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Vinos dulces y licorosos son combinaciones clásicas que nunca fallan, pero también te invitamos a descubrir los matices de este manjar acompañado de espumosos o un buen rosado

foie gras

Escrito por CARMEN FERNÁNDEZ

De aroma y sabor complejo, textura untuosa y suave, el foie gras es un elegante y delicioso manjar que, en muchas ocasiones, reservamos para ocasiones especiales. Sin embargo, resulta más que aconsejable convertir en frecuentes estas ocasiones y disfrutar de un plato que, por sus especiales características, nos permitirá disfrutar de una amplia variedad de maridajes y asociaciones. Esta riqueza de matices hace que el hígado de pato u oca sea un plato ideal para descubrir nuevas combinaciones de sabores o incluso probar nuevos vinos.

Con carácter general podemos decir que el vino que elijamos tiene que tener cierta complejidad y matices, para soportar y aportar sus características al foie gras sin que su natural untuosidad opaque al vino elegido. Es por ello que obviamos los vinos más frescos, ligeros y jóvenes, aunque con matices.

También será importante comprar un buen foie gras, optando por oca o pato según nuestros gustos o nuestra experiencia. El de pato es, sin duda el más conocido, y se caracteriza por su potencia y carácter, mientras que el de oca es más fino y delicado, además de que sus colores y texturas también cambian: más oscuro el de pato y más claro el de oca. Nuestro consejo es que se opte por consumirlo en tarro, puesto que se conserva durante más tiempo. Y recuerda: ¡¡¡no se unta!!!

Sencillamente tenlo a la temperatura adecuada -recuerda enfriarlo el día anterior en la nevera y desmoldarlo de en una sola pieza con un cuchillo pasado bajo el agua caliente para los tarros de cristal-, puedes acompañarlo de panes de diferentes semillas y realzar sus sabores con sal en escamas. También resulta una excelente idea pasar las lonchas por la plancha y acompañarlo de una reducción de Pedro Ximenez que les permitirá resaltar todas sus cualidades.

Ya sea como plato principal en una cena o como acompañante en un entrante, bien sea para unos canapés fríos o calientes, será muy interesante incorporar diferentes acompañamientos como mermeladas de pimiento o de cebolla, condimentos como pimienta negra o sales de diferentes tipos.

foie gras

Armonías clásicas o de contraste con un buen foie gras

En cuanto a lo que nos ocupa, los vinos con los que podemos consumir un buen foie gras, podemos partir de las combinaciones más clásicas e ir evolucionando en la medida en que vayamos buscando otros matices o sabores.

La más habitual es el maridaje de foie gras con un vino dulce, el más clásico y que supone una apuesta sobre seguro es optar por un Sauternes, un vino dulce francés de la región homónima, dentro de la región vinícola de Burdeos, elaborado las variedades sémillon y, en menor medida, con uvas sauvignon blanc y muscadelle.

Pero precisamente el buen funcionamiento que tienen estas dos variedades secundarias, la sauvignon y la moscatel, nos da pistas sobre otros maridajes que pueden funcionar, como los vinos naturalmente dulces que se producen en España.

Podemos quedarnos con los dulces del sur, moscateles, Pedro Ximenez, o tirar hacia el norte, con vinos dulces elaborados con sauvignon blanc como el Intacta de Bodegas Inurrieta.

También podremos optar por vinos licorosos nacionales, como los jereces, que también nos sorprenderán por su versatilidad y capacidad de descubrir matices en el plato que otros vinos no nos permiten descubrir. Nuestra recomendación es que se opte por un Pale Cream, un Fino que ha sido dulcificado con puro azúcar de uva, ofreciendo una combinación única de dulzor, acidez y carácter salino.

El dulzor nos ayuda a destacar las características del foie gras, pero también es una excelente opción buscar armonías por contraste, buscando vinos más frescos que puedan poner en valor otras cualidades de este producto.

Un buen vino blanco con madera, estructurado y complejo, puede ser el complemento perfecto, pero también podemos acompañarlo con un rosado provenzal, cuyo equilibrio entre la acidez de un tinto y la ligereza del blanco nos permite contrastar bien en boca y disfrutar al mismo tiempo de un trago fresco y floral.

foie gras

Espumosos, los vinos ideales para el foie gras

La versatilidad de los espumosos los convierten en compañeros ideales para disfrutar del foie gras. La complejidad de un champagne francés, de un prosecco italiano o de un cava catalán.

Como se puede ver, optamos mejor por elaboraciones que tienen a ser más secos lo que, unido a las burbujas naturales de estas deliciosas elaboraciones, convierten a esta combinación en uno de los maridajes perfectos para disfrutar de este manjar. Si, además, optamos por un rosado espumoso, la combinación puede ser sencillamente ideal.

Sea con uno u otro vino, en una ocasión especial, en un aperitivo o con amigos, no dejes de disfrutar, probar y descubrir todos los matices de esta delicatessen.

Carmen Fernández es licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo.

 

[Fuente: http://www.vinetur.com]

El actor, que empezó en los escenarios en 1960, logra el galardón después de una larga carrera en el cine y el teatro

José Sacristán, retratado en Madrid en 2019. En vídeo, entrevista biográfica con el actor.

Escrito por Raquel Vidales

Posiblemente José Sacristán haya sido uno de los últimos en enterarse: el actor ha sido galardonado este viernes con el Premio Nacional de Cinematografía, pero cuando la noticia empezó a trascender a última hora de la mañana, el intérprete estaba incomunicado; estaba rodando en un bosque de la provincia de Segovia su próxima película, Cuidado con lo que deseas, bajo las órdenes de Fernando Colomo, según ha informado a este diario su esposa, Amparo Pascual. Fue ella la que consiguió localizarlo a través de un miembro del equipo de producción para darle la buena nueva, aunque eso no hizo que se paralizara el trabajo: después de unos minutos de licencia para celebrarlo, el rodaje se retomó como si no hubiera pasado nada.

El primero en anunciar el premio fue el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, que lo felicitó en Twitter alrededor de las 13.30: “Enhorabuena, querido Pepe, también por aquí”. En un tuit posterior, el ministro ha aclarado que finalmente había sido posible contactar con él: “En el Año Berlanga, reconocemos a uno de los actores más grandes de nuestra historia. Le he telefoneado y, cómo no, le he pillado rodando, al pie del cañón ¡Gracias, Pepe, por tanto, por todo! Un abrazo enorme”.

José Sacristán (Chinchón, Madrid, 83 años) ha logrado el premio después de una larga carrera que lo ha convertido en una figura de referencia y, a la vez, muy popular tanto en la gran pantalla como en los escenarios. No puede repasarse la historia del cine y el teatro españoles sin mencionar continuamente su nombre. Así lo reconoce el jurado que le ha otorgado el premio en su argumentación, en la que explica que se le ha concedido “por representar la historia viva del cine español de los últimos sesenta años y por haber encarnado como nadie las contradicciones, vicisitudes e idiosincrasia de una sociedad en transformación”. La nota del jurado subraya también que Sacristán “ha trabajado con algunos de los cineastas más relevantes, entre los que cabe destacar a Luis García Berlanga y Fernando Fernán Gómez, cuyos centenarios celebramos este año, y con cineastas en activo como Carlos Vermut, Isaki Lacuesta o Javier Rebollo, conectando con distintas generaciones y sensibilidades”.

El jurado también destaca la gran versatilidad del actor: “Trabajador incansable, curioso, apasionado, versátil, ha pasado de la comedia popular de los sesenta y setenta a protagonizar películas de carácter social o thriller, personificando también la propia evolución de nuestra cinematografía. Y no solo ha destacado en el cine sino en el teatro o el musical. Una referencia y personalidad indisoluble del imaginario cultural de nuestro país”.

Sacristán empezó en los escenarios en 1960, pero poco después se inició también en el cine, donde debutó con La familia y uno más en 1965. Participó en muchas de aquellas comedias atrevidas de los setenta y se convirtió en uno de los más taquilleros de la época junto con Alfredo Landa y José Luis López Vázquez, pero enseguida empezó a protagonizar también notables papeles dramáticos en trabajos como Un hombre llamado Flor de Otoño, de Pedro Olea, La colmena, de Mario Camus, o El pájaro de la felicidad, de Pilar Miró. De todas ellas se siente orgulloso el actor: “Unas me gustan más, otras menos, pero a todas las amo por igual. Forman parte de mi vida”. No obstante, asegura que nunca ha vuelto a sentir una emoción parecida a la que le invadió cuando rodó su primera película: “Verme ahí con Alberto Closas fue tremendo para mí. No podía dormir por las noches. Por eso quizá La familia y uno más tiene un lugar especial en mi corazón”.

Tampoco le han faltado a Sacristán los reconocimientos. En 1978 ganó la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián por Un hombre llamado Flor de Otoño. En 2012 logró su primer y único premio Goya por su papel en la película de El muerto y ser feliz, Javier Rebollo, por el que también recibió su segunda Concha de Plata en San Sebastián. Atesora también el Premio de Honor de la Unión de Actores, el Feroz de Honor, cinco Fotogramas de Plata, Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert, Premio Ceres del Festival de Mérida, TP de Oro, un Ondas y un Cóndor de Plata argentino. Sin embargo, el Premio Nacional de Cine parecía resistírsele. O el de teatro, para el que también ha sonado su nombre varios años. En una reciente entrevista en Babelia, el propio actor bromeó sobre ello: “Puesto a dárselo a alguien [el Premio Nacional de Teatro], me lo daría a mí”. Al final, el que le ha caído es el del cine. De momento.

A pesar de sus éxitos en la gran pantalla, Sacristán nunca ha abandonado el teatro y en los años noventa sorprendió con su salto al musical, género en el que alcanzó un gran reconocimiento con El hombre de La Mancha y, después, My fair lady, espectáculos en los que compartió protagonismo con Paloma San Basilio. En los últimos años no se ha bajado de los escenarios y ha cosechado aplausos con largas giras por España con las obras Muñeca de porcelana y Señora de rojo sobre fondo gris.

 

[Foto: BERNARDO PÉREZ – fuente: http://www.elpais.com]

Escrito por Hugo García Michel

Para Mag Murillo y Anniie Flores,
amigas doorsianas in extremis.

La contradicción es el signo de los Doors, el grupo que representó la ruptura con las ideas de armonía, amor y paz que imperaban en la llamada década dorada, los sesenta, el utópico decenio de la revolución cultural, el antibelicismo, la psicodelia, el uso abierto e ilusorio de drogas, el amor libre, la crítica a lo establecido. Con la poderosa figura de Jim Morrison al frente –y el inevitable lugar común de llamarlo el Rey Lagarto– y tres músicos de primer nivel como base –Ray Manzarek en los teclados, Robbie Krieger en la guitarra y John Densmore en la batería–, los Doors consiguieron en escasos cuatro años convulsionar al mundo del rock y lograr que su música se distinguiera de la del resto de las agrupaciones de aquel tiempo, incluso de las más aparentemente densas y vanguardistas.

Con solo seis discos grabados en estudio, la formación original tuvo un inicio fuera de serie con un álbum prácticamente perfecto. Por desgracia, los conflictos internos y, muy en especial, la personalidad depresiva y adictiva de Morrison condujeron a que poco a poco el cuarteto entrara en un tobogán y al final la caída en picada fuera inevitable. Con todo, durante el lapso de poco menos de un lustro en el cual la vela duró encendida, hubo instantes de genio y sensibilidad, momentos de arte y creación que hicieron que, a final de cuentas, todo el desgaste, todas las tensiones, todos los resquemores e incluso todas las tragedias valieran la pena.

Jim Morrison es hoy día, a prácticamente 50 años de su muerte (falleció el 3 de julio de 1971), uno de los iconos indiscutibles de los sesenta y del siglo XX todo. La imagen de su rostro, con la mirada desafiante y la cabellera ondulada flotando al viento, sigue siendo tan inconfundible como amada en el mundo entero. ¿Quién piensa en sus defectos, quién se acuerda de sus errores? El tiempo que todo lo borra hace que las cosas malas se desvanezcan y solo quede el buen recuerdo de ciertos personajes. Morrison es uno de ellos y ha sobrevivido (y lo seguirá haciendo) a la posteridad.


1. The Doors (Elektra, 1967)

Pocos grupos en la historia del rock (quizá solo The Jimi Hendrix Experience) han tenido un primer disco tan extraordinario como este. Si en 1967 el Sgt. Pepper Lonely’s Hearts Club Band de los Beatles era la cumbre del arte luminoso, The Doors fue, ese mismo año, la cumbre de la oscuridad y la desesperanza. Álbum sui generis, su música y sus letras no se parecen en absoluto a cosa alguna que se hubiera hecho hasta entonces y, salvo posibles imitaciones, siguen siendo únicas. No era que el cuarteto angelino hubiese inventado el hilo negro (en este caso negrísimo), tan solo supo fusionar en un estilo único el rock sicodélico con el blues, el jazz, la música de cabaret y la música clásica, todo ello aderezado con una poesía novedosa y peculiar. Hipnótico y seductor, provocativo y sensual, el estilo de los Doors debe mucho a las letras de Jim Morrison, pero también a la versatilidad de la guitarra de Robby Krieger, al extraordinario órgano (y al bajo tecleado) de Ray Manzarek y a la batería elegantemente precisa de John Densmore. Todo ello queda reflejado en The Doors de un modo que raya en la perfección. No hay aquí un solo tema débil. Cada canción es una pequeña joya, desde la inicial “Break on Through (To the Other Side)”, con su introducción jazzera, su imperecedero riff de bajo y la voz morrisoniana cantando: “Sabes que el día destruye a la noche / La noche divide al día / Trata de correr / Trata de esconderte / Pásate de golpe al otro lado” o “Encontré una isla en tus brazos / Un país en tus ojos / Brazos que encadenan / Ojos que mienten / Pásate de golpe al otro lado”. Una canción de amor-odio que es como un manifiesto de lo que Morrison y compañía se traían entre manos, de lo que el grupo representaría en adelante. “Light My Fire”, la pieza que volvió instantánea y mundialmente famosos a los Doors, es otra obra de arte. Escrita por Manzarek, “Enciende mi fuego” (como se conoció en español) es un hito histórico. La introducción del órgano es hoy parte del inconsciente colectivo y la sugerente voz de quien más adelante sería conocido como el Rey Lagarto alcanza niveles de erotismo casi explícito y hasta ese instante nunca visto, mientras los largos solos de Manzarek y Krieger constituyen una invitación al getting high de los jam sessions. Por último, el corte concluyente, “The End”, es una larga prédica trágica de once minutos y medio, un desgarrado y tenso lamento edípico, un himno anticlimático y estremecedor que hiela la sangre por su crudeza y violencia. Sin embargo, el resto del material es igualmente bueno y sin fisuras –solo escúchense maravillas como “The Crystal Ship”, “Soul Kitchen” o “Take It As It Comes” (estas dos con sus respectivos mensajes: “aprende a olvidar” y “tómalo como viene”) o los covers de “Backdoor Man” de Willie Dixon y “Alabama Song (Whiskey Bar)” de Bertolt Brecht y Kurt Weill–, una colección memorable de canciones que a treinta y seis años de distancia sigue sonando extraordinariamente actual.


2. Strange Days (Elektra, 1967)

Hermano casi gemelo de su antecesor (ambos aparecieron el mismo año, con escasos meses de diferencia), Strange Days es en realidad una continuación de The Doors, ya que la mayor parte de los temas de este segundo disco fueron escritas en la misma época que las del primero. Pero no se trata de material de relleno o sobrante, de ninguna manera. De hecho, hay quienes prefieren Strange Days, al considerarlo un álbum más completo. Como sea, también estamos frente a una obra que presenta diferencias, la más sustancial de todas que no es un trabajo conceptual y que resulta más bien una colección de canciones, de excelentes canciones. Es también un disco menos compacto, menos sólido y en momentos quizás hasta demasiado ambicioso. No obstante, contiene composiciones esplendorosas, todas de Morrison, Manzarek, Krieger y Densmore (no hay aquí un solo cover). Strange Days abre de manera rotunda con el corte que le da nombre, una pieza de escasos tres minutos cuya calidad está a la altura de lo mejor del cuarteto. La sigue la bella “You’re Lost Little Girl”, melodía llena de misterio y encanto, con un pequeñísimo pero magnífico solo de guitarra slide. La muy conocida “Love Me Two Times” ocupa el tercer lugar del Lado A. Con su archifamoso riff, se trata de un tema que algunos consideran incluso bobo, pero que incrementó la popularidad de los Doors más allá de la que habían alcanzado con “Light My Fire”. Con “Unhappy Girl” y “Horse Latitudes” aparece la parte más débil del álbum, pues mientras la primera es un tema sin mayor trascendencia, la segunda es una experimentación llena de pretensiones melodramáticas. Por suerte, entre las dos apenas suman un poco más de tres minutos y medio. Viene entonces una de las grandes canciones del repertorio del grupo: la maravillosa y sensual “Moonlight Drive”, tema de leyenda en cuya parte culminante Morrison canta: “Es fácil amarte / mientras miro como te deslizas / Estamos cayendo a través de bosques húmedos / en nuestro paseo a la luz de la luna”. El piano, la guitarra, la batería, todo es aquí instrumentalmente portentoso. El lado B del disco LP original contiene cuatro cortes magníficos, en especial el inicial y el final. “People Are Strange” es un monumento musical de apenas dos minutos y doce segundos (¿cómo puede caber tanta belleza en tan breve lapso?), un canto a la soledad y la marginación (“Cuando eres un extraño / nadie recuerda tu nombre”). Por el contrario, “When the Music’s Over” es un largo y épico tour de force tan largo como lo era “The End” en el álbum anterior y, al igual que en este, hay aquí un drama, si bien menos explícito y más hermético, con tintes ecologistas, en el cual el grupo (Morrison incluido) puede improvisar a sus anchas. La pieza recorre variados parajes y ambientes, va y viene, sube y baja, para llegar a las frases definitivas: “¡Queremos el mundo y lo queremos ahora!” y “Cuando la música termine / apaga las luces”. Una obra maestra por sí sola.


3. Waiting for the Sun (Elektra, 1968)

Luego de dos grandes álbumes, era obvio que la tercera obra discográfica de los Doors fuese esperada con gran ansiedad. Y aunque el resultado no fue malo, tampoco respondió a las expectativas despertadas por The Doors y Strange Days. De hecho, Waiting for the Sun fue recibido con fuertes críticas negativas al momento de su aparición. Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, podemos contemplarlo con otros ojos y escucharlo con otros oídos. Cierto que no es un trabajo tan bueno y tan completo como sus dos antecesores, pero tampoco es el desastre que algunos reseñistas norteamericanos apuntaron en su momento. Podemos ver a Waiting for the Sun como un grupo de canciones irregulares, algunas excelentes, otras buenas aunque pretensiosas y unas pocas para el olvido. Hay aquí composiciones de bajo perfil, aunque de gran finura y sensibilidad como “Yes the River Knows”, “Love Street” y “Summer’s Almost Gone”, como también cortes grandilocuentes y excesivamente dramatizados como “The Unknown Soldier” –la cual a pesar de todo logró una enorme popularidad y dio lugar a uno de los primeros videoclips de la historia– y “Spanish Caravan”, con su toque español que incluye una introducción de guitarra flamenca con aires de Francisco Tárrega. Los temas más radiables son apenas buenos, como la célebre y bobalicona “Hello, I Love You” y la gris “We Could Be So Good Together”. Hay además un trío de composiciones que merecen ser comentadas. Se trata de “Not to Touch de Air”, tema inquietante que forma parte de la célebre “The Celebration of the Lizard », la cual iba a ser incluida completa en el disco. Se dice que no se incluyó por los problemas que Morrison ya tenía para entonces con el alcohol, además de que el vocalista empezaba a mostrar cierto desgano y el grupo giraba demasiado a su alrededor (el álbum de vinil original contiene la letra toda de “La celebración de la lagartija”). “My Wild Love” por su parte es una especie de canción de trabajo, repetitiva e hipnótica, mientras que la concluyente “Five to One” representa una dura y agresiva manera de terminar este polémico disco. Con todo lo que se haya dicho y lo que se pueda decir de Waiting for the Sun, a más de medio siglo de distancia posee aún el suficiente encanto –un tanto naïf, si se quiere– para ser escuchado con agrado, incluso en sus canciones menos brillantes.


4. The Soft Parade (Elektra, 1969)

¿El más deficiente de los discos que los Doors grabaron con Jim Morrison? Muy probablemente sí, porque no hay unidad en él, porque se trata de una colección irregular y sumamente dispareja de composiciones, porque el desapego de Morrison era más que evidente, porque la desunión en el cuarteto quedaba evidenciada en los créditos de los temas, firmados individualmente y ya no como The Doors. Realmente se trataba de un desfile de fallas que volvían muy claro que el grupo se había desgastado en escasos tres años. A favor de The Soft Parade, sin embargo, hay que decir que contiene cortes excelentes –pocos, pero notables– y que se buscó ampliar el espectro musical mediante arreglos más sofisticados y el uso de cuerdas y metales, lo cual funcionó en algunas canciones y fue un verdadero chasco en otras. Cosas en demasía grandilocuentes como “Tell All the People” –con su pomposa orquestación–, intrascendencias como “Easy Ride” y “Wishful Sinful” –una mala copia de Traffic– o francas tonteras como “Do It” o “Runnin’ Blue” –casi tan malas como la postmorrisoniana y vergonzosa “No me moleste mosquito”– parecen incomprensibles en un disco de quienes habían grabado “The End” o “The Crystal Ship”. En cambio, piezas como la conocida y poperona “Touch Me” –con un rasposo solo de sax de Curtis Amy, muy al estilo de los que estaba haciendo en ese tiempo Bobby Keys para los Rolling Stones–, la estupenda y provocativa “Shaman’s Blues”, la agresiva y acompasada “Wild Child” –su riff de guitarra es ya un clásico– y la extraña pero efectiva suite que es “The Soft Parade” –con sus numerosas variantes rítmicas, armónicas y melódicas, su poesía, su ternura, su alegría, su nostalgia, su sentido del humor y su sorpresivo inicio declamante (“When I was back there in seminary school…” con el escalofriante grito: “You can not petition the Lord with prayer!”)– logran dar a este álbum una dignidad de la que carece en varias de sus partes.


5. Morrison Hotel (Elektra, 1970)

Se ha dicho mucho que con este disco los Doors abandonaron su estilo oscuro y un tanto hermético para adentrarse en terrenos que no eran los suyos. Impresión no del todo exacta. En realidad, el grupo evolucionó hacia un nuevo camino, luego del relativo tropezón que significó The Soft Parade y encontró en las raíces del blues y de otros géneros primigenios un venero de inspiración un tanto más, digamos, luminosa. Morrison Hotel es un trabajo sin temas capaces de convertirse en éxitos radiofónicos o en primeros lugares de las listas de Billboard. Se trata más bien de una obra de rock duro, sin concesiones al rock pop; once cortes muy buenos que buscaban una flamante manera de expresión artística. El disco abre con un rock-blues contundente y provocativo: “Roadhouse blues”, gran homenaje de Morrison y compañía a los pioneros del género nacido en el delta del río Mississippi. Otros cortes destacados son la politizada y crítica “Peace Frog”, la apocalíptica “Ship of Fools”, la simpática “Land Ho!”, la sutil “Queen of the Highway”, la minimal “Maggie M’Gill” y la preciosa balada “Blue Sunday”. Es cierto que Morrison Hotel no alcanza las alturas de los dos primeros discos de los Doors. No obstante, se trata de una obra trascendente en la discografía del cuarteto que sirvió para marcar nuevos derroteros que confirmaría al año siguiente con el también excelente L.A. Woman. Desafortunadamente, después de eso no habría tiempo para más.


6. L.A. Woman (Elektra, 1971)

Grabado hace exactamente 50 años, L.A. Woman tiene su mayor importancia por ser el último álbum de los Doors con Jim Morrison al frente. El disco apareció apenas tres meses antes de la muerte del vocalista y no solo continúa la tendencia bluesera y dura del Morrison Hotel, sino que la profundiza y la hace más evidente. A diferencia de su antecesor, hay aquí una tercia de temas que se convirtieron en éxitos radiales, dos de los cuales forman parte del repertorio clásico del cuarteto, mientras el resto de los cortes mantiene un muy buen nivel. L.A. Woman presenta a un Morrison con la garganta un poco gastada, pero a cambio su sensibilidad está a tope y la forma de cantar –desgarrada, profunda–  es un absoluto homenaje a los grandes intérpretes de blues. Las dos máximas joyas del álbum son “Riders on the Storm” y “L.A. Woman”. La primera (que en realidad es la que cierra el disco) es una larga composición, al mismo tiempo sutil e inquietante, con un dejo de jazz y un sentido melódico esplendoroso que contrasta con una letra ominosa sobre amores desesperanzados y asesinos en la carretera (“En esta casa nacimos / En este mundo fuimos arrojados”). Para ser la última pieza oficialmente grabada (por ser la última del último trabajo discográfico de los Doors con Morrison), “Riders on the Storm” cumple con todas las expectativas. Lo mismo puede decirse de “L.A. Woman”, un desenfadado canto a la ciudad de Los Ángeles y a sus mujeres (“¿Eres una damita con suerte en la ciudad de la luz / o sólo eres otro ángel perdido?”). “Love Her Madly”, otro gran tema, es una amarga aunque irónica y rítmica canción de amor. Pero las cosas no paran ahí, ya que el disco cuenta con otros cortes notables como la inicial “The Changeling”, “L’America”, “Hyacinth House”, “Crawling King Snake” (de la autoría de John Lee Hooker, por cierto) y la experimental “The WASP (Texas Radio & The Big Beat)”, muy superior a su antecesora “Horse Latitudes” del Strange Days. L.A. Woman es un disco de ¿involuntaria? despedida que dejó muy en alto el nombre de los Doors


 

[Fuente: http://www.nexos.com.mx]

Charlamos con la enóloga Sofía Ruiz Cavanagh sobre un estilo de vinos que hoy irrumpe en el mundo y, de a poco, va haciéndose un lugar especial en el paladar de los winelovers: el vino naranja. ¿Lo has probado? ¡En Mendoza hay algunos ejemplares!

Escrito por FEDERICO CROCE

Sofía Ruiz Cavanagh es una movediza winemaker mendocina: pasó por Catena Zapata, Nieto & Senetiner, Cadus y Finca Flichmann, entre otras casas vitivinícolas; estuvo en EEUU en bodega Gallo, en Sudáfrica y en Bordeaux haciendo una experiencia en Chateu Le Gay con Marcelo Pelleriti. Hoy es la CEO de Wineobs, y está por lanzar su vino.

Desde MDZ Divinos charlamos con Sofía y le pedimos que nos « desburrara » con un « ABC » que nos explique de que se trata un estilo de vinos que se está transformando en uno de los actores clave de la nueva era de la vitivinicultura, y que, según ella « vale la pena conocer ».

« Todos sabemos que la diferencia fundamental en la elaboración de un vino blanco y un tinto es la maceración, es decir, el tiempo de contacto entre las pieles y el mosto o jugo de uva », comienza diciendo Sofía.

« Los tintos son fermentados en contacto con las pieles, en donde se alojan los taninos y el color. La magia está en lograr una buena extracción para tener tintos aromáticos, de buen color y taninos suaves ».

« En el caso de los blancos, todo sucede al revés. Apenas llega a la bodega, la uva es prensada para separar las pieles del mosto. Luego el mosto es fermentado a bajas temperaturas y sin presencia de pieles, por eso usualmente los vinos blancos tienen colores claros: provienen de variedades blancas que naturalmente no tienen colores intensos y, como dijimos, además son fermentados sin pieles ».

« Los vinos naranja son un mix entre ambas técnicas. Son vinos elaborados a partir de variedades blancas que se fermentan en contacto con las pieles: de ahí su color mucho más subido de tono, la boca más untuosa y la presencia de algunos taninos », especifica Ruiz Cavanagh.

« Si bien este tipo de elaboración parece ser una nueva tendencia, en realidad es una técnica milenaria, que data desde hace por lo menos seis mil años, y se originó en la región del Cáucaso, donde se elaboraba vino en ánforas de arcilla enterradas. Muchas de estas técnicas antiguas están hoy siendo revalorizadas, y a veces las encontramos asociadas a la elaboración de vinos naturales, en donde se busca minimizar la intervención del hombre. Es importante saber que… ¡no todos los vinos naranja son naturales, ni que todos los vinos naturales son naranja! », expresa Sofía.

¿Con qué comidas podemos maridarlos?

Los vinos naranjas, como explicó Ruiz Cavanagh, tienen la doble particularidad de que son frescos como el vino blanco pero al mismo tiempo pueden tener una gran personalidad, como un vino tinto. A pesar de que al olfato pueden tener toques dulces o florales, el sabor es esencialmente seco.

« A la hora de maridar, los vinos naranja ofrecen gran versatilidad para la gastronomía, ya que combinan cualidades de blancos y tintos. Su acidez lo hace fácilmente maridable con quesos y pescados, y su cuerpo los hace aptos para acompañar carnes rojas o incluso cerdo », asegura la enóloga.

[Fuente: http://www.mdzol.com]

Escrito por Antonio Escudero Ríos

A don Felipe Navarro Yale, en el cariño y la memoria.

A don Antonio Escudero, a doña Isabel Ríos y a doña Isabel Escudero Ríos siempre en el imperecedero recuerdo.

A mi amigo de las Navas, Teodoro Cáceres, orgulloso de sus orígenes judíos.

A la bella joven Alinson Zambrano, que vino de tierras del Ecuador, y que porta aquí en Las Navas elegantes pantalones vaqueros.

A Gustavo Caplin, estudioso de la espiritualidad cátara, que vino a visitarme, y también a Javier Gayán por su cálida amistad.

“No hay otro bien en esta vida que la Esperanza de otra vida”
Blas Pascal

“Desembarázate del orgullo y echa lejos de ti la vanagloria, porque si consigues la gloria te volverás orgulloso/ y si no la consigues te entristecerás”
Evragio Póntico

“Todo exceso es de los demonios”
Abad Poimén

“El invento aparece cuando una parte de nosotros mismos ha alcanzado lo imposible”

Cómo nació la leyenda de Levi Strauss

Bailamos, reímos en un pantalón vaquero, surcamos las calles de Madrid y fotografiamos a nuestros amigos vestidos con los míticos y cotidianos pantalones vaqueros 501.

Y nosotros, cuando vamos a la ciudad o al campo, utilizamos pantalones vaqueros.

Hemos viajado en una época, y asistidos por la hospitalidad del hombre multiverso, la justicia de alcanzar una cima nevada siendo humano ha sido realizada.

En esta transversalidad, he comentado con este filósofo: sería bueno asistir a los más jóvenes, he aprendido mucho de usted, pero mi pequeña parte no es suficiente para ayudarlos, es necesario acercarles a su mundo los valores que usted representa. Es una responsabilidad civil y moral.

-Y él, don Antonio Escudero, me ha contestado la posibilidad de hacer un texto del pantalón, pantalón que todos utilizamos.-

En aquellas tierras de pioneros, mineros y buscadores de oro, en la gran América de nuevas oportunidades, un hombre se acercó a todos, bajó hasta el punto débil y lo transformó en Fortaleza.

 bordó la genialidad, el hacer un trabajo de un pantalón resistente a los trabajos duros, utilizando las lonas de los campamentos, agujas dobles y remaches, inventó el pantalón para todo y para todos.

En pedagogía se llama DAFO: debilidad, amenaza, fortaleza y oportunidad.

La cosa más sencilla es la que puede transformar las cosas y eso es lo que hizo .

La cosa más sencilla se convirtió en la cosa más genial.

Poca gente ha conseguido democratizar la sociedad como este sastre judío.

El ingenio de  surge de observar el ambiente, la naturaleza y saber convertir una idea en algo tangible mediante realizaciones prácticas.

Un invento por encima de modas e ideologías.

Tal vez sea por su dinamismo práctico, pero su trabajo nos ha unido no solo entre generaciones, sino entre entre tras-generaciones.

Él ha “democratizado” la sociedad más que nadie.

Una  que ha superado a todas las modas, los porta el ministro, el oficinista, el obrero, el funcionario, la jovencita, el papa Juan Pablo II, y hasta…los enemigos de , sabiendo estos o ignorando que es un invento judío, vivir para ver…Este es otro de los triunfos de : que el enemigo te compre lo que produces.

Y es que los pantalones vaqueros nos gustan a todos por su versatilidad y le quedan bien a todo el mundo; las mujeres están preciosas con los tejanos, y a nosotros nos son tan útiles que ya no podríamos prescindir de ellos.

¿Quién fue ? Acudimos a los textos más sencillos y a Wikipedia.

¿Cual es la enseñanza que nos da este hombre?

Ha logrado un invento capaz de revolucionar las relaciones humanas.

 representa a un genuino genio de .

Estamos en las Navas del Marqués, recorremos los valles, montañas, bares y sus calles y casi siempre… en pantalones vaqueros.

Paz y concordia a todos y la bondad que nunca prescribe. ¡Shalom!
Cantinas del Navas del Marqués, en su estación de tren.
Kadan Navarro Yale y Antonio Escudero Ríos.

Septiembre del 2020.

Ano Templi CMII.

[Fuente: http://www.diariojudio.com]

El jurado del Premio Nacional de la Cinematografía correspondiente a 2020 ha otorgado el galardón a la directora de cine y guionista Isabel Coixet. El jurado ha querido «poner en valor una trayectoria de más de tres décadas caracterizada por abrir nuevos caminos en el cine español. Su obra transita por ámbitos geográficos, culturales, lingüísticos y estilísticos diversos. Es una cineasta que destaca por su libertad para elegir temas, su valentía para asumir riesgos, su inconformismo, su versatilidad y la proyección internacional de su trabajo. Su apoyo a una nueva generación de cineastas, su compromiso con la igualdad y las causas sociales, la convierte en un estímulo y referente imprescindible. El cine español no sería el mismo sin el cine de Isabel Coixet».

El Premio Nacional de Cinematografía recompensa la aportación más sobresaliente en el ámbito cinematográfico español, puesta de manifiesto preferentemente a través de una obra hecha pública o una labor profesional desarrollada durante el año 2019, o, en casos excepcionales debidamente motivados, se otorga como reconocimiento a una trayectoria profesional. Concedido por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), organismo adscrito al Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado con 30.000 euros.

Jurado

El jurado ha estado presidido por Beatriz Navas, directora general del ICAA, y Elisa Rodríguez Ortiz, subdirectora general de Promoción y Relaciones Internacionales del ICAA, ha actuado como vicepresidenta.

Como vocales han estado presentes, a propuesta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Ana Amigo Mérida; a propuesta de Autores Literarios de Medios Audiovisuales, Yolanda García Serrano; a propuesta de la Unión de Actores y Actrices, Ignacio Muñoz Gallo; a propuesta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), Isabel Raventós Armengol; y a propuesta del ICAA, Borja Cobeaga Eguillory, Jenaro Talens Carmona y Juan Miguel Company Ramón. También ha actuado como vocal la galardonada en la convocatoria de 2019, Josefina Molina.

Biografía Isabel Coixet

Isabel Coixet (Sant Adrià del Besós, Barcelona, 1960) es directora de cine y guionista. Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2009, galardón concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, y embajadora honorífica de la Marca España (2020).

Su trabajo y trayectoria profesional han sido reconocidos con numerosos galardones. Obtuvo su primera candidatura a los Premios Goya en 1988, con su película de debut Demasiado viejo para morir joven. Desde entonces ha sido galardonada en ocho ocasiones, como guionista y como directora, y ha obtenido otras cuatro nominaciones más. También ha recibido el premio a toda una carrera del Festival de Málaga (2015) y, desde 2015, es Caballero de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura francés.

Empezó rodando películas en inglés, como Things I Never Told You, My Life Without Me, The Secret Life of Words, Elegy o Map of the Sounds of Tokio Another combinándolas con rodajes en español de películas como A los que aman, Ayer no termina nunca o Elisa y Marcela.

Coixet también ha trabajado con éxito en el ámbito del documental. Destaca Invisibles, sobre el trabajo de Médicos Sin Fronteras, Viaje al corazón de la tortura, documental ganador de un premio en la edición de 2003 del Festival de Cine de los Derechos Humanos y Escuchando al juez Garzón, ganador de un Goya en 2011.

Su trayectoria internacional la ha llevado a los festivales más importantes, entre los que destaca su relación con el de Berlín, de cuyo jurado Coixet formó parte en 2009. Su cinta Nadie quiere la noche inauguró la sección a competición del Festival de Berlín en 2016, en la que han participado cuatro de sus películas y en la que obtuvo un premio con Mi vida sin mí.

 

[Fuente: http://www.revistadearte.com]

 
Escrito por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Si me preguntan de tango, que qué orquesta prefiero, dubito, y por lo general respondo que Canaro, no solo porque Francisco Canaro le dio otra perspectiva al tango, ni por su historia ejemplar de miseria y tesón -igual a muchos otros, entre ellos Filiberto- sino por la versatilidad que supo jugar entre lo clásico y lo moderno, sin desvirtuar la esencia popular del baile y, en especial con él, del cante; por su extensión y su don. Pero hoy me llega de Buenos Aires, desde Caballito, un disco doble con Julio de Caro en el primero, de delicada esencia, y Edgardo Donato el segundo, con mucho ritmo y compás. Allí dudo, ya no dubito, y quizá prefiera a Donato como maestro, aunque bien al fondo los aires de la orquesta de Francisco Lomuto tercian en esta contienda de talento y de valor.

Hablar de tango, de mis padres, de música bien entrada en la noche de Cochabamba, mientras los hijos atisbamos la fiesta de los mayores y madre y padre se enfrascan en el cuchillero bandoneón de Antonio Bisio. Trajeron, ellos, consigo, el tango de Córdoba, de una época que consideran de oro, los cincuenta, aunque para mí el tango como joya termina cerca del año treinta.

Pero no es tango el tema, viene del tango, de las letras de A media luz que con solo la mención de la calle Corrientes despiertan la nostalgia de tres visitas a Buenos Aires. Afirman que parece París y se equivocan. No es mejor pero no es menos, y es cercana y con mucho mayor querida. París está llena de franceses lo que la reduce, tal vez descompone, y, incluso con el dejo superdotado del porteño, este suele ser afable y oler bien.

Respecto al olor, hay la anécdota entre nosotros, los hijos de mis padres, de la característica argentina más notable que diferenciaba ese país del nuestro: era el aroma, invasivo, predominante, que venía en las ropas, las valijas, la piel y cabellos de las tías que llegaban de visita. Era un « olor a Argentina », distinto, único, inexpresable e inencontrable en otro lugar. Dirán que la Boca hiede, que el Riachuelo en el verano emana aires de fetidez, pero incluso paseando por Caminito, en un café de Pompeya, en los mandiles de los médicos al sur, más allá de la inundación, perdura el inolvidable « olor a Argentina ». Con Julio Dueri, por 1984, fuimos metalúrgicos en la ciudad obrera por excelencia: Córdoba. Acabado el día, hastiados de soldar, cortar barras de aluminio, pulir estructuras que construíamos para la feria internacional, salíamos los dos bolivianos negros y lentos por la calle hacia la pensión en que dormíamos. los compañeros argentinos nos recriminaban: « pibe, estás loco », porque ellos luego de la jornada se duchaban, vestían ropas limpias si no lujosas, se acicalaban y aparecían en la vereda como doctores, mientras nosotros arrastrábamos -si arrastré por este mundo…- nuestra fastuosa piel de hollín.

En el metro de Buenos Aires, soñando si por casualidad veríamos a Borges, nos sentábamos en Miserere, haciendo hora para ir a comer milanesas napolitanas con un litro de vino, y después correr a los dormitorios baratos que en Constitución significaban jóvenes y sudorosas muchachas holandesas de magnífica recepción.

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[Publicado en Lecturas (Los Tiempos/Cochabamba) – imagen: Córdoba – reproducido en lecoqenfer.blogspot.com]


Escrito por ANDRÉS G. MUGLIA

Muchos condimentos hacen de El Eternauta la novela gráfica (en el pasado historieta o tebeo a secas) más importante de la larga tradición argentina. El primero, su guionista Héctor Oesterheld y su historia personal. Militante opositor al gobierno de facto de la Argentina que dio comienzo en el año 1976, Oesterheld fue muerto por el régimen junto con sus cuatro hijas. Pero antes de este terrorífico desenlace, había pasado a la historia definitiva de este género que mezcla texto e imágenes en una suerte de fascinante cinematógrafo congelado, con la fundación de la editorial Frontera en 1956 y su principal producto, la publicación de aparición semanal Hora Cero.

En esta humilde revista apaisada publicaría varias historias en episodios. Guionista de extraordinaria versatilidad, Oesterheld escribiría los textos de todas ellas, colaborando con dibujantes que luego trascenderían al mundo. El italiano Hugo Pratt, el chileno Arturo Pérez del Castillo, Francisco Solano López y otros, crearían junto a Oesterheld historietas que han quedado como referencia del género de esa época. La más importante sin duda fue El Eternauta. Desde el primer número de Hora CeroEl Eternauta cubrió el nicho de la ciencia ficción. Durante dos años la historia de una invasión extraterrestre en pleno Buenos Aires tuvo en vilo a los fans que pronto ganó la calidad inexcusable de la publicación. 

La narración, aunque víctima de las taras de todo texto que se va publicando aditivamente y sin posibilidad de revisión, es consistente de principio a fin, pasando por clímax y ambientes cambiantes y hasta contrapuestos; representados eficientemente por los dibujos de Solano López. 

El principio es deslumbrante. Un hombre se materializa en la casa de Oesterheld, le explica que es un viajero del tiempo (eternauta) y se dispone a contarle la historia que lo ha llevado a tan extraña situación. 

Este antaño hombre corriente, Juan Salvo, se reúne en la casa donde vive con su mujer y su hija, a jugar con un grupo de amigos al típico juego de cartas rioplatense, el Truco. En medio de la partida que llevan a cabo en el altillo de la casa de Salvo, que es además el refugio de los hobbies de todos los presentes, se corta la luz. Cuando se asoman por la ventana para ver qué ocurre, descubren que una extraña nevada (no es secundario advertir que en Buenos Aires nieva en promedio una vez por siglo) empieza a cubrir la ciudad. Poco más tarde descubrirán que el contacto con los bellos copos iridiscentes es mortal y que la nevada no es más que el primer recurso de una invasión extraterrestre para ultimar a la población.

El primer paso de la historia, que se actualiza  en estos tiempos de encierro y cuarentena por el COVID-19, se realiza pues bajo el influjo del encierro obligado por la amenaza de la nevada mortal. La casa de los Salvo será una isla de vida en un mar de muerte, la metáfora de cuño “robinsoneano” es reiterada varias veces por Oesterheld. También es tomada de Defoe la siempre fascinante descripción, clasificación y optimización de los recursos limitados con los que se cuenta para sobrevivir ante un revés repentino y decisivo del destino. Asistimos, embrujados desde el primer momento, a la lucha de Salvo, Favalli (científico que forma parte del grupo de amigos) y el resto de los personajes, por utilizar todos los recursos disponibles para sobrevivir. Pronto se fabricarán trajes protectores para salir al exterior en busca de recursos, comida y medicamentos. También pronto descubrirán que en la calle ya reina la “ley de la selva” y el “sálvese quien pueda” que convierte al hombre en una fiera dispuesta a todo en un mundo naufragado. 

La trama sufrirá un cambio de registro, justo a tiempo cuando la fascinación inicial de esta estructura isla-encierro-acopio de recursos-lucha por la vida, comienza a decaer; cuando una unidad armada de resistencia ante el invasor llega a la casa de Salvo y recluta a todos los hombres que allí se refugian. La historia toma entonces ribetes vertiginosos, sucediéndose batallas contra un enemigo cada vez más complicado.

Es interesante analizar la estructura del poder en las filas de los extraterrestres y perfilar el solapado análisis de la guerra, la violencia y la responsabilidad de los actores involucrados por ellas que hace Oesterheld. Los primeros enemigos con los que Salvo (nombrado rápidamente teniente) y sus filas se encuentran son los “cascarudos”, típicos bichos a escala humana de las historietas “pulp” norteamericanas de  los postatómicos ´50s, y los “gurbos” seres portentosos capaces de tumbar edificios de un frentazo.  Sin embargo los “cascarudos” y los “gurbos”, no son otra cosa que organismos teledirigidos por otros más inteligente llamados “manos”, comandantes superiores y de terrible y fría estampa que cuentan con manos de dedos infinitos. Pero la postergación de la responsabilidad no termina allí, porque los “manos” son a su vez dominados por los “ellos”, jefes que convenientemente jamás son mostrados. De este modo y con esta suerte de postergación indefinida de la responsabilidad en relación a la violencia, Oesterheld fragua una elíptica metáfora en torno a la violencia en general y a sus mecanismos de implementación.

El éxito rotundo de El Eternauta llevó a Oesterheld a extender la historia en varios sentidos. El primero, una nueva versión con otro dibujante, el talentoso Alberto Breccia, a publicarse también en entregas en la revista Gente. Breccia, que es quizás el mejor dibujante de historietas o tebeos de su tiempo, encaró la imagen de El Eternauta de un modo más experimental que Solano López, todavía ligado a la tradición historietística norteamericana, más convencional. La imagen que Breccia elige para la historia de Juan Salvo roza por momentos lo abstracto. La intransigencia del artista ante las presiones de la revista, que le exige volver a una representación plástica más tradicional, hará que Oesterheld negocie abreviar la tira para no dejarla inconclusa. Así se convierte esta segunda vuelta triunfal de El Eternauta, en un triunfo a lo Pirro, donde la que principalmente sale perdiendo es la historia. A fin de cuentas la imagen de Solano López, quizás menos talentosa pero más eficaz en termino narrativos que la de Breccia, será la que quedará en el imaginario popular como mejor ligada a la inmortal historia escrita por Oesterheld.

Otra vuelta de El Eternauta no fue una remake sino una típica secuela, publicada en 1976 y que sería además la obra póstuma de Oesterheld. En un mundo postnuclear con influencias de La máquina del tiempo de H.G. Wells (hombres de la cavernas, humanos y mutantes entremezclados), reaparece Juan Salvo dispuesto a expulsar a lo que queda de la invasión extraterrestre. El cliché que indica que “segundas partes nunca fueran buenas” se verifica parcialmente en esta secuela, que de todos modos puede resultar estimulante para los fans de El Eternauta.

 

 

[Fuente: http://www.culturamas.es]

natura a la ciutat
A hores d’ara, continua pendent l’assignatura de la integració de la natura a la ciutat.

Escrit per Carles Dolç

Al llarg de la història, les ciutats han acollit arbres en jardins públics i privats, com també en determinats passejos o avingudes. Quan eren petites, pocs trobaven a faltar el contacte amb la natura: el camp o el bosc estava a l’abast dels residents, a escassa distància a peu. Amb la industrialització, creixen les ciutats i es generen teixits urbans amuntegats, i mentre es planificaven alguns eixamples amb ordre, sobretot es construïen perifèries ermes de verd. Els eixamples ben concebuts (el de Cerdà a Barcelona, com també el de València) introduïren arbres als carrers, mentre que l’interior de les seues illes, jardins potencials, aviat es va ocupar amb garatges, magatzems i altres usos. A més de criteris d’higienisme, el planejament urbanístic va acabar introduint el concepte de zones verdes, mentre que la realitat és que a hores d’ara continua pendent l’assignatura de la integració de la natura a la ciutat.

natura a la ciutat

Vista del Parc Central de València, inaugurat a finals de l’any 2018, situat en la zona sud de la ciutat. Aquest nou pulmó verd urbà ocupa més de 110.000 m2 en la seua primera fase i quan s’execute per complet el projecte arribarà als 230.000 m2.

Les poblacions menudes encara troben poc a faltar el verd urbà, alhora que els centres de les ciutats, en particular les capitals, s’han convertit en illes de calor on la temperatura pot arribar a ser en alguns casos 8 ºC més alta que en el seu entorn rural (entre l’horta i la ciutat de València arriba d’habitud a uns 4-5 ºC de diferència). La causa és la combinació de materials dels edificis que acumulen calor, l’acció dels emissors contaminants (vehicles de motor d’explosió, aparells climatitzadors, etc.) i l’eliminació de sòls (de terra) permeables, entre altres factors. El benestar dels residents fa necessari que les ciutats emprenguen polítiques anticontaminació atmosfèrica, que transformen els seus sistemes de mobilitat urbana i que es doten de cobertures vegetals i xarxes d’arbres que ajuden a climatitzar-les, també com a contribució a moderar el canvi climàtic, una tasca planetària que necessita imprescindiblement la suma de contribucions locals.

Per integrar-hi la natura, en els últims anys s’ha hagut de passar a un altre concepte: la infraestructura verda. De les taques de verd (parcs, jardins…) en els plànols urbanístics i en la trama edificada, a la necessitat que el verd constituïsca una xarxa urbana connectada. De la vegetació que «adorna» i serveix d’esplai puntual, a una realitat de vegetació que protegisca el conjunt de la ciutat i esdevinga el camí dels vianants. Dels tancats del verd a un canemàs arbrat que desborde els límits urbans. Es tracta de millorar la qualitat de l’aire, de protegir la salut humana i de restablir condicions de la bona vida general de tots els éssers vius.

washingtònies arbres a la ciutat
Sovint el disseny urbà ha considerat els arbres només com a ornaments dins de la ciutat, i sempre supeditats a la presència dels automòbils a la via pública. Així, han quedat arraconats a elements viaris com mitjanes o escocells menuts a les voreres on només és possible plantar arbres de poca robustesa. En la imatge, palmeres washingtònies a l’avinguda Pérez Galdós.

Són coneguts els valors i les funcions dels arbres. La seua capacitat descontaminant com a embornal del CO2; com, d’arrels a copa, creen microclimes i contribueixen a la mitigació tèrmica; com ajuden a la salut mental de les persones, embelleixen el paisatge urbà, moderen l’acústica ambiental… Aquestes són també funcions urbanístiques no sempre degudament ateses pels planificadors. Els arbres són petites màquines climatitzadores en els àmbits urbans, component essencial d’una majoria dels espais públics, generadors de benestar per a transeünts i observadors. Ho possibilita un valor seu poc reconegut: l’adaptabilitat dels arbres, i de la vegetació en general, a les diverses realitats urbanes. Naturalment, amb la condició de triar amb rigor i encert les espècies, plantar-les degudament i mantindre-les amb cura. Els professionals de la botànica i la jardineria ho coneixen.

arbres a sant vicent valència

Un arbreda de mèlies proporciona cobertura vegetal al carrer Sant Vicent de València, una de les vies més turístiques de la ciutat.

Integrar la natura

Tanmateix, el disseny urbà ha menystingut sovint aquestes condicions. En una ciutat com València, en moltes vies els arbres s’han plantat sobretot com a ornaments, sense atendre les altres funcions que han de tindre en el medi urbà (i, de vegades, d’acord amb el gust personal de regidors polítics). Per exemple, s’hi ha abusat de la plantació de washingtònies, fàcils de mantindre alhora que d’escassa versatilitat i pràcticament nul·la generació d’ombra; o, en alguns períodes, dels tarongers de carrer, discutibles com a espècie ornamental i en tot cas sense funció climatitzadora. La tria d’espècies ha de considerar una pluralitat de criteris: robustesa, economia de manteniment, adequació estacio­nal, integració en l’espai públic, forma i estètica, i ara també, amb l’emergència climàtica, de capacitat descontaminant; és a dir, d’emmagatzematge de CO2.

Els escocells de superfície esquifida han sigut habituals en moltes voreres, de vegades perquè aquestes eren d’ample insuficient per a poder acollir arbres després que s’haja retallat fins i tot l’espai per als vianants, en dissenyar-se les vies públiques pensant només a encabir-hi el màxim de vehicles de motor circulant i aparcant. Els criteris de disseny eren repetidament unilaterals. Aquests errors s’han corregit en alguns carrers del centre (Sant Vicent de dins, per exemple) mentre es mantenen en amples sectors de les barriades de la perifèria.

La ciutat de València compta amb alguns parcs d’enorme vàlua (el Jardí del Túria, Vivers o el Parc Central, a més del veïnatge del Parc Natural de l’Albufera i l’embolcall de l’horta cultivada) però falta per establir una xarxa de connexions verdes. Sí, hi ha arbres en molts carrers, però sense continuïtat i sovint distribuïts de manera incoherent, en molts casos sense el port necessari per a protegir els vianants i ajudar la climatització: el repetit error de considerar-los només com un ornament. També hi ha voreres insuficients que no permeten escocells amples o, simplement, la plantació d’exemplars. Pensem en les avingudes que ara ocupen l’antic Camí de Trànsits, en la inexistent connexió arbrada entre la Malva-rosa i Pinedo, en l’avinguda del Port o en el trànsit de vianants per un carrer tan central com el de Xàtiva (on milers de persones arriben cada dia a l’estació del Nord). O en quants carrers falten arbres o no tenen plantats els adequats, o en cantons que permetrien la plantació d’un arbre gran. O en la indefinició dels accessos dels vianants a l’horta…

Espai Verd a València
Un cas exemplar d’integració de la natura a l’arquitectura és l’Espai Verd a València, edifici dissenyat per l’arquitecte Antonio Cortés, les terrasses del qual alberguen vegetació en les diferents altures.

La integració de la natura a l’arquitectura –més enllà dels típics cossiols als balcons– és un altre repte pendent de la planificació urbana.

La cobertura vegetal per a la ciutat implicaria també aplicar criteris d’integració del verd en les arquitectures, en els edificis. Hi ha una tradició veïnal admirable d’ocupar els balcons amb cossiols de plantes, però de possibilitats n’hi ha moltes més. Els terrats poden albergar flors i petites hortes productives; les mitgeres i algunes façanes podrien revestir-se de jardins verticals; l’interior de les illes pot acollir arbres i plantes, com ocorre en alguns casos. També en això les possibilitats estan lluny d’esgotar-se. Si pensem en l’ideal que tots els residents de la ciutat puguen gaudir d’un jardí a menys de dos-cents metres de sa casa, es comprova la quantitat de feina per fer.

València, i la majoria dels municipis valencians, necessiten un programa d’intervencions per a integrar la natura en la ciutat, per crear xarxa i cobertura verda. Els programes s’han de confeccionar amb una activa participació ciutadana i uns criteris multidisciplinaris i renovats. I amb una clara voluntat política d’aplicar-los (el Pla Verd de València de 1997 només acabar-se es va desar en un calaix per sempre més). Aquests aporten la perspectiva de futur necessària per a resoldre els dèficits de natura a la ciutat.

[Fotos: Jesús Císcar – font: http://www.metode.cat]

O Consello da Xunta aprobou este xoves o decreto polo que se declara ben de interese cultural (BIC), coa categoría de monumento, a Terraza de Sada, na Coruña. O Executivo autonómico destacou que se trata dun ben singular de Galicia polos seus valores culturais e representa un caso único de conservación entre os inmobles modernistas desta tipoloxía e función, de lecer, na Comunidade autónoma. A Xunta lembrou que o expediente foi incoado en abril de 2018 e, no proceso, contou cos informes favorables do Consello da Cultura Galega (CCG) e da Real Academia Galega de Belas Artes.

A partir da publicación deste decreto no Diario Oficial de Galicia (DOG), a terraza contará cun réxime que implicará a súa máxima protección e tutela, polo que a súa utilización quedará subordinada a que non se poña en perigo o monumento.

Este réxime, conforme indicou, tamén implica o acceso de visitantes un número mínimo de catro días ao mes durante, polo menos, catro horas ao día. Con esta declaración, o Goberno galego sinalou que dá un paso máis en salvagárdaa e posta en valor do patrimonio cultural da comunidade, traballando na protección daqueles elementos que acreditan valores culturais singulares.

Unha construción modernista

A Terraza é un testemuño único e singular dos pavillóns ou quioscos modernistas típicos dos anos 20. Comezouse a construír en 1912 no recheo do paseo de Méndez Núñez, na Coruña, sobre un deseño probablemente do arquitecto Antonio López Hernández. Foi trasladado á praia urbana de Sada entre os anos 1919 e 1920.

A linguaxe arquitectónica empregada combina a versatilidade dun espazo diáfano co emprego dun estilo radical, urbano e actual, enlazado coa tendencia europea da época e co claro obxectivo de diferenciarse da arquitectura histórica e a institucional. Non en balde os quioscos resultaban instalacións innovadoras tanto na tipoloxía arquitectónica, construtiva ou funcional coma ornamental.

A terraza está construída principalmente en madeira e vidro, coas formas e cores do modernismo. O concepto é esvelto, lixeiro, aberto e luminoso; e a decoración profusa en adornos xeométricos estilizados e voluptuosos. A medida que variaron os seus usos -sempre sociais e de ocio- o edificio foi evolucionando e ampliándose, incorporando mesmo un salón de baile diáfano rodeado de paneis acristalados de cores vivas.

A súa tipoloxía foi orixinal pola novidade que supoñía para unha sociedade urbana o uso de espazos públicos relacionados co cambio da estrutura da cidade, das comunicacións e dos estándares da calidade de vida.

No referido aos valores arquitectónicos e artísticos, pola calidade do deseño, destacan os espazos claros e vivos, tinguidos de cores e de elementos ornamentais cunha xeometría sensual e acolledora, calidade e calidez reforzada polo exercicio artesanal da produción das pezas con que está construído.

Así mesmo, valórase, no sentido etnolóxico, o feito de que a terraza é un edificio apreciado polo pobo de Sada e en Galicia en xeral, punto central do modernismo entendido como un sinal identitario, e en proceso de recuperación con actividades lúdicas e culturais periódicas.

[Fonte: http://www.historiadegalicia.gal]

A mostra reunirá na Coruña un centenar de pezas que mostran a versatilidade do artista sobre o papel

Detalle de dúas pezas da serie « Poèmes », datada en 1968. VEGAP, A CORUÑA 2020.- CHAGALL 


Por XESÚS FRAGA

Marc Chagall é coñecido sobre todo polos seus personalísimos óleos, coloristas e oníricos, entre os que se contan obras tan soadas como A noiva ou O violinista. Pero o artista tamén deixou patente o seu talento en soportes como o humilde papel: a súa obra gráfica adquiriu unha versatilidade e calidade que moitos críticos consideran as súas litografías e augafortes entre os máis singulares do século XX, superado só por Picasso . Co manexo destas e outras técnicas de impresión Chagall foi capaz de levar ao papel o seu fantástico imaxinario.

Esta faceta de Chagall como gravador será o eixo da exposición que lle dedicará, entre o 12 de marzo e o 28 de xuño, a Fundación Barrié na súa sede coruñesaChagall. Fábulas e soños é o título dunha mostra que reunirá un centenar de pezas que permitirán non só admirar de preto o fabuloso universo artístico do creador, senón apreciar o seu interese polas técnicas de obra gráfica e a súa evolución persoal. Unha exposición que entronca, ademais, con outras anteriores na Barrié co denominador común do papel, como foi o caso de Trazos mestres, con debuxos de clásicos como Rembrandt ou Rubens.

Organizada en colaboración coa colección italiana The Art Company, Chagall. Fábulas e soños inclúe series de alto interese como As Fábulas, inspirada nas narracións da Fontaine. Foi un encargo do editor Ambroise Vollard que, no seu momento, propiciou unha considerable polémica en Francia. Chagall fixo honra á súa fama de heterodoxo e sintetizou aquelas parábolas nunha soa imaxe, prescindindo do seu sentido pedagóxico e a moral, preferindo centrarse nos aspectos máis pictóricos. Neste sentido, a súa contemplación revela o afán experimentador do artista, que se valía do verniz para lograr distintos efectos ou de cepillos de púas, cos que creaba armazóns de signos.

Madurez plena

A exposición mostrará outra serie destacada, Poèmes, 24 gravados nos que o pintor investiu dous anos de traballo. 138 ferros de madeira, nas que combina xilografía e colaxe, dan como resultado unha obra de madurez plena no ámbito da obra gráfica. Trátase, ademais, dunha reflexión poética dobre, xa que a fonte sobre a que traballa Chagall son os seus propios versos, sobrepondo capas literarias e visuais onde se alterna o sacro e o profano, o autobiográfico e, como non, o onírico. Cada unha destas pezas abre unha fiestra á intimidade do pintor.

O interese de Chagall pola obra gráfica forma parte da súa curiosidade creativa, que non se limitou ao lenzo. A ilustración, a cerámica, os murais ou o deseño de vidreiras foron soportes nos que canalizou a súa arte ao longo da súa dilatada traxectoria. Nacido na cidade bielorrusa de Vítebsk en 1887, entón parte do Imperio ruso, Chagall fincouse en Francia, con estancias intermitentes en Berlín ou Estados Unidos. Traballou ata o último día da súa vida, o 28 de marzo de 1985, cando faleceu nun ascensor, con 97 anos, tras pasar o día no seu estudo.

O debuxo ou o artista sen filtros 

Una obra de Rubens, «Dios padre», aparece ampliada y con explicaciones didácticas

A Fundación Barrié exhibe na Coruña noventa obras de pintores holandeses e flamencos, Rembrandt e Rubens entre eles, que condensan a esencia da creación

Hai unha conexión directa, inconsciente grazas ao talento e a práctica, entre a mente dun artista e a súa man. O lapis, a pluma ou o carboncillo entre os seus dedos asumen a primeira expresión do que se proxecta na súa cabeza: é a esencia da creación, a fonte da que nacerá a obra acabada, pero que tamén constitúe unha peza artística por dereito propio.

Este fluír é unha das moitas interpretacións -como todas as grandes manifestacións culturais- á que se pode someter a mostra que onte inaugurou a Fundación Barrié na súa sede coruñesa. Trazos mestres mostra 90 pezas que remiten a un espazo xeográfico e temporal -Holanda e Flandes, principalmente no século XVII-, pero que tamén teñen no debuxo o seu vehículo privilexiado, dotándoo dun refinamento e unha profundidade que constrúen sobre a aparente humildade do bosquexo. Nomes destacados como Rembrandt, Rubens ou Van Dyck aparecen nos manuais de arte e convocan a público nos museos polas súas obras de gran formato, pero aquí preséntanse desposuídos desas roupaxes dos óleos barrocos, invitando o espectador a unha intimidade que lle permite acceder dunha forma máis directa ás súas pinturas.

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[Fonte: http://www.lavozdegalicia.es]

Vivir solo puede ser un auténtico lujo, pero la parte culinaria se complica en un mundo de formatos familiares y no demasiado tiempo libre. Aquí tienes 12 consejos para que no se te haga bola.

Judías verdes, perejil, cuscús, yogur. JAVIER MARCA

Escrito por MÒNICA ESCUDERO

La vida en singular y la buena alimentación en casa pueden llevarse regular: hay que vencer la pereza de cocinar solo para uno, buscar formatos que no se encuentran en todos los comercios -¿para cuándo las botellas de leche de medio litro?- y tener una cierta planificación para no acabar tirando comida. Si convives con estas bestias negras -y con nadie más-, tal vez estos consejos te ayuden.

El plato único es tu amigo

Preparar un primero y un segundo para uno es de nota, y no siempre estamos para tanto festival. Un plato único con un buen equilibrio nutricional se prepara más rápido, llena menos -la mayor parte de las comidas que haces cuando vives solo son cenas, y no es plan de irse a la cama como una boa constrictor- y es más económico (siempre que lo único de tu plato único no sea un chuletón, claro).

Pescado, legumbres y verdura: plato único de 10. MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA

Escoge bien las ofertas

Asegúrate de que una oferta no va a terminar siendo un gasto innecesario (con comida desperdiciada en el proceso). Si es de larga caducidad y de un producto que sueles consumir, adelante. Si es de caducidad corta pero vas a cocinarlo y congelarlo, también (congélalo ya en forma de salsa de tomate, sepia estofada o albóndigas, no en crudo cuando lleve días dando vueltas por el frigo). Si no, esta oferta no es para ti; no te dejes tentar y pasa de largo: seguro que vendrán otras.

Organízate

Intenta dedicar un ratito a planificar algunos platos para la semana, hacer la compra y cocinar. Pon música y disfruta del momento: si te da una pereza terrible y nunca sabes cuándo ponerte, invita a alguien a comer. Cocinar acompañado y motivado suele ser más fácil.

Ten comida sana a mano para comer entre horas

El guarreo es uno de los peores enemigos de la cocina para uno: si abres una bolsa de patatas familiar y una cerveza antes de cenar, hay bastantes posibilidades de que te acabes ambas cosas (y las patatas y la cerveza acaben siendo tu única cena). Ten a mano frutos secos, hummus, fruta y verdura frescas, pan y cereales integrales y cualquier cosa que te asegure picoteos y desayunos saludables. Evita tener en casa esas guarraditas a las que no puedes decir “no” para asegurarte de que solo las consumes eventualmente.

Homer no nos hace caso. GIPHY.COM

Si puedes, cocina doble (o triple)

Creo que es la vez número chiquicientos que damos este consejo, pero repito por si aún hay alguien que no lo ha leído. Vale la pena preparar dos, tres o cuatro raciones más de cualquier cosa que congele bien. Desde el sofrito base para un arroz hasta albóndigas, pasando por caldo, salsa de tomate o las setas salteadas con ajo y butifarra que tanto te gustan con la pasta. Envasa siempre en raciones individuales, marca la fecha de preparación y échale un vistazo al congelador una vez al mes para ver si hay algo que debería ir desfilando. Un congelador bien surtido es lo más parecido a los tápers de tus padres que puedes tener, así que mímalo y él te mimará a ti.

Compra a granel, al corte y por unidades

El mercado es tu mejor amigo: puedes encontrar toda la variedad que necesitas en un solo sitio, comprar la cantidad que quieras y ahorrarle al planeta un montón de bandejas y envases superfluos. Si escoges productos de temporada, además, será más barato. En los supermercados y grandes superficies no suelen vender yogures sueltos o en packs de dos, pero en las lecherías y tiendas más pequeñas es más fácil encontrarlos (y además suelen estar más buenos).

Asegúrate un buen fondo de despensa

Tanto de alimentos de larga caducidad en la nevera -los yogures y los huevos son un básico que no debería faltar, por sencillez y versatilidad, y la pasta fresca también puede sacarte de un apuro cuando tienes hambre y prisa- como en la despensa. Unas buenas conservas de pescado, los botes de legumbres cocidas, unos pimientos del piquillo asados o espárragos, el arroz, la pasta seca y otros cereales crudos (trigo sarraceno, bulgur, etc), la sopa de miso de sobre o el cuscús o risotto con verduras o setas deshidratadas pueden convertirse en la base de una deliciosa comida sin volverte tarumba. Si sientes debilidad por algún precocinado sin marranadas, tampoco es mala idea tener un par de raciones a mano.

Proteína de calidad para uno. PXHERE.COM

Asóciate con otros “unos”

¿Tienes un vecino, amigo del barrio o compañero de trabajo que también compra para uno? Si sumáis fuerzas podéis haceros la vida más fácil. Esa bandeja de filetes a buen precio con cuatro raciones que tú solo no te comprarías puede daros para comer uno y congelar otro y también podréis aprovechar las eventuales ofertas de 2 X 1 en fruta y verdura fresca. Si se trata de comer en el trabajo, intenta aliarte con otra gente para que cada día cocine uno: es mucho más agradecido cocinar una vez a la semana para cuatro que hacerte cuatro tápers a salto de mata. Si vives con más gente, dejad de repartiros las baldas de la nevera e intentad funcionar como una comuna (solo en la cocina, malpensados). ¿Hay alguien completamente negado que no sabe ni freír un huevo y no sabéis dónde encajarlo? Enhorabuena a los premiados: ya tenéis fregaplatos.

Sé realista

No compres cosas que no te vas a comer. Si vas el martes a la compra con buenísimas intenciones y cargas kilos de fruta y verdura, que sean cosas que te apetezcan y te vas a comer. Si te gustan las fresas, los kiwis y los albaricoques no te dejes llevar por el entusiasmo y te lleves también peras de San Juan y unos plátanos que no te dicen ni chus ni mus: es más que posible que acaben languideciendo en el cajón de la fruta. Tampoco te gastes 60 euros en una tabla de ocho quesos, porque o se te estropearán o acabarás comiendo más queso del que deberías (aunque seguramente menos del que te gustaría).

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

Porque, no te engañes, mañana seguramente te dará más pereza todavía. Si acabas de comprar para preparar curry de pollo y crema de calabaza, pero por el camino pasas por delante de ese sitio de pizza al corte que huele tan bien y te llevas un par de porciones para cenar, es posible que ese curry y esa crema no lleguen a ver la luz. Aprovecha el empuje que te da el hambre, prepárate la cena y deja la cuatro estaciones para cuando no tengas otra cosa (o te apetezca de verdad, y no por vagancia).

Ten a mano amigos tragones

Si no has hecho caso de ninguno de los consejos anteriores sobre austeridad y cantidades, prepara una cena e invita a tus amigos. No tirarás comida, te lo agradecerán y, con un poco de suerte, te invitarán a otra cuchipanda.

Ale, todos contentos. GIPHY.COM

[Fuente: http://www.elcomidista.elpais.com]