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Estudiar búlgaro siempre me ha hecho quedar como un bicho raro, más aún cuando intento explicar por qué decidí hace años profundizar en la poesía de una lengua hablada por algo menos de diez millones de personas – contando a los que viven fuera de Bulgaria –.

En 2015, durante mi primer viaje a Bulgaria, conseguí superar en gran parte ese complejo de friki que habitualmente me acompaña. Asistí al “Seminario de Lengua y Cultura Búlgaras” en la hermosa y monumental ciudad de Veliko Tarnovo, capital histórica del Segundo Imperio Búlgaro hasta finales del siglo XIV y, a menudo, conocida por ser la “ciudad de los Zares y ser lugar de paso del río Yantra, un afluente del Danubio. El seminario estaba organizado por la universidad de allí, financiado por el Ministerio de Educación de Bulgaria y nacía con el objetivo de reunir durante tres semanas a estudiantes, profesores e investigadores de la lengua y literatura búlgara. Asistieron entre 100 y 120 personas principalmente de otros países eslavos – Rusia, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Serbia y Croacia –, pero también de países tan lejanos como Estados Unidos, Japón, China o Corea del Sur que, como yo, estudian el idioma sin tener ninguna relación directa ni familiar con el país. Además de las ponencias, el seminario ofrecía la oportunidad de asistir a un curso intensivo del idioma búlgaro, así como a actividades culturales relacionadas con el país.

Es frecuente encontrar a descendientes de búlgaros que emigraron a otros países de la región balcánica y del centro de Europa. Entre ellos – y aunque profundizaré en el tema más adelante – destacan los de Besarabia, un territorio ubicado entre Ucrania y Moldavia, donde la Rusia zarista les ofreció asentarse. Los llamados búlgaros de Besarabia han conseguido mantener las tradiciones y la lengua del siglo XIX, aunque con una evidente influencia del ruso. Algo que, unido al siglo de desconexión, ha hecho que su dialecto haya evolucionado de una forma interesante y exótica, adquiriendo vocabulario local y calcos del ruso que han penetrado incluso hasta en la gramática.

Pero, si hablamos de exotismo, al instante me vienen a la cabeza los búlgaros que emigraron a la lejana Argentina a principios del siglo XX. ¿Seguirán conservando las costumbres y cultura que, junto con sus pertenencias, llevaron consigo a más de doce mil kilómetros de distancia?, me preguntaba. Y, si hablamos también de frikis, no puedo dejar de lado a Leandro Ponce, un joven argentino de la ciudad de Berisso que, sin tener antepasados búlgaros, ni siquiera balcánicos, forma parte de la Sociedad Cultural Búlgara “Ivan Vazov” desde hace diecinueve años e incluso dirige el “Conjunto de Danzas Folclóricas Búlgaras Sedianka” desde hace once años. Según sus propias palabras, “estar inmerso en esta ciudad tan multicultural me llevó poco a poco a sentir apego por Bulgaria y sus tradiciones”.

Tal y como me cuenta Leandro, a principios del siglo XX, más concretamente entre 1920 y 1930, se produce la primera oleada de inmigrantes búlgaros (en su mayoría provenientes del norte de Bulgaria) en la ciudad de Berisso, provincia de Buenos Aires. Llegaron atraídos por las oportunidades laborales que ofrecían por entonces las fábricas de frigoríficos de la ciudad y se asentaron en la histórica calle Nueva York, un lugar plagado de almacenes y bares donde, después de cada jornada laboral, los inmigrantes se reunían para compartir anécdotas y recuerdos. Esta calle fue bautizada con este nombre por ser la calle que nunca dormía. La mezcla de idiomas la convirtieron en un lugar cosmopolita dentro de una pequeña ciudad a orillas del Río de La Plata.

Con el discurrir de los años, los inmigrantes búlgaros tuvieron la necesidad de crear un espacio donde mantener vivas las tradiciones de su añorado país. Es por ello que surgen las instituciones conocidas como “socorros mutuos”, donde además de ayudar a los compatriotas, se compartían comidas típicas y danzas tradicionales. En la década de los 30 había en Berisso tres entidades búlgaras: la Sociedad Kiril y Metodi, el Club Búlgaro-Macedonio y la Sociedad Búlgara de Socorros Mutuos.

En el año 1955 las tres deciden unirse para conformar una sola entidad y es el 14 de agosto del mismo año que fundan la Sociedad Cultural Búlgara Iván Vazov en honor al gran poeta búlgaro. Desde comienzos de su creación se dictaron cursos de idioma, se realizaron obras de teatro, se creó una biblioteca y regularmente se organizaban picnics, exposiciones, así como la celebración de las fiestas nacionales.

El folklore tuvo un papel relevante. Desde los inicios la danza tuvo un lugar destacado, transmitiéndose de generación en generación. Así fue que se creó el Conjunto de Danzas Folklóricas Búlgaras “Sedianka”, el cual lleva más de cuatro décadas difundiendo las tradiciones a través del baile en cada acto de la institución, feria o medio de comunicación en donde se presenta.

Otra de las personas que forman parte de la sociedad cultural es Ivana Cotcheff, descendiente de búlgaros de las regiones de Lovech y Vratsa. Según nos cuenta, dos de las fechas celebradas con más entusiasmo son el 3 de marzo, el Día de la Liberación de Bulgaria, y la pascua ortodoxa, en la que no puede faltar la típica merienda con kozunak y el tradicional ritual del golpeo de los huevos cocidos coloreados (chukane s yaitsá). Sin embargo, además de reunirse en estas fechas tan señaladas, antes de la pandemia solían organizar cenas y proyecciones de documentales. Hace algunos años también comenzaron a realizar cada 24 de mayo el “Día de la Educación y Cultura Búlgaras y de la escritura eslava”, un festival donde se invitaba a los conjuntos de danzas eslavas de otras colectividades de Berisso.

“Durante el mes de septiembre se realiza la Fiesta Provincial del Inmigrante, en la que participan todas las colectividades de inmigrantes. Las actividades comienzan el 4 de septiembre, el Día del Inmigrante, y continúan hasta el segundo fin de semana de octubre donde se elige al Representante Cultural de la Fiesta Provincial del Inmigrante y se realiza un desfile por la avenida principal de la ciudad, a modo de cierre de la fiesta. Durante este mes de actividades, el conjunto de danzas folklóricas “Sedianka”, en sus cinco grupos, participa todos los sábados y domingos y, además, abrimos un stand de comida típica donde se ofrecen platos como gyuvech, kebapche, banitsa, baklava, biskvitena, shopska salata, entre otros”.

Dentro de la comunidad búlgara de Berisso destaca también “La Fonda de Vazov”, una taberna búlgara de la que Ivana fue una de las fundadoras. Se trata de un espacio que remite a aquellos bares característicos de la ciudad de Berisso y, al mismo tiempo, constituye un espacio familiar con comida típica de los Balcanes siguiendo las recetas que les enseñaron sus abuelas. “La Fonda de Vazov”, fundada a finales de enero de 2021 debido a la necesidad de afrontar los gastos de mantenimiento de la sede de la colectividad, un edificio que cuenta con más de sesenta años, rescata también el ambiente característico de las fondas que reunían a los miles de inmigrantes que se encontraban después del trabajo.

En 2018 Ivana visitó por primera vez Bulgaria junto a tres compañeras de la colectividad. Durante su viaje, además de visitar la costa del Mar Negro, asistieron a un curso intensivo de búlgaro en la “New Bulgarian University” de Sofia. Desde entonces, tanto Ivana como sus amigas, no han desistido de la idea de seguir avanzando en el idioma. Así, hace ya casi un año, Ivana me contactó para preguntarme si estaba interesado en dar un curso de nivel inicial de búlgaro a ella y algunos de sus amigos de la colectividad.

La idea me emocionó mucho, ya que ser profesor de búlgaro ha sido mi sueño frustrado desde que acabé mi carrera; un sueño que se ha visto reducido a alguna que otra clase particular esporádica debido al poco interés que hay entre los hispanohablantes hacia este idioma. Aprovechando las oportunidades de la enseñanza online y el interés de Ivana y sus amigos, decidimos dar el paso. Desde entonces nos reunimos una vez a la semana durante una hora y media para estudiar la lengua de sus abuelos y bisabuelos.

Los integrantes de este grupo –de entre dieciocho y treinta años de edad– están decididos a revivir una lengua que ha ido desapareciendo de su cotidianidad. A pesar de lo eslavo que puedan sonar sus exóticos apellidos, afrontan la misma dificultad que cualquier otro hispanohablante a la hora de aprender esta lengua: de la fonética al aspecto verbal, pasando por la peculiar formación del plural y la llamada forma contable. Sin embargo, las dificultades no solo no anulan su interés por seguir avanzando, sino que ha supuesto una especie de reto vital que todos intentan superar con constancia.

En los últimos meses, además de tratar con el idioma, hemos hecho planes de cara al futuro. Desde hacer un viaje en el futuro por Bulgaria y Besarabia, de donde proviene la abuela de Maca, una de las estudiantes, pasando por una presentación de la poesía de Aleksandar Vutimski en Berisso, o quién sabe si organizar cursos intensivos presenciales durante el verano. Puesto a soñar, ¿y si resulta que alguno de mis alumnos cambia el río de la Plata por el río Yantra? ¿Y si el próximo Seminario de Lengua y Cultura Búlgaras tuviera lugar a orillas del río de la Plata?

Marco Vidal González (Sanlúcar de Barrameda, 1995) es un friki de las tortugas. Le gusta la dialectología y leer poesía, así como escribirla y traducirla. Es uno de los redactores de la revista búlgara Нова социална поезия (Nueva Poesía Social). No puede parar de escuchar Boards of Canada. Ha traducido “Nueva Poesía Social. La Antología”, “Muchacha blanca”, “El muchacho azul” y “Urban Perfume”. Puedes seguirlo en La Tortuga Búlgara.

 

 

[Fuente: http://www.fronterad.com]

Los relatos fueron publicados por Fondo de Cultura Económica, reunidos en una edición prologada y organizada por su biógrafo Benjamin Moser y traducida por la poeta Paula Abramo.

Novelista, cuentista, periodista y traductora, Lispector nació en la aldea ucraniana Chechelnik el 10 de diciembre de 1920.

Escrito por Emilia Racciatti

Todos los cuentos de la periodista, traductora y escritora ucraniana-brasileña Clarice Lispector, desde el primero que escribió a los 19 años hasta los que se encontraron después de su muerte, fueron reunidos en una edición prologada y organizada por su biógrafo Benjamin Moser y traducida por la poeta Paula Abramo, quienes dialogaron con Télam sobre la obra de una de las autoras más singulares del siglo XX, la que nunca dejó de escribir y se animó a distintos géneros y formatos.

En las primeras páginas del libro publicado por Fondo de Cultura Económica, Moser adelanta que en estos 85 relatos Lispector « invoca, ante todo, a la escritora misma » y dice que allí están « desde la promesa adolescente hasta la implosión de una artista que se acerca a la muerte -e incluso la invoca-, pasando por la seguridad de la madurez, permitiéndonos descubrimos esta figura adorada en Brasil, que es más grande que la suma de sus obras individuales ».

Novelista, cuentista, periodista y traductora, Lispector nació en la aldea ucraniana Chechelnik el 10 de diciembre de 1920, pero su familia dejó Ucrania al año siguiente y después de un intenso viaje, sus padres Pinjas y Mania Lispector lograron instalarse junto a sus tres hijas, en 1922, en el puertito de Maceió, ubicado en el Nordeste brasileño.

A sus cinco años, Clarice llega con su familia a Recife, capital del Estado de Pernambuco, también en el Nordeste y se apropia del lugar, ya que allí aprende la lengua portuguesa, esa en la que pensó, soñó, proyectó y a través de la cual expandió las capacidades de habitar lo cotidiano.

Moser descubrió a Lispector estudiando portugués cuando leyó « La hora de la estrella ». « Fue una obra tan genial que me enamoré de esa mujer, quería saberlo todo », rememora el editor, escritor y traductor que luego se dedicó a escribir « Por qué este mundo. Una biografía de Clarice Lispector », por el que fue finalista del National Book Critics Circle Award y obtuvo el Premio Estatal a la Diplomacia Cultural de Brasil por contribuir a divulgar internacionalmente su obra.

Para el biógrafo, la de Lispector es « una obra tan rica que contiene mil temas » y dice que lo que más le llamó la atención « es que escribió desde la adolescencia hasta la muerte sin interrupción ».

Desde México, Paula Abramo relata que en 2017 le propusieron este trabajo de traducción, y aunque se sintió « muy honrada », primero dudó, « por las dimensiones del reto: Clarice es difícil, por momentos muy oscura, muy adorada y estudiada, y el libro no era pequeño ».

« Además, no era una escritora con la que yo tuviera una relación de mucha intimidad. Pero, ¿cómo negarse a tan sabroso desafío? Y, además, en el trabajo de traducción, la intimidad se construye. Entonces me decidí. El proceso me llevó un poco más de dos años, con intervalos importantes », explica sobre el libro que hoy presentará a las 19 en una charla vía YouTube -en el canal de la editorial- con la escritora y editora Valeria Tentoni.

Cuenta que se preocupó por « preservar las rarezas gramaticales de la autora, sus giros sorpresivos, pero dejar que en sus momentos de sencillez y transparencia fuera sencilla y transparente también en español ». En el proceso detalla que consultó a colegas especialistas en literatura brasileña y traductores de Clarice para los puntos en los que no lograba decidirse por una u otra lectura.

« A veces las interpretaciones de todos ellos diferían entre sí, y eso me producía una sensación de libertad y vértigo. Al final grabé toda la traducción: era importante para mí saber cómo sonaba. Solo entonces revisé otras traducciones », precisa.

Su encuentro con la obra de Lispector fue a partir de « Lazos de familia », que recuerda haber leído « cuando tenía veintipocos años ». « Lo encontré, si no mal recuerdo, en una librería de viejo acá en México. Era la traducción de Cristina Peri Rossi, editada en España por Montesinos. En aquel momento lo que más me impactó fue el cuento ‘La cena‘, ese retrato inquietante de una figura masculina y poderosa, decayendo, desmoronándose en un restaurante mientras come carne. Luego, por muchos años, salvo por algunos encuentros esporádicos, dejé de leer a Lispector. Pero ese cuento, junto con ‘El búfalo’ y ‘Una gallina’, estaban siempre por allí, en mi memoria », repasa.

Abramo (Ciudad de México, 1980) dice que el conjunto agrupado en este volumen « reúne textos bastante heterogéneos, desde escritos muy poéticos, como ‘La repartición de los panes’ o ‘Silencio’, hasta un extraño auto de fe incluido en la heterogénea sección ‘Fondo de cajón’, de ‘La legión extranjera’, pasando por el demoledor ‘Mineirinho’, que es un posicionamiento político de la autora frente a la brutalidad policiaca, un texto más periodístico, que mantiene una tristísima vigencia en la actualidad ».

Lispector murió en Río de Janeiro el 9 de diciembre de 1977 a los 56 años en la víspera de su cumpleaños.

¿Cómo dialogan los cuentos con las novelas de Lispector? Para Abramo, autora del poemario « Fiat Lux », « la lectura de sus cuentos es una buena compañía para la de sus novelas, pues permite un recorrido diacrónico en el que muchas de las inquietudes y exploraciones presentes en los cuentos están también presentes en las novelas que escribió en esos mismos períodos y dialogan con ellas ».

« Clarice es un poco un pensamiento, un movimiento. Los límites entre los géneros es algo que no le interesaba para nada. Es algo académico que se ha impuesto a la obra de una escritora« .

BENJAMÍN MOSER, BIÓGRAFO

Para el escritor, que después de la biografía de Lispector se abocó a la de la escritora Susan Sontag, « algunos cuentos son casi como pinturas abstractas que no tienen nada que ver con la comprensión fácil, y muchos de esos cuentos empezaron como piezas periodísticas o comenzaron con cuentos y fueron transformándose en piezas periodísticas, porque tuvo una crónica en el Jornal de Brasil semanal durante varios años ». Ese trabajo, esas columnas son « un lujo para las ciudadanas y los ciudadanos de Río en los años 60 y 70 ».

Lispector publicó a los 23 años « Cerca del corazón salvaje », que había escrito a los 19, y por la que recibió el premio Graça Aranha como mejor novela. Ese mismo año se casó con el diplomático Maury Gurgel Valente, a quien conoció mientras estudiaba en la universidad, y comenzó una vida familiar que la llevó a compartir destinos internacionales sin dejar nunca de lado su vínculo con la escritura.

No se dejó atrapar por convenciones ni etiquetas, estableció una intervención única y personal sobre el lenguaje que puede encontrarse en los libros de cuentos « Algunos cuentos », « Lazos de familia », « La legión extranjera » y en las novelas « La pasión según G.H. », « Agua viva » « La lámpara » o « Para no olvidar ».

« La escritura fue algo fundamental en su vida. Ella dice siendo bastante joven, a sus 25, 30 años que escribir era lo que más quería, por encima de cualquier otra cosa, hasta más que el amor mientras sospechaba que no valía la pena, que no estaba a la altura de lo que pretendía ser, esa duda la acompañó siempre. Sin embargo, a pesar de sus dudas, se fue formando mientras escribía. Es la figura fundamental de la literatura brasileña del siglo XX, cada día es más famosa, más leída y más querida », destaca Moser.

Tanto Abramo como Moser eligieron aquellos textos que prefieren de la obra de Lispector. Para la traductora, los elegidos son los que están en « El viacrucis del cuerpo » y en especial « El cuerpo » al que define como « un cuento desternillante, que me reveló una Clarice totalmente otra: desparpajada, cómica, irreverente ».

Mientras que el biógrafo se inclina por « La imitación de la rosa », un relato que define como « absolutamente genial » donde « las frases del inicio son muy normales, comprensibles y poquito a poco se va deslizando su habla y el lector se puede dar cuenta de que esa mujer se está volviendo loca. Es algo que me fascina porque la frontera entre la sanidad mental y la locura es un tema que siempre le admiré a Clarice, ella tiene la fuerza de no volverse loca, de ir, de pensar en los extremos de la experiencia humana sin pasar los limites y volver para contarlo ».

Lispector murió en Río de Janeiro el 9 de diciembre de 1977 a los 56 años en la víspera de su cumpleaños y dejó un universo que convoca a explorar los lazos familiares, los límites con lo establecido y las injusticias atravesando las tensiones que permiten la lengua y la narrativa.

 

[Fuente: http://www.telam.com.ar]

 

Autor:  Álvaro Suárez Ortiz
Directora: Ana María Cabo González
Editorial/Institución editora:  Universidad de Sevilla
Ciudad: Sevilla
País: España
Año 2020
Tipo de publicación: Tesis
Tipo de tesis: Tesis doctorales
Materias de especialidad: 

Enseñanza de ELE, Enseñanza de la lengua, Historia de España, Traducción, Traducción

Descripción: 

El presente trabajo, a cargo de Álvaro Suárez Ortiz, leído en la Universidad de Sevilla en 2020, tiene como objetivo ofrecer a todos aquellos interesados en la lengua árabe un nuevo recurso que satisfaga la pretensión última de alcanzar un grado de conocimiento lo suficientemente profundo como para poder utilizarla con éxito en cualquier tipo de situación comunicativa.

Nuevos enfoques de aprendizaje en el arabismo hispano: un compendio léxico innovador español-árabe presenta de ese modo una herramienta versátil concebida con la intención de facilitar a los discentes hispanohablantes la labor de acercamiento, comprensión y asimilación de la lengua árabe, tomando como piedra angular el componente léxico del idioma.

Para ello, se ha llevado a cabo una exhaustiva labor de cotejo y selección de la información de mayor relevancia contenida en un total de cinco diccionarios de reconocido prestigio y valor docente (con material consultable, según el caso, en lengua española, inglesa o árabe). Esta información ha sido sometida a un riguroso proceso de análisis, comparación, traducción (en los casos en los que ha procedido) y complementación hasta añadir a cada una de las entradas contenidas en la herramienta información suficientemente amplia como para contextualizar el uso de cualquier lema recogido en la misma y aumentar exponencialmente la probabilidad de utilizarlo adecuadamente en el discurso oral o escrito en lengua árabe.

El material resultante de esta labor no solo recoge el saber de lexicógrafos de referencia, sino que da un paso más, incluyendo toda la información gramatical presente en los diccionarios que tratan otros pares lingüísticos, para así presentar al estudiante el vasto potencial de la lengua árabe en su máxima expresión.

Página de Internet:  https://idus.us.es/handle/11441/105502
Fecha de publicación: Domingo, 4 de abril de 2021

[Fuente: hispanismo.cervantes.es]

Depuis les années 2005, les adultes migrants en France (hors-Union européenne) doivent signer un contrat d’intégration lors du passage à l’[Office Français de l’Immigration et de l’Intégration.

Écrit par Eric Mercier

Docteur en sociolinguistique et didactique des langues, Université de Tours

Lors du discours de Troyes en 2002, Jacques Chirac annonçait une refonte de la politique d’intégration des migrants réguliers :

« Chaque nouvel arrivant s’engage dans un véritable contrat d’intégration comprenant notamment la possibilité d’accéder à des formations et à un apprentissage rapide de notre langue. »

Ainsi depuis les années 2005, les adultes migrants en France (hors Union européenne) doivent signer un contrat d’intégration lors du passage à l’Office français de l’Immigration et de l’Intégration (OFII). Le principe de ce contrat est de formaliser différents engagements du migrant et de la société d’accueil, dont en particulier l’apprentissage du français en formation spécifique.

Poursuivant un objectif prioritairement social (qui était initialement d’assurer le droit de tous à la formation en français), l’apparition du Contrat d’Accueil et d’Intégration (CAI) a fait basculer ces formations en véritable devoir pour s’intégrer. Lorsque les formations sont prescrites, la présence en formation et la passation d’un examen sont obligatoires, pouvant conditionner le renouvellement du titre de séjour. Le Contrat d’Intégration républicaine (CIR), apparu en 2016, renforce ces exigences avec l’obligation de progresser à trois tests en français.

Pourtant, différentes recherches en sciences du langage, en sociologie, ou encore en histoire, soulignent les limites de la logique « formation en langue = intégration », et une thèse récente en explore spécifiquement ses conséquences.

Imposer une formation : quels effets ?

La démarche de cette dernière étude a consisté à enseigner dans ce cadre, puis à aller à la rencontre de ses différents acteurs, participants et collègues formateurs, pour tenter de comprendre leurs démarches et leurs rapports à ces formations. Suite à ces expériences et à une vingtaine d’entretiens réalisés auprès de migrants, il ressort d’abord un certain nombre de points positifs.

D’abord, la grande majorité des participants rencontrés (plus de 200) font de l’apprentissage du français un objectif affirmé, souvent prioritaire. Certains migrants nouent des relations de confiance affirmées avec leurs formateurs de sorte que la formation constitue alors un espace d’accompagnement au-delà des contenus linguistiques. Le formateur peut alors représenter un accompagnateur social de référence, pour une écoute, un partage, et la formation peut pour certains migrants constituer un tremplin d’apprentissage voire d’intégration.

De très nombreux migrants jouent le jeu sans opposition apparente, laissant penser que ces formations obligatoires permettraient d’impliquer le plus grand nombre. Ceci étant dit, différents cas de figure se dessinent : si certains migrants font des progrès indéniables (et alors même que certains d’entre eux étaient réfractaires à se former au départ), à l’inverse d’autres semblent rester longtemps sans forcément tirer parti ou sans être pleinement satisfaits de l’apport de la formation.

Plus encore, les évaluations sur lesquelles repose désormais l’appréciation des efforts d’intégration sont déconnectées des pratiques réelles :

  • Ceux qui ont progressé de façon spectaculaire aux tests ne parviennent pas pour autant à appliquer ces savoirs en dehors de la classe. Certains d’entre eux surprendront leurs formateurs en stagnant, ou bien en perdant ces savoirs par la suite.
  • La situation inverse est courante aussi : certains migrants qui ne progressent pas aux tests ou bien ne s’investissent pas dans les formations, surprennent la classe en apprenant à travers d’autres situations (et parfois très rapidement à l’oral).

Si les formations linguistiques représentent bien un vecteur indéniable d’apprentissage, voire d’intégration, celles-ci ne sauraient représenter le point de départ et la solution exclusive de l’apprentissage du français et de l’intégration de tous.

Comment les migrants perçoivent-ils ces mesures ?

Si tous les migrants rencontrés veulent apprendre le français, un seul parmi ceux que nous avons reçus en entretien a fait état d’un accord affirmé avec le système de formations obligatoires. Pourtant, aucun n’avait laissé transparaître de réticence en classe, tous ont joué le jeu. Nombre d’entre eux ont saisi l’opportunité donnée par les entretiens pour faire part de ce dont ils ne parvenaient pas à discuter autrement. Plusieurs de ces entretiens surprennent alors par les positionnements particulièrement critiques de migrants pourtant volontaires en formation (voir exemple dans l’encadré ci-dessous).

Parmi les effets contre-productifs relevés, la formation en langue est parfois perçue comme une fausse solution, comme une impasse. Le manque de socialisation avant la formation, ou encore la déconnexion des projets ou des pratiques en France avec les contenus enseignés, participent à ces ressentis. La formation obligatoire risque alors de compromettre d’autres projets et opportunités qui peuvent se révéler tout aussi décisifs dans l’apprentissage, comme dans l’intégration (travail ou bénévolat, recherche d’un logement plus décent, des opportunités de socialisation…). Cela amène certains informateurs à exprimer se sentir sous-estimés dans leur potentiel d’apprentissage et d’intégration, ou encore se sentir empêchés de participer à la société française.

Les formations peuvent aussi être perçues comme le signe d’une intégration qui ne laisserait pas de place pour s’intégrer. De nombreux migrants s’interrogent sur le droit de parler leurs langues dans l’espace public ou à la maison, avec l’impression que le français doit venir les supplanter, voire les supprimer. Cela a parfois pour conséquence un certain renfermement, menant par exemple à imposer les seules langues d’origines à la maison pour compenser leur perte présumée.

Au final, l’obligation formative n’est selon cette étude pas une solution à rejeter, comportant un certain nombre de zones de pertinence (faire découvrir la formation/donner le pas à certains projets). Mais faire de ces formations la solution de l’intégration, fait courir le risque pour ceux qui ne peuvent s’y soumettre de passer à côté de ses propres objectifs, ou pire, d’amener à un sentiment de stigmatisation, de rejet. Au-delà de ces contradictions, l’objectif affiché des politiques comme des chercheurs est pourtant bien le même : viser à favoriser et accompagner l’intégration de tous.

Des pistes de recherche

Les entretiens réalisés soulignent l’intérêt de s’intéresser aux situations personnelles, aux histoires et aux projets de ces personnes dans le cadre d’un suivi : ce qui permettrait de comprendre et d’orienter (voire, de responsabiliser et d’engager) chacun de façon plus ouverte à différentes possibilités, dont il pourrait s’agir de tirer parti.

Lorsque la (seule) formation linguistique ne fait pas sens, d’autres solutions pourraient être cherchées en complémentarité :

  • formation/partenariats de stages professionnels ;
  • participation bénévole ou associative ;
  • participation de migrants à l’élaboration même de certains projets d’accompagnement.

Ce type d’expériences viserait aussi à mieux apprécier les possibilités d’intégration de chacun, évitant que l’on interprète systématiquement qu’un migrant qui n’a pas progressé en français ou bien à ses évaluations n’est pas sur la voie d’une bonne intégration.

Une seconde piste proposée est de travailler à la sensibilisation de toute la société à ces questions. Si l’on défend l’intégration comme un processus réciproque, la connaissance et la compréhension des migrants par la société relève alors également d’un enjeu de l’intégration, et d’une responsabilité de la société qui accueille.

 

[Photo :  Shutterstock – source : http://www.theconversation.com]

El escritor chileno Rafael Gumucio publica La piel del mundo, una serie de lúcidas y originales crónicas citadinas en Nueva York, Puerto Príncipe, Madrid y Barcelona.

Escrito por MANUEL ÁLVAREZ

Qué: libro (Random House)

Si hay algo que Rafael Gumucio sabe hacer bien es escribir no ficción, incluso hasta cuando hace ficción, como lo fue su última e hilarante novela: El galán imperfecto. Ahora, con el aval que le da el género de la crónica, Gumucio vuelve a ponerse en el centro, con sus reflexiones y, sobre todo, con su mirada como protagonista. Porque ese es el gran logro de La piel del mundo, que nosotros, lectores, veamos a través de Gumucio.

El libro entonces muestra la mirada de un cronista certero, que, como buen turista («el turista se equivoca mucho menos que el viajero sobre la naturaleza de las cosas que visita», dirá), mira con detalle la ciudad que visita. Pero no solo a la ciudad y a sus habitantes, también viajando, de esto se da cuenta el cronista, uno se conoce más a uno mismo.

Es, a su vez, el libro de un extranjero (¿no es un escritor un extranjero?) que busca mimetizarse en los lugares que le toca vivir (sea Estados Unidos, Haití o España), por más que esos años, que ese tiempo que le toca vivir afuera, como un inmigrante, no sea tan extenso. Quizás en esa fragmentación, en esas bocanadas de aire para el escritor en las que intenta aprender inglés, ser rico en un pueblo pobre o triunfar con la escritura, está la clave de la narración.

Al final, a modo de epílogo, Gumucio narra su estadía en la Nueva York pandémica de 2020, colapsada por un virus que él al principio desestimó, en donde por un accidente en la bicicleta en los Hamptons, en el que se rompe ambas muñecas, termina en un hospital saturado por pacientes de Covid. Lo que se dice un correlato.

La piel del mundo es un libro ingenioso que permite conocer la piel de un escritor, es decir, su singularidad.

Rafael Gumucio (Santiago de Chile, 1970) es escritor y guionista. Ha publicado el libro de relatos Invierno en la torre (1995) y la autobiografía Memorias prematuras (1999). A su vez, publicó las novelas Comedia nupcial (2002), La deuda (2009), Milagro en Haití (2015) y El galán (2018).

Rafael Gumucio La piel del mundo

 

[Foto: Andrés Figueroa – fuente: http://www.zonadeobras.com]

 

Una conversación con una de las últimas críticas musicales de Bulgaria

Ekaterina Docheva, decrescendo.net

Cuando recibí la invitación para sentarme en el diván del Lorca con Marco, Martina y Joe, mi primer deseo fue presentar a Katya Docheva, una magnífica crítica musical, tan llena de hermosas historias. Con un estilo inconfundible, nos permite conocer casi medio siglo de pasado socialista del que tan dolorosamente nos hemos separado y, al mismo tiempo, dibuja un presente marcado por tres décadas de transición democrática inconclusa.

Conocí por primera vez a Ekaterina Docheva en el Palacio Nacional de la Cultura durante un concierto al que esperaba asistir desde hacía años. En aquel momento mi marido trabajaba como redactor en el periódico Kultura y recibió una invitación para el recital de mi admirada Angela Gheorghio, la cual seguía manteniendo una impresionante forma vocal, resultado de la reputada escuela rumana en la que se formó. Cuando me cedió su entrada, mi marido me comentó que estaría en el concierto junto a Katya Docheva, tal y como familiarmente era conocida. Maravillosa coincidencia que acabara compartiendo aquella experiencia con una reconocida crítica musical a la que admiraba.

Desde hace tiempo seguía su columna semanal y siempre mostré un gran respeto por su afilada pluma, tan implacable y diferente del resto de los análisis de Kultura. Cuando llegué a mi asiento me encontré a la derecha una dama de pelo corto, estilosa y descuidada, que, con sus primeras palabras y una mirada elegante de intelectual, enseguida me conquistó.

De esta manera comenzó nuestra amistad, que más adelante se fue transformando en encuentros más frecuentes, con fascinantes paseos matutinos por el parque, conversaciones sobre música y mucho más. Katya es una lectora incansable que, además de seguir la actualidad musical, se interesa por cine, el teatro, la literatura, la poesía y un sinfín de artistas e historias, tanto búlgaras como europeas.

¿Cómo acabó siendo “la guerrera solitaria” en el campo de los críticos musicales en Bulgaria?

Antes de nada, me gustaría decir que se trata de una definición no del todo precisa, ya que hasta hoy en día, junto a mí hay otras personas, sobre todo señoras, que se dedican a la crítica. Es cierto que hemos quedado pocas personas, y puede que mi trabajo sea más visible, porque escribía cada semana textos de crítica en el periódico Kultura. Pero en las páginas de este periódico reflejaban noticias de la vida musical y operística con más frecuencia personas como Natalia Ilieva y Boyanka Arnaudova. Como redactora del periódico lograba atraer a veces a personas de buena pluma como los compositores Dragomir Yosifov o Mihail Goleminov. Pero sucedían rara vez. Mire, antes de los cambios políticos en Bulgaria, durante el socialismo, ante todas las limitaciones que había por entonces, había una tribuna de crítica musical. Casi todos los periódicos y diarios tenían una página dedicada a la cultura que ofrecía también reseñas de arte. Había críticos buenos y valientes. Una tribuna de crítica bastante seria hasta 1990 era la revista Bulgarska muzika, que era el órgano de la Unión de Compositores. La misma unión acabaría cerrándola, lo cual traería consigo un gran daño a la posibilidad de que se siguiera la vida musical en Bulgaria. La revista tenía una extensión de 100 páginas y cubría los eventos musicales más interesantes del país. Así que el territorio existía y el territorio mismo exigía que hubiera gente dedicada. Después del 10 de noviembre de 1989 estas ediciones se clausuraron. Quedó solamente el periódico Kultura que, junto a su continuación, seguiría existiendo hasta final de 2019. Muchos críticos musicales se rindieron porque el mundo del dinero empezó a vengarse. De repente, salieron a la luz demasiadas dependencias y empezó a resultar incómodo escribir sobre crítica actual de compositores y artistas. Bulgaria es un país pequeño y, como decimos nosotros irónicamente, en él todos somos familiares, o amigos, o compañeros. Y más aún en el sector musical. No habría manera de que no hubiera conflicto de intereses, que no tuvieran lugar pequeñas pero eficaces venganzas. Por ello, seguramente, la mayoría de las plumas se orientaron hacia el trabajo científico, hacia los medios electrónicos, y fueron abandonando la esfera de la crítica actual. El año pasado tomé la decisión de hacer este blog sobre crítica y escribir para mi propio placer.

¿Cuál crees que es el futuro de la música clásica en Bulgaria?

No pretendo sonar muy pesimista, pero yo creo que esta esfera musical, tan importante y fundamental en el desarrollo del hombre, no tiene futuro en nuestro país. Resultó que nuestra tradición en relación a la música clásica está bastante relegada. Hoy día ella apenas es respetada por instituciones que se dedican a financiar las artes, y por ella solo se interesa una pequeña parte de la sociedad. Algo que no debería sorprendernos, teniendo en cuenta que en la educación primaria y secundaria toda la formación relacionada con la música clásica está absolutamente recortada y reducida. Mi amargo balance después de décadas en este oficio es que toda la cultura sinfónica de Bulgaria ha sido deus ex machina —rebajada—. La sociedad, el pueblo se emociona de otro tipo de música. La red de orquestas sinfónicas, teatros de ópera y coros fue creada después de 1944. Por, entre otros, el gran papel compositor y director Georgi Dimitrov. Como pedagogo, él “creó” a fantásticos directores corales como Vasil Arnaoudov, Georgi Robev, Zahari Mednikarov, Metodi Grigorov, Hristo Arishtirov… son bastantes.

Se sabe que Bulgaria era un país de coros, además de un país con muchas orquestas sinfónicas. Ellas también fueron creadas por personalidades —desde Konstantin Iliev, Dobrin Petkov, Ruslan Raychev—… Estas personas tuvieron conciencia de músico para lanzar fuerzas, para formar a la población con un repertorio desconocido, de hacer tradición. Había también conciertos educativos, conciertos por la televisión, los músicos y el Estado trabajaban para acercar al ciudadano búlgaro a las salas de conciertos. Y en gran medida esto se logró: ahora me doy cuenta de que por ello el aislamiento en el que vivíamos también contribuyó. No había muchas tentaciones, no había medios para obtener todo tipo de información. Los conciertos y los espectáculos de ópera eran una parte importante de las necesidades culturales del búlgaro medio.

Pero también en los años después de la caída del régimen la voluntad libre del pueblo dio a luz al pop folk, y el público demostró que lo anterior nunca lo habría alcanzado. Es un hecho que la frenética alegría de poder comprar tus cosas favoritas ha desplazado la idea de que la cultura común, además de material, debe poseer un individuo. En treinta años, un gran porcentaje de la población búlgara me ha transmitido que no está interesada en esto. Así que para la música clásica en Bulgaria el mercado (expresándome en lengua actual) se redujo al mínimo. Por ejemplo, para Sofía, una ciudad de dos millones de habitantes en su área metropolitana, donde los centros comerciales están llenos, el público de un concierto de música clásica está entre 1000 y 1500 personas como mucho.

Nosotros somos un país rural y por mucho que nuestros pueblos se vacíen y aumenten los habitantes de las ciudades, la gente sigue alimentada de otra cosa. A ellos les encanta alegrarse o llorar por la música, pero no añadirle emoción y sentido mientras la escuchan. Y mucho menos estar interesado en los usos de la música, además de como fondo para una de sus experiencias. A la gente le gusta el folclore, la música pop, y muchos de ellos se emocionan por el pop folk. Durante los últimos 10 años vengo escuchando que el pop folk se ha ido desvaneciendo. Pero yo no lo tengo nada claro. Lo que se ha desvanecido es la música clásica.

Las atrocidades que se cometen contra los instrumentalistas búlgaros, aquellos que tocan durante horas todos los días desde niños, a cambio de un salario mísero, con su escasa paga, los expulsan de Bulgaria. Abandonan el país y empiezan a trabajar en el extranjero. Y aquí la falta de músicos es cada vez más evidente. Las orquestas fueron recortadas, pronto empezarán a cerrarlas, directamente. El repertorio es también muy reducido, ya que la mayor parte de las orquestas estatales se convirtieron en orquestas tipo “simfonieta”, es decir, de máximo 40 miembros. En este tipo de agrupaciones no pueden tocar nada que sea de después del siglo XVIII, excepto algunas composiciones de cámara de épocas más tardías. Y el público en estas ciudades, mientras existe, suele escuchar Haydn, Mozart, Beethoven. ¡En el siglo veintiuno!

Hace poco vi un documental sobre el director Kent Nagano. Él tuvo algún problema con el público en Montreal, donde fue director general durante mucho tiempo. Observó que solo gente mayor acudía a los conciertos. Entonces se propuso llevar a la gente joven y consiguió hacerlo durante varios años. Empezó por las guarderías. ¡Lo logró! Pero allí es otra sociedad. No rechazan la música clásica como algo aburrido, elitista… En Alemania, por ejemplo, un gran porcentaje de la gente simplemente no pueden imaginarse la vida sin esta cultura musical. Después de la guerra, los alemanes vivían en la miseria, pero nunca venderían su piano, y en cada casa había uno. Igual que lo que aquí ocurrió hace tiempo: ¡un trabajador de un centro cultural destrozó un piano porque era ya muy viejo! ¿Este hecho qué os dice? Esta es la realidad. No tengo ninguna sensación de que las cosas vayan a ir a mejor.

¿Qué te hace seguir escribiendo?

Mi determinación por no rendirme.

¿Esta es tu manera de dedicarte a la música?

Me encanta la música. Es mi salvación. Me ha salvado en muchas ocasiones. De la depresión en 1990, cuando me di cuenta de que sin mis ocupaciones la vida puede seguir en Bulgaria, es decir, que soy totalmente innecesaria. Pero no me rendí. Por supuesto que durante este tiempo he trabajado en otras cosas. La crítica nunca ha sido una fuente principal de ingresos como para vivir escribiendo reseñas. Pero yo sigo, insistiendo…

Sí, a veces observo cosas que me devuelven la esperanza. Fui a un concierto de Maksim Vengerov con la filarmónica de Sofía y el director Nayden Todorov. Tocaron el primer concierto de Shostakóvich. En mi opinión, es el heredero de David Óistraj, el primero que interpretó la obra. El concierto es muy trágico, fue compuesto cuando salió el decreto de 1948, con el que se ven afectados todos los célebres compositores rusos de la época: Shostakóvich, Prokofiev, Khachaturian, Myaskovsky. A Shostakóvich lo despidieron cuando trabajaba de profesor. Él compuso esta pieza de concierto y no permitió que se interpretara hasta siete u ocho años después. Stalin tuvo que morir, y entonces pudo interpretarse.

Esta insinuación de Vengerov fue real para mí, auténtica, rompió, difundió la música y la hizo aún más influyente. El director Nayden Todorov había hecho muy bien el trabajo con la filarmónica. Allí había una audiencia real. La “Sala Bulgaria” estaba llena y entonces tenía una sensación ya muy olvidada. No se oía ni un aliento entre la audiencia. Era tal el silencio en la sala… Es cierto que lo que salía del escenario era algo muy fuerte. Tanto es así que sientes dolor físico, ganas de llorar. Y dado que el clima es tan especial ahora para muchas personas, para todas las personas, de alguna manera fue excepcional. Y luego escuché a la audiencia, escuché que todavía hay esperanza en este público, pero eran unas 500 personas. Sí, en cada ciudad aún no han muerto 500-1000 personas, para quienes esta música es importante. Y, dicho esto, no me considero muy pesimista, pero desafortunadamente una persona realista y tranquila.

El director Plamen Djurov, con quien hablamos también sobre este asunto, dijo una vez algo muy preciso: “No pudimos transmitir a los jóvenes la carga que nuestros maestros nos legaron”. Los músicos no se unieron después de los años 90. Se dividen aún más.

Los compositores de la vieja generación Vesselin Stoyanov, Marin Goleminov, Pancho Vladigerov, Lyubomir Pipkov, Filip Kutev fueron pilares serios y mantuvieron la autoridad de la música. Aunque a muchos de ellos les resultaba difícil llevarse bien. No recuerdo haber visto ninguna amistad entre estas personas, pero mantuvieron la autoridad de la música.

Después de la caída del régimen, a principios de la década de 1990, la Unión de Compositores Búlgaros se dividió en dos. La mitad quería que todo se vendiera. Se presentó una demanda. Aquí no había ya ni partidos ni gobierno. Aquí había algo un tanto retrógrado, una gran dosis de gente filistea, y por supuesto, la ideología del dinero. A una parte de los miembros de la Unión de Compositores Búlgaros la llamamos compositores, a la otra, suscriptores. La masa de gente incompetente o medianamente calificada cerró la revista Bulgarska muzika. Este fue un crimen contra la cultura musical búlgara. Fue entonces cuando abandoné la Unión de Compositores. Esta grieta expulsó de Bulgaria a personas muy capaces como Bozhidar Spasov, Alexander Kandov; se fueron por esto. Este fue el momento en que el dicho “El violinista su casa no mantiene” volvió a cobrar relevancia en nuestro país.

¿No crees que este es un problema global? Incluso los países ricos reconocen que es muy difícil trasladar la música clásica al futuro, porque el espíritu y el mundo en el que esta música nació desaparece y el mundo moderno, la cultura y la economía, no le dejan espacio. No obstante, se están haciendo esfuerzos colosales. El único arte en el que el pasado domina radicalmente el presente es la música clásica. Ni en las bellas artes ni en el teatro existe un dominio tan drástico del pasado sobre el presente.

Muchos países se enfrentan a este problema. Por ejemplo, en EEUU solo hay orquestas privadas. Se desconoce cuál será su futuro. Hay patrocinadores que financian las orquestas. La Metropolitan Opera es de propiedad totalmente privada. La orquesta de Washington, la filarmónica de Nueva York…

Pero nosotros estamos en Europa. Es cierto que cuando decimos música clásica mucha gente entiende que se trata de la música hasta mediados del siglo XX. Y estoy hablando de la música clásica como un concepto más amplio. El tema de la música contemporánea en nuestro país es bastante diferente al de otros países. No digo que la música contemporánea llene los estadios allí, pero todo es cuestión de algún tipo de práctica educacional e inclusión. ¡Curiosidad! No puedes involucrar a alguien para que escuche incluso a Schnittke cuando estudia música hasta el octavo grado y cuando además no le llegan ni siquiera más de diez compositores distintos. Luego, el entorno en sí: no puedes escuchar obras de tres estrofas y un estribillo durante todo el día y luego acercarte a una sinfonía de 30 o 40 minutos de duración. Se debe desarrollar la paciencia, la imaginación del oído, se debe mostrar la belleza al joven para descubrir la mina de este tipo de música.

¿Qué hay de la música de los compositores búlgaros que merezca ser transferida al futuro, salvada, con la esperanza de que alguien más en algún lugar pueda escucharla? Aquí está el siglo XX detrás de nosotros, tenemos bastante distancia.

Hay muchas obras de este tipo. El hecho de que no se hayan vuelto legítimas para la música europea se debe al carácter cerrado de Bulgaria y al hecho de que es un país pequeño. Además, la distribución de música requiere fondos que el Estado se niega a dar. Lo que escribieron compositores como Konstantin Iliev, Ivan Spasov, Lazar Nikolov, Vasil Kazandjiev, Simeon Pironkov es realmente significativo. También hay cosas de Lyubomir Pipkov que no me gustaría perderme en ningún caso. ¡Bueno, Dimitar Nenov! Los cuartetos de Marin Goleminov tienen un valor absoluto. Era joven, tenía unos 33 o 34 años y pasé una semana entera en Sliven; tuvieron lugar los Días del Arte del Cuarteto. Los cuartetos de Goleminov tocaban en cada uno de los conciertos junto a los cuartetos de Bartok. Quedaban tan uniformes uno al lado del otro que para mí fue un momento inolvidable de total alegría. También Dimitar Tapkov, un hombre excepcional, además de compositor. O Georgi Minchev… hay suficientes obras búlgaras de compositores de mi generación: Emil Tabakov, Stefan Dragostinov, Alexander Kandov, Plamen Djurov, Bozhidar Spasov, una generación de compositores muy capaz. Desafortunadamente, todavía no son lo suficientemente conocidos. Varias obras de Tabakov se reproducen por todo el mundo, también de Dragostinov, pero en general, la música búlgara apenas se interpreta en Bulgaria actualmente. Entonces, por qué deberíamos pretender que se escuchara fuera. ¿Qué pasará con la próxima generación? Aquí están Georgi Arnaudov, Dragomir Yosifov, Petar Kerkelov…

Tengo la suerte de haber pasado mi vida con estas personas, pero también acepto con calma la idea de que soy unа outsider total. No pretendo hacer tragedia de esto, he aceptado que a los ojos de mucha gente soy alguien marginal. Debo parecer lo mismo a los ojos de mi hija. Dejó este mundo tras veintiséis años de trabajo con el violín y ahora trabaja en los Estados Unidos. Es una muy buena persona, pero se dio cuenta de que no tiene futuro con el violín. Hizo un esfuerzo inhumano por encontrar otro camino y vivir más segura. Sí, sigue escuchando música, pero no ha tocado el violín durante al menos diez años.

¿Crees que su destino refleja la situación de los músicos en Bulgaria? ¿No es solo una elección personal?

Hay muchos niños que estudian música, luego se van y nunca regresan a Bulgaria. Y no solo por los humillantes salarios. La cuestión es también por el entorno en el que vives. Tienes que sentirte valorado por ser músico. El ridículo comentario de “Está bien, tocas, pero a qué te dedicas” no puede volver otra vez a ser relevante y actual; esto no se debe al capitalismo, se debe a la mentalidad.

¿Cómo llegaste a la música?

Mi segundo padre era contrabajista y tocaba en la pequeña orquesta de la radio. Más adelante comenzó a componer partituras. Fue el mejor copista de notas de Bulgaria. Eso podría ser perfecto. Así conoció a mi madre. Por la misma razón, todos los músicos de Sofía vinieron a nuestra casa.

Tocaba el acordeón desde muy joven, ya que mis dos tíos también lo tocaban. Mi madre era de las que pensaban que los niños deben estar muy ocupados para que no le vengan malos pensamientos a la cabeza. Empecé a tocar a los cinco años. Tenía un acordeón Hohner con teclas de nácar. Tuve grandes profesores en la escuela de música. A los doce años les dije a mis padres que quería crear música y que este era mi sueño. Se me daba bien, pero no pude llegar a ser tan buena con el piano. En 1967 me aceptaron en la facultad. Tenía 17 años y era la persona más feliz del mundo.

¿Cómo escucha música un crítico?

Cuando era joven, solía mirar y estudiar partituras. Estaba constantemente estudiando obras, leyendo sobre ellas, escuchando diferentes interpretaciones… Inevitablemente, comienzas a volverte más crítico, más exigente, a buscar lo desafiante, lo diferente, a huir de los tópicos.

¿Qué es lo que más valoras en la interpretación?

La forma. No solo la forma, pero es muy importante. Cuando un buen intérprete comienza, sabe muy bien cómo construir toda la obra para que sea una forma completa y perfecta.

¿Es posible que un músico que no sea perfecto componga muy buena música?

Ha habido casos. Incluso cuando escuchas a artistas muy jóvenes que no dominan completamente el instrumento, puedes sentir la personalidad, la individualidad. Muestran que este texto tiene algún sentido. Esto es lo más importante.

Te manejas perfectamente con varias lenguas europeas, algo que seguramente te ha ayudado a superar diversas barreras en estos años.

Respecto a las lenguas, ocurrió de la siguiente manera: mi madre y mi padre biológicos se graduaron en un colegio alemán. Empecé a estudiar francés en clases particulares, a los dos o tres años de edad. Más adelante, a los seis años, me apunté a clases de alemán. Continué con el alemán durante mucho tiempo y estuve estudiándolo con una profesora nativa que me enseñó a pensar en alemán. De mayor, estudié inglés en la Alianza, y en México aprendí español. El tercer año de mi estancia en México estuve enseñando en la Modern American School.

¿Cuáles son tus preferencias musicales?

De los compositores clásicos, aquellos que son los favoritos de los amantes de la música, para mí no hay una nota incorrecta escrita por Johannes Brahms. Hay un poder emocional latente y muy fuerte en él. Especialmente sus ciclos de piano. Hay tanto anhelo allí, tanta energía… De sus sinfonías, la segunda es la que más me gusta escuchar.

De compositores más modernos: Charles Ives – lo tiene todo, es una vanguardia absoluta. Arvo Pärt y Alfred Schnittke. De la escuela alemana: Helmut Lachenmann, Paul-Heinz Dittrich, con quien fuimos cercanos, Jörg Widmann. Y Friedrich Goldmann. También tengo una larga amistad con la compositora coreana Unsuk Chin, que vive en Berlín. Ahora es muy famosa, pero cuando la conocí en Copenhague en 1996, estaba presentando sus primeros trabajos y todavía no era tan famosa. Por último, pero no menos importante, cabe mencionar a Gia Cancelli, a quien también tuve la suerte de conocer. Luigi Nono, Luciano Berio, György Ligeti, György Kurtag, mi amigo de Argentina Alejandro-Iglesias Rossi. ¡Hay tantos, este mundo es inmenso!

Entrevista realizada por Christina Vassileva en febrero de 2021 en Sofía, Bulgaria.

Christina Vassileva vive y trabaja en Sofía (Bulgaria). Es poeta, cantante de cámara y solista en el trío Affettuoso, con el que realizan diferentes conciertos de piezas clásicas barrocas. Christina firmó el Manifiesto de la Nueva Poesía Social en 2016. Poeta y traductora de inglés. Publicó sus primeros poemas y traducciones en Literaturen vestnik y en la revista Nueva Poesía Social (Нова социална поезия).

[Fuente:  http://www.fronterad.com]

La joven no duda de su identidad y está orgullosa de la misma.

Por Luis Alberto Laborda

Meztli Henriquez es una joven canadiense hija de un matrimonio compuesto por una integrante de los pueblos originarios de Canadá y un inmigrante latinoamericano.

Nacida y criada en un hogar compuesto por dos universos culturales aparentemente distantes, la joven sintió desde pequeña que tenía que relacionarse, mantener y fomentar las múltiples influencias que significa su doble raíz.

A lo largo de su vida ha experimentado en carne propia las complicaciones de lo que significa el multiculturalismo, cuando sus allegados, amigos y compañeros de la escuela le decían que no era latina, indígena ni canadiense.

Muchas personas me decían que yo no soy ni salvadoreña ni dené. Para mí, eso era algo difícil de comprender… ¿Qué soy entonces? Meztli Henriquez.

Mientras crecía en su Saskatchewan natal, pronto se vio inmersa en un mundo donde el idioma que prevalecía era el inglés, y creció sin aprender la lengua indígena materna.

El lenguaje es el principal instrumento que los humanos tenemos para comunicarnos con los demás. Sin él, estamos aislados, solos. Meztli Henriquez.

Lejos de desanimarse, comenzó a estudiar el dene suliné por su cuenta.  Se trata de una lengua que se usa en la región central de Canadá y que en la actualidad es hablada por 12.000 personas, aproximadamente.

La joven creció en un hogar de madre indígena dene y padre salvadoreño.

Su interés por las lenguas llevó a Meztli a presentar un trabajo en el marco de sus estudios universitarios, en el que aborda la problemática de la preservación de los idiomas minoritarios en Canadá, principalmente los de raíz indígena.

El documento fue saludado con elogios por uno de los responsables del departamento de lingüística de la Universidad de Saskatchewan, quien no solo resaltó la preocupación de la estudiante por la preservación de la cultura de los pueblos originarios, sino que sostuvo que se trata de un aporte valioso para de comprender la relación estrecha que existe entre el idioma y el bienestar de las personas.

Por su trabajo, Henriquez fue galardonada recientemente en el marco de la Semana de los Logros Indígenas, que se propone reconocer los esfuerzos de los estudiantes mestizos, inuits y de las primeras naciones.

La joven se propone la ambiciosa meta de convertirse en impulsora de un programa de revitalización de la lengua dene suliné, para evitar que otras personas repitan su experiencia y puedan caminar por la vida conscientes de sus raíces y en contacto fluido con las mismas.

Muchos de los jóvenes de la comunidad dene no conocen el idioma de sus mayores, porque se expresan principalmente en inglés. Es necesario aumentar su número de hablantes. Meztli Henriquez.

Pero a esta inquietud, nuestra entrevistada suma otra, que es la de propiciar las instancias y multiplicar las ocasiones para que las personas mayores sigan su formación.

Henriquez quiere crear un programa de revitalización lingüística y cultural.

Meztli considera un error suponer que la educación, la instrucción y la actualización de conocimientos deben estar reservadas a los jóvenes.  Los adultos mayores, en algunos casos, viven la situación inversa, se expresan mayoritaria o exclusivamente en su idioma ancestral y, en consecuencia, cuentan cada vez con menos medios para mantenerse informados, para saber lo que sucede fuera de su entorno más cercano… Se trata de personas esenciales para mantener el dele suliné con vida…

La experiencia y anhelos de una joven que muestra con orgullo que la multiplicidad de raíces es un tesoro que vale la pena preservar y que los idiomas son parte indispensable en la tarea.

Meztli Henriquez no brinda más detalles en entrevista con Radio Canadá Internacional.

 

[ Fotos: Meztli Henriquez – fuente: http://www.rcinet.ca]

¿Quién no ha sentido que las conversaciones por las que lo llevan las clases de idiomas son totalmente falsas y postizas? Preguntar cosas inimaginables en situaciones inverosímiles parece ser tan solo uno más de los ingredientes del aprendizaje.

Escrito por Laura Sofía Rivero

Para Cynthia, para Clemente

En el último mes he pedido cuatro tickets en el aeropuerto de Orlando, convencí a una multimillonaria para que donara su dinero a un orfanato, trabajé en una farmacia del centro de Londres, di una conferencia sobre los peligros que acechan en la selva de Australia, y fui, también, un hombre mayor bastante calvo que sintió el viento frío en su nuca frente al Gran Cañón.

Yo no elegí este multifacético estilo de vida. De hecho, al empezar cada sesión, suelo preguntarme si estoy a punto de ingresar a una clase de inglés o de interpretación escénica. Tomo lecciones porque mi idioma es insuficiente para abarcar el globo terráqueo, un mundo que está mayoritariamente escrito en otra lengua. Los currículums exigen dominarla. También los mejores salarios. Y mi curiosidad tiene sed de leer con fluidez, quiere deslizarse por los textos como si fueran mantequilla, no duras vallas en una carrera de obstáculos.

Sin embargo, mis verdaderas motivaciones de bolsillo roto y mente intranquila pronto se desvanecen. Mi ánimo comienza a disiparse y la culpa no la tienen los phrasal verbs, ni el second conditional, sino esas actividades bufas en colectivo que se empecinan por familiarizarme con el inglés. “¡Disfrútalo! Úsalo como en la vida diaria”, dicen mientras me obligan a sostener conversaciones que jamás tendría en español. El idioma, las relaciones humanas, incluso las necesidades básicas rápidamente se convierten en un artificio forzado.

Primer acto: es mediodía, un supermercado con poca gente, hoy me toca ser la cajera. “¿Qué va a querer?”, pienso con palabras prohibidas. Y aquí estamos mi compañero y yo: imbuidos en este teatro del absurdo, rodeados de estantes imaginarios llenos de latas que guardan conservas inexistentes, hablando un idioma falso fabricado por nuestras mentes, un espanglish lleno de cochambre, titubeos, palabras inventadas, gestos inciertos y frustración traducida a manotazos. “Teacher, how do you say ‘papel de estraza’?”, pregunta alguien en el fondo del salón. Guardan silencio los escenarios que se replican banca tras banca. La ficción está en pausa. “Tortilla’s paper”, responde mi chispeante interlocutor. Y todos reiniciamos ese oficio del sinsentido que es el tratar de darnos a entender.

Para quienes las disfrutan, las clases de idiomas son la recuperación de su niño interior. El mundo vuelve a ser una serie de objetos sin nombre, tan solo masa, tan solo un deseo. Todo se aprende desde el principio: los colores, los números, los nombres de los animales. En el cerebro dialogan la experiencia del adulto y la ingenuidad del infante; vuelve a desplegarse el territorio de los errores, las preguntas primarias, la necesidad de hablar.

Ojalá mi ánimo fuera lo suficientemente dúctil para ver un juego en lo que más bien se me presenta como una máscara. Desearía sentirme cómoda inventando, usando las palabras que me quedan más cerca y no aquellas que busco en la oscuridad con inquietud, ser una mejor alumna y confiar en el adagio de un buen amigo: “en las clases de idiomas importa hablar, no lo que dices; la verdad queda de lado”. Pero no dejo de sentir que mi mayor lección hasta el momento ha sido saber que en inglés yo ya no soy yo, sino apenas un remedo de mí misma. Tantos rostros se han impuesto sobre el mío que ya solo me concibo como extranjera de mis propias palabras. Me he robado un vocabulario, nada de lo que digo me pertenece.

Segundo acto: comienzo a sospechar que mi maestro, más que enseñarme un idioma, me está confeccionando una vida y una personalidad. ¿Cómo decirle que este enfoque turístico de comprar boletos de tren y pedir indicaciones en la calle poco le sirve a alguien que nunca ha salido del país? ¿Remotamente imaginará que mis opiniones en clase distan por completo de lo que pienso? Un antifaz para sobrevivir: eso es mostrarme interesada en lo que no me importa en absoluto. A voluntary burden is no burden o, mejor dicho, sarna con gusto no pica.

¿Qué es lo que saben de mí estas personas que solo me conocen por lo que puedo decir, no por lo que deseo comunicarles? Mis actividades favoritas: conversar, hacer bromas, dar clases, no las puedo poner en práctica a plenitud. ¿Qué de mí no está hecho de lenguaje? Soliloquio frente a la ventana. Cae el telón. Y con esta pregunta termina el tercer acto.

Laura Sofía Rivero
Ensayista. Ganadora del Premio Nacional de Ensayo Joven José Luis Martínez 2020 por el libro Dios tiene tripas: meditaciones sobre nuestros desechos.

[Ilustración: Oldemar González – fuente: http://www.nexos.com.mx]

La llengua udmurta, parenta del finès, pateix la pressió assimiladora de l’Estat

Escrit per Àlex Bustos

Al centre d’Euràsia, al cor de Rússia, hi viu el poble udmurt des de fa segles. La seva llar, lluny del mar i de les fronteres amb altres Estats, actualment és una república de la Federació Russa de la mida d’Extremadura, situada entre el Volga i els Urals. Amb una cultura en regressió, alguns activistes miren de reviscolar-ne la llengua o l’antiga religió.

Aquest país boscós i poc poblat és conegut dins de la Federació Russa per ser un important centre productor d’armament ja des del segle XIX, però especialment des de la creació del fusell AK-47: aquí es va elaborar el primer model d’aquesta arma que va ser la insígnia de l’exèrcit soviètic. Actualment la indústria armamentística hi manté part de la seva producció.

El museu del kalaixnikov. Udmúrtia és des de fa dècades un important productor d’armes a Rússia: aquí es va crear el famós AK-47.

Més enllà d’això, el que fa diferent aquesta part de la Federació Russa és el poble udmurt, d’origen uràlic. Com moltes altres llengües i cultures indígenes del vast Estat euroasiàtic, la udmurta també corre perill de desaparèixer. El 10 de setembre del 2019, Albert Razin, un professor universitari i activista en defensa de la cultura local, es va immolar a la porta del Parlament de la República d’Udmúrtia per protestar contra la “desaparició de les llengües indígenes de Rússia”.

Adoració de la natura
Un dels motius que va portar Razin a immolar-se va ser el canvi de les lleis russes el 2018, que van treure pes a la llengua local dins del sistema educatiu, en relegar-la a una assignatura opcional. Sobre aquest canvi, el president rus Vladímir Putin va afirmar que “obligar a una persona [a aprendre una llengua] que no és la seva llengua materna és inadmissible, igual com reduir el nivell i les hores d’ensenyament del rus. El rus és la nostra carcassa espiritual del nostre país multinacional”.

Aquests canvis van provocar descontentament en diferents pobles de Rússia com els calmucs, els baixkirs, els txuvaixos, els buriats o els mateixos udmurts, que temen que això signifiqui una desaparició gradual de les seves cultures. Els canvis a la Constitució russa de 2020 van ser una passa més enllà en la russificació: el nou document reconeix el rus com la llengua de l’ètnia “creadora” de l’Estat, implicant que l’ètnia russa és la més real.

L’udmurt, malgrat que és una de les 35 llengües oficials de Rússia, es troba “seriosament en perill” segons l’Atles de la UNESCO sobre llengües en risc de desaparició. La mateixa UNESCO estima que 463.000 persones el parlen, basant-se en dades de 2002, tot i que el cens rus de 2010 va rebaixar la xifra fins a les 325.000. Actualment viuen prop d’un milió i mig de persones en tota la república.

Andrei Perevoztxikov, activista per la conservació de la seva llengua i xaman de la religió reviscolada del poble udmurt, o Udmurt Vos, opina que “això es deu als processos globals que [fan que la gent] abandoni els pobles perquè és més fàcil trobar feina a la ciutat”. Afegeix que, malgrat que “als pobles la gent es comunica activament en udmurt”, el nombre de parlants decreix cada any. Els llocs preferits per a migrar solen ser grans ciutats com Moscou i Sant Petersburg.

“Convertir l’udmurt en una llengua opcional a les escoles provoca que per als centres educatius sigui més difícil tenir materials” en aquest idioma, explica Perevoztxikov. Afegeix que als anys 90 “s’ensenyava més activament l’idioma i hi havia més recursos”.

A més de la seva cultura, el poble udmurt també té la seva pròpia religió, que va reviure després de la caiguda de la Unió Soviètica amb el renaixement de les creences religioses al país. Pocs udmurts —prop del 2%— són creients d’aquesta fe, que es caracteritza per deïficar la natura, el sol i altres fenòmens naturals. Algunes figures de la religió són Inmar, Kyldysin i Kuaz.

L’escut de la República d’Udmúrtia té l’origen en tradicions locals. Són destacats els símbols solars que hi apareixen, importants en les creences del poble udmurt.

Aquest conjunt de creences, com les defineix Perevoztxikov, forma part de la vida d’unes poques persones que han recuperat part de les seves arrels. Actualment existeix un sincretisme entre l’Udmurt Vos i el cristianisme ortodox, la religió majoritària al conjunt de la Federació Russa.

Una de les bases de la creença és “celebrar cerimònies o festes en boscos sagrats que encara es conserven en alguns llocs d’Udmúrtia”, explica el xaman. Lamenta que l’Estat rus “no dóna suport, i fins i tot diria que obstaculitza”, el manteniment de les tradicions dels pobles de Rússia.

El futur de l’udmurt
Tot i la davallada de parlants de l’udmurt, Dmitri Iefrémov, professor de la Universitat d’Ijevsk — la capital, Ij en udmurt—, explica amb optimisme que alguns joves participen en activitats de foment de la llengua, especialment a les ciutats grans. Si bé admet que a la capital es parla poc, valora positivament la difusió per xarxes socials que en fan els més joves.

Una de les paradoxes actuals a Udmúrtia és que, segons explica aquest professor universitari, la gent dels pobles cada cop parla menys udmurt, mentre que a les ciutats la gent jove veu amb bons ulls dir expressions udmurtes: està de moda. Iefrémov conclou que tot i aquest augment de l’interès, no n’hi ha prou, ja que cada cop menys gent jove parla i entén l’idioma.

Per a consolidar la llengua, el professor universitari assegura que és important ensenyar-la des de la infantesa “perquè si l’udmurt es perd al parvulari, és molt, molt difícil recuperar-lo de nou”.

Des d’Ijevsk es mira amb certa enveja els tàtars, un altre poble del país. Iefrémov argumenta: “Sempre han estat un exemple per a nosaltres, on la gent parla la llengua tàtara a tot arreu. Això es veu al carrer, o en algun tipus d’institució administrativa o en algun altre edifici o esdeveniment: la gent es comunica en tàtar, molta gent el parla”. Aquest idioma d’origen turquès és la segona llengua nacional més parlada a Rússia, amb 4 milions de parlants.

Tot i la pèrdua d’interès general, hi ha estrangers que van a Udmúrtia a aprendre l’idioma, que forma la família finouràlica amb el finès, l’hongarès, l’estonià i altres llengües dins de Rússia. Segons Iefrémov, qui aprèn la llengua udmurta a la universitat local acostumen a ser estudiants de Filologia o de Pedagogia, així com estudiants estrangers. Alguns, explica, fins i tot arriben a parlar-la sense accent, i quan enraonen amb nadius, aquests no s’adonen de la procedència del seu interlocutor. Els anys sense pandèmia, quan poden anar a la república sense problemes, la universitat els porta als pobles perquè puguin practicar amb gent local, ja que l’idioma s’hi parla més que no pas a la capital.

“De vegades, la gent gran amb qui parlen es demana: ‘Per què el meu nét o la meva néta no estudia la llengua udmurta, i en canvi els estrangers la coneixen tan bé i vénen a estudiar-la des de tan lluny, a milers de quilòmetres de distància?’”, comenta Iefrémov.

D’altra banda, Perevoztxikov es reafirma en la necessitat d’una major presència de l’udmurt en la vida diària per a conservar-lo. Posa l’exemple de la senyalització a la via pública: “Els noms dels carrers s’haurien de duplicar [en rus i udmurt]”, assegura. També posa l’èmfasi en els mitjans de comunicació, ja que dels deu mitjans de comunicació udmurts més llegits, únicament un es pot llegir en la llengua local.

Un factor important que juga contra la conservació de les cultures minoritzades a Rússia és el fet que, a diferència de cultures com la catalana o la corsa, no hi ha projectes polítics d’abast que les promoguin o les defensin. “Desgraciadament això no existeix aquí”, afirma Perevoztxikov. Això és extensible a altres cultures com la calmuca, la tàtara o la baixkíria.

 

[Fotos de l’autor – font: http://www.nationalia.cat]

El cantante de rap Liberato Kani lanzó su primer disco Chiqapwan Takisunchis (Hablemos con la verdad), enfocado en combatir la mentira y la desinformación en el Perú.

El disco promovido por el portal OjoPúblico cae de manera muy oportuna cuando el mundo conmemora el Día Mundial de la Lengua Materna que se celebra el 21 de febrero.

Chiqapwan Takisunchis no es solo el primero en su género, sino que reúne tres de la voces más contundentes de la música urbana en el Perú y reconoce la belleza de las lenguas originarias, indica OjoPúblico.

En los próximos días anuncia el lanzamiento del segundo tema con base en la lengua shipibo-konibo, escrito e interpretado por el artista Wihtner Fago, y un tercer tema en castellano, en la voz de Anaís Quispe, ya famosa como La Torita.

Un reportaje del programa dominical Frecuencia Latina ha vuelto popular a Liberato Kani, un joven de 27 años que pertenece a una familia de Apurímac.

Liberato Kani: “Ser quechua es ser un ciudadano del mundo”

El portal OjoPublico ha publicado una entrevista al cantante urbano Liberato Kani, que además de su talento para el rap suma un poderoso mensaje que rescata sus raíces andinas y las lleva a un plano global.

Desde que lanzó su primer disco “Rimay Pueblo” (La voz del pueblo o Habla el pueblo) en 2006, ha hecho presentaciones en Alemania, España, Estados Unidos, Cuba, Guatemala y Chile.

También ha aparecido en medios del exterior, como El País, de España, y The New York Times, de Estados Unidos. Dice que le falta ir a Bolivia, a Colombia y a la zona andina de Argentina, pero que ya llegará el momento.

Acceda a la entrevista completa a Liberato Kani con un clic en el siguiente enlace:

 

[Fuente: http://www.servindi.org]

Le ladino, ou judéo-espagnol, est une langue historiquement parlée par les Séfarades de la péninsule Ibérique et de l’Empire ottoman. Naguère en danger de disparition, l’idiome est désormais remis au goût du jour par des apprenants venus renouer avec leurs racines ou découvrir une nouvelle culture.

Des touristes visitent la synagogue historique de Tolède, érigée au XIIe siècle (et transformée en église catholique, Santa María la Blanca, au XVe siècle). Les Juifs séfarades expulsés de la péninsule Ibérique à la fin du XVe siècle se retrouvent pour une partie dans l’Empire ottoman. La langue judéo-espagnole qui y prospérait a connu un fort déclin, avant, aujourd’hui, d’attirer de nouveau de nombreux apprenants. (Espagne, 13 avril 2006.)

Écrit par Kenan Cruz Çilli

On le disait sur le point de disparaître, mais voilà qu’aujourd’hui le ladino suscite un engouement surprenant. Derrière le regain d’intérêt mondial pour cette langue se cache un événement pourtant peu exaltant : l’épidémie de Covid-19. L’une des conséquences inattendues de la pandémie est l’augmentation significative de la pratique du ladino… en ligne. Cette langue est en plein essor, comme en témoignent les nombreux cours et les conférences internationales hebdomadaires organisés sur Zoom ainsi que la multiplication des publications en ladino. Résultat : de nombreux spécialistes réajustent leurs prédictions pessimistes sur la vitalité de cet idiome.

Le phénomène ne se résume pas à l’augmentation du nombre de locuteurs et d’apprenants : les confinements successifs et le développement des activités en ligne ont également contribué à resserrer les liens de communautés séparées par des milliers de kilomètres, redonnant ainsi un second souffle à leur langue commune.

Une histoire méditerranéenne

Il suffit de jeter un œil à El Amaneser, un mensuel d’Istanbul exclusivement rédigé en ladino qui paraît depuis 2005, pour constater la forte hausse mondiale des activités liées à cette langue. En réaction à la demande florissante, le journal a décidé de publier chaque mois plusieurs pages d’articles écrits par des lecteurs, juifs ou non, qui apprennent le ladino en ligne. Ces étudiants, d’âges et d’horizons divers, contribuent à bousculer l’idée que cette langue, à l’écrit ou à l’oral, est réservée aux personnes d’un certain âge.

Avant la pandémie, les estimations du nombre de locuteurs du ladino, également connu sous le nom de judéo-espagnol, judesmo, spanyolit et djidio (en Bosnie-Herzégovine), oscillaient entre 60 000 et 400 000 individus. La base de données Ethnologue, qui recense toutes les langues…

[photo : REUTERS/Victor Fraile – lisez l’intégralité de ce billet sur http://www.haaretz.com : https://bit.ly/3kaAyGJ%5D

 

 

« Al-Kīmiyā », la revue de la faculté de langues et de traduction de l’université Saint-Joseph de Beyrouth (numéro 20)

Publié le mardi 09 février 2021 par Céline Guilleux

RÉSUMÉ

Le numéro 20 d’Al-Kīmiyā, la revue de la faculté de langues et de traduction de l’université Saint-Joseph de Beyrouth, interroge les relations indéniables qu’entretiennent les concepts de langue, de traduction et de sociétés. Elles font référence à une certaine interdisciplinarité qui s’est manifestée par l’émergence, depuis assez longtemps, de nouvelles disciplines et domaines de recherche. La sociolinguistique date des années cinquante du siècle dernier et les appels à l’institution d’une sociologie de la traduction ou d’une sociotraductologie remontent déjà à une vingtaine d’années. En effet, l’ouvrage de Jean-Marc Gouanvic, Sociologie de la traduction, la science-fiction américaine dans l’espace culturel français des années 1950, fut publié en 1999. Il s’agit donc de revisiter ces domaines plus ou moins établis pour tenter de rendre compte de l’état actuel des recherches ou perspectives de recherche dans les contextes sociaux d’aujourd’hui.

ANNONCE

Argumentaire

La thématique choisie pour le numéro 20 d’Al-Kīmiyā, la Revue de la Faculté de langues et de traduction de l’Université Saint-Joseph de Beyrouth, est « Langues, traduction et société ».

Les relations qu’entretiennent ces trois concepts sont indéniables, voire évidentes. Elles font référence à une certaine interdisciplinarité qui s’est manifestée par l’émergence, depuis assez longtemps, de nouvelles disciplines et domaines de recherche. La sociolinguistique date des années cinquante du siècle dernier et les appels à l’institution d’une sociologie de la traduction ou d’une sociotraductologie remontent déjà à une vingtaine d’années. En effet, l’ouvrage de Jean-Marc Gouanvic Sociologie de la traduction, la science-fiction américaine dans l’espace culturel français des années 1950 fut publié en 1999.

Il s’agit donc de revisiter ces domaines plus ou moins établis pour tenter de rendre compte de l’état actuel des recherches ou perspectives de recherche dans les contextes sociaux d’aujourd’hui.

La sociologie a très tôt considéré la langue comme un fait social (Durkheim cité par Wald, 2012). De son côté, le linguiste E. Benveniste a adopté une vision inverse assurant que « la société n’est possible que par la langue » (1962, p.376), ou même que « seule la langue permet la société. La langue constitue ce qui tient ensemble les hommes, le fondement de tous les rapports qui à leur tour fondent la société » (1974, cité par Boulet et Heller, 2007, p.309). Les recherches se sont alors multipliées considérant la langue comme une pratique sociale non figée, soumise aux interactions entre les acteurs de cette pratique dans le temps et dans l’espace. Cette approche parfois ethnographique s’intéresse à divers phénomènes sociaux comme le bilinguisme et le plurilinguisme mais aussi aux variations au sein d’une même langue. Loin d’être dépassées, ces thématiques de recherche méritent d’être revisitées à l’infini, au regard d’un monde où les sociétés sont en continuelles mutations. À l’air du numérique et des communications à distance, ne serait-il pas intéressant de voir ou de revoir de plus près le métissage des langues ou même la transgression de toutes les normes linguistiques surtout chez les jeunes ? Quelle serait l’influence de l’émigration intensifiée ces dernières années ? Quelles en sont les complications à l’intérieur des familles ? L’enseignement/apprentissage des langues ne devient-il pas un défi encore plus grand ? Ces questions et bien d’autres pourraient être traitées dans ce numéro. À noter aussi l’apport de la pensée de Pierre Bourdieu qui suscite l’intérêt des chercheurs depuis la publication de son ouvrage illustre sur la langue Ce que parler veut dire en 1982 . Les études ne cessent de reprendre les concepts de base qu’il a forgés, tels que l’habitus, le champ, le capital symbolique entre autres.

Modalités de contribution

Les chercheurs désireux de soumettre leur contribution sont priés de l’envoyer à l’adresse suivante : may.haddad@usj.edu.lb,

avant le 10 avril 2021.

Des propositions d’articles traitant de problématiques diverses pour la section Varia et les comptes rendus d’ouvrages seront également reçues.

La mise en forme

La rédaction se chargera du stylage des articles. Toutefois, les auteurs sont priés de respecter les consignes formelles suivantes :

  • Police : Times New Roman, Titre : 14 points en gras (en lettres majuscules). Nom de l’auteur : 10 points, nom suivi du titre académique et fonction. Résumé : 10 points. Texte: 12 points avec interligne simple. Notes de bas de page: 10 points. Pour les textes en arabe: Simplified Arabic. Titre : 16 points en gras. Nom de l’auteur: 12 points, nom suivi du titre académique et fonction. Résumé : 12 points. Texte : 14 points avec interligne simple. Notes: 10 points.
  • Les mots-clés (3 à 5) sont séparés par une virgule.
  • Les titres secondaires sont marqués en caractère gras en tête de paragraphe.
  • Les citations courtes (moins de 3 lignes) dans le corps du texte entre guillemets, les citations longues en exergue du texte en 10 points.
  • Les références bibliographiques dans le corps du texte suivent les normes : (Nom de l’auteur, date, page)
  • Les notes de bas de page sont réservées aux commentaires substantiels et informations complémentaires. Elles sont numérotées en continu.
  • La bibliographie placée en fin d’article suit les normes APA, 7ème édition. Les références doivent être romanisées. La revue adopte les règles ALA-LC (American Library Association- Library of Congress): https://www.loc.gov/catdir/cpso/roman.html

Exemple pour les monographies :

Nom de l’auteur, Initiale du prénom. (Année). Titre du livre : sous-titre. Maison d’édition.

Exemples pour les articles :

Nom de l’auteur, Initiale du prénom. (Année). Titre de l’article. Titre de la revue, volume (numéro), page de début-page de la fin.

Exemple pour les articles en ligne :

Nom de l’auteur, initiale du prénom. (Année). Titre de l’article. Titre de la revue, volume (numéro), page de début-page de la fin. Adresse URL / DOI (le cas échéant)

Présentation de la revue

Al-Kīmiyā est une revue publiée par la Faculté de langues et de traduction (FdLT) de l’Université Saint-Joseph de Beyrouth (USJ).

La revue Al-Kīmiyā, fondée en 2001-2002 sous cette appellation à partir des annales de l’Institut de langues et de traduction (ILT), publie principalement les recherches en traduction, en interprétation et en langues : traductologie, terminologie, histoire de la traduction, communication interculturelle, enseignement de la traduction, enseignement des langues et sciences du langage.

C’est une revue biannuelle plurilingue recevant des articles originaux en français, en arabe, en anglais, en espagnol, en italien et en allemand. Chaque numéro comprend un dossier thématique centré sur un sujet spécifique pouvant être commun aux disciplines propres à la traduction et aux langues, une section Varia et une section de comptes rendus d’ouvrages récents dans les domaines de la revue.

Al-Kīmiyā se veut un espace de réflexion donnant la parole aux chercheurs, enseignants, doctorants et professionnels des métiers de traduction et de langues.

Type de support : papier

ISSN : 2410-3128

En ligne : https://journals.usj.edu.lb/al-kimiya

Comité scientifique

  • Bert Barry (Saint Louis University- USA)
  • Christian Balliu (ISTI- Université Libre de Bruxelles-Belgique)
  • Enrico Monti (Université de Haute Alsace- France)
  • Gina Abou Fadel Saad (FdLT- Université Saint-Joseph de Beyrouth, Liban)
  • Hannelore Lee-Jahnke (Ex directrice de l’ETI, FTI- Université de Genève-Suisse)
  • Jean Soubrier (Université Lumière Lyon 2- Professeur émérite-France)
  • Julio Murillo (Universitat  Autónoma de Barcelona -Espagne)
  • Marianne Lederer (ESIT- Université Sorbonne Nouvelle-Paris3-Professeur émérite-France)
  • May Hobeika Haddad (FdLT- Université Saint-Joseph de Beyrouth, Liban)
  • Nadine Riachi Haddad (FdLT- Université Saint-Joseph de Beyrouth, Liban)
  • Nicolas Froeliger (Université Paris Diderot-Paris7-France)
  • Stéphanie Schwerter (Université Polytechnique- Hauts-de-France- France)

Rédactrice en chef

May Hobeika Haddad

Politique éditoriale

Les appels à contribution pour le dossier thématique sont lancés deux fois par an. Cependant, les contributions traitant de problématiques diverses et originales peuvent être reçues à tout moment de l’année pour une publication éventuelle dans la section Varia.

Al-Kīmiyā n’accepte que les articles originaux en français, en arabe, en anglais, en espagnol, en italien et en allemand, non publiés et non soumis à une autre revue. Le plagiat aboutit à un rejet automatique de l’article.

Toutes les contributions sont soumises à un processus d’évaluation :

  • Les auteurs envoient leur texte par courriel comportant :
  • Le titre de la contribution
  • Deux résumés de l’article : l’un dans la langue de l’article et l’autre en anglais, de 600 à 800 signes chacun.
  • 3 à 5 mots-clés dans les deux langues des résumés
  • Le texte :
    • L’article : 25000 à 35000 signes, espaces compris
    • Les comptes rendus : 7000 à 10000 signes, espaces compris.
  • Une notice biobibliographique de l’auteur (500 à 800 signes)
  • L’article est examiné d’abord par le rédacteur en chef qui le soumet à l’évaluation en double aveugle par deux experts du comité de lecture.
  • Les experts complètent et signent un formulaire donnant leurs avis et recommandations.
  • Les auteurs sont avertis des résultats de l’évaluation dans un délai de 6 semaines et peuvent apporter les modifications demandées dans un délai de 20 à 30 jours.
  • Le manuscrit est réexaminé par le comité de rédaction et éventuellement par un troisième expert.
  • La décision finale prise par le comité de rédaction est transmise à l’auteur.

La liste des membres du comité de lecture formé des évaluateurs est clairement mentionnée à la publication de chaque numéro.

Références indicatives

Benveniste É. (1962). Coup d’œil sur le développement de la linguistique. Comptes rendus des séances de l’Académie des Inscriptions et Belles-Lettres. 106ᵉ année, (2), 369-380. doi: https://doi.org/10.3406/crai.1962.11477

Boutet, J. & Heller, M. (2007). Enjeux sociaux de la sociolinguistique : pour une sociolinguistique critique. Langage et société121-122(3-4), 305-318. https://doi.org/10.3917/ls.121.0305

Flynn, P. (2018). Ethnography. Dans L. D’hulst et Y. Gambier (dir.), A history of Modern Translation Knowledge, (p. 325-330). John Benjamins Publishing.

Froeliger. N. (2018). Pergnier, Maurice (2017) : Fondements sociolinguistiques de la traduction. Paris :Les Belles lettres (Collection Traductologiques)- Compte rendu. Sociolinguistica, 32 (1), 285-288.

Gambier, Y. (2007). Pour une socio-traduction. Dans J, F. Duarte. A. Assis Rosa et T. Seruya (dir.), Translation Studies at the Interface of Disciplines, (p.29-42).  John Benjamins Publishing.

Gambier, Y. (2007). Y a-t-il place pour une socio-traductologie? Dans M. Wolf et A. Fukari (dir.), Constructing a Sociology of Translation, (p.205-217). John Benjamins Publishing.

Gouanvic, J-M. (1999). Sociologie de la traduction : La science-fiction américaine dans l’espace culturel français des années 1950. Artois Presses Université. doi: 10.4000/books.apu.6046

Grenfell, M. (2009). Bourdieu, Language, and Literacy. Reading Research Quarterly, 44 (4), 38-448. https://ezproxy.usj.edu.lb:2134/10.1598/RRQ.44.4.8

Hanks, W. (2005). Pierre Bourdieu and the Practices of Language. Annual Review of Anthropology, 34, 67-83. http://www.jstor.org/stable/25064876

Le Manchec, C. (2002). Le langage et la langue chez Pierre Bourdieu. Le français aujourd’hui139(4), 123-126. https://doi.org/10.3917/lfa.139.0123

Pergnier, M. (2017). Fondements sociolinguistiques de la traduction. Les Belles Lettres.

Wald, P. (2012). « La langue est un fait social ». Rapports entre la linguistique et la sociologie avant Saussure: Conférence à l’Université de Tunis (décembre 1999). Langage et société, 142(4), 103-118. https://doi.org/10.3917/ls.142.0103

Wolf, M. et Fukari, A. (dir.). (2007). Constructing a Sociology of Translation. John Benjamins Publishing.

CATÉGORIES

LIEUX

  • Université Saint-Joseph de Beyrouth. Campus des Sciences humaines, rue de Damas
    Beyrouth, Liban

DATES

  • samedi 10 avril 2021

MOTS-CLÉS

  • langue, traduction, société, culture

CONTACTS

  • Hobeika Haddad May
    courriel : may [dot] haddad [at] usj [dot] edu [dot] lb

SOURCE DE L’INFORMATION

  • Hobeika Haddad May
    courriel : may [dot] haddad [at] usj [dot] edu [dot] lb

POUR CITER CETTE ANNONCE

« Langues, traduction et société », Appel à contributionCalenda, Publié le mardi 09 février 2021, https://calenda.org/839545

La profesora Dai Congrong de la Universidad de Fudan es quien ha traducido al chino el Finnegans Wake de Joyce con todos los posibles significados que el autor planteó en su obra camaleónica. En entrevista, Congrong detalla el prodigio de su tarea, que la llevó a cruzar las fronteras de la traducción de dos idiomas tan alejados. Además, dos ejemplos para apreciar el esfuerzo que demandan las palabras polivalentes.

Escrito por Alfonso Araujo

Una serpiente que se muerde la cola: el Finnegans Wake (FW), esa obra alucinatoria de James Joyce en la que las palabras se metamorfosean y crean simbiosis delirantes, siempre ha estado, como diríamos, en chino. Joyce quiso crear un lenguaje “nocturno” —mezcla de experiencia onírica y diatriba alcohólica sin filtros para las ideas que se suceden— en el que las palabras se mezclan sin tregua, creando cascadas de alusiones, equívocos y polisemia en cada frase. Es universalmente calificada como una de las obras más difíciles de leer, ya no digamos de traducir, y no existe traducción completa en ningún idioma occidental.

Para darle al lector una idea, vea el siguiente extracto:

Life, he himself said once, is a wake, livit or krikit, and on the bunk of our breadwinning lies the cropse of our seedfather.

El lenguaje del FW debe verse y escucharse para entender las alusiones de Joyce. Esa corta frase tiene cinco palabras (wake, livit, krikit, cropse y seedfather) que se prestan a equívocos o a más de una interpretación. Una traducción posible en español, tomando en cuenta el contexto, sería:

Él mismo dijo una vez que la vida es despertar y velar, gózala o vélala. Y en el lecho de nuestro ganapaneo se tienden frutos y despojos, semilla de nuestro padre.

El significado es lo de menos: su esencia es su forma, su flujo y su sonoridad. Ductilidad es lo que Joyce quiere de hecho expresar y por eso los intentos de traducirlo, o reimaginarlo, en otros idiomas ha desafiado a los mejores traductores.

A 80 años de su publicación en París, gracias a una labor que raya en lo sobrehumano por parte de la profesora Dai Congrong de la Universidad de Fudan, el Finnegans Wake ya está literalmente en chino: el primer tomo de El velorio nocturno de Finnegan1 vio la luz en Shanghái en 2013, e incluye dos de las cuatro partes de la obra. La labor de la maestra Dai es un hito histórico: aunque existen traducciones completas en coreano y japonés y parciales en varios idiomas occidentales, el FW nunca, hasta ahora, se había traducido incluyendo la totalidad de los significados evocados por la prosa de Joyce. Y es doblemente significativo que sea el chino el primer idioma con tal distinción, pues es una lengua lo más alejada posible del inglés y cuya estructura presenta obstáculos que se antojan insalvables para recrear las construcciones de Joyce.

Dos técnicas clave del FW aparecen en el ejemplo: el portmanteau y el equívoco. El primero es mezcla de dos o más palabras en una sola: en este caso seedfather, que puede traducirse tanto como “padre de nuestras semillas” o “semilla de nuestro padre”, que es por lo que he optado. En un intento por reproducir el estilo de Joyce sería también válido algo como “antepasadosimiente”. Pero este tipo de construcción no puede hacerse en chino sin crear esperpentos inentendibles. Si bien leer la palabra antepasadosimiente es difícil en primera instancia, viéndola de nuevo podemos ver sus dos partes; pero una combinación equivalente en chino sería indescifrable y más si este método se usara con la misma densidad que el texto original.

La segunda técnica es la del equívoco. En toda la obra, wake se usa en sus dos acepciones: despertar, o velorio. En la frase Life is a wake, los dos significados emergentes son “la vida es un despertar” y “la vida es un funeral”, siendo el tema de la renovación un leitmotiv a lo largo del FW. Otra palabra, cropse, mezcla crop (cultivo) y corpse (cadáver) en un solo concepto. Ahora bien, esta técnica sí puede usarse en chino, ya que su vocabulario tiene un número extraordinario de homófonas; pero por lo mismo se debe hacer con mucha cautela. Un equívoco puede aparecer en una frase o un párrafo, pero no se puede poner uno tras otro como lo hace Joyce. Los pocos casos que existen de tal uso extremo son ejercicios humorísticos aislados que no pasan de cien caracteres.

¿Cómo logró entonces Dai Congrong reimaginar este idioma polivalente en chino? En noviembre de 2014 la profesora me recibió en la Universidad de Fudan, en Shanghái. Sigue la entrevista que le hice.

 

¿Cómo tomó la decisión de traducir el FW?

No fue mi decisión en un principio; en 1998 empecé a investigar la obra de Joyce para mi disertación doctoral y terminé escribiendo un libro general sobre sus trabajos. Cuando empecé el posdoctorado mi profesor me sugirió enfocarme en el FW, de modo que pasé dos años estudiando solo este texto para escribir una monografía que se publicó en 2007. Al buscar quién publicaría algo tan especializado conocí la Editorial Popular de Shanghái y ahí me animaron a hacer la traducción. Mi asesor de posdoctorado estaba escéptico ante una empresa tan extremadamente difícil, pero al jefe de la editorial lo entusiasmó pensar que esta obra pudiese traducirse al chino por primera vez y me prometió todo su apoyo. Tras mucho discutir firmé un contrato con ellos, así que se puede decir que me atraparon (risas).

El FW nunca ha sido traducido completo a ninguna lengua occidental debido a la complejidad de su lenguaje y eso que los juegos de palabras como el portmanteau se pueden de hecho reproducir en esas lenguas, a diferencia del chino que tiene una construcción radicalmente distinta. ¿Cómo desarrolló el estilo para afrontar semejante obstáculo?

Conseguí la traducción parcial alemana, así como la japonesa y la coreana, que sí tradujeron el texto completo. Yo no puedo leer ninguno de esos idiomas, pero quería darme ideas básicas de cómo elegir un estilo; lo primero que pude ver es que ninguna usaba un formato detallado y constante, como el que yo uso. Esto es, ninguna de las traducciones intentaba abarcar toda la polivalencia del lenguaje joyceano. En la traducción alemana, encontré que se escogía solo un posible significado de cada palabra inventada y con él creaba su palabra en alemán. Esto da una experiencia pobre del texto, porque gran parte del valor estilístico reside en sugerir más significados a través de lo fonético y la violencia ortográfica. Estas traducciones me dieron mi primera decisión: presentar de alguna manera la mayor cantidad de evocaciones del lenguaje del FW. Casi cada palabra en el texto tiene varios significados posibles y si como traductora escojo solo uno, estoy limitando la obra con base en mi gusto o estilo, y el lector puede culparme por ello. Así que pensé que para hacerlo bien no tenía opción y me decanté por hacer mi mejor esfuerzo por dar al lector ese abanico de posibilidades que Joyce creó, pues la polivalencia es la esencia misma de la obra.

Así llegué a la decisión del formato, que puede intimidar al principio, pero creo que es más gratificante para el lector: claro, hago una decisión al traducir una frase porque en chino no puedo inventar palabras como Joyce. Hay entonces una “decisión básica” del sentido de la frase y esa decisión aparece en caracteres normales, pero hay tres añadidos. En primer lugar, al llegar a la palabra polivalente hay varias opciones que aparecen entre paréntesis en caracteres un poco más pequeños, que son los implicados por los juegos joyceanos. Así el lector sabe que puede escoger entre los sentidos sugeridos y hacerse parte de la recreación del texto. En segundo lugar, incluyo las palabras inventadas, escritas en el inglés original y colocadas sobre la traducción, para que el lector chino que sabe inglés pueda darse idea del efecto original de la palabra. Finalmente, incluyo en la página opuesta las notas que los comentaristas de Joyce han descifrado, como referencias históricas y literarias que no son inmediatamente aparentes. Estos añadidos pueden parecer difíciles al principio, pero cuando el lector se acostumbra puede tener acceso, en un solo texto, a casi todas las referencias que Joyce imbuyó en sus palabras.

Este formato debe de haber sido muy difícil para la editorial, con los caracteres de significados múltiples, las palabras en inglés y la compaginación de las notas.

¡Fue una pesadilla! (Risas). Yo inventé el formato, pero en realidad no podía hacerlo en mi procesador de palabras; la editorial tuvo que usar un software especial y me llamaban frecuentemente para revisar las pocas páginas que hacían cada día; siempre había muchas correcciones.

Esta es la primera entrega de tres, ¿cuánto tiempo tomó concluirlo?

Yo firmé el contrato en 2006 pero solo empecé la traducción hasta 2008; los primeros dos años fueron de trabajo preparatorio con la polivalencia. No pensé que pudiera traducir y detenerme en cada oración para revisar significados, de modo que dediqué ese tiempo a organizar las palabras inventadas por Joyce y a asignarles sus significados posibles y sus notas.

En las traducciones occidentales los traductores crearon palabras polivalentes, intentando reproducir el efecto original en inglés. El chino no permite este tipo de creaciones. ¿Qué otra herramienta estilística usó para crear la ambigüedad joyceana?

Además de las palabras, la gramática misma de Joyce es confusa. Si al traducir la “decisión básica” de una oración, optaba por hacerla entendible y clara, le hubiera restado su fuerza imaginativa; hubiera sido un reto menor para el lector y no tendría el mismo impacto. De modo que, incluso al presentar la opción básica, escojo palabras en chino que no son comunes, que son muy antiguas o que no serían la elección típica para traducir un concepto; también cambio a veces la gramática estándar del chino y uso, por ejemplo, al final de una oración una palabra que no debe usarse así. Estos recursos los he usado para añadir un nivel adicional de complejidad y oscurecer el texto o hacerlo ambiguo, de forma parecida al texto original.

Sobre el reto fonético: muchos pasajes del FW deben leerse en voz alta para encontrar las referencias. ¿Intentó reproducir este efecto también en la traducción?

No, desgraciadamente eso me fue imposible. Fui a Dublín y compré las grabaciones del FW, tanto las de Joyce como las modernas y debo decir que, al no ser mi lengua materna, me resultó extraordinariamente difícil seguirlo. Pero después de mucho cavilar, decidí que todo el trabajo que los expertos extranjeros han realizado en torno al FW da una mejor guía a la que yo pudiera hacer, de modo que incluí todos los significados extras a partir de juegos fonéticos, basándome en libros muy reconocidos como la Concordance to Finnegans Wake. Esto no quiere decir que haya renunciado del todo a reproducir el efecto fonético. Por ejemplo, al final del capítulo 8, en la parte de “Anna Livia Plurabelle”, es muy hermoso escuchar a Joyce relatar la escena de las lavanderas a la orilla del río. Al escucharlo no podía seguir la articulación de cada palabra, pero sí podía percibir el efecto que él deseaba: el del flujo del río, como agua que corre. En esta parte decidí usar un lenguaje más poético que en la sección anterior para reproducir ese súbito efecto de agua que fluye.

En agosto pasado hablaba precisamente de este recurso. Me invitaron a la Universidad de Western Australia y ahí leí mi traducción de esa escena para ejemplificar la recreación en chino del efecto que hizo Joyce. Al final de la conferencia unos compatriotas se acercaron y me dijeron que, aunque nunca habían leído el original, podían apreciar su poesía en esa lectura que hice en chino; me dio mucho gusto. Así que en algunas secciones, si bien no puedo reproducir esos juegos fonéticos que se escuchan al recitar el FW, sí he podido recrear hasta cierto punto el tono o la sensibilidad del pasaje.

¿Tomó en cuenta estilos o técnicas de la literatura clásica china al traducir? ¿Hubo puntos de coincidencia que le fueran útiles?

Sí, definitivamente. Primero quiero decir que estoy orgullosa de mis estudios de los clásicos chinos, que me ayudaron en muchas ocasiones, tanto para la creación de estructuras como para recrear el sentimiento poético. Desde luego al traducir llevo conmigo mi bagaje literario, pero como la literatura china tiene un corpus muy estandarizado de obras y de formas, las influencias de un traductor al chino se amoldan más fácilmente a estas convenciones. Hay quienes son buenos escritores en chino moderno y hay quienes son excelentes estudiosos de las literaturas de Occidente, pero si su formación en los clásicos chinos es deficiente, no podrán hacer trabajos y en especial traducciones que resuenen culturalmente con la misma fuerza.

Ahora bien, Joyce veía su obra como imbuida de poesía; al traducirlo no nos podemos enfrentar solo a la dificultad técnica del estilo y olvidarnos de su fuerza poética. Mi formación en la poesía clásica china me dio bases para recrear el sentimiento lírico de Joyce de forma entendible, que resuene para el lector chino, aun mezclándola con su modernismo y ambigüedad. La ambigüedad de hecho no le es extraña ni a la poesía china ni a la de otras culturas, y Joyce es poético en cuanto es ambiguo.

¿Encontró paralelos entre la erótica más bien escandalosa de Joyce y la de la literatura china?

Desde luego. La erótica china tradicional es igual de escandalosa que Joyce (risas), y ambas en sus tiempos fueron atacadas y censuradas. Por ejemplo, en obras clásicas como El Romance del Pabellón Occidental hay mucho erotismo, pero el vocabulario es siempre poético y hermoso. Quienes han escrito erotismo en China siempre han sido eruditos que sabían que esos textos eran rechazados por la ortodoxia, de modo que usaban interminables estilizaciones para describir. Poemas como el que dice “caen las gotas de rocío y la flor de loto abre sus pétalos” es una muestra: la referencia es totalmente sexual pero las palabras son poesía. Hay una tradición china muy similar a lo que hace Joyce en su texto. Pude usar este recurso en la traducción de forma natural.

La filosofía taoísta da gran importancia al cambio constante y la impermanencia de las cosas; es también tema central de Joyce en el FW: los ciclos y las transformaciones. ¿Encontró algún tipo de concordancia cultural?

Comentaristas en China me han preguntado en especial sobre las posibles similitudes, pero la manera de enfocar el cambio es muy diferente en ambas instancias. Para Joyce existen patrones, repetidos una y otra vez en lo individual y en lo colectivo, con eternas variaciones y manifestaciones, pero en una especie de trampa cíclica, desde el comportamiento de Adán hasta el de su protagonista borracho y la nación irlandesa. Sin embargo, el taoísmo enfatiza más bien el cambio evolutivo; desde luego que se identifican los patrones en el mundo pero la enseñanza es de flujo y de espontaneidad, no de regresar a la misma cosa una y otra vez como lo apunta Joyce. En ese sentido, no usé referencias a ninguna idea de la filosofía china clásica. Ahora bien, un pensador taoísta chino con quien encuentro cierta similitud es Zhuangzi, que en sus escritos quiere mostrar a quien lee una especie de mirador, un punto panorámico por encima del mundo, por encima de las limitaciones. Joyce, al mostrar los patrones o limitaciones del mundo, no se resigna, sino que la esencia de su libro es la libertad.

Por este mismo sentido de libertad me rehusé a escoger, a limitar las oraciones a un significado. Igualmente con la sintaxis: pude escoger seguirla tal cual, o bien usar una sintaxis estándar, pero en ambos casos a veces el resultado era, digamos, limitante. Fue un tema de caso por caso, cómo recrear en chino cada oración de forma que no se sienta un encadenamiento a lo común. Al leer otro tipo de libros hay un hilo conductor, quien lee se ve forzado a seguir una idea. Yo hice lo posible por presentar todas las posibilidades y ofrecer libertad para elegir y ser parte de la recreación de significados del texto. Ese es mi entendimiento del FW.

Ya que menciona a Zhuangzi, en sus textos el humor juega un papel importante, al igual que en el FW. ¿Qué puede decir de este aspecto de la obra?

Es muy importante y va de la mano con lo que mencionaba antes acerca de lo erótico: es una especie de ambivalencia. En tiempos antiguos había que encarnar en esa definición confuciana del “hombre virtuoso”, que era todo propiedad. Pero desde luego, hasta los caballeros tienen mentes pícaras, así que encontraban formas, estilos, técnicas literarias para dar salida a esas inclinaciones. Tanto su humor refinado como el mismo hecho de hacerlo así encuentran paralelos en el FW, porque Joyce no solo lo ejecuta, sino que se refiere explícitamente al hecho de ejecutarlo.

Hay otro aspecto fundamental: el de la intoxicación, que junto con el humor es tema favorito de los poetas. Joyce considera las acciones arquetípicas del hombre y hace mención de Adán, pero para él es más importante la historia de Noé y sus hijos, que usa como símbolo del “segundo comienzo” de la historia humana, y del comienzo real de las miserias y las confusiones. Tras el diluvio, Noé planta una vid, de la que luego bebe el vino y se queda dormido, ebrio y desnudo. Su hijo Cam lo ve y avisa a los otros dos, Sem y Jafet, que lo cubren con una manta. Al despertarse y enterarse de lo sucedido, Noé maldice a Cam. Esto lo toma Joyce para hacer un juego constante de personalidades entre los hijos de su protagonista —Shaun y Shem, que de hecho van cambiando de nombre a medida que encarnan en diversas formas— y es una base también para sus referencias constantes a la intoxicación y el sueño.

¿En algún punto consideró la creación de nuevos caracteres chinos para hacer algo parecido a lo que Joyce hizo con su creación de palabras?

Sí lo consideré, al menos en algún pasaje corto, pero deseché la idea porque ya le iba a dar suficientes dolores de cabeza a la editorial como para pedirles que usaran caracteres nuevos (risas). Quizá más adelante pueda hacerlo como ejercicio y en algunos pasajes, pero no en la traducción formal; mi decisión fue presentar la multiplicidad de significados con caracteres ya conocidos, aunque usándolos de formas poco habituales.

Desde 2013 la prensa ha estado maravillada con este logro y usted ha viajado, concedido entrevistas y dado conferencias. Seguramente una de las preguntas más frecuentes es: ¿cuándo sale el volumen 2?

¡No tengo fecha aún! Y lo bueno es que mi editor es muy paciente (risas). Y bien, sí, la prensa especializada de Occidente ha mostrado bastante interés y he podido viajar mucho para hablar de este trabajo. Sin embargo, esta es la primera entrevista de México y para un medio en español, y eso me ha encantado. De hecho, como directora del Intercambios Internacionales del Departamento de Lengua China, si hubiera la posibilidad de colaborar con universidades de México en cuanto al estudio mutuo del lenguaje y la traducción, me encantaría poder hacerlo. Nuestro departamento de lenguas está hoy mismo clasificado como el número dos de China, solo después de Pekín.

El estudio del idioma chino en México ha explotado en los últimos diez años . Hace quince años la única forma de estudiarlo era en el Colegio de México, o quizás yendo a un restaurante chino (risas). Pero hoy muchas universidades ya ofrecen cursos básicos e intermedios y seguramente no pasará mucho tiempo para que existan estudios más especializados, incluyendo literatura y traducción. Hoy mismo ya hay grupos de mexicanos especializándose en Pekín como maestros de chino como segunda lengua.

Eso es magnífico y, como le digo, me encantaría poder ver opciones de colaboración. La literatura y la traducción siempre son ventanas muy lindas para viajar y conocer personas de otros lados del mundo y acercarse a otras culturas. Más gente debería involucrarse en ellas. Ojalá podamos continuar esta comunicación más adelante.

Una última pregunta: una de mis frases favoritas del FW es precisamente la frase final, que se queda trunca y vuelve al principio del libro: “A way a lone a last a loved a long the”. Tiene tal riqueza de posibilidades de interpretación que por mucho tiempo la he considerado imposible de traducir sin que pierda su fuerza poética. ¿Ha considerado cómo traducirla?

Honestamente no. Como dije, el trabajo preparatorio fue para las palabras inventadas, pero las partes poéticas las voy afrontando una a una, al llegar a ellas. He considerado varias posibilidades para esa frase que sí es en extremo problemática, pero aún no he llegado a una decisión. ¡Siento decepcionarlo! Pero le puedo dar una primicia: me parece que ese último “the” de la frase, lo traduciré con el caracter chino  (“grande”). No es mucho, pero por la sonrisa que veo en su cara, ¡creo que le ha gustado mi propuesta!

[Ilustraciones: Izak Peón– fuente: http://www.nexos.com.mx]

Le 25 janvier dernier, le ministre de l’Éducation nationale a pris un arrêté modifiant les modalités du concours externe au Capes pour différentes matières, dont la langue corse. Désormais, les coefficients donnent une part plus importante à la langue française.

Le 25 janvier dernier, le ministre de l'Éducation nationale a pris un arrêté modifiant les modalités du concours externe au Capes pour différentes matières dont la langue corse.

Le 25 janvier dernier, le ministre de l’Éducation nationale a pris un arrêté modifiant les modalités du concours externe au Capes pour différentes matières dont la langue corse.

« On commençait à aménager un espace de plus en plus digne pour la langue corse« , regrette Ghjiseppu Turchini, enseignant de langue et culture corses à Bastia.

Fervent défenseur de la langue corse, il reste circonspect face à l’arrêté du ministre de l’Éducation nationale, pris le 25 janvier dernier, fixant les nouvelles modalités au concours externe du Capes (certificat d’aptitude au professorat de l’enseignement du second degré) pour différentes matières, dont la langue corse.

Le changement est majeur : une inversion des coefficients. Si jusqu’à présent il était de 7 pour la langue corse et de 4 pour le Français, à partir de 2022 le système de notation passe à un coefficient 4 pour la langue corse et 8 pour le Français.

« Cela nous donne l’impression que la compétence en langue devient secondaire. Comme si on disait : ‘si ce professeur ne donne pas de cours de langue, il fera autre chose’« , analyse Ghjiseppu Turchini.

« Des coups répétés de plus en plus forts »

Pour Romain Colonna, maître de conférences en sociolinguistique et en études corses, cet arrêté, couplé aux différentes réformes menées par Jean-Michel Blanquer relève d’une « remise en question de l’ensemble du système éducatif dédié à la langue corse« .

Car la réforme du bac défendue par le ministre de l’Éducation nationale a donné un coup dur à l’enseignement des langues régionales. Si la matière est prise en option par les lycéens [le plus gros des effectifs pour la langue corse] le coefficient passe de 2 à 0,6 alors que pour d’autres options, comme les langues anciennes, il reste le même. « Que ce soit au collège ou au lycée, les coefficients sont de plus en plus faibles et, par conséquent, les élèves s’inscrivent moins. Ce sont des coups répétés de plus en plus forts [envers l’enseignement du corse] et cela devient préjudiciable« , estime Ghjiseppu Turchini.

Fin d’une dynamique de progression ?

Les deux professeurs vont jusqu’à questionner le « rapport que l’on entretien avec cette langue dans la société.« 

C’est presque désabusé que Ghjiseppu Turchini évoque « la dynamique de progression de l’enseignement de la langue corse« , établi depuis peu dans les établissements scolaires du second degré dans l’île. « On commençait à convaincre de plus en plus d’élèves et maintenant on rogne le peu que l’on avait« , se désole l’enseignant.

S’il s’est battu en 1990, date de la création d’un Capes monovalant en langue corse, c’est en faveur de la « diversité » des langues dans la société. Un credo pour lequel il continuera de se mobiliser. « Nous sommes dans une société où le monolinguisme est dépassé. En plus d’apprendre la langue corse, on conserve aussi tout le patrimoine qui va avec« , lance-t-il.

Actuellement, en Corse, 108 personnes sont titulaires du Capes langue corse, seuls trois enseignants sont titulaires de l’agrégation.

 

[Photo : Martin Bureau / AFP – source : france3-regions.francetvinfo.fr]

Écrit par Alain Girodet

« Comment peut-on être persan ? », se demandait Montesquieu, ce à quoi Hitler, sans doute inconsciemment, répondait : Comment peut-on être juif ? »

C’est un peu la question sans réponse à laquelle se trouve confronté le triste héros quasi anonyme — un anonyme parmi les anonymes que malmena la barbarie nazie durant la Seconde Guerre mondiale — dans Les leçons persanes, le film de Vadim Perelman.

Parce qu’il a échangé un quignon de pain contre un vieil ouvrage persan, il va tenter d’échapper aux fusils nazis en reniant sa judéité pour se prétendre persan. Tout plutôt que mourir.

Le hasard veut qu’un officier du camp de travail se soit mis en tête d’apprendre le farsi. Il veut, après la guerre, rejoindre son frère à Téhéran pour y ouvrir un restaurant. Projet fou qui ne prend naturellement en compte que la victoire finale de la cause nazie. On lui amène l’homme qui se prétend persan, et l’officier lui offre des conditions de vie décentes à la condition qu’il lui enseigne la langue.

Et voilà notre homme contraint, pour survivre, d’inventer de toute pièce une langue dont il ne connaît, en tout et pour tout, qu’un seul mot, celui qu’il s’était fait traduire en obtenant son livre.

Tel Shéhérazade inventant des récits pour adoucir le Pacha, lui, le petit juif, invente une langue, toute une langue, une grammaire, une syntaxe, un vocabulaire.

Alors, se pose l’épineux problème d’inventer en se souvenant, de ne pas se prendre les méninges et les pieds dans ses propres mensonges, de demeurer cohérent dans le faux. Ainsi, le petit juif terrorisé se met à donner des leçons à l’officier de la Wehrmacht, la tête désormais en permanence farcie d’un farsi d’opérette.

Il ne lui reste pour solution que d’utiliser, mêler, transformer les noms de ses congénères, ces milliers d’humains qui défilent, travaillent, s’épuisent et meurent sous les coups des S.S. Leurs noms d’êtres humains rejetés et sacrifiés se feront langue vivante et symbole de vie.

Magnifique et magique métaphore de la Mémoire triomphant de la barbarie, ce film, étrange et fort, garde tout du long une sorte d’équilibre absolument parfait entre la farce grotesque et le récit d’édification tragique, entre le rire grinçant et la démonstration de l’horreur.

Son final ne peut que nous mener aux larmes.

Excellemment interprétée, toujours sensible et forte, proche de l’humain et de sa tragédie intime, cette magnifique parabole est un grand moment de cinéma.

Les leçons persanes, de Vadim Perelman, en salle le 31 mars 2021.

 

[Source : http://www.cultures-j.com]

 

Escrito por Alexandra Lucas Coelho

1. A duas portas da minha há lâmpadas de Casablanca, taças de Essaouira, bules, tapetes, sobretudo peles (cor de pele, carmim, esmeralda, laranja, azul-real), porque tudo o mais são trabalhos de longe e as peles o ofício do meu vizinho. De resto, esse longe fica muito perto deste extremo da Europa onde agosto tem um vento atlântico mas a forma de guardar o interior é mediterrânea.

2. Há oito anos que eu não vinha ao Algarve. O meu vizinho estava a coser uma sandália quando entrei no bazar dele (metade loja, metade oficina, mas bazar é o que está escrito no toldo). Falou-me em português com sotaque, não pensei que fosse marroquino, não tinha cara de árabe. Claro que não tinha cara de árabe porque era berbere, foi a primeira coisa que disse quando perguntei de onde vinha, sou berbere, só depois acrescentou que era de Casablanca. Perguntei se viviam muitos marroquinos aqui, e ele enumerou, um, dois, três, quatro, depois explicou, o meu sobrinho, a mulher dele e os dois filhos. Tudo porque certa noite lá em Marrocos conheceu um português daqui. Mas se calhar Portugal já lhe estava no sangue, sugeriu, contando como desde criança se sentia tão bem em Mazagão, entre os vestígios portugueses. Dizer Mazagão (em berbere) no lugar de El Jadida (em árabe) faz parte da corte. Todo o mercador é uma xerazade cosendo-nos na sua história. É ou era? Alguém ainda viaja para o Norte de África este verão? O medo vai só da Tunísia a Luxor ou começa logo em Casablanca?

Todo o mercador é uma xerazade cosendo-nos na sua história. É ou era? Alguém ainda viaja para o Norte de África este verão? 
3. Na véspera de conhecer o meu vizinho eu jantara com amigos no Barrocal, interior o bastante para brilharem estrelas, lua finíssima, alguém disse que aquele era o concelho de Portugal com mais moradores estrangeiros, e depois alguém falou nesse novo turismo de massa, o que antes enchia resorts na Tunísia, na Líbia. Só conheço os dois extremos do Norte de África, então não imagino bem os ex-resorts na Líbia, onde o mais difícil agora não é chegar e sim partir. Nessa tarde mesmo eu lera sobre os magrebinos, talvez berberes, torturados e mortos por traficantes e outras gangues líbias antes de chegarem à tortura e morte no Mediterrâneo.
4. Quando foi a última vez que esteve em Marrocos, perguntei ao meu vizinho, há três meses, respondeu. Percorre várias cidades, vem com tudo às costas, metais, loiças, tecidos, mas só trabalho bom, disse, sem deixar de coser. Nesse momento entrou uma rapariga com as sandálias que lhe comprara dias antes, ele cumprimentou-a em francês como se fosse uma velha amiga, ela disse-lhe em francês que tinha os pés frágeis, descalçou uma sandália, mostrou-lhe a ferida no dedo grande, ele exclamou, oh, vamos resolver isso, e trabalhou o couro para o alargar. Depois um rapaz encostou a bicicleta à porta, entrou, pôs em cima do balcão uma bolsa de couro escurecida do uso, disse-lhe que aquela bolsa era dali mesmo, mas agora queria uma correia para a usar a tiracolo, então o meu vizinho agarrou na fita métrica, mediu o rapaz do pescoço ao quadril, o rapaz perguntou se a alça seria cosida, ele disse, deixe isso comigo, amigo, o rapaz sorriu, e o orçamento, ele disse, depois vemos, marcou a entrega para dois dias depois, apertou-lhe a mão, e quando o rapaz saiu é que o meu vizinho contou como chegou aqui.
5. Primeiro saiu de Casablanca para Bagdad. Era a arabização em Marrocos, ele ia fazer o último ano do liceu em árabe, o árabe de Bagdad tinha uma reputação, meses depois começou a guerra Irão-Iraque, então ficou retido no racionamento da guerra. O segundo país em que morou foi França: Marselha, Avignon, Perpignan, a fazer o que calhava para ganhar dinheiro, porteiro, homem-a-dias. Segue-se uma longa temporada de Alemanha, uma mulher alemã, arredores de Frankfurt. E pelo meio aquela noite em Chefchaouen, um homem à chuva, português, daqui mesmo, abrigou-o, tomaram chá. Anos depois, a sua mulher alemã veio com uma bolsa para Lisboa e ele foi aprender português na Universidade Nova. Fazendo contas aos anos, é possível que nos tenhamos cruzado no pátio da faculdade.
6. Só faltava a cidade-natal do português à chuva, esta onde estamos e o vento se divide em pelo menos dois, ensinou-me entretanto um pescador (há o vento frio do Atlântico, que neste meio de agosto soprou a sessenta quilómetros por hora, e há o vento quente marroquino, o do deserto, de que ainda estou à espera). Quando o meu vizinho aqui pôs o pé achou que podia ficar, e isso já foi há tempo bastante para parte da família também ter vindo. Hoje mora por trás do bazar, o que quer dizer que sai de casa às nove para estar às nove no trabalho, o que não tem preço, diz. Fala berbere, árabe, francês, inglês, alemão e português, não mencionou espanhol, mas aposto que também. Enquanto entravam e saíam turistas ouvi-o dizer, há que aproveitar só as partes boas, ou então, não há experiência má, ou então, a religião é uma coisa íntima. No caso dele, no fim das frases por vezes diz, se deus quiser, assim em português.
7. Só depois de tudo isto falámos do “Estado Islâmico”, que acabava de decapitar o arqueólogo octogenário responsável por Palmira. Não falámos sobre isso, o arqueólogo, Palmira, mas sobre o “Estado Islâmico” em geral. O meu vizinho acha que o “Estado Islâmico” é uma criação de quem o armou, porque o mundo não é realmente governado pelos governos e sim por poderes paralelos, como o mercado de armas. E como explicar os voluntários vindos de todo o mundo, perguntei, lavagem cerebral, respondeu, porque as pessoas são fracas, vejo todos os dias aqui como é fácil manipulá-las, em meia hora vão atrás de alguém. E, talvez porque eu continuava em silêncio, repetiu, as pessoas são fracas.
8. Na manhã seguinte, passei a cumprimentar, disse-lhe que o meu trabalho era escrever, perguntei se podia escrever sobre ele sem dizer o nome. Ele disse que sim. Depois, na manhã seguinte a essa chamou-me quando lhe acenei da rua, e quando entrei escreveu no cartão o seu email para que lhe mandasse o que ia escrever antes de publicar. Já sabia o meu nome completo, e onde escrevia, tinha amigos, tudo se sabe, disse. Portanto, a última frase desta crónica, enquanto o sino toca entre os pinheiros, é para dizer que ela será mostrada ao vizinho.

 

 

[Fonte: http://www.publico.pt]

 

Escrito por Anel Torres

Felipe de Jesús Pedro Zarate y Hernán Narciso Ronquillo son dos jóvenes de origen chinanteco, de San Lucas Ojitlán, quienes crearon la aplicación Gente de Palabra Antigua, la cual realiza la traducción del chinanteco al español.

Dicha aplicación ya se encuentra disponible en la Play Store desde el pasado seis de diciembre, alcanzando varias descargas y que en los últimos días tomó fuerza por la difusión que se le da en diferentes medios de comunicación.

En una entrevista transmitida por la radiodifusora XEOJN La Voz de la Chinantla, los jóvenes explicaron que la aplicación se generó tras participar en un concurso que fue convocado por el COBAO; desde el 2019 trabajan en él y han participado en diferentes concursos a nivel regional y estatal para subsidiar los gastos que genera.

Durante su desarrollo contaron con el apoyo de su asesor de proyecto, Sixto González Rey, y otros colaboradores que lo apoyan en la traducción de las palabras y audios que vienen en la aplicación, Rosa

María Montero, Eleuterio Baltazar y Claudia Cabrera.

Hernán destacó que tras dar a conocer la aplicación notaron un impacto positivo, ya que muchas personas se muestran interesadas por aprender la lengua, lo que se refleja en las más de 2 mil descargas hasta esta semana.

Mismas que se focalizan en el país y algunas en Estados Unidos, Alemania, Canadá Japón e Irak. Cabe destacar que la aplicación es totalmente gratuita, con el objetivo de que todas las personas tengan acceso a ella, ya que la meta principal de este proyecto es divulgar y preservar sus raíces.

Los interesados pueden entrar en a la Play Store y buscar Gente de palabra antigua, donde aparecerá el traductor, mismo que es fácil de instalar en cualquier aparato Android. Felipe de Jesús enfatizó que hasta el momento no cuentan con el apoyo de ninguna institución gubernamental, sin embargo se encuentran revisando algunos programas para participar en ellos y acceder a recursos para continuar con los proyecto.

Actualmente buscan acceder a convocatorias emitidas por el INPI.

 

[Fuente: http://www.nvinoticias.com]

Sur fond blanc, il y a écrit une insulte en russe, sa traduction littérale anglaise et la bonne traduction, et la prononciation russe

Capture d’écran du compte Instagram Curselikearussian [1]. Sur fond blanc, il y a écrit une insulte en russe, sa traduction littérale anglaise, la bonne traduction et la prononciation russ.

Écrit par Filip Noubel – traduit par Ophélie Guenaud

[Sauf mention contraire, tous les liens de cet article renvoient vers des pages en anglais, ndlt.]

Essayer de jurer dans une langue que vous ne parlez pas couramment peut être compliqué [2], mais pour ceux qui veulent prendre le risque, il existe désormais un compte Instagram [3] qui apprend aux anglophones à jurer en russe.

curselikearussian [3] s’est proposé d’enseigner aux utilisateurs l’usage du « мат [4] [fr] », qui désigne cette véritable mine de jurons en russe et dans d’autres langues slaves. Le terme « мат » provient de l’expression russe « Ёб твою мать », qui signifie « n**** ta mère ».

Bien que largement utilisé au quotidien, мат a été passé sous silence pendant l’ère soviétique, puis accepté à nouveau après la chute de l’URSS en 1991. Ce concept a fait l’objet de nombreuses études par des universitaires et des lexicographes. En Russie, l’utilisation de мат a été interdite dans les espaces publics en 2014, sous l’article 20.1.1 [5] [ru] du Code des infractions administratives [6], qui considère cette pratique linguistique comme une forme de hooliganisme, et impose des amendes ou des arrestations administratives aux contrevenants. Cela signifie en grande partie que les cas de мат sont censurés dans les films, à la télévision et à la radio, et dans les débats ou discours publics.

Rien de tout cela n’a empêché le blasphème de prospérer en Russie et dans d’autres contextes multilingues : les locuteurs du kirghiz, par exemple, utilisent les injures russes dans des conversations en langue kirghize, juste pour le style.

Dans un entretien avec Global Voices, les créateurs de curselikearussian [3], la journaliste russe Elmira Kuznetsova et le dessinateur de BD et de dessins animés Jess Pollard, ont déclaré que leur but était d’honorer la richesse et la créativité des injures russes, mais aussi de souligner leur complexité. Kuznetsova explique comment tout a commencé :

Jess is learning Russian and one night I was trying to translate to her the Russian curse “На хую я вертел.” The phrase translates as “I don’t care” but the literal meaning is “I spun it on my dick”. Just for laughs, Jess drew a sketch depicting random things being spun on male genitalia. We laughed so hard both at the image and at the absurdity of the literal translation, we decided to make more illustrations. This turned into a comic magazine that we called “An Illustrated Treasury of Russian Curses” that was printed in a batch of 50 copies and sold to our friends.

Jess apprend le russe et un soir j’essayais de lui traduire l’injure russe « На хую я вертел.» L’expression se traduit comme « j’en ai rien à foutre », mais le sens littéral est « Je l’ai fait tourner sur ma bite ». Juste pour rire, Jess a dessiné un croquis illustrant des choses au hasard tournant sur les organes génitaux masculins. Cela a fini en BD que nous avons appelée Un trésor illustré des injures russes et que nous avons imprimée en 50 exemplaires et vendu à nos amis.

Ils ont créé le compte Instagram [3] en octobre 2020 pour faire la promotion du fanzine. Ensuite, encouragés par des amis et collègues, ils se sont mis à ajouter des choses à leur collection. Le compte a désormais plus de 50 000 abonnés.

À la question de savoir quelles étaient ses expressions préférées, Pollard a répondu :

My Russian teacher explained that “Я скучаю по тебе” does mean I miss you, but it is also connected to the word “bored”: in a way, we are almost saying “I have lost my zest for life without you.” While learning Russian has resulted in many laughs, I also find it an extremely beautiful and complex language.

Ma professeur de russe m’a expliqué que « Я скучаю по тебе » veut bien dire « Tu me manques », mais c’est également lié au verbe « s’ennuyer » : d’une certaine façon, c’est comme si on disait « J’ai perdu goût à la vie sans toi. » Même si mon apprentissage du russe a provoqué beaucoup de rires, je trouve également que c’est une langue très belle et complexe.

Pour Kuznetsova, la meilleure insulte russe est « сказочный долбоёб », qu’elle traduit comme « un merveilleux branleur ». Elle aime également cette expression car elle a fait l’objet de plusieurs procès ridicules en Russie.

Interrogés sur leurs stratégies face au défi de traduire des expressions très idiomatiques, Kuznetsova et Pollard ont répondu :

We go with the most literal, word-by-word translation of the curse. So there’s no need to borrow. The process is usually pretty quick, although there are cases when even basic words or grammatical constructions in Russian require some adaptation to retain their meaning in English. Once we were stuck for an hour working on the phrase “Хуем груши околачивать”. We couldn’t decide whether it was “to knock off” or “to knock from” that preserved the meaning of the verb better. The consensus was reached only after a Canadian friend with a Master’s degree in English was invited to join this most heated discussion.

Nous utilisons la traduction la plus littérale, mot-à-mot, de l’insulte. Donc pas besoin d’emprunter. D’habitude, le processus est plutôt rapide, bien qu’il existe des expressions ou même des mots simples ou des constructions grammaticales en russe qui demandent une certaine adaptation pour garder le sens en anglais. Une fois, on est restés bloqués une heure sur l’expression « Хуем груши околачивать ». On n’arrivait pas à choisir entre « to knock off » ou « to knock from » pour préserver au mieux le sens du verbe. Nous sommes parvenus à un accord seulement après avoir invité un ami Canadien titulaire d’un master en anglais à prendre part à cette discussion animée.

Pollard a remarqué que les traductions peuvent combiner à la fois des éléments linguistiques et visuels :

There are so many aspects to consider when translating: flow, comedy, meaning, and the emotional aspect. The illustrations are themselves a kind of translation that supports the phrase. Should this character look happy? Angry? Amazed? A further layer is added when we connect the two languages together: sometimes curse translations can be “supported” by existing English phrases, as in the case of “whackerfucker” (which mirrors the construction of “motherfucker.” This is why we chose to not add a dash between “whacker” and “fucker.”) While this makes the translation both accurate and easily understandable to English speakers, some of our Russian fans were convinced “whackerfucker” is a real English word. Perhaps, the translation was too good… This is the most swearing I’ve ever done in an interview. My hands are shaking!

Il existe tellement d’éléments à prendre en compte quand on traduit : le flux, l’humour, le sens, et l’aspect émotionnel. Les illustrations sont elles-mêmes une sorte de traduction qui appuie l’expression. Ce personnage devrait-il avoir l’air heureux? énervé? émerveillé? Une couche de plus s’ajoute quand on fait le lien entre les deux langues : parfois, la traduction d’injures peut être « soutenue » par des expressions anglaises existantes, comme c’est le cas pour « whackerfucker » [branleur] (qui reflète la construction de « motherfucker » [fils de pute] C’est pourquoi on choisit de ne pas ajouter de tiret entre « whacker » et « fucker».) Tandis que cela rend la traduction à la fois exacte et facile à comprendre pour les locuteurs anglophones, certains de nos fans Russes étaient convaincus que « whackerfucker » était un vrai mot anglais. Peut-être que la traduction était trop bonne… Je n’ai jamais autant juré dans une interview. Mes mains tremblent!

Article publié sur Global Voices en Français: https://fr.globalvoices.org

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[4] мат: https://fr.wikipedia.org/wiki/Mat_(russe)

[5] 20.1.1: https://ru.wikipedia.org/wiki/Русский_мат#Ответственность_за_употребление_мата

[6] Code des infractions administratives: https://en.wikipedia.org/wiki/Code_of_the_Russian_Federation_on_Administrative_Offenses

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Publié en deux volumes à Madrid, Don Quichotte de Cervantes (1547-1616) conquiert l’Europe après avoir été traduit en anglais, en français et en italien. L’engouement pour ce roman ne cesse de croître au fil des siècles. De l’avis de certains, il s’agirait du roman le plus lu et le plus traduit au monde.

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Publié par Marie Lebert

Le titre du premier volume dans sa version originale en castillan (qui deviendra l’espagnol) est El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, publié en 1605 par Juan de la Cuesta, imprimeur de son métier. Le titre du deuxième volume est El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, publié dix ans plus tard par le même éditeur.

Cervantes n’aura de cesse d’avoir des difficultés financières au cours de sa longue et aventureuse existence, même avec la célébrité que lui apporte son Don Quijote, preuve que les challenges liés au métier d’écrivain ne datent pas d’hier.

Ses éditeurs n’ont pas le même souci. Le roman aurait été publié une trentaine de fois dans sa langue originale au XVIIe siècle, une quarantaine de fois au XVIIIe siècle, environ deux cents fois au XIXe siècle et au moins trois cents fois au XXe siècle.

Les aventures du chevalier errant sont disponibles en anglais dès 1612, en français dès 1614 et en italien dès 1622.

Shakespeare a-t-il lu Cervantès ?

La traduction de Thomas Shelton est publiée à Londres en 1612 (pour le premier volume) sous le titre The History of the Valerous and Wittie Knight-Errant Don Quixote of the Mancha. Shakespeare a-t-il lu cette traduction avant son décès le 23 avril 1616 (le lendemain du décès de Cervantes) ? On l’espère. Thomas Shelton traduit aussi le deuxième volume, publié en anglais en 1620.

Suit une traduction en français. Le premier volume, traduit par César Oudin, paraît à Paris en 1614 sous le titre L’ingénieux don Quixote de la Manche, un titre plus sobre que le titre anglais, une fois n’est pas coutume. Le deuxième volume, traduit cette fois par François de Rosset, paraît en 1618.

Vient ensuite une traduction en italien par Lorenzo Franciosini de Castelfiorentino, sous le titre L’ingegnoso cittadino don Chisciotte della Mancia, publié à Venise en 1622 pour le premier volume et en 1625 pour le deuxième volume.

Suivent des traductions en allemand et en hollandais, toujours au XVIIe siècle, en danois, en polonais, en portugais et en russe au XVIIIe siècle, et dans de nombreuses langues aussi bien majeures que minoritaires aux XIXe et XXe siècles.

Certains mettent la barre très haut, par exemple l’écrivain russe Alexandre Pouchkine, nous raconte Wikipédia. Au lieu de lire une traduction de « Don Quichotte » en russe, il décide d’apprendre l’espagnol pour pouvoir lire les aventures du chevalier errant dans leur version originale.

Voir aussi notre enquête approfondie sur les tribulations éditoriales de “Don Quijote”.

[Source : http://www.actualitte.com]