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El buscador defensa que no ha fet cap canvi recent en el sistema que determina els resultats en funció de la llengua

Un usuari fa servir el buscador de Google des d’una pantalla d’ordinador.

DLV

Google ha admés problemes en els resultats de cerques en «llengües concretes» i ha assegurat que està «investigant solucions» per esmenar-ho en un missatge escrit en català al seu compte de Twitter. «Entenem la preocupació dels que busqueu resultats en una llengua concreta», ha assegurat la multinacional. Google s’ha pronunciat coincidint amb una campanya engegada a les xarxes socials que reclama que no es penalitze la versió catalana dels resultats. L’empresa ha assegurat que corregir aquestes incidències «requereix temps» per a assegurar-se que el buscador funcione «de manera perfecta». «És una prioritat abordar-ho», ha indicat el gegant nord-americà en un comunicat publicat aquest dimecres, aquesta vegada, en anglés.

Així mateix, la multinacional ha defensat que no s’ha fet cap canvi recent en els sistemes que determinen els resultats en funció de la llengua i ha apuntat a la possibilitat que la indexació de continguts en diverses llengües a la versió catalana puguen confondre el buscador. «Poden sorgir incidències quan indexem contingut multilingüe i no s’indique quina versió hem de mostrar», ha defensat Google en un fil de tuits.

La multinacional ha afegit que està investigant els potencials problemes en el disseny dels seus sistemes per a poder efectuar millores.

Un problema que fa temps que s’arrossega

Si bé l’empresa ha reconegut el problema dimecres, activistes per la llengua catalana asseguren que es tracta d’un problema que fa temps que s’arrossega i que ha anat a pitjor recentment. «Fa més d’un any que veiem alguns símptomes d’això, i ara empitjora», ha dit Xavier Dengra, activista a les xarxes i viquipedista, a Catalan News.

Una declaració compartida per Pere Orga, col·laborador de Softcatalà, ONG que promou la llengua a través de les noves tecnologies, que assegura que els resultats de les pàgines catalanes al cercador de Google se situen per sota de les versions en castellà des de fa mesos. «Crec que va ser a mitjans o finals de setembre quan vam notar, sobretot si el web era multilingüe», ha dit.

De fet, els activistes pensen que es mostren resultats diferents en les cerques exactes utilitzant la mateixa configuració d’idioma i les mateixes paraules clau. La marginació del català al buscador provoca que les empreses que han invertit per tenir webs en català tinguen una reducció de visitants, afirma Dengra.

I tot i que tots els atacs s’han dirigit principalment al cercador d’Alphabet, ja que és el més popular, «altres cercadors tenen problemes similars», segons Orga.

De moment, cap evidència sòlida pot indicar si es tracta «d’un (moviment) netament polític o és només l’algoritme que s’ha equivocat bastant», ha afirmat Dengra.

 

[Imatge: Gerard Escaich | ACN – font: http://www.diarilaveu.cat]

 

 

 

A Fundación Barrié exporá na súa sede da Coruña máis de 300 pezas coa popular cámara como eixo

Oliviero Toscani Andy Warhol, 1974

Por H.J.P.

Agora que se fala tanto de Intelixencia Artificial asociada á creación, mesmo literaria ou artística, hai que dicir que o debate na raíz vén de lonxe. As alarmas saltaron moito antes, noutras etapas. E nestas tensións coa tradición houbo fitos —en realidade, non tan lonxe no tempo— como a teoría expresada por Walter Benjamin no seu ensaio A obra de arte na época da súa reproducibilidade técnica (1936), onde expresaba a súa preocupación pola perda da aura da obra artística. Aínda que para entón facía séculos que os gravados puñan en cuestión o concepto de peza orixinal, era o auxe de medios (mozos) masivos como a fotografía e o cine o que agravaba o problema. Creadores como Andy Warhol puxeron despois o dedo na chaga ao facer arte precisamente sobre a sublimación de imaxes (ata seriadas) que difundiran o cine, a televisión e a publicidade.

Hoxe ninguén discute a presenza entronizada nos museos desas obras, como tampouco se cuestiona a lexitimidade artística da fotografía, nin sequera da realizada con cámaras automatizadas, de manipulación moi reducida grazas á tecnoloxía e en pos do consumo de masas. Un dos fitos desta carreira comercial é a Polaroid, cuxo deseño facíaa proverbial para lograr a obra instantánea, tanto é así que o cualificativo se sustantivizó e fai moito que se utiliza como sinónimo de fotografía.

O impacto da Polaroid foi no seu día case equivalente (aínda que non tan universal) ao da cámara no teléfono móbil, que practicamente acabou coas máquinas compactas. Aquela forza non só se moveu no terreo do puramente doméstico —ah, as fotos familiares—, tamén provocou unha potente corrente creativa da que se ocupará a Fundación Barrié na súa sede coruñesa na exposición Proxecto Polaroid. Na intersección da arte e a tecnoloxía, que se inaugurará o próximo 11 de marzo (e poderá visitarse ata o 9 de xullo). Comisariada por William Ewing, Barbara Hitchcock, Deborah G. Douglas, Rebekka Reuter e Gary van Zante —da Foundation for the Exhibition of Photography e o MIT Museum de Massachusetts—, a mostra desembarca en Galicia en primicia para España e procedente de cidades como Viena, Hamburgo, Berlín, Singapur e Montreal.

A proposta reúne máis de 300 pezas que trazan un percorrido que comeza nos anos 40 e acada os días actuais, e que comprende desde imaxes elaboradas con toda a gama de papel e películas da marca ata prototipos, recreacións, modelos, papel e películas experimentais, debuxos e materiais relacionado cos aspectos técnicos.

A Barrié convoca así a unha infinidade de autores como Ansel Adams, André Kertész, Andy Warhol, Dennis Hopper, George Silk, Philippe Halsman, Richard Hamilton, Robert Mapplethorpe, Sandi Fellman, Edward Steichen, Javier Vallhonrat, Gus van Sant, Joan Fontcuberta, Peter Beard, Bill Eppridge, Shelby Le Adams, Fazal Sheikh, Anna Tomczak, Oliviero Toscani, Hiromitsu Morimoto, Peggy Hartzell, Sue Doyle, Barbara Crane e Wendy Ewald.

Estas instantáneas conforman en boa medida un mapa emocional do discorrer sociolóxico (especialmente en Occidente) a partir de mediados do século XX e ao que a vangarda industrial de Polaroid contribuíu co «máis doado» e «máis rápido» que reinou avanzada éraa posbélica.

[Foto: cortesia de Oliviero toscani Studio – fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

En este tercer mandato, para Lula Da Silva será más fácil legitimar su programa en el frente externo que en el interno, donde tiene una oposición ultraconservadora con bases populares fuertes, lo que quedó demostrado en el fallido intento de Golpe del pasado 8 de enero, considera la investigadora Bruckmann, quien también advierte acerca de las confrontaciones latentes al interior de la alianza de gobierno. « Hemos retrocedido 30 años en términos de combate a la miseria y la pobreza. La burguesía nacional sabe que no puede sobrevivir con 68 millones de personas debajo de la línea de pobreza », plantea.

Para Bruckmann, uno de los puntos fuertes de la nueva agenda bilateral con Argentina será la integración energética.

Por Natalia Aruguete

« El ataque al Estado de derecho será un boomerang contra el propio bolsonarismo, que perdió la oportunidad de actuar como una fuerza de oposición, con amplia representación en el Congreso y en gobiernos de estados y municipios. El bolsonarismo y sus fanáticos golpistas han quedado profundamente aislados a nivel nacional e internacional. El 93 por ciento de los brasileños repudia los ataques, los gobernadores y alcaldes elegidos con el apoyo de Bolsonaro han tenido que marcar respetable distancia y manifestaron apoyo al gobierno del presidente Lula, y el repudio internacional fue de los más contundentes que hayamos visto en los últimos tiempos ».

En dialogo con Cash, Mónica Bruckmann, profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro, analiza el efecto inmediato del fallido intento de golpe del pasado 8 de enero. Advierte que en este tercer mandato, para Lula Da Silva será más fácil legitimar su programa en el frente externo que en el interno. « Hemos retrocedido 30 años en términos de combate a la miseria y la pobreza. La burguesía nacional sabe que no puede sobrevivir con 68 millones de personas debajo de la línea de pobreza », plantea.

Frente interno

–¿Qué obstáculos encuentra Lula en el frente interno?

–Haber tenido que hacer una amplísima base aliada para ganar la elección tiene consecuencias en la conformación de los primeros escalones del Poder Ejecutivo. Si bien Lula tiene habilidad para ir deconstruyendo a los adversarios políticos, hay una oposición ultraconservadora, lo cual quedó más que demostrado después de los acontecimientos del domingo 8 de enero. Además, el bolsonarismo consiguió una base popular importante, arraigado en los sectores más conservadores de la Iglesia evangélica y en algunos millares de fanáticos, profundamente antidemocráticos y violentos. También cuenta con una fuerza de choque dispuesta a cualquier aventura, como lo fue la invasión al Parlamento, la sede de la Suprema Corte y el Palacio de Gobierno de Brasil.

Por eso, creo que será más fluido el frente externo, sobre todo porque el viejo mundo desarrollado del Norte ya no impone las pautas de largo plazo de la economía mundial. Es necesario retornar a una visión estratégica en términos de políticas regionales de industrialización. De allí la importancia del segundo paquete de medidas que en su momento adoptó el gobierno de Lula, que apunta a una mayor presencia del Estado en empresas clave, como Petrobras y Electrobras, por ejemplo.

–¿Eso es viable en el actual contexto político?

–Es una gran incógnita. Ya es una gran victoria que Lula haya elegido a Fernando Haddad —formado en Derecho, doctor en Filosofía y profesor de Ciencia Política— como ministro de Economía. Eso indica que hay una visión política de la economía. Fernando Haddad, además, fue antes ministro de Educación de Lula, es decir que este gobierno coloca la educación pública como prioridad, luego de que fuera muy combatida por Michel Temer y Jair Bolsonaro.

–Usted mencionó que la amplia base que formó Lula para ganar las elecciones puede “traer consecuencias” en la conformación del Gabinete. ¿En qué ámbitos prevé que se darán las principales tensiones?

–Por ejemplo, el Ministerio de Agricultura está en manos del tradicional sector agroexportador. Y acaba de crearse un Ministerio de Desarrollo Agroecológico que quedará en manos de un sector más progresista. ¿Es posible que convivan la exportación de carne y de proteína animal, una de las principales causas de la deforestación amazónica, y el nuevo ministerio, que pretende favorecer la agricultura familiar? Es un desafío y ahí habrá que tener decisión política. Sabemos que hay una cantidad enorme de tensiones en lo que puede ser la política económica de Lula, pero hay una apuesta central: la política social. Lula lo ha dicho en todo momento y las primeras medidas van en ese sentido.

–La política social supone ampliar el gasto público. Allí conviven miradas opuestas, entre quienes advierten que ello redundará en mayor inflación y aquellos que resaltan el carácter expansivo del gasto. ¿Cuál es su postura?

–En el 2022, la tasa de interés se elevó del 2 por ciento al 16,75 por ciento y la inflación siguió aumentando mes a mes. Es decir que no hubo un efecto de deflación producto del aumento colosal de las tasas. Claro que la política social de Lula se encontrará con una fuerte oposición del sector más conservador, sobre todo ligado al área financiera. Al sector productivo no le interesa una contracción de la demanda local. La burguesía nacional no puede sobrevivir con 68 millones de personas debajo de la línea de pobreza, de un total de entre 210 y 220 millones de habitantes. Entre los años 2020 y 2021, el número de pobres en Brasil aumentó un 22,7 por ciento.

–¿Cree que la propuesta de Lula de flexibilizar el techo presupuestario logrará pasar en el Congreso?

–Creo que hay condiciones políticas para que se apruebe esta medida —y así mantener la ayuda de emergencia de 600 reales por familia, por ejemplo— porque hay interés de la burguesía nacional y de varios sectores que forman parte de la base aliada de Lula. Pero sobre todo porque la gravedad de la situación en Brasil ha llegado a limites que eran inimaginables diez años atrás. Un reciente informe de Cepal indica que hemos retrocedido 30 años en términos de combate a la miseria y la pobreza. De hecho, uno de los diecisiete objetivos de desarrollo sustentable del milenio es “hambre cero”, inspirado en la política social del PT. Hasta el momento, el juego de ajedrez indica que Lula tiene condiciones de avanzar con esta propuesta.

Volver al mundo

–¿Qué significa “volver al mundo” para esta nueva etapa de Brasil?

–Lula viene anunciando el regreso a una agenda internacional desde el inicio de su candidatura. Una política externa que él llama “activa y altiva”. Lula, Chávez y Kirchner fueron una tríada muy fuerte. Durante la etapa activa de los Brics, Lula siempre tuvo en claro que su participación no debía ser individual. Por eso, a cada reunión de los Brics, invitaba a mandatarios de otros países de América Latina.

–¿Qué medidas ha tomado Lula para ese regreso a la agenda internacional?

–Las primeras medidas son “desmatamento cero” (cero deforestación), frente a la gran pérdida de superficie amazónica que se produjo durante el gobierno de Jair Bolsonaro. Es importante retomar una agenda ambiental, ya que Brasil es el principal país amazónico de América del Sur. En paralelo, el regreso a los Brics y la próxima reunión de la Celac en Buenos Aires abrirán un alto nivel de expectativas. Brasil también tiene un papel importante que jugar en Unasur. Creo que el actual gobierno puede avanzar con más facilidad en la política externa que en la política interna.

–¿Qué le aporta África al entramado internacional de Brasil?

–Cuando África inicia sus negociaciones con China para formar parte de la nueva Ruta de la Seda, avanza en un proceso de recuperación de su visión panafricana. La reaproximación de Brasil a África por razones culturales, étnicas, de país afroamericano, reforzarán la integración regional con la misma fuerza que se hizo en los primeros gobiernos del PT.

–¿Qué potencial recuperación de intercambio productivo y comercial tiene Brasil con los Brics? ¿Qué obstáculos presenta la guerra entre Rusia y Ucrania?

–Los Brics entraron en desaceleración por cuestiones políticas. No solo por el perfil del gobierno de Bolsonaro sino también por el del primer ministro de India, Narendra Modi; dos gobiernos conservadores que fueron retirándose de ese foro de coordinación. Ahora, si Brasil regresa a una política activa de los Brics, no solo logrará desplazar el eje centralizado en la relación China-Rusia sino que legitimará su relación con China. El regreso de Brasil a los Brics será una apuesta estratégica para toda América del Sur y, en alguna medida, también para América Latina si la Celac se consolida más allá de ser un instrumento de coordinación política.

Argentina

Respecto de la relación bilateral con Argentina, ¿qué líneas deberían fortalecerse en vistas de consolidar el flujo de inversiones y de complementación energética?

–Brasil y Argentina tienen una relación comercial que redundó en una colaboración mucho más profunda en el plano científico, tecnológico, educacional y social en ocasión del Mercosur. La relación entre Argentina y Brasil significará dinamizar esta relación histórica, en el contexto de otra cuestión que se ha colocado como una prioridad: la agenda ambiental y la transición energética. En ese plano, la complementariedad es muy clara. Brasil es un país tropical con capacidad de captar energía fotovoltaica. Argentina es un país al Sur del Cono Sur, con una capacidad gigantesca de captar energía eólica. La Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) calcula que, con el potencial eólico del Cono Sur —de Argentina y Chile— tendremos para cubrir todas las necesidades energéticas del subcontinente.

La relación con China

–China ha sido importante durante los gobiernos del PT. ¿Qué ocurrió en la relación bilateral durante la gestión de Bolsonaro, quien tuvo expresiones hostiles hacia ese país, en particular en ocasión de la construcción de la red de 5G?

–China constituye para Brasil el primer país en inversión extranjera directa (IED), el primer aliado comercial desde 2008, el primer lugar de destino de exportaciones y el segundo país de origen de importaciones. Cuando Bolsonaro dijo “Brasil no va a entrar a la tecnología 5G”, el empresariado brasileño ligado al área de telecomunicaciones se opuso. Finalmente, Brasil aceptó la entrada de esa tecnología, como lo hizo Inglaterra y otros aliados de Estados Unidos. Durante el período progresista de principios de siglo, la relación de América Latina con China consistió en profundizar la condición exportadora de productos primarios.

–¿Cuáles son las potencialidades de recuperar la iniciativa de la Ruta de la Seda? ¿Qué se interrumpió de ese intercambio durante el último gobierno?

–En este momento, el Belt and Road Initiative (Cinturón y Ruta de la Seda) tiene 144 países que forman parte de su memorándum de entendimiento. Veintiún de esos países son latinoamericanos. Uno de los últimos en incorporarse fue Argentina y creo que el acercamiento de China hacia Argentina se debe al desgaste político con Brasil. Fue un desgaste ideológico por la performance de Bolsonaro, seguidor al pie de la letra de la receta del presidente Donald Trump. Sin embargo, pese a todas las bravatas de Bolsonaro, Brasil se encontró con respuestas diplomáticas de China en diversos momentos.

–¿En qué sentido lo dice?

–En que las relaciones comerciales entre Brasil y China siguen siendo muy intensas. China tiene una demanda importante de mineral de hierro y Brasil es uno de los 3 principales productores y exportadores de mineral de hierro; su principal destino es China. En plena pandemia, la exportación de proteína animal para China creció en un 80 por ciento. Creo que la relación de Brasil con China será más consecuente en el contexto de la nueva Ruta de la Seda. Brasil todavía no es país miembro, seguramente en breve lo será y, con ello, se abre la oportunidad de colocar los intereses nacionales y regionales en esta relación con China.

[Fuente: http://www.pagina12.com.ar]

Raportàvem fa qualques jorns lo resson mediatic de l’afar del rèirenom d’Artús Varena. Se n’es parlat dins de mèdias bascos, bretons, catalans, etc.

Dins la premsa de portada estatala francesa, pas un mot, e dins la premsa locala avèm trobat los gròsses títols seguents:

— “Mende/ Losera: lo servici de l’estat civil de la vila refusa d’enregistrar un prenom… occitan” (Ouillade.eu)

— “Lo prenom occitan Artús refusat a son filh, lo combat d’un paire loseròt” (France Bleu)

— “Losera: lo prenom occitan Artús es estat refusat, la familha denóncia ‘una discriminacion culturala’” (Midi Libre).

Comparem-los amb los gròsses títols d’endacòm mai:

— “L’estat francés permet pas qu’un ciutadan enregistre lor filh amb un nom occitan” (La República)

— “L’estat francés empacha qu’enregistren un enfanton amb un prenom occitan” (Diari de Balears)

— “França impausa un nom en francés a un enfanton occitan” (Diari de la llengua)

— “An enebit a de parents de donar lo prenom occitan ‘Artús’ a lor mainatge en França” (Euskal Telebista)

Delà los títols, dins qualques informacions podèm legir que l’accent sus la “ú” pòt portar de problèmas o que contraven a la lei del temps que los jornalistas que son fòra de l’espaci mental jacobin pòdon pas creire qu’un país qu’aja la tecnologia aerospaciala e que pòsca fargar e exportar d’avions Rafale siá pas capable d’introduire dins los ordenadors de son registre civil los caractèrs pròpris de sas lengas pròprias, territorialas e istoricas, pas quitament se i a de ciutadans qu’o demandan. Evidentament, al sud dels Pirenèus, l’escampa del caractèr diacritic per refusar un rèirenom es considerada d’un cinisme màger e d’un mesprètz revoltant.

Las consideracions de l’estat civil e de la justícia francesa supausan que la reconeissença d’un caractèr tipografic e lo respècte de la lenga francesa son superiors als dreches dels mainatges, assolidan que los ciutadans franceses son someses a cèrts limits arbitraris quand devon causir los rèirenoms de lors enfants e asseguran que l’administracion a mai de poder que los parents per decidir lo prenom d’un mainatge, s’aqueste es alsacian, arpitan, basco, breton, catalan, còrs, flamenc o occitan. De fach, los ciutadans franceses de lenga francesa an mai de dreches que los de las lengas nòstras non francesas.

Es impressionant que se pòsca mancar a tantes dreches umans al nom de la libertat, l’egalitat e la fraternitat.

 

[Imatge: hippopx.com – sorsa: http://www.jornalet.com]

Biden signa dues lleis per dotar de més recursos als idiomes nadius del país

El president dels Estats Units, Joe Biden, ha signat dues lleis destinades a impulsar l’educació en les llengües autòctones del país. Es tracta de la Llei del Centre de Recursos de Llengües Nadiues Americanes, que preveu l’establiment de centres de recursos arreu dels EUA que donin suport financer a les entitats que donen suport als idiomes autòctons; i la Llei Durbin Feeling de Llengües Nadiues Americanes que té com a propòsit revisar els ajuts oferts per les agències federals i coordinar les polítiques de suport a les llengües autòctones.

“Com hem vist a Hawaii, els programes de promoció de les llengües nadiues han demostrat que la instrucció basada en la cultura és clau per revitalitzar i mantenir el coneixement i les tradicions indígenes”, va dir el senador Brian Schatz, president del Comitè del Senat sobre Afers Indis.

La nova legislació dona suport a l’educació en llengües autòctones com a llengua d’ensenyament a les escoles i ofereix recursos als docents per a l’ús de la tecnologia.

Als Estats Units s’hi parlen més d’un centenar de llengües autòctones. Les dues amb més parlants són el navajo, amb prop de 170.000, segons el cens de l’any 2000; i el cherokee, que, segons Ethnologue, era parlat per 1.520 persones d’una comunitat nacional de 376.000 el 2018. Les dues llengües estan experimentant els darrers anys un interès creixent per aprendre-les de les seves comunitats.

El govern nord-americà ha augmentat la despesa per a la protecció de la riquesa lingüística del país i el novembre de l’any 2021 va posar en marxa, en la Cimera de les Nacions Tribals, una iniciativa per preservar, protegir i promoure els drets i les llibertats dels pobles autòctons i promoure l’ús de les seves llengües.

 

[Font: http://www.diaridelallengua.cat]

La cooperativa Col·lectivaT treballa per contribuir en la lluita contra els processos de minorització de les comunitats i pobles del món, sobretot lingüística, per crear un espai de qualitat per a les llengües minoritzades i minoritàries.

L’equip de la cooperativa Col·lectivaT està format, de moment, per quatre persones: la Özgür Güneş Öztürk, l’Alp Öktem, la Clara Basiana i la Pelin Doğan. Font: Col·lectivaT

Escrito por Marta Catena

La Güneş, l’Alp, la Pelin i la Clara són quatre persones de professions i orígens diferents unides per una sèrie de valors, objectius, principis i propòsits comuns: la lluita per la transformació social, a través de la justícia local i global, per revertir els processos de minorització de diferents comunitats i col·lectius, específicament el de les llengües minoritàries i minoritzades, com són l’aranès, el català, el gallec, el kurd, l’amazic… entre moltes altres.

La cooperativa Col·lectivaT se centra, principalment, en tecnologies d’idiomes i en la creació, en aquest context, d’espais de qualitat de les llengües en el món digital, a través de traductors automàtics, eines de reconeixement de veu i de parla i recol·lecció de corpus de dades de diferents idiomes, per tal d’erradicar les desigualtats entre llengües i trencar la bretxa lingüística i la discriminació a les quals les sotmet la societat actual.

Hem parlat amb les sòcies fundadores Özgür Güneş Öztürk i Alp Öktem per aprofundir en la tasca de la cooperativa.

Per què vau decidir engegar el projecte Col·lectivaT?

Özgür Güneş Öztürk (Ö.G.Ö.): Principalment, volíem crear una alternativa laboral al treball assalariat precari per trencar amb el sistema capitalista vigent i contribuir a la transformació social gràcies als principis del feminisme, l’anticapitalisme, la lluita contra les formes de dominació lingüística, nacional, ètnica… Un dels nostres objectius principals és fer accessible les realitats de diferents territoris i llengües per unir-los.

Alp Öktem (A.Ö.): A més, venim de camins que, probablement, hi havia poques possibilitats que es trobessin. La Güneş és sociòloga, jo soc informàtic especialitzat en idiomes, i les altres companyes són arquitectes i periodistes. Busquem un propòsit social amb tota la nostra experiència i coneixement per arribar a una transformació social. Un dels nostres valors és la multidisciplinarietat.

Quins serveis oferiu?

Ö.G.Ö.: Tenim quatre línies de treball: Serveis Lingüístics, Recerca i Formació, Tecnologia Lingüística, i Assessorament i Acompanyament. Els tipus de serveis que oferim en el primer àmbit mencionat són traduccions literàries, d’articles, informes, materials informatius… i també subtitulacions de projectes audiovisuals, transcripcions d’entrevistes i classes de turc.

Els temes que tracten els projectes en els quals col·laborem, normalment són la justícia global, els drets col·lectius o el coneixement lliure, i les llengües utilitzades són el català, el castellà l’anglès, el turc, l’àrab i el kurd. No ho traduïm tots nosaltres, sinó que també treballem amb persones professionals i expertes traductores.

Serveis Lingüístics quines accions concretes desenvolupa?

Ö.G.Ö.: Per exemple, vam fer la traducció del llibre ‘Arrestados’, de Can Dündar, un periodista exiliat de Turquia a Alemanya, i el vam publicar a l’editorial Descontrol. També subtitulem curtmetratges i documentals del projecte de cooperació ‘Càmeres i Drets’, impulsat pel Centre Internacional Escarré per a les Minories Ètniques i les Nacions (CIEMEN).

Pel que fa a Tecnologia Lingüística, en què esteu treballant?

A.Ö.: Som expertes en diferents eines tecnològiques, com la traducció automàtica, el reconeixement de veu, la síntesi de parla i les assistents virtuals, entre d’altres. Oferim consultoria, col·laborant amb l’entitat Clear Global, per a difondre informació de contextos humanitaris. A més, creem les nostres pròpies campanyes i productes.

Algun exemple més concret és el sintetitzador de veu ‘Catotron’, ja que vàrem crear el nostre primer corpus en català i ens hi hem centrat des dels inicis. Un projecte molt més enfocat al patrimoni cultural és el que tenim amb l’idioma judeo-castellà, parlat per les jueves exiliades a la península ibèrica, pel qual vam crear un traductor automàtic. Finalment, hem realitzat una campanya per recollir dades en aranès, el projecte Araina, i treballem amb la creació d’un sintetitzador de parla en gallec.

« Volem fer accessible les realitats de diferents territoris i llengües per a unir-los« 

I en l’àmbit d’Assessorament i Acompanyament?

Ö.G.Ö.: En aquest eix, el que intentem fer és acompanyar entitats del tercer sector o de segon nivell en les seves planificacions, ja siguin de comunicació i execució com de processos estratègics. Les entitats que atenem també actuen per la lluita contra aquestes estructures hegemòniques. Per exemple, hem treballat amb la Plataforma Unitària Contra les Violències de Gènere i amb la Coordinadora d’ONGD i altres Moviments Solidaris de Lleida. Aquesta secció la porta la nostra companya Clara Basiana.

M’agradaria matisar que els nostres eixos de treball no són àmbits independents entre ells i no estan pensats només per donar més dignitat i benestar al nostre espai laboral, sinó que d’aquests quatre eixos volem intervenir a aquesta transformació social que d’alguna manera desitgem i somiem que passi.

Un dels àmbits de treball de la cooperativa és Tecnologies Lingüístiques, en el qual elaboren accions per incloure llengües minoritzades al món digital. Font: llicència CC Unsplash

Per què és tan important donar el servei que oferiu?

Ö.G.Ö.: Per a nosaltres, l’idioma és l’element principal de les identitats. A través de la llengua comencem a comprendre el món, és el nostre mitjà d’expressió. Les nacions o els pobles les llengües i identitats dels quals estan en un moment de minorització, principalment, pateixen de desigualtats.

En l’àmbit de la tecnologia, per exemple, pateixen una bretxa tecnològica perquè no hi ha recursos ni interès per digitalitzar aquestes llengües. Les seves realitats socials són més desconegudes perquè són minoritzades i no disposen de les mateixes reines per donar a conèixer les seves realitats socials. Els seus productes literaris o qualsevol projecte artístic que s’expressa amb aquestes llengües també es queda en un segon pla.

Per tant, lluiteu per destacar la importància de la llengua en aquests processos de minorització social.

A.Ö.: Exacte. A més, nosaltres oferim una perspectiva de persones d’origen migrant. És un element molt important. Les persones que vam fundar, des dels inicis, la cooperativa, hem viscut un procés de migració extracomunitària, som d’origen turc. Per tant, aquesta experiència ens ajuda a veure quins són els espais on cal intervenir per lluitar contra aquestes desigualtats.

« Nosaltres oferim una perspectiva de persones d’origen migrant« 

Quines situacions detecteu de les realitats de les llengües minoritàries i minoritzades?

A.Ö.: No hem d’anar molt lluny per veure les desigualtats dels idiomes. Aquí a Catalunya hi ha bretxa lingüística i discriminació. A Europa hi ha moltes llengües minoritzades i oprimides que pateixen molt per aconseguir un espai de qualitat al món digital. A part, en una ciutat com Barcelona on viuen persones migrants de tants orígens diferents, hi ha molts més idiomes.

A partir d’aquí sorgeixen problemes. Totes les persones que no dominen el català i el castellà, durant l’època de pandèmia, què han fet? Els protocols mèdics I els mitjans de comunicació només s’expressen en idiomes escollits. Nosaltres vam engegar el projecte ‘Suport Mutu’, amb el qual vam transmetre informació necessària en xinès, indi i urdú dins la situació d’emergència que vam viure.

Què considereu que posa en valor la vostra tasca?

A.Ö.: Una cosa que ens diferencia, en contextos de tecnologia d’idiomes, és que treballem per al poble des del poble. Coneixem Siri gràcies a Apple, traductors automàtics gràcies a Google i Alexa gràcies a Amazon. Tot s’origina a Silicon Valley, amb els seus valors, principis i amb els seus interessos de mercat, que són altres càlculs que no tenen en compte els contextos locals de moltes parts del món. Escullen l’idioma majoritari per promocionar el seu producte. Per lluitar i cobrir aquest espai amb les llengües minoritàries estem nosaltres.

D’esquerra a dreta, Özgür Güneş Öztürk i Alp Öktem, sòcies fundadores de la cooperativa Col·lectivaT.

Quins són els vostres reptes de futur?

Ö.G.Ö.: El repte principal és arribar a tenir la màxima sostenibilitat de la cooperativa sense deixar de créixer i mantenir-nos ferms amb els nostres principis. En termes més concrets, cap a la tardor 2023, volem elaborar un projecte de recerca, centrat al territori del Kurdistan de Turquia, per observar i compartir amb la societat catalana la seva situació, especialment després que hagin passat cinc anys des que els ajuntaments estan en mans de tuteles judicials.

L’Alp, per exemple, està cuinant una idea sobre com la tecnologia lingüística pot anar a favor dels drets del col·lectiu LGTBI+. Sobretot, volem créixer de manera sostenible, fent tecnologia lingüística d’acord amb les necessitats dels col·lectius i dels pobles.

[Font: http://www.xarxanet.org]

Activistes i lingüistes repassen la importància dels avenços a internet per al català, l’occità, l’amazic i l’aragonès

Escrit per DAVID FORNIÈS

L’occità s’està dotant d’un bon nombre d’eines tecnològiques per a garantir el futur digital de la llengua. El projecte Araina —que en la seva primera marató de veus, aquest 17 de desembre a Vielha, ha recollit la parla d’un centenar de persones— i els recursos que ofereix Lo Congrès en són mostres destacades. Igual que per a l’occità, la presència digital és un objectiu estratègic per a totes les llengües minoritzades: una idea que han compartit els lingüistes i els activistes participants en el seminari “Sobirania digital-tecnològica, pobles i llengües minoritzades” que el Departament de Filologia Catalana i Comunicació de la Universitat de Lleida, el CIEMEN i la Fundació pels Drets Col·lectius dels pobles han organitzat els dies 13 i 16 de desembre a la capital del Segrià, amb coordinació dels lingüistes Jordi Suïls i Helena Torres Purroy.

Ser conscients del desequilibri per a capgirar la situació

“Avui, el 95% de les llengües no tenen la capacitat de pujar digitalment”, cosa que significa que no poden mantenir la seva versió de Viquipèdia, no tenen classes de llengua i no estan creant dades de tecnologia lingüística. Ho ha dit Alp Öktem, lingüista computacional de Col·lectivaT, cooperativa especialitzada en el desenvolupament d’eines lingüístiques digitals. Aquest, ha valorat el lingüista, és un aspecte a considerar en els processos d’extinció de les llengües. Segons la UNESCO, al final del segle XXI el 90% de les llengües del món podrien quedar substituïdes per un grapat d’idiomes dominants.

Öktem ha destacat que el desequilibri també es dona entre les llengües més parlades, i fa anys encara era més acusat. L’anglès, llengua en què es troba gairebé el 59% del contingut del web mundial, només és parlat pel 18% de la població del planeta. Un salt enorme respecte de la segona llengua al web, el rus, que es queda al 5,3%. Només l’espanyol, el francès, l’alemany i el japonès superen el 3%.

Per a les llengües menys difoses, la presència digital és fonamental, ha dit Öktem: “Quan la gent veu que el seu idioma està en línia, canvia la seva perspectiva. La gent s’adona que pot continuar usant-lo. I el fet que hi hagi persones que hi creen continguts pot servir de base per a desenvolupar noves tecnologies lingüístiques”, entre les quals, ha explicat el lingüista, eines de traducció automàtica, reconeixement automàtic de la parla, generació de textos, síntesi de text a veu… amb usos com la traducció assistida, la subtitulació automàtica, l’escriptura assistida, el doblatge automàtic o l’aprenentatge assistit d’idiomes.

Per a fer-ho possible, “tot passa per la disponibilitat de dades. Per a fer traductors automàtics, per exemple, necessitem milers i milers —de fet, milions— de frases traduïdes en paral·lel. Perquè la intel·ligència artificial decideixi traduir d’una forma o d’una altra, entren en joc el càlcul de probabilitats, el context del text… Això ara està molt avançat i amb les xarxes neuronals encara més, però per a aquestes ens cal introduir encara més dades”.

L’occità: maratons i ‘youtubers’

Un exemple d’avenços recents com els que esmenta Öktem és l’occità. La novetat més recent és el llançament del projecte Araina o, cosa equivalent, la construcció d’un corpus de veus en occità aranès a través de la plataforma Common Voice. La primera gran fita ha estat la marató de veus de Vielha aquest 17 de desembre, en què un centenar de persones han donat les seves veus per a enregistrar vora 4.000 frases, amb una durada total de vuit hores de gravacions. Col·lectivaT explica que cal enregistrar 100 hores per a poder desenvolupar els primers prototips de sistemes de la parla en aranès.

L’activista per la revitalització lingüística de llengües minoritzades Mariona Miret ha repassat altres recursos que es despleguen avui a Occitània. Entre els més destacats hi ha els de Lo Congrès, com ara el traductor automàtic Revirada —construït sobre la base del sistema de codi obert Apertium, desenvolupat a la Universitat d’Alacant— o Votz, de síntesi de veu. A Lo Congrès també es poden trobar el diccionari Dicod’Òc, un corrector ortogràfic, una base terminològica i aplicacions per a telèfons mòbils, entre altres eines. “Avui podem ser més optimistes que fa un any”, ha valorat Miret.

Gabrièu Pelisson, Mariona Miret i Helena Torres

Aquesta feina se suma a la que fa temps que diverses entitats occitanes duen a terme. Una de les associacions actives en aquest camp és Chambra d’Òc. Miret, que hi col·labora des de fa anys, n’ha destacat la feina en toponímia i, actualment, el desenvolupament d’un diccionari en línia de l’occità alpí que recull materials actualment existents en paper. “Tots els operadors de la Chambra hi estan bolcats ara mateix”, ha explicat Miret, que també ha avançat que l’entitat té previst fer una tasca similar per a posar en línia un diccionari de francoprovençal. Per Miret, “és important saber quines són les necessitats dels parlants, per a no fer productes tecnològics perquè sí. Afinar què fas, perquè tingui utilitat”.

Una altra contribució digital, en aquest cas més enfocada a la documentació, és la proposta de Niccolò Fantini i Guglielmo Diamante a De Vulgare, un web que recull i difon talls de veu en multitud de llengües minoritzades —entre les quals l’occità— i varietats locals d’Itàlia. “Ho fem amb l’esperança que la preservació d’aquest patrimoni promogui una major conscienciació” respecte del valor de la diversitat lingüística, ha explicat Fantini. De Vulgare usa el seu compte d’Instagram per a crear stories atractius a partir d’aquests talls.

Justament, un camp de batalla essencial és el de l’atractiu de l’idioma: “El màrqueting és extremadament important per a les nostres llengües”, ha dit l’activista. I s’ha referit a casos d’èxit com el del youtuber niçard Gabrièu Pelisson, que manté el canal Parpalhon Blau amb més de 6.000 subscriptors. Pelisson ha intervingut al seminari en vídeo: “El meu canal”, ha explicat, “ha demostrat que hi havia una certa quantitat de gent que tenia l’expectativa de veure continguts en occità”. “I a mi”, ha conclòs el youtuber, “m’ha servit per a no haver-me de fer segons quines preguntes: ho faig en occità perquè és la meva llengua”.

L’aragonès treu el cap a la ‘tele’

També amb un canal de YouTube —sobre cuina vegana en aragonès— va començar a fer-se coneguda Silvia Cebolla, activista d’aquesta llengua pirinenca. “Quan vaig llançar el canal, molta gent em deia: ‘I per què no el fas en castellà?’. ‘Doncs perquè l’objectiu és l’aragonès!’, els contestava”.

El 2019, Cebolla va passar a presentar el programa Charrín Charrán, a la televisió pública Aragón TV. “Gràcies a aquest programa —i al fet que estigui disponible a internet— molta gent a Aragó s’ha adonat que l’aragonès existeix i que podem parlar de qualsevol cosa en aquesta llengua”, ha dit Cebolla al seminari. “Si la llengua surt a la tele, existeix, li dona prestigi i més persones s’hi interessen”.

Helena Torres i Silvia Cebolla

L’aragonès encara avui ha de fer front a prejudicis dins mateix d’Aragó, fruit d’un procés secular d’aculturació i opressió lingüística. En aquest context es donen situacions ambivalents, explica l’activista: “Molta gent no està disposada a anar a una escola a aprendre aragonès. Per contra, l’aragonès transporta aquesta mateixa gent a un enyor del poble, de la família, de la tieta… perquè en el castellà popular d’Aragó s’han preservat moltes paraules de l’aragonès”. Cebolla pensa que la gent més jove ara veu l’aragonès com un tret “més normal” del país: “Potser no tenen interès a aprendre’l, però manifesten actituds més receptives; la gent més gran ho tendeix a veure d’una forma més negativa, perquè ho perceben com una cosa polititzada”.

Impuls digital per a l’amazic des de Catalunya

Com a contribució a la sobirania digital i tecnològica de l’amazic, la Casa Amaziga de Catalunya (CAC), Col·lectivaT, el CIEMEN i la Fundació pels Drets dels Pobles desenvolupen des dels primers mesos de 2022 un traductor automàtic d’aquesta llengua nord-africana. Més endavant, aquesta feina —que s’insereix dins del projecte Som Part— veurà també el desenvolupament d’eines de text a veu i completarà altres recursos ja existents fruit de la col·laboració de la CAC i el CIEMEN, com les unitats didàctiques Tc wawjdm per a l’aprenentatge de l’amazic.

L’amazic és parlat per 25 milions de persones pel cap baix, sobretot al nord d’Àfrica i també a la diàspora —a Catalunya es compten per desenes de milers—, però això no l’allunya del perill de la substitució lingüística. Ho ha recordat Aziz Baha, de la CAC, que ha recordat que diverses varietats de la llengua ja s’han extingit. La resta pateixen la pressió de l’àrab i el francès: “Quan els francesos van ocupar el Marroc, van trobar que el 90% de la població parlava amazic. Avui estem al voltant del 30%”, ha explicat Baha. “I tot i que la llengua ha tingut recentment un reconeixement oficial i s’estandarditza, el procés de substitució no s’ha aturat pas”.

En l’àmbit digital, l’amazic disposa d’eines fonamentals com fonts compatibles amb unicode (l’amazic disposa de l’alfabet tifinag que ara guanya terreny, però també té l’alfabet llatí que s’ha usat des de fa dècades a Algèria, amb caràcters específics), un teclat propi, diccionaris en línia (els dos més destacats, ha dit Baha, són Amazic.cat i el de l’Ircam), aplicacions d’aprenentatge i cursos i, cada cop més, presència en diferents xarxes. Un dels exemples més reeixits és el que impulsa l’activista lingüística catalanoamaziga Ghizlan Baryala al compte Amazigh Talks d’Instagram, amb més de 20.000 seguidors.

Softcatalà, un exemple consolidat en llengua catalana

L’associació Softcatalà treballa des de 1998 per a “crear eines pròpies, promoure un ús real de la llengua i fer-ho des del treball col·laboratiu”. Ho ha explicat Belén Ivars, una de les persones que formen part del grup nodrit de treballadors que fan possibles aquestes eines i la seva difusió.

“Els primers anys”, ha explicat Ivars, “Softcatalà es dedicava a traduir programari i recursos: no hi havia pràcticament res fet. Una de les traduccions a què tenim més estima és la del LibreOffice, un programa que empra molta gent. Aquest és el nostre èxit: hem elaborat coses que gasta la gent corrent”.

Altres projectes menys visibles, com l’Abril o l’Ela Geminada, són fonamentals. “Que les coses estiguin correctament escrites és summament important per a les persones que tenen diversitats auditives o visuals. I també per a les persones que troben un text i el volen traduir: si no està ben escrit, no es podrà traduir bé”.

Softcatalà també té cura d’oferir la majoria de les seves eines tenint en compte la diversitat interna de la llengua, de la qual molts parlants —especialment els del català central— no en són prou conscients: “A mi m’han arribat a acusar d’escriure en catanyol pel fet d’haver usat accentuacions diferents que tenim en valencià i que són igualment correctes. Em va sorprendre que un poble amb tanta consciència de la llengua com el català al mateix temps desconeguera tant el que passava en els altres territoris on es parla l’idioma”, ha relatat Ivars.

En l’etapa més recent de Softcatalà es desenvolupen eines com el corrector, el comptador de síl·labes, el conjugador de verbs i els traductors, incloent-hi el neuronal. “La més utilitzada és el corrector. I les eines les usen no només catalanoparlants, sinó que una bona part d’usuaris o no parlen català, o no el parlen gaire bé i les usen per a aprendre’n”.

Finalment, Softcatalà és des de 2018 l’entitat col·laboradora per al català de Common Voice, un projecte de la Fundació Mozilla que persegueix l’objectiu que la tecnologia que funciona amb ordres de veu reconegui totes les llengües del món. En el cas de Common Voice en català, els catalanoparlants poden donar talls de veu que queden enregistrats en una base de dades que els emparella amb els corresponents textos escrits. Aquesta base de dades, que és lliure, es pot emprar per a entrenar intel·ligències artificials per al reconeixement de la parla o la síntesi de veu.

 

[Fotos de l’autor – font: http://www.nationalia.cat]

« La guerre en Ukraine a prouvé, une fois de plus, à quel point la sécurité alimentaire est importante pour la sécurité nationale. L’industrie de la foodtech, en plein essor en Israël, joue un rôle déterminant pour garantir à tous un avenir prometteur avec une meilleure sécurité alimentaire ». C’est par ces mots que Haïm Gavrieli, PDG de Tnuva, l’un des plus importants fabricants alimentaires d’Israël, a débuté un article paru dans le magazine économique Calcalist.

Haïm Gavrieli a poursuivi en insistant sur le fait que la foodtech est appelée à avoir une importance au moins égale à celle de la cybersécurité. Dans une dizaine d’années, le marché des produits laitiers, de la volaille et des substituts de viande pèsera quelque 140 milliards de dollars et les substituts végétaux de viande ou la viande in vitro représenteront environ la moitié de ce chiffre. D’ores et déjà, Israël est, avec les États-Unis, le pays comptant le plus grand nombre de start up financièrement rentables dans le domaine de la foodtech.

Israël se place en seconde position au niveau mondial dans le secteur de la technologie alimentaire

Selon le rapport de Good Food Institute, les start up israéliennes ont récolté durant le premier semestre 2022 un peu plus d’un milliard de shekels (environ 278 millions d’euros, 273 millions CHF), soit une augmentation de 160 pour cent par rapport à l’année précédente. En termes d’investissements, elles se placent donc en deuxième position après les États-Unis. Il est toutefois intéressant de noter que ce montant n’a été récolté que par quelques très grosses entreprises.

La start up israélienne Remilk, qui pratique la fermentation microbienne pour la production de protéines sans lait, fait partie de ces entreprises. Elle a bénéficié jusqu’à présent d’investissements à hauteur de 130 millions de dollars et va prochainement lancer au Danemark la construction d’une fabrique qui sera la plus grande au monde. La start up Redefine Meat (viande végétale) a quant à elle pu récolter 135 millions de dollars et envisage la construction d’une usine aux Pays-Bas. La start up Aleph Farms, qui vient de construire une unité de recherche et de fabrication de 6000 mètres carrés dans la ville israélienne de Re’hovot, fait partie des sociétés de foodtech israéliennes les plus importantes et les plus connues.

Manger de la viande sans tuer d’animaux : tel est le postulat de la start up israélienne Redefine Meat.

À noter que des start up de moindre envergure jouent également un rôle important. Le gourou de la gastronomie, Uri Buri, est connu avant tout pour son restaurant homonyme et son bel hôtel boutique Efendi à Saint-Jean d’Acre. Toutefois, depuis quelques années, Uri Buri (78 ans) s’intéresse dans une mesure croissante aux aspects technologiques des aliments qu’il utilise. « J’ai toujours été intéressé par toutes les questions tournant autour de la nourriture, comment combiner les ingrédients pour obtenir un maximum de saveur et comment ils sont produits ». En collaboration avec la société Gavan ainsi qu’avec deux autres associés, Uri Buri crée une start up de foodtech qui va exploiter les ressources végétales.

À cette fin, l’entreprise extrait les protéines au moyen d’une technologie qui lui est propre et qui préserve la structure physique et la fonctionnalité des produits, obtenant ainsi non seulement des aliments aux appétissantes couleurs stables mais également des graisses végétales dont la qualité et la saveur sont largement supérieures à celles des graisses animales qui deviennent donc superflues.

Le seul colorant bleu naturel pour produits alimentaires et boissons, résistant à la chaleur et aux acides, est le fruit d’un développement de la société Gavan.

Pour David Biegeleisen, responsable du département innovations au sein de l’ambassade de Suisse à Tel-Aviv, le secteur de la foodtech se prête idéalement à des collaborations internationales, notamment entre Israël et la Suisse qui sont deux pays hébergeant de nombreux fabricants de produits alimentaires et disposant d’un fort potentiel sur le plan des innovations.

Foodtech entre Israël et la Suisse

« Les start up israéliennes sont fantastiques pour développer des idées et passer rapidement d’un à cent collaborateurs. Toutefois, pour réussir au niveau global, elles ont besoin de l’aide de grosses entreprises et c’est sur ce point que la Suisse peut aider » explique David Biegeleisen. Maintenant que son équipe a réuni des dizaines d’entreprises suisses et de start up dans le domaine des technologies de la santé, différentes manifestations sont prévues en 2023 en Suisse et en Israël pour des coopérations dans le secteur de la technologie alimentaire.

Dans le cadre d’un projet phare en collaboration avec Innoswiss, des fabricants suisses de produits alimentaires comme Bühler, Nestlé et Givaudan doivent être amenés à s’intéresser aux start up israéliennes dans le domaine de la foodtech. « Nestlé, par exemple, peut installer beaucoup plus de centres de recherche et de développement en Israël et travailler avec plusieurs start up. J’espère vraiment pouvoir annoncer dans les six prochains mois plusieurs coopérations importantes », a déclaré Monsieur Biegeleisen, qui précise qu’en tant que société mère du fabricant israélien de produits alimentaires Osem Nestlé a déjà un pied dans le pays. En outre, avec des sociétés d’investissement comme VC Peakbridge et l’incubateur The Kitchen du fabricant israélien de produits alimentaires Strauss, on compte déjà des investisseurs dans le pays qui apportent des fonds à des start up en Israël et en Suisse.

Autres informations :
Initiative Swiss Launchpad pour innovations entre Israël et la Suisse
https://swissleanlaunchpad.ch


On compte actuellement en Israël quelque 230 sociétés de foodtech. Bien que l’industrie locale de technologie alimentaire sont moins développée que d’autres secteurs de la haute technologie, sa croissance est rapide et impressionnante. En septembre dernier, l’entrepreneur et investisseur Ere Margalit a ouvert dans le nord d’Israël un centre de foodtech. « Israël va devenir une superpuissance de la foodtech, a-t-il déclaré ». Nous avons tout lieu de le croire.

Produits laitiers sans vaches, c‘est ce que promet la start up Remilk, qui a tout simplement copié le gène de la protéine du lait de la vache.

[Images: sites internet – source : http://www.israelentreleslignes.com]

Best seller mundial y uno de los pensadores más lúcidos de la actualidad, lanza un nuevo libro sobre los dilemas del futuro.

Escrito por Tamara Tenenbaum

¿Físico nuclear? ¿Ingeniero informático? ¿Emprendedor? Ninguna de las opciones es correcta: Yuval Harari, uno de los pensadores más lúcidos de la actualidad, es un especialista en Historia militar medieval. Es vegano, vive con su marido en una granja cooperativa cerca de Jerusalén, medita y (a menos que se haya comprado uno en los últimos meses) no tiene teléfono celular.

En el año 2011, Harari publicó su libro Sapiens. De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad, que se tradujo a más de treinta idiomas y lo convirtió en un best seller internacional. Allí argumenta que el Homo Sapiens llegó a dominar al mundo porque es el único animal que puede cooperar flexiblemente con un gran número de individuos de su especie. A Sapiens le siguió Homo Deus. Breve historia del mañana (2015), donde Harari se pregunta por el futuro de ese ser humano que, en el siglo XXI, está a las puertas de convertirse en un dios. En su nuevo trabajo, 21 lecciones para el siglo XXI (distribuido en estos días por Random House), Harari elige un formato dinámico para pensar más concretamente los dilemas del futuro: los progresos en inteligencia artificial se mezclan con el colapso de las democracias contemporáneas, la crisis de los ideales de la Ilustración y el cambio climático en un libro que es, a la vez, un canto al liberalismo global y un intento de preguntarse por sus límites.

–Usted dice que la pérdida de fe en las democracias liberales y el futuro de la Inteligencia Artificial (IA) son fenómenos conectados. ¿La tecnología puede mejorar la calidad de nuestras democracias? ¿O solamente va a profundizar la crisis de la democracia liberal?

–En el siglo XX las democracias vencieron a las dictaduras porque eran mejores procesando datos y tomando decisiones. El conflicto entre democracia y dictadura no era solamente un conflicto entre sistemas éticos diferentes, sino un conflicto entre métodos diferentes para procesar datos y tomar decisiones. La democracia distribuye la información y el poder de decisión entre muchas personas e instituciones, mientras que la dictadura concentra toda la información y el poder en un solo lugar. Con la tecnología del siglo XX era ineficiente concentrar demasiada información y poder en un solo lugar. Nadie tenía la habilidad para procesar toda esa información lo suficientemente rápido. Esta es en parte la razón por la que la Unión Soviética tomó decisiones peores que Estados Unidos, y la razón por la que la economía soviética se quedó atrás de la economía norteamericana. Pero no es una ley natural que procesar datos de forma dispersa es siempre más eficiente que procesarlos de forma centralizada. La IA podría inclinar el péndulo en la dirección opuesta; la IA hace posible procesar enormes cantidades de información de forma centralizada. De hecho, la IA podría hacer que los sistemas centralizados sean más eficientes que los dispersos. Sin embargo, esto no es inevitable: la tecnología nunca es determinista. Los gobiernos, las corporaciones y los individuos pueden decidir invertir su dinero en desarrollar herramientas de procesamiento de datos que funcionen mejor en sistemas dispersos. Podemos usar la IA para monitorear al gobierno en lugar de a los ciudadanos. Podemos construir un asistente personal que te proteja contra intentos de manipulación. Imaginate un sistema de IA en tu computadora que conozca tus debilidades psicológicas, y pueda identificar y bloquear intentos de lavarte el cerebro o manipularte.

–Usted habla del colapso de la narrativa liberal global, un relato que se suponía que debía incluirnos y unirnos a todos. ¿Es necesario restaurar la narrativa liberal? ¿El sueño del liberalismo no debería ser vivir sin un relato global con el que, supuestamente, tendríamos que identificarnos todos?

–Tengo un serio dilema sobre el liberalismo. Creo que el relato liberal tiene fallas, que no dice la verdad sobre la humanidad, y que para sobrevivir y desarrollarnos en el siglo XXI necesitamos ir más allá de él. El liberalismo no tiene las respuestas para las preguntas que nos hace el avance de la IA y la bioingeniería. El liberalismo supone que las personas tienen libre albedrío y que nadie puede entenderme mejor a mí que yo mismo. Pero la IA y la bioingeniería van a hacer posible « hackear » a los seres humanos, controlar el deseo humano y rediseñar los sentimientos humanos. El liberalismo no sabe lidiar con eso. Por otra parte, el relato liberal todavía es fundamental para el funcionamiento del orden global, y actualmente está siendo atacado por fanáticos religiosos y nacionalistas. Estos fanáticos creen en fantasías nostálgicas que son mucho más peligrosas que el relato liberal. Entonces, yo termino gastando gran parte de mi energía en defender al relato liberal frente a estas fantasías nostálgicas. Este es uno de los costos más grandes de la oleada actual de nostalgia: nos obliga a volver a pelear batallas viejas, en lugar de concentrarnos en los desafíos del siglo XXI.

–Con respecto al impacto diferencial que la IA va a tener en países desarrollados y países en desarrollo, ¿la IA nos conduce a un mundo cada vez más desigual? ¿Qué podríamos hacer para evitarlo?

–En el siglo XIX unos pocos países como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos se industrializaron primero, y terminaron conquistando y explotando a la mayor parte del mundo. Les tomó a países como China 150 años alcanzarlos, y muchos países en África y América Latina no pueden hacerlo ni siquiera hoy. Si no tenemos cuidado, podría pasar lo mismo con la IA. Unos pocos países –quizás no los mismos que la vez anterior– liderarán la revolución de la IA y estarán en posición de dominar y explotar al resto. Y esta vez quizás sea imposible cerrar la brecha. El poder potencial de la IA es tan grande que quienes queden atrás quizás nunca logren ponerse al día.

–En su defensa del Ingreso Básico Universal, también señala que quienes más podrían beneficiarse de este ingreso básico no viven en los países ricos que intentan garantizarlo. A la vez, los países ricos no parecen hoy tan abiertos a la solidaridad con los países pobres. ¿Se puede combatir la pobreza global en un mundo cada vez más proteccionista y nacionalista? Y si no se puede, ¿qué nos espera a los países en desarrollo?

–No va a ser posible combatir la pobreza de forma local. Los países en desarrollo necesitarán apoyo global. El problema es que la mayoría de las personas que hablan del Ingreso Básico Universal en realidad están hablando de Ingreso Básico Nacional. Piensan que cuando la automatización deje fuera del mercado laboral a la gente de Pennsylvania al tiempo que la gente en California se enriquece, el gobierno de los Estados Unidos aumentará los impuestos en California para ayudar a la gente en Pennsylvania. Pero los peores efectos de la automatización no van a suceder en Pennsylvania. Van a suceder en países como Bolivia o Bangladesh. ¿El gobierno norteamericano va a mantener a los trabajadores desempleados de Bolivia? Parece muy improbable. No sé si la oleada actual de antiliberalismo va a continuar. Por generaciones, el mundo fue dominado por el orden global liberal. El orden liberal hace hincapié en los valores e intereses comunes a toda la humanidad, cree que la cooperación es mejor que el conflicto y alimenta la cooperación permitiendo la libre circulación de ideas, bienes, dinero y personas. El orden liberal tiene muchas fallas, pero hizo al mundo más pacífico, sano y próspero de lo que había sido antes. Sin embargo, las personas están perdiendo la fe en el orden liberal. Los gobiernos restringen la inmigración, imponen tarifas altas, censuran ideas extranjeras y convierten a sus países en fortalezas amuralladas. Si esto sigue así, el orden global liberal va a colapsar. ¿Qué podría reemplazarlo? Aunque el nacionalismo tiene muchas ideas sobre cómo gobernar una nación en particular, no tiene ningún plan viable para hacer funcionar el mundo como un todo. Algunos nacionalistas esperan que el mundo se convierta en una red de fortalezas « amuralladas pero amigables ». Cada fortaleza nacional protegería sus intereses y su identidad, pero todas podrían cooperar y comerciar en paz. No habría inmigración, ni multiculturalismo, ni élites globales, pero tampoco habría guerra global. El problema con este punto de vista es que las fortalezas amuralladas nunca son amigables. Todos los intentos de dividir al mundo en naciones bien separadas han terminado en guerra y genocidio. Otros nacionalistas adoptan una posición aún más extrema: dicen que no necesitamos ninguna cooperación global. Nuestra nación debería ocuparse solamente de sus propios intereses y no tener ninguna obligación hacia el resto del mundo. La fortaleza debe levantar su puente y llenar sus muros de soldados, y el resto del mundo puede irse al infierno. Este nihilismo no tiene sentido. Ninguna economía moderna puede sobrevivir sin una red global. Y más aún, le guste o no a la gente, la humanidad hoy enfrenta tres problemas comunes que solo pueden ser enfrentados globalmente: la guerra nuclear, el cambio climático y la disrupción tecnológica. Ninguna nación puede prevenir la guerra nuclear, parar el calentamiento global o regular la inteligencia artificial por sí sola. Para enfrentar estos tres problemas necesitamos más cooperación global, no menos. Pero cuidado, porque eso no significa que la gente vaya a hacer lo que se debe y cooperar: nunca debemos subestimar la estupidez humana.

 

[Fuente: http://www.lanacion.com.ar]

Los museos están en boga y son cada vez más originales e interactivos. Aparte de los clásicos museos monumentales dedicados a las artes (pintura, escultura, grabados, esmaltes, tapices, muebles, moda), las exposiciones temporales de cómics o de artes de vanguardia (3-D, realidad aumentada, etcétera), hay ahora en Europa un museo único, que une elementos de todos ellos y ofrece toda una experiencia interactiva, en la que, durante más de 90 minutos,el espectador pasivo se convierte en protagonista activo y « vive” en directo la mayor catástrofe natural de Europa: el Gran Terremoto de Lisboa del día de Todos los Santos de 1755.

Escrito por VIC ECHEGOYEN

Es el Museu Quake de Lisboa, inaugurado en abril de este año, situado en el barrio de Belén y cómodamente accesible en transporte público desde el centro de Lisboa, y acaba de ganar el prestigioso PREMIO THEA internacional (Themed Entertainment Association / Asociación de Recreaciones Temáticas) en su 29ª edición a la Mejor Experiencia Histórica por el originalísimo concepto creativo de Jora Vision, creador de los aspectos técnicos innovadores como los efectos de vídeo, proyecciones e iluminación.

Como siempre en noviembre, Lisboa recuerda la catástrofe que marcó la historia de Europa, y con motivo del aniversario del Gran Terremoto, el Museo Quake organizó su I Feria del Libro invitando a varios autores de ensayos, biografías, cómics y novelas cuyo tema principal es el terremoto y sus protagonistas y que son artículos permanentes en venta en la tienda del museo. Entre ellos se cuentan André Canhoto Costa, Mark Molesky y una servidora (mi novela «RESURRECTA», « Premio ODILO a Mejor Autora de Novela Histórica 2022 », se ha publicado en español y ahora también en portugués, con Suma/Penguin Random House), fui invitada por la editorial y por el Museu Quake para participar en conferencias, entrevistas, tertulias y encuentros con blogueros.

Con ellos, hicimos el recorrido de la Experiencia Quake (en portugués, español, inglés y francés) tan instructiva como vívida y realista, y que recomiendo para visitantes de todas las edades y condiciones. Entre otras muchas sorpresas que no deseo desvelar, hay experiencias interactivas con los cinco sentidos para comparar – en vivo, por así decirlo – el Gran Terremoto de Lisboa con otros seísmos legendarios como los de San Francisco (1906), Indonesia (2004), o Japón (2011), que destruyó la central nuclear de Fukushima).

Con motivo de mi tercera visita a Lisboa este año, amén de dos entrevistas-tertulias y el encuentro con blogueros, tuve la suerte de entrevistarme con los cerebros, fundadores y directores del Museo Quake: Ricardo Clemente y Maria Joao Marques, cuyo resultado deseo compartir con Todoliteratura:

¿Qué fue primero, la ciencia o la Historia: la idea de informar al público para prevenir de cara al futuro, bien preservar el recuerdo de esta catástrofe que marcó el pasado de toda Europa?

Ricardo Clemente: la ciencia y la Historia se dan la mano, pero la idea comenzó con el acontecimiento histórico. El Gran Terremoto es una catástrofe única, que implica fortísimos seísmos, tsunamis y grandes incendios, y por eso es impredecible, muy peligroso y complejo: queremos explorar a fondo qué sucedió aquel día de 1755, en todos sus detalles, para prevenir y adelantarnos a las consecuencias cuando vuelva a suceder… porque la primera lección que enseña la sismología es esta: « Donde ocurre un gran terremoto, volverá a haber otro”. Sabemos que volverá a pasar, pero puede suceder en cualquier momento. Hoy, mañana, en un año, o dentro de diez años.

Maria Joao Marques: También nos motivó nuestra pasión por la Historia. La historia de Portugal es muy rica y este hecho, el Gran Terremoto, no solo despierta gran interés en nuestro país sino en todo el mundo, porque es un auténtico triple cataclismo que afecta a muchos países, también España, Brasil, África, el Caribe, las islas británicas… Nos sentimos orgullosos por la forma en que, aquel día terrible de 1755, supimos sobreponernos a la catástrofe y aprovecharla para dar un impulso jamás visto en las ciencias que prácticamente nacieron aquel día, como la sismología, la planificación urbana controlada o la prevención de catástrofes.

¿Cuánto tiempo les llevó todo el proceso, desde la idea original hasta la inauguración del museo en abril de 2022?

Maria Joao Marques: Fueron siete años de preparación. Como es un museo único en su género, que introduce muchísimas innovaciones y tecnologías que nunca antes se habían utilizado en los museos permanentes típicos. Llevó mucho tiempo experimentar qué era posible y qué no, para que la experiencia del visitante sea lo más realista y convincente.

Desde el principio, nos planteamos el Quake como una experiencia, no la típica visita guiada estática donde el espectador es pasivo: este es un centro de recreación e interpretación de la Historia, con todas sus ramificaciones fascinantes que llegan hasta hoy: cómo estar preparado para un terremoto de intensidad máxima, cómo minimizar daños, cómo ayudar a la gente alrededor, cuáles refugios buscar y cuáles evitar para escapar de un tsunami, cómo impedir que se produzcan incendios y explosiones… las posibilidades son utilísimas e infinitas, y por eso interesan tanto a un visitante moderno.

Durante los dos años que duraron los cierres y confinamientos de la pandemia, aprovechamos ese tiempo para madurar el concepto, reconstruir el transcurso de la catástrofe, reunir los equipos técnicos, de historiadores y de asesores científicos, y reconstruir los escenarios para que el público pudiera recorrerlos, en el corazón de aquella Lisboa riquísima y abigarrada el 1º de noviembre de 1755, y „viviera” lo mismo que sus habitantes.

Recrear el Gran Terremoto para que alguien del siglo XXI lo „viva” como si fuera un lisboeta hace 250 años debe haber sido un reto: ¿cuál fue la principal dificultad?

Ricardo Clemente: Curiosamente, hay tantísima información de primera mano sobre el Gran Terremoto, que ese exceso de información fue tanto una ayuda como un problema, porque con tantos datos es fácil perder de vista la información realmente valiosa e importante.

Maria Joao Marques: Por eso hemos planteado la „experiencia Quake” como una cadena cuyos eslabones son personas y hechos, comienza con el abuelo científico, y termina con su nieta que recoge el testigo de la ciencia y la Historia para transmitir ese legado precioso a las generaciones futuras, hombres y mujeres, lisboetas y foráneos, científicos y gentes de todo tipo.

Ricardo Clemente: Y para llegar a todos ellos tuvimos que reunir un equipo con perfiles totalmente diferentes: sismólogos, arquitectos, ingenieros o historiadores, para que todas las piezas de nuestra idea encajaran perfectamente en el plazo previsto (este es el complejo más complejo de nuestra vida). Fuimos muy exigente en los detalles, porque al revés de la mayoría de museos, la arquitectura del Quake se adapta a la función que sirve, desde la entrada hasta las escaleras, como un recorrido en una máquina del tiempo por todas las etapas de la catástrofe: primero el terremoto, luego el tsunami, luego el incendio…

Hasta hoy el proyecto no está terminado: seguimos avanzando para trasladar el año próximo la experiencia Quake a una gira con una unidad móvil «mini-Quake» que visitará todo Portugal, y quizá Europa. Y tenemos más planes, como visitas guiadas por los escenarios reales de la catástrofe en toda Lisboa.

Quake es un proyecto orgánico y vivo que sigue evolucionando y creciendo, como la catástrofe misma: por eso nos alegra tanto tener grupos de escolares, investigadores y familias que se interesan por este fenómeno tan vivo y actual como lo es el Gran Terremoto. Muchos han repetido la visita, y regalan la experiencia con entradas para Navidad, Reyes, obsequios en grupo para empresas, y otros eventos especiales.

¿Quiénes se interesan por revivir la catástrofe; cómo es el perfil del típico visitante del Quake?

Maria Joao Marques: Viene gente de todo tipo. Al principio eran muchos portugueses, también con grupos de escuelas, universidades y familias, porque gran parte de la gente que vivió el gran terremoto de 1969 en Portugal se acuerda y quiere explicárselo a sus nietos a través de la experiencia de 1755. Ahora vienen más turistas de Europa, Inglaterra, Francia, Latinoamérica… y muchos se asombran cuando aprenden aquí que puede volver a suceder en cualquier momento, e incluso afectarlos en sus países de origen.

Ricardo Clemente: Sí, el peligro de que se repita es trasversal y nos afecta a todos, en todos los sectores de la sociedad, y no estamos preparados, dicen nuestros ingenieros civiles y los expertos. Por ejemplo, cuando suceda solo funcionará un hospital, uno solo, y los servicios públicos colapsarían. La política tiene una visión a corto plazo, porque planifican solo para su mandato de 4 años, y no para generaciones futuras. Eso sí, somos un pueblo que reaccionamos rápido y bien. Técnicamente, hay un plan de emergencia para la Gran Lisboa, pero nos faltan las infraestructuras para cumplirlo cuando haga falta.

Precisamente por eso el Museo Quake es un centro informativo, didáctico y divulgativo para saber qué hacer en ese caso, y compara 1755 con otras grandes catástrofes más recientes. Quake es un museo de vanguardia y orientado al futuro, al servicio de las nuevas generaciones, para aumentar la valía y el carácter singular de Lisboa (ciudad que, además, ha crecido muchísimo desde 2019, el año ante de la pandemia). Es un museo sostenible que ayuda a cuidar de la ciudad y su memoria: en cierto modo, somos el antiparque temático. También por eso, el Museo Quake tiene cada vez mayor credibilidad y colaboran con nosotros la autoridades de Protección Civil, el Ayuntamiento, la Academia de las Ciencias, y muchos más.

 

Tenemos muchísimos proyectos y sorpresas para el año que viene, así que, tal como reza nuestro lema, «¡ESPERAD LO INESPERADO!»

Vídeo de la BBC sobre la innovación que aporta el Museo Quake, así como el Gran Terremoto de Lisboa de 1755: https://www.youtube.com/watch?v=IVLGo_SgRfs

Enlace a la noticia de la I Feria del Libro, por Magazine Immobiliário: Quake promove feira do livro dedicada ao Terramoto de Lisboa – Magazine Imobiliário (magazineimobiliario.com)

Enlace al sitio web del Museo: https://lisbonquake.com/

Enlace a noticia del premio: https://www.prnewswire.com/news-releases/2022-thea-award-recipients-announced-by-themed-entertainment-association-

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

Escrito por EVARISTO AGUADO

Como colofón al año en el que se conmemora el V centenario de la muerte de Antonio de Nebrija, la Biblioteca Nacional de España, la Fundación Antonio de Nebrija, con el patrocinio de la Universidad Nebrija y Acción Cultural Española, han organizado la exposición Nebrija (1444-1522), el orgullo de ser gramático. Es una muestra que descubre el perfil intelectual del primer humanista español, sin dejar de lado al hombre, al carismático investigador y profesor que se deja ver tras su ingente obra. La exposición, comisariada por la catedrática de Filología Latina de la Universidad de Alcalá Teresa Jiménez Calvente, permanecerá abierta desde el 25 de noviembre de 2022 hasta el 26 de febrero de 2023.

Nebrija (c. 1444-1522), el orgullo de ser gramático. «Grammaticus nomen est professionis» permite al público contemplar más de un centenar de obras procedentes de las colecciones de la Biblioteca Nacional, que se muestran junto a otras prestadas por una decena de instituciones españolas especialmente para esta conmemoración. El catálogo estará disponible en formato digital y podrá descargarse gratuitamente desde la página web de Acción Cultural Española.

Entre las muchas y muy valiosas piezas que se exhiben en esta muestra destacan especialmente algunas como el bello Breviario de Isabel la Católica, ricamente decorado; el magnífico desplegable sobre Jerusalén incluido en el incunable Viaje a Tierra Santa de Bernhard von Breydenbach; los manuscritos caligrafiados por el propio Nebrija en sus tiempos de estudiante; la primera edición de las famosas Introductiones Latinae y su copia manuscrita para el maestre de Alcántara con bellas miniaturas; o la mismísima Gramática sobre la lengua castellana de 1492.

Obras pictóricas de gran valor contribuyen también a que el espectador pueda trasladarse a los siglos XV y XVI. Instituciones como la Fundación Lázaro Galdiano, la Real Academia Española, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Salamanca, la Biblioteca Capitular de Toledo, el Archivo Histórico Nacional, la AECID, el Museo de Ciencias Naturales, el Museo de América y el Museo de El Prado han contribuido con sus préstamos a la mayor exposición sobre Nebrija que se haya celebrado hasta el momento.

Estas obras invitan a recorrer la España de la época y los centros del saber en los que vivió y trabajó el gramático. Desde Lebrija, su lugar de nacimiento; pasando por Salamanca, donde cursó su Bachillerato en Artes y en cuya universidad desarrolló, con el tiempo, la mayor parte de su carrera docente; Bolonia, ciudad que propició su encuentro con Italia y su humanismo; Coca (Segovia) o Villanueva de la Serena y Brozas en Extremadura, enclaves en los que realizó su labor bajo el amparo de generosos mecenas; para terminar en Alcalá de Henares, su último destino, en el que contó siempre con el apoyo del cardenal Cisneros y su universidad.

Nebrija (c. 1444-1522), el orgullo de ser gramático se divide en cuatro áreas:

  1. Humanismo y Renacimiento, la gran revolución cultural
  2. España en los tiempos de Nebrija. Historia y cultura de una época
  3. La cuenta de mi vida
  4. El legado de Nebrija: las Introducciones Latinae, los diccionarios y obras póstumas.

Las cuatro giran en torno a la figura del gramático y permiten, no solo conocer a fondo la obra del creador de la primera gramática española, sino también descubrir a un investigador cuya sombra se proyectó sobre Europa, América y Asia y cuya biografía se entrecruza con la de grandes personajes del momento, que lo son también de la historia de España y Occidente.

Un hombre que quiso transformar el mundo

La exposición de la Biblioteca Nacional presenta a un erudito moderno que, confiado en su saber y en el alcance de su cultura, desafió a sus compañeros universitarios y sacó a la luz sus carencias. “La teología, el derecho, la botánica, la medicina o la cosmografía fueron objeto de sus pesquisas. Compuso versos latinos, actuó como editor de textos para la imprenta e incluso disfrutó del cargo de cronista regio. Consciente de su valía, habló de tú a tú a los grandes personajes que lo rodearon, desde los Reyes Católicos al gran Cisneros. Por supuesto, también tuvo enemigos poderosos, como el inquisidor Deza”, subraya Jiménez Calvente.

Nebrija imaginó su paso por la vida como un caminante que, al llegar a una encrucijada, ha de elegir entre dos posibles sendas. “Él se decantó por la senda no muy transitada del estudio y la erudición, no la de las riquezas o los honores. Su pretensión fue lograr la fama que otorgan las letras y trabajar en favor de quienes le rodeaban. Su meta no era menor, pues aspiraba a devolver el conocimiento de las letras latinas a España: el mismo ideal que los humanistas italianos habían abrazado tiempo atrás respecto de su propia patria. En los textos clásicos (latinos y griegos) se escondían enseñanzas útiles para el tiempo presente y solo había que desenterrarlas. Para alcanzar ese objetivo, ideó un método gramatical novedoso, que recogía el espíritu de las nuevas gramáticas escritas en Italia. Creó otras herramientas indispensables: un par de diccionarios bilingües, breves y concisos, para que los jóvenes estudiantes tuvieran a mano el léxico necesario para la vida común y la lectura de los textos antiguos”, explica Jiménez Calvente.

Viajó como también lo hicieron sus libros. Llegó a la conclusión de que, desde las aulas y a través de sus obras confiadas a la imprenta, podría transformar el mundo que le había tocado vivir. “Fue un humanista comprometido con una profesión aparentemente modesta y en realidad importantísima: la del gramático que conoce las reglas por las que se rigen la lengua y las palabras, sin las cuales es imposible construir las nuevas realidades”, matiza la comisaria.

“La figura de Antonio de Nebrija”, recuerda Ana Santos Aramburo, directora de la BNE, “representa la esencia del humanismo, la trascendencia de la palabra y el valor de la educación para avanzar hacia sociedades mejores. Su vida estuvo marcada por el convencimiento de que el saber clásico debía ser conocido y comprendido, y para ello renovó las bases del conocimiento y del aprendizaje del momento. Fue un visionario y un adelantado a su tiempo que creía, desde la formación de un gramático humanista, en el valor del lenguaje, y en la necesidad de usarlo adecuadamente. Creo que recordar hoy su vida y su legado no puede ser más oportuno”.

Isabel Izquierdo, la directora de programación de AC/E, comentó: “En tiempos de incertidumbre como los actuales y en el contexto de una sociedad digital en proceso de recuperación, conviene fijar la mirada en trayectorias tan sólidas y brillantes como la de Antonio de Nebrija, que tanto aportó a la cultura universal desde su monumental obra. Siempre con la mirada puesta en el futuro, Nebrija contribuyó a cambiar la forma de aprender, aportando extraordinariamente a la educación en España. Como sociedad estatal que apoya relevantes conmemoraciones de nuestra historia cultural, desde Acción Cultural Española (AC/E) nos sumamos a este merecidísimo homenaje a Antonio de Nebrija, cuyo legado pervive hasta nuestros días.”

El rector de la Universidad Nebrija y presidente de la Comisión Interadministrativa del V Centenario de Antonio de Nebrija, José Muñiz, invitó a todos los universitarios y curiosos a sumergirse en este “recorrido por la vida y la obra de una de las personalidades más fascinantes de nuestra historia, un universitario auténtico que no solo sentó las bases que harían de nuestra lengua un vehículo próspero y universal de conocimiento, sino que se ocupó de múltiples saberes con un espíritu crítico y una pasión por la ciencia que tienen mucho que enseñarnos hoy”.

Experiencia virtual

La exposición culmina con Nebrija: Estela de las letras una experiencia virtual que permitirá a los visitantes vivir en primera persona y de manera inmersiva dos momentos históricos. Por una parte, se recrea el encuentro de la reina Isabel I con el propio Nebrija, que explica a la soberana la razón de ser de su innovadora Gramática sobre la lengua castellana. También podremos asomarnos al crucial encuentro de los Reyes Católicos con Colón, que marcaría de forma determinante el futuro de su reino. Con esta apuesta por el universo virtual y las nuevas tecnologías, la Universidad Nebrija pretende acercar la figura del humanista a una audiencia más joven, además de presentar los primeros pasos de su proyecto para el Metaverso.

Pasar a la posteridad como gramático

A través de su legado, sabemos que quiso pasar a la posteridad con el sobrenombre de gramático. Así se lo hace saber a la reina Isabel la Católica en la carta en que le dedica la tercera edición de sus Introductiones Latinae (Salamanca, 1495): “Vt Aelius sit praenomen; Antonius nomen, Nebrissesis cognomen, grammaticus uero agnomen ex professione sumptum”. Precisamente, fueron estas Introductiones, novedoso manual para la enseñanza del latín, las que le hicieron famoso dentro y fuera de España.

Su muerte no menguó su fama ni evitó el enriquecimiento de su legado. De ello se encargaron, en parte, sus hijos Sancho y Sebastián, que abrieron una imprenta en Granada, trasladada un tiempo a Antequera (1534-1597). A ellos se sumaron otros impresores fuera de España, pues las gramáticas y léxicos de Nebrija se imprimieron en Francia, Italia, Alemania y Países Bajos. Aquel manual de latín que había escrito pensando en sus alumnos en Salamanca se convirtió en el único autorizado para enseñar esa disciplina desde que así lo decidió el rey Felipe III (1598). En la larga travesía que llega hasta el siglo XIX, el manual de gramática latina de Nebrija fue respetado, glosado, reformado e incluso acortado, según el lugar y las circunstancias.

Esa pervivencia se siente, por ejemplo, en las primeras gramáticas de las lenguas de América compuestas por los predicadores españoles. Estos, que habían aprendido latín gracias al Antonio, aplicaron el modelo, con sus consideraciones teóricas y sus traducciones bilingües, en su descripción de esas lenguas que, como dijo uno de ellos, eran tan “extrañas, nuevas, incógnitas y peregrinas”.

Orgulloso, inteligente, audaz, a Nebrija nunca le faltaron las ganas de aprender ni la fuerza para el estudio. Tampoco le faltaron detractores, pues jamás se mordió la lengua. Cuando le presentó a la reina Isabel un adelanto de la que luego sería su Gramática de la lengua castellana (Salamanca, 1492), la soberana se sorprendió y no entendió la utilidad de un tratado que enseña las reglas de una lengua que se aprende de manera natural. Pero el docto profesor supo defender la novedad y oportunidad de su ocurrencia, pues las lenguas, incluso las naturales, necesitan gramáticas descriptivas y normativas para que no anden desbocadas. A esta ventaja se añade que la comprensión de los principios gramaticales del castellano puede ayudar a entender los de otras lenguas, el latín (al que dirigía sus esfuerzos) entre ellas. Las paradojas del destino han hecho que esa gramática del castellano sea hoy su obra más conocida. Nebrija, no obstante, merece ser recordado por otras muchas razones.

Nebrija se revela como un humanista en toda regla. Hablar de Nebrija es hablar de un humanismo español pleno gracias a él, también es hablar de la historia y de las figuras que le dan sentido.

El catálogo

El catálogo editado junto a la exposición ofrece un acercamiento a la figura de Nebrija y un recorrido por su extensa y dilatada obra. El volumen se articula en tres grandes secciones: 1. Marco cultural y político, 2. Vida y obra y, por último, 3. El legado.

La publicación comienza con la brillante introducción de la directora de la edición, Teresa Jiménez Calvente, y se desarrolla a través de doce artículos de los siguientes autores: Antonio Alvar Ezquerra, Guillermo Alvar Nuño, Carmen Codoñer Merino, María Lourdes García-Macho, Ángel Gómez Moreno, Fernando Gómez Redondo, Miguel Ángel Ladero Quesada, Carmen Lozano Guillén, Julián Martín Abad, Pedro Martín Baños, Dionisio Á. Martín Nieto, Francisco Javier Pérez. Se complementa con una cuidada cronología nebrisense, con la lista de obra y documentos expuestos en la exposición y con más de 80 ilustraciones, seleccionadas por Teresa Jiménez Calvente y Pedro Martín Baños (coordinador científico de la edición), con obras que forman parte de la exposición y piezas complementarias de instituciones nacionales e internacionales de Reino Unido, Alemania e Italia.

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

L’entrada de Qatar en el club dels països amb Mundial de futbol no significa la derrota dels valors occidentals, sinó el seu triomf

Estadi Al Wakrah de Qatar en construcció | Fotograma del vídeo oficial de Qatar 2022

Escrit per Joan Burdeus

Crític cultural. Filosofia, política, art i pantalles

 

L’entrada de Qatar en el club dels països amb Mundial de futbol no significa la derrota dels valors occidentals, sinó el seu triomf. Perquè si hi ha alguna cosa igual d’occidental que la democràcia i l’individualisme liberal, és el nacionalisme i la construcció d’un leviatan estatal que reguli i homogeneïtzi la vida dels ciutadans amb un sistema sofisticat de burocràcia i el monopoli de la violència que, evidentment, té una història de sang i terror darrere de cada bombolla de benestar. S’ho van inventar els francesos. Les societats medievals regides per la religió tenien i aspiraven a un control molt menor sobre el poble que els nostres estats moderns guiats per la raó. El genocidi i l’enginyeria social totalitària són tan occidentals com l’hora del te i la novena Simfonia.

La gràcia de Qatar és que la seva ascendència meteòrica és un mirall augmentat de la nostra. La Modernitat es propulsa quan una regió de l’Europa nord-occidental comença a cremar combustibles fòssils. La transformació cultural més gran de la història recent no s’explica sense el poder alquímic del carbó i del petroli, que fan saltar pels aires segles d’escassedat amb un superàvit d’energia infinit que només es pot qualificar de màgic. Les revolucions de les quals ens sentim orgullosos, el fil que va de les primeres lluites obreres a l’estat del benestar socialdemòcrata, són, en realitat, contrarevolucions per frenar els excessos del progrés exponencial que desencadena l’or negre. Els sindicats surten de l’horror de la fàbrica, els drets humans de l’horror de les bombes. El grau de benestar i llibertat a què aspirem són fills d’un canvi de règim energètic del qual encara depèn tot.

I és normal que avui ens angoixi veure aquesta energia infinita sense les respectives contrarevolucions. A la Xina, per exemple, podem contemplar un país que ha adoptat mètodes i tecnologies tan occidentals com ara el nacionalisme, el capitalisme, el feixisme i el comunisme, però, ai las, ni rastre de democràcia i llibertat. A Qatar passa exactament el mateix: l’oceà de petroli ens recorda que la natura té més poder que la cultura. I fa gràcia perquè tant una nació com l’altra s’escuden en especificitats culturals, sigui el confucianisme o l’Islam. Però també el nazisme o el franquisme feien anar la història o la religió catòlica per justificar els seus monstres. En canvi, a Llatinoamèrica ningú parla d’una predisposició asteca envers la democràcia, i resulta n’hi ha moltes i molt d’esquerres. El planeta sencer ha acceptat la Modernitat científica i burocràtica d’Occident, però les derives liberals o il·liberals estan distribuïdes de manera irregular i multifactorial.

I ara el problema és que l’abundància d’energia de la qual depèn tot està causant estralls en forma de canvi climàtic i, com en altres moments del passat, emergeixen contrarevolucions. La cosa és a les beceroles i hi ha infinites divisions internes, però el més estès és una barreja de decreixentisme en els hàbits de consum a través d’un canvi cultural i una certa fe en el progrés tecnològic. Al marge de les contradiccions dels verds ara mateix, tant ideològiques com pragmàtiques, és inevitable tornar a veure els somnis d’internacionalisme utòpic no acomplerts pels moviments socials del passat que rebroten en l’esperança que l’ecologisme sigui el cavall de Troia d’un sentiment d’igualtat i solidaritat globals que s’estengui per les classes mitjanes d’arreu del món. Qatar és un bon lloc per veure com tot això que anomenem Modernitat Occidental és poc més que el resultat d’un superàvit d’energia solar continguda en un líquid negre a les profunditats de la terra, i la lluita de la cultura per domesticar-la abans que ens destrueixi.

 

[Font: http://www.nuvol.com]

El capitalismo postindustrial se reproduce gracias a una epidemia de botones que no sabemos ya quién pulsa y cuyas consecuencias inconmensurables apenas podemos medir

Bodegón de botones

Escrito por Santiago Alba Rico 

Una tarde de 1944, durante su paseo cotidiano, el viejo Graciano, que había perdido la guerra y vendía encurtidos en el oscuro callejón del Padre Damián de Madrid, encontró en la acera un botón. Graciano tenía, por así decirlo, un carácter mineral: nada había conseguido nunca ni incendiarlo ni humedecerlo. Quizás por eso, ante ese descubrimiento diminuto, no miró a su alrededor sino hacia arriba. No pensó en el hombre o mujer concretos de cuyo abrigo se había desprendido el botón; no imaginó sus querencias, su trabajo o sus ensoñaciones; le pareció más bien que el botón había caído del cielo, como por un descuido cósmico imperdonable. Durante veinte años, entre acusatorio e ilusionado, Graciano esperó, mientras paseaba, nuevos descuidos: le alcanzaron once más, redondos y duros, que guardó en una vieja caja de Farias como pruebas irrefutables de que algo iba mal en el mundo. A veces, antes de acostarse, abría la caja, contaba los botones y los repasaba entre sus dedos con tal insistencia que, a fuerza de atención, su inexplicable superfluidad, colorida como un insecto, se convirtió en un tesoro. Ahorro al lector el espóiler de un cuento que aún no existe. Solo añadiré que Graciano, sin salir del callejón del Padre Damián, se dejó arrastrar una tarde a una especie de delirio estadístico: si en Madrid –calculó– había diez mil calles (una cifra excogitada al azar), todos los años se perdían ciento diez mil botones y, por lo tanto, en las dos últimas décadas se habían perdido dos millones doscientos mil. ¡Ni más ni menos! ¡Dos millones y pico! El viejo Graciano, que ni en los lejanos días de su juventud había sucumbido a la fantasía, se imaginó ahora con embeleso este aguacero de botones que caía sobre la ciudad sin causa y sin objeto (sin ruido siquiera), suprimiendo el pretendido orden del universo. Pero multiplicando, al mismo tiempo, la abundancia de su inútil joyero clandestino, que crecía virtualmente en paralelo a esa vida desprovista de ambiciones y alegrías.

Me he acordado de este relato inexistente al darme cuenta de que hace muchos años que no encuentro un botón por la calle. Hace tiempo, de hecho, que tampoco pierdo un botón. En estos tiempos en que la nostalgia nos reabre en la memoria antiguas galerías cabe preguntarse: ¿es que antes había más botones en nuestras vidas? Como para dar la razón a Graciano, pienso en un cuento que les leía a mis hijos cuando eran pequeños en el que Sapo y Sepo, la extraña pareja batracia de Arnold Lobel, buscan con desesperación (¡cuando perder uno era algo muy serio!) el botón que ha extraviado Sepo paseando por el prado: Sapo encuentra uno blanco y luego uno cuadrado y los animalitos del bosque, muy serviciales, algunos más, de distintos tamaños y colores, pero ninguno es el del chaleco de Sepo, que exclama desesperado: “El mundo entero está cubierto de botones y ninguno es el mío”. Al final, claro, Sepo acaba encontrándolo en la puerta misma de su casa, a la que llega, en cualquier caso, con el bolsillo lleno de botones. Al día siguiente, muy feliz, se los cose todos en la chaqueta, pero con puntadas tan firmes que nunca más –remata el autor– volvió a perder ninguno.

En su hermosísima Oda a las cosas de 1954, Pablo Neruda enumera una ristra de objetos, todos familiares y modestos. Un elogio de las cosas podría parecer una celebración del consumismo, pero presupone, por el contrario, esa ralentización de la velocidad en la que cristalizan grumos maravillosos al margen del mercado. En un mundo en el que las cosas han desaparecido en favor de las mercancías, uno se estremece ante esta riqueza elemental depositada en las manos de los más pobres, las únicas que aún siguen fabricando y tocando y cuidando un puñado de objetos vivos: Neruda adora “las tazas, las argollas, las soperas”; ama las cosas “infinitamente chicas”: el dedal, las espuelas, los platos, los floreros, las llaves, los saleros, los clavos, las escobas, los relojes. Entre ellas, por supuesto, no pueden faltar los botones: “Los botones/ las ruedas/ los pequeños/ tesoros/ olvidados”. Si de algo puede decirse que es felizmente una “cosa” es precisamente de un botón, que es al mismo tiempo redondo, duro, útil y hermoso, vistoso y práctico como una legumbre: que en la camisa es función y en el cajón alhaja. En mi casa, de niño, había un cuarto de la costura que contenía varias cajas de la costura, llenas a su vez de dedales, cintas, agujas, hilos y botones: esos botones de distintos colores y tamaños, de nácar, de madera, de corozo, de plástico, que habían sobrevivido a prendas desechadas y que, a la espera de ser reutilizados de nuevo, exponían su existencia desnuda, multitudinaria y memoriosa. Eso es exactamente una “cosa”: algo que se puede mirar, usar y descifrar al mismo tiempo. Por eso una caja de la costura subroga mejor que ningún otro objeto el lío de la memoria, donde un montón de recuerdos enredados nos llevan, al final de un embrollo de hilos, a un botón rojo –o negro– inesperado. En El cuarto de atrás, la novela sobre la memoria que Carmen Martín Gaite escribió en 1978, la protagonista se levanta de la cama somnolienta, en un duermevela confuso, y en la penumbra golpea sin querer la cesta de la costura, por cuya tapadera de mimbre “escapan carretes, enchufes, terrones de azúcar, dedales, imperdibles, facturas, un cabo de vela, clichés de fotos, botones, monedas, tubos de medicinas, allá va todo, envuelto en hilos de colores”. En ese bullicio desordenado del pasado los botones ocupan un lugar especial: representan la verdadera abundancia en la pobreza, el joyero de la madre, las únicas monedas que el generoso puede contar con inocente avaricia y sin perder el juicio.

En un mundo en el que las cosas han desaparecido en favor de las mercancías, uno se estremece ante esta riqueza elemental depositada en las manos de los más pobres

La palabra “botón” viene del francés bouton, que designa originalmente la yema de una planta o de una flor y que procede del verbo boter (botar), mutación del fráncico botan (golpear o empujar), vástago remoto, a su vez, de la raíz indoeuropea bhau (golpear, batir), que por los caminos más insospechados, mediante rodeos y bifurcaciones, acaba dando lugar también a nuestros verbos “joder”, “refutar” y “hostigar”. “Botón”, que no tiene sinónimos, detenta una multitud de homónimos, hasta el punto de que la RAE ofrece hasta 12 acepciones distintas del término, incluida la que, en plural, convierte al botón en una unidad humana, “el botones”, esa figura felizmente obsoleta del recadero de hotel o de banco cuya modestia social se veía compensada por una librea paródica, remedo e inversión de la casaca militar, con dos o tres hileras de botones en la pechera. En el ingenuo y hermoso poema de Gloria Fuertes, Autobiografía, su tentativa pacifista de detener la guerra la conduce finalmente, tras la matanza, al lugar más triste: “Quise ir a la guerra, para pararla,/ pero me detuvieron a mitad del camino./ Luego me salió una oficina,/ donde trabajo como si fuera tonta,/ –pero Dios y el botones saben que no lo soy”. Entre el Dios que tiraba los botones recogidos por Graciano y el botones joven y pobre que la entendía, había un mundo ancho y ajeno que Gloria Fuertes recorría, por si acaso, haciéndose la tonta, con su gordura inofensiva y su voz de niña, siempre al borde de todo: de la guerra, de la fama, del amor, del suicidio, de la playa: siempre “al borde de despertar”.

El botón en latín se decía globulus; el de la flor gemma o calix; el ornamental patagium. Es difícil creer que este adminículo honrado, modesto e inocente, asociado a la hacendosidad de las mujeres y a los juegos de los niños (“debajo un botón/ que encontró Martín/ había un ratón”), tenga a sus espaldas una historia de prestigio marcial y distinción clasista. El botón que yo amo no existió realmente hasta el siglo XII, cuando a alguien se le ocurrió inventar el ojal, y aún tuvieron que pasar muchos siglos antes de que los nuevos materiales permitieran democratizar los botones; después de lo cual, como ocurre casi siempre, la clase ociosa abandonó el terreno y buscó en otra parte las insignias de su poder. Inventariado en distintas civilizaciones desde hace miles de años, el patagium romano, casi siempre de oro, prolongaba, pues, una tradición milenaria: la de coserse en la toga botones muy llamativos, a modo de condecoraciones o medallas, cuyo único propósito era el de señalar la riqueza o el cargo de sus propietarios. Los botones, por tanto, no sujetaban nada, pero tampoco existían fuera del acto de mostrarlos en público. Se señalaban a sí mismos, podríamos decir, como puros fonemas sin entraña. Así fue durante siglos, incluso después del milagro del ojal, pues los botones se hacían de cristal o de cuerno, luego de marfil o de nácar, soportes inaccesibles para los más pobres. No es extraño, por eso, que la pasión clasista de los botones se ciñese sobre todo al ámbito de la corona y al del ejército. En 1520, por ejemplo, el rey francés Francisco I, se hizo coser 13.000 botones en su traje de terciopelo para recibir en su palacio a Enrique VII de Inglaterra. La importancia que los militares, por su parte, han concedido a los botones se revela muy claramente en las ceremonias de degradación, donde ese humillante descenso se marca mediante una emasculación figurada, pues castración es el hecho de arrancar al degradado los botones de la casaca, metonimia visible, cosida al cuerpo, del honor masculino y la virilidad.

En ese bullicio desordenado del pasado los botones ocupan un lugar especial: representan la verdadera abundancia en la pobreza, el joyero de la madre

Hay una película muy bonita de Ives Robert, rodada en 1962, que se llama La guerra de los botones (revisitada luego en 1994 y en 2011) en la que, durante unas vacaciones campestres, dos grupos de niños se enfrentan en encendidas batallas de esgrima, cuyo trofeo son los botones del adversario. La película está basada en una novela del antimilitarista Louis Pergaud, nacido en 1882 y muerto en las trincheras de la I Guerra Mundial. La narración tiene una lectura menos ingenua de lo que el entusiasmo inocente de los niños y la confraternización final podrían hacer creer. Nada hay que objetar al hecho de que los chavales crucen sus espadas de madera con denuedo mientras sus padres se matan de verdad en la guerra; entre una espada de juguete y una espada de acero, lo explicó muy bien Chesterton, hay la misma diferencia que existe entre la seriedad y el juego: los niños se toman en serio la batalla y no matan a nadie; los adultos juegan a la guerra y destruyen el mundo. No hay ningún paso necesario e inevitable desde una fantasía seria a una realidad terriblemente lúdica, como no lo hay del erotismo a la violación (o de la lectura de Macbeth al asesinato del rey de España). Creo, de hecho, que las fantasías regladas, privadas o colectivas, nos protegen de las imitaciones peligrosas; es decir, de las imitaciones criminales: que son las de los hombres que imitan, con cañones de verdad, a los niños que imitan a los imitadores usando pistolas de plástico.

No, lo inquietante de la película no es esa maravillosa fantasía de verano en medio de una guerra lejana. Es la ambigüedad de los botones. En una de las escenas, tras una escaramuza, la humillación del cautivo remeda, en efecto, la ceremonia de la degradación que sufren los desertores o traidores en el ejército. Los contendientes son niños, es verdad, y están jugando; pero esos botones que le cortan al niño prisionero, al contrario de los de la casaca militar, no son puramente suntuarios o metonímicos. Se los ha cosido la madre trabajosamente en casa y cumplen la función de cerrar la camisa y sujetar los pantalones. Son botones de niño, botones con ojal, botones banales y civiles que no se pueden militarizar. A un patagium se le puede hacer eso; un patagium, aún más, se lo merece; pero el botón-cosa de la oda de Neruda, el que le cae del cielo a Graciano, el que busca con desesperación el pobre Sepo, ese no podemos verlo arrancado, cortado, caído en el suelo, sin el dolor de una subversión elemental. Hemos tardado muchos siglos en conquistar el botón y llevarlo a la caja de la costura para entregárselo de nuevo a los reyes y los generales. Los botones de la película son los nuestros, lo que explica la emocionante ingenuidad que transmite la película, pero también la brutalidad de la escena del prisionero sometido a la desbotonación.

(Digamos entre paréntesis que lo contrario de una armería es una mercería, donde es imposible no quedarse embelesado en la sección de botones, enganchado por lo ojos a la más pacífica auri sacra fames imaginable. Un niño que fui yo amaba interrumpir sus batallas de espadachín con los amigos para acompañar a su madre a comprar botones).

El botón que yo amo no existió realmente hasta el siglo XII, cuando a alguien se le ocurrió inventar el ojal

“Botón”, lo hemos dicho, no tiene sinónimos, aunque sí objetos afines, como la cremallera y el broche, más recientes y que apetece poco coleccionar. Tiene –también lo hemos dicho– distintos significados, muy dispares entre sí, aunque todos deudores de la yema o la gema de las plantas, cierre abultado del tallo desde el que retoña todos los años, si la dejamos, la naturaleza (“el botón de los blancos rosales” de Rubén Darío). Ahora bien, hay una tercera acepción –junto a la de la flor y a la de la caja de costura– que nos inscribe, de pronto, en el campo de tecnología, pues “botón” es también el interruptor o conmutador que activa o desactiva el movimiento de una máquina. Eso quiere decir que, si bien no todos los botones son capitalistas (pues quiero creer que en otros mundos posibles podremos encender la lámpara o apagar el despertador), el capitalismo postindustrial se reproduce gracias a una epidemia de botones que no sabemos ya quién pulsa y cuyas consecuencias inconmensurables apenas podemos medir. Todos estamos todo el día apretando botones sin apenas conciencia de las efervescencias intangibles, inasibles, que introduce ese gesto en nuestras vidas y a su alrededor. En este sentido, el mito del Génesis reelaborado podría hoy sustituir la idea de creación por la de un inconsciente “on” en un teclado: alguien apretó un botón un día y el mundo marcha desde entonces solo, sin que sepamos encontrar el “off” que lo detenga. Lo he escrito otras veces: no viajamos en un tren, como quería Walter Benjamin, sino en un avión, donde casi todas las funciones están automatizadas y desde donde –como lo prueba la tecnología de guerra– es más fácil la destrucción que la creación. El botón-cosa de la caja de la costura prendido luego en la camisa es pequeño y sustenta su ingenua grandeza en la pequeñez mensurable de su intervención: lo miramos, lo cosemos, lo abrochamos, lo olvidamos. Todo lo contrario de lo que ocurre con el botón del cuadro de mandos de un avión militar. Su engañosa pequeñez de alubia o de escarabajo –y de ahí su nombre– no es la de una cosa sino la de un fiat al revés, cosido a la piel del mundo: ¿cómo es posible, ay, deshacer tantos cuerpos, derribar tantos edificios, con un gesto tan diminuto? La mano es humanamente comprensible; la tecnología no. En las leyendas tradicionales tenemos el fruto que no hay que comer, la puerta que no hay que abrir, la habitación en la que no hay que entrar. Ahora tenemos también el botón que no hay que apretar. El problema es que hace falta mucha más imaginación para seguir la trayectoria de una bomba que el pespunte de una aguja; y como ningún ser humano tiene tanta (imaginación), el botón del avión nos da mucha menos pereza que el de la camisa. Uno puede reprimir una tentación, un reflejo no. Mucho cuidado. Comer el fruto equivocado nos expulsó, según la biblia, del paraíso; apretar el botón equivocado nos puede expulsar también del lugar al que fuimos expulsados (y al que nos hemos felizmente acostumbrado, con sus cajas de la costura, sus amores contrariados y sus cuchilladas traperas). Más allá de estas puertas, recordémoslo, no hay ni siquiera un infierno –un tercer recinto– en el que refugiarse.

Pero volvamos un momento, antes de acabar, al botón-cosa que amo. Hubo un tiempo en que a Europa le preocupaban los botones, aunque solo fuera en el modo verdadero y banal que resume esta frase: “Abotónate bien, que hace frío”. Hubo un tiempo en que a los europeos de clase media les preocupaba perder un botón: “¡Ya has perdido otro botón, coño! Tráeme la caja de la costura”. El poeta letón Knuts Skujenieks, muerto en julio de este año, nació en 1936, más o menos en la misma época en la que a Dios se le cayeron los botones que Graciano recogió. Pues bien, en 1964 escribió un poema titulado precisamente El botón, que comienza así: “Como un cerezo que protege en su copa/ el último de sus frutos,/ protejo yo en mi camisa raída/ el único botón que me queda”. Es el botón que alguien, seguramente su madre, le cosió en tiempos lejanos, a pesar del hambre, la nieve y el sueño, “con hilo de amor y eternidad”. Skujenieks sabe lo importante que es no perderlo: “La noche ha vencido al día./ Miro hacia la única ventana iluminada./ No hay ventana. En el pecho me brilla la vida/ sobre el botón que un día me cosiste”.

Estaría bien ver caer esta tarde un aguacero de botones, y no de bombas, sobre el mundo.

Estaría bien que esta tarde, mi amor, nos cosiéramos el uno al otro los botones y luego nos desabotonáramos despacio la camisa para confirmarnos con las manos el mundo que aún llevamos dentro.

 

[Foto: PXHERE – fuente: http://www.ctxt.es]

Con motivo del mundial de fútbol que se celebra en Catar, entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre, se ofrece a continuación una serie de claves de escritura.

1. Catar es el nombre del país y Qatar 2022 el de la competición

La Ortografía de la lengua española recomienda emplear la grafía Catar, con ce, para referirse al país cuya capital es Doha. Asimismo, señala que esta forma permite crear el gentilicio regular catarí (mejor que qatarí). 

Qatar 2022, con q, como marca registrada, es la denominación internacional de la competición de fútbol y es adecuado respetar la grafía original del nombre propio.

2. Fútbol y futbol, acentuaciones válidas

Las formas futbol, usada en México y Centroamérica, y fútbol, extendida en el resto de América y en España, son adaptaciones válidas del anglicismo football. El calco balompié se usa menos para hacer referencia al deporte, pero se encuentra en las denominaciones de algunos equipos.

3. Nombres alternativos de las selecciones

Las denominaciones alternativas estilísticas de las selecciones nacionales se escriben sin comillas y con mayúscula, no así el artículola Albicelestela Blanquirroja (con r doble, mejor que la Blanquiroja)la Cafeterala Celestela Rojael Trila Tricolor

4. Apelativos de jugadores, equipos y aficionados

Los sustantivos y adjetivos apelativos que se emplean para referirse a los jugadores de una selección o combinado nacional y, por extensión, a sus socios y seguidores se escriben con minúscula y sin comillaslos albicelesteslos blanquirrojoslos cafeteroslos charrúas, los fanáticos

5. VAR y videoarbitraje

Para referirse a la tecnología que permite revisar en vídeo determinadas acciones, es posible emplear el acortamiento VAR, que puede interpretarse como sigla inglesa de video assistant referee o como acrónimo español de videoarbitraje, en una sola palabra y sin tilde (no vídeoarbitrajevideo-arbitraje ni vídeo arbitraje o video arbitraje).

6. Córneres, plural de córner

La palabra córner (plural córneres) necesita tilde por ser llana acabada en consonante distinta de s. Convive con las expresiones saque de esquina o tiro de esquina.

7. Penalti, mejor que penalty

La grafía adecuada es penalti, mejor que la forma original inglesa penalty. El plural correspondiente es penaltis, no penalties ni penaltys. Además, se recuerda que la variante penal es la forma más extendida en América.

8. Los fuera de juego y los fueras de juego, plurales válidos

Los fuera de juego y los fueras de juego son plurales adecuados de la expresión el fuera de juego.

El sustantivo órsay, adaptación creada a partir de la voz inglesa offside, se escribe con tilde por ser una palabra llana que no termina en vocal, n o s.

9. Las faltas se señalan, no se señalizan

Señalizar significa ‘colocar señales en un lugar, especialmente señales de tráfico para regular la circulación’, y señalar, entre otras acepciones, ‘hacer señal para dar noticia de algo’, de modo que, en fútbol, las faltas se señalan, no se señalizan. Tampoco es adecuada la expresión marcar una falta (o un penalti) para indicar que se ha señalado.

10. La pierna derecha, no su pierna derecha

El empleo del adjetivo posesivo en lugar del determinante es un uso del francés y del inglés que conviene evitar. Por tanto, lo adecuado sería decir «Se lesionó la pierna derecha», en lugar de «… su pierna derecha».

11. Tiempo de descuento tiempo añadido, alternativas correctas

Tanto tiempo de descuento como tiempo añadido son expresiones válidas, ya que se añaden unos minutos que antes se habían descontado.

[Foto: archivo EFE / David Fernández – fuente: http://www.fundeu.es]

Benoît Fader Keita, de son nom d’artiste Beni Fadi, chante dans sa langue maternelle, le mënik, menacé d’extinction. En octobre, il sortait un mini-album Farkoko dans lequel se mélangent sonorités traditionnelles et musique électro.

Beni Fadi, 2022.

C’est depuis son champ, à Bandafassi, à plus de 700 kilomètres au sud-est de Dakar, que Benoit Fader Keita – de son nom d’artiste Beni Fadi – nous accorde une interview au téléphone. Très attaché à sa région située à quelques kilomètres de la Guinée Conakry, le musicien de 37 ans est retourné dans son village d’origine pour la récolte à la fin de la saison des pluies.

Le reste de l’année, le jeune homme est concentré sur son projet de musique électronique : composer et chanter pour sauver sa langue, le mënik, menacé d’extinction. Il a d’ailleurs sorti son premier EP de trois titres appelé Farkoko (qui veut dire « caméléon ») le 7 octobre dernier, produit en collaboration avec le collectif panafricain ElectrAfrique et le collectif berlinois Rise. « Je suis issu de l’ethnie Bédik qui est très mal connue, même au Sénégal », s’inquiète Beni Fadi. Seuls quelques milliers de personnes continuent de parler sa langue maternelle, considérée comme l’une des près de 2 500 langues en danger dans le monde selon l’UNESCO.

Selon la tradition orale, le peuple Bédik – très animiste – a quitté le Mali pour fuir l’islam et conserver sa culture. Ils se sont alors réfugiés au XIIe siècle dans les grottes et les rochers des montagnes de Bandafassi, où se trouvent encore aujourd’hui quelques villages où se déroulent les cérémonies traditionnelles « avec des sacrifices, des chants, des danses, de la bière de mil et du vin de palme », raconte Benoît Fader Keita.

Après avoir eu le baccalauréat à Kédougou, le jeune homme suit une licence d’anglais à l’université Cheikh-Anta-Diop de Dakar, où il se rend compte avec surprise que personne ne connaît sa langue ou sa culture. « J’ai donc voulu m’exprimer pour les faire connaître à tous les Sénégalais », explique l’artiste. Il se lance alors dans une école d’audiovisuel qui le mène à un poste de vidéaste dans une télévision privée sénégalaise, la DTV. Il arrive à y réaliser un documentaire sur son village. Mais il veut pousser la démarche plus loin en étant « plus universel. »

En 2018, il décide alors de se tourner vers la musique, où il mélange des mélodies chantées dans sa langue avec de la musique moderne, comme de l’afrobeat, de l’afro-house ou du reggae. « J’essayais de voir ce qui était à la mode parce que mon but était d’abord d’avoir une audience. Même si les gens ne comprennent pas ce que je dis, le beat et l’instrumental vont capter l’attention du public », explique celui qui a diffusé une dizaine de morceaux autoproduits sur ses réseaux sociaux.

Les paroles des titres reprennent les chants entonnés en rentrant des travaux aux champs ou des extraits de contes que sa grand-mère lui racontait le soir au coin du feu. « Face aux nouvelles technologies, comme la télévision et le téléphone, je me bats pour que survivent nos histoires et nos traditions orales », assure l’artiste, qui a fait un premier concert en 2019 à Bandafassi pour partager son travail avec sa communauté.

En 2020, il se fait repérer par hasard dans son village par Cortega, directeur artistique et cofondateur du collectif ElectrAfrique« Sa démarche m’a touché. Il méritait d’être connu davantage. J’ai bien aimé qu’il expérimente différents styles musicaux. Il a les capacités de s’adapter à des esthétiques différentes », témoigne le DJ, pour qui le fait qu’il chante dans sa langue maternelle est un point fort pour intégrer le collectif ElectrAfrique, qui rassemble des DJs de l’Afrique et de la diaspora depuis dix ans.

Beni Fadi glisse donc de plus en plus vers la musique électronique, en travaillant sur un EP pour faire des sons originaux, financés par le Goethe Institute, en collaboration avec les collectifs ElectrAfrique et Rise. « À Bandafassi, nous avons enregistré les clochettes, les tambours et les instruments traditionnels bédiks pour les faire fusionner avec la musique électro », se souvient Beni Fadi, qui a d’abord présenté les trois titres à Dakar et à Bandafassi avant de faire une petite tournée en Europe. « À Dakar, j’étais accompagné sur scène par des danseuses Bédik qui étaient habillées avec les costumes et coiffes traditionnelles », raconte fièrement Beni Fadi.

Pour la suite, le musicien espère porter son projet le plus loin possible pour faire perdurer sa langue et sa culture en l’adaptant au monde moderne. Il espère aussi qu’un jour les écoles de son village feront des cours en mënik et qu’un forage sera creusé pour amener l’eau en haut de la montagne, afin que les populations ne s’exilent plus, ailleurs dans le pays où elles perdent leur langue et leurs traditions en se mêlant au reste de la population sénégalaise. « Je ne veux pas être témoin de leur disparition », martèle-t-il.

Écouter l’EP Farkoko

 

Publié par Théa Ollivier

[Photo : Orstudio – source : http://www.rfi.fr]

Para quien quiera entender la derrota de Bolsonaro en Brasil desde una óptica ambientalista, El Territorio es un buen camino. El documental rompe con las expectativas, desarma desde adentro el relato maniqueo de buenos y malos, hace todo lo contrario de lo que podría esperarse de un reportaje de National Geographic.

Escrito por Nicolás Ruiz Berruecos

El Territorio (The Territory) de Alex Pritz no esconde sus intenciones: este es un documental-arma, un documental-protesta, un documental que tiene un propósito más allá o más acá de su propia existencia.

El Territorio fue concebido para oponerse a la reelección de Bolsonaro mostrando la importancia, en la lucha ambientalista, por el respeto cultural de los territorios indígenas de la Amazonia brasileña. En ese sentido, al documental solo le importa el cine de cierta manera, menos como un interés en sí y más como un vehículo de ideas.

Y sin embargo, está lleno de consideraciones cinematográficas. En el corazón de una protesta, también hay una propuesta ética de las imágenes: el cine como participación activa, comunitaria, en acción concreta con el mundo.

I

Al inicio de la cinta, el piso sucio del tractor se agita. Una toma a ras de cabina; una bota frente a los pedales; un brazo fornido sobre la palanca. El ruido lo cubre todo. El ruido y el polvo. El tractor se zarandea sobre el camino salvaje. Todo es desigual. Tal vez todo lo que pisa son rocas…

Pero no, no son rocas. Es la vida misma de la selva. Lo sabemos cuando la toma se abre y  vemos caer los primeros árboles. Poco a poco, la violencia de los tractores, de las sierras eléctricas, de los bidones de gasolina, de la devastación humana del Amazonas, desaparece en un fundido a negros.

Ahora la toma está posada en otro suelo. No hay ningún engaño, ninguna construcción: la cámara simplemente está en el suelo de la jungla. Unos niños juegan entre la vegetación. Miles de cosas ocurren alrededor del plano. Los árboles cantan con sus infinitos habitantes, las lianas se retuercen, los insectos patrullan…

De pronto, los niños se echan a correr y la cámara los sigue, torpemente, empuñada por una mano invisible pegada a un cuerpo que también corre. Se eleva una euforia de voces y risas en los senderos.

II

Esta secuencia al principio de El Territorio dice mucho sobre el estilo de la película de Alex Pritz. Hay una inocencia que podría parecer maniquea: en el montaje se enfrentan los humanos que protegen la naturaleza contra los humanos que la destruyen. La experiencia comunitaria, alegre y gozosa del espacio verde; contra el aislamiento hostil, metálico, individual de la cabina del tractor de los talamontes.

III

La secuencia inicial de la película se intercala con planos cerrados de hormigas que trabajan. Las hormigas que, en su escala, en su universo, también depredan la selva. Las hormigas que, finalmente, son parte esencial del ecosistema complejo del Amazonas.

Las hormigas, una imagen poderosa. Porque reúnen todos los aspectos humanos de la tragedia amazónica: son obreras que buscan sobrevivir; comunidades que viven del bosque y de sus dádivas; constructoras y taladoras que no piensan más allá de sí mismas.

Son la imagen de los indígenas uru-eu-wau-wau en el territorio protegido amazónico que habitan, son la imagen de los colonos que quieren usurpar sus tierras, son los taladores y los protectores del bosque, son esa peculiar suma de contradicciones que es la vida misma de la jungla frente al horror de la depredación humana.

IV

El Territorio pudo ser otro documental maniqueo, cargado de pathos e imágenes con drones, planos cerrados de animales y plantas, un impecable diseño sonoro para ambientar la selva y todo lo necesario para ver, desde lejos, los problemas exotizados de una cultura en peligro. La belleza antropocéntrica de National Geographic a todo gas.

Pero las cosas no sucedieron así.

Convencido de su trabajo cercano al ambientalismo, Pritz (que tiene un título, de hecho, en ciencias del medio ambiente), se acercó primero a los activistas. En particular a Neidinha Bandeira, la fundadora de la asociación de defensa etnoambientalista, Kandidé. Neidinha ha trabajado de cerca, desde hace más de cuarenta años, para proteger el territorio uru-eu-wau-wau con todo lo que implica para la política brasileña.

Los uru-eu-wau-wau tienen derecho legal a proteger más de 11 mil kilómetros cuadrados de selva amazónica. Es un territorio que equivale a diez veces el área de la Ciudad de México. Y solo quedan 183 personas en la tribu para defenderlo.

Luchan para repeler las incursiones de talamontes e invasores de todo tipo; personas que, desesperadas por la pobreza, no entienden cómo las tribus indígenas tienen derecho a tantos kilómetros de tierra. ¿Por qué algunos nacieron con derecho a hectáreas si ellos no tienen dónde morirse? ¿No son todos ciudadanos? ¿No son todos igualmente brasileños?

Ahí entra el populismo violento de Jair Messias Bolsonaro. En 2018, cuando Bolsonaro ganó las elecciones como presidente, todos sus discursos sobre despojar a los indígenas de las tierras protegidas para construir un Brasil mecánico, industrial, de trabajo para todos, empezaron a tomar un peso real. Muchos colonos, soñando con apropiarse un cacho de tierra, empezaron a adentrarse en los territorios protegidos del Amazonas.

Los pueblos originarios se defendieron y se declaró una guerra discreta, perdida entre los ruidos de los tractores y la jungla. En medio de esta lucha está el colectivo de Neidinha y la asociación Jupaú, dirigida por el muy joven Bitaté Uru-eu-wau-wau, protagonistas en primer plano del documental. Su intento por proteger un territorio de enorme riqueza cultural y natural narra una saga de resistencia; la historia de una tribu que se adueña de los medios audiovisuales y se cuenta a sí misma para que nadie más se adueñe de su historia.

Pritz se acercó a Neidinha para encontrar el enfoque del documental. Y Neidinha siempre dijo que sintió inmediata desconfianza hacia él. Era un hombre blanco, guapo, afable, con sonrisa confiada. Para Neidinha eso significaba, seguramente, que iba a tratar de lucrar con la lucha uru-eu-wau-wau. Así que solamente accedió a interceder por él con los líderes de las tribus si Pritz se comprometía a entregar la batuta creativa del documental a sus integrantes. Ellos mismos iban a trabajar la trama, a manejar las cámaras, a codirigir, coproducir y coeditar el documental.

De pronto, el proyecto cambió. Y así se justificaron las intenciones comprometidas del documental. Así que no estamos ante el comentario paternalista de National Geographic sobre las culturas que acaban siendo explotadas pese a las buenas voluntades; sino un ensayo honesto sobre la capacidad misma del cine para convertirse en un arma de empatía, para transmitir un mensaje que actúa directamente en el mundo a través de la mirada comunitaria.

V

Neidinha tuvo otra petición para Alex Pritz. La activista no quería que se contara una historia completamente maniquea.

Ella está convencida de su causa. También está convencida de que los que talan ilegalmente el Amazonas son invasores violentos que no entienden la magnitud de lo que hacen. Pero no podía permitir que se contara la historia de su lucha como la de un heroísmo simplón.

Neidinha quería que El Territorio abrazara cierta complejidad emocional para permitir matices. No presentar la guerra como ocurre en tantos casos de Hollywood, en términos necesarios, como una lucha del bien contra el mal.

Aquí, también, hay una voluntad objetiva, digna del mejor periodismo, de darle voz a todas las partes. Las partes en conflicto sin paternalismo, sin condescendencia y sin volver evidente lo complejo. Tanto los colonos pacíficos, como los invasores más violentos, aparecen, talking heads en movimiento, contando la historia de lo que los llevó hasta ahí.

De pronto, todo se parece a las historias del viejo oeste que tanto aterrorizaban a Neidinha de niña. Un relato de colonialismo fuera de cualquier ley en donde todo depende de los enfrentamientos entre individuos. Aquí, siguiendo el paralelismo del western americano, unos se defienden con arcos y flechas, mientras otros los atacan a balazos.

En esta tierra sin ley, sin embargo, las razones de la colonización no son la fiebre del oro o la búsqueda de fortuna, sino la miseria urbana, las promesas del orden, el progreso capitalista y el nacionalismo más rancio de la derecha brasileña. Todos los colonos sueñan con una vida mejor y no pueden pensar en el progreso fuera de la idea del hombre consumiendo a la naturaleza a través de la industria.

Finalmente, hay un regusto del sueño urbano de Niemeyer en Brasilia. En un momento, un protagonista dice: “Matar la selva: esa es la manera en que se ha trazado todo camino, en que se ha construido toda ciudad”.

Es evidente la simpatía del documentalista por la causa de Neidinha; y es evidente la inclinación ideológica de su propuesta. Aun así, es valiente la ternura y la cercanía íntima con la que retrata los relatos de vida, supervivencia y arraigo de los colonos. Al final, uno de ellos dice una frase que pudo salir de la boca de los activistas: “Estamos todos en esto: si no nos juntamos para salvar al planeta, estamos jodidos”.

VI

Las imágenes, en El Territorio, son literalmente un vehículo. El cine se piensa aquí como una manera de llegar más lejos. En el sentido mismo de esta lucha, como una trascendencia. Los drones vigilan las fronteras inabarcables y las cámaras consignan los asentamientos, marcados con GPS, dentro de las áreas protegidas. La cámara, en manos de los uru-eu-wau-wau, es una herramienta de vigilancia, de testimonio y de contacto.

Exiliados del exterior, abandonados por las instituciones indigenistas que debían protegerlos, los uru-eu-wau-wau extienden su influencia cultural mediante la tecnología y las imágenes. Las redes sociales no sirven tanto como el testimonio de lo que graban, adentrándose en la jungla, para cazar colonos ilegales.

Las cámaras, además, entrañan una forma de la memoria. Con las cámaras, los miembros de esta cultura que se extingue rápidamente, pueden grabar tradiciones, grabar su lengua, grabar sus historias. Esta vez, no son los etnólogos que siguieron a Robert J. Flaherty, primero, y a Jean Rouch, después, los que dan valor a la riqueza cultural que consigna la cámara. Son ellos mismos los que expresan una identidad cultural en la intimidad del video casero.

Bitaté estudió en una escuela de blancos. Y es el puente de contacto entre dos culturas. Él cree, firmemente, que el puente se tiende a través de las imágenes. A través de un lenguaje con el que se encuentra, que adopta y que modifica.

Testimonio y memoria, por una parte, y la vista de águila sobre un territorio, por la otra. La posibilidad de ir más allá. Más allá del recuerdo, más allá del genocidio cultural, más allá de las fronteras de la selva, más allá de las posibilidades de la vista. El poder de las imágenes como extensión de lo humano, como potencia cyborg, como contacto cultural y fuerza jurídica.

Una extensión en todos los sentidos. Y una extensión que solo puede ocurrir en el acto comunitario, del cine realizado a varias manos, sin una figura de autoría por encima de los demás. En el gesto de Pritz que cede las cámaras, la producción, la idea misma de su documental, está lo más interesante de El Territorio.

Y sí, el documental puede ser cursi, repetitivo y, todo el tiempo, evidente. Pero en esta inocencia se esconde una confianza ciega en el poder de las imágenes para trascender un espacio cultural oprimido, donde también quepan las voces de los opresores.

Con el constante contraste de la jungla fresca y la hirviente savana depredada, crea un ambiente opresivo de guerra; un ambiente que logra  darnos motivos para el optimismo y al mismo tiempo despojarnos de toda esperanza.

• The Territory. Director: Alex Pritz. Fotografía: Alex Pritz y Tangãi Uru-eu-wau-wau, 85 min., Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Dinamarca, 2022.

 

[Fuente: http://www.nexos.com.mx]

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Escrito por Mar Abad

Ilustración: Buba Viedma

Dicen que internet y la tecnología pueden llevar muy lejos. A lugares desconocidos, inimaginables incluso. Pero en un sentido físico, estrictamente físico, podría habernos encadenado a una silla. El ordenador, el coche, el ascensor, el segway… ¿Nos está convirtiendo la modernidad en una versión humana del pollo de jaula?

«Pienso en los sedentarios abstractos que se pasan la vida en un despacho, tecleando. Golpeteos de dedos en un teclado: conectados, como dicen. ¿A qué? A informaciones que varían de segundo en segundo, a flujos de imágenes y de cifras, a cuadros y tablas. Después del trabajo, toca el metro, el tren, la velocidad siempre, con la mirada fija esta vez en la pantalla del teléfono, y vuelta a pulsar teclas, y de nuevo el desfile de mensajes e imágenes», escribe Frédéric Gros. «Anochece ya cuando no han visto siquiera el día. Televisión: una pantalla más. ¿En qué dimensión viven entonces, sin levantar el polvo, sin contacto? ¿En qué espacio sin relieve, en qué tiempo en el que ni la lluvia ni el sol importan? Esas vidas, desligadas de los senderos y de los caminos, nos hacen olvidar nuestra condición: nada del desgaste de las estaciones y del tiempo parece existir».

El filósofo francés reclama la costumbre de caminar y vivir más despacio. Y lo hace en un libro titulado Andar, una filosofía, de Taurus Pensamiento. «Para ir más despacio no se ha encontrado nada mejor que andar. (…) ¿Quieren ir más rápido? Entonces no caminen, hagan otra cosa: rueden, deslícense, vuelen. No caminen. Caminando solo una hazaña importa: la intensidad del cielo, la belleza de los paisajes. Andar no es un deporte».

CAMINAR DA LIBERTAD

Andar es libertad. Implica «una desconexión provisional: me escapo de la red unos días, experimento en senderos desiertos lo que es estar fuera del sistema. Pero también se puede decir ‘romper’. A este respecto sería fácil encontrar llamadas a la transgresión y al ‘gran fuera’ en los escritos de Kerouac o Snyder: acabar con las convenciones estúpidas, la seguridad letárgica de las paredes, el tedio de lo idéntico, el desgaste de la repetición, la medrosidad de los pudientes y el odio al cambio. Hay que provocar partidas, transgresiones, alimentar al fin la locura y el sueño. La decisión de caminar (partir lejos, a alguna parte, intentar otra cosa) se entiende esta vez como la llamada de lo salvaje».

Al caminar todo pierde importancia. Todo, de algún modo, queda atrás, para el profesor de filosofía. La identidad de uno mismo, incluso, se disuelve en el camino. «Caminando se escapa a la idea misma de identidad, a la tentación de ser alguien, de tener un nombres y una historia. Ser alguien está bien en las veladas mundanas en las que cada uno habla de sí mismo o en la consulta del psicólogo. Pero ser alguien ¿no es una vez más una obligación social que encadena, una ficción estúpida que pesa sobre nuestros hombros?».

En un sentido político, «la marcha deja entrever un sueño: caminar como expresión del rechazo de una civilización corrupta, contaminada, alienante y miserable». El poeta Whitman hablaba de los vagabundos del Dharma, de su caminar con mochilas por viejos senderos del desierto, negándose a consumir todo lo que la industria produce y «trabajar para tener el privilegio de consumir toda esa mierda que en realidad no necesitan, como refrigeradores, aparatos de televisión, coches, coches nuevos y llamativos […], y porquería en general que siempre termina en el cubo de la basura una semana después».

Desde hace unos años parece que pensar y trabajar solo se puede hacer frente a un ordenador. Tumbarse en un sofá a pensar levanta sospechas. Deambular provoca recelos. También mirar al techo. También caminar. Pilvi Takala lo mostró en una instalación artística llamada The Trainee que expuso el Museo de Arte Contemporáneo Kiasma de Helsinki en 2008.

Un vídeo relataba esta historia: una joven pasó un mes en una oficina de Deloitte haciendo unas prácticas. En su mesa no había ordenador, ni papeles, ni nada. Los empleados la miraban con asombro y se hacían gestos entre sí como diciendo: ‘Esta mujer está loca’. Algún valiente le preguntó por fin qué hacía y ella dijo que estaba pensando. Los compañeros la miraron con más sorpresa aún. Definitivamente pensaron que la trainee era muy extraña.

Caminar, sin embargo, se ha utilizado durante siglos como una técnica para pensar. Lo hicieron Nietzsche, Rimbaud, Rousseau y Thoreau, entre otros. Kant, Marcel Proust o Walter Benjamin fueron grandes paseantes. Los peregrinos han caminado durante siglos para acercarse a su dios, y Gandhi lideró la marcha política más famosa de la historia. Lo cuenta, en detalle, Frédéric Gros en Andar, una filosofía.

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NIETZSCHE

Decía Friedrich Nietzsche (1844-1900) que «hay que sentarse lo menos posible: no creer en ningún pensamiento que no haya surgido al aire libre y estando nosotros en movimiento, en ningún pensamiento en cuya génesis no intervengan alegremente también los músculos. Todos los prejuicios proceden de los intestinos. Ya dije en una ocasión que la vida sedentaria constituye el auténtico pecado contra el espíritu».

El filósofo alemán pensaba que las morales sedentarias habían envenenado a la humanidad. «No somos de esos que solo rodeados de libros, inspirado por libros, llegan a pensar. Estamos acostumbrados a pensar al aire libre, caminando, saltando, subiendo, bailando, de preferencia en montañas solitarias o a la orilla del mar, donde hasta los caminos se ponen pensativos», escribió en La gaya ciencia.

Y así construyó su obra. Nietzsche no era caminante de ciudad. Era andante de naturaleza. En sus marchas por el bosque huía de sus infernales dolores de cabeza y buscaba ideas que no estaban atadas a nada. Nietzsche trabajaba caminando, según Gros. Caminaba solo y a veces hasta ocho horas al día. Andando escribió El paseante y su sombra. Andaba y redactaba a la vez lo que iba pensando en seis cuadernos pequeños.

Pero el hombre que quiso llegar más allá del bien y del mal acabó sentado en una silla de ruedas.

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RIMBAUD

Escapó andando hasta París, marchó a Bruselas, deambuló por Londres, atravesó los Alpes y hasta intentó llegar a Rusia. El poeta francés Arthur Rimbaud (1854-1891), cuando era muy joven, dijo que era «un peatón, nada más» y siguió andando el resto de su vida.

«A pie. Siempre a pie y midiendo con las ‘piernas sin rivales’ la amplitud de la tierra», escribe Gros. «Para caminar, para avanzar, hace falta ansia. Siempre se da en Rimbaud ese grito en el momento de la partida, esa alegría rabiosa (…). En las tripas, el dolor de estar aquí, la imposibilidad de quedarse quieto, de enterrarse vivo, de quedarse simplemente».

En 1891 su rodilla se inflama terriblemente. Hay que amputar y pierde la pierna para siempre. Rimbaud sigue haciendo planes con su futura prótesis, pero ya no volverá a caminar. El poeta que vio en la marcha una forma de huida, de dejar atrás y olvidarse de uno mismo y del mundo en cada paso, nunca paró. Ni en su lecho de muerte, donde dijo, como últimas palabras: «Deprisa, nos esperan».

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ROUSSEAU

El filósofo ginebrés (1712-1778) detestaba los escritorios. Pensar es, para Jean-Jacques Rousseau, una extensión de caminar. De los 17 a los 19 años anda sin cesar. Después verá los caminos en coche de caballos, con gran disgusto, según escribió en Las confesiones.

«Solo he viajado a pie en mis días de juventud, y siempre con delicia. Pronto los deberes, los asuntos y un equipaje que llevar me obligaron a dármelas de señor y a utilizar vehículos, a los que conmigo subían atormentadoras preocupaciones, apuros y molestias, mientras que antes en mis viajes no sentía otra cosa que el placer de caminar. Desde entonces no he sentido otra cosa que la necesidad de llegar».

Fue caminando por el bosque como Jean-Jacques Rousseau escribió su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. Andando descubrió al homo viator (hombre que camina), «el que no está desfigurado por la cultura, la educación y las artes; el de antes de los libros y los salones; el de antes de las sociedades y el trabajo». Entre los árboles busca Rousseau a ese primer hombre anterior a toda civilización, «saturado de cortesía e hipocresía, lleno de maldad y de envidia». Es su buen salvaje.

Pero la vida hace el paisaje gris y en sus últimos paseos no busca inspiración. Al contrario. «Los últimos paseos tienen la inmensa dulzura del desapego», escribe Gros. «Ya no hay nada que esperar, nada que aguardar. Vivir solamente, permitirse existir».

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THOREAU

El siglo XIX trajo las grandes producciones en masa y las explotaciones industriales. Los hombres empiezan a saquear la naturaleza. El filósofo Henry David Thoreau (1817-1862) se siente abrumado ante un capitalismo feroz y propone una nueva economía en la que «el coste de una cosa es la cantidad de vida que hay que dar a cambio de ella» (Walden, 1854).

«Es también una manera de distinguir el provecho del beneficio. ¿Qué provecho saco de una larga caminata por el bosque? El provecho es nulo: no se ha producido nada que pueda luego venderse, ni se ha realizado algún servicio social que pueda rentarme nada. A ese respecto, la marcha es desesperadamente inútil y estéril. En términos de economía tradicional, es tiempo perdido, malgastado, tiempo muerto, sin producción de riqueza. Y sin embargo para mí, para mi vida, no diría siquiera interior, sino total, absoluta, el beneficio es inmenso», explica Gros en su obra. «Vivir, en el sentido más profundo, es algo que nadie puede hacer por nosotros. En el trabajo puede sustituirnos alguien, pero no al caminar. Ese es el gran criterio».

El naturalista estadounidense medía el valor de las cosas en la calidad de las vivencias. Decía: «¿Cuánta vida pura pierdo cuando me esfuerzo en ganar más dinero? Lo que les cuesta a los ricos ser ricos: trabajo, preocupaciones, desvelos, no descansar nunca». Él, en cambio, no necesitaba posesiones. Le bastaba con hacer suyo lo que veía. Así lo sentía. Todo el bosque, todo el mundo, para él.

Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado a vivir.
H.D. Thoreau
El diario (1837-1861)

 

 

[Fuente: http://www.yorokobu.es]

«Si crees que la tecnología va a resolver tus problemas, ni entiendes la tecnología, ni entiendes tus problemas».

Laurie Anderson

Escrito por Emilio de Gorgot

El mundo ha cambiado, pero Laurie Anderson parece no haber cambiado lo más mínimo. Y eso es reconfortante. Aunque sepamos que sí ha cambiado, porque todo el mundo evoluciona en su vida, ella ha cumplido setenta y cinco años mientras escribo estas líneas, y sigue manteniendo la misma expresión plácida y la misma mirada chispeante de cuando se dio a conocer hace medio siglo. El tiempo la ha tratado bien, quizá porque ella ha tratado bien al tiempo, y el mero hecho de que el planeta cuente con su presencia es una de las pocas cosas tranquilizadoras en esta época de neurosis colectiva.

Laurie Anderson pertenece a esa categoría de artistas sobre los que uno habla por simple afinidad personal, y asumiendo que es probable que a mucha gente ni siquiera le suene su nombre. Supongo que habrá más personas a quienes les suene no tanto por su propia carrera sino porque estuvo casada con Lou Reed. Fue ella quien anunció al mundo la muerte de Lou, mediante una breve y bellísima carta. Menos de dos años después, Reed fue póstumamente ingresado en el Rock & Roll Hall of Fame, y tuvo la suerte de ser homenajeado con los discursos de dos increíbles mujeres. Primero, el discurso de su amiga Patti Smith, que sonreía tímidamente y pedía perdón cuando la emoción la hacía flaquear. Después, Laurie Anderson leyó un discurso como el que solamente ella podía leer, que parecía más bien el fragmento de alguna novela: «En los veintiún años que estuvimos juntos, hubo unas pocas veces en que me sentí enfadada o frustrada, pero nunca, jamás, me sentí aburrida».

Siendo una mujer acostumbradísima a dominar los escenarios en cualquier modalidad —música, performance, monólogos—, aquella fue probablemente la única ocasión en que he visto a Laurie un poco nerviosa y dejando asomar su lado vulnerable. A fin de cuentas, llevaba solamente año y medio viuda. Incluso para alguien tan zen como ella, año y medio es muy poco tiempo para procesar semejante pérdida. Laurie siempre ha emanado una aureola de calma que parece contagiosa: cualquiera que haya visto entrevistas de Lou Reed en solitario podrá captar la inusual paz que parecía desprender cuando hacía una entrevista conjunta con ella. En aquel día de homenaje, Laurie mencionó las tres reglas que Lou y ella habían desarrollado para atravesar la existencia: «Uno, no le tengas miedo a nadie. ¿Puedes imaginar vivir la vida sin tenerle miedo a nadie? Dos, consíguete un buen detector de putas mentiras, y aprende a usarlo. Y tres, sé muy, muy tierno. Con estas tres cosas, no necesitas nada más».

Es difícil definir a Laurie Anderson porque es una artista que, francamente, inauguró una categoría ella sola. Yo la conocí primero por su música, así que en mi cabeza siempre ha ocupado un lugar, sobre todo, como compositora, instrumentista y cantante. Y ella es todo eso, pero es muchas más cosas. Restringir su carrera a la música es como ponerle puertas al campo; me viene a la mente aquella frase que Salvador Dalí pronunció una vez con el estrambótico tono que usaba cuando quería epatar a los entrevistadores: «¡La pintura es solamente una parte infinitesimal de mi genio!».

Cuando a Laurie Anderson le piden que defina su trabajo, utiliza una etiqueta, artista multimedia, que la prensa empezó a adjudicarle en los inicios de su carrera. Hoy es una etiqueta tan común que ha perdido sus antiguas connotaciones. Por entonces, a finales de los setenta y principios de los ochenta, el llamar a alguien «artista multimedia» equivalía a decir que era una persona rara que no respetaba los límites entre las disciplinas artísticas y además usaba los más extravagantes avances tecnológicos del momento, algunos de los cuales diseñó ella misma. La propia Laurie nunca sintió un gran entusiasmo por esa etiqueta, pero se la apropió porque le convenía: «En realidad, artista multimedia no significa nada, pero me da libertad para hacer lo que yo quiera».

Hoy, a sus setenta y cinco años, Laurie Anderson ya no realiza performances pero continúa dando conciertos. Y eso engaña. Quien no conozca su carrera y la vea hoy actuando acompañada de un par de músicos podría pensar que fue siempre una especie de cantautora poco aficionada a la parafernalia visual, refractaria a los espectáculos aparatosos. ¡Nada más lejos! Laurie no solamente fue una de las pioneras de la performance contemporánea, sino una artista asombrosamente polifacética con un agudísimo instinto para la combinación entre la música y el arte visual de vanguardia. En otras palabras, fue ella quien llevó el material de los museos modernos al mundo de la música pop.

En 2022 se cumplen cuarenta años desde la edición de su primer disco, Big Science, pero es un aniversario extraño porque hablamos de una artista que en aquellos tiempos no estaba dedicada exclusivamente a la música ni la consideraba su actividad principal. Laurie posee un indudable talento musical —de hecho, su formación en ese campo es muy sólida—, pero solamente ha publicado siete discos en cuatro décadas. Y, en todo ese tiempo, pese a su vocación audiovisual, solamente ha usado videoclips como promoción en cinco ocasiones. Vamos, que lo de escalar posiciones en el negocio musical nunca le ha quitado el sueño. Cuando editó su debut discográfico Laurie ya había cumplido treinta y cinco años, y su hábitat natural no habían sido las salas de conciertos, sino los museos y las exhibiciones organizadas por los círculos del arte de vanguardia. Baste decir que, siendo estadounidense (y de pura cepa), donde primero se dio a conocer fue en Europa.

La primera vez que tuve noticia de su existencia fue gracias a una extraordinaria canción que es, de hecho, una de mis canciones favoritas de los años ochenta. Se titula «Language is a Virus», fue editada en 1986 y, en mi opinión, contiene la quintaesencia del sonido de aquella década. Constituía una rareza en su trabajo porque era una canción relativamente normal (insisto en lo de «relativamente»), cuyo sonido encajaba dentro de los parámetros del pop de la época. Laurie la había compuesto con una estructura idéntica a la que finalmente se publicó, pero con arreglos mucho más experimentales. Fue uno de sus amigos, el legendario productor Nile Rodgers, quien se empeñó en que Anderson necesitaba un single accesible. Rodgers estaba fascinado con aquella mujer que no solamente derrochaba talento creador en varias facetas artísticas, sino que además poseía un total dominio de las tablas. Él afirmaba, con toda la razón, que «Language is a Virus» era una genialidad de canción, pero que le convenían unos arreglos más asequibles. Ambos retocaron los arreglos hasta conseguir un sonido más cercano a lo que estaban haciendo David BowieTalking Heads, y otro de los amigos de Laurie, Peter Gabriel. El apabullante resultado, en mi opinión, no tenía nada que envidiar al trabajo de los mencionados artistas en aquella misma década. Pero bueno, con Laurie no soy objetivo.

En cuanto al videoclip, estaba compuesto por imágenes de uno de sus conciertos; todo era tan visualmente llamativo y absorbente que el video fue emitido con insistencia por las televisiones de muchos países. Es curioso que Anderson haya tenido tan poca afición a los videoclips, porque no hay faceta de las artes visuales que no domine. En sus conciertos de entonces, era ella quien lo diseñaba absolutamente todo, desde la imaginería teatral y las proyecciones hasta las luces, pasando por las coreografías o los atuendos. Tal y como había hecho siempre con sus performances, cada mínimo detalle de sus conciertos había salido de su mente. La verdad, contemplar aquello era como asomarse a otro planeta. Y la canción, bueno… qué canción. ¡Ese estribillo! ¡Ese final!

Pese a la repercusión televisiva del videoclip, «Language is a Virus» no obtuvo las ventas que Nile Rodgers esperaba, pero ni que decir tiene que a Laurie Anderson no parecía importarle mucho. Ella vivía en su propio universo. 1986 era el año en que Madonna cantaba «Papa Don’t Preach», pero Laurie centraba su single supuestamente más comercial en torno a un concepto filosófico desarrollado por el escritor William S. Burroughs, así que no parecía especialmente preocupada por conectar con las masas. Aun así, creo que hubiese sido perfectamente capaz de manejar un éxito más masivo. Hablamos de una artista experimental, cierto, pero era increíblemente carismática y se crecía sobre un escenario. Estoy convencido de que hubiese sido grandioso verla actuando en estadios con parafernalia escénica descomunal como la que usaban Pink Floyd, o con un platillo volante al estilo George Clinton.

Paradójicamente, Laurie ya sabía lo que era obtener un hit radiofónico. Lo había conseguido, sin pretenderlo, en 1982, con una canción muchísimo más rara titulada «O Superman» que estaba incluida en su primer disco y que tenía exactamente cero vocación comercial. Por entonces, Laurie era una artista más vinculada a las artes visuales y performativas que a la música pop, y no era muy conocida más allá de ese ambiente de vanguardia. Aún hoy, ella se define, sin ironía, como «una esnob del arte» (aunque quienes la conocen insisten en su carácter humilde, cosa que también se trasluce en sus entrevistas). Ella fue la primera sorprendida cuando algo tan extraño como «O Superman» ascendió al número dos en ventas en el Reino Unido, se coló en las listas de media Europa y llegó incluso a sonar en las radios de su propio país, los Estados Unidos. «O Superman» capturó la imaginación de mucha gente. En fin, que no se diga que el público de aquellos años no era imprevisible.

Laurie siempre había estado destinada al arte. Nació y creció en Glen Ellyn, un típico suburbio de clase media estadounidense, situado en las afueras de Chicago. Desde pequeña se sintió alienada en la escuela; aunque ella nunca lo ha dicho con esas palabras, de su biografía se desprende que fue una niña superdotada cuyos intereses no encajaban con los demás niños de su edad. Desde muy pronto buscó refugio en el arte y la literatura. Por impulso de sus padres, estudió teoría musical y violín, llegando a ser admitida en la sección juvenil de la Orquesta Filarmónica de Chicago: «Llegué a los escenarios por puro accidente». Pese a su talento musical, estaba más centrada en las artes visuales como el dibujo, la pintura y, sobre todo, la escultura (sus exposiciones son fascinantes, incluyendo sus más recientes y alucinógenas incursiones en la realidad virtual). La joven Laurie pronto descubrió que no quería centrarse en una sola disciplina artística, sino en la combinación de todas ellas.

La primera opción obvia para combinar imágenes y sonidos era el cine. Laurie se mudó a Nueva York y, mientras estudiaba Historia del Arte (donde se graduó con todos los honores magna cum laude), empezó a rodar cine experimental que proyectaba en pequeños festivales cuyo público estaba compuesto básicamente de otros aspirantes a cineastas: «Al final, éramos siempre los mismos viendo las películas de los de siempre». Ella no ambicionaba hacerse rica o famosa, pero sí vivir del arte, y el cine experimental no parecía ser la manera. Se interesó por la performance; estuvo varios años actuando en Nueva York, pero pensó que le sería más fácil abrirse camino en Europa. En una época donde no había correo electrónico y había que enviar cada misiva a mano, escribió quinientas cartas a museos y entidades europeas, ofreciendo su espectáculo. Solamente le respondieron de tres o cuatro sitios, pero ella lo consideró suficiente para hacer las maletas, subir a un avión y embarcarse en una «gira» europea. Fue así como se hizo un nombre en los círculos artísticos del viejo continente, lo cual sirvió de soporte para hacerla más conocida en el mundillo artístico de su propio país. Incluso antes del inesperado éxito internacional de «O Superman», Laurie ya había sido galardonada con una beca cinematográfica Guggenheim y con un doctorado honorario del San Francisco Art Institute.

Así pues, Laurie Anderson llegó al mundo del pop de manera casual y desde otro ámbito muy distinto, casi como una visitante extraterrestre. Sin embargo, ella seguía poseyendo un gran talento musical, y otros músicos no pudieron evitar notarlo. Muchos grandes nombres estadounidenses de la industria estadounidense se interesaron por ella. Ya hemos visto que Nile Rodgers trató de encauzarla hacia una carrera discográfica más convencional. Y Peter Gabriel —a quien tampoco le gustaban las cosas raras, qué va— grabó un dueto con ella y la invitó a participar en el correspondiente videoclip. La canción, por alguna extraña razón, encajaba en los respectivos estilos de ambos.

La verdad, deberían haber grabado todo un álbum juntos, y más habiendo compartido escenario. Pero bueno, volviendo a «Language is a Virus», estaba incluida en el tercer álbum de Laurie, Home of the Brave, donde había otra canción producida a medias con Nile Rodgers, pero que parecía más bien un híbrido entre las rarezas sintetizadas típicas de Anderson y estribillos al estilo Frank Zappa. La peculiar conexión con el estilo de composición de Zappa también se percibe en «Talk Normal» (Frank y Laurie se admiraban mutuamente; gracias a Mike Keneally, que tocó la guitarra y el piano para Zappa, sabemos que este incluía guiños a «O Superman» en algunos conciertos).

Dado que Laurie Anderson era multinstrumentista, pionera y diseñadora de artilugios electrónicos, escenógrafa, coreógrafa y todo lo que se a usted se le ocurra, ofrecía unos conciertos que no se parecían a ningún otro. Pero, sorprendentemente, pareció pensar que su voz no era lo bastante buena (¡) y decidió que quería tomar clases de canto de cara a su cuarto disco, Strange Angels. Para sorpresa de muchos, iba a sonar mucho más melódico y convencional, desde el tema título hasta otros como «Monkey’s Paw», «My Eyes» o «Hiawatha». Incluso en temas típicamente andersonianos como «The Day The Devil» había ¡estribillos normales! Era el disco más convencional de Laurie hasta la fecha, pero con ella nunca se podía anticipar nada, y el siguiente álbum Bright Red resultó ser más retorcido, con locuras que me gustan mucho como «The Puppet Motel», «Poison», «Speak my Language», «Beautiful Pea Green Boat», etc. Básicamente, volvía a ser la Laurie Anderson anterior a unas clases de canto que, por lo demás, nunca necesitó.

A partir de ese momento, la energía de Laurie se dispersó en sus cinco mil intereses artísticos y sus discos empezaron a espaciarse cada vez más. En 2001 publicó Life on a String, que probablemente sea el álbum ideal para conectar por primera vez con su música porque es muy melódico, incluso más que Strange Angels: «The Island Where I Come From», «Statue of Liberty», «Washington Street». Mi favorita probablemente es la extraordinaria «Dark Angel», que combina melodías y una sección de cuerdas con el formato narrativo característico de Laurie. Precisamente los arreglos de esta canción sirven para dar una buena idea de hasta dónde llega el talento como compositora y arreglista de esta mujer, talento que muchas veces suele quedar «escondido» entre sus experimentos sonoros. Aquí, con los gloriosos juegos orquestales con los que acompaña la voz (todos compuestos por ella), ese talento brilla en todo su esplendor.

Otra faceta de su carrera son las actuaciones habladas, normalmente acompañadas de música o efectos sonoros. En realidad, incluiría también sus entrevistas. Oyéndola hablar, es obvio que es una mujer muy, muy inteligente. Es como sentarse a escuchar a una filósofa, pero no en el mismo sentido en que parece un filósofo, por ejemplo, el bajista Victor Wooten. En el caso de Wooten, él suele centrarse en hablar solamente de música con intención didáctica, y tiene una manera de condensar la esencia de las cosas para comunicarla de manera que resulta perfectamente comprensible para cualquiera. Imagino que escuchar a Sócrates debía de ser algo parecido a escuchar hablar a Wooten. Anderson es más abstracta cuando habla, pero resulta fascinante contemplar cómo van fluyendo sus ideas. Por ejemplo, cuando habla sobre la futura extinción de la especia humana, y termina reinterpretando la figura de Moisés ¡relacionándola con el calentamiento global!

O la clarividencia con la que trata, por poner otro ejemplo, el asunto de la inmigración, o el hecho de que en esta época vivimos con el «modo pánico» constantemente encendido. Antes mencionaba a Zappa, cuyas entrevistas siempre merecían la pena por un motivo u otro. Con Laurie Anderson sucede lo mismo. Todo lo que dice es interesante. Al principio, su simpatía, su desparpajo neoyorquino y su total ausencia de ínfulas son engañosos, porque realmente es una mujer cuyo pensamiento posee su propia ley de la gravedad. Nunca adopta un aire solemne, siempre está sonriendo, pero en sus palabras hay una enorme seriedad que resulta difícil detectar en la expresión de su rostro.

Laurie Anderson no es una artista de la que pueda decirse, «¡Eh, mire aquí, esta es su lista de hit singles!». Es más como una biblioteca humana. Su breve discografía es mejor descubrirla poco a poco, indagando con curiosidad y acostumbrándose a su peculiar manera de entender la comunicación mediante la música. El resto de su actividad artística es mejor descubrirlo del mismo modo, investigando paso a paso, entendiendo que Laurie Anderson fue una pionera en un montón de cosas que hoy damos por supuestas porque hubo mucha gente que la imitó en décadas pasadas, desde la performance hasta la escenografía, pasando por el uso (y el diseño) de instrumentación electrónica. Por no hablar de su aparentemente interminable capacidad para la reflexión social y filosófica. La mera existencia de Laurie Anderson es un regalo; abran el envoltorio con cuidado, sin prisa por asimilar todo lo que hay en el interior, y ya les aviso: terminarán amando a esta increíble mujer.

 

[Foto: Cordon Press – fuente: http://www.jotdown.es]