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En un contexto digital en el que las redes sociales generan el retrato del mundo, la vulnerabilidad económica sigue siendo relegada –en ocasiones, de forma intencionada– a un plano invisible. Como si la realidad de hoy fuese la que dibujó Julio Cortázar hace 70 años: una sociedad que se lamenta de la pobreza, pero huye de ella.

TikTok

Escrito por Mauricio Hdez. Cervantes

El mundo tiene dos maneras de mostrarse: como uno imagina que es; y como lo es en realidad. Respecto a la primera opción, en tiempos de una revolución digital ya plenamente asentada, Instagram (con 1.386 millones de usuarios, la cuarta red social más grande después de Facebook, Youtube y Whatsapp) y, especialmente, TikTok son las herramientas más potentes para hacerlo. En cuanto a la segunda, basta con salir a la calle, buscar un nuevo empleo o mirar algunas cifras duras –como los 800.000 nuevos pobres que, según Oxfam Intermón, ha dejado la pandemia en España–.

La situación es aún peor en otros países como México, donde la cifra oficial de personas que cayeron bajo el umbral de la pobreza en los últimos tres años roza los 10 millones. ¿Y en Venezuela? Allí la realidad superó incluso a la ficción hace tiempo: el salario mínimo de los venezolanos es de 98 céntimos al mes. Aunque hay que tener en cuenta que sus datos, marcados por la opacidad, siempre aluden a estimaciones, por lo que queda un margen inexistente para pronósticos optimistas.

A pesar del contexto socioeconómico, las redes sociales aportan una realidad completamente (y aparentemente) distinta que lleva a ignorar, como norma, la vulnerabilidad. La filósofa Adela Cortina ya le dio nombre a ese fenómeno: aporofobia. Rechazo a la pobreza, a la marginalidad. Acuñado hace más de 20 años, no fue hasta 2017 cuando la Fundeu lo consideró como un neologismo válido y la distinguió como ‘palabra del año’. A propósito de su impacto social, Cortina hablaba de la aporofobia como «un auténtico delito contra la dignidad humana», y, en especial, «contra aquellas personas que viven en la fragilidad más extrema».

Un fenómeno de criminalización de las personas más indefensas del sistema económico que ha sido una constante histórica, si bien ahora recrudecida digitalmente por el contexto en el que nacieron las redes sociales: de acuerdo con un estudio de la Royal Society of Public Health, ya en 2017, Instagram se consideraba nociva para la salud mental de los jóvenes, pues la tendencia de los cuerpos idealizados en atuendos a la moda, luciendo vidas perfectas, y, en esencia, exhibiendo ‘postales’ idílicas lo más alejado posible de la realidad demostró disparar la ansiedad y la depresión. Algo no muy distinto sucede hoy con TikTok, que ha sido testigo de un crecimiento meteórico. Y es que, según la plataforma Empantallados y GAD3, ocho de cada diez padres reconoció que para sus hijos era imprescindible estar en las redes sociales para sentirse integrados. Aceptados por la sociedad en virtud de la moda, los viajes, las experiencias.

¿Dónde quedan entonces los que no pueden comprar un smartphone o no cuentan con recursos económicos para cumplir con esas exigencias de vida? La respuesta es sencilla: en la exclusión. Precisamente TikTok saltó a la polémica el año pasado cuando el medio The Intercept consiguió acceder a las normas internas de la empresa china que solicitaban a los moderadores de la plataforma penalizar a usuarios considerados «pobres, gordos, feos o que mostraran alguna discapacidad».

Más concretamente, la compañía obligaba a los algoritmos a omitir vídeos donde se visualizaran «decoraciones poco respetables, grietas en paredes, pobreza rural y barriadas» para evitar que aparecieran en la página de inicio de la app. Así, los periodistas responsables de la investigación concluían que «los documentos revelan que se necesita muy poco para ser excluido para atender al objetivo principal de la plataforma: atraer nuevos usuarios». Como argumento, los documentos defendían, textualmente, que «si la apariencia del protagonista del vídeo o el entorno en el que se graba no es buena, el contenido es mucho menos atractivo y no puede mostrarse a los nuevos usuarios». En tiempos en los que la monetización de contenido digital a través de las visualizaciones se presenta como una pata relevante del sistema económico, estas normas no solo alejan a aquellos con menos recursos del acceso del contenido mundial de la aplicación, sino que les priva de la oportunidad de incrementar sus ingresos y mejorar su situación. Y contribuyen a alimentar esa realidad idealizada que omite la pobreza. 

La aporofobia desde la ficción cortazariana

Mucho antes de que Adela Cortina tratara la cuestión de la otredad y la digitalización llevara a TikTok a esta moderación de la pobreza; sociólogos, economistas y periodistas ya habían tratado de encontrar el motivo de esta problemática. Ryszard Kapuściński, por ejemplo, escribió sobre ello en su libro Encuentro con el otro, donde relata que no han sido pocas las comunidades que han optado por confrontar y conquistar al considerado ‘diferente’ antes que apostar por la cooperación y el desarrollo conjunto. Menciona, además, que el mundo –el físico– está plagado de monumentos y vestigios arqueológicos que representan el rechazo al ‘otro’, lo que alimenta la memoria colectiva e inconsciente de las sociedades.

También el escritor argentino Julio Cortázar lo abordó hace 70 años con Casa tomada, en su legendario Bestiario (1951), un relato que pone el miedo al ‘otro’ como protagonista narrando la angustia de una pareja de hermanos de la antigua aristocracia bonaerense al sentir que alguien ha irrumpido en su mansión porteña (heredada de sus bisabuelos). El narrador, cuyo nombre jamás es revelado, e Irene, su hermana, comienzan una fuga interior, como si estuviesen siendo perseguidos o amenazados, puertas adentro de la casa –y de sus vidas– ante el temor de que alguien haya entrado a despojarles por la fuerza de sus gustos, de su presente y de su pasado.

Una de las formas más comunes de interpretar ese relato –considerado como el ‘clásico de clásicos’ por la crítica literaria– es desde el contexto de la problemática social de la Argentina de mediados del siglo XX. La hipótesis Sebreli (atribuida al sociólogo, filósofo, y crítico literario, Juan José Sebreli) es una de las más populares y establece la casa como una analogía de la Argentina misma y a los ‘ocupantes’ (spoiler: jamás se conoce ni sus identidades, ni sus motivos) en representación de los sectores más pobres, aquellos que –a ojos de muchos– vienen a quedarse con lo que ya está tomado. Una representación de la confrontación social y política que sigue vigente en la actualidad del país y que, en el contexto de cada nación, puede extrapolarse a otros.

«Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada», cierra este relato de Cortázar. Una ficción convertida en realidad en la que no solo se siente lástima de la pobreza, sino que se le da la espalda y se huye de ella.

 

[Fuente: http://www.ethic.es]

Grâce notamment à l’interprétation toute en finesse de ses deux actrices principales, le film le plus accompli d’Almodóvar depuis une bonne décennie compose une émouvante, subtile et finalement joyeuse carte des émotions.

Complicité, manipulation, tendresse et menace se reconfigurent constamment entre Ana (Milena Smit) et Janis (Penélope Cruz). | Pathé

Complicité, manipulation, tendresse et menace se reconfigurent constamment entre Ana (Milena Smit) et Janis (Penélope Cruz).

Écrit par Jean-Michel Frodon 

Le nouveau film d’Almodóvar est une véritable bénédiction. Une planche de salut dans l’océan de niaiserie familialiste réactionnaire qui a submergé les films du monde entier.

À partir du canevas a priori le plus inféodé aux diktats du schéma familial, le cinéaste espagnol, au meilleur de son talent, ne cesse de montrer que, sur ce thème comme sur tout autre, le cinéma est à même de faire vivre la liberté des personnes –personnages et spectateurs–, l’imaginaire et la complexité des émotions au lieu de (se) soumettre aux conformismes dominants.

Deux femmes, Janis, dans la quarantaine, et Ana, encore adolescente, accouchent en même temps. Elles se lient d’amitié à la maternité. Elles ont chacune une fille. Bientôt, Janis, qui adore son bébé, a des doutes sur le fait que sa petite Cecilia soit bien son enfant.

De test ADN en retrouvailles avec Ana, puis de faux-semblants en double jeu, se met en place une sorte de marivaudage tendu des émotions maternelles, des désirs féminins et des formes innombrables que prend l’amour –porté aussi aux hommes à l’occasion, même si c’est de manière très marginale.

Madres Paralelas est peut-être le film le plus hitchcockien du réalisateur de Parle avec elle et de La Piel que habito. Il s’y déploie un mécanisme de suspens qui évacue tout le grand-guignol, les accessoires lourdauds du crime et de la violence physique, pour faire des affects l’unique terrain où se jouent les intrigues, les coups de théâtre, les manipulations. Tous ces ressorts ne tendent jamais vers un jugement moraliste. Ils accueillent l’irisation infinie des pulsions, des angoisses, des inclinations.

Marqueterie de précision

Si le film est aussi beau et aussi touchant, c’est qu’on perçoit combien ce nettoyage des habituels oripeaux du mélodrame est au fond le signe d’un immense respect. Respect pour ces femmes que nous voyons, mais aussi pour toutes celles et tous ceux qui peuvent éprouver de l’empathie pour ce qu’elles éprouvent. Rien, jamais, n’est décidé d’avance par un moule préexistant, qu’il soit réputé naturel ou de civilisation.

Madres Paralelas est un film très écrit, très scénarisé. Comme toujours chez Almodóvar, rien n’est naturaliste dans cette construction aux allures de marqueterie de précision, où le choix des costumes, des couleurs, des lumières, tout autant que le réglage des péripéties, des gestes et des tonalités émotionnelles concourent à une proposition finalement très ouverte, et qui laisse tant de liberté à tout un chacun.

Parallèles et symétriques, convergentes et perpendiculaires, droites et courbes, les mères sont les héroïnes d’un mélodrame qui ne manque ni d’humour ni d’étrangeté.

En pareil cas, la prise en charge par les interprètes est décisive. Ils et elles –elles, en l’occurrence– doivent du même élan répondre avec une extrême précision du cheminement sur les toiles d’araignée émotionnelles que tisse le film, et ne jamais réduire leur personnage à sa seule fonction narrative ni à une définition univoque.

Pour sa septième participation à un film d’Almodóvar depuis Tout sur ma mère, Penélope Cruz incarne une Janis impressionnante d’intériorité palpitante, d’indécidabilité dans le réseau de ses besoins, de ses impulsions et de ses retenues.

Face à elle, la quasi-débutante Milena Smit fait vibrer, de la vulnérabilité à la menace et du désir dévorant à l’affection, de multiples cordes sensorielles, qui ne cessent de se recombiner en impressionnants arpèges.

De manière délicate, cette circulation dans le labyrinthe des relations intimes de deux femmes trouve aussi à s’inscrire dans une histoire collective, une histoire douloureuse et au long cours: celle des crimes franquistes et du rapport à la mémoire qui travaille toujours l’Espagne, plus de quatre-vingts ans après la fin de la guerre civile.

Ana, Cecilia, Janis (et Elena interprétée par Rossy de Palma) sont autant de personnages de la fiction qui servent à composer une histoire collective très réelle et très majoritairement féminine.

La finesse chorégraphique des dernières séquences, où, sans aucun sentimentalisme, les gestes et les postures racontent davantage que les mots, est à cet égard exemplaire.

Madres paralelas est le film le plus accompli d’Almodóvar depuis une bonne décennie (hormis le délicieux court-métrage La Voix humaine avec Tilda Swinton, avalé par le Covid et distribué uniquement en VOD et en DVD). Le plus gracieux aussi, au sens où le goût du cinéaste pour les scénarios à tiroirs, coïncidences et rebondissements auront dans les films récents souvent paru plus laborieux.

Bouffée d’air

Le vingt-deuxième long métrage du cinéaste vient ainsi rappeler que, pas plus qu’aucun autre, le thème des relations familiales n’est condamné au conformisme et au sentimentalisme qui parasitent tant de films –un rappel singulièrement salutaire par les temps qui courent.

Nous vivons une époque où pas une semaine ne s’écoule sans que sorte au moins un long-métrage cherchant à capitaliser sur la soi-disant sacro-sainte relation familiale.

Sous influence de l’air du temps réactionnaire et télévisuel, il est aussi devenu de règle de masquer les faiblesses de scénario et de mise en scène sous un épais nappage de drame familial. Le pénible De son vivant, en salles depuis le 24 novembre, en fournit un exemple typique: incapable de croire assez à son sujet –le cancer et la fin de vie–, le film est saturé de tripatouillages grand-mère-papa-fiston.

Dès lors la tentation serait grande de vouloir simplement éjecter cet enjeu des films, en rêvant de ce qu’en firent naguère de manière salutaire par leur volonté polémique des cinéastes tels que Bergman, Loach et Chabrol, Bellocchio et Ferreri. C’est aussi le mérite de Madres Paralelas de montrer que ces affaires-là, celles des relations familiales, de l’amour maternel, du désir d’enfant comme des liens du sang et du cœur, peuvent comme tout autres rester vives et ouvertes.

                                       Madres Paralelas

De Pedro Almodóvar

Avec Penelope Cruz, Milena Smit, Israel Elejalde, Aitana Sánchez-Gijón

Séances

Durée: 2h

Sortie: 1er décembre 2021

[Photos : Pathé – source : http://www.slate.fr]

Absente au cinéma depuis 12 ans, Jane Campion marque, avec Le Pouvoir du chien, un retour grandement salué par la critique. Lion d’argent de la meilleure réalisatrice à la Mostra de Venise 2021, c’est en jouant avec les codes du western que, bien des années après La leçon de piano et Portrait de femme, elle pénètre pour la première fois la psyché masculine. Un territoire qu’elle a voulu hostile, ennemi, pourtant sublimé par son regard. 

Écrit par Kelly Lambiel

Le vent souffle fort dans les grandes plaines du Montana. Il s’engouffre dans les collines, fait frémir les arbustes. Il ravive, dans le même temps, le malaise d’un calme assourdissant et celui, non moins irritant, des bruits répétés. Une porte qui claque, une fenêtre qui grince, un vrombissement continu qui n’évoque rien. Il rappelle à la fois le poids constant du vide, d’une solitude lourde à porter et celle d’une présence étouffante qui dérange. Dans ce coin-là, la terre n’est pas aride mais elle semble sèche ou, plutôt, asséchée comme le cœur des êtres qui l’habitent.

Un huis-clos oppressant

Dans cette prison, magnifique et à ciel ouvert, pour Phil (Benedict Cumberbatch), le temps s’est arrêté depuis plus de vingt ans, au moment de la disparition de Bronco Henry, son maître à penser. Nostalgique d’une époque qu’il chérit mais qui alors n’est plus, il refuse aux autres le droit d’avancer. À George (Jesse Plemons) d’abord, son frère, à qui pourtant tout l’oppose. À sa nouvelle épouse ensuite, Rose (Kirsten Dunst), qu’il méprise dès le premier regard. À Peter (Kodi Smit-McPhee), enfin, le fils de cette dernière, qui incarne tout ce que Phil ne supporte pas.

Durant deux heures, et au fil des cinq chapitres qui composent le film, le spectateur assiste, impuissant, à la lente déchéance de Rose qui, nouvelle au ranch, finit par se faner et boire son mal-être. Voyant son univers s’effondrer, Phil, en maître des lieux sadique et taciturne, se plaît à exercer une cruelle violence psychologique sur celle qui, pour lui, s’avère être le catalyseur de cette situation. Impitoyable, profitant de la présence du jeune homme pour les vacances d’été, il ira jusqu’à prendre Peter sous son aile afin d’en faire, à son tour pense-t-il, son disciple, au grand désespoir de sa mère.

Un monde d’hommes

Dans Le pouvoir du chien, Campion use de tous les poncifs qui ont fait le succès du genre western, viril par excellence, afin de lui offrir un traitement plus subtil et esthétisant. Ce parti pris, s’il n’est pas tout à fait novateur, permet néanmoins de questionner un sujet aujourd’hui souvent relégué à une place secondaire, celui de la masculinité, de sa définition et de ses représentations. Dès le premier regard, les enjeux de la relation qui viendra à unir Phil et Peter semblent, selon toute vraisemblance, clairs: l’un endossera le rôle du mâle castrateur, tandis que l’autre incarnera tout l’inverse, à savoir la sensibilité et la fragilité.

Un manichéisme pourtant fait d’apparences, car en explorant plus avant leurs histoires, en sondant plus profondément la personnalité dominatrice de Phil, mais aussi celle, de prime abord soumise de Peter, on finira par comprendre que les frontières sont plus minces qu’il n’y paraît et surtout peu ou mal définies. Qu’est-ce qui fait d’un homme un homme? Quelles menaces pèsent sur la construction sociale de la masculinité? Et comment être ou devenir dans un monde qui offre des modèles d’identification dichotomiques liberticides et frustrateurs?

Une réalisation tout en délicatesse

Ces questions, déjà présentes dans l’autobiographie romancée éponyme de Thomas Savage dont Jane Campion s’est inspirée, sont habilement mises en image par la réalisatrice. Celle-ci se plaît en effet à jouer avec les symboles, disséminant ça et là des indices, à première vue imperceptibles, qui finissent par faire sens et charger le récit d’une juste dose de drame et de fatalité. C’est le cas, parmi d’autres exemples, de la métaphore des fleurs – filée tout au long du film – fragiles et fortes à la fois, qu’elles soient faites de papier, de pétales ou de chair et de sang.

À cette nature qui, dans le livre également, occupe un rôle de protagoniste, se faisant tour à tour menaçante et complice, la réalisatrice offre ainsi le premier rôle. La forme accompagne le fond et le paysage, secondé par une musique souvent dissonante et inquiétante, raconte la sécheresse et la brutalité des dominants, la solitude et la vulnérabilité des dominés. Mais ne dit-on pas qu’un chien qui mord ne montre justement pas ses dents?

[Photo: Kirsty Griffin Netflix – source : http://www.leregardlibre.com]

Katharina Volckmer, Allemande habitant Londres, vient de signer son premier roman, Jewish Cock (« la bite juive »). Écrit en anglais, il a été découvert par Grasset, qui l’a fait traduire et en détient les droits mondiaux. Ce court texte prend la forme d’un monologue, où la narratrice adresse une confession à son gynécologue, en attendant la greffe d’un pénis circoncis. Des échos de Portnoy et son complexe de Philip Roth ? Dans le cabinet du docteur Seligman, la haine de soi germanique remplace celle du Juif, tout comme des termes yiddish cèdent la place à une autre langue, si proche étymologiquement, reflet de la force d’attraction entre deux peuples liés par la violence de l’Histoire. Début septembre, à Paris, EaN a pu s’entretenir avec cette romancière transgressive et drôle.

Katharina Volckmer, Jewish Cock. Trad. de l’anglais par Pierre Demarty. Grasset, 200 p., 18,50 €

Propos recueillis par Steven Sampson

Pourriez-vous nous raconter la genèse de ce roman ?

La voix m’est apparue, je l’ai suivie. Depuis longtemps j’échangeais avec un éditeur français [Katharina Volckmer travaille dans une agence littéraire], Joachim Schnerf, sa maison a décidé d’acheter les droits. On attendait que le livre soit publié exclusivement en français. Puis on a trouvé un éditeur anglais pour la version originale.

Le texte s’appelait alors Jewish Cock ?

Oui. Cela correspond à l’ambiance. Pour les éditions anglophones, on l’a modifié (The Appointment, sous-titré « The Story of a Cock » en Angleterre et « The Story of a Jewish Cock » en Amérique). Qu’en France il porte un titre étranger souligne le fait que je n’écris pas dans ma langue maternelle. Les Russes l’ont intitulé Jewish Cock en russe, tandis qu’en Italie il s’appelle Un cazzo ebreo. Évidemment, les Allemands n’ont pas voulu faire la même chose.

Vous l’avez écrit en anglais. Quel est votre rapport à l’allemand ?

C’était plus authentique pour moi en anglais : cela fait quinze ans que j’habite au Royaume-Uni, c’est ma langue de tous les jours, j’aurais trouvé ça vieillot d’écrire en allemand. À l’étranger, on perd sa langue maternelle, les détails s’échappent, l’allemand est devenu pour moi un langage privé que j’emploie avec des proches mais rarement dans un contexte officiel. Aussi m’intéressé-je aux continuités du fascisme qu’on voit bien ces derniers temps dans le langage avec la résurgence de l’AfD, parti fasciste qui ravive des termes douteux. Pourtant, au Royaume-Uni, il est considéré comme branché d’utiliser des mots germaniques, par exemple « That’s up my Strasse » (variante de « that’s up my alley », i.e. c’est mon truc), ou Zeitgeist. Dans le Guardian, on remarque ce phénomène, c’est amusant. Et puis il y a une obsession pour Berlin, les gens y vont et en reviennent avec quelques miettes. Berlin est devenue tendance, on célèbre l’idée d’un nouveau peuple allemand, issu de Berlin, ouvert et fun.

Le profil de la narratrice ressemble au vôtre.

Elle habite au Royaume-Uni depuis longtemps et a envie de s’ouvrir à des sujets dont elle ne pouvait parler avant. Je m’intéresse à l’identité, notamment celle du corps, qu’on étiquette comme mâle ou femelle, allemand ou français ou américain. La narratrice se confie à un médecin, il comprend son corps, elle peut s’exprimer plus librement. Elle traverse une foule d’émotions, il s’agit d’un voyage vers sa propre vulnérabilité : au début, elle est dans la provocation afin d’explorer les limites du regard de l’Autre. Pour un Allemand, c’est énorme de pouvoir discuter si ouvertement avec un Juif, normalement on ne se le permet pas. On a peur d’offenser, ou d’être obligé de parler de soi.

Elle attend que le gynécologue modifie son corps.

Il ne s’agit pas d’un mémoire trans, il y a un élément absurde. Au fond, c’est sa manière à elle de vouloir cesser d’être allemande, envie partagée par beaucoup de ses compatriotes. C’est une identité compliquée, on en est toujours un peu embarrassé, à l’étranger nous sommes gênés lorsque nous nous rencontrons, préférant maintenir l’illusion qu’on n’est plus très allemand.

Vous écrivez : « Un Juif vivant, c’est quelque chose de diablement excitant pour un Allemand. » D’où vient cette excitation philosémite ?

Cela peut paraître bizarre, mais ce passé a créé un lien. Et on ne peut dissocier les deux cultures. Je suis gênée que les Allemands n’aient jamais fait le deuil des Juifs en tant qu’ils sont leurs compatriotes. À Babi Yar, en Ukraine, j’ai vu le monument soviétique controversé où l’on fait abstraction de la judéité des victimes (présentées comme de simples citoyens soviétiques) ; je pense que cet élément-là manque dans le discours allemand : le Juif reste l’Autre.

Sinon, on ne peut expliquer la Shoah.

Oui, mais on n’a pas réussi à dire qu’ils faisaient partie de notre peuple, de notre culture. Sans eux, on ne peut évoquer ni la littérature, ni la musique ni la peinture allemande. Ils font partie de nous, pourtant on n’arrive pas à faire ce pas.

Ce mélange se trouve-t-il dans le personnage de K, juif et amant de la narratrice ?

C’est un clin d’œil et un hommage à Kafka ; K figure une certaine tristesse, celle de l’incapacité d’être la personne qu’on veut être. Leur relation s’arrête lorsqu’elle se rend compte qu’elle ne souhaite pas être femme, tandis qu’avec lui elle serait obligée de rester dans son corps femelle.

K serait-il une figure corporelle ?

Il est peintre. Lui et la narratrice peignent l’un sur l’autre. J’adore réfléchir sur les couleurs, l’art m’inspire, j’aime l’idée de peindre sur un corps. K utilise le violet, couleur du deuil et de la tristesse dans certaines cultures.

Leur rencontre est vive et charnelle.

Ils se rencontrent dans des toilettes publiques, elle investit des espaces mâles, donc elle le croise pour la première fois dans un WC, ils ont un rapport sexuel aléatoire. Je songe parfois aux toilettes collectives et à ce qu’elles représentent : c’est un espace d’intimité publique. Que se passe-t-il lorsqu’une femme entre dans un WC pour hommes, ou l’inverse ? Ce geste mineur provoque une réaction forte.

Elle pratique une fellation sur cet inconnu. Je songe à Melissa Broder et à Lionel Shriver, chacune montrant l’importance du corps dans la culture contemporaine.

Le corps féminin est très policé, on a une image concrète de ce à quoi il devrait ressembler, il y a une pression constante d’être belle et baisable. Certaines femmes commencent à repousser cette idée, à se libérer des contraintes. Le corps féminin est un champ de bataille. Il est assujetti à une violence inouïe. Imaginez ce que ça serait si une femme pouvait faire un jogging tranquillement à minuit, en se sentant en sécurité. Les femmes gardent toujours à l’esprit l’éventualité d’un danger.

Avez-vous été influencée par d’autres œuvres abordant ce thème ?

En ce qui concerne la peinture corporelle, il y a une scène fantastique dans La végétarienne de Han Kang. Sinon, j’admire Thomas Bernhard. On a comparé mon livre à Portnoy et son complexe : j’en suis flattée. C’est l’un des rares livres qui m’ont fait rire à gorge déployée. Certains le trouvent vulgaire, mais je crois que l’humour, s’il est réussi, demeure le meilleur moyen d’atteindre le public. Je pense au film La mort de Staline : en sortant du cinéma, je me sentais mal, je l’ai trouvé affreux, mais efficace, il faisait vraiment ressentir l’horreur.

Jewish Cock : entretien avec Katharina Volckmer

Pourquoi vous êtes-vous installée à Londres ?

Je suis partie étudier la littérature allemande et anglaise à Queen Mary, puis je suis allée à Oxford faire une thèse sur Jakob Wassermann, un écrivain juif allemand contemporain de Thomas Mann, très connu de son vivant. Elle s’intitule Society and its Outsiders in the Novels of Jakob Wassermann et porte sur les femmes, les enfants et les homosexuels dans sa fiction. Je m’interroge sur le fait que certains écrivains sont oubliés. Wassermann a publié un essai puissant sur son identité : Mein Weg als Deutscher und Jude.

Votre livre semble porter l’empreinte de la psychanalyse.

J’ai beaucoup lu Freud, l’idée du flux de conscience vient de lui, mais l’ironie de mon roman, c’est que l’héroïne ne se livre pas à un psychanalyste : elle préfère s’adresser à quelqu’un qui comprend son corps. Avant, elle avait été obligée de voir un psy, cela n’a pas bien marché, elle était trop timide, pas prête à parler ouvertement. Le docteur Seligman est juif, c’est pourquoi elle le trouve mieux placé pour la comprendre.

Son patronyme évoque le Dr Spielvogel de Philip Roth.

En allemand, son nom veut dire « chanceux » ou « heureux ». Et si on parle de quelqu’un qui est mort récemment, on dit « Gott hab ihn selig » (paix à son âme). Apparemment, il y a un film célèbre avec Louis de Funès où le rabbin porte ce nom.

À part Freud, un autre Autrichien présent ici s’appelle Adolf Hitler. Pourquoi la narratrice aime-t-elle imaginer la moustache du Führer en train de chatouiller ses parties intimes ?

Le Hitler sexy, les gens sont fascinés par cette figure, chez lui il y a un étrange élément érotique dont je voulais me moquer. Même au Royaume-Uni, on est obsédé, on se cache derrière Hitler. Dans des documentaires allemands, on entend des phrases genre « Hitler a envahi la Pologne », comme s’il l’avait fait tout seul. C’est important de le ridiculiser, au lieu de le mettre sur un piédestal. Certains hommes affichent un fétichisme érotique bizarre à travers des coiffures nazies et des uniformes Hugo Boss. Au risque de gêner, peut-être faut-il explorer ces strates de conscience.

La narratrice achète son pénis avec de l’argent venant de son arrière-grand-père, chef de gare de la dernière station avant Auschwitz.

C’est important d’un point de vue symbolique, de nombreux Allemands ont de tels ancêtres, qu’on prétend n’avoir été que des rouages dans la machine. Cet incident renvoie aussi à Auslöschung (Extinction), roman de Thomas Bernhard, où l’héritier d’un argent nazi finit par le donner à un organisme juif.

Avez-vous pu discuter de cette époque avec des aïeux ?

Ma grand-mère paternelle, encore vivante, est née en 1930, à Amberg, en Bavière, près de Nürnberg et de Fürth, le site de la plus ancienne yeshiva en Allemagne. Ces villes avaient d’importantes populations juives. Je n’en reviens pas que ma grand-mère ait pu être témoin de ces événements, du moment où les Juifs ont dû porter l’étoile jaune, ce qui les a rendus de moins en moins visibles : avant d’être déportés, ils étaient comme des ombres dans la rue. Elle a aussi vu la destruction de la synagogue. Elle représente mon dernier lien à cette époque, c’est difficile d’imaginer à quoi l’Allemagne ressemblait, c’était un autre pays, où il y avait encore une population juive. J’ai du mal à concevoir le quotidien, c’est rarement bien fait dans les films sur la Shoah ou sur la guerre.

En France, on le voit dans certains films, notamment ceux de Jérôme Prieur.

En tant que russophile, vous devez connaître Dix-sept moments de printemps. Il s’agit de l’histoire d’un espion soviétique basé en Allemagne pendant la guerre. Mes collègues russes m’ont dit que, lorsque le film passait à la télévision, les rues étaient vides. Je crois que les Russes ont été plus aptes à dépeindre l’horreur, du fait qu’ils avaient vécu une expérience similaire.

Vous écrivez que les Allemands à Londres doivent faire croire qu’ils ont lu « toute l’œuvre de ce putain de Max Sebald ».

Il est beaucoup plus populaire en Grande Bretagne qu’en Allemagne, les gens qui l’ont connu l’appelaient « Max ». J’aime son travail, en particulier Austerlitz, ainsi que la conférence qu’il a donnée où il parle de Dresde, Luftkrieg und Literatur (De la destruction comme élément de l’histoire naturelle), qui a été pour moi une source d’inspiration. Il n’aurait pas pu l’écrire s’il était resté en Allemagne, il a pris du recul, aucun Allemand ne se serait permis de réfléchir comme lui.

Vous êtes dure pour vos compatriotes, décrivant leur « étrange silence allemand que j’en suis venue à redouter plus que tout au monde. Cette façon de faire semblant que tout a disparu sous les ruines ». Est-ce lié à l’architecture ? À ce propos, la narratrice dit : « Notre perspective sera toujours quelque chose qui a été ratissé à mort et qui relève plutôt du béton. »

Lorsque Notre-Dame brûlait, une collègue française était en larmes. J’ai demandé à des amis allemands s’il existait un monument chez nous dont la destruction pourrait déclencher une telle réaction : tout le monde a dit non. Cela n’existe pas en Allemagne, le pays a été rasé. Ensuite on a bâti une autre architecture, à laquelle il est difficile de s’attacher. Cela crée un sentiment d’étrangeté, un silence maladroit, qu’on n’arrive pas à exprimer sur le plan individuel, même si on a conscience d’une culpabilité abstraite et collective, qu’on trouve dans le mot Vergagenheitsbewältigung (fait d’assumer son passé), que je trouve problématique : il ne devrait pas s’agir d’une case qu’on peut cocher, d’une tâche qu’on accomplit pour en être débarrassé. Les gens deviennent suffisants, chacun estime qu’il a fait plus que son voisin en matière de « travail de mémoire » [en français dans l’entretien].

Cela induit des situations loufoques : je pense au cours de musique raconté dans le roman.

C’est une anecdote autobiographique. En Allemagne, on ne doit pas chanter en allemand, les nazis ont cassé la langue. Alors qu’en France on a des radios qui ne mettent que de la musique française, c’est inconcevable chez nous. Dans mon cours de musique, lorsque j’avais douze ans, on chantait toutes sortes de chansons, dont Hava Nagila. C’était absurde.

 

 

[Photo : Jean-Luc Bertini – source : http://www.en-attendant-nadeau.fr]

“Me interesa que otras personas que viven en el extranjero sepan que el pasaporte no binario es una posibilidad real que se puede implementar hoy », explicó Cy, que recibirá este jueves ambos documentos. 

Cy milita en la agrupación Todes con DNI,

Cy milita en la agrupación Todes con DNI

Cy, de 37 años, se convertirá este jueves en la primera persona de nacionalidad argentina en recibir su DNI y pasaporte no binarios en el exterior, una batalla que en lo personal viene librando hace más de tres años desde Berlín y cuya resolución positiva se precipitó ahora con el decreto presidencial que agregó “X” como tercera opción registral de género a las tradicionales M y F.

“La embajada de nuestro país en Alemania, con sede en la ciudad de Berlín, entregará mañana un DNI no binario a una persona de nacionalidad argentina, y de esta manera se convertirá en el primer documento de estas características otorgado en una representación nacional en el exterior”, informó la Cancillería a través de un comunicado.

« Me parece increíble porque no hay muchos Estados en el mundo que estén dando documentación no binaria”.

CY

Con el acompañamiento de la organización Abogadxs por los Derechos Sexuales (Abosex), Cy ya había conseguido el año pasado que el registro civil de su provincia -Misiones- fuera aún más allá y le emitiera una nueva acta de nacimiento con el casillero de género vacío, siendo esta indefinición una opción alternativa que viene reclamando el colectivo “Todes con DNI” tras la publicación del decreto 476/2021, para un mejor cumplimiento de la Ley de Identidad de Género (26743) de 2012.

“Para mí lo más importante es el pasaporte, porque es lo que me permite acceder a todo, y me parece increíble porque no hay muchos Estados en el mundo que estén dando documentación no binaria”, dijo Cy a Télam desde Alemania, donde vive y trabaja.

“Mi paso siguiente es ver qué países los reconocen para saber dónde puedo moverme”, agregó.

No obstante, Cy aseguró que el decreto 476/2021 le generó “opiniones encontradas” porque, por un lado, “es un avance en relación a lo que había”; pero, por otro, “no todas las personas que no nos identificamos con H o M, necesariamente somos una X”.

“Yo milito en Todes con DNI, desde donde venimos proponiendo otras alternativas al Renaper porque la ley habla de identidad de género autopercibido, no de una X, y yo hubiera preferido que mis documentos tengan un campo vacío, como mi partida de nacimiento; es decir, que el género sea un campo opcional abierto”.

“Pero Alberto Fernández dijo que era un primer paso y yo espero que haya más avances en relación a esto”, dijo.

Por otro lado, Cy afirmó que da a conocer su caso porque “me interesa que otras personas que viven en el extranjero sepan que el pasaporte no binario es una posibilidad real que se puede implementar hoy”.

Cy teme que “haya consulados o embajadas que digan que todavía no es posible porque el decreto es muy reciente” a quienes quieran iniciar el trámite de rectificación del pasaporte en el extranjero, siendo que “hoy es posible”.

“A mí me llevó 3 años y 8 meses que se respete nuestra ley de identidad de género que tiene 9 años. En lo personal, considero que es la mejor del mundo; por eso me gustaría que en adelante las personas residentes en el exterior tengan acceso de una manera más rápida a este derecho porque te cambia la vida cuando tenés un DNI que tiene tu nombre y género”, agregó.

Cy y su acta de nacimiento.

Cy y su pasaporte

En julio del año pasado Cy ya había hecho historia al obtener una nueva partida de nacimiento no binaria, pero ese reconocimiento legal no le había permitido hasta ahora obtener su DNI y pasaporte del Renaper, donde se había estancado el trámite, por lo cual el último año lo pasó sin documentos, con todos los inconvenientes que eso genera.

“Fue horrible porque sin documentación en el exterior no podes hacer nada, casi ni moverme”, contó.

La falta de un pasaporte que reflejara su verdadero nombre e identidad de género autopercibida le impidió todo ese tiempo “hacer lo más básico de lo básico”, como “tener una cuenta de banco a mi nombre, firmar un contrato de alquiler o de trabajo, pagar los servicios y hasta vacunarme contra el coronavirus”, sin que se violara su derecho a la identidad.

“Ahora la situación cambió con este decreto que incorpora la ‘X’ como tercera opción. Apenas se publicó, fui a la embajada, donde me dijeron que mi documentación iba a salir y ya mañana me la entregan”, contó.

Por su parte, Emiliano Litardo -de Abosex- afirmó que el pasaporte no binario de Cy implica “reparar su situación migratoria en Berlín” pero también “cumplir un deseo suyo de tener en sus documentos oficiales una identidad que le represente”; y si bien “la X no era justo lo que elle quería”, la medida igualmente “permite efectivizar un derecho concreto”.

El abogado que redactó la letra de la Ley de Identidad de Género planteó que en la nueva documentación no binaria “hay una apoyatura jurídica y política importante” en esta norma de 2012. “No obstante, me parece que restringe otras manifestaciones de identidad de género por fuera de la X”.

“Pero, para el caso concreto de Cy, refuerza el aspecto autodeclaratorio de la identidad de género a través de la ley, y por eso es celebratorio”, dijo.

A su turno, el jefe de gabinete de la Cancillería, Guillermo Justo Chaves, calificó el acto de mañana, en Berlín, como “histórico”.

“Es nuestra obligación como gobierno que esta instancia de ampliación de derechos sea un paso más, firme y concreto, en un camino largo que busca cumplir con dos valores que nos atraviesan profundamente: el amor y la igualdad, y que eso lo viva cada compatriota, sin importar dónde se encuentre”, dijo.

En su comunicado, la Cancillería explicó que el pasaporte de emergencia le será entregado también mañana, en función de la “situación de extrema vulnerabilidad” que supone la “indocumentación” para quien, como Cy, se “encuentran en el exterior sin otra ciudadanía”.

“Posteriormente, teniendo un DNI vigente, se procederá a iniciar, en la sección consular de la Embajada, el trámite necesario para la emisión de un pasaporte ordinario que le iguale en derechos con el resto de la ciudadanía argentina”, dijeron.

El acto de entrega se producirá el jueves a las 11 (hora local) en la sede del Consulado argentino en Berlín, y contará también con la presencia la extitular de la Dirección de la Mujer y Asuntos de Género de la Cancillería y encargada de negocios ad interim de la Embajada argentina en Berlín, Ana Sarrabayrouse; y del jefe de la sección consular, Martín Castro.

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

El projecte BTT de formació impulsat per la Fundació MAIN ajuda a la inserció laboral de joves.

Els/les participants realitzen col·laboracions amb altres entitats.

Escrit per Sandra Pulido

La Fundació MAIN treballa al barri de Torre Romeu de Sabadell des de 1987 per millorar les oportunitats de les persones en situacions de vulnerabilitat. Les accions que realitzen giren entorn qüestions socioeducatives, psicoterapèutiques, formació, cooperació i sensibilització, i inserció laboral. Precisament, és en aquest àmbit on s’emmarca el projecte BTT de formació que té com a objectiu « millorar les habilitats i competències personals dels i les joves, per establir un itinerari d’èxit cap a la inserció formativa i/o laboral », tal com indica la fundació.

Les entitats, tant públiques com privades, proposen una gran oferta de formació per a la inserció laboral dels i les joves. Des de la Fundació MAIN, a més, amb aquest projecte se centren en un àmbit poc conegut pel que fa a ofertes laborals però atractiu per al col·lectiu: la reparació de bicicletes i el guiatge.

Al taller es reparen bicicletes per donar a famílies en situació de vulnerabilitat.

Meritxell Sedó, coordinadora de l’àmbit formatiu i ocupacional de la Fundació MAIN, explica que s’ofereix una formació completa centrada en el món del ciclisme: « per una banda, fan un mòdul formatiu de 200 h de mecànica de ciclisme i un de formatiu de 200 h de guia de BTT, més un mòdul d’atenció al client i un altre d’emprenedoria ». Sedó també comenta la necessitat que aquest tipus de formació s’adapti a les necessitats del mercat laboral, per aquest motiu, han hagut d’ampliar els continguts sobre atenció al client/a, tant per a poder treballar en petites botigues on han d’atendre els compradors/es com per a treballar en el guiatge, ja que calen « habilitats comunicatives per tal de dinamitzar el grup ».

Per a Meritxell Sedó aquesta formació tan completa suposa un plus als i les joves participants perquè els hi « proporciona una major seguretat de si mateixos/es a l’hora d’incorporar-se al món laboral ».

Al Projecte BTT participen joves amb diferents perfils i formació diversa.

Punt de troba per traça un nou camí

Al taller es troben joves de diferent perfil i diferents nivells d’estudis, però amb dos punts comuns: l’interès pel món del ciclisme i les ganes de millorar laboralment. La motivació en aquest àmbit es tradueix sobretot en les ganes « d’adquirir les competències necessàries per ser bons mecànics i guies de BTT. Tots coincideixen en el fet que volen saber reparar totes les parts d’una bicicleta », segons Sedó.

Més enllà d’això, però, amb la formació adquireixen competències comunicatives i per a l’atenció a la clientela, valors molt necessaris per a poder tenir èxit en altres àmbits de la vida.

Les activitats formatives es combinen també amb altres lúdic-esportives amb l’objectiu de « cohesionar el grup. Donem molta importància al treball en equip i, per tal d’assolir-ho, considerem que és important tenir el grup cohesionat independentment de la diversitat d’aquest! », diu Meritxell Sedó.

Col·laboració amb la societat

També duen a terme activitats d’enfortiment social conjuntament amb altres entitats i empreses, que es tradueixen en accions cíviques, socials i culturals, sempre tenint el nexe amb el món del ciclisme. « Aquestes activitats proporcionen grans valors als joves i serveixen per sensibilitzar-los de la importància de la seva presència en la societat i perquè aquesta valori les aportacions que realitza la població juvenil en un àmbit el qual els motiva, el ciclisme », comenten des de la Fundació MAIN.

Es tracta d’un punt molt important a tenir en compte, sobretot entre joves que potser fan un canvi en la seva situació formativa/laboral o han de decidir el seu futur. Des de l’entitat expliquen que enguany, algunes d’aquestes activitats han estat la participació amb els organitzadors del Super Enduro d’Arfa netejant camins i fent peraltes per a la cursa del mes de setembre 2021.

També han establert la sinergia i col·laboració amb l’entitat Bicicletes sense Fronteres, on els joves del programa BTT han reparat bicicletes de l’entitat per ser enviades a projectes cooperatius de l’Àfrica o per a treballadors/es dels camps de les terres de Girona i facilitar-los l’accés al món laboral. Durant la campanya de Nadal els/les joves del taller reparen i reciclen bicicletes infantils per regalar a les famílies en situació de vulnerabilitat socioeconòmica que reben atenció terapèutica del gabinet Gira.

Pel que fa a la vessant de guiatge, també duen a terme rutes acompanyant els infants i famílies de l’escola Samuntada on els/les joves de BTT han fet de guies al seu projecte de Bici Bus i han dissenyat noves rutes segures.

Meritxell Sedó també comenta que, tot i les dificultats afegides relacionades amb la contractació juvenil, els/les joves obtenen feines en el sector del ciclisme, com per exemple, en empreses del sector com Decathlon, empreses de ciclologística o en petites empreses botiga-tallers. Reconeix, però, que, malgrat la complexitat de la situació laboral general, el sector ciclista és un sector emergent i els/les participants tenen oportunitats laborals.

Més enllà d’això, « el progrés i desenvolupament dels/les joves un cop realitzat tot el programa BTT és espectacular », comenta Sedó, perquè assoleixen un desenvolupament integral a través de la formació, la mentoria empresarial, les visites a diferents empreses del sector, el coaching grupal i individual, les activitats d’enfortiment social, les dinàmiques setmanals grupals, les tutories… Però el més important és que al llarg del programa també es treballa el disseny del full de ruta perquè puguin seguir el seu camí escollit, sigui amb la inserció laboral o amb el retorn al sistema educatiu (amb altres programes de formació i inserció, amb l’escola d’adults o amb un cicle formatiu de grau mitjà o superior).

[Fotos: Fundació MAIN – font: http://www.xarxanet.org]

Em Santa Catarina, um terço dos casos de discriminação no trabalho são contra haitianos e africanos

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Quando ficou sem ar, no chão, imobilizado por três seguranças dentro de uma fábrica da BRF, Djimy Cosmeus sentiu na pele o que se revela ameaça diária no chão de fábrica na indústria da carne brasileira. O colega, também haitiano, que filmou a cena, narra: “Isso é um abuso”. E o superior intervém: “Não é não, é disciplina”.

Em Santa Catarina, 30% das denúncias de discriminação de etnia, cor e raça registradas no ambiente de trabalho desde 2014 envolvem haitianos ou africanos, principalmente do Congo e Senegal, segundo o Ministério Público do Trabalho em SC. O sul do Brasil, principalmente os estados de Santa Catarina e Paraná, foram os principais destinos da interiorização desses imigrantes que buscaram no Brasil refúgio humanitário entre os anos de 2012 e 2015. Muitos saíram dos abrigos para refugiados em Brasiléia, no Acre, direto para as câmaras frias do oeste catarinense e paranaense.

“Quando nós chegamos aqui [em 2012] era como se tivesse chegado um grupo de escravos. Na leitura da sociedade, a gente só precisava comer e pronto. Estranhavam quando nos viam arrumados e usando celular, como se a gente tivesse saído de outro planeta”, conta Nahum Saint Julien, imigrante do Haiti, que mora em Chapecó e atúa como voluntário na Pastoral do Migrante da Igreja Católica.

Até hoje, Nahum tem dificuldade para entender a discriminação racial. Quando chegou no oeste de Santa Catarina, para trabalhar em um frigorífico em Nova Erechim, não fazia a menor ideia de que o seu tom de pele determinaria a forma como seria tratado. “Foi difícil”.

Como todos os haitianos que chegavam nos frigoríficos, Nahum trabalhava em média 12 horas por dia com intervalo apenas para almoço. O salário dele, conta, era inferior ao dos brasileiros. “O que mais me marcou foi que na minha ficha colocaram que eu era analfabeto”, relatou o haitiano que fala francês, crioulo e, agora, português. “Mas a gente assinava os papéis com o nosso nome e com uma letra bonita”, acrescenta.

Vistos como ameaça a brasileiros

Poucos dias antes do episódio de violência com Djimy Cosmeus, Nahum usou a tribuna da Câmara de Vereadores de Chapecó e lembrou os parlamentares sobre a responsabilidade deles em relação aos imigrantes. Na ocasião, destacou que os estrangeiros são vistos como ameaça para os empregos de brasileiros, mas que as próprias empresas da indústria da carne foram buscá-los no Acre para trabalhar na região. “O imigrante antes de tudo é um ser humano, independente da sua nacionalidade ou cor, é uma riqueza em força de trabalho e conhecimento”.

Nahum conquistou trabalho efetivo na Prefeitura de Chapecó  graças à aprovação de uma lei complementar em 2019 que possibilitou a contratação de imigrantes em cargos públicos. Acabou perdendo a função este ano, quando o prefeito João Rodrigues (PSD) tomou posse e suspendeu os efeitos da lei.

Os haitianos relatam dificuldades para receber assistência do município para renovação dos documentos de permanência no Brasil. O presidente da Associação dos Haitianos em Chapecó, Gabeaud Lenes, disse que faz quase um mês que enviou uma carta ao prefeito pedindo ajuda na questão, mas não recebeu resposta. Ele afirma que alguns haitianos estão aguardando a renovação dos documentos há dois anos.

O Centro de Atendimento ao Imigrante (Crai), inaugurado pelo governo de Santa Catarina em 2018 para atender essa demanda, foi fechado um ano depois sob alegação de falta de verba. No período em que funcionou, o Crai atendeu 5,4 mil imigrantes de 58 nacionalidades. A função foi acumulada pelos Centros de Referência em Assistência Social (Cras) dos municípios que já prestam atendimentos sociais à população em geral. Questionada pela reportagem, a Secretaria de Desenvolvimento Social prometeu marcar uma reunião com a Polícia Federal para tentar resolver o problema.

As dificuldades criadas por Rodrigues para os imigrantes não são nenhuma novidade. Elogiado por Bolsonaro por ter anunciado tratamento precoce contra Covid-19 em Chapecó, João Rodrigues, que foi preso em 2018 por fraude e dispensa em licitação, chegou a responsabilizar os imigrantes em vídeo pela disseminação da cepa de Manaus na cidade que administra. “Diariamente chegam 20 a 30 imigrantes em Chapecó oriundos de Manaus em busca de trabalho. Mas não vou culpar os imigrantes. O fato é que eles vêm de um lugar onde tem uma nova cepa”, disse.

Apartheid social

Alane Luzia da Silva, que atúa pela Rede Nacional de Advogados e Advogadas Populares em Chapecó e é integrante do movimento negro no município, relata que os estrangeiros acabam sendo direcionados para os trabalhos nos frigoríficos, especialmente durante a pandemia. “Muitas pessoas que vêm de outros países, principalmente pretas, têm diversas profissões nos seus países e aqui são tratadas como se só o frigorífico fosse possível para elas, é uma espécie de apartheid social”, critica. A prefeitura, no entanto, nega que tenha ocorrido qualquer direcionamento no Balcão de Empregos.

A Rede protocolou denúncia no dia 14 junho na Procuradoria do Ministério Público de Santa Catarina, requerendo investigação de “possíveis crimes contra o direito dos imigrantes e trabalho análogos ao de escravos”. A denúncia tem como base vídeos publicados por Rodrigues no Instagram em que ele fala sobre condições de trabalho e avisa a um venezuelano que ele será mandado de volta a Manaus por posse de maconha. A Procuradoria em Chapecó encaminhou a denúncia para a Procuradoria Regional da República da 4ª Região, que atúa na segunda instância da Justiça Federal, em Porto Alegre. Segundo a assessoria de imprensa do MPF-SC, o encaminhamento foi feito por conta do cargo público que João Rodrigues ocupa. A denúncia está sendo apurada, mas ainda não há nenhuma ação em curso.

Como não há concentração de denúncias em um único órgão, os relatos ficam espalhados entre as defensorias, Ministério Público, instituições que prestam serviço voluntário e igrejas. A Secretaria Municipal de Assistência Social de Chapecó acompanhou recentemente outro caso de uma imigrante haitiana que relatou situação de racismo na empresa onde trabalha. A secretaria informou de que fez contato com o setor de recursos humanos da empresa e que orientou a mulher a registrar boletim de ocorrência.

Sem dar detalhes dos casos, a Assistência Social também confirmou que recebeu relatos de imigrantes que foram demitidos e reclamaram por não terem recebido seus direitos. “Verificamos os fatos, procuramos entender as situações e observamos que, algumas vezes, a dificuldade no idioma interferiu no trabalho. Não percebemos o não cumprimento dos direitos trabalhistas. No entanto, orientamos a procurar a Defensoria Pública para maiores informações”, informou o coordenador do Centro de Atendimento ao Imigrante, Natan Oletto, por meio da assessoria de imprensa.

A antropóloga social Janaina Santos, membro do Grupo de Apoio a Imigrantes e Refugiados de Florianópolis e coordenadora de avaliação e apoio pedagógico da Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC), também acompanha o caso de uma imigrante haitiana na capital de Santa Catarina que recebeu apenas R$ 200 por um mês de trabalho em uma empresa de limpeza, sendo que o salário registrado na Carteira de Trabalho é de R$ 1.300.

“Há muitos relatos de que eles são obrigados a trabalhar nas piores condições, piores horários, recebendo menos e enfrentando o racismo estrutural e religioso, principalmente os muçulmanos, mas que é muito difícil de obter provas. Muitos desses interlocutores que ouvi para a minha tese [de doutorado] passaram por Chapecó e conviveram com esses abusos dessas indústrias [frigoríficos]”, revelou a pesquisadora.

Fora dos frigoríficos, sobram poucas oportunidades de trabalho para esses imigrantes. As denúncias de racismo contratual, quando as empresas impõem dificuldades para não admitir estrangeiros, têm sido cada vez mais comum nas procuradorias do Ministério Público do Trabalho de Santa Catarina e no Paraná.

SC foi o estado que mais contratou haitianos

Em 2014, Santa Catarina foi o estado que mais contratou haitianos, 6.813. Os frigoríficos, que historicamente sofrem com rotatividade e escassez de mão de obra, além dos baixos salários e condições extremas de trabalho, lideraram a admissão dos imigrantes haitianos. Naquele ano, o Paraná contratou 5.220 e São Paulo, 5.174. Chapecó, considerada capital do agronegócio catarinense, foi a segunda cidade em todo o país que mais contratou esses imigrantes. Empresários viajaram para vários destinos em busca dos haitianos.

Para quem chegava no Acre após uma viagem sem passagem de volta que incluía ser transportado com cargas, dormir em abrigos superlotados e enfrentar dias de caminhada, a carteira assinada era um prêmio de loteria, mesmo que significasse trabalhar mais e ganhar menos. No boom da migração, entre 2013 e 2015, o salário médio nos frigoríficos era algo em torno de R$ 850.

Além dos haitianos, a agroindústria também absorveu os senegaleses muçulmanos para as plantas com certificação halal, que atendem contratos com o mundo árabe. Para obterem a certificação, esses frigoríficos devem cumprir uma série de exigências dos países compradores, que privilegiam a presença de muçulmanos na linha de produção.

Mas a presença de tantos negros, com outros sotaques, não tardou em revelar situações de preconceitos e racismos em um dos estados mais conservadores do país.

“A partir de 2014, os casos no ambiente de trabalho envolvendo imigrantes haitianos, na sua grande maioria, estava relacionado a discriminação. Em segundo lugar, eram as denúncias de informalidade. Talvez eles não tivessem essa noção, mas na situação deles há uma sujeição maior a preconceitos e questões trabalhistas”, explica a vice-procuradora do Trabalho de Santa Catarina, Ana Roberta Tenório Lins Haag.

Casos dependem de produção de provas

No entanto, a dificuldade em obterem-se as provas necessárias para convencer a Justiça sobre os crimes e as mudanças recentes na legislação trabalhista faz com que esses casos nem sempre cheguem ao conhecimento das autoridades.

“Todos os clientes que temos e que são haitianos, senegaleses, venezuelanos, malianos, todos relatam que há casos de racismo nas agroindústrias no oeste catarinense. O problema desse fato é a prova testemunhal para se enquadrar num ato racial, um ato de preconceito. Isso porque nenhum funcionário da agroindústria, mesmo que seja brasileiro, vai denunciar contra a empresa. Nós entendemos que há racismo, sim, nesses ambientes de trabalho, mas a cobrança de danos morais e a responsabilização das empresas são muito difíceis de provar”, explica a advogada trabalhista Ana Rosa dos Santos Beck. “Não podemos entrar com pedidos judiciais que possam dar causa ganha para empresa, porque o trabalhador terá de pagar honorários de sucumbência para os advogados da empresa referente aos pedidos que ele perdeu”, explica.

Para a procuradora do trabalho do Paraná, Cristiane Maria Sbalqueiro, os imigrantes negros são vítimas de uma “sobreposição de violações”, que envolve xenofobia e o racimo. E avaliou como “amadora” a forma como o país conduziu os processos de interiorização dos imigrantes.

“Nos abrigos em Assis Brasil (AC) tinha gente selecionando pessoas pelo tamanho da canela. Nós temos um gargalo muito grande nesse movimento de interiorização do imigrante que acaba sendo feito de forma amadora”, declarou.

A procuradora do Paraná reitera que a produção de provas é importante para caracterizar as violações no ambiente de trabalho: “Todo mundo tem direito ao contraditório e ampla defesa. A palavra da vítima tem muito valor, mas não é só a palavra da vítima que vai definir um caso. Temos sempre de contextualizar aquela situação. Eu recomendo que as vítimas produzam provas. Com um vídeo é mais difícil de descontextualizar uma denúncia. A revolução tecnológica permite que todo mundo tenha um celular, e eles [os trabalhadores] têm”, explica Cristiane Sbalqueiro.

Há ainda os casos que buscam relativizar as condutas discriminatórias: “Dizem que era só uma brincadeira, que era uma piada, que não existia racismo”, conta a procuradora. O argumento de “contexto da brincadeira” não existe para o MPT. Sbalqueiro lembra que em um dos casos em que atuou, de uma construtora que mandou demitir todos os estrangeiros, ela própria gravou e confirmou que a ordem existia.

“Recebi a denúncia na audiência, converti em diligência e fomos na empresa. Lá confirmamos a ordem. Na decisão, a empresa comprometeu-se a contratar especificamente haitianos”.

Situação semelhante é apurada na região sul de Santa Catarina, onde o MPT investiga denúncias de preconceito pré-contratual: recrutadores estariam proibidos de admitir haitianos. O procedimento está sendo apurado em sigilo.

Os haitianos são os estrangeiros que mais têm empregos formais no Brasil, eram 58,4 mil, segundo dados da Relação Anual de Informações Sociais (RAIS, 2019).

O paradeiro de Djimy é incerto

Djmy Cosmeus não voltou mais à planta da BRF em Chapecó, para o setor de “pendura de peru”, onde deveria sentir-se em casa. Cerca de 60% dos trabalhadores naquele setor são haitianos.

Tentamos contato com ele ao longo dos últimos dias, mas sem sucesso. Seu paradeiro é incerto. Algumas fontes dizem que ele saiu de Chapecó, outros que está dirigindo um táxi na cidade para ganhar a vida.

Segundo Jenir Ponciano de Paula, presidente do Sintracarnes, que participou de audiência virtual no Ministério Público do Trabalho, o haitiano não estaria mais em Chapecó. “Não tivemos mais contato com ele, não sabemos onde está; só sei que saiu de Chapecó. Na audiência, a empresa informou de que não o demitiu, mas até onde sabemos ele não está indo para o trabalho”.

A Defensoria Pública Estadual só ficou sabendo da agressão que Djimy sofreu no frigorífico a partir do contato dos repórteres de O Joio e O Trigo. A defensora que atúa em Chapecó, Micheli Andressa Alves, enviou ofício para o frigorífico da BRF em Chapecó e para o Sintracarnes solicitando informações sobre o caso. A empresa e o sindicato têm 15 dias para responder. O prazo expira em meados de agosto. Até o fim da tarde de quarta-feira (04/08), Micheli não havia recebido retorno. Pela apuração prévia feita pela defensora, ninguém sabe do paradeiro de Djimy.

A BRF informou de que “realiza uma sindicância para apurar todas as circunstâncias do episódio ocorrido”. A empresa informou à reportagem de que os vigilantes da empresa de segurança foram “substituídos logo após o fato” e que o funcionário e o supervisor seguem afastados.

“A BRF reforça que possui um longo histórico de convivência com colaboradores de diferentes culturas e nacionalidades e repudia qualquer forma de violência e discriminação, dentro e fora de suas instalações”, declarou a empresa.

Posicionamentos

O prefeito de Chapecó, João Rodrigues, respondeu aos questionamentos sobre a denúncia feita pela Rede de Advogados e Advogadas Populares por meio de áudio no WhatsApp. Ele negou que tenha havido qualquer prática xenofóbica em sua gestão, uma vez que montou um centro de apoio provisório para atender aos imigrantes. Ele afirma que tem colaborado para encaminhar todos os imigrantes ao mercado de trabalho.

De acordo com ele, “Chapecó é uma das poucas cidades do Brasil que montou um centro de atendimento ao imigrante, porque nós não admitimos que seres humanos durmam na rua, passem frio e fome. Aqui a gente atende com muito carinho a todos e todas. Porém, o centro de apoio não é eterno, é passageiro. Encaminhamos todos para o mercado de trabalho, criamos oportunidades, abrimos espaço nas empresas e a maioria absoluta dos que para cá vieram estão inseridos no mercado de trabalho. Aqui não há nenhuma possibilidade de xenofobia, há apoio e inclusão social com emprego. Como o nosso centro de triagem não é eterno, é óbvio que as pessoas precisam arrumar trabalho. Àqueles que não querem trabalhar estamos dando apoio para o retorno ou escolha de outras cidades onde desejam morar. O único jeito de sobreviver em qualquer lugar do mundo é com emprego. Agora, se ela [a pessoa] não quer, aí damos oportunidade de buscar outro local para morar, mas é opção dela, não existe como a gente atropelar e nem faremos isso.”

Procurada, a Secretaria Municipal de Assistência Social de Chapecó informou de que o atendimento prestado aos imigrantes ocorre por meio do Centro de Atendimento aos Imigrantes (CAI). “O atendimento visa a identificação prévia de suas vulnerabilidades sociais, promovendo a sua proteção e integração com a rede socioassistencial e encaminhamentos e inclusão no mercado de trabalho, auxiliando em sua documentação para regularização no país. No entanto, os imigrantes podem acessar a rede de serviços e benefícios garantidos por lei sem necessitar passar pelo CAI”, informou a assessoria de imprensa.

Com relação à documentação, a secretaria afirma que tem auxiliado os imigrantes na solicitação da documentação ou regularização de documentos expirados junto a Polícia Federal, através do Sisconare ou Sismigra, que são plataformas online.

Sobre o direcionamento dos imigrantes aos serviços nos frigoríficos, a Prefeitura de Chapecó informou de que no Balcão Municipal de Empregos há cerca de mil vagas em mais de 400 funções e que o número maior de vagas é para auxiliar de produção. As vagas, segundo a prefeitura, são preenchidas de acordo com o perfil de cada entrevistado, sendo ele estrangeiro ou não.

A gerente de Políticas para Igualdade Racial e Imigrantes (GEIRI), Regina Celia da Silva Suenes, responsável pela política de imigração no estado de Santa Catarina, nos respondeu por meio da assessoria de imprensa. Ela informou de que, após o fechamento do Crai, os atendimentos ao migrante ficaram concentrados nos Centro de Referência de Assistência Social (CRAS), como sendo porta de entrada, como também “extensivos a outros serviços da Política de Assistência Social, dependendo do grau de vulnerabilidade estabelecido, para que a proteção social e o direito sejam efetivados”. Ela garante que está em curso um levantamento de dados e demandas por região para fins diagnósticos e planejamento.

Sobre a situação dos imigrantes que trabalham nos frigoríficos, a gerente informou de que foi realizado um levantamento das agroindústrias, como também foram encaminhadas informações sobre o combate e prevenção à pandemia nestes locais nas línguas de origem. A discussão sobre o “cunho exploratório em relação à mão de obra migrante” será levada para discussão do GT Migrante, que é composto por órgãos de fiscalização, para encaminhar proposta de intervenção/orientação.

[Ilustração: Adobe Stock – fonte: http://www.ojoioeotrigo.com.br]

Cette 74e édition montre les hommes sous leur côté sombre à travers des récits d’artistes toxiques, de virilité douloureuse et de personnages masculins violents ou décevants.  

Dans Titane, Palme d’or 2021, le personnage en apparence viril de Vincent Lindon lutte avec ses émotions et son corps vieillissant. Mais alors que le film plonge dans un univers de plus en plus masculin, il devient aussi de plus en plus froid et oppressant. | Capture d’écran Diaphana Distribution via YouTube

Écrit par Anaïs Bordages

Il doit y avoir quelque chose dans l’air: si l’on devait résumer très grossièrement le Festival de Cannes 2021, on pourrait dire qu’il s’agissait de l’édition «men are trash». Lors du dernier festival en 2019, on avait noté et salué la multiplication d’œuvres plus focalisées que jamais sur l’expérience féminine. Cette année, le Festival de Cannes a une nouvelle fois brillé par la diversité de ses récits initiatiques féminins, avec des films comme Robuste,Rien à foutre, ou Compartiment n°6(qui a remporté le Grand Prix du jury, voir le palmarès complet de la compétition).

Mais une autre tendance semble clairement se dégager de la sélection: une remise en question, parfois brillante, d’autres fois moins aboutie, du rôle des hommes dans la culture et dans la société.

Artistes toxiques

Le premier constat, c’est une multitude de films centrés autour de créateurs masculins, en proie aux doutes sur la valeur de leur art, et la toxicité de leurs comportements. En ouverture du festival, Leos Carax, également primé, nous interrogeait avec Annette sur la séparation entre l’œuvre et l’artiste.

Cette sombre comédie musicale suit un humoriste charmant et subversif, qui cache en fait un comportement violent avec les femmes. En créant la confusion entre le personnage d’Adam Driver et le sien, Leos Carax semble lui-même se questionner sur son image d’enfant maudit, et sur sa responsabilité en tant qu’artiste –«C’est ma vision de (…) ce que le cinéma met en scène, condamne, pardonne… les films étant faits en grande majorité par des hommes», avait-il observé pendant la conférence de presse.

Le Genoud’Ahed,film israélien de Nadav Lapid (récompensé lui aussi), présente quant à lui un réalisateur antipathique, dévoré par la colère contre son pays. Après avoir passé une bonne partie du film à mansplainer la vie à une jeune femme qui l’admire, il la manipule et doit faire face à la vindicte populaire. Dans Tromperie d’Arnaud Desplechin, adapté d’un livre de Philip RothDenis Podalydès incarne un auteur arrogant qui puise son inspiration dans les conversations qu’il partage avec sa maîtresse (Léa Seydoux). Dans une séquence qui semble déconnectée du reste de l’intrigue, l’homme se retrouve jugé au tribunal pour ses écrits sexistes, et se défend en râlant que «ce n’est pas parce que j’écris sur une femme, que j’écris sur toutes les femmes».

On retrouve une scène similaire dans Julie (en 12 chapitres), charmante comédie romantique du Norvégien Joachim Trier, où l’un des personnages masculins est dessinateur de BD graveleuses. Sa plus grande réussite? Avoir créé «un des trous de balle les plus iconiques» de la pop culture. Dans une séquence un peu maladroite, l’homme se retrouve sur un plateau de télévision, à débattre du supposé sexisme de son œuvre avec deux présentatrices qui lui sont hostiles, et semble à deux doigts de se plaindre qu’on ne peut plus rien dire. Dans une autre scène, l’héroïne du film (dont l’actrice a reçu le prix d’interprétation) se demande s’il est possible d’être féministe et d’apprécier «la fellation à l’ère #MeToo»,illustrant un peu plus les ruminations du cinéaste sur l’époque actuelle.

Hommes décevants

Cannes 2021, c’était aussi l’édition des hommes décevants. Toujours dans Julie (en 12 chapitres), le personnage éponyme tombe sous le charme d’un jeune homme tendre et rassurant. Mais au fil de leur relation, Julie commence à s’ennuyer et à nourrir un certain ressentiment envers lui. Cependant, le film s’intéresse moins aux défauts des hommes avec lesquels Julie se met en couple, et plutôt à son profil d’anti-héroïne, trentenaire, paumée et indécise.

«Avec “L’Histoire de ma femme”, j’invite tous les hommes tendres et honnêtes à rafraîchir et à réinventer leurs méthodes.»

Ildikó Enyedi, cinéaste

Dans Bergman Island, Mia Hansen-Løve s’inspire de sa propre relation avec le réalisateur Olivier Assayas pour raconter le déséquilibre entre un couple de cinéastes, incarnés par Vicky Krieps et Tim Roth. Elle est plus jeune que son mari, et manque d’assurance. Lui est célèbre, très charmant, et ne lui offre aucun soutien. Pour renforcer un peu plus le thème, Mia Hansen-Løve nous livre un récit dans le récit: en parallèle de l’histoire d’amour entre les deux cinéastes, on plonge dans le film conçu par l’héroïne. On y découvre une romance désenchantée entre Mia Wasikowska et Anders Danielsen Lie –qui jouait aussi le dessinateur dans Julie (en 12 chapitres), preuve que les échos entre les œuvres sont plus nombreux que jamais cette année à Cannes.

Les amours déçues sont aussi centrales dans Olympiades de Jacques Audiard, avec un personnage masculin qui ne sait pas se montrer à la hauteur de l’affection que sa colocataire lui porte… Mais aussi et surtout dans L’Histoire de ma femme, un film que la réalisatrice Ildikó Enyedi dit avoir abordé d’un point de vue masculin. On y suit un capitaine de navire effacé et de plus en plus jaloux de sa femme (incarnée par Léa Seydoux). «Avec ce film, j’invite tous les hommes tendres et honnêtes à rafraîchir et à réinventer leurs méthodes», affirmé la cinéaste, même si le récit lui-même aurait sans doute mérité un peu plus de fraîcheur.

Quand ce ne sont pas les amants qui nous laissent tomber, ce sont les pères. Dans Flag Day de Sean Penn, l’acteur et réalisateur incarne un charmant criminel qui ne parvient jamais à être à la hauteur pour sa fille.

Culture du viol et masculinité nocive

Enfin, on a aussi croisé à Cannes de nombreux récits qui explorent une certaine violence masculine et font la peau à la culture du viol. Dans le puissant Rehana Maryam Noor, premier film du Bangladesh à être sélectionné à Cannes, une prof de fac de médecine vient en aide à une étudiante violée par un enseignant –et paiera un lourd tribut pour avoir osé le dénoncer.

On suit aussi un personnage toxique dans Red Rocket de Sean Baker (qui avait auparavant réalisé Tangerine et The Florida Project). Superbement incarné par Simon Rex, Mikey est un ancien acteur porno d’abord très attachant. Mais plus le film progresse, plus il révèle une personnalité détestable, obnubilé par sa survie et son propre succès au détriment de tous ceux qui l’entourent. Situé dans l’Amérique de Trump, le film explore la dégringolade du rêve américain, rongé par le narcissisme et la violence désinvolte.

Julia Ducournau souligne que la virilité est un piège tendu à la fois aux femmes et aux hommes en les aliénant.

Mais la proposition la plus forte sur la question du genre (et peut-être la plus forte, tout court, du festival), c’est Titane de Julia Ducournau, Palme d’or de cette 74e édition. Dans ce drame fantastique, l’héroïne se transforme progressivement en personnage a-genre, adoptant une identité masculine tout en cachant une grossesse inquiétante et surnaturelle. À travers les injections de testostérone (chez le personnage de Vincent Lindon), le binding ou les scènes de sexe entre lesbiennes, Titane explore clairement l’identité queer.

Mais elle souligne aussi que la virilité est un piège tendu à la fois aux femmes et aux hommes en les aliénant. Alors que le film plonge dans un univers de plus en plus masculin, il devient aussi de plus en plus froid et oppressant. Dans une scène remarquable, un groupe de jeunes pompiers se défoulent sur une musique assourdissante, traduisant toute la tristesse d’une masculinité qui ne sait s’exprimer autrement que par la violence. Lorsque Alexia/Adrien, sans cheveux ni sourcils, et en tenue de pompier, se met à danser de manière lascive, renversant la scène d’ouverture où elle se déhanchait superbement en lingerie, c’est l’absurdité de la sexualisation féminine à outrance qui est soulignée. Que les partisans du #NotAllMen se rassurent: le festival nous a malgré tout offert une poignée d’hommes honorables et bouleversants.

C’est notamment toute la problématique d’Un Héros (primé), nouveau film d’Asghar Farhadi dans lequel un personnage masculin tente coûte que coûte de conserver son honneur. Dans Titane, le personnage en apparence viriliste de Vincent Lindon lutte avec ses émotions et son corps vieillissant. Dans La FracturePio Marmaï crève l’écran en «gilet jaune» rustre mais généreux, qui vient sans cesse au secours des autres personnages et se bat pour conserver son travail. Et dans Compartiment n°6, Iouri Borissov incarne un jeune Russe qui, derrière ses airs de voyous, révèle une vulnérabilité touchante, et accompagne l’héroïne du film dans un voyage initiatique plein de tendresse. À Cannes, 2021 aura été l’année de la déconstruction: du genre, du sexe, et même des vaches. Le résultat, c’est un cinéma riche et divers, qui signale son grand retour après plus d’un an d’arrêt imposé.

 

[Source : http://www.slate.fr]

Comédien génial oscarisé, militant de la cause des Amérindiens et des Afroaméricains, doté d’une personnalité complexe et souvent insaisissable, Marlon Brando (1924-2004) a popularisé la méthode Stanislavsky ou « méthode de l’Actor’s Studio. Il a soutenu la recréation de l’État d’Israël. Arte diffusera le 21 juillet 2021 « L’équipée sauvage » (Der Wilde ; The Wild One) de Laslo Benedek. 

Publié par Véronique Chemla 

« Je trouve le métier d’acteur détestable, désagréable ».

L’affirmation peut sembler incongrue dans la bouche d’un monstre sacré du septième art.

« Avec sa présence irradiante et son phrasé unique, Marlon Brando a marqué le cinéma d’une empreinte indélébile ».

Marlon Brando « a pourtant poussé la porte d’une école d’art dramatique presque par hasard. Débarqué à New York à l’âge de 19 ans, le petit paysan du Nebraska, dyslexique et solitaire, se forme à la méthode Stanislavski, basée sur la vérité des émotions, sous la houlette de Stella Adler ».  Le « choc de la grande ville ». Brando vit à Greenwich village, avec ses deux sœurs mariées. « Marlon Brando ne savait pas qu’il voulait faire l’acteur, mais il est entrée dans une école d’art dramatique. Ma mère l’adorait. Il était espiègle. Il avait un tel humour… Marlon Brando était une figure tragique », se souvient Ellen Adler, compagne de Marlon Brando.

« Stella Adler sa muse. Marlon Brando est l’une des personnes les plus drôles que j’ai rencontrées… James Dean était obsédé par Brando. Il s’habillait comme lui », confie  Sondra Lee, amie de Marlon Brando. Celui-ci pratique la boxe, intègre la compagnie de Martha Graham. Fréquente la communauté haïtienne de Harlem. Les grands agents de New York repère cet acteur magnétique.

Sa « présence chargée d’électricité, sa beauté animale teintée de fragilité, alliées à sa capacité innée à vivre une scène plutôt qu’à l’incarner, suscitent immédiatement l’engouement ».

En 1949, Brando se rend en France. Il rencontre l’acteur Christian Marquand. Un coup de foudre.

En quatre ans, d’« Un tramway nommé désir » (1951) à la comédie musicale « Blanches colombes et vilains messieurs » (1955) en passant par « L’équipée sauvage », « Sur les quais » (qui lui vaut l’Oscar du meilleur acteur) ou « Jules César », Marlon Brando précipite la fin de règne des grands acteurs britanniques shakespeariens et bouscule les codes de l’Amérique puritaine, en se forgeant une image de sex-symbol au tempérament rebelle ».

Lors de l’unique rencontre entre Audrey Hepburn et Marlon Brando, pendant un repas du Syndicat des acteurs, Audrey Hepburn dit à son voisin de table un timide « Bonjour », mais l’acteur débutant à Hollywood demeure silencieux. Pendant 40 ans, Audrey Heburn a cru qu’il voulait l’éviter. Mais, lorsqu’elle était hospitalisée à la fin de sa vie, elle a reçu une lettre de Brando. Celui-ci lui expliquait qu’il avait éprouvé un tel respect admiratif pour elle qu’il était demeuré sans voix.  Il n’avait pas trouvé un seul mot à lui dire.

« Sex-symbol à la puissance de jeu incontestée, Marlon Brando a bousculé lignes et codes dans les très puritaines années 50. Sacré roi des voyous, l’icône » d’« Un tramway nommé désir » s’engage la décennie suivante en faveur des droits des Noirs et des Indiens, « avant d’embraser d’une lumière crépusculaire « Le Dernier Tango à Paris » ou « Apocalypse Now ».
« C’est un acteur qui ne voulait pas apprendre par cœur ses répliques », déclare Bernardo Bertolucci.
« Tout était naturel chez lui. Il savait contrôler le silence », précise Patricia Bosworth, biographe de Marlon Brando, acteur instinctif.
« L’équipée sauvage »
Arte diffusera le 21 juillet 2021 « L’équipée sauvage » (Der Wilde ; The Wild One) de Laslo Benedek.
« Une horde de motards sème la panique dans une petite ville américaine… La naissance du mythe Marlon Brando qui, avec ce film sorti en 1953, devint l’incarnation absolue du rebelle. »
« Emmenée par Johnny Strabler, une horde de jeunes motards baptisés les « Rebelles noirs » perturbe l’arrivée d’une course de motos et envahit une petite ville sous le regard hostile de la population. Quand la bande de Chino débarque à son tour dans la bourgade, la situation dégénère… »
« Inspiré de faits réels, ce film fit scandale à sa sortie. Au son des moteurs pétaradants et des standards musicaux de l’époque, il dépeint les relations conflictuelles entre une jeunesse en perdition, révoltée et enfiévrée, et des adultes étouffés par les conventions sociales, prisonniers de leurs peurs primitives. Blouson de cuir et tête de mort, Marlon Brando campe un chef de bande sensuel et impassible, incarnant la figure absolue du rebelle, qui influença jusqu’au look de James Dean et d’Elvis Presley. »

« On The Waterfront »
Arte diffusa le 29 avril 2019 à 22 h 45 « Sur les quais » (Die Faust im Nacken ; On The Waterfront) réalisé par Elia Kazan (1954). Apprenant qu’Elia Kazan, son « père spirituel », a, « tel un mouchard », livré les noms d’artistes communistes, Marlon Brando pleure. Il tourne Sur les Quais, produit par Sam Spiegel et réalisé par Elia Kazan.

Marlon Brando « y joue un salaud et un traître », résume le réalisateur qui réalise un plaidoyer en sa faveur. Le film s’achève sur Marlon Brando en « figure christique suivant un chemin de croix, par sa rédemption ». L’interprétation remarquable vaut à Marlon Brando un Oscar. »L’éveil moral, au contact de l’amour, d’un jeune docker face aux méthodes criminelles d’un syndicat mafieux… Par Elia Kazan, un film social infusé de poésie, porté par les performances éblouissantes de Marlon Brando, Eva Marie Saint et Karl Malden. »

« Sur les quais, la règle c’est S. et M. Sourd et muet. » Parce qu’il a parlé à la police, Joey Doyle a été liquidé par les hommes de main du syndicat des dockers, dirigé par le mafieux Johnny Friendly. Terry Malloy, l’un de ses protégés, ancien boxeur devenu ouvrier portuaire, a attiré la victime dans ce piège sans se douter qu’il serait mortel. Tandis que le père Barry tente d’organiser la révolte des dockers rackettés et opprimés, Terry se rapproche de la sœur de Joey, Edie, qui le supplie de dénoncer les crimes de Friendly devant une commission d’enquête. Lorsque son propre frère, avocat du syndicat, est supprimé à son tour pour l’avoir protégé, le jeune homme est forcé de choisir son camp… »

« En 1952, Elia Kazan, pris dans les griffes du maccarthysme, livre les noms d’anciens militants communistes devant la commission des activités antiaméricaines. Deux ans plus tard, s’inspirant de faits réels révélés par la presse (l’exploitation des dockers de Big Apple par un syndicat mafieux), le cinéaste transpose le dilemme de la dénonciation sur les quais miséreux et embrumés du port de New York. Présentée par certains critiques comme une vaine tentative de justification, cette œuvre multiprimée a éclipsé la polémique par ses qualités intrinsèques : transcendé par la partition expressive de Leonard Bernstein et la photographie en noir et blanc, aux nuances évocatrices, de Boris Kaufman, ce film de gangsters atmosphérique dépeint la condition ouvrière avec un réalisme innervé de poésie ».
« Dans des décors naturels où la grisaille des docks contraste avec la clarté rêveuse et protectrice des toits – où Terry veille sur un pigeonnier et une poignée d’apprentis boxeurs –, Kazan capte le sinueux cheminement moral d’un jeune rustre individualiste vers la justice et la dignité. Dictée par l’amour de la délicate et intègre Edie, remarquablement campée par Eva Marie Saint, et les prêches enflammés du père Barry (Karl Malden), cette transfiguration aux accents christiques est magistralement servie par Marlon Brando, dont l’aura chargée de sensualité et de vulnérabilité subjugue une fois encore.
Le 6 mai 2018 à 15 h, a eu lieu le ciné-concert On The Waterfront avec l’Orchestre national d’Île-de-France – Ernst Van Tiel. « On the Waterfront » est un film réalisé par Elia Kazan, avec Marlon Brando, Karl Malden, Lee J.Cobb et Eva Marie Saint, sur un scénario de Budd Schulberg et une musique de Leonard Bernstein.
« En mettant en scène la corruption mafieuse dans le syndicat des dockers new-yorkais, Elia Kazan a donné en 1954 l’un de ses plus beaux rôles à un Marlon Brando âgé de 30 ans. Leonard Bernstein signe là sa seule musique pour l’écran (si l’on excepte les adaptations filmiques de ses comédies musicales). L’alternance des dissonances parfois rudes, des rythmes irréguliers et des sonorités éthérées préfigure l’idiome de West Side Story, trois ans plus tard. Ce film qui a remporté huit Academys Awards® est présenté sur grand écran en haute définition, avec la haute-fidélité des dialogues. Coproduction Orchestre national d’Île-de-France, Philharmonie de Paris. »

Engagements politiques

La mort de sa mère anéantit Marlon Brando… Il suit une psychanalyse.

Rita Moreno est « foudroyée » en rencontrant cet homme si charismatique. Elle vit une « passion sexuelle » pendant dix ans avec Marlon Brando. « Le problème, c’est trop de fantasmes… Un fois, j’ai été vraiment en colère. Il m’avait promis d’être fidèle. Il m’avait trompé. Je suis sortie avec Elvis Presley, mais cela n’a pas marché : c’était un petit paysan. Marlon Brando était un penseur original », conclut-elle. « Je suis incapable d’aimer » par manque de confiance dans les femmes, confie l’acteur à Truman Capote. Il craignait aussi d’être pris pour un « fils à maman ».

Marlon Brando délaisse Hollywood pour ses engagements comme délégué pour l’UNICEF, fonds des Nations unies pour l’enfance, ou pour les droits civiques auprès de Martin Luther King lors de la Marche à Washington.

« La poursuite impitoyable »

Marlon Brando s’investit dans son personnage dans The Chase (La Poursuite impitoyable), d’Arthur Penn. Un fiasco commercial.

Arte diffusa les 11, 12 et 27 septembre 2020 « La poursuite impitoyable » (Ein Mann wird gejagt ; The Chase) d’Arthur Penn. « Dans une bourgade conservatrice du Texas, Bubber Reeves, accusé à tort d’un délit, s’évade du pénitencier avec un complice, lequel vole une voiture après avoir tué son conducteur. Leur cavale déchaîne les passions… Avec Jane Fonda et Robert Redford, mais dominé par l’interprétation d’un Marlon Brando au sommet de son art, un puissant réquisitoire contre le racisme, qui n’a rien perdu de sa force. »

« Dans une bourgade conservatrice du Texas, Bubber Reeves, accusé à tort d’un délit, s’évade du pénitencier avec un complice, lequel vole une voiture après avoir tué son conducteur. Une cavale qui déchaîne les passions, les habitants redoutant le retour de Bubber, l’enfant du pays. Le shérif Calder s’emploie, quant à lui, à protéger le fuyard d’un lynchage annoncé… »

« Tourné par Arthur Penn dans les années 1960 avant l’emblématique Bonnie and Clyde, alors que le sud des États-Unis restait obstinément sourd au mouvement des droits civiques, La poursuite impitoyable met en scène une communauté blanche décadente, en proie aux démons de la corruption, de l’alcoolisme et du racisme ».

« Entre Val Rogers, le magnat local sans foi ni loi qui prétend jouer les philanthropes, ou cette autre famille de notables, dont les membres s’en prennent violemment aux Noirs par désœuvrement, le cinéaste dépeint une bourgeoisie américaine à bout de souffle. Même ses enfants – la génération Happy Days – se révèlent monstrueux, en particulier lors de la scène chaotique du lynchage collectif, certainement l’une des plus saisissantes du film ».

« En shérif justicier, roué de coups pour avoir voulu défendre le fuyard, Marlon Brando, le visage tuméfié, y montre une fois encore toute la démesure de son talent et de son jeu physique. Une manière aussi, à travers lui, de mettre l’Amérique face à sa (mauvaise) conscience ».
« Au milieu des années 60 l’étoile de Marlon Brando est déjà sur le déclin depuis une série de titres médiocres et le désastre commercial de la superproduction Les Révoltés du Bounty en 1962. Durant le tournage de ce remake signé Lewis Milestone les excentricités et la mauvaise humeur de l’acteur ont atteint des proportions extraordinaires et ont largement contribué au fiasco du film », a écrit Olivier Père.
Et de poursuivre : « Néanmoins la réputation de Brando n’est pas encore à son nadir quand il est choisi par le producteur Sam Spiegel (Sur les quais, Le Pont de la rivière Kwaï, Lawrence d’Arabie) et le réalisateur Arthur Penn pour interpréter le shérif Calder dans La Poursuite impitoyable, entouré d’une brillante distribution regroupant plusieurs nouveaux talents de Hollywood : Robert Redford, Jane Fonda, Angie Dickinson, Robert Duvall, James Fox… La Poursuite impitoyable est une chronique provinciale qui met en scène une flambée de violence collective dans une petite bourgade du Texas à l’annonce de l’évasion d’un jeune prisonnier blanc dont plusieurs notables de la ville ont de bonnes raisons de craindre le retour et la vengeance. Le shérif Calder, désigné comme la seule personne honnête d’une communauté rongée par la haine et la corruption, sera incapable d’apaiser un climat d’hystérie et de lynchage attisé par l’alcool et la peur. La Poursuite impitoyable dresse un portrait féroce de la haute bourgeoisie sudiste prête à toutes les vilenies pour protéger la respectabilité et les privilèges de sa caste, avec la complicité d’une population abrutie et ivre chaque fin de semaine. La violence explosive du film anticipe celle du long métrage suivant de Penn, réalisé un an plus tard, et qui obtiendra un immense succès : Bonnie et Clyde. L’atmosphère décadente et paroxystique de La Poursuite impitoyable vaudra au film de Penn des critiques assassines au moment de sa sortie. Il sera ensuite réhabilité puis considéré comme un classique des années 60. Les spectateurs américains n’étaient sans doute pas prêts à endurer un film aussi critique qui n’hésitait pas à dénoncer la lâcheté et la monstruosité d’une ville prospère avec une galerie de personnages irrécupérables et pourtant désespérément « normaux ».
Et Olivier Père d’analyser : « Vers la fin de son film, Arthur Penn reproduit quasiment à l’identique lors d’une scène dramatique réunissant les principaux protagonistes le meurtre survenu le 24 novembre 1963 de Lee Harvey Oswald, suspect principal dans l’assassinat de John Fitzgerald Kennedy, par Jack Ruby moins de quarante-huit heures après son arrestation, interrompant toute forme de procès et même d’instruction judiciaire. La transposition à peine trois ans plus tard d’un épisode encore dans toutes les mémoires de l’histoire contemporaine des États-Unis dans un contexte fictionnel choqua beaucoup à l’époque du film. Cette séquence constitue l’une des premières occurrences de l’affaire Kennedy dans une production hollywoodienne et marque plus largement l’intrusion de la violence réelle retransmise par les actualités télévisées dans le cinéma américain. A partir de la fin des années 60 et dans les années 70 on ne comptera plus les allusions plus ou moins directes aux assassinats de John Fitzgerald et Robert Kennedy, au Watergate et à la guerre du Vietnam dans les films des nouveaux cinéastes américains en prise directe avec les traumatismes récents de leur pays. »
Et de conclure : « Et Marlon Brando dans La Poursuite impitoyable ? Magnifique quoique déjà un peu boudiné dans sa tenue de shérif avec une dégaine nonchalante et une manière inimitable de mâchouiller ses dialogues avec un fort accent sudiste, il livre une composition géniale et ajoute un chapitre important à sa mythologie personnelle. Cinq ans plus tôt dans son unique réalisation le western baroque La Vengeance aux deux visages il se faisait longuement fouetter par Karl Malden ; dans le film de Penn il est victime d’un interminable passage à tabac qui le laisse défiguré et couvert de sang. Ces deux films contribuèrent à la légende du sadomasochisme de Brando à l’écran. L’acteur prendra en effet dans les années 60 et 70 un malin plaisir à incarner des personnages négatifs – sur le plan humain et politique – ou des antihéros suppliciés dans des films trop bizarres, ratés ou dérangeants pour séduire le grand public, en attendant sa brève résurrection artistique et commerciale en 1972 avec les triomphes consécutifs du Parrain et du Dernier Tango à Paris. »

Carrière en dents de scie
Après avoir soutenu les Black Panthers, il s’en éloigne. En sept ans, il accumule dix échecs commerciaux.

Sa « gloire absolue » ? Il « s’emploiera à la saboter dans les décennies suivantes, jusqu’à devenir une caricature de lui-même : plus concerné par ses engagements » politiques « que par les feux d’Hollywood, il enchaîne les échecs commerciaux au cours d’un lent suicide artistique, néanmoins ponctué de sublimes résurrections (Le parrain de Coppola, Le dernier tango à Paris de Bertolucci, Apocalypse now) ». Une jeune génération d’acteurs, tel Pacino, l’adule.

En 1973, c’est une Amérindienne qui vient chercher l’Oscar qui lui est décerné. Marlon Brando vit alors à Tétiaroa, près de Tahiti.

« Il est devenu une caricature de lui-même. Méchant. Sans amour », déplore Sondra Lee.

Marlon vit dans sa maison avec sa famille élargie. Et affronte les tragédies.

Philippe Kohly « explore les multiples facettes de ce génie torturé, disparu il y a dix ans, dans un passionnant portrait intime ».

De « son enfance dévastée – entre un père violent », alcoolique, coureur, ayant le souci des apparences et représentant en produits chimiques, « et une mère alcoolique mais vénérée », actrice et professeur de comédie d’Henry Fonda – « à sa vieillesse  recluse, Philippe Kohly (Gary/Ajar – Le roman du double) plonge dans les méandres d’une existence chaotique.

Convoquant ses proches (amis, amantes) et égrenant sa filmographie légendaire, éclairée par les commentaires de Robert Duvall – « Brando était l’acteur le plus singulier que j’ai connu. Quand je l’ai vu, c’était perturbant, mais bien » – et Elia Kazan – « Brando était un mélange de douceur et de mécontentement violent, parfois dangereux » -, ce film aux riches archives tisse un portrait intime de l’insaisissable Marlon Brando, séducteur compulsif et génie d’un art qu’il n’a cessé de dénigrer ».
Juifs/Israël
À Broadway, à l’aube d’une carrière prometteuse, Marlon Brando joue en 1946 dans A Flag is Bornpièce sioniste de Ben Hecht interprétée aussi par Paul Muni et Celia Adler, et sur une musique de Kurt Weill.
Il interprétait le rôle d’un survivant du camp de Treblinka prénommé David et souhaitant se rendre en Palestine sous mandat britannique. La « Palestine » de l’affiche désigne donc l’État juif. Ben Hecht stigmatisait l’indifférence du monde lors de la Deuxième Guerre mondiale à l’égard de la Shoah. Hecht et Adler militaient au sein de l’American League for a Free Palestine ou Groupe Bergson, qui a produit la pièce de théâtre. Marlon Brando a participé à de nombreuses manifestations du groupe Bergson. Lors de réunions, il a évoqué la triste condition des survivants de la Shoah dans des camps de personnes déplacées en Europe et le besoin d’un État juif.
Brando a donné son salaire – il avait accepté le minimum syndical -dans cette pièce à l’Irgoun, groupe militaire sioniste créé en 1931 dans la Palestine sous mandat britannique.

En 1979 dans Playboy et en 1996 dans le Larry King Live, Brando a évoqué les Juifs d’une manière ayant suscité une polémique. Il a réitéré alors son admiration pour les Juifs et nié tout antisémitisme de sa part.

« L’équipée sauvage » de Laslo Benedek

États-Unis, 1953
Auteur : Frank Rooney
Scénario : John Paxton
Production : Stanley Kramer Company Production
Producteur : Stanley Kramer
Image : Hal Mohr
Montage : Al Clark
Musique : Leith Stevens
Avec Marlon Brando (Johnny Strabler), Mary Murphy (Kathie Bleeker), Robert Keith (Shérif Harry Bleeker), Lee Marvin (Chino), Jay C. Flippen (Shérif Stew Singer), Hugh Sanders (Charlie Thomas)
Sur Arte le 21 juillet 2021 à 15 h 55

« Sur les quais » par Elia Kazan
Scénario : Budd Schulberg
Production : Columbia Pictures Corporation, Horizon Pictures
Producteur : Sam Spiegel
Image : Boris Kaufman
Montage : Gene Milford
Musique : Leonard Bernstein
Avec Lee J. Cobb (Michael J. Skelly), Marlon Brando (Terry Malloy), Karl Malden (Father Barry), Rod Steiger (Charley Malloy), Eva Marie Saint (Edie Doyle)

Auteur : Budd Schulberg
États-Unis, 1954
Sur Arte les 29 avril 2019 à 22 h 45 et 6 mai 2019 à 13 h 30
Visuels : © Boris Kaufman/Columbia Pictures

« La poursuite impitoyable » d’Arthur Penn

États-Unis, 1966
Auteur : Horton Foote
Scénario : Lillian Hellman
Production : Horizon Pictures, Columbia Pictures Corporation
Producteur/-trice : Sam Spiegel
Image : Joseph LaShelle
Montage : Gene Milford
Musique : John Barry
Avec Marlon Brando, Jane Fonda, Robert Redford, E. G. Marshall, Angie Dickinson, Janice Rule, Miriam Hopkins

Sur Arte les 6 septembre 2020 à 20 h 55,  11 septembre 2020 à 15 h 45, 12 septembre 2020 à 5 h 50, 27 septembre 2020 à 6 h 25

« Marlon Brando, un acteur nommé Désir  », par Philippe Kohly 
Roche productions, ARTE France, Angoa-Agicoa, Avro (Pays-Bas), Ciné +, CNC, Procirep,RTS (Radio Télévision Suisse), SBS Australia, 2013, 90 min
Sur Arte les 7 août à 23 h 10, 16 août 13 h 35, 25 août 2016 à 0 h 55, 9 mai 2019 à 1 h 30, 16 mai 2019 à 13 h 35, 18 mai 2019 à 6 h 45

 

Les citations sont extraites du site d’Arte. Cet article a été publié le 7 août 2016, puis le 28 avril 2019.

 

[Source : http://www.veroniquechemla.info]

El escritor rumano-nerlandeés Stefan Popa captura al pueblo arrumano olvidado en la literatura en « Si la adelfa sobrevive al invierno », quizás justo antes de que desaparezca para siempre.
Escrito por EVARISTO AGUADO

Una gran epopeya europea sobre la vulnerabilidad de los pueblos pequeños en un mundo en expansión Pitu se está muriendo. Y, sin embargo, tiene mucho por lo que vivir. Su hija, Samarina. Su pueblo, Crushuva, en las cimas de las montañas más altas y hermosas de Macedonia. Y su comunidad, los arrumanos, con su propia lengua —parecida al rumano con in!uencias griegas— que todavía es hablada por una gran minoría en toda la región. Hasta ahora, al menos. Todo el mundo los ha olvidado, aunque ellos fueron los que hicieron los Balcanes. Ellos son los Balcanes.

Si la adelfa sobrevive al invierno es una historia inolvidable y conmovedora de un hombre que está a punto de morir y un pueblo que está desapareciendo del mapa. Un libro sobre la identidad y su transitoriedad y sobre una pequeña comunidad de personas en una Europa en constante expansión. Con su libro, Stefan Popa captura al pueblo arrumano, olvidado en la literatura, justo antes de que se desvanezca para siempre.

Stefan Popa (Vleuten-De Meern,1989) es escritor y periodista independiente. De origen mitad holandés, mitad rumano, es también un experto en los Balcanes y a menudo es contratado por emisoras de radio y televisión para informar o reflexionar sobre la actualidad balcánica. Autor de multitud de relatos inéditos y cuatro novelas publicadas, su estilo de escritura ha sido descrito como lírico, poético, sin una palabra fuera de lugar. Este autor joven y comprometido tiene un enorme potencial aún por revelar fuera de los Países Bajos.

 

 

[Fuente: http://www.todoliteratura.es]

Entrevistem al responsable de relacions institucionals d’Amnistia Internacional Catalunya per conèixer la seva visió sobre el reconeixement del dret de les treballadores sexuals a formar un sindicat

Eduard Martínez és el responsable de relacions institucionals d’Amnistia Internacional Catalunya. Font: Amnistia Internacional

Per Ignasi Robleda

El Tribunal Suprem va ratificar en una sentència aquest mes de juny el dret de l’organització OTRAS (Organització de Treballadores Sexuals) a constituir un sindicat. De totes maneres no es va pronunciar sobre si era o no una activitat legal ni tampoc admetia la possibilitat de treballar per compte d’altri o tenir un contracte. El debat, molt polaritzat, segueix encara pendent d’afrontar-se, tot i que aquest pas sembla donar més drets i seguretat a aquest col·lectiu.

Imatge d’un barri del centre de Barcelona on s’exerceix la prostitució. Font: Ignasi Robleda

Com valoreu la sentència del Tribunal Suprem d’aquest juny, que en principi avala els estatuts del sindicat de treballadores sexuals de l’organització OTRAS?

Nosaltres ho valorem positivament perquè el nostre enfocament és de la protecció dels drets i de petició de garanties de les dones que exerceixen la prostitució, ja siguin drets socials, de seguretat, a la salut o laborals.

La sentència estableix que ‘això no suposa la legalització, tolerància o penalització de la prostitució per compte d’altri’. Això com s’interpreta?

Nosaltres no hem fet una anàlisi exhaustiva de la sentència del Suprem però sí que encaixa una mica amb el nostre posicionament: no estem a favor de la regulació de la prostitució però estem en contra de les polítiques que criminalitzen, tan policialment com judicialment, el treball sexual per compte propi i de forma voluntària.

Nosaltres, sense proposar una regulació, defensem el seu dret a sindicar-se, que està reconegut en la Declaració Universal dels Drets Humans.

És una mica complex o confús d’entendre que, per una banda, no s’estigui a favor de la regulació d’aquest tipus d’activitat i, per l’altra, es defensin els seus drets com a treballadores.

Sí que és complex perquè, a més, el debat en aquest àmbit està molt polaritzat: hi ha qui advoca per la regulació i hi ha qui és abolicionista. Nosaltres pensem que, depenent de com es facin les coses en un sentit o altre, pot tenir unes conseqüències de vulneració dels drets humans. Amb el que sí que estem en contra i que creiem que s’hauria de perseguir és el tràfic de persones amb finalitats d’explotació sexual.

No entrem en termes de regulació de la prostitució, tot i que advoquem per la protecció dels drets i per la seva descriminalització. Sigui com sigui, sí que declarem que no estem a favor de la regulació d’aquest sector tot i que estem oberts a conèixer les posicions i els plantejaments que puguin proposar institucions i entitats que sí que ho estan.

En la sentència no s’admet la possibilitat d’un contracte de treball. Com s’explica això a la vegada que es reconeix que es poden sindicar?

No t’ho sabria respondre perquè no sóc un expert en aquest àmbit, però sí que és cert que malgrat les restriccions que pugui suposar a nivell laboral el que poden i no poden fer, ja la simple constitució d’un sindicat pot ser un bon pas pel reconeixement dels drets d’aquestes persones. També representa un benefici en drets socials i de seguretat. Sindicar-se pot millorar les seves condicions.

Què n’opineu de les declaracions del Govern de l’estat el 2018 quan es va publicar al BOE la constitució d’OTRAS i que es va qualificar d’’un gol per l’escaire’.

Doncs respecte a aquelles declaracions no podem dir res més enllà que les autoritats el que han de fer és vetllar per la protecció dels drets de les dones en situació de major vulnerabilitat. I per a nosaltres, Amnistia Internacional, les treballadores sexuals entren en aquest col·lectiu perquè estan marginades de les polítiques socials i perquè estan sotmeses a polítiques policials i judicials abusives.

Per tant, en lloc de pensar en termes d’’ens l’han colat’ o de ‘tot o res’, el que haurien de fer és donar més paraula, més participació, a les persones afectades. Conèixer les condicions d’aquestes persones i enfocar les polítiques en funció de les seves necessitats.

Respecte a la prostitució, entesa aquesta com la que s’exerceix de forma lliure i voluntària, com s’hauria de tractar?

La resposta que podem donar a aquesta pregunta és que nosaltres el que hem vist és que les postures de criminalització o d’abolició de la prostitució no es poden vincular directament amb què s’acabi amb el problema o la greu vulneració de drets humans que representa el tràfic de persones amb finalitats d’explotació sexual.

Vam publicar un informe fa dos anys en què analitzàvem les mancances de l’estat espanyol a l’hora d’identificar i protegir les víctimes de tràfic. Denunciàvem que la perspectiva des d’on s’afrontava la situació era bàsicament policial i migratòria. I, per tant, les víctimes eren utilitzades per a perseguir les xarxes d’explotació però, un cop es feia la denúncia i el procés judicial i de persecució criminal començava, aquestes dones es veien desemparades. No podien accedir a ajudes perquè no hi havia un pla de protecció d’aquestes dones. Cal fer un canvi de perspectiva.

I s’està en aquesta línia?

Sí, sí. Nosaltres estem en contacte amb autoritats policials, el ministeri de Justícia… A les autoritats autonòmiques corresponents, els demanem que desenvolupin plans de formació en diferents graus i tipologies per al funcionariat. Un exemple serien els inspectors de treball, que reclamem que tinguin la formació necessària per identificar els possibles casos de tràfic de persones amb finalitats d’explotació sexual. O també, pel personal sanitari o dels serveis socials.

Volem que tots puguin rebre la formació per identificar aquest tipus de situacions i després es creï tot un circuit d’acompanyament integral d’aquestes persones per poder sortir d’aquestes xarxes.

Respecte a les persones que exerceixen la prostitució de forma voluntària i lliure, cas per exemple d’aquest sindicat, per què des de l’Administració o la Justícia no es vol aclarir si és o no legal o els drets que tenen?

Hi ha molts estigmes, amb poca participació i veu de les persones afectades, siguin treballadores sexuals o que hagin estat víctimes de xarxes. I el debat està molt polaritzat. El mateix moviment feminista té un debat important sobre tota aquesta qüestió, entre postures abolicionistes, que pensen que tallant la demanda desapareix el subministrament. I, d’altres que estan per la regulació.

En aquest sentit, nosaltres fem també estudis comparatius amb altres països del món per saber com han enfocat aquest tema i quins són els efectes adversos de cada model.

I quines conclusions n’heu extret?

Pensem que poden servir com un aprenentatge interessant. Sobre un país nòrdic que va adoptar una posició abolicionista, això va generar un mercat negre de prostitució on encara hi havia més inseguretat per a les treballadores sexuals.

Quines mesures es van adoptar?

Doncs, es podia perseguir de forma criminal tot aquell propietari d’un habitatge que el llogués a una persona que exercís la prostitució. Això va generar que ningú els hi llogués i, per tant, les trobades sexuals es podien tenir en llocs, espais a l’aire lliure, on les treballadores sexuals estaven en una situació de major risc o que eren més propícies a poder ser víctimes d’algun tipus d’agressió o de violència.

El debat, per tant, no està en el blanc o el negre sinó en els grisos, i caldria tenir una perspectiva més general del que passa en altres països per poder trobar punts en comú.

Tornant a la sentència, la legalització del sindicat per part del Suprem pot donar peu a què en sorgeixin més a tot l’estat i la seva normalització.

Sí, a partir d’aquesta sentència sembla clar que se’ls ha de tenir en compte i se’ls ha de donar l’oportunitat d’explicar-se. I jo crec que les autoritats les han de tenir com a interlocutores vàlides.

 

 

[Font: http://www.xarxanet.org]

(Aldair Mejía)

 

Escrito por Álvaro Verzi Rangel

Lo que se viene en Perú tras las elecciones es un escenario de conflicto, con la élite y los medios en contra del gobierno, un Congreso opositor con sectores de derecha antidemocráticos que amenazan con un golpe, al que se negaron las Fuerzas Armadas, un duro contexto de pandemia y de crisis económica, financiera, social y sanitaria.

Lo esperable es que la derecha se resista a los cambios y no deje gobernar a Pedro Castillo y lo confronte, manteniendo la polarización. La estabilidad la puede lograr formando un gabinete plural que le baje el tono al conflicto, que tiene que ser un gabinete de centroizquierda, y como primeras acciones combatir la pandemia y reactivar la economía, señala el sociólogo Alberto Adrianzén.

En lo que respecta a la política de cara a la región, se espera un giro, acercándose a los países progresistas, abandonando el Grupo de Lima y contribuyendo al proceso democratizador general. El analista Nicolás Lynch señala que en este segundo momento del giro progresista hay que aprender las lecciones del período anterior y ser audaces en la defensa de la soberanía nacional y la integración autónoma de la región al mundo. La política exterior del Perú en las últimas décadas ha sido ejemplo de lo contrario.

Fue la extrema fragmentación del voto en la primera vuelta lo que permitió a Castillo pasar a la segunda ronda con apenas el 19 por ciento de los sufragios. Su éxito electoral no es casualidad, sino expresión de la profunda crisis del régimen en Perú, tras décadas de políticas de privatización y liberalización contra la clase trabajadora en un país muy rico en recursos minerales, que han dejado un legado de democracia burguesa basada en la extrema disparidad de riqueza y la corrupción generalizada.

Cinco expresidentes están en la cárcel o acusados de corrupción. Todas las instituciones están desacreditadas. Las manifestaciones masivas de noviembre de 2020 fueron una expresión de la profunda ira acumulada en la sociedad peruana, a lo que hay que sumar el impacto de la pandemia de la Covid-19, que deja al país como el de mayor muertes, además de la crisis capitalista.

El país sufrió una de las peores contracciones económicas en América Latina con un 11 por ciento de caída del PIB, y ha registrado el peor porcentaje de exceso de muertes y la peor tasa de mortalidad en todo el mundo, mientras que los ricos y políticos gubernamentales se vacunaron antes que nadie.

En el año de su bicentenario, Perú vive una profunda crisis económica, financiera, social y sanitaria. En un año pasó de tener 6,4 millones de personas por debajo de la línea de pobreza (20,5 por ciento) a 11,2 millones en diciembre de 2020, uno de cada tres peruanos. Obviamente estas cifras son aún peores hoy.

La mayor parte de las familias en situación de vulnerabilidad trabajan en el comercio informal, una de las actividades más afectadas durante los primeros meses de la cuarentena por el covid-19. La catástrofe sanitaria ha quedado ratificada cuando el gobierno reconoció que había dos veces y media más de muertos que la hasta ahora cifra oficial de 70.000 fallecidos, lo que significa que Perú volvió a ser el país con la mayor tasa de mortalidad en el mundo por la pandemia.

Para el politólogo Eduardo Dargent, el principal reto de un gobierno de Castillo es desmontar el enorme miedo que se ha creado en su contra, y para eso debe formar un gabinete ministerial que dé confianza en el manejo de la economía, con técnicos de izquierda reconocidos que den confianza de un manejo serio. Si Castillo no logra rápido cierta estabilidad y control, su popularidad se desparramaría, añade.

Para los analistas, el futuro de su gobierno depende con qué equipo construye gobierno, señala el historiador y analista político Nelson Manrique, quien insiste en que Castillo debe aprovechar la competencia profesional y credibilidad política de un conjunto de cuadros de la izquierda, particularmente de Juntos por el Perú de Verónika Mendoza (coalición progresista que apoyó a Castillo en la segunda vuelta), que tienen competencia profesional y credibilidad política.

Cerrarse en un proyecto partidario de Perú Libre (partido por el que postuló y que se define como marxista-leninista) sería un error. La posibilidad de llevar adelante sus propuestas de cambio, como la renegociación de contratos con las empresas transnacionales dependerá de en qué medida es capaz de movilizar a la sociedad civil para cambiar la correlación de fuerzas con el Congreso, que no le favorece, añade Manrique.

Obviamente la andanada de denuncias de fraude electoral tuvieron y tienen como meta ensuciar la figura de Castillo, debilitarlo y deslegitimarlo para pactar con él, como lo hicieron con Ollanta Humala, quien modificó sus planteamientos.

.Los analistas coinciden en que Castillo debe hacer un gobierno popular, que implique un cambio de modelo, para tener un Estado más redistributivo, fiscalizador, más regulador, lo que seguramente significará un enfrentamiento con el Congreso. Si para salir adelante Castillo pacta con la derecha, sería una nueva gran frustración y decepción popular, que puede finalizar en un levantamiento.

En el Perú es fácil que el Congreso destituya un presidente: hay una figura legal no definida para hacerlo que es la incapacidad moral, si se tienen los votos se puede usar sin mayores razones, y ya fue invocada para destituir a Martín Vizcarra. La fragmentada derecha tiene mayoría en el Congreso pero no alcanza los dos tercios necesarios para destituir al mandatario.

Una de las banderas de Castillo es la reforma constitucional, a la que la mayoría de la derecha se opone. El actual Congreso revisa ochos proyectos que plantean facilitar la convocatoria de un referéndum para una Asamblea Constituyente, que redacte una nueva Carta Magna en reemplazo de la fujimorista de 1993, para lo cual deberá conseguir dos millones de firmas.

 

Álvaro Verzi Rangel es sociólogo venezolano, codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

[Foto: Aldair Mejía – fuente: http://www.nodal.am]

“En moitos ámbitos da vida cotiá de Galiza resulta difícil acceder aos diferentes servizos empregando a lingua propia”, lamenta.

17,00 h.-    A conselleira de Política Social, Fabiola García, presentará a Lei de Impulso Demográfico ante o Pleno do Consello Económico e Social de Galicia, CES (rúa da Algalia de Abaixo, 24). foto xoán crespo
16/12/2019

Imaxe de arquivo dun pleno do Consello Económico e Social

O Consello Económico e Social (CES) publicou esta segunda feira unha declaración institucional na que avoga por un desenvolvemento normativo que garanta os dereitos dos e das galego falantes nas relacións comerciais económicas. Algo que, indica, non sucede actualmente.

“Entendemos que se debe dar maior contido legal e formal ao dereito xa recoñecido dos galegos e galegas a usaren a lingua propia de Galiza nas relacións que manteñen entre e coas empresas como clientes e clientas, consumidores e consumidoras, e usuarios e usuarias, e para garantir materialmente, na práctica, o exercicio pleno dese dereito recibindo na mesma lingua todo tipo de información tanto na sinalización como na atención oral e escrita”, indican.

O Consello parte de que “a posibilidade de desenvolvermos unha vida plena en galego é condición esencial para a normalización lingüística”. E lembrar que “os poderes públicos galegos teñen a obriga legal de garantir o dereito a usar o galego e, xa que logo, de combater a falsa naturalidade do tratamento do galego como lingua menor no seu propio territorio”.

Por iso, considera “deberán promulgar medidas legais para a igualdade real e efectiva da nosa lingua”, así como a implicarse activamente Administración Pública “e todo o sector público galego á eliminación de prexuízos mediante campañas de concienciación cidadá e educativas, mais sobre todo asegurando a presenza da nosa lingua e dando exemplo ao contratar con empresas que, á súa vez, garantan o exercicio do dereito elemental de empregar a lingua propia no propio país”.

“A lingua ao estar regulada por un marco xurídico que recoñece a un tempo obrigas e ampara dereitos de uso, debe avanzar nunha mesma dirección. As organizacións presentes no CES consideran que a promoción, impulso e potenciación do galego, debe ser permanente, continua e decidida en todos os seus ámbitos de actuación, especialmente no apartado institucional”.

“A normativa vixente como a Lei 1/2010, do 11 de febreiro, ou a Lei 2/2012, do 28 de marzo, galega de protección xeral das persoas consumidoras e usuarias, recolle o dereito á atención oral e escrita en galego, mais esta regulación non ten un desenvolvemento concreto, co que inda en moitos ámbitos da vida cotiá de Galiza resulta difícil acceder aos diferentes servizos empregando a lingua propia”.

“Isto leva a que o usuario, ou usuaria, deba cambiar a lingua que emprega, se non é comprendido. Esta circunstancia tamén dificulta a formalización das xestións en lingua galega pola falta de dispoñibilidade de modelos contractuais ou formularios na lingua propia.”

“Esta ausencia dun desenvolvemento que fixe o contido mínimo dos dereitos lingüísticos nas relacións comerciais provoca situacións de vulnerabilidade e indefensión no uso do galego nas relacións comerciais, que afecta ao empresariado mais tamén a consumidoras e a consumidores. Vese así relegada a opción lingüística malia ser o galego a lingua propia e maioritaria de Galiza e gozar dun status formal de cooficialidade ao tempo que contribúe á deslocalización de servizos esenciais como os atendidos a través de centros de chamadas”.

O Consello Económico e Social da Galiza conclúe a declaración indicando que “apoia e apoiará todas as iniciativas conducentes a potenciar, promover e impulsar o emprego do galego no funcionamento cotiá da institución, así como nos ámbitos económicos e sociais”.

 

[Fonte: http://www.nosdiario.gal]

Escrito por CECÍLIA GARCIA

O Parque da Redenção, um dos espaços públicos mais visitados no centro de Porto Alegre (RS), é um território de culturas negras. Em meados do século XIX, a várzea que agora dá lugar ao cartão postal era espaço de batuques, e o próprio nome do parque – ainda que depois tenham tentado mudá-lo para Parque Farroupilha, nome que não se popularizou – tem a ver com o fim do processo escravagista no Brasil.

Mas essa história não está sinalizada em nenhum lugar do espaço. Só é possível saber dela analisando documentos antigos ou trabalhos como o da geógrafa Daniele Vieira, que mapeia territórios negros na capital gaúcha.

Nos tempos presentes, o sarau Sopapo Poético é um território negro que continua a ocupar espaços centrais de Porto Alegre. O evento cultural marca a resistência de práticas de cultura e sociabilidades negras a despeito do deslocamento forçado imposto a essas populações para as bordas da cidade, e reúne uma geração nova de artistas, além de homenagear a velha guarda negra de movimentos artísticos e sociais.

A duradoura e nítida produção de conhecimento negra não é referenciada quando se conta a história do sul do Brasil e especificamente do Rio Grande do Sul. O historiador Jorge Euzébio Assumpção, autor do livro ‘Pelotas: Escravidão e Charqueada’, afirmou em entrevista para o Instituto Humanitas Unisinos“Não há nenhum símbolo que demonstre a presença negra no estado. Essa invisibilidade faz parte do racismo sulino, ou seja, ao negar e sonegar o papel dos negros no estado, estamos praticando um ato de racismo, porque se está, inclusive, escondendo as fontes históricas.”

A presença negra no estado data de meados de 1700, que é quando começa o desterro de milhares de populações africanas para o país. A população negra já chegou a perfazer a maioria do estado, segundo censo de 1814.

O que aconteceu no sul do Brasil com o fim da escravidão e a vinda da imigração europeia é metonímia do resto do país. Enquanto a população negra responsável pela cultura e economia do estado foram por ele abandonados, imigrantes de origem italiana e alemã receberam terras, puderam manter seus sobrenomes e núcleos familiares. Na capital, bairros centrais com forte presença negra foram desapropriados e estas populações foram forçadas para as margens da cidade.

Mas a despeito de um de racismo estrutural permanente que continua a deslocar e sujeitar a população negra da capital gaúcha a todo tipo de vulnerabilidade, os territórios negros continuam existindo e produzindo conhecimento. É o que contam a geógrafa Daniele Vieira e o produtor cultural Vladimir Rodrigues para a plataforma Educação e Território.

Mapeamento dos territórios negros em Porto Alegre

Quando a geógrafa e educadora Daniele Vieira começou a dissertação de mestrado Territórios Negros em Porto Alegre/RS (1800 – 1970): Geografia histórica da presença negra no espaço urbano, o desejo era entender quais territórios existiam no centro da capital gaúcha antes do processo de urbanização e segregação social territorial.

Era uma “busca identitária minha como porto-alegrense negra”, como ela mesma nomeia, mas que se provou difícil. A memória destes territórios não estavam demarcadas fisicamente. Havia uma produção acadêmica, porém ela falava mais dos deslocamentos do que da produção de vida destas localidades.

Sua dissertação se converteu então em uma cartografia do centro da cidade reconhecendo territórios e saberes produzidos por populações negras que ali habitaram durante o século XIX. “Não queria apenas os mapas, queria falar do espaço a partir dos sujeitos, homens e mulheres, que os compunham, residiam e trabalhavam neles”, adiciona Daniele.

Foram quatro territórios centrais mapeados por Daniele: o Areal da Baronesa, a Ilhota, a Colônia Africana e a Bacia de Mont’Serrat. A geógrafa e hoje doutoranda também investigou movimentos que aconteciam dentro deles e em seus arredores, como a Irmandade do Rosário, mercados como o Largo da Quitanda e espaços de batuque como o Candombe da Mãe Rita.

Daniele queria falar sobre os espaços a partir das narrativas produzidas por pessoas que neles habitaram. Na foto, quintandeiras fotografadas em 1901 / crédito: Prati Fotos antigas

“Estes territórios negros são do final do século 19 e da primeira metade do século 20. As áreas que eles ocupavam mudaram completamente, e não são mais áreas de presença negra, são bairros superelitizados. Além do processo de segregação que a cidade sofre, existe a perda da memória e da importância desses espaços no contexto urbano. Isso se deve ao racismo estrutural e institucional, que varia de governo em governo, mas que nunca deu atenção ao processo de consolidação da memória desses espaços”, conta a geógrafa.

Um caso emblemático é o do território Colônia Africana. Correspondendo hoje ao bairro Rio Branco, este território foi uma pulsão de vida negra entre 1880 e 1940. O território era notoriamente conhecido pela sua produção cultural, com festas, carnavais e batuques. Existia uma sociedade cultural chamada Orgulho da Colônia, que promovia encontros abertos ao público.

“Enquanto a imprensa e o estado relacionavam este espaços à criminalidade e a outros adjetivos pejorativos, homens e mulheres da Colônia Africana demarcavam com o nome o orgulho que sentiam de seu território. Eles faziam anúncios de seus bailes, fabulosamente ornamentados, com bandas de jazz compostas somente por músicos negros. A leitura que faço é que esta população já estava pautando como ser vista e narrada, para além das imagens externas racistas.”

Outra dimensão determinante do território da Colônia era seu caráter educativo. A professora Petronilha Beatriz Gonçalves e Silva, referência na educação brasileira, nasceu neste território e relatou a Daniele as práticas de sociabilidade que aconteciam para garantir o acesso à educação dos jovens e adolescentes.

“Compartilhar progresso era norma”, como relata Petronilha. Ela conta que o primeiro vizinho de Colônia que conseguiu comprar um rádio, cada vez que chegava em casa, do trabalho, colocava-o na janela, para que toda a vizinhança pudesse ouvir as novelas e as notícias. Perceba a dimensão de coletividade que se produzia neste espaço!”, finaliza a geógrafa.

O carnaval sempre foi uma manifestação cultural negra que disputou espaços públicos de cidades no sul do Brasil. Na foto, seu Lelé, rei momo no carnaval do Areal da Baronesa / crédito: Santos

A continuidade dos territórios negros no sul do Brasil: o sarau Sopapo Poético

É de Porto Alegre que vem a primeira convocação de celebração do Dia da Consciência Negra (20 de novembro). Foram figuras como o escritor Oliveira Silveira e outros representantes do movimento negro que sugeriam a data da morte do quilombola Zumbi dos Palmares como representativa da contribuição afro-brasileira e africana na construção do Brasil.

O que Vladimir Rodrigues, um dos criadores do sarau Sopapo Poético, delimita, é que muitos desses atores que lutaram pelos direitos civis negros são também produtores de cultura negra, pouco reconhecida no estado sulino. Inspirados tanto na vanguarda artística como em sarais negros espalhados pelo Brasil, Vladimir e outros integrantes da Associação Negra de Cultura criaram o sarau Sopapo Poético.

“A cidade tinha muitos movimentos culturais, intelectuais, feitos por pessoas brancas. E nestes lugares nós, enquanto população negra, não nos sentíamos à vontade de chegar ali, ler nossa poesia em pé. Criamos o sarau em 2012 para sentirmo-nos acolhidos e preencher essa lacuna referencial.”

O sarau é realizado na última terça-feira do mês no Centro de Referência do Negro Nilo Feijó (CRN) e, em 2020, aconteceu de forma digital. A ideia é que seja um espaço de trocas de artes e saberes intergeracionais, como complementa Daniele, frequentadora do sarau.

“Esse território é um espaço físico mas também simbólico, cheio de significados relacionados à presença negra. Tem crianças ali e pessoas de gerações além da minha. É um ambiente para encontrar, falar de poesia. Uma sensação de estar entre os seus, relaxado. Onde um jovem de periferia vai com seu boné, sua calça larga, seu black, sem que estes símbolos sejam encarados de nenhuma forma como além de mais uma pessoa presente.”

Sarau Sopapo Poético é uma das muitas resistências que acontecem em territórios no sul do Brasil/ crédito: Studio Feijão & Lentilha

Também estudioso da musicalidade gaúcha, Vladimir sugere que o sarau demarca uma cultura negra frequentemente esquecida quando se pensa nas tradições culturais gaúchas. Mesmo sendo terra de compositores como Lupicínio Rodrigues e lar de mais 130 quilombos e todos os seus modos de vida, o estado do sul do Brasil autorreferencia-se a partir de uma estética de imigração europeia, celebrando símbolos como o homem branco do campo.

“O elemento negro foi excluído de determinados espaços culturais, mesmo que sua cultura ainda esteja ali. A música gaúcha, se você for ver os ritmos que são cultuados como ritmos tradicionais, quase todos têm origem negra ou indígena. Tocamos o vanerão, por exemplo, que é um ritmo bem característico nosso, do sul. É um ritmo que tem uma célula negra”, determina Vladimir.

Apesar da apropriação cultural, grupos musicais negros continuaram a celebrar os ritmos de origem afro-brasileira. O sopapo, que empresta o nome ao sarau, é um tambor de imensas proporções usado em práticas percussivas — desde ritos religiosos de candomblé até sambas-enredo para as escolas de samba do carnaval porto-alegrense.

 

[Fonte: http://www.educacaoeterritorio.org.br]

Des dizaines de patients reposent dans des lits d’un hôpital temporaire dédié aux malades de la Covid-19, au Brésil. Sebastiao Moreira/EPA

 

Écrit par Alfredo Saad Filho, professor of Political Economy and International Development, King’s College London

et Fernanda Feil, assistant researcher, Universidade Federal Fluminense

Le Brésil a connu ce qui aura sans doute été la pire réponse politique à la pandémie sous l’impulsion de son président d’extrême droite, Jair Bolsonaro. Ses choix dans la gestion de la Covid-19 ont déclenché une tragédie sans précédent dans ce pays, avec des implications potentiellement catastrophiques pour le monde entier.

Depuis l’apparition d’un nouveau variant plus contagieux, appelé P1, la situation brésilienne s’est considérablement détériorée. De manière implacable, le nombre de décès quotidiens a augmenté, touchant les 4 250 le 8 avril, un nombre jamais atteint dans aucun autre pays depuis le début de la pandémie. Même l’Inde, qui bat ses propres records ces derniers jours, n’a pas atteint ce nombre.

Le système de santé s’est effondré dans de nombreuses villes. L’oxygène est rationné, les unités de soins intensifs débordent, on manque partout de personnel et d’équipement.

Faute d’anesthésiants, des patients ont dû être attachés avant d’être intubés, rapporte-t-onDes centaines de personnes sont mortes sur leur civière, sur le sol des hôpitaux ou à domicile, même quand leurs familles avaient pu se procurer les tubes à oxygène nécessaires par des voies parallèles.

Trois facteurs ont convergé pour créer cet enfer.

Premièrement, le Brésil est l’un des pays les plus inégalitaires. Le chevauchement d’inégalités profondément implantées accroît la vulnérabilité des populations défavorisées. Ces vulnérabilités ont empiré depuis la destitution de la présidente Dilma Rousseff en 2016 dans une opération qui avait toutes les apparences d’un coup d’État parlementaire.

La pandémie fournit une autre démonstration des inégalités : la Covid-19 touche les Brésiliens noirs, les pauvres et les sans-emplois de manière disproportionnée.

Deuxièmement, le Brésil a toujours souffert de graves limitations dans la sphère politico-institutionnelle, qui se sont aggravées depuis l’éjection de Rousseff. Depuis 2016, deux gouvernements ont promu des réformes néolibérales qui ont précarisé l’emploi, érodé le filet social et gravement sous financé les services publics.

Pour étayer ces réformes, un amendement constitutionnel est venu plafonner toutes les dépenses non financières du gouvernement fédéral pour 20 ans. Ce nouveau régime fiscal a légitimé des coupes budgétaires brutales et arbitraires. Et c’est ce programme d’austérité qui a dégradé le système universel de santé brésilien, d’inspiration britannique, ces dernières années.

Nombre de cas quotidiens de la Covid-19 au Brésil. Our World In DataCC BY

Enfin, il y a le rôle joué par Bolsonaro lui-même. Alors que la Covid-19 se répandait, le président a systématiquement minimisé les risques et bloqué toute réponse coordonnée au niveau central. Il a également contredit les maires et les gouverneurs lorsqu’ils ont tenté d’imposer leurs propres mesures de confinement, de distanciation sociale ou de port de masque.

Ce travail de sape a créé une confusion totale dans le pays, que Bolsonaro a ensuite utilisé pour justifier son refus des restrictions. Le président a également forcé les ministres de la Santé du pays — quatre en un an — à concentrer les efforts sur des traitements non éprouvés, comme l’ivermectine et l’hydroxychloroquine, alors qu’il laissait le système de santé imploser.

Un soutien social en déclin

C’est la gauche au Congrès qui a initié la seule mesure significative visant à protéger les pauvres : une aide mensuelle d’urgence de 600 réaux brésiliens (environ 140 dollars) pendant la pandémie, ainsi que d’autres mesures de relance, comme des marges de crédit pour les PME. Ces mesures ont été approuvées dans le cadre d’un « budget de guerre » qui contournait les limites constitutionnelles aux déficits budgétaires.

Bolsonaro a ensuite présenté cette aide d’urgence comme son propre octroi au peuple, renforçant ainsi sa popularité.

Le président brésilien Jair Bolsonaro

Bolsonaro a profité d’un regain de popularité grâce au programme d’aide d’urgence. Joedson Alves/EPA

Cependant, ce programme d’aide au revenu a pris fin en janvier, avec le début de la nouvelle année fiscale, alors que la dernière vague de la Covid-19 s’intensifiait. En avril, on lui a substitué une subvention beaucoup plus modeste de 250 réaux brésiliens par mois pour un maximum de trois mois, une mesure qui sera compensée, promet-on, par des réformes encore plus profondes de l’administration et davantage de coupes budgétaires.

L’absence de soutien fédéral a empêché les états et les municipalités d’imposer des mesures de confinement locales, une garantie certaine de l’aggravation de la pandémie.

La nécropolitique en action

La situation au Brésil est un excellent exemple de « nécropolitique » appliquée. Selon ce concept formulé par Achille Mbembe, la nécropolitique est l’expression ultime du pouvoir social et politique par sa capacité à décider qui pourra vivre et qui doit mourir. Dans cette itération, la Covid-19 est présentée comme un fait de la nature qui ne touche que les faibles.

C’est factuellement faux, mais une telle politique de la rancœur, de la conspiration et de la désinformation est typique de la cohorte actuelle de dirigeants autoritaires dans de nombreux pays, qui répandent des faussetés dans le but précis de créer des conflits, de détourner l’attention et de bloquer toute solution.

Bolsonaro a déclaré qu’il évitait les mesures sérieuses contre la pandémie afin de protéger l’économie. Or, ça n’est jamais l’un ou l’autre. L’expérience internationale montre que les économies (par exemple, la Corée du Sud ou le Vietnam, qui se sont attaquées de manière décisive au coronavirus, ont connu à la fois moins de décès et moins de contraction de l’activité économique. Celles qui ont cherché à éviter les confinements ont subi plus de décès et plus de recul économique. Actuellement, l’économie brésilienne pique du nez.

Deux personnes suivent un cercueil

Les Brésiliens ordinaires paient de leur vie la mauvaise gestion de la pandémie de Bolsonaro. Fernando Bizerra/EPA

Les manquements de Bolsonaro face à la pandémie ont permis au gouvernement de mettre en place, en catimini, une série d’initiatives qui suppriment les protections en matière de travail et d’environnement, ouvrant les territoires indigènes à l’exploitation agricole et minière.

Ils ont également détourné l’attention des scandales de corruption impliquant sa famille.

Dans la tragédie brésilienne, la responsabilité de Bolsonaro va bien au-delà de l’incompétence ou de l’hypocrisie de son action. Il a délibérément favorisé la propagation de la Covid-19 pour polariser le jeu politique à son avantage et pour faciliter le déploiement d’un programme gouvernemental totalement destructeur.

Et tandis que la population est laissée à elle-même face au coronavirus, le gouvernement priorise ses réformes néolibérales, le démantèlement de l’État et la destruction de l’environnement. Et c’est ainsi que le Brésil est frappé à la fois d’une mortalité explosive et de la pire contraction économique de l’histoire dans un chaos social et politique croissant.

 

 

[Source : http://www.theconversation.com]

Una nota sobre Regreso a Reims, de Didier Eribon

 

Escrito por Paula Andrea Marín C. 

El campo de los posibles… está estrechamente circunscrito a la posición de clase… Hay que pasar, como me sucedió a mí, del otro lado de la línea demarcatoria para escapar a la implacable lógica de lo que se da por sentado y para percibir la terrible injusticia de esta distribución desigual de oportunidades y posibles… Se trata de romper con las categorías incorporadas de la percepción y los marcos instituidos del significado y, en consecuencia, con la inercia social de la que dichas categorías y marcos son vectores, con el fin de generar una nueva mirada del mundo y, de esa manera, abrir nuevas perspectivas políticas. 

Las clases desfavorecidas creen estar accediendo a las posiciones de donde antes se las excluía, pero para cuando acceden a ellas, dichas posiciones ya han perdido el lugar y el valor que tenían en un estadio anterior del sistema… La distancia entre dominantes y dominados sigue intacta.

―Didier Eribon, Regreso a Reims.

Didier Eribon (Reims, Francia, 1953), filósofo, sociólogo, ensayista y periodista, publicó en 2009 Regreso a Reims, traducido y editado en español por Libros del Zorzal (Buenos Aires) en 2015. Eribon es ampliamente conocido en Francia y en Estados Unidos por sus estudios sobre disidentes y minorías sexuales, específicamente, las relacionadas con la homosexualidad masculina (en español, sus libros han sido traducidos y editados, sobre todo, por Anagrama). Le debo a alguien que me conoce bien el encuentro con este libro, alguien que sabe de mi obsesión por las relaciones entre clase social y trayectorias individuales, por aquello que algunos llaman la sociedad del “mérito” y sus muchos techos de cristal, pero también alguien que conoce mi amor por la obra de Annie Ernaux y de Pierre Bourdieu, ambos, como Eribon, originarios de provincias francesas diferentes a París; Ernaux y Eribon, además, se consideran deudores y herederos de la obra de Bourdieu.

Con una mezcla de escritura autobiográfica y de análisis sociológico, Eribon, hijo de un obrero y de una empleada doméstica, reconstruye su trayectoria socioprofesional (en el ámbito de las humanidades) en Regreso a Reims, a partir de un viaje a visitar a su madre, tras la muerte del padre y de décadas de no verlos. Desde ese momento y con una pregunta en mente: “¿Cómo podemos manejar nuestra relación con una historia que nos avergüenza?”, Eribon comienza a interrogar a su madre sobre sus orígenes sociales y rehace la historia de su familia, desde sus bisabuelos hasta él y sus hermanos. Como con Ernaux, me une a Eribon la procedencia de una familia que, hasta mi generación, no había podido acceder a la educación universitaria (y no todos hemos podido acceder, de hecho). Aunque, a primera vista, esta situación pueda verse como un triunfo del progreso social y de la democracia, siguiendo a Bourdieu en Las estrategias de la reproducción social, Eribon enfatiza en la ilusión de la educación como una vía para “salir adelante” y mejorar la posición social, una ilusión que deja por fuera el hecho de que para que esto sea realmente posible hacen falta dos formas de capital, además del académico: el social (unido al económico) y el cultural (que se desprende del social).

Si bien las sociedades occidentales han avanzado en el acceso a la educación gratuita (relativamente) y obligatoria de la mayoría de la población, el acceso al capital social y cultural sigue siendo el mayor obstáculo para que la educación sea, tal como lo preconizan los programas de gobierno, la manera para salir de la pobreza y la forma como todos contamos con las mismas oportunidades para ascender en la escala social. Se trata, a partir de ese punto –nos dicen-, del mérito, del talento propio; quien no logre sus objetivos será porque no cuenta con ese talento. Mentira, dicen Eribon y Bourdieu: las brechas sociales, la desigualdad se sigue reproduciendo porque los ricos de cuna (llamémoslos así, de una vez y distingámoslos de los “nuevos ricos”) siguen teniendo un capital social (contactos efectivos, en primer lugar, entre familiares) y cultural (conocimientos y experiencias directas con las artes y con las ciencias) que nunca podrá ser alcanzado por la mayoría de la población, y es así porque esa es una marca de distinción a la que no piensan renunciar tan fácilmente.

Asimismo, no es igual educarse en una escuela pública o en una privada; tampoco estudiar una carrera en una universidad de provincias o en una de la capital y, entre las de este lugar también hay diferencias. Ni qué decir de los que logran educarse fuera del país en comparación con los que hacen todo su recorrido académico en instituciones nacionales. Para tus “pares”, tus “colegas”, los datos de tu formación académica te ubican inmediatamente en un punto del plano social, te ponen más o menos cerca de ellos, te hacen parte de algo o te dejan por fuera de ello. En este sentido, avanzar en la escala social, llegar a un estrato superior que el de tus padres (en jerga colombiana: pasar del estrato 0 al 2 o del 2 al 4) es toda una osadía. Eribon debió dejar sus estudios de doctorado en filosofía porque no tenía cómo pagar su manutención para dedicarse a su tesis y porque aprobar los exámenes para convertirse en profesor nombrado en un liceo era una tarea casi imposible. Su “salvación” fueron los vínculos sociales que tenía en el ambiente gay parisino que frecuentaba y gracias al cual conoció a alguien que lo contactó -los benditos contactos- con el editor de un gran (y el “gran” es importante aquí, lo sabemos) periódico (¿Cuántas veces hemos escuchado o vivido variaciones de esta misma historia?). A partir de allí –y sumado al talento de Eribon como escritor e intelectual- se “da a conocer” (se hace visible, reconocible) en el medio y comienza su “carrera”.

Al igual que Ernaux en sus novelas, Eribon rememora su pasado como algo demasiado lejano ya de su presente, cuando ambos viven en medio de cierto estatus social más alto que el de sus padres; ciertamente, eso los hace sentir, por un lado, como traidores de su clase social o de su grupo familiar y, por otro, vergüenza de su origen social humilde: cambian los gustos, la forma de vestir, la forma de entretenerse, la forma de hablar y hasta de pensar, y esas diferencias crean una distancia que, en la mayoría de los casos, se vuelve insalvable. La escritura en estos dos autores franceses se convierte en una manera de mirar de frente la vergüenza. En el caso de Eribon, esa vergüenza, además, está marcada por la dificultad que representa reconocerse como parte de una minoría sexual. Ya La vida de Adèle, esa película maravillosa de Abdellatif Kechiche, nos explicó en qué consiste esa dificultad: entre más alta sea la clase social a la que perteneces (y más capital cultural posea), menos difícil será que tu familia y tu grupo social acepten tu disidencia sexual. Adèle se siente perdida porque aunque quiera vivir su homosexualidad y realizar su vocación artística, su sentido de pertenencia a una clase social se lo impide; cree que a lo que mínimamente puede aspirar es a ser profesora en un jardín de infantes y a conformarse con los novios que pueda conocer en su trabajo. Su expareja (otra mujer de una clase social alta-adinerada y relacionada con artistas reconocidos), en cambio, puede realizarse como artista y vivir su homosexualidad abiertamente. Esto, sin embargo, no elimina la violencia que conlleva ser diferente en una sociedad que siempre tiende a condenar lo que se sale de lo “normal” ni la sensación de vulnerabilidad permanente, pero evidencia que la situación no es igual para todos los que pertenecen a esas minorías y que, como a Eribon, alejarse de una clase social pobre permite vivir un poco más tranquilamente la homosexualidad (sin que desaparezcan, claro, todas las dificultades).

En mi memoria, guardo el recuerdo del día exacto en el que me di cuenta de la clase social a la que pertenecía y de los obstáculos que tendría en el camino para desarrollar mi vocación intelectual: como la mayoría de niños de mi generación, vi durante casi diez años seguidos (comenzando a mis nueve) Los Simpson; sentía –y mi hermano me lo recordaba- que yo era Lisa –y él Bart- y que mis padres eran Marge (en un papel más tradicional) y Homero (no teníamos una Maggi porque mi papá decidió hacerse la vasectomía). En uno de los capítulos, Lisa va a la casa de un niño rico, con capital social y cultural; en un momento y luego de hacerle unas preguntas, el padre del niño le hace saber a Lisa que no posee los conocimientos suficientes (el suficiente capital cultural) que la habilitarían para ser considerada parte de esa casa y la humilla por esto; pese a su inteligencia, Lisa sabe que algo le hará falta siempre y que no hay modo de solventarlo (esto, a su vez, genera la compulsión de siempre estar demostrando que se es apto). Los museos, las bibliotecas, las librerías, el teatro, la ópera, los conciertos de música con alto estatus cultural no están al alcance de todos; aunque muchas de estas experiencias se ofrezcan de manera gratuita, hace falta algo más para que la mayoría de la gente se sienta convocada por ellas, sienta que puede acceder a ellas, comprenderlas, disfrutarlas y, lo más difícil de todo: hablar de ellas, sentirse con la autoridad de hablar sobre ellas y de tener un lugar legítimo (y un grupo) para hacerlo. Al igual que Lisa, intenté y sigo intentando solventar ese capital cultural que no tuve ni por educación ni por conocimiento directo, a través de los libros y de convertir esas experiencias, a fuerza de voluntad, en algo propio, en algo a lo que tenía derecho (también, claro, porque me sentía identificada con ellas). Pero siempre hay alguien que te hacer recordar la falta: conoces la Mona Lisa, pero nunca has ido al Louvre; sabes quién es Henry James, pero nunca lo has leído en inglés.

En este punto, Eribon introduce una reflexión absolutamente pertinente: el creciente aumento de la desconexión entre el discurso político de la izquierda y las clases pobres y, consecuentemente, el acercamiento de estas a los movimientos de derecha. La mayoría de quienes construyen esos discursos de izquierda provienen de clases sociales humildes que han alcanzado cierto avance en la escala social, pero si lo que plantean Eribon y Ernaux es cierto, estos mismos ideólogos se avergüenzan de su origen social y eso produciría que sus discursos hagan sentir excluidos a aquellos que, en primer lugar, deberían sentirse interpelados, porque no entienden del todo sus términos; además, estos discursos han eliminado la lucha entre ricos y pobres, “la violencia desnuda de la explotación” como dice Eribon, e introdujeron palabras como “modernización” y “sujeto autónomo”, que claramente desplazan las luchas por la solidaridad y la redistribución de la riqueza. Esto es aprovechado por los ideólogos de la derecha quienes, a través de sus discursos populistas basados en prejuicios, hacen sentir incluidas a las clases humildes; de allí que el discurso xenófobo contra los inmigrantes, los valores tradicionales o la “seguridad” se inocule tan fácilmente en la mayoría de las personas y decida su voto en las urnas.

De dientes para afuera, el origen humilde se convierte para los intelectuales de izquierda en un motivo de orgullo, pero en la intimidad, produce vergüenza, algo de lo que quisieran deshacerse. Si eres intelectual o académico, es políticamente correcto ser de izquierda, pero al revisarse los discursos, los pensamientos, las acciones, las formas de relacionarse, especialmente con la familia, aparece la contradicción, la realidad de lo que sucede: hemos caído en la trampa y vemos la pobreza como una enfermedad de la que hay que alejarse y no como parte de un sistema opresivo; se nos olvida que lo que hay allí es la más pura explotación de unos sobre otros, adquirimos la “máscara blanca” y negamos nuestras “pieles negras”, no por voluntad, no como un acto consciente, sino por la inercia del sistema social que, sin querer, alimentamos, aunque nuestra necesidad sea legítima: apartarnos de un medio que asfixia nuestras ansias de otro tipo de realidad, de vida, de alternativas para la realización de nuestra vocación, conservar los pocos privilegios que hemos alcanzado con tanto esfuerzo. Es allí donde la derecha gana o donde la izquierda se vuelve reaccionaria.

¿Qué hacer, entonces? ¿Cómo ayudar a transformar ese “orden” milenario? Primero, manteniendo, como dice Eribon citando a Foucault, una “indocilidad reflexiva” que nos permita recrear una distancia irónica frente al funcionamiento social, para encontrar más fácilmente las grietas y hacerlas más grandes o crear otras. Segundo, convirtiendo la vergüenza en orgullo, un orgullo que desafíe los mecanismos más profundos de la “normalidad” social, de esa maquinaria que se ha vuelto inercia, que se ha naturalizado en nuestra consciencia y que nos ha robado la sensación de sentirnos dignos. Termino con una frase de Sartre, de su libro sobre Genet, citada también por Eribon: “Lo importante no es lo que hacemos de nosotros, sino lo que hacemos nosotros mismos con lo que hicieron de nosotros”. Regreso a Reims invita a hacer la siempre necesaria vuelta al pasado familiar para entender por quiénes hemos sido habitados, pero también para comprender que podemos elegir otras presencias a las que tenemos pleno derecho, sin perder de vista que somos una red, un colectivo y que, pese a que hay suficientes recursos para todos, deberíamos plantearnos siempre si aquello que anhelamos no es otra forma de seguir alimentando el sistema que intentamos cambiar.

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  • Didier Eribon. Regreso a Reims. Trad. Georgina Fraser. Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2017.

 

[Fuente: http://www.revistacoronica.com]

El periodista Barney Hoskyns posa lupa, bisturí i distància a ‘Hotel California’ (Contra) per desembrollar el rock de Los Angeles de fa cinquanta anys

Joni Mitchell al Troubador, West Hollywood, 1972

Escrit per Miquel Queralt

De la mà del periodista musical Barney Hoskyns (Londres, 1959) coneixem els vicis privats i les públiques virtuts d’uns joves, quasi tots, gent adventícia de Califòrnia, que s’instal·len als tranquils turons de Laurel Canyon, Los Angeles (LA), per triomfar en la música popular. La majoria de músics practiquen el folk i el folk rock i avançaran cap al country rock, que s’associa intrínsecament al sud de l’Estat Daurat, de sempre amb una potent escena country. Igual que el sol, les drogues i el denim.

Hotel California. Cantautores y vaqueros cocainómanos en Laurel Canyon 1967-1976 (2005; Contra, 2021) es narra la història del country rock, un drama quasi shakespearià sobre l’ambició, l’èxit i la disbauxa de l’escena rock de LA, pletòrica d’individus obacs i arribistes de tota mena. La foguera de les vanitats es cuinava cada nit a l’escenari i la barra del club de folk Troubador, encara en funcionament.

En la narrativa oral que traça amb sensibilitat i un raig, o unes gotes  de fascinació, el periodista londinenc apareix una munió de músics que es confessen, analitzen, critiquen, enyoren, xerren a tort i a dret, es contradiuen o simplement volen oblidar una etapa en què la fortuna no va estar de la seva part. Hi trobem: The Byrds, Brian Wilson, Graham Nash, Arthur Lee (The Love), Buffalo Springfield, Cass Elliot, aka Mama Cass (The Mamas and the Papas), Van Dyke Parks, Jackson Browne, James Taylor, Gram Parson (The Flying Burrito Brothers), Poco, Lowell George (Little Feat) Doug Weston (l’amo del Troubador), Linda Ronstadt, Frank Zappa, Mark Volman (The Turtles) o Micky Dolenz (The Monkees). Paga la pena entretenir-se amb la genealogia del Hollywood’s Hot 100. Com a referents no entrevistats, però ben pressents, hi son Bob Dylan i The Rolling Stones.

L‘escena rock angelina és primordialment blanca, plena d’egos en ebullició i ganes de triomfar. En aquest sentit, el cas de The Eagles és palmari: copsar la púrpura i gaudir de la disbauxa a partir de l’èxit musical, al preu que fos. Amb l’arribada dels primers èxits, el treball en comunitat perd prestància, en favor de la quisca i el verrim emocionals masculins, que asseguren practicar l’alliberament sexual. Per contra, es mantenen actituds patriarcals –ells componen, elles cuinen– i misògines davant, per exemple, la mala jeia de la dolça canadenca Joni Mitchell –l’etapa Reprise (1968-1971), que es reedita aquest juny, és magnífica–, temuda per molts pel simple fet de ser una dona intel·ligent. A més d’una remarcable lletrista.

“Hotel California” recull nombroses històries, algunes, tràgiques i caòtiques. Suposen un descens als inferns, que difícilment tenen un viatge de tornada. Més enllà de la nostàlgia, molts dels quals son un record fresc o dispers, depèn, a la memòria, quan no carn de sintonia de les emissores de ràdio especialitzades a emetre oldies.

‘“La industria de las grandes empresas han hecho más daño a la industria musical que nunca le hicieron las drogas”, observa Toy Dimitriades, manager de Tom Petty”’. Al respecte, l’autor ho exemplifica en diverses escenes que es poden interpretar com a còmiques, esbojarrades o simplement gasives quan hi havia manca de producte. Pràctiques calcades a les del món del cinema, ja que les grans productores de la indústria de l’entreteniment eren les mateixes.

La formació original de The Byrds (1965-67): Roger McGuinn (guitarra solista, veus), Chris Hillman (baix, veus), David Crosby (guitarra rítmica, veus), Michael Clarke (bateria) i Gene Clark (pandereta, veus), en el Troubadour, 1972

El conjunt de relats, com si fos un àlbum de polaroids, per Hoskyns guarda evidents similituds amb el celebrat Moteros tranquilos, toros salvajesLa generación que cambió Hollywood (Easy Riders, Raging Bulls: How the Sex-Drugs-and-Rock ‘N Roll Generation Saved Hollywood, 1998, Anagrama, 2008), de Peter Biskind. El talent anava de la mà del treball i creació de pel·lícules fantàstiques, però estant tot el dia col·locat. El 1969, es produeix una interrelació entre el cinema, el country rock i les drogues a Easy Rider, de Peter Fonda. La BSO és una imatge de la conjunció resultant.

Hoskyns aporta una acurada selecció d’àlbums, ordenada per anys que són reflex d’una època. Una de les virtuts de l’autor és que en cap moment perd de vista el context i ofereix als lectors assabentats una altra mirada, amb una prosa agradable, que sense ser estrictament literària, tampoc és del tot periodística. La qualitat de la traducció d’Elvira Asensi també hi ajuda.

Vilans de la indústria

Un notable encert de l’autor és la visió perifèrica que fa al voltant de l’obra i personalitat dels músics. Parla amb altres agents que marquen la pauta d’aquest negoci, com ara, els directors i els productors discogràfics; al capdavant, l’omnipresent David Geffen, el més malèvol de tots, un encreuament entre Maquiavel i un telepredicador, però, alhora, és la baula que pilota tot l’engranatge. També dona veu a Jack Nitzche, Lou Adler, Jac Holzman, Ahmut Ertegun, Morris “Mo” Ostin, Lenny Waronker o Barry Friedman. Tampoc falten mànagers com Elliot Roberts i Irving Azoff, i fotògrafs com Henry Diltz, Nurit Wilde o Joel Bernstein. També recull l’opinió oral o escrita d’altres periodistes.

Jackson Browne, 1974

Un moment significatiu transcorre a Lauren Canyon, en una sauna, l’agost de 1971. Barney Hoskyns així ho escenifica. “Mientras las gotas de sudor van brotando de su bronceadas extremidades. David Geffen les cuenta a los cuatro músicos –Glenn Frey, Don Henley, Jackson Browne y Ned Doheny –sus planes para su sello discográfico. “”Quiero que Asylum [el seu primer segell] sea siempre muy pequeño””, afirma. “Nunca tendré más artistas de los que quepan en esta sauna”. Veinte años después, Geffen venderá su segundo sello –que modestamente ha bautizado con su nombre [Geffen Records]– por la friolera de quinientos cincuenta millones de dólares”. La personalitat ombrívola del productor travessa de dalt a baix els capítols d’aquest drama d’egos, toxicitats i vulnerabilitats vàries.

Frey i Henley són el nucli dur de The Eagles, un fenomen fastuosament econòmic i musicalment sonso. Van escriure “Hotel California”. La derivada és significativa. No quedarà ni rastre de l’essència de country rock, ni tampoc l’ambició de fer grans cançons. A partir de 1976 només restarà la púrpura. I un munt de reedicions.

 

[Fotos: Henry Diltz – font: http://www.nuvol.com]