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¿Sigue siendo importante la sostenibilidad del vino? Con esta pregunta Lulie Halstead, de Wine Intelligence, nos adelanta algunas de las claves del mercado del vino en Estados Unidos que se pueden extraer del informe « Opportunities for sustainable and organic wine in the US market 2021 », elaborado por la consultora británica.

La respuesta, según Halstead, es sí, aunque las percepciones de los consumidores sobre lo que constituye la ‘sostenibilidad’ en el vino están evolucionando desde la pandemia, e interrelacionándose con otras cuestiones de tipo ético.

La CEO de Wine Intelligence explica en un nuevo artículo publicado en su sitio web que el consumo sostenible es una tendencia que viene de la mano del consumo local, y se trata además de una corriente que ocurre no solo en los EE.UU. sino también en otros mercados.

« Los consumidores conocen bien los beneficios ambientales de comprar productos locales, como menos kilómetros y una cadena de suministro más pequeña y transparente », señalando que este cambio de hábito se ha manifestado especialmente a partir del año 2020.

Cuando se trata de saber quién está liderando esta nueva economía hacia la sostenibilidad, parece que « son los bebedores de vino masculinos quiénes tienen una mayor conexión con la sostenibilidad que las bebedoras de vino », añade, « con una mayor proporción de hombres que afirman que están dispuestos a gastar más en un producto sostenible ».

Por edades, « son las generaciones más jóvenes (Gen-Z y Millennials) los que están significativamente más conectados con la sostenibilidad en el vino », revela Halstead.

Ahora bien, el gran reto que plantea la consultora es como pueden hacer frente a este cambio los mercados del vino. Es decir, ¿cómo exportar y vender vino a miles de kilómetros, cuando los consumidores buscan precisamente lo contrario, vinos locales y con pocas emisiones que dañen al medio ambiente. « ¿Cómo puede un negocio del vino superar el localismo en los mercados de exportación? », señala la CEO.

La respuesta a este desafío podría estar en la propia naturaleza del vino. « Dadas las asociaciones positivas que los consumidores ya tienen con el vino y las asociaciones generales con el vino como producto natural, quizás una forma de que los exportadores superen el movimiento hacia el localismo sea reiterar los elementos ‘naturales’ de nuestra categoría », explica y añade para concluir que, « quizás un desafío clave, y una oportunidad, para el vino radica en el hecho de que los bebedores de vino creen actualmente que el vino, particularmente el vino en botellas de vidrio, ya es ‘sostenible’, en comparación con otras categorías de bebidas. De hecho, indicar que un vino es natural en la etiqueta frontal aumenta un 8% la probabilidad de compra entre los bebedores de vino de EE. UU ».

¿Cómo está afectando al mercado español el consumo sostenible?

A falta de informes concretos del sector del vino sobre el consumo sostenible, la consultora Accenture ha publicado recientemente algunos datos que pueden arrojar algo de luz al respecto.

En este sentido, 6 de cada 10 consumidores españoles realiza compras más ecológicas, sostenibles o éticas desde la pandemia, según esta firma de servicios.

En concreto, « el 60% de los consumidores afirma realizar compras de marcas socialmente responsables desde que estalló la pandemia del coronavirus, y es probable que 9 de cada 10 consumidores continúe haciéndolo después de la pandemia », aseguran desde Accenture. Unos datos muy similares a los del Informe de Wine Intelligence, en los que señalaban que el 58% de los bebedores habituales de vino dicen que se preocupan por el cambio climático y están tomando medidas para reducir su impacto personal, mientras que casi la misma proporción de bebedores habituales de EE. UU. (56%) eligen productos locales.

En cualquier caso, lo que parece claro es que el coronavirus ha cambiado las prioridades de los consumidores hacia productos más sostenibles, ecológicos y locales. « En muchos casos, los usuarios han aprovechado la pausa vital causada por la pandemia para reflexionar sobre el propio consumo, provocando una tendencia creciente hacia el consumo a nivel local, de forma consciente y con conciencia sobre los costes y el impacto medioambiental. En este sentido, el 56% de los usuarios compra en tienda de barrio o productos de origen local, y 8 de cada 10 personas encuestadas afirma tener la intención de continuar con estos hábitos de consumo cuando la nueva normalidad sea una realidad », revelan desde Accenture.

Además, desde la consultora señalan las cinco claves para mejorar la posición de las marcas ante esta nueva tendencia: « Tener un propósito de marca diferenciado, conocer a los clientes, humanizar las relaciones en la omnicanalidad, reinventarse o morir y rediseñar las dinámicas para orientarse al cliente, como son la nueva psicología de cliente y acercamientos más personalizados ».

 

[Fuente: http://www.vinetur.com]

 

 

Mexicanos crean techos verdes, más ligeros y capaces de reducir la temperatura hasta en 15°, a la par de cuidar del medio ambiente.
techos verdes mexicanos

Las cubiertas verdes se han convertido en una alternativa para viviendas sostenibles, se usan con el objetivo de mejorar el hogar y sus características. No obstante, suelen ser muy pesados y esto representa un impedimento para aquellos que desean incorporarlas. Pero por primera vez mexicanos han creado techos verdes ligeros que son capaces de refrescar más de 15°, una alternativa viable para los amantes de la naturaleza citadina.

techo plantas

Los techos o azoteas verdes son sistemas sustentables y ecofriendly que ayudan al cuidado del medio ambiente, a la par de dar un toque muy natural al hogar. Pero tienen un impedimento y es que generalmente suelen ser muy costosos y pesados, por lo que se requieren condiciones especiales para incorporarlos. Casi se han convertido en un lujo que solo aquellos más afortunados pueden costear.

techos verdes mexicanos

Mexicanos crean techos verdes ligeros y a bajo costo

El ingenio mexicano se destaca por volver lo impráctico en práctico, y gracias a esto ahora los techos verdes son accesibles para todo aquel que lo desee. Pensando en esto y en ayudar al medio ambiente, los mexicanos han creado techos verdes ligeros. Tras una exhaustiva investigación que demoró 12 años, un grupo de especialistas de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) crearon su propio modelo de techo verde al que nombraron Domotej, una estructura vegetal que es capaz de refrescar hasta 15°.

techos verdes mexicanos

El sistema incluye el mejoramiento de desempeño térmico y es apto para utilizarse en climas tropicales. Sus características ofrecen algunas ventajas sobre los sistemas tradicionales, ya que requiere menor inversión y se puede construir progresivamente por el mismo usuario. Lo que resulta todavía más especial, además de las ventajas térmicas que representa, la propia construcción abre la posibilidad de reconectar con la naturaleza.

El funcionamiento de Domotej está basado en la ganancia térmica directa generada por la radiación solar. El sistema complejo permite que la ganancia térmica se elimine, al igual que el albedo, es decir, el porcentaje de radiación que reflejan las superficies respecto a la radiación que incide sobre ellas. Con esto, se logra la disminución de la temperatura y a la vez, la vegetación que vive en el techo ayuda a purificar el aire.

techo verde

¡Más plantas en el planeta!

Más plantas siempre son bienvenidas, es lo que más necesita el planeta justo en estos momentos tan críticos de calentamiento global. Pero también cabe resaltar que este tipo de sistema busca cuidar de las plantas, por ello se recomienda plantar especies endémicas que se adapten bien al medio ambiente.

techos verdes mexicanos

Si lo miramos más a fondo, la regulación de la temperatura es solo un medio para aprovechar y equilibrar otros aspectos descuidados de las ciudades. Un techo verde aprovecha el agua de lluvia, así que se reduce la velocidad de caída y evita las encharcamientos, además los impermeabilizantes ya no serán necesarios.

La naturaleza actúa de manera perfecta y es la mejor vía para equilibrar nuestros espacios aun en medio de la ciudad.

[Fotos: Techos Alternativos – fuente: http://www.ecoosfera.com]

El reciente fallecimiento de Humberto Maturana Romesín, el pasado 6 de mayo, no solo es la partida de uno de los científicos más importantes del siglo XX, sino quizás una de las figuras sentipensantes más emblemáticas en lo que refiere la crítica del racionalismo moderno.

 

Escrito por Andrés Kogan Valderrama*

El reciente fallecimiento de Humberto Maturana Romesín, el pasado 6 de mayo, no solo es la partida de uno de los científicos más importantes del siglo XX, sino quizás una de las figuras sentipensantes más emblemáticas en lo que refiere la crítica del racionalismo moderno.

Sus investigaciones junto a Francisco Varela, en la década de los 70, lo llevó a construir la teoría de la autopoiesis, la cual lo pudo llevar a ganar el premio Nobel, al plantear la idea revolucionaria de que los sistemas vivos se producen a sí mismos, dejando en jaque la idea de objetividad de la ciencia y la autonomía de la razón.

En lo que respecta a su influencia, ha sido crucial su aporte a distintos campos del saber, como son los casos de la educación, comunicación, cibernética, antropología, sociología, psicología y las ciencias de la vida, en donde autores como Niklass Luhmann, Vittorio Guidano, Gregory Bateson y Fritjof Capra, entre muchos otros, han planteado lo fundamental que han sido sus aportes para el desarrollo de un constructivismo radical, cuestionador de las tradicionales dualidades modernas, como lo son objeto-sujeto, cuerpo-mente, razón-emoción, salud-enfermedad, cultura-naturaleza.

De ahí que su mirada siempre haya sido transdisciplinaria, posracionalista y muy crítica de concepciones del mundo reduccionistas provenientes de la ciencia objetivista y de filosofías antropocéntricas. No por nada, su desarrollo de una biología del conocer y del amor en los últimos años que vivió, en estrecha colaboración con Ximena Dávila en el Instituto de Formación Matríztica, buscaba incesantemente situarse desde un paradigma relacional y amoroso, en donde la empatía, el cuidado, la reflexión desapegada de certezas, la confianza y la convivencia democrática fueron sus horizontes hasta el día de su muerte.

Asimismo, es imposible no nombrar a quizás su máximo referente, su propia madre, Olga Romesín, de formación aymara, con quien aprendería que lo más importante en la vida es el colaborar y el compartir en comunidad. Por eso su fuerte crítica al fundamentalismo de grandes ideologías totalizantes, supuestamente liberadoras, que derivarían en la práctica en meras doctrinas que han imposibilitado la reflexión y a un buen convivir.

Es desde ese lugar que Maturana manifestó siempre su crítica a modelos políticos centrados en la competencia, en la negación del otro, a través del racismo, machismo, clasismo, y de un desapego completo de la Madre Tierra, como si fuéramos los únicos seres vivos, lo cual nos tiene en una crisis climática que está poniendo en riesgo la condiciones mínimas de vida en el planeta.

No es casualidad, por tanto, que durante el estallido social de octubre del 2019 en Chile, que derivaría en una histórica revuelta popular en el país y un inédito proceso constituyente, Maturana haya planteado que “El llamado estallido social fue una queja por no ser visto. Porque el Estado no estaba cumpliendo con el compromiso fundamental de ocuparse por el bienestar de toda la comunidad. Y esto tiene que ver con el trasfondo de esta cultura centrada en la competencia” (1).

Esta fue una de las últimas reflexiones que planteó Maturana sobre lo que estaba ocurriendo en Chile antes de morir, la cual sintoniza y se entrelaza completamente con lo que vienen planteando los distintos movimientos sociales en Chile (feminista, indígena, socioambiental, regional, estudiantil), en tanto no solo una crítica al modelo neoliberal y al fundamentalismo de mercado que se impuso en dictadura y se profundizó en los últimos 30 años, sino también en la búsqueda de un nuevo Estado y sociedad, centrado en la colaboración y en la confianza.

Por lo señalado anteriormente, con la elección de constituyentes el 15 y 16 de mayo en Chile, se abre una nueva posibilidad de construir un país distinto, en donde nos pensemos por primera vez el tipo de convivir que queremos tener, sin exclusiones, donde la interculturalidad, sustentabilidad, la diversidad sexual, la equidad de género, el derecho a la diferencia y los buenos vivires, se concreten en un nuevo marco institucional, que permita vincularnos de otra manera.

Han sido décadas de abusos, maltratos y abandono del Estado a sus ciudadanos y al resto de los seres vivos, por lo que tomar en serio las reflexiones de Humberto Maturana Romesín, puede ser un buen aporte para construir un horizonte más democrático.

Nota:

(1) https://www.cnnchile.com/pais/humberto-maturana-democracia-frases-estallido-social_20210506/


* Andrés Kogan Valderrama es sociólogo en Municipalidad de Lo Prado, doctorando en Estudios Sociales de América Latina e integrante de Comité Científico de Revista Iberoamérica Social. Es miembro del Movimiento al Buen Vivir Global https://buenvivir.global/ y director del Observatorio Plurinacional de Aguas www.oplas.org

 

 

[Foto: El Ciudadano – fuente: http://www.servindi.org]

La European Right to Repair Campaign, Halte a l’Obsolescence Programme i eReuse exposen iniciatives i demandes per augmentar la durabilitat dels productes electrònics al Mobile Social Congress.

"Dena doing repairs on her phone" de dam (CC BY 2.0) Font: Dam (CC BY 2.0)

Escrit per Carla Fajardo

Reparar els nostres dispositius electrònics, reutilitzar-los i exigir a les empreses un compromís contra l’obsolescència programada, abans de recórrer al reciclatge. El Mobile Social Congress organitzat per Setem recorda quins mecanismes tenim les organitzacions i la ciutadania per allargar la vida dels productes electrònics, que tenen un impacte en el medi ambient i en la situació de les persones treballadores als països d’extracció de minerals i de fabricació.

A la llarga, la reparació pot estalviar al consumidor uns 200 euros depenent del dispositiu, diu Chloé Mikolajczak, de European Right to Repair Campaign. Nascuda el 2019, la coalició d’organitzacions europees que lluiten pel dret a la reparació compta amb la participació de xarxes de reparació, persones reparadores professionals, ONGs i diversitat de membres.

Consideren que els productes han de ser dissenyats perquè durin i siguin reemplaçats quan sigui necessari de tal manera que permetin desmuntar i reparar els seus components. Mikolajczak assenyala el preu com una de les principals barreres de la reparació: « No té sentit reparar quan te’n pots comprar un de nou ». Per això, treballen en un fons de reparació per retallar despeses amb aportacions de les organitzacions col·laboradores.

Demanen que es reguli i s’abordi la reparació des de la política europea, que ho està començant a tractar des de l’ecodesign. « Sobretot la dels softwares que impedeixen reparar molts productes », explica.

D’altra banda, Laetitia Vasseur, de Halte a l’Obsolescence Programme (HOP), ha explicat que hi ha diversos tipus d’obsolescència programada, que qualifica de « crim jurídic »:

  • Tècnica. Per exemple, quan el xip de la impressora ens diu que no hi ha tinta encara que en quedi.
  • Software. Per exemple, quan et descarregues un nou sistema operatiu que detecta que un ‘software’ no està fet per la pròpia empresa o no pots actualitzar-lo.
  • Cultural i psicològica. És la que exerceix la pressió social de la publicitat, que ens transmet el missatge que « encara que funcioni ja no està de moda ». En aquest sentit, Vasseur reclama més control: « Té un discurs global d’economia circular, però diu que compris cada vegada més. La incitació al consumisme no és compatible amb un futur sostenible« .

HOP ha portat als tribunals Apple i Epson per aquest tipus de pràctiques i treballa en un índex de reparabilitat i durabilitat per incentivar la transparència de les empreses i donar detalls de sostenibilitat a les persones consumidores. « Per què no sabem les hores que hem passat davant de l’ordinador o els cicles que hem fet amb la rentadora? Aquesta transparència ens ajudaria a fer un millor manteniment dels productes », diu Vasseur.

A Catalunya, també volem saber quants anys poden durar els nostres dispositius. EReuse aplega entitats locals que treballen per donar una segona vida als dispositius, forma part de la campanya del dret a decidir i lluiten contra l’obsolescència programada. Està formada per centres federats de reparació com Solidança o Andròmines, que treballen a través d’una aplicació de programari lliure que monitoreja el trajecte dels productes.

David Franquesa, participant de l’organització, comença la ponència amb una imatge de la nau espacial Orion de la NASA que va utilitzar una tecnologia que va durar dotze anys basada en la fiabilitat. « Per què no veiem el planeta com una nau espacial on utilitzem els nostres finits recursos infinites vegades? », es pregunta Franquesa, després d’haver comprovat amb dades que les persones consumidores valorem més la durabilitat que les noves funcionalitats.

Per saber quan duraran els nostres dispositius investiga la durabilitat dels productes que s’han utilitzat fins ara a través d’observacions de les persones consumidores. L’objectiu és un etiquetatge que doni informació a les persones consumidores per tal que puguin premiar fabricants que en el passat han fet productes mes durables.

« Fins ara les dades ens parlaven del processador, el futur són etiquetes d’impacte: si s’ha reutilitzat, la qualitat, els materials que s’han fet servir i, ¿per què no? La durabilitat », afirma, i afegeix: « Això pot generar un canvi sistèmic ».

 

 

[Foto: CC BY 2.0 – font: http://www.xarxanet.org]

Carlos Hermenegildo

Publicat per Anna Mateu i Martí Domínguez

La pandèmia del coronavirus va agafar per sorpresa tota la societat a començament de 2020. Per a les universitats va representar de colp un canvi total en l’organització de la docència i en la investigació per al qual ningú estava preparat. Quan està a punt de complir-se l’any de la declaració de l’estat d’alarma i de l’inici del confinament domiciliari que es va allargar fins a juny, conversem amb Carlos Hermenegildo (Osca, 1966), vicerector d’investigació de la Universitat de València i catedràtic de Fisiologia, perquè ens explique com s’ha gestionat la crisi sanitària des de l’àmbit universitari, però també perquè ens oferisca el seu punt de vista com a especialista en salut sobre tot el que ha portat amb si la pandèmia.

El segon quadrimestre del curs 2019-2020 havia començat amb normalitat quan, de sobte, va haver de passar a impartir-se totalment en línia. Els laboratoris i els centres d’investigació de la universitat es van veure obligats a tancar les portes fins a l’estiu, a excepció d’aquells relacionats directament amb la investigació en coronavirus. Tota la comunitat universitària va fer un enorme esforç d’adaptació per a poder continuar duent a terme les activitats universitàries de la manera més eficaç possible. Un any després, amb un nou estat d’alarma, i a l’espera de l’arribada de la vacuna a tota la població, la situació encara està lluny de ser la d’un curs universitari habitual.

De tots aquests mesos, el professor Carlos Hermenegildo destaca el compromís que la comunitat universitària ha demostrat amb la societat, i lamenta la visió negativa que s’ha oferit de vegades de l’alumnat universitari. «La universitat ha sigut un lloc segur, i la immensa majoria de l’alumnat s’ha comportat de manera exemplar, igual que la major part de la societat», subratlla el catedràtic.

Carlos Hermenegildo

Quins reptes ha suposat la pandèmia des del punt de vista de la gestió universitària?

Al març la prioritat va ser salvar la docència. Passar d’una modalitat presencial a haver d’utilitzar unes tecnologies que no estaven ni tan sols posades a punt va implicar molt d’esforç per part nostra, però sobretot per part del professorat i l’alumnat. En aquell moment, quan ens trobàvem en el confinament més estricte, es va paralitzar totalment la investigació, cosa amb la qual personalment no vaig estar d’acord. Vam aconseguir mantenir oberts uns quants centres i laboratoris que investigaven sobre COVID, però ens va costar molt. Vam rebre moltes crítiques per part dels investigadors, i pense que d’una manera justificada. No era el mateix un investigador en ciències socials o en humanitats, al qual se li podia facilitar l’accés a bases de dades o xarxes per a poder continuar treballant, que aquells que havien de seguir amb els seus experiments en el laboratori i no van poder fer-ho. Ací és on vam trobar més dificultats des del principi, perquè legalment no estava permès dins de l’estat d’alarma.

Com és la nova normalitat a la universitat?

Des de l’estiu, des del punt de vista de gestió de la investigació ha sigut un poc més senzill. Els laboratoris estan oberts, amb restriccions d’aforament i algunes dificultats produïdes per la pandèmia, però s’ha pogut mantenir la investigació. Fins i tot ara quan es parla de disminuir la presencialitat, tothom entén que els laboratoris i la investigació no han de tancar. Els que considerem que la investigació és una activitat essencial estem més tranquils en aquest sentit. Però després la part de gestió administrativa i de la docència continua sent complicada. Per molt bé que puguem realitzar el teletreball, no és el mateix fer les teues gestions des del teu lloc de treball i interaccionant de manera normal amb la resta de companys i serveis, que treballar des de casa i dependre d’altres vies. A més, la pandèmia afecta tothom i, per exemple, enguany teníem diverses infraestructures científiques en construcció o pendents de dotar amb instruments, i molts subministraments no poden arribar, amb la qual cosa tot s’alenteix i estem tenint dificultats per a complir els objectius de realització dels projectes, malgrat l’ampliació dels terminis en investigació. Tot això està desesperant els investigadors i també ens desespera a nosaltres.

Quin impacte tindrà a mitjà i llarg termini en els resultats de la investigació?

Hem observat en la Universitat i en altres centres associats que probablement en la memòria d’investigació de 2020 no es notarà tant, perquè hi ha hagut molts investigadors que han publicat tot el que tenien pendent i per tant la producció científica no es veurà massa minvada. Però és clar que en els pròxims anys es notarà. Els laboratoris han estat tancats durant mesos, i des de l’estiu no estem treballant a un rendiment normal, per totes les restriccions i dificultats associades. Ara bé, una de les coses de les quals estem més orgullosos com a institució, i és una sensació compartida amb totes les universitats i centres d’investigació, és de la resposta que hem donat a la pandèmia. A la Universitat de València hi ha hagut més de 60 projectes d’investigació, sols o en col·laboració amb altres institucions sanitàries, amb el CSIC o altres universitats, que s’han posat en marxa per a dissenyar protocols d’actuació, aparells, màscares, kits de diagnòstic. Hi ha hagut un esforç molt generós per part del personal d’investigació, més enllà dels seus horaris i de les limita­cions de la mateixa Universitat. Els grups d’investigació i els centres han entès que era un moment de molt d’estrès i de molta necessitat, i els investigadors i treballadors de la universitat han respost molt més enllà del que se’ls podia exigir.

Pensa que la societat ha percebut aquest esforç i la importància de la investigació que s’ha realitzat des de la Universitat de València?

Sospite que no, però això és més aviat culpa nostra com a institució. A la Universitat de València hi ha aspectes a millorar, però trobe també que no sabem destacar allò que fem bé. Però, com dic, durant la pandèmia s’han fet moltes coses, i no sols des dels grups de bioquímica o virologia que podien estar més relacionats amb el coronavirus. En àrees com ara economia, dret, cièn­cies socials o psicologia, per posar alguns exemples, s’han adaptat les línies d’investigació per a ajudar en la pandèmia. Per no parlar de tot el personal que és sanitari, personal mèdic, d’infermeria, de fisioteràpia… que han estat treballant en primera línia. Així que la satisfacció està ací, si el reconeixement social del paper de les universitats no es correspon, haurem de millorar-lo també. Hem d’aprendre a vendre millor la nostra activitat, no sols durant la pandèmia, sinó el paper que realitzem en investigació en general.

Arran de la pandèmia, allò que sí que s’ha produït és una major visibilitat social de la ciència, i també d’alguns problemes que els investigadors fa anys que denuncien, com ara la precarietat. Pot ajudar aquesta visibilització a solucionar les mancances del sistema?

Crec que la societat en general reconeix la importància de la investigació, però sóc prou escèptic amb la possibilitat que açò es traduïsca en millores de la situació laboral o en un millor finançament. Ara mateix és més fàcil aconseguir el millor aparell del món per a fer investigació que aconseguir un contracte d’un tècnic per als pròxims cinc o deu anys perquè el pose en marxa i li traga profit. I ací, tant des de l’administració estatal i l’autonòmica com des de la de la mateixa universitat, no som capaços de donar resposta a aquestes situacions. Disposem d’infraestructures molt bones, que possiblement no tenen res a envejar a altres universitats similars, però tenim un problema amb el personal tècnic i d’investigació, que està mal pagat i té males perspectives laborals. Estem molt lluny de països del nostre entorn quant a inversió i a retorn de la investigació.

Carlos Hermenegildo

Aprendrem alguna cosa d’aquesta crisi sanitària com a societat?

Sóc de naturalesa optimista, i trobe que ara tenim una oportunitat. Les ajudes europees ens proporcionen una part dels diners necessaris per a canviar l’economia i la manera de fer les coses. Ara bé, no sé si serem capaços de fer-ho i promoure un canvi substancial. És evident que les pandèmies que vindran seran fruit del canvi climàtic i altres problemes ambientals com la desforestació. Malalties com la sida, l’ebola o la COVID-19 són provocades per virus provinents d’animals salvatges amb els quals pràcticament no havíem interaccionat, però que ara han de conviure amb nosaltres perquè destruïm els seus hàbitats o envaïm els seus espais. Tant de bo férem un esforç de veritat per a aconseguir una economia i unes fonts d’energia sostenibles, a les quals en teoria estan enfocades les ajudes de reconstrucció econòmica.

Què podem fer des de la universitat per a contribuir a aquest canvi de model?

En primer lloc, intentar convèncer els gestors de les diferents administracions perquè les ajudes es destinen a canviar les formes de producció, de generació d’energia, de comunicació, etc. Per exemple, el teletreball pot tindre una part negativa per al nostre dia a dia dins de la universitat per la falta de contacte, però també té aspectes positius, com una reducció de la pèrdua de temps, dels desplaçaments i, per tant, de la petjada de carboni de la nostra activitat. Es pot intentar millorar, i això exigeix un procés de digitalització i de millora de les comunicacions. La digitalització, de fet, és un repte per a l’àmbit de la investigació, però no sols per a la universitat, també per a l’estat i probablement per a la Unió Europea, perquè ens facilitaria molt el treball. Estem en un sistema garantista de control absolut dels fons, en el qual en comptes de confiar en l’investigador se li exigeix contínuament que demostre que està utilitzant bé aquells fons, la qual cosa implica una pèrdua de temps terrible. Podríem canviar molt la gestió en aquest sentit, per a estalviar temps i poder-lo dedicar al que realment ens agrada, que és investigar.

Tanmateix, en lloc d’estar promovent-se un debat se­­riós sobre un possible canvi de model, fa l’efecte d’estar desitjant tornar al sistema anterior el més ràpidament possible. Som excessivament curtterministes?

Fixeu-vos, un dels problemes que ha posat de manifest la pandèmia és que no teníem mascaretes a Espanya ni pràcticament a Europa, perquè no es produïen ací. És absurd. Ara ja estem fabricant-ne, i pràcticament al mateix preu que si venen de la Xina. Així que econòmicament a mi em costa entendre-ho. Necessitem ser capaços de mantenir l’agricultura, la indústria i els serveis. La pandèmia obre moltes possibilitats, perquè una de les coses que trobe que es quedarà serà l’ús de les noves tecnologies per a treballar, per a comunicar-nos i per a relacionar-nos, i cada vegada tindrà menys sentit viure concentrats en quatre ciutats d’Espanya. Moltes activitats laborals serà possible realitzar-les a distància i això té molts avantatges per al territori i el medi ambient. Des de la universitat pense que hauríem de fer un esforç per encaminar estudis en aquest sentit, i des dels governs realitzar accions perquè això tinga un impacte real en la societat, des d’un punt de vista econòmic, ecològic, productiu, i també humà. Però sembla que, en lloc de treballar per una economia més diversificada o amb major valor afegit, com a societat el que estem esperant és que tornen els turistes. A curt termini és el més eficaç, però a mi em preocupa aquesta situació. Si tornem a tenir 70 milions de visitants, l’economia millorarà, però a llarg termini no és ni sostenible ni raonable.

Carlos Hermenegildo

Un debat que s’ha plantejat també és el del model biofarmacèutic arran del desenvolupament de les vacunes i els problemes de producció. Hi ha alternatives al model actual?

És un problema amb molts matisos. Per a les companyies farmacèutiques, com per a qualsevol empresa, la premissa és guanyar diners. I per a això necessiten tenir una patent que els permeta rendibilitzar el que han invertit en investigació, que és molt. El que ocorre és que, en els últims anys, el nombre de farmacèutiques internacionals s’ha reduït de manera considerable, fins a formar pràcticament un oligopoli amb el qual és difícil negociar. Són capaços de doblegar estats importants en aquest sentit. La col·laboració publicoprivada fun­ciona, sobretot en situacions de molta emergència. Però la producció de fàrmacs per part dels estats, excepte a Rússia o la Xina, no ha avançat el que es necessitava. A Espanya hi ha hagut alguns intents en el passat, però es van limitar a comprar patents i produir fàrmacs barats. Així que, en aquest moment, el que tenim és un problema de subministrament de vacunes. Cal tenir en compte que fabricarem vacunes durant un any o dos, i després ja no seran necessàries, o almenys no en les quantitats en les quals es requereixen en el moment actual, així que a les empreses no els ix rendible invertir per a produir a un nivell que en uns anys no els farà falta. És molt fàcil condemnar les companyies farmacèutiques, però sense elles no tindríem la vacuna. És una situació complexa, perquè, a més, hi ha molts països que tindran molts problemes per a adquirir-les, amb la qual cosa la solidaritat internacional ací sí que tindrà un paper important. Però demanar-los solidaritat a les grans empreses és molt més complicat.

A Espanya s’estan desenvolupant diverses vacunes, però el problema és traslladar després els resultats al sector empresarial i al mercat. És viable una vacuna espanyola?

Les vacunes que s’estan investigant a Espanya són quasi totes públiques, les està desenvolupant el CSIC o universitats públiques, soles o en col·laboració. Però si s’aconsegueix una vacuna que funcione i que millore les que ja tenim, és a dir, que siga més eficaç o que tinga menys efectes adversos, el problema serà la fabricació. Si tenim vocació que servisca per a altres països s’haurien de buscar col·laboracions o acords amb farmacèutiques. A Espanya no tenim aquesta capacitat de producció, i això és un problema de visió a llarg termini i de sostenibilitat del sistema. No depenem només de les patents, sinó de la capacitat de producció i distribució d’altres països.

Des de la comunitat científica, ha de fer-se una autocrítica també de la manera com s’ha gestionat i comunicat la pandèmia? S’han transmès missatges confusos a la població?

Hem fallat com a comunitat científica. Però també és prou evident que això ho sabem ara. Les primeres notícies que van arribar des de Xina era que havien tingut 20 casos i que s’havia confinat una ciutat de 10 milions d’habitants, i semblava desproporcionat. Si mirem cap enrere, pràcticament tots els epidemiòlegs es van equivocar, excepte alguns que des del començament van avisar que això anava a ser terrible i són els que ara diuen «jo ja ho vaig dir». Però ara és més fàcil veure que ens hem confós. Cal tenir en compte que els temps en ciència no són els temps del virus. Fins que es té una evidència científica suficientment establerta passa molt més temps, i cada setmana calia prendre una decisió política o de gestió. En un any hem après moltíssim del virus, sobre epidemiologia, genètica i s’han desenvolupat diverses vacunes en pocs mesos, que ha sigut una fita científica de primer ordre. És veritat que s’ha fallat en comunicació, però també és cert que no és gens fàcil informar en temps real de la pandèmia. Hem seguit quasi en directe tot el desenvolupament de les vacunes, fins al punt que s’entrevistava els voluntaris dels assajos per a veure com es trobaven, s’analitzaven els símptomes, etc., quan és una situació habitual en qualsevol tipus d’assaig clínic. I aquesta sobreinformació ha dut a errors, i també al fet que la població fóra conscient de la manera com canviaven alguns missatges. Qualsevol persona de ciències sap que les veritats no són immutables i que el que avui és veritat demà es pot demostrar que no ho era. No obstant això, la societat el que demanda són veritats inamovibles.

En aquest sentit es parla d’una infodèmia, d’una pandèmia d’informació i de notícies falses. És important que la Universitat de València, a través de revistes com Mètode, cree el seu propi contingut i intente contrarestar d’alguna manera aquesta informació que ens arriba a través de les xarxes socials?

La veritat és que a mi em sorprèn molt la facilitat amb què com a societat ens creiem determinades mentides amb un cert to científic. I sí, per descomptat tenim una labor important per a combatre-les des de l’àmbit universitari. He pogut assistir a algunes reunions de la CRUE [Conferència de Rectors de les Universitats Espanyoles] en les quals es tractava aquest tema, perquè fins i tot en algunes universitats s’havia donat espai a negacionistes que directament recomanaven productes que atemptaven clarament contra la salut. Em preocupa la facilitat amb què com a societat estem disposats a creure’ns coses absurdes.

 

[Fotos: Miguel Lorenzo – font: http://www.metode.cat]

 

Escrito por Alethea Rodrigues

Caçula de uma família considerada burguesa no Vietnã, Thái Quang Nghiã viu seu pai gerir campos de arroz e vender ao governo por muitas décadas, até que em 1974 o Vietnã do Norte (comunista) invade sua cidade natal, Saigon [atual Ho Chi Minh, então no Vietnã do Sul], e sua família teve todos os seus bens confiscados.

O vietnamita, com 20 anos na época, abandonou a escola e foi enviado para um campo de reeducação, onde era forçado a trabalhar o dia todo como escravo.

“Faziam na gente um tipo de lavagem cerebral para que mudássemos nossos pensamentos. Trabalhávamos desde as cinco da manhã até a noite. Saí de lá mais revoltado do que era”, lembrou Thái.

Nesse local, permaneceu por um mês, até que conseguiu a liberdade e decidiu, juntamente com a família que a melhor escolha seria fugir do país para não ser morto.

Foi em outubro de 1978 que Thái partiu sozinho em um barco pesqueiro com mais 67 vietnamitas. Foram resgatados em alto mar pelo navio Jurupema, de propriedade da Petrobras.

“Víamos vários barcos passando, mas ninguém parava para nos ajudar. Até que o Jurupema nos resgatou. Foram dias muito difíceis, inclusive passamos muita fome”, contou o refugiado.

Após chegar no Brasil sem falar uma palavra, vietnamita criou próprio método de estudo do português e tempos depois passou em matemática na USP. (Foto da autora)

Ao chegar ao Brasil, desembarcou no Rio de Janeiro em pleno carnaval. Thái lembra de que o Rio estava lotado por conta do feriado e foi acolhido pela Cruz Vermelha. Só depois de dois meses foi encaminhado pelas Nações Unidas (ONU) para São Paulo, no abrigo temporário da instituição filantrópica Missão Paz.

A casa que acolheu os vietnamitas resgatados se chamava AVIM (Associação dos Voluntários para a Integração de Migrantes) e, desde 2002, passou a chamar-se Casa do Migrante. Nesse local permaneceu por seis meses.

“Quando cheguei não entendia nada de português, não sabia uma palavra e me era impossível comunicar. Era cego, surdo e mudo. Como sempre gostei de estudar, criei um dicionário vietnamita-português e passei a estudar sozinho”, contou Thái.

O dicionário, que posteriormente foi publicado, contém cerca de 14 mil palavras e ajudou o vietnamita a garantir fluência no português em pouco tempo.

No abrigo, dividia quarto com outros quatro vietnamitas. Na época, o local recebia migrantes internos e um grande número de chilenos que fugiram do país de origem devido a repressiva e violenta ditadura de Pinochet (1973-1990).

A persistência e a vontade de vencer, fez com que Thái conseguisse passar no vestibular da USP e cursou a graduação em matemática. Durante o período como universitário já tinha um bom emprego, trabalhava como programador em um dos melhores bancos do país. Ele tinha um bom salário, o emprego era estável, mas o destino deu uma reviravolta na vida dele.

Recebido na Casa do Imigrante por 6 meses, Thái elaborou dicionário vietnamita-português com 14 mil palavras e passou a estudar sozinho. (Foto da autora)

“Tinha uma pessoa que devia uma quantia em dinheiro para mim na época, e pagou essa dívida e, uma fábrica que havia falido e um estoque de mais ou menos 400 bolsas para que eu administrasse. Eu resolvi arriscar”, disse o empresário.

Como as vendas iam muito bem, Thái decidiu cursar Administração de Empresas, que foi concluído em 2002. Logo em seguida, teve uma ideia que mudaria a sua vida. Ao se dar conta de que todos os estrangeiros que visitavam o Vietnã levavam uma sandália feita da borracha do pneu como lembrança, decidiu produzir os mesmos calçados no Brasil.

Não demorou muito para os produtos se transformarem na marca Goóc, que no idioma nativo do empresário significa “raiz”. A empresa chegou a exportar para 35 países e vender mais de 6 milhões de unidades por ano. Em 2006, por exemplo, Thái chegou a faturar mais de R$ 60 milhões.

Em 2011, mais um episódio marcaria profundamente a vida do vietnamita; um incêndio destruiu por completo sua fábrica em Brotas, no interior de São Paulo. O empresário perdeu todo o estoque, máquinas e até os clientes por não conseguir cumprir os prazos de entrega. Diante das dificuldades que quase levaram sua marca à extinção, o empreendedor terceirizou sua produção e apostou no modelo de franquia, o qual deu certo e mantém até os dias de hoje.

Atualmente Thái vive com a família e tem três filhas. O vietnamita é conhecido em vários cantos do mundo por ser um especialista em dar a volta por cima.

Filho de burgueses em Saigon, Thái viu a família perder plantação de arroz e, aos 20 anos, ele foi enviado a campo de reeducação após ocupação comunista. (Foto: arquivo pessoal)

Hoje, a Goóc é mundialmente conhecida pela preocupação com sustentabilidade, por pensar em reciclagem. Mas, segundo o vietnamita, a mensagem que quer passar aos clientes vai muito mais além. “Antes de salvar o mundo, você tem de ser forte o suficiente pra aguentar os trancos e barrancos da vida. Aguentar os desafios da vida. Essa é a raiz da Goóc”, ressaltou o empresário.

A visita ao abrigo onde tudo começou

Na primeira semana de dezembro, Thái retornou a Missão Paz, e visitou a Casa do Migrante, primeiro abrigo que o acolheu quando chegou ao Brasil. Visitou cada cômodo, e relembrou tudo que viveu há mais de quarenta anos. Durante o tour, logo encontrou o quarto 4, onde dormia e estudava português todos os dias.

“Naquela época a luz era bem fraquinha, as camas eram de ferro e as regras muito rígidas. Eu sentava no chão, apoiava meu caderno na cama e produzia meu dicionário. Aprender português foi fundamental para o meu crescimento no Brasil”, relembrou emocionado.

Thái não conteve a ansiedade. Em cada canto que passava contava uma história diferente. No final da visita, revelou que naquela época, ao escutar Roberto Carlos e Asa Branca, emocionava-se porque sentia muita solidão e saudade da família.

Ao sentar na área de lazer do abrigo, finalizou a entrevista com uma mensagem ao refugiados e migrantes que estão passando pela mesma situação que viveu:

“Quando cheguei aqui estava perdido, mas aqui vivemos em um país livre onde podemos construirmos a nossa vida. A gente fica longe da família, da nossa cultura, mas estamos salvos e podemos trabalhar, estudar e crescer na vida novamente. Tente esquecer o passado e viva uma nova vida, vai dar certo!”, finalizou o vietnamita.

 

[Fonte: http://www.migramundo.com]

Conoce más de este proyecto en la ciudad de Oaxaca.

café en chiapas

Mariana Castillo

Escrito por

Este proyecto nació en 2006, en medio de la incertidumbre. Por aquella época estalló el conflicto magisterial en Oaxaca y la situación social no era fácil. Berenice Barragán, una abogada internacionalista, volvió a su ciudad natal para atender algunas situaciones familiares, mientras que Kyle Drumgoole, un sociólogo gringo adicto al café, se la pasaba leyendo y probando distintos cafés en la ciudad de Oaxaca. Un día, con un poco de suerte, coincidieron en un establecimiento. Platicaron, se gustaron, tomaron una taza de café y ninguno se imaginó lo que pasaría. El cuento corto: se hicieron novios y emprendieron un pequeño negocio de café en la calle García Vigil. El cuento largo: él ya había sido barista en una barra de especialidad durante años en Estados Unidos —en Small World Coffee, para ser exactos— y uno de sus sueños era tener un café en México que ofreciera productos de la mejor calidad, velara por el bienestar social y comunitario, y fuera un epicentro de creatividad. Ella estaba dispuesta a tomar riesgos y asentarse nuevamente en Oaxaca.

El inicio fue extraño. Cuando tomaron el local, este estaba literalmente en cenizas debido a los conflictos armados. Tenían café, desayunos y hacían pan. “Era un lugar muy pequeño, pero con mucho encanto. Al principio eran unas jornadas larguísimas y hacíamos todo nosotros”, nos cuenta Berenice. No era para menos, pues Café Brújula fue la primera barra de especialidad en la ciudad de Oaxaca y la primera en ofrecer panadería europea, según nos cuenta el ahora matrimonio de emprendedores. “Cuando llegué a Oaxaca me sentí en casa. Este caso ha sido de tenacidad, de intentar perseguir tus oportunidades y que la suerte te agarre trabajando”, nos dice Kyle con confianza.

Quince años después de haber puesto la primera piedra, Café Brújula tiene más de 10 sucursales (sin ser franquicia) y 29 variedades de mezclas de café. No es gratuito. Parte importante es el sentido de comunidad y confianza por el que han apostado. Kyle cuenta que una de las primeras innovaciones que hizo fue la distribución de los asientos y mesas. “Quería crear una atmósfera horizontal, donde la gente pudiera convivir y el espacio se prestara para intercambiar ideas”. Fue así que instalaron mesas comunales. Otra parte fundamental es la trazabilidad de sus productos. En cada bolsa de café se encuentra la información del productor, la fecha de tostado, las notas y un código QR que te abre una página con más información, como la historia de cada café e incluso con la fotografía de los productores.

Brujufinca

Café Brújula

La Brujufinca nació en el 2016 como parte del crecimiento de Café Brújula y el deseo por cultivar ellos mismos el café y otros productos. Es un proyecto que se ubica en el bosque de niebla, en la región de Pluma Hidalgo. Ahí trabajan con dos agrónomos y un equipo que se encarga que mantener los suelos nutridos y vivos. Cultivan variedades como Pluma Hidalgo, Geisha y Borbón. La pizca se hace a mano y el fruto de café pasa por un proceso de fermentación controlada para potenciar los sabores y aromas en la taza final. Además del café se producen huevos, algunas frutas y verduras, y miel.

Café Brújula vela por la conservación del entorno y el respeto a la naturaleza, por lo que ha conseguido el certificado ‘Bird Friendly’, esto garantiza que los árboles proveen suficiente sombra para que las aves migratorias tropicales usen esta tierra como hábitat, lo que se traducen en ecosistemas que garantizan la sustentabilidad e influyen en la calidad de las cosechas.

Café con causa

café mexicano

Nathan Dumlao/Unsplash

Uno de los principales objetivos de Café Brújula ha sido el apoyo a la economía local, así como la dignificación y revalorización del trabajo de pequeños productores oaxaqueños. Es por ello que la compra de algunos granos de café se hace directamente con los productores, pagando por arriba de los precios convencionales de café regulados por la Bolsa de Nueva York, para generar una relación de confianza con los caficultores y evitar precios predatorios.

Dentro de las 29 mezclas que existen actualmente —donde se trabaja con las siete regiones caficultoras del estado—, ha habido colaboraciones sociales. Por ejemplo, Mujeres Voladoras fue una iniciativa en 2019 cuyo propósito era empoderar a 20 caficultoras —10 de Tierra Blanca y 10 de San Miguel Yotao— con apoyo de la ONG Heifer México. A cada productora se le dieron gallinas y materiales para construir gallineros para fomentar la diversificación de ingresos, además de capacitación sobre catas, análisis físico en café verde, secado de café y buenas prácticas para obtener café de alta calidad.

Otra serie memorable es Maestros, en la que cada mes un maestro caficultor presenta un nuevo café de alta calidad. Cada bolsa tiene un código QR que despliega la foto y nombre completo del productor, lo que transparenta la relación y permite que otros tostadores se acerquen y paguen un precio justo a los caficultores.

El día a día

A pesar de la amplia variedad de cafés que se ofrecen en Brújula —hay opciones aromatizadas con mezcal, con notas a miel, manzana, cereza, chocolate, vainilla, etc.—, en las sucursales normalmente se ofrecen el café de la casa y el descafeinado. Además, cada semana se rota un café especial de los 29 disponibles, estos últimos se preparan normalmente con métodos como Chemex o V-60.

En la tienda en línea puedes elegir no solo el tipo de café, sino el molido que necesitas según el método con el que vayas a prepararlo. Tienen distribución en todo México —con envíos gratis a partir de $1,000 pesos— y también distribuyen en Estados Unidos.

Tips para elegir café y método

cold brew

Devin Avery / Unsplash

Kyle nos dice que para comprar un café él recomienda que te fijes en la fecha de tostado, en la procedencia del café (de dónde viene o quién lo hizo), así como las notas que puedes esperar al tomarlo. Esta información genera confianza. Sobre los métodos, la realidad es que —por muy cliché que suene— el mejor es el que a ti te guste. Sin embargo, si no tienes mucha experiencia al elegir métodos de especialidad, Kyle nos comparte las siguientes generalidades sobre lo que puedes esperar de cada uno. Por supuesto, aquí juegan variables como la experiencia del barista, la temperatura del agua, la mezcla del café, el contacto del café con el agua y los utensilios.

Prensa francesa: el molido es más grueso, puedes encontrar sedimentos, por lo que el café tiene más cuerpo.

Chemex: el filtrado es mucho más fino. Gracias al papel se filtran los aceites, sedimentos y un poco del dulzor del café. Normalmente este método resalta la acidez.

Hario V60: es un método de extracción rápida, por lo que es muy difícil de controlar. Sin embargo, normalmente sale un café muy balanceado.

Aeropress: filtra los sedimentos, pero la ventaja es que puedes controlar tiempo de contacto del agua con el café, por lo que salen perfiles diferentes de café según la manipulación del utensilio.

Prensa italiana: el café normalmente se quema, aunque hay métodos para controlar esta reacción. El sabor del café suele ser muy fuerte.

[Fuente: http://www.foodandwineespanol.com]

 

Avalanche de prazeres fúteis oferecidos pelo sistema é cada vez mais enfadonha. Mas alternativa seriam o sacrifício e o puritanismo? Ou acenar com o tempo livre, o fim do trabalho alienado e novas relações com a natureza e a sensualidade?

Por mais que aceitemos que somos responsáveis pelas mudanças climáticas, recusamo-nos a ver a oportunidade que elas oferecem para criar modos de vida que sejam melhores para o meio ambiente e mais agradáveis para nós. Isso não só é verdade para pessoas comuns, como também para economistas e outros “especialistas” que levam o aquecimento global muito a sério, mas que não conseguem pensar para além das soluções técnicas que podem nos permitir continuar com nossos modos de vida atuais. A maioria dos políticos e líderes empresariais parece igualmente incapaz de pensar “fora da caixa” do consumismo.

Obcecados como são pelo crescimento econômico e o PIB, não convidam a população e os eleitores a pensar em novas ideias de progresso e prosperidade, e ficam mais do que felizes com os publicitários mantendo o monopólio da imagem e da representação do prazer e de uma “vida boa”.

Até os críticos do capitalismo à esquerda têm-se preocupado mais com as desigualdades de acesso e distribuição que o sistema do que com as maneiras como nos confina a modos de vida orientados pelo mercado. A militância socialista e a atividade sindical no Ocidente têm sido amplamente limitadas à proteção da renda e dos direitos dos empregados dentro das estruturas já existentes do capital globalizado — e pouco fazem para desafiar, muito menos transformar, a dinâmica de “trabalhar e gastar” das culturas mais abastadas.

Mesmo quando a esquerda aborda questões relacionadas à necessidade e ao consumo de forma mais direta, ela tende a defender narrativas de uma “vida simples” para a realização humana, em vez de pensar de forma mais inspiradora nas complexidades e potencialidades do prazer humano, e nas direções barrocamente enriquecedoras que elas poderiam adquirir em uma sociedade pós-capitalista.

Mas a presunção, em todo o espectro político, de que o consumo mais sustentável sempre envolverá sacrifícios, em vez de melhorar o bem-estar, precisa ser enfrentada.

A nossa “vida boa”, hoje é reconhecida como uma das principais causas de estresse e de problemas de saúde. É uma vida muito barulhenta, poluente e desperdiçadora. Nossas rotinas de trabalho e prioridades comerciais forçaram as pessoas a direcionar todas as suas forças para a busca por empregos e carreiras. Muitos, durante a maior parte de suas vidas, começam seus dias em engarrafamentos ou sofrendo outras formas de desconforto causadas pelo trânsito. E passam grande parte do resto delas colados na tela do computador, muitas vezes envolvidos em tarefas entorpecentes.

Grande parte da atividade produtiva em nossas vidas é projetada para aprisionar o tempo na criação de uma cultura material de contínua melhoria da casa, expansão urbana, rotatividade de produção cada vez mais rápida e obsolescência programada. Em outras palavras, excluindo formas de realização humana mais dignas, duradouras ou fascinantes. Nosso sistema atual também lucra enormemente com a venda de bens e serviços para os quais temos muito pouco tempo ou espaço (aqui entra o papel dos setores de fast food, lazer e terapia, ou as academias onde pagamos para caminhar numa esteira porque a ditadura do carro tornou a caminhada em outros lugares impossível ou muito desagradável).

Os movimentos verdes são rejeitados e vistos por alguns como estraga-prazeres, como se estivessem empenhados em nos levar de volta à Idade da Pedra. Mas a “abundância” dos dias de hoje, contaminada por trabalho, escassez de tempo e excesso de lixo, é em muitos aspectos puritana e ofensiva para com a sensualidade. Muito disso nem corresponde a um desejo inato nosso de trabalhar constantemente e consumir mais. Se assim fosse, os bilhões gastos em publicidade e preparação de crianças para uma vida de consumo dificilmente seriam necessários.

Um número cada vez maior de pessoas vem percebendo isso e descobrindo, após refletir, que a vida não se reduz a “trabalhar e gastar”. Desencantados com seu estilo de vida estressante, elas começam a revisar ideias sobre o que mais valorizam e desejam. O fato de ansiarmos outra vida com a qual sentiríamos mais prazer é corroborado por uma pesquisa recente que mostra que mais riqueza não nos torna necessariamente mais felizes, e sugere que há algo inerentemente autodestrutivo na busca incessante pelo consumo.

É verdade que as pesquisa precisam ser analisadas com cautela. O que relatamos sobre nosso grau de satisfação nem sempre é o melhor guia sobre como realmente nos estamos saindo. E nem sempre a falta de correlação relatada entre uma renda mais alta e maior satisfação com a vida significa que um consumo maior não melhore o bem-estar. Isso ocorre porque os padrões que usamos para avaliar nosso nível de satisfação podem tornar-se mais exigentes à medida em que nossa experiência de vida muda com o aumento da renda.

Experiência e educação podem melhorar nosso senso de liberdade e potencial pessoal justamente ao gerar descontentamento com nossa situação de vida existente. À medida que aprendemos uma nova habilidade, frequentemente criamos novas formas de frustração e exigências sobre nós mesmos (quanto melhores nos tornamos em um determinado esporte ou tocando um instrumento musical, mais conscientes estaremos daquilo que faz falta em nosso desempenho).

O que deveria, então, ser considerado na estimativa da “boa vida” — a intensidade de seus momentos de prazer mais raros ou seu nível geral de contentamento? A fuga da dor e da dificuldade ou sua superação bem-sucedida? E quem está na melhor posição para decidir se o bem-estar pessoal aumentou: seria inteiramente uma questão de relato pessoal ou aberto a uma avaliação mais objetiva?

Há muito que essas questões estão no centro dos debates, entre a abordagem utilitarista e a aristotélica, para refletir sobre o bem-estar. Enquanto a ênfase da primeira está no prazer e em sua quantificação (deve contar, na estimativa da felicidade, o número de prazeres experimentados ou dores evitadas), o foco aristotélico baseia-se no curso geral de uma vida (o que você foi capaz de fazer com ela — tomando em conta,  portanto, as capacidades, funções e realizações, ao invés de sentimentos mais imediatos de gratificação).

Em defesa de sua posição, os aristotélicos argumentarão que as pessoas nem sempre são os melhores juízes de seu próprio bem-estar e que muito prazer imediato pode também ser obtido com um comportamento autodestrutivo. Além disso, se proibirmos quaisquer avaliações objetivas da “vida boa”, também seremos privados de motivos para criticar formas egoístas e ambientalmente agressivas da busca pelo prazer. Também foi afirmado, de forma relacionada, que uma “felicidade” concebida ou medida em termos de sentimentos subjetivos desestimularia o desenvolvimento do senso de cidadania e solidariedade intergeracional — que é essencial para o bem-estar social e ambiental.

No entanto, a abordagem mais utilitarista não precisa excluir as formas de prazer com orientação cidadã, que vêm com o consumo responsável para com os outros e o meio ambiente. Afinal, o prazer de muitas atividades, como andar de bicicleta, inclui tanto os prazeres sensuais pessoais mais imediatos, quanto aqueles que vêm do fato de não contribuir para o perigo e a poluição do transporte automotivo. Além disso, é difícil, em última análise, legitimar reivindicações sobre o bem-estar de alguém sem alguma medida de endosso da pessoa em questão.

Há, então, uma tensão nas discussões sobre o hedonismo e “boa vida”, entre o privilégio utilitarista do prazer experimentado e o viés mais objetivo da tradição aristotélica. Enquanto o primeiro corre o risco de ignorar os componentes mais objetivos da “boa vida” e da “boa sociedade”, o último faz justiça a esses pilares, mas corre o risco de superestimar, ou até mesmo de preferir o conhecimento superior de “especialistas” por sobre os próprios indivíduos.

Mas aceitar a complexidade de avaliar as afirmações sobre a qualidade de vida e a satisfação pessoal é uma coisa. Negar que haja hoje evidências da natureza autodestrutiva do consumo em constante expansão seria outra bastante diferente. De fato, é consenso de ambos os lados do debate hedonista que a felicidade não reside no acúmulo infinito de coisas. E embora não tenha — e nem possa — a aspiração de resolver as questões filosóficas dessa área, a perspectiva hedonista alternativa destaca as narrativas sobre prazer e bem-estar que estão implícitas nas formas emergentes de insatisfação com a cultura afluente. Assim, busca abrir uma ótica pós-consumista sobre a “boa vida”, que pode se conectar com os sentimentos dos consumidores no aqui e agora.

O “hedonismo alternativo” nesse sentido tenta evitar moralizar a questão do que as pessoas deveriam precisar ou querer (apesar de ser verdade que esses dois não podem ser evitados ao mesmo tempo…), enquanto se relaciona com novas respostas de anticonsumismo. Seu principal interesse, assim, (evocando um conceito do crítico cultural Raymond Williams) é em uma “estrutura de sentimentos” em ascensão, que é ao mesmo tempo perturbada por formas de consumo que antes eram tidas como certas, ciente de antigos prazeres perdidos, e sensível pela primeira vez ao convite a uma nova forma de viver.

Com o aquecimento do planeta, precisamos construir uma resposta que apele para essa “estrutura de sentimentos”. Seu apoio irá desafiar o estrangulamento da ética de trabalho no modo de vida ocidental, será um esforço para alcançar uma ordem socioeconômica na qual trabalho e renda sejam distribuídos de maneira mais justa, em que a coparentalidade e que o trabalho doméstico compartilhados sejam regra, e na qual todos tenham os meios e o tempo para formas sustentáveis de atividades e melhorias de vida.

Se fizéssemos a mudança para uma economia de trabalho menos intensiva, ela iria reduzir o ritmo em que as pessoas, os bens e as informações têm que ser entregues ou transmitidas, e o impacto nas fontes de atrito e nas emissões de carbono seriam de grande impacto para todos. Poderíamos recuperar tempo para nossa vida pessoal e familiar. Diminuiríamos as viagens diárias e adotaríamos maneiras mais saudáveis de deslocamento, como as caminhadas, a bicicleta e os barcos. Supermercados e compras online seriam substituídos por um ressurgimento do varejo de rua, evitando a síndrome da “cidade clone” e dando força às comunidades locais, de maneira que poderíamos reduzir o crime e adotar novas formas de convívio e troca intergeracional.

Tudo isso transformaria a vida rural e urbana, especialmente para as crianças, e proporcionaria mais espaço para a reflexão, além de oportunidades para experiências sensoriais negadas pela rotina atormentada e isolada de trabalho e deslocamento. E os custos para isso acontecer seriam insignificantes em relação aos representados pela organização atual, especialmente se as despesas médicas pudessem ser substituídas por uma saúde pública de mais qualidade, com menos acidentes.

Há, é claro, algumas vantagens e prazeres que teríamos de sacrificar em uma economia de baixo carbono: confortos de vários tipos; algumas das excitações de uma vida acelerada; a facilidade de que dispúnhamos até recentemente das viagens ao exterior. Mas o conforto constante pode tanto satisfazer quanto entorpecer os apetites. A inventividade conseguirá certamente criar uma série de emoções mais ecológicas. Mesmo viagens a lugares distantes nem sempre cumprem sua promessa de oferecer experiências raras, e o ritmo diferente das férias perto de casa também pode ser fonte de formas inesperadas de encantamentos e escape da vida banal.

A mudança para um modo de vida pós-consumismo traz uma perspectiva chocante, dada a estrutura da existência moderna e a subordinação das economias nacionais ao sistema globalizado. Além disso, é irrealista supor que podemos continuar com as taxas atuais de expansão de produção, trabalho e consumo material do último século, para não falar das últimas décadas. Tecnologias mais verdes ajudarão a conter o aquecimento global.

Mas a adoção de alternativas ao crescimento econômico tem que se tornar uma preocupação central no planejamento e na criação de políticas — não ser ignorada ou desprezada, como se fosse uma fantasia impraticável. Além disso, em abalos climáticos ou financeiros, somados a um grande cinismo em relação aos comprometimentos dos governos com o aquecimento global, mais honestidade a respeito desse assunto pode também gerar mais cooperação e respeito de parte do eleitorado — especialmente se for acompanhado de imaginação sobre as singularidades de viver em uma sociedade sustentável. Essas ideias transformadas de “vida boa” podem também ser projetos que os países menos desenvolvidos terão, se quiserem reconsiderar as convenções e objetivos de seu próprio “desenvolvimento”, e evitar algumas das consequências mais indesejáveis do modelo dominante.

Meu argumento sobre o hedonismo alternativo é frequentemente rejeitado e taxado de utópico. Mas há algo bem irrealista na projeção de futuro focada nos “negócios, como sempre”. E dada a urgência atual de políticas de prosperidade que dissociem prazer e realização de consumo de uso intenso de recursos, é importante evitar suposições fantasiosas sobre o que seriam formas globalmente sustentáveis de indústria e estilo de vida. Nós não podemos, é claro, defender acesso igualitário e universal à riqueza e ao estilo de vida ocidental. A demanda por pleno emprego, o fim da austeridade e a segurança econômica para todos devem estar ligadas a demandas de expansão do tempo livre, da diminuição de ritmo da economia e do estabelecimento de uma ordem baseada em uma forma de consumo material essencialmente reprodutiva. A reconceitualização de “progresso” segundo  essas linhas deve oferecer as bases em que nos apoiaremos para pensar sobre arranjos de trabalho e instituições políticas para um futuro socialmente justo e viável.

[Imagem: María Berrio – fonte: outraspalavras.net]

Por que o Brasil é estratégico no avanço de corporações sobre a produção de alternativas à carne. Por que isso não é necessariamente saudável. E por que o mercado financeiro chegou com tudo

Escrito por Carol Almeida

O mercado de alimentos veganos (e vegetarianos) faz parte de um nicho em ascensão. Basta observar as geladeiras dos supermercados para perceber que a oferta de produtos plant-based é cada vez maior. Segundo pesquisa realizada pela Euromonitor Internacional, os consumidores que desejam reduzir o consumo de produtos de origem animal representaram 40% do mercado global em 2020. O estudo também apontou que a demanda por esses produtos foi impulsionada por conta da pandemia.

“Carnes” produzidas a partir de células. Pós que simulam ovos. Hambúrgueres feitos em laboratório. A nova geração de produtos veganos mira bem além do público vegano, bebendo na fonte das preocupações crescentes com bem-estar animal e com a insustentabilidade ambiental da pecuária. Essas questões aparecem em um relatório feito pelo pelo The Good Food Institute, uma organização que promove alternativas ao consumo de matéria-prima animal.

O documento aponta o Brasil como um candidato ao protagonismo na produção de “carnes” e produtos de matérias-primas vegetais no mundo, justamente por ser um grande consumidor de bois, porcos e frangos. Além disso, por contraditório que possa parecer, o modelo do agronegócio de produção e exportação de alimentos é algo que coloca o país à frente nessa corrida — são produzidos aqui 250 milhões de toneladas de grãos, em particular a soja e o milho, importantes na produção de processados e ultraprocessados vegetarianos ou veganos.

N.OVO – Substituto para Ovos Plant Based - Ovos Mantiqueira

Corporações da carne e do leite, dos ovos, fundos de investimentos, consultorias estratégicas: todos estão de olho no crescimento de um setor que mira em pessoas que querem reduzir a compra de produtos de origem animal.

É preciso, então, que haja grandes investimentos financeiros em empresas de tecnologia voltadas para suprir todas essas demandas. “Com o amadurecimento da indústria, o mercado de investimentos aprendeu como analisar esses fatores e entendeu que o potencial de retorno financeiro é gigantesco”, aponta o estudo, e complementa: “O interesse do setor financeiro cresce proporcionalmente ao desenvolvimento desse mercado, fazendo com que fundos deixem de dar apoio apenas monetário para também tornarem-se parceiros estratégicos de empresas no setor.”

Dados de um estudo lançado recentemente pelo The Business Research Company estimavam que o mercado vegano global cresceria de 14,80 bilhões de dólares, em 2019, para 15,12 bilhões em 2020 – 2,3%. A aposta é que esses números atinjam a marca de 20 bilhões de dólares em 2023. Grande parte ligada ao mercado de carnes criadas por meio da tecnologia baseada em células.

A Memphis Meats, empresa de tecnologia de alimentos com sede nos Estados Unidos, recebeu um financiamento de 161 milhões de dólares por meio de alguns investidores, como a Cargill — uma multinacional dos setores alimentício, agrícola e farmacêutico — e a Tyson — uma das maiores produtoras de carne do mundo. Outra gigante internacional, a Unilever, comprou a The Vegetarian Butcher, uma empresa de produtos à base de soja que foi criada no início dos anos 2000, na Holanda, em dezembro de 2018. Segundo o site da empresa, os produtos da Butcher são vendidos em mais de 4.000 lojas em 17 países e chegaram ao mercado brasileiro em outubro de 2020.

Olhando para os Estados Unidos, a Nielsen, uma das principais empresas de pesquisa de comportamento de consumo, conduziu um levantamento no qual concluiu que 61% dos entrevistados queriam reduzir a ingestão de carne, enquanto 22% tinham intenção de tornar-se veganos ou vegetarianos. Em 98% dos casos, pessoas que procuraram por alternativas plant-based eram, também, compradoras de carne. “As marcas precisam claramente e consistentemente demonstrar por que seus produtos melhor se encaixam no estilo de vida e nas aspirações de saúde do usuário final”, menciona a consultoria.

Em dezembro de 2020, a empresa Eat Just criou barulho com uma carne criada a partir de células de aves. Com o nome de “frango premium”, a startup norte-americana, sediada em San Francisco, teve o seu produto aprovado pela Agência de Segurança Alimentar da Cingapura, o que torna o país o pioneiro em comercializar carne feita inteiramente em laboratório.

De acordo com uma reportagem publicada pelo The New York Times, um restaurante do país asiático ofertará os nuggets de “frango”. Não há informações sobre qual será o valor do produto, mas se sabe que apenas o custo de produção fica em 50 dólares por porção. Esse não é o primeiro produto vegano da empresa: a East Just já oferece no mercado uma maionese e um “ovo” à base de feijão.

Produtos lançados nos últimos anos abriram uma fenda na discussão sobre os propósitos do veganismo e em relação às opções alimentares que existiam antes. Itens como o Futuro Burguer, baseados em células, ganharam espaço rapidamente ao tentar simular textura, cor e sabor de carne. São produtos relativamente caros – a caixa com duas unidades desse hambúrguer (230g), por exemplo, custa R$ 19, em média. E são ultraprocessados, ou seja, formulações alimentícias à base de aditivos, algo que o Ministério da Saúde recomenda evitar.

A discussão se desenvolve até mesmo em torno da nomenclatura. A indústria se divide entre investir nesse novo cenário e brigar para que esses produtos não possam receber nomes como carne, ovos e leite. As agências regulatórias têm promovido discussões para entender como devem nomear esses produtos e qual é o processo de liberação dos mesmos, já que há dúvidas em termos de impacto à saúde.

Mais barato

O perfil Vegano Periférico, criado em 2017, tem hoje 354 mil seguidores no Instagram. Os irmãos gêmeos Eduardo e Leonardo Santos postam receitas e outras dicas sobre alimentação, além de refletir sobre o mercado capitalista. “Quando me tornei vegano, estava desempregado e a única opção viável era consumir legumes e vegetais. E eu percebi que era mais saudável consumir isso”, conta Eduardo, que já tinha uma visão prévia dos problemas a respeito dos malefícios de consumir ultraprocessados.

“Se a gente pensa em satisfazer o nosso paladar com produtos químicos ‘saborosos’ e muito coloridos, estamos com uma visão estreita do que é alimentação.” Ele ainda ressalta que o veganismo atua na raiz dos problemas e é contra todo tipo de exploração. “O produto de origem vegetal incentiva a produção da empresa, pois tanto o hambúrguer vegetal quanto o resto vai para a mesma finalidade.”

Pão de queijo, hambúrguer, quibe e kafta vegetal são novidades da linha vegana na rede Pão de Açúcar | Revista Nutri Online

No Brasil, o crescimento de produtos feitos por corporações para o mercado plant-based é notório. Em menos de dois anos e com lucros perceptíveis, marcas como Seara, Sadia e Taeq (do Grupo Pão de Açúcar) lançaram congelados à base de vegetais. O Grupo Pão de Açúcar fez a sua estreia nesse nicho em janeiro de 2020 e a Sadia se lançou no mercado com produtos veganos e vegetarianos em março de 2020.

Outro produto que em breve chega aos supermercados é um substituto em pó para ovos mexidos e omeletes. A novidade foi criada pela startup Novo, que pertence ao Grupo Mantiqueira, que está entre as 12 maiores granjas do mundo e é o maior distribuidor de ovos da América Latina, segundo a Forbes. Ao todo, são 11,5 milhões de galinhas, distribuídas em quatro unidades no Brasil, como informa o site do grupo. Uma linha de maioneses veganas completa os produtos da startup, na proposta de expandir seus negócios para consumidores veganos, flexitarianos e alérgicos.

Um exemplo marcante da estratégia de difusão desses novos produtos é o da norte-americana Beyond Meat, que não distribuía suas carnes vegetais no setor de produtos veganos, já que o objetivo é atrair quem continua consumindo carne convencional.

Beyond Meat anuncia construção de fábrica na China | BeefPoint

A Danone também cita essa estratégia com o objetivo de ampliar o alcance dos iogurtes e dos leites à base de plantas, diante do crescimento do público flexitariano, conforme informado no site da corporação. Os flexitarianos também são alvo dos produtos da Seara, que lançou a linha veggie em maio de 2019, assim como a Fazenda Futuro.

Em setembro de 2020, a Fazenda do Futuro, responsável pelo Futuro Burguer, finalizou uma segunda rodada de captação de investimentos, contabilizando um montante total de US$ 29,8 milhões. Se em 2019 havia conseguido US$ 8,5 milhões, dessa vez as apostas do mercado financeiro se multiplicaram. A venda do hambúrguer teve início em maio de 2019 e, agora, a corporação diz ter mais de 8 mil pontos de venda. A segunda onda de captação atraiu gigantes como BTG Pactual (banco de investimento), Turim MFO (escritório de gestão familiar, cujo único investimento é na Fazenda Futuro) e ENFINI Investments, que pertence ao Grupo PWR Capital, empresa que investe em outros oito negócios ligados a tecnologia e alimentação.

“Essa captação reforça ainda mais o potencial do Brasil para ser um hub de produção plant-based para o mundo. Para isso, vamos intensificar nossa operação comercial e de marketing na Europa e acelerar a nossa chegada nos Estados Unidos. As pessoas estão começando a entender que não há mais planeta se mantivermos o consumo exagerado de carne animal”, afirma Marcos Leta, sócio-fundador da startup.

O setor passa por um processo muito semelhante ao de outras áreas, como transportes e hospedagem. Fundos do mercado financeiro fazem apostas pesadas no crescimento de empresas nascidas há meses ou há poucos anos. A Eat Just, por exemplo, tem apenas 11 funcionários, e já recebeu aportes de US$ 220 milhões.

Uma pesquisa encomendada em 2018 ao Ibope tentou estimar a presença de vegetarianos dentro da população brasileira. Entre os 2.002 entrevistados, 8% declararam “concordar totalmente” com a afirmação de que são vegetarianos, enquanto 6% concordam “parcialmente”. A interpretação da Sociedade Vegetariana Brasileira (SVB) é de que 14% dos brasileiros seguem uma dieta exclusivamente à base de vegetais.

Selo vegano

Existem algumas certificações que indicam se determinado produto não realiza testes em animais ou é totalmente livre de matéria-prima desses seres. Uma dessas certificações foi desenvolvida pela SVB a partir de um programa que confere ao produto o Selo Vegano, criado em 2013. De acordo com a ONG, qualquer empresa pode solicitar o selo, pois somente o produto em questão é avaliado, e não as práticas corporativas em geral.

Ao ser questionada sobre frigoríficos produzirem alimentos veganosa SVB pontuou que acredita “que todos temos um papel fundamental na construção de um mundo melhor, mais justo, ético e sustentável, não só como pessoas, mas também como organizações e empresas. Infelizmente, nossa sociedade foi moldada em cima de um consumo errôneo e cruel, mas hoje, é evidente que não dá mais para seguir de acordo com os padrões antigos daquilo que acreditávamos ser uma alimentação saudável”.

A SVB também reforçou que apoia “qualquer iniciativa de uma empresa em colocar no mercado um produto que não tenha gerado nenhuma demanda animal. Sabemos do potencial que os microempreendedores e startups possuem em inovar e trazer uma visão totalmente diferente e nova do que estamos acostumados, mas também reconhecemos a responsabilidade que as grandes corporações possuem em fazer realmente parte do movimento, e gerar impactos positivos, nesse caso, na oferta de produtos a base de vegetais, o que significa uma revisão de seus valores quanto à sustentabilidade (e tudo o que está relacionado a ela) de seus processos”.

No site do Selo Vegano estão listados 1.112 itens, entre sapatos, cosméticos, doces, castanhas, farinhas e alimentos congelados. Esses produtos são distribuídos em supermercados, restaurantes e lojas especializadas, como o Vegan Sisters, inaugurado em maio de 2019, em Belo Horizonte. Paula Gomes, proprietária e “faz-tudo” do negócio, sentiu a necessidade de abrir o empório vegano quando percebeu a dificuldade de encontrar alguns produtos na cidade. “Os itens passam por uma curadoria. Eu experimento tudo antes de trazer, vejo qualidade  e custo-benefício, além dos diferenciais de cada um”, relata. Com investimento de R$ 150 mil e despesas fixas de R$ 8 mil, o comércio tem lutado para sobreviver durante o período da pandemia. “Ficamos alguns meses fechados e ainda não tivemos lucros, os últimos meses foram só prejuízo”, conta.

Um levantamento feito pela Associação Brasileira de Startups, a pedido da reportagem, informou que há 12 “soluções” veganas. Na interpretação da organização, “soluções” são empresas que oferecem inovações reais. Uma delas é a Natural Science, uma empresa sediada em Curitiba que nasceu em 2012, a partir da criação de produtos vegetarianos. Atualmente conta com cinco produtos diferentes no catálogo, entre queijos em pó e doces. Em 2016, a startup participou da versão brasileira do programa Shark Tank e recebeu um investimento de R$ 400 mil de Carlos Wizard, empresário próximo ao bolsonarismo e dono da rede Mundo Verde.

Os leites vegetais têm conquistado destaque entre os produtos veganos, pois algumas marcas pretendem atingir o público celíaco e intolerantes à lactose, vendendo a ideia de colocar no mercado opções mais saudáveis para o consumidor.

A Nestlé, por meio do Programa Scale-Up Endeavor Alimentos e Bebidas, é uma das investidoras da NoMoo, produtora de laticínios à base de castanhas. Segundo notícia divulgada no portal da empresa suíça, entre 2017 e 2019, foram investidos mais de R$ 15 milhões em produtos plant-based. Uma das linhas que faz parte da companhia é a Nature’s Heart, que além de atuar no seguimento dos leites, também produz lanches e refeições semiprontas.

Se frigoríficos entraram nesse mercado, não haveria por que a empresa-símbolo dos produtos lácteos ficar de fora. A Danone lançou em 2018, no mercado brasileiro, a linha Silk de leites vegetais, após uma transação, finalizada em 2017, em que a multinacional francesa adquiriu a Whitewave (uma empresa americana de produtos orgânicos) por US$ 12,5 bilhões. No fim de 2020, a corporação expandiu a linha de produtos à base de plantas a partir dos produtos da Alpro (de bebidas e comidas vegetais) e da Vega (linha de suplementos alimentares).

Segundo uma reportagem publicada pela Reuters, um dos executivos da Danone, Emmanuel Faber, declarou estar preocupado com o rumo que as grandes indústrias alimentícias estão tomando. Em um encontro de varejistas das maiores empresas de produtos industrializados do mundo, em Berlim, Faber destacou que as pessoas estão cozinhando cada vez mais, e que os consumidores deixarão de consumir os produtos industrializados se as empresas não começarem a enfrentar questões como obesidade, desigualdade e mudança climática.

Ainda segundo a reportagem, ele declarou: “A revolution is cooking, what are we going to do about it?”. Traduzindo: uma revolução está cozinhando, o que vamos fazer em relação a isso?

 

[Fonte: http://www.ojoioeotrigo.com.br]

La evidencia del advenimiento de ese nuevo Perú está, además de la producción artística de los y las quechuas, aimaras y afroperuanos, en los productos literarios que están apareciendo en territorio peruano y americano. Obras literarias gestadas desde una conciencia de la multiculturalidad desarrolladas a partir de diferentes lenguas, en un periodo que ojalá ya no siga siendo de lucha descarnada, sino de reconocimiento respetuoso.

Escrito por Luis Chávez Rodríguez*

El Perú del siglo XXI presenta una ruptura mucho más acentuada con respecto al siglo anterior. El Perú de hoy está sosteniendo una nueva etapa de lucha entre las fuerzas colonizadoras y la población indígena que 500 años después de la invasión siguen defendiendo su territorio y su cultura. A diferencia del siglo pasado, donde las luchas se dieron especialmente en la parte andina del territorio, en la actualidad esa lucha de independencia, de autonomía, se da de modo sostenido también en el área amazónica, y tiene en el llamado “Baguazo” su punto de quiebre. Esta lucha es una lucha política y también, por supuesto, cultural.

De igual modo que en periodos anteriores el enemigo es de procedencia foránea, con la colusión de gobiernos corruptos que han hecho del Estado un instrumento mafioso que se maneja con reglas exógenas para administrar de modo eficaz la extracción de recursos naturales, favoreciendo a lo que a estas alturas de la historia se llama, “el capital”, en contra de la vida y la salud de la mayoría de los peruanos para quienes el Estado en un monstruo burocrático, incapaz de proteger a sus ciudadanos y ciudadanas en áreas tan básicas como la alimentación, salud, vivienda y educación.

El Perú del siglo XXI está iniciando una segunda gesta de independencia para convertirse realmente en un nuevo Perú. Estamos en tiempos que ya se puede ver una ruptura mucha más clara entre el pasado colombino-virreinal-republicano y un nuevo Perú. En el Perú de hoy se está construyendo activamente una nueva República, cuya nación, paradójicamente, hunde sus raíces en una gran variedad de culturas precolombinas mucho más antiguas que la cultura occidental, que es uno de sus componentes, y en esta gesta la contribución de José María Arguedas, en el campo de la literatura, la educación y la cultura, es la del escritor que condensó no solo la resistencia en contra del empeño colonizador sino la del escritor, el poeta visionario, que en tiempos muy oscuros pudo sentir este nuevo Perú que se está forjando desde una marginalidad con respecto al sistema imperante.

¿Cuáles son los elementos, en el legado intelectual y artístico de José María Arguedas, cuál es el material que le permitió componer su obra, cuáles son los recursos estéticos y el lugar de su enunciación, como para mantener esa vigencia, que no solo es actual, sino que se proyecta poderosamente hacia la cultura peruana del futuro?

Estas preguntas, que en realidad son una sola -¿qué tipo de escritor es José María Arguedas Altamirano?- nos dan lugar a una entrada más para el análisis de su obra, dentro de los miles de estudios que se vienen dando, en el Perú y alrededor de todo el mundo, para explicar su magnitud universal y trascendencia histórica a más de un siglo de su nacimiento y a más de medio siglo de su muerte.

Plantaremos aquí, esta entrada a la obra de Arguedas, trazando a grandes rasgos su genealogía y poniéndolo a contraluz con otro importante escritor peruano, Mario Vargas Llosa, quien, por los premios que el mundo occidental otorga para establecer su canon, y sus incuestionables méritos estéticos, ha logrado un lugar importante en la llamada literatura universal de occidente.

José María Arguedas, al que en el siglo pasado se le ubicó dentro del movimiento artístico llamado indigenismo, y más exactamente, neoindigenismo, y que en el futuro se le incorporará, junto a Gamaliel Churata, en un indigenismo futurista, creciente en la estética que se está elaborando en las provincias del Perú, tiene su parentela ancestral en el escritor chachapoyano Blas Valera Pérez (Levanto, “Amazonas”, 1545-¿1599?).

La escritura de Valera la conocemos gracias a los cientos de páginas citadas textualmente por el Inca Garcilaso, en sus Comentarios Reales, y a los documentos, ensayos, diccionarios, crónicas y poemas del chachapoyano que han ido apareciendo de modo tardío, especialmente, en el siglo pasado. Del mismo modo se le va apreciando cada vez más con la aparición reciente de documentos que muestran los testimonios de cronistas de su época, que lo conocieron, lo leyeron y se dejaron influenciar por su escritura, su pensamiento y su compromiso social con la población indígena que por aquél tiempo iba en camino a su exterminio.

La obra de Blas Valera, que como venimos señalando es el primer antecedente de Arguedas, es una obra monumental, de la cual tenemos fragmentos que, al igual que las monolíticas paredes y templetes incas, nos dan una idea suficiente de su magnitud arquitectónica y que más temprano que tarde lo pondrán en el sitial de héroe cultural amerindio, como el que tiene Arguedas en el Perú andino. Sin embargo Blas Valera Para no gozó del prestigio ni de la difusión oficial de su época como sí lo tuvo su par, el Inca Garcilaso de la Vega. Para dar una idea de la posición marginalizada de Valera en ese antiguo Perú que termina con el inicio del siglo XXI, después de un periodo de vigencia en el que su escritura y su lucha en defensa del mundo indígena eran atendidas por sus colegas más cercanos, en el siglo XVI y XVII, hacia finales del virreinato y especialmente en el Perú republicano, se dio un silenciamiento sistemático de su legado, que al fin parece terminar recién en nuestros días.

El prestigioso historiador Porras Barrenechea, como de algún modo lo hizo su maestro Riva Agüero, en las arduas polémicas que tuvo con Gonzales de la Rosa hacia inicios del siglo pasado (Revista Histórica, Lima, 1906) sobre el manejo de las fuentes que el Inca Garcilaso realizó en los Comentarios Reales, estuvo muy empeñado en instituir al Inca, como el paradigma de la peruanidad, privilegiando su lado estético castizo y renacentista. Porras Barrenechea, en sus estudios sobre los cronistas, reseña a Varela de siguiente modo:

“Valera, como escritor es duro, seco y pesado, artificioso y libresco, sin alas de ingenio ni gracia alguna de narrador, en contraste con la manera amena, espontánea y natural del Inca […] En mi opinión, lo más penoso y deleznable de Garcilaso, pertenece a Valera (Cronistas del Perú, Lima, 1962).”

Esta escritura según el historiador es “pesada”, por no decir densa, “artificiosa”, queriendo decir inusual y hasta “sospechosa”, como lo insinúa líneas abajo, en oposición al registro “ameno”, manejado por Garcilaso, hasta entonces paradigma de la buena prosa y el estilo renacentista imperante. Toda esta empresa hispanizante a favor de un Perú contrahecho que se ha querido imponer hasta el siglo pasado sobre una cultura autóctona, mucha más rica y variada, mucho más densa, es el antiguo intento de mantener una posición domesticada y sin aristas frente a la hegemonía occidental, que durante siglos ha tratado de imitar su producción cultural.

El legado de Valera se irá visualizando más nítidamente, en los próximos años, como el acta de nacimiento de la otra variante vigorosa, arisca y combativa del un nuevo Perú plurinacional; un Perú más indígena y menos occidentalizado que ya no tardará en mostrarse, gracias a los nuevos rescates, tanto de su prosa como de poesía escrita en quechua y en latín, así como en estudios académicos que en su mayoría se vienen realizando en la academia anglosajona y en la italiana, pero que, en los últimos años, se puede ver también en producciones intelectuales peruanas.

El tipo de escritura que nace con Varela, quien forma una escuela de resistencia cultural con otros cronistas indígenas y españoles tuvo vigencia a lo largo del siglo XVII, y entre sus más nítidos representantes está Felipe Guamán Poma de Ayala; pero es en el siglo XX, desde el campo de la literatura, que vuelve a sentirse poderosamente. La figura de Gamaliel Churata es una de aquellas, que antecede a la de José María Arguedas. Esta línea creativa, que florece en Arguedas, tiene como rasgos principales, en primer lugar, un origen lingüístico multicultural quechua-español y hasta latín en tiempos de los inicios de la colonia. En el caso de Arguedas es específicamente quechua-español, aspecto que se ha constituido en una las ramas de estudio del universo arguediano. Esta factura bilingüe lo acerca de modo central a la tradición oral como fuente o recurso para darle a su poesía en quechua la profundidad mitológica y fluidez que tiene. Del mismo modo, desde la oralidad le viene su entronque con géneros precolombinos como el Haylli Taki que es evidente en su poemario Katatay, especialmente en el extraordinario poema: Tupac Amaru kamaq taytanchisman; haylli-taki. Otro tanto sucede en su narrativa, escrita en español, donde su matiz lingüística quechua logra introducir en el género novelístico, de origen europeo, un proceso inverso de conquista, donde la oralidad andina quechuiza la forma novelesca hasta ponerla en crisis, como en el libro El zorro de arriba y el zorro de abajo, que desdibuja al género novelesco y se puede leer también como un mito o como un testimonio literario de no ficción.

Otro elemento en la obra de Arguedas es el manejo de referentes culturales y religiosos andinos precolombinos en el mundo que representa y que se ponen en juego, encarando, confrontando, o a veces fusionándose con los referentes occidentales.

Como lugar de enunciación de esta tendencia creativa está el territorio peruano y americano, en un acto de posicionamiento de un territorio concreto, reclamado como original y perteneciente a las comunidades que lo poblaron milenariamente. Un territorio, cuya conceptualización no solo se circunscribe a localización geográfica ni a la propiedad individual o colectiva, sino refiere a un territorio que contiene aspectos culturales y espirituales específicos y que están indesligables de la vida humana y no humana, hasta el punto de concebir la noción de persona incluso en los reinos no humanos. El lugar de la enunciación incluye de manera natural a la naturaleza, como Los ríos profundos, las montañas, los animales, las plantas y hasta las piedras con su propia facultad de emitir una voz desde una personalidad definida. Toda este sistema de conocimientos viene de una cosmovisión diferente a la occidental, que da cuenta de una relación no occidental entre lo humano y su contexto medioambiental. En la obra de Arguedas, el lugar desde donde se emite la voz del poeta o la del narrador es el territorio peruano, en una coyuntura de lucha por su liberación. Desde este territorio “peruano” es desde donde se delinea el horizonte no solo geográfico sino simbólico y donde la omnisciencia del narrador o del enunciador es naturalmente construida a través de una epistemología no occidental, llamémosla indígena, y que está en permanente conflicto o en una lucha encarnecida con la episteme invasiva occidental.

Una lucha, en términos alegóricos, que es como la de dos serpientes, una más bien joven y aventurera, expansiva y depredadora, venida desde el mar, y otra milenaria, ancestral y fecunda, venida desde la selva. Las dos serpientes se encuentran en las montañas para enfrentarse en un combate donde la una intenta tragarse a la otra, y después de una batalla campal, la serpiente advenediza al no poder digerir a su presa la regurgita, sin sosiego, durante siglos. Por fin, la vieja serpiente vuelve a mostrar su perfil multicolor que contiene “todas las sangres”, mientras que la invasora, cansada de cambiar su piel, se da por vencida y deja que sus escamas, como cenizas evanescentes, desaparezcan buscando que alguna corriente marina los devuelva a las costas en donde emprendieron su aventura. Llevando esta alegoría al espacio literario peruano, simbólicamente estas dos serpientes están representadas por aquella milenaria serpiente americana que se personaliza en un monje sin abolengo de padre español y madre indígena, como lo fue Blas Valera “Pérez”, para emprender una larga lucha de resistencia, alrededor de 500 años. La otra serpiente, paradójicamente, la joven, con ínfulas aristocratizantes, estaría representada por el Inca Garcilaso de la Vega. Después de casi 500 años las nuevas caras visibles de esta lucha sin sosiego serían las obras literarias de José María Arguedas, en la línea valerina; y la de Mario Vargas Llosa, en la garcilasiana.

Parafraseando a Caitlin Rolston, hay dos tipos de artistas y en este caso escritores: los que pueden escribir y los que tienen que escribir. Para un país como el Perú, esta dicotomía aplica, especialmente para el caso de nuestros escritores mayores. Para el tipo de escritores que pueden escribir, además del talento, están las condiciones materiales favorables de una educación y una posición social y económica holgada que les genera un tiempo de ocio para dedicarse a la escritura, y el otro tipo de los escritores que deben escribir. Ellos están obligados a escribir porque tienen una sensibilidad artística y un compromiso no solo consigo mismos sino con la comunidad a la que pertenecen. Un compromiso con su realidad social e histórica, con la cultura que les dio los elementos para gestionar su identidad, de modo incluso, angustioso, como se puede ver en El zorro de arriba y el zorro de abajo, en donde su autor se juega la vida misma en el acto de la escritura. Un compromiso que le permitió a Arguedas, al igual que a Blas Valera, traspasar desde un nivel estético hacia un nivel trascendental de héroes culturales.

El perfil que asoma de ese nuevo Perú, que fue diseñado desde el inicio de la resistencia indígena, es el de una nación compuesta por muchas naciones, es un perfil de múltiples y persistentes rasgos. El Perú que asoma ya no es el país andino o criollo solamente, es también el amazónico, y el afroperuano. Un viejo Perú diverso que ha mantenido una larga lucha, sostenida por culturas ancestrales que se encargarán de modelar a los peruanos en el futuro.

Artistas y escritores cómo José María Arguedas, construyeron su legado cultural, desde la base de las culturas autóctonas, a diferencia de escritores como Vargas Llosas, quienes pulieron sus recursos creativos con la su mirada estética puesta en occidente; si bien es cierto, teniendo como centro de sus temáticas al Perú, cumplieron sus roles dando continuación a un impulso colonizador, llevando agua para el molino de una cultura occidental que ahora muestra su declive y su falta de recursos para su propia sostenibilidad en un largo plazo, y que estaría en una crisis irreversible si no fuera por el uso de sus estrategias depredadoras.

Ese territorio que los escritores postarguedianos muestran en nuestras épocas ya sin trabas segregacionistas, donde todas las lenguas son bienvenidas, es ese espacio prodigioso que el mismo Arguedas lo describió en su discurso, al recibir el premio Inca Garcilaso de la Vega, es el que se contará y cantará en el nuevo Perú:

“No, no hay país más diverso, más múltiple en variedad terrena y humana; todos los grados de calor y calor, de amor y odio, de urdimbres y sutilezas, de símbolos utilizados e inspiradores. No por gusto, como diría la gente llamada común, se formaron aquí Pachacámac y Pachacútec, Huamán Poma, Cieza y el Inca Garcilaso, Túpac Amaru y Vallejo, Mariátegui y Eguren, la fiesta de Qoyllur Riti y la del Señor de los Milagros; los yungas de la costa y de la sierra; la agricultura a 4.000 metros; patos que hablan en lagos de altura donde todos los insectos de Europa se ahogarían; picaflores que llegan hasta el sol para beberle su fuego y llamear sobre las flores del mundo.”

La evidencia del advenimiento de ese nuevo Perú está, además de la producción artística de los y las quechuas, aimaras y afroperuanos, en los productos literarios que están apareciendo en territorio peruano y americano. Obras literarias gestadas desde una conciencia de la multiculturalidad desarrolladas a partir de diferentes lenguas, en un periodo que ojalá ya no siga siendo de lucha descarnada, sino de reconocimiento respetuoso. Poemas y narraciones, testimonios, cuentos y canciones y cuanto soporte narrativo este al alcance son la expresión de ese nuevo Perú por el que trabajó Arguedas. Muestra de ello son los poemas y narraciones de escritores y escritoras como Dina Ananco, desde su matriz lingüística wampís; Bikut T. Sanchium, desde el awajún; Raquel Antun Tsamaraint, desde el shuar (poeta hermana “ecuatoriana”); Inin Rono Ramírez, desde la cultura shipibo-konibo; Shirley Canaquiri, poeta kukama; o Jessica Sánchez Comanti y Enrique Casanto Shingiari, desde la nación peruana asháninka, solo para mostrar unos cuantos nombres de ese nuevo Perú arguediano que se nos viene.


*Luis Chávez Rodríguez es poeta y fundador de La casa del colibrí de Chirimoto, en Amazonas, una asociación civil fundada en el 2006. Trabaja con un sistema de voluntarios, recibiendo y movilizando estudiantes y profesionales para realizar proyectos en áreas de educación, arte, organización comunal, saneamiento, agricultura y medioambiente.

 

 

[Fuente: http://www.servindi.org]

 

La marca de calzado independiente CLAE celebrará su 20 aniversario el año que viene con el lanzamiento de sus nuevas zapatillas fabricadas de cuero de cactus vegetal.

La compañía con sede en Los Ángeles está comprometida con la moda sostenible, con algunas de sus anteriores zapatillas ecológicas hechas de materiales como el cáñamo y la malla reciclada.

Los zapatos de piel de cactus son fruto de la colaboración entre CLAE y DESSERTO. Según la compañía de zapatillas, este será el primero del mundo hecho de un cactus.

El cuero se hace en Zacatecas, México, a partir de las hojas maduras del nopal (también conocido como chumbera), sin dañar la planta. Cultivado solo con minerales naturales y agua de lluvia a 2.500 metros de altura, el nopal es conocido por su baja huella ecológica y es 100% orgánico.

Las hojas se cosechan cada seis u ocho semanas para dar a la planta tiempo suficiente para regenerarse y ayudar a preservar la biodiversidad local.

Después de que las hojas maduras se cortan, pasan unos días secándose al sol antes de someterse al proceso patentado de DESSERTO que transforma la planta en un cuero vegetal suave pero duradero.

Las zapatillas Bradley Cactus también están equipadas con cordones hechos de nylon reciclado de residuos plásticos, mientras que la suela está hecha con 100% de caucho natural. Este caucho natural proviene de la savia de látex de los árboles de Hevea y se cosecha en bosques gestionados de forma sostenible. Las zapatillas también vienen empaquetadas en materiales ecológicos como el cartón reciclado.

Más información: clae.eu

[Fuente: http://www.ecoinventos.com]

El número de vegetarianos en Brasil se duplicó en un periodo de seis años, lo que ha originado una floreciente industria basada en vegetales. La nación, creen algunos empresarios, tiene el potencial de convertirse en un gran exportador de alimentos no cárnicos.

Una clase al aire libre de alimentación consciente en Río de Janeiro. El número de vegetarianos en Brasil casi se duplicó entre 2012 y 2018.

Una clase al aire libre de alimentación consciente en Río de Janeiro. El número de vegetarianos en Brasil casi se duplicó entre 2012 y 2018.

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Después de que por años se dedicó a proporcionar grandes cantidades de comida vegana a un ashram (un lugar de meditación hinduista) ubicado en las montañas en las afueras de Río de Janeiro, la vida de Luiza de Marilac Tavares se sacudió cuando la pandemia ocasionó el cierre del centro y quedó desempleada.

Empezó a cocinar en casa, con la esperanza de llegar a fin de mes recibiendo órdenes de gente que conocía. Pero sucedió algo distinto: los pedidos de su exquisita comida se dispararon. Con un poco de marketing de Instagram, sin darse cuenta había aprovechado el auge de la demanda de alimentos de origen vegetal en Brasil.

El país, que es el exportador de carne más grande del mundo, ha experimentado un cambio drástico hacia las dietas de origen vegetal. El número de personas que se declaran vegetarianas en Brasil casi se ha duplicado en un lapso de seis años, según una encuesta realizada por la empresa de encuestas Ibope; 30 millones de personas, o el 14 por ciento de los brasileños, declararon ser vegetarianos o veganos en 2018.

Tavares, una hare krishna que describe la cocina como un acto sagrado que la acerca a Dios, explicó: “Hay un cambio de conciencia en marcha”.

Pero el auge de la demanda se extiende mucho más allá del entorno hinduista.

Los supermercados tradicionales ahora ofrecen alimentos fabricados a partir de proteína de origen vegetal junto a la carne, el pollo y el pescado. Y en los barrios más exclusivos de las grandes capitales, los restaurantes, que prestan tanta atención a la atmósfera como al menú, sirven platillos ingeniosos sin carne a un público informal y moderno.

Luiza de Marilac Tavares, con una mascarilla negra, habla con sus clientes mientras almuerzan. La demanda de su comida se ha disparado.

Luiza de Marilac Tavares, con una mascarilla negra, habla con sus clientes mientras almuerzan. La demanda de su comida se ha disparado.

Esta transformación ha convertido a una nación de 212 millones de personas —mundialmente conocida por sus restaurantes con toda la carne que puedas comer, y bajo un escrutinio cada vez mayor por las emisiones de carbono generadas por sus fincas ganaderas— en una potencia de la innovación alimentaria de origen vegetal.

En Brasil, las empresas emergentes de alimentos de origen vegetal han experimentado una gran demanda desde que los productos análogos de proteína animal comenzaron a estar disponibles ampliamente en supermercados y restaurantes en 2019. Los fundadores de estas empresas predicen que en pocos años los consumidores no podrán notar la diferencia entre una carne de hamburguesa extraída de una vaca o una producida con proteína de guisantes, jugo de remolacha y almidón de papa.

“Estamos en medio de una revolución”, aseguró Bruno Fonseca, uno de los cofundadores de New Butchers, una de las nuevas empresas brasileñas que hace réplicas de alimentos de origen animal con ingredientes vegetarianos; incluidas las hamburguesas, alternativas a las pechugas de pollo y un salmón de imitación.

Según explican los expertos, el alejamiento de las proteínas de origen animal se debe principalmente a problemas de salud. En años recientes, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares han aumentado en Brasil como resultado de la adopción de una vida más sedentaria de la población y del creciente abaratamiento y amplia disponibilidad de la comida chatarra.

El aumento de la deforestación —que gran parte se explica por la industria de la carne— y un movimiento cada vez más visible por los derechos de los animales son factores secundarios que motivan a los brasileños a reducir o eliminar los productos de origen animal de sus dietas.

Un área incendiada de bosque adyacente a una finca de ganado en Apiacas, en el estado brasileño de Mato Grosso.

Un área incendiada de bosque adyacente a una finca de ganado en Apiacas, en el estado brasileño de Mato Grosso. Foto: Victor Moriyama

Hace algunos años, dejar de comer carne era impensable para una gran mayoría de los brasileños. La feijoada, el platillo nacional, es un guiso hecho con frijoles y cerdo. Las comidas al aire libre de fin de semana en las que familias y amigos se reúnen durante horas para comer grandes cantidades de filetes, pollo y salchichas son un ritual venerado en todo el país.

“Comer es lo más cultural que existe”, aseguró Gustavo Guadagnini, director administrativo en The Good Food Institute de Brasil, organismo que apoya a las compañías que producen alternativas alimenticias de origen vegetal. “Se trata de la región donde naciste, de las recetas familiares”.

Hasta hace poco, Guadagnini aseguró que pedirles a los brasileños que dejaran de comer carne era como pedirles que abandonaran una parte esencial de su identidad.

“Ahora estamos ofreciendo los mismos alimentos que las personas acostumbran comer pero en una configuración que se vale de las nuevas tecnologías”, explicó. “Pueden hacer esa elección sin mucha dificultad”.

En Brasil, los partidarios de las dietas veganas y vegetarianas han instado a la gente a comenzar con pequeños cambios, como un lunes sin carnes.

Sandra Lopes, directora administrativa de Mercy for Animals, supervisa a un equipo que realiza investigaciones encubiertas sobre las prácticas abusivas en las granjas de alimentos. Pero además de esas tácticas de señalar y humillar, Mercy for Animals ha tenido un éxito considerable al reclutar a distritos escolares y a empresas interesadas en reducir la cantidad de carne animal que ofrecen.

En el país, varias escuelas públicas han acordado reducir la proteína de origen animal en un 20 por ciento, pues generalmente la eliminan por completo un día a la semana, explicó Lopes. Eso permite exponer a los niños a alternativas vegetales desde una edad temprana y les da a los funcionarios locales la satisfacción de apoyar a un sector de la industria alimentaria que opera de manera más sustentable.

“No es una petición radical la que estamos haciendo”, dijo Lopes. “Y a los niños les gusta la comida que les están sirviendo”.

Un par de personas cargan cajas de verduras y frutas en un mercado mayorista en Río de Janeiro.

Un par de personas cargan cajas de verduras y frutas en un mercado mayorista en Río de Janeiro. 

Grupos como Mercy for Animals, que inició sus operaciones en Brasil en 2015, han encontrado poderosos aliados en algunas de las celebridades más importantes del país.

Anitta, una de las principales artistas musicales de Brasil, dijo que había reducido drásticamente su consumo de carne, preocupada por el impacto que esto tiene sobre el medioambiente.

El año pasado, Felipe Neto, un videobloguero y emprendedor con más de 40 millones de suscriptores en YouTube, anunció que se volvería vegetariano en medio de la indignación mundial que Brasil causó por una temporada de incendios inusualmente destructiva en la Amazonía.

“¿Conocen esa sensación de cuando has estado haciendo algo que no está bien, que sabías que estaba mal y que las consecuencias pesaban sobre tu conciencia?”, preguntó el año pasado al explicar su decisión.

La celebridad vegana más militante de Brasil es la presentadora de televisión Xuxa Meneghel, cuyo programa de variedades fue la sensación en toda América Latina en los años noventa. Meneghel, de 57 años, ha asegurado que su dieta vegana es la principal causa del aumento de su nivel de energía y su libido. Pero dijo que ver documentales como Cowspiracy y What the Health la convencieron de que comer animales no solo era nocivo sino intolerable.

“Insto a la gente a que reconsidere esa costumbre de celebrar cumpleaños y reuniones de amigos con animales muertos en un plato”, dijo en un correo electrónico. “Me gustaría mucho que la gente redujera su consumo de cadáveres”.

Cocineros preparan un almuerzo vegetariano en un templo Hare Krishna en Río de Janeiro.

Cocineros preparan un almuerzo vegetariano en un templo Hare Krishna en Río de Janeiro.

Las empresas que han dependido del amor de los brasileños por la carne han notado el cambio en las opiniones y los apetitos, y han comenzado a abrirse paso en el mercado, cada vez más concurrido, de los alimentos vegetarianos.

A principios de este año, Outback Steakhouse, una de las cadenas de restaurantes más populares de Brasil, lanzó una hamburguesa hecha con brócoli y coliflor.

La empresa brasileña JBS, la mayor empresa de procesamiento de carne del mundo, que ha sido objeto de críticas por su papel en la deforestación ilegal de la Amazonía, lanzó el año pasado una línea de productos vegetales que se comercializan con la misma textura y sabor que la carne.

La compañía dice que la expansión de este sector es la única manera de alimentar a los seres humanos de manera sostenible en las próximas décadas.

“El mundo tendrá casi 10.000 millones de personas en 2050, por lo que la demanda de alimentos aumentará y será necesario ofrecer alternativas”, dijo la empresa en un comunicado enviado por correo electrónico. “La estrategia de proteínas vegetales de JBS busca ofrecer nuevas alternativas a los consumidores, ya sean veganos, vegetarianos o flexibilistas”.

Marcos Leta, el fundador de Fazenda Futuro, que en 2019 se convirtió en la primera gran empresa brasileña en vender productos vegetales parecidos a la carne en las tiendas de comestibles, ha estudiado la cadena de suministro de la industria cárnica del país y sus modelos de exportación y cree que Brasil tiene el potencial de convertirse en un gran exportador de alimentos vegetales.

Trabajadores en la línea de producción de un filete “de pescado” hecho de vegetales, en la sede de New Butchers, en São Paulo.

A Leta le gusta que sus productos se exhiban en los supermercados junto con paquetes de pechuga y costillas de pollo congeladas. Dice que es solo cuestión de tiempo antes de que él y sus competidores puedan producir a una escala que haga que sus productos sean competitivos con la carne y el pollo baratos.

“Mi competencia son los carniceros”, dijo Leta, quien dijo que come carne hoy en día principalmente como parte de los esfuerzos de investigación y desarrollo para acercar el sabor y la textura de su comida a la original. “La misión de la compañía es, en algún momento del futuro, hacer obsoletas las plantas empacadoras de carne”.

Leta dijo que su compañía progresa hacia ese objetivo. Recientemente comenzó a exportar sus productos, que incluyen imitaciones de albóndigas, carne molida y salchichas, a Holanda. Ha firmado acuerdos de distribución en el Reino Unido, Alemania y varios países de América Latina.

Tavares, de 61 años, quien ha trabajado muchas horas para preparar unas 400 comidas por semana con la ayuda de los cocineros del templo Hare Krishna de Río de Janeiro, donde rinde culto, pone los ojos en blanco al mencionar estas nuevas empresas que se esfuerzan por crear imitaciones de carne.

Pero admite que pueden ser un trampolín para muchos hacia el descubrimiento de la riqueza y el placer que ha encontrado en la cocina y el consumo de comidas a base de plantas que se ven y saben a plantas.

“Cuando te conviertes en vegetariano, es como si una llave hubiera girado”, dijo. “Comienzas a ver las cosas de manera diferente”.

Una carnicería en un mercado del centro de São Paulo. Algunos brasileños sienten que comer carne es una parte esencial de su identidad cultural.

[Fotos: Mauricio Lima, salvo cuando se señala – fuente: http://www.nytimes.com]

El viñedo ecológico en España ha aumentado un 3,1% respecto al año 2016, alcanza 106.897 hectáreas y las empresas que elaboran vino procedente de la agricultura ecológica ascienden casi a 1.000. Son datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en las Estadísticas de Producción Ecológica 2017 y que ofrece el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv). Asimismo proporciona datos referidos al reparto por Comunidades Autónomas, con Castilla-La Mancha a la cabeza en superficie de viñedo ecológico y Cataluña al frente del ránking en lo que a empresas vinícolas relacionadas con la agricultura ecológica se refiere.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), ha publicado recientemente las Estadísticas de Producción Ecológica 2017 que se encuentra disponible en la web del OeMv. Según los datos del MAPA, España contaba con 2.082.173 hectáreas de superficie de producción ecológica, así hay un incremento del 3,1% respecto a la superficie de 2016. Fue en ese año cuando se superaron por primera vez los dos millones de hectáreas. En cuanto al número de operadores, asciende en 2017 a 41.871, con aumento del 5,4% respecto al mismo dato de 2016.
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Tecnovino vinedo ecologicoEn lo que se refiere al viñedo ecológico, destaca dentro de los cultivos permanentes con 106.897 hectáreas (el 11,2% de la superficie de viñedo total), obteniendo más de 331.082 toneladas de uvas de vinificación en 2017.

Sobre las actividades industriales relacionadas con la producción ecológica vegetal, hay registradas 6.662 industrias, entre las que destacan 2.385 relacionadas con frutas y hortalizas, 1.129 de bebidas (de las cuales 939 son bodegas y embotelladoras de vinos, +8,1%) y 854 de aceite de oliva.

Las cifras de viñedo ecológico y de bodegas y embotelladoras de la agricultura ecológica por comunidades autónomas

Los datos disponibles del MAPA y que recoge el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) ofrecen la superficie de viñedo ecológico por provincias y por comunidades autónomas. Según estos datos, Castilla-la Mancha es la comunidad con mayor superficie en 2017 (56.697 hectáreas), aunque registra una caída del -4,4% con respecto a 2016. Le sigue Cataluña, con 14.877 hectáreas (+7,4%), Murcia, con 12.250 (-0,9%) y Comunidad Valenciana, con 11.006 hectáreas (+6,3%), todas ellas por encima de las 10.000 hectáreas.

Tecnovino superficie de cultivo ecologico de la vid tabla

Tecnovino superficie de cultivo ecologico de la vid grafico
Tecnovino porcentaje superficie de vinedo ecologico CCAA tabla
Tecnovino porcentaje superficie de vinedo ecologico CCAA grafico
En cuanto al número de bodegas y embotelladoras de vino procedente de la agricultura ecológica, lidera en este caso el ránking Cataluña, con 205 industrias (+7,9%), seguida de Castilla-La Mancha con 193 industrias (+15,6%), Comunidad Valenciana, con 108 (+1,9%), y por Castilla-La Mancha, con 88 (+7,3%).
Tecnovino bodegas y embotelladoras de vinos ecologicos tabla

Tecnovino bodegas y embotelladoras de vinos ecologicos grafico

Más vinos ecológicos en el mercado y tratamiento de lo ecológico en ferias, jornadas y proyectos de investigación

Desde Tecnovino cada vez recibimos más informaciones sobre esta apuesta por el lado «eco» de las empresas del vino. Las bodegas españolas tienen sus miras puestas en los vinos ecológicos, por un lado bien haciendo la conversión de su viñedo, el total o en parte y por otro lanzando vinos o gamas de producción ecológica. Es una vertiente más de este negocio que irá a más, según se ve en los datos del MAPA. Es más las ferias y jornadas cada vez ceden más espacio o protagonismo a este aspecto. Por ejemplo Alimentaria este año sumó a su oferta el encuentro profesional de los vinos ecológicos, biodinámicos y naturales de producción orgánica certificada, Vinum Nature. Jornadas como la de la firma DIAM de la edición de 2018 se ha centrado en «Vino y ‘ecosostenibilidad’». Y por supuesto hay concursos que ponen en valor los vinos ecológicos, como Ecovino o Ecoracimo. Sin olvidar los proyectos de investigación que se fijan en la sostenibilidad como los vinculados a Life de la Unión Europea (Life Priorat+MontsantLife NADAPTALIFE + IntegralCarbon, etc), o de recuperación de variedades ancestrales e iniciativas de bodegas que investigan y contribuyen con su granito de arena a lo ecológico.

 

« Simplificar a normativa e axilizar trámites », entre os obxectivos da futura norma.

Vigo.

Vigo

O Goberno galego deu, na súa reunión semanal deste xoves, o primeiro paso para que Galicia se dote da primeira Lei de arquitectura. En concreto, o Consello da Xunta aprobou o proxecto de decreto polo que se autoriza iniciar o período de consulta previa sobre esta futura norma, coa que Galicia se pretende equiparar a outras comunidades que xa lexislaron na materia, como é o caso de Cataluña e Estremadura.

A arquitectura –remarca o Executivo que dirixe Alberto Núñez Feijóo– é unha disciplina de interese público, de dualidade cultural e económica que incide directamente na innovación, a sustentabilidade, o progreso e a cohesión social e que se sustenta fundamentalmente nun complexo tecido de profesionais e medianas e pequenas empresas locais.

Entre os obxectivos desta norma está o de establecer as directrices a ter en conta na contratación pública con respecto aos servizos ligados á arquitectura; e definir as titulacións profesionais competentes para « potenciar a seguridade xurídica e reducir a conflitividade competencial » na contratación pública e persoal, así como na tramitación de autorizacións, licenzas e comunicacións previas de obras.

Tamén se busca « unha simplificación da normativa e a axilización de trámites« ; e fomentar o ensino, a divulgación e a sensibilización, especialmente entre os máis novos, sobre a arquitectura como ben e actividade de interese xeral e social.

A Xunta prevé, así mesmo, crear o Consello da Arquitectura de Galicia, con representantes dos colexios profesionais e institucións de ensino, as artes e as empresas.

 

[Fonte: http://www.galiciaconfidencial.com]

Alemania, país de desigualdad

Escrito por Ángel Sanz

En los tres episodios del documental «Alemania – País de desigualdad«, producido por Deutsche Welle (DW) y disponible en YouTube, se hace un extenso e interesante análisis de la situación socioeconómica de Alemania. Los periodistas acompañan durante seis meses de vida a Christoph Gröner, una de las personas más ricas de Alemania.

Aunque el personaje tiene su lado filantrópico, él mismo dice que se siente una extraña excepción. Comenta que «la inmensa mayoría de alemanes crecen sin las oportunidades justas o comparables. En Alemania “arriba” y “abajo” en la escala social cada vez se relacionan menos. El “ascensor social” está parado». Para las clases medias más bien solo baja, en términos de reales de oportunidades, riqueza y cobertura social.

Una imagen vale más que mil palabras. Por eso, DW ilustra la situación en el vídeo con el gráfico que va debajo. En él se muestra la distribución de la riqueza (patrimonio y activos) de los alemanes, de modo que quepan todos en un DIN A4.

Vemos que hay un porcentaje apreciable de alemanes que tienen riqueza cero o negativa. Son en total, casi un 20%.

También vemos, en el lado opuesto, como tiende la riqueza asintóticamente al infinito para un reducidísimo porcentaje de la población. Tanto, que se salen del A4 por completo. No caben en el gráfico. A esta escala del A4, quedarían a más de 6 km respecto de sus compatriotas. La imagen es clara. La altura en el eje vertical es patrimonio y la superficie del A4 es la gente corriente. El 85% del total.

Pues a 6,6Km de altura hay unos pocos «afortunados». Hay vida y oxígeno a esa altura, porque viven muy bien. Pero sentido común, empatía o solidaridad no hay mucha. Todo se ve muy lejano desde arriba. Ayuda a pensar que “yo llegué aquí por mis medios. Los de abajo algo habrán hecho mal”.

Extraña lógica. Porque en esa asíntota (hasta los 6,6 km) está la gente que en la crisis financiera del 2008 se ha hecho mucho más próspera y poderosa aún. También están los que aprovechan la del Covid y su pandemia. De hecho muchos han crecido patrimonialmente, pero también sus oportunidades porque se quedarán con la cuota de mercado de las empresas que cierren.

Esta es la desproporción en la distribución de la riqueza en el país más próspero de Europa, ¡Alemania! Este es el panorama en el país que parece tenerlo todo a favor, para hacer las cosas bien.

Según este documental es el país donde mejor se aprecia la desproporción que distorsiona nuestras sociedades. La depredación sistémica del «todo social» por parte de unos pocos. No tanto buscando el mal de sus semejantes. NO. Casi ya sucede sin que ellos quieran. Aunque tiren por la ventana su dinero, les vuelve a entrar por carretillas por otro lado.

Alejados de la realidad, ¿Qué puede ver alguien o un grupo social a tanta distancia del resto de sus compatriotas? Un colectivo cuya cotidianeidad y preocupaciones está totalmente en otro plano. Gente que tiene más de lo que se puede gastar en 100 vidas. Gente que tiene legiones de ejecutivos, abogados y fiscalistas, todos ocupándose de hacer crecer, proteger y opacar sus fortunas.

Su poder económico es un distorsionador social. Sus intereses representan un poder que no es ajeno a la sociedad, existe por ella. Pero es una molienda de cuerpos y almas que funciona despersonalizado, sin contacto con la calle. Carece de control social o dirección humana. No atiende a las necesidades de las sociedades de las que surgen. Solo obedecen a reglas por las que se busca crecer, y el beneficio económico de sus dueños o gestores.

El poder real de estas minorías y de los samuráis que trabajan para ellos, excede toda consideración. Es poder económico y político y, por tanto,en «lo social» su impacto es aún más asintótico y difícil de representar. No rige el planeta, la sostenibilidad ambiental y social. Rige el interés de unos pocos.

Estas minorías están drenado el planeta entero en su favor y con nuestra ayuda, por permanecer en silencio.

Algunos empiezan a darse cuenta del absurdo o el peligro para ellos mismos. Algunos hasta hacen tímidas propuestas de cambio. Hablan de humanizar el capitalismo. Raro suena. Empiezan incluso a considerar la renta básica como algo deseable. ¿Pero cambiaremos el rumbo de las cosas lo suficiente? ¿Se discutirá y alcanzaremos un nuevo equilibrio? ¿Qué nos tragará a todas antes: el desastre ecológico, o el social?

El estado de las cosas, tanto en lo social como en lo económico, no sucede solo por responsabilidad exclusiva de las élites. Aunque puede verse así para simplificar. Pero no se trata de ver todo esto en termino de «buenos» y «malos». De culpables. Hay responsables claros, eso sí. Unos más que otros.

Pero Alemania y el planeta entero está igual. Todos giramos juntos en esa dirección suicida como lemings. Es una mentalidad compartida, en mayor o menor medida. Es así en Occidente, en Oriente, al Norte y aún peor al Sur. En la parte más cara de Berlín se prepararán para ir a una ópera en su jet privado a París y volver después de cenar. Pero en Berlín, Madrid, etc, pedimos que nos traigan la cena o hielo para los gin tónics, por un rider. No reparamos que Glovo, Deliveroo y otro, someten a los riders a condiciones y riesgos que no quisiéramos para nosotros.

Si esto no cambia, si no cambiamos todos, alcanzaremos juntos el absurdo y, luego, el desastre de una era “oscura”. Todos. Porque igual que la pandemia no entiende de barrios ni alturas. Los que están “arriba”, en la gloria, el nirvana, elíseo, paraíso (fiscal o no), están también a 6,6 km de caída libre. Deberían considerar la situación global, al doblar su ropa por la noche, antes de acostarte. Deberían ser conscientes de lo que representa estar a esas alturas, mientras sus semejantes malviven… Si no es por bondad, que sea por sentido común.

Por cierto, aquí, en España, el gráfico saldría calcado al alemán. Somos unas de las sociedades europeas donde la desigualdad más está creciendo desde los años 90.

Nota: este documental también disponible en inglés: https://youtu.be/AFIxi7BiScI

 

[Imagen: Paolo Trabattoni/Pixabay – fuente: http://www.pressenza.com]

La ciudad costera israelí alberga unos 255 restaurantes de cocina vegetariana, que sirven alimentos a base de vegetales que a menudo van de la granja a la mesa en el mismo día.

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Casi uno de cada diez residentes de Tel Aviv-Yafo es vegano o vegetariano, según una nueva encuesta liderada por Tel Aviv Global & Tourism, publicada antes del Día Mundial del Veganismo este domingo. Esto clasificaría a 40.000 de los 450.000 residentes de la ciudad como grandes consumidores de una “dieta verde”.

Dentro de la muestra representativa, un 4% de los residentes de la Ciudad Blanca se definen como veganos, mientras que el 4,5% se describen como vegetarianos. Un 6,6% resultan un punto intermedio en el que comen pescado pero no carne.

La cultura vegana de Israel y su amplio menú de opciones de cocina basada en vegetales han llevado al país a la vanguardia de los debates en torno a su dominio vegano.

La ciudad costera israelí alberga unos 255 restaurantes de cocina vegetariana, que sirven alimentos a base de plantas que a menudo van de la granja a la mesa en el mismo día, junto con las hermosas playas y otros bellos paisajes de la propia ciudad y su animado ambiente juvenil y su cultura secular.

En diciembre de 2019, Tel Aviv ocupó el séptimo lugar en la lista de “Good Foods” de la BBC de los “10 mejores destinos para amantes de la comida 2020”, donde la cultura vegana de la Ciudad Blanca superó a la cocina y la cultura gastronómica de España, en particular a la ciudad de Cádiz, así como al cordón azul de la costa de Escocia, junto con los mariscos, el whisky y el escocés de primera calidad del país.

“En los últimos años, Tel Aviv ha mejorado su nivel para convertirse en la capital vegana autoproclamada del mundo, con ingeniosos cafés veganos y cadenas locales como Domino’s, que ofrecen pizza sin productos animales”, dijo la BBC en su reseña.

Y mientras que la cultura que rodea a la comida hace de Tel Aviv un destino de primer orden por sí mismo, la dieta mediterránea proporciona la mayor parte del encanto de la cocina vegana que se ofrece en Israel, con comidas típicas como el falafel o el hummus, que son alimentos de por sí veganos.

No es que a la población no le guste la carne ni los alimentos no veganos, pero esa disposición de la ciudad y del país en general ha llevado al 31% de los no vegetarianos a replantearse sus hábitos de consumo de carne, con la promesa de reducirlo en el próximo año. Alrededor del 2,2% espera eliminar completamente la carne de su dieta en un futuro próximo. Casi la mitad (48.8%) de los residentes de la ciudad reportan comer una comida vegana al menos dos veces por semana.

Dos tercios de los encuestados señalaron que las preocupaciones por la salud fueron los principales impulsores de sus elecciones dietéticas; el bienestar animal, los factores económicos y el sabor también fueron reportados como factores.

“El diverso panorama alimentario aquí, incluyendo muchos restaurantes veganos, hace de Tel Aviv-Yafo una experiencia culinaria emocionante tanto para los residentes como para los visitantes”, dijo Eitan Ben-Ami, director de la Autoridad de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Municipio de Tel Aviv-Yafo. “Estoy encantado de ver que los esfuerzos del municipio de Tel Aviv-Yafo para fomentar una alimentación sostenible y saludable se reflejan en toda la ciudad, beneficiando tanto a los residentes como al medio ambiente”, agregó.

“Los resultados de la encuesta demuestran una tendencia positiva e impresionante de alimentación saludable entre los residentes de Tel Aviv-Yafo, principalmente como resultado de un cambio hacia una dieta mediterránea sostenible, como recomienda la Organización Mundial de la Salud”, añadió.

De acuerdo a la encuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) son el ejército más vegano del mundo, con 1 de cada 18 soldados declarándose veganos, según un informe de la Radio del Ejército de 2018. El mayor General Aviv Kochavi es también el primer jefe de estado mayor vegetariano de las FDI.

 

[Fuente: http://www.agenciaajn.com]

 

Os derrotados nas eleições bolivianas procuram rearticular o sentimento de ódio ao MAS

 

Escrito por FÁBIO FONSECA DE CASTRO

Introdução

Os resultados eleitorais das últimas eleições da Bolívia ainda estão sendo maturados pelos derrotados e podem gerar processos sociais e políticos ainda imponderáveis. A direita, conservadora e golpista, passou a falar em  “fraude científica” nas eleições, algo que ninguém sabe o que significa e que eles próprios não explicam, enquanto pastores evangélicos argumentam que “houve um feitiço sobre as urnas eleitorais”[i]. Os derrotados procuram, como possível, rearticular o sentimento de ódio ao MAS, o Movimento ao Socialismo, partido político do ex-presidente Evo Morales e dos presidente Luis Arce, eleito no último dia 18 de outubro e o porta-voz do partido, Sebastián Michel, denunciou um atentado ocorrido dia 6 de novembro contra a sede do partido, durante uma reunião que contava com a participação de Arce. Nesse atentado um bastão de dinamite teria sido lançado contra o prédio, mas sem deixar feridos[ii].

As notícias que nos chegam da Bolívia falam de movimentos que, mesmo havendo reconhecido a vitória eleitoral do MAS, passaram a incitar a violência e a desorganização com vistas a impedir a posse dos eleitos. Grupos paramilitares e extremistas se armam, articuladores da direita passam a falar por meio de fórmulas duvidosas, como “liberdade de expressão mobilizada” e “coordenação militar”, tal como informado pelo sociólogo Pinto Quintanilla, que também coloca que, apesar da retumbante vitória eleitoral do MAS, há um golpe em andamento e mobilizado[iii].

Parto dessa avaliação, acompanhando o que se tem escrito sobre o processo boliviano atual, para fazer algumas observações sobre essa conjuntura de obstrução democrática que assombra não apenas o país vizinho mas muitos espaços da América Latina e que se forja hibridizando ódio social, reposicionamento de classes, racismo, violência e irracionalidade.

As eleições realizadas na Bolívia no domingo 18 de outubro passado sugerem um retorno à democracia, concertando a ruptura institucional imposta pelo golpe de Estado de novembro de 2019. A depender das condições de governabilidade e da própria preservação da democracia, o projeto do socialismo comunitário e da refundação nacional construído durante 14 anos pelo MAS – o Movimento ao Socialismo – e por seus apoiadores, poderá ou não ser retomado.

Diante desse evento, gostaria de fazer algumas anotações sobre diversos elementos que gravitam em torno da situação: a experiência do MAS, seus acertos e erros; o ódio que elites e setores das classes médias produziram contra ele nos últimos anos; as dificuldades políticas de, ao mesmo tempo, governar e reformar um Estado tão marcado pelas diferenças sociais e étnicas; a semelhantes e diferenças em relação a outros movimentos e partidos de esquerda da América Latina, particularmente o PT, no Brasil e as condições de governabilidade numa sociedade tão polarizada e, sobretudo, diante da ruptura institucional do último ano.

O governo do MAS pode ser descrito como um socialismo comunitário estruturado e estruturante de um processo de refundação nacional – de refundação pluriétnica da nacionalidade. Trata-se de um movimento político que renova em grande medida a esquerda mundial e se há uma coisa que estas eleições na Bolívia demonstram é a força, importância e capacidade de invenção do MAS. Aliás, como observou o sociólogo Atillio A. Boron[iv], estas eleições demonstraram que o MAS é a única força social existente em toda Bolívia.

Numa vitória que foi muito mais ampla do que o esperado, o partido que elegeu Evo Morales e, agora, Luis Arce, tem base social camponesa e foi constituído na década de 1990. Desde seus primórdios foi um partido camponês, mas gradualmente, incorporou o movimento indígena boliviano, muito importante. O apoio do proletariado e das classes médias urbanos veio com os excelentes resultados econômicos do governo Evo, mas ao mesmo tempo despertou uma forte polarização política e um fenômeno cultural de ódio político muito semelhante ao existente, no Brasil, em relação ao PT.

Não que haja uma proximidade imediata entre o MAS e o PT. Evidentemente há compromissos similares entre o “movimento” boliviano e o partido brasileiro, mas as diferenças são, igualmente, muitas. O objetivo deste texto não é abordar essas diferenças, mas, de certa maneira, gostaria de assinalar alguns pontos em comum entre os tecidos socioculturais que produzem o ódio a políticas de esquerda, nesses dois países da América Latina, e, também, algumas semelhanças entre os desafios e erros dos dois partidos no governo.

O MAS no governo

Historicamente falando, a Bolívia é um país extremamente vulnerável. Tanto à política internacional como aos interesses de classes de seus nacionais. Da independência, em 1825, a 1982, quando se iniciou o período democrático interrompido pelo golpe do ano passado e espera-se que retomado com estas eleições, a Bolívia enfrentou nada menos que 193 golpes de Estado – embora o candidato derrotado pelo MAS nas últimas eleições, o historiador Carlos Mesa, contabilize apenas 23 em um de seus livros[v]. De todo modo, dos seus 84 regimes políticos, 32 foram encabeçados por ditadores.

O MAS surgiu como movimento de resistência de populações cocaleras, na região do Chapare, departamento de Cochabamba, na primeira metade dos anos 1990. Rapidamente agregou outros movimentos sociais, notadamente camponeses, e em seguida também indígenas, que, em 1995, realizaram uma Assembleia pela Soberania dos Povos (ASP), de grande repercussão política. Evo Morales despontou como uma das principais lideranças desse processo e disputou as eleições de 1997, pelo partido Izquierda Unida (IU), sendo eleito deputado à Assembleia Nacional. Dois anos depois assumiu o comando do Movimiento al Socialismo-Unzanguista (MAS-U), um grupo que fora criado por um empresário, David Añez Pedraza, em 1987 e que fizera um sinuoso percurso da direita em direção à esquerda.

Pelo MAS, Evo Morales disputou as eleições presidenciais de 2002, alcançando a segunda maior votação desse pleito e o partido obteve 27 das 130 cadeiras do Parlamento. Nesse momento a Bolívia experimentava um processo de consolidação do papel das esquerdas, que saíram amplamente fortalecidas da situação de convulsão social conhecida como a Guerra da Água, ocorrida dois anos antes em Cochabamba. Essa guerra, uma rebelião popular contra a privatização do sistema municipal de gestão da água, foi motivada pelo aumento abusivo das taxas cobradas pela empresa Aguas del Tunari, pertencente ao grupo norte-americano Brechtel. A rebelião tomou tal amplitude que o presidente Hugo Banzer declarou estado de sítio e ordenou a detenção dos líderes do movimento e de diversas estações de rádio. Em resposta, as forças populares se fizeram mais presentes nas ruas e conseguiram a anulação do contrato de privatização. Essa movimentação social teve o efeito de reunir diversos setores da sociedade civil, de associações camponesas e sindicatos de trabalhadores urbanos, das populações indígenas a setores da classe média.

Iniciou-se, com esse processo, a ruptura da estabilidade política conhecida como “democracia pactuada”[vi], o período iniciado com o governo Paz Estensoro em 1985 e que se concluiu em 2005 com a eleição de Evo Morales. Nas eleições desse ano Morales foi eleito presidente, recebendo 53,7% dos votos, sendo reconduzido ao cargo em 2009, com 64,2% e, novamente, em 2014, com 61,4% dos votos. Em todos esses pleitos o MAS também recebeu um expressivo número de cadeiras parlamentares: 72 de 130 deputados e 12 de 27 senadores em 2005; 88 de 130 deputados e 26 de 36 senadores, na de 2009; e o mesmo número de deputados e 25 de 36 senadores, em 2014.

Nos 14 anos de governo de Evo Morales a Bolívia viveu o mais longevo período de estabilidade política e econômica desde a sua independência. Isso se deveu ao Modelo Econômico Social, Comunitário e Produtivo, elaborado solidamente por Luis Arce – ministro da Economia de Morales e atual presidente eleito da Bolívia – juntamente com um grupo de intelectuais e economistas socialistas desde o ano de 1999. Arce, nesse momento, era professor universitário e a base de seu projeto era um processo de nacionalização dos recursos naturais e de reorganização da base produtiva. O modelo implementado diversificou a base produtiva, estimulando, notadamente, os setores industrial, agrário e do turismo e, por outro lado, criando mecanismos de distribuição social de riquezas.

Quando Morales assumiu a presidência, a Bolívia possuía um PIB de 5 bilhões de dólares. Em apenas um ano de governo, o PIB estava na casa dos 9 bilhões de dólares e, em 2018, apenas 14 anos depois, o PIB do seu país era de 40,8 bilhões de dólares. Em 14 anos o governo Evo multiplicou em oito vezes o PIB do país. Nesse período, a Bolívia cresceu ao ritmo de 4% ao ano e o PIB per capta cresceu de 900 dólares para 4 mil dólares.

Por que isso aconteceu? Basicamente porque os governos anteriores – para usar a expressão local, os governos terratenentes – que usavam o Estado para maior acúmulo de riqueza para si mesmos, que usavam o Estado para excluir e roubar as condições de vida dos mais pobres, foram apartados, afastados, do centro do poder. Perderam sua posição de controle do fluxo produtivo.

E como isso se deu? Primeiramente, porque houve uma decisão firme do governo de Evo Morales em modificar o trato do Estado boliviano com os recursos naturais. Evo promoveu uma transformação nos setores agropecuário, mineiro, energético e de hidrocarbonetos. Como o fez? Nacionalizando, recuperando para as mãos do interesse das pessoas comuns da Bolívia o controle e os lucros das empresas estratégicas. Ao mesmo tempo, o Estado boliviano iniciou um processo de participação na vida econômica das empresas pequenas e médias, investindo nelas da maneira consistente, injetando capital para permitir que essas empresas crescessem e fizessem oposição ao grande capital internacional.

A pedra angular do processo foi a nacionalização do setor energético, particularmente no setor da produção de gás natural. E para além da nacionalização, o governo do MAS taxou as empresas privadas que exploravam esse recurso com impostos que variavam de 50% a 85% dos seus rendimentos.

Essa política gerou um excedente, também corroborado por ações similares nos setores mineiro e agrícola, que permitiu investimentos importantes em infraestrutura, notadamente na logística de exportação, na construção de rodovias, transporte público urbano e aeroportos.

O Modelo Econômico Social, Comunitário e Produtivo também redistribuiu esse excedente por meio de políticas sociais e de emprego que impactaram na redução da desigualdade social. Com uma média de investimento anuais de US$ 7 bilhões em programas sociais, o MAS conseguiu uma redução expressiva nos índices de extrema pobreza, que passaram de 38,2%, em 2005, para 17,2%, em 2018, bem como uma taxa de desemprego de 4,2% – um mínimo histórico[vii].

As políticas de mobilidade social voltadas para os setores mais pobres e marginalizados produziu resultados importantes ao nível da remuneração média dos trabalhadores: o salário de uma empregada doméstica ou de um trabalhador de pequena oficina era, por exemplo, de 50 dólares em 2005 quando o MAS chegou ao poder. E chegou a uma média de 300 dólares em 14 anos seguintes. Por sua vez, o trabalhador básico, com formação média, acumulou aumento de 400% em 13 anos. No mesmo período, a inflação alcançou um máximo de 50%[viii].

Tudo isso modificou o próprio perfil do Estado boliviano, fazendo com que ele passasse da condição de um mero Estado colonial para a condição de um Estado plurinacional, ou seja, de um Estado que levasse em consideração os interesses dos das populações étnicas, dos movimentos indígenas e da participação política das minorias, expressivamente a participação política das mulheres.

O modelo político do MAS promoveu, sobretudo, uma costura social, contribuindo para a superação daquilo a que René Zavaleta Mercado[ix], conhecido sociólogo boliviano, chamou de sociedade abigarrada, ou seja, feita com muitos retalhos costurados e superpostos uns aos outros, desejando referir, com essa ideia, a justaposição entre diferentes sociedades e modos de produção que resultavam em diferentes campos de luta social e política.

A luta contra as elites nacionais: acertos e erros políticos do MAS

A concepção de Estado implementada pelo MAS envolveu políticas avançadas de justiça social, de sustentabilidade socioambiental e cultural e de reintegração das riquezas naturais do país aos interesses da soberania nacional. Evidentemente, esse conjunto de ações desagradou às elites nacionais e os interesses internacionais, geralmente relacionados a elas.

Não obstante, um conjunto de estratégias de desorganização e desorientação das forças nacionais conservadores foi acionado pelo MAS. Primeiramente, uma ação parlamentar geralmente coesa. Governando com ampla maioria parlamentar, o MAS deteve um controle eficaz do legislativo e permitiu um fluxo eficiente no relacionamento deste com o executivo.

Em relação às elites bolivianas, é preciso dizer que os governos do MAS se posicionaram, desde o primeiro momento e de maneira franca, aberta e direta, contra elas.

E esse posicionamento não foi rudimentar ou superficial: organizou-se sobre bases discursivas e sobre práticas políticas sólidas, que desconstruíam os posicionamentos históricos das elites com uma força discursiva centrada na racionalidade e na experiência. Assim, por exemplo, onde as elites falavam em meritocracia e advogavam mais espaço para os “mais capazes”, as lideranças do MAS rebatiam com os argumentos do igualitarismo e com a política de partilha corporativa de cargos entre os movimentos sociais.

Um efeito colateral da política de partilha corporativa de cargos foram as tensões com os meios universitários que se, tendencialmente, apoiavam o MAS, viram-se alijados de espaços e processos da gestão e, consequentemente, afastados da política, o que produziu permanentes tensões.

Outro ponto central da política do MAS foi o estatismo, marcado pela política tributária progressiva e pelo processo de nacionalização. Um efeito colateral desse estatismo foi o conflito de interesses entre o Estado e os pequenos empreendimentos privados e, consequentemente com a classe média, geralmente negligenciados pela política econômica.

Algumas críticas são constantemente feitas ao MAS: a não realização de uma reforma agrária (apesar da uma pequena redistribuição de terras devolutas entre os mais pobres) e a ausência de uma política transformadora para a educação, sobretudo no campo da educação básica e do enfrentamento do monopólio das elites no campo da educação privada.

Outra crítica importante e constante se deve à ausência de uma política de desenvolvimento específica para a região de Potosi, apesar da importância da sua participação na produção nacional de lítio. Não à toa, a cidade de Potosi, um dos bastiões históricos do MAS, desempenhou um papel importante no golpe, apoiando-o.

O velho problema das esquerdas: como governar e reformar ao mesmo tempo

As dificuldades políticas de governar a Bolívia são clássicas, do ponto de vista da teoria política socialista: o velho problema das contradições presentes nas propostas de “gestão socialista” do capitalismo. Dificuldades semelhantes às experiências pela maioria dos governos de esquerda da América Latina, inclusive, e talvez sobretudo, pelo PT, no Brasil.

Um problema que, apesar de clássico, é pouco debatido. Mas como creio que precisamos, em permanência, de uma reflexão sobre a própria experiência, não me furto de dizer aqui algumas palavras, observando que o central, da experiência latino-americana, é o grande enigma de como governar e reformar, ao mesmo tempo, tendo, de um lado, classes dominantes marcadas por um egoísmo histórico aparentemente não erradicável e, de outro lado, economias capitalistas que não são simplesmente “periféricas”, mas, visceralmente, desiguais.

O debate sobre isso surge com a reflexão do socialista francês Léon Blum – primeiro-ministro eleito por uma frente ampla de esquerda, que reunia socialistas, comunista e radicais, em 1936 – sobre a diferença entre “conquista do poder” e “exercício do poder”[x]. A experiência de Blum, nesse sentido, foi dramática. Nas duas primeiras vezes em que foi primeiro-ministro foi obrigado a renunciar ao ser pressionado pela direita quando tentou enviar armamentos para os republicanos espanhóis.

Sua reflexão porta sobre esse grande enigma que diz respeito à possibilidade de um partido de esquerda alcançar democraticamente o poder e trabalhar, “por dentro da máquina”, para a reformulação das estruturas de poder.  É claro que a reflexão de Blum[xi] constitui uma proposição socialista não revolucionária e que muitos outros autores não percebem nenhuma possibilidade de equilíbrio entre a “conquista do poder” e o “exercício do poder” e, por essa razão, indicam o caminho revolucionário como a única possibilidade concreta de transformação do Estado burguês.

Certamente podemos e devemos aspirar a mais do que isso, mas a gestão socialista do capitalismo resta o horizonte imediato das esquerdas na América Latina. Por isso mesmo, nesta época pouco revolucionária e, talvez em consequência, grandemente reacionária, precisamos formular a política produzindo marcadores de continuidade que sejam sólidos sem deixar de permitir renovações.

As tentativas de Blum no poder fracassaram, mas foram seminais enquanto reflexão, e colaboraram com muitos modelos. Os modelos vindos da experiência europeia não ajudam muito, no caso da América Latina,  porque, embora a tarefa de ao mesmo tempo governar e reformar seja sempre muito difícil, as estruturas sociais, políticas e econômicas encontradas por lá são bastante diferentes.

De todo modo, as experiências, soluções e modelos europeus devem sempre ser lembrados: a experiências exitosas mais conhecidas foram políticas anticíclicas propostas pela Escola de Estocolmo, de economia, centrada no pleno emprego e no incentivo ao desenvolvimento, aplicada pelos social-democratas suecos nos anos 1930; o modelo dos “pactos sociais”, centrados na regulação de preços e salários, aplicado pelos socialistas da Áustria, Bélgica, Holanda e pelos trabalhistas ingleses no imediato pós II Guerra; o grande modelo do “Estado de bem-estar social”, construído coletivamente pelos partidos e governos social-democratas e trabalhistas de toda a Europa, entre o final dos anos 1950 e 1970; e a tese do “capitalismo organizado de Estado”, elaborada com muitos detalhes pelo Partido Comunista Francês e que, embora tenha sido apenas parcialmente implementada na França, impactou bastante, teoricamente, no pensamento da esquerda latino-americana.

Retornando à América Latina, essa reflexão ganha novas dimensões e significados, justamente porque em todo o continente as forças reacionárias se movem contra experiências históricas e muitas vezes inéditas de alcance do Estado pelas vias democráticas. O caso da Bolívia, nesse sentido, parecer ser particularmente interessante como experiência porque, nos parece, no jogo entre “conquista do poder” e “exercício do poder” houve a produção de uma outra esfera estratégica, não presente no horizonte do pensamento de Blum ou de outras experiências de governo de esquerda que teve sua dimensão empírica na organização social do MAS, original em muitos aspectos, e que teve sua dimensão política numa equação referente à manutenção democrática do poder, temática à qual retornaremos mais à frente.

O golpe de 2019

O fato concreto é que, nas eleições de 20 de outubro de 2019 Evo Morales foi reeleito com uma vantagem de mais de 640 mil votos em relação ao 2º colocado, Carlos Mesa. Pelas normas eleitorais bolivianas o candidato do MAS venceu no primeiro turno: obteve 47,08% dos votos, contra 36,51% de Mesa, da Comunidad Ciudadana; 8,83% de Chi Hyun Chung, do Partido Democrata Cristão; e 4,26% de Óscar Ortíz, da coligação Bolivia dice No, candidato centrado na província de Santa Cruz e apoiado pelos Estados Unidos.

Porém, a atuação descabida da OEA, Organização dos Estados Americanos, por meio de seu secretário-geral, o uruguaio Luis Almagro, abalou, como se sabe, o resultado. Certamente a OEA agiu a serviço do governo dos Estados Unidos, interessado em desestabilizar a região tanto por motivos político-ideológicos como por razões econômicas – no caso, o acesso às riquezas naturais da Bolívia. Embora Almagro tenha sido chanceler do governo de Pepe Mujica no Uruguai, sempre houve fortes suspeitas de que ele atuara como agente da CIA.

Como se sabe, essa organização, cada vez mais distante de seus objetivos pan-americanos e cada vez mais um satélite político norte-americano, impôs uma auditoria e concluiu que “embora sem fraudes, o processo foi impreciso”. O que significa isso? Traduzindo os eufemismos democráticos, significa “não reconhecemos a vitória de Evo Morales”.

Sua participação no desfecho do golpe que depôs Evo Morales foi decisiva. É claro que Morales, com extrema ingenuidade, aceitou a recontagem dos votos das eleições proposta pela OEA, mas o uruguaio a procedeu com extrema má-fé: antes ainda da conclusão da recontagem, divulgou um relatório provisório repleto de dados falsos, insinuações e acusações. Essa fraude estimulou a direita boliviana a precipitar o golpe de Estado.

A oposição ao MAS mobilizou-se rapidamente e sem controle: casas de ministros e parlamentares incendiadas, humilhações públicas, extrema violência pelas ruas, repressão. O processo golpista iniciou em Santa Cruz e se espalhou por todo o país. A sede do Tribunal Eleitoral Departamental de Potosi foi atacada e juízes eleitorais foram agredidos nas cidades de Tarija, Chuquisaca, Oruro e La Paz. O cenário do golpe foi acionado: violência nas ruas, países da região, com seus governos conservadores, declarando não reconhecer o resultado das eleições, forças de segurança e meios de comunicação tomando partido político.

Houve dois grandes massacres nesse processo golpista, o de Sacaba, na cidade de El Alto, vizinha a La Paz, e o de Senkata, Cochabamba, ocorridos, respectivamente, nos dias 15 e 19 de novembro, deixando 36 pessoas mortas e dezenas de feridos. Com o posicionamento dos militares que “aconselharam” o presidente eleito a renunciar e a saída de Morales do país, abriu-se caminho para a usurpação do poder pela senadora golpista Jeanine Áñez, estabelecendo-se o governo que, no entanto, para preservar minimamente o poder, foi obrigado a planejar novas eleições, as que presentemente ocorreram.

Para Garcia Linera, ex-vice-presidente da Bolívia, o golpe de 2019 foi um repúdio à igualdade, uma mobilização contra a igualdade[xii]. Com efeito, tal como no Brasil do golpe de 2016, pode-se perceber a dominância de um ódio de classe, profundo e rancoroso, desejando impedir o avanço dos processos progressistas e da inclusão social.

Os opositores do MAS e a direita boliviana

Mas vejamos um pouco mais de perto a direita boliviana, os opositores do MAS. Efetivamente, são opositores inconsistentes, com propostas ambíguas, sem base social, e que gravitam entre proposições generalistas afeitas aos receituários neoliberal e retóricas nacionalistas. Inconsistências muito semelhantes, como se percebe, às que se fazem presentes nas direitas brasileira e argentina.

O mais credível desses opositores é Carlos Mesa, representante das elites intelectuais do país e de suas velhas burguesias mineradoras – seus pais foram acadêmicos respeitáveis e sua família sempre foi rica. Porém, ainda que “mais credível”, Mesa passa muito longe de representar uma alternativa real de poder. Neoliberal, suas propostas sempre passam pela desnacionalização e pela música cacofônica da diminuição do Estado… Além disso, Mesa é um grande covarde: é o sujeito que renunciou à presidência da República no meio da crise de 2005.

Tal como no Brasil, tal como na Argentina, as elites bolivianas não conseguiram construir uma alternativa ou projeto de poder minimamente credível e subsistem apoiadas, ou apoiando, os mesmos grupos de sempre: empresas de mídia, um judiciário fraco e canhestro, igrejas neoconservadoras e movimentos de extrema-direita.

A política boliviana é muito semelhante à política dos demais países latino-americanos. Primeiramente, há os velhos conservadores nacionalistas que foram ficando neoliberais, como o ex-presidente Tuto Quiroga e seu partido, a Acción Democrática Nacionalista (ADN), fundado por velho general Hugo Banzer – o mesmo que deflagrou a Guerra da Água, em 2000.

Em seguida, há os social-democratas, como Samuel Doria Medina, da Frente de Unidad Nacional, que igualmente se aproximam do neoliberalismo. Em outro plano, há a política carismática, representada por Luis Fernando Camacho, agente estrutural do golpe de 2019. Em torno dele há uma variedade de partidos e movimentos políticos, alguns com amplas relações com igrejas pentecostais, dente os quais a Unidade Cívica Solidária (UCS), o Partido Democrata Cristão (PDC) e a Ação Democrática Nacionalista (ADN).

É também possível perceber, nessa cena, as lideranças trabalhistas e neoconservadoras que vêm rompendo com o MAS e adotando um discurso conservador, como Marco Pumari, o presidente do Comité Cívico de Potosí, filho de mineiro e que rompeu com o MAS para exigir mais atenção para Potosi.

Como colocou Atilio Boron, “construir uma direita com bases sólidas em nível nacional é uma tarefa árdua, que na Bolívia, ainda mais com a violência terrorista de sua ditadura, a cumplicidade de juízes e promotores e o apoio da cloaca midiática a serviço do império, demonstrou ser uma missão destinada ao fracasso”[xiii].

Em artigo recentemente publicado, Jeferson Miola descreve claramente o que está em disputa na Bolívia: o controle do lítio, riqueza mineral de alto valor estratégico e econômico, empregado na fabricação de remédios antidepressivos, baterias de celulares, dispositivos eletrônicos e produção automotiva[xiv].

É a disputa por essa riqueza do presente e do futuro que produz, na Bolívia, o modelo opositor, antagônico do projeto do MAS, pautado pela desnacionalização e na entrega dessa riqueza a grupos multinacionais.

O retorno do MAS ao poder e suas condições de governabilidade

Como disse, diante da violência e dos excessos cometidos na ação golpista do ano passado, a direita boliviana não encontrou fundamentos que justificassem, perante a opinião pública internacional mas, sobretudo, diante da correlação de forças interposta pelos movimentos sociais e pela sociedade civil boliviana, condições mínimas de permanência no poder que não fossem sustentadas pela convocação de novas eleições.

Em função do coronavirus, as eleições foram adiadas por duas vezes. 7,3 milhões de bolivianos foram às urnas no último dia 18 de outubro e o resultado deu ao MAS uma vitória expressiva. Luiz Arce obteve 52,% dos votos, contra 31,5% de Carlos Mesa, 14,1% de Luis Camacho, 1,6% de Chi Hyun Chung e 0,4% de Feliciano Mamani. Nos executivos departamentais, o MAS elegeu 6 dos 9 governadores. No Senado, elegeu 19 senadores, contra 17 da oposição. Na Assembleia Legislativa, elegeu 73 dos 130 deputados.

O presidente eleito, Luis Alberto Arce Catacora, é economista pela Universidad Mayor de San Andrés, trabalhou no Banco Central da Bolívia entre 1987 e 2006 e foi ministro de Economia durante 13 anos do governo Evo Morales. Foi o principal responsável pelas políticas econômicas que levaram a Bolívia ao impressionante crescimento do país nesse período.

O parceiro de chapa de Arce, David Choquehuanca, indígena ayamará, também participou do governo Evo: foi ministro de Relações Exteriores entre 2006 e 2017 e também atuou como secretário geral da Aliança Bolivariana para os Povos da Nossa América – Tratado de Comércio dos Povos.

A vitória do MAS foi acachapante. Tanto a oportunista usurpadora Jeanine Áñez como o segundo colocado, o golpista Carlos Mesa, reconheceram imediatamente a derrota. Os observadores e analistas internacionais também deram sinais positivos de apoio ao processo eleitoral e a seus resultados.

Não obstante, considerando a situação de polarização política e social existente, é ponderável indagar sobre as condições de governabilidade do MAS nos próximos anos. O movimento de ódio ao MAS é muito semelhante ao movimento de ódio ao PT, na sociedade brasileira. Segundo Molina[xv] (2020, p. 5), esse sentimento de ódio deriva de uma memória dos prejuízos que teriam sido impostos a essas elites nos 14 anos de gestão do MAS. Prejuízos referentes aos rendimentos que teriam deixado de ter com a venda das riquezas naturais bolivianas e à perda dos espaços de poder em função da dissolução da tecnocracia vigente anteriormente e, ainda, referentes ao racismo histórico dessas elites em relação às populações tradicionais do país.

Na compreensão de Melo[xvi], além dos fatores internos, há fatores externos que tendem a comprometer a governabilidade na Bolívia durante o novo mandato presidencial, dentre os quais os interesses e pressões produzidas em torno do lítio, a liberalização dos cultivos transgênicos e da demanda internacional pela privatização de setores da Yacimientos Petroliferos Fiscales Bolivianos, principal estatal do país, em torno da qual se produzem grandes pressões.

Lições políticas

A luta das populações indígenas, camponesas e/ou desfavorecidas bolivianas não é, apenas, uma luta pela preservação dos recursos naturais do país. É contra o agrobusiness e as multinacionais que o representam. Não estão em luta projetos nacionais, sociais ou de Estado, mas, apenas, um projeto de Estado, construído pelo MAS, e o desejo mesquinho de lucrar, individualmente, entregando as riquezas bolivianas a essas multinacionais.

Recordo de um artigo do sociólogo argentino Atilio A. Boron no qual ele diz que“não importa o quanto a economia seja administrada de maneira exemplar, como o fez o governo de Evo, o crescimento, a redistribuição, os fluxos de investimentos são garantidos e todos os indicadores macro e microeconômicos são aprimorados, a direita e o imperialismo nunca aceitarão um governo que não serve a seus interesses”[xvii].

Na mesma direção escreveu Jeferson Miola, em seu blog: “O golpe na Bolívia atesta que o capitalismo neoliberal não aceita e não tolera a soberania popular. O golpe confirma que o neoliberalismo é incompatível com a democracia e com a manifestação da vontade majoritária do povo”[xviii].

Creio que essas ideias explicam tudo, inclusive o golpe brasileiro de 2016, e constituem uma lição a ser lembrada sempre.

Na bela e emocionante entrevista que concedeu a Mario Santucho, recentemente publicada, Álvaro García Linera[xix], ex-vice-presidente da Bolívia na chapa de Evo Morales, afirmou que o projeto do MAS “não foi derrotado, foi paralisado. Você derrota algo quando tira sua força moral ou sua energia. E isso não aconteceu (…) Nesse sentido, o projeto do MAS de inclusão social, crescimento econômico e distribuição de riqueza continua sendo o horizonte desta nova década que se avizinha”. Em seu ver, estas eleições também demonstraram que o projeto do MAS foi “capaz de manter a fonte de suas raízes, sua espinha dorsal muito popular, e ter força para mudar lideranças sem que isso seja produto de cisões ou rupturas entre uma nova geração e a anterior”.

Para Linera, a direita boliviana, como de resto em toda a América Latina, segue sem projeto, movida a “choques elétricos de ódio, ressentimento, racismo, e acabam obtendo um Frankenstein”, constatando, também, que não conseguirão “um projeto orgânico de sociedade dessa forma”[xx]. Na sua compreensão, a direita ficou sem projeto “preditivo”:

“O horizonte preditivo é quando você acorda, sabe o que vai fazer. E o que seu filho vai fazer, sua esposa e seu irmão, o que você pensou sobre o dia seguinte, ou o próximo mês, ou os próximos seis meses. É algo concreto, não uma abstração filosófica: como as pessoas preveem seu destino imediato. Quando você não consegue fazer isso, como está acontecendo agora com as forças conservadoras, esse processo caótico ocorre. O progressismo é uma resposta ao esgotamento do horizonte preditivo do neoliberalismo”.

O MAS ofereceu à sociedade boliviana, justamente, um projeto “preditivo”, composto por idealismo pragmáticos e centrado na inclusão social. Muitos consideram esse movimento político como a “esquerda do futuro”, e é preciso levar essa ideia em consideração quando se precisa e deseja reinventar e mobilizar as forças progressistas e estancar tudo aquilo que se conforma como repúdio à igualdade e à democracia.

Creio que podemos dizer que esses horizontes preditivos têm uma forma social específica: os movimentos sociais como agentes de manutenção e de garantia do projeto de poder. Na tarefa de equilíbrio entre a “conquista do poder” e o “exercício do poder” devemos colocar, ainda, a equação da “manutenção democrática do poder”. Ou seja, mecanismos de controle e garantia social. Creio que essa é uma das contribuições sociais do MAS para a práxis socialista: a produção de mecanismos sociais de continuidade a partir da organização social.

Percebendo a ação política do MAS não posso deixar de lembrar de que algumas das autocríticas mais recorrentes no processo da avaliação dos erros políticos do PT dizem respeito ao distanciamento do partido em relação aos movimentos sociais e mesmo às organizações de base da vida social. Um fenômeno que se relaciona, por um lado, com o processo histórico da burocratização partidária, bastante discutido e, por outro, com a entrada em cena de novos agentes políticos, associados a igrejas conservadoras e a milícias que acabaram ocupando o lugar rizomático que o PT possuiu, anos atrás, nas bases da vida social.

Pensando nos fenômenos recentes das investidas de ódio e de irracionalismo contra a esquerda, no Brasil – o golpe de 2016, o lawfare contra Lula, o militantismo partidarizado da Lava Jato, a violência bolsonarista, etc – parece evidente que nunca deixou de haver apoio massivo ao PT e que, apesar disso, não houve mecanismos políticos que permitissem uma articulação social e resistente a todos esses abusos do poder. Talvez tenha faltado equacionar a manutenção democrática do poder e no poder das forças progressistas, talvez tenha faltado garantias preditivas, narrativas preditivas a respeito da soberania popular.

 

*Fábio Fonseca de Castro, sociólogo, é professor no Programa de Pós-graduação em Comunicação, Cultura e Amazônia e na Faculdade de Comunicação da Universidade Federal do Pará (UFPA).

Notas


[i]PINTO QUINTANILLA, Juan Carlos. Contra o golpe de Estado, poder popular organizado. In: Carta Maior. Disponível em: https://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Pelo-Mundo/Contra-o-golpe-de-Estado-poder-popular-organizado/6/49206Publicado em 04/11/2020 e consultado em 05/11/2020.

[ii]Página Siete Digital, reproduzido no portal Carta Maior. Vocero del MAS denuncia atentado con dinamita em contra Luis Arce.Disponível em: https://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Pelo-Mundo/Vocero-del-MAS-denuncia-atentado-con-dinamita-en-contra-de-Luis-Arce/6/49221. Publicado em 07/11/2020 e consultado em 07/11/2020.

[iii]PINTO QUINTANILLA, Juan Carlos, referido acima.

[iv]Bolivia: el retorno de la izquierda. In: Pagina 12. Disponível em https://www.pagina12.com.ar/300208-bolivia-el-retorno-de-la-izquierda. Publicado em 20/10/2020 e consultado em 23/10/2020

[v]MESA, Carlos. Presidentes da Bolívia, entre urnas e fuzis. 1983.

[vi]OFMEISTER, Wilhelm. Bolivia: la construción de la democracia y la evolución del proceso político. In: OFMEISTER, W. (Org.). Reformas Políticas en América Latina. Rio de Janeiro, Fundação Konrad Adenauer, 2004.

[vii]MELLO, Michele. Quem é Luis Arce, favorito para as eleições presidenciais na Bolívia? In: Brasil de Fato. Disponível em: https://www.brasildefato.com.br/2020/10/17/quem-e-luis-arce-favorito-para-as-eleicoes-presidenciais-na-bolivia. Publicado em 17/10/2020 e consultado em: 22/10/2020.

[viii]GARCÍA LINERA, Álvaro. Entrevista com Álvaro García Linera: Bolívia não tem seu destino garantido (entrevista concedida a Mario Santucho). Publicada e24/10/2020 e consultado em 26/10/2020.

[ix]ZAVALETA MERCAO, René. Lo nacional popular en Bolivia, 2a ed. La Paz, Plural Editores, 2008.

[x]Refiro, aqui, o debate iniciado por José Luiz Fiori, no Jornal do Brasil, com o artigoA esquerda e o governo: suas ideias e lições históricas, publicado ainda em janeiro deste ano. Disponível em:https://www.jb.com.br/pais/artigo/2020/01/1021889-a-esquerda-e-o-governo–suas-ideias-e-licoes-historicas.html. Publicada e28/01/2020 e consultado em 02/11/2020.

[xi]BLUM, Léon. Bolchevisme et socialisme. Paris: Librarie populaire du Parti socialiste, 1931.

[xii]GARCÍA LINERA, Álvaro. Entrevista com Álvaro García Linera: Bolívia não tem seu destino garantido (entrevista concedida a Mario Santucho) In: Carta Maior (publicado originalmente em Crisis). Disponível emhttps://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Pelo-Mundo/Entrevista-com-alvaro-Garcia-Linera-Bolivia-nao-tem-seu-destino-garantido/6/49109. Publicado em24/10/2020 e consultado em 26/10/2020.

[xiii]BORON, Attilio A. Bolívia: o retorno da esquerda. In: Carta Maior (publicado originalmente em Página 12). Disponível em: https://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Eleicoes/Bolivia-o-retorno-da-esquerda/60/49081. Publicado em22/10/2020 e consultado em 26/10/2020.

[xiv]MIOLA, Jeferson. Eleição na Bolívia testará real compromisso da oligarquia continental e dos EUA com a democracia. Disponível em http://www.radiocom.org.br/?p=16256.Publicado em17/10/2020 e consultado em 28/10/2020.

[xv]MOLINA, Fernando. ¿A dónde conducirá la crisis boliviana? Elecciones y reconfiguraciones políticas. Nueva Sociedad. Buenos Aires, n. 288, jul.-ago., 2020, p. 4-14. Conjuntura. Disponível em: https://nuso.org/articulo/donde-conducira-la-crisis-boliviana/.Consultado em 27/10/2020.

[xvi]MELO, Marta Cerqueira. Eleições presidenciais de 2020 na Bolívia e o desafio da governabilidade pós-Golpe. In: Website do Núcleo de Estudos e Análises Internacionais. Disponível em: https://neai-unesp.org/eleicoes-presidenciais-de-2020-na-bolivia-e-o-desafio-da-governabilidade-pos-golpe/Publicado em26/10/2020 e consultado em 27/10/2020.

[xvii]BORON, Attilio A. O golpe na Bolívia: cinco lições. In: Jornal GGN. Disponível em: https://jornalggn.com.br/america-latina/o-golpe-na-bolivia-cinco-licoes-por-atilio-a-boron/. Publicado em11/11/2019 e consultado em 27/10/2020.

[xviii]MIOLA, Jeferson. Golpe na Bolívia e o capitalismo neoliberal. In: Blog de Jeferon Miola. Disponível em: https://jefersonmiola.wordpress.com/2020/10/19/vitoria-arrasadora-do-mas-evitou-massacre-e-avanco-ditatorial-na-bolivia/. Publicado em19/10/2020 e consultado em 26/10/2020.

[xix]GARCÍA LINERA, Álvaro. Op. Cit.

[xx]GARCÍA LINERA, Álvaro. Op. Cit.

 

 

[Imagem: Paulinho Fluxuz – fonte: http://www.aterraeredonda.com.br]

 

 

Buscar alternativas a la explotación animal parece ser la única posibilidad de que nuestra especie subsista.

Un ganado pasta en una zona deforestada de Paraguay en 2013.

Escrito por Sandra Caula

Llevo tiempo planteándomelo: ¿debería dejar de comer carne? Para mí hoy luce imposible. No soy vegana ni vegetariana y hasta hace poco me irritaba bastante una actitud que me parecía tan puritana como abusiva: pretender hacerte sentir como un asesino cuando optas libremente por comerte un bistec, como han hecho los humanos hace miles de años.

Empecé a reflexionar sobre el tema por lecturas de filosofía moral, donde lo que se ha llamado la “cuestión animal” se ha vuelto ineludible. Por lo visto el mercado también ha advertido un cambio de mentalidad en la gente (o en los “consumidores”, como prefieren llamarlos). El estudio The Green Revolution, realizado por una compañía de estrategia empresarial y centrado en España, revela la novedad en un país que tradicionalmente fue un gran consumidor de carne. Como en muchos otros lugares prósperos, aquí también los negocios serán verdes o no serán.

Limitar la reflexión a las directrices de la oferta y la demanda no parece bastar, sin embargo. El argumento económico para apoyar la industria verde y sostenible, que se ha usado mucho en las últimas dos décadas, es necesario. Para tener éxito masivo, las alternativas al consumo de productos de origen animal deben tener costos que compitan con los de productos tradicionales de alimentación, de modo que los consumidores, en especial los más pobres, puedan elegirlos. Eso requiere innovar en la producción, cosa que no sucederá de la noche a la mañana.

Pero hay algo más urgente que se debe considerar: buscar alternativas a la explotación animal parece ser la única posibilidad de que nuestra especie subsista. Hay un consenso entre los expertos del cambio climático en que criar animales para nuestro consumo —por el mal manejo de los suelos que supone y la deforestación— contribuye sustancialmente a la transformación del planeta. El deterioro del ambiente nos impone modificar nuestros modos tradicionales de proveernos de proteínas.

El estudio para las empresas señala que su intención es ayudar a comprender el veggie boom, una tendencia que consideran indetenible: un número creciente de personas, se lee, “optan por no consumir alimentos de origen animal o reducirlos al máximo”. El 7,8 por ciento de la población que vive en España y es mayor de 18 años, advierte el informe, mantiene dietas vegetales o con preferencia por los productos vegetales y se identifica con alguna variante de alimentación sin carne. Según algunas estimaciones, hoy el 5 por ciento de la población mundial es vegetariana. Parece mucho si no fuera porque el resto, el 95 por ciento, no lo es. Y la producción de carne, aunque se estima que en 2019 tuvo un ligero descenso, crece.

Pese a ello, nuestra época está presenciando un cambio de mentalidad anunciado en la ética filosófica en los años setenta. En 1975, se publicó por primera vez Animal Liberation: A New Ethics for Our Treatment of Animals, obra capital del filósofo australiano Peter Singer. Para cuando apareció la edición en español, en los años noventa, el subtítulo ya indicaba lo que el libro había significado: “El clásico definitivo del movimiento animalista”.

Aunque desde su primera edición, el llamado de Liberación animal a incluir a los animales en nuestras consideraciones éticas ha sido adversado con todo tipo de argumentos filosóficos, económicos e históricos, hoy el movimiento al que dio pie su libro parece indetenible. Es muy probable que en pocas décadas los humanos carnívoros nos parezcan tan inhumanos como los esclavistas del pasado, y maltratar o explotar animales sea una acción tan inaceptable como lo es hoy hacerlo con seres humanos.

En sus páginas, por primera vez, se formula la noción de especismo: la discriminación de un ser vivo por pertenecer a una especie diferente a la nuestra. Pero la novedad es que Singer llega a ella a partir de una teoría ética, el utilitarismo, que suele asociarse tanto al egoísmo como a la razón instrumental. Todos los individuos que pueden sufrir y disfrutar tienen derechos —sostiene— y, siempre que esté a nuestro alcance, debemos actuar para prevenir o reducir ese sufrimiento.

En concordancia con filósofos clásicos como Jeremy Bentham o John Stuart Mill, para quienes las acciones se evalúan de acuerdo con su posibilidad de maximizar la felicidad o la utilidad para la mayor cantidad posible de individuos, Singer amplía el concepto de bienestar a los animales. Y nos recuerda al hacerlo, con espeluznantes ejemplos, que nos hemos permitido tratar a nuestros compañeros de reino como a los seres humanos más oprimidos por los totalitarismos del siglo XX.

Ignorar los dilemas que plantea la explotación animal ya no es posible. La sostenibilidad del planeta y de la economía lo exigen. Y no es un conflicto solo para cierta sensibilidad (o sensiblería) moral ni una mera oportunidad de negocio. Las zoonosis, enfermedades que saltan de animales a seres humanos, como el coronavirus y otras epidemias que podrían sucederse en los próximos años por destruir sus hábitats, son la gota que derrama el vaso. Pero estas solo se suman a los grandes desastres ambientales a los que han contribuido en gran medida nuestras formas tradicionales de alimentarnos.

Como todo cambio de mentalidad, estar en el medio de este no será fácil. Mucho menos para quienes venimos de regiones, como América Latina, donde el sufrimiento de los seres humanos nos hace ver como exagerada o abstracta la preocupación por el destino de los animales. Pero cada vez será más difícil desentendernos de nuestra responsabilidad. Empiezo a ver con mejores ojos a quienes antes me parecían extremistas de un culto raro.

Yo misma estoy en ese dilema de dimensiones existencial: ¿tendría que comer menos carne o no comer carne en absoluto? Es una pregunta de la que depende no solo el bienestar de los animales, sino el nuestro como especie.

 

Sandra Caula es filósofa y editora.

 

[Foto: Mauricio Lima – fuente: http://www.nytimes.com]