écroulaient.
L’autre forme de résistance consista, comme il a été dit, à sauver ce qui pouvait l’être parmi les trésors du patrimoine d’une civilisation en voie d’extermination. À partir de février 1942, les Allemands constituèrent des brigades d’intellectuels juifs chargés de sélectionner les documents à envoyer en Allemagne, en vue de la constitution d’un « Musée de la race disparue ». Les documents non sélectionnés étaient recyclés dans une usine de papier, les parchemins servaient à fabriquer des bottes. Abandonné dans ce grenier, le manuscrit magnifique d’Yitskhok Rudashevski fut miraculeusement sauvé. Enfin, quand les nazis imposent le port d’insignes sur les vêtements des Juifs du ghetto, Yitskhok Rudashevski écrit :
« J’ai ressenti alors la brûlure de ces grands ronds de tissu jaune sur leur dos. Longtemps je n’ai pu porter ces insignes. Je sentais comme une bosse sur la poitrine et dans le dos, comme deux crapauds accrochés sur moi. J’avais honte de me montrer avec ça dans la rue, non parce que c’est signe que je suis juif, mais j’avais honte de ce que l’on fait de nous, honte de notre impuissance. On va nous couvrir de la tête aux pieds de rouelles jaunes et nous ne pouvons rien y faire. J’en ai souffert, car je ne voyais aucune issue. Maintenant nous n’y prêtons plus attention. La rouelle est accrochée sur notre manteau, mais notre conscience n’est pas touchée. Nous avons à présent une conscience telle que nous pouvons le dire haut et clair, nous n’avons pas honte de ces marques infamantes ! Qu’ils en portent la honte, ceux qui nous les ont accrochées. Qu’elles soient une brûlure sur la conscience de tout Allemand qui tente de penser à l’avenir de son peuple. »

Les dernières lignes du Journal, datées du 7 avril 1943 :
« Mais nous sommes prêts à tout, car ce lundi a prouvé que nous ne devons nous fier à rien, ne croire personne. Le pire peut nous arriver à tout instant… ».
« Entre les murs du ghetto de Wilno 1941-1943 » de Iztkhok Rudashevski 
Traduit du yiddish par Batia Baum
Éditions de L’antilope
192 pages, 16 euros
 
[Source : http://www.nonfiction.fr]

El projecte BTT de formació impulsat per la Fundació MAIN ajuda a la inserció laboral de joves.

Els/les participants realitzen col·laboracions amb altres entitats.

Escrit per Sandra Pulido

La Fundació MAIN treballa al barri de Torre Romeu de Sabadell des de 1987 per millorar les oportunitats de les persones en situacions de vulnerabilitat. Les accions que realitzen giren entorn qüestions socioeducatives, psicoterapèutiques, formació, cooperació i sensibilització, i inserció laboral. Precisament, és en aquest àmbit on s’emmarca el projecte BTT de formació que té com a objectiu « millorar les habilitats i competències personals dels i les joves, per establir un itinerari d’èxit cap a la inserció formativa i/o laboral », tal com indica la fundació.

Les entitats, tant públiques com privades, proposen una gran oferta de formació per a la inserció laboral dels i les joves. Des de la Fundació MAIN, a més, amb aquest projecte se centren en un àmbit poc conegut pel que fa a ofertes laborals però atractiu per al col·lectiu: la reparació de bicicletes i el guiatge.

Al taller es reparen bicicletes per donar a famílies en situació de vulnerabilitat.

Meritxell Sedó, coordinadora de l’àmbit formatiu i ocupacional de la Fundació MAIN, explica que s’ofereix una formació completa centrada en el món del ciclisme: « per una banda, fan un mòdul formatiu de 200 h de mecànica de ciclisme i un de formatiu de 200 h de guia de BTT, més un mòdul d’atenció al client i un altre d’emprenedoria ». Sedó també comenta la necessitat que aquest tipus de formació s’adapti a les necessitats del mercat laboral, per aquest motiu, han hagut d’ampliar els continguts sobre atenció al client/a, tant per a poder treballar en petites botigues on han d’atendre els compradors/es com per a treballar en el guiatge, ja que calen « habilitats comunicatives per tal de dinamitzar el grup ».

Per a Meritxell Sedó aquesta formació tan completa suposa un plus als i les joves participants perquè els hi « proporciona una major seguretat de si mateixos/es a l’hora d’incorporar-se al món laboral ».

Al Projecte BTT participen joves amb diferents perfils i formació diversa.

Punt de troba per traça un nou camí

Al taller es troben joves de diferent perfil i diferents nivells d’estudis, però amb dos punts comuns: l’interès pel món del ciclisme i les ganes de millorar laboralment. La motivació en aquest àmbit es tradueix sobretot en les ganes « d’adquirir les competències necessàries per ser bons mecànics i guies de BTT. Tots coincideixen en el fet que volen saber reparar totes les parts d’una bicicleta », segons Sedó.

Més enllà d’això, però, amb la formació adquireixen competències comunicatives i per a l’atenció a la clientela, valors molt necessaris per a poder tenir èxit en altres àmbits de la vida.

Les activitats formatives es combinen també amb altres lúdic-esportives amb l’objectiu de « cohesionar el grup. Donem molta importància al treball en equip i, per tal d’assolir-ho, considerem que és important tenir el grup cohesionat independentment de la diversitat d’aquest! », diu Meritxell Sedó.

Col·laboració amb la societat

També duen a terme activitats d’enfortiment social conjuntament amb altres entitats i empreses, que es tradueixen en accions cíviques, socials i culturals, sempre tenint el nexe amb el món del ciclisme. « Aquestes activitats proporcionen grans valors als joves i serveixen per sensibilitzar-los de la importància de la seva presència en la societat i perquè aquesta valori les aportacions que realitza la població juvenil en un àmbit el qual els motiva, el ciclisme », comenten des de la Fundació MAIN.

Es tracta d’un punt molt important a tenir en compte, sobretot entre joves que potser fan un canvi en la seva situació formativa/laboral o han de decidir el seu futur. Des de l’entitat expliquen que enguany, algunes d’aquestes activitats han estat la participació amb els organitzadors del Super Enduro d’Arfa netejant camins i fent peraltes per a la cursa del mes de setembre 2021.

També han establert la sinergia i col·laboració amb l’entitat Bicicletes sense Fronteres, on els joves del programa BTT han reparat bicicletes de l’entitat per ser enviades a projectes cooperatius de l’Àfrica o per a treballadors/es dels camps de les terres de Girona i facilitar-los l’accés al món laboral. Durant la campanya de Nadal els/les joves del taller reparen i reciclen bicicletes infantils per regalar a les famílies en situació de vulnerabilitat socioeconòmica que reben atenció terapèutica del gabinet Gira.

Pel que fa a la vessant de guiatge, també duen a terme rutes acompanyant els infants i famílies de l’escola Samuntada on els/les joves de BTT han fet de guies al seu projecte de Bici Bus i han dissenyat noves rutes segures.

Meritxell Sedó també comenta que, tot i les dificultats afegides relacionades amb la contractació juvenil, els/les joves obtenen feines en el sector del ciclisme, com per exemple, en empreses del sector com Decathlon, empreses de ciclologística o en petites empreses botiga-tallers. Reconeix, però, que, malgrat la complexitat de la situació laboral general, el sector ciclista és un sector emergent i els/les participants tenen oportunitats laborals.

Més enllà d’això, « el progrés i desenvolupament dels/les joves un cop realitzat tot el programa BTT és espectacular », comenta Sedó, perquè assoleixen un desenvolupament integral a través de la formació, la mentoria empresarial, les visites a diferents empreses del sector, el coaching grupal i individual, les activitats d’enfortiment social, les dinàmiques setmanals grupals, les tutories… Però el més important és que al llarg del programa també es treballa el disseny del full de ruta perquè puguin seguir el seu camí escollit, sigui amb la inserció laboral o amb el retorn al sistema educatiu (amb altres programes de formació i inserció, amb l’escola d’adults o amb un cicle formatiu de grau mitjà o superior).

[Fotos: Fundació MAIN – font: http://www.xarxanet.org]

Como demuestra la reciente censura a la biografía de Philip Roth, la intolerancia no es menos grave porque se ejerza en nombre de una causa noble

De izquierda a derecha, los tres ganadores del Premio Nacional de Literatura, Robert Lowell, Richard Ellmann y Philip Roth, en Nueva York, el 24 de marzo de 1960.

Escrito por ANTONIO MUÑOZ MOLINA

En los últimos años de su vida, absuelto por decisión propia de la urgencia de escribir, Philip Roth aprendió a disfrutar de algo que no había conocido nunca, el simple placer de no hacer nada. En su casa de campo, que había sido durante casi medio siglo el monasterio de su dedicación disciplinaria a la literatura, ahora se quedaba mirando el paisaje por la ventana, los pájaros que cruzaban el cielo, escuchando largamente la lluvia o el viento en las hojas de esos árboles monumentales de América. En su biografía recién publicada y recién prohibida, Blake Bailey se recrea en contar esa época penúltima, antes de la devastación final de las enfermedades, en la que el novelista que jamás se había concedido a sí mismo un día de tregua —ni se lo había concedido al mundo— acepta la vejez, y adquiere un poco de sosiego.

También el lector de la biografía agradece esos momentos de respiro. Contar la vida entera de Philip Roth debió de ser casi tan extenuante para su biógrafo como lo fue vivirla para el novelista. Borges hablaba de la fascinación de los biógrafos por los cambios de domicilio de sus protagonistas. A Blake Bailey, autor de una biografía admirable de John Cheever, los cambios de domicilio de Philip Roth le parecen tan absorbentes como sus múltiples cambios de pareja, de editorial, de agente literario, pero tampoco deja pasar las etapas en los itinerarios de sus viajes, y en ocasiones hasta de los sucesivos medios de transporte público que el biografiado utiliza para ir de un sitio a otro.

Roth tuvo desde muy joven una ambición obsesiva por imponer su nombre en el rango más alto de la novela americana y una seguridad inflexible y muy competitiva sobre el lugar que le correspondía. Esa soberbia innata le fue muy valiosa para hacer frente a los ataques feroces que fueron desde el principio la otra cara de su éxito. Con 26 años, y con su primer libro, Goodbye, Columbus, ganó el National Book Award; también se convirtió en objeto de escándalo para el judaísmo religioso de Estados Unidos, por el sarcasmo y la desvergüenza con que contaba las vidas de personajes judíos. Un rabino prominente se interrogaba con escándalo: “¿Qué se está haciendo para silenciar a este hombre?”. La comicidad impúdica, la franca y hasta grosera celebración de la sexualidad masculina, que tanto indignaba a los judíos piadosos, alcanzó el paroxismo en Portnoy’s Complaint. El esperpento de las aventuras masturbatorias y los sueños de promiscuidad de un adolescente de clase media judía de Nueva Jersey sedujo a millones de lectores con la novedad de su descaro, con un torrente verbal que liberaba la prosa de toda formalidad expresiva. De la noche a la mañana Philip Roth era célebre y rico, en una medida hasta entonces inimaginable para él.

En los departamentos de Literatura de las universidades estadounidenses el grado de libertad de pensamiento es más o menos equivalente al de China durante la Revolución Cultural

También despertaba el malentendido de la identificación entre el novelista y el narrador de la novela, y una marejada todavía más amenazadora de invectivas. El gran erudito judío Gershom Scholem, antiguo amigo en Berlín de Walter Benjamin, llegó a asegurar en un artículo incendiario que un libro como Portnoy’s Complaint podía favorecer “un nuevo Holocausto”. Roth se vio comparado a Joseph Goebbels y a Julius Streicher, uno más entre los instigadores del antisemitismo y la persecución de los judíos. Que él mismo lo fuera hacía más grave su delito.

Era una época de ruptura de límites en la literatura, y también en la vida privada. La generación de Philip Roth es más o menos la de Norman Mailer y John Updike, novelistas que escribieron ficciones de explícita sexualidad que tenían mucho de confesiones personales y de crónicas del cambio de costumbres de aquellos años. La libertad llegó mucho antes que la igualdad. Hombres como Mailer, Updike y Roth podían aprovechar la multiplicación de las oportunidades ofrecidas por el brillo del éxito y por la desaparición de los tabúes sexuales, y al mismo tiempo seguir ejerciendo una antigua supremacía masculina. El atractivo de la transgresión, visto ahora retrospectivamente, queda malogrado por la evidencia exhibicionista de una masculinidad concentrada en sí misma, donde la mujer es al mismo tiempo una presencia sobre todo carnal y una sombra.

A Blake Bailey se le acusó de mostrar una cierta simpatía, o al menos una falta de distancia crítica, hacia los rasgos de comportamiento masculino menos atractivos de su personaje, reliquias ahora de una época y de unas actitudes hacia las mujeres que de pronto se han quedado muy lejos. Pero a continuación surgieron contra él acusaciones mucho más graves, de abuso sexual y hasta de violación, y entonces ocurrieron tres cosas: la primera, que el acusado, por el mero hecho de serlo, se convirtió en culpable; la segunda, que la biografía de Roth empezó a ser leída policialmente en busca de pruebas que confirmaran su culpabilidad; la tercera, que la editorial del libro, W. W. Norton, lo retiró de la circulación, en un acto de censura que ha despertado en los medios literarios y periodísticos de Estados Unidos mucha menos indignación de la que debería.

Andrea Aguilar ha escrito aquí que las editoriales estadounidenses tienen pánico a las demandas judiciales y a los linchamientos masivos en las redes y ahora incluyen cláusulas de “moralidad” en los contratos con los autores. Con sus limitaciones, sus defectos y sus excesos, la biografía de Roth de Blake Bailey es un documento de primera calidad para comprender la vida y la obra de un autor y la época a la que pertenece, tan cercana a la nuestra y ya tan distinta de ella. Fijarse en esas diferencias, y en el modo en que cambian los valores, y en que cada escritor refleja su tiempo, es su cautivo, se rebela contra él, nos ayuda también a reflexionar sobre nuestro presente y nuestras propias actitudes, a preguntarnos cuántas de las que ahora nos parecen naturales se volverán inaceptables para quienes vengan después. La censura y la intolerancia no son menos graves porque aseguren ejercerse en nombre de una causa noble. En los departamentos de Literatura de las universidades estadounidenses el grado de libertad de pensamiento es más o menos equivalente al de China durante la Revolución Cultural, y el de libertad de expresión no muy superior al de Corea del Norte. En nombre de la memoria de los judíos perseguidos y exterminados, aquel rabino exigía que se le callara la boca a Philip Roth. No hay causa justa que haga legítima la censura o que permita dejar a alguien sin el amparo de la presunción de inocencia.

 

[Foto: 041154 / AP – fuente: http://www.elpais.com]

¿Qué está pasando para que quienes vetan derechos a las personas, practican la xenofobia o niegan la crisis ecológica, se presenten como líderes contra las medidas anticovid?

Escrito por JOSEP RAMONEDA

¿Cómo podemos permitir que la extrema derecha usurpe la palabra libertad? ¿Qué está pasando para que quiénes vetan derechos fundamentales a las personas, rechazan la expresión violencia de género, practican la xenofobia, niegan la crisis ecológica o hacen de las patrias realidades transcendentales en cuyo nombre todo está permitido, se presenten como defensores de la libertad ante determinadas medidas anticovid?

Las manifestaciones que está viviendo Francia contra el pasaporte sanitario, convertido en símbolo de la arbitrariedad del Estado, son por su dimensión una buena base empírica para un retrato de los que protestan. Los que salen a la calle pueden dividirse en tres grupos: los negacionistas, que adquieren protagonismo siempre que la ciencia centra la actividad pública, presentándola como una amenaza, en nombre de la naturaleza o de la trascendencia. En este caso, el liderazgo del rechazo corresponde a los antivacunas, que en España están poco organizados pero que en Francia tienen cierto poder de influencia mediática y académica para alimentar las teorías de la conspiración e incluso enturbiar el debate científico. El segundo grupo es la extrema derecha y el populismo reaccionario que, aunque Marine Le Pen ha tomado distancias, se ha hecho notar en el amplio entorno del Reagrupamiento Nacional y sus escisiones, y entre los chalecos amarillosEn España ha encontrado eco en Vox y en el liberalismo reaccionario, al que Ayuso da voz a menudo. El tercer grupo, más marginal, lo forman sectores procedentes de la extrema izquierda, con la defensa de los derechos civiles como bandera, temerosos de que parte de las medidas restrictivas impuestas se acaben consolidando, y que advierten de las brechas que abren las políticas de excepción.

Este retrato de situación obliga a interpelar una vez más a los liberales y a las izquierdas (estén en el Gobierno o en la oposición) que parecen optar por el sueño conservador de una sociedad resignada. ¿Por qué rehúyen los debates incómodos regalando de este modo banderas y espacios electorales al populismo reaccionario? En la lucha contra la pandemia no es fácil encontrar el equilibrio entre salud y derechos. Solo desde una cierta ética del riesgo, que asuma la fragilidad de nuestra condición y, por tanto, que la seguridad absoluta es una apuesta totalitaria, se puede ir avanzando. No es admisible que en una sociedad en que la economía discrimina de modo descarado se tomen medidas que agravan la situación de los sectores más precarios. Como no es admisible que en nombre de la salud se instalen sistemas de control personal que han sido objeto de novelas distópicas que nos horrorizan a todos. Eludir la discusión pública de estas cuestiones devalúa la política y normaliza el paso hacia el autoritarismo postdemocrático. No bastan los índices sanitarios. Hay que ponderar los factores de libertad, de igualdad y de derechos. Sabiendo que la sociedad sin riesgo no tiene lugar, por lo menos en el planeta Tierra.

[Foto: STEPHANE DE SAKUTIN / AFP – fuente: http://www.elpais.com]

El tercer sector social està exposat als ciberatacs i ha de complir unes lleis de seguretat per protegir la informació. Aquesta feina és el dia a dia d’aquesta advocada especialista en protecció de dades i ciberseguretat.

Àngela Lleixà i Alsina és advocada i especialista en protecció de dades. Font: Prodat

Àngela Lleixà i Alsina és advocada i especialista en protecció de dades.

Escrit per Sònia Pau

Àngela Lleixà i Alsina és advocada especialista en protecció de dades i en ciberseguretat. Forma part de l’equip de Prodat, una firma de consultoria, auditoria, formació i assessoria legal i informàtica. Entre la clientela, tenen federacions de l’àmbit del tercer sector i entitats socials.

Deixa clar que les entitats socials tenen deures legals en protecció de dades, remarca que és una feina que involucra tot l’equip i, com a element positiu, subratlla que, malgrat la falta de recursos habitual, és un sector conscienciat de com un mal ús de les dades i la informació pot afectar, i molt, la vida de les persones usuàries.

Com afecta la llei de protecció de dades a les entitats socials?

La normativa de protecció de dades afecta a tot tipus d’entitat per igual, tant a les botigues de barri com a les grans multinacionals passant per l’administració pública entitats del tercer sector. En totes hi ha un denominador comú: en totes hi podem trobar dades referent a una persona física. Tot i així cada una ho fa des d’una perspectiva diferent.

Quines particularitats té en aquest àmbit?

En el meu parer, una de les peculiaritats més evident dins del tercer sector és la tipologia de dades que es poden arribar a tractar per portar a terme les prestacions, ja que en molts casos estarem parlant de dades sensibles que afecten col·lectius vulnerables. Per tant, les haurem de guardar amb molta cura amb l’objectiu de protegir-ne la privacitat. Cal entendre que l’ús de les dades d’una persona comporta conseqüències per a la seva vida, incloent perjudicis importants si no es fa correctament.

Potser per desconeixement, es veu com un tema pesat i complicat. Hi ha tres elements clau que s’hagin de tenir clars i siguin fàcils d’entendre?

Molta gent m’ho diu, però en el fons el compliment en matèria de protecció de dades és el que sempre hem fet: no donar la informació a terceres persones externes a l’entitat i protegir les dades per poder continuar amb la nostre prestació.

Elements clau: document de confidencialitat i comunicació de les mesures de seguretat a aplicar per a persones treballadores i col·laboradores; la signatura de contractes amb els encarregats de tractament amb menció a la nova normativa RGPD /LOPDGDD (l’encarregat de tractament és aquell proveïdor extern a qui voluntàriament cedim dades) i el dret d’informació i obtenció de consentiment de la persona. Això és on informem l’usuari del que farem amb les seves dades, com ara la fitxa d’usuari o quan sol·licitem autorització per ús de la imatge.

Com a experta, insisteixes sobretot en la necessitat de prevenir i protegir la informació de possibles riscos en un futur. Com es fa això?

És molt simple, cada entitat posarà les mesures que tingui al seu abast per protegir el seu principal actiu, la informació d’un tercer extern a l’entitat. Una vegada establert això es tracta de netejar sobre net i anar millorant en aquells aspectes que haguem pogut detectar que hi pot haver una filtració d’informació. És el que es diu un pla de millora continu.

Com ho podem fer?

Fàcil: limitant la informació per àrees, fent signar els contractes en matèria de protecció de dades als nostres proveïdors, canviant les contrasenyes mínim una vegada a l’any i no deixar-les amb un post-it enganxada als ordinadors. També cal que utilitzem programes autoritzats, no deixar la informació a la vista i utilitzar un internet amb contrasenya. En el fons, cada entitat, dins dels seus recursos, ha d’utilitzar tot allò que tingui al seu abast per salvaguardar la informació.

I si tenim un incident que afecta la seguretat de les nostres dades?

És important informar a la persona en matèria de protecció de dades referent a l’entitat i valorar si s’ha de notificar a l’autoritat competent en aquesta matèria i també a les persones usuàries. El termini que tenim és de setanta-dues hores per analitzar i valorar des del descobriment de l’incident.

En aquests casos és important tenir l’assessorament d’una persona experta en matèria de protecció de dades. Una persona que també ens pot ajudar fent les auditories periòdiques de protecció de dades que estableix la normativa. Són cada un o cada dos anys.

Aquesta prevenció i protecció semblen clares en les empreses… Al tercer sector social ens n’oblidem?

No depèn del volum de l’entitat o del sector, sinó de la voluntat de cada entitat de complir amb la normativa de protecció de dades. En molts casos, podem pensar que no ho podem fer perquè no tenim els recursos econòmics suficients, però no és veritat, la normativa deixa oberta la porta al fet que cadascú usi les mesures que tingui al seu abast per salvaguardar el principal actiu, és a dir, les dades.

Al tercer sector no és fàcil arribar a un equilibri adequat entre risc de les dades i garantir la seva seguretat, perquè no es tenen els mateixos mitjans que a altres sectors. Per altra banda, al sector social existeix un alt grau de conscienciació i sensibilitat davant d’aquesta matèria i això és un punt fort de molta ajuda.

Què pot comportar per a una entitat no fer bé la protecció?

Pot comportar des de multes per part de AEPD (si enviem publicitat a gent que ni són usuaris nostres ni ens han autoritzat), fins a la pèrdua completa de l’entitat si patim un atac ransomware i no teníem còpia de seguretat feta correctament.

Els últims mesos s’han conegut molts segrestos de webs i d’informació d’empreses. Demanen un rescat. Això també passa al tercer sector?

Amb l’augment de l’ús de les noves tecnologies els ciberatacs han augmentat. En aquests moments els més famosos, però no els únics, són aquests tres: ‘Ransomware’“frau del CEO” i recepció de SMS/correu electrònic o trucada dient que el banc a patit un atac.

I com actuen?

El ‘Ransomware’ ens encripta la informació i ens demana un rescat. És fonamental tenir dues còpies de seguretat separades i que es facin periòdicament. Millor que siguin diàries. A l’entitat tenim dades personals, però també comptables i de coneixement. En el cas que ens encriptin tota la informació un dia abans de presentar impostos o una subvenció la bona còpia ens salva.

En el “frau del CEO”, els delinqüents suplanten el correu electrònic d’un membre de l’entitat i sol·liciten a la persona de comptabilitat que faci un pagament en un compte bancari nou d’un proveïdor. Sempre que es rebi un correu amb un canvi de compte bancari cal confirmar-ho amb el remitent. El tercer cas, és la recepció de SMS, correus o trucades dient que el banc ha patit un atac i hem de donar les dades bancàries per un d’aquest canals. També que hem rebut un paquet a Correus i hem d’entrar a un enllaç. Sempre cal confirmar-ho.

Què aconsella?

Per prevenir aquest atacs és fonamental la implicació de tots els membres de l’entitat en matèria de protecció de dades i fer seguiment de les instruccions de l’entitat per poder portar a terme el control de la informació.

Per tant, amb tenir còpies de la informació no n’hi ha prou?

Absolutament no. És important que tots els membres de l’entitat, tant persones treballadores com col·laboradores, estiguin implicades i formades en matèria de protecció de dades (confidencialitat i mesures de seguretat). Per què? Perquè tota entitat no deixa de ser una activitat en equip. És fonamental que tota entitat tingui sempre el control de la seva informació.

[Foto: Prodat – font: http://www.xarxanet.org]

Convertir la ratafia catalana en un licor de referència als restaurants, les llars, per acompanyar l’aperitiu o combinar en un còctel

Un ermità mostrant una ampolla de ratafia

Un ermità mostrant una ampolla de ratafia.

Fer de la ratafia el licor de referència de les sobretaules al país, amb divulgació entre la població catalana i el turisme. Aquest és l’objectiu del Consell Regulador de la Ratafia Catalana, que prepara un seguit d’accions destinades a empreses del sector de la restauració i distribuïdors per impulsar el consum d’aquest beuratge tan nostrat.

Reivindicar la vigència i modernitat de la ratafia i aconseguir que sigui inclòs a les cartes dels restaurants, i recomanat per a les sobretaules per part dels propis restauradors.

Els fabricants s’han compromès a garantir els estàndards de qualitat de la beguda, preservant les formes d’elaboració i adequant el sector a les normatives europees que marquen els mètodes i la seguretat del procediment alimentari.

La ratafia ha de convertir-se en quelcom més que un xupet o digestiu, i apunten a que esdevingui també una beguda per acompanyar l’aperitiu o entri en l’àmbit de la cocteleria.

[Foto: Licors Portet – font: http://www.racocatala.cat]

À Tel-Aviv, des dizaines de milliers de personnes ont fêté le week-end dernier la première Marche des Fiertés depuis deux ans. Six camions décorés ont défilé le long de la promenade et le parc Charles Clore a proposé des concerts et des spectacles.  Juste avant le début de la parade, Israël avait réimposé le port du masque en intérieur et conseillé de le porter également lors des grands rassemblements en plein air. Le ministre de la Santé, Nitzan Horowitz, lui-même ouvertement homosexuel, a demandé aux participants de veiller à leur santé : « Faites la fête, amusez-vous mais respectez les consignes afin d’assurer la sécurité et la santé de tous et de nous permettre de continuer à vivre normalement ».

Depuis qu’en 2015 une jeune fille a été poignardée par un extrémiste ultra-orthodoxe lors de la Marche des Fiertés à Jérusalem les mesures de sécurité sont devenues draconiennes. Lors de la parade à Tel-Aviv plusieurs personnes en possession de couteaux et envisageant de s’attaquer aux participants ont été arrêtées. À noter toutefois que la Marche des Fiertés de Tel-Aviv est la plus importante du genre dans tout le Proche-Orient où l’homosexualité est punie par la loi, voire est passible de la peine de mort dans de nombreux pays de la région. Pour la première fois, le drapeau arc-en-ciel a été hissé sur le bâtiment abritant le ministère de l’Intérieur à Jérusalem.

Les personnes critiquant la parade lui reprochent de seulement faire la fête sans s’attaquer aux vrais problèmes de la communauté homosexuelle en Israël. C’est ainsi qu’il est impossible à des partenaires de même sexe de se marier et, pour les hommes homosexuels, faire reconnaître un enfant né d’une mère porteuse s’apparente à une mission difficile et éprouvante.

 Visiteurs de la Marche des Fiertés à Tel-Aviv (photo : KHC)

 

[Source : http://www.israelentreleslignes.com]

Entrevistem al responsable de relacions institucionals d’Amnistia Internacional Catalunya per conèixer la seva visió sobre el reconeixement del dret de les treballadores sexuals a formar un sindicat

Eduard Martínez és el responsable de relacions institucionals d’Amnistia Internacional Catalunya. Font: Amnistia Internacional

Per Ignasi Robleda

El Tribunal Suprem va ratificar en una sentència aquest mes de juny el dret de l’organització OTRAS (Organització de Treballadores Sexuals) a constituir un sindicat. De totes maneres no es va pronunciar sobre si era o no una activitat legal ni tampoc admetia la possibilitat de treballar per compte d’altri o tenir un contracte. El debat, molt polaritzat, segueix encara pendent d’afrontar-se, tot i que aquest pas sembla donar més drets i seguretat a aquest col·lectiu.

Imatge d’un barri del centre de Barcelona on s’exerceix la prostitució. Font: Ignasi Robleda

Com valoreu la sentència del Tribunal Suprem d’aquest juny, que en principi avala els estatuts del sindicat de treballadores sexuals de l’organització OTRAS?

Nosaltres ho valorem positivament perquè el nostre enfocament és de la protecció dels drets i de petició de garanties de les dones que exerceixen la prostitució, ja siguin drets socials, de seguretat, a la salut o laborals.

La sentència estableix que ‘això no suposa la legalització, tolerància o penalització de la prostitució per compte d’altri’. Això com s’interpreta?

Nosaltres no hem fet una anàlisi exhaustiva de la sentència del Suprem però sí que encaixa una mica amb el nostre posicionament: no estem a favor de la regulació de la prostitució però estem en contra de les polítiques que criminalitzen, tan policialment com judicialment, el treball sexual per compte propi i de forma voluntària.

Nosaltres, sense proposar una regulació, defensem el seu dret a sindicar-se, que està reconegut en la Declaració Universal dels Drets Humans.

És una mica complex o confús d’entendre que, per una banda, no s’estigui a favor de la regulació d’aquest tipus d’activitat i, per l’altra, es defensin els seus drets com a treballadores.

Sí que és complex perquè, a més, el debat en aquest àmbit està molt polaritzat: hi ha qui advoca per la regulació i hi ha qui és abolicionista. Nosaltres pensem que, depenent de com es facin les coses en un sentit o altre, pot tenir unes conseqüències de vulneració dels drets humans. Amb el que sí que estem en contra i que creiem que s’hauria de perseguir és el tràfic de persones amb finalitats d’explotació sexual.

No entrem en termes de regulació de la prostitució, tot i que advoquem per la protecció dels drets i per la seva descriminalització. Sigui com sigui, sí que declarem que no estem a favor de la regulació d’aquest sector tot i que estem oberts a conèixer les posicions i els plantejaments que puguin proposar institucions i entitats que sí que ho estan.

En la sentència no s’admet la possibilitat d’un contracte de treball. Com s’explica això a la vegada que es reconeix que es poden sindicar?

No t’ho sabria respondre perquè no sóc un expert en aquest àmbit, però sí que és cert que malgrat les restriccions que pugui suposar a nivell laboral el que poden i no poden fer, ja la simple constitució d’un sindicat pot ser un bon pas pel reconeixement dels drets d’aquestes persones. També representa un benefici en drets socials i de seguretat. Sindicar-se pot millorar les seves condicions.

Què n’opineu de les declaracions del Govern de l’estat el 2018 quan es va publicar al BOE la constitució d’OTRAS i que es va qualificar d’’un gol per l’escaire’.

Doncs respecte a aquelles declaracions no podem dir res més enllà que les autoritats el que han de fer és vetllar per la protecció dels drets de les dones en situació de major vulnerabilitat. I per a nosaltres, Amnistia Internacional, les treballadores sexuals entren en aquest col·lectiu perquè estan marginades de les polítiques socials i perquè estan sotmeses a polítiques policials i judicials abusives.

Per tant, en lloc de pensar en termes d’’ens l’han colat’ o de ‘tot o res’, el que haurien de fer és donar més paraula, més participació, a les persones afectades. Conèixer les condicions d’aquestes persones i enfocar les polítiques en funció de les seves necessitats.

Respecte a la prostitució, entesa aquesta com la que s’exerceix de forma lliure i voluntària, com s’hauria de tractar?

La resposta que podem donar a aquesta pregunta és que nosaltres el que hem vist és que les postures de criminalització o d’abolició de la prostitució no es poden vincular directament amb què s’acabi amb el problema o la greu vulneració de drets humans que representa el tràfic de persones amb finalitats d’explotació sexual.

Vam publicar un informe fa dos anys en què analitzàvem les mancances de l’estat espanyol a l’hora d’identificar i protegir les víctimes de tràfic. Denunciàvem que la perspectiva des d’on s’afrontava la situació era bàsicament policial i migratòria. I, per tant, les víctimes eren utilitzades per a perseguir les xarxes d’explotació però, un cop es feia la denúncia i el procés judicial i de persecució criminal començava, aquestes dones es veien desemparades. No podien accedir a ajudes perquè no hi havia un pla de protecció d’aquestes dones. Cal fer un canvi de perspectiva.

I s’està en aquesta línia?

Sí, sí. Nosaltres estem en contacte amb autoritats policials, el ministeri de Justícia… A les autoritats autonòmiques corresponents, els demanem que desenvolupin plans de formació en diferents graus i tipologies per al funcionariat. Un exemple serien els inspectors de treball, que reclamem que tinguin la formació necessària per identificar els possibles casos de tràfic de persones amb finalitats d’explotació sexual. O també, pel personal sanitari o dels serveis socials.

Volem que tots puguin rebre la formació per identificar aquest tipus de situacions i després es creï tot un circuit d’acompanyament integral d’aquestes persones per poder sortir d’aquestes xarxes.

Respecte a les persones que exerceixen la prostitució de forma voluntària i lliure, cas per exemple d’aquest sindicat, per què des de l’Administració o la Justícia no es vol aclarir si és o no legal o els drets que tenen?

Hi ha molts estigmes, amb poca participació i veu de les persones afectades, siguin treballadores sexuals o que hagin estat víctimes de xarxes. I el debat està molt polaritzat. El mateix moviment feminista té un debat important sobre tota aquesta qüestió, entre postures abolicionistes, que pensen que tallant la demanda desapareix el subministrament. I, d’altres que estan per la regulació.

En aquest sentit, nosaltres fem també estudis comparatius amb altres països del món per saber com han enfocat aquest tema i quins són els efectes adversos de cada model.

I quines conclusions n’heu extret?

Pensem que poden servir com un aprenentatge interessant. Sobre un país nòrdic que va adoptar una posició abolicionista, això va generar un mercat negre de prostitució on encara hi havia més inseguretat per a les treballadores sexuals.

Quines mesures es van adoptar?

Doncs, es podia perseguir de forma criminal tot aquell propietari d’un habitatge que el llogués a una persona que exercís la prostitució. Això va generar que ningú els hi llogués i, per tant, les trobades sexuals es podien tenir en llocs, espais a l’aire lliure, on les treballadores sexuals estaven en una situació de major risc o que eren més propícies a poder ser víctimes d’algun tipus d’agressió o de violència.

El debat, per tant, no està en el blanc o el negre sinó en els grisos, i caldria tenir una perspectiva més general del que passa en altres països per poder trobar punts en comú.

Tornant a la sentència, la legalització del sindicat per part del Suprem pot donar peu a què en sorgeixin més a tot l’estat i la seva normalització.

Sí, a partir d’aquesta sentència sembla clar que se’ls ha de tenir en compte i se’ls ha de donar l’oportunitat d’explicar-se. I jo crec que les autoritats les han de tenir com a interlocutores vàlides.

 

 

[Font: http://www.xarxanet.org]

Il n’y a pas d’autre sujet plus pertinent à aborder au Brésil aujourd’hui que celui de la manière dont la pandémie de Covid-19 a été gérée dans le pays.

Écrit par Ivan de Sampaio

Un projet cohérent ?   

Il n’y a pas d’autre sujet plus pertinent à aborder au Brésil aujourd’hui que celui de la manière dont la pandémie de Covid-19 a été gérée dans le pays. En général, la presse a abordé ce sujet en se concentrant sur l’incompétence du gouvernement fédéral à combattre l’avancée du virus. Dans cet article, nous entendons montrer non pas l’analyse négative de l’action ou la négligence de la puissance publique, mais bien plutôt sa dimension active ou positive. Il est possible d’observer ces événements de l’année dernière au Brésil, non pas comme un échec du gouvernement, mais comme son succès dans la réalisation d’un projet de nation cohérent et engagé dans les orientations politiques générales du Palais du Planalto (Le Palais du Planalto est le siège du bureau du président de la République du Brésil). Ainsi, nous espérons montrer dans ce bref article une ligne cohérente qui relie le projet politique de Jair Bolsonaro et les actions du gouvernement face à la pandémie, indiquant que la situation actuelle du Brésil n’est pas le résultat d’un défaut, mais plutôt du triomphe et de l’efficacité d’un programme extrêmement transparent.

«la situation actuelle du Brésil n’est pas le résultat d’un défaut, mais plutôt du triomphe et de l’efficacité d’un programme extrêmement transparent»

Le discours minimisationniste du gouvernement

Dans un premier temps, il convient de faire une brève rétrospective de la manière dont le gouvernement fédéral a agi face à la pandémie au Brésil. Dans la liste des actions gouvernementales, la première, et peut-être la plus révélatrice, se trouve dans le discours présidentiel lui-même. Depuis la première déclaration publique jusqu’à aujourd`hui, le discours présidentiel est resté pratiquement inchangé. Jair Bolsonaro est resté irréductiblement opposé aux gestes barrières et farouchement réfractaires aux confinements mis en œuvre par certains des États membres de la fédération. D’ailleurs, son discours et ses pratiques publiques convergent. Le refus de porter le masque, l’insistance à serrer la main sous la caméra, les accolades et les baisers dans les rangs des supporters sont des comportements fréquents du président de la République.

Cette attitude réitérée de Bolsonaro a également servi d’encouragement pour ses partisans. Les réseaux d’extrême droite ont agi contre toutes les mesures, menées par les gouverneurs des États-membres, visant à contenir la pandémie. En plus de la diffusion massive de fake news par des groupes WhatsApp idéologiquement alignés avec le président de la République, ces réseaux ont organisé plusieurs manifestations avec de nombreux participants contre les confinements au niveau des États-membres. Certaines de ces manifestations ont même vu la présence du président lui-même, des membres du premier niveau de son gouvernement ainsi que des parlementaires alliés.

«Les réseaux d’extrême droite ont agi contre toutes les mesures, menées par les gouverneurs des États-membres, visant à contenir la pandémie.»

Dans ce sens, on peut voir que le discours et l’exemple de Bolsonaro sont aussi des directives politiques générales pour les membres du gouvernement. Ainsi, cette attitude de refus aux gestes barrières est devenue le « protocole officiel » du gouvernement fédéral. À ce moment, l’un des rares à avoir refusé de suivre pleinement la directive du Palais du Planalto était le ministre de la Santé de l’époque, Luiz Henrique Mandetta. En allant à l’encontre des directives présidentielles, il n’est pas surprenant que le ministre ait été démis de ses fonctions à la mi-avril 2020, un moment critique de la pandémie au Brésil. Bolsonaro a nommé un autre médecin pour prendre en charge le ministère de la Santé, mais il n’a pas tenu 30 jours en fonction. Puis, le général Pazuello, un homme dont la spécialité est de suivre les ordres, a pris le poste.

La campagne de vaccination

Au cours de son service au ministère de la Santé, qui a duré près d’un an, le général Pazuello a refusé d’acheter la quasi-totalité des vaccins en cours de développement, obligeant les États à conclure des accords individuels pour acquérir les vaccins. Au même moment, les laboratoires de l’armée ont commencé à produire le médicament hydroxychloroquine, et le ministère de la Santé a lancé sa campagne de distribution du remède dans un paquet de « traitement précoce » de la Covid-19. À ce stade, le discours officiel de la présidence présente une contradiction apparente. Tout en refusant d’acheter des vaccins au motif qu’ils étaient encore en cours de développement et qu’il n’y avait aucune garantie de leur efficacité, il a distribué massivement un médicament dont l’efficacité pour traiter la maladie n’est pas scientifiquement prouvée. Le problème à ce stade n’a jamais été l’efficacité ou non du médicament ou des vaccins. L’insistance du gouvernement sur le traitement précoce est fondée sur l’effort de postuler l’existence d’un « remède » pour la maladie. Qu’elle existe ou non est moins pertinent, l’important est de créer une atmosphère favorable pour que les gens adhèrent au discours officiel de minimisation de la pandémie et fassent fi des mesures de confinement mises en place dans les états. Pour le gouvernement, l’hydroxychloroquine était le placebo immédiatement disponible, le vaccin n’était qu’une promesse future. De plus, la maladie que le gouvernement cherchait à guérir n’était jamais la Covid-19, mais plutôt le confinement.

Avec la promesse de l’arrivée des premières doses de vaccin, assurée par l’Institut Butantã à São Paulo, le gouvernement fédéral a commencé à agir de manière à entraver la campagne de vaccination, en soulevant des discours antivaccins et en mettant en doute la sécurité du sérum avec un discours xénophobe face à l’origine chinoise du laboratoire partenaire de l’institut à São Paulo. Parallèlement, l’administration fédérale a cherché à acheter n’importe quel vaccin dans le monde entier, dans le seul but de remporter la victoire symbolique de l’application de la première dose avant la campagne de vaccination du gouverneur de São Paulo.

Les efforts du gouvernement fédéral dans cette course à la première dose n’ont pas été fructueux. En tout état de cause, les actions visant à retarder la campagne nationale de vaccination ont été efficaces. Le Brésil possède l’un des plus grands systèmes de santé publique au monde, une tradition de campagnes de vaccination et une infrastructure installée capable d’appliquer 5 millions de doses de vaccin par jour. Mais, devant les efforts actifs du ministère de la Santé, qui a boycotté l’élaboration d’un plan national d’immunisation, jusqu’au début avril 2021, seulement un peu plus de 5 millions de personnes avaient reçu les deux doses du vaccin.

L’aide d’urgence

D’autre part, contrairement aux actions du gouvernement, à partir d’avril 2020, l’aide d’urgence fédérale est entrée en vigueur. La suspension des contrats de travail a été autorisée, et les personnes qui n’étaient pas protégées par la sécurité sociale ont commencé à recevoir une allocation mensuelle, dont les valeurs varient entre 600 R$ (85 €) et 1200 R$ (170 €). Ces actions ne sont pas nées de l’initiative du gouvernement fédéral, elles sont le résultat d’une imposition au gouvernement. Après une forte pression politique, le ministère de l’Économie a présenté une proposition d’aide de seulement 200 R$ (30 €) par mois. Le Congrès national, principalement à l’initiative des partis d’opposition, a imposé un montant plus élevé au gouvernement. Malgré cela, l’aide a pris fin en décembre 2020. Elle n’a pas été renouvelée en 2021. Le pays a vécu le pire moment de la pandémie sans soutien financier pour les plus défavorisés, poussant les travailleurs les plus vulnérables économiquement à s’exposer au virus. La nouvelle aide offerte par le gouvernement fédéral n’a commencé qu’en avril 2021, alors que le Brésil comptait déjà le plus grand nombre de décès par jour dû au Covid-19 dans le monde, en chiffres absolus et relatifs. De plus, dans cette deuxième édition, l’aide a été drastiquement réduite à un montant compris entre 150 R$ (22€) et 350 R$ (50€) par mois, somme insuffisante même pour garantir la sécurité alimentaire dans un pays où le coût moyen du panier-repas de base est de 640 R$ (91 €).

La stratégie de l’immunité grégaire

Ce ne sont là que quelques-unes des nombreuses actions du gouvernement fédéral réalisées en rapport avec la pandémie. Notons qu’à aucun moment, il n’a été dit ici qu’il s’agissait d’actions pour combattre la pandémie. Ceci, pour une raison très simple, le but du gouvernement n’a jamais été d’empêcher la circulation du virus. Ainsi, nous arrivons au point crucial qui donne une cohérence et un sens précis aux actions du gouvernement brésilien au cours de l’année dernière. L’action efficace du gouvernement avait pour principal objectif de favoriser la circulation du virus. L’idée, lancée au début de la pandémie, d’une « immunité grégaire » n’a jamais disparu des ambitions du gouvernement fédéral. L’importance de cette insistance renvoie au projet politique plus large du gouvernement actuel. Tout d’abord, il convient de rappeler qu’il n’existe aucune preuve scientifique sûre permettant de postuler l’efficacité réelle de l’immunité générale après l’infection par le virus, et les cas de réinfection déjà documentés augmentent l’incertitude de cette hypothèse. Mais, même si ce doute n’existait pas, le fait est que les modèles mathématiques élaborés par l’Imperial College indiquent le chiffre de plus d’un million de décès au Brésil avant d’atteindre la supposée « immunité collective ». Ces mêmes modèles, qui ont effrayé d’autres politiciens de droite comme Boris Johnson, n’ont pas découragé Bolsonaro à mettre en oeuvre  son programme.

Des morts acceptés ?

«Pour le président, succomber à la maladie est une marque de faiblesse, une indication que la personne malade n’est pas un spécimen digne de figurer parmi son peuple.»

La raison principale de la résistance du gouvernement sur ce point n’est pas seulement un conformisme indifférent à l’égard des victimes. En effet, l’agenda fédéral effectif est une politique active d’extermination motivée par l’ambition de l’eugénisme. Ce n’est pas sans raison que le discours officiel du président parle du Covid-19 comme d’une « petite grippe » qui ne le menacerait pas au vu de son « record d’athlète » et que le Brésilien « doit être étudié, car il n’attrape rien ». Pour le président, succomber à la maladie est une marque de faiblesse, une indication que la personne malade n’est pas un spécimen digne de figurer parmi son peuple. Tout comme chercher à se protéger de la contagion est un signe de « lâcheté ». Cette trace d’instrumentalisation de la mort pour purger le peuple brésilien de ses maux endogènes n’est pas une nouveauté, mais plutôt une constante dans pratiquement toute la carrière politique de Jair Bolsonaro. La peine de mort, l’extermination des opposants, l’incitation à l’armement, l’ode à la guerre civile, sont des thèmes fréquents dans les manifestations de Bolsonaro, parfois même ensemble, comme dans une interview de 1999, où Bolsonaro déclare : « Cela ne changera malheureusement que lorsque nous partirons pour une guerre civile, en faisant un travail que le régime militaire n’a pas fait. Tuer quelque 30 000 personnes ».

Dans cette optique, l’esthétique même adoptée par le gouvernement, à plusieurs reprises, fait explicitement référence aux symboles suprémacistes. Les discours en direct de Bolsonaro avec ses conseillers où tout le monde prend un verre de lait pur, ou encore le cas le plus explicite, lorsque l’ancien secrétaire à la Culture du gouvernement a fait une annonce vidéo d’un programme national, reproduisant en détail un discours de Goebbels. Récemment encore, l’un des assistants présidentiels a fait, devant les caméras, un geste suprémaciste au Sénat. Ce sont des comportements, des gestes et des symboles fréquents et le gouvernement en est truffé et la gestion de la pandémie est la matérialisation pratique de ces symboles.

Des groupes défavorisés d’autant plus touchés par le virus

À contrario, il serait possible de postuler que la pandémie aurait un caractère aléatoire et que les décès ne pourraient être contenus ou dirigés vers des groupes sociaux spécifiques. Le Brésil a donné des preuves que ce n’est pas vrai. Même avec un virus à diffusion aérienne et qui circulait d’abord parmi les classes les plus aisées, les inégalités sociales dans le pays ont réussi à faire en sorte que les taux d’infection et de décès les plus élevés soient ceux des plus pauvres. Dans les études sur la prévalence du virus dans la population, il est étonnant de constater que les taux les plus élevés se trouvent précisément dans les quartiers les plus pauvres des villes. Comme si cela ne suffisait pas, même la campagne de vaccination pourrait être censitaire, puisque la Chambre des députés, avec le soutien des partis au pouvoir, a approuvé l’autorisation pour les entreprises privées d’acquérir des vaccins et de promouvoir leurs propres campagnes de vaccination. Ainsi, ceux qui peuvent payer le vaccin sont autorisés à sauter la ligne du système de santé publique. Les décès ne sont pas aléatoires.

Si d’une part les actions du président sont le signe à travers duquel on peut comprendre le projet qui guide la gestion de la pandémie au Brésil, d’autre part il faut reconnaître qu’il n’agit pas seul. Une bonne partie des églises évangéliques néo-pentecôtistes du pays, importante base de soutien du gouvernement, lorsque plus de 4 000 morts par jour étaient dénombrés par la Covid-19, ont même mobilisé le pouvoir judiciaire pour tenter de maintenir les temples ouverts. On ne peut que supposer qu’il s’agissait d’une tentative pour amener leurs fidèles à rencontrer Dieu plus vite. Les militaires, quant à eux, n’avaient jamais eu une participation aussi importante au gouvernement fédéral, même si l’on considère les deux décennies de dictature militaire entre les années 1960 et 1980. Pour reprendre les termes de Gilmar Mendes, ministre de la Court Suprême (STF) : « l’armée s’associe au génocide ». La phrase du ministre est si assertive qu’elle a provoqué une réaction immédiate des militaires, dans une indignation typique de ceux qui n’ont pas de défense.

Le fait est que le gouvernement a trouvé de nombreux partisans prêts à s’associer à ce crime contre l’humanité. Ce n’est qu’à la mi-avril qu’une réaction institutionnelle directe à ce programme d’extermination a commencé à se manifester. La « CPI da Covid » a été créé au Sénat fédéral pour enquêter sur les actions du gouvernement pendant la pandémie. En tout état de cause, le scénario concernant la responsabilité effective de ce crime n’est pas particulièrement encourageant. Le président lui-même a déjà accumulé plus de 100 demandes de destitution, dont le traitement est bloqué par la présidence de la Chambre des députés. L’histoire institutionnelle du Brésil elle-même regorge des crimes pour lesquels personne n’a jamais été tenu responsable et qui restent sans compensation, surtout si l’on pense à ces crimes qui ont fait des victimes non pas d’une seule personne, mais de tout un peuple. À titre d’exemple, il suffirait de rappeler que le Brésil est le pays qui a maintenu en esclavage le plus grand nombre de personnes noires dans toute l’histoire coloniale de l’Occident et que l’esclavage a pris fin sans aucune sorte d’initiative publique pour compenser les victimes directes ou leurs descendants.

«L’histoire institutionnelle du Brésil elle-même regorge des crimes pour lesquels personne n’a jamais été tenu responsable. À titre d’exemple, il suffirait de rappeler que le Brésil est le pays qui a maintenu en esclavage le plus grand nombre de personnes noires dans toute l’histoire coloniale de l’Occident et que l’esclavage a pris fin sans aucune sorte d’initiative publique pour compenser les victimes directes ou leurs descendants.»

Face à ce massacre, la première étape importante est de l’appeler par son nom. Le Brésil connaît aujourd’hui un crime contre l’humanité. Pas une figure rhétorique, pas une utilisation politique des morts de la pandémie, l’extermination est le seul terme qui nous permet de commencer à décrire ce qui se passe au Brésil. Il est impératif de ne pas hésiter à le dire en toutes lettres. La victoire sur la pandémie en dépend. Il n’est pas possible d’avoir un Brésil sain et un autre qui étouffe. Traverser la pandémie, la laisser derrière soi ne sera possible que face à cette reconnaissance. Le refus répété de réparer le passé conduit à une incapacité effective de le laisser passer, de telle sorte que l’extermination des peuples traditionnels, l’esclavage, les dictatures brésiliennes ne sont jamais complètement passés, leurs effets restent vivants et aujourd’hui tous se manifestent et se répètent dans le gouvernement de la pandémie. Sans reconnaissance de ce crime contre l’humanité en tant que telle, sans responsabilisation de tous ceux qui y ont été associés ou collaboré, la pandémie ne passera pas non plus. Le Brésil marche pour devenir une couveuse mondiale de variantes virales, pour éviter que le pays ne devienne ce grenier à épidémies, il est impératif d’empêcher que les crimes de l’actuel gouvernement deviennent une autre tombe commune de l’histoire.

 

[Photo de l’auteur – source : citeunie.org]

Foto de Kristin Hardwick en stocksnap, [1] bajo dominio público

Escrito por Jacobo Nájera

En México se aprueba que datos biométricos, nombre y dirección de usuarios de telefonía móvil sean registrados en una base de datos, una decisión alarmante, según activistas. El gobierno de México ya ha fallado varias veces en la protección de datos personales.

El Senado de la República de México aprobó [2] y luego publicó el 16 de abril, el decreto [3] que modifica la ley mexicana de telecomunicaciones y radiodifusión para crear el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (PANAUT).

El padrón consiste en la creación de una base de datos con información de los titulares de las líneas de telefonía móvil, bajo la custodia de los operadores de telefonía. Esto es lo que establece el decreto:

El registro del número de una línea telefónica móvil en el Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil será obligatorio para el usuario, que deberá proporcionar identificación oficial, comprobante de domicilio y datos biométricos para la activación del servicio de la línea telefónica móvil (…)

Esto significa que exige a las personas usuarias de telefonía móvil en México el registro de sus tarjetas SIM con sus datos personales y biométricos, como las huellas dactilares o rasgos faciales. Los operadores de telefonía serán los encargados de recabar y administrar estos registros. Se estima que la creación del padrón tendrá un costo de 700 millones de pesos [4], o 35.4 millones de dólares.

La motivación para realizar estos cambios legislativos según en el Senado de México es “la colaboración con las autoridades competentes en materia de seguridad y justicia en asuntos relacionados con la comisión de ilícitos.” Para 2019 se estimaron 22.3 millones de personas víctimas [5] de delitos, según datos nacionales. Alcanzar “la paz y la seguridad [6]” fue uno de los ejes más importantes del presidente mexicano, Andrés Manuel Lopez Obrador, cuando fue elegido en 2018.

Durante el proceso legislativo y posterior a su aprobación han surgido críticas. Tal es caso de la organización civil Red en Defensa de los Derechos Digitales que advirtió [7] es las primeras fases del proceso que no existe evidencia de que este tipo de mecanismos contribuyan a la reducción de los delitos y a su vez es fácil de evadir. Mientras, también se atentaría contra derechos fundamentales como la privacidad y puede poner en riego la seguridad de las personas por la posibilidad del acceso no autorizado o filtración de los datos personales. La organización plantea que afectaría la presunción de inocencia ya que “la reforma establece que todos los actos jurídicos realizados desde una línea telefónica a la persona registrada al padrón”  [8]por lo que las personas tendrían que demostrar que no son responsables en el caso, por ejemplo, de robo o suplantación.

Por su lado un sector de la industria electrónica de telecomunicaciones, que agrupa 1000 empresas [9], pidió a los legisladores rechazar la iniciativa de ley [10]. Entre sus argumentos se encuentra la dificultad para la creación de una base de datos en un ecosistema en donde cada operador tiene tecnologías diferentes y la desincentivación en la inversión que esto puede ocasionar, además del argumento que no reduciría los niveles de criminalidad.

En México, si bien se registra un aumento en la confianza del gobierno federal según cifras oficiales [11], también los mexicanos perciben un incremento del 7.5% de las víctimas de corrupción según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental [12] de 2019. Las organizaciones temen que la lista de datos personales se pierda y que caiga en manos de personas malintencionadas, aumentando así el sentimiento de inseguridad.

En México se cuenta con varios casos documentados en donde instituciones de gobierno han fallado en la protección de datos personales, [13] según el organismo federal encargado de la protección de los datos personales. Uno de los más recientes es el de la Secretaria de la Función Pública, que expuso los datos de 830,000 funcionarios de la administración federal.  [14]

Otro caso se encuentra en el sector salud. En 2018 se registró la filtración y exposición de 2.3 millones de expedientes clínicos del estado de Michoacán [15]. En esta exposición de datos la autoridad federal determinó que la “responsabilidad potencial” fue la empresa de tecnológica Hova Health. También en este mismo sector, en 2020, se reportó que datos personales de pacientes trabajadores del estado estaban disponibles en motores de búsqueda [16] en internet.

En 2009 se intentó un padrón similar, el llamado Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (RENAUT). Este mismo estuvo en funcionamiento durante dos meses para luego ser desechado después de que se informara que la base de datos estaba a la venta [17]. En 2013 el padrón electoral estuvo a la venta [18].

Frente a la creación del padrón de telefonía móvil la ciudadanía ha promovido acciones de defensa legal por medio de amparos, pero la mayoría de amparos fueron desechados [19] por los jueces. Por su parte, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales determinó interponer acción de inconstitucionalidad  [20]porque considera que el padrón atenta contra la protección de datos personales y de acceso a la información. También se unió a estas acciones el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), al considerar [21] que no podría destinar recursos para la creación y operación del padrón, debido a que no se aprobó presupuesto, y además podría afectar a la libertad de expresión y el acceso a los servicios de telecomunicaciones.

Por su parte la iniciativa #NoALPadrón [22] que agrupa 10 organizaciones sociales exigió a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, un organismo autónomo del Estado, que interponga una acción de inconstitucionalidad en contra del padrón. Sin embargo dicho organismo respondió que no se sumaría y solo dará seguimiento.

Artículo publicado en Global Voices en Españolhttps://es.globalvoices.org

URL del artículo: https://es.globalvoices.org/2021/05/25/piden-rechazo-del-padron-de-usuarios-de-telefonia-movil-en-mexico/

URLs en este posteo:

[1] stocksnap,: https://stocksnap.io/photo/smartphone-screen-NHNRJKATX2

[2] aprobó: http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/50696-senado-aprueba-en-lo-general-crear-padron-nacional-de-usuarios-de-telefonia-movil.html

[3] el decreto: https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5616165&fecha=16/04/2021

[4] 700 millones de pesos: https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Entre-en-vigor-el-padron-de-telefonia-movil-que-obliga-a-usuarios-a-entregar-datos-biometricos-20210417-0007.html

[5] 22.3 millones de personas víctimas: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envipe/2020/doc/envipe2020_presentacion_nacional.pdf

[6] la paz y la seguridad: https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/los-8-ejes-del-plan-nacional-de-seguridad-y-paz-de-amlo/

[7] advirtió: https://r3d.mx/wp-content/uploads/Ficha-PUTM-Senado.pdf

[8] “la reforma establece que todos los actos jurídicos realizados desde una línea telefónica a la persona registrada al padrón” : https://twitter.com/R3Dmx/status/1395484505163567105

[9] agrupa 1000 empresas: http://canieti.org/canieti/quienessomos.aspx

[10] rechazar la iniciativa de ley: http://www.canieti.org/comunicacion/noticias/vista/20-12-16/Pide_Canieti_a_Senado_rechazar_registro_de_celulares.aspx

[11] cifras oficiales: https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=5724

[12] Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/encig/2019/doc/encig2019_principales_resultados.pdf

[13] han fallado en la protección de datos personales,: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Funcion-Publica-incumplio-con-la-ley-por-fuga-de-datos-personales-Inai-20201124-0082.html

[14] expuso los datos de 830,000 funcionarios de la administración federal. : https://www.animalpolitico.com/2020/07/funcion-publica-datos-personales-empleados-gobierno/

[15] la filtración y exposición de 2.3 millones de expedientes clínicos del estado de Michoacánhttps://www.eleconomista.com.mx/opinion/Hova-Health-datos-personales-sensibles-a-la-vista-de-quien-sea-20180812-0020.html

[16] pacientes trabajadores del estado estaban disponibles en motores de búsqueda: https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/El-ISSSTE-vive-una-fuga-de-datos-sensibles-que-expone-la-salud-de-sus-usuarios-y…-no-hace-nada-20200818-0097.html

[17] estaba a la venta: https://archivo.eluniversal.com.mx/notas/685120.html

[18] el padrón electoral estuvo a la venta: https://es.globalvoices.org/2013/11/12/tambien-el-padron-electoral-mexicano-esta-a-la-venta/

[19] desechados: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/justicia/aumenta-a-140-el-numero-de-amparos-rechazados-contra-padron-de-telefonia-movil-panaut-6656715.html

[20] determinó interponer acción de inconstitucionalidad : https://home.inai.org.mx/wp-content/documentos/SalaDePrensa/Comunicados/Comunicado%20INAI-139-21.pdf

[21] considerar: http://www.ift.org.mx/comunicacion-y-medios/comunicados-ift/es/el-pleno-del-ift-aprueba-interponer-controversia-constitucional-en-contra-de-diversas-disposiciones

[22] #NoALPadrón: https://noalpadron.mx/

[23] #CNDH: https://twitter.com/hashtag/CNDH?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[24] #AcciónDeInconstitucionalidad: https://twitter.com/hashtag/Acci%C3%B3nDeInconstitucionalidad?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[25] #ControversiaConstitucional: https://twitter.com/hashtag/ControversiaConstitucional?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[26] @SCJN: https://twitter.com/SCJN?ref_src=twsrc%5Etfw

[27] @INAImexico: https://twitter.com/INAImexico?ref_src=twsrc%5Etfw

[28] @IFT_MX: https://twitter.com/IFT_MX?ref_src=twsrc%5Etfw

[29] #LeyFederalDeTelecomunicacionesYRadiodifusión: https://twitter.com/hashtag/LeyFederalDeTelecomunicacionesYRadiodifusi%C3%B3n?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[30] #PadrónNacionalDeUsuariosDeTelefoníaMóvil: https://twitter.com/hashtag/Padr%C3%B3nNacionalDeUsuariosDeTelefon%C3%ADaM%C3%B3vil?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[31] #DefendemosAlPueblo: https://twitter.com/hashtag/DefendemosAlPueblo?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw

[32] pic.twitter.com/CpZ7c3h7LH: https://t.co/CpZ7c3h7LH

[33] May 18, 2021: https://twitter.com/CNDH/status/1394685023220031493?ref_src=twsrc%5Etfw

Pasaporte analógico con sellos de migraciones de Uruguay y Argentina

Escrito por MARÍA PAZ CANALES

Si bien las devastadoras consecuencias económicas y sociales que ha traído para la población el extendido período de pandemia son el aliciente para que los gobiernos busquen en este tipo de instrumentos una herramienta para “premiar” el comportamiento de la ciudadanía responsable que ha cumplido con su deber de inmunización, hay un problema severo en esta estrategia desde la perspectiva de la comunicación del riesgo primero, y luego respecto del ejercicio de derechos fundamentales.

A inicios de mayo, la prensa anunciaba que seis países de América Latina y el Caribe, entre ellos Chile, estaban desarrollando una iniciativa para impulsar proyectos que incentiven la transformación digital de la salud en la región y cuya primera iniciativa sería el desarrollo de un certificado de vacunación digital e interoperable para Covid-19. Se trataría de una iniciativa patrocinada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), alineados con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

La digitalización del expediente médico es un proceso en curso en muchos países de la región, entre ellos Chile. En los últimos años ha sido conducido de la mano de evaluaciones de cómo implementarse en una forma que proteja la seguridad y la privacidad de los datos de salud, y que no impacte negativamente el ejercicio de otros derechos fundamentales. La pregunta aún sin respuesta es si el anuncio sobre certificaciones digitales interoperables de vacunación en la región va a satisfacer tales estándares y cómo. Los riesgos de avanzar en certificaciones de vacunación e inmunidad digital o pases de movilidad se extienden a la inadecuada comunicación de riesgo y al impacto en el ejercicio de derechos.

Los certificados de vacunación tienen dos propósitos principales: generar un registro que facilite la continuación de las prestaciones de salud para la persona que ha recibido un tratamiento de inmunización, y entregar información acerca del tipo de inmunización recibida para hacer seguimiento a sus resultados o validez. A nivel mundial existe una larga historia de programas de inmunización que en el último siglo se han desarrollado sin problemas, entregando la información a sus beneficiarios en papel.

Todo evento de prestación de salud requiere del acceso a datos personales y datos sensibles que se configuran a partir de la prestación de salud recibida. Tales datos normalmente residen en la ficha médica, a la cual solo la paciente y sus prestadores de salud tienen acceso, y no son consignados en forma detallada en las certificaciones recibidas, que solo contemplan la información mínima para identificar a la paciente y su evento de inmunización. La digitalización de los certificados de vacunación va acompañada de un aumento de la cantidad de datos recogidos e incrementa la posibilidad de generar eventos de acceso no autorizado a esa información para propósitos que pueden ser completamente distintos a los originales, es decir, información de continuación de prestaciones de salud y prueba de inmunización. Creado el antecedente digital, y al forzar a la población a circular con esta información en sus dispositivos digitales, el riesgo de pérdida de control, derivado de usos no relacionados al tratamiento de salud, se extiende exponencialmente.

Los pases de movilidad proponen un caso de uso tanto más problemático, ya que intentan asociar a un episodio (o varios) de inmunización a un diferencial en cuanto a las posibilidad de ejercer la libertad de movimiento sin restricciones, en comparación de aquella limitada para las personas no inmunizadas. Los pases de movilidad se basan en una inferencia de riesgo menor de infección y contagio basado en el episodio de inmunización. Para que esa inferencia sea sólida, debe sostenerse en evidencia científica de cuál es el nivel de disminución de riesgo de contagio y de propagación del virus que la inmunización genera. En Chile, la Universidad de Chile ha indicado que ese riesgo se sitúa en el 56,5% como promedio para las vacunas en actual utilización en Chile. Mientras, el Ministerio de Salud declara que la vacuna SINOVAC (con la que mayoritariamente ha sido inmunizada la población nacional) tiene 67% de efectividad para prevenir Covid-19 sintomático. Es decir, incluso en la cifra más optimista, 3 de cada 10 personas vacunadas aún se encuentran en riesgo de contraer y transmitir COVID-19.

Avanzando en la trilogía, los pasaportes de inmunidad buscan generar un grado de certeza que permita la circulación de la población y la reactivación de las actividades económicas y sociales, incluso en el tránsito internacional. Su emisión depende de la existencia de métodos de medición de los grados de inmunidad desarrollada por la población frente a una enfermedad infectocontagiosa. Su objetivo es precisamente discriminar entre aquellos que cuentan con inmunidad y quienes carecen de ella, asignando consecuencias de movilidad y oportunidades de empleo a esa clasificación. Así, buscan imponer una restricción artificial sobre quién puede participar en actividades sociales y económicas, y quién no. Es por ello que las expertas llaman la atención acerca del riesgo de que los pasaportes de inmunidad creen un incentivo perverso para que las personas busquen infectarse, especialmente las más vulnerables, que no pueden permitirse un período de exclusión de la fuerza laboral, agravando las desigualdades sociales preexistentes. La OMS expresó en 2020 su preocupación por el desarrollo de pasaportes de inmunidad, advirtiendo la información insuficiente acerca del desarrollo de anticuerpos para el SARS-CoV-2, con los riesgos de errónea clasificación de los niveles de inmunidad de la población que ello podría implicar. En la actualización provista en mayo de 2021, la OMS vuelve a repetir que la evidencia sobre la respuesta inmune y su duración respecto de la infección de Covid-19 o su inmunización no se encuentra suficientemente comprendida a la fecha, con lo cual la correlación de su efecto de protección no puede ser aún establecida.

Para evitar las críticas internacionales a que han sido sujetos los pasaportes de inmunización, como el renombrado pase verde de la Unión Europea, en Chile las autoridades han optado por la nomenclatura de “pase de movilidad” que como vimos más arriba se encuentra sujeto a las mismas incertidumbres en la comunicación de riesgo que los pasaportes de inmunidad: ambos hacen inferencia hasta ahora no asentadas en evidencia científica de nivel de riesgo de contraer y contagiar el SARS-CoV-2.

Problema con la comunicación de riesgo

Tal como lo ha destacado el European Data Protection Board (EDPB) al emitir su opinión sobre la propuesta de certificado verde para la Unión Europea, “parece haber poca evidencia científica que respalde el hecho de que haber recibido una vacuna COVID-19 (o haberse recuperado de COVID-19) otorga inmunidad y por cuánto tiempo dura. Por lo tanto, el Certificado Verde Digital debe entenderse simplemente como una prueba verificable de una solicitud o historial médico fáctico con sello de tiempo que facilitará la libre circulación de los ciudadanos de la UE debido a su formato común en todos los Estados miembros. Sin embargo, advertimos derivar conclusiones sobre inmunidad o contagio, ya que una opinión científica consolidada aún está pendiente”.

Por su parte, el Ada Lovelace Institut ha advertido que los pasaportes digitales no deben implementarse mientras se desconoce tanto sobre COVID-19, particularmente el efecto de diferentes vacunas (y regímenes de vacunación) sobre la transmisión, la duración de la protección y la generalización de esos efectos. En otras palabras, el pasaporte de vacunación se basa en la premisa de que el estado de “vacunada” dice algo sobre el riesgo que una persona representa para otros, no simplemente el riesgo que cada persona enfrenta de contagiarse. “En la actualidad, el estado de vacunación no ofrece evidencia clara o concluyente sobre el riesgo de un individuo para otros a través de la transmisión. El estado de vacunación nunca puede ofrecer evidencia absolutamente concluyente del riesgo de un individuo para otros (o su propio riesgo), ya que ninguna vacuna será 100% efectiva para el 100% de los receptores”.

La consecuencia más grave sobre este error en la comunicación de riesgo, el incremento en la circulación del virus y el aumento en el nivel de contagios consecuente, fue denunciada en Chile por el Colegio Médico y un número relevante de Asociaciones Médicas al realizarse el anuncio de despliegue del pase de movilidad por el gobierno de Chile. Dos semanas luego de su implementación, la evidencia del aumento de casos a nivel nacional, con alrededor de 50 mil casos activos, parece respaldar que un relajamiento de la movilidad no se justifica ni siquiera con un programa de vacunación exitoso.

No se trata de poner en cuestión la utilidad de las vacunas que indudablemente reducen el riesgo de contraer la enfermedad o de presentar sus síntomas más severos. El cuestionamiento a los pases de movilidad o certificaciones de inmunidad no tiene nada que ver con la defensa al “derecho a no vacunarse” que algunos individuos han intentado enarbolar, de lo que se trata es de entregar información adecuada a la población que evite el relajamiento de las medidas sanitarias de distanciamiento social, uso de mascarillas e higiene de manos que siguen siendo esenciales para contener la pandemia.

Tristemente, aquí nos encontramos no solo frente a un problema de oportunidad que ha sido el ángulo enfatizado desde la comunidad científica, sino que, junto a la falta de certeza científica acerca de la predicción de riesgo que acompaña a la inmunización, se sitúa un problema social relacionado con cómo los pases de movilidad, los certificados de vacunación digital o los certificados de inmunidad pueden terminar transformándose en instrumentos de discriminación en el ejercicio de derechos, cuyos impactos negativos se extiendan a los ya dolorosos efectos económicos y sociales que afectan a sectores más vulnerables.

Discriminación en el ejercicio de derechos

No es casualidad que al inicio de la pandemia la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de su Resolución 1/20 “Pandemia y Derechos Humanos en las Américas”, recomendó a los Estados de la región “adoptar de manera inmediata e interseccional el enfoque de derechos humanos en toda estrategia, política o medida estatal dirigida a enfrentar la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias, incluyendo los planes para la recuperación social y económica que se formulen. Estas deben estar apegadas al respeto irrestricto de los estándares interamericanos e internacionales en materia de derechos humanos, en el marco de su universalidad, interdependencia, indivisibilidad y transversalidad, particularmente de los DESCA”.

Desde un punto de vista individual, un pase de movilidad registra datos de salud privados, ¿cómo se protege esta información? ¿Cómo se previene el riesgo de fraude o falsificación? ¿Cómo se previenen violaciones de la privacidad? Desde un punto de vista social, la adopción de pases de movilidad tiene impactos concretos en el ejercicio de la libre circulación, el derecho a reunión e incluso sus impactos pueden extenderse al acceso a las oportunidades de empleo. Estos pasaportes no deberían resultar en una herramienta de control social que restrinja la movilidad de la población en contextos de disidencia política o en una herramienta adicional para imponer restricciones abusivas a la migración, por nombrar solo algunos de los potenciales impactos negativos de estas implementaciones.

La creación de un pase de movilidad genera una indudable tentación para las empresas de condicionar el acceso a oportunidades de empleo a la titularidad de estos, en el marco de una campaña de vacunación que aún no alcanza la universalidad y, repetimos, cuyas condiciones de duración de inmunidad no se encuentra científicamente determinada aún. Un uso de este tipo tendrá consecuencias indudables de discriminación, pero también desafíos logísticos en torno a cómo se realizan las verificaciones de los pases y cómo se vigila que continúe la adopción de otras prevenciones sanitarias como el distanciamiento social y uso de mascarillas. El pase de movilidad puede fomentar una falsa sensación de seguridad, ya sea en su titular o en otras personas (como su empleador) y aumentar, en lugar de disminuir, los comportamientos de riesgo. Existe vasta experiencia previa desde la normativa de protección de los derechos de los trabajadores acerca de los riesgos de permitir decisiones de empleo atendidas a condiciones de salud, o de riesgos de salud derivados de condiciones de trabajo inadecuadas. Y esa experiencia será útil para calibrar los derechos en juego.

Otra forma palpable de discriminación que presentan las certificaciones de vacunación e inmunidad o los pases de movilidad digital está precisamente asociada a su carácter digital. Nuevamente, sin condiciones de conectividad universal a internet aseguradas para la población general, habilidades digitales limitadas en algunos segmentos o baja disponibilidad de dispositivos inteligentes, grupos de la población con acceso limitado a la tecnología por cualquiera de estos factores quedarán excluidas de su uso.

Estos riesgos fueron claramente anotados además en una recomendación específica emitida el año pasado por la CIDH en su Resolución 4/20 sobre los “derechos humanos de las personas con Covid-19”: “los Estados deben abstenerse de utilizar los datos sobre el estado de salud de las personas con COVID-19 para expedir certificaciones de inmunización que generen una diferencia de trato injustificada en el disfrute y ejercicio de otros derechos”.

Entonces avanzando un paso más en el análisis de necesidad, proporcionalidad y legalidad que exigen los estándares interamericanos de derechos humanos, ¿cuál es el marco de legalidad que acompaña al pase de movilidad en Chile? Sin una ley de protección de datos personales actualizada, con pocas certezas de como se manejan los datos de comisaría virtual y la opaca implementación de CoronApp previamente criticada por Derechos Digitales, la política pública desplegada tampoco ha sido acompañada de ningún tipo de certeza acerca de cómo los datos que son recogidos para generar el certificado digital serán procesados, accedidos (y por quién) o cómo será limitado su uso para otros fines.

Por último, las certificaciones de vacunación e inmunidad digital o los pases de movilidad pueden ser una distracción tentadora. Su desarrollo implica costos de oportunidad importantes desde una perspectiva de recursos públicos, lo que implica dejar de usar esos mismos recursos en otras intervenciones. Sin embargo, su utilidad específica para la pandemia se encuentra temporalmente limitada, ya que es esperable que con los programas de vacunación y la circulación del virus se alcance más temprano que tarde la inmunidad de grupo. ¿Vale la pena sacrificar derechos y libertades si una vez que haya inmunidad colectiva estos instrumentos de discriminación no tendrán sentido sanitario? ¿Qué haremos entonces con estas infraestructuras de control puestas en marcha? ¿Serán ellas desmanteladas? ¿Cómo aseguramos que los datos por ellas recogidas no sean extendidos a otros usos secundarios de control social?

 

[Fuente: http://www.derechosdigitales.org]

Os riscos de efeitos extremamente nocivos para às sociedades.

Escrito por SÉRGIO AMADEU DA SILVEIRA*

Existe uma lógica reforçada pela atual supremacia neoliberal de que toda tecnologia inventada deve ser utilizada. Uma variante desse pensamento pode ser encontrada na frase “quando uma tecnologia é de interesse mercantil não há como barrá-la”. Entretanto, os fatos indicam outras possibilidades. Muitas tecnologias foram proibidas e outras, depois de um certo período, foram banidas.

Por exemplo, armas químicas são consideradas inaceitáveis e os países democráticos não as utilizam. Diversos pesticidas foram abolidos, como o perigoso DDT. Em 2015, centenas de personalidades, entre elas, Noam Chomsky e Stephen Hawking assinaram uma carta aberta intitulada “Autonomous Weapons: An Open Letter From AI & Robotics Researchers” reivindicando o banimento das armas de inteligência artificial. A União Europeia definiu uma moratória à transgenia por mais de cinco anos. Enfim, diversas tecnologias sempre foram reguladas pelas democracias, uma vez que sua fabricação ou uso poderiam trazer riscos e efeitos extremamente nocivos para às sociedades.

Atualmente, cresce uma mobilização mundial pelo banimento das tecnologias de reconhecimento facial. Em 2019, antes da pandemia, aos legisladores de São Francisco, na Califórnia, decidiram proibir a utilização do reconhecimento facial pelas agências locais, incluindo a polícia e as autoridades de transporte. Foi definido também que qualquer tecnologia de vigilância precisa ser aprovada pelos administradores da cidade, não podendo mais ser considerada uma decisão exclusivamente técnica. O motivo é simples. Os benefícios do reconhecimento facial não compensam seus riscos e usos perigosos. Segundo diversos conselheiros da cidade de São Francisco, essa tecnologia tem sido utilizada para fragilizar ainda mais grupos sociais marginalizados.

Segundo a Rede de Observatórios de Segurança, no Brasil, 90% das pessoas presas por reconhecimento facial são negras. A biometria de identificação a partir dos rostos, em geral, utiliza os chamados algoritmos de deep learning ou aprendizado profundo, um dos ramos do guarda-chuva das tecnologias de inteligência artificial que dependem de muitos dados para adquirirem qualidade aceitável. Em geral, esses algoritmos são treinados em bancos de dados de fotos para aperfeiçoarem a extração de padrões faciais e sua capacidade de identificarem rostos.

A pesquisadora do MIT-Media Lab, Joy Buolamwini, tem demonstrado que os algoritmos de aprendizagem de máquina podem discriminar com base em classe, raça e gênero. Em um texto assinado com Timnit Gebru, denonimado Gender Shades: Intersectional Accuracy Disparities in Commercial Gender Classification, Buolamwini analisou três sistemas comerciais de classificação de gênero a partir de um conjunto de fotos. Eles constataram que as mulheres de pele mais escura são o grupo mais mal classificado (com taxas de erro de até 34,7%).

É importante compreender como funciona um sistema algorítmico de reconhecimento facial. Trata-se de um processo automatizado que compara uma imagem captada por uma câmera ou dispositivo de coleta com as imagens armazenadas em um banco de dados. Uma das primeiras missões do algoritmo é conseguir detectar o rosto da pessoa dentro da imagem. Depois da detecção do rosto, ele precisa ser alinhado, colocado virtualmente em determinada posição que facilite a fase seguinte que é a de extração de medidas. O algoritmo, conforme seu treinamento anterior, irá medir a distância entre olhos, entre os olhos e o nariz, a posição da boca, a textura da pele, enfim irá extrair medidas da imagem, irá quantificá-la.

Em seguida, conforme seu modelo, irá comparar a imagem quantificada com cada uma das fotografias digitalizadas e inseridas em seu banco de dados. Assim, o algoritmo vai emitindo uma pontuação enquanto compara duas imagens, dois rostos, o do seu alvo e o que está armazenado na estrutura de dados. Como procurei aqui mostrar até aqui, os sistemas de reconhecimento são probabilísticos. Eles não podem responder se aquela imagem é ou não é de determinada pessoa. Eles fornecem percentuais de semelhança e diferença.

Alguns sistemas podem oferecer o percentual de confrontação de diversas imagens e oferecer alternativas de rostos para identificar um alvo determinado. O treinamento dos algoritmos é fundamental para sejam capazes de extrair padrões das fotografias, uma vez que devem retirar padrões de imagens em diversas posições. Esse processo necessita de milhares de fotos para a realização do treinamento. Muitas vezes precisam de reforços e etiquetagem realizada por humanos.

A ação dos drones militares que usam sistemas de identificação facial nos podem ajudar a compreender esse problema. O pesquisador Gregory S. McNeal, no texto “US Practice of Collateral Damage Estimation and Mitigation”, analisou os efeitos colaterais dos ataques realizados por drones. Tais veículos aéreos não tripulados possuem câmeras de alta resolução que permitem identificar alvos. McNeal avaliou os danos colaterais cometidos pelos drones que resultaram em mortes de civis no Iraque e no Afeganistão. Concluiu que 70% deles decorreram de erros na detecção de identidades, ou seja, envolveram a chamada falha na “identificação positiva”. Mas o que seria uma identificação positiva em um sistema probabilístico? Semelhanças de 80%? 90%? 98%? Qual o percentual aceitável para considerarmos que uma pessoa procurada foi detectada?

O reconhecimento facial é uma biometria e compõem a categoria dos chamados dados sensíveis. Podem criar estigmas. Precisam ter seus usos analisados a partir do princípio da precaução. Atualmente são utilizados para a identificação das classes perigosas e os segmentos marginalizados.  Permitem a perseguição de alvos em tempo real. Os sistemas automatizados de reconhecimento facial reforçam preconceitos e ampliam o racismo estrutural na sociedade, bem como, favorecem o assédio de homossexuais, transexuais e ativistas indesejáveis para a Polícia. São tecnologias de acossamento, de vigilantismo e perseguição.

No Brasil, sou considerado uma pessoa branca. Dada a minha idade e tipo físico, caso um sistema algorítmico da polícia me identificasse erroneamente, a partir das câmeras do bairro de classe média que moro, provavelmente teria uma abordagem mais civilizada. Poderia até ser levado para uma delegacia de polícia. Lá o erro do sistema de reconhecimento facial seria detectado e o “falso positivo” seria denunciado.

Todavia, imagine um jovem negro chegando do trabalho no Jardim Ângela ou em Sapopemba e sendo erroneamente identificado pelo sistema de reconhecimento facial como um perigoso criminoso. A depender da unidade Rota que o abordasse talvez não teria nenhuma chance de permanecer vivo. Afirmo que as tecnologias de reconhecimento facial podem contribuir, hoje, para as práticas de extermínio de jovens negros nas periferias. Podem servir para a perseguição política de lideranças dos movimentos sociais, principalmente nas áreas onde as milícias estão justapostas na máquina do Estado.

Além disso, a identificação biométrica é um dispositivo típico dos velhos artifícios da eugenia. São utilizados para identificar imigrantes e segmentos indesejáveis na Europa e Estados Unidos. Na China servem a um autoritarismo inaceitável em uma democracia. Pessoas identificadas pelas câmeras ligadas aos sistemas de reconhecimento facial realizando ações não recomendáveis terão sua pontuação alterada e passarão a ter dificuldades de ter benefícios do Estado.

Sem possibilidade de defesa, sem poder contestar o modelo de probabilidade do reconhecimento, o policiamento ubíquo por meio de câmeras que alimentam os sistemas de reconhecimento facial não são aceitáveis nas democracias. Precisamos impedir a sua ampliação. Na verdade, precisamos bani-los se pretendermos ter coerência mínima com o princípio da precaução. Não podemos utilizar uma tecnologia que emprega sistemas algorítmicos que são falhos e que ainda não permitem uma adequada explicação. Precisamos banir as tecnologias de reconhecimento facial até que possam ser socialmente não discriminatórias, auditáveis e mais seguras.

*Sergio Amadeu da Silveira é professor da Universidade Federal do ABC. Autor, entre outros livros, de Software livre – a luta pela liberdade do conhecimento (Conrad).

 

[Fonte: http://www.aterraeredonda.com.br]

Bruxelles a proposé jeudi (3 juin) un plan pour établir un système d’identification numérique sécurisé utilisable dans toute l’Europe à partir de son téléphone afin d’accéder à des services en ligne ou partager des documents.

« L’identité numérique européenne nous permettra de faire dans n’importe quel État membre ce que nous faisons chez nous, sans frais supplémentaires et avec moins d’obstacles. », a déclaré la vice-présidente de la Commission, Margrethe Vestager, qui a dévoilé le projet avec le commissaire au Marché intérieur, Thierry Breton.

L’objectif est de faire en sorte que tous les citoyens et entreprises aient accès, s’ils le souhaitent, à une identité numérique nationale qui soit reconnue à travers l’UE pour faciliter et sécuriser leurs démarches, a expliqué la Commission européenne dans un communiqué.

« L’identité numérique européenne nous permettra de faire dans n’importe quel État membre ce que nous faisons chez nous, sans frais supplémentaires et avec moins d’obstacles. Que ce soit louer un appartement ou ouvrir un compte bancaire en dehors de notre pays d’origine. Et de le faire d’une manière sûre et transparente », a déclaré la vice-présidente de la Commission, Margrethe Vestager, qui a dévoilé le projet avec le commissaire au Marché intérieur, Thierry Breton.

Plusieurs systèmes numériques d’identification sont déjà proposés par des gouvernements et des entreprises privées.

Mais l’exécutif européen souhaite assurer un accès universel à ces solutions, garantir qu’elles soient utilisables très largement. Ce « portefeuille » d’identité numérique européenne devra notamment être accepté par les grandes plateformes comme moyen d’identification des utilisateurs, si ces derniers le souhaitent.

Le « portefeuille » pourra être associé à divers documents comme le permis de conduire, des diplômes ou des comptes bancaires…

Mais l’utilisateur sera en capacité de déterminer quels éléments de son identité, quelles données ou certificats seront partagés avec des tiers, afin de limiter l’accès à ses informations personnelles au strict nécessaire. Bruxelles promet des normes de sécurité « au meilleur niveau ».

Pour arriver à la mise en place du nouveau système, qui s’appuiera sur les solutions nationales déjà existantes en les rendant interopérables, la Commission européenne prévoit une modification de réglementation. Elle invite les États membres à « créer une boîte à outils commune d’ici à septembre 2022 et à commencer immédiatement les travaux préparatoires nécessaires ».

« Cette boîte à outils devrait comprendre l’architecture technique, les normes et des lignes directrices s’appuyant sur les meilleures pratiques », a expliqué l’exécutif européen.

Bruxelles entend travailler avec les Vingt-Sept et le secteur privé sur les aspects techniques.

La transition numérique fait partie des grands priorités de la Commission européenne. Elle s’est notamment fixé pour objectif d’ici à 2030 que tous les services publics de l’UE soient disponibles en ligne et que tous les citoyens aient accès à un dossier médical électronique. À cette date, elle espère que 80% d’entre eux utiliseront une solution d’identité électronique.

 

[Photo : EPA-EFE/STEPHANIE LECOCQ – source : http://www.euractiv.fr]